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  • Le hice el culo a mi suegra delante de mi mujer

    Le hice el culo a mi suegra delante de mi mujer

    -Si, cogeme así, sos una bestia cogiendo Rolo, amo tu pija, amo la forma en que me entra en la concha, la forma en que me da placer. Ella gemía sin parar, estaba loca de placer. Mi suegra, a sus casi cuarenta y cinco años, era una mujer super sexual, y después de varios escarceos por fin la tenía en la cama. Bombeaba su concha con todo. Ella no paraba de gemir y decir cuánto estaba gozando.

    Fueron minutos y minutos de placer para los dos, aunque por distintas razones.

    -Te voy a coger el culo suegra. Dije y la hice poner en cuatro.

    -Si, por favor, quiero sentir ese palo en mi culo.

    Y sin mucho preparativo se lo fui metiendo. Ella gritaba, yo gozaba haciendo ese culo hermoso.

    -Que tremenda puta que sos. Le dije.

    -Si, una puta para tu pija. Y para cuando quieras cogerme y romperme el culo. Dijo ella.

    -Eso voy a hacer seguido te lo aseguro. Sos casi tan puta como tu hija.

    -Es una boluda, si no cuida a su macho, que se joda. Dijo la madre de mi pareja, Dalia.

    Me puse a bombear con todo, ella gritaba y gritaba. Cuando acabé en su culo dio un grito de placer y se dio vuelta para chuparme con todo la pija.

    -Es hora que te vayas. Le dije.

    Ella se vistió y luego de darme un tremendo beso, tomo su bolso y se fue. Yo me serví un whisky, tome un sobre de papel madera oficio de mí maletín y me senté en un sillón.

    -Sos un hijo de puta. No te contentas con meterme los cuernos, sino que lo haces con mi propia madre y en nuestra casa. Hijo de puta. Dijo Marisa gritando mi pareja.

    -Es mi casa. No nuestra. Y antes de seguir gritando histéricamente, sentate ahí. Dije mirándola serio.

    -¿Cómo pudiste hacerme esto?

    -Tan fácilmente como vos. Dije y le tire el sobre.

    -¿Sorprendida? Te aseguro que no tanto como yo cuando hace 20 días vi que lo despedías con un beso y un abrazo en la puerta. Las fotos son de la semana pasada, no tengo que decirte en que hotel estaban.

    -Rolo, yo…

    -Vos sos una tremenda puta. Te traje a mi casa, tenes una vida de confort, no tenes que trabajar, solo disfrutar. Pero la puta se buscó una pija para entretenerse. Bueno. Fue tu decisión.

    -Perdoname, por favor, es que yo…

    -Puta, no quiero escucharte más. Como verás sabía perfectamente a que horario te ibas a ver con tu pija, e hice venir a tu puta madre para que nos encuentres en la cama. No fue casualidad puta.

    -Perdoname, Rolo, te juro que nunca más te voy a ser infiel, no quiero perderte. Te amo.

    -Como bastardeas las palabras, por favor. Junta tus cosas y andate.

    -No por favor, te lo pido. No tengo donde ir, y sin trabajo…

    -Nada, andate.

    -Te lo ruego, te juro mi amor, nunca más lo haré. Pero no me dejes en la calle.

    -Puta, sabes bien que no te tengo quedar nada… no estamos casados y solo dos años de convivencia. Y con los originales de esas fotos… en un juzgado se te van a cagar de risa, como yo ahora. Dije sonriendo y mirándola a los ojos.

    -Rolo por favor… Dijo ella llorando y tirándose a mis pies.

    -Voy a probar una semana, después veremos. Dije.

    -Gracias, vas a ver que voy a cambiar, y voy a hacer todo lo que me digas.

    -Eso espero.

    Salí de casa y fui a mi oficina a terminar el día. Cuando volvía a casa llamé a mi suegra,

    -Hola Dalia.

    -Rolo, ¿pasa algo?

    -Si, te paso a buscar ahora. Dije.

    -Dale, te espero.

    Pasé por su casa y estaba esperándome en la vereda.

    -¿Qué pasa? Preguntó ella.

    -Tuve una discusión fuerte con Marisa.

    -¿Acaso se enteró de lo nuestro?

    -Sí, pero ese no es el problema.

    -¿Cómo que no es el problema?

    -No, el problema es porque nosotros tuvimos sexo…

    Ella me miró y no preguntó más. Llegamos a casa y Marisa todavía estaba con los ojos llorosos sentada en el living.

    -¿Qué haces acá? Le preguntó Marisa enojada a la madre.

    -Tranquila y baja los humos. Yo la fui a buscar puta. Dije y Dalia me miró sorprendida por como la trataba a la hija.

    -Bueno. Dijo Marisa agachando la cabeza.

    -Dalia, sentate. En este sobre tenes parte de las razones por las que decidí meterle los cuernos con vos a Marisa.

    La madre tomó el sobre y miraba las fotos sin poder creerlo.

    -Hace 20 días la vi besándose en la puerta de casa con esa pija. Le puse un detective, como verás, las fotos dicen todo. Son tan tarados que ni corrieron las cortinas de la habitación. Así me metió los cuernos la puta de tu hija.

    -No podes ser tan tarada. Rolo te da todo, te tiene como a una reina. Y vos le metes los cuernos. ¿Te olvidaste que eras empleada en un supermercado cuando lo conociste, que te saco de ese mundo para hacerte su mujer, que te presento a otro tipo de gente? ¿Qué mierda tenes en la cabeza? Dijo Dalia.

    Marisa no contestaba, solo lloraba.

    -Que hoy viniéramos a casa no fue casualidad, sabía que después del gimnasio se iba a ver con su pija en casa, lo vi en sus mensajes y por eso vinimos antes, para que nos encuentre. Y se entere que no solo ahora tengo una amante, sino que es su propia madre.

    -Me estas humillando. Dijo Marisa.

    -Jajajaja, Me haces reír. ¿Y cómo te pensas que me sentí cuando te vi besándote? ¿Feliz? Si quisiera humillarte, mandaría las fotos y todo el informe a tus amigas y a mis amigos y conocidos. Mirá, tengo todo en el celular, aprieto una tecla y… boomm.

    -No por favor, no me podes hacer eso… Dijo llorando nuevamente Marisa.

    -¿Qué vas a hacer Rolo con ella? Me preguntó Dalia.

    -No sé. En la cama, te prefiero a vos. Coges mucho mejor, sos muy puta en la cama. Y no me traes problemas… y si te acostas con otro, es tu problema. Dije.

    -Hoy te lo dije, es una boluda, no cuida a su macho. Pero no pensé que llegara a esto. Yo no tengo problemas en seguir cogiendo con vos. Al contrario. Me encanta como me coges. Dijo la madre.

    -Mamá… vos…

    -Yo soy sola, y muy puta con los hombres que me cogen bien, como Rolo. Vos sos una puta que corre detrás de cualquier pija y pierde a su macho por hacer eso. Dijo Dalia.

    -Vamos a mi cuarto. Dije.

    Las dos me siguieron. Una, Dalia, sonriendo y caminando orgullosa, la otra, Marisa, con la cabeza baja y llorisqueando.

    -Sáquense la ropa. Dije

    Las dos se sacaron la ropa y con Dalia nos acostamos. Marisa se sentó en el borde de la cama llorisqueando. Dalia sin que le diga nada, se puso a chuparme la pija.

    -Mira y aprende puta, es una de las cosas que hace mejor que vos. Le dije a Marisa.

    Dalia la miró y se sonrió, para seguir chupándome. Estuvo un rato, hasta que dije.

    -Puta, tu turno, y mejor que hayas aprendido algo. Dalia, acostate conmigo.

    Con la madre nos besábamos y yo le chupaba las tetas mientras Marisa me chupaba imitando lo que había hecho la madre. Chupaba mejor. Hice que acerque su culo a mí, y le toque la concha. Estaba apenas mojada. Ella se detuvo y le di un fuerte chirlo en el culo, dejándoselo rojo.

    -Chupa puta, o te vas a arrepentir. Dije.

    Ella se puso a chupar con desesperación, y llevó una de sus manos al clítoris. La volví a tocar y ahora estaba empapada. El chirlo la había excitado.

    -Mirá Dalia, parece que a la puta le gustan los chirlos.

    La madre toco la concha de Marisa y sonrió.

    -Entonces vamos a ponerla bien puta a la puta. Dijo y le empezó a dar chirlos sin parar, dejándole el culo totalmente rojo.

    Marisa empezó a gemir con todo mientras chupaba y se enterraba los dedos en la concha hasta más no poder.

    Verla tan caliente desataron todo tipo de ideas para humillarla. Y empecé con una.

    -Dalia, separa bien las piernas, la puta te va a chupar bien la concha.

    -No, eso no. Dijo Marisa.

    Mi sopapo fue más sonoro que fuerte. La tome de los cabellos y la acerque a la concha de su madre, que tomándola ella de los cabellos enterró la cara de su hija en su concha.

    -Esto te pasa por boluda. Puta y boluda. Mejor que me saques un orgasmo puta, porque te juro que vas a llorar de como te voy a retorcer los pezones. Dijo Dalia y Marisa se puso a chupar torpemente, mostrando que era la primera vez que lo hacía.

    -Parece que ya le tomó el gusto, Dalia. Se está pajeando de lo lindo. Dije.

    -¿Te gusta chuparme la concha puta? Le preguntó a la hija levantándole la cabeza de su concha.

    Marisa la miró sin responder y la madre le dio tremenda bofetada en la cara.

    -Sí, me gusta. Dijo Marisa.

    -Pues ahora me vas a chupar el orto, porque pienso meterme la pija de tu pareja en mi orto, y dejar que me coja como un animal, como le gusta a él.

    Y se puso en cuatro patas y Marisa con su lengua empezó a chuparlo. Nunca se sacó los dedos de la concha. Me puse al lado del culo de Dalia, y acerque mi pija para que también la chupe. Iba del orto de la madre a mi pija y venía. Luego de un rato, la corrí y me puse detrás de la madre.

    -Si Rolo, rompeme el culo. Dijo ella.

    Y lo enterré totalmente en un solo movimiento, tomándola de la cintura. Ella dio un grito y se empezó a mover con todo metiéndola y sacándola de su culo. Gemía a más no poder.

    -Ves puta como se atiende a un macho como este, dándole todo, porque de esa forma, te vuelve loca y te regala los mejores orgasmos. Pero vos sos una boluda, que busca pija afuera teniendo esta en su casa. Hay que ser muy puta.

    No paraba, Marisa, la escuchaba y sollozaba, yo le daba chirlos es el culo y Dalia más loca se ponía. Yo también envestía contra ella y no tardé mucho en acabar en su culo. La saque y se la acerque a Marisa, que no quería abrir la boca. La tome de los pelos y cuando vio que iba a darle una bofetada, abrió la boca y se la metió por completo y se puso a chuparla hasta que la dejó bien limpia.

    Con Dalia nos tiramos en la cama y ella fue al baño. Tenía sed y fui a buscar dos cervezas, para Dalia y para mí.

    -¿Por qué lo hiciste? Le preguntó Dalia.

    -No sé. Es la verdad. Ni sé porque lo hice. Calentura… Dijo Marisa

    -¿No te alcanza con Rolo? ¿El otro es mejor que Rolo? ¿La tiene más grande?

    -No, nada que ver.

    -¿Dónde lo levantaste? Siguió preguntando la madre.

    -En el gimnasio. Una tarde salíamos y me dijo de acercarme a casa. Antes de bajar, me beso por la fuerza, tirándome del pelo y apretándome una teta. Me excite con todo y…

    -Ah… te gusta el sexo duro entonces. Y como el boludo de Rolo es un caballero… le metiste los cuernos antes de decirle lo que te gusta. Idiota. Ahora vas a aprender. Yo te voy a enseñar. ¿Te hizo el culo? ¿Se lo entregaste a Rolo?

    -No, ni a Rolo ni a él.

    Dalia se bajó de la cama y saco el cinturón de mi pantalón tirado en el suelo. Lo usó para amarrarle las manos en la espalda.

    -¿Dónde hay otro Rolo?

    -En la segunda puerta. Respondí.

    Dalia fue a buscar uno y yo pensé que iba a atarle las piernas. Pero no, usó el cinto como látigo y le dio un golpe en la espalda. Marisa dio un grito de dolor.

    -Ahora mamá te va a enseñar lo que es el sexo duro puta. Dijo y le dio un golpe en los pechos que los dejó rojos.

    Marisa gritaba, lloraba y pedía que se detenga ante cada golpe del cinto. Dalia se detuvo y toco la concha de Marisa.

    -Esta empapada la puta. Le gusta en serio el sexo duro.

    A los empujones la hizo acostar y se sentó en la cara de Marisa para que le chupe la concha, sin soltar el cinto. Marisa chupaba sin parar, casi desesperadamente. Dalia retorcía sus pezones, Marisa gritaba y gemía. Dalia le dio un golpe en la vagina con el cinto y Marisa grito con todo. Le levantó las piernas y le metió tres dedos en la concha y la cogía con todo con sus dedos. Marisa no paraba de gemir y de chuparle la concha a la madre. Cuando metió cuatro dedos, Marisa grito de placer.

    -Tremenda puta sos, casi te estas comiendo la mano puta, y te la vas a comer.

    -No por favor… Dijo Marisa.

    Amenazándola con el cinto, la hizo pone en cuatro patas, y desde atrás, volvió a meterle cuatro dedos en la concha. Yo ya estaba totalmente excitado. Dalia movía la mano con fuerza, haciendo que entre casi en su totalidad en la concha de Marisa que gritaba de placer.

    Me puse delante de Marisa y me la chupaba con locura mientras su madre le metía por completo la mano en la concha. Yo estaba para reventar pero Dalia me detuvo.

    -Rolo, la puta quiere dolor. Vamos a dárselo. Acostate.

    Me acosté y Dalia tirándole de los pelos hizo que me monte.

    -Ahora puta, vas a meterte la pija de Rolo en el culo.

    -No, no, por favor, me va a desgarrar toda. No….

    El golpe del cinto en la espalda de Marisa fue brutal. Siguieron otros en el culo y los pechos.

    -Podría estar toda la noche, y dejarte carne viva… Pero no, no vales la pena. Rolo, esta puta no te merece, ni merece tu perdón. Échala a la calle.

    -Tenes razón Dalia, no vale la pena. Dije y la empuje para desmontarla.

    -No por favor, Rolo, no me eches, sabes bien que no tengo donde ir, ni plata.

    -¿Para que te quiero? Dalia me da todo sin pedir nada a cambio. Y no tengo que preocuparme que me meta los cuernos. No, no vales la pena puta.

    Ella, con las manos trabadas en la espalda, se puso de rodillas al borde de la cama, apoyo la cabeza en el colchón y dijo:

    -Metela.

    Me puse detrás de ella y apoye mi pija en su orto. Lo escupí y fui metiéndola en medio de los gritos de dolor de Marisa, que poco a poco fueron transformándose en placer. Cuando la tuvo toda adentro, me empecé a mover con todo. Ella ya gemía como loca, yo le daba con todo y golpeaba su culo con fuerza. Su excitación aumentaba a casa segundo. Dalia se puso con las piernas abiertas en frente a ella y Marisa no dudó en ponerse a chupar su concha sin parar.

    -Haceme mierda por boluda. Gritó Marisa.

    Yo descargaba toda la furia por su infidelidad en el culo. No necesitaba que ella me diga nada. Cuando estaba cerca de acabar, salí de su culo y me pare frente a ella con mi pija frente a su cara. La miro y se mordió los labios, tenía sus jugos intestinales y muchos rastros de sangre.

    -Toda tuya Dalia. Dije mientras le metía la pija en la boca.

    Dalia se puso detrás y la hizo abrir bien de piernas. Yo bombeaba en su boca lenta y profundamente. Un grito de Marisa fue ahogado por mi pija en su garganta.

    -Cuatro dedos y marchando. Dijo Dalia.

    Marisa tenía los ojos en blanco. Cuando podía gemía y chupaba.

    -Puta, te estas comiendo mi mano entera en el culo. Dijo Dalia.

    Lo siguiente fue cogerle la boca con toda mi furia, ella casi no podía respirar y la saliva caía a raudales de su boca. No daba más.

    Saque mi pija y me masturbaba cuando Marisa dijo:

    -Soy puta, muy puta para Uds., hagan de mí lo que quieran pero no me dejen por favor, quiero ser su puta, solo para Uds.

    Acabe en su boca, bien adentro y ella se tragó toda mi leche, algo que antes no hacía. Me siguió chupando para dejarla bien limpia. Me deje caer en la cama y Dalia al lado mío. Libero las manos de Marisa, que fue al baño caminando con mucha dificultad. Cuando volvió dije:

    -Dalia, llévatela. Yo necesito una mujer a mi lado. Una compañera en quien confiar, con quien soñar, y que en la cama sea una puta, pero solo en la cama y para mí.

    -Es lo que mereces.

    Entre llantos y pedidos de perdón, Dalia se llevó a Marisa a su casa. Con Dalia nos seguimos encontrando casi por ocho meses, hasta que me puse de novio con una chica. Marisa, según me contó Dalia las últimas veces, estaba con un marginal, era su puta…

  • El ex de mi esposa y yo llenándola de placer (Parte 1)

    El ex de mi esposa y yo llenándola de placer (Parte 1)

    Nota: Este relato se volvió demasiado extenso, por lo que tuve que cortarlo en un punto de la historia que consideré ideal para dar culminado una parte de los hechos, y dejar el resto para un segundo relato, y que así éste no sea excesivamente extenso. La segunda parte la estoy enviando este mismo día puedes revisarlo en las publicaciones generales y en mi perfil.

    Saludos a todos, hoy les quiero compartir la última experiencia que tuvimos con mi esposa en este mundo que hemos entrado, y que pareciera que se vuelve cada vez más adictivo, pero que quizás sea el hecho de que lo vivamos de manera tan esporádica lo que hace que sea tan excitante.

    Se acercaba una fecha especial, el cumpleaños de mi esposa, ¿se acuerdan el relato del compañero del gym? Bueno pues desde ahí, no habíamos tenido nuevamente ningún trío o infidelidad consentida, y entre copas y una noche de placer le pregunté a mi esposa que le parecía la idea de una buena sesión de sexo como ninguna otra por su cumpleaños. Mi esposa se sonrió, me respondió con un tono un poco hilarante que cual loca fantasía se me había ocurrido ahora. Para ser honestos, en ese momento todavía no me había planteado bien la idea de que podría ser que haga que esta ocasión sea especial, en ese momento le respondí que solo quería saber si le era interesante la idea, y que me diera unos días para pensarlo bien, y es que para todo esto, me ha sorprendido lo cautelosa que ha sido mi esposa de no repetir estos encuentros con alguno de nuestros cómplices anteriores, cuando he mencionado el tema siempre me dice que es mejor evitar algo que quizás pueda encadenar a un sentimiento o una costumbre, que astuta es en ocasiones esta mujer.

    Retomando el tema, pensaba en quien podría ser el candidato ideal que nos acompañe a hacer un trío memorable para la ocasión. Los días pasaron y aún no se me venía nadie a la mente, y por cuestiones de trabajo de mi esposa, me comenta que se había puesto en contacto con un ex de su adolescencia por un negocio, y que iba a tener que verse con él en unos días, — es increíble el poder de la mente y como ésta puede atraer las cosas. Aquel comentario vino como un detonante inmediato, el cómplice había aparecido y yo estaba decidido. En aquella conversación sólo le dije a mi esposa que no había ningún rollo y que luego me contara como le fue, inmediatamente recordé alguna vieja conversación que tuvimos respecto a nuestras antiguas parejas incluyendo algunos pequeños detalles superficiales sobre la intimidad, al instante recordé lo que ella me había comentado en su momento, aquel chico llamado Nicolás siempre le insinuó sus ganas, que más de una vez había querido llevarla a la cama, y que incluso en una ocasión se fueron de viaje con otros amigos y que ya estando en la cama, él había querido pasar a más por tener unos tragos en la cabeza, pero que si bien fue cierto lo que me dijo, nunca terminó pasando porque aún era virgen en ese entonces y no se sentía segura por completo con el chico. Sea como fuese, surgió mi espíritu de buen samaritano y decidí que podría hacerle un favor al prójimo y brindarle a Nicolás la oportunidad de comerse ese culito que siempre quiso.

    Llegó el día y sin hacer insinuaciones al respecto, llegó el momento en que Carla, mi esposa había quedado en reunirse con Nicolás, por lo que entendía se iban a reunir cerca de la casa de él, ya que iban a acordar un contrato y debían firmar unos documentos. Ese día no pude evitar pensar que Nicolás la llevaría a su casa e intentaría follársela, todo el día en mi trabajo fantaseaba en mi mente la escena y al llegar a casa me corrí una tremenda paja imaginando como mi mujer le daba el culo a Nicolás. Regresó mi esposa del trabajo y sin darme rodeos me dijo: bueno te voy a contar que pasó antes que pienses mal (si supiera lo que estaba pensando) y pues opuesto a lo que había pensado me dijo que por temas de trabajo la reunión había sido breve, y que más bien la había invitado a tomarse un café y ponerse al tanto de sus vidas, y que, si yo no tenía problemas, le confirmaría que sí podría. Disimule mis ganas de contarle que quería que se la coja su ex y en su defecto le respondí que no había ningún inconveniente, que me parecía bien la idea de que se encontrara un viejo «amigo».

    Dos días pasaron y era el día de su salida con Nicolás, se alistó y perfumó de una manera muy considerable, como cuando salimos a algo especial, aquello me llenaba de excitación, tanto que no pude aguantar más las ganas y le dije que se podía ir pero que antes quería darle una buena cogida ya que quería llenarla de semen, pude notar que esto también la excitó y tal como se lo vaticiné sucedió, tuvimos una corta pero fugas sesión llena de humedad y gemidos, acabé bastante, tanto que tuvo que darse nuevamente una ducha porque el semen rebosaba de su vulva escurriéndose por sus piernas, me preguntó qué porque estaba tan excitado, a lo que solo le dije que era debido a lo hermosa que estaba, reímos un poco, se volvió a vestir, y nos despedimos con un beso.

    No le escribí nunca durante las horas que estuvo fuera de casa, mi mente fantaseaba nuevamente con la idea de que terminarían en algún cuarto de motel y que Carla regresaría llena de semen, tenía todas las ganas de correrme una paja, pero fui fuerte de aguantar y guardar esas ganas para el regreso de Carla, sea lo que haya pasado.

    Luego de unas 5 horas Carla volvió, la plática no se hizo esperar, le pregunté cómo le había ido, me contó con detalles básicos la plática de ponerse al tanto, entre esto la interrumpí y la abordé con una pregunta directa: ¿te hizo alguna insinuación Nicolás?

    Esto hizo que por reacción espontánea Carla soltara una risa coqueta, me preguntó:

    – a que te refieres exactamente?

    – a que si quiso recordar viejos tiempos, dije yo

    – pues si, no te voy a mentir, quiso besarme, y no solo una vez

    – y pasó?

    – pues no, no salí a serte infiel, pero él no dejó jamás de ver mis labios y mi escote

    Sentí inmediatamente como se ponía erecta mi verga, cierto o no, me ponía a mil la idea de tentar al ex, y que quiera comérsela a mi esposa. Le dije que me contara que más había pasado, me contó los detalles de las preguntas triviales, recalcando lo antes mencionado respecto a su mirada, y que al final lo terminó ella llevando hasta su casa ya que él no había ido en carro, resultó que en su casa la había invitado a pasar y tomarse unas copas, pero que le respondió que ya era tarde, y que yo la estaba esperando, finalmente, al despedirse, había hecho un último intento de robarle un beso, a lo que me supo decir que sólo había conseguido llegar a su mejilla, y que ahí se despidieron, pero que la invitaba a salir nuevamente.

    Todo esto me tenía a mil, duro como un fierro, la recosté en el sofá a Carla e inmediatamente desabotoné su blusa, dejando esas hermosas tetas al descubierto, empecé a besarla por completo, con unas ganas desenfrenadas, Carla respondía con gemidos y suspiros, agarrando fuertemente mi trasero, mientras también me besaba, con las ganas de quien no ha besado a quien desea en semanas, y que sólo quiere ir directo al sexo, bajé directo a su vagina y le quité la tanga que llevaba puesta, estaba bien húmeda, Carla estaba muy excitada, sabía que no era semen la humedad que tenía, aunque por un momento pensé si me habría mentido, pero definitivamente no lo era, lo húmedo no era solamente su panty sino el interior de su vagina, algo la había excitado un millón, quizás el contarme los hechos, o quizás si fue algo más que no me terminó contando, ustedes que creen?

    Sea como sea, hicimos el amor como dos locos, por lo menos bebí los jugos de su vagina por media hora, entre eso también hicimos un 69, en el cual en un par de ocasiones le pedí que se detuviera, porque quería penetrarla, y quería hacerlo con mi libido al tope, finalmente Carla no aguantó más y me montó dándome la espalda, fueron menos de 5 minutos y tanto ella como yo habíamos acabado. Derrame todo mi semen en su interior, ni siquiera dejó que se salga mi pene y seguimos moviéndonos al ritmo que ella imponía por lo menos 30 minutos más, mi verga volvió a estar erecta durante este proceso, y sin que ella dejara de estar encima mío un solo momento, volví a acabar, esta vez sí, por última vez. Conté al menos tres orgasmos de ella.

    Luego de esto, recostada ella sobre mí, le confesé al odio: quiero cogerte entre Nicolás y yo, tengo ganas de tenerte en la cama y que tengas el pene de tu ex y de tu marido en tu boca. Me besó y me dijo que también lo quería, que le había excitado sentirse tan deseada por un viejo amor aun después de tanto tiempo, pero que tenía una condición, y era que primero quería estar a solas con él, que si íbamos a hacer un trío juntos primero quería probarlo sola, ya que deseaba saber cuantas ganas realmente le guardaba, y que no sería lo mismo si desde la primera vez estamos juntos los tres. Aquello antes que molestarme me excitó bastante, por mi mente pasaba el hecho de que quizás eran unas ganas guardadas desde hace tanto tiempo. Haciendo una pequeña pausa, les comento que para el momento en que me casé con Carla, yo era el segundo hombre con el cual había estado íntimamente, y que algo que varias veces habíamos conversado era el hecho de que quizás se había perdido la oportunidad de probar otras vergas, cuanto tuvimos por última vez esa conversación fue poco antes de convencer a mi esposa de hacer el primer trío que tuvimos, así que mi morbo en esta ocasión se incrementaba aún más al ser alguien directo de su pasado. Retomando el tema, le dije que no tenía ningún problema, pero que quería que en lo posible lo convenza de animarse a hacer un trío, que le presente la idea como una fantasía de ella para que quizás así suene más convincente; solo me respondió que haría todo lo que éste a su alcance para convencerlo, y que hasta para eso le venía mejor hacerlo a solas, solo acoté a su comentario un: lo que necesites hacer mamacita.

    Carla se vio con Nicolás luego de un par de días, aquel día se vistió y arregló de una manera aún más despampanante que la vez anterior, debajo de su vestido corto llevaba un conjunto de encaje color negro exquisito, con un hilo y unas perlitas en la parte inferior, sabía a lo que iba, y eso era capaz de levantar hasta los muertos, y aunque tenía todas las ganas de cogerla en ese momento, no quería ser injusto y que ya no vaya con la misma excitación al encuentro con su cita, le dije que se portara mal y que la pase muy bien por los dos, y que a su retorno la iba a esperar para cogérmela también, lo cual la tentó a darme un beso bien apasionado y despedirse con un: te amo mi amor, eso espero.

    No quiero entrar en detalles de su encuentro, ya que sino éste relato se volvería aún más extenso, pero resumo en que después de haberla recogido en donde habían quedado (no fue en nuestra casa por obvias razones), no perdió tiempo y la llevó directo al motel, y que luego de una hora de conversar y dar vueltas, finalmente se dedicaron a lo que habían ido, y que en eso se llevaron sus buenas cuatro horas aproximadas. A su regreso me la cogí con unas ganas que jamás había sentido, al menos no de la manera que las sentí. Cuando regresó aún estaba lubricada, me dijo que lo había hecho con condón, y que estaba desesperada por sentir finalmente piel a piel una verga, ella llegó preparada, y mi verga se puso firme con tan solo poner mis dedos por encima de su panty, primero bajé a su vagina, quería olerla y saborear sus jugos, luego Carla me quito la ropa y guio mi pene hacia su vagina, para esto ya estábamos recostados en la cama, roce mi pene entre sus labios vaginales, jugaba a vacilar en la entrada de su vulva, esto poco a poco la desesperaba más y más, de pronto me agarró firme de la cadera y me apretó contra su pelvis, acompañando está acción con una sensual voz diciéndome al oído: déjalo ahí, no lo quites, me tuvo inmóvil por pocos minutos, sentía como se contraía su vagina y apretaba poco a poco más mi pene, estaba demasiado excitado para aguantar más tiempo, así que terminé acabando primero ya que ya no aguantaba más las ganas, y luego ella, después de moverse hasta exprimir la última gota de mi pene cuando sintió que me vine dentro de ella, lo hicimos como mucho por 20 minutos y tanto ella como yo nos vinimos, de ahí, como muy pocas veces, tomó mi pene con sus manos y empezó a chuparlo, mientras con una mano tenía agarrado mi miembro, con la otra se tocaba su vagina, batiendo los dedos dentro de su vagina, para luego llevarlos a su boca para limpiarlos, estaba demasiada ardiente, notaba como todo la excitaba, era mas que evidente que se había quedado con ganas de mas en su encuentro previo.

    Hasta aquí doy por culminado los hechos del preámbulo a lo que sería el espectacular trío entre mi esposa, su ex, y yo.

  • Mi tercer encuentro trans

    Mi tercer encuentro trans

    La tercera ocasión buscaba en la red y encontré una veracruzana, fue difícil llegar a su domicilio pero cuando llegamos igual. Un pequeño cuarto una cama una pequeña cocina en fin. Tenía solo puesto un pants y una sudadera. Le pagué lo acordado, ni un peso mas ni un peso menos.

    -Tu primera vez?

    -Si, para lo que quiero hacer si…

    -No Te pongas nervioso cariño, no te va a doler, desnudate. Comencé a desnudarme y cuando mire ella ya estaba desnuda. Su piel era mas suave, sus pechos eran enormes. Obviamente operados, sus nalgas igual. Su pene, tan grande como el mío, comenzó a tocarse y a tocarme a mi mientras me besaba, no tarde nada en excitarme. Ella tardo solo un poco pero puso mi pene encima de el de ella y comenzó a masturbarnos a ambos mientras me besaba, después se inclinó un poco para mamarme el pito.

    -Quieres probar mi amor?

    Nos acostamos para hacer un 69

    -Así mi amor, no pares

    Mientras ella me hacia un oral no tan exagerado como en otras ocasiones.

    -Besame! Muérdeme los pezones, eso me excita mi amor.

    Ella acariciaba mi piel y mi cabeza mientras mordía sus pezones y lamia su cuello.

    -Es Hora mi amor, levantante

    Se puso de pie y se acerco a su buro, saco una tira completa de condones, se puso uno, se acercó por la espalda, me inclinó un poco y me penetró mientras me abrazaba para tocarme el pene. Me dolió mucho aún lo recuerdo pero quería experimentar, quería sentir su pene hasta el fondo me acomodé en su cama y ella comenzó a cogerme, sentía como su pene abría mi ano, hasta entrar al fondo de mi. Era doloroso, sentía como entraba hasta el fondo y salía un poco. Trate de relajarme pero dolía demasiado así que la saqué.

    -Me duele mi amor, mejor recuestate

    Ella se recostó se quito el condón y me pidió que le mordiera las tetas le mordí los pezones y ella se excitó de nuevo. Se puso un condón y yo intente montarme en ella. Sentí como su pene no era tan grande como el mío, así que fue fácil introducirlo. Me cogí una y otra vez hasta que simplemente ya no lo sentí y de castigo la hice que me mamara la verga.

    Ella buscaba a toda costa excitarse

    -Ahora cogeme tu a mi, mi amor

    Se volteó y se puso en 4. Sus nalgas eras enormes y pensé que mi pene no entraría así que se las abrí para meterlo hasta el fondo. Me puse un condón y comencé a penetrarla. Ella no hacia nada solo me decía.

    -Así mi amor, así, cogeme! Dame!

    Mientras se masturbaba. Su pene nuevamente comenzaba a adquirir su forma erecta. Entonces ella se salió

    -A ver amor muérdeme!

    Me encantaba poder morderle el pene, se lo mame primero y luego lo mordí. Estaba listo, me volteó, se puso un condón y comenzó a cogerme. Sentí como entró y esta vez dolió mas que la primera. No pudo cogerme mucho pues sentí como su pene iba perdiendo fuerza.

    La recoste boca arriba me puse otro condón sus piernas a mis hombros y le metí mi verga hasta el fondo mientras veía como se masturbaba, yo tenía sus pechos gigantes frente a mi ese cuadro era tan excitante como maravilloso, sentía como por dentro el latex se movía mientras me la cogía hasta que no aguante mas y me vine. Sentí como por dentro el latex solo se iba expandiendo poco a poco. Hasta que sentí como que iba a romperse. Me salí de ella y me iba a quitar el condón cuando ella me lo quito y se bebió mi semen sin pensarlo. Si no hubiera estado mi pene comenzando a ponerse flacido me hubiera excitado demasiado.

    -No me dejes así mi amor

    Se recostó y comenzó a masturbarse

    -Muérdeme mi amor, muerde mis pezones mi amor, besame,

    Le mordí el pene, los pezones, la besaba mientras le metía el dedo por el ano. Ex excito tanto que no tardo mucho en venirse.

    -Quieres probar mi lechita’

    -No mi amor si fuera otro momento…

    Terminamos dándonos un beso, me cambie de ropa me salí y volví a casa para bañarme. Aún me dolía el culo pero esta vez había probado cosas nuevas que seguro volveré a repetir.

    La cuarta vez ha sido de lo mejor. Nuevamente en la red contraté el servicio de una chica, acordamos y salió por mi. En un vestido entallado y de nuevo un hombre vestido de mujer pero muy bien arreglada, mucho mas alta que yo. Era evidente que no era mi primera vez. Su cuarto era grande y se sentó en la cama. Bajo el cierre de mi pantalón mientras me quitaba la camisa. Miro mi pene un segundo y se lo metió a la boca por completo, no tarde nada en excitarme.

    -Tienes pechos hermosa?

    -No! Estoy hormonada

    La verdad cuando ya no es la primera vez deja de importante un poco se levanto y era mas alta que yo así que me beso mientras le quitaba su vestido, se quedó con las bragas y le pedí que se quitara el sostén, no tenía caso y había tenido un par de novias ya planas como una tabla y eso me excitaba demasiado ella se volteo y comenzó a jugar con mi pene entre sus nalgas con el calzón en medio. Me moví un poco para sacar un condón me lo puse y le quite su calzón. Metí mi pene en su ano, no lo hice despacio, era una puta así que ya sabia que me la cogería. Lo metí hasta el fondo y ella se quejó un poco

    -Te duele Amor? Le pregunte

    -No Cariño

    Mientras se empujaba hacia atrás para que no quedara nada afuera. Le di un par de nalgadas y comencé a arremeter contra ella. Ella se movía también y sentía como lo disfrutaba. Cogimos alrededor de 20 minutos hasta que me cansé de estar así.

    Me recosté y ella se puso encima de mi, me beso la recosté y me acerqué hasta su pene, lo metí en mi boca y comencé a chupar ya estaba excitada así que no entraba por completo. Sin embargo lo metía mas y mas.

    -Montame mi amor

    Ella se puso encima de mí me puse un nuevo condón y se sentó en mi pene. Comenzó a cogerme y le dije:

    Masturbate, masturbate hasta que te vengas.

    Comenzó a masturbarse y a cogerse con mi pene, yo también me la cogía una y otra vez de arriba a abajo. Ella apretaba todo mientras yo sentía como por dentro ella abría mas su ano y apretaba mas su pene. Lo hice mas rápido hasta que apretó sus piernas. Salió su semen y ella lo atrapo con su mano.

    Acaricie sus piernas cuando dejo de moverse.

    -Todo bien mi amor? Pregunte

    Si, perdón y ahora que hago, no quiero salirme pero tengo que limpiarme y no quiero ensuciarte

    Tomé su mano y me incorporé solo un poco, vi que su semen aun no estaba completamente líquido, lo acerqué a mi boca y lo comí, limpie su mano con mi lengua. Eso es lo que siempre había querido probar y me gusto. Su pene comenzaba a perder fuerza y el resto del semen estaba allí

    -Vas a tener que darme el resto en mi boca.

    Se salió de mi pene y acercó el suyo a mi boca. Comencé a chuparlo y limpiarlo ya que sentí que ella no podría excitarse mas saque su pene de mi boca.

    -Ahora como quieres cogerme para que te vengas tu? Me dijo

    Comencé a masturbarme y ella me ayudaba con un oral.

    -Vas a venirte en mi boca?

    -Se puede?

    Si, si quiero!

    Seguí masturbándome hasta que salió solo un poco.

    -Es Todo?

    -No mi amor!

    Me masturbe de nuevo y justo cuando sentí que iba a terminar metí mi pene en su boca. Tan adentro que sentía su campanilla en mi punta, había tanta saliva y su lengua que simplemente estalle, una carga, dos cargas, el pene se puso rígido y duro hasta que salió la tercera duro muchísimo esa descarga y ella solo tragaba. No se quejo por el contrario tras esa carga siguió chupando suavemente hasta que sintió que perdí la fuerza.

    -Te gusto? Pregunto

    -No mi amor, a ti te gusto? Salió muchísimo!

    – Lo sé Cariño, por hoy ya comí.

    Nos vestimos nuevamente, le pague hasta propina le di. Debió gustarle demasiado porque aun hoy me pide un encuentro de nuevo, encuentro que seguro concretare pronto, muy pronto.

  • En el mercado de frutas

    En el mercado de frutas

    Mi esposa se llama Rita. Llevamos ocho años de casados. Yo siempre he sido muy fanático del sexo y me gusta mucho el voyerismo, mi esposa es muy recatada y no le gusta para nada llamar la atención Yo he sido el que le he enseñado todo lo que sabe de sexo y aunque en la cama no es muy ardiente, lo hace bien.

    No es muy alta, mide 1.58 m, es morena, más o menos gordita, pero tiene unas buenos senos y aunque no tiene el rabo que yo quisiera, tampoco esta tan mal.

    Hace poco se compró unos jeans, que son bastante apretados, o sea que se le nota su cuquita, bien rica y su culito bien apretadito, y a mí me encanta verla con ese pantalón. Ella aunque no lo acepte también le gusta esos jeans y se siente a gusto con él. Cierto día, se levanto muy temprano y dejo a los niños en el apartamento, y me dijo que tenia que ir a una plaza de mercado que queda cerca de la casa. Yo salía para el trabajo, le dije que la acercaba. Ella se puso el jean que me gusta y se puso una blusa mas o menos ajustada de color amarillo. A mi me sorprendió que no se pusiera una chaqueta o saco, ya que no le gusta que se le noten mucho los senos en la blusa, sin embargo yo no le dije nada.

    Se terminó de arreglar y salimos. En el trayecto a la plaza, le toque las piernas por encima del Jean, y me acerque a su cuquita, pero ella se molestó y me dijo que no le gusta que le meta las manos así.

    La deje cerca de a la plaza y se bajo del auto y se despidió, sin imaginar lo que iría a ocurrir allí.

    En la plaza se acostumbra a llevar un canasto o bolsa para cargar lo que uno compre, y existen muchos chicos que le dicen a la gente que le ayudan a cargar por una moneda, pues bien mi esposa por lo sensual como se veía obviamente se le acercaron muchos chicos a pedirle que le llevaban la bolsa del mercado. Ella les dijo a varios que no, y siguió por toda la plaza, buscando lo que iba a llevar. Más adelante otro tipo se le acercó y le dijo que le llevaba la bolsa, pero ella lo rechazo, pero el tipo siguió insistiendo durante un rato y ella para no aguantarlo más, acepto que le cargara la bolsa.

    Durante un buen rato estuvo andando por toda la plaza, que es bastante grande, y no lograba conseguir todo, así que el tipo que le estaba cargando la bolsa, le dijo:

    – Oiga seño; si Ud. quiere, yo le puedo decir donde hay un sitio aquí cerca donde puede comprar de todo y es más barato- mi esposa le dijo:

    -¿y que es más barato?

    -pues como por la mitad- le dijo el tipo.

    Rita lo dudo un momento, pero el final le dijo:

    -y es muy lejos?

    -¡no patrona, si quiere yo la llevo!

    -Vamos pues!- dijo mi mujer convencida.

    Salieron de la plaza, y se encaminaron a una casa, grande como de tres pisos, de la que está saliendo mucha gente. Cabe anotar que el barrio donde queda la plaza, no es muy agradable que digamos, ya que por allí, viven todos los coteros o vendedores de la plaza, y por obvias razones no es muy bueno.

    Cuando Rita entro, vio una cantidad de personas que se arremolinaba en los puestos de venta. No sin grandes empujones mi mujer logro acercarse a dichos vendedores, y al instante se le acercaron varios tipos que ofrecían muchos productos, y se le pegaban bastante, y no falto el que le rozara la cola, muy disimuladamente, no sin que ella se diera cuenta. El tipo que le estaba cargando la bolsa, se quedó un poco atrás y un amigo se le acercó y le dijo:

    – Y qué?

    – bien, hermano, por ahí traigo una «vaquita”, vamos a ver cómo nos va- Dijo el tipo, con unos ojos de lujuria, que se le salían de orbita.

    Mientras tanto mi esposa, compraba todo lo que le ofrecían, ya que al precio que le daban, se iba a ahorrar una gran cantidad de dinero.

    El tipo de la bolsa, se acercó a mi esposa y le dijo:

    -Seño, vamos allí a un puesto donde consigue la mejor carne de toda la ciudad-

    -De verdad?- dijo Rita, -Vamos ya- Se encaminaron como pudieron por medio de toda l gente, y mi esposa ya se sentía asfixiada de tanta gente, que disimuladamente, le tocaban su culito.

    Llegaron a un puesto que lo atendía un tipo un poco grande, de aspecto grotesco, que apenas vio a mi esposa, paso saliva, de una manera descarada.

    Rita no lo noto, y se puso a observar la cantidad de tipos de carne que tenía para la venta.

    A un gesto del vendedor, una mujer se le acerco a Rita y le ofreció un canasto lleno de uvas, pero ella no quería comprar, sin embargo la marchanta, le dio una uva para que la probara.

    Ella la tomo y se la comió y aunque le pareció un poco ácida, decidió comprarlas.

    Casi al instante, mi mujer, sintió un mareo, y casi sentía que las piernas se le doblaban y como mucho sueño, mas sin embargo era consiente de todo lo que ocurría a su alrededor.

    El tipo de la bolsa, le guiño el ojo al tendero, que al instante le dijo a mi esposa:

    -Si quiere, en el segundo piso tengo más carne que le puedo mostrar- Rita casi inconsciente de lo que decía le respondió:

    -Bueno vamos- Al instante entre el tendero y el tipo de la bolsa, la llevaron por una escalera que quedaba separada del puesto de carne, y era más al fondo, la subieron a un cuarto donde habían varios costales, bastante húmedo Al llegar a la puerta, el tendero le dijo a Rita que tenía que quitarse los zapatos ya que no se podía entrar con ellos. Mi inocente esposa, sin protestar, se quitó las botas, y fue cuando ellos se dieron cuenta que ya la tenían totalmente dominada.

    El tipo de la bolsa, le dijo al tendero que el traía la cámara que mientras tanto fuera «preparando» a Rita.

    Así que el tendero, se le acerco por detrás a mi mujer y le dijo que para poder mostrarle toda la » carne», tenía que quitarse el pantalón.

    El mismo tipo le ayudo despuntándole el botón, del Jean, y comenzó a bajárselo. Rita con la mirada en fija en el piso se dejo quitar el pantalón y cuando el tendero vio el culito, redondito con una tanga que se metía por las nalgas a mi mujer, se sobo su paquete que ya había crecido bastante Rita, quedo solo con la tanga, y el tipo también le saco la blusa, y solo quedo con el brassier y la tanguita que además era transparente y dejaba ver los vellitos que salían de su cuevita El tendero ubico a Rita encima de una colcha que había allí, y le pidió que se recostara, a lo que ella accedió sin ningún problema, Su cuerpo quedo recostado sobre la colcha, mientras que el tendero ya se había despojado del pantalón y solo quedaba en interiores.

    Luego se arrodillo, y comenzó a tocarle el vientre y los senos por encima del brassier, y luego la volteo quedando el culito con un solo hilo que lo cubría y pronto le desabrocho el brassier y cuando volvió a colocarla boca arriba quedaron expuesto su ricas teticas que solo yo había tocado, ahora estaban ahí paraditas con sus pezones rosaditos y pidiendo a gritos que las tocaran.

    El tendero ni corto ni perezoso; comenzó a acariciarlos y luego los cogió con la boca y empezó a succionar como un bebe. Mi mujer comenzó a soltar pequeños gemidos y su cuerpo se empezó a mover.

    El tendero pronto bajo su boca y se enfilo hacia la cuquita de Rita, y con sus manos le empezó a bajar lentamente la tanguita, hasta que se la quitó por completo. Allí estaba mi esposa totalmente desnuda frente a este maloliente hombre que se disponía a hacerle todo lo que quisiera.

    Ahí en ese momento llego el tipo de la bolsa y al verla recostada dijo:

    -Uy hermano esta buena esa vieja, sipote «huevo» que nos vamos a echar- Y al instante le saco una foto.

    El tendero le abrió con sus brazos las piernas a Rita que solo lo miraba sin decir nada y le dijo

    -Mamita vas a ver que es una comida de chochita bien rica- y procedió a acercar su cara contar la panochita de mi mujer y con la lengua comenzó a chuparle sus labios vaginales y con los dedos empezó a penetrarle la vaginita suavemente. Mi esposa cerro los ojos y empezó a disfrutar de la mamaba de cuquita que le estaban haciendo, mientras el otro tipo se acercaba por todos los lados y sacaba fotos a granel.

    Después de largo rato de estar chupándole el clítoris a Mi mujer, el tendero le acerco su pene a la boca y le dijo: – vas a chuparme la verga oíste- Rita no dijo nada sino solamente abrió su boca y sus labios comenzaron a chupar ese glande, mientras el tipo le hundía más ese pene que era como de 20 cm. Mientras que el otro tipo le hundía tres dedos en su vagina y comenzaba un mete y saca con los dedos que a Rita le encantaba porque sus gemidos empezaron a aumentar y se empezaba a notar que estaba disfrutando de lo que le estaban haciendo. Luego de que Rita le chupo la pija al tendero, ella ya estaba bastante excitada, y el tendero se dio cuenta de ello.

    El tendero se separó de ella y se colocó entre las piernas de mi mujer y empezó a acercarle su pene a su vagina, y comenzó a rozarlo y solo la punta del pene empezó a meterlo poquito entre los labios vaginales de Rita y se tomó todo tiempo el tiempo del mundo. Mientras esto ocurría; el tipo de las bolsas, se dedicó a tomar fotos de lo que el tendero se disponía a hacer.

    Esa vagina que había sido solo mía, se preparaba para ser penetrada por un pene más grueso que el mío. El tipo le puso las piernas sobre sus hombros y empezó poco a penetrar la vagina, y con mucha lentitud lo fue hundiendo poco a poco hasta que ya sus bolas tocaban la vulva, o sea que todos los 20 cm de carne, como lo había prometido; estaban dentro de mi esposa.

    Cuando ya estaba todo adentro, volvió a sacarlo todo y volvió a embestir esa vagina que ya se encontraba dilatada y bien encharcada, mientras el otro tipo sacaba mas fotos del momento.

    Mientras mi esposa lo tomaba por la espalda, y el Cuadro que se veía era impresionante: El tipo encima de Rita, con sus piernas bien arriba. Y metiendo y sacando su pene de manera veloz ,mientras que el otro tipo se acercaba se sacaba su pene y se lo ponía en la boca a mi esposa, que además de gemir, de manera sensual, se dedicó a chupar la otra pija del tipo, después el tendero, le bajo las piernas, y ella se las coloco en la espalda, mientras las embestidas eran más fuertes y el sudor le escurría al tipo, y cuando ya se iba a correr, lo hundió más al fondo de la cuquita de mi mujer y soltó toda la leche que, yo creo que le llego hasta la matriz de ella

    -Ahhg que rico- dijo mi esposa aferrada con sus brazos al tipo.

    Lugo de esto, el tendero se levantó de ella y cayó al lado, extenuado; mientras que el otro tipo quería ocupar su lugar y se acercó rápido y volteo a Rita y la coloco a cuatro patas y también comenzó a colocar su pene en la entrada de la vagina y sin hacer esfuerzo entro todo ese pedazo de carne, en la vagina llena de semen de mi mujer y comenzó a cabalgarla de manera rápida y fuerte y en menos de 10 minutos se corrió en ella, y ella solo decía:

    -siii asi, mas, mas, ag- Cuando saco su pene de la vagina de ella, el tendero se quedó viendo el culito tan rico que tenía y ya con la verga parada otra vez, se le acerco y con los mismos jugos que salían de su vagina, comenzó a untarlo en el anito pequeñito que se veía, y comenzó a frotar un dedo, y ella decía asito que duele- más el tendero se ubico detrás de ella y poco a poco comenzó a penetrar su anito que a mí, no me dejaba poseer.

    – No por favor por ahí duele mucho, no mas no mas- pedía ella pero sin poderse mover ya que este tipo la tenia apretada contra él.

    Poco a poco, todo ese pené empezó a entrar en la cola de mi esposa y de un momento a otro sus testículos tocaron sus labios vaginales. Ya todo su miembro había entrado en esa cola tan deliciosa

    -sácalo, por favaaag – alcanzo a decir Rita mientras era penetrada por el anito, y mientras el tendero comenzaba el mete y saca, los gritos de Rita se convertían en jadeos de placer y fue ahí cuando el otro tipo le puso su pené en la boca, y ella sin querer empezó a chupar aquella verga El tendero llego y dio un fuerte empujón a la cola y mi esposa dijo

    -Uhh, que… rico…- llegando a un fuerte orgasmo, que era el tercero Cuando ya acabaron, se vistieron pronto y la vistieron a ella, y la bajaron al primer piso, y le dieron un vaso con un líquido espeso que ella tomo sin respirar, y pasados unos minutos, ella estaba como volviendo en si, y pregunto

    -Que… paso

    -Seño, se desmayo, y la trajimos aquí afuera para que se reanimara- le dijo cínicamente el tipo que le entregaba las bolsas Rita sentía un dolor en su cuquita y en su culito, pero no pensó en nada y simplemente tomo sus bolsas y se fue caminando hasta la casa.

  • Unas vacaciones con mis tías (3): Confesiones desbordantes

    Unas vacaciones con mis tías (3): Confesiones desbordantes

    Mi mente navegaba a gran velocidad, realmente quería preguntarle de todo, me ponía cachondo pensar que podía hablar con mi tía de sexo. Todavía alucinaba con lo que había ocurrido desde nuestra llegada y esto parecía no parar.

    -No tenéis amigos, tía? Fue lo primero que me salió entre el desbarajuste de preguntas que circulaban por mi cabeza.

    -A qué te refieres con amigos?

    -Bueno, pues algo así como tipo novio.

    -Jajaja, no, que va! Esto es un pueblo pequeño y hay que guardar bien las apariencias, sobre todo si tienes un negocio de cara al público!

    -Ahh, entiendo!

    Contesté mientras pensaba la siguiente pregunta. Quería saber cómo la gustaba follar, que cosas le gustaban más, pero todavía no me atrevía a ser tan directo. Decidí comunicarle de alguna forma lo que me había gustado follármela.

    -Ha sido delicioso volver a veros! Estoy encantado de pasar aquí las vacaciones con vosotras!

    -Creo que estamos más encantadas nosotras, cielo! Eres como una bocanada de aire fresco en una cueva profunda!

    La respuesta me reconfortó, no solo me sentía afortunado sino que además ellas estaban más que contentas, me llegó a la mente esa frase que nunca había entendido “ la cuadratura del círculo “, esto debía de ser algo así. Decidí dejar las frases insinuantes y hablar con más claridad. No sabía lo que podía pasar, pero la curiosidad y el morbo eran como un ejército que avanzaba implacable en mi mente, iría de lleno.

    -Sabes una cosa, tía!

    -Dime cielo!

    -Tengo diez y ocho años y estoy más salido que el mango de una sartén, y llegar aquí y haberos follado ha sido para mí la ostia!

    Cuando acabe la frase me quedé súper a gusto, era como algo que tenía que soltar para descargar mi calenturienta mente y a la vez ver su reacción. Mi tía me sonrió volviendo a ese formato felino que identificaba su personalidad. Puso la mano sobre mi bañador sintiendo la relajación de mi polla bajo la tela y acercó su cara a la mía.

    -Cielo, estamos encantadas de que estés tan salido! No vas a necesitar hacerte ninguna paja, te vas a hinchar a follar!

    “Joder, ella sí que ha sido directa! no se ha cortado ni un poco! “ pensé en ese momento. La sinceridad tan brutal de mi tía me había desarmado. Pero no se quedó ahí, dio un sorbo al whisky y continuó.

    -Tendrás lo que quieras, cielo. Una paja con las tetas, una manada, follarnos por delante, por detrás, incluso si te apetece y puedes, con las dos a la vez!

    Su voz había sido lasciva, pero suave, sin inmutarse y cuando acabó la frase le pegó otro buen trago al whisky, “¡Joder como bebía!” Me había dejado sin palabras aunque las suyas y el sobeteo de su mano habían hecho reaccionar a mi polla de nuevo, volvía a estar como el martillo de un herrero. Había sentido como un río de lujuria recorriendo mi mente, y mi sonrisa boba y babeante fue mi respuesta. “Joder, me lo están ofreciendo todo! Esto va a ser la leche!“. Pensé dando un salto mentalmente. Finalmente reaccioné, tenía que saber qué les gustaba a ellas, dentro de mi egoísmo salió un atisbo de generosidad.

    -Y a vosotras que os gusta?

    Su sonrisa felina volvió a aparecer. Había leído mi mente como un libro abierto y pensó regalarme toda la lujuria que deseaba oír. Se recostó lateralmente en el sofá dejando sus piernas abiertas, era la postura idónea para lo que iba a decir.

    -Nos gusta follar como perras! Sentir como nos metes la polla en todos los orificios, la boca, el coño, el culo. Unos buenos azotes nos ponen más calientes que el hierro de una fragua, nos gusta chupar y tragarnos una buena y jugosa corrida como la que tu sueltas. No sólo nos gusta chupar una buena polla como la tuya, también nos gusta que nos follen la boca! – hizo una pausa para dar el último trago de whisky que quedaba en su vaso y prosiguió – Hay cosas que nos gustan pero que no te diremos todavía, pero sobre todo, nos gusta ese ímpetu de juventud que tú tienes!

    Cuando terminó su sonrisa se fue ampliando de una forma que casi me dio algo de miedo. No solo había llenado mi cabeza con todas las cosas que quería oír, había superado mis mayores y lujuriosas expectativas con creces. Me recosté en el sofá como se recuesta un rey en su trono y casi se me escapó la baba entre los labios. Parecía haber acabado la conversación pero me sorprendió con otra pregunta.

    -Cuántas pajas te haces al día?

    Ya no era el momento de dudar o de mentir y casi respondí con orgullo.

    -Seis, siete… a veces hasta nueve! Me paso el día pensando en el sexo!

    Y volvió a llenar mi mente de lujuria con su respuesta.

    -Eso quiere decir que nos follaras nueve veces al día! Dijo presionando suavemente mi polla.

    -Bueno, no sé si podré tantas! Contesté con falsa humildad.

    -Seguro que puedes esas… y más!

    Su mano había sacado mi polla del bañador y la sujetaba completamente erguida de nuevo. La conversación había despertado a la bestia, como la llamaba yo algunas veces. Mi mente pareció despejarse por un momento y pensé en la situación.

    -Y mi madre y mi hermana, como vamos a evitarlas?

    -Sole y yo nos turnaremos para mantenerlas ocupadas y por las noches, cuando se vayan a dormir podemos bajar a esta bodega donde se puede gritar sin temor a que nos oigan. Aquí nos podrás montar como a potras salvajes.

    Cada palabra que decía erizaba más el bello de mi piel, creo que me podría correr si me las dijera de nuevo. Mi mente comenzó a soñar en como y cuando me las volvería a follar. Todo lo que me había contado bombardeaba mi mente calenturienta como una artillería constante y casi no llegaba a creérmelo. Me seguía preocupando la presencia de mi madre y mi hermana.

    -No se tía, me sigue preocupando la presencia de mi madre y mi hermana. Por las noches veo que no hay problema, pero por el día… como nos vamos a comunicar sin que se enteren?

    Candi soltó mi polla y se levantó para ir de nuevo al mueble de donde había sacado el paño, lo guardo y sacó un paquete de tabaco, se encendió un cigarrillo mientras parecía que pensaba. Yo ya me estaba arrepintiendo de lo que había dicho. “Joder, ya la he cagado!“. Pensé creyendo que se estaba planteando todo lo que me había dicho.

    -Tienes algún amigo que tu madre no conozca?

    -Pues si, unos cuantos!

    -Dime el nombre de alguno con el que hables con frecuencia.

    -Pues… hay uno que se llama Gabriel, pero le llamamos Gaby. Es un tipo simpático que suelta muchas chorradas y con el que hablo a menudo, incluso a veces comento cosas de él en casa.

    -Perfecto! Pues cuando te apetezca sexo, que espero que sea con frecuencia, lo nombras entre medias de alguna conversación. Será como una contraseña para que Sole y yo sepamos que te apetece un poco de marcha! Dijo riéndose al final. Yo también me reí, me pareció divertido. Mi mente rebosaba de entusiasmo, acababa de llegar y la situación prometía más a cada momento. Me apetecía seguir hablando del tema, era morboso y excitante y me surgían un montón de preguntas.

    -Y cual de las dos atenderéis… la petición? Pregunté en tono divertido.

    -Eso es fácil. Cuando oigamos nombrar a Gaby, te miraremos para ver qué hombro te tocas, si es el derecho, iré yo, si es el izquierdo irá Sole!

    -Y en qué sitio lo haremos? Volví a preguntar cada vez más entusiasmado.

    Bueno, vale cualquier sitio de la casa, en mitad de la espesura del jardín, la cocina, las habitaciones, la buhardilla, vamos, el que te apetezca en cada momento! Nosotras estaremos esperando como fieras hambrientas! Y claro, en caso de no estar presentes, siempre está el WhatsApp!

    Mi tía me miraba a los ojos y podía ver cómo la lujuria los encendía. Mi polla seguía fuera del bañador y la sangre, impulsada por los fuertes latidos de mi corazón, marcaba un gran relieve llenando las venas que discurrían por el tronco. Mi tía se había vuelto a sentar a mi lado y apagó el cigarro en un pequeño cenicero que había sobre la mesa.

    -Que apetitosa que se ha puesto!

    Comentó antes de inclinarse sobre mi regazo. Pasó la lengua por el capullo, que estaba enorme de nuevo, y después de unos deliciosos lametazos comenzó a chuparlo con delicadeza. Fueron unos largos segundos de deleite hasta que dejó de chupar. Se me habían escapado una gotas que relamió de sus propios labios mirándome con ojos ladrones, es como si me hubiera robado un poco de lujuria. Fue una maniobra más para mantener mi incandescencia. Ahora fue ella la que quiso mantener el deseo en mi mente disparando de nuevo mis hormonas.

    -Has follado con dos chicas a la vez en alguna ocasión?

    -No! Dije casi con desesperación esperando que siguiera.

    -Te imaginas aquí sentado y a Sole y a mi chupándote la polla y los huevos!

    Mi polla dio un respingo incontrolado y mi mente calenturienta comenzó a hervir. Creo que Candi podía hacer que me corriera con tan solo hablarme, parecía leerme la mente y tocar el interruptor adecuado en cada momento. Mi cabeza se llenó con esa imagen, las dos mujeres desnudas inclinadas sobre mi regazo con sus lenguas lamiéndome la polla y los huevos mientras yo les sobaba sus tetas y sus culos duros y tersos, ufff. Me lleve la mano a la polla instintivamente y le di un par de masajes.

    -No puedes salir así!

    Dijo con sonrisa perversa. Volvió a inclinarse y comenzó a mamar con lentitud hasta introducirse toda la polla en la boca. Me parecía increíble que esa boca, relativamente pequeña, pudiera meterse mi dura estaca dentro. Veía sus labios rojos subir y bajar por el tronco venoso y sentía como el glande atravesaba su garganta. “Que maestría, diosss!“. Pensé mientras la miraba. No sé cómo lo hizo, pero estuvo chupándomela más de tres minutos hasta que hizo que me corriera. Me masajeó los huevos al final y mi polla estalló en su boca. Siguió chupando como un cachorro ávido de leche a la vez que se tragaba cada chorretón que salía. Podía sentir el sonido de su garganta al tragar hasta que me vacío por completo, tan solo unas gotas se escaparon entre la comisura de los labios que me mostró al retirarse para tomar aire. Sacó la larga lengua que tenía y se lamió los labios con el deseo que un vampiro lame la sangre.

    -Joder tía! Que bien me la chupas, diosss!

    Mi mente ya no permitía pensar lo que decía, tan solo soltaba las palabras que se agolpaban fruto de la lujuria, aunque fueran burradas.

    -A mi sí que me gusta chupar esa polla tan dura que tienes y tragarme ese rio de leche que sueltas!

    Dijo con expresión depredadora. Si mis palabras habían sido burdas y algo groseras, las suyas no tenían definición, pero me había superado con creces. Provocó que me apeteciera volverle a apretar la cabeza contra mi regazo para que me la volviera a chupar, y como decía antes, parecía leer mis pensamientos.

    -Estaría encantada de hacerte otra mamada cariño, pero nos tenemos que ir, nos estarán echando de menos!

  • Mi historia con una mujer maltratada (7)

    Mi historia con una mujer maltratada (7)

    Al día siguiente me levanté sin ganas de hacer nada,  pero tenía que hacer tres entrevistas con tres presos diferentes, firmar cuatro resoluciones y leer dos expedientes. Me vestí con una camisa y una corbata, pantalón de vestir, preparé mate y me puse a laburar. Me desperté a las 6 en punto.

    Cuando estaba terminando de firmar una resolución, sentado en una de las sillas de la mesa de la cocina, se me acercó ella. Me masajeó toda la espalda. Estaba confundido. ¿Cómo se iba a levantar a las 6:20 si trabaja desde las 8 de la mañana hasta las 7 de la tarde? ¿Cómo se iba a despertar a esa hora? A lo sumo se levantaría a las 7:30 de la mañana.

    Me giré y vi su cara angelical.

    —Hola, ¿cómo estás bebita linda?

    —Todo bien, ¿y vos bebote?

    —Acá, ganándome el sueldo.

    —Me parece perfecto.

    —¿Por qué te levantás a esta hora?

    —Pensé que… tal vez… querías… relajarte.

    Intensificó la fuerza con la que hacía los masajes y solté aire por mis fosas nasales.

    —Gracias, mi sol.

    —De nada, mi cielo.

    Continuó y luego de unos minutos preguntó:

    —¿Te cebo el mate?

    —Si querés sí.

    Me cebó uno, dos, tres, cuatro mates y así sucesivamente hasta que el agua caliente se acabó, sin embargo… creo que la que estaba caliente era ella.

    —¿Qué pensás si subimos el nivel de relajación un poco?, preguntó.

    Corrió mi silla para atrás, se me puso en frente y se sentó en mis piernas. Esa sensación de tenerla arriba mío hace que dentro, algo se prenda, que haya chispas.

    —Sos un amor, ¿sabías?

    —Y vos para mí sos como un caramelo. Te voy a comer completito.

    Me empezó a dar besos suaves en toda la extensión de mi cuello y en la boca, como pequeños picos, yo también la abracé y la besé. Luego de unos minutos así, le pedí:

    —¿Me dejás trabajar, mi amor?

    —Dale, dale. Tranquilo.

    Se incorporó y se fue a la cama de vuelta. Se levantó a las 8:20, se preparó un café y se fue a su estudio. Yo terminé de trabajar a eso de las 2 de la tarde, re temprano y me puse a hacer la comida.

    Abrí la heladera y me puse a ver. Había verduras, pechugas de pollo, salsa de soja y se me ocurrió que era buena idea hacer un Chop Suey, que es básicamente una comida proveniente de China, pero con una variante, le puse unos fideos que había encontrado en la alacena. Me puse a hacerlo y la verdad, según mi criterio me quedó espectacular.

    La llamé a que se sentara en la mesa. Vino corriendo casi.

    —Qué rico. ¿Qué es?

    —Chop Suey.

    —Buenísimo.

    —¿Comemos?

    —Sí, dale. Tengo hambre.

    —Yo también, hoy laburé un montón y apuré lo más posible para terminar rápido.

    Nos sentamos y nos pusimos a reparar fuerzas.

    Mientras comíamos, hablábamos de las cosas que había hecho uno y de las cosas que había hecho el otro en su día laboral. Hasta que ella dice:

    —¿Sabés qué? Hay dos cosas que me gustan mucho de vos.

    —Contame amor.

    —Bueno, una es cómo cocinás, me encanta esa faceta tuya de chef.

    —Sí, es uno de mis fuertes, lo admito. Aunque no sea chef, pero no importa, seguí.

    —La segunda es cómo fornicás.

    —Esa ya la sé también.

    —Re seguro de sí mismo el tipo, se rio.

    —Y… boluda, si siempre que te cojo gritás o gemís, ¿cómo no voy a estar seguro de mí mismo si me lo hacés saber todo el tiempo?

    —Tenés toda la razón.

    —Por fin una mujer me la da, ¡vamos!

    —Jajaja.

    Habíamos terminado de comer y estábamos viendo una peli romántica que yo elegí en el futón. Nos desnudamos mutuamente y dejamos la ropa tirada en el piso. Nos acariciábamos con cariño. Tocaba mi pecho, mi abdomen, mis piernas, mi cara, mis brazos fibrosos. Yo tocaba sus hombros, su cuello, su nuca, sus senos, su pelo. A veces me rasguñaba sin querer, pero porque tenía las uñas muy largas. Yo sé que no lo hacía a propósito. Igual a mí no me dolía, así que daba lo mismo. Ni había terminado la película y me dice:

    —¿Vamos a la cama?

    —Nada me gustaría más en este momento que ir a la cama con vos, mi amor.

    Nos levantamos del sillón y fuimos al cuarto, ella abrazaba mis bíceps, los besaba y los chupaba con pequeñas succiones.

    Nos acostamos y me preguntó:

    —¿Qué querés hacer hoy?

    —No sé, decime vos, respondí.

    —¿Te gustaría hacer misionero?

    —¿Te gusta esa posición?

    —Nunca la probé, pero si te copa la podemos practicar.

    —No tengo problema.

    Agarró un forro de la mesita de luz y me lo mostró, sonriendo.

    —Esta vez sí compré XXL.

    —Esa es mi chica.

    Me empezó a tocar por arriba del calzón y se levantó lentamente, hasta que tomó la solidez de una roca, ese fue el momento en el que me bajó el bóxer, me masturbó un poco para excitarme y me puso el preservativo. Ella se acostó boca arriba y yo me coloqué sobre ella.

    —Quiero que tomes el control total de la situación, dijo.

    —Por supuesto, mi amor…

    La penetré lentamente y de manera suave. Ella enroscó sus piernas en mi cintura. Yo apoyé sus brazos sobre el colchón y los tomaba con algo de fuerza. En todo momento nos mirábamos y nos besábamos. Hasta que ella se quejó:

    —Ouch.

    —¿Qué pasa?

    —Me duele.

    Se me paró el corazón. Dejé de penetrarla al instante.

    —¿Qué te duele?, pregunté preocupado.

    —Lo sexy que sos Tommy, dijo.

    Y se reía la conchuda.

    —Hija de puta, me cagué todo.

    —Jajaja.

    —Sos una boluda, pensé que te dolía algo en serio, dije frunciendo el ceño.

    —Eu, no te enojes, era una broma nada más, dale.

    Me acarició la cara con una mano, con la otra se tocaba un pecho y se mordía los labios de manera sensual.

    Estaba enojado, pero tampoco iba a dejar de tener sexo por una broma pelotuda. Seguí mirándola con bronca durante unos segundos. Y después dije ¿para qué? ¿para que se enoje conmigo después? ¿para amargarme?

    Se la metí de vuelta. Estimulaba su clítoris lo más que podía con sus dedos.

    —¿Más rápido?, pregunté.

    —Sí, por favor.

    Fui metiéndola y sacándola más deprisa.

    —¿Te gusta así?

    —¡Dios! ¡Esto es buenísimo! ¡No pares!

    Poco a poco iba subiendo la velocidad, hasta que tuvo un orgasmo que provocó que clavara sus uñas en mi espalda.

    Me preguntó si podíamos abandonar esa posición y le dije que sí.

    —¿Qué te puedo hacer ahora?

    —¿No me podrás tocar?

    —Dale.

    La empecé a tocar. Entre sus fluidos y el lubricante del preservativo, estaba empapada.

    Empecé a meter dos dedos y gimió como loca. Cuando metí tres y los empecé a mover, gritó de placer. Me saqué el forro enfrente de ella mientras la masturbaba porque sabía que ya no lo iba a usar.

    —No puede ser que me des tanto placer Tomás, dijo mientras se agarraba uno de sus senos con fuerza y pellizcaba fuertemente su pezón.

    Tuvo un segundo orgasmo, gritaba y gritaba. Su vagina se humedecía cada vez más. Ni yo podía creer lo que estaba haciendo, o más bien lo que estaba logrando. Era increíble la sensación de disfrutar de manera indirecta, es decir, haciéndola gozar a ella. Un hombre de verdad hace eso con una mujer, hace que disfrute sin disfrutar él directamente. Le pregunté si podía hacerle un oral, me respondió que sí. Me acosté boca arriba y se sentó en mi cara. En el momento en que mi boca tocó su concha, tuvo un escalofrío y su cuerpo tembló. Con una mano separé los labios y mi lengua fue directo a su clítoris. Ella movía su pelvis de atrás hacia adelante.

    —Me estás matando, dijo en un susurro.

    Sus manos apretaban sus pechos, cuando de repente yo me corrí unos centímetros y de golpe mi lengua estaba en su ano, comencé a meter la lengua a muerte. Gimió y gritó tanto esa noche… Se metía dos dedos en la raja y se masturbaba al ritmo de mi lengua entrando en su orificio anal, el mismo respondía a mis juegos y se dilataba lentamente, hasta que volví a su vulva. Tomó con suavidad mi cabeza e hizo que chupe su clítoris. Desquiciada es una palabra que le va como anillo al dedo a esta mujer en este tipo de situaciones. Gritaba de placer, me pedía que no pare, que porfavor siguiera con lo que estaba haciendo.

    Tuvo un tercer orgasmo tremendo, uno que la dejó caer encima de mí. Yo por suerte, la agarré y la acosté en la cama. De esa manera, se durmió. Yo me fui a lavar la cara, la tenía impregnada con sus fluidos. Agarré una toalla, me sequé y fui al cuarto de vuelta. Seguía durmiendo. Me acosté junto a ella y la abracé. Me dormí abrazándola…

  • Mi novia con mi mejor amigo (tercera parte)

    Mi novia con mi mejor amigo (tercera parte)

    Llego el fin de semana preparé las cosas para cocinar la comida (unas salchichas) mi novia llegó a mi casa con un vestido largo que se pegaba a su cuerpo no tenía tirantes por lo que con bajar un poco la parte de arriba permitía verle las tetas, además no llevaba ropa interior por lo apretado del vestido, al principio me sorprendió pero le di su espacio para que se pusiera cómoda, después de un rato llego Óscar llevaba una playera negra y un short corto que le permitía ver su enorme verga.

    En lo que preparaba la comida los invité a sentarse y que vieran la tele, Oscar me dijo como broma que tenía muchas cosas en mi casa y que no había espacio para que se pudieran sentar, por lo que agarro a mi novia y la sentó en sus piernas, mi novia se sonrojo pero no parecía molesta. Les dije que si podían ayudarme a acomodar las cosas de la sala a lo que accedieron sin problema, estando de espaldas no los veía muy bien pero Oscar aprovechaba cada oportunidad que tenía para nalguear a mi novia en la cocina escuchaba como mi novia le pedía en voz baja que dejara de hacerlo.

    Cuando termine la comida nos sentamos, durante la comida no me había fijado la manera en cómo hablaban y jugaban, estábamos tomando cuando accidentalmente se le cayó una cerveza Óscar en el short en lo que fui por una toalla o trapo para limpiarlo mi novia con una servilleta intento secárselo mientras aprovechaba para agarrarle la verga.

    Hubo varios momentos cómicos y calientes por ejemplo en la tarde abrimos más cervezas mi novia fue al baño y Óscar no me dejaba de decir lo bien que se veía mi novia, cuando ella regresaba se «resbaló» y Óscar la agarró para que no se callera pero «accidentalmente» la agarró de su escote y le bajó el vestido permitiendo que sus tetas quedaran al aire, la cubrí con mis manos pero era obvio que todos nos habíamos excitado a Óscar se le paro su verga y parecía que el short le lastima por que no era de su talla. Otro momento caliente que hubo al anochecer fue cuando saqué las salchichas mi novia no dejaba de hacer la comparación de mi verga con una salchicha coctelera por lo que Óscar aprovechó el momento para agarrar una de las salchichas más grandes y ponerla junto a su verga para compararlas, cuando mi novia lo vio empezó a salivar lo que provocó que me excitara más, tuve que ir al baño.

    Cuando salí del baño vi que mi novia de agachó para besarle la verga, regrese con ellos y mi novia me bese apasionadamente a lo que Óscar nos dijo de perdida inviten. Mi novia de sonrojo pero yo le dije que se acercara y que todos nos abrazáramos mi novia quedo en medio de los dos, me quise quitar la duda de como estaba y le agarré la vagina estaba muy mojada, mientras que Óscar le entregaba la verga en su culo.

    Les dije que los quería por lo que aproveché el momento para confesarles que lo sabía todo y que los había visto

  • Mi sumiso y su error de confianza

    Mi sumiso y su error de confianza

    Reflexión de mi sumiso pedro1974madrid en un día en el que tuvo un error de confianza.

    Nunca me he considerado una persona celosa, pero desde que soy sumiso de L, hay mil cosas que estoy descubriendo mejor de mi forma de ser, que antes seguramente pasaba por alto.

    No soy una persona reflexiva, pero L me fuerza a serlo, a contestar lo que opino en cada momento. No lo que crea que Ella quiere escuchar, sino mis sentimientos ante determinadas circunstancias o contestaciones a preguntas muy claras, de las que Ella espera la verdad. Mi verdad… sin clichés ni postureos BDSMeros.

    Yo he pasado muchos años siendo un comodín, un recurso para pasar el rato… y eso ha terminado haciendo que mi mente no terminaba de entregarse. Entregaba mi cuerpo y obedecía cada orden, por supuesto. Pero eso no es BDSM. L lo llama teatrillo, y creo que me he pasado muchos años en una gira por los teatros de muchos sitios sin sentir de verdad lo que significa pertenecer a un AMA. Con todas las letras, y en mayúsculas.

    Y eso es lo que me está pasando ahora. Que desde hace dos meses y pico, L ha llegado a mi vida y ha hecho saltar todo por los aires. Para empezar mis prioridades, pues Ella es mi prioridad en todo momento (salvando las obligaciones en casa y el trabajo, pero diría que incluso con éstas). Además, por si faltara algo, en estos meses hablando ocho o diez horas al día (si no más) me he dado cuenta de que el grado de conexión es máximo. Que me gusta todo de Ella. Conectamos con un feeling y una química brutal Alucinante… y eso me ha llevado a enamorarme de la persona en toda su esencia (con y sin BDSM).

    Porque es curioso pensar que Ella aún no me ha puesto un pie encima. Todavía no hemos llegado al piel con piel que se suponía que ambos podíamos estar buscando, pero ahora eso es secundario, porque estamos construyendo una base tan sólida, que sobre eso… podrá ponerse encima cualquier cosa sin temor a que nada se caiga.

    Pero vuelvo al tema de esta reflexión. Me pasan dos o tres cosas a la vez, y hace unos días, se dio la tormenta perfecta y me explotaron en la cara decepcionando a L, y haciéndome sentir muy mal por ello, y por el hecho en sí de haber fallado, porque la situación era nueva para mí.

    Entre las veces que hemos hablado, L me ha repetido que me usará con otros hombres. Con otros juguetes, porque Ella desea humillarme así, desea disfrutar, y yo terminaré suplicándole que llame a otro juguete para jugar los tres, en esa situación de “no-igualdad” de la que parte todo. Me ha dicho al menos dos o tres veces que no usará a nadie sin estar yo. Que no hablará con nadie porque nadie le interesa salvo yo,

    Pero se ve que los celos nublan la mente y el otro día, después de irme a dar un paseo con mi hija durante una hora aproximadamente, y volver a hablar con mi Ama, le pregunté qué había estado haciendo, y Ella me comentó que nada… que había estado haciendo cosas, pero sin recordar exactamente la forma en la que lo hizo, no quiso entrar en detalles, y de pronto ocurrió lo que yo no había sentido en años. Inseguridad. Un tio que creo que confía en si mismo en todas las circunstancias, resulta que una especie de “remoloneo” en la respuesta, complementado con un “y después fui a la ducha y me masturbé” me sacó de punto completamente.

    En ese momento dudé. Ella me dice que hay gente en su skype saludándola o algunos ofreciéndose de vez en cuando, y quizás por la intervención estelar del que fue su sumiso y pareja durante 8 años, mi cabeza hizo click y no entendió las evasivas que en ese momento me dio L. Acepté y bajé la cabeza. Apreté los dientes, pero algo se quedó dentro de mí. La duda, la desconfianza, el miedo

    Se quedó el mal dentro de mí, y aunque eso no significa que lo estuviera reflexionando o madurando… cuando por la noche volví a hablar con Ella en skype, volví a estropearlo aún más. Le comenté que me había extrañado su respuesta, y en el fondo estaba poniendo en duda su palabra. Además no fui capaz de sacar a la luz las conversaciones que habíamos tenido sobre la presencia de terceros. Incluso me recordó que en todos los sentidos éramos como una pareja. Sin infidelidades y terceras personas por ningún lado, salvo cuando Ella quisiera usar a alguien más en mi presencia… y para eso había anunciado varias veces que quedaba aún bastante tiempo.

    Pues no fuí capaz de pensar con claridad. Es como si todo eso que me había dicho claramente en varias ocasiones se hubiera difuminado de mi mente, y solo pudiera pensar en esa “no respuesta”, que me hacía enrocarme sin prestar atención a nada más. Estúpida de mí. Tengo a la persona más increíble que he visto en mi vida y me pongo a dudar de gilipolleces solo por la inseguridad que tengo o que me hizo sentir.

    Creo que el hecho de estar enamorado de Ella no me ayudó, y una opresión en el pecho me acompañaba mientras torpemente hablaba con Ella por la noche. Hasta que llegó mi mujer a casa y -para colmo- no pude atenderla ni casi despedirme como merecía.

    Y lo peor fue al día siguiente, ya en mi trabajo, volví sobre lo mismo. Mi error de interpretación, mi supuesta y partidista forma de ver o de interpretar lo que Ella claramente me había dicho. En un momento dado noté que me sentía fatal por mi comportamiento y por dudar de Ella… y descubrí con la ayuda de L que lo que había sentido desde el día anterior a las 8 de la tarde, tiene un nombre, y se llaman celos.

    Pero además de un putón, soy una persona inteligente, y positiva (optimista), así que me quedo con la lección, con la presión en el pecho para que no se me olvide que no he dudar de quién quiero y respeto… y con algo que siempre he hecho en mi vida. Confiar en mí, y confiar en los demás. Y eso incluye a L. Lo mejor que me ha pasado jamás, y a quién debo todo lo que me está haciendo sentir desde hace más de dos meses… y todo lo que nos queda vivir juntos.

    Lo siento L. Me van a tocar vivir muchas primeras cosas a sus pies, pero le prometo que mi actitud será mucho mejor que la demostrada la semana pasada con tanta niñería y tanta desconfianza. De su mano y a sus pies, estoy convencido que disfrutaremos del camino.

    Gracias por todo. Gracias por existir y dejarme ser su sumiso. No la defraudaré.

  • Me hizo su puta atrás de un tráiler

    Me hizo su puta atrás de un tráiler

    Esto sucedió con un compañero cuando cursaba el nivel medio superior, tenía 18 años. Cómo mencioné anteriormente en el relato que contaba acerca de mí, nunca me he vestido de manera sexy, aun así me gusta resaltar de forma discreta mi cuerpo. Algunos compañeros me llegaban a decir de forma respetuosa que siendo gordita se me veía buen cuerpo a diferencia de otras chicas, solo había un compañero que me lo decía de una forma que sentía como en su mente me desnudaba.

    Este compañero era un año más grande yo, a pesar de platicábamos muy poco en la escuela y una que otra ocasión llegué a sentir que me tocaba de forma atrevida (pensando ingenuamente que era por accidente) me empezó a mandar de forma recurrente mensajes, casi siempre me enviaba mensaje cuando estábamos en clase, supongo que le gustaba ver mi reacción ante lo que me decía, me escribía que no me creía el cuento de chica buena, que quería cogerme y descubrir que tan zorra era. No le contestaba nada, aunque he de admitir que me excitaba al decirme que quería cogerme y como lo haría.

    Un día una maestra de la última clase nos dejó salir más temprano de lo habitual, me iba a ir pero mientras recogía mis cosas él se acercó y me dejó una nota, me decía que nos viéramos en uno de los salones del edificio de atrás, le dije a mis amigas que según iría a ver un pendiente con un maestro para así poder separarme de ellas. Cuando llegue entre al salón estaba sentando en la esquina de este de espaldas hacia la puerta, me acerque y antes de poder sentarme en la banca de a lado me jalo hacia él quedando cara a cara

    -estas nerviosa?

    -por qué estaría nerviosa?- le dije, aunque si estaba nerviosa, después de lo de primo no había estado así con nadie más.

    -porque aunque no me creo que el que según eres tranquila siento como tú cuerpo tiembla y eso me excita

    Yo no dije nada, aunque eso era cierto, quería experimentar más cosas y estar así con el me hacía sentir también excitada. Se levantó y me empezó a besar, me tomo del cuello y me iba besando más intensamente, sentí que mano recorrer mi cuerpo, empezó a sobar y apretar mis senos por encima de la ropa, yo instintivamente baje mi mano y empecé a sobar su pene por encima del pantalón, seguí haciéndolo hasta sentir como se iba poniendo duro, luego bajo más su mano metiéndola por debajo de mi pantalón y sobre mi ropa interior comenzó a frotar sus dedos en mi clítoris, hacia más presión para sentirlo mejor haciéndome acelerar mi respiración.

    -te voy a dejar con tu ropa mojada, vas a terminar deseando más

    Metió su mano por debajo de mi ropa interior y continuó acariciándome, sentía mi ropa mojada, luego saco sus dedos y los metió en mi boca.

    -vámonos antes de que alguien venga- me dijo, no había dado cuenta de la hora, ya casi era entrada del turno de la tarde -me hubiera gustado cogerte- me dijo antes de despedirse de mi.

    Él tenía razón, iba a terminar deseando más, quería sentir como me cogía aunque sea una vez para no quedarme con las ganas. Durante dos semanas trataba de estar lo más cerca que podía de el sin hacer notar mis intenciones, ya que no me gustaban los rumores, el también cuando podía se quedaba cerca de mi, de ser posible me tocaba discretamente, no encontrábamos oportunidad para hacerlo, ni en una de nuestras casa y un hotel no podíamos pagarlo.

    Un día salimos tres horas más temprano que de costumbre, me dijo que si podía acompañarme y le dije que si, en el camino me iba diciendo lo culona que estaba, me preguntaba si ya lo había hecho antes, le dije que si pero sin contarle lo de mi primo, cuando podía me daba nalgadas o me hacía tocar su verga por encima de la ropa. Después de un rato llegamos a un puente vehicular donde también había un camellón y un tráiler con su caja estacionado. Me dijo que lo siguiera y nos quedamos detrás de este.

    -me vas coger aquí?- le pregunté algo temerosa

    -por qué no? Es más excitante, así comprobaré que tan putita eres por dejarte coger en un lugar así.

    Estaba nerviosa pensé en qué pasaría si alguien nos veía pero también estaba excitada, ni yo sabía que tan capaz sería pero mis ganas de ser cogida me ganaron. Empezó a besarme, me sujeto con fuerza de la cintura para pegarme lo más que podía a él, metió su mano por debajo de mi blusa y mi brasier y apretaba con fuerza mis senos, baje su cremallera para poder sacar su pene y masturbarlo, estaba ya muy excitada sentía como empezaba a mojarme. Metió su mano por debajo de mi pantalón y mi ropa interior y comenzó a acariciarme, metió sus dedos poco a poco, los metía lo más que podía, yo empecé a gemir de lo rico que sentía, me estaba haciendo mojar mucho, bajo mi pantalón hasta el muslo y me puso de espaldas a él y comenzó a arrimar su pene en mi culo por encima de mi ropa, luego bajo también mi ropa interior y me empinó, continuo metiendo sus dedos en mi vagina lo más duro que podía.

    -no tienes condón, verdad?- me preguntó

    -no, no tengo- le respondí

    -bueno, no importa, igual te voy a coger

    Los dedos que había metido en mi vagina los iba pasando por mi culo, pensé que tal vez me cogería por ahí, no dije nada, aunque me puse nerviosa y poco a poco sentí como iba metiendo su pene en mi ano.

    -¡ay! espera, me duele

    -empínate otro poco para que te entre mejor, te va a terminar gustando

    Sentí como con sus manos abría lo más que podía mis nalgas y como lo iba metiendo poco a poco. Seguía sintiendo dolor, trate de empujarlo para que parará pero me sentía más excitada, yo gemía como perrita tanto por el dolor como por la excitación.

    -ya te entro toda, te voy coger hasta que me pidas más, muévete para que lo sientas mejor

    Empecé a moverme como me dijo, sentía rico su pene que estaba ligeramente grueso en mi ano que acababa de dejar ser virgen, suavemente lo metía y sacaba hasta que me preguntó si ya no sentía dolor, cuando le dije que no empezó a hacerlo más duro, escuchaba como golpeaba su vientre contra mis nalgas, me tomaba fuertemente de la cintura para pegarme lo más que podía a él en cada embestida, sentía como iba subiendo su excitación ya que me iba dando más nalgadas a tal punto que las sentía calientes de tanto que me daba, mientras yo hacía un esfuerzo por no gemir fuerte, después se sentó en uno de los escalones de la puerta del tráiler y me dijo que le diera sentones, empecé a hacerlo suavemente y me dijo que lo hiciera más rápido, mientras el con sus manos alzaba mi blusa y mi brasier para apretar mis senos, con sus dedos jugaba con mis pezones los cuales se habían puestos muy duritos por la excitación, continúe dándole sentones hasta que sentí como palpitaba su pene dentro de mi, cuando me lo saco sentí como escurría su leche caliente por mi ano.

    Nos limpiamos intentando no manchar la ropa, antes de que nos fuéramos me tomo de la cintura y volvió a besarme, alzó otra vez mi blusa y brasier y empezó a chupar mis senos, los metía los que podía a su boca, los succionaba hasta dejarme un poco adolorida. Luego me puso de espaldas a él y volvió a meter sus dedos en mi vagina, haciendo que otra vez me mojara.

    -tan calladita que te ves y hoy te hice mi puta

    -nadie creería que me cogiste, yo soy una niña buena- dije entre jadeos, mientras él seguía masturbándome.

    -una niña buena para coger, solo yo se lo rica estas

    Volvió a bajar mi ropa hasta mi muslo y me empinó para meter mejor sus dedos en mi vagina, lo hacía rápido y duro, me dijo que quería escucharme, que no me aguantará el gemir, yo no quería, ya que si estoy muy excitada gimo mucho, empezó a darme nalgadas más fuertes para hacerme gemir más mientras seguía metiendo sus dedos, empecé a sentir como escurría de lo mojada que estaba. Me levanto hacia el y metió sus dedos en mi boca.

    -eres una putita muy obediente y lo mejor de todos es que yo te estrene-

    Volví a limpiarme, se despidió de mi con un beso y una última nalgada y cada quien se fue por su lado. Esa fue la única vez que cogí con él y en algunas ocasiones cuando podía me tocaba.

  • Diferentes falos…

    Diferentes falos…

    ¿Qué se siente el sexo no consensuado?

    ¿Se disfruta? ¿Quién lo disfruta?

    Todos aquellos que escriben sobre ese tipo de sexo, son hombres e intuyen que la mujer disfruta del acto tanto como ellos.

    Nada más lejos de la realidad…

    Voy a relatar lo que me sucedió en una ocasión y que sólo quedó en una experiencia que quieres olvidar.

    Cuando estaba en la universidad, fui a una fiesta para celebrar el fin de curso. Jóvenes de todos los grupos estaban reunidos; hasta algunos que yo sabía, sólo iban a la escuela por la fiesta y el relajo.

    No soy nada espectacular, quizá un poco más rolliza que la mayoría de mis compañeras; ni muchos novios, ni muchas fiestas; soy más bien retraída; había tenido novio y no era virgen, pero mi última relación había sido un desastre y no quería un problema más mientras estudiaba.

    Acepté ir a la fiesta para relajarme del curso que terminaba.

    Bailé con un par de muchachos y me bebí un par de cervezas; cuando estaba tomándome la tercera, me sentí un poco mareada y le pedí permiso a la dueña de la casa de recostarme un momento.

    Me mostró una habitación en la planta alta; dijo que ahí nadie me molestaría y en cuanto me sintiera mejor, regresara a comer algo.

    Me recosté y pronto me quedé dormida.

    No se cuanto tiempo pasó, cuando sentí que me quitaban mi pantalón. Al abrir los ojos, mi playera estaba enrollada hacia arriba, mi brasserie estaba al descubierto y mis senos trataban de salir.

    Alguien sostuvo mis brazos hacia arriba, impidiéndome defenderme. Cuando sacaron mi pantalón, mis pantaletas seguían en su lugar; 2 más agarraron mis piernas para que no me moviera.

    El luchar me estaba lastimando. Deje de luchar, ellos no dejaron de sostenerme.

    El primero se bajó el pantalón, tenía el falo parado, líquido transparente salía de ahí; estaba muy excitado; yo estaba seca. Se puso un poco de saliva en la punta; se arrodilló entre mis piernas y me lo enterró.

    Grité y lo sacó todo de golpe; se puso más saliva y lo volvió a enterrar; pero ahora se quedó adentro, quieto un momento; yo sentía un trozo caliente de carne invadiéndome. Mientras disfrutaba estar dentro de mi, levantó mi brasserie dejando al descubierto mis senos. Chupaba, mamaba, mordía; sus manos tocando cada parte de mi. Me empecé a mojar, más por el intruso que por excitación.

    Sacó su verga y empezó el bombeo; no profundo solo su cabeza en mi entrada; un bombeo rápido, disfrutando el roce de mi entrada. Yo empecé a sentir algo, su cabeza tocaba mi clítoris, no quería sentir. Aceleró el bombeo.

    Me dijo que estaba terminando.

    Le pedí que se saliera, que no acabara adentro; cayó sobre mi, se enterró hasta el fondo, mordía suavemente mi pezón mientras bufaba y dejaba su leche dentro de mi; era tanto lo que expulsaba que podía yo sentir las palpitaciones y el esfuerzo de la expulsión.

    Terminó de eyacular, se salió y otra verga ocupo su lugar; el semen y mi poca humedad hicieron la entrada fácil. Igual que el anterior, me chupaba mientras entraba y salía; otra vez me rozaba el clítoris; pero, la venida llegó antes que yo sintiera algo más.

    Uno más se subió sobre mi y me enterró su falo. Lo que me comenzó a excitar fue el poder sentir la diferencia de largo y ancho de las vergas.

    Les pedía que no terminaran adentro y eso los enardecía más, parecía un detonador para que eyacularan.

    Fueron 4 las vergas que me cogieron, algunos 2 veces; la leche escurría a chorros de mi vagina, la sentía llegar hasta mi culo.

    No me pegaron porque no opuse resistencia; pero, no disfruté.

    A veces recuerdo lo que pasó con impotencia; pero, también me excita el recuerdo de las diferencias de vergas que pude probar casi al mismo tiempo y me masturbo pensando en ello.