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  • El cáncer de mama no me venció, sigo siendo mujer

    El cáncer de mama no me venció, sigo siendo mujer

    Con Alejandro fuimos novios durante 4 años. Terminamos por mis celos a los 30. Él siempre fue hermoso, un 1.80 m de estura, físico súper cuidado en el gimnasio, siempre ropa de primera calidad, y espectacular. Y cogía como los dioses a pesar de no tener “la pija”. Yo, de su misma edad, de buen físico pero nada despampanante. Muy buenas tetas y un culo aceptable. Desde que nos distanciamos, por mis celos, hace cinco años no lo había vuelto a ver. Ahora caminaba de frente a mí con una morocha impactante, y la reconocí como una modelo que aparece seguido en las revistas. Lo que me faltaba para hundirme más en mi depresión.

    -Hola preciosa, que bueno verte. Me dijo con una sonrisa increíble, soltando a su acompañante para darme un beso.

    -Hola Ale, ¿Cómo estás? Pregunte.

    -Bien. Te presento a Tatiana, una amiga. Tati, ella es Guillermina, Guille, una hermosa mujer de la que tuve el placer de ser novio.

    -Hola, un place conocerte. Me dijo ella escaneándome con la mirada.

    -Hola, un gusto. Dije secamente.

    -Seguís siendo una hermosa mujer Guille. ¿Paseando con tu pareja? Me pregunto.

    -No Ale, estoy sola, sin pareja.

    -Ah, perdón. ¿Estás bien? Te noto rara.

    -Problemas, como todo el mundo. Saliendo.

    -Tati, escuchame, si queres anda vos a ver lo que querías. Yo después te llamo. Voy a tomar un café con mi amiga.

    -Pero Alejandro, dijiste que me ibas a acompañar mi amor. Dijo ella enojada.

    -Si, lo dije. Pero Guille me necesita más que vos para comprarte un vestido.

    -No, Alejandro, no te preocupes. Anda con tu novia. Dije.

    -Vamos a tomar un café. Te llamo después Tati.

    Me tomó del brazo y fuimos a un bar.

    -Ale, estás loco, te armaste un problema por mí.

    -Guille, contame, ¿Qué pasa?

    -Me incomoda hablar esto con un hombre, y mucho más con vos. Mejor contame de tu vida.

    -Mi vida bien. ¿Qué te pasa?

    -Sos tremendo. Hace dos años me encontraron un tumor. Me operaron, quimio, y rayos. Ya terminó, dicen.

    -¿Y por qué no me llamaste?

    -Porque ya no éramos pareja, ni siquiera amigos. Por mi culpa. Mis benditos celos.

    -Sos una boluda. ¿Ovarios?

    -No… Mamas, en la teta izquierda.

    -Quedaste igual, no se nota nada.

    -Ale, tengo un corpiño con relleno. Me sacaron el pecho completo.

    -Pero te queda el otro, que es casi el doble de las dos tetas de muchas mujeres. Dijo con una sonrisa.

    -No me cargues. No es broma. Dije muy seria.

    -Lo sé, perdoname, fue para relajar un poco la cosa. Bien, te quedó un pecho solo. Igual podes ser madre, amamantar. Entiendo que la parte estética juega mucho, pero… No es todo.

    -Alejandro, es horrible. Hasta yo me impresiono cuando me miro al espejo. Olvidate que me acueste con un tipo, ya está, fue.

    -De que hablas, boluda, dejate de joder. Tenes que sacarte eso de la cabeza, seguís siendo hermosa, y una gran mina. En serio Guille, sabes que me caracterizo por decir las cosas como son. No te voy a mentir justo a vos.

    -Ale, no entendes.

    -Vamos. Dijo poniéndose de pie.

    -¿A dónde? Pregunte.

    -Ya vas a ver.

    Fuimos a buscar su auto, y partimos. A las diez cuadras entramos a un motel por horas.

    -¿Qué estás haciendo, estás loco?

    -Silencio.

    -Alejandro, ni se te ocurra que voy a bajar, estás muy equivocado. Tu novia…

    -Mi novia está feliz comprándose un vestido, no la metas. Bajá.

    -Ni pienso bajar.

    -Que sea en el auto entonces. Dijo y giró el cuerpo para besarme.

    -Basta Alejandro, esto es una locura. Vamos o empiezo a gritar.

    Bajó del auto, dio la vuelta y abrió mi puerta.

    -Grita ahora, que está la puerta abierta.

    -Sos un maldito degenerado. Por favor te pido, vámonos.

    -Grita o baja.

    Baje del auto y entramos a la habitación.

    -¿Por qué me haces esto Alejandro?

    -Porque soy un morboso de mierda, que quiere conocer a la mujer de una sola teta.

    -Ale, por favor. Dije y me abrazo.

    -Gille, porque te deseo.

    -Pero vos tenes una…

    Me partió la boca de un beso. Quise alejarlo pero no pude. Primero porque me tenía abrazada con fuerza y segundo porque no hice mucho por lograrlo. Besaba tan bien como cuando éramos pareja hace cinco años. Nos seguimos besando y él fue quitándome la ropa, hasta dejarme solo con el brazier y mi tanga. Luego se quitó toda la ropa él.

    Trate de tapar mis pechos, que no me vea. Y empecé a llorar. Me tomo de la mano y nos acostamos. Él me abrazo y me hizo poner la cabeza sobre su pecho. Acariciaba mi espalda y de pronto sentí que liberaba mi brazier. Hizo que me lo termine de sacar y siguió abrazándome.

    Me hizo poner boca abajo y me quito la tanga. Me beso la espalda por completo y luego separo mis piernas.

    -Por suerte no fue cáncer de cachete, porque siempre ame este culo. Dijo riendo.

    -Sos un cerdo.

    Su lengua empezó a jugar con mi orto, lo odie en ese momento. Me hizo mojar de inmediato. Amaba esa lengua cuando éramos pareja. El placer que me daba era infinito. Y ahora volvía a hacerlo con mi culo. Su lengua fue abriéndomelo poco a poco, hasta que sentí que me penetraba con un dedo. Me estaba poniendo muy caliente. Sin sacarme el dedo del culo, ni dejar de moverlo, me hizo poner boca arriba y su lengua fue directo a mi clítoris.

    Lo sentí chupar y jugar y tuve un orgasmo hermoso. Sus dedos empezaron a jugar con mi concha sin dejar mi culo, me estaba volviendo loca por completo el desgraciado. Su boca empezó a chupar mi pecho y yo tuve un orgasmo inmenso. Siguió chupando mi pecho como loco. Otro orgasmo y yo no daba más.

    -Cogeme hijo de puta. Le grite.

    Sacó sus dedos y me metió la pija hasta el fondo de mi concha, jugaba con sus dedos en mi clítoris, apretaba mi teta y yo lo miraba recaliente. Entraba y salía como un animal de mi concha, me hacía mierda con sus dedos en mi clítoris. De pronto puso mis piernas en sus hombros, y me metió la pija en mi culo, haciéndome gritar de placer. El desgraciado me hacía el culo y me miraba la teta pasando su lengua por los labios.

    -Si hijo de puta, esta teta es toda tuya desgraciado.

    -Claro que sí, tan mía como este culo hermoso que estoy cogiendo.

    -Sos un hijo de puta. Te saliste con la tuya.

    -¿Sabes que sos una pelotuda? ¿Cómo pudiste pensar que te metía los cuernos, que mina me iba a coger como vos lo hacías? Boluda.

    -Es que yo… Aggg, me estas matando. Con la mina que tenes y me estas cogiendo a mí…

    -Y te voy a seguir cogiendo así por mucho tiempo boluda.

    -Hijo de puta….

    Y tuve un orgasmo gigante, todo mi cuerpo se estremeció. Él no acabó en mi culo llenándolo de leche, como tanto me gusta. Se puso junto a mí, y se masturbo hasta acabar en mi cara, pecho, boca.

    Se acostó y fui a higienizarme. Me mire en el espejo y vi mi cara de felicidad. Salí del baño sin taparme el pecho que me faltaba.

    -Desgraciado, me hiciste gozar con todo.

    -¿Viste que seguís siendo mujer, y muy caliente? ¿Ves que podes gozar y un tipo puede gozar con vos?

    -Sí, pero porque sos vos.

    -Ningún problema, ahora llamo a tres amigos y esta noche te damos entre todos.

    -Ni se te ocurra. Vos sos muy capaz.

    -No lo dudes. ¿Para chuparme la pija como andas?

    -Hace mucho que no practico. ¿Puedo probar?

    -Adelante.

    Obviamente volvimos a tener sexo, y del muy bueno. Esta vez, si me acabo en mi culo.

    Gracias a Ale pude redescubrirme como mujer.

    Fui su amante por dos meses, hasta que ella nos descubrió en su departamento. Pasé a ser la titular.

    Por suerte Guille no tuvo nuevos tumores, y hoy es una mujer feliz, junto a Alejandro. Puso una casa de ropa especialmente diseñada para mujeres con mastectomías, parcial o total.

    Lo mejor que podemos hacer como hombres es acompañar su lucha. Tienen unos ovarios muy grandes, amémoslas.

  • La primera vez vestida de nena en la calle

    La primera vez vestida de nena en la calle

    Me llamo Marta y soy tv de closet, vivo en Barcelona y me gustaría compartir la primera vez que me atreví a vestirme de chica en una zona de dogging, era la primavera del año 97 y estaba caliente, al atardecer me acerque a una población cerca de Barcelona y en la penumbra me cambié mi ropa de chico por unas braguitas rojas, un vestido corto de flores y unas sandalias planas ya que en ese momento aún no disponía de otra ropa.

    Se acercó un vehículo yo estaba muy nerviosa, del vehículo se bajó un hombre de unos 50 años y se apoyó en su coche, yo por mi parte me arme de valor salí de coche y me fui a una zona entre unas cañas esperando que se acercará aquel hombre.

    Pasaron unos cinco minutos que se me hicieron eternos, llegó me miró y empezó a decirme lo guapa que estaba y que hacía por aquí tan sola, le dije que buscaba un hombre para disfrutar y estuvimos un rato hablando me trataba muy dulce y me comentó que si quería que él tenía una oficina y que allí podíamos hacer lo que quisiéramos peri que tendría que ser al día siguiente, a mi me pareció bien pero que al menos me debía dejar comerle la polla, y empecé a tocarle por encima del pantalón hasta que se la saque empecé a comerme aquella polla no era ni muy grande ni muy pequeña lo que si estaba es deliciosa, estuve mamándosela uno diez minutos hasta que me dijo que se iba a correr me la saque de la boca empecé a pasear lo hasta que se corrió en mi cara, nos despedimos y quedamos en vernos al día siguiente.

    Lógicamente acepte si os ha gustado este relato y queréis que os explique como llegó a ser mi amante durante quince años, escribidme y os lo contaré.

    Un beso.

  • Nos extrañamos y la noche apenas empieza

    Nos extrañamos y la noche apenas empieza

    Abres la puerta de nuestra casa, me mandas un beso a manera de saludo, dejas tu bolso y el portafolio y te vas acercando a mi. Luces radiante y hermosa como siempre, tu mirada y expresión facial son de mucha exitación y satisfacción. Yo observo sentado frente a la laptop tu entrada, te ves derrochando alegría, sensualidad y con tus ojos llenos de energía y seducción.

    Traes una blusa delgada gris clara de tela satinada, en la que se dibujan tus atractivos senos, fajada a tu falda, lo que permite que se aprecien en su maravillosa dimensión. Tu atuendo te hace ver como siempre atractiva, lo que llama la atención de hombres y mujeres, y me regala una estampa hermosa de tu cuerpo.

    Llegas hasta mi silla, pones tu mano en mi hombro derecho, me dices que me has extrañado, y preguntas si yo también. Te digo que sí y que mucho. Habían pasado apenas unas horas desde que nos separamos esta tarde, y siempre estar juntos de regreso en casa nos da gusto, nos llena de alegría y emoción. Giro mi cabeza hacía ti y nos empezamos a dar de besos y a abrazarnos rico. Yo estoy sentado en una silla normal, trabajando en la máquina. Te acercas a mi, con esa sensación de haber disfrutado querer compartir conmigo todo, como es costumbre entre nosotros.

    Primero me pegas tu cuerpo a mi costado, luego empezamos a abrazarnos, con lo que puedo poner mi mejilla en tus senos y constatar lo ricos que son a través de la blusa de delicada textura, sentir lo deliciosos que están, al igual que tus pezones, que ya estan erectos y se dibujan retadores a través de la tela. Entonces me volteo hacia tí, e intensificamos los abrazos y besos entre nosotros. Es cuando me preguntas si te he extrañado y te contesto que sí, tú me comentas que también y mucho.

    Es algo tarde, porque ya no hay luz de día. Nuestra casa es un lugar que nos agrada y disfrutamos, nos sentimos a gusto en ella y nos da alegría que sea nuestro espacio para tantas cosas.

    Nuestros besos y caricias se incrementan y con mis dedos voy abriendo tu blusa, dejando al descubierto tus hermosos senos, ya que no traes sujetador, por ello puedo sentir tus pezones y tus senos tan ricos, lo que te estremece con el roce de la tela en tus pezones erectos.

    Me dices que los lama, que los chupe, que los saboree, que son míos. Están deliciosos, llenos, tus pezones erectos y sensibles y tienen un sabor diferente, especial. Entonces me tomas de la cabeza con ambas manos y vas dirigiendo mi boca hacia uno de tus senos y luego hacia el otro. Yo te los lamo, no sólo el pezón con el que juego con mi lengua, sino trato de cubrir la mayor parte de ellos, desplazando mis labios hasta la base de tus firmes y naturales senos, chupando esa parte y dibujando con mi lengua esa curva hermosa que se forma de la base hacia cada uno de tus pezones. Sé que eso te exita y lo disfruto. Tu blusa abierta, menos el último botón de abajo, me regala una vista maravillosa y sensual de tu cuerpo, especialmente de tus senos que son motivo de atención de muchos en tu paso diario. Se ven hermosos, exitantes, ligeramente hinchados y tus pezones erectos, retadores. Es muy exitante verlos así.

    Entonces, bajas una mano hasta mi entrepierna para tocarme. Encuentras mi pene, ya erecto y resaltando en mi pantalón y me preguntas si ya está despierto, o que si seguía despierto. Yo te digo que se está despertando de nuevo al sentirte, por abrazarnos, de besarnos.

    La exitación del momento lo amerita. Mientras tocas mi pene sobre la tela me preguntas: ¿cómo había estado todo? Yo te digo que muy bien, que había estado rico, como siempre y que muy exitante. Yo no dejo de tocar tus senos, de acariciar tu trasero, de tocarte, te pregunto ahora a tí sobre ¿cómo lo habías pasado? Me contestas que bien, como siempre. Que había estado muy intenso y que todo fue altamente disfrutable. Esto es mientras sigues dándome tus senos a comer y me dices que te exita mucho que te los coma así, que los lama rico, que juegue con tus pezones, que me los meta lo más posible a mi boca y que los succione todos, con cierta intensidad.

    Me preguntas si me he corrido y te digo que sí, que Laura había sido muy intensa, dedicada, que lo había estado pidiendo y haciendo lo necesario para que me viniera en ella tres veces. Yo te pregunto igual y me dices que Toño también te había provocado múltiples orgasmos. Que lo habías hecho venirse varias veces, la última de ellas en tus senos, que por eso me los dabas a lamer para que los probara.

    Me abres el pantalón, sacas ya mi duro miembro, erecto por tus caricias y de momento te agachas a chuparlo, mientras me pones de pie para quitarme la ropa, dejándome desnudo de la cintura para abajo. Empiezas a lamer la punta, con tu lengua, saboreas la gota que asoma y me dices que te gusta probarlo después de que cogemos y que te exita mucho saborear los jugos de otras personas y los míos. Tus labios se abren y yo empiezo a empujar mi ya enhiesto pene en tu boca, cogiendote brevemente. Lo recibes todo, incluso cerca de tu garganta momentaneamente, que se abre dispuesta al sentir la punta en su proximidad.

    Lo sacas para restregarlo en tu cara, lo lames a lo largo con tu lengua y tus labios, y vuelves a meterlo todo en tu boca. Es superexitante verte hacerlo, pero más saber que lo disfrutas, y que tus caricias orales pueden volver loco a cualquiera.

    Yo te pregunto si a Toño lo habías hecho venir en tu boca y me dices que dos veces, la primera fue muy copiosa, con su semen denso, tibio y con esa sensación de sentirte suya momentáneamente. Después de su primer descarga, saboreaste las gotas gruesas que brotaban de él dentro de tu boca y que luego, con tu mano restregaste la punta en tu cara, para sentir esas gotas salir directamente del glande de su pene en contacto con tus mejillas y labios. Después él se puso a lamerte para limpiarte toda, probando él y dándote a probar a cada momento de su semen con su lengua.

    Nuestros besos y caricias se intensifican de nuevo, abrazándonos y pudiendo sentir tus senos pegados a mi cuerpo. Deslizo tu falda hacia el piso junto con tu ropa interior y libero el último botón de tu blusa, manteniendola descansando de tus hombros, como un bello marco de tu torso, que luce hermoso y deseable.

    Te pregunto si habías cogido rico y me dices que sí, que mucho. Que te gusta sentirlo que te penetre toda, que te toque, que te coma a besos tu vagina, corra sus caricias a tu culito y te chupe rico después de venirse en tí. Lo has mojado todo de lo intensas que fueron tus corridas.

    Todo esto me comentas mientras, ya en la cama de nuestra habitación, donde nos seguimos propinando cariñitos, lo que aprovecho para tocar tu vagina y sentir que esta llenita de su semen y tus jugos. Te froto el clítoris por encima de tus labios vaginales y veo tu cuerpo arquearse de exitación, pidiendo que siga con mis caricias.

    Entonces, con tu voz entrecortada, me pides que te cuente de Laura y te digo que habíamos cogido rico durante la tarde. Intenso, de varias formas, exitante, tanto que ella, en plena sesión, me había pedido que le cogiera su culito, lo que fue muy intenso y lo disfrutamos los dos, haciendome venir en él, después de haberme corrido dos veces en su vagina. Tu y yo nos masturbamos intensamente, mientras nos comemos nuestras bocas a besos intensos y nuestros cuerpos se pegan uno al otro.

    Me pones de espaldas a la cama, mi pene esta todo duro y erecto. Después de chuparlo en toda su extensión, y dejarlo muy ensalibado, te subes en él, metiendote mi enhiesta verga con toda facilidad y pudiendo sentir lo mojada que ya estabas de nuevo. Te ensartas profundamente y me dejas tus senos para comermelos rico mientras mueves tu cadera de esa forma tan especial sobre mi pene, diciendome que es rico cogerme así duro, para que la sientas clavarse profunda en ti. Levantas tu cadera y casi sacando todo mi pene, te vuelves a sentar en él, gimiendo dellcioso y diciendo que por eso me habías extrañado, mientras que, en cada sentón te vienes rico y me vas mojando todo.

    Te vuelves a provocar un orgasmo intenso, que te hace temblar y estremecerte, mojandome de nuevo todo. Es delicioso verte con ese grado de exitación. Me dices que te encanta regresar y que cojamos tan rico, mientras nos besamos con mucha pasión.

    Yo aprovecho para comerte los senos y llevo mi mano a tu entrepierna, la saco mojadisima y te la doy a chupar y lamer, lo que haces con mucho deseo, como si se te fuera la vida en ello.

    Totalmente erguida, donde puedo apreciar tu torso y tus ricos senos bambolearse con el ritmo de la cogida, eventualmente se sale mi pene de tí y lo tomas con tu mano para volver a guiarlo a tu entrada y te ensartas de nuevo en él.

    Seguimos así cogiendo rico y yo te pregunto que si te llena rico Toño y me dices que sí. Te pido que me cuentes y te exita sólo pensar en ello, entonces te acercas a mi oido y cogiendome despacio, suavemente, me comenzas a decir que cuando te penetra, sientes como se abre paso en tu vagina y que su pene se agrada dentro de tí con rapidéz. Que te empuja duro y te hace sentir cogida intensamente, te penetra fuerte y te arranca gemidos y orgasmos con facilidad. Me lo dices todo mientras te vuelves a correr y a sentir otro orgasmo intenso, temblando toda.

    Entonces, te inclinas de nuevo hacia mi, y acercando tu boca a mi oido me dices con voz entrecortada de la exitación, que le habías dado tu culito a Toño en esta ocasión por primera vez y que te había cogido en forma riquísima, a grado tal que el orgasmo que te había hecho sentir te había dejado muy exitada y temblorosa por unos minutos. Que, después de penetrarte toda, y sentirte invadida por su duro miembro, te lo iba a sacar, cuando le pedíste que terminara en tí, y volvió a penetrarte fuertemente y eyaculó dejando su esperma en tu culito. Entonces tomaste mi mano y la llevaste a tu entrada para dejarme sentir cómo estaba todo mojado de lo exitante que había sido.

    Yo puedo sentirlo ligeramente abierto, y deliciosamente mojadito, escurriendo líquidos en breves gotas.

    Apenas te lo toco, y tu estás corriéndote nuevamente. Me dices que estás muy sensible y que al llegar tenías más ganas de cogerme para seguir viniendote ahora con mi pene dentro de ti.

    Estamos en eso, cuando se abre la puerta del cuarto y entra Laura. Sin salirte de mi me preguntas si no se había ido y te digo que no, que se había quedado en el cuarto de al lado, porque quería esperar a que tú regresaras.

    Entonces ella, desnuda y hermosa, se acerca a tí, volteas tu cabeza hacia ella, se abrazan sin salirte de mi y empiezan a besarte y a acariciarse entre las dos… Verlas devorarse la boca y acariciarse con esa pasión desmedida es tan exitante que no tardo en correrme dentro de tí. Aprietas tu vagina para exprimir todo lo que queda de mi semen y recibirlo en ti.

    La noche apenas empieza.

  • Mi amigo Mike (3)

    Mi amigo Mike (3)

    Hay un mundo ahí afuera que siempre tememos conocer, mi familia siempre ha sido persignada diríamos por aquí, a la fecha todo lo que he vivido nadie lo sabe más que unas cuantas personas que son contadas, pero estoy aquí perdiendo el miedo de dar a conocer un poco de mi vida o diría de mi otra vida.

    Poco a poco seguí descubriéndome como mujer o la otra parte que vive en mí no me molesta tener ambas vidas, me gusta disfrutarlas, hay momentos en mi vida que soy uno y en otros soy otra, y aquí es para contarles de mi otra yo.

    Mike y yo seguimos con nuestros encuentros, en uno de ellos le dije que, si no le molestaba que yo usara ropa interior de mujer, ya que me agarro en una de esas ocasiones que traía unos cacheteros puestos, (hago muy leve ejercicio, pero lo que me deja tener un cuerpo un poco formado, pero creo saque algo de trasero por parte de mi madre).

    Mike – no te preocupes por eso, de hecho, me encantan se te hacen ver bien.

    Yo -claro tan bien que te encanta jugar con mis nalgas.

    Mientras Mika jugaba con ellas, lo que me hacia excitarme lo cual aun me ponía muy nervioso eso, mas que nada por la timidez. Pero claro aun deja que me tocara toda ya que me calentaba siempre.

    Después de varias noches iguales, jugando y bebiendo con el nos empezamos abrir entre nosotros, al parecer teníamos los dos los gustos morbosos, a el no le importaba si era mujer u hombre con quien compartir su cama, pero después de tanto tiempo juntos, me confesó que tenía las ganas profundas de poseerme.

    Mi turno, al parecer el alcohol me suelta un poco la boca y mi forma de ser, le conté las cosas que me gustaba hacer a solas, de cómo jugaba conmigo mismo y de cómo me gustaba vestirme y sentirme bonita. Para este tiempo yo ya me había comprado algo de lencería, juguetes y un par de tacones.

    El encantando con lo que había escuchado y me dijo que ya habría más tiempo para eso.

    Al día siguiente sin más que hacer decidimos salir y hacer algo diferente, se le ocurrió la gran idea de ir a un Table Dance, me emociono la idea ya que nunca había ido a uno, nos quedamos de ver noche, llegamos al lugar, nos sentaron en una mesa contemplamos el show de grandiosas mujeres, un lugar muy excitante ya que a pesar de todo me encantan las mujeres, gran show me quede caliente de solo ver tanta belleza y acción ante ellas, al parecer siempre fue el plan de Mike calentarme de una forma poco común, ya entrada la noche decidimos retirarnos, después de pasar un buen rato, algo ebrios pero cuerdos, tomamos un taxi directo a su casa que era la mas cercana, nos fuimos directo a su habitación, para esto él vivía en un departamento no muy grande, el cual contaba solo con una cama pequeña para su tamaño. Fuimos directo a la cama “cansados”

    Yo llegue mas excitado que nada, fantaseando ser una de esas chicas hermosa. Lo cual al estar en la misma cama con el me hizo ponerme mas cachonda a la vez, comentándole que si me imaginaba bailando y seduciéndolo de esa manera.

    Enseguida el rodeándome con sus brazos, exclamo -claro serás mi puta y deseo poseerte, justo las palabras que me había dicho ya.

    Yo -claro que seré toda tuya mi amor!

    Me encendí como una mecha y si pensarlo 2 veces me fui directo a su gran verga, se la mame tan duro que cuestión de minutos lo hice terminaren mi boca y un poco en mi cara, solo sentía su semen llenándome espeso y caliente, como toda una puta satisfaciendo a mi hombre quede extasiada. Solo mire como su verga estaba palpitando igual o mas dura que el principio y uno movimientos fugaces me desnudo toda me coloco sobre la cama y procedió a mamarmela lamio todo mi ser, tan delicioso y poco a poco su lengua llego a mi trasero directamente a mi ano, su lengua lamia tan rico que empecé a gemir, seguido de eso de una cajonera saco un liquido que me unto en mi ano y comenzó a masajeármelo estaba tan extasiada que no sabía lo que pasaría a continuación, empezó metiendo un dedo luego dos y hasta 3, ya dilatado con un gran movimiento me sujeto me levanto y me dijo – en 4 perra lo cual sin pensarlo me puse a la orden servida en bandeja de plata para mi hombre y en un santiamén, apunto su verga en mi la empezó a introducir, con un fuerte intento que me lastimo grite un poco, era demasiado pero me relajo mas y continuo de poco a poco hasta tener ya mas de la m mitad de su herramienta dijo – aquí voy, y con gran habilidad me empezó a penetrar tan suave que el dolor en unos segundos se convirtió en placer, estaba gimiendo como perra en celo que cuando me di cuenta ya tenia sus huevo chocando contra mis nalgas, ya era toda suya, su puta.

    Yo -ay si papi dame más… entre gimiendo y mi voz temblorosa pidiendo que me diera duro.

    Mike – así me gusta, que te diviertas perra cachonda. Con su gran cuerpo de nuevo me atrapo entre sus brazos me giro y puso mis piernas sobre sus hombros y de una sola estocada la volvió a ensartar en mí, ya estaba mas moldeada a su verga. Me hizo gemir tanto y su carga tan dura contra mí que me hizo venirme sobre mi mismo explotando de placer, mi semen cayó sobre mi pecho y cuello lo cual el con sus mismas manos lo intento limpiar para no desperdiciarlo y me lo dio a comer de sus dedos, que los chupe como si fuera su verga, después de unos minutos sus movimientos fueron mas deprisa se acercaba el momento lo cual lo tome de los hombros y lo hice que se sentara me monte sobre el y le dije -ya soy tuya dámelos todos. Su verga se hincho, aprete todo lo que pude y con el ultimo sentón hasta el fondo inserto toda su hombría en mi en su mujer, su perra y su puta. Aun ensartada en el me abrazo y me beso, con cuidado sali de el y un poco de su semen se escurrió entre mis piernas, pero feliz le sonreí y le dije- me voy a lavar ya vuelvo mi amor.

    Una noche increíble.

  • Conociendo a Itzel, prima de Betsy

    Conociendo a Itzel, prima de Betsy

    Al siguiente día después del convivio familiar, mi esposa tardó en despertarse, sinceramente hacía mucho tiempo que no la veía beber de esa manera, así que me dispuse a disfrutar un rato viendo la T.V. en la sala y tomándome un buen café. Después de eso escuche pasos arrastrarse hasta el lugar en el que yo me encontraba, se trataba de mi esposa quien a duras penas podía con su alma.

    – ¿Qué pasó ayer?- preguntó ella

    – ¡Qué no paso!

    – No me digas que hice algún desfiguro, la verdad no recuerdo mucho.

    – Solo bromeaba, te portaste bien en casa de tu hermana y mucho mejor en nuestra habitación.

    – ¿En serio?, ahora entiendo porque amanecí completamente desnuda y con resequedad en mi conejita. Te pasas.

    – Pues es que verte ahí, toda sabrosa, me dieron muchas ganas de cogerte.

    – Ya lo creo, tú nada más quieres tantito para estarme molestando.

    – Pues hay que aprovechar los pequeños momentos. Pero bueno, ¿quieres ir a desayunar algo para que se te baje la cruda?

    – Está bien. La verdad es que sí lo necesito, ya no estoy acostumbrada al alcohol, pero bueno, déjame darme una ducha y ahorita nos vamos.

    – Ok, mientras yo me cambio.

    Y así mi esposa se fue al baño mientras que yo me vestía para salir. En eso me encontraba cuando recibí un mensaje de Mari, así que me dispuse a contestarle

    – Hola mi rey, ¿Qué tal amaneciste?

    – Bien mi reina, estamos a punto de salir, tu hermana quiere ir a bajarse la cruda así que iremos a desayunar algo. ¿Quieres venir con nosotros?

    – No corazón, aquí aún no se despierta Sergio. La nena sigue dormida e Itzel solo se levantó al baño.

    – Bueno, pues si la nena necesita también bajarse la cruda me avisas, así paso por ella.

    – Está bien, cualquier cosa yo te aviso.

    Continué con mis deberes, mientras mi esposa se cambiaba. Definitivamente tenía ante mí a una belleza de mujer que por un momento mi conciencia me hacía ver lo mal que estaba al mantener una relación con mi cuñada y por si fuera poco con mi sobrina, pero es que en realidad ambas eran frutos prohibidos que bien valía la pena el riesgo, en eso estaba cuando mi esposa me devolvió a la realidad.

    – Hey, ¿por qué te me quedas viendo así?, ¿qué tramas?

    – Es que te ves bien sabrosa con ese leggings, se te marca bien sabroso tu culito

    – No empieces, que ahorita no tengo ánimos de coger

    – Pero yo solo decía lo hermosa que te ves

    – Sí, pero así empiezas y luego cuando menos lo pienso ya me estás cogiendo, y no, ahorita no.

    – Está bien… tú te lo pierdes.

    Procedimos a subir al auto y nos dirigimos a un restaurante de mariscos, ahí mi querida esposa se encargó de pedir un cóctel de camarón para después rematar con unos camarones al mojo de ajo, pero bien picosos, tanto que hasta lagrimeaba de lo enchilada que estaba. Mientras de mi parte pues se me antojaron también los camarones, pero, a diferencia de mi esposa, yo los pedí empanizados con una rica ensalada y unas enchiladas suizas… Al final, ya zaceados, pagué la cuenta y nos dispusimos a retornar a nuestra casa, pero justo antes de encender el auto sonó mi celular, se trataba mi cuñada, así que solo esperaba que no se le ocurriera decir nada fuera de lo normal ya que al lado de mí se encontraba mi esposa:

    – Hola Sam

    – Hola Mari

    – Oye, quería pedirte un favor, lo que pasa es que Itzel ya se despertó, pero no tiene muy buena cara que digamos, ya sabes, consecuencias del alcohol.

    – Si, ya me imagino

    – Y pues me dice ella que necesita algo para que se le pase un poco la cruda, crees que puedas venir por ella y llevarla a comer algo ya que no quiere llegar así a su casa.

    – Ok, ahorita pasamos por ella

    – Muchas gracias, cuñadito, te debo una

    Y así, colgué la llamada con Mari, terminé de acomodarme en el asiento mientras que mi esposa me preguntó:

    – ¿Y qué es lo que quería mi hermana?

    – Quiere que pasemos por Itzel para llevarla a comer algo y se le baje la cruda, así como a ti.

    – Pero yo no tengo ánimos de andar ahorita en la calle.

    – Entonces, ¿qué hago?, ¿le digo que no a tu hermana?

    – Pues ya le dijiste que sí.

    – Pero puedo llamarle y decirle que surgió algo o puedes hacer un esfuerzo y acompañarnos

    Mi esposa se estaba poniendo celosa, no cabía duda que así era, por eso su negativa.

    – Pues ni una ni otra, ya pasa por ella y a mí me dejas en la casa

    – ¿Pero por qué te pones así?

    – Cómo así

    – Pues así, como celosa

    – Celosa, ja, de esa chamaquita, ¿cómo crees?

    – Entonces, ¿qué es?

    – Bueno, es que esa Itzel se te quedaba viendo mucho el día del convivio. Te echaba unos ojitos que no sabía disimular

    – Naa, no creo, además por qué se fijaría en mí, ni he de ser de su tipo

    – ¿Y cómo sabes?

    – Pues ella está bien chavita y yo ya tengo mis años.

    – Pues más le vale que no se le ocurra sobrepasarse por que no respondo

    – Ya amor, ya sabes que mi verga, digo, mi corazón solo es tuyo- eso bastó para que mi esposa esbozara una sonrisa

    Nos encaminamos a la casa de mi cuñada, estando ahí recogimos a Itzel, mi esposa tan solo de verla de lejos comenzó a criticarla

    – ¡Mira nada más!, al menos se hubiera cambiado de ropa, trae la misma de ayer

    – Ya, deja de criticarla o al menos no seas tan obvia

    – Es que mírala, de seguro que ni de calzones se ha de haber cambiado

    – Ya, párale, que ya viene y te puede escuchar

    Itzel se acercó al auto, a lo lejos se encontraba Mari, quien con ademanes nos despedía, mientras que yo hice el intento de bajar para abrirle la puerta a Itzel, pero con ver la mirada de mi esposa, desistí.

    – Hola, buenos días- dijo Itzel

    – Hola- contestó mi esposa de forma muy seca

    – Hola Itzel, que tal, ¿cómo amaneciste?

    – Más o menos, un tanto mareada

    – Ya lo creo, ayer bebiste un poco de más

    – Sí, creo que me excedí, pero valió la pena

    – Que bien, eso es bueno. Me pidió Mari que te ayudáramos llevándote a comer algo

    – Sí, no quiero llegar a mi casa en este estado.

    – ¿Tus papás se molestan si tomas?

    – Sí, un poco, pero se enojarán más si llego así.

    – Ok, por eso no te preocupes, te vamos a llevar a un sitio donde hacen unas comidas muy deliciosas, ¿verdad amor?

    – Aja, pero solo ustedes irán.

    – ¿Por qué?, usted no nos acompañará- refiriéndose a mi esposa

    – No, no tengo muchos ánimos para andar de aquí para allá

    – Ha, ya veo, usted también se puso igual de ebria que yo

    Al escuchar esto, mi esposa no dijo nada, creo que se contuvo el responderle, pero al mirarla me percaté que estaba enojada.

    – Bueno, amor, ya llegamos a casa.

    – Si mi amor, gracias, te espero aquí en un rato más

    – Ok, mi cielo

    – Adiós Itzel

    – Adiós señora, que se recupere.

    Por fin pude respirar un poco mejor, la cosa se estaba poniendo tensa con mi esposa e Itzel.

    – Sí que no sentía bien su esposa, ¿verdad?

    – Un poco, no está acostumbrada a tomar así.

    – Ya veo. Por cierto, ¿puedo pedirle un favor?

    – Por supuesto, dime

    – Puedo cambiarme de blusa en su auto, lo que pasa que la que traigo pues ya está un poco sucia y no pude cambiarme en casa de mi tía, ¿puedo?

    – Sí, adelante Itzel.

    – Pero no voltee, ¿ok?

    – No te preocupes, cómo podría.

    – Entonces confiaré en usted

    Mi corazón comenzó a latir más rápido, sentía esa tentación de mirar por el retrovisor y disfrutar del espectáculo, pero debía demostrarle a Itzel que podía confiar en mí, así que me esforcé en no voltear, hasta que Itzel dijo

    – ¡Listo!

    – ¿Ya?

    – Sí, pensé que iba a batallar, pero no estuvo tan difícil cambiarme.

    La verdad, ni así me atreví a voltear, me sentía un tanto nervioso, por fortuna ya estábamos llegando al restaurante así que aparqué el vehículo y justo al descender casi me voy de boca, Itzel se había quitado su blusa blanca de botones y en su lugar se había puesto una blusa roja tipo top sin tirantes que le llegaba arriba del ombligo y, al parecer, sin brasier ya que se le marcaban sus pezones, los cuales se veían duros, además de que esa blusa permitía ver el nacimiento de sus senos, me encontraba tan embelesado hasta que vi que Itzel se tambaleó que por un momento creí que se caería, así que corrí a ayudarla

    – ¿Estás bien?

    – Sí, lo que pasa que ahorita con el movimiento del auto y con el traqueteo por cambiarme de ropa me mareé

    – Uf, menos mal que no te caíste.

    – No, lo bueno. ¿Puedo pedirle otro favor?

    – Claro

    – Puedo apoyarme de su brazo, no sea que me maree otra vez y ahora sí me caiga, y luego con mis zapatillas tampoco ayudarían mucho

    – Por supuesto, por mi encantado

    – Ok, bueno…

    Itzel, de forma tímida se acercó a mí, se colocó sus lentes de sol y pasó su brazo por mi brazo derecho, podía sentir su seno aplastarse en mi brazo, era una situación que me estaba excitando, caminamos hacia el restaurante donde una vez adentro nos sentamos en una mesa para dos, frente a frente, tenía para mí esa hermosa vista del cuerpo de Itzel.

    Se acercó la camarera e Itzel hizo su pedido, le sugerí el mismo platillo que había pedido mi esposa y ella aceptó la sugerencia, mientras que de mi parte solo pedí una cerveza.

    La estancia en el restaurante fue muy amena, platicamos de varias cosas, principalmente de ella, tenía la intención de saber más de su persona. De vez en cuando mi mirada se posaba en sus tetas, definitivamente era un manjar. Y así continuamos charlando, yo sin darme cuenta ya iba por la tercera cerveza, me encontraba tan a gusto platicando con Itzel que por un momento me olvidé que tenía que conducir.

    – Pensé que usted no tomaba cerveza.

    – Oh, no, si tomo, pero suelo moderarme, la mayoría de las veces tengo que conducir así que prefiero no embriagarme tanto.

    – Ya veo, eso habla muy bien de usted, se preocupa por su persona y la de los demás.

    – ¡Me halagas!

    – Es la verdad, ayer en el convivio pensé que no ingería alcohol, ya que no lo vi siquiera servirse una cuba y ahora veo que hasta le gusta la cerveza.

    – Sí, pero como te dije, todo con moderación.

    Seguimos con la charla, hasta que Itzel se sintió satisfecha y decidimos partir del restaurante.

    – Uff, me siento llena, este platillo de camarones estaba súper delicioso.

    – Ya ves, lo bueno que seguiste mi consejo

    – Si, lo bueno. Bien, es hora de pagar lo consumido. Oh, creo que tengo un problema.

    – ¿Cuál?

    – Dejé mi cartera en su auto

    – Ha, eso, no te preocupes, yo invito.

    – No, como cree, va a pensar que soy una aprovechada, mejor deje y voy al auto y traigo mi cartera

    – Que no, hazme caso, yo invito.

    – Está bien. Mientras usted paga yo voy al sanitario.

    – Adelante

    Mientras ella se dirigía al baño, no pude evitar ver su figura por detrás, ese culito complementaba todo su cuerpo, se veía exquisita con ese pantalón y esa blusa, sus zapatillas realzaban más su figura.

    Nos dispusimos a dirigirnos al auto, donde al llegar Itzel intentó subirse al asiento trasero, así que no la dejé

    – ¿Qué haces?, sube al frente

    – Pero si venía acá atrás

    – Sí, porque el asiento estaba ocupado, pero ahora ya no

    – Ok

    Y así Itzel se subió, encendí el auto y nos dirigimos a su casa, durante el trayecto ella se puso sus lentes de sol en medio de su blusa, los cuales por el peso y movimiento del auto hacía que su blusa se colgara un poco demás y me dejara ver, de vez en cuando, el nacimiento de sus senos, y así llegamos a su domicilio. Pensé que mi travesía con ella había finalizado, pero grata fue mi sorpresa al escuchar su invitación para entrar a su casa.

    – Lamento decirle esto, pero quisiera pedirle un último favor por hoy

    – Adelante, dime, te escucho

    – Podría entrar conmigo a mi casa, lo que pasa es que, si mis padres están, tal vez el regaño no sea tan fuerte, digo, a lo mejor se contengan estando usted presente con tal de no hacer un escándalo en su presencia

    – Ok, solo espero que tus padres no lo malentiendan

    – No se preocupe, Betsy de vez en cuando habla con mis padres sobre usted, así que ya sabrían ellos de quien se trata

    – Bueno, si es así, vamos

    Ella iba un tanto nerviosa, algo que me sorprendió tomando en cuenta que un día anterior la veía demasiado liberal, muy quitada de la pena, pero en ese momento se mostraba vulnerable. Para su suerte, sus padres no estaban, bastó abrir la puerta de su casa y avisar de su llegada para darse cuenta que por esta ocasión estaba a salvo de un posible regaño.

    Itzel me invitó a pasar, así que me senté en la sala, para después ser atendido con un vaso con agua.

    – ¡Vaya, sí que tienes suerte!

    – Si, verdad, afortunadamente mis padres no están

    – Sí, ya me imaginaba la escena.

    – Por cierto, le quiero agradecer todo lo que hizo por mí el día de hoy, fue mi tía Mari quien me recomendó su ayuda, ya que sin usted quien sabe cómo le hubiera hecho.

    – No te preocupes Itzel. Sé lo que se siente estar con la incertidumbre de cómo te va a ir después de una buena borrachera, dímelo a mí, así que no tienes que agradecerme nada, la verdad es que me la pasé muy bien contigo este día.

    – Yo también me la pasé bien, aún con mi cruda, solo espero no haberlo aburrido mucho.

    – Al contrario, como ya te lo mencioné, fue una buena convivencia.

    – Me agrada escuchar eso-

    – Pues bueno, mi labor ha acabado, así que me paso a retirar

    Justo al levantarme, me topé de frente con Itzel, fue tan repentino verla frente a mí que trastabillé un poco

    – Uf, que susto me acabas de dar. ¿Pero cómo fue que lo hiciste tan rápido?

    – No lo sé, supongo que fue algo de mis reflejos

    – Pues vaya reflejos los tuyos

    Itzel poco a poco fue avanzando hacia mí, de tal forma que me acorraló contra la pared, por primera vez en mi vida me sentía acosado, y lo peor es que era por una jovencita

    – Itzel, ¿te sucede algo?

    – No, nada. Solo que me siento atraída por usted.

    – Pero Itzel, no sé qué te puede atraer de mí, digo, yo soy mucho mayor que tú

    – Tal vez sea eso, o tal vez sea que sabe cómo tratar a una mujer

    – Pues te trato como trataría a cualquier otra persona

    – Precisamente por eso, le sale tan natural. Y eso a mí me gusta demasiado

    Y fue así que sentí por primera vez los labios de Itzel, eran suaves y sobre todo sabía cómo besar. Así que, ya adentrados en esa situación, me dejé llevar, era algo que yo también buscaba así que no podía perder la oportunidad. Decidido a ello, comencé a acariciar su cuerpo, principalmente su cintura la cual se encontraba al descubierto, sin dejar de besarla, su piel también era suave, uf, me estaba poniendo bien caliente. Después de eso, fui besando su cuello, sus hombros para después regresar a su boca. Continué con mis manos acariciando ese culito por encima del pantalón, era durito, metí mis manos por dentro del pantalón, sintiendo algo raro, no había percibido al tacto su ropa interior pero no le di importancia, seguí con mis maniobras.

    Itzel por su parte hacia lo mismo con mi pantalón, solo que ella se fue más directo, comenzó a desabotonarlo, bajó el cierre, dejando caer mi pantalón al suelo, para después bajar mi bóxer hasta sentir con su mano izquierda mi verga bien erecta, mientras que su mano derecha la llevó a su lengua, la lamió bien con saliva y la regresó a mi verga para así comenzar a masturbarme. Yo no me quería quedar atrás, así que bajé su top dejando ante mí un par de tetas deliciosas, sus pezones eran redonditos con unas areolas pequeñas, por lo que rápidamente los llevé a mi boca, chupé, mordí, lamí, lo esencial para comenzar a escuchar los jadeos de Itzel. Después de eso, dirigí mi mano hacia su pantalón, lo bajé para llevarme una grata sorpresa, no traía ropa interior, el simple hecho de saber que ella andaba así desde quién sabe cuándo, me prendía aún más, así que metí dos dedos en su vagina, la cual ya comenzaba a escurrir de juguitos, con los mismos acariciaba su clítoris lo cual provocaba aún más que Itzel jadeara y se retorciera del placer.

    – Mmm, que ricos dedos, ah, ah, sí, me gusta cómo los mueve, métalos más

    – Quién te viera, no pensé que fueras tan caliente

    – Así me pone, umm, no pensé que fuera ser tan rico estar así con usted

    – Y aún falta lo mejor. Falta meterte mi verga, ¿la quieres?

    – Sí, démela ya… quiero sentirla dentro de mí,

    – Entonces voltéate

    Y así Itzel se dio la vuelta, quedando de espaldas a mí, quitándose por completo su pantalón, dejándose las zapatillas las cuales por lo alto permitía que quedara a la altura ideal de mi verga, así que se la fui metiendo poco a poco hasta tenerla toda dentro, Itzel se quedó quieta por un momento.

    – Espere, deje que mi vagina se acople a su verga. Uf, se puso más grande y gruesa que a duras penas puedo con ella. Mmm, deme despacio porque no sé si pueda con toda.

    – Tus deseos son órdenes Itzel.

    Empecé realizando movimientos lentos, su vagina se sentía apretada pero conforme a los movimientos se fue haciendo más fácil todo, al punto de que logró tener dentro casi toda mi verga, ella solo gemía con cada embestida

    – Uf, así, me gusta cómo se mueve, mmm, creo que ya puede hacer de mí lo que quiera

    – ¿En serio lo que quiera?

    – Sí

    – Espero no te arrepientas después

    Itzel se encontraba ya lo suficientemente lubricada, así que ahora ya podía moverme libremente, por lo que aceleré un poco más mis movimientos a la vez que con una mano masajeaba su clítoris, era una combinación indispensable al estar en esa posición. El escuchar el chapoteo de mi verga con la vagina de ella era algo excitante y si a eso le sumamos los pujidos de Itzel, la verdad me calentaba más.

    Decidí alzar un poco su pierna derecha, mientras que Itzel se apoyaba en la pared, esto me dejó tener sus tetas a mi disposición, las cuales chupe, saboree y pellizqué.

    – Mm, Itzel, estas bien mojada, mira cómo llenas de jugos mi verga, está toda blanca de lo caliente que estás

    – Ah, ah, es que estoy bien excitada, definitivamente mi prima no estaba equivocada, mmm, tenía toda la razón, uf, usted sí sabe cómo tratar a una mujer

    – Con que ya sabes lo de Betsy…

    – Sí, ella… ay, ay… así, así… ella me dijo de lo que ha pasado entre ustedes, y tenía que comprobar si era cierto

    – Pues ya ves que sí.

    – Sí, lo es… pero por favor dese prisa, no quisiera que llegaran, ¡ay que rico!… no quiero que nos sorprendan mis padres

    – No te preocupes, ya pronto te daré mi lechita

    Saqué mi verga y puse a Itzel frente a mí, la tomé de ambas piernas y de un solo movimiento la cargué. Itzel en automático se sostuvo de mi cuello y cruzó sus piernas por mi espalda, mientras yo la sostenía de sus nalgas, para así después acomodarla sobre mi verga y metérsela de un solo empujón, que provocó un escandaloso gemido de Itzel.

    – Mmm, me la metió toda… ¡que rico!, siento que me llena por completo… mmm, mm, no me quiero despegar de usted, quiero estar así de ensartada todo el tiempo

    Y así comencé a mover las caderas de Itzel, de arriba abajo, solo se escuchaba el chapoteo y gemidos de ella, bastaron algunos movimientos para que Itzel bañara mi verga de su rico orgasmo, pero yo seguí con la faena, sentía cómo el cuerpo de Itzel se desvanecía, pero se lo metía más fuerte lo que provocaba que ella se aferrara a mi cuello y espalda, hasta que me llegó mi momento, por lo que paré los movimientos y dejé a Itzel sobre el suelo para comenzar a masturbarme para poder eyacular sobre ella, quien entendió rápidamente la situación encargándose de acariciar mis huevos y de vez en cuando lamerlos

    – Deme de su verga, no me la niegue, quiero saborearla rico

    – No chiquita, quiero que la desees después de que termines con esto hoy

    – No sea malo, ¿acaso me porté mal con usted?

    – No cielo, pero quiero que te desesperes por volverme a tener

    Seguí con mi masturbación hasta que mis chorros de semen comenzaron a salir, Itzel hizo el esfuerzo por acaparar toda mi leche, pero no pudo con todo, ya que algunos cayeron sobre su cara y tetas.

    – Mmm, que delicia de leche, está súper rica. Sí que tenía un buen almacenada, mire, me dejó bien lechereada

    En efecto, eyaculé demasiado semen en Itzel hasta dejarle su cara llena de leche, no tanto así sus pechos, creo que en su afán de querer atrapar la mayoría solo provocó que su cara resultara así, por lo que se levantó y se dirigió al baño, mientras que yo me tomé mi tiempo para reponerme y colocarme mi ropa.

    Al poco tiempo regresó Itzel, aún desnuda, permitiéndome por última vez el poder contemplar su hermoso cuerpo que en definitiva era toda una delicia.

    – ¿Por qué me ve así?

    – Es que estás de que te caes de buena

    – Ay, ya, cálmese por favor, va a hacer que me avergüence

    – Al contrario, deberías estar orgullosa de tener lo que tienes, porque a mí me vuelves loco

    – ¿En serio eso provoco en usted?

    – Eso y más

    – Mmm, que alivio, pero no quisiera cortarle la inspiración, tengo que ducharme antes de que lleguen mis padres y creo usted tiene que llegar a su casa con su esposa, no vaya a pensar otra cosa y tenga problemas por mi culpa

    – No te preocupes, lo más probable que mi esposa esté dormida, con eso de que aún le dolía la cabeza por la resaca

    – Aún así, prefiero que vaya y vea que esté bien, ya tendremos otra ocasión, con más tiempo, para volver a hacer cositas ricas como las de hoy

    – Que considerada eres, me acabas de gustar más

    – ¡Qué lindo de su parte!, es todo un amor

    Y así, ambos apasionados, nos dimos un beso, mientras que mis manos traviesas se dirigieron a su culo al que comencé a apretujar y a pasar mis dedos por su rajita que comenzaba a mojarse. Ella ya comenzaba a jadear de la excitación, así que metí un par de dedos en su vagina, abriendo más sus piernas para tener mejor espacio para los movimientos y esta vez, con más astucia, me arriesgué a tantear su oficio anal y al ver que no ponía excusa alguna, seguí con mis maniobras

    – Siga así, se siente rico… ah, uff, meta más su dedo en mi hoyito, más, más, métalo hasta el fondo

    Ya perdida en sus sensaciones, aceleré mis movimientos en ambas entradas, hasta que nuevamente Itzel se vino en un orgasmo que esta vez su cuerpo no resistió por lo que cayó hincada al suelo, donde la sostuve hasta que se pudo recuperar

    – Perdón… pero… sentí que… uf… sentí que no podía más… sentí que me desmayaba del placer… gracias… gracias… jamás me habían hecho sentir así, así… así de rico…

    La puse de pie y la lleve al sanitario, ahí ella se despidió ya que se metería a darse una ducha, por lo que yo me retiré de su casa, con una erección, pero con la satisfacción de haber tenido sexo de una forma increíble.

    Sin embargo, no había tomado en cuenta que no había lavado mi pene, por lo que llevaría el olor de la vagina de Itzel, así que tuve que idear un plan para que al llegar a mi casa, de inmediato pudiera ir al baño a darme una ducha, solo esperaba que mi esposa se encontrase dormida para no tener mayor problema.

    Ya en casa, me encargué de no hacer ruido, por lo que sigilosamente abrí la puerta, donde al entrar sentí un alivio al no encontrarme con mi esposa en la sala, después me dirigí directamente al baño pero justo antes de siquiera abrir la puerta, escuché la voz de ella

    – ¡Hey, porque entras en silencio!, pareciera que fueras un ladrón intentando robar algo

    – Ah, hola mi amor… es que pensé que estarías dormida o descansando por tu dolor de cabeza, así que no quise hacer ruido para no molestarte

    – ¿Y por qué ibas directo al baño?

    – Es que iba a cepillarme los dientes, ya vez que comimos y pues no quería tener mal aliento

    – Pues deja eso para después, que para lo que vamos a hacer podemos ahorrarnos los besos

    Era tanto mi nerviosismo o mi temor a ser descubierto que no me había percatado que mi esposa llevaba puesta una blusa roja de tirantes, así como una minifalda negra que las combinó muy bien con un liguero negro y como cereza del pastel llevaba puesta zapatillas altas, definitivamente quería coger.

    Se acercó a mí, me tomó de la mano y me llevó a la sala, donde hizo que me sentara en un mueble, para después subirse en mí, bajándose los tirantes de su blusa, dejando ante mí sus tetas deliciosas, no cabe duda que estaba muy excitada así que tenía que cumplir con mi deber, por lo que mamé ese par de ubres hasta dejar bien erectos sus pezones, para después morderlos uno por uno, provocando gemidos de satisfacción de mi esposa, después ella se bajó de mí e intentó comenzar a quitarme la ropa pero se lo impedí adelantándome en ello, y justo cuando iba a quitarme el bóxer le pedí que se volteara

    – ¿Qué te pasa?, pareces primerizo, estás muy nervioso… quiero mamarte tu verga

    – Es que quiero darte desde atrás, quiero que me des de sentones

    – Uy, qué goloso eres, pero está bien, ya habrá tiempo para comerme tu verga

    Y así mi esposa se puso de espaldas a mí y se arrolló su falda, para mi sorpresa no llevaba ropa interior y lo bueno para mí es que se me ocurrió esa excusa, porque al quitarme el bóxer pude ver cómo mi pene tenía resequedad producto de los jugos de Itzel y si me esposa lo hubiese visto, ahí sí que no tendría cómo justificarme.

    Ya superado el problema, poco a poco hice que mi esposa se sentara en mi verga, la cual no batalló en entrar en su vagina ya que estaba bien mojada, quedándose un momento sentada con toda mi verga dentro

    – Mmm, qué rico se siente estar así… me llenas bien rico…

    Ella comenzó a moverse de arriba abajo, hacia movimientos circulares y de repente de forma fuerte, yo solo la dejaba que hiciera sus movimientos de forma libre

    – Uf, que rico… estoy bien ensartada, así, así… estoy bien cachonda… creo que esos camarones hicieron efecto en mí… tu verga se siente más grande y gorda, siento que me partes… ah, ah, así…

    Me sentía en el cielo, mi esposa sí que estaba bien caliente, lo podía sentir en sus movimientos, pero de repente se vino a mi mente la imagen de Itzel y comencé a imaginar que era ella con quien estaba cogiendo, así que me prendí más, ahora también yo acompañaba los movimientos, así que le daba bien fuerte a mi esposa

    – Ayyy, ayy… me estás dando tan fuerte que siento que me voy a desmayar…

    Desde esa posición podía ver en todo su esplendor el culo de mi esposa, hasta que mi mirada se fijó en su ano, con Itzel había sido solo un dedo, pero con mi esposa no me iba a quedar con las ganas de meterle mi verga, no era la primera vez que lo hacíamos por ahí, así que no creí que se negara, por lo que la detuve un momento y saqué mi verga para después comenzarla a pasar por su orificio con la intensión de que se fuera dilatando un poco más

    – Mmm, mi rey… pero que intentas hacer… ah… ¿es que tienes ganas de hacerlo por ahí?, ¿quieres cogerme por mi culito?, ¿se te antoja?… mmm, así… pásame tu verga… hazme desearla

    Yo, con mis manos, abrí sus nalgas para que su ojete se fuese abriendo un poco y le puse la cabeza de mi pene, al principio batallé un poco pero después de unos minutos la cabeza de mi pene entró, provocando un grito de dolor en mi esposa, ya dentro fui metiendo más y más hasta que ya tenía la mitad, así que ahora le tocaba a ella hacer el resto, por lo que de inmediato comenzó a moverse, sosteniéndose de mis rodillas, hasta que de repente vi que mi verga se perdía por completo en el culo de mi esposa

    – Ay,… la tengo toda dentro… que rico… que rico…

    Para ese momento mi esposa ya no necesitaba sostenerse de mí, ahora ella ya se había recargada en mi pecho, sin que mi verga se saliera de su culito, permitiéndome poder jugar libremente con su conchita toda abierta y jugosa.

    – Amor, ya estoy a punto de venirme

    – Córrete dentro, lléname el culo con tu leche… dame toda la leche que tiene tu verga

    Y así llegó mi momento de eyacular, mi esposa se quedó quieta, sintiendo cómo era rellenada de leche para después, muy despacio, salirse de mi verga, y así dejar ante mí su hoyito bien abierto del cual comenzaba a escurrir mi semen.

    – Mmm, cuánta leche, me dejaste bien abierto el culito… te espero en el baño

    Mi esposa se dirigió al baño, mientras que yo esperé un momento en seguirla, recordé lo vivido con Itzel, lo vivido con Betsy, lo vivido con Mari, había estado engañando a mi esposa con tres mujeres, pero las tres valían la pena. Me despabilé un poco y me fui al baño, ya mi esposa se encontraba en la regadera, por lo que también me metí, ya ahí ella se encargó de limpiar bien mi verga y pasó lo que tenía que pasar, lo hicimos nuevamente, un par de veces más en el cuarto hasta que ambos nos quedamos dormidos totalmente desnudos.

    Ya por la noche, que ambos estábamos despiertos, pedí pizza para cenar, estábamos hambrientos y mientras mi esposa había ido al baño me encargué de revisar mi celular, no tenía ningún mensaje de mis otras dos mujeres, lo cual se me hizo raro, pero no le di mayor importancia, días después sabría el motivo, y no sería muy bueno.

  • Primer trío HMH (2)

    Primer trío HMH (2)

    Hola amigos les comentaremos la segunda parte de nuestra experiencia con Andrés.

    Luego de terminar un poco cansados con la primera parte, decidimos quedarnos desnudos en la sala y tomarnos el resto de del ron pendiente, ver a bibí con su trofeo en su cuerpo y su cosita nos producía mucho morbo ella encantada al contrario, sentada al lado mío pero siempre mirando el pene de Andres con deseos de estar solos y al ver que el licor se terminaba me dice al oído que fuera por otra botella que ya estaba caliente, que yo sabía cómo se colocaba cuando empieza a tomar, entonces les dije que yo saldría a comprar más licor para pasar otro buen rato que mientras se fueran conociendo.

    Salí a la licorería que quedaba a tres cuadras de nuestro apartamento pero antes le dije a bibí que yo vería que se colocara bien cachonda con él para ver que tal la disfrutaba que era lo que ella quería me miro con esa cara de deseo de sexo que tenía y muy juiciosa me dice cuando llegues te cuento que tal vamos, le dije que mientras llegaba colocara el celular a grabar para yo luego ver como se entendían bibí me dice que me demorara un poquito más de lo acostumbrado para ella ir calentando, bueno me demore como unos 10 minutos más de lo acostumbrado porque en la calle ya estaba que me reventaba por verla, al llegar a casa que sorpresa cuando llegue ya Andres la tenía ensartada en cuatro y ella gozando de felicidad con eso me dice que tomara el celular y los siguiera grabando, en ese momento le dice bibí que se lo metiera por atrás para que yo viera como otro hombre se comía ese culo que hasta ese momento fue solo mío.

    Andres sin mayor reparo la cogió y con lo lubricada que tenía su conchita le fue entrando poco a poco y me decía mira como tienen a tu perrita eso querías que me puteara ahí lo tienes, me saque mi pene y empecé a masturbarme al ver tan deliciosa escena ella solo pedía que le diera duro mientras se metía sus dedos en su cuquita y llegar más rápido y así fue al momento veo como le caían sus jugos nuevamente en el piso, luego Andres comenzó a turnarse entre su culo y su cuquita y ella lo disfrutaba y me decía que quería tener otra vez dos vergas dentro de ella pero le dije es un trato Andres te va a dar solo, pero ella me dice no dos vergas aparte de la tuya, que monstruo cree en verdad se volvió muy putita.

    Bueno en ese entrar y sacar Andres ya sudaba y le encantaba, bibí lo hizo que se acostara en la cama porque ella quería montar a lo cual es muy experta él muy juicioso se acostó y ella empezó la cabalgata de la noche solo subía y bajaba mientras yo la grababa como se lo enterraba solita sus tetas rebotaban a ese movimiento hizo que Andres se las cogiera mientras ella disfrutaba le dice cuando te vayas a venir la quiero nuevamente en mis senos esa leche caliente yo estaba ya que me botaba de ver ese espectáculo, y Andres también a lo cual le dice que quería probar ese culito nuevamente ella me pide el permiso para dejar que entrara a lo cual le dije es tuya esa perrita dale que también quiere, Andres la hizo acostar boca abajo y empezó a penetrarla nuevamente por ese rabito ella gritaba de felicidad que le diera duro que la reventara así estuvo un ratico pero al momento de ya terminar la volteo rápidamente y se la dejo en sus téticas como ella quería nuevamente le llenaban su cuerpo casi me hace venir pero ella quería que yo se lo echara en la boca, Andres la dejo bien untada y muy juiciosa se pegó a mi verga para que terminara luego de un par de mamadas fueron suficientes para cogerla duro de su cabello y dejarle todo mi semen en su boca para que se lo tomara que felicidad cuando abre su boca y veo como se lo traga con esa cara de lujuria.

    Luego de esto salimos nuevamente a la sala a tomarnos otros tragos y hablar sobre lo sucedido y me quedo la pregunta de lo dicho anteriormente por ella que quería una especie de gan bang seria cierto.

    Comenten para subir otro relato de como hicimos otro trio con un joven que conocimos en un discoteca.

  • Cogiendo con su ex novio

    Cogiendo con su ex novio

    La primera vez que vi cerca de mi esposa a su ex, no fue nada agradable, me molestó un poco, la llevé en camión a su trabajo y el tipo se subió al camión en una parada, ella iba sentada y yo parado, en cuanto subió vi que buscaba algo o alguien, ese alguien era mi esposa, tan pronto la ubico fue hacia su lugar, poco me conocía a mi, así que se pusieron a platicar, el aguijonazo de los celos hizo presa de mí, pero no dije nada, llegó el momento de bajar, me encamine a la puerta trasera, ella se paró y el también se dirigió a bajarse, la tomó de la mano para bajarla, yo estaba esperándola, lo soltó y se fue conmigo, nunca habíamos tenido problemas o discusiones por alguien, nos llevamos muy bien, pero me inquietaba mucho, ese era su último hombre antes de mí, lo amó mucho, tuvimos problemas con el por nuestra relación, le fue muy difícil desprenderse de él, fueron años complicados, así que la increpe y hablamos de ello

    -Que pasa con ese tipo amorcito!!?

    -No pasa nada amor! Tenemos el mismo camino al trabajo, en algún momento subió al camión, me vio y platicamos!

    -Eso es todo!?

    -Claro que si amor!! No se que estás pensando! Nunca te he dado motivos para que pienses mal de mi o sí!?

    -No mi amor! Tienes razón olvidemos eso!

    -Claro papi, no tengo absolutamente nada que ver con el y no lo habrá nunca más, lo que fue, pasó y ya!

    La dejé en su trabajo, le tenía toda la confianza, sabía que no era capaz de enredarse con nadie, aún sabiendo que era la más putita que había tenido yo, le encanta la verga, verdaderamente disfruta coger, es una mujer muy ardiente, muy caliente cogíamos casi diario, le encanta la verga, además de que su pasado era el de una mujer infiel a más no poder, le encanta la copa, algunas veces me contó que se la cogían sin importarle si acababa de conocer al tipo, simplemente se la cogían, cuándo alguno de sus machos no podía. Yo había disfrutado las cogidas que le habían puesto tanto el dante (el tipo del camión) como otros amantes que habia tenido ya siendo mi pareja o más bien mi novia había descubierto sus infidelidades tanto al hombre que tanto amaba el Dante, como a mi, era una verdadera perrita en brama, cogía con uno y con otro siempre que podía, desde esa época me hizo cornudo y yo me di cuenta que me encantaba serlo, me encantaba verla en brazos de otros, ella no lo sabía yo apenas estaba experimentando esa sensación tan placentera en mi cuerpo y en mi mente. Ese primer encuentro con Dante después de tantos años no fue nada, solo simples encuentros en el camión hasta que lo olvidé y no volvimos a comentar nada, ya que yo siempre le preguntaba si lo había visto en alguna ocasión me dijo que sí y también me dijo que ya se iba en otro camión para evitar verlo en mi ya existía la fantasía de volver a verla en las situaciones en las que la vi y la sorprendí cuando éramos novios ya me sabía Cornudo, sabía que me gustaba verla con otros hombres, sin embargo ella no lo sabía aún de manera tan clara, Dante había sido el último hombre que se la había cogido habían tenido una última noche de despedida, me había pedido permiso para verse por última vez con el y por supuesto que se lo cogio, la cual después les contaré, ella en ese tiempo se negaba rotundamente a hablar del tema de mi fantasía, yo insistía mucho y poco a poco fue abriéndose al tema me empezó a contar las cogidas que le daban tanto Dante como otros tipos, yo me excitaba muchísimo y ella también, al principio no pero poco a poco se excitaba junto conmigo y cogíamos muy rico hasta que llegó el momento de realizar las fantasías que ya teníamos en común, nos la pasamos muy rico, aventuras muy cabronas que empezamos a experimentar en el ambiente, .hasta que nuevamente se reencontró con Dante

    Ya llevábamos unos años en el ambiente Cuckold, ya teníamos claro de lo que se trataba esto, la confianza era y es plena, me contaba todo lo que hacía, me mostraba sus mensajes, hablaba con sus machos frente a mi, todo estaba saliendo bien y no solo era en el desmadre, también en nuestra vida familiar nos llevábamos muy bien, ella comenzó a trabajar los fines de semana , días ideales para el cotorreo!!

    Un día me dijo

    -A quien crees que vi hoy

    -No se amor!!

    -Al Dante

    Yo me quede un poco contrariado, era su ex novio, el tipo con el que tuve que luchar por su amor, no se lo di a notar,

    Platicamos de el mucho rato, todo sucedió igual que la vez pasada, me dijo que se había subido al camión y que casi de inmediato la vio y se sento a su lado, se contaron algunas cosas, le preguntó si trabajaba, le preguntó por mí y obviamente le contó que teníamos dos hijos y que seguíamos juntos. Le pedí que me contara una de las múltiples cogidas que se habían puesto, empezó a contarme, la excitación era inmediata, nos tocabamos, nos besamos y pronto la tenía mamando mi verga, mientras me seguía contando y respondiendo a mis preguntas…

    -Así se la mamabas! Aaah, que rico!

    -Uju, así papi, así se la chupaba!

    -Ahhh mami que rico!

    -Me gustaba mucho mamarle sus huevos, los tenía bien grandes!

    -Los tenía! Crees que que ya no los tenga así!? Aaah, no mames, que caliente me pones!

    -Seguro que los sigue teniendo igual. Mmmm, tu verga también está muy rica!

    -Comete mis huevos como se los comías a el, aaah!

    Me mamaba con muchos deseos, yo sabía perfectamente que ese hombre le había puesto unas buenas cogidas y ahora que ya era yo todo un Cornudo, quería que se la volviera a coger…

    -Como era su verga mami!? Dime!

    -Ya te lo he dicho! Un poco más grande que la tuya, pero mucho más gruesa, por lo mismo tenía una cabezota! Un hongote bien grande!

    -No mames y me has dicho que le gustaba chiquitearte! Se la aguantabas toda!?

    -Si papi, me la metía toda en el culo, siempre que me cogía le daba mi chiquito!!! Al principio no quería, me daba miedo, pero poco a poco me fue convenciendo, se lo di, ya después sólita me abría para que me entrará por atrás.

    Yo estaba hirviendo, con la plática y sus mamadas, comenzamos a coger, fue una gran cogida, ella también estaba bien caliente, no perdí oportunidad de meterme en su chiquito…

    -Aaaah, papá, ah cogeme, cogeme duro aaah!

    -Sí mami, siii! Así te cogía amor, así te daba!?

    -Si papi así me daba le encantaba darme empinada y por el culo aaah!

    -Te gustaría mami!?

    -Que papi!? Que me gustaría!?

    -Que te cogiera! Te gustaría mami!?

    -No se papi, la neta no se! Ah, no pares papi, no pares no vayas a parar!!

    -Pero contesta, dime!

    -Sabes que si, sabes que me gusta mucho y que con gusto volvería a coger con el!

    Al escucharla me vine, llenándola con mi leche

    -Ah aaah si, si, si!

    Cuándo nos relajamos le pregunte nuevamente

    -Cuando amor!?

    Sabía perfectamente de que se trataba, sin dudar contestó!

    -Cuando quieras amor, me pidió mi número y seguro me manda mensaje…

    -Chiquita vas con todo eh!

    -Fíjate que no, me lo pidió y se lo di, sin ningún compromiso, pensé que si se tornaba molesto, lo bloqueo y ya… Pero ya que a ti se te antoja que me lo coja, pues me lo cojo!

    -Uy no pues gracias, que sacrificio!

    -Me encanta ese hombre, lo sabés cabrón!

    Así es ella, me complace en todo y tratándose de un tipo que le gustaba mucho, sin duda que iba a ser una muy buena aventura.

    Pasaron unos días y me informó que ya platicaban por whatsapp, a la semana ya iban a verse en plan de amigos, la iba a encontrar camino a su trabajo y así fue, quedaron de ir el fin de semana a un bar.

    El día llegó, yo salí muy temprano a trabajar para tener la oportunidad de ser parte de la cita, siempre que podemos lo hacemos así, le gusta que yo esté cerca, observando todo lo que hace y a mi me fascina verla. Llegué a casa, ya estaba lista, su arreglo se veía muy discreto, un bluson muy bonito muy escotado, el cual estaba sujeto con un prendedor, para evitar que se le vieran sus chichotas y un pantalón negro tenemos cuatro hijos, en ese tiempo dos muy pequeños pero dos ya adolescentes así que tenemos que ser muy prudentes,

    Salimos de la casa, en cuanto subimos al auto, me prendí de ella con unos besos muy cachondos

    -Vas con todo mami! Mmmm!

    -Si papi!!! Mmmm!

    -Que tanguita te pusiste para el!?

    -La roja y un bóxer!

    -Te hubieras puesto solo la tanga mami!

    -A el le gusta que use bóxer!

    -Ay cabrona, complacencias ya?

    -No amor, no me pidió nada pero se que le gusta, yo me lo quise poner!

    Yo ya iba a cien, saber que iba a verse con ese wey, que se había puesto la lencería que le gustaba, era algo sumamente morboso, le pedí que se quitara el pantalón, así lo hizo y se calzo las zapatillas, se veía impresionante, mi mujer está buenísima y vestida así realza más su cuerpo, me fui calentandola más, iba sobando su panocha, ella mi verga, se la iba a entregar hirviendo… Llegamos al lugar de la cita, ya la estaba esperando, me dijo

    -Ya me voy papi!

    -Si mami, disfrutalo!

    -Claro que si… Tu también, aquí te tengo.

    (Ese aquí te tengo, significa que siempre que sale, le marco a un teléfono especial y escucho absolutamente todo lo que hace y le hacen… Y también lo grabo)

    Salio al encuentro con el macho, este inmediatamente la tomó de la mano, para enfilarse hacia el antro, pude admirar la belleza de mi esposa, tiene un culo impresionante, redondo abultado y un par de piernas muy bonitas, torneadas, redondas y unas caderas muy anchas, en verdad que es como llaman por acá, un culo de vieja.

    Un chaval me asigno un lugar en el estacionamiento, después entre al bar y los busque, tarde un poco en ubicarlos, le pedu al mesero la mesa más cercana, no tuve problema alguno para quedar justo frente a ellos, mi mujer inmediatamente me vio y me cerró el ojo… El cotorreo que traían estaba muy bien, tomaban y bailaban, como buenos amigos aun no se había puesto intenso, cuando regresaban de la pista de baile, el la traía de la mano, no se soltaba el macho aún, mi mujer estaba ya con unas copas encima, eso le sube la temperatura, si el macho no avanzaba lo haría ella, le traía muchas ganas a su ex, además de que el estar yo ahí, la motiva a ser más cachonda aún, porque sabe que eso me encanta a mí y a ella le gusta mucho darme gusto y eso la pone aún más jariosa, paso otro rato y sucedió, el macho se acercó a ella, la tomó de la barbilla algo le dijo y la beso, fue un beso largo, muy suave, parecía que no iba a tener fin, se estaban saboreando, se estaban redescubriendo, eran muchos años los que habían pasado desde el último beso que se habían dado, cuando el beso terminó, el al parecer hizo un brindis por ello, siguieron tomando, ella me hizo una seña de “mirá bien cabrón” entonces jalo a su ex hacia ella y lo beso, esta vez se notaba pasión, ya no era el beso tierno del principio, mi esposa había tomado el mando de la situación y se lo caldeaba a placer, el respondió a la pasión de ella y empezó a buscar sus carnes, la apretaba a su cuerpo y sus manos ya estaba una en sus pechos y otra su espalda, estaban pegados todo lo que podían, entonces el con sus dos manos busco sus nalgotas, las estrujaba, las sobaba completas, se estaba dando un gustazo recorriendo su delicioso cuerpo, escenas así se repetíeron una y otra vez, se notaban las ganas que se traían, en una de esas se la estaba caldeando estando sentados, yo los veía pero la obscuridad y las luces no me dejaban observar muy bien, ella estaba recargada en su pecho, viéndome directamente me mostró su dedo medio y le dio vueltas cerrando sus ojos, evidentemente el tipo la estaba dedeando, se mantuvo en esa posición un buen rato, a veces me veía, a veces cerraba sus ojos, diciéndome que le estaba gustando mucho lo que le hacía, después nuevamente se dedico a él, me imagino que ella también ya le estaba sobando la verga, le encanta hacerlo, le encanta sentirles el chile, sus chichotas ya estaban fuera de su blusa y se las mamaba una y otra vez, en ese lugar se puede hacer de todo, nadie dice nada, así que no había ningún problema, paso casi una hora de agasajo y cachondeo, ya la tenía hirviendo, la cara de mi mujer se había transformado a la de una puta caliente, vi que sacaba su celular, casi inmediatamente sentí la vibracion del mío, era ella.

    -Papi ya nos vamos a ir! Nos llevas por favor!

    -Mmmm chiquita! Claro que te llevo!

    -Dice que vive solo, me pregunto si era posible estar juntos, le dije que si, pero no se donde!

    -Si mami, entonces te espero afuera.

    -Va que va mi amor!

    -Que tal la estas pasando mami!?

    -Uffff papi, riquísimo we, riquísimo, me gusta un chingo este wey y como ves no es ningún pendejo, se la sabe el cabrón!

    -Si mamita, lo estoy viendo muy bien! Ya te puso bien caliente!!! Oye y vas a hacer algo en el carro!

    -Ay papito claro! Porque crees que me vas a llevar, sabes wey sabes que me gusta mucho que me veas puteando cabrón, te aviso cuando vaya para afuera!

    Pedí mi cuenta y salí del lugar, no sin antes verlos besarse con mucha pasión, ya estaban ardiendo!

    Fui a nuestro auto, saque mi verga para masturbarme, ya lo necesitaba, la calentura que traía era mucha, las imágenes se sucedían en mi mente mientras me la jalaba, no iba a venirme todavía, sabía que faltaba más, sabía que ella iba a brindarme un buen espectáculo en el carro, siempre que podemos lo hacemos así o más bien lo hace así! Tardaron un poquito más en salir, seguro seguian agasajando dentro del bar, hasta que llegó el mensaje

    -Ya voy para afuera!

    Eche a andar el auto, me sitúe en la entrada, salieron y ella lo llevo hacia mí

    -Hola Jorge! Estabas lejos!?

    -No Ivonne, andaba aquí en Tlanepantla!

    -Que bueno!

    -A donde vamos?

    -A Coatepec amigo por favor!

    Vi que ella se ponía un poco seria y algo le dijo, el le dijo tranquila, no pasa nada.

    Inmediatamente paso ese momento, después ella me dijo el motivo del enfado.

    Inmediatamente se enfrascaron en lo suyo, se besaban intensamente, yo no perdía detalle, ya estaba acostumbrado a manejar y ver lo que mi mujer hacía con los diferentes machos que se conseguía, el tipo se la quería comer,, que besotes se daban, se notaba que se traían un chingó de ganas, no paso mucho tiempo para que se agachara entre las piernas del macho, ya estaba dándose gusto, mamandole la verga

    -Aaah que bien lo haces Lucí!

    -Me encanta tu verga cabron, me encanta mmm! La tienes muy gruesa!

    -Oye y que onda con el señor, no se molestara?

    -Por eso quise hablarle a el! mmmmm! Siempre que ando en la calle el me lleva a mi casa o a donde quiera y es muy lindo y discreto.

    -Siempre que andas por ahí? O sea que esto lo haces seguido?

    -Deja de decir cosas que no te corresponden! Dedicate a disfrutar de esto! Quieres seguir o aquí le paramos, no tengo nada que explicarte!

    Al tipo no le quedó otra cosa que decir, simplemente le pidió seguir, inmediatamente me di cuenta que no esperaba que mi esposa le hablara así, también me di cuenta que ella estaba molesta, aun así siguieron en el desmadre, mi puta estaba desatada, había salido con el tipo para que se la cogiera y eso iba a hacer

    -Tienes una vergota Dante, me encanta mamártela mmmm!

    Ahí estuvo mamando un buen rato, después le pidió que se la cogiera

    -Quiero que me la metas! Si papi, cogeme sí, anda dame tu verga!

    -Ahorita que lleguemos al depa mami, sigue mamando!!! Así así!

    -De una vez aquí, anda dámela! No quieres o que!

    -Si mami, claro que si! Yo también te quiero coger chiquita sabrosa!

    -Anda pues cógeme!

    Al quitarle la tanga, el ambiente se inundó con su aroma, me embriago su olor, sabía que estaba mojadisima, observe que abría sus piernotas, ofreciéndole su panocha, no perdió tiempo y se sumergió en su más íntimo y sabroso rincón

    -Aaah papiii, que bien mamás! Si mi amor, así!

    -Sabes delicioso Lucí, mmmm!

    Pensé que iba a ser una mamada cortita, pero que va, fue mucho tiempo el que estuvo dándole lengua, sus gemidos eran música para mi, me decían que estaba muy cerca de venirse, aunque también ya habíamos llegado a la colonia donde el vivía, busque un lugarcito donde detenerme, creo que ni se enteraron que me detenía.

    -Sigue Dante, sigue papi ah, bien que te acuerdas donde esta mi punto cabron!

    -Vente mami, vente chiquita, dame tus jugos, damelos!

    -Si, siii ah que rico, que rico!

    Mi chiquita se estaba viniendo, ese tipo sabía perfectamente donde y como darle placer, la había visto ya con varios hombres, pero con ninguno la había visto disfrutar tanto, estaba completamente entregada al placer que le estaba dando su ex, sin duda estaban reviviendo su pasado

    -Ahora cogeme, cogeme! Ponte un condon y cogeme! Metemela papi!

    No podía voltear y no me di cuenta de donde saco el condon, solo el dulce y profundo gemido de mi esposa al ser penetrada

    -Ash si papi, aaah que bien se siente!

    Gemidos y más gemidos siguieron a continuación, la embestía fuerte, la panocha de mi esposa estaba recibiendo unas metidotas de verga!

    -No mames, que rico, que rico me estas cogiendo, que rico siento tu verga papito, ah, así, así!

    El macho no paraba de darle con todo, ya llevaba más de diez minutos de darle sin descanso, yo volteaba discretamente para ver a mi esposa se veía increíble toda abierta de piernas con ese hombresote entre ellas, bombeandola, realmente estaba muy bueno este cabron, me la estaba matando a vergazos, perdí la cuenta de los minutos que le estuvo bombeando la panocha, hasta que

    -Me voy a venir Lucí, me voy a venir mamita!

    -Si papi, si vente cabron, vente ah, dame tu leche, damela, siii, dámelos todos!

    El macho se estaba viniendo en mí amor, realmente no estaba seguro de que trajera condon, aunque ella no se dejaba coger sin condon

    -Si mami, ahí te van chiquita, ahí te van ah, ah, todos mami, todos para ti!

    -Wow, que rico we, que rico, no mames! Simplemente delicioso, delicioso!

    El macho se salio de mi mujer y comenzó a arreglar sus ropas, vi a mi esposa levantarse del asiento, inmediatamente busco mi mirada, nos vimos con esa complicidad nuestra, me encantó verla toda despeinada, su cara brillaba por el sudor que le había provocado la cogida, se dieron cuenta que estaba estacionado, el macho me dirigió rumbo a su casa, ellos algo se decían, llegamos a su casa, me preguntó cuánto le debía

    -Ahorita que me vaya le pagas, me tiene que esperar!!

    Y se metieron al departamento, yo seguí escuchando por el manos libres, entraron, platicaron de lo que ahí habían pasado juntos, se contaron algunas anécdotas, hasta que empecé a escuchar los gemidos de el, palabras cachondas, se la estaba mamando nuevamente, rato después gemidos de ella, más tarde el sonido de las embestidas y sus cuerpos chocando, más de dos horas estuvieron cogiendo a mi chiquita, yo me masturbaba también sin parar, hasta que todo se tranquilizó y poco después salieron, subió al auto en la parte de atrás, como cualquier usuario

    Le cobre $500.00 (Esta es otra de las ventajas que tiene ser su taxista, obviamente le cobro a sus machos los recorridos que hacemos ji, ji, ji)

    El macho se metió, avance unas cuadras y se pasó adelante, me dió mi besote

    -Te sacaste tu lechita!? Uy la tienes bien dura papi!

    -No mí amor, esta toda adentro para ti!

    Tuve que detenerme, me estaba dando uno de sus deliciosos besos, las lenguas se encontraron, mi mano hurgaba en su panocha

    -Estas bien mojada, se siente abierta!

    -La acaban de coger papi, le acaban de meter un pito bien grueso, bien gordo, bien cabezón!

    -Quebrico!! Mami, te gustó!?

    -Me fascinó papi, ese hombre me encanta y coge riquísimo, me da muy duro!

    -Así te cogía antes!?

    -Si papi, justo así! Y te digo algo, dos veces me metió su cabezota en mi chiquito, pero no deje que me lo metiera todo!

    Mientras hablábamos, ya me estaba chupando, su boca, las imágenes de la cogida y el decirme que tuvo el pito en su culo, me tenían a punto de venirme y explote, horas de calentura terminaban, se tomaba con gula toda mi leche, hasta dejar limpiecita mi verga.

    Rato después llegamos a nuestra casa, le pregunté porque no se había dejado culear

    -Porque es tuyo, solo tuyo, nadie ha entrado ahí, después de ti y nadie lo hará, ni el, además la tiene bien gorda, me iba a dar pena contigo, me iba a hacer bramar!

    -Me hubiera gustado que te cogiera el culo mamita!

    -En serio papi!? Después vemos si!

    Así termino aquella inolvidable noche, pasaron dos semanas para que volviera a cogerla, el buscaba más de ella, buscaba reconquistarla y por eso mi esposa no lo quería volver a ver, la solución fue decirle lo que eramos, le dijo absolutamente todo, le dijo que el taxista de aquella noche era su esposo y que así nos divertíamos, terminó por entender y aceptar ser uno más de sus amantes ocasionales, eso sí con muchos más derechos que los demás, incluso ella dejó de ver a otros, por estar solo con el, nunca le cuestione nada, sabía que le gustaba mucho, sabía que se la pasaba muy bien con el y me gustaba que estuviera a gusto con quien ella quisiera, nunca le prohíbo nada…..

    Parte importante de este ambiente, de ser cuckold, es que la mujer se sienta bien, segura, que se le tenga confianza, de otra forma no hay manera de que cumplan nuestra fantasía, no hay manera de que alimenten nuestra morbosa forma de ser.

    Siguió cogiendo con el casi dos años… Y siempre llegaba con el culo bien abierto y lleno de leche!

  • Mi reina me dejó probar otra mujer

    Mi reina me dejó probar otra mujer

    Este relato empieza con una pequeña descripción de nosotros somos una pareja en sus 40s, no somos modelos algo robustos nos gusta mucho tener una muy buena comunicación lo cual nos ha permitido hablar de todo y sobre todo eso me dio pie a proponerle que me gustaría verla con otro hombre entre otras situaciones hasta le dije que me gustaría saber que se sentiría estar con una mujer en estos momentos que mis sentimientos hacia mi mujer son únicos y la verdad era algo que nunca pensé se fuera a realizar. Ya entre nosotros no se había hablado de esa situación.

    Pasado un tiempo me empezó a comentar sobre lo de estar con otra mujer que con quién me gustaría tuvimos esa conversación sin mucha importancia de mi parte.

    Hasta que llegó un día y me dijo escríbale a su amiga y organice para que puedas tener un rato de sexo con ella, mi sorpresa fue total y así lo hice aunque siempre preguntando que si estaba segura al decirme que si proseguir con el encuentro. Llegado el día recogí a mi amiga le dije a mi mujer dónde íbamos a ir y ella atino a decirme que lo disfrutes. Fue muy rico paso seguido les voy a relatar de la misma manera que se lo conté a mi mujer.

    A lo que llegamos que nos bajamos del carro me dio un beso con lengua y todo.

    Yo aproveché para cogerle las nalgas.

    Se pagó la habitación.

    A lo que entramos charla va charla viene.

    Empezamos a desnudarnos ella se sentó al borde de la cama yo me le acerque y nos besamos.

    Le empecé a acariciar las tetas yo no me había quitado el boxer ella estaba ya desnuda.

    Ella se fue a duchar puse a llenar el jacuzzi.

    Me acosté en la cama ya sin bóxer.

    Ella salió y detalle ahí fue que vi que el culo lo tenía más grande de lo que recordaba seguimos conversando.

    Nos empezamos a besar.

    Yo le apretaba las nalgas.

    Me empezó a acariciar y masturbar la verga y cuando medio se me empezó a parar bajo y empezó a chupármela.

    Un buen rato para que me lo chupo rico pero mi amor como tú me haces estremecer no llego ni a la mitad.

    Nos volvimos a besar la puse boca arriba besándonos baje a chuparle las tetas y empecé a masturbarla mientras le chupaba los pezones y ahí se vino la primera vez me volvio a masturbar.

    Yo también la masturbaba y le alcanza a meter 3 dedos de lo mojada que estaba.

    Hay se vino otra vez muy rico.

    Nos volvimos a besar fui bajando hasta que le empecé a lamer la vagina solo fue darle 2 pasadas y se volvió a venir yo seguí dándole dedo hasta que me dijo que no más.

    Me dijo que se lo metiera que lo quería sentir.

    Ahí fue cuando saque el condón y me lo coloque ahí fue que me dijo que tranquilo que ya iba a completar un año sin nada de nada.

    Me lo coloqué se acostó boca arriba y abrió las piernas empecé a sobarle la verga en el clítoris.

    Y se vino otra vez hay fue que se lo fui metiendo ella se movió para metérselo todo.

    Así nos quedamos un ratico quietos y luego empecé a moverme algo suave fui haciéndole más rápido y más duro cuando volví a recordar que mi mujer estaba con Migo fue como si activara un botón y empecé a metérselo durísimo.

    Y ahí se volvió a venir y luego lo hice yo.

    Nos estuvimos recostados hablando.

    Nos metimos al jacuzzi un ratico.

    Ella se fue a bañar ahí fue cuando me llamaste.

    Ella quería otro polvito pero ahí fue que le dije que me llamo mi mujer.

    Hay fueron los besos de despedida.

    Ahí termino nuestra primera experiencia.

    Disculparan lo extenso pero es primera vez que comparto una experiencia muchas gracias.

  • Andrea, de vuelta al hogar

    Andrea, de vuelta al hogar

    Andrea volvía a casa después estar algunos años con sus roomies, con un par de maletas y cajas el taxi la dejó frente a la casa donde creció.  Su madre la abrazó como si no la hubiera visto en años, incluso lloro. Y… solo miraba desde la puerta, luego sonriendo salió a ayudar con las maletas.

    Al entrar espero a que ella pasara por delante, lenta y atentamente subió tras ella, una de las cosas por las que salió huyendo hace cinco años. Sabia que Darío admiraba su culo, también sabia que a propósito la dejó pasar por delante.

    Años atrás cuando su madre decidió rehacer su vida, habló con ella para que le diera una oportunidad a Darío. Que al principio se portó muy bien, incluso la llevaba a la universidad

    Pero el cuerpo de Andrea hacía tiempo que era hermoso, parecía imposible, sus piernas y nalgas seguían tomando volumen. Y Darío lo notaba, por las mañanas cuando ella salía de su cuarto en pijama, con ese short que se metía entre sus nalgas, sin poder evitarlo surgía una ereccion, era incontrolable, también para ella era incomodo pues sentía su mirada y algunas veces como el resbalaba su mano al pasar cerca para rozar sus nalgas.

    Los problemas empezaron cuando Darío recayó en el alcohol, borracho dejaba salir todo lo que pensaba.

    —¡Mija que culote tan rico tienes me cae de madre!

    —¿qué? –ella corría a su habitación hasta que llegara su mamá, aunque para entonces él estaba roncando en la sala y Andrea prefería no decir nada, evitar problemas. Así fue casi cada fin de semana, hasta que un día en el que ella cocinaba. Darío entró cayéndose de borracho y gritando.

    —¡¿por que no me dejas agarrar esas nalgas?!

    –¿otra vez borracho? Ahora si le dire a mamá.

    —Déjame tocar ese culo, no seas cabrona–decía el caso haciendo berrinche.

    Apenas pudo salir, él la sujetó en la sala.

    —¡No seas hija de tu chingada madre! –la giro y mientras le sobaba las nalgas se bajo el pantalón y con la otra mano se masturbo, ante la mirada atónita de Andrea.

    —¡Que asco! –aunque le daba en verdad repulsión, no podía dejar de ver aquella verga gruesa entre una maraña de vello. Al igual que lo vio aventar tremendos chorros de semen sobre la alfombra. Momento en que se soltó y se fue corriendo a su habitación. En cuanto lo escucho roncar salió con su maleta, hacía meses que un par de amigas la invitaban a ser su roomie. Hoy ella aceptaba.

    Pero una pandemia lo cambia todo, una de sus amigas perdió el empleo, la otra se casó y ella no podría sola con los gastos. Además de no tener un empleo fijo. Y ahí estaba, llegando a su habitación con el aliento de Darío a sus espaldas.

    —Llevo dos años sin tomar –le dijo a modo de disculpa o bienvenida.

    —Felicidades –contesto ella de manera seca y cortante.

    Darío estaba más gordo, se dejó la barba y su voz era la misma fuerte y profunda.

    Las primeras semanas todo fue relativamente normal, ella evitaba a Darío y él guardaba su distancia, su madre trataba de que todo fuera normal pero no era normal. No entre ellos. Ahora Andrea tenía 25 y si ya de por si su cuerpo era hermoso el ejercicio lo tonificó de tal manera que hasta las mujeres volteaban a verla por la calle. Darío solo simulaba no tener interés, desde que llegó no paraba de mirarla y con su teléfono nuevo, le tomaba fotos fingiendo una llamada para luego autocomplacerse mirando cada una de las fotos. Aunque la seguía en todas sus redes sociales y podía ver infinidad de contenido, estas eran especiales, estas eras suyas, las tomo a metros de distancia.

    Incluso su madre notaba algo diferente, Darío estaba cada día más cachondo, tenían sexo casi a diario, cada día día más sigiloso en su tarea de tomarle fotos a Andrea, luego compro una pequeña cámara que instalo en el techo de la ducha y con los brazos temblorosos reprodujo el video donde veía a su hijastra bañándose, casi podía olerla mientras se jalaba con energía la verga. Era casi insoportable para él el convivir con ella a diario sin mostrar el morbo que le tenía. Hasta que día sucesos cambiaron todo.

    Como cada fin de semana salió con sus amigas de fiesta, siendo siempre el centro de atención a donde se parara le pareció común que les mandaran una botella de champaña, y la segunda y la tercera, las burbujas y el alcohol estaban en su cabeza casi al amanecer. Pero se termino la fiesta cuando llego la cuenta. El tipo que les invito, desapareció y la cuenta era de más 40 mil pesos. Algo impagable para ella y sus amigas, una de ellas lloro, la otra simplemente se negó a pagar ante la insistencia del gerente. Claudia sacó su teléfono y luego de mucho pensarlo recurrió a su última opción.

    —hola, Darío

    —¿Andrea? –contestó extrañado, era la primera vez que ella lo llamaba por teléfono.

    —Tengo una bronca, ¿me puedes ayudar?

    —Claro, ¿estas bien?

    —Si si, solo no le digas a mi madre nada de esto.

    Llego aun con la marca de la almohada en la cabeza, abrió su cartera y pasó un par de tarjetas. Ante la cara de agradecimiento de las 3, luego las fue llevando una a una a su casa hasta que ambos viajaron solos de regreso a casa.

    —Yo se que es mucho pero te lo voy a pagar.

    —¿ya tienes trabajo fijo?

    —No

    —¿champaña? –dijo mientras movía la cabeza.

    —enserio no fue nuestra culpa, un tipo nos invitó y…

    —no quieres que se entere tu mamá, el lunes llegan los estados de cuenta.

    —te voy a pagar lo juro…

    —¿si pero como?

    Al llegar a casa su madre preparaba el desayuno, ambos se miraron pactando silencio.

    —¿Donde andaban?

    —No amor, fui a recoger a Andrea que se quedó sin dinero para el taxi.

    —Hija, ¿como sales sin dinero? Además ni siquiera deberías salir, seguimos en pandemia. Si no fuera porque ahorramos quien sabe como nos hubiera ido.

    —Bueno… –dijo Bruno intentando medir las palabras.

    —Pero estamos juntos que es lo importante –interrumpió Andrea y se levanto a servir más café, aún traía puesto el vestido corto y se estiró en la alacena para bajar azúcar, con toda la intención de que bruno viera el nacimiento de sus nalgas debajo de la falda.

    Darío cambio de tema y trago saliva, cuando si madre salió a misa Andrea bajo y se puso entre el televisor y el, se había bañado y ahora traía un short pequeño ajustado a sus enormes nalgas y una camiseta ajustada a sus pechos.

    —ya se que la regué pero no quiero que mamá se entere, se decepcionaría… aún más de mi.

    —¿y que solución tienes? Es casi todo lo que teníamos agotado o lo que nos quedaba.

    —Yo se que tú tienes tus ahorros aparte.

    —Si, ¿y eso que? Quieres que yo pague.

    —Que me prestes y…

    —¿y? –dijo el frunciendo el ceño

    —Pues yo… yo sé que tú…

    —Mija, con dos mil me como una colombiana o una venezolana… digo… –trataba de contener sus ganas de saltar sobre ella, se veía buenísima con ese short.

    —Como quiérelas

    —Pues es que…

    —digo que como quieras, por el tiempo que quieras, las veces que quieras, ya me vale madre. ¿Aceptas o no?

    Darío se levantó, ansioso por tocarla, se mordió los labios y asintió.

    —Ok, yo repongo la lana. Nomas no te rajes.

    —no me rajo –dijo mientras se sujetaba el cabello y se arrodillaba ante la mirada incrédula de Darío.

    En cuanto ella consiguió sacar la verga del pantalón comenzó a lamer lentamente, Darío intentaba tocar su culo pero los espasmos ante la manada que le estaba proporcionando su hijastra lo hicieron cerrar los ojos, apretar los puños y disfrutar de esa lengua sobre su miembro duro y erecto.

    —pfff que rico-repetía el tratando de contener el sinfín de emociones que pasaban por su cuerpo.

    —Te estoy cumpliendo tu fantasía cabron.

    —No… pfff… haaa

    —¿NO? –dijo ella sin dejar de masturbarlo con ambas manos.

    —No… mi fantasía es otra

    Se levantó y la colocó en cuatro sobre el sillón, bajo sus shorts y luego hizo a un lado la tanta que se perdía en sus nalgas. Ella pensó que querría penetrarla por el culo, apretó un poco las nalgas. Pero cuando sintió las barbas raspar sus nalgas cerró los ojos. Pronto sintió la lengua resbalar entre sus muslos para saborear su sexo.

    —mmm mmm

    —esto lo soñé por años mamacita –dijo y siguió metiendo su cara entre sus nalgas lamiendo pacientemente, sintiendo como los fluidos iban formando parte de su boca.

    —Si siii mmm

    —¿te gusta yo se que eres una putita bien perra?

    —Siii se siente rico

    —abre tus nalgas que quiero lamerte el míl arrugas

    —mmm ahhh –con ambas manos abrió sus nalgas lo más que pudo sintiendo como la lengua le recorría desde la panocha hasta el culo, lamiendo como si fuera el caramelo más delicioso del mundo.

    —aaaah mmm siiii así

    —¿así perra?

    —así papi sigue siii

    —me gusta como pujas putita

    —aaaah que rico mmmm –las piernas de Andrea temblaban, hacía mucho que no le daban una chulada y nunca de ese modo.

    En cuanto Darío sintió que las piernas de Andrea se aflojaban, sacó su cara y comenzó a frotar su panochita con la mano como si quisiera sacarle brillo a algo. La respuesta fue inmediata. Andrea gemía, l tiempo que India la cara entre los cojines con su culo buen levantado llegó al orgasmo, grandes chorros salieron de su interior, mojando a Darío y salpicando la mesa de cantro.

    —ah aaah aahhh ya ya mmm aaah que rico –sus piernas tenían un extraño tik que no podía controlar y los espasmos eran acompañados de gemidos de placer

    —así me gusta mi perra, ya te viniste putita que rico –decía el mientras lamía sus dedos para luego meterlos en su panochita.

    —mmm que rico que rico que rico

    —ahora si ven a mamar mi verga zorra de mierda –la jalo del cabello hasta que quedó arrodillada y ella sin dudarlo tragó la verga entera de su padrastro mientras él le sujetaba por la nuca para que entrara más y más en su garganta.

    Los sonidos guturales eran por qué no podía jalar aire, pero en cuanto tomaba un respiro volvía a meter la verga completa en su boca y el a empujar su nuca, tratando de tener su pelo sujeto pues ver sus ojos llorosos a causa del esfuerzo y los residuos de baba escurrir de su boca era delicioso, así como sentir su respiración agitada frente a la punta de su verga.

    —aaahg ahhh

    —trágatela toda putita, abre esa jodida boca

    —aaagh aaaagh te gusta que sea tu puta

    —siempre fuiste mi perra, solo que ahora te puedo usar –le dio una pequeña bofetada y jalo su cabeza con ambas manos para que siguiera tragando su verga.

    —aaahg

    La jalo de nuevo al sillón y la sentó sobre el de espaldas, quería ver ese enorme y delicioso culo caer sobre su verga, separó sus nalgas aún húmedas y su verga resbaló sintiendo la tibieza de sus fluidos.

    —puta madre que rico!

    —¿no te vas a poner condon? –pregunto ella volteando la mirada.

    —estoy pagando para no usarlo y si pague tu peda, también te puedo pagar unas pastillas del día después… ahora mueve ese culo perra

    —¡hijo de puta! –dijo ella y apoyándose en sus rodillas comenzó a moverse hasta rebotar de manera constante sobre aquella verga dura, en sus oídos seguía escuchando la voz de ese al que hasta hace unos días odiaba.

    —eres tan puta como te imaginé perra, te sigo en el tuiter, me la jalo con tus pinches TikToks sabes. Siempre enseñando tu culote de puta

    —¿me sigues?

    —y ahora te doy verga como la puta que eres

    —mmm aaah –desde siempre que le hablaran así la ponía cachonda y esta no era la excepción, ella quería que siguiera. Mientras él se aferraba a sus nalgas con ambas manos—¿me vas a coger siempre así de rico?

    —vamos empezando pequeña zorra, vas a ser mi perra para siempre, te voy a dar mucha verga perra

    —siiii quiero verga –y quería que él siguiera insultandola así que aceleró el ritmo de sus caderas e insistió esta vez con un algo que no fallaría—¿me vas a coger papi?

    —me voy acabar este culo a lamidas perra, este culo es mi sabor favorito, te vas a venir toda tu perra vida sobre mi pendeja

    Los fluidos de ambos resbalaban por las piernas de Darío que apretaba las nalgas de Andrea como para descubrir si estaba soñando.

    —¡siii cogeme papi dame dame siii papi!

    —que rico rebotan tus nalgas, de aquí eres perra, esta verga es para ti –la tomó de la cintura e hizo que el movimiento fuera aún más rápido.

    —si papi que rico me da verga mi papito siii aaah –él podría estar así de por vida pero quería verla en todas las posiciones así que la levantó y la empinó sobre el sillón

    —mete la cabeza y levanta ese culo perra, te quiero bien empanada –luego de dio un par de nalgadas que enseguida enrojecieron sus nalgas. Cuando ella de nuevo metió su cara entre los cojines y levantó bien arriba su culo, el hundió de nuevo su cara entre sus nalgas. Era hipnótico ver esa panochita tan rosada dispuesta. Ella ya mordía un cojín era excitante tant placer

    —mmm siii siii cómeme el culito papi

    Darío se levantó y apuntó su verga sobre la entrada a ese paraíso llamado Andrea, luego suavemente lo fue deslizando, quería ver como entraba su verga en la panocha de su hijastra.

    —¡puta madre que rico culote tienes perra!

    —aaaah –suspiró ella mientras sentía como la penetraba.

    Luego comenzó el vaivén de Darío, entraba y salía suavemente mientras daba nalgadas y escupía sobre el ano de Andrea.

    —ahora si putita… a coger –subió la intensidad al igual que los gemidos, ella nunca imaginó que vendría a darle el sexo de su vida un viejo prieto, panzón y mal hablando.

    —si cómeme si si siii así siiii

    —dame tus manos pendeja –ella pasó sus manos sobre su espalda y él las tomó con fuerza para jalarla y que si sus enormes nalgas cocaran contra su verga.

    —ahhaah siii aaah si si sigue así papi dame más durooo aaah

    —¡eres mi perra! ¿Eres mi puta?

    —siiii soy tu putita la putita aaah de papá aaah dame Vega papito aaah

    Mientras mas rojas estaban sus nalgas, más fuerte le pegaba Dario, al tiempo que escupía como desesperado sobre las nalgas de Andrea buscando humedecer su culo, luego comenzó a meter su dedo índice bien derecho y hasta el fondo, lo olía como para corroborar el olor de su hijastra. Sacó su verga de su panocha y comenzó a lamer su culo, sintiendo los pliegues en su lengua. Y viendo como ella brincaba por la sensación. Así que metió su lengua.

    —¡que rico me chupas papi! Aaay si que rico aaay

    —sabe delicioso este culo perrita, es un manjar

    —siii mmm mmm siii

    Tuvo que poner un pie sobre el sillón para poder colocar su verga en la entrada trácela de Andrea, cuando bajo y fue entrando ambos gimieron de placer.

    —mmmm mmm—Andrea mordía un poco el cojín pero toleraba el dolor, aunque pocas veces habían usado su culo no le desagradaba del todo.

    —puta que delicia cabrona, que culito tan apretado tienes perra que rico uuufff –Darío tomo de un costado el control remoto de la televisión y lo metió en la panochita de Andrea que ahora si daba gritos de dolor.

    —ay ay ay me duele ay está muy grande –sin embargo Darío lo seguía empujando hasta casi la mitad estuvo dentro, entonces comenzó a moverse para ver su verga entrar y salir del culo de ella mientras con la mano movía el control dentro de su panochita.

    —ay ay ay mmm ay ay me duele papito ay ay

    —cállate zorra y empújalo más –le puso la mano al borde del control y si bien no lo metió más, Andrea lo movía un poco, podía sentir los botones rozando en su interior con la verga de Darío que estaba cada vez más agotado. Su respiración ronca era entrecortada.

    —aaah si cómeme papito ay como una puta ay ay –la tele se encendió e incluso cambio de canal mientras Andrea ponía los ojos en blanco. Y Darío estaba por estallar y quería hacerlo pero en su mente ya retumbaba lo puta que era esa culona que por años se le negó.

    —te voy a dar tu leche perra, ven aquí –aún con el control remoto dentro ella se arrodillo y obediente abrió la boca frente a él

    —apenas masturbo un poco su verga, pues tener esa cara hermosa frente a el era suficiente motivación, sus chorros salieron sin control y aunque la mayoría entró en su boca, también cayeron sobre su nariz y mejillas. De sus labios escurría otro tanto hacia el mentón.

    —eso es putita, eres una buena puta obediente

    En la cabeza de Andrea estaba la escena de hace 5 años, solo que ahora esos chorros de semen estaban en su boca y calientes y viscosos recorrían su cara. Se sentía la más puta de las putas, se había cogido a su padrastro. Y el, el más afortunado del mundo. Pensó que moriría hilándosela con sus publicaciones en redes o granándole el culo a escondidas.

    —esa champaña es lo mejor que me a pasado en la vida putita

    —Andrea aún con el semen en la boca y abriendo cada que él con sus dedos juntaba lo que quedó al rededor para meterlo asentía. Entonces escucharon ruido, era si madre que volvía de misa y con el desayuno. Ella salió corriendo con su ropa en la mano y él se vistió a toda prisa. Fue por agua y un trapo. En cuanto su madre entró él se arrodilló para limpiar la mesa, aunque olía a sexo el la convenció de que había derramado agua.

    —Hija ven a desayunar –grito su madre y Andrea apareció con unos pantalones y el pelo recogido. La cara recién lavada y con una cara seria.

    Cuando se sentaron a la mesa quedaron frente a frente, mientras su madre servia el café ella abrió la boca mostrándole el semen aún en ella y lo tragó, luego volvió a mostrar su boca vacía y sonriendo le giño el ojo.

    —al rato revisas el control que no prende –dijo su mamá aventándolo al sillón— y está húmedo…

    —Si mi amor al rato lo checo

    @MmamaceandoO

  • Compartí a mi novia con mi amigo de muchos años

    Compartí a mi novia con mi amigo de muchos años

    Mi novia Diana y yo llevamos ya alrededor de cuatro años juntos, tenemos un hijo y vivimos juntos hace ya tres años. Es de esa clase de amor que encuentras de maneras locas cuyas historias siempre se cuentan con ese toque de nostalgia y felicidad de haber encontrado a la persona correcta, Diana tiene 24 años, es de estatura promedio, 1.60, cabello rizado y castaño, piel clara y hermosos ojos cafés, es delgada con un trasero de locura y pechos medianos y lleva algunos tatuajes en sus brazos y piernas…

    Mientras que yo… Mi nombre es Bruno, soy un hombre también promedio, 27 años, 1.70, complexión delgada, con el cabello largo y lacio, con algunos tatuajes en los brazos. Diana y yo hemos llevado una relación amorosa e íntima desde el principio, casi sin altibajos y además el sexo siempre ha sido fabuloso sin ninguna queja de la que pueda si quiera acordarme. Después de mudarnos a nuestro nuevo departamento, un viejo amigo mío, Esteban, a quien yo conocía desde la preparatoria hacía ya unos 12 años, se mudó con nosotros con la finalidad de compartir algunos gastos incluyendo el alquiler y así todos tener algo de dinero extra y menos preocupaciones, así todos ganábamos y además, a Diana y a mi nos sobraba una habitación en casa.

    Esteban tenía más o menos la misma complexión que yo, excepto que él es un poco más atlético y también más blanco, tenemos la misma edad y gustos bastante parecidos en general, por lo que todos nos llevamos bien la mayor parte del tiempo. Vivimos con él durante un año aproximadamente, donde no ocurrió nada relevante excepto que yo notaba cierto interés penoso de parte de él hacia Diana, miradas bastante discretas cuando ella usaba faldas o vestidos, pues los usa siempre con un estilo gothic/dark que a ella le fascina, en ocasiones los usa con medias y ligueros muy sexys debajo, y sin duda eso a mi siempre me encantó, supongo que algunas veces, Esteban pudo haberlo notado y simplemente reservarse sus comentarios para su propia mente. El resto siempre fueron conversaciones amenas, algunas comidas o cenas juntos los tres e incluso un par de películas por la noche antes de irnos a dormir a nuestras habitaciones…

    Con el tiempo, fui notando más miradas discretas por parte de Esteban hacia Diana e incluso alguna vez me llegó a hacer el comentario en privado sobre lo bien que se veía mi novia siempre expresándose con respeto, aunque a ella nunca le dijo nada directamente a pesar de tener confianza y una plática amena, siendo unidos los tres como amigos. Conforme el tiempo pasaba, llegué a tener conversaciones de tono sexual con Esteban, esperando saber un poco más de él o de sus ideas sobre el sexo en general y me llevé una sorpresa cuando me confesó que jamás había tenido relaciones sexuales antes, pues siempre se había dedicado a trabajar y estudiar sin dejarle mucho tiempo a su vida social por una u otra situación, me platicó que se arrepentía en ocasiones de algunas deciciones que tomó durante su vida, pero que ya llegaría su momento de experimentar lo que le hiciera falta.

    Por alguna razón, su confesión despertó un deseo más intenso en mi de compartir a Diana con él, y poco a poco empecé a fantasear con hacerlo realidad alguna noche loca donde las cosas se dieran solas, y aunque no sucedió, la fantasía había estado rondando por mi cabeza desde varios meses antes de incluso confesarselo a Diana… La primera vez que me atreví a contárselo fue una noche que estábamos teniendo sexo hace ya algunos meses, para ese entonces, Esteban ya no vivía con nosotros, el se había ido a rentar un cuarto a otra zona cercana y teniamos tiempo que lo veíamos solamente de manera ocasional. Quizá se me salió decirle muy de golpe que me excitaba la idea de que alguien más se la cogiera. Y ella en ese momento reaccionó un poco desconcertada, y supongo que decidió solo no darle mayor importancia.

    Pero con el tiempo cada vez fue más y más frecuente que yo sacara el tema y le hablara sobre lo mucho que me excitaba la idea. Buscaba videos en internet sobre tríos, swingers y voyerismo, siempre con mujeres usando lencería como la que a mi me gustaba que ella usara y se los mostraba al principio con poca o nula respuesta de parte suya, pues de por si, ella no era mucho de mirar pornografía, lo que me hacía pensar que quizá no estaba interesada en absoluto y que no tenía sentido que siguiera alimentando esa fantasía en mi cabeza y a decir verdad, estuve a punto de dejarlo por la paz. Pero, con el tiempo, yo seguí haciendo menciones sutiles sobre el tema y ella fue cediendo a fantasear al respecto, ya lo hablábamos con cierta lujuria y más libertad mientras teniamos sexo, dándonos detalles sobre como nos gustaría llevarlo a cabo, yo ya le había contado que Esteban jamás había tenido sexo y que me gustaría que ella le quitara la virginidad, cada vez sentía que el tema fluía con mejor ritmo y sentía que Diana se excitaba con mayor facilidad al fantasear sobre ello.

    Varias semanas después, le dije a Diana directamente, que quería que lo hiciéramos de verdad, se lo dije mientras estábamos cogiendo y fantaseando por lo que ella a todo me dijo que si, estaba super excitada, seguía mi juego diciendo que si a todo lo que yo pedía. Era quizá un sábado por la noche, sabía que íbamos a ver a Esteban el siguiente martes y le dije directamente que quería que pasara ese día. Ella afirmó y llegamos juntos a unos orgasmos muy fuertes, el imaginarme a Esteban cogiéndose a mi novia frente a mí, me llevó a un punto de excitación que no puedo describir y creo que Diana también lo notó.

    Me quedé agotado en la cama mientras ella se vestía para dormir, no recuerdo si en ese mismo momento volvimos a mencionar más sobre el tema. Pero al día siguiente sí que lo hablamos, mucho de hecho, cada vez parecía ser más que lo estábamos planeando más que hablarlo, contemplando todos los escenarios posibles para sentirnos seguros pues, después de 4 años juntos jamás habíamos involucrado a ninguna persona en nuestra relación por ningún motivo.

    Al principio habíamos acordado que Diana usaría atuendos más provocativos cuando invitaramos a Esteban a nuestro departamento, sin duda en el momento parecía la mejor idea, ir de poco en poco y dejar que fuera fluyendo la situación lentamente para sentirnos seguros. Pero al día siguiente, cuando faltaba solo un día para verlo, la ansiedad ya me estaba comiendo vivo, tenía una necesidad fuertísima de que las cosas se dieran y pudiéramos hacer realidad nuestra fantasía. Le dije a Diana que quería que sucediera, que se lo dijéramos directamente a Esteban, para ya dejarnos de misterios y suposiciones…

    Aunque pensé que ella no me apoyaría ésta vez, lo hizo, juntos decidimos decírselo una noche antes de verlo. Aunque tuve que ir a verlo yo solo. Salí hacia la casa de Esteban ya casi a media noche y al llegar solo platicamos normal, como de costumbre. Confieso que el poder decírselo fue una cosa abrumadora, tomar el valor fue muy difícil pero después de platicar un buen rato en el auto, le dije que lo había citado para preguntarle si estaba interesado en hacer un trío con Diana y conmigo. Así, sin más… Sin duda su reacción fue de desconcierto y confusión al escuchar una cosa que quizá jamás en su vida creyó escuchar de mi boca, pero no pasó mucho tiempo hablando para que se animara, y tras un montón de preguntas sobre el tema, accedió a que lo intentaríamos con calma. Esa noche llegue a casa y le conté a Diana que él habia accedido, tuvimos un momento de éxtasis, excitación y posteriormente tuvimos sexo con una euforía que hacía tiempo no teníamos, mientras cogiamos, nos decíamos cómo nos gustaría hacer el trío, nos hablábamos de poses, besos y todo lo que nos imaginábamos en el momento y entre más hablábamos más excitación conseguíamos, llegamos rápido al orgasmo y nos quedamos dormidos.

    Al día siguiente, Diana me permitió elegir lo que se iba a poner, escogí un corset de tela delgada que habíamos comprado unas semanas antes, de esos que tienen ya los ligueros, color negro con transparencia y encajes, con unas medias negras lisas también con encajes que hacían que sus piernas se vieran aún más espectaculares, dejaban entrever los tatuajes de sus piernas, ya que no eran tan oscuras, también se puso un calzón pequeño de encaje negro y un vestido negro de caida media con argollas y cierres que dejaba lucir su estilo goth. Cuando Esteban llegó, le dejó ir esa mirada de sorpresa a Diana que a mi no hizo más que excitarme de a poco, pues aunque no habíamos dicho con claridad cuándo iba a suceder el trío, yo sabía que ese podía ser el día, yo quería que ese fuera el día…

    Fuimos a comer juntos a un restaurante de comida rápida, por un rato pareció ser un martes como cualquier otro, pues solíamos reunirnos los tres para comer o simplemente platicar sin mayor problema, la plática fluía como siempre y después de un par de horas decidí sacar el tema, ya habíamos salido del restaurante, subimos todos al auto y les invité a intentar ese día, a ver que tal se daban las cosas. Con notorio nerviosismo todos aceptamos y fuimos a un mini súper a comprar un par de gomas de mascar, algo de beber y preservativos.

    Nos dirigimos a un motel cercano que Diana y yo ya conocíamos, sin duda las cosas ya estaban más que avanzadas, yo sentía una excitación indescriptible que me inundaba la cabeza y quizá ellos estaban experimentando algo parecido, entramos al motel, escogimos una habitación y cuando subimos las escaleras,solo estuvimos un rato platicando sobre temas cualquiera, mirando la habitación y tratando de quitar la tensión poco a poco, nos fuimos acercando cada vez más hasta quedar los tres juntos sentados, hasta el respaldo de la cama que era enorme, quizá una Queen Size, Diana estaba en medio, yo a su izquierda y Esteban a su derecha.

    El tiempo seguía yéndose como agua, creo que de algún modo sabía que si yo no daba el primer empujón, las cosas quizá no sucederían… Así que tomé valor y comencé a besar lentamente a Diana, acariciar sus hombros y su cabello mientras le recorría de a poco sus labios con los míos y rosábamos lento nuestras lenguas, con una sensación de mucho nerviosismo sabiendo que justo a nuestro lado estaba nuestro amigo, con el que ya habíamos fantaseado varias veces pero jamás habíamos tenido ningún contacto.

    Él solamente nos estaba observando a pesar de que Diana y yo ya habíamos subido el tono de nuestros besos y caricias, no había notado que el hiciera ningún movimiento, en ese momento decidí tomar una de las piernas de Diana y acercarla hacia Esteban, dejando ver un poco del encaje de sus medias y yo acerqué la otra hacia mi dejando sus piernas bien abiertas, después tome la mano de Diana y la dirigí hacia Esteban, ella comenzó a tocar sus piernas y poco a poco la deslizó hasta su verga que ya estaba bien parada, comenzó a frotarla mientras me besaba, Esteban y yo acariciábamos sus piernas y ella nuestras vergas al mismo tiempo, en ese momento me di cuenta de que lo que había fantaseado por meses ya estaba sucediendo, tenía una erección descomunal y comencé a bajar el cierre frontal de su vestido poco a poco dejando ver la lencería super sexy que ella estaba usando debajo, mientras de a poco iba tocando sus pechos, mi mano se metia debajo de su lencería reslbalándose hacia sus pechos hasta descubrirlos ligeramente dejando ver sus pezones endurecidos por la excitación, no pasó mucho tiempo hasta que ya no aguanté las ganas de lamerlos y besarlos, comencé a hacerlo como a ella tanto le encanta succionándolos y apretandolos ligeramente con mis manos, y ella comenzó a gemir y dejar su cuerpo reaccionar, soltándose con calma.

    No puedo olvidar la cara de sorpresa y excitación que puso Esteban cuando se acercó y logró ver lo que Diana estaba usando debajo de su vestido.Yo seguía besando sus pechos y su boca mientras Esteban ya comenzaba a acariciarle la entrepierna por encima de su ropa interior, decidí terminar de quitarle lo que quedaba de su vestido que ya de por sí enseñaba todo lo que había debajo, le quité también la ropa interior, me subí sobre ella y comencé a metérsela lento y a besar sus pechos y su boca mientras ella gemía y Esteban miraba…

    No tardé demasiado tiempo, quería que los tres disfrutaramos así que me levanté y la puse en cuatro, ella se acercó a Esteban y comenzó a acariciarle la entrepierna, le sacó la verga y comenzó a mamarsela de una manera tan sensual que mi erección se intensificó aún más, empecé a metérsela en esa pose un buen rato mientras ella se la seguía chupando hasta que decidí que ya era el momento, quería que mi amigo le metiera toda la verga a mi novia y la hiciera gemir para mí. Le di la vuelta a Diana y quedó enseñando las nalgas a Esteban y comenzó a chuparme la verga ahora a mí del mismo modo que se lo estaba haciendo a él, excepto que a mi también me besaba la boca.

    Esteban se puso el condón y le metió lentamente toda la verga a Diana, ella empezó a gemir mucho y a sudar cada vez más, me di cuenta que en verdad lo estaba disfrutando, se notaba que él tenía movimientos más vigorosos que los míos, como cuando se tiene esa sensación de celo cuando apenas comienzas una relación. Me estaba encantando ver como se la cogía así. La mayor parte del acto, Esteban y yo estuvimos intercambiándonos la vagina y la boca de mi novia, mientras la tocábamos por todos lados y la escuchábamos gemir de placer. Ya habían pasado dos horas y se sentían como 20 minutos, Esteban se recostó en la cama y Diana se montó encima de él y comenzaron a coger muy rápido y duro en esa pose, mientras yo estaba de pie junto a ellos, ella me la estuvo chupando, apenas podía por el movimiento pero, se notaban las ganas que tenía de tener mi verga en su boca…

    Sabía que teníamos que irnos en poco tiempo así que sugerí cambiar a otra posición, nos recostamos los tres en la cama, Diana se acomodó de lado, poniendo sus nalgas a mi disposición y comenzó a besar a Esteban, en ese momento logré ver un poco mejor cómo se besaban y me excitó un montón verlos besándose con lengua y empecé a cogerme a Diana, tomé buen ritmo y ellos seguían besándose apasionadamente, sentí que si seguía me iba a venir y algo me dijo que no era el momento así que me quité y ella rápido se volteó, comenzó a besarme y Esteban le metió toda la verga en la misma posición, fue el punto del trío donde más cerca estuvimos todos, después de eso no pasó mucho tiempo para que Esteban se viniera adentro de Diana, se separó de ella, se quitó el condón y solo comenzamos todos a platicar, todo había salido bien, nos vestimos nos fuimos a nuestro departamento, donde después Esteban pidió un coche y se fue. Apenas regresé de despedirlo en la puerta, Diana y yo comenzamos a coger de manera salvaje y nos venimos super rápido, teníamos la euforia acumulada del momento y nos generó un celo increíble, los días siguientes estuvimos cogiendo varias veces al día y hablando mucho del tema.

    Fue una de las mejores cosas que hemos decidido hacer juntos más allá de la inseguridad que nos provocaba… Pensábamos no repetirlo en un tiempo pero exactamente una semana después, volvió a suceder inesperadamente y vaya que fue mucho mucho mejor… Pero, esa ya es historia para otro relato…