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  • Una exhibición inesperada

    Una exhibición inesperada

    Lo que había pasado esa tarde, simplemente no había pasado. Por lo menos eso era lo que se habían prometido los dos mientras André dejaba su departamento, pero entre el dicho y el hecho… así que todas las veces que a Pam le dolía el culo, por esa inesperada intrusión, no podía dejar de pensar en Andre: “puto portugués, por su culpa caminaré como pingüino toda la semana…”.

    La semana pasó rápidamente, tuvo mucho trabajo, y además tenía que ver qué hacer con Marcos, que tanto se esmeraba para re-amistarse con ella. Al final, Pam era buena gente, y accedió a volverlo a ver y también a regresar con el. No que la cosa fuera llena de romanticismo, pero la pasaban bien y eso para ella era suficiente. Lo que Pam no había considerado, era lo difícil que iba a ser regresar al sexo rutinario con Marcos, después de la tempestad erótica del fin de semana anterior…

    Se preparó meticulosamente, sacando un vestido apretado amarillo y unos tacos negros que la hacían sentir super sexy, para ver si por lo menos así su enamorado se volvía un poco más atrevido, pero realmente las cosas no fueron como ella esperaba…

    Primero de inmediato se presentaron las fobias higienistas de Marcos, que como siempre se negaba al sexo oral abduciendo que era poco higiénico, y tampoco le dejó llevar sus tacos a la cama, siempre con las mismas fobias. Con esas premisas los 5 minutos de sexo rutinario, volaron aún más rápidos, y 15 minutos después, Marcos ya estaba dormido.

    Salió a la terraza en busca de aire, ya que ese desastre de enamorado estaba mas dormido que una piedra y se fijó que el departamento de Andre estaba animado, se oían algunas voces y había luz, así que se detuvo un rato a ver que pasaba. Y en efecto en poco tiempo la atmosfera cambió: Andre no estaba solo en casa había una chica, y claramente los dos no estaban allí para ver un documental sobre los murciélagos, desde donde estaba podía ver muy poco, pero a cierto punto logró claramente ver la chica, era bastante joven, pelirroja, de poco seno pero con un culo y unas piernas despampanantes y no que ese hijoputa de André no la estuviera aprovechando, ya que podía escuchar los gemidos desde su terraza.

    Siempre tuvo un poco de tendencias de voyeur, pero esta vez era distinto, esos gemidos la llevaron casi a un estado de trance, así que sin darse cuenta, se movió en la zona mas oscura de su terraza de donde podía ver claramente lo que estaba pasando en casa de André.

    Sintió a principio un poco de celos, ya que hace una semana ella misma estaba en el lugar de esa chica, pero de pronto sintió un cierto calor en su ingle al ver como esos dos follaban a pocos metros de sus ojos. Ahora mismo André estaba lamiendo el coño de Sara (así se llamaba la “otra”..), mientras la penetraba con dos dedos, mirándola fijamente a los ojos, mientras Sara chillaba como una perra, si, Sara era mucho más gritona que ella..

    En todo eso, se había apoyado a la pared, apartado un poco sus braguitas, comenzando a tocar su clítoris… despacio disfrutando de ese espectáculo improvisado, y su clítoris reaccionó muy bien, irguiéndose un poco, tanto que ahora ya sus piernas estaban mas abiertas y se estaba masturbando con mucho placer viendo como la verga de André desaparecía el coño de Sara.

    Se estaba poniendo realmente hot, y en eso se le sale un pequeño gemido, casi imperceptible, pero suficiente para que André direccionara su mirada hacia ella, que estaba si a oscuras, pero evidentemente podía ser vista por su vecino… André no cambió su postura, solo que ahora ya no miraba Sara, si no que miraba Pam, también cuando aumentaba el ritmo de su penetración y cuando la llamaba “zorra” o “puta” es como si lo estuviera diciendo a Pam misma…

    Eso ya era demasiado, su coño estaba completamente mojado, podía fácilmente meter dos dedos a dentro, y gozar, tanto que cuando André se corrió dentro de Sara, en simultanea Pam tuvo el orgasmo que Marcos no le supo dar hace poco minutos…

  • Feliz aniversario

    Feliz aniversario

    Se cumplían 5 años de aquel sí, de aquel día en que Laura y Diego decidieron casarse. Laura, era abogada, una mujer de 29 años, tez blanca, cabello ondulado de color marrón a la altura de los hombros y grandes ojos marrones. Su esposo Diego, de 35, era un comerciante de piel morena, alto, de cabello desprolijo y abundante barba.

    Ambos eran muy extrovertidos, simpáticos y sociables, de una vida sexual tradicional, pero no aburrida.

    Laura le compró a Diego los botines de fútbol que tanto deseaba, aquellos de color gris que su marido tanto anhelaba, pero él, pensó en algo menos material, algo que representara para ella algo distinto a lo que hubiera tenido hasta ese entonces, y le obsequió un masaje en un lugar que encontró buscando en internet.

    Llegó el día y Laura recibió su obsequio junto con un desayuno y un beso de su atento marido, se fue a trabajar como cualquier otro día y al salir de allí se dirigió al lugar para hacer uso de su regalo. Llegó al lugar en su vehículo, ingresó, se anunció y esperó su turno en el spa. Miró con detalle, era un lugar muy limpio, confortable, de un ambiente relajante.

    Llegó su turno y una mujer de cabello rubio evidentemente teñido, ojos marrones y un uniforme blanco no muy pegado al cuerpo, pero lo suficiente para dejar notar su cuerpo, tenía grandes pechos y una estatura y contextura promedio.

    Llamó a Laura y la acompañó con amabilidad y simpatía hacia la sala de masajes. Laura entró y notó un clima que no conocía, extremada limpieza en los azulejos blancos, una luz tenue y una música instrumental que sonaba de fondo. Una camilla, una mesa llena de velas y productos propios del rubro y un biombo que le daba privacidad al lugar.

    La masajista que se presentó como Eleonora le explicó que usaría velas aromáticas y aceites corporales, por lo que le pidió a Laura que pasara detrás del biombo para quitarse la ropa, le entregó una bata con un perfume que mezclaba lo agradable de una fragancia floral, con la tranquilidad que otorga la limpieza, y un par de toallas que debería utilizar para tapar sus partes íntimas.

    La masajista abandonó el lugar para darle intimidad a su clienta, esperó algunos segundos y reingresó al lugar. Laura ya estaba posicionada con su cara hacia abajo y una toalla que cubría desde la cintura hacia dónde termina su cola, como le habían indicado.

    Eleonora prendió las velas aromáticas que había prometido y comenzó a realizar su trabajo. Laura, con su pelo recogido y sus manos al costado del cuerpo estaba lista para recibir su masaje.

    Eleonora comenzó a colocarse aceite en sus manos y a expandirlos sobre la espalda de Laura, que sentía una sensación cálida y relajante, la masajista tocaba con las yemas de sus dedos pulgares la espalda de Laura que sentía como sus contracturas desaparecían, luego sus brazos y su cuello recibían aquellos mágicos movimientos que parecían hacer desaparecer todos sus problemas. Con la parte superior de su cuerpo cubierto de aceite llegó el turno de sus piernas, desde arriba hacia abajo eloenora desataba nudos y volvía a subir desde los tobillos hacia la parte donde estaba la toalla, justo debajo de su cola. Se repitieron los movimientos al compás de aquella música relajante hasta que la voluptuosa masajista le indicó que se diera vuelta, Laura lo hizo, esta vez tapó con una toalla sus senos y la zona inguinal producto del pudor que le causaba que una desconocida la viera sin ropa, la masajista al notarlo sonrió.

    Comenzó a masajear su cuello y colocó piedras tibias sobre su abdomen mientras alternaba entre sus brazos y la parte inferior de su quijada. Salteó la parte cubierta por toallas, bajó a su abdomen, retiró las piedras, pero está vez se las dio a sostener a Laura que a esa altura estaba en estado de transe por la relajación, bajó aún más, pasó de largo la parte donde la segunda toalla tapaba sus partes íntimas y llegó a sus piernas que también masajeó con mucho aceite y suavidad.

    En un determinado momento levantó una de las rodillas de Laura para hacer su trabajo sobre la zona de los aductores, primero en una de sus piernas y luego pasó a la otra, Laura estaba tranquila, confiada y se movía tal cual le indica sin hablar su masajista.

    Con el cuerpo de su clienta cubierto en aceite, la masajista comenzó a subir cada vez más por sus piernas, las yemas de sus dedos índice y pulgar corrían cada vez más la toalla que cubría a Laura que abrió sus ojos como no entendiendo lo que sucedía, Eleonora fue más allá y vertió más aceite, esta vez directamente en las piernas de su sorprendida clienta, que dudaba en frenar la situación por sentir un exceso de la masajista o tomarlo como algo característico de la profesión.

    Lejos de ser algo normal en este tipo de prácticas, las intenciones de la blonda mujer se hicieron evidentes cuando sus dedos, llegaron a la vagina de Laura, que intentó detenerla, pero no pudo, la sensación era demasiado reconfortante. Los dedos índice y medio de la masajista recorrían los costados de su vagina, los tocaba con suavidad y la mezcla de aceites naturales con la humedad provocada por la excitación, provocaron que Laura vuelva a cerrar sus ojos y asiente su cabeza nuevamente sobre la camilla. Las piedras, que aún estaban en las manos de Laura soportaron la fuerza descomunal que la excitada clienta aplicaba sobre ellas.

    Eleonora al notar la complicidad de Laura retiró la toalla para seguir más cómoda y al mismo tiempo, la toalla que cubría los senos de su clienta también fue quitada para ser remplazada por aceite, y mientras que su mano izquierda rozaba el clítoris de Laura, la derecha masajeaba sus senos, uno por vez, pasando su mano también entre medio de estos, haciendo movimientos circulares sobre sus pechos y presionando sus pezones.

    Laura nunca había estado con una mujer, la sensación era distinta, más suave, más delicada y no quiso perderse la oportunidad de probar un beso, así que volvió a levantar su cabeza para probar los labios de aquella masajista que no paraba de tocarla, llegó a su boca, primero besó sus labios, soltó las piedras para tomarle del costado de su cara y luego de probar sus suaves labios sus lenguas empezaron a tocarse dentro y fuera de su boca, la extasiada clienta a esta altura ya entregada al placer de la situación se puso de costado para desprender la ropa de su acompañante, para descubrir esos pechos que tanto llamaban su atención, los tocó con gran satisfacción, los presionó y acarició hasta acercarse aún más para besarlos, la sensación de sus pezones en su lengua, mientras sentía los dedos de Eleonora ya adentro de su vagina, le provocaban placeres desconocidos, así que no se detuvo y suavemente continúo acariciando a Eleonora, bajando por su ombligo hasta llegar a su pantalón, desató aquel nudo que la separaba de su objetivo, y deslizó hacia abajo el elástico que descubriría una diminuta lencería de color negro.

    La masajista soltó por un instante el cuerpo de Laura para ayudarle y sacarse la ropa interior y quedar en igualdad de desnudez. Tomó la mano de Laura y con un movimiento sincronizado, mientras subía una de sus piernas a la camilla posó la mano de Laura en su vagina. Ahora ambas se tocaban mientras se miraban a los ojos.

    Unos cuantos besos apasionados, de esos que implicaban movimientos de sus lenguas que parecían bailar al compás de una música producida por respiraciones profundas. Aquellos besos húmedos se vieron interrumpidos solamente cuando Eleonora se alejó unos centímetros para separar los muslos de Laura, besar sus pechos, bajar por su panza hasta llegar a una vagina húmeda producto del momento.

    Eleonora parecía enseñarle a su clienta que el sexo oral que había recibido hasta el momento, eran solo una gota comparada con el mar de sensaciones que recibía por la naturaleza de los movimientos de los labios y lengua de Eleonora, ella sabía dónde debía estimular casi como si hubiera creado cada una de las terminales nerviosas de empapada mujer, combinaba también el jugueteo de su dedo índice dentro de Laura, con besos sobre su clítoris, mientras que Laura solo podía mirar absorta como la boca de esa mujer dibujaba un laberinto de placer sobre ella.

    Eleonora guiaba la situación, era quien tenía la experiencia y fue quien realizó el siguiente movimiento, subió a la camilla y coloco cada una de sus piernas a los costados de la cabeza de Laura, para que ambas tuvieran al alcance de su boca la vagina de su amante, cómo imitando al número o 69.

    Laura, que nunca había probado la humedad de otra mujer sintió una novedosa sensación, mientras tomada la cintura de Eleonora y acariciaba sus nalgas con una mano y con la otra recorría la espalda al mismo tiempo que seguía sintiendo los dedos y lengua de Eleonora en su entrepierna.

    Casi a punto de estallar, pasaron a la siguiente posición, esta vez, las dos estaban mirándose de frente, la experimentada pero joven masajista, se posicionó de una manera que permitió un encastre perfecto de piernas, que a su vez posibilitó que ambos clítoris quedaran pegados y el resto fue sencillo, movimientos ascendentes y laterales sin dejar de ejercer presión y que dejaron sentir un roce intenso, que acompañado de caricias en los senos de ambas, a esa altura aceitados por los roces, provocaron que las mujeres se tomaran de las manos, entrelazando sus dedos simbolizando la unión para llegar al orgasmo.

    Sus caras estaban llenas de una sonrisa pícara y al mismo tiempo de satisfacción que provoca la situación. Un último beso antes de le dio el cierre perfecto al encuentro. Ambas volvieron a vestirse y se despidieron con un cómplice “hasta la próxima”.

  • Mi madre me pide un favor (1)

    Mi madre me pide un favor (1)

    Era un jueves por la tarde como cualquier otro, a mis 22 años estaba en el último semestre de universidad y ansioso por salir de clases. Era la última hora, algunos profesores habían faltado e íbamos a salir temprano de clases, todos estábamos más que listos para ir a tomar y jugar videojuegos como se había hecho costumbre los jueves.

    Habíamos quedado que esta vez seria en mi casa, ya hacia tiempo que no íbamos a la mía. Apenas sonó el timbre de fin de clases, agarramos nuestras cosas y nos dirigimos al auto de Miguel, durante el camino íbamos cooperando dinero para la cerveza y las frituras al igual que hablando de lo que íbamos a jugar.

    En la parte de atrás iban sentados Hugo, Mateo y Lucas mientras que en la parte de adelante íbamos yo (Santiago) y Miguel.

    (Miguel) – Venga Santiago que hoy toca en tu casa y vamos a hacer un desmadre en tu cuarto, me la debes por la última vez que me ganaste en la play.

    (Santiago) – Venga Miguel que no hay que ser mal perdedor y si sigues así te vuelvo a ganar.

    Todos los demás rieron mientras seguían hablando en la parte de atrás, el viaje fue muy rápido y casi no tardamos nada en llegar a casa.

    Una vez llegamos abrí la puerta y todos pasaron de prisa dirigiéndose a la cocina para coger vasos para las sodas y el alcohol al igual que platos para servir las frituras y todo lo que íbamos a comer. Al ver que mi madre no estaba en la cocina grite un par de veces para ver si contestaba.

    Cabe mencionar que en casa solo éramos yo y mi madre, mi padre nos había abandonado por otra familia un par de años atrás, pero mi madre muy astuta logro quedarse con la casa y el auto de él.

    (Santiago) – Madre, ya volví de la uni, Miguel y mis amigos han venido conmigo para jugar un poco y tomar algo en el cuarto.

    Nadie me contesto y supuse que mi madre había salido a la tienda a comprar algo.

    (Santiago) – Venga que mi madre ha salido vamos a mi cuarto de inmediato a jugar.

    Miguel subió primero e íbamos detrás de él, una vez llegando al pasillo entre mi cuarto y el baño salió mi madre del baño sin nada de ropa mas que la tolla en su cabeza, se acababa de bañar y mis amigos quedaron con la boca abierta al ver el cuerpo de mi madre, debo admitir que mi madre para tener 43 años luce divina, ella es alta, con una piel blanca como la leche, unos pechos enormes pero firmes que a más de uno le daría por meter su polla en esos melones, una cintura con volumen y ese culo grande y gordo al cual mis amigos estoy seguro han dedicado una infinidad de pajas.

    Mi madre dio media vuelta y para su sorpresa frente a ella estaba un grupo de 5 jóvenes viendo su cuerpo desnudo de pies a cabeza. De inmediato puso un brazo sobre sus pechos cubriendo lo que podía, mientras que con su mano si tapaba su pezón derecho dejaba ver su areola rosa y su brazo no tapaba en lo absoluto su pezón izquierdo, eran unas tetas descomunales frente a nosotros y con su mano apenas y tapaba su vagina, se podía ver como estaba depilada.

    (Sara) – ¡Aaah! ¿Pero qué hacen aquí a esta hora? Dense la vuelta en este momento.

    Todos mis amigos dieron media vuelta, aunque a veces movían la cabeza un poco para intentar ver a mi madre, yo me quede de frente para hablar con ella y asegurarme de cubrirla.

    (Santiago) – Salimos temprano del cole y venimos a jugar en mi cuarto, he gritado un par de veces, pero no respondiste pensé que habías salido a la tienda.

    (Sara) – Pues hijo me hubieras mandado un mensaje para estar lista, no te he escuchado gritar y mira qué vergüenza tus amigos ya me han visto toda.

    Mi madre dio media vuelta y camino rápido a su cuarto mientras veía como sus nalgas rebotaban de un lado a otro, en cuanto entro dio un portonazo y cerro con seguro.

    (Santiago) – Venga ya pueden darse la vuelta y abrir los ojos.

    (Hugo) – Una disculpa, Santi, no queríamos meterte en problemas.

    (Santiago) – La culpa es mía, debí de haber revisado primero antes de pasar, pero ya les hice la tarde pringados.

    A pesar de que sabia de lo bueno que estaba mi madre y que era irresistible para cualquier hombre me gustaba bromear con mis amigos y por parte de ellos a pesar de que le habían dedicado una infinidad de pajas a esas tetas y culo siempre se portaron con mucho respeto y pusieron la amistad primero.

    Procedimos a pasar a mi cuarto donde por fin pudimos ponernos cómodos y empezar a jugar y tomar.

    (Mateo) – Santi ponle pausa que tengo que ir al baño, estoy a punto de orinarme.

    (Santiago) – Venga, pero ve rápido.

    Todos nos quedamos platicando y tomando mientras Mateo estaba en el baño, pasaron 10 minutos y Mateo entro a al cuarto de nuevo.

    (Lucas) – Hasta que vuelves hijo de puta te hemos estado esperando, cuanto tardas en el baño.

    (Mateo) – Me dolió un poco la barriga ¿pero venga en que estábamos?

    (Santiago) – Ustedes sigan jugando que yo también tengo que ir al baño.

    (Miguel) – Venga que ahora vamos a ir de uno en uno al baño si quieren vamos todos juntos de una vez.

    Todos procedimos a reírnos y salí del cuarto, en cuanto di la vuelta vi a mi madre saliendo del baño con su ropa interior en una mano y chupándose el dedo índice de la otra.

    (Santiago) – Una disculpa por lo de hace una rato madre.

    (Sara) – No te preocupes, amor, Olvidemos eso. olvide mi ropa interior en el baño y vengo por ella antes de bajar a preparar algunos snacks para tus amigos.

    (Santiago) – Gracias, mamá, eres la mejor.

    Mi madre continua a su cuarto y yo entre al baño, tarde un poco en soltar toda la cerveza que traía guardada. Me lave las manos y me dirigía en mi cuarto.

    Justo al dar vuelta dirigiéndome a mi cuarto vi a mi madre pegada a la puerta de mi cuarto con la oreja pegada a la habitación tratando de escuchar algo.

    (Santiago) – ¿Madre que haces?

    (Sara) – Hijo venia en camino a preguntarles a tus amigos si prefieren hamburguesas o sándwiches, pero yo creo que sándwiches es lo mejor y más rápido.

    Pude notar como la cara de mi madre estaba roja como un tomate y su respiración era rápida, mi madre dio media vuelta a prisa y bajo las escaleras a la cocina, me quede un poco confuso por lo que paso así que decidí hacer lo mismo que mi madre y pegar la oreja a la puerta de mi cuarto.

    (Miguel) – No me puedo sacar de la cabeza las tetas de la madre de Santi, eran enormes y con esa carita de putita que tiene me ha puesto la pija durísima.

    (Lucas) – Es una locura haber visto a la MILF de nuestros sueños desnuda, pude ver como tenía rasurada su panochita, de seguro ha de coger seguido.

    (Mateo) – ¿Quieren saber por qué en verdad tarde tanto en el baño?

    (Hugo) – ¿Habías dicho que te dolía la barriga no?

    (Mateo) – No sean imbéciles nadie tarda tanto en el baño por un dolor de panza, encontré la ropa interior de Sara mientras fui al baño y no pude resistirme a olerla y pajearme en el momento.

    (Miguel) – Estas tomándonos el pelo.

    (Mateo) – Para nada, su ropa interior olía delicioso no aguante mucho y puse el panti en mi entre mi polla mientras me venía a chorros, le deje chorreando de leche.

    No podía creer lo que estaba escuchando, todos mis amigos fantaseando y hablando de mi madre y por si fuera poco como Mateo se había atrevido a hacer eso en mi propia casa. De pronto vino a mi mente como antes de que yo entrara al baño mi madre estaba con su ropa interior en la mano y chupándose los dedos, ¿acaso mi madre estaba lamiendo la leche de mateo que recogió en su ropa interior?, no podía creerlo de seguro era otra cosa.

    (Hugo) – ¿Y dónde dejaste la ropa interior?

    (Mateo) – La he dejado donde la encontré doblada y llena de leche, no podrá saber que fui yo.

    (Lucas) – Eres un enfermo pero que caliente me he puesto de pensar en lo que hiciste.

    (Mateo) – Venga que estoy seguro de que ustedes hubieran hecho lo mismo, su olor era irresistible.

    No soportaba seguir escuchando lo que estaba pasando y decidí entrar al cuarto, en cuanto escucharon que estaba abriendo la puerta todos quedaron serios mirándome fijamente.

    (Santiago) – ¿Qué pasa por que se me quedan viendo?

    (Miguel) – Por que es tu turno de jugar y te estábamos esperando, porque otra razón será pringado.

    (Santiago) – Dame el control que ahora mismo les gano a todos si tanta falta les hace.

    Durante las siguientes horas continuamos jugando, pero yo no podía quitarme de la cabeza lo que había pasado, por una parte, estaba un poco enfadado con todos ellos, pero al mismo tiempo estaba muy excitado. El tiempo siguió pasando y para mi sorpresa ya eran las 3 P.M

    (Mateo) – Me la estoy pasando como nunca, pero es hora de que me vaya, quede con mis padres de ir a recoger a mi hermana y no puedo quedarles mal, Miguel crees que me puedas dar un aventón a la uni para recoger mi auto.

    (Miguel) – Bueno pues ya lo escucharon, mañana continuamos jugando sin preocupaciones y más tiempo ya que es viernes.

    Hugo y Lucas no tuvieron de otra más que aceptar y recoger las cosas.

    (Mateo) – Gracias, Santi por invitarnos a tu casa, me la he pasado de puta madre jugando y vaya que he liberado todo el estrés que tenía acumulada en los huevos.

    Todos los demás procedieron a reír morbosamente mientras mateo hacia ese comentario.

    (Santiago) – ¿De qué se ríen?

    (Miguel) – Nada, Santi que nos hemos acordado de un chiste. Venga chicos salgamos de aquí antes de que cambie de opinión y los haga ir caminando.

    Todos procedieron a salir de mi cuarto uno por uno dirigiéndonos a la puerta principal, al pasar por la cocina mi madre aún estaba preparando sándwiches extras.

    (Sara) – Chicos no me digan que ya se van, ya hice muchos sándwiches extras para ustedes y no pueden dejarme con tantos.

    (Mateo) – Lo sentimos mucho, Señora. Ya se me ha hecho un poco tarde para recoger a mi hermana del colegio, pero con gusto empacamos unos cuantos para comer en el camino.

    (Sara) – No se diga más, aquí tenéis.

    Todos procedieron a tomar un par de sándwiches y antes de salir de la casa mi madre hizo un comentario un poco extraño.

    (Sara) – Espero vuelvan pronto, chicos siempre son bienvenidos en esta casa.

    (Mateo) – Pues ya está, tu madre nos ha dado permiso para mañana volver a jugar en tu casa, Santi.

    (Santiago) – Claro, Madre como tu no eres la que limpia el desastre que hacen en mi cuarto.

    (Sara) – Aquí los estaré esperando mañana.

    De uno en uno salieron de la casa, al salir el último de ellos cerré la puerta y estaba listo para ir a echarme una siesta a mi cuarto.

    (Santiago) – Mamá estaré en mi cuarto durmiendo un poco, si necesitas ayuda con algo no dudes en despertarme.

    (Sara) – De hecho, antes de que subas quiero contigo.

    (Santiago) – ¿Pero por qué lo dices tan seria? ¿qué paso?

    Ambos tomamos asiento en la barra de la cocina.

    (Sara) – Hijo, te voy a confesar algo, pero no quiero que lo tomes de mala forma, estoy seguro de que tu podrás entenderme.

    (Santiago) – Claro, mamá sabes que puedes contarme cualquier cosa y siempre estaré para ti.

    (Sara) – Veras, hoy cuando tus amigos me vieron desnuda no pude evitar notar que todos y cada uno de ellos recorrían mi cuerpo de arriba abajo con la boca abierta.

    (Santiago) – Lo siento, madre fue totalmente mi culpa. Prometo que la siguiente ves te llamare para que no se repita la situación.

    (Sara) – Al principio estaba un poco enfadada y avergonzada, pero al mismo tiempo la situación me ha prendido bastante.

    Pensaba que mi madre estaba bromeando conmigo y me estaba tratando de enseñar una lección sobre lo importante que es avisar y respetar la privacidad.

    (Santiago) – Pero por que me dices eso madre.

    (Sara) – Por qué justo después de que me cambie en mi cuarto, fui a recoger la ropa interior que deje en el baño y para mi sorpresa estaba toda llena de semen.

    Aunque ya era consiente de lo que había pasado trate de hacerme el sorprendido, esperando a que mi madre me regañara y me prohibiera volver a traer a mis amigos a esta casa.

    (Santiago) – Pero que me dices, madre. Ahora si han cruzado la raya y se enteraran mis amigos a no faltarte el respeto, ¿Estas completamente segura de lo que dices?

    (Sara) – Claro que estoy segura, después de recoger la ropa llena de leche fui inmediatamente a tu cuarto para confrontar al pervertido, pero lo que escuché me hizo cambiar de parecer. Hijo, todos tus amigos estaban hablando de mi cuerpo, decían que tengo unas tetas enormes que y de como soñaban con meterme sus pollas por mi vagina.

    (Santiago) – Te prometo que nunca más volverán esos bastardos a pisar un pie en esta casa.

    (Sara) – Espera, hijo. La verdad es que cuando cogí mis bragas llenas de leche no pude resistirme a probar un poco de esa leche que escurría por mi ropa interior y aunque no es correcto que te platique esto, debo confesar que era deliciosa. Veras hijo llevo años sin tener relaciones con nadie, desde que tu padre nos dejo solo me he enfocado en darte la mejor vida posible y he olvidado lo que se siente ser deseada.

    No podía creer lo que estaba escuchando, mi propia madre me estaba confesando como saboreo la leche de uno de mis amigos.

    (Santiago) – No te preocupes, mamá. Aunque lo que me estas diciendo suena descabellado puedo entender por qué lo hiciste y aunque no tenías por qué contármelo te agradezco que lo platicaras conmigo.

    (Sara) – Gracias por entender, Santiago. Pero ha decir verdad, la razón por la que te cuento esto es por que quiero pedirte un favor.

    (Santiago) – Claro, haría lo que fuera por ti.

    (Sara) – ¿En verdad harías lo que fuera por tu madre? El problema, mi vida es que te voy a pedir algo inimaginable.

    (Santiago) – Lo digo en verdad, madre y si eso significa no volver a juntarme con estos falsos amigos cuenta con ello.

    (Sara) – Todo lo contrario, te quiero pedir que me ayudes a follarme a tus amigos. Mi cabeza no deja de pensar en todos los comentarios que tus amigos hacían de mi cuerpo y no puedo quitarme el sabor de esa rica leche en mis bragas.

    No podía creer lo que acaba de escuchar, mi madre me estaba pidiendo follar con mis amigos como si fuera algo tan común. Trataba de hablar, pero de mi boca no solían palabras que hicieran razón a lo que mi madre me estaba pidiendo.

    (Sara) – He escuchado como ellos se masturban todos los días pensando en como chupo sus pollas y me dan su leche en todo mi cuerpo, como fantasean con poseer mi cuerpo y hacerme su objeto sexual y para serte honesta esto no es algo nuevo, he notado día tras día como todos tus amigos se quedan viendo mis pechos y mi trasero cada oportunidad que tienen.

    (Santiago) – Madre eso lo hacen con cada mujer que tienen frente a ellos, es parte de ser un hombre con las hormonas al tope, lo que me estás diciendo y pidiendo es una locura.

    (Sara) – Estoy consciente de que esto es una locura, pero ya lo he pensado y no le veo nada malo a todo esto. Ha pesar de lo que tus amigos hicieron hoy ellos siempre han sido respetuosos conmigo y contigo, estoy segura de que ellos sabrán tener discreción y yo podre tener lo que tanto me hace falta.

    (Santiago) – ¿Pero por que tiene que ser con mis amigos? ¿No es mejor conseguir a alguien de tu edad?

    (Sara) – Amor los hombres de mi edad nunca han podido complacerme, quiero probar un semental joven que me haga llegar a las nubes y para serte honesta me prende tanto la idea, he leído tantos relatos y visto videos de mujeres maduras con jovencitos. Una de mis fantasías que nunca pude cumplir con tu padre fue hacerlo un cornudo y que fuera mi cómplice.

    (Sara) – Yo sé, lo que estoy pidiendo es una locura, pero me encantaría que me entendiera y me ayudaras a cumplir mi fantasía. Todos estos años he dado mi vida para que tu estes bien, es justo que me ayudes a recuperar un poco de la mía.

    No podía creer ni una palabra de lo que mi tierna madre me estaba diciendo, cerré mis ojos lo más fuerte que pude esperando que esto no fuese mas que una pesadilla y estaba viviendo un relato erótico mal contado, solo esperaba despertar y darme cuenta de que todo era falso, pero como un valde de agua fría abrí los ojos y me di cuenta de que todo era tan real como parecía.

    El tiempo se detuvo en mi mente y aunque lo que me estaba pidiendo mi madre era inimaginable, ella tenía razón en una cosa. Mi madre siempre se preocupó por mí, nunca me hizo falta nada y aunque mi padre nos abandonó ella afronto la situación y me saco adelante, le debía tanto y si esta era la forma de hacerla feliz no tenía más que pensar.

    (Sara) – No tienes que darme tu respuesta ahora, si quieres sube a tu cuarto, piénsalo un poco y me das tu respuesta más tarde Santi.

    (Santiago) – Ya he tomado mi decisión, si esto es lo que en verdad quieres te voy a ayudar a que seas la zorrita de mis amigos y tengas tu ración de leche fresca todos los días. Para mí siempre serás mi madre no importa lo que hagas o digas.

    Mi madre dio un brinco de alegría y fue correando a abrazarme, solo podía su cara de felicidad

    (Sara) – ¡Gracias mi vida! Me hace tan feliz saber que puedo contar contigo, espero no cambies de opinión cuando veas como tus amigos me usan a su antojo y me dejan cubierta de leche.

    (Santiago) – Seré tu cómplice y tu hijo cornudo madre y nada me encantaría verte probar todas las pollas de mis amigos.

    El decir esas palabras hacían que mi estomago se revolviera, pero ver feliz a mi madre era mi prioridad.

    (Sara) – Bueno hijo, no perdamos más el tiempo y empecemos en este mismo momento antes de que me arrepienta de la locura que estoy a punto de hacer.

    (Santiago) – ¿De qué hablas? Mis amigos ya se han ido no hay mucho que podamos hacer en este momento.

    (Sara) – Todo lo contrario, amor, es el momento de calentar la situación. Crea un nuevo grupo de WhatsApp, conmigo al igual que a todos tus amigos y por supuesto tienes que estar presente en la conversación.

    Estaba a punto de retractarme y decirle a mi madre que olvidáramos lo que acaba de pasar, pero antes de poder hablar pude ver lo entusiasmada que estaba, no la había visto tan feliz y excitada en años, era como ver una niña pequeña lista para divertirse con un juguete nuevo.

    Tomé mi celular y con mis manos temblando empecé a crear el grupo con mi madre y mis amigos, no puse ninguna foto de grupo y puse de nombre “Casa de Santi”.

    (Santiago) – Listo madre el grupo esta creado, ¿cuál es el plan?

    Mientras esperaba una respuesta de mi madre pude notar como estaban llegando mensajes de mis amigos en el grupo.

    (Mateo) – Pero que mierda, Santi. ¿Qué es este grupo y quien es el número que no tengo registrado?

    (Miguel) – Ya van a empezar con sus pelotudeces de seguro.

    Solo pude notar como mi madre sonreía entre dientes, de un momento a otro mi madre puso de foto de grupo una foto de su rostro.

    (Sara) – Hola chicos, soy la madre de Santi espero no molestarlos solo que quería hacerles un par de comentarios.

    (Mateo) – Una disculpa, señora. No era mi intención escribir de esa forma.

    (Sara) – No pasa nada, no te preocupes y por favor dime, Sara. Lo que pasa es que lo que hicieron hoy me dejo un poco sorprendida y no podía dejar el asunto de esta forma, voy a esperar a que todos respondan y estén en línea.

    Pasaron un par de minutos en lo que Hugo y Lucas se conectaron y respondieron al mensaje de mi madre.

    (Hugo) – Hola, Señora, ¿qué fue lo que paso?

    (Lucas) – Ahora que han hecho imbéciles, han hecho enojar a la madre de Santi y ellas que se porta tan lindo con nosotros.

    Pude ver frente a mi como mi madre escribía en el móvil de una forma tan rápida como nunca había visto antes.

    (Sara) – Seré honesta con ustedes chicos, esta tarde pude escuchar como hablaban cosas obscenas de mi cuerpo y fantaseaban con mi cuerpo, y por si eso fuera poco alguien dejo mis bragas que olvide en el baño llenas de semen. Lo que hicieron hoy está fuera de lugar y es un comportamiento preocupante para cualquier mujer.

    El chat se quedó en total silencio y me empezaron a llegar mensajes de mis amigos por privado. Mi madre se me quedo viendo fijo.

    (Sara) – No contestes a sus mensajes cariño.

    (Sara) – Santi no estará respondiendo mensajes en privado, lo que tengan que decir será en este grupo, ¿ahora quiero que me digan quien hizo esto?

    Mi madre procedió a mandar una foto de su ropa interior llena de semen, en la foto se podía ver como las bragas estaban chorreadas completamente, no podía creer que alguien se pudiera venir tanto.

    Mis amigos seguían sin mandar ningún mensaje al grupo a pesar de todos haber visto el mensaje y la foto.

    De pronto mi madre volvió a mandar otra foto, pero para mi sorpresa en la foto se podía observar a mi madre totalmente desnuda con sus monumentales tetas al aire y con sus bragas sobre su boca al igual que un chorro de semen cayendo directo a su boca.

    (Sara) – La razón por la que quiero saber quien fue es porque quiero que la siguiente corrida me la dan en la boca y no en mis bragas.

    En cuanto mi madre mando ese mensaje y esa foto pude ver como todos mis amigos empezaron a escribir en el grupo y llegaban los mensajes sin parar.

    Continuará.

  • Mi mejor amigo se folla a mi madre y mi hermana (1)

    Mi mejor amigo se folla a mi madre y mi hermana (1)

    Caleb, mi madre y yo tomábamos baños juntos a diario, uno todas las mañanas cuando su madre se iba a trabajar, antes de irnos a la escuela, otro en la noche, antes de que su madre llegara y lo llevara a casa. Crecimos como hermanos… Pero debí sospecharlo. Conforme crecíamos, a mí me empezó a dar vergüenza desnudarme frente a él. Dejé de tomar esos baños… pero mi madre y él no. Me engañaba a mí mismo «son como madre e hijo». Era estupidísimo. 20 años y tomando baños con mi madre… era obvio que algo pasaba.

    Pero imaginen lo horrible que es saber que tu amigo se mete en la cama con tu madre…

    Me vi confrontado por la realidad hace 3 años. Era navidad. Mi madre, mi hermana y yo regresamos de la cena que reunió a toda nuestra familia temprano. Mi padre había muerto hace dos años, así que no nos quedábamos a la gran celebración. Eso no me impidió emborracharme y botarme en mi cama a las 12.

    Dormí solo un par de horas.

    Me despertaron las «palmadas».

    Caminé hasta la fuente del sonido: el cuarto de mi madre. La puerta abierta. La lámpara de noche prendida. En la cama, Caleb, mi mejor amigo, mi hermano, penetraba el ano de mi madre y movía sus caderas de arriba hacia abajo mientras soportaba el peso entero de ella.

    Qué horrible momento fue para mí. Por varias razones. Primero, confirmé lo que siempre había temido, y me pregunté desde cuándo esto había sido algo para ellos dos… Porque mi madre lo gozaba tanto que pude ver hilos de fluidos vaginales desbordando y cayendo hacia su ano, cubriendo la otra razón de mi horror: el enorme y venoso pene de Caleb. Mi erro fue compararme… 15 centímetros no se comparan con un pene como el suyo. 22 centímetros, con venas muy anchas y alzadas, un par de huevos que colgaban mucho, pero que estaban contraídos… Y lo que vino después fue lo peor.

    «¿Con quién disfrutaste más tu pose favorita, mamá, con papá o con Caleb?», preguntó mi hermana, que hasta ese entonces estaba en el baño del cuarto.

    «Con Caleb, mi niña», se apresuró a responder y Dayanne, mi hermana, apenas con sus 18 añitos, aprovechó que el coño de nuestra madre estaba expuesto y metio su cabeza entre las piernas de su progenitora y comenzó a lamer la vagina de la que ella misma salió.

    Los sonidos de mi madre infestaron el cuarto y su orgasmo no tardó en llegar. Un squirt potente causado por su propia hija y el hombre al que había criado como a un hijo. Yo los odié a los 3 en ese momento. Claramente llevaban tiempo haciendo esto… pero mi hermanita… Apenas tenía 18 años y aun así mi madre y Caleb…

    Estaba a punto de entrar y confrontarlos cuando mi madre paró de eyacular, pero Caleb sacó bruscamente el pene de ella y la echó a un lado, dirigiendo su miembro hacia la vagina. La penetró sin piedad y empezó a mover sus caderas con rapidez, extendiendo el orgasmo de mi madre, que empezó a eyacular aún más mientras él metía y sacaba su miembro. Lo hizo durante un largo minuto hasta que él mismo estuvo cerca del orgasmo y, levantándose, puso a Dayanne de rodillas frente a él y eyaculó en su cara.

    Recién eyaculaba y volvió a dirigir su mirada hacia mi madre, mientras Dayanne mamaba su pene que no perdía la erección. Ella entendió… la vi gatear en la cama y bajar con cuidado al suelo, uniéndose a mi hermana bañada en semen en la mamada. Ambas se alternaban, entre meterse el pene en la boca y mamar las pelotas, lamer el tronco o mover la cabeza de la otra. Caleb lo gozaba y dejaba salir gemidos de placer cada vez más sonoros hasta que, inevitablemente, se acercaba la eyaculación. Se puso rígido un momento y al siguiente, arrojó a Dayanne contra la cama, dejándola de espaldas. Se apresuró a penetrar su vagina.

    «¿La quieres embarazar?», preguntó mi madre, acariciándole la espalda a Caleb mientras mi hermana gritaba de placer y dolor.

    «Sí, Jenna, eso quiero», respondió mi madre. Su cabello corto y pelirrojo, su piel blanca, contrastaba con la piel morena de Caleb y su cabello oscuro. Se veían muy bien juntos los 3… Pero Dayanne claramente estaba sufriendo la situación.

    «¿Te casarás con ella?», dijo mientras deslizaba un dedo entre las nalgas de Caleb.

    «Sí, quiero cogérmela toda la vida… y llenarla de mis niños»

    «¿Y a tu suegra le darás lechita también?»

    «Joder»

    Caleb eyaculó dentro de mi hermana mientras mi madre jugueteaba con su ano. Las mujeres de mi familia siempre han sido muy voluptuosas. Pero mi hermana… a sus 18 años tenía un cuerpo digno de porno. Un par de senos grandes con pezones anchos y carnosos que Caleb disfrutó mientras mi madre limpiaba el esperma de la cara de mi hermana…

    Los 3 entraron al baño. Caleb se cambió y tuve que ir a mi habitación para que no me notara al salir. Cuando se fue, mi hermana y mi madre se quedaron en la cama, desnudas, besándose y hablando de él. De un posible embarazo y de comprar pastillas del día siguiente.

    «Le encantó su regalito», dijo mi madre, tocando la labia vaginal de mi hermana, que aún desbordaba su esperma…

    Cuando llegué a mi cuarto, me di cuenta que no podía deshacerme de la erección… Me masturbé pensando en lo que había pasado. Sentí una placentera inferioridad hacia mi mejor amigo, imaginando su pene comparado al mío, una traición que disfruté, al recordarlo follando con mi hermana menor y mi madre. Soy patético por decir esto… pero me encantó masturbarme recordando. Era un degenere sin igual. Incluso cuando ellos supieron que los atrapé, nunca pararían de hacerlo. Pero eso lo contaré en otro relato.

  • Unas vacaciones con mi madre (P.3) Por la mañana en la playa

    Unas vacaciones con mi madre (P.3) Por la mañana en la playa

    Cuando Luis se despertó ya no estaba su madre en la cama. Recordó lo ocurrido y su cara se iluminó con una gran sonrisa, había logrado su sueño. Se levantó y se puso los bóxer, salió al salón, muy iluminado por los rayos del sol de la mañana que penetraban implacables por el ventanal del jardín. Mientras acostumbraba sus ojos a ese vendaval de luz, apareció su madre con una bandeja con cafés y bollos procedente de la cocina. Una bata corta veraniega cubría su cuerpo y una sonrisa esplendida moldeaba su cara.

    – Buenos días dormilón!

    – Buenos días madre! Que buena pinta tiene el desayuno!

    – Gracias! Agregó Luis dándole un beso corto sobre los labios.

    – Gracias a ti, hijo!

    Contestó ella con una sonrisa de complicidad. Se sentaron a desayunar y Luis quiso hablar de lo ocurrido durante la noche.

    – Te gusto lo de anoche?

    Ella dio un sorbo al café y le miró a los ojos. Quería quitarse la timidez y decírselo abiertamente, mirándole a la cara.– Si hijo, me gustó mucho!

    – A mi también! – Dijo el – Me alegro que te gustará y disfrutaras!

    Ella veía los ojos de su hijo pidiendo que le dijera más. Dio otro sorbo al café.

    – Me hiciste disfrutar como hacía mucho tiempo que no disfrutaba! Y has despertado en mi cuerpo algo que llevaba escondido hace tiempo!

    Añadió Elena con palabras lentas y penetrantes. La sonrisa de Luis se hizo más amplia.

    – Haré todo lo que esté en mi mano para que te lo pases bien y disfrutes durante estas vacaciones!

    Seguían mirándose a los ojos intentando adivinar cada uno los pensamientos del otro y el deseo casi se podía respirar.

    Elena se acercó a su hijo y le dio un beso tierno en los labios. Los despegó para mirarle a los ojos y sentir el deseo con que la miraba, y seguidamente le dio otro beso, pero ahora fue largo y lascivo mientras sentía las manos de Luis sobándola.

    – Que haremos hoy? Preguntó ella para saber las intenciones de su hijo.

    – Bueno, hemos venido a la playa, a si que… nos bajaremos y tomaremos el sol por ser el primer día! Dijo Luis de una forma alegre.

    – De acuerdo! Iré a ponerme el bikini! – Cual te vas a poner? Preguntó Luis. Ella sonrió.

    – Elígelo tu!

    Luis se acordó de uno rojo que le había llamado la atención.

    – Creo que el rojo te quedará estupendo. Recojo la mesa mientras te lo pones!

    Luis llevo la bandeja a la cocina y fregó las tazas. Cuando volvió al salón, Elena ya estaba en el con el bikini puesto. – Ummm! Que bien te queda madre! Dijo abriendo los ojos. Elena se giró sobre sí misma para que la vista fuera completa y Luis sintió como el deseo volvía a ocupar su mente. Se acercó hasta ella y sin darle opción, la besó en la boca, primero un beso corto que acabó convirtiéndose en uno largo lleno de calor y humedad. Él le había rodeado por la cintura y ella no dudó en rodearle el cuello con sus brazos. Al cabo de unos segundos, Elena noto como los bóxer se abultaban contra su pelvis y despegó los labios suavemente.

    – Para, para! No querrás salir a la playa así! Le dijo sonriendo.

    – Contigo a mi lado, no me importa salir de cualquier manera! Dijo Luis atravesándola con la mirada.

    Elena se acordó de lo dulce y cálido que había sido con ella la noche anterior y la sensibilidad que había tenido para hacerla disfrutar. Pensó que ahora le tocaba a ella hacer que él disfrutara.

    – Ven, siéntate! Le dijo poniéndole una silla, y antes de que lo hiciera le bajó el bañador.

    Luis se quedó sorprendido, pero no dijo nada. Vio como su madre se quitaba el sujetador del bikini mirándole con ojos lascivos y sonrisa pícara. Después se inclinó agarrándose las tetas y con ellas envolvió su polla. Luis dio un respingo al sentir esa deliciosa carne abrazar su miembro. Elena sacó la lengua y comenzó a lamer el capullo mientras masajeaba la polla con sus tetas. Después de un buen rato de lamidas y masaje, abrió la boca y engulló el hinchado glande, lo succiono con suavidad varias veces, y avanzó con los labios pegados al tronco venoso. Los jadeos de Luis se hicieron rápidamente sonoros y Elena dio varias chupadas aumentando el ritmo. Al momento sintió un chorretón llenando su boca, seguido de otro y otro… Tragó un poco, pero la mayoría se desbordó entre sus labios cayendo por la barbilla. Se acabo sacando la polla de la boca con una leve tos.

    – Lo siento cielo! No me lo esperaba tan pronto y he perdido práctica!

    – Pero qué dices mamá! Ha sido genial!

    Elena sonrió mientras se limpiaba la cara del líquido denso.

    – La próxima vez será mejor! Dijo Elena.

    – Ahora si podemos ir a la playa! Jajaja! Rio finalmente.

    – Voy a ponerme otro bañador! Dijo Luis eufórico.

    Salieron atravesando el jardín y cruzaron la estrecha calle que separaba los chalets de la arena de la playa. Había poca gente y pudieron elegir una zona al lado del agua. Tendieron las toallas y se tumbaron sobre ellas. El cielo se veía de un azul intenso y el sol ya comenzaba a calentar. – Me das crema solar? – Por supuesto, mamá!

    Elena se tumbó boca abajo y Luis vertió un chorro sobre el centro de su espalda y comenzó a repartirla lentamente por toda la piel. Elena cerró los ojos y disfrutó de la frescura de la crema y del sobo de las manos de su hijo. Ahora notaba cómo se estimulaba su cuerpo al mínimo contacto. Luis vertió algo más sobre las piernas y volvió a repartirla lentamente con sus dos manos. Elena sentía como presionaba con suavidad sus muslos, y como llegaba con los dedos por la zona interior de ellos, después pasó al culo, tan solo cubierto con la fina tira de tela del tanga, que más que cubrirlo, se insertan entre los dos glúteos. Noto como la mano de su hijo se deleitaba pasando de una nalga a la otra. Le apretaba el culo y volvía a sobarlo bajando lentamente por los muslos. Elena pensaba lo que había cambiado su mente desde el día anterior, por la noche, en el restaurante, intentaba parar a su hijo y ahora el sobo que le estaba dando, no solamente le gustaba, sino más bien lo deseaba llegando a sentir una agradable excitación.

    – Hola! Dijo una voz femenina. Los dos volvieron la cabeza a la vez, era Estela que se acercaba caminando por la orilla con una toalla en la mano. La chica rubia de la noche anterior llevaba un pequeño tanga naranja y las dos grandes tetas al aire, una visión que perturbó ligeramente la mente de Luis.

    – Que tal Estela? Preguntó Luis.

    – Bien! La verdad es que me he venido paseando a ver si te veía!

    – Pues aquí estoy, con mi madre! Acabamos de llegar y andábamos con la crema solar.

    – Quieres tumbarte con nosotros? Le ofreció Elena.

    – Hace calor y había pensado darme un baño! Me acompañas? Dijo ella mirando a Luis.

    Él, a la vez, miró a su madre.

    – Anda, ves con ella al agua y divertiros un rato! Dijo Elena ante la mirada de su hijo.

    – Vale! Pues vamos!

    Le dijo a Estela que prácticamente tiro la toalla sobre la arena y le agarró de la mano. Los dos corrieron hasta la orilla y después saltaron las olas hasta zambullirse. Nadaron un poco y se quedaron en la zona que les cubría por el cuello. Estela se acercó hasta el muchacho y le puso las manos sobre los hombros a la vez que pegaba su cuerpo al de él. Luis sintió como las grandes tetas se aplastaban contra su pecho y las piernas de Estela le rodeaban bajo el agua. Giraron y saltaron al son de las olas hasta que Estela pego sus labios a los de Luis. Fue un beso rápido seguido de varios más hasta que los labios se quedaron pegados durante más tiempo y las lenguas se enroscaron lascivamente. Ella se había abrazado al cuello de Luis cómo una boa constrictor, y su boca parecía devorarlo. Luis sujetaba su gran culo, apretándolo con ganas, y al momento sintió como el miembro se le había endurecido. Ella también lo notó y se apretó más contra él. Cuando separaron sus labios ella sugirió.

    – Podemos ir a la zona donde están mis padres y tomar algo en mi casa!

    – Bueno, es que no quiero dejar a mi madre sola.

    – Que se venga! Mis padres estarán encantados. Me dijeron que habían congeniado en el restaurante!

    – Vale, se lo diré a ver qué le parece. Pero deja que nade un poco, no quiero salir con el bañador abultado! Sonrió Luis mirándose hacia abajo.

    – Que tal, os habéis divertido? Preguntó Elena al verles llegar.

    – Si, hemos pensado en ir a donde están sus padres, pero solo si te apetece venir! A Elena también les había caído bien y aceptó.

    – Vale, pues vamos para allá! Dijo cogiendo el bolso de playa y la toalla.

    – Hola, que tal? Dijo Carlos al verles llegar.

    – Bien! Bien! contestaron los tres.

    – Me he traído a Luis y a su madre.

    – Me parece fenomenal! Contestó Carlos mirando a Elena con ojos escrutadores.

    – Tumbaros por aquí! Agregó Carlos.

    – Nosotros vamos a tomar algo a casa! Dijo Estela con rapidez.

    – Estoy seca!

    – Me parece bien! Aceptó su padre.

    Elena puso la toalla sobre la arena a un metro de Carlos mientras los chicos salían hacia el chalet que estaba enfrente.

    – Está fenomenal este sitio! Dijo Elena para entablar conversación.

    – Pus si! Contestó Amanda desde el otro lado de Carlos.

    – Nosotros es la tercera vez que venimos! – En nuestro caso es la primera!

    – Y hay sitios estupendos para cenar, como el de ayer! Añadió Carlos.

    Luis y Estela llegaron al chalet con rapidez.

    – Quieres una coca?

    – Vale! Estela sacó dos del frigorífico y las sirvió en sendos vasos. Después de dar un trago, la dejo sobre la mesa y se agarró de nuevo al cuello de Luis. Le besó hundiendo la lengua en su boca con deseo y lascivia mientras el volvía a agarrar al hermoso culo y apretarlo con deseo. Cuando despegaron los labios.

    – Que ganas tenía de estar contigo de nuevo! Dijo ella con sonrisa pícara.

    Bajó una mano y tocó el miembro, duro de nuevo, por encima del mojado bañador.

    – Ummm! Que rico se ha puesto otra vez! Dijo Estela, y acto seguido metió la mano por dentro del bañador. Sintió la carne dura envuelta el una piel tersa y suave, lo abrazó con sus dedos mientras besaba de nuevo a Luis. Después tiró suavemente de el hasta llegar al sofá donde se sentó. Bajó el bañador hasta dejarlo a mitad de los muslos y la dura polla con los huevos colgando hicieron chispear sus ojos.

    – Que ganas tenía de verla a la luz del día! Dijo Estela pasándose la lengua por sus propios labios. No tardó en sacarla de su boca y comenzar a lamer el hinchado glande. Luis sintió esa carne húmeda sobre su capullo y bajo sus manos hasta las grandes tetas. Las comenzó a sobar disfrutando del tamaño, nunca había tenido unas tetas tan grandes entre sus manos y le pareció una sensación deliciosa sobarlas por segunda vez. Al momento, Estela abría sus labios y succionaba el capullo con deseo. Luis podía oír los sonidos de las potentes succiones a la vez que veía los labios rodeando su polla. Después de varias succiones, avanzó con los labios rodeando el duro tronco hasta sentir como chocaba en su garganta. Chupo varias veces provocando el choque en cada penetración hasta que hizo que el capullo la atravesará para meter la polla completamente en su sensual boca.

    – Diosss, que bien la chupas! Ahhh! Joder! Ahhh! Luis jadeaba a la vez que alababa las chupadas que le estaba dando. Ella continuó metiéndola varias veces por completo y la sacó de su boca. Se recostó sobre el sofá y abrió sus carnosos muslos. Luis los miró comparándolos con los de su madre, era un poco más baja, pero sus muslos eran más amplios y poderosos creando una mayor sensualidad en su cuerpo.

    – Te toca! Dijo retirándose la poca tela del tanga que tapaba sus labios genitales. Luis los había tocado la noche anterior, pero ahora podía verlos, y realmente le parecieron gruesos y sensuales. Se arrodilló ante ella y hundió la cabeza entre los amplios muslos, su lengua actuó con rapidez lamiendo el centro como un perro sediento. Bajaba y subía la lengua entre la abultada carne hasta que encontró el clítoris. “ Está chica lo tiene todo grande! “ pensó mientras lo tintineaba con la punta de la lengua. Noto como Estela encogía levemente las piernas al sentir los toques y no tardó en comenzar a gemir.

    – Síii, síii! Diossss, qué gustazo! Ahhh, Ahhh! Sus palabras fueron acompañadas por las manos que apretaron la cabeza de Luis contra sus piernas.

    – Si, asiii! No pares! Chúpalo! Chúpalo! Le pedía con ansiedad.

    – Ahhh, Ahhh! Venga! Sigue! Diosss! Me voy a correr en tu boca! Ahhhg! Más fuerte! Muérdelo! Joder, que bien lo haces! Ahggg! Ahggg! Ahggg! Lo siguiente fueron prácticamente rugidos cuando Luis sintió cómo una catarata de fluido caliente empapaba el coño hasta llegar a su boca. Estela movía la cabeza de Luis entre sus muslos para sentir como le mojaba toda la cara. Cuando dejó de rugir todavía le temblaban las piernas, Luis retiro la cara de entre los muslos y vio una tremenda sonrisa de satisfacción en la cara de Estela.

    – Joder tío, que corrida, Ufff! Que guarra me has puesto, diosss!! Respiró jadeante.

    – Ahora te toca a ti disfrutar! Quiero esa polla dura muy dentro de mi coño!

    Dijo sobándola cuando Luis se incorporó. – Te gusta mi culo? Preguntó sin dejar de sobarle la polla.

    – Tienes un buen culo! Eso no se puede negar! Dijo el con sonrisa maliciosa. Estela se dio la vuelta y se puso de rodillas en el sofá mostrándoselo. Luis lo miro sin dejar de sentir la excitación que mantenía su cuerpo. Vio como Estela pasaba su propia mano por el y después se daba un azote. La carne dura y tersa vibro al compás del sonido del azote, mientras Luis miraba como la fina tira de tela del tanga lo atravesaba por su centro haciéndolo más atractivo.

    – No te apetece darle unos azotes? Dijo Estela volviendo a darse otro azote ella misma. Luis mantenía la mirada sobre él, sintiendo esa apetencia que ella le estaba provocando.

    – He sido una niña mala y me merezco unos azotes! Volvió a decir intentando provocarle más con la cabeza girada mirándole con una sonrisa envuelta de lujuria. Retiró su mano para invitarle a que comenzara. Luis le dio una palmada. – Zasss! Y sintió como la carne vibraba.

    – Eso ha sido una caricia… dale más fuerte! Luis levantó de nuevo la mano y – Zassssss!

    – Auhh! Gimió levemente Estela.

    – Eso está mejor! Me gusta sentir esos grandes dedos! Como te he dicho, me he portado mal y me merezco un buena zurra! Dijo acabando con una sonrisa algo diabólica.

    – Zasss! – Ahhh! Síii! Así! Sigue, sigue! Zasss, Zasss, Zasss! Tres chasquidos retumbaron en el salón a la vez que el gran culo se enrojecía.

    – Ufff! Eso ha estado mucho mejor! No sabes lo guarra que me pone! Vamos, métemela ya! Estoy deseosa!

    Dijo inclinándose más mientras se agarrada al respaldo del sofá. Luis estaba desconcertado a la vez que excitado, esa chica parecía un director de orquesta y el tan solo hacia sonar los instrumentos al son que ella marcaba. Vio los gruesos labios genitales bajo el culo y no dudó en agarrar su polla y pegarla contra ellos. Apretó su mandíbula mientras empujaba el capullo, y sintió como se abrían con generosidad, la corrida que acababa de tener los había dejado bien mojados. La polla entró profundamente y los huevos chocaron contra los robustos muslos. Luis se agarró al hermoso culo y comenzó a bombear con un rítmico vaivén mientras miraba como la carne se expandía a cada embestida. Estaba muy excitado y la potencia de las embestidas aumentó, Estela no tardó en comenzar a jadear. Luis notó que lo ardiente y fogosa que era esa chica le estaba gustando más de lo que esperaba. Su forma de actuar, su lenguaje, su ansia, notaba que ese cóctel le excitaba poderosamente. Estela no tardó en mostrar su euforia de nuevo.

    – Vamos, dame fuerte! Aghgh! Quiero esa polla bien dentro! Aghgh! Joder, como me estás poniendo otra vez! Aghgh!

    La ansiosa muchacha parecía no poder parar, jadeaba, gemía, hablaba y hasta rugía.

    – Mira mi culo! Se que te gusta, cerdo! Aghgh! Diosss! Que pollazos joder! Aghgh! Te gustaría fallármelo, verdad! Rugió ella para provocarle más.

    -Sigue, sigue! Me voy a correr otra vez, diosss! Que polla más dura que tienes! Ahhh!

    Las manos de Luis apretaban el culo y lo abrían, y las palabras de Estela habían sacado el animal que llevaba dentro. Los pensamientos corrían a más velocidad que las acciones y sus pollazos se arrebataban.

    – Te gusta así, zorra! Le gritó descontrolado sin pensar con detenimiento en las palabras.

    – Síii, síii! Me encanta cabron! Que perra me has puesto, diosss!

    Contestó Estela mientras sonreía entre gemidos al oír el lenguaje de Luis, parecía que ya se empezaban a entender. Eso es lo que le gustaba, sacar el sabor animal de los hombres. Luis seguía dándole tremendos pollazos y metió la punta del dedo en agujero oscuro con un tono amarronado que se abría en el centro del extenso culo.

    – Aghgh! Diosss, síii, síii! Eso sí me gusta! Gritó de nuevo Estela. Luis también rugió al sentir como su polla explotaba dentro del mojado coño. La leche comenzó a manar como un grifo al abrirlo. Los jadeos, rugidos y gritos se confundieron, los dos al unísono se corrían haciendo que el mojado coño se desbordara abundantemente. Los muslos de Estela comenzaron a chorrear mientras todo su cuerpo temblaba con estertores discontinuos. Luis soltó el culo de la muchacha y busco asiento. Sus piernas también le temblaban y sus pensamientos se llenaron de satisfacción mientras se repetía “ Que polvo tan brutal!! “. Estela se incorporó y limpio sus chorreantes muslos con la toalla de la playa.

  • Los primeros problemas

    Los primeros problemas

    Habían pasado semanas desde que esta relación sexo afectiva con mi hermana mayor inició, durante esas primeras semanas todo parecía ir de maravilla, manteníamos en secreto lo nuestro, por las noches casi diario se colaba en mi habitación para follar dejándonos llevar por nuestros deseos, habíamos logrado encontrar lo mejor el uno del otro en ese aspecto, haciendo que el sexo estuviera a otro nivel, si podíamos de vez en cuando encontrábamos un espacio para escaparnos y estar a solas para comernos.

    No podía pedir mas en ese momento, me sentía feliz con ella, el como me hacía sentir, como el único hombre en su vida que ella necesitaba y los gestos cariñosos nunca faltaban tampoco, siempre dejando algún mensaje por las mañanas diciendo el que tanto me amaba, escribiendo cuando no estábamos cerca sobre como extrañaba mi presencia, diría que pasábamos por esa especie de luna de miel por la que todas las parejas pasan, donde puedes ver todo a través de un filtro color rosa. Yo en serio amaba a esa mujer y quería siempre hacerla feliz.

    Por desgracia como en todos los casos, siempre habrá cosas que al final pueden desencadenar problemas, mas o menos graves, siempre van a aparecer y es normal, o es lo que considero hasta el día de hoy.

    Durante mi último año en preparatoria, y ya a punto de graduarme e ir a la universidad, es algo muy común que tantos jóvenes en ese rango de edad comiencen a salir mas, a fiestas, a antros, a infinidad de lugares, ya sea por querer ganar cierta aceptación social, conocer mas gente o divertirse en un mundo nuevo que a esa edad se les abre. Yo no era la excepción en ese sentido, si bien quería tanto estar en casa sólo follando con mi hermosa hermana, también quería divertirme con este mundo nuevo del que hablo, sin lugar a duda a veces puede ser una especie de limitante el estar en una relación pues habrá cosas que lleguen a querer ambos que no sean siempre las mismas, mi hermana al tener mayor edad y tener una responsabilidad con su hija pequeña no podía darse siempre el lujo de salir a divertirse con sus amistades, ambos teníamos claro que muchas de las cosas que yo podía hacer, no estarían tan al alcance en su situación.

    Si hubiera una manera en que yo habría hecho muchas de esas con ella, seguro que la habría hecho, pero no fue así, pues ademas de lo contado con sus responsabilidades, también estaba el hecho de mantenerlo en secreto frente a las personas que nos conocían a ambos y seguro lo hubieran visto de una mala manera.

    Fue una noche que decidí salir con mis amigos a una fiesta, la verdad tampoco era la gran cosa, sólo un montón de jóvenes legalmente adultos, que sin duda aun no acabábamos de madurar, pero con ganas de querer divertirnos. Ella al verme salir me detuvo.

    -¿Vas a salir?

    -Si, habrá una fiesta en casa de Diego.

    -Mmm… bueno.- noté un tono serio en su voz.

    -¿Pasa algo?

    -Pues no, todo va bien. – de nuevo ese tono.

    -¿Estás segura?.

    -Pensaba que podríamos estar juntos hoy.

    -Me encantaría, ¿que te parece si regreso temprano y te veo en mi cuarto?. – yo esperaba que con esa sugerencia pudiera estar conforme.

    -Mmm… pues ya vemos, tú ve a divertirte-. Me besó levemente en la mejilla y subió rápido a su cuarto.

    Por un momento dudé en si ir o quedarme en casa, quizás no estaba valorando la situación en la que estaba de tener a la mujer de mis sueños sólo para mí y que ella estuviera dispuesta a todo por mí. Mi mente mas joven se decantó por ir a la fiesta, pensando que ella lo vería como algo sin importancia y que nos arreglaríamos bien después.

    La fiesta la verdad fue bastante aburrida, bebíamos gracias a algunos de esos juegos tontos que siempre hacen en las fiestas que te incitan a emborracharte, cantábamos y algunos bailaban, nunca se me dió a mí eso, siempre me sentía apenado bailando, cada vez se hacía mas grande la idea de que quedarme en casa hubiera sido mejor, mas viendo a algunos de mis amigos con sus novias y como parecían estarlo pasando muy bien. En un punto de la noche a eso de las 12, estaba sentado un rato solo. Le escribía mensajes a mi hermana preguntando si estaba despierta y que pensaba en regresar sólo para estar a su lado. No recibí respuesta, ni si quiera me dejó en visto, claramente estaba molesta, o si tenía suerte, sólo estaría dormida sin más.

    -¿Qué pasa contigo?.- me dijo una voz femenina un tanto opacada por una canción de Avicii que sonaba en ese momento. Subí la mirada, era una chica de la escuela, no era de mi clase, pero la habría visto antes por ahí en los pasillos, era bastante bonita y atractiva, pero no tanto como yo veía a mi hermana mayor.

    -Sólo he querido sentarme un rato, me empiezo a sentir borracho.

    -¿No quieres levantarte a beber conmigo?.- me extendió su mano para llevarme con ella, a una de las mesas con sus amigos.

    Era divertida, hacía comentarios graciosos sobre cosas que ocurrían, chistes haciendo referencia a series que estaban en su pico de popularidad en ese entonces, o contando algo sobre la escuela. Sus amigos en general eran agradables, pues me incluyeron en su círculo sin ningún reparo, al cabo de una hora mas o menos, la atención de ella se centró en mí, preguntando cosas típicas de cuando conoces a alguien nuevo, uno que otro gusto en películas, mi música favorita, o mis aficiones, era curioso como compartíamos varías cosas en común, al final llegó la pregunta “¿sales con alguien?” Lo pensé un instante, era obvio que lo mío con mi hermana era mas que sólo acostones, y que sin duda existía una relación afectiva. Respondí que en efecto, había alguien mi vida, que yo lo consideraba una relación, pero que era un tanto inusual ¿Por qué dije eso último?, lucía como esos tipos que engañan a su esposa con el argumento de “estoy casado, pero tenemos problemas y bla bla bla…” o si no parecía así mi comentario me sentí en ese momento de aquella manera. Quizás mas bien era mi deseo de contarle a alguien mi estado actual, externarlo, como un secreto que sabes no debes contar, pero quieres hacerlo. No lo sé.

    -Pero, si ella no está aquí ¿es por alguna razón?

    -Si, no tiene tanta libertad para venir a algo así, además de ser mayor que la media aquí y quizás estar con jóvenes no sea ya lo suyo.

    -Entonces ¿eres libre en este momento?

    -Yo diría que siempre, pero me gusta respetarla, la quiero.

    -Eso es dulce, es sólo que en este momento quisiera en serio follar, el alcohol me pone así siempre.- bastante directa con ese comentario, era una chica sin trabas a la hora de expresarse. -Diego es tu amigo ¿no? Seguro que conoces su casa y sabes donde podemos estar a solas.- Claro que sabía en dónde, pero yo honestamente no deseaba nada con ella, no me malinterpreten, seguro que en otra situación diferente a la mía no lo hubiera ni considerado, habría aceptado, pues ella era bastante guapa, con un gran cuerpo y que lucía bastante bien en ese vestido entallado que llevaba puesto, y seguro que mas de uno de mis amigos me llamaría idiota si supieran que se me ofreció sin mas y yo la rechacé. En fin, aunque me sentí extraño, simplemente no pude, tenía la mujer perfecta en casa y hacía allá iría.

    Corrí pensando en si fue la mejor decisión, si debía quedarme y follar con esa chica, pero al final era claro, yo amaba a mi hermana y quería mantenerme fiel (por tonto o raro que suene) a ella, fue un recorrido mas largo de lo que me hubiera gustado, pero al menos la borrachera bajó considerablemente. Llegué a casa con el corazón latiendo fuerte, no eran por nervios, creo, fue mas el ejercicio de correr, pero vaya que me preocupaba el hecho que siguiera molesta conmigo. Intenté no hacer tanto ruido al entrar, me dirigí a mi cuarto y allí estaba ella, durmiendo en mi cama, con una de esas cosas llamadas baby doll (supongo que así se llaman), en la parte de abajo con una tanga roja a juego, me encantaba esa tanga, con encaje, era un regalo verla así. Me quité todo menos los boxers, fui a lavarme los dientes y luego entré a la cama con ella, la besé de forma tierna en la frente, despertó y con voz ronca me habló.

    -Si que se te ha hecho un poco tarde.- me dijo un poco adormilada.

    -Quizás un poco, pero he querido llegar lo antes posible. Lamento no estar contigo desde antes.

    -Claro que lamentarás no haber estado aquí con todo lo que tengo para ti.- me lo dijo mientras pasaba una mano por su cuerpo, dando a entender que me había perdido.

    -En serio no quiero hacerte enojar, quiero que sepas cuanto te amo.

    -¿Si? ¿Cuánto?- usando esta vez su tono juguetón, una de sus manos entró dentro de mi boxer, tomando mi pene y empezando a frotarlo de arriba a abajo. -Pues este de aquí sin duda me ama, se puso duro de sólo tocarlo.- Era verdad, ella no tenía que hacer gran cosa para ponerme caliente.

    -No quiero hacer algo que te moleste de nuevo, en serio no.

    -Escuchame bien.- me decía mientras me seguía masturbando. -Han pasado años desde la última vez que pude follar tanto como quisiera. Si yo te digo que quiero follar, va a pasar, éste de aquí es sólo mío y yo lo voy tener dentro de mí si me dan ganas.- ¿Por qué me excitaba tanto que me dominara? Ese poder que ella sabía tenía sobre mí me ponía a full. -Entonces si quiero que te quedes, te vas a quedar a follar ¿queda claro?

    -S… si, muy claro.

    Me empezó a besar, en serio parecía que tenía ganas de sexo ese día y no lo disimulaba, no tardó en montarme e ir de arriba a abajo con mi pene dentro de ella, si el sexo seguía siendo así de bueno, seguro iba a seguir siempre a su disposición, siendo suyo. Me estaba dando un sexo de lo mas delicioso, se volteó para darme la espalda y viendo ese culo que tanto me gustaba, subía y bajaba, escuchaba sus gemidos reprimidos junto con los sonidos de ella chocando contra mi cuerpo, hubo un par de nalgadas, pero con su hija durmiendo a lado, prefería siempre hacer el menor ruido posible, llegó un orgasmo tras otro, podía sentir en mi pene esos espasmos y sus fluidos cada vez mas notorios.

    -Hoy no quiero que termines hasta que te lo diga yo.- me dijo volteando hacía mí. -Me debes esta follada por dejarme esperando.

    -Todo… lo… que tú digas. -Se lo dije jadeando. Me iba a ser difícil no hacerlo, se movía de forma tan deliciosa que si podía aguantar, sería un milagro, hice mi mayor esfuerzo.

    Me jaló hacía la silla en mi escritorio, la posición en la que estaba ayudaba mucho a que ella se moviera mejor. Saltaba y saltaba en mi pene, yo trataba de tomarla por las nalgas con una mano mientras la otra tomaba uno de sus pechos, nos seguíamos besando, amaba tener su saliva en mi boca, sentir su lengua juguetona, me mordía el labio inferior de vez en cuando, y me arañaba un poco el pecho, eso si que me iba a dejar marcas, aun así me encantaba su parte mas salvaje y brusca, esa parte que se vio reprimida por años debido a sus responsabilidades como madre de mi sobrina, la parte que ahora a mí me daba y la iba a explotar siempre que quisiera.

    Pasarían unos 15 minutos en aquella posición, y en serio trataba de concentrarme para no llenarla con mi semen, sentir las paredes de su coño tan apretado aferrandose a mi pene, lo mojada que llegaba a estar y esos gemidos tan maravillosos que a mí me encantaban, tenía que hacer el esfuerzo, quería cumplir esa orden que ella me había dado.

    -Has aguantado muy bien. -Me dijo, y bajándose de mí, caminó a la cama, se recostó boca abajo.-Ahora ven y follame hasta que termines.

    -Como tú me lo digas. -Dije con una enorme sonrisa.

    Me monté sobre ella, ella con las piernas cerradas, lo que hacía aun mayor fricción y su coño se sintiera mas apretado aún, la imagen de ella era perfecta, su espalda desnuda, esa tanga que me incitaba a no querer pensar en nada mas que no fuera mi hermana.

    -Ah… ahh… ahhh… mi amor… así… así… dame toda tu leche… mi amor… mas duro… dame todo…

    -Te encanta… esto, ¿verdad, putita?- Decía yo entre jadeos por el esfuerzo de follarla con todo lo que tenía aun de fuerzas

    -Mi amor… me vuelves loca… asi… asiii… soy tu puta… tu hermana es tu puta…

    No pude mas, saqué lo mas rápido que pude mi verga, no por temor a embarazarla, me dijo desde los primeros días que usaba pastillas anticonceptivas, no fue por eso, era la fantasía de verla ahí acostada con todo mi semen en su espalda, me descargué, salieron chorros potentes que llegaron incluso hasta su nuca y parte de la almohada, su espalda regada con mi leche, y escuchando un “ahhhh” de su parte en tono juguetón al final.

    -Pues no me los has dejado dentro, pero me gustó. Jaja.

    -Tenía las ganas enormes de que quedaras así.

    -No vuelvas a fallarme, o la siguiente vez no será así de buena la reconciliación.

    -No te volveré a fallar.

    -Es hora de dormir, en la mañana quiero empezar mi día con tu polla en mi coño.

    La verdad, amaba a esa mujer, todos sus deseos, todas sus condiciones las haría, quería que fuera la dueña de mi vida, y quería tenerla siempre conmigo.

  • Le di la cogida de su vida a la esposa de mi cliente

    Le di la cogida de su vida a la esposa de mi cliente

    Hola, como están, me presento, mi nombre es Esteban, y tengo un pequeño taller de fabricación de piezas a las afueras de la ciudad de Querétaro, soy un hombre soltero de 34 años que toda su vida se dedicó a trabajar el buen oficio del acero, desde que empecé a trabajar, tuve el vicio de todos los mecánicos, cerveza, cigarro y mujeres, siempre en mis lugares de trabajo tuve a mis perras con las que cogía casi a diario.

    Afortunadamente mi confección no salió a la mayoría de mis camaradas maquinistas, yo soy robusto, ya que por mi trabajo siempre cargo cosas pesadas y además siempre procuro ir a hacer pesas, tengo un poco de barriga pero eso es por la chela, mi miembro no es la gran cosa, es normal de 1 pulgada y media de diámetro y unos 19cm de largo, velludo.

    Un día de la nada quise tener mi propio taller y pues tenía algo de cash guardado, y decidí independizarme, echarle ganas pues las chelas y las putas no se pagan solas.

    Mi negocio prosperó rápidamente y comencé a hacer buenos clientes, y uno que otro que cree que el esfuerzo de uno no vale nada.

    Tengo 1 torno y una fresadora en la parte baja de mi casa y una oficina donde hago mi administración y alguna otra tarea relacionada con el rubro, con un buen escritorio de madera donde a veces cuando contrato a modelos escorts me las cojo.

    En fin, hubo un cliente de nombre Hugo que el muy cabron quería todo gratis, de ahí parte mi aventura, ese cliente es dueño de una fábrica algo grande y pues tiene buenos ingresos, pero no tiene taller, así que acudió a mí para maquinar sus refacciones, pero llego un punto que para cobrarle era el mismo infierno, siempre se hacía pendejo a la hora de cobrar, pero hubo un día que me cobre con intereses.

    En su último pedido, yo ya había terminado así que me llamó.

    Hugo: Buenas tardes Esteban, te llamo para saber si ya están listas mis piezas, me urgen.

    Yo: Si ya están listas, pero necesito que me deposites lo de los últimos trabajos.

    Hugo: Como una chingada contigo, siempre me andas cobrando.

    Yo: Apoco usted no cobra por lo que fabrica?, Ya es hora de que me liquide.

    Hugo: Mira ahorita no me estés chingando, ya traigo muchos pedos encima, mi esposa va a pasar a tu taller por las piezas, y te dará 2000 de fondo y ya después vemos cómo te pago.

    Y pum, me colgó el cabron.

    Imagine que su esposa era la típica señora medio gorda y vieja esposa de cualquier dueño y me puse de mal humor porque estaba perdiendo mi inversión.

    Tocaron el timbre y Oh sorpresa.

    La esposa de ese viejo era una belleza, me quede pendejo al verla y me dijo con una amable sonrisa.

    Miriam: Hola soy Miriam, la esposa de Hugo, me mando por unas refacciones que le fabricaste.

    Yo: Claro señorita por favor pase (poniendo una cara de pendejo).

    Ella sonrió y paso a mi casa, la guie a mi taller viendo por detrás ese asombroso culo que movía sensual y seductoramente.

    Ella era una señora de unos 40 y tantos años con un cuerpo bien trabajado, escultural, traía un vestido de esos pegados que tornean la imagen de una bella dama, tenía unas tetas grandes pero no a exagerar y ese vestido traía un escote discreto que me dejaba ver parte de ese manjar, su culo tan bien formado igual grande en contorno con unas piernas bien torneadas que me dejaban ver como se marcaba su tanguita, en conjunto a unos tacones ejecutivos, que la hacían ver como una de esas sexys secretarias que salen en los videos XXX, su piernas sin medias, completamente desnudas.

    Cuando vio mi taller ella me dijo:

    Miriam: Wow, que taller tan mas impresionante, pisos pintados, todo limpio, tu herramienta ordenada, valla que usted tiene clase, la fábrica del estúpido de mi marido se cae a pedazos, no quiere pagar por nada, es un idiota, no sabe nada de mantener un negocio.

    Yo: si lo sé, estoy sufriendo por eso de que no quiere pagar, y gracias por su comentario sobre mi taller, lo intento mantener en buenas condiciones, como a mí me gusta trabajar, por favor pase a mi oficina, déjeme ofrecerle algo de tomar, gusta agua, tal vez un refresco, no le ofrezco cerveza porque usted es una dama con clase, tengo Whiskie, le puedo ofrecer un coctel si gusta, en lo que envuelvo sus piezas.

    EEEyyy lo cabron no me quita lo caballero, OK?

    Miriam: Que amable, muchas gracias, me cayó usted muy bien y además no tengo prisa, si no le molesta podemos platicar un poco si no está ocupado, podemos tomar algo de su Whiskie.

    Yo: Claro, no estoy ocupado permítame sacar la botella.

    Me acerque a una gaveta que tengo en mi oficina para sacar el licor y además saque de mi nevera un Ginger Ale para hacer un buen coctel cuando ella me dice.

    Miriam: Perdóneme si lo molesto, pero me enoje con Hugo, el cree que soy su empleada también, en vez de que mande a sus empleados por sus mandados me manda a mí y ya me canse, ahorita no lo quiero ver en pintura.

    Yo: En lo absoluto, no me molesta, al contrario, hoy no tengo nada que hacer y estaba un poco aburrido, ya me hace falta una buena charla, por favor siéntese en el sofá, y enseguida le sirvo un buen trago, al estilo maquinista jeje.

    Ella se rió mientras iba de camino al sofá que tengo en mi oficina en conjunto con una pequeña mesa de centros, cuando se sentó abrió un poco sus piernas dejándome ver su tanguita negra que traía puesta.

    Me senté a un lado de ella poniendo su trago en la mesa y comenzamos a charlar, el tema de conversación era muy random y nos reíamos de cualquier estupidez, así pasaron 2 horas y una botella.

    Miriam: Eres muy divertido pero ya se nos acabó el trago, y la verdad es que quiero seguir platicando, eres muy interesante.

    Yo: Descuide, que si se trata de alcohol siempre estoy listo, que gusta, tequila, vodka?

    Miriam: Tequila por favor, pero esta vez solo, sin refresco.

    Me dijo algo ebria.

    Salió por un momento el tema de su esposo y ella me dijo:

    Miriam: Sé que mi esposo te debe mucho, y la verdad me caes bien así que también vine a pagarte todo, no se vale que el pendejo de mi marido no page sus deudas.

    Saco su celular y me deposito lo que me debía, que dama tan dulce, tan centrada, me estaba enamorando.

    Yo le conteste:

    Yo: Además de hermosa, responsable y centrada, usted es una mujer excepcional, me quito el sombrero ante usted, lo que yo daría por tener una esposa así, pero solo soy un mecánico cualquiera, no podría, disculpe el comentario.

    Miriam: Sabe no todo es dinero en esta vida.

    Me guiño un ojo y a la par le respondí con una sonrisa.

    Yo: Bueno ya está saldada esa deuda, pero creo que me la gastare esta noche en más bebida para pasar un buen rato con usted si lo desea.

    Miriam: Claro que sí, que se chingue mi marido, pero por favor n me hables de usted, vamos a tutearnos, vamos al Oxxo por más.

    Fuimos a un Oxxo cerca de mi casa y compramos como para 2 días de peda, de regreso ella no dudo en tomarme del brazo y empezamos a hablar de camino a casa.

    Miriam: Te digo algo? Eres el hombre más dulce que he conocido, en tu taller escuchaste de mis problemas y además me aconsejaste, que lindo, con mi marido no puedo tener este tipo de conversación, se queda dormido.

    Yo: Gracias, también tu eres muy divertida, me la estoy pasando tan bien.

    Ya en casa le dije que metiera su auto a mi garaje porque sabía que se iba a quedar en mi casa, ya en el taller saque un juego de cartas y le ofrecí jugar mientras conversábamos.

    Ella acepto y de repente se me ocurrió preguntar.

    -Eres una mujer hermosa, de seguro Hugo te hace el amor diario, que envidia.

    Ella me respondió:

    -Que? Noooo, no dura ni 1 minuto además me lo hace 1 vez al mes, la verdad es que si estoy algo necesitada.

    Mira no hablemos de él, te propongo algo, juguemos Strip póker.

    Yo: Que es eso?

    Miriam: Cada vez que pierdas te quitas una prenda.

    Yo: Ehh? Segura?

    Miriam: Si, tu y yo sabemos que vamos a acabar cogiendo hoy, me encantas y quiero sentirte dentro de mí, y no quiero un no por respuesta.

    En ese momento mi verga se puso dura, comenzamos a jugar, ella perdió la primera vuelta, empezó a quitarse su vestido de abajo hacia arriba dándome la espalda, dejándome ver su culo espectacular, su tanguita resaltaba más cuando se inclinó para quitarse los tacones, dejándome ver un poco de su depilada vagina, era delicioso.

    Yo perdí en la segunda vuelta y ella me dijo.

    -Es doble o nada, me debes 2 prendas.

    Se levantó y me quito la camisa primero y después me bajó el pantalón, en mi bóxer se veía mi miembro duro, ella lo acaricio un poco y regresamos a jugar.

    Después de 3 juegos seguidos que terminamos empatados ella dijo:

    -Estamos iguales así que es hora de pagar.

    Hizo a un lado las cartas y quito lo que tenía en mi escritorio camino hacia mí y me beso apasionadamente, mi lengua se cruzaba con la suya, pero mi beso fue diferente a cuando estoy con otras, esta vez fue muy amoroso ella no dejaba de abrazarme, la tome del culo y la cargue hasta el escritorio, nos seguimos besando mientras le quitaba su bra, dejándome ver sus ricas tetas, sus pezones eran medianos, estaban erectos, sin dudarlo me agache a chuparlos, le chupaba una mientras con una mano le acariciaba la otra y con mi otra mano le metía mis dedos en su rajita, ella gemía de placer.

    -Así mi amor, si ahhh, mi hombre, no quiero sexo, quiero tu amor. Házmelo, enamórame.

    La mire a los ojos y después de un tierno beso le dije.

    -Que quieres?, antes de hacerlo hay que dejar las cosas claras.

    Ella me abrazo del cuello y me dijo al oído.

    -Crees en el amor a primera vista?? De hoy en adelante quiero todo de ti, tu atención, tus besos, tu amor, tu rica verga, tu leche dentro de mí, quiero que seas mío y solo mío, cuando tu rica leche este dentro de mí se acabó con Hugo, quiero estar contigo todo el tiempo, y quiero todo.

    La mire y asenté con mi cabeza, le quite su tanga y empecé a darle con mi lengua en toda su rajita, estaba deliciosa, ella se torcía de placer mientras gemía más fuerte y me agarraba de la cabeza pidiendo más, me levante y ella se bajó de escritorio, me sentó en mi silla y me comenzó a chupar mi verga.

    Que maestría, me revolcaba de placer pero ella hacia que no me viniera, la chupaba de una manera salvaje mientras me miraba a los ojos, pasaba su lengua por mis huevos y se metía mi verga hasta su garganta, que mujer.

    Ella se levantó y me dijo, no quiero condones, quiero tu leche escurriendo en mi clítoris, puso sus manos en mi escritorio inclinándose, puse mi verga en su rajita y la penetre lentamente, ella soltó un gemido incontrolable, y comencé a moverme como solo yo sé, le daba unas embestidas a su culo mientras me pedía más.

    Así estuvimos 20 minutos, sus tetas brincaban mientras yo veía ese reflejo en el vidrio de la ventana, ella se corrió varias veces.

    Me canse y me senté en el sofá y ella no dudo ni un segundo montarme, se daba unos sentones majestuosos mientras yo veía como desaparecía mi verga en su rajita una y otra vez, ella lubricaba muy bien, estaba tan mojada que entre mis piernas escurrían sus fluidos y me dijo gimiendo.

    -Perdóname mi amor, ya ensucie tu sillón.

    Le conteste:

    -No te preocupes, te hare pagar haciéndote mi esposa.

    Ella me respondió con un beso y seguimos.

    La puse en 4 en mi sofá, y comencé a cogérmela más violentamente, mientras la penetraba abrí su culo dejándome ver su ano, quería penetrarla por ahí, esa vista fue tan sensual que comencé a correrme a dentro de ella, y ella gemía mas y más.

    -Aaah

    Se la saque lentamente mientras mi leche escurría por toda su rajita, le temblaban las piernas, se re incorporo y se me dejo ir a los besos diciéndome que me amaba.

    Le dije:

    -Vístete un momento amor, vamos a mi recamara.

    Semidesnudos cruzamos mi patio, el garaje hasta subir las escaleras y llegar a mi recamara, me acosté y ella no dudo en aventarse a la cama para quedarnos abrazados un rato.

    Miriam: Te gusto amor?

    Yo: Si mucho eres una buena mujer, muy amorosa.

    Miriam: Bueno, acerca de lo que te dije en tu taller, ya no quiero nada con Hugo y quiero vivir contigo, en horas tú me demostraste que eres más hombre que Hugo no me pudo mostrar en años, solo quiero avisarte una cosa, de hoy en adelante soy tu mujer, así que olvídate de tus putas, eres solo mío.

    Yo: Oye con calma, nos conocimos apenas no se ni qué edad tienes ni tu nombre ni nada.

    Empezó a decirme todo, su nombre completo, acerca de su familia, su edad, todo, resulta que tiene 32 años, y que quería un hijo pero Hugo no pudo embarazarla, me lo dijo todo, yo le regrese el gesto platicándole todo acerca de mí.

    Nos fuimos al baño a pegarnos una ducha, hay la verga se me puso dura otra vez ella lo vio con cara de hambre y me lo comenzó a chupar de nueva cuenta, pero esta vez mas amorosa.

    Abrí las llaves del agua y nos metimos mientras nuestras lenguas se rozaban de nueva cuenta, ya duro la gire en contra de la pared y le puse mi verga en su culo, ella me dijo:

    -Con cuidado amor que soy virgen de mi culito.

    Medio se me bajo lo cachondo y empecé a empujar suavemente, ella se quejada de dolor pero hizo un esfuerzo por aguantar hasta que se adaptó, mi verga estaba la mitad adentro, entonces ella me dijo:

    -Ya amor cógeme.

    Se la metí hasta el fondo y ella pego un grito, la tome de la cintura y empecé con el vaivén, sus quejas se empezaron a hacer gemidos, estaba muy excitada, tomó mis manos y las guio 1 hasta sus tetas y la otra a su rajita, se sentía tan apretado, los 2 estábamos en el éxtasis hasta que los 2 nos corrimos, mi leche corría pos su ano, ella tomo un poco con su mano y se lo puso en la boca y se lo trago.

    Terminamos de bañarnos, nos lavamos los dientes y tomamos café, ya después de eso nos quedamos acostados desnudos, ella encima de mi mientras nos besamos hasta quedarnos dormidos.

    Ala mañana siguiente Miriam tenía como 40 llamadas perdidas de Hugo, le contesto diciendo:

    -Escúchame pendejo, se acabó lo nuestro, quiero el divorcio, además ya page tu deuda con Esteban y con intereses.

    El vato no paraba de gritar, ella me dijo que iba por sus cosas y que estaría en mi casa por la tarde. Y así fue.

    Ahora todos los días tengo en mi casa a la que es mi esposa, quien me cocina y me cuida, jamás la hago trabajar porque para eso estoy yo, a ella le gusta el rol de ama de casa, y además cogemos 3 veces al día, me da mis masajes eróticos, y ahora espera un hijo mío.

    Moraleja: Cuando tengas una deuda con un Mecánico, vale madre el giro, no descuides a tu esposa si esta buena, porque involuntariamente lo pagaras más caro.

    Gracias por leer Damas y camaradas, y que tengan muchos días sensuales y llenos de amor, así como los míos…

    Se me cuidan mis vidas…

  • Un tercero en la cama

    Un tercero en la cama

    Contare una historia real de nuestra primera relación en un trio. Todo comenzó al leer esos relatos eroticos de parejas ya iniciadas en este ambiente y como tenian sus experiencias sexuales con otras parejas o con un tercero.

    En el 2011 consulte una página de contactos de parejas y vi una publicacion de un tipo que invitaba a conocerlo para tener una relación como single viendo sus fotos y su propuesta para una relacion como tercero en la cama de una pareja me pregunte, si a mi mujer le gustaría tener un encuentro con un tercero en la cama y ella hacerlo con dos hombres algo que sonaba muy cachondo, y me empezó a dar vueltas en la cabeza y por varias semanas me daba curiosidad ver a mi mujer disfrutar de otra verga pues cada que lo hacíamos quería mas, como si yo no la satisfaciera del todo.

    Realmente ella nunca había estado con alguien que no fuera yo o eso creía! así que para satisfacerla en la cama se me ocurrió buscar a ese hombre con proporciones mayores y vivir esa experiencia.

    Así que le platique una noche si le gustaría conocer a alguien y pasar un rato sabroso ella me dio un rotundo NO, pero despues de ver las fotos de aquel tipo, me dijo y si me gusta y lo seguimos haciendo? Tal vez eso era un si, pues así lo entendí!

    Asi que los siguientes dias busque la publicación de aquel tipo y para describirlo les diré que el tipo tenia buen cuerpo y de buenas proporciones, lo contacte por telefono y de inmediato me pidió conocer a mi mujer, le envíe algunas fotos que anteriormente le había tomado a mi sabrosa esposa en tangita y ropa muy sexi, El al ver aquellas nalgas abundantes y blancas, de piernas bien contorneadas y de tetas no muy grandes pero bien paráditas pues mi esposa en los 40 tenia un cuerpo envidiable y codiciado por los hombres..

    Este tipo me pidio que nos viéramos pues le había interesado mucho conocer a mi mujer, así que quedamos que en esa misma semana nos veríamos en el estacionamiento de un centro comercial.

    Durante los días siguientes me sentía emocionado pero nervioso a la vez. finalmente llego el día y después del trabajo al llegar a casa subí hasta la recamara y mi mujer ya casi estaba lista ella con un poco de sonrisas me miro mientras se ponia esa tangita color rojo, perfumando sus piernas y su cosita, yo sentí que iba a ser una tarde muy cachonda, ella termino con un vestido azul bien entallado y tacones que dejaban ver su delicioso cuerpo. me preguntó que tal me veo? le conteste que excelente sabrosa como siempre, pero la note un poca nerviosa, así que tome un poco de crema de perfume y comencé a ponerlo en sus piernas y en sus ricas nalgas y besando su culo para calentarla.

    Fue así que tomanos el vehículo y mientras íbamos a nuestra cita me pregunto si estaba seguro y lo que respondi que si, y a la vez yo le hice la misma pregunta, ella respondía que si era lo que yo quería me complaceria!

    Llegando al lugar le marque al tipo y salí a encontrarlo con las señales que me dijo no tardamos en ubicarnos y lo salude, por primera vez vi a aquel tipo en persona y me pareció que a mi mujer le gustaría pues no era gordo o feo, era un tipo de 1.80, aproximadamente, muy sonriente me saludo y lo invite a caminar a nuestro vehículo al entrar se sentó en la parte de atrás y saludo a mi esposa, se presentó como Enrique, y poniendo sus ojos y nariz en mi mujer, como tratando de oler sus aromas Ella por su parte solo se sonrió y le devolvió el saludo nos dirigimos a un hotel cercano como a 5 minutos y al llegar.

    El se escondio un poco mientras nos asignaban una habitación les pedí que nos bajaramos para entrar en la habitación y como era en un segundo piso mi mujer camino por delante mostrándonos como movía su rico culo mientras subia los escalones, al ver aquel culito solo dijo que rico se ve!!

    Al entrar en la habitación mi esposa y yo nos sentamos juntos mientras nos observábamos Enrique trataba de que nos presentaramos y entráramos en confianza creo que todos estábamos un poco nerviosos, nos platicó que trabajaba como especialista de la salud en un centro medico y que le gustaba tener alguna que otra vez este tipo de relaciones siempre con respeto y buen trato con otras parejas nos contaba que tenia algo de experiencia y nos preguntaba si para nosotros era la primera vez?

    De pronto quiso acercarse a mi mujer que aun no sabia si dejarse tocar pues me miraba mientras aquel tipo comenzaba a tocarle sus piernas y tomarla por la cintura para besarla con mi cabeza acente que adelante, y de pronto me levante del sillon para ponerme cómodo y para quitarme la playera, tiempo que aprovecho para acercarse y besarla mientras sus manos tocaban sus piernas y se introducían en su bizcochito.

    Tres minutos después la llevo a la cama y se abalanzo sobre sus nalgas, levantando aquel vestido exclamó. Oh que rico se ve esto! y comenzó a lamerle su culo mientras mi mujer comenzó a gemir con sus brazos ya estirados sobre la cama, de pronto vi que Enrique se hundía con su boca entre las nalgas de mi mujer y comenzó a quitarle su tangita y de paso su vestido y brasier dejándola completamente desnuda, yo al verla sentía una especie rara de celos y lujuria de ver mi propia película porno con mi mujer como la actriz principal, comenzó a lamerle sus tetas pero de pronto alguien toco a la puerta y ambos se levantaron de la cama y corrieron hacia el baño como asustados. yo pregunte quien era?

    Era el recamarero que preguntaba si se ofrecía algo! del servicio del bar a lo que conteste que no y me pare en la puerta para asegurarme que aquella persona se hubiera retirado.

    Mientras voltee hacia el baño vi aquellas manos grandes apretar el culo de mi mujer mientras ella lo abrazaba y lo besaba. su mano izquierda apretaba aquel pantalón y aquel bulto, fue algo que me encendió y me hizo pensar que seria una tarde supercaliente con mi esposa y ese desconocido una vez que le soltó un poco el la dirigió a la cama otra vez y sin voltearme a ver, como si no estuviera ahí mientras se acostaban el comenzó a quitarse sus pantalones pues la playera ya se la había quitado mi mujer mientras el desabrochaba su pantalon mi mujer estaba expectante por ver que había debajo de aquéllas ropas, fue entonces que quedo expuesta tremenda verga parada y gruesa los ojos de mi mujer no daban crédito y así mismo la tomo en sus manos y fue introduciendo aquella tremenda verga que fue tragando delicadamente en su boca, asi se empinó y su culo quedo de frente a mi, era una imagen excitante, se comenzó a oír un jaloneo al chuparla con tanta excitación de ambos.

    Creo lo disfrutaban rico!! ella chupaba aquella verga con delicadeza y en ocasiones con salvajismo como queriendo tragársela toda que por cierto no le cabía.

    El la miraba y le decía tragatela toda mamí, asi después de unos 15 minutos de una rica mamada. aquella verga ya estaba lista para entrar en el sabroso bizcocho de mi mujer, ella se fue colocando de manera muy sensual sentándose en la verga de Enrique que parecía le fuera a explotar por lo parada y gruesa que la tenía toda ya mojada se la ensarto y ella grito de excitación, ahhhh, que grande esta.!! mi mujer comenzó a moverse de un lado a otro y de arriba a abajo. mientras su cabello volaba Yo mientras tanto veía aquellas nalgas rebotar una y otra vez como cabalgando un toro. de pronto sentí que me venia de tan solo verla y fue entonces que intente subirme a la cama para participar yo también de mi mujer, pero la posición en la cama no me permitió acomodarme y ellos siguieron gimiendo una y otra vez!! y solo se oían los dentones y su gemir. cambiaron de posición excitados con ganas de seguir cogiendo aquel tipo la acostó al borde de la cama y levandando sus piernas las puso en sus hombros, le comenzo a mamar su panocha caliente fue un momento espectacular ver a mi mujer abierta de piernas a punto de comerse ese trozo de verga. después de mamarle su cosita le arrimo la verga y fue un entrar una y otra vez, exclamando metela rico papi! comenzando despacio como queriendo disfrutar cada metida de pito que le daba, asi fueron subiendo la intencidad Enrique le preguntaba si le estaba gustando coger, ella excitada con su cabeza le afirmaba que si y que decía que mucho!! Metela sabroso papi, así me gusta.!! Yo veía como le empujaba aquel garrote y ella apretaba con sus manos la colcha y después sus manos pasaron a las nalgas de Enrique como empujandolo para que le entrara mas verga, entendí entonces que no me había equivocado. mi mujer necesitaba mas pito y de forma más fuerte y salvaje. Supongo que muchas mujeres así son también…

    Mi mujer solo gemía rico y esa posición la disfrutaba mucho, pues ella misma sacudia su culo mientras el le decía muevelo mami! Una vez mas se acostaron en la cama y nuevamente ella tomo aquel pito grande y se lo ensartó en su caliente panocha con sus propias manos se abria el culo para que le entrara mas verga matándo a sentones ese pito con esas ricas nalgas el le decia muevelo mas! y hazme venir maní.

    De pronto explotaron de placer y escuchándolos venirse yo también me vine Veia como se sacudían de placer y de clímax, quedando agitados ella arriba de El y habiéndole sacado toda la caliente leche y diciendo Enrique que sabrosa cogida Mi esposa después de un rato de estar ensartada, y despues de dejar aquella verga ya flacida brinco de la cama y se fue el baño para asearse y yo le pregunte a nuestro amigo si le había gustado mi mujer Enrique con un poco de aire contesto que nunca había cogido a una mujer tan sabrosa y tan caliente tal como la había soñado A mi esposa después de aquella noche le pregunte que si le había gustado esa experiencia y esa verga Ella me dijo qué no pero a ver cuando se repetía nuevamente pues le había encantado!!

    Desde aquella vez este tipo ha sido nuestro cómplice en el sexo pues ahora ella y yo cogemos con mas placer recordando esos momentos de excitantes.

    Continuaremos con el siguiente relato de nuestra segunda vez.

  • Sucedió así

    Sucedió así

    Mi jefa es una persona de mi edad. Desde que llegué a trabajar en la empresa donde la conocí, la sorprendía mirándome.

    A finales de marzo propuso una dinámica para incrementar las ventas y a los ganadores nos regalaría un viaje a un pueblo mágico. A mí me gustan mucho los retos y más si el premio sería disfrutar unos días de descanso en un pueblo mágico. Así que lo logré gane y cuando ella anuncio cuando sería el viaje, mis compañeros decidieron que su premio lo cambiarían por un bono en efectivo. Estuve a punto de elegir también el bono, pero recordé que necesitaba esos días de relax en ese pueblo mágico.

    Se programo la fecha y ella me dijo que si quería invitar a otra persona o ella podía acompañarme. Le dije que no tenía a quien invitar, así que por mi estaba bien si ella me acompañaba, además también le haría bien recargar pilas.

    El día acordado para salir, paso por mi. Prepare mi equipaje con apenas lo necesario. Durante el trayecto de cuatro horas charlamos de todo un poco. De la familia, amigos, parejas, moda, sueños, metas, en fin pude conocerla y ella me puso conocer un poco más. Estando a punto de llegar me dijo que yo le afrdaba desde hacía tiempo y que si hubiese sabido que era tan ameno conversar conmigo me hubiera invitado a tomar un café o una copa hacia tiempo.

    Llegamos al hospedaje me asignaron mi cabaña y a ella la suya. Eso que me dijo antes me hizo sentir nerviosa y al mismo tiempo por una extraña razón, exitada. Me dí una ducha y me tumbe en la cama solo con ropa interior y la bata de baño. Estaba a punto de quedar dormida, cuando llamaron a la puerta. Me levanté enseguida. Era ella, me dijo que si me apetecía bajar a cenar, le dije que necesitaba cambiarme. Que me esperara un momento y bajaba. Me dijo entonces que si quería pedía que la cena nos la llevarán ahí o en su habitación. Volví a sentirme nerviosa. Así que le dije: usted elija, yo está noche estoy dispuesta a dejar que todo fluya. No sé porque dije eso, realmente me sentía muy exitada y deseaba que algo diferente pasará.

    Me respondió, entonces vístete y ven a mi habitación en 20 minutos.

    Me vestí con un vestido ligero y unas sandalia de meter, me puse un suéter ligero y me maquille muy sutil, me amarre el cabello y elegí accesorios delicados, use ropa interior sexi de encaje. Toque a su puerta y al abrir me dijo: así me gusta eres puntual, vamos a ir a cenar a un lugar cercano, vamos caminando. Durante la cena tomamos una botella de vino, hablamos de tribialidades, y me dijo que le agradaba cómo me había vestido que lucía muy bien, eso me sonrojo y le dije: Graciela usted también luce muy bien, es una mujer muy guapa y agradable, realmente estoy disfrutando su compañía. Me dijo: dijiste que en este viaje vas a dejarte fluir. Así que quiero que sepas que tu trabajo merece que disfrutes al máximo cada momento. Estás segura que te dejaras fluir para que disfrutes estos dias. Sin pensarlo respondí: por supuesto

    El vino y la charla previa habían provocado en mi una sensación hasta ese momento desconocida. Fui al tocador y me di cuenta que estaba mojada, metí mi bikini entre los labios vaginales para calmar un poco esa extraña sensación. Cuando volvía del sanitario y la mire de lejos me di cuenta que realmente era una mujer muy sensual y tenía unas tetas enormes.

    Al volver ella ya había pedido la cuenta y me dijo, te parece si caminamos un poco? Camino al hotel nos volvimos por otro camino y en un momento me tomo la mano y me jaló hacia un callejón poco iluminado, me recargo en la pared y me dió un tremendo beso de lengua que no rechace ni por un segundo. Fue un beso largo, caliente, delicioso y exitante. Cuando nos separamos dijo que se daba cuenta que sí me dejaría fluir.

    Llegamos al hotel y me dijo que pasará a su habitación, apenas cerramos se abalanzó sobre mi, me beso más intensamente mientras tocaba mis tetas por encima, yo estaba totalmente exitada, lo único que quería es que no parara. Mientras ella me tocaba y susurraba. Te gusta verdad? Tanto que esperé para tenerte así. Sí, me gusta

    Quieres que pare puta? Al oír eso me calentó más y le rogué que no parara. Me chupo las tetas de una forma impresionante mientras me masajeaba la concha que cada vez me sentía más mojada. Deseaba chupar sus tetas grandes y gordas. Cuando por fin pude tener sus pezones en la boca los succione, los mordí, los chupe, los lamí y no quería soltarla, pero deseaba más. Follamos de mil maneras toda la noche. Contaré en próximo capítulo los detalles. Pero esa noche me converti en su mujer, su amante y su puta. Y ambas lo disfrutamos.

  • La cabaña (Día 2): Nuevos inquilinos

    La cabaña (Día 2): Nuevos inquilinos

    Lo último suscitado con mi cuñada y sobrina durante la madrugada me había dejado exhausto, sentí haber dormido demasiado durante esa noche, pero gracias a mi adorable esposa tuve un despertar de lo lindo.

    Esa mañana, Adri se encargó de despertarme como pocas veces lo ha hecho. Pude sentir cómo alguien bajaba mi bóxer para aprisionar con su mano mi pene que, por un momento, pensé que se trataba de un sueño, sin embargo, al entre abrir mis ojos pude ver la silueta de mi esposa, quien con gusto estaba observando mi pene.

    – Buenos días, ¿se te perdió algo? – le pregunté

    – Sí, este hermoso pedazo de carne. No lo sé, como que lo veo diferente, más carnudo, más grande, más… apetitoso – todo esto lo decía mientras me apretaba y pajeaba de a poco.

    – Pues sigue siendo el mismo desde que me conoces.

    – No lo sé, le noto algo distinto, ¿o será acaso su sabor? – comenzando a dar lamidas a mi verga para después introducirse la punta en mi boca.

    – Espera amor, que la puerta está abierta y puede alguien subir y verte.

    – No te preocupes, mi hermana y su hija están preparando el desayuno y yo vine a darte los buenos días – continuando ahora a metérselo más y más, ensalivándolo y comenzando a masturbarme.

    – Espera Adri… mmm… que rico… pero… espera, mejor dejémoslo para más al rato…

    – ¿Y dejarte así de duro como en la noche?, no mi rey, quiero compensarte por haberte dejado así.

    – No corazón, mira, mejor vamos a desayunar y después nos escapamos y lo hacemos como solemos hacerlo, ¿vale?

    – Ya qué, si no quieres no te voy a obligar – diciendo esto dejó de hacer lo que me hacía, saliendo de la habitación con cara de enojo.

    Me dirigí al baño, me duché y bajé a desayunar, encontrando a Adri sentada en el comedor, quien al yo sentarme a lado de ella, se paró y se dirigió a la cocina a ayudar con los preparativos, sin siquiera voltear a verme, definitivamente estaba enojada, pero por el momento no podía hacer nada, ya encontraría la manera de contentarla.

    Mari se acercó al comedor para colocar los vasos y platos. A diferencia de mi esposa, Mari se veía radiante, con un estado de ánimo de lo mejor, llevaba puesta una playera amarilla con cuello en V, mostrando el nacimiento de sus senos y sin llevar sostén, mientras que en la parte de abajo llevaba una falda color verde de vuelo amplio, descalza y con una cola de caballo.

    – Hola guapo – me dijo con voz baja – creo que tu mujercita no está de buen humor, ¿pues qué le hiciste?

    – Digamos que me negué a un ofrecimiento de ella.

    – Cómo así, ¿pues de qué se trataba?, digo, si se puede saber.

    Yo haciéndole un ademan con mis manos ella entendió bien a lo que me refería.

    – Qué pena por ella, de lo que se perdió anoche, lo bueno que nosotras supimos cómo atenderte.

    En eso se acercó Betsy, vestida con una blusa blanca escotada que por los costados era abierta y que fácilmente se podían ver sus senos al natural, le llegaba hasta la mitad de sus piernas, traía el desayuno para comenzar a repartir, mientras que mi esposa llevaba consigo una jarra con agua, aún con cara de pocos amigos. Procedimos a desayunar, todo de lo normal, hablando de esto y de aquello, hasta que todos terminamos nuestros alimentos. Mari comenzó a levantar los platos y vasos, mientras que Betsy se encargaba de limpiar el comedor quien al hacerlo se agachaba lo más que podía verse natural, dejándome ver su tetas, y mi esposa ayudaba con la lavada.

    De mi parte solo me acerqué a la cocina para contemplar los tres culos de esas mujeres, cada uno con sus peculiaridades, pero los tres totalmente antojables.

    Mi esposa al terminar en la cocina, dijo que se iba a la habitación, aún no se recuperaba del alcohol consumido la noche anterior por lo que tenía un poco de jaqueca, eso y aparte de que estaba enojada conmigo, por lo que supongo no tenía ánimos ni de verme. Al escuchar eso mi cuñada y sobrina, no pudieron esconder su felicidad, ambas tenían una cara de alegría que solo pudieron disimular mientras mi amada esposa se dirigía a la habitación.

    Ellas al escuchar el azote de la puerta, voltearon a verme con una cara de pervertidas que hasta a mí me asombró.

    – No podía haber sido mejor – refirió mi cuñada.

    – Como anillo al dedo, ¿verdad mamá?

    – A sí es hijita.

    – Y bien cuñadito, ¿con quién quieres coger primero?

    – Esperen, no ven que Adriana apenas y se metió a la habitación, al menos hay que esperar una media hora.

    – Está bien Sam, qué te parece si la nena se queda a cuidar a su tía, mientras que tú y yo hacemos cositas.

    – Para mí está bien, no sé qué piense ella.

    – Está bien mami, a mí me tocó primero ayer y ahora te toca a ti. Cualquier cosa te mando mensaje mami.

    – Perfecto – dijo Mari – mientras ustedes hagan tiempo con algo, sin coger por supuesto, y pasada la media hora subes a mi habitación Sam, te estaré esperando con ansias.

    Me quedé platicando con Betsy, afortunadamente ambos supimos contenernos, de cualquier forma a las dos les daría su ración de verga, transcurriendo así la media hora acordada.

    – Bueno Betsy, creo que es hora de visitar a tu mamá.

    – Está bien tío pero antes dame un beso.

    – Por supuesto mi vida.

    Betsy se arrojó a mi boca y yo la recibí, mientras que la abrazaba a mí para que sintiera mi bulto, poco a poco la fui llevando hacia una pared, lejos de la vista de la habitación en la que estaba Adriana, así estábamos hasta que ella fue quien paró.

    – Mmm, tío, qué rico todo esto pero recuerda que es el turno de mi mamá, así que mejor ve con ella, hay que aprovechar el tiempo que tenemos.

    – Ok

    Rápido me fui a la habitación de Mari, abrí despacio la puerta para no generar mucho ruido, y al entrar ahí estaba ella, sentada al borde de la cama, llevaba puesto un vestido color vino, muy delgado que se transparentaba todo, así como unas medias que le llegaban a la mitad de la pierna. Bastó cerrar la puerta para ella abrir sus piernas y mostrarme su tanga del mismo color y así, sentada, comenzó a tocarse por encima de la tanga. Al hacer el intento por acercarme, ella hizo un ademan de que me detuviera, para después señalar mi short, dándome a entender que me lo quitara, por lo que acaté la indicación.

    Mari continuó con su magreo, poco a poco se iba calentando y yo por igual, porque comencé a tocar mi pene por encima del bóxer, quería ir al par de ella, después Mari se hizo a un lado su tanga, se lamió su mano derecha y comenzó a masturbarse. Era una delicia lo que ella se hacía, se notaba a leguas que estaba disfrutando, ya que su panochita comenzó a derramar jugos, mientras Mari ahora se tocaba sus tetas por encima del vestido, ambos estábamos extasiados con lo que hacíamos, hasta que ella con su mano me pidió que me acercara, recostándose sobre la cama pero manteniendo sus piernas abiertas, así que me agache y comencé a comerle su rica vagina, mordía su clítoris, chupaba sus labios y metía mi lengua lo más profundo que podía, Mari me agarraba del cabello y empujaba más mi cabeza, aguantando las ganas de gemir para no despertar a su hermana.

    Paré por un momento, haciendo que Mari quedara boca abajo en la cama, arrollé su vestido a la cintura, hice a un lado su tanga, para después lanzarme a devorar ese delicioso culo, pasaba mi lengua por su vagina y ano, hasta que decidí metérsela. Abrí sus nalgas y poco a poco fui metiéndosela por su conchita, sentía como se deslizaba por dentro, hasta que llegó a tenerla toda dentro, comencé a moverme y, a la vez, jugar con su orificio anal, podía ver cómo Mari ahogaba su placer mordiendo una almohada, no cabía duda que gozaba de lo que le hacía.

    Continué dándole con todas mis ganas y fuerzas, hasta mi pene estaba a punto de ceder, sentía que me iba a venir, y bastaron otras metidas más hasta que comencé a eyacular en el culito de Mari, quien se mantuvo en la misma posición tratando de recomponerse. De mi parte, me coloqué mi ropa y salí de la habitación y justo al frente se encontraba Betsy, quien, como guardia de seguridad, se encontraba parada en la puerta donde se encontraba Adriana. Me acerqué a ella y al oído me dijo que fuera al baño, que ella me esperaría en la carpa de la playa, y así lo hice.

    Llegué a la carpa y ahí estaba Betsy, con su misma playera larga y holgada de frente y costados.

    – Qué rápido tío

    – Lo mismo diría de ti.

    – ¿Estás listo para el segundo round?

    – Pero ¿quién cuidará a tu tía?

    – No te preocupes tío, mi mamá se hará cargo, cualquier cosa me mandará mensaje a mi celular – mostrándome ella su dispositivo

    – Pues a darle, porque esto urge

    Me acerqué a Betsy y la comencé a besar, nos enfrascamos en unos besos apasionados hasta que noté que Betsy intentaba desabrochar mi bermuda, batallando un poco, por lo que le ayudé.

    – A esas manos le faltan más práctica – le dije

    – Ya, tío, no se burle de mí –

    – No te preocupes corazón, que yo te ayudo.

    Me quité completamente la ropa, por lo que Betsy aprovechó a acariciar mi cuerpo con sus manos para después comenzar a besarlo, lamiendo mis pezones y chupándolos, para después colocar sus manos en mis nalgas y apretarlas, me estaba sabroseando como no lo había hecho con anterioridad, al parecer quería disfrutar cada parte de mi cuerpo. Después, me recargó sobre el borde de la cama, se agachó y comenzó a mamarme la verga, su boca en cambió ya tenía más experiencia, podía sentir cómo su lengua saboreaba mi trozo de carne, combinando con su mano derecha los movimientos de su boca, mientras que con la otra mano se encargaba de meterse un dedo en su panochita.

    – Mmm, Betsy, pero que rico me la mamás

    – Verdad que sí tío, he estado practicando mucho

    – ¿Cómo? ¿Con quién has estado practicando?

    – Con ningún hombre, si a eso te refieres

    – ¿Entonces? – me estaba poniendo celoso, con solo pensar que otro hombre disfrutaba del cuerpo de mi nena, me molestaba

    – Tengo juguetitos que me ayudan a practicar y que ocupo para saciar mis ganas de sexo, ya que no puedo tenerte a ti todo el tiempo

    – Más te vale, preciosa, porque ese cuerpo que te cargas es solo para mí.

    Al terminar de decirle esto, la tome de su cabeza y la empuje a que siguiera mamándome la verga, pero ahora la mantenía unos segundos demás con mi pene en su boca, hasta que daba de arcadas al no aguantar más la respiración. La dejaba tomar aire y una vez más, la mantenía por segundos, veía cómo su cara se tornaba roja pero aun así ella no se quejaba, al parecer lo disfrutaba y yo más, me gustaba ver cómo se llenaba de saliva mi verga.

    – Tío, ¡cógeme!, ¡cógeme solo como tú sabes!

    – Perfecto

    Hice que se parara, la coloqué a modo que se recargara al borde de la cama, Betsy por su parte arrolló su blusa e hizo un nodo por uno de sus lados, dejando a mi merced su culito ya preparado para recibir mi verga. Por lo que la incliné un poco, para después pasar mi verga por la raja de su culo, quería que deseara ser penetrara, que me pidiera cogerla y eso fue lo que sucedió.

    – Tío, uff… me estás haciendo desear tu verga… ¡métemela ya!… pero ya, ya no aguanto más

    Betsy, solita se inclinó más, recargando su cuerpo, desde la cintura hasta la cabeza, sobre la cama, para después meterse dos dedos en su puchita de forma desesperada, gemía y gemía a más no poder, su calentura estaba provocando darse placer por sí sola, así que no me quedé atrás, comencé a pasar ahora mi verga por su vagina bien abierta y ella al sentirla dejó de introducirse los dedos, dejando espacio para meterla y así lo hice. Sin miramientos, se la metí, Betsy solo dio un grito para después ella sola comenzar a menearse, para adelante, para atrás, ella sola llevaba su propio ritmo, mientras que yo me quedaba inmóvil, dejaba que Betsy se diera su propio placer. Pero al tenerla en esa posición, no podía dejar de ver su ano, se me apetecía poder penetrarlo, así que detuve a Betsy quien, con cara de sorpresa, me volteó a ver.

    – ¿Pasa algo, tío?

    – Nada mi reina, solo que se me antoja hacerte algo

    – ¿Qué cosa?

    – Quiero cogerte por aquí – lamí el dedo medio de mi mano derecha, y lo coloqué en la entrada de su orificio anal al mismo tiempo que le decía – ¿puedo?

    – Claro que sí tío, no necesitas preguntar

    – Espero que no te arrepientas

    Decidido a ello, puse mi verga en su hoyito al cual poco a poco presionaba para que fuese entrando, si bien batallé un poco al principio, bastó solo que la cabeza de mi verga entrara para que el resto tuviera el camino libre, quedaba solo un pequeño tramo para que mi verga desapareciera por completo en su interior, así que de un solo empujó logré meterlo todo.

    – Tío, no, espera, agg… duele, espera… ¡sácalo!, en serio, duele mucho

    – Tranquila Betsy, espera un momento, relájate y disfruta

    – Pero, es que…

    Inicié los movimientos, al principio despacio para luego ir aumentando, Betsy ya no se quejaba tanto, pero podía notar que no estaba del todo relajada, sus pies estaban de puntas y mantenía sus ojos cerrados.

    – Betsy, mastúrbate con una de tus manos y verás lo bien que disfrutarás.

    Ella, como que no queriendo, comenzó a masajear su vagina, por lo que empecé a moverme lentamente, subiendo de a poco la intensidad. Betsy ya estaba más relajada, había funcionado mi sugerencia, ya que sus pies ya no estaban de punta y ahora ya tenía un dedo dentro de su vagina, la cual escurría de deliciosos jugos.

    – Ay, tío, mmm, tenías razón… ah… que rico… se siente…

    Ya mis metidas eran a mi antojo, sin tomar en cuenta si le causaban o no dolor a Betsy, yo lo que quería era disfrutar ese lindo orificio. Tomé a mi sobrina por los hombros y con fuerza le metía mi verga, ella por momentos gritaba de dolor, después transformándose en satisfacción, era una mezcla de ambos, con la única finalidad de disfrutar del sexo.

    – Betsy, que rico aprietas… ¿te gusta cómo te culeo?, ¿te gusta cómo te culea tu tío?, eh.

    – Uyyy, tío… no sabes el placer que me das… gracias… uff… gracias a ti he podido disfrutar del sexo… algo que… aggg, duele… pero que rico… todo esto ni con mi ex ni con Itzel… no se compara a tener una verga de verdad metida en mi culo…

    – Pues disfrútalo mi amor, que estoy a punto de venirme.

    Tomé a Betsy por la cintura para así poder dar mis últimas estocadas, hasta llegado el momento en que mi semen comenzó a salir, llenando por completo el ano de mi sobrina, mientras que ella, recostada con medio cuerpo sobre la cama, siguió metiéndose dedos a su puchita, esperando hasta el último minuto en que mi verga comenzó a ceder con su erección.

    – ¿Te gustó, tío?

    – Me encantó mi vida – momento en que sacaba mi verga de su culo

    – Ay, tío… mira cómo me has dejado, toda llena de lechita y mi culito bien abierto – ella con sus manos separó sus nalgas, dejando salir todo mi semen, el cual escurría a través de su rajita para después caer sobre la arena

    Estábamos besando cuando se escuchó una notificación en el celular de Betsy, era su madre quien, con un mensaje, le avisaba de escuchar ruidos en la habitación de Adriana, que nos diéramos prisa.

    – Anda tío, vayamos al agua a borrar el rastro de lo que hicimos, creo que mi tía ya va a salir de la habitación.

    Y así nos fuimos ambos, nos metimos al agua para después regresar a la cabaña. Betsy se fue a su habitación y yo a la mía, debía ver cómo seguía mi esposa. Al entrar, ahí estaba ella, acomodando un poco de ropa, pero sin dirigirme la palabra.

    – Hola, ¿cómo estás?, ¿ya te sientes mejor? – acercándome por su espalda con la intención de abrazarla, sin lograr mi objetivo ya que ella se hizo a un lado con el pretexto de recoger unas prendas que estaban en el suelo.

    – Un poco – diciéndolo con voz cortante.

    – ¿Qué te pasa, por qué me contestas así?

    – ¿Así cómo?

    – Pues así, con voz cortante

    – Pues tú dime, bien deberías saberlo

    – Si es por lo de la mañana que no dejé que me la mamaras, de una vez te digo que es una estupidez por parte tuya

    – ¿Estupidez?, ¿en serio que piensas que solo es por eso?, pon a trabajar ese cerebro tuyo

    – Tampoco me hables así – tuve que alzar la voz, la verdad es que ya me estaba enojando demás

    – No es solo por eso, no es la primera vez que me haces un desaire. Con anterioridad me has hecho otras, y todas tienen que ver en cuanto al sexo-

    – Perdón, pero no había puesto atención a eso.

    – Tú no, pero en cambio yo sí.

    – Pero es que también tú, ¿cómo se te ocurre darme una mamada, con la puerta abierta, estando tu hermana y sobrina allá abajo?

    – Ay querido, no es la primera vez que hacemos cosas de este tipo, hemos hecho otras más en la calle y con más público a nuestro alrededor, como para que me salgas que tienes miedo de que nos vean. Además, ni Mari ni Betsy son unas niñas, sobre todo Betsy, por quien veo que te preocupas, a estas alturas ella ya debe haber tenido relaciones sexuales con su novio.

    – Ex novio

    – Pues con quien haya sido. La cuestión es, ¿por qué tienes esas actitudes para conmigo? Soy tu esposa, ¿o es que acaso me estás ocultando algo?

    – ¿Algo?

    – Si, algo que no quieras decirme, ¿una aventura tal vez?

    La mirada que mi esposa tenía no la había visto jamás, se veía en su semblante su cara de preocupación, temor, tristeza y enojo a la vez, creo que en el fondo tenía ella ese presentimiento, ese “sexto sentido” que las mujeres tienen para sentir ciertas cosas. Pero Adriana no andaba tan perdida, tal vez en algún momento yo fui un estúpido en no cubrir bien ciertos detalles de mis aventuras con Mari y Betsy, dejando ese pequeño rastro que, para ella, era lo suficiente para comenzar a tener dudas sobre mí, y recapitulando en segundos, me vinieron a mi mente momentos a los cuales ella se refería, y estaba totalmente en lo cierto.

    Estaba con esos pensamientos cuando Mari tocó a la puerta

    – Perdón por interrumpirlos, solo quería decirles que Sergio ya llegó y creo viene con compañía.

    Para mi suerte me cayó como anillo al dedo la llegada de Sergio, eso bastó para romper el momento y darme a mí tiempo para idear un plan y despejar cualquier duda de mi esposa.

    – Si, ya bajamos – alcancé a responder, intentando tomar de la mano a Adriana para bajar, pero ella no quiso.

    – No me toques

    Ya abajo, nos dirigimos a ver con quién venía Sergio, pero para mala suerte de mi esposa y no tanto para mí, se trataba de Itzel, sí, la prima de Betsy. Era algo que no teníamos previsto porque nadie, al menos no nosotros, la habíamos invitado y si de por sí no era del completo agrado de mi esposa, con la situación reciente, menos.

    Mari y Betsy se encargaron de recibir a Sergio y compañía, ayudándoles a bajar su equipaje, mientras que Adriana solo veía a Itzel, le clavaba su mirada de arriba abajo, hasta que por un momento Itzel, sintiéndose observada, dirigió su mirada hacia nosotros para después hacer un ademán con sus manos en señal de saludo, a lo que mi esposa solo espetó: – Qué odiosa – dándose la media vuelta y dirigiéndose a la playa. Yo me quedé ahí, sin decir ni hacer nada, no tenía ánimos de tratar de solucionar el problema en ese momento, menos en la presencia de los nuevos inquilinos.

    Ya en la cabaña, Sergio e Itzel se dirigieron a sus respectivas habitaciones, Sergio con Mari e Itzel con Betsy, para después bajar y reunirse con nosotros, a excepción de Adriana quien aún no regresaba. De toda la situación no había puesto atención al atuendo de Itzel, quien llevaba puesto unos tenis blancos, un micro short de tela de lycra que le llegaba justo apenas debajo de sus nalgas y una camisa a cuadros con botones al frente, pero para sorpresa mía, justo antes de sentarse en el comedor comenzó a desabotonarse su camisa, quitándosela por completo y dejando ante mis ojos un top de color rosa con una especie de moño al frente, permitiendo ver el nacimiento de sus tetas.

    – Hola a todos – dijo Itzel – espero que no les incomodé que haya llegado así, sin avisar

    – No te preocupes sobrina, ya sabes que eres bienvenida – dijo Mari

    – Perdón, yo tampoco pude avisarles, pero mi hermano me pidió el favor de si podíamos hacernos cargo de su hija porque ellos saldrían de viaja por cuestiones de negocios y no estarían casi toda la semana – refirió Sergio

    – Pues que suertuda prima – momento en que Betsy se le iba a los brazos a Itzel

    – Bueno, ya estando la familia completa, creo que ya es hora de comer – dirigiéndose Sergio a la cocina, lugar en el que se encontraba la comida, unos ricos y deliciosos pollos asados así como unas buenas cervezas frías para acompañar.

    – Betsy, anda a ver a tu tía y dile que ya está la comida.

    – Ok, ma.

    Betsy regresó con Adriana, su semblante ya era otro, creo que el estar por un momento sola le había beneficiado, porque regresó más amable con todos, incluyendo con Itzel, tomó su asiento y todos procedimos a comer. Se podía sentir un ambiente de cordialidad, vaya, lo que se siente al estar en convivencia con la familia, por lo que por un momento pensé que las cosas con Adriana ya estarían mejor, por lo que quise aprovechar el momento para mostrar mi cariño hacia ella, pero justo cuando iba a acercarme para abrazarla, sonó el celular de Adriana, logrando ver que era su jefa, ella contestó la llamada, retirándose un momento del comedor, retornando minutos después, quien al sentarse me acerqué para preguntarle de qué se había tratado la llamada, pero fui ignorado completamente, ya que ella se puso a platicar con su hermana, esfumándose así aquella idea de que todo estaba mejor entre nosotros.

    Terminamos de comer y cada quien comenzó a llevar los platos a la cocina para ser lavados y justo cuando yo salía de la cocina se acercó Adriana y me dijo – Necesito hablar contigo – caminando ella hacia la playa por lo que la seguí hasta la orilla del agua. Ahí estaba mi esposa, mirando hacia la arena, jugando con sus pies el agua.

    – Dime, ¿pasó algo malo? – le pregunté

    – No… Bueno, no sé qué tan malo pueda ser con todo lo que ocurrió entre nosotros el día de hoy – decía ella sin dejar de mirar la arena

    – ¿Por qué lo dices?

    – Si te diste cuenta que me llamó mi jefa

    – Sí

    – Pues el motivo era para decirme que va a haber un congreso y me preguntó que si estaba interesada en asistir

    – Oh, mira, eso es una buena noticia, me habías comentado que estabas interesada a acudir a un congreso, ¿es el mismo del que me hablaste?

    – Si, es ese mismo

    – Perfecto, que bueno, la ventaja es que va a ser en nuestra ciudad.

    – No Samuel, no va a ser aquí en la ciudad.

    – ¿Entonces?

    – Va a ser en otro estado y da inicio el lunes

    – El lunes… de la siguiente semana, ¿verdad?

    – No. Pasado mañana y acepté.

    – Pero cómo Adriana, fue tu idea el que viniéramos aquí a esta cabaña, así lo quisiste y aquí estamos, gracias a ti, para disfrutarlo – alzándole la voz.

    – Ya lo sé, pero las circunstancias me llevaron a decirle que sí a mi jefa. La verdad es que necesito tiempo, distraerme por un momento para no pensar en cosas que no me ayudan mucho.

    – Pues piénsalo bien Adriana, porque este tipo de “situaciones” no son de mi agrado y bien lo sabes – mi tono de voz era más fuerte, estaba enojado, sentía rabia, ¿por qué o de qué?, no lo sé, creo que no era yo quien podía decir este tipo de cosas sabiendo las veces que le había fallado a ella.

    – Lo siento Samuel – para comenzar a llorar, darse la vuelta e irse a la cabaña.

    Me quedé ahí, contemplándola a lo lejos, sabía bien que yo la estaba cagando, no había otro culpable, el que había fallado era yo.