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  • Mi cuñada, mujer caliente si las hay…

    Mi cuñada, mujer caliente si las hay…

    Entre a la cocina todo traspirado. Había corrido una hora por uno de los senderos de la chacra de mi hermano. En la cocina estaba Natalia, su mujer y Cande, hermana menor de Natalia. Durante todo el trayecto mi pensamiento era solo uno: cogerles el culo a las dos.

    -Quiero tu culo Natalia. Dije.

    -Pedro… no…

    Me saque los short y el bóxer y la puse a chuparme la pija. Ella estaba con un vestido muy liviano, y debajo, solo la tanga. De inmediato se marcaros sus pezones duros. Chupaba como los dioses. Mire a Cande y se tocaba por sobre la malla que tenía puesta. Hice que se acercara y también me chupe. Las dos, de rodillas chupaban con ganas. En un momento, las tome de la cabeza e hice que se besaran.

    No solamente se besaron. Natalia llevo su mano a la concha de Cande y la empezó a acariciar con todo por debajo de la malla. Les hice sacar el vestido y la malla. La noche anterior no había reparado en el culo de Cande. Era un durazno. Más ganas de cogerlo tenía.

    Hice que Natalia se ponga apoyando el pecho sobre la mesa, tome el aceite de cocina y le puse en el culo a Natalia. Cuando metí un par de dedos, entraron con facilidad. Ella gemía como enloquecida. Cande chupaba mi pija sin perder detalle de lo que yo hacía en el culo de su hermana. Puse apenas aceite en mi pija y la dirigí al orto de Natalia.

    -No Pedro por favor. Dijo Natalia.

    No le hice caso y la fui enterrando lentamente. Y la actitud de Natalia cambió, de golpe se movió haciendo que mi pija desaparezca en su culo. Y se empezó a mover.

    -Si, rompeme el culo, castígame por puta. Soy una puta infiel, castígame. Dijo.

    La tome de la cintura y la bombeaba con todo. Ella gritaba que era una puta, que la castigue. Más fuerte me movía más gritaba.

    -Cande, pégame, castígame. Le dijo Natalia.

    -¿Qué? Pregunto Cande.

    -Agarra esa palmeta y pégame.

    Cande me miró, tomo la palmeta y le empezó a pegar en la espalda. Los gritos de Natalia eran tremendos, estaba gozando con todo.

    -Castíguenme por puta. Gritó mirándome.

    Le di un golpe en el culo y desato toda su locura. Puso las manos sobre su cabeza y gritaba de placer. La espalda se iba poniendo roja de los golpes de Cande, que excitada cada vez la golpeaba más fuerte. Ella se llevó una mano al culo y se metió dos dedos mientras la golpeaba.

    -Somos dos putas, hermanita, y las dos merecemos castigo. Dijo Natalia.

    Tome el aceite y le puse en el culo a Cande, con sus dedos lo fue metiendo en su culo. Natalia tuvo un tremendo orgasmo y me salí de su culo. Puse a la hermana sobre la mesa como estaba Natalia y apoye mi pija en su culo.

    -No por favor, me vas a lastimar, la tenés muy grande. Dijo Cande.

    -Callate y abrí el culo. Le gritó Natalia.

    Lentamente fui metiéndola, Cande lloraba y pedía que la saque. Yo estaba súper caliente y no me detenía. Natalia fue a buscar sus juguetes y como si fuera tuviera una pija, le puso el consolador más grande en la boca a la hermana.

    -Chupa putita, él te rompe el culo, yo la boca. Dijo Natalia

    Cande fue dejando de llorar, y empezó a gemir mientras chupaba. Natalia estaba totalmente loca, le hacía chupar el consolador y se metía dedos en la concha a más no poder.

    -Quiero que me la chupe. Me dijo Natalia.

    -No, Nati, no, eso no. Dijo Cande.

    -Subite a la mesa y dale nomas. Dije.

    Natalia se subió a la mesa, se sentó con las piernas separadas frente a la cabeza de su hermana. La tomo de los cabellos, le dio una bofetada y la puso a chupar. La pendeja apenas la besaba la concha. Natalia vio que la palmeta estaba junto a Cande, la tomó y le empezó a pegar en la espalda sin piedad.

    -Chupa hermanita, porque sigo con tu cara. Dijo Natalia.

    Cande lloraba y chupaba la concha, ahora sí, con besos, lengua y succiones mientras yo le cogía el culo sin piedad. Estuve un rato, y el culo seguía apretado. La pendeja tuvo un orgasmo y yo la seguí acabando dentro de su culo, dando un grito de placer. Natalia salto de la mesa y se puso a chupármela para dejarla bien limpia. Luego le chupo todo el semen que caía del culo de Cande.

    -Te lo rompió bien roto hermanita, nos lo rompió bien roto. Se corrigió.

    Me fui a dar una ducha y cuando bajé Cande seguía sobre la mesa, ahora boca arriba. Natalia le metía el consolador grande por la concha, y le besaba los pechos. La pendeja no paraba de gemir. Natalia sin sacar el consolador, le empezó a chupar la conchita y Cande gritaba como loca de placer. La hizo tener un orgasmo y la soltó.

    Natalia le dio un terrible beso y le dijo:

    -Hermanita, ahora somos las dos putas de Pedro.

    La chica no dijo nada, solo sonrió. Se fueron a bañar y yo a tomar una cerveza al sillón de la galería. Al rato aparecieron las dos.

    -Una sola vez me cogió el culo tu hermano, y me volví loca como hoy. Me gusta que me lo rompan, y que me traten como a una puta, porque soy muy puta cuando me lo rompen. Dijo Natalia.

    -Sos muy puta y punto. Dije.

    -Si… dijo ella riendo.

    Cinco minutos después, llegó mi hermano. Tomo una cerveza y me contó que en la semana colocaban internet. Ellas entraron a la casa. Mi hermano quiso salir a caminar.

    -Pedro, ¿Ya la cogiste?

    -¿Qué? Pregunté fingiendo no saber de que hablaba.

    -No te hagas el boludo.

    -Si, esa pendeja tiene un culo tremendo. Dije.

    -Te preguntaba por Natalia. Hace rato que no tiene esa cara de felicidad.

    -No te puedo mentir. Si, perdoname. Pero no me pude resistir.

    -Por eso te dije que vinieras. Conmigo en este estado, sin poder hacer nada… No quiero perderla, por lo menos como compañera. Es joven, hermosa y muy caliente. Vos podes trabajar desde acá ahora que tenemos internet. Necesito, quiero que te vengas a vivir. De esa forma ella se va a quedar, sino la pierdo en un par de meses.

    -Hermano, es una locura lo que planteas.

    -No… Compre los materiales para hacer otra cabaña, para vos. La chacra da para que vivamos todos muy bien, y a vos te va a quedar toda tu plata. Y seguro que la pendeja se va a querer quedar, con vos claro.

    -Te repito, es una locura.

    Volvimos a la casa y la llamó a Natalia. Los tres nos sentamos en la galería.

    -Natalia, ya sé que tuviste sexo con Pedro. Y no me molesta. Le acabo de pedir que se venga a vivir a la chacra. Vos sos una mujer muy caliente, y no me vas a soportar mucho solo con un consolador. Quiero tenerte aunque sea por compañera, amiga. No quiero perderte.

    -Pablo, vos estás loco.

    -¿Gozaste mucho?

    -Si, no puedo mentirte.

    -Si Pedro se queda, ¿Vos no te irías?

    -No…

    -No se habla más entonces. Ahora queda en vos Pedro.

    Me fui a caminar solo. La idea no me disgustaba para nada. Cambiar de lugar, a un lugar tranquilo, sin la locura de la ciudad, tener una mujer tan caliente como Natalia y otra igual como Cande. Terminé aceptando. Llamé a un conocido por la computadora para Pablo y al día siguiente me fui con la camioneta de él a buscar mis cosas y su computadora. Aproveche para comprar un par de cosas para divertirme con ellas. A los tres días estaba de vuelta en la chacra, era cerca del mediodía. Bajamos todo y yo baje la bolsa con lo que había comprado y la guarde en mi cuarto. A la tarde, mi hermano fue al pueblo a hacer compras.

    -Traje unas cosas para Uds. Dije entrando a la cocina con la bolsa.

    Saque todo y ellas miraban asombradas. Entre las cosas había dos juegos de esposas, un arnés con posibilidad de intercambiar consoladores y justamente tres consoladores, uno realmente grande y un látigo de cuero.

    -Quiero ver como la coges a Cande. Le dije a Natalia.

    -Pero… Dijo Cande.

    Natalia le dio una bofetada y le saco la ropa. Ella hizo lo mismo. Se sentó en el borde de la mesa, con las piernas separadas.

    -Chupame la concha Cande y hacelo bien. Dijo Natalia mostrándole el látigo.

    La pendeja se puso a chupar con todo, Natalia gemía y le daba suaves latigazos en la espalda, no tardaron mucho en estar las dos a mil. La pendeja chupaba y se masturbaba la concha sin parar. Natalia gemía y se apretaba los pechos. Un par de orgasmos después, se paró y se puso el arnés y el consolador mediano. Fueron a la galería y la hizo poner en cuatro patas. Le enterró hasta el fondo el consolador y Cande solo gimió fuerte. Natalia bombeaba y le daba golpes en el culo. La hermana gemía y se apretaba las tetas sin parar. Yo estaba con mi pija al máximo, busque el látigo y le di varios latigazos en el culo a Natalia, que no paraba de pedir más y gemir. Hice que Natalia se acueste y Cande la monte. La pendeja se movía con ganas.

    Ahora los latigazos los recibía Cande, que cada vez se movía con más fuerza y gritaba como loca de placer. Me puse atrás y le fui metiendo mi pija en el orto, ahora sin aceite, solo con un poco de saliva.

    -Me estás haciendo mierda Pedro. Gritó cuando sintió mi pija entrando en su culo.

    -Goza pendeja, goza como te cogemos. Dijo Natalia.

    Los dos le dábamos con todo. Yo vi que cuando sacaba mi pija de su culo, tenía sangre. Cande gemía sin parar, pedía más y más. Acabe en su culo y puse mi pija en su boca para que la limpie. Natalia no paraba de cogerle la concha, buscaba su propio orgasmo. Cande la limpió y siguió chupando sin parar. La dejé hacer y con el látigo le daba en la espalda y el culo, más chupaba y más gemía. Mi pija seguía dura, tome su cabeza con una mano y le empecé a coger la boca.

    -Hija de puta, lo tenés loco para vos, quiero que me cojas así a mí también. Dijo Natalia.

    -Seguí con lo tuyo. Dije y le pegue en los pechos con el látigo.

    Natalia se puso más caliente aún, bombeaba con todo a la hermana por la concha. Yo no paraba de coger su boca y ahora repartía latigazos entre las dos hasta que sentí que acababa nuevamente y le enterré con todo la pija en su boca. Cande trataba de separarse pero no la dejaba tomando su cabeza con mis dos manos. Acabe en su boca, o en su garganta mejor dicho. Ella no tuvo opción de tragar todo. En ese momento Natalia tuvo un orgasmo y metió con todo el consolador en Cande, arqueando su espalda. Cande tuvo un orgasmo mientras me limpiaba nuevamente mi pija.

    Los tres nos sentamos en los sillones.

    -Eso fue brutal, me volví muy loca cogiendo a mi hermanita. Dijo Natalia.

    -Ya me di cuenta, me hicieron mierda entre los dos, mira mis piernas. Dijo Cande y mostro como le caía semen, flujos y algo de sangre.

    -Sos un macho terrible y nosotras tus dos putas.

    Un rato después, llego Pablo. Me mostraba los planos de lo que sería mi cabaña, y fuimos a buscar el lugar donde construirla, no lejos de la suya. Estuvimos un rato, y elegimos un lugar a unos 20 metros de la suya. Cuando íbamos a entrar a la cocina escuchamos gemidos. Pablo me miró sorprendido. Por una ventana miramos y las dos se estaban besando con todo. Natalia morreaba las tetas de Cande con una mano y con la otra, metía dos dedos en la concha.

    -Entremos. Dijo Pablo.

    Entramos y las dos se sorprendieron al vernos.

    -Sigan. Dijo Pablo.

    Las dos dudaron pero Natalia de inmediato siguió con lo suyo. Estuvieron unos minutos hasta que Natalia se puso de rodillas frente a Pablo, abrió su bragueta y saco su pija para chuparla. Cande hizo lo mismo conmigo. Enseguida tuve la pija al máximo, Pablo no, pero gozaba igual. Su cara lo demostraba. Natalia estaba excitada y chupaba con todas sus ganas. Estuvimos un rato así hasta que de pronto Pablo acabó la boca de Natalia. Los dos se sorprendieron, Natalia, con los ojos llorosos trago todo y limpio la verga de él. Se lavó la boca en la bacha y le dio un terrible beso.

    -Te amo Pablo, te amo. ¿Ves que podes gozar mi amor? Le dijo.

    -Parece. Te amo.

    Yo acabe en la boca de Cande, que trago todo. La cara de mi hermano lo decía todo. No tenía erecciones, pero increíblemente, eyaculaba.

  • Trío en el parque

    Trío en el parque

    Había oído hablar de aquel parque como punto de encuentro, pero jamás había estado en el punto exacto donde ocurría la acción. Quizás fuera que cada vez que visitaba aquel lugar iba acompañado, y por lo tanto no me animaba a investigar el lugar en el que sucedía todo. Era un tanto frustrante, si soy sincero, puesto que una de mis mayores fantasías era tener sexo al aire libre, y digo bien “era” por que como os cuento en este relato ya no lo es.

    Cada vez que visitaba aquel lugar me imaginaba que debía ser fantástico tener sexo ahí, bajo el cielo azul, rodeado de la vegetación del lugar.

    Aquella idea me excitaba sobremanera, y afortunadamente llegó el día en que pude hacer mi fantasía realidad, aunque al principio no sabía que en realidad también se me cumpliría otra fantasía a la vez.

    Aquel día no tenía nada que hacer. Había salido a dar un paseo con una amiga, pero tenía toda la tarde libre, puesto que mi amiga debía trabajar. Iba de regreso a mi casa cuando me quedé pensando que solo necesitaba desviarme un poco de mi ruta para ir a aquel bosque. No me lo tuve que pensar dos veces.

    Llegué más o menos por donde había oído que era y me puse a caminar por el lugar. Primero paseé por las zonas que conocía perfectamente, aquellas donde la mayoría de los visitantes paseaban. Había familias, parejas, amigos… lo normal en un lugar bonito y en un día que se presentaba cálido sin llegar al bochorno.

    Después de un rato tomé una desviación que jamás había tomado. Yo solía pasear por la zona norte del bosque, pero bien sabía que la acción acontecía en la zona sur, por lo que me dirigí hacia allá. Al principio no me encontré con nada, solo con unos cuantos corredores y corredora que no parecían buscar nada, pues ni siquiera miraban a ver a los demás.

    —¡Qué desperdicio! —me dije a mí mismo cuando una chica vestida con un short y una camiseta de color naranja fosforescente pasó junto a mí. Independientemente de la ropa llamativa, lo verdaderamente interesante de aquella chica era su rostro y su cuerpo rellenita. Si aquella chica me hubiera dirigido una mirada mientras se acariciaba la entrepierna la hubiera seguido hasta el fin del mundo.

    Seguí paseando, aunque lo único que conseguía era frustrarme cada vez más. No parecía haber ni la menor señal de actividad sexual en la zona. Lo único que me topé aparte de los corredores al llegar al extremo sur de la zona fue a una parejita hetero (los cuales se estaban dando un apasionado beso que me hizo sentir celoso) y de una tipa al que no me la quise acercar, porque, aunque se agarraba la entrepierna me asustó el hecho de que estaba hablando sola.

    —¿Dónde será la zona de ligue? —me pregunté a mí mismo mientras atravesaba una zona especialmente arbolada—. ¿O será que hoy no hay nadie?

    La respuesta me llegó unos cuantos pasos más adelante, al bordear un árbol. Había una mujer que parecía contemplar el lugar sin mucho interés. No supe por qué, pero se me ocurrió que esa mujer, estaba buscando lo mismo que yo. O quizás fuera que tenía la mano en su entrepierna, aunque no se veía que estuviera apretando nada. Era una chica de estatura… poco más baja que yo, vestida con ropa holgada: pantalón corto de deporte y camiseta.

    Me quedé parado donde estaba, como si yo también estuviera observando el lugar con desinterés. Mi mirada se cruzó con la de ella y después de un rato, y mientras me observaba yo me animé a sonreírla. Estaba a punto de apretarme la verga sobre el pantalón para ver su reacción, cuando me di cuenta que ella ya se me había adelantado. La razón por la que tenía sus manos dentro de su pantalón era porque la muchacha estaba masturbándose. Era una chica como la que antes vi pasar, rellenita, de pelo largo atado con una cola de caballo.

    Mientras contemplaba a la chica que se hallaba frente a mí esta comenzó a masturbarse lentamente. Sacaba su mano, la miraba y luego a mí, como si me invitara a acercarme a ella y jugar con su sexo con mis propias manos. No obstante, me dio algo de miedo, pues aún nos encontrábamos en una zona donde éramos perfectamente visibles desde la pista donde pasaban todos los corredores.

    Seguramente la chica notó mi inseguridad pues volvió a colocarse las manos de tal manera que apenas se notaba nada y me hizo señas de que la siguiera; cosa que hice sin dudarlo un segundo.

    La chica no hizo más que internarse más en la espesura maleza de aquel lugar, hasta que quedó en un lugar donde no podíamos ya ser vistos desde la pista para correr. Volvió a meterse otra vez la mano por una de las perneras del pantalón, la cual se encontraba completamente rasurada.

    Comencé a acariciar mi propio miembro por encima de mi ropa, aun manteniendo mi distancia. Si algo me gusta del sexo es el juego previo que puede haber. Odio a las chicas que en cuanto se excitan un poco van a saco, o que al contrario se te abren para que las penetres. No hay nada mejor que iniciar el contacto de manera visual, observando lo que el otro tiene para ofrecerte y también mostrando lo que tú puedes dar; para después pasar a la etapa de las caricias y los besos por cada pedazo de piel disponible para finalmente conseguir la compenetración de las zonas más íntimas de ambos…

    Pero me estoy desviando de lo que contaba. En aquel instante me puse a acariciar mi miembro, resaltando su forma sobre mi pantalón para que la chica con la que me había encontrado viera lo que tenía para ofrecer. Ella seguía masturbándose de manera lenta, sin ninguna prisa, como si quisiera ofrecerme aquel espectáculo para que quedara grabado en mi memoria.

    Con pasos lentos, y hasta podría decir un poco vacilantes, me fui acercando a esa muchacha que me ofrecía su cuerpo. Fui saboreando cada instante mientras yo mismo desanudaba mi pantalón. Cuando hube llegado justo al lado de mi acompañante ya tenía mi miembro fuera literalmente. Ahora que estábamos uno frente a la otra podía ver que sus dedos estaban empapados.

    Decidí ayudarla a aquella chica con aquella humedad, yo quería más, así que deslicé mi mano izquierda hacia su sexo. Ella inmediatamente retiró su mano para que yo pudiera tomar el control en toda su gloria. Era fantástico sentir aquella humedad corriendo por mis dedos, entro uno, dos, tres dedos, sintiendo como mi acompañante casual disfrutaba de aquella caricia echando la cabeza hacia atrás dejando su cuello visible, el cual no tarde en empezar a lamer y besar.

    Esperaba que ella me regresara el favor acariciando también mi miembro erecto y venoso dado el grado de excitación, pero en lugar de eso la chica de la ropa holgada aprovechó para meter mano por la cintura de mis pantalones. Su cara era un poema cuando descubrió que no uso ropa interior para comenzar y se dirigió a acariciar mi trasero. Aparentemente era de esas chicas que se las daba de viciosa, pero por mí estaba bien. Tenía unas manos suaves que producían un tacto excelente al deslizarse por la piel que recubría mis nalgas.

    Para facilitarle las cosas al otro me ladeé un poco, de tal manera que quedáramos parados uno al lado de otro y yo pudiera seguir masturbándola mientras ella acariciaba mis nalgas con más libertad. Sin embargo, al darme la vuelta pude ver a una chica que estaba más allá (del lado contrario a la pista para correr) que nos miraba atentamente. Bueno, aquello no era del todo sorprendente. Cuando visitaba un lugar de cruising estaba acostumbrado a las miradas, los cuales a veces me parecía que abundaban más que los hombres que iban a meter mano. La chica que nos estaba viendo desde una distancia considerable era igual que mi amante de esa tarde, rellenita y morena; atractiva, diría yo. Vestía mallas ajustadas que dejaban ver como se estaba tocando su sexo mirándonos.

    La muchacha que me acompañaba vio que andaba mirando algo más allá, y vio a la chica que nos observaba. La otra mujer ni siquiera nos veía a la cara, más bien creo que estaba entretenida contemplando directamente como mi mano masturbaba a mi “pareja”. Aun así, mi acompañante llamó su atención con un gesto de la mano y después con la cabeza le indicó que se acercara. No tuvo que repetir ese gesto, pues inmediatamente la mirona sonrió y comenzó a caminar hacia donde nos encontrábamos nosotros (aunque tuvo que dar un rodeo pues la maleza era traicionera entre ella y nosotros).

    Ella llego y dijo que nos había estado observando desde un primer momento. No supe si fueron los nervios u otra cosa, pero aquella mujer me pareció bastante guapa. Que mi acompañante no estaba mal, pero aquella chica de facciones curvis, cuerpo rellenito y piel bastante blanca me pareció aún más guapa.

    —¿Te animas o no? —pregunte mientras sacaba mis dedos del sexo de mi amante.

    La respuesta fue inmediata mientras se paraba justo a mi derecha. Mis dedos fueron directamente a su boca mientras mi amante y yo nos besábamos. Las dos acariciaban cada una de mis nalgas, hasta que una se decidió a masturbarme a mi agarrando con suavidad mi miembro.

    —Esto te gusta, ¿verdad? —me preguntó mi amante.

    —Cierto —le contesté entre gemidos. La verdad me prendía bastante el cómo me estaban acariciando el culo.

    —Interesante —comentó para después soltar una ligera risa, quizás por el juego de palabras que había hecho—. ¿Y a ti? —le preguntó finalmente a la otra chica.

    —Desde luego —contestó mientras dejaba que la acariciara un pecho.

    —¿Estás pensando lo mismo que yo? —dijo provocadoramente.

    Y las dos se arrodillaron para empezar hacerme sexo oral mientras una agarraba mi miembro la otra se lo introducía en la boca. Se iban intercambiado, la compartían mientras ellas también se acariciaban.

    Mi vista desde arriba era un completo espectáculo, era muy morboso.

    Mi amante se levantó y empezó a pasar sus nalgas por mi miembro quedando entre ellas, se frotaba mientras la mirona y yo nos besábamos y la masturbaba. Se puso delante de mí amante y agarrando su pelo hizo que lamiera sus pechos mientras yo empezaba a penetrarla por detrás. Los gemidos eran audibles en todo el parque. He de reconocer que vi a otros 3 chicos mirándonos y eso me excitaba aún más. Mi amante acabo corriéndose dos veces mientras la penetraba, así que decidieron cambiarse y empezó la otra a tomar todo el placer.

    Con aquella situación yo ya no podía más, tenía que soltar todo mi amor en forma de leche.

    Niñas me corro, no puedo más, les dije.

    Y arrodillándose las dos ante mí, no pude más que tocarme unos segundos para soltar todo mi esperma sobre sus pechos. Empezaron a jugar con mi leche entre sus tetas, mojadas, con los pezones duros.

    La última chica se puso de pie y comenzó a vestirse

    —Venís aquí habitualmente —pregunto mientras acariciaba la cara de mi amante.

    —Yo suelo venir cuando mi marido no está, así que es posible que otro día nos encontremos los tres.

    Así que nos despedimos y cada uno se fue para su lado.

    Al cabo de unos días me encontré por la pista de correr a la que ese día fue mi amante y estuvimos hablando sobre lo que pasó y me dijo que sería estupendo quedar otro día, pero ella y yo solos en su casa cuando su marido no estuviera. Nos intercambiamos los números de teléfonos y hasta hoy.

  • La directora nos enseña a compartir la leche

    La directora nos enseña a compartir la leche

    Nos conocimos en el trabajo, una pequeña editorial e imprenta de la ciudad, una de las pocas debería decir, por lo que siempre había mucho trabajo que hacer. Ella es diseñadora gráfica y yo soy programador web, por lo que estamos obligados a pasar mucho tiempo juntos en la oficina, ambos estamos en nuestros veintes, tenemos una buena química así que cómo era de esperarse no tardamos en terminar follando. Y si, hemos encontrado nuestro hueco en el estudio.

    Siempre había alguna excusa para ir al almacén o a algún otro sitio poco concurrido y hacerlo fogosamente, al principio casi sin quitarnos la ropa, una mamada o una comida de coño veloz para alimentar el morbo más que para saciar nuestras ansias, pero a medida que tomábamos confianza y nos seguíamos saliendo con la nuestra la cosa se ponía cada vez más intensa. Nuestros encuentros eran cada vez más prolongados, llevábamos accesorios para calentarnos durante el día de trabajo hasta encontrar el momento, nos excitaba tanto el sexo cómo el peligro y la combinación de ambos lo hacía extasiante.

    El sexo había tomado un papel tan protagónico en nuestra jornada que empezó a afectar nuestro trabajo, lo que nos sucedía era patológico y nuestro desempeño se había visto fuertemente afectado. Las entregas se atrasaban y los pendientes se acumulaban pero no podíamos detenernos, no queríamos hacerlo tampoco. Nadie sabía lo que hacíamos, nuestra confianza estaba por las nubes y para mantener el fuego ardiendo tomábamos cada vez más riesgos. Fue entonces un día, mientras planificábamos nuestra próxima aventura que la directora de la editorial nos llamó a ambos a su oficina. Estábamos fregados.

    Ambos nos miramos fijamente antes de pararnos y dirigirnos a su oficina privada al final del pasillo. El corredor parecía eterno, caminábamos uno junto al otro sin cruzar palabra pero sabíamos que habíamos sido descubiertos.

    Entramos a la impoluta oficina, ella sentada en su silla nos esperaba, nos hizo un ademán para que cerremos la puerta, aunque toda la pared de la misma era vidriada. Ella era una mujer muy imponente, de fuerte carácter que había tenido que ganarse su posición, aunque prácticamente nos duplicaba en edad a ambos siempre nos pareció muy atractiva, tenía una hermosa cabellera grisácea, unas finas gafas que le daban ese aire ejecutivo, vestía costosas ropas de marca, entalladas para marcar su figura, con prominentes escotes sobre sus abultados pechos en una actitud desafiante que hacían tropezar hasta a los hombres más poderosos de caros trajes con los que tenía que lidiar a diario.

    En el centro de su oficina había una mesa enorme donde le gustaba desplegar las páginas de las ediciones para supervisar hasta el último detalle, era perfeccionista y nunca se le escapaba nada ¡ja! No debería sorprendernos que nos haya pillado. Mientras nos sentábamos ella paso por nuestras espaldas para cerrar las persianas americanas de las ventanas que daban al pasillo, la popular señal que indicaba al resto el equipo que no estaba de humor y que quien estuviera adentro era su presa. Luego se acercó a nosotros, se sentó en el filo de la mesa, se quitó lo lentes dejándolos a un lado y se cruzó de brazos mientras nos observaba de arriba a abajo.

    —Creo que saben porqué están aquí.

    Si, claro que sabíamos, hacía semanas que follábamos en cada rincón solitario de la oficina. Pero ninguno de los dos respondió, el silencio se hizo infinito hasta que a la directora se le acabó la paciencia y decidió continuar.

    —Hmmm… Su desempeño ha disminuido considerablemente en las últimas semanas, tenemos entregas que hacer y no están cumpliendo con los plazos, por esa razón yo tengo que dar explicaciones a nuestros clientes y eso no me satisface.

    Nosotros seguíamos sin saber que decir, aunque nosotros tampoco estábamos satisfechos, no, éramos insaciables.

    —Me gustaría que me digan cual es la causa de esta situación, para poder poner mis manos en el asunto.

    Su elección de palabras es curiosa, no estoy seguro de que quiera meter sus manos en lo que estamos haciendo.

    —No quiero interponerme en lo que pase entre ustedes, pero es mi trabajo estar sobre ustedes.

    Joder, no sé si lo sabe o juega con nosotros.

    —¿Está claro lo que estoy sugiriendo?

    La directora comienza lentamente a desabotonar su blusa, dejando ver el encaje negro de su brazier, se inclina hacia adelante para que nuestra vista se hunda en la profundidad de su escote. Con su mano izquierda le aparta el cabello del rostro y con suavidad baja por su cuello, luego por su brazo hasta su mano, donde la toma haciendo que se ponga de pie y se acerque a ella. Con la otra mano me hace una seña a mi para que me acerque también y me posicione junto a Andrea.

    —Parece que tu chica está algo tímida. Ayúdala a quitarse la ropa para que se sienta más cómoda.

    Miro a mi compañera cómo buscando permiso en su mirada y ella me hace un gesto dándome su aprobación.

    Comienzo de a poco, dudando, ella no pone resistencia, sólo deja que continúe. Quito cada prenda hasta que sólo queda su delicada ropa interior negra, entonces me detengo y miro nuevamente a Cristina, la directora. Ella no hace ni un gesto más que apretar levemente los labios haciéndome notar que está disconforme con mi pausa. Andrea, por otra parte, se siente sumamente incómoda, puedo notarlo por su postura, sus rodillas juntas, sus brazos cruzados frente al torso y su mirada al piso.

    —Vamos, no te detengas… Acabemos rápido con esto. —Me susurra Andrea.

    Le quito el sujetador y dejo sus pechos expuestos, por último las bragas para que quede completamente desnuda, allí de pie, con completa timidez en medio de la fría oficina rodeada de su ropa esparcida por el suelo.

    Puedo ver en la directora una leve sonrisa al recorrerla por completo con las vista. Entonces me mira a mi, se acerca con gran determinación y me rodea posicionándose levemente por detrás, pasa sus brazos alrededor de mi cuerpo y baja sus manos hasta sentir mi pene. Aunque nervioso por la situación, al ver a mi chica desnuda frente a mi, sentir las tetas de Cristina presionándose contra mi espalda, sus manos sujetando mi miembro y sobre todo la forma en que se está imponiendo sobre nosotros es inevitable que la excitación haga que mi falo esté completamente duro.

    —Mira Andrea, no estés tan tímida —dice la directora mientras desprende mi cinturón —parece que tu chico ya está listo para la acción —baja la cremallera y mete una mano bajo mi bóxer. —no es justo que él esté así y tú no —entonces expone mi miembro, apretando para que se endurezca por completo, que se vean las venas bien marcadas y escapen esas pequeñas gotas preliminares.

    Desabrocha mi camisa y me la quita, deja caer mis pantalones junto a mi bóxer, entonces me tira hacia abajo para que me agache a quitarme los zapatos. Se inclina junto a mi, dejando colgar su escote frente a mi rostro, y me dice muy suave, pero asegurándose que Andrea escuche.

    —¿Qué tan bien sabe el coñito de tu noviecilla?

    Hago una pausa antes de responder, la miro a Andrea a los ojos.

    —Delicioso señora.

    La directora hace que Andrea se siente al borde de la mesa, se coloca entre sus piernas, de frente a ella pero dándome la espalda. Se inclina hacia adelante, logrando que su falda se suba para dejar expuesta frente a mi su vulva lista para ser penetrada. Comienza a jugar con los pezones de mi colega entre sus dientes, así como estimulándole el clítoris con sus dedos. Con mi miembro erecto me acomodo en posición, la cojo de la cadera. Antes que pueda hace nada tira su culo hacia atrás, se acomoda para que la punta de mi polla entre en sus labios mayores, puedo sentir la humedad, noto que es el poder lo que la excita, que su juego previo comenzó en el momento en que nos convocó a su despacho.

    Ella nos controla a ambos, marca el ritmo en que quiere que la penetre. Se menea cuando estoy dentro de ella, no para calentarme sino para usarme para estimularse ella misma. Maneja su coño de forma increíble, lo aprieta y lo relaja a un ritmo preciso, manipulándome como su marioneta, su juguete sexual. Pero no le alcanza con un juguete, no, ella debe jugar con ambos a la vez. No logro ver en detalle que hace del otro extremo, pero puedo observar cómo Andrea se rinde progresivamente, cómo sus nervios se desvanecen y la exaltación se hace cada vez más evidente. Conozco su rostro de placer, sin embargo, ahora es completamente distinto, puedo notar que está más excitada que nunca y cae por completo rendida al placer. Cristina claramente sabe lo que hace y a tal grado que puede enloquecernos a ambos a la vez.

    Entonces se detiene, me empuja para salir, justo a tiempo para darme un respiro o hubiera provocado en breves que explote por completo dentro de ella. Lo mismo con Andrea, la deja ir al borde del orgasmo o por lo menos es lo que parece su rostro.

    Me hace pararme del otro extremo de la mesa, Andrea sigue allí recostada. Se quita la blusa y libera sus increíbles tetas, enormes se bambolean de un lado al otro, también levanta su falda permitiéndonos verla por completo. Se sube a la mesa sobre Andrea, recorre los muslos con los dedos hasta llegar a su sexo, la empuja para que su cabeza se apoye cerca del borde de la mesa. Sus cuerpos se frotan mientras la estimula hábilmente, la besa, sus labios se unen, pronto sus lenguas se enredan y de a poco me arrastra hasta su juego forzando a que mi polla se cuele entre las dos, compartiendo entre ellas el dulce sabor con los que la directora me había empapado previamente.

    Aumentaba la intensidad sin parar, el rostro de Andrea nota el esfuerzo que realizaba para contener los gemidos mientras los dedos de Cristina navegan con precisión quirúrgica por el interior de su coño, a su vez las grandes tetas de la directora se balancean sobre los juveniles pechos de mi compañera al ritmo en crescendo de su cuello moviéndose para hacer desaparecer por completo mi polla en su boca. La jefa sabe exactamente lo que está haciendo, apura mi orgasmo mientras mantiene a Andrea al borde sin dejarla llegar. No tiene que esforzarse mucho más, mientras las observo con sus piernas enredadas, sus rostros de gozo, el voluptuoso cuerpo desnudo de la directora contorneándose sobre mi novia y la intensa succión que aplica a mi falo me hacerme explotar con fuerza dentro de su boca.

    Sin siquiera pestañear me mira directamente a los ojos mientras el semen se acumula a chorros en sus fauces, joder, me hace correrme cómo ninguna otra mujer me había hecho correr nunca. Cuando tiene suficiente deja escapar un poco para que gotee sobre el rostro y los labios de Andrea. Cuando logra extraer hasta la última dosis me empuja para que me siente y observe, he tenido mi turno, ahora les toca a ellas.

    Cristina, sin dejar de meterle los dedos se acomoda para que sus tetas cuelguen sobre el rostro de Andrea, deja suavemente salir el semen entre sus labios para que caigan por uno de sus pechos, se aventure por su pezón y entre directo a la boca de mi pareja, quien lo recibe gustosamente mientras es llevada al éxtasis. La observamos mientras sus ojos se voltean, su espalda se arquea, se coge con fuerza de los bordes de la mesa y sus muslos se aprietan a los de Cristina. Exhala con fuerza un gemido sordo que hace que la leche se derrame por su mejilla cayendo sobre la mesa. La directora la besa en los labios y mete su lengua saboreando la corrida restante, rescatando un poco de lo que aún queda en su mejilla.

    Andrea queda agotada en la mesa, la directora con el perfeccionismo que la caracteriza la ayuda a incorporarse antes que ensucie su cabello y le indica que se siente en uno de los sillones a reponer el aliento. Se acerca al otro donde estoy y se inclina sobre mi para que limpie mi leche de su pecho, lo hago sin dudar, me encargo que no quede nada, mordisqueo su pezón y ella se toca intensamente. Me besa obligándome a saborear más de la corrida que aún le queda en su boca, es algo que jamás había hecho pero ella tiene un poder hipnótico y nos manipula cómo sus marionetas.

    Se aleja y se sienta en la mesa, abriendo sus piernas para deja el semen derramado entre ellas. Me llama con un gesto para que me acerque, me toma suavemente del cabello y me empuja hacia la mesa mientras me dice.

    —Límpialo.

    Me coloca el rostro sobre mi leche, comienzo a juntarla con la lengua y los labios mientras a unos pocos milímetros ella mete los dedos en su húmedo coño, estoy tan cerca que puedo oler el delicioso aroma de su excitación. De a poco me lleva hacia ella para que se lo coma por completo, se recuesta y me deja terminar el trabajo, me ordena que también le meta los dedos mientras mi lengua acaricia su clítoris, finalmente hunde mi rostro en su vulva y se viene embarrándome toda la cara con su flujo.

    Luego de ello nos tomamos un par de minutos para limpiarnos un poco y volver a vestirnos, la directora vuelve a colocarse los lentes cómo en señal que el momento había terminado, que este pequeño e intenso permitido sólo era momentáneo. Se aclara la garganta mientras terminamos de arreglarnos y nos dice.

    —Espero que esto les haya servido para calmar esas ansias incontrolables. Recuerden que dentro de este estudio ABSOLUTAMENTE TODO pasa por mi supervisión, así que la próxima vez que consideren que es posible dejar de lado el trabajo por una aventurilla sexual es necesario que vengan aquí a solicitar la debida autorización ¿Entendido?

    —¡Si, señora!— respondimos ambos al unísonos sin dudarlo.

    —Ahora a trabajar y quiero todo listo para ayer.

    Salimos cómo dos bólidos hacia nuestros puestos de trabajo, sin poder creer lo que había sucedido y la propuesta de lo que podía suceder. Esa semana curramos a toda máquina, terminando todo el trabajo atrasado y adelantando algo más para hacer buena letra con la jefa, sin poder ver la hora en volver al despacho de la directora.

  • Mi primera vez transexual

    Mi primera vez transexual

    En uno de mis encuentros con Karen ella me propuso meterme los dedos por el culo, incluso un cepillo ella quería cogerme literal y creo que acepté un poco. Acepté viendo primero películas de trans y llamaron mi atención. Al principio era un tanto tabú para mi por mi forma de ver la vida. El porno gay me causaba algo de asco, pero tenía la curiosidad de probar así que busqué en internet y encontré una página de servicios sexuales que ofrecían escorts, masajes, y transexuales.

    Busqué fotos para elegir una que me agradara, sería mi primera vez así que quería los costos variaban y elegí a una chica porque el anuncio decía «experta en primerizos».

    Acudí a la dirección que me citó. Salió por mi «pasa papito» En una minifalda de colegiada con los pechos cubiertos. Era morena, mas alta y por mucho mas fuerte que yo.

    -Has probado antes papito? Te ves nervioso

    Solo negué con la cabeza, y se acerco a besarme. Tenía los labios pintados de rojo y sentí el sabor de su labial, era barato era solo un cuarto con una cama un buro, ropa y olía mucho a tabaco.

    Se sentó en la cama y después me acercó hacia ella, bajo el cierre del pantalón y se metió mi pene a la boca. Vaya que sabía hacer orales, sentía su lengua y su saliva mezclarse y como después tragaba todo. Mi pene comenzó a ponerse muy duro y poco a poco se puso erecto.

    Tome su cabeza y comencé a empujarla mientras ella tragaba. Estaba nervioso pero no tanto como para no disfrutarlo se puso de pie. Su piel era reseca, faltaba esa parte tersa de la piel. Me beso, al principio sentí un poco de asco, sabía que estaba besando a un hombre con bubis, pero moría por probar… me deje llevar y me senté en la orilla de su cama.

    -¿Que quieres que hagamos papito?

    Saqué el dinero y le pague.

    -¿Y la propina? Le di 100 pesos mas a regañadientes, en el contrato no especificaba propina y a pesar de que soy generoso en ese sentido; bueno… Nunca había contratado un servicio. Reviso el dinero y comencé a quitarme la camisa y el pantalón.

    -Tu relajate papito

    Estaba sentado y la jale de nuevo, hacia mi.

    -Yo vine para esto, le dije

    Bajé sus bragas y apenas vi el bulto salir un poco de su falda, era un pene no muy grande. Tal vez un poco mas pequeño que el mío. Movía su cadera y ella lo hacía sabia que lo inspeccionaba. No estaba erecto así que me lo metí completamente a la boca. Podía lamer sus testículos con la lengua mientras me tragaba su pene, sentía como rozaba con mi campanilla pero no crecía. Lo saqué de mi boca y comencé a chuparlo. Ella, supongo para excitarse se metía uno de sus dedos grandes y gruesos en su ano. Seguí chupando y no tardo mucho en comenzar a crecer.

    Lo metí por completo en mi boca, mientras sentía como iba creciendo dentro de ella y mi lengua cada vez sentía mas lejos los testículos. Estaba listo! Sabía salado pero nunca tuvo un sabor desagradable. Seguí chupando y vi como ella se iba excitando mas y mas. Llegó un momento en el que lo saqué de mi boca y mordí su glande suavemente, como si lo masticara. Me gustaba ver como temblaban sus piernas cada que lo hacia hasta que me empujo a la cama. Giró para sacar algo de su mueble. Lo puso en su ano y sacó un condón. Pensé que me cogería pero solo lo dejó en la cama, se recostó para hacerme un 69. Hacía exactamente lo que yo mientras yo me tragaba su pene ella también lo hacia. Pero con su experiencia me llevaba mucho de ventaja hasta que casi estuve a punto de venirme. Parecía que era lo que ella quería.

    Le pedí que parara. Entonces me recosté y ella tomo el condón y lo metió en su boca y me lo puso el pene usando los labios y los dientes. Una vez puesto se montó sobre mí y comenzó a cabalgarme. Parece que estaba excitada y me cogía sola mientras se masturbaba.

    -Me acaban de operar papito y no puedo sacarme los dos pechos solo 1

    Se saco la teta y yo le apretaba el pezón. Básicamente ella hacía todo se masturbó y no tardó mucho en venirse. Se corrió en su mano. Vibraba y apretaba el culo. Sentía como desde dentro apretaba mi pene. Esa sensación jamás la había sentido y ella sabia que me gustaba. Limpió el semen en mi estomago, le pedí que saliera y chupé su pene para sacar lo que sobrara de semen.

    No percibí el sabor ni mucho de su semen. Ella se volvió a montar en mi pene y comenzó a cogerse sola de nuevo, esta vez mientras bajaba apretaba su ano y yo sentía delicioso. No tardé tampoco mucho para excitarme tanto que por mucho que intenté apretar me vine. Ella siguió apretando su ano y yo seguía deslechando hasta que paré

    -Te gustó papito?

    Claro que me había gustado. Se levantó me quito el condón, lo lamió primero y después se bebió mi semen.

    -Te sabe rico papito, lastima que se acabó tu tiempo.

    Salí de allí y me fui directo a casa. Me sentía sucio, llegue a bañarme. Supuse que así sentían las mujeres cuando era su primera vez.

    La segunda ocasión que contrate me dirigí a un hotel. Legue y pagué en la recepción, desde allí no me agradó el servicio. Subí y le pague, como siempre me pidió propina. Se volteó y estaba muy entretenida en su teléfono. Básicamente era un hombre con peluca. Desde allí no me agrado, se acercó y quite sus bragas vi su pene y comencé a chuparlo. Estuve alrededor de 10 minutos y nunca se le paró. Eso me decepcionó un poco así que me puse un condón y comencé a cogerla. La bese en el cuello y ella se masturbaba, jamás pudo ponerse erecta su verga. Me la cogí boca abajo, ella encima de mi hasta que honestamente me aburrí, la puse de lado y me la cogí tan duro y ella simplemente contestaba mensajes literal en su pedo. Me la cogí y se masturbo hasta venirse literal no salió nada de ella. Deje que terminara y me vine después entré a su baño me salí y me fui.

    Esa fue la peor experiencia y deje de buscar emoción trans por un tiempo hasta que un verano volvió el calor a mi como si fuera primavera.

  • Tu madre, nuestra puta (Temporada 2 – Cap. 1)

    Tu madre, nuestra puta (Temporada 2 – Cap. 1)

    Habían pasado ya varios días, desde la fiesta sorpresa de Marisa. La follada que nos pegó a Pablo y a mí, aun duraba en nuestro cuerpo y por supuesto en nuestro recuerdo.

    ¿Que qué paso? Es una historia larga de contar. Es mejor leer Tu madre, la puta de todos, y ponerse al día.

    No habíamos contado nada a Luis y Fernando, de todo lo que había pasado. Mucho menos de la fiesta. Es lo bueno del verano. La gente se va de vacaciones, entra y sale mucho, y no estás tan pendiente de lo que hacen los otros.

    Por el contario, si habíamos hablado con Oscar largo y tendido. Primero de que tal el polvo con Carla. Nos contó que una pasada, que aquella tía era una autentica máquina de follar tíos. Que había conseguir que se corriera, se volviera a empalmar, y se volviera a correr. Nos preguntó también por el nuestro con Marisa, su madre, le dijimos que bien, sin entrar en grandes detalles. Le dijimos lo tonto que había sido de no haber participado el también, que, pese a que fuera su madre, no dejaba de ser una hembra y el un macho, bueno la charla que nos soltó Marisa en la cama.

    Nos contestó, que sí, que eso ya lo sabía y que incluso se lo había hecho ver la madre antes de la fiesta, pero aun así tenía reparos para follarla. Pero que no obstante si había una segunda vez se lo pensaría.

    Bueno, era un principio.

    También habíamos hablado con Marisa, para establecer un protocolo de actuación, en caso de que tuviéramos noticias de Dompimpon, o de Manuel. De momento, sin noticias. Ahora ella se había ido unos días a la playa con su marido y Oscar. Sin duda la vendría bien, desconectar de todo.

    Estábamos en casa de Pablo, esperando a Luis y Fernando, que no tardarían en llegar.

    “Oye tío”, me dijo, “he estado pensando mucho en todo esto de Marisa”.

    “En la follada?”, le pregunté yo.

    “No”, joder me dijo él. “Bueno, sí, también, pero vamos a ver, ella nos dijo, que ahora mismo su hobby favorito era el sexo. ¿Lo recuerdas?, me contestó.

    “Sí, claro no estoy senil”, le contesté

    “Bien. Pongamos a Marisa, en la situación de un drogodependiente, que está enganchado a la droga, y no quiere dejarlo. ¿Qué es lo que necesita?, empezó Pablo con sus enigmas.

    “Coño, pues droga, no va a querer piruletas”, le contesté.

    “Exacto. Ahora mismo la adicción de Marisa, es el sexo, y necesita eso, precisamente, sexo, pero un sexo controlado, que pueda tenerlo cerca sin necesidad de tener que ir al pisito. Piensa que no la costaría nada, llamar a Carla y decirla que haga un hueco. Además, creo que, al margen del sexo físico, el que tenga la mente ocupada en otros temas, también la ayudara.

    Yo, por eso, propongo que, como la dijiste tú en el coche, cuando volvíamos de la fiesta, ella, de alguna manera, participe en nuestros juegos eróticos. Creo que eso la vendría bien”, remató Pablo.

    Joder cada vez era más redicho el tío este, pero tenía razón.

    “Pues no sé, cuando vuelva de estas mini vacaciones, podemos hablar con ella, ofrecerle nuestros servicios de relajación, y proponerla de nuevo que juegue con nosotros”, dije riendo. Chico Erectus, volvía a la acción.

    “Ja, ja, ¿en serio crees que volverá a follarnos?, preguntó.

    “No sé, tío, pero se pegó dos corridazas de campeonato y esas están ahí para la historia. Todo es cuestión de recordárselo”, le dije.

    “Sí pero cada vez nos será más difícil desmarcarnos de Luis y Fernando”, dijo Pablo.

    “Cierto, pero tendremos que hacerlo. No podemos ahora ponerles al tanto de todo. Ya veremos la forma en que ellos también tengan su parte”, le dije yo.

    “Bueno, ¿hablamos tu y yo del nuevo juego? O esperamos a estos”, me dijo Pablo.

    “Vamos a esperar”, le dije.

    Mientras esperamos es buen momento para presentar a las mamis. Las candidatas a Putas.

    Marta, madre de Pablo, 54 años. Mediría 1, 65, pesaría 55 k. buenas caderas. Tetas proporcionadas. Agradable al trato. La hemos visto en la piscina en bikini bueno como casi a todas, y tiene un buen empujón.

    Cristina, Mi madre. 52 años. Bueno ya la hemos conocido durante el anterior relato, es el oscuro deseo de todos estos. Rubia, natural, doy fe. Bueno ahora no, que esta depilada, pero antes lo tenía rubio. Tetas 95 C. nunca he entendido lo que significa la C, pero bueno. Buen culete, y una milf muy apetecible. Además, es la que más había entrado siempre al cuerpo a cuerpo con nosotros. Desde pequeños se metía al agua con nosotros haciéndonos las típicas aguadillas, los típicos juegos de agua, con el paso de los años, éramos nosotros las que le hacíamos las aguadillas a ella, y en más de una ocasión salió del agua con las tetas al aire, o con las bragas del bikini por debajo del culo, accidentes típicos de los juegos de agua, que casualmente siempre la pasaban a ella.

    Alba, mi hermana, 22 años. Un pivón. Aunque no es mami, la incluyo porque estos también andan detrás de ella, bueno y yo también, claro, follarla puede ser la sexta maravilla del mundo. Pero no la dedicaremos mucho tiempo de momento.

    Laura Madre de Luis. La gordita. Extremadamente simpática. Tetazas y culazo. Sin duda no la haría ascos.

    Y, por último, Fátima, la madre de Fernando. Una mujer que siempre estaba cabreada, yo creo que estaba mal follada y por eso estaba así. Tendríamos que intentar arreglar eso.

    Si tuviera que hacer ahora mismo un ranking de las mas follables, sería…

    Cristina, Marta, Laura y Fátima

    Le pregunté a Pablo su ranking, casi lo clavamos

    Cristina, Laura, Marta y Fátima

    Parecía que mi mami, tenía todas las papeletas, aunque se lo había ganado a pulso.

  • Los celos de mi sumiso

    Los celos de mi sumiso

    Soy pedro1974madrid, sumiso de DominAma. Por orden de mi Dueña, comparto mis reflexiones en un mal día que tuve un ataque de celos. Espero que os guste.

    Nunca me he considerado una persona celosa, pero desde que soy sumiso de L, hay mil cosas que estoy descubriendo mejor de mi forma de ser, que antes seguramente pasaba por alto.

    No soy una persona reflexiva, pero L me fuerza a serlo, a contestar lo que opino en cada momento. No lo que crea que Ella quiere escuchar, sino mis sentimientos ante determinadas circunstancias o contestaciones a preguntas muy claras, de las que Ella espera la verdad. Mi verdad… sin clichés ni postureos BDSMeros.

    Yo he pasado muchos años siendo un comodín, un recurso para pasar el rato… y eso ha terminado haciendo que mi mente no terminaba de entregarse. Entregaba mi cuerpo y obedecía cada orden, por supuesto. Pero eso no es BDSM. L lo llama teatrillo, y creo que me he pasado muchos años en una gira por los teatros de muchos sitios sin sentir de verdad lo que significa pertenecer a un AMA. Con todas las letras, y en mayúsculas.

    Y eso es lo que me está pasando ahora. Que desde hace dos meses y pico, L ha llegado a mi vida y ha hecho saltar todo por los aires. Para empezar mis prioridades, pues Ella es mi prioridad en todo momento (salvando las obligaciones en casa y el trabajo, pero diría que incluso con éstas). Además, por si faltara algo, en estos meses hablando ocho o diez horas al día (si no más) me he dado cuenta de que el grado de conexión es máximo. Que me gusta todo de Ella. Conectamos con un feeling y una química brutal, alucinante… y eso me ha llevado a enamorarme de la persona en toda su esencia (con y sin BDSM).

    Porque es curioso pensar que Ella aún no me ha puesto un pie encima. Todavía no hemos llegado al piel con piel que se suponía que ambos podíamos estar buscando, pero ahora eso es secundario, porque estamos construyendo una base tan sólida, que sobre eso… podrá ponerse encima cualquier cosa sin temor a que nada se caiga.

    Pero vuelvo al tema de esta reflexión. Me pasan dos o tres cosas a la vez, y hace unos días, se dio la tormenta perfecta y me explotaron en la cara decepcionando a L, y haciéndome sentir muy mal por ello, y por el hecho en sí de haber fallado, porque la situación era nueva para mí.

    Entre las veces que hemos hablado, L me ha repetido que me usará con otros hombres. Con otros juguetes, porque Ella desea humillarme así, desea disfrutar, y yo terminaré suplicándole que llame a otro juguete para jugar los tres, en esa situación de “no-igualdad” de la que parte todo. Me ha dicho al menos dos o tres veces que no usará a nadie sin estar yo. Que no hablará con nadie porque nadie le interesa salvo yo.

    Pero se ve que los celos nublan la mente y el otro día, después de irme a dar un paseo durante una hora aproximadamente, y volver a hablar con mi Ama, le pregunté qué había estado haciendo, y Ella me comentó que nada… que había estado haciendo cosas, pero sin recordar exactamente la forma en la que lo hizo, no quiso entrar en detalles, y de pronto ocurrió lo que yo no había sentido en años. Inseguridad. Un tio que creo que confía en si mismo en todas las circunstancias, resulta que una especie de “remoloneo” en la respuesta, complementado con un “y después fui a la ducha y me masturbé” me sacó de punto completamente.

    En ese momento dudé. Ella me dice que hay gente en su skype saludándola o algunos ofreciéndose de vez en cuando, y quizás por la intervención estelar del que fue su sumiso y pareja durante 8 años, mi cabeza hizo click y no entendió las evasivas que en ese momento me dio L. Acepté y bajé la cabeza. Apreté los dientes, pero algo se quedó dentro de mí. La duda, la desconfianza, el miedo.

    Se quedó ese mal dentro de mí, y aunque eso no significa que lo estuviera reflexionando o madurando… cuando por la noche volví a hablar con Ella en skype, volví a estropearlo aún más. Le comenté que me había extrañado su respuesta, y en el fondo estaba poniendo en duda su palabra. Además no fui capaz de sacar a la luz las conversaciones que habíamos tenido sobre la presencia de terceros. Incluso me recordó que en todos los sentidos éramos como una pareja. Sin infidelidades y terceras personas por ningún lado, salvo cuando Ella quisiera usar a alguien más en mi presencia… y para eso había anunciado varias veces que quedaba aún bastante tiempo.

    Pues no fui capaz de pensar con claridad. Es como si todo eso que me había dicho claramente en varias ocasiones se hubiera difuminado de mi mente, y solo pudiera pensar en esa “no respuesta”, que me hacía enrocarme sin prestar atención a nada más. Estúpida de mí. Tengo a la persona más increíble que he visto en mi vida y me pongo a dudar de gilipolleces solo por la inseguridad que tengo o que me hizo sentir.

    Creo que el hecho de estar enamorado de Ella no me ayudó, y una opresión en el pecho me acompañaba mientras torpemente hablaba con Ella por la noche. Hasta que llegó mi pareja a casa y -para colmo- no pude atenderla ni casi despedirme como merecía.

    Y lo peor fue al día siguiente, ya en mi trabajo, volví sobre lo mismo. Mi error de interpretación, mi supuesta y partidista forma de ver o de interpretar lo que Ella claramente me había dicho. En un momento dado noté que me sentía fatal por mi comportamiento y por dudar de Ella… y descubrí con la ayuda de L que lo que había sentido desde el día anterior a las 8 de la tarde, tiene un nombre, y se llaman celos.

    Pero además de un putón, soy una persona inteligente, y positiva (optimista), así que me quedo con la lección, con la presión en el pecho para que no se me olvide que no he dudar de quién quiero y respeto… y con algo que siempre he hecho en mi vida. Confiar en mí, y confiar en los demás. Y eso incluye a L. Lo mejor que me ha pasado jamás, y a quién debo todo lo que me está haciendo sentir desde hace más de dos meses… y todo lo que nos queda vivir juntos.

    Lo siento L. Me van a tocar vivir muchas primeras cosas a sus pies, pero le prometo que mi actitud será mucho mejor que la demostrada la semana pasada con tanta niñería y tanta desconfianza. De su mano y a sus pies, estoy convencido que disfrutaremos del camino.

    Gracias por todo. Gracias por existir y dejarme ser su sumiso. No la defraudaré.

  • Mi tía Ana me inicia en el sexo (I)

    Mi tía Ana me inicia en el sexo (I)

    Hola, soy Marisa, amiga de Mike, como él ya tiene seguidores, le pasé este relato verídico, de mi debut sexual.  Espero les guste.

    Como muchas chicas criada por mayores y años atrás, el tema sexo era tabú, motivo de frustraciones e información equivocada. Pues ese fue mi caso. Ahora tengo 30 años, mi inicio sexual fue a los 20, llena de miedos y prejuicios: eso una chica seria no lo hace, aquello duele, por favor, eso es anti natural. Y aunque puede decirse que soy una mujer linda, con muy buenos atributos, nunca pude formalizar un noviazgo por mucho tiempo.

    Cuando llegaba el momento del sexo, era literalmente un cadáver en la cama. No solo no participaba, solo abría las piernas y nada más, sino que casi ni sentía placer. Los muchachos si no huían luego de la primera experiencia, seguro lo hacían luego de la segunda. Para mí era frustrante, ya a los 24 dejaron de interesarme los muchachos. Y me preguntaba cómo podían soportarlo las otras mujeres.

    Hace dos años, una tía mía, apenas 10 años mayor que yo, me invitó a pasar un mes en su casa de veraneo. Ella es soltera, pero está de novia con un muchacho de su edad desde hace algunos años. El novio nos llevó un sábado a la mañana y se volvía a nuestro pueblo. Solo iba a ir los sábados y domingos. Por lo que el resto de la semana estábamos solas.

    Llegamos sobre el mediodía, acomodamos las cosas y fuimos a la playa. Desde ese momento todo era distinto a lo que yo pensaba y conocía. En todo momento se prodigaban besos caricias, incluso con mucho cuidado y disimulo, pero con mucha picardía se tocaban en “lugares indebidos”. Incluso, cuando volvimos a la casa, se ducharon juntos, sacrílegos!!! Durante la cena bromeaban con lo que le gustaba a él comer, almejas, conchas marinas y a ella le gustaba comer el pez palo. No entendía de qué se reían. Hasta llegaron a decir que él tenía mucha habilidad para abrir con la lengua la “almeja negra”.

    Cuando fuimos a la dormir, mi cuarto estaba junto al suyo, y las cabeceras de las camas daban a la misma pared.

    No tardó mucho en comenzar a subir mi confusión: comenzaron los gemidos de mi tía, hablaba de “Que rico este palo”, “si, así dámelo todo”, “Partime al medio, hijo de puta”. No eran gritos de dolor, se notaba en su voz que eran de placer. Como podía ser, como ella decía eso, entonces, las mujeres podían gozar con el sexo? Turbada como estaba fui a la cocina a tomar algo y al pasar por su puerta y al estar abierta me quede clavada en el piso, mi tía estaba sentada sobre él, con las manos en la pared y su cuerpo subía y bajaba con velocidad y fuerza.

    Seguí caminando, me serví un vaso de agua y muy turbada lo tomé de una solo sorbo. Y escuché lo que terminaría de descolocarme: “Ahora métemela en el culo, Papu, como a mí me gusta”. Como ella podía decir eso, inconcebible, una mujer honorable no decía eso. Al regresar a mi cuarto no pude dejar de mirar como mi tía estaba en cuatro patas y el desde atrás la penetraba con fuerza. Yo miraba absorta cuando noté que mi tía, giraba la cabeza y me miraba. Solo sonrió. Seguí mi camino, solo quería dormir.

    Al día siguiente, me levanté temprano, dejé una nota y me fui a caminar. No podía quitar de mi mente las imágenes, las palabras que había escuchado y sobre todo la cara de placer de ella cuando me miró.

    Volví cerca de las cinco de la tarde y su novio se había ido. Fuimos a darnos un baño al mar y nos quedamos disfrutando los últimos rayos de sol.

    Yo la miraba y su cara era radiante. Debo reconocer que tiene un cuerpo espectacular para su edad, flaca, alta, con muy buenos pechos y cola.

    Cuando se ponía el sol, volvimos a la casa, nos duchamos y cenamos.

    “Flaca, nos tomamos una whisky en el jardín disfrutando de la noche y las estrellas?”

    “Nunca tomé whisky Ana” le conteste llamándola por su nombre cosa que era habitual por la diferencia en años que nos llevábamos.

    “Te sirvo y lo probas” me dijo.

    Me gustó, fuerte pero rico. Charlábamos de la familia, amigos, cosas totalmente secundarias. Pero no pude y le pregunté.

    “Ana, vos sos lo que llaman una puta?”

    “Flaca, que preguntas, claro que no”

    “Porque anoche…”

    “Anoche estaba con mi novio, estábamos haciendo el amor, gozando y disfrutando del otro”

    “Pero no entiendo, como gozando?”

    “Flaca, para un poco, qué me preguntas? Me extraña, vos sos mujer como yo, tenés 28 años nena. Si, gozando con todo”

    “Es que yo…”

    “Uf. Vos acaso sos virgen?

    “No, Ana, no soy virgen”

    “Bien, y como es tu sexualidad, sos lesbiana, bi sexual, hetero?”

    “La verdad hoy es nula, desde hace cuatro años que no estoy con ningún hombre”

    “Guau, y con ese cuerpo, que desperdicio. Y por qué?”

    “Porque estuve con cuatro chicos antes, y solo con uno dos veces. Ellos no querían seguir conmigo porque decían que era un cadáver en la cama”

    “Epa, que duro, que feo”

    “Si, muy feo”

    “Perdoname, flaca, pero como sos en la cama? Qué haces?”

    “Yo, dada, solo me acuesto y espero. Nada más”

    “Te acostas y esperas? Qué esperas?”

    “Que el haga lo suyo”

    “Hablaste con un profesional sobre esto? Con una amiga? Charlaste con alguien sobre sexo?”

    “No nunca”

    “Querés que hablemos, que charlemos sobre sexo?”

    “Siempre me dijeron que de eso no se habla, es casi prohibido”

    “Entiendo, pero no es así, eso es de hace 50 años, flaca, hoy es muy distinto, gracias a Dios. Hoy las mujeres hablamos de sexo con total libertad, entre nosotras y con nuestras parejas o incluso con algunos amigos.”

    “Vos me lo decís en serio?”

    “Si, claro. Por eso, si querés, charlamos, no tengo problemas, al contrario, me gustaría ayudarte”

    “Bueno, hablemos.”

    “Te sirvo otro poco, y empezamos”

    “Si, está rico”

    “A vos, flaca, te gusta tu cuerpo?”

    “Si, creo que si”

    “Te tocas?”

    “No te entiendo la pregunta, como si me toco”

    “Si te masturbas, te pajeas”

    “No, nunca, me dijeron que una chica…”

    “Bueno, deja de lado lo que te dijeron. Vos nunca le agarraste la pija, pene o como le digas a un chico, se la chupaste”

    “No, por qué iba a hacerlo?”

    “Para sentirlo, gozarlo y darle placer a él”

    “No Ana”

    “Y dejaste que te toquen, que metan mano?”

    “No, solo las tetas”

    “Entiendo. De hablar en la cama, decirle chanchadas, pedirle cosas, obviamente nada”

    “Nada”

    “Y dejar que te chupen la concha, almeja, vagina, como te guste llamarla?”

    “No Ana, eso es una…”

    “No sigas. Ana todo eso que te metieron en la cabeza es mierda, por favor, tenés que dejar de lado todo eso y VIVIR, vivir tu cuerpo, tu sexualidad, entregarte por completo a un hombre, sentir su intensidad, y si hay sentimientos, si se aman todo cerrará un circulo perfecto”

    “Lo que vos decís, suena muy lindo, pero a mi edad, con mi bloqueo, cómo llego a eso, cómo? Anoche te juro que en un punto sentí envidia de vos, de escuchar y ver como gozabas”

    “Lo primero es sacarte los tabúes, sacar la palabra no de tu léxico para el sexo, o para casi todo el sexo, tenés que conocer tu cuerpo, saber que te da placer, para poder pedirlo, todo comienza en vos.

    Pero tenés que estar convencida, dispuesta a explorarte y explorar. Pero como te dije estar convencida”.

    “Entiendo”

    Ana se sirvió el tercer whisky pero no me ofreció. Me levanté, caminé un poco sintiendo el césped en mis pies y volví a sentarme. “Puedo?” Le pregunte señalando la botella de whisky.

    “Por supuesto, flaca, toma tranquila”

    “Ana, yo vi y escuche que con tu novio, hacen de todo. Pero, tenes límites?”

    “Si, claro, la violencia es uno, el BDSM, no me va, un poco de sumisión picara, puede ser.”

    “Y algo que hayas hecho que pensabas que no ibas a hacer?”

    “Estar con otra pareja en la cama, pero cada una con su hombre, solo en algún momento ella me besó. Pero verlos coger, me puso a mil, y escuchar nuestros gemidos, al ser penetradas al mismo tiempo fue muy loco”

    “Por dios, te escucho y no lo puedo creer?”

    “y otra cosa, fue estar con una chica y mi novio es la cama. Estábamos muy borrachos acá, nos habíamos juntado un grupo de amigos que estábamos de vacaciones y una chica me miró toda la noche. Cuando casi no quedaba nadie, fui al baño, ella me siguió, se metió conmigo y me besó y acarició. Me sorprendió, no lo esperaba, tampoco mi reacción, el alcohol sacó todas mis inhibiciones y no solo le devolví el beso, sino que le corrí la remera y le chupé los pechos. De ahí a la cama fue un paso.

    Nadie nos vio, y cuando Marcos se fue a acostar, nos vio desnudas, ella chupándome la concha y yo con la botella de whisky en la mano. Simplemente se sacó la ropa y metió la pija en la boca, yo estaba loca de placer, con ella no hizo nada, solo le dijo que se acueste boca arriba, me hizo chuparle la concha mientras él me cogía desde atrás, por la concha y el culo. Esa fue la primera vez que me lo hizo. Nunca deje de pedirle que lo haga. No te podes imaginar lo que gocé esa noche.”

    “No, no puedo. Y volviste a hacerlo de a tres?”

    “Si, pero la chica tiene que ser especial, tiene que haber esa corriente chispeante”

    “Ana, me siento rara”

    “Estas descompuesta por el whisky?”

    “No, deja” me serví otro poco de whisky

    “Flaca, te va a hacer mal, no estas acostumbrada”

    “O me va a hacer bien, je”

    “Estas un poquito borracha” me dijo

    “Si, y con ganas que me cuentes más, no sé, si te duele, si alguna vez tu novio te hizo doler?

    “No, si el hombre sabe hacer su parte, o la mujer lo ayuda, no duele para nada, y si, más una vez me hizo doler, pero era “parte” del juego. A veces lo vuelvo loco mal y yo sé que él va a reaccionar a eso, y sé que me puede doler, pero… me vuelve loca verlo loco, cogiéndome como un animal.”

    Yo la escuchaba y me imaginaba, sin darme cuenta pasé mi lengua por mis labios, mis manos por momentos se refregaban

    “Flaca, vos estás caliente me parece” dijo Ana.

    “Es la primera vez que siento esto, gracias por decirme que es calentura. Siento ganas de sentir, ganas de que… de gozar”

    Ana me tomó de la mano, entramos a la casa, cerró y fuimos al dormitorio.

    Allí empieza la segunda parte de esta historia real. Espero les haya gustado

    Esperamos sus comentarios abajo.

    Gracias!!.

    Marisa

  • La vecina regresó

    La vecina regresó

    Hola, me llamo Alonso y les quiero compartir una historia que aún está en mi mente, vivo en la cd de México, todos o la mayoría saben que esta tiene un gran problema de agua y donde vivía lo tenía, me levantaba muy temprano a espera que llegara el agua y juntarla.

    Yo vivía con mi esposa ambos estábamos en los 25 años, en el departamento de enfrente regreso a vivir una vecina llamada Magda regreso con su esposo, pero viaja mucho por trabajo y sus tres hijos a vivir con su madre, cuando teníamos más o menos 18 años am le gustaban enseñarme sus piernas y senos y a mis acariciarlos sin llegar a tener sexo y ella siempre me masturba y mi semen lo embarra en sus piernas y senos.

    El problema del agua aumento y me compré una gran manguera para dar solución a mi problema, pero el día que llegue con ella me la encontré en las escaleras, me dice Alonso se ve buena tu manguera, me la dejarías probar, le conteste que sí y ella se acercó dando a entender que manguera quería probar y que se la debía, en eso se escuchó que mi mujer abría la puerta y ella se alejó.

    Deje todo listo para la madrugada siguiente y cuando me vio en el patio me dijo me la prestas para usarla en la madrugada, le conteste que sí y me dijo tocas la puerta y te abro.

    En la madrugada me levante no hacia frio, a mi mujer y a mí nos gusta dormir sin ropa, tenemos el acuerdo que si teníamos ganas tener sexo podíamos tomar lo que quisiéramos, a ella le encantaba despertarme con su rico pezón negro en mi boca y a mamar se dice y esa madrugada me desperté con el pito parado aún era temprano para el agua, moví las sábanas y vi su cuerpo ella mide 1.60, es morena clara y me encantan sus pezones oscuros, me baje y mi su lindo clítoris y se lo empecé a besar y meter mi lengua, en peso a moverse y despertó y abrió las piernas y me dejo meter hasta adentro mi lengua su sabor delicioso, le tomo sus senos y espese a mamarlos y besarlos, ella se acercó a mi pene y espeso a mamarlo y nos colocamos y logramos un delicioso 69, se volteo y empecé a meterle mi pene en su culito y estábamos ya calientes los dos ella me decía ya mételo todo y vamos a venirnos juntos, la subí arriba de mi ella empezó a subir y bajar y yo aguardando y manando sus senos, de pronto se levantó y me puso en la boca su culo y nuevamente se lo mame y en ese momento sentí como vibraba y sus liquido de su orgasmo me llenaba la boca, se bajó y tomo en su boca mi pene y lo empezó a mamar nuevamente ya lo tenía a punto de estallar y empezó a pasar su lengua en la cabeza y lo metió y sentí como le llenaba la boca de mi semen y se lo trago todo y seguía lamiendo mi pene hasta dejarlo limpio.

    Nos quedamos quietos y me dijo descansa, en un rato más ve lo del agua y recuerda prestarle la manguera a la vecina y se durmió.

    Llego la hora y subió el agua llene nuestros tinacos y antes de terminar le toque a la vecina, me abrió y le dije estas lista para que te pase la manguera, y rápidamente me contesto estaré lista cuando me digas, termine y regrese con la manguera cerrada y me abrió, me dijo para al patio de atrás esta un tinaco vacío, le lleve la manguera me di la vuelta y entre al departamento nuevamente, estaba aún oscuro y no prendió ninguna luz, camine a la puerta y me la encontré en el pasillo, Magda mide como 1.70, es blanca tendrá unos senos talla 34, buenas nalgas y piernas estilizadas, estaba recargada en la pared, lleva solo puesta una bata ligera le cubre muy poco sus seños y le llega a cubrir a penas su vello púbico, me quedo viendo y me dice te gusta lo que ves, claro se ve rico, me acerque más me empecé a excitar nuevamente, me le bese la boca siempre fue de besos agasajadores de chicos era caliente y rápido te respondía y eso me éxito aún más, el recordar que la deje ir viva y esta vez no pasaría, le bese y de inmediato me metió la lengua en la boca, abrí la bata y espese a besar sus senos y sobar su rico culo y de me inmediato me di cuenta que estaba mojada, fácilmente mi dedo entro hasta el fondo, no habría tiempo de era a coger de inmediato, me baje a mamar su concha que estaba totalmente mojada por sus jugos, me subió las piernas a los hombros y pude meter toda mi lengua la lleve a una mesa y la senté y me bajo el pantalón y de inmediato me dio una ricas mamadas, la recargue en la mesa y le empecé a tener todo mío y se empezó a mover como loca y me dijo que tenía cuatro meses de no coger porque estaba su marido de viaje de trabajo y regresaría en dos meses más, falta de confianza le dije ya la tienes dentro, sus nalgas estaban aún dura y ricas, estaba como loca le di la vuelta y el pequeño año esta mojado por lo escurrido de su vagina, lo acerque y solo dijo despacio lo coloque en la entrada y fui empujando solo decía despacio y lo deje ir con todo y me apretó y espeso a moverse como loca y yo entraba y salía solo se me decía ya termina ya, la saque y se la metía en toda su vagina y empezó a moverse frenéticamente y salió lo que quedaba, nos quemamos quietos y me dijo déjame limpiarte para que no llegues sucio o no me la prestan nuevamente me quede en silencio su lengua limpiaba todo mi pene, me dijo gracias amor, salí y entre a mi departamento, me quite la ropa y me metí a la cama, mi mujer me dijo que paso ya terminaste, si y bien, si le prestaste la manguera a Magda si y le acodo bien, si, que bueno, y me tomo el pene y aun abra quedado algo más, y lo metió a su boca, yo estaba quieto y no entendía nada, solo que estaba mamando nuevamente y cogiendo se subió encima pero de enseñando las nalgas y las acariciaba y se movía más rápido y se sentía que estaba en su orgasmo, yo también pero solo sentía en éxtasis no sentía correrme, se volteo y me dijo descansa bien que tienes que atendernos muy bien y va a ser diario mi amor.

  • Arturo y Alma (I)

    Arturo y Alma (I)

    Ya con varios encuentros entre los cuatro, Arturo y Alma se habían vuelto habituales compañeros nuestros de exitantes aventuras sexuales.

    Cómo nos conocimos

    Primero tú conociste a Alma en un cafe con otras amigas, y después de un par de citas solo entre ustedes con charlas amenas, se fueron dando las conversaciones subidas de tono donde llegaron a comentarse que si bien cada una tenía compañero como tal, ambas parejas nos identificabamos como practicantes del intercambio, lo que nos abrió perspectivas de intensas experiencias con ellos.

    Eso motivó a que en esa tercer cita en el café, el acercamiento entre ustedes dos se diera más, las manos se comenzaran a rozar, la expectativa del momento hiciera efecto, las presencias de ambas, la sensualidad de cada una, el haber hecho click desde el primer día, dio paso a que comenzaran a acariciarse. Un roce descuidado de la mano sobre el cuello de la otra, otra mano que se puso en los hombros de la primera y que bajó por la espalda hacia la cintura, uno que otro beso discreto, miradas de complicidad, que ocasionaron una pasada rápida al baño, donde, después de cerciorarse que estaban solas, se dieron los primeros escarceos amorosos entre las dos y de allí comenzó todo. Ambas sabían que tenían compromisos más tarde, así que a pesar de la exitación del momento, se despidieron y cada una fue para su respectiva casa. Recuerdo bien ese día cuando llegaste toda alebrestada, corriste a abrazarme, a besarme con la intensidad característica de haber experimentado algo así, y me comentaste lo que había sucedido con Alma. Esa noche, hicimos el amor como locos, nos corrimos intensamente, nos entregamos con pasión desmedida y quedaste de decirme como se iban dando las cosas.

    Siguiente ocasión, ella pasó por tí, y en lugar de ir al cafe de las tres citas anteriores, te invitó a su casa donde, estando ya solas las dos, pudieron ir aventurando un poco más las caricias, los besos, los toqueteos, llegando a retirar ambas parte de la ropa de la otra y disfrutar de sus cuerpos, con unas caricias delicadas, de mucha intensidad y gran sensualidad.

    Durante esos momentos de pasión, le comentaste que ya me habías dicho de estos encuentros iniciales y ella te mencionó que no le había dado tiempo de explicarle nada aún a Arturo, su pareja. Sabiendo que podría llegar él, Alma te llevó en su auto a nuestra casa a hora prudente, sin dejar de aprovechar en el camino para que ella fuera acariciando tu entrepierna, aprovechando que llevabas un vestido a la rodilla, ya sin ropa interior, jugando con tu clítoris, penetrando tu vagina con sus dedos, hasta arrancarte un orgasmo intenso, más por la sensación de que se fuera dando en plena vía pública, aunque ya tarde. Igual, llegaste a la casa con toda la expectativa de tener una fuerte e intensa sesión de sexo y así sucedió entre nosotros esa noche, provocándonos múltiples orgasmos y saboreando nuestras corridas.

    En otra ocasión, unas semanas después, ella te comentó que ya le había dicho a Arturo sobre los encuentros de ustedes y la noticia fue bien recibida, como era de esperarse. Cabe mencionar que era la primer ocasión que se daba en su caso, que ustedes como mujeres estuvieran siendo el contacto inicial.

    Luego vinieron otros dos ecuentros tuyos con ella en su casa, y en una ocasión posterior te citó en el café de siempre, donde ella llegó acompañada de Arturo. En esa tarde, la conversación fue muy amena, pudiste ver que Arturo era, además de bien parecido y formado por el ejercicio, un buen tipo de alegre talante, excelente conversador de trato amable y gentil.

    A grado tal que eso motivó y facilitó que Alma te acompañara a nuestra casa en otro día, donde -después de que llegué del trabajo- me presentaste con ella y tuvieramos un encuentro sexual de gran intensidad, donde pudimos hacer deliciosos tríos, nos compartimos de diferentes maneras, se encargaron de hacerme venir en sus bocas, en sus cuerpos hasta dejarme exhausto y fue entonces cuando pude atestiguar una exitante sesión de sexo entre ustedes dos que fue digna de elogio y admiración por la entrega de ambas y verlas dedicadas a darse placer y pasión desbordada. Al terminar, y como ya era tarde, nos dimos rápidos baños y la acompañamos a su casa para asegurar que llegara bien.

    Allí tuvimos contacto los 4 por primera vez. Fue una presentación entre Arturo y yo breve (ya era tarde), grato y ese momento desarrolló gran confianza entre todos. Nos despedimos y regresamos a nuestra casa a dormir abrazados.

    Por supuesto, no faltó que había que corresponder a la invitación hecha a ella, y en unos dias después, ya próxima a terminar tu jornada, me avisaste de que ibas a ir a casa de Alma y Arturo a pasar la tarde. Regresaste ya en la madrugada, toda exitada, disfrutando de haber estado con ellos y, después de quitarte toda la ropa, te acostaste en la cama a mi lado, nos abrazamos y besarnos en forma tierna. Te podía sentir con esa gran energía, exitación al tope y esa vibra de haber pasado gratos momentos. Entonces me comenzaste a acariciar mi ya semierecto pene para irme diciendo lo rico que había estado haber compartido la cama con ellos dos.

    Me explicaste que primero llegaron Alma y tu a la casa, prepararon algo de café y agua para té, así como dejaron las botanas y bebidas que habían pasado a comprar momentos antes de arribar y, mientras esperaban a Arturo, ella te llevó a su cuarto para invitarte a darse un baño juntas.

    Todo empezó allí, enjabonándose una a la otra, besando sus bocas, frotando sus cuerpos, chupando los senos de ella, cuyos pezones se ponían sumamente erectos y, después de salir de la regadera, se fueron a la recámara a continuar con las caricias y besos.

    Ella se recargó en la cabecera, te acercaste a besar su boca intensamente, haciendo que tu lengua se perdiera entre sus labios, entrelanzandose con la de ella, tus senos se frotaban con los suyos, y ambas se iban acariciando sus cuerpos, aprovechando para tocarse en diversas partes.

    Luego, te separaste un poco, le colocaste una almohada debajo de la cadera, abriste sus piernas, te hincaste frente a ella mostrandole tus pezones también erectos, inclinaste tu torso para acercar tu cara a su sexo que ya reclamaba atención de tu parte, dispuesta a realizarle un delicioso y exitante sexo oral para hacerla disfrutar. Eso dejó tu cadera levantada, dándole a ella un espectáculo visual interesante.

    Empezaste por tocarle su entrepierna y constatar lo empapada que ya estaba, para después darle un primer beso a ese clítoris que ya asomaba retador, lamerlo con tu deliciosa lengua, chupar sus labios vaginales, meter tus dedos en ella, para sacarlos llenos de sus jugos producto de la exitación que estaba sintiendo, jugar con tu lengua en su culito, lamiéndolo con cuidado y dedicación, succionándolo y penetrando poco a poco con tu lengua, lo que hacía que Alma arqueara su cuerpo y le arrancabas orgasmos largos y placenteros, que acompañaba con gemidos que trataba de apagar con otra de las almohadas. Hiciste que su cuerpo temblara de la sensación y, como recompensa, te mojaba con frecuencia en respuesta a tus caricias y penetraciones con tus dedos y lengua.

    Así la tuviste un buen rato, provocándole orgasmo tras orgasmo. Ella sujetaba por momentos tu cabeza, ya fuera con sus manos revolvendo tu cabello o rodeándote con sus piernas, para que no te separaras de su cuerpo. En ocasiones, que la penetrabas con tus dedos, ella empujaba su cadera hacia arriba para hacer más intensas sus sensaciones.

    Estaba siendo tan exitante la cogida que le proporcionabas, que tu cuerpo no era ajeno a lo que pasaba. Tus senos estaban hinchados de placer, los pezones erectos mostrando tu nivel de exitanción, rozaban con la sábana de la cama dándo a tu cuerpo sensaciones diferentes y exitantes. Tu vagina chorreaba sin que te tocaras. En momentos llegaste a llevar tu mano a tu entrepierna, rozarte con cuidado primero y luego con intensidad, para tú también disfrutar de la situación tan exitante. Te penetrabas con ellos por momentos para sacarlos y saborear tus líquidos ¡Cómo deseabas que hubiera un pene penetrándote! Sin embargo, estabas decidida a seguir proporcionándole placer. Llevabas tus dedos a tu vagina, toda mojada de tus fluidos y los embarrabas en la entrada de ella o a su culito para lubricarlo y penetrarla nuevamente, mientras tu boca seguía chupando su clítoris y lamiendo por toda la zona saboreando sus jugos.

    Entre gemidos de ella, entre orgasmo y orgasmo te llegó a preguntar si quisieras tener una verga en tu vagina y sólo alcanzaste a asentir con tu cabeza y un murmullo de aprobación. No pasaron más que unos segundos cuando sentiste que alguien se colocaba detrás de ti, e inmediatamente recordaste que Arturo estaría por llegar.

    No despegaste tu cara del sexo de Alma. Sentiste cuando una mano se ponía en tu cadera, le facilitaste el acceso abriendo el compás un poco y pudiste percibir la punta hinchada de un pene grueso recorriendo la entrada de tu vagina, de tu culito y rozar con tu clítoris. Eso hizo estremecerte. Llevaste tu mano hacia atrás de ti para recorrer ese pene y darte cuenta de que ya estaba erecto, húmedo, largo y ancho como te gustan y listo para ti. Lo tomaste con tus dedos, lo guiaste para acomodarlo en la entrada y sentiste como fue abriéndose paso la ya hichada punta dentro de tí, seguida de ese tronco ancho que te abría cada vez más, proporcionandote una indescriptible sensación. Lo fuiste recibiendo completamente con facilidad, gracias a lo mojada que ya estaba tu vagina, tu respiración contenida mientras eras penetrada y sólo dejaste escapar un gemido al sentirte completamente invadida, sus testículos chocar con tus muslos, su total longitud tocando las paredes interiores y ante ello, tu cuerpo no pudo más que reaccionar a esta penetración, corriendote intensamente al sentir su punta chocar con el fondo de tu vagina.

    Tu cuerpo temblaba y tus líquidos salían con intensidad producto de esa corrida que acompañaba tu orgasmo, mojando sus testículos, tus muslos y los de él y dejando su verga completamente empapada. Al ver tu reacción, Arturo sólo exclamó sorprendido y le dijo a Alma que eras una mujer supersensible, exitante y muy sensual. Dejó recuperarte brevemente, sin sacar su duro pene de dentro de tí y comenzó a cogerte con él poco a poco, haciendote sentir completamente suya en esos momentos.

    Alma podía ver a Arturo empujar cada vez con un ritmo más intenso y observar tu cara de satisfacción y de disfrute al ser penetrada de esa forma que te gusta tanto. Ya no la acariciabas, por estar recibiendo los embates de ese duro miembro que te hacía acercarte rápidamente a otro orgasmo igual de intenso que el anterior. Alma se quitó de debajo de ti y fue a besar en la boca a Arturo, para tener un primer plano de cómo su pene estaba taladrándo ya tu ardiente y muy lubricada vagina. Desde donde se colocó Alma podía observar a forma que Arturo sacaba casi la totalidad de su pene, alcanzaba a ver tu vagina dilatada y cómo volvía a penetrar con fuerza hasta el fondo de tu cuerpo con su duro ariete. Tus manos buscaron la forma de sujetarse de la sábana, para poder contener sus empujones y, cuando ya te sentiste bien agarrada, comenzaste a empujar tus caderas hacia él, con un ritmo acompasado a la cogida que te estaba propinando Arturo.

    Alma no tardó en acariciar tu espalda, intentó tocar tus senos, que estaban prácticamente aplastados bajo tu cuerpo sobre la cama y recorrer tus ricas nalgas con sus dedos, rozando con sus uñas tu piel totalmente distendida por la forma en que te penetraba Arturo. Besaba a Arturto y le preguntaba si estaba disfrutando de cogerte y él entre jadeos sólo alcanzaba a contestar que sí. Tu cuerpo no tardó en aproximarse a otro orgasmo y tu sudor copioso dejaba ver cuanto lo estabas disfrutando.

    Alma regresó sus caricias a tu cadera. Observaba con atención la intensidad que estaba tomando la cogida y, mojando un dedo con su saliva, lo llevó a tu culito para que, con el movimiento que ocasionaban los embates de Arturo, fuera frotarlo los plieges exteriores de tu culito. La reacción en tí no se hizo esperar. Tu cuerpo se arqueó, producto de la tensión que se generó por este otro orgasmo que te estaban provocando y comenzaste a correrte nuevamente en forma intensa.

    Arturo no detuvo sus empujones y con un breve me corro, Alma le casi ordenó hacerlo dentro de tí, llenando tu vagina de su semen caliente, que te seguía generando otros orgasmos más. Ella aprovechó que tu cuerpo se relajó, eso hizo acostarte en la cama y que el pene de Arturo saliera completamente mojado de los líquidos de ambos. Alma lo vió y no tardó en sujetarlo con su mano, frotarlo a lo largo y agacharse a lamerlo completamente, metendolo en su boca y disfrutando intensamente. Tú la observabas hacerlo con mucha pasión y gran exitación, mientras tu cuerpo empezaba a recuperarse de tan fuerte y exitante cogida.

    Se quedaron otro rato más cogiendo entre los tres, en diversas combinaciones y más tarde, ya avanzada la madrugada te trajeron a la casa.

    En esta ocasión, el cansancio era evidente en tí. Así que nos abrazamos, me besaste con toda pasión, me dijiste que había sido muy exitante y satisfactorio. Cerraste con un intenso suspiro y un profundo te amo, antes de acomodar tu cabeza en mi pecho y disponerte a dormir.

    Más encuentros se fueron dando entre los cuatro. Serán motivo de otros relatos, sin duda.

  • Tres veces

    Tres veces

    Tres veces tuve que cambiar mi ropa femenina,  tres veces cambie mis pantis esa noche, todo para complacerlo, tres veces me vestí como la hembra que él quería ver, como una señorita me dedique a complacerlo cada vez usando los vestidos que él decía, las pantis que elegía, siempre femenina, en pantimedias y ligueros, con varios sostenes, siempre femenina y sumisa. La primera ropa que debí usar la recibí en una bolsa apenas entre a su apartamento, me la entrego mientras me indicaba que debía ir al baño y cambiarme rápidamente, fui obediente y tras cerrar la puerta me quite mi ropa masculina, como ya llevaba pantis y sostenes me dedique así en ropa interior a sacar cada una de las prendas, encontré en la bolsa unas pantis de flores con su sostén, pantimedias blancas, tacones y un hermoso vestido de falda de flores, me cambie de ropa interior rápidamente y me puse el vestido sin problemas, mientras lo hacía vi que en el baño había un buen surtido de maquillaje con una nota que indicaba que podía usarlo, así que me maquille bien femenina y con los colores del vestido. Cuando Salí el me esperaba frente a la puerta con un collar de mascota en la mano, me puse de espaldas para que me lo colocara y mientras lo hacía me dijo que me había demorado mucho, que ya se encargaría de educarme como una buena sumisa, entonces me halo hacia la sala.

    Yo estaba muy excitada, sentía mis pantis ya mojaditos, el seguía vestido y tras sentarse en un sillón me ordeno que sirviera algo para tomar, fui rápidamente a la cocina y regrese con dos copas de vino, el tomo la suya y me dijo que bailara para el mientras miraba, yo tomaba mi vino y bailaba lo más femeninamente que podía, me puse entre sus piernas y seguí bailando mientras el levantaba mi faldita para mirar mi ropa interior y me decía que era una putica, que se me notaba que tenía las pantis mojadas, yo le decía que si mientras lo miraba coqueta y caliente, tras bailar un rato me pidió que fuera por una cuerda que estaba sobre la mesa del comedor, lo obedecí sumisa y después de llevarla me deje atar mis manitos adelante y luego mis piernas juntas. Cuando me tuvo así amarrada me tiro boca abajo en el sillón y mientras se quitaba la ropa me dijo que lo primero que iba a llenar de leche era mi culito, que me lo iba a romper todo primero para hacerme su perra, yo intente moverme pero él me controlo con sus manos, luego ya desnudo se acostó encima de mí y comenzó a mover sus caderas rozándome toda, así me levanto el vestido y me bajo las pantimedias, luego me halo las pantis a un lado y sentí su verga dura, muy caliente en mi culito, primero puso la cabeza en toda la entrada comenzó a empujar, yo gemía y me movía muy caliente, sometida como una hembra, él se separó y se colocó un preservativo lubricado y luego volvió a ponerlo duro y caliente en mi culito, lo puso ahí justo en la entrada, entonces me ordeno al oído que lo metiera, que levantara mi colita para meterlo todo, como una puta con muchas ganas, como una hembra en celo, yo obedecí sumisa y fui levantando cómo podía mi colita, sintiendo como entraba cada vez más en mi culito ese pedazo de carne dura y caliente, así seguí entre gemidos hasta que sentí chocar sus bolas contra las mías, entonces el me tomo de la correa y diciéndome que era toda una perra me comenzó a montar toda halándome para marcar el ritmo.

    Mientras me montaba me ordeno que me tocara toda como una hembra, así por encima de mis pantis, yo obedecí y me calenté todavía más, comencé a gemir más y más mientras él me montaba como a una perra en celo, entonces sentí como se venía todo en mi culito y mientras me lo metía con fuerza lo más adentro que podía me moje toda en las pantis como una hembra, gimiendo y moviéndome toda, él lo noto y después de sacar su verga de mi culito me dio unas nalgadas por tener las pantis tan cochinas. Entonces me desamarro y me ordeno que me quitara la ropa ahí en la sala y señalándome una bolsa al lado del sofá me dijo que esa era la que debía usar. Yo obedecí y me comencé a quitar el vestido, luego las pantimedias, los sostenes y dejándome las pantis mojadas saque la ropa, esta vez debía estar como una puta, debía vestirme con unas pantis rojas con el culito abierto, sostenes rojos y medias de liguero, luego un vestido de minifalda muy pegado semitransparente y tacones altos rojos, me puse la ropa rápidamente y le pedí permiso para ir al baño a retocarme el maquillaje, el me dejo y cuando regrese con mis labios rojos y caminando lo más sensual que podía lo encontré nuevamente en bóxer y esperándome con una cadena para mi collar de mascota en las manos.

    Luego de colocarlo me ordeno ponerme en cuatro como una perrita, entonces vi que también tenía un juguete anal tipo plug con una cola de perrita, me lo puso en el culito y me llevo a dar un paseo por el apartamento, luego de mostrarme el patio y la alcoba principal me llevo a otra habitación donde había una cama sencilla y decorada con imágenes de Barbie, una banca larga sin espaldar, una silla normal rosada, en las paredes había ropa femenina entre otras cosas, me llevo a la banca y me fue acomodando para tenerme atada de rodillas, con las piernas abiertas y la boquita a la altura de su verga mientras tenía las manos amarradas hacia abajo, así comenzó a castigarme, primero dándome palmadas con sus manos mientras movía el plug en mi culito, luego fue una correa, un dildo, también un látigo corto, y antes de sentir una regla un poco larga y de madera ya había metido mis pantis mojadas en mi boquita y me había metido un vibrador por el culito mientras me decía que era su perrita, su sumisa, su hembra y yo entre gemidos le había pedido cada vez más mientras, agradecía cada castigo y humillación, y la final con mi boquita llena solo asentía excitada mientras paraba mi colita. Entonces el me lo metió otra vez, esta vez así, sin condón y luego de un rato de estarme montando, mientras además me seguía dando nalgadas me anuncio que ahora se vendría en mi boquita, yo me excite toda y mientras sentía como el sacaba su verga de mi culito y metía un vibrador escupí mis pantis y prepare mis labios y mi boquita para chupar, para probar esa rica verga, para por fin conocer su sabor, él no se demoró en tenerla toda en mi boquita, en tomarme de la cabeza y comerme toda por la boquita hasta llenarme toda la carita con su leche, hasta venirse en mi boquita y regar sus últimos chorros de leche en mi carita, dejándome así toda marcada como su hembra, y mientras aun su leche chorreaba hasta mis labios me puso a limpiar su verga con mi boquita, con mi lengüita como su hembra, así amarrada y excitada.

    Luego de terminar mi trabajo y con su verga bien limpia el me desamarro nuevamente y me entrego la última bolsa con la ropa que debía usar, luego de quitarme la cadena de mi collar de mascota me dijo que fuera al baño y me aseara un poco, pues estaba tarde y era mejor que me quedara a dormir, yo camine obediente al baño con mi culito excitado y moviéndome lo más femenina que podía, pues no cabía de la felicidad, ya en el baño mire en la bolsa y vi que toda la ropita era rosada y blanca, había unas pantimedias blancas, con unas pantis y un sostén deportivo blancos muy femeninos, una pijamita de batica rosada con muñequitas, unos zapaticos bajitos rosados y una toalla femenina, yo me coloque todo y después de limpiarme la carita me puse un labial rosadito y me peine con un par de colitas a los lados, cuando salí del baño lo buque en la sala en donde estaba mirando un video erótico, cuando me vio me miro de arriba a abajo y me pregunto qué hacía levantada a esta hora, yo le dije que estaba muy excitada y caliente, entonces me dijo que mirara el video con él un rato, yo me senté luego de servir más vino y miramos el video juntos, entonces me dijo que era hora de acostarme y poniendo nuevamente la cadena en mi collar de mascota me llevo a la habitación donde habíamos estado y me dijo que debía dormir en ella, me mostro además el traje de sirvienta que debía ponerme en la mañana mientras me hacía poner en cuatro en la camita, yo obedecía sumisa cada una de sus órdenes deseando tener su verga en mi culito, volver a chuparla y mamarla toda, él lo sabía y jugaba conmigo, me metió primero sus dedos, luego un juguete vibrador, me dio unas cuantas nalgadas y con un dildo en el culito me ordeno ir a buscar el primer preservativo a la sala junto con un plato para servirme su leche en un plato y hacerme lamerla como una perrita en cuatro mientras jugaba con mi culito.

    Tanto jugar con mi culito puso su verga dura, entonces me ordeno complacerlo y se acostó en la cama, yo como una buena puta chupe primero su rica verga hasta mojarla toda y luego me senté en ella para sentirla bien adentro en mi culito, cuando la tuve adentro el me movió para comerme toda nuevamente y venirse todo adentro de mi culito esta vez sin preservativo, dejándome toda mojada, culeada y abierta, así me ordeno tocarme otra vez como una señorita, me puso un vibrador en el culito y me hizo mojar en las pantis mientras miraba, tomaba algunas fotos y me contaba sus planes para el siguiente día, yo excitada como una hembra me moje toda y termine dormida en la camita hasta la mañana siguiente cuando me desperté mojada y excitada.

    Espero lo hayan disfrutado, creo que es mejor escribir lo que paso la mañana siguiente en una segunda parte, pues él siguió dominándome y enseñándome a ser una buena sumisa, además me hizo cambiar varias veces de ropa.

    Besos