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  • Sentada en la falda de mi hijo

    Sentada en la falda de mi hijo

    Era septiembre. Pasamos la mañana cargando el coche. Nuestro hijo, Toni se iba a la universidad y lo íbamos a acompañar. Eran las 12 de la mañana y hacía casi 30 grados fuera. Toni, mi esposo y yo estábamos sudando bastante cargando el coche. El maletero ya estaba lleno y en el asiento trasero no cabía mucho más. Toni volvió a la casa para sacar lo último de sus cosas.

    Le oí salir de casa… Me di vuelta y lo vi llevando su televisor de pantalla plana de 42 pulgadas.

    -«¿Dónde vas a poner el televisor?», escuché preguntar a su padre.

    – «No lo sé, pero no quiero dejarlo… Lo meteré en el asiento trasero moviendo algunas cosas», me dijo.

    Mi esposo miró en el asiento trasero y le contestó:

    – «No lo creo, hijo.»

    – «Podemos ponerlo en el centro del asiento delantero inclinándolo hacia atrás y en el hueco que queda detrás, me sentaré», respondió mi hijo Toni.

    – «Entonces, ¿dónde va a sentarse la mamá?»

    Pude ver en su cara que estaba tratando de encontrar una solución.

    – «Tengo una idea», dijo… Abrió la puerta del lado del pasajero… Puso el televisor en el medio… Luego entró, se sentó y dijo:

    – «Vamos a probar… Mamá se sienta aquí, a mi lado»

    Traté de sentarme al lado de mi hijo… Podía sentarme, pero la puerta no se cerraba… No soy una mujer alta… Mido 160 cm altura y peso sobre 53 kilos… Pero mi hijo es distinto… El mide casi 185 y pesa sobre los 90 kilos.

    – «No soy yo quien está ocupando todo el asiento, eres tú… Esto no va a ser posible… Te diré una cosa, deja el televisor y, cuando volvamos a verte, te lo llevaremos nosotros.»

    – «De ninguna manera», respondió él cuando salí del coche y me paré en la puerta.

    – «Decídete, Toni, que hace calor aquí afuera y se nos está haciendo tarde.»

    – «Ok, mamá… Ya lo tengo… Puedes sentarte en mi regazo.»

    – «Toni, son cinco horas en coche hasta llegar», dijo su padre.

    – «Lo sé, pero mamá no pesa mucho… ¿Qué dices, mamá?… ¿Te importaría ir sentada en mi regazo?»

    – ‘No, no me importaría… Me sentaré en tu regazo si quieres… Pero si es demasiado incómodo, tendremos que hacer más paradas de descanso», le dije mirando a mi marido… Él estuvo de acuerdo.

    – » Bien… Bañémonos para estar más frescos y salimos a la carretera lo antes posible», dijo.

    Mi ducha no duró mucho… Como estaría sentada en el regazo de mi hijo durante cinco horas, tendría que usar algo realmente cómodo… Mis jeans serían demasiado ajustados… Además, hacía demasiado calor para ponérselos… Miré en mi armario y encontré un vestido de verano de tipo corto que llegaba a la mitad de mis muslos, con brazos sin mangas… Se abotonaba por el frente y me lo puse… Cuando terminé de abotonarlo, noté que mostraba mucho mi sostén… Me lo quité de nuevo, me quité el sujetador y me volví a poner el vestido.

    Me miré en el espejo… Realmente no necesitaba un sostén… Incluso a los 41 años, mis tetas aún estaban tiesas… Me puse unas pequeñas bragas blancas y eché una última mirada al espejo.

    ‘Para ser madre de un hijo de dieciocho años, todavía me veo bien… Sé que a mi marido todavía le gusta mi aspecto… Me folla al menos cinco veces a la semana’, pensé… Oí la bocina del coche.

    Corrí escaleras abajo, cerré la puerta con llave y me dirigí al coche… Mi hijo ya estaba sentado… Me senté en su regazo y al mirar hacia abajo noté que mi vestido apenas cubría mis muslos… Se subía bastante alto… Mi hijo llevaba pantalones cortos holgados y una camiseta… Cerré la puerta del coche.

    Me alegré de llevar este vestido… Podía sentir la parte posterior de mis piernas desnudas pegadas a las piernas desnudas de mi hijo.

    – «¿Como estas?», le pregunté a mi hijo.

    – «Bien, mamá, realmente no pesas nada… No hay problema.»

    Miré por encima de la televisión a mi marido.

    – «¿Tienes suficiente espacio para conducir?», le pregunté.

    – «Claro», respondió él… Sólo pude ver su cabeza.

    – «¿Puedes siquiera verme?»… Me reí.

    – «Sólo parte de tu cabeza, querida… ¿Estás cómoda?»

    – «Sí, estoy cómoda y voy bien así»… Me moví en el regazo de mi hijo.

    – Mi marido encendió la radio… Mientras escuchaba la música empecé a sentir algo duro en mi culo y me moví, pero no se fue… También noté que mi hijo estaba muy callado.

    ‘No estaba allí cuando me senté por primera vez’, pensé.

    Entonces me di cuenta de lo que estaba sintiendo… A mi hijo se le estaba poniendo tiesa la polla… Podía sentir cómo le crecía.

    ‘Dios mío… ¿Cómo de grande la tiene?… ¿Creerá que no puedo sentirla entre la grieta de mis nalgas?’, me preguntaba.

    Me miré las piernas… Mi vestido se había levantado un poco más… Casi podía ver mis bragas… Las manos de mi hijo estaban en el asiento a cada lado de mí… Me pregunté si él podría ver qué tan alto se me había subido mi vestido… Me di cuenta de que me gustaba la idea de que mi vestido estuviera alto… Me dio un poco de emoción saber que podía darle apuro a mi hijo… Llevábamos casi una hora en la carretera… Sabía que mi marido no podía ver lo alto que estaba mi vestido porque la televisión lo bloqueaba todo a su vista… Sentí que mi hijo se movió y cuando lo hizo su polla terminó en la parte de atrás de mi culo… Deseaba que intentara algo.

    – «¿Cómo te va, hijo?», le pregunté.

    – «Estoy bien, mamá… Y tú, ¿cómo te sientes?»

    – «Me gusta lo que estoy sintiendo… ¿Se están cansando tus brazos donde los tienes?», le respondí.

    – «Sí, es un poco incómodo.»

    – «Ponlas aquí para ver si se siente mejor… «¿Así qué tal?», le dije mientras le cogía las dos manos de él y se las colocaba en mis muslos desnudos.

    – «Sí… Así es mucho mejor.»

    Miré hacia abajo… Cuando puse sus manos sobre mis muslos, puse las palmas hacia abajo… Sus pulgares descansaban en el interior de mis muslos, muy cerca de mis bragas… Me gustó como estaban… Deseé que él los moviera y tocara mi coño… Yo sabía que él no lo haría… Cuanto más sentía sus manos sobre mí, más quería que él me tocara… Así que puse mis manos sobre las suyas… Esto parecía muy inocente… Comencé a frotar la parte superior de sus manos como cualquier madre lo haría, pero tenía algo diferente en mente… Miré a mi marido… Me gustó la idea de las manos de mi hijo sobre mí con mi esposo allí mismo.

    Mientras le frotaba las manos, intenté moverlas un poco por mis muslos… Él no me ofreció ninguna resistencia… Me levanté un poco para poder apartarme un poco la falda… Miré hacia abajo y pude ver mis bragas… Sus dedos estaban muy cerca de tocarlas.

    Levanté su mano derecha y la puse en mis bragas… Él dejó su mano allí… Abrí mis piernas un poco… Cuando lo hice, su mano cayó entre mis piernas… Cogí su mano y la apreté contra mis bragas… La mano de mi hijo estaba ahora en mi coño cubierto por las bragas… Podía sentirme mojándome… Yo quería más… Cuando quité mi mano, él mantuvo su mano sobre mis bragas… No la estaba moviendo ni nada pero si estaba dejando que sus manos descansaran en mi coño… Esperé a que él comenzara a mover sus dedos… Nada… Tal vez tenía miedo… Yo sabía cómo arreglar eso.

    Cogí su mano y la moví hacia la parte superior de mis bragas… Cuando noté que sus dedos estaban por encima de mis bragas, presioné su mano contra mi cuerpo y lentamente deslicé sus dedos entre mis bragas y la piel desnuda… Seguí moviendo su mano hacia abajo hasta que pude sentir las puntas de sus dedos tocando la parte superior de mis labios vaginales… Empujé su mano más abajo pero no pude poner su mano entre mis piernas debajo de mis bragas para que pudiera sentir mi coño porque mis bragas estaban demasiado ajustadas para nuestras dos manos.

    Finalmente, sentí que intentaba mover su mano más abajo para poder encontrar la entrada de mi coño… Cuando saqué mi mano de debajo de mis bragas, mi hijo puso bien su mano en mi coño… Subí mis caderas, enganché mis pulgares a cada lado de mis bragas y me las bajé hasta las rodillas.

    Tan pronto como hice esto, sentí que Toni movía su mano para poder poner sus dedos en mí… Mis bragas me impedían abrir más las piernas para que él me tocara como quisiera.

    Antes de que pudiera mover mi mano para quitarme las bragas, Toni usó su otra mano y comenzó a bajármelas hasta mis tobillos…

    Levanté mi pierna para que él pudiera quitarme las bragas… Ahora si que podía abrí mis piernas todo lo que quisiera… Esto era todo lo que necesitaba… Yo estaba tan mojada que me hundió dos dedos a la vez dentro de mi coño… Dejo escapar un gemido bajo.

    – «¿Estas bien?», me preguntó mi esposo mirándome de reojo… Le Sonreí y le dije:

    – «Estoy bien… Al principio pensé que sería un problema sentarse en el regazo de mi hijo, pero realmente no lo es… Esto no va a ser un viaje tan malo», le estaba diciendo a mi esposo con los dedos de mi hijo metidos hasta el fondo en mi coño.

    – «¿Queréis que paremos?», preguntó.

    – «No… Cuando estemos un poco más lejos ya veremos.»

    – «¿Y tú, Toni, puedes aguantar hasta llegar un poco más lejos?»

    – «Sí, mamá. Puedo aguantar hasta llegar mucho más lejos.»

    – «Bien… Cuanto más lejos lleguemos, mejor y más me gusta», le contesté.

    – “Tú, vas bien, ¿no es así, cariño?», le pregunté a mi esposo.

    – «Sí… Prefiero no parar», me respondió.

    Me giré, miré a mi hijo y le dije:

    – «Yo tampoco quiero que pares.»

    – «¿Cómo te va con tu mamá en tu regazo?», le preguntó mi esposo a mi hijo.

    – «No hay problema, papá… Mamá sigue moviéndose para ponerse en una posición no se sienta incómoda… Se levanta de vez en cuando para aliviar la presión», le respondió a su padre al tiempo que hundía sus dedos aún más profundamente en mi coño.

    Toni estaba empezando a mover sus dedos dentro y fuera de mí… Tuve que morderme la lengua para no gemir… Apreté mi mano contra la suya y empujé su mano con fuerza en mi coño… Quería que él supiera que quería que él profundizara más en mí… Él captó la idea y hundió sus dedos en mí tan profundo como pudo. Comencé a mover mis caderas al ritmo de sus dedos.

    Miré a mi marido… Menos mal que la televisión estaba bloqueando su vista… Si pudiera ver a su hijo con los dedos en el coño de su madre, realmente no sé qué haría… Todo mi cuerpo estaba empezando a responder a sus dedos.

    Sin previo aviso, sacó sus dedos de mí y me sentí decepcionada… Pero eso no duró mucho… Mi hijo comenzó a desabotonar mi vestido… Comenzó por el botón superior y llegó hasta inferior y mi vestido se abrió e hizo que mis pezones se pusieran rígidos.

    El frente mío estaba totalmente desnudo para que mi hijo hiciera lo que él quisiera hacerme… Y comenzó a correr sus manos arriba y abajo de mi cuerpo y acariciar mis dos tetas… Levanté mis caderas y saqué mi vestido de debajo de mi culo… Mi hijo entendió por qué.

    Bajó las manos para abrir sus pantalones cortos… Tuve que levantarme para que él pudiera llegar a su cremallera… Levanté mis caderas aún más.

    – «¿Va todo bien, cariño?… ¿Te sientes incómodo en el regazo de nuestros hijos?… ¿Quieres que me detenga para que puedas sentirte más cómoda?», me preguntó mi esposo.

    Mientras, Toni bajaba su ropa interior y sentí su polla caliente… Me senté de nuevo sobre él… Su polla estaba presionando contra la parte de atrás de mi culo desnudo.

    – «No, estoy bien, querido… Si me muevo bien, creo que me voy a ponerme realmente cómoda… ¿Y tú, Toni?… ¿Hay algo que deba hacer para que estés más cómodo?… ¿Necesites que haga algo?», les dije a mi esposo e hijo.

    Toni puso sus manos a cada lado de mis caderas y me comentó:

    – «Si te levantases un poco podría colocarme mejor, mamá»… Yo entendí perfectamente lo que mi hijo me estaba diciendo.

    Levanté mi culo en el aire tan alto como pude… Sentí que una de sus manos se apartaba de mi cadera… Yo sabía lo que estaba haciendo… Empecé a bajarme de nuevo sobre Toni y sentí la cabeza de su polla en la entrada de mi coño… Me bajé más y su polla se deslizó fácilmente dentro mi coño… Cuando me la estaba clavando hasta el fondo, gemí… No pude evitarlo.

    – «¿Estás segura de que no quieres que pare?», me dijo mi marido mirando a través del espejo retrovisor.

    – «No,… no,… no te detengas, quiero que sigas… Estoy bien así al menos durante la siguiente media hora… ¿Y tú, Toni… Podrás aguantar media hora más, así como estás?»

    – «Sí, mamá… Cuando te volviste a sentar sobre mí, me posicioné para no tener ningún problema… Necesito levantarme sólo un momento… ¿De acuerdo?»

    – «¿Quieres que me levante contigo?»

    – «No… Solo quédate en mi regazo y te levantaré conmigo»… Dicho esto, mi hijo levantó sus caderas y me clavó toda su polla en mi coño… Casi me corrí en ese momento.

    «Aquí, déjame ponerme un poco más cómodo». Moví mi culo hacia atrás y hacia adelante haciendo que su polla se moviera más dentro de mí más… Mientras montaba la polla de mi hijo, miré a mi esposo… Toni todavía estaba metiéndome su polla tan fuerte como podía.

    ‘Si él supiera… Aquí estoy desnuda, follando a mi hijo con mi esposo justo a mi lado… Vaya puta que estoy hecha’, pensaba.

    – ¿Cuando crees que podremos volver a estar con Toni después de que él se quedé?, pregunté a mi esposo.

    – «Con todo el trabajo que tengo será difícil poder volver en mucho tiempo, pero no es un viaje tan largo… Puedes ir tú sin mí», me respondió.

    Hablar con mi marido con la polla de mi hijo dentro de mi coño, me puso aún más caliente.

    – «¿No te sabrá mal por no venir cada vez que yo lo haga?… Vendré todo lo que pueda… ¿Te parece bien, Toni?», le dije a mi hijo.

    «Mamá, puedes venir todas las veces que quieras… De hecho, cuanto más vengas, más me gustará»… Cuando terminó de decir que me volvió a clavármela con fuerza.

    «¿Qué tan pronto crees que vendrás, mamá?», me preguntó.

    – «Pronto, Toni… Muy pronto», le respondí.

    comencé a mover mi culo de un lado a otro sobre su polla… La única parte de mí que se movía era mi culo, mientras mantenía mi cabeza quieta para que mi esposo no se diese cuenta de lo que estábamos haciendo.

    Sentí que venía un orgasmo… Quité las manos de Toni de mis caderas y se las puse en mis tetas para que me las apretara… Esto fue demasiado… Sentí que onda tras onda de placer me golpeaban y todo lo que pude hacer fue tensar mi cuerpo… Duró unos buenos treinta segundos.

    Fue el orgasmo más largo que he tenido… Exhausta me recosté sobre mi hijo pero él todavía no había terminado conmigo… Siguió metiendo su polla hasta que noté como sus piernas se enderezaron y mi hijo comenzó a disparar su semen dentro de mi coño… Podía sentirlo llenándome… Se sentía muy caliente… Me quedé quieta hasta que él vació su polla dentro de mi coño… Los dos estábamos agotados.

    – «Hay un letrero que dice que hay un lugar para comer a unos diez kilómetros más adelante… ¿Tenéis hambre?», nos preguntó mi esposo.

    -«Sí, papá, podría comer algo», dijo Toni.

    Yo me di vuelta y miré a Toni… Él me estaba sonriendo.

    – «¿Y tú, mamá?… ¿Crees que podrías comer algo?». Me preguntó.

    – «Estoy bastante llena, pero creo que podría comer un perro caliente o algo así», me respondió sonriente.

    Me agaché para recoger mis bragas y cuando lo hice, sentí que la polla de mi hijo se me salía del coño… Puse mis pies a través los orificios de mis bragas y me las subí.

    Justo después de sacarme la polla de mi coño, mi hijo se inclino y me metió el dedo en el coño otra vez… Yo le di una palmada juguetona en su mano y retiró el dedo… Me terminé de subir las bragas y me abotoné el vestido… Noté cómo mi hijo metía su polla en sus pantalones y cerraba la cremallera.

    – «Después de comer, ¿cuánto tiempo nos queda de viaje en coche?», le pregunte a mi esposo.

    – «Alrededor de dos horas… ¿Podréis aguantar eso otras dos horas?

    – «A no me importa, si Toni puede aguantarme sentada en su regazo otras dos horas. «, le dije a mi esposo.

    – «¿Qué dices, Toni?… ¿Te importa que la mamá se siente en tu regazo por otras dos horas?», le dijo su padre.

    – «Claro… Las primeras dos horas han pasado bastante rápidas y muy bien… Me imagino que las próximas dos horas serán iguales o incluso mejores», le respondió a su padre.

    – «Pensé que al menos alguno de los dos se estaría quejando», dijo se padre.

    – «Yo no tengo ninguna queja, hijo… Sino todo lo contrario?»

    – «Mamá, yo no me quejaría aunque el viaje durara más.»

    – “Gracias hijo, intentaré hacer que las próximas dos horas que nos quedan de viaje sean buenas para ti.»

  • Nos conocimos en el gym

    Nos conocimos en el gym

    Saludos a todos me llamo Gabriela, tengo 22 años, soy bajita mido (1.59 cm) aproximadamente, pecosa, blanca, cabello negro liso y largo me cae a las nalgas, de tetas pequeñas, pero bien caderona y piernona, esta historia es basada en mi experiencia con una amiga que conocí en el gym y nos sucedieron cosas muy ricas para compartirlas con ustedes.

    Yo comencé a entrenar nuevamente pues había abandonado el gym producto del trabajo luego que tuve tiempo disponible retorne nuevamente a mis rutinas. Alli conocí a Sofia, una chica muy guapa de ojos azules, cabello amarillo, alta de estatura aproximada (1.82 cm) tetas operadas pero de poca nalga, al llegar ella al gym es normal como con cada nuevo integrante del team de ejercicios hacerle una presentación, la conocimos todos y pues en particular tuvimos buena química ella y yo desde ese día, al cabo de unas horas entrenando y hablando terminamos intercambiando números y luego hablándonos por WhatsApp, ella venia de una relación tormentosa de la que se estaba recuperando pues su expareja por todo lo comentado por sofí era una persona toxica.

    Cierto día, estábamos entrenando y ella llego muy sexy a entrenar yo de inmediato fije su mirada en sus lindas tetas que se veían hermosas en aquel top de licra y ese lindo abdomen que poco a poco empezaba a definirse, en camerinos siempre las chicas del grupo nos piropeábamos entre nosotras al momento de cambiarnos de ropa para salir luego de entrenar, ese día sofí se desvistió primero mientras yo estaba de espalda a ella, al yo voltear tenia aquella rubia alta y hermosa con solo la mini tanguita que llevaba puesta y aquellas grandes tetas apuntándome en la cara, ella sonrió y me dijo te gustan y yo muerta de risa le comente

    G: déjame tocarlas, wow que lindas te quedaron el cirujano si que supo hacer su trabajo

    Eran dos perfectas y hermosas tetas talla 36 con aureolas rosaditas y pezones lindos, yo ya me estaba calentando la situación, pues soy una chica lesbiana desde los 14 años. Sofí sonrió y me dijo nunca habías visto un par así y yo le respondí.

    G: No, no para nada, de ese tamaño no.

    De inmediato yo también me quedé en tanga y al voltearme ella me dijo wow valla que lindo trasero y mas en tanga se ve hermoso, yo toda ruborizada pero encantada de que me lo dijera le respondí:

    G: gracias sofí, ¿Son lindas?

    S: Sii claro me gustan ojalá yo las pudiera tener así como tú, me vería divina.

    G: Pues claro cariño, si quieres tócalas jajaja

    S: solo una palmadita jajaja

    En ese momento nos empezamos a reír y yo comencé a mover las nalgas como si estuviera bailando twertking mientras ella me daba palmadas e intentaba hacer lo mismo jeje. Nos vestimos y salimos ella me preguntó que a donde iba y le comenté que iba a mi apartamento.

    S: ¿Quieres que te lleve guapa? Voy cerca de allí a buscar a mi hermana.

    G: No hay problema cariño encantada y así platicamos otro rato más.

    Nos fuimos en su mercedes benz pues luego me entere que ese auto había sido parte de los acuerdos de divorcio con su anterior pareja, que resultó ser un empresario, en el camino me comento que quería salir ir a divertirse con amigas y tomarse unos tragos, yo le comente que me gustaba la idea pues hacia tiempo que no salía en una noche de chicas a tomar, bailar y por que no follar jajaja como dicen en España.

    Llegamos al edificio donde vivo, ella me dejo justo al frente y al despedirme nos dimos un abrazo y sentí de nuevo aquellas tetas hermosas que había visto antes, frotarse contra mi pecho, y sentir también lo suave de sus mejillas con las mías y su rico perfume. Antes de bajarme acordamos que cuadraría yo la salida y hablaría con ciertas chicas que también iban al gym para que nos organizáramos y fuéramos en una noche de chicas.

    Esa noche, me acosté en mi cama y me puse a pensar en ese cuerpo hermoso de sofí y a fantasear con chupar y tocar sus tetas mientras hacíamos una rica tijera y frotábamos clítoris con clítoris fue un momento excitante, tanto así que me llevo a buscar mi vibrador y darme unas ricas cogidas pensando en lo sexy que fue ver a sofí así.

    Ya en el gym empecé a organizarme con las chicas y pues coincidimos 4 ese día pues ya habíamos salido antes y ellas también eran bi y algunas les, nos llevamos muy bien todas y acordamos salir con sofí, les narré un poco por lo que estaba pasando y todas quedamos de acuerdo en que la íbamos ayudar para que se relajara y se olvidara de ese asunto.

    Llego el viernes y ya previamente hablado con sofí y conociendo a las chicas del grupo nos fuimos a una discoteca muy lujosa que quedaba a las afueras de la ciudad sofí insistió en que fuera en ese sitio y que ella pagaría todo, nosotras no tuvimos inconvenientes, nos arreglamos 3 de las chicas en el apartamento de Marian una de las chicas que iba con nosotras y luego sofí paso a recogernos en otro vehículo pues no cabíamos todas en el mercedes descapotable.

    Todas andábamos muy sexys esa noche, mucha lentejuelas, vestidos cortos y mini tanguitas, pues la mía era de color negro e iba combinada con el vestido, sofí cargaba un vestido fucsia muy corto y sexy con un labial que hacía que cada vez que la miraba me provocaran sus labios, fuimos al apartado VIP y allí empezamos a bailar entre nosotras, dos de las chicas con los tragos empezaron a besarse mientras bailábamos y pues sofí al principio se quedó sorprendida pero ya luego se relajó y lo tomo normal, todas bailábamos en ese apartado vip cuando yo me puse hacer twertking y se me subió el vestido quedando mis nalgas al aire en tanga y las chicas dándome palmadas, fue muy sexy ese momento, luego sofí se animó a intentarlo y bailando hasta abajo se le subió el vestido dejando ver su tanguita rosa pues también iba combinada con el vestido que llevaba puesto, esa noche nos emborrachamos y luego a eso de las 2am salimos del club fuimos a llevar a las chicas y ella me fue a llevar luego a mí, nos estacionamos delante del edificio donde vivo y pues empezamos hablar de lo bien que se lo había pasado con nosotras y lo mucho que le había gustado la salida con nosotras, saco un cigarrillo de la guantera y empezamos a fumar, luego de hablar le dijo quieres subir y me dijo que si, aparcamos en el estacionamiento y subimos a mi depa, allá nos pusimos cómodas yo me quite los tocones ella igual y fui y serví 2 tragos de tequila y nos sentamos hablar.

    Al rato de estar tomando tequila y hablando le comenté que sentía algo de calor que quitaría el vestido a lo que ella me respondió.

    S: Yo también tengo algo de calor me puedo quedar en tanga también, me voy a quitar el vestido y me quedo en brasier y tanga.

    Yo de inmediato asentí con la cabeza indicando que no había problema, seguimos tomando y al cabo de un rato entramos en la conversación de lo de las chicas que se habían besado en la disco, yo le comente y confesé que ellas eran lesbianas y que yo era bisexual pero que tenía ya dos años estando más con chicas que con chicos, hablando y tomando nuestros tragos ella me comento que una vez tuvo experiencia con una chica en la universidad y que fue algo loco que no se volvió a repetir pero que a ella le había parecido interesante, en ese momento solo me mordí los labios y creo que ella se percató porque soltó una risa nerviosa, nos miramos fijamente y ya borrachas con el tequila solo me deje llevar y me fui hacia su boca a besarla, en el momento no pensé nada pero luego pensé que si me hubiera rechazado fuese sido algo loco, ella se dejó besar por mí, se fue soltando y soltando hasta que sus manos empezaron a recorrer mi cuerpo y mis labios su cuello, ella me halo hacia ella y quede en sus piernas, quito mi brasier y yo quite el de ella y ahí estaban mis pezones chocando con las grandes tetas de Sofia y nuestras lenguas intercambiando saliva, todo se fue calentando más y más y al rato que ella estaba recostada toda en el sofá y mi lengua iba bajando y besando su abdomen hasta llegar a esa hermosa y depilada vagina con tanguita rosa q ya estaba húmedo de fluido, lo aparte hacia un lado y mi lengua empezó a recorrer su clítoris mientras ella soltaba gemidos cortos pero sutiles y cerraba los ojos mientras sus manos jugaban con mi cabello.

    S: mmm rico si deos me encanta gaby mmm

    Ella se mordía los labios del placer que le estaba dando mi lengua a su clítoris y en un par de minutos ya tenía la primera corrida subí hasta su boca y le pase sus fluidos y luego seguí chupando sus tetas enormes con mucha saliva. Ella se levantó y me indico que acostara en el sofá de frente para devolverme el favor, quito mi tanga negro y estaba super húmedo con hilos de fluido que iban desapareciendo mientras ella lo quitaba lentamente, se metió entre mis piernas y al empezar a chupar mi clítoris

    G: uf que ric sofiii me encanta bebé sigue no pares mmm que rico

    G: sigue mi amor no pares me encanta deos que rico me la chupas bb

    Ella chupaba todo mi clítoris y mis labios hasta que empezó a meter sus deditos en mi húmeda vagina y me hizo llegar a un orgasmo divino el cual solté un gemido duro no me importaba que mis vecinos oyeran.

    G: Uf sigue deos me encanta que rico, me voy a correr uf que rico sofii.

    Sofi me dio una rica y excitante mamada que ufff me estremeció las piernas luego ella subió a mi boca haciendo lo mismo que yo y nos besamos bien rico, luego ella se acostó por q yo se lo pedí y empecé a frotar mi vagina contra su vagina como en las pelis porno y ufff que corrida tan rica nos dimos ambas.

    Esa noche fue genial, ambas terminamos exhaustas en mi cama y amanecimos desnudas solo con las sabanas puestas.

    ¡Valla que noche, recordarlo me calienta!

    Espero sus comentarios y valoraciones.

  • Encontré a mi sobrino con su novia en la cama

    Encontré a mi sobrino con su novia en la cama

    En casa, tengo un área que utilizo como mi taller, ahí tengo mis máquinas y todos mis materiales,  queda justo detrás de la casa, antes de pasar al jardín. Estaba ahí trabajando, y según yo, estaba sola en casa, tendría que haber visto que alguien estaba dentro ya que para pasar a las escaleras hacia las habitaciones, por fuerza se ve un ventanal que esta en el taller, y jamas vi pasar a nadie por ahi, lo extraño es que al parecer tampoco me vieron a mi.

    Despues de un rato, decidi darme un descanso, y pensar en la comida del dia, hice algunas cosas en la cocina, y decidí ir a mi habitacion, y frente a ella tenemos el cuarto de televisión, es un area abierta, con tres sofas; a un lado de las escaleras, llegando casi al final de estas, escucho un cuchicheo, la sangre se me heló, pero reconoci la voz del sobrino de mi esposo, y la risita, de su novia.

    Me senti muy molesta de que estuviera ahi, de que manera se metio? Acaso tiene llaves?

    Estaba decidida a enfrentarlo, y saber que rayos estaba haciendo y como fue que…?

    Los dos estaban desnudos, en medio de la sala, acariciandose; me pare en seco, pensando en que bajaria unos escalones y les haria ruido, dandoles tiempo de huir o de taparse; mientras la sangre se me subio a la cabeza, me sentia mucho mas molesta pero… no queria ser descubierta y lo que vi me gusto, asi que poco a poco, volvi a asomar mi cabeza para ver que pasaba.

    Ella ya estaba de rodillas con su pene en la boca, tomandolo de las nalgas, y el intentando tocarle un seno con una mano, mientras con la otra le sostenia la cabeza.

    Cada que hacian un movimiento, me escondia para no ser sorprendida, y se me ocurrio la genial idea de encender la camara de mi celular; una de dos, o me entretenia con el video, o lo usaba en su contra.

    Llego el momento de cambiar, aun asi de pie, ella se puso a espaldas de el, y levanto la pierna a la codera de uno de los sofas, y el se arrodillo para meterle la lengua a donde le alcanzara, pensaba en que es muy buena posición, para que te toquen hasta el asterisco.

    Ya se me habia olvidado el enojo, estaba excitada teniendo un show de sexo en vivo, me acomode mejor para poder seguir grabando, y no ser descubierta, salvo que ellos se pusieran justo de frente a mi, ahi si me verian lo que yo estaba haciendo.

    Ella le rogó que se la metiera ya, no aguantaba mas, yo sentia lo mismo, solo que no habia quien me la metiera, me hubiera gustado no estar sola espiando.

    El la penetro y la bombeo bastante fuerte, de manera que se iba inclinando cada vez mas en el sofa, el la sostenia fuertemente de sus caderas para que no se le escapara, mientras ella gemia fuertemente, alcanzaba a ver sus senos en pleno bamboleo arriba y abajo, a un lado y al otro; ella misma se pellizcaba sus pezones, y le rogaba por mas, que no parara. El no perdia el ritmo, era bastante energico en sus estocadas, que se escuchaba fuertemente como se los estrellaba en su trasero.

    Los gemidos de ella me resultaron un poco molestos ya que eran muy fuertes haciendome pensar cuantas veces ya lo habian hecho en mi casa, y si alguien mas los habria escuchado, me queman! Vayan a pensar que soy yo.

    De repente el simplemente se la saco y le avento los mecos en la espalda, respirando fuertemente, inclinandose en su espalda, pellizcandole los senos.

    En ese momento pense en la retirada, apague el celular, y regrese a mi taller, me quede pensando que hacer, sentada frente al ventanal para verlos bajar y ellos me vieran, no les quedaria de otra que saber que no estaban solos y que los habia descubierto. Se me ocurrio llamarle a mi esposo y comentarle, todo, hasta lo del video, se le ocurrio que no dijera nada, solo le preguntara que como era que entro? y que si tiene llave me la devuelva.

    Los señoritos se tomaron su tiempo para bajar, bien bañaditos y como si nada, al momento en que me vieron el se quedo congelado, le dije, ya muy molesta, de nuevo, por que no me avisaste que vendrias?

    Como un bobo, me daba respuestas muy evasivas, y le dije que me dejara la llave, si necesitaba algo de la casa me llamara y yo le abriria.

    En fin, ellos ya no han regresado y mucho menos pedido permiso, para nada. Pero mi esposo y yo nos entretenemos de vez en cuando con el videito.

    Nosotros no tenemos hijos, pero supongo que algunos padres se han podido encontrar con situaciones parecidas, ¿Que han hecho?

    [email protected].

  • Mi primera vez como cornudo. Mi esposa se cogió a su jefe

    Mi primera vez como cornudo. Mi esposa se cogió a su jefe

    Hola, esta es mi primer historia la cual me anime a compartir después de haber hecho realidad una de las muchas fantasías que tenemos con mi esposa y gracias a la motivación que nos dio leer tantas historias aquí de cornudos e infidelidades y confesiones. Mi nombre en esta historia será camilo y el de mi esposa será Vanesa, tenemos 36 años de edad ambos, y 16 de relación. Como en toda pareja, a veces la monotonia opaca los deseos de sexo así que un dia sin pensarlo nos lanzamos a las fantasías pero no voy profundizar en otras. Hace un tiempo empecé a leer historias de esposas y esposos que hacían confesiones de infidelidades, esto me excitaba extrañamente, le compartía esas historias a mi esposa y ambos nos calentamos tanto que teníamos el mejor sexo, y así empezó nuestra curiosidad.

    Ella es enfermera en un hospital, muchas veces tenía que quedarse en la oficina sola con su jefe y me escribia diciendo que su jefe le coqueteaba y que se acordaba de las historias, eso me excitaba mucho así que le pedia que no le fuera indiferente. Así pasaron varias ocaciones donde hubieron miradas, coqueteo, rastrilleo y hasta besos y manoseo pero ella aun sentía nervios y huia de la escena, hasta que la semana pasada estaba yo esperándola en casa a eso de las 5 de la tarde, cuando me escribe y me dice: amor estoy asustada, estoy con mi jefe sola en la oficina y me pidió ayuda con un inventario, tengo miedo pero a la vez excitación; (confieso que una cosa es contarlo y otra es vivirlo, en otros tiempos creo que me habría hervido la sangre de la rabia, ahora me hervía pero de la excitación así que la lance a la candela y le dije que rompiera el hielo y que queria que se cogiera a su jefe para que llegara a casa a contarme esa rica historia), ella aún un poco nerviosa con ganas de salir de ahí corriendo pero a la vez arrecha con ganas de quedarse y yo por WhatsApp motivandola y con una arrechera en casa jalandome la verga. De un momento a otro me quedé hablando solo, no respondía mis mensajes y ufff eso fue súper excitante porque pense: ya se están comiendo, empecé a ver videos y a jalarme la verga mientras aparecía; al cabo de unos 40 minutos me escribio: amor te amo, estas loco, y un emoji de diablita, esas dos frases me pusieron a volar la imaginación así que le respondí: yo te amo más, llega pronto a casa que estoy tan arrecho que quiero cogerte como nunca. Ella muy sumisa no tardó 5 minutos, entro a la casa y me encontró en la cama desnudo con la verga templada. Se metió a la ducha y al salir lo primero que hice fue besarla tan apasionadamente que solo imaginaba como se la habían cogido de rico.

    Me dijo: amor ese man estaba que me cogia, tenia tantas ganas que me cogia el culo y me lo apretaba delicioso, relató;

    Entramos a un cuarto dentro de la oficina donde almacenan los medicamentos y empecé a tomar apuntes cuando vi que se paró y se fue a la puerta y le metió el seguro, el corazón se me aceleró y la sangre empezó a hervir, sentía nervios pero excitación, no sabía que hacer así que me pare y me fui hacia uno de los estantes a contar medicamentos cuando sentí que me cogio por detrás de la cintura y empezó a besarme el cuello sin mediar palabras, enseguida me calenté y empecé a mojarme. No le correspondí enseguida pero tampoco me le quite lo que le dio a entender que me podía hacer suya. Empezó a cogerme el culo y a restregarme su verga templadita, me levando la blusa y empezó a besarme la espalda, me tenía completamente arrecha, me metió la mano por debajo del pantalón y me manoseaba delicioso, tomó mi mano y la llevo a su verga así que no aguante las ganas de jalarsela, (irrumpí, como la tiene amor te gusto?), respondio: estaba rica, no muy grande pero gruesita, (me excitaba tanto escuchar a mi esposa que mientras me contaba su infidelidad, la manoseaba y la besaba como si se me fuera acabar). Continuó; me bajo el pantalón hasta las rodillas, yo llevaba puesto en cachetero blanco de encajes que antojaba a cualquiera, me lo bajó y empezó a besarme las nalgas mientras metía su mano en mi panocha, («Que por cierto, es lo que más me excita de mi esposa, tiene una hp panochota que me tapa la cara cuando me chupo ese gallito»). Continuó; me cogio la panocha y susurró ufff que cosota tan rica tienes, yo estaba inundada y tan caliente que bastó con que me tocara el gallito para hacerme venir, por un momento se apartó y se quedo quieto, voltee a mirar y se estaba poniendo el condón, al terminar de forrar su gruesa verga me recostó en un escritorio, me sobo esa cabecita en el gallito y busco la entrada, yo estaba tan mojadita que no hubo necesidad de lubricar y me la metió de una, me hizo ver luces, sentí esa verga gruesita dentro de mi cucota y tan rica que en ese momento solo queria que me envistiera y me diera nalgadas como me gusta, como a una puta. (Yo no paraba de jalarme la verga y de besar a mi esposa y chuparle esas tetas que tenía paraditas también de la excitación). Continuó, de pronto se quedó quieto y supuse que lo tenía en la punta, así quise darle tiempo pero estaba tan arrecha y queria verga, entonces no aguante y empece a moverle el culo de arriba hacia abajo sintiendo como esa verga se movía dentro de mi, para ese momento ya estaba echa una puta así que abrí mas las piernas y empecé que moverselo en círculos, lo que creo que causo su venida y aunque tenía condón senti como descargaba su leche dentro, entonces empezó a envestirme como quería por un corto pero rico tiempo, sus huevas golpeaban mi gallito mientras me penetraba fuerte y me cogia por la cintura, sentía esa verga tan rica que me hizo venir de nuevo con un delicioso gemido quedando recostada en el escritorio. Saco su verga y me dijo: ufffff flaca ud es muy fogosa. En ese momento sentí pena nuevamente, me voltee y no era capaz de mirarlo a los ojos, asi que me subí los cacheteros y el pantalón y salí corriendo con la panocha mojadita sin decir una sola palabra. Fue después de unos pocos minutos que recibí ese mensaje que decia: amor te amo, estas loco.

    No voy ahondar en como la cogi apenas termino de contarme ni alargar más la historia pero si puedo decirles que le hice hasta pa vender, le chupe ese gallito con unas hpts ganas, aún sentía el sabor del látex del condón en su rica panocha, la encendi a verga en el sofa de la sala en 4 dándole nalgadas fuertes dejando su culo rojito como a ella le gusta, me excito tanto esa historia que la hice venir unas 4 veces más. Sin lugar a dudas, es una de las experiencias más ricas y excitantes que he vivido con mi esposa. Estos últimos días le hago el amor tan rico recordando como la cogia otro hombre. Me confesó que queria volver a sentir esa verga pero en otras circunstancias, con más calma. Estamos esperando que se de la ocasion, Espero les guste y poderles contar una nueva historia.

  • Me violaron, tuve amantes y me sentí virgen con mi hombre

    Me violaron, tuve amantes y me sentí virgen con mi hombre

    Todo se desató cuando yo tenía 18 años, me faltaba poco para los 19.  Yo estaba durmiendo en mi cuarto, cuando de golpe una mano me tapó la boca con fuerza y me desperté. Cuando abrí los ojos vi que era mi padrastro, Juan, que me tapaba la boca y con la otra mano quitaba la sabana. Se puso sobre mí, corrió mi tanga y me penetro brutalmente. Yo era virgen, grite pero su mano impidió salir mi grito, me soltó y grite nuevamente pidiendo ayuda. Vi que en la puerta de mi habitación mi madre se masturbaba sonriendo y miraba todo. Los insulte a los gritos y me dio una trompada que me desmayo.

    Cuando reaccioné, estaba sola en mi habitación, como pude, totalmente dolorida y sangrando por la boca me levante como estaba, solo con la tanga y una remera. Tome mi bolso y me pude escapar de la casa. Corrí, una, dos cuadras. Caí en una esquina. Dios mandó que pase una patrulla. Me hablaban y yo no escuchaba. Tampoco hablaba, me subieron a la patrulla y ahí busque mi celular. Lo llame a mi tío Tono, hermano de mi padre, que murió cuando yo era chica, pero él siempre siguió presente en mi vida.

    “Tono ayudame” repetía y repetía. Uno de los oficiales tomo mi celular y me desmaye. Cuando desperté lo primero que vi fue a mi tío.

    – Tranquila, estás segura. Soy Tono mi amor. Estamos en el hospital de la fuerza. Te va a hablar Fernando, es médico y un amigo personal. Solo asentí con la cabeza.

    – Hola Silvia, soy Fernando. Soy Doctor. Conmigo está Marisa, también doctora. Entre los dos te vamos a revisar, estás herida.

    – Me violaron… Alcance a decir.

    – Lo sabemos. Tranquila preciosa. Tenes un suero puesto, y te vamos a pasar un relajante. Seguramente te vayas a dormir. Después hablamos tranquilos.

    Y me dormí tomada de la mano de mi tío. Desperté en una habitación, y Tono sostenía mi mano. A su lado una mujer.

    – Hola Sil. Estoy con vos. Ella es Carmen, una buena amiga. Me dijo guiñándome un ojo.

    – Hola. Dije.

    – No hables, ya vienen Fernando y Marisa, los médicos que te vieron. Asentí con la cabeza.

    – Hola Silvia, Soy Fernando y ella es Marisa. Te atendimos en la guardia.

    – Si me acuerdo algo. Me violaron. Dije.

    – Lo sabemos mi amor. Dijo Tono.

    – Fue Juan tío, y mamá se estaba masturbando en la puerta mirando. Dije.

    – Juan es el padrastro. Dijo Tono con la cara dura como piedra.

    – Silvia, te cuento. Por suerte no hay lesiones graves. Estás muy golpeada, fue muy violento. Tenes muchos hematomas en el cuerpo y especialmente en el pubis. La violación fue solamente vaginal. También tenías un corte en un labio, que ya cerramos. No te va a quedar cicatriz. Te pasamos antibióticos, por cualquier infección y la droga del día después, por las dudas. Recolectamos muestras de semen. Como Marisa y yo somos médicos legistas también, documentamos todo. Las muestras están preservadas. Si queres hacer la denuncia…

    – No, no quiero. Dije.

    – Entiendo. Igual esta todo guardado. Vas a quedar cuarenta y ocho horas internada, queremos controlar tu evolución por si aparecen otras lesiones o golpes, sobre todo en la cabeza. Dijo el médico.

    – Gracias.

    – Silvia, si queres hablar con un profesional, tenemos gente muy buena que puede ayudarte. Dijo la doctora.

    – No, no quiero hablar. Dije.

    – Bueno, pero no dudes en pedir ayuda.

    Se fueron de la habitación y nos quedamos Tono, Carmen y yo, obviamente. Les conté como fue todo. Mi tío me miraba imperturbable.

    – Ahora estas con nosotros. Yo tengo que ir a hacer un trámite pero Carmen se va a quedar con vos. No dudes en hablar con ella. Es como si fuera yo. Dijo.

    – Tío, por favor, no quiero volver a esa casa. No sé como voy a hacer, trabajaré para alquilar algo, pero no quiero volver.

    – Mi amor, de acá, vamos derecho a mi casa. Yo le prometí a tu padre que te iba a cuidar. Lamento no haber podido protegerte anoche, pero ahora… ahora vas a vivir con nosotros.

    – Te amo tío.

    Dos días después me dieron el alta, y como me lo dijo, me llevaron a su casa. Cuando llegué, tenía una habitación para mí. Y estaba toda mi ropa y absolutamente todas mis cosas. No faltaba nada. Una semana después, mientras cenabamos me dijo:

    – Silvia, voy a pedir a un juez ser tu tutor hasta que tengas 21 años. Ya hablé con él, es un amigo. En realidad, fuimos con Fernando y Marisa. No necesitamos que declares ni nada. Solo tengo que presentar el pedido y me nombra tu tutor. ¿Estás de acuerdo?

    – Sí, claro tío.

    Tiempo después me enteré que cuando fue a buscar mis cosas mi “madre” negó todo, lo insultó y le dijo que yo era una puta que se acostaba con cualquiera. Él pudo sacar mis cosas por la fuerza. Dos compañeros del grupo comando de la fuerza que lo acompañaron, declararon lo mismo que él, mi madre tratando de golpearlo, rodó por las escaleras y golpeo con la cara en los escalones, por eso el golpe en el ojo y la boca. A su pareja, tiempo después lo encontraron divagando por la calle, desnudo y empalado por un fierro. Al parecer lo habían violado varias veces.

    Mi tío me pagó la carrera. Yo no hablaba con nadie, cantidad de chicos me invitaron a salir, pero yo nunca accedí. Pero en el anteúltimo año, hice un click. Me di cuenta que los hombres querían estar conmigo. Y me decidí a usarlos.

    Te imaginas, que con 23 años, tenía el cuerpo que tengo ahora. Para ciertas materias, usaba ropa provocativa. Uno de mis profesores era Gerente en una empresa. Un día me invito a tomar un café. Fui. Se puso a tratar de levantarme y yo no hablaba. Hasta que por fin le dije: “Quiero un trabajar en tu empresa”

    Una semana después estaba trabajando. Solo tuve que acostarme una vez. Un par de meses después, en una reunión de la empresa, el Gerente General me invitó a salir. Acepte. Fui directa: “Quiero alquilar un departamento, allí nos podríamos ver dos veces por mes”. Y un mes después, dejaba la casa de mi tío. El tipo me pagaba el alquiler. Me recibí, con excelentes notas y me llamaron de otra empresa para entrevistarme.

    Fui, y el GG, era muy baboso. Me querían para subgerente de Sistemas. Para la entrevista tenía una camisa blanca y con un botón abierto más de lo necesario. El sueldo era el doble. Y me contrataron. Con el GG anterior me seguía viendo. Un mes después de estar trabajando, cuando terminamos una reunión el GG de donde trabajaba me invitó a cenar.

    El acuerdo fue mi tarjeta de crédito por acostarnos dos veces por mes. Tenía tarjeta y departamento pago. Estuve dos años trabajando y de otra empresa me llamaron para cubrir el puesto de Gerente de IT. La negociación fue directa con el dueño.

    – Le agradezco el ofrecimiento, pero tengo un muy buen trabajo, muy buen sueldo y además, fuera de contrato, un departamento y el pago de mi tarjeta de crédito. Le dije directamente.

    – Entiendo… Como le dije, necesito contratarla. Todo el mundo la recomienda como la mejor. Y el sueldo que le ofrecemos es casi el doble del actual.

    – Sí, pero quiero departamento y tarjeta cubierto. Es para mitigar el shock del cambio de trabajo. Dije.

    – Bien, la llamo en 48 horas.

    En realidad se tomó cuatro días. Fuimos a almorzar un sábado.

    – Silvia, mi mujer es quien maneja los números de la empresa. Por eso mucho margen no tengo. Pero yo tengo un departamento que ella no sabe, bien ubicado y muy bien amueblado. Me gustaría que lo viera. Sobre la tarjeta…

    – Vamos a verlo y después hablamos de la tarjeta.

    Terminamos de almorzar y fuimos. Es donde vivo ahora. Muy bien ubicado, en Palermo. Y hermoso, con todo lo necesario y más.

    – Me gusta. Dije.

    – Sobre la tarjeta…

    Tome la mano del tipo y fuimos a lo que sería mi habitación, el tipo abrió su bragueta y saco su pija.

    – Pongamos algo en claro. Puedo ser muy puta en la cama, pero no soy una puta barata para que haga eso. Dije.

    – Disculpame.

    Cuando terminamos de coger, tenía mi tarjeta cubierta. Podía dejar a los otros dos. Y con Rodrigo, solo me veo una vez por semana. El año pasado, puso el departamento a mi nombre. Y me paga la tarjeta, claro.

    Esa es mi historia y mi realidad Franco.

    – Wow, tremenda historia. Nunca lo hubiera imaginado.

    – Lo sé. Nadie. Y quise contártela porque me gustas, mucho me gustas. Y no quiero esconder cosas, soy frontal.

    – Lo sé y ahora lo demostras.

    – Nunca me atrajo ningún hombre, hasta que te conocí. Y me gustaría seguir conociéndote y viendo si podemos llegar a algo.

    – Eso es una trompada directa a la mandíbula. No es la primera vez que te invito a tomar algo, te das cuenta que me interesas, y mucho pero esto me descoloca totalmente.

    – Y lo entiendo. No te preocupes. Y entiendo que no quieras seguir hablando. Paguemos y vamos. Dije.

    – Hey, espera, no pongas palabras en mi boca que no dije. Quiero seguir hablando.

    – De acuerdo. Hablemos.

    – Primero, aflójate. A mí también me interesa conocerte más, y también llegar a algo. Supongo que vos seguirías viendo al dueño de la empresa…

    – Sí, hasta que decidamos que rumbo toma esto.

    – Entiendo, y yo también podría ver a otras chicas…

    – Te rompo la cara. Soy muy celosa, ya soy celosa de las chicas que te miran. Dije.

    – Ah… Vamos a otro lado. Dijo.

    – ¿A dónde?

    No dijo nada, solo me miró sonriendo, pagó la cuenta y subimos a su auto. Antes de arrancar me dio un beso increíble, me dejo totalmente excitada. Ese fue nuestro primer beso. Y vaya que beso. Nada que ver con los que me habían dado antes. Puso en marcha el auto y en diez minutos llegamos a su departamento. En realidad, un piso. No habló en todo el trayecto.

    Entramos, me ayudo a sacarme el saco y me dio otro beso impresionante. Me tomó de la mano y me llevo a su dormitorio. Entre besos muy tiernos y suaves, me fue desvistiendo y el quitándose la ropa. Nos acostamos y los besos no paraban yo estaba super excitada. Su boca empezó a recorrer mi cuerpo, mis hombros, mi cuello, mis pechos. Eran oleadas de placer que me invadían en cada beso, algo que nunca había sentido.

    Cuando chupó mi concha, pensé que me desmayaba. Su lengua me daba golpes en el clítoris, su boca lo succionaba, su lengua penetraba mi concha o su boca succionaba mis labios. El primer orgasmo fue maravilloso. Fue el mejor que hubiera tenido nunca. Me puso boca abajo y se acostó sobre mí, sentía su pija en mi culo. Grande y dura. Me besaba la nuca, los hombros. Allí tuve el segundo orgasmo y separé mis piernas, quería que se de cuenta que esperaba que me penetrara, pero no lo hizo.

    Recorrió mis espalda con su boca, dejando un rastro con su lengua rozando mi piel, justo hasta donde empieza el culo. Me hizo poner boca arriba y con su boca fue subiendo desde mi concha lentamente. En su camino, beso mis pezones con suavidad y luego los mordisqueo. Yo ya estaba con las piernas un poco levantadas para recibirlo.

    Me penetró lenta y suavemente. Cuando sentí que la cabeza había me había penetrado, sentí que algo se desgarraba y di un grito de dolor. Él se sorprendió y se detuvo. Le pedí que siga. No sentía dolor, solo placer. Entraba y salía con fuerza pero sin violencia, me agarre con las uñas de su espalda, sentía que en cualquier momento vendría otro orgasmo y así fue. Cuando sentí que llenaba mi concha con su semen, tuve un orgasmo tremendo, único, algo que nunca había sentido. Me aferre a él con todo. Tenía los ojos llenos de lágrimas.

    Me dio un beso infernal y no lo dejé mover por varios minutos.

    – ¿Estás bien? Me preguntó.

    – Muy bien, genial.

    – Me alegro mucho.

    Era domingo por la tarde. Nos quedamos abrazados en la cama hasta el anochecer, casi sin hablar.

    – Ya es hora. Dije.

    – Quedate a dormir. Dijo Franco.

    – No tengo ropa y mañana tengo que ir a trabajar.

    – Estamos solos, con la camisa sobra. Y mañana nos bañamos juntos y te llevo temprano a tu departamento.

    – ¿Estás seguro? Le pregunté

    – Muy.

    Me sorprendió haciendo la cena, muy rica por cierto. Tomamos vino, y después, un café y un whisky en un sillón del living. De nosotros no volvimos a hablar en toda la noche.

    – ¿Te jode que tenga dos hijos, una mujercita y un varón? Me preguntó.

    – No, para nada. No tengo experiencia con chicos, pero todo se aprende. Dije.

    – Son buenos chicos, Milena tiene 14 y Pancho 12. Los adoro. Este fin de semana estuvieron con la madre.

    Me contó de su relación con la madre, con los chicos, el viaje que tenían planeado y nos fuimos a acostar. Nos abrazamos y nos dormimos. Cuando nos despertamos fuimos a ducharnos y bajo la ducha nos besamos e hicimos el amor como dos adolescentes. Desayunamos y me llevo a mi departamento.

    Cuando llegue a la empresa, fui directo a hablar con el dueño.

    – Buen día Rodrigo. Lo saludé

    – Buen día Silvia. ¿Qué pasa? Tu cara me dice que no son buenas noticias.

    – Renuncio Rodrigo. Me voy de la empresa.

    – ¿Cómo? ¿Tenes otro trabajo, en otra empresa?

    – No. Estoy enamorada. Hace un tiempo conocí a un hombre, me enamoré, y el fin de semana decidimos darnos una oportunidad, conocernos y ver si podemos avanzar en una relación. Y no quiero serle infiel. No puedo empezar a pensar en una relación teniendo un affeire con vos. No sería honesta. Aunque él sabe lo nuestro.

    – ¿Por qué no me sorprende tu forma de actuar? Sabía que este momento iba a llegar. Lo esperaba. Y sinceramente, me alegro mucho. Sos una mujer muy joven, tremendamente hermosa e inteligente. Mereces un hombre a tu lado, un hombre que cuide de vos. Te felicito por la decisión de cortar conmigo. ¿Podemos quedar como amigos?

    – Claro, pero sin derecho a roce. Dije sonriendo.

    – Por supuesto. Solo cambiaremos de lugar las charlas. Y quiero que sigan, y que sean en esta oficina. No acepto tu renuncia. Te quedas trabajando. Y ni pienses que vas a tener problemas conmigo.

    – Gracias Rodrigo. No me defraudas, siempre supe que eras un buen tipo. Me tomo el día, ¿Te molesta?

    – Para nada. Nos vemos mañana.

    Salí de la empresa y subí a mi auto. Lo llamé a Franco.

    – Hola, soy yo.

    – Hola, ¿Pasa algo?

    – No, tranquilo. ¿Puedo pasar a verte ahora?

    – Claro, veni.

    Cuando la secretaria me hizo pasar, él se levantó para saludarme con un beso.

    – No quiero sacarte mucho tiempo. Vine a contarte que hablé con Rodrigo, el dueño de la empresa. Le dije que se terminó nuestro asunto. Que no quería ser más su amante. Le explique por qué. En realidad, renuncié, pero no quiere que renuncia. Me dijo cosas muy lindas. Como que esperaba esta noticia.

    – ¿Por qué lo hiciste?

    – ¿Vos pensas que después de como me hiciste el amor ayer, yo puedo estar con otro hombre? Imposible. Lo que sentí ayer es demasiado fuerte como para ofenderte estando con otro hombre. No puedo Franco.

    – Te amo. Y te agradezco la honestidad que tenes.

    – Yo también te amo. Y gracias por hacerme descubrir que es hacer el amor. Ah, viste que ayer me quejé cuando me penetraste, pues, sentí que estaba perdiendo la virginidad, hasta sentí dolor. Ahí me di cuenta que te amo, que quiero ser tu mujer.

    Me dio un beso tremendo. Llamó a la secretaria para que venga a su oficina.

    – Brenda, te presento a Silvia, mi novia.

    – Un gusto señorita.

    – Igualmente Brenda.

    – Brenda, me voy. No vuelvo hasta mañana.

    – ¿Lo encuentro en el celular?

    – Brenda, si me encontras, y no es algo tipo que dejo de girar el planeta…

    – Si, ya sé, me echa. Dijo ella riendo.

    – Correcto. Hasta mañana.

    Fuimos a su departamento en los dos autos, subimos y nos tiramos en la cama a hacer el amor como dos locos. Más tarde, fuimos a buscar algo de ropa a mi departamento. Desde esa tarde vivimos juntos.

  • Mi primera vez en la oficina

    Mi primera vez en la oficina

    Empecé a trabajar mientras aún estudiaba. Había terminado mi relación con mi tío José Antonio. Me había acostumbrado a su apoyo económico y necesitaba el dinero. Una amiga me recomendó para trabajar en la empresa de su papá. Era una pequeña distribuidora de alimentos. Su papá necesitaba una asistente administrativa y como yo estudiaba administración de empresas, tenía las condiciones para el puesto.

    Conocía al papá de mi amiga. Un señor gordito y calvo, muy gracioso y amable. Me hizo una breve entrevista y me describió las obligaciones del puesto: registrar compras y ventas en el sistema era lo principal; además de realizar las compras para la oficina misma: útiles de oficina y aseo, además de coordinar la limpieza y seguridad de la oficina y almacén. No me pareció algo muy complicado y acepté.

    Empecé a trabajar al día siguiente de mi entrevista y en unas dos semanas ya dominaba las funciones del puesto. Me iba bien y el señor Francisco (mi jefe) estaba muy contento.

    Cómo estudiaba, mis horarios eran variados, por la mañana, tarde o noche, para no afectar mis clases. Dos días a la semana entraba a trabajar a las 5 pm y me retiraba hacia las 10 pm. Me quedaba cerca de casa en bus y no había mayor problema. Los días que me quedaba hasta tarde usualmente ya sólo estaba el señor de seguridad. Cuando empezaba muy temprano por la mañana, también la señora de limpieza.

    Después de un mes de trabajo, ya tenía una cierta confianza con el señor de seguridad. Era un hombre de unos 40 años, moreno y vigoroso. No me parecía feo y en cierta medida podía decir que me resultaba hasta atractivo.

    Cuando cumplí un mes de trabajo, el vigilante me llevó una porción de torta de chocolate. Me sorprendió y le pregunté el porqué del presente. Me dijo “cumple un mes de trabajo señorita”, recién cuando me lo mencionó me di cuenta de la fecha. Me sentí muy halagada y le agradecí con mucha alegría, me paré de mi silla de trabajo y lo abracé. Conversamos unos minutos y se retiró.

    A partir de ese momento conversábamos unos minutos cada vez que me tocaba trabajar de noche. Cuando cumplí dos meses en el trabajo, me regaló otra porción de torta, se lo agradecí mucho y le di, además del abrazo, un beso en la mejilla que por casualidad cayó muy cerca de sus labios.

    Cuando pensaba en el tema me resultaba claro que no me enamoraría de él. Era casado, tenía hijos y, además, era el vigilante. Pero me resultaba atractivo (no guapo) y más de una vez comencé a tener algunas fantasías en torno a él y la oficina.

    Una noche llegué muy excitada a la oficina. En un par de días o quizás tres me empezaba mi período menstrual y siempre los días previos ando más calentona que lo normal. Justo había peleado con mi novio y no tenía forma de calmar mis ganas. Igual tenía que ir a trabajar. No podía justificarme diciendo “estoy calentona y necesito relajarme”. Es más, pensé que en el trabajo encontraría olvido a mi calentura.

    Llegué, saludé amablemente a Francisco. Empecé a trabajar. Todavía había algunos compañeros cerrando sus temas, pero a las 7 pm me quedé sola. Hacia las 8 pm me provocó ir al baño. Como era una empresa pequeña, había uno sólo para hombres y mujeres. Entré al baño y se me olvidó (hasta ahora pienso que fue adrede sin querer) ponerle seguro a la puerta.

    En el baño me bajé el pantalón y la tanga. Me senté en el inodoro y tras orinar empecé a tocarme. Estaba calentona y decidí correrme allí mismo, para así salir y continuar tranquilamente con el trabajo. Tenía ya dos dedos dentro cuando la puerta se abrió y Francisco entró rápidamente al baño.

    Me vio sentada sobre el inodoro, recostada hacia atrás y con dos dedos dentro. Fue todo tan rápido que por la sorpresa me quedé como paralizada. Ver una escena así de caliente y estando solos los dos, despertó en Francisco el mayor de los morbos. Luego me dijo que ya me deseaba, pero siendo “una señorita joven”, nunca había imaginado llegaría a pasar algo así.

    Si decirme nada, se desabrochó el pantalón. Yo ya había sacado los dedos de mi vagina, pero seguía sentada sobre el inodoro. Luego de desabrochárselo, se lo bajo junto con su bóxer. Quedo al descubierto un pene dormido pero muy grande. Siendo tan moreno, tenía que tener ancestros negros y su pene era evidencia contundente de su herencia.

    Se acercó. Yo seguía sentada. Sin decir palabras, con sus manos empujo suavemente mi cabeza hacia su pene. Así caliente como seguía empecé a mamársela. Demoró un par de minutos o algo en ponerse completamente dura. Pero cuando estuvo totalmente erecta, vaya mástil que tenía. Me excite muchísimo de tenerla en mi boca. Para ser sincera, una parte de ella en mi boca, pues no entraba todo.

    Estaba a mil. Él también ya. Con la mano lo empujé un poco. Me levanté, bajé la tapa del inodoro y me arrodillé sobre él, de espaldas a Francisco. Él se colocó detrás de mí, me empujó hacia adelante y acomodó con su mano derecha su pene en mi vagina. Sentí como empezaba a entrar en mi coño demasiado húmedo. Sentí como ese mástil negro me iba rompiendo toda.

    En quizás 2 minutos me vine, chorreé sobre el pene de Francisco. Pensé que me había orinado, pero solo fueron mis flujos. Él se excito muchísimo, cogió mi cabello y comenzó a jalármelo mientras me seguía perforando violentamente. En pocos minutos volví a llegar, estaba loca, como sabía no había nadie más en el local gritaba, casi aullaba de placer.

    Se separó de mí. Me dijo “Marta ahora cabalgas”. Me puse de pie. Se sentó sobre el inodoro. En esa posición su pene me parecía gigantesco, quizás el efecto óptico de la luz tenue del baño o mi propia excitación. Me monté sobre él, mirándolo. Empecé a besarlo y él a besarme. En esa posición sentía que toda su verga me entraba. Cuando comencé a agitarme para el tercer orgasmo, él se empezó a acelerar también. Llegamos ambos juntos con un beso intenso.

    Cuando él llegó, noté su turbación. Le dije tranquilo, estuvo perfecto. Pero su preocupación era haberme embarazado “señorita no la embarazaré” me dijo. Me sonreí y le dije que en dos o tres días venía mi período y que esté tranquilo. Se subió el pantalón y se fue agradeciéndome.

    A los dos días volví para mi turno de noche. Ni bien estuve sola se me acercó y me preguntó ¿señorita, le vino su periodo? Le respondí que sí (no era cierto, me llegó al día siguiente).

    Trabajé en esa empresa más de tres años, cogí con Francisco con cierta frecuencia. Tuve algunos novios en ese tiempo, pero ninguno con un pene tan grande.

  • Infidelidad consentida

    Infidelidad consentida

    Saludos,  nuevamente les envío un relato más soy Fanny maestra de inglés en una institución educativa de nivel preparatoria ubicada por calzada de Tlalpan CDMX, de 50 años 1.50 de estatura, pecho 36C con los estragos que dejan los embarazos estrías y un poco de abdomen, piernas y nalgas aún firmes, casada y con permiso de Roberto mi esposo y cómplice de aventuras.

    Después de la aventura desvirgando a tres jóvenes en mi relato anterior les cuento lo que pasó días después.

    Regresamos a clases para iniciar un nuevo ciclo, y en el pasillo hacia las oficinas administrativas me encontré con Adrián, me ruborice un poco al saludarnos, fue a realizar unos trámites de documentos para inscribirse en una universidad del estado de Puebla, pues la compañía en qué trabaja su padre lo asignó a una sucursal de ese estado, conversamos un poco y nos despedimos por si ya no nos veíamos

    Terminando las clases me dirigí hacia el estacionamiento y volví a coincidir con Adrián pues lo habían tardado por qué el director no se encontraba y debía firmar el documento que solicit, me pidió un aventon a una estación del metro a lo que accedí, llegando al estacionamiento de autoservicio donde acostumbro estacionar mi auto lo abordamos y antes de iniciar la marcha conversamos sobre la tarde anterior donde me dieron coger con el y sus dos amigos, comentando que solo de recordarlo se hacía unas ricas pajas, la plática logró excitarnos, le dije que si tenía tiempo le podría enseñar algunas cosas más para satisfacer a una mujer, dijo de inmediato que sí, arranque el auto y nos dirigimos a una farmacia para comprar un lubricante y después a un hotel de los tantos que hay en Tlalpan, en el camino le pedí que con discreción tocara mis piernas y mi vagina que ya estaba muy húmeda, yo a su vez le fuí tocando su pene que pedía salir de la bragueta.

    Llegamos al hotel y en el garaje por ser entre semana y la hora temprana, había pocos autos así que aproveché para darnos un buen faje antes de ir a la recepción, este preámbulo fue el inicio de la enseñanza pues le pedí que me besara metiendo su lengua en mi boca y tocara la mía, a su vez con una de sus manos tocará mis pechos y con la otra acariciara mis piernas y sobara mi vagina, mientras yo abrí su bragueta para deslizar mi mano para sacar su miembro y pajearlo suspiraba excitado, nos hubiéramos seguido pero paramos cuando nos tocó en el vidrio una de las empleadas para preguntar si entraríamos al hotel, medio arreglamos nuestro aspecto y nos salimos hacia la recepción, a el lo vieron muy chico así que le pidieron una identificación para ver si era mayor de edad, afortunadamente contaba con su INE, y nos asignaron la habitación en la primer planta, nos subimos por la escalera, en el corredor lo abracé y le pedí que sobara mis nalgas para seguir excitándolo.

    Entramos a la habitación y le pedí que se pusiera atrás de mi para que besara mi cuello y atrás de las orejas que esto a cualquier chica le excita, que con sus manos inexpertas recorriera mis senos y mi entrepierna y restregarse su verga en mis nalgas, causando una sensación sumamente caliente, bajo el cierre trasero de mi vestido, di vuelta para que pudiera sacarlo dejándome solo con el brasier, la pantaleta y las pantimedias, me colgué de su cuello y lo bese con pasión, desabroche su camisa y cinturón para quitarle la ropa dejándolo completamente desnudo, besé su pecho lamí sus tetillas y vientre, bajando hasta quedar hincada frente a su verga bien parada y palpitando entre mis manos, recorrí con mi boca todo el tronco hasta la cabeza y la metí hasta donde pude en mi boca subiendo y bajando lentamente para no hacerlo venir tan rápido, poco después me levanté y lo tiré en la cama para poner mi vagina en su cara ordenándole que me la mamara como lo hizo la vez anterior dirigió su lengua inexperta hacia el clítoris dándome una buena mamada vaginal o cunnilingus mientras yo me acomodé para mamar esa verga casi virgen en un perfecto 69 fue tanta la excitación que tuve un gran orgasmo acelerando la entrada y salida de su verga en mi boca que también soltó un gran chorro de leche que trague saboreando hasta la última gota, diferente en sabor a las otras que he probado tal vez por ser tan joven, nos separamos un momento para reponernos me acosté junto a el para seguir besándolo y acariciando su cuerpo al igual que el hacía conmigo, me decía al oído que era maravillosa, una gran maestra sexual, y yo le decía que todavía faltaba más, se repuso muy rápido y una vez que la tuvo parada de nuevo le dije que le iba enseñar a coger en diferentes posiciones que esto le iba a encantar.

    Empezamos a coger de misionero, abrí mis piernas para que el se colocará en medio con mi mano le puse lubricante en la verga y la dirigí a la entrada de mi vagina entró suavecito y le pedí que lo metiera y sacará despacio para que sintiera como apretaba mis paredes vaginales y disfrutara cada momento, puse sus manos en mis pechos y yo puse las mias en sus caderas para controlar su ritmo, después de un rato le dije que cambiaría de posición puse mis piernas en sus hombros, antes de meterlo nuevamente le pedí que se deleitara viendo como había abierto mi vagina con su pitote y que viera lo cerrado de mi culo que en poco tiempo también lo abriría, vi como brillaron sus ojos de lujuria y ansiedad, le pedí que me lo volviera a meter despacio y sin prisa, tiempo despues después me puse en la orilla de la cama para que me diera en la posición de chivito al precipicio, jadeabamos de placer con cada embestida, me volví a acomodar boca abajo abri mis piernas y me dio en la posición de la carretilla tomando mis piernas y empujar su verga hacia mi vagina, por último me puse en cuatro o de perrito, ambos ya estábamos necesitando venirnos así que en esa posición le pedí que acelerará su mete y saca provocando en mi un orgasmo intenso seguido de otro más para después recibir su ración de leche tibia dentro de mi, todo esto entre jadeos y gritos de placer de ambos, nos tiramos nuevamente a descansar de esa buena cogida, le pregunté si aguantaba otro más para que me hiciera un anal, y me respondió que ni loco se lo perdería, así que a revivir al amigo con una buena mamada y puñeta al mismo tiempo, una vez que la volvió a tener bien parada apliqué lubricante en su verga y en mi ano me puse boca arriba frente a él y puse una almohada en mi cadera para facilitar la culeada, le pedí que lo introdujera la verga poco a poco y poder disfrutar cada centímetro y así lo hizo hasta tenerlo todo adentro dándome un placer enorme, le pedí que se moviera metiéndolo y sacándolo despacio para no lastimarme, no aguantamos mucho pues ambos nos venimos y fue un enorme placer recibir su leche dentro de mi culo que me provocó una serie de orgasmo uno tras otro.

    Me soltó y quedamos tendidos uno al lado del otro, descansamos platicando lo satisfactorio de esta experiencia, me volvió a agradecer la enseñanza sexual y la paciencia, le dije que yo también agradecía su voluntad de estar con una persona mayor y permitirme disfrutar de sus primeros encuentros sexuales así como de su cuerpo y juventud, me dió nuevamente un beso apasionado, nos bañamos para preparar la salida del hotel, nos vestimos y arreglamos la cabellera.

    Bajamos al garaje del hotel para abordar el auto, lo lleve a la estación del metro más cercana y nos despedimos con otro beso.

    Llegué a casa y Roberto ya había llegado de trabajar, me preguntó si todo estaba bien, le dije que sí y le conté la aventura con Adrián, que no le avisé porque las cosas se dieron sin querer y además por lo excitante del momento me olvidé de todo, solo movió la cabeza y me dio un tierno beso.

    Espero les haya gustado, hasta la próxima.

  • Sexo con un amigo

    Sexo con un amigo

    Una noche vinieron unos amigos a cenar a casa, dos chicos colegas de mi marido, la cena estuvo bien, risas, alcohol, y miradas entre uno de los chicos y yo, estaba claro, y no solo desde esa noche, que había una atracción entre los dos, nos mirábamos y nos desnudábamos con la mirada, no era la primera vez que yo me imaginaba teniendo sexo con él.

    Terminamos de cenar y habíamos bebido, el efecto del alcohol nos hizo empezar a tontear, a jugar a juegos inimaginables, Uno de los juegos era que se tenían que poner mi ropa interior, el conjunto que él eligiera, fuimos a la habitación, y con un par eligió un sujetador y un tanga trasparente, madre mía, tenía un pene enorme, no pude evitar que mi mirada fuera directamente allí. Al momento sus manos empezaron a recorrer mi espalda y me acercaban a él, mi piel se erizaba cuando me acariciaba, nuestras bocas se encontraron, y comenzamos a besarnos, acariciarnos, su mano bajó y se encontró con mi sexo, ya húmedo, esperándole. Nos tumbamos en la cama, nuestras lenguas recorrieron nuestros cuerpos desnudos, sin importarnos que en el comedor estaban mi marido y nuestro otro amigo, en ese momento solo estábamos los dos, disfrutando lo que queríamos, que nuestros cuerpos se encontraran… Con la incertidumbre de que en cualquier momento se abriera la puerta de la habitación y nos descubrieran, o se unieran…

    No quiero decir que no, pero el momento de la penetración me daba miedo, la tiene enorme, fue una mezcla de dolor y de placer indescriptible, me hizo gozar de placer, sabía cómo hacerlo, momentos de sexo dulce, momentos de sexo salvaje, fue brutal. El momento del clímax, corriéndonos a la vez, sintiendo su semen dentro de mí, terminando de correrse encima de mí, besándonos, fue impresionante.

    Después cuando se fueron, volví a tener sexo con mi marido y le dejé caer lo que había pasado, volví a tener otro orgasmo.

    Hubo algún encuentro más entre nosotros, la atracción era brutal, nos buscábamos con la mirada cada vez que nos veíamos, se notaba que nos gustábamos y mucho.

    Nunca había tenido la necesidad de hacerlo, pero que pillara a mi marido liado con otra persona, me hizo preguntarme que porqué yo no, porqué no podía sentir lo que sentí con otra persona.

    Ahora mi marido y yo disfrutamos mucho más de nuestros encuentros sexuales, lo disfrutamos y los orgasmos son… simplemente alucinantes.

  • De villano a héroe: Por el culo de Karla

    De villano a héroe: Por el culo de Karla

    Hace algunos años les compartí un relato que titulé “Madre e hijas: los tres postres”. El relato es basado en la experiencia que viví con Ana, la madre de Angie y Karla. Resulta que ese día que follaba con esta mujer que en esa época le calculaba unos 45 a 48 años descubría al entrar a la sala de su casa que era la madre de Angie, una chica a quien me había follado unos tres años antes cuando ella tenía algunos 20 a 22 años. La situación se volvía más extraordinaria cuando meses después descubría que Ana era también la madre de Karla, a quien me había follado unos meses antes cuando esta chica tan solo tenía 18 años.

    Con Ana, la madre, solo follamos en esa ocasión, pues esa misma noche su hija Angie me había confrontado por teléfono y supe que se había dado cuenta que era yo quien le estaba sacando los gemidos escandalosos a su madre en esa noche de placer. Creo que eventualmente todas se dieron cuenta que a todas ellas me las había follado y también creo que Ana, la madre, hubiese seguido follando conmigo, pues creo no le importaba y me hizo saber en su momento que todas eran ya adultas y se me volvía a insinuar al punto que siguió enviándome fotos y videos provocativos y en varios de ellos se mostraba en tangas masturbándose. La señora Ana era muy directa y hambrienta de sexo, que no me sorprendería saber que no solo a mi se me insinuaba, creo que lo hacía con cualquiera que tuviese un palo para darle.

    Este relato involucra de nuevo a esta familia y en cierto punto me involucra a mí, pero el protagonista en realidad es un chico que ahora tiene unos 30 años y lleva por nombre Eddy. Resulta que un día lo invité a tomarnos unas cervezas en un lugar donde hacen Karaoke y veo que Eddy se dirigí a la mesa donde está la señora Ana y su hija menor Karla. Veo que las saluda y luego regresa a nuestra mesa y me dice algo así como que fuese un malestar con esta mujer Ana:

    – ¡Que vieja para caerme en los huevos! – me dijo.

    – Pero si fuiste tú el que se fue a saludarlas.

    – Lo que pasa es que tengo algo aquí en la cabeza… una espina que me la quiero sacar y hundírsela a esa mujer donde más le duela.

    – ¿Y que te hizo esa mujer para crear tanto odio?

    – ¡No… olvídelo! Mejor, vivamos el momento.

    Eventualmente me contó con la promesa de que nadie más lo supiera, pues era algo que Eddy llevaba en su pecho y que tarde o temprano debería desahogarlo. Le di mi promesa y también le dije que estaba dispuesto a ayudarlo. La verdad que ya para ese tiempo Ana no me sentaba muy bien a mí tampoco. Son de ese tipo de personas que les gusta presumir y si pueden, pasar por sobre los demás sin pensarlo dos veces, aunque por lo que me decía Eddy, son también de las que ponen la carita de santos todos los domingos por la mañana cuando asisten a sus iglesias.

    Lo que incomodaba a Eddy era una experiencia que tuvo con Ana y un sobrino de esta quien es homosexual. Resulta que Eddy a pesar de que es menor por más de un par décadas que Ana, una buena noche de fin de año con algunos tragos de más esta mujer lo sedujo y se va a la cama con Eddy donde él recuerda haberle dado una buena culeada. Eso lo recordaba claramente aunque sabía que estaba un poco tomado. Luego dice tener como una laguna mental y el siguiente día, en un nuevo año, despierta con el sobrino de esta mujer completamente desnudo en la misma cama. Eddy se da cuenta que aquello no era producto de una borrachera, más bien él cree que algo les echaron a los tragos que lo pusieron en esa condición. El coraje y que consumía a Eddy era que este muchacho homosexual se lo había cogido, pues al despertar sintió mojadas las nalgas de lo que el cree era semen. Pensó en cierto momento violar a Karla a la fuerza o drogarla a como él pensó la madre o el sobrino habían hecho con él.

    Eddy me contó ese día que había resuelto en conquistar a Karla y hacerle saber a la madre que se estaba culeando a su hija. Quería filmar aquel evento y mandarle un video a Ana y que ella viera como se cogía a su hija. La verdad que Eddy no tenía muchas probabilidades de conquistar a Karla, pues ni económica ni físicamente creía que llenaba las expectativas de esta mujer que tienen buena condición social y que buscan de esos buenos prospectos para su compañía como abogados o médicos y Eddy en ese tiempo solo era el asistente del gerente del restaurante de mi hermana. Físicamente no era muy despreciable, pues tenía un rostro juvenil agradable, pero algo llenito sin ponerle ese adjetivo de gordo.

    En varias ocasiones Eddy me hizo esa misma plática y podía sentir esa vibra de la venganza cada vez que recordaba aquel acontecimiento. Una vez que hablábamos de ese tema y con unos cuantos whiskeys servidos le dije a Eddy que con toda seguridad ese día de su venganza había llegado:

    – Eddy, prométeme que solo tú y yo sabremos esto. Te voy a proveer algo que creo harán que Karla se vea obligada a coger contigo.

    – ¿De qué habla?

    – Te voy a dar unas fotos, pero quiero que seas firme en lo que le vas a decir a Karla… que ella sepa que esto va en serio. Ella debe sentir miedo o te puede meter a ti en problemas y si tú abres la boca, hasta yo puedo crearme problemas.

    – No… no se preocupe de eso. Yo nunca lo involucraría en nada.

    La primera vez que me follé a Karla, esa noche se puso tan intoxicada que le tomé varias fotografías desnuda y donde ella se puede apreciar que esta bajo los efectos del alcohol. Fotos muy comprometedoras, pero que Karla con toda seguridad no recordaba, pues el siguiente día se ha despertado, se ha bañado y ha partido para su casa bien follada por cada orificio donde cabe una verga. Eddy no lo podía creer que me la había follado, puesto que Karla solo tenía 18 y yo rondaba mis 46 años. Quedó sorprendido cuando miró a Karla en una de esas fotos mamándome la verga y en otras donde esta chica aparecía con el culo bien abierto. Le dije cuales fotos le enviaría y que es lo que él tenía que decirle a Karla.

    En ese mismo momento le envió un texto con las fotos y ambos quedamos con la incertidumbre a la expectativa de cuál sería su respuesta, pues Eddy le amenazaba con difundir aquellas fotos por la internet y se las haría llegar a sus más íntimos amigos y familiares. Karla tuvo que haberlo pensado cuidadosamente, pues no contestó inmediatamente y cuando lo hizo dos horas después, Eddy me comunicaba que la bella Karla le reprochaba su comportamiento y negaba ser ella la de las fotos. Le dije a Eddy que le enviara la fotografía donde ella me esta mamando la verga y ahí se le miran un par de lunares en su mejía. Eddy había editado la foto, para que solo saliera mi verga y no el torso el cual ella podría reconocer. Creo que Karla supo y recordó a quien le mamaba la verga, pero nunca me confronto a mí. Igual que la primera vez, ella negó ser ella y le dijo a Eddy que se fuera a la mierda y que publicara las fotos a la red.

    En ese momento creo que Karla bloqueó el teléfono de Eddy, pero este estaba determinado en llevar a cabo ese plan. El siguiente día le di dos videos de la madre de Karla, la distinguida y respetada señora Ana, donde aparece en solo tangas masturbándose. El video es tan claro que Karla no puede negar que sea su madre y Eddy ha ido a comprar uno de esos teléfonos que regularmente son para servicios temporales y de nuevo le envía otras fotos y los videos de su mamá. Creo que Karla estaba dispuesta a que la expusieran a ella, pero otra cosa era sentir la vergüenza de ver a su madre expuesta en un video masturbándose e insertándose juguetitos. Eso creo que puso a Karla contra la pared y fue cuando accedió:

    – ¿Qué es lo que quieres?

    – Follarte el culo. -le contestó Eddy.

    – ¿Cómo sé que no vas a divulgar todo eso?

    – Tendrás que confiar en mi… no tienes otra garantía.

    – Está bien… ¿dónde te veo?

    – Mañana a las 7 de la noche en el motel St. George.

    – Mañana no es posible… tengo algunas cosas que hacer.

    – Pues has tiempo o tu madre será la siguiente que mirará tus fotos y luego tus tías.

    – ¡Está bien Eddy! Mañana a las 7 en el motel.

    Al igual que Eddy me sentía ansioso de ese momento, pues también podría Karla crearnos una trampa o no sabíamos que realmente pasaría. Le dije a Eddy que me llamara tan pronto todo aquello se diera. Eddy llegó al cuarto del motel e instaló la cámara del teléfono para filmar la escena y como tenía otro celular, también filmo algunos acercamientos. Tan pronto se consumó todo aquello, Eddy me habló por teléfono y me envió los videos.

    Primeramente se mira a Eddy acomodarse y en una breve espera de unos tres minutos cuando Karla toca la puerta. Se ve entrar a Karla, quien va vestida con un pantalón jean que permite ver ese bonito y redondo trasero que tiene. Parece que los años y las cogidas que le han dado en el tiempo le han sentado bien, que tal parece que sus glúteos se hayan transformado en unos mucho más llamativos que cuando yo me la cogí a sus 18 años. Llevaba una blusa color rosa y por esos días se había pintado el cabello de trigueña, pues su color natural es negro. Karla quizá mide 1:65 metros y tiene un peso de unas 130 libras, se podría considerar una chica esbelta, de pechos pequeños y que lo que más le sobresalía era ese redondo y rico trasero. Su rostro es uno muy atractivo y tiene esos dos lunares en su mejía que a mí me parecían se le miraban muy sensuales. Definitivamente Karla era una chica muy bonita, pero también un tanto engreída con gente que ella consideraba no estaba al porte de ella.

    Al principio se escucha una conversación en la cual Karla quiere saber porque Eddy esta haciendo esto y como ha obtenido esas fotos. Eddy afortunadamente no pierde el control y quiere demostrar que él está determinado a conllevar lo que ya le ha comunicado a Karla y se escucha que le demanda: – Desvístete… no he venido aquí a darte explicaciones. – Se mira que Karla hace una cara de resignación y se somete a los pedidos de Eddy. Se quita su blusa rosada, se baja el pantalón jean y se mira que lleva un brasier blanco y unos bikinis color negro. Creo que nunca Eddy imaginó tener a esta bella mujer ante él en ese proceso de desnudarse. Eddy le recuerda, que quiere que Karla se quite todo y esta pone su brasier y bikini negro sobre el tocador y se mira a Karla completamente desnuda mientras Eddy comienza a quitarse su ropa.

    Eddy parece estar de la misma medida que Karla en altura, pero este sí que quizá le dobla en peso. Es de cuerpo rollizo, brazos y piernas gruesas, espalda ancha y así desnudo si se le nota un poco de pansa, aunque no es muy exagerada. Desde el primer video que viene de esa cámara que ha puesto en algún tocador se mira que Eddy toma su celular y le pide a Karla a que le de una mamada. Karla se opone a que la filme sin quizá saber que ya la otra cámara a filmado cuando se ha desnudado. Este le repite a que se la mame y ya en el otro video se mira a Karla mamándole la verga a Eddy. Al principio Eddy debió haber estado tenso o nervioso y su verga se mostraba flácida en su estado pasivo. De esa manera Karla a comenzado a mamarla y en los segundos se mira como la verga de Eddy toma volumen y si quizá llega a los doce o quince centímetros, esta es de buen grosor. Pasa mamándole la verga a Eddy unos diez minutos y luego le dice a Karla que se ponga de perrito, que le va abrir el culo. Karla se somete y le pone el ojete a Eddy a su disposición. Él le pide que lo voltee a ver, pues creo que quiere que la persona que vea el video no tenga duda de quien es el rostro de la chica que se esta culeando. Le hace una toma total al cuerpo y luego hace acercamientos al rostro de Karla y luego al ojete de esta. Le hizo tal acercamiento que hasta los diminutos vellos del culo de Karla se miraban gruesos en esas tomas.

    Eddy no le dilató en nada el culo a esta linda mujer. Se fue directo con su glande y solo se vio que le envió una escupida al ojete de Karla y se dispuso a perforarlo. Con cierto esfuerzo comenzó a entrar mientras Karla se escuchaba que gemía y le decía que parara, que le dolía. Eddy solo se escucha que le dice: -Si te han culeado vergas más gruesas, esta no es nada para ti. – Diciendo aquello y comenzó con unos embates donde se mira más la pansa de Eddy pegando en los glúteos de Karla que su pelvis. Se mira un taladrar constante y gemidos de Karla y Eddy que van al ritmo de un rechinar de la madera o resortes de la cama y se escucha que Eddy se esta corriendo y le deja ir la primera corrida en el culo de Karla. No espera mucho y hace que Karla se la vuelva a mamar. Esta se rehúsa por un momento y le vuelve a recordar por qué ella está ahí y Karla solo se hinca y se mete la verga en la boca de nuevo con una mueca de desdén pero luego pareciera que se la esta chupando a placer. Todo aquello esta bien grabado y creo que lo demás Eddy no le puso mucha paciencia pues había logrado su cometido, que era tomar algún día un video donde se viera que él se estaba culeando a Karla.

    Luego, le pide a Karla que se acueste y ahora es Eddy quien se va por sobre ella, le hace unos enfoques cercanos a la panochita de Karla, la cual es estilo barbie, bien depilada y con un clítoris que apenas se le ve. Eddy comienza a chupársela y aunque esta escena no es muy buena del video cercano, del video que se tomó con la otra cámara estable, se mira a Eddy con la cabeza en medio de las piernas de Karla chupándole la panochita. No podría estar seguro del estado psicológico de Karla, pero tal parecía que ella gozaba tal mamada y creo tener la seguridad que se corre, pues en cierto momento escucho ese gemido de placer y se mira que aprieta los puños y encorva su espalda. Eddy cree que se corrió y a mi ver también estoy de acuerdo. Luego comienza a darle por la panocha, con la queja de Karla que puede quedar embarazada. Eddy le dice que tiene la opción de la píldora del siguiente día, pues él no ha traído condones. Le hace algunas tomas de cerca a Karla y se mira la verga de Eddy entrando y saliendo de esa panochita que un día yo también me follé. Se corre y se mira que comienza a escurrir la corrida de Eddy que parece ser abundante. Eddy nuevamente le pide que se la mame y que le saque la última gota.

    Ha pasado un poco más de una hora y creo que Eddy se siente reivindicado de ese resentimiento que tenía. Hasta ese momento pensé que solo eso era lo que quería y que solamente en esa ocasión se cogería a Karla. Me mostró los videos y también le había enviado un video a la madre de Karla, el mismo que yo vi de cómo su hija se la mamaba y como le da por el culo. Aparentemente Eddy continuó culeando a Karla y este hasta pasaba por ella y le decía a Ana que su hija cogía mejor que ella. Verdaderamente Eddy las tenía como él quería, pero tampoco Eddy sabía que Ana estaba conspirando o intentaba encontrar a alguien que pusiera en su puesto a Eddy.

    Creo que Ana nunca sospechó de mí, pues esto me indicaba que esos tipos de videos donde se mostraba masturbándose y jugando con sus juguetitos debió haberlos enviado a más de una persona y yo no era el único. Ana me habló por teléfono y me invitaba a tomar un café y donde me contó a medias el problema con Eddy. Ella me habló del video de su hija con Eddy, más nunca mencionó que Eddy también tenía videos de ella. Le dije a Ana que quería hablar personalmente con su hija, pues quería escuchar de ella cual era en sí el problema, pues muchas veces los hijos nos esconden cosas… le decía.

    Al igual, tampoco Karla sospechaba de mí y asumió que yo sabía de la situación por medio de su madre. Estábamos en un café y Karla se mostraba algo apenada conmigo. Le dije que no se sintiera mal, que estaba ahí con ella y que intentaría ayudarla para que Eddy no siguiera sometiéndola. Karla se miraba bonita y era una chica muy sensual y también se me encendió el morbo al recordar de cómo me la folle a sus 18 años y como años después alguien más se la culeaba y yo había visto tal escena. Recuerdo que le dije:

    – No culpo a Eddy haber hecho todo esto por tal de estar contigo y tenerte aunque sea así solo una hora.

    – Usted no tendría que hacer nada de eso… con usted siempre me dieron ganas de hacerlo.

    – ¿De veras? ¿Volverías a estar conmigo en una cama a pesar de mi edad?

    – ¡Sin lugar a duda! Usted don Antonio… usted siempre me ha atraído. Si usted me ayuda con esto de Eddy, yo siempre estaré con esa deuda con usted y usted me puede pedir lo que quiera… todo lo que usted quiera. – me dijo.

    Hablé con Eddy y le di la orden que todo aquello debería de parar. Él ya se había vengado de la madre y había gozado en cogerse el tremendo culo de Karla. Sé que se le haría muy difícil aceptar que ya no se cogería a Karla, pues un culo tan divino como el de esa preciosa mujer puede ser muy adictivo que, de hecho yo volví a sucumbir a ese deseo que Karla despierta y con aquella deuda que Karla ahora siente para conmigo por haberle puesto un alto a Eddy, le he ido a dar una tremenda culeada a Karla y he visto como mi verga se ha vuelto a hundir el rico culo de esta mujer, y como esa boca me ha vuelto a mamar mi verga ahora con la experiencia a sus 27 años. Al final, fui un héroe para Eddy, al igual que fui el salvador para Ana y Karla. Ahora estoy seguro de que Ana sabe que me estoy cogiendo a su hija de nuevo… ella sabe que los favores de alguna manera se pagan.

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  • El vicio de espiar a mi hermana (Parte I)

    El vicio de espiar a mi hermana (Parte I)

    A medida que más experimentado me iba haciendo en lo sexual, me fijaba también en mi hermana mayor. Una chica menudita de 1,63 cm, piel morena, con tetas redonditas coronadas por pezones marrón oscuro, culo medio respingón y vientre plano. Yo me la pasaba cachondo y luego descubrí que ella también tenía necesidades sexuales.

    Todo pasó durante unas vacaciones cuando comíamos en un café mientras nuestros padres compraban los regalos de diciembre, ella estaba más conversadora de lo habitual y me preguntó si había visto porno, le dije que sí; que la película favorita de mis amigos y yo era de lesbianas que se lamían todo, se ponían en cuatro y se pasaban los pezones por el culo, el clítoris, para terminar en un orgasmo mientras hacían unas tijeras.

    Los ojos de mi hermana brillaban, me dijo que quería ver algo así. No le creí pero aparentemente andaba cachonda. Dos noches después, por primera vez pude detallarle las tetas. Sus amigos la fueron a buscar para ir a una disco, entró a la única habitación del aparto hotel y allí estaba yo, cuando de pronto vi como se quitaba la blusa para cambiarse y pude ver sus pechos a escasos centímetros: redondos, con sus pezones marrones bien parados y una piel tersa que provocaba tocar.

    Después de ese episodio no paré de masturbarme. Lo hacía todos los días pensando en las tetas de mi hermana y recreando justo el momento en que se desnudaba, pero ella no tocó más el tema sexual. Al llegar a la ciudad, un día me invitó a salir con su novio y había sido solo una excusa: – Vamos a alquilar la película porno, ¿quieres verla? – Sin pensarlo dije que sí y esperé. Alquilaron una soft de esas que pasaban en la tv de medianoche: muchas tetas, piel, nalgas, gemidos, pero cero penetración.

    No era gran cosa, pero igual ese material calentaba. Estábamos los tres en la cama, no perdiendo detalle de la película pero yo estaba embelesado en mi hermana: aparentemente no tenía corpiño, sus pezones casi reventaban su polera y su boca parecía estar más grande, probablemente su concha estaba húmeda. Al terminar la película, se fue con su novio al cuarto y cerraron la puerta. Pegué mi oreja a la cerradura, pero no escuchaba nada.

    Ese momento lo cambió todo. Pensé en dar la vuelta hacia la parte de atrás de la casa, donde estaba el balcón donde una pequeña ventana comunicaba con el cuarto de mi hermana, no vi nada pero se me ocurrió espiarla al otro día cuando saliera de bañarse.

    Cuando llegó el momento mi corazón latía a mil. Escuché que mi hermana salía del baño, así que rápidamente fui al balcón para ver a través de la ventana.

    Su cuarto era más grande que el mío, con un gran espejo en la puerta del closet y una biblioteca roja donde tenía un radio y cosas de chica. Pude ver cómo entraba, se quitaba la toalla y se la enrollaba en el cabello. Era una imagen perfecta.

    Tenía la piel aún mojada, sus pezones muy parados y una matica de pelos que le cubría la concha. Lo mejor vino luego, encendió la radio para iniciar el ritual, que me imagino todas las mujeres hacen al salir de la ducha: se colocó desodorante en las axilas, luego tomó crema en sus manos y acarició sus tetas, mientras la detallaba mi pija se iba poniendo dura.

    Notaba como sus tetas bailaban entre sus manos, sus pezones se endurecían más y su cuerpo brillaba. Lo que vino después me calentó aún más. Se puso de espaldas al espejo, un poco doblada hacia adelante, acarició sus nalgas donde también colocó crema y se dio una nalgada. Después fue al extremo de la cama, donde subió una pierna también para hidratarla. Yo quería verle la concha, pero no podía.

    Mientras ella se acariciaba el cuerpo mi mano ya estaba dentro de mi pantalón, tocando mi pija que estaba a punto de reventar. Ya no veía a mi hermana desde mi posición, pero en mi mente fantaseaba que se estaba masturbando o tocándose el clítoris, metiendo dedos o echando saliva en sus pezones con las piernas bien abiertas.

    Casi soltaba leche por mi polla cuando escuché que estaba saliendo del cuarto, me apuré y me fui al baño a hacerme la mejor paja de mi vida, sabiendo que ahora espiar a mi hermana sería mi vicio.

    Continuará.