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  • Ayudando a una amiga

    Ayudando a una amiga

    El día de hoy les voy a contar como mi hermano mayor se empezó a coger a mi amiga que «rescaté».

    Comenzó hace algunos años y son 11 para ser exactos, actualmente tengo 31.

    Radico en la ciudad de México y por mi profesión salgo a varias partes de México. Soy músico desde la infancia y gracias a eso he tenido muchas aventuras y experiencias relacionadas a lo sexual.

    Para dar un poco más de contexto aprovecho mencionando soy el mas chico de 4 hermanos. El relato se centra en el mayor que ahora tiene 41. Se llama «Jesús». Por todo lo que pasó en su infancia se volvió una persona muy tímida, retraída, nerviosa, no habla mucho y es muy cerrado.

    Eso le causó problemas por los cuales no pudo terminar la prepa pero se dedicó a ir a talleres de diferentes cosas y es por eso que sabe hacer muchas. Carpintería, corte, electricidad, electrónica, albañilería, crianza de animales y su reproducción, cocina, plomería, etc…

    Sabe de todo un poco y eso es un beneficio a su favor. A sus 31 años cuidaba de mi abuelita la cual tenía una tienda que ahora él tiene a su cargo. Le aprendió a todo, como comprar, que comprar, donde comprar, como regatear etc…

    Fuera de eso es muy buen hermano. Sin novias ni pretendientes.

    Dejando de lado a mi hermano paso a contarles como rescate a una «buena amiga del infierno donde vivía».

    En una ocasión viviendo en la Ciudad de México uno de mis roomies que era de Cuernavaca organizo una salida para ir a pasear y de paso tocar en un evento que tenía su familia.

    Todo se organizó para un fin de semana el cual llegó pronto, nos alistamos y tomamos cada quien nuestras cosas para disponernos a viajar.

    Llegando al lugar Puente de algo nos instalamos en un cuarto que nos adecuo para poder dormir después y así poder dejar nuestras cosas sin problemas. Nos arreglamos y salimos al evento.

    El evento era el bautizo de un niño el cual mi roomie había apadrinado. Todo fluyó, tocamos, tomamos, bailamos con una que otra chica del lugar. Cabe recalcar que en ese lugar las chicas se arreglan mucho, con mucho me refiero a maquillaje, tecones y se cuidan mucho, gimnasio, yoga aparte de comer sano (después me enteré de eso).

    Ya por eso de las 9 de la noche mi amigo me dice que si quiero bailar con alguien más pero le dije que ya estaba cansado.

    Adal: hazme para wey…

    J: Pero de que.

    Adal: Va a venir mi novia… A la que me estoy dando acá en el pueblo pero dice que si hay alguien para que baile su hermana.

    J: Bueno si es así va. Pero me la debes.

    Adal: Si wey

    Salimos a la puerta principal de la casa donde se llevaba a cabo el evento y justo dos casas frente a esa misma van saliendo dos chicas acompañadas de sus papás.

    Los papás con cara larga medio molesta, ceño fruncido y malhumorado.

    Una de las chicas iba en vestido holgado un poco arriba de las rodillas. Maquillada un poco exagerado y peinada también un poco exagerada y unos tacones altos que dejaban ver las uñas pintadas Tenía el busto bien firme y pronunciado, cintura y caderas también. Buen cuerpo.

    Se llama Alondra y era la mujer en turno de mi amigo.

    La otra por otro lado tacones blancos un poco altos, descubiertos, un pantalón blanco pegado que dejaba ver sus caderas y piernas bien tonificadas, una blusa ligera que se amarraba a su espalda y un peinado muy casual, tenía poco maquillaje. Era muy guapa. Ella se llama Becca tenía también un cuerpo muy bien formado y se veía más tímida que su otra hermana.

    La noche pasó sin eventos relevantes salvo que mi amigo se desapareció con su chica. Entre la bailada con Becca me enteré que su hermana era una loca desatada y que se metía con quien le diera lo que buscara. Que ya en varias ocasiones la había encontrado en su casa saliendo con diferentes hombres ya mayores y jóvenes. También que le había tocado cubrir sus aventuras. Por otro lado ella me dijo que en su casa no se la pasaba bien y que la trataban muy mal porque en su pueblo se rumoreaba que una de las hermanas era una loca facilita y sus papás creían que era ella y por lo mismo la trataban con desprecio y rechazo.

    Hasta acá todo lo relevante con Becca, pude conseguir su número de teléfono y ya.

    Paso un tiempo en el que seguía manteniendo contacto con ella por mensajes y por medio de cartas que le mandaba con mi amigo Adal. Me decía que ya estaba harta de su familia y que quería irse. Coincidió en qué un tiempo yo me regrese a mi estado de origen y sin pensarlo le propuse que si quería estar un rato separada de su familia podía ir a mi casa allá conmigo ya que tenía que ir una temporada. No recibí respuesta.

    Ya estando en mi ciudad recibo un mensaje de ella diciéndome que había estado pensando lo que le dije y que si aún estaba en pie la propuesta, le dije que si.

    Mi mamá tiene un cuarto en la parte de arriba de la casa el cual ocupa para rentar para los turistas que van por allá. Le dije que una amiga estaba pasando por unos problemas con su familia y quería pasar un tiempo lejos de ella lo cual aceptó.

    Le comenté a Becca que cuando estuviera en la terminal me avisara para así pasar por ella.

    Llegó el momento yo estaba nervioso ya que tenía más de un año que no la veía. Cuando pase a recogerla a la terminal me quedé sorprendido, se veía más madura toda una señorita cuerpo bien desarrollado, pecho no tan grande y firme, una cintura muy marcada y unas caderas bien formadas, piernas y sus sandalias planas que usaba.

    Rumbo a mi pueblo me iba contando que estaba nerviosa pero tranquila porque estaba lejos de su familia que había tenido un problema muy grande con su hermana y que sus papás se enteraron por lo cual la odiaron todavía más. No me. Dijo que problema pero más adelante me se entrarán.

    Llegando a casa pasamos y la presente con mi mamá hablaron sobre la renta el agua y la luz todo eso, las reglas que ese cuarto era de ella y ella era libre de hacer lo que quisiera sin dañar o afectar a los demás.

    Ella ya sabía cocinar y hacer los deberás de la casa. Un día me pregunto si podía acompañarla a la tienda porque estaba obscuro y le dije que no podía ir pero que mi hermano estaba por allá y podía esperarlo para que se regresarán juntos. Así paso.

    Pasó un rato y no llegaban. Cuando me dispuse a ir a buscarla para ver si no le había pasado algo me apresure a llegar a la tienda. Cual fue mi sorpresa que mi hermano estaba platicando con ella (cosa extraña). Algo tenía que a mi hermano le causaba seguridad y tranquilidad.

    Este fue el primer contacto entre ellos el cual desencadenó sucesos que voy a contar pronto.

  • El mozo (Parte 2)

    El mozo (Parte 2)

    Final de la Parte 1: 

    —Vivo cerca y solo, ¿quieres ir a mi casa?

    Habíamos salido del bar, después de haber terminado nuestros tragos. Al levantarme me había sentido un poco incómoda, tenía miedo de la falta de discreción en los minutos anteriores. Sentí que la tela ligera de mi falda de verano se pegaba a mi culo que seguía mojado por mi goce. La caricia de su mano sobre mis nalgas mientras cruzábamos la sala en medio de la gente me indicó que no se había perdido este detalle. Al salir, me había agarrado la mano delicadamente para proponerme seguirlo. A pesar de la hora tardía, su mirada seguía viva y penetrante. Se comportaba como un perfecto dandi educado, pero yo percibía que estaba exageradamente arrecho. Transpiraba el morbo a pesar de su camisa impecable y de su barba bien ordenada. Una ola de calor me recorrió al decirle que sí, quería.

    Parte 2:

    Vivía a unas cuadras y nos fuimos caminando en un silencio puntuado por el sonido de mis tacos sobre la vereda. Se empezaba a escuchar el despertar de los pájaros de la madrugada en la avenida vacía. Era extraño, como si estuviéramos totalmente de acuerdo el uno con el otro acerca de lo que íbamos a hacer. Parecía que lo esperábamos desde hacía un buen rato y no hacía falta conversar para sentirnos más cómodos. Al grano, ya.

    Abrió la puerta de su departamento y dejó sus zapatillas en la entrada.

    —No, quédate con tus tacos —me dijo mientras lo iba a imitar.

    Lo que había roto el silencio era una orden. Obedecí. Me invitó un vaso de agua que acepté y nuestras miradas se agarraron de nuevo mientras tomaba. Sentía que él estaba conteniendo una furia a punto de descontrolarse. Bajé los ojos, intimidada. No sé desde cuando estaba así, pero se notaba su erección, probablemente completa, que formaba un bulto difícil de ocultar en su entrepierna. Con la mano, me llevó a su cuarto, bañado por la luz tímida del inicio del día.

    Me besó con ternura, sus manos recorrieron lentamente mi nuca y mi espalda hasta llegar a mi culo que amasaron con satisfacción. Desabroché su camisa con febrilidad e impaciencia, quería tocar su piel y desnudarlo. Me quitó mi blusa y se sentó en la cama, frente a mí. Por la ventana entraba un soplo fresco del aire de la mañana que sentí correr sobre mis senos desnudos. Como siempre, no llevaba sostén y mis pezones se irguieron con orgullo instantáneamente. Deslizó el cierre trasero de mi falda que cayó al piso y me guio con la mano para que diera paso hacia atrás. Me quedé así unos segundos, parada frente a él, únicamente vestida con mi tanga y mis tacos. Era la primera vez que me regalaba a la vista de un hombre de esta manera. De pronto, me sentí vulnerable. Él se quedaba casi impasible, con la camisa abierta sobre su pecho tatuado. Su postura contrastaba con su mirada brillante de arrechura. Parecía que disfrutaba contener su excitación, cultivando un deseo creciente que se empeñaba en frustrar durante largos minutos. Cuando por fin empezó a tocar su sexo a través de su pantalón, mi pudor desapareció y mi sensación de vulnerabilidad se convirtió en morbo. Tenía ganas de excitarlo, hasta que no aguante más y que me cache. Me dijo que me diera la vuelta, y que apoye mis manos en el escritorio que estaba al lado. Esta exhibición me estaba empezando a excitar y sus respiros hondos en mi espalda indicaban que le encantaba este juego.

    —Abre un poco las piernas.

    Obedecí. Se paró y se acercó. Bajó mi tanga justo debajo de mis nalgas y se volvió a sentar para mirarme. Ya me empezaba a gustar estar así, disfrutaba algo nuevo: sentirme bien puta con mi tanga a mitad quitada, las piernas abiertas, apoyada en la mesa, arqueándome por mis tacos y con mi culo en ofrenda. Me mojaba solo por el hecho de estar en esta posición. Estaba a punto de decirle que quería sentir su verga y pedirle que me la meta cuando escuché una nueva orden.

    —Tócate.

    Le obedecí de nuevo, con gusto, quedándome de espalda.

    En el silencio del cuarto, solo se escuchaban nuestros respiros y los ruidos líquidos de mi masturbación. Me estaba tocando más y más rápidamente, al inicio para provocarlo y luego porque sentí que me podía venir pronto. Tenía los ojos cerrados y mis dedos se agitaban entre mis labios mojados. Me dejé llevar por el calor que sentía entre mis piernas y no resistí a las ganas de meterme dedos. Solté el escritorio y me metí directamente dos mientras me sobaba el clítoris con la otra mano. Seguía parada en mis tacos, en equilibrio, agachada hacia adelante. Se me escapó un gemido, estaba cerca del orgasmo.

    —Sigue. Vente para mí.

    Su frase sonó como un detonante, metí mis dedos más profundos y me agarré toda la concha, como si exprimiera una fruta jugosa. El escalofrió delicioso del orgasmo me recorrió desde las piernas hasta al hombro y se escuchó mi grito contenido por mis labios cerrados.

    Me volví a apoyar en el escritorio para recuperarme un poco. En mi espalda, el ruido de una paja mojada acompañaba sus respiros. Me imaginé con bastante satisfacción que ya había sacado su verga de su pantalón y que la había lubricado con su propia saliva para corrérsela mirándome. Sentía el jugo mi goce entre mis piernas y cuando quise enderezarme para buscar algo para secarme, me lo prohibió.

    —Quédate así. Me gusta ver cómo te mojas. Te gusta exhibirte así, ¿verdad? Desde la primera vez que te vi, supe que eras bien zorra.

    En cualquier otra circunstancia, me hubiera ofendido que un hombre me hable así. Pero con él, había algo distinto, estábamos en un juego que me gustaba y si por aquel momento parecía que él era el dueño, pronto me iba a dar cuenta que también le gustaba dejarse llevar y abandonarse conmigo.

    Le obedecí una vez más y me quedé durante un largo minuto en esta posición obscena. Miré entre mis piernas y vi que mi concha estaba goteando, traicionando mi nuevo gusto para la exhibición. Sobresalté al sentir sus manos en mi cintura, no lo había escuchado acercarse. Las bajó lentamente hasta llegar a las curvas acogedoras de mis nalgas que acarició antes de agarrarles a manos llenas, brutalmente.

    —Qué rico culo tienes… —me dijo, y acercándose, me susurró en la oreja —¿te gustaría que te la meta por ahí?

    —No sé, no me gusta tanto —le contesté, hesitando.

    Luego supe que era la respuesta que esperaba, para llegar a la satisfacción de que sea yo que terminara por decirle que quería sentirlo en mi agujero apretado y sensible.

    —No pasa nada guapa, solo me gustan los placeres compartidos. Ven.

    Me llevó hasta la cama y se arrodilló para quitarme mis tacos y mi tanga. Tenía su cara a la altura de mi sexo brillante y lo miró con gula. Acercó su boca y, mientras yo abría un poco las piernas con ansias de sentir su lengua, se detuvo a unos milímetros, jugando con nuestras frustraciones respectivas. Se quitó la camisa y descubrí completamente su pecho y su espalda. Parecían ser los de un marinero, con tatuajes heteróclitas que probablemente tenían muchas historias que contar. Algunos me llamaron la atención. En uno de sus costados, los trazos finos y frescos de un dirigible que llevaba una cesta se destacaban sobre su piel todavía herida y enrojecida por el trabajo de una aguja llena de tinta. Era claro que lo había hecho pocos días antes.

    Hizo que me sintiera de rodillas en la cama y se instaló en mi espalda. Empezó a besarme el cuello y la nuca de una manera que hasta ahora no volví a conocer. Era una deliciosa mezcla húmeda entre labios, lengua y mordiscos. También sentado en sus rodillas, sus muslos me rodeaban y había pegado su pecho a mi espalda. Me acariciaba las tetas y las sopesaba con delicadeza, disfrutando de sus curvas. Me abrazó con más fuerza y sentí su sexo duro justo arriba de mis nalgas. Las levanté un poco para invitarlo a sobarse en la zanja de mi culo. Suspiré cuando su verga, todavía presa de su pantalón, presionó mi ano. Me gustaba esta sensación y me arqueé un poco más para sentirlo mejor. Eso fue una señal clara para él. Agarró mis pezones entre sus dedos y empezó a pellizcarlos. La delicia provocada por este ligero dolor me hizo gemir.

    —¿Ah? Parece que eso sí te gusta… —murmuró.

    No pude contestarle de otra forma que con un nuevo gemido cuando jaló mis pezones hacia abajo para invitarme a bajar mi busto, hasta que mi cabeza reposara en el colchón. Me pareció escuchar algo como “Así me gustas más aún…”, cuando hizo que levantara mi culo. Su mano firme en mi espalda me había mantenido con la cabeza hacia abajo. Me calentaba mucho estar así, expuesta e impúdica, le regalaba una visión imperdible sobre mi concha brillante y mi ano. En esta posición, mis tetas rozaban a penas la cama y me movía ligeramente para frotar mis pezones contra la sábana. La frustración provocada por este ligero contacto, que contrastaba con la delicia del ligero dolor que él acababa de infligirme, terminó de arrecharme completamente. Como si él hubiera leído en mis pensamientos, me escupió en el ano y empezó a jugar con él, dibujando circulitos con su dedo. Yo chorreaba sin vergüenza, abriendo las piernas al máximo, esperando que me llene la concha con su verga. Como no aguantaba el vacío que sentía allí, volví a masturbarme, suspirando de alivio. Su dedo presionaba mi ano y bajé un poco mi culo para indicarle que me lo podía meter. Siempre me excitó cachar con un dedo metido en el culo, es una sensación que duplica la que tengo con una penetración. Se deslizó ahí sin mucho esfuerzo, haciendo correr una ola de placer por todo mi cuerpo. Sacaba su dedo, escupía de nuevo en mi agujero que ya no era tan tímido y me lo volvía a meter. A medida que hacía ir y venir su dedo, sentía que la resistencia de mi ano se aflojaba. Aprovechó la ocasión para meterme un segundo dedo. Me arqueé y levanté la cabeza más por sorpresa que por dolor y, enseguida, su mano me presionó los hombros para que retomara mi posición inicial, la de una sumisión y de un abandono totales.

    Lo dejé trabajarme el culo con sus dos dedos un largo momento, sin dejar de masturbarme como más me gusta, con dos dedos en mi sexo y la palma apretando mi clítoris. Me di cuenta de que me torturaba un deseo nuevo e insoportable: mi ano se había acostumbrado a la rica presencia de sus dedos y ya quería más. Moví un poco mi culo hacia su mano para que entendiera mis ganas y pronto sentí mi ano abrirse más. Con un tercer dedo, empezó a regalarme un paulatino y ligero estiramiento. Metí un poco más mis dedos, buscando la profundidad de mi concha. Estaba empezando a experimentar la fiebre de un inicio de doble penetración. Lo escuchaba respirar hondo y su mano abandonó mi hombro en lo cual empezaban a formarse algunas perlas de sudor. Lo escuché escupir en su mano y volver a pajearse. Imaginé su verga parada a unos centímetros de mi culo y pronto los tres dedos con los cuales me cachaba ya no me bastaron. Tenía ganas de venirme y estaba muy cerca, pero quería que me llenara más aún. Gemía y movía mi culo hambriento, sin soltarme la concha, como una hembra en celo.

    —¿Quieres más? —me preguntó.

    —Sí, por favor… —le contesté en un suspiro.

    —Dime qué quieres.

    —Quiero que me la metas.

    —¿Ah sí? A ver, no entiendo bien… De nuevo, dime qué quieres que haga —me contestó, burlón y vicioso.

    —Quiero que me la metas en el culo.

    —¿Cómo así?

    Me estaba volviendo loca, estaba demasiado arrecha, cerré los ojos y me escuché contestarle lo que esperaba:

    —Quiero que me caches el culo, quiero que me lo llenes con tu pinga…

    Retiró sus dedos y sentí un líquido frio correr sobre mi ano entreabierto. Este morboso ya tenía el frasco de lubricante al alcance de la mano, pensé.

    —Sus deseos son ordenes, Señorita.

    La punta suave y lisa de su verga se presentó en la entrada mi agujero. Agarrándome por las caderas, empezó una lenta y continua penetración. Yo no dejaba de tocarme y sentía y mi culo abrirse poco a poco. Se paró un instante en medio de su progresión para preguntarme si no me dolía. En vez de contestarle, avancé mi culo hacia él, lentamente, hasta sentir sus bolas tocar mis labios chorreantes. Gemimos juntos, la sensación era increíble y tuve que dejar de tocarme para no venirme al instante. Su verga me estiraba deliciosamente el culo y pronto me sentí cómoda para moverme un poco y hacerla ir y venir. Lo escuchaba suspirar, me imaginaba que no se perdía ni un segundo de esta visión obscena. Por prueba, la llevó al colmo soltando mis caderas para agarrarme las nalgas y abrirlas para ver cómo yo me estaba cachando el culo, moviéndome para que me clavara su pinga más y más fuerte. Cuando me dijo que estaba a punto de venirse, yo quería más morbo.

    —Y dime cómo te vas a venir, —le pregunté, jugándome de burlona a mi turno entre dos gemidos suyos.

    —Te voy a llenar el culo de leche…

    Al escuchar su respuesta, perdí la cabeza. Me volví a meter dos dedos en la concha y sentí una onda de choque irradiar todo mi cuerpo. Me estaba viniendo más fuerte que nunca, con un grito largo y animal. Mi concha contractaba con espasmos y la presión que ejercieron los músculos de mi ano sobre su verga lo llevó al orgasmo. Lo escuché gritar y sentí su leche cálida brotar en mi culo.

    Nos caímos en la cama juntos, se quedó detrás de mí y me volvió a besar el cuello, abrazándome con ternura.

    Continuará…

  • La esposa de mi amigo (8): Nublado por la calentura

    La esposa de mi amigo (8): Nublado por la calentura

    Hace dos años que David abandonó a su esposa e hija, yo era el amigo que por cuestiones de trabajo pasaba un fin de semana al mes en su casa, hoy soy el amante de Susana que cuando su hija no está, cogemos con furia y sin miramientos. La noche anterior cogí con furia a la madre mientras que sin saberlo la hija estaba en la casa. Lo cual en vez de avergonzarme me dio mucho morbo.

    La noche del sábado estaba enviando fotos de mi pija a mi señora Verónica que estaba en ciudad y a Susana a dos habitaciones de distancia, ambas me enviaban fotos sugerentes, diciéndome lo que me iban a hacer cuando me tuvieran enfrente, una cuando volviera, la otra cuando su hija se fuera con las amigas. Yo sabía que el macho de mi señora se la iba a coger esa noche, así que estaba listo para conectarme a mi cámara espía para verlos, me calentaba sobremanera ver que otro se cogiera a mi señora.

    Por otro lado estaba calentando a Susana diciendo “Que clase de pedazo de puta sos, que grita fuerte para que la hija la escuche coger con el amiguito del padre”, totalmente desnudo, me acomode la pija con la mano y le saque una foto, enviar. De vuelta recibí un audio donde en un susurro y entre pequeños gemidos Susana me decía que yo era el perverso que no la dejo hablar, que fui yo el que la obligó a gritar y después narró cómo me iba a chupar la pija. Me tapé con la sábana, me preparé para enviarle un audio a mi amigo Eduardo para preguntarle si nos tomamos una cerveza el Lunes a la noche, necesitaba contarle a alguien lo que me estaba pasando, “Eduardo, cornudo, cómo estás? Che…”

    En ese momento se abrió la puerta, pensé que Susana venía a comerme la pija como prometió pero allí parada en puntas de pie, nerviosa con la cara colorada estaba su hija, con los labios metidos dentro de la boca, la cabeza ligeramente gacha pero bien derechita cerrando la puerta detrás de ella. Mariana es pelirroja, en ese momento sus cabellos rojizos estaban desordenados, su respiración estaba acelerada, estaba apoyada contra la puerta indecisa si seguir, desde donde estaba pude ver sus pies envueltos en unos zoquetes blancos con un detalle en rosa en el elástico, sus pálidas piernas delgadas, perfectamente depiladas, contrastaban con una remera negra con las letras BTS en blanco que le alcanza a cubrir por muy poco su ropa interior, sus ojos verdes me miraban como esperando algo de mi, yo boquiabierto por la sorpresa quise hablar cuando ella algo asustada se llevó rápidamente el dedo índice a los labios.

    Confundido, puse mi mano sobre la boca y le hice un gesto para que se acerque. En puntas de pie avanzó hacia mí con la gracia que solo ella como estudiante de ballet sabe tener. Se paró junto a mi cama donde la esperaba sentado con mis piernas estiradas, apoyado contra el respaldar de la cama, desnudo bajo las sábanas, mi pija seguía totalmente erecta, ella me observó como analizando mi cuerpo, me recorrió de la punta de los pies, deteniéndose en mi bulto y terminó mirándome a los ojos, estire mi mano para acercarla pero ella me mostró las palmas con un gesto que me dejó claro que no quería ser tocada.

    Levante las manos sobre mi cabeza, le mostré cómo cruzaba los dedos para terminar en mi nuca, aprisionadas por mi cabeza, levanté las cejas haciendo una mueca que pretendía dar a entender “Así mi señora” de manera servicial. Ella pareció entenderlo porque sonrió e hizo una reverencia para luego respirar muy profundo dos veces por la nariz y exhalar por la boca, acto seguido se quitó la remera apretando los ojos dejándome ver su cuerpo. Tenía puesta una bombacha blanca con lunares rosas, su vientre blanco, manchado de algunas pecas, era totalmente plano, cuando respiraba podía notarse levemente esa cuadrícula que solo el ejercicio puede marcar, una cintura perfecta que terminaba en unos pechos pequeños con pezones rosados erectos, tenía un lunar justo bajo el pezón izquierdo, un cuerpo que podía llevar a un hombre a la locura.

    Abrió sus ojos algo asustada, nerviosa, esperaba algo de mi, trago saliva, yo no quería asustarla más así que solo hice un gesto con la cabeza para que se acercara. Metió sus labios dentro de su boca, tomó la sábana lanzándola al suelo, con su dedo índice recorrió mi pija, me miró, cerró los ojos y tomó dos respiraciones largas, profundas. Entonces ella se subió sobre mí, me tomó del rostro y me dio un beso tímido, dulce, el olor a tutti fruti de su aliento combinaba perfectamente con su personalidad. Apoyo ligeramente su entrepierna sobre mi pija rozando suavemente mientras otro beso igual de tímido recorría mis labios, el roce aumentaba, un gemido contenido salió de sus labios, quise sacar mis manos de detrás de la nuca pero ella me tomó de las muñecas, escondió su cara en mi pecho y empezó a recorrer con su vagina el largo de mi pija cada vez más rítmicamente mientras daba gemidos pequeños, podía notar como se mordía los labios y cómo por momentos apretaba fuerte mis muñecas. En un momento se movió frenética y apretó mis muñecas con fuerza, ahogó un grito contra mi pecho, tensando su cuerpo. Me soltó la muñecas, me abrazó, dándome un beso tierno y húmedo, mis manos la trataron de tomarla por la espalda pero sus mano y su cuerpo se tensaron, estire mis codos para apoyarlos en el respaldar de la cama mientras que ella comenzó a moverse de nuevo pegando su frente a la mía con ambas manos sosteniendo mi cabeza.

    Mis manos se aferraron al respaldar mientras ella elegía un ritmo a gusto, yo levantaba la pelvis para aumentar la fricción de nuestros sexos, nos besamos tiernamente, ella se tapó la boca en un rápido movimiento, cuando el roce la hizo acabar nuevamente mientras que esos llorosos ojos verdes se abrían de par en par, su rostro estaba totalmente colorado, nuevamente un beso largo, tierno y húmedo paso por nuestras bocas, me abrazo por un rato largo, sentí el olor a champú en su cabello, lentamente le acaricie una mejilla con el dorso de mi mano, haciéndola estremecerse, me sonrió feliz.

    De pronto, se levantó rápidamente tomó su remera, mientras corría en puntas de pie hasta la puerta pude ver como su bombacha estaba empapada de nuestros fluidos. Se puso la remera dándome la espalda, abrió la puerta y antes de cerrar me sonrió nuevamente y me lanzó un beso. Me dejó totalmente perturbado, me fume un cigarro, para bajar mi frustración y me prepare para conectar la cámara espía de mi habitación en ciudad.

  • Cosas de oficina

    Cosas de oficina

    Desde que llegó Katy a la oficina, me llamó la atención, aunque no pretendí nada ya que yo tenía novia y ella creo que también, al menos en esa época. Después de un corto tiempo mi novia me botó y anduve dolorido, ya que tenía una relación de 10 años con la ya ahora mi ex y ahora de pronto vi a Katy dándome ánimos y la sentí más cercana por eso. Comencé a ponerle más atención.

    Es más bajita que yo, es delgada con unas piernas contorneadas por el ballet; una colita redondeada acorde a su contextura muy bien formada; gracias a la vez en que se acercó a mi escritorio a preguntar ya no recuerdo que (no estoy tan orgulloso de decir sólo oí «Pedro, bla, bla, bla…»), mis ojos cayeron en cómo se inclinó hacía mi y su blusa bajó por la gravedad dejando ver su pequeños pechos cubiertos por un hermoso corpiño de encaje blanco que contrastaba con su bella piel canela. Ella notó, el desliz de mi mirada, elegantemente se tomó la blusa con una mano tapándose, y creo que solo mi cara de vergüenza me salvó de una reprimenda.

    Una vez me envió un mensaje de texto y tuvimos una charla como cualquier otra hasta que me envía un emticón con el dedo medio levantado y le respondí en broma que eso me hacía sentir vulnerado, a lo que ella me respondió: «Quieres que te vulnere?». Pensé que era la típica broma que se hacen algunos amigos y no tomé atención. Los días siguieron y los mensajes graciosos y subidos de tono continuaron hasta que hubo una reunión del trabajo en otra ciudad y fuimos enviados ya que trabajamos en distintas áreas. Trabajamos en un conocido banco, así que estas reuniones se hacían en lujosos hoteles, de esos a los que difícilmente llegaría a ir por mis propios medios… igual que Katy.

    El primer día fue muy ocupado y lleno de reuniones que nos dejaron exhaustos a todos los concurrentes. Así que al terminar, nos fuimos todos al bar. Era el momento de divertirse, Katy se veía radiante en ese traje (también tengo debilidad por mujeres vestidas formalmente) y mientras bebíamos, me dice que vayamos a la piscina del hotel. Con el valor que otorga el alcohol, acepté y al cabo de unos minutos nos encontramos allí. Ella llegó en un traje de 2 piezas de un celeste claro, que apenas ocultaba sus pequeños y redondos pechos, y la parte de abajo tenía de esas que se atan a los costados. Estaba estupefacto repasando su figura, su piel erizada por el frío, sus pezones endurecidos su sonrisa viéndome en ese trance. Quise bromear y le dije: «Estás como para un baile del caño».

    Siguió caminando como ignorando mi comentario y se zambulló en la piscina. A mis ojos fue como en cámara lenta, vi como saltaba y entraba en el agua, esos hoyuelos en su espalda antes de la cola… cola que no resistió aquel calzón que groseramente se hundía entre sus redondas y paradas nalguitas. Salió de la piscina, pasó a mi lado y me dijo: «Acepto, te veo en mi habitación». Se envolvió en su toalla, se secó asegurándose que la veía y se fue. Estaba embobado, y la seguí. En el ascensor, ella parada frente y de espaldas a mi, metió su mano en mi traje de baño y hurgó hasta hallar mi pene, el que tan solo sentir el contacto de su pequeña mano, se endureció. Al sentir esto, ella comenzó a masturbarme lentamente y con indiferencia miraba los números del ascensor avanzar.

    Me tenía ardiendo. Yo soy el tipo retraído de la oficina, tranquilo aunque tampoco un asceta, muy caballero y formal; ella era lo contrario, era el centro de atención de todos por su personalidad alegre y también por su determinación… y me estaba masturbando en el ascensor. Me pidió tiempo para bañarse y quedamos de encontrarnos en una eterna hora, mientras pude ducharme también. Soy un tipo en los tempranos cuarentas, de contextura muy normal según yo. No hago demasiado ejercicio aunque tengo la bendición de tener un cuerpo de buenas proporciones, una espalda ancha, brazos fornidos y confieso tener una cola de la que puedo estar orgulloso; de hecho, esa noche me enteré que las chicas de la oficina me ven como un galán maduro. (No pude evitar reírme al oír eso que me parecía increíble y sorprenderme mucho que todas las chicas de la oficina fantasearan conmigo).

    Toco la puerta, ella abrió y entre rápidamente a la habitación. Ella estaba envuelta en una bata del hotel. Mientras estaba de espaldas a mi me dijo: «no creas que hago esto a menudo», y se dejó caer la bata. Solo vestía los tacones que usó en la reunión y un diminuto calzón, solo eran tirantes debo confesar, que se incrustaban en esas hermosas nalgas y escasamente tapaban su conchita. Me acerqué a ella y usando el valor que aún me quedaba por el alcohol, le dije que si iba a hacer esto, yo quería todo. Me acerque mientras aún me daba la espalda, puse una mano en su abdomen, y con mi otro brazo la rodee tomando uno de sus pechos que me cabían cómodamente en la mano. La apreté hacía mi. Mi pene en contacto con esa colita prácticamente desnuda a través de mis ropas se endureció y pude oír un leve suspiro suyo. La apreté un poco más hacia mi con mi mano bajando hacia su pelvis y le susurré lentamente, dejando que mi voz de bajo le ronroneara en su oído: «Quiero tu colita». Pude ver como cerró sus ojos, hizo una mueca y dijo: «Veremos».

    Se dio vuelta y alcancé a ver de reojo que aquél calzón cubría con una tela transparente su pubis. No pude ver más, ya que ella se me colgó al cuello y me besó. Mientras intentaba equilibrarme, una mano buscaba la forma de quitarme los pantalones. La abracé de manera de sentir sus redondos, pequeños y firmes pechos en mi pecho, mientras mi otra mano, ayudaba con el problema de la ropa interior.

    Ya estaba desnudo, con mi pene durísimo, y yo la acariciaba firme y lentamente, jugaba con sus aureolas, sentía su pezones endurecerse mucho, mientras la besaba y mordía su cuello, no podía respirar fuerte, mis manos cambiaban y acariciaban su pubis, pechos, nalgas, y mi mano se entrometía más, pude sentir sus labios y su pubis recientemente librados de todo vello. Aquél calzón apenas quitaba la exquisita sensación de tocar aquellos labios, que iban comenzando a mojar la escasa tela. Ella se giró, me miró con una mirada muy ardiente, no dijo nada. Me tomó el pene, empezó a agitarlo y me dijo: «Sabes?, soy muy buena con la lengua», se arrodilló y yo miraba estupefacto como ella, me miraba el pene con una mirada de deseo, y comenzó a masturbarme. Vi sus lindos labios, que le dan una hermosa sonrisa, besándome la punta de pene para metérselo en la boca. Avanzó todo lo que pudo, y empezó a mover su cabeza hacia adelante y hacía atrás, de pronto sus manos me tomaron de mis nalgas, lo sacó de la boca, respiró y tal como empezó, lentamente comenzó a tragarse mi pene, completamente esta vez.

    Se lo tragaba y gemía de placer, lo acariciaba, se lo metía en la boca y luego lo lamía desde la base a la punta.

    No aguanté más, ya estaba tan caliente, que la levanté, la besé tan ardientemente como podía y la llevé a la cama.

    Ella se enderezó y siguió con los placeres que da su hermosa boca.

    Ver esos labios haciendo esfuerzos por acaparar mi pene, ver su cara de chica tierna y ardiente, me llevaron a mi primer orgasmo. Eyaculé en su boca, y ella se hizo ligeramente hacia atrás para que mi leche cayera en su cuerpo.

    Se esparció con una mano lo que cayó en sus pechos, se limpió la cara, me sonrió y me dijo: «Ahora te toca darme placer».

    La empujé para que cayera acostada y me arrodillé frente a su sexo. Separé un poco sus piernas y tomé una de ellas para besarle el pie. Besé su pie y fui subiendo besando y mordisqueando su pierna y al pasar por su rodilla comencé a besarla por el interior de su muslo hasta que al fin llegué a su conchita.

    Hice a un lado el mojado calzón y le mordí suavemente los labios, ella dejó escapar un gemido.

    Yo mordía, y besaba sus labios y su monte de venus. Ella empezó a respirar más rápido y yo hice uso de mi lengua.

    Despacio pero firmemente recorrí su conchita desde el clítoris hasta abajo y vuelta, saboreé sus jugos y tomaba nota de que le gustaba, puesto que ella gemía o arqueaba su espalda.

    Metía mi lengua todo lo profundo que podía, y la sacaba, lamía sus labios, los chupaba y ella gemía de placer y calor.

    De ponto ella dio un grito, se puso rígida y con sus manos apretó mi cabeza hacia su sexo. Había tenido un glorioso orgasmo.

    Cuando pudo articular palabra me dijo: «Buen trabajo, Pedro, ahora déjame dormir. Ha sido un día pesado».

    Me decepcioné un poco, yo estaba muy caliente y quería seguir, pero decidí tomar lo que me daban y me vestí mientras ella se acurrucaba en su cama.

    Cuando abrí la puerta para salir, oí que me decía: «Mañana seguimos y veremos lo de tu premio»

    Me costó conciliar el sueño entre lo ardiente que me sentía y la situación que pensé que nunca tendría. Tuve a Katy y ya no quería parar. Además teníamos otra reunión temprano, pero la tarde libre. Era mi oportunidad y no la desaprovecharía.

  • Me reencuentro con mi hermana y gozamos como dementes

    Me reencuentro con mi hermana y gozamos como dementes

    Lula, mi hermana mayor, viajo a EEUU en 2019 para hacer un master en economía en Boston. Graduada con honores en la Facultad, su carrera era meteórica. Antes de viajar, trabajaba en una consultora internacional, que como tenía oficinas en Boston, le ofrecieron trasladarla para que pueda hacer el master y trabajar.

    Luego vino el Covid, y por fin, tres años después la volvería a ver en persona. Se iba a quedar en casa, yo feliz. Ah, yo no estudié y me casé a los dieciocho años con Patricio, Pato. Me lleva 10 años, es Ingeniero y Director de una empresa constructora. Por problemas en mis ovarios, no hemos tenido hijos, aunque estamos por empezar un tratamiento. Yo tengo 25 años, voy al gimnasio todos los días y no trabajo.

    A las 17 estaba en el aeropuerto esperando a Lula. Cuando cruzo la puerta y me vio, vino corriendo nos abrazamos y las dos lloramos.

    -Titi, que hermosa que estas pendeja. Sos una diosa. Me dijo.

    -Claro, la reina de las diosas lo dice. Hija de puta, te operaste las tetas. No me dijiste nada.

    -Varias cosas no te dije hemanita.

    Se dio vuelta y le hizo una seña a una chica que estaba a unos dos metros.

    -Titi, te presento a Melanie, mi novia. Dijo Lula casi con vergüenza.

    Melanie era una chica terriblemente hermosa, ojos celestes tremendos y un cuerpo escultural.

    -Hola Melanie, bienvenida, y un gusto conocerte. Dije y nos dimos un beso en las mejillas.

    -Preferí decírtelo personalmente. Si te molesta, no te hagas problema, nos vamos a un hotel. Dijo mi hermana.

    -No seas boluda Lula. Vamos a la camioneta.

    En viaje a casa, me contó que con Melanie se conocieron apenas ella llegó a Boston, que era modelo, y que hubo flechazo de inmediato. Dos semanas después de conocerse, se fueron a convivir juntas.

    -No me avergüenzo de estar con Melanie, pero tuve miedo de contarte, no sé, que te caiga mal.

    -Lula, por favor, lo único que me importa es que estés bien y seas feliz.

    -Somos muy felices. Durante el encierro, al contrario que otros, nuestra relación se afianzo. Y ella aprendió castellano, para como ahora, poder integrarse.

    El resto del viaje charlamos de sus estudios, me contaron que había una posibilidad de que vinieran a vivir a Buenos Aires si ella conseguía trabajo.

    Llegamos a casa, acomodaron sus cosas en el dormitorio de invitados y bajamos a tomar un café. Al rato llegó Pato.

    -Lula, vos te fuiste a estudiar o a ponerte tetas y convertirte en una bomba total. Estas hermosa cuñada.

    -Sos un cerdo. Pato, hermoso, que alegría verte. Vos sí que estas muy lindo.

    -Seguro. ¿No me presentas a tu amiga? Dijo Pato.

    -Ehh. Si. Melanie, te presento a Patricio. Pato. Mi cuñado. Pato, ella es mi novia.

    -Hola Melanie, un placer conocerte y bienvenida a nuestra casa. Por fin veo que empezas a vivir. Con razón estas radiante, con ese brillo en los ojos. Me pone muy feliz verte así Lula. Dame un abrazo.

    -Gracias Pato. Te quiero cuñado. Dijo y lo abrazó con todo. Lula tenía lágrimas en el rostro cuando se soltaron.

    Melanie le paso el brazo por los hombros.

    -Tranquila. Ves que está todo bien. Dijo Melanie y Pato me miró.

    -Tenía miedo que la rechacemos por estar de novia con Melanie. Dije.

    -Dejate de joder boluda. Dijo Pato y le acaricio la cabeza.

    Pato se fue a dar una ducha y cambiarse, yo con ellas fui a la cocina a preparar la cena. Luego de un rato de charla…

    -Titi, que lindo y sexy que es tu marido. Esta para comerserlo. Dijo Melanie.

    -¿Perdónnn? Dije riéndome.

    -Una tiene ojos, y semejante hombre, enciende a cualquier mujer. Dijo Melanie.

    -A mí como un volcán. Pero, ¿A vos también? Dije.

    -Por supuesto, con tu hermana, no sabes la cantidad de tipos que nos comemos. Somos pareja, nos amamos planeamos casarnos, pero cada tanto…

    -Wow, voy a tener que controlarlas entonces. Dije y nos largamos a reir.

    -¿Qué vas a tener que controlar amor? Dijo Pato entrando a la cocina.

    -A estas dos. Cuentan que cada tanto… y Melanie dice que sos muy lindo, sexy, y estar para comerte. Mirá las lesbianas. Dije.

    -Bisexuales sexualmente, lesbianas sentimentalmente. Dijo Lula.

    -Eso es ser open Mind. Mira las cosas que nos estamos perdiendo. Dijo Pato y me lo quede mirando sin hacer comentarios. Lula vio mi cara y cambio de tema.

    La cena transcurrió tranquila. El café lo tomamos en el living, junto a un whisky. Aunque no lo demostraba el comentario de Pato me había molestado. Comentaba con Lula por unas amigas y vi que Melanie me miraba los pechos con insistencia y las piernas. No le di importancia.

    Cuando nos fuimos a acostar, y Pato trato de abrazarme.

    -¿Qué cosas nos estamos perdiendo Pato?

    -Titi, nada, fue un comentario picante, nada más.

    -Pues no te creo. Y creo que te excita la idea de hacerlo con Melanie y Lula.

    -Titi, por favor. Estás equivocada, no es así.

    -Pues tus ojos no dicen eso. Me esquivas la mirada. Haces eso cuando te jode hablar de algo. No me tomes por boluda. Lo pareceré, pero no lo soy. Y tu comentario me hace preguntarme si no estarás con la famosa picazón del séptimo año.

    -Mi amor, estas haciéndote una película equivocada totalmente. Te repito, fue un comentario picante, nada más.

    -Si estas en metiéndome los cuernos, cometiste un error. Si no lo estás haciendo, me hiciste entrar en duda. Error. Lo peor que me pudiste hacer es hacerme dudar de vos. Sos un boludo. Hasta mañana.

    Dije y me fui a otro dormitorio. De repente, empezaron los gemidos, eran Lula y Melanie, que evidentemente estaban haciendo el amor. Por momentos se reían por momentos gemían con todo. Se decían cosas en inglés, en castellano. Escuche bien claro como Melanie le pedía a Lula que le chupe la concha. Me empecé a excitar al escucharlas. La imaginaba a mi hermana chupando la concha y escuchaba como Melanie gozaba sin parar. Lleve una mano a mi concha y metí dos dedos. Muchas veces me he masturbado, siempre pensando en Pato. Incluso frente a él. Pero esta vez, era pensando en ellas.

    Me levante y con cuidado abrí la puerta de su cuarto como para poder verlas. Mi hermana acostada, Melanie sobre su boca, apretándose los pechos y gimiendo. Mis dedos entraban hasta el fondo de mi concha. Con la otra mano apretaba mis pechos como Melanie lo hacía. No pude acallar un gemido y Melanie me vio. Se quedó quieta y le dijo a Lula que me miró.

    Melanie se levantó, caminó hacia mí, me hizo entrar, y cerró la puerta. Fuimos a la cama y nos sentamos las tres. Lula me tomo la mano que tenía en la concha y la apretó entre sus manos.

    -¿Qué pasa Titi?

    -Nada, nada y todo. Sigan, me voy a mi cuarto.

    Me fui y me acosté llorando. Como deje la puerta abierta, Lula me escucho y vino al cuarto donde estaba. Cerró la puerta y se acostó a mi lado. Me puse de costado, y ella me abrazo como cuando éramos chicas.

    Cuando me desperté estaba sola en la cama. Fui a mi cuarto por una bata y vi que Tato no estaba. Baje a la cocina y Lula con Melanie estaban desayunando.

    -Hola. Dije por todo saludo.

    -Hola, respondieron las dos.

    -Hace un rato se fue Tato. Estuve hablando con él. Ahora juntamos nuestras cosas y nos vamos a un hotel. No quiero quilombos Titi. Y me jode mucho que tengas problemas con Tato por nuestra culpa.

    -Lula, Melanie, no quiero que se vayan. De ninguna forma. Y si se van, pues atrás me voy yo. Y el problema con Tato no es por su culpa. Es por culpa de Tato. Su comentario fue horrible. Y como le dije, me sembró la duda sobre sus acciones y pensamientos.

    -Titi, me juro que no fue su idea, que se quiso hacer el chistoso. Te ama hermana.

    -Lula, el antes de engancharse conmigo estaba re metido con vos. Me lo reconoció cuando empezamos a salir. Y al principio, no fueron pocas las veces que se equivocó mi nombre cuando hacíamos el amor. Nunca dije nada, ni a vos ni a él.

    -Por eso te jodió tanto. Entiendo. Lo único que te puedo decir es que no solo nunca paso nada entre nosotros sino que además, nunca me dijo nada, ni un comentario. No lo hubiese permitido. Te pido por favor que me creas. Dijo llorando mi hermana.

    -Lo sé, se como sos Lula, no serías capaz de algo así.

    -Todo porque yo…

    -Melanie, tampoco. Por favor, Lula, hace tres años que no te veo, que no te puedo tocar, abrazar. Quédense.

    Melanie la miro a Lula y le dijo que sí con la cabeza. Nos servimos más café y nos quedamos charlando.

    -Fue increíbles verlas gozar anoche. Nunca había visto a dos mujeres en la vida real. Eran hermosas haciéndolo, y como gozaban. Me excitaron.

    -Lo notamos. ¿Nunca estuviste con una mujer? Me pregunto Lula.

    -No, nunca.

    -¿Te masturbaste por nosotras o con nosotras? Pregunto Melanie que estaba sentada a mi lado.

    -Con Uds…

    -¿Puedo? Pregunto Melanie y la miro a Lula que se alzó de hombros.

    -¿Puedo qué? Pregunte yo.

    -Besarte. Dijo Melanie y sin esperar respuesta me dio un beso hermoso. Cuando retiraba los labios, fui yo la que la beso a ella.

    -Es distinto, puede ser suave, duro, divertido, pero es distinto, aunque usemos consoladores. Dijo Lula cuando deje de besar a Melanie.

    -¿Por qué decís que es distinto, en qué? Pregunté.

    -Los hombres, la mayoría no tienen la sensibilidad que tenemos nosotras y aunque se esmeren, no nos dan todo el placer que podemos gozar. Algunos sí, y son geniales. Nosotras vibramos diferente.

    -Entiendo.

    Nos fuimos a bañar, nos cambiamos y fuimos de paseo a un shopping. Tato no me llamo ni yo a él. Almorzamos en un restaurant y volvimos a casa. Ellas subieron a su cuarto a dejar las cosas que habían comprado, yo deje una bolsa en la cocina y subí a cambiarme. Melanie salía de su cuarto y me miró a los ojos desde que subí la escalera. Estaba a unos cinco metros y no me sacaba los ojos de los míos.

    -Te deseo. Me dijo cuando estuve casi enfrente de ella.

    -Yo… fue lo que alcance a decir cuando al estar frente a ella me tomo de la mano me condujo a su cuarto.

    Lula estaba sentada en la cama y sonrió. Melanie me desvistió mientras me besaba, me acariciaba y volvía a besar. Sí que eran diferentes los besos, la energía que transmitían. Cuando estuvimos las dos desnudas nos acostamos, comenzamos a besarnos con todo, sus manos parecían de seda acariciándome. Voltee la cabeza y vi que Lula nos miraba.

    -Vení. Le dije. Se sacó la ropa y se unió a nosotras.

    El primer beso que me di con mi hermana fue tremendo, alucinante. Melanie se puso a chuparme los pechos y yo le pedí a Lula se pusiera para chuparle los de ella. Las tres gemíamos sin parar. Melanie se acostó boca arriba y me dijo que me siente en su boca.

    Me chupaba en una forma impresionante, nada que ver con Pato, era otro el placer, era otra cosa lo que Melanie me daba. Lula, de rodillas a mi lado, me besaba o me chupaba las tetas. Tuve un orgasmo tremendo, quedé temblando.

    -Es mi turno. Dijo Lula y se acostó en el lugar de Melanie, entre mis piernas

    Mi hermana me chupaba la concha mejor que Melanie, que tomo las piernas de Lula, las levanto y me las dio para que las sostenga. Ahora Melanie chupaba la concha de Lula, y esta la mía. Las tres gemíamos sin parar. Vi como Melanie se metía tres dedos en la concha y se pajeaba mientras chupaba. Lula se movió apenas centímetros y comenzó a chupar mi orto. Nunca una lengua lo había tocado y una sola vez Pato intento meterme un dedo pero fue tan brusco que no lo deje seguir. Ahora mi hermana me lo penetraba con su lengua. Me volvía loca, me hacía desear que lo penetre.

    Me levanté y me acosté boca abajo.

    -No sé como pero cójanme. Dije.

    -Así no. Dijo Lula.

    Melanie acostó e hicimos un 69. Tímidamente, chupaba su concha, mientras ella me llenaba de placer chupando la mía. Lula chupaba mi orto, y metió un consolador en mi concha, no era muy grande, pero hizo que estalle en otro orgasmo. Lula lo notó y apoyo un dedo en mi culo, totalmente ensalivado y relajado por su lengua. Lo fue metiendo de a poco, sin causarme dolor. Era una sensación que me provocaba lujuria, estaba sintiendo placeres que nunca había sentido. Vi como Melanie llevaba una mano hacia Lula y le metía un consolador en la concha. Yo le metí tres dedos en la concha y las tres nos empezamos a masturbar con todo. Las tres gemíamos y gritábamos de placer. Lula gritaba como loca.

    Acabamos las tres juntas. Nos sentamos en la cama y nos besamos dulcemente.

    -Te amo Lula, te amo. Dijo Melanie.

    -Y yo a vos, mi amor. Dijo mi hermana.

    Las tres nos sonreímos. No me preguntaron nada. Nos duchamos, nos cambiamos y fuimos a la cocina.

    -Titi, que vas a hacer con Pato.

    -Le voy a dar lo que quiere. Quiere probar cosas nuevas, bien, no tengo problemas.

    -Loca, ni se te ocurra pensar siquiera en hacer algo con nosotras. Dijo mi hermana.

    -Claro que no, tampoco va a saber lo que hicimos ni lo que vamos a seguir haciendo.

    -Despertó a una fiera dormida. Pobre Patricio.

    Durante la semana que Lula y Melanie estuvieron en casa, todas las tardes hacíamos el amor. Deje que Pato vaya recomponiendo la relación pero seguía el “castigo” de no hacer el amor. Melanie consiguió trabajo como Modelo, y volvieron a Boston a buscar sus cosas. Unos días después, una chica que recién empezaba en el gimnasio, me tiro onda. Salimos del gimnasio y fuimos a casa. Asesorada por Lula, había comprado cremas y consoladores que tenía escondidas de Pato.

    Tuvimos una sesión de sexo genial, las dos gozamos como locas. Ella tenía muy buen cuerpo y 19 años. Nos bañamos y esperamos que llegue Pato. Las dos estábamos con leggings y remeras ajustadas.

    -Pato, te presento a Tatiana, compañera del gimnasio. Vinimos a tomar un café y charlar. Se saludaron y él se fue a duchar.

    Tatiana se fue y el bajo.

    -Te gustó. Dije.

    -Amor, no empieces otra vez.

    -Entonces se sincero. Te gustó.

    -Sí, me gusto.

    -Bueno. Vos queres vivir experiencias nuevas. Entiendo y después de pensarlo y charlarlo con Lula y Melanie, me hicieron entender que no tiene nada de malo, al contrario, que puede ser beneficioso para la pareja. ¿Vos opinas lo mismo?

    -Eh… puede ser, no sé.

    -Yo hable con Tatiana, y quería conocerte. Cuando se fue, me dijo que no tiene problemas en que hagamos un trio.

    -Titi, ¿Vos estas hablando en serio mi amor?

    -Si Pato, hablo muy en serio. ¿Queres hacer el trio o no?

    -Ehh. Si, no tengo problemas.

    -Genial. Ah, te cuento, también hable con uno de los profes del gimnasio. Si te parece bien, viene a cenar mañana y hacemos un trio con él.

    -¿Cómo? ¿Qué estás diciendo?

    -Amor, te propongo experiencias nuevas. Un trio con un hombre, otro con una chica, quizás después una fiesta swingers con otras parejas, o hacerlo con una travesti. Si vamos a probar, probemos todo. Vi una película de un gangband que me voló la cabeza, una chica con cinco tipos. Mmm.

    -Titi, vos estás loca, ni en pedo voy a dejar que otro tipo te toque. Que es esta locura.

    -Lo que vos planteaste, experimentar. ¿Para cuándo queres que le diga a Tatiana?

    -Nunca, estamos muy bien como estamos Titi, ni mujeres, ni hombres ni fiestas swingers.

    Yo había grabado la charla en el celular. Se la pasé a Lula y Melanie. Todavía se están riendo.

    Después de 10 días de “ayuno” me hizo el amor como loco. Ah, con Tatiana nos vemos dos veces por semana para disfrutar y gozar.

  • Mi primera vez con una travesti

    Mi primera vez con una travesti

    Soy Pablo, les quería contar mi primera vez como gay pasivo.

    Tenía 18 años y me excitaban mucho los videos de travestis con chicos, los miraba a diario me calentaba ver como las travestis cogían a esos chicos.

    Estuve un tiempo que no me decidía, hasta que vi un anuncio de una travesti con foto, era hermosa, lindos y grandes pechos, muy femenina… la llame y acordamos una cita.

    Llegue a su departamento, abrió la puerta y era igual a como estaba en las fotos del anuncio; pelo largo rubio, tetas grandes y duras, una pancita muy sexy, hermosa cola y piernas firmes, estaba vestida con una camisa y pollera cortita.

    Entre a su departamento y charlamos:

    -hola lindo, es tu primera vez? Te noto nervioso…

    -si, nunca estuve con una travesti…

    -no tengas miedo, soy muy buena y amable (me dijo entre risas)

    -bueno jeje…

    -veni vamos a la habitación…

    Me tomo de la mano y me llevo, entramos se dio vuelta y empezó a besarme y entre nervioso y excitado me deje llevar, nos besábamos hasta que tomo mi mano y la llevo a su pene empecé a tocarlo por encima de la pollera, notaba como iba creciendo…

    -te gusta lo que sentís? Déjame que te ayude con la ropa

    -la verdad si me gusta lo que siento…

    Me entregue a ella, me desvistió, ella se sacó la camisa y la pollera quedando solo con la bombachita, diminuta que dejaba ver su pene…

    -alguna vez tocaste una pija que no sea la tuya?

    -no nunca (mientras miraba su pene)

    -dale anímate (mientras se sacaba la tanga)

    Lo tome con mi mano y empecé a frotarlo, volaba de calentura sentir esa pija gruesa, suave en mi mano era lo mejor…

    -lo podes probar…

    Me arrodille frente a su pija y de a poco me fui animando a pasarle la lengua y meterlo en mi boca

    -mmmm bebito, que bien lo haces para ser tu primera vez… te gusta?

    -me encanta…

    Su pija ya estaba bien dura… la masturbaba y chupaba a la vez

    -mmmm si bebito segui asi con esa boquita!!

    Yo chupaba esa pija por primera vez y me encantaba, le pasaba la lengua de la cabecita a las bolas, besaba la cabecita de su pija y me lo metía lo mas que podía en la boca…

    -que ganas de chupar pija que tenías bebito jajaja

    Hasta que agarro un gel íntimo y empezó a pasarme por mi cola, abría mis nalgas y frotaba sus dedos en mi ano (hasta ahí virgen)seguía poniendo lubricante… y de repente metió uno de sus dedos en mi ano, lo hacía despacito, yo volaba de placer chupaba su pija con mas y mas ganas..

    -mmm que culito cerradito bebito…

    -nunca me penetraron…

    -mmmm que hermoso, voy a ser la primera!! voy a ser muy buena…

    Se puso atrás mío se colocó un preservativo y me puso mas lubricante, yo miraba por el espejo hasta que apoyo su cabecita en mi ano y fue empujando despacito…

    -decime si te duele…

    -ahhh… un poquito, pero se siente bien…

    Seguía empujando hasta que metió la mitad de su pija adentro mío y ahí se quedó…

    -que rico culito!!

    -ahh mmmm… que bien se siente tu pija en mi cola…

    Volvió a empujar despacito hasta que entro completa… ahí fue bombeando mi ano lento pero sin pausa, la sacaba hasta la mitad y la metía toda de nuevo… yo gemía de placer…

    -como necesitaba pija esta cola bebito!!!

    -siii me encanta como me coges!!

    Dije esa frase y empezó a cogerme mas fuerte, me apretaba las nalgas y las abría para que entre y salga su pija… yo me movía tratando de tener su pija bien adentro, nunca me había imaginado el placer que iba a sentir

    -ponete boca arriba bebito…

    -lo que me pidas!!

    Me puse boca arriba, ella coloco una almohada bajo mi cadera y abrió mis piernas dejando mi cola bien abierta para ella y su pija, apoyo la cabecita en mi ano ya dilatado y lubricado, y me la metió despacito pero sin parar hasta que entro completa su pija, ahí comenzó a cogerme un poco mas fuerte y duro, sacaba su pija de mi culito y la metía de un solo golpe entera…

    -mmmm bebito… te gusta que te coja asi? Estas bien dilatado… ahora te voy a hacer volar de placer..

    -siiii, soy tuyo… haceme lo que quieras…

    En ese instante empezó a cogerme bien duro, haciendo sonar sus bolas en mis nalgas, me agarraba de las caderas y me seguía dando fuerte y mas fuerte…

    -mmm bebito tu colita me va a hacer acabar… ahhh donde querés tu premio? (la lechita)

    -siii cogeme así me encanta! No pares!!! Quiero mi premio en mi boca!!

    No se porque lo dije, capaz de lo caliente que estaba, me cogió un rato mas bien fuerte y duro, la saco y me pidió que me arrodille

    -veni bebito abri la boquita que mami tiene tu premio!!!

    -si mami

    Ella se masturbaba, hasta que le corrí la mano y comencé a chuparle la pija y pajearla mirándola a los ojos… ella se tocaba y apretaba sus tetas y me agarraba de la nuca empujando para que su pija este bien adentro de mi boca, hasta que sentí como estaba por acabar ahí me agarro de la nuca con las dos manos y dejo su pija adentro de mi boca y me dio mi premio… yo sentía la lechita saliendo de su pija y llenando mi boca

    -ahhh bebitooo siii no desperdicies nada…

    Yo con mi boca llena de semen y mi culito bien abierto la miraba sonriendo…

    -para completar tu primera vez tendrías que tragar la lechita…

    -mmm no se…

    -te va a encantar, haceme caso jeje

    Cerré los ojos y trague el semen…la verdad que después de hacerlo quería mas lechita, asi que agarre su pija un poco flácida y empecé a chuparla…

    -para bebito, para!!! Descansemos un poco, porque todavía no te vas a ir, quiero seguir probando esa cola y esa boca…

  • Mi primera vez con maduro

    Mi primera vez con maduro

    Hola. Me llamo David soy un joven de 24 años. Mido 1.70, de complexión normal, no soy flaco, pero tampoco gordo, tengo cabello negro y soy velludo de las piernas solamente y con buenas nalgas.

    La historia que voy a contar es sobre la primera vez que estuve con un hombre maduro y con el cual tuve mi primer acercamiento sexual; esto sucedió cuando tenía 18 años, comencé observando pornografía y leyendo relatos sobre experiencias sexuales con otros hombres lo que me llevo a querer experimentar la sensación de estar con alguien de mi mismo sexo y maduro debido a que me sentía más atraído por ellos, mi primera vez ingresé a un chat de citas donde empecé a buscar un contacto para poder cumplir mi curiosidad, después de un rato me escribió un usuario que me indico que quería que le realizara sexo oral en la oficina donde trabajaba, pacte el lugar donde se iba a realizar el encuentro y cuando mi jornada laboral termino me encamine hacia allá.

    Cuando llegue al sitio era un tipo de plazoleta donde habían varios locales y contaba con un estacionamiento subterráneo, le marqué a través de su número telefónico el cual me había dado previamente y me indico que me dirigiera hacia el estacionamiento y encontraría una oficina el cual era del administrador; al llegar toque la puerta y me abrió un hombre mayor aproximadamente de 52 años delgado, me invitó a entrar en la oficina y una vez cerró la puerta con pasador se ubicó atrás mío frotando su miembro con mis nalgas y procedió a tocar mi entrepierna mientras movía las caderas para que sintiera su pene, yo estaba nervioso ya que era mi primera experiencia pero el placer de sentir su miembro en mi cola me empujaba a continuar, luego comenzó a quitarme la ropa empezando por la camisa y después bajando mi pantalón incluyendo la ropa interior para comenzar a masturbarme mientras me acariciaba las nalgas con la otra mano, después me inclino de rodillas hacia su entrepierna y entendí que ya era el momento para satisfacerlo, le desabroche su cinturón y baje su pantalón notando como se marcaba en el calzoncillo un miembro no tan grande pero si de buen grosor, no lo pensé y también le baje el calzoncillo, cuando vi su pene erecto comencé a lamerlo desde la punta dando pequeños besos y empezando a introducir la cabeza de su miembro completo en mi boca, poco a poco me fui excitando hasta que comencé a lamerlo todo completo y escupirlo para lubricarlo, él me tomaba del cabello para controlar al ritmo al que se lo chupaba, seguí chupando y babeando hasta que el instinto me llevo a lamerle los huevos y meterlos completos en la boca, estaban peludos pero en vez de retroceder; sentir ese bello en la boca me producía un morbo increíble y continúe lamiendo hasta dejarlos completamente mojados, continúe con el pene chupando a un ritmo constante hasta que sentí como me apretaba del cabello y sabía que era la hora para completar mi fantasía, acelere el ritmo al que chupaba su pene, metiéndolo todo en mi boca y lamiendo la punta, continúe acelerando mi chupada hasta que de un momento a otro sentí como disparaba y entraba en mi boca el semen que había deseado probar por parte de otro hombre mientras el hombre gemía de placer al sentir como apretaba mis labios para que saliera completo, cuando terminó en vez de apartar mi boca la cerré completamente para no dejar escapar ni un gota, luego la trague, le di unas chupadas más para limpiarlo todo y procedí a levantarme, el hombre me nalgueo antes de proceder a vestirnos los dos, cuando abrió su oficina me agarró de las nalgas diciéndome el voz seductora «gracias putita»

    Gracias por leer mi primer relato contando mi primera experiencia sexual con otro hombre, continuaré escribiendo mis experiencias a partir de esta para que conozcan cómo se me abrió un mundo completo de placer al adentrarme en el sexo gay.

  • Follada a una lesbiana

    Follada a una lesbiana

    Había entrado a la universidad, todo era una estupidez. Sin embargo, ya en los próximos ciclos conocí a una putita.

    Esta tomó confianza conmigo e hicimos una amistad interesante. A parte de hablar de los trabajos de la universidad y esas cosas, ella me comentaba su vida personal. Entre esas cosas me dijo que era lesbiana y que tenía a una tipa como pareja. Totalmente sorprendido, porque yo me la quería follar me desanimé, porque esta chica tenía aparte de gusto sentía algo por la que era su pareja. Sin embargo, el desánimo solo fue por ese día.

    La chica que les cuento era atractiva, un culo atractivo que se veía que no lo habían estrenado, buenas tetas y cara regular, tenía tatuajes en la pierna algo que me excitaba. Era mediana, labios grandes para que la chupe bien y una mirada de putita. Esta chica era de lejos sumisa, por eso se llevaba bien conmigo que soy dominante. Una vez en un descuido que el lápiz se cayó por mis piernas cuando estábamos por la carpeta, lo recogió rozándome bien rico el pene con la mano.

    Cuando me dijo que era lesbiana, no sabía si era algo para ver mi reacción o era verdad. Opté por investigar y le dije que la acompañaría a conocer a su pareja. En una de esas, ella estaba inquieta y le dije que qué era lo que tenía, ella me dijo que se había peleado con su pareja. Sonreí por lo bajo.

    Luego de unos días me dijo para acompañarla a que platique y se amiste con su pareja, normal acepté. Llegamos a las afueras de un departamento y salió una mujer ancha y de cabello crespo, ella era la pareja. Soy hábil, no fui a presentarme a su pareja directamente, la vi desde la esquina fuera de la entrada del departamento, la pareja nunca supo acerca de mí, era lo mejor si quería quitarle su presa.

    Luego de un rato salió mi amiga, salió normal. Interpreté que a lo mejor si habían vuelto, pero cuando nos reunimos porque yo la esperé afuera todo un rato ese día, me fue comentando por la calle que habían vuelto pero que ella no la sentía convencida y que su relación no era la misma como cuando se conocieron, antes ellas no solían discutir y otras cosas. Yo solo le daba algunos comentarios que cuestionaban a su pareja.

    Y conversando por la calle, me decidí por aprovechar el momento y por fin hablar directamente. Ese día la vi a ella más rica y hasta excitada, se sentía.

    Me la jugué e hice la pregunta que era todo o nada, le dije si realmente era lesbiana o solo se confundió. Ella no tuvo un semblante agresivo para responder y sorprendida me dijo que no lo sabía pero que le había tomado cariño a su pareja. Ahí es en donde me di cuenta que la situación estaba jugada. Le dije que es mejor hablarlo si nos tomamos unos tragos y para levantar el ánimo es mejor tomarnos el día. Ella contenta, aceptó.

    Le dije que fuera a su casa, se bañara y alistara porque íbamos a salir a fiestear. Ella cuestionándose dijo que había aún clases el día siguiente, pero le dije que faltaremos y nadie se enterará. Ella aceptó. Nos veríamos en una calle que conocíamos ambos por la noche. Luego de planificar, cada uno se fue a su casa.

    Nos encontramos en la noche en la calle acordada, tomamos caminando unas calles hasta que llegamos al bar. Pedí whiskey. Fuimos conversando acerca de lo sucedido, ella con sus historias y yo con mis comentarios contra su pareja, eso eran las primeras horas. Luego, pedí más trago, la situación ya estaba en algo, porque la música sonaba intensa y ella se movía sentada a lo cual le dije si quería bailar y bailamos, pero no frente a frente. Ella se movía sola mientras yo por atrás, abracé su cintura. Acerqué mi boca a su oído y le dije que lindo bailas, en lo que somos compañeros he visto que eres increíble. Pude sentir como se erizó su piel a pesar del trago, algo raro también considerando que supuestamente ella era lesbiana.

    Ella entró al juego, me dijo que yo le parecía alguien con quien podía compartir muchas cosas. Cómo cuales, le dije. Conversaciones y otras cosas porque no la había juzgado como lo habían hecho la mayoría de sus amigos. Le dije que si quería saber por qué no la juzgué, ella me lo preguntó.

    Acerqué mis labios a la parte baja de su oído y le respondí, porque me gustas desde que te vi, porque me gusta como eres, me atraes como lo ves ahora, porque quiero sentirte y que sientas. Luego, le besé el cuello y pude sentir como se hacía agua y su piel se excitaba. Completé diciendo que solo siga su instinto, así como lo estoy haciendo yo. Ella se dio la vuelta y me besó con lengua.

    Estaba jugado, un beso con lengua de los más ricos delante de todos, era obvio que hasta ellos sabían que iba a continuar. En el beso me tomó de la cabeza y me besaba con lengua. Yo la tomé de la cadera y la ajusté a mi cuerpo, ella estaba mojadísima y muy excitada. Mientras seguí bailando, le dije para ir a un lugar que tengo reservado, ella sin pensarlo solo dijo que sí.

    Había reservado un lugar para llevarla, este lugar no tenía vecinos ni nada que interrumpiera. Me había propuesto en follarla bien rico y hacerla gritar. Quería que sepa y sienta lo que es follar con un hombre de verdad, un dominante y fetichista como yo. Quería darle pinga toda la noche, pero como estaba ebria tenía que ver como la hacía.

    Cuando salimos, tomamos un taxi y fuimos al lugar, ella solo me besaba y se agarraba de mí, el chofer nos miraba con morbo.

    Ya en la entrada, la tomé de la cadera frente a frente y mientras la besé con lengua empecé a tocar sus nalgas y a apretarlas fuertemente, todo esto en la entrada de la calle, las ventajas de una casa a las afueras de la ciudad. Luego, empecé a lamer su cuello y a besarlo, como la tenía apretada podía sentir como se hacía agua y además gemía cuando esto pasaba.

    Pasé a las tetas, estaban sudosas como me gustan. Las lamí y besé mientras seguía apretando sus nalgas. Ella hablaba con gemidos y disfrutaba.

    Paré la situación y le dije entre bromas que hay que dejar la acción adentro, ella sonrío y aceptó. Su cabello estaba desordenado, su maquillaje se había corrido, el sudor estaba por todo su cuerpo, su cara estaba sonrojada y excitada. Ya dentro empezamos a besarnos y a lamer nuestros cuerpos, le iba lamiendo el cuello y esas tetas sudosas que me excitaban, lubricadas. Mientras la recostaba en un mueble con mis lamidas y ella con sus gemidos, me quité la ropa y ella hizo lo mismo, lo curioso es que ella gemía sin que le lamiera, estaba muy excitada.

    Su vagina estaba hecha una laguna y horno, me encantaba. No dudé y le metí una buena chupada, un buen oral que hacía que sus fluidos estén, succionaba ese clítoris y ella gritaba fuerte. Vagina peladita. Empecé a dedearla suave para estimularla más mientras la veía. Se vino varias veces con el sexo oral que le hice.

    Saqué mi pene y le dije que ahora iba a probar un pene de verdad. Ella sin pensarlo se colocó para hacerme una chupada. Si sabía chupar, pero quería hacer más intensa la situación y ver hasta donde puede llegar. Luego de sus chupadas empecé a follarla por la boca, la coloqué apoyada en el mueble y empecé a darle por la boca hasta que solté una buena lechada que ella se tragó. Mientras hice que se trague mi semen la agarré de los cachetes y veía esa boca con mi semen. Que rica se veía como mi puta.

    Hicimos otras poses en sexo oral hasta que empecé a follarme esa vagina. Se sentía rica y caliente, muy húmeda, peladita y ajustaba a mi pene varias veces cuando le decía cosas sucias, le decía que si le gustaba ser mi puta, que ahora ve lo que puede suceder cuando te encuentras con un hombre de verdad. Le pregunté si le gustaba mi pinga y dijo que le encantaba también si le gustaba mi semen decía que quería tragárselo.

    Entonces cuando la estoy follando abierta de piernas agarro intensidad mientras la tomo fuerte del cuello y besando como lamiendo su boca la sigo follando, ella gemía fuerte mientras le decía cosas sucias. Le dije si quería que terminara en su boca, ella dijo que sí que quería tragar mi semen. Eso me prendió y agarré más intensa la follada hasta que saqué mi pinga y la metí en su boca para follarla mientras le llenaba de semen. Luego, saqué mi pinga y agarré esos cachetes. Esa boca estaba llena de semen, que rico era ver como se lamía y tragaba todo mi semen.

    Esta compañera terminó siendo heterosexual y mi puta por un buen tiempo hasta que me quité cuando lo decidí, se hizo una viciosa al sexo por la boca después de esa noche, una noche que luego seguimos follando hasta el amanecer porque quería llenarla de semen por todos lados, porque se había privado de los ricos placeres que te da un hombre fetichista como yo.

  • Herencias de sangre

    Herencias de sangre

    Hace una semana que mi hija cumplió 21 años y festejamos a lo grande, pues al siguiente día estaba dando a luz a unas hermosas gemelitas. Todos estamos felices pues mientras ella trabaja y estudia, mi esposa y yo cuidamos con mucho amor a las gemelas y al niño de 2 años que mi hija tuvo en su primer embarazo. Lo que la familia ignora y es un secreto entre mi hija y yo, es que en realidad las gemelas son mis nietas, pero también son mis hijas.

    En uno de esos tantos días calurosos del mes de mayo, mientras caminaba hacia la habitación de mi papá (el abuelo de mi hija), en la planta alta de la casa, escuché ruidos raros en la habitación de mi papá. Creí que le sucedía algo malo y a toda prisa abrí la puerta para auxiliarlo. Sin embargo lo que vi me dejó helado: mi propio padre y mi propia hija estaban completamente desnudos en la cama teniendo relaciones sexuales. Al reaccionar lo primero que hice fue golpearlo y echarlo de casa y también de nuestras vidas. Quise llamar a la policía, pero mi hija me convenció de no hacerlo y llorando me pidió que la perdone. Me confesó que llevaba una relación secreta con mi padre (su abuelo) y que lo amaba. Decidimos guardar el secreto e ir a descansar. Al notar la ausencia de mi padre, mi esposa se preocupó y me preguntó qué sucedió. Le inventé que tuvo una salida de emergencia a una convención médica en Europa, pues mi papá era médico cirujano.

    Unos días después, mi hija me reveló que estaba embarazada y que el padre de la criatura era el abuelo, pues él había sido el primer y el único hombre con quién había estado. Estuvo de más y no era necesario que me dijera que perdió la virginidad con su propio abuelo.

    A la familia le inventé que a la chica la embarazó un muchacho de la universidad y que, al enterarse de la situación la abandonó y huyó del país.

    Las amigas de mi hija le hicieron fiesta sorpresa. Llevaron regalos tanto para ella como para el bebé.

    Meses después, mi propia hija estaba dando a luz a su hijo, que sería también su tío. Tuve un mis brazos a mi nieto que al mismo tiempo era mi hermano. Así como tiempo atrás tuve a mi hija en mis brazos.

    Supimos que el doctor «L» (mi padre) había fallecido. Estuvimos en su funeral y un tipo muy extraño me entregó una carta. Mi hija abrió la carta y la leyó; en ella, el doctor «L» nos pidió perdón a ambos y se despidió de nosotros. Anexado a la carta, venía un documento muy extenso, donde mi padre dejaba como única y absoluta heredara a mi hija y a los hijos de mi hija. De alguna forma me hizo entender que realmente quiso a la muchacha y realmente quería tener un hijo con ella. Era poéticamente enfermizo.

    Una noche de fiesta de año nuevo y ya con unos tragos de más, mi hija me besó con tanta dulzura que no pude resistir y le correspondí, pues también yo tenía algo de alcohol en el sistema.

    Creí que había sido un sueño. Ella es la copia fiel y exacta de su madre.

    En ese encuentro fugaz, mi hija volvió a quedar embarazada, ahora de las gemelas.

    Ahora comprendo al doctor «L», comprendo a mi padre. Se enamoró de la mujer más bella y sorprendente que ha existido.

    Frente a la sociedad y frente a la familia, ella es mi hija, una madre soltera joven a quien papi y mami adoran y apoyan incondicionalmente. Pero en la privacidad de nuestra casa, de nuestras habitaciones y en la intimidad de nuestras camas, somos dos seres que se entregan a las pasiones primarias.

    Somos dos seres que se entregan mutuamente en carne y alma.

    Actualmente mi hija es una reconocida médico cirujano en su especialidad. Esta por obtener otra maestría y otro doctorado.

    Estamos orgullosos de ella y orgullosos de verla feliz.

    Mi nieto que es también mi hermano es muy hábil en sus especialidades.

    Y mis nietas que también son mis hijas, están estudiando para seguir los pasos de su bisabuelo y los pasos de su madre. Ya deseo verlas con su título médico en sus manos y con sus hermosos vientres abultados gestando a sus propios hermanitos. Y como dije antes: es poéticamente enfermizo pero satisfactorio.

  • Toc toc toc

    Toc toc toc

    Ufff… Que sueño que tengo, qué hora es? Bufff, las 2:40 (menos mal que es pronto). Creo que voy a ir al servicio.

    Tengo sed, en cuanto acabe de hacer pis voy a beberme un vaso de agua.

    Glu, glu, glu, jolines, que frio que está el suelo.

    PUM! PUM! PUM!

    Que es ese ruido? Llaman a la puerta del vecino?

    ¡PUM, PUM, PUM, PUM, PUM!

    Joder! Son los vecinos de al lado (que su habitación de matrimonio da con mi salón).

    Opción 1:

    Que fuerte! Cotilleo!

    Opción 2:

    Pufff… Paso. Me voy a la cama.

    Si has escogido la Opción 2:

    Jeje, menuda fiesta tienen estos. Bueno, me voy a la cama que mañana madrugo.

    Aún aquí en la cama se escuchan, aunque no puedo entender lo que dicen.

    – (susurro) Muévete fuerte…

    Buenooo… me estoy calentando más de lo que me imaginaba. Mi marido está completamente dormido. Creo que me voy a tocar (no se va a enterar).

    Voy a hacerlo despacito sin que se note.

    Madre mía, entre que de fondo escucho a los vecinos haciendo el amor y que mi marido está a menos de 20 cm mientras me estoy acariciando noto como me palpita el corazón. Me estoy poniendo a 1000

    – Ah… aaahhh… aaay… ay! ay! ay!!! aayyyy!!!

    La escucho correrse, dice AY??? Yo también estoy a punto! Sin necesidad de acelerar el ritmo me da un orgasmo que hace que me arquee en la cama y que con los espasmos el colchón se mueva un poco.

    Cuanto más intento evitar la siguiente contracción, más fuerte me da. Ufff… que me ha pasado? Jejeje, hacía bastante tiempo que no sentía un orgasmo tan fuerte.

    Bueno, así bien relajadita, a dormir se ha dicho. Buenas noches!

    FIN

    Si has escogido la Opción 1:

    Los ojos se me abren como sombrillas y doy un salto por encima del sofá para acabar abrazando la pared desde la que vienen los ruidos. Pego bien la oreja y:

    -Me encanta que me pongas a cuatro patas. Muévete fuerte!

    -Que buena que estás.

    Plas, plas, plas

    Joder! Estoy escuchando las palmadas de la pelvis del tío con el culo de ella! No me lo puedo creer!

    -Espera! Acaríciame las tetas!

    Además, no paran de hablar! No me imaginaba que se pudiera hablar tanto mientras se hace.

    -Espera que me doy la vuelta, chúpame los pies mientras me la metes!

    Pero qué dice?? Que le chupe los pies?? LOS PIES!!??

    Opción 1:

    Seguir escuchando.

    Opción 2:

    Esto es demasiado, voy a tocarme.

    Si has escogido la Opción 2:

    Qué hago? Creo que voy a tocarme. Con la oreja pegada a la pared me meto la mano por dentro de las bragas y comienzo a acariciarme.

    Despego las oreja de la pared y miro hacia atrás, no vendrá mi marido… Que va, desde aquí escucho sus ronquidos.

    Vuelvo a pegar la oreja y escucho como siguen haciendo el amor. Sus palabras ya se entremezclan con mi respiración que se está acelerando mientras me toco cada vez más rápido.

    – Ah… aaahhh… aaay… ay! ay! ay!!! aayyyy!!!

    Ostras! Se está corriendo! Yo ya no puedo más! Moviendo la mano a toda velocidad siento un espasmo que me va de las piernas a la cabeza. Mi cuerpo se dobla con la cabeza pegada a la pared sintiendo un orgasmo increíble mientras escucho a mis vecinos gemir sin control. Madre mía, he hecho tanta fuerza apretando la cabeza contra la pared que hasta me duele el cuello.

    Quien me iba a decir a mi que esta noche iba a hacer yo esto escuchando a mis vecinos… jejeje…

    FIN

    Si has escogido la Opción 1:

    -Ahhh, como me gusta que me hagas eso! Estoy a punto, quiero correrme en tu boca, túmbate boca arriba que yo me restriego en tu boca

    -Claro que si Ana, voy!

    Joder! Que bruta que es esta tía!

    – Ah… aaahhh… aaay… ay! ay! ay!!! aayyyy!!!

    Madre mía, se corre diciendo AY! Hasta eso lo hace raro!

    No puedo más, me voy a follarme a mi marido! Y que conste en acta que es la primera vez que utilizo esta palabra. Siempre digo hacer el amor, pero, con lo caliente que estoy me lo voy a follar con todas mis fuerzas!!!

    FIN