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  • Fantasía gay cumplida

    Fantasía gay cumplida

    Esta es una fantasía que solo he podido cumplir una vez pero que me encantaría volver a tener,  soy un chico de 25 años y mi fantasía es estar con un una persona de 60 años o mas. Lo primero que paso fue que me abri una cuenta en una aplicación de citas encontre varios interesados para salir pero me llamo la atención un señor que lo llamaré Juan el tiene 65 años tiene canas en todo su cabello, esta gordito, en general todas las características de una persona mayor solo que tiene una verga como de un chico de mi edad le media como unos 15 cm además estaba venosa lo que le daba un aspecto suculento.

    Le propuse que nos vieramos para conocernos quedamos de vernos en el centro de la CDMX para ir a comer cuando lo vi me impresionó que tenía mucho pelo en todo su cuerpo además de que la mayor parte era de color blanco. Comimos pizza y entré broma y broma se me empezó a acercar para abrazarme, después fuimos al cine a ver una película de terror cuando empezaron las escenas de sangre me abrazó y creo que sin querer me agarró del pecho se me paró la verga al momento, como vio que no le hice el feo me empezó a agarrar con delicadeza mis pezones.

    Juan me invitó a su casa pero quedaba muy lejos de donde vivo, le propuse que fuéramos a algún otro lugar cerca del centro aunque lo único que se nos ocurrió fue ir a unos baños de vapor, por lo que tuvimos que dejarlo hasta ahí y quedamos de acuerdo de que nos veríamos en la semana, antes de irnos aproveché para despedirme de Juan dándole un beso en la mejilla pero aprovechamos para calarnos el me agarró del culo para ver que tan grande lo tengo y yo le agarré discretamente la verga que se le marcaba mucho por el pantalón que llevaba.

    Llego el día en que nos íbamos a ver como nunca había ido a un baño de vapor Juan me sugirió llevarme ropa cómoda y una toalla, nos quedamos de ver en el mismo lugar, Juan me saludó con un beso discreto en la mejilla y fuimos al lugar pidió un sauna para dos personas, puse mis cosas en un casillero, y cuando entré al cuarto de vapor el estaba esperándome sin toalla me encantó verlo con el brillo del vapor, comenzamos basándonos para calentarnos poco a poco como vi que su verga no estaba completamente erecta le ayude mamandola un rato, sabía increíble a la vez que sentía como iba creciendo en mi boca. Me dijo que si empezábamos, me puso en cuatro en donde estábamos sentados y me empezó a besar el culo sin parar, después empezó a meterme su verga palpitante, solo había metido la cabeza y yo ya quería correrme por lo excitado que estaba. Cuanfo me la metió completa me encantó que sabía como moverse además de que le iba cambiando de ritmo o velocidad y se sentía delicioso.

    Para su primera descarga le pedí que fuera en mi boca a lo cual me acerco con su mano y me dio su leche.

    Después de que se corrió en mi boca le pedí que lo hiciera en mi culo esperamos un rato y después me subí en sus piernas y los sentones estuvieron ricos después de unos minutos no aguanto y solo pude sentir la corrida dentro de mi. Me excite tanto que no pude evitar gemir de placer, estuvimos repitiendo durante una hora hasta que ya no pudimos más. Así estuvimos un tiempo hasta que por su edad se le empezó a complicar venir a verme a la Ciudad y los días en los que lo iba a ver a su casa me preocupaba de que mis gemidos molestaran a sus vecinos.

  • Plan perfecto

    Plan perfecto

    Hace tiempo quiero ver a Luciana, mi novia, coger con un amigo mío. Le tiré la idea un par de veces mientras cogíamos pero me decía «sos un enfermo, como podes querer ver eso».

    Así que empecé con un plan. Le hablaba siempre de Marcos, medio jodiendo le decia que lo había visto en vestuarios, en el baño de la oficina, cosas así para calentarla. Un día volví del laburo y le conté que Marcos me mostró un video garchándose a una pibita, y que no podía creer el pedazo de pija que tenia. Lu enojada me decía que como le contaba eso.

    Un día llegue a casa y le avisé a Lu que no iba a poder coger por dos semanas, que venía del médico y me había mandado reposo. Así fueron pasando los dias y yo le seguía contando que Marcos me mostraba fotos y videos cogiéndose pendejas. Lu ya no me decía que no le contara y se hacia la boluda, pero poder coger se notaba que terminaba re caliente.

    Ya como a la semana, medio jugado del todo le digo mira esto y le muestro un video de Marcos con una pendeja terrible. La minita estaba boca abajo agarrada de una almohada mientras Marcos se la cogía por el orto. Lu solo dijo «uff…» y se quedó mirando como embobada.

    Al día siguiente le pedí que fuera a la casa de Marcos a buscarme unos papeles que necesitaba para el laburo. La hija de puta se cambió antes de ir, se puso un jogging recontra apretado que le marcaba todo el orto.

    Yo me quedé esperando y pensé capaz no pasa nada… pero pasaron varias horas y no volvía. Al final llegó a la madrugada y se acostó sin decir nada. Yo me levanté al baño a mear y veo que Marcos me había mandado un video. Me senté en el inodoro a verlo.

    Cuando le doy play los veo a él y a Lu tomando cerveza y charlando. Marcos prende un faso y empiezan a fumar cagandose de la risa. El hijo de puta le dice «que linda estas Lu, no se como te deja sola aquel, encima con el problemita que tiene… debes estar…». Lu se quedó dura, le dijo no puedo creer que te contó eso. Marcos trae otra cerveza y le dice «si, me dijo que estabas re caliente sin poder coger»

    Lu nerviosa le dijo la verdad que si.- Marcos súper zarpado le dijo, vos necesitas que te rompan el orto, deci que sos mi amiga, pero en realidad si somos amigos podría ayudarte. Lu le dijo que zarpado que estas como me vas a decir eso, Marcos estaba de bermuda, se le acerco y pelo la pija, y ella le dijo «que haces boludo, para», pero Marcos la agarro del pelo la quedo mirando a los ojos, Luciana lo miro y le dijo por favor no le digas nada a Mati. Y ahí fue cuando me empecé a matar a pajas en el baño, ver a mi novia arrodillada chupando esa verga, diciendo que era la mas grande que habia visto.

    El hijo de puta la puso en cuatro en el sillón y le apoyo la pija en la concha. Luciana solo decía «no hagas esto por favor», y ahi la empezó a bombear mal. La re puteaba, con cada insulto Lu se calentaba más. Yo no lo podía creer, le empezó a chupar el culo, le dijo que se lo iba a agrandar. Le terminó rompiendo el orto, se la ponía hasta los huevos y la sacaba entera, era terrible el agujero que le estaba dejando. Cuando ya estaba recontra cogida se la sacó y le preguntó «donde queres la leche pendeja?» y Luciana se dio vuelta y abrió la boca esperando, hasta que la llenó de leche, tragó todo lo que pudo, yo ya iba por la segunda paja.

    Siguieron tomando cerveza hasta que se fue. Ya paso un tiempo de esto. Marcos me contó que Lu ya apareció 2 veces mas por la casa y se la tuvo que recoger.

  • Mi historia con una mujer maltratada (12)

    Mi historia con una mujer maltratada (12)

    —Tengo una guitarra. ¿Querés tocarla?, preguntó.

    —¿Dónde la tenés?

    Anen sabía que yo tocaba la guitarra eléctrica con mi primo (él me enseñó a hacerlo) e hice algún que otro cover antes de la pandemia, llegué a tocar con una stratocaster comunacha, con una Jackson Warrior, una Gibson Les Paul, una ESP LTD y una Ibanez. Sabía usar cualquier guitarra, en resumidas cuentas. Hay algo que me aclaró mi primo y es que muy pocos logran aprender a tocar guitarra eléctrica sin aprender acústica, yo soy uno de ellos. Cuando me dijo que tenía una guitarra, pensé: Ya está, es mi momento. Me desilusionó un poco cuando la sacó de un estuche lleno de polvo que estaba debajo de su cama y vi que era una criolla. Nos fuimos a sentar al sillón de vuelta.

    —¿Sabés tocar esta cosa?, preguntó dándomela en la mano.

    —Bueno, mi primo me enseñó guitarra, sí, pero eléctrica.

    —Qué mal.

    —Sin embargo… puedo intentar tocar algo, si te parece.

    —Dale, como quieras.

    Empecé a tocar las cuerdas para ver si estaba desafinada y para mi mala suerte lo estaba.

    Moví las clavijas para poder, con suerte, afinar la guitarra a mi gusto. Ella mientras que yo hacía todo esto estaba al lado mío, esperando en silencio.

    Cuando terminé de afinarla, dije:

    —Bueno, veamos.

    —Veamos.

    La canción que canté y toqué con las mejores de mis ganas decía lo siguiente:

    Anen, corazón de papel, de miel y lleno de querer,

    quédate conmigo que yo quiero desnudar tu alma

    y dedicar una canción a ese espíritu desganado,

    que me da todo el amor,

    el que necesito para seguir adelante.

    Y yo sé que tal vez fue un colapso de mi ser,

    de mi mente destruida, derrotada hasta el final.

    Te quiero, mi amor es incondicional,

    desde que te conocí sabía que había algo bueno en ti.

    Mi amor, venite conmigo y seguime hasta el final,

    sé que tal vez el camino sea difícil,

    quién dijo alguna vez que sea fácil,

    pero no abandones por favor.

    Sólo de guitarra

    Tus besos,

    la única cosa que sigo anhelando

    de este mundo de mierda,

    son tan suaves,

    y están llenos de cariño, amistad y amor.

    Por favor, no te vayas sin mí,

    no te vayas por favor.

    Quiero estar abrazado con vos,

    nunca jamás te dejaré ir,

    lo prometería hasta con mi cora partido a la mitad.

    Y cuando te vayas de mi vida,

    si es que tú te vas, te llevaré siempre en el corazón.

    Sólo de guitarra

    Y pensé que todo iba mejor,

    pero cada vez estoy

    más acabado,

    más apagado,

    más arruinado,

    hasta que veo tus hermosos ojos color negro oscuro profundo

    y me doy cuenta de que todo está bien.

    Siempre voy a estar para vos, en cada pequeña cosa.

    Tu amor,

    ese amor que tú me das y que yo sé que es de verdad y no de una lámina,

    y si lo es, es de metal,

    metal fundido,

    como nosotros dos lo estamos ahora,

    fundidos, oh, fundidos, fundidos, oh, fundidos…

    Sólo de guitarra

    Siento que por una vez en mi vida no entregue todo lo mío,

    mi amor, mi afecto, mi vida, todo a una pared.

    Por favor, no te vayas de este mundo,

    por lo menos no sin mí, por lo menos no sin mí, por lo menos… no… sin… mí…

    En la última parte del canto se me quebraba la voz y a veces le pifiaba a alguna que otra nota, pero la intención siempre estaba ahí. Terminé de tocar y tenía las manos hechas bosta. Yo acostumbraba a tocar con púa, por lo tanto, luego de esa sesión intensa, me quedaron las manos adoloridas no, lo siguiente. Mi dedo gordo estaba rojo, así que imagínense lo que me dolía.

    —Bueno… Ahí está.

    —¿Te digo la posta? Vos deberías ser cantante.

    —¿Ah sí?, dije con una risa nerviosa.

    —Sí, tenés una muy linda voz y una habilidad con la guitarra que nunca había visto en nadie.

    —En la última parte me caí un poco a pedazos. Y le erré a una que otra nota. Lo improvisé todo.

    —Está perfecto, quedate tranquilo. Para ser tu primera vez tampoco estuvo tan mal. ¿Si la canción tuviera un nombre… cuál sería?

    —Anen, eterno amor.

    —Ay, ¡qué lindo!

    —Sí.

    —¿No estás pensando en sacar un disco?

    —Jajajajajaja, no no no no.

    Ya cuando pasaba el dedo gordo por el mástil sentía algo rasposo, volví a pasarlo y me di cuenta de algo. Di vuelta la guitarra y vi marcado un nombre en la madera de tilo, como si alguien hubiera agarrado un cuchillo o algún elemento punzante y transcrito: ‘Gerard Harboure’, era su apellido, el de mi novia, me refiero. Ese alguien que había escrito el mástil de la guitarra era su padre. La guitarra era de su viejo. Cuando le pregunté por el nombre, me dijo:

    —Es… bah… era… de mi viejo. Me acuerdo que cuando él tocaba, yo me sentaba a escucharlo nada más y veía como movía las cuerdas. Me encantaba verlo tocar. Siempre quise preguntarle si me podía enseñar, pero me daba miedo hacerlo. Quería a esta guitarra más que a mí y a mi vieja juntas.

    —Pero cuando él murió…

    —Esa magia desapareció. Desde los 19 años quedé varada como un barco en medio del océano. Y esa guitarra se olvidó en mi mente, hasta ahora que recordé cuando me contaste que vos tocabas.

    —Nunca experimenté nada así.

    —¿Nada como qué?

    —Perder a mis viejos.

    —Y espero que jamás lo tengas que experimentar.

    —En fin… yo… estoy seguro de que él… estaría muy orgulloso de todo lo que lograste. Que en paz descanse, por cierto.

    —¿Qué logré?

    —Vivir dignamente y no en la calle, tener un buen novio, ese tipo de cosas.

    —Sí, bueno…

    —Me sorprende.

    —¿Eh?

    —No, digo… Me sorprende que me hayas prestado algo que le pertenecía a tu papá. ¿Cómo era él?

    —Era muy reservado conmigo, pero nunca dejó que me faltara nada. Apuesto lo que sea a que le hubieras caído bien.

    —Sí, ojalá haber podido conocerlo. Y a mi posible suegra igual.

    —…

    —…

    —Te la regalo.

    —No… Yo no… No puedo aceptarla.

    —Tenéla, ¿para que la quiero yo?

    —¿No te importa en lo más mínimo tener un recuerdo de tu viejo?

    —No, para mí no es más que un pedazo de madera con 6 cuerdas. A parte yo no sé tocar.

    —Te puedo enseñar lo que sé.

    —No, chiquito, no no no. Yo no voy a aprender nada.

    —Bueno, igual no la voy a admitir.

    —Dale, no te hagas el difícil.

    Después pensé y dije:

    —Bueno, si no le vas a dar ninguna utilidad y encima estás pidiéndome que me la quede, supongo que me la puedo agenciar.

    —Me parece muy bien.

    —Gracias, Anen.

    —Denada, Tommy.

    —…

    —¿Vamos a la camita?

    —Me voy a quedar viendo mi nueva guitarra si no te importa.

    —No, para nada.

    —Andá, yo después te alcanzo.

    —Ok.

    Me quedé analizándola, habían como estrellas de metal plateado en los trasters, y las clavijas eran color oro, poseía muchos dibujos en todo el cuerpo, era muy colorida, tenía muchísimo polvo adentro de la boca. Soplé y una nube de partículas saltó hacia mi rostro. Decidí que si era mía, podía arreglarla, las cuerdas estaban a punto de romperse, el puente estaba casi salido y la cejuela también.

    Literalmente, estuve media hora para hacer ese trabajito.

    Cuando abrí la puerta de la habitación, pude notar que ella ya estaba durmiendo. Me acosté, me tapé con las sábanas, la abracé y me dormí.

    A la mañana siguiente iba a poner todo mi esfuerzo en tratar de arreglar mi nueva guitarra acústica.

    Fui a Fontana Luthier, un negocio que vende todas cosas de guitarras. Les pedí cuerdas, un puente, una cejuela y diez púas. Todo el arreglito me costó $2450 y las púas $300 más.

    Cuando llegué cargando las dos bolsitas, Anen me preguntó qué era todo eso. Le dije:

    —Son cositas para la guitarra, amor.

    —Ah, ¿la vas a arreglar vos?

    —Sep.

    —¡Qué genio!, dijo con mucho entusiasmo.

    —Necesito espacio en la mesa.

    —Por supuesto que sí.

    Puse la guitarra en la mesa e inicié remendando la cajilla. Anen veía como mis manos trabajaban en el enmiendo de la pobre guitarra. Seguí con el puente y por último corté las cuerdas viejas y puse las nuevas.

    —Voila.

    —Quedó como nueva.

    —Exactamente.

    —Yo sabía que te parecías un montonazo a mi viejo.

    —¿Por qué decís eso?

    —Él siempre cambiaba las cuerdas de su guitarra. Y ahora es tuya, no lo puedo creer.

    —Las vueltas que da la vida ¿no?

    —Sí.

    —En este caso, yo la arreglé casi por completo.

    —Te las ingeniaste.

    —Por suerte.

    Me dio un abrazo y me besó en la mejilla.

    —Me voy a trabajar, dijo en tanto que me soltaba y se iba.

    —No, vení acá. ¿Qué es eso de darme un beso en el cachete e irte? Dame un beso de verdad, dije cuando la agarré del brazo.

    Me lamió los labios y el cuello, después metió su lengua y la mía jugaba con la suya. Luego de ese beso tan raro, pero a la vez tan salvaje y lindo, preguntó con una voz seductora:

    —¿Ahora sí?

    —Sí, bebé.

    —¿Me puedo ir a laburar ya? Por favor.

    —Sé libre, hija mía.

    La solté y se fue casi como si quisiera quedarse más.

    Me la pasé todo el día tocando la guitarra y perfeccionándome cada vez más, poco a poco.

  • Unas vacaciones con mis tías (P. 13): Fiestón en la bodega

    Unas vacaciones con mis tías (P. 13): Fiestón en la bodega

    – Voy a darme un baño, estoy empapada!

    Dijo cortando la conversación. Se metió en el agua lentamente bajando por los escalones y dio unas brazadas. Yo la miraba con deseo, mi estado mental de salidismo perpetuo parecía impedirme mirar de otra manera. Me metí también al agua y jugueteamos un rato hasta acabar abrazados. Sentir su cuerpo pegado al mío era delicioso y, cómo no, mi polla volvió a erguirse. Nos besamos de nuevo, era algo que deseábamos los dos, y disfrutábamos saboreando nuestras bocas. Le agarraba el culo con mis manos y se lo apretaba con deseo en un suave baile bajo el agua.

    – Si sigues así, me voy a excitar de nuevo! Rió abrazada a mí.

    Tuvimos que interrumpir nuestros juegos al oír el motor del coche aparcando. Salimos del agua y nos sentamos alrededor de la mesa del jardín. Mi hermana estaba eufórica, se había comprado cuatro vestidos de marca y comenzó a mostrarlos con gran entusiasmo, parecía que había conseguido lo que se proponía.

    Esa noche cenamos a la vez que hablábamos con gran animación, parecía que todos estábamos felices. Mi madre y yo nos echábamos miradas cómplices y a mis tías las veía más contentas de lo que esperaba después de la situación que mi hermana había creado, la verdad es que estaba algo desconcertado.

    Después de recoger los cacharros mis tías sacaron una botella de whisky y vasos con hielo, me dio la sensación que estábamos celebrando algo. Al rato mi madre dijo que estaba cansada y que se iba a dormir. Al poco de marcharse, mi hermana y mis tías seguían hablando y riendo algo alocadas y pensé que podía ser el whisky. Las tres me miraron risueñas y pensé que me estaban vacilando.

    – De qué va la fiesta? Hay algo que yo no sepa? Dije un poco mosqueado aunque sin perder la sonrisa.

    – Te tenemos una sorpresa preparada! Contestó Candi.

    – Ah, sí?

    – Si, pero nos tienes que dar unos minutos!

    Ya quedaban pocas cosas con las que me podían sorprender, pero acepté el reto.

    – De acuerdo, aquí os espero!

    – Mejor coge el whisky y esperamos en la bodega! Dijo Sole.

    Parecía que el tema se ponía interesante, por lo menos mis bajadas a la bodega lo habían sido hasta ahora. Sin perder la sonrisa, cogí la bandeja con el whisky y los vasos y me levanté.

    – Pues allí os espero!

    Las tres se levantaron y entramos al salón. Ellas se subieron hacia las habitaciones y yo bajé a la bodega. Puse música, me llene el vaso de whisky y me espatarre en el sofá que había pegado a la pared. Mi mente calenturienta comenzó a trabajar, había pensado que en algún momento iba a estar con mis dos tías allí, pero ahora se había apuntado mi hermana. La curiosidad empezaba a correrme pensando que habían hablado durante las compras, pero estaba claro que mi hermana les había contado algo.

    Al cabo de unos diez minutos las oí bajando las escaleras, giré la vista y vi a las tres subidas en unos altos tacones y ataviadas con sendas batas que llevaban abiertas y que dejaban ver la ropa interior que se habían puesto.

    El corazón me dio un vuelco al verlas en bragas, sujetador y medias con ligueros. Estaban realmente despampanantes y dispararon mis hormonas como un cañón de confeti.

    No sabría cómo describir sus sonrisas, pero me llegaron a dar algo de miedo. Se pasearon delante del sofá donde estaba sentado, a la vez que se deshacían de las batas. Mis ojos revoloteaban dentro de las cuencas recorriendo sus cuerpos semidesnudos. Mi mente perturbada había imaginado muchas cosas a lo largo de mi vida, pero nunca había llegado a esto. Esas medias sujetas con los ligueros y los diminutos tangas habían conseguido una erección instantánea de mi polla.

    – Te gusta la imagen? Preguntó Candi mientras continuaban moviéndose sinuosamente.

    Yo me había quedado con la boca abierta y la mandíbula caía de mi cara por pura gravedad. Asentí con la cabeza y pegue un buen trago al whisky.

    – Pues sigue ahí sentado y no pierdas ojo, seguro que lo que viene te va a gustar más!

    Mi hermana se acercó hasta Sole y comenzó a sobarle las tetas mientras Candi se fue hasta el baúl que había en el rincón. Mi hermana actuaba como si yo no estuviera, al momento ya le había quitado el sujetador a Sole y le chupaba los pezones como una perra salida.

    Volvió Candi con varias cosas en sus manos, un par de fustas, un satisfyer, unas bolas chinas y un par de pollas de silicona, muy bien conseguidas por cierto, y de un tamaño nada despreciable. Los dejó sobre la mesa que había delante del sofá donde estaba yo sentado y me dijo.

    – Ahora desnúdate que vas a disfrutar con la vista! Espero que te guste!

    Tía Sole se sentó en un amplio sillón que había al otro lado de la mesa, frente a mi, y se despatarró de una forma grotesca dejando el culo casi fuera del asiento. Sus grandes tetas flotaban sobre su pecho con los pezones duros y amenazantes, y sus piernas abiertas dejaban ver parte del bello púbico que no podía tapar el pequeño tanga. Mi hermana se inclinó frente a ella mostrándome su hermoso culo, y sin demora comenzó a lamer alrededor del minúsculo triángulo de tela. Tía Candi cogió una de las fustas y se situó a un lado, y soltó un par de fustazos sobre el culo de mi hermana provocándole un leve gemido gutural.

    Pude ver cómo la carne vibraba y su piel blanca y tersa enrojecía. Yo ya estaba desnudo, y mi polla surgía desde mi regazo como un mástil levemente torcido.

    – Quieres probar? Me dijo mirándome con ojos chispeantes.

    – No, no? Sigue tú! Le contesté a la vez que masajeaba mi polla.

    Le volvió a dar varios fustazos hasta ponerle el culo bien colorado. Me dio hasta miedo, pero mi hermana no decía nada, tan solo la sentía rugir sin parar de chuparle el coño a tía Sole.

    – Vamos Pedrito! Fóllatela un poco para que se le ponga el coño jugoso. Luego le meteremos algo más gordo que tú rabo!

    Los fustazos y las duras palabras de tía Candi me habían descolocado un poco, estaba claro que en esa ocasión yo era un actor más dirigido por tía Candi.

    Dudé unos instantes antes de levantarme, pero el culo de mi hermana era uno de los tesoros más preciados en mi mente. Su cuerpo estaba inclinado con el culo más alto que su cabeza, y sus piernas se abrían de una forma grotesca que alimentaba mis instintos más básicos enturbiando mi mente de salido hasta límites insospechados.

    Me puse tras ella con la polla en la mano mirando sus gruesos labios genitales que se abrían bajo los muslos. Nada más posar mi capullo entre ellos, se abrieron como la puerta automática de un garaje. Con una suave presión, mi polla se introdujo hasta la mitad, y pude sentir la humedad que manaba de su coño. Tía Candi agarró mi culo y lo empujó con fuerza haciendo que mi polla penetrara profundamente.

    – Vamos! Dale fuerte, que está zorrita lo está deseando! Me dijo sin soltarme el culo.

    Tía Candi seguía mandando y yo, obediente, comencé a bombear mi polla en esa cueva húmeda y caliente mientras tía Candi se acoplaba detrás de mí. Noté como pegaba su coño a mi culo y se restregaban contra él.

    Esto era demasiado hasta para un salido como yo. Agarré el culo de mi hermana y comencé a darle pollazos como si la vida me fuera en ello, la situación ya me desbordaba. Miré a tía Sole y noté en su cara que se estaba corriendo, tenía las manos sobre la cabeza de mi hermana y la apretaba contra su coño de una forma que pensé que la dejaría sin respiración.

    – Mira la guarra de tu tía cómo disfruta!

    Me susurró tía Candi pegada a mi culo. Al momento metió la mano bajo mis piernas y comenzó a masajearme los huevos. Mi mente pervertida bullía como el agua hirviendo de una cazuela cuando noté cómo a mi hermana empezaban a temblar les las piernas, y se corría empapando mi polla copiosamente. Había retirado la cabeza de entre los grandes muslos de tía Sole y jadeaba ansiosa cogiendo aire. Yo había dejado de embestir, también jadeante, cuando volví a oír a tía Candi tras de mí.

    – Vamos Pedrito! Ahora fóllatela por el culo, que se que estás deseándolo!

    No sé ya si leía mis pensamientos o era ella las que los dictaba, pero esto si que no lo dudé, era un sueño que recorría mi mente desde hace tiempo “ el culo de mi hermana! “ ufff! De inmediato dirigí mi capullo impregnado de sus fluidos al centro de su hermoso culo. Mientras lo hacía, mis tías se cambiaron de posición, tía Sole se puso tras de mí y comenzó a sobar sus tetas contra mi espalda, a la vez que notaba su coño empapado como si quisiera follarme el culo. Tía Candi había agarrado una de las pollas de silicona y comenzaba a introducirla en el coño empapado de mi hermana.

    – Espera! Esta guarrilla necesita calentarse un poco!

    Dijo mientras intentaba insertarle ese enorme miembro por el coño. “Mas!!” Pensé yo totalmente obsesionado con metérsela. No sé cómo lo hizo, pero al momento ya había metido media verga dentro del coño de mi hermana y la oía jadear con estupor. Mi cabeza era como una grillera, pero en vez de sonar “ gri – gri – gri” sonaba “métela – métela – métela”, y eso es lo que hice, apreté con suavidad, pero con diligencia, y mi capullo empapado se insertó en su maravilloso culo. La excitación saltaba por todos los poros de mi piel sintiendo como se abría, tan solo tuve que empujar un poco más y mi polla penetró por completo. Fue una sensación maravillosa ver a mi hermana con el culo en pompa y sentir mi polla dentro, creo que me llegó a temblar el cerebro dentro de su casco óseo. La saqué y la volví a introducir con lentitud, quería saborear ese momento. Mi tía Sole estaba desatada sobándose contra mi espalda y mi culo, notaba su aliento sobre mi cuello en forma de jadeos, y también sus lengüetazos desaforados.

    – Vamos, dale fuerte, que es lo que le gusta! Nos ha pedido marcha, y le vamos a dar un tren entero!

    Me susurró tía Sole tras de mi. Podía notar como bajaba sobándole con sus grandes tetas por toda la espalda hasta llegar al culo, y una vez en él, sentía como la aplastaba hasta sentir su gordo pezón sobre mi amarronado agujero. Mi excitación ya era una constante, sentía mi polla como el mármol de dura y mi capullo era como la cabeza de un dragón a punto de soltar fuego.

    Ya había comenzado a embestir con más fuerza, apretando mi mandíbula como si eso fuera a dar más potencia a mis embestidas. Mi hermana ya no jadeaba, emitía multitud de sonidos guturales que expresaban su alto grado de excitación. No sé cuánto tiempo estuve follando su precioso culo, pero se corrió una vez más antes de que yo lo hiciera. Yo seguí embistiendo como si quisiera atravesarla hasta que mi polla estalló en su interior. La leche comenzó a manar mientras sujetaba sus temblorosas piernas y su culo se desbordó haciendo que el blanco líquido corriera por su exterior. Noté como se empapaban mis huevos, y la mano de Sole que los masajeaba sin parar.

    Cuando solté el culo de mi hermana, se derrumbó cayendo de rodillas sobre el suelo, pude ver cómo parte de la gran verga de silicona se mantenía todavía dentro de su coño empapado. Me apoye sobre tía Sole buscando el sofá para no caerme. Mi cuerpo temblaba como un flan, y mi mente rebosaba de lujuria y satisfacción.

    Os diría que después de otro vaso de whisky me follé a mis tías, pero realmente fueron ellas las que me follaron a mí. No sé cuántas veces me correría esa noche, pero cuando llegue a mi habitación, caí como un edificio cuando se derrumba, y creo que me dormí antes de que mi cuerpo rozará las sábanas.

  • Lucerito

    Lucerito

    Llevábamos ya un par de semanas solo jugando a calentarnos, besos, mi mano en su vagina sintiendo su humedad, sus orales, pero no habíamos llegado más allá. Veníamos de regreso del trabajo. Ella comenzó a jugar con mi pene como siempre mientras yo al volante con una mano iba desabrochando el pantalón. Ella terminó por sacar el pene ella sola y comenzó a chupar. Hacia eso con la punta de su lengua de meter su lengua en mi uretra antes de engullir el pene por completo cuando ella lo tragaba jugaba con su lengua dentro. A mi me encantaba manejar mientras ella me hacía orales. Sentir su cabello entre mi mano libre, cuando estaba a punto de llegar a su casa simplemente me seguí. Ella masticaba mi pene, subía y bajaba chupaba mientras yo simplemente disfrutaba aunque debía estar concentrado. Me seguí un par de cuadras adelante de su casa y comenzamos a besarnos. Ella como yo estaba sumamente excitada y decidimos pasarnos a la parte de atrás del carro.

    Ella comenzó a quitarse el pantalón, unas medias que traía debajo y su hermosa tanga; mientras yo ya había desabotonado mi camisa y mi pantalón. Estaba listo. Ella tardó un poco más pues se quitó el bra por dentro. Tenía solo una blusa y se veían sus enormes pechos y sus pezones grandes, café y listos para mi. Se colocó justo encima. Tomo mi pene y se lo introdujo. Subió su blusa y se la retiró sus pechos callejón de una forma tan fuerte. Eran muy muy grandes por el retrovisor alcanzaba a ver su hermoso trasero y ella comenzó a cogerme. Poco a poco mientras me besaba. El sabor de su saliva era dulce, mezclado por el sabor de su labial. Al final era una joven pero cogia mucho mejor que cualquier mujer. Sentí cómo se mojaba, tanto; que su saliva escurría por la base de mi pene hasta mis testiculos y terminaba en el sillón de la parte trasera del vehículo. Con la mano derecha dirigí uno de mis dedos hasta su ano comencé a masajearlo mientras con la otra mano tomaba su pecho, lo apretaba y lo llevaba a mi boca buscando su pezon. Cuando lo encontré succionaba como esperando que saliera leche de esos enormes y suaves muy suaves pechos. Mientras mi dedo lo iba introduciendo dentro de su ano. Ella gemía me abrazaba apretaba mi rostro contra su pecho y se movía, mientras mi dedo iba entrando hasta que comencé a buscar mi pene dentro de ella y lo sentí. Tocar esas paredes internas y el sentir mi pene con el dedo fue maravilloso.

    Dejo de gemir y de moverse. Me beso y comencé a sacar despacio el dedo de su ano. Tomo mi mano con la suya y retiro por completo el dedo de su trasero. Yo estaba sumamente excitado. Puso mi dedo frente a mi y me dijo:

    -Que vas a hacer con el.

    Inmediatamente lo metí en mi boca, no sabía desagradable. Todo de ella sabía delicioso. Lo chupe y ella comenzó a besarme. Esa mezcla entre el sabor de su saliva y un poco a orina dulce fue no solo delicioso sino excitante. Ahora era yo quien se la cogia fuertemente. Dejo de besarme y yo de tragar de su saliva y del olor delicioso de mi dedo

    -Aún no te vienes verdad?

    Era evidente que no y comencé a morder sus pechos, lamer su cuello, chuparlo quería esta vez venirme dentro de ella. Comencé a cogermela duro mordiendo ella me ponía su enorme pecho en mi boca. Eran suaves y lisos la nalguee un par de veces y justo cuando sentía que estaba pronto a terminar vi que se dirigía a nosotros un vehículo con las luces intermedia encendidas. Encendió una torreta y se emparejó justo a la ventana trasera del vehículo. Ella se salió y se sentó al lado. Solo se tapo con lo que tenia a la mano. El oficial descendió de la patrulla y me pidió que descendiera como pude me acomode el pantalón y abotone mi camisa.

    -Esta usted solo?

    -no!

    Esta con su novia?

    -Si!

    De pronto puse cara de tristeza y comencé a fingir tristeza

    -Están peleando?

    -Si, quiere terminar conmigo

    El oficial me dijo:

    -Es tarde y esta zona es muy insegura.

    Se dio la vuelta, subió a su patrulla y se fueron. Subí al auto y ella ya estaba casi vestida. Ambos nos pasamos a la parte de adelante y nos fuimos. Le iba contando lo que había pasado y ambos reímos.

    Llegamos a su casa y me beso

    -Lamento que no hayas podido terminar. Toco mi pene y lo saco del pantalón. Metió por completo mi pene en su boca y yo apretaba su cabeza suavemente hasta el fondo. No termino de hacerme el oral. Me dio un beso, se bajo y se metió a su casa.

    Yo estaba sumamente excitado conduje camino a casa, mientras me masturbaba. Me desabotone la camisa, conducía y me tocaba. No tarde mucho en llegar, estacione el auto y me masturbe. Aún tenía su sabor en mis labios, su olor seguía impregnado en el auto. Chupe mi dedo nuevamente, ese que había estado dentro de su ano esperando encontrar ese sabor aún allí. Trague saliva e hice un poco para humedecer mi mano. Mientras tocaba mis tetillas con la otra. Frote fuertemente una y otra vez de arriba a abajo mi pene hasta que por fin sentí cómo se iba acercando el momento de venirme. Apunte el disparo al estómago pero era tanto semen el que salió que subió hasta mi garganta, yo quería sacar más pero no me agradaba esa sensación. Apunte un poco a la derecha y el semen se disparó nuevamente pero ahora en el pecho. Dirigí de nuevo al centro el pene y terminó el último disparo en el estómago. Estaba exhausto deje de apretar el pene y lo solté. No pasó mucho tiempo cuando sentí cómo se iba deslizando el semen por mi cuello, mi pecho y terminaba en la base de mi pene. Era demasiado, estaba líquido ya y comencé a limpiarme. Respire una bocanada de aire y pude oler de nuevo ese olor a su vagina húmeda y dulce. A su perfume y ese olor joven que se impregnó en mi piel esa noche, una noche que jamás olvidaré.

    Volvimos a vernos un par de semanas después en una situación diferente al trabajo. Veníamos de regreso de una fiesta, llegamos hasta un hotel en un punto medio a nuestro domicilio. Entramos y dejamos lo que traíamos de la fiesta de donde veníamos estábamos cansados y algo sucios. Comencé a desvestirme y entré a la regadera, ella comenzó a desvestirse mientras yo ya estaba dentro. Ella entró detrás de mi cuando yo ya estaba en la regadera. Yo le daba la espalda y enjabonaba mi cabello cuando sentí que me abrazo por detrás. Sentí como pegaba sus enormes pechos calientes a mi espalda y con su mano comenzó a tocar mi pene. Puse mi mano por detrás de mi y sentí su piel blanca desnuda y lisa; Suave y con ese olor maravilloso que la caracterizaba ese cuerpo juvenil.

    Di media vuelta y la miré, no había mucha luz en el cubículo de la regadera y solo me dijo:

    -Dime que no te dan ganas de hacerme el amor!

    Era pequeña de estatura que yo. Enjuague mi cabello y mis manos. Tome su rostro y comencé a besarla lentamente. Mi lengua ya conocía la suya y me encantaba comerme su saliva. Sacaba su lengua y yo comenzaba a chuparla, de afuera hacia dentro una y otra vez. Cuando sentía mis labios húmedos al tocar la base de su lengua metía mi lengua en su boca y jalaba toda su saliva hacia la mía y la tragaba. Ella era muy joven para mi y me encantaba toda la dulce miel que salía de su cuerpo.

    Comenzó a besarme el cuello y después mi pecho. Llego hasta mis tetillas y comenzó a morderlas me encantaba eso poco a poco comenzó a bajar hasta que se hincó. Para ese momento mi pene estaba más que duro. Ella me miró a los ojos antes de meterse el pene a la boca, con unos ojos tan abiertos y maravillosos. Tome su cabeza con mis manos hasta llegar a sus orejas. Retire el cabello que las cubría y suavemente tome su cabeza. La miré a los ojos y le dije:

    -Te Amo

    En ese momento bajo su mirada, miró mi pene. Ella siempre lo lamía para después tragárselo completamente pero esta vez no. Abrió su boca y de un bocado se metió el pene por completo, sentí sus dientes superiores posarse en la base de mi pene y su lengua salía hasta tocar mis testiculos. Solo sentía su lengua se movía mientas ella con sus manos apretó fuerte mi trasero. Sentí un fuego, una cosa tan excitante. Que apreté un poco su cabeza y comencé a meterlo lo más que pude mi pene hasta su garganta. Ella solo gimió y me apretó más fuerte los glúteos. Empecé a moverme más hasta que ella no aguanto la respiración y me hizo un poco hacia atrás en ese momento la levanté y comencé a besarla apasionadamente me bebí su saliva; esta vez no me importaba el sabor solo quería comérmela. Literal! Comencé a besar su cuello y a morder sus enormes pechos. Mientras con otra mano empecé a meter mis dedos en su vagina. Estaba húmeda y se sentía tan bien. La regadera seguía abierta y el agua caía sobre nuestros cuerpos. Comencé a girarla hasta que la pared quedó detrás de ella y mientras la besaba la iba pegando más y más a la pared hasta que quedó su espalda contra ella.

    Cerre las llaves y la levante un poco comencé a rozar mi pene con sus labios vaginales. Sentía su humedad sus pies no tocaban el suelo con una mano la cargue y con la otra agarre mi pene y busqué su entrada vaginal. Cuando sentí que entro un poco regrese mi mano hasta su cintura. Ella subió las piernas y todo lo demás fue simplemente el cielo. Mi pene se deslizó hasta el fondo y comencé a arremeter contra ella. Ponía su pecho en mi boca y yo mordía su pezon.

    Besaba su cuello y después su boca. Mi lengua hasta el fondo y yo seguía cogiendola tan rapido hasta que sentimos un poco de frío. Bajo sus pies y la baje hasta que toco el suelo. Su boca fue directo hasta mi pene mientras sus manos lo frotaban de atrás hacia adelante. Sabía que me tenía en sus manos. Decidimos salir del baño y nos fuimos hasta la cama. Íbamos besándonos llegamos a la base de la cama. Sus piernas tocaron la base. Se sentó para hacerme un oral y la empuje, abrí sus piernas y me fui directamente hasta su vagina. Comencé a lamer sus labios vaginales. Sentía cómo salía esa delicia de miel de saliva vaginal que recorría sus labios. Mi lengua estaba moviéndose en su clitoris ella levantaba sus caderas un poco y mi lengua bajó hasta sus labios inferiores. Tenía un sabor dulce aunque con un ligero olor a orina pero era tan agradable. Lamia y comía metía mi lengua y la movía hasta que sentía su saliva de nuevo. Lamia y comía. Ella gemía y se retorcía. Sus pezones comenzaron a ponerse duros. Era difícil por el tamaño de sus pechos. Pero estaba muy muy excitada.

    Comencé a besarla poco a poco hacia arriba, recorriendo mi lengua por su estómago, sus pechos cuando estuve en sus pechos lamia sus pezones y los succionaba seguí hasta su cuello mientras mi pene buscaba el punto excacto para entrar en ella. Moví mi cadera hasta sentir el punto exacto donde debía entrar. Puse la punta del pene en su orificio de la vagina no lo metí por completo solo estaba la punta en la entrada.

    -Te Amo

    -yo también te Amo

    Le di un beso suave y ella me abrazo sentí sus uñas en mi espalda solo superficialmente. Mi pene estaba listo en la entrada de su vagina, sus enormes pechos tocaban mi pecho y en ese beso tan sutil decidí meter mi pene hasta el fondo.

    Ella enterró sus uñas en mi espalda. Eso me fascina. Sentí como se encajaron y me excito tanto. Comencé a cogerla muy duro mientras ella arañaba mi espalda con todas sus fuerzas.

    Estaba tan excitado que deje de pegarme a ella seguía cogiendola duro, muy duro. Bajo sus manos y las puso sobre la cama. Con una mano tome una de la mano de ella y con la otra sujete su cuello. Comencé a cortar el flujo de aire de su cuello. Su piel era blanca y comenzaba a ponerse roja. Cuando sentía que le faltaba el aire la soltaba un poco. Lo hice un par de veces y hasta que pensé que había sido suficiente. Iba retirando mi mando de su cuello cuando ella tomó mi brazo y pegó nuevamente mi mano a su cuello. Solté su otra mano y puse ambas manos sobre su cuello. Seguía cogiendola muy duro mientras ella arañaba mi pecho mis brazos. Yo la Cogia una y otra vez hasta que sentí como dentro de ella todo ese líquido chorreaba por todas partes estaba roja y dejo de luchar y de moverse. Poco a poco comencé a soltar su cuello mientras ella no se esforzaba mucho por respirar. Estaba cansada, a un costado de nuestra cama había un espejo muy grande. Ambos volteamos al mismo tiempo. Nos fascinó lo que veíamos. Esa pelea ruda sus rasguños en mi pecho, espalda, brazos. Su cuello rojo, con las marcas de mis dedos y mis manos en el. Los cuerpos sudados mi pene aún sin venirse y dentro de ella y ella cansada de la pelea.

    -No terminaste verdad?

    Tiempo atrás ya había aprendido que vale más cuando ellas se vienen un par de veces antes de que tú te vengas. Es frustrante llegar con la persona que quieres y no lleves ni 5 minutos dentro de ella y ya te hayas venido.

    -No! Respondí.

    -Odio cuando haces eso…

    estábamos cansados y yo simplemente metí mi brazo detrás de su cuello mientras recargaba distribuía mi peso hacia el otro brazo y la abracé. Ella cruzó sus brazos por mi espalda y la sintió húmeda. Había rasgado tanto la piel que la abrió. Sabía que no me importaba pero ponía cara de preocupación. Es el dolo más maravilloso del mundo.

    -Y si nos recostamos bien?

    No quería salirme de ella pero lo hice. Me encantaba ver la mueca que hacía cuando ya no estaba dentro de ella.

    Se recostó hasta donde estaba la almohada. Posó su cabeza allí. Yo puse mis piernas en sus costillas y acomode mi pene entre sus enormes pechos. Salia de entre el medio de ellos y comencé a masturbarme. Ella ayudo con su boca haciéndome un oral. Mientras me masturbaba con sus pechos. De atrás hacia adelante una y otra y otra y otra vez tocaba sus suaves pechos ella chupaba la punta del pene. Pegaba más sus pechos hasta cubrir mi pene, y lo sacaba más hasta que ella chupara mas que la punta. Sentía su saliva y lo suave de sus pechos en mi pene lo hacía más y más rápido hasta que no aguante más apreté muy fuerte sus pechos mi pene estaba dentro de su boca y me vine. No solo fue mucho semen sino que se puso tan duro. Yo no sabía que a ella no le gustaba el sabor del semen. Solo sentí como cuando se puso duro para expulsar todo el semen ella me mordió. Fue doloroso pero delicioso. Espero a que terminara y me empujo. El semen salía de su boca y escurría por su cuello y pechos.

    -Pensé que te lo comerías?

    -Odio el sabor de esa cosa me dijo.

    Me quite de encima y se fue al baño a limpiar.

    Estaba cansado mire mi espalda por el espejo que teníamos enfrente. Sangraba pero solo un poco. Me recosté y ella regresó. Tenía un poco de semen en su boca. Ahí lo guardo hasta que se acercó a mi y me beso. Sabía que me comía todo lo que salía de su boca y me dijo. Ves porque odio el sabor de esa cosa. Sabía cómo a saliva pero espesa. No quise decir nada más y simplemente me recosté. Ella se recostó a mi lado. Puso su cabeza en mi pecho. La abrace, así permanecimos un rato.

    -Te Amo

    -Yo también te Amo

    Nos cobijamos, nos dimos un beso y comencé a acariciar su cabello. Sentir su cabeza en mi pecho me hacía sentir tan feliz…

    Seguíamos un poco cansados. Tocaba mi pene con sus pequeñas manos. Comenzó a ponerse erecto. Yo acariciaba su cabello ella estaba en mi pecho y comenzó a mover su cabeza hasta donde estaba mi pene. Comenzó lamer la punta con su lengua. Ponía la punta de su lengua justo en el medio de mi uretra y la movía. Eso me volvía loco. Jale con mis manos sus caderas hacia mi rostro insinuándole que quería hacer un 69. Acomode el par de almohadas bajo mi cabeza para elevar mi cuello. Ella acomodó su hermoso trasero y su vagina justo frente a mi boca. Comencé a lamer su clitoris y después sus labios vaginales. Comencé a sentir como comenzaban a salivar y yo a comer esa miel de sus labios. Comencé a meter mi lengua por su vagina y la movía cuando estaba dentro de ella. La sacaba y lamía sus labios. Me comía todo. Baje un poco más sus caderas hasta que su ano quedó frente a mi comencé a lamerlo poco a poco, sentía mi barbilla húmeda. Abría sus nalgas con mis manos mientras ella chupaba y se comía mi pene por completo. Comencé a abrir un poco su pequeño y estrecho ano y ella solo hacía ruidos y gemidos

    -Por allí? Ahhh

    Comencé a meter mi lengua poco a poco por el estrecho y apretado orificio.

    No olía mal y el sabor era fuerte pero delicioso. Metí mi lengua más y más hasta que sentí que ya no podía entrar más y comencé a moverla. Pensé que le disgustaría y le dolería pero ella comenzó a hacer sus caderas hacia atrás para que entrara más mi lengua. Yo la metía hasta donde más podía y la movía. La saqué para respirar un poco y la metí por su vagina ella dejó de hacerme el oral y se dedicó solo a disfrutar el oral. Metía mi lengua de su vagina a su ano y me comía todo lo que sentía que salía de ambos. Fue tanto lo que se excitó que se volteó tomó mi pene con sus manos y lo introdujo en su ser. Comenzó a cogerme y puse su mano en su clitoris y comenzará a masturbarse ella comenzó a hacerlo y con la otra mano tomó uno de sus pechos, lo levando hasta su boca y lo comenzó a chuparlo. Se veía tan sexy estaba muy excitada, dio la media vuelta y me dejo al descubierto la espalda. Moje mi dedo con mi saliva y lo comencé a meter por su ano. Se excitó tanto que me comenzó a coger muy muy fuerte. Tomo su mano y comenzó a masturbarme. Sentí como sus líquidos escurrían desde la punta de mi pene hasta los testiculos gritaba y gemía y yo metía mi dedo hasta el fondo. Hasta que sentía mi pene dividido por su piel interna. Grito tanto y sudo hasta que por fin se detuvo. Saque mi dedo de su ano suavemente y volteo de una forma tan sensual y me dijo.

    -Mete ese dedo a tu boca.

    Lo hice sin pensarlo, ella me miraba mientras se giraba se acercó a mi y me dijo. Déjame probar eso. Mezclamos saliva y esta vez ella se la trago yo estaba muy duro y le pregunté

    -Como te gusta que te lo hagan?

    -Ponerme en 4

    Me levante y la puse en 4 teníamos de frente el espejo, moje su vagina con mi saliva, metí mi lengua en ella y me subí hasta su ano. Estaba menos estrecho mi dedo había estado allí. Entro más fácil que antes. Ella gimió, le gustaba! Yo succione su ano mientras jugaba con mi lengua al rededor. Ella hizo un ruido maravilloso como de placer. Me levante y metí mi pene en su vagina. Ambos miramos el espejo, yo veía su rostro excitado, sus enormes pechos colgaban y casi tocaban la cama. Mientras yo me veía los araños en el pecho y los brazos y comencé a cogerla suavemente poco a poco. Me canse pronto y levante una pierna y comencé a cogerla más fuerte.

    Ella comenzó a mojarse tanto, a sentir tanto que bajo sus pechos hasta tocar la cama y levantó el culo pars que pudiera penetrarla mucho más. Metí todo mi pene, hasta el fondo metía y sacaba solo un poco duro más duro. Comencé a nalguearla sus nalgas comenzaron a ponerse rojas y ella más excitada. Fue tan duro que comenzaron a temblar sus piernas. Yo seguía metiendo el pene hasta el fondo y ella simplemente temblaba las piernas. Gemía y gritaba, apretaba sus pechos y veía sus rostro en el espejo. Completamente roja y vibrante me la cogia duro, muy duro hasta que por fin lanzó su último grito quiso que mi pene saliera de ella y yo tomé sus cadera y me metí tan a dentro que por fin pudimos venirnos al mismo tiempo. De ella salían tantos líquidos mientras que de mi, metía mi pene cada vez más cada que me venía hasta que termine hasta adentro de ella. Estábamos cansados sudando y yo sentía como mi pene iba perdiendo su fuerza. No me salí de dentro de ella solo me recosté en su espalda y abracé sus enormes pechos. Besaba su espalda y su cuello pero no queríamos más sexo estábamos exhaustos…

    Yo abrazándola por detrás mi pecho contra su espalda uno de mis brazos la abrazaba por el hombro mientras el otro rodeaba sus pechos. Una de mis manos estaba justo apretando su pecho, tocando uno de mis dedos su pezon. Cansados y sudando nos cobijamos estábamos exhaustos y nos quedamos dormidos profundamente. No se cuánto tiempo había pasado pero me desperté de repente, sentía que su trasero rozaba mi pene y estaba sumamente duro. Ella estaba dormida y lo hacía supongo que sin intención pero yo ya estaba excitado. Con mi mano comencé a buscar su vagina, estaba húmeda. Era raro estaba dormida y le encantaba replegar su culito contra mi pene. Moje su pene con su humedad y busque su ano con mis dedos. Abrí su glúteo y apunté mi pene hasta su ano. Comencé a meterlo poco a poco mientras mi mano tocaba su clitoris. Ella seguía dormida y seguía aventando su ano hasta que sintió que ya estaba muy dentro y se despertó del dolor. Quiso quitarse rápido pero mi mano detuvo su movimiento. Con mi brazo que estaba bajo su cuello y cabeza comencé a tocar sus pechos. Ella me dijo:

    -no quiero que me duela

    -lo haré despacio! Susurre!

    Poco a poco lo fui metiendo mientras mi otra mano iba masturbandola. Se encorvó un poco y ella misma iba metiendo mi pené en su colita. Entro tan profundo. Cuando por fin estaba hasta el fondo pegue mi pecho a su espalda y comencé a tocar sus pechos. Su piel era tan suave. Besaba sus hombros, tocaba sus lisos pechos y mi pene estaba más que duro dentro de ella. Comencé a mover mi cadera de atrás hacia adelante muy despacio. Tome una de sus manos y y la puse en su clitoris. Comenzó a masturbarse y yo soy pésimo haciendo anales. Comencé a cogerla suavemente y ella solo gemía, de verdad le gustaba. Parece que ya se había acostumbrado a sentir mi pene dentro de su recto. Seguía moviéndome suavemente hasta que por fin sentí esas ganas de terminar. Fue tanto lo que sentí que comencé a hacerlo más rápido. Apretaba su pecho, mordía su espalda y la cofia más fuerte. Ella gemía sutilmente mientras más rápido lo hacía. Una y otra vez cada vez más duro y ella solo gemía y gemía. Hasta que por fin no pude más. Estalle! Cuatro veces sentí que salió semen de mi pene. Mi pene estaba hasta el fondo y sentía cómo se espacia por doquier allí dentro. No quería salirme ya había tenido una experiencia algo desagradable anal anteriormente. Sin embargo era una joven y ya había probado mucho de eso. No deje que saliera si no fue porque de lo que llevábamos uno de los frascos se cayó de la mesa. Nos levantamos rápido y fuimos a ver. Fue muy gracioso ambos desnudos limpiando la alfombra del hotel. A pesar de ser la mejor noche de nuestro noviazgo fue la última. Ella fue el pequeño Lucero que brilló en mi interior por muy poco tiempo y sin embargo ella brilla aún en mi memoria con su hermosa sonrisa y su sensual voz.

  • Ángel y demonio (Parte 3)

    Ángel y demonio (Parte 3)

    Día de descanso para Karen, se levantó de mañana, con ganas de sentir en su vagina la sacudida de un orgasmo, los últimos encuentros con su vecino habían acrecentado las ganas de probar un rico pene, duro, venudo, jugoso…

    – me podría tocar, pero, quiero algo más (pensaba para si),

    Así que se levantó, se asomó por la ventana, el sol estaba radiante, tanto que se reflejaba en los dorados cabellos que caían sobre su espalda desnuda.

    – creo que saldré a hacer un poco de ejercicio – pensó –

    A ver si me topo con el vecino, para provocarlo a que haga otra visita, aunque, quiero hacerlo ya sin fingir estar dormida…

    Se vistió de manera apropiada para hacer ejercicio, una playera de tirantes ajustada, resaltando su par de senos perfectos, sin disimular ni un poco los pezones duros, oscuros, que resaltan espléndidamente en el blanco de sus hermosos melones.

    Se puso un short negro, ajustado también, que disimulaban con dificultad las diminutas braguitas, los calzo hasta el tope, ambas prendas bragas y short eran devorados por los labios vaginales, dejando completamente a la vista la forma de sus labios y de su rajita afeitada, se colocó unos tenis, se hizo una cola en el cabello y salió de prisa, bajo las escaleras, pero nadie se cruzó en su camino, -maldición -, pensó, bueno, espero al regreso este por aquí, porque si no, voy a tener que tocar en su apartamento.

    Salió a recorrer las calles hasta un parque cercano, primero lo hizo caminando, después al trote, dio varias vueltas en el parque hasta que empezó a sentir hambre y cansancio, decidió regresar. Debido al ejercicio, el movimiento hizo que su short empezara a mostrar también la raja de su culito, asomando levemente por debajo del short la redondez de sus blancos glúteos, que la acompañaban saltando en cada paso que daba.

    Ya de regreso a su apartamento, pudo apreciar un par de trabajadores en una obra, de inmediato dejaron sus deberes para poner atención a la figura de Karen, de inmediato empezaron a lanzar toda clase de improperios:

    – “mira nada más que hermosas tetas” o

    – “que ricos pezones tienes mamita”

    Y ya después de pasar,

    – “que ricas nalgas”,

    – “creo que tienen hambre, porque ya se comieron la ropa”

    Karen paso por ahí con la cabeza baja, como si le molestara los comentarios que le lanzaron aquellos trabajadores, pero en realidad iba controlando la calentura, sentirse deseada por aquellos extraños hizo que su temperatura se elevara en todo su cuerpo, sentía un infierno que salía de su vagina, que la consumía toda,

    – alguien tendrá que pagar por esto – pensó

    Regreso al edificio de departamentos, comenzó a subir la escalera (el ascensor descompuesto por tercer día), y desde el primer piso escucho ruidos, como de golpes, al llegar al segundo piso los ruidos se hicieron más fuertes, al llegar vio a su vecino Jorge, que al verla de inmediato dejo de hacer lo que hacía, para poner atención en el cuerpo de Karen, en sus senos, en sus labios vaginales,

    – vecina, buenos días- alcanzo a murmullar,

    – ¿qué haces vecino?, pregunto Karen,

    – tratando de arreglar la puerta del apartamento que suena mucho al abrir- respondió Jorge.

    De inmediato llego a la cabeza de Karen la idea que estaba esperando, un pretexto perfecto para tener sexo con su vecino.

    – Qué casualidad – exclamo Karen – precisamente eso voy a hacer, bueno yo voy a tratar de arreglar un mueble que tengo dañado vecino, que tal si más tarde me visita para que supervise lo que estoy haciendo, –

    Pregunto de manera muy coqueta.

    – Claro que si vecina, en cuanto termine por aquí, voy y le ayudo, espero no tardarme demasiado,

    – no te preocupes – contesto Karen, voy a tomar una ducha y a desayunar, así que tomate tu tiempo,

    Prosiguió su camino, no sin antes voltear de reojo para darse cuenta que el vecino tenía clavada la mirada en su trasero, así que empezó a menearlo más de la cuenta antes de perderse en la escalera.

    Llego a su apartamento, preparo el desayuno, mientras trataba de pensar en la situación perfecta para que el vecino la poseyera,

    – es tan tímido, o tan tonto- sonrió para sí Karen.

    Termino de desayunar y se metió al baño a ducharse, se acarició todo el cuerpo suavemente con el jabón, se tomó el tiempo para afeitarse la zona de la vagina, quería estar radiante, salió del baño, mientras se secaba, empezó a pensar, ¿qué ropa me pondré?, mientras tanto se bañó en perfume, se cepillo el pelo, y tomo una decisión, creo que ya sé que usare.

    Se dirigió al guardarropa, escogió un conjunto deportivo color rojo, muy corto, el short apenas y alcanzaba a tapar sus nalguitas redondas sin bragas, la playera abierta del frente, dejando ver la deliciosa frontera entre sus senos los cuales dejo libres de sosten, se veía al espejo, ensayaba poses para ver como lucían sus senos y sus glúteos

    – creo que este atuendo será perfecto- pensaba para sí.

    Ahora si, que es lo que voy a arreglar pensaba, necesito que en cuanto llegue me tome de inmediato, quiero apagar el incendio que tengo, junto un par de herramientas que tenía, -mismas que nunca uso-, sintió que el apartamento estaba un poco más asfixiante que de costumbre.

    – Abriré la ventana para que ventile un poco (pensó)

    Deslizo hacia arriba la ventana corrediza, sintiendo una fresca brisa en su rostro, se sentía tan agradable que recargo sus codos sobre la cornisa para recibir la brisa sobre su cuerpo.

    Desde su ventana puede dominar todo el panorama, de un lado se ven los albañiles que recién la habían acosado, el parque donde acababa de ir a hacer ejercicio, la calle, los autos, la gente…

    En ese instante un sonido chirriante interrumpe sus pensamientos, al momento que la ventana cae pesadamente sobre su espalda, obligándola a arquearse un poco.

    Después de la sorpresa, trato de reincorporarse tratando de subir la ventana con su espalda, pero algo parece haberla atorado, no logra moverla ni un centímetro.

    Luego de varios intentos, comenzó a desesperarse, al ver hacia la calle pudo distinguir a su vecino aproximándose y comenzó a gritar y a hacerle señas, sin lograr llamar su atención.

    Para colmo de males, los albañiles que si le ponían atención, le saludaban, pensando que era a ellos a quien se estaba dirigiendo.

    – Malditos (pensó)

    Ya a punto de perder las esperanzas, el vecino giro la cabeza hacia el edificio, logrando ver a Karen en la ventana y brindándole un cordial saludo.

    Karen desesperada le hizo señas para que subiera, a lo que el asintió de inmediato, indicándole que subiría.

    Solo un par de minutos más, tocaron a su puerta,

    – Pensó Karen: ya era hora-,

    Detrás de la puerta se escuchó la voz del vecino:

    – ¡vecina, voy a entrar!,

    De inmediato Karen contesto con un grito:

    – pasa vecino, estoy atorada- grito Karen, sabedora que el vecino aun tendría el juego de llaves que le confió.

    El vecino entro, y pregunto:

    – ¿Qué pasa vecina?,

    Del fondo del apartamento se escuchó:

    – Estoy en mi recamara vecino, estoy atorada.

    Jorge fue hacia la recamara y al abrir la puerta lo primero que vio fue el trasero de Karen, levantado culito claramente sin bragas, empinada sobre la ventana,

    – ¿qué pasa, vecina?- alcanzo a murmurar.

    – Estoy atorada aquí vecino, estaba asomada cuando de repente cayo la ventana, no me puedo zafar, ¿me ayudas?,

    – – claro que sí, respondió – , vamos a ver cómo podemos sacarte de ahí.

    Lógicamente, lo primero que hizo el vecino fue acercarse a tratar de levantar la ventana, descubriendo que en verdad se encontraba atorada, se colocó detrás de ella, para hacer fuerza y tratar de levantarla, de inmediato su pene se posó sobre las nalguitas redondas de Karen, quien al sentir recargado ese pene, empezó a menear levemente su trasero, al tiempo que preguntaba:

    – ¿puedes quitarla?

    A lo que respondió de manera inmediata

    – no vecina, está muy atorada-

    Trato de retirarse, pero al no haber de donde más, se apoyó a los costados de la cadera de Karen, quien ya tenía parcialmente descubiertos los glúteos, debido al forcejeo se había bajado más allá de la cintura.

    El vecino trato de nuevo imprimir su fuerza para desatorar la ventana, pero al tener una erección bastante notoria, trataba en lo posible no rozar las nalgas de Karen, para no ser descubierto.

    Después de varios intentos perdió el equilibrio, y con tal de no caerle encima a la vecina, o peor aún irla a lastimar dejo caer su cuerpo hacia atrás, pero en un reflejo inesperado trato de asirse del short de Karen, llevándoselo consigo hasta el suelo, tratando de reponerse de inmediato, logrando solo que su cara quedara de frente al culo descubierto de Karen.

    Una vez que comenzó a percibir el olor a perfume que emanaba de ella, quedo hipnotizado, deleitado por el olor de la piel, de su vagina y de su ano; de inmediato saco su lengua y comenzó a recorrer las nalgas de marta, comenzó en el nacimiento de estas, casi llegando a la cintura, comenzó a bajar despacio, saboreando cada centímetro de hermosa frontera, bajo hasta el ano, dando un par de vueltas con su lengua, prosiguió más abajo, hasta llegara a la vulva húmeda de Karen, ahí de nuevo movió en círculos su lengua y trato de meterla dentro de la vagina, para tomarle el sabor y descubrir que se encontraba completamente mojada.

    La lengua del vecino prosiguió su camino, pasando por los labios vaginales y finalmente llegando al clítoris, duro, firme, listo para la batalla, ahí la lengua del vecino empezó un fiero combate cuerpo a cuerpo, parecía que ambos (clítoris y lengua) querían demostrar cuál de ellos poseía más fuerza.

    Mientras tanto Karen, con la cabeza fuera del edificio trataba por todos los medios que su cara no reflejara la excitación que estaba sintiendo, limitándose a bajar la cara y disimulando el meneo de su cadera, que dentro del edificio estaba finalmente siendo devorada por el vecino.

    Para entonces las manos de Jorge se posaban en cada uno de los glúteos de Karen, amasándolos, acariciándolos y ocasionalmente dando una leve palmadita, que aunque demasiado ruidosa, lo único que provocaba en Karen era que se encendiera más.

    Karen ya completamente abierta de piernas, disfrutaba el recorrido de la lengua del vecino, abandonada al placer que sentía, solamente atinaba a decir:

    – ayúdame vecino, ayúdame-,

    El vecino continuaba dándose un festín de vagina y culo de la vecina, disfrutaba de la humedad de las cavidades de la vecina, por una mezcla de fluidos vaginales con saliva, los cuales completamente mezclados inundaban la rajita y el ano de la vecina.

    En ese momento el vecino decidió pasar al siguiente nivel, introduciendo dos dedos dentro de la vagina de su vecina, desatando dos reacciones diferentes:

    Dentro del edificio sus piernas temblaron al recibir ese par de intrusos, generando un escalofrío que se replicó desde su origen dentro de la vagina, hasta sus pies, que flaquearon un poco amenazando con desvanecerse, lógicamente sin generar mayor problema al estar su cintura prensada en la cornisa.

    La segunda por fuera del edificio, en la cara de la vecina, enrojecida por la excitación, por la exposición al sol y por la pena de ser exhibida en público.

    La vecina al estar siendo penetrada por dos intrusos al tiempo que estimulado por la lengua agresiva del vecino, estaba ya completamente rendida al placer que estaba recibiendo, con los ojos cerrados, recargada lo más cómodo posible, gimiendo lo más bajo de volumen posible, y meneando su cabeza al mismo ritmo que meneaba su culo.

    Muy pronto los embates del vecino cobraron factura sobre la vagina dilatada de la vecina, conforme los gemidos y jadeos de la ella se hacían más frecuentes y más sonoros, los movimientos del vecino se hacían más rápidos, lo que generó una escalada de placer, cada vez más potente, que comenzó con un ligero escalofrío en el cuerpo de la vecina que se fue acrecentando progresivamente hasta convertirse en una convulsión de todo su cuerpo, hasta que de su vulva comenzaron a brotar grandes gotas que salpicaban en distintas direcciones al ritmo del vaivén de su mano perforando su vulva.

    Gotas de jugo vaginal salpicaban hacia el piso, hacia la mano del vecino y hasta sus propias piernas, donde resbalaban poco a poco hasta llegar al piso de la habitación.

    Jorge se incorporó, se quitó el pantalón y la playera, y apuntando su pene endurecido en la entrada de la vagina de Karen le contesto:

    – Claro que te voy a ayudar vecinita-

    Al tiempo que clavaba hasta el fondo el tronco de carne, chocando con sus blancas nalgas el par de huevos negros del vecino, simulando el ruido de alguien aplaudiendo.

    De inmediato genero la reacción de la vecina, quien soltó un grito ahogado, apenas perceptible a través de la ventana cencerrada, mismo que se repetía en cada nueva embestida del vecino.

    Comenzó el vaivén del pene de Jorge dentro de la vulva de Karen, estableciendo ritmo de inmediato, el vaivén del tronco de carne se repetía una y otra vez, empezaba con la cabeza de la glande asomada por la entrada de su vagina, inmediatamente después comenzaba a desaparecer dentro de ella hasta que se escuchaba el choque de sus huevos en las redonditas nalgas de ella, seguidas de un gemido de deseo de Karen, que acompañaba meneando sus caderas al ritmo de penetración, después el miembro comenzaba a salir despacio de las entrañas de Karen y después todo comenzaba de nuevo.

    Para entonces la vecina había perdido por completo la compostura: su rostro desencajado, sus gemidos y sus movimientos indicaban hasta al más despistado que estaba siendo objeto de una dosis de placer que todos los transeúntes disfrutaban.

    Los trabajadores de enfrente del edificio se desvivían en vítores para la ocasional exhibicionista, acompañados de los más vulgares piropos sobre la posición, la reacción y en general por el acto que estaba siendo realizado por ella en ese momento.

    En ese momento en realidad nada importaba para la vecina, finalmente estaba siendo poseída por el vecino y a pesar de que no fue el encuentro planeado lo estaba disfrutando.

    Este ritmo se sostuvo durante unos minutos hasta que Karen empezó a aumentar el ritmo y volumen de sus gemidos, al tiempo que decía: dame papi, dame, no pares.

    El vecino comenzó a hundir su tronco más y más duro dentro de ella, mientras tanto ella se iba abandonando poco a poco a disfrutar el orgasmo, empezó con pequeñas gotas que escurrían de la vulva, hasta que era un imponente chorro saliendo de ella acompañado de gritos y un gran escalofrió que la recorría.

    Jorge se agarró con fuerza de las nalgas de Karen para aumentar los embates, cuando de repente sonó de nuevo un estrepitoso chirrido, la ventana finalmente había cedido ante los movimientos de Karen, la cual al sentirse liberada se incorporó, después de algunos segundos de batallar para recuperar la postura, vio a su vecino a los ojos, diciéndole:

    – no termines aun papi súbete a la cama,

    El atendió de inmediato, se levantó y se acostó boca arriba en la cama de Karen, ella se incorporó y comenzó a comerse ese palo de carne duro, lleno de venas gruesas, brilloso, bañado en jugos de la vagina de Karen.

    Comenzó a comerlo lentamente, poco a poco, mientras con sus manos acariciaba las bolas o el tronco cuando no lo tenía dentro de su boca, Jorge empezó a gemir más y más, mientras Karen preguntaba: ¿te gusta como trabajo vecino?

    El solo asentía con la cabeza, mientras sus manos la tomaban de la nuca y la jalaban hacia abajo para que su pene ocupara la boca de Karen, tratando de alcanzar su garganta, movía sus manos de tal Manero que parecía que su boca era una vagina y estaba siendo penetrada por el.

    Cuando Karen pensó que el terminaría, se separó, dándole un apretón de huevos mientras ordenaba:

    – Aun no te he dicho que puedes terminar.

    Se montó encima de él, separo sus piernas y se clavó en el mástil de carne, bajo por el delicadamente hasta llegar al fondo, coloco sus manos en el pecho de él y le dijo: ahora sí, tienes mi permiso para terminar, y comenzó a moverse en círculos masajeando el duro tronco que tenía dentro de ella.

    La cabeza de ese miembro acariciaba las paredes interiores de su vagina, eran una sensación deliciosa que hizo que Karen comenzara a venir de nuevo, de nuevo expulso una copiosa cantidad de flujo de su vagina mientras sus gemidos de placer casi se convertían en gritos, al tiempo que meneaba sus caderas con desesperación.

    Unos segundos después salió del trance, incorporándose de nuevo, volvió a apretujar los testículos de su vecino, esta vez con tal fuerza que hasta le enterró una uña a las bolsas repletas de leche ardiente.

    – No se te ocurra terminar… (dijo mirándolo a los ojos)

    A lo que el vecino simplemente asintió con la cabeza, mientras ella reincorporándose volvió a preparar el descenso a través del garrote de carne, hinchado a más no poder, por las interrupciones de su orgasmo en dos ocasiones.

    Esta vez el aterrizaje no fue con la vagina, sino que desvió su curso para acoplar el ojo de su ano sobre la cabeza hinchada del camote del vecino.

    No existía preocupación por tener algo de lubricación, bastantes fluidos había expulsado ya su vagina, mezclados con una vasta dotación de saliva en su vagina, que mucho de esa mezcla habían ido a depositarse sobre le entrada del ano.

    La penetración de su ojete no fue nada complicada, una vez encaminada la glande, solo basto dejar caer el peso de su cuerpo para que en cuestión de segundos aquella macana desapareciera en las entrañas de la vecina.

    Conforme iba tragando con su culo el tronco del vecino, iba soltando un pequeño grito de placer mezclado con dolor, al tiempo que su boca dibujaba una encantadora letra “O” que bien podía interpretarse como sorpresa, o alcance de todas las expectativas generadas durante tanto tiempo.

    Una vez que sus nalgas rebotaron en el vientre de su vecino, tomo aire para comenzar un ligero vaivén en donde su ano aparecía y desaparecía mágicamente aquel miembro que aparentemente no tenía por qué caber dentro de ella.

    Solamente necesito un par de vaivenes para establecer un patrón que le agradara de perforación y comenzó a practicarlo, su cara reflejaba el gozo de poder devorar por su culo el miembro erguido de su vecino, pensaba que ojala y ese vaivén pudiera ser eterno, cuando su propio cuerpo la volvió a la realidad.

    Nuevamente comenzó a sentir una nueva sacudida en su interior, que presagiaba una nueva (y ultima descarga de fluidos), aunque se encontraba deseosa de seguir degustando esa verga que acababa de engullir por vez primera, pero sabía que su cuerpo pedía ya tregua, por lo que al tiempo que incremento el ritmo a su auto penetración, gritaba a su al objeto de placer:

    – ¡dame tu leche vecino, dame toda tu leche!

    Ella volvió a sentir que se abría una llave dentro de su vagina que descargaba una cantidad muy generosa de fluidos vaginales, disfrutando cada gota que sentía que emanaba de ella, cuando casi al borde del desmayo pudo sentir como su invasor se convulsionaba y expulsaba dentro ella un chorro caliente y descomunal de semen.

    Finalmente ella cayó pesadamente a un lado de él mientras recibía las últimas sacudidas de su cuerpo, finalizando así con la serie de orgasmos que pudo coleccionar en esa mañana.

    No hubo ya necesidad de decir absolutamente nada, solamente se acurruco en su cama para recargar energías, y así había empezado ese día.

    **************

    Un agradecimiento a la autora elenarmz por su valiosa colaboración.

  • El secreto de mi suegra (1): Adicta a la leche

    El secreto de mi suegra (1): Adicta a la leche

    Era un sábado por la tarde como cualquier otro fin de semana había quedado en pasar por mi novia a su casa y hacer el tonto mientras decidíamos que hacer mas tarde en la noche.

    Alrededor de las 5 pm fue cuando llegue a la casa de mi novia, apenas toque la puerta me recibió mi suegra, Susana. Susana es una mujer espectacular con curvas en los lugares correctos, no es muy alta alrededor de 1.65 metros, pero tiene unas tetas enormes las cuales se ven aun mejor con su piel clara, en ocasiones su ropa deja ver su areola y pezones los cuales tienen un color rosita, y como olvidar ese trasero que a más de uno le gustaría montar en resumen una hembra en toda la palabra.

    Susana abrió la puerta y en cuanto me vio me saludo de beso y me abrazo haciendo que sus tetas chocaran con mi pecho y sintiera su calor.

    (Susana) – Alberto que gusto verte, pasa y ponte cómodo. Laura no debe de tardar en bajar ya sabes como es ella siempre se tarda más de la cuenta.

    (Alberto) – Gracias, señora siempre me recibe de buenas. ¿A donde va con tanta prisa y tan guapa?

    Susana iba vestida con una blusa azul escotada que dejaba muy poco a la imaginación, se podía ver la figura completa de sus tetas y sus pezones marcados en la blusa y si prestabas suficiente atención podías ver un poco de su rosa areola escapándose, en la parte de abajo llevaba puesto unos leggins negros los cuales dejaban ver toda la figura de sus caderas, nalgas y su vagina.

    (Susana) – Siempre tan elocuente Alberto, gracias por lo de guapa. Voy camino al super mercado sabes que me encanta hacer las compras los sábados por las tardes y por supuesto sabes que no puedo vivir sin mi leche de almendras. Te dejo Alberto que se me hace tarde y no me gusta volver tan noche a la casa.

    Pase a la casa y solo pude ver como el culo de mi suegra salía por esa puerta antes de cerrarse, tome un momento para respirar ya que mi polla estaba empezando a ponerse dura. Continue al cuarto de mi novia, Laura. Mientras pasaba por la sala me saludo su padre, Gustavo, el cual estaba sentado viendo televisión.

    (Gustavo) – Hola, Alberto. Pasa que tu eres bienvenido en esta casa, si gustas toma una cerveza del refrigerador, aunque no hay mucho de comer, Susana acaba de ir al mandado y no tarda en volver.

    (Alberto) – Gracias, por el momento tendré que rechazar la cerveza voy a ver que plan ha hecho, Laura para esta noche antes de que se enfade.

    (Gusto) – Claro, Alberto ya sabes como son las mujeres no hay que hacerlas esperar.

    Subí al segundo piso donde se encuentra el cuarto de Laura, en cuanto entre ella aún seguía en pijama y desarreglada

    (Alberto) – ¿Tu qué haces así? ¿Qué no íbamos a salir y dar la vuelta?

    (Laura) – La verdad que con este calor no me dan ganas ni de salir, mejor quedemos en mi cuarto a ver una peli igual y ya se nos ocurrirá en que entretenernos.

    (Alberto) – Me parece perfecto igual y con esa boquita siempre encuentro como entretenerme.

    Laura con 25 años iba tomando el cuerpo de su madre sin embargo aun le faltaba mucho por alcanzar aquellas proporciones, Laura tenia unas tetas grandes y firmes, pero mucho mas pequeñas que su madre al igual que su trasero era firme y bien trabajado un culo que cualquiera quisiera partir en dos. En mi preferencia siempre me he decantado más por la mujer voluptuosas y con Laura me saque la lotería ya que tarde que temprano estaría en las mismas que su madre.

    Pronto nos pusimos cómodos a ver una película a la cual no le estábamos prestando nada de atención ya que estábamos besándonos y agarrando todo, ella sola saco mi polla y la empezó a sobar mientras le daba besitos en la puntita y pasar su lengua desde la cabeza hasta mis bolas.

    (Laura) – Me encanta chuparte tu verga y tus huevos llenos de leche, y yo mas que lista para tomármela todita mi amor.

    (Alberto) – No te preocupes amor que si sigues así te voy a llenar tu cara y la boquita de mi leche.

    De pronto, Laura sin avisar se quita de mi verga.

    (Laura) – Si vas a querer coger mejor ve de una por condones, los anteriores se han acabado después de la ultima cogida que me diste.

    (Alberto) – Estaba a punto de darte la leche en la boca, como me vas a dejar así.

    (Laura) – Lo mejor es que vayas de una vez así no tenemos interrupciones y de pasada te traes una botana, ve al supermercado así le das un aventón a mi mamá de vuelta.

    (Alberto) – Vale, pero en cuanto en vuelva me vas a tener que compensar con tu culito, así que ve preparándote que te lo voy a dejar bien abierto.

    Un poco enojado y con los huevos a punto de explotar salí corriendo a mi auto, pasando por la sala noté que su padre estaba dormido y me parecía un poco extraño que pasando 35 minutos su madre no hubiera vuelto de del super mercado, mismo que no estaba a mas de 5 minutos de la casa.

    De cualquier forma, sali de la casa y me subí al auto, empecé a conducir y para mi sorpresa veo el auto de Susana estacionado a tres cuadras antes de llegar al super.

    (Alberto) – Supongo que Susana vino con alguna amiga antes de ir al supermercado y se ha quedado platicando, lo mejor será llegar y avisarle por si quiere acompañarme o yo traigo todo el mandado

    Bajé de mi auto y me dirigí a la casa donde estaba estacionado el auto. Justo antes de tocar pude notar que la ventana que daba a la sala estaba abierta por lo que decidí echar un vistazo solo para verificar que Susana estuviera ahí.

    Para mi sorpresa en cuanto me asome por la pequeña ventana vi a Susana de rodillas, desnuda y con la cara y tetas llenas de semen, por si no fuera poco había un total de 10 hombres junto a ella. Algunos a su alrededor y otros en el sofá con la polla flácida.

    No me podía creer que la mujer que la madre de mi novia, una esposa y ama de casa estaba frente a mi cubierta de leche.

  • Nuestro primer viaje

    Nuestro primer viaje

    Hola soy Jose, es la primera vez que me atrevo a escribir en estas paginas unos hechos que ocurrieron hace varios años.

    Conocimos a una pareja por pedirle en muchas ocasiones a mi mujer que deberíamos poner en nuestras vidas un poco de pimienta nueva, darle a nuestra relacción un toque de morbo que nos ampliara nuestro visión de la vida.

    Lo habiamos hablado en muchas ocasiones pero sin atrevernos a ello, hasta que un día en un viaje conocimos a Andres y Lola, durante el viaje hicimos amistad y al ser de nuestro mismo lugar de residencia, nos llamábamos para salir juntos los fines de semana. Por las conversaciones que manteníamos supimos que conocian el mundo liberal y que les gustaban las playas nudistas. El tema picó nuestra curiosidad, cierto dia, después de una cena donde tal vez nos pasaramos con alguna copa, nos animaron y propusieron ir la proxima semana a conocer un club de parejas que hay en una localidad cercana.

    La semana se hizo interminable, los nervios, el no saber que ocurriría y cual sería nuestra reacción ante una situación nueva, nos tenia con un ligero pellizco en el estómago; durante las noche de la semana de espera, nuestras noches de sexo fueron más intensas comentando durante el juego lo que podriamos hacer y como resultaría aquella nuestra primera experiencia de complicidad mutua.

    Mi mujer Luisa es muy sensual, con un pecho muy bonito y tieso, no grandes pero con un tamaño perfecto, cuando paseamos y su camisa se entreabre por ese botón que despistado no se abrocha, observo como los tios que pasan a su lado pierden las gafas mirando esas imaginables maravillas de reojo, sus piernas fuertes y apretadas soportan unas caderas anchas y un culo perfecto y con su andar sinuoso he observado como más de un transeunte encuentra justificación para hacerse el remolón y deleitarse con aquella maravilla oscilate de cintura. No se que pensarán pero me lo imagino.

    Durante la semana y por indicación de Andrés, busque por establecimientos de ropa sexi algo para que una vez en el local mi mujer se lo pusiera, no sabia como las chicas irian vestidas allí, pero segun indicaciones de mi amigo muchas iban cubiertas con una simple prenda y otras aun más atrevidas, asi que en uno de estos comercios encontré un vestido de piel negro con una cremallera por delante que al desabrocharse dejarian su cuerpo totalmente al aire y a la vista, (de pensarlo me excitaba).

    Pasaron los dias y llegó el sábado, nos arreglamos y nos vestimos con ropa elegante de calle, yo habia plegado la compra sin que Luisa supiese nada de lo que habia adquirido para la ocasión. Llegamos al lugar de encuentro donde habiamos quedado con nuestros amigos, un bonito restaurante donde pensabamos cenar. La cena fue muy animada, hablamos sobre lo que se cocía en semejantes locales de parejas y nuestros nervios aumentaron ante la burlas de nuestros amigos que nos aventuraban de todo tipo de acontecimientos eróticos, el vino de la cena nos quitó el pudor y entre Luisa y yo surgió el compromiso de darnos libertad esa noche sin que pudiesen haber enfados por esa situación en la que los dos eramos complices y lo deseabamos.

    Cerca de las doce de la noche, estabamos a la puerta del club swinguer, lllamamos y con cierto ocultismo, una chica elegantemente vestida y sexi salió a la puerta a recibirnos.

    El local estaba decorado elegantemente y eso nos tranquilizó, una música agradable y suave y una luminosidad justa sin penumbra pero sin mucha luz nos situó en que el local daba ambiente para cualquier situación morbosa. No nos enseñaron las instalaciones porque Andres y Lola ya lo conocian y prometieron ser ellos los anfitriones. Nos dieron unas llaves para que depositaramos nuestras pertenencias en una taquilla, empezaba el juego, habia que desnudarse o cambiarse acorde con el lugar. Luisa se resistia a ello y Lola la animó diciendo que era lo normal, ella se desnudo mostrando su cuerpo y se puso una especie de pareo. Fue el momento de darle a Luisa su prenda, con cierta timidez pero con mucha sexualidad desabrochó su vestido largo y la prenda resbaló por su cuerpo acariciandolo suavemente hasta sus pies, con un movimiento decidido pero nerviosa dejo que sus bragas llevaran el mismo camino, el sujetador dejó libres sus bonitos pechos; su cuerpo se mostró esplendido y desnudo, su pelvis depilada mostraba su sexo desnudo y prestando atención vi que Andres tenia una ereccion que intentó esconder.

    Le di la prenda que le habia comprado, se sorprendió pero lo agradeció y sin pensarlo se lo puso.

    El espectaculo fue impresionante, si Andres se habia empalmado al verla desnuda yo me empalmé tambien viendola con aquel vestido; se ceñia a su cuerpo como una segunda piel, sus pechos se marcaban al mäximo y por el escote su canal recojia aquellas preciosas tetas que pugnaban por salir de esa prisión, su cintura marcada con el contraste de sus cadera hacian de su cuerpo una guitara melódica y la falda con una cortedad minina tapaba con mucha dificultad sus ingles que encerraban un coño dulce, depilado y excitado a la vez.

    Lola sin embargo era una mujer grande, alta y con buenas tetas pero no tan espectacular como Luisa, asi que en contra de lo que yo me habia imaginado mi chica estaba mucho más buena que Lola, eso me desmoralizó un poco

    Con el atuendo acorde salimos de aquella sala y pasamos a un amplio salon con muchos sofas donde las parejas tomaban unas copas y se acariciaban, ocupamos uno vacio en un rincon y nos sentamos, pedimos unas copas y nos pusimos a comentar el lugar, pero muy pronto Andres cojió a Luisa de la mano y nos dijo, ¡¡Venga que os voy a enseñar el lugar!! Luisa se cogió a él y yo a Lola y salimos a ver aquello donde se presumía que habia morbo en cada rincón.

    Para no hacerlo muy largo os contaré el desarrollo de la noche en un proximo escrito…

    Un saludo Siemprejuntos.

  • Celin dando sexo oral en universidad

    Celin dando sexo oral en universidad

    Estando caliente con mi novia en el receso de clases de la Universidad de Santa Rosa y sentados en la mesa de hasta delante (la puerta estaba en la parte trasera) me desabroché el pantalón, asomando mi pene para que ella pudiera chuparlo entregadamente. Fue mucha adrenalina pues cada tantos segundos giraba la cabeza hacia atrás para verificar que nadie entrara o se viera por la ventanilla de la puerta. Yo estaba a mil por lo sexual del momento pero también muy asustado, pues si nos cachaban, se iba a correr el rumor y probablemente llegara a la administración (y sería levantamiento de acta, seguro). Así que le dije que mejor fuéramos a la parte trasera del edificio 2. Fuimos discretamente hacia allá. Cabe mencionar que aún había riesgo de que alguien despistado pasara por ahí pero como era improbable, igual fuimos.

    Me tumbé en el suelo de cemento para que continuara el encargo. Me asomó el miembro y comenzó a mamarlo con cariño hasta llevarme al clímax. Entonces sujeté su cabeza (algo común en las sesiones de sexo oral que me hacía) y comencé a fornicar su boca con gran velocidad, pues ya no quería esperar para correrme en su cálida boca. Así estuve unos segundos mientras ella aguantaba sin queja alguna. Luego, me vine, sintiendo cómo palpitaba mi pene con cada descarga de semen que iba directo a su boca -y tal vez a su garganta(?)-. Al terminar de eyacular completamente, ella se incorporó, la besé y me vestí nuevamente para cruzar el edificio y llegar a nuestro edificio -mucho más concurrido- a tomar la segunda mitad de clases. Fueron muchas veces las que cogimos en la universidad, ya que se encontraba en el monte, permitiendo varios escapes furtivos… Tener sexo en la uni es de las mejores fantasías que puede hacer.

  • La sensación de poder (y por ende, de sumisión)

    La sensación de poder (y por ende, de sumisión)

    Cuando la situación de poder excita.

    No suelo involucrar a mi trabajo con el placer, son asuntos que los tengo bien separados en mi cabeza y en mi vida, pero debo admitir que es sumamente excitante alguien que está en una situación de poder, de dominio, de autoridad y que para colmo te encanta físicamente.

    Tenía un problema en el trabajo, un proyecto que no salía por falta de una firma de una autorización de un tipo obstinado. Le di mil revisadas y todo estaba perfecto y como correspondía, era un capricho nada más el que esa persona no firmaba ¿o acaso quería recibir una coima? Ni pensarlo, odio esa gente extorsionadora y más si se están haciendo bien las cosas. Eran meses y meses de trabajo y teníamos que conseguir esa bendita autorización si o si.

    Mi compañero de trabajo en este proyecto, sorprendido me dice que se pudo comunicar con el obstinado sujeto, y estaba dispuesto a «discutir» el asunto, con la única condición que vaya solamente yo, en persona. Lo miré sorprendida, quién es este tipo y porqué yo solamente? Pregunté por su nombre… Mmm me suena, lo googlee y apareció su imagen, me quedé mirando, sabía exactamente quien era, recordé varios años atrás alguien quien insistentemente me invitó a salir y nunca acepté, no porque me no me haya gustado, de hecho me atraía muchísimo, pero era una etapa en que estaba en pareja, muy enamorada, y bajo esas circunstancias suelo ser totalmente fiel, tiempos pasados, ahora estaba soltera. Ya lo había olvidado, sin embargo parece que para él yo aún era un asunto pendiente, ya que posiblemente muy pocas veces alguien le haya dicho que no a ese sujeto.

    No puedo mentir, sonreí por dentro y me sentí muy motivada en ir a aquella reunión, debo confesar que nunca he pagado algún favor laboral con «otros favores», no es mi estilo, pero no puedo explicar el morbo que sentí en esta ocasión al saber que posiblemente decida romper mis paradigmas y mis límites profesionales. Le pedí a mi compañero que pacte una reunión para el día siguiente, él me citó en su oficina a las 10 de la mañana. Elegí cuidadosamente mi atuendo: un mínimo hilo dental (no tanga, hilo hilo color rojo), brasiere rojo de encaje, sobre el brasiere y blazer también rojo, unos leggins negros muy apretados y tacos rojos. Cabello suelto, bien peinadita con ondas, maquillaje suave, pero los labios totalmente rojos… De (hecho debo admitir que dudé en llamarlo a este relato como lo llamé ahora, o podría llamarlo también «lady in red», me gustaba el título, me gusta el color rojo, me sienta bien).

    No sabía bien a lo que iba, cual era mi objetivo y que llegaría a hacer y que no, posiblemente me termine enojando, mandaba todo al carajo y las cosas se complicaban, o bien salían de maravilla y me ganaba un nuevo «amigo», la cuestión es que me sentía realmente sexy.

    Llegué a la cita en su oficina, me hacen pasar y lo primero que pude sentir es un aroma varonil, un perfume realmente excitante, me recibe este hombre serio e inmutable, y en tono bastante pedante apenas me saluda y me dice que solamente tiene unos minutos y que sea breve. Es guapo, muy guapo, alto, musculoso, pero su posición soberbia y fría me pareció lo más atrayente. Sacudo la cabeza y vuelvo a la realidad, veo con los ojos objetivos, el tipo es un imbécil y le digo que él fue quien me citó, yo no le había pedido esa reunión, así que no me apure y me diga si tiene tiempo o no, caso contrario me retiro. Baja un poco el tono y me pide que me siente por favor, accedo.

    Ni bien me siento, el recibe una llamada, aprovecho el momento para revisar mi celular (menos mal) el cual tenía una notificación de haber recibido un whatsapp, lo abro y era mi compañero de trabajo, quien me había escrito que habían conseguido la autorización que necesitábamos para avanzar el proyecto mediante otra persona, y que salga de ahí, que ya no necesitábamos a ese imbécil. Solamente sonreí, no respondí, pero sabía que ahora el control lo tenía yo, solamente que él no lo sabía.

    Cuelga su llamada y es su tono prepotente me pregunta que si traje la carpeta, claro que la tenía, se la paso siguiéndole el juego, ya que lo lógico hubiera sido dejar de perder el tiempo y retirarme, pero me gustó sentirme liberada de la presión, el tipo era un imbécil y me gustaba mucho físicamente y también su actitud porque normalmente tengo tipos que se portan demasiado aduladores para conseguir algo de mí, en este caso la indiferencia y prepotencia me resultaban hipnotizantes.

    Sabes bomboncita, es una carpeta muy larga, no se si me de el trabajo de leerla completa, necesito un estímulo. Entiendo, le dije, mientras me iba abriendo los botones de mi blazer, dejando al descubierto mi brasiere rojo, vamos directo al grano, te pondré sobre la mesa lo que te ofrezco a cambio de tu tiempo en analizar la carpeta. Me empecé a mojar, era totalmente innecesario lo que estaba haciendo, pero me excitó tanto ese juego de poder, que no podía evitar seguir, mientras lo miraba fijamente liberé mis pechos y los puse sobre el escritorio -debo aclarar que mis pechos son bastante grandes y se apoyaban perfectamente sobre el escritorio-, la coima estaba sobre la mesa, así lo sentí, esa era la intención en la que debía ser interpretado. Se acomodó nerviosamente sobre si silla y estiró sus brazos a través del escritorio hasta agarrar con sus dedos a manera de pinza mis pezones y empezó a halar de ellos firmemente, yo solo suspiré, era deliciosamente perverso, me ejercía presión, me dolía pero me encantaba, no aflojó la presión, empezó a apretar un poco más y a estrujarlos, mientras yo me quejaba y gemía. Se levantó, se acercó y empezó a chuparlos, yo inmóvil no hacía nada, solamente cerré los ojos mientras sentía que se llevaba mis tetas a su boca, mordía mis pezones y me raspaba con su barba que empezaba a crecer.

    Se detuvo y me preguntó que más tenía para poner sobre la mesa, entendí perfectamente la pregunta, me bajé el leggin dejando al descubierto mis nalgas blancas y redondas totalmente liberadas ya que solamente estaba con el mínimo hilo que no cubría prácticamente nada y así, me senté sobre el escritorio (a buen entendedor, el mensaje estaba claro, eso también lo estaba ofreciendo), se acercó, me amasó las nalgas y pasó su lengua por la única parte que cubría el hilo. Yo inmóvil igual que hace un momento, solamente cerré los ojos y disfruté para mis adentros.

    Era suficiente, debí haberme ido, no necesitaba hacer nada de eso, pero lo estaba disfrutando, quise quedarme más.

    Se alejó y se volvió a sentar en su silla de escritorio, me pidió que me saque toda la ropa y solamente me quede con los tacos rojos. Mientras yo lo miraba fijamente a los ojos fingiendo sumisión, por dentro no negaré que lo disfrutaba muchísimo, se acomodó en la silla y empezó a sobarse su pene sobre el pantalón, mientras yo me sacaba la ropa delante de él.

    Una vez desnuda, me sentí una esclava a punto de ser vendida, sentía como si fuera una yegua de esas que revisan antes de comprarlas, estaba desnuda delante de él solamente con los tacos, se levanta y se empieza a tocar los senos, me da una palmada en las nalgas, y me acaricia de manera torpe la mejilla. Me pide que me incline y le muestre mi nalgas, obedezco y me las abro, porque a ese punto yo ya estaba muy excitada con la situación, él se queda mirando y me mete el dedo, yo no le di el gusto de que escuche ni un solo gemido de mi parte, aunque por dentro me derretía. Fueron dos o tres metidas de dedo nada más, cuando paró y me dijo que leería los informes de la carpeta, pero que es muy largo, así que necesitaba un estímulo mientras leía, -Métete bajo el escritorio y chúpala mientras termino de leer esto a ver si decido firmar-.

    Fue el colmo de mi clímax de fantasía escuchar aquello, y ahí estaba yo, desnuda bajo su escritorio, abriendo el cierre del pantalón para liberar su pene, mientras él leía el informe yo me metí su miembro completo en mi boca, empecé a chuparlo, succionarlo, lamerlo, pero cuando se emocionaba, frenaba un poco, pausaba, para luego seguir más despacio e ir aumentando velocidad periódicamente. Estuve así muchos minutos, varios, mientras él leía (o se hacía el que leía el contenido de la carpeta), empecé a meterme sus testículos en la boca, los succionaba y esculpía, pero cuando él quería acelerar, frenaba y se calmaba y así estuvimos unos 15 minutos.

    Me dijo que ya leyó lo que tenía que leer y que aún no estaba muy convencido, que me ponga en 4 apoyada al escritorio y que ahí vería si mi vagina y mi culito lo convencían. Yo decidí que ya había experimentado lo suficiente, fue muy excitante la situación, pero el imbécil ese no merecía nada más, así que me levanté y me empecé a vestir, le dije que no necesitaba su firma, ya había llegado el expediente original a su jefe y él lo había aprobado, ya estaba todo solucionado y no lo necesitaba, pero me había quedado ya que tenía ganas de probarlo un poco, pero que ya me tenía que ir. Cambió su mirada de pronto, la prepotencia se fue y con una mirada y tono de voz hasta suplicante, me pidió que me quede, que no lo podía dejar así con las ganas. Sin decirle nada agarré la carpeta, le di un pico y me fui.

    Los días siguientes me llegaron flores y chocolates por varios días a su nombre, yo nunca respondí, ni agradecí, ni volvió a saber de mí. Fue para mi una experiencia maravillosa, solamente espero no volver a necesitar su firma en el futuro jajaja.