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  • La brasileña veinte años mayor que yo

    La brasileña veinte años mayor que yo

    Les voy a contar la vez que me cogí a una mujer veinte años mayor.

    Todo empezó un día en el que estaba caliente, una noche de verano. Aburrido de lo mismo de siempre, me metí en una App de citas a ver si conectaba con alguien interesante. Yo tenía 19, vivía en Argentina en ese entonces, pero busqué en todo el mundo y filtré a chicas de entre 18 y 21 años, pero no tuve mucho éxito. Así que en un impulso de locura quise probar buscando mujeres más grandes. Puse en el filtro 35-45 años. Al instante veo una morena brasilera hermosa, color chocolate, 40 años, decía que buscaba amigos. A los segundos estábamos hablando. Arrancamos despacio con las preguntas típicas, de donde sos?, como estas?, etc. Pero pronto la cosa se empezó a poner picante. Le dije que estaba aburrido y solo, que no tenía a nadie, a lo que ella respondió que estaba solo porque quería, que a mi edad y con lo lindo que era encontraría fácilmente una muchacha. Le seguí el juego y le dije que en realidad el problema era que me gustaban las mujeres grandes, como ella. Se río y dijo que no me creía. Pero yo estaba decidido a subir el tono de la conversación.

    Le pregunté por su vida, me dijo que estaba soltera, con un hijo unos años más grande que yo, y si bien no tenía novio su vida sexual era bastante activa, salía a discotecas y le gustaba dormir en cama ajena. Me contó que a mi edad tenía dos novios a la vez. Ya para entonces le había sacado el número de celular y hablábamos por WhatsApp.

    Le dije que llevaba un par de meses sin tener relaciones y que tenía demasiadas ganas. Ella se sorprendió y dijo que no imaginaba cómo podía aguantar tanto tiempo sin sexo. Me preguntó si me masturbaba y le dije que sí, que bastante seguido. Ella me contó que lo hacía también y que usaba unos vibradores que tenía en su casa.

    Ya eran las 2 am pero recién empezábamos. Ya el tema central de la conversación era el sexo, hablamos de gustos, de experiencias, del porno que mirábamos. Me contó cómo a sus 18 años salía a pasear en auto con su novio y cómo se la chupaba mientras él manejaba, que le gustaba salir de fiesta sin ropa interior y que se había cogido a un amigo de su hijo. Yo le pasé una nude bastante sutil, donde apenas se veía una parte de mi pija, me encantó fotografiarme porque ese día estaba perfectamente depilado. Ella pidió más, no creía que fuese yo de verdad. Le respondí con un video corto.

    Encantada me dijo todo lo que haría con mi pija si estuviera conmigo, como la chuparía, cuanta saliva usaría, donde quería que acabara y cómo se tragaría todo mi semen. Según ella, no le gustaba desperdiciar ni una sola gota.

    Me empezó a mandar fotos, primero en un conjunto rojo que resaltaba en su negro cuerpo. Se me hacía agua la boca. Tenía un culo grande porque sus piernas eran fornidas, al punto que la tanga se le quedaba diminuta. Un par de tetas bien paradas, aunque no muy grandes y sacaba la lengüita para calentarme.

    Le pedí que se quitara la ropa, que era demasiada. Ella reía, pero me pasó una nueva foto recostada en la cama boca abajo, ya sin corpiño y con la cola parada para hacerme disfrutar su culo. Me pidió más videos y a cambio me mandó uno de ella chupando un consolador, dejó que su saliva caiga sobre su cuerpo mientras la chupaba y decía que así me lo haría. Finalmente, una foto de su conchita. Depilada menos por una fina tirita en su pubis, era tan morena como el resto de su cuerpo, pero se dejaba ver lo rosado que era por dentro.

    Me empezó a decir todo lo que me haría el día que nos encontráramos, como me comería, en que lugares de la casa, como debía metérsela. Yo le dije que quería ser su esclavo sexual. Chuparle la cocha hasta que mi lengua se durmiera y hacerlo las veces que ella lo quisiera. Y muchos detalles más. Se había desatado con todo y me veía como el joven inexperto al que iba a coger y enseñarle todo sobre el sexo. Yo estaba extasiado, me masturbaba y masturbaba mientras leía los mensajes, pero no quería acabar. Ella se tocaba también.

    Se hicieron las 5 am cuando por fin decidí venirme, cerré los ojos del placer y llené mi cuerpo por lo fuerte que había eyaculado. Ella me mandó audios gimiendo mientras llegaba al orgasmo. Ambos fuimos a dormir, prometiendo hablar al otro día.

    Resulta que nuestra noche de placer hizo que tuviera que faltar al trabajo pues se quedó dormida, pero lejos de enojarse, volvimos a repetir la escena al día siguiente y así por los próximos 2 o 3 meses. Noche por medio teníamos charlas sobre sexo, nos tocábamos y planeábamos como sería la noche en la que por fin nos encontráramos en persona.

    De repente un día dejamos de hablar, su hijo se había enterado por sorpresa y se enojó mucho con que ella estuviera mensajeándose con alguien de mi edad.

    Todo el tiempo intentaba volver a contactarla para pasarla bien, pero ella no accedía. Hasta que un par de años después tuve un viaje a Rio de Janeiro, y cuando fui al Cristo Redentor me saqué una foto y se la mandé, diciendo que estaba en Brasil. A los dos minutos ya habíamos arreglado para vernos.

    Llegó con un vestido corto y sandalias a la puerta de mi hotel donde la esperaba. No alcancé a decirle hola y ya estaba comiéndome la boca, me besó fogosamente por un par de minutos. Mi pija estaba durísima y ella lo notó, en vez de calmarme empezó a tocármela por arriba del short y pasamos rápidamente adentro del edificio. Paró la puerta del ascensor para seguir besándome mientras de a ratos me susurraba lo que me haría. Entramos y me tiré en un Sofá. Ella se agachó y casi me arranca el short tirándolo hacia abajo. Me la chupó tal cómo había predicho y no tardé más de cinco minutos en dejar su boca llena de semen, me miró a los ojos y se lo tragó todo diciendo al final «ni una sola gota afuera».

    Era mi turno, la tiré en el sofá y cuando le levanto el vestido para quitarle la tanga y chupársela veo que no tenía ropa interior, y se había escrito mi nombre con tinta arriba de su conchita. Me interné en sus piernas a comérsela toda. Fue el mejor momento de mi vida.

    Luego hicimos de todo, cada postura y cada situación que me había descrito años antes en el chat, se acordaba de todo. Pasé los siete días de mi viaje en Río encamado con la cuarentona, fueron las mejores vacaciones de mi vida.

    Volví a escribirle desde entonces pero jamás me respondió. Quizás cambie mi suerte en mi próximo viaje a Brasil…

  • La chica sin nombre y mi polla dura

    La chica sin nombre y mi polla dura

    Tenía días indeciso, no me atrevía a acercarme y hacerle mi propuesta.

    Tengo poco más de dos meses haciendo ejercicio en las instalaciones de este bonito parque, algunas ocasiones troto un poco sobre la pista de tartán inundada del olor a eucalipto, otras sólo camino disfrutando con la vista, los ejercicios de calistenia ya los dejé hace mucho tiempo aunque hay ocasiones en que me acerco a la zona donde se pueden realizar y trato de hacer alguno que otro sencillo, los demás jóvenes que hacen sus rutinas voltean a verme, uno que otro se ríen divertidos al verme intentar, otros más educados tratan de ayudar, Mario es uno de ellos se ha hecho un buen amigo para pasar la tarde.

    Cerca de las siete comienzo a estirar para irme a casa, la chica sin nombre siempre se aparece a la misma hora: a las 6:45 pm se baja de la camioneta que la deja en la esquina más cercana a la puerta de la unidad deportiva y ella comienza con su turno en la actividad más antigua del mundo.

    Es hermosa, su negro cabello casi siempre cae suelto sobre sus hombros, algunas veces, lacio, la mayoría de las veces ondulado como la superficie de una laguna mecida por el viento, son pocas los días que lo lleva recogido en una cola alta. Sus ojos son hermosos, un color miel claro muy raro en una las personas morena como ella, sus labios brillosos por el labial son una invitación a perderse en ellos, su piel parece de porcelana y sus piernas son fuertes y torneadas como una yegua fina.

    Nunca pasa mucho tiempo antes de que algún tipo se acerque a hablar brevemente con ella y enseguida se van juntos y me arrebatan la oportunidad.

    Hoy me adelante a los demás y la espere decidido cerca de dónde su padrote la deja.

    La vi bajar de la camioneta vestida con un vestido corto, muy corto de esos que solo tapan lo necesario y si se agacha un poco muestra lo que debe ser el inicio del camino a la gloria.

    Tomé el valor que me había hecho falta y caminé lo más firme que pude hacia ella.

    La chica sin nombre me miró con una sonrisa en sus ojos, cuando vio que iba decidido hacia ella, imagino que así es como cierra el trato, sin una palabra y aún sin que sus clientes hubiesen llegado hasta ella.

    Por dentro estaba como un adolescente en su primera cita aunque a mis 70 años ya debería de haber superado esa etapa, pero hace más de 5 años que enviudé y desde entonces no salgo con ninguna chica. Además que desde hace 50 la única mujer con la que salí fue mi amada Julieta y ahora no sé cómo hacer esto y me siento tonto.

    Aleje estos pensamientos de mi cabeza y me dije: “la vida es un instante se debe disfrutar cada minuto como si fuera el último».

    Así me convencí y seguí mi camino hasta la mujer de labios carmín y vestido corto.

    —Hola viejo!

    Quieres un poco de compañía?

    —Vaya!!! Es usted muy directa me llamo Julián.

    —Debo serlo, en mi trabajo el tiempo es dinero.

    —Tiene razón.

    —Dime viejo ¿necesitas algún servicio o solo quieres hacerme perder el tiempo? -Dijo con una sonrisa llena de sarcasmo.

    —Depende, digo sí, quiero un rato contigo.

    —Cobro 1500 por hora por acompañante, sin límites de nada, no incluye hotel, ni preservativos.

    Mis ojos se abrieron mucho, y ella soltó una risa cuando vio que abrí la boca e intenté decir algo que nunca salió.

    —Vamos viejo no me vas a decir que creías que una chica como yo es económica. Dime, tienes dinero? O te vas, porque ahí detrás de ti hay alguien esperando para saber si me voy contigo o con él.

    Dijo esto último saludando a alguien a mi espalda.

    —No no!!! Hoy te quiero para mí, vamos mi casa está cerca.

    —Nada de vamos, primero me pagas.

    —No me digas que tienes miedo de un viejo que además te llevara a su casa, debería estar más nervioso yo.

    Solo tengo una advertencia, mi pedido es inusual, así quiero que me digas antes de llevarte hasta allá si estás dispuesta.

    Cerca de nosotros había una mujer comprando chucherías a su berrinchudo hijo que lloraba porque no le compraban lo que él quería. Tanto la madre, como la chica sin nombre pusieron atención a mi persona.

    Tratando de que nadie más se diera cuenta de mi extraña propuesta a esa prostituta le susurre al oído mi petición especial.

    Ella abrió mucho los ojos y se llevó la mano a la boca creo que la mujer del niño llorón alcanzó a escuchar porque también abrió la boca, giró su cabeza para verme detalladamente y con una ligera sonrisa alejó a su pequeño mocoso enfadoso de ahí.

    Luego de su sorpresa, la chica sin nombre aceptó ir conmigo.

    Caminamos al sur, rumbo a mi casa, así sin tomarnos de la mano, como antes lo hacía con Rosita, en silencio como nunca lo hice con ella.

    Las tres cuadras pasaron rápido, llegamos al pórtico antes de entrar a casa le dije espera aquí, no tardó.

    Ahí en el pórtico había una mesa y un par de sillas, así que la chica del vestido corto me esperaba cómodamente en uno de ellos.

    Salí con los 4500 pesos, un par de tazas de café, la lotería y un puño de frijoles.

    Le di el dinero, puse una taza de café frente a ella y comenzamos a jugar a la lotería

    Luego de un rato entramos a casa, las fotos de mi Rosita están por todas partes, sonriente, alegre, llena de vida…

    Cerré los ojos pues no sé si hago lo correcto y ahí está ella radiante frente a mí, no hay reproche en sus facciones mueve la boca pero no la escucho solo puedo leer sus labios donde claramente me dice: estás vivo, vive. Y luego da media vuelta y desaparece.

    La joven morena que me acompaña me despierta de mi sueño con un suave tirón en mi brazo.

    —Viejo ¿Estás bien?

    —Sí, si.

    Camino hasta el viejo equipo de sonido y lo enciendo elijo un acetato de jazz suave, coloco el disco y la aguja sobre el vinil negro y la música invade la habitación le tiendo la mano a mi acompañante y con una sonrisa viene a mí.

    Hundo mi cabeza en su pelo, un sutil aroma a jazmín embriaga mis sentidos y despierta el deseo una leve punzada en mi entrepierna me recuerda que estoy vivo le ofrezco mi mano y cierro la otra sobre su cintura. Comenzamos a bailar lento en medio de la sala ella ríe, no sé si porque de verdad se divierte o por que se burla de un viejo y sus formas de gastar el dinero.

    Éramos como el amanecer y el atardecer reunidos en un solo baile, como si el invierno y la primavera se combinarán en un solo momento y lugar.

    No me amedrente por el contrario la mire firme a los ojos, luego mi vista se desvió a sus labios y es sin remedio mi perdición; unos labios carnosos y sensuales, entreabiertos como una invitación… la bese suave y tiernamente lo que a ella la sorprendió, pero no sé apartó, se dejó querer por mí con su permiso soy más atrevido y mi lengua entra en su boca abriendo sus labios de inmediato siento el sabor de la menta sobre mi boca, ella devuelve el beso y me lleva al paraíso.

    En ese momento ya no me importa la música ni llevar el ritmo nos olvidamos de ella y como si fuera un adolescente comienzo a viajar por su cuerpo mis manos ávidas de placer tocan su piel al llegar más allá del vestido; jugueteó un momento en el dobladillo antes de comenzar a subirlo por sus piernas ella me deja y sigo el movimiento ascendente hasta quitar por completo la tela de su cuerpo.

    ¡Es hermosa! Mucho más de lo que podría desear. Y me alejo para contemplarla mejor

    Quiero que baile para mí.

    —Baila para mí por favor.

    Me dejó caer en el sofá para disfrutar la vista

    La veo en esa fina lencería y reconozco mi propio deseo, un sentimiento que tenía años sin sentir, ella ha hecho renacer mi cuerpo y sus emociones.

    Sus movimientos son seductores como de una felina a punto de abalanzarse sobre su presa.

    Se agacha mostrando su cuerpo dándose a desear; se acerca hasta donde estoy y seductora sube una pierna al sofá, toma mi cabeza y tira de ella me acerca a su sexo; su olor lo inunda todo y el más salvaje y puro deseo llega a mí como una ola, como una ráfaga de aire capaz de arrancar hasta el árbol más firme. Intento contener mi emoción pero reconozco esa mirada que antes vi en otros ojos… ella también me desea, desea a este viejo y eso es más grande que la erección que tengo debajo de los pantalones, estoy duro como una roca…

    Me pongo de pie y tomó el control o ella me lo cede no lo tengo claro, solo sé que el reverso de mi mano acaricia su rostro antes de volver a besarla, continuó mi beso más allá de su boca, sus mejillas, párpados y cada lugar de su rostro es tocado por mi boca, ella suelta un gemido cuando mis labios tiran de su oreja y juguete un poco en su lóbulo, expone su cuello y lo lamo hasta ese exquisito hueso expuesto en su clavícula; su piel es tersa, una suavidad que contrasta conmigo, pero que disfruto.

    Con una mano acarició su seno antes de llevarlo a mi boca, sus pezones responden al estímulo y se erectan en mi lengua, sus manos se hunden en mi pelo y sin aliento me separó de ella.

    La hago girar y pego mi erección a su trasero que se mueve estimulando, mi boca sigue su particular paseo por su piel, tiene una espalda hermosa y no pienso desaprovechar la oportunidad de saborear así que beso su nuca, su cuello, el hueso que sobresale en su paleta, el lunar a media espalda, pongo especial atención los huecos que se forman justo antes de sus nalgas, luego la redondez de sus nalgas se presentan a mí alcancé así que muerdo un poco y se gira. Mi boca queda a la altura de su vagina, aspiró de nuevo y lamo su vulva húmeda mis labios aprisionaron su clítoris y succiono una, dos, tres veces antes de soltarlo y comenzar a mover mi lengua en círculos sobre él, siento como se tensa y las piernas le comienzan a fallar está a punto introduzco un dedo; está mojado y caliente busco ese lugar y frotó mi dedo y de inmediato se corre.

    Separa su cuerpo de mi boca.

    —Ahora me toca a mí hacerte gozar viejo.

    Se me acelera el corazón que ahora late desbocado.

    Sus manos son hábiles al desnudarme fácilmente retira mi playera deportiva dejando al descubierto mis pellejos, pero a la chica sin nombre no le importa y baja mis pants, me siento vulnerable sin ropa pero no veo ningún gesto raro cuando ve mi cuerpo arrugado, al contrario abre la boca sorprendida al ver mi falo firme lo toma y poniéndose de rodilla lo lleva directo a su boca.

    ¡Es la gloria! sus labios son suaves, expertos en dar placer a un hombre quiero prolongar esto el mayor tiempo posible así que recurro a mi experiencia y controlo mi respiración.

    La detengo antes de vaciarme y la ayudó a ponerse de pie.

    Toma su bolso antes de dejarse llevar hasta mi habitación. Saca de su bolso un preservativo y lo lanza me lo pongo y la recuesto en la cama, la observó tendida, abre y levanta sus piernas en una invitación a tomarla.

    No la desaprovechó y me clavo de un golpe escucho como gime cuando la invado, está caliente, apretada y húmeda muy húmeda me muevo buscando su placer encuentro el ángulo adecuado y atacó.

    Cuando ella clama mi nombre sé que he ganado, que es mía como ahora yo soy suyo también me vacío en ese momento.

    —Me llamo…

    —No, no me digas tu nombre para mí siempre serás la chica sin nombre.

  • Visitando a mi novio y terminé con mi suegro

    Visitando a mi novio y terminé con mi suegro

    Hola a todos hoy les voy a platicar lo que me pasó hace unos días que fui a visitar a mi novio.

    Antes de comenzar quisiera describirme un poquito para que me vayan conociendo, soy delgadita mido aproximadamente 1.65, piel clara, cabello lacio un poquito largo y castaño.

    Tengo bonitas piernas y caderoncita, tengo pompi aunque no mucho pero me defiendo y de bubis soy talla 36B.

    Continuando con mi relato pues fue un lunes que resulta me dice mi novio que estaba enfermo con algo de gripe y pues ya sabrán pensaba que tenía la enfermedad y esa y todo el rollo pues resulta que no.

    En fin yo fui a cuidarlo esa mañana ya que me dijo que se sentía muy mal y que como no estaba su mamá no había quien le ayudará a prepararle algo de comer y pues obvio no podía negarme, para esto yo ya me había arreglado para mí trabajo, llevaba puesta una falda azul marino algo corta pegada arriba del muslo, blusa de botones blanca y zapatillas negras.

    Pues bueno llegué a su casa y le mandé whatsapp avisándole que ya había llegado, pero no me contestaba, yo esperaba afuera en el calor cuando de pronto me hablan por detrás y me dicen Hola Mary!… yo asustada volteo y era mi suegro con las llaves en mano y una bolsa de medicinas.

    Hola don Jesús le contesto, le mandé mensaje a su hijo para que me abriera pero no me contesta le dije.

    No lo que pasa es que se quedó dormido el pobre pero pasa por favor y me abre la puerta.

    Ya adentro nos pusimos a platicar sobre Juan y como era de pequeño, en eso me acuerdo que me dijo que tenía hambre y me voy a prepararle algo de comer, le digo a mi suegro… oiga disculpe será que pueda cocinarle algo a Juan.

    Y me dice claro ahí está la cocina creo que hay pollo de ayer si gustas solo caliéntalo y llévale… gracias le contesto.

    Me levanté del sofá y me dirigí a la cocina y ahí fue cuando me empecé a dar cuenta de la mirada de mi suegro ya que cuando me levanté no me di cuenta que mi falda había subido quedando súper chiquita casi se me veían las nalgas… su mirada era súper pervertida y no dejaba de mirarme… rápido me fui a la cocina y me acomode la falda, empecé a calentar el pollo y cuando vi ya estaba detrás mío viéndome de arriba a abajo, yo sentía su mirada clavada en mis nalgas y el hacía plática y disimulaba cuando volteaba, en una de esas se acercó a mi por detrás y me apoyo todo su miembro que ya lo tenía súper duro y parado y me dice… oye aquí arriba está la sal ponle otro poquito Mary a Juan le gusta un poco más salado…

    Yo sentía como según hacia que no alcanzaba pero era para restregarme más su miembro en mis nalgas yo hacía como si nada por qué la verdad ya me había calentado sus miradas y luego sentir como rosaba su pene en mis nalgas, estaba a punto de voltearme y hacer lo que tenía que pasar pero en eso se escuchó la puerta, era mi suegra que había llegado de su trabajo, rápidamente se alejó de mí y se fue a recibir a su mujer.

    Yo terminé saludé a mi suegra y ya no termine de calentar la comida ni subí a ver a Juan, me sentía muy rara por lo que había sucedido y decidí irme pronto, me despedí de ellos y me fui a mi casa, al llegar no pude contener las ganas y me metí a bañar, empecé manoseando me y terminé masturbándome de lo más rico metiendo tres dedos imaginando lo que hubiera pasado si mi suegra no hubiera llegado.

    Terminé de lo más rico, acabe de ducharme y salí del baño, ese día dormí muy rico, pero me quede pensando que estoy mal por pensar eso ya que es el papá de mi novio pero no les niego que tengo muchas ganas de volver a verlo y provocarlo más a ver esta ves que pasa…

  • Cogí con el practicante de mi esposo

    Cogí con el practicante de mi esposo

    Mi esposo es un machista de pene muy pequeño. El tamaño de su pene lo descubrí rápidamente, cuando éramos novios y empezamos a coger. Llegaba una de cada tres o cuatro veces cuando lo hacíamos, pero en esos tiempos no me importaba. En todo lo demás era perfecto. Como decía mi mamá “hija, es un hombre para casarse ya”.

    Ya casados descubrí su machismo. No es un machista bruto y prepotente, sino todo lo contrario, sutil y de detalles finos. No me molestaba, era y es muy parecido a mi papá.

    Con los años, cuando empecé a tener fantasías sexuales fuera de mi matrimonio, lo primero que venía a mi mente era tener un pene grande. Lo segundo era hacer cosas que lo humillen, que atenten contra su machismo. Es extraño pues sé que lo sigo amando, pero mis fantasías siempre eran por ambos senderos, un pene enorme que me hiciera gozar y el humillar a mi esposo.

    Comencé a ver porno y tener chats hot, con eso quedaba muy caliente y cuando tenía sexo con mi esposo, gracias a lo avanzada que estaba, me hacía llegar ya casi siempre, cerraba mis ojos e imaginaba lo que había visto y recordaba todas las cosas sucias de las que había hablado y se me hacía muy fácil llegar, incluso con el pene pequeñito de mi esposo como herramienta.

    Finalmente di el paso y cogí con otro hombre. De pene muy grande, dominante y experto en casadas. Me hizo volar en mi propia casa, lo que me abrió al mundo de ser infiel y a la vez humillar a mi esposo. Sé que no lo hago por mala, sólo por placer y morbo. En todo lo demás soy plenamente feliz con él, pero necesito sentirme viva y disfrutar mi cuerpo explorando mis fantasías.

    Hace unos meses, en la empresa en la que trabaja mi esposo le asignaron un practicante, Pedro, un chico de 22 años. Como aún se trabajaba virtual, el chico venía a casa dos o tres veces a la semana, mi esposo coordinaba con él, le asignaba sus tareas y el chico las hacía en su propia casa. Más de una vez me mencionó que era un chico brillante.

    Algunas veces, llegaba cuando mi esposo no había concluido una reunión virtual o no regresaba de una presencial. Me ponía a conversar con Pedro mientras lo esperaba. Era un joven claramente de condición muy modesta, había estudiado becado y era el primer de su promoción (me lo comentó con mucho orgullo), pero su ropa y sus modales, y el respeto con el que me trataba, lo mostraban claramente como alguien muy humilde. No aceptó llamarme Marta, ni siquiera señora Marta, siempre me decía “doña Marta”, yo me reía y le respondía que me hacía sentir muy vieja, pero él inmutable.

    Más de una vez pensé en lo rico que sería cogérmelo en casa. Siendo el practicante de mi esposo no se me ocurría nada más humillante. Eso me excitaba ya mucho. Empecé a recibirlo en pijama cuando mi esposo no estaba en casa o en ropa sexy de casa cuando él estaba en reuniones por zoom. Pero jamás noté un mínimo cambio en su actitud. Tampoco estaba loca como para tirarme a su entrepierna y mamársela sin permiso.

    Una mañana llegó al departamento. Mi esposo ya me había avisado que llegaría algo tarde de una visita. Yo estaba en un pijama muy ligero, un short medio traslucido y una camiseta igual. Tenía puesto un bikini negro que sabía era notorio bajo el short. Así le abrí la puerta. Como estaba con varias cosas de casa lo hice sentarse en la sala y seguí con lo mío.

    En algún momento tenía que bajar unas sábanas desde un armario alto. Cuando lo hacía, me subía a un taburete y como una vez me caí y golpeé feo, mi esposo, a partir de ese momento, siempre que lo hacía, sostenía el taburete para darme estabilidad. Estando Pedro allí, le pedí que me ayude.

    Vino hacia donde yo estaba, en el pasadizo entre la sala y mi habitación, sostuvo el taburete y me subí a bajar las sábanas. Me demoré unos segundos y estando sobre el taburete me di cuenta que mis nalgas estaban a la altura de su rostro. En ese instante, adrede, me demoré más, como arreglando unas cosas allá arriba.

    Al bajar me di cuenta que Pedro estaba perturbado. Sabía por qué. Le miré abajo y estaba erecto. Claramente un pene grande. Lo cogí sobre su jean y el sólo atinó a decirme “que hace doña Marta”.

    Escuchar eso me excitó más. Se lo desabroché y abrí. Saqué su pene erecto. Era muy grande. Me arrodillé y empecé a chupárselo, allí en el pasadizo de mi departamento. Él sólo seguía repitiendo “que hace doña Marta”. Sentí que era yo quien tenía el mando. Me levanté, lo cogí de la mano y lo llevé a mi habitación.

    La cama estaba distendida, con todo desordenado. Sobre ella el pijama de mi esposo y algunas de sus cosas. Eso me dio más morbo. Le pedí que se acueste y lo hizo. Bajé algo más su pantalón y su bóxer y su pene quedó completamente erecto. Lo mame un rato más, no podía tragarlo todo, pero era delicioso tener ese pene tan grande sobre la cama donde sólo tenía el pequeñito y miserable pene de mi esposo.

    Me saqué el short y el bikini. Me monté sobre él y lo comencé a cabalgar, en muy pocos minutos tuve un delicioso orgasmo y me chorreé completamente sobre él. Seguí moviéndome salvajemente y me llegó un segundo orgasmo. Quise ser su perra y se lo dije “Pedro, cógeme como a una perra”.

    Me acomodé al borde de la cama, como una perrita, él se paró detrás de mí y comenzó a cogerme. Sentí su verga llenarme donde mi esposo sólo me hacía sentir vacía. Fue tan delicioso que en unos minutos tuve un tercer orgasmo. Le pedí que se siente en el borde de la cama y me senté sobre sus piernas, con su pene completamente dentro de mí, lo miraba a los ojos, pero no me atreví a besarlo. Cuando sentí que él se venía, me volví a venir.

    Me levanté y Pedro me dijo “doña Marta, por favor no le cuente a su esposo, se lo ruego”. Le dije que no diría nada, pero que debía limpiarlo. Cogí toallitas húmedas del baño, le limpié su pene y sus testículos que estaban húmedos de mis corridas y su propio semen. Cuando estuvo limpio le dije que fuera a la sala.

    Mi esposo llegó unos 15 minutos después. En ese tiempo me había lavado la vagina. Ni bien entró fui donde él y lo besé, y le dije “hola mi amor”, además le di un tierno beso. Pedro me miraba aterrado. Lo disfruté mucho.

  • Cigarro, perro, corro

    Cigarro, perro, corro

    Como muchas personas durante la etapa universitaria tuve que trabajar para ayudar con mis gastos, hice toda clase de trabajos, bañé mascotas, pinté casas, pero el que más me gustó fue el oficio de jardinero… Un buen compañero de la universidad me ayudó a encontrar trabajo como jardinero en casa de una familia adinerada.

    El primer fin de semana que fui a trabajar estaba un poco ansioso ya que nunca había trabajado como jardinero pero me decía a mi mismo ¿Cuán difícil puede ser? Así que llegué temprano y toqué el timbre, abrió la puerta una mujer muy guapa, la miré de arriba a abajo sin decir nada, ella preguntó:

    ¿Que se te ofrece?

    Vengo a atender la jardinería, soy el vacacionista, me envió Miguel -dije sin poder quitarle la vista a sus tetas-.

    A ok, pasa ya te muestro las herramientas y lo que debes hacer.

    Pasé y me llevó a un depósito donde estaban las herramientas, luego me indicó lo que debía hacer y entró a la casa sin decir más nada, mientras se retiraba me comí su redondo culo con la mirada.

    Me puse manos a la obra, no sabía muy bien lo que hacía pero no era mi jardín así que no me preocupaba mucho, había terminado de regar unas plantas y ahora debía podar otras, fui al depósito en busca de las tijeras de podar y en el patio trasero vi a una nena rubia de unos 25 años, muy delgada pero con un bonito rostro, estaba fumando un cigarrillo, al pasar junto a ella di los buenos días e inmediatamente comenzó a ladrar una pequeña perra que la acompañaba.

    ¡Que susto carajo! La perra salió de la nada, seguí en busca de mi herramienta y de regreso ella se disculpó por lo sucedido, la pequeña perra permanecía en silencio a su lado.

    ¿Quieres un cigarrillo para el susto?

    Si dame uno -dije- yo no fumo pero ella no lo sabía solo quería sacarle conversación, agarré el cigarrillo, lo encendí y le regresé el encendedor.

    ¿Vives aquí? -pregunté-

    Obvio, -respondió-

    Bueno, yo estoy aquí y no vivo aquí, no soy adivino, por eso pregunto. ¿La mujer que me recibió es tu madre?

    -No, ella es Luisa nuestra ama de llaves -dijo- y desde ya te digo que si te la quieres coger pierdes tu tiempo por dos razones, primero; ella no se acuesta con jóvenes y segundo; ya mi papá se la está cogiendo.

    ¡Que ruda! Pero gracias por la aclaratoria y por el cigarrillo, debo seguir mi trabajo.

    -Que te diviertas -dijo ella-

    Seguí con mi trabajo hasta la hora del almuerzo, me ofrecieron algo de comer y luego de eso mientras descansaba un rato volvió a salir a fumar la flaca.

    -¡Esa mierda te va a matar!

    -¿Quieres uno latin lover?

    -¡Claro, pero controla a tu fiera!

    -Tranquilo solo ataca a pendejos y avisa cuando viene alguien, ven sin miedo.

    Me acerqué y efectivamente la fiera estaba relajada, tomé el cigarrillo y lo encendí, luego le pregunté:

    ¿Porque me dices latin lover y pendejo?

    -Porque te quieres coger a Luisa, apuntas alto pero tienes mala puntería jajaja.

    -Si pues, no hay peor gestión que la que no se hace…

    -¿Todo el tiempo andas con ganas de coger o solo Luisa te puso así?

    -Todo el tiempo, es como un problema hormonal o mental, no lo sé…

    -¿Quieres que te la chupe?

    -Queee ¿Me estas jodiendo?

    -No, ando con ganas de mamar así que aprovecha.

    De verdad pensé que me estaba jodiendo pero igual me daba morbo mostrarle mi pene así que le pregunté:

    -Bien, ¿a donde podemos ir?

    -Aquí pendejo ¿No te atreves?

    -¿Me estás jodiendo verdad?

    -Eso, mi cachondo jardinero, es justamente lo que me pone cachonda, ¡Sacatela!

    Lo pensé por un momento y aún convencido de que me estaba jodiendo decidí sacarmela, que ya la tenía algo parada por la conversación, al terminar de liberarla ella la miró unos instantes y sonrió como de alegría, la agarró y comenzó a masturbarme, sabía bien lo que hacía, cuando la tuve bien dura se acercó y comenzó a lamerla como un helado mientras levantaba la mirada hacia mi con lujuria, eso me excitó mucho más y le agarré la cabeza para metérsela en la boca y aceptó gustosa, comenzó a mamar con bastante ánimo, sentía su lengua alrededor de mi glande y eso me volvía loco, comencé el mete y saca cogiéndole la boca e intentando metérsela cada vez más profundamente, la flaca la aceptaba con gusto.

    Así estuvimos un buen rato, yo le cogía duro su boca y ella evidentemente lo disfrutaba hasta que comencé a sentir ganas de venirme…

    -Me vengo -le decía-

    Ella continuaba tragándose mi verga como una enajenada.

    -Flaca pará que me veeeengo en tu bocaaaaa, fue inevitable… Varios chorros de mi leche inundaron su boca y ella no se detenía.

    -Ahhhh, detente ya coño, te has vuelto loca?

    Lentamente comenzó a disminuir el ritmo de su trabajo demencial y no dejó escapar ni una gota de semen, me ordeñó completamente y no desperdició nada.

    Terminando la faena escuché ladrar a la perra, ella inmediatamente sacó mi pene de su boca que aún estaba erecto y en ese momento escuché algo más…

    ¡Hijo de puta!

    -Miré en dirección al grito y vi a un hombre mayor bien vestido que se acercaba corriendo rápidamente, la perra ladraba mientras yo corría intentando guardar mi pene erecto antes de llegar a la calle, finalmente escapé.

    No hace falta decir que perdí el trabajo y obviamente no me pagaron, pero siento que si gané, ¡obtuve una comida y la mejor mamada de mi vida! Aunque Miguel ya no me quiere recomendar para ningún trabajo.

  • Mi historia con una mujer maltratada (1)

    Mi historia con una mujer maltratada (1)

    Todo comenzó un miércoles, cuando iba a Estado Funcional. Llegué y no vi a mi amiga Anen, sentí que algo malo estaba pasando, ella no se perdía nunca de una clase, de inmediato la llamé al celular. Y contestador.

    Acá voy a hacer un paréntesis. Anen es una persona muy importante en mi vida, y entró a ella de la nada. Nos conocimos en las clases de Funcional y pegamos onda al toque. A mí siempre me gustó su físico, pero después comprendí que es un ser super pasional, obsceno y comprensivo. Es una chica normal como todas las demás, con una cara preciosa, ojos negro oscuro profundo, pelo muy corto que antes eran rastas y a veces se hace trenzas, se ejercita a menudo, tiene buen físico, sin llegar a ser una modelo, va 2 días por semana a Estado Funcional, tiene unos tatuajes bellísimos en las rodillas, un piercing en la nariz y otro en el ombligo, dejando ver unos abdominales marcados y mide 1,60. Yo le saco una cabeza. Siempre me comí el orgullo de decirle que me gustaba y creo que ella también se lo tragaba de la misma manera. La empecé a acompañar al túnel de Ramos Mejía y comenzamos a hablando de las carreras que íbamos a seguir los dos, (ella es locutora, y va a hacer una licenciatura de Fisioterapia en la UBA, yo en un momento iba a seguir Criminalística en la IUPFA pero por un tema de que no pude rendir el curso de ingreso bien, ahora voy a terminar haciendo Comunicación Digital e Interactiva en la UADE) y terminamos hablando de que ella había tenido hace 3 años una relación muy tóxica con un chabón de 30 y que desde esa relación no había tenido ninguna más. Me preguntó la edad y le dije que tenía 18, le pregunté la suya y me dijo 25. En ese mismo momento pensé: «No voy a poder tener nada con esta mujer y encima no aparenta esa edad, parece de 19 o 20 como mucho». Cierro paréntesis.

    En algún momento iba a llegar a la plaza, y así fue, se acercó a mí y le pregunté porqué estaba pálida, y sí que lo estaba. Me dijo: «Después te cuento». Me quedé tranquilo y la entrenadora nos puso a hacer un cómplex juntos, me puse a hacer ejercicio. En un momento, escucho a alguien caerse, yo estaba haciendo barra de espaldas a ella. Me doy la vuelta y la veo a ella tirada en el piso, como desmayada, pero aún consciente. Me acerco y le pregunto: «Anen, ¿qué te pasó?» Ella me mira a los ojos con la mirada un poco caída y me dice: «Perdí el equilibrio nada más, estoy bien». La ayudé a levantarse y le pedí que hiciera con menos peso o más lento. Terminó la clase, le pedí de sentarnos en un banquito de la plaza y así lo hicimos. Estaba súper preocupado por ella, necesitaba saber qué le pasaba, sino me hubiera ido a mi casa. Le cuestioné que había pasado. Me dijo: «Mi exnovio me agarró y me cagó a trompadas». Empezó a llorar. No sabía qué hacer, si abrazarla o qué carajos. Sólo me limité a agarrarla de la nuca con una mano, apoyar su cabeza en mi hombro, pasar mi otro brazo por su cintura y dejar que llorara. «Llorá, llorá, tranquila, ya va a pasar, llorar es la mejor manera de descargarse». «No sé porqué me pasa esto». Anen había perdido a sus padres a los 19 años en un accidente de auto, como dato. Me indignó bastante que la gente pasara por al lado nuestro y no preguntara qué pasaba, ni se acercara, ni nada. Cuando terminó de llorar, que habrán pasado unos 30 minutos me pidió por favor que la llevara hasta su casa, obedecí. Yo siempre la había acompañado hasta el túnel y rara vez hasta las vías. Todo esto era muy extraño y nuevo para mí. Llegamos a su departamento, lo primero que hice fue buscar en su riñonera las llaves, abrí y accedimos. Subimos cinco pisos de escaleras, hasta llegar a la puerta de su departamento. Trataba de meter las llaves, pero para ella era como hacer entrar el hilo en una aguja, le temblaba muchísimo todo el cuerpo. La ayudé a abrir la puerta, por sí misma no podía. Me indicó adonde estaba su pieza, fui y la recosté en la cama, se estaba muriendo del dolor.

    —¿Cómo pasó?

    —Estaba saliendo de acá para ir a la clase de Funcional cuando este hijo de puta me agarró del cuello y me pegó tres veces acá.

    Me señaló su abdomen.

    —¿Alguien más lo vio?

    —No había nadie en la calle.

    —Dejame ver.

    —No te va a gustar.

    —No me importa.

    En ese mismo momento se levantó la remera y pude ver que su hermoso abdomen estaba todo moretoneado.

    —La concha de la lora, boluda…

    —Te dije que no te iba a gustar.

    —¡¿Hay que llamar a una ambulancia?!

    —¡¡No!!

    —¡Miráte cómo estás!

    —No boludo, esto con un ibuprofeno se me pasa.

    —¡¡¡Lo voy a re cagar a trompadas!!!

    —No digas boludeces.

    —¿Qué boludeces?

    —¿Y si está enfierrado?

    —No me importa…

    —Yo sé que podés estar caliente, pero tranquilizate y traéme un paracetamol de la caja de medicamentos.

    Le hice caso y le llevé un vaso de agua.

    —Escuchame, a mí cualquier cosa, me llamás y estoy acá.

    —Ok.

    —Chau Anen.

    —Chau Tommy.

    {A la medianoche}

    Mensaje de texto:

    —Boludo, vení a mi casa, me estoy muriendo del dolor.

    —Yendo.

    Llegué más o menos a la 1:00 (entre que me preparé y salí), son más o menos 20 cuadras, no había un alma en la calle. Cuando llegué, toqué timbre y bajó para abrirme la puerta. Estaba demacrada: pálida y con ojeras. Tenía un camisón gris, unos pantalones de pijama y unas pantuflas. Le pregunté como estaba y me dijo: «pasá». Subimos por ascensor y ni bien entramos a su casa le comenté que yo iba a estar en el sillón viendo una película. Me preguntó si la podía ver conmigo, le dije que sí. Nos quedamos viendo la película, que no me acuerdo bien de qué se trataba, pero era de amor, ella la eligió. Comenzó a abrazarme, apoyó su cabeza en mi hombro, me pareció raro, pero acepté el abrazo. Cuando terminó la película, apagué el televisor y ella apoyó su cabeza en mis piernas, subió las suyas al sillón y nos quedamos así unos minutos. Yo entendía en cierta medida por qué estaba mimosa. Pero llegó un momento en que me pidió algo que me desconcertó, que le diera un beso. Pensé y mi cabeza se preguntó a si misma si lo que estaba a punto de hacer estaba bien. Le expliqué lo de la diferencia de edad. Y me repitió lo que me había dicho segundos atrás. Le dije que no iba a hacerlo. Entonces ella me agarró de la nuca y nos fundimos en un beso que duró minutos y minutos. No me resistí al beso. Después, ella se durmió o eso parecía, entonces la llevé a la cama y la arropé. Me fui a dormir al sillón, y literalmente a la media hora se levantó y me pidió que vaya a dormir a su cama, porque no podía dormir. Otra vez pensé y mi cabeza decía que no, no podía decirle que sí. Me negué a hacerlo, mis razones eran muy simples, su intimidad, la mía y la edad que nos llevábamos. Luego, entendí que para el amor no hay edad. Me pidió una y otra vez que aceptase. Después de unos minutos de discusión en voz baja acepté. Fui a su cuarto y me acosté en la cama de espaldas a ella. En un instante, ella puso su mano en mi espalda y empezó a acariciarme muy suavemente. Después de unos segundos de estar acariciándome soltó esta frase en voz bajita: «Qué buen lomo». Y enseguida posicionó su otra mano en mi cintura. No dije nada más, no sé si por respeto por mí o por ella. Me dormí así, con esas palabras saliendo de su dulce boca.

    Yo al día siguiente me tenía que ir de viaje por trabajo y por vacaciones. Le dejé una nota que decía: «Me voy de viaje y vuelvo en un mes». Se ve que se habrá levantado temprano porque vino a mi casa y me pidió que me quedara. Que yo era lo único que la hacía sentir estable. Me dio un abrazo, y le dije: «Vas a estar bien, si vos no estás viva para cuando yo vuelva, jamás te lo voy a perdonar». Nos volvimos a besar una vez más, este beso vez fue más apasionado.

    —Te amo.

    —Demostramelo, quedáte.

    —No puedo.

    —¿Por qué?

    —Me voy por trabajo, voy a visitar cárceles.

    —¿Cómo?

    —Yo ayudo a mi viejo, él trabaja en un juzgado de Ejecución Penal.

    —Bueno, andate entonces. Es tu deber.

    —Ey, no seas mala. No te enojes conmigo.

    —…

    —Vamos. Te acompaño hasta tu departamento.

    —No, voy sola.

    —¡Mirá si te pasa algo!

    —Puedo cuidarme sola.

    —Sí, por eso el pelotudo este te agarró y te encajó tres piñas ¿no?

    No quiso discutir más.

    En el trayecto casi no hablamos, caminábamos abrazados.

    Llegamos a su casa y me dijo: «Te voy a extrañar». «Yo también», repliqué. Empezó a llorar. «Es mucho», dijo. «Lo sé, pero vas a poder superarlo, yo confío en vos», dije.

    Se metió al departamento sin mediar una palabra más. Sentí un vacío profundo dentro de mí. Me fui a mi casa para preparar todo para el viaje. Salí a la ruta y se me ocurrió escribir un poema:

    Anen

    El viaje se me hizo largo

    pensando en vos

    veía como los postes de luz de la ruta

    se movían de adelante para atrás lentamente

    cada tanto un nido de horneros

    un carancho

    un cartel

    una tranquera.

    Tu hermosa voz

    tu bella cara

    tu bello cuerpo

    tus bellos ojos, color negro

    tus tatuajes

    tu hermosa cabellera

    tu hermosa boca.

    Todo pasaba lento.

    Yo cuando un viaje hago

    rápido pasa

    pero este no.

    Siento que vuelo

    cuando pienso en vos.

    Mas en este viaje

    tengo miedo

    al igual que lo tenés vos.

    Yo siento lo mismo en el amor.

    Siento que estamos hechos el uno

    para el otro.

    Sos lo único puro en este mundo

    por lo que merece la pena luchar.

    Para mí, sos una flor

    una que crece, ya sea en primavera o en otoño.

    Sos lo más hermoso y más importante

    que me queda ahora.

    Por todo esto

    te pido que nuestros caminos

    jamás, nunca se separen.

    Te amo, Tommy

    En un momento del viaje, cuando estaba con mi primo en la finca de un amigo de él, en Santa Rosa, me llamó Anen y me había dicho que la expareja había roto la puerta de entrada de vidrio de su departamento y había entrado. Le dijo de todo, que si conchuda, puta de mierda, hija de mil putas y otros insultos que mi mente no quiere recordar. Yo le dije que se tranquilice y que llame a la policía. Me dijo que tenía miedo. Le colgué, era muchísimo para mí todo esto. Empecé a tomar cerveza, vino, vodka, tequila, ron de manera desesperada para olvidar todo lo que había pasado hasta el momento. Sin embargo, no pude. No podía olvidar como me tocó la espalda aquella noche con esa suavidad digna de ella. No podía olvidar como había llorado. Cuestión, me mamé como nunca en mi vida. Y no estuvo bien, lo sé.

    En otro momento del viaje, me llamó para aclararme que el día que habíamos dormido juntos ella quería algo más. Quería tener sexo. Me quedé loco y exclamé: «¡¿QUÉ?!». «Sí, ¿qué se yo? No sé, cuando vuelvas a Buenos Aires te explico mejor», me dijo.

    Estuvimos hablando cada día por videollamada o llamada normal de whatsapp durante todo mi viaje, un mes completo y cinco días.

  • Mi prima, una puta para llevar de viaje

    Mi prima, una puta para llevar de viaje

    Después de mucho esfuerzo, me había podido comprar la camioneta doble cabina 4×4 que quería, no era 0Km, pero bastante nueva y en muy buen estado. Y estaba equipada con buenas cubiertas y una cúpula en la caja. La idea era estrenarla con un amigo, salir en carpa a hacer un recorrido por la costa aprovechando que no estábamos en vacaciones pero ya era casi verano y la temperatura espectacular. Él tenía una carpa grande, donde entraban seis personas en dos “dormitorios”. Además tenía muchos utensilios, dos colchonetas inflables. Nos faltaban pocas cosas.

    Mariano, mi amigo y compañero de trabajo, tiene 28 años, un buen físico, nada espectacular, pero puedo decir que las mujeres lo miraban con interés. Yo, 27 años, con un par de kilos de más, nada demasiado grave.

    Planeábamos salir un sábado, por la mañana y tomarnos diez días. El martes anterior después de trabajar nos juntamos en casa con Mariano para anotar todo lo que nos faltaba y comprarlo. Como mi hermana estaba estudiando para la facultad con nuestra prima y una amiga, nos fuimos a la cocina a tomar un café y hacer nuestra tarea.

    Pasó casi una hora y mi prima vino a buscar agua a la cocina.

    -¿Qué están haciendo?

    -Nos vamos el sábado de viaje, en mi camioneta. Diez días en carpa, por la costa. Donde pinte, paramos armamos la carpa y dormimos.

    -¿Los dos solos? ¿Son…

    -Sara, no rompas las pelotas y dejanos seguir con lo nuestro.

    -Preguntaba, una nunca sabe…

    Nos reímos y se fue a seguir estudiando.

    Al día siguiente, estábamos por salir a almorzar con Mariano cuando recibí un mensaje de Sara.

    “Necesito hablar con vos, estoy en el café que está enfrente a donde trabajas, ¿Podes venir?”

    Cuando salíamos le comente a Mariano y fuimos. Entramos y Sara estaba en una mesa con la compañera que estudiaba con mi hermana.

    -Directo y al grano. Dijo Sara cuando nos sentamos.

    -¿Qué te pasa? Pregunté.

    -A Tere la conocen, estudia con tu hermana y conmigo. Tenemos una semana libre en la facu y queremos ir con Uds.

    -¿Cómo?

    -Si, queremos que nos lleven con Uds.

    -¿Y porque las deberíamos llevar?

    -Porque solos, se van a aburrir de pajearse.

    -Desayunaste con Whisky, cerveza en cantidad, ¿qué te pasa?

    -Tato, queremos pasar unas semana de joda, los dos son tipos interesantes, queremos divertirnos con Uds.

    -Vos estás totalmente loca.

    -¿Nunca soñaron tener un par de putas a su disposición? Aquí las tienen.

    -¿Vos no decís nada? Le dijo Mariano a Tere.

    -Que quiero lo mismo que Sara. Pasear y coger diez días.

    -Hagan un cosa, esta es la dirección de Tere. Vengan a cenar, nos prueban. Si les gusta como cogemos, nos llevan. Y ahí hablamos mejor que acá. Los esperamos.

    -No te aseguro que vayamos. Dijo Mariano.

    -Uds. se la pierden.

    Se fueron y con Mariano nos largamos a reír.

    -Estas dos están totalmente locas, te juro que creo que es una cargada. Dije.

    -Yo pienso lo mismo.

    Almorzamos y volvimos a trabajar. Al salir, subimos a la camioneta y Mariano me pregunto si íbamos a ir.

    -Te juro que creo que es una joda. ¿No habrán puesto cámaras? Dije.

    -No sé que pensar, pero no tengo ganas de problemas, ni de aparecer en internet. Dijo Mariano.

    -Hagamos una cosa, le mando un mensaje que las pasamos a buscar, y vamos a tu departamento. Ahí es territorio nuestro. Y vemos.

    -Dale.

    Eso hicimos. Cuando entramos al departamento, nos sentamos en los sillones.

    -Ahora podemos hablar tranquilos. ¿Qué es lo que proponen?

    -Ser sus putas una semana. No tenemos un peso para viajar, y queremos viajar. Durante esa semana nos pueden coger las veces que quieran, como quieran.

    -¿Cómo queramos? ¿Segura?

    -Seguras. Por eso estamos acá, para que nos prueben, van a ver que no mentimos. Dijo Sara, mi prima.

    -¿Dónde está el baño? Preguntó Tere.

    -Por acá. Le dijo Mariano y la acompaño.

    -Sara, nunca me hubiera imaginado un ofrecimiento así de tu parte.

    -Tato, me gusta la pija más que respirar. Raro que tu hermana no te haya contado.

    -Nunca me dijo nada. Dije.

    -Tato, mirá. Me dijo Mariano, y al girar vi como Tere venía del baño solo con la tanga.

    Era una chica de 20 años, pelo castaño, un metro sesenta, algo entrada en kilos, de tetas y culo grande. Caminó hasta la mesa y se sentó.

    -Mi turno, dijo Sara y fue al baño.

    -No soy una belleza, lo sé, pero dicen que cojo muy rico y me dejo hacer de todo.

    -Interesante. Dijo Mariano si poder sacar los ojos de las tetas gordas de Tere.

    -Ahora sí. Lista. Dijo Sara y se acercó, pero se quedó parada atrás de Tere.

    Sara también tenía 20 años, flaca, de pechos y culo pequeños. La antítesis de Tere.

    -Siguen sin creernos. Dijo Tere.

    -Ya nos van a creer, vení.

    Tere se paró y se empezaron a besar. Por como lo hacían, parecía que era habitual en ellas hacerlo. Luego de unos besos, Tere comenzó a chuparle las tetitas a Sara, que de inmediato empezó a gemir. Tere la chupaba y Sara le apretaba las tetas. Sara se quitó la tanga y Tere le metió un dedo en la concha. Sara no paraba de gemir, habría las piernas para que la mano de Tere se mueva con facilidad.

    Mariano me miraba cada tanto. Mi pija estaba parada, me calentaba verlas en acción. Fui el primero en pararse y sacarse la ropa. Sara me miró y sonrió. Mariano me siguió.

    -Algún día iba a pasar. Dijo Sara cuando vio mi pija, que mide unos 17 centímetros y es bastante gruesa.

    -Eso es una buena pija. Dijo Tere relamiéndose los labios mientras masturbaba a Tere.

    Cuando Mariano se terminó de quitar la ropa y se dio vuelta, la cara de las dos fue fenomenal. Sus ojos parecían el dos de oro de la baraja. La pija de él era de unos 21cm, y muy gruesa. Casi parecía que una botella colgaba de su entrepiernas.

    -Ahora sí que estamos en problemas. Dijo Tere.

    -Dios mío. Me va a desgarrar toda. Dijo Sara.

    -Bueno, Uds. deciden. Siguen con la idea de viajar, “como quieran” o se visten y se van a la mierda. Dijo Mariano serio.

    -Yo me quedo. Aunque me vas a hacer mierda por todos lados. Dijo Sara.

    -No me puedo perder la pija más grande que vi en mi vida. Dijo Tere.

    -Vamos a la cama. Dijo Mariano.

    Nos acostamos y Tere se puso a chupar mi pija y Sara la de Mariano. Tere se la puso toda en la boca y luego empezó a chupar. Lo hacía realmente bien, Sara abrió todo lo que pudo la boca y se la metió. Mariano sujeto su cabeza y con un movimiento de pelvis se la metió toda. La tuvo así varios segundos. Sara golpeaba la cama pidiendo que la suelte. Cuando la soltó ella se la saco de la boca y trataba de tragar todo el aire posible. Volvió a chupar y empezó a tocarse.

    Teresa la miraba y también se masturbaba. Estuvimos un rato, hasta que Mariano hizo que Sara lo monte. La cara de ella era una muestra de lo que sentía. Apretaba sus mandíbulas con todo, todos los músculos de la cara mostraban su tención. Como podía, comenzó a moverse despacio. Sus quejidos se transformaron en gemidos y fueron aumentando su intensidad.

    Hice que Tere se ponga detrás de Sara, la empuje un poco hacia adelante y le dije a Tere que le chupe el culo. Me puse detrás de Tere y se la metí con todo en la concha.

    -Me la partió. Dijo Tere y siguió chupando el culo de Sara.

    -Así que son dos putas y que se la bancan, ya veremos. Metele dos dedos en el culo Tere. Dijo Mariano.

    Tere lo hizo y Sara gimió con todo. Sin que nadie la diga, Tere le metió otro dedo.

    -Ese culo no es virgen, veamos que tan amistoso es. Dije y la corrí a Tere. Me puse detrás de Sara y la empecé a meter por su culo.

    -Esto es tremendo, no lo banco. Dijo Sara.

    -Estás en el juego, ahora tener que jugar. Dije y la metí toda.

    Sara dio un grito y se quedó quieta. Tere de rodillas a mi lado, miraba como mi pija entraba en el culo de su amiga y se metía tres dedos en la concha. Con Mariano nos empezamos a mover con todo. El culo de Sara apretaba mi pija, le costaba terminar de dilatar. Mire mi pija y cuando salía traía bastantes rastros de sangre. Tere también lo vio y se tapó la boca. De inmediato, saco los dedos de la concha y se empezó a dilatar el culo ella misma.

    Estuvimos un rato así, hasta que Mariano quiso cambiar.

    -Veamos que tan puta es y si aguanta en serio. Dijo.

    Yo la puse a Tere en cuatro patas y sin avisarle se la hundí toda en el culo. Dio un grito y mordió una de las almohadas. El culo de Tere era más receptivo. Mariano tomó a Sara con una mano de la cintura y apoyo su pija en el orto ya abierto de Sara. Ella mordió una almohada y espero. Cuando él se la metió ella arqueo la espalda por completo hacia atrás. Mariano la tomo bien firme con las dos manos y bombeaba como loco en el pequeño culo de Sara.

    Yo bombeaba el culo de Tere y le daba golpes en el culo. Ella no paraba de gemir. Acabé llenándole el culo de leche. Se dio vuelta y me chupo la pija para limpiarla.

    Miramos a Sara y tenía el rostro desencajado. El saco la pija del culo y la metió en la concha. Ella dio un grito y el comenzó a bombear con todo. Fueron solo dos o tres minutos. Cuando acabó ella dio un grito y comenzó a temblar. Mariano saco la pija de la concha y Tere se tiró de cabeza a chuparla, y pasarle la lengua. Mire el orto de mi prima y era un túnel perfecto.

    Mariano trajo cervezas y ellas fueron al baño. Sara caminaba con dificultad. Volvieron del baño y se sentaron en la cama.

    -¿Viste que no éramos gays Sara? Le pregunté.

    -No, para nada. Contesto.

    Se hizo un silencio denso. Tere la miraba a Sara, y no hablaban. Mariano noto algo y volvió a preguntar:

    -¿Siguen queriendo viajar con nosotros?

    Ellas se miraron y fue Teresa la que primero hablo.

    -Yo no, no quiero viajar. Dijo.

    Sara la miro, con una mirada que era parte odio y parte no comprender lo que decía. Pensó unos segundos.

    -Yo sí. Yo sí quiero viajar. Dijo Sara.

    -Sara, estás hecha mierda, no vas a poder con los dos una semana.

    -Andate pelotuda, andate a la mierda. Le dijo Sara.

    -Sara, por favor, Pensalo, son dos animales cogiendo con esas pijas. Dijo Tere.

    -Nos hicimos las cancheras, las putas y somos dos boludas, pero tengo sangre sabes, y si, son dos animales y quiero gozarlos todo lo que pueda. Andate ahora, andate. Le gritó.

    Teresa se vistió y se fue.

    -Parece que mi amiga es una cagona. Quiero viajar, ¿Me llevan?

    -Una puta todo servicio para los dos, a cualquier hora y en cualquier momento. Dijo Mariano.

    -Ese era el trato. Sigue siendo el trato. Dijo Sara

    -El sábado a las 6 de la mañana salimos de casa.

    -Allí estaré.

  • Todo por un inocente comentario

    Todo por un inocente comentario

    Estamos en plena primavera y hace un calor de los mil demonios, por lo que antes de salir a trabajar decido vestirme ligera, faldita blanca, blusa rosa de tirantes sin bra y una panty blanca de encaje que siempre me ha resultado muy cómoda.

    El traslado hacia la oficina siempre me a resultado algo incómodo en esta temporada del año, suelo vestir prendas cortas y al usar transporte público siempre hay miradas a mis piernas y exclamaciones que finjo no escuchar, no me considero la mujer más hermosa del mundo, soy más bien muy delgada, con pocos senos pero desde adolescente he cargado unas nalgas muy abultadas que llaman mucho la atención.

    Al llegar a las oficinas no se hace más fácil la situación, siempre está el compañero que no dice nada pero te escanea con su mirada morbosa, el que te hace bromas sexosas que solo él cree que son simpáticas y el peor, el que se quiere pasar de la raya a la más mínima oportunidad, sin embargo lo que me pasó vino de quién menos me imaginé.

    Yo soy asistente de contabilidad y mi compartimento se encuentra en el primer piso, también ahí están los compartimentos de recursos humanos y los baños, en la planta baja se encuentra la recepción y las oficinas de diseño y cómputo, me gusta llegar al menos unos treinta minutos antes para no andar a las prisas, cuando entro básicamente no hay nadie y al único que encuentro es a Alejandro de diseño, no sé el por qué pero entra una hora antes que los demás.

    Antes de subir las escaleras paso a saludar a Alejandro, lleva a lo mucho dos años trabajando ahí, es un chico tímido y más bien raro, sus compañeros le apodan «el otaku», pocas veces hace plática y siempre está metido leyendo revistas japonesas o algo así, en alguna ocasión que le pude sacar unas palabras, me comentó que se llaman animes, en modo de broma le dije que madurara y dejara de leer esas revistas para niños, no le agrado mucho el comentario y solo me dijo que no eran para niños y que un día me enseñaría lo que hacen en esas revistas.

    Después de saludarlo seguí mi camino, subí las escaleras y antes de terminar de subirlas di vuelta a la mirada como por inercia, solo para percatarme de que Alejandro estaba abajo mirándome subir, seguro se percató de mi panty de encaje, en cuanto lo mire se hizo el tonto y se metió a su oficina. Raro en él, siempre se había dirigido con respeto, pero bueno, no es el primero y al parecer no será el último que me hace ese tipo de cosas.

    Iba llegando a mi compartimento y al cabo de un minuto estaba Alejandro a mi lado diciendo:

    -Disculpa que te moleste Yanin, tengo dudas con mi pago y quisiera saber si tú me lo puedes aclarar.

    -Claro que si Ale, dame un minuto para encender mi computadora por favor.

    -Muy bien, mientras voy al baño y regreso.

    En lo que Alejandro fue al baño encendí la computadora y acomode una silla a mi lado para que se sentara, no tardó en regresar y le digo que tome asiento:

    -Gracias Yanin, fíjate que he notado que hay semanas que mi pago llega más bajo, y no sé por qué, si no faltó ni llego tarde y aun así me pagan menos, me podrías explicar?

    Estaba explicándole que hay meses que tienen cinco semanas y lo de los impuestos cuando siento un ligero roce de su mano en mis piernas, no le di importancia y lo deje pasar pero segundos después comenzó a acariciar mi pierna muy suavemente, me pareció molesto pero no hice escándalo, solo le retire la mano al momento y le dije:

    -¿Qué te pasa Alejandro? Creo nunca te he dado insinuaciones para que me trates de esta manera.

    -¿Recuerdas que te enseñaría lo que hacen en mis revistas para niños? Pues hoy es el día, vienes vestida como mi waifu favorita y te voy a tratar como tal.

    No entendí nada de lo que me dijo pero al terminar sus palabras se me lanzó encima, metiendo su mano entre mis piernas por debajo de mi falda, mientras trataba de soltarme, el acariciaba mi vagina sobre mi panty, después de forcejear por un rato logré escapar y corrí a encerrarme al baño de mujeres que está muy cerca.

    Mientras estaba ahí no sabía qué hacer, por mi mente pasaban mil pensamientos, mi cuerpo temblaba, sentía mucha adrenalina y nervios, a pesar de todo me percate que después del forcejeo con Alejandro mi panty estaba húmeda, no lo podía creer pero ese suceso me había excitado un poco. Después de unos minutos abrí un poco la puerta solo para revisar si Alejandro seguía en mi compartimento, al notar que se había retirado decidí regresar a él.

    Llevaba un paso fuera del baño cuando sentí un jalón de cabello muy fuerte por detrás de mi, no pude evitar gritar, era Alejandro, quien rápidamente me jaló al baño de un costado que era el de hombres, una vez dentro me metió una bola de hule en la boca que amarro por mi nuca, me puso esposas en las manos y me las amarro a un toallero, finalmente aseguro la puerta para que nadie entre. Yo quedé absorta, quedé… a su voluntad.

    Al parecer Alejandro lo tenía todo planeado, en su primer pase al baño había llevado lo necesario para someterme, se quedó mirándome por un momento, me percate de lo abultado que ya tenía el pantalón, comenzó a subirme la falda por enfrente a la vez que metió la mano dentro de su pantalón para acariciarse el pene, cuando terminó de subirme la falda hizo una sonrisa en su cara al ver que mi panty estaba húmeda.

    – Hummm, sabía que eras una meinu que le gustan las emociones fuertes, que rico calzoncito de encaje, ¿Te lo pusiste para mí, meinu?

    Me negué con la cabeza, el seguía frotando su pene con una mano mientras con la otra frotaba mi clítoris por encima de mi panty, empezó a frotarlo más rápido cuando noto que este se endurecía, lo froto hasta que me desvanecí por la fuerza que perdieron mis piernas de tan excitada que estaba.

    -¿Te gusta lo que hacen en mis revistas japonesas para niños? Ya vi que si, ven, te seguiré enseñando.

    Esta situación era rara, mi mente me decía que no era correcto lo que me hacía, pero mi vagina parecía pedir más, palpitaba con tanta fuerza como nunca antes lo había hecho.

    Me desató las manos del toallero y me jaló hacia un excusado, bajo la tapa de la taza y me puso de rodillas sobre ella, ahora amarró mis manos al lavabo de un costado haciendo que quedara con las nalgas paradas, se agachó tras de mi, de nuevo subió mi falda, acarició mis nalgas con su cara y restregó su nariz en mi vagina mientras jalaba aire profundamente, se irguió y me dio unas leves nalgaditas, de repente, en un acto brusco tomó mi panty y de un jalón la rompió dejando al descubierto mis genitales.

    -Que rico culito tienes Yanin, quien iba a imaginar que eres de las que se rasura la conchita.

    De pronto sentí un líquido caer en mi ano, lubricante, sentía uno de sus dedos dilatando mi ano y otros dos dedos moverse dentro de mi vagina, comenzó a tomar un ritmo que indicaban que es un experto, en pocos minutos sentí una serie de espasmos y terminé completamente chorreada de mis fluidos.

    – Creo que es tiempo meinu, estás lista para mí.

    Sacó sus dedos de mis cavidades, algo extraño sucedió, sacó unas orejas y una cola de zorro de peluche de su pantalón, se lo desabrochó y lo bajó.

    Debo admitir que su pene era más ancho de los que había visto antes, me puso las orejas de zorro en la cabeza y me abrió las nalgas, de golpe metió la punta de la cola de zorro por mi ano, comenzó a frotar su pene en mi vulva, no pude evitar dar un leve gemido al sentir la primer embestida.

    – Mmm… Que rica furry me estoy cogiendo, imaginé que estarías más apretadita, se ve que varios te han visitado, eres una auténtica zorrita, para mí está bien, me gusta esa suavidad con la que te tragas mi verga.

    Comenzó penetrándome con un ritmo lento pero con embestidas profundas, con una de sus manos movía la cola de zorro en mi ano y con la otra me jalaba del cabello, en momentos dejaba su pene fuera para solo rosar su punta con mi vulva, en poco tiempo yo estaba chorreando de nuevo, se escucharon ruidos fuera del baño, al parecer los compañeros ya estaban llegando a trabajar.

    – Al parecer se te acabó la fiesta meinu, te daré tu despedida.

    Alejandro comenzó a acelerar las embestidas, eran tan fuertes y profundas que parecía me quería atravesar con su pene, mis piernas estaban escurriendo de nuestros fluidos, algunas embestidas después saco su pene, empezó a frotarlo al momento que me levantaba la blusa, al poco tiempo sentí su semen caliente escurrir por mi espalda.

    -Felicidades Yanin, acabas de escribir tu primer hentai, pero me percatare de que no sea el último.

    Sacó su teléfono, me jaló la cara mirando hacia él y comenzó a tomarme fotografías, se subió y abrochó el pantalón, me retiro las orejas y la cola de zorro del ano para acomodarme la falda cubrir mi panty rota.

    -Disculpa que no te de un besito de despedida Yanin, pero te veo un poco indispuesta.

    Me desató las manos del lavabo y me quito las esposas, me jaló a la puerta del baño, con esfuerzo podía caminar, me sentía muy agotada, se asomó hacia afuera para verificar que ningún compañero pasaba, de un aventón me arrojó al baño de mujeres, poco después escuché como el salía del baño de hombres y se retiraba.

    Me quedé un rato en el baño pensando en lo que había sucedido, pensando cuál iba a ser mi respuesta, trate de asearme un poco, me quite la bola de hule de la boca, me peine, me limpie el semen de la espalda y me retire la panty rota, por suerte siempre dejo una de emergencia en mi compartimento por si llegase a suceder un accidente, nunca imaginé que la usaría en una situación como esta.

    Salí del baño tratando se disimular mi nerviosismo, salude a un par de compañeros que habían llegado y me dispuse a escribirle un mail a Alejandro:

    ¡¡¡Maldito hijo de puta!!!

    ¡¡¡Esto no se va a quedar así, habrá repercusiones!!!

    Enseguida respondió mi correo:

    -Claro que esto no va a quedar así, de ahora en adelante eres mi waifu, mi furry y lo que yo quiera, te adjunto las fotos que te tome, y si no quieres que se las mande a todos los de la oficina me debes obedecer. ¿Verdad que no son cosas de niños?

    A partir de ese día, ocasionalmente llego una hora antes al trabajo, a la misma hora que Alejandro, para satisfacer en lo que le plazca a mi husbando.

  • Haciéndole un favor a una amiga

    Haciéndole un favor a una amiga

    Uno nunca sabe cuándo el pasado reaparece para cobrar las facturas pendientes. Esto fue lo que me paso a mi cuando una antigua amistad reapareció en mi vida. En lo personal siempre he sido muy morbosa. Para los que siguen mis historias ya me deben de imaginar y tal vez hasta han fantaseado conmigo, soy una mujer normal con una vida normal, soy esposa, mamá y amiga, esto último en este caso me resulto algo complicado, ya que la amistad para mi es algo muy importante y mucho más las promesas que se hacen en nombre de ella.

    Para que entiendan mi historia tendré que regresar a mi época de estudiante más específicamente a mis tiempo de preparatoria, en esa época éramos un grupo de 4 amigas inseparables que nos apoyábamos y sobre todo nos cuidábamos entre nosotras, sus nombres Rebeca, Lucero, Isabel y yo Maribel, debo decir que de las cuatro amigas yo era la más tranquila y con esto no quiero decir que era una santa que se persignaba ante las diabluras de mis amigas, más bien era más sutil en lo que al sexo se refiere, en mi caso contaba con dos grandes razones con los cuales entretenía a mis enamorados, como podrán imaginar a esa edad ya tenía unas tetas bastantes sobresalientes y eso siempre me ganaba el título de la tetona del grupo, por ese detalle no faltaban los libidinosos que buscaban la manera de sobarlos pero fueron pocos quienes corrieron con esa suerte. Bueno como decía nosotras teníamos una ley de apoyarnos mutuamente y fue justo a finales de un semestre cuando hicimos valido este acuerdo; Rebeca era una belleza una mujer delgada con un rostro muy hermoso, unos ojos azules acompañado de un cabello rubio que a mi parecer embrujaban a cualquiera, no obstante tenía un complejo ella quería un poco más de pechos por nuestra parte como amigas siempre la alentábamos y le decíamos que no le hacía falta. En su personalidad Rebeca era la más coqueta no solo con nuestros compañeros sino también con los profesores, eso en ocasiones nos acarreaba problemas pero también en contadas ocasiones ventajas muy oportunas y una de esas contadas veces la suerte me ayudo a mí. Resulta que uno de esos profesores descarados era Mauricio el maestro de Física recuerdo que por problemas que en ese tiempo tuve en mi familia me atrase en muchos trabajos lo cual me costó el no aprobar la materia, la verdad ya nosotras sabíamos que Mauricio tenía un cierto interés en Rebeca y fue ella quien sugirió que podría conseguir que yo aprobara, sinceramente por la amistad que había entre nosotras jamás le hubiera pedido que se sacrificara por mí y mucho menos por un descuido mío, en aquel tiempo ella me dijo yo sé que tu harías lo mismo por mí, hoy por ti mañana por mí, lo cierto es que lo aprobé y siempre quede muy agradecida con mi amiga Rebeca. La preparatoria termino y cada una tomamos caminos diferentes y todo aquel pacto de amigas para mi había quedado en el pasado. Hace unas semanas recibí una invitación en Facebook era de rebeca desde ese momento hablamos de todo recordando viejos tiempos y poniéndonos al tanto de todo lo que ha pasado en nuestras vidas desde que nos dejamos de ver, me comento que estaba viviendo en estados unidos y que en las próximas semanas viajaría para aca por motivos de negocios pero que quería aprovechar para vernos en persona, intercambiamos números celulares y quedamos a la espera. Por lo que sabía hasta ese momento rebeca había estudiado administración de empresas y luego se fue a EU a hacer su maestría y fue ahí donde una empresa la recluto y se quedó a vivir por halla. Los días pasaron y fue un miércoles por la mañana cuando mi teléfono sonó, era Rebeca.

    Me dijo que hacia 2 días había llegado a la ciudad y que estaba hospedada en un hotel del centro, me pidió que nos viéramos en un café de hay cerca donde de estudiantes solíamos ir a pasar el rato, la cita era a las 4 pm de ese mismo día. Termine de hacer mis quehaceres y me arregle para ir al encuentro. Llegue 10 para las 4 tome una mesa y me dispuse a esperar, pasaron casi 15 minutos hasta que rebeca apareció fue una sorpresa para mi volver a tener a mi amiga frente a frente después de tantos años de no verla, a leguas se notaba que se había convertido en una mujer muy elegante y sobre todo exitosa, nos abrazamos durante un buen rato fue muy emocionante para mi incluso lloramos de la emoción.

    – Wooow rebeca mira como esta eres toda una mujer de mundo que gusto me da verte.

    – Pero Mari tú no te quedas atrás mujer mírate estas hecha un bombón

    – Jejeje como siempre tan exagerada no es para tanto, lo que vez es solo ejercicio con el paso de los años hay que tomar ciertos cuidados y creo que tú sabes más de eso que yo.

    – ¡Madre mía Mari! Pero tal parece que con la edad y el ejercicio las tetas no las has podido ocultar jeje incluso las tienes más grandes ¿Qué talla eres?

    – Jejeje así parece las tetas no me han querido dejar uso una 42DD

    – Dios sí que te han de pesar, no te lo niego yo me he dado mis retoques en el extranjero hay buenos cirujanos como desaprovechar eso solo me las aumente dos tallas mas pero aun así jamás podre competir contigo jejeje.

    – Jeje no es competencia pero dime nos rencontramos solo para hablar de tetas?

    – Bueno Mari en teoría si… sé que esto sonara feo ya que llevamos años sin vernos y ahora que nos vemos nuevamente es de esta manera.

    – Pero de que hablas Rebeca a que te refieres ¿que pasa?

    – ¿Te acuerdas de aquel sacrificio que hice por ti en la preparatoria?

    – Como olvidarlo es por aquel favor que a ti te estimo más, pero dime que necesitas de mí?

    – Como te platique por chat trabajo para una empresa automotriz internacional yo soy quien se encarga de cerrar los tratos en los países donde pensamos abrir nuevas agencias, aquí ya tenemos varias y ahora nos disponemos a abrir una más aquí, tengo un contacto quien es quien organiza todo mientras yo viajo.

    Interrumpí su explicación

    – Ve al grano Rebeca que tengo que ver yo con tus negocios?

    – A eso voy déjame terminar. En cada trato que cierro por cuenta propia organizo fiesta privadas para los ejecutivos con los cuales cierro los tratos, ya sabes alcohol comida y lo más importante prostitutas dispuestas a hacer de todo incluso yo he tenido que prestarme para eso nunca falta algún tipo a quien le gustas y pues se insinúa, no pienses mal de mí Mari todo lo que hago es parte del mundo en el que me desenvuelvo gracias a eso he podido conectarme con gente muy influyente y poderosa de las cuales en el futuro se pueda necesitar algún favor. Ayer verifique los terrenos acordamos el precio del traspaso el problema es que el que me está vendiendo es el mismo que nos vendió la última vez es un tipo rico y millonario que hace unos años heredo la fortuna de su padre y es por eso que no tiene problema en vender esta vez su petición fue clara lleva a una madurita con tetas grandes pero asegúrate que sean naturales, odio la silicona. Desde que llegue he buscado en agencias y no encuentro nada natural y sobre todo de nuestra edad. Necesito que tú me ayudes con eso.

    – Estas bromeando verdad? Yo no soy ninguna puta, soy una mujer casada que tiene familia como crees que voy a serle infiel a mi marido de esa manera.

    – Mari recuerda que favor con favor se paga y con esto quedara saldada nuestra deuda de honor, yo en aquel momento pude dejarte sola pero no lo hice porque teníamos un pacto, creo que es justo que ahora saldes tu deuda, créeme que si no estuviera metida en este apuro jamás te echaría en cara eso.

    La preocupación se apodero de mi, todo lo que ella decía era cierto y eso me colocaba en una posición muy incómoda, sabía que en algún momento me tocaría a mi responder de la misma manera, el hecho es que no sabía cuándo.

    – Pero porque me pides eso a mí, o sea ya no soy una chica de 20 años, además te apuesto que cualquier prostituta estará mejor que yo eso te lo aseguro.

    – Mari no te desacredites así tienes un cuerpo bien torneado el ejercicio te mantiene muy atractiva y ese par de tetazas que te cargas sí que llaman la atención por eso es que pensé en ti.

    – Rebeca esto que me pides es algo que va más allá de todo y creo que ninguna mujer que se respete aceptaría, me dejas sin elección así que aceptare.

    Rebeca tomo mi mano como queriéndome consolar de alguna manera.

    – Muchas gracias amiga como en aquel momento ahora eres tu quien me salvara la vida. La reunión se llevara a cabo a las afueras de la cuidad en una finca propiedad del vendedor así que siendo así no tendrás que preocuparte de que alguien te vea haciendo algo indebido. Espera mi llamada para que te de más detalles de cómo nos transportaremos.

    – Bueno mientras tanto pensare que decirle a mi marido, será difícil desaparecer por todo un fin de semana.

    La cita entre mi amiga y yo termino hay mismo la despedida ya no fue tan emotiva como en el principio, yo me encontraba muy preocupada por lo que tendría que hacer toda esta situación contenía chantaje, mentiras y lo más difícil tendría infidelidad. Jamás le había sido infiel a mi marido ciertamente he permitido que otros me metan mano pero todo eso había sido discreto, ahora todo esto ocurriría a sus espaldas. Ese día llegue a casa muy consternada se me notaba la preocupación. Esa noche no pegue el ojo pensando en el pretexto que utilizaría para desaparecerme por un fin de semana hasta que se me ocurrió voltear las cosas a mi favor y usar a mi amiga como motivo. Al día siguiente hable con mi marido, le platique sobre el rencuentro que tuve con mi amiga Rebeca le comente que me había invitado a pasar el fin de semana con ella y nuestras demás amigas a un fin de semana solo de chicas en parte no era del todo mentira a excepción que también habría chicos, mi marido no sospecho nada me comento que el aprovecharía para descansar en casa y se haría cargo de los niños. El primer paso ya estaba dado ahora esperaría las indicaciones de Rebeca.

    Era viernes y rebeca me llamo muy temprano.

    – Hola Mari, te llamo para decirte que el asunto ha quedado así. Mañana tendrás que llegar a las 8 am al hotel donde me hospedo hay pasaran por ustedes para llevarlas, yo llegare por mi cuenta con mi equipo de trabajo un poquito más tarde.

    – ¡Pero que has dicho! Pero dijiste que lo haríamos juntas como que tú llegaras luego.

    – Tranquila amiga tú no tienes que hacer nada solo dejarte llevar en nada afecta que yo llegue después para cuando yo llegue ya tu estarás mas en confianza, además las chicas se irán contigo. Toma en cuenta también que es un viaje de tres horas así que deben aprovechar el tiempo.

    – ¿Qué otras chicas?

    – Pues las que he contratado para entretenerlos.

    – Encima de eso me obligas a irme con las prostitutas para hacerme sentir más mal de lo que ya me siento. Eres una sínica, pero en fin ya que más da hay estaré puntual.

    Me dispuse a preparar mi equipaje metí cuatro mudas de ropa algo casuales, como sabía que era una finca tome en cuenta eso. También metí un traje de baño, Deje preparado todo. Ala mañana siguiente mi marido insistió en irme a dejar al hotel le mande un SMS a Rebeca para decirle que me recibiera y que me siguiera la corriente para no levantar sospechas ante mi marido al llegar al hotel. El me acompaño hasta el vestíbulo al tiempo que rebeca bajaba del ascensor con un poco de artimañas por parte de los dos logramos que se fuera.

    – Bueno Rebeca y ahora qué? Esa gente aún no llega y las otras chicas?

    – Las mujeres están cerca de hecho me acaban de avisar y la gente que pasara por ustedes no ha de tardar. Pero Mari veo que has venido muy tapadita.

    Me había puesto un vestido largo de una sola pieza algo sencillo para ir al campo.

    – Y que querías que viniera con las tetas de fuera se te olvida que mi marido fue quien me trajo, creo que a ti se te olvida ese detalle.

    – No te alteres Mari solo bromeaba relájate eso te facilitara todo.

    Mientras hablábamos o más bien discutíamos un tipo alto mal encarado se acercó a Rebeca y le toco el hombro para luego indicarle que lo siguiera, solo se alejaron unos metros y comenzaron a hablar, yo solo observaba sin poder escuchar nada de la plática, aquel cruce de palabras no duro más de 5 minutos luego Rebeca regreso conmigo junto con aquel hombre.

    – Mari estas son las personas que les llevaran como te dije yo llegare más tarde, las muchachas ya están en el estacionamiento acompaña al caballero nos vemos más tarde.

    Aquel hombre tomo mi equipaje y me dispuse a seguirlo ese tipo no dijo nada. Comenzaba a sentirme ansiosa no sabía que me esperaba aunque si sabía que a partir de ahora mi papel de puta cobraba fuerza. Llegamos al estacionamiento hay había cinco chicas de aproximadamente veinte años todas las chicas eran parecidas físicamente las típicas modelos altas, muy delgadas y sin duda muy siliconadas. En ese instante pensaba que rayos hacia yo ahí, o sea yo me salía totalmente de esas características con casi el doble de la edad, baja de estatura y sobre todo con un busto que excedía el de esas chicas, en palabras simples ellas unas princesas y yo una mujer normal con muchas curvas.

    El tipo que me llevaba por fin hablo dirigiéndose a sus dos compañeros que aguardaban en el vehiculo, era una camioneta familiar.

    – Esta era la chica que nos faltaba ahora ya estamos listos para irnos.

    – Vaya chica esta ya es toda una milf y vaya par de tetas se carga, pero has visto el trasero que trae es bajita pero bien proporcionada.

    Aquellos tipos centraron su plática en mis tributos mientras uno de ellos acomodaba el equipaje en el vehiculó las demás chicas observaban y murmuraban entre ellas. El tipo que me acompañaba abrió la puerta y le pidió a tres de las mujeres que se pasaran a la última fila luego las otras tres y por ultimo subí yo junto con el tipo que me acompañaba, los otros tipos iban delante de chofer y copiloto. Llevamos media hora de carretera cuando el teléfono de unos de los tipos sonó.

    -jefe ya vamos en camino llevamos a las chicas, por cierto aquí a mi lado va su encargo la tetona que pidió esta buenísima.

    Mientras el tipo decía eso al teléfono con una mano palpaba mis tetas encima de la ropa, no tenía idea que le decía su jefe al otro lado del teléfono pero supongo que pronto lo sabría. El viaje trascurrió sin problemas ni paradas, la verdad es que me concentre en ver el paisaje. Llegamos al lugar rondando el medio día era una finca muy bonita y sobre todo muy cuidada el vehículo se estaciono justo en la entrada principal bajamos de inmediato y nos condujeron hasta la casa. La puerta se abrió y salió un hombre que rondaría los 40 años muy conservado en su apariencia, se notaba su buena vida no me quedaba duda que él era el jefe y el vendedor con quien trataba rebeca.

    – Jefe hemos llegado con su encargo que le parece?

    – Vaya Ernesto pero que lindas chicas me has traído. Señoritas están en su casa! Desde ahora son mis invitadas de honor. Por cierto mi nombre es Damián

    El tipo puso su atención en mi

    -vaya vaya me supongo que tú eres Mari? Rebeca me hablo de ti y veo que no exagero eres divina.

    Me sentía rara Rebeca le hablo de mí, que pasaba aquí era yo una mercancía o que pasaba esto parecía otro tipo de trato. Conteste un poco nerviosa y desconcertada.

    – Mucho gusto don Damián así es mi nombre es Maribel soy amiga de Rebeca muchas gracias por la hospitalidad.

    – No agradezcas ahora hablaremos con calma, deja le doy indicaciones a mis muchachos y pasemos al despacho a hablar.

    Le indico a Ernesto quien fue que nos trajo que bajara el equipaje y que a partir de ahora podían disponer de las chicas mientras el atendería un asunto conmigo.

    – Acompáñame Mari aquí está mi despacho

    Sobra decir que era una casa enorme si así era la casa imagine que la finca seria enorme, entramos al despacho había cuadros de caballos y muchos trofeos se notaba que era fanático de eso.

    – Siéntate Mari quieres algo de tomar?

    – No, estoy bien gracias.

    Él se sentó en su escritorio abrió uno de los cajones y saco un sobre lleno de billetes y lo tiro en el escritorio.

    – Aquí están tus honorarios es más de lo que acorde con Rebeca, espero que sepas corresponder. Mi hijo está ansioso por conocerte y le he prometido que no te tocaría y de alguna forma cumpliré pero como buen negociante debo verificar la mercancía.

    Al escuchar esas palabras una gran confusión inundo mi cabeza este tipo me estaba pagando por mis servicios. Rebeca me había engañado acaso? Y este tipo me dice que era una especie de regalo para su hijo? No entendía nada.

    – Podría darme un minuto para hacer una llamada?

    – Mari no tardaremos mucho aquí luego que terminemos haces las llamadas que quieras te parece?

    – está bien

    – Muy bien vamos se buenita y tócate para mí no seas mala.

    – ¿tocarme? ¿Aquí? ¿Frente a usted?

    – Si no seas tímida seguro que tu estas a acostumbrada a ese tipo de peticiones.

    Dentro de mi sentía coraje hacia rebeca tenía que aclarar muchas cosas con ella, lo único cierto hasta ahora es que tenía que jugar a ser una puta y pues era hora de empezar.

    Abrí las piernas y metí mis manos bajo el vestido, con la mano izquierda lo hice hacia un lado mi ropa anterior y con la derecha comencé a pasar mis dedos por mi coño que aún no se humedecía, mientras hacía eso miraba al tipo que solo observaba con mirada lujuriosa.

    – Hay Mari veo que lo tienes bien depiladito como buena puta. Quiero que te mojes para mí.

    El tipo comenzaba a sobarse el miembro por encima de su pantalón que por cierto se le puso bien dura casi inmediatamente. Por mi parte comencé a tomarme el papel muy enserio así que acelere mis movimientos y empecé a gemir levemente, gracias a estas acciones me moje rápidamente, por instantes me detenía y le mostraba mis dedos llenos de humedad para luego llevarlos a mi boca y chuparlos.

    – Mmm que rico se siente esto ¿vas a follarme?

    – No puedo eso se lo dejare a mi hijo aunque ganas no me faltan que bien lo haces sí que sabes provocar. Quítate esa tanga humeda y dámela.

    Obedecí y me la quite y se la di. Cuando la tuvo en sus manos comenzó a olerla mientras se masturbaba con más rapidez. El tipo era un completo depravado y ahora yo era parte de sus fantasías perversas.

    – ¡Muéstrame las tetas!

    Me baje el vertido para descubrir por completo mi voluminoso pecho. Comencé a tocármelas alternando movimientos con mi masturbación.

    – Que tetazas! Son enormes mi hijo sí que acabara de crecer contigo.

    Casi al momento de decir eso chorros de semen salían de él no le importó manchar algunos papeles que tenía en el escritorio, el solo estaba complacido por haber logrado su objetivo. Dio un gran suspiro y me pidió que terminara, bajo esas indicaciones adelante mi orgasmo mi grito fue tanto que casi estoy segura que lo debieron oír en toda la casa. Inevitablemente me sentía relajada y tranquila.

    – Mari no tengo quejas te dejo para que hagas tus llamadas.

    Al tiempo que Damián salió del despacho tome el teléfono y le marque a Rebeca.

    – ¿Mari?

    – Eres una maldita Rebeca ¿que rayos pasa aquí? Que trato hiciste con Damián del cual yo no estaba enterada? Encima de que accedo a ayudarte me pagas con esto.

    – Trata de calmarte acaso no has recibido un buen pago por tus servicios especiales? Eso es más de lo que podrías ganar en un mes de trabajo, en lugar de reclamarme deberías agradecerme.

    – Eres una mentirosa manipuladora, al menos podrías explicarme que es lo que exactamente tengo que hacer aquí? Para empezar acabo de acceder a las cochinadas de Damián pero él me ha comentado algo sobre su hijo el que tiene que ver en esto?

    – Veras lo que te dije es cierto Damián aparte de hacer negocios conmigo es un gran amigo, su hijo tiene 19 años y hace unos meses tuvo un accidente donde su mejor amigo falleció desde entonces ha estado pasando por una gran depresión, Damián ha hecho de todo para complacerlo pero nada ha funcionado, según se el muchacho es algo tímido y será tu trabajo animarlo un poco, según se con la idea de tu llegada Damián ha logrado animarlo. Su hijo no quiere a una prostituta quiere a una mujer mayor de grandes tetas naturales como tú, este chico tiene una fijación por las tetas que ni te imaginas. El trato es que pases un fin de semana con su hijo, no tendrás que acostarte con nadie más.

    – Y porque no me dijiste eso desde antes? Para que mentir?

    – De por si te fue difícil aceptar mi propuesta sabiendo que intimarías con mis socios, te imaginas si te hubiera dicho que solo tendrías que acostarte con un joven por dinero. Accede a sus caprichos y mañana por la noche estarás con tu familia y esto solo quedara como una experiencia de a que solo tú y yo sabremos.

    La confesión de rebeca me dejo muda… solo cambian un poco las cosas pero ya estaba en esto tenia terminar el asunto y olvidarme de eso. Luego de eso la tarde transcurrió sin anomalías, comimos, y luego de eso nos mostraron nuestras habitaciones me duche y estaba recostada descansando cuando tocaron a la puerta, era el tipo que me trajo.

    – Solo paso para decirte que el joven Alonso esta abajo en la piscina. Tendrán total privacidad así que no te preocupes en usar tus encantos.

    – Alonso es el hijo De Damián?

    – Así es llego hace un rato ahi te esperara.

    Tome mi traje de baño hacía calor y creo que era más que pretexto para ponérmelo, tome mi pareo y me cubrí para bajar. Al llegar abajo había un joven sentado en el borde de la alberca jugando con el agua tenia puesto un short rojo y una playera blanca el chico era delgado muy poco atlético.

    – Hola mi nombre es Mari creo que ya tu papa te hablo sobre mí.

    El joven volteo y me escaneo de cuerpo entero de una manera verdaderamente morbosa, sus ojos se fueron a mis tetas.

    – Mari hola mi nombre es Alonso

    Se le notaba muy nervioso ni le salía el habla creo que su erección hablo por el

    – Creo tu amiguito reacciono más rápido que tu, relájate no tienes por qué ponerte nervioso ven aquí. Sin pensarlo el joven se levantó y me siguió hasta los vestidores, estaba más que decidida mi trabajo era complacer al muchacho o al menos intentar animarlo a participar. Todo lo que estaba viviendo causaba morbo en mí y como no hacerlo si es algo tan poco común, aún no había pasado un día en esa finca y ya me había masturbado frente a un sujeto que apenas acababa de conocer.

    – Los vestidores eran enormes había una pequeña sala donde había una banca y varios casilleros con varios cuartos más pequeños en donde cambiarse, toallas, trajes de baños y una gran variedad de productos como cremas y bronceadores para el sol.

    – Sí que es un vestidor muy grande aquí hay de todo, tu papa sí que tiene buen gusto.

    – Si Mari siéntase con libertad de tomar lo que guste

    – Jeje para empezar no me hables de usted, simplemente dime Mari. Fíjate que hay muchos trajes de baños que me resultan bonitos pero no creo que ninguno sea de mi talla, o tú crees que si?

    Mientras decía esto tome la parte de arriba de un traje de baño y lo revisaba.

    – Bueno Mari creo que mi papa jamás creyó que una tetona podría visitarnos jeje.

    – Así te parezco una tetona? Veamos si eso es del todo cierto.

    De inmediato me quite el pareo y también libere mis pechos presionados en aquel traje de baño. Se le fueron los ojos al chico

    – Dios mío que grandes que son

    – Ven y tócalas dime que te parecen

    El comenzó a sobarlas con ambas manos era algo nuevo para el chico como que no se creía lo que estaba viviendo y para mí tampoco era tan normal estar ahí con un joven manoseándome la delantera. De un momento a otro el chico reacciono y se colocó detrás de mí pegando su paquete a mis nalgas, poso sus dos manos en mis tetas y se dispuso a amasarlas, mientras lo hacía también restregaba su abultado paquete a mi trasero.

    – Que buena estas Mari! Estas tetas son enormes son perfectas para mí.

    – Así? Qué bueno que te gusten son todas tuyas aprovéchalas,

    Sentí como se aceleraba su respiración y gimio al tiempo que sentía como me mojaba todo el trasero, se había corrido con tan solo sobarme vaya que estaba excitado.

    – Discúlpame creo que me emocione mas de la cuenta

    – Tranquilo no pasa nada ahora te recuperas no te cortes.

    Me termine de quitar el resto del traje de baño que ahora estaba húmedo por su semen y jale una toalla de las que estaban hay para colocarla en el piso, me puse de rodillas y le baje aquel short que tapaba su gran verga que por su reciente corrida estaba algo flácida pero en cuanto la tome entre mis manos no tardo nada en retomar fuerza, comencé a masturbarlo con mi mano mientras lo veía fijamente, una vez dura se fue directa a mi boca debo aceptar que chupar una buena verga es una de mis debilidades y que mejor que una tan joven como esta. El chico hacia todo tipo de ruidos, gemía, suspiraba, él estaba en la gloria, le estaba dando la chupada de su vida no puede evitar excitarme así que con una mano comencé a tocarme mientras aplicaba aquella mamada, con mi lengua recorría desde sus huevos hasta su punta cada que hacia esto el cerraba los ojos fue entonces cuando me pidió que parara.

    – Mari sí que la chupas rico pero si sigo así terminare de nuevo y la verdad también quiero follarte.

    – ¿No quieres ponerla entre mis tetas? Te encantara eso te lo aseguro.

    – Claro que quiero con esas tetazas tuyas que hombre no querría eso pero dejare eso para el final.

    Estaba en el momento culminante de mi encargo tendría que ser follada por un joven de 19 años. Me puse de pie y tire todo lo que estaba en la banca y me recosté ahí abriendo las piernas dejándole la entrada libre para penetrarme y el sin dudarlo se preparó para hacerlo. Mi joven amante me tomo por ambas piernas y fue ahí cuando me penetro, su tamaño era considerable pude sentir un gran placer al sentirlo dentro.

    – Me encanta tu coño Mari esto es lo máximo que sensación tan rica.

    Las envestidas eran intensas el chico gozaba el estar dentro de mí, sus movimientos eran coordinados no descuidaba el movimiento de sus penetraciones y sus manos jugueteaban con mis tetas para el era un placer que jamás había experimentado, por mi parte yo gemía, y como no hacerlo aunque me cueste aceptarlo yo disfrutaba de aquel cuerpo joven y vigoroso, para mí también era una buena experiencia.

    – Es hora Mari ya no puedo más quiero terminar entre ese par de tetazas que tienes.

    – Ven ponla aquí.

    No dude en escupir en mi profundo canalillo el chico se posiciono encima de mi dejando de lado sus piernas para colocar su miembro entre mis pechos, con mis manos me dispuse a apretarlas y para ahorrarle el trabajo comencé a moverlas de arriba abajo no duro ni un minuto y sentí como mi canalillo se inundaba de semen, detuve las envestidas pero el en lugar de detenerse comenzó a moverse por cuenta propia por unos instantes hasta que finalmente se detuvo y con su mano paso su verga por mis pezones;

    Sin lugar a dudas disfrutaba de aquella visión que posiblemente grabaría en su mente para siempre. Para mí la misión estaba cumplida y mi deuda saldada en parte me sentía más aliviada, tome mis prendas y salí de aquel vestidor y fui directo a la alberca donde me quede por un buen rato. Ese día no paso nada más simplemente subí a mi habitación donde no volví a salir hasta la mañana siguiente, como habíamos quedado muy puntuales en la mañana tal y como llegue me fui, fue raro pero después de lo sucedido no volví a ver a Damián ni a su hijo me supongo que era lógico pues ya habían conseguido su objetivo. El tipo llamado Ernesto fue quien se encargó de todo, como podrán imaginar Rebeca nunca apareció y en lo que a mí respecta ya me daba igual yo lo único que quería era llegar a la ciudad con mi familia y tratar de olvidar esta experiencia que aunque fue muy placentera no me hacía sentir nada orgullosa, la culpa me consumía.

    Espero les haya gustado comentarios a: [email protected], gracias.

  • La secretaria (3 – Final)

    La secretaria (3 – Final)

    Bitácora de hipnosis.

    Mi gatita ha mostrado resultados muy buenos, ha cambiado su forma de vestir en la oficina por completo, ahora gusta de usar un generoso escote que resalta sus generosos pechos , las faldas pegadas y los tacones altos resaltan más su lindo culo y piernas, además su ropa interior vieja y aburrida fue reemplazada con lencería de encaje muy diminuta y sostenes de media copa que hacen a sus pechos verse más grandes aún, cada vez que da la «hora del pastel» me siento como niña en la mañana de navidad ya que no se con que sorpresa me encontraré al romperle las pantimedias».

    Tras terminar de escribir en su bitácora personal Valery noto que había llegado «la hora del pastel» por lo que se preparó y entró a aquella oficina como de costumbre con una taza de café y un trozo de pastel, Valery noto de inmediato el cambio en su jefa pues antes esta no le hubiera dirigido más de un par de palabras y muchas de esas no hubieran sido agradables en lugar de eso la recibe con una linda sonrisa y palabras amables dándole a entender que sus métodos han funcionado a la perfección y que le falta poco para que ella sea totalmente suya para siempre.

    —¡Buenos días Valery!— dijo Miriam sonriendo mientras recibía su café—¿Es mi hora favorita del día?

    Valery procede a colocar el los alimentos sobre la mesa para satisfacción de Miriam que sonriendo mientras toma la taza de café comenta.

    — Valery has mejorado mucho en las últimas semanas— decía eso mientras degustaba un poco del pastel— Y dime ¿ya agendaste la cita con la agencia de viajes?

    — Así es señorita Miriam— dijo Valery mientras revisaba su tablet— Hoy a las 5 en punto

    — Muy bien, ¡Este negocio me volverá rica!— dijo animosa la mujer—¿Hay algo más que discutir?

    —¡Si jefa solo una pequeñez!— dijo Valery mientras revisaba la agenda.

    —¿Qué cosa Valery?— respondió la mujer.

    — “Gatita caprichosa»— soltó Valery sin miramiento al instante vio a su jefa con la espalda recta, la boca levemente abierta y sus ojos blancos del todo.

    Valery regresó tranquilamente a su oficina donde tomó su bolso y regreso donde la esperaba su víctima aún inmóvil ella se acercó lentamente a Miriam para decirle.

    — Ponte de pie y sígueme gatita hay cosas que debemos discutir— dijo Valery mientras acariciaba suavemente el mentón de la mujer.

    —Si ama Valery como usted ordene, soy una gatita obediente—respondió la mujer.

    Al instante ella se puso de pie y caminaron juntas al baño privado en la oficina de la mujer Valery esperaba aprovechar más la hora del almuerzo para preparar su gran final.

    —¡Cierra la puerta con seguro gatita!, no queremos molestias— dijo Valery mientras se sentaba en el retrete del amplio baño privado.

    — Si ama Valery —Al instante Miriam obedece y cierra la puerta con seguro.

    Valery sacó de su bolso un dildo de gran tamaño colocado en un arnés se quitó su falda y ropa interior para colocarse cómodamente aquel consolador.

    — Desnudate gatita, tenemos mucho que discutir para «nuestra luna de miel anticipada»— dijo Valery mientras ajustaba el arnés a su cintura.

    —Sí mi ama como usted me ordene— respondió de manera autónoma la mujer.

    Al instante Miriam comienza a remover su blusa y falda dejando a la vista su micro tanga rosa de encaje y su sostén de media copa que deja la mitad de sus tetas afuera además se nota claramente que su sexo esta perfectamente depilado lo único que aún conserva de su vestuario anterior son sus inseparables pantimedias.

    —¡No olvides la ropa interior gatita! te necesito desnuda— apuro Valery a su víctima ya que no contaban con mucho tiempo.

    La mujer obedece y se quita su erótica ropa interior dejándola a un lado de su ropa.

    Valery contempla un momento a la mujer desnuda frente a ella durante mucho tiempo no hubo otra idea en su cabeza que doblegar la voluntad de su jefa y volverla su obediente esclava por lo que aprovecharía este viaje para terminar lo que empezó.

    —¡Colócate en posición esclava!— dijo Valery señalando el lavabo en la pared.

    —Entendido ama sus deseos son mis órdenes— respondió la mujer que quedó con el trasero ligeramente parado frente a Valery.

    Valery se acercó lentamente a la mujer y le acarició suavemente las nalgas, sintiendo su redondez y firmeza.

    —¡Estoy tan emocionada gatita!— mientras decía eso Valery colocó la punta del consolador en la entrada vaginal —en unos dias todo lo que he planeado se concretara y estaremos juntas para siempre.

    — Si mi ama Valery juntas para siempre— respondió la mujer mientras era penetrada.

    — Bien gatita iré contigo para organizar tu «importante reunión de negocios»— mientras decía eso Valery empezó a azotar el trasero de la mujer, ella se queda quieta y gime de placer.

    — Es una lastima que nunca lleguen— continuo Valery mientras continuaba penetrando a la mujer — Pero no será una pérdida de tiempo—

    — Haré que te enamores de mí— mientras decía eso Valery empezó a azotar con fuerza las nalgas de su jefa.

    —Y al final tu y yo nos fugaremos a algún lugar tropical— Valery sintió como su víctima llegaba al orgasmo por lo que dio por terminada la sesión.

    — Bueno gatita eso es todo por ahora— dijo Valery mientras se empezaba a vestir— ya van a regresar todos de almorzar.

    Valery se acercó a la puerta para darle nuevas órdenes a su esclava.

    —¡Así que vístete y ve a tu oficina!— le dijo a ella con calma mientras habría la puerta del baño— al llegar despertaras sin recuerdos de lo que paso aqui

    Una vez terminó de darle órdenes ella salió como si nada pasará a su propia oficina, luego de unos minutos la escucho seguir con sus actividades como si nada.

    Días más tarde…

    Valery conducía su auto junto a su jefa tenía un par de «preparativos especiales» antes del viaje de negocios de su jefa y pensó que sería menos notorio usar su propio auto para la ocasión.

    En ese momento habían llegado a una pequeña tienda de tatuajes oculta en los suburbios.

    —¿Recuerdas que haremos aquí verdad gatita caprichosa?— dijo Valery a la hipnotizada Miriam.

    — Si ama Valery— respondió la mujer de manera robótica.

    Valery le colocó los lentes de sol para disimular sus ojos blancos y entraron al local.

    Al cruzar la puerta pudieron ver a una chica rubia de pelo corto y brazos elegantemente tatuados

    —¡Valery querida!— dijo la encargada del establecimiento al reconocer a su amiga.

    —¡Erika tesoro!— respondió Valery mientras abrazaba a la rubia.

    Después de eso Erika miró detenidamente a la mujer que estaba impávida frente a ella.

    — Así que está es la hembra que me trajiste para que la marcará verdad— dijo Erika con calma.

    — Así es querida— respondió Valery mientras azotaba a la mujer.

    La tatuadora pasa tras su escritorio y saca su carpeta de diseños, Valery los revisa atentamente hasta que encuentra lo que deseaba.

    —¡Quiero este!— dijo Valery señalando un diseño de corazón— Y lo quiero en el nacimiento de sus nalgas

    —¡Que atrevida amiga!— respondió la tatuadora mientras sonreía con malicia.

    En ese momento Erika hizo pasar a Miriam a la sala de tatuado mientras Valery se quedó en la sala de espera revisando su celular y la cuenta bancaria de su jefa.

    —¡Mi gatita tiene mucho dinero!— dijo Valery mientras empezaba a revisar algunos detalles para una transferencia a las islas Caimán.

    — No solo de amor se vive— dijo la mujer con satisfacción al ver qué la transacción estaría lista para el final del día.

    Pasaron cuatro horas y finalmente Miriam y Erika salieron de la sala de tatuajes.

    —¡Esta bella hembra ya está marcada como de tú propiedad!— dijo la tatuadora

    — Eso suena fabuloso amiga— respondió Valery con una inusual felicidad.

    Erika le menciona a Valery sobre los cuidados necesarios para el nuevo tatuaje de su jefa después de pagarle a su amiga ambas salieron de la tienda y subieron al auto.

    — Cuándo lleguemos a casa me mostraras que tal quedo tu nuevo tatuaje gatita— dijo Valery emocionada

    —Sí mi ama Valery— respondió Miriam sin ninguna emoción

    —¡Huy!, Que tierna eres Gatita— dijo Valery mientras ponía en marcha el vehículo y se dirigían a una nueva locación.

    Minutos después…

    Valery había dejado sola a Miriam mientras entraba a una pequeña tienda sex-shop, donde fue recibida por una mujer afro descendiente.

    —¡Que hay Danna!, ¿Mi pedido está listo?— dijo Valery mientras entraba al pequeño local.

    —¡Por supuesto Valery!— dijo la mujer mientras sacaba un par de cajas que Valery recibió con singular alegría.

    Las cajas contenían un par de disfraces eróticos, un biquini negro con un cuello con corbata de moño que parodia un smokin, la parte baja de aquel disfraz tenis claramente el enganche para colocarle dildos de goma.

    La segunda caja contenía un conjunto de corset, tanga y liguero en color blanco que parodia a un vestido de novia con velo incluido la tanga tenía una clara abertura que dejaría al descubierto su zona íntima.

    —¡Son perfectos, muchas gracias!— dijo Valery mientras guardaba ambos disfraces, en una bolsa que le había dado la vendedora.

    —¡Espera un momento!— dijo la mujer de piel oscura mientras iba a su trastienda.

    Valery esperó expectante por su amiga hasta que ella salió con diversos dildos que en lo que parecía un ramo de novia.

    —¡Oh! Danna no te hubieras molestado— dijo Valery mientras tomaba el grupo de dildos.

    — Considéralo mi regalo— dijo ella sonriendo— y no te olvides de enviarme fotos de tu boda.

    Ambas mujeres rieron mientras se despedían y Valery se dirigía al auto donde había dejado a su jefa bajo el trance.

    —¡Ok gatita! Terminamos gatita hora de ir a casa— cuando Valery puso el auto en marcha.

    Valery había dejado a Miriam a unas calles de su casa y se preparaba para regresar a su casa cuando algo sucedió algo…

    Las puertas de su vehículo se cerraron con seguro y un sonido agudo surgió de las bocinas, Valery intentó cubrirse los oídos pero fue inútil lentamente ella empezó a perder el sentido hasta que se desmayó.

    El auto se puso en marcha guiado por una fuerza externa que lo llevó a un callejón cercano donde un equipo lo subió a la parte trasera de un tráiler que se puso en marcha con rumbo desconocido.

    Locación desconocida…

    Valery estaba fuertemente atada a una mesa estaba conectada a diversas máquinas que monitorean sus signos vitales y actividad cerebral.

    Un afro descendiente vestido en bata revisa constantemente todos los sensores mientras revisaba sus notas

    —¡Apenas puedo creer que esto pasara!— dijo el mientras la rodeaba checando diversas pantallas que rodeaban a la mujer—¡Es la segunda vez que se sale de su programación!

    Una puerta oculta se abrió y un pelirrojo de lentes entró y miró detenidamente la escena como si fuera lo más rutinario y simplemente dijo.

    —¡El bigman va a querer respuestas!— dijo el pelirrojo.

    — Y no dudes que las tendrá— fue la respuesta del hombre.

    —¿Ni deberías estar en control de daños?— respondió el sujeto sin levantar la mirada de los monitores.

    — Ese minúsculo trabajo está terminando— respondió el sujeto— sus «amigas» ya fueron traídas y en este momento están siendo procesadas— y su casa está siendo vaciada en este momento

    —¿Qué hay de la misión de Valery?— dijo el primer hombre— el cliente no estará feliz

    — El cliente quería apoderarse de la compañía rival — fue la respuesta del pelirrojo— Valery a estado jugando con Miriam sabemos que tiene una palabra gatillo solo hay que descubrirla y ella misma entregará su empresa

    — Así que ya sabes que hacer — dijo el sujeto señalando a la mujer en la mesa.

    — Estamos por realizar las últimas pruebas antes de formatear a la «unidad»— dijo mientras llevaba a Valery a otra habitación.

    Minutos después…

    Valery empezaba a despertar, no podía recordar nada desde el momento en que subió al vehículo cuando intentó moverse se vio atada a una extraña silla frente a unos monitores.

    —¿Dónde estoy?,¿Quiénes son ustedes?— dijo Valery mientras forcejeaba con sus ataduras.

    —¿Quién eres tú?— dijo una voz electrónica.

    —¡Eso no les interesa!,¿Dónde demonios estoy?— respondió Valery.

    — ¡Solo responda la pregunta!— respondió la voz

    — ¡Eso no les importa!— respondió ella.

    En las pantallas aparecieron las imágenes de tres mujeres de piel clara con diferente color de cabello y ojos.

    —¿Reconoce a alguna de estas mujeres?— volvió a aparecer la voz.

    Valery miró detenidamente cada imagen, un extraño sentimiento surgió cuando las observó.

    —¡Nunca he visto a ninguna de ellas en mi vida!— respondió la mujer mientras forcejeaba en la silla.

    En otra habitación los hombres miraban detenidamente las reacciones de la mujer.

    —¿Tu crees que no se reconozca a sí misma?— dijo el pelirrojo.

    —Hace unos meses se llamaba Andrea, tiempo atrás Marilin y su primer nombre era Sophia— dijo el hombre afro mientras revisaba los expedientes

    — Así que crees que sea una coincidencia que se saliera de su programación dos veces— dijo el pelirrojo— y que en cada una de sus veces hubiera una mujer de por medio

    —Fue una de las mejores neurólogas y psicólogas en el mundo— dijo él mientras analizaba la situación— Con un gusto muy grande por su propio sexo así que no estoy seguro

    Ambos estaban revisando la información que obtenían del interrogatorio de «Valery» hasta que el pelirrojo recibe una llamada que responde inmediatamente.

    Su compañero no tenía que preguntar quién era el que estaba del otro lado de la línea.

    Cuando terminó se dirigió a su compañero.

    — Seguro sabes quién era, ¿Verdad?— dijo él mientras bloqueaba su teléfono.

    El hombre afro solo asintió moviendo la cabeza.

    — Descuida, el cliente aceptó gustoso el nuevo trato— dijo el pelirrojo con calma.

    El hombre afro solo respiro aliviado sintió como si un peso enorme se levantará de sus hombros.

    — El bigman quiere que este «pequeño problema» sea resuelto lo antes posible, ¡Así que hay que conseguir esa frase gatillo!— dijo el pelirrojo.

    — Muy bien enseguida— respondió el hombre afro mientras se dirigía nuevamente a la pantalla.

    Mientras eso ocurría Valery seguía forcejeando con sus ataduras intentando inútilmente soltarse de ellas hasta que un zumbido electrónico atacó sus oídos a diferencia de la ves anterior no quedó inconsciente solo paralizada atrapada en su propio cuerpo.

    Tras eso algo sucedió de la silla donde ella estaba surgieron varios «tentáculos mecánicos».

    Valery vio con terror como los tentáculos mecánicos desgarraron su blusa dejando sud pechos expuestos, en el centro de estos se abría un pequeño espacio los tentáculos se alinearon con sus pezones y se clavaron en ellos.

    Otros dos tentáculos se dirigieron a la parte baja de la mujer desgarrando la falda, bragss y las pantimedias insertándose rápidamente en su expuesta vagina y su ano.

    Si ella hubiera podido expresarse en ese momento hubiera emitido un seco grito de dolor.

    Los tentáculos empezaron a moverse con lentitud dentro de sus orificios íntimos estimulando las zonas erógenas, mientras los que estaban en los pechos empezaron a brillar en un tono celeste.

    Tras unos minutos Valery sintió como sus pechos se volvían más y más sensibles mientras se empezaban a llenar de pequeñas líneas azules como si de una red de circuitos se tratasen.

    En la otra habitación…

    — No es la primera vez que lo veo, pero sigo sorprendido— dijo el pelirrojo mientras observaba el extraño espectáculo.

    El rostro de Valery empezó a mostrar un marcado placer mientras era estimulada por los miembros metálicos.

    — Los nanobots que le inyectaron durante su conversión no sólo nos permiten controlarla— dijo el moreno— convirtieron sus senos en unos discos duros biológicos

    — Cualquier información que ella tenga se guarda automáticamente aquí— continuó el moreno con su explicación.

    —¿Puede resistirse?— dijo el otro sujeto mientras veía como Valery.se retorcía.

    — Esa es una buena broma— replicó el afroamericano—¡Ella lo está disfrutando! Te lo garantizo.

    El rostro de Valery demostraba un éxtasis difícil de describir, ella misma estaba acomodando sus caderas para que los tentáculos pudieran penetrarla mejor.

    Tras varias horas donde Valery había alcanzado una serie de orgasmos intensos y debilitadores finalmente dieron con la información que buscaban.

    — Creo que tenemos lo que buscábamos— dijo el hombre de piel oscura mientras recibía la palabra gatillo del inconsciente de Valery…

    —¡Muy bien! Entonces creo que no necesitamos más a «Valery»— dijo el pelirrojo mientras observa a la mujer teniendo un nuevo orgasmo.

    — Enseguida— respondió su compañero mientras insertaba un par de nuevos comandos a la computadora.

    Los tentáculos que estaban conectados a los pechos de Valery cambiaron su tono de azul a rojo en ese momento los «circuitos» se empezaron a extender por todo su cuerpo hasta dejarla cubierta de pies a cabeza.

    La expresión del rostro de Valery era una mezcla de dolor y placer indescriptible que se expresaba por los movimientos de su cuerpo.

    Lentamente sus ojos perdían cualquier rastro de vida hasta quedar completamente en blanco, su piel empezó a palidecer hasta quedar completamente blanca como un trozo de papel, su cabello se destiño hasta quedar completamente blanco cuando ese proceso terminó la silla y su ocupante desaparecieron a través de un conducto que la llevó a un cuarto subterráneo.

    — Supongo que cuando dicen que las despojaron de toda su identidad no es una broma— dijo el pelirrojo.

    — Bien estará lista en 10 minutos, supongo que la llevarás a la colmena— respondió el afro.

    — Eso es clasificado — fue la respuesta que recibió mientras salía de aquella habitación.

    Después de varias horas la persona que alguna vez fue conocida como Valery estaba en posición de furmer con su boca sellada por una mordaza masoquista, prácticamente desnuda salvo por unas medias de red y botas de tacón alto podía se podía notar que sus pezones estaban perforados con pezoneras y su clítoris con un piercing de bolita.

    Fue embarcada en un camión junto a otras quince mujeres que compartían su misma vestimenta y estado de estatua viviente una vez que los científicos del lugar dieron el visto bueno se dirigieron a un rumbo desconocido.

    Epílogo…

    Miriam Steele esperaba ser recibida por Victoria Hergar, presidenta de Electro INC. Compañía a la que se veía obligada a vender su empresa debido a que habían sido víctimas de un fraude bancario ejecutado por su ex secretaria actualmente fugitiva.

    Valery miraba aquella puerta como un condenado esperando su turno en el cadalso, jamás pensó que la única empresa que daría una oferta sería fuera está…

    “¡Ella está disfrutando esto!¿Por qué otra razón me haría esperar?» Se dijo Miriam a sí misma intentando controlar sus emociones.

    — Señorita Steele, la señorita Victoria la recibirá en este momento— dijo la secretaria una morena de pelo corto

    — Muchas gracias— dijo Miriam mientras entraba a aquella oficina.

    Cuando Miriam entró en aquella oficina noto que estaba decorada con motivos de gatos pequeñas figuras, pinturas de artistas populares incluso un par de figuras de Hello Kity decoraban el lugar.

    —¡Esto tiene que ser una broma!— dijo Miriam mientras veía las figuras infantiles.

    —¿Esas lindas figuras le parecen de mal gusto?, ¿Acaso muy infantiles?— dijo una voz tras ella.

    Ella dio un salto y se llevó las manos al pecho por la sorpresa. Frente a ella estaba una mujer afro descendiente de mediana edad usando un elegante traje de diseñador cargaba junto a ella a un imponente gato negro de ojos verdes.

    — Yo no quise sonar ofensiva, por mi comentario me disculpo— dijo Miriam avergonzada.

    La mujer se dirigió a su escritorio invitándole a sentarse.

    — Créame algo señorita Miriam, no la traje para presumir mi colección— dijo Victoria del otro lado del escritorio.

    — Si es verdad—dijo ella mientras tomaba asiento.

    Miriam sentía la mirada del gato sobre ella se sentía como un ratón en presencia de aquel animal.

    — ¿El animal tiene que estar presente?— dijo Miriam un poco molesta.

    — Disculpe Bagheera es una gatita caprichosa no puedo dejarla sola— dijo la mujer calmadamente.

    Miriam adoptó una pose antinatural frente a su invitada, sus ojos quedaron en blanco y su rostro perdió cualquier expresión.

    Al ver eso Victoria activó su intercomunicador y llamó a su secretaría

    — Lidia «ratoncito de biblioteca» ven de inmediato— dijo la mujer con una perversa sonrisa en su rostro.

    — Si mi ama como ordene— respondió la mujer del otro lado.

    Ella entró al lugar con paso mecánico y sus ojos lucían apagados y sin vida.

    Victoria le extendió amablemente al gato negro y dijo.

    — Cuida mucho a Bagheera mientras tengo a esta puta entre mis piernas, ¿De acuerdo linda?— dijo la mujer de piel oscura como su fuera habitual darle esa tipo de órdenes.

    — Si mi ama como órdenes— respondió ella y salió tras tomar al felino.

    Victoria se retiró su falda y bragas antes de subirse a su elegante escritorio para separar sus piernas cubiertas por unas elegantes medias negras.

    — Primera orden del día puta, lame mi coño— dijo Victoria mientras se habría sus labios íntimos.

    — Sí ama como ordene— respondió mecánicamente la mujer.

    —¡Me gusta como se oye eso!— dijo Valery mientras acariciaba la cabeza de su nueva mascota…

    Fin

    Agradezco mucho a las personas que han votado en esta historia.