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  • Tragedia

    Tragedia

    Tu cuerpo desnudo se contonea provocativo ante mis ojos. Estamos solos tu y yo. Hemos logrado escapar de nuestras vidas monótonas y moralmente correctas. Lejos en el bosque nublado y frío, en nuestra cabaña de alquiler, somos Adán y Eva en el paraíso a punto de pecar.

    Tus delicadas manos atrapan mi sexo con suavidad. Te abrazas a mi como una amante dulce y tierna. Atrapo tu rostro entre mis manos buscando tu mirada. Una lágrima solitaria resbala por tu mejilla.

    –¿Por qué la vida nos castiga así? –reclamas con desdén.

    Te beso con ternura enmudeciendo tus palabras y tomándote de la cintura te aferro a mí. –Nuestra historia es una tragedia teatral para el deleite de algún Dios cruel. –digo en mi mente. –Por favor no llores más mi amor. –digo secando tus lágrimas. Tú me miras con esos profundos ojos negros y por enésima vez en esta vida, me vuelvo a enamorar de ti. Ahora eres tú quien me besa. Son tus labios los que atrapan los míos con avidez.

    –Hazme tuya. –sentencias con la voz temblorosa.

    –Siempre has sido mía. –digo con seguridad.

    Tomada de la mano te llevo hasta la cama. Tú te recuestas sobre las sábanas y te abres ante mí, como una flor por la mañana ante los rayos del sol. Me sumerjo entre tus piernas y te empiezo a saborear. –soy preso de ti y siempre lo seré. –digo en mi mente al tiempo que devoro tu sexo con frenesí. Mi lengua recorre cada rincón con empeño y tus gemidos no hacen más que azuzar mi ímpetu.

    –Eres mío. –dices antes de convulsionar de placer y gozo.

    Bebo de ti hasta saciar mi sed. Tu abres más las piernas para facilitarme la labor. Ebrio de lujuria exijo más y atrapo con mi mano uno de tus pequeños senos. La maternidad y los años han dejado huella en tu cuerpo, pero para mí siempre serás la mujer más bella. Devoro tu sexo con más ímpetu que antes, lamiendo y chupando. Tus gemidos se convierten en gritos de placer. Tu espalda se arquea y tus piernas empiezan a temblar. Apretó más tu seno y un gemido ahogado escapó de tu garganta.

    –Eres mía. –sentencio con voz enérgica.

    Me pongo de pie delante de ti para contemplarte. Te ves hermosa. En tu piel bailan las sombras que proyecta el fuego de la chimenea. Me inclino sobre ti llevando mi boca hasta tu cuello. Te beso con pasión y lujuria. Mi lengua húmeda recorre despacio tu hombro, tu oreja y tu mentón. Tu sonríes mimada y coqueta. Mi mano acaricia tus pechos y tu vientre. Me miras fijamente a los ojos. Te muerdes los labios anticipando lo que va a pasar. Dos de mis dedos se introducen en tu sexo. Un gesto mezcla de placer y dolor se dibuja en tu rostro. Eso me excita. Tú lo sabes y te excitas también. Empiezo a mover mis dedos como te gusta, cada vez más y más fuerte. Tú lo empiezas a disfrutar, gimes, gritas y te retuerces. Un gorgoteo húmedo delata que te estás viniendo ya. Tu cara de asombro me lo confirma. Saboreo mis labios en acto reflejo. Es delicioso verte así, sonrojada, sudorosa y excitada. –siempre te amaré. –digo en mi mente.

    –Te quiero dentro mío. –exiges y me tumbas en la cama colocándote a horcajadas sobre mí.

    Con tu mano atrapas mi sexo y con gran habilidad te lo clavas a la primera. Un gemido de satisfacción se escapa de tu boca al instante. Subes y bajas enérgicamente, acariciando tus pezones al tiempo que te deleitas con mis gestos de placer. Un gorgoteo húmedo se escucha a cada acometida de tu cuerpo.

    –Siempre has sido y serás la mujer de mi vida. –digo mirándote fijamente a los ojos.

    Mis palabras hacen que tu ímpetu crezca, arremetiendo contra mí con más fuerza que antes.

    –Ahora mismo te siento muy dentro de mí amor. –dices al tiempo que levantas la mirada al techo, entregada totalmente al deleite.

    Así nos sorprendió la mañana. Lo supimos por el canto de las aves en el bosque y los rayos de sol que se colaban por debajo de la puerta. Del fuego en la chimenea, no quedaban más que unas cuantas ascuas a punto de morir y cenizas. Nosotros aun embriagados de amor y contagiados de la infinita energía de los amantes, nos negábamos a dar por terminado nuestro quizás último encuentro.

    Dedicado:

    A las tragedias de la vida.

    Juan J. Nicola.

    28 de junio del 2022.

  • Aquí comienzo a ser cornudo

    Aquí comienzo a ser cornudo

    Como comenzó, bueno yo tengo 14 años de vivir con mi esposa y creo que cuando comencé a vivir con ella nunca imaginé estas cosas. Mi esposa es una mujer blanca de ojos verdes, con un cuerpo de infarto, a pesar de tener 2 hijos se encuentra en muy buen estado físico, tienen unas tetas blancas con pezones casi que rosados, un buen culo y algo que siempre resalta en ella son sus labios vaginales, son unos labios gordos y muy pronunciados, solo de ver esos labios me provoca enseguida hacerle sexo oral. Debido a su vagina grande tengo un complejo, soy de un pene pequeño unos 13 centímetros erecto y teniendo relaciones con ella me daba cuenta de que solo se venía en algunas posiciones, esto debido a que mi pene es muy pequeño para tremenda vagina, por mucho que me esforzaba no alcanzaba a llenar esa gran vagina, esta vagina pide un miembro a su altura que se grande y grueso. Yo soy trigueño, cabello corto, gordo peso 120 kilos, tengo barriga pronunciada, no me puedo ver ni el pene, me he descuidado totalmente y asi como la mayoría que inicia en este mundo, me dedique a buscar personas que tuvieran el mismo problema que yo ingrese a internet y a leer relatos, así que llegue a esta página y empecé a descubrir y a organizar mis ideas de lo que me pasaba por la cabeza. Yo quería era satisfacerla a ella, ver su cara de lujuria y verla satisfecha, yo la amo, es la madre de mis hijos y verla feliz eso me haría feliz también. Descubrí que lo que yo quería se llamaba “cuckold” donde ella era una hotwife y yo un cornudo consentido. Bueno ya sabía lo que quería, ahora tocaba decirle a ella y sabia que no iba a ser una tarea fácil. Mi esposa venia de un hogar muy conservador y una cultura muy tradicional.

    Yo inicie primero diciéndole que rompiéramos la monotonía y que hiciéramos cosas diferentes a lo cual a regaña dientes acepto, lo primero que hice fue decirle que viéramos porno juntos, entonces buscaba videos de tríos hmh para ver su reacción, la verdad aunque lo veía no era captaba mucho la atención, luego le dije que tenia sueños muy raros y que yo quería ir a un terapeuta para que revisara si lo que yo sentía era normal, ella intrigada me pregunto que era lo que me atormentaba y le comente que quería verla con otro hombre, un hombre que tuviera mas pene que yo. No dijo nada su cara fue de disgusto y sentí que eso nunca pasaría. Yo seguía con mis ideas y seguía diciendo que rompiéramos la monotonía, así que le dije que compráramos un plug anal, y así fue, le compre un plug anal talla S uno muy pequeño, con la excusa de que eso la ayudaría a abrir su ano y poder tener sexo anal. Ella acepto casi que obligada, la noche en la que lo estrenamos le hice masajes en todo el cuerpo y la verdad eso como que la excito, paso de tener una cara de disgusto a una cara de malvada, la hice colocarse en cuatro con el plug anal dentro y la penetré por la vagina, cuando me sorprende verla mas mojada que de costumbre, eso me demostró que aquí había oportunidad en mi plan de ser cornudo, en mi mente yo pensaba que ella se imagina un trio.

    Un fin de semana cualquiera sin planearlo, por lo menos de mi parte, nos tomamos unos tragos en casa, los niños estaban durmiendo así que teníamos la noche para nosotros, Y muy borracho le dije que, aunque pasaba el tiempo, yo la seguía viendo mas hermosa y que me gustaba muchísimo más, que yo me sentía orgulloso a su lado y que cuando un hombre le quedaba mirando en la calle su culo, su vagina o sus tetas eso me gustaba, me excitaba. Eso si vi que le gusto. Le dije que para el próximo fin de semana quería salir a un lugar a tomarnos unos tragos, pero que la quería muy ligera de ropa, un poco mas mostrona de lo normal, me atrevía decirle que quería salir con una puta, ella se sonrojo y vi que le dio mucha pena, me dijo que ella quería arreglarse algunas cositas antes de hacerlo, quería unos masajes que le ayudaran a bajar algunos kilitos de mas y un masaje levanta cola, me di cuenta que tenia algunos problemas de inseguridad, porque como lo dije al comienzo y no es porque sea mi mujer, ella es muy hermosa, su piel, su cuerpo sus ojos la hacen ser del deseo de cualquier hombre, de eso estoy seguro.

    Bueno iniciamos con el tratamiento de los masajes, yo la acompañe, incluso en el local nos recomendaron una nutricionista para que el efecto fuera más rápido y duradero, así que iniciamos el tratamiento y además nos metimos en un gimnasio. La verdad a mi casi no me funciono el tratamiento debido a que no me cuidaba y seguía comiendo como loco, pero ella no, a ella lo que hizo fue colocarla mas bella.

    Nos invitaron a una fiesta de cumpleaños de un familiar, nosotros no somos de mucho tomar en lugares que no sean nuestro hogar, pero esta vez fue diferente, ella tomo bastante y estaba mas habladora que de costumbre, se veía muy linda esa noche, aunque es muy conservadora a la hora de vestir siempre lo hace a la moda y muy elegante, yo la miraba y me sorprendió que salió a bailar con un primo y la veía muy entusiasmada, la verdad no me dio celos, ella es muy respetuosa, pero si vi que la esposa de mi Primo no le gustó mucho, así que le dije que nos fuéramos, ella muy molesta me dijo estas palabras que es donde todo arranca.

    – Me pides que este con otro hombre, pero no soportas verme bailar con tu primo

    Le explique que no era por mi sino por la mujer de mi primo, que yo seria feliz si eso sucediera, hay con los tragos nos fuimos para nuestra casa, en el camino nos íbamos besando y yo le decía lo que quería hacerle cuando llegáramos, no nos importaba el taxista y cuando nos vamos a bajar nos dimos cuenta que el taxista estaba viendo por el retrovisor y que ella estaba usando una falda y el hombre se estaba deleitando viendo sus labios vaginales que se le pintaba en su braguita debido a que por descuido o no sé abrió las piernas, esto hizo que se excitara mucho y a penas entramos a la casa empezamos a hacer el amor donde fuera, fue muy delicioso, cuando terminamos le pregunte si le había gustado que el taxista la viera, y que si el taxista hubiese querido participar que pasaba, su respuesta fue que le gusto que mirara, pero que si iba a aceptar estar con alguien, tenia que ser una persona que físicamente fuera de su agrado y que obviamente tuviese un pene grande, grueso y limpio. Aproveché sus tragos y le seguí preguntando, que si tenia alguien en mente, me sorprendió cuando me dijo que si, que en el gimnasio había un muchacho que cumplía esas características, que ya lo había visto, pero que creía que se dedicaba a complacer mujeres por dinero, ya que en más de una ocasión lo había visto con mujeres de mayor edad que siempre le daban regalos. Yo al tipo no lo conocía, pero me dejo intrigado.

    Fui al gimnasio, tenia rato que ya no asistía, así que me coloque en la tarea, a penas ingrese lo vi, el tipo es del mimo tamaño mío, pero bien cuidado, con sus músculos marcados, y en la ropa se le notaba que tenia una buena herramienta, me fui enseguida, con solo verlo me dio celos y excitación, me gustaba la idea de conocer el tipo que le gustaba a mi mujer, me gustaba conocer el tipo por el cual ella se dejaría penetrar.

    ¿Ya lo tenía identificado y ahora que seguía? No sabia que hacer, quería forzar las cosas, no quería esperar mas tiempo, quería lucir mis cuernos. Así que recordé que le había pedido a mi esposa salir vestida de puta. Por la noche llegue a casa y ya solos en el cuarto le dije que recordara lo que le había pedido, que si siempre lo íbamos a hacer. Ella me dijo que si pero que no quería que fuera en nuestra ciudad, le daba pena que alguien la reconociera, dijimos que seria en una ciudad cercana que esta a 2 horas de la nuestra, ella me dijo que me encargara de todo, así que me coloque en la tarea, no fue difícil, ella me dio sus tallas y cuando ingresaba a tiendas de mujeres, ellas me atendían de la mejor manera y me asesoraban, quería una blusa transparente, gracias a Dios vivimos en una ciudad de clima cálido y puede usarlo. Así que llegue a una tienda y la chica me mostro varias prendas, y había una blusa negra con unas cuantas piedritas de adorno, pero totalmente transparente, esa me gusto, pero se le verían los senos y aunque tiene unos senos hermosos es la madre de mis hijos y tampoco quería exponerla, además no sabía si estuviera dispuesta a eso, así que la chica me vendió un bralette negro, un bralette es un brassier con más encajes y casi que transparente. Para la parte de abajo le compre una falda gris corta y una tanga brasilera negra que hacia juego con el bralette. El día esperado llego y necesitaba cuadrar con mi nuevo amigo y no sabia si él podría y si queria hacerlo con nosotros, además que nunca le había hablado e invitarlo a otra ciudad, no sé si lo haría. Fui al gimnasio, lo busque y con la excusa de que quería plantearle un negocio lo saque del lugar, di muchas vueltas para decirlo pero al final de dije. El tipo me miro y escucho mi plan, me dijo que ese era su trabajo y que el estaba dispuesto, no gratis, el tipo me cobro cierto dinero, me mostro algunas fotos de el y me dijo que fuéramos al baño para que viera lo que el ofrecía, no soy gay y me daba pena, pero acepte, quería mis cuernos al precio que fuera. Al llegar al baño el tipo se bajo un poco me mostro su herramienta, pero la vi de reojo, me dio mucha pena, pero se veía gruesa, y depilada, así que cuadre con el y le di solo lo de los viáticos para que el nos esperara en la ciudad elegida. A todas estas mi esposa aun no sabía mis planes.

    Llego el momento y nos fuimos a la otra ciudad, ella me decía en el camino que tenia pena, que la gente iba a pensar mal de ella, muchas cosas. Yo la tranquilice y le dije que todo lo que sucediera era entre nosotros, al llegar fuimos a un hotel y ella empezó a ducharse y a colocarse linda, algo que no había mencionado fue que contacte por redes un estilista para que la maquillara, la peinara y le arreglara las uñas, quería que la noche fuera perfecta y ella brillara, el estilista llego le arreglo el cabello, la maquillo, le arreglo las uñas y incluso le coloco unas cremas en la piel que se la coloco mas bonita brillante y olorosa, me gusto que por donde uno se acercara mi mujer olía delicioso. Ya estaba lista y se coloco las prendas que le compre, no lo podía creer se veía hermosa y extremadamente puta.

    Nos fuimos a un bar pequeño cerca de una playa y empezamos a tomar, la verdad la música no nos gustó así que salimos a caminar a mirar donde podíamos seguir con la rumba, en el camino los hombres la miraban y hasta algunos se atrevían a enamorarla delante de mí, eso me subió la excitación y así que saque mi teléfono y llame a nuestro amigo del gimnasio, el cual se iba convertir en nuestro corneador. Le dije donde estaríamos que llegara y se sentara en otra parte, no quería presionarla, pero quería ver su reacción. El lugar que llegamos es un lugar al aire libre frente de la playa, tenía varias mesas había un conjunto musical callejero que por unos billetes le cantaba a un grupo de personas, esto nos emocionó y tomamos muchas copas, ella se le noto que le gustaba el ambiente y cantaba todas las canciones, cuando ve ingresar nuestro amigo su risa cambio, bajo la cabeza y me dijo:

    – Esto no es una casualidad, tú lo planeaste, yo nunca pedí esto, pero si eres tu el que lo quieres pues es decisión tuya, lo que pase es tu responsabilidad.

    La conversación cambio, estaba más callada y pensativa. Le dije que se relajara y que los disfrutáramos que además era yo el que lo deseaba. Pasaban las horas el chico seguía en la otra mesa tomando cerveza solo y miraba de vez en cuando hasta donde nosotros estábamos, yo me levante, me acerque a él y le dije sácala a bailar. El no lo dudo se acerco a ella y se colocaron a bailar, fue algo morboso, yo sabia que ese era nuestro primer corneador y que algo sucedería esa noche. Bailaron más de 3 canciones, hablaban poco y cuando ella se sentó me dijo que el no hablaba mucho y que si yo estaba seguro. Yo le dije que sí, que nos fuéramos al hotel a seguir tomando con nuestro amigo, al llegar él estaba en el mismo hotel así que no colocaron problemas, subimos al ascensor y llegamos a la habitación, pedimos algo más de licor. Él se mostró muy controlado y tranquilo, él decía que solo pasaría lo que nosotros quisiéramos, Edgar así se llama nuestro corneador era muy sobrado, muy creído y me dijo si quieres que monte a tu perra tu mismo me la tienes que entregar. Ella al escuchar me miro, yo la abrace, la bese y empecé a consentirla, ella estaba en mis brazos mientras el estaba sentado mirando, ella estaba tensa así que yo empecé quitándole la blusa y quitándole su falda, el miro y asintió con la cabeza, ella se bajo de sus tacones y yo mismo la desnude y la lleve hasta su silla para que el la hiciera suya, al tenerla cerca lo primero que hizo fue que la nalgueo, le pego duro en la nalga que se le coloco roja de una, ella lanzo un gemido de dolor y el le dijo mira que es tu marido el que te entrega a mí, ella me miro y bajo la cabeza. El empezó a acariciarla, ella seguía algo tensa, pero el se tomaba más confianza, sabía que iba a penetrar a una puta casi que nueva y bien cuidada, yo me senté en una silla y me dispuse a ver el espectáculo, no lo podía creer y quería que ese momento durara por siempre, mi pene estaba erecto y mis ojos concentrados en lo que estaba por pasar, el me mira y sonríe, pide a ella que le bájela sudadera que tenia puesta, ya él se había quitado zapatos y camiseta, cuando ella lo baja para nuestra sorpresa no usaba pantaloncillos, y casi de inmediato salió una verga gruesa, grande y con unos huevos enormes, nada que ver con la mía, la de el aun estaba dormida y ya era mas grande que mi pene, la verdad vi que la mirada de mi esposa cambio por una mirada de excitación, el empezó a besarla, a chuparle los senos, luego la tiro en la cama como si fuera un utensilio viejo y la halo por las piernas y llevo la vagina de mi esposa hasta su boca, mi esposa me miraba con una cara de no lo puedo creer y al solo le crecía mas esa verga, una verga de macho no como la mía que viendo la de él, la mía solo sirve para mear. Era una verga cabezona, se le marcaban las venas y se veía como un gran trozo de carne.

    El continuo, así como 10 minutos mi esposa agarraba la sabana con sus manos delicadas y se retorcía de placer, se veía que le gustaba, en ese momento ella le dice basta, quiero verga, dame verga, el me mira y dice cornudo, trae el condón y pónmelo, la verdad no estaba en mis cabales, fui directo a cumplir su orden, mi esposa solo miraba y me dijo: esto era lo que querías, entonces disfrútalo. El condón casi que no le cabe me toco hacer fuerza para hacerlo rodar y cuando le tocaba el pene se sentía duro como una roca y las venas palpitaban haciéndolo vibrar, no sé porque lo hice pero al terminar también le toque los huevos, estaban pesados y se veía que lo que venía era bastante semen, me fui a mi silla a seguir viendo el espectáculo, mi esposa se colocó en cuatro y el le pregunta, como quieres que te de verga, suave o duro, ella solo responde como tu quieras, el dijo pues agárrate, así fue solo al comienzo la penetro despacio, mi esposa abría la boca como ahogando un grito que no salió, pero que trataba de controlar, esa verga le estaba abriendo toda su vagina, ella pidió que se aguantara un poco mientras se adaptaba a su verga y luego de un rato le dice ábreme esa vagina muéstrame lo que es un macho de verdad, él se empezaba a mover, sus huevos pegaban en la vagina de mi esposa y ella tenia unos gemido que no le había escuchado nunca, era una mezcla de dolor y placer por lo que veía, el al comienzo le dio suave hasta que tomo confianza y empezó a darle duro, ya el cuarto se escuchaba el golpe de los huevos de nuestro corneador en la vagina de mi mujer, sus gemidos con mezcla de grito salían más fuertes, tengo que aceptarlo, yo no aguante y ya sin tocarme me había venido, hay se me bajo la excitación y empecé a ver esa escena con otros ojos, era mi mujer, yo que había hecho, le entregue a mi esposa a un tipo le estaba dando durísimo y que no le importaba su dolor, yo ingenuamente le pregunte a ella si querían que parara, estaba dispuesto a intervenir pero su respuesta fue no, quiero que me llene mi vagina de leche, me gusta mi amor, me siento llena de una gran verga, yo al verla así en cuatro con su culo levantado y su cabeza boca abajo, roja porque cuando se excita sus senos se colocan rojos, me acerque y le di un beso, acariciaba su rostro y recogía su cabello, le di mucho amor para que viera que la respaldaba y que mi amor era incondicional, mientras este hombre quería partirle su vagina, yo solo quería cuidarla.

    De repente la veo a ella doblarse y casi que gritando me dice te amo y suelta un chorro en su vagina que nunca había visto, este hombre en la primera montada logro que tuviera un squirt, el cual yo en los 14 años de matrimonio no lo había logrado. Este tipo no se venía y continuaba dándole por la vagina a mi mujer sin parar, mi esposa no para de venirse y levantaba mas el culo para que le dieran más a fondo, cuando miro a Edgar seguía tranquilo y ni señal de querer venirse. El le dio vuelta a mi esposa, la coloco boca arriba, al borde de la cama y coloco sus piernas en sus hombros y siguió con su faena, yo mientras tanto seguía dándole ánimos a mi esposa, acariciándola, besándola y agarrados de manos, no se ustedes que piensen pero para mí fue muy romántico y hasta una prueba de mi amor a ella, ya llevaba bastante tiempo dándole a un ritmo que de verdad yo no podría mantener cuando veo su cara y vimos que estaba a punto de llegarse, lo que hizo fue que lo hacía más duro contra la vagina de mi mujer, cuando suelta un grito de placer y me dices hay tienes cornudo, ya nació tu nueva zorra, algo que destaco de Edgar nuestro cornudo, es que sabe cual es su papel, el no trato de enamorar a mi esposa, el nunca le dijo alguna palabra tierna a mi mujer siempre que dirigía a ella de manera respetuosa en la y ya en el cuarto no la bajaba de zorra y perra, eso nos gustó muchísimo de él, bueno volviendo al tema al terminar me dice, quítame el condón aquí esta lo que tu mujer saco, al ver su pene un poco ya más flácido se ve cargado de leche y el condón anchísimo, jamás a mí un condón me había quedado así, era una bolsa grande con bastante semen.

    El fue a lavarse al baño y me dejo solo con mi esposa y el condón yo tome esa leche y se la regué en sus tetas, ella no decía nada y al sentarse me dijo que se sentía extraña, algo rara y que estaba goteando algo, me dice revísame, cuando voy a su vagina veo que no se cerraba por completo y que aún seguía escurriendo sus flujos, en la entrada había algo de sangre pero no era su periodo, sino maltrato de semejante mástil de carne que le entro en ese agujerito que no se le daba el uso correcto, no aguante más y con mi lengua baje a hacerle un delicioso oral, pasaba mi lengua y en los bordes su entrada a la vagina limpiaba con cariño el maltrato del que había sido sometida y como buen cornudo y marido por 14 años se donde está su punto débil, fui directamente al clítoris e hice lo que a ella le gusta, otra vez empezó a bajar flujo, el cual no deje ni una gota, lo deje bien limpio como el cornudo que ya era.

    Pensé que ya había acabado todo, pedí unas cervezas y le brinde a Edgar una para que se refrescara y se pudiera ir del cuarto, quería quedarme con ella solo para consentirla y darle mas besos, pero esa no era la idea de mi mujer y mucho menos la de Edgar, nos tomamos las cervezas y mi mujer se levanto y se colocó su tanga brasilera, se sentó al lado mío en un sofá y empezó a acariciarme mi pene sin importar que Edgar estuviera viéndonos, me saco mi pene y empezó a chuparlo, yo me baje mis pantalones y Edgar le dijo sácale la leche perra, ella obedeció a nuestro corneador y se afano a hacerlo, yo estaba un poco desconcentrado, mi mujer me chupaba mis huevitos , cuando Edgar se saca otra vez su verga y estaba gigante y lista para una segunda tanda, él se acerca a mí me dice colócame el condón que esta perra hay que darle y tu no tienes la verga para eso, así que se lo coloque, ella estaba en cuatro chupándome la verga a mi y con su culo expuesto, Edgar no se tomó el tiempo de quitar su tanga sino que la rodo a un lado y le empezó a darle verga, ella gritaba pero como tenia mi pene en la boca, parecía el grito de una persona amordazada, yo tenía el espectáculo frente a mí, sus nalgas se movían con fuerza amortiguando las embestidas que nos daba nuestros macho, nuestro corneador.

    Yo ya no aguantaba, así que me relaje y solté mi semen, era la primera vez que me venia en su boca, sabia que no le gustaba, pero en ese momento me deje llevar y lo hice, ella me miro con cara de perra y con la boca llena de mi semen se levantó un poco para buscar mi boca y besarme, lo hizo con lengua, pero pasándome casi que todo el semen a mí, fue delicioso, me quede frente de ella esperando que Edgar terminara cuando el le dice sino se le para, comételo tú, no entendí pero parce que mi esposa sí, me dijo ponme tu penecito en la cara amor, yo obedecí y ella me chupaba, se me quería parar pero ya no con las mismas ganas, es mas ya quería que todo terminara, ella me chupaba y acariciaba los huevos, cuando me pide que abra un poco las piernas, su mano bajo un poco más y supe cual era su destino, un dedo de ella ingreso en mi ano, eso me revivió y mi pene se puso duro, quería yo hacerle el amor quería quitar a Edgar pero él estaba adueñado de la vagina de mi mujer, me toco espera bastante tiempo cuando de repente Edgar empieza a venirse y a decirme que nosotros éramos de él, que él era nuestro marido. Edgar se vino, nuevamente me toco quitarle el condón, se limpió, se metió al baño se dio una ducha y salió cambiado, se despidió y ninguno de los 2 le dijo más nada, obviamente debía pagarle lo acordado y se retiró. yo nuevamente la abrace la acaricie le dije lo mucho que la amo y que nunca la voy a dejar, nos fuimos a la cama y en la posición de misionero y mirándonos con mucho amor y en un orgasmo simultaneo nos vinimos y nos quedamos dormidos.

    Al día siguiente nos bañamos juntos, fuimos a desayunar juntos y nos fuimos dar un baño en la playa, nuestro amor renació, yo me sentía orgulloso de ella y con mas ganas de cuidarla, la amo más, siento que es mi media naranja en todo y ella la veo más enamorada y contenta de estar a mi lado. Edgar es un caballero, solo saluda a lo lejos, no llama, no molesta y no comenta con nadie lo que paso. Queremos repetir con él, que él sea nuestro corneador base, por su verga y por su discreción. Estamos esperando la oportunidad de repetir, Edgar dice que quiere meterle cosas nuevas y diferentes, Edgar es abierto y se mide a cualquier plan. En otros relatos le contare mas de esto que apenas comienza.

  • Infieles todos en un fin de semana: Sara

    Infieles todos en un fin de semana: Sara

    Hola, soy Yesica y con mi esposo vamos a escribir sobre un fin de semana en el que empezando por mí, fuimos infieles todos los del grupo. Empezando con Sara y yo.

    Sara escondía muy bien la belleza de su cuerpo con la ropa que usaba, casi siempre estaba bien cubierta. Solo nuestros amigos más cercanos y su novia la habíamos visto desnuda y nada más Yaja y yo disfrutábamos de su cuerpo. Si bien Yaja nos hacía disfrutar mucho a las dos, a mí me encantaba hacerle el amor a solas. Su inocencia, su rostro hermoso y la belleza suave de su cuerpo me encantaban. No era lo mismo tener sexo en grupo o estar en trío ella, Yaja y yo, prefería tenerla sólo para mí.

    La primera vez en la alberca con Sara, la maravillosa noche de lluvia que pasé en su cuarto y las pocas ocasiones que estuvimos en grupo, teniendo sexo, lo disfrutamos mucho. Pero a mí me encantaba tener a Sara sólo para mí. Por eso, aprovechábamos cualquier momento a solas para besarnos, para acariciarnos bajo la ropa, instantes que apreciaba mucho, pues aunque había mucha confianza con su novia Yaja, esta era un poco celosa, por esa razón eran los besos y cachondeos a escondidas.

    En el grupo nos pusimos de acuerdo para ir a bailar un viernes por la noche. Todos sabíamos que a Sara no le darían permiso sus papás, así que toda la planeación fue sin tenerla a ella en cuenta. Yo siempre estaba muy caliente y el deseo de pasar una noche con Sara me hizo ir hasta la casa de sus papás para pedirles permiso y la dejarán salir a bailar esa noche, diciéndoles que se quedaría en mi casa con mi mamá y mi hermana y que nos portariamos bien. Su papá no quería, pero le insistimos tanto que terminó por darle permiso. Contentas nos fuimos a su cuarto a recoger un poco de ropa y al salir de su casa nos despedimos con un beso y un abrazo fuerte de su mamá y papá. En el transporte rumbo a mi casa le propuse a Sara no avisarle a los demás del grupo que ella iría y que pasara la noche conmigo, aunque también estaba la opción de irnos a bailar, a lo cual casi al instante contestó que también le encantaría estar conmigo esa noche «a solas». Le contesté que por Gery no habría problema, pues él se iría a bailar con los demás y nos quedaríamos ella y yo en el cuarto que rentábamos. Todo esto en secreto pues Yaja no debía enterarse.

    Llegamos al cuarto y saludamos a Gery. Le pedí que fuera a bailar con los amigos del grupo y que dijera que no podía ir porque me sentía mal y que por nada del mundo fuera a traer a alguien al cuarto. Él nada me negaba, así que estuvo de acuerdo, se apresuró a arreglar y salió dándonos un beso a Sara en la mejilla y a mí en los labios. – Te amo hermosa -. Me dijo mi esposo y me sonrió.

    Era temprano, así que estuvimos platicando, cenamos y nos besamos a cada rato. Los besos subían de intensidad, nos atraíamos una a la otra. Y así nos fuimos quitando la ropa, nos comíamos a besos y entre cachondeos nos fuimos al baño, bajo la regadera frotamos nuestros cuerpos, sin dejar de besarnos, sus dedos y los míos jugaban en nuestras vaginas, disfrutábamos el agua en nuestros cuerpos y los ricos besos en nuestros labios. Nos enredamos en unas toallas y mientras secábamos nuestro cabello, ella me pidió vestirme con la lencería que había usado en el cumpleaños de Yaja, pues ella le había contado que me veía hermosa. Obvio, se lo concedí. Nos sentamos en la cama, ella me ayudó a poner las medias en mis piernas, las cuales levantó para pasar por ellas mi tanga, abrochó mi brasier y aseguró el liguero a las medias. Sí, me veía hermosa. Ella se recostó de espaldas a la cama, abrió sus piernas y sus labios vaginales se notaban húmedos. Me tendió sus brazos y me atrajo a su boca. – ¡En verdad estás hermosa! – me dijo y comenzó a besarme de forma tierna, dulce y con mucho cariño. – Tú también eres muy hermosa y esta noche eres mía -, le dije.

    Así abierta de piernas como estaba, comencé a bajar mis labios por su cuello, entre sus tetitas blancas, su abdomen y me detuve a pasar mi lengua por su bello púbico, mientras dos de mis dedos masajeaba su clítoris, estábamos empapadas de fluidos. Ella sostenía con sus manos sus rodillas, se abría más para mí y sus gemidos me excitaban mucho más. Sin quitar mis dedos baje mi lengua a su vagina, tan suave por sus fluidos deliciosos que bebí mientras con mi lengua entraba en ella, estimulando su clítoris y esperando su orgasmo, el cual disfrutamos juntas pues yo también tenía una de mis manos entre mis piernas, gimiendo intensamente al venirnos al mismo tiempo. Ella tomó mi rostro con sus suaves manos y me subió a la altura de sus labios, nos besamos tiernamente, mientras ella desabrochaba mi brasier y lo retiraba y hacía lo mismo con mi tanga. Aún recuerdo la sensación de mis tetas colgando sobre su pecho, lo duros que se ponían mis pezones al roce con sus tetitas hermosas, blancas, suaves y sus pezones duros igual que los míos. No parábamos de besarnos. Acomodamos nuestras piernas de modo que nuestras vaginas quedaron unidas y empezamos un vaivén al mismo tiempo que abrazadas no dejábamos de basarnos, nuestras lenguas jugaban entralazadas y de tan caliente que yo estaba me vine al poco tiempo, luego ella y seguimos así, dándonos placer por mucho más tiempo. Nuestras vaginas estaban más húmedas y escurrian nuestros orgasmos, mientras le decía cuánto me encantaba hacerle el amor.

    Para recuperar el aliento nos recostamos abrazadas, sin dejar de besarnos. Con nuestras manos recorríamos nuestros cuerpos, yo acariciaba su breve cintura, sus nalgas firmes y ella hacía lo mismo conmigo. Repitiendo a cada rato cuánto nos gustábamos, ella me encantaba.

    En algún momento giré mi cuerpo, dándole la espalda, para que pudiera agarrar mejor mis nalgas, lo cual hizo y subió una de sus piernas sobre las mías. Comenzó a besar mi nuca, mi cuello y la mano que tenía en mis nalgas la paso a mi entrepierna, yo me abrí un poco para sentir sus dedos en mi panocha que ya estaba de nuevo escurriendo y me humedecí más cuando ella comenzó a frotar su pelvis sobre mi culo, se movía como si quisiera penetrarme y yo al sentir sus bellos sobre mis nalgas me hacía echar el culo para atras, tratando de sentirla más cerca de mí. Levanté una de mis piernas y ella metió una de las suyas entre las mías, seguía con su movimiento y yo disfrutaba mucho. Tomé la mano que estaba entre mis piernas y la guie para que metiera dos de sus dedos en mi mojada panocha y ella los metía y sacaba sin dejar de estimularse con su pelvis en mis nalgas, no tarde en vaciarme sobre sus dedos, los cuales apretaba con mi vagina, me hizo tener un delicioso orgasmo.

    Levanté un poco más el culo y ella me hizo poner de a perrito, me tomó de las caderas y siguió con su movimiento de penetración, yo me levanté y sus manos dejaron mis caderas para pasar a masajear mis tetas, mientras yo hice mis brazos hacia atrás y la tomé de las nalgas y trate de seguir el ritmo de sus embestidas. Nos veíamos hermosas en el espejo que estaba acomodado cerca de la cama. -¿Quieres estar dentro de mi?- le pregunté. Ella me contestó que lo deseaba mucho. Me dejé caer sobre la cama, abrí mis piernas y la acomodé a un costado de mí, tomé su mano derecha y la dirigí a mi panocha, ella introdujo dos dedos y los movía de una forma maravillosa mientras frotaba su vagina con mi pierna y seguía con su movimiento de penetración el cual hacía al ritmo de las metidas de sus dedos en mí, yo lo disfrutaba mucho y le pedí que metiera otro dedo más, el cual no me costó trabajo recibir y al poco rato le pedí un dedo más. Sus manos eran pequeñas así que no era tan difícil tener cuatro dedos adentro. Ella estaba en un éxtasis que se vino tan fuerte, poniendo sus ojos en blanco, rosando tan fuerte mi pierna que me sentí un poco adolorida, y tomando su mano seguí guiando sus movimientos hasta que me vine de la misma forma que ella. Nos quedamos sin decir nada, pero nuestros cuerpos temblaban, estábamos empapadas en sudor y fluidos. Ella saco sus dedos de mi panocha y los llevó a sus labios, saboreó mi venida y luego nos besamos tan tiernamente como al principio. Nos reíamos felices las dos y abrazadas nos dijimos cuánto nos queríamos y cuánto nos gustábamos.

    Por un momento se me ocurrió ofrecerle el consolador que habíamos usado en Gery y que ya en alguna ocasión lo usé dentro de mí, lo pensé mejor y Sara era muy buena con los dedos, así que no se lo ofrecí. Después de ese tan intenso orgasmo que tuvimos, abrazadas nos quedamos dormidos y fue Gery quien hasta el otro día llegó a despertarnos.

    Sara y yo exploramos nuestros cuerpos de una manera muy especial. Después de esa noche mágica hubo otras más en las que sus papás me dejaban salir con ella, Gery era nuestro cómplice pues él distraía a Yaja para que nosotras pudiéramos estar solas. Nuestro cuarto rentado fue testigo de los encuentros tan ricos con Sara. Mientras duró nuestra relación no la penetré, pues ella quería seguir virgen, así que ni un dedo llegué a meterle, aun así yo disfrutaba mucho de ella. Con nuestros encuentros la relación con su novia se volvió un poco difícil, seguido peleaban y cada una por su lado me buscaban para hacer el amor o para hablar de sus problemas, que de algún modo, yo era en gran medida la razón de algunos de estos. Los dos años que duramos en la universidad compartimos mucho con Sara, ella decidió seguir estudiando hasta terminar la carrera de 4 años. Aunque procuramos seguir frecuentandonos, ya no coincidíamos mucho. Como les escribimos en el relato anterior nosotros empezamos en otras cosas, algunos en otras escuelas. Así que poco a poco dejamos de vernos.

    Aunque a Sara la vimos en la reunión de exalumnos de hace unos pocos años, la vimos casada, con 3 hijos y fué con ella su marido. Verla de nuevo me movió algo dentro, al vernos después de tantos años, nos abrazamos muy fuerte y casi lloramos. Con ella estamos en contacto y si quieren saber si hemos tenido algo que ver, es obvio que si. Ya lo contaré más adelante para seguir con el orden que tenemos planeado para nuestros relatos. Y por cierto, que sigue hermosa y con esa cara de niña inocente que me encanta.

    Bueno, pues este es el principio de este fin de semana de infieles. En el siguiente relato les contamos lo que siguió. Gracias por leernos. Saludos y muchos besitos.

  • En una calle obscura…

    En una calle obscura…

    Les voy a contar lo que me sucedió un día que regresaba de una fiesta con mi novio.

    Íbamos en su auto, ya camino a mi casa; era bastante tarde y las calles estaban semi oscuras y solitarias.

    Con un par de tragos en la cabeza, mi novio iba conduciendo y me acariciaba mi pierna, subiendo cada vez un poco más. Le pedí que se concentrara en manejar; pero, las caricias estaban empezando a hacer efecto en mi; podía ver su pantalón y una erección ya se vislumbraba.

    Yo traía una falda arriba de la rodilla y una blusa ligera; al poco tiempo, me acariciaba los pechos y las piernas por encima de mi ropa.

    Vio una calle menos iluminada; entró con el auto y se estacionó. Se abrió el pantalón, su verga salió, ya empezaba a manar líquido de la punta.

    Se acercó a mi y me dio un beso, mientras guiaba mi mano hacia su falo; lo empecé a masturbar. Acercó mi cabeza a su verga y comencé a chupar.

    Podía oír los gemidos de placer.

    De repente, una linterna apareció en la ventanilla; un policía nos preguntó que estábamos haciendo.

    Sacó a mi novio del auto y lo llevó a la patrulla que estaba al final de la calle. Otro policía se me acercó y me pidió salir del auto.

    Me dijo que nos llevarían ante el juez para pasar un par de días en prisión por faltas a la moral. Le supliqué que nos dejara ir. El dijo que tenia yo que hacer algo para compensar que no nos arrestara. Le pregunté cuanto quería; me contestó que quería lo que le estaba haciendo a mi novio. Me indigné, le contesté que no; él dijo que pasaríamos unas horas en la cárcel y que ahí nos podrían pasar cosas peores.

    Cuando agache la cabeza, comprendió que aceptaba lo que él quería.

    Me senté en el asiento y él se desabrochó el pantalón; me ordenó que me subiera la falda, me quitara la panty; quería verme; obedecí, mi rajita estaba húmeda por el escarceo con mi novio. Si decir nada, me abrió la blusa y me subió mi bra; mis senos saltaron al verse liberados, mis pezones estaban erectos por la adrenalina.

    Me manoseó los pechos, pellizcando mis pezones. Sacó su verga y me la puso en la cara.

    – Chupa…- me ordenó mientras me manoseaba.

    Ya no solo tocaba mis pechos, también acariciaba mis labios vaginales.

    Su verga olía a orines y a semen seco; me dio asco meterla a mi boca; pero, empecé a chupar.

    Él bufaba mientras sentía mi lengua acariciar la punta de su falo; líquido preseminal empezó a salir, parecía tener mucho acumulado; esa verga era larga y gruesa, apenas podía yo meter la cabeza en mi boca. Comencé a chupar mas rápido para que acabara y nos dejara ir. Sus dedos habían logrado que me mojara más.

    – Estás muy mojada… no te puedo dejar así… acuéstate, te la voy a meter…- dijo mientras me empujaba.

    – No, por favor… dijiste que solo era chupar… ponte un condón aunque sea… no me controlo con nada…- le supliqué.

    – Cuando has visto que una violación sea con condón…- me dijo mientras reía y se subía sobre mi.

    Yo sentía la punta de su verga en mi entrada, él me mamaba los pechos antes de meterse. Se acomodó en la entrada y empujó.

    Yo había tenido sexo con mi novio; pero, su pene ni siquiera se acercaba al tamaño de esta verga. La cabeza entró con dificultad a pesar de que estaba muy húmeda; quise gritar y me tapó la boca.

    – Shhh! No quieres que se entere tu novio… estás muy apretada… estás muy rica…- me decía mientras seguía empujando.

    Yo sentía que esa cosa no tenía fin; él seguía entrando y yo ya no tenía espacio; entró en lugares que mi novio no podía alcanzar.

    – Ya no cabe… por favor, estás hasta el fondo…

    – Solo un empujón más…- dijo mientras sudaba.

    Sentí sus bolas en mis nalgas y la punta de su verga en mi estómago. Se quedó quieto un momento, luego se movió arriba y abajo, en círculos; creí que ya no podía ensancharme más.

    – Ya no, por favor… no se puede hacer más grande…

    Empezó a bombear. Se salía por completo y me la metía hasta el fondo otra vez; cuando se salía, sentía un enorme vacío entre mis piernas.

    No se cuanto tiempo estuvo cogiéndome.

    Empezó a bombear más rápido; sentí como la verga se hinchó más.

    – Acaba afuera… no me los dejes adentro… por favor, afuera…

    – Necesitas la leche para venirte…

    Cerré los ojos; él se hundió hasta el fondo. Sentí el primer chorro cómo lava hirviendo; pero, los estertores de su verga, estaban exactamente en mi clítoris y me estaba provocando un orgasmo.

    Fueron muchos los chorros que me inyectó que empecé a venirme. Mi cuerpo temblaba desesperado por el orgasmo, le enterré las uñas en la espalda.

    Se salió de mi, un gran chorro de leche y mi jugo salían de mi.

    Me sonrió; estaba yo exhausta.

    Vi otro policía acomodándose entre mis piernas…

  • Entregándome a mi suegro

    Entregándome a mi suegro

    Hola, primero que nada, les pido una disculpa por tardar tanto con el segundo relato, pero he estado ocupada con trabajo.

    Bueno, comenzare por decirles que yo no conocía al padre de Arturo desde que comencé a salir con él. Hasta donde yo tenía entendido el señor era viudo y se había ido a vivir a su casa de Cuernavaca, yo en ocasiones le pedía a mi novio que me lo presentara ya que quería tener algo más formal con el pero siempre se negaba a aceptar.

    Después de mucho insistir Arturo acepto con la condición de que no me separara de el en ningún momento.

    Esto me confundió un poco pero el me explico que de un año a la fecha su padre había salido con jóvenes de nuestra edad y que se había convertido en una especie de sugar daddy para ellas (cabe aclarar que su familia tiene una muy buena posición económica)

    Yo me reí y le dije que no tenia de que preocuparse ya que yo no me iba a fijar en el papá de mi pareja y al preguntarle de forma retadora si no confiaba en mí, no le quedo más opción que bajar la mirada y pedirme disculpas. En fin, alistamos nuestras cosas y salimos camino a casa de su padre un viernes muy temprano.

    Yo sabía que haría bastante calor por lo que lleve ropa fresca y muy reveladora, a mi novio esto le molesto un poco pero no me dijo nada y se dedicó todo el camino a contarme historias de su niñez en esa casa.

    Al llegar me sorprendió el tamaño de la casa y lo bonita que era, había algunas personas bebiendo junto a una alberca y bailando, mi novio entro a la casa y me pidió que lo esperara, al regresar me presento a su padre, que también se llama Arturo, un hombre bastante atractivo de unos 55 años, con buen físico y muy caballeroso. Me saludo dándome un beso en la mejilla y abrazándome como si me conociera de mucho tiempo atrás.

    El resto del día hablamos de cómo nos habíamos conocido, los estudios, etc. Yo noté a mi novio mucho más tranquilo, pero la verdad yo me di cuenta de las miradas de su padre desde que llegamos, debo admitir que las disimula muy bien pero no había duda de que me veía como una más de las mujeres a las que llevaba a la cama.

    Ya comenzando a ponerse mi suegro me invito a bailar, mire a mi novio buscando su permiso y él me dijo que si moviendo la cabeza y dijo que iría a comprar más alcohol ya que estaba por terminarse.

    Al momento de estar bailando, sentí como las manos de mi suegro bajaban más, al grado de rozar mis nalgas, yo trataba disimuladamente de subirlas, pero el seguí intentando tocarme hasta que se acercó a mí y me dijo al oído.

    A: ¿Vamos, acaso no te gusta como bailo contigo?

    G: Me gusta bailar, pero no me gusta que me toquen de esta manera y menos el padre de mi novio.

    A: ¿A que le tienes miedo? Yo podría mostrarte muchas cosas nuevas y mi hijo no tiene por qué enterarse de nada de esto, podría ser nuestro secreto

    G: Está loco y por favor suélteme antes de que haga un escándalo aquí mismo

    A: Muy bien, pero escúchame muy bien, yo tengo lo que quiero y no me doy por vencido, además mira cómo me tienes con solo sentirte cerca de mi

    Tomo mi mano y la bajo a su bermuda, pude sentir una verga grande y gruesa, la verdad estaba impresionada. Se sentía más grande que la de mi novio.

    Me separé de él y me fui a sentar a un camastro mientras mi novio regresaba. Mi suegro comenzó a bailar con otra chica más o menos de mi edad y ella se dejaba hacer lo que el quería, se notaba que era una de las putas a las que se cogia por dinero. Al poco rato mi novio llego y me pregunto cómo me la estaba pasando, tuve mis dudad de decirle lo que había pasado con su padre. Pero decidí callarme y decirle que todo iba muy bien

    Ya anocheciendo, nos asignaron nuestra habitación que era bastante bonita y decidí relajarme para no arruinar el viaje, al final si me mantenía junto a mi novio su padre tenía que desistir de intentar algo conmigo.

    Esa noche no tuvimos sexo pues mi novio estaba cansado por el viaje además de que había tomado demás….

    Yo estaba intentando dormir cuando escuché algo raro en el pasillo, decidí levantarme para ir a investigar y descubrí que el ruido venia de un cuarto al fondo de la casa, conforme me acercaba más me fui percatando que los ruidos que escuchaba eran gemidos y mi morbo pudo más que cualquier otra cosa.

    Pude asomarme por la puerta entreabierta y lo que vi me dejo sin palabras. Mi suegro estaba cogiéndose a la chica que vi más temprano con él, de una manera tan salvaje que ella gritaba de placer y estaban bañados en sudor, la tenía empinada en el borde de la cama y él estaba de pie detrás de ella.

    Esa escena me perturbo y me excito bastante, tenía sentimiento encontrados y también sentía un gran morbo que no me permitía retirarme de ahí y seguir observando.

    Llego un momento en el que salió de ella para girarla y ponerla boca arriba abriéndole las piernas, la escena era de verdad muy excitante, me sentía como en una película porno, comenzó a embestirla como un verdadero animal y la chica gemía cada vez más fuerte hasta que llego a un orgasmo intenso y su cuerpo se convulsionaba.

    Mi suegro seguía bombeando de manera constante mientras besaba y lamia los pies de la chica (por fin entendí de donde venia el fetiche de mi novio) era hipnotizante la manera en que mi suegro penetraba a esa chica hasta que se retiró y le ordeno arrodillarse frente a él, inmediatamente metió su verga en la boca de la chica y comenzó literalmente a cogérsela hasta que soltó un par de gritos y vi cómo se descargaba en su garganta.

    Yo estaba super excitada y me retire a mi cuarto de manera sigilosa… Esa noche no pude dormir pensando en lo que había visto y me masturbe imaginando que yo era la chica a la que mi suegro utilizo.

    Al día siguiente estuvimos en la alberca desde temprano, yo seguía teniendo las imágenes de lo que vi en mi cabeza cuando mi suegro entro a refrescarse junto a nosotros, en ese momento me sentí algo incomoda, pero traté de estar lo más tranquila posible.

    Mi suegro salió un momento de la alberca para servirse un trago, observe que realizo un par de llamadas y le pidió a mi novio que se acercara un momento, Arturo entro a la casa, se vistió y me dijo que tenía que salir a atender un asunto familiar que regresaría lo más pronto posible, me dio un beso y se retiró.

    Su padre espero unos 10 minutos y se acercó a mí, yo estaba lista para salir cuando me tomo del brazo y se acercó a mi oído.

    A: ¿Te gusto el espectáculo de anoche?

    G: ¿De qué está hablando?

    A: No te hagas pendeja, te vi en el borde de la puerta por el espejo que tengo en esa recamara…

    Me quede fría y no supe que hacer, me sonroje y solamente pude voltear a verlo. Pero cuando iba a contestarle él me dijo

    A: Voy a ir al cuarto en el que me viste anoche, si quieres saber lo que es un hombre de verdad te espero ahí…

    Salió de la alberca y camino a la casa, yo seguía sin saber que hacer, estaba muy nerviosa. Yo sabía lo que él quería y sabía lo que mi novio me había dicho. El confiaba en mí y se sentía muy a gusto al volver a convivir con su padre, por otro lado, estaba muy interesada en su padre ya que no podía sacar de mi cabeza las imágenes que había visto la noche anterior.

    Después de un rato pensando me decidí, termine mi trago y camine hacia la casa.

    Cuando iba caminando por ese pasillo, mis piernas temblaban, por un momento pensé en dar media vuelta y esperar a mi novio para contarle todo y largarnos de ahí… Pero nuevamente mi morbo ganó y termine entrando a la habitación.

    Al entrar, mi suegro cerró la puerta detrás de mi e inmediatamente me inmovilizó abrazándome por la espalda.

    A: Muy bien putita… Sabía que no ibas a poder resistirte a mi

    G: ¿Como sabe que estoy aquí por usted y que no estoy tratando de desenmascararlo frente a su hijo?

    A: Porque no hubieras entrado y le hubieras contado lo que te propuse, ese pendejo te hubiera creado al instante

    Me dolía creerlo, pero tenía razón, quería experimentar lo que la otra chica sintió atando con el cuándo los observé por la rendija de la puerta

    A: Bueno, comencemos por dejar bien claro cómo se van a manejar las cosas aquí.

    Número 1: Vas a ser una puta sumisa y vas a aceptar tu lugar

    Número 2: Cuando yo te de una orden o te pida que contestes a mis preguntas siempre n excepción vas a llamarme papi

    Número 3: A partir de ahora vas a estar a mi completa disposición

    ¿Entendido?

    G: Si, lo entendí

    En ese momento sentí que mi cara comenzaba a arder, consecuencia de una bofetada que me dio al terminar de hablar

    A: Creo que no lo entendiste del todo

    G: Si papi

    A: Muy bien así está mejor, ahora arrodíllate frente a mí y empieza por mostrarme lo que sabes hacer con esa boquita

    Yo obedecí al instante, era casi hipnótico el cómo me trataba y me daba órdenes y eso comenzaba a provocar que me mojara y mi ropa interior comenzara a humedecerse. Inmediatamente liberé ese enorme trozo de carne y quedé maravillada al tenerlo frente a mí.

    No espere ni un segundo e inmediatamente intente metérmela completa a la boca, era muy grande, llena de venas palpitantes y muy deliciosa. Yo sola estaba provocándome arcadas mientras escuchaba a mi suegro disfrutar.

    A: Ahhh si, así putita… sabía que esto es lo que querías

    De repente me tomo del cabello y comenzó a moverse, literalmente me estaba cogiendo la boca y eso me encantaba, de mi boca escurrían hilos de saliva que caían en mis pequeños pechos.

    Pasaron alrededor de 15 minutos cuando decidió sacar su verga de mi boca y me dejo jadeando, pues yo ya estaba muy mojada.

    A: Bueno putita, esto apenas va empezando, quiero que me masturbes con tus manos bien mojadas mientras te comes mis huevos con esa boquita.

    G: Si papi

    No lo dude ni un segundo, me escupí en ambas manos y comencé un movimiento arriba y abajo en su verga, mientras el me tomo de la cabeza y me acerco a sus huevos, la sensación era increíble, nunca en mi vida me había sentido tan caliente ni tan puta, el hecho de estar siendo utilizada de esa manera me excitaba demasiado.

    No tarde mucho cuando me separo de él y me ordeno abrir la boca mientras el comenzaba a masturbarse a centímetros de mi cara.

    A: Ah, sí putita abre bien la boquita y saca la lengua que te voy a dar tu lechita…

    En cuanto termino de hablar, sentí como varios chorros de semen caliente caían en mi boca y mi cara, yo trataba de recibir la mayoría en mi boca y al terminar me metí su verga nuevamente a la boca para exprimirla y sacarle hasta la última gota.

    Al terminar, junte con mis dedos la leche que quedaba en mi cara y me la lleve a la boca como si se tratara del manjar más exquisito del mundo.

    Pero me sorprendí al ver que su verga seguía erecta y bastante firme, la de mi novio nunca había estado así después de terminar y mucho menos sacaba tal cantidad de semen.

    A: Bueno Gaby, creo que nos vamos a entender muy bien. Pero te veo sorprendida, ¿que la supuesta verga de mi hijo no te rinde como la mía?

    G: No, y si me sorprende el aguante que tienes….

    A: Esto no es nada mamacita, te voy a hacer gozar como nunca lo has hecho y a partir de hoy vas a ser mi putita preferida.

    Inmediatamente me levanto y me arrojo sobre la cama con las piernas abiertas, no perdió el tiempo y se acercó a mi rajita que ya estaba empapada, comenzó a comérsela de una manera que nadie lo había hecho y casi instantáneamente me hizo tener un orgasmo que me dejo muy cansada, pero no se detuvo ahí. Siguió durante un buen rato, alternando movimientos de su lengua con los dedos e introduciendo un par en mi vagina eventualmente.

    Tuve 3 o 4 orgasmos más, la cama estaba empapada y yo sentía que me desmayaba, pero al mismo tiempo no quería que se detuviera.

    A: Te ves cansada putita, pero esto todavía no termina. Aun me falta cogerte como la verdadera perra que eres.

    Me abrió las piernas y me metió la vera de un solo golpe, lo que provocó que soltara un grito de placer, inmediatamente comenzó el vaivén de su cadera sintiendo como ese tronco de carne entraba cada vez más, yo me sentía en el cielo. El tomo mis pies y los acerco a su cara, esto es una de las cosas que más me excitan.

    Empezó olfateándolos y dándoles pequeños besos desde el talón hasta los dedos. Cuando me di cuenta, ya estaba lamiendo las plantas de mis pies como un loco y provocándome un nuevo orgasmo, casi inmediatamente sentí como se descargaba nuevamente dentro de mí y al terminar saco su verga todavía algo erecta mientras el semen escurría de mi vagina.

    A: Bueno putita, espero que hayas disfrutado y más te vale no abrir la boca. A partir de ahora vas a ser mi perra y mi sumisa, al pendejo de mi hijo lo vas a tener bajo tu control, quiero que lo domines y lo tortures. Solamente yo puedo disfrutarte de esta manera ¿entendiste?

    G: Si papi

    Después de eso me dirigí a mi cuarto, me bañé y me acosté a descansar, no supe el momento en que mi novio regreso. Lo único que sabia es que me había convertido en una puta más en la colección de mi suegro…

  • Mi hermanastra me consuela

    Mi hermanastra me consuela

    Lo que les contaré es tal y como me lo contaron los protagonistas después de todo y por supuesto basado en aquello que recuerdo de lo que pasó esa inolvidable noche…

    I

    Llevaba una semana viviendo en un motel de mala muerte. El mundo perfecto en el cual creía vivir se desmoronaba, pues había descubierto que mi esposa me engañaba con un empleado. Estaba destrozado y no quería saber de nada ni de nadie.

    Ese viernes recibí una llamada de mi hermana mayor. En realidad, solo compartimos la misma mamá, pero siempre hemos sido muy unidos. Cuento corto, me invitó para esa noche a su casa para que habláramos y me distrajera un poco. Después de varias insistencias de su parte, acepté.

    No recordaba cuantos días llevaba sin bañarme. Esa noche no fue la excepción y me vestí con el sudor acumulado de varias jornadas de desesperanza. En el camino, pensé en Carolina, mi hermanita mayor… Me alegraba tenerla, pues siempre fue muy centrada, madura… no solo fue una buena hermana, sino que al mismo tiempo y cada vez que la situación lo requería, se vistió con los roles de amiga y/o mamá con asombrosa eficacia…

    Fue ella quien con una sonrisa de oreja a oreja, abrió la puerta. Al verme exclamó, -diablos Dani, así no te voy a abrazar… derechito a la ducha y luego hablamos.- Y tal como se dijo, se hizo. Salí del baño vestido con un short, una bata y un par de cómodas pantuflas.

    Camilo: Hola compipa… se siente mejor así, cierto? Genial… ahora toma asiento… te sirvo una cerveza u otra cosa?

    Yo: tienes algo más fuerte?

    Camilo: whisky o ron…

    Yo: whisky, por favor… Gracias…

    Camilo: Cómo te sientes, amigo?

    Yo: … qué quieres que te diga, hermano… destrozado, pero supongo que pasará.

    Camilo: entiendo… hay algo que pueda hacer por ti…

    Yo: ya haces más que mucho… gracias por sacarme…

    Camilo: de nada… es lo mínimo… pero necesitas algo más… vamos dime… entre nosotros hay confianza… prácticamente crecimos juntos… qué me miras… mira, saca la cuenta. Tengo 35 y tu hermana 32 y estoy con ella desde hace 16 años. Tú… cuántos tenías… 8? 7?… En fin, eres como mi hermano chico… así que escupe…

    Yo: mira… podrías ayudarme si me gustaran los hombres, prestándome el culo… pero como me gustan solo las mujeres, de preferencia, lindas y con buen cuerpo… no me sirves…

    Camilo: jajaja… jaja… al menos sigues siendo un payaso… eso me deja tranquilo…

    Carolina: -desde la cocina- Cami… ayúdame…

    Camilo: toma asiento, hermano… sírvete, por favor.

    Yo: gracias, hermano… Me sentía perdido. Aquí, con ustedes me siento en casa. No era la chichi… Necesitas te ayude?

    Camilo: no, tranquilo… volvemos al tiro… elije… música o televisión o algún juego… o solo conversa… tú dime.

    Carolina: -entrando al living, el pelo suelto, ataviada con un peto blanco que dejaba ver sus marcados pezones y una ajustada calza del mismo color la que permitía admirar un coño depilado y perfectamente delineado.- hacía tiempo no escuchaba mi apodo de niña… mi amor, por qué no me dices así… me gustaba. Juguemos a los dardos o 21 o veamos una peli… les parece? Pero antes… ayúdenme a traer las cosas.

    Camilo: por mí, no hay problema… mi… chichi… tome… ése es suyo.

    Yo: me parece… -tomando el control de la tv.- Mientras voy a ver qué hay… eso no, eso menos… Eso, definitivamente no…

    Carolina: déjala ahí… me gusta esa película.

    Yo: pero…

    Carolina: no seas cartucho, Dani… déjala…

    Camilo: oye chichi, eres una hermana muy desconsiderada… Acaso no se te ocurre que el hombre acá tendrá sus razones para no querer ver esa película…

    Yo: exacto!

    Carolina: pucha, hermanito, no lo pensé…

    II

    Al final nos decidimos por jugar 21 lo que hicimos por más de una hora, tiempo durante el cual nos bebimos entre los tres las dos botellas de whisky que habían sobre la mesa. Hacía rato no me sentía alegre y liviano. Carolina se subía a mi espalda riendo a carcajadas por algo que ni recordaba… De pronto, estando los dos solos, pues Camilo había ido al baño, le dije,

    Yo: se lo di todo, hermana… todo…

    Carolina: lo sé, Cami… sé cómo eres… y deja de pensar en eso… toma… mejor hagamos otro salud… este hasta el fondo…

    Yo: -abrazándola con fuerza- gracias hermana…

    Carolina: Oye mono, tienes tu cuestión dura…

    Yo: chuta… jajaja… si, un poco, perdona… es que el alcohol y…

    Carolina: y qué…

    Yo: pucha, Caro… me da vergüenza… no me lo hagas decir…

    Carolina: vergüenza? Tú? Jajaja… permíteme reír…

    Yo: ok… no te quejes ni me regañes después… es que para que te voy a decir otra cosa… eres mi hermana, pero ‘uta que eres una mujer rica… mírate…

    Carolina: -levantándose de golpe de la silla- … eso crees de verdad, Dani?

    Camilo: -desde el umbral de la puerta del baño.- Sabes, hermano, la chichi no me cree cuando le digo que se ve perfecta y para nada tiene piel de naranja en sus glúteos… me ayudarías a convencerla…

    Yo: pero chichi… Cami, tiene razón… eres una hermosísima mujer, siempre lo has sido… Este pedazo de bosta debería pegarse con una piedra en los dientes todos los días por tenerte… aunque debo reconocer que nunca me he fijado si tienes o no piel de naranja…

    Camilo: alguien quiere otro trago?

    Carolina: solo si hay más whisky…

    Yo: opino igual…

    Camilo: está bien… voy por el que está abajo en la bodega…

    Carolina: Espera, cariño… te acompaño a la puerta…

    Tenía la vista fija en la pantalla de la televisión. La miraba sin verla… Pensaba en locuras… me imaginaba a mi hermana desnuda… y en las más diversas poses… Sacudí la cabeza para deshacerme de tales pensamientos.

    Carolina: estás triste todavía?

    Yo: ya no tanto… y todo gracias a ustedes…

    Carolina: oye mono… lo que dijiste fue en serio o me estabas tomando el pelo ya que me encuentro relativamente ebria…

    Yo: es cierto, nunca te he visto desnuda por lo que no puedo dar una opinión sobre si tienes o no piel de naranja…

    Carolina: jajaja… eres un tonto… nooo… yo me refería a que si crees que el Cami es un hombre con suerte por tenerme…

    Yo: acaso lo dudas? Hablo en serio cuando te afirmo que todos los halagos que te he dedicado son reales, sinceros y cortos para expresar verdaderamente todos mis sentimientos y la opinión que tengo sobre ti…

    Carolina: -lanzándose sobre mí de modo de abrazarme con brazos y piernas- eres un buen hombre, mono y con una tremenda verga…

    Los tres: -Camilo, parado sonriendo en el umbral con dos botellas más-  jajaja…

    Camilo: En serio, chichi… es más grande que la mía…

    Carolina: jajaja… no lo sé… andan por ahí…

    Camilo: Bebamos… y… Juguemos.

    III

    Carolina era quien daba… las 5 rondas anteriores las había ganado y ya casi ni Camilo ni yo teníamos porotos. Bromeaba con eso de que si fuera en la vida real estaríamos en pelotas siendo ella la dueña de nosotros… Vació el tercer corto de un trago y pidió otro. Se quedó mirándonos, pues sin coludirnos o siquiera mirarnos, tanto Camilo como yo mirábamos a mi hermana con deseo. Sonrió y comenzó a repartir.

    La primera carta que me dio resultó ser una que no veía de cerca desde hacía mucho rato… Se trataba del As de tréboles. La segunda fue aún mejor: el rey de la misma pinta… contaba con una mano ganadora… un… un 21 real. Alcé la vista y vi las segundas cartas de mis contendientes… Chichi un 10 de corazones; Camilo un 4 de trébol…

    Al notar que ni Carolina ni yo pedimos cartas, tomó las suyas y las lanzó al centro… -No es mi noche- exclamó.

    Carolina: no te quejes, amor… al menos tu esposita está en racha… aunque sospecho que para ustedes se está haciendo tedioso… si ustedes están de acuerdo si gano yo quiero salir de algunas dudas que tengo… perdóname cariño por favor… el otro día sin querer vi en tu pc unas escenas de una película porno que dejaste abierta. Al principio no le di importancia, pero la verdad han pasado los días y no he dejado de pensar en ello… puedes ponerla, cariño por favor.

    Camilo: por supuesto. Si me dices cual…

    Carolina: cómo… tienes más de una… jajaja… me lo imaginé… por eso eres un pervertido en la cama y eso me gusta, sobre todo porque sé que solo lo haces conmigo… te amo, Cami…

    Camilo: yo igual te amo, pequeña…

    Carolina: en la escena que vi había tres hombres con una mujer… cada uno azotando con su cosa un orificio de la pobrecita…

    Camilo: está bien, bella mía… voy a poner una así…

    Yo: ya, ya, ya… tanto azúcar me provocará diabetes… me parece genial… acepto, pero si gano yo ves la película… sentada entre nosotros… desnuda…

    Cayó un silencio sepulcral. Comenzaba a pensar que había metido la pata hasta el fondo, por no reprimir mi bocota, cuando una repentina carcajada de Camilo lo quebró en miles de pedazos… -ahí quedaste Chichi… no me paro hasta escuchar tu respuesta…- dijo.

    Carolina: acepto, pero con dos condiciones.

    Camilo: no me mires a mi… es con Daniel el asunto…

    Daniel: cuáles?

    Carolina: si yo gano serán ustedes los desnudos y gane o pierda, contestarán sinceramente todas mis dudas…

    Daniel: acepto.

    Camilo: -conectando su celular al televisor- ok, mis amigos… muestren sus cartas… ohhh… la chichi tiene 20… un As y un 9… y… oh! Espectacular… el contendiente revela una contundente y apabulladora mano sobre la mesa… 21 real, señoras y señores… y para mayor abundamiento en la humillación, el más elegante de todos… qué tiene que decir la otra parte?

    Carolina: pasen al sofá, chicos… uno a cada lado. Pongan la película no más y no olviden llevar sus tragos y el mío por favor, los sigo con la otra botella, pero antes voy a orinar.

    La peli recién comenzaba tras la latosa presentación cuando llegó. Caminó lentamente hasta quedar de frente entre la televisión la mesa de centro y nosotros. Nunca antes la había visto en su desnudez ni de la manera en que lo hice aquella noche. Carolina no solo era una inteligente, compasiva, empática y hermosa mujer, pues ahora notaba la hembra que en ella había.

    De abundante y largo pelo negro y ondulado, tez blanca por la nieve, ojos tan cafés que parecen ser negros y boca sensual y generosa como todo en ella. Poseía un voluptuoso y bien dotado cuerpo con medidas casi perfectas en 1.70 m de altura.

    Sus tetas eras grandes y bien puestas en su lugar, coronadas por pezones definidos y rodeados por pequeñas y rosadas aureolas. Sus amplias caderas y generoso culo remataban en dos hermosas y largas piernas que a su vez se sostenían en un hermoso par de pies.

    Carolina: -dando una vuelta sobre sí misma- y bien… qué les parece?

    Camilo: no eres una diosa, amor mío… eres LA DIOSA…

    Yo: definitivamente no tienes piel de naranja, Chichi…

    Carolina: jajaja… tarado… aunque no necesitas decir nada, porque tu verga habla por ti… ahí voy… -tras tomar asiento, dijo- préstame el control de la película, por favor… quiero ir directo a mis dudas…

    Camilo: tome cielo. –dijo pasándole su celular-.

    Durante casi cinco minutos estuvimos en silencio, viendo la película. Tanto Camilo como yo volvíamos la mirada más hacia Carolina que hacia la televisión, sin embargo, la Chichi no perdía detalle de lo que la pantalla nos mostraba por lo que parecía no darse cuenta de nuestro creciente deseo hacia ella.

    Poco a poco, sus tetas aumentaron levemente de tamaño al tiempo que ambos pezones se contraían como si hubiese pasado un repentino viento helado. Mientras sus manos comenzaban a recorrer su cuerpo, en la tv la mujer era penetrada por el culo y la boca al mismo tiempo.

    Carolina: Dani… alguna vez lo has hecho por atrás? Duele mucho? Es rico o es puro cuento?

    Yo: las respuestas a las 4 preguntas son: sí, sí, sí y no… como todo en la vida, hermanita, depende de cómo se haga…

    Carolina: Dani… desde hace un tiempo con el Cami fantaseamos en la cama con la ayuda de un consolador que estamos en un trío sin nunca siquiera cuestionarnos el hacerlo de verdad, pues, para ser franca contigo, me da mucha vergüenza el solo pensar en lo que puede pasar en caso que se sepa algo así de mi…

    Camilo: ya y? a lo importante por favor…

    Carolina: Dani… estoy caliente y borracha y quiero saber si te gustaría reemplazar al consolador en la sesión de sexo que le voy a pedir al Cami me dé en los siguientes minutos…

    Terminó sus palabras estirando toda su hermosa humanidad. Abrió sus piernas, apoyándolas en nosotros y estiró ambos brazos sobre su la cabeza que casi de inmediato inclinó hacia atrás de modo de exhibir plenamente su hermoso cuerpo… Entonces miré a Camilo quien con una sonrisa cómplice me dijo… -qué esperas… a comer…-

    IV

    Mientras Camilo le besaba apasionadamente la boca, mis labios se centraron de manera alternativa en ambas tetas y mis dedos rondaban su clítoris casi con desesperación. Sus jadeos no tardaron en aparecer.

    Un par de minutos después estaba entre sus piernas, chupándole con dedicación su fragante y depilado coño. A poco de enfrascarme en dicha faena, sus fluidos vaginales comenzaron a brotar en abundancia. Mi hermana mayor estaba disfrutando del primer orgasmo de la noche.

    Retiré mi lengua solo para insertarle hasta el fondo mis dedos anular y del corazón de la mano derecha. No habrían pasado 5 segundos cuando inicié un movimiento ascendente descendente en su coño el que tras menos de un minuto generó en la chichi una abundante e intensa eyaculación que mojó parte de la mesa, el sillón y todo el piso alrededor.

    Carolina: qué diablos me hiciste, cabro chico de porquería…

    Camilo: acaso no te gustó… al menos yo nunca te había visto así de excitada… estoy gratamente impresionado y… quiero ver hasta dónde puedes llegar, cariño…

    Carolina: -con mirada ensoñadora y la voz ronca- estás loco… estuvo exquisito… estoy rendida y el coño me late aún, pero quiero más… me voy a dar una…

    Yo: tú a la única parte que irás será a la habitación… vamos… Camilo, acuéstate mirando el techo… eso… Chichi, sube encima y cabalga su corneta… lenta y consideramente…

    Con tranquilidad, pero sin pausa, mi hermana se incrustó toda la polla de su marido en el que ella pensaba, dolorido coño. Luego de unos segundos de pausa, Carolina inició un lento y uniforme movimiento de sus caderas. Adelante, atrás… Adelante, atrás…

    Al poco de lograr un coordinado balanceo, caminé hasta dejarle mi verga a centímetros de su boca. En cuanto la vio, solita trató de engullirla completa. El orgasmo que la embargó fue cálido y amoroso, emoción que se desvaneció con el repentino aumento en la velocidad con la que Camilo se follaba su coño. Al final, tomándola de las caderas para incrementar el movimiento, acabó entre farfullos y jadeos en un intenso clímax.

    Yo: siga chupando mijita… Cami, trae el juguete porfa… no, no… quédate a lo perrito, chichi, por fa… eso… ven Cami… que te lo reviva…

    Entonces, mientras mi hermana mayor se comía con deleite la corneta de su marido, la penetré por su coño con ternura y parsimonia. Tras la segunda amorosa arremetida, con mi dedo índice inicié la dilatación de su apretado y exquisito culo. Cuando logré insertarle el dedo hasta la mitad. Lo saqué de una sola vez reemplazándolo por la mitad de la punta del consolador, vibrando en su nivel más bajo. Su quejido se mezcló con un gemido de placer.

    Poco a poco el consolador fue desapareciendo en el interior de Carolina. –Tócale el clítoris-, le dije a su esposo. Todo pasó muy rápido. Chichi apoyó su cabeza en la cama de modo de parar aún más su culo con el fin de abrir, usando ambas manos, sus cachetes de manera de facilitar la penetración.

    De pronto, saqué polla y juguete al unísono. Carolina se desplomó sobre la cama, jadeando como si intentara tragarse el aire… Dejé a un lado el aparato para alzar de las caderas el culo de mi hermanita. Apoyé gentilmente la punta de mi verga en la entrada de su dilatado culo e inicié una constante pero sutil presión hasta lograr meterle todo el glande.

    Camilo estaba empalmado nuevamente por lo que le ofreció su polla. Carolina estaba siendo follada por la boca y el culo, exactamente igual como en la película. En cada metida llegaba un poco más adentro…

    Una vez embutida toda mi verga en su culo comencé de inmediato a follármela como loco porque de verdad ya no aguantaba más… Tres minutos después eyaculaba en grandes cantidades dentro de su otrora virgen culo, obteniendo hasta ese momento la mejor corrida de mi vida.

    Al retirarme, Camilo, ansioso, la penetró de una sola estocada por el culo, iniciando una follada bestial de una. La Chichi aullaba de placer, gritando más, más y más duro, amor, asiii… hasta que ambos se fundieron en un intenso e inédito orgasmo.

    La escena me puso de nuevo a mil por lo que en cuanto Camilo se retiró, tomé a Carolina solo para voltearla. Nos mirábamos mientras con mi verga buscaba su culo. La penetré rudamente por largos minutos haciendo rebotar sus jugosas tetas, tomándola por los tobillos o apoyando sus piernas en mis hombros con el propósito de llegar hasta lo más profundo que me lo permitiera.

    Yo: Te gusta lo que sientes, chichi…

    Carolina: siiii… aunque ya no puedo más… ahhh ahí voy de nuevooo… ahhh…

    Nos follamos en turnos a mi hermanastra por largas horas. Después de acabar, pensaba que no podría más, pero verla en acción y sus expertas mamadas me dejaban listo en cuanto su esposo quedaba fuera de combate.

    El sábado fui solo al supermercado con una larga lista. Esa ida de compras fue la última vez que usé ropa durante el resto del fin de semana y fue un antes y un después en la vida de todos nosotros.

  • La nueva profesora de inglés (6): Fin de la primera parte

    La nueva profesora de inglés (6): Fin de la primera parte

    Cuando Ernesto, el esposo de Sandra, vio que era cerca de medio día pensó que era momento de llamar a su esposa para avisarle que no iba llegar a almorzar. El se encontraba en su carro a solo media cuadra de la entrada del edificio donde vivían así que quería observar cuando entrara el jefe de su esposa, aunque el no lo conocía suponía que debía ser un hombre apuesto y elegante.

    Después de llamar a su esposa se colocó detrás de un árbol cerca de la entrada del edificio, estuvo un rato pero no pudo ver al jefe de su esposa, al parecer no había ido o eso pensaba el ya que solo vio tres hombres desconocidos para el entrar al edificio, uno tenía uniforme de una compañía de cable satelital, otro era un muchacho con una entrega delivery de una empresa de comida y el otro debía ser un hombre que pedía dinero o comida por el aspecto que le observó. Un viejo flaco, con poco pelo, prácticamente calvo, con un bigote que casi le tapaba la boca y con una ropa que se veía muy usada.

    Espero un rato más y decidió subir y sorprender a su esposa, total su jefe no había ido, tal vez ella le había dicho que no fuera, tal vez ella de había arrepentido pensó el. Cuando llegó a la puerta de su apartamento escucho algo de ruido. Iba a tocar el timbre pero le pareció escuchar voces y decidió abrir lentamente sin hacer ruido. Una vez dentro del apartamento comenzó a escuchar ruido, voces, gemidos, eran varios sonidos que venían del pasillo. Inmediatamente sintió que se le movió el guebo, reconocio la voz de su esposa que estaba diciendo algo que nos pudo entender bien, se acercó más y se dio cuenta que el ruido venía de su dormitorio, sintió una punzada en el pecho, no pensó que su esposa fuera a coger en su propia cama matrimonial pero a la vez lo excitaba aún más. Cuando llegó a la puerta se dio cuenta que estaba entre abierta y podía observar sin ser visto o eso pensaba el.

    Cuando pudo enfocar bien la vista se sorprendió de sobremanera. Su mujer estaba montada encima de un hombre pero lo que le llamo la atención es que el hombre era el que el pensaba que iba a pedir comida. El tipo flaco y mugriento estaba acostado mamandole una teta a su mujer mientras está se movía como una licuadora encima de el. Pudo escuchar como la mujer le pedía guebo, cómo la mujer le pedia que se la cogiera, y escuchaba como el viejo la llamaba puta o perra y ella solo gemia y asentía diciéndole si Amo.

    Vio cuando la mujer se levantó un poco y se corrió lo que se imagino era la tela de la pequeña tanga que tenía y pudo observar por primera vez el tamaño del guebo dónde se iba a sentar su esposa, su santa esposa como hasta hace días pensaba el, el tamaño de aquel guebo era impresionante, de asemejaba al tamaño y grosor del brazo de un niño pequeño, no podía creer que semejante cosa podía entrar en su esposa, si embargo las dudas se esfumaron cuando vio como poco a poco su esposa se fue sentando hasta quedar totalmente clavada.

    No pudo aguantar más antes esa escena y se sacó el guebo del pantalón, el guebo que ya tenía parado y comenzó a pajearse frenéticamente. Escuchaba como la mujer gemia y pedía más, eso lo calentaba cada vez mas. Vio como el viejo hacia lo que quería con su esposa, incluso como comenzó a meterle un dedo en el culo y a hacerle un mete y saca en ese hermoso culo y ella solo se movía más rápido. En un momento penso que lo podían ver o escuchar la forma en que estaba transpirando pero estaba tan caliente que no pensaba de manera inteligente. Cuando se dio cuenta vio como el hombre comenzó a estremecerse y apretujo a su esposa y seguidamente ambos, el viejo y su esposo miraron a la puerta en dirección a el, sin duda lo habían visto.

    Cuando el viejo le dijo a la mujer que el cornudo nos está viendo ella y el viejo inmediatamente miraron a la puerta, sin embargo el viejo la tenía bien agarrada y clavada, además del tremendo guebo que tenía alojado en su cuca también tenía un dedo en el culo metido hasta la pata, y con la otra mano el viejo la tenía abrazada lo que no le permitía moverse.

    Cuando el viejo termino de regar su semen aflojó la presión y saco el dedo del culo de la mujer casada. Ella rápidamente intento ir a la puerta pero el viejo enseguida la detuvo, la agarro del brazo y le dijo que no se le ocurrirá salir.

    – A dónde vas puta, te quedas aquí, si sales del cuarto me voy y no me ves más, no ves más a este, y se agarró el guebo cuando dijo esto.

    – mi esposo nos vio, dijo la mujer. Totalmente angustiada.

    – jajaja claro que nos vio, y también se estaba haciendo la paja, estaba disfrutando lo que veía. Tranquila quédate aquí que yo hablo con el cornudo.

    – cuando el viejo salió del cuarto la mujer se dio cuenta que el viejo tenía razón, que apresar de su esposo haberla conseguido en la cama con otro no hizo escándalo ni reclamo, sino más bien estaba viendolos y pajeandose.

    Cuando el viejo salió desnudo del cuarto vio al esposo en la sala y se carcajeaba.

    – jajaja buena paja que te hiciste viendo como me cogia a tu esposa. Bueno ahora vas a escuchar como la voy a encular. Voy a cerrar la puerta pero para que veas que soy bueno voy a dejar que abras la puerta en un rato, cuando escuches que tu esposa aullar puedes abrir, entendido cornudo.

    El esposo no respondió nada, así que el viejo le repitió.

    – te pregunté si entendiste cornudo, y dame las gracias que te hoy a dejar ver. El viejo quería ver si el hombre se dejaba dominar como la putica de su esposa.

    – si señor, gracias. Fueron las palabras del esposo.

    El viejo se comenzó a reír y se fue al cuarto y cerró la puerta

    Cuando el viejo entro al cuarto la mujer estaba en el baño. Al escuchar cerrar la puerta del cuarto la mujer salió y pregunto que había pasado. Tranquila putica, le dijo el viejo, tu esposo entendió que tú tienes hambre de guebo y que el no te puede dar lo que tengo aquí para ti.

    La mujer trato de salir pero el viejo la agarro fuerte del brazo y la lanzo a la cama.

    – A dónde vas puta, no hemos terminado. Ponte en cuatro patas como la perra que eres que te dije que te iba a encular en tu cama matrimonial

    – No puedo mi esposo está afuera, dijo la mujer, mejor callase Sr Ernesto.

    Una bofetada le cruzó la cara a la mujer.

    – Te dije que te voy a encular, no te hagas rogar que sabes que lo deseas, no creas que no note cómo te depilaste la cuca y el culo solo para llevar guebo, asi que ponte en cuatro perra que si tú esposo está afuera es porque quiere oír como te parto el culo y volverse a pajear o se te olvidó que eso era lo que hacia mientras te batias encima mío. Y te dije que me llames Amo, no se te olvide y le soltó una nalgada.

    La mujer no podía negar que deseaba que el viejo le diera por el culo, también era verdad que si esposo los estaba espiando y se estaba pajeando. Era un cornudo mirón.

    – está bien Amo, dijo la mujer y seguidamente se colocó en cuatro patas como se lo pidio si macho.

    El viejo estaba en la gloria, había sometido y dominado a la bella mujer, la tenía desnuda en cuatro patas en su cama matrimonial y dispuesta a darle el culo y el esposo estaba afuera esperando para escuchar. Inmediatamente el viejo metió su cara en ese par de nalgas, nunca de habia comido un culo así y no iba a perder la oportunidad. Comenzó a pasar la lengua por las nalgas y luego por la raja del culo hasta llegar al mismo ano.

    La mujer sentía que se desmallaba con cada lengüetazo que le pasaba el viejo, la poca fuerza de voluntad que le quedaba la iba perdiendo. Sentia como la lengua le rozaba el ano y los bigotes le acariciaba las nalgas.

    Si darse cuenta la mujer comenzó a mover las caderas buscando la lengua cada vez que está se alejaba y comenzó a gemir y pedir más

    – si papi que rico, cómeme el culo

    – el viejo se reía y solo le recordó que tenía que decirle Amo o se iba ir.

    – discúlpeme Amo, por favor no se vaya, siga comiéndome el culo, parteme el culo, hazme lo qeu quieras.

    – De quien es este culo perra, decía el viejo.

    – Es tuyo Amo. Solo tuyo decía la mujer casi gritando

    – Pídeme que te encule puta

    – Por favor Amo enculeme, metamelo por el culo.

    – no escuché le dijo el viejo, y le soltó una nalgada.

    – Por favor cójame por el culo, metemela por el culo, por favor Amo. Esta vez lo dijo gritando.

    El esposo de la mujer no podía creer lo que escuchaba. Cómo ese viejo tenía dominada a su esposa pero la verdad es que en el poco tiempo que hablo con el sintió también como el viejo lo dominaba. Ahora estaba ahí, en la puerta de su cuarto escuchando como su mujer pedía que se la cogiera por el culo y el en vez de molestarse se estaba haciendo la mejor paja de su vida.

    El viejo decidió no hacer más esperar a su perra. Así que se puso de pie y se agachó ligeramente, comenzo a golpear las nalgas de la mujer con su guebo, la cual al sentir como el guebo estaba en sus nalgas comenzó a mover el trasero. El viejo colocó el enorme guebo en el ano d ella mujer y le dijo que abriera bien las paticas.

    La mujer esperaba que lo metiera en poco a poco sin embargo los planes del viejo eran otros. Una vez que presiono y sintió que la cabeza entraba colocó ambas manos en los hombros de la mujer y acto seguido de un solo movimiento de cadera se lo clavo entero hasta que su inglés choco con las nalgas de su perra.

    El grito de la mujer se debió escuchar en todo el edificio. La sorprendió la manera como el viejo la había enculado.

    – Que rico perra. Que rico culo.

    – siiii dale papi, dale Amo. Eran las palabras de la casa vez más puta mujer.

    – te gusta perra. Te gusta como te parto el culo.

    -Si me gusta, me encanta.

    El viejo soltó los hombros de la mujer y con ambas manos tomo la larga cabellera negra de la mujer y comenzó a jalarle el pelo. Instintivamente la mujer arqueo la espalda y el viejo sintió como el culo se levantaba más y buscaba más el guebo.

    – Así me gusta perra, busca el guebo de tu macho, busca el guebo de macho. Así sabía que te iba a tener desde el primer día que te vi.

    – Que es lo que quieres perra, dímelo, le preguntaba el viejo mientras le soltaba una nalgada.

    – Guebo Amo, lo que quiero es guebo. Mucho guebo.

    – Me vas a dar culo y cuca cada vez que te lo pida

    – Si Amo. Cuando me lo pidas y dónde me lo pidas. Este culo es tuyo Amo.

    – Así me gusta perra, ahora auya perra, quiero ver y escuchar como auyas…

    – Auuuu.

    -Auuuu. Gritaba la esposa.

    Inmediatamente se abrió la puerta del cuarto y el esposo pudo ver cómo ese viejo zorro tenía a su bella mujer.

    Estaba a cuatro patas, con las piernas bien abiertas, el viejo detrás de ella de pies pero agachado, veía como el guebo del viejo entraba y salía del culo de su mujer y como la tenía templada de los cabellos, parecia una potra siendo domada.

    – Cuando la mujer escucho la puerta volteo y vio a su esposo con su guebo en las manos, no artículo palabra solo cerro los ojos y siguió aullando cómo se lo pidió su macho.

    Estás viendo como me cojo a tu esposa, estás viendo como se cogen a las perras, te gusta lo que ves cornudo, le pregunto el viejo al esposo en el momento que llegaba al orgasmo y dejaba caer su semen en el culo de la mujer.

    Cuando la mujer sintió el semen correr en sus entrañas también sintió espasmos y comenzo a correrse a medida que le temblaban las piernas de una manera que ella no podía controlar, nunca había sentido algo así, no podía controlar las piernas pero le temblaban y se corría frenéticamente.

    – si me gusta lo que veo dijo por fin el esposo. Dijo por fin el cornudo…

    Este es el final del emputecimiento del viejo Ernesto Barceló a la Mujer Casada. Final de la primera parte. Quedó atento a sus comentarios. Gracias por leer.

  • Hoy…

    Hoy…

    En mi esfuerzo de publicar en cada una de las categorías de la página, espero que sea de agrado, agradecimiento especial a JORGEFAG y a Kazador69, por sus sugerencias y comentarios para el desarrollo de esta publicación.

    Hoy…

    Anhelo…

    … estar acostada en cama, regalándote mi sonrisa especial.

    … seducirte con los pequeños toques de mi perfume mientras me apoyo en un brazo y retiro las sábanas con el otro.

    … sentir el calor de tu cuerpo mientras te deslizas en la cama junto a mí.

    … sentir que te mueves hacia mí, porque me anhelas tanto como yo te anhelo a ti.

    Quiero…

    … sentir como mi largo cabello se desliza sobre tu hombro, tu pecho y tu rostro mientras me acerco para besarte.

    … sentir tu cálido aliento caer en cascada sobre mi rostro mientras tus labios se acercan a los míos.

    … sentir tus labios deslizándose sobre los míos mientras tus dedos se deslizan sobre las curvas de mi cuerpo.

    … sentir mis sensibles senos sobre tu pecho mientras tu mano se desliza sobre mis nalgas cubiertas por el encaje.

    … para arrastrar intencionalmente tus dedos por mis piernas mientras me desnudas, me encanta la sensación en mi piel.

    Deseo…

    …sentirla el arrastre lento de mis duros pezones al rosar tu piel.

    … sentir que la temperatura de mi cuerpo aumentar cada vez más, bajo las yemas de tus dedos.

    … sentir mi cuerpo sobre el tuyo y besarte más fuerte.

    … jadear mientras nuestros besos se vuelven más largos y apasionados.

    … sentirme sometida a tus deseos, mientras me das la vuelta hasta que estar acostada sobre mi espalda.

    … arquear mi espalda mientras besas lentamente mi cuerpo deliciosamente imperfecto.

    Añoro…

    … el dulce sabor de tu carne permanezca en mis labios.

    … sentir apretar mis abdominales y jadear cuando besas ese punto suave, sensible y delicado entre mi vientre y mi cadera.

    … sentir las yemas de mis dedos subiendo lentamente por tu espalda a medida que avanzas por mi cuerpo.

    … tocarte para decirte que no estoy segura de si quiero que te deslices hacia arriba por mi cuerpo para estar más cerca, o que sigas deslizándote por mi cuerpo porque se lo que estas a punto de hacer.

    … gemir suavemente cuando me besas lentamente desde el tobillo hasta la rodilla.

    … sentir el calor de mi cuerpo cada vez más intenso mientras me besas lentamente desde la rodilla hacia arriba.

    Necesito…

    … gemir cuando tus labios finalmente besan ese punto de carne caliente que está entre mi cuca y la parte interna de mi muslo.

    … sentir mis muslos cerrarse contra tu cara cuando dejas que tu cálida exhalación se estrelle contra mi lubricada vagina.

    … jadear y apretujar las sábanas con fuerza cuando, lenta y muy suavemente, tu lengua se arrastra desde la parte inferior de mi raja hasta la parte superior.

    … gemir cuando tu cálida y húmeda lengua separa mis calientes y húmedos labios y se desliza lentamente de abajo hacia arriba.

    … que tu lengua busque y encuentre mi clítoris y lo lama suavemente.

    … dejar que la presión de tus lametones aumente lentamente hasta que mueva las caderas.

    … sentir todo mi cuerpo espasmódico cuando tomas mi clítoris en tu boca, lo sujetas al paladar y deslizas tu lengua por mi clítoris hasta que ‘hace clic’ dentro de boca.

    Tengo…

    … que escuchar mis gemidos hacerse más fuertes.

    … que sentir retorcerme y moverme debajo de ti.

    … que sentir el placer que provoque que mis piernas se abran.

    … que sentir que sigues hasta que no pueda pensar en nada más que en ti.

    … que ser asfixiada por mi clímax, sentarme y agarrar la parte posterior de tu cabeza, atrayéndome hacia dentro de mí.

    … que escuchar el momento exacto en que se pasó mis límites y deslizas tu lengua dentro y mis espasmos hacen que comprima intermitentemente tu lengua.

    … que mantener tu cara en mi vagina sin importar lo cansada que esté tu lengua, porque tres orgasmos no son suficientes.

    … que sentir tus besos apasionados con tu lengua todavía cubierta con mi liquido vaginal.

    Necesito…

    … ver tus ojos cuando estoy ebria de lujuria y famélica de orgasmos.

    … sentirte encima de mi cuerpo caliente y envolver mis piernas a tu alrededor.

    … que deslices solo la punta de tu verga caliente dentro … y luego sacarla.

    … deslizar solo la punta una y otra y otra y otra vez hasta que mis manos empujen de tu espalda baja y mis piernas traten de absorber dentro de mí.

    … rogar y gimotear por más.

    … toda tu verga caliente, gruesa y dura dentro cuando menos lo espero.

    … hacer ese ruido único, increíble, sensual y sexy cuando me penetras por completo abruptamente.

    Añoro…

    … que deslices dentro y engullirte con mi caliente, húmeda y suave vulva.

    … escuchar mis gemidos mientras mueves tus caderas de izquierda a derecha, sondeando cada centímetro de mis jugosas entrañas.

    … sentir su mejilla frotarse contra la mía mientras empujas más fuerte.

    … para encontrar nuestro ritmo especial.

    … para que agarre tu cara y esté tan consumida por la pasión que tus duros besos hacen que mi labio sangre.

    Deseo…

    … que sigas dentro de mí, el tiempo suficiente para estar embriagada con tu pasión… Quiero estar ebria de tu fogosidad.

    … que te endereces y mirar a este macho sobre mí y sentirme orgullosa de que esté brillando de sudor, sabiendo que le subí la temperatura.

    … que dejes salir tus impulsos primarios y que agarres firmemente y me des la vuelta y me coloques sobre mis manos y rodillas.

    … para que me pongas en posición y someterme a toda tu deliciosa voluptuosidad.

    … agitar mi largo cabello sin usar las manos y luego asomarme por encima del hombro con una mirada que te dice que estoy lista para más.

    Quiero…

    … sentir tus fuertes manos sobre mis caderas.

    … arquear mi espalda arquearse e inclinar mi cabeza ligeramente cuando tu gruesa polla se desliza de nuevo dentro.

    … sentir que llego a la gloria cuando estoy conectada contigo, mi Dios lascivo.

    … embistas más rápido y más fuerte con cada minuto que pasa.

    … mirar hacia abajo y ver como desapareces dentro de mí.

    … que agarres mi cabello y lo jales mientras dejamos que la lujuria tome su lugar.

    … sentir vibrar mis nalgas en cada dura embestida.

    Anhelo…

    … que mis gemidos convertirse en gritos.

    … que tus dedos me tomen firmemente por mis hombros para que me penetres con más fuerza.

    … estar cerca de llegar al clímax de nuevo.

    … que dejes escapar un gemido gutural mientras dejas de contenerte y disparas tu semen caliente tan profundamente como sea posible.

    … colapsar en un desastre caliente, sudoroso y pegajoso, sin saber dónde termina mi carne y dónde comienza la tuya.

    … escucharte jadear y resoplar tanto como yo.

    … tratar de encontrar las almohadas antes de cubrirnos con las sábanas, ignorando el desastre que hemos hecho sobre la cama.

    … que te acerques a mí.

    … que acaricies mi cuello, con tus brazos envolviéndome, escuchar mi respirar, disfrutando de mi mareo y apreciando el subidón.

    … susurrar, «Te amo», antes de desvanecerme extasiada…

    En espera de sus comentarios.

  • El hijo de mi vecino me hizo click

    El hijo de mi vecino me hizo click

    No sé cómo llegué a esto.

    No soy buena para el sexo, nunca fui así. Mi marido se queja ya de hace mucho tiempo.

    Poco me excita cosas de este tema.

    Mi marido me invita e inventa cosas suaves y nuevas para meterme y volver a ser como era cuando estábamos de novios.

    No soy una pinturita ni modelo, pero tengo mis cosas bien puestas, gracias al deporte y al gym, y soy muy simpática. En mis tiempos modelé para un diseñador de vestuario de la zona y fui Miss Playa a los 17 años. De esos entonces me mantengo activa deportivamente. Pero para el sexo me convertí en una monja, cosa que a mi marido le revienta.

    Vivimos en un condominio, y tenemos unos vecinos muy entretenidos y de la misma edad, promedio de 48 años.

    Ellos tienen 2 hijos, ella de 27 y él de 22. Él no alcanzó a salir de 4° medio y tuvo que ser papá. Papá a los 17 años.

    Yo lo conocí cuando tenía 3 años, un mocoso tranquilo, gordito y bien educado. Siempre fue muy cortés con todo el mundo. Y siempre fue bueno para comer y malo para salir. No tenía amigos, se lo pasaba en casa estudiando y tocando guitarra.

    Le conozco casi todo, como hombre, en su recién adquirida juventud, nunca se preocupó de su forma de vestir y de arreglarse, hasta ahora. Es un padre presente, pero no viven juntos. Los abuelos se encargan de su hijo. Él se dedica sólo a sacar su carrera.

    Con esto de ser papá a la fuerza, empezó a cuidarse más de su persona. Aprovechó de las redes sociales para estar en vitrina. Empezó a adelgazar, hacer ejercicios, dejarse el pelo largo, barba de Dalí y sus vestimentas mejor producidas.

    Yo lo seguía mirando como el buen hijo de mis vecinos.

    Ya hace 12 años que algunos veranos hemos salido todos juntos de vacaciones, alojando en el mismo techo. Siempre lo hemos pasado muy bien todos juntos.

    A pesar que vivimos al lado, no nos vemos siempre, él está estudiando en la U, sino encerrado en su habitación.

    El día que detonó en mí, esas ganan de volver a interesarme en el sexo, fue cuando estábamos en verano, todos en unas de las cabañas junto a la piscina, y Martín me muestra de su celular, unas fotos nuevas que había subido a Instagram, con un look que no le había visto. Entonces, empiezo a ojear sus fotos, y realmente se veía bien; lentes, pelo largo al viento, camisa, jeans y con vista al inmenso mar, con vista perdida. Realmente bellas las fotos y bien macho el modelo. Pero eso no era nada para detonar en mi lo tenía tan perdido.

    La cosa fue cuando, por error, cerré la carpeta donde estaba viendo. Entonces, quise volver a buscarla, y me metí a otras, y me encuentro con unas muy eróticas. Quise soltar el celular pero iba a ser delatada. Entonces hice como que estaba viendo las que él me pasó.

    Y al seguir investigando, vi varias otras fotos muy eróticas y una casi desnudo, dejaba ver un gran bulto bajo esa prenda. Al seguir intruseando, eran fotos de él, pero de otra cuenta de Instagram.

    Me salí de todas esas carpetas y le devuelvo el celular, acompañando de muy buenos elogios de su nuevo look.

    Ahí sentí el primer «clic» en mí. Pero no hice nada más. Al día siguiente, desperté con una sensación muy extraña, y mi entrepierna estaba bien húmeda.

    Durante el día, en la oficina, analizaba el porqué de mi excitación. Y empecé a recordar algunos pasajes de un sueño con Martín. No fue tan claro, pero fue la razón. Y no quise seguir pensando en eso. Martín era el hijo de mi vecino, y yo le doblaba en edad.

    Al llegar la hora de terminar mi jornada, esperé que se fueran todos y me quedé un poco más para averiguar ese Instagram que me hizo clic.

    Al encontrarlo no pude ver las fotos porque era privado. Quise cerrar el tema hasta ahí. Pero la curiosidad me seguía incomodando.

    Llegué a inventar una cuenta, busqué algunas fotos en internet y le puse «seguir» a Martín, y me fui a casa, entre ansiosa, caliente y arrepentida, por si esto me podía delatar.

    Al otro día no hallaba la hora que fueran las 6 pm para estar sola y ver si había sido aceptada mi solicitud de amistad. Lo que no pasó ese día, pero sí al segundo.

    Me hizo algunas preguntas y de ahí, iniciamos un chat. Y por supuesto me hice pasar por chica incógnita, todas mis fotos estaban sin rostro. Eso sí, me puse una edad superior a la de él y menor a la mía, un intermedio para saber si le gustaban más mayores. Y por suerte él quería adquirir experiencia en el sexo.

    Los chats fueron más seguidos y muy fluidos y entretes, no había prohibición de temas, se notaba que quería a toda costa experimentar con mayores, decía que era muy interesante aprender de quienes ya saben entender el tema.

    Él era más desinhibido con su cuerpo, y me pedía que yo fuera igual. Pero no podía sacar fotos de internet como las que él me pedía para enviárselas.

    El tema me fue tomando por entero, llegué a sacarme fotos de partes mías, sin mostrar mis intimidades, a lo más, senos con ropa interior, piernas y entrepiernas con pantymedias. Y así nos fuimos soltando, hasta que me envía la foto que había visto en su celular, y me volvió a trastornar. Le comenté que era muy interesante y erótica. Pero no alcancé a terminar de alabar su foto, y me envía otra con toda su verga al viento, claro q no estaba erecta. Pero con eso bastó para imaginarme que aquello era prometedor y dotado, cosa que nunca me lo habría imaginado.

    Aquí el «Clic» fue total!

    Llegó el fin de semana, los chats se pausan.

    El sábado nos cruzamos a la entrada de nuestras casas, y no supe cómo actuar frente a él, fui un montón de palabras sin sentido.

    Al día siguiente, fuimos invitados al lado para una tarde entretenida de conversa. Martín con sus estudios, no participa mucho. Solo baja de su pieza a saludar y buscar algo de comida y bebida.

    Y por supuesto que lo miro con otros ojos, más de incomodidad que de calentura, y que él no sabe que yo sé más.

    Este chico me tenía ya bien loca y curiosa. Los chats se reanudaron al lunes siguiente. Él estaba más entusiasmado que yo. Así podía investigar con más facilidad. Hasta que llegó el día que me pidió una foto o video más sexual y erótica.

    Nos fuimos los dos a la par con fotos. Yo me saqué el sostén y le mostré mis senos. Y él me los alabó. Luego él, me mostró sus pectorales, llegando a su pubis. hasta que él me muestra toda su verga más erecta.

    Él, al igual que yo, estábamos calientes. Fue entonces, que puso su cámara y se filmó mientras se acariciaba su gran verga erecta. Fue cuando me tuve que tocarme suavemente mi conchita para bajar algo la adrenalina.

    Esa noche fue la más terrible, porque llegué a soñar con esas imágenes, y anduve varios días pensando en todas las tonteras que estaba haciendo. Fueron sueños muy húmedos. Llegué a pedirle sexo a mi marido. Y eso sí que es extraño en mí.

    Los chats los fui acortando hasta desaparecerme un tiempo.

    En casa evitaba verlo.

    Pasaron 2 meses y la situación en mi bajó a niveles casi normales.

    Con esto de los retiros de dinero que dio mi gobierno, para ayuda por el COVID, el papá de Martín se compró un campo a 40 minutos, en pleno bosque nativo, y ha estado parando una cabaña. Martín lo ha estado ayudando algunos días.

    Nosotros con mi marido, aprovechamos cualquier fin de semana largo para arrancarnos a unas cabañas cerca del campo, a 20 minutos, y lo hemos pasado a ver por el día, ya que no tiene aún habitaciones habilitadas, solo una carpa para 4 personas, bien equipada.

    A dos semanas de navidad, nos arrancamos nuevamente con mi marido, a nuestras cabañas de arriendo, y pasamos a ver a mi vecino y su hijo Martín. Estuvimos un viernes los 4 hasta bien cerca de la madrugada. Después cada uno para su cabaña.

    Al otro día, nos volvimos a juntar al medio día para un asado. Terminando de comer todos, suena el celular de mi vecino y le informa su señora que una de las casas que arrienda su suegro estaban entrando a robar. El suegro y su señora andaban en la capital visitando a sus parientes.

    Mientras tanto, mi marido se ofreció para acompañarlo en su auto que es más rápido y además estaba sin materiales de construcción como el del vecino.

    Y nos dejaron solos, Martín y yo.

    El viaje iba a ser de ida y vuelta, siempre y cuando no se complicara.

    A las 15 horas partieron los dos. Y nosotros quedamos ordenando. Luego fuimos a caminar al río, a unos 500 m de ahí, entre bajada y subidas, y entre bosques.

    Yo traje toalla y traje de baño, pero todo quedó en el auto. Así es que fuimos solo a tomar algo de sol. Yo con mi vestido veraniego, mis tenis, pantimedias y mi ropa interior. A ratos salía fuerte el sol, a lo que Martín aprovechó de darse unos buenos chapuzones.

    Y yo mientras miraba ese cuerpezote, se me venían las imágenes de aquel Instagram. No pensaba en nada más. Bueno, en verdad, se me pasaban miles de ideas de cómo agarrarme a este dulcecito. Pero el saber que nuestros hombres podían llegar en cualquier momento se me pasaba.

    Como Martín se cuida su piel, llevó su bloqueador solar y por supuesto me ofrecí a echarle solo en su espalda. Después que él se echara en su cara, le dije que se acostara boca abajo en la toalla, y yo me encaramé encima donde termina su espalda. De a poco me fui corriendo hasta llegar a sus nalgas. Por primera vez siento partes semi íntimas ajenas en una de mis zonas erógenas. Cabalgué suavemente sobre esas nalgas, no sé si fue movimientos reales o fue una sensación mía. Cuando estaba a punto de decirle que ya estaba listo, Martín se da vueltas y siento su verga rosar mis nalgas. Y asustada me salí como un resorte. Pero eso me dejó hot, muy hot.

    Estuvimos 1 hora más y emprendimos el retorno. Ya eran las 18 horas y aún teníamos algunos rayos de sol entre el bosque. Con la calentura que llevaba, camino arriba forcé un enredo de una rama entre mis piernas, a medio muslo, y le pedí ayuda a Martín que me salvara las pantimedias. Martín no dudó en arrodillarse y meter mano, sin antes pedir permiso. Sus instrucciones fueron muy delicadas y certeras. “Tía, debe separar más sus piernas, sino se van a romper, además no podré meter mi mano”.

    Con esta frase me dejó más loca.

    Al llegar a la cabaña, llegamos a sentarnos y a beber algo helado para refrescarnos. Nos quedamos en la mesa un buen rato. Ya estábamos con algo de alcohol en nuestros cuerpos, él con 3 cervezas y yo con 2 mojitos, esperando que llegaran los machos. Después del tercer mojito y su quinta cerveza, suena mi celular y mi marido me dice que deberán quedarse en la casa del suegro para cuidarla, y que al otro día compraban los materiales para reparar y reforzar las zonas dañadas.

    El tema no me complicaba por quedarme sola con él, sino por todas mis cosas de aseo que no tenía en esos momentos, ni pijama.

    Por lo tanto, quedábamos solo los 2, y tuve mayor motivo para hacer lo que tenía que hacer. Y di libertad a mi cuerpo. La calentura me llegó como un gran golpe.

    Al cortar la llamada, le comenté los demás detalles a Martín, y teníamos que prepararnos la cena de hoy y el desayuno de mañana.

    Nos pusimos a calentar carne que quedó del almuerzo, unas ensaladas y terminamos con más cervezas y mojitos.

    Ya a las 10 de la noche, empecé a tocar el tema que a él le interesaba, según nuestros chats. Y a Martín le costó soltar el tema, pues él no sabía que yo era su nueva amiga del Instagram.

    El tema no se dio como yo pensaba. Así es que pasaba al Plan B, hacérmela cansada y adolorida, para irme a acostar. Pero como la cabaña no tenía baño, había que ir al bosque, y a esa hora tenía que ir acompañada. Martín me acompañó algunos metros de ahí, y me separé solo un par de metros, pero a oscuras no se veía mucho. Al tratar de volver donde él, volví a fingir otro enredo. Martín entre risas se volvió a arrodillar, pero esta vez no preguntó nada, y metió sus manos más de lo que debía meter, rosándome varias veces mi caliente conchita.

    Al zafarme otra vez, nos fuimos a la carpa muertos de la risa, tambaleándonos en cada árbol del camino.

    Nos aseamos como pudimos antes de acostarnos, Martín me prestó una de sus poleras, que me quedó como camisón. Y abajo me quedé con mi ropa interior y las pantimedias.

    Al tirarme a la colchoneta, me hice la adolorida de las piernas. Martín no dudó en ofrecerse para esos masajes que ya hemos probado años atrás. Pero esta vez estábamos solos, mareados, a media luz y lejos de cualquier parte.

    Martín se posiciona a mis pies y me pone boca abajo, y sobre las pantys empieza a tocarme, suavemente desde las plantas. Yo de apoco me fui abriendo, a medida que los masajes iban subiendo.

    Martín ya estaba solo con su short de baño. Y yo caliente al máximo. Cuando Martín llega a mis muslos, me sube la polera hasta la cintura y llega con sus masajes hasta mis caderas. No dije nada, pero me recorrió miles de corrientes en todo el cuerpo. Cuando llega a mi concha me abro de piernas y le doy todo. Me solté completamente. Antes que me moviera, Martín me empieza a amasar mis nalgas con ambas manos. Mi concha estaba a mil pálpitos por segundo, y totalmente mojada, traspasaba ya las pantysmedias.

    Ahí no aguanté más y me di vueltas, quedamos mirándonos y me dice “Tía, perdone, no lo quería hacer”.

    Y antes que terminara le digo:

    – No te preocupes, que yo igual quiero. Y si tú no quieres está bien, me dejas a mi hacerlo todo. Pero de aquí no salgo sin probarte.

    Y me voy en picada a su verga, que hace rato estaba que reventaba. Realmente estaba más grande que en las fotos.

    Le saqué todo su short y lo dejé en pelotita, y para mi solita. Después de manosearlo bien y pasármelo por mis tetas, me lo eché a la boca. Ahí escuché la mejor pronunciación de mi apodo “Tía”, “tia”, “tía, que rico”.

    Luego me pongo en 4 y le digo que me baje las pantimedias, y al verme con todo el culo parado, y toda mi concha brillante, me toca delicadamente y mete solo un dedo. Y me pide si puede besármela. Yo le digo que después será.

    Lo tiré a la colchoneta boca arriba y empecé a cabalgarle bien marcada. Mientras le tomaba sus manos y me las llevaba a mis tetas. Cuando estábamos en esa, me dice “Tía, déjeme ponerme el preservativo, no quiero otro hijo”. Y a mí me salió lo de mami:

    – “Martincito, no te preocupes, no me gustan esas cosas. Tú solo disfrútame”.

    Y así fue toda la noche. A ratos dormitábamos, pero era siempre Martín quién despertaba primero y me movía como si fuese ya mi marido.

    Varias veces fui despertada por él, tocándome mis partes o llevando mis manos a su verga.

    Cuando ya empezaban a cantar los pajaritos, Martín me tenía clavada por atrás, o desde atrás, tipo cucharita. Y me dice:

    – Tía, me dijo que me dejaría besarle su rica conchita. Me deja, si?

    Yo le pregunté si sabía hacer el “69”. Y entonces nos pusimos en pose. Lo dejé que zaceara toda su curiosidad y su sed juvenil, lo hizo mejor que en esas películas triple X. Hasta que él me mueve, me da vueltas y me pone en 4, me vuelve a besar unos cuantos minutos más, con todas mis ranuras en su rostro. Él quería todo mi culo para él solo.

    Después de acalambrarse su lengua, me agarra de las caderas y me clava otra vez, y vuelve acabar dentro.

    Estuvimos hasta las 9 de la mañana en esos menesteres y nos levantamos. Aseamos y ventilamos la carpa. Mientras, Martín estaba haciendo el desayuno.

    Nos sentamos y no nos dijimos nada de lo acontecido en la carpa, todo como si nada.

    Ya a las 10:30 h, llama mi vecino y habla con Martín, y le cuenta que aún estaban allá, y que estarán de vuelta a las 16 h.

    Cuando me cuenta Martín, no le creí, y le envío un mensaje a mi marido, y me responde lo mismo.

    Enojada, le digo a Martín que me ayude hacer la carpa. Cuando llega ahí, lo estaba esperando en pelotas y con mi culo paradito.

    Y estuvimos casi 2 horas más en nuevas posturas. Hasta que escuchamos unos “aló, aló”. Y Martín me dijo que era un vecino del campo, a quién le compraron su parte. Nosotros nos quedamos en silencio y clavados, pero el vecino no se iba. Vimos por una ventanilla y estaba escribiendo una nota. Dejamos que se fuera y seguimos con lo nuestro. Pero no pasaron 30 minutos y otra vez el “Aló, aló”. Nos volvimos a silenciar y esperar que se fueran.

    Entonces, agarro de la mano a Martín y me lo llevo camino al río, ya había visto unos buenos lugares apartados y escondidos para estar tranquilos.

    Llevamos toallas, bloqueador, y frazadas para tirarnos.

    Y seguimos jugando al papá y la mamá.

    Yo soy bien calladita en el sexo, pero estaba muy motivada con mi nueva carne tierna, y mis gemidos no tenían fronteras, al igual que Martín, no se quedó atrás.

    Le prohibí que no me dejara de decir “Tía” en ningún momento, por 2 razones: 1 porque me gusta sentirme mayor infringiendo reglas tabúes. Y la otra, es para que no se acostumbre a decirme de otra manera y se le salga delante de sus papás o de mi marido.

    Ya a las 15 h, jugando con el peligro, no parábamos de culear, estando cerca de la hora que habían dicho los machos que llegarían.

    Y Martín me pide por última vez, que lo hiciéramos en el agua. No fue buena idea porque quedamos los dos adoloridos de nuestras partes comprometedoras, pero igual lo disfrutamos.

    Subimos a la cabaña y mientras preparábamos el almuerzo, llegan los machos, dándonos todas las escusas del caso, como si a nosotros nos importara.

    Por supuesto nos hicimos los tontos y les seguimos la corriente.

    Las cosas que pasaron después no pararían.

    Pero eso será tinta para otro papel.

  • Aceptando deseo sexual por mi prima

    Aceptando deseo sexual por mi prima

    Segundo relato que escribo desde mis deseos de varón.

    Como les conté en el relato pasado, he vuelto a tener contacto con una prima con quien siempre he tenido un crush y recientemente he fantaseado con llegar a la intimidad.

    No he podido avanzar como quisiera, más por prejuicios y por miedo a lo que pueda pasar, pero trato de convencerme que ambos somos adultos, solteros y en plenitud sexual y que podríamos decidir tener encuentros de forma discreta si ambos llegamos a buscar lo mismo.

    Este deseo se está saliendo poco a poco de control, ya que seguido sueño con ella; que nos besamos, nos manoseamos y cogemos delicioso. Mi último sueño fue que ella me chupaba la verga y volteaba a verme directo a los ojos. Cuando eso pasaba, yo terminaba en su boca.

    Decidí que vida solo hay una y que podría ser posible cumplir esa fantasía, que estoy seguro, de mi parte sólo es por el deseo carnal.

    Creo que ella me da cierta entrada, puesto que cuando texteamos es muy cariñosa y expresiva. Realmente nos tratamos más como novios que como primos. Cuando salimos, no puedo evitar verle las nalgas y las tetas, ya que siempre usa jeans ajustados y blusas con escote. Yo busco la manera para acariciarla, tomarla de la cintura y ella me lo permite, y también busca el momento para abrazarme y pegarme sus enormes senos contra mi cuerpo mientras lo único que puedo hacer es pensar en estar besándolos y acariciándolos.

    Ella decidió, al menos por el momento, terminar con su relación anterior y yo tengo meses prácticamente en castidad. Sólo masturbándome con sus fotos y pensando en todo lo que le haría.

    Tengo la seguridad que no soy la única persona en el mundo que ha querido cogerse a una prima o un primo, y también sé, que hay muchos quienes lo logran. Ese toque de peligro y prohibición hace que la idea me prenda más.

    Se aceptan consejos y por aquí les contaré cómo voy avanzando…