Blog

  • Provocando a dos hermanitas traviesas (1): La llamada

    Provocando a dos hermanitas traviesas (1): La llamada

    Éste es mi primer relato, agradecería vuestros comentarios, consejos y sugerencias. Siempre me picó el gusanillo de la escritura y llevo años por aquí, pero nunca me había animado a intentarlo, hasta ahora…

    A Sara la conocí en una comunidad gamer, donde afortunadamente cada vez hay más chicas, pero donde también quedan aún algunos machitos a los que les molesta que una chica les gané una partida. Y ahí estaba yo, mirando el chat general y leyendo algunas cosas que no me estaban gustando nada.

    -¡Serás imbécil, ganando de pura chorra! ¡Tú lo que eres es una niñata! – bramó el machito

    -¡Los humos conmigo los bajas, eh grandullón! – se defendió Sara

    -Vete a fregar. -dijo despectivamente

    Y ahí salté yo, aspirando a ser algún día moderador de la comunidad, a intervenir y evitar que la cosa fuera a mayores.

    -¡Eh, un respeto! Las tonterías esas te las dejas en la puerta. – le solté

    -¿Algún problema?

    -Sí, que respetes a los demás. – insistí yo

    -¡Bah, que os den!

    El tipo se fue por donde había venido, lo cual no me sorprendió en absoluto ya que no era la primera vez que causaba problemas. Lo que sí me sorprendió fue ver cómo empezaba a parpadear el botón de Amigos, indicando que tenía una solicitud pendiente… la de Sara.

    -¡Oye, que me sé defender yo solita! Te lo digo por aquí para no armar más bronca. – pareció decirlo más con humor que con verdadero enojo

    -Ya lo sé… es sólo que me dan mucha rabia este tipo de cosas. – me disculpé

    -Está bien, si en el fondo me ha encantado que salieras a defenderme. Ha sido muy lindo de tu parte…

    -Es que no puedo evitar que me salga el lado protector. – le puse un emoji de sonrisa.

    -Ya veo… ¿y qué más no puedes evitar? – ella puso uno guiñando el ojo.

    Así nació mi amistad (y mucho más) con una de las chicas más populares de la comunidad.

    ¿Que cómo es Sara? Yo no estoy nada mal para mis 30 añazos… soy moreno con el pelo ligeramente largo y desordenado, ojos castaños claro y una pequeña barba corta y bien cuidada, voy al gimnasio y me mantengo en forma pero tampoco marco demasiado. Pero Sara… lo de Sara era de otra liga, al poco de conocerla me mandó fotos y vaya si me dejó sin aliento.

    A sus 19 añitos recién cumplidos tiene una cara muy expresiva enmarcada por una larga melena negra azabache y penetrantes ojos verdes. Su naricilla es pequeña y respingona, adornada con algunas pecas que le dan un airecillo travieso y juguetón. Sus labios carnosos desprenden sensualidad y esa delantera… lleva escotes para lucir siempre esos pechos generosos que desafían la gravedad y atraen a todas las miradas. Es un poquito ancha de caderas, pero gracias precisamente a eso tiene un trasero muy sensual que muchos querrían agarrar.

    Desde el primer día se notaba que había química entre nosotros, se nos pasaron las horas volando y a la hora de despedirnos ninguno quería marcharse. El día siguiente fue un calco del anterior, ella me contó muchísimas cosas de su vida y yo de la mía, e inevitablemente surgieron los primeros comentarios juguetones y con doble sentido. El tercer día ya se la notaba mucho más lanzada y con ganas de guerra, así que no la hice esperar y empecé a mostrarle mi lado más travieso. Yo soy de Madrid mientras que ella es de Valencia, así que todo quedó en algo virtual, por el momento…

    -Qué ganitas de estar allí para darte un beso o dos o tres… -deseé yo

    -¡Oyeee, eso no vale! Seguro que me harías cosquillas.

    -Las cosquillas y más cosas te las haría al comerte.

    -¿Al comerme el qué? – respondió juguetona

    -Pues todo lo que me dejes… -le insinué yo

    -Y… ¿por dónde te gustaría empezar?

    -Pues me encantan tus labios… pero me perdería antes en tus tetas.

    -Ufff, estoy deseando que me las comas.

    Y a partir de ahí nos dejamos de juegos o tal vez justo al revés, empezamos a jugar…

    -¿Las quieres acariciar para mí, directamente?

    -¿Y quién te dice que no lo estoy haciendo ya…?

    -Qué traviesa… ¿y qué llevas puesto?

    -Una camiseta holgada y el tanga negro.

    -¿Estás acariciándolas bajo la camiseta?

    -Oye, ¿estás espiándome por la webcam? – bromeó ella

    -Claro que no, qué más quisiera…

    -Bueno… todo se andará. – y me puso un emoji sacando la lengua

    -Sácate la camiseta y amásalas, cúbrelas con tus manos mientras pasas las yemas de los dedos en círculos.

    -No hace falta que me la saque, ya puedo así. ¿Cómo sabías que me encanta tocarlas?

    -Me lo imaginé, te gusta lucirlas y sería un delito no aprovecharlas. – admití yo

    -¡Ojalá tuviera tu lengua aquí para darme mimos!

    -Me encantaría… ¿los alcanzas con la lengua, tus pezones? ¿te los comerías para mí?

    -Me estás leyendo la mente o qué… y claro que los alcanzo. ¿Quieres que me los lleve a la boca?

    -Sí, acércatelos y pasa la lengua en círculos una y otra vez. No dejes de comértelas, un círculo tras otro por las aureolas. Empápalas de saliva.

    -Ufff, te siento comérmelas, siento tu lengua chupándomelas. No dejes de mimar mis pezones.

    A partir de ese momento ella empezó a escribir menos por motivos obvios, tenía las manos ocupadas… así que fui yo quien llevó el peso de la conversación y le dije todo lo que le haría, las ganas que tenía de besarla, tocarla y comérmela, de ponerle mi polla entre las tetas y que asomara la punta entre ellas para que sacara la lengua y me chupara todo el glande.

    Debía de estar bien concentrada, disfrutando, porque casi no escribía… y aunque por un lado me daba morbo pensar en cómo lo estaría haciendo, por el otro lado me daba un poco de bajona y se me hacía insuficiente, necesitaba más. Así que de forma inconsciente escribí: “Ojalá poder verte y escucharte…”.

    No pensé que habría reacción alguna por su parte, pero unos segundos después me apareció en mitad de la pantalla una notificación. Primero me dio un subidón brutal al pensar que se trataba de una videollamada, pero enseguida comprobé que se trataba únicamente de llamada de voz.

    Traté de calmarme ya que no quería parecer decepcionado, en realidad no tenía motivos para ello ya que tenía muchas ganas de escucharla, y en cuanto pulsé el botón de Aceptar… empecé a escuchar un sonido débil pero muy característico: el ruido de las lengüetadas y de la saliva de su lengua al chupar y lamer sus pezones cerca del micrófono. Mi polla se puso durísima al instante…

    -Cómetelos para mí, Sara. Siente mi lengua, siente que soy yo…

    -Hmmmm.

    Se notaba que Sara estaba un poco cortada y le daba vergüenza hablar, pero el hecho de que me complaciera dejando que escuchara lo que hacía ya era más que suficiente para mí. Mientras Sara gemía bajito y seguía lamiendo para mí, yo me magreaba el paquete cada vez con más ganas, así que pensé en darle una marcha más al morbo y subir las revoluciones para provocarla más.

    -Qué rico sería perderme entre tus muslos y comértelo mientras tú sigues jugando con tus tetas…

    -Ufff, hazlo… -ella empezó a soltarse

    -Desliza una de tus manos sobre el tanga, aprieta con la punta de los dedos y siente que soy yo, que es mi boca apunto de comerte.

    -Te sientooo… -gimió sensualmente a la vez que yo me la sacaba

    -Mueve los dedos arriba y abajo, ¿me lo darás de comer sólo a mí?

    -Siii, es tuyo – prometió ella

    -Mete la mano adentro y desliza los deditos directamente, piensa en mi lengua hundirse en ti…

    -Cómeme, soy tuyaaa. Mmmm.

    Los gemidos de Sara aumentaron en volumen y cantidad mientras yo la jalaba suavemente, pasando la yema del dedo, mojado en saliva, por la punta del glande dibujando un círculo tras otro.

    -Eso hago, amor. Me tienes entre tus muslos comiéndote.

    -Más, dame más. Bésame mientras me la metes.

    -¿Me quieres adentro tuyo? Clava los dedos hasta el fondo y siente que soy yo. – le dije mientras la jalaba más rápido

    -Ufff, quise esto desde el momento en que me defendiste en el chat.

    -Si lo hubiera sabido lo habría hecho antes, amor. No pares de mover los deditos adentro, siénteme follarte.

    -Dios, me vas a hacer adictaaa. ¡Aaaah! – gimió muy fuerte

    De repente se escuchó un ruido fuerte en la llamada del lado de Sara. Ella se quedó muda de repente y se me pasó por la mente la idea de que se hubiera caído de la silla gamer. El mero hecho de imaginármelo me dibujó una sonrisa mientras aún acariciaba mi polla suavemente, pero al pasar los segundos y al no decir nada ella ya empecé a preocuparme un poco.

    -¿Sara, estás ahí?

    -¡Shhh! – susurró nerviosa

    -¿Estás bien, ha pasado algo? – susurré muy bajito

    -Mi hermana… ¡justo acaba de llegar! ¿No escuchaste la puerta de la calle?

    -Pues menos mal que dio un portazo, sino te pilla en plena faena… Jejeje. – dije yo medio en broma y medio en serio

    -Calla, qué corte daría eso, ¿no? ¡Espera que viene!

    -¿Y está buena? – bromeé yo, pero Sara no pudo escucharme porque ya se había quitado los cascos, según deduje por el ruido que hizo

    Escuché algunos ruidos más de fondo, lo que parecía ser una puerta abriéndose (ésta mucho más cercana que la anterior) y una conversación entre susurros, puesto que ya era bastante tarde. Sara me había dicho que vivía en un piso de estudiantes, pero en ningún momento llegó a mencionar que compartía piso precisamente con Judith, su hermana menor por un año.

    La conversación se alargó unos minutos y finalmente Sara regresó a la llamada, aunque para mi desgracia fue sólo para despedirse.

    -Lo siento mucho, Javi. Te juro que repetimos mañana.

    -No te preocupes, lo entiendo. – dije yo comprensivo -Oye… no te habrá pillado tu hermana, ¿no? – añadí sonriendo

    -¡Espero que no, me moriría del corte! – susurró ella

    -Anda que si yo fuera tu hermana…

    -Si tú fueras mi hermana… ¿qué? – me retó ella

    -Que te daría una comida de coñito antes de dormir que descansarías como los ángeles. – le dije aceptando el reto

    -Me encantaría… pero no estás aquí y en cambio mi hermana sí.

    -Pues pídeselo a ella… -le dejé caer

    -Sí, claro… y luego te unes a nosotras. – ironizó ella con sorna

    -Pues si las dos queréis y a ti no te pone celosa…

    -Anda, anda… hablamos mañana. Cuídate mucho, te quiero.

    -Descansa princesa, que tengas dulces sueños.

    -Chao, besitos ricos.

    Y Sara colgó la llamada para irse a dormir. La interrupción de su hermana Judith nos había fastidiado los planes, así que no me quedaba más remedio que terminar de machacármela yo solo para encontrar el tan necesario alivio antes de dormir.

    Recordé lo último que había dicho Sara y me masturbé deseando que lo repitiéramos… pero en el último momento fantaseé con la idea de que Judith sí se hubiera enterado de lo que hacía mi traviesa Sara, que hubiera llegado antes y sin hacer ruido, se hubiera acercado a la puerta entreabierta y hubiera espiado a Sara mientras ésta se comía las tetas y se dedeaba el coñito, el morbo de ver a su propia hermana tan caliente justo a unos pocos metros… y la tentación de entrar a la habitación y ayudarla a terminar en su boca. Me corrí a chorros…

    ¿Sería posible que eso llegara a ocurrir? Os lo contaré en un próximo episodio.

    ******************

    ¡Gracias por haber llegado hasta aquí, recuerda dejar tu comentario y valoración antes de irte!

  • Un tipo de 60 años me coge y me rompe el culo como ninguno

    Un tipo de 60 años me coge y me rompe el culo como ninguno

    La intriga, el morbo y algo de excitación comenzó cuando con mi marido vimos 50 Sombras de Grey. Les cuento, Franco tiene 35 años, buen físico, trabaja en una empresa importante, en un cargo medio. Yo tengo 32 años, pelo castaño, piel blanca, bastantes buenas formas, y me encantaba como hacíamos el amor con Franco. No fue mi primer hombre, y si soy sincera, tampoco el mejor en la cama. Pero el amor pudo todo y aún hoy, somos felices. Yo quería tener hijos, pero él prefiere esperar un poco, trabajo en casa traduciendo contratos comerciales.

    Volviendo sobre el tema 50 Sombras, varias veces le conté a Franco lo que me generaba, pero el sistemáticamente se negaba, “no me interesa, no me excita para nada esas imágenes”, era siempre su respuesta. Ni siquiera algo simple, tapar los ojos, esposas, nada le interesaba.

    Hace dos meses, mi marido tuvo que viajar al exterior por trabajo durante quince días. Una amiga íntima, sabiendo que estaba sola, al tercer día me llamó para salir a almorzar. Con ella no tenemos secretos, nos conocemos desde los 15 años. Nos quedamos en encontrar en un restaurant y puntualmente, raro en nosotras, estábamos almorzando.

    Katia tiene mi edad, y es una mujer realmente hermosa. Charlamos de lo bien que iba su matrimonio con Pablo, lo orgullosa que estaba que su hijo empezara la escuela y de cosas comunes de mujeres, ropa, calzados etc. De pronto, sonó su celular, miro la pantalla y contestó.

    -Hola, estoy con una amiga almorzando.

    No hoy no puedo, perdón por favor.

    Sí, lo sé

    Gracias

    Me miro y un brillo raro surgió en su mirada.

    -Katia, nos conocemos mucho, ¿Me vas a contar?

    -Soy muy tonta, me vendo sola. Pero lo escucho y me caliento terriblemente, estoy mojada por completo.

    -¿Era Pablo?

    -No… Por favor Maca, si queres te cuento, pero no aquí.

    -Terminemos de almorzar y vamos a casa.

    Fuimos a casa, preparé café y nos sentamos en la cocina a tomarlo.

    -Le soy infiel a Pablo. Pero es solo sexo, y con Pablo, estoy super bien, eso es lo loco.

    -Wow, que noticia, ni lo sospechaba.

    -Lo sé. Desde hace un año. Se llama Sebastián, tiene 60 años.

    -¿Qué? ¿Le metes los cuernos con un viejo? Yo pensé que con un pendejo…

    -No… y no es todo. Soy su sumisa, su esclava, su puta. Hace de mí, lo que quiere. Y no te das idea como gozo.

    -Sumisa, esclava, puta. Me dejas helada.

    -Lo conocí en una reunión de la empresa de Pablo, era un invitado, yo estaba con un vestido negro muy sobrio, poco escote, falda a los tobillos, nada especial. Me lo presentó Pablo, charlamos tonterías propias de una reunión de empresas y cuando nos estábamos por ir, en un momento se me acercó. Con mucha habilidad, puso una tarjeta en mi mano sin que nadie lo notara y me dijo: “Quiero que seas mi puta, llamame”.

    Te imaginas que me quedé helada. Me miraba a los ojos y me taladraba. Escuchar que un desconocido me decía eso me excitó al instante. Obviamente no le dije nada a Pablo.

    No tire la tarjeta, la guardé. Estuve una semana caliente pensando en ese tipo. Y sucumbí. Lo llamé y me invito a almorzar. “Soy directo, quiero cogerte de mil formas, hacerte mi esclava, gozarte como la puta que sos, y hacerte descubrir otro placer y que goces como nunca soñaste poder gozar.”

    Ahí fue que me preguntó si había visto las 50 sombras, le dije que sí y me contó que él hace 25 años que lo hace.

    Listo, caí.

    -No te puedo creer. ¿Y?

    -Y tenía razón, salimos del restaurant, y fuimos a su casa. Juro que nunca goce igual, desde ese día, cada 15 días nos encontramos. Y ahora va la bomba, a veces solos, otras con otra mujer.

    -En serio no te creo.

    Y en serio no podía creerlo, y fue el momento que me di cuenta que estaba mojando, y excitándome con su relato.

    -Maca, te juro que es increíble, y lo loco, es que mejoraron mis relaciones con Pablo, que ya era buenas.

    -Me alegro entonces. En serio que me intriga mucho, también he tenido fantasías con esa película, nos conocemos, y eso aumenta mi intriga.

    -¿Te gustaría vernos? No te digo participar, vernos. Le puedo preguntar si queres.

    En ese punto mi calentura era tremenda, nunca había imaginado esa propuesta de parte de Katia. Y me tenté.

    -Solo si se comprometen a no obligarme a participar, a no hacer nada.

    -Esperá, lo llamo.

    -Hola amo, estoy con una amiga, ¿puedo poner el altavoz?

    -Sí. Contesto secamente

    -Amo, Maca es mi amiga íntima, y le conté. Ella lo escucha.

    -Hola Maca, buenas tardes. Dijo con una tranquilidad y cordialidad que me impresionaron.

    -Hola, buenas tardes.

    -Tú me dirás porque me llamas puta. Dijo Sebastián

    -Amo, por nuestra charla, y conociendo sus gustos amo, le propuse que nos vea, si Ud. está de acuerdo amo.

    -No hay problema. Dijo

    -Solo que quiere nuestro compromiso que no la vamos a obligar a nada. Dijo Katia.

    -Tú lo sabes bien puta, no obligo a nadie. Quédate tranquila Maca.

    No hablamos mucho más y quedamos que al día siguiente iríamos las dos a la una de la tarde. Fuimos, la casa de afuera era linda, en un buen barrio, no muy ostentosa.

    Cuando abrió la puerta, mi sorpresa fue tremenda. Frente a mí, un hombre de 60 años, con la barba que le llegaba a su pecho totalmente canosa, semi calvo, y el pelo que tenía pasaba sus hombros. Me dio la mano y me penetro con la mirada.

    -Bienvenida. Me dijo cuando nos dimos la mano.

    Cerró la puerta y pasamos al living.

    -Maca, ¿Quieres tomar algo o quieres que empecemos? Dijo Sebas.

    -Un whisky y empiecen. Dije.

    -Ya te sirvo. Puta, sabes lo que tienes que hacer.

    -Si amo.

    Katia se sacó toda la ropa, quedando completamente desnuda y de una caja que estaba en una mesita, sacó un collar de cuero, con una argolla y una corre también de cuero. Se puso el collar en el cuello y enganchó la correa. Fuimos a un cuarto, que era en algunas cosas similar al de la película. Sebas puso una silla y me senté

    -Puta, ¿Le has sido infiel a tu marido?

    -No amo.

    -¿Te has masturbado?

    -Si amo, pensando en Ud. Dijo Katia y bajo la mirada.

    -Mientes, di la verdad. Dijo Sebas y tomando una fusta le dio dos fustazos fuertes en el culo. Katia gritó de dolor.

    -Me masturbe pensando en Ud. y en Maca. Dijo Katia y me quede helada.

    -Cuéntanos como fueron esos pensamientos. Dijo Sebas.

    -Que ella era su sumisa también, y que Ud. me hacía chuparle la concha, el culo, y que me cojian los dos por todos lados.

    No podía creer lo que escuchaba, mi amiga de años, diciendo eso. Y me calentó escucharla. Yo estaba con un jean y una camisa, y en mi camisa se marcaron los pezones de inmediato. Cruce los brazos para que no se dé cuenta Sebas.

    Lo siguiente fue acostarla en una camilla, con las piernas separadas, atar sus manos al costado del cuerpo y ponerle dos broches en los pezones. Ella no se quejó de dolor. Luego, él tomo un tapa ojos y se lo puso, una vela y la prendió tirándole la cera caliente en sus pechos. Katia se quejaba de dolor y de inmediato gemía de placer. Era increíble. Repitió en el abdomen y en las piernas.

    Luego tomó un vibrador y con un soporte, lo puso a funcionar sobre el clítoris de Katia. No pasaron sino segundos hasta que ella comenzó a gemir y retorcerse de placer. Recién ahí me di cuenta que él tenía aún sus pantalones puestos. Mientras Katia gritaba de placer, el buscó un máquina con un pene de buenas dimensiones y lo acerco a la concha de Katia.

    Yo miraba cada vez más incrédula y caliente. Katia gozaba en serio. Introdujo el pene de goma y puso a funcionar la máquina. Los gritos de placer de Katia eran increíbles, él tomó una bola puesto en una correa y se la colocó en la boca a Katia. Ahora sus gritos eran casi inaudibles. Luego un látigo de varias puntas y comenzó a castigar los pechos de ella.

    -Esto es por haberte masturbado sin pedir permiso. Dijo Sebas

    Su cuerpo empezó a temblar, era claro que estaba teniendo orgasmos.

    -Has terminado tu whisky, ¿Quieres otro? Me preguntó Sebas.

    -Sí por favor. Dije.

    -Acompáñame.

    Salimos de la habitación y dejamos a Katia con el pene falso entrando y saliendo de su concha, el estimulador en el clítoris y queriendo gritar.

    -Aquí tienes. Me voy a servir uno. Dijo

    ¿Qué te parece? Me preguntó.

    -Muy fuerte, realmente. Es mi amiga y nunca imagine verla gozar así.

    -¿Y tu cómo estás? Me preguntó mirándome a los ojos fijamente.

    -Prefiero no contestar. Dije.

    -Entiendo, no hay problema. Dijo y miro mis pezones que estaban super duros y se marcaban en mí camisa.

    -Creo que se nota. Dije.

    -Por supuesto. ¿Sos casada?

    -Si, y muy felizmente. Dije.

    -¿Sos infiel a tu hombre?

    -No, nunca he sido infiel.

    -Eso es importante, no serle infiel a su hombre. Dijo él.

    -¿Entonces como llamaría lo que hace Katia?

    -Conocer el placer, disfrutar una sexualidad que teme proponerle a su hombre, vivir.

    -¿Para eso tiene que usar un collar, la tienes que llamar puta, ser tu sumisa?

    -Es todo parte de un combo, como habrás visto, ni la hago caminar en cuatro patas o de rodillas, tampoco la humillo. Y con ella acordamos dos palabras, una cuando algo le empieza a no gustar y otra para que me detenga. Y eso yo lo respeto a raja tabla.

    -Eso no lo sabía. Dije.

    -¿Queres contarme tu fantasía? Dijo.

    -En este momento no sé, y soy sincera. Pero que me excita, si, lo reconozco. Pero no sé si el dolor me excitaría, por ejemplo. Katia… dije pensando en mi amiga.

    -Ella está gozando, no te preocupes. ¿Te excitó que ella quiera chuparte y que la cojas?

    -Eh… fue fuerte escucharla. Nunca se me paso por la cabeza estar con otra mujer.

    -Entiendo. Ahora vamos a volver, le voy a colocar unos auriculares con música a Katia para que no escuche. Si queres hacer algo, me lo decís.

    -Eh… no se… no creo…

    -Vamos. Dijo.

    Volvimos a la habitación y Katia no paraba de gritar y tener orgasmos. Sebas fue, le puso los auriculares y puso un equipo de música a funcionar. Me miró y empezó a chupar sus pechos, sacando los broches. Katia sintió su boca y arqueo la espalda por completo. Él saco el vibrador y su mano lo reemplazó acariciando suavemente su clítoris. Luego sacó la máquina de su concha y poniéndose de rodillas empezó a chuparla.

    Yo estaba super caliente, veía retorcerse de placer a Katia y mi concha estaba super mojada.

    -¿Queres ocuparte de sus pechos? Me dijo Sebas.

    La pregunta me excitó más, no quería hacerlo, y al mismo tiempo me moría por hacerlo. Me paré y me acerque a Katia. Lo miraba a Sebas chuparle la concha, a ella arqueándose por completo y no pude resistir acariciarle los pechos. Ella se quedó quieta al sentir mis manos. Le acariciaba los pechos, su abdomen y dejándome llevar su clítoris. Ella se volvió a retorcer de placer.

    -¿Te gusta lo que haces? Me preguntó Sebas.

    -Sí, me gusta. Es fuerte…

    -Hoy sos la invitada, es toda tuya. Hacele lo que quieras. Dijo Sebas que dejó de chupar su concha y se corrió para sacarse los pantalones y el bóxer.

    Otra sorpresa, no tenía un gran pene, para nada, unos 15 cm y normal de grosor. Estaba totalmente parada. Se acercó a la cabeza de Katia, corrió un poco el auricular y le dijo:

    -Voy a sacer la bola de la boca. No podes decir una sola palabra o nombre, nada.

    Ella asintió, volvió a poner bien el auricular y le saco la bola. Acerco su pija a la boca de Katia, que giró la cabeza y se puso a chuparle la pija desesperada. Yo estaba en llamas, sin darme cuenta, fui bajando mi mano y le metí dos dedos en la concha, ella dio un salto en la camilla pero no dejaba de chupar. Ya totalmente caliente, me puse a chupar el pecho que más cerca tenía. Ella como podía gemía y tuvo un tremendo orgasmo con mis dedos en su concha.

    Sebas saco su pija de la boca, y nuevamente le puso la bola. Me pidió que me corra y soltándola, la hizo poner boca abajo. Le ato nuevamente las manos, le separó las piernas y las puso en unos apoyos. Yo no me senté, me quedé mirando junto a ella. Sebas empezó a recorrer su espalda con besos y lamidas, al tiempo que acariciaba su culo. Cada tanto me miraba y veía mi excitación. Katia se retorcía de placer.

    Él separo bien los cachetes y se puso a chuparle el ano, en ese momento tuve que disimular un orgasmo, y me senté en la silla cruzando las piernas. El me miró y se sonrió. Siguió chupando unos minutos y fue a buscar un consolador más chico que su pija en grosor. Lo fue metiendo en el culo y yo imaginaba como se sentiría si entrara en el mío. Mi marido alguna vez, apenas metió una falange de su dedo. Sebas me guiño un ojo y me dijo: “Vení”.

    Me acerque y veía a centímetros como se lo metía y sacaba. Ella arqueaba la espalda y movía el culo para que entre más.

    -¿Lo podes sostener? Tengo que hacer algo. Dijo él.

    Dudé, pero lo tome y yo era la que lo metía y sacaba, con más brusquedad que él, que acercó otra vez la máquina, puso el pene falso en la concha de Katia y lo puso a funcionar entrando y saliendo despacio pero profundamente. Tomó el consolador con mi mano incluida, y siguió moviéndolo mientras pasaba una pierna sobre la máquina poniéndose presto a penetrar el culo de Katia.

    Hizo que le saque el consolador y metió su pija en un solo movimiento. Yo parada miraba al límite de mi calentura como le hacía el culo.

    -Ahora sos libre de hacerle lo que quieras, pero primero, sacale la bola y los auriculares. Me dijo.

    Me tome unos segundos, primero para pensar si lo haría, y luego en que haría. Busque el látigo que él había usado con ella, le saque los auriculares y la bola de la boca. Katia no podía ver el látigo en mi mano por el tapa ojo, gemía y gozaba penetrada por la maquina en la cocha y la pija de Sebas en el culo.

    -Sos muy puta Katia. Dije y ella asintió con la cabeza

    Darle un latigazo en la espalda fue lo más natural para mí, ella gritaba de placer, fueron dos, tres y cada vez más fuerte.

    -Goza puta, a ver si es cierto que gozas tanto. Dije siguiendo con mis azotes.

    Katia no paraba de gozar, de tener orgasmos y de gritar. Pasaron unos minutos y Sebas me hizo una seña para que me acerque.

    -Le voy a acabar en la boca, ¿Queres jugar con un consolador en su culo? Me preguntó mirándome a los ojos.

    Sin dudar asentí con la cabeza y me dio uno grande. Le puso crema y me guio para meterlo sin lastimarla. Fue frente a su boca y se la empezó a coger con todo. Yo metía y sacaba el consolador con todo del culo de Katia, que temblaba constantemente. Fueron minutos de penetrar su culo y azotar su espalda con el látigo, que ya estaba roja por completo. Sebas acabo en su boca, yo saque el consolador y luego que ella le limpiara la pija, apago y saco la máquina de la concha de Katia.

    Katia quedo temblando por un par de minutos sin decir nada. Sebas busco una crema y con mucha suavidad se la paso por la espalda, donde estaban las zonas enrojecidas por mis latigazos. Cuando terminó, se vistió y me dijo:

    -Dejémosla descansar, vamos por otro whisky o lo que quieras tomar.

    Fuimos al living y le pedí un whisky con soda. Nos sentamos en los sillones y no hablábamos. Él no me preguntaba nada, yo no podía hablar, mi mente estaba nublada por toda la excitación. Al rato se nos unió Katia, él le indicó que se vista y le sirvió un whisky.

    -Terminamos. Dijo Sebas.

    Ella se acercó a él y le dio un tremendo beso.

    -Gracias amo.

    Los tres permanecimos en silencio. Hasta que Sebas nos dijo:

    -Maca, no sé que vas a decidir, Katia, no digas que no, porque va a ser inevitable, cuando se acuesten y tengan sexo, nada de consoladores o aparatos o nada.

    -Yo… Quise decir y preferí callarme.

    -Entendido amo. Gracias.

    Salimos de la casa de Sebas luego de saludarnos con un beso en la mejilla, y subimos al auto de Katia. Ella manejaba en silencio. Esperaba que yo hable. Pero no podía articular palabra. Llegamos a mi casa y le dije:

    -Nos hablamos.

    -Dale. Me dijo.

    Me estaba bajando del auto y volví a sentarme. Mire alrededor y como no había nadie cerca le di un beso tremendo que ella respondió. Me baje y fui derecho a mi cuarto a masturbarme con todo. Hasta por el culo, cosa que nunca había hecho. Cené sola sin poder dejar de pensar en lo que había visto y vivido. Cuando nos fui a acostar, tuve que masturbarme nuevamente, ahora pensando en Katia.

    Al día siguiente, cerca de mediodía la llame a Katia para que venga a almorzar. Entro y nos dimos un tremendo beso las dos.

    -Cuando llegue me hice una tremenda paja, y a la noche me hice otra paja, esta, pensando en vos. Dije.

    -Guacha, me volviste loca participando. No lo esperaba. Dijo ella.

    -Yo tampoco. Y menos mal que estaba con los jeans, que si no… Dije.

    -¿Vos te diste cuenta que estuvieron una hora y media haciéndome mierda? ¿Te diste cuenta como gocé?

    -Fue increíble. Yo nunca goce así, ni de esa forma. Tuve un orgasmo boluda. Mirando tuve un orgasmo.

    -Te creo. Yo creo que dos mil… Jajaja.

    -No lo dudo.

    -Cuando me acariciabas las tetas, por favor, me volví loca. Y ni bien me metiste los dedos en la concha, tremendo orgasmo.

    -Me di cuenta. Es increíble Sebastián, quedé loquita.

    -¿Qué vas a hacer? Me pregunto sonriendo.

    -Te soy sincera, no sé. Me voy a tomar unos días para pensar. Eso con respecto a Sebastián. Con respecto a vos, pues despertaron a una domina, quiero cogerte.

    -Hija de puta…

    -Sacate la ropa puta. Dije.

    En realidad las dos nos sacamos la ropa. Tomándola de la cabeza, nos dimos un tremendo beso. Busque su mano y la llevé a mi concha, que estaba empapada. Ella empezó a acariciarme y a besarme las tetas. Me tiré en el sillón y ella siguió con su trabajo, hasta que tome su cabeza y la puse a chuparme la concha. Se notaba su experiencia, chupaba hermoso mi concha, y empezaron mis orgasmos.

    Para estar más cómodas, nos tiramos en la alfombra, yo con las piernas levantadas y ella chupando como loca. Un par de orgasmos más y la hice poner en cuatro patas. Mientras le metía dedos en la concha, le chupaba el culo abriéndoselo con mi lengua. Ella gemía de placer. Tuvo un orgasmo y le empecé a meter dedos en el culo mientras le daba chirlos cada vez más fuertes. Cuatro dedos le metí en el culo y ella tenía orgasmo tras orgasmo.

    Me volví a sentar en el sillón y ella quedó entre mis piernas.

    -Putita, quiero que me muestres como te metes cuatro dedos en la concha. Le dije.

    Ella, de rodillas, separo las piernas y se metió los cuatro dedos, se mordía los labios y se retorcía los pezones. Separe mis labios y ella sin dejar de hacer nada, me empezó a chupar. Había dejado mi celular junto a mí, y me puse a grabarla.

    -¿Quién es tu amo? Pregunté

    -Sebastián.

    -¿Quién es tu ama?

    -Vos Maca.

    -¿Qué sos?

    -Soy su puta, la puta de mi amo y tu puta.

    -Por si no llega a ver, contale a tu amo que estás haciendo.

    -Me estoy metiendo cuatro dedos en la concha, me pellizco los pezones y chupo su concha ama.

    Se lo mande a Sebastián. Su respuesta fue un mensaje de voz.

    -Tremenda puta. Pero empálale el culo.

    Por un minuto pensé hasta que me acordé de una cuchara de madera de un buen grosor. Fui a buscarla y se la enterré en el culo. La filme nuevamente y me volví a sentar.

    -Ahora, seguí con tu concha, y sin dejar de chuparme, méteme dos dedos putita.

    Ella lo hizo y estaba super caliente, la filme un poco más y se lo mande a Sebas con un mensaje.

    -Sus deseos son órdenes. Amo.

    -Me complaces. Llámame cuando quieras venir.

    -Si amo.

    Cuando termine de escribir amo, tuve un tremendo orgasmo. Nos dimos una ducha, obviamente tocándonos y besándonos, y almorzamos.

    -Mira los mensajes con Sebas. Le dije y le pase el celular.

    -Wow. Me alegro mucho.

    -La próxima vez que vayas, vamos juntas. Dije.

    -No hay problema, pero prométeme que por lo menos la semana que no vamos a lo de Sebastián me vas a coger como lo hiciste hoy. Me dijo Katia.

    -Lo de hoy fue sacarme la calentura, y todavía estoy caliente. Tengo velas, broches de la ropa, y puedo usar un cinturón de Franco. Le dije mirándola a los ojos.

    Katia bajó la mirada y se mordió el labio inferior. Ella estaba con una mini de jeans.

    -Sacate la tanga y guárdala en tu cartera. Le ordené.

    Ella se puso de pie y se la sacó. La puso en la cartera y se quedó de pie esperando que le ordene algo. Le dije que se siente y le pregunté:

    -¿Te queda alguna fantasía por cumplir?

    -Sí, claro. Ser la sumisa de Pablo. Y te juro que dejo de ver a Sebastián, el la frutilla que le falta a nuestra pareja.

    -¿Y por qué no se lo decís?

    -Aunque no lo creas, me da vergüenza. Tengo miedo a que se enoje, me considere una puta, que me deje. Dijo.

    -No te digo que le cuentes de Sebas, para nada. Solo de tus fantasías.

    -En serio que no puedo. Ni siquiera me animo a contarle que también me gustan las mujeres, pero creo que ya se dio cuenta, porque me pesco mirando a un par de chicas en la playa. Pero no me dijo nada.

    -Quizás ese sea el camino, proponle un trio, algo casual, a ver que dice.

    -No sé si me animo.

    -Continúa-

    Gracias, gracias por leer mis relatos.

  • Mi padre mi semental favorito

    Mi padre mi semental favorito

    Sé que la verga te fascina, eres una verdadera puta, por eso me casé contigo, para tratarte como que eres y poder compartirte con quién se me de la gana… 

    Esa noche no podía conciliar el sueño, mi mente giraba y solo pensaba en una cosa, yo era distinta a ellos, yo era diferente a mis hermanos.

    Papá siempre se refería a nosotros como su orgullo sus tres machitos en edad de merecer, mientras que para mamá aun éramos sus tres niños, pero la realidad era otra, yo tenía esa dualidad de hembra envuelta en cuerpo de hombre.

    Mis hermanos y yo por cuestiones de espacio compartíamos habitación, por lo que todas las noches mi mirada siempre se perdía en las erecciones de mis hermanos al dormir, podía pasar horas viendo cómo sus sabanas formaban una carpa gracias a sus gordas vergas, era inevitable mi deseo era poder tocarlas, recorrerlas, disfrutarlas para finalmente comérmelas, y ¡hacerlas mías!

    Tan pronto las veía comenzar a crecer yo de inmediato, casi como reflejo me llevaba la mano hasta mi boca, lubricaba mi dedo medio y comenzaba a pasearlo entre mis nalgas para después cuando hubiera lubricado mi vagina masculina poder metérmelo suave y acompasadamente…

    ¡Ese era mi momento perfecto del día! Siempre imaginaba que mi dedo era el pito de alguno de los dos, ello me hacía sentir plena, de inmediato me abandonaba al placer y era sólo en ese momento cuando por fin mi pene se sentía feliz y sin tener erección se limitaba a babear como muestra de que yo podía generar mi propio lubricante…

    De pronto mis pensamientos se vieron interrumpidos por un ruido, un sonido constante que se originaba en la sala, sin pensarlo me levanté, me puse la bata de dormir encima y abrí la puerta, mi reflejo en el espejo no podía mentir, mis piernas estaban torneadas, no tenía nada de vello y mis nalgas ya tenían esa forma que hasta hoy me hace sentir orgullosa al caminar era una hembra con pene…

    Crucé la habitación y al llegar a la sala pude ver a mi madre una imagen que se quedó grabada en memoria, ahí estaba mi madre siendo dominada por mi padre, la tenía frente a él, de rodillas, con las manos amarradas a su espalda, el con una mano la tenía de los cabellos cual si fuera la tienda de su yegua y así control los movimientos hacia el, el sonido provenía de mi madre, pues en cada movimiento ella ahogaba víctima con ese verdugo de ébano maravilloso!

    ¡Sabía que te encantaba la verga! Naciste para puta, eso lo supe desde un principio, por eso me casé contigo, para disfrutarte y después compartirte…

    Mi madre lejos de verse incómoda ¡se percibía encantada! Yo jamás, en toda mi vida la había visto tan contenta, su mirada tenía ese brillo especial que había visto en mis propios ojos cuando veía a alguno de mis hombres venirse.

    Y bueno, la verga de mi padre era espectacular, larga, estilizada, gorda, sus venas parecían esculpidas por un artista y tenía con una cabeza que asemejaba a una mantecada…

    Yo estaba enamorada de ese trozo de carne, en más de una ocasión lo había visto en el gimnasio mientras nos bañábamos, pero ahora… era muy distinto, ahora estaba en acción, se veía perfecto, duro, dominante, listo para una y mil batallas, estaba sencillamente hermoso, esa verga era un noble que se abría paso sin pedir permiso eso me encantaba, buscaba solo su placer y desaparecía por completo seguramente invadiendo más allá de la garganta de mi madre…

    El brillo de la saliva de mi madre lo hacía brillar como si fuera un trozo de chocolate recién hecho…

    De pronto… mi padre le sacó la verga a mi madre de la boca, tomó su miembro por la base y con todo su tallo la cacheteó estrellándola en ambas mejillas…

    ¡Vamos dime lo que eres!

    ¡Yo soy solo una Puta!

    Muy bien… ¡Y quién es tu dueño puta!

    Tu, tu papito… ¡tú eres mi único dueño!

    Y dime… ¡Para que sirven las putas como tú!

    Para lo único que nacimos es para dar placerá los hombres…

    A los hombres… ¿A hombres debes dar placer?

    A mi dueño y a quién mi dueño me lo ordene…

    Mi padre sonrió, en ese momento ya no pude verlo como mi padre, ahora solo era el macho que yo deseaba que fuera mi dueño, yo deseaba formar parte de su establo de putas… Yo deseaba ser dominada y llenada por esa verga…

    Tan pronto mi madre terminó de hablar, el la tomó de los cabellos y así la levantó como si fuera un objeto para usarse, para después ponerla sobre el sofá, sus tetas se estrellaron en el respaldo y el la levantó un poco más para liberarlas y dejarlas fuera del mismo, libres, sus redondas nalgas sobresalían por un costado…

    Mi padre se giró y tomó algo del brazo del sillón era una pala de madera para cocinar y sin miramiento la azotó contra su culo con todas sus fuerzas y, la pala cedió ante tanta fuerza terminando por romperse…

    Se acercó hasta su oído y le dijo vamos quiero escucharte, vamos pídemelo pinche puta de mierda, anda…

    Papito… te ruego que por favor me metas la verga… ya sé que no la merezco que solo soy una puta, pero la necesito, necesito sentirla, tu verga es mi alimento, por favor, necesito tu verga dentro de mi, amo…

    Mi padre estaba encantado… Su verga estaba durísima, a la distancia podía verla latir como si tuviera vida propia…

    Por su parte mi madre estaba como loca, como poseída por el placer, movía sus nalgas en círculos provocando al semental en turno…

    Y yo ahora estaba más seguro que nunca de había nacido para ser como ella, había nacido puta, lo único que deseaba era ser penetrada por un macho cualquier macho, pero lo ideal sería uno como mi padre uno que hombre que me hiciera sentir hembra y dominará una y otra y otra vez a su antojo para saciar su apetito, que me usará como eso como un objeto para su placer…

    Finalmente, el deseo de mi padre creció y escupió entre las nalgas de mi madre, le dio sendas nalgadas y lentamente centímetro a centímetro fue metiendo esa hermosa serpiente, que a su paso era devorada por la puta en turno…

    Mi madre ya no era mi madre, ahora era mi competencia, su mirada cada vez era más sucia, más perversa era una hembra sintiendo placer, y una vez que la verga de papá desapareció por completo mi madre comenzó a convulsionarse, arqueaba su espalda como si algo la quemara…

    ¡Ay Que rico papito! ¡Ay que deliciosa tienes la verga!

    ¡Ay como me encantan las vergas cabrón!

    ¡Ay que delicia, soy una puta, soy tu puta, soy un apunta adicta a las vergas!

    Mi futuro semental tenía una mirada de poder que enamoraba, sabía que la tenía dominada, se sabía bien dotado, sabía que era uno de esos machos que podía dominar a cualquier puta, fuera hembra o hembra con pene, y las usaría hasta venirse, sin importarle si ellas lograba venirse o no, al fin esas putas solo era un objeto para satisfacerlo…

    Mi semental disminuyó el ritmo comenzó a moverse lentamente, entraba y salía poco a poco, mientras mi madre se retorcía de placer, sus tetas se estrellaban contra el respaldo una y otra vez, sus nalgas al estrellarse con los nuevos de mi macho hacían ese sonido especial que seguramente había sido el mismo sonido que se escuchó cuando me engendraron…

    Mi macho la jalo de los cabellos como si fueran sus riendas y acelero los movimientos, comenzó a cabalgarla cada vez más fuerte, cada vez más fuerte, una y otra y otra vez!

    Lo único mi madre decía era ¡Sí así, vente, vente en esta puta papi, vamos, vente cabrón, anda lléname el culo de semen o necesitas la ayuda de un verdadero hombre, uno verdadero macho tu padre…

    En ese momento la cara de mi semental se trasformó, cambió por completo ella había lo había logrado provocado para obtener lo que deseaba… ¡y así fue!

    A partir de ese momento mi macho, mi semental, mi padre la uso como objeto, como lo que era una verdadera puta, mientras le metía la verga una y otra vez la azotaba, golpeaba, se dedicó a gozar sin tomarla en cuenta.

    Mi madre estaba encantada, el ser usada le provocaba tanto placer que comenzó a mojar todo! parecía que orinaba de placer, y eso a su vez calentó más a mi macho, que sin titubear la agarro por las nalgas clavando sus dedos en ambas, le dio tres estocadas finales una, dos y tres y… su cuerpo se contrajo, podía definirse cada músculo, para posteriormente perder toda la vitalidad, finalmente ese macho se recostó sobre la espalda de su puta y el precioso trozo de ébano que durante horas la perforó brindándole un placer inimaginable salió de sus entrañas dejando caer sobre el piso dejando un lago brillante con olor a cloro…

    Su puta solo atinó a levantar la cabeza en ese momento volvió a ser mi madre, volvió esa dulce mujer que me consentía todos los días…

    Abrió los ojos y su mirada se topó con la mía, yo no pude moverme, tenía una mano metida entre mis nalgas, mis piernas temblaban y mi desmayado pene comenzó a sacar una mezcla de semen y orina gota a gota, mamá sonrió parecía que lo había planeado, ella lo sabía y me había dado ese regalo… un macho más en casa, el semental de mis sueños… yo había dejado de ser su niño, el machito de papá para convertirme en Ailelav, la discípula de esa puta…

  • Me acosté con mi jefa por despecho, pero fue lo mejor

    Me acosté con mi jefa por despecho, pero fue lo mejor

    No suelo involucrarme con compañeros en el trabajo y mucho menos de una jefa, pero venía de muchos problemas sentimentales y ella llegó literal a salvarme de todos. Morena, delgada, alta y más grande que yo por un par de años! Que más le podía pedir a la vida? Comenzamos cuando ella me beso, sus manos eran grandes, más que las mías y su piel Morena era lo que hacía que con sus besos y sus labios carnosos se posaban en los míos.

    Usaba pantalones negros y pegados y sus nalgas se marcaban tan sutilmente al pantalón que cuando llegaba por detrás siempre replegaba mi pene a sus bellísimas nalgas. Voz sutil y besos dulces y un gran Faje que nos dimos a unas cuadras de nuestro trabajo solo me excitaba pero no concretábamos nada hasta que por fin decidimos ir a un hotel de Tlalpan. Nos citamos y llegue tarde, ella molesta me esperaba con unos jeans y una blusa blanca. Molesta pero dispuesta a disfrutarlo llegamos a donde el hotel y rente la habitación. Dejamos. Nuestras cosas en una esquina y comenzamos a besarnos yo la comencé a despojar de su blusa, cuál fue mi sorpresa al ver un par de pechos apretados por el bra, su piel Morena bellísima y cuando desabrochó su bra y se lo retiro, un par de pechos enormes cayeron hasta su estómago. Ella es delgada así que comencé a besar su cuello para probar esos deliciosos pechos enormes, sus pezones eran negros, muy negros y yo comencé a quitarme la camisa y el pantalón mientras ella hacía lo mismo. Una vez yo desnudo y con el pene duro ella se puso en 4 sobre la cama. Sus pechos tocaban las cobijas mientras levantaba su trasero redondo al Aire mostrando una tanga negra la cual retire para encontrarme con su hermosa vagina. Era negra igual que sus pezones, pero rosa en el interior. No sabía si meter mi lengua dentro de ella o simplemente penetrarla. No quería perder el tiempo pues se veía tan húmeda así que acerque mi pene y con el glande comencé a rozar su vagina, sentía su humedad y suavidad mientras ella gemía suavemente. Acomode mi glande en au vagina y lo metí lentamente. Era hermoso ver cómo se perdía entre lo negro de su piel y cómo su lo rosa se comiera mi pene negro. Esta tan excitado que arremetí fuertemente contra ella y ella gimió más fuerte. Comencé a cogerla, arremetiendo y sintiendo por dentro como mi lente tocaba sus paredes internas mientras veía por el espejo que estaba frente a nosotros el ir y venir de sus enormes pechos. Me agache un poco para tocar uno y sentir su pezon duro. Mientras seguía arremetiendo contra ella. Ella comenzaba a cansarse y yo a sentir como estaba por venirse. Empuje su espalda contra la cama y solo deje su culo en el aire y la cogi más duro. Ella gemía y decía:

    -si, no pares, si, más, duro…

    mientras sentía por dentro como iba llenando y apretando más hasta que por fin tenso su piernas y sentí su humedad por dentro, como su corrida recorrió mi pené hasta el glande y entonces cedieron sus piernas. Bajo su pelvis y yo seguía dentro de ella, excitado así que la volteé boca arriba. Yo quería probar esos pechos enormes y comencé a besarla. Sus pechos se desparramaban por doquier y eso me excitaba más. Tomé mi orne y lo introduje nuevamente, ella seguía sensible y se sentía tan húmedo que solo gimió sutilmente cuando entre de nuevo. Tomé un pecho y acerque su pezon a mi boca mientras arremetía nuevamente contra ella. Lo hacía suavemente, sutilmente mientras mascaba su duro y negro pezon. Ella jugaba con mi pelo y acariciaba mi cabeza hasta que comenzó a excitarse de nuevo. Sentí su mano en mi nalga derecha y cómo guiaba la

    intensidad de mis movimientos. Nuevamente gemía y lo disfrutaba, fue cuando la besé de nuevo, en su boca con la mía sentía la misma humedad que en su interior. Abrí mis ojos y me la cogi un poco más rápido para ver sus pechos cómo iban y venían. Me excitaban demasiado pero apretaba mi pene para no venirme. Ella se excitaba más y más, tocaba con si mano mi pecho, iba de nuevo a mis nalgas y las apretaba para que metiera mi pene por completo dentro de ella. Entonces! Puse sus piernas encima de mis hombros, sus pechos se acomodaron en el centro. Un espectáculo maravilloso. Tomé uno para llevarlo a mi boca mientras metía hasta el fondo mi pene y comencé a cogerla tan duro. Ella se ponía roja y con sus manos agarraba ambos glúteos y me pegaba y apretaba. Mientras yo me la cogia más duro cada vez más duro.

    -Ya, ya, vente, vente conmigo, más, así,

    mientras ella repetía eso yo la interrumpí en un momento con mis besos mientras me la seguía cogiendo. Cuando sentí dentro de ella como se tensaba para terminar. Deje de besarla y continue más duro hasta que gimió tanto pero aguanto por dentro ese gemido para no gritar. Mientras sentía como por dentro se llenaba nuevamente mi pene de sus deliciosos jugos. Comencé a bajar lentamente sus piernas para recostarla y recostarme a su lado, yo seguía excitado y ella solo me pregunto:

    -porque aún no te has venido?

    -Porque quiero venirme dentro de ti!

    Fue mi repuesta

    -Entonces! Porque no te has venido dentro aún?

    -Porque quiero venirme dentro de ti en un anal.

    Se volteó para darme la espalda mientras me acomode para meter mi pene en su ano.

    Sentí el roce de sus nalgas, su piel hacía sentir sensible a mi pene aún duro. Ella tomó con sus manos mi pene y le dio dirección directo a su ano. Estaba apretado y un poco húmedo por los fluidos que ya había decretado. Sentí cómo iba penetrando poco a poco las paredes mientras apretaba fuertemente mi pene. Sentí como ciertos gránulos de eses rozaban mi glande y por fin sentí como estaba en el fondo. Esa sensación caliente de estar dentro me excita, me excita demasiado. Sentí como de mi pene comenzaba a salir un poco de semen y comencé a cogermela. Toque sus enormes pechos con ambas manos, después baje una mano hasta su vagina y comencé a meter mi deseos dentro de ella. Roce mi pene con mis dedos por dentro de ella, solo nos separaba la piel interna pero podía sentirlo, era como masturbarme por dentro. Sentí el calor y como su ano cedía a mis arremetidas. Estaba sumamente excitado y sentía un calor maravilloso por dentro. El mismo calor que sentía que recorría desde mi pene, una y otra vez, sudaba demasiado y escuchaba sus gemidos y sentía su dolor. Metí hasta el fondo mi pene, abrí sus nalgas para que entrara completo y comencé a sentir que me venía. No quise dejar de disfrutarlo pero era inevitable. El pene en el fondo y yo a punto de estallar cuando ella hizo un movimiento hacia atrás y no pude más. No se si había eses adentro pero sentí como mi pene expulso todo el semen, sentía cómo le era complicado entrar por lo apretado del ano pero cuando por fin salió todo sentí una ex citación tal, que solo apreté fuertemente sus nalgas y hundí mi pene hasta el fondo. Me vine y no quería moverme. Sentía cómo seguía saliendo de mi un poco más de semen y le pedí que no se moviera, quería seguir sintiéndome dentro de ella mientras mi pene aún estaba firme. Poco a poco sentí cómo iba perdiendo fuerza y se bajaba con su propio esperma, retire mi pene y sentí un placer, ella se giró y me abrazo. Comenzamos a charlar mientras recuperaba energías. Platicamos un poco y pedí algo de comer, estaba exhausto. Subió el servicio a la habitación y antes de comer comenzamos a besarnos nuevamente. Me recosté y ella se puso encima de mi. Comenzó a cabalgar me mientras yo me excitaba al ver sus pechos caídos como se movían. Los tomé y comencé a mamar su pezon como si hubiera leche allí dentro. Creo que si hubiera salido algo de allí seguro me vengo en seco. Me cabalgo y le pedí que se tocara, que se masturbara mientras cogiamos. Lo hizo y comenzó a tocarse, veía su rostro disfrutar mientras se tocaba y yo mamando y mordiendo sus pezones hasta que apretó fuertemente sus piernas y se vino! Sentí como sus fluidos recorrían mis testiculos hasta el medio de mis nalgas y llegaban hasta mi ano. Es delicioso sentir eso.

    -Te viniste?

    Me pregunto.

    -No! Pero si quieres…

    -Es que quiero que te vengas en mi boca.

    Se recostó a mi lado mientras comencé a masturbarme, ella ayudaba con su boca, mojaba mi pene con su saliva mientras yo movía mi mano. Cuando estuve a punto acerque su cabeza a mi pene, su boca en mi glande a punto de expulsar el semen, sentía su lengua y pronto sentí como comenzó a mamar ella sola cuando me vine, siguió mamando y yo expulsando semen hasta que deje de hacerlo. Estaba sensible y ella con semen en su boca, me miró! Y se lo trago mientras volvía a seguir mamando mi pene.

    -Te gusto?

    Me pregunto.

    -Vaya que si! Me ha gustado tanto que por eso estoy narrando este maravilloso encuentro. Ame que no le tuviera asco a haberlo hecho anal y después mamarme el pene para venirme en su boca.

    Terminamos eso con un beso, largo e intenso para después comer algo y terminar en el baño. Yo no podía más que observar y admirar su cuerpo perfecto. Esa fue la única vez pero daría todo por volver a vivir esa maravillosa experiencia.

  • Lo que sea por salvar la beca

    Lo que sea por salvar la beca

    Hoy tengo que ir a la universidad, ya finalizó el semestre, solo voy a la entrega de calificaciones de la materia de macroeconomía, realmente soy buena estudiante, pero esta materia me costó mucho trabajo, no tanto por la dificultad, sino porque comienza a las siete de la mañana y siempre me cuesta trabajo levantarme temprano, aparte el profesor Trejo es un viejo muy inflexible, y si llegaba unos minutos tarde ya no me dejaba entrar al salón.

    Desde ayer ando muy calentona, ni el baño en la mañana me baja las ganas, me pongo un vestido blanco de tela flojita, la tela es delgada y se llega a transparentar un poco, cuando ese vestido cae sobre mis nalgas suele verse un poco mi panty, me pongo una panty color vino de encaje para asegurar que se vea a través del vestido, eso siempre calienta a los hombres a mi alrededor y me dicen guarradas, aunque creo me va a calentar aún más, tomo mi bolso y emprendo el camino.

    Se me hace un poco tarde para no variar, me subo al primer autobús que encuentro, ya no trae asientos libres, el autobús no salió hasta estar repleto, no cabía ni un alfiler, comenzó su trayecto y ahí apareció un guarro, un sujeto chaparrito, vestía deportivo, pants, playera, gorra y una maleta grande, no sé si por coincidencia o a propósito pero quedó detrás de mi, a cada frenada aquel sujeto arrima su verga a mis nalgas, se le fue poniendo dura por los rozones que le daba a mi cola, para provocarlo más, finjo que se me cae el bolso y me empino restregando mis nalgas en su verga, poco después desliza su mano sobre mi nalga, el muy astuto me sube parte del vestido, eso me puso más caliente, mi vagina empezó a mojarse, me jala la panty y mete su verga entre ella y mi nalga, empieza a menearse muy lento , mire de reojo pero su maleta bloquea la vista, así estuvimos un rato, por un lado siento escurrir mi vagina y por el otro el líquido pre semen de aquel sujeto, tristemente es momento de bajar, sin duda me hubiera gustado llevarme la leche de aquel guarro pero me conformé con sentir mi panty mojada al desprenderme de él.

    Cruzo la avenida para entrar a la universidad, los vigilantes no son discretos al mirarme las nalgas cuando camino, subo las escaleras al tercer piso del edificio G, un par de estudiantes me siguen por detrás sin quitar la mirada de mi cola, todo me pone más caliente de lo que ya estaba, al fin llego al salón 309.

    Ya son 7:10 am se que el profesor Trejo no me dejará entrar, hago el intento, toco y abro la puerta:

    -Para rematar otra vez tarde señorita Yanin, le atiendo al final si no es mucha molestia.

    -Disculpe profesor Trejo.

    Cierro y espero, al paso de una hora salieron todos, algunos tristes y otros contentos por su calificación.

    -Adelante señorita Yanin. Entro al salón tras el profesor Trejo, se sienta en la silla de su escritorio y yo en la silla frente a el.

    -Buen día profesor Trejo

    -Buen día señorita Yanin, supongo viene por su calificación, su promedio final es de 8.3, salió bien en sus exámenes, pero sus faltas y pocas participaciones le afectaron al final.

    -Pero profesor Trejo, saque nueve y diez en mis exámenes, no puede ser, necesito al menos nueve para mantener la beca.- Ni beca tengo pero había un plan de por medio.

    – Lo siento señorita Yanin, pero las reglas fueron muy claras desde el inicio y esa calificación es inamovible.

    – Pero profesor Trejo, por favor entiéndame, sin me beca no podré seguir mis estudios, tiene que ayudarme, pidame lo que quiera.- Le dije con voz muy angustiada, al mismo tiempo me quite uno de mis tacones y estiré mi pierna para sobarle el bulto con mi pie, sabía que no le molestaría, el profesor Trejo ya tenía algunos reportes por libidinoso y acosador, nunca recibió sanción alguna.

    -Señorita Yanin ¿Qué está haciendo? ¿Por quién me toma?

    -Por favor profesor Trejo, necesito ese 9, usted y yo nos podemos ayudar mutuamente. Estaba funcionando, mi pie ya sentía aquel bulto un poco más duro.

    -Muy bien, muy bien, señorita Yanin, ganese su calificación, le voy a tener que aplicar un examen ORAL, usted entiende ¿verdad?.- Le digo que si con la cabeza, por supuesto que entendí, recojo mi pierna y me pongo de rodillas para meterme bajo su escritorio, veo el bulto en su pantalón, le bajo la bragueta y le sobo la verga por encima de su trusa, le muerdo el pene suavemente y le crece un poco más, es mi señal, le bajo la trusa y me meto su verga en mi boca aún sin estar completamente erecta, estoy mame y mame sin descanso, el profesor Trejo me ayuda empujando mi cabeza contra su miembro, pero ni así logro hacer que se le pare por completo.

    De repente tocan la puerta y abren de inmediato, rápidamente el profesor Trejo sube sus manos y yo meto las piernas dentro del escritorio para que no se vean, entra la secretaria del coordinador de carrera.

    – Profesor Trejo le informo que habrá una reunión a las 15 h en la sala de juntas de la coordinación, tiene que asistir.

    -Muchas gracias Carmelita, ahí estaré.

    En cuanto salió la secretaria, el profesor Trejo se levanta con la verga de fuera a ponerle el seguro a la puerta y regresa, mi corazón pulsa a mil por segundo y mi vagina no deja de escurrir.

    -Continue su examen señorita Yanin, ya puede salir de ahí abajo.

    Así de rodillas, le di vuelta al escritorio para ir hasta su silla, ya trae el pantalón y la trusa hasta los tobillos, la verga ya está bien parada, al parecer no fui la única que se calentó con la idea de ser descubiertos, aquella era una verga normal, ya estaba canosa y los huevos un poco caídos por la edad, sin duda sus mejores batallas ya habían pasado, pero no me iba a poner exigente.

    Ya con su verga completamente de fuera y erecta todo se facilita, le tomo del tronco y le chupo los huevos, lo masturbo mientras le chupo la punta de la verga, recorro su palo con mi lengua y me la vuelvo a meter a la boca, el profesor Trejo observa y me dice:

    – Señorita Yanin, controlese, se ve usted muy desesperada.

    – Prefesor Trejo necesito mi 9, ¿ya tengo mi 9?

    – No señorita Yanin, sacó 10 en su examen oral, eso apenas le promedia un 8.5 y no sube a 9, lo siento, veamos cuánto saca en conducta, levantese, póngase su tacón.- Se levanta y me ayuda a levantarme.

    – Póngase de rodillas sobre mi silla, levantese el vestido y enseñeme esa pantaleta que tanto quiere mostrar, de ahora en adelante se va a referir a mi como «mi señor» y tú serás mi putita.

    – Si mi señor. Le dije al momento que obedecía sus instrucciones, me miraba y se masturbaba, cuando estuve en cuatro sobre la silla subí mi vestido y empecé a menear mi colita, se me acercó y me dió una nalgada.

    – Mueve el culo putita.

    -Si mi señor.

    -Muevelo más lento putita. – Me da otra nalgada más fuerte.

    – Si mi señor.

    -Muy bien, ¿quien soy yo putita?

    -Mi señor.

    -¿Quien eres tu?

    -Tu putita mi señor.- Para ese instante mi vagina chorreaba a todo lo que podía, quería verga a la de ya.

    – El marcador en mi escritorio, mastúrbate con el, métetelo por la concha.

    – Si mi señor.- Lo agarro lo meto entre mi panty y me lo clavo, entra sin esfuerzo, lo saco, rozo mi clítoris y me lo vuelvo a meter, una y otra vez lo hago y comienzo a gemir, el profesor Trejo se me acerca y me da tremenda nalgada.

    – Cállate putita, ¿acaso quieres que nos escuchen?

    – No mi señor, pero en todo caso, ¿no se escuchan más las nalgadas?.- Al terminar de hablar me jaló de una de mis colitas de cabello y me obligó a mirarlo a los ojos.

    -Las putitas no cuestionan las decisiones de sus señores, ¿entendiste putita?

    -Si mi señor.

    – De todas formas te tengo que corregir, veremos si entendiste.- Me suelta y sigo meneando el culo y picandome la concha con el marcador, el agarra el cable del cargador de la laptop y lo dobla por la mitad, toma vuelo y me lo estrella en el culo.

    – Aahuuu… Grite ligeramente.

    – Hummm, al parecer no entendiste putita.- Vuelve a tomar vuelo y Zaz, me da otro latigazo, está vez me aguanto y logro quedarme callada.

    – Muy bien putita, aprendes rápido, a pesar de tu error y confiando en que ya no cometerás otro te daré el 10 en conducta, con eso llegas a 8.7, ¿qué te parece?

    – Gracias mi señor, le agradezco.

    – Perfecto, ahora toca examen a pregunta ABIERTA, tu eres la pregunta y yo respondo.

    Más que pregunta parecía adivinanza, muy fácil, yo soy la pregunta «abierta», me bajo de la silla y me recuesto en su escritorio boca arriba, sin quitarme los tacones flexiono las rodillas y abro las piernas lo más que puedo, aún con el marcador adentro sigo masturbandome.

    -Pero que putita tan inteligente, tengo que responder.

    Se me acerca, me hace la panty a un lado y me saca el marcador, pone la punta de su verga en mi vagina y me jala de los muslos para ensartar su verga en mi, me la trago toda, empieza a bombearme de manera lenta y profunda, disfrutando mi apretada vagina, siento sus huevos presionandose en mis nalgas una y otra vez.

    – Ooh, que rica vagina tienes mi putita, justo como la imaginé durante el semestre.

    – Gracias mi señor.- Respondí un poco extrañada.

    Después de un rato el profesor Trejo me para, me dobla por la mitad y pone mi pecho sobre su escritorio, me abre las piernas y me baja la panty hasta las rodillas, toma el marcador que me había sacado de la vagina y de a poco me lo comienza a introducir en el ano, una vez entro todo, lo saca y lo mete lentamente, yo quiero gemir del placer y por el orgasmo que me causa pero me aguanto, ya no quiero más represalias.

    Se para detrás de mi, dejando el marcador en mi ano me abre las nalgas y de una me mete la verga hasta el fondo, me toma de las caderas y empieza a bombearme fuerte y rápido, escuchar el choque de su pelvis con mis nalgas me hace tener otro orgasmo, una vez más contengo el grito.

    – Vaya putita resultaste ser, me has bañado todos los huevos, eso no se puede quedar así, me voy a vaciar dentro de ti.

    – Me parece justo mi señor.

    Me aprieta con fuerza las caderas y me bombea con más intensidad, como puedo me aferró al escritorio para recibir sus estocadas, de un momento a otro se queda quieto y siento su leche dentro de mi, no me cabe tanta leche, se me escurre por las piernas, el profesor Trejo dejo su verga dentro, se recuesta sobre mi espalda y me dice al oído.

    – Putita con mención honorífica y medalla al mérito, tiene 10 en su examen a pregunta bien abierta.

    – Gracias mi señor.

    – No agradezcas, te lo ganaste a pulso, con eso alcanzas mmm… 8.9 de promedio, muy buena calificación.

    – ¿Me permite hablar mi señor?

    – Adelante putita.

    – El 8.9 no me sirve mi señor, realmente necesito el 9 para mantener la beca, es lo menos que puedo sacar mi señor.- Cómo ya dije no tengo beca pero quería ver qué más se le ocurría al profesor depravado.

    – Que mala noticia, déjame pensar, ¿cómo podré ayudarte putita?… ya sé.- En ese instante el profesor sacó su teléfono móvil y hace una llamada, le contestan…

    -Mi queridísimo profesor Trejo, ¿a qué se debe el gusto?

    -Mi estimadisimo profesor Sotelo, buen día, ¿lo encuentro ocupado?

    – Estoy aplicando un examen pero dígame en que lo ayudo.

    – Fíjese profesor que le tengo un obsequio, ¿se podrá ausentar unos minutos?

    – Por usted lo que sea mi profesor Trejo, ¿dónde lo veo?

    – Espereme en el sanitario de caballeros del piso 3 del edificio G por favor profesor.

    – Hecho profesor Trejo, no tardo.

    Cuelga el profesor y me da instrucciones.

    – Buenas noticias mi putita, para una décima extra solo tienes que hacer esta actividad, ve al sanitario de hombres de este piso, encuentra a mi compadre el profesor Sotelo, mamasela hasta que se venga, como prueba de tu cumplimiento, me vas a traer su leche en tu boca, ¿entendido?

    – Si mi señor.

    -Se me olvidaba, déjame tu pantaleta en garantía de que vas a regresar.

    -Si mi señor.

    En realidad tenía que regresar por mi bolso, pero me quito la panty y se la entrego al profesor Trejo, mientras la huele salgo y camino rápido al baño, me presiono disimuladamente la entrepierna para que no se me escurra la leche del profesor Trejo, me encuentro a un compañero del salón pero lo ignoro y sigo mi camino de prisa, llego al baño y en la puerta encuentro un letrero que dice fuera de servicio, también lo ignoro y entro al baño.

    Dentro ya se encontraba el profesor Sotelo, con la verga ya bien parada masturbándose, entro y le pone seguro a la puerta, me jala y me pone en cuclillas, me mete su larga verga en la boca y se la comienzo a mamar, el profesor Sotelo me jala el pelo para que lo mire a los ojos mientras se la mamo, alcanza a ver que se me escurre la leche del profesor Trejo de la vagina y me dice mientras sigo mamando.

    – Jajaja, mi querido compadre Trejo nunca se equivoca, sabe muy bien como detectar a las putas y explotarlas al máximo, lastima que tengo que regresar al examen, me hubiera encantado batirte esa leche.

    Al terminar de hablar me jala de mis colitas del pelo y me hace atragantarme con su verga, cuando ve que no puedo respirar me suelta un poco y me vuelve a atragantar, finalmente saca su verga de mi boca, me jala el pelo para que lo mire y se masturba hasta venirse en mi cara, abro la boca para atrapar algo de leche y llevársela como prueba al profesor Trejo.

    Sin decir nada, el profesor Sotelo se limpia la verga y regresa a su salón, hago lo mismo con la leche en mi cara y en mi vagina y regreso con el profesor Trejo, entro y abro la boca para enseñarle la leche.

    – Excelente trabajo putita, tienes tu 9, te puedes retirar.

    – Gracias mi señor.

    Me pongo mi panty, tomo mi bolso y salgo de la universidad, tomo taxi de vuelta a mi casa, quede exhausta.

    A la semana siguiente revise mis calificaciones, macroeconomía 8, quede perpleja, de nada había servido el esfuerzo, ¿sería un error? ¿o era otro truco del profesor Trejo para llamar mi atención? Aunque no necesitaba el nueve enseguida envié un correo electrónico al profesor Trejo reclamando, me contestó que me puso el 9, que el no tiene nada que ver con ese error, que hable con el coordinador de carrera. Busco al coordinador y me cita para el día siguiente en su cubículo a las 15 h, llego, toco la puerta y entro, dentro están el profesor Sotelo, el profesor Trejo y el coordinador, los tres con la verga de fuera masturbandose.

    Caí en el juego, me espera una tarde muy agitada.

  • Fiesta fuera de control en la finca

    Fiesta fuera de control en la finca

    Lo que les voy a relatar ocurrió una noche cuando me invitaron a una fiesta unos amigos de la universidad, cabe destacar que ya en la universidad me cogían varios amigos y había participado en varias orgias, ese fin de semana me invitaron a esa fiesta yo no sabía en donde seria hasta que me pasaron buscando, ellos llevaban ropa playera mientras yo llevaba un jean ajustado con una mini tanguita negra y una blusita, ya hacía tiempo me había liberado del closet e inclusive me había mudado a otra ciudad y pues era normal vestirme como toda una putita.

    Nos fuimos, y ya en el vehículo me iban metiendo mano, yo me hacía llamar Jenny con ellos y pues iban todos metiéndome mano, yo iba con 5 chicos en el vehículo, me llevaban sentada en las piernas de Luis el más fuerte de ellos, los que iban en la parte de atrás se sacaron sus vergas y me pusieron a chupárselas me hacían garganta profunda y escupían en mi boca mientras yo les seguía chupando la verga.

    Paramos en una estación de combustible donde ellos se bajaron a orinar, compraron cervezas y una tira de condones, pues ya estaba más que claro que esa noche sería una noche loca, y no puedo negar que me excitaba todo aquel asunto de que los chicos me llevaran a un lugar desconocido. Mi cara y boca estaba toda llena de semen por eso no me dejaron bajar del auto, ya en el vehículo brindaron y me dieron una cerveza diferente a la que ellos estaban tomando, diciéndome toma de esta, putita, que esta es para las perras como tú, yo encantada accedí a tomar ya cuando llevaba 2 empecé a ver todo borroso y estaba algo mareada.

    Llegamos a una finca a las afueras de la ciudad que era del papa de Miguel quien iba conduciendo el auto, allí entramos y no había más nadie si no nosotros, pues Miguel había llamado y le había dicho a los empleados que se tomaran 2 días libres. Luis me cargo en brazos desde el auto hasta la habitación que me tenían preparada, allí me lanzo en la cama y me dijo putita ponte el traje de baño que está en el closet y nos vemos afuera en un momento, yo asentí con la cabeza indicando que sí, me cambie me puse un hilo rojo en conjunto y me veía muy diva en el espejo como mi pene es muy peque casi no se notaba y parecía que realmente tenía vagina. Por cierto, que mi pene es muy peque porque desde los 14 empecé a tomar anticonceptivas femeninas y se redujo su tamaño y el de mis bolas, pero esa es otra historia. En fin, Sali y allí estaba ellos sentados en una cabaña frente a la piscina y empezaron a decirme cosas con gritos, halagos que cualquier putita como yo le encantaban, me fui acercando hacia ellos y al pasar por el frente de Luis fue el primero en pegarme una buena nalgada y manosearme y el siguiente seria migue luego los demás.

    Busque a sentarme normal para cruzar las piernas cuando David me dijo; no..no..no tú te vas a poner en cuatro patas y dejaras que apreciemos ese culazo de putita en hilo…! Yo sonreí, me levanté y cumplí con la orden, allí ellos siguieron bebiendo mientras yo permanecía a 4 patas recostada del sofá, en eso viene Alex y saca de un maletín un plug de gema fucsia rueda mi hilo y sin previo aviso lo mete hasta el fondo de mi culito, en lo que solté yo un gemido de placer que ellos respondieron con risas a carcajadas. Y nalgadas a mi culo.

    Colocaron reggaetón a todo volumen y me dijeron que empezara a mover mi culo para ellos y así fue perreé a cuatro patas como cualquier putita callejera mientras grababan videos de mi culo moviéndose y se tomaban selfie junto a mis caderas. En un momento Miguel se levantó y dijo en voz alta llegó el momento de ponerle acción a esta fiesta chicos, saco de su bolsillo una pequeña bolsa y se acercó a mis nalgas haciéndome flexionar aún más mi columna y quedando completamente en forma de arco. Allí vertió sobre mis nalgas aquello que tenía en la bolsa y resulto ser que era polvo blanco, todos gritaron y se volvieron como locos mientras yo permanecía quieta y me indicaban que no me moviera, allí empezaron a oler el polvo y uff se volvieron locos tanto así que luego Luis paso su verga por entre mis nalgas y me dio dos buenas nalgadas ya mi culo estaba bien rojo de tantas palmadas.

    Comenzaron a desnudarse todos y quedaron rápidamente sin nada puesto, yo ya me habían quitado el top que tapaba mis tetitas y me colocaron unas pinzas, gemí de dolor mientras David me abrió la boca y escupió en ella diciéndome ¡Quédate tranquila putita que este día no lo vas a olvidar jamás! En eso llega Alex y me empieza a echar cerveza en mis nalgas diciendo chicos miren este culo que vamos a torturar hoy. Bajaron mi tanguita de hilo hasta la mitad de mis piernas y se reían todos de lo pequeño de mi pene e incluso me lo tocaban diciendo ¡Miren el clítoris de esta putita, queee grandeee jajaja! Mientras seguían echando cerveza en mi culo, y yo lo movía al ritmo del reggaetón.

    Empezó el espectáculo todos de frente hacia mí con sus vergas erectas grandes y gruesas, llenas de leche y dispuestas a vaciarlas en mi culito y en mi garganta; tenía una en cada mano y otra en la boca que tras una mamada rápida me cambiaba de verga lo más veloz que podía para abarcarlas a todas, así estuvimos como unos 12 minutos hasta que uno de ellos se dio la vuelta y empezó a chuparme mi culito, cuando sin previo aviso sentí como la enorme cabeza de aquella vergota penetraba mi culito sin aviso, empezó a embestirme, delante de mí tenía a 4 sujetos quienes peleaban por mi boca para que se las chupara, Luis el más fuerte de todos me tomo por el cuello me dijo que abriera mi boca y sacara mi lengua, cosa que por supuesto hice, allí me escupió en la boca y luego los demás lo hicieron para poner a chupar nuevamente esas vergas. Luego se cambiaron de turno y David empezó a darme una espléndida cogida a mucha velocidad sentía como sus bolas chocaban con las mías de las embestidas que me pegaba, mientras tocaban mis tetitas y me daban palmadas en las nalgas.

    Así estuve a 4 patas recibiendo sus vergas como unos 25 minutos ufff las piernas ya me dolían, pero entre el placer y el dolor, sentía más placer, cosa que terminaba opacando el dolor de estar en esa posición por tanto tiempo, no paraban de salir vergas de mi boca, y tenía mis dos manos ocupadas masturbando aquellos chicos que ufff estaban super locos. Luis cuando le toco follarme fue el primero en correrse, tomaron un bold y le indicaron a Luis que debía acabar allí para concentrar todo aquel semen y finalmente darme a beber, pues así fue… Todos se fueron corriendo poco a poco en el bold y uff al acabar el ultimo ya con mi culito adolorido me hicieron bajarme del sofá y sentarme en el piso mientras ellos estaban a mi alrededor me sentía tal y cual una actriz porno de gang bang y bukake. Finalmente me indicaron que debía tomarme toda esa cantidad de semen, yo tome el bold con las dos manos pues tenía las manos un poco resbaladizas por tanto masturbar a los chicos.

    Me incliné el bold y empecé a beberme esa buena porción de semen mientras ellos se reían, celebraban y pues tomaban fotos y videos del momento. Luego de eso me tomó por la mano Luis, me levanto y me cargo, camino conmigo hacia el frente y fuimos hacia la habitación donde me acostó y me dijo descansa putita más tarde sigue la fiesta. Allí había ropa femenina y unos trajes de baños.

    Esa experiencia fue muy loca para mí, pero me encanto mucho vivir ese momento, luego con el paso de los días hicimos otras locuras y disfrute mucho coger con estos chicos.

    Espero les guste este relato, valórenlo y coméntenlo para seguir publicando contenido.

  • Perdí la virginidad en Zipolite

    Perdí la virginidad en Zipolite

    La primera vez nunca se olvida y les quiero compartir como es que perdí mi virginidad en un viaje de mochilero en la playa de Zipolite, en las costas de Oaxaca, ya hace algunos años.

    Les cuento que soy de estatura media, 1.72 m, delgado y de piel muy blanca, lampiño, excepto un ligero vello en mis piernas, aunque mi cuerpo no era atlético estaba bien proporcionado, se podría decir que era atractivo, sin ser musculoso, era un poco tímido, y estaba inseguro sobre mi sexualidad, si bien había tenido algunas novias, me había dado cuenta que me llamaban la atención los cuerpos de algunos hombres, por lo mismo, evitaba cambiarme en los vestidores de la escuela, ya que al ver otros chicos era frecuente que tuviera una erección, aunque no estaba seguro si fuera simple curiosidad o algo más.

    Llegaron las vacaciones de invierno, en mi universidad regresábamos a clases en los últimos días de enero, así que después de pasar Navidad y Año Nuevo con mi familia me quedaban muchos días libres y decidí visitar las playas de Oaxaca, quería sol y arena, algo tranquilo para relajarme después de las fiestas de fin de año y antes de iniciar mi nuevo ciclo escolar, mi idea era pasar una semana en alguna cabaña junto al mar en Huatulco y otra semana en Puerto Escondido.

    Llegué a Huatulco y me impresionaron sus playas, son bellísimas, con una claridad de agua asombrosa y de bellos tonos azul turquesa o verde esmeralda, dependiendo de la playa, clima cálido, no agobiante, por lo menos en esa época, arena fina y dorada, algunas playas literalmente unas enormes albercas con muchos corales y una vida marina espectacular, excelentes para hacer esnórquel o buceo, pero a pesar de toda su belleza, no era lo que estaba buscando, yo quería una cabaña junto al mar, iba en plan de relax, resulta que Huatulco aunque tiene 36 playas, la gran mayoría se encuentran en una reserva natural, por lo que no se pueden construir cabañas u hoteles y en las que sí se puede construir solamente hay resorts de lujo que se iban de mi presupuesto, así que me tuve que hospedar en la Crucecita, que es el poblado principal pero alejado de las playas, otro problema era que a la mayoría de las playas solamente se pueden llegar por lancha y la lancha era más cara que el taxi por lo que solamente fui a las que eran accesibles por taxi por tener un presupuesto limitado.

    Conocí Playa la Entrega, Playa Santa Cruz, Bahía Tangolunda, Bahía Conejos y Bahía Maguey todas muy, muy hermosas, aun viajando en taxi el gasto de ir y regresar en taxi estaba haciendo estragos en mi presupuesto, así que después del quinto día decidí adelantar mi viaje a Puerto Escondido, pensando que sería más económico estar allá y esperando encontrar lo que estaba buscando, aprovechando que Zipolite estaba en camino decidí hacer una escala y pasar un par de noches en esa playa, me daba curiosidad y tal vez un poco de morbo ir a la playa nudista más famosa de México.

    Tomé el autobús a Pochutla y de allí un transporte colectivo a Zipolite.

    Zipolite me encantó, era justo lo que estaba buscando, un sitio encantador, con una larga playa, muchos sitios de cabañas para hospedarse junto a la playa y a un precio muy módico, un ambiente relajado, algo hippie, me hospedé en una cabaña junto al mar, algo rústica pero a un precio insuperable, el único inconveniente es que el baño era compartido, pero me daba igual.

    Enero ya no es período vacacional en México, pero sigue siendo temporada alta por ser temporada invernal, por lo que casi todo el turismo era extranjero, abundando europeos, canadienses, norteamericanos y australianos, era raro el turista nacional, mi intención era probar por primera vez el nudismo, aprovechando que no hubiera nadie conocido, aun así era algo que me daba mucha vergüenza, una vez instalado en mi cabaña, caminé por toda la playa en traje de baño a fin de reconocer la zona, me di cuenta que aunque toda la playa es nudista, el nudismo se concentraba principalmente en los dos extremos de la playa, en un extremo la playa se encontraba separada por un risco y es conocida como playa del amor, y en el otro extremo la zona de playa conocida como Roca Blanca. Casi la totalidad de los nudistas en Playa del Amor eran hombres, y estaba muy concurrida, me imaginé que era la parte gay de la playa, por lo menos en esa época del año y en esas fechas, así que decidí ir a la zona de Roca Blanca donde había nudistas hombres y mujeres, y no estaba tan atestada, no es que fuera homofóbico, pero pensé que llamaría más la atención en la playa del amor y me daba pena que me miraran, tampoco quería desnudarme en la parte central de la playa donde era raro gente desnuda, así que pensé que la zona de Roca Blanca era el lugar perfecto para probar el nudismo por primera vez.

    Llegué frente a unas cabañas llamadas El Alquimista y tendí la toalla, me quité rápidamente el traje de baño y me acosté boca abajo, sentí una descarga de adrenalina muy especial y mi verga se puso dura, pero al estar boca abajo lograba ocultar mi erección, al principio sentía vergüenza estar desnudo, poco a poco me fui relajando, la sensación de estar desnudo es fantástica, sentía el aire, el sol, la brisa, acariciando mi piel y mis partes más íntimas y una percepción de libertad difícil de explicar.

    De pronto vi a un hombre maduro acercarse completamente desnudo con una toalla en la mano y una pequeña mochila colgada, no pude evitar mirarlo, tenía un cuerpo muy bien formado, musculoso, atlético, de piel morena apiñonada y bronceada por el sol, pero lo que más llamó mi atención fue su miembro, aunque flácido, se veía de un tamaño bastante considerable, se balanceaba su miembro al caminar y sus grandes y pesados huevos seguían el ritmo, lo miraba embobado, hasta que me di cuenta que podría notarlo y giré un poco mi vista hacia las rocas para no delatarme, para colmo tendió su toalla cerca de mí y se tendió boca arriba, estaba muy nervioso y por instantes lo veía de reojo, no pude evitar que mi verga se pusiera nuevamente dura, así que cerré los ojos para dejar de ver su bello cuerpo masculino y tratar de relajarme, me dispuse a disfrutar del sol..

    De pronto escucho una voz que me dice:

    – ¿Hablas español?

    – Siii- respondí, abriendo mis ojos y encontrarme a ese macho desnudo de pie justo a mi lado.

    – Perdona, ¿me prestarías el bloqueador?, compré el aceite de coco que venden en la playa, pero me está empezando a arder la piel, necesito mayor protección.

    Mi piel es muy blanca y se me quema con facilidad, por lo que siempre compro bloqueadores de sol de un factor de protección muy alto.

    – Claro- aquí tiene Señor- respondí nervioso, entregándole el bloqueador.

    De reojo observaba como se untaba el bloqueador en toda su piel, incluyendo su verga y nalgas, un espectáculo para mis ojos y se fue caminando lentamente hacia el mar.

    Me quedé contemplando fascinado sus robustas piernas y sus nalgas firmes y duras, tenía un cuerpo muy bien conservado para ser una persona madura, un cuerpo seguramente esculpido en el gimnasio.

    Estuvo un rato nadando y cuando salió acercó su toalla justo a mi lado, a escaso un metro de distancia.

    Se tumbó y me empezó a hacer plática, me dijo que su nombre era Rubén, que era de Monterrey, divorciado y llevaba tres días en Zipolite, que le encantaba el lugar y aunque había ido con la intención de descansar se aburría un poco al haber tan pocos visitantes mexicanos para platicar, ya que no dominaba otros idiomas, que había tenido un divorcio complicado y decidió tomar unas semanas de vacaciones para relajarse.

    Mientras platicaba conmigo se puso de lado, su verga quedó frente a mí, mi vista se desviaba sin poderlo evitar, la miraba de reojo, juraría que había crecido y estaba morcillona, imponente, gruesa, descapullada, la cabeza parecía brillar, gruesa y cabezona, una verga de película, hermosa, no podía despegar la mirada de ese enorme bulto, me puse tremendamente nervioso y mi verga se puso más dura todavía, seguramente me ruboricé, entonces me preguntó:

    – Oye, porque no te metes al mar, está excelente, refrescante.

    Volteé a verlo a la cara desviando mi mirada, aunque su verga me tenía hipnotizado no podía permitirme seguir viéndola en forma tan descarada, seguro lo notaría, me veía sonriendo.

    Le contesté nervioso que el oleaje estaba muy fuerte y le tenía un poco de respeto, realmente el oleaje es algo fuerte en Zipolite, pero la verdadera razón era que estaba durísimo y por esa razón no podía levantarme.

    – Sabes, encontré una pequeña playa muy bonita y con un oleaje muy tranquilo, cerca de aquí, ¿te gustaría conocerla?

    – Mmm, sí, creo que sí, me gustaría- respondí, con algo de nervios

    – Ven, entonces vamos, te encantará y así me haces compañía.

    – ¿Justo ahora?

    – Sí, vamos, queda muy cerca, unos 10 o 15 minutos a pie.

    No me quedó otra opción que levantarme, tomé mi bañador y rápidamente me lo puse para tratar de evitar que viera mi erección, pero él no había apartado la vista de mi cuerpo y se dio cuenta, sonriendo mientras se ponía su traje de baño, me dice:

    – ¿Primera vez en Zipolite?

    – Si, así es- respondí

    – Tranquilo, no pasa nada, es algo normal, a mí también se me paró la primera vez que vine a esta playa, sucede con los primerizos, es imposible que no se te ponga dura con tanta güerita encuerada y buenísima, ya después te vas acostumbrando y te relajas, ja, ja,

    El que ese hombre maduro, tan fuerte y que se mostraba tan seguro me dijera que no me preocupara por estar erecto, que era normal, me ayudó a tranquilizarme un poco, no quería que pensara que era un depravado o algo así, empezó a andar y lo seguí, sentía miedo y ansiedad, era un desconocido y no sabía sus intenciones, no sabía porque no me había negado, no me reconocía, subimos a un risco donde hay otro grupo de cabañas, creo se llamaban Shambalá, Shangri La o algo así y caminamos por un sendero unos 10 minutos, al llegar no podía creerlo, llegamos a una playa muy pequeña, completamente desierta, rodeada de rocas y un mar muy tranquilo y cristalino, un pequeño paraíso, el único inconveniente era que había rocas al entrar al agua, pero llevaba calzado para agua y no representaba problema alguno.

    Rápidamente Rubén se desnudó y nuevamente me quedé viendo su verga como un bobo, lo seguí con la vista hasta que se metió al agua.

    – Vamos quítate ese short y disfruta el agua esta riquísima- me gritó, sacándome de mi estado de embobamiento.

    No me quedó más remedio que hacer lo mismo, mi verga estaba erecta y traté de taparme disimuladamente con una mano y entrar rápidamente al agua para evitar que notara mi turbamiento, pensando que al no haber chicas cerca no podría justificar mi estado de excitación, se me acercó y empezamos a platicar, muy cerca, no recuerdo bien que tanto me decía, en cierto momento una ola grande me empujó desde mi espalda hacia adelante y alcancé a rozar su cuerpo, incluso creo que percibí la punta de su verga rozar mi pierna, una descarga eléctrica recorrió todo mi cuerpo, puso una mano en mi cadera ayudándome a no perder el equilibrio y al retirarla la deslizó por un costado de mi nalga, lo que hizo que me estremeciera y me temblaran las piernas.

    La plática continuó, unos minutos después salió del agua y se acostó nuevamente en la toalla boca arriba, me quedé un poco más en el agua para controlar mi erección, sentía su mirada y me puse de espaldas a él para evitar verlo desnudo y pudiera bajar mi excitación, cuando por fin pude controlar mi erección salí rápidamente, mi toalla estaba llena de arena, así que me puse de espaldas a él para evitar que viera mi verga a medio parar, me agaché sin doblar las piernas para recoger la toalla y agitarla para sacudir la arena, no me daba cuenta que por evitar mostrar mi verga semi erecta estaba exhibiendo mi culo.

    Me tendí nuevamente boca abajo, cuando Rubén dice:

    – ¿Seguro que te habrán dicho que tienes buen culo?

    – Mmm, creo que alguna novia o amiga lo comentó en alguna ocasión- respondí con timidez.

    – Si, en serio, tu culo es muy bonito, muy blanquito y redondito, ya quisiera que mi novia tuviera un culo así, es mucho mejor que el de mi ex-esposa que tenía un culo precioso.

    – Gracias – respondí.

    No podía creer lo que había dicho, le había dado las gracias por alabar mi culo, creo que no era correcto, tal vez debí reclamarle, pero sentí que no lo decía con mala intención, que estuviera hablando de mi culo me ruborizó, me daba demasiada pena y para colmo mi verga se puso nuevamente a tope, me alegré estar boca abajo para disimular y no se notara.

    – Perdona, creo te incomodé con mi plática, pero es que me puse muy caliente imaginando que es el culo de mi novia, se me puso dura, creo que me voy a tener que ir a meter al agua para calmarme, mira, ja ja.

    – No lo podía creer su verga estaba completamente parada, tenía ante mis ojos un enorme tronco de carne dura y tiesa, de aproximadamente unos 20 o 22 cm, gruesa, sus venas se habían hinchado más y la cabeza brillaba, había tomado un tono rojizo, majestuosa, estaba viendo mi primer verga de macho en todo su esplendor a sólo centímetros de mí, solamente había visto algo así en las películas porno, mis ojos se abrieron sorprendidos, sentí que mi corazón latía más fuerte y quería salirse de mi pecho.

    De pronto siento otra ligera nalgada, que me trae de vuelta de mis pensamientos, sentí que dejó la mano un instante más en mi nalga, casi una caricia, apretándola ligeramente al levantarse, lo cual me causó un sobresalto y un pequeño respingo.

    Se metió al mar y estuvo nadando unos 25 minutos.

    Mi imaginación volaba, creí que había llegado demasiado lejos, por un lado, quería irme, escapar de ese atractivo pero desconocido hombre que me tenía tan confundido y por el otro quería continuar a su lado, jamás me había sentido tan excitado y al mismo tiempo tantos nervios, mi corazón palpitaba con fuerza e incluso mi respiración estaba un poco agitada, aun así mi verga seguía dura, me traicionaba, no recuerdo haber tenido la verga dura durante tanto tiempo, ya me dolía.

    Al regresar de nadar, mi piel blanca empezaba a tener una tonalidad rosada, no estaba seguro si por el sol o la turbación y me comentó que me estaba quemando y que necesitaba más bloqueador, sin preguntar tomó el bloqueador que estaba en mi pequeña mochila y se arrodilló entre mis piernas con una rodilla a cada lado de mis nalgas, sentí el chorro de bloqueador caer en mi espalda, en forma abundante, se inclinó para untar el bloqueador y juraría que sentí la punta de su verga acariciar mis nalgas, pasaba sus dedos muy suavemente, recorriendo cada centímetro de mi espalda, una y otra vez, procurando que mi piel absorbiera la espesa crema, recorría cada parte de mi cuerpo, mi espalda, mi nuca, mi cuello los brazos, siempre muy suave, era más bien una caricia, toda mi piel se ponía chinita al contacto, me encantaba la sensación, sentía tan rico que no pude contener un suspiro y lo escuché decir:

    – Que piel tan suave tienes, es más suave que la de mi novia, ¿te depilas?

    – No, siempre he sido lampiño- respondí.

    Se desplazó a la parte inferior de mi cuerpo y otro chorrito de bloqueador cayó sobre cada uno de mis muslos, seguido de sus manos recorriendo mis muslos, se sentía tan bien que cerré los ojos y me puse a disfrutar el ardiente masaje, poco a poco fue subiendo hasta llegar al borde de mis nalgas, aplicó otro chorro de bloqueador en cada una de ellas, seguido de sus grandes manos, me dejé llevar, no puse resistencia, masajeaba y apretaba suavemente mis nalgas, sentí desfallecer, sus pulgares abrieron mis nalgas y la brisa del mar se coló hasta mi lugar más íntimo, al instante se contrajo, sus dedos pulgares recorrían mi rajita y rozaba la hendidura de mi hoyito muy suavemente, estaba en el cielo, oleadas de placer recorrían mi cuerpo, noté como uno de sus pulgares se detuvo en mi ano, estaba sumamente caliente y me abandoné, no protesté, estaba en sus manos y en ese instante supe que haría conmigo lo que quisiera, se inclinó sobre mi cuerpo y sentí su lengua posarse en mi agujerito, inmediatamente mi culo se contrajo y un gemido involuntario delató el placer que sentí, eso lo animó y su lengua recorrió mi estrecho agujero, la movía en círculos recorriendo los arrugados pliegues y presionó el cerrado orificio que se resistía a ser profanado, siguió con su asedio en mi culo, sentía tanto placer que paré más la cola, doblando mi cintura, era un placer jamás sentido, mis piernas temblaban, mis gemidos se volvieron más intensos, me estuvo lamiendo el culo por lo menos unos 10 minutos cuanto mete toda su cara entre mis nalgas y empecé a retorcerme de placer, me estaba haciendo el amor por la cola de una forma que jamás hubiera imaginado, succionó mi culo de una forma que me hizo ver las estrellas, todo mi cuerpo empezó a temblar, mordí mis labios para no gritar, ya sentía la colita muy sensible, húmeda, palpitante, sentía que hacía pucheros, se contraía involuntariamente, su saliva escurría hasta llegar a mis huevos.

    – Sabes, tienes un culo delicioso, me encanta comerlo, bebe.

    Se estiró para alcanzar el aceite de coco que estaba a un lado de la toalla, al hacerlo sentí claramente la cabeza de su verga dibujar una línea sobre mis nalgas, chorreaba un líquido viscoso, seguramente precum, que quedaba impregnado en mi piel, un escalofrío recorrió mi cuerpo.

    Pronto sentí que abrió una de mis nalgas y un líquido tibio y aceitoso cayó justo en mi orificio, el aroma a coco invadió mi nariz, no pude evitar dar un respingo y apretar el culo, embarró el aceite entre mis nalgas y su dedo pulgar recorrió mi rajita y frotó con la yema la entrada de mi orificio, sólo por fuera, mi orificio se contraía al contacto y me preguntó:

    – Está muy cerradito, ¿Eres virgen?

    Moviendo mi cabeza contesté afirmativamente, una sonrisa se dibujó en sus labios.

    – No te preocupes, pronto dejarás de serlo, te lo haré muy despacito, será un placer desvirgar este culito tan rico.

    Empezó a presionar su dedo meñique hasta que venció la resistencia de mi esfínter y entró levemente en mi culo, solo la punta, la primer falange, empezó a rotarlo suavemente en forma circular, sentía raro, pero no era algo desagradable, poco a poco me iba gustando sentir su dedo dentro de mi cuerpo, di un gemido y abrí más las piernas, invitándolo a continuar, pronto entró totalmente dentro de mí, me acariciaba por dentro, después de unos segundos lo sacó, puso un poco más de aceite, y volvió a introducirlo, entró un poco más fácil.

    – Mmm, que precioso culo, y que apretadito, va a costar abrirlo, pero no te preocupes estás en las manos de un experto.

    Sacó su dedo y lo reemplazó por el dedo índice, empujó y poco a poco lo fue metiendo más, hasta que me lo metió completamente y tocó algo en mis profundidades que hizo que todo mi cuerpo se estremeciera, fue como un calambre que me recorrió por dentro que hizo que lanzara un gemido y exhalara rodo el aire de mis pulmones.

    – ¿Sientes?, es tu próstata, dilatas muy bien, realmente vas a gozar mucho con este culito goloso.

    Su verga dura ya se restregaba descaradamente sobre mi pierna, mientras seguía metiendo y sacando su dedo, cada que punteaba mi próstata mordía mis labios para no gritar de placer.

    Sacó su dedo y puso más aceite todavía, ahora fueron dos dedos los que entraron con apenas algo de resistencia, un ligero ardor, pero el placer que sentía justificaba con creces esa pequeña molestia, cuando sus dedos tocaron mi próstata y empezó a masajearla, me retorcí, pensé que iba a enloquecer, estaba en éxtasis, después de unos minutos sacó sus dedos, me sentí vació, casi le ruego que me los vuelva a meter, me contuve. Lo escuché decir

    – Ya estás lista nena- levantó mis caderas y me puso en la famosa posición que todos conocen, en cuatro con las piernas bien abiertas me hizo doblar la espalda para que empinara el culo.

    – Así nena, al principio te va a doler un poco, pero aunque te duela debes aguantar y relajar la colita, no te pongas tenso, si lo haces después sentirás el placer más intenso que hayas experimentado en tu vida.

    Me dio un poco de miedo, estaba a punto de perder la virginidad y se lo dije:

    – Rubén, quiero que me la metas, quiero probar que se siente, pero tengo miedo, es mi primera vez, tu verga es muy grande, ten paciencia, no me lastimes.

    – Tranquila, sólo entrégate, va a doler, no te voy a engañar, pero será el precio por el gran placer que sentirás, relájate y no aprietes, verás que pronto pasará el dolor.

    Sentí su verga recorrer mi rajita, rozar mi orificio, con un dedo Rubén buscó y encontró mi orificio, lo metió un poco como marcando y ubicando el objetivo, apoyó la punta de su verga justo en la entrada.

    Abrió mis nalgas al máximo y empezó a empujar, mi esfínter se resistía, poco a poco fue cediendo, sentí como iba resbalando hacía mi interior, cuando la cabeza traspasó mi esfínter, sentí un dolor tremendo que me partía, di un grito de dolor, mi vista se nublaba y sentía un calor tremendo,

    – Aguanta, aguanta, ya entró la cabeza, tienes que relajarte amor, confía en tu macho, no te la meteré más hasta que me lo pidas- si bien dejó su verga quieta continuó acariciando mis nalgas, mi cintura, mi espalda, e incluso mis pezones.

    Aflojé el cuerpo e intenté relajarme esperando que el dolor disminuyera, como había dicho mi macho, efectivamente el dolor se hizo más tolerable y se lo señalé, reinició el ataque, empezó a empujar lentamente penetrándome con suavidad, mis pliegues se estiraban al máximo, centímetro a centímetro iba entrando, abriéndome el hoyito, hasta que sus pesados huevos quedaron pegados a mis nalgas.

    – Listo amor, ya la tienes toda dentro, ¿la sientes?, ¿sientes mis huevos en tu culo? has dejado de ser virgen, soy tu primer macho y nunca olvidarás este momento, el momento en que te conviertes en hembra por primera vez.

    Efectivamente me sentía su hembra, una excitación tremenda recorría mi cuerpo, creía que me volvía loca, me sentía plena, tan llena de mi hombre, pensé que esto era lo que sienten las mujeres y me alegré de poder sentir lo que sienten, al fin entendía por qué en las películas porno primero se quejan y gritan de dolor y después gimen y gritan de placer, era lo máximo ser poseída por un macho, un placer que no se puede describir, mi destino de ahora en adelante sería el ser una nena, una putita y gozar de los placeres que un macho puede dar y al mismo tiempo hacer gozar a mi macho.

    Empezó a moverse, la sacaba hasta dejar solo la cabeza dentro y me la metía hasta el fondo, haciéndome gemir de placer, me derretía en cada metida y sacada.

    – Sabía que eras una putita, lo supe desde que ví que no me sacabas la vista de encima, y se me antojó mucho tu culito, tienes muy buenas nalgas y no iba a desperdiciarlas, tu culito tenía que ser mío, pero el que fueras virgen fue un plus, algo especial, me encanta desvirgar putitas, ser su primer macho, no olvidarás mi cogida en toda tu vida, la primera vez no se olvida, te marcaré por siempre.

    – Aggghh, si, cógeme, métela toda, me gusta, aggghh, soy tuya, tu putita, hazme lo que quieras, me encanta ser tuya-gritaba

    Se recostó sobre mi cuerpo y me abrazó mientras su boca mordía y besaba mi cuello, mi nuca, mis orejas en forma desesperada, gemía de placer, el golpeteo de su verga contra mi próstata me tenía en éxtasis, mi cuerpo empezó a convulsionar, mi verga empezó a lanzar fuertes chorros de leche que cayeron sobre la toalla.

    – Así goza putita, estás acabando como una putita, con una verga de macho bien enterrada hasta lo más profundo,

    Rubén me penetraba salvajemente, como si no hubiera un mañana, arremetiendo una y otra vez contra las profundidades de mi culo, sus huevos chocaban contra la entrada de mi culo, con fuerza, como todo un macho, seguía convulsionando, mis espasmos hacían que mi culo apretara su verga en forma involuntaria, todo mi cuerpo temblaba,

    – Ay putaaa, agghhh, pero que buen culo tienes, agghhh, como aprieta mi verga, que rico, me vas a sacar la leche, aggghhh

    Sentí que me dio una estocada profunda y su verga empezaba a disparar chorros y chorros de espeso semen en lo más profundo de mis entrañas, cayendo exhausto sobre mi cuerpo, después de unos segundos se incorporó y me dijo:

    – Fue el culito más rico que me he comido en mi vida amor, y aparte virgen, uffff que colita tan increíble, me dejaste seco, me sacaste toda la leche-dijo al tiempo sacaba su verga de mi culo y me daba una buena nalgada con su mano abierta.

    Me ayudó a incorporarme, mis piernas temblaban, con un poco de esfuerzo nos dirigimos a la playa, el semen escurría entre mis piernas, nos metimos al agua y nos lavamos a conciencia, expulsando el semen que tenía en mi interior, después tendimos nuestras toallas una junto a la otra y nos acostamos, me acurruqué sobre su pecho y me fui quedando dormido, estaría dormido unos 30 minutos cuando desperté y observé que estaba despierto, me miraba de forma tierna y acariciaba mi pelo, hubiera querido estar así por siempre, pero ya pronto iba a anochecer y había que regresar, así que nos pusimos nuestros trajes de baño y regresamos con un poco de prisa para que no nos agarrara la oscuridad.

    Me invitó a cenar a un restaurante italiano de la calle principal de Zipolite, muy romántico, con iluminación de velas y después a dormir a su habitación, acepté sin condiciones, este hombre maduro me tenía hipnotizado y accedería a cualquier cosa que me propusiera.

    Al otro día fui por mis cosas a la cabaña en la que me estaba hospedando y me mudé a la habitación de Rubén, cancelé mi visita a Puerto Escondido y me quedé el resto de mis vacaciones con Rubén, me sentía su novia, su hembra y que estábamos en luna de miel, fueron incontables las veces que me cogió, en su habitación, en nuestra playa secreta, en las noches íbamos a la Playa del amor y me cogía a la luz de la luna, generalmente en esa playa van otras parejas a hacer lo mismo, tanto homosexuales como hetero y era muy excitante hacer el amor cerca de otras parejas haciendo lo mismo.

    Al terminar las dos semanas que tenía programadas todavía me quedé cinco días más, hasta el día que él también se tuvo que marchar, pidió un taxi y camino al aeropuerto de Huatulco pasó a dejarme a la Central Camionera de Pochutla, ahí nos dimos un último abrazo de despedida y lo vi partir en el taxi, me dio su teléfono y dirección en Monterrey, nunca lo llamé, no se dio la ocasión, sin embargo fue cierto lo que dijo, desde ese encuentro por fin definí mi orientación sexual, tuve muchas parejas, pero a mi desvirgador nunca lo olvidé, ni la forma tan increíble que me desvirgó.

    Gracias a todos, sus comentarios son mi motivación para seguir escribiendo, espero sus comentarios en el correo [email protected], todas las críticas buenas o malas son bien recibidas.

  • Wendy

    Wendy

    Una tarde como cualquier otra, calurosa y cansada. Lo que más pasaba por mi mente era irme a bañar y descansar para el día siguiente, me veo al espejo y noto que mi cabello es muy largo y tengo que recortarlo, me asomó por la ventana y veo que la peluquería de enfrente está abierta, sin pensarlo dos veces voy a cortarme el cabello.

    Toco la puerta «buenas noches».

    «Adelante, pasa» con una voz suave y un poco triste.

    La señora Wendy, una mujer casada, con tres hijos, un hermoso cabello rubio, unos grandes ojos color marrón claro, y una bella sonrisa que miras cada vez que te saluda.

    Ella comienza a cortar mi cabello, muy amablemente. La noto algo triste y con ganas de llorar, pero no te atrevía a preguntar si algo le molestaba.

    Tomo valor y le pregunto «¿ya como está»? ella tristemente me responde que ha tenido problemas con su marido, debido a que ya no es lo mismo de antes. Que un día le gritó y le dijo que ya no era nada guapa ni sexy. Ya no le atraía. Le dijo que incluso su consuegra tenía más culo que ella.

    Sentí mucha tristeza por ella e intentaba animarla haciendo que por unos instantes sacará de nuevo su hermosa sonrisa. Pero todo fue un vano.

    Pasa unas semanas y mi cabello de nuevo está largo, aunque no me importaba mucho, lo que realmente era querer verla.

    Toco la puerta y me dice «pasa» esperando con ansias volver a verla alegré, lo que veo es su cara muy triste como si tuviera el corazón roto.

    Yo con mucho miedo de preguntar que tenía o como seguía su problema, solo digo «y… Cómo ha estado»?

    Con una tristeza en sus ojos. Casi con ganas de llorar me dice «pues, mi marido me pidió el divorcio» yo sorprendido y sin saber que decir, lo único que me sale de la boca es un «lo siento mucho».

    La miró tristemente y ya no aguantaba más de verla así y le digo «sé que no es de mi incumbencia. Pero no debe dejar caerse así, sé que es muy difícil aceptarlo, pero debe ser fuerte, usted no dependía de él, usted que tiene aún? Yo en mi caso tengo a mis hermanos a mi madre, usted a quien tiene aún? «Con ganas de llorar» me dice «tengo a mis hijos». Le digo «y no es todo. También tiene un muy bonito negocio aquí, tiene a sus hijos quienes la quieren muchísimo, a las personas les gusta como corta el cabello por eso vienen, a mí me gusta!

    Noto que está a punto de llorar y lo único que me sale es decirle… «Usted es muy hermosa» y cualquier hombre estaría feliz de estar a su lado. Sus lágrimas salen y no dejan de salir, yo no pude aguantar más y me acerque solo para poder abrazarla fuertemente y de igual manera me correspondió el abrazo, pude sentir como sus manos apretaban mi espalda y sus pechos se presionaban junto a mi, su cabello olía muy rico, un aroma suave de flores, lo que yo más quería era poder besarla y decirle que desde hace mucho siento algo por ella, pero al parecer no era buena idea. Ya que ella tiene 42 y yo 22, ese abrazo fue el mejor abrazo que eh recibido. El sentir sus pechos presionando sobre mi me provocó una gran erección que no pude controlar y lo único que pude hacer es llegar a masturbarme pensando el ella, su hermoso cuerpo y desear poder estar haciéndolo con ella.

  • Como fue que mi esposa se convirtió en mi ama (capítulo 6)

    Como fue que mi esposa se convirtió en mi ama (capítulo 6)

    Sigo con el entrenamiento de mi putita,  preparando su culo para poder cogérmelo cuando me dé la gana, quiero gozar y grabar en mi mente la primera vez que estaré atrás de él separando sus nalgas, tomándolo de la cadera y penetrado con un strap-on su culo… quiero que pueda relajarse, disfrutar y gozar cuando se lo esté metiendo…

    Como su ama que soy, le di la orden y recalque que todos los días debe seguir usar los plugs anales que compro, debe seguir dilatando su rico culo y preparándolo para el gran día, si mis cálculos no me fallan, creo que ya debería estar usado el número tres, el más grande, no creen…

    Llego el viernes y era el día esperado, el día que había decidido sería la primera vez que me lo iba a coger por el culo, el día que entregaría la virginidad de su tesoro más preciado… su culo.

    Esta vez le he tomado por sorpresa… he cambiado la rutina a la que ya se estaba acostumbrado, le he ordenado que debe vestirse como mi puta y he dejado preparado un corse de leopardo, medias de encaje negras y la tanga que hace juego con el corse. No tenía en mente amarrarlo, pero deje una cuerda a mano, por si se me antojaba… quería que se dejara llevar, así que le dije “putita, quiero que te cambies en el cuarto y no en el baño, quiero ver como lo haces”, a pesar de todo lo que hemos vivido hasta el momento, me di cuenta que sintió algo de vergüenza, pero no me importo y me acomode para ver como lo hacía…

    Se desnudo y tomo el corse primero, lo puso abajo, metió sus piernas en el y lo subió, paso los tirantes por sus brazos y luego lo acomodo en su torso, luego se sentó en la cama y empezó a ponerse las medias, las enrollo, metió su pie y luego las fue subiendo hasta el muslo, allí tomo las ligas del corse y las fijo a la media, una adelante y la otra atrás, repitió el mismo proceso con la otra pierna y finalmente tomo la tanga y se la puso.

    Me acerque a él, me puse atrás, revise que todo estuviera en su lugar, pose mi mano sobre sus nalgas, la subí un poco, tome su tanga y la jale hacia arriaba para que se le metiera bien en las nalgas y llegara hasta su ano para que empezara a rozarlo y calentarlo, “le faltaba subir un poco putita, no crees” le dije…

    Camine frente a el e inicie de una forma romántica, dándole besos y caricias, besaba su boca muy apasionadamente, metía mi lengua para jugar con la de él, separaba un poco mi boca y dejaba caer mi saliva sobre su lengua y veía como la recibía con gusto… luego pase a besar su cuello, pase a besar sus orejas, acariciaba su espalda, regrese a su cuello, seguí bajando despacio, baje el corse como buscando sus tetas, baje las copas del corse; pasaba mi lengua sobre su pecho, besaba sus pezones que se empezaron a poner duros… con mi lengua hacia círculos sobre uno y luego pasaba al otro, le di unos pequeños mordiscos suaves a sus pezones, para ese momento la respiración de mi puta era más agitada y podía escucharla gemir, se notaba que estaba caliente…

    Mis manos no estaban quietas, mientras besaba y mordía sus pezones, ya habían descendido hasta su pene y cuando mis manos lo encontraron, lo tomaron, ya estaba duro y sentía como había ya mojando la tanga con el líquido seminal, mis manos rodearon su pene sobre la tanga, la aprete con ambas manos y me di a la tarea de masturbarlo muy lentamente.

    Mis besos y mis labios siguieron bajando por todo su torso, ya había llegado a su abdomen y seguí el camino hacia abajo, hasta que llegué a su pene que seguía estando entre mis manos, seguía masturbándolo lentamente y seguía cubierto con la tanga de leopardo. Acerque mi boca y respiraba y exhalaba todo mi aliento sobre la punta de su pene, pase mi lengua sobre la punta de su pene, quería probar el sabor del líquido con el que estaba mojando la tanga y seguí bajando para hacer lo que más me gusta, besar sus bolas, lamerlas y pegar mis labios a ellas y succionar con fuerza y al mismo tiempo pasar mi lengua sobre ellas haciendo diferentes movimientos, mientras que con mis manos, me dedicaba a pasar mis uñas sobre la parte de sus bolas que estaba fuera de mis labios, haciendo caricias sobre ellas.

    Así tuve a mi puta un buen rato, sabía que lo estaba disfrutando y yo también, no se imaginan cuanto me excita y me prendía escuchar a mi puta gemir de placer, cada gemido o suspiro que daba, hacia que mi vagina palpitara, podía sentir como me mojaba cada vez más, sentía que cada vez mi vagina latía con más fuerza y podía sentir que me pedía que le diera algo para calmarla… mis pezones estaban erectos y muy duros, el roce de mi sujetador de encaje era como un rico masaje para ellos, cada vez estaban más sensibles y me transmitían más placer, estaba tan caliente como mi puta o más quizá…

    Lo gire un poco y le ordene que se recostara con la espalda sobre la cama, seguí besando sus bolas y empecé a dejar que mis labios siguieran un poco más abajo hasta llegar al perineo… cuando pase lo bese y pase mi lengua en ese punto, emitió un suspiro muy profundo…, pude sentir como su cuerpo se puso tenso y su respiración se aceleró… seguí con ese masaje pero mi objetivo era llegar a su ano y creo que el deseaba lo mismo.

    Seguí besando y bajando hasta llegar a su ano, lo bese y pase mi lengua un poco, porque era difícil por la posición en la que yo estaba, así que le dije “putita, date la vuelta y te pones en cuatro”, esa posición era más cómoda para mí, separe sus nalgas y seguí besando y lamiendo su ano y jugando con mis dedos en sus bolas y en su ano…

    En ese momento, tomé la cuerda que había dejado cerca, la doble a la mitad y la pase por sus bolas, le di dos otres vueltas y luego subí a su pene, donde di otras dos otres vueltas, hice un nudo y los extremos los deje colgando de sus bolas, ya sabrán más adelante para que me serviría…

    Puse lubricante sobre mi dedo índice e inicie a introducirlo en su ano, cuando mi dedo estaba adentro, hacia movimientos circulares, luego lo sacaba, le ponía más lubricante y repetía la misma operación, lo metía y sacaba y le decía “relájate puta que llego el día, hoy tendrás el honor de que tu Ama estrene tu culo, hoy tu Ama tomara la virginidad de tu culo…”

    Seguí poco a poco, luego logre ya introducir dos dedos en su ano y repetía la misma operación, meter, sacar, movimientos circulares y lubricar, cuando ya logre meter 3 dedos en su ano, sabía que era el momento por lo que me puse el strap-on lo más rápido que pude, lubrique el vibrador, mientras que con una mano acariciaba su pene y con la otra penetraba su culo, haciendo movimientos para adentro y para afuera, buscando su punto G… que lo encontraba al sentir las palpitaciones de su recto, las que acompasaba con la mano que tenía sobre su pene, ambas al mismo ritmo…

    Ya lo tenía lubricado y caliente, pero con un poco de maldad, pasé de nuevo mi lengua sobre sus bolas y en su perineo, pude sentir con los dedos que tenía dentro de su ano, como las palpitaciones aceleraban su ritmo e intensidad justo cuando pasaba mi lengua por esa área…

    Me levante, me puse atrás de él, puse el vibrador en su ano, y empecé a empujar poco a poco… para que no sintiera dolor “relájate putita, ya está empezando a entrar, relájate…”, baje mi mano y tome las cuerdas que había dejado colgando de sus bolas y en ese momento empuje un poco más, hasta que el vibrador llego poco más allá de la mitad dentro de su ano, “ya está pensé, ese culo dejo de ser virgen, es mío…” y justo cuando pensaba eso, mi puta quiso ir hacia adelante para que no siguiera penetrando su ano, (ahora sabrán para que eran las cuerdas…) ya las había tomado con mi mano y cuando mi puta intento ir hacia adelante, jale ambas cuerdas hacia atrás con fuerza, tirando de sus bolas y su pene hacia mí… la puta aulló de dolor, pero no me importo y no solté las cuerdas, así que no tuvo más opción que dejar de intentar ir hacia adelante, de hecho tuvo que ir hacia atrás para quitarle tension a las cuerdas, facilitando la penetración, situación que aproveche para introducir lo que hacía falta del vibrador en su ano… ahora si estaba todo el vibrador adentro, tenia a mi puta totalmente empalada y sometida a mí, había llenado su recto con el vibrador que simulaba ser mi pene, mi pubis estaba tocando sus nalgas, lo que confirmaba que su culo había dejado de ser virgen…

    Deje un momento para que se relajara, seguía jalando las cuerdas y cuando sentí que ya estaba relajado, inicie con el movimiento de mi cadera, despacio hacia atrás y hacia adelante, en ese momento me di cuenta que por primera era yo la que estaba en la posición dominante, era yo quien marcaba el ritmo y profundidad de la penetración… antes era yo la que estaba en la posición que está ahora mi puta… y era el quien metía su pene en mi ano, pero ahora era yo… me sentía como su Ama, sentía que era yo quien tenía el poder y sabía que esa posición era tan rica (o al menos para mi si lo era), en mi mente pensaba “así me gusta que me folle a mí, así me ha metido su pene el en mi recto, me la ha metido toda y yo he gozado cuando esta toda dentro de mi culo…, ahora le tocaba a él o mejor dicho le tocaba a mi puta disfrutar con esa sensación tan maravillosa de tener todo tu recto lleno por un pene… empecé a acelerar el movimiento cada vez más, cuando iba hacia atrás sacaba el vibrador casi hasta la mitad y luego iba hacia adelante y lo metía en su ano, entonces le pregunte “te gusta puta, te gusta cómo te estoy cogiendo? dime, era lo que querías? era lo que esperabas? Que esperas, responde puta”, y respondió “si mi Ama, se siente muy bien, ya no me duele y siento muy rico como me está cogiendo, me gusta la sensación que produce al vibrar el dildo que tiene metido totalmente en mi culo…”

    Al escucharlo, casi me orino allí mismo, solté las cuerdas, lo tome por las caderas y empecé a darle con todo, le daba duro, se escuchaba el golpe de mi cadera sobre sus nalgas, podía sentir como mi vagina no paraba de chorrear, el arnés del strap-on estaba empapado y yo seguía mojándome y más al escuchar gemir a mi puta, de saber que estaba gozando, de sentir que era yo quien tenía el poder y quien le daba el placer en ese momento, mi mente no procesaba como era posible que ahora que era yo quien lo cogía por el culo y que mi esposo pudiera ser capaz de recibir todo el vibrador dentro de su recto, cuando hace unas semanas no podía ni meter mi dedo índice sin que se quejara por el dolor que eso le producía… y ahora tenía al menos 8 pulgadas de plástico entrando y saliendo de su ano y la muy puta gozaba de placer con la cogida que le estaba dando…

    Seguí cogiéndolo con fuerza un buen rato más, mientras tanto mis pechos estaban a reventar de duros y mis pezones bien parados, seguía mojando el arnés con mis flujos, pero me estaba aguantando, no me quería correr aun, quería que mi puta metiera su pene dentro de mi vagina, quería que la metiera como una manguera para apagar el fuego que tenía dentro…

    Me cogí a mi puta hasta mas no poder, hasta que me pido detenerme, que ya no podía más y que estaba a punto de correrse (le había dicho que no se podía correr y que me tenía que avisar cuando creyera que ya no iba a poder aguantar…)

    Así que me detuve, me quite el strap-on y me di cuenta que lo había empapado, así que lo tire al suelo y le dije “haber puta, acuéstate sobre la cama, te quiero boca arriba ya”, desate sus bolas y su pene, me monte sobre mi puta y me senté sobre su pene, lo metí en mi vagina de un solo movimiento, quería sentirme llena… necesitaba darle a mi vagina lo que pedía…

    “Ahora puta, cógeme tu a mí, puedes hacer lo que quieras puta, dale fuerte que estoy muy caliente”, subió sus manos hasta mis senos y empezó a pellizcar mis pezones, los tomaba entre sus dedos índice y pulgar, los apretaba fuerte y los estiraba… yo con lo caliente que estaba empecé a moverme hacia delante y hacia atrás, apretaba lo más que podía mi vagina, quería estrangular su pene de ser posible, quería que mi puta sintiera como estaba mi vagina de caliente…

    Subía y bajaba, me movía hacia adelante y hacia atrás, movía mi cadera en círculos, estaba a toda máquina… no podía parar, seguía pellizcando mis pezones y justo en ese momento me dice “que rica siento su vagina mi Ama, es como el estuche de mi pene” … no pude más y grite, ME VENGO, ME VENGO… y mi puta respondió yo también ya no aguanto más y yo empecé a sentir como mi cuerpo temblaba, convulsionaba, no podía parar, mis piernas estaba temblando también, entonces mi puta empujo fuerte su pene hasta adentro de mi vagina, yo me acosté sobre su pecho, no podía sostenerme, mi orgasmo no se detenía, nunca había tenido un orgasmo tan fuerte y tan extendido, cuando sentí como su pene empezó a expulsar su semen dentro de mi vagina, podía sentir como salía y chocaba contra mis paredes, como estaba de caliente, fue quizás uno de los mejores orgasmos que he tenido y corrernos juntos fue un éxtasis fuera de este mundo.

    Quedamos cansados, pero bien follados los dos, mi puta satisfecha de la buena cogida que le di, y yo conforme pues hizo bien su tarea y termino sacando 100 puntos en la cogida de culo que le di.

  • Historia de una cama

    Historia de una cama

    En mi esfuerzo de publicar en cada una de las categorías de la página, espero que sea de agrado.

    Mi esposo amado, tenía tiempo de no poder descansar quejándose que el motivo de su insomnio era nuestra cama, motivo por el cual, empecé a buscar un nuevo lecho nupcial, pero entre las responsabilidades laborales y hogareñas, el tiempo no me daba, al fin encontré un negocio que acepto extender su horario de atención para recibirme en su sala de exhibición.

    Saliendo de la oficina me apresuré a llegar, tristemente vi el negocio totalmente oscuro y cerrado, algo enfadada marqué al teléfono, en menos de dos timbres;

    Vendedor: Alo

    Yo: Hola, soy Elena Rmz, hablo por la cita para ver los muebles, el negocio está cerrado.

    Vendedor: Si, señora la estoy esperando, pase por la puerta lateral, ya LE ABRO.

    Finalmente, pude acceder al negocio, el cual estaba iluminado débilmente con luz indirecta en su interior, me recibió un joven, con un incipiente bello facial, vestido formalmente, delgado y educado.

    Vendedor: Y que tipo de mueble le interesa Señora Elena

    Yo: Busco una cama, Queen o King.

    Vendedor: Están en segundo piso, por aquí- indicándome el camino para ir por delante de él.

    Siempre he pensado que esta práctica caballeresca, más que por educación, es para podernos ver mejor las nalgas, confirmado que mientras subía las escaleras, en dos ocasiones se tropezó mi joven vendedor.

    Yo: Todo bien? –girando mi cabeza sobre mi hombro izquierdo

    Vendedor: Si Señora – sonrojado y visiblemente nervioso

    Al llegar al segundo piso, el joven se apartó a un extremo, y toda la sala se ilumino claramente, tenían un surtido abundante de camas, pero todas ellas de diseño moderno con bases al ras de suelo.

    Yo: Son todos los diseños que manejan? – desilusionada

    Vendedor: Así Señora, diseños de última generación.

    Yo: Bueno, entonces no le quito más su tiempo, busco algo más conservador o tradicional-

    Vendedor: Pero Señora, nuestros diseños, además de vanguardista, tienen gadgets, de ultima generación que harán más cómoda su vida, con conectividad bluetooth y wi-fi.

    Yo: Vera, sabiendo que insistiría con tal de lograr la venta, es por el tema…sexual- ahora la sonrojada era yo

    Vendedor: Si es eso Señora, tenemos nuestro modelo Kamasutra – señalándome una cama de respaldo color nogal oscuro y sábanas blancas de seda – digitando su celular el colchón se contorsiono para en forma triangular, un panel de abrió de la cabecera, dando acceso a unas barras – y también tiene control de temperatura toque.

    Curiosa toque con mi mano el mueble y efectivamente la cama desprendía un calor húmedo muy agradable

    Yo: Si se ve, pero, no son los gadgets es el diseño… no creo que me dé el servicio que necesito para … Usted sabe la intimidad …- con mis mejillas bastante sonrojadas

    Vendedor: Señora, le aseguro que la cama tiene todo para Satisfacerla- en un plan por demás condescendiente

    Voleando los ojos hacia arriba y exhalando en señal de desesperación.

    Yo: Por favor, regrese la cama a su estado original, solo deje la temperatura regulada

    El joven vendedor obedeció algo expectante a mi solicitud, deje mi bolso en la cama continua y me posicioné a un costado de la cama entre el mueble y él, con ambas manos tome la cintura de mi blusa y ante la mirada atónita del vendedor la deslice fuera de mi cabeza, arrojándola junto a mi bolsa, mientras acomodaba mi cabellera desabroche mi pantalón, me senté en la cama, para deslizar por mis suaves caderas y piernas la prenda, una pierna y después la otra, ahí estaba yo sentada en medio de una sala de exhibición, solamente cubierta por mi ropa interior y tacones, disfrutando de la cara de sorpresa de esta joven vendedor.

    Yo: Acércate, prometo no morderte, al menos que eso quieras – sonriéndole

    El emitió un sonido gutural en señal de aprobación y en estado de chock se acercó a mí, con tranquilidad abrí su cinto, desabroche su pantalón y lo baje de su cintura hasta sus tobillos, el inocente traía puesto una trusa blanca de algodón, ternurita, la cual con ambas manos también baje hasta sus rodillas, y entonces me encontré con él, el “mini vendedor”, seguramente eran los nervios o la falta de experiencia o la sorpresa, pero ahí estaba el escondido detrás de una mata tupida de ensortijados bellos, empecé a acariciarlo entre mis dedos, empezando a dar señales de vida.

    Yo: Creo que necesita respiración de boca a boca. – engullendo el tierno pedacito de carne entre mis labios

    En la sala solo se oían los sonidos guturales emitidos por mis labios y los gemidos de placer del joven vendedor, el” mini vendedor”, muy pronto demostró que pertenecía al “equipo sangre”, décupleteando su tamaño, rápidamente mi boca estaba llena de deliciosa y joven carne masculina.

    Vendedor: ¡Dios sí, chúpalo todo, trágatelo todo!» siseó con los dientes apretados, agarrándome del cabello con los dedos apretados mientras atraía mi boca más profundamente en su rígida verga, No solo el mini vendedor tomo vida, también el joven vendedor, daba señales.

    Chupe ruidosamente la carne palpitante, mi lengua se deslizó por debajo de la erección suave, cubierta de saliva, mis labios agarraron con avidez su pinga. Mis uñas rozaron la parte posterior de su trasero desnudo, acercándolo más profundamente, quería tragarlo entero.

    Intercambiamos miradas mientras sentada en la cama que el pretendía venderme yo sorbía su verga, y podía ver por sus expresiones que mi joven vender no podía creer su suerte.

    Aquí estaba una desconocida, chupándole el pito, solo cubierta con lencería a juego con sus tacones, un bra de media copa negro que apenas contenía mis hinchados senos, tacones altos y una tanga de encaje negro semi transparente.

    Vendedor: «Mama bien rico, Señora», gimió, retirando la polla de mi boca y masturbándose, yo bajé a sus tiernos y peludos huevitos y los metí entre mis labios mientras él se masturbaba.

    Yo: «Me encanta chupar vergas», respiraba torpemente,

    Presione mis brazos juntos, lo que obligó a mis globos frontales abultarse majestuosamente. La cara del joven vendedor delato su emoción al ver mis pezones asomarse por el borde.

    Vendedor: “Recuéstese”- aun con su cortesía conocida hasta el momento.

    Me puse de pie, lo tome de la camisa y lo jale hacia mis pechos, besándolo cachondamente y mismo tiempo apretando su polla con mi mano libre, de un tirón abrí su camisa, con la respiración excitada, me recosté en la cama, y en mismo paso resbale mi tanga de mis caderas, a mis muslos y ahí fue dar mis tobillos enredándose en uno de mis tacones.

    Una de mis manos jugaba con mi cuquita chorreante, y la otra le indicaba con el índice “VEN”.

    El inocente vendedor, demostró no ser tan inocente, de rodillas entre mis piernas enterró su núbil rostro en mi tarro de miel. Gemí en voz alta cuando sentí su lengua retorcerse dentro, lamiendo y relamiendo, sus dedos entrando en mi suave y sedoso coñito, dos, y luego tres. Buscó y encontró mi clítoris; tocándolo con los dedos, se lo metió en la boca y chupó el pequeño frijolito, mi miel goteaba de mi cuquita palpitante. Como una rata del desierto reseca, el joven, y ex inocente, vendedor se llenó la garganta con mi dulce y suculento desbordamiento.

    Vendedor: «Voy a Culearte, bien culeada, puta», el educado vendedor, se había ido junto al inocente también.

    Se enderezo sobre sus rodillas y metiendo sus muslos bajo los míos, suavemente la punta de su polla toco los labios de mi coño, como pidiendo permiso para ingresar, con ese gesto tan educado no podía negarle la entrada, con mis manos abrí mis labios para permitirle acceder a mi cálido y húmedo refugio, que lo esperaba con ansias.

    Yo: «Culeame, bien culeada»

    Manteniendo su erección perfectamente quieta, dejando que me retorciera en la cama para empalarme en él, en un parpadeo empujó, llenando la vaginita con su imberbe pinga dura como el cemento. Deje escapar un grito ahogado de placer cuando su magnífica verga me llenó, sus bolas se detuvieron contra mis nalgas.

    Lo apreté con los músculos de mi aceitado coñito, disfrute de la sensación de la pinga del vendedor dentro, Dios mío; ¡Tenía una pinga muy buena!

    Entonces el cabroncito se echó hacia atrás, y luego embistió de nuevo, y luego se retiró, de modo que la punta de su bulbosa pinga descansaba justo en la parte exterior de mis labios. Allí se quedó quieto, sin moverse, mis caderas giraban en busca de su pinga, sobre las sábanas con absoluta frustración.

    Yo: «¡Cógeme, hijo de tu pinche madre!» levantándome de la cama para abofetearlo. «¡Métemela, cabron!»

    Vendedor: «Lo que la clientela ORDENE», sonrió

    Entrando lentamente en mi cuquita, centímetro a centímetro, palmo a palmo, hasta que estuvo completamente incrustado una vez más. Retirándose de nuevo, repitió el proceso, esta vez un poco más rápido.

    Yo: «Te gusta satisfacer a la clientela, que te ordenen, ¿verdad?» apoyándome en los codos, mirándolo pertinazmente.

    Vendedor: «Si, y si tienen un vocabulario tan vulgar como suyo, mejor»

    Yo: «¿Te pone duro?»

    Vendedor: «Muy duro», guiñando un ojo.

    Yo: «Entonces” levantando las caderas para recibir su empuje. «Cógeme, cabron», «¡Méteme toda tu pincha verga en mi cuquita!»

    Vendedor: «Lo que Usted, ordene», gimió, su empuje se aceleró.

    Yo: «Pendejo, Me encanta tu pinche verga, muévete y cógeme, pendejo de mierda «- extasiada

    El vendedor ahora me había agarrado de la pierna derecha levantada y estaba penetrándome, sus bolas se balanceaban precariamente contra mi perineo.

    Yo: «Sí, ¡sí!»- mi desahogo llegaba y llegaba intempestivamente

    Ya no podía hablar solo agudos chillidos de placer salían de mi boca, cuando mi cuerpo se estremeció con los embistes del núbil vendedor. Mis pechos se tambalearon y se brincaron fuera de la media copa del mi bra, Él miraba alegremente mis senos que temblaban y se mecían como gelatina. Alcanzó uno de ellos y apretó el esférico tembloroso, sintiendo el pezón endurecido en la palma de su mano, entre sus dedos.

    Aún enterrado dentro de mí, se recostó cayó encima de mi cuerpo, ahuecando mis pechos mientras lo hacía, metiendo uno de sensibles pezones en su boca. Mis manos ahuecaban su cabeza, gemía mientras chupaba con fuerza mi teta hinchada. Todavía penetrándome soltó mi pezón antes de rodar su lengua alrededor de él, saboreando su sabor. La saliva goteaba de su boca y rezumaba como melaza por mi pecho redondo.

    Yo: «¡No pares, hijo de puta!» le advertí

    Me doble debajo de él mientras mi orgasmo recorría mi cuerpo.

    Yo: «Oh sí, ¡ya llegooo!» jade, arañando su espalda y hundiendo mis dientes en su estrecho hombro.

    Vendedor: «¡Córrase, Señora, oh sí, ¡córrase toda!» gimió,

    Su pinga ahora martillando en mi apretado y húmedo coñito, mientras yo me frotaba maravillosamente mi clítoris, me corrí gritando, estrepitosamente.

    Grite, estremeciéndome debajo de él, apretando su verga dentro de mi rociada cuquita. El barbilampiño vendedor inclinó la cabeza hacia adelante y me besó, captando el último de mis clímax en su boca, pronto farfulle de placer.

    Vendedor: «¿Le gusto?» – yo aún sentía las réplicas de mis orgasmos, enrojecida y agota.

    Yo: «Oh sí, oh sí, criaturita», ronronee

    Vendedor: “Este modelo de cama puede hacer magia”

    Yo: «Tu verga puede hacer magia.»

    Vendedor: «Lastima que no te alcance » sonriendo.

    Yo: «Y después te va a doler tus huevitos ¿verdad? Entonces déjame ayudarte», lamiendo mis labios.

    Vendedor: «Si insiste», retirándose de mi goteante vagina

    Se puso de rodillas y se puso en cuclillas sobre mí, dándole a mis pechos un par de golpes juguetones con su pinga antes de colocarse sobre mi cara.

    Entonces ruidosa y alarmantemente un grito salió de mi boca;

    Yo: ¡MI MARIDO!

    El joven y destanteado vendedor saldo como resorte fuera de la cama.

    Yo: ¡RAPIDO ESCONDETE! – señalándole hacia debajo de la cama

    El vendedor, confundido y acelerado, trato de meterse bajo la cama golpeándose fuertemente la cabeza, entonces ya no pude más;

    Yo: Jajaja, – carcajeándome -ya ves que un diseño moderno no me sirve, cuando encuentres un modelo clásico o conservador llámame.

    Tomando mi ropa y vistiéndome mientras me retiraba del negocio, de momento no supe que fue más doloroso para el núbil vendedor, el golpe en la cabeza, el dolor de sus huevos sin desahogo, la venta no realizada o la humillación del conjunto de todo lo mencionado.

    Me encanta los comentarios, igual si quieren compartir alguna idea, anécdota o fantasía los espero en mi IG.