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  • Fábrica de fantasías frustrada

    Fábrica de fantasías frustrada

    Difícilmente llego a convivir con vecino alguno, por muy buena imagen que estos proyecten, solamente ha existido una excepción a la regla: los vecinos de al lado, un matrimonio ya de varios años, que por cosas que no se, nunca han tenido hijos.

    El directivo de una empresa telefónica, ella alternando entre las labores del hogar y su dedicación a la repostería.

    Con el paso de los años, se ha forjado una amistad fuerte (en realidad más entre las mujeres, mi esposa y la vecina conviven mucho más que nosotros los hombres)

    En realidad, yo nunca había repara do en la apariencia de la vecina, hasta que una vez decidieron empezar a intercambiarse ropa entre ellas.

    Todo empezó un día que los vecinos salieron a la playa, tal vez de sorpresa, porque la vecina llego con mi esposa pidiéndole ropa de playa; desde entonces, cada vez que mi esposa se pone ropa que alguna vez uso la vecina, siento un deseo enorme de tirármela y fantasear con que es a la vecina a la que me estoy tirando.

    Esto hizo que por primera vez empezara a fijarme en las curvas de la vecina, ya no podía evitar una larga mirada en el culo mientras ella pasaba, o mirarla fijamente a los senos, como si quisiera tener vista de rayos X para traspasar la tela de su ropa.

    Pero hasta ahí llegaba, ese era mi limite, darme un buen taco de ojo, lógicamente fuera del alcance de mi esposa o de su marido, para no ocasionar un conflicto.

    Como mencione, ambas mujeres eran las que llevaban una relación más estrecha, se juntaban a platicar, se compartían intimidades del matrimonio, etc.

    Mientras que entre el vecino y yo, no existía ese vínculo, ya que el vecino es una persona muy reservada y yo…la verdad no tengo interés.

    Después de muchas pláticas entre mujeres inevitablemente mi esposa termino compartiéndome que la razón por la que aún no tenían hijos era a que su relación de alcoba era casi nula –decía la vecina– que ya ni siquiera podía recordar quien de los dos fue el que se alejó primero.

    Como no fue una plática que me fuera compartida directamente por los involucrados, por lo que la escuche y la deposite directamente en el cesto de los olvidos.

    Pasaron los meses y en una de las escasas reuniones de ambas parejas, mientras asábamos carne y tomábamos un par de cervezas el vecino se sinceró conmigo: me platico de lo mal que estaba su matrimonio –en el aspecto sexual– y que no hallaba que hacer.

    Entre hombres, esta frase quiere decir: ayúdame por favor, por lo que mi instinto de hombre no me permitía dejar solo al vecino con su problema.

    Mientras el ahondaba en su problema, contando que él pensaba que la raíz del conflicto era que su esposa no se sentía suficientemente atractiva para despertar el instinto sexual de su pareja, en mi mente se fue forjando un plan que pudiera ayudar a solucionar el problema de los vecinos.

    Después de algunos minutos de darle vueltas al asunto, ayudado por la tercera cerveza, se me ocurrió una idea que en ese momento parecía una genialidad:

    Inspirado en los reality shows gringos, pensé:

    -¿Y si creo una atmosfera adecuada para que los vecinos retomen la llama?

    Después de mucho darle vueltas al asunto, se me ocurrió una genialidad (bueno, eso pensaba), decidí hacer un encuentro entre ambos, que fuera sorpresa, que se llevara a cabo en una atmosfera desconocida para ellos, y sobre todo que ayudara primero con el problema de inseguridad de la vecina.

    El plan era simple (eso pensaba), le comente al vecino, que si para elevar la autoestima de la vecina la metíamos en un ambiente ficticio de bailarina de table dance, con publico falso que le subieran la moral y después mediante cualquier pretexto la metíamos en la cama con el (sin que supiera que era el), probablemente el problema de desinterés sexual de ambos podría ser resuelto.

    Cabe destacar que el plan se le puso a consideración por completo al vecino, y que le pareció una idea y dio su autorización para ejecutarla.

    De inmediato me avoque a la tarea de conseguir el lugar ideal para llevar a cabo el plan, además de contactar algunos amigos que me ayudaran a crear la atmosfera adecuada.

    Después de un par de semanas, le informe al vecino que todo estaba listo, para llevar a cabo el plan cuando él lo determinara.

    Me dijo el vecino:

    -¿Le parece el viernes de la próxima semana?

    -Por mi está perfecto vecino (ni siquiera repare en el hecho que mi mujer no estaría en casa porque tenía un viaje planeado a visitar parientes de otra ciudad)

    -Entonces vecino – le dije-ya solo falta el pretexto para llevar a su esposa.

    -Si vecino – respondió – le voy a decir que le tengo preparada una sorpresa y que usted la llevara a donde la recibirá.

    -Entonces no se hable más vecino, así lo haremos.

    Finalmente llego el día, a la hora indicada, llegue a la casa de los vecinos y toque la puerta, después de unos cuantos segundos salió la vecina, luciendo un espectacular vestido color naranja, que tenía un escote generoso, aunque no mostraba descaradamente los senos, si se podía advertir perfectamente el tamaño, la forma y el color de estos.

    Su largo era moderado, un poco encima de las rodillas, calzaba unos zapatos de tacón de un color brillante que hacían perfectamente juego con el color del vestido.

    Finalmente en la cintura del vestido tenia un adorno de bisutería color plata, detalle que hacia ver realmente distinguida a la vecina.

    Después de darle una rápida repasada con mi mirada (tratando de ser lo mas discreto posible), mientras pensaba: lo que te vas a comer vecino, le comente:

    -Pase vecina, yo la llevare a su destino, mientras le abría la puerta del auto, le tome la mano delicadamente para que se pudiera subir.

    De manera inmediata me enfile hacia el sitio seleccionado (motel de lujo, con habitación grande, equipada con tubo para table dance, donde me estaban esperando un par de amigos)

    Mientras me acercaba al sitio, no se hablaba absolutamente nada, existía un ambiente tenso, afortunadamente el camino no era tan lejano, por lo que antes de que fuera obvio mi destino, abrí la guantera del carro y saque una mascada color negra y se la di a la vecina diciéndole:

    -Por favor se la pone en los ojos vecina, que no quiero que vea a donde la voy a llevar.

    Ella atendió a la indicación sin chistar, tomo la mascada y se la coloco sobre los ojos, haciendo un nudo tras de su cabeza.

    Una vez que pude constatar que en realidad no podía ver nada, me enfile de lleno hacia le motel donde estaba preparada la farsa, una vez que llegamos a la entrada del lugar, trate por todos los medios de evitar que la vecina se enterara a donde habíamos llegado (la verdad pienso que no lo pude lograr).

    Después del filtro de la entrada, me enfile hacia la habitación previamente rentada en donde me esperaban ya mis dos amigos, llegue a la cochera del cuarto, metí el automóvil, me baje a cerrar la puerta de la cochera y le indique a la vecina:

    -Espéreme un poco, deje voy a abrir.

    Entre a la habitación para ver que todo estaba de acuerdo a lo planeado, mis dos amigos ya se encontraban ahí, di un rápido vistazo, recibiendo la seña con el pulgar de mis amigos en alusión a que todo estaba correcto, mismo que conteste y regrese al auto.

    Abrí la puerta de ella y le dije:

    -La voy a guiar vecina, no se preocupe, yo le voy avisando para que no sufra algún accidente.

    Caminamos a la habitación, le indique los pasos, los escalones, etc, para que ella pudiera llegar con bien a su destino, dentro de la habitación aun en silencio, la conduje hasta el tubo de table, puse sus manos en él, imagino que de inmediato se percató del uso de ese tubo metálico, y me dijo espantada:

    -¿Qué pasa aquí?

    A lo que respondí acercándome a ella de manera calmada y en voz baja:

    -Es una fantasía que su esposo le ha preparado, no se asuste y disfrútela.

    Tome el control de la televisión, de inmediato sincronicé los canales porno -¿hay de otros ahí?, seleccione uno que tuviera música más o menos adecuada, subí el volumen y comencé a gritar:

    -Bienvenidos sean todos ustedes, esta noche vamos a presentar a nuestra estrella novata: ¡¡¡KARLA!!!

    De inmediato mis amigos comenzaron a aplaudir, mientras la vecina seguía atrapada en su sorpresa, apenas se movía, mientas que yo pensaba que podía hacer para mejorar el desarrollo de la fantasía.

    Volví a la carga, tratando de animar tanto a la “bailarina” como al “publico” a que entraran en una situación de más animo:

    -Vamos querido público, tenemos aquí a la novata sensación, que ha vuelto locos a los públicos más exigentes, como muestra de nuestra seguridad, les avisamos que en esta ocasión está completamente permitido tocar a nuestra bailarina…

    De inmediato voltee a ver a mis amigos, que aún no alcanzaban a entender el significado de la aseveración que acababa de realizar, haciéndoles una seña con la cabeza, para que se acercaran a la tímida bailarina.

    Ellos se acercaron lentamente, como pensando si en verdad era en serio lo que les acababa de decir, mientras que yo los alentaba moviendo los brazos con desesperación.

    Llegaron ambos a donde estaba bailando la vecina, sin atreverse a tocarla, tal parecía que la vecina daba toque o algo así, en mi desesperación me acerque a ella y de inmediato extendí mi mano para acariciar su trasero, fue una caricia muy tímida, para no espantar a la vecina, que al sentir mi toque hizo un pequeño salto de sorpresa, pero con los segundos empezó a responder de maravilla, comenzando a menear la cola al ritmo de la música, mezclada con gemidos de placer de los protagonistas de la película.

    Al ver mi actuar, mis amigos salieron del letargo, uno de ellos acerco sus manos para acariciar los senos grandes y redondos de la vecina, en tanto que el tercer amigo al ver el espacio ocupado, comenzó a acariciar las piernas, subiendo de a poco por dentro de su vestido.

    Esto termino provocando lo que yo quería: la vecina comenzó a realizar movimientos sensuales, poco a poco se adaptó al ritmo de la música, exagerando los movimientos de las zonas que tenía contacto con las manos del público asistente.

    Finalmente esto estaba encaminado hacia donde yo esperaba que se moviera: la vecina dando rienda suelta a su seguridad, sabiéndose deseada por un puñado de hombres desconocidos, estaba ya muy dueña de la situación realizando lances de profesional, recargando el culo en el tubo y bajando a través de él, mientras el público expectante ofrecía vítores a cada lance realizado por la nueva estrella del baile.

    Llego el momento que se sintió completamente desinhibida y comenzó a desabrocharse el vestido, ya completamente dueña de la situación, descubriendo uno de sus hombros y ofreciéndolo coquetamente al respetable.

    Continuaba ofreciendo pequeños previos de sus hombros y sus senos, al insinuarse ante el público con despojarse del vestido y regresando a colocarlo en su lugar, en cada movimiento arrancaba la ovación de mis amigos que no dejaban de gritarle:

    -¡Mamacita!

    -¡Que rica estas!

    -¡Muéstranos todo!

    Hasta que finalmente después de varios amagues, el vestido fue a dar al piso, siendo ahora el foco de atención su lencería: un delicado juego de piezas color blanco con encaje, que adornaba de manera brutal el volumen de sus senos y de su trasero.

    Me acerque a levantar el vestido, para darme cuenta que su cuerpo ya empezaba a denotar ligeras gotas de sudor.

    -¿Así estará de mojado abajo? – me pregunte a mí mismo-

    Una vez que coloque el vestido sobre una pequeña sala colocada en la entrada del cuarto, volvi a mi papel de presentador, gritado al público:

    -¿Pero que pasa señores? ¿Es que no habrá propinas para la bailarina este día?

    Previamente nos habíamos puesto de acuerdo para tener bastantes billetes a la mano, para poder dar propinas a la bailarina.

    De inmediato se levantaron de sus lugares para poner billetes dentro de la lencería de la vecina, en cosa de segundos se llenó de billetes las copas de su top, además de toda la circunferencia de las bragas en su cintura.

    Se veía en su cara, el reflejo de la satisfacción y el deseo que se incrementaba en cada nuevo billete que era introducido en su lencería.

    A pesar de que la vecina estaba ya francamente caliente y deseosa, tenía listo un plan de emergencia por si las cosas no se daban –hombre precavido vale por dos.

    Había comprado un pequeño vibrador, que además de ser muy discreto, tiene la peculiaridad que controlar su velocidad a distancia a través de un teléfono, por lo que me dije:

    -Parece que no es necesario pero creo que no le hará daño.

    Me acerque a la vecina y le dije al oído:

    -¿Me permite colocarle algo vecina?

    -No le hará daño, aunque es algo invasivo, dije mientas llevaba mi mano por las bragas sudadas

    De inmediato al sentir mi mano dentro de sus bragas ella abrió las piernas, y el coloque de manera por demás sencilla el dispositivo, ella lo recibió con beneplácito, aunque casi se desmaya cuando lo encendí con mi teléfono.

    Parece ser que estaba pre configurado a la velocidad máxima, al verles de inmediato trate de moderar la velocidad, llevándola a un estado más adecuado, viendo su rostro, suficiente para ver su cara de satisfacción pero no tanta como para que su cuerpo se doblara de placer.

    Una vez establecido el ritmo y de acuerdo a lo previamente ensayado, llegamos a la culminación del evento:

    Íbamos a fingir una subasta para tener un privado con la nueva estrella de baile, esta subasta iba a estar tan reñida y con un precio exorbitante, que la vecina iba a inflar su ego hasta las nubes.

    Mientras comenzaba a anunciar el evento, tome el teléfono para avisar al vecino que ya estaba por llegar el momento de su participación.

    Mientras comenzaba el aviso, fui seleccionando el contacto del vecino, quedándome helado ante un mensaje de el:

    -“Disculpe vecino, me acaban de avisar del trabajo que tengo que salir de urgencia de la ciudad, lo posponemos para otra ocasión”

    En mi mente solamente se repetía una frase: ¡En la madre!, ¡En la madre!

    Finalmente, no sé si todos los hombres somos así, pero yo, jamás de los jamases voy a aceptar delante de la gente que hice una cagada, por lo que ante mis amigos y la vecina esto iba a continuar con vecino o sin él.

    Asi que proseguí con naturalidad, mientras la vecina se retorcía de placer en el tubo, provocado por el penúltimo paso del plan:

    -Señores asistentes: hemos llegado al punto culminante de la tarde: como oportunamente fueron avisados realizaremos una subasta pública, donde el mejor postor podrá tener una sesión en privado con nuestra nueva estrella del baile: ¡¡¡KARLA!!!

    El público deshacía en aplausos, mientras que yo les indicaba:

    -La subasta empezara en 5,000 pesos, aquellos que deseen hacer una oferta levantan la mano y hacen su puja.

    -Entonces señores, tenemos 5,000 para empezar, ¿Quién me da 6,000?

    -Del fondo del cuarto uno de mis amigos: 6,000

    -Tengo 6,000 caballeros ¿quién me ofrece 7,000?

    -7,000 ofreció el segundo de mis amigos en un dialogo ya ensayado

    -Tengo 7,000 aquí, ¿quién me ofrece más?

    -10,000 al caballero del fondo – dije sobre el supuesto lugar que sería ocupado por el vecino-

    -13,000 replico uno de mis amigos

    En tanto la vecina completamente extasiada se repagaba al tubo, como si fuera una verga de tamaño jumbo, acariciándolo, acercándole las nalgas, poniendo sus tetas alrededor de el, estoy seguro que perfectamente podía escuchar la puja y eso hacía que se encendiera más.

    -Tengo 13,000 grite, ¿quién me da 15,000?

    -15,000 replico el segundo amigo

    -Tengo 15, 000 señores, ¿Quién ofrece más?

    -20,000 al caballero del fondo (inexistente)

    -Tengo 20,000 caballeros, 20,000 a la una, 20,000 a las 2, 20,000 a las tres, 20,000 al caballero del fondo;

    Mientras la bailarina estallaba en un sonoro orgasmo provocado por todas las situaciones revueltas del baile, el vibrador y la subasta.

    En tanto que mis amigos salían del cuarto sigilosamente, me acerque a la vecina que yacía en cuclillas, producto del orgasmo recién experimentado, volví a meter mi mano dentro de las bragas y saque el vibrador, inundado en jugos vaginales y lo puse en la mesita de centro.

    Ayude a reincorporar a la vecina, que todavía temblaba del orgasmo que aún no terminaba, la lleve con cuidado hacia la cama, la ayude a subirse y la deje a gatas, mientras se recuperaba del huracán en su entrepierna.

    Me despoje de mi ropa lo más rápido que pude y me acerque a ella por detrás, comencé a acariciar sus pies mientras un escalofrió recorría su cuerpo, empecé a recorrer sus pantorrillas mientras ella continuaba lanzando pequeños gemidos entrecortados, pase de un brinco de las pantorrillas a los muslos, que seguí explorando mientras mi mano se desviaba convenientemente a su entrepierna.

    Llegue hasta la zona de sus bragas, había ahí una inundación, la lencería estaba completamente anegada y de ella despedía un calor que bien podía quemar al mismo sol.

    Aun con los ojos vendados, giro la cara hacia atrás, como si pudiera verme, cosa que no pudo hacer, pero me permito ver a mi un punto de interés: su boca entreabierta por la falta de aire al no recuperarse aun, hizo que desviara mi atención, caminando hacia el frente de su cuerpo.

    Me puse de pie frente a ella, dejando mi tronco de carne justo delante de su boca, me acerque aún mas, al sentir el primer roce de mi glande en sus labios abrió la boca desmesuradamente y comenzó a tragar con desesperación.

    Parecía que alguien le había dado la instrucción que no podía utilizar las manos, (o tal vez estaba demasiado cansada para usarlas), por lo que comenzó a realizar un movimiento de mecedora hacia adelante y atrás, que le permitía engullir en totalidad mi mástil, par segundos después volverlo a aparecer.

    Acompañando su movimiento realizaba un abrir y cerrar de labios que mí hizo pensar:

    -Esta vecinita sabe mamar verga, ¿dónde habrá aprendido?

    De inmediato coloque una mano sobre su nuca para acompañar el movimiento, acariciando esa larga cabellera que había salido de su casa perfectamente peinada (ahora no lo sé)

    Continuo su movimiento, cada vez con más desesperación por tragar todo el bagaje de mi palo, lo que ocasionaba que a veces hiciera ruidos de ahogamiento.

    En realidad era una sensación deliciosa, estar en la boca de la vecina, pero la vista me gritaba que debería aprovechar todo el paisaje, por lo que mientras ella continuaba tragando camote, me di a la tarea de zafar su sujetador, lo que provoco que un par de tetas enormes salieran al ruedo, desafiantes.

    Estas se bamboleaban al ritmo de su tragamiento de verga, se veían deliciosas, muy apetecibles al tacto y al gusto, pero mi mano se fue hasta el hermoso trasero de la vecina, que de acuerdo a la postura que tenia se veía descomunal, metí mi mano por dentro de las bragas, que se encontraban empapadas, lo que hizo más complicado poder meter mi mano, pero con un poco de ingenio me fui moviendo hasta acariciarle el culo, y de pasada empezar a bajarle las bragas.

    Poco a poco con el movimiento de mis manos, ayudado por su movimiento de culo, logre despojarla de unas bragas completamente saturadas de sudor y de jugos vaginales, sobra decir que olían delicioso.

    Mientras la vecina continuaba tratando de romper el record mundial de longitud de tragamiento de camote, mi mano incursionaba en su culito, acariciándolo, tratando de penetrarlo de a poco, mientras ella con la boca llena hacia ruidos, pero la verdad nunca supe lo que decía.

    Decidí cambiar de panorama y en una oportunidad en que ella soltó mi camote me despegue y me coloque detrás de ella, haciendo solamente una serie de movimientos técnicos a sus piernas, para poder caber dentro de ellas y para poder penetrarla sin tener que forzar demasiado mi cintura (la edad, ni modo)

    Coloque la cabeza de mi fierro en la entrada de su vulva, mientras que ella gritaba:

    -¡Mételo papito, mételo!

    Empuje solo un poco para que mi glande traspasara el umbral de su vagina y lo deje un momento ahí, me encantaba ver la desesperación de la vecina por ser penetrada, así que eme coloque en posición y le di un pequeño jalón de la cintura hacia mí, señal que entendió de inmediato, moviendo su cintura hacia atrás, para ensartarse por si misma, toda la longitud de mi reata.

    Soltó un grito ahogado al sentir mis huevos rebotar en sus nalgas:

    -Ahhh papito

    Acto seguido comenzó a menearse hacia adelante y hacia atrás con la fuerza para poner en movimiento una locomotora.

    Cada que la vecina se mecía haca atrás, retumbaba el choque de las carnes, que por un momento sentí doloroso, pero al parecer a ella no le importaba, porque arreciaba sus movimientos cada vez más fuertes, cada vez más frecuentes.

    Así que no me quedo más que poner mis rodillas en posición de guardia, arqueando la cintura para poder recibir esos embates de culo de la vecina, cada vez más sordos.

    Mientras mas fuerte azotaba la vecina su culo contra mi más fuertes eran sus gemidos y más desinhibidos sus gritos:

    -Dame toda tu verga Papa, hazme un agujero de lado a lado – gritaba-

    Afortunadamente para mi, no pudo sostener ese ritmo por mas tiempo, azotando su cuerpo hacia atrás y luego al frente, mientras con sus manos apretaba la almohada, gritando:

    -¡Que rico! ¡Que rico!

    La verdad no sé si ella había terminado ya de cumplir su fantasía, el asunto es que yo apenas empezaba.

    La levante de a poco de su pose, hasta que se incorporó por completo, le ayude a bajar de la cama, como recordatorio a estas alturas solo tenía el par de zapatos de tacón.

    La lleve a unos pocos pasos de la cama, a uno de esos sillones kama Sutra, muy recurrentes en estos sitios, me senté y la conduje con cuidado a que con sus piernas abiertas cayera de a poco sobre mi camote.

    Ella lo entendió de la mejor manera, al sentirse apuntada, coloco sus manos sobre sus muslos, abrió las piernas y lentamente comenzó a bajar su torso directamente hacia mi tronco de carne.

    Bajo por el con una facilidad digna de ovacionarse, y solita comenzó de nuevo el vaivén de su cuerpo sobre mi mástil.

    Nuevamente me ataco la duda: ¿Dónde habrá aprendido esto la vecina?

    Pero de inmediato mis pensamientos fueron interrumpidos por la necesidad de tomar sus tetas y comenzar a mamar de ellas.

    Mientras ella gozaba de la sensación de mi palo recorrerla por dentro una y otra vez, se le agrego la de mi boca en sus pezones, la cual disfrutaba en exceso también, en especial que mi boca alternara en cada una de ellas, chupando, mordiendo sus pezones, de tal suerte que comenzó a bambolearlos sobre mi cara, propinándome unas deliciosas cachetadas con sus senos.

    Ella continuaba con el vaivén de su cuerpo encima de mí, se veía poseída por el demonio del sexo, meneaba su cabeza para ambos lados, emitiendo sonidos que no se podían entender, pero que seguramente querían decir que estaba gozando al máximo.

    Nuevamente comenzó a acelerar los movimientos al tiempo que posaba sus manos en sus senos, se pellizcaba los pezones al tiempo que preparaba una nueva venida de su vagina.

    Gozaba impunemente cada nuevo centímetro de verga que entraba dentro de ella, por su vagina caían goterones que resbalaban por mi camote y que iban a dar al piso.

    En un momento de desequilibrio, quito las manos de sus senos y las coloco sobre mi pecho, para apoyarse y poder darle mayor celeridad a sus movimientos.

    Finalmente los escalofríos volvieron a recorrerla, hasta que en un momento dejo de moverse, quedando a medio viaje (o sea con media verga dentro) y al ritmo de sus gemidos se escuchó como si alguien hubiera abierto el grifo del agua.

    Ella acompañaba este chorro con gritos de placer y espasmos en su cuerpo, parecía que finalmente había llegado al fin del recorrido, así que me puse a pensar:

    -¿Cómo hago para no quedarme a medias?

    Así que en un rápido movimiento sobre el mismo sillón, la coloque a ella acostada boca abajo, con su torso recargado sobre el respaldo y su hermoso culo desafiando el viento.

    Me coloque detrás de ella, apunte mi miembro a su ano y aseste con fuerza la estocada, ella hizo como que gritaba pero ya no salía ruido de su boca, me aferre de su cintura y comencé una bestial ronda de ataques furiosos sobre su anillo.

    Ya no supe que alcanzo realmente a sentir de esta última ronda, pero al parecer ya no importaba, me concentre en la forma de sus nalgas al estar empinada, una forma hermosa debo decirlo, me aferre de su cintura y embestí.

    Embestí con toda la furia que pude encontrar en mí, viendo como poco a poco se pusieron rojas sus nalgas, producto de los golpes de mi cuerpo sobre el de ella.

    En cuestión de pocos minutos pude expulsar una generosa dotación de esperma.

    Ella al sentir el chorro caliente en sus entrañas, volvió a temblar y cayó desfallecida sobre el sillón.

    Me levante y la cargue hacia la cama, donde la recosté para que se recuperara, mientras tanto su vagina continuaba temblando en espasmos interminables.

    Después de algunos minutos le pregunte que si estaba lista para regresar a casa

    Además le pregunte que si deseaba que le quitara la mascada de los ojos o si prefería conservar la fantasía completa

    -Déjamela (contesto) quiero que la fantasía quede en mi cabeza tal como la tengo ahora.

    Así que le ayude a vestirse de nuevo (solamente el vestido naranja), por obvias razones la ropa interior no podrían quedar como estaban al inicio.

    Después de un rato de reposo le pregunte si estaba lista, a lo que asintió con la cabeza.

    Recogí las cosas, ropa interior y vibrador, y de nuevo la conduje al auto, la ayude a subir y conduje de manera lenta (como es costumbre al salir de estos lugares).

    Después de algunas cuadras le indique que podía quitarse la mascada de los ojos, cosa que hizo de inmediato pero la luz del sol la cegó, por lo que tardo algunos minutos en acostumbrarse.

    Finalmente me estacione en la puerta de su casa, preguntándole:

    -¿Esta bien o le ayudo a bajar?

    -Estoy bien, si puedo sola – respondió-

    Cuando iba a bajar del auto, le dije:

    -Vecina: sus cosas (al tiempo que le daba sus bragas y el vibrador)

    -No vecino, este no es mío.

    -Lléveselo (le dije), para que se acuerde de mi

    Lo miro por un momento, sonrió y extendió su mano con las bragas en ella:

    -Quédeselas vecino, para que se acuerde de mí y se sonrió.

    Entro en su casa lentamente, sin voltear atrás, lógicamente jamás le mencione al vecino que el plan había seguido en marcha sin él.

    La verdad fue muy incómodo los siguientes meses al mirarlo a los ojos.

    Lo bueno es que al año de ocurrido finalmente llego el heredero a la casa de los vecinos, ambos locos de felicidad.

    Finalmente sirvió (pensé para mi)

    Fin

    ***************

    Idea Original: ElenaRmz

  • El día siguiente

    El día siguiente

    Desperté a eso de las 6 de la mañana, luego de haber follado en la madrugada y haberlo hecho una segunda vez, mi hermana como yo, acabamos exhaustos. Sin embargo no podía consumar el sueño, estaba nervioso, y emocionado por todo lo ocurrido, no cabía en mi la idea de lograr tenerla como mujer. Sólo me quedé viéndola a mi lado, desnuda y con su leve respiración. Quería follarla y abrazarla a partes iguales, decirle que haría todo para cuidarla. Mi alarma de las 7 am la despertó, me miró.

    -Hola- me dijo en voz tenue, pero con una pequeña sonrisa en los labios, se acercó y me besó.

    -Hola, ¿has dormido bien?

    -He quedado cansada, y seguro voy a necesitar dormir más, pero debo ir a preparar el desayuno a Luz (su hija).

    -¿Te gustaría hablar de todo lo ocurrido?

    -Por supuesto, pero no ahora. Ya tendremos tiempo- Me besó de forma tierna nuevamente, se levantó rápido y se cambió. Quería en serio quitarle su pijama una vez mas y follarla, quedarnos en la habitación todo el tiempo, pero era necesario que se fuera.

    -Entonces te veré mas tarde.

    Salió apurada de la habitación, me quedé mirando el techo un tiempo antes de quedar dormido. Al cabo de unas horas desperté por los golpes en mi puerta. Ella entró, miré al reloj, había dormido hasta mas de medio día.

    -Vaya noche, ¿no crees?- comenzó a decirme.

    -Honestamente no se que pensar.

    -Oh, entiendo…- lucía un poco incómoda.

    -Mira, no me malentiendas, sin duda ha sido algo que he querido que ocurriera, me ha encantado y tú me encantas, es simplemente que no sé si debería sentirme de otra manera.

    -¿A qué te refieres?

    -Pues como es obvio, somos hermanos, claramente es algo que en general es mal visto. Dicho esto, es claro que fuera de aquí, donde podamos ser vistos por quien nos conozca. Quiero esto, quiero estar junto a ti, porqué no es sólo un amor de hermanos el que siento; como mujer te amo, ¿estar enamorado de ti es malo?

    -No podría decir si eso es malo, sin duda es inusual, y mucho, claro que puede verse mal para la mayoría, pero creo comprender tu sentir, yo me siento atraída igual por ti, te quiero como hermano, pero te veo como una pareja sin dudas, estás si lo necesito, me cuidas y quieres lo mejor siempre para mí.

    -¿Significa que vamos a continuar dejando que esto pase?

    -Sin duda quiero que sea así, si estás de acuerdo, claro- se comenzó a acercar mas.

    -No dudes ni por un segundo que lo quiero también, quiero ser tuyo, y que tú de mí.

    -¿Si? ¿Que implica eso? – me dijo con su tono juguetón, llegando hasta mi cama y subiendo encima mío.

    -Que voy a tratarte como lo haría con mi pareja, al menos dentro de esta habitación por ahora.

    Comenzamos a besarnos, nada de besos tiernos esta vez, fue pasional desde el primer momento, su lengua y la mía, su cuerpo contra el mío, mis manos jugaban recorriendo desde su espalda baja hasta sus nalgas, era obvio que mi pene estaba durísimo y con ganas ya de salir de mi ropa interior, ella lo notaba y comenzó a frotarse en el de forma rítmica, lo que podríamos llamar “fallar” o “caldear” aquí en Mexico. Fui hacia su cuello, besándolo mientras escuchaba ruidos de placer de su parte, siempre cuidando no dejar rastros, es decir un chupeton, una de mis manos quitaron el botón de sus jeans, y al poco tiempo ella ayudó a quitárselos completamente, dijo adios a su blusa al instante siguiente, llevaba puesto un bikini negro con esa especie de encaje transparente por enfrente y que si mirabas detenidamente podrías ver esa hermosa vagina, mis dedos índice y medio comenzaron a frotar por encima de su bikini, la quería bien mojada, bien excitada antes de follarla, sólo escuchaba gemidos entre el beso que nos dábamos nuevamente. Se detuvo abruptamente. Antes de poder preguntar que ocurría me susurró al oído “quiero ser yo quien te pruebe esta vez”.

    Bajó hasta mi pene, me quitó los boxers y comenzó por frotar con su mano desde la base hasta la cabeza.

    -Sin duda no está nada mal, ¿quién iba a decir que tenías todo esto? Y mas aún ¿quien iba a decir que todo esto me iba a llenar de placer?

    No me dio tiempo a decir algo, pues ya había metido la cabeza y parte del tronco en su boca, hizo un movimiento doble, con su mano lo frotaba mientras lo recorría con su boca de igual manera. Si soy honesto, las mamadas nunca fueron algo con lo que sintiera un gran placer, quizás porqué cuando las había recibido de mi ex novia no sabía mucho sobre eso, o porqué era mucha mas mi excitacion de penetrar, pero algo ese día fue diferente, quizás era esa mirada suya hacía mí mientras lo hacía, tan sensual, como dejando claro que estaba disfrutando de comerse mi pene, quizás es que era mi hermana y ese morbo lo aumentaba de manera inmensa, no sé lo que era, pero me encantaba, por un instante dejé de pensar en penetrarla y sólo quedarme ahí mientras recibía la mamada de mi vida, y dada por mi hermana mayor. Dejó el movimiento con la mano para meter aun mas mi pene, notaba lo profundo que llegaba, hasta su garganta, y ella ni se inmutaba, no había gestos de asco, no había arcadas, sin duda sabía como hacerlo.

    -Quiero que termines, quiero probarlo.- Me dijo.

    Fue mas rápida, fue mas fuerte el como lo hacía, con su lengua jugueteaba un poco en la punta.

    -Estoy a punto…- apenas y pude decir, fue mas rápida y no me contuve, su boca y parte de su cara terminaron regadas con mi semen.

    -Que rico, mi amor.- soltó luego de haber comido lo que deposité en su boca.- Quiero mas, quiero todo de ti, de este pene que ahora sólo va a ser para mí.- sus palabras me excitaban profundamente, esa especie de dominación, de dar por hecho que ahora le pertenecía me gustaba como no tienen idea. Yo quería ser suyo, llevarla a lo mas alto de placer si eso quería y que me dejara mas que satisfecho a mí también.

    Era hora de que la follara, después de tan delicioso acto, sentía que la forma de concluir ese momento era hacerla mía nuevamente, sin embargo sólo se levantó y comenzó a vestirse.

    -¿Pasa algo?.- dije un poco serio.

    -No, pero ahora no es el momento. Debo hacer un par de cosas y preparar la comida para Luz.

    -Bueno, habría estado bien hacerlo bien.

    -Claro que si, sólo que ya llegará el momento, mientras espero haberte dado suficiente para calmar tus ansias.

    -Por supuesto.- dije sonriendo.

    Se fue otra vez, dejándome solo en esa habitación, la única testigo de nuestro secreto, en serio una emoción gigante no cabía en mí, hace un día no me imaginaba llegar a tanto, lo deseaba con todo mi ser, pero en serio que siendo realista lucía como algo casi imposible. Quería contarle al mundo en ese momento, que supieran que mujer tenía ahora, y todo lo que hacíamos, pero obvio me contuve, pues sería contraproducente y por el bien de lo que estaba ocurriendo entre los dos me debía quedar con eso para mí, al menos por un tiempo.

    La tarde fue de lo mas relajada, comimos juntos, ella, su hija y yo de lo mas normal, me puse a leer algo de Bukowski, luego jugar un poco para sólo distraerme, sin duda era difícil concentrarme en otra cosa que no fuera ella, toda ella. Se hacía de noche, eran casi las 8 cuando recibo un WhatsApp con su nombre.

    -He hecho algo que seguro te va a gustar.

    -¿Si? ¿Y qué es? – pregunté.

    -Dejé ir a Luz a una pijamada con la hija de la vecina, eso nos dará tiempo para nosotros.

    -No puedo esperar para eso.

    A eso de las nueve la escuchó regresar de llevar a su hija con su amiga. Yo estaba sentado en la sala viendo algo en la tele, no le prestaba atención sólo escuchaba como mi corazón latía con fuerza, tenía nervios, pero de esos que te ocurren cuando sabes que algo importante va a pasarte. Entra y me levanto rápidamente, la tomo de la cintura hacia mí y comenzamos a besarnos sin más, sin decir palabra y esperando que ella esperara con ansias tanto como yo ese momento. La traigo hacía el sillón y se pone de rodillas encima de mi, sentándose sobre mi pene, y viéndome de frente mientras seguíamos comiéndonos el uno al otro. No aguanté mucho y le quité la blusa y el pantalón, ella hizo lo propio con mi playera y mi short, esta vez la dejé en lencería, me excitaba tanto verla así que sólo hice un poco a un lado su ropa interior antes de que tomara mi pene en su mano y lo guiara hasta la entrada de su vagina, frotó mi glande contra ella unos segundos y súbitamente se sentó hasta tenerlo dentro.

    -¡Dios! Ya quería tenerte dentro, moría de ganas.

    Comenzó a dar sentones, mientras con ambas manos la tomaba del culo y se lo apretaba, estaba en extasis de esta forma, ella cabalgaba de forma frenética y gemía mucho mas que la noche anterior, era claro que no quería que la oyeran la primera vez y ahora estando solos no se iba a contener, gemidos tan ricos, que me ponían aun mas caliente, que me hacían sentir que lo disfrutaba igual que yo. Se sentía super mojada y notaba como se estremecía por los orgasmos que nuestro momento le estaban provocando, menos mas que las mujeres pueden continuar aun cuando tienen orgasmos, de lo contrario todo eso hubiera sido mucho mas breve. Luego de lo que parecieron horas de placer (al final habrán sido unos 30 minutos) me tomó de la mano y me dijo que subiéramos. Mientras recorríamos la escalera pude ver ese culo perfecto resaltado por su bikini, me encantaba verla en lencería, en serio que si. No lo dude ni un poco, la empujé contra la cama y la acomodé de tal forma que su culo diera al aire y comencé a follarla de perrito, era hermoso ver esos pechos de adelante hacia atrás, el efecto de sus nalgas rebotando contra mi vientre, escucharla gemir de placer mientras me decía “soy tu puta” “cógeme que quiero toda tu verga” “dale mas a tu puta” eso sin duda le daba un plus al momento.

    -Tú, tú eres mi perra, tú eres mía.

    -¡Si! ¡Si! ¡Si! Yo soy tu perra… aaaah aaah.- decía entre sus gemidos. La nalgueé, quizás un poco brusco, pero a ella le encantaba y pedía mas, la tomé por su cabello un rato para traerla mas hacía mí, no resistí mas y la llené nuevamente con mi leche. Ella lo notó y fue mas que suficiente para llevarla a que también tuviera un orgasmo más. Sin duda había sido agotador, pero mucho más placentero lo había sido. Nos tumbamos un rato sobre la cama, se acurrucó. Nos besamos un poco mas, esta vez un poco mas tierno.

    -Te amo, te amo tanto.- me dijo.

    -Yo te amo, y sea a donde sea que esto nos lleve, lo voy a disfrutar a tu lado.

    -¿Listo para la segunda parte, mi amor?.- me preguntó.

    -Para ti, siempre.

    Esa noche follamos como animales, no había más, sólo ella y yo, y hubiera querido que fuera así siempre.

  • El capricho de mi prima (II)

    El capricho de mi prima (II)

    Y en el anterior, nos quedamos que Isabel después de darme un pequeño deleite con sus pechos, me saco de la habitación; que hice, pues irme y esperar que me llamara o escribiera después.

    De Rossy solo saludos cortos me contestaba por WhatsApp, así que después de una semana, deje de escribirle, también que Isabel no me decía nada, solo seguía mandándome saludos con sus fotos sugestivas, pero que se borraban después de verlas. Como dos meses después de esa vez, donde ya estaban otras cosas ocupándome la mente, recibí un mensaje de Isabel, diciéndome que estarían la próxima semana de gira nuevamente.

    Siempre pensé que las pecas las tenían por todo el cuerpo, como Sheetara de los Thundercats… te acuerdas?

    -Sí, pero no… No tengo pecas en la espalda

    -No creo, pienso que has de tener pecas en otros lados también…

    -preguntaste por la espalda y te dije que no, ya no puedes preguntar dónde más!

    Sabía que era un reto, ella estaba jugando conmigo también, sabiendas a que podíamos llegar, eso me calentaba, porque trataba de no ver hacia sus pechos, pero ella hacía unos ligeros movimientos del cuerpo que provocaban ver hacia el escote, a ese espacio que se agrandaba a medida que se bajaba de su cuello y hombros, ocultos por la ropa.

    -pero por qué? ¿Que tiene?

    -es mucha información de gratis

    -Hagamos algo… juguemos para decidir!

    -me gusta! ¿Quieres jugar a la carta más alta?

    -muy bien! Juguemos a 21, quien se acerque más con menos cartas gana

    -mmm… haremos algo, cada vez que ganes, yo me soltaré un botón de la camisa, si llegas a 5, me la bajo y te muestro la espalda… y sales de dudas-

    Trago saliva, porque voy imaginándome ya viendo esa camisa desaparecer.

    -Me gusta, acepto

    -pero… cada vez que yo gane, tienes que quitarte una prenda!

    -oye! ¡Eso no es justo!

    -tómalo o déjalo… está haciendo frio, me abotonaré la camisa

    Se abotono hasta el penúltimo botón, ya que le faltaba uno, ahora sus pechos se apretaban en la blusa cerrada, era algo que no debía permitir.

    -ok, acepto!

    -no cuentan zapatos! Mira que ya me quite los míos!

    Subió las piernas al sofá y el pantalón marcaba las curvas de su cuerpo.

    Empezamos el juego:

    Nos quedamos viendo y podía notar en sus ojos que le gustaba el juego; comenzamos la primera partida, dos cartas, tres cartas, ella saca 19, yo 21; abajo el primer botón…

    Segunda partida, una carta, otra más, yo saco otra, ahora ella saca 22 y yo 17, gano otra vez; un botón más para mí.

    Ahora se ve la curva de sus pechos, tienen cierto brillo, sea por el calor del lugar, o el calor que ella va sintiendo.

    Tercera partida; una carta, dos cartas, tres cartas… ella 21, yo 18, ella gana, celebra agitando el cuerpo y yo miro sus pechos hipnotizado… me toca ceder… me quito la camisa.

    -primo, que bien se te ve

    Estiró la mano y me la paso por el pecho, eso me calentó, lo hico por simple gusto, pero ya podía ver que se le ponían rojas las mejillas.

    4ta partida; una carta, dos cartas, tres cartas… ella 20, yo 21, gano otra vez, ahora son 3 botones, ya fácilmente podría deslizar la blusa por los hombros y sostenerse únicamente en las curvas de sus pechos, pero aún está en su apogeo el juego.

    5ta partida; dos cartas, una carta… ella 19, yo 23, se sonríe y me exige que me quite los pantalones…

    -alto! ¡Aún tengo calcetines, esos primero!

    -está bien, pero los dos cuentan por una ronda!

    6ta ronda; una carta, otra carta, una más… ella 19, yo 25, salta muy alegre y se viene hacia mí, no dejo de ver a su escote, ya casi esta, un botón más para verlos de cerca…

    -te quitas los pantalones corazón!

    Me levanto y estiro las piernas, comienzo a desabrocharme muy despacio el pantalón, como quien no quiere hacerlo, de pronto ella se acerca…

    -no seas tan lento! ¡Mejor te los bajo yo!

    Se viene hacia mi casi a gatas y de un solo me los jala hacia abajo, su cara queda frente a mi bóxer, abre los ojos como platos cuando nota lo parada que ya estaba mi verga, del jalón que le dio a mis pantalones, mi verga salto como resorte dentro de mi calzoncillo; ella no dice nada, pero se ha puesto más roja, incluso la piel le brilla, se aparta un poco, se acomoda nuevamente al otro lado del sofá, su pecho esa agitado, lo veo subir y bajar con mucha excitación.

    7ma ronda; una carta, dos cartas, una más… ella 23, yo 18, ahora le toca pagar…

    -bien! ¡Ahora si me vas a mostrar la espalda!

    Le digo tirando las cartas frente a ella, se queda mirándome y solo se desabrocho el botón, pero no se quitó la blusa, ahora veo bien el puentecito que une las dos copas que cubren su pecho, noto hasta los pezones duros y queriendo pasar a través de la copa, más abajo, su vientre agitado y una línea pequeña que es su ombligo, más abajo llego a ver la cintura de su falda.

    -no, todavía no- me da como respuesta.

    -falta que me ganes otra, que puede ser… quitarme la falda o que te muestra la espalda

    Me la pienso y me excita más, me paso la mano como por descuido por el calzoncillo con mi erección en vista, solo para que ella siga calentándose… se me vino una idea a la mente.

    8va ronda; dos cartas, una carta… ella 19, yo 18, pierdo, me pongo en pie…

    -dime prima, me ganaste, que quieres de mí?

    No se lo piensa mucho, se abalanza a bajarme de un tirón mi última prenda, en su veloz movimiento, mi verga nuevamente reacciona como resorte, le da en plena cara, la punta le paso por la boca, ya tenía algo de líquido pre seminal, le dejo un poco en los labios, ella instintivamente cerro los ojos, llevo una mano a sus labios para limpiarse, cuando lo hace le acerco la verga a la cara, ella suelta un pequeño grito al sentirla, abre los ojos desmesuradamente y la agarra; ahora me la agarra, sus manos están calientes, nos miramos…

    -que puto eres!- me dice, mientras me jalonea.

    -prima, tú eres la que me está jalando la verga

    -que grande la tienes puto!

    Acerca la cara y se la pasa por el rostro, la levanta y su barbilla se toca con mis bolas, siento algo húmedo, su lengua, ahora la saca y me los humedece, empieza a frotar y jalar, su boca atrapa uno y lo chupa, ahora su otra mano agarra mi nalga, me aprieta contra su cara, yo aprovecho y agarro su cabeza y jalo suavemente de su pelo, eso le gusto, dejo al descubierto su nuca y meto las manos por el cuello de la blusa bajándola hasta descubrir sus hombros, la deslizo obligándola a que contorsione los brazos para quitársela y que ella siga chupándome las bolas y agarrándome las nalgas, me da un fuerte agarrón y luego me las palmea.

    Su boca se tragó mi verga, entro desapareciendo entre sus labios, me agarro las nalgas con fuerza, sentí sus uñas clavarse, aguanto el aliento un buen tiempo, pero después mi verga fue saliendo poco a poco de su boca, como el cuento de la espada en la roca, salía reluciente, brillosa, pero en este caso, brillosa de su saliva, tomo aire con ansia, su cara roja, lujuriosa, me dedico un guiño y una sonrisa antes de volver a chuparme con ansias, esta vez, su cabeza subía y bajaba sobre mí, me senté como pude en el sofá y ella se acomodó entre mis piernas, sus manos agarraban mis vellos, halando y frotando.

    -ufff Prima! Que rico lo chupas

    -me quitaste la blusa… y no había perdido aún

    -bueno, fue del momento, pero ya vi… no tienes pecas

    -jajaja, idiota! Pero ahora tú me debes algo

    -yo por qué? Ya te di algo… creo que te gusto!

    -si me gusto, te sale bien rica

    -pero me sigues debiendo

    Se acomodó nuevamente al otro lado del sillón para mi frustración y revolvió las cartas para jugar de nuevo, me subí el bóxer y ella en reflejo se acomodó la blusa, pero sin abotonársela.

    -prenda por jugada, cielo…

    -ok, hagamos esto, quien pierda la siguiente pide 2 prendas

    -a ti te queda solo una

    -está bien, daré la prenda que me puse de vuelta y algo más

    -qué más?

    -lo que pidas-

    -lo que pida? Bien, eso me gusta

    9na ronda; ahora con más en juego, no me medí, dos cartas, una carta… saca 19, yo 21, gano y pienso que debe quitarse…

    -dame tu blusa y la falda

    Ella a disgusto de perder, se va quitando la blusa nuevamente, sus pechos siguen proyectando los pezones duros en las copas del sostén, tienen una curva deliciosa, ahora se pone de pie, la falda tiene un broche por detrás, lo suelta y se da vuelta para que le ayude con el cierre, la muy descarada, veo su pantaleta rosada, me vuelve a calentar y a endurecerme la verga.

    -sigamos pues! No me rindo aún!

    10ma ronda; si gano otra vez disfrutare como sea de un espectáculo, así que las cartas caen; una carta, dos cartas, tres cartas… ella 21, yo 21, empate pero, ella tiene 5 cartas y yo 6, así que ella gana.

    -gane! Te toca pagar primo!

    -está bien, soy tuyo

    Me pongo de pie y me estiro, mi verga esta dura otra vez, solo escondida por mi calzoncillo, estaba listo para que me bajara la prenda otra vez y se le antojara coger a lo salvaje.

    -ponte de rodillas

    -que?

    -que te pongas de rodillas… rápido, eso es lo primero que quiero!

    Me puse de rodillas, extendí los brazos esperando su siguiente orden, entonces ella se acomodó en el sofá, reclinándose y abriendo las piernas, me hizo señas de que fuera por ella…

    Me puse entre sus piernas, agarrando con mis manos sus muslos carnosos, ella me hizo una mueca lujuriosa que me encantó, sus ojos verdes, labios y mejillas casi del mismo tono rosado intenso…

    -dame amor primo

    Comencé acariciando sus pantorrillas y besando sus muslos, fui subiendo hasta chocas con su entrepierna, a pesar de tener mi cuerpo en medio, todavía podía estrechar el espacio disponible al apretar las piernas, puse mi barbilla sobre su vientre y de ahí comencé a bajar poco a poco besando y lamiendo, hice un amago de alcanzar sus pechos, apenas los toque me llevo las manos nuevamente hacia sus caderas.

    A medida que bajaba la cara, lleve mis manos por su vientre y las caderas masajeándolas, al tiempo que deslizaba su pantaleta hacia abajo… entonces fui dejando al descubierto su pubis, apenas unos finos vellos cubriéndolo, más abajo aparecían sus pliegues, ligeramente oscurecidos, que escondían un interior rosado y brillante, fui metiendo mi lengua, lo que hizo que soltara un bufido y apretara las piernas, pero yo se las mantenía abiertas, seguí metiendo mi lengua, lamiendo sus pliegues y hurgando también con los dedos, fui por su perlita, mi lengua la alcanzó y comencé a lamérsela, ella se retorcía de gusto, mientras me empapaba la cara con sus secreciones, llene mis manos de la misma y se la fui frotando por el vientre, tratando de alcanzar sus pechos, pero apenas los tocaba ella me devolvía la mano a su entrepierna o a sus caderas, estaba muy mojada y jadeaba sin parar, su piel brillaba por el sudor de su cuerpo caliente, hasta su cabello tornaba a un tono rojizo, como ardiendo.

    Se estremeció con una serie de orgasmos que con la voz temblorosa alcanzo a decirme algo:

    -Ponte condón

    -que?

    -ponte condón ya!

    Corrí a buscar uno, recordando donde los tenia, fui y volví corriendo. Ya no más juegos, esta vez apunte directo a su coño, dio un grito cuando entro, pero se estremeció y contoneo cuando comencé a bombearla, me miró de forma que no sabía si era furia, lujuria o ambas a la vez, tome sus piernas y la abrí cuanto pude, se la metía profundo y luego la sacaba lentamente o volvía a meterla, ella gemía más cuando la sacaba lento y volvía a pasarle la cabeza por los labios vaginales, le dije que se quitara el sostén.

    -Quítatelo

    -jejeje! no

    -Entonces me quitaré el condón…

    -no te atreverías!

    -no me crees?

    Entonces lo saque de un solo y me lo quité, sin darle tiempo a reproches se lo metí nuevamente, ella seguía retándome y me miró con más fuego en la mirada. Me corrí sin más y solté un chorro que la hizo estremecerse, entre maldiciones y las arcadas del orgasmo que se le vino, seguí bombeándola por un buen rato más.

    -que bien la mueves! Dame más, dame más!

    Su voz sonaba chillona y melosa, pero lo que decía me excitaba y le daba con más fuerza, aguantamos un buen rato, hasta que el momento pasó, se la saque, se le escurría un chorro de semen y jugos por la entrepierna y me acerque a su cara, se la puse al lado.

    -desgraciado puto!- me dijo, viendo mi verga algo flácida pero hinchada y cubierta de semen y jugos frente a su cara, no tardó mucho en decidirse y comenzó a chuparla, hasta dejarme limpio hasta las bolas.

    Después de eso me recosté a su lado en el sofá, creo que me dormí unos minutos, pero me despertó la sensación de algo moviéndose sobre mi, al abrir los ojos era Isabel masajeándome las piernas.

    -Te lo ganaste, me lo hiciste con ganas, solo porque no te las mostraba-

    Se quitó el sostén y me mostro lo majestuoso de sus tetas, unos pezones redondos y rosados, como bollos dulces con una cubierta de cereza; se puso entre mis piernas y me froto la verga con sus pechos hasta ponérmela dura nuevamente, le dio una lamida antes de moverse sobre mí y ponerme sus tetas frente a mi cara, comencé a chuparle esos pezones preciosos, mientras le frotaba las nalgas con la verga, hasta metérsela nuevamente y que me cabalgara, haciendo vibrar esos majestuosos pechos para mí.

    En la mañana la madrugada la llevé al hotel, hasta la próxima visita.

  • Sexo con Miriam

    Sexo con Miriam

    Llevaba 3 meses en un trabajo nuevo, repartía para Amazon y era un no parar de casa en casa llegando agotado. Empezada una semana nueva y fui al almacén para preparar el reparto, empiezo a meter los paquetes y veo que para una misma dirección hay muchos bultos y de un tamaño considerable hasta llegaba a mi tamaño por poco. Fue lo primero que metí en camión ya que era la última dirección a la que tenía que ir.

    Estoy terminando ya la jornada, solo me quedaba dos direcciones por ir, llego a un piso sin ascensor que suerte la mía… al menos era un paquete del tamaño de una aspiradora así que no tenía que subir mucho peso, aunque era un 5º. Toco al timbre y me abre un chico pregunto por Ana Isabel y llama a su madre, tarda unos segundos en venir y le doy el paquete.

    Me pregunta si tengo sed ya que me vio jaleando, tanto por subir andando tantas escaleras como por todo el día de trabajo que llevaba, le digo que si pero que no se preocupe que ya mismo acabo a lo que me responde que me espero un minuto. Me fije que llevaba solo una bata de seda bastante corta y se le veían unas piernas bien firmes para ser madre.

    – Aquí tienes. Me dio un vaso de agua helada a lo que me lo bebo con ansia y se me derramó algo en el pecho de la camiseta, dejándome un surco por los pectorales y dejándome los pezones erectos.

    Me percaté que se quedó con la mirada fija sobre mi pecho y mi paquete, llevaba unos pantalones de pitillo, se me marcaba bastante el pene sin estar erecto por lo que entiendo que se quedó embobada.

    Gracias Ana por el agua, pero tengo que seguir el reparto a lo que se me acerca al oído y me dice esta noche sobre las 10 mi hijo no está y no tengo más cargas en esta casa seguido de un guiño y un beso en la mejilla. A lo que le contesto

    – Esta noche nos vemos sin falta, lo estoy deseando Ana.

    Arranco el camión y me pongo en marcha para acabar por fin, era una finca a las afueras de la ciudad a lo que voy mirando con lujo de detalle el chalet que tenía esta persona. Paro y voy bajando todos los paquetes parecía más una mudanza antes que una compra por internet.

    Toco al timbre y me abre un hombre del servicio a lo que me dice que entre que la señora ahora viene que está en la planta de arriba. Meto todos los paquetes llenando casi la totalidad del recibidor y bajando las escaleras bajaba la señora de la casa, una mujer de unos 40 años con un tipo que no lo parecía, pelo castaño con rizos que le llegaban por debajo de los pechos y para complementarlo una cara de corte fino y unos labios gruesos de los que dan ganas de morder, bajando a un culo tambaleante con cada paso que daba incluso llegando a marcarse su vagina dando a notar que llevaba una lencería tan cara como la casa que tenía.

    Me dice que se alegra por fin de que haya llegado que esperaba con ansia el pedido, me pregunta que si tengo prisa a lo que le digo no ya que ella era la última por entregar a lo que me pregunta que si no me importa ayudarla con los paquetes que a cambio me dará una propina ya que no dispone de herramientas y le hacía falta para estos días con urgencia. Al ver como vivía no me podía negar sabía que iba a darme una cantidad enorme de dinero y ya que tenía un maletín dentro del camión no podía decir que no.

    -Soy Mirian, por cierto, encantado…

    -Alex, me llamo Alex, encantado Mirian.

    -Sube por favor es arriba donde va todo eso.

    Voy subiendo todos los paquetes y los meto en una habitación bastante grande para un dormitorio normal. Voy abriendo todos los paquetes y mientras voy montando todas las piezas me voy llevando una sorpresa. Era una cama de hierro forjado con una argolla que va en el techo para mínimo poder sujetar a una persona adulta, me estaba haciendo a la idea de lo que había comprado Mirian, pero me hice el loco, una vez montada la cama empiezo con lo último era un armario de estilo japones con adornos de dos dragones entrelazados. De repente siento un grito de alegría.

    -AY! ¡Por fin va cogiendo forma!

    -Alex está terminado el armario?

    -Me queda rematar unos detalles, pero si, ya está listo.

    -Perfecto voy a traer cosas para llenarlo

    Veo que trae una maleta y de ella va sacando unos grilletes para los pies y manos, varias fustas de distintos tipos, una correa para el cuello y una bola agujereada para ponerse en la boca. Entendí que era una mujer que en el sexo que gusta jugar de maneras muy peculiares.

    -Alex espero que no te asustes por esto, pero vivo sola desde que me independice y me encanta disfrutar del sexo salvaje, supongo que a ti también te gusta el sexo duro o me equivoco?

    -Siempre que puedo disfruto como si fuera el ultimo polvo que fuera hacer así que me encanta darle a la chica el máximo placer posible.

    -Ah sí? Espero poder disfrutar de tu experiencia que seguro que no será poca. Ya que has acabado que te parece si te doy la propina y así ya puedes irte a tu casa a descansar que seguro que estarás cansado. No te quiero entretener más.

    -No me entretienes Mirian y claro que un día podemos darnos ese placer que tanto deseas, por ejemplo, ¿ahora?

    – Me parece genial Alex ya que tu propina la tengo aquí preparada.

    Veo cómo se va acercando a la cama se sube al colchón y se va abriendo las piernas, llevaba una falda muy corta y debajo no llevaba nada. Entendí que cuando fue a por la maleta llena de sus juguetes fue al baño a quitarse la ropa interior. Se fue desabrochando la parte de arriba mientras los pechos se asomaban, tenía un pecho bastante grande, tenía que usar una 95 mínimo. Voy acercándome a ella cuando me dice.

    -Shhh ahí quieto, ve a la maleta y abre la cremallera interior y trae lo que hay.

    Voy a la maleta y veo algo largo dentro, cuando abro la cremallera era un consolador de unos 17cm a lo que me dice que vaya a los pies de la cama y vaya arrastrándome sobre ella hasta llegar debajo de sus muslos. Empieza a metérmela poco a poco mientras con tus dedos juegas con mi culo y me los vas metiendo, quiero sentir como me vas penetrando por ambos lados. Con un poco de saliva me la echo en la palma de la mano y se la voy dejando por encima de los labios mientras con el consolador se lo voy restregando por encima del clítoris cuando siento un pequeño gemido y se quiere cruzar de piernas, pero se lo impido.

    -No dejes que me cierre, ábreme entera…

    Mientas con mi dedo índice se lo voy metiendo en el interior de su culo con el consolador se lo voy introduciendo en su vagina de una manera lenta al par de su respiración, no quería desconcentrarla mientras con mi lengua se la pasaba por sus labios e iba recogiendo el flujo que se le estaba saliendo, cada vez que le sacaba el consolador para volver a introducirlo de nuevo se llenaba entero.

    -Conmigo no hace falta lubricante como puedes comprobar. Alex bájate los pantalones y ve tumbándote que voy a preparar unas cosas.

    Mientras me lo decía parecía que le faltaba el aire de lo excitada que estaba, me desnudo completamente y me quedo boca arriba en la cama a lo que mientras ella llega caminando veía como sus pechos se movían de un lado a otro, con un coño depilado completamente y una cadera que solo tenía en mente de agarrar y no soltar mientras está botando encima de mí.

    -Cierra los ojos Alex, ahora no podrás ver nada durante unos minutos, confía en mí.

    Cierro los ojos y noto como se va poniendo encima de mí, mi pene rozó sus pechos, barriga y note como estaba justamente encima de el ya que notaba el calor que desprendía su vagina recién corrida. Me pone un antifaz con mucha delicadeza y me coge ambas manos una a cada esquina del cabecero y noto como un grillete se cierra, eran las esposas metálicas que guardo en el armario, no podía moverme de ninguna manera, por mucho que hiciera fuerza las esposas me hacía daño a más fuerza hacia así que desistí, que pasara lo que tuviera que pasar.

    Sus labios empezaron a morder mi cuello hasta bajar a mi pecho de ahí besos por la barriga hasta que llegó a mi pene, no estaba erecto así que empezó a pasar su lengua por el mientras con una mano me masajeaba los huevos y la otra me estaba arañando todo el pecho, el pene se me iba poniendo erecto dentro de su boca y pasó de masturbarme con la boca a empezar con la mano ya que no le cabía dentro de su garganta. Después de unos minutos masturbándome tenía toda la boca llena de saliva y liquido preseminal, no la podía ver, pero escuchaba como estaba ya medio ahogada.

    -Alex quieres volver a ver o disfrutas mejor a ciegas?

    -Prefiero ver todo lo que me haces, quiero aprender con lujo de detalle lo que eres capaz de hacer. ¿Eres capaz de sorprenderme más?

    – Follame bien fuerte y hazme chillar como la puta que soy y prometo sorprenderte con una cosa.

    La pongo boca bajo con fuerza y le levanto el culo, me acerco y le escupo dentro de su vagina cayendo en la cama de toda la saliva que había expulsado. Me echo la mano al pene y mientras lo voy poniendo duro se lo voy metiendo poco a poco son suavidad, era una mujer con experiencia, pero tenía una vagina muy estrecha y daba la sensación de que era virgen y solo de pensar eso quería darle más fuerte aún. Después de unos minutos empiezo a subir el ritmo, mis huevos rebotaban tanto que en la habitación solo se le escuchaba sus gritos de placer gritándome MAS FUERTE, CORRETE DENTRO una y otra vez. Después de estar así me corrí y con voz de niña me dijo lléname la boquita por favor con mirada triste queriendo tenerla llena de mi semen. Empecé a masturbarme de nuevo y ella con su boca abierta y su lengua sacada como cuando esperas beber con ansias. Empecé a correrme dentro de su boca a lo que de seguido cogió mi pene y fue ella la que termino de masturbarme hasta sacar las ultimas gotas de semen.

    -Alex como te dije antes te iba a sorprender y espero que me digas cuando acabe si fue así. Coge tu taladro y el consolador mientras se reía pícaramente.

    No sé cómo tenía esa imaginación, pero no era para sorprenderse después de lo que es capaz de hacer con un desconocido como yo.

    -Ahora mételo dentro de mí y haz que vaya girando a poca velocidad y ve subiendo y luego de unos segundos cambias la dirección de giro.

    Se puso en posición a cuatro con la espalda encorvada para sentirlo aún más. Empiezo a poca velocidad de giro y ya estaba temblando sus piernas, iba cambiando el sentido de giro cada 10 segundos y empezaba a gritar de manera muy baja hasta que me ya me dijo dale caña. Sin pensarlo sube la velocidad, si ya gritaba cuando la estaba follando ahora los gritos eran aún más fuertes, pero me decía que no lo sacase que no fuera capaz si no quería arrepentirme. Después de unos minutos empezó a echar su flujo de una manera descomunal, manchó las sábanas, el taladro y ahí fue cuando lo saqué y le metí mi polla y le estaba dando tan fuerte como podía, me puso muy cachondo, de todas las mujeres con las que me había acostado ninguna llegó a ese punto de clímax. Empecé a besarla mientras la cogía del pelo solo quería poseerla entera no quería que acabase la tarde. Al final de un largo tiempo acabamos los dos de corrernos mutuamente y lo mejor era que fue al mismo tiempo teniendo esa conexión que ninguno había tenido antes. Estuvimos abrazados y después de una ducha me acordé de Ana, había quedado con ella en su casa en pocas horas así que le propuse a Mirian una cosa a lo que no se lo pensó dos veces y me dijo que sí.

  • La primera vez con Raquel

    La primera vez con Raquel

    Era un día caluroso de primavera, 28 C era algo anormal en el mes de mayo por eso Raquel vestía algo ligero para estar cómoda al manejar. La señora llegó cerca de las 5pm luego de pasar un par de horas en el mecánico. Estacionó frente al garaje porque previamente se había acordado que, en las fechas dadas, tenía que hacerlo de esta forma. Todo estaba claro de que en un espacio de 2 semanas su deseo se iba a cumplir, por supuesto ella tenía que poner de su parte estar presentable y limpia.

    Un bochorno le dio la bienvenida a Raquel, el aire acondicionado parece que no estaba funcionado y la casa estaba muy caliente. Al notar esto, la señora fue a ver el termostato y le sorprendió ver que la temperatura dentro de la casa llegaba a 30 grados. Movió los botones del aparato, pero no logró solucionar el problema. Se le paso por la cabeza llamar a Héctor, pero habían acordado estar en silencio, además ya se iban a cumplir las dos semanas y paso por su mente que quizás él ya se había desanimado de estar con ella.

    De mala gana tiro la llave sobre la mesa, se quitó los zapatos y tomo las escaleras camino a la primera planta para revisar la caja de fusibles que quedaba arriba del sofá. De rodillas encima del mueble no alcanzaba a ver así que no le quedaba otra que pararse doblando las rodillas para poder revisar cada fusible. Pasaron poco segundos de abrir la pequeña puerta de metal cuando sintió un jalón que la derrumbo al sofá quedando boca abajo. Su corazón estaba a mil por hora, sus piernas pataleaban, pero la persona sentada sobre le impedía zafarse con facilidad. Sus manos fueron sujetas en su espalda, ocasionándole un cierto dolor en las articulaciones. Raquel gritaba maldiciendo al sujeto, y casi en las lágrimas pedía que la soltara.

    La adrenalina estaba pasando dejándola al borde del exhausto, de pronto escucho la voz de Héctor puteándola y diciéndole que hoy se la iba a coger. Sus manos fueron amarradas con unas muñequeras suaves atrás de su espalda, Raquel solo podía ver el pie descalzo de captor ya que una mano presionaba su cabeza contra el cojín del asiento limitando su visión. Héctor no solamente la humillaba con las lisuras, pero también le manoseo el culo y la vagina por detrás. Debieron haber pasado 2 minutos casi en silencio mientras sus tobillos eran también restringidos y unidos junto a sus manos con un gancho de metal. Agotada de pelear por su libertad, Raquel se quedó en esa posición nerviosa, sudorosa y sin decir la palabra que terminaría con toda esta situación. Héctor se retiró momentáneamente para luego aparecer posicionando un temporizador que marcaban 5 minutos encima del mueble de la TV.

    Los minutos pasaban, el sudor empapaba su vestido de una pieza, la señora no había decido todavía si detener toda acción futura. El timbre del reloj soneñó señalando que los cinco minutos habían pasado, el muchacho acercó a verse cara a cara con su víctima, esta no dijo nada. Sin mostrar ninguna expresión su captor se retiró al baño el cual la puerta quedaba justo frente al sofá donde Raquel estaba tirada. El agua de la ducha se escuchaba por la puerta abierta. A pesar de estar atada, la señora se sintió aliviada de haberse bañado antes de ir al mecánico, pero de nada había servido porque ahora estaba toda sudorosa. Su pelo negro y ondulado le tapa parcialmente su rostro pudiendo ver solo el cuerpo muy bien formado del atacante. Raquel quedó sorprendida de ver desnudo a Hector, él siempre usaba ropa suelta y no se notaba lo bien formado que tenía su cuerpo, en especial su pene que parecía nos ser la gran cosa, pero ella no había visto uno en mucho tiempo. ¿Quizás crecería más?

    El gancho que unía las muñecas y los tobillos fue liberado, así como sus ataduras, pero no la de las manos. Raquel se sintió liberada de poder estirar sus piernas otra vez, el alivio le duro poco porque de los pelos fue arrastrada por las escaleras. Sus rodillas eran demolidas entre cada escalón al no poder mantenerse en pie por tener las piernas ahora si dormidas. Entre grito y grito pensó en tirarse al suelo, pero una mano en su culo y tocándole todo la empujaba para arriba.

    La castaña llegó al final último escalón donde su cuerpo no dio más y cayó al piso, sin piedad fue arrastrada hasta el pie de la cama donde su vestido rojo con flores azules fue despojado violentamente hasta quedarse en ropa interior. Agotada de luchar contra su voluntad. Raquel quedó tirada en el piso de madera viejo pero refrescante. Un jalón de pelos la despertó del pequeño sueño que pensó había terminado, su sudoroso cuerpo sintió ráfagas de aire frio haciéndola suponer que el aire acondicionado estaba en función. Se sorprendió que sus manos estén libres, pero al rehusarse de quitarse la ropa, fue llevada a la fuerza a la ducha en la cual fue lavada profundamente por una mano grosera que recorrió su cuerpo de forma brusca y penetrante. Solo falto que se comiera el jabón.

    Lágrimas querían salir desde sus ojos por haber sido tratada como un animal, a pesar de ser manoseada con el jabón por todo su cuerpo, Raquel mantenía de cubrir sus senos y vagina lo mejor que podía. Ya en cama y con el cuerpo seco, la cincuentona miraba el techo de su cuarto mientras sus piernas y brazos eran sujetados por brazaletes dobles. Cada codo estaba sujetado a la altura de su rodilla, así como sus muñecas a sus tobillos. Sea la posición que tomase sus dos orificios estarían al descubierto.

    Héctor le limpió los cabellos del rostro para luego apretarla los cachetes fuertemente con una mano haciendo de su boca un pico que beso delicadamente, pero con burla. La vieja estaba en medio de la cama y vio cómo su captor, ahora totalmente desnudo, se sentaba sobre su pecho para reposar su semi-erecto pene sobre su cara. Raquel nunca había chupado pinga antes, ni siquiera había dados “besitos” a una. Su ex esposo fue una persona que solo tenía sexo en pose misionera así que todo este juego era extraño, por no decir grotesco para ella.

    Sus mejillas estaban poniéndose rojas tras recibir cachetazos por no abrir el hocico y recibir verga. Perdió la cuenta en la numero seis, pero no cedió a pesar de gustarle el olor a hombre que hace años no había experimentado. El dolor de los golpes le comenzó a gustar, incluso hacerse la difícil le fascinó. Un grito de “MIERDAAA!!!” Sucumbió los cuatros paredes del dormitorio, dándole la idea que esta vieja si era expresiva y no como Silvia que era callada al tener sexo. Raquel maldijo a su hombre diciendo rayos y centellas porque el dolor de que sentía en sus pezones eras increíbles. Raquel buscaba escapara de las manos de Héctor, pero no pudo y entre lágrimas todavía seguía rehusándose a abrir la boca. Todo cambio cuando sus grandes tetas fueron bofeteadas mientras lo tenía sentado en su vientre con sus bolas en su ombligo. Un intenso dolor invadía su cuerpo que la dejaba agotada, sus tetas se movían como globos de agua cuando son agarrados de la boquilla. Quizás ya no los tenía bien duros, pero era un rasgo que Raquel se sentía orgullosa al verse en el espejo. Curiosamente la vieja sintió como sus pechos estaban poniéndose duros de la golpiza y viendo que sus suplicas que terminaran eran en vano no le quedó otra que abrir la boca. No hubo necesidad de pedirle que saque la lengua porque en las porno que había visto, así la mujer lo hacía para recibir el miembro del negro Mandingo, un nombre que siempre la hacía sonrojar.

    Su lengua circulaba los huevos depilados de Hector, su piel era suave, un poco pegajosa y todavía con sabor al jabón de avena con que le gustaba bañarse. Con los ojos cerrados se turnaba en saborear cada testículo, Raquel pensó que iba ser peor tener un pene sobre la boca hasta comenzó a disfrutar la chupada que estaba dando. Un fuerte golpe en la nariz y frente le hizo abrir los ojos sorprendiéndose de ver tal pedazo de carne entre sus ojos. Era casi del tamaño de los consoladores que vio en una tienda para adultos que visito en momentos de soledad, pero era más gordo el de su joven captor y duro como una roca. Cerro momentáneamente los ojos para seguir lamiendo, un “Abre los ojos perra” acompañada con una leve cachetada la hizo volver a la realidad. Para poder mantener el peso de su joven amante, Raquel tenía que tener bien abiertas las piernas haciendo sentir un rico aire por sus ambos orificios.

    Nerviosamente abrió la boca y saco la lengua, era el momento de la verdad. Por primera vez iba a mamar y la expectativa de saber que sabor tendría era excitante, aterrador y pecaminoso de acuerdo a su madre. Héctor todavía mantenía su prepucio intacto, al entrar a su boca le causo cierto asco por la textura que sintió. Las correas que ataban sus extremidades hacían difícil posicionar el dominante pene de Héctor sobre el rostro de su víctima así que fueron reposicionadas sujetando separadamente ambos tobillos y muñecas de la víctima.

    Una breve y leve mordida de labio se observó en el rostro de Héctor, por fin era de destrozarle la cara a la vieja que lo rechazo años atrás. Ya no era la de cuerpo delgado y tetas duras pero esa cara de mejillas infladas, de nariz ancha, tez blanca y cabello castaño y ondulado eran irresistibles de no abusar. Introdujo ambas manos entre los cabellos ondulados de Raquel para que no se escape, mientras esta veía como su glande salía de su escondite con dirección a su boca. “HOY CHUPAS” dijo Héctor introduciendo lentamente su miembro en la boca de dientes perfectos.

    Raquel solo atinaba a chupar verga como si fuera un chupetín de caramelo, al comienzo el sabor le fue extraño incluso repugnante pero poco a poco comprendió el origen del olor a hombre. Por momentos recibió una cachetada por no saber cómo “ocultar” sus dientes al momento de mamar. Aparte de apretar los labios y mover la cabeza arriba y abajo, ella no sabía más que hacer, sus manos estaban restringidas así que no podía repetir las acciones que vio en algunas películas porno. Aburrido de estar en esas, su captor le ordenó abrir bien la boca y sacar la lengua mientras sujetaba sus manos atadas contra el colchón de la cama. Escalofríos invadieron su cuerpo por lo que pudiera pasar después.

    Las rodillas de Hector estaban sobre sus hombros, el juego se había acabado y era hora de averiguar si todavía Raquel le parecía la violación una cosa fácil de olvidar. Raquel descubrió que tenía un reflejo nauseoso muy fino, estuvo muchas veces a punto de vomitar. Se ahogaba en cada metida y sacada produciendo mucha baba y moco que chorreaba fuera de su boca. Su cara fue violentada en cada empuje, Raquel sufría mucho con las metidas profundas, sentía que se ahoga con su propio vomito que parecía venir inevitablemente. Los colores del poco maquillaje que usaba se estaba diluyendo por todo su rostro, su delineador la hacía lucir como una bruja de grandes ojeras. Sin piedad su boca era estirada al máximo para recibir el grueso pene de su amante, comenzó a llorar de la impotencia de no poder escapar. Cachetadas venian e iban por levantar su vientre tratando de huir del abuso, pero siempre estaba dispuesta abrir la boca cuando tenía la verga enfrente suyo. La señora estaba irreconocible completamente cubierta de su blanca saliva.

    No había escape, la verga siguió embistiendo dándole solo algunas pausas cuando ella se quedaba sin aire. Agotada, sin aliento, Raquel solo atinaba a botar la baba acumulada por momentos como si fuera un riachuelo amarillento. La visión ya la había perdido, su único reflejo era abrir la boca y recibir golpe que su joven le daba con su verga, humillándola con cada ‘swing” sobre su rostro. Todo terminó cuando a la fuerza Hector introdujo sus dos testículos en su boca, Raquel no sabía cuánto tiempo había pasado, no podía hablar y solo tosía para poder liberarse de todo lo pegajoso que inundaba su garganta. Su amante no había eyaculado todavía.

    Agotada se sorprendió de que sus brazos y piernas fueron puestas en la posición inicial, donde su vagina y ano quedaban expuestos y abiertos para fácilmente ser penetrada. Hector no limpio el rostro de Raquel como lo hizo con Silvia la primera vez que la trato así, Raquel estaba perdida en su cansancio y en un mundo de casi silencio porque sus oídios llenos de fluido no la dejaban escuchar. Héctor se movía con rapidez dentro de la habitación para preparar la siguiente fase del abuso. Raquel fue arrastrada encima de la misma cama para tomar una posición lateral y así verla completamente por la puerta de la habitación. Sin todavía ver bien ni menos escuchar, su vagina ya estaba húmeda por adivinar lo que se venía.

    Estaba apretada y arrecha por no haber tenido sexo en casi 20 años, se había masturbado estimulando su clítoris, pero nunca se había metido algo. “MI MADRE” dijo cuando el joven ya estaba dentro de ella por primera vez, sus gritos eran como de una mula que fácilmente se escuchaban en toda la casa. La cama saltaba en cada embestida que la desgarraba por dentro. Lisuras salían de la boca de la señora jamás escuchadas por nadie, ni de su propia hija cuando la resondraba. Héctor no era un toro, pero estaba bombeando a la vieja duramente concentrándose que toda su verga entre hasta el fondo en cada empuje. La excitación de Hector no venía por la sensación en su pene al cogerse a la vieja sino por la cólera que le tenía por haberlo rechazado en el pasado, quería humillarla, dominarla y que se convierta en otro objeto sexual.

    Raquel recibió cada empuje como podía, se había convertido en un animal al expresar su excitación haciendo ruidos profundos como si la estuviesen torturando. Su vagina se llenaba de blanco expresando así también sus orgasmos venían uno tras otro. El cerrar de una puerta se había escuchado hace unos minutos, pero la madre no lo había notado. Hector sí. Era su tercer orgasmo el que le produzco temblar de placer y ponerse de costado para descansar unos segundos hasta que pase el temblor. No paso mucho tiempo que ambos retomaran la acción, esta vez el ritmo aumento y el nombre de “HECTOR!!!” retumbaba las paredes de la casa.

    Parada bajo marco de la puerta estaba Karla, ella había sido testigo por 5 minutos del concierto que su mamá había dado. No se atrevió a mirar al dormitorio hasta que escucho el nombre de Hector y ver cómo era follada de forma brusca. Estaba en shock de ver a su mamá amarrada como una perra y gimiendo de placer. Karla siempre pensó que su mama sentía algo por él, incluso Karla también porque Héctor estuvo presente cuando ella crecía y le causaba curiosidad que siempre tenga una apariencia juvenil. El rostro de su mami estaba sellado de una capa semis trasparente, la hija no podía creer que esa persona era la madre. La que le prohibía salir con amigos durante su adolescencia y que siempre ponía como mal ejemplo a una amiga de su infancia que paraba en fiestas y con novios nuevos a cada rato.

    Las piernas de la chiquilla de 20 años se torcieron cuando Héctor voltio a mirarla sin cambiar el ritmo de la penetración. El la había escuchado llegar y su excitación era que Karla vea su madre ser follada. Héctor no le quitaba la mirada mientras rebotaba en la vagina de Raquel, sus huevos hacían sonidos como cachetadas contra la entrepierna de la vieja. Karla quiso salir corriendo, pero no sacaba la mirada de los ojos del amante de su mama. Sus propias hormonas y curiosidad la traicionaban admirando el cuerpo atlético de Héctor que le llevaba casi 20 años de diferencia. Le pareció irónico que en ese cuarto habían 3 diferentes generaciones, 19 años aparte entre cada una, que secretamente se deseaban entre sí.

    Las tetas de la madre de desplazaban con cada mete y saca, mientras ella gemía ferozmente como una foca provocando una sonrisa malvada en Héctor. El grito de “OH HECTOR” la dejaba sin aliento entre cada jadeo, su amante la tenía agarrada por los senos apachurrándolos y torciéndolos de forma brusca. Una almohada fue puesta encima de la cara de Raquel, humillándola más y haciendo realidad el dicho entre adolescentes que: “A esa fea uno se la coge tapándole la cara con la almohada”. Héctor estaba por venirse, Raquel comenzó a temblar y Karla incrustaba sus uñas en el marco de la puerta en la cual estaba apoyada evitando desmayarse.

    La vieja tuvo su cuarto orgasmo tembloroso el cual Héctor aprovecho para ponerla de costado mirando hacia Karla para cucharearla. La muchachita observo como el rostro de su correcta madre se sacudía con cada arremetida, Héctor comenzó a gemir indicando que pronto se vendría, pero trababa de no desaprovechar oportunidad para humillar a su vieja amante. Raquel chupaba los dedos de su mano izquierda como una loca durante la parte final, la mano trataba de entrar los mas profundo en su boca originando otra vez la secreción nasal y lagrimal. Ambos estaban ya agotados y no tardaron en venirse.

    Semen escurría desde la chucha peluda de Raquel mientras Héctor recuperaba aliento escondido en los cabellos ondulados de esta. Al levantar la mirada, la muchacha ya no estaba en la puerta, cosa que no importó porque el trabajo estaba hecho. Con el miembro todavía semi-erecto, fue a preparar la tina para bañarse. En el sótano Karla escuchó el llanto de su mama que a poco tiempo se convirtió en carcajadas. Al principio la mamá sintió que había cometido uno de los peores errores de su vida al tener sexo con Héctor, pero el sentirse mujer otra vez después de mucho tiempo fue más fuerte que su consciencia.

    Las carcajadas no eran de felicidad sino de revancha contra su ex, contra el tiempo perdido y sus propias inhibiciones. Héctor la trató malísimo, más de lo que ella se había imaginado, pero la ansiedad aumento cuando camino a la tina su amante le susurro que esto solo era el comienzo.

    Karla se acercó tímidamente y a escondidas mientras los amantes estaban dentro del agua y vio como gentilmente su madre era enjabonada por Héctor. Alcanzó a escuchar a Héctor prometer que la próxima le iba ir “mejor” o quizás “peor”, el cual causo una sonrisa en la cara de su madre. Volteando hacia la dirección de Karla, Héctor le dijo en voz alta que le iba avisar para la próxima cita.

  • Fantasías llegando de trabajar

    Fantasías llegando de trabajar

    Llegué hace un rato del trabajo y no puedo dormir, he pensado mil y una cosas y no logro conciliar el sueño. Hasta me corrí hacer poco con un pajazo normal. Más mi mente no deja de pensar en algo que les voy a contar.

    No soy lesbiana, no he tenido mi primera experiencia sexual con otra mujer, pero siempre he tenido esa fantasía en mi mente. Me describiré un poco para que te hagas una idea de cómo soy.

    Soy mujer, madura, rasgos muy latinos, rellenita por no decir en sobre peso, pero con un cuerpo relativamente armónico. Como tal tengo unas tetas grandes y mi coño, ese si da honor ya que es grande, carnoso, fácil de mojar y sobre todo muy deseoso de sexo.

    Cómo les venía contando, en mi mente imagíno estar en un bar tomando un trago y conocer a una mujer, ella sí lesbiana, madura, inteligente, con la cuál entablamos una conversación normal de dos amigas. Ella me seduce con su mirada ya que no deja de observar mis senos, que quieren salir del escote que llevo, eso me empieza a medio incomodar y excitar al tiempo, ya que cómo dije anteriormente nunca he tenido relaciones con otra mujer.

    Nuestro tema de conversación pasa a un plano un poco más íntimo, cuándo comenzamos a hablar de nuestra vida sexual, y yo le confieso mi virginidad hacia el mismo sexo. Eso cómo que la pone caliente enseguida porque empezamos a hablar sólo de sexo, de lo que nos gusta y lo que no. Ella me confiesa que sintió deseo por mi desde que me vio, y que notó en mi un gran deseo de ser desvirgada por ella (como mujer).

    Es así que sentadas una frente a la otra en la barra del bar, que es oscuro, con música suave y con poca gente empezamos a mirarnos y a tocarnos, las piernas, el cuello, ella se me acerca al oído como para decirme un secreto y muerde suavemente mi oreja, y al retirarse roza si boca por mi mejilla y me da un beso suave pero húmedo en mi boca. Para ese momento ya siento el chorro de fluido que sale de mi vagina de la excitación que tengo.

    Decidimos irnos a un sitio un poco más privado en el mismo bar (es un bar en el que saben estos finales felices y tienen preparadas unas mesas, como en una especie de cabina que proporciona desatar todos nuestros instintos).

    En ese sitio ella empieza a besar mi boca, besa delicioso ya que sus labios con igual de carnosos que los míos y va bajando hacia mi cuello y empieza a besar mis senos que se quieren salir del escote. Yo respondo a sus caricias inclinándome hacia atrás, a lo que ella queda casi encima mío y yo meto mis manos entre su pantalón y empiezo a coger su culo, lo aprieto, siento si tanguita hilo en intento llevar mi brazo hasta tratar de tocar su vagina. Cuando me doy cuenta ella ha sacado mis tetas del escote y las besa, con una pasión y una cautela que me encantó. Yo llevo un vestido corto puesto, con pantys hilo también, ese vestido al recostarme se subió todo y dejó expuesto todo lo que ella quería. Fue así como empezó a bajar lentamente y empezó a besar sobre mi panty mi sexo, eso no duró mucho, ya que estaba tan mojada que quiso tragarse todo ese fluido de una. Así fue que corrió el panty y me empezó a chupar tan rico, sentí que era suya en ese momento, tenía una boca maravillosa que sabía moverla a la perfección, recorría su lengua por mi rayita y llegaba a la entrada de la vagina dónde intentaba meterla un poco, succionaba y después abría toda su boca y sentía cómo todo mi coño era devorado por su boca. Me corrí, no lo niego, siento que la excitación que tenía era tan grande que no paso mucho tiempo para yo correrme en su boca. Y no fue una, fueron dos veces las que esa mujer logró hacer.

    Y bueno. Cómo buena amante que soy, no podía dejar a la que me dio placer excitada, fue así como le dije.

  • Conociendo a Libélula

    Conociendo a Libélula

    Hola, tengo 34 años, soy de Buenos Aires, Argentina, y tengo una pasión por las mujeres que podríamos definir «maduritas» (más de 40 y cuando más años mejor). La historia que les contaré es 100% real y paso a principios de este año.

    Ingresé a una página web de búsquedas de parejas, y envié varios mensajes a mujeres que coincidían con mi perfil de búsqueda. Grata fue mi sorpresa cuando encuentro la respuesta de Libelula, una mujer de 52 años, no podía creer mi suerte. Se las haré corta, luego de cruzar varios correos con, arreglamos para encontrarnos en una esquina del barrio de Belgrano. Ella vino con su auto y me invito a subir a él, se notaba que tenía experiencia en aventuras, pero estaba algo extraña por la diferencia de edad. Para mi sorpresa era una mujer bien mantenida, se nota que con gym u otras tretas, de buenas piernas para su edad, un físico que envidiarían muchas mujeres y un hermoso parde tetas.

    Dimos una vuelta y fuimos a un bar, para conocernos un poco.

    Charlamos casi una hora, al cabo del cual salimos. Se ofreció a acercarme hasta la parada del colectivo, accedí. Cuando llegamos al estacionamiento, el auto estaba en un lugar algo oscuro. Ella apoyo su mano en mía, y acerco su cara. Nos besamos y mi mano acarició sus pechos descubriendo que eran muy firmes para su edad, su cuerpo bastante tonificado y por último inspeccione rápidamente su entrepierna (tenía pollera) para descubrir que estaba muy mojada. Mis dedos quedaron ahí, masturbándola por un minuto. Su mano entro en mi pantalón, y acarició mi miembro (que no es nada espectacular). Todo esto en dos minutos para no despertar sospechas ya que el vehículo estaba semioculto.

    Los correos se sucedieron, y cada vez eran más calientes. En más de una ocasión terminaba de leerlos muy caliente, y creo que ella también.

    Esta por demás decir que a la semana teníamos nuestro segundo encuentro, en la misma esquina. Paso con su auto y esta vez fuimos a un hotel cercano. Mi excitación era mayúscula, estaba cumpliendo mi sueño. Me estaba acostando con  una mujer 19 años mayor que yo! Necesitaba descargar esa energía, y Lib era perfecta par ala ocasión.

    Cuando cerré la puerta la tomé por la espalda y apoye contra la pared. Comencé a besar el cuello mientras mis manos se encargaban de sus tetas y mi pija apoda en su culo (ambos vestidos). Notaba que estaba muy exitada. Luego la di vuelta y tire sobre la cama. Nos comimos a beso mientras desvestíamos. Una vez desnudos puede ver su cuerpo, que si bien no era delgado, estaba muy bien trabajado y sus tetas, obviamente de cirugía por lo perfectas y duras que estaban.

    Hicimos un gran precalentamiento, con mucho sexo oral, manaba la pija maravillosamente bien y tuve que detenerla un par de veces para no correrme. Hasta que en un momento no soportamos más y pasamos a la penetración.

    En ese momento me puso un profiláctico con la boca, y a esa altura no tenía la menor duda que la señora sabía coger muy bien. Comenzamos por las poses tradicionales, misionero, y luego pasamos a mis preferidas, la cucharita y el perrito donde le hice acabar varias veces. Mientras estabamos en perrito intente meterle un dedo en el culo, pero me dijo que ella no lo solía hacer, que habría otra oportunidad.

    Luego pasamos de la cama al sillón, y seguimos hasta que en un momento siento que voy a acabar. Le pido acabar en su boca, a lo cual accede sacándome el forro. Ambos caímos rendidos y mojados en sudor.

    Luego de esa ocasión no volvimos a vernos más, aún tengo su dirección de correo, así que el voy a pedir que lea este relato. Tal vez tengamos un segundo round.

    El relato es 100% real, y si no está bien.

  • Rebeca y su hijastro

    Rebeca y su hijastro

    Rebeca había recogido los platos y vasos del desayuno y estaba fregando los en la cocina, su mente volaba llena de pensamientos mientras oía caer el chorro de agua del grifo de la pila. Tenía cincuenta años y hacia dos que se había casado con Ernesto, su matrimonio anterior había fracasado a los pocos años de casarse, por suerte no habían tenido hijos y eso hizo más fácil la separación. Había conocido a Ernesto cuatro años atrás y le había parecido un hombre simpático y afable, ya llevaba demasiado tiempo sola y a los dos años de conocerse decidió casarse con el. Ernesto era un hombre fornido de cincuenta y dos años, un metro setenta y cinco, castaño, ojos marrones claros y relativamente atractivo. Trabajaba en la sección de ventas de una multinacional y se pasaba el día fuera de casa, la mayoría de las veces comía fuera y llegaba a casa para la cena. Tenía un hijo de veinticinco, Daniel, algo más alto que el, también castaño con sus mismos ojos y con músculos marcados. Trabajaba en una empresa de transportes y su horario era poco definido. El a veces iba a comer a casa si le pillaba cerca algún reparto. Rebeca se llevaba bien con el, era alegre, simpático y cariñoso, quizás demasiado cariñoso pues en ocasiones tenía que frenarle. Le solía echar piropos y a veces se tomaba alguna libertad dándole alguna palmada en el culo. No le importaba, más bien se sentía agradecida porque aunque Ernesto la trataba bien, solía ser más bruto en sus formas, comparado con su primer marido esto le parecía fenomenal.

    La vida había sido tranquila para Rebeca durante esos dos últimos años de casada, su anterior marido la maltrataba sicológicamente y era muy celoso. Ella era atractiva, a pesar de su edad se mantenía muy bien, su cuerpo era esbelto aunque era más bien baja pero mantenía perfectamente sus curvas. El cabello ondulado de color cobrizo lo lucía con una melena hasta los hombros, sus ojos grandes y marrones no pasaban desapercibidos, tampoco su pecho, unas tetas de buen tamaño marcaban su busto que solía lucir con generosos escotes. Su culo redondeado se veía prefecto cuando se ponía pantalones ajustados, y sus piernas largas lo hacían más atractivo a las miradas de los hombres. Trabajaba en una tienda de ropa y su vida era más bien monótona. Salía poco, tan solo alguna veces a cenar y a alguna fiesta de amigos de Ernesto. Ella no tenía apenas amigos, tan solo las dos chicas con las que trabajaba que a veces iba a cenar con alguna de ellas cuando Ernesto estaba en algún viaje de trabajo. Cuando Daniel » Dani para ellos » tenía algún reparto cerca se pasaba por la tienda para tomar un café con ella. A Dani le gustaba hablar con ella y solía contarle sus cosas.

    Su cabeza se paró cuando sintió a Ernesto tras ella.

    – Me voy cariño! Espero llegar temprano hoy! Que pases un buen día.

    – Igualmente.

    Le dio un beso rápido en los labios y se fue. Ella se daba cuenta que ya no era igual que al principio, seguían manteniendo sexo con cierta frecuencia pero era más bien rápido y con pocos preámbulos. Sentía que disfrutaba poco y se quedaba con la sensación de que quería más. Por otra parte agradecía el cariño y los mimos que le daba Dani, aunque le preocupaba que cada vez le gustarán más. La hacía sentir más joven y atractiva, incluso deseada, y eso a cualquier mujer le gustaba, pensaba ella. Al rato entró Dani en la cocina acabando su taza de café, la dejó sobre la encimera y se puso detrás de Rebeca, la cogió por la cintura pegándose a ella y la besó en la mejilla sensualmente.

    – Pues me gustaría quedarme un rato más con una mujer tan guapa cómo tu, pero me tengo que ir!

    Dijo sonriendo tras ella. Rebeca había puesto las manos sobre las suyas, no era la primera vez que intentaba subirlas hasta su pecho.

    – Anda, adulador, márchate ya que llegarás tarde!

    – Siempre llegó a tiempo. Hoy quizás me pase por la tienda a tomar un café!

    – Pues si vas, allí estaré! A Gloria y a Merche les gustará verte!! Jajaja!!

    – Ya sabes que solo tengo ojos para ti!! Contestó Dania mientras le daba otro cálido beso en la otra mejilla.

    – No te gusta ninguna de las dos? Estarían encantadas de tomar café contigo!

    Gloria tenía cuarenta años, era alta, un poco gordita pero mantenía las curvas. Solía cambiar de color de pelo a menudo y era muy alegre y picantona. Estaba casada y tenía una hija de diez y ocho años. Le encantaba hablar de sexo y a veces escandalizaba a Rebeca por las guarradas que decía. Merche tenía treinta, rubia con ojos azules, delgada con culo pequeño pero grandes tetas que sobresalían ante su delgadez. Estaba soltera y a pesar de su timidez le encantaba oír a Gloria contar guarradas.

    – No están mal! Dijo Dani – Pero una está casada y la otra es algo tímida!

    – Creo que a Gloria no le importaría eso!! Jajaja!! Y a Merche, no te la comas de vista, aunque parezca tímida me da que en la intimidad no lo es tanto! Jajaja!

    Rebeca reía abiertamente mientras sujetaba las manos de Dani. Podía notar como él hacia una relativa fuerza para subirlas. Sentía que estaba muy pegado a ella, incluso podía notar cierta dureza en su culo y se sintió algo incómoda aunque en el fondo le gustaba. Flirteaban a menudo, aunque nunca delante de Ernesto.

    – Bueno, ya me irás informando de esas conversaciones que se que tenéis! Jejeje! Sonrió Dani. Le volvió a dar otro beso en la mejilla y soltó sus brazos.

    – Nos vemos!! Dijo el llevando su mano a la cabeza a modo de saludo.

    – Vale, te esperaré para el café! Dijo ella haciendo con su mano lo mismo que había hecho el.

    La vida de Rebeca no había sido fácil y ahora estaba viviendo un momento de lo que a ella le parecía felicidad, no obstante se daba cuenta que le faltaban cosas por hacer. Últimamente se sentía más eufórica, le apetecía salir más y oír a Gloria hablar de guarradas notaba que la ponía algo caliente. Dejó de darle vueltas a la cabeza cuando terminó de fregar los cacharros y se fue a vestir. Tenía bastante ropa dado que trabajaba en una tienda que se dedicaba a ello, abrió el armario y decidió ponerse unos pantalones de tela fina color beige bastante ajustados. Sus pequeñas braguitas a juego evitaban que se marcarán los abultados labios entre sus piernas, aunque no del todo. Se puso una camisa también ajustada de un color similar, se miró al espejo orgullosa de su cuerpo y después de abrochar los botones decidió desabrochar uno para que se viera mejor su escote. Finalmente unos zapatos de alto tacón a juego con la ropa definió su cuerpo haciéndolo más esbelto.

    Llegó a la tienda la primera, llevaba ya unos años siendo la encargada y eso suponía que era la que abría. La tienda era relativamente grande y tenía dos secciones, una de ropa de vestir femenina y otra de ropa interior, también femenina. Ocho probadores, cuatro a cada lado en los fondos laterales permitían que la clientas se probaran la diferente ropa con tranquilidad.

    A los pocos minutos entraron juntas Gloria y Merche saludando muy alegres, Gloria no tardó en meterse con Rebeca con el tema que más le gustaba.

    – Que tal esta noche, se portó bien Erni? Así es como llamaba Gloria a Ernesto.

    – Anoche solo toco dormir! Contestó Rebeca sonriendo.

    – Pues a mí, Paco me puso bien, me hizo un reconocimiento completo! Jajaja! Rio Gloria a carcajadas.

    Las tres mujeres se agruparon junto al mostrador y Gloria comenzó a contar los detalles cómo era habitual en ella.

    – Pues acabamos de cenar y nos sentamos en el sofá a ver la tele. Rafa (su hijo) se había ido a su habitación a ponerse los cascos cómo hace siempre, los pone tan altos que a veces hasta escuchamos nosotros la música, jajaja! Yo llevaba una bata fina hasta las rodillas que al sentarme dejaba ver medio muslo y Paco comenzó a mirarlo de vez en cuando, vamos que no sabía que le estaba poniendo el pescado a la venta, jajaja!

    – Que bruta eres!! Dijo Rebeca.

    – Deberías hacerlo tú y así te comería Erni el coño más a menudo, jajaja!

    – Sigue, sigue!! Apresuró Merche

    – Pues al momento puso su mano en mi muslo y comenzó a sobarlo. Note sus dedos acariciarlo y apretarlo, y me empecé a poner caliente!

    – Cuando no estás tú caliente! Dijo Rebeca con una pequeña risa.

    – Llevas razón, me puse más caliente! Jajaja! Que pasa, que vosotras nunca os ponéis calientes?

    – Claro, pero no a todas horas como tú, jajaja! Ahora rio Rebeca

    – Yo no estoy a todas horas…hizo una pausa…creo que las de comer me las salto! Jajajaja! Sus risotadas resonaron por toda la tienda acompañadas por las de Merche y Rebeca, y Gloria continuó.

    – Si yo tuviera un hijastro como Dani, creo que no me saltaría ni las de comer, jajajaja!

    – No seas burra Gloria! Dijo Rebeca sonriendo.

    – Es que cómo está de bueno el cabron!! No has pensado en tirártelo?

    – Joder Gloria, vale ya! Contestó Rebeca intentando poner cara de enfado.

    – Pues yo si fuera mi hijastro, no se escapaba! Jajajaja!

    – Vale ya, se acabó el tema! Vamos a ponernos a trabajar! Dijo Rebeca ya con cara de enfado.

    – Vale, vale…pues ya no os cuento na! Contestó Gloria y las tres se pusieron a colocar la ropa que las clientas habían descolocado el día anterior.

    Rebeca se puso a pensar en lo que había dicho Gloria, es verdad que alguna vez de las muchas que Dani le había hecho carantoñas había estado a punto de dejarse llevar, pero habían sido pensamientos fugaces, sobre todo le había pasado los últimos meses en los que Ernesto parecía estar más alejado, es verdad que se portaba bien con ella, pero sentía que no le daba el cariño que necesitaba. Desde que le conoció sabía que era algo bruto y no le iba a cambiar, sin embargo, Dani era más cariñoso, más tierno, más suave y eso cada día la agradaba más.

    Estaba colocando la ropa interior y vio un sujetador rojo semitransparente que le gustó, pensó que le quedaría muy sexy aunque Ernesto apenas se fijaba, le gustaba que estuviera desnuda para follar y cuando estaba excitado ni siquiera le dejaba tiempo para quitarse la ropa, era un «aquí te pillo, aquí te mato». Su sonrisa se hizo malévola, » a Ernesto no, pero quizás…le gustara a…Dani! » Borra, borra! Se dijo a si misma rápidamente.

    – Te quedaría muy bien!!

    La voz de Merche la sobresalto un poco, no se había dado cuenta que estaba a su lado mirándola.

    – Que va! Creo que te quedaría mejor a ti! Dijo Rebeca rápidamente – Además, esta braguita es demasiado pequeña. Continuó mientras levantaba la minúscula prenda. Merche cogió las bragas y las miro detenidamente.

    – Es para tapar lo indispensable, por eso es sexy! Dijo al cabo de unos segundos.

    Rebeca volvió a retornar a sus pensamientos, no podía quitarse de la cabeza esa visión de Dani mirándola y deseándola.

    – Si quieres, pruébatela tú y veo cómo queda!

    – Vale, pues lo haré! Dijo Merche sorprendiendo a Rebeca con esa respuesta tan rápida.

    Al cabo de un par de minutos Merche abrió ligeramente el probador y le hizo una seña con la mano a Rebeca para que se acercara, está miro hacia los lados de la tienda y apenas había gente, dos mujeres de mediana edad mirando en la sección de ropa. Rebeca se acercó y Merche tiro de su brazo para que entrara, corrió bien la espesa cortina para que no se viera nada y

    – Que te parece?

    – Te queda muy bien! Dijo Rebeca mirando las tetas del tamaño de pequeños melones.

    – Y además las sujeta bien, incluso las levanta! Dijo Merche sujetándoselas por debajo.

    – Nunca me había fijado bien, pero para lo delgada que eres tienes unas buenas tetas!

    – Pues si, es de lo que más orgullosa estoy de mi cuerpo! Y además se mantienen duras! Toca, toca, ya verás!

    – No, si ya se ve!

    – Pero tócalas, si no pasa nada! Insistió Merche.

    Rebeca hizo un ademán con la cabeza como diciendo, » bueno, vale, las tocaré «, y acerco lentamente su mano palpando uno de los pequeños melones.

    – Aprieta más, ya verás que duras que están!

    Rebeca la apretó y notó que realmente estaban duras, pero mayor fue su asombro cuando se dio cuenta que no le disgustaba tocar las tetas de otra mujer, incluso sentía cierto placer al hacerlo. Mientras la apretaba miraba los pezones de Merche, se habían puesto duros y parecían querer horadar la fina tela. Pensó que ya que estaba, tocaría también la otra. Pasó su mano y apretó con más fuerza, por la cara de Merche parecía que le estaba gustando.

    – Pus si que las tienes duras, si, si! » Joder, que me está gustando tocarlas » pensó Rebeca mientras retiraba la mano.

    – Y que te parece la parte de abajo? Preguntó Merche mirando hacia sus bragas.

    Rebeca miró el pequeño triángulo rojo que apenas tapaba sus partes más íntimas y vio parte del bello púbico que sobresalía por los laterales.

    – Ves lo que te dije, es muy pequeño, se ve parte del bello!

    – Ya, es que ya toca depilarlo, pero no encuentro el momento!

    Entre el bello y los grandes labios, que casi se salían del pequeño triángulo, se veía bastante abultado. Rebeca sintió algo especial en su cuerpo mientras lo miraba.

    – Pero te gusta? Y por detrás? Dijo Merche dándose la vuelta.

    Apareció el pequeño culo, pero redondo y bonito, apenas tapado en su centro por una tira de tela. Antes de que dijera nada volvió a hablar Merche.

    – Tengo el culo pequeño, pero también está duro! Toca, toca!

    Rebeca pensó que ya puestos, por qué no? Bajó su mano y lo apretó más fuerte que lo había hecho con las tetas. Llevaba razón, lo tenía bastante duro y sintió que le apetecía darle un cachete.

    Zasss!!

    – Ay! Se quejó suavemente Merche.

    Acababa de llegar Dani.

    – Hola Gloria! Que tal?

    – Muy bien guapo! Y tú?

    – Pues bien, haciendo un descanso, y de paso, a tomar un café con Rebeca!

    – Que suerte tiene! Jajaja! Yo me tomaría hasta dos contigo! Jajaja!

    – Otro día con más tiempo, te invito!

    – Gracias guapo! Me lo apunto! Rebeca está al fondo, donde la ropa interior.

    – Vale, voy para allá!

    Dani llevaba la ropa de trabajo, unos pantalones azules con bolsillos a los lados y una camisa también azul con dos franjas naranjas en un lado. Fue andando mientras buscaba con la vista a Rebeca. Al llegar a los probadores oyó el azote y vio salir a Rebeca mientras decía.

    – Venga, ponte la ropa y a trabajar!

    Al abrir la cortina pudo ver el cuerpo entero de Merche con la ropa interior roja que se había puesto. » Joder, vaya par de tetas que tiene la rubia! » Pensó mientras salía Rebeca. Ésta se sobresalto algo al verle.

    – Hola, que haces aquí? Preguntó rápidamente algo nerviosa.

    – Pues he venido a tomar el café que te había prometido! Y tú, que hacíais ahí dentro? Preguntó el sin cortarse.

    – Merche, que se estaba probando un conjunto y quería que lo viera para ver cómo le quedaba!

    – Puedo opinar yo?

    – No se, pregúntaselo a ella, jejeje! Sonrió Rebeca

    – Merche!

    – Que?

    – Está aquí Dani, y dice que si puede dar su opinión sobre el conjunto que te estás probando? Preguntó Rebeca a modo de guasa.

    La sorpresa para Rebeca fue cuando Merche contestó.

    – Vale, pero una mirada rápida!

    Rebeca miró a Dani e hizo un movimiento con la cabeza como diciendo » Esto no me lo esperaba! «. Y movió su mano en ademán de » adelante «

    Dani tampoco se lo esperaba pero no se hizo de rogar, sonrió a Rebeca y abrió lentamente la espesa cortina. Merche estaba de frente con una pequeña sonrisa quizás algo forzada. Dani miró esos pequeños melones con la boca semiabierta y volvió a pensar » Joder, vaya pedazo de tetas! «.

    – Te gusta? Dijo Merche nerviosa mientras se giraba. Dani ahora bajo la mirada a ese culito redondo y pequeño. » uffff, que ganas de abrírselo me están entrando! «.

    – Te queda de maravilla!!

    – Gracias! Pues venga, cierra ya la cortina!!

    Dani cerró la cortina y susurro a Rebeca.

    – Vaya con la tímida!!

    – Ya te decía yo, que no era tan tímida! Sonrió Rebeca.

    – Oye, y que par de melones que tiene! Deben pesar la mitad de lo que pesa entera!

    – No seas burro, que te vas a parecer a tu padre!

    – Era una forma de hablar! Ya sabes que las tetas que más me gustan son las tuyas!

    – Calla tonto, que te van a oír!

    – Si me oye alguien, me daría la razón! Tienes unas tetas preciosas!!

    – Vale ya! Venga, vamos a tomar un café!

    Rebeca fue hasta el mostrador y cogió su bolso.

    – Gloria, nos vamos diez minutos tomar un café!

    – Que envidia me das!! Dijo Gloria con cara de pilla.

    – Tomaros el tiempo que queráis! Dijo finalmente mientras desaparecían por la puerta.

    Anduvieron unos metros por la acera y giraron en la primera calle, a unos cien metros más estaba la cafetería Zenital. Era grande con una barra larga y bastantes mesas. Se fueron hasta un lateral alejado y se sentaron en un sillón que iba a lo largo de toda la pared. Cuatro mesas rectangulares seguidas lo cubrían con dos sillas por cada mesa al otro lado.

    – No te pegues tanto! Dijo Rebeca sonriendo

    – Es que necesito calor humano!

    – Anda tonto, no te burles!

    – Lo digo en serio. El calor que emite tu cuerpo es pura energía para mí!

    – Mírale, que poético que está!

    – Contigo me sale natural!

    En ese momento llegó el camarero, pidieron unos cafés y tostadas.

    – Que tal llevas el día? Preguntó Rebeca

    – Bien, pero hablemos de cosas más interesantes!

    – Como qué?

    – Pues de tus compañeras! Gloria me tira los tejos cada vez que vengo y Merche hoy me ha dejado con la boca abierta!

    – Te lo he dicho varias veces y no me crees!

    – Si que te creo. Se que si a Gloria le doy vidilla me folla vivo, pero de Merche no me lo esperaba.

    – Pues nada, invítala un día!

    – Pero es que… mis huesos tintinean por ti!

    – Adulador! Anda, que iba a pensar tu padre si te oyera!

    A Rebeca en el fondo le encantaba que le dijera esas cosas, se sentía reconfortada sintiendo que un chico de su edad la deseara y cada vez se sentía más cerca de caer en la tentación.

    Dani se la quedó mirando a los ojos y susurro.

    – No diría nada, de hecho no dice nada. Apenas está en casa y veo el poco caso que te hace últimamente. Está enfrascado en su trabajo y te hecha un polvo deprisa y corriendo de uvas a peras.

    – No seas bruto! Además, y tú qué sabes del sexo que mantenemos!

    – no es que os expíe, pero esas cosas se notan!

    Rebeca se quedó pensando en las palabras que decía Dani. Llevaba razón, hacía unos seis meses que Ernesto había ido cambiando y aunque la trataba bien, apenas la daba cariño y cuando follaban parecía que sólo pensaba en el. Se corría sin pensar si ella había disfrutado. En el fondo ella apenas había disfrutado en su vida, pensó que con Ernesto lo podía hacer, pero la ilusión duró poco. Sintió la mano de Dani en su muslo.

    – Yo te podría dar todo el cariño que necesitas y mereces!

    Al momento sintió sus labios en el cuello, fue un beso cálido y tierno. Un calor sofocante recorrió todo su cuerpo y era incapaz de articular palabra. Sintió otro beso lleno de humedad a la vez que los dedos de Dani recorrían lentamente su muslo por encima del fino pantalón, casi podía notar las yemas de esos dedos en su piel y sintió como el centro de sus piernas ardía. Apretó sus puños y tenso su cuerpo, dejo que siguiera mientras su mente luchaba por tomar una decisión. La mano de Dani bajo la mesa llegó al centro de sus piernas y sin pensarlo las abrió levemente. El pudo notar los labios hinchados bajo el fino pantalón, los toco con la punta de sus dedos una y otra vez y Rebeca llegó a sentir como se humedecía el interior.

    – Para, para!! Susurro mientras le quitaba la mano.

    – Esto no está bien!!

    Desayunaron sin apenas hablar más y cada uno regreso a su trabajo.

    Rebeca se pasó el día pensando en lo que había pasado sin encontrar respuestas. Finalmente decidió llevarse el conjunto rojo que se había probado Merche a ver si sorprendía a su marido. Llegó la hora de cerrar y se fue a casa, nada más llegar se puso la ropa interior que había escogido y encima se colocó una fina bata de seda granate. Preparó la cena y puso la mesa, al momento llegó Dani.

    – Que guapa te has puesto para cenar!

    – Gracias! Dijo ella sonriendo.

    – Quiero agradar a tu padre!

    – Espero que sepa apreciarlo! Dijo Dani poniendo cara de poco entusiasmo.

    Al momento llegó Ernesto como siempre, acelerado y jovial.

    – Que tal familia! Traigo un hambre feroz! Solo me ha dado tiempo a comer un sándwich a medio día!

    Le dio un beso rápido a Rebeca mientras se quitaba la chaqueta y se fue a lavar las manos.

    Dani sonreía cínicamente viendo el poco caso que su padre le había hecho a Rebeca. Se sentaron a la mesa y cenaron mientras Ernesto hablaba de su trabajo, clientes, ventas, márgenes, etc…

    Terminaron y Rebeca recogió los platos y se fue a la cocina. Dani puso la tele y se quedó viendo los deportes.

    La casa era un chalet grande dentro de una urbanización. Los chalets hacían un círculo y en el interior disponían de una piscina comunitaria con bastantes metros de césped al rededor. Cada chalet tenía un pequeño jardín por donde se salía a la piscina, tan solo un seto de dos metros separaba las zonas. El salón era amplio, en una zona tenían un mesa alta y seis sillas para comer, y en la otra estaban dos sofás y un sillón cerrando el espacio con una mesa baja en el centro, y una gran televisión en el mueble que cubría toda la pared. La cocina daba a la zona delantera, donde había un espacio hasta la calle dividido en dos partes, la entrada del garaje subterráneo y la entrada principal con cuatro escalones. Junto a la cocina había un baño pequeño para no tener que subir las escaleras. La parte de arriba se componía de cuatro habitaciones y dos baños. La habitación principal tenía vestidor y baño propio. Subiendo más las escaleras se llegaba a la parte alta donde como techo había una gran terraza que servía para tomar el sol. Los muros eran altos y no se veía desde el resto de terrazas. La cocina era amplia con una isleta en el medio donde estaba la vitrocerámica, el fregadero y el escurreplatos y una encimera amplia todo alrededor llena de muebles y armarios.

    Rebeca estaba metiendo los platos en el lavavajillas en uno de los laterales cuando llegó Ernesto con la copa de vino vacía que se había quedado saboreando. Ella estaba semi agachada y vio sus bonitas piernas casi enteras, se acercó y le dio una palmada en el culo.

    – No te he dicho lo guapa que estás!

    – Pues no, no me lo habías dicho!

    – Pues estas guapísima!! Dijo Ernesto mientras le manoseaba el culo. Después paso sus manos por debajo de los brazos de Rebeca y manoseo las tetas mientras le besaba el cuello por detrás, a la vez le rozaba con la bragueta contra el culo. Rebeca apoyo sus manos sobre la encimera y se dejó sobar, sentía la boca jadeante de Ernesto por su cuello y en su culo notaba la erección del miembro masculino.

    – Para, que nos va a ver Dani! Dijo ella

    – No entrará!

    – Pero y si entra?

    – Pues que nos vea! Estamos haciendo lo natural que hace cualquier pareja!

    – Déjame que acabe y nos vamos a la habitación!

    – No puedo esperar! Tu culo me ha puesto muy caliente!

    Rebeca ya notaba como subía la bata y bajaba sus bonitas bragas que ni siquiera se había fijado en ellas. Al momento noto como el glande hinchado rozaba los labios de su coño e insistió.

    – No puedes esperar unos minutos?

    – Joder, ya te he dicho que no! Vamos, Inclínate más!!

    Rebeca con su carácter sumiso no dijo nada mas, se inclinó sobre la encimera y notó una fuerte penetración. Su vagina estaba sin lubricar y el miembro duro de Ernesto arrastró parte de piel interior.

    – Ahhh!! Se quejó tímidamente.

    Sin darle tiempo a que pasara el pequeño dolor, el rudo hombre embistió de nuevo, ahora el dolor fue menor. Otra embestida más hizo que sintiera chocar los testículos contra sus piernas cuando el inhiesto miembro se metió hasta el fondo de su coño. La base de la polla chocaba contra los abiertos labios bajo sus piernas produciendo un aplastamiento del clítoris y comenzó a sentir una ligera excitación. Las embestidas de Ernesto iban en aumento, cada vez eran más rápidas y fuertes, sentía una mano sobre la parte trasera de su cuello y otra en su culo y también los jadeos agitados que emitía el rudo hombre tras ella. Su culo se aplastaba a cada empujón, abrió más sus piernas cuando noto que se excitaba y comenzaba a subir el calor por su cuerpo. Los jadeos de Ernesto aumentaron y las embestidas ya eran brutales. Todo el cuerpo de Rebeca se cimbreaba a la vez que su propia excitación aumentaba.

    – Que culo tienes diossss!! Como me gusta vértelo mientras te follo!! Susurro Ernesto y al momento emitió unos sonidos guturales.

    Rebeca sentía ya una fuerte excitación cuando noto un chorro de leche dentro de su coño.

    – Sigue, sigue!! Balbuceó mientras sentía un segundo chorro y un tercero… Ernesto dejo de embestir mientras ella movía su culo intentando que siguiera. Noto como se vaciaba su coño cuando el miembro, ya flácido, salió chorreando de el. Se produjo un goteo que caía al suelo al salir la leche entre los labios hinchados por el roce y la presión de las embestidas.

    – Joder, que gusto!! Que bien me he quedado!! Oyó a Ernesto tras ella, pero ella no se había corrido, no había podido disfrutar de esa penetración quedándose a las puertas.

    – A que te lo has pasado bien, ehh!! Voy a darme una ducha y a dormir. Estoy rendido!! Dijo Ernesto mientras ella permanecía inclinada goteando semen de su coño. » ¡Aquí te pillo, aquí te mato! Esta expresión cada día se hacía más patente en su vida » Pensó Rebeca.

    Ernesto se había subido al baño de la habitación y ella se limpio el coño empapado de semen con papel de cocina que tenía a mano, después paso al baño que tenía contiguo a la cocina y se dio una buena ducha con agua caliente. Todavía sentía algo de excitación cuando salió con el albornoz puesto al salón. Allí estaba Dani, al otro lado, sentado en uno de los sofás viendo la tele, se acercó hasta el y le pregunto.

    – Que haces?

    – Viendo los deportes, pero ya acaban!

    – Me voy a poner una copa. Quieres una? Dijo Rebeca con voz aplanada.

    – Claro! Contestó Dani sabiendo lo que había pasado.

    – Me doy una ducha mientras las preparas!

    Rebeca volvió a la cocina y preparo un par de gin-tonics. Volvió hasta los sofás y se sentó en el de tres plazas que estaba de frente a la tele, cambio de canal y puso uno de vídeos musicales. Al rato apareció Dani también en albornoz mientras ella estaba sumida en sus pensamientos, se sentó a su lado mirando la cara sería y pensativa de Rebeca.

    – Estás bien?

    – Si, claro!

    – Se lo que ha pasado! Dijo de repente Dani.

    – Que ha pasado? Dijo ella mirándole

    – Lo que viene ocurriendo últimamente. Te ha echando un polvo contra la encimera y solo se lo ha pasado bien el!

    – Que pasa, nos has visto?

    – Si, os he visto y oído! El jadeaba sobre tu espalda como un perro salido!

    – No digas eso!

    – Es la verdad! Y seguro que a ti no te ha dado tiempo ni a correrte!!

    Rebeca retiro su mirada y se quedó mirando a la tele. Llevaba razón, llevaba más de un mes que no le daba tiempo a correrse. Cada día Ernesto se corría más rápido y ella se quedaba a medias y su cuerpo ya necesitaba sentir esa sensación.

    Dani sentado de lado en el sofá acercó la mano y retiro algunos cabellos que caían por su cara, noto sus dedos al pasar acariciando su mejilla y sintió una ligera sensación de placer. Volvió a repetir la maniobra a la vez que se acercaba y besaba su mejilla. Fue un beso caliente y húmedo, muy sensual que hizo despertar una leve excitación en su cuerpo. Hacía tiempo que no recibía un beso así, los que le daba Ernesto eran rápidos y poco sensuales. Los besos se repitieron sin que ella se negara, más bien en el interior de su mente le apetecía que siguiera. Poco a poco los labios de Dani fueron acercándose a los suyos y ella acabó girando levemente su cabeza para hacerlos coincidir. Notó como la lengua de Dani se los humedecía y abrió su boca. La lengua no tardó en penetrar y sintió como recorría todo su interior. Fue un beso largo, húmedo y caliente, que provocó una suave y placentera excitación en su cuerpo. Dani continuó lamiendo y chupando sus labios mientras abría con su mano la parte alta del albornoz de Rebeca dejando una buena porción de las hermosas tetas a la vista. Dani noto como se endurecía su miembro bajo el albornoz, y metió la mano entre el escote que había abierto a Rebeca buscando la carne de las deliciosas tetas. Lo hizo con las yemas de sus dedos, no se había puesto sujetador y Dani pensó sí iría totalmente desnuda bajo el albornoz. Al tocar los pezones Rebeca sintió como un calambrazo que subía por su cuerpo, estaban duros y turgentes, eran grandes con una pequeña aureola a su alrededor. La lengua de Dani bajo por su barbilla, paso al cuello dejando un rastro húmedo y caliente, pasó al inicio de las tetas y su lengua viajó por ellas mientras el albornoz se iba abriendo más. El temor de Rebeca a seguir se fue convirtiendo en deseo cuando noto la lengua y los labios de Dani en sus pezones, las lamidas que le daba los humedecieron y las succiones hicieron vibrar su cuerpo como nunca antes lo había sentido. El albornoz se había abierto por completo y las manos de Dani sobaban su vientre desnudo bajando muy lentamente por el. La tensión en su cuerpo se iba haciendo más notoria según bajaba la mano pero el deseo comenzaba a dominar su mente. Los dedos se desviaron hacia un lado y pasaron por uno de sus muslos, su tensión bajo levemente aunque en el fondo deseaba que llegara a su parte más íntima. Llevaba la braguita roja, que tapaba escasamente el centro de sus piernas, y Dani las miro mientras acariciaba sus tersos muslos.

    – Son preciosas! Susurro pasando sus dedos por encima de la escasa tela.

    La excitación de Rebeca ya era muy notoria y pudo balbucear.

    – Te gustan?

    – Me encantan! Contestó presionando suavemente con sus dedos sobre la tela.

    Rebeca movió su pelvis levemente para sentir más los dedos, quería que siguiera aunque a la vez le creaba tensión.

    Dani metió los dedos entre la tela y sintió un calor enorme, los paso por entre los labios de entrada y encontró el clítoris, era grande y estaba muy abultado. El roce con sus dedos hizo que la boca de Rebeca emitiera unos leves gemidos. Dani ya tenía la cara pegada al vientre de Rebeca mientras miraba y acariciaba el coño bajo la tela. Sentía la excitación de la mujer en forma de agitadas respiraciones y apenas había empezado, estaba seguro que la iba a hacer disfrutar y que le provocaría más de un orgasmo. Continuó con dos dedos penetrando entre los labios genitales, mientras con el pulgar presionaba sobre el clítoris. Los gemidos de Rebeca se hicieron más notorios.

    – Ahhh! Ahhh!

    Dani levantó la cabeza sin dejar de mover sus dedos y miro la cara de Rebeca. Tenía los ojos muy abiertos y su boca jadeaba a un ritmo rápido.

    – Te gusta!

    – Ahhh, Ahhh! Sii, Siiii!! Sigue, No pares!!

    Dani subió su otra mano hasta la cara de Rebeca y paso los dedos por sus labios, sintió el calor de los jadeos e introdujo un dedo. De inmediato Rebeca se puso a chuparlo a la vez que levantaba su pelvis para sentir una mayor penetración.

    Dani notó como succionaba con ansiedad el dedo que tenía en la boca, a la vez que contraía las paredes de la vagina y mojaba los dedos que tenía dentro.

    Expulsó el dedo de su boca jadeando para coger aire. Las bonitas bragas rojas las había mojado por completo y la excitación de su cuerpo parecía no cesar. Dani saco los dedos empapados y los chupó para que ella lo viera, fue una chupada lasciva y sensual que provocó más excitación en Rebeca. Seguidamente se dejó caer sobre la alfombra de rodillas, abrió la piernas de Rebeca y acerco su boca hasta las mojadas bragas, las lamió pausadamente y después retiro parte de la tela hacia un lado, miro los labios hinchados y abiertos, y le pareció una visión excitante. Acerco de nuevo su boca y lamió su centro sintiendo como se tensaban de nuevo el cuerpo de Rebeca. Lamió varias veces de abajo a arriba rozando el clítoris que se mantenía duro e hinchado. Rebeca abrió más sus piernas volvió a jadear suavemente. Los labios de Dani presionaron el clítoris y lo succionaron. Para Rebeca fue una sensación brutal, nunca le habían comido el coño así, alguna vez se lo habían chupado brevemente y poco más, y lo que le estaba haciendo Dani hacia vibrar todo su cuerpo.

    La lengua de Dani no paraba, entraba y salía con rapidez, alternándose con las succiones que daban sus labios al clítoris. Rebeca levantaba la pelvis cada vez más arqueando su cuerpo y había puesto su mano sobre la cabeza de Dani que la apretaba contra su coño de una manera incontrolada.

    – Ahhh, Ahhh!! Joder, como me gusta, diossss!! Ahhh, Ahhh!! Pero que me estás haciendo!! Ahhh, Ahhh!! Me vas a volver loca!! AHHHGGG!!!

    Rebeca ya casi gritaba jadeando cuando Dani noto como empapaba su boca. Esta vez fue una corrida inmensa, y cuando Dani separó su cara del coño de Rebeca la tenía totalmente empapada.

    – Dios mío, como te he puesto! Dijo ella al verle la cara.

    – Tranquila, me ha encantado hacer que te corrieras así!

    – Ufff, no sé que me has hecho, pero me has dado un placer tremendo! Nunca había sentido un placer tan intenso!!

    Dani se levantó de la alfombra y al ponerse de pies Rebeca vio la su miembro estirado y duro. No pudo remediar llevarse la mano a la boca a modo de sorpresa y exclamar.

    – Dios mío, que grande la tienes!!

    – Te gusta! Dijo el acercándose más mientras sujetaba su miembro por la base

    Rebeca sentía que su excitación apenas bajaba, seguía notando como un calor especial recorría su cuerpo. Alargó una mano y abrazo con los dedos la dura polla de Dani, sus ojos se habían clavado en el hinchado y reluciente glande, y parecía hipnotizada mirándole. Sin pensarlo dos veces exclamó.

    – Con esto me puedes reventar!

    – Tendré cuidado!

    – La verdad,…es que me apetece mucho sentirlo dentro!!

    La mano de Rebeca lo sobaba con deseo, acerco sus labios y lo besó, lo volvió a mirar y la lascivia inundó más su cuerpo, acercó ahora la lengua y lamió el inhiesto capullo. Sentía como su cuerpo se excitaba más a cada lamida, lo lamió varias veces hasta llenarlo de saliva, abrió sus sensuales labios, y con ellos pegados al brillante capullo, se lo introdujo en la boca, pequeñas succiones hicieron que saliera algo de líquido preseminal. Lo chupo hasta dejarlo seco de nuevo. Dani miraba desde arriba como movía los labios cuando sacó el capullo de su boca, ella miro hacia arriba y susurró.

    – A esto me obligaba mi primer marido, pero contigo lo haré encantada! Le dio un par de chupadas más y volvió a susurrar.

    – Al final logro que me convirtiera en una experta. Tu padre no lo sabe ni lo sabrá, pues me prometí no volver a hacerlo, pero contigo…haré una excepción.

    Rebeca volvió a abrir sus carnosos labios mientras Dani miraba como la mitad de su polla penetraba entre ellos y la mejillas de Rebeca se contraían y se volvían a llenar cuando comenzó a succionar. Notó como su cuerpo temblaba y puso sus manos sobre la cabeza de Rebeca, ella dejo que saliera casi toda la polla de su boca y la volvió a meter, lo repitió varias veces hasta hacer jadear a Dani.

    – Ahhh, Ahhh!! Diossss, que bien la chupas!! Ahhh, Ahhh!!

    Rebeca paro unos segundos, no quería que se corriera todavía, quería hacerle disfrutar más tiempo. Manoseo los huevos con suavidad, saco la polla de la boca y lamió los huevos colgantes. Cuando noto que bajaban los jadeos de Dani, volvió a meter la polla en su boca, esta vez algo más, sintiendo como llenaba parte de su garganta. Sabía que si quería podía tragársela entera pero pensó que éste no era el momento. La saco y se la volvió a meter varias veces a la misma profundidad. Dani sentía como su capullo se ceñía en las paredes de la garganta y sus jadeos ya eran incontrolados.

    – Ahhh!! Diosss!! Ahhh! Sigue, Sigue!! Ahhh!! Me voy a correr!!

    Dani comenzó a mover las caderas y Rebeca puso sus manos en la base del gran miembro para que no se lo metiera entero en la boca. Aguantó varias embestidas de Dani antes de sentir un gran chorro de semen caliente. Se lo tragó y llegó otro y otro…hasta seis sacudidas de leche caliente llenaron su boca. Tragó lo que pudo, pero se acabó desbordando y saliendo por las comisuras de los labios que era el único hueco que quedaba libre. Dejo que Dani embistiera hasta quedarse exhausto, el miembro perdió parte de su rigidez y salió lentamente de la boca mientras la leche atrapada salía a la vez. Rebeca se relamió los labios y limpio con la manga del albornoz la que había por su cara.

    – Dios mío, pues si que tenías leche acumulada!!

    – Casi un mes! Contestó el intentando sonreír a la vez que todavía jadeaba.

    – Te ha gustado? Preguntó ella con una amplia sonrisa.

    – Madre mía!! Ha sido una gozada!!

    – Pues se puede mejorar, jajaja!! Contestó Rebeca intentando reírse bajo.

    – Me parece increíble lo que hemos hecho con tu padre arriba!

    – Seguro que está roncando!!

    – Pues si, pero no me parece prudente y además es poco honesto!

    – El se lo ha buscado, si te tratara como debe no hubiera ocurrido esto!

    – Llevas razón, pero no quiero hacerle daño! De esto, ni una palabra!! Dijo Rebeca poniéndose el dedo en la boca a modo de silencio.

    – Mi boca está sellada!! Dijo Dani mientras la retiraba el dedo y juntaba sus labios a los de ella. Fue un beso profundo, cálido, con una mezcla de cariño y lascivia a la vez. Dani había puesto una mano en la nuca de Rebeca y con la otra sobaba una de sus grandes tetas. Finalmente Rebeca le empujó con suavidad.

    – Para, para!! Que me vas a poner caliente otra vez!!

    – Me encantaría!!

    – Pues a mi no! Ya es tarde y mañana hay que trabajar!

    – Estaré esperando a que llegue la noche con impaciencia!!

    – No se, me ha gustado mucho, pero no sé si seré capaz de hacerlo de nuevo.

    – Espero que si, me has prometido que puedes mejorar lo que has hecho con la boca! Dijo Dani con una sonrisa malévola mientras pasaba su dedo índice por los labios de Rebeca.

    – Calla tonto!! En momentos así se dice cualquier cosa!

    – Estoy seguro que lo decías en serio!

    – Venga, vamos a dormir que es muy tarde!!

    Corto finalmente Rebeca.

  • La primera vez con mi amiga Pinky

    La primera vez con mi amiga Pinky

    Continuamos la historia como parte del relato anterior «Regalito de Navidad», o un apéndice del mismo.

    El día de descubrir los regalos. María, una de las compañeras, comienza a repartir los regalos. Pinky toma el suyo, lo abre y descubre una hermosa tanga rosa.

    -epaaa! pero qué lindo regalito del amigo invisible!!! mmmm. dice María!

    María era su compañera y una de las compinches de Pinky.

    Después de ver el regalo con una mirada cómplice cruza la vista con Pinky, y mordisquea los labios. Ella le pregunta, quien crees que es tu amigo invisible?

    Hasta finalmente descubren que es Fernando.

    María y Pinky eran muy amigas. Más allá de ser compañeras de trabajo compartían muchos momentos por fuera de ámbito de laboral. Cumpleaños, alguna salida social, entre otras ocasiones.

    Ella sabía, todo lo que desencadenó el regalo del amigo invisible entre Pinky y Fernando.

    También sabía que para no tener problemas en el trabajo ellos se encontraban en la clandestinidad para que nadie sospechara.

    Un día, compartiendo un rato con Pinky en un bar, le pregunto cómo iba eso con Fernando.

    Ella le empezó a comentar que muy bien!. Que tenían relaciones tremendas.

    -pero coméntame más detalles!! dice María.

    Ella era muy morbosa y se imaginaba cosas que le despertaban los ratones de la imaginación.

    -ay! nooo, me da vergüenza! dice Pinky.

    -pero dale!! cómo es? tiene buen tamaño? lo hace muy bien? pregunta María.

    –bueno sii!! está muy bien dotado y me encanta! aparte me satisface de sobremanera y a mí también me encanta hacerlo. dice Pinky…

    –otro día venís a casa más tranquila y me cuentas bien… me encanta saber hasta el mínimo detalle, me calienta. dice María.

    Así transcurrió el tiempo.

    Un día estando en el trabajo, María pasa por una oficina que casi no tiene uso, con la puerta ligeramente entornada, escucha unos cuchicheos y jadeos. Lentamente se acerca a la oficina y en penumbras, ve como Fernando estaba besándola a Pinky muy apasionadamente. las manos del muchacho acariciaban el cuerpo de Pinky de forma muy sensual.

    Observa como comienza a amasar los pechos por encima de la remera. De a poco le sube la prenda y deja al descubierto las hermosas tetas. El muchacho las comienza a saborear, pasa su lengua por la punta de los pezones que estaban firmes como una almendra.

    María no podía dejar de ver ese espectáculo. Su calentura comienza a subir mientras miraba, observa a Pinky con los ojos cerrados y la boca entre abierta respirando profusamente.

    María estaba viendo a su amiga cómo comenzaba a jadear y esa situación la estaba poniendo cada vez más caliente. Por primera vez ve los pechos de su amiga cómo eran succionados por el joven.

    myaría no aguanta la calentura y comienza a frotar una de sus manos por sus pechos, y con la otra la mete por debajo del vestido rosando su pubis.

    Fernando baja lentamente su cara hacia la cintura de Pinky y con las manos desabrocha el pantalón sacándole la prenda. Corre las cosas de un escritorio, la toma de la cintura subiéndola al mueble.

    Los cachetes del orto se apoyan en el escritorio, con una mano corre la diminuta tanga hacia el costado y acerca su cara a la hermosa concha de Pinky.

    Con la lengua comienza a rozar los labios vaginales. Pinky suspira de excitación.

    -mmmm así papito!! Ah exclama pinky!

    -chupame asiii!! Así como sabes! me pone loca!! Asiii siii!

    Fernando comienza a chupar la concha de Pinky, subiendo y bajando una y otra vez. De a ratitos se detiene en el clítoris, poniendo la punta de la lengua dura rosando con frenesí sobre el botoncito.

    Chupa y chupa esa vulva hermosa.

    María estaba excitadísima. Dos cosas pasaban por su cabeza. Ver cómo Fernando le chupaba la concha a su amiga, pero más le calentaba ver a Pinky como gozaba. En el fondo ella quería saborear esa vulva caliente también.

    María comenzó a frotarse sobre su ropa interior. La yema de sus dedos iban y venían por los labios de su concha. De a poco comenzó a mojar la tanga de algodón. Mete la mano dentro de la ropa interior, introduce el dedo mayor en su cueva totalmente mojada una y otra vez. Presiona su clítoris totalmente excitadísima. Trataba de contener los jadeos para que no se den cuenta que observaba la situación.

    Mientras Fernando seguía chupando y saboreando la vagina de Pinky. Desabrocha su pantalón, y saca su enorme pija. chupando y chupando la cueva de pinky se toma su pene y comienza a masturbarse. El volumen de su miembro estaba a full.

    Salíba su mano y lubrica su pija. Lentamente se incorpora, mientras seguía con los movimientos arriba y abajo masturbándose, acerca la punta del pene a la concha bien lubricada de Pinky y se la mete! Empuja suavemente la cabeza del choto, entrando y saliendo una y otra vez. Pinky suspira de placer. Gime desenfrenadamente.

    –Ahhh dice Pinky.

    Los tres estaban súper calientes! de una y otra forma, estaban gozando. María masturbándose, Pinky y Fernando cogiendo a más no poder.

    Por unos minutos Fernando sigue cogiendo a Pinky. la poronga entra y sale de la concha con fuerza por momentos y en forma más pausada después. Pinky de la calentura presiona y roza su clítoris con sus dedos mientras el muchacho la bombeaba. Y María se sigue masturbándose de la calentura que le despertaba el espectáculo.

    Finalmente, Pinky comienza a estremecer su vientre. la respiración a entrecortarse, llegando a su máxima excitación.

    -Ahhh, exclama Pinky acabando violentamente!!!

    Su concha estaba mojadisima, había acabado y largado todos sus jugos de tanta calentura. mientras tanto Fernando seguía metiendo y sacando su poronga una y otra vez con más fuerza! También estaba a punto de explotar. Saca el falo, lo toma con la mano masturbándose y Pinky se incorpora acercando su boca a la poronga, chupando una y otra vez con fuerza. La cabeza de la pija latía de la presión. Fernando la saca de la boca tomándola con la mano y larga chorros de leche caliente sobre la cara y los pechos de pinky. El muchacho gime y se arquea de placer!!

    — Ahhh exclama Fernando acabando sobre ella.

    Mientras tanto María, también llega al clímax, mirando la explosión de sentidos de su amiga y Fernando, ella también acaba violentamente empapando toda su tanga!!!

    Termina y rápidamente se va. Su cabeza iba a mil por hora. Había vivido una experiencia tremendamente caliente en primera persona desde un lugar privilegiado!! Por primera vez sintió la excitación y el deseo de forma diferente. No lo podía creer, haber visto a su amiga teniendo sexo. Y toda esa explosión de calentura que le provocó. desde ese momento nada seria igual…

    Pasó el tiempo, la experiencia se quedó en secreto en la conciencia de María. Pero nunca pudo sacar de su mente la calentura de ver a su amiga cogiendo. Le excitaba soñar y fantasear la posibilidad de estar con Pinky, mimarse, besarse, tener sexo con ella. Tenía muchas ganas de probar sus pechos, de lamer su vulva, probar sus jugos de placer.

    Ella quería encontrar el momento y el lugar para que eso sucediera.

    Pinky la estaba calentando de sobre manera. Jamás había tenido nada con mujeres, pero esta vez, no podía sacarla de la cabeza. de sus pensamientos y de sus fantasías.

    Por la mañana cuando Pinky llegaba, maría la saludaba con un fuerte abrazo, aprovechando sentir como rozaban los pechos por sobre los de ella.

    En el trabajo, estaban organizando una salida por el cumpleaños de otro compañero. Y habían arreglado ir entre todos a una cena y luego a bailar a un boliche que estaba de moda.

    Para ese día, María y Pinky habían arreglado juntarse en la casa de María para alistarse para la salida. Así que sin más Pinky llegado ese momento se juntó en la casa de su amiga. Ella había llevado para cambiarse un vestido muy finito corto negro que le quedaba increíble, unos zapatos haciendo juego. Estaba tremendamente atractiva. María se puso un pantalón blanco, y una camisa semitransparente con un corpiño de encaje que se traslucía y también estaba fatal. Las dos estaban hermosas y muy atractivas.

    María estaba muy animada, pensaba que ese día podría darse el momento para acercarse a Pinky.

    La noche fue tomando forma, entre todos compartieron una agradable cena de cumpleaños. Más luego se irían al boliche a seguir la celebración.

    El lugar estaba a tope. Un mundo de gente. Se dirigieron a un lugar reservado previamente para el grupo.

    La diversión estaba a pleno. En la mesa había champagne, algunos tragos y algunas bebidas. Durante la noche nadie dejo de bailar, de divertirse.

    En un momento, María bailaba muy sensualmente, y la agarra a Pinky para que la acompañe. Con mucho jolgorio, entre risas las chicas bailaban y se rozaban los cuerpos.

    Para Pinky era una gran diversión, pero para María, no era lo mismo, se estaba ratoneando con Pinky con sus roses.

    Entre las dos, ponen a Fernando al medio entre ellas comenzando a bailarle sensualmente. El lugar estaba lleno, cualquier rose o toque pasaba muy desapercibido. Así que entre baile y diversión María aprovechaba a manosear a Pinky y a Fernando también.

    La noche fue muy intensa, alegre y divertida. Ya eran las 5 am . Casi un final de boliche. Así que de a poco todos se fueron retirando del lugar.

    Cuando salen casi estaba amaneciendo. Fernando se ofrece a llevarlas hasta la casa. Los tres estaban muy alegres, habían pasado una noche de diversión total.

    Al llegar a la casa de María, ella le propone a Fernando a entrar y tomarse un café. Así se relajaban después de la noche intensa. A lo cual el muchacho acepta.

    Los tres entran a la casa. entre risas y tratando de hacer silencio por los vecinos.

    -shhh, jajaja

    Pinky se tira en el sillón sacándose los zapatos y Fernando también, aflojando los botones de la camisa. María se va la cocina a preparar café tirando los zapatos mientras caminaba.

    Pinky estaba media cachonda y con el pie comienza rozar el bulto de Fernando por encima del pantalón. El la mira y comienza a sonreír. Mientras tanto María vuelve con tres cafés, y nota lo que estaba sucediendo.

    –epa epa, los vi eh. dice María

    Fernando se sorprende un poco, y María le dice.

    –tranquilo que se todo. Pinky más allá de todo es mi amiga, así que se lo que pasa.

    –les voy a confesar algo… hace un tiempo, por casualidad presencié como ustedes de cogían en una de las oficinas sin uso. Fui testigo y espectadora de ese acto tremendo que me calentó mucho hasta llegar a masturbarme viéndolos. dice María.

    Se sienta en el sillón entre los dos…

    – me encantaría que hoy hagamos algo… acariciando a uno y a otro.

    que nos mimemos, nos besemos, que tengamos sexo. Que hagamos un trio. Me calientan mucho y los quiero disfrutar.

    Pinky la mira sorprendida. Mientras que Fernando, sin pudor alguno asiente con la cabeza.

    – que locura, no se… tengo un poco de vergüenza… dice Pinky.

    -no pasa nada amiga, esto queda acá, sólo relájate, la vamos a pasar genial. dice María…

    Fernando, comienza el juego, y se saca la camisa. Ee pone entre medio de ellas en el sillón. Pinky acariciar el torso del muchacho. Mientras lo besa sensualmente en los labios. María se saca la camisa transparente que tenía puesta quedando en corpiño de encaje. Acerca sus labios al torso de Fernando y pasa la punta de la lengua por los pezones de las tetillas del muchacho.

    Pinky hace lo mismo, baja su boca a la otra tetilla y entre las dos juguetean con los pectorales de Fernando.

    María, toma de los hombros a Pinky y comienza a acariciarlos. Sus manos muy suavemente frotan la piel de Pinky. Luego lentamente le baja el cierre del vestido negro hasta sacárselo quedando los pechos hermosos al aire y en tanga. María hace lo suyo, se saca el pantalón blanco también quedando solo con su ropa interior puesta.

    Las dos mujeres, sentadas una de cada lado del muchacho, desabrochan el cinto de Fernando. María baja lentamente la bragueta, y Pinky le saca el pantalón.

    María con las manos comienza a amasar el bulto, que hasta ese momento estaba semi flácido. Entre cada apretujón sobre el calzón, la poronga va tomando volumen. Mientras Pinky vuelve a besar al muchacho, a mordisquear los labios y a juguetear entrelazando las lenguas.

    María le baja el bóxer y de un respingón, la pija salta erecta y queda liberada.

    -apa lalala!! que pedazo de poronga que tenés!! exclama María.

    Lo toma del tronco con una mano, subiendo y bajando suavemente. el capullo queda al descubierto. Ella acerca su boca y comienza a besarlo. Saca la lengua para saborearlo como un helado. Abre la boca y empieza a chupársela, entra y sale de la boca de María. mientras con las manos acariciaban los huevos de Fernando.

    -ahhh, que bien que la chupas María. dice Fernando.

    Mientras Pinky se incorpora y pone las tetas a la altura de la boca del muchacho, que sin más se las chupa una y otra vez. Con las dos manos toma los pechos, jugueteando entre una y otra. Los pezones de Pinky toman una dureza de excitación.

    María seguía chupando la poronga. estaba excitadísima. Chupaba y masturbaba al muchacho.

    -mmmm que rica pija. decía María.

    Después de unos minutos, Pinky baja su cara a la altura de la poronga y comienza chuparla también. Las dos estaban a cada lado de Fernando en posición recostadas con sus bocas pegadas a la pija del muchacho. Sus lenguas jugueteaban entre el tronco del choto y la cabeza. Subían y bajaban chupando la pija como si fuese un chupetín o un helado, un ratito cada una, y al mismo tiempo se iban encontrando sus propios labios. besos, lengüetazos, chupadas y más entre ellas.

    Finalmente María estaba concretando tener una relación sexual con Pinky.

    Mientras las hembras en celo lamían la pija del muchacho. Fernando comenzó a sobar el culo y la concha de cada una. con movimientos en espejo, sus dedos, iban y venían en la vulva de cada una. Les corre la tangas y los dedos jugueteaban en el culo y ya concha de cada hembra.

    Las dos gemían y gozaban en cada caricia, con el dedo índice de cada mano, Fernando jugueteaba en el orificio del orto de las dos.

    Kuego de unos instantes, las dos funden sus bocas en un profundo beso de lengua. Se incorporan hacia un costado del sillón. Mientras se terminan de sacar la ropa interior que llevaban puesta cada una.

    Pinky se recuesta boca arriba en el sillón y María se sube sobre ella. siguen besándose apasionadamente, María va bajando por su cuello lamiéndola, besándola, jugueteando con sus labios sobre la piel de Pinky, llegando hasta sus pechos, donde jugueteaba con la lengua una y otra vez en cada pezón.

    Pinky estaba muy excitada. Estaba sintiendo sensaciones tremendas al sentir a María sobre ella, chupándole las tetas. Sensaciones muy diferentes que con un hombre. El rose de los pechos de María por sobre los suyos era tremendamente electrizante y sensual.

    -mmmm. hay amiga como me pones!!! me recalentas. dice Pinky.

    María va bajando de a poco besando el abdomen de Pinky hasta llegar a su pubis. Sus labios se posaban lentamente sobre la piel de Pinky, poco a poco, besaba y disfrutaba cada centímetro, llegando al comienzo de su vulva. El aroma la embriagaba. era el elixir del placer. Beso a beso, sus labios se posaban en la concha de Pinky. con la lengua comenzó a rozar y a degustar lo que tanto anhelaba.

    María estaba feliz y muy excitada de estar comiéndose la concha de su amiga. Por mucho tiempo deseó ese momento.

    Pinky sentía una explosión de sensaciones. Posó las manos sobre la cabeza de maría mientras está le comía la concha.

    –ah, María me encanta!! cómo me haces gozar asi chupame!! dice Pinky

    Mientras María se comía a pitnky, Fernando detrás de María comienza a chupar el orto que estaba en cuatro. la lengua del muchacho iba y venía del culo a la concha. La lengua jugueteaba con los dos agujeros.

    Fernando se incorpora por detrás de María, acerca la pija a la concha y mete la cabeza muy despacio. entra despacio la punta. la saca y la vuelve a meter. Esta vez hasta el fondo.

    –mmm así dice María.

    Pinky y María, gimen de placer.

    un trio perfecto, Fernando cogiendo a María, y María comiendo la concha de Pinky.

    Una explosión de sensaciones de todos. Por unos minutos siguen así hasta que cambian de posición.

    María se incorpora, y Fernando, acerca la poronga a la concha súper lubricada de Pinky y se la mete de una vez. Entra y sale, entra y sale. María se sube haciendo un perfecto 69 sobre Pinky. La concha de María le queda justo sobre la boca de Pinky. Que sin más, comienza a chupar.

    Era la primera vez que Pinky se comía una concha. Jamás había tenido la oportunidad ni se había imaginado llegar a eso.

    Con las manos se agarra de la cintura de María y comienza a succionar la raya de María. La lengua iba y venía por toda la concha.

    — ahhh. que buena chupada de concha me está haciendo, gime y dice a viva vos María.

    Mientras Fernando coge a Pinky, María chupa el clítoris de su amiga. por momentos, saca la pija de la concha de Pinky para chupársela.

    — que rica pija, mmmm, y una concha tremenda como me gusta. dice María.

    Las dos hembras estaban recalientes.

    Fernando se levanta del sillón. Se para de costado con la pija bien erecta. Ellas se ponen en cuatro patas, una al lado de de la otra ofreciéndose las dos al mismo tiempo al muchacho. Fernando mete la poronga en la concha de Pinky. Entra y sale varias veces, la saca y se la mete a María. Iba de una a otra, una y otra vez. Se cogía a las dos por igual. Entraba y salía de la conchas. Primero a una y después a la otra.

    -ahhh, que buenas cochas chicas. Que buena cogida. dice Fernando.

    El muchacho estaba por explotar. Los tres estaban súper calientes.

    Fernando saca la pija, con movimientos de masturbación. Ellas estaban tan calientes que entrelazan sus piernas a modo de tijera, acercando las conchas una sobre la otra. Con movimientos de roces, los labios de las vaginas se masturban, súper mojadas. mientras Fernando acerca la poronga a las caras de ellas que comienzan a chupar la pija para hacerlo acabar.

    Los gemidos se vuelven intensos de los tres. Los sonidos eran estremecedores.

    – aaah!! gime los tres.

    Las chicas ya se les entrecortaban la respiración, los vientres se endurecen, y los cuerpos se contorsionan. Las conchas se rozan con más fuerza. Y violentamente comienzan acabar las dos.

    los cuerpos se estremecen. acabando al mismo tiempo.

    Fernando también comienza a sentir que va a explotar. Mientras las dos bocas se la chupan. El muchacho también llega a acabar largando tremendos chorros de leche que derrama por las caras de las chicas que se van chupando y degustando el semen de Fernando. Habían llegado a el placer absoluto. Los tres cuerpos empapados de sudor, de flujos y de sexo. Una mezcla de fluidos tremendos de placer.

    Los tres terminan cansadísimos, agotados. rendidos sobre el sillón, terminan una noche jamás imaginada por ninguno.

    Después de esa noche, nada sería igual entre ellos tres. María había concretado coger con su amiga Pinky, saborear su concha y disfrutar de ella.

    Pinky también había gozado por primera vez sin buscarlo con otra mujer.

    Fernando coger al mismo momento con dos tremendas hembras en celo. Los encuentros del trio siguieron concretándose en muchas oportunidades más.

  • Como fue que mi esposa se convirtió en mi ama (capítulo 5)

    Como fue que mi esposa se convirtió en mi ama (capítulo 5)

    Como recordaran mi esposo o debo decir mi esclavo o mejor aún… mi puta, tenía una tarea que cumplir, comprar los plug anales…

    Me dijo que compro en línea un juego de tres plugs metálicos, uno pequeño, uno mediano y uno grande, así que debía empezar por el mas pequeño, se lo tenía que introducir en su recto antes de tomar la ducha por la mañana y tenía que dejarlo allí adentro, el mayor tiempo posible, para que iniciara a dilatarlo e ir preparándolo para poder darle rienda suelta a mi mayor deseo y fantasía que era ponerme un arnés con un dildo-vibrador, para desvirgar y hacer mío el culo de mi esposo… o mejor dicho, el culo de quien ahora es mi puta…

    Le di ordenes que cuando lo hiciera, me enviara una foto, con el fin de comprobar que estuviera cumpliendo mis órdenes y que la dilatación de su culo estaba en proceso, cuando sentí que mi móvil vibro, sabía que era la foto que le había ordenado, pero no imaginaba que era lo que iba a observar al bajar la foto.

    No mando una, mando tres fotos, la primera foto era aplicándose lubricante, la segunda foto era adentro de la bañera justo en el momento en que estaba introduciendo el plug más pequeño en su culo… y la última foto era con el plug metido y se podía ver cómo corría el agua de la regadera sobre su espalda, pasando por sus nalgas, ufff ese panorama estaba para meterse con él en la regadera… pero lamentablemente no estaba en casa, había salido temprano, lo que si pude sentir fue como mis bragas empezaron a humedecerse y mis pezones se pusieron muy duros, marcándose sobre mi blusa…

    Así pase todo el día, caliente pensando en lo que haría con mi putita cuando llegara a casa, que iba a hacer con ella esa noche, me había calentado y quería desquitarme con ella…

    Por la noche no le deje ningún traje o ropa para que se cambiara, estaba ya en casa y lo estaba esperando, me había cambiado y tenía puesta una minifalda muy cortita, me quite el sujetador y me puse una blusa con un escote bastante pronunciado, me deje la tanga que use durante todo el día y la tenía bien metida entre mis labios vaginales, me puse a pensar en esa prenda como debería estar en ese momento… ya que me la puse desde muy temprano, cuando me mandos las fotos hizo que la humedeciera, luego seguí todo el día haciendo mis actividades y como use un pantalón bastante ajustado, paso todo el día bien pegada a mi vagina, si no es que por ratos estaba dentro de ella… así que suponía que para ese momento ya debería tener bastante olor a mi… algo que se que calienta mucho y vuelve loca a mi puta… el olor de su Ama…

    Al llegar noto que no había ninguna ropa para él, pude ver que se sorprendió y le dije “putita hoy será diferente… desnúdate completamente y ponte de pie frente a mí, cierra los ojos, tus manos las quiero bien pegaditas al cuerpo y te quedas quietecita”

    Tenía ya varias cuerdas preparadas, las tome y me di a la tarea de atarlo, inicie con dos cuerdas en su cuello, luego fui descendiendo por su pecho, le ordene que pusiera sus brazos rectos y pegados al cuerpo, entonces pase varias veces las cuerda a su alrededor, lo iba atando como en forma cruzada, es decir con una cuerda inicie hacia su derecha y con la otra hacia la izquierda y luego iba rodeando su cuerpo con ambas cuerdas para ir atándolo pasando sobre sus brazos, para dejarlos sujetos a su cuerpo, al llegar a su cintura, hice un nudo para fijar esa parte y continue con las cuerdas hacia abajo, pase por su pene, lo deje en medio de las dos cuerdas y llegue a sus testículos, los cuales de igual forma los ate cruzados con las cuerdas, le di dos vueltas sobre ellos y aprete un poco, regrese hacia su pene e hice la misma operación con ambas cuerdas, cruzándolo y ajustando las cuerdas, regrese hacia la cuerda que estaba en su cintura y allí finalice.

    Cuando pase por su pene, este empezaba ya a ponerse duro, pero imagino que cuando pase las cuerdas sobre él, aun no estaba en su máxima erección, pero ya en ese momento si y creo que deje las cuerdas muy ajustadas y cuando su pene empezó a crecer en diámetro, me pidió que por favor las aflojara un poco, porque le estaba causando mucho dolor… y el dolor fue algo que desde un inicio hablamos que no seria parte de este juego, así que aunque era yo quien daba las ordenes, esta vez accedí y afloje un poco las cuerdas para disminuir un poco ese dolor.

    Le coloque un antifaz cerrado sobre sus ojos, para que no pudiera ver nada, luego pase mis manos debajo de la minifalda que yo tenía puesta, tome las tiras de mi tanga y la empecé a bajarla, pude sentir cuando se despegó y salió de dentro de mi vagina, la baje por mis muslos y luego la tome y como ya era costumbre, la puse sobre su cara, levante un poco el antifaz de forma que este quedara sobre la tanga y así quedara más pegada a su cara y siempre dejando la parte de mi tanga que estuvo en contacto con mi vagina (o dentro de ella), la parte mas mojada, sobre su nariz…

    Camine hacia atrás de mi puta, empecé a pasar mi lengua en su espalda, donde además de pasar mi lengua, pasaba mis uñas con un poco de fuerza, dejando marcas sobre su piel, si llegar a lastimar la piel, solo dejándola roja, también le daba mordidas suaves o pequeños chupones, luego lo fui rodeando, dirigiéndome hacia su pecho, bese y pase mi lengua por su cuello, baje a sus pezones, los besaba y los succionaba con fuerza, le deje un pequeño recuerdo a un lado de su pezón izquierdo, una marca en su piel, la que succione con fuerza para que recordara esa noche, cuando lo viera al día siguiente…

    Seguí bajando por su pecho hasta llegar a su ombligo, el cual acaricié con mi lengua y pareció gustarle porque dio un suspiro o gemido más fuerte… seguí mi camino hacia abajo, hasta llegar a su pene, para ese momento ya estaba como una roca y podía ver que estaba rojo, seguramente la cuerda restringía su circulación un poco, no me detuve mucho en su pene, solo pase mi lengua por toda su extensión algo así como “saludándola” y seguí mi camino hacia sus testículos, estos podía ver que estaban hinchados y grandes, imagino que también consecuencia de las cuerdas que los tenían prisioneros…

    Empecé con la tarea de pasar mi lengua sobre los testículos, luego los lamia con mi lengua a placer y finalmente los tomaba entre mis labios y los succionaba… mi puta estaba bien caliente, gemía y suspiraba, seguía de pie y podía ver como temblaban sus piernas, por momentos pensaba que no soportarían más su peso y caería al suelo, pero no fue así, mi puta soporto todo el “sufrimiento que le estaba proporcionando en ese momento”

    Separe mis labios de sus testículos y fui hacia atrás de él, separe sus nalgas con mis manos, saque mi lengua y empecé a pasarla sobre su ano, sabía que eso lo ponía caliente, quería calentarlo todo lo que fuera posible, quería que llegara al punto en que me pidiera que penetrara su ano con mi dedo o con el vibrador… pero mi puta soporto todo eso, gemía, respiraba fuerte y suspiraba, pero no decía nada… y yo seguía pasando mi lengua en su ano y con mis manos acariciaba sus testículos y su pene… pero no dijo lo que yo quería escuchar…

    Me pues de pie, camine hacia su espalda y me coloque atrás de él, lo lleve hasta que el quedo de frente pegado al bode de la cama y lo deje allí, di la vuelta y me subí a la cama por el otro extremo, me puse en cuatro y me fui haciendo hacia atrás en esa posición, hasta que sentí como la punta de su pene tocaba mis nalgas, entonces fui ajustando mi altura hasta que mi vagina encontró su pene, entonces seguí mi camino hacia atrás y pude sentir como el pene que aún estaba atado, empezaba a introducirse dentro de mi…

    Era yo quien controlaba los movimientos y seguí haciéndome hacia atrás hasta donde era posible, ya que como su pene seguía con las cuerdas a su alrededor, mientras más lo introducía en mi vagina empezó a causarme un poco de molestia en ese momento, imagino que era por las cuerdas… entonces llegaba hasta donde me daba placer y luego me iba hacia adelante, luego de nuevo hacia atrás…

    Mientras repetía esos movimientos, mi vagina iba aumentando su lubricación y me di cuenta que podía ir cada vez un poco más lejos, iba dejando que el pene llegara más adentro de mí, hasta que sentí que mis nalgas toparon con su cuerpo, lo que indicaba que ya tenía todo su pene dentro de mi…

    En ese momento deje de moverme y podía sentir mucho calor dentro de mi vagina, era la combinación de lo caliente que yo estaba y el calor de su pene, podía sentirlo como latía dentro de mí con fuerza, no sé si era porque estaba muy excitado o porque las cuerdas hacían ese efecto o ambas… pero se era delicioso sentir esas palpitaciones a lo largo de toda mi vagina…su pene se sentía más caliente y supongo que por las cuerdas y lo hinchado que estaba, lo sentía más grueso dentro de mi vagina… entonces me dijo “mi ama, si sigue así, no podre aguantar más, me voy a correr es demasiado para mi”

    Aun no era el momento y no lo podía permitir, así que hice hacia adelante y saque su pene de mi vagina, me baje de la cama, llegue a done él estaba, le di media vuelta y le ayude a sentarse en la cama, luego retire todas las ataduras de su cuerpo y le ordene acostarse sobre la cama, que abriera las piernas, las subiera como en “V” y las sostuviera con sus manos, me subí de nuevo gateando sobre la cama y me acerque a donde estaba el, acostado con las piernas abiertas dejándome a la vista su culo completo, entonces acerque mi boca a él y deje caer un poco de saliva sobre su ano, puse mi dedo índice sobre él y empecé a frotarlo, hacia pequeños círculos sobre el ano, hacia presión para meter mi dedo, ya tenía cerca de mí el arnés con el dildo vibrador, porque creí que podría ser el momento adecuado… pero no pude hacerlo, la calentura que tenía me gano, ya no aguantaba más, sentía como mi vagina estaba chorreando, la sentía palpitar, mi respiración era agitada, mis pezones estaban duros como piedras, así que sabía que no faltaba mucho para correrme…

    Tome el vibrador anal pequeño que también lo tenía cerca y penetre su ano con él, el que ya había usado con mi puta unos días antes… levante mi cabeza, separe mis labios, los puse sobre su pene y descendí sobre él, haciendo que ingresara en mi boca, me apetecía hacerle sexo oral, quería escuchar gozar a mi puta, quería que mi puta suplicara que me la cogiera… y no lo hacía… mientras tanto yo estaba a mas no poder, mi vagina seguía palpitando, la sentía hinchada, seguía brotando fluidos de ella, los pezones ya me empezaban a doler, así que tome el arnés con el dildo vibrador, lo puse en su máxima velocidad y lo introduje en mi vagina hasta el fondo, cerré las piernas y lo aprete lo más que pude, para que se quedara dentro de mi… mientras que dentro de mi boca seguía su pene, estaba atrapado dentro de ella, lo lamia y succionaba con fuerza, quería que se corriera en mis tetas, quería verlo como explotaba y como su leche salía del pene hasta caer en mis senos…

    Justo en ese momento empezó a rogar que parara, que me detuviera porque no podía aguantar más, que por favor lo dejara meter su pene en mi vagina… que lo dejara tenerlo adentro de mi…

    Saque su pene de mi boca y le dije “Tú no puedes pedir gustos putita, soy yo quien das las órdenes y quien decide donde te vas a correr hoy”, regrese el pene adentro de mi boca y cuando estaba cerrando mis labios sobre el… pude sentir como su pene empezó a crecer u palpitar más fuerte, su respiración se agito más… y estaba ya en el punto de no retorno, empezó a correrse y antes que saliera su leche, saque su pene de mi boca y lo puse en medio mis tetas, apenas me dio tiempo cuando empecé a sentir como disparaba su leche sobre mis tetas, cinco o seis descargas cayeron sobre ellas…

    Y al ver como caía la leche sobre mis tetas, empecé yo a temblar y convulsionar, mi cuerpo se puso tenso y me corrí… fue una corrida fuerte, quedé desfallecida…

    Nos quedamos un rato recuperando el aliento y luego intercambiamos impresiones, que le gusto a mi puta, que no le gusto, que le hizo falta, etc., entonces lo dijo ”quizá hubieses probado ponerte el arnés y metérmela, con lo caliente que me tenías, no me hubiera negado”…

    Yo esperando que dijera esas palabras pero antes… pero bueno, era un paso más en el camino de follarme su culo y pensé “la siguiente no se me escapa”

    Al final le dije “esta semana pasa al siguiente plug, el mediano…”