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  • El gran bulto en mi pantalón

    El gran bulto en mi pantalón

    Soy Alejandro, tengo una condición genética llamada Macrofalosomía, o sea tengo un pene grande. Esto me ha traído muchas anécdotas de la cual me gustaría compartir con ustedes.

    Las mujeres generalmente comentan que el tamaño no importa, si en realidad tienen razón, pero no dicen que igual les llama bastante la atención o les atrae la idea de tener esa experiencia, por lo menos eso he descubierto con las mujeres que me he encamado.

    Me gusta ese juego previo, en donde me doy cuenta cuando una mujer atractiva a mi gusto fija su mirada en mi bulto, esa sonrisa tentadora que realizan, esos parpados que abren en sobre medida cuando quieren algo más. Son pequeños detalles que comienzan a manifestarse cuando se sienten atraída por esa fantasía que se comienzan a imaginar en su cabeza, en la privacidad de su mente.

    Esta historia comienza en una gran tienda de ropa, donde yo me desempeñaba como jefe de ventas, una promotora que había llegado durante la época de navidad, se acerca a donde yo me encontraba y me dice con una voz suave: “Jefe, me vengo a despedir… hoy es mi último día de trabajo”.

    La había visto muchas veces durante mi recorrido por sala de ventas, algunas veces me había percatado realizando la vista que les comenté anteriormente, sabía que algo mío le atraía, pero yo siempre fui muy profesional en mi trabajo, por lo cual no hablé más con ella que lo laboralmente me permitía. Aunque ahora que se va, es una historia diferente.

    “Oh que pena, muchas gracias por tu trabajo, te vamos a extrañar” le respondo, era una buena promotora e iba a extrañar su ayuda.

    “¿Me podría dar su número?… es por si tiene algún dato de trabajo así me avisa” – me pide mi número del celular.

    “Claro, anota mi número”- prosigo a dictarle mi número dígito por dígito, mientras ella anota en su celular.

    “¡Listo!” me dice y suena mi teléfono “¡soy yo!, guarde mi número, que le vaya muy bien jefe, nos vemos” se despide, se da media vuelta y veo como se va, sinceramente también admiro su cuerpo a la distancia mientras se aleja, veo su trasero bien formado en una calza negra que usaba como promotora.

    Trabajaba en la tienda, para pagar mis estudios en la universidad, por lo cual trabajaba el fin de semana, pero en la época de navidad apoyaba más días. Una vez terminada las fiestas de fin de año, ya se volvía más tranquilo el trabajo y me encontraba de vacaciones, por lo cual tenía mucho tiempo libre.

    Echado en la cama, sin saber que hacer, me llega un mensaje al celular. “Hola Jefe, soy yo Daniela, la promotora de bicicletas” me dice, pero ya la había guardado su número por lo que ya sabía quien era. Comenzamos hablar de temas triviales, de como estábamos, que tal el trabajo, los estudios, el clima y todos esos adornos en las conversaciones de la persona que te interesa y no quieres dejar de hablar.

    Luego de algunos días de chat, nos ponemos de acuerdo para salir a trotar a la mañana siguiente, obviamente que le digo que sí, quería reunirme con ella, aunque yo no era mucho de levantarme temprano, ni salir a trotar, pero por ella, era el más fiel maratonista madrugador del mundo.

    A la noche anterior de la salida, busco que colocarme, no soy mucho de usar short, de hecho, en ese momento y hoy en día, tengo uno solo, obviamente no el mismo, pero nunca tengo más de uno, uso más buzo. De hecho, el short que tenía y tengo, es un traje baño. Finalmente decido ponerme el short que tenía, ya que los buzos que tenían estaban demasiado sucios.

    Llegada la mañana de la reunión, me pongo el outfit deportivo, me preocupa que mi pene no se note demasiado, o que no se mueva mucho al trotar, por lo cual me coloco un bóxer que tuviera doble costura en la zona de la ingle, después mi short negro que me llega a la mitad del muslo, y una polera deportiva.

    Al llegar al punto de encuentro, la espero un par de minutos antes de verla acercándose a mi, viste una calza corta, de esas que cubren un poco más que sus nalgas y bien ajustadas y una remera acorde a su figura, que dejan ver sus medianos pechos, los suficientes para dar pequeños botes al correr hacía mi.

    “Hola, ¿Esperaste mucho?” me pregunta para luego saludarme de beso. “No, Que bueno verte de nuevo” le respondo y veo que sonríe amablemente.

    Comenzamos a trotar, yo la veo de reojo, me quedo perplejo por su belleza, lleva peinado una cola de caballo que rebota al ritmo del trote, comienzo a bajar la vista y veo como sus senos también lo hacen. Siento como mi pene comienza a crecer poco a poco, intento acomodarlo para que no se note, pero soy medio torpe, mis movimientos de manos no son delicados.

    “¿Qué pasó?” me pregunta, nos detenemos, pero mi intento por acomodar mi pene falló catastróficamente, haciendo que se me levantara el short provocando que se viera la punta de mi miembro por debajo de la tela. Veo sus ojos desorbitados y su reacción de shock. “…ehh” balbucea y yo le digo “ah disculpa” hago un movimiento rápido para volver a esconder mi pene debajo del bóxer y short.

    Ella se acerca a mi y pone su mano sobre mi bulto “¿es real?”, yo me pongo muy rojo por la vergüenza, estamos en la costa de la playa por donde pasan más personas “sí” le respondo, ella se acerca más a mí y me susurra “quiero verlo completo” me abraza, yo sé que es para sentirlo, pegado a su cuerpo.

    Nos dirigimos juntos a donde estaba estacionado mi auto, ella sin apartarme la vista. Al subir al auto ella no se aguanta y me toca el pene por encima del short, para luego meter su mano y tocarlo directamente “wow” exclama, yo me bajo la ropa y se asoma por completo mi erecto pene, palpitando por toda la excitación de la situación.

    Acerca su cara a mi miembro y me lo besa, se ríe, yo nervioso miro a mi alrededor hay otros autos estacionados, le digo que nos vayamos a un lugar más tranquilo, accede y partimos hacia un lugar baldío cerca de los cerros, yo no recuerdo, pero llegamos muy rápido.

    Apenas me estaciono ella me comienza a chupar el pene, no puede meterlo por completo a la boca, así que lo lame por alrededor, mientras yo le toco su trasero. Después de estar unos minutos así ella se baja la calza, y su calzón, me voy a colocar un condón que se encuentra en la guantera del auto, ella me lo quita y lo lanza fuera de la ventana, luego se sienta sobre mi pene, nuestros rostros quedan uno frente al otro. Comienza a subir y bajar, siento como el movimiento y nuestra respiración cada vez es más rápida.

    Se golpea un par de veces en su pierna con la puerta del auto, pero eso no evita que cada vez se mueva más y más rápido, la agarro por la cintura y levanto mi cadera pegada a ella, yo comienzo a penetrarla más y más fuerte, sus gemidos me excitan cada vez más. Ya no puedo aguantar más y llegamos al clímax, ella me ve y me da un largo beso apasionado.

    Luego nos vestimos, ella se limpia con un pañuelo y la llevó a la casa. Al llegar a mi hogar, veo el teléfono y observo que me mandó unas fotos de unas pequeñas heridas en su pierna por el roce que tuvo con la puerta “quiero volverte a ver” me escribe.

  • Hannah, la rubia de mis sueños

    Hannah, la rubia de mis sueños

    Hannah es una hermosa joven de 18 años, siempre resaltando su presencia en donde se para. Rubia, ojos verdes y unas piernas largas que de unos años para acá se acompañas de unas buenas, redondas y apetecibles nalgas. La puedes mirar de cualquier ángulo y te hipnotiza. Cosa que le pasó a Dante, quien fue su compañero de escuela durante años y con quien se cruzó la semana pasada. Él quiso saludarla, estaba enamorado de ella desde siempre. Pero ella no lo reconoció, más bien no sabia quien era el. Eso le dolió hasta el alma y el rencor le llenó el alma.

    Así qué pasó sus días que no eran muy ocupados pues ayudaba a sus padres en la verdulería siguiéndola, anotaba y tenía en cuenta cada movimiento de esa joven rubia hermosa que a pesar de toparse de frente con él un par de veces, nunca lo miro. Era como si no existiera. Luego vino el plan un poco engañando a sus amigos Marco y Julián que hacía tiempo tenían como deporte entrar a las casas de los ricos a robar.

    —¡es seguro te digo!—les decía mientras contaba su plan.

    —ahí no, ahí tienen alarma.

    —No, es que te digo que ahí es seguro, ya los tengo estudiados a los viejos. Se queda sola la casa de viernes a lunes.

    Y era verdad, los padres de Hannah salían por trabajo cada fin de semana, dejándole la recomendación de siempre, no fiestas, no amigos. Así une llego el día, Dante vio partir la camioneta gris de casa de Hannah y les mando mensaje a sus amigos. “Ya está, los espero a las 11”.

    Minutos antes de las once, Hannah en pijamada recorría los pasillos apagando las luces para meterse en su cama, para ver un par de capítulos de la serie de los roba bancos españoles. Escucho un pequeño ruido pero no le presto atención. Por la barda del estacionamiento estaban brincando los tres con pasamontañas. Dos con el afán de ganarse unos pesos, obtener algún artículo de esos qué hay en casa de ricos y otro con un solo propósito en mente.

    Debajo de la cama Hannah sacó a su amigo azul, un pequeño vibrador que solo cuando sus padres no estaban ocupaba el cálido espacio entre sus piernas, giró el pequeño interruptor y la suave vibración lleno de sensaciones su interior, pronto su mirada fue olvidando la pantalla, los diálogos de la serie eran intrascendentes, con los ojos cerrados y las manos apretadas se llenaba de calor su cuerpo. Tanto que no sintió la presencia de Dante quien fue sigilosamente a su habitación.

    Al entrar la miro con el short de pijama movido a un lado, apenas se percibía el objeto vibrante entre sus piernas, mientras ella cerraba y apretaba las piernas dando pequeños gemidos, a él le iba creciendo la ereccion en el pantalón. De su bolsa trasera sacó un par de cintas. Lo primero fue atreverse, estaba inmóvil mirándola, hasta que ella levantándose la camiseta para tocar sus tetas abrió un poco los ojos y vio una sombra, ahogó el grito mientras abría los ojos tratando de gritar, bajar su camiseta, sacar el vibrador, todo al mismo tiempo. Solo se revolvió en la cama mientras el tipo con el pasamontañas le caía encima y tapaba su boca con el paliacate con el que limpiaba su sudor. Lo paso por detrás de su cabeza y apretó lo suficiente para que ella no pudiera gritar.

    —¡cállate! ¡Cállate ya y deja de moverte! -le decía el mientras Hannah pataleaba

    —mmmm mmmm mmm

    Amarró ambas manos con dificultad, pues ella quería zafarse, luego la giro para amarrar sus pies, no sin antes recibir un par de patadas.

    —Ahora si putita te voy a coger—el zumbido del vibrador seguía entre sus piernas, pero Dante estaba ocupado oliéndola, pasaba su nariz por todo su cuerpo mientras ella inútilmente se agitaba sobre la cama con él encima. Levantó su camiseta para ver esas pequeñas tetas de pezones rozados y amarlos lentamente ir tras ella le pedia con la cabeza que no, que parara.

    En el borde de las escaleras sus amigos se miraban espantados. ¿Eran gritos lo que escucharon? Se preguntaban sin pronunciar una palabra, hasta que subieron lentamente. Siguiendo el rechinido que venía de la habitación del fondo.

    —¡hijo de tu puta madre! –grito uno de sus amigos

    —con razón querías venir—dijo el otro mientras se acercaba a la cama. Los ojos de Hannah se llenaron de horror, si es que podía ser peor.

    —Ustedes llévense lo que quieran, ella es mía.

    —estas bien pendejo, crees que no le voy a meter mi verga a esta güera, diario la veo y se me para el pito.

    —yo igual dijo el otro que ya se bajaba los pantalones.

    Mientras Dante apretaba la mandíbula viendo como los otros dos le metían mano por todos lados a Hannah, ellos soltaban sus pies, solo para separarlos y amarrarlos a la cama.

    —Pinche panocho ya bien rosita de la güerita

    —¿tú le metiste esa mamada?

    —No, ya lo tenía—le sacaron el vibrador y lo aventaron al piso.

    —Ahora vas a sentir una vergüenza de a de veras—dijo uno que escupiendo sobre su verga l hundió en su panochita.

    —mmm hammm–ella solo gemía, Damián seguía sentado sobre ella.

    —Tápale la boca pero con tu verga no mames que con tu pinche trapo mugroso, mira mija, te voy a quitar este trapo, si gritas te corto el cuello–dijo acercándole un cuchillo a la mejilla—vas a mamar verga hasta que salga el sol, ¿entendiste?– Hannah asintió ya con lágrimas rodando por sus mejillas y sintió como se aflojaba el trapo.

    —metele tu verga o quítate–le dijo ya con desesperación a Damián que enseguida acercó a su boca su trozo duro de carne.

    —abre la puta boca pendeja–le ordenó Damián mientras restregaba su verga sobre sus labios temblorosos.

    —Mmm haag—fue un gemido a causa de las penetraciones lo que le cedió el paso a esa verga ansiosa de entrar en su boca, Damián empujaba con fuerza casi asfixiandola mientras veía sus ojos verdes desorbitados, Hannah trataba de jalar aire pero solo escupía saliva por los costados de sus labios, mientras Dante le cogia por la boca rápido y sin parar. En su paño gota ya habían cambiado lugar, ahora era otro el que metía su verga con fuerza.

    —la vas a hogar cabron–le decían a Dante que seguía metiendo su verga hasta el fondo mientras la cara de Hannah se ponía cada vez más roja.

    —bájate que esta pequeña perra merece que le demos verga por todos sus agujeros.

    En cuanto Damián dejó de ocupar su boca, ella se volcó en súplicas.

    —por favor llévense lo que quieran, en el cuarto de papá hay dinero pero déjenme…

    —Claro que si güerita, pero primero té vamos a coger por todos lados.

    Le desataron las manos solo para atarlas de nuevo detrás de su espalda y soltarle los pies.

    —Ven aquí tu pendejo y recuéstate–Dante se tumbó en la cama boca arriba y le lanzaron a Hannah—abre la piernas cabrona, órale–el aliento y unas cuantas lagrimas llegaron a su nariz, Dante la tenía ahí a milímetros.

    —se los ruego no por favor.

    —¡órale culera trepese ahí!–ella obedeció a medias, fue Dante el que la jalo hasta que su cara chocó con la de el y metió su verga en ella.

    —haaa –exclamó al sentir como resbalaba sobre aquella verga, luego sintió como otra chocaba en su ano, aunque ella apretó con todas sus fuerzas, poco a poco la verga se abrió paso entre sus nalgas y entró provocándole un enorme dolor.

    —haaa ayay no ay–sus lágrimas caían sobre la cara de Damián que no dejaba de besas su cuello.

    —eso putita, verás un rico con dos vergas

    —con tres dijo el otro que jalaba su cabellera rubia a un lado y pegaba su miembro a su rostro.

    Aunque quería evitar abrir la boca, el dolor la hacía gritar, y es verga entró a la fuerza.

    —chupa perra de mierda, chupa

    —que ricas nalguitas tiene esta puta–decía el otro que no paran de nalguearla, mirando como se enrojecían a cada golpe.

    —si vieras su cara con mi verga hasta dentro maldita puta eres hermosa

    —pues cambiamos–dijo el otro y sacó de golpe su verga.

    En cuanto la metió en su boca el sabor a culo le llenó la boca, mezclado con el del trapo era asqueroso. Si que tren de escupir cada que podía, formando una espumas que caí por su barbilla, mojando el pecho de Damián.

    —mmmm –le dolió aún más cuando esta verga entró en su culo. Fue ma brusco.

    —pero qué tal con el de plástico ni rezongabas pendeja

    —mmm duelahhhg haaag

    —¡callese puta!

    —haaaaagh —apenas podía Jalar un poco de aire, sentía como las bolas le rebotaban en la barbilla y como ambas vergas entraban con fuerza, aunque ella no lo notaba sus ojos se ponían en blanco. Era demasiado par ella, ademas le dolía muchísimo.

    —Órale, tu nos invitaste. Dale por el culo a tu novia.

    Damián se levando y la empinó par ver como su verga se deslizaba dentro de su culo rosita une ya estaba dilatado, sus nalgas estaban completamente enrojecidas y sus amigos compartían su boca jugando a ver quien metía más su verga en ella.

    —haaagh

    —eso perra– le metían la verga de lado para verla sobresalir en sus mejillas y luego la abofeteaban. Su cara esta igual o más roja que sus nalgas.

    El corazón que formaban sus nalgas era hermoso, Damián lo sabia y estaba a puto de terminar, no podía más. Así je la jalo del cabello con fuerza y dándole unas fuertes tirones sintió como su semen llenaba ese culito. Sus amigos lo miraron riendo.

    —Nos va a tocar mover el atole, yo también quiero acabar en su cola.

    En cuanto Damián se quitó, otro tomó su lugar y sujetándola de su cuello metió su verga.

    —pinche culito apretado de esta perra mmm mmm

    —mmmm –ella también gemia de dolor y placer sintiendo como el semen cliente llenaba más su culo.

    —ya es mucha leche ahí, yo voy por acá y si la embrazo pues me la llevo al pueblo—dijo mientras le separaba las nalgas y metía su verga.

    —nomas que no se parezca a ti cabron

    —espera espera espera que ya voy ya voy aaah

    —mmmm no, dentro no por favor nooo haaa —el semen están dentro y ella esperaba un fuera todo, que se fueran. Pero uno de ellos tomó su cinturón y lo pasó por su cuello.

    —ahora si perrita, vamos de tour–le desató las manos y l jalo usted he quedo en el piso—nos vas diciendo donde está el dinero

    Ella quiso levantarse pero de una patada la pusieron en el suelo.

    —las perras van en cuatro patas.

    Por el pasillo mientras el semen le escurría por las nalgas y piernas ella en cuatro iba señalando los cajones donde su padre guardaba todo lo de valor, cuando se resistía jalaban el cinturón como cadena de castigo.

    —buena perrita obediente

    —¿aquí duermen tus papas? –ella asintió

    —tráete su juguete—le dijeron a Damián ir salió disparado por el. Cuando regreso ya la tenían sobre la cama, sujeta con las piernas abiertas.

    —metérselo en el culo—le ordenaron mientras pellizcaban sus tetas.

    —vamos a mojar la cama de popa–dijo uno y comenzó a sobar su clitoris

    —No ya por favor ya no no…

    —¡como no pendeja si eres nuestra perra, tienes que obedecer!

    El vibrador zumbaba en su culo que seguía escurriendo semen y la mano casi de manera frenética sobaba su panocha. Hasta que su cara se puso roja de nuevo.

    —eso putita eso

    —mmm ya mmm

    —vamos perra vamos te tienes que venir

    —mmm aaah no aaah

    Sus ojos de nuevo en blanco y el calor en su interior eran señal de que el órgano está cerca, ella se resistía y la mano aceleraba, hasta que sintió como su cuerpo se aflojaba y una especie de choques eléctricos se apoderaban de ella, mientras chorros salían de su vagina.

    —haaa ya ya mmm ya aaah

    —eso perra–festejaban los tres, que guardaban el dinero en bolsas negras de plástico mientras ella seguía en trance.

    —Lo prometido es deuda, y casi amanece—la llevaron a su habitación y la amarraron de la monos a la pata de la cama, con el diodo en el culo.

    —hasta que se acaben las pilas mi amor—le dijo uno a forma de despedida.

    Damián salió feliz de por fin haber metido su verga en esa rubia y ademas se ganó algo de dinero. Hannah logró zafarse levantando la cama y después de un par de órganos provocados por el vibrador. Se baño y le marco a sus padres. Un robo, no dijo nada de lo que le hicieron. Se encerró en su cuarto hasta que no escuchó ruidos. Su madre notó que el edredón era otro, luego vio el otro sucio en el cuarto de lavado; pero guardó silencio, levantaron la denuncia pero nada. Tuvieron que dar por perdido buen parte de su patrimonio.

    Unas semanas después los tres fueron a comer al pueblo, aprovecharon para comprar un poco de fruta.

    —¿si dígame que le doy?— Hannah reconoció ese tono cantado y el paleacate apestoso. Cuando Damián la vio agachó la mirada.

    —Manzanas, peras. ¿A ti que se te antoja hija?–pregunto su padre.

    —Tres plátanos para la cena–dijo mirándolo fijamente.

    —Te van a caer pesados–dijo su madre.

    —Igual se me antojan, dame unos grandes amigo por favor, ¿como te llamas?

    —¿estos están bien?

    —si, ¿cual es tu nombre? –insistió

    —déjalo ya Hannah

    —Damián, me llamo Damián íbamos juntos en la primaria.

    —¡enserio! –exclamó su madre!

    —mmm me acuerdo de ti un poquito, dame plátanos Damián por favor.

    El atendió y ella lo siguió mirando a los ojos hasta use sus padres le hablaron desde fuera.

    ¡¿NOS VAMOS HIJA?!

    —si, solo quería despedirme de mi amigo. Adiós Damián, un día ven a la casa tu solo. ¿Si sabes donde vino no?

    —…

    Damián guardó silencio y agachó la mirada.

    @MmamaceandoO

  • Seduciendo a la vecina, una gran puta (Parte 1)

    Seduciendo a la vecina, una gran puta (Parte 1)

    El deseo cocinado a fuego lento tiene más sabor, la vecina se pasó de infiel a puta atrevida sin límites, quería todo y mucho, el trío y la pansexualidad eran sus objetivos.

    Primera vez siente el sexo como placer y no como obligación conyugal, transformarse de obediente esposa en una salvaje que busca sexo. Le hice aflorar esa loba ardiente que escondía dentro sin saberlo, ahora no para de reclamar sexooo.

    La realidad supera la ficción, lo relatado es una prueba, cuando le comenté a la protagonista de esta historia que escribo algunos re latos, fue su pedido especial que lo realizará, le importa mucho compartir esos deliciosos momentos con algunas lectoras, que sepan entender sus motivos para ser infiel por primera vez.

    Una calurosa tarde de enero, llegado a casa, la vecina en la puerta con su marido y un bolso, de los grandes…

    El saludo de cortesía y la pregunta obvia: -¿De viaje?

    -Algo así… llevamos al “señor” para internarse…

    -Guauu, ni sabía que estuviera enfermo…

    -Es una cirugía programada. Esperando al Uber que demora… ufff

    -No hay problema, déjame llevarlos

    -No te molestes podemos esperar un poco más…

    -De ningún modo, solo un favor de buen vecino.

    Obviamente no solo los llevé sino que me quedé colaborando hasta que hicieron el ingreso del señor en la clínica para traer a la señora Any de regreso a casa.

    El trayecto permite ese acercamiento y alguna confidencia que excede al del vecino, facilita la empatía, el regreso a la soledad temporal acentúa ese momento de vulnerabilidad y desasosiego, según ella nunca se sintió como en este momento, es algo temporal pero le asusta esa sensación de no escuchar la compañía.

    Complacerla ofreciéndome para lo que fuera necesario, la siento vulnerable, ofrezco un momento de compañía, acepta el ofrecimiento, invita a tomarnos un café en su casa.

    -Está bien, no es necesario que me acompañes, tienes obligaciones en tu casa.

    -Para nada, mi esposa se fue un par de días a la casa de nuestra hija, sirve para hacernos compañía. Estamos solteros… –sonríe por la humorada.

    -Qué bueno!, te lo agradezco…, hemos compartido más cosas en este trayecto que durante años de vecindad.

    -Como dice el refrán, nunca es tarde cuando la dicha llega.

    Esta causalidad facilita el acercamiento y descubrir esa empatía, no tan inocente. La conversación discurre por alguna confidencia, intencionada?, que no sabe estar sola, salió de la casa materna para ser esposa y madre, sus inexpertos dieciocho con el marido cercano a los treinta. Un buen marido, las familias se conocían de asistir los domingos a la misma iglesia, era casi un destino obligado

    Esa tarde calurosa por demás, cambiamos el café por una cerveza bien helada. Celebró la idea, fueron dos, una para cada uno. El frescor de la rubia “corona” aceitó el camino de una catarsis emotiva.

    No reniega de su destino, siempre tratada con cuidado y esmero pero ese casamiento temprano, y tan pronto ser madre le impidió disfrutar del atrevimiento de la juventud y no haber vivido esas atrevidas historias como sus amigas del Liceos. Ahora sus cuarenta y… más, se lamenta no haber sentido en su piel las aventuras vividas y las que siguen viviendo, que desgranan cuando se deseo que la historias cuando se reúnen después del gym.

    Su catarsis no tenía nada de accidental sino una demostración de necesidad y contención. Ser buen escuchador es clave para seducirla a seguir revelando ese lado íntimo que no ha querido compartir con sus amigas. Se mostró como una mujer de carácter y determinación, domesticada por el prematuro casamiento que obligó a callar su rebeldía en la monotonía de un matrimonio tradicional e insípido. En mi compañía se sentía en un momento a solas consigo misma, confesando su desnudez emocional.

    Se asombra y no entiende como de la nada misma surgían la catarata confesiones íntimas que solo su amiga cómplice conocía solo en parte.

    -Discúlpame… te estoy abrumando con estas confidencias…

    -No… todo lo contrario me siento honrado por tu confianza, sin ser íntimos abras tu corazón me siento privilegiado…

    -Es cierto, esto pesaba, ahora me siento liberada

    -Has visto que te he sido útil. Lo necesitabas, no te reprimas, puedes vaciar esas asignaturas pendientes, somos… amigos…

    -Sí mucho. No soy bebedora, pero necesito otra cerveza para animarme a más…

    Se animó a más, soltar esas intimidades que solo se habla entre amigas.

    La empatía era más que evidente, de un plumazo había descubierto todos esos pensamientos y deseos ocultos, era tiempo de hacerla fluir esas carencias. Pregunté si en algún momento lo había intentado, reforcé el compromiso de la absoluta discreción y silencio, la pregunta de Anny era más que obvia.

    -Dime, Dany tu has sido infiel?

    -Obviamente que sí, pero solo la infidelidad de la carne

    Sonríe, es la muestra que ahora está en condiciones de mostrarse, le expliqué la diferencia entre la infidelidad de la carne, es algo antinatural, la forma de encontrar en otra carne la satisfacción física y hasta emocional que nos retacean en el matrimonio, pero la lealtad hacia la esposa será algo inalterable, que subsiste como el valor esencial en el matrimonio.

    Vuelve a sonreír, y agradece la honestidad, y me confiesa que en una ocasión me había visto salir en auto de un hotel para parejas, y ella parecía bien joven y se ocultaba debajo de anteojos oscuros. – tu no me viste, pero cuando nos detuvimos en el semáforo, sete notaba bien feliz…

    -No sé con quién, pero casi siempre, cuando nos liberamos al placer lo estamos. Deberías intentarlo… Ja!

    Hizo una pausa, sin sonrisa, con un gesto la incité a soltar la confidencia, un trago de cerveza para tomar impulso y se abrió, diciendo que la rutina marital la dejaba siempre sin poder llegar…el gesto hablaba tanto que no necesitaba explicar dónde ni cuanta era la carencia. Que había aceptado las insinuaciones de un amigo de su marido, tuvieron un par de encuentros…

    -Qué bueno has podido ser una mujer completa y feliz…

    -No!… y eso fue lo mas frustrante, ese par de salidas solo fue a tomar algo en su apartamento, pero… cuando ya todo estaba casi dispuesto, al “señor” sintió sentimiento de culpas y… nada de nada, con la indignación y vergüenza de estar ya con los pechos fuera y tener que regresar con la mayor frustración y dolor de sentir el casi desprecio de mujer. Un solo intento y… la nada misma.

    Me levanté y coloqué a su espalda para no pode ver el rostro apenado, con las manos sobre los hombros, comencé un tímido masaje… El silencio respetuoso permitía casi escuchar su latidos y asomarse alguna lágrima, entonces me coloco frente a ella, con las palmas acariciando sus mejillas y los pulgares borro esas lágrimas que asomaban, en sus ojos. Las miradas eran su contención y complicidad. Con la mano en su mentón hice mostrar el rostro renovado de una mujer que se había liberado de ese primer intento y fracaso total.

    -No, te dejes caer, no todos los hombres son así.

    -Tu no serías como él.

    -Sin duda que no, sobre todo imaginando como estabas dispuesta y ofreciendo ese… bueno todo esta maravilla que intentas disimular con las ropas holgadas. Pero en un par de ocasiones te he visto con la ropa ajustada de gym, y… guauuu!! Esas dos bellezas… tan grandes e imponentes lo debieron asustado al “señor”.

    -Ja!! Son tan… así? A ti te agradan?

    -Es broma? Que si me agradan?, desde que te vi así no pude evitar pensar en otra cosa que envidiar a tu marido ser dueño de tan… ta belleza junta.

    -Ni las nota, te imaginas haciendo el amor… solo sexo y disfrute de él, en silencio y con la luz apagada…

    -Cuánto desperdicio de placer, es imperdonable. –Asiente, sonríe.

    Era mi turno de jugar, masajear sus hombros para que el deseo no fuera obstáculo en el diálogo, le aseguré que si tuviera la oportunidad de tener una mujer de sus quilates no habría egoísmo, sino generosidad, el amor o lo que fuera, consensuado, un disfrute de a dos y por los dos. Se deja estar en mis manos, echa la cabeza hacia atrás, me acerco tanto que casi estamos a un nada de besarnos. No es tiempo, dejar que crecer el deseo estimula sus fantasías y acrecienta el placer.

    Sin darnos cuenta la tarde ha dejado su lugar a la incipiente noche, propongo pedir una pizza y compartirla, para hacerle más corta su incómoda soledad. Compartimos la cena como dos amigos de toda la vida, cordialidad y el buen humor, la charla se hizo más amena e intimista extendió hasta bien tarde.

    Quedé en llevarla al hospital a ver a su esposo, esperarla fuera fue la prueba de complicidad, al regreso pasar delante del hotel donde dijo haberme visto salir para crear su fantasía de saber cómo es ese lugar que nunca conoció. – Solo conozco “esos lugares” por comentarios calientes de mis amigas.

    -Y algo de curiosidad…?

    -Para qué negarlo, si!

    -Mucha?

    -Digamos que… sí. – mirada pícara y cómplice

    -Cuando quieras conocerlo, me ofrezco como guía. – sonrisas

    Los días siguientes siguieron en un trato siempre en privado y por whatsapp, en un descuido noté que me tenía agendado con nombre de mujer, otro signo de promesa a futuro cercano.

    La recuperación del marido la puso exultante y comunicativa, unos días más tarde me pide si al día siguiente podría llevarla al hospital por que le daban el alta médica, que ella le había dicho a su marido que si se la otorgaban me llamaría para traerlo de regreso.

    Obviamente no era toda la verdad, llegamos en la mañana, pero me quedé esperando sus noticias. Dijo que faltaban algunos chequeos médicos, si todo estaba ok en la tarde le dan el alta,

    Que si podría esperarla que saldría para volver hasta que el médico le avise cuando sea posible.

    No sabíamos cuánto tendría de espera, pero nunca menos de cuatro horas y que la llamarían, el reloj del deseo corre de prisa y el calor de esa mañana era insoportable, le propongo que podríamos ir a un sitio con aire acondicionado y tomar algo fresco, ella pone el reparo de que no desea ser vista con otro hombre, por eso de que gente siempre comenta.

    Esta era la oportunidad, servida en bandeja, le propongo llevarla a un lugar súper discreto, donde comer unos sándwich y beber algo bien frío pero… dejé espacio para la obvia pregunta.

    -Pero… qué?

    -Bueno… este… es un lugar que te enseñé hace unos días, cuando veníamos de regreso.

    -Y…

    -Bueno, ese lugar que no conocías, hacen buenos sándwichs y la bebida bien fría… Pero solo es un lugar discreto que puedes conocer mientras esperas a tu marido, no pienses mal, no hay otra intención oculta…

    -Solo una visita guiada… como de turismo local?

    -Ajá!, solo eso

    -Confío en vos. Llévame!

    Todo bien hasta que estuvimos en la entrada, esa mirada de indecisión, solo un instante, el gesto de vamos! Estacionar, subir al cuarto y cerrar la puerta, todo bien rápido con decisión. Cuando cerré la puerta percibía la inquietud en su respiración, mi actitud sin apremios tranquiliza, esa recorrida visual, el decorado temático, cantidad de espejos que reflejar su curiosidad y asombro.

    Dejo ese espacio de contemplación mientras solicito unos tostados, dos whiskys con hielo, y gaseosas, que recuerda antes de cortar.

    El frescor del aire acondicionado seduce y calma, nos quitamos el calzado para sentir la suavidad del alfombrado, sentado en el sofá, ella en el borde de la cama, esperamos el pedido, los espejos, las luces, la tv porno y la música crean el ambiente para deslumbrar su curiosidad erótica. Me mira tranquila, puedo sentir su pensamiento ¿y ahora qué?, el bip avisa que el pedido está en el buzón de entrega, retiro la bandeja y coloco sobre la mesa ratona, sirvo el whisky, ella los cubos de hielo. – Esos cubos de hielo necesitan el dedo femenino para revolverlos. –sonríe por el mimo.

    Bebemos mirándonos, solo sonrisa inquieta, esperando… La invito al usar el jacuzzi, recién encendido, reafirmo, que solo es un espacio de relajación que comparten dos amigos, que solo es “una visita guiada” y que me voy a duchar, solo separada del lecho por una pared de cristal, desnudo una rápida ducha, en los espejos puedo sentir la curiosidad mal disimulada de observarme, simulo no haberlo notado. Me llevo el vaso de scotch y sumerjo en el jacuzzi, ella enciende la tv y aparece la película porno, la mirada absorta por ver como se dan sexo produce el efecto deseado, la curiosidad le roba la calma.

    La invito a disfrutarlo, duda, reitero que no tiene nada de extraño, solo compartir el disfrute. – Ja, pero desnuda.

    -O como lo desees, solo que te quedará la ropa mojada, ja!

    Sacude la cabeza como para alejar las prevenciones y se desnuda para entrar a la ducha, ahora soy yo quien mira sin tanto disimulo las agraciadas formas de Anny, algo rellenita sin ser gorda, unos pechos de antología, por grandes y bien formados, los pezones son la tentación del goloso, yo lo soy y mucho, las caderas están buenas, pero la belleza de su pechos opacan al resto, una mata de vellos negros, enrulados cubren la tentación de su cueva.

    -No pensarás entrar con la bata de baño puesta?

    No! Solo era pudor, te dije nunca en un lugar así y menos desnuda ante otro hombre, y ahora, meterme en esta tina de baño… bueno, ya estoy dentro…

    Nuevo brindis: -Esta es la segunda vez que tomo whisky, la primera fue en la noche de bodas, para darme ánimo… Sonrisa cómplice.

    -Te has perdido, no hablas…

    -Es que me pierdo mirando todo, esas hermosuras y tan grandes que…Las había imaginado, pero ahora vivas y latiendo…son tan… tan…

    -No entiendo

    -Tanta opulencia que desearlas es una obviedad. –gesto de no entender -No te hagas… sabes que son deseadas por todos los que te miran, y ese debe ser el motivo que usas muchas ropas bien sueltas.

    -Eso, mi marido se pone loco cuando me miran estas… tetas como te gusta nombrarlas…

    -Lástima que hoy no será el momento…

    -Momento de qué?

    -Tu sabes…

    -Sí, lo sé, pero lo que no puede ser hoy… tu sabes…

    El resto del tiempo lo pasamos, desnudos comiendo los emparedados, gaseosa y café, la tv porno capta su atención, disfruto verla algo nerviosa, ansiosa sin saber cómo responder a la excitación del porno, inquieta y pudorosa, la cubro con la sábana para que pueda tocarse.

    Tímida al comienzo, la invito a dejarse llevar, que no se sienta inhibida, soy su amigo y comprendo su momento. Hasta cierra los ojos, la sábana protege su intimidad??? Tímido movimiento de mano sobre su sexo, se le secan los labios, transita la calentura como puede, tímida y silenciosa, los ojos cerrados invitan a colocar mi mano sobre el sexo, sábana por medio, me hace lugar, atrevido voy por más.

    Teme abrir los ojos y que todo haya sido un sueño, retiré la sábana, su mano presiona la mía sobre el sexo, mis gruesos y hábiles dedos cumplen en elevar el nivel de calentura, intenta hablar, retiré la mano de su sexo para cruzar el dedo húmedo en sus jugos sobre los labios. Sigue con los ojos cerrados, despacio voy colando mi cabeza entre sus piernas, instintivamente eleva las rodillas, todo está dispuesto para avanzar sobre la cueva pletórica de sus feromonas que delatan atroz calentura.

    Elevo sus muslos, los talones sobre mis hombros, me sumerjo en el mar de su deseo. La lengua chapotea la tibieza de sus jugos, lamidas profundas, inquietante succión a la cereza de ese postre. Un par de dedos dentro de la vagina vencen la incipiente resistencia, suspiros profundos, gemidos ahogados para poder soportar esa corriente eléctrica que agita su cuerpo.

    No se resiste, perdida en la vorágine de la situación inquietante, agita su cuerpo y trastorna los sentidos. Aturdida por las emociones, ahogado gemido prólogo de un orgasmo que atenaza sus entrañas, sacude sus fibras más íntimas, el pedido Ede que no se reprima la anima a soltar ese gemido que le hace perder el sentido de la realidad, dejarse llevar por la actividad mi lengua y dedos, que atenazan su vagina y prolongan ese orgasmo llevado al extremo de su resistencia.

    Se deja llevar por el clímax, cierra fuerte los ojos, En su desconcierto acerco mi boca a su cuello para aspirar el sudor y dejarle la marca de mi aliento. Está entregada, la visita guiada esta por modificar el recorrido, pero… el inoportuno llamado de la clínica avisa que al señor le están realizando el trámite de alta médica, que pueden venir por él.

    Ese llamado cambió todo, la realidad tiene sus tiempos y este fue el menos indicado. Recomponerse de urgencia y disponernos a ir por el marido de Anny, era el momento de salirnos del cuarto, sentados en el sofá tomé sus manos y casi con timidez le pedí si podía darle un beso. Miro profundo y dijo: -Sí, uno solito. Puse mi mano sobre su hombro, tal vez para impedirle salirse, posé mis labios sobre los de ella, esperaba con la boca entreabierta y cuando juntamos las bocas fue algo que me descolocó, era como si me estuviera esperando desde la otra vida, de su boca salió la lengua para recorrer mi boca. Las bocas eran todo fuego, la de ella una brasa encendida que buscaba mi saliva para apagar su pasión, el abrazo fue trepando y enlazando la ternura de ese beso. Nos estábamos comiendo la boca sin dejarnos respirar, el tiempo había dejado de existir, suspendidos en ese beso que estaba sellando un compromiso aún no escrito.

    Nuevamente el teléfono, ahora el de la habitación: -Señor en diez minutos finaliza su turno…

    Otra vez se interrumpe ese momento mágico, mientras acomodo mis ropas ella retoca el rouge robado durante el beso.

    El viaje al hospital fue en silencio, era como la preparación del retorno al mundo real, esperé en el auto a ella y al señor que traían en la silla de ruedas. Nuevamente los saludos con el señor, su agradecimiento por haberlo llevado y ahora volver por él, una promesa de un agradecido encuentro tomándonos una copa.

    Esta primera parte del relato parecía el prólogo de una fogosa relación con Anny, pero la dinámica de las relaciones humanas y el sentimiento de culpa de ella crearon una impasse en la relación, no hubo llamados ni mensaje, solo me había cruzado un par de veces, estando ella con su esposo, cruzamos una mirada con un mix de pecado y compromiso que no podía entender y menos aún preguntar el motivo.

    De este modo transcurrieron como un interminable mes, sin contacto hasta que una tarde me animé a tocar el timbre de su casa y preguntar por estado de salud de su marido.

    -Hola, quería saber como sigue tu esposo, como hace tanto que no los encuentro

    -Bien, esta casi perfecto, lo han dejado como nuevo, ja!

    -Bueno, era solo para eso y me alegra mucho saberlo.

    -No soy una desagradecida, luego te voy escribir un mensaje…

    -Qué bueno me gustaría saber que tienes para decirme. Gracias.

    Un par de días mas tarde nos volvemos a encontrar, ll ma para entregarme una botella de un scotch de 18 años que me envía el marido como agradecimiento por las atenciones recibidas, ella por su parte un sobre con el mensaje prometido. Saludo cordial y sin más me dejó la intriga de saber el contenido del mensaje. No me animaba a abrirlo, recién al día siguiente sentí curiosidad por saber con qué me encontraría.

    El mensaje decía: “Amigo Dany: En la soledad de la noche la culpa de esa infidelidad me motivó a escribir estas sentidas líneas. No pienses que soy una desagradecida ni una mujer insensible, se valorar todo lo que has hecho por mí. Qué la sorpresa de esta naciente amistad escaló hondo en mi sentimiento y las culpas afloraron cuando la razón comenzó a privar sobre la pasión.

    Te agradezco la compañía, el haberme respetado, haberme soportado y hasta parecerte una mujer fría, pero es que no estaba preparada para esto que nos pasó.

    Ese orgasmo robado me ha producido el dolor profundo de la infidelidad, se me partió el alma pero al mismo tiempo fue el placer más sublime e intenso que pude haber sentido, se me encendió la luz, ahora ni sé cómo seguir. Déjame tomar un tiempo para saberlo. Gracias, sinceramente Anny”

    Desde ahí nos hemos visto muy ocasionalmente, fue como si algo se hubiera roto en la naciente amistad, yo la buscada, ella rehuía, era la dinámica de la vida que tiene sus propias reglas.

    El relato amerita por lo extenso continuarlo en una segunda parte. Gracias por haberlo leído y continuar con el epilogo que como en todas historias, lo más jugoso está al final. Escondía una gran puta continua en una segunda parte.

    Estamos esperando sus comentarios para continuar las jugosas experiencias vividas por esta atrevida mujer, donde la realidad supera toda la ficción, quiso explorar todos los límites y lo estamos haciendo…

    Este mensaje es para esa mujer que no se atreve a ser infiel, si lo hiciste, compartamos experiencias, Anny y Luis te esperamos en [email protected].

    Lobo Feroz

  • La hermana virgen de mi amiga

    La hermana virgen de mi amiga

    Pasaron 15 días desde el incidente con Clara y David, él era amigo del dueño y le contó lo que había pasado, por lo que el viejo corrió al igual que a Clara, nunca más la volví a ver.

    Afortunadamente tuve una llamada de mi anterior trabajo donde me ofrecían el mismo puesto y yo acepté gustoso.

    Todo estaba igual, solo que estaba Evelyn, ella era nueva, una mujer de 34 años, casada, de buena pierna y de una actitud despreciable, pero conmigo hizo amistad desde el día uno.

    Unos meses después me presentó a la protagonista de este relato, Paula, su hermana de 18 años que no había logrado entrar a la universidad y de castigo la llevó a trabajar.

    Como ella era la querida del dueño consiguió un lugar para su hermana, mandandola a mi cuidado, al área de impresión como revisora.

    Paula era bajita, piel blanca, buena pierna, ojos hermosos, tetas pequeñas pero bien paraditas, era la sensación del bloque y la verdad me gustaba la chica.

    Comencé a hacerme muy cercano a ella y su hermana, me di cuenta que Paula era una calienta huevos, una ocasión me beso el cuello y otra la boca, yo no me acelere, afortunadamente mis 24 años ya me habían dado la experiencia necesaria para no caer en sus enredos de adolescente.

    Un fin de semana de Abril, Evelyn y su familia tenían que salir afuera de la ciudad y no podían llevarse a Paula, así que ella me pedía de favor que la cuidara lo cual trate de negarme pero como mi novia se iría a Querétaro con su familia, termine aceptando.

    Solo tenía que cuidarla de las 12 del día a las 9 de la noche, Paula tenía una fama de aventada al igual que su hermana, solo que Paula brillaba por su forma más déspota de ser.

    Pase por ella a las 12 en una estación del metro, debo de aceptar que desde que la vi me dieron ganas de todo, traía una faldita de mezclilla, sus sandalias y una blusa rosa de tirantes mostrando su hermosa espalda.

    P: ¡Pensé que no llegabas!

    O: Aquí estoy, oye, ¡te ves super!

    P: ¿Así? ¡Me vestí así para ti!

    Yo sabía que ella estaba hablando al tanteo esperando mi respuesta, yo solo la mire y le bese la mejilla y fuimos a almorzar.

    La llevé a almorzar, al cine y le compre ropa interior en una tienda, honestamente me la estaba pasando muy bien con la hermana menor de mi amiga.

    P: Ya me aburri, ¡me gustaría tomar algo!

    O: ¿Bebes alcohol?

    P: ¡Desde los 13 años!

    O: No me sorprende, pero aún no hay bares abiertos, son las 5 de la tarde.

    P: Andale, ¡una cerveza!

    O: Pues, lo único que se me ocurre es comprarlas en la tienda y beberlas en otro lado.

    P: En mi casa no se puede

    O: ¡Qué tal un hotel!

    Paula me miró seria y unos segundos después aceptó, diciéndome que solo iríamos a tomar, yo la tome de la mano y le dije que si.

    Nos metimos en un hotel de paso luego de comprar un six en el oxxo, nos sentamos en la cama, ella prendió la tele y puso el canal porno, yo solo la miraba con ojos de deseo.

    P: ¿Qué pasa?

    O: Nada, solo que estás ¡¡buenísima!!

    P: ¡Si! ¡Me lo han dicho!

    O: Sencilla, uhm, ¡eso me gusta!

    Brindamos con nuestra cerveza, y ella se me puso a lado acariciando mi pierna llegando casi a mi verga que ya se empezaba a endurecer por la imagen.

    P: ¿Has estado con alguien más joven que tú?

    O: ¡¡Nunca!! Solo de mi edad o más grandes.

    P: ¿Mayores? ¡Seguro eres bueno en eso!

    O: ¡Si me dejas te lo demuestro!

    Sin decirle más comencé a besarla, ella correspondía, puse mi mano en su hermosa pierna y comencé a acariciarla de la rodilla al muslo y un poco debajo de su falda, ella temblaba pero me permitía hacerlo.

    La acosté acariciando su pierna y subiendo mi mano a su abdomen y tocando sus tetas, lleve mi boca a su cuello mientras mi mano toco su concha por encima de su trusa, fue entonces que ella se levantó de golpe.

    P: ¡¡No!! ¡mejor no!

    O: ¿Qué sucede, acaso no te toque bien?

    P: No es eso, es que, uhm, ¡no mejor no!

    O: Tranquila nena, solo dejate llevar, no le diré a nadie si eso te preocupa.

    P: Es que la verdad ¡todavia soy virgen!

    Su confesión me volvió loco, ni cuando perdí mi virginidad lo hice con alguien virgen, tener a una pura frente a mi me puso la verga mas dura.

    O: Tranquila amor, no pasa nada, veras que lo disfrutaras, seré cuidadoso.

    P: Bueno, está bien, ¡pero hazlo delicado!

    Ella se quito su blusa y se acostó y yo como lobo comencé a saborear cada cm de su piel, le besaba la boca, sus pechos, lamia su abdomen besando su ombligo, le acariciaba sus muslos, le quite su falda y bese sus pequeños y hermosos pies, una adrenalina me invadía, honestamente también estaba nervioso, era la primer virgen que me comía.

    Me quite la ropa y ella se quito lo que le restaba, comencé a besar su entrepierna, su coñito estaba muy peludo pero eso me excitan mas, lentamente me adentre a su selva y encontré unos labios delgados y húmedos listos para mi.

    Comencé a lamerle sus labios vaginales con suavidad, ella se estremecía y gemía al sentir mi boca en su aparato reproductor.

    P: ¡¡Ah!! ¿Qué haces?

    O: Esta deliciosa amor ¡¡uhm!!

    Recorrí mi boca de su coño a sus tetas, saboreaba sus pezones, los mordía con suavidad, besaba su boca y ella con sus dedos rozaba mi verga.

    O: ¿Me la chupas?

    P: ¡Nunca lo he hecho antes!

    O: Pues debutamos en esto, ¡ok!

    Me acosté y ella se dirigió a mi verga, la agarraba con fuerza y ponía su boca en mi cabeza, su boca era pequeña y el grosor de mi verga apenas si le cabía, comenzó con chupadas de paleta, haciendo gestos al sabor de mi fluido pre seminal.

    Yo acariciaba sus nalgas blancas, su tetas y su coño peludo, ella lentamente abría su boca y metía mi verga, aunque hacía ascos sabía que lo disfrutaba.

    O: Vamos corazón, ¡cometela enterita!

    P: ¡¡Uhm!! Bueno, ¡¡uhm!!

    Paula la chupaba torpe pero se sentía riquisimo, yo disfrutaba la escena, verla desnuda y con mi miembro en la boca no era algo que me hubiese imaginado, de hecho le tenía más ganas a su hermana pero tenerla chupandomela no estaba mal.

    Después de que se acostumbró al sabor de mi verga y comenzó a chuparla un poco más rápido, yo acariciaba su cabeza y la empujaba despacio, ella no se negaba y disfrutaba la acción.

    P: Está rica, ¡¡uhm!!

    O: ¡Te dije que te gustaria!

    Ya bien caliente la acosté en la cama, y le meti solo la puntita, ella temblaba y poco a poco fui adentrándome en su orificio hasta que sentí que revente su himen, ella gritó de placer y comenzó a jadear, yo me comencé a mover despacio, besándole el cuello, acariciándole las piernas, ella solo gemía y apretaba mi espalda.

    P: ¡¡Ah!! Que rico, ¡que es este placer!

    O: Que apretada, uhm, Paula, ¡¡que rico!!

    No fui tan brusco, honestamente la excitación me ganaba y me daban ganas de ponerla como yo quería pero decidí seguir en esa pose, solo que a veces me levantaba un poco subiendo sus piernas, metiéndosela por completo.

    P: Que rico, uhm, ¡¡ah!!

    O: Que afortunado soy, uhm, que rico aprietas, ¡¡uhm!!

    Me acosté a su lado y la puse de ladito, levante su pierna y se la metí suave, al mismo tiempo con mis dedos jugaban con su clítoris, ella gritaba y se retorcia del placer, sentía como se mojaba toda, no me importo no traer condon, solo quería disfrutarla.

    P: ¡¡Me vas a embarazar!!

    O: Tranquila, los sacaré antes.

    Le pedí que subiera en mi, Paula un poco torpe se movía despacio, yo acariciaba su tetas, disfrutaba apretarlas y saboreaba sus pezones café claro, ella comenzó a moverse mas rapido, eso me encantaba ya que me apretaba super rico.

    O: Si, que rico, amor, ¡¡no pares!!

    P: ¡¡Ah!! Que placer, uhm, agh, que rico, ¡¡uhm!!

    Paula probaba las delicias del pito, se movía como loca, yo trataba de calmarla pero su placer ya era incontenido, así que la deje, la deje moverse hasta que tuviera su primer orgasmo, el primero en su vida.

    P: ¡¡Dios¡¡ que es esto, agh, Oswaldo que pasa, ¡¡agh!!

    O: Es tu orgasmo, uhm, vamos, que rico te vienes amor, ¡¡uhm!!

    Su venida mojo toda la cama, Paula hasta se tambaleaba al quedar debilitada, quedo encima mio pero yo aun la tenia durísima, así que le pedí se pusiera en cuatro.

    Al verla empinada con las nalgas abiertas y escurriendo me sentí en el cielo, la tome de la cintura y lentamente se la deje ir, acariciando su espalda, hombros y nalgas.

    O: ¡¡¡Paula!!! ¡Qué rico!

    P:Ah, mas, asi dame mas, ¡¡me gusta!!

    O: Toma cariño, uhm, ¡¡agh!!

    Comencé a embestirla con velocidad, ella ya aguantaba mi verga y disfrutaba tenerla dentro, yo le daba lo mejor de mi, me movía a diferentes formas y ritmos y ella lo disfrutaba al máximo.

    O: Que rico, uhm, bebe, me sacas la leche, ¡¡uhm!!

    P: ¡¡¡Si!!! Pero no dentro, uhm, ¡no me embaraces!

    Ella se movía un poco y eso me excitó mas, ya no había marcha atrás estaba a punto de venirme, yo sudaba y mi verga se inflaba y se inflaba y justo en ese momento logré apenas sacarla viniéndome en su espalda.

    O: ¡¡Agh!! Que rico, ¡¡uhm!!

    P: Dios, se siente super caliente ¡¡agh!!

    Esa imagen de ella llena de semen en su espalda hasta el día de hoy se mantiene en mi cabeza.

    Una vez terminado el momento me acosté y tomé de mi cerveza, ella se junto conmigo y me abrazó, comenzó de cursi pero afortunadamente recordó su linaje y volvió a hacer la misma de siempre.

    Nos vestimos y la lleve a su casa, justo en ese momento llegaba su hermana, su mamá y su papá, yo educadamente salude y la deje ahí, justo cuando me iba Evelyn me dijo…

    E: A mi no me engañas, sé de dónde viene, espero haya valido la pena.

    Yo solo la mire y sonreí, alejándome en mi auto recordando cómo le quite la virginidad a su hermana.

  • La prima veterana de mi mujer (2)

    La prima veterana de mi mujer (2)

    Cómo estás? Esto es lo que pasó después de aquella tarde a puro placer.

    Llegó el siguiente día de trabajo de mi en casa y en mí ansiedad de volver del trabajo salgo un rato antes y llego a casa temprano.

    Mi: primo que temprano que viniste! Cómo estuvo la mañana? (mientras me saluda con un beso largo en el cachete)

    Yo: bien bien tranqui, no pasaba nada así que apuré las cosas y salí un poco más temprano (mientras correspondía el saludo pasando mí mano por toda su cintura)

    Mí: te preparo el mate? (mientras sigue haciendo sus tareas)

    Yo: dale pero me doy una ducha primero (mientras me dirijo al baño)

    Me ducho y salgo del baño colo siempre solo con la toalla y mi me está esperando con el mate, me siento en el sillón recibo el primer mate y le pregunto

    Yo: cómo estaba la casa mucho desorden? (mientras empezaba a sobarme la pija por encima de la toalla)

    Mi: no no bastante bien estaba había cosas para hacer pero nada de desorden (mientras no sacaba su mirada de mí bulto)

    Nos quedamos mirando un rato sin hablar tomando mate escuchando la tele hasta que me levanto y dejó caer mí toalla y me acerco a mi que estaba sentada en la mesa, pingo mí pija delante de ella mientras le voy juntando el pelo para controlar sus movimientos de cabeza

    Yo: te la querés comer no? ( mi sonríe pero no responde pero no deja de mirarla)

    Le acerco la pija a la boca y se la mete hasta el fondo y empieza a chupar con muchas ganas mientras yo manejo el ritmo desde su cabeza. La chupaba con muchas ganas, chupaba mis buenos hasta meterse todo en la boca. Lo disfrutaba hermosamente.

    Yo: te querés comer mí culito? Querés chuparme el culo?

    Sin sacar la pija de la boca me mira y con un gesto de aprobación dice si.

    Me acerco al sillón y me pongo en cuatro apoyado en el respaldo y ella empiezo a hacer lo suyo, me haber la cola y empieza a mandar lengua en el agujero y pasar la lengua por toda la raya, así estuvo un buen rato disfrutando de mí culo saboreándolo desesperadamente.

    Me doy vuelta me siento en el sillón y mi se acomoda para chuparme la pija otra vez

    Yo: para (y me escupo la pija) ahora sí chupa

    Lo hizo sin ningún problema

    Yo: querés la lechita? Ya voy a acabar y te la tenés que tomar toda (me mira y solo sonríe)

    Le lleno la boca de leche que traga sin ningún problema

    Yo: sabes que me gustaría mi que me dejes mearte el cuerpo

    Mi: nooo vamos a ensuciar todo!!

    Yo: pero vamos a la bañera vos te desnudas te pones adentro y yo te meo todo el cuerpo, por favor es una fantasía que tengo y quiero cumplirla con vos (me mira dubitativa)

    Mi: bueno dale

    Vamos al baño, se saca toda la ropa y entra a la bañera, apunto mí pija a ella pero cuesta arrancar a mear y eso genera un poco de risas lo que distiende la situación.

    Yo: ahí va (y arranco a mearla en el cuerpo y mientras subo hasta su cara donde ella corre pero le pido que pruebe un poco y abre la boca para que entre y lo traga)

    Yo: te gustó mí meo?

    Mi: un poco fuerte

    Me acerco a ella

    Yo: abrí la boca (y le escupo adentro) traga y abrí la boca (corroboro que trago todo)

    Yo: gracias mi estuvo muy bueno

    Mi: a mí también me gustó

    Ella de queda en la bañera y se dan una ducha

    Cuando sale todo vuelve a la normalidad…

  • Me cogieron vestida de colegiala por una apuesta

    Me cogieron vestida de colegiala por una apuesta

    Mi nombre es Gabriel, mis amigos me llaman Gabo o Gaby,  me gusta más Gabo, suena más varonil, actualmente casado, aunque he tenido algunos encuentros sexuales con hombres, soy delgado, lampiño, de tez morena clara y les quiero contar mi primera vez con un hombre, lo cual sucedió en forma inesperada hace algunos años, y fue por culpa de una apuesta, si bien me llamaban la atención ver a otros chicos desnudos en los vestidores, lo consideraba simple curiosidad, nada más, ya había tenido un par de novias, tenía un trasero bien formado, redondo y respingón, lo cual decían las chicas que les atraía mucho, pero también me hacía blanco de bromas de mis amigos por culón.

    Ya con 18 años estaba en Bachillerato, Sexto Semestre, Grupo B, y teníamos rivalidad en todos los aspectos con los del Sexto Semestre Grupo A por ser los mejores de la escuela, en todas las competencias siempre salía ganador uno u otro, era una rivalidad sana, fuera de las competencias nos llevábamos bien y solíamos encontrarnos y convivir en antros, campos de futbol o fiestas.

    Para no variar, en el torneo de futbol interno escolar fuimos finalistas y nuestros rivales en la final no podían ser otros que los del Grupo A. La gran final se llevaría a cabo dos semanas después.

    Nos preparamos a conciencia e íbamos a entrenar todos los días, teníamos que vencerlos a toda costa, seguro ellos pensaban igual porque los encontrábamos frecuentemente entrenando, una semana antes del partido nos encontramos en unos campos de futbol y empezaron las bromas, discusiones, pugnas y apuestas sobre quien ganaría, ambos equipos estábamos seguros del triunfo y a alguien se le ocurrió una apuesta muy particular: El equipo que pierda tendría que vestirse de mujer y comprar pizzas, refrescos y cervezas para todos y ser los sirvientes del equipo ganador por ese día, ambos aceptamos seguros de ganar y al mismo tiempo ridiculizar al rival.

    Llegó el día del partido, ambos equipos luchamos con todo, un partido reñido de principio a fin y al final terminamos empatados 3 a 3, el campeón se definiría en penales.

    Cada tiro penal fue de máxima tensión, hasta que en el último penal el tirador de nuestro equipo no pudo con la presión y falló su tiro, perdimos en penales 5 a 4.

    Ellos celebraron con todo y tuvimos que resignarnos a la derrota, fue un fin de semana difícil de llevar.

    El lunes continuaron los festejos en la escuela y nos hicieron recordar nuestra apuesta. Toda la escuela se enteró, nuestro orgullo estaba herido, pero tendríamos que cumplir, una apuesta era una apuesta.

    Ellos decidieron que el lugar dónde se llevaría a cabo el pago de la apuesta sería la Quinta de los padres de uno de ellos, que se encontraba en las afueras de la ciudad y contaba con una palapa grande y alberca, y la fecha sería el próximo sábado, así que cooperamos en la semana para la compra de pizzas, cervezas, hielo y refrescos.

    Mi hermana también se enteró de la apuesta, creo que todos en la colonia se enteraron y divertida se ofreció a ayudarme, el sábado llegó, y era hora de pagar la apuesta, por lo que fui al cuarto de mi hermana por la ayuda prometida, no quería ningún vestido provocativo o demasiado corto y a mi hermana se le ocurrió que me pusiera su atuendo escolar, ella ya había terminado la preparatoria y no usaba ese atuendo.

    Me entregó una falda escolar de cuadros color azul y rojo, una blusa escolar blanca, unas calcetas escolares, un sostén y calzones de mujer, de los llamados cacheteros.

    Me fui a vestir a mi habitación y aunque no pensaba en principio ponerme los calzones, me excité al tocarlos y quise probar que se sentía, así que me los puse, me encantó la sensación, es mucho más suave que la ropa interior de hombre y se ajusta más al cuerpo, sentía como apretaba mi verga y se metía ligeramente entre mis nalgas y me provocó una erección, el calzón no alcanzaba a cubrir todas mis nalgas, pero no me importó, arriba llevaría la falda y no se notaría, seguí con la falda, aunque mi hermana era más delgada, la cintura era elástica, por lo que se ajustó a mi talla, un pelín ajustada, resaltando mis nalgas, luego vino el sostén, la blusita escolar, amplia para mi hermana, justa para mí, seguí con las calcetas, me sentía raro, perturbado, pero también excitado, esperé unos minutos para que se bajara mi excitación ya que tenía mi miembro durísimo y salí al cuarto de mi hermana, sonrió al verme, y me dijo que me quedaba muy bien la ropa, me prestó una peluca, un collar con el gafete escolar, no quería que me maquillara, pero mi hermana insistió hasta que acepté a pintarme los labios y un ligero maquillaje en mis mejillas, mi hermana reía divertida diciendo que iba a quedar divina y trayendo unas calcetas me dijo que me las pusiera de relleno del sostén, y por último me roció de su perfume, lo cual me tomó por sorpresa, no hubiera querido oler a mujer, pero ni modo, no la pude detener a tiempo, mi único atuendo masculino fueron mis tenis, ya que mi talla de calzado también es más grande que el de mi hermana, escogí mis tenis blancos escolares de deporte y no desentonaba para nada.

    Cuando me levanté y me ví al espejo no me pude reconocer, realmente parecía una colegiala, una bella colegiala.

    Pronto escuché el claxon y tomando aire para darme valor salí, todos mis amigos me chiflaron y lanzaron piropos, observé sus atuendos y me sentí mal, sus atuendos eran mucho menos logrados, habían pedido apoyo al grupo de danza folclórica y llevaban faldas o vestidos largos, trenzas y algunos con un maquillaje exagerado, diría que algo cómico o divertido, ninguno llevaba un atuendo similar al mío, y me dio pena, empezaron las bromas:

    – Estás buenísima, fiuuuu- me dijo uno de ellos.

    – No quieres ser mi novia, corazón- agregó otro.

    – Ya no jodan, cabrones- les dije.

    – En serio das el gatazo, si no supiera quién eres ya te estaría tirando los perros, ja ja, estás más buena que tu hermana – me señaló otro de mis amigos.

    Me sentí turbado, pero no había vuelta atrás, así que subí y arrancamos al lugar de la reunión.

    Al llegar me llovieron los piropos de todos, me sonrojé, me decían nena, princesa, bonita, y algunas bromas picantes, aunque sabía que era en broma, era raro ser el blanco de tantos comentarios, fui el centro de atención, mi vestimenta indudablemente era la mejor lograda y por mucho, por fortuna pronto pasó la novedad, y ya me pude relajar, nos estábamos todos divirtiendo, entre chistes, bromas, bebidas y botanas.

    De pronto alguien puso música y algunos amigos se pusieron a bailar en plan de relajo, en el baile fingían tener sexo y todos reíamos con las muecas y caras divertidas que ponían.

    Uno de los chicos del otro grupo de nombre Alberto, todos le decían Beto, me saca a bailar, no quería levantarme por pena, pero mis amigos me animaron y me recordaron que era parte del castigo, no estaba tan seguro, pero ante la presión no quise discutir.

    Así que me levanté y lo acompañé, me moría de vergüenza y lo llevé a un extremo del patio, casi pegado a la pared, no quería que me miraran y ser el centro de atención.

    Conocía a Beto aunque no era de los compañeros de su grupo con los que tenía más trato, era moreno, alto y atlético.

    Habían puesto una melodía más lenta y me tomó de la cintura, su otra mano en mi espalda, mi piel se erizó, pareciera que su mano emanara electricidad, se repegó a mi cuerpo, podía sentir su calor, me sentía nervioso, mi respiración se agitó, no podía pensar en nada, era una sensación extraña, solo esperaba que terminara la melodía para ir a sentarme.

    De pronto, su dedo dibujó una raya por el surco entre mis nalgas, muy leve, casi imperceptible, sentí un escalofrío que recorrió mi cuerpo, fingí no darme cuenta de su atrevida caricia, seguí bailando, no quería hacer un escándalo, era muy hábil y lo siguiente que noté fue su mano bajo mi falda acariciando la parte de mi nalga que no estaba cubierta por el calzón de mi hermana, di un salto al sentir el contacto de su mano con mi piel desnuda y me alejé al instante, molesto le reclamé:

    – ¿Qué te pasa?, eso no es parte de la apuesta, no soy puto.

    – Perdona, realmente pareces una nena, hueles a nena, me excité, no aguanté las ganas de meterte mano, tienes el culito muy rico, lo siento, no volverá a pasar- se disculpó.

    Sé que en ese momento debí haberme marchado, no lo hice, no sé por qué, tal vez muy dentro de mí, me había excitado el atrevido toque, así que sólo le advertí.

    – No lo vuelvas a hacer, por favor.

    Terminó la música romántica y pusieron música de los Ángeles Azules, más bailable, pensé que era el momento de irme a sentar, pero me pidió seguir,

    – Anda no te vayas, sólo una pieza más me gusta bailar, no me dejes.

    Como la música no se baila pegado, acepté, estaba muy turbado y nervioso, me sentía muy extraño al estar bailando con un hombre vestido de nena.

    Realmente bailaba muy bien y poco a poco me fui relajando, me dijo que la Quinta era de sus padres, que cuando quisiera me la podía prestar para hacer alguna reunión.

    En eso, me toma de la mano y me pide dar una vuelta, me levanta el brazo y me hace girar, quedé de espaldas a él y sentí el roce en mis nalgas de un bulto grueso y caliente, para nuevamente dar una media vuelta y seguir bailando. Pensé que el roce fue accidental y no dije nada, unos minutos después me pide dar otro giro, pero en esta ocasión de plano me repegó contra su cuerpo, su pecho en mi espalda, y mis nalgas contra su bulto duro y grueso justo entre mis nalgas, me zafé al instante y le recriminé.

    – ¿Que te pasa, cabrón?, ya te dije que no soy puto, me voy a sentar.

    – No, no te vayas, disculpa, esta música se baila así, cuando se da la vuelta siempre el hombre se pega a las caderas de la chica, así bailaba con mi novia y me dejé llevar, no fue intencional, no te vayas, me estoy divirtiendo mucho.

    Sentía mucho calor en el cuerpo, una sensación extraña se apoderaba de mí, mi corazón latía con fuerza, ¿Podría ser que me estaba gustando ese excitante juego?, el roce de su verga en mis nalgas me causaba escalofríos, en mi mente pensaba que no era correcto, pero me dejé llevar, así que solo le recriminé:

    – Está bien, pero a la próxima me voy a sentar, no lo vuelvas a hacer, por favor.

    La música seguía sonando, ahora se escuchaban cumbias norteñas.

    – ¿Te parece esta música mejor?

    – Si, está bien.

    – ¿Ya no estás molesta?

    Uff, me dijo molesta, en femenino, pensé en reclamarle, no sé porque no lo hice, a cualquier chico le hubiera dado un golpe, al contrario este chico me hacía sentir raro, creo que excitado, mi mente divagaba, solo le contesté:

    – No, ya no – y seguimos bailando otro rato.

    De pronto ponen una cumbia más lenta, y empezamos a bailar más suave, nuevamente me pide una vuelta y otra vez se queda pegado con su pecho en mi espalda, sentí su respiración en mi oreja y su miembro completamente erecto empujando entre mis nalgas, todo mi cuerpo se estremeció, a mi pesar, me separé y le dije.

    – Es el colmo, otra vez lo mismo, basta ya, me voy a sentar, me voy- Intenté retirarme, me toma de la mano y se disculpa:

    – Perdona, es que así se baila, no te enojes preciosa- me dio una nalgada suave y la dejó pegada en mi nalga unos instantes, di un nuevo salto, al sentir el contacto.

    Me logré zafar de su mano y me retiré a sentarme, los otros chicos que estaban en la mesa conmigo se habían levantado y Beto me siguió.

    En la mesa había una botella de tequila y refresco de toronja, me preparé un trago algo cargado, sentía sed, y estaba agitado, todo me daba vueltas, me tomé mi trago rápidamente, Beto se preparó otro trago y siguió pidiéndome disculpas.

    – Perdóname, es que te ves tan buena que no pude aguantar las ganas de tocarte, lo siento, me pusiste muy duro, cachondo.

    – Mira, sabes que estoy vestido así por la apuesta, pero no soy puto, no me gustan los hombres.

    Seguimos bebiendo, pronto me sentí mareado, no soy muy asiduo a la bebida.

    Sentí su brazo en mi hombro y me estremecí al contacto, suspiré e incluso temblé de nervios, lo nota y me dice:

    – Tranquila, no estés nerviosa, las nenas siempre se ponen nerviosas cuando están por primera vez con un hombre, es normal.

    Debí apartarlo y darle un golpe, no me reconocía, le seguía reclamando, pero no retiré su brazo.

    – Ya te dije, que no soy nena, soy hombre y no me gustan los hombres.

    – Pues con mayor razón, ya tranquila, no estés nerviosa, no pasa nada.

    – ¿Y nunca has deseado estar con un hombre?, me interrogó.

    – No nunca, Beto, te repito que no soy puto.

    – Pues la verdad estás muy buena, tienes un cuerpo hermoso y una colita redondita y paradita y esas tetas ufff, estoy seguro de que disfrutarías mucho con un hombre y él contigo, no sabes lo cachondo que me has puesto.

    – Ya basta, y no tengo tetas, solo es un relleno.

    – Pues, aunque sea relleno se me antoja tocarlo, dijo al tiempo que me oprimía el relleno del sostén y le di un manotazo como señorita.

    – Ya cabrón, ya basta, nos pueden ver, le dije levantándome.

    Me sentía mareado y por las bebidas ingeridas me dieron ganas de orinar, aparte necesitaba tomar un respiro, me sentía asediado, caminé lento al baño que estaba a un extremo del patio, al llegar estaba ocupado, al parecer alguien estaba haciendo sus necesidades fisiológicas y no me refiero a orinar.

    Me quedé esperando afuera del baño y se acercó otra vez Beto, mira dentro de la Quinta, en la recámara hay otro baño, ven te acompaño, acepté con un poco de duda y lo seguí.

    Tan pronto entré al baño me levanté la falda y me bajé el calzón, aunque tenía ganas de orinar, no podía, tenía mi verga completamente dura, traté de relajarme, hasta que logré que se me bajara un poco y pude por fin orinar y una vez que descargué mi vejiga, sentí un alivio.

    Al salir, estaba Beto esperándome y me dijo que se le antojaba tocar mis tetas.

    – Solo es relleno con calcetas de mi hermana, no son reales, lo sabes- le dije.

    – Pues parecen reales, anda, déjame tocarlas- me respondió al momento que me subía la blusa y apretándome contra él, empezaba a morder los falsos senos.

    Sus brazos me tenían sujeto e intentaba liberarme, cuando en un rápido movimiento me bajó el sostén y empezó a lamer, besar y succionar mis pezones, todo mi cuerpo se estremeció.

    Sabía que tenía que detenerlo, no lo hice, al contrario, mis esfuerzos eran cada vez más débiles, se sentía tan rico, un placer que no había sentido nunca y dejé que continuara, me abandoné, decía que tenía unas ricas tetas, que era su princesa y mil cosas más, poco a poco, mis defensas se derrumbaban.

    Me dijo que quería ver mis calzones y sentándose en la cama me hizo girar, no puse resistencia, antes que me diera cuenta, mi falda cayó y empezó a besar, morder justo en medio de mis nalgas por encima de mis calzones cacheteros, sentía su aliento caliente que me llegaba a mi parte más íntima, jaló el calzón hacía arriba, en una especie de calzón chino y la tela se metió entre mis nalgas, la tela frotó la entrada de mi culito y sentí una corriente eléctrica atravesar mi cuerpo, ahí comprendí porque le gusta tanto a las mujeres usar tanga, no pude evitar dar un gemido.

    – ¿Te gusta nena?, ¿verdad que sí?- y repitió la operación.

    Al sentir la tela friccionando nuevamente mi arrugado agujero se me escapó otro gemido, al tener el calzón incrustado en mi rajita, mis nalgas quedaban prácticamente desnudas, me chupaba las nalgas, las sentía húmedas de saliva, su lengua recorría mi piel desnuda, se sentía delicioso, un placer indescriptible.

    Intentó bajarme el calzón y recuperando la cordura protesté.

    – No, ¿qué haces?, no me bajes el calzón, sólo por encimita.

    – Anda amorcito, vas a sentir más rico y me lo volvió a bajar.- nuevamente protesté y me lo volví a subir.

    – Anda, nadie lo sabrá, tienes un culito tan rico, mamacita, déjame disfrutarlo, solo quiero tocar tus nalgas un poco, déjate, sé que te está gustando.

    Era muy insistente y nuevamente me los bajó, intenté subirlos, pero antes de poder hacerlo intensificó el besuqueo en medio de mis nalgas, alcanzó a meter su cara en medio y me dio una chupada de culo que me hizo ver las estrellas, mi vista se nubló y dejé de poner resistencia, estaba disfrutando mucho, me dejé llevar por el placer, terminó de quitarme el calzón al tiempo que tomándome de la cintura me iba recostando en la cama boca abajo sin dejar de besar mis nalgas, era demasiado, jamás pensé que estaría en esa situación.

    Apretó mis nalgas suavemente, masajeándolas y de pronto sentí que las abrió, dejando expuesto mi lugar más íntimo, apreté mis nalgas.

    – Vamos tranquilízate mamacita, déjame ver tu tesorito, afloja las nalgas, anda.

    Me dio una nalgada suave que me excitó e intenté relajarme, dejé de apretar las nalgas y permití que las abriera.

    – Mmm, que rico agujerito, es precioso, tan cerradito y rosadito, se me antoja darle un besito.

    Sentí la punta de su lengua en la entrada de mi hoyito, todo mi cuerpo se estremeció, una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo y me retorcí, apretando involuntariamente las nalgas.

    Continuó con su ataque a mi trasero, sin descanso, abrió nuevamente mis nalgas y siguió lamiendo mi hoyito y empujando la lengua, forzando la entrada, apreté los puños y mordí las sábanas para no gemir, esta disfrutando como una hembra.

    Poco a poco su lengua entraba en mi agujero cada vez más, suspiraba de placer, sentía que me temblaban las piernas, me abandoné, abrí más las piernas y levanté la cintura, dejando libre acceso a mi huequito, lo sentía caliente, abierto, muy húmedo, la saliva resbalaba hasta mis huevos. estaba en las nubes, tomaba grandes bocanadas de aire con mi boca, mi corazón latía de prisa.

    De pronto siento que empieza a besarme las nalgas y sus besos siguen por mi espalda. llegan a mi nuca y cuello mientras se va recostando sobre mí, y sentí claramente su verga desnuda entre mis nalgas, buscando posicionarse en medio, era demasiado, habíamos llegado demasiado lejos, me arrepentí de no haberlo detenido antes, y apreté mis nalgas, no me dí cuenta en qué momento se había desnudado.

    – Quítate Beto, eso no, no soy puto- dije, con una voz débil.

    – Vamos Gaby, Déjate, nadie lo sabrá, estoy tan cachondo, y sé que también lo estás, te lo haré suavecito.

    – no, no, no, eso no, Beto, por favor- me intenté zafar, sin mucha convicción, Beto seguía encima de mí y no dejaba de acariciarme y besarme la nuca.

    Me dí cuenta que la única forma de acabar, sería que Beto terminara y me aterraba la idea de que me la metiera, así se me ocurrió una alternativa.

    – Anda, córrete en mis nalgas, sólo rózame y córrete.

    – No, deja que te lo haga bien, te lo haré suavecito, no te va a doler, anda.

    – No, sólo por encimita, por favor.- dije con voz entrecortada.

    – Vamos sólo la puntita, amorcito, solo la puntita, te lo haré suavecito, si te duele paro.

    Su verga recorría mis nalgas, sentía tan rico, que acepté.

    – Está bien, pero solo la puntita y si duele lo sacas- me rendí.

    Con una sonrisa en sus labios se levantó y tomó una crema que estaba en el tocador, al regresar puso una almohada bajo mi vientre para que mi colita quedara más paradita, una posición que ya conocía, pero eran mis novias las que estaban en esa posición, no yo.

    Abrió mis nalgas y sentí el frío líquido caer en medio, seguido de su dedo índice frotando en forma circular mi arrugado agujero, empujó el dedo y entró la punta, en medio de un suspiro, lo fue moviendo en forma circular y empujando poco a poco hasta que me lo insertó completo al hacerlo, toco algo en mi interior, que me hizo retorcer y lancé un gemido ahogado, apreté involuntariamente mis nalgas, aunque me encantaba, pensé que estaba preparándome para meterla toda y me dió miedo, me quejé.

    – ¿Qué haces?, sácame el dedo, quedamos que sólo la puntita, saca el dedo antes que me arrepienta.

    -No, no espera, tranquila, era sólo para dilatarte un poco, para que no te duela, vamos estás disfrutando mucho, se nota.

    – ¿Dime te gusta?

    No respondí, Beto siguió con su masaje, me acariciaba por dentro en forma circular, rozaba mi próstata, era un placer muy intenso, jamás había sentido nada igual, moría de placer, suspiré y dejé de apretar las nalgas, empecé a mover el culo, me metía y sacaba su dedo índice.

    – Vamos, contesta, ¿dime te gusta?

    – Contesta linda, ¿te gusta?

    – Siiiiiiiiiiiii,ahhhhh- contesté al tiempo que sacaba su dedo índice y metía su dedo medio lubricado, el cual me llegaba más profundo todavía, haciéndome gemir y suspirar

    Siguió alternado ambos dedos, hasta que entraban y salían sin ninguna dificultad, los sacó y abrió mis piernas, sentí que se acomodaba en medio con sus piernas pegadas a las mías, abrió mis nalgas y puso su verga en medio, se sentía ardiente, larga y dura, empezó a recorrer con su verga mi rajita, subía y bajaba por el canal, resbalaba bien, sentía la colita muy lubricada y sensible.

    Sentí que acomodó la cabeza de su verga en la entrada de mi agujero, una presión suave y dejó de presionar, repitió la operación, fueron varios piquetes, presionando cada vez un poquito más fuerte, la sensación del ardiente nabo contra mi agujero era increíble y me aflojé abriendo más las piernas, rindiéndome ante el invasor.

    Me tomó de la cintura y dio un nuevo piquete, más fuerte, sentí mi culito abrirse y entrar la cabeza, su cabeza afilada ayudó a abrirme, dí un ligero respingo, y apreté los dientes para no gritar, dolía pero era un dolor tolerable, me estaba abriendo muy suave, cuando entro la cabeza se quedó quieto y preguntó:

    – ¿Te duele bomboncito?

    – Si, arde un poco, recuerda sólo la puntita- mi anillo de carne apretaba su cabeza y la sentía latir.

    – Si amorcito, solo voy a empujar un poquito, sólo la puntita, aguanta, va a ser suavecito.

    Mis carnes se abrían, su barra de carne caliente seguí a avanzando, me estaba partiendo en dos, estaba un poco asustado, pensé que me reventaría, así que me quejé.

    – Ayyyy, Beto, ya, no sigas, quedamos que sólo la puntita, aghhhh, me duele.

    – Aguanta princesa, pórtate bien, eres una niña buena, te va a doler un poquito, pero vas a disfrutar mucho, ya lo peor pasó, lo más grueso es la cabeza, vamos, aguanta, te va a encantar.

    Empezó un lento vaivén, me la sacaba y metía muy lento, avanzando cada vez un poco más, gracias a que su verga no era muy gruesa fue conquistando mi conducto poco a poco, me sentía lleno, una sensación rara, como de ir al baño, combinada con un ardor quemante, y un placer que iba creciendo poco a poco conforme su verga frotaba mis paredes internas, continuó con su lento vaivén hasta que sentí sus huevos rebotar con mis nalgas, no lo podía creer, tenía todo el culo lleno de verga, de su verga.

    – Aghhh, gemí, cabrón, me la metiste toda.

    – Si, perdona, no me pude aguantar, tienes un culito muy apretadito y rico, pero estoy seguro que casí no te ha dolido, tú culito es de nena y se ha abierto como una flor.

    – Tenía razón, el dolor era tolerable, ya no le reclamé, era dolor mezclado con placer.

    – Ahora voy a empezar a moverme y vas a sentir el placer más intenso de tu vida- anunció.

    Empezó a moverse muy lento, en cada embestida el dolor era menos intenso y el placer aumentaba, estuvo cogiéndome lento unos diez minutos y fue poco a poco aumentando el ritmo, me estaba enviando el cielo, cerré los ojos y me derrumbé al placer, me sacaba gemidos de placer, que intentaba reprimir mordiendo una almohada para evitar que escucharan mis amigos, aunque por el sonido de la música era poco probable, era algo sumamente delicioso y arqueé la espalda para empinar más la colita y me entrara más fácil y profundo.

    – Así, así, Gaby, que rico, tienes una colita increíble, que bien le entra mi verga, aghhhh, y que apretadita, aghhhh, me vas a sacar la leche, y no quiero, quiero cogerte toda la noche, no tienes idea de lo rico que aprietas mi verga, es tan apretadita, caliente y suave, aghhh.

    – Ayyyy, que rico, así cógeme, Beto, ayyy, me encanta, que rico me coges, sigue, párteme el culo- le decía entre gemidos

    Eso lo puso más caliente y aceleró sus movimientos, ya era un ritmo muy rápido, mi verga se frotaba contra la almohada bajo mi cintura en cada embestida, los embistes contra mi próstata y el roce de mi verga contra la almohada fue demasiado mis piernas empezaron a temblar y me corrí abundantemente entre las sábanas, mi cuerpo empezó a convulsionar, a retorcerse sin control.

    Beto me siguió cogiendo y sus embestidas tomaron un ritmo infernal, mis espasmos apretaban su verga.

    – Ayyy, que rico, agghhh, ya no aguanto, ahhhh, ya me viene la leche, te voy a preñar agghhh, Gaby ahí te van.

    Ya pudo aguantar más, me dio una última embestida profunda y chorros de espeso y ardiente semen inundaron mi colita.

    – Me corro, me corro, me corrooopo, aghhhh, toma mi leche, te estoy preñando amorcito, aghhhh, te voy a dejar embarazada.

    Terminó de correrse y se desplomó sobre mí, temblando, poco a poco su verga fue poniéndose flácida hasta que salió de mi culo, después de unos minutos de descanso, se levantó, me dio un beso en la mejilla, me dió las gracias y empezó a vestirse.

    Me sentía tan avergonzado, no podía creer que me habían dado por el culo y que lo había disfrutado.

    Antes de salir me dijo:

    No te preocupes será nuestro secreto, nadie lo sabrá, me encantó, me llevaste al cielo, lo disfruté mucho, me hiciste sentir cosas que nunca había sentido y me gustaría repetir, quiero ser tu macho de ahora en adelante, voy a regresar a la fiesta, espera unos 10 minutos y sales.

    Yo seguía acostado boca abajo, con la colita levantada sobre la almohada, y con semen escurriendo por mis piernas y huevos.

    Con un poco de esfuerzo me levanté y fui al baño, descargué la leche de mi culo en la taza, fueron varios borbotones, me limpié bien, miré el papel y no ví rastros de sangre, afortunadamente, pero sentía la colita abierta, sensible, hinchada y me ardía.

    Me vestí, me arreglé un poco y salí con mucho temor, pensando que explicación podría dar para justificar mi ausencia, giré mi vista a todos lados, pensé que se me quedarían viendo, pero no, la fiesta seguía en su apogeo, ya casi todos estaban muy bebidos y platicaban cada uno de lo suyo, no parecía que hubieran notado mi ausencia.

    Me acerqué a mi grupo y me senté despacio, me ardía mucho la colita, Beto me siguió, lo ignoré, me moría de vergüenza y no podía sostenerle la mirada, le pedí se retirara y se regresó con sus amigos, estaba tan apenado, con un sentimiento de culpa, no estaba a gusto y le pedí a los compañeros con los que había llegado irnos, me pidieron esperar un poco, la espera fue como de una hora, la cual se me hizo interminable, sentía la colita caliente, húmeda, palpitar, ocasionalmente un flujo escapaba de ella, intenté no pararme, sentí que notarían que me habían desvirgado.

    Por fin salimos, todos iban contentos y recordando que a pesar de todo se habían divertido mucho, empezaron a bromearme con Beto, decían que lo había ligado.

    Me ruboricé y les respondí:

    No, que les pasa, no soy puto, solamente platicando como todos, es buen tipo, me hice buen amigo.

    Ja ja, pues no se te despegó, parecía que te estaba tirando los perros, lo impresionaste y como no, si te veías preciosa.

    Todos rieron, ya no contesté, creí que seguir defendiéndome podría generar más burlas y preguntas, el ardor en mi culo me recordaba que había dejado de ser virgen, si supieran, pensé.

    Llegué a casa y me dí un baño antes de dormir, el calzón estaba húmedo, con una mancha de semen en la parte trasera, así que lo lavé a conciencia.

    El Lunes sentía miedo de ir a la escuela, pensé que tal vez Beto contaría a sus compañeros que me cogió, pero todo fue normal, había cumplido su palabra y no hubo nada extraño, Beto trataba de coincidir conmigo, yo le rehuía, me sentía muy apenado, herido en mi virilidad y amor propio, no concebía el que me haya dejado coger y peor que lo haya disfrutado, hasta que fue imposible poder evitarlo y me pidió repetir, me negué, no podía repetirse, no era correcto, siguió insistiendo, con el tiempo logró derribar mis defensas y acepté, me volvió a coger, lo cual repetimos en muchas ocasiones más, conseguía ropa interior de su madre y me la ponía antes de coger, fui su puta por más de dos años, hasta que ambos empezamos a salir con chicas y los encuentros se fueron haciendo más esporádicos, hasta terminar.

    Aún el día de hoy, ambos casados, me lo encuentro en la colonia y nos saludamos con una sonrisa, y los recuerdos vuelven a mi mente, es imposible olvidar que él fue el macho que me desvirgó y me hizo sentir una hembra, no estoy seguro, pero creo que él debe sentir algo similar.

    Si les gustó, hagánmelo saber, mi correo es [email protected]. Todos los comentarios y sugerencias son bien recibidas.

  • Mi accidente y la enfermera (II)

    Mi accidente y la enfermera (II)

    Los días pasaron sin pena ni gloria, después de aquel día de baño tan espectacular nada más había pasado. Bueno, casi nada. Cuando Alexia llegaba me daba un pequeño beso en los labios y al retirarse a su casa me daba otro como despedida.

    Llegaba todos los días con su hermoso uniforme de color azul, con su cabello ondulado a veces recogido, a veces suelto y a veces (como más me gustaba) con una coleta de caballo y flequillos que recargaba en sus orejas, aunque me gustaba más cuando estaban sobre su cara, la hacían ver (a mi gusto) más sexy que nunca.

    Cuando se iba la extrañaba. Notaba que en mi celular llegaban muchos mensajes, pero al tener mis brazos fracturados no podía ver qué era lo que había llegado.

    Un buen día llegó como siempre, yo estaba deseando que llegara para mostrarle algo, y es que por fin podía mover mis dedos, aunque mi mandíbula aún estaba mal.

    Alexia – buenos días Edi. Cómo amaneciste hoy.

    Y me dio mi beso de todas las mañanas, admito que ese pequeño beso en los labios hacía que me pasará mejor el día.

    Hmjmmm

    Seguía balbuceando esperando que descifrara lo que trataba de decir.

    Alexia – estás muy alegre hoy Edi. ¿¿Qué pasa??

    Hmmmj

    Seguía balbuceando.

    Alexia – ahhh mira que bien.

    Por fin se dio cuenta de lo que trataba de decir.

    Alexia – ya puedes mover los dedos de las manos Edi, que bien ya estás mucho mejor.

    Entro mi madre y le comento todo.

    Lo que pasó fue que el di anterior se cumplía el tiempo que el doctor había dado para hacer que los huesos rotos ya se hubieran soldado, el día de mañana iríamos al doctor a quitar los yesos y mis brazos por fin quedarían libres.

    Alexia – que bien Edi, me alegro mucho por ti, ya casi vas a estar bien, ya no me vas a necesitar.

    Estaba feliz por qué ya me iban a quitar los yesos que me molestaban mucho, pero cuando Alexia me dio eso la felicidad se convirtió un poco en tristeza.

    Mis padres salieron a una junta de su trabajo (trabajan juntos en una escuela, mi padre es el director y mi madre es maestra de inglés.) Y nos dejaron solos en casa, mi madre le pregunto a Alexia que, si había algún problema, a lo cual le respondió que no, Alexia me miró y le dijo a mi madre.

    Alexia – nos vamos a portar bien verdad Edi.

    Yo solo pude mover la cabeza diciendo que sí.

    Después de un rato mis padres se fueron a la junta, Alexia los fue a despedir y cerró la puerta de entrada por dentro y volvió a dónde estaba yo.

    Alexia – ya se fueron, oye estoy muy enojada con Tigo Edi, ¿no me has respondido ningún mensaje que te he mandado, no te gustaron?

    Así me di cuenta de que todos esos mensajes eran de ella.

    Hmmhm…

    Alexia – hay que tonta soy. Pues si no puedes checarlo verdad. ¿¿Quieres que te los enseñe??

    Moví la cabeza diciéndole que sí. Tomo mi celular que estaba guardado en el cajón del buró del lado donde estaba yo.

    ¿Alexia – no lo ha visto nadie verdad?

    Le dije con la cabeza que no. Tomo el celular, se subió a la cama y se recostó a mi lado con su mano izquierda tomo el celular y comenzó a ver los mensajes.

    Alexia – solo tienes mensajes míos Edi. Y alguno de tu mamá.

    Puso los de mi madre y eran solo palabras para que me pusiera bien pronto y cosas de esas. Dio hacia atrás y abrió sus mensajes sin que yo los mirara, me di cuenta de que deslizaba varias veces hasta llegar al primer mensaje que me envió.

    Alexia – aquí está, como no los has visto me da vergüenza enseñártelos, pero bueno. Quiero que los veas.

    Se me acercó más hacia mí, estaba tan cerca que podía sentir sus pechos recargándose en mi costado.

    ¿¿Alexia – te acuerdas??

    Era la selfi que se había tomado el día de baño, era ella desnuda de la parte de arriba con sus pechos al aire cubiertos de mi semen y con una cara tirando un beso al aire.

    Alexia – me acuerdo de que estaba bien calientito jeje. Mira está.

    Era otra foto diferente. No era en casa, era en la suya, estaba ella también desnuda de la parte de arriba, sus hermosas seños al aire, se notaba que sus deliciosos pezones estaban duritos.

    Hmhmm…

    Alexia – te gustan… Cuando estés mejor de la mandíbula te doy a probar.

    Asentí con la cabeza y me dio un besito de nuevo en mis labios.

    Siguió bajando los mensajes, venia uno que decía.

    Me encantó tu verga Edi, dura y bien grande. Y cuando me bañaste me excite mucho. Llegué a mi casa a masturbarme.

    Hhmmhh??

    Alexia – me encantó Edi.

    Bajo un poco más en los mensajes y ahí estaba, era una foto de ella masturbándose, se le notaba su vagina con sus dedos dentro y su cara de placer.

    Alexia – vez. Hice lo que te dije.

    Bajo un poco más y estaba otra foto de ella mostrando su vagina, esta vez no tenía sus dedos dentro, sino que con ellos separaba sus labios vaginales y mostraba su vagina abierta, se veía húmeda y muy bonita

    Empecé a sentir como se abultaba mi pene en mis pantalones, de pronto sentí como Alexia comenzaba a tocarlo y a masajearlo por encima del pantalón.

    Alexia – mira. Esta foto es de hoy.

    Me la mostró, era ella en la ducha tomando un baño, con su cabello mojado y con espuma en todo su cuerpo, tocándose los pechos apretando los un poco. Esa foto hizo que mi pene se pusiera duro por completo.

    Alexia – ah te gustó la foto verdad. Te pusiste bien durito jeje…

    Me desabrochó el pantalón, saco mi pene del pantalón y comenzó a masturbarme, se me pegaba más y sentía sus pechos apretándome más fuerte. Acerco su boca a mi oído y hacia gemiditos a mi oído, diciendo de vez en cuando cosas sucias.

    Alexia – que dura esta tu verga, quiero que me llenes las tetas de leche tibia otra vez. ¿¿Se te antoja??

    Mhmm…

    Dejo de masturbarme y dio más hacia abajo en los mensajes, había un vídeo de ella masturbándose con un consolador, pero no lo reprodujo.

    Se separó de mí, se levantó y se quitó la parte de arriba de su uniforme azul, dejando a la vista sus hermosos senos que los sostenía un brasier de color negro con encajes de n las orillas. Se veía muy sexy.

    Se acercó a mí y me dio un beso en los labios de nuevo me puso sus senos en la cara, estaban tibios y se sentían muy suaves. Se quitó el brasier y me dejó ver sus lindos pezones, los acerco de nuevo a mi cara y puso uno de sus pezones en mi boca, aún no podía abrirla, pero si podía sentirlos. Estaban muy duritos.

    Mientras hacía esto me masajeaba los testículos.

    ¿¿Alexia – te gusta Edi?? A mí i me encantan tus huevitos y tú verga bien durita…

    Mhmm…

    Separo sus pechos de mi cara y se acercó a mi pene. No sabía que iba a hacer seguía masajeándome los testículos.

    Yo le miraba su hermosa cara mientras se acercaba a mi pene, sentí como su cabello comenzaba a hacerme cosquillas en una de mis piernas, de pronto saco su lengua y comenzó a lamer mi pene a lo largo y de una vez se lo metió en la boca.

    Veía como subía y bajaba, como mi pene aparecía y desaparecía en su boca, de pronto dejo de hacerlo y siguió masturbándome.

    ¿Alexia – te gusta Edi? ¿¿Te gusta que te esté mamando tu verga grandota??

    Moví mi cabeza diciéndole que sí, aunque realmente quería decirle con palabras que me encantaba como mamaba mi verga, que se comiera mis huevos y siguiera mamándomela. Pero no podía.

    Aunque parecía que leía mi mente por qué comenzó a comerse mis huevos mientras me masturbaba. Seguía lamiéndolo de arriba a abajo ahora con sus labios alrededor de mi pene, de pronto lo metió de nuevo en su boca y empezó a succionarlo y a moverse aún más rápido.

    Alexia – mmmhhmm

    Hacia gemidos mientras me la mamaba, de pronto empecé a sentir como venía el orgasmo.

    Hmhmmhm!!!

    Dejo de mamármela.

    ¿Alexia – ya vas a terminar Edi?

    Mhmm…

    Alexia – mmm sí que rico termina rico.

    Se metió mi verga a su boca de nuevo y mientras la mamaba me masturbaba. Estaba a punto de terminar, pero me dama miedo que se atragantara con mi semen en su boca.

    De pronto sentí como me venía en su boca. El orgasmo me llegó como nunca y lo único que podía hacer era mover mis dedos y estirar mis piernas de placer.

    Mhmmm…

    Alexia – mjmmhm…

    Seguía mamando después de haber terminado.

    Me mostro su boca llena de mi semen, veía como jugaba con él con su lengua, se paró dejó caer el semen en sus hermosos pechos.

    Tomo su celular y se tomó una selfi, se veía como mi semen goteaba de su boca a sus pechos.

    Alexia – ahh que rica tu lechita calientita Edi.

    Se levantó de la cama y fue al baño a limpiarse. A mí me dejó con el pene al aire, volvió al cuarto semi desnuda, la miré y moví mi pene.

    Subió de nuevo a la cama y metió mi verga en su boca de nuevo para limpiar el exceso de semen en ella.

    Alexia – que rico. ¿Te gustó Edi?

    Mhmmm!!!…

    Soltó una sonrisa pícara y le dio un besito en la puntita de mi verga. Me puso de nuevo la ropa interior y el pantalón.

    Ella se me acercó de nuevo a mí, se quedó con los senos desnudos, me abrazo y comenzamos a ver la tele mientras me acariciaba la verga sobre el pantalón.

    Un momento después mi madre mando un mensaje diciendo que ya venían.

    Alexia – ya vienen tus papás, me tengo que poner la ropa.

    Puse cara de tristeza…

    Alexia – hay Edi, si por mi fuera me quedaría así todo el día…

    Se montó sobre mí, tomo su brasier y comenzó a ponérselo, tomo su parte de arriba del uniforme y se lo puso. Se agachó y me dio un beso de nuevo en los labios.

    Alexia – hay Edi. Espero que te alivies pronto de tu boquita. Quiero darte un buen beso y no solo piquitos en los labios…

    Me dijo otro beso y se desmonto, fue a quitar la llave de la puerta y volvió a mi cuarto. Se sentó en la silla donde siempre se sentaba y esperamos a que llegaran mis padres, luego de un momento llegaron los dos, Alexia salió a recibirlos y volvió al cuarto solo para despedirse, se me acercó al oído.

    Alexia – nos vemos mañana Edi, mañana te acompaño a ver al doctor.

    Me tocó la verga y me dio un besito en los labios de despedida, se fue la puerta del cuarto y me dijo.

    Alexia – nos vemos mañana Edi.

    Me guiñó un ojo y se fue.

    Fin parte 2.

  • Sex-shop

    Sex-shop

    Alan

    Me encontraba sentado en mi trabajo como de costumbre leyendo mientras escuchaba música, usualmente leo yaoi, pero hoy me encontraba viendo mangas. Trabajo desde las 14 hasta las 21:30 en una tienda sex shop, tengo unos amigos ahí adentro pero nunca están. Nunca he tenido problema en ligar con hombres o ir a lugares de ambiente gay a tener sexo con otros hombres, pero desde hacía ya mucho tiempo pensaba en comprarme un vibrador o varios para darme placer yo mismo y tener mis penetraciones anales cuando lo deseara ya que tengo créditos por trabajar allí, usualmente veo a las chicas entrar por dildos o vibradores pero me pregunto si uno real es mejor, todo marchaba bien en mi trabajo hasta que veo entrar a un hombre parecía seguro de lo que buscaba, estuvo un buen rato husmeando y tomando cosas mientras yo separaba los precios de los nuevos artefactos porno que habían llegado a la tienda. Hasta que se acerca aquel hombre y sin hablarme me entrega su canasto donde mis ojos se abrieron viendo que tenía bastantes cosas, tendré que admitir había cosas que ni sabía de su existencia. Al terminar de cobrarle le dije su total, pagó y se marchó sin decir nada.

    La gente venía a la tienda, pero nada fuera de lo normal hasta que por fin se hizo sábado y ese día no me toca trabajar así que mejor para mí, me la pase comiendo ya que según el doctor necesito alimentarme más para mi salud, mientras estaba leyendo fui analizando cada cosa de esa historia entonces me dieron ganas de intentar sacarme yo mismo la virginidad ya que como era de esperar aún con veintidós años soy virgen ya que siempre me dio miedo que me lastimaran. Me puse ropa y Salí con mi billetera hacia la sex shop, hoy le tocaba a mi amigo Dante el turno entonces podía ir. Al entrar con la intención de comprar un vibrador o varios y cuando llegué entre y me puse a mirar todas las películas que se exponían en las estanterías recreándome en las de temática gay, sentía una persona al lado mío, se dio cuenta de que yo ponía especial atención en las películas de temática gay, juego de roles, y bdsm, comenzó a pasar junto a mi haciendo notar discretamente que a él le interesa el tema.

    Así estuve mirando esas películas por lo menos media hora, tras ello me acerqué a la sección donde tenían todos los vibradores y demás artículos parecidos.

    Cuando me decido seleccione tres diferentes un con ventosa para ponerlo en la ducha si me gustaba la penetración y usarlo mientras me ducho, otro de tamaño medio a pilas y uno más grande para poder disfrutar en una polla de gran tamaño dentro de mi culo siempre que quiera, las clientas dicen que es más rico algo de tamaño mayor pero no sé.

    — ¿Te gusta las cosas grandes no?

    Ese hombre alto de aquella vez me estaba hablando.

    —perdona?

    —no me mal intérpretes, pero si te gustan las cosas así de grandes para tu primera vez te podrías lastimar, lo sabes no?

    Ese hombre vestido de traje, como supo que sería mi primera vez o porque le interesa, lo mire de arriba abajo con cara extrañada poco a poco sonrojándome por la pregunta —emm— el hombre empezó a reír sin parar haciéndome quedar rojo hasta el alma —para por favor nos están viendo— le dije acorrucado en su pecho por la vergüenza. Veía a la gente ver raro desde la perspectiva del saco de ese hombre

    — Vamos.

    Lo mire y me dirigió hacia la caja viendo como sacaba las cosas de mi carrito y pagaba él. yo No tenía tanto dinero, pero con los descuentos por trabajar allí baja el costo, el hombre sonrío viéndome de entre ojo, me tomó la mano y me saco de allí con una bolsa llena de juguetes y películas porno. — a donde vamos— le pregunte al hombre que ya me había metido en el carro, el hombre con una sonrisa me dice —Te enseñare lo que es bueno y como es —Un escalofrío recorrió mi cuerpo al escuchar su respuesta mientras me dejaba pensando en que momento sucedió todo.

    Me saca de mis pensamientos cuando escucho la voz de ese hombre diciéndome que habíamos llegado lo cual me dejo en incógnita ver que habíamos llegado a una casa, era muy grande desde afuera se observaba que era costosa — entra no muerdo — me dijo ese hombre lo cual asentí haciendo caso, tenía una cocina enorme la cual vi y se me cayó la baba entonces le pregunte — júrame que eres chef porque esta cocina es algo magnifica, tienes idea de cuantas cosas cocinaría allí— le dije viendo cómo empezó a reírse a carcajadas y en eso veo una nota que estaba arriba de la mesada que decía

    — Señor Oliver le he dejado la comida en la heladera

    ¿Entonces curioso le pregunto a el hombre en traje quien era Oliver y el me responde — soy yo y tú eres Alan no? — y yo asiento curioso de saber cómo sabia mi nombre si en ningún momento le había dicho quién era — oye Oliver como sabes mi nombre? — le digo intrigado ante su respuesta y este me responde — hace un par de días me había ido a la tienda y tú estabas atendiendo con el cartelito que estaba en tu pecho con tu nombre— me responde a lo cual quede mudo y empezó a reír sin parar y vi que Oliver reía a la par mía, nos observamos un rato en silencio y le dije — y ahora?—

    Me tomó de la cintura colocándome arriba de la mesada y de estirón me dejo sin pantalones y remera solo en bóxer, se quitó la camisa dejo al aire su cuerpo Sin pensarlo le apreté las nalgas, se sentía muy excitante poder acariciarlas debajo del bóxer yo ya no sabía qué hacer con tanta excitación. Él tampoco pudo más, se giró y rápidamente me dio un apretón de verga, quitó la mano de inmediato -vamos al cuarto, ahí podremos seguir el juego- me saco de la mesada y yo hipnotizado seguía ese par de nalgas sin percatarme que estaba con tremenda erección, por ver todo ese cuerpo.

    Entramos a la habitación, puso el seguro, me sentó en la cama, se hincó frente a mí y acariciaba mi verga, una y otra vez sobre mi bóxer Posteriormente comenzó a jugar con unas esposas y las puso sobre mi apretando mis manos mí, pene todo duro, Oliver pasaba todo el rostro hasta que se detuvo y comenzó a morderlo suavemente sobre aquella fina tela que separaba mi miembro como roca, en ese entonces me mediría ya como 15 o 16 cm (es un gran regalo que me ha dado la naturaleza), así que Oliver no se cansaba de halagar mi verga -hay Alan que cosa tienes aquí- así hasta que ya no hablo más, pues me bajo el bóxer un poco y sentí el primer oral de toda mi vida, empezó a traspirar y sentir mi cuerpo hirviendo hasta que Oliver se levantó y dejo su verga a la altura de mi cara, entendía lo que quería, así que sin dudarlo le baje un poco el pantalón para liberar su verga y comencé a chuparla, sólo lo escuchaba quejidos, metía y sacaba esa verga blanca de mi boca la tenía enorme, mi boca lograba entrar hasta la mitad y me empezó a ahogar con su enorme polla que me llegaba hasta la garganta, me tomo de él cuello lo envistió de una sola vez hasta hacerme llorar. Trate de empujarlo, pero tenía las manos atadas por las esposas entonces Oliver me dio vuelta y dejándome boca abajo y vi como saco unas sogas atándolas por mis manos y pies dejándome inmóvil, empezó a escuchar un ruido que vibraba, pero rápidamente deje de escuchar el sonido y empezó a escuchar mis gemidos que no paraban de salir. Paso una y otra vez en la entrada de mi ano un vibrador y lentamente comenzó a meterlo junto a ello sus dedos los cuales eran largos y finos pronto pegué un grito al sentir como toco una parte donde me hizo venir sin parar — conque aquí es no?— mis ojos se abrieron al ver como ya tenía 4 dedos dentro de mí y de una embestida metió la mitad de su enorme pene, desatándome las manos y posicionándome mejor en cuatro y me tomo fuertemente de la cadera y me la metió de una embestida destrozando mi enorme culo

    Mientras mi trasero se movía excitantemente, arriba y abajo, se iba, poco a poco, encarnándose en un color rosa cálido precioso. Después de un buen rato Oliver decidió darles unos cuantos golpes bien duros a mis muslos. mientras deje escapar un sollozo ahogado ante esta nueva humillación. Viendo esto Oliver decidió golpear todos los puntos delicados de mi culo forzando su trasero hacia arriba para sacudirlo aún más duramente. El lindo trasero desnudo de Alan se iba encarnado lentamente mientras iba siendo marcado con la forma de la mano de Oliver. Alan se sonrojo, como una linda florecita, al darse cuenta de que ahora estaba totalmente desnuda, sobre las poderosas piernas de Oliver, pellizco, cruelmente, el lindo trasero desnudo de Alan mientras apretaba sus pezones con sus rodillas. Alan gimió, como una colegiala, cuando Oliver apretó sus pechos mientras lo nalgueaba al mismo tiempo. Cruel e Inclemente, volvió a nalguearlo aún más fuerte que antes, haciendo que su lindo trasero desnudo se moviera aún más que antes y haciendo que el trasero de Alan empezara a dolerle y a picarle en serio. Poco a poco el trasero de Alan se iba encarnando en un precioso rojo fuego ante la dureza del castigo.

    —»Vamos a ver si podemos hacer que tu lindo trasero desnudo se ponga aún más rojo.» Dijo Oliver con una gran y cruel sonrisa.

    Alan preocupado por la salud de su culo trato de quitarse, pero Oliver le dijo— Buen intento, vi cómo te retorcías en tu desesperación, pero a partir de ahora serás mi juguete, mi presa, mi mascota y me divertiré contigo. — Oliver tomo a Alan y lo perforo con su polla de una embestida haciendo que Alan pierda la cabeza, horas pasaban y se habían hecho las seis de la mañana.

    Alan se encontraba cubierto de semen, chupones y golpes por todo su cuerpo que se debía a todo lo ocurrido con Oliver por la noche, Oliver estaba bañándose mientras Alan se encontraba pensando o mejor dicho inmóvil, el pobre no podía ni moverse todo sentía adormecido y adolorido pero le quita sus pensamientos cuando Oliver lo llama — ven aquí Alan— este se sorprendió ya que Oliver se estaba bañando a lo cual este hizo caso y como pudo se levantó para buscar equilibrio y entro al baño cerrando la puerta mientras se quejaba por el dolor. Todo molesto Oliver le dice — porque tardaste tanto te he dicho que eres mío desde ahora no— mientras Oliver sujeto desesperadamente a Alan el cual ya se encontraba pegado a Oliver tratando de pararse porque sus piernas no podían quedarse quietas de tanto coger por la noche, Oliver empezó a pasar el jabón a Alan por todo el cuerpo contemplando todo el desastre que ha dejado en él.

    —Sabes que de ahora en adelante vas a ser mío nadie tiene permitido tocarte ni nada —

    Oliver tomo a Alan apretándolo y besando su cuello dejando marcas, pero estas marcas eran de besos, Oliver tomo la barbilla de Alan y la alzo haciéndole ver sus ojos mientras se empezaron a besar — tu eres lo que buscaba Alan— en ese momento Alan sonrió y ese fue el comienzo de su historia…

  • El favor de mi vecina

    El favor de mi vecina

    Tengo una vecinita, que es muy popular en la colonia, y al parecer soy la única con la que platico bien y no me ha importado lo que haga con su trasero (después de todo yo soy casi igual), hemos podido hablar muy fácilmente de todo, y si de sexo, principalmente.

    Alguna vez, se armó de valor y me confeso que mi esposo le gusta mucho, que le parece muy atractivo y que es muy amable con ella, el jamás se le ha insinuado ni la ha visto mal, eso causo que ella lo viera de otra manera, pero que se detiene por mí, jamás le paso por la cabeza querer hacerme algo así, después de que los dos la tratamos como buena amiga.

    Eso me puso a pensar mucho, sé muy bien, que a mi esposo le gustan las mujeres, y sobre todo que si son fáciles, pues aún mejor, supongo que ellas son las que tienen que dar el primer paso, para que no le volteen la cara de un bofetón, de ser de otra manera.

    Continúe platicando con ella con la intención de saber de qué sería capaz de llegar con él, está de más pensar a que llegaría, sé que si no se tratara de mí, ellos dos ya se habrían ido a la cama, pero en verdad creo que ella no me quiere causar ningún problema, le he escuchado decir, muchas veces que le vale madres, la esposa o la novia de fulanito, se lo llevo a la cama y se lo cogió muy rico, o fue muy decepcionante, lo que sea, si noto que conmigo se ha limitado por respeto.

    Un día le platique de lo mucho que me gusto verlo con otra, lo caliente que me pone tan solo saber que puede verse con alguien y darse un encerrona en una habitación de hotel, me vuela la cabeza imaginar lo que entre los dos se hacen.

    Mientras le contaba esto, su cara cambio por completo de color, en verdad hasta los pezones de le endurecieron, y me presto más atención de lo que ella habría querido demostrar.

    Después de mi discurso, fue como si le hubieran descosido la boca, comenzó a decirme, lo mucho que lo deseaba, la de veces que se a masturbado, imaginando que él se la come, de arriba y abajo, cómo muere de ganas de saber cómo la tiene, a que huele, cómo sabe; tantas situaciones que se viene imaginando desde el primer día que lo vio.

    Me dio mucha risa, el cómo lo contaba, no es que fuera una plática muy intelectual, pero me divirtió mucho.

    Finalmente, las cosas se estaban dando de muy fácil, manera, me gusta verlo con otra… ella quiere, más bien, arde en deseos… a él le gusta… sé que si le pudiera dar a todo lo que se mueve, lo haría.

    Le propuse a mi vecina, hacerle un regalo de cumpleaños entre las dos, en dos semanas seria su cumpleaños y ella va a ser su regalo, así que le daba la tarea de planear lo que ella quisiera como fuera la velada.

    No dio de saltos, solo por que… no! si dio de saltos! estaba muy emocionada, sonreía, como adolescente, pareciera que le dije que iría a recibir el premio mayor de la lotería, no cabía de gusto.

    La tenia todos los días ya sea llamándome por teléfono o tocando a mi puerta, enseñándome la ropa que se pondría, otro día, los zapatos, otro día, llevaba un peinado, era un verdadero cascabel.

    Mi marido no sabía nada, solo le pregunte que cual era su plan para su cumpleaños; sé que el mero día, sus compañeros se lo llevan a tomar la copa, si cae en fin de semana, su familia lo celebra el domingo. Su mejor amigo o el mismo día, o al siguiente, así que le dije que reservara el tercer día, para mí, porque no quería que nadie nos interrumpiera y que alguien llegara de imprevisto, me dijo, ¡hecho!

    Por fin el día llego, ya no sabía cómo contener a mi vecina, por cosa de nada me coge a mí de pura emoción, pero, le pedí que llegara a la hora, si quería ya llegar arreglada podía, solo que la escondería para que él no se imaginara nada.

    Llego con un abrigo, cosa que me pareció de lo más loco, con el calor que hacía, pero viendo mi extrañeza, se lo abrió y me dejo ver la lencería tan diminuta que traía puesta, me sorprendí gratamente, y le pregunte ¿No tienes problema en que yo los vea?

    Ni en que te nos unas! me contesto, muy eufórica.

    Le dije, que se escondería, que el llegaría, yo le voy a decir que voy por su regalo y voy por ti, para enseñarte a él, de ahí, él es todo tuyo, se quitó su abrigo y me pidió una copa para relajarse, ya que no podía con tanto deseo, le dije que tomara lo que ella quisiera, estás en tu casa! Se fue a servir una copa y se sentó, a tomársela tranquilamente, la vi mientras ella estaba metida en sus ideas, y de verdad que se veía muy sexy, no dejaba mucho a la imaginación, pero aun así en lencería, puros hilos, aunque la verdad muy puta, sabía que le gustaría a mi esposo encontrar «eso» en su casa todos los días.

    Escuchamos el auto, y ella salto y se escondió en el baño, salí a recibirlo le di un fuerte abrazo, lo bese y le pregunte que si estaba listo para su regalo de cumpleaños, nervioso me dijo que si, lo tome de la mano y lo lleve para dentro, lo senté en la sala y le dije, voy por él, fui al baño, le toque la puerta y ella salió, con todo el aire de seducción y le dijo, feliz cumpleaños.

    Se le acerco, le modelo o algo así, le enseño el trasero, se masajeaba sus senos, se tocaba su cuquita que la llevaba depiladita, se metía los dedos a su vagina y luego a la boca, se le sentó en sus piernas restregándole sus nalgas en su paquete ya bien relleno, él le acariciaba las nalgas, los senos, le decía una que otra cosa de su atuendo, lo linda y caliente que se veía, lo caliente que lo ponía.

    Intente minimizarme lo más posible, quería que se sintieran a gusto, como si yo no estuviera ahí, y fueran capaces de hacer y decir todo lo que se les diera la gana, pero la verdad es que moría por meterme algo y descargarme para aguantar el seguir viéndolos.

    Ella no aguanto más y comenzó a besarlo, mientras le desabrochaba el pantalón.

    Continua.

  • Horas libres con mi novia

    Horas libres con mi novia

    Voy a empezar por mi soy un chico no tan algo moreno y gordito tengo 24 años y estudio la universidad junto con mi novia ella tiene el nombre de Alejandra es de color de piel clara, delgada pero tiene un cuerpo súper rico, tiene unas tetas grandes y un trasero súper sabroso y tiene 23 años.

    Todo el tiempo en la universidad mi novia y yo tenemos horas libres ya que es nuestro último semestre y en ese tiempo mi novia y yo nos vamos a los salones vacíos a platicar o a comer pero lo más rico viene cuando nos besamos y nos calentamos.

    Ya que somos muy calientes y al besarnos comienzo a meterle mis manos entre sus tetas y se las saco para chupárselas y ella me comienza a tocar el miembro y me dice que por que se me pone tan dura.

    Mayormente mi novia utiliza vestidos y eso agiliza meterle mis dedos y sentir lo mojada que esta. Ella siempre se pone tanguitas que para que les cuento.

    Cuando ella ya está muy caliente después de chuparle las tetas y meterle mis dedos comienza a sacarme la polla y comienza a mamarla tan rico ya que tiene unos labios muy carnosos.

    Después de un buen rato chupándomela me pide que la penetre y comenzamos a coger en todo el salón y me pide que me coja y que termine llenándola de mi leche en su boca.

    Y eso hacemos la mayoría del tiempo en nuestros ratos libres.

    Comenten si les gustaría que les contara el día que nos cachó uno de logística. Saludos.