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  • Cumpliendo la fantasía de mi novia en la playa

    Cumpliendo la fantasía de mi novia en la playa

    Mi nombre es Pedro y os voy a contar la fantasía de mi pareja. Su nombre es Ángela, y como su nombre indica tiene una cara angelical, de estatura media, sus labios son carnosos, su pecho es pequeño, pero bien puesto y su culo es una locura.

    Todo comenzó en un viaje de verano en el que fuimos a pasar unos días a la playa. Como cada año al llegar esta época lo que más nos gusta es visitar la playa y poder darnos unos buenos baños por la noche mirando las estrellas.

    Llegamos a nuestro destino a media mañana, accedimos al hotel para hacer el check-in y dejar las maletas y nos pusimos en marcha para visitar la ciudad costera.

    Era uno de los días calurosos del mes de julio, eso hizo que Ángela saliese a descubrir la ciudad con un short vaquero y una blusa de tirantes rosa. Fuimos haciendo turismo andando por las calles, mirando los escaparates de las tiendas, haciéndonos fotos con los monumentos de la ciudad.

    Llegada la hora de comer entramos a un restaurante con vistas a la playa y al sentarnos tuve un pequeño calentó, pues al llegar el camarero a nosotros, pude notar como éste miraba el escote de mi novia descubriendo el color de su sujetador, ya que al mirarla pude ver que la blusa de tirantes que llevaba se le había descolocado y eso había dejado a la vista parte de su sujetador. Al irse el camarero ella se dio cuenta de que su blusa estaba mal colocada y se la colocó, sin hacer ningún tipo de comentario.

    Tengo que decir que ella es una chica muy pausada y muy privada, no le gusta llamar la atención y cuida mucho su aspecto físico para no pasar un aprieto y no pasar vergüenza, lo contrario a mi, a mi me encantaba que ella luciese su cuerpo y que los hombres se fijasen en ella con deseo, sabiendo que yo sería el único que la complacería sexualmente.

    Durante la comida hablamos sobre los planes de la tarde y decidimos ir a la playa. Acabamos de comer y subimos al hotel a ponernos nuestra ropa de baño.

    Ella escogió un bikini azulado precioso que se había comprado meses antes y quería estrenar. La parte de arriba era de tiras y la de abajo era tipo braga pero para mi suerte dejaba a la vista gran parte de su hermoso culo. Al ponérselo me preguntó si le quedaba bien ese bikini, con gran preocupación porque no estaba del todo segura de usarlo. Le miré de arriba abajo, la giré y le dije que iba radiante. Ella asintió y se terminó de vestir.

    Fuimos a la playa la cual estaba llena de gente. Había gente usando las hamacas de alquiler y otra tanta gente usando sus sombrillas y otras que no tenían nada más que la toalla. Vimos un sitio en la zona media de la playa en donde pudimos ver que tendríamos un mayor hueco y comodidad de instalarnos. Colocamos nuestras toallas, dejamos las mochilas y colocamos la sombrilla. Una vez instalados, volví a mirar alrededor fijándome en quien tendríamos cerca, que tipo de personas eran. Por un lado teníamos a una amplia familia que usaban 3 sombrillas, por otro lado un grupo de tres chicas y un chico, las cuales dos de ellas hacían topless, por otro lado habían dos toallas, pero sin dueños lo cual indicarían que estarían bañándose en ese momento.

    Como hacía calor, lo primero que queríamos era ir a bañarnos, así que eso fue lo que hicimos. Al salir del agua, ella se tumbó boca abajo a tomar el sol, desabrochándose el bikini de la espalda para evitar marcas y me pidió que le untara crema solar. En ese momento tuve mi segundo calentón pues al imaginar que estábamos allí entre tanta gente, pasando mis dedos por su espalda mientras untaba la crema, recorriendo su espalda por la parte lateral llegando a tocar sus pechos, imaginando que al darse la vuelta cualquier hombre podría ver sus pequeños pero bonitos pechos, me excitaba tanto. Aproveché para untarle crema también por su hermoso culo, ya que comprobé que no se había echado ella misma. Con el morbo anterior sumado a mis manos tocando su culo a mi disposición, cada vez tenía más ganas de follarla allí mismo.

    Acabé de untarle la crema y me tumbé junto a ella. Después de un rato me pidió que le abrochado el bikini que se daría la vuelta, lo que le pedí que hiciese topless ya que no era la primera vez que hacía. Ella me negó con la cabeza y me dijo que ese día no quería hacerlo. Después de un par de baños más decimos irnos de la playa.

    Volvimos al hotel para ducharnos y cenar. Ella se puso para la noche un vestido negro con un semi escote junto a unos tacones rojos que le hacía estar radiante. Cenamos en el restaurante del hotel y me dijo que se había quedado con ganas de playa, que había estado muy cómoda. Yo le dije que si quería podíamos ir de noche a lo que encantada me dijo que si. Dimos una vuelta por las calles cercanas y a la media noche nos dirigimos a la playa. Estaba vez casi vacía, ya que en la lejanía quedaba gente bañándose pero cerca nuestra no quedaba nadie. Salimos sin ropa de baño, lo cual tendríamos que bañarnos en ropa interior, cosa que no fue problema para ninguno de los dos.

    Nos metimos en el mar y nos abrazamos. El movimiento de las olas lo acompañábamos con nuestros besos, nuestras lenguas jugando entre ellas mientras mis manos sujetaban con ganas su culo. El paso de los minutos fue incrementando la excitación, ella de espaldas a mí movía su culo contra mí. Mientras yo besaba su cuello, ella llevaba su mano por dentro de mí bañador y yo hacía lo propio por el suyo. Al meter la mano y tocarla, pude notar como sus flujos ya humedecían su sexo. Empecé a besar y morderle el cuello suavemente pero de manera intensa mientras ella seguía moviendo su mano agarrada a mi pene. Estaba entregada, yo sabía de su fantasía de tener sexo en la playa y esa noche era el momento.

    Después de un rato la cogí en brazos sujetándola el culo con sus piernas abrazando mi cintura y la llevé hasta la orilla, la tumbé encima de la toalla y me puse encima de ella. Mis labios recorrían su cuello, iba bajando por él hasta su pecho y con gran deseo saqué sus tetas del bikini, dejándolas al aire. Tenía los pezones duros y empecé a jugar con ellos mientras mi cintura simulaba la penetración. Ella sujetaba mi cabeza mientras mi lengua pasaba de un pezón al otro a la vez que los mordía muy suavemente y se los pellizcaba, me encantaba ver sus pezones estirados y duros. Ella empezó a empujar mi cabeza hacia abajo, lo cual quería que mi lengua fuese hasta su clítoris y poco a poco fui bajando por su cuerpo hasta llegar a él. Me deshice de su bikini y empecé a chuparle el clitorix lentamente mientras ella empezaba a mover la cadera en círculos, presionando su clítoris contra mí. Su mano me sujetaba la cabeza mientras la otra agarraba la toalla con fuerza, señal de lo excitada que estaba.

    Empecé a chuparla con más pasión, metiendo la lengua dentro de su coño y saboreando sus flujos, cada vez más rápido hasta que una de las veces con mi lengua dentro de su coño pude notar como empezaba a correrse. En ese momento mi pene se puso más duro aún pues notar esa sensación mi ponía muy cachondo. Me bajé el bañador y me acerqué a ella poniéndome de rodillas, agarró mi pene y empezó a chuparlo como nunca lo había hecho, señal del placer que estaba teniendo y las ganas de cumplir su fantasía. Lamia la punta y continuaba por todo el pene, agarrándolo con la mano mientras continuaba el movimiento de masturbarme. Le sujete la cabeza y empecé a follarle la boca de manera suave, era la primera vez que lo hacía y no sabía cual sería su reacción, para mí sorpresa no rechazó dicha acción y por el contrario, ella me sujetaba el culo para que siguiese.

    Pasado un rato me dispuse a follarla, me puse entre sus piernas y muy despacio empecé a introducirla, mientras ella a su vez soltaba un tímido gemido y sus ojos se volvían en blanco. Empecé a embestirla con intensidad, cada vez que empujaba ella se mordía el labio, poniendo sus manos en mi espalda y arañando con sus uñas. Poco a poco subí el ritmo para follarla más fuerte, momento en el que ella se llevó la mano a su clítoris y empezó a masturbarse. Esa situación me ponía cachondo a unos niveles incontrolables, ver su mano masturbándose mientras la follaba me hizo embestirla hasta acabar corriéndome dentro de su coño.

    Al acabar ella estaba desatada, me pedía más, no quería que su fantasía acabase aún, pero para conocer eso tendréis que esperar al siguiente relato.

  • Descubrí que me gusta ver y ser vista

    Descubrí que me gusta ver y ser vista

    Después de más de treinta años de conocerlo, nuestra vida sexual evidentemente no era la misma que hace muchos años atrás, sin decir que se volviera mala, simplemente se volvió monótona y ya no encontrábamos que más hacer.

    Cuando entre a la preparatoria, era muy noviera, cambiaba de novios muy seguido, y con la gran mayoría tenia sexo, sí, me acostaba con muchos hombres, creo que a propósito terminaba con uno para empezar con otro y hacer que me llevara a la cama.

    En mi época de Universidad, ya no fue necesario hacerlos mis novios, aunque si duraba más con ellos de amantes después de todo lo único que queríamos era sexo.

    En el servicio social, lo hice en una dependencia de gobierno, así que si me acosté con todo SEDESOL, fue poca cosa, me encerraba hasta con 4 hombres a la vez.

    En ese entonces ya conocía al que ahora es mi esposo, me llevaba muy bien con él, pero solo era un conocido, al que veía como inalcanzable, sobre todo porque era muy tímido y no me permitía pasar a algo más, no insistía, no hacía nada por incomodarlo.

    Un día una prima me pidió apoyo en su trabajo, tenía que faltar una semana a él, y no había quien la cubriera; acepte, ya que me pagaría la semana, en ese lugar encontré que trabajaba Mario, mí ahora esposo, me llamo mucho la atención que lo encontrara así, y por suerte para mí, nos acercamos mucho más. Después de esa semana continuamos como amigos, por varios meses más, pero él se dio cuenta de lo facilota que era, no me criticaba en lo absoluto, y después termino confesándome que le gustaba mucho que fuera así, el ya había tenido una novia muy similar (muy puta), así que eso le hacía sentir más cómodo de alguna manera; pero por alguna razón yo no me decidía a llevarlo a la cama, aun y que me gustaba mucho.

    Los dos nos vimos con nuestras respectivas parejas varias veces, y no nos importaba, de hecho lo veía muy normal, mi amigo con su novia en turno.

    Un día le pedí que me acompañara a una fiesta, no conocía a nadie de ese lugar, simplemente me pidieron que fuera en representación, de mi jefa de ese entonces.

    Pase por él, y el lugar más lejano al que me habían mandado a una fiesta de quien sabe quién.

    Se veía muy guapo, en verdad me gustó mucho como es que se veía, y creo que los dos estábamos muy incomodos en esa fiesta por que no conocíamos a nadie, y todo mundo nos preguntaba que quien éramos, y que hacíamos ahí, me harte de dar explicaciones, y nos salimos de la fiesta, aunque no del lugar, caminábamos por los jardines platicando, en algún momento ya no había más que decir y simplemente en silencio, nos besamos.

    Me pidió que nos fuéramos de ahí, a un lugar más privado; aunque como no estaba muy segura de saber regresar de esa zona, le propuse ir a un hotel que vi de paso a la fiesta.

    A partir de esa noche no nos separamos, nunca más.

    Pero como ya dije antes, la monotonía, domina una relación así de larga, encontramos personas que nos platicaron de los intercambios, y entre tanto y tanto, decidimos probar, el intercambio de parejas.

    Poco a poco, y perdiendo el miedo y el nerviosismo, encontramos a una pareja muy linda, bastante simpática, y parece que les parecimos agradables y les dimos seguridad.

    Después de una cena, con una plática muy agradable y de resueltas todas nuestras dudas sexuales, decidimos irnos a un hotel los cuatro, pero resulta que no nos dejaban estar los cuatro en una sola habitación, así que pagamos dos y nos recluimos en una.

    En fin si saben el preludio al sexo, saben cómo comienza, lo que pasa es que lo más importante fue el vernos los dos con diferentes parejas en pleno acto sexual.

    Me voló la tapa de los sesos, verla a ella, de rodillas con el pene de Mario en su boca, todo le entraba, hasta la garganta! veía como Mario, cerraba sus ojos, anunciando que lo estaba disfrutando muchísimo, mientras yo como estaba muy distraída viendo lo que le hacían a mi esposo, mi compañero decidió acostarme en la cama abrir mis piernas y meterme la lengua con la intención de salir por mi garganta, supongo que uno es complemento de otro, el estar tan excitada por ver a mi esposo con otra, mientras esta mi cuca en boca de otro, eso hace que explote en su cara con un tremendo orgasmo, sentía delicioso lo que me hacían, pero no quería dejar de ver, quería estar con ellos dos, aunque le permitía que me penetrara y me hiciera lo que quisiera, con tal de que me dejara verlos.

    Entendió lo que yo estaba haciendo, y propuso que los cuatro nos quedáramos en la cama para sentirnos cerca, creo que le agradecí muy bien con la mirada, porque solo sonrió complacido, no podía perder detalle de lo que le hacía a mi esposo, aunque si note que Mario me ponía mucha atención, creí que podría estar en las mismas que yo, disfrutaba de verme con alguien más, y ya un poco más relajada, atendí a mi compañero, y según lo que me dijo, le encanto lo que hago.

    Pasamos la noche y parte de la mañana, haciéndonos de todo lo que queríamos, pero cada minuto disfrutaba ver a mi esposo con otra mujer. Ya en casa el me confesó, que no había nada más excitante que verme en brazos de otro, que por favor nunca deje de hacerlo, que siempre lo deje ver aun y si no hay otra mujer para él.

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  • Mi tía se puso borracha y me pidió que me la cogiera

    Mi tía se puso borracha y me pidió que me la cogiera

    Hace mas o menos 2 años, yo aun estaba estudiando en la universidad, la cuestion es que dicha escuela quedaba mas cerca de la casa de mi tia que de la mia, muchas veces como entraba muy temprano a clases, mi tia me ofrecia su casa para quedarme y asi no tener que madrugar tanto para llegar a la escuela por la mañana, solo pasaba dos o cuando mucho tres veces por semana pero despues de lo que paso, no volvi a quedarme ahi, no porque yo no quisiera, sino porque ella misma me pidio alejarme porque no aguantaba la verguenza.

    Uno de esos dias, cuando me quede en casa de mi tia, eran mas o menos las 12 de la noche y ella toco a la puerta del cuarto, me levante y sali, se notaba algo nerviosa y me pidio que le marcara por telefono a mi tio, yo no sabia que pasaba y me dijo que ya era tarde y aun no llegaba, tome mi celular y llame, el no respondio y segui intentando, fueron 4 intentos y nada, inclusive en el ultimo me mando a buzon directamente, como estaba en altavoz mi tia se dio cuenta y se fue algo triste a su cuarto sin decir nada mas, volvi adentro y me acoste a dormir, a la mañana siguiente sali a desayunar muy temprano, eran mas o menos las 6:20 de la mañana, era mi hora normal de desayunar para irme a la universidad, note que mi tia aun no salia del cuarto cosa que era rara porque mi tio entraba a trabajar a las 7 igual y le preparaba comida para llevar, me hice mi desayuno y despues sali, cosa extraña es que no vi el coche de mi tio en la cochera, no le di mucha importancia y segui con lo mio.

    Esa tarde, al llegar a casa, estando a unos metros de la entrada pude escuchar una platica subida de tono, vi que estaba el coche de mi tio asi que no entre para no causar incomodidad, no fue mi intencion hacerlo pero escuche lo que mi tia le decia a su esposo, algo asi como «ya admitelo, sino porque no llegas a dormir», «tienes o no tienes una amante?, hasta apestas a perfume de puta», yo me quede sorprendido y sin saber que hacer, no me quedo mas que entrar pero antes avise para que supieran que estaba ahi, al entrar mi tio se notaba molesto y mi tia estaba que se la llevaba el diablo, fue incomodo verlos sabiendo lo que estaban discutiendo, despues de eso fui por unas cosas al cuarto y les dije que me iba a mi casa porque al otro dia entraba mas tarde, ambos se despidieron de mi y sali lo mas rapido posible.

    Esa semana ya no debia volver sin embargo esos dias los pase pensando en lo que habia escuchado que se decian, no me creia que mi tio fuera capaz de hacerle algo asi, siempre se notaban muy amorosos pero en realidad las cosas no siempre son como parecen.

    A la siguiente semana que me tocaba volver a quedarme con ellos, llegue y mi tia lloraba en la sala, fue dificil pero ya sabia porque, le pregunte que pasaba y se levanto rapido, se seco las lagrimas e hizo como si nada pasara, me pregunto si habia comido y le dije que un poco, me dijo que la acompañara a comer, en ese momento me imagine el porque de su llanto, tenia comida que habia preparado y como mi tio no estaba supuse que no habia llegado a comer, nos sentamos en silencio practicamente toda la comida, fue muy incomodo, en cierto punto me le quede viendo y ella como que tuvo sentimiento y comenzo a llorar, me levante y fui a su lado, la abrace y le pregunte que pasaba, yo intentaba hacerla sentir mejor pero ella tenia un llanto abundante, realmete como si alguien hubiera muerto, de pronto se seca las lagrimas y me pregunta si ya sabia que pasaba, le dije que no y me pregunto si no habia escuchado nada ese dia, me quede callado y no me quedo mas que decirle que si, ella me dijo que eran problemas de pareja y le dije que no debia contarme si no queria, supongo que solo necesitaba alguien que la escuchara porque comenzo a decirmelo todo, las señales que tenia y el porque ella pensaba que mi tio tenia una amante, la verdad es que al saberlo hasta yo comence a creerlo, era bastante evidente, sobre todo por el olor a perfume y el hecho de no llegar a dormir en toda la noche, ademas de no llegar cansado al otro dia.

    Al terminar de comer nos pasamos a la sala para seguir hablando, ella estaba muy consternada por lo sucedido, estuvimos unos 15 minutos y de pronto me dijo que ella veia a su matrimonio ir en picada, le pregunte si estaba segura y me dijo que si, que era evidente, lo peor de todo es que el mismo no lo negaba, solo se limitaba a decir que estaba mal, que no pensara eso, a mi me parecia suficiente pero ella tenia la idea bien metida en la cabeza, me decia que se iba a divorciar, que ella no podia perdonar una infidelidad y mucho menos si no tenia los pantalones para decir la verdad como hombre, fue un momento bastante complicado.

    Estuvimos platicando o mas bien la estuve escuchando un buen rato, de pronto se levanta y se seca las lagrimas, me pregunta si tenia algo que hacer y le dije que si pero podia posponerlo, sonrio y me dijo que dejara todo, que tomaria con ella, para mi fue un «wtf» sobre todo porque no tenia entendido que ella tomara, en mi cabeza imagine un par de cervezas y ya pero no, cual va siendo mi sorpresa cuando entra a la cocina y regresa con dos vasos y una botella de tequila, en mi caso es la perfeccion, es lo que mas me gusta tomar, solo podia imaginarla ebria alegando sobre esto y aquello, me dio la botella y me dijo que nos sirviera un poco, le di menos que un caballito y apenas lo agarro, se lo tomo todo, me dijo que queria mas y le volvi a servir, igual, apenas se lo servi y se lo empujo todo, mas o menos la medida de un shot, le dije que fuera despacio porque era pegador, cerre la botella y la puse en la mesa, tome mi vaso y comence a tomar, de la nada la toma, la abre y se sirve casi medio vaso, le dije que no hiciera eso pero estaba decidida, asi fue como empezamos a tomar, dos horas despues nos terminamos la botella, yo si andaba un poco ebrio pero controlado, mi tia por otro lado, ebria a mas no poder, se levanta y me dice que bailemos, no habia ni musica con eso les digo todo, me levanto y comenzamos a intentar bailar, ella se meneaba para todos lados y yo apenas me movia, me jalaba y me decia que bailara, le dije que no teniamos musica, tome mi celular y puse algo tranquilo, comenzamos a bailar pero ella queria algo mas movido, tomo mi celular y que pone regueton, de pronto empieza a bailar bastante sugerente y de la nada se voltea y comienza a perrear frente a mi, me quede impresionado de como movia el culo y de pronto se hace hacia atras y me pega las nalgas sobre la verga y empieza a moverse, no sabia que hacer, ciertamente estaba feliz, me estaba restregando el culo por todo el paquete pero tambien sabia que era el alcohol el que dominaba, me dijo que no fuera timido, que bailara, comence a darle pequeños empujones en las nalgas y ella encantada, en eso le dije que andaba cansado y me fui a sentar pensando que se detendria, para nada, se pone frente a mi y comienza a bailarme de espaldas, en un movimiento choca con mis piernas y queda sentada sobre mi pero no se detuvo, casi como si intentara ponerme cachondo, se movia muy bien y la verga se me estaba empezando a despertar, la tomo de la cintura y la jalo hacia abajo para que sintiera bien mi verga, ella se gira y con una mirada picara y una sonrisa se meneaba mientras me veia, al terminar la cancion yo andaba duro y ella se dio cuenta, se levanto y me volteo a ver directo al paquete, me dijo algo como «mira, y eso que no soy una jovencita», yo me puse nervioso y solo sonrei, despues de eso se sento a mi lado con las piernas sobre las mias, seguimos platicando y me dijo que le sirviera mas tequila, le dije que ya no habia y me dijo que fuera por otra botella, me meti a la cocina y vi que tenia mucho alcohol ahi, saque otra igual y fui a la sala, al llegar vi que estaba acostada y con los ojos cerrados, supe que era el momento de dejarla en paz pero apenas me movi me dijo que solo estaba descansando un poco, me sente a su lado y abri la botella, le servi y seguimos tomando.

    Pasaron quiza 30 minutos y de pronto me cambio la conversacion de golpe, le entro de nuevo el sentimiento por lo de mi tio, me decia que como era posible que le hiciera algo asi, que ella nunca le habia sido infiel y que oportunidades habia tenido, ahi le dije que si le creia, me pregunto que a que me referia y le dije que la verdad estaba muy bien, sonriente me dijo que era un tonto, le pregunte porque y me dijo que por nada y me toco la pierna, siguio diciendo que ella le daba todo y que le cumplia todas su exigencias, de la nada se levanta y me dice que se quiere ir a acostar, se notaba que tenia ganas de llorar, me levante y la tome del brazo para llevarla a su cama, al llegar entramos y se acosto totalmente boca arriba, lo curioso fue que como traia falda al tirarse se le levanto y se le veia el calzon de la parte de enfrente, yo la vi sin mucho disimulo y ella se dio cuenta, nos quedamos en silencio unos segundos y me pregunto que si me preguntaba algo, valga la redundancia, yo le podia contestar con la verdad, le dije que si, que no habia problema, apenas termine de decirle y me pregunto si se me hacia buena, le pregunte que en que sentido y me dijo que fisicamente, yo normalmente no le hubiera dicho algo tan directo como lo que le dije pero ya andaba un poco borracho, «la verdad si, mas buena que muchas de mi edad que conozco», comenzo a reir y me dijo que no entendia porque su esposo no se excitaba al verla, le pregunte que si era verdad y me dijo que si, que tenian meses que solo cogian una o dos veces por mes, le dije que eso era mucho tiempo y me dijo que si pero que se masturbaba para esos momentos de calentura, le dije que era normal hacerlo, yo si me sentia un poco incomodo escuchando eso pero ya en la platica pues que mas, despues de eso me di la vuelta y sali del cuarto, entre al mio y me meti a bañar, pasaron mas o menos dos horas, ya estaba acostado en la cama con mi celular en las manos, de la nada me sale una notificacion, mi tia me habia mandado un mensaje, me preguntaba si podia ir a su cuarto, me levante, yo usaba un short cortito y una playera sin mangas, al llegar toque a la puerta y me dijo que entrara, tenia el clima prendido, se notaba que se habia bañado, estaba cubierta con la sabana y me dijo que pasara, entre y me puse frente a la cama (Tratare de hacer el dialogo lo mas exacto posible)

    Tia: Oye, que onda ya te bañaste?

    Yo: Si, tenia mucho calor

    Tia: Yo tambien pero aun siento mucho calor

    Yo: Si hace la verdad

    Tia: No creo que sea por el clima

    Yo: Ahhh jajaja y entonces?

    Tia: Te cuento algo? Me masturbe hace rato en la regadera

    Yo: Si? y que tal?

    Tia: Pues bien pero la verdad no es lo mismo

    Yo: No creo que no la verdad

    Tia: Sabes, sigo con muchas ganas, no creo que tu tio llegue ahorita, debe estar con la puta esa que tiene de amante

    Yo: Ahhh, y entonces, que se le ocurre

    Yo ya sabia para donde iba, solo era cuidadoso para no arruinarlo, ya lo habia meditado, inclusive habia pensado ir por mi propio pie y lanzarme sobre ella, quiza salia o quiza no pero podia decir que era el alcohol el que me motivaba.

    Tia: No le cuentas a nadie si te enseño algo?

    Yo: No claro que no, hay confianza

    En eso sonrie y de un solo movimiento se destapa totalmente, estaba desnuda completa, su vagina poblada de bellos y sus tetas grandes y hacia los lados, un cuerpo espectacular para sus 52 años, rubia y los labios carnosos, vientre abultado pero no gorda, cintura marcadita, y un culo redondo y que sabe muy bien como moverlo

    Tia: Que te parece?

    Yo: La verdad esta mucho mas buena de lo que yo creia

    Tia: Quieres probar?

    No le respondi lada y me quite la ropa tan rapido que creo que rompi alguna clase de record, me subi en la cama pero ella solo me decia que seria nuestro secreto, pase desde sus piernas hasta su boca, comence a besarla, unos besos tan apasionados como no se imaginan, nos estuvimos besando como 10 minutos, yo estaba que goteaba por la verga, de pronto baje mi mano a su vagina estaba muy mojada, comence a besar su cuello y fui bajando, le bese las tetas y segui hasta llegar a su pelvis, ahi abrio las piernas, «chupamela hijo, comete toda mi vagina por favor, lo necesito», empece pasando mis dedos por ella, apenas le rose los labios y comenzo a hacer pequeños gestos, de verdad es totalmente diferente hacerlo uno mismo a que te lo haga alguien mas, estaba de verdad empapada, meti mi cara ahi y comence a chuparle todo, comenzo a gemir de una manera tan rica, pero no solo eso, eran gemidos de liberacion, de placer y de satisfaccion de saber que era deseada por alguien, me comi la panocha por unos 5 minutos y de pronto tuvo un orgasmo, «lo haces tan rico mi amor», temblaba tan fuerte que me dio varios golpes con sus muslos en las mejillas, fue espectacular verla y escucharla tener un orgasmo despues de seguramente mucho tiempo, al terminar me tomo del cabello y me jalo hacia su boca, comenzo a besarme y a lamerme todos sus fluidos, fue increiblemente excitante, yo estaba que mi verga dolia por lo dura que estaba, me puse de rodillas y le dije que me la chupara, con una sonrisa picara se levanto y se acosto boca abajo quedando justo frente a mi verga, me dio una mamada brutal me succiono las bolas como nunca me lo habian hecho, me puso la cabeza de la verga tan colorada y grande que sentia que me iba a explotar, se la metia toda a la boca, solo podia escuchar como se atragantaba y veia como le escurria tanta saliva por los labios, estaba que me venia en su boca, de pronto se levanta y me dice «te voy a coger como nunca nadie mas lo hara», me toma del brazo y me dice que me acueste, ahi le dije que tenia condones en mi mochila pero no, ella lo queria asi, «para que quieres condon, asi se siente mas rico», se sube en mi y toma mi verga con su mano, se inclina un poco y apenas al sentir como la cabeza entraba, se dejo caer, se le fue toda de golpe hasta el fondo, solto un gemido largo y profundo, «me voy a venir muy rapido» me dijo mientras sonreia con los ojos cerrados y apretando las nalgas, yo estaba al borde de la eyaculacion, comienza a montarme con una gracia brutal, se movia increible, no como muchas otras que lo hacel arriba y abajo, no, ella lo hacia al frente y atras, moviendose en circulos, estirando mi verga desde la base pero sin salirse de su panocha llena de bellos, estaba tan mojada que sentia como se resbalaba hasta el fondo con cada movimiento que hacia, ninguno de los dos podia dejar de gemir, estabamos en el mejor momento de nuestras vidas, estuvimos asi como 15 minutos, fue increible el hecho de lograr no venirme con todo el placer que sentia, despues de eso la detuve y le dije que se pusiera de perrito, picara como siempre me dio un beso y me metio la lengua hasta la garganta, realmente era ella quien me estaba cogiendo a mi, se voltea y se pone de frente al espejo del cuarto, me pongo detras de ella y se la meto entera de un solo golpe, suelta un gemido nuevamente muy profundo, la tome del cabello y la jale hacia mi, la estaba dominando con cada embestida, sus gemidos retumbaban por todo el cuarto, escuchar mi pelvis chocar contra sus nalgas ademas de sus gemidos, no pude mas, se los avente adentro sin decirle nada, el calor de mi semen la hizo saber, toda una experta, apreto las nalgas y sentir eso mientras me venia, me llevo al orgasmo, fue el primero en mi vida, no podia con tanto placer, me deje caer sobre la cama y solamente pude ver como le escurria tanta leche desde el interior de su vagina, despues de eso se acosto sobre mi pecho y me comenzo a besarme el cuello, no recuerdo sus palabras exactas pero fue algo como «necesitaba algo como esto, de verdad que rico», yo me sentia en el cielo, «de verdad que me cogiste completamente tia», ella solo sonreia y me besaba sin detenerse, estuvimos como 10 minutos acostados platicando y tocandonos, de pronto le tome la nalga y comence a sobarla, fui de a poco hasta llegar a su culo, comence a presionarlo y ella me volteo a ver, «quieres por ahi?» me pregunto, «si, si aguantas?», «no lo se pero podemos intentar», «lo haz hecho antes?», le pregunte, «si pero duele, a la chingada, quiero que me la metas por el culo», yo ya mas repuesto comence a besarla con pasion, le devolvi el favor de la lengua, comenzamos a calentarnos mas y mas mientras nos besabamos y tocabamos, ella intento levantarse pero le dije que se quedara asi, me puse de rodillas frente a ella y le meti la verga en la boca, me la chupo tan rico como la primera vez, me la puso dura en minutos, despues fui detras de ella, me puse sobre sus nalgas y comence a jugar con su ano, ella me decia que fuera suave, primer le meti un dedo y lo soporto muy bien, despues intente meter el segundo pero hacia gestos de dolor, sin embargo me decia que siguiera, empuje hasta que logre meterle dos dedos, jugue un poco hasta que se dilato bien y me dijo que se la metiera toda por el culo, que me queria sentir adentro, no me dijo dos veces, tome mi verga y solo con un poco de saliva se la puse en la entrada del culo, empuje la cabeza y cuando le entro solo me deje caer sobre ella, se le fue centimetro a centimetro mientras gritaba con las sabanas dentro de la boca, se le fue completa, no me detuve aun sabiendo que le dolia, cuando quede sobre ella recoste mi pecho sobre su espalda y le dije que la iba a coger como ni mi tio lo hacia, me dijo que terminara dentro de su culo, comence a embestirla pero no dure mucho, quiza 10 minutos estuve sobre ella para cuando me volvi a venir, esta vez mucho menos semen pero igual fue suficiente para que al sacarsela este le escurriera desde el ano, termine rendido sin poder siquiera moverme, ella estaba feliz y satisfecha, pase un rato con ella pero como a eso de las 12 de la noche me fui a mi cuarto, la deje desnuda y llena de leche, le dije que se diera un baño pero me dijo que no, que asi dormiria.

    A la mañana siguiente sali para irme a la universidad, pense que la encontraria ahi pero no, solo desayune y me fui, por la tarde al regresar mi tio estaba en casa, aqui es donde viene lo complicado, al menos en ese tiempo, al entrar a la casa, mis tios se notaban felices juntos, supuse que el sexo le habia cambiado la cara a mi tia, los salude y mi tio me saludo pero mi tia no, se notaba seria, le cambio la cara cuando me vio, se levanto del sillon y se fue a la cocina, me resulto raro, me fui a mi cuarto por unas cosas para irme a mi casa, al salir justo cuando cruce la puerta, mi tia me esperaba, «podemos hablar?», me dijo, fue raro porque tenia una cara de seriedad un poco inquietante, salimos de la casa y cerro la puerta, como si buscara decirme algo que no queria que escuchara nadie, lo primero que me dijo fue, «como pudimos hacer eso anoche, no estuvo nada bien», yo me sorprendi mucho, si bien sabia que el alcohol habia hecho gran parte del trabajo, no pensaba que seria algo malo, «pues si pero la pasamos bien no?», le dije, «si, pero debi ser yo quien pusiera un alto, me siento muy avergonzada», yo de verdad que me saque mucho de onda, no sabia que decirle, inclusive senti que queria llorar, «pero no debe ser algo malo, la pasamos bien, lo disfrutaste, o no?», «si, ese es el problema, le fui infiel a mi esposo, no soy ese tipo de mujer», ya a ese punto estaba asustado un poco, «entonces, que sigue?» le pregunte, ella se quedo callada unos segundos y me dijo que lo mejor era que no volviera por un tiempo, me dijo que le daba vergüenza el solo mirarme a los ojos y saber que estaba en la misma casa que su esposo, yo me moleste en ese momento porque no habia sido solo yo pero estaba bien, si eso queria eso iba a pasar, le dije que si, que aceptaba pero que me parecia mal de su parte decir eso si los dos habiamos pasado una noche muy rica, despues de eso me pidio que me fuera y lo hice.

    Por varios meses no volvi a su casa, fue muy incomodo inventar excusas con mis padres del porque ya no iba ni siquiera cuando ellos lo hacian, lo unico que podia pensar es que ella se pusiera mal y contara todo pero nunca paso.

    Mas o menos 1 año despues de esa noche, mis tios se separaron, la razon, mi tio si tenia otra mujer, pero no solo eso, tenia un bebe con esa mujer, la cosa es que mi tio queria tener hijos y mi tia nunca pudo darselos, supongo que por eso tomo esa decision, el se lo confeso a mi tia y acepto el divorcio.

    Para mi funciono porque cuando se separaron ella me volvio a hablar, nunca volvimos a coger pero si me dijo que las cosas podian ser como antes, si le he insinuado un par de veces el volver a coger pero ella solo evade el tema, no se molesta y en ocasiones he sentido que quiere decir que si pero al final cambia el tema, la vez mas cercana que estuvimos solo nos besamos y la masturbe en el cuarto de su casa mientras mis papas estaban en el patio, cuando me baje el pantalon para penetrarla ella dijo que no, que estaba mal y salio de ahi.

    Basta con ponerle algo de firmeza, al principio dice que no pero cuando la toco ella sede de a poco, pero tampoco quiero que piense mal o tocarla en un mal momento y que le diga a mis papas.

    Ahora esta soltera y se que no sale con nadie, le sigo mandando mensajes y hace unas semanas me confeso que ha sido el mejor sexo que ha tenido desde entonces, que le gusto lo que le hice y hasta se ha masturbado pensando en mi y esa noche, sin embargo de ahi no pasamos, espero poder volver a eso algun dia, se que va a pasar porque hace poco estuvimos haciendo sexting, nos mandamos fotos pero aun asi me dice que coger no, que me conforme con eso.

  • Un momento diferente con mi esposo

    Un momento diferente con mi esposo

    Como ya saben, María la que fue mi cliente hace tiempo y yo seguimos en contacto y entre nosotros ha surgido la confianza tanto de subir nuestras experiencias juntos como las que también hemos tenido cada quien por su lado, el siguiente relato es sobre María y su esposo.

    Aún sigo en espera de que haya una tercera parte de la mejor cliente, dejen sus comentarios si les gustaría leer otro relato entre ella y yo.

    Llegué de mi viaje por ciudad de México, mi esposo y mis hijos me recogieron en el aeropuerto, me recibieron con mucha alegría y yo feliz de estar nuevamente con mi familia, en el trayecto a casa conversamos sobre cómo me fue en mi viaje y sobre cómo se portaron los niños sin mí.

    En un momento de silencio mientras dos de mis hijos ya se estaban quedando dormidos mi esposo me pregunta si lo extrañé y al mismo tiempo me acaricia la entrepierna, yo lo volteo a ver y con mirada atrevida le contesto que sí, le toqué su miembro sobándolo por encima del pantalón y haciendo hincapié de que también extrañaba ese bulto que mi mano tocaba y que se endurecía poco a poco.

    Al llegar a casa esperamos a que los 3 niños se quedaran completamente dormidos, me metí a bañar pues un baño me relajaría y además me preparaba para la intimidad con mi esposo, a los 5 minutos entra él a la regadera, platicamos sobre mi viaje, nos besábamos y nos acariciábamos muy apasionadamente, como si hubiera durado meses fuera de casa, después él se agachó y me pidió que subiera una pierna y la recargara sobre la barra que normalmente uso para rasurarme las piernas, entonces se fue bajando dándome besos por todo mi cuerpo hasta llegar a mi sexo, empezó a lamerme el clítoris con su lengua suave y traviesa, de arriba abajo y por todos lados, yo me sentía totalmente excitada viéndolo debajo y comiéndome desenfrenadamente, después empezó a succionarme tan delicioso que sentía que iba a venirme en un dos por tres, verme en ese momento y en esa posición me calentaba muchísimo, por lo que tuve que pararlo para no estallar de placer, lo jalé de sus brazos para levantarlo, ahora era mi turno así que comencé a basarlo, bajé lentamente besando sus costados y manoseando su miembro, llegué a su ingle y empecé a lamerle de un lado y después del otro, me gusta causarle cosquillas antes de empezar a chuparle el pene, después comencé suave rodeando solo su cabeza con mi boca húmeda, estuve jugando un rato hasta que me lo metí todo, lo saboreé desde la base hasta el glande varias veces, volteo hacia arriba y lo veo embelesado, con una mirada de lujuria que hace que me prenda mucho más, lo besé con más fuerza, con más ritmo y a la vez acaricio sus testículos, moviéndolos sobre mi palama y de vez en cuando los meto en mi boca también.

    Duramos un buen rato en la regadera, disfrutándonos oralmente el uno al otro, pero también quería sentir su pene dentro de mí, así que nos apuramos a salir del baño para seguirle en el cuarto. Tomé mis aceites esenciales que nos gusta mucho usar en el sexo y ya estando él acostado sobre la cama me dispuse a darle un masaje en toda su parte intima, preparándolo nuevamente para continuar lo que no se terminó en la regadera.

    Debo confesar que estaba tan excitada comiéndome su delicioso pene que me atreví a levantarle un poco su pelvis para bajar y llegar a donde nunca había besado, él comenzó a gemir tan delicioso que era notorio la estimulación que él sentía en su parte trasera, comencé a mover mi lengua dejándome guiar por la calentura, intenté introducirla por esa cavidad estrecha que me prendía más y más, fue tanto el cúmulo de sensaciones que pedí que se pusiera de perrito y así estar mucho más cómoda besándolo, él por su parte se ayudaba masturbándose con desenfreno mientras yo le metía la lengua y le succionaba el ano.

    Con una cara que pocas veces había visto en él se dio la vuelta nuevamente con su pene erecto y duro, antes de montarme quise darle una última chupada, yo acostada boca abajo entre sus piernas moviendo mi cabeza suavemente sobre su pene… no pude más y con el roce de mi vagina sobre la cama exploté! No pude contenerme…

    Él me dijo que quería hacerme gozar igual, volvió al oral pero también se dirigió hacia esa otra parte “intocable” de mi cuerpo, no puedo explicar lo riquísimo, diferente y excitante que fue sentir su lengua y sus labios en otra parte que no fuera mi vagina.

    Después se montó en mí y me la metió toda, la sentí entrar con facilidad con todo el lubricante que yo ya tenía dentro, sentí su pene ancho y palpitante entrar y salir a la perfección, me vine por segunda ocasión, esta vez mí orgasmo fue largo (no lo podía creer) y el terminó dentro de mí al mismo tiempo.

    Me vi en el espejo, mi cara y mi cuello estaban rojos, mis ojos brillaban como hace mucho tiempo no me pasaba, mi esposo estaba tan caliente que quiso un segundo round, yo solo quería disfrutar relajadamente esa oxitocina interminable

    Estimular esa nueva zona de nuestros cuerpos fue maravilloso, me consideraba una persona un poco tradicional, esa persona que casi muestra un letrero en la intimidad diciendo “Por el chiquito no!”. Poco a poco hemos ido experimentando cosas nuevas para seguir alimentando nuestra pasión y dejar de un lado la monotonía.

    En otro relato les contaré mi experiencia con la penetración anal.

  • Travesti que me llevó a la Luna

    Travesti que me llevó a la Luna

    Me encontraba por insurgentes sur y tenía que regresar a casa. Bajaba rumbo a copilco cuando me sentí de pronto muy caliente. Sentí como mi pene rozaba con el pantalón y comenzó a ponerse erecto, tenía ganas de masturbarme pero venía en la calle. Entonces se me ocurrió buscar salones de masajes cercanos para que me hicieran uno y me masturbaran o simplemente coger con la masajista, busque en la red y envíe mensajes, pero ninguno respondió. Busque entonces en scorts.

    Eran las 9 de la mañana y ninguna respondió. Busque entonces travestis y encontré 3 opciones geniales. Mande mensajes y en menos de 10 min ya tenía respuesta de una. Activa pasiva pero su cara pintaba ya arriba de 40 años. Si estaba muy buena por lo operada y tenía un pene que en fotos se veía por mucho más grande que el mío. Justo estaba contestando para queda cuando recibí otro mensaje. Luna cobraba lo mismo aunque solo era pasiva! Vi su foto de perfil y me encanto. Quede con ella en llegar en una hora y me dirigí hasta su domicilio. Cuando llegue a la dirección sentí un poco de nervios porque justo mi primer encuentro con una trans fue allí. Es un edificio tipo comunal con recamaras. El baño es como un baño general para todo el edificio y al lado hay un local de talachas. La primera vez llevaba lentes oscuros y la trans con la que estuve estaba muy buena pero ya estaba grande y no me dejo tocar sus pechos porque según estaba recién operada. Yo solo tenía curiosidad de sentir un pene en mi boca y sentir como se ponía erecto dentro de ella. Me acorde y se me hizo agua la boca. Le mande mensaje a Luna y me dijo:

    -bajo en un momento.

    Por lo que tenía en su anuncio estaba en tratamiento de hormonas. Ya había tenido dos encuentros con trans asi pero honestamente no tenían pechos ni nada. Es como publicidad engañosa. Cuando ella bajo me sorprendí. Media alrededor de 1.80 cm yo mido 1.67 así que era mucha diferencia. Subimos hasta su habitación y al entrar vi un perro muy bonito. Era raro, nunca había tenido sexo con algún animal viendo.

    Platicamos un poco mientras pagaba, al realizar el pago ella me dijo:

    -Te explicó el servicio: puedes hacer lo que quieras como quieras, lo único que no hago es penetrar con nada. Ni dildos, ni te penetro ni te meto dedos o manos.

    Quede sorprendido, una cosa es que te penetren y otra que te metan tantas cosas. En fin solo aventé con la cabeza y me dijo.

    -Tienes una hora y comienza ahora! Que quieres hacer?

    Le pedí que se desvistiera mientras yo lo iba haciendo, deje mi ropa en un rincón mientras veía cómo se desvestía. Cuando se levantó la playera vi cómo iba levantando los brazos junto con ella y comenzaron a escurrir hacia abajo sus pechos. Aún no se la quitaba y yo ya estaba excitado! Pene duro y erecto! Se quitó la playera y la tiro y después se quitó el pantalón. Tenía unas bragas rosas preciosas y se asomaba un pequeño bulto. Quítate todo! Se quitó las bragas y vi su pene. Su piel era blanca y su pene era color claro. Me acerqué a ella y comencé a besar sus pechos. Eran medianos y sus pezones parecían de una niña de 13 o 15 años. Sus pechos eran suaves y deliciosos, comencé a besarla hacia abajo, era más alta que yo así que me costaba besarla en la boca. Me senté en la cama y su pene me quedaba a la altura de la boca. No tenía que agacharme o alzarme más. Justo a la altura. Estaba pequeño aún y arrugado. Ni siquiera lo toque con las manos. Solo acerque mi boca y me lo metí. Jugaba con el con mi lengua mientras le chupaba el pene con la lengua lamia sus huevos.

    Ella decía que no penetraba porque no podía excitarse pero no tardó nada en que su pene se pusiera tan duro. Y ya no cupiera por completo en mi boca. Lo saque y la cabeza del pene era blanca como su piel y gruesa. Comencé a masturbarla con la mano. Me levante y le dije acuéstate! Se recostó y comencé a besarla en la boca. No se sentía bello facial alguno aunque si, su voz era gruesa. Su cara era cuadrada y su cabello chino. Sus besos sabían rico, movía su lengua pero cuando probó mis besos se prendió un poco más. Mi pene rozaba el de ella y eso me excita demasiado. Después de besarla volví donde sus pechos y comencé a morder sutilmente sus pezones y a mamar sus pechos moviendo la lengua y tocando su pezón con ella. Me incorpore y coloque su pene contra el mío y comencé a masturbarnos a ambos con la mano mientras la besaba y rozaba nuestros penes, estaba sumamente excitado y mire su pene. Comenzaba a salir y a escurrir el líquido seminal y me acerque para chuparme y limpiarle el pene. Lamí y me comí todo el líquido mientras ella abrió por completo las piernas y puso mi pene entre sus nalgas. Sentía como rozaba mi pene contra su ano y pasaba por en medio de sus nalgas. Yo no pide más y quería cogermela ya.

    Le pedí que sacara un condón y lo hizo, me lo puso con la boca mientras comenzó a mamarme el pene. La verdad lo hacía delicioso pero solo provoco que me excitara más y que quisiera cogerla. Me dijo que así no que necesitaba lubricante porque mi pene era algo grande. Yo nunca lo he considerado ni siquiera un tamaño promedio y solo me reí. Se colocó el lubricante y puso mi pene en la entrada de su año. Me pidió que lo hiciera despacio. Apretaba demasiado, por un momento sentí como que el condon se rompería y mi pene estaba tan grueso. Lo metí poco a poco hasta que entro por completo. Puse sus piernas en mis hombros y me acerque para besarla mientras arremetía suavemente.

    Ella me besaba con pasión y gemía. Le pregunté si me dolía y me decía que no que continuara. Había momentos en los que apretaba mucho su ano y yo sentía tan delicioso cuando lo hacía que me excite mucho más. Comencé a arremeterla más fuerte y a lamer sus tetas mientras me la cogia. Su pene se hizo muy pequeño y solo gemía y me apretaba mis nalgas.

    Que es lo que te gusta? Pregunte!

    -El dinero!

    No! Como te gusta que te den, suave, sutil, despacio, fuerte?

    -salvaje!

    No debió responder eso! Metí mi pene hasta adentro y comencé a mover mi pelvis! Ella apretó las cobijas y apretó los dientes.

    Junte sus piernas y apretó sus nalgas, era un sentimiento estar dentro de ella y la cogi duro, muy duro. Ella gemía y apretaba las cobijas mientras sus pechos iban y venían. Le abrí de nuevo las piernas y puse una en cada hombro, comenzaba a sudar y me agaché para Chupar sus pechos y me decía:

    -Muérdelos, duro!

    Comencé a morderlos y tomó mi cabeza con sus manos mientras la cogia y solo decía:

    -Así, así, más, duro, no te pares, no te vengas, dame más, más duro! Así!

    Yo seguía sus instrucciones, mordía y me la cogia duro, mi cuerpo comenzaba a sudar y ella resbalaba sus manos cuando intento agarrarme de la nalga. Yo la apreté y me la cogi duro, estaba sumamente roja. Deje de morder sus pechos y la bese! La bese tanto que mi lengua jugaba con la suya y ella solo apretaba las manos y gemía hasta que le metí por completo el pene y me abrazo. La seguí besando y ella me limpiaba el sudor del rostro.

    -Dame de perrito por favor!

    Me salí y su expresión fue una entre dolor y placer.

    Mire mi pene y estaba un poco sucio pero no me dio asco, por el contrario. Ella se acomodó, siendo más alta que yo tuve que estar casi de pie pero veía su trasero. Era blanco y un poco peludo pero cuando la penetre gimió de una forma tan hermosa.

    -Dame fuerte.

    Le di un par de nalgadas y se pusieron rojas y comencé a cogermela.

    -Dame, dame más duro, más!

    Bajaba su cabeza contra el colchón mientras me la cogia, lo hacía duro y constante. Una y otra vez mientras gemía. Me encantaba ver su espalda, era literal una espalda ancha de hombre y blanca! Yo la nalgueaba y arremetía duro contra ella mientras apretaba con una mano una de sus tetas Cuando sentí como apretó su ano y metí mi pene hasta el fondo.

    Gimió como si le hubiera causado placer! Y vibró sus piernas.

    Me quede hasta adentro y ella no se movió.

    -Te viniste?

    No! Respondí. Quieres que me venga?

    -Si por favor!

    Le dije que se pusiera de misionero nuevamente y se recostó. Volví a meter mi pene dentro de ella y comencé a besarla. Lamia sus pechos y la besaba mientras me concentraba para venirme. Una y otra vez mientras ella seguía roja. Yo estaba ya bañado en sudor. Y mi sudor caía en su cuerpo Me incorpore para limpiar mi cuerpo del sudor y mire su pene. Salía la miel de su líquido seminal, el cual retire con mis dedos y me comí. Quería que se hubiera venido encima para comerme su semen pero lo había hecho cuando estuvo de perrito. Me excito tanto que comencé a arremeter duro nuevamente mientras ella volvía a ponerse roja. Sentía como venía esas ganas de venirme y lo hice rápido y duro, fue tanto que la besaba y apretaba su pecho hasta que por fin sentí que me venía metí tan adentro mi pene que ella simplemente apretó sus nalgas lo más que pudo pero ya era tarde solo gimió muy fuerte mientras yo solo sentí como mi semen salía y ella sumamente roja y yo seguía sudando. La bese sutilmente y ella apretaba su ano. No quería salirme de allí, para mi habían pasado solo 10 min pero llevábamos ya más de la hora.

    Pensé que me correria rápido pero no, primero salí de ella y me quitó el condon para después comerse el semen.

    Yo bromee diciendo

    -Seguro soy el peor con pene pequeño y ella solo se rio

    -No, tienes buen ritmo!

    Yo solo pude decir que quería repetirlo en otra ocasión

    -Por favor hazlo!

    Comenzó a vestirse y mientras lo hacía solo pensaba que era mucho más alta que yo y eso me volvía loco

    Mientras sonreía, me vestí y platicamos un poco! Honestamente es algo que quiero volver a repetir y la próxima vez me beberé su delicioso semen!

  • Me escapé de mi casa

    Me escapé de mi casa

    Anoche me sentía muy excitado y con ganas de chupar una verga o que me la metan, pues yo no vivo con mi padre y cuando voy a visitarlo me da verga, se que es raro pero yo no pienso en que es mi papa, bueno anoche que estaba en su casa le pregunte que si quería hacer algo hot a lo cual me contesto que no tenía ganas, le insisti mucho tiempo hasta que me grito y me encerro en la parte de arriba de la casa diciendome «Para que aprendas a ser buena perra y esperar».

    En ese momento me enoje demasiado porque no me iba a dar verga y yo necesitaba, entonces me escape por el balcón y sin que se diera cuenta me fui al malecon en busca de vergas encontre a un tipo que se veía prometedor, me acerque y estuve un rato cerca y despues le pregunte que si como estaba, que hacía y por qué estaba ahí, despues de un rato le pregunte que si tenía sexo muy seguido, a lo que me respondio que no y le pregunte que si quería tener algo conmigo, tardo un rato en decir que si pero lo convenci.

    Despues nos fuimos a una montaña que estaba cerca de ahí, nos decidimos por ese lugar ya que estaba algo solo y estaba al lado del mar, me agache, le baje los pantalones y se la empecé a chupar, me dijo que la chupaba muy rico pero lo que yo no había pensado es que me tenían algo preparado, me dijo que me pusiera en cuatro patas encima de una piedra y que cerrara los ojos, que era una sorpresa, de repente escuche mas pisadas como si fueran de otras personas, y abrí los ojos y me vi rodeado de hombres, en ese momento intente escapar porque no quería que me pasara nada, si es verdad que me gusta la verga pero prefiero chuparla, solo mi padre me puede follar a su gusto.

    Me agarraron todos de las manos y pies, eran 4 hombres en total, me dijeron que si les hacía caso no pasaría nada y podría regresar a mi casa, me cortaron toda la ropa y me pusieron en cuatro nuevamente encima de la mima piedra, y me amarraron con unas cuerdas a la misma roca, mientras estaba amarrado escuche como discutían de quien me la iba a meter, y llegaron al acuerdo que al que se la chupe antes me la iba a meter por mi culo, otro por la boca y a los ultimos dos los tendría que masturbar primero se pusieron a los que iba a masturbar, agarre mis dos manos, una en cada verga y se las empecé a jalar, despues llego al que se la tenía que chupar, me agarro de la cabeza y metio su gran verga en mi boca, así estuvimos un tiempo y yo pense, minimo no me la van a meter en el culo, ya que había pasado algo de tiempo y no me la metían, en ese momento les estaba diciendo «gracias por no-» y de repente senti una gran verga entrando en mi culo, no pense que se sentiría tan rico estar en medio de 4 hombres.

    Me estuvieron follando durante 3 horas, y aun que se venían, no paraban y me la seguían metiendo, por ultimo a los que estaba masturbando se separaron y se la empezaron a jalar ellos mismos con el fin de venirse en mi cara, al que se la estaba chupando les dijo «vengan para que nos vengamos todos en su boca» fueron 2 pero el que me estaba penetrando no le dio la gana de ir y siguio follandome, al final se vinieron por 3 vez en mi boca y por segunda vez en mi culo y así acabo, simplemente se fueron y me dejaron lleno de su semen.

    Sinceramente a mi me gusto mucho y ahora en la noche planeo salir otra vez, pero no sin antes dejar que mi padre me folle duro.

    Si alguno de ustedes que leen esto quieren follarme solo contactenme, disfruten el relato.

  • La fiscal

    La fiscal

    Silvia no recordaba cuando había sido la última vez que había dormido tan profundamente. Sin embargo, presentía que algo no iba bien, pues no recordaba nada desde que se subió al taxi a la salida el juzgado. Era fiscal y acababa de encerrar a un poderoso narcotraficante de la zona, el mejor caso de toda su carrera. Los hombros y los brazos le dolían, se sentía cansada y respiraba con dificultad, y mientras recobraba la consciencia se percató de la situación. Se sentía completamente desnuda, sus brazos estaban inmovilizados a ambos lados de su cuerpo, y sus piernas muy separadas, igualmente inmovilizadas. Sentía una fuerte presión en sus pezones, dolorosa, y su entrepierna le ardía. Se percató también, de que no podía gritar, ni siquiera balbucear, pues algo grande le mantenía la boca abierta, haciendo que su saliva callera por ambos lados de la cara. ¿Qué demonios estaba pasando? ¿Dónde coño estaba?

    *Parece que la putita de la fiscal está de vuelta, dijo una voz masculina a sus pies.

    Silvia alzo un poco la cabeza, pero el cuarto, o donde fuera que estuviera, estaba en penumbras, y sus ataduras, apenas le permitían moverse.

    Se encendió una luz, y cuando sus ojos se adaptaron a ella, descubrió su situación. Un enorme espejo en el techo de aquel cuarto, devolvió una imagen de Silvia, que la hizo estremecer, y darse por fin cuenta de que tenía serios problemas.

    Estaba tumbada en un camastro completamente metálico, de grandes dimensiones. Atada por las extremidades en forma de X, completamente desnuda, lucía una mordaza de cuero en la boca, con una gran anilla que la abría de forma grotesca y le impedía hablar. De sus pezones prendían sendas pinzas metálicas unidas a cables que se perdían a un lado del camastro, al igual que otros que salían de su entrepierna. Al fijarse, vio su pubis enrojecido, completamente depilado, cosa que ella nunca hacía, y unas lágrimas salieron de sus ojos cuando vio que le habían tatuado muy cerca de la vagina, y de un considerable tamaño la palabra ZORRA.

    Silvia tenía 40 años, se cuidaba con 1 hora de gimnasio diario y estricta dieta para mantener a raya los kilos y los años. Media 1,68, de pelo castaño, que solía recogerse en coleta, y una modesta talla 90 de pecho. Solía vestir trajes por su trabajo, que no dejaban ver, lo bien que estaba para su edad. Vivía sola, por lo que pasaría bastante tiempo antes de que alguien se preocupara por su desaparición, además era viernes previo a puente.

    —Has hecho daño a la familia encerrando a Don Mateo, la voz masculina de antes, la trajo a la realidad. Cuando acabemos contigo, te arrepentirás de haberlo hecho, y harás todo lo que sea, por ponerlo en libertad.

    Silvia se horrorizo al pasar en su cabeza los cientos de pruebas que había presentado contra la organización que ahora la tenía en su poder. Sabía perfectamente que le pasaba a sus enemigos, y fue consciente, de que, probablemente no saldría de allí con vida, pero que antes de morir, iba a sufrir un verdadero infierno. Absorta en sus pensamientos, una fuerte descarga eléctrica en sus pezones y vulva, la trajo a la realidad, mientras el camastro, con un ligero zumbido, empezaba a moverse, para dejarla en posición vertical frente a su captor. El peso de su esbelto cuerpo, soportado por sus muñecas y tobillos en suspensión, acrecentó un poco más su sufrimiento.

    El cuarto parecía un calabozo, pues desde su posición solo veía 2 rejas con una puerta en una de ellas. Frente a ella, un hombre corpulento, de unos 35 años, de barba oscura, relleno, tirando a gordo, con un traje gris, y camisa blanca. Abierta 3 0 4 botones, que dejaban ver una gruesa cadena de oro, con un gran crucifijo. Una cicatriz cruzaba su mejilla derecha, hasta cerca del ojo.

    Una nueva descarga eléctrica, volvió a sacudir su cuerpo. Ahora, la incesante saliva que salía de su boca, resbalaba sobre sus pechos, hacia los pezones, humedeciéndolos y acrecentando el paso de corriente por ellos. El dolor era intenso, y le hacía arquear todo el cuerpo con cada sacudida, incrementado el dolor de las articulaciones, por donde estaba sujeta. Su cuerpo comenzó a sudar. Las descargas no mantenían un ritmo fijo, ni la misma intensidad ni duración, por lo que cada una era distinta a la anterior, y cada vez más dolorosa, pues la humedad creciente del cuerpo, así como la sensibilidad creciente en las zonas tratadas, las hacían cada vez más insoportables.

    *Vamos a descubrir dónde está tu límite, zorra. Y cuando hayamos conseguido nuestro objetivo, y nos cansemos, si tienes la mala suerte de seguir viva, te regalaremos a alguna cárcel marroquí para que los presos tengan un coño donde follar, jajaja Olvídate de tu vida, ahora me perteneces, Sentencio el hombre

    —Quien coño eres? Intento decir Silvia, pero la mordaza no le permitió hacerlo

    De repente, una mano la jalo por pelo, desde atrás.

    Un bello rostro de una mujer, de unos 25 años, rubia, la contemplaba a escasos centímetros de su cara

    —Esta mierda es la que hizo encarcelar a mi padre, Sebas? Dijo dirigiéndose al hombre

    —Así es, Patricia, es la puta fiscal

    —Gracias a ti, he perdido la libertad que tenía, para hacerme cargo de los negocios de mi padre. Evítate un sufrimiento innecesario, busca la forma de sacarlo y devolverme mi vida, no querrás hacerme enfadar

    —vgte ag la mieggda, intento decir Silvia

    Patricia le soltó la mordaza. Silvia tomo una bocanada de aire, relajo la mandíbula, y repitió:

    —Vete a la mierda! Tu padre se pudrirá en la car… AAGGGH!

    Una descarga de mayor intensidad y duración sacudió de nuevo todo su cuerpo, arqueado y tensado sobre sus cuatro extremidades, hasta que poco a poco fue perdiendo la consciencia y se desmayó

    Un frío chorro de agua le trajo de nuevo a la realidad. Su cuerpo ahora, colgaba de sus brazos y piernas boca abajo a un metro del suelo. De sus pezones pendían dos pinzas con pesos, que los estiraban dolorosamente. Con la mordaza nuevamente puesta, sintió el frio chorro del agua, directamente en su esfínter. De repente noto como sus duras nalgas eran separadas y el chorro, era introducido directamente en su interior. Unos minutos que parecieron horas, mientras su vientre se hinchaba con la fría agua, y unos calambres tremendos en el intestino le hacían retorcer y gemir de dolor. Cuando la manguera abandono su culo, no tardo nada en liberar su vientre. Un enorme chorro de agua con restos de heces salió de dentro de ella, mientras el chorro de la manguera la limpiaba a la vez.

    Después de un rato, una voz desconocida dijo tras ella: Esta limpia y consciente

    Ok. Ahora vamos se sintió decir a través de lo que adivinó un walkie

    —Bien, vamos a empezar contigo; sintió unos ruidos metálicos sobre su espalda, y perdió contacto de ella y su culo con el camastro. Debía de poder desmontarse por partes, pensó; y un chasquido en el aire, fue seguido de un penetrante dolor en la parte baja de la espalda. Al primer latigazo, siguieron muchos mas. Le ardía el culo, la espalda, y parecía que su cuerpo iba a descolgarse de sus muñecas y tobillos en cualquier momento. Cuando parecía que iba a desmayarse de nuevo, el chorro de la manguera, volvió a reanimarla.

    Algo frio y viscoso fue untado por una mano en su dolorido trasero, y mientras otra mano separaba sus nalgas, también fue puesto en el ano, y poco a poco dilatando su esfínter, introduciendo un dedo dentro de su prieto culo. El ardor no tardó en llegar, mientras se retorcía de dolor y escuchaba carcajadas a su espalda.

    —Lo que pica este ungüento eh? Jajaja

    Mientras el picor desaparecía, sintió que le hurgaban de nuevo el culo, y algo duro y grande empujaba intentando entrar, hasta que lo hizo, con un gran dolor

    —Pero si la muy zorra debe ser virgen por aquí!! Dijo de nuevo la voz

    —Termina pronto, que yo también quiero Escucho

    — Y yo!!

    Silvia horrorizada estaba siendo violada por el culo, penetrado por primera vez en sus 40 años, y de manera salvaje, y al menos 2 hombres mas esperaban su turno.

    Entre jadeos, el primero no tardó en correrse dentro de Silvia, abandono el culo, mientras sentía un ardiente dolor en sus entrañas, y el viscoso semen de su violador, mezclado con algo de sangre, se deslizaba por sus piernas.

    El puesto fue tomado rápidamente por otro miembro, que esta vez la penetro de un solo golpe sin dificultad.

    El primero hombre se arrodillo frente a su cara, y aprovechando la mordaza que le mantenía la boca completamente abierta, introdujo su aun erecto miembro dentro, hasta el fondo de la garganta, provocándole varias arcadas. Mientras el otro hombre terminaba de correrse dentro de ella, y sentía como una nueva polla invadía su culo. Después de hora que se le antojó eterna, la manguera volvió a escena, limpiándola por completo, por dentro y por fuera. Un plug anal de unos 6 centímetros de diámetro le fue enseñado. Se lo metieron en la boca para lubricarlo con su saliva, y se lo enterraron por completo en el culo.

    El camastro volvió a posición vertical. Pudo ver que había varias cámaras en la sala. Todo estaba siendo visto, o peor aún, grabado por alguien. Imagino que sería Patricia.

    Los pezones fueron liberados de su presión y peso. Uno de los hombres, tomo uno entre los dedos y lo pellizco con fuerza, despertándolo de su entumecimiento y devolviendo la sensibilidad a él a la vez que el dolor. En su otra mano, una aguja hipodérmica de considerable diámetro se acercó peligrosamente al sensible y dolorido pezón. Silvia negaba con la cabeza, pero el insoportable dolor le confirmó que la aguja lo había atravesado. Las lágrimas resbalaron por sus mejillas. Lo peor fue ver, que en una pequeña bandeja había por lo menos 10 agujas más. Durante mas de 2 horas, sus pezones fueron atravesados por las agujas, una y otra vez, hasta que el torturador se cansó del juego. Con 2 agujas aun puestas en ambos pechos, conecto unas pinzas a ellos, y le dio una descarga eléctrica, de tal intensidad, que volvió a desmayarse una vez mas.

    Recupero el sentido, poco a poco, dándose cuenta que ya no descansaba sobre el lecho metálico. Ahora pendía del techo con las manos atadas sobre su cabeza, y de puntillas apenas alcanzaba el suelo. Sus piernas separadas al máximo por una barra de hierro, del centro del cual salía una cuerda a una polea del techo, también. Tenía la boca libre, por primera vez, y le dolía la mandíbula, pero no era comparable al dolor que sentía en el culo, y mucho menos al de sus maltrechos pezones, que volvían a estar presos por unas pinzas metálicas, esta vez, unidas entre si por una cadena. Sin tiempo a reaccionar, el primer golpe, cayo de pleno en el pecho izquierdo, dejando inmediatamente una marca rosácea a lo largo de todo el.

    La sucesión de golpes, no se dejó esperar, alternando uno y otro pecho, dando de vez en cuando alguno en sus doloridos y torturados pezones. En un par de ocasiones, incluso desprendieron dolorosamente la pinza que los atenazaba. Laura gritaba y suplicaba libremente, sin obtener un atisbo de compasión en su verdugo. Mas de 20 minutos duro el castigo, dejando sus pechos muy marcados y doloridos.

    —Basta, oyó decir, que no queden marcas muy permanentes. Era una voz femenina y autoritaria, que aún no había escuchado.

    Alzo un poco la cabeza, para ver a una mujer baja, de mediana edad, delgada y rubia, que llevaba una camisa blanca muy escotada y ajustada, donde dos pechos de generosas dimensiones amenazaban con escapar de su encierro. Un ceñido vaquero y botas negras altas, completaban su atuendo.

    —Darle un poco de comer, no queremos que desfallezca, debe tener fuerzas para seguir, dijo

    Un hombre corpulento y sudado, deposito la fusta sobre una mesa, y se acercó a Silvia, le coloco de nuevo la mordaza de la anilla y le introdujo una especie de embudo, a través del cual vertió directamente en su garganta una especie de papilla dulce y tibia. El primer reflejo fue de arcada, pero el tubo le impedía vomitar y acabo tragando todo. Después un poco de agua, terminó el menú. Agradeció algo de alimento pues no sabía el tiempo que llevaba sin probar bocado.

    Casi sin tiempo de tragar, la cuerda de los pies comenzó a tensarse, elevándola de suelo poco a poco e incrementado el dolor en muñecas y hombros, para terminar colgada a poco mas de un metro del suelo, completamente abierta y expuesta, indefensa del todo, lista para lo que fuese que le tuviesen preparado. Noto que una mano le tocaba el culo, y algo salía de él. Se había olvidado por completo del dildo que llevaba dentro desde hacía tiempo. Unos hábiles dedos palparon el dilatado esfínter.

    —Creo que ya está lista para El Ruso, jefa, dijo el hombre

    —De todos modos, lubrícala un poco, no quiero que la destroce demasiado, dijo la mujer, ese animal puede partirla en dos, jaja

    Silvia tembló con las palabras, mientras atisbo a ver una enorme silueta que se acercaba desde las sombras.

    Era un hombre de mas de 2 metros de altura, puro músculo, rapado, completamente desnudo y depilado. Aun en reposo, Silvia vio la polla mas grande que jamás había visto, ni siquiera en películas o revistas. Y no estaba empalmado aun!

    No por favor!!! grito, no, me va a partir en dos, por favor no le dejen!

    Calla zorra! Dijo la mujer, y un puñetazo del hombre en la barriga, siguió a la orden, dejando a Silvia sin aliento

    El Ruso se acercó con el enorme falo en la mano, acariciándolo, mirando a su víctima. Se puso frente a su culo, y puso la polla sobre su vientre, que casi llegaba a sus tetas. Las cogió y manoseo un buen rato, mientras se frotaba sobre ella, y alcanzo una buena erección. Aquel falo era monstruoso. La mujer miraba sonriente el rostro de miedo de Silvia

    El hombre tomo su polla, y acerco su glande a los labios de Silvia, lo froto un rato e introdujo brevemente la punta, varias veces.

    Si me folla quizás pueda soportarlo, pensó.

    La muy puta se está mojando, si en el fondo le gusta jajaja vocifero el ruso

    De repente, introdujo un poco más dentro, y cuando Silvia creyó que iba a recibir una follada tremenda, la saco y taladro con su enorme y enrojecido glande, su culo. El esfínter se abrió al máximo para albergar semejante miembro. Silvia soltó un grito de dolor, acentuado por la sorpresa del repentino cambio de agujero. El hombre siguió empujando y empujando, para enterrar casi la totalidad de su polla dentro. Comenzó a sacar y meter, con bastante rudeza, sin hacer caso a los llantos y suplicas de su víctima, que ya, vencida, se dejaba hacer, suplicando para sus adentros que se corriera ya o la matara. El dolor era insoportable. Como su cabeza quedaba descolgada hacia atrás, sin darse cuenta, el gordo que la había azotado, muy excitado por la escena, le metió su sudorosa y maloliente polla en la boca, hasta la garganta, y comenzó a follarle la boca, con rudeza, provocándole arcadas y mucha saliva, que solo hacían permitir al gordo, enterrarla cada vez más dentro, gracias a los envites que el ruso propinaba desde atrás, hasta que aferrado fuertemente a sus tetas, se corrió directamente en su garganta, de manera abundante. Descanso un momento allí, para luego sacarla y limpiar sus restos en la cara y pelo.

    Para su sorpresa, el gigante seguía bombeando a un ritmo alto, y no se corría, a pesar de la estrechez de su culo. Silvia se estremeció al darse cuenta, que estaba comenzando a excitarse, de tal manera, que podía llegar a tener un orgasmo. Intento reprimirse, pero la lujuria se apoderaba de ella, y casi sin darse cuenta, empezó a gemir con las embestidas que estaba recibiendo. De hecho el dolor se empezaba a tornar placer, y su culo parecía adaptarse al monstruoso falo que la invadía. Presa de la excitación, cerró los ojos y se dejó llevar, su cuerpo se tensó, arqueo la espalda y empezó a jadear con fuerza, corriéndose como jamás en su vida había hecho. Era tal la cantidad de fluidos que expulso que pensó que se había meado. El ruso viéndola tener el orgasmo, aceleró el ritmo y empezó a gritar y gruñir, hasta correrse dentro de su culo. Silvia sintió una gran cantidad de tibio y espeso semen dentro de su culo. El ruso saco la polla y fue directo a su boca. Silvia vio de cerca el monstruo que le había invadido el culo. Era enorme, apenas le cabía el glande en la boca, y no imaginaba como había podido estar dentro de pequeño trasero. Se afano tanto en chuparla, que provocó que el hombre se corriera de nuevo en su boca.

    Unos destellos, le hicieron adivinar que le estaban fotografiando el culo.

    —Madre mía, coge un bote de cerveza ahí dentro, jajaja escucho decir a alguien

    —Por fin hemos podido probar la nueva droga, y parece que los resultados son excelentes, dijo la mujer, darle una dosis cada 12 horas, ordenó. Limpiarla cuando terminéis y recordar que su coño es intocable, con el resto, hacer lo que queráis.

    Poco a poco la polea de los pies fue aflojando hasta dejarle tocar el suelo. Abundante semen caía de su culo, aun totalmente abierto, al igual que por las comisuras de los labios. Además de su coño manaba aun líquido, arrollando por sus piernas hasta el suelo. Estaba rota y exhausta.

    Le aflojaron también los brazos hasta dejarla totalmente en el suelo, la desataron y la llevaron al centro de la habitación. Sobre un pequeño desagüe, la manguera volvió a limpiarla, provocando esta vez, que se hiciera pis encima, por el frio del agua, y su casi nulo poder sobre sus esfínteres.

    Limpia y vaciada, la llevaron a otra habitación. Vio un potro de madera, similar a los usados en la edad media, la pusieron sobre el, posada sobre su vientre. A un lado colgaba su cabeza y sus brazos y al otro sus piernas. Estas fueron separadas y atadas a ambos lados del potro, al igual que sus brazos, por la parte delantera. Hicieron una pequeña coleta con su corto pelo y la ataron a una argolla del techo, de la cual bajaba una cuerda, haciéndole mantener la cabeza levantada frente a una pared, completamente forrada de espejo, lo que la permitía verse por completo. Además en la parte trasera había otro, por lo cual tenía perspectiva suya casi por completo. Se horrorizo al ver lo rojo y dilatado que aun lucia su culo, y a pesar de ello casi no le dolía.

    Una puerta se abrió a un lado y entraron una decena de hombres, detrás del gordo del traje gris.

    Veo que el ruso ya abrió camino, jajaja dijo observando y metiendo varios dedos en su culo.

    Bien, entonces lo que viene ahora, igual hasta te gusta

    Y mientras decía esto, vio a todos que se empezaban a desnudar.

    Uno a uno fueron pasando sus pollas por la boca de Silvia, a la que agarraban por el pelo y obligaban a chupar hasta conseguir empalmarlos a todos, tras lo cual se dirigían a follarse su culo, el cual poco a poco se iba cerrando para acoger los miembros que ahora entraban en el, mucho más pequeños que la monstruosa polla que la había follado hasta la extenuación. Pensar en ella, hizo que volviera a mojarse y excitarse, y sus jadeos hacían que los hombres se excitaran aun mas, mientras vitoreaban y se reían de ella, alternando sus pollas entre boca y culo.

    —Pero que zorra es la letrada

    —Mira como goza la muy puta

    —Pero si se va a correr! Jaja

    Gritaban y se reían entre ellos. Las primeras descargas no tardaron en llegar, una en su culo, y a la vez otra en la boca, que estaba siendo follada como si fuera un coño o un culo, agarrada por el pelo y metiéndosela hasta la garganta. El gordo del traje la estaba enculando en ese momento, y se corrió dentro abundantemente, mientras lo hacía, solo tuvo que tocar un poco el clítoris de Silvia para arrancarle otro orgasmo brutal. El segundo en su cautiverio, y el segundo con squirt de toda su vida. No sabía que le estaba pasando a su cuerpo, pero estaba siendo brutalmente violada y torturada, y su cuerpo estaba disfrutando!

    —Miren la zorra, como se corre! Sera puta!! Exclamo el gordo con fuertes carcajadas

    Poco a poco los de mas se fueron corriendo y alguno, incluso repitió, hasta que por fin, quedo sola. En aquella postura, se quedó profundamente dormida.

    Un pinchazo en el brazo, la despertó. El cuarto olía fatal, una mezcla de semen, sudor, fluidos, incluso orín, pues alguno antes de irse, recordaba que le había meado en la cara. Ella misma, se lo había vuelto a hacer encima. Los espejos devolvían una grotesca imagen de ella. La elegante y altiva fiscal, era un trozo de carne, atado a un potro, con la cara, pelo y piernas llenas de semen reseco, meada y sin fuerzas, rota por dentro y por fuera, a merced de unos barbaros que la usaban como un objeto, y encima su cuerpo se ponía a 100 con ese sufrimiento. Que habían hecho con ella? Que le había pasado? Recordó las palabras de la mujer cuando la estaba follando el ruso, “la nueva droga parece que funciona”. Eso le recordó que le acababan de pinchar el brazo.

    —Que me habéis puesto? Balbuceó

    —Algo que convertirá en una verdadera puta, jajaja dijo la mujer

    —Adecentarla, darle de comer y subirla, ordenó

    Tras darle la papilla dulzona, la lavaron con la manguera de nuevo por dentro y fuera, haciéndola vaciar de nuevo sus tripas, y recogerle de nuevo el pelo en una coleta, le pusieron una cadena al cuello, y completamente desnuda y maniatada a la espalda, la condujeron al exterior de la sala.

    Varios hombres que se encontraron, se echaban mano al paquete a su paso y le decían:

    —Letrada, esta noche le llevo de nuevo mi caso, jajaja

    Silvia, con aquellos comentarios, notaba que empezaba a excitarse!

    En la habitación que entraron, esperaba la mujer y el gordo del traje, totalmente desnudos.

    La llevaron a un lado, desataron sus manos de la espalda y las ataron a una cruz de madera, de frente a ellos. La mujer se acercó y palpo sus tetas, apresando los pezones fuertemente con los dedos, haciéndoles erguirse duros. Los apresó con las conocidas pinzas, que ato a unas cuerdas y paso por una argolla del techo, tirando de sus tetas dolorosamente hacia arriba.

    Acerco una mano a su vagina, y comprobó que esta empezaba a mojarse.

    —El efecto es rápido, dijo sonriendo

    Le acaricio el clítoris suavemente y comenzó a introducir un dedo en el cada vez, más húmedo coño de Silvia. Esta jadeaba y se contoneaba viciosamente, como respuesta a las sensaciones que desde su entrepierna llegaban a cada poro de su cuerpo. La mujer siguió masturbándola hasta hacerla correrse entre gritos de placer.

    —Bien, ahora veremos si con dolor, también funciona

    Y nada mas apartarse, el hombre, soltó un latigazo en las piernas de Silvia, que la hizo estremecer.

    Era un látigo de 9 colas de cuero, de diversos largos y diámetros. Aplicando minuciosamente cada latigazo, alguna cola, siempre alcanzaba la vulva o los labios, y Silvia se sentía tremendamente excitada, a pesar del dolor de los golpes. La mujer trajo un consolador de tamaño considerable, que terminaba en una barra, se lo metió sin ningún esfuerzo y lo ajusto al suelo, dejando a la fiscal empalada. De nuevo sufriendo los latigazos, Silvia comenzó a moverse, haciendo que el falo de goma entrara y saliera de ella, lo que la llevo al éxtasis entre dolor y placer, con los ojos en blanco, presa de una lascivia inmensa comenzó a gritar.

    —AGGH Me corro, me corro, mas fuerte, dame mas fuerte me corro!

    Y se vino en un nuevo squirt ante la atenta mirada del gordo y la mujer, que complacidos observaban el espectáculo que la fiscal les brindaba

    —Fantástico, dijo él. Esta droga nos va a hacer de oro

    Continuará…

  • Primera vez con amigo

    Primera vez con amigo

    Esto que les voy a relatar es real nos sucedió hace algunos años, comenzaré por describir a mi mujer en ese entonces ella tenía 30 años es morena, chaparrita, es delgada no tiene un enorme culo más bien unas nalgas pequeñas pero respingaditas muy ricas y unas tetas muy grandes que me vuelven loco, yo tenía 33 un poco mas alto que ella si bien no tengo la verga grande mi mujer dice que está hecha a su medida y que le encanta, el amigo en cuestión es un poco mas robusto también de 33 años y tampoco la tiene muy grande (por cierto que mi mujer después de coger con él me dijo «yo pensé que la tenía más grande») pero cumplió las expectativas; también es muy caliente.

    Bueno pues vamos a los hechos…

    Estábamos tomando unas cervezas y en una de esas sesiones de sexo extraordinario que siempre teníamos, empezamos a fantasear con un tercero y yo le decía a mi mujer que me encantaría ver cómo cogía con otro ella se prendía mucho, para esto teníamos un amigo en común al cual yo le tenía cierto recelo ya que era compañero de trabajo de ella y le empecé a decir que si quería se lo podía coger ella decía que si, pero cuando terminábamos de coger decía que no…

    Total que un día estábamos los tres tomando y el amigo nos dijo que no quería llegar a su casa ya que había tenido problemas con su esposa y que lo había corrido, después de un buen rato se quedó dormido ya había amanecido y yo tenía que ir a trabajar pero no quería dejarlos; no porque se la fuera a coger sino porque yo quería ver… Total que me fui a trabajar y me regresé lo más rápido que pude, en el trabajo dije que tenía un problema en casa y mi jefe viendo que iba muy crudo (creo que todavía iba borracho) me dejó salir.

    Llegue a casa y los encontré dormidos a el amigo en la cama y mi mujer en el sillón, le empecé a reclamar que si habían cogido y me dijo que no; yo no le creí pero los dos estaban bien vestidos y separados, total que empecé a mamarle las tetas que por cierto las tiene riquísimas grandes como me gustan y la empecé a desnudar me la llevé a la cama donde estaba durmiendo el amigo, nos acostamos a un lado de el y ya que estábamos desnudos la acosté y me subí en ella y empezamos a coger muy rico y yo a decirle «te imaginas que ahorita despierte y nos vea cogiendo se le va a antojar y te va a querer coger» y ella me decía «pues tú me trajiste a la cama» y le pregunté si quería coger con el y me dijo que no, seguimos cogiendo y paso lo que tenía que pasar el amigo despertó y empezó a acariciarle la pierna yo sentí su mano y mi mujer me dijo, «me está tocando» y yo le dije te gusta y me dijo «si» ya estaba bien prendida y que le digo «quieres coger con el» y me dijo » tu quieres?» Y le dije «si, siempre y cuando tú quieras» y ella me dijo «pues si tu quieres yo también» y que le levanto las piernas para que nuestro amigo le manoseara las nalgas más a gusto; yo volteé a ver al amigo y le dije » quieres tetas?» Y me dijo «pues si, culero tu contando dinero y yo aquí viendo» y le dije » pues ven, te convido» y le empezó a mamar una teta y yo la otra mi mujer cerro los ojos y me di cuenta que le estaba gustando yo me la estaba cogiendo muy rico, me separé de ella y fui por unos condones le dije a mi amigo «te la vas a coger con condón» y me dijo «neta?» Le dije «si, apúrate antes de que se arrepienta» y a mi mujer le dije «te va a coger otra verga» y ella ni tarda ni perezosa dijo «si, si quiero denme verga» y se subió en el; yo me aparte para ver cómo se la cogía y fue muy rico ver cómo le daban verga y ella lo disfrutaba, se daba unos sentones y se veía muy bien como se metía toda la verga del amigo, tanto les estaba gustando que el amigo termino muy rápido, se paró y fue al baño y yo le dije a mi mujer que me la chupara y me estaba chupando y llegó el amigo y nos dijo «golosos, no tienen llenadero» y yo le dije «pues ya no quieres y aquí hay que cumplir» le pedí a mi mujer que nos la chupara a los dos y ella encantada nos mamo al mismo tiempo y le pregunté si quería que se la cogiera otra vez y dijo que si, se puso de perrito y el amigo le empezó a meter la verga muy rico yo no aguante más y se la metí en la boca y ahí la teníamos cogiendo y mamando muy rico, terminamos y nos acostamos en la cama los tres, pero mi mujer quería más y en la cama yo le tocaba y le chupaba las tetas y ella se entretenía jugando con nuestras vergas que se estaban poniendo duras otra vez, mi amigo se subió en ella y yo otra vez se la metí en la boca fue muy rico, cuando el amigo termino yo me cambié de lugar y me la empecé a coger y ella empezó a mamarle la verga flácida al amigo hasta ponérsela dura otra vez, terminamos y nos quedamos dormidos yo desperté primero y le abrí las piernas a mi mujer y le empecé a chupar la vagina la tenía roja e hinchada, yo creo que por tanto que había cogido, no me importo y me la volví a coger en eso despertó mi amigo y me dijo, «puedo?» Y le dije «adelante, te estamos esperando» le dijo a mi mujer con permiso y le empezó a chupar las tetas, mi mujer le dijo «para eso son, chúpenme que rico lo hacen» le pregunté si lo estaba disfrutando y dijo que si y me preguntó «y tú?» Le dije que si y en eso que se le monta al amigo y yo me puse atrás para poder hacer un rico sándwich, pero mi mujer no aguanto dijo que le dolía mucho que mejor me la chupaba y luego cambiarnos y así le hicimos, entre cervezas mamadas y cogidas, nos cayó otra vez la noche y nos quedamos dormidos. Al otro día, nos fuimos todos a trabajar muy contentos, no sin antes darle unas chupadas de tetas a mi mujer y ella nos la volvió a mamar a los dos muy rico…

    Después mi mujer y yo platicamos de todo lo que hicimos y ella me dijo que lo disfruto mucho y yo le dije que también yo y me pregunto si lo repetiríamos y le dije «ahí se verá después».

    Mi mujer me dijo que le había gustado mucho y que si yo quería podía hacer un trio con quién yo quisiera y cuando quisiera, para estar a mano…

    Espero que les haya gustado y si alguien tiene a bien invitarme, con mucho gusto participaré… pueden escribirme si gustan [email protected].

  • Claudia, la mejor empleada

    Claudia, la mejor empleada

    Después de dos años trabajando con Pedro en su tienda, Claudia estaba acostumbrada a que él la tratara como una novia. Aunque delate de sus padres él era muy correcto y la alejaba pues a ella le costaba más disimular. 

    Manuel que dejó de trabajar cuando encontró a su hermana Mariana en la bodega con la cara llena de semen y a Pedro sonriendo.

    —¿si quieres también la compartimos? —le dijo entras sacudía su verga sobre la frente de su hermana.

    —¡HIJO DE TODA TU PUTA MADRE! —Dijo Manuel y nunca volvieron. 

    Al equipo se unió Melanie una amiga de Claudia, chaparrita y regordeta pero eficiente en el trabajo. Así Claudia y Pedro podían pretextar cualquier cosa mientras ella atendía la tienda. 

    —oye, ¿viste que salió un nuevo iPhone?

    —Si, un absurdo gastar casi 30 mil en un teléfono 

    —Pero está bien padre —dijo ella con cara de puchero.

    —El precio es ridículo

    —Yo lo quiero—dijo ella decidida

    —Pues ahorra diez años ja ja 

    —baboso 

    Pasó la semana y no hubo día en que ella no le mencionara el bendito teléfono, que tenía cámara de muchos píxeles, que la batería rendía más, que era amigable con la ecología y no traía ni cargador, ni audífonos. 

    —¿ósea que además debes comprar el cargador y tus audífonos aparte?

    —pues si menso

    —¿menso yo? Bueno, te lo voy a preguntar una sola vez, ¿enserio quieres ese teléfono? 

    —SIIII —gritó ella emocionada 

    —¿qué estás dispuesta a hacer por el?

    —Lo que sea—dijo Claudia con un brillo en los ojos. 

    —¿Segura? ¿Qué quieres, te la chupo, me vas a dar por mi colita? 

    —Naaa eso lo hago cuando se me antoja, yo no te lo voy a comprar. Pero bien podría ver cómo conseguir el dinero. 

    Dos días después Claudia se acercó a Pedro, se paró muy seria y con cara enojada le pregunto 

    —¿me vas a ayudar a comprarme el iPhone o no? 

    —de eso precisamente te quería hablar 

    —¡lo que sea! Hago lo que sea —dijo casi brincando de emoción.

    —Tranquila y escúchame, ¿ves que luego me la chupas y te los tragas?

    —Si, no me gusta por cierto 

    —Igual pero sin tragártelos 

    —¿Como? —Pregunto ella poniendo cara extraña.

    —Bueno si te los tragas pero ya hasta el final

    —Puedo hacerlo—dijo ella confiada.

    —si si pero lo interesante aquí es que va a ser de a cooperacha para tu teléfono 

    —¿cuantos? —pregunto ella como queriendo evaluar su situación.

    —¿cuanto vale tu teléfono?

    —30 mil

    —Bueno pues te va a alcanzar que es lo importante.

    —¡buuueno! —dijo ella soplando su frente resignada.

    —Ya sabes que antes tienes que chupar y jalar un poco para que terminemos rápido pues.

    —Ya se que eres un pervertido, pero quiero mi iPhone 

    —Ok 

    Pedro le aviso que sería el sábado en cuanto cerraran la tienda, que viniera cómoda y le dijera a su papá que iría a comer con Melanie. Así que el sábado ahí estaba ella emocionada y nerviosa porque tendría que chupar vergas para conseguir su teléfono. Cuando entró vio a Melanie sentada en un sillón. 

    —¿Y tu qué haces aquí? —pregunto sorprendida 

    —Soy… pues… digamos que tu asistente 

    —mi asistente, ¿de que? 

    —No Te voy a ayudar a mamar vergas, ya lo del semen eso es todo tuyo Claudia 

    —Espera, ¿también quieres un iPhone?

    —ja ja ja no, yo sólo quiero dinero y pues me gusta chupar vergas.

    —Te puedes comprar uno, aunque no sea el nuevo.

    —No te preocupes con el que tengo estoy bien 

    Al poco rato entró Pedro y detrás de él hombres, tantos que apenas cabían en la bodega. Muchos de ellos ya con la verga de fuera jalándose la verga. 

    —¿Quien es la perra?

    —¿está bien rica?

    —bonita

    —¿que no es la hija de…? 

    —¡OK! –grito pedro –ya saben, solo mamar y todo en su boca, ¿entendido? 

    Un mundo de murmullos habitaban aquel ligar mientras Claudia se situaba sobre una colchoneta en medio de la turba y las vergas comenzaban a chocar en su cara. 

    —¡chúpale! 

    —¡abre la boca! 

    —a esta perra la conozco desde que iba a la primaria con mi hija, sabia que terminarías siendo una puta–Claudia levantó la mirada queriendo saber quien era, pero las vergas le pegaban en la cara y párpados impidiéndole mirar. 

    Aunque quien abrió primero la boca fue Melanie que ya se ocupaba de dos vergas, chupando con frenesí y llamando la atención de otros que se alejaban de Claudia para ir por la boca de aquella gordita complaciente.

    Claudia miró a su compañera chupar y jalar vergas como si fuera premio y también tomó la iniciativa. Abrió la boca y comenzó a meter vergas dentro. 

    —Eso chiquita, chúpame la verga. 

    —ven jálame el pito- decía otro 

    Ambas chupaban aunque la boca de Claudia por pequeña y bonita era quien recibía mas vergas e incluso peleaban por ser el siguiente en meter su trozo de carne. 

    —¡hey me toca esta perra!

    —¡abre esa boquita nena! 

     Aludía sintió una mano entre sus piernas, ese día llevo vestido así que por encima de su ropa interior sobaban su panochita que de inmediato se humedeció. Además la estimulo a mamar con más énfasis cada verga que se le ponía enfrente. Al principio miraba arriba tratando de reconocer algún rostro, luego solo cerró los ojos y dejó que las vergas buscarán cobijo entre sus labios. 

    Aunque ya le tenia cierto gusto al sabor, ahora con la mezcla de tantas sentía su boca muy amarga, trataba de salivar pero solo podía seguir recibiendo cada una de esas duras vergas y mojarse cada vez más. 

    –Que buena boca de esta chama a

    —se la come riendo la muy puta

    —¿y dices que tu hija es de su edad?

    —¡cállate pendejo!

    —Yo nomas decía, pero mira vas. Mete. Ahí tu verga 

    —Pinche boquita y mamá bien rico –Claudia levantó la mirada y por fin supo quien era su hija. 

    Melanie incluso arrodillada los jalaba para seguir mamando, le encantaba el sabor y sentir en sus labios la textura, las venas, las cabezas a veces chayas otras en forma de hongo. Así que trataba de probarlas todas, aunque la mayoría estaba amontonado con Claudia que emitía ruidos raros pues algunos metían con fuerza su verga hasta el fondo. Y como veían que no se quejaba, fuera de hacer gemidos guturales y chorrear baba cada que podía jalar aire, todos comenzaron a hacer lo mismo. Su cara roja y las lagrimas por el esfuerzo eran notorias y excitaba más a los que se empujaban para darle verga a su boca de manera brutal. Melanie chupaba a los que quedaban en segunda fila. Cuando el primero comenzó a contorsionarse a causa de el orgasmo que venía Melanie se movió y sujeto a Claudia por el cuello mientras Pedro le decía fuerte y claro.

    —¡ABRE BIEN LA BOCA Y NO TRAGUES NADA!

    Claudia obedeció y abrió bien la boca mientras los primeros chorros le pegaban el los labios, Melanie con sus dedos ayudaba a que lo que quedara fuera, entrara a su boca. Ahora todos se masturbaban a gran velocidad para ahora tomar su turno y acabar sobre la boca de Claudia que luchaba por no cerrar la boca y más aún por no tragar el semen ya de tres de los muchos que estaban ahí. 

    —haaag–Melanie le sujetaba la cabeza pues Claudia empezaba a tener asco. Ahora las lagrimas eran por el esfuerzo de mantener la boca bien abierta. Quiso contarlos pero al décimo cerró los ojos y permaneció inmóvil sintiendo como su boca se llenaba cada vez más de semen. 

    —Mira que puta y obediente salió 

    —yo conozco a su mamá y esta igual de buena 

    —¡me toca! Abre bien esa boquita 

    —ya casi se llena 

    —todavía le cabe–agregó otro que jalando su verga trato pero fallo al acertar en su boca y le llenó las párpados de semen, logrando que Claudia apretara más los ojos.

    —haaag –Claudia quería decir tanto y no podía más que gruñir un poco y sentir más semen mojando sus labios y entrando a su boca. 

    Melanie ponía sus dedos en las comisuras de sus labios pues parecía que se derramaría todo aquel semen, entonces los últimos dos terminaron, uno de ellos ya por tercera vez y apenas expulsando un par de gotas de semen. 

    —Bueno, Claudia. Aquí es donde te lo tragas todo… todo me entiendes 

    —haaagh

    Tomó aire por la nariz y con asco trago todo aquel semen sintiendo la espesura resbalar por su garganta, el sabor le dio asco y quiso vomitar, pero Melanie le tapó la boca y al oído le dijo–respira, jala aire, ya está–trago saliva un par de veces más, aún con ese sabor y abrió con dificultad los ojos. Todos la miraban atentos. 

    —¡abre la puta boca! ¡¿Que esperas?! –grito uno y luego otro.

    —vamos muñeca déjanos ver esa boca vacía.

    Claudia respiro una vez más y abrió bien grande la boca mostrando que todo ese semen estaba ya camino a sus intestinos. Luego todo aplaudieron y Pedro le tomó las manos por la espalda. 

    —ahora vamos a ver si le ponemos saldo al iPhone nena–la sentó en el sillón y separó sus piernas, Melanie comenzó a soñar su panocha sin que ella pudiera hacer nada. Pronto están gimiendo con los ojos cerrados y con vergüenza, todos esos hombres la seguían mirando. 

    Melanie mojaba su mano en su boca y frotaba como si quisiera sacarle brillo, mientras Claudia ahora gemía más fuerte y mordía sus labios. 

    —vamos déjate llevar–le decía Melanie que frotaba cada vez más rápido. 

    —haa haaa

    —¡como puja la hija de puta!

    —Mira, sigo con la verga gorda de ver a esta perra.

    —aaah ay ay

    Pronto sintió como sus piernas perdían fuerza y aunque ella no lo notaba, sus ojos se ponían en blanco. Unos chorros a presión salien entre sus piernas mojando el piso, Melanie no paro hasta que Claudia quedó temblorosa, satisfecha y agotada. 

    —Buena puta

    —que bonita perra conseguiste cabron 

    Uno a uno salía No sin antes dejar un sobre con dinero sobre una charola. Claudia tenía sueño y mucha hambre. Era tarde y Pedro le dijo que se vistiera, la llevaría a casa. Antes de irse Melanie la Alonzo y agarrando sus nalgas la besó.

    —Buena putita–le dijo también ella 

    —… –Claudia muda subió a la camioneta, se sentía sucia, quería bañarse. Pedro no dejaba de tocarla. Bajo y entró a su casa.

    —Hola hija, hice arroz con leche; se que te gusta ven a cenar. 

    —gracias–dijo Claudia que en cuanto vio el vaso salió corriendo a vomitar. 

    —¿te sientes bien hija? 

    —siihaaa 

    —¿quieres un vaso de leche tibia?

    —nooooaaa

    Solo con todos esos tipos metiendo su verga en la boca. Al día siguiente entró con ganas de renuncias pero Pedro estaba ahí con un par de cajas. Uno con el iPhone más nuevo y otra con reloj que sincroniza al teléfono. 

    —¿es el…?

    —Si, con reloj y todo. Te lo ganaste

    —si pero no me gusto, sentía que me ahogaba

    —solo fue por tu teléfono

    —gracias… pero así no me gusta

    —no habrá más… así… bueno ya veremos. Pero ayúdale a Melanie que anda ocupada.

    Pasó por un pasillo y Melanie le apretó una nalga, se miraron y le giño el ojo.

    —eres una buena puta–le dijo y siguió acomodando. 

    @MmamaceandoO

  • Mi historia con una mujer maltratada (3)

    Mi historia con una mujer maltratada (3)

    A la mañana siguiente me encuentro con que ella me había preparado el desayuno y escrito un poema desde su celular que decía: 

    Tommy

    Quiero nacer en tu cuerpo,

    Quiero fundirme en tu piel,

    Despertar entre tus pechos,

    Quiero que seamos uno solo,

    Que amanezcas dentro mio,

    Siempre, dentro de mi corazon,

    Porque hay algo que nos une a los dos,

    Yo lo se, vos tambien.

    Amor mio,

    Que nuestros labios se fusionen en un beso,

    Que jamas olvidare,

    Es magia para mi,

    Porque se que habra sido contigo,

    Y nuestros sexos tambien.

    Si me diera cuenta de que esto es un error,

    volveria a equivocarme un millon veces mas.

    Quiero hacerlo con vos toda la noche,

    Dormir a tu lado,

    Y recordarlo todo al siguiente dia,

    Con alegria,

    Porque te quiero, mi amor,

    Y no es mera coincidencia,

    Ya que el destino nos unio,

    Y el mismo destino nos va a separar,

    Mientras tanto,

    Permanezcamos abrazados,

    Besandonos,

    Llorando,

    Riendo.

    Unidos siempre, juntos,

    Porque eso es lo que importa,

    Quedarnos enganchados,

    Como cadenas que por más que tiren,

    Nunca nadie pueda romper.

    Anen

    Es el mejor poema que leí en mi vida, se lo hice saber poniéndome a llorar de la emoción, abrazándola y besándole toda la cara. Y créanme, para que yo me ponga a llorar hay que mover montañas. Con este poema, ella movió algo dentro de mí. Me hizo sentir el amor por primera vez. No podía hablar, me tenía shockeado lo que había escrito, por fin sentía que alguien me quería y que el mundo no era una mierda del todo.

    Tomé el desayuno enfrente de ella, eran seis tostadas con un dulce de frambuesas que estaba riquísimo, manteca y un café. Me dio un beso en la frente. Me levante, me vestí y me puse a trabajar, ese día fue muy agotador, fatigante, tenía que hacer dos entrevistas con dos presos de la unidad de Olmos, hacer tres resoluciones y revisar siete expedientes que me había mandado mi viejo, encima cuando me rebotaron de la IUPFA, me puse a sollozar por dentro. Cada tanto venía Anen, me hacía masajes en la espalda y me decía: “Qué espaldota que tenés, precioso”. Ella es re comprensiva con ese tipo de cosas. Si ve a alguien sufriendo, va y trata de ayudarlo, es como yo en ese aspecto. En un momento me paré a pensar porqué ese tipo le haría tanto daño a una persona como Anen, ella es copada, no es mala persona, es amorosa, cariñosa, pasional y un poco atrevida, desde el momento en que la conocí me pareció haber visto eso, aparte del físico, claramente, ya que es una de las cosas que más resalta en ella. No es una mujer que vos digas ´qué mal que me cae esta conchuda, es una hija de puta´. Y luego me puse a pensar y dije: «Está enfermo, Tomás. Como la mayoría de gente en este mundo basura». Cuando le dije lo de la Universidad de la Policía Federal, me abrazó y me dijo: «No pasa nada, tranquilo, no significa que seas menos inteligente, significa que estás cansado». Tenía razón en lo que decía. Me dio un beso en la pera y me acarició la pierna.

    Ese mismo día por la noche, fuimos a un Faricci de Ramos Sur en su auto (un Fiat Palio que manejé yo en todo el trayecto), y pedimos un kilo de helado. El de la caja me preguntó: «¿Para acá o para llevar?». Le dije que era para llevar, fuimos a pasear un poco por Ramos Sur, le compré unos chocolates a escondidas, (salieron caros, pero valieron la pena) y nos volvimos al departamento. Ni bien llegamos, ella agarró dos cucharitas y nos sentamos en el sillón. Ella había pedido limón y dulce de leche, yo pedí Chocolate granizado y frutilla a la crema. Pusimos el aire en 25. Ella eligió una comedia romántica, la puso en la tele y nos pusimos a tomar el helado del pote. Fue lo más romántico que los dos habíamos hecho en muchísimo tiempo. Cuando se terminó el gélido, bajé el volumen con el control remoto del televisor y la besé como si me la estuviera comiendo. Por un momento se apartó.

    —Sólo vos me podés dar un beso así sin permiso, dijo.

    —¿Sabías que por las noches me gustas más, aunque duelas el doble?

    —¿Y vos sabés que yo te quiero mucho?

    La toqué un poco y sentí que estaba mojada.

    —Estás empapada, le dije.

    —Es que sabés cómo mojar a una chica.

    —Te corrijo, a una mujer.

    —No importa, lo que sea, besáme.

    Continuamos besándonos.

    —Vivimos deseando enamorarnos, pero con miedo a sentir.

    —¡Dejémos de decirnos indirectas pelotudas y comeme la boca!

    —Sos una dulzura a veces ¿eh?

    —Y… ¿viste cómo es?

    —…

    Seguimos besándonos y cuando se acabó el beso, le dije:

    —Te tengo una sorpresa.

    —¿Cuál sorpresa?

    —Ahora te muestro.

    Fui a buscar los chocolates que había comprado y se los mostré.

    —No pudiste…

    —Sí, si pude.

    —No lo puedo creer…

    —Creélo.

    Se los di en la mano.

    —¿Cuánto te costó todo esto?

    —No importa, son para vos.

    —¡Gracias, amor! No sabés lo que significa para mí esto.

    —Sí que lo sé. Por algo los compré.

    —Sos un bombón.

    —Y vos la cosa más preciosa que vi en mi vida.

    Se comió aproximadamente 1/4 de la caja y acabamos durmiendo en el sillón.

    Media semana después:

    —Che, Rey. ¿Te molesta si invito a algunas amigas a casa hoy?

    —No, para nada. Es tu departamento, hacé lo que quieras.

    —Gracias, corazoncito.

    —De nada, enanita hermosa.

    Ese mismo día a la noche:

    —¿Estás arreglado ya?

    —Comprobalo vos misma.

    Salí del cuarto bañado, con unos jeans, una camisa negra manga corta que resaltaba mis músculos, un anillo plateado de compromiso, una cadenita con una cruz de plata, unos zapatos épicos y re perfumado. Bastante informal.

    —Estás precioso.

    —Vos tampoco estás tan mal, le dije. (Hizo una mini pose de modelo y exploté). ¡Te hacés la linda y ya lo sos, mi amor!

    Ella se había puesto un vestidito negro y rojo que le quedaba joya, no tan ajustado, se había maquillado, se pintó las uñas de negro, se puso unos tacones para parecer más alta, un anillo de plata como el que yo tenía, unos aritos, un collar dorado que decía «Anen» y se hizo unas trenzas.

    Pasé mi brazo por encima de su hombro.

    —Estás re buena, ¿sabías?

    —Sí. Y también estoy nerviosa.

    —¿Por?

    —Porque hace mil años que no me veo con estas chicas.

    —Bueno, tranquila. Va a salir todo bien.

    —¿Está preparada la comida?

    —Pedí pizza y helado, no te preocupes.

    —¿En dónde?

    —En la Fragata y Faricci. ¿Por?

    —Estás muy preguntón hoy ¿no?

    —Es que tengo ganas de cuestionarte todo.

    Le dí un beso en el cachete.

    —Que no te agarren esas ganas cuando vengan las chicas.

    —Por supuesto que no.

    Llegaron sus amigas y me las presentó. Una se llamaba Pola, otra Lucila y la última Briggita. Todos nombres mas raros que pegarle a un sordomudo. A todas les di un beso en la mejilla.

    Nos sentamos todos en la mesa, Anen en frente mío, dijo que quería tomar contacto visual todo el tiempo conmigo, a veces me tiraba alguna que otra mordida de labios o algún que otro beso y nos agarrabamos las manos. Estabamos comiendo y en un momento una se zarpó y le dijo a mi novia: «Anen, no todas tenemos el privilegio de tener un hombre así ¿eh? Jajajaja». Anen soltó una risa nerviosa, al mismo tiempo que su cara de felicidad se fue tornando en una de completa vergüenza, no sabía dónde carajo meterse, pobre. Fue ahí, en ese preciso instante, que puse los huevos sobre la mesa, no literalmente, no me malinterpreten, y dije: «Yo sólo le pertenezco a Anen, a nadie más». «¿Estás seguro?», me preguntó otra de ellas. «¡Si yo digo las cosas es porque estoy seguro!». Me re calenté con todas y les pedí amablemente que se vayan de la casa. «Pero todavía ni comimos el postre», dijo la que faltaba por hablar. Claro está, hablaban de mí. «¡Les ordeno que se larguen ya del departamento, zampen los gatos, vamos, zampen los gatos!», grité.

    Cuando todo pasó y esas estúpidas sin cerebro se fueron, tuve una charla con Anen.

    —Eso que hiciste recién fue increíble.

    —Es que me re calentó la manera tan arrogante en la que hablaban, yo no sé si habrán venido copeteadas de algún lugar más.

    —Si, ya sé. Hiciste lo correcto.

    —¡No aguanto más esta mierda!

    —¿Qué no aguantas?

    —Tener que estar todo el tiempo cubriéndote del peligro.

    —¿O sea que ya no me querés?

    —¿¿Qué flasheas?? Yo te amo.

    —¿Entonces?

    Podía notar como una lágrima caía por su mejilla.

    —Ey, no llorés. Vení acá.

    Intenté abrazarla, pero me dió un pequeño empujón y dió un paso hacia atrás.

    —Respondeme.

    —¿Qué mierda querés que te responda?

    —¿Entónces?

    —Te tenés que hacer valer por vos misma.

    —¿Cómo querías que reaccionara?

    —No sé… Diciendo ´es mi novio´ por ejemplo.

    —Tenés razón.

    Ahí terminó la discusión, se secó las lágrimas con la palma de la mano, yo me puse a lavar los platos y ella se fue a ver la tele al comedor. Anen se paró del sillón, vino y se me apoyó atrás. Me agarraba muy fuerte de la cintura. Se pegó como una garrapata. No me soltaba. Se paró en puntas de pie y me susurró al oído: «Hoy quiero que me demuestres en la cama quién manda como lo hiciste en la mesa con esas conchudas». Me mordió la oreja, besó y lamió mi cuello y me dijo: «Te espero en la cama, papi».

    Terminé de lavar apresuradamente y entré en la pieza. Anen había puesto una música un tanto sugerente. Se había quitado el vestido, quedándose con una tanga roja y un corpiño negro. Verla desnuda es como tocar el cielo. Siempre la había visto con unas calzas deportivas y un top negro o blanco en Funcional, desde ese momento me empezó a gustar, ahora la estaba viendo desnuda en su cama.

    Me llamó haciéndome una seña con el dedo y diciendo: «Dale mi amor, vení que esta cama no se calienta sola». Obedecí y fui hasta donde estaba ella. Me acosté en la cama, me saqué la camisa negra y el pantalón de jean, nos empezamos a tocar y en una instancia, estábamos los dos tan, pero tan calientes, que ella me dice: «Quiero que me pongas en cuatro, amor». «A la orden, señora», respondí susurrando. Agarré un preservativo de la mesita de luz, me bajé el bóxer, abrí el envoltorio del forro y me lo puse. Ella acercó su boca al lóbulo de mi oreja y susurró: “Vos ya me hiciste sentir mujer, ahora yo te quiero hacer sentir hombre, papito hermoso”. Me encantaba que me hable así. La puse en 4, la empecé a tocar por encima de la tanga y estaba húmeda, se la arranqué, acaricié sus cachetes y los apreté suavemente por un rato. Asomé la punta y la restregué por sus labios. Entonces la agarré de la cintura y se la empecé a meter suavemente, ella me pidió que suba la intensidad y eso hice, la agarré de las trenzas y empezó:

    —¡Sí! ¡cogéme! ¡Animal!

    Comencé dándole nalgadas suaves.

    —¿Te gusta esto?

    —Sí. Dame más fuerte, por favor.

    —¿Qué sos?

    —¡Una perra, una zorra, una puta!

    —…

    Quería que se acostumbre a que la traten bien.

    —¡¡Ahora soy tu perrita fiel, tu zorra, tu puta, mi amor!!, gritó.

    En ese momento entendí que ella no quería cooperar. Pero esa frase me prendió la mecha y mi cabeza dijo: ´ya fue´. La forniqué salvajemente. Le desaté las trenzas y tiré de su pelo con un poco más de fuerza. Agarró una almohada y la empezó a morder, apretó las sábanas con muchísima fuerza.

    Ella gemía y gritaba de placer mientras que yo la penetraba ferozmente.

    —¡Anen!

    —¡¡Cogéme!! ¡No pienses en nada más que eso, semental! ¡Hacéme tuya!

    —…

    —¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!, repetía sin cesar.

    —…

    —¡Estoy a punto de llegar, Tomás! ¡¡Tommy!! ¡¡¡Tommy!!!

    De un momento para otro, ella se vino y me empapó por completo. Me saqué el preservativo, le hice un nudo, me fijé que no estuviera pinchado y me quedé tranquilo. A todo esto ella ya había caído rendida boca abajo en la cama. Estaba exhausta, pobrecita. Le dejé unos minutos para que descanse y se recupere. Traje una toalla para secarme a mi, que tenía los muslos empapados, pero más importante: a ella, que parecía que le había caído una lluvia en las piernas. Las sábanas… no sé, mejor ni lo explico.

    —Vení que te seco, mi amor.

    —¿E… Eh?

    —Date la vuelta.

    Parecía que había perdido la consciencia. Normal, después de haber tenido un orgasmo así, no me sorprendía que esté cansada. Por un segundo pensé que se había desmayado.

    —¿M… Mi… Mi amor?

    —Sí, bebé. Soy yo, Tommy.

    —To… Tommy.

    —Sí, abrí los ojos, dale. Mi gatita hermosa.

    En ese momento comenzó a abrir los ojos lentamente y suspiré internamente.

    —¿Qué te pasó, boluda?

    —Ahhh, ¿Cuán… Cuánto tiem… Cuánto tiempo estuve así?

    —Unos minutos. Entre que fui a buscar una toalla para secarte y volví.

    —¿Para… secar qué?

    —Tu entrepierna, soltaste una cantidad de líquido bárbaro.

    —¿Ehhhh? ¿Tan… Tanto?

    En ese instante se toca los muslos y dice:

    —Wow, no lo puedo creer.

    —…

    —Fue uno de los orgasmos más gran… grandes que tuve en mu… mucho tiempo.

    —Es que sí. Date la vuelta, dale. Que te termino de secar.

    —Dejá, me… me seco… yo sola.

    —Ok.

    —…

    Después de unos minutos, yo me fui a la cocina y me serví un vaso de agua. Dejé que reposara un poco más, volví y le di un poco de agua a ella.

    —Perdón si me puse violento, me pasé un poco creo.

    —A mí me encanta cuando te pones así de salvaje, que me pongas a cuatro patas como la perra que soy.

    Se mordió los labios y me tiró un beso.

    —Igual, no tengo porqué tratarte así.

    —Bueno, está bien. Te disculpo, mi amor. No pasa nada.

    Anen me preguntó a quién prefería, si a Pola, a Lucila, a Briggita o a ella. Le dije que obviamente ella era ella, que podían venir miles y la iba a seguir prefiriendo por sobre todas las demás. «¿Y vos?» Le pregunté. «¿Yo qué?» repreguntó.

    —¿Me seguirías prefiriendo a mí?

    —Obvio que sí, bombonazo. Si sos un semental.

    Después de dos horas de estar hablando boludeces:

    —Escuchame una cosa.

    —Decime, mi amor.

    —¿A vos te gustaría tener un bebé conmigo?

    Ahí pensé que se le había saltado la chaveta.

    —¿Me estás jodiendo? Yo empiezo la universidad en un mes casi.

    —No. Estoy hablando del futuro, si es que esto perdura.

    —Ah, no sé. ¿Qué se yo? ¿Vos qué pensás?

    —Yo pienso que el pendejo podría salir muy lindo, no sé… Con mis ojos, tu nariz, mi pelo, mi boca, tu nuca, tus orejas.

    —Mirá que tener un pibe es una responsabilidad enorme.

    —Ya sé, ya sé. Es sólo que siento que no estoy haciendo nada importante con mi vida.

    —¿De qué estás hablando?

    —No sé.

    —¿Cómo no vas a estar haciendo nada importante con tu vida? Sos locutora y estás por hacer Fisioterapia en la UBA, tenés un departamento para vos sola.

    —Es que Micaela, nuestra entrenadora, por ejemplo ya tiene un hijo y tiene un año más que yo.

    —Pero eso es porque Mica está preparada para tener uno.

    —Sí. Tenés razón.

    Se le cayó una lágrima.

    —Tranquila amor, tu momento ya va a llegar, tenés que tener paciencia.

    —Me quiero quedar con vos siempre, no te voy a dejar ir nunca más, sufrí muchísimo cuando te fuiste por ese mes interminable.

    —Bueno, vos tampoco tenés que estar todo el tiempo conmigo, si te cansás de mí me podés mandar a la mierda también, me decís: «Tommy, la verdad que no siento que estés aportando nada a mi vida ya». Yo lo voy a entender y te voy a decir: «Ok», cada uno por su lado y listo. Tu cuerpo y más que nada tu cabeza jamás te van a mentir, tenés que prestar mucha atención a eso. No es obligatorio estar con una persona toda la vida. Eso se hacía antes. Se buscaba a alguien que tuviese tus mismos intereses y te quedabas para toda la vida con esa persona. Ahora es diferente, la gente quiere viajar, conocer a otras personas, tener relaciones más efímeras, echar un polvo e irse.

    —Sí, entiendo.

    —Bien.

    —Pero siento que quiero tener algo más con vos.

    —¿Querés un gatito?

    —Estaría adoptar uno, ¿no?

    —Si, estaría bueno.

    Estuvimos hasta la madrugada hablando.