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  • La caza de nuestros sumisos/juguetes (II)

    La caza de nuestros sumisos/juguetes (II)

    Como ya sabéis si habéis leído mis otros relatos, este perfil consta de dos puntos de vista, de dos realidades, la Mía y la de mi sumiso pedro1974madrid.

    Os seré franca, todo lo que escribo lo hago por él, porque es una faceta más que nos une, que nos define como pareja.

    Esta reflexión, relato, o como deseéis llamarlo, surge de su idea de poner por escrito la reflexión de la búsqueda del juguete con el que compartiremos alguno de nuestros momentos. Porque él es tan exhibicionista… y yo, que estoy tan deseosa de aprovechar lo zorra que es…

    Ser Dómina no es algo sencillo. Y según mi forma de ver, vivir y sentir el BDSM, es más complicado todavía, porque no todos están dispuestos a quedarse cuando les privas de la voz, de la cámara y de las pajas (ya no correrse, tan solo tocarse), durante días. Y todo ello manteniendo una conversación en la que se profundiza y se conoce qué hay más allá del “rol”.

    Cuando empezamos, Pedro me dijo que una de las cosas que más le había costado era interactuar con hombres (debido a su heterosexualidad), y en cualquier caso solía ser el suplente… por lo que mentalmente, era más fácil para él afrontar dichas situaciones. No había un deseo ferviente de complacer, de hacer sentir orgullosa a nadie. Tampoco se trataba de un límite.

    Con el paso de los días, las semanas, los meses, he intentado (y conseguido parcialmente), crear un hábito. Una bidireccionalidad sincera y abierta, donde él pueda sentirse cómodo contándome cómo se siente. Y lo que ha costado…

    Como una zorra bien entrenada, Pedro vive por y para mi placer. De forma natural, sin pedir nada a cambio, sin creer que tenga derecho alguno. Ocupa su lugar a mis pies, totalmente sometido.

    Respeto a todas aquellas personas que desean un mayordomo, un esclavo, un mueble. A aquellas cuya intencionalidad para con su sumiso no es otra que sus caprichos de vida y su placer. Como perras los tienen y como animales los tratan.

    También os respeto a vosotros, ávidos de un premio, una caricia y quizá una palmadita en la cabeza de vez en cuando. Viviendo por y para su placer aun a costa de vosotros mismos. Fieles y obedientes.

    Pero yo entro en la vida de mi sumiso forzándole, exigiéndole para mi felicidad, que comunique sus pensamientos y deseos. Obligándole a que busque su placer mientras sucumbe al mío. No quiero un mayordomo, un esclavo o un mueble.

    No quiero a un animal, quiero a una persona. Quiero a alguien que desee, que pida, que proteste.

    Deseo a un hombre sumiso, inteligente. A un hombre al que se le ponga dura, que se moje de deseo. Que se comporte como una perra en celo y busque su placer, sin olvidarse del mío. Un sumiso que conscientemente y de forma egoísta, cumpla mis deseos para satisfacer los suyos propios. Lo quiero a él.

    Y él es celoso. Y me quiere para sí mismo, en exclusiva. Pero desea tanto ser una buena puta, que quiere dármelo todo. Y quiere que disfrute con otros hombres, a costa de su humillación, porque sabe que me excita.

    Pero mi pequeño kamikaze no mide sus ganas. Y tensa la correa, aunque se ahogue. Se deja la piel y la vida en verme feliz… y yo siempre le he dicho que no deseo eso. No deseo que se rompa, que tire de la correa hasta no respirar.

    Porque una buena perra no tensa la correa de su Dueña, sino que va a su paso, holgada. Es el Ama la que indica con un suave tirón el camino, o donde detenerse.

    El juguete es un tema recurrente, ya que Pedro es un hombre acostumbrado a superarse, a alcanzar sus metas. Y se ha propuesto que quiere darme, en el período más breve posible, lo que cree que yo deseo. Aunque vaya en contra de sus propios sentimientos.

    Hace relativamente poco (dos meses) le he apretado, incidiendo en el tema. Su respuesta era la de esperar, aquella que NO me había dicho desde un inicio “no quiero que un día sientas que no te doy lo suficiente y que busques otra cosa, o quedes a escondidas”. Y ése es el primer paso para “subir a la palestra”. Decide presentarse voluntario a la soga, simplemente por miedo de no ser lo que YO espero que sea. Quizás si me demuestra su disposición, su valentía…

    Pero lejos de eso, y como “juez, jurado y verdugo”, me acerco y le cubro la cabeza con el saco de arpillera. Tiene miedo, “pica”, pero no emite ni un solo quejido; no quiere que se note. Sigue firme en su decisión de aceptar la humillación, de dejarse ahorcar.

    Le dije que lo haríamos en ese mismo momento. Que esa tarde tendría a otro sumiso con el que poder jugar, y masturbarme. No tendría por qué doler. Él quería probarse y crearíamos un grupo en Skype para que fuera testigo de todo. Realmente era lo que él quería, ¿no? Complacerme a costa de todo. Sintió la soga apretando su cuello, el nudo en su nuca. Y decidió pararlo. Pero el suelo ya se había abierto a sus pies y había empezado a ahogarse. Corté la cuerda a tiempo, pero la marca permanecía.

    Un fracaso. De un hombre que no está acostumbrado a ellos, de un sumiso obediente que solo quiere complacer… Y no puede.

    Pero no pestañea en cuanto vuelve a ver la luz. Como si de una cláusula revisable se tratase, propone volver a hablarlo “en tres meses”.

    Y es por eso que hemos empezado la búsqueda del juguete (o juguetes). Porque han pasado dos meses y ha vuelto a la carga. Pero en lugar de frenarlo y demostrarle que todavía no está listo para ello, he decidido avanzar un poquito. Dar ese paso que le reafirme en su cercanía a la meta, aquel con el que pueda sentir que el camino es el correcto. A sus ojos ha pasado como si fuera un simple peldaño, pero a su mente le ha sentado como un auténtico “chute” de adrenalina. Y a mí me encanta ver su entusiasmo, su devoción. Esas ganas que tiene de demostrarme que está preparado para todo, y tan solo porque ha logrado dar un pasito más.

    Creedme (y sé que aquellos que compartan mi forma de ver el BDSM lo estarán sintiendo conmigo) cuando os digo que es tan tierno como excitante. Ese CONTROL tan escondido, tan poco visible a ojos de quien se entrega…

    Es tal su emoción que hace tan solo unos días, mi kamikaze volvió a tensar la correa, volvió a ahogarse. Porque no le sirve con caminar, desea correr. Y ese ansia es tan potente, que bien canalizada, le hace obviar los detalles más simples de nuestra relación, de sus deberes como sumiso. Sus ganas de estar a mis pies son desmesuradas y provocan que los pequeños gestos pierdan valor. Pero es una buena zorra, y poco a poco, aprende a leerme, Aunque tenga que frenar en seco y explicárselo palabra por palabra.

    Y disfruto tanto con ello…

    Los detalles de esta segunda lección los dejaré para un siguiente capítulo… Pero podéis vivirlo con nosotros. En primera persona.

    Es tan sencillo como enviar un educado e-mail a [email protected] con una presentación… En la que merezca la pena fijarse.

    Os esperamos.

  • El bautizo campestre: La primera noche

    El bautizo campestre: La primera noche

    I

    Lo que les voy a relatar me pasó hace ya varios años. Rondaba los 20 y era el típico estudiante universitario medio nerd de principios de la década de los 90. Tenía como polola (novia) -desde hacía casi seis meses- a una compañera de 21 años, de piel blanca y pelo rizado, largo y negro. 1.70 m de altura, delgada, pero con curvas y un culo discreto y bien formado. Destacaban un par de maravillosas tetas de carnosos y definidos pezones. Sus medidas eran 100-60- 75.

    Bonita no era, sin embargo, estaba lejos de ser fea. Ojos color marrón, de pestañas largas y definidas y una boca menuda con delgados y bien contorneados labrios. Inteligente y expresiva. Para nada mojigata. A pesar de su forma de vestir su comportamiento social era de corte reservado, empero en la cama era como estar con una estrella porno (ojo no me estoy quejando, solo describo la situación).

    Recuerdo hoy, con la polla dura, que desde la primera vez que la vi desnuda fue muy desinhibida y la mayor parte de las veces me rogó que la tratara como a una puta… El año que estuvimos juntos fue como vivir en una película triple x, especialmente después de lo que les voy a relatar.

    Cuando el calor se lo permitía, Andrea siempre iba ataviada con vestidos ajustados hasta la cintura y faldas cortas hasta medio muslo o jeans ajustados. Petos, ceñidas poleras de delgados pabilos como amarras. Casi siempre sin sostén. Calzaba o cómodas y elegantes zapatillas o sandalias de finas tiras de cuero a pie descubierto.

    Estaba hechizado con el coño de Andrea, sin embargo, en el fondo, tenía mis dudas acerca de la fidelidad de esta mujer, pues no importaba donde o con quien estuviéramos, cuando pensaba que yo no estaba pendiente, siempre mostraba algo de más, agachándose un poco más de lo necesario para dejar ver o sus impresionantes tetas que siempre iban sin sostén a duras penas guardadas por seductores escotes o su respingado culito apenas cubierto por un sexy colaless, incitando a los demás delante de mí para luego follarnos como unos locos. Su forma de ser me gustaba e incomodaba al mismo tiempo, pero la calentura podía más.

    Los últimos días de noviembre de ese año fueron calurosos. Terminaba el segundo semestre del tercer año cuando uno de mis amigos, el huaso Enrique, nos invitó a Mario y a mí, dado que éramos los más cercanos a él, a un bautizo en su pueblo natal.

    Resulta que su abuelo, de 80 años quería bautizar a su hija de 2 años, fruto de su último matrimonio, por lo que llevaría a cabo una fiesta de esas de antaño (de 5 días). Estaría presente, como la situación lo ameritaba, toda la parentela lo que según los cálculos de Enrique serían unos 160 parientes entre tíos y primos (el abuelo ha procreado, en 5 matrimonios, la no menor suma de 18 hijos).

    La familia de Enrique era un antiguo e importante clan de la zona y su abuelo, Don Arturo, un reconocido cacique. Alto, 1,85 m, fornido, perfectamente afeitado, de pelo entre cano y robustos brazos. Parecía que todo el tiempo estuviese molesto o dando órdenes, pero mi amigo, nos señaló que él era así.

    II

    El día que debíamos irnos, mi polola tuvo un problema por el cual tuvo que acompañarnos. En el terminal de trenes, mientras Andrea, mi polola, y Mario iban por unas bebidas, Enrique me tomó del brazo.

    Enrique: qué parte de tú y Mario son los únicos invitados no entendiste?

    Yo: lo sé y perdona, pero esta mujer se me coló… ya la conoces. Te prometo que ni se notará su presencia…

    Enrique: pues precisamente porque la conozco es que lo dudo, pero… en fin… no es tan terrible. Dile que tendrá que dormir en la misma pieza que nosotros, pues solo tengo tres camas. Estamos?

    Yo: comprendido…

    En la citrola de Enrique nos sentamos Andrea y yo en el asiento posterior y Mario de copiloto. Una vez acomodados me acerqué a su oído para, en susurros, contarle mi conversación con el huaso. Al tiempo que le hablaba, comencé a rozarle sus piernas, sus brazos…

    Andrea: es en serio? Pucha…

    Yo: no es tan terrible… lo malo es que no podremos hacer el amor…

    Andrea: es que traje dos pijamas y ambos son sexys…

    Yo: eso es un detalle… ahí nos arreglamos.

    Andrea: -disminuyendo aún más el tono de voz- oye… para… dónde va esa mano? Ay!!! Ahhh… ya, sácala!

    Mientras la citroneta de Enrique traqueteaba por el enripiado y oscuro camino, mis dedos pasaron a deslizarse a todo lo largo de la línea de la vagina de Andrea… Tocaba suavemente desde su clítoris hasta la entrada de su ano… Al poco, levantó ligeramente su culo para facilitarme el acceso. Sus tímidos gemidos pasaban desapercibidos gracias a la música.

    Al mismo tiempo que su coño comenzaba a exhalar más y más fluidos, las mejillas le cambiaron a un color bermellón y su boca se abrió en un quejillo de placer mudo.

    Con la otra mano bajé el delgado pabilo de su polera, dejando al descubierto una turgente pechuga (teta) adornada con un rosado e inhiesto pezón. Cerré los ojos y, con la lengua, comencé a recorrerla entera. Estaba en la gloria.

    Instintivamente levantó aún más las caderas. Necesitaba los dedos más adentro… De pronto comenzó a moverlas cada vez más rápido. Estaba a punto de llegar al orgasmo.

    Andrea me tenía tan absorto que nunca noté cuando se prendió la luz interior del techo. Al separarme de su teta y levantar la vista puede ver a Mario. Estaba dado vuelta, mirando sin pudor, agarrándose el paquete, mientras Enrique, con el retrovisor todo chueco, tenía un ojo en el camino y el otro en la entre pierna de Andrea. Luego de pensarlo por dos segundos, le dejé las dos tetas al descubierto.

    Mi polola estaba con los ojos cerrados y la cabeza echada hacia atrás por lo que no estaba consciente del espectáculo que ofrecía con el gentil y cachondo auspicio de mis dedos anular y corazón de la mano derecha.

    Arqueando la espalda y mordiéndose los labios Andrea sentía un intenso orgasmo. Unos segundos después Mario apagó la luz y Enrique aceleró, pues casi veníamos a 20 km por hora.

    Soda Estéreo con El Rito llenaba la atmósfera. Andre, luego de su orgasmo, me abrazó tiernamente, dándome un beso en la mejilla. –Te toca-, articuló con sus labios, mas no emitió sonido alguno.

    La casona colonial se encontraba ubicada a unos 50 km de la ciudad, al final de una senda de tierra bien mantenida, a dos cuadras de la nada. Andre, abrió el cierre, sacó mi corneta medio dura y le dio una asombrosa mamada.

    Antes me lo había chupado, pero nunca como en ese momento. Lo hizo con tal maestría que en menos de 5 minutos logró que tuviera una de las más poderosas corridas que hasta ese entonces había experimentado. Se tragó todo el semen cosa que tampoco nunca había hecho. El resto del camino a la casa de Don Arturo pasó sin incidentes y en casi completo silencio.

    III

    Al llegar, iríamos directo al que sería nuestro alojamiento por los siguientes 5 días, pero Andrea me pidió la acompañara al baño. Ahora que lo pienso, ese detalle, esa demora, resultó crucial.

    La habitación consistía en una pieza grande, de adobe, de unos 6×6 metros y unos 4 de alto. Desde la entrada se podía ver, en las murallas del frente y la izquierda, a dos grandes ventanas. A modo de cortinas, estaban sendas tapas de madera las que durante la noche se cerraban con gruesos postigos de semi oxidado acero.

    A la derecha de la entrada estaban las camas (plaza y ½). Una al lado de la otra, apenas separadas por estrechos pasillos de unos 70 cm. Noté que entre cada cama había un velador o mesa de noche con una pequeña lámpara.

    Al fondo dormía Enrique y como Mario llegó primero, había tomado para sí la de la otra esquina, quedando sólo la del medio para nosotros. Dejamos las cosas sobre la cama. Comenzamos a ordenar nuestro rincón de amor.

    Yo: oiga reina, me siento mal por algo que hice y quiero hablarlo contigo… -cuando levanté la vista vi en su rostro una sonrisa burlona y divertida, eso me relajó.

    Andrea: jejeje… yo también me di cuenta que Mario y Enrique nos veían. Y sabes? No, mejor que no, porque después andas hablando de más como todos los poco hombre que conozco.

    Yo: Mire, mijita, no puedo hacerme cargo de las bostas que usted haya conocido en el pasado, pero yo no soy de esos, así que si quiere, puede cantar con toda confianza… que no me interesa juzgarte, sino conocerte. De ese modo, será más sencillo para mí complacerla.

    Andrea: -sonrojándose- no sé por qué, pero me excitó mucho, muchísimo el saber que me observaban, pero después del orgasmo sentí mucha vergüenza también…

    Yo: oiga… de qué vergüenza me hablas si me diste la mamada del siglo…

    Andrea: -sonrojándose- bueno… es que me dio vergüenza después de chupártela…

    los dos: jajaja.

    Yo: bueno, si estamos en esa, debo decir que al principio me molestó que estuvieran viendo aunque no mostrabas nada excepto las piernas, pero me terminó gustando también. Oiga… pero al final qué fue más grande: la vergüenza o la excitación y el placer.

    Andrea: mmmm… creo que… no. Estoy segura que me gustó más de lo que no me gustó.

    Yo: lo harías de nuevo?

    Andrea: no lo sé… supongo que si se da como se dio hoy. Si… Me refiero a que sea espontáneo. No lo sé. Quizás…

    Una serie de rítmicos golpes en la puerta nos interrumpió. Era Mario avisándonos que la cena estaba lista. En el comedor había al menos unas 50 personas distribuidas en 3 grandes y rectangulares mesas para lelas entre sí, sentados unos frente a los otros.

    En la mesa del medio, en la cabecera se encontraba Don Arturo y a su derecha, Elsa, su actual mujer. Enrique, ubicado casi en la punta exterior de la mesa de la izquierda nos indicó que tomáramos asiento a su lado. En el camino noté que el abuelo de mi amigo y su esposa nos miraban fijamente. Una vez acomodados, los dueños de casa alzaron su copa, brindando por nosotros.

    En la mesa Andrea se sentó frente a mí. A su lado derecho se sentaba una señora de unos 70 años, en tanto, a su izquierda había una mujer de unos 40 años, con atuendo de campesino y un par de sendas trenzas hasta la cintura. Si bien no era una belleza, estaba lejos de ser mal parecida.

    A mi lado izquierdo tenía a Enrique. A mi derecha un primo de mi amigo de nombre, Juan. De mediana edad. Su esposa era quien conversaba con mi polola. Ambos eran simpáticos y buenos para contar chistes. La sobremesa duró unas dos horas durante las cuales le dimos el bajo entre los 4 a tres y media botellas de agua ardiente con limón, hielo y bebida blanca. Nos tuvo entretenidos gran parte de la noche hasta cuando, Andrea y yo, nos fuimos a acostar no sin antes comprometernos a la mañana subsiguiente para ir a la laguna con ellos.

    IV

    Hicimos el amor larga y tiernamente. En el último orgasmo, segundos antes de ambos acabar, le digo al oído: -imagina que después de mi te va a follar Enrique y luego Mario y luego de nuevo yo y así… toda la noche…- a lo que entre jadeos y quejidos respondió: yaaa… ah… me vooyyy…

    Como estaba media borracha, tras follar, Andrea se quedó dormida, casi de inmediato. Entonces, fui al baño, con unas ganas portentosas de orinar. A la salida, me encontré con mis compas, los que iban en dirección a la cama. Nos saludos y juntos continuamos el camino.

    Cuando llegamos, Andrea estaba dormida de espalda, con el torso destapado, mostrando sus dos hermosas tetas. Los chicos se dieron vuelta a verme. No lo pensé…

    Yo: Qué les parece lo que ven, cabros?

    Mario: por qué nos haces esto, maldito?

    Enrique: si po… eres canalla… bien sabes que el que mira sufre y el que toca goza…

    Yo: Sean gentiles a menos que ella les pida otra cosa… Si despierta y no quiere, se acaba la fiesta… Estamos?

    Los dos: en serio? Si…

    No fue necesario decir más. Enrique por la derecha y Mario por la izquierda. Cada uno comenzó a pasar su lengua por un pezón. Andrea gimió… Ambos entonces metieron una pechuga entera en sus bocas. Mi polola se retorció de placer.

    Abrió los ojos y me vio parado a los pies de la cama, observando. Le sonreí. Ella devolvió la sonrisa. Sus mejillas volvían a encenderse. Cerró los ojos, entregándose al placer. Retiré lentamente el cobertor, dejando totalmente expuesto el desnudo y bello cuerpo de Andrea.

    Cada uno tenía una teta en una mano y en la otra, Enrique acaparaba su vagina y Mario se afanaba en el clítoris. Poco tardó mi noviecita en tener un nuevo clímax.

    Yo: desvíntase… Yo la entretengo mientras tanto. –Dirigiéndome a Andre y más que ayudándola, dirigiéndola- Oiga cosita… Venga… Dese vuelta. Eso, así. Eres una diosa, Andreita, bella. –Jugando con la punta de la corneta en la entrada del coño- cómo quiere que la tratemos… Como a una…

    Andrea: puta… Quiero sentirme como una puta… Pero con cariño.

    Terminó la frase con mi corneta enchufada hasta el fondo… Comencé a follarle el coño con fervor… En eso estaba cuando, primero Enrique y luego Mario le ofrecieron sus miembros semi erectos para que, con la boca, los pusiera a punto. En cuanto los vio comenzó a devorárselos con ansia.

    Enrique fue el primero. Cuando estuvo a punto me salí y con una reverencia lo invité a ocupar mi lugar. Se la incrustó de una sola estocada hasta el fondo para seguir con el mismo ritmo que llevábamos. Andrea estaba loca de placer… sus pezones eras dos cañones a punto de explotar.

    Me senté en la cama de Mario. No necesitaba tocarme la verga para mantenerla a punto. Andrea, en 4 patas, se comía por la boca la corneta de Mario y por el coño la de Enrique y por los gemidos, era obvio que lo disfrutaba.

    No duraron mucho. Nuevamente Enrique fue el primero, segundos después lo hacía Mario. Ninguno sacó su verga para acabar, dejándole ambos agujeros inundados con sus abundantes fluidos.

    Los chicos se recostaron cada uno en una cama. Andrea, en tanto, aún en la misma posición movía el culo como perra en celo… Había quedado a medias y quería más y para demostrarlo apoyó su torso, ofreciendo aún más su anhelante coño… Ambos orificios le palpitaban.

    Una vez detrás de ella, desde el chorito hasta la entrada del culo, con la polla dura como fierro, jugaba de arriba hacia abajo, lentamente. Sus quejidos aumentaban en intensidad cuando dejaba por un segundo demás la punta en su ano.

    Entonces, le tomé la mano, llevándosela hasta su clítoris. Solita comenzó a tocárselo. Hecho eso, ubiqué la punta de la corneta en su ano lleno de sus jugos y el semen de mi amigo y, suave, gentil, pero constantemente presioné hasta tener todo el glande dentro. En tanto, Andrea frotaba su clítoris con parsimonia.

    Yo: te gusta, putita… -al tiempo que comenzaba un muy suave mete y saca.

    Andrea: duele, pero es rico… Ay… Despacito. Ahhh… Eso. Ayyy… Bruto…

    Yo: -ya estaba hasta la mitad cuando de pronto, de un solo empujón se la metí hasta el fondo, dejándola ahí-. Te la saco???

    Andrea: ay… No… Déjala ahí, tranquilita. Dale ahora. Despacito. Eso… Ahhh. Que rico…

    Menos de un minuto después le follaba el culo como un poseso, por primera vez, a mi polola y era sensacional. Andrea tenía un orgasmo tras otro…

    Mis amigos no tardaron en estar listos nuevamente. Prueba de ello es que ubicaron sus pollas una a cada lado de la boca de Andrea, la que comenzó a chuparlas con frenesí.

    Mario, se salió solo para acostarse debajo de ella y al tiempo que le chupaba las tetas, le introducía en el coño su verga, centímetro a centímetro. Al poco logramos coordinarnos. Mi mujercita tenía una verga tapándole cada uno de sus agujeros y yo que hasta solo hace un par de horas tenía unas cuantas horas de sexo en el cuerpo como experiencia, ahora formaba un cuarteto con el fin de follarnos a mi novia.

    Menos de 5 minutos así y acabé en sus entrañas. Al salirme contemplé a mi mujercita. Enrique rápidamente tomó mi lugar. Andrea tenía un tipo follándosela por el culo a todo vapor y otro por el coño con igual dedicación…

    Andrea: -la cabeza le bamboleaba como a una muñeca de trapo. De pronto la levantó- más duro, por favor, más duro… ahhh… así… me voy de nuevo.

    Durante un largo rato y en diferentes posiciones mis dos amigos y yo nos la follamos a ratos duramente, a ratos en forma tierna y considerada. Cuando acabamos por tercera vez, cada uno se fue a su cama.

    Yo: -en un susurro- estás bien?

    Andrea: -suspiró- si, amor… que cogida me dieron… estuvo muy rica, pero me duelen todos los músculos del cuerpo…

    Yo: -besándole la nuca- lo que es yo, no creo que se me vuelva a parar nunca más…

    Los dos: jajaja…

    Andrea: espero te equivoques. –Bostezó largamente- ya, mi amor… buenas noches.

    Yo: buenas noches mi putita, rica…

    El sol estaba a menos de una hora de salir cuando abrazados en cucharita y tras un tierno beso, nos dormimos. Cerca de las 5 de la madrugada, finalizaba recién el primer día de los 5 consagrados a las celebraciones por el bautizo de la niña…

  • El plan para follarme a mi madre

    El plan para follarme a mi madre

    Mi nombre es Diego, yo tengo 19 años estoy en la universidad, vivo con mis padres. Mi padre tiene 47 años, alto y gordo. Mi madre tiene 39 años, sonrisa amplia, piel muy clara, es delgada, con buenas tetas y culo, su pelo es de color negro; su trabajo es de secretaria, y es una persona a la que le cuesta pedir favores. Optimista, emocional y con cierta tendencia a preocuparse por los demás. Por lo hermosa que es y su personalidad cariñosa hacia mí, es que generé unos fuertes sentimientos de amor hacia mi madre, con los sentimientos que tenía y que no podía ignorar, decidí empezar actuar para hacerla mía.

    Un día estaba pensado en un plan para conseguir que mi madre follara conmigo, para tener ideas para mi plan empecé a leer varios relatos de incesto, después de leer como 12 relatos se me ocurrieron varias ideas para que tuviera sexo conmigo, mi plan consistiría de 3 objetivos muy sencillos, pero tenía que aplicarlos muy bien, ya que, si hacia un movimiento en falso mi plan se arrumaría, terminaría regañado por mi padre y peor se arruinaría la relación que tengo con mi madre, pero tenía que arriesgarme ya no podía con esta excitación.

    Al regresar de la uni empezaría a aplicar el primer objetivo, que era conseguir que mi madre y yo nos besáramos como amantes, para eso cambie completamente mi actitud dentro de la casa o cuando solo estaba con mis padres, la actitud que tome era de una persona triste, al parecer dio resultado porque reacción que buscaba llego al cuarto día, antes de ir a la uni, mi madre entro a mi cuarto y me dijo:

    —Hijo me gustaría hablar contigo.

    Yo ya sabía de qué íbamos hablar así que siguiendo la corriente y con mi actitud triste le contesto a mi madre:

    —¿Que paso ma? ¿de qué quieres hablar conmigo?

    —Ay hijo es que estado notando que tu actitud a estado cambiando drásticamente, de un día para otro te noto muy triste y eso me preocupa mucho, ¿dime tienes algún problema? sabes que yo estoy para ayudarte con lo que sea, entendido cariño —me dice mientras pasa su mano por mi cara.

    —Si ma no te preocupes no me pasa nada, me voy a cambiar para ya irme a la uni.

    Seguía con mi personalidad triste y con una actitud deprimida, mi madre lo noto, pero no seguía insistiendo y solo me dijo:

    —Está bien cariño nos vemos al rato que tengo que ir a trabajar.

    —Si ma, ve con cuidado.

    Bien iba muy bien el plan, pero lo crucial iba venir después, la verdad estaba muy nervioso, pero no podía retroceder, más bien no quería hacerlo, así pasaron dos días y seguía con la actitud depresiva, hasta que, en el tercer día en la tarde, mi madre volvió de su trabajo y subió a mi cuarto para volver hablar conmigo, en eso cuando entra a mi habitación, yo estaba en la computadora escuchando música mientras hacia mi tarea, ella se acerca a mí y me dice:

    —Hola cariño, ¿qué tal estuvo tu día?

    —¡Puf! Pues bien, ma.

    —Ay hijo, —me dijo mientras se sentaba en la esquina de mi cama—, por favor si algo te preocupa habla conmigo, sé que te pasa algo y no me voy a ir de aquí hasta me platiques que te pasa.

    Me voltee de la silla para verla y la verdad me estaba empezando a excitar, al imaginarme lo que iba a proseguir y por cómo estaba vestida, hacia que me excitara más. Mi madre llevaba una camiseta tejida de canalé con botón delantero, una falda corta con unas medias negras y zapatos de tacón.

    Tenía que tranquilizarme y seguir con la actitud depresiva, así bajando la cabeza le digo:

    —Es que… no te vas a enojar conmigo si te digo, así dejémoslo así ma.

    —No te prometo que no me enojo cariño, tienes mi palabra.

    —En serio y tampoco le vas a decir a nadie.

    —Te lo prometo, todo lo que hablemos hoy va a quedar en trenos otros, quiero que me veas como tu amiga.

    —Está bien te platicaré lo que me pasa.

    Le empecé a mentir acerca de por qué estaba triste, ya que había tenido malas experiencias con mujeres ya que al no saber besar me ponía nervioso y arruinaba todo y creía que no iba a encontrar una pareja, ella solo se rio y me dijo:

    —No te preocupes cariño solo es cuestión de práctica veras que con el tiempo vas a prender a besar te paciencia.

    —Entonces ¿me dejarías practicar contigo?

    Ella sé que sorprendida por lo que la había dicho, me mira se pone de pie y me dice:

    —Claro que no, eso no podemos hacerlo somos madre e hijo.

    Bajé la cabeza con una expresión triste y le digo:

    —Está bien ya vi que solo eres mi madre y no mi amiga como habías dicho, puedes irte de mi habitación quiero estar solo.

    Ella se acerca a mí, se agacha, me garra del brazo y me dice:

    —Entiende amor sabes que eso no lo podemos hacer.

    —Si ma te entiendo por favor quiero estar solo, creí que me ayudarías y me comprenderías.

    —Hijo…. por favor.

    —Mamá sé qué piensas que es imposible besarnos por la relación que tenemos, pero yo quería que tú me ayudaras a practicar, además el besarnos no lo siento como algo malo sino lo veo de otra manera de expresarnos cariño, pero en fin voy a continuar haciendo mi tarea.

    Mi madre seguía encuclillas perdida en sus pensamientos, cuando de pronto se pone de pie y me dice:

    —Tienes razón amor, también puede ser otra manera de espesarnos el cariño que nos tenemos, y si eso te ayuda también a agarra confianza…. está bien amor vamos a besarnos.

    Voltee a mirarla sorprendido y con una sonrisa le digo:

    —¿En serio mamá?

    —Si, pero tengo una condición.

    —¿cuál es?

    —Primero solo nos besaremos cuando estemos solos, y no se lo vas a contar a nadie ni a tu padre entendido, ya que ellos no en tenderían lo que vamos hacer.

    —Si mamá este será nuestro secreto —dije mientras me levantaba de la silla y me acercaba a ella.

    Me puse enfrente de ella; yo era un poco más alto que mi madre, nos miramos mutuamente eso hizo que latiera demasiado rápido, eso me ponía nervioso, baje mi mirada a sus labios; mi madre siempre se ponía un labial rojo intenso, yo solo pensaba que al fin iba a tener esos labios que tanto había fantasiado, sin perder el tiempo procedí a inclinar mi cabeza para besarla, ella también inclino su cara y nos comenzamos a besar.

    Pasaron como 2 minutos hasta que nos separamos, y nos volvimos a mirar en eso sonreímos al mismo tiempo y le dije:

    —¡Uff! Me gustó mucho y ¿a ti que te pareció mamá?

    —Si también me gusto hijo —dijo mi madre mientras se acomoda su cabello suavemente detrás de la oreja—, pero… ¿no que no sabias besar? A mí me pareció no eres tan malo para besar.

    —Es que estando contigo me siento completamente seguro, a lo mejor es por eso —dije mientras la garraba de la cintura.

    Ella coloca sus manos en mi pecho, mi mira a los ojos y con una sonrisa me dice:

    —Qué bueno que me tengas esa confianza.

    El objetivo estaba cumplido, pero con eso no me iba a conformar, apenas venia lo bueno. Vuelvo a besar a mi madre esta ves fueron solo 2 minutos, después me separé de ella fui a mi muble para limpiar una parte, mi madre vio lo que estaba haciendo y me dijo:

    —¿Qué haces?

    Volví a ponerme enfrente de ella, la tomo de la cintura, la llevo al escritorio y la ciento, sonrió y le digo:

    —Así vas a estar más cómoda.

    Ella pasa sus manos por mis hombros y me dice:

    —Que caballeroso eres.

    Sin mas volvemos a besarnos yo quería garrarle la pierna, sus pechos, pero no tenia que aguantar, apenas estaba comenzado el plan y no lo tenia que arruinar, así que seguía con mis manos en su cintura, hasta que pasaron 5 minutos cunado mi madre me dijo:

    —Mi amor tengo que ir a preparar la cena

    Yo no la quería dejar, pero no tenia que ser pesado ya tenia lo que quería así que me separé de ella y le dije:

    —Si ma también tengo que hacer mi tarea, me gusto mucho este momento que pasamos.

    —a mi también me gusto hijo.

    En ese día no paso nada más, los siguientes días fueron iguales, cabes que llegaba mi madre de su trabajo nos besábamos, cada día intentaba más cosas la besaba en las noches o en la cocina, no quería limitarme solo besarnos en esa hora, al cuarto día le pregunte a mi madre si podíamos intentar el beso francés al principio dudaba, pero la logre convencer y fue un beso fantástico que hiso que me excitara mucho.

    Al siguiente día iba a intentar el objetivo 2 hacer que me masturbara, yo estaba en mi escritorio esperando a que llegara mi madre, cuando escucho la puerta principal abrirse, me empecé a emocionar ya que por fin avanzaría a unos simple besos, mi madre toca mi puerta del cuarto y le digo que pase, ella entra y ¡uff! Que sexi se veía, siempre me excitaban sus predas de secretaria, en esta ocasión ella tenía puesto una blusa blanca de cuello con solapa de botón delantero, una falda ajustada que le llagaba por las rodillas, unas medias grises y unos tacones rojos.

    Mi madre se ha cerca a mí para darme un beso de pico y me dice:

    —¿Como estuvo tu día amor?

    —Bien ma hoy me dejaron poca tarea.

    —Que bueno cariño, espero que no repruebes ninguna tarea —me dijo mientras se sentaba en mis piernas.

    En estos días mi madre se ha comportado más cariñosa, pareciendo más una novia que una madre, la actitud que había obtenido de mi madre nunca los espere, pero esto era favorable para mí, porque sería más fácil que ella aceptara mi pedido.

    —No claro que no reprobare, además cada día me siento más feliz y eso me motiva a echarle ganas la uni —dije mientras le acariciaba la pierna.

    —Me alegra escuchar que te sientes más feliz cariño —dijo mientras se acercaba para besarme.

    Estuvimos besándonos casi como 10 minutos, yo seguía acariciando su pierna intentada subir mi mano a su parte intima, ella me dejaba todo el camino libre, ya con esa excitación decidí empezar el objetivo.

    —Oye ma de echo tengo un problema, al principio no quería decírtelo, pero decidí contártelo por que me demostraste que puedo confiar en ti y espero que lo que te cuente no arruine esta relación y que te alejes de mí.

    —Gracias amor por confiar en mí y ten por seguro que no me alejare de ti, así que ¿cuál es tu problema?

    —Es que eh tenido varios problemas para masturbarme.

    —¿y eso? Por que no has podido masturbarte.

    —lo que pasa es que cada vez que intentaba masturbarme al final… pensaba en ti.

    Ella se sorprende, se separa de mí y se pone de pie dándome la espalda, y me dice:

    —Entiendo que te llegue a excitar, pero no tiene que tener ese pensamiento, ya que solo somos madre e hijo a si que trata de verme así.

    —Ya lo se mamá, pero no puedo evitarlo y como tu dices tengo que evitarlo, pero a consecuencia de ello me duele mucho el pene, ya que no me eh corrido, siento que este dolor y frustración que tengo va a crecer más, y no sé qué va a pasar.

    Ella se volteo a verme y me dice:

    —También lo comprendo, me imagino que también sientes culpa, y por eso te has estado conteniendo, pero al final eso va a afectar a tu vida —Ella se acerca y con su mano me hace una caricia en mi cara— nos tenemos tanta confianza mas que otras familias y eso me alegra cariño, así que no te contengas y mastúrbate pensado en mí, no lo tomare a mal hijo al contrario me siento a legada que me veas así a una vieja como yo.

    —No eres una vieja, eres hermosa mamá, la mujer más hermosa que eh conocido, así que no digas eso.

    —Gracias amor haces que me sonrojar, bueno te dejo solo para que puedas ocuparte de tu amigo.

    La conversación iba de maravilla, pero ahí no iba a quedar, no tenía que dejar que se fuera hasta que completara mi plan así agarrando su mano le digo:

    —Mamá se que te puedes ofender, pero me ayudaría mucho que mientras me masturbo me dejes verte en ropa interior.

    —Pero hijo eso no podemos hacerlo, no podemos cruzar esa línea.

    —Mamá no vamos hacer nada malo, solo me masturbare mientras te veo con tu ropa interior, solo es eso, en serio me ayudaría mucho por favor, por favor, por favor —dije mientras me hincaba.

    Ella se quedo pensado, hasta que me dijo:

    —Esta bien que niño tan consentido tengo, pero ya sabes esto nadie lo tiene que saber ¿entendido?

    —Si mamá

    Me puse de pie, me baje los pantalones con los calzones y me senté en la silla, observe a mi madre que se estaba quitando su blusa y bajándose la falda, que dándose con su ropa interior que era negra. Ella volteo su cabeza hacia un lado y me dijo:

    —Puede comenzar cuando quieras.

    —Si

    Me puse a masturbarme, y durante ese tiempo note como mi madre volteaba a verme mi miembro de reojo, yo seguía concentrado hasta que acabe, ella me acerca el papel de baño para que me limpiara, yo me limpie y le dije a mi madre:

    —Muchas gracias por entenderme mí y cumplir mi petición eres la mejor madre del mundo.

    Ella se estaba poniendo de vuelta su ropa y me dice:

    —De nada amor es pero que no tengas mas problemas

    —No claro que no tendré tendiéndote a ti —dije mientras sonreía.

    Una vez que se volvió a poner la ropa salió del cuarto para ir hacer la cena, yo sabia que ella ya no retrocedería en las peticiones que le pidiera.

    Después de tres días, un sábado por la tarde mi madre volvió de se su trabajo y fue directo a mi habitación para la sesión de besos, mientras nos besábamos noto como empieza respirar fuete, sus manos me agarraban mi cabeza, como si estuviera excitada, en eso me separo de ella, le pido de vuelta que, si me puedo masturbar enfrente de ella, ella asiente y se empieza a quitar la ropa, en eso mientras me masturbaba le digo:

    —Mamá te gustaría masturbarme.

    Ella voltea a verme con los ojos muy abiertos y me dice:

    —No ya te dije que podemos cruzar esa línea, solo puedo hacer esto por ti.

    Sabía que ella quería hacerlo, pero no lo iba aceptar, así que decidí darle un empujón, me paro de la silla, me acercó a ella, ella solo se limita a decirme

    —Hijo ¿que planeas hacer? No hagas ninguna locura.

    Sin hacerle caso me pongo de frente de ella pongo mi mano en su cabeza y hago que se ponga de rodillas, para que tenga mi verga en frente de ella, en esa posición le digo:

    —Vamos mamá sé que quieres hacerlo, eh notado que miras mi verga, hazlo ma hazme una chaqueta y no te preocupes nadie se va a enterar, ya sabes este será nuestro secreto.

    Mi madre no decía nada solo estaba viendo mi verga, cuando le venta su mano y empieza a tocar mi verga, después de estarla tocando, empieza a hacerme una paja, al principio iba lento pero después acelero el ritmo haciendo que me corriera en su cara y su cuerpo, ella sin decir nada agarra su ropa y sale corriendo de la habitación, yo solo me recosté en mi cama, pensado que iba a decirle ya que ella de seguro iba a querer volver a la relación que teníamos sin besos y sin masturbarme en frente de ella, y eso no lo iba aceptar quería hacerla mi mujer y estaba a un paso.

    Había pasado una hora y decidí hablar con ella, fui a la cocina, pero no estaba, fui al baño y tampoco, entonces fui a su cuarto tratando de abrir su puerta, pero le había puesto seguro, yo le dije:

    —Mamá abre quiero hablar contigo, por favor abre.

    Ella no decía respondía, iba a forzar la puerta para abrirla cuando escucho que llega mi padre, ella abre la puerta del cuarto y pasando de mi baja la escalera para saluda a mi padre, ella sabía que no intentaría nada estando mi padre, así el resto del día no volvió ha balarme, ya en la noche medio sed así que fui por agua a la cocina, cuando regresaba escuche ruidos en el cuarto de mis padres, pensé que mi madre le iba a contar a mi padre sobre lo que estábamos haciendo así con miedo me acercó a escuchar de que hablaban.

    —No puedo hoy estoy muy cansado -dijo mi padre.

    —Pero cariño llevamos 2 años sin hacerlo y hoy tengo muchas ganas.

    —Sabes que ya no tengo las mismas energías que antes además hoy fue un día pesado déjame descansar.

    —Siempre es lo mismo contigo, sabes que yo también tengo necesidades.

    —Por favor mujer no quiero paliar, déjame descansar.

    —Entonces duérmete infeliz.

    —¿Adónde vas?

    —Me voy a la sala no quiero estar contigo esta noche.

    —Has lo que quieras.

    Al escuchar que ella iba salir de la habitación me fui rápido a mi cuarto, abrí tantito la puerta y vi bajar a mi madre hacia la sala, sabia que esta era una buena oportunidad para completar mi último objetivo follarmela, y sin duda iba aprovechar este momento.

    Continuara…

  • La primera mamada que recibí (ll)

    La primera mamada que recibí (ll)

    Ella era pequeña, no sé cuánto media tal vez 1.60 cm, pelo rubio de colochos, con piel blanca con el característico color que adquieren las personas blancas que viven en la playa y un culito rico.

    No sabia que hacer pero tenia que estar con ella y tenerla agarrada de la cara mientras le metía mi verga, pague las cosas, ambos salimos del supermercado y vi que se sentó fuera de la plaza comercial debajo de un árbol.

    Fui y me senté a la par de ella, le hice conversión, hablamos y ella se reía de algo que le había dicho y en eso en mi mente vino la idea de ofrecerle dinero a cambio de que me diera una mamada:

    Yo: usted me parece muy guapa y la verdad me gusto mucho desde que la vi

    Claudia: Jajaja usted es un niño en comparación mía, yo tengo 35 años

    Yo: la verdad es que eso no importa

    Claudia: claro que sí, cómo cree que va a pasar algo jaja

    Yo: va quedar entre nosotros

    Claudia: que se supone que va quedar entre nosotros? (Con una sonrisa en la cara)

    Yo: lo que le voy a proponer

    Claudia: y qué será eso? Jajaja

    Yo: la verdad nunca había hecho algo así… y no quiero que lo tome a mal (en ese momento estaba muy excitado, el corazón me latía a mil y mi pene estaba tan duro que me dolió el roce con mi boxer)

    Claudia: jajaja que será eso que tiene que decirme

    Yo: la verdad, quiero ofrecerle dinero a cambio de una manada (me quede quieto, con el corazón a mil)

    Claudia: (estaba muda, sin creer lo que había dicho. Hasta que dijo…) Noo! Usted es muy pequeño para mi y además yo no hago esas cosas

    Yo: solo será esta vez y nadie sabrá nada (hasta el momento es la primera vez que cuento esto)

    Claudia: todos los hombres a su edad dicen eso y luego usted le va decir a todos sus amigos

    Yo: No eso no pasará, porque yo no vivo aquí, yo me devuelvo a mi casa y nadie va saber nada

    Claudia: (se quedó pensando…) ay chiquito! Que bárbaro usted! Como me va decir esas cosas!… vea yo tengo una amiga, le puedo dar el número y ella lo puede ayudar

    Yo: No, yo quiero con usted no con su amiga

    Claudia: pero ella es muy guapa y sabe hacer cosas

    Yo: la verdad ella no es la que me tiene así (le enseñe mi pene erecto)

    Ella nos supo que decir, se quedó callada, pensando y con un poco de pena.

    Yo: No tengo mucho tiempo, ya tengo que ir a la estación de buses, le doy 20 mil por una mamada (40 dolares)

    Claudia: noo! Yo no hago esas cosas! Que vergüenza y además usted ya se va y no tiene tiempo para ir a ningún lado

    Yo: podemos ir a los baños del centro comercial o del super

    Claudia: jajaja no, esta loco!

    Yo: estoy muy excitado, vea como estoy!

    Claudia: vea! Yo no sé la voy a mamar pero le puedo ayudar jalandosela (viéndome con cara de pregunta)

    Yo: esta bien pero entonces por 10 mil colones (20 dolares)

    Claudia: esta bien! Venga (se levantó, cruzó la calle y me dijo…) aquí trabajo yo, hoy esta cerrado porque es primero de enero, ¡entre rápido!

    Yo solo asentía con la cabeza o decía que «ok»

    Claudia: bueno primero la plata y luego entramos al baño (un baño con lavamanos, inodoro y un espacio donde ponían algunas cajas)

    Yo le di la plata y no podía creer lo que vivía, sentía como mi corazón estaba a mil y mi pene estaba sacando mucho líquido preseminal era increíble esa sensación de peligro y excitación.

    Entramos ella agarro una crema de su bolsa y se hecho en las manos me quedo viendo y me dijo «saque todo» la vi y me baje el short, mi pene estaba muy duro y lubricado.

    Ella lo vio y me dijo que lindo que es me vio a la cara y le dije gracias, comenzó a masturbarme lento y luego más rápido mientras con la otra mano me tocaba los huevos y me veía a la cara, la verdad se sentía increíble

    Claudia: lo esta disfrutando? (Viéndome a los ojos y sonriendo)

    Yo: Sí! Mucho (mientras sentí mi primer espasmo que me hizo estremecer mi estomago y agarrarla de los hombros)

    Al ver eso ella comenzó a pajearme más fuerte y lo sentía que se me salía el alma, se sentía tan rico!

    Instintivamente le saque las tetas y comencé a chuparselas

    Claudia: no es parte del trato! Nooo!

    Yo seguía chupando esos pezones tan rico y con mis manos agarraba esas tetas para que no se me salieran de las manos, se sentían tan ricas

    Claudia: Nooo! Más despacio! Pare! Ahh! Aaay!

    Yo simplemente no paraba de chuparle las tetas y morderle los pezones mientras ella bajaba el ritmo de la masturbación

    Yo: chupeme la verga!!

    Claudia: ahhh! No eso no era parte del trato!

    Yo: chupemela! Con esos labios tan ricos (mientras le di un beso en la boca)

    Claudia también me beso por un momento

    Claudia: nooo! Ya no! Esto no era parte del trato

    En eso yo le metí mi mano en la vagina y la abracé fuerte de la cintura con la otra mano mientras la pegaba a mi, ella comenzó a gemir y subía su pierna mientras me abrazaba

    Yo: esta muy mojada! No que no quería!

    Claudia: ahh! Ummm! Yo también siento! Ummm! Así un poco más despacio!

    Seguí metiendo le los dedo por unos minutos mientras ella comenzó a jalarme la verga está vez más duró, mucho más duro!

    Le dije chupeme la verga!!

    Obedientemente se puso de rodilla, se metió mi verga en la boca y fue ahí cuando sentí hasta ese momento la mejor sensación del universo!

    Se sentia tan rico, tan caliente, tan húmedo!! Ella vio mi cara mientras yo me retorcía y me encogía del estomago, sentí que me venía y ella me dijo ¡en la boca no!

    La vi y me dije chupeme lo huevos perra!

    Me vio y lo hizo! Era una sensación increíble sentía que estaba en el cielo! Mi verga estaba a punto de estallar no sabia como manejar todos esas nuevas sensaciones, me retorcí mucho y sentía que me venía

    Yo: paree!! (Lo grité! Sentí el estómago se me salía) quiero meterse la!

    Claudia se levantó y me dio la espalda mientras se agachaba, estaba a punto de meterse la

    **Con voz entre cortada** como cuando uno corre mucho y para**

    Claudia: Nooo! Póngase un condon y me la mete

    Yo: No ando! (Trate de meterse la)

    Claudia: nooo! Sin condon me puede penetrar

    Yo: yo aguanto!!

    Claudia: no, así no!

    Se puso de rodillas y comenzó a chuparmela otra vez, de inmediato se me olvido todo!! Era increíble, me sentía en los cielos.

    Mis bolas comenzaron a ponerse duras y sentí un vacío desde adentro, me retorci y grité…

    Yo: Me vengo!!! Ah!!

    Claudia se quito al instante pero siguió mastubandome, sentí que me caía, no podía mantenerme de pie, expulse muchos chorros fuertes de semen y me agarre del lavamos

    Yo: ah!

    Claudia: que rico! Que montón de leche!

    No podía ni hablar, cuando me recupere y vi mi teléfono, 10 llamadas perdidas de mi hermano y mi mamá.

    Por un momento se me bajo todo! Me despedí, ¡Claudia sonriendo!

    Claudia: Ay! Chiquito jaja

    Yo: Fue increíble!! Nunca me había sentido así

    Me tengo que ir!

    Me va dejar el bus!

    Claudia: jajaja Chao!

    Salí corriendo, llegue al bus, mi mamá hasta hoy no me cree que me perdí y que por eso tarde tanto.

    Es la primera vez que le cuento esto a alguien.

    Cualquier comentario o duda con gusto les contesto.

  • Mi primera experiencia de trío

    Mi primera experiencia de trío

    Hola, mi nombre es Ana y actualmente tengo 30 años, quisiera contarles algunas de las experiencias completamente verídicas que tuve antes de casarme y ser madre, les daré algo de contexto.

    Recuerdo que siempre fui una chica muy sexual desde siempre, eso y mi gusto por hombres mayores no es la mejor combinación, tengo gusto por vestir algo atrevida, además mi cuerpo se comenzó a desarrollar digamos muy temprano aunque siempre fui delgada y mi foto de perfil lo confirma, además considero que no soy fea pues todo eso siempre atrajo las miradas de los hombres sobre todo de mayores que yo, y así se fue dando mi vida, por alguna razón buscaba la atención de los hombres mayores que yo, después de conocer algunos me di cuenta que tienes beneficios como atención, experiencia, cariños, y solvencia económica o material aunque yo no buscara eso me lo daban, así que casi todas mis parejas han sido mayores que yo.

    El que sean mayores siempre lleva un costo, quieren que el sexo (aunque sea solo oral) se dé rápido, a veces desde la primera o segunda salida con el tiempo aprendí eso, pero lo que casi siempre ayuda es que pues tienen experiencia en eso y saben la mayoría lo que a una le gusta además que a diferencia de los hombres de mi edad los mayores si les interesa que una la pase bien y no solo ellos, esos son plus en pareja.

    Una de mis parejas formales o sea novio, fue un profesor de la Universidad a la cual asistía, el tipo no era guapo pero tenía algo además era un coqueto de primera con quien se dejara y obvio yo lo veía guapito por ser mi maestro y lo que implicaba, al cabo de un mes de miradas y sonrisas me invito a salir pero a escondidas aunque yo ya era mayor de edad pero el no tenia permitido relacionarse con sus alumnas, le acepte la salida en un lugar no muy concurrido, rápido caí con él me hizo sentir especial y era muy divertido a las pocas semanas me propuso ser su novia, a lo cual acepte sin pensarlo.

    Él vivía solo ya que estaba separado así que el sexo ocurrió inmediatamente el me pidió que comenzara método anticonceptivo de pastillas y me dio el dinero porque no quería usar preservativo, no tuve problemas ya las había usado.

    Fueron días y días de un increíble sexo con el parecía que me conocía de dentro hacia afuera, sobre todo los domingos donde nos encerrábamos en su cuarto y solo parábamos para comer algo, esta demás decir que yo estaba super enamorada de él; al cabo de un tiempo me propuso algo, que si podríamos invitar a alguien más a nuestra relación aunque fuera solo casual, y evidentemente estaba hablando de otra mujer, a lo cual yo me puse fúrica y me negué, le dije que primero me llenara y luego buscara a alguien más que porque mejor invitaba a otro hombre, y la verdad creo que ese fue su plan desde el principio porque solo sonrió y dijo esta bien pero yo decido quien.

    Yo ya no sabía que pensar pero seguimos, luego me dijo que ya tenia al candidato que el sábado estaba citado en su casa, yo llegue a su casa ese sábado y tenia unas copas de vino y cervezas ya listas, algo de comida y antes de la noche llego alguien mi ex sale a abrir la puerta y o sorpresa, era su mejor amigo, quien también había sido mi maestro, no voy a negar que me sentí bastante incomoda, insegura y nerviosa, además no me era para nada atractivo y tenia algo de sobre peso.

    La noche se fue dando yo consumí copas de vino para envalentonarme, después de estar platicando algo en los sillones mi ex comenzó a besarme como siempre y luego algo más, yo estaba de falda por lo cual no le costo meterme mano debajo, claro que me sentía extraña viendo al tercero presenciando toda la escena en algún momento este (a quien llamaremos Javier) se saco su pene y comenzó a tocarse, mi ex también se bajó el pantalón y lo dejo afuera yo me acosté en el sillón y comencé a darle sexo oral mientras Javier seguía ya muy excitado, yo comenzaba a sentir algo que no había sentido una combinación entre morbo y excitación por pensar lo que iba a pasar, mi ex se pone de pie y dice Javier acércate y me guía mi cabeza a su pene, yo tomo su pene lo huelo y después lo meto en mi boca, era salado porque ya tenia la babita transparente, Javier me tomaba del cabello nada rudo, luego de un rato dice mi ex ya, vamos al cuarto.

    Ya en el cuarto los tres nos desvestimos mi ex había puesto una silla como dando a la cama, le dijo a Javier que ahí esperara mientras hacíamos lo nuestro, mi ex me recostó y se dieron las caricias y el faje, yo ya estaba muy, me comenzó a dar sexo oral yo no veía a Javier, recuerdo solo ver el techo del cuarto, luego mi ex me pone en posición de misionero y así estuvimos un rato mientras Javier se seguía tocando, luego se levanto y me dice ya es hora, le pregunta a Javier si me quiere probar y él dice que sí, así que me empieza a dar sexo oral, yo solo pedí otra copa de vino que mi ex trajo rápido ya entrado Javier me dice ya puedo y le digo que sí, le dice a mi ex que le pase los preservativos que trajo, a lo que mi ex le contesta no te preocupes Javier ella está en tratamiento y tú eres de confianza y yo así de que, y le dije no así no de verdad mi novio eres tu no Javier, y como me ven molesta deciden hacerme caso y Javier se pone el preservativo y algo de gel, pero me dice mi ex piénsalo sabes que no se siente igual y yo sí, sí lo pensare, aun recuerdo el cuerpo de Javier poniéndose encima de mí, su olor, y de como fue entrando en mí, cuando me dice al oído, “no sabes cuantas ganas te tenía Ana”, y luego me quiso besar así que yo me quite, luego de un rato no se si el alcohol o el acto sexual ya no me sentí tan extraña y comencé a sincronizar mi ritmo con Javier.

    Durante todo este tiempo mi ex miraba super concentrado la escena desde la silla y eso me tenía muy sorprendida, ¿pensaba pero que no piensa ya participar o estar conmigo?, luego mi ex dice cambien no se aburren? Y Javier me dice quieres en 4, le digo está bien, así que me coloco y mi ex me dice Ana, ya se puede quitar el preservativo, yo ya en ese momento no se dije que sí y Javier rápido lo hizo y entro en mí, pero mi ex le dice solo no se vale adentro he, luego de eso dice iré por otra bebida y yo me quedo aún más sorprendida, ¿qué le pasa? Pero por que me deja sola con Javier, y Javier no paraba pareciera que no había tenido sexo en un buen rato, en algún momento regresa mi ex y me pide oral, hasta ese momento me sentí como ok wow con lo que estoy haciendo, en eso Javier gime me voy a venir y mi ex le dice a fuera y solo siento un calientísimo liquido en mi espalda, Javier se queda como en viaje mientras mi ex me dice que te pareció? Yo no sabía que decir.

    Después de un rato de descanso, yo me desentendí y me fui a bañar, cuando salí Javier se había ido, y mi ex estaba extasiado con lo que había pasado, me dijo que era una mujer increíble, que era valiente porque no todas se atreven, y me dijo si te gusto y quieres continuar, ahora tu puedes proponer a quien quieres de tercero, yo no dije nada solo me acosté a su lado.

    Y esa fue mi primera experiencia en trio o inicio, porque no, no fue la única.

    Ciao.

  • Mi amigo Mike

    Mi amigo Mike

    Mis inicios.

    Bueno me presento, tengo 30 años ahora soy una persona introvertida, pero con una gran pasión, no soy alguien muy alto por lo que mido 1.65, piel no tan morena y una compleción delgada, me considero hetero al menos hasta un cierto punto ya que mi fijación principal son las mujeres, pero una parte de mi no es tan hetero jaja, como a todos siempre queriendo probar cosas nuevas, pero con miedo a lo desconocido.

    Soy nuevo en esto así es que me gustaría compartirles un poco de mis vivencias relatando lo más real que puedo claro con alfo ficticio.

    Mi historia comienza años atrás, como les dije siempre tuve un lado bicurioso, de joven no solo veía porno hetero si no de muchos más géneros, por lo cual en ocasiones no solo fantaseaba hacerlo con mujeres sino que también con hombres, en especial por las personas mayores (maduros o ya con experiencia). Un día entre amigos nos juntamos en el trabajo de uno de ellos, el cual nos pusimos a ver películas en su computadora, hasta horas tarde de la noche de entre ellos Mike un chavo alto un poco rellenito pero con buen porte buscando más películas que ver en lo que regresaban los demás encontramos videos los cuales no eran películas si no videos porno, los cuales muchos de ellos era entre hombre, me dio curiosidad pero hasta ahí Mike y yo nos miramos se nos salió la risa de descubrir eso pero nunca dijimos nada.

    Al tiempo en una fiesta con amigos entre ellos Mike nos quedamos hablando y bebiendo hasta tarde, ya noche entramos en un baño grande para hombres con unas copas ya encima Mike y yo entramos y sin querer vio mi miembro ya ebrios pues como si nada no dijimos nada, ya entrada la noche nos sentamos varios en un sillón grande el cual nos tapamos juntos con una cobija por el frio, al cabo de un rato note movimiento debajo de la cobija sentí como poco a poco una mano se reposaba sobre mi pierna la cual era de mano de Mike no le tome relevancia y así fue como poco a poco su mano llego a mi miembro fue un poco raro al saber que estaba pasando pero no dije nada y no paso nada mas que un toqueteo esa noche, a la semana siguiente igual en otra fiesta nos quedamos a dormir en casa de unos amigos, por azares del destino nos toco a Mike y a mi en el cuarto de visitas, igual ya entrados en copas decidimos ir a dormir, nos acostamos sin decir una palabra y ya acostado me vino a la mente lo que había sucedido antes, sin darme cuenta se me empezó a poner erecta y a notarse en mi pantalón, me intente tapar con algo pero no había nada mas que una cobija para los dos y como les comente Mike era mucho más grande que yo así es que nos tuvimos que acercar al acomodarme me gire y con mi bulto toque su mano lo cual Mike dijo -Órale aguas que picas, me dio algo de risa nerviosa y yo de ups perdón, seguido de eso nos acomodamos ya y seguido paso lo que tal vez ya sabía que pasaría sentí de nuevo su mano sobre mi pantalón esta vez en mi bulto lo cual esta vez no solo lo toqueteo si no que intento acariciarlo sobre mi pantalón Mike dijo -déjame ayudarte y yo sin decir ni pio lo deje continuar.

    Entre caricia y caricia pues manche mi boxer y mi pantalón de precum lo cual se noto de inmediato, Mike se dio cuenta y me desabrocho el pantalón de un solo movimiento y me saco la verga, ya estaba excitado para decirle algo así es que me seguí limitando a dejar que hiciera lo que quisiera, lo cual el la tomo y me empezó a masturbar, solo le dije que despacio para no hacer ruido ya que me preocupaba que alguien entrara y nos viera, el mismo dijo no te preocupes todo va estar bien seguido de eso llevo su boca mi verga y procedió a chuparla y lamerla, fue la primera vez que un hombre me hacia un oral, fue una sensación totalmente nueva ya que no lo había experimentado nunca, después de un rato explote el lo noto en seguida que ya iba a terminar y no quito su boca en ningún momento de mi verga ya que fueron directo en su garganta. Al final me la termina de limpiar bien, si decirnos nada ya que nunca había pasado algo entre nosotros así solo me la guarde y procedimos a dormir calientitos ya que el al parecer lo disfruto y yo también y ese fue el comiendo de muchas otras veces igual.

    Espero les gustara un poco de este relato, espero pronto contar mas historias y de mejor manera, saber sus comentarios, recomendaciones o cualquier otra cosa les dejo mi correo.

    [email protected].

  • La esposa de mi jefe me da señales hasta en la sopa

    La esposa de mi jefe me da señales hasta en la sopa

    Se dice que solo tenemos 5 segundos para dar una buena primera impresión… y yo pienso que le di una fantástica primera impresión a la esposa de mi jefe que no paraba de mirarme de arriba abajo.

    Fue un día de tantos, de esos en qué la semana se hace larga y quieres que acabe de volada.

    Ese día fue bastante rutinario yo andaba en piloto automático y no le daba mucha atención a las personas, solo hacía mi trabajo y casi no conversaba con nadie, tan solo lo necesario.

    Ese día para variar mi jefe regreso al taller con un enorme mueble en la parte trasera de su camioneta y necesitaba hombres grandes y fuertes para subirlo a la segunda planta de su casa.

    Él me preguntó a mi primero que si le ayudaba a subirlo a la recámara de su casa, pues soy el hombre más grande y fuerte del taller…

    Soy bastante alto, mido casi 1.90 de complexión atlética no musculoso más bien normalito… me gustan las artes marciales y la natación… rubio y mis ojos se ven del mismo color que mi cabello.

    Con mi descripción en la mente ya se imaginarán porque llame bastante la atención a la esposa de mi jefe, que tiene predilección por los güeritos je je

    Me dice mi jefe:

    – Ramón, mira el clóset que compré para mí esposa está bien chingón.

    – Sí! Está enorme, ya me imagino el dineral que le costó.

    – Sí!… es de los más buenos y duraderos que encontré pero como decía mi suegro «lo bueno cuesta».

    – ájala! Está muy bonito además de costoso!

    – Bueno Ramón! Háblale a tu compañero que venga… para que nos ayude a subirlo hasta el cuarto de mi casa! Y de una vez nos traemos el mueble viejo para ver qué hacemos con él.

    – Simón! Ahorita me lo traigo!

    Ya trepados en la camioneta nos fuimos para su casa y en el transcurso del camino veníamos platicando sobre como se iba a poner de contenta su esposa por su nuevo regalo.

    Llegamos a su casa, nos bajamos y me acerqué a llamar a la puerta principal de la casa! Me recibió una de sus hijas y me saludo de abrazo y beso porque ya nos conocíamos de antes.

    – ¡Ramón! ¿De verdad eres tú? ¡Que sorpresa verte por acá! ¿Andas perdido? ¿Cómo es que diste con mi domicilio! Cómo estás?

    – Hola Andrea! Je je! No. No sabía que vivías aquí, venimos a subir un clóset al cuarto de mi jefe y pues… ¡esta es su casa!

    Con cara de asombro me preguntó:

    – A poco trabajas para mi papá?

    – Sí! Cómo ves Andrea! A poco tú eres hija de él? Que pequeño es el mundo!

    – ¡Pásate – pásate! ¡Estás en tu casa! ¡Déjame que te sirva un vasito de agua o algo! Pásate!

    Yo entré siendo jalado de la mano de mi amiga hasta su cocina, sin importarme, ni compañero ni mi jefe, que estaban afuera desatando el enorme clóset que estaba bien amarrado a la camioneta.

    Me senté en una de las sillas del comedor mientras ella me servía agua. Ella me preguntaba que cómo estaba y que había hecho de nuevo, etc., nos quedamos ahí un rato platicando en lo que me terminé mi vaso de agua y como a los 5 minutos de estar platicando con ella entra mi jefe y me llama la atención:

    – Ramón! Que haces perdiendo el tiempo con mi muchacha! Vente! Hay que subir el mueble!

    Su hija lo interrumpe justo ahí y le dice:

    – Papi! Ramón es un viejo amigo! Dame unos minutos más! No seas malo!

    – No Mija! Primero tenemos que hacer nuestro trabajo! – le contestó muy autoritario!

    – Ay Papi! Ves como eres! – le decía ella mientras hacia pataleta y berrinche como si fuera una niña pequeña, je je.

    Que gracioso fue ver a una niña de veintitantos años haciendo berrinche.

    Yo solo me levanté de la silla mientras decía:

    – Tu papá tiene razón Andrea! Ahorita seguimos conversando al cabo terminamos rápido! Y seguimos platicando!

    Ella me dijo:

    – No! Hoy ya no podemos! Tengo que ir a entrenar fútbol! – con su carita de berrinche se dio la vuelta y se fue sin despedirse.

    Yo simplemente salí hacia la calle detrás de mi jefe… mi compañero comenzó a molestarme que si estaba tratando de ligar a la hija de nuestro jefe y todo eso, en fin.

    Subimos el clóset nuevo hasta la recámara de mi jefe… lo acomodamos en su lugar… bajamos el mueble viejo… y lo amarramos a la camioneta… y mi jefe al final de todo esto exclamó:

    – Ah! Que a toda madre que ya acabamos! Muchachos vamos a la cocina a comer algo y luego volvemos al taller.

    Entramos de nuevo a la casa y de la nada él pegó un grito diciendo:

    – Mija! Prepárate algo de comer para los muchachos!

    – Ahorita voy! – se escuchó un grito femenino desde el patio trasero.

    Y nos fuimos a sentar al comedor.

    Mientras platicábamos y tomábamos agua fresca que había en una gran jarra, pude ver cómo venía hacia nosotros una hermosa mujer.

    Estaba vestida con ropa cómoda como para andar en casa… unos pants ajustados de color gris claro y una blusa de tirantitos verde manzana… además llevaba dos coletas por la parte de la nuca que le quedaban sexys, se le veía que estaba muy cómoda, una mujer tan bonita cómo hacia tiempo que no veía una, su complexión es muy delgada de cabello rojo teñido y bajita de estatura, petiza como dirían los argentinos.

    Tendría por aquel entonces unos 45 años, con la piel blanca muy muy blanca, de esas mujeres que no salen al sol para nada, muy bella la señora sin ninguna arruga profunda en su rostro, muy bonita con una boquita pequeña y con voz muy aguda que nos dice:

    – Ustedes trabajan con mi esposo? – nos pregunta de lejos al tiempo que se acerca.

    – Sí señora! – se apresuró a contestar mi compañero con los ojos muy abiertos y una sonrisa de oreja a oreja.

    – Ah! Que bueno! Y que quieren comer? Tengo bistec con chile de anoche y caldo de pollo del Medio día!

    – Caldo! – Contestamos mi jefe y yo casi al mismo tiempo.

    La bella señora se acercó primero a hacia mi compañero para presentarse de apretón de manos, abrazo y beso.

    Jajaja! Se puso muy nervioso como si la bella mujer lo estuviera intimidando ja ja.

    – Estás nervioso mijo? – pregunto ella en tono burlón. – No te va pasar nada yo cocino muy rico ya verás!

    – No como cree! – decía él con la voz un poco quebrada.

    Y después se volteó para conmigo mirándome fijamente.

    Yo me puse de pie y me límite a sostenerle la mirada mientras le extendía mi mano para presentarme.

    – Ay! que alto que estás mijo! Como cuánto mides? como te llamas? – me decía ella con una sonrisa gigante al tiempo que también me sostenía la mirada.

    Yo siendo muy conocedor del lenguaje corporal de las personas rápidamente me di cuenta que estaba muy receptiva y coqueta, nos dábamos la mano y ella con su otra mano se tocaba la clavícula inclinando ligeramente un hombro mas hacía abajo que el otro.

    También doblaba una de sus rodillas hacia delante mientras la otra estaba muy recta en una pose muy femenina.

    De esas poses que me vuelven loco!

    Se me pone dura! solo de visualizarla y escuchar su voz ya que tiene ademanes muy femeninos.

    Mientras más femenina se pone la mujer conmigo, más masculino me pongo yo, es como una especie de licantropía que me posee y me consume y ni hablar del olor de la vagina que simplemente es embriagante y adictivo, puff! Ya se me paró la verga je je.

    Pues bueno la bella señora estaba muy receptiva y yo me comenzaba a transformar…

    – Me llamo Ramón Apellido- le contesté.

    – Oye… estás muy güero, pareces europeo! si eres de aquí o no? – me dice mientras se mordía el labio inferior y aún me sostenía la mano y la mirada.

    Mi jefe interrumpe el mágico momento muy abruptamente diciendo:

    – Mujer! Ya deja de molestar al muchacho con preguntas tontas y mejor calienta el caldo!

    – Ah sí! – me soltó la mano y se dirigió hacia el refrigerador mientras me veía por detrás del hombro con su sonrisa y su miradita coqueta.

    ¡Que tensión tan sexual dios mío! En ese momento yo ya tenía un bulto en el pantalón.

    Muchos hombres son unos tontos que no notan el coqueteo de una mujer y mi compañero y mi jefe eran de esos, ambos estaban como si nada y no se daban cuenta del juego de miradas y coqueteos que estaba sucediendo en sus narices je je… o… a lo mejor… mi jefe si lo notó y se puso celoso, por eso nos corto el rollo tan bruscamente, en fin.

    La señora calentó la comida y nos dispusimos a comer y conversar sobre trabajo.

    Durante toda la comida la señora aún seguía con el juego de las miradas y las sonrisas haciendo ademanes femeninos con sus manos y cuello…

    ¡y a mi que casi no me gusta!

    pues le seguí la corriente… je je

    Mi jefe se levantó y nos dijo que vayamos a su sala para descansar una media horita mientras reposamos la comida, estuvimos un buen rato conversando ahí sentados y mi compañero se levantó para ir al baño apresuradamente:

    – Me permiten usar su baño? Creo que no me cayó muy bien el caldo…

    – Sí! Está por aquel lado! Adelante ve! – y se retiró.

    La plática era muy amena entre los tres hasta que yo decidí levantarme para ir a tomar otro vasito de agua fresca:

    – Voy a su cocina por más agua fresca! Con su permiso…

    Y me fui directo hacia la cocina… me tomé mi tiempo… me tomé un vasito de agua con mucha calma… y luego otro… y decidí ir para dónde el baño a ver cómo estaba mi compañero… le dije:

    – Que onda wey! como estás?

    – Wey! Me hizo daño el caldo – me decía

    – Es por el susto que te metió la señora je je

    – Sí verdad! Es muy bonita!… No manches! Pinche Ramón! Se te queda viendo mucho eh! Se va poner celoso el patrón! Ponte vergas!

    – No pasa nada wey… solo es coqueteo!

    Mi compañero seguía en el baño quejándose de su malestar y le dije:

    – aquí te dejo wey… espero que todo salga bien je je

    Y procedí a reunirme con mi jefe y su esposa que estaban en la sala.

    Mientras voy entrando a la sala, desde lejos la esposa de mi jefe me hace señales de que haga silencio…

    Y señalaba repetidamente al rostro de mi jefe con el dedo índice y hablando muy bajito… moviendo mucho sus labios y susurraba:

    – Shhh… sé quedó dor-mi-do…

    Yo no podía creerlo!

    ¡Estaba mi jefe dormido!

    je je

    Se había quedado ligeramente dormido cabeceando por momentos junto a su esposa que le sostenía el pecho para recostarlo en el sofá y que pudiera dormir plácidamente.

    Yo me senté en el sillón frente a ellos dos y solo los observaba, nos quedamos un rato ahí, muy callados y sin decir una palabra, hasta que mi jefe soltó el primer ronquido.

    Ella solo susurró:

    – Ya se durmió – y volteó a verme, apoyando su mano en el pecho a su marido.

    Yo le susurré en voz baja

    – Señora! ¿Ya vio el nuevo clóset que le compró su esposo?

    – Noh…

    – Venga! Vamos para que lo vea! – me levanté y le extendí la mano para que se pusiera de pie y nos fuimos escalera arriba para su habitación.

    Ella lo vio desde la puerta de entrada y exclamó con una mano sobre su boca.

    – Ahh! Que bonito está! Además es enorme! – y procede a sentarse en su cama para seguir observándolo.

    – Si se lució mi jefe… se ve que si la quiere je je – le dije yo mientras discretamente me sentaba en la cama junto a ella.

    Repentinamente ella me toma por la rodilla y dice y efusivamente:

    – Sí verdad! Debió costarle mucho dinero! Yo quería un clóset más grande desde hacía años!

    A partir de aquí las cosas comienzan a tomar un tono bastante sexual…

    Yo con su mano en mi rodilla, sentados juntos y mirándonos fijamente…

    Instantáneamente se comenzó a sentir la tensión sexual de nuevo…y en cuánto ella cierra los ojos y deja su boca entreabierta… acerqué mi boca a su boca y… puff!… que tensión sexual dios!

    Yo sentía que la sangre me hervía y su cuerpo cada vez se sentía más débil y su respiración cortada.

    Mientras nos besábamos… acerqué mis manos su cuerpo y…

    Con una mano sosteniéndola de la nuca y la otra libre le comencé a acariciar su cuello y su estómago y pecho… a la vez que nos seguíamos besando a ojos cerrados… bajaba mi mano por sus muslos y sus rodillas… hasta que le toqué directamente sus genitales con mi mano y empecé a estimularle la vulva por encima de la ropa.

    Uff! Solo acordarme se me pone durísima! Que mujer!

    Estuvimos un rato acariciándonos hasta que me transformé y la licantropía se apoderó de mí… me puse de pie bruscamente.

    Mientras ella me veía desde su posición sentada al borde de la cama con una mirada dulce y la boca abierta preguntándome con voz bajita:

    – Qué vas hacer?

    No le dije nada! El deseo se apoderó de mí y me agaché para poder cogerle tobillos de ambas piernas y levantar sus piernas al aire.

    Ella soltó un pequeño grito que rápidamente hizo callar y me susurró:

    – Aquí no!… Están mi marido y tú compañero abajo!… nos pueden oír!

    – No vamos a tener sexo tal cual!… solo quiero comerte ese coño por un momento!

    Y procedí a bajarle el pants que traía junto con la ropa interior y me acerqué hasta su vulva…

    Oh dios mío! Su vulva irradiaba mucho calor… Yo acercaba mi cara mientras cerraba mis ojos y solo la olía…

    Uff! Que aroma tan potente!

    Hasta que le comencé a pegar lengüetazos al clítoris como un poseído y le separaba sus labios vaginales para poder chuparle el clítoris por completo.

    – Ahh! Que delicia! Que cabrón eres! Ahh! Que rico!

    – Me encanta tu olor mujer!

    Y seguí dándole sexo oral hasta que me pidió parar… ya le había sobrestimulado su clítoris con tanto cariño efusivo… ahora seguía su vagina je je.

    Muy lentamente fui introduciendo mi dedo índice por su vagina mientras sentía sus pequeñas contracciones alrededor de mi dedo… y nos mirábamos fijamente a los ojos.

    Puff! Tengo que masturbarme mientras escribo esto… me excita demasiado recordar ese bello momento… ya no puedo aguantar más… discúlpenme!

    Mientras nos mirábamos fijamente a los ojos yo fui moviendo la yema de mi dedo en círculos alrededor de su vagina por un buen rato… hasta que observé la inmensa expresión de satisfacción en su rostro.

    Uff! El temblor de su cuerpo era impresionante… Introduje tres de mis dedos en su vagina y le comencé a dar un orgasmo de punto G que no olvidaría…

    Ella solo temblaba y sus ojos por momentos se ponían en blanco mientras gemía muy delicioso.

    Después de que soltó abundantes chorros por su vagina nos besamos nuevamente con los ojos cerrados… teníamos nuestras mentes en total serenidad y paz… nada podía romper semejante concentración y plenitud… hasta que!…

    – Ramón! Ya vámonos! Dónde estás? – se escuchó un grito fuerte y autoritario de mi jefe…

    – Oh No! No puede ser! – pensé

    Mi jefe ahora estaba despierto y al parecer molesto también…la bella señora me dio un largo beso de despedida y exclamó:

    – Cuídate Guapo! Ya nos volveremos a ver!

    Me reincorporé rápidamente y le grité a mi jefe:

    – Ya voy!… estoy en el baño de arriba!…Porque el de abajo estaba ocupado!… Ahí voy!

    Corrí apresuradamente hacia el baño del pasillo, de la segunda planta…me mojo el rostro, me lavo las manos y tiro de la cadena.

    Y bajé como si nada! Fresco como lechuga! Con una evidente erección en mi pantalón! Y mi compañero me dice:

    – No manches wey! te la estabas jalando o qué?… la traes bien parada! Jajaja

    Mi jefe solo me observa con una cara muy seria casi molesta y me dice:

    -Ya vámonos a trabajar! Ya es muy tarde! Vámonos!

    Mientras nos vamos acercando a la puerta principal para salir, mi jefe deja salir un grito enorme y dice:

    – Mija! Ya nos vamos! Regreso en la noche!

    – Te veo en la noche mi vida! – grito la señora de regreso.

    Y nos fuimos rumbo al taller para trabajar!…

    Esa fue la primera y última vez que mi jefe me invitó a su casa… ya no me ha invitado jamás… pero para nada… jejeje.

    Seguro si se puso muy celoso… porque… cuando iba a impermeabilizar su casa, invitó a todos mis compañeros del taller a trabajar, menos a mi jajajaja!

    Pero aún sigo trabajando con él… nuestra relación sigue muy bien, no se preocupen por eso… simplemente ya no me invita a su casa para nada.

    Su hija de vez en cuando viene a visitarme al taller con el pretexto de llevarle comida a su papá… pero… ella no me interesa tanto como su mamá.

    Al parecer la señora hermosa tiene prohibido pararse aquí en el taller… porque nunca la hemos visto por acá… ni siquiera después de aquel día inolvidable je je.

    Señora hermosa!

    Este relato está dedicado a usted… le mando y un besote dónde quiera que esté en estos momentos y ojalá se nos haga culminar lo que un día empezamos.

    Saludos.

  • Sucedió en un bar

    Sucedió en un bar

    Este relato es de María, como saben son relatos totalmente reales, y nos los hemos confiado para ustedes. Dejen sus comentarios para motivarnos a dejar mas relatos.

    Yo tenía alrededor de unos 24 años y vivía en una ciudad al sur de la república mexicana, yo soy del norte pero al terminar la carrera una amiga y yo nos fuimos a vivir a Gto. Sucedió en un bar donde tocaba un grupo bohemio de pura música trovadora, íbamos unas amigas y yo, estuvimos tomando y cantando toda la noche, muy a gusto, mi novio en ese entonces llegó más tarde pero uno de los que tocaba en el grupo empezó a coquetearme desde un inicio, me miraba y me dedicaba las canciones, hacía show y se dirigía mucho a mí, supe que estaba coqueteando y me gustó, entonces empecé a coquetearle a él también, después llegó el que era mi novio y se sentó con nosotras, traté de que no sospechara nada y trataba de evadir las miradas del muchacho del grupo… En una de esas el grupo tomó un descanso y se sentaron en otra mesa a seguir tomando, yo los veía de reojo, una parte de mi quería evadirlo por completo pero otra parte de mi quería saber a qué tanto seríamos capaces de llegar con el coqueteo, entonces me levanté al baño y a los minutos entró él, le puso seguro al baño para que no entrara nadie.

    Me vio y me preguntó qué si me habían gustado las canciones y le dije que sí pero también le pregunté que sí que hacía en el baño de mujeres y me dijo…

    -Esto! (empezó a besarme y acariciarme) puso mi mano sobre su pene y me dijo, ¿Lo quieres?

    La verdad es que quería hacerme un poco la difícil pero sabía que tenía poco tiempo y no quería desperdiciarlo, entonces le contesté que sí, que si lo quería y lo quería dentro de mí.

    Rápidamente se bajó el zíper y se sacó su miembro, se sentía y se veía durísimo, grande y gordo, me levantó la falda y me volteó hacia el espejo del lava manos, me la metió hasta el fondo y aunque estaba súper mojada sentí un poco de dolor, no me importó pues estaba muy caliente, sentir sus manos acariciándome los pechos mientras me daba por detrás y me besaba el cuello fue extremadamente excitante, además nos veíamos reflejados en el espejo cogiendo como en una película porno, la adrenalina tuvo mucho que ver en ese momento, fue rápido pero riquísimo.

    A punto de venirse se salió y continúo masturbándose hasta eyacular, nadie quiso entrar al baño durante todo ese tiempo así que nadie se enteró y nadie supo nada, bueno, mi mejor amiga si se lo imaginó y al verme llegar solo me dijo, “Me tienes que contar todo eh”.

    Lo volví a ver un par de veces más pero ya no volvió a pasar nada a pesar de que tuvimos la oportunidad, solo nos veíamos con complicidad y nos saludábamos como simples conocidos.

  • The miseducation of Pam

    The miseducation of Pam

    Pasaron lo que quedaba de la noche juntos, aunque, por cumplir por ciertos esquemas mentales innecesarios, André se fue a dormir en el sofá de la sala. El pijama de Pam esa noche fue una t-shirt de André que, dada la diferencia de tano, le llegaba casi a las rodillas.

    La noche pasó tranquila, aunque a principio le costaba un poco dormir a causa de cierto ardor en sus intimidades, y en la mañana, contrariamente a sus costumbres, se levantó temprano, se vistió y salió del departamento de André descalza para evitar despertarlo. Al escabullirse tuvo tiempo de mirar a su vecino, que la noche anterior le había, insospechablemente, despertado apetitos que no pensaba tener y no pudo evitar, inconscientemente, morderse el labio inferior.

    Una vez a fuera acompaña la puerta, se sienta para calzar sus tacos y empalma las escaleras para irse a casa de su hermana, que, de milagro, tenía una bandeja de llaves. Al llegar de su hermanita LaLo (abreviación cariñosa de La Loca), se saludan con un beso y su hermana no consigue callarse…

    LaLo: “Y a ti que te pasa, que estas despierta a las 9 am de un sábado, vestida como para ir de fiesta, con cara de trasnochada y sin llaves de tu casa?”.

    Pam tuvo que agarrar un poco de valentía, para poder explicar lo que había pasado la noche anterior, sin entrar en demasiados detalles

    Pam: “Lo que pasa es que ayer me fui de fiesta con Marcos, y a lo largo de la noche non peleamos por alguna bobada, y dejé plantado a ese inútil regresándome a casa en taxi”…

    LaLo: “muy bien… y…?” apresurándola

    Pam: “Y…en las escaleras me di cuenta que mi juego de llaves se había quedado en el carro de ese inútil de Marcos, pero, por suerte en ese momento entró mi vecino André, y ya que era muy tarde, decidí pasar la noche en su departamento, en cambio de despertarte con una llamada en el medio de la noche”.

    LaLo: “Tan Amable tu…” respondió con una risita picara: “Y me vas a contar el resto, o puedo asumir simplemente, analizando tu cara, que te has dado una revolcada con tu vecino por compensarlo de su hospitalidad?!”

    Pam: ”LaLo! ni se te ocurra pensar eso! Fue muy amable, y se fue a dormir en el sofá. Nada más que eso!”

    LaLo: ”Como no… y esas marcas en tus muslos?!”

    Pam: ”Mierd… me pillò!” pensó y a esa altura se vio obligada en confesarle a su hermanita su noche de pasión, rogándole además que fuera su cuartada con Marcos…

    LaLo obviamente accedió, pero siguió burlándose de su hermana a lo largo del desayuno y tratando de conseguir más detalles, lo cual no pasó tras la rotunda negativa de Pam. A las 12 por fin Pam le contestó a Marcos diciéndole lapidariamente que no quería verlo, y que se había quedado a dormir donde LaLo. Despachada esa incumbencia, saludó a su hermana, y decidió regresarse a su apartamento que quedaba a uno 10 minutos de allí. Hacia bastante calor, así que el trayecto fue placentero. Entró a su departamento, estaba todo tranquilo, abrió la puerta de la terraza y fue a ducharse, el agua caliente la ayudó a relajarse, tardó buen rato mimándose bajo del agua. En fin, salió y se secó, poniéndose cómoda para ver TV y atender a su perrita, que estaba muy feliz de verla.

    A las 3 pm, por fin sígnales de vida desde la terraza del vecino, una música entre R&B y Hip Hop, ya la había escuchada otras veces, era The Miseducation of Lauryn Hill y nunca se había puesto a pensar que es música le quedaba muy bien a su vecino cuarentón un poco hípster. Mientras se movía a ritmo de música escucha su teléfono, un whazzap de su hermana, lo abre, y es una foto de Andre, en la playa con un comentario: “chusco tu vecino… aunque demasiado viejo para mi…

  • Proyecto de trabajo (2)

    Proyecto de trabajo (2)

    Después de la noche que pase con Nuria. Todo transcurrió con normalidad en el trabajo intentábamos ser lo más asépticos posibles ya que preferimos que en nuestras empresas no se enteraran de lo nuestro y así evitar habladurías por parte de nuestros compañeros.

    Aunque trabajábamos mano a mano durante la jornada laboral casi ni nos hablábamos, solo quedábamos a la hora de comer que comíamos juntos.

    Una de las tardes que estaba hablando con mi equipo sobre unas estrategias a seguir sobre los cursos que estábamos publicitando me suena el móvil y veo que me llega un whatsapp de Nuria.

    Cosa que no entendía ya que se encontraba en el despacho de al lado y siempre que quería algo solo abría la puerta y me llamaba.

    El texto y su contenido fue la bomba

    -Sorpresa querido mira lo que me he puesto para ti

    Y acto seguido cuatro fotos desde el cuarto de baño con la camisa desabrochada y mostrándome esos pechos enfundados en un sujetador azul de encaje.

    Mi polla ya empezó ponerse dura

    Acto seguido me llega otro mensaje diciendo

    -Estas dos te echan de menos

    Y dos fotos de sus pechos al aire con los pezones totalmente duros

    Yo no sabía ni que decir ya que la parte de sangre que estaba en mi cerebro en ese momento estaba en mi entrepierna

    Puse una excusa absurda a mi equipo de que la reunión la haríamos más tarde que necesitaba mandar unos mails urgentes. Mentira necesitaba sentarme para que no se me notara mi erección. Cuando vi entrar a Nuria hacia sus despacho sonriendo muy pícaramente.

    Pasados unos minutos recibo otro whatsapp

    -Te ha gustado mi sorpresita cielete.

    – Que si me ha gustado niña me ha encantado pero mis chicos pensaran que estoy gilipolllas porque les he dejado con una reunión a medias.

    -Jajaja.

    – y eso cielete que te a pasado no te llegaba sangre al cerebro.

    – Mala jajaja

    – No te preocupes cariño te pienso quitar esa quitar esa tensión pronto

    La tarde terminaba y ya me disponía a irme a mi casa cuando me pase por el despacho de Nuria para decirla si quería que la llevara a casa ya que sabía que su niño iba a estar con su padre y a ver si podía disfrutar de esos pechos otra vez.

    -Nuria me voy para casa si quieres te llevo

    -Pasa un momento José y cierra la puerta.

    -Si claro dime

    – Lo siento José pero esta noche no puedo estar contigo. El imbécil de mi ex dice que no puede quedarse con el niño hoy que le han surgido planes inminentes. Ya sé cómo se llaman sus planes inmediatos de 30 añitos y pechos siliconados.

    -Relájate Nuria no pasa nada tu vete con tu enano y noche de peli y pizza que el se lo va a pasar en grande así y pasa de esos rollos.

    -Lo ves eres un encanto y te mereces un regalito

    Me dio en besito en los labios acto seguido me da algo

    Era su tanga que estaba caliente y húmedo.

    -Esto es para ti huele a mí. Me he estado tocando en el baño antes cuando te mande las fotos porque me puse súper cachonda.

    Me puso una mano en la polla que ya se estaba poniendo dura del morbo de la situación.

    -No te la machaques mucho esta noche que quiero esa leche para mí.

    La lleve hasta su casa que estaba esperando su madre en el portal con el enano.

    -Mañana nos vemos cielete pasa una bonita noche.

    Me fui a mi casa un pelín frustrado por la situación y erección tremendo de toda la situación que había pasado

    Me dirigí a mi piso con la intención de darme una ducha cenar y hacer una paja con el tanga que me había regalado

    Cuando estaba a punto de acostarme recibo un mensaje de Nuria.

    – Que haces cielete.

    – Nada niña a punto de acostarme

    – Y seguro que te vas a tocar cochinote

    – Pues si porque estoy más caliente que una estufa

    – Si quieres te hecho una mano guarrete

    – Pues no sé cómo niña estas a varios kilómetro de aquí

    Acto seguido me salta una video llamada

    -Nunca dudes del poder de una mujer y la tecnología

    – Efectivamente cielo nunca debo de dudar del poder de una mujer. Pero tu enano que pasa con el

    – El enano ya está durmiendo el cabrito ni se acordaba de su padre estaba pendiente de ver una peli y que le pusiera de cenar pizza.va el cacho cabrito y me dice que soy la madre mejor del mundo mundial. Pero cuantas madres tiene el jodio

    – Te tiene comido el terreno el enano jajaja

    – y tanto como me manipula el jodio y hablando de manipular como está tu colita ya la has manipulado o necesitas algún incentivo

    – uhmm no sé qué me ofreces

    – No sé no has tenido suficiente esta tarde con las fotos o te recuerdo que te has tenido que sentar jajaja

    – bufff que nervios he pasado cabrona

    – Anda enséñame tu colita que la echo de menos que seguro que ya la tienes durilla

    Active la cámara trasera de mi móvil y mostro mi polla en su máximo esplendor

    -Halaaa como la tienes ya guarrete

    – Esa reacción me la provocas tu morbosa

    – A si espera un momento

    Acomodo el móvil en una mesita que tenía al lado de su cama y así pude ver un plano más amplio de ella en la habitación.

    – Y esto que te provoca bribón. Acto seguido dejo caer la bata mostrándose totalmente desnuda

    – Mira como están mis tetitas que ansían tu lengua

    Se puso a masajearse sus pechos y a pellizcarse sus pezones, eso hizo que me empezara a menear mi polla de la excitación

    – Que caliente me pones cielete y mira que húmeda me pones dios como ansió tu polla.

    Rebusco en un cajón de su mesilla y saco un dildo plateado

    -Mira mi juguetito que me echaba de menos

    -ahora estoy imaginando que es tu polla rozando mis pechos uhm

    Mientras con la otra mano se estaba tocando su coñito que se notaba ya húmedo

    -mira que mojadita estoy por ti

    Mostrándome sus dedos brillantes y húmedos de su coñito

    Yo mientras tanto no para de mover mi mano cada vez más furiosa por mi polla ella esa visión le estaba gustando

    – Uhm que rica esta es polla uhm mientras se metía el dildo en la boca al mismo ritmo que yo movía mi mano por el tronco de mi polla

    – Dios quiero me que me folles amor dame duro

    – Hazme tuya quiero sentirte dentro de mi

    Acto seguido se introdujo el dildo dentro de su coñito húmedo y empezó con una mano a frotarse el coño mientras con la otra se penetraba con el dildo

    – Dios si si sii si José que placer dios esto no quiero que acabe

    – Siii Nuria dios que placer

    – Siii amor dame duro mas duro

    – Si cariño lo que quieras

    – Si siii José dios si ahi ah

    – Me voy Joseee me corroo cariñooo me corro

    – Me corro Nuria me corroo

    Me corrí al mismo tiempo que ella de una forma brutal poniéndome perdido de leche por todos los lados

    -uf cariño que maravilla nunca me había corrido asi haciéndome un dedo

    – Estoy con las tiemblas temblando bribón

    -uf el que estoy sin aliento y medio inconsciente soy yo niña que pasada que manera de correrme

    – jajaja y yo que pensaba que esta noche no me lo iba a pasar bien por el cabron de mi ex jajaja

    – si me viera fliparía

    -Bueno cariño me voy a duchar y acostarme que a lo tonto ya son las 2:00 y mañana hay que trabajar

    – Ok niña hare lo mismo que me he puesto perdido. Sueña bonito y mañana nos vemos.

    – Igualmente cielete espero haberte compensado con creces el no haber salido esta noche.