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  • Fiesta de disfraces un 30 de noviembre

    Fiesta de disfraces un 30 de noviembre

    Hola. Esta vez le quiero contar otra de mis historias.

    El 30 de octubre mis amigas me invitaron a una fiesta de disfraces, así que nos pusimos de acuerdo para vernos en la tarde e ir. Yo me vestí de brujita, un vestido negro, sombrero negro, un collar de calaveras y unas lindas medias de malla. Nos juntamos en la casa de una amiga y de allí nos fuimos a la fiesta.

    Al llegar saludamos a los invitados y comenzamos a platicar con ellos. En total éramos como 9 personas, todos estaban bebiendo alcohol, yo como no soy de beber solo tomé un poco. Todos empezamos a bailar, apagaron las luces y solo dejaron unos leds de colores pegados en las paredes, después de un rato se me acercó un chico con la cara pintada de calavera, al cual llamaremos Javier, cuerpo normal, mide aproximadamente 1.78.

    Javier: Hola, ¿Cómo estás?

    Yo: Muy bien, ¿y tú?

    Javier: ¿Estuviste en la misma universidad que yo, ¿verdad?

    Yo: Sí, ya te había visto caminar en la uni.

    Javier: Sí, también yo te veía por así, ¿cuántos años tienes?

    Yo: Voy a cumplir 23, ¿y tú?

    Javier: Yo tengo 28.

    Los 2 estábamos bailando y se fue acercado poco a poco más a mí, hasta estas casi enfrente.

    Javier: Te ves muy linda -Mientras me miraba de arriba abajo.

    Yo: Muchas gracias -Sonriéndole.

    Javier: Me voy a servir más bebida, ¿no quieres también?

    Yo: No tomo mucho, pero está bien.

    Fuimos a servirnos más, platicamos por un rato y me estaba contado lo que había hecho después de terminar la carrera. Después de un rato me preguntó si quería bailar con él y le dije que sí. Cada momento que pasa estábamos más cerca el uno del otro, hasta que sus manos quedaron en mi cintura.

    Javier: Estás muy bonita -Mientras me miraba fijamente a los ojos.

    Yo: Muchas gracias.

    Fue acercando su boca junto a la mía, en ese momento pensé en moverme, pero algo me hizo no hacerlo, nuestros labios se juntaron. Los besos cada vez fueron más intensos, nuestras lenguas estaban jugando entre ellas. De repente sentí como sus manos comenzaron a apretar mis nalgas, eso hizo que me calentara a un más, pero aun así le dije que parara porque alguien podría darse cuenta.

    Yo: Paremos, alguien puede darse cuenta -Susurrándole al oído.

    Javier: Está muy oscuro -Me contestó

    Yo: Pero igual se puede ver algo.

    Javier: Vámonos arriba.

    Me tomó de la mano y me llevó al piso de arriba, buscó un cuarto solo y lo encontró.

    Javier: Este está solo, es el de los padres de mi amigo.

    Yo: ¿Entonces conoces al de la casa?

    Javier: Sí, el que organizó esta fiesta es mi amigo.

    Al entrar al cuarto, cerró la puerta y comenzó a besarme apasionadamente, nos acostamos, nos quitamos los zapatos sin dejar de besarnos. Comenzó a besarme el cuello, mientras soltaba pequeños gemidos, fue bajando poco a poco hasta llegar a mi vulva, me levantó la el vestido, me quitó mi calzoncito y comenzó a hacerme sexo oral, ya no podía aguatar y comencé a gemir. Sentía como su lengua entraba y salía, lo tomé de la cabeza y lo presionaba sobre mi vulva, mis ojos estaban en blanco por lo rico que lo hacía. Me hizo sexo oral como unos 20 minutos, entonces me corrí mientras solté un fuerte gemido.

    Yo: ¡Ahhh! Grité con gran fuerza.

    Javier: Me rico sabe, me llenaste toda la cara -Mientras reía.

    Después se bajó el pantalón con su ropa interior e iba a penetrarme.

    Yo: ¿No tienes condones? -Pregunté.

    Javier: Tengo un par en mi billetera -Contestó.

    Saco un condón se lo puso rápidamente, abrió mis piernas penetrándome.

    Javier: Me gusta cómo te ves con esas medias, te ves bien rica: Mientras comenzaba a moverse.

    Yo: ¿Te gusta?

    Javier: Me encanta, siempre me pareciste una chica muy sexy.

    Lo abracé con mis piernas mientras el seguía penetrándome mientras me besaba y acariciaba todo mi cuerpo, cada vez lo hacía con más fuerza, los 2 gemíamos bastante fuerte. Lo hicimos un buen rato, entonces sacó su pene de mi vagina, se quitó el condón para correrse en mi boquita, yo me bebí toda su leche. Yo estaba manchada de la pintura que él tenía en la cara y él despintado. Nos fuimos al baño, para limpiarnos y peinarme.

    Yo: Ya me voy a mi casa.

    Javier: Yo te llevo, tan carro.

    Acepté, entonces me despedía de todos y les dije a mis amigas que me estaba esperando un Uber a fuera. Yo salí primero y después de un rato salió Javier. Nos subimos a su carro, le dije por dónde vivía para que me dejara cerca de mi casa. A unas cuadras de llegar comenzó a besarme, se estacionó de bajo de un árbol, no se podía ver nada porque ya eran las 12 de la noche. Nos besamos y nos pasamos a la parte de atrás del auto, me puso de perrito me volvió a levantar la falda, me bajó el calzoncito y comenzó a chuparme como si estuviera hambriento. Estaba a punto de penetrarme, pero le dije que se pusiera el otro condón que tenía, así que se lo puso y comenzó a bombear aumentando la velocidad.

    Javier: Que buenas estas, como no te cogí antes, nena sabrosa. Con voz agitada.

    Yo: ¡Dame más fuerte! -Exclamé.

    Todos los vidrios se empañaron.

    Javier: ¿Me dejas meterlo por atrás?

    Yo: Hazlo, pero con cuidado.

    Sacó su pene, para comenzar a lamer mi ano, cuando sentí su lenga me estremecí. Comenzó a chuparme con más intensidad y a meter su lengua, mi ano se fue dilatando poco a poco. Puso su pene en la entrada trasera y con sus manos separó mis nalgas y fue metiéndolo despacio, yo sentía dolor, pero al mismo tiempo excitación. Una vez que entró, comenzó a moverse.

    Yo: ¡Ah! Con cuidado.

    Javier: Sí, no te preocupes.

    Me sujetó de mis caderas y sentía como aumentaba la velocidad, no puede aguantar y comencé a gemir con fuerza. Él, al escuchar mis fuertes gritos, me penetró con gran fuerza, hasta que a lo lejos vimos a unas personas acercándose al auto, no de tuvimos y el apagó las luces de sui carro. Cuando pasaron esas personas volvimos a lo nuestro.

    Javier: ¡Ya me voy a venir! Déjame venirme en tu culito -Exclamó con voz super excitada y jadeante.

    Yo: ¡Lléname toda!: Super excitada.

    Se quitó el preservativo y me cogió sin piedad mi culito.

    Javier: ¡Ahhh! -Corriéndose en mi culo.

    Yo: Que rico lo hiciste.

    Al terminar sentí como su semen salía de mi culito escurriendo sobre mis piernas con las medias. Condujo las cuadras que faltaban para llegar a mi casa, nos despedimos y me pidió mi número para volver a tener sexo, se lo di, pero le dije que no se volvería a repetir, sonrío y nos despedimos con un rico beso de lengua. Abrí la puerta de mi casa y me metí rápidamente al baño para bañarme y no se dieran cuenta de lo llena de semen que estaba.

    Espero les haya gustado.

  • Como fue que mi esposa se convirtió en mi ama (capítulo 6-A)

    Como fue que mi esposa se convirtió en mi ama (capítulo 6-A)

    Me había ordenado seguir dilatando mi ano, usando los plug anales que había comprado, el plug pequeño no me dio ningún problema, aplique lubricante, un poco de presión y entro sin mayor dificultad ni dolor, el mediano fue más difícil, no lograba que entrara tan fácilmente y pude sentir un poco de dolor, entonces metía primero el pequeño, lo dejaba unos minutos adentro y luego lo sacaba, tomaba el mediano, lo lubricaba bien y hacia un poco más de presión, hasta hacer que entrara en mi ano, el grande será imposible pensé en ese momento…

    Así repetí por 5 o 6 días, luego de eso ya no necesitaba usar el pequeño primero, ya podía usar el mediano desde el principio, lubricante y presión, encontré la posición en la que era más fácil introducirlo y lo dejaba dentro de mi ano, mientras tomaba la ducha, eso lo hice durante otros 6 días.

    Luego tenía que usar el grande, mi Ama me presionaba con eso, me decía “espero que estes avanzando con el entrenamiento de tu culo puta, mejor que lo estes haciendo por que el día que decía meter este juguete (y me mostraba un arnés que tenía un pene de goma adherido a él), si no has dilatado tu culo, te va a doler… y no me importara, así que por tu bien, espero que estes cumpliendo con tu tarea, puta…”

    Intente hacer lo mismo, primero metí el mediano en mi ano, lo deje unos minutos, tome el grande, lo lubrique e intente, Dios, que dolor, presione y presione y no logre introducirlo, el dolor me gano, así que lo deje por ese día y regrese con el mediano. El día siguiente intente de nuevo, introduje el mediano primero bien lubricado, lo deje más tiempo dentro de mi ano, lo jalaba hacia afuera hasta que estaba a punto de salirse y lo empujaba de nuevo, esto lo hice varias veces, pensando que ayudaría a dilatar mi ano, tome el grande, me puse de rodillas e intente de nuevo… hice mucha presión y logre que entrara, pero me causo bastante dolor, no tanto como el día anterior cuando intente, pero si había bastante dolor y lo deje allí mientras me duchaba. Cuando era el momento de retirarlo, lo tome e intente retirarlo y el dolor volvió a mi ano…”ahora que hago, pensé”, me dolía mucho, se me ocurrió jalar hacia afuera un poco y regresarlo, jalar de nuevo un poco más y regresarlo, cada vez podía jalarlo más, continue haciéndolo, hasta que por fin logre sacarlo por completo…

    Los siguientes días repetí el proceso y cada vez era menos doloroso y más fácil hacerlo, luego de una semana ya no causaba ninguna molestia, pero siempre tenía que iniciar con el plug mediano, dos o tres veces intente introducir el grande de una vez y no lo logre, use lubricante, hice presión y el dolor era insoportable, pero si usaba primero el mediano, lo dejaba dos o tres minutos y luego tomaba el grande, lograba introducirlo suavemente, así que lo hacía de esa forma todos los días antes de ducharme, para cuando llegara el día que mi Ama decidiera tomar la virginidad de mi ano, aunque técnicamente ya no lo era después de usar el plug más grande…

    Todos los días tenía que usar sus bragas, cuando salía de tomar la ducha, ella la había dejado sobre la cama y yo sabía la tenía que usar, para ese momento he de confesar que ya me gustaba usarlas, la tela o encajes de la ropa interior de mujer es más fina, se ajustan mejor a tu cuerpo y se siente muy placentero el roce de ese tipo de tela sobre mi pene y testículos, como la piel reacciona a ese estimulo, más aún si tienes depilada tu zona genital (que en mi caso así es por orden de mi Ama, tengo rasurada toda el área, incluyendo el trasero), así que ese roce de sus bragas en mi piel sin vellos, es muy placentero para mí.

    Recuerdo muy bien ese día, fue un viernes, hace ya algunos meses, ese día como de costumbre me dejo sobre la cama unas bragas de encaje negro, eran tipo cachetero, las tome y me las puse, luego me vestí y salí así mi trabajo como todos los días, mi Ama escucho cuando llegue y al entrar a casa me llamo “putita quiero que subas al dormitorio, tengo algo para ti…” solo escucharla empezó a fluir la adrenalina en mi cuerpo, mi pene reacciono inmediatamente y se preparó para lo que seguramente venia, el no saber que sorpresa tenía me excitaba mucho, pero sabía que ella iba a gozar con migo y yo con lo que ella me hace…

    Llegue al cuarto y pude ver sobre la cama un juego de ropa interior, era un corse y una tanga en estampado de leopardo y un juego de medias negras, sabía que eran para mí y eso termino de poner mi pene erecto bajo mi ropa y dentro de las bragas de mi Ama, que aun llevaba puestas, pero no dije ni hice nada, espere sus órdenes, imagine que me diría que me fuera al baño y me colocara la ropa que había preparado para mí, pero no para mi sorpresa me dijo “putita esta es la ropa que debes usar hoy y quiero que te cambies frente a mí, quiero ver como lo haces”, sé que sonara ridículo después de todo lo que hemos hecho con mi esposa, perdón con mi Ama, pero sentí como los colores subieron a mi rostro, si le hacía falta algo más para humillarme, ya lo había logrado… no dije nada y solamente me di a la tarea de cumplir con sus órdenes.

    Me quite la ropa que llevaba puesta, tome el corse y me lo puse de abajo hacia arriba, pasando mis pies por él y subiéndolo hasta mi torso, allí pase mis brazos por los tirantes y lo acomode a mi pecho, luego me senté y me coloque las medias, luego ajuste las ligas que tiene le corse a cada media y por ultimo tome la tanga, pase una pierna y luego la otra dentro de ella y la subí, era algo pequeña, así que no la subí hasta arriba, porque apretaba mi pene, que como les decía, ya estaba erecto para ese momento, finalmente me quede de pie, esperando sus nuevas órdenes.

    Sentí como mi Ama me inspeccionaba de pies a cabeza, camino hacia mí, me rodeo y cuando estaba en mi espalda, sentí como acariciaba con una de sus manos mis nalgas, subió un poco, no me di cuenta en qué momento tomo el elástico de la tanga y lo jalo muy fuerte hacia arriba… en ese momento sentí como la tira de la tanga que estaba entre mis nalgas, se introdujo hasta el fondo de ellas, incluso pude sentir como llego hasta mi ano, haciendo mucha presión sobre el… y que decir de mi pene y testículos, sintieron la misma presión cuando jalo la prenda y luego dijo “te hizo falta ajustarla bien putita, faltaba subirla, pero ya lo he corregido…” aunque estaba atrás de mí, casi podía ver e imaginar su sonrisa de placer cuando lo hizo, sabía que disfrutaba castigarme y no les mentiré, también yo disfrutaba con sus castigos, no saber que tiene pensado hacerme, cuál es su próximo movimiento, que hará esta vez… eso me vuelve loco y me excita al máximo

    Pude ver como su cara se acercaba a la mía, puso sus labios sobre los míos y me dio un beso muy rico, metió su lengua dentro de mi boca y busco mi lengua para jugar con ella, separaba sus labios y cuando yo los buscaba, abría su boca y dejaba caer su saliva sobre mi lengua, eso me gusta mucho que lo haga, no sé por qué pero tragar su saliva me pone a mil y ella lo sabía, por eso lo hacía…

    Me beso el cuello, jalo el corse hacia abajo y beso mi pecho, mordió mis pezones, los succionaba, yo estaba muy excitado, estaba caliente y solo trataba de controlar mi respiración, pero aun así más de un gemido salió de mi boca, bajo sus manos hasta que las puso sobre mi pene y apretó con fuerza, produciendo un “doloroso placer”… luego empezó a mover sus manos sobre mi pene, yo cerré los ojos, estaba disfrutando, pero tenía prohibido tener mi orgasmo antes que ella, así que trate de poner mi mente en blanco para bajar las revoluciones de mi cuerpo, ya que si no lo hacía, no resistiría las caricias de mi Ama…

    No me di cuenta en qué momento bajo hacia mi pene, sentí una bocanada de aire caliente pasaba sobre mi pene y luego su lengua en la punta de mi glande, sobre la tela de la tanga, fue muy rápido y creo que ya mi pene había empezado a sacar el líquido preseminal…, lo siguiente fueron sus labios en mis testículos, como les había dicho, los tengo sin vello y eso multiplica la sensibilidad en ellos… los succionaba y luego pasaba su lengua sobre ellos, eso me tenía al máximo de excitación, es un placer indescriptible cuando hace eso, y también pasaba sus uñas por toda el área, mi pulso se aceleraba y mi respiración también, no pude evitar empezar a gemir, seguía tratando de poner mi mente en otro lado, tenía que hacerlo o no duraría mucho…

    No recuerdo en que estaba pensando, cuando me ordeno recostarme en la cama, obedecí y me hizo subir las piernas y siguió besando, succionando y lamiendo mis testículos, de pronto su lengua empezó a bajar y la llevo por esa zona tan sensible entre los testículos y el ano, allí si no pude hacer nada más que gemir y tensar mi cuerpo, era un placer supremo el que me daba mi Ama y estaba seguro que iba camino a mi ano, sabe que me vuelve loco y eso lo disfruta, le excita y le encanta a mi Ama.

    Su lengua llego a mi ano la paso suavemente un par de veces e hizo una pausa, me ordeno que me pusiera en cuatro, inmediatamente obedecí, sentí como bajo la tanga, la paso por una pierna y luego por la otra y me la quito, acerco sus labios a mi ano y lo beso, luego nuevamente paso su lengua sobre el empezó a lamerlo de un lado a otros… pensé que moriría de tanto placer… estaba en el paraíso…

    Luego paso una cuerda y empezó a atar mis testículos y mi pene, la ajusto bastante y era una sensación bastante placentera, la presión era la ideal, si había algo de dolor, pero era un dolor muy sabroso… y eso también me ayudo a retardar mi eyaculación… mientras su lengua seguía en mi ano, ahora podía sentir como pasaba su dedo sobre él y como derramaba algo frio… era lubricante!!, sabía que ahora empezaría a meter su dedo en mi ano y penetrarme con él y así fue…

    Me quise adelantar a lo que venía y pensé “lo que sigue será el vibrador anal…” igual ya lo había metido en mi ano y sabía que podía soportarlo, así que me relaje y seguí disfrutando lo que mi Ama hacia conmigo, pero lejos estaba de la realidad… seguía metiendo su dedo en mi ano, cuando me dijo “será mejor que te relajes puta, hoy es el día que tendrás el honor de que tu Ama estrene tu culo”, no voy a negar que sentí miedo… sabía que ya lo había entrenado, pero igual tenía miedo…

    Siguió lubricando y masajeando mi ano, cuando me di cuenta ya había metido tres dedos dentro de él y pensé “aún no siento dolor”, así que me relaje y pensé que no sería tan difícil después de todo, no había terminado de ordenar mis pensamientos cuando sentí como algo frio se apoyaba sobre mi ano, imagine que era la punta del dildo que tenía el arnés, el que me había mostrado y que me había dicho que iba a meter dentro de mi culo, seguro que eso era… mi ano era estimulado con la vibración que venía del dildo y la verdad es que era una sensación muy placentera y más aún cuando con una de sus manos acariciaba y masajeaba mi pene, me tenía otra vez muy caliente…

    Mi ano pudo sentir como la punta del dildo empezó a hacer presión sobre él, cada vez hacia más presión hasta que mi ano no pudo más y su resistencia fue vencida y cedió ante el invasor, lo dejo ingresar… la cabeza ya estaba dentro de mí, había un poco de dolor, pero no como lo que mi mente había imaginado, no me movía, respiraba lento, estaba tratando de relajarme al máximo y fue cuando ella hablo “relajada puta, ya está entrando, sigue así relajada”, hizo más presión y empujo con sus caderas, haciendo que el dildo ingresara más mi recto… este movimiento me tomo por sorpresa y fue más por el miedo que por el dolor que intente hacerme hacia adelante para alejarme del invasor de mi recto, fue puro instinto y cuando lo hice, sentí un fuerte dolor en mis testículos y mi pene… había olvidado la cuerda que había atado en esa parte, esa acción si causo dolor como se podrán imaginar, así que inmediatamente me hice hacia atrás para quitar la tension en la cuerda y que el dolor desapareciera, pero cuando me hice hacia atrás, yo mismo termine de introducir en mi recto lo que hacía falta del dildo… como me di cuenta? por que pude sentir la pelvis de mi Ama en mis nalgas… “ya está pensé, lo tengo todo a dentro y no me duele… no me duele!!”, no lo podía creer, no sentía dolor, funciono el entrenamiento pensé, funciono… Mi Ama acaba de penetrarme por el ano, acaba de hacerme oficialmente su puta y no me duele…

    Empezó con el movimiento de caderas, hacia atrás y hacia adelante, lo metía y lo sacaba, realmente lo estaba disfrutando, no imaginaba que se sintiera tan bien, todo el miedo y prejuicios que tenía, desaparecieron y estaba disfrutando en ese momento, así perdido en mis pensamientos estaba cuando escuche su vos “te gusta puta?, te gusta como tu Ama te está cogiendo?, era lo que querías puta? era lo que esperabas?, responde puta” y con toda honestidad le dije “si mi Ama, me gusta, no me duele, siento rico como se está cogiendo mi culo y me gusta como vibra el dildo que tiene dentro de mi culo”

    No sé qué efecto causaron mis palabras en mi Ama, me tomo de las caderas y empezó a cogerme con mucha fuerza, sentía como su pelvis chocaba contra mis nalgas con fuerza y producía un fuerte sonido, me estaba cogiendo con mucha fuerza y yo seguía disfrutando, sentía como mi pene palpitaba y me empezaba a doler, ya que seguía con la cuerda a su alrededor y supongo que por la excitación estaba creciendo y la cuerda lo restringía…

    Pero eso me ayudaba a retardar mi eyaculación, estoy seguro que si no me hubiera atado, no me hubiera dado tiempo de avisarle a mi Ama que estaba a punto de correrme…

    Mi ama me cogió a placer, no sé cuánto tiempo estuvo bombeando mi culo, lo único que recuerdo es el gran placer que me daba, como su cuerpo golpeaba mis nalgas y el dolor en mi pene… hasta que pensé que no iba a poder aguantar más y se lo dije a mi Ama, le dije que si seguía me iba a correr, que ya no podía aguantar más…

    Paro en seco, retiro el dildo de mi culo y me ordeno que me acostara sobre la cama, “acóstate boca arriba puta” me dijo, así lo hice, inmediatamente retiro la cuerda de mis testículos y de mi pene, fue un gran alivio… paso sobre mí y se sentó sobre mi pene de un solo movimiento, se lo introdujo todo en su vagina, hasta que sus labios vaginales tocaron los testículos, la tenía toda adentro… “vaya que está caliente mi Ama pensé”, y empezó a subir y bajar, se movía hacia adelante y hacia atrás, no recuerdo nunca antes haberla visto o sentido tan caliente, su cara, sus ojos, sus movimientos, estaba como poseída… ella me cabalgaba a su gusto, ella era la que me cogía a mí y podía sentir como su vagina estaba tan caliente, más que nunca, así estaba cuando fijo su mirada en la mía y me dijo “puta te toca cogerme a mí, dale fuerte, has lo que tú quieras, estoy muy caliente puta”…

    Subí mis manos a sus tetas y tome sus pezones con fuerza, los aprete y los estire muy duro, gemía fuerte cada vez que lo hacía, sabía que estaba a punto de empezar su orgasmo, la conocía y faltaba muy poco… “mi Ama, que vagina tan rica tiene, siento que es el estuche perfecto de mi pene”, lo siguiente que recuerdo fue escucharla gemir y gritar “me vengo puta, me vengo…” cerro los ojos, se hizo hacia adelante para recostarse en mi pecho, y todo su cuerpo empezó a temblar… no paraba de hacerlo, daba unos gemidos raros, no sé si por momentos lloraba, pero su cuerpo seguía temblando y esos espasmos también los tenía en su vagina y apretaba y soltaba mi pene muy rápidamente, no puede más, empuje con fuerza para meterla hasta adentro y me corrí dentro de la vagina de mi Ama, ufff que rico cinco o seis disparos de semen… ella seguía sobre mi pecho, su cuerpo poco a poco dejo de temblar y se movió hacia un lado para recostarse junto a mí, cuando se movió pude sentir como todo el semen que estaba dentro de su vagina, salió y cayó sobre mi abdomen, muy caliente…

    Al final solo me dijo “nunca había tenido un orgasmo tan fuerte como hoy, riquísimo mi puta”

    Yo imaginaba que fue por el morbo que de cogerme por el culo, de hacerme su puta (como ella me dice) lo que la calentó tanto y lo que motivo ese orgasmo tan fuerte, por mi parte quede tranquilo, no sentí dolor (como siempre creí que sería), me gusto lo que mi Ama hizo conmigo y me encanto ser su puta… espero que haya sido de su agrado y quiero comentarles que el relato es 100% real, mi ama ahora está de viaje, hemos jugado a la distancia, me pone tareas que debo cumplir y debo mandar fotos o videos de lo que ella me ha ordenado, pero eso será para otro relato.

  • Como hacer buena mamada

    Como hacer buena mamada

    En mi esfuerzo de publicar en cada una de las categorías de la página, ahora toco en sexualidad, Entonces, es una publicación corta comparado al resto de mis colaboraciones, y podría ser un tema un poco genérico, pero quería escribir sobre algo que disfruto y en lo que me considero experta.

    ¡Espero que disfrutes leyéndolo, tanto como yo disfruté escribiéndolo! ¡Feliz lectura!

    La siguiente publicación es una guía para complacer a un hombre, a través del acto íntimo de la felación. Una mujer debe querer realizar esto para él, y no convertirlo en una tarea. Si tienes una actitud como si tuvieras que hacerlo, simplemente olvídalo, él no disfrutará el proceso y tú tampoco. Te tomará mucho más tiempo lograr que se corra si haces esto solo por hacerlo.

    Lo que voy a describir hoy es una mamada, asistida con una paja. Ambas funcionan bien por sí mismas, pero masturbar mientras engulles la verga al mismo tiempo te dará a ti y a él la mayor cantidad de placer.

    Ponte a ti y a él en una posición cómoda. Preferentemente con él completamente desnudo y tú al menos en topless. Haz que se siente en una silla, sentado en el borde y recostado un poco y tú de rodillas entre sus piernas, esto te permitirá acercarte mucho. Te recomiendo tener una almohada o cojín a la mano, ayuda a que tus rodillas no se lastimen demasiado.

    La parte más importante de este proceso es una muy buena lubricación. Pero una vez que comiences, tendrás todo el lubricante que necesitas de su fuga de líquido pre seminal y tu saliva.

    Ahora, para comenzar, usando tus manos y labios, frote sus piernas y muslos hacia arriba y hacia abajo sin olvidar el interior de los muslos que son muy sensibles y dan mucho placer, siga haciéndolo hasta que sienta que está relajado y listo para continuar. Toca suavemente sus bolas con tus dedos, levantándolas, pesándolas, masajeándolas, frotando tu cara alrededor de ellas. Moviendo suavemente su saco hacia el suelo, nunca hacia ti, recordando no romperle las bolas, esto le dolerá mucho. Jalar hacia abajo hará que su prepucio en su verga se apriete y se mueva hacia ti al mismo tiempo para que puedas lamer, chupar y provocar la cabeza. Use su otra mano para pasar las yemas de los dedos hacia arriba y hacia abajo por su verga. Si todavía está blando, ¡esto seguramente lo pondrá duro! Recuerda los músculos de su verga no solo está por encima de las bolas, también está debajo de ellos. El verga llega hasta el ano. Frotar y acariciar firmemente ese lugar entre las bolas y el ano unas cuantas veces lo pondrá en marcha.

    Ahora, haciendo el signo de «OK» con el pulgar y el dedo índice, con suerte te tocara un macho con el cual no podrás tocar tus dedos una vez que los tengas alrededor de su verga, no te preocupes si no puedes, el punto es apenas tocarlo, comienza acariciando muy lentamente. No toques la cabeza todavía hasta que lo hagas por lo menos 20-30 movimientos lentamente desde la base de su verga hasta justo debajo de la cabeza. Después de eso, vaya a la cabeza, usando el mismo signo «OK», frote la parte inferior de la corona con movimientos muy cortos y rápidos hacia arriba y hacia abajo frotando solo la corona y sin tocar el verga. Nuevamente con 20-30 movimientos.

    Después de este punto, todavía usando el signo «OK» con los dedos, frote muy suavemente la parte inferior de la cabeza y el verga con un movimiento hacia adelante y hacia atrás (como se mueve una lavadora). Siguiendo estas técnicas, variando la cantidad de tiempo que usas con cada una, deberías tener su verga goteando. De vez en cuando, detén todo y agarra su verga como si agarraras un mango y lo aprietas muy firme pero suavemente. Ahora, una vez que hayas agarrado su pene con firmeza, muévelo hacia arriba y hacia abajo varias veces, permitiendo que sus bolas se muevan con tu mano para no estirar demasiado la piel y causar dolor.

    Ahora endereza tu cuerpo para ganar altura y levanta tus senos para frotar tus pezones por toda su verga, jugando con cada uno de tus pezones al mismo tiempo mientras juega con su verga.

    Prenderlo es el punto, ¿verdad? Entonces, ¿por qué no prenderte tú también? Tome su verga por la base con el pulgar y los dos primeros dedos y con la otra mano sostenga una de sus tetas, usando su verga como un martillo para golpear sus pezones como si estuviera clavando un clavo 10-15 palmadas firmes. hazlo (hará que su verga se sienta genial sin mencionar tus pezones).

    Aplasta tus tetas contra su verga y sus muslos también será una gran excitación para él. Ahora pon su verga entre tus tetas, mantenlas juntas tú mismo y frota su verga con ellas, apretándolos juntos con firmeza para formar una almohada cálida y suave para que su verga encaje.

    Recuerde no cubrir sus pezones con los dedos porque a los hombres les gusta ver cómo se endurecen, también puedes pellizcarlos, jalarlos y torcerlos para provocarle. Una gran excitación para los chicos es ver a una mujer tocarse de una manera que los hace disfrutar el momento.

    Después haz que tome tus senos para que pueda trabajarlos arriba y abajo sobre su verga y que puedas concentrarte en trabajar la cabeza con tu boca y también usando tus manos en sus testículos.

    En este punto, es cuando comienza la mamada. Tomando una de sus bolas en tu boca, besándolas, chupándolas, sintiendo su calor. Sé amable, ya que son tiernos. Haz lo mismo con ambos, llevándote ambos a la boca si puedes. Toma tu tiempo, el tiempo no debería ser un problema aquí. NUNCA NUNCA use sus dientes en absoluto en ningún momento, esto es muy importante.

    Podría estar moviéndose un poco, o haciéndote saber con gruñidos o gemidos que estás haciendo un buen trabajo. Cuando esté listo, pase tu lengua por su verga y alrededor de él, suave pero firmemente, deteniéndose para besarlo aquí y allá. Haz una pausa, dile lo mucho que te gusta chupar su verga y que quieres que se corra, para sentirlo palpitar (a estas alturas, deberías estar tan intensa como él, ¡ya sabes qué decir!) Muévete hacia abajo, acariciándolo, besando su verga. Luego, acércate mucho a la cabeza, y chupa suavemente sobre toda su verga y sus bolas y muslos. Lentamente, lame la cabeza, dando vueltas y vueltas, deslizando la lengua sobre su hendidura en el área de la «V». Esto realmente complacerá a su verga, así que ten cuidado y no te atrases.

    Detente y pasa tu lengua a lo largo de la verga mientras usas tu pulgar, frote suavemente la cabeza hacia adelante y hacia atrás sobre el punto «V» justo debajo de la salida de su uretra. Pase la lengua por sus bolas, juegue con ellas, muévelas hacia abajo, chúpelas en tu boca y luego besa todo su camino de regreso a la cabeza. frote suavemente la cabeza de un lado a otro sobre ese punto «V».

    Pasa la lengua por sus bolas, chúpalas en tu boca y luego besa su camino de regreso a la cabeza. frote suavemente la cabeza de un lado a otro. Pasa la lengua por sus bolas, juegue con ellas, chúpelas y luego besa su camino de regreso a la cabeza.

    Ahora bien, no todas las vergas serán iguales. Aquí es donde tienes que decidir cuál es tu ritmo cuando lo chupas. Puedes chuparlo rápido y fuerte o lento y fuerte, dejar que se calme en algún momento, o puedes llevarlo hasta el final, pero te sugiero que te tomes tu tiempo. Continúe lamiéndolo y chupándolo, subiendo y bajando y alrededor. No sientas que tienes que llevarlo hasta el final. Tómate tu tiempo, ¿cuál es la prisa? Vuelve a la técnica «OK». Pasa tus manos por toda el área de su entrepierna alrededor de su trasero y llévalo a tu boca para hacerle saber que te gusta lo que estás haciendo por él. Cuanto más tiempo hagas que esto dure para él, más intenso será para los dos.

    En algún momento te pondrá las manos en la cabeza, tratando de follarte la cara, déjalo. Pronto se correrá. Qué tan rápido, qué tan difícil y cuánto dependerá de ti. ¿Cómo sabes cuándo se correrá? Se estará moviendo, empujando un poco, tal vez haciendo algo de ruido. Puede que te lo diga o no antes de correrse, pídele que te lo diga, porque no necesitas sorpresas. Sus bolas se levantarán un poco y se pondrán más duras, su pene comenzará a palpitar muy fuerte y podría haber un poco de semen avanzado. Su verga palpitará muy fuerte una o dos veces antes de que salga disparada.

    La intensidad de su orgasmo será relativa a tu desempeño. Cuando se corra, tómalo lo más profundo que puedas, tragándolo hasta que tu nariz quede aplastada contra su pubis, debes aprender a hacer esto. Aprender a hacer garganta profunda hará que un hombre haga lo que quieras, cuando quieras (¡y quiero decir LO QUE QUIERAS!!!).

    Relajar la garganta para evitar arcadas es un truco que tendrás que aprender con práctica, práctica y práctica. Cuando termine de correrse en tu garganta, sé amable con su verga, ya que estará muy tierna. Succionar y lamer de forma ligera y suave en la cabeza y alrededor de la cabeza hará que todo su cuerpo se sacuda y le produzca espasmos en todo el cuerpo mucho después de que se haya corrido, sentirás esos espasmos directamente a través de su verga.

    Otra forma de dejar que se corra es disparándose sobre su estómago. Comienza acariciándolo muy, muy rápido en el momento en que sabes que está a punto de correrse, y no antes. En ese mismo momento sientes que su verga crece, se pone muy dura y comienza a palpitar, deja de acariciarla por completo. Deja que se corra, pero nunca lo sueltes, solo sostenlo firmemente y siente su verga latir en tu mano. Una vez que haya tenido alrededor de 4-5 latidos duros (es decir, disparando su carga seminal), comience a acariciar lentamente su verga cuando se acerque al final.

    Frotando su semen arriba y abajo del eje, apretándolo suavemente y dejándolo volver a la tierra hasta que haya terminado. Una vez que su verga haya dejado de palpitar, DEJA DE ACARICIAR, SÍ DETENTE, simplemente frótalo SUAVEMENTE, la sensación será muy extrema alrededor y debajo de la cabeza. Suavemente, muy suavemente, frotando la cabeza en la parte inferior de la coronilla con los dedos o los labios, mucho mejor con los labios que con los dedos. Cuando haya terminado, con suerte, si lo ha hecho todo correctamente, tendrá un gran desastre para limpiar o lamer.

    Un truco que tal vez quieras probar es ese punto justo debajo de sus testículos y encima del ano, recuerda ese punto… bueno escucha… Cuando sientas que su verga va a empezar a explotar, presiona bien firme justo encima del ano con tus primeros tres dedos, pero sin usar las uñas. Una vez que sienta que su pene comienza a dispararse, presione ese punto firmemente hasta que su verga palpite dos veces y solo dos veces, más que eso podría causarle dolor. Luego libere la presión justo antes de que sienta el tercer pulso y retroceda porque va a expeler y expeler con fuerza.

    Ahora ya sabes que es terriblemente desperdiciar una verga dura…

    En espera de sus comentarios.

  • Acelero el trámite con mi culo

    Acelero el trámite con mi culo

    Hoy es miércoles 6 de julio y a los lectores que siguen mis relatos, recordarán que veo a mi empotrador profesional solamente tres veces a la semana y hoy no me tocaba coger con él.

    Desde el lunes había reportado fallas con el internet en mi domicilio, así que estaba levantado el reporte en la misma compañía en la que trabajo. Programaron una visita de los técnicos para la hora que los pudiera atender. Así que deliberadamente este día a partir de las 7 pm para asegurarme de haber llegado a casa.

    Al principio la chica que me atendió me dijo que era ya muy tarde para que los técnicos asistieran a mi domicilio. De todos modos insistí y le aclaré a la señorita que también soy empleada de la misma compañía, que estoy en atención al cliente y que no podía atenderlos más temprano. Por lo que haciéndole esa aclaración, supongo que lo incluyó es sus observaciones.

    Pues bien, los técnicos vinieron hoy a mi casa y no perdí la oportunidad de probar dos vergas más para mi culito y también para mi panocha.

    Sabía de sobra que hoy no vería a mi enculador y… como el deseo nunca se me acaba, necesitaba hacer mi plan para echar un rico palo con quien fuera. Pero ya me conocen, soy astuta, muy cachonda y golosa, así que ideé la mejor manera para gozar de dos vergas al mismo tiempo y que mejor que fueran de confianza.

  • Mi mayor secreto: mi primera vez con una trans

    Mi mayor secreto: mi primera vez con una trans

    Antes de comenzar a contaros como sucedió todo, me gustaría aclarar un par de cosas:

    En primer lugar, siendo esto anónimo y estando en la sociedad en la que estamos, no tengo ningún motivo para mentir o intentar mentirme respecto a lo que soy o no soy, digo esto ya que en múltiples foros encontré comentarios donde se decía a la persona en cuestión si era X o Y por sus actos. También decir que la introducción sobre mi sexualidad que tengo planeada hacer me parece necesaria para la narración del relato, merecerá la pena.

    En segundo lugar, quería decir que es mi primer relato y el objetivo principal, más que calentar al lector, es contar a alguien esta experiencia que guardo en secreto desde ayer y que me está causando un poco de ansiedad, aun así espero que os guste.

    Siempre he sido hetero, es más, sigo considerándome hetero, pero desde hace unos años he tenido algunas curiosidades que nunca supe que significaban. Me gustan las mujeres, no me atraen nada el cuerpo de los hombres, pero me excitaba bastante la dominación que se veía en el porno sobre la figura de la mujer. Empecé a desarrollar lo que se conoce como un TOC homosexual, algo de lo que me di cuenta apenas hace 3 años, causado por problemas con las figuras paternofiliales y con la sensación de no ser suficiente hombre, algo que también comenzó a causarme ansiedad sexual y que probablemente debería tratar con un psicólogo.

    Así pues, durante una época, llegué a escudarme bajo la teoría de Freud de «todos somos bisexuales en mayor o menor porcentaje» y empecé a definirme como bisexual con un interés en un 95% a favor de las mujeres; sin embargo, sentía que esto no encajaba conmigo, ya que no me genera ningún interés el físico masculino; fue ahí que pensé en que quizás, más que bisexual, soy una persona hetero con una curiosidad o atracción por las transexuales. Comencé a ver fotos y algunos vídeos de transexuales y, aunque no me ponía nada ver a un hombre ser pasivo junto con una trans, el hecho de ver a una mujer con pene no me disgustaba en absoluto, es más, me parecía atractivo.

    Entré en un bucle un poco extraño y negativo para mí, en el que abusé de la masturbación, lo que me hizo mantener una mala relación con el sexo. Llevaba más de un año sin mantener relaciones y ni siquiera me veía capaz de complacer a una chica, por lo que la mayoría de veces, me masturbaba pensando en chicas trans y con un interés hacía lo pasivo. Honestamente, necesitaba ayuda.

    Fue ahí que empecé a obsesionarme con una idea: contratar una escort y tener una experiencia sexual positiva que me ayudase a salir de este bucle.

    Entre en el sitio web de escorts más conocido de mi país y mientras navegaba entre las diversas opciones existentes, se me ocurrió la idea de ir a la categoría de transexuales, solo por curiosidad de ver que había; deslicé hacia abajo sin que ninguna me llamase mi atención hasta que de pronto mis ojos se quedaron fijos en una chica. Era guapísima, femenina, joven, nadie diría a simple vista que era trans. Me quedé mirando su foto y empecé a sentir el corazón palpitar con fuerza.

    Yo me decía que no, que no era posible, que si llegaba a ir con una escort, debería ser una mujer cis, no una trans, que necesitaba recuperar la confianza en mí y no hacer algo que probablemente me causaría más inestabilidad.

    Me pasé días meditando que hacer, convencido de que no sería capaz de hacer nada con una escort y pagar por sexo, ya que es algo que me hacía sentir incómodo.

    Un día, ayer concretamente, estaba en la calle haciendo unos recados. Eran las 11 de la mañana y no tenía prisa por ir a ningún sitio. En ese momento se me cruzó por la mente la idea de ir a una escort que se anunciaba por la zona; abrí el sitio web de contactos, la busqué para ver su número y, cuando me disponía a llamar, me entraron dudas; no sobre si llamarla o no, que también, sino sobre si llamarla a ella o a la chica trans que me había hipnotizado dos días antes y a la que llamaré Lucy de ahora en adelante.

    Estaba en mitad de la calle, mirando a mi alrededor mientras mil argumentos se paseaban por mi cabeza cuando de repente ocurrió lo que menos esperaba que ocurriese.

    En la acera de enfrente, a escasos 10 metros de mí, vi pasar a Lucy. No me lo podía creer, era ella. Me quedé mirándola, casi hipnotizado, cuando ella giró la cabeza y me miró. Mi mente estaba totalmente en blanco, la seguí con la mirada mientras seguía su camino y de repente, Lucy volvió a mirarme.

    Lo primero que pensé fue «esta chica va a pensar que soy un pervertido, debería dejar de mirarla», pero me era imposible hacerlo. Inmediatamente después, Lucy giró su cabeza una tercera vez y me hizo un gesto con la mano para que la siguiese.

    Mis piernas se movían solas, el corazón se me iba a salir del pecho, mi cabeza no entendía nada. Pensé que quizás me confundió con un cliente, pero aun así, seguí a Lucy hasta el portal de su piso, entré tras ella y me situé a su lado junto a la puerta del ascensor. Me miró y me dijo «estoy de fiesta, tu consumes?» Le dije que no, ella me dijo que no había problema, que también tenía marihuana y cerveza. Yo asentí con la cabeza, las palabras no salían de mi boca y el corazón me latía a mil revoluciones por minuto. Lucy me miró a los ojos y me dijo «soy trans, es un problema?». Yo ya sabía que era trans, es más, yo ya sabía quien era, pero me hice el sorprendido y dije «no, no lo es».

    Llegamos a su piso, me sacó una cerveza y me dijo que me pusiese cómodo. Mientras ella hacía sus cosas, pude pararme a verla con más detenimiento. Lucy era de estatura media, con un rostro femenino, guapa y con un cuerpo precioso decorado con tatuajes.

    Me bebí la cerveza con gran rapidez, fruto de los nervios que sentía en aquel momento.

    Lucy se desvistió, dejándose únicamente el tanga puesto, y empezamos a bailar. Ella manejaba la situación y yo intentaba adaptarme, torpe, nervioso y sin creerme todavía que estaba ocurriendo.

    Me llevó hacia la cama, me bajó los calzoncillos y me sacó la polla del pantalón. Me puso un condón en la punta y empezó a chupármela a medida que me iba colocando el condón, sin embargo no se me llegaba a poner dura. Los nervios y el hecho de que llevaba condón para el sexo oral jugaron un papel importante en el hecho de que no consiguiese empalmarme del todo, sin embargo la mayor responsabilidad recaía sobre mi mala adicción a la masturbación, de la que he hablado antes, la cual me imposibilita tanto tener una erección fuerte en algunas ocasiones como eyacular cuando mantengo relaciones.

    Lucy se levantó y nos besamos mientras seguía estimulándome con la mano. En un momento, deslicé mi mano hacia su tanga y comencé a estimularla yo también. Lucy se separó de mí, me miró fijamente durante unos segundos y me dijo «va a ser mejor que lo dejemos aquí «.

    Yo no entendía nada, así que le pregunté, a lo que ella me respondió «no soy activa, soy pasiva, no me gustan los hombres pasivos sino los hombres que me dominen y me traten como una puta, solo soy activa con clientes porque me pagan, soy escort»

    En ese momento sentí que no podía echarme atrás, así que le ofrecí dinero. Ella me dijo «en ese caso, la cosa cambia». Se fue al baño, se aseó un poco y volvió al salón.

    Se puso de rodillas y me la chupó sin condón durante un rato. Fue la mejor mamada de mi vida. Lucy sabía cuando ir lento y cuando aumentar el ritmo, cuando jugar con la lengua y cuando metérsela toda hasta el final.

    Tras un rato chupándola, Lucy se sentó en el sofá, con las piernas abiertas. Me acerqué a ella y la besé apasionadamente, mientras ella ponía su mano en mi nuca y me empujaba para abajo. Recorrí su cuerpo a besos hasta llegar a su polla.

    Era una polla de tamaño normal, unos 15 cm, más pequeña que la mía. De rodillas en el suelo, con los brazos apoyados en sus piernas, agarré la polla de Lucy y comencé a chuparla. Al principio no sabía muy bien lo que hacía, pero a medida que fui avanzando, encontré bastante facilidad en ello.

  • Relación con mi hija

    Relación con mi hija

    Antes que todo quiero aclarar que lo que yo escribo no es real, solo producto de mi imaginación. Una vez aclarado esto, empecemos.

    Mi hija y yo somos como una pareja de esposos. Dormimos juntos, ella me hace la comida cuando voy a trabajar, lava y por supuesto cogemos también. La propia pareja.

    Todo comenzó cuando mi hija Paula tenía 18 años y yo 40. Empezó cuando me divorcie con su madre por los problemas que tenía y ella se quedó conmigo porque mi ex mujer se iba a mudar y ella no se quería ir así que se quedó conmigo. Tiempo después de irse su madre, empecé a notar como algo cambio. Ella empezó a vestirse más provocativa y más sexy.

    Empezó a usar más shorts cortos, camisas cortas y cosas de ese estilo cuando estaba en casa. No le di importancia porque pensé que se debía a qué estaba creciendo, pero para que negarlo, si se veía muy bien. Tenía un culo muy lindo y las tetas a pesar de que no eran muy grandes eran muy lindas.

    Un fin de semana, baje a desayunar y ella estaba en la cocina solo en brasier y bragas, yo me sorprendí, pero no dije, ya que me gustó la sorpresa y que se me había parado la verga. Termine de bajar las escaleras y me le acerque por atrás y la abrase.

    – Buenos días, princesa.- Le di un beso en la mejilla y la eché hacia atrás para que su culo, pegara con mi verga parada.

    – Ay, buenos días, papi.- Ella se voltio, me piso las manos al cuello y me abrazo, restregandome las tetas a mi pecho.

    Me aleje y me senté en la mesa y ella me dio el desayuno.

    -Toma, papá, buen provecho- Me dejo el desayuno, me dio un beso en la mejilla.

    -Cariño, y ¿eso que estás en ropa interior?

    -Ay, papi es que hay mucho calor y me siento mejor así. ¿Te molesta?

    – No, para nada. Es más me parece que te ves muy linda.- Ella se sonrojó, bajo lo cabeza y me dice:

    – ¿Te parece?

    – Claro que sí, mi amor. Tienes lindo cuerpo.

    – Gracias, papá. ¿Sabes? Me puse así para ti.- Se volvió a sonrojar, pero no bajo la cabeza y se acercó más a mi.

    – ¿Si? ¿Y por qué?

    – Porque, quiero que me hagas tuya papi, quiero ser tu mujer. – Al decirme eso se sienta sobre mi y me dice:

    – Mmmm, papi la tienes parada y dura!!

    – Mi amor se puso así por ti, cuando te vi así casi desnuda. ¿De verdad quieres ser mi mujer?

    – Siii, papi. Hace mucho estás solito y necesitas una mujer y quiero ser yo. Quiero darte amor, quiero ser tu mujer, te quiero dar hijos, quiero todo contigo papi. ¿Tu quieres?

    – Claro, mi cielo. Sería el hombre más feliz del mundo, si fueras mi mujer. Pero esto no lo sabes nadie porque no lo entenderán ¿ok?

    – Si, papá lo que tú digas. Hazme tuya por favor!!

    – Por supuesto, bebé.

    Entonces le agarré de la cintura para empezar a moverla encima de mi verga. De inmediato se me puso como un fierro de lo duro que lo tenía.

    – Si, mi amor muévete así. Ponselo duro a papi.

    – ¿Lo hago bien papi?

    – De maravilla, hija. Sigue así. Mmmm, que rico.

    – Si papi, que rico. Quiero hacerte feliz.

    – ¿Sabes cómo me harías feliz, princesa?

    – ¿Cómo papi?

    – Chúpame la verga, para darte lechita ¿Quieres?

    – Siiii que rico, todo para hacerte feliz.

    En eso se levanta, se agacha y me baja los shorts. De inmediato sale la verga bien dura y mojada. Entonces le tomo la mano y la se la pongo en la verga para que me masturbe.

    – Agárrala, princesa. Y mueve la mano de arriba abajo.- Lo comienza hacer suavemente – Más rápido, mi amor – Rápido acato la orden y comenzó un movimiento más rápido – Mmmm así, cariño. Ahora mételo a tu boca y chupalo cómo a una paleta. Ahhh, ahhh. Mmmm, así perrita. Que ricooo!!

    Siguió un rato así hasta casi hacerme venir. Entonces la pare y la hice subir. La besé y la subí a la mesa para chuparle el coño. Le baje las bragas y comencé a chupar como un demente.

    – Ah!!!, Ahhh!!!.Que rico papi, siii. Chupame, mi amor. Soy tuya, hazme venir.

    Le metí la lengua, mientas le agarraba las tetas y se las apretaba. Ella gemia, gritaba, hasta venirse en un chorro

    – Ahhhh, siii papi. Que rico.- Me separé de su coño para subir y besarla, le metí la lengua e intercambiamos saliva un rato esperado que se relajara para meterla la verga en ese coño virgen, que me llamaba.

    – ¿Lista para ser mi mujer?

    – Siii papi, quiero ser tu mujer.

    – Así será, mi amor.

    La besé. Me agarré la verga y la guíe hasta ese apretado coño, que sería mío.

    – Prepárate putita, vas a ser mí.- Se lo fui metiendo poco a poco, hasta me, hasta meterlo todo.- ¿Te duele?.

    – Un poco, pero, mmmm, ahhhh. Sigue papi, muevete, cógeme duro, quiero que me llenes de leche. – Al decir eso, comencé a darle duro como me pidió, entraba y salía con fuerza. Ella gritaba y gemía pidiendo más. – Siiii, dame, dame. Cógeme, soy tuya papi. Dame leche!!

    Entraba hasta que las bolas le pegaban al culo.

    – Toma, perra, tómalo todo. Ahhh, ahhhh. Siiii, tomo tú leche puta.

    – Siiii, ahhhh. Me vengo papi. Dame leche.

    Me vine como nunca después de semejante cogida. Varios chorros de leche entraron en ella. Al salir de ella, el semen y la corrida de ella, salieron de su coño hasta tocar el piso. Con el la respiración acelerada, me dice:

    – Que rico estuvo. Ahora soy toda tuya.- Y me besó.

    – Si mi amor eres mi mujer. A partir de hoy vas a dormir conmigo. Te amo.

    – Te amo más papi.- Nos besamos y nos fuimos a mover sus cosas a la que sería ahora nuestra habitación.

    Bueno, hasta aquí llega mi primer relato, espero les haya gustado. Acepto recomendaciones o si quieren que suba sus historias con gusto lo hago. Escríbanme al correo por cualquier cosa [email protected].

  • Femdom de cuarentena. De novio a esclavo en castidad (8)

    Femdom de cuarentena. De novio a esclavo en castidad (8)

    Durante los siguientes días, con lo único que jugamos fue mi ano, que fue explotado de forma cotidiana como nunca antes. Casi todos los días antes de dormir Nuria me follaba con el strap on. Le encantaba la sensación de poder que le otorgaba. Me tiraba del pelo al follarme en cuatro, como antes hacía yo con ella, me daba cachetazos en el culo, y después se corría ella sola tocándose. Pero por más que se lo pedía, Nuria no me dejaba probar su coño. Ni tan siquiera tocarlo. Y cuando preguntaba porqué, me mandaba callar. Llegó a tanto mi desesperación que le pedía con la boca abierta que al menos me dejara probar su saliva, cosa que a veces me dejaba. Cuando ella se corría, tenía que mirarla fíjamente a los ojos, y después me permitía chuparle los dedos. Después, antes de dormir, me quitaba siempre la jaula de castidad. Dormíamos en cucharita por decisión mía. Sentir su caliente culo con mi polla erecta después de tenerla todo el día enjaulada era una sensación muy buena para terminar el día, aunque se mezcaba con la frustración de no poder hacer nada más que eso.

    Por lo demás la convivencia iba bien. A veces Nuria hacia las comidas, y a veces yo. También interactuábamos bastante con sus compañeras de piso, que eran una pareja lesbiana. Las dos eran mexicanas, de piel bastante morena, muy delgadas pero no muy guapas de cara. No me llamaban especialmente la atención ni me caían demasiado bien, pero era bastante fácil convivir con ellas. Por lo demás, Nuria me había jurado que no les había contado nada de nuestro “pequeño” secreto, aunque no tenía del todo claro que no supieran nada.

    Pero de un día para el otro, se enteraron de todo.

    Yo estaba saliendo de la ducha, con la jaula puesta. Y una de las compañeras, Camila, entró, pensando que no había nadie. Inmediatamente cerró la puerta al ver que yo estaba dentro, pero pude ver cómo sus pupilas hicieron contacto con mi cuerpo desnudo, y la jaula destacaba por su color blanco.

    Se lo comenté a Nuria, que reaccionó riéndose pero sin más. Parecía no importarle mucho. Decidimos hacer como si nada, pero no fue posible. Camila, el día siguiente, estando a solas con Nuria, le preguntó al respecto. Y Nuria le contó todo. Lo supe porque ese mismo día cenamos todos juntos y Camila me miraba de forma muy diferente, y fijamente. Yo lo noté y se lo dije a Nuria, que al principio juró que no le había dicho nada, pero al insistir más, finalmente me confesó lo ocurrido.

    Desde ese momento se me hizo más incómodo vivir en la casa. Sabía que tanto como Camila como su novia, Helena lo sabían todo. Y me daba vergüenza, por lo que empecé a comportarme de manera diferente en su presencia y la relación con ellas se fue enfriando, a pesar de que Nuria intentaba quitarle el hierro al asunto.

    Pero al mismo tiempo, la situación empezó a darme morbo. Empecé a fantasear con ser dominado por ellas tres, no porque me resultaran especialmente atractivas, sino por el hecho de ser dominado por varias mujeres a la vez. Y porque llevaba ya seis ocho putos días no solo sin correrme, sino sin probar el cuerpo de Nuria. Se lo comenté a Nuria y me dijo que no creía que estuvieran interesadas, pero que se podría explorar la situación en un futuro.

    No sé si tuvo algo que ver, pero ese sábado las chicas decidieron hacer una pequeña fiesta en casa. Camila y Helena invitaron a dos amigos gays, y Nuria o yo a tres amigos de clase. Lo pasamos muy bien. Conversamos, bebimos, y finalmente bailamos mucho. Hacia las cinco, solo quedábamos las personas que vivíamos allí. Yo, borracho, estaba cachondo perdido, y tocaba a Nuria de vez en cuando como lanzándole indirectas. Ella sin embargo no paraba de hablar con Camila, que empezó a notar mi desesperación. Entonces, de la nada, me miró fijamente y me preguntó:

    -¿Llevas puesta la jaula de castidad?

    Nuria fue la primera en reaccionar. –Pero bueno jajajaja. Qué dices tía, ¿por qué le preguntas eso?

    -Porque se le nota jajajaja. –Entonces empezaron a reirse las tres. A mi no me hizo mucha gracia pero me resigné y fui sincero. Respondí:

    -Sí, desgraciadamente la llevo.

    -¿Pero no es una decisión tuya? –me dijo Camila.

    -Emmm sí, bueno. Es una decisión mía querer jugar a “esto”, pero es Nuria la que decide cuando me la tengo que poner y cuando no.

    -Ya entiendo. ¿Y molesta mucho?

    -Pues hay veces que ni me acuerdo que la llevo puesta, pero en determinados momentos del día se hace muy molesta sí. Cuando meo solo puedo hacerlo sentado, y cuando pienso en algo sexual no puedo tener una erección, eso es lo peor porque me llega a doler a veces. Pero bueno, como me la quito cada noche esos dolores no van a más.

    -Aaaa que te la quitas cada noche.

    -Claro –intervino Nuria- es peligroso llevarla días seguidos porque puede causar problemas a largo plazo.

    -Vale vale…

    Entonces intervino Helena.

    -Oye Iñigo, siéntete libre de responder lo que quieras eh, es solo una pregunta, pero… ¿podría ver la jaula? Si no se ve la polla, claro…

    Yo miré a Nuria como buscando ayuda. Las tres lo notaron y se rieron. Entonces Nuria tomó la iniciativa.

    -Ahora volvemos –dijo mientras me cogía de la mano para llevarme al cuarto.

    Me quitó la jaula lo más rápido que pudo, y volvimos al salón. Nuria le dio la jaula a Helena en la mano.

    -Buaaa tíaaa. Qué fuerte jajaja. Es más pequeña de lo que me esperaba. Qué cosa más curiosa.

    Se pasaron la jaula entre las dos mientras se reían de forma nerviosa.

    -Oye y cómo funciona vuestra relación? O sea, ¿Iñigo hace todo lo que le pides? ¿O cómo?

    -Nuria buscó mis ojos para entender si me molestaba que ella hablara abiertamente del tema. Con gestos, le hice entender que no pasaba nada. Realmente me estaba poniendo muy morboso la situación.

    -Pues en cuanto a la vida sexual, básicamente sí, decido yo todo. Ahora por ejemplo lleva más de una semana sin correrse ni poder tocarme tan siquiera, por eso está tan cachondo, ¿a qué sí cariño?

    Yo no respondí.

    Camila dijo:

    -Joe tía que dura eres. ¿No puede ni tocarte? ¿Y qué hacéis entonces?

    -Pues otras cosas jajaja. Y a veces si se porta bien le recompenso escupiéndole en la boca. Eso le gusta mucho.

    -Quééé. –Dijeron las dos al unísono. Yo me puse más rojo que un tomate. No pensaba que Nuria diría algo tan íntimo. Pero ya no había marcha atrás, Nuria estaba pasándoselo muy bien, y quizá por su borrachera se estaba atreviendo a hacer cosas que de sobria no haría.

    -Sí jajaja. ¿Queréis verlo?

    Ellas respondieron con un tímido “vale”, y Nuria me mandó abrir la boca, a lo que me negué por puro orgullo.

    -Bueno, pues nada. Ahora se hace el orgulloso jajaja. Mira Iñigo, si no aceptas mi saliva ahora, no te la voy a dar en meses. ¿Me escuchas? O sea que tú verás.

    Ese chantaje no me lo esperaba, y realmente no podía hacer nada, no tenía elección. Me gustaba demasiado como para concederlo, por lo que decidí tragarme su saliva –y mi orgullo-. Abrí mi boca. Nuria sonrió, y acariciando mi pelo me dijo: muy bien. ¿véis como le gusta? Bueno, pues ahora no sé si escupirte o no. ¿Qué opinais chicas? ¿Se lo concedo o no?

    -Síii. –dijeron las dos medio riéndose.

    -Está bien, está bien. Pero lo vamos a hacer más interesante. Voy a escupir en un vaso, y lo bebes desde ahí.

    -Vale, respondí.

    Entonces Nuria cogió un vaso de chupito que estaba en la mesa, lo limpió con agua, y escupió una buena flema de saliva, de esas densas que se acumulan durante minutos. Las chicas respondieron con mucho asco, medio mirando y medio desviando la mirada. Pero el morbo de la situación era superior al asco que sentían. Nuria me dio el vaso, y me lo quedé mirando. Esto era algo nuevo para mí, y la verdad que no me ponía mucho, y además las chicas me contagiaron un poco el rechazo que ellas estaban sintiendo. Como Nuria me vio que dudaba, me dijo que tenía cinco segundos para beberlo entero o me quedaba sin correrme otra semana.

    -Está bien, está bien, ya voy. – Con bastante asco, cogí el vaso y lo incliné rápidamente sobre mi boca, como si de un chupito del peor tequila se tratara. Lo que pasa es que la saliva es mucho más viscosa que el alcohol, y no se deslizó toda la saliva al momento. Tuve que esperar varios segundos con la boca abierta a que bajara todo, lo cuál fue demasiado para las chicas, que se negaron a verlo. Mientras, Nuria se mostraba como la reina que era, y estaba más que cachonda.

    Helena y Camila se mostraron poco receptivas a más pasos, y como Nuria no quería forzar nada, por decisión suya nos dimos las buenas noches con las chicas y nos metimos al cuarto. Allí, sin volverme a poner la jaula de castidad, me ató de manos y piernas a la cama, y sentándose en mi pecho, me dijo:

    -Te vas a cagar.

    Antes de que me diera tiempo a responder nada, Nuria me estaba escupiendo en la cara. Yo cerré los ojos y sentí como la saliva fluía por mis mejillas. Me escupió de nuevo, cerca de la nariz. Y de nuevo, en la frente. En los labios, en la barbilla, en los ojos. No dejó un sitio de mi cara sin saliva. Me sentía empapado por ella, y no podía ni mover mis manos. Me escupió de nuevo en la nariz, y me restregó la saliva por mis orificios nasales. Me cerró la boca, obligándome a respirar por la nariz, y la mezcla del aire con su saliva empezó a generar sonidos y ruidos. Me costaba respirar. Abrí los ojos pidiendo clemencia y me vi obligado a cerrarlos de nuevo porque me volvió a escupir en ellos. Se ayudaba a segregar saliva metiéndose uno de los dildos en la boca hasta el fondo, y vaya si se notaba. Me quitó la mano de la boca, y al abrirla para respirar bien, me escupió en ella. Me sentía realmente violado por su saliva, era demasiado. Pero ella seguía. Llevaba ya unos 15 escupitajos. La saliva empezaba a resbalarme por la nunca y el cuello. Entonces puso su coño encima de mi cara. ¿Por fin me dejaría chuparlo? No. Empezó a masturbarse delante de mí, y se llenó la mano de corrida, que empezó también a restregar por mi cara. Después, para limpiarse su mano, me la metió de golpe en la boca, haciéndome atragantar con ella. Y me pidió que abriera bien los ojos, manteniendo contacto visual con ella. Después fue pasando dedo por dedo, haciéndoselos succionar para dejárselos razonablemente limpios. Finalmente fue al baño a limpiarse, dejándome con la cara así y sin que pudiera moverme lo más mínimo. Al volver, me desató de las piernas y, cogiéndome de los gemelos, empujo mis piernas hacia mi cara. Mi culo quedó en el aire, con mi polla flácida encima de mi cara. Entonces Nuria empezó a masturbarme, y en pocos minutos ya estaba al límite.

    -¿Te quieres correr esclavo? Me dijo.

    -Sí, sí por favor ama.

    -Te lo voy a conceder esta vez, pero más te vale que caiga toda tu leche en tu cara, no quiero manchar la cama.

    Asentí, y siguió pajeándome. Por fin, exploté de placer, y sentí largas y cálidas cargas de mi leche impactar violentamente contra mis ojos, nariz y boca. Nuria me miraba hipnotizada.

    -Qué guapo estás esclavo.

    -Gracias ama por dejarme correrme, lo necesitaba.

    -De nada. Ahora te voy a limpiar esa cara que me llevas. –Y con sus dedos, fue acercándome la corrida y la saliva que aún no se había secado, a mi boca, hasta que no quedó nada. Sentía mi cara muy muy sucia y pegajosa.

    La mañana siguiente, se me hizo un poco incómodo el reencuentro con Camila y Helena. Al fin y al cabo, me habían visto tomarme un chupito de saliva de Nuria. Pero bueno, sabía que ellas eran muy abiertas sexualmente y que no me juzgarían negativamente por ello, aunque les pareciera raro. En cambio, Nuria se mostró muy relajada, y me admitió que llevaba tiempo queriendo normalizar la situación en la casa. No le gustaba tener que hacer ciertas cosas a escondidas, por lo que pudieran ver sus compis de piso. Y ahora seríamos más libres, decía.

    Hablando de libertad, desde que habíamos establecido la relación abierta hacía dos semanas, nada había pasado. Yo me temía que Nuria estaría mirando posibles perfiles en Tinder y que era cuestión de tiempo que se tirara a otro hombre. Por lo demás, Nuria había vuelto al trabajo presencial, por lo que después de tener uni los dos por la mañana, ella se iba al trabajo y volvía sobre las siete y media. Como yo tenía la tarde libre, solía hacer la cena.

    El jueves, sin haberme avisado previamente, Nuria no apareció para cenar. Su móvil estaba apagado. Me pareció muy raro, pregunté a las compañeras de piso si sabían algo pero nada. Como no podía hacer nada más, decidí esperarla en casa viendo una serie.

    Finalmente, sobre las doce de la noche, llegó a casa. Al entrar en la habitación, la vi. Estaba despeinada y su maquillaje medio corrido. En seguida intuí lo qué había pasado. Me levanté de la cama y la miré fijamente, estudiando sus detalles. Ella me miró incómoda y me preguntó qué me pasaba. Al preguntarle al respecto, me afirmó con toda la naturalidad del mundo que sí, que acababa de follar con otro tío. Y que no sé qué me extrañaba al respecto, ya que era lo que habíamos acordado.

    Ante esa respuesta, yo no sabía muy bien qué decir. Me quedé callado. Entonces Nuria me dijo:

    -Esclavo, puedes volverme a comer el coño. Es más, quiero que me lo comas ahora mismo.

    Yo no me lo podía creer. Por fin podía volver a disfrutar de su vulva, pero acababa de ser usada por otro hombre. Probablemente olería a polla. Ahora entendía porqué Nuria me había mantenido en abstinencia tantos días. Ella se intuía lo que estaba pasando por mi cabeza, y para evitarme pensar más, se desnudó rápidamente y me tumbó en la cama. Pude ver su coño usado, bastante rojo e irritado, justo encima de mí. Me predujo una sensación de envidia y frustración muy grande. Pero no pude pensar mucho más. El coño impactó contra mi boca. Inmediatamente sentí el sabor a polla. Nuria movía su cadera sexualmente sobre mi boca. Yo sacaba la lengua, ávido de su sexo. Poco a poco el sabor de la polla se empezó a ir, y mi disfrute fue en aumento. Y entonces, sentí sabor a semen. Cerré la boca instintivamente e intenté quitarme, pero Nuria me cogió de los brazos y apretó más su pelvis contra mi cara. Yo abrí los ojos, sorprendido. Nuria me miraba fijamente, muy seria. Después, inclinó su pelvis más hacia arriba, dejando su ano en mi boca. Mientras lo penetraba como podía con la lengua, Nuria se corría frotándose el clítoris. Después limpié su coño, y me soltó. Yo estaba cachondo perdido, quería seguir.

    -¿Cómo se dice?

    -Gracias. –Le respondí y me miró mal. –Gracias ama.

    -Ya te puedes ir acostumbrando a esto esclavo. Me ha encantado que me comas el coño con sabor a la polla de otro hombre.

    -Gracias por dejarme comer tu coño de nuevo. Me encanta hacerlo, darte placer.

    Nuria me cogió la mandíbula con la mano, sonriendo. Yo busqué sus dedos con mi boca, pidiendo ser penetrado por ellos. Ella lo entendió y me metió tres dedos hasta la campanilla.

    -Vaya perra estás hecha. No te ha bastado el semen, quieres toda la polla para ti eh?

    Asentí como pude. Me metió un dedo más en la boca. Empecé a toser pero ella siguió.

    -No me muerdas esclavo. Abre bien la boca.

    Hice lo que me pedía y metió la mano aún más. Yo respiraba como podía por la nariz. Cuando sacó la mano, me restregó la saliva por la cara. Yo gemía de placer. Empecé a besar, a lamer sus muslos. Entonces me cogió del pelo y poniéndose de espaldas a mí me hizo comerle el culo un rato, mientras ella se tocaba de nuevo. Se corrió de nuevo, y ahí acabo la cosa. Acto seguido me quitó la jaula de castidad, me masajeó un rato los testículos, y nos fuimos a dormir.

    Me desperté con una gran erección, que Nuria notó porque le frotaba mi polla contra su culo. Me sonrió y me dejó seguir un rato, hasta que vio que estaba disfrutando demasiado. Entonces se giró y se puso encima de mí, con su coño sobre mi polla tiesa que me apretaba el abdomen. Entonces me cogió del cuello y empezó a ahorarme mientras nos mirábamos fijamente sin decirnos nada. Hizo amigo de escupirme en la cara, pero finalmente no lo hizo. Me soltó, y nos fuimos a desayunar.

    (continuará)

  • Me quiero coger a mi prima

    Me quiero coger a mi prima

    Buenas tardes. Primera vez que escribo un relato, y la verdad aún no sucede el acto pero tengo unas ganas inmensas de tirarme a una prima mía. (cambiare los nombres y lugares).

    Soy del estado de Chihuahua y hace unos 8 años una prima vino del centro del país a vivir un tiempo a mi casa por motivos personales (se hospedo unos 6 meses). A mi prima le llamaremos Gloria; en ese tiempo mi prima tenía 18 años y yo 1 más que ella, es una persona super agradable de tes blanca, una cara hermosa y del cuerpo tiene unas tetas algo grandes, y un culo espectacular, de peso está en el ideal.

    Siempre me llamo la atención su culo sobre todo y pues solamente era verla muy discretamente cuando caminaba y ya, nos llevábamos super bien, jugabamos todo el tiempo con bromas y así, pero cada vez fue tornando las bromas como en doble sentido, hubo una ocasión que yo estaba sentado en la silla frente a mi computadora y se sentó entrente mio en la misma silla (no cabíamos) o sea me daba la espalda y mi pene se me paro (me mide como 17cm) entonces ella sentía mi pene en su espalda baja o nalgas, y yo hacia como molestarla que se quitara arrimandole mas mi pene y solo se aferraba a la silla como jugando (hasta que se escucho las escaleras que subía un hermano mío e inmediatamente se paro).

    Otra ocasión que tuve con ella fue que le dije que saliera del cuarto jugando y la forzaba a salir (obviamente para arrimarle mi pene) yo andaba en shorts y ella en leggins, me arrime todo y la tenia parada evidentemente la arrincone a una pared y así duramos unos 5 segundos con mi pene incrustado en sus nalgas y hasta que escucho pasos de nuevo y salio del cuarto.

    Y la ultima que tuve con ella fue que estaba ella de pie viendo la computadora unas cosas y me puse detrás de ella y empece a tocarle el culo con mi mano, duro 1 minuto y se quitó. Siento que si quería en su momento pero le daba algo de miedo el que seamos obviamente familia, el caso es que estoy hablando con ella de nuevo después de 8 años que viene para la ciudad unos 2 meses y se podría quedar de nuevo en mi casa, estoy ansioso por que pase algo. Ambos somos solteros.

    Pido recomendaciones.

  • Lorena y su suegro (2)

    Lorena y su suegro (2)

    Cuando Lorena vio el tamaño del guebo de su suegro tragó saliva, era inmenso comparado al de su hijo, el viejo vio la cara de sorpresa de su nuera y le dijo.

    – Jaja veo que mi hijo no te atiende bien, por eso es que andas de putica buscando guebo en la calle, apuesto que lo tiene más pequeño verdad perrita.

    Lorena no decía nada, estaba hipnotizada solo viendo el aparato de su suegro quien se sentía triunfador, poco a poco la mujer se fue arrodillando sin quitar la vista del guebo de su suegro hasta que lo tomo con su mano y comenzó a pajearlo lentamente,

    – Que rico putica, así me gusta, disfruta de este guebo, te gusta lo que tienes en las manos.

    La mujer se estaba comenzando a calentar otra vez, esta vez el viejo no la estaba tocando era ella quien pajeaba al viejo y el solo le hablaba y aún así sentia que chorreaba jugos por la cuca, solo de ver y sentir ese guebo entre sus manos la ponía muy perra.

    El viejo finalmente quitó la mano de su nuera y el mismo con una mano agarro el guebo y con la otra comenzó a guiar la cabeza de Lorena hasta que lo coloco en sus labios,

    – Abre lo boquita putica, mamame el guebo como lo estás deseando, comete el guebo de tu macho,

    La mujer estaba muy caliente, la forma en que el viejo le hablaba y la trataba la hacían calentar aún más, sin esperas más abrió su boca lo más que pudo y comenzó a subir y bajar en ese palo que la tenía enferma de sexo, atrapaba con sus labios toda la carne que podía, lo metía y lo sacaba de su boca, se lo pasaba por toda la cara, lo llevaba a su nariz para olerlo, se lo pasaba por las mejillas por la frente, la mujer estaba fuera de si y quería pasar ese guebo por toda su cara, quería sentiro en su piel, estaba más caliente que nunca.

    El viejo estaba impresionado de lo puta que se había vuelto su nuera, la verdad es que no tuvo que hacer mucho enfuerzo para convencerla de que se lo mamara, ella lo estaba deseando, tal vez tuvo razón cuando pensó y le dijo que su hijo no la tenía bien atendida.

    El viejo comenzó a guiar la mamada con sus manos, le coloco una mano en la cabeza de su nuera y la movía a su ritmo, con la otra mano comenzaba a apretar las tetas de la mujer, le pellizcaba los pezones y se los golpeaba suavemente.

    – Te gusta perrita, te gusta mamarme el guebo?

    – Ahhh si, si mej gudtaj. Dijo la mujer como pudo sin sacar el guebo de la boca.

    La mamada duro unos minutos mientras el viejo se sentía en la gloria llevando él el ritmo y manoseando a su antojo a su nuera que estaba caliente como una hornilla.

    – Párate putica, le dijo el viejo, ahora sí quítate toda esa ropa que tienes que voy a cogerte como una perrita como tú se merece.

    La mujer está vez hizo caso enseguida, el viejo la tenía a su disposición, ya no sentís culpa de estar con su suegro, ahora solo quería disfrutar y no iba perder la oportunidad de probar ese guebo dentro de ella.

    La mujer se puso de espaldas al viejo y comenzó a bajarse lentamente la falta dejando ver un culo espectacular, unas nalgas que se veían paraditas, y cum hilo dental que se le clavaba en medio de ese par de nalgas bien formadas. La mujer volteo con cara de pícara al viejo y le dijo.

    – Te gusta lo que ves, te gusta el culo que te vas a comer?… La mujer se sorprendió de lo que acababa de hacer y decir pero a la vez estaba feliz. Se sentía completa, sin pudor y se estaba dejando llevar por lo que su cuerpo le pedía, y está vez el cuerpo le pedía guebo, guebo burreado

    – Claro que me gusta perrita, me encanta ese culo que te gastas, ahora ven y siéntate encima mío.

    El viejo se acomodo en la silla y la mujer haciendo caso se hacerlo y poco a poco se fue sentando encima del guebo de su suegro, la mujer se sentía llena y aún le faltaba la mitad por entrar, la estaba partiendo pero era un dolor sabroso, un dolor que podía soportar, el viejo no aguanto mas y la tomo de las caderas y fue el quien de un golpe se levantó un poco de la silla hasta que se lo clavo hasta la pata.

    -Ahhh.

    – Eres un maldito, viejo maldito. Gritaba la mujer

    – Ahhh me partes, eres un viejo sádico, te estás cogiendo a la mujer de tu hijo, viejo degenerado.

    El viejo hacia oídos sordos y comenzó a morder los pezones de la mujer que se mantenía clavada pero aún no se movía, sino que seguía gritandole insultos a su suegro.

    – Viejo sucio, tienes un guebo muy grande.

    – Ahhh repetía la mujer.

    – Cállate y mueve el culo perra, bate ese culo que esto es lo que querías, a esto fue que viniste.

    – Eres un viejo maldito, pero no lo saques, cogeme, parteme la cuca, parteme el culo, yo soy tu perra, clavame duro.

    La mujer comenzó a moverse como una batidora encima del guebo del viejo, meneaba el culo como el viejo se lo había pedido, y este seguía chupándole las tetas y comenzó a darle nalgadas en el cada cierto tiempo.

    La mujer estaba por acabar, sentía que todo el cuerpo estaba en llamas, sentía que le temblaban las piernas, el vientre, la cuca, le temblaba todo. El viejo también estaba casi llegando al orgasmo y quería llenarla de semen, quería dejarla escurriendo leche por la cuca.

    – Cómo me llamo puta, quien es tu macho, quien te parte la cuca cómo te gusta? Le pregunto el viejo

    La mujer estaba ya por explotar y como pudo le respondió al viejo.

    – tu eres mi macho, mi suegro es mi macho, es quien me parte la cuca sabroso, mi suegro, y seguidamente se dejó caer a medida que su cuerpo convulsionaba y comenzaba a sentir como la leche de su amante escurría en su interior.

    La pareja estuvo unos segundos transpirando y reponiendo fuerzas hasta que poco a poco Lorena se levanto del guebo del viejo que ahora estaba en estado semi erecto pero aún era mucho más grande que el de su novio.

    La mujer comenzó a vestirse lentamente, todavía cansada, y con huellas del tremendo cogidon que le había echado su suegro, tenía las nalgas rojas de tantas nalgadas y las tetas con evidentes chupones. El viejo se quedó viéndola y le dijo.

    – Esto tenemos que repetirlo putica, la próxima vez vas a llevar guebo por el culo,

    La mujer se volteo y le dijo,

    – Claro que tenemos que repetirlo, ese guebo ya tiene dueña, y si quieres darme por el culo tiene que ser despacio porque lo vas a estrenar…

    Continuará…

    Nota: Gracias por los mensajes y aceptación. Disculpen los errores.

  • Conociendo a Alan

    Conociendo a Alan

    Recuerdo mucho haberme creado una cuenta en estas páginas de chat gay. Yo tenía en ese entonces 20 años.

    Siempre conversaba con algunas personas que solo buscaban sexo y la verdad a mi poco o nada me interesaba eso. Quería conocer a la persona, salir a tomar algo y tal vez si todo iba bien hacernos amigos y pasarlo bien, eso si, sin complicaciones ni compromisos. Nadie es santo, pero tampoco buscaba enamorarme. No veía eso como una posibilidad. Además estaba solo y no le hacía daño a nadie. Debo confesar que nunca había estado con un hombre.

    Yo estudiaba en la universidad y en ese entonces vivía en un cuarto solo. Hasta que un día por la noche en ese chat contacté con Alan, una persona que decía tener 32 años y vivía algo lejos de donde estaba. Creo que nos caímos bien y nos pasamos los números. Poco a poco conversabamos hasta que un día quedamos en salir a tomar un café. Me he arreglado lo mejor que pude, soy una persona reservada, pero fui lo más pulcro que pude.

    Recuerdo que estaba muy nervioso y al verlo llegar peor aún. Además me pongo un tomate, o sea bien rojo de la pena, siempre. Eso me delata, así que nos presentamos. Él era trigueño, algo bajo, crespo. No era la persona más simpática, pero su tema de conversación y su amabilidad me gustaron. Ese día hemos caminado conversando de muchas cosas, me sentí tan cómodo, nos despedimos y no podía pensar en cuando sería la próxima vez que lo vería. La edad para mí es lo de menos y el físico no es tan importante.

    En eso recuerdo que me escribió un mensaje diciendo que estaba encantado de haberme conocido y eso a mi entre que me daba miedo y me gustaba. Así que fue que nos vimos a la semana siguiente ya cerca de mi casa. Él trabajaba y solo podía verme de noche. Quedamos un viernes en salir a pasear y tomar algo. Yo tenía mucho miedo, pero también quería salir, conocer…

    Hemos tomado un poco y nos despedimos. Así han pasado unas 4 o 5 veces más en salidas y caminatas, creo que si le gustaba y él a mi me agradaba mucho.

    Siempre lo vi amable y caballero, pero eso no quitaba que a veces sentía como me veía, pero hasta ahí, nunca di o dio pie a algo más, al menos yo no me sentía tan seguro por miedo, vergüenza, pena, muchas cosas que de tan adolescente a uno se le viene por la mente. Además no tenía ninguna experiencia con alguien.

    Un día entre conversación y conversación me dijo si podía visitar y creo que más eran mis ganas que mi miedo que le dije que si. Llegó un sábado por la tarde. Un día antes ordené la casa, limpié, busqué que ponerme, un buzo era lo más cómodo para mi. Nos pusimos a conversar y decidimos poner música, tomar algo mientras conversabamos. Yo la verdad me sentía un poco mareado y paré de tomar. Él tomaba más y sentía que quería decirme algo, confesarme algo, yo no sabía que hacer para que me diga algo o intente algo. El alcohol te desinhibe un poco y creo que eso ayudó a que fuera menos tenso el momento.

    Se acercó, me abrazó, me tomó de la cintura y me apretó algo fuerte. Mi corazón quería explotar, era la primera vez que estaba tan cerca de un hombre y tambien me excitaba mucho. Si me decía haz algo, lo hacía en ese momento, estaba tan nervioso y excitado.

    En eso me dio un beso en la mejilla y me preguntó si podía besarme en la boca. Yo solo moví la cabeza, me acercó a él, me empezó a besar y mientras lo hacía me pidió si podía tocarme la cola. Yo igual solo moví la cabeza y sentí sus manos grandes entrar por mi buzo y tocarme con los dedos.

    Me pidió disculpas, le dije que no había problema, que solo fue parte del momento. Me pidió olvidar ese momento, que me respetaba, el hombre se disculpó de una y mil formas. Yo no entendía muy bien, porque ya eran varias veces saliendo. tomando, conversando de muchas cosas, estabamos solos en casa… todo daba a pensar que iba a suceder algo, algo al menos.

    Bajó las escaleras y en eso le escribí un mensaje pidiendole que vuelva y dejé la puerta entreabierta con las luces apagadas. Me senté en la cama y esperé por si volvía. Iba a darme cuenta si se iba si la puerta sonaba, pero no fue así. A los minutos subió y me besó tan fuerte que yo solo me dejé llevar.

    No quiero aburrirlos mucho, si les gustó por favor comenten mi relato. Tengo mucho por contarles.

    Besos y abrazos.