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  • ¡Rico!

    ¡Rico!

    Nací en el seno de una familia que va a misa todos los domingos y comulga el primer viernes de cada mes, además de todos los días festivos que señala nuestra religión. En los familiares de uno y otro lado hay multitud de sacerdotes, incluso uno de los tíos llegó a obispo. Todos desplegamos el orgullo de vivir como lo mandan los cánones de nuestra iglesia. Pero tal como lo afirma el dicho “dime de qué presumes y te diré de qué careces”, pues la descarga de pecados suele ser abundante ante el confesor.

    Perdí mi virginidad con un primo diácono, un poco antes de que éste se ordenara de sacerdote. Me sedujo fácilmente, me besó y acarició todo el cuerpo dejándome en tal estado de excitación que cuando le pedí que continuara, simplemente sacó un condón para ponérselo antes de penetrarme. “Es pecado usar condón”, le reclamé. “Es más pecado tener un hijo fuera del matrimonio”, contestó mientras me rompía el himen. La verdad, me gustó, pero no me sentí bien porque usamos condón, que lo prohíbe la iglesia. ¿Saben ante quién confesé ese pecado? Sí, ante el mismo con quien lo había cometido. Así son las cosas en mi familia.

    A los dos años de mi primera relación sexual, tuve la segunda; meses después tuve la tercera. En total, fueron con cinco hombres antes de casarme, todas las veces con condón, pero repetimos varias veces.

    La mejor de ellas fue con un señor casado, a quien aquí llamaré José, con quien hacíamos una labor social de educación a los jóvenes. Yo, a mis 26 años lo admiraba mucho por sus obras y por todo lo que aprendía a su lado; no pocas veces soñé con él. Una vez que lo ayudaba a empacar libros y documentos que habríamos de llevar a otro lugar a donde cambiaríamos el mobiliario, la cercanía y el olor del sudor y las feromonas, además de la ceñida blusa que me puse para que resaltaran mis tetas, hizo realidad una parte de mi sueño: José me abrazó por detrás, besando mi cuello y amasando mi pecho que no resistí voltearme y besarlo mientras le sobaba el pene sobre la ropa. Desgraciadamente no hubo espacio para más esa ocasión. Con el tiempo hubo muchas oportunidades más, me besó las chiches y lamió mi vientre, bajando hasta hacerme venir sólo con la lengua. Siempre me opuse a que me penetrara, porque temí quedar encinta ya que él no quería usar condón. “No me vendré dentro de ti”, me decía. “¿Y crees que voy a permitir que te salgas de mí?”, le contestaba. Así, morreándonos y chupándonos, sin desvestirnos completamente, pasamos casi cinco años, hasta que me casé. Después, cuando mi única hija tenía un año, volvimos a los juegos de caricias cada vez que podíamos.

    Con el tiempo me separé de mi esposo, aunque no me divorcié, porque es pecado. Tuve una hija que parece un clon mío, incluido lo caliente, pero José fue terminante con ella cuando intentó seducirlo. “La que me gusta es tu mamá, aunque ella no quiera que me la coja”, le dijo sin miramientos separándola de sí. Mi hija lo entendió y no pasó a más.

    Ahora vivo en amasiato con un excompañero de la licenciatura quien coge muy rico, pero no le gusta el sexo oral. No lo da ni lo recibe, “porque es antihigiénico” y yo me quedo frustrada. Quise ser fiel y me resistí a volver a sentir la lengua deliciosa de José en mis labios, haciéndome venir a chorros, cada vez que lo hacía. “No, no quiero ponerle los cuernos a mi marido” le decía a José cuando empezaba a recorrer mi cuerpo con lascivia. Él se detenía, aunque yo, por dentro deseaba que siguiera. “Quizá después, cuando esté en la menopausia”, le decía sabiendo que a él no le gusta ponerse condón.

    Así, cuando el doctor confirmó que ya no había manera de embarazarme, decidí ponerle el cuerno a mi esposo (así le digo, aunque no esté casada con él) y le pedí a José que me atendiera en su departamento. “Es peligroso…”, me dijo. “Me arriesgaré”, le contesté.

    “¡Rico, rico, rico, riquísimo! ¡Gracias!, me trataste como nadie lo había hecho”, le dije llorando después de venirme intensamente con la lengua. Acabé muchas veces y también tuve los trenecitos de orgasmos y quiero contarlo.

    Empezamos con las tetas, ¡claro! Me fue desvistiendo sin que su boca me soltara los pezones. Me tumbó, literalmente, en la cama y su boca lamió mi panza. Paseó la lengua por toda mi redondez mientras me masajeaba las chiches. «¡Qué ricas chichotas tienes!», me decía amasándolas cuando la lengua llegó a mis pelos. Abrí las piernas exigiendo mamadas en mis labios y clítoris. José lo hizo… ¡Qué sublime, mi primera venida de no sé cuántas! Cuando pedí descanso, se puso de pie para ver mi cuerpo y encuerarse.

    ¡Qué pito tan hermoso! Normal, 15 cm, muy hinchado, seguramente se había tomado un viagra para ayudar a sus 73 años. Mis 55 años soltaban ganas de quinceañera. ¡Cógeme!, exigí abriendo más las piernas. Me volteó bocabajo, me nalgueó un poco y, después de flexionar mis piernas para que mi grupa quedara en vilo, me penetró desde atrás, agarrado firmemente de mis tetas, besándome la espalda, lamiéndome el cuello como si yo fuera una yegua. Se movió divino y tuve dos orgasmos más, el grito que di en el segundo, seguramente lo escucharon muchos de sus vecinos. La cabecera de la cama golpeaba la pared siguiendo el ritmo de las embestidas. Quedé agotada, jalando aire por la boca, pero disfrutando su turgencia en mi interior.

    Se salió de mí, me puso boca arriba y volvió a chuparme el pecho mientras que con su mano me hacía una paja. Me besó como nadie me ha besado, sin dejar de pajearme y metiendo la otra mano bajo mis nalgas para masajear mi ano. ¡Volví a venirme!

    Lo besé como loca metiéndome la verga en la panocha. Lo monté y lo cabalgué como posesa hasta que caí rendida. Me di cuenta que José no se había venido y le pregunté qué pasaba. «Sólo lo hago para que veas cuántos años de felicidad te perdiste impidiéndome que te cogiera porque te embarazaría». «¡Perdóname, no creí que pudieras controlarte tanto!», le dije y volví a besarlo antes de dormir un poco.

    Me desperté cuando mi marido habló a mi teléfono.

    –¿Qué haces?

    –Descanso un poco. ¿Ya vas a salir? –le pregunté, pues es director en una escuela en un municipio cercano a la ciudad.

    –Aún no, te hablo para decirte que me esperaré una hora más acá porque tenemos junta con la inspectora.

    –¿Ombilgatoria? –pregunté bromeando.

    –Ya quisiera esa señora, pero no está tan rica como tú, a pesar de sus 40 años –contestó.

    –Bueno, te espero con la comida hecha y mis ganas de amar –le contesté pensando en que no estaría mal que se resbalara en la lechita que aún no me daban.

    Colgué y abrí las piernas para recibir lo que me faltaba antes de irme.

    –Vente mucho, quiero sentir lo que me perdí por tantos años –dije y se meció suavemente sobre mi cuerpo, después de penetrarme. Al poco tiempo sentí el calor de tres oleadas de semen en mi interior. Me separé y le pedí que me dejara chuparle el pene. José se hincó poniendo las rodillas bajo mis axilas y puso su exangüe verga en mi boca. Extraje lo que pudiera quedarle en el tronco. Lamí y chupé como nunca antes lo había hecho y volví a dormitar.

    Cuando me senté, lista para vestirme y retirarme a cumplir mis tareas conyugales, dejé mojada la sábana de tanto semen y flujo que me escurrió. No lo había dimensionado, José es un verdadero semental, a pesar de su edad.

    ******************

    (Le agradezco a Tita la rasurada que le dio a este relato para que se pudiera publicar y quedara escrito lo esencial.)

  • Mi amigo Mike (2)

    Mi amigo Mike (2)

    Uff que noche me dije a mi mismo después de lo que había pasado con Mike, pasaron los días sin que no dijéramos nada sobre lo sucedido, dentro de mi estaba aún sorprendido de lo que había pasado, ya que tal vez siempre esperé a tener algún encuentro de ese tipo.

    Lo cual les contare un poco más de mí.

    Desde tiempo atrás siempre tuve mis gustos culposos el ver porno de todo tipo, (HM, MM, HH, tríos, etc.) hasta que llegue a ver de hombres vestidos como una chica (sissys o trans) por lo que creo un nuevo gusto en mí de saber que sentiría ser la parte pasiva en la relación, de poco en poco se fueron creando fantasías y empecé a poner en práctica lo visto jugando conmigo mismo siendo el pasivo, un día solo en casa ya que mi familia estaba fuera fui al guardarropa de mi madre y seguido al de mi hermana las cuales son 2 mujeres acuerpadas un físico parecido al mío yo era un par de cm más alto que ellas realmente no se notaba la diferencia, lo cual era perfecto para mí ya que me emocione porque empecé a modelarme un par de su ropa, empezando por vestidos holgados que me llamaban más la atención, seguido con su ropa interior mi hermana usaba en su mayoría tangas, los bra que tenía que ponerles un poco de relleno y así comencé a jugar a la casita conmigo misma siendo la dueña del hogar, me puse un vestido, una tanga roja que hacía juego con el bra y unos pequeños zapatos lindos con pequeño tacón, me sentía linda y coqueta, siendo la mujer de la casa me puse con las labores de las casa ya que como mencione sabía que no estaría nadie en todo el día. Así es como comenzó mi gusto por el sentirme mujer y verme como una y así fue por mucho tiempo.

    Regresando a mi historia anterior y lo contado en esta, pues mis gustos empezaron multiplicarse y me fui soltando cada vez más, hasta empezar a usar ropa interior de dama como tangas y cacheteros que no se notaban con mis pantalones que usaba, cada día sentía una parte de mí que cambiaba.

    Después de todo eso, comencé a tener una mejor relación con Mike salíamos seguido solos a beber, al cine, a comer y salidas casuales hasta ahí, fue cuando empecé a ver mejor a Mike un macho hecho y derecho él era mucho más alto que yo el con su 1,90 aproximadamente y yo con mis 1,65 y guapo (de hecho atraía mucho a las mujeres), pasando el tiempo nos hicimos más cercanos y entre esos encuentros aprovechamos para intimar más, una noche nos encontramos en su casa ya que más tarde saldríamos con amigos y pusimos de partida su casa, llegue temprano el me recibió con un fuerte abrazo y nos dirigimos a su habitación lo cual me menciono

    Mike -Iré a bañarme no tardo con una voz juguetona, seguida de un guiño de ojo

    A lo que respondí, -claro no tardes aquí te espero con una sonrisa picara

    Mas tarde el salió del baño solo con una toalla rodeando su cintura, cual me dejo ver su cuerpo (no tenía un cuerpo musculoso), pero se veía el gran hombre que era, eso me hizo sentir encantado

    Lo miraba fijo sin perder detalle de sus movimientos, lo cual el me sorprendió mirándolo.

    Mike -me disculpo, pero por las prisas olvide mis ropas, a lo que conteste

    Yo – no te preocupes estas en tu casa, el invasor soy yo

    Mike -bueno si no te molesta, se quita la toalla de la cintura y yo impresionado aun mirándolo veo como se seca el cuerpo entero y veo su gran herramienta.

    Yo sin pensarlo solo dejo escapar de mi boca un ¡Woow!, lo cual también sorprendió a Mike diciendo, -perdón no te ofrecí nada, estas en tu casa lo que gustes te puedes servir.

    Sin más le respondí, – ¿lo que sea? Y el asintió con su cabeza

    Sin decirnos nada como si los dos pensáramos lo mismo nos acercamos y yo ya tenía su herramienta que ya estaba a tope la cual si le calculaba unos 20 cm, muy dura y venosa, empecé a masajearla y contemplarla solo había visto una así en películas, lo cual procedí hincarme y me la metí a la boca lo cual a Mike le encanto no tardo en decir -es toda tuya y nada más para ti.

    Estaba feliz al escuchar eso ya que no dejaba de chupar y lamer su gran vergota que me estaba atragantando siempre fui tímido para muchas cosas pero en ese momento ni me reconocía, se la mamaba como toda una puta, lamia de punta hasta sus huevos, tenía una gran aguante hasta que llego el momento en el que empecé a sentir como se estremecía y soltaba toda su carga en mi boca, lo cual me agarro por la nuca y me dijo – que no se desperdicie ni una gota puta, lo que me hizo sentir a full e hice lo que me ordeno sentir toda su carga caliente fue lo mejor, me soltó y yo me puse a limpiarle bien su verga.

    Estábamos muy sobresaltados por lo que paso, sin darnos cuenta de que ya era hora de encontrarnos con los demás, se terminó de arreglar y procedimos a salir de la habitación para espera ya afuera, antes de salir de la habitación, el sin más me soltó una nalgada muy dura que sentí el ardor, lo cual hizo que pensara que ya era suya, su puta.

    Espero poder continuar con esto y sea de su agrado lo que he vivido.

    Para cualquier contacto sugerencias sé que no se me da bien la escritura háganmelo saber, todo es para mejorar.

    [email protected].

  • The miseducation of Pam (2)

    The miseducation of Pam (2)

    LaLo siempre tuvo tendencias de stalker, así que con pocos dados encontró la cuenta IG de André.

    Viendo lo que había sido suyo la noche anterior sintió de vuelta bastante calor en sus partes íntimas, comenzó a acariciarse, pero no era suficiente, así que se puso en búsqueda de su dildo que tenía guardado no se sabe donde.

    Mientras su sex-toy, en colaboración con sus neuronas, hacia su deber, le llega otro mensaje: ”Uff… que querrá ahora LaLo?”pensó aburrida, pero, no era su hermana, si no el mismísimo vecino que preguntaba: “En que andas?”. Pregunta de por si era inocente, pero bien difícil de contestar en las condición en que estaba Pam, se activaron en un segundo todas sus sinapsis, y, casi en trance contestó tomándose una foto mientras se masturbaba, con el comentario: ”Apúrate, la puerta está abierta…”. Ahora bien, en esas condiciones es bastante difícil calcular apropiadamente el tiempo, pero a Pam le pareció que André hubiese aparecido instantáneamente en su cuarto, ¡como teletransportándose!

    Al verlo, Pam se detuvo y fue hacia el para desnudarlo. Un segundo después, ya estaban en la cama, André agarró el vibrador y comenzó a penetrarla, y mientras, torturaba su clítoris con su lengua y sus labios. Este trato también era una novedad para Pam y la estaba volviendo literalmente loca. Sentía que iba a correrse demasiado pronto, así que se desenganchó…empujando André hacia la cama, poniéndose a su lado besando su cuerpo, mientras con la mano cogía su pene ya duro, masturbándolo.

    A André le gustaba ese toque inocente de Pam, pero sentía que sus cuerpos, en esa posición estaban demasiado lejos, así que no se le ocurrió nada mejor que agarrar Pam por las caderas y ubicarla justo para que tuvieran un 69.

    De esa forma André podía dedicarse completamente al placer de Pam saboreando su coño y gozando de la vista de su culo; entretanto Pam se sentía cómoda, sentada en la cara de André, haciendo que su verga despareciera en su boca. La lengua de André ya había recorrido toda su intimidad, se sentía muy mojada, y la sensación la ponía mucho, aunque de repente siente un dedo de André en su culito, y antes que se diera cuenta ya dos de sus dedos, la estaban penetrando justo allí, sacó un pequeño grito de protesta, y como venganza le dio un suave mordisco a la punta del pene.

    Ese doble estimulo era una novedad para Pam, un poco incómoda para ser sinceros, pero la hacía sentir atrevida como nunca, y eso le daba morbo.

    André fue esta vez el que se escapó, y mirándola a los ojos, le dijo: “Siéntate en mi verga y déjate follar”.

    Otra vez, el sonido de su voz, entre el firme y el autoritario, la excitó aún más, así que siguió las instrucciones en busca de mas placer. Se movía a su ritmo, mientras André le acariciaba ahora los muslos, ahora los senos, acomodándose para poderlos chupar y morderle suavemente los pezones, en eso Pam tuvo que balancearse hacia André, exponiendo mas su culo, y André, siendo un viejo zorro, no desaprovechó la oportunidad, penetrando su huequito con los mismos dedos de antes.

    Pam: “Que haces?!”

    André: “Todavía nada… pero…” y en eso la carga y la apoya de lado en la cama, haciendo que doble sus piernas. De esa forma el culo de Pam estaba bien abierto, lo que favoreció que André pudiera apoyar la punta del pene justo en su culo.

    “No por favor! ¡Soy virgen allí, me vas a hacer daño!”

    André que era sádico, pero no tanto, notó un pomo de lubricante en la mesita de noche, probablemente Pam lo estaba usando a la hora de jugar con su dildo, y lo hecho medidamente en el culo de Pam y en su pene y esta vez empujó con mas fuerza, Pam jadeó, mientras su ano cedía y la verga de André le partía el culo.

    Paró por un momento, para que se acostumbrara, y en seguida comenzó a moverse, podía ver como Pam, a ojos serrados se mordía los labios entre dolor y placer. Esa visión le daba mucho morbo, y su respiración se hizo mas rápida. En eso Pam abrió los ojos y lo miró fijamente diciéndole:

    “Correte en mi culito, hoy, voy a ser tu puta…”

    Eso si sorprendió André, que hasta ese momento pensaba ser el que mandaba en ese acto sensual, y no pudiendo aguantarse más, se liberó en un orgasmo liberatorio llenando el culo de Pam con su leche…

    Pam, por su lado, flipó, sintiéndose mas osada que nunca, y ella también se estremeció corriéndose justo después de André.

    To be continued… maybe…

  • Unas vacaciones con mis tías (P. 9): Un paseo con mi madre

    Unas vacaciones con mis tías (P. 9): Un paseo con mi madre

    Cuando entré en la cocina, tía Candi ya se había subido a su habitación a cambiarse de bragas supongo, ya que las que llevaba se habían empapado. Salí por la puerta del salón al jardín con mi vaso de whisky en la mano, apenas le había dado un trago. Mi madre y Sole me recibieron sonrientes mirándome con ojos candorosos, me hubiera gustado leer sus pensamientos pero no tengo ese don como parecía tenerlo tía Candi. Miré a mi madre y la vi esplendorosa, como siempre, y mi mente depravada volvió a pensar en cómo me gustaría follármela. Pensé que lo mejor sería refrescar cuerpo y mente, y solté el vaso y me metí en la piscina.

    Tía Sole se fue a la cocina a por bebidas y mi madre decidió darse un baño también. Se acercó al otro extremo donde estaba yo sumergido moviendo los brazos para mantener mi cuerpo flotando.

    -Por qué no me das vueltas como haces con tía Sole? Me dijo con su deliciosa sonrisa.

    -Pues claro mamá!

    Puse mi mano bajo su nuca y la otra en su baja espalda, cerca del bonito tanga que llevaba. Con suavidad comencé a moverla girando sobre mi propio cuerpo. Para mi era una sensación deliciosa, además de deseada y ella mantenía su sonrisa esplendida.

    -Ummm, que bien se está así!

    -Te gusta? Puedo ir más deprisa!

    -No, no! Así está muy bien, aunque se me hunde un poco el culo! Jajaja!

    Ufff, eso me había puesto nervioso, tendría que bajar más la mano y ponérsela en el culo, aunque no sabía cómo reaccionaría. Decidí ponérsela bajo el culo, que podría pasar?, como mucho que me la quitara. La baje lentamente hasta poner la palma con los dedos abiertos bajo el centro de su precioso culo. Fue una sensación deliciosa, estimulante, y sobre todo morbosa para mi mente calenturienta. Ya se lo había tocado bien en la playa, aunque allí con el tema de las olas era como más disimulado. Su respuesta a mi maniobra me reconfortó.

    -Jajaja! Así ya no se me hunde! Dijo divertida.

    Ahora podía ver sus tetas, apenas tapadas por el pequeño sujetador del bikini, y también el centro de sus muslos, tan solo cubiertos con el triángulo del tanga. Era una visión maravillosa que alimentaba todavía más el morbo de mi calenturienta mente. Pareció darse cuenta de cómo la miraba.

    -No crees que es muy pequeño el bikini? No sé cómo me he dejado convencer por tus tías!

    -Que va mamá! Te queda muy bien! Tienes un cuerpo estupendo para lucirlo!

    -De verdad te parece que estoy bien?

    -No bien, estás estupenda!

    -Gracias hijo! Aunque venga de ti, necesito oír esas cosas. Últimamente tu padre no me hace mucho caso y estos halagos siempre vienen bien!

    No pude evitar darle un apretón en su hermoso culo a la vez que decía sin pensar.

    -Pues no sabe lo que se pierde!

    Mi madre se incorporó de un impulso y se abrazó a mí dándome un cálido beso en la mejilla.

    -No te imaginas lo bien que me sienta oír estas cosas! Susurró a mi oído mientras sentía como sus tetas se aplastaba contra mi pecho.

    Me puse algo nervioso, mi tía no había salido y estábamos solos y por mi cabeza corrió el impulso de besarla en los labios. Pude reprimirlo y tan solo le besé la mejilla, pero fue un beso lascivo del que manaba el deseo. Noté como se apretaba aún más contra mí y la volví a besar, aunque ahora fue más largo e impregnado con la misma lascivia que el primero.

    -Gracias por tu cariño, cielo! Me dijo respondiendo con el mismo tipo de beso sobre mi mejilla.

    -Me han dicho las tías que hay un sendero que acaba en un acantilado con vistas muy bonitas al mar. Te apetece darte un paseo conmigo?

    -Estaré encantado! Contesté sin dudarlo.

    El beso que me había dado me había hecho soñar, y ahora me pedía dar un paseo como dos enamorados. Pensé que era un momento decisivo en la relación que tenía con mi madre y mi mente se nubló llenándose de pensamientos de todo tipo, bueno, más bien del tipo erótico y sexual.

    Salimos del agua y nos secamos un poco con las toallas. Mi madre se puso una de las batas que se ha había comprado, del estilo a las de mis tías y yo me puse la camiseta. En ese momento salía Sole con una bandeja con bebidas.

    -Sole, me voy con Pedrito a dar un paseo por el sendero que me dijiste. A ver si es tan bonito como me habéis contado. Dijo mi madre.

    -Es preciso! Sobre todo a estas horas que está el sol a punto de ponerse. Ya verás como os gusta! Contestó Sole.

    -Son unos diez minutos hasta llegar al acantilado y seguro que llegáis a tiempo a la puesta de sol! Añadió con una gran sonrisa.

    Mi madre se calzó unas sandalias con cierto tacón que la hacían mas esbelta, yo me puse los náuticos de siempre y salimos de la casa. Caminamos unos cincuenta metros por la carretera que bordea la colina y desde allí salía el sendero. Mi madre me agarró de la mano y caminamos entre los árboles. Era bastante frondoso y se oían los trinos de los pájaros como música de fondo.

    -Que bonito que esto, verdad! Me dijo pasando su mano por mi cintura.

    -Pues si! La verdad es que parece un bosque y no se ve a nadie! Contesté a la vez que le ponía mi brazo sobre sus hombros instintivamente.

    -Gracias por acompañarme! Me dijo con cierta tristeza.

    -Nada de gracias! Estoy encantado!

    -Es que me siento algo sola y tu compañía me consuela mucho!

    -Por qué dices que te sientes sola? Nos tienes a todos nosotros!

    -Tengo que contarte algo. Como sabes, tu padre apenas está en casa y cuando viene, casi ni hablamos.

    Apoyo la cabeza sobre mi hombro mientras caminábamos con lentitud, y sentí que me iba a contar algo muy íntimo. Decidí no decir nada y dejar que hablara.

    -Llevamos dos años que no tenemos contacto físico. Cuando está en casa dormimos en la misma cama pero ni siquiera nos miramos, tan solo un beso de buenas noches y se apaga la luz.

    En ese momento le di un beso tierno en su cabeza que reposaba sobre mi hombro y sentí como su brazo se aferraba más fuerte a mi cintura. Volví a besarla en la cabeza y la movió para mirarme a los ojos. Nos detuvimos y de una forma instintiva y nuestros labios se acercaron con lentitud hasta juntarse. Fue un beso suave, sin lengua, y relativamente largo. Despegamos los labios y nos volvimos a mirar con intensidad. Pasaron unos segundos que se me hicieron eternos hasta que volvimos a juntar nuestros labios, ahora el beso fue más intenso y las lenguas salieron para enroscarse y fundirse en nuestras bocas. Sus brazos subieron a mi cuello y los míos bajaron a su cintura, mis manos buscaron su cuerpo tocando su deliciosa carne a través de la fina tela y bajaron lentamente hasta su maravilloso culo. Lo sentí entre mis dedos, lo sobe y lo apreté mientras mi mente viajaba en una blanca nube a través de un cielo de azul intenso. Ella se pegó más a mi cuerpo y puse sentir el roce de su pelvis contra mi miembro que comenzaba a coger dureza. No sé el tiempo que pasó, pero me pareció infinito.

    -Vamos a seguir que quiero ver la puesta de sol! Dijo al despegar los labios.

    Continuamos caminando agarrados sin decir nada hasta llegar donde acababa el sendero. Había una zona de hierba cercana al borde y nos sentamos mirando al mar. El sol comenzaba a tornarse rojo y las crestas de las olas desprendían destellos brillantes. Me senté con las piernas abiertas y ella se sentó delante de mí apoyando su espalda sobre mi pecho. Rodee su cintura con mis brazos apoyando las manos sobre su vientre y ella a la vez puso sus manos sobre las mías.

    -Que atardecer más precioso! Dijo mi madre.

    -Es delicioso! Sobre todo estando a tu lado! Contesté sintiendo que la frase emanaba deseo.

    Ella, que tenía mis manos cogidas con las suyas, tiro de ellas para ponérmelas sobre su pecho. Un latigazo recorrió todo mi cuerpo, eso que tanto había anhelado ahora me lo estaba ofreciendo ella. Fue un momento delicioso sentir como apretaba mis manos contra sus deliciosas tetas. Mi polla dio un respingo en un intento de enderezarse aunque no obedecía a mis esfuerzos para evitarlo. Soltó mis manos para dejar que yo las moviera y así lo hice. Comencé a sobarle las tetas lentamente sobre la tela, podía sentir sus pezones, esos pezones grandes que poseía toda la familia. Noté como cogían consistencia y se endurecían a la vez que ella emitía un largo suspiro de placer.

    Mis hormonas eran un hervidero de hormigas recorriendo todo mi cuerpo y no dude en abrir su fina camisola veraniega descubriendo sus tetas, apenas tapadas por el pequeño sujetador del bikini. Volví a sobarlas y a tocar sus pezones con las yemas de mis dedos. Ella torció levemente la cabeza ofreciéndome su cuello que no dude en besarlo.

    Mi lengua lo recorrió dejando un rastro de saliva a la vez que bajaba la tela del bikini para descubrir los pezones. Los miré por encima de su hombro a la vez que los palpaba con los dedos. Podía ver sus piernas estiradas y el pequeño triángulo del bikini tapando el centro de sus muslos, y como se marcaban sus labios genitales. Me entraron unas ganas incontroladas de tocarlo y baje una de mis manos por su vientre, acaricié la parte alta de su zona púbica, justo al borde de la tela del tanga, y abrió levemente las piernas.

    Lo intérprete como una señal para que siguiera, y así lo hice. Pase los dedos sobre el pequeño triángulo y sentí los abultados labios. El cuerpo de mi madre dio un suave estertor a la vez que su boca emitía un largo suspiro de placer. Mis dedos continuaron acariciando sobre la tela mientras notaba como su cuerpo se iba estremeciendo a cada roce. Ya no podía parar, mi mente calenturienta y salida ya solo pensaba en follar, en follarme a mi deliciosa madre.

    Metí los dedos bajo la tela y acaricié un suave vello púbico que apenas cubría sus carnosos labios genitales.

    -Ahhh! Siii! Siii!

    Gimió mientras todo su cuerpo se removía buscando más mis dedos. Penetre con uno, sintiendo la intensa humedad que ya manaba de su interior mientras sobaba sus tetas con la otra mano. Penetre con mi dedo hasta meterlo completamente y lo giré en el interior. Lo saqué para buscar el clítoris y me sorprendí al sentir lo grande que era. Jugué con el con la punta de mi dedo y a los pocos segundos oí sus gemidos.

    -Ahhh! Ahhh! Diosss! Sigue! Sigue! Ahhhh!

    Giró más su cabeza buscando mi boca y devoró con un beso intenso y lascivo mientras se corría temblando notoriamente. Empapó mis dedos con una gran cantidad flujo y mordió mis labios hasta que dejó de temblar.

    -Ufff! Que delicia hijo! No sabes cuánto lo necesitaba! Susurró mirando de nuevo al sol que comenzaba a esconderse.

    Quise entender mejor lo que me decía y pregunte abiertamente.

    -¿No te masturbas?

    -Si, pero no es igual! Tus dedos están llenos de vida y esa vida me ha dado un placer especial!

    La notaba feliz y su cara expresaba una gran satisfacción, ahora el problema lo tenía yo, mi polla estaba más dura que el tronco de una encina y no tenía pinta de ablandarse.

    -No sé que pensaras de mí, pero me he sentido muy feliz!

    -Pero mamá, estoy encantado de haberte hecho feliz! Y lo haría las veces que hiciera falta!

    -Dije en un ataque de cínica generosidad, pues yo si que estaba pletórico. Se movió para sentarse a mi lado derecho y noté como su culo rozaba mi duro miembro al moverse. Me volvió a besar los labios de forma cálida e intensa con la felicidad dibujada en su cara. Bajó la mirada y vio como se abultaba mi bañador. Retornó su mirada a mis ojos y pude ver esa mirada felina que solía ofrecerme tía Candi.

    -Creo que no podemos irnos con esto así! Dijo poniendo su pequeña mano sobre mi bañador.

    Tiro de la tela y mi polla saltó como un resorte.

    -Ufff! Madre mía! Cómo está! Dijo abriendo aún más sus bonitos ojos.

    Abrió la mano y enroscó los finos y largos dedos sobre la dura carne. Tenía las venas hinchadas bombeando sangre a gran velocidad, y el capullo se erguía terso y brillante. Su delicada mano hizo subir y bajar la tersa y estirada piel que envolvía mi polla y sentí una sensación deliciosa. Miré al sol, que tan solo se veía ya su mitad de un rojo intenso cayendo en el largo horizonte del mar. No quise mirar hacia abajo, tan solo sentir sus labios cuando se posaron sobre mi capullo abrazándolo cálidamente.

    Su lengua lo envolvió con una gran lamida por todo el contorno haciendo que mi cuerpo se estremeciera. Se había inclinado sobre mi regazo y puse la mano sobre su espalda para acariciarla. Comenzó a succionar con delicadeza hasta hacer que media polla se introdujera en su cálida boca y baje la mano lentamente hasta llegar a su culo. Levante la camisola y lo deje al aire, deleitando mi vista viendo cómo se movía al ritmo de sus inclinaciones.

    Lo sobe de una parte a otra sintiendo todo su contorno bajo mis dedos, tan solo cubierto por la fina tira del tanga. Sus chupadas aumentaron haciéndose más sonoras para el deleite de mis oídos. Noté como su otra mano se metía bajo mis huevos sobándolos con delicadeza. Notaba mi polla plenamente estirada y tersa con la sensación de que iba a reventar y baje con mi dedo hasta el centro de su culo. Comencé a pasar la punta del dedo por el comienzo de su esfínter sintiendo esa delicada piel.

    Cambió su posición de sentada hasta ponerse de rodillas, facilitándome el manoseo sobre su culo y lo entendí como una señal de aceptación a mi manoseo. Contemple la escena deleitándome en ella, algo que soñaba hace tiempo y que comenzaba a cumplirse.

    Sus chupadas se hicieron más profundas y pude sentir mi glande penetrando en su garganta. Cerré los ojos y penetre con la punta de mi dedo en su esfínter varias veces hasta notar como se abría. Aumento el ritmo de sus chupadas provocando que todo mi cuerpo se tensara. Impulsivamente le di un par de azotes sobre la carne dura y tersa del culo.

    -Me voy a correr mamá! Me voy a correr!

    Jadee al sentir como una bocanada de semen recorría el interior de mi polla. Fue algo instintivo, como un aviso para que supiera lo que iba a suceder.

    La leche salto como una ráfaga en su boca, y para mi deleite comenzó a tragar sin dejar de chupar. Después llegó otra, y otra, y su maravillosa boca seguía tragando y chupando al mismo ritmo. Noté varios estertores en mi cuerpo hasta que salió la última gota, las chupadas amainaron haciéndose cada vez más lentas hasta que cesaron. Sacó la polla de su boca y levantó la cabeza para mirarme mientras se relamía los labios.

    -Te ha gustado, hijo? Me dijo con una sonrisa encantadora.

    -Me ha encantado mamá! Ha sido delicioso!

    Cambió su sonrisa poniéndola algo pícara.

    -Sabes una cosa! Tienes una polla riquísima, y esos azotes en el culo me han gustado! Nunca me los habían dado!

    Me sujetó las mejillas con las dos manos y me besó en los labios con el sabor de mi semen. Cuando se separó vi en su cara dibujado el entusiasmo aderezado con la felicidad.

    -Ufff, ha sido genial! Creo que habrá que repetir en algún sitio más cómodo, si lo deseas!

    Creo que desearlo era poco, más bien lo ansiaba.

    -Claro mamá! Lo estoy deseando ya! Contesté con más entusiasmo que ella.

  • Pierdo mi virginidad con José

    Pierdo mi virginidad con José

    Me presento, me llamo Alicia y esta historia paso hace 2 meses. Yo tenía 18 años e iba a segundo de bachiller. Físicamente soy morena, muy mona de cara y de 1’66 m. Soy delgada y con buen cuerpo, y aunque tengo las tetas algo pequeñas las tengo bien firmes y sexys, al igual que mi redondo culo. Tengo todo el cuerpo depilado excepto el pubis, que tan poco hace falta porque no tengo casi pelo.

    En cuanto al carácter, siempre he sido una chica muy inocente e infantil, tenía amigas pero no fumaba ni iba a la discoteca y nunca había tenido novio hasta aquel día, por lo que era virgen. Casi todas mis amigas tenían novio y algunas habían perdido la virginidad, por lo que me preguntaban constantemente que porque siendo tan mona no tenía novio. Un día me preguntaron si algún chico de clase me gustaba, que lo dijera, y que ellas me lo conseguirían.

    Entonces yo les dije que José era un chico con el que había hablado alguna vez, y la verdad es que me gustaba. Ainhoa, que hablaba con José a veces, me respondió que al día siguiente podríamos invitarle a mi casa y jugar un casar matar follar para ver sus intenciones. Al día siguiente se lo dijimos, y esa misma tarde vino. Estuvimos el, yo, Ainhoa y otra amiga llamada Lucía. José era un chico guapo, de complexión atlética, estatura media y moreno. La verdad es que yo me había imaginado muchas veces besándonos desnudos en la cama, lo que mojaba mis bragas. Cuando el vino, Lucía fue la que propuso jugar al matar casar follar, y tras un par de rondas tranquilas, Ainhoa le pregunto a él entre yo, Alejandra y Alba.

    Alejandra era una chica fea y gorda, mientras que Alba era bastante sexy. José, que hasta entonces no había tenido dudas sobre el juego, pregunto que si casar incluía follar. Entonces Lucía le dijo que como él quisiera, y él dijo que casar incluirá follar muchas veces. Es decir, que si elige follar con una persona tiene sexo 1 vez con ella, mientras que si elige casar serían varias veces, lo propio de un matrimonio. Ahí se iban a ver las intenciones de José. Tras un momento de suspense, José no dudo y puso a Alejandra matar, a Alba follar y a mi casar.

    En ese momento, Ainhoa que era muy puta, le dijo a José: jaja, todo esto lo has hecho para darle a Alicia el mayor número de veces posibles, que pillín, a lo que José se rio. Tras varias rondas que estuvimos jugando, me tocó a mí y me dieron a elegir entre 3 chicos entre los que estaba José, al cual puse en casar. Mientras jugábamos, mis amigas y yo nos reíamos, fingiendo que solo jugábamos para pasar el rato, sin morbos ni nada.

    Cuando jugamos varias rondas, mis amigas dijeron que se tenían que ir. Antes de levantarse, Ainhoa me metió un condón en el bolsillo del pantalón la muy cerda, diciéndome al oído que ya era hora de disfrutar. Como mis amigas se iban, José dijo que también, que no quería molestar, pero yo le dije que no que no era molestia y que se quedará a jugar alguna otra cosa.

    El accedió, y cuando mis amigas se fueron, el propuso jugar al strip poker, o sea el poker normal, pero el que perdía debía quitarse una prenda. A mi me parecía demasiado morbo, pero como José me gustaba no quería decirle que no. Acordamos que ambas zapatillas y ambos calcetines contaban como una prenda y comenzamos a jugar. Yo gane las dos primeras, por lo que se quitó las zapatillas y los calcetines. Después, el gano 2 y yo hice lo mismo.

    A la siguiente yo le gané, y él se quitó los pantalones, quedándose en calzones y camiseta. La cosa comenzaba a ponerse interesante, y José y yo no parábamos de reírnos. Luego el me gano, y yo no tuve otra opción que quitarme la camiseta, quedándome la parte de arriba solo cubierta por el sujetador. Aunque me daba vergüenza, no me importó demasiado pues sabía que tenía el abdomen plano y bonito. Para mi mala suerte, volví s perder y me quite los shorts.

    Entonces me quedé en tanga, y empecé a temer porque estaba a 1 de quedarme desnuda. Afortunadamente, conseguí ganarle 2 seguidas y fue el quien se desnudó completamente. Primero se quitó la camisa, lo cual hizo que me enamorara aún más de él, pues tenía buenos brazos, y estaba bien definido, incluso marcándose los abdominales. Después, se quitó el calzón, y aunque le daba vergüenza, él había sugerido el juego. Entonces hubo un momento de shock. De repente yo pude ver sus testículos y su pene, que ya estaba bastante grande, probablemente por verme en lencería.

    Él estaba rojo, pero a mí me había enamorado. Entonces, para romper el hielo, le dije: ahora que he ganado, que pasa? El me respondió: tienes que elegir entre sí me das un cachete o te tengo que besar. Yo, encantada con la situación, le dije en broma: me apetecería darte una buena nalgada, pero seré buena y te obligaré a que me beses. Él se acercó y acabamos dándonos un beso intenso, mientras el aprovechaba para meterme mano. Realmente no me importaba, realmente me gustaba José.

    Él me dijo que le gustaba, lo cual creó el mejor sentimiento que he tenido en mi vida. José y yo estábamos en éxtasis, y el comenzó a desnudarme. Yo quería evitarlo, pero no podía. Al final, me quedé totalmente desnuda y José no paraba de tocarme las tetas y el culo. Me tumbo sobre mí cama y me empezó a comer el coño. Yo le dije que parara, que era virgen y eso no estaba bien, pero él me dijo que él también era virgen, que éramos el uno para el otro y que quería perder su virginidad conmigo. Yo no podía resistirme, por lo que acabe intentando que mi primera vez fuera lo mejor posible, y sabía que el chico era el perfecto.

    Tras haberme comido el coño durante 2 minutos, le di mi condón y le dije que quería sentirlo dentro de mi. En misionero, me puso la punta de su pene en la entrada de mi vagina, el cual había crecido y se había convertido en gigante, por lo menos alcanzando los 18 cm. Durante 1 segundo el tiempo se paró, mi mente de quedó en blanco y pensé lo niña que había sido hasta ahora y que pensarían mis padres. Cuando volví, su pene ya estaba a dentro de mi ser y José comenzó el mete saca. Llevaba un ritmo muy rápido para ser nuestra primera vez, metiéndola y sacándola provocando el placer en mi.

    Tras 2 minutos de intensa penetración, comencé a sangrar y el me tranquilizó diciendo que era normal. Notaba su pene impactar contra lo más profundo de mi vagina y salir, lo que yo disfrutaba. Tras varios minutos follandome, el se tumbó y me dijo que le cabalgara. Así lo hice, y mientras botaba sobre su pene, podía ver lo bueno que estaba y lo mucho que quería seguir teniendo sexo con el. El me agarraba de las tetas pero a mí no me importaba mientras seguía cabalgando y gimiendo. No paraba de gritar cada vez que notaba que sus huevos impactaban contra mi trasero al bajar.

    Tras varios minutos, el se quitó el condón y me dijo que se la chupara. Siempre que había oído hablar de sexo oral en las charlas del instituto me daba asco y me preguntaba cómo la gente hacia eso, pero teniendo a José delante era diferente. De repente quería succionarle todo, tragarme todo. Así que sin pensarlo me puse de rodillas y comencé a chuparle el pene. Me lo metí hasta el fondo y notaba como su pene llegaba hasta el fondo de mi garganta. Me lo llevaba hacia un lado y mis mejillas se inflaban con semejante miembro. Producía un montón de saliva, y con mi lengua le lamia todo el tronco.

    Como era mi primera vez y no una experta, el acabo llevando el ritmo y el control y empezó a perforarme la garganta. Su pene tocaba mi campanilla, y sus testículos mi barbilla. La saliva se escapaba de mi boca y resbalaba por toda mi cara llegando a mis tetas. El siguió perforando mi boca durante varios minutos, hasta que a mí me comenzaron a dar arcadas y tuvimos que parar. Entonces me puso a 4 y me metió el pene hasta el fondo. Elevó el ritmo de sus embestidas y sentí que su tremenda verga acabaría perforando mi estómago. Yo no paraba de gemir y disfrutar, que junto al choque de sus piernas con mis nalgas creaba una melodía que seguro los vecinos oían.

    Además, comenzó a darme cachetes en el culo, que dolían pero no me importaban. En ese momento solo quería seguir sintiendo su glande golpeando mi vagina. José me seguía golpeando el culo dejándomelo rojo mientras gritaba mi nombre y el buen culo que tenía. La verdad es que nunca había pensado que José, el chico mono de clase tuviera tremenda verga que me perforara mi ser. Yo cada vez sentía más placer y hubo un momento que no resistí más y me corrí.

    Había tenido un orgasmo en mi primera vez, y mis fluidos salían de mi coño, el cual tenía un tamaño del doble que solía tener. José de dio cuenta de mi orgasmo, y decidió poner punto final. Tras unas profundas envestidas, saco su pene de su trasero y me puso de rodillas.

    Mientras el se masturbaba, yo saqué mi lengua y le succione los testículos. No me esperaba lo que iba a hacer, pero así de repente, vi un gran chorro blanco salir de su pene. Justo me dio tiempo de cerrar los ojos y de repente, comencé a sentir ligeros golpes producidos por el impacto de su semen en mi cara. Se estuvo mucho tiempo corriendo, y cuando acabó, sentí que todos sus fluidos resbalaban por mi cara. Tenía semen incluso en el pelo, párpados, frente, nariz, labios y tetas.

    El semen de mis labios entraba a mi boca, y el de mi pelo bajaba a toda velocidad por mi espalda y trasero. No podía abrir los ojos, por lo que Jose me dio un pañuelo y me pidió perdón por eyacular sin avisar. Yo le dije que no pasaba nada, que lo amaba y que me había encantado perder mi intimidad con el. Tras limpiarme, nos vestimos y nos besamos, y José me dijo que si quería salir con el a partir de ese momento. Yo me puse muy feliz y le dije que si.

    Estaba tan feliz que se me había olvidado que pensarían mis padres si me hubieran visto ser perforada, chupar un pene hasta el fondo de mi garganta y recibir litros de semen en mi cara.

  • Reconciliándome con mi sobrina

    Reconciliándome con mi sobrina

    Después de la situación vivida con mi cuñada y sobrina, estuve impaciente durante esa semana. Mari no me había dicho nada al respecto, solo me estuvo mandando mensajes de que todo estaba bien, fue así que el día viernes por la mañana recibí un mensaje de Mari, me decía que ya había hablado con la nena y que logró convencerla de que no dijera nada, además de que le hizo ver la situación y percibió cierto entendimiento por parte de su hija, así que no había mayor problema por el momento.

    Le contesté el mensaje pidiendo hablar con Betsy, así que por la tarde me confirmó que, al siguiente día, sábado, ella saldría de casa a realizar unas compras y que podía aprovechar para poder hablar con Betsy, por lo que le confirmé que ahí estaría, poniéndonos de acuerdo la hora para que así yo llegara justo en el momento en que saliera ella de su casa, no fuera que Betsy no me quisiera abrir.

    Así llegó el sábado, ya se estaba convirtiendo en el día oficial para atender los asuntos personales entre mi cuñada y mi sobrina, presentándome en el lugar justo en el momento en que Mari se iba.

    – Hola Sam, pasa.

    – Hola Mari. ¿Vas de salida?- como si yo no lo supiera.

    – Sí, pero no te preocupes aquí está la nena, puedes quedarte con ella.

    – Está bien.

    En ese momento Betsy iba acercándose a la puerta, al verme ahí ella se quedó paralizada, su cara no pudo ser otra más que el de asombro, vestía una camisa gris amplia, la cual le llegaba a mediación de sus piernas.

    – Bueno, los dejo, pórtense bien- Dijo mi cuñada mientras se alejaba.

    Justo cuando Mari se perdió de nuestra vista, Betsy dio media vuelta por lo que la tomé del brazo

    – Espera Betsy, necesito hablar contigo

    – ¡Suéltame!

    – Betsy, no seas así conmigo

    – ¿Entonces cómo quieres que sea contigo?, si no mal recuerdo la última vez no estabas en una buena situación, digo, porque te estabas cogiendo a mi mamá, si te acuerdas, ¿verdad?

    – Por supuesto que me acuerdo. Y también recuerdo que tú también fuiste parte de la situación.

    – Así es, pero porque mi madre me obligó.

    – No lo creo así, si tú sola te movías sobre mi pene, tuviste un orgasmo y, por si fuera poco, besaste a tú mamá.

    – ¡Cállate!, ya te dije que me vi forzada a hacerlo, así que suéltame de una buena vez.

    Betsy logró zafarse de mi mano, pero fui más habilidoso así que la tomé nuevamente del brazo.

    – ¡Que me sueltes dije! –

    En cámara lenta pude ver cómo su mano izquierda se alzaba en un movimiento directo hacia mí, para después solo sentir la fuerza de su mano sobre mi mejilla y por último un ardor en la zona de impacto, había recibido una bofetada de la dulce nena.

    Betsy al ver lo sucedido, solo se tapó la boca con sus manos, ahogando un grito de susto para después salir corriendo directamente a su habitación. Me tomó un poco de tiempo poder recuperarme, la verdad no pensé que le pesara tanto la mano, sabiendo bien que ella era derecha, pero creo que desquitó en ese momento todo su coraje que sentía hacia mi.

    Ya recuperado me dirigí a la habitación de Betsy, se encontraba con la puerta cerrada, así que toqué intentando una vez más poder hablar con ella.

    – Betsy, abre, en serio necesito hablar contigo, quiero que todo quede bien entre nosotros. Me importas mucho, te aprecio demasiado como para que esto se complique.

    Betsy no respondía, ni siquiera se escuchaba ruido en la habitación.

    – Mira, sé que lo que hice con tu mamá no es correcto, pero siempre he tenido una buena relación con ella, inclusive tu papá le prohibió verla cerca de mí. Ella y yo congeniamos bien, y la oportunidad se nos dio para congeniar aún más pero ahora en la intimidad. Tu mamá hizo un gran sacrificio, siempre has sido su prioridad para darte lo mejor. Tú bien sabes la situación económica por la que están pasando, y la oportunidad se dio, para que ambos sacáramos el mejor provecho.

    – ¡Eres un idiot…! – Betsy abrió la puerta estrepitosamente con la intención de gritarme, pero su intención quedó apagada rápidamente sin yo saber el motivo. Betsy se dio la vuelta, tomó un poco de papel higiénico, lo mojó con alcohol y me lo dio

    – Toma…

    – Y esto para que me…- Yo sin saber por qué o para qué me lo había dado

    – Qué tonto eres, dámelo- Betsy me arrebató el papel para después colocarlo en la zona en la que me había marcado su mano con la bofetada. Supe de qué se trataba al sentir un ardor en mi mejilla, para después ver cómo Betsy doblaba el papel, dejando ver un pequeño rastro de sangre, creo que como un plus a su cachetada también me había rasguñado.

    – Auw… auw… arde- me quejé

    – Lo siento, no quise hacerte daño, pero en realidad te lo merecías.

    – Betsy, lo siento. – Dije eso tomando su mano con la mía y dejándola sobre mi mejilla, poniendo mi cara de arrepentimiento tipo el gato con botas.

    Betsy se me quedó mirando por una fracción de segundo, para después bajar la mirada y comenzar a balbucear.

    – No, yo… heee, es que, no… sé… lo… que… Rayos.

    – Tranquila, por qué no mejor vamos a la sala y ahí platicamos.

    Logré convencerla. Dejé que pasara ella primero así también pude aprovechar a mirarla mejor, en definitiva, era hermosa en todos los aspectos, su físico era monumental, no cabe duda de que había heredado el cuerpo de su madre.

    Betsy se sentó en un mueble mediano, mientras que yo tenía la intención de sentarme en otro frente a ella, pero decidí sentarme en el mismo lugar así podía tenerla cerca, solo sobraba un pequeño espacio en el mueble.

    Comencé a decirle a Betsy todo lo que había pasado con su mamá, lo de la computadora, ella, todo sobre cómo habíamos iniciado nuestra relación, pero Betsy parecía no escucharme, o al menos eso demostraba ya que ni siquiera me volteaba a ver, tenía su mirada fija al frente, hasta que por fin pronunció palabra.

    – Mira, todo lo que me has dicho hasta ahorita es lo mismo que ya me dijo mi mamá. Entiendo su sacrificio, sus intenciones, hasta sus necesidades por experimentar cosas que creo que con mi papá no ha podido tener. Pero no comparto que sea así y menos que me haya involucrado de tal forma.

    – Lo sé, a mí también me sorprendió el que tú intervinieras ese día de tal forma.

    – Ya ni lo menciones, que no me quiero ni acordar.

    – Pero Betsy, siendo sinceros, también lo disfrutaste, ¿o lo vas a negar?

    Mi sobrina se tomó una pausa para contestar, la verdad no sé qué estaba pensando, pero jamás pensé que fuera a estar de acuerdo conmigo.

    – Pues como dices tú, “siendo sinceros”, sí lo disfruté, no como yo quisiera ya que no podía sacar de mi cabeza la imagen de mi mamá y tú cogiendo, porque he de decirte que llegué justo en el momento en que mi mamá te cabalgaba como una posesa y pude hasta ver cómo llegaba su orgasmo.

    – ¿En serio?, wow, pues sí que sabes cómo esconderte. Y entonces, ¿queda todo bien entre nosotros dos?

    – Por el momento sí.

    Al oír eso de Betsy, me paré e hice que ella también se levantara, y le ofrecí mi mano para que la estrechara y selláramos así nuestro encuentro, ella lo aceptó y nos dimos la mano, pero sorpresivamente Betsy me dio un beso en la boca, que solo duró muy poco, se me quedó mirando fijamente para después nuevamente ofrecerme sus hermosos labios, así que ahora hice lo mío, le contesté el beso y la tomé con mis manos por su cintura, la acerqué bien a mí y nos seguimos besando, ahora mis manos ya no se quedaban quietas, recorrían sus piernas por dentro y por fuera de su camisa, tocaban su culito bien firme.

    Le quité su camisa, mientras que ella hacía lo mismo con mi pantalón, le ayudé un poco con mi playera y así nos quedamos ambos solo en ropa interior. Ella llevaba puesto un brasier rojo así como una panti rosa que se le marcaba perfecto en su culito.

    Continuamos con los besos apasionados, no teníamos prisa y yo la verdad no quería apresurar nada, recién había conciliado con la nena como para echarlo a perder, trabajo me costó, tenía que valer la pena la cachetada recibida, así que dejé que ella fuera la guía. En cierto momento Betsy comenzó a agarrarme las nalgas, las apretujaba, creo que era algo que tenía tiempo que quería hacer porque era insistente en hacerlo, yo solo me dejaba, así que también puse manos a la obra, comencé a acariciar sus nalgas, pero a diferencia de ella, introduje mis manos por dentro de su panti, así podía sentir la tersa piel de sus glúteos, estaban bien firmes, con mi dedo medio derecho pasaba por entre medio de sus nalgas, de arriba abajo, hasta lograr tocar su rajita, notaba su humedad con mi dedo, definitivamente estaba excitada así lo demostraban sus suspiros y pequeños gemidos.

    Me senté en el mueble con la intención de dar paso a la siguiente fase, pero sorpresivamente Betsy se arrodilló frente a mí, separó mis piernas, colocó sus manos en mi cintura y comenzó a bajar mi bóxer, dejando libre mi miembro para comenzar a acariciarlo, lo miraba fijamente, mordiéndose un labio, se veía extasiada con el momento. Siguió con la faena, me masturbaba de lo lindo, movía su mano derecha lentamente sobre mi miembro, hasta que comenzó a lubricarse, ahí Betsy con un dedo tomó la gota de la punta de mi pene para después esparcirla sobre mi glande, para después abrir su boca y engullirse la punta.

    Al sentir su boca sobre mi pene fue una sensación electrizante, sentir sus labios, su lengua, era todo un gusto. Primero comenzó con la punta, después metió un poco más, pero debido al tamaño y grosor no pudo pasar de la mitad, pero aun así hacía su mejor esfuerzo, y de mi parte bien que lo disfrutaba.

    – Lo haces bien, corazón, me gusta cómo me la estas mamando.

    – Mmm, ¿en serio?, me hace feliz escuchar eso.

    No la interrumpí más, dejé que siguiera mamándomela, y así lo hizo por unos minutos más hasta que se cansó de su mandíbula. Se levantó y se sentó en mis piernas para después hacerse un lado su panti, dejando libre el espacio de su vagina y así, solita, se posicionó y poco a poco fue metiendo mi verga en su panochita, era bien estrecha, sentía como me apretaba conforme se iba introduciendo, pero su lubricación ayudaba mucho, era un mar de jugos, uf, era riquísimo tenerla así.

    Se introdujo solo una parte de mi verga, no pudo con tanto, así que lentamente se movía para no lastimarse, yo la acompañaba con los movimientos, la sostenía de su cintura ayudándole con su peso para que no fuese atravesada por completo por mi verga.

    – Ufff, sí que la tienes grande, apenas puedo con la mitad, mmm, pero se siente bien rico, si, si, así..,

    Procedí a quitarle su brasiere, quería morder esos pezones duros, quería saborear sus tetas, podía ver como rebotaban con los movimientos de Betsy. La nena se inclinó hacia el frente, quedando ambos pecho a pecho, así podía ella tener mejor control de sus movimientos sin necesidad de que yo la sostuviera.

    Estando así me dediqué jugar con sus nalgas, las palmeaba, metía mis dedos en su panochita, jugaba de vez en cuando con su ano.

    – Ayy, ayy… mmm, me gustas tío, me encanta lo que me haces, haces que vea estrellitas… mmm, mmm

    Le pedí cambiar de posición, ahora la puse de espaldas a mí, abrí mis piernas y la coloqué a ella en medio, para después agarrarla de su cadera y comenzar a acomodarla en mi verga, dirigía sus movimientos arriba y abajo, podía notar que mi verga entraba más en su vagina así que fui aumentando la intensidad, la tenía ensartada más de la mitad, su panochita se había adaptado al tamaño y grosor de mi verga, así que dejé que ella sola siguiera disfrutando, mientras que yo me deleitaba con su culito, podía verlo ahí enteramente a mi disposición así que abría bien sus nalgas, jugaba con su agujerito, acariciaba sus labios vaginales, la tenía bien abierta, su vagina rebosaba de jugos que hacían que mi pene estuviera totalmente blanco.

    – Tío, tu verga… es muy grande… mmm, no puedo con toda… ayyy…

    Cambiamos nuevamente de posición, la puse de perrito arriba del mueble y de un solo movimiento le metí mi verga, Betsy solo pegó un grito y arqueó su espalda, volteando a ver cómo la tenía bien ensartada.

    – ¿Está toda adentro tío?, ¿la tengo bien metida?

    – Si mi amor, toda adentro para ti sola.

    – Ay, tío… mmm, que rico se siente, creo que me voy a desmayar de tanto placer… mmm, ah, ah, ah…

    Comencé a bombearle su panochita, podía escuchar nuestros cuerpos golpeando con cada movimiento.

    -Ay tío, hazme toda tuya… cógeme todo el tiempo que quieras… ah, ah,

    Me hipnotizaba ver cómo entraba toda mi verga en esa vagina, estaba llena de jugos. Por momentos pasaba mi pene sobre su ano, quería que Betsy lo sintiera y en una de esas ver si podíamos hacerlo por ahí.

    – Tío, ¿qué me haces?, mmm,

    – Quiero que sientas mi verga por tus tres agujeros… ya lo tuviste en tu boquita, tu puchita, solo falta tu tercer agujerito

    – No, tío, por ahí no… ah, ha, me va a doler mucho. Ay, tío, siento que me vengo… mmm.

    – Que rico corazón, te mueves bien delicioso… ¿Dónde vas a querer mi lechita?

    – La quiero en mi cuevita

    – Pero mi amor puede que…

    – No te preocupes tío, mmm, ah, hoy es un día seguro

    Decidí cambiar de posición, le dije que se recostara sobre el mueble y le levanté sus piernas, las coloqué en mis hombros y me incliné, quería que le entrara toda mi verga y así lo hice, podía sentir cómo resbala sin ningún problema, mientras que Betsy jadiaba más y más.

    – Tío hermoso, eres lo mejor que me ha pasado… mmm, que rico… AHHH

    Pude sentir su orgasmo, su vagina apretó mi verga a más no poder, pude sentir cómo el cuerpo de Betsy se tensó, pero yo seguí penetrándola, aún faltaba yo por correrme.

    -Tío, dame tu lechita, la necesito ya…

    Ahora Betsy tenía sus piernas por detrás de mi espalda, me apretaba hacia ella queriendo sentir toda mi verga, yo ya no podía aguantar más así que aceleré mis movimientos hasta que comencé a sentir cómo salía mi semen disparado para al final caer rendido sobre el pecho de Betsy.

    Tardamos unos minutos así hasta que Betsy se levantó para ir al baño, sentía escurrir el semen. Mientras yo me quedé recostado en el mueble, había invertido mucha energía en la nena así que tenía que reponerme un poco. De repente escuché que se abría la puerta de la casa, me entró un pánico en ese momento, pero así como llegó se fue, ya que se trataba de Mari, había regresado pronto.

    Mari al verme en el mueble, desnudo, rápido corrió hacia mí, se arrodilló y comenzó a lamer mi verga la cual aún tenía rastros de la recién cogida con la nena.

    – Espera Mari, acabo de hacerlo con Betsy y…

    – De eso ya me di cuenta. Veo que ya hicieron las pases.

    Mari siguió con la faena, lamía mi pene, se lo metía a la boca, estaba tratando de resucitarlo y lo consiguió, comenzó a masturbarme con sus manos, mientras que lamía mis huevos y los chupaba bien sabroso, mientras que me decía algunas cosas.

    – Veo que todo salió bien entre ustedes… tu verga sabe a jugos de la nena… me excita saber que estoy lamiendo los restos de tu semen y los juguitos de mi hija… mmm, sabroso… lléname la boca con tu lechita.

    Mari siguió en la faena, la verdad que lo hacía muy bien, sabía cómo mamarla y cómo agarrar la verga. No podría aguantar más y ella tampoco ya que con una mano se masajeaba su panochita por encima del pantalón.

    -Mari, me vengo…

    Comencé a soltar mi semen en su boca, ella logró acaparar todo sin derramar una sola gota…

    – Mmm, que rico fue eso… me encanta tu verga y tu semen. Anda, ve a darte un baño, mientras yo me pongo más cómoda.

    Me dirigí al baño, la verdad necesitaba una buena ducha, tenía que despabilarme un poco. Al salir de la regadera, tuve la necesidad de ver a Betsy, después de la llegada de su mamá no la había escuchado, quería saber cómo estaba, capaz que otra vez se había enojado.

    Llegué a su habitación, iba solo con la toalla enredada de la cintura para abajo, toqué la puerta, pero no recibí respuesta así que giré la perilla y entré, pude ver a Betsy, estaba plácidamente dormida en su cama, tenía puesta su pijama de dos piezas. Me quité la toalla y me acerqué a su cama, lentamente me fui acomodando por su espalda hasta tenerla cerca de mí, al colocarle mi mano en su cintura ella dio un pequeño salto, se había asustado.

    – Tranquila, soy yo- le dije

    – Mmm, me diste un pequeño susto…

    Comencé a besarle el cuello, olía bien rico, así seguí besándola, pero ahora en su hombro, para después bajar un tirante de su blusa.

    – Te perdí por un momento y quise saber cómo estabas, pensé que estarías enfadada.

    – No tío, no tendría por qué estarlo, al contrario, estoy contenta, feliz de haber hecho lo que hicimos.

    – Que bueno mi niña, por un momento imaginé que tendría que poner mi mejilla para otra cachetada.

    – Que tonto… ya no te golpearé, te lo prometo. Ahora solo recibirás caricias y cariño de mi parte.

    – Espero así sea corazón… Por cierto, tu mamá ya llegó.

    – Si, me di cuenta, pero la vi muy entretenida contigo así que no quise interrumpir y la verdad me desgasté mucho haciendo el amor contigo que quise descansar un poco, pero me quedé dormida.

    – ¿En serio?, si es cierto, ni cuenta me di cuando saliste del baño.

    Mientras platicábamos, mis manos recorrían todo su cuerpo, masajeaba por debajo de la blusa sus pechos, sus pezones ya estaban erectos, por lo que los apretaba conforme lo hacía con cada uno de sus senos, también comencé a sobarle su panochita por encima de su short, tenía unas ganas incesantes de volver a coger con ella así que la pegué más a mi cuerpo, le hice notar mi erección.

    – Mmm, tío, ya vienes listo, sin ropa y con tu nene preparado para la acción.

    – Así es amor, quiero hacerlo otra vez contigo.

    Decidido a ello, comencé a bajarle su short, para mi sorpresa no llevaba ropa interior, lo que facilitó más que mis dedos comenzaran a hurgar en su vagina la cual ya se estaba mojando, así que levanté un poco su pierna y acomodé mi verga en la entrada de su panochita, para después poco a poco metérsela.

    – Tío, ve despacio, aún me duele un poco de la primera vez.

    – Si corazón, lo haré con mucho cuidado.

    Mis metidas eran lentas, no pude meterle toda mi verga más que solo la mitad, así que despacio me movía mientras que Betsy se mantenía quieta. Así seguí hasta lograr introducir un poco más de mi verga, era una delicia sentir cómo la vagina de la nena apretaba a mi pene. Ahora Betsy ya seguía mis movimientos, comenzando a jadear de la excitación, mientras que yo aprovechaba a apretar sus pezones.

    – Ay tío, me gusta esta posición, me gusta sentirla desde atrás. Ya métemela toda, aunque me duela.

    Ya con el permiso de Betsy comencé a moverme más hasta ver que ya le entraba por completo mi verga.

    – Ah, ah, ah, tío… ay, ay… mmm

    Seguí dándole duro hasta que sentí el cuerpo temblar de Betsy, había tenido su orgasmo. Dejé que lo disfrutara, pero sin sacarle mi verga.

    – Uf, tío, que rico fue eso.

    -¿Te gustó?

    – Me encantó.

    – Que bueno, ¿quieres que te deje descansar o le sigo?

    – Quiero que me sigas cogiendo, pero la verdad es que ya me duele y quiero descansar. ¿no te enojas?

    – Por supuesto que no mi cielo, lo que se trata es que lo disfrutes, ya habrá otra oportunidad para terminar esto.

    Me despedí de ella dándole un beso en la boca, dejando la habitación, dirigiéndome a la sala donde no pude haber sido recibido de la mejor forma. Ahí estaba Mari, totalmente desnuda, calzada solo con unas zapatillas altas. Se veía hermosa.

    – Ven Sam, ya es turno de que me cojas- me dijo

    Me acerqué a ella y le tomé de la mano para llevarla detrás del mueble, la puse de espaldas a mí y así comencé a puntearle su vagina, hasta que de un solo movimiento se la metí toda.

    – Ayyy… cariño… que fuerte me la metiste… estas bien excitado… la nena te dejó a medias… mmm, puedes desquitarte conmigo, así, así, dame más fuerte.

    Mari se sostenía del respaldo del mueble mientras que yo se la metía desde atrás, mis manos se aferraban a su cintura, mientras que mi pelvis chocaba con sus nalgas, le cabía toda mi verga a Mari sin mayor problema.

    Ya no podía más, sentía que mi verga iba a explotar, por lo que aceleré más mis movimientos hasta que me vine en Mari.

    -Mmm, mi amor, te viniste bien rico, deja y te la limpio.

    Mari se agachó y comenzó a lamer lo poco que había dejado. Al terminar, se metió al baño para darse una ducha, mientras que yo comencé a vestirme, en eso me encontraba cuando sonó mi celular, se trataba de mi esposa.

    – Hola mi amor-

    – Hola corazón, oye me mandó mensaje mi hermana, nos invita a comer hoy en su casa y pues le dije que sí, ¿cómo ves?

    – Ok, me parece perfecto.

    – Está bien. Pasaré al súper por unas cosas para acompañar la comida y también unas cervecitas para convivir

    – Órale, entonces se va a poner buena la cosa.

    – Así es. Bueno, te dejo, voy a guardar mis cosas ya para salir. Te veo en casa de Mari

    – Si mi amor, acá te espero.

    – Veo que ya te aviso tu esposa- refirió Mari quien ya se había cambiado de ropa. Se había colocado una blusa de tirantes, que dejaba ver el nacimiento de sus tetas, y un short de tela que se le marcaba bien en su culito.

    – Sí, me dijo que nos invitabas a comer, pero creo que ya me adelanté con el aperitivo.

    – Jaja, tonto. Anda, ayúdame a colocar el asador, que hoy haremos una carnita asada…

    – Ok, a darle pues.

    Comenzamos a ordenar las cosas, de mi parte me encargué de coloca el asador y hacer que el carbón estuviera al punto, mientras que Mari se encargaba de preparar lo demás.

    Yo estaba bien concentrado en mis labores, cuando de repente sentí que alguien me abrazaba por la espalda, se trataba de la nena.

    – Hola tío, ya estoy de vuelta-

    – Hola corazón- le decía eso mientras la tenía frente a mí, se veía fresca, recién bañada, llevaba puesta una faldita negra, así como una blusa blanca con cuello en V que permitía ver la división de sus senos. Se había puesto un poco de maquillaje y un labial rojo y sus tenis negros, se veía estupenda.

    – ¿Ya mero terminas tío?

    – Ya terminé, solo estaba comprobando que estuviera en su punto el carbón. Vaya, pero qué hermosa estás…

    – Ay, ya tío… me apenas…

    – ¿Y a dónde vas así de bonita?, ¿a quién vas a ver?

    – Voy por mi prima, me dijo mi mamá que la invitara a comer

    – ¿Segura que vas por tu prima?, ¿no me estarás engañando?

    – Por supuesto que no tío, solo tengo ojos para usted.

    – ¿En serio?, no te creo, ¿podrías demostrármelo?

    – ¿Es que acaso no te bastó lo de la mañana?

    – Pues me dejaste con las ganas.

    – Mmm, ya veo. ¿Qué podré hacer para compensarte?, ya sé, ven conmigo.

    Betsy me llevó de la mano hasta el baño, estando adentro se agachó y bajó el cierre de mi pantalón para después sacar mi verga y comenzar a mamarla

    – Tío, ¿ya te dije que me encanta tu verga?, mmm, mmm,

    Betsy hacia su mejor esfuerzo para meterse mi verga lo más que pudiera, pero con lo que le cabía bastaba para ponerme al mil. La dejé saborearla el tiempo suficiente hasta que le pedí que se levantara, haciendo que se recargara sobre el lavamanos mientras que yo me colocaba por su espalda, estando así le arrollé su falda a la cintura haciendo a un lado su bóxer blanco para encaminar mi verga a la conchita de mi sobrina, pero no se la metí, recordé que había dicho que le dolía, así que solo la coloqué en medio de sus labios vaginales y comencé a moverme, sentía lo caliente de su vagina, cómo sus jugos bañaban en su extensión mi pene, mientras mis manos se encargaban de agarrar sus tetas aprisionadas por su brasier.

    -Tío, mmm, no tardes tanto. Tengo que ir por mi prima y ya estoy un poco retrasada, ah.

    – No te preocupes corazón, ya casi me vengo.

    Seguí con mis movimientos hasta que sentí que ya estaba a punto de eyacular, y así lo hice, con toda la intención me vine en el bóxer de la nena, dejé todo mi semen marcado en su ropa interior, no fue mucho tomando en cuenta que ya era la tercera vez que eyaculaba.

    – Tío, pero que hiciste, me dejaste toda tu lechita en mi bóxer

    – Quise marcar mi territorio, no vaya siendo que en el camino te topes a un tipo que quiera coquetear contigo. Así te acordarás que llevas mi lechita.

    – Qué celosito saliste tío, ya te dije que tú eres mi único hombre al que le dejo cogerme.

    – Está bien, te creo, pero aun así quiero que te vayas con mi lechita.

    – Ok, tío, todo sea para complacerte, pero antes de que me vaya, deja y me despido de tu nene.

    Betsy se agachó, tomó mi pene ya flácido y se lo metió en su boca, así lo mantuvo por unos segundos.

    – Bueno tío, ya me voy, ya es tarde y mi prima me va a querer ahorcar. Por cierto, deberías limpiar bien a tu nene, creo que yo también dejé mi marca en él.

    Betsy salió del baño y, en efecto, mi pené se había quedado con la marca de su labial así que tuve que limpiarlo bien, por si las dudas.

    Al salir del baño, me topé con Mari en la cocina, estaba preparando la salsa para las carnes.

    – Veo que se despidieron bien. No dejas pasar la oportunidad de cogerte a tu sobrina.

    – Oye, tengo que aprovechar el tiempo que estoy aquí, entre semana es un martirio el no poder visitarlas.

    – Pues será mejor que ahorres energías, tu esposa me acaba de enviar una foto con las cervezas que compró, la vi muy animada, al parecer tiene la intención de des estresarse y para completarla, mi esposo me dijo que pasaría a comprar una botella de tequila, así que nos espera una larga jornada de alcohol, a ver quién de nosotros cae primero.

    – Pues al menos yo no creo porque me toca conducir

    – Pues ojalá y los demás si caigan, porque quiero coger más contigo

    – Uff, será una gran hazaña

    – Ya lo verás

    – Oye, por cierto, quería preguntarte cómo fue que conseguiste que la nena no dijera nada de lo que pasó aquella vez

    – Pues verás, conozco a mi hija, sé muy bien cuando me dice mentiras o cuando dice la verdad, la conozco tan bien que ese día pude darme cuenta que estaba caliente, tanto como yo en ese momento, fue por eso que me atreví a tenerla como espectador mientras tú y yo cogíamos.

    – Pero si estaba igual de caliente que tú, ¿por qué no dejó que metiera mi verga en su vagina?

    – Fácil, ella me dijo que tenía toda la intención de dejar que se la metieras, pero se acordó que estaba a punto de que le bajara la regla, así que no quiso arriesgarse, fue por eso que se conformó con masturbarse con tu pene. Me dijo que, aunque no fue lo mismo pero que sí lo disfrutó bastante, pero no lo quiso admitir porque también estaba furiosa.

    – Oh, ya veo. No estaba tan equivocado entonces.

    – Por cierto, ¿qué te pasó en la mejilla, se te ve un rasguño?

    – Ah, esto. Es que tu hija se encargó de desquitar su coraje con una bofetada y creo que alcanzó a rasguñarme.

    – Pero, ¿por qué hizo eso?

    – Pues la respuesta que recibí fue: ¡Te lo merecías!

    – Hay esa nena, nada más de que tenga la oportunidad le voy a llamar la atención, no puede andarte haciendo eso.

    – No te preocupes, ella ya se encargó de disculparse.

    – También tengo algo más qué decirte sobre la nena.

    – Pues dilo

    – Esa vez que ella llegó a su orgasmo y que tú eyaculaste mientras que yo guardaba tu semen en mi boca para después darle un beso a mi hija y compartir tu lechita, no te preguntas ¿por qué aceptó el beso?

    – Pues sí me causó algo de extrañeza, aunque pensé que todo se debió al momento.

    – Pues no fue así. Mira te voy a contar algo, pero quiero que me prometas que no le comentarás nada a Betsy, ¿entendido?

    – Ok, te lo prometo.

    – Betsy tenía su novio de la universidad, ellos terminaron justo al concluir el semestre anterior. Eso para mí fue algo muy raro, yo veía contenta a mi hija con su relación por lo que no me esperaba a que ellos rompieran. Preguntándole a la nena qué había ocurrido, me platicó con cierta preocupación:

    – Mamá, te lo voy a contar, pero no quiero que te enojes, ni conmigo ni con la otra persona que voy a mencionar

    – Pues intentaré no hacerlo, aunque no te prometo nada

    – Pues Iván y yo nos llevábamos bien, todo iba de maravilla, me gustaba mucho y le iba tomando cariño, pero cierto día le presté mi celular para enseñarle unas fotos que había tomado, pero se me olvidó que había unas fotos un tanto comprometedoras.

    – Pero Betsy, ¿cómo que comprometedoras?

    – Tranquila mamá, déjame seguir.

    – Está bien

    – Justo cuando Iván estaba mirando las fotos, deslizó hacia una foto en donde estoy yo en brasier y en tanga, otra donde estoy junto a mi prima Itzel y él al preguntarme por qué tenía una foto en ropa interior y que donde era ese lugar porque no era mi habitación, lo único que se me ocurrió decirle fue que me la había tomado para enviársela a él pero que al final no lo había hecho. Él se sacó un poco de onda, pero esa ocasión no pasó a mayor, la verdad es que no le puso mucha atención a la foto con mi prima y la de buenas es que tampoco siguió mirando las demás en la galería, porque había más comprometedoras.

    – Pero Betsy, cómo se te ocurre tomarte fotos así, sabes que luego se te puede perder tu celular o te lo roban y esas fotos van a parar en internet.

    – Sí, ya sé que eso puede pasar, pero aún faltaba más.

    – ¿Entonces?

    – Pues eso quedó así ese día. Después Iván se percató que yo mensajeaba mucho con alguien, porque siempre me veía con mi celular en la mano enviando mensajes y a cada rato escuchaba el sonido de las notificaciones, hasta que se atrevió a preguntar con quién mensajeaba tanto, yo solo le dije que era Itzel, hasta le mostré parte de mis conversaciones e historial de los demás chats y por segunda vez logré que se calmara, pero en cierta ocasión tuvimos que ir a la universidad solo para entregar un último trabajo antes de que suspendieran clases por la pandemia, y estando ahí ya para pasar al salón para entregarle el archivo al profesor le dije que me guardara mi celular, ya que el profesor nos haría ciertas preguntas sobre la investigación que habíamos hecho y pues no quería distraerme. Al salir del salón Iván me dio mi celular, lo notaba molesto, pero no dijo nada y yo al revisar mi celular vi que Itzel me había escrito diciendo que me esperaba en su aula, había también asistido a la escuela para recoger unos trabajos, y mientras yo leía sus mensajes Iván solo me dijo que saliendo del salón quería hablar conmigo muy seriamente, yo ya sabía lo que me esperaba y solo le confirmé que ahí lo esperaría, pero tan solo él entró al aula rápido me dirigí a donde me esperaba Itzel.

    – Espera, me estás diciendo que tú e Itzel…

    – Déjame terminar mamá.

    – Pues apúrate porque esto no me está gustando

    – Llegué a donde estaba Itzel y pues le comenté lo que había pasado hacía unos momentos, entonces ella trató de tranquilizarme, la verdad es que yo estaba muy nerviosa y estaba comenzando a desesperarme hasta casi comenzar a llorar, pero Itzel logró hacer que me calmara y justo cuando Itzel me daba un beso en la boca llegó Iván, contempló toda la escena y me di cuenta de eso porque Itzel al mirar detrás de mí vio la figura de Iván, quien solo se quedó ahí parado, sin decir nada mientras que yo al voltear no pude más y comencé a llorar, no quería que las cosas pasaran así pero me sentía confundida con mis sentimientos, pero quien resultó más lastimado fue Iván, no estaba en el plan que se diera cuenta de esa forma, pero fui una estúpida al olvidar por un momento la situación y dejarle mi celular, Iván solo se fue de ahí mientras que yo me quedé con Itzel, llorando a más no poder hasta que me calmé y las dos nos fuimos de la escuela.

    – Pero, entonces tú, Itzel, ¿son gays?

    – No sé mamá, a mí me gustan también los hombres, pero con Itzel me siento muy bien, sabe cómo tratarme.

    – Pero ¿cómo es que llegaron a esto?

    – Es que una vez que la visité a su casa, nos metimos a su habitación, mis tíos habían salido a hacer unas compras y pues nos encerramos a ver la televisión mientras estábamos acostadas en la cama, en eso ella me dijo que me acercara, quería mostrarme un video y pues yo me acerqué y me coloqué en su pecho mientras ella pasaba su abrazo debajo de mi cuerpo para colocarlo en mi cintura, no me percaté de lo que pasaba, es más ni siquiera me pasó por la cabeza algo más, y en eso estaba yo viendo el video cuando Itzel comenzó a acariciar mi cintura, lo hacía despacio como para que no me diera cuenta pero ya me había percatado de su movimiento, después comenzó a acariciar parte de mi trasero ya que no podía hacer más por la posición en la que estábamos, siguió así por unos segundo más hasta que metió su mano debajo de mis leggins negros, para esto yo ya había notado cómo su respiración comenzaba a acelerarse, podía escuchar los latidos de su corazón ir más rápido, hasta que sentí sus dedos sobre el triángulo de mi tanga, siendo en ese preciso momento en que sentí por mi cuerpo ser recorrido por algo electrizante que hizo erizar mi piel, me estaba excitando pero yo no me movía hasta que Itzel se olvidó del celular e hizo que me girara quedando boca arriba mientras que ella se colocaba encima de mí para después plantarme un beso y después otro y otro, yo ya había perdido mis defensas, me dejaba llevar por ella, se encargó de desvestirme completita para así poder saborear a gusto mi cuerpo, me mordió mis pezones, me chupó mis tetas, me comió mi panochita hasta se encargó de jugar con mi ano, fue toda una sensación nueva para mí, y la verdad lo estaba disfrutando hasta que hizo que tuviera mi orgasmo, me sentí en la gloria, era la primera vez que me venía así de rico y nunca imaginé que sería con una mujer, con Iván nunca pasé de los clásicos toqueteos. Todo eso paso en esa ocasión, Itzel se encargó de hablar conmigo, de mis sensaciones, de todo lo que había pasado, me sentí tranquila estando con ella, se esmeró por hacer que aceptara el momento y hacerme ver que no representaba mayor problema. Ese día no pasó nada más, quise hacer lo mismo con ella, pero la verdad no me atreví a hacerlo además de que no quería que nos sorprendieran mis tíos en el acto.

    – Entonces por eso terminaste con Iván

    – Pues más bien él termino conmigo, días después de lo sucedido me pidió hablar con él en persona, yo ya sabía que ese sería el último día de nuestra relación y así lo fue. Para mi suerte Iván no reaccionó de forma alterada, hasta cierto punto se mostró sereno, solo que sí me hizo saber que hubiera preferido que yo fuera sincera con él sobre mis sentimientos pero que era mejor quedar así, de todas formas, por la pandemia no nos veríamos así que él tendría tiempo de asimilar las cosas, y pues ese día le entregué su computadora, aunque él insistió en que la ocupara, pero decidí regresársela.

    – Uff, Betsy, pero qué cosas contigo. ¿Por qué no me habías contado nada?, soy tu madre y sabes que cuentas conmigo.

    – Lo sé mamá, pero no sabía cómo decírtelo. Solo espero que no se lo comentes a papá, creo que él de plano no entendería y no quiero defraudarlo.

    – Ay mi vida, no te preocupes, no le diré nada, pero si será necesario que aclares tu orientación sexual.

    – Si mamá, trataré de hacerlo, solo no me presiones

    – No lo haré corazón, no lo haré

    – Y esa es la razón Sam por la que ese día me atreví a besar a mi hija, yo estaba súper excitada, verla ahí regocijándose con tu verga, que no lo pensé dos veces y ya viste, la nena no se negó, al contrario, saboreó tu semen a más no poder.

    – Vaya Mari, no sabía esto pero ahora lo entiendo todo.

    – Así es, ahora que ya lo sabes espero contar con tu silencio y si las cosas se dan solo disfruta del momento y no hagas preguntas.

    – Así será.

    Al buen rato llegó mi esposa, sí que se había emocionado comprando cerveza, compró más de lo que se consumiría, pero, en fin, era su dinero. Después llegó Sergio con el tequila y esto se iba a poner mejor. La única ausente era Betsy, quien no llegaba, así que tuvimos que empezar sin ella. Comenzamos a comer, mientras que los demás comenzaron a beber yo me conformaba con refresco.

    Tiempo después llegó Betsy con su prima Itzel, si bien la nena deslumbraba con su cuerpo, su prima Itzel no se quedaba atrás, ella iba vestida con una blusa blanca de manga larga con botones al frente que se marcaban bien en sus senos casi iguales al tamaño de Betsy, de los cuales los primeros dos los llevaba desabotonados dejando ver parte de su brasier blanco, mientras que en la parte baja llevaba un pantalón de mezclilla bien ceñido a su cuerpo, era delgada, alta, piel morena clara y con cabello negro ondulado, con unos zapatos de tacón, era una preciosura, no había tenido el gusto de verla así vestida.

    Saludaron de beso a los presentes, y cuando me tocó saludarme no pude evitar verla de más cerca, llevaba puesto un perfume que me hipnotizó desde el primer momento que lo olí, les invité de comer mientras que les servía a ambas un poco de tequila.

    Seguimos en la convivencia en familia, mi esposa ya mostraba los efectos del alcohol, se le había ocurrido tomar cerveza y después tequila lo cual no fue una buena combinación, así también Sergio ya comenzaba a tener dificultad para entenderle lo que decía, mientras que mi cuñada se había tomado sus previsiones y solo consumió unas dos cervezas, pero a las jovencitas parecía no repercutirles el alcohol. En cierto momento me paré para ir por unas cervezas para mi esposa, pero quise aprovechar para mirar de más cerca las tetas de Itzel que justo al pasar detrás de su silla me percaté que se le veía parte de su tanga, era de color blanco con encaje, uff, y sus tetas ni hablar, me estaba provocando una excitación, pero tuve que controlarme.

    Seguimos platicando hasta que se hizo de noche, mi esposa de plano ya no podía más, era más evidente su embriaguez así que decidí que era momento de regresar a casa, Sergio andaba en las mismas así que ayudé a Mari a llevar a su viejo a su habitación, logrando a duras penas a subirlo a la cama, Sergio ya comenzaba a decir incoherencias hasta el punto de decirle, en mi presencia, a Mari que quería coger, pero ella solo le dijo que se callara que yo estaba ahí en la habitación pero él insistía, tanto que comenzó a quitarse el pantalón, así que mejor me salí pero no así Mari, y yo al voltear vi cómo ella comenzaba a masturbarlo, hasta ver cómo lograba ponerlo erecto, pero decidí no seguir viendo, no quería amargarme el día.

    Me dirigí a donde estaba mi esposa, la cual ya estaba quedándose dormida, traté de localizar a las jovencitas pero no las ví, así que me acerqué a la habitación de Betsy y logré escuchar las risitas, por un momento quise abrir la puerta pero mejor no lo hice, capaz que interrumpía algo y no quería tampoco echarles a perder la noche.

    No cabía duda, el alcohol había logrado sus efectos en los cuerpos de Sergio, Mari y las nenas, mientras que yo tendría que lidiar con el peso muerto de mi esposa que a duras penas podía sostenerse, intenté despedirme de Mari pero tan solo escuchar los quejidos de Sergio me di cuenta que estaban teniendo sexo, así que solo me limité a irme con mi esposa.

    Ya estando en casa llevé a mi esposa a la habitación, le quité sus zapatos, le quité su blusa y su pantalón, dejándola solo en ropa interior. Si bien Mari tenía un delicioso cuerpo, mi esposa no se quedaba atrás, sinceramente superaba a su hermana mayor en todos los aspectos, así que ya estando en trapos menores hice lo propio, me dispuse a coger a mi esposa, recreando en mi memoria todo lo vivido ese día, con la nena, con Mari, uff, tenía a mi esposa abierta de piernas, cogiéndola a gusto mientras ella solo gemía cuando escuché sonar mi celular, como pude lo alcance y al ver la pantalla vi que se trataba de un mensaje de Mari, me había mandado una imagen donde al abrirla era ella, bien ensartada por la verga de Sergio, la cual no se miraba del mismo tamaño que la mía, pero al menos hacía lo propio con Mari, pero no me quise quedar atrás, en cambio yo le envié un video a mi cuñada donde le enseñaba cómo le metía la verga su hermana, así como también cómo gemía de placer. Minutos después Mari me envió un video donde me presumía cómo le mamaba la verga a Sergio hasta beberse todo su semen, mientras que yo contesté con un video donde le muestro cómo sale mi lechita de la vagina de su hermana, uff, estábamos teniendo una competencia demasiado visual.

    Ya después de varios minutos, y para llevarse el triunfo Mari, me envió un video de la habitación de Betsy, para mi sorpresa ahí estaban las dos bellas damas, Itzel se encontraba recostada en la cama mientras que Betsy estaba encima de ella, ambas plácidamente dormidas, producto del cansancio o después del buen sexo que había tenido, por último en el video me mostraba las vaginas bien depiladas de ambas, por su parte Itzel tenía bien abierta su panochita, aún se le veían sus juguitos vaginales, era una panochita bien cuidada, unos labios pequeños, mmm, como para devorarlos, ya ni se diga de la panochita de Betsy, esa la conocía muy bien.

    Mari se despidió con un: Que descanses, mi amor. Yo le contesté igual, pero me entraron las ganas de masturbarme y así lo hice mientras que reproducía el último video de las nenas, poniendo pausa varias veces en el momento justo en que me muestra la vagina de Itzel, tenía unas ganas incesantes de poder meter mi verga en ella, así que me recree la situación, hasta que eyaculé por última ese día, apagué mi celular, no quería que mi esposa se despertara y husmeara en mi teléfono, para después quedarme así dormido.

    Definitivamente, ese sería otro día que jamás olvidaría.

  • Fantasía cumplida, no lo esperaba

    Fantasía cumplida, no lo esperaba

    Hola, mi nombre es Tatiana y es la primera vez que me atrevo a escribir algo de mi vida sexual, pues soy muy reservada pero esta ocasión en especial, para mí fue bastante excitante y satisfactoria y al escribirla la recuerdo y lo disfruto nuevamente como cuando lo viví.

    Tengo 34 años, un cuerpo armonioso, piel morena, lo que más resalta de mi cuerpo es mi culo, no es grande pero es bien formado y trabajado; vivo con mi esposo hace más de 6 años en una ciudad pequeña cerca a Bogotá; la relación con mi esposo es bastante buena y en lo sexual nos entendemos muy bien, pero sobra decir que algunas veces la monotonía se vuelve algo que aunque no queremos le baja un poco a la pasión, por esto tratamos de comunicarnos mucho y buscar formas de cambiar y hacer cosas diferentes en nuestras relaciones, dentro de estas conversación mi esposo siempre me ha manifestado que le gustaría mucho verme teniendo sexo con otro hombre o hacer un trio, siempre me negaba, tal vez más por vergüenza que él nos viera y no poder disfrutarlo o por miedo a como mi esposo se sintiera el momento de hacerlo, pero no niego que la idea de estar con otro hombre y con todo el consentimiento de mi esposo me excitaba demasiado, pero el tiempo pasaba y el tema quedaba en eso, solo una conversación.

    Después del preámbulo, que espero no haberlos aburrido, aquí inicia la historia, David (mi esposo) es muy aficionado al deporte, y como todos los fines de semana sale muy temprano, ya sea a jugar futbol con sus amigos, o a trotar solo, aquel domingo no fue la excepción, él nunca me digo que su primo Camilo pasaría muy temprano a casa para ir juntos a jugar futbol, así que mientras David se alistaba en el segundo piso de la casa yo me desperté y decidí bajar a la cocina a buscar algo para tomar, yo no esperaba que Camilo estuviera sentado en la sala, así que lo saludo le ofrezco algo de tomar y converso con él un rato mientras David terminaba de alistarse; yo note algo incómodo a Camilo y adicionalmente que me miraba más de lo normal, entonces me di cuenta que la pijama con la que baje a la cocina era muy muy corta y tenía una pantaloneta muy corta que dejaba casi descubiertas la mitad de mis nalgas y que blusa sujeta por dos tirantes que cuando me inclinaba un poco dejaba a su vista mis tetas, cuando note esto ya era tarde, llevaba un buen tiempo frente a él, pero la verdad no me molesto que me mirara así, al contrario me alcanzo a excitar un poco.

    Debo confesar que no acostumbro mucho a masturbarme, pero esa mañana lo hice varias veces, sentir como me miraba camilo, con ese morbo, me tenía muy caliente, así que decidí ponerme algo muy ajustado que resaltara mi culo y un escote que mostrara un poco más mis tetas, sabiendo que Camilo tendría que regresar junto con David y me gustaría que me volviera a mirar cómo me miro en la mañana, y efectivamente funciono, ellos regresaron, les ofrecí algo de tomar y aproveche para pasar varias veces frente a Camilo que efectivamente me miraba con unos ojos de deseo que no podía disimular, yo me calentaba más con cada mirada, al punto que recordé las veces que David me decía que le gustaría verme estar con otro hombre, y me di cuenta Camilo podía ser ese hombre con el que me gustaría cumplirle la fantasía a mi David y de paso calmar mi calentura, aunque Camilo es un hombre muy normal, no tienen un cuerpazo ni nada físico que lo haga especial, pero la forma en que me miraba era más excitante que cualquier otra cosa;

    Yo no sabía cómo abordar el tema con David y decirle que quería cumplirle su fantasía con Camilo, pero el día paso y estuvimos tomándonos unas cervezas, ellos un poco más que yo hasta que llego las noche y con algunos comentarios algo subidos de tono entre los tres, insinuaciones de David acerca de sus fantasías y las miradas de Camilo, me hicieron entender que esa noche algo especial tendría que pasar, siendo alrededor de las 9 de la noche David ya estaba un poco cansado y con ganas de irse a dormir, pero antes le pidió a Camilo que se quedara ya que era mejor que no fuera a conducir ya que habían bebido bastante.

    El subió a dormir yo me quede abajo Conversando con Camilo y con ganas de seguir provocándolo, se le notaba que él tampoco tenía ganas de irse ya que no dejaba de mirarme y cada vez como más descaro, en un punto de la noche pensé en subir a ponerme una pijama, (lógicamente muy pequeña para poder seguir alimentándole el ojo a Camilo) le dije, – “voy a subir a ponerme una pijama” a lo que él me respondió, -“si es parecida a la que tenías puesta esta mañana, ve y no te demores” y sonrió; yo le pregunte –“pero que tiene de especial mi pijama”, el solamente me dijo –“póntela de nuevo y vienes y te digo que es lo que más me gusta”; así que accedí y subí a ponerme la misma pijama, en el ambiente se sentía demasiada tensión sexual, pero yo seguía pensando en que David seguía arriba y no sabía cómo lo tomaría, quería cumplir su fantasía y de paso comerme a Camilo, pero no sabía si el estaría de acuerdo, pero igual baje y le dije a –“bueno, ya me puse, ahora si dime que es lo que te gusta?” con una seña se sus manos me pidió que me girara y me pregunto –“ puedo acercar mi mano para mostrarte bien” le respondí que sí que la acercara pero sin tocar; el acerco su mano, y como se me notaba medio culo con ese short, el pasaba un dedo por el borde de la pantaloneta tocando sutilmente mis nalgas, y me dijo –“es que me encanta como el este borde resalta tu cola”, le pregunte, -“te gusta algo más? él me pidió que me pusiera frente al él y me inclinara un poco hacia el frente (yo sabía que era lo que él quería ver pero me hice la inocente), pero le obedecí y me incline un poco frente a él, a lo que el me dije –“me gustaba como la blusa dejaba un espacio debajo de tu cuello en donde se te ven las tetas, eso me gustaba mucho”; yo le respondí con una sonrisa y diciéndole que él no debía estar mirando eso, que yo era la esposa de su primo, el sonrió y dijo que mirar no era nada malo, solamente estaba “admirando mi belleza”,

    Decidimos destapar otra cerveza pero esta vez nos sentamos los dos en el mismo sofá, el me pidió que subiera pies sobre sus piernas, yo los subí quedando medio acostada sobre el sofá y el sentado en el otro extremo, me empezó a acariciar los pies y hablamos un rato más, él me decía insistentemente que le parecía muy linda, que pensaba que tenía un buen cuerpo; entonces le pregunte –“que es lo que más te gusta de mí”, él me respondió –“siempre me ha gustado mucho tu cola, pero que después de ver tus tetas por debajo de la pijama no sé qué me gusta mas, déjame ver de nuevo para poder decirte que es lo mejor que tienes”; yo me moría de ganas de hacerlo, de desnudarme frente al él, que me tocara, me acariciara y me cogiera ya mismo, pero no podía ser tan evidente, no me salía de la cabeza que David seguía arriba durmiendo y que podía despertar en cualquier momento; así que le dije que no en varias ocasiones a su petición pero sin negarme del todo, así que después de un rato, de tanta insistencia y de las caricias que me daba en los pies, que aumentaban mi excitación, decidí decirle –“listo te voy a mostrar con la condición que después de eso cada uno se va a dormir y a nadie le vas a contar”, él me dijo –“listo, si me muestras me voy a dormir feliz y no te molesto mas”, entonces me levante del sofá me pare frente a él y me quite la blusa, tenía los pezones súper parados estaba muy excitada, el abrió sus ojos y me miro con demasiada lujuria, entonces baje mi pantaloneta quedando en una tanga, era negra con encajes al frente y me gire para que me viera el culo, estuve así unos segundo y volvía a subir mi pantaloneta y a ponerme la blusa; el me pidió que me quedara así en tanga un rato pero no accedí, preferí vestirme y le pregunte –“ahora si dime, que te gusto más”, él me dijo –“todo lo que vi me dejo muy feliz, pero ahora estoy más confundido, todo lo tienes buenísimo”, entonces le dije, -“es entonces tu turno, muéstrame que tan feliz estas para creerte”, el sin pensarlo mucho se puso de pie y bajo su pantalón y sus bóxer de un solo golpe, quedando frente a mi esa erección tan definida, estaba depilado, era grande venoso, muy húmedo en la punta, no sé si era mi excitación del momento, pero me encanto, sentí ganas de mandarme sobre él y cogerlo, metérmelo en la boca y mamárselo, quería sentirlo en mi boca, pero me calme y trate de seguir con la conversación –“ definitivamente se te nota que si te gusto lo que viste”, me pidió que me dejara tocar, que simplemente me acariciaría un poco y que solo llegaría hasta donde yo lo dejara, no le dije nada, solamente me pare frente a él y le dije, -“dale pero no te pases” el metió su mano pode bajo de la blusa y apretó mis tetas, el seguía sentado frente a mí y yo de pie, quito sus manos de mis tetas para poner la boca y lamerlas, chuparlas y darles pequeños mordiscos, mientras con sus manos se apodero de mi culo, me acariciaba y apretaba las nalgas, metía las manos pode debajo de la tanga, tratando de meter sus dedos por entre mis nalgas, acercándose a tratar de meterme un dedo en el culo, a lo que yo me negaba y me alejaba un poco, estando así me decidí y mande mi mano y meterla bajo su pantalón para sentir su verga, él se bajó un poco el pantalón para que me fuera más fácil masturbarlo, estando así él me dice –“siéntate en mis piernas, es que tengo muchas ganas de sentir tu culo contra mi verga”, y la verdad, yo también quería sentir su verga, entonces le dije –“esta bien, pero no me vas a quitar ni a correr la tanga, no me lo vas a meter” y me senté en sus piernas y le puse su dura verga entre mis nalgas y me comencé a mover, mientras tanto el me abrazo fuerte y mando sus manos para apretarme las tetas, nos estábamos moviendo delicioso y yo le tome una de sus manos y la baje hasta meterla debajo de mi tanga para que sintiera lo muy mojada que me tenía y metiera sus dedos, estuvimos así por unos minutos, fue delicioso, yo quería que me lo metiera, quería sentir ese pedazo de carne en mi cuerpo, quería tenerlo dentro que me hiciera suya e hizo varios intentos, pero yo no podía evitar pensar que no podía hacerlo, ya que David estaría arriba, y algo en mi me hizo detenerme y pedirle parara, me levante y le pedí que se fuera a acostar, el me pidió que por favor lo dejara terminar, pero le dije que no que ya estaba bien así y que David podía despertar, entonces él me dice –“déjame tu tanga para el terminar pensando mucho en ti”; yo me la quite y se la entregó mientras le tocaba y verga y le dije –“disfrútala mucho y piensa que me estas comiendo”

    Camilo ya sabía dónde era el cuarto de vistas, entonces sabia a donde debía ir a dormir, entonces yo subí a mi cuarto y me lleve una gran sorpresa al ver a David totalmente despierto y esperándome, me puse demasiado nerviosa, no sabía que decir ni que hacer, no sabía si él se había dado cuenta de todo lo que estaba pasando a unos pocos metros, pero afortunadamente él fue el primero en hablar y con una sonrisa me dijo -“ese show de allá abajo me tenía feliz”, yo no sabía cómo sentirme, pero él me insistió y me dijo que le excitaba mucho ver como provocaba a Camilo, sin decir más me giro, me puso sobre la cama, se puso detrás mío y yo como la perra que me sentía en ese momento levante mi culo quedando en cuatro a su disposición, necesitaba ser penetrada y sentir una verga adentro ya mismo, me sentía una puta pero era delicioso, para el fue fácil bajar mi pantaloneta ya que no tenía tanga puesta entonces quede a su disposición, en cuatro como una perra lista para que el terminara el trabajo que su primo había empezado y sin dejar que yo dijera nada me clavo lo sentí tan forma tan delicioso, ya hace rato quería tener una verga adentro, aprovecho que yo ya estaba muy mojada y me dio muy delicioso, no paso mucho tiempo y el paro se puso frente a mí y me dijo –“te ganaste tu premio, ve y lo reclamas, comete a Camilo”, yo lo mire sorprendida, pero parecía que me leía la mente, yo tenía muchas ganas de sentir esa verga adentro, y me dijo –“ve, pero que no se dé cuenta que yo sé, dile que te pelaste conmigo y que no quieres dormir aquí, y demás te tengo un condición”

    Me levante y fui hacia el cuarto donde se encontraba Camilo, abrí muy suave y lo vi cómo se masturbaba y olía la tanga que le había entre hago hace unos minutos, él se sorprendía, se asustó y se cubrió en un solo movimiento, tal como habíamos acordado con David le dije que –“David está muy borracho y se pone cansón, puedo dormir aquí contigo”, entonces me metí en la cama y me acosté dándole la espalda y no tardó mucho en acercarse y abrazarme, yo ya estaba sintiendo su verga contra mis nalgas, el cómo pudo con una mano bajo mi pantaloneta y me empezó a meter un dedo, la excitación ya estaba toda, estábamos muy calientes, fueron una par de roses más, gire mi cabeza y que él se acercara y nos diéramos un beso, fue delicioso y le pedí que me lo metiera, empuje mi culo un poco más hacia el para hacerle más fácil la penetración, él se bajó por competo su pantalón, se acomodó de medio lado detrás de mí, en cucharita, tome su verga con mi mano, la puse en la entrada de mí ya muy mojada vagina y solo falto un pequeño empujón para que entrara, comenzó a bombearme duro sentía como su cuerpo se estrellaba contra mi espalda mientras su verga entraba y salía de mí, el apretaba mis tetas y con la otra mano me apretaba contra él, pera metérmelo más profundo, yo mandaba mis manos hacia atrás para sentirlo y sentir su cuerpo, como podíamos nos besábamos, el pasaba su lengua por mi cuerpo y seguía gimiendo y disfrutando, pero recordé que David me había puesto una condición para poder estar disfrutando en ese momento, entonces me aleje un poco de Camilo y le dije –“Cami, coge mi teléfono y graba un video mientras me lo metes”, él se sorprendió y me pregunto si estaba segura, yo le dije que sí, pues era la condición que me había puesto David, ver un video, y le cumplí, no solo fue uno fueron varios, el me dejo de medio lado se arrodillo detrás mío y de nuevo me penetro fue delicioso, tuvimos sexo durante unos 20 minutos más, muchas poses, me senté sobre él, él se acostó encima mío, estuvimos en cuatro, (mi pose favorita), hasta que sentí como su leche estaba dentro mío, se había venido adentro y sentí como salía su leche y bajaba por mis piernas, se vino a chorros, para después dormir un rato desnudos y abrazados, al llegar la madrugada pase nuevamente a mi cama a dormir con mi amado esposo después de cumplir una fantasía el día menos esperado.

    Aunque hicimos varios videos y no estoy muy acostumbrada a esto aún conservo uno para recordar ese día.

  • Primer trío hmh

    Primer trío hmh

    Hola somos pareja 10 años de casados, como sabemos en tanto tiempo es bueno comenzar a experimentar nuevas cosas para reactivar la parte sexual y sensual. 

    Nuestra historia comienza luego de un día de trabajo que llegamos a casa y luego de que bibí me enviara fotos por mensajes a lo cual ya lo hacíamos hace algunos días estuvimos juntos haciendo el amor con tanta lujuria que al momento comenzamos hablar que si nos gustaría esas fotos que las vieran otras personas para saber que decían de ella les cuento, bibí es una joven delgada senos medianos una cola hermosa paradita y redonda, cintura pequeña y unas piernas gruesas, le encanta que la vean con lujuria y por eso le gusta que le tome fotos en ropa interior y desnuda, bueno ella en su momento de lujuria dijo que le gustaría que otros hombres la vieran desnuda y que le comentaran cosas que le querían hacer,

    Así fue que iniciamos en el mundo sw, creamos un perfil en twitter y empezamos a subir fotos desnuda, teniendo sexo ambos, en ropa interior y tuvo una muy buena acogida en nuestro perfil colocamos que nos gustaría conocer parejas y tríos hmh en pocos días teníamos muchos seguidores y la comunicación por dm era muy constante pidiendo que nos acompañaban y lo que querían hacerle, bibí leyendo esos comentarios se mojaba y cogíamos como locos pensando en lo que otros hombres le hacían nos gustaba la idea fue cuando le dije que mirara un chico que le gustara que lo invitáramos a nuestro apartamento y luego de unas copas mirábamos que pasaba, vimos varios chicos que a ella le agradaban pero había uno en especial, Andres hablaban mucho por dm y ella empezó a enviarle fotos recientes de lo que tenía puesto cada día y lo que quería hacerle chuparle su pene subirse en él y cabalgar como loca hasta acabar, eran conversaciones muy calientes bueno hasta que un viernes ella me dice que tiene todo organizado para que llegara en la noche Andres y pasemos un noche de lujuria que solo era comprar licor y preservativos que ella quería ser una buena putita con nosotros dos esa noche,

    Se colocó una falda corta sin nada debajo una blusa pegada al cuerpo y sin brasier salimos al supermercado a comprar lo para tal noche tan ansiada no sabemos si eran las ganas de verla pero ella se sentía observada por todos y que la deseaban compramos lo necesario y en ese momento le entra la llamada de Andres diciéndole que estaba llegando que si llevaba algo para tomar a lo cual ella muy amable le dice que solo quería que estuviese bien llenito para dejarle todo a ella en su cuerpo eso nos incendió más de lo esperado, al llegar a la puerta del conjunto ya estaba esperándonos, bibí muy amable lo recibe con un beso casi en la boca para ir preparando el terreno a lo cual a nosotros nos gustó ver lo cachonda que estaba nos dirigimos a nuestro apartamento ella al subir las escaleras tomo la delantera y subiendo empinando sus nalgas subió poco a poco dejando ver que no traía nada, o que rico ver ese panorama y gracias que eran 4 pisos poder ver tan buen trasero y nosotros deleitarnos me dije que rica esta mi esposa y lo bueno que la vamos a pasar, llegamos a la sala destapamos unas cervezas para iniciar y dejar enfriando el ron que le gusta a ella para calentarse mejor, nos sentamos bibí y yo juntos y Andres al frente para irnos conociendo mejor pero me tenía loco ella con su cambiadera de pierna que viera lo que se podía comer pronto, bueno luego de un par de cervezas destapamos el resto del trago ella muy amable siempre serbia y dejaba ver todo su ser en medio y sus senos para deleite de todos pasada media botella quería bailar yo le dije que lo hiciera con nuestro invitado que para eso estaba en ese momento lo tomo abiertamente bailando varias piezas muy pegados ella cada vez que se sentaba me decía que sentía su paquete que lo tenía grande en medio del baile se volteaba para que el sintiera sus nalgas,

    uffff que sensación tan deliciosa luego un reggeton que bailáramos los tres ella se sentía en las nubes ya con dos hombres para ella sola me besaba y arrimaba todas sus nalgas para que Andres las tocara comenzó a meter su mano debajo de la falta mientras yo le tocaba sus pezones ya muy parados por la emoción así estuvimos varios minutos hasta que ella me dice al oído que quería sentirlo ya adentro de ella le toque su vagina la cual ya la tenía muy mojada pedía sexo a gritos me dijo que nos sentáramos que quería ver ya la verga de Andres, nos sentamos y se colocó de rodillas para bajar el cierra del pantalón, el con gran asombro ve como bibí metió su mano y lo saco a lo cual cuando lo vio en su mano me miro pidiendo permiso para metérselo a la boca a lo cual le dije es tuyo deléitate con él, comenzó una mamada de las que sabe hacer son deliciosas con gusto sin asco lo hizo crecer cada rato más y lo disfrutaba en ese momento supe que tenía la esposa más puta de todas no les miento me gusto verla así de poseída, Andres comenzó a meterle la mano a sus senos y se veía que le gustaba lo que le hacía, yo tenía mi verga a punto de explotar a lo cual con delicadeza me acerque y le baje la falda para dejarla semidesnuda y empecé a lamerle la vagina para lubricarla a lo cual no necesitaba ya que estaba muy mojada le dije viejo te la voy a preparar para que la penetres y tú te vas a sentar y cabalgar como loca sin reproche, nos dice soy de ustedes dos hagan conmigo lo que quieran nos miramos y sabíamos que le pasaría.

    Luego de unos buenos lengüetazos se subió y la dejo entrar poco a poco la quería disfrutar yo sacando mi verga la coloque a que me lo chupara ella estaba extasiada con dos vergas para ella subía y bajaba mientras me lo chupaba que delicia verla penetrada por otro hombre luego de un buen rato se volteo hacia Andres y dejo ver sus nalgas abiertas para mí ya sabía lo que quería sin dudarlo la lubrique un poco con mi semen y se la deje entrar poco a poco ella daba unos gemidos de placer me miraba decía que le dolía pero que le diéramos quería sentir sus dos huecos llenos se la enterramos toda y empezó con un movimiento infernal disfrutábamos todos mucho, pero él quería probar su cola también a lo cual bibí le dice déjame que para el segundo lo vas a tener quiero varios huevos de los dos pero en el segundo solo me vas a disfrutar tu por todos lados, no les miento me aterre le dije que quieres que yo haga, me dice me vas a tomar muchas fotos y videos que quiero verlos luego los dos para subirlos a twitter y ver qué más podemos conseguir, bueno seguimos por un buen rato luego se baja se coloca en su posición favorita en cuatro para que la penetraran duro mientras me lo chupas la cogía con fuerza de su pequeña cintura y la empujaba dura hacia él a lo cual le encantaba Andres le metió un dedo en su cola y vi como tuvo su primer orgasmo dejo mojado el piso a lo cual le encanto y siguió cuando ya se disponía a terminar le dijo que se lo echara en sus senos quería sentir la leche caliente cayendo sobre ella y muy juicioso lo hizo que rico ver cómo le caía todo el semen en su cuerpo.

    Me dice quieres penetrar mi vagina que está abierta dale métemela yo accedí a tal propósito y sentía lo caliente que la tenía pero ella quería que se la echara dentro, al terminar la primera faena ella dice que va para el baño a secarse a lo cual Andres y yo le ordenamos que se quedara como estaba con todo encima y dentro seguiríamos tomándonos otros tragos mientras cargábamos para volver a empezar ella en su asombro nos dice ok así se quedara la putita que tienen pero ya sabes el próximo solo será Andres dándome por todos lados y tú solo veras como se cogen a tu esposa.

    Esperamos comentarios para saber si les gusto y escribir la segunda parte.

  • Castigo corporal para una empleada

    Castigo corporal para una empleada

    Sonia se acostó y apagó la luz de la habitación. Estaba nerviosa y la posibilidad de conciliar el sueño parecía una quimera. Mañana era el día del castigo corporal. Estaba citada a las diez en el despacho de sus superiores para ser juzgada. Absentismo laboral sin justificar, mentiras e intento de robo. La lista de cargos hablaba por si sola y el veredicto de culpabilidad parecía ser la única opción.

    Sonia se puso de lado, luego boca abajo y a los dos minutos volvió a tumbarse boca arriba. Todas las posiciones eran incómodas y su cerebro no paraba de trabajar buscando una salida imposible, enredándose en un bucle infinito.

    Tenía la opción de optar por el despido. Sería fácil, se ahorraría la humillación y el mal rato. Pero… ¿después qué? el futuro no pintaba muy bien ahí fuera con la crisis y todo eso. No, no había salida. Ahora lo importante era dormir, llegar con la mente despejada y quizás, solo quizás, aprovechar algún resquicio legal, dar buena imagen y hacer que se apiadaran de ella.

    «El sexo relaja» pensó. En su imaginación dibujo la situación poniendo a otro en su lugar. Desde ahí arriba, como espectador, los golpes podían ser hasta algo erótico. Se dejó llevar. Deslizó la mano bajo las bragas y comenzó a frotar sus partes íntimas. Antes de lo esperado su esfínter se contrajo involuntariamente mientras una corriente de placer recorría su cuerpo. Luego se tapó con la sábana, cerró los ojos y de un tirón durmió hasta las seis y media de la mañana.

    Se despertó con ganas de orinar, si había soñado no recordaba nada. Miró el reloj y aguantó en la cama. Aguantar el pis era un poco molesto pero de alguna manera la relajaba. A las siete decidió dejar de jugar a torturarse con su vejiga, se levantó y camino al baño dejó escapar dos pedetes. Luego, ya en la taza, mientras el pis salía con fuerza, se tiró alguno más.

    Se duchó, desayunó poco y se vistió con ropa interior nueva, pantalón de vestir oscuro y camisa blanca. Se puso los zapatos de tacón, cogió el maletín de cuero y salió hacia el trabajo. El sol brillaba en un cielo libre de nubes y la brisa acariciaba el rostro.

    A las diez en punto Sonia llamó a la puerta del despacho y entró. Tras una mesa negra se sentaba la secretaria, su superior inmediato y el director. Todos tenían enfrente un dossier con el historial de la empleada, historial que habían estado repasando durante unos veinte minutos.

    Sonia los miró y luego su mirada se dirigió a otra pieza de mobiliario. Un banco de madera ancho del que salían tiras de cuero acabadas en una especie de hebilla. Sobre el banco descansaba un cojín y una larga vara.

    La empleada tragó saliva y palideció. Luego, sacando fuerzas de algún sitio, centró su atención en las personas que aguardaban.

    – Sonia, hemos estado analizando su caso. La verdad es que está todo bastante claro.

    La mujer, que no sabía dónde poner las manos, trató de estirarse y apoyó el peso en la pierna derecha. Tosió discretamente y comenzó a hablar agradeciendo a los presentes el tiempo dedicado, reconociendo entre líneas su culpa y solicitando un trato justo.

    – Dígame. ¿Opta entonces por el castigo?

    Sonia titubeó un instante, pero respondió con firmeza.

    – Sí, elijo el castigo.

    Dicen que mostrar valentía y determinación es útil.

    – Está bien. Recibirá cuarenta azotes en el trasero. Por favor, bájese los pantalones y túmbese boca abajo sobre el banco.

    Sonia notó un nudo en la boca del estómago. De repente la costaba moverse. No obstante, con lentitud y algo de torpeza, se las arregló para quedarse en bragas. Los dos varones y la secretaria aguardaban con paciencia.

    La empleada se subió ayudándose de manos y rodillas al banco y se tumbó boca abajo con el vientre descansando sobre el cojín. Inmediatamente, su superior se encargó de atarla con las correas de cuero. Por último, la secretaria deslizó los dedos bajó las bragas de Sonia y de un tirón desnudó el culete.

    El director tomó la vara, la agitó en el aire un par de veces y anunció el comienzo del castigo.

    – Empezamos. Por favor Marta, cuente en voz alta los azotes.

    La secretaria asintió y la vara, manejada por el director, cayó sobre las nalgas de Sonia.

    La empleada esperaba que aquello escociese, pero no tanto. Pensar que aquello no había hecho más que empezar la angustió.

    – ¡Uno!

    El siguiente latigazo no se hizo esperar.

    – ¡Dos!

    Sonia intentó coger aire, relajarse. Pero en cuanto oyó el silbido, contrajo los glúteos con fuerza intentando crear un escudo que resultó ser poco efectivo.

    Los siguientes cinco golpes le dolieron y hasta el número veinte, logró, poco a poco, acostumbrarse, sabía lo que venía, escocía, pero ya lo conocía.

    Luego vino una pausa en la que la secretaria palpó sus rojas nalgas y aplicó sobre ellas un poco de crema.

    El momento de relax terminó demasiado pronto y los diez varazos que siguieron fueron acompañados de quejas por parte de la empleada. Luego llegaron el 31, 32, 33… y a partir de ahí, Sonia perdió la compostura. Gracias a los cinturones el cuerpo seguía en posición a pesar de los inútiles intentos de evadir la recepción de la vara. El director, en ese momento, como si quisiese experimentar algo nuevo, dejó caer los cuatro siguientes con rapidez. Sonia gritó con cada golpe y comenzó a sollozar.

    – Por favor… escuece mucho. Por favor.

    Sus ruegos no fueron tenidos en cuenta y la vara mordió las maltratadas nalgas una vez más.

    – ¡Treinta y ocho!

    Sonia, con la cara llena de lágrimas, aguardó su destino, incapaz de apretar el culo.

    – ¡Treinta y nueve!

    – El último. – susurró su superior al oído.

    Sonia notó con borrosidad entre las lágrimas que el pene de aquel hombre empujaba con fuerza detrás de los pantalones.

    La vara cayó por última vez con fuerza y el dolor se extendió por su cuerpo. Dolor, calor y, quien sabe si fruto de la frugal visión de la erección, excitación.

    Sonia notó que había mojado las bragas, se le había escapado pis y quizás otros líquidos.

    La secretaria la desató.

    – ¿Te echo un poco de cremita?

    – Vale. – respondió Sonia mientras se secaba las lágrimas.

    Durante un instante se concentró en disfrutar las caricias. No le importaba el haberse orinado y hacía tiempo que se le había pasado la vergüenza de estar allí con el trasero al aire. Escocía mucho. Seguro que esa noche dormiría boca abajo, con el culo expuesto a las caricias del aire. Imaginó que un pintor encontraba esa pose interesante y la plasmaba en un cuadro… por qué no. Si la Venus del espejo siglos después continuaba haciendo que nos fijásemos en su trasero, por qué no iba ella a mostrar a futuras generaciones un culo colorado, un cuerpo desnudo, una mano juguetona perdida ahí abajo y un rostro ruborizado representando el placer que nace del escozor de unos buenos azotes.

  • Mi esposa y el moreno

    Mi esposa y el moreno

    Mi esposa es una mujer con deseos sexuales reprimidos, no lo confiesa, pero es así, que se esconde detrás de fantasías, cuando en realidad lo que quiere es coger con un moreno, alto, fibroso y de pija grande, entiéndase gruesa y de cabeza gorda.

    Es así como en varias ocasiones me lo manifestó.

    Normalmente lee novelas online y en muchas ocasiones terminó calentándose y hasta masturbándose.

    Fue en ese momento que se me ocurrió buscar relatos eróticos y porno, muy especialmente los relacionados con infidelidades. La razón, un deseo tremendo que mi esposa coja con otro. Pero esa es otra historia, para un próximo relato.

    Fue así que comencé a enviarle relatos que la ponían como loca, se mojaba y se masturbaba.

    Con el tiempo me empezó a decir más de sus fantasías, dejando totalmente claro que tiene deseos con otros hombres, aún no se anima, pero es cuestión de tiempo.

    Me puse a pensar y me propuse crear relatos de acuerdo a los datos que ella directa o indirectamente me iba dando.

    Fue así que nació este relato, al que yo llamé:

    «La putita y el moreno»

    Mi amor, anoche no pude dormir, y me vino a la cabeza una fantasía.

    Si? Cuál? Cómo es? Ya totalmente enganchada ella comencé a contársela:

    Anoche me imaginé a un tipo moreno de buen físico y pija grande acariciándote las nalgas, luego besándolas, te pasa la legua por el ano y con los dedos toca tu concha súper mojada y chorreando, te lubrica el culo, te mete los dedos: en la concha y el culo a la vez. Después saca su pija grande cabezona y gruesa y te acaricia el culo y la concha subiéndola y bajándola. Después la pone en los labios de tu concha y va empujando suave, la cabeza te va entrando y de repente empuja con fuerza para que vos gimas, te bombea con más fuerza y vos te retorcés de placer, miras a un costado y me ves haciéndome la paja desesperadamente, eso te gusta, me sonreís y me guiñás el ojo, eso me calentó más todavía. El tipo te sigue sacudiendo con fuerza hasta el fondo. Después la saca y apunta a tu hermoso culo, la apoya y va empujando,

    Vos le decís: «despacito papito, despacito». El tipo te hace caso y te dice que relajes el culo. Y sigue empujando, tu culo se va agrandando hasta que entra relativamente fácil, apretadito pero fácil. Comienza a bombear más rápido y con más fuerza, vos ya estás en otro planeta y ya nada te importa, solo deseas que te rompa todo, y se lo pedís «más, más por favor, rompeme toda». «Si putita» te dice » te voy a destrozar» y así lo hace. A partir de ahí comienza el sexo salvaje, te golpea las nalgas, te estira el pelo y te da embestidas violentas en el culo y la concha alternando. Vos gritas de felicidad y placer, estás hecha toda una puta en ese momento,. Me miras y yo ya no doy más, tengo ganas de largar toda mi leche, pero sigo pajeandome.

    El tipo también está fuera de control. Te agarra los pelos y te hace chuparle la pija, te la mete hasta la garganta, vos tiras saliva por toda la boca, para ese momento estás bien jugada y loca. Se la chupas de arriba abajo, después metes sus huevos en tu boca y estiras con fuerza, bruta como él, te refregás toda la pija y los huevos en la cara. El tipo te tira boca arriba y te coge por la concha, siempre con violencia, después baja y te comienza a chupar la concha, chupa y traga todos tus fluidos, te chupa el clítoris, los labios, todo. Vos le decís «si hijo de puta, chupame toda, soy tu puta». Vuelve a subir y te ensarta su enorme pija en la concha. Vos gritas de placer «siii cogeme hijo de mil puta, romperme la concha con esa pija enorme», cuando él ya no da más saca su enorme pija y saltan chorros de leche, te chorrea en la concha, el vientre, te hace sentar y te tira en la cara también, vos abrís la boca y tragas lo que podés, le limpias toda la pija y los huevos, te das vuelta y le decís «metemela otra vez en el culo, la quiero adentro, quiero leche ahí». El tipo se excita y se le pone dura otra vez. Comienza a bombear con mucha euforia y le sale otra descarga de leche que te llena el culo, pega un grito y se tira a un costado. Yo ahí ya no doy más y me levanto, te agarro por detrás y te la meto también en el culo lleno de leche ajena, jamás importó!!

    Sigo cogiéndote con mucha fuerza y desesperación, jamás me había excitado tanto. Cuando no puedo más te largo toda mi leche en el culo, casi me desmayo de placer. Te das la vuelta y me chupas hasta limpiarme toda la pija.

    Me miras a los ojos y me decís «gracias papi, jamás disfruté tanto como está noche, te amo» te recostaste y te quedaste profundamente dormida, toda llena de leche, con una gran sonrisa de puta satisfecha en la cara

    El moreno se viste y se va, antes le hago un gesto de «esto sigue», y el me da un Ok!!

    Después de leerlo se quedó maravillada, me dijo:

    «Ya me calenté toda!

    Me encantó papi!!!

    Fin.