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  • Mi primera vez con ella

    Mi primera vez con ella

    Recién llego al bar, hace tiempo no salia y reunirme con amigos me pareció ideal para despejarme. Pido un trago cítrico dulce que me encanta y voy a la mesa, me sentía rara pero al rato comencé a integrarme, había gente que no conocía pero eran todos muy agradables menos una amiga de mis amigos llamada Lua.

    Ella era una chica como de 30 (igual que yo) pero nunca la había visto en persona, si en las redes de mis amigos pero pense que era distinta, más simpática tal vez. El bar se hizo pista y retiraron las mesas, yo ya tenía varios tragos encima asique ya no estaba muy tímida. Ella se me acerca y me agarra la mano llevándome al baño para decirme que ya no tome que ya es demasiado pero yo me rio y le doy un beso, no se porque nunca creí que besaría a una mujer supongo que el alcohol me liberó pero ella se enojó y me dejo sola.

    La noche se acaba y nos vamos todos al departamento de uno de mis amigos, llegamos y yo aprovecho para ducharme pero siento que alguien entra… era Lua que me queda mirando fijo pero yo ya no tenía el efecto del alcohol asique trato de taparme pero ella se ríe poniéndose de rodillas en la ducha agarrandome de la cadera y metiendo su cara entre mis piernas, metió su lengua entre mis labios y siento como succionaba mi clítoris como si fuera un caramelo, ella no paraba y yo no queria que pare entonces la agarre del pelo para empujarla más adentro por dios que delicioso!

    Siento mis pezones que me queman y sus dedos moviéndose dentro mío como si ella supiera lo que me gusta, logré acabar sintiendo su rostro en mi vagina. Se levanta, me da un beso y se va.

    Cuando termino de bañarme mis amigos me dicen que ella ya se había ido y yo aun estaba procesando que tuve mi primera vez con una mujer.

  • Sometida y feminizada (primera parte)

    Sometida y feminizada (primera parte)

    No era nuestra primera vez, ambas somos travestis de closet y ya nos conocíamos íntimamente, las dos disfrutamos estando vestidas de mujer y mientras ella disfrutaba siendo adulta y dominante gracias a su experiencia yo era apenas una colegiala que estaba aprendiendo cómo comportarse como una buena señorita. Esa noche nos encontramos temprano, el plan era amanecer juntas en su apartamento y disfrutar estando vestidas como dos mujeres, yo le había pedido que me feminizara y ella me había respondido que solo si dejaba someter por ella a su gusto, como siempre como buena pasiva había aceptado y llegue esa noche con mi ropa interior femenina rosadita debajo de mi ropa normal, ella me espera ya vestida como una hermosa profesora, con gafas, un vestido de falda que resaltaba sus pechos y apretaba sus rodillas. De inmediato me quito la ropa que tenía y me entrego un uniforme se colegiala, era normal y me encanto ponérmelo mientras ella me miraba y me ayudaba, luego me maquilló, me perfumo como una mujer y me puso algunos accesorios como collar, pendientes de presión, me peino muy linda y me dejo muy femenina, entonces me llevo a la mesa del comedor en donde había un cuaderno femenino con un lapicero rosado y cuando me senté en la silla que me señalo comenzó a darme una clase sobre ropa interior femenina.

    Comenzamos con los sostenes, ella tomo varios y los puso en la mesa mientras me explicaba sus características y diferencias, me indico que tipo de material se usaba en cada uno de ellos y sus usos, yo tomaba nota obediente y cada vez más excitada, luego siguieron las pantis, las tangas y los calzones, con estos la clase además se volvió práctica, pues me indico que me probara varios de ellos y yo la obedecí en cada ocasión poniéndome de pie y bajando mis pantis para ponerme primero unas tangas, luego otras más apretadas, me puse unos cuatro pantis, dos calzones y un bóxer femenino. Luego siguió la explicación de los protectores femeninos y las toallas femeninas, ella me explico la diferencia de cada una y para explicarme su uso volvió a hacerme cambiar de pantis, esta vez para usarlos con toallas y protectores femeninos, con las toallas me puso además crema humectante entre las piernas para que aprendiera sobre la deliciosa sensación de estar muy mojada, yo muy excitada obedecía mientras ella me indicaba como moverme de forma más femenina, además me hacía posar y de vez en cuanto tomaba fotos en las que debía levantar mi faldita y mostrar las pantis, eso me dijo era parte del examen.

    Después de tenerme sentada escribiendo unas planas en mi cuaderno con mi traje de colegiala y unas pantis con una toalla femenina muy mojada me dijo que faltaba un tipo de toalla femenina y pasábamos a la calificación, entonces mientras me explicaba que era un producto femenino diseñado para la noche fue entregándome una pijama rosada en bata muy femenina, unas pantis blancas, y un sostén blanco, me dijo que para efectos educativos debía ponerme unas pantimedias y ligas de encaje, yo las recibí y me desnude delante de ella, me puse la ropita que me había entregado y entonces me entrego una toalla femenina nocturna, era más grande que las anteriores per funcionaba igual pegada a las pantis, cuando la tuve puesta ella tomo lubricante en su mano y levantando mi batica por detrás la metió entre mis pantis dejándome toda mojada, aprovechó además para meter sus dedos por mi culito haciéndome gemir como una hembra.

    Estuvo así un momento tocándome y después saco su mano y organizo mi ropita dejándome muy linda, saco un collar de perrita y después de ponerlo en mi cuello me dijo que iba a atarme a la mesa para darme mis resultados, yo obedecí sumisa y deje que me pusiera con las piernas abiertas atadas a cada lado de la mesa, con mis pechos pegados a mesa y mis manos atadas arriba de mi cabeza, así atada y mojada se puso delante de mí y coloco una cadena en mi collar de perrita, mientras lo hacía me comenzó a decir que había perdido el examen y ahora sería castigada, me mostro las fotos mientras me señalaba donde me había comportado como una puta pues se notaba que estaba muy excitada, entonces levanto mi bata y sin bajar mis pantis metió un vibrador en mi culito para luego ponerse delante mí y levantar su falda para dejar ver sus pantis negros, los cuales se bajó delante de mí y luego de quitárselos los metió en mi boquita mientras me ordenaba que os chupara, yo la obedecí y mientras lo hacia ella comenzó a darme nalgadas con sus manos, luego fue una fusta y mientras gemía ella me decía que también había reprobado porque había mojado todas las pantis que me había probado y mientras me recordaba cada una de ellas jugaba con el nivel del vibrador haciéndome gemir como una hembra caliente.

    Entonces vino lo mejor, ella comenzó a pasar su verguita por mi nalguita, me seguía dando nalgadas mientras la pasaba por mi culito y sacando el panti de mi boquita me pregunto si quería que la metiera en mi culito, yo muy excitada y caliente le rogué que me comiera toda, le pedí entre gemidos y nalgadas que la metiera toda en mi culito caliente, entonces ella bajo mis pantimedias y corriendo mis pantis saco el vibrador de mi culito para meterla toda adentro de un solo golpe, gemí como una hembra cuando lo sentí adentro y ella volvió a meter sus pantis en mi boquita, entonces comenzó a montarme mientras me humillaba diciéndome que era una hembra caliente, que tenía el culito como el de una puta, me daba nalgadas mientras me llamaba perra, puta, sumisa, sirvienta sucia, yo me ponía muy caliente de escucharla y sentir como me metía su rica verga hasta el fondo de mi culito y me babeaba toda con las pantis en la boquita, entonces ella me comenzó a tocar entre las piernas, cogió mi colita y mientras me decía que era una mariquita muy femenina y caliente me fue tocando hasta hacerme mojar toda en las pantis, me moje toda así amarrada y mientras ella me seguía montando, así que metió sus manos dentro de mi ropita interior femenina y tomando mi lechita con sus dedos los llevo a mi carita y mi boquita, los metió adentro de mi boquita mientras me humillaba haciéndome probar mi lechita y tratándome como una puta.

    Yo seguía caliente, me había mojado toda pero no podía moverme y ella me seguía comiendo toda entonces saco sus pantis de mi boquita y me ordeno que contara cada una de las nalgadas que iba a recibir mientras me comía, yo la obedecí y entre jadeos y gemidos conté 56 nalgadas hasta que sentí como su verga se puso muy dura y caliente adentro de mi culito y entonces ella comenzó a llenarme de leche como una hembra, me lleno toda y cuando termino se dejó caer encima de mi metiéndola todavía más adentro, así se quedó un momento mientras yo sentía como su rica varga disminuía tu tamaño pero aún mantenía su calor, entonces ella se levantó y luego de sacar su verga de mi culito tomo los restos de su leche con sus dedos y los puso en mi boquita para que los chupara, cuando termine busco una cámara y mientras me tomaba fotos de mi culito fue recogiendo su lechita que salía de mi nalguita para llevarla a mi boquita y hacerme tomarla toda como una hembra caliente.

  • No sé cómo definirme

    No sé cómo definirme

    Buenas soy Ernesto, tengo 40 años y quiero contarles mi historia.

    Cuando era adolescente me desvirgine con mi primo de mi misma edad. Fue tras ver juntos una película porno dónde le hice el planteamiento de follarnos uno al otro cómo en la película y accedió. Nos penetramos 1 minuto cada uno y una mamada. Eso habremos hecho unas 5 o 6 veces en un periodo de 2 años. Fue mi única experiencia gay.

    Nunca sentí atracción hacia mi primo ni hacia ningún hombre, siempre me gustaron mis compañeras de grado y soñaba con llenarle de leche a mi prima y madres de mis compañeros en esa época. Adolescente con el rabo parado todo el día.

    Tuve varias novias y hoy estoy separado.

    Allá por el 2016 he experimentado el sexo trans. Me llamó mucho la atención una transexual que parecía mujer y estuve con unas 5 en un período de un año pero siempre de las femeninas, nada de besos, sólo penetraciones de yo a ellas. Ellas nunca me penetraron ni tampoco las he mamado. Tuve un problemita de extorsión con una de ellas y he decidido borrarme del mapa y nunca más tener algo con ellas.

    Hoy por hoy soy fanático del porno, no discrimino porno hetero del gay ni trans ni lesbianas, me caliento con todo. Es más, anoche me he echado una buena paja mirando un porno gay donde follaban entre 2 a 1 en un gimnasio. También me excita el porno trans cuándo veo la pija del trans subiendo y bajando mientras le rompen el ano. Una vez me imagine que follaba a un amigo gay en su casa pero todo en mi imaginación, abría los ojos y se acabó la paja y la historieta.

    Llevando a la vida real me cruzo con mujeres y las veo a todas, me excitan ellas así como las trans femeninas. Los hombres no me generan nada, ni atracción ni nada, ya he visto a varios desnudos en gimnasios y nada.

    Mi pregunta es, que soy? Soy hetero? Soy bisexual o soy homosexual?

  • En el medievo (P. 2): Un encuentro

    En el medievo (P. 2): Un encuentro

    Esa noche durmieron plácidamente. La lluvia había cesado cuando despertaron, y lucía el sol entre las nubes. Fue un despertar agradable para los dos. Se habían dormido acurrucados uno contra el otro, y ese contacto de la piel los acercó más por la mañana. Sahara le dio un beso tierno en los labios y los dos se incorporaron para recoger los enseres. Tenían que aprovechar el día para llegar a la aldea donde vivía Anatol. Volvieron al sendero tirando de la mula y continuaron el curso del río. No siempre era fácil, era una zona poco transitada y a veces se perdía la senda llena de matorrales y hierbas altas. Los árboles eran altos y frondosos. La abundancia de agua permitía crecer todo de una manera desmesurada. Oyeron ruido, como cuando se quiebra las ramas al pisarlas y decidieron alejarse del sendero. Se acurrucaron en una zona frondosa donde no se les podía ver desde el estrecho y angosto camino y vieron pasar, algo despistados, a un hombre de unos cuarenta años, fornido, con una espesa barba tirando de un burro. Le acompañaban una mujer algo menor y un muchacho de unos dieciocho años. Decidieron hablar con ellos pues parecían buena gente. Se acercaron los dos con cautela, pero haciéndose notar para que no se asustaran.

    – Hola buena gente! Dijo Dentel.

    El hombre levantó una mano en forma de saludo con el ceño algo fruncido.

    – Nos dirigimos a Irenat! Dijo Sahara sonriendo.

    – Podrían decirnos cuánto queda? Los tres se miraron, todavía con desconfianza.

    – Nosotros también vamos allí! Dijo la mujer devolviéndole la sonrisa.

    – Pero creo que nos hemos perdido!

    – Creo que si! Hablo ahora Dentel. Vais en dirección contraria.

    – Eso me parecía a mí! Dijo Teodon el joven que iba con ellos.

    – Debemos haber andado en círculo. Comentó Jonás, el hombre con la gran barba.

    – No se cuánto quedará, pero podemos seguir el viaje juntos! Dijo Sira, y aprovechó para hacer las presentaciones. – Este es mi marido, Jonás, y este es nuestro hijo, Teodon. Yo soy Sira. Venimos del oeste. El hermano de Jonás nos invitó a venir a Irenat, nos dijo que había tierras libres para sembrar y poder vivir tranquilos y con comodidad.

    – Nosotros también pensamos instalarnos allí. Mi primo, Anatol, también nos dijo que era una aldea prospera. Teodon miraba a Sahara con una sonrisa tímida. Ella se dio cuenta y le devolvió la sonrisa.

    – Vale, pues pongámonos en marcha. No conocemos esta zona y no sabemos que nos podemos encontrar. Dijo Sahara tirando de la mula. A las pocas horas el sol estaba en lo más alto. Jonás decidió parar para comer algo. Se alejaron unos metros del camino y encendieron un pequeño fuego. Prepararon algo de comida caliente y la compartieron. Teodon miraba a Sahara cada vez que tenía ocasión con una sonrisa tímida. Ella se daba cuenta y se la devolvía con disimulo sin que se dieran cuenta el resto. Terminaron de comer y continuaron el camino hasta que se puso el sol. La espesura del bosque apenas les dejaba avanzar.

    – Creo que este es buen sitio para pasar la noche. Dijo Jonás mirando entre unos árboles. Había una zona de piedras grandes a unos veinte metros del camino. – Estas grandes piedras nos cubrirán de la brisa del río y tampoco nos verá nadie, en el caso de que pase alguien por aquí!

    – Buena idea! Replicó Dentel. Ataron a la mula y el burro a un árbol donde el suelo estaba bien cubierto de hierba. Y sacaron los atuendos para preparar algo de comida.

    – Sahara al verlo se intentó disculpar.

    – A nosotros apenas nos queda comida. Hemos tenido que salir deprisa del sitio donde vivíamos.

    – No te preocupes hija! Nosotros tenemos de sobra. Dijo Sira

    – Gracias, sois muy amables! Contestó Sahara. Cenaron casi en silencio. A ninguno le apetecía hablar demasiado. Se veían retazos de claridad cuando la luna, casi entera, aparecía entre las nubes. Recogieron los cacharros que habían utilizado y Jonás le dijo a Sira.

    – Vamos a dar un paseo. La noche está agradable. La mujer no dijo nada. Salió andando tras su marido y a los pocos metros se habían perdido entre la maleza. Jonás se dio la vuelta y se cercioró de que ya no los veían. Miró a su alrededor y le señaló una piedra a Sira que le llegaba a la cintura.

    – Pero Jonás, estamos muy cerca para esto!

    – Calla, y ponte ahí! Ella se inclinó sobre la piedra y apoyo su cuerpo sobre ella. Apenas lo hizo, Jonás le subió la tela del vestido dejándole las piernas y el culo al descubierto. Desabrochó sus pantalones y sacó el miembro semiduro y comenzó a restregarlo entre las piernas de la mujer. Al momento ya estaba duro y tieso. Puso el capullo entre los carnosos labios del coño de Sira y empujó lentamente hasta hundir toda su polla en el. La mujer dio un grito ahogado.

    – Calla mujer! Tapate la boca si no puedes estar callada! Dijo él susurrando pero con autoridad.

    Ella sacó un pañuelo del bolsillo y se lo metió en la boca. Jonás comenzó a mover sus caderas haciendo que la polla entrara y saliera a un buen ritmo. Sira emitía sonidos ahogados que el pañuelo amortiguaba. En un par de minutos, Jonás comenzó a jadear más sonoramente y Sira sintió como su coño se llenaba de leche caliente y densa. Jonás sacó su polla y se la limpió con la mano. Después paso la mano por la abundante hierba para limpiarla. Sira lo hizo con la tela interior del vestido antes de bajárselo. Regresaron al pequeño campamento que habían improvisado y ya estaban Sahara y Dentel sentados sobre una de las mantas que habían extendido y habían colocado otra sobre sus piernas. Teodon se había sentado sobre otra manta a unos tres metros y conversaba con ellos sobre el sitio de donde venía. Jonás cogió otra manta del serón del burro y se separó unos metros resguardándose tras una roca. Sira también cogió otra manta y se sentó junto a Teodon. El fuego se fue extinguiendo mientras hablaban hasta convertirse en unas suaves brasas y decidieron dormir. Sira colocó otra manta sobre ella y su hijo y se tumbaron sobre la mullida hierba. Sahara y Dentel hicieron lo mismo. Al momento notaron que la mujer y el chico se removían bajo la manta. Con la luz de la luna, cuando salía entre las nubes, Sahara pudo llegar a ver cómo Sira movía su mano bajo la manta. Rápidamente interpretó que estaba manoseando el miembro de Teodon por los gestos que veía en la cara del chico. Sahara sintió cierta excitación por el morbo de la situación. Notó como su cuerpo se calentaba. Llevo la mano entre sus piernas de una forma instintiva. Teodon puso una mano sobre la cabeza de su madre y la obligó a ir bajando. La cabeza de Sira desapareció bajo la manta y comenzó a ascender y descender. Sahara movió el hombro de Dentel con su mano y le hizo señas con la cabeza para que mirara. Dentel abrió los ojos y miró hacia donde Sahara le señalaba. La madre había retirado la manta porque no la dejaba respirar, y ahora se podía ver como entraba y salía de su boca el duro miembro del muchacho. Él la sujetaba la cabeza con una mano y con la otra manoseaba sus tetas. El calor del cuerpo de Sahara aumentaba y llevó su mano hasta el miembro de Dentel. Lo manoseó unos segundos y al instante ya estaba duro y tieso como una estaca. Sahara se colocó de lado bajo la manta y llevo con la mano el duro miembro entre sus piernas. El capullo hinchado penetro entre sus ardientes labios cuando Dentel se acoplo contra su culo. Sahara veía como la mujer movía sus labios con delicadeza haciendo que la polla del muchacho entrara entera en su boca. Dentel comenzó a mover su cuerpo y Sahara sintió como su dura polla penetraba dentro de ella. Los movimientos de Dentel eran algo bruscos y ella le freno. – Despacio! Despacio! Le susurró. Dentel relajó sus movimientos mientras le abría el culo con una mano y con la otra la sujetaba del hombro. El miembro de Dentel entraba profundamente y volvía a salir despacio, como le había indicado Sahara. Ella miraba a la pareja, la madre chupándomela a su hijo, y eso la ponía como el fuego de una fragua. Le recordaba al tiempo que tuvo que pasar con Iván. Odiaba a ese hombre, pero reconocía que había despertado en ella la fiera que llevaba dentro. El deseo y el sexo casi la dominaban, y por ese motivo, odiaba más a Iván. Recordaba todo desde el principio, como nada más llevarla a su aldea, la ató a un poste con una cuerda al cuello y las manos a la espalda como si fuera una perra. Como cada noche la pasaba a su casa de piedra y la enseñaba un plato con comida mientras se abría los pantalones y la mostraba su miembro duro. – Si quieres comer, tendrás que ganártelo! Le decía con una sonrisa maléfica. El hambre, después de todo el día sin comer, la invadía todo el cuerpo. Sabía que ese cabron no la daría ni un trozo de pan si no accedía a sus deseos y su prioridad en ese momento, era sobrevivir. Solo pudo aguantar dos días sin comer, al tercero se acercó al bárbaro sentado en su silla de madera cochambrosa. Sabía lo que quería, y con las manos atadas a su espalda, se inclinó hasta la polla erecta del hombre. El sujetaba una navaja de gran tamaño en una mano y en la otra una corta vara de fresno.

    – Si lo haces bien, comerás ricos alimentos. Si lo haces mal, solo comerás pan!

    Sahara recordaba como abrió su boca esa primera vez, como el asco y la rabia la invadieron, pero necesitaba comer. Era la primera vez que le iba a chupar el miembro a un hombre, y no sabía muy bien como hacerlo. Comenzó a pasar su lengua tímidamente por el glande hinchado y duro. Él se dio cuenta que no sabía.

    – Es tu primera vez? Ella dejó de lamer y asintió con la cabeza.

    – No te preocupes, aprenderás! Jajaja! Recordaba su risa estruendosa y desagradable.

    – Tienes que metértela en la boca y chupar como si fuera la ubre de una vaca! Jajaja!

    Sahara necesitaba comer ya, y no se lo pensó más. Abrió la boca y se metió el hinchado capullo. Comenzó a succionar.

    – Despacio, pequeña zorra! No quiero que me saques la leche tan rápido!

    Rigió el bárbaro mientras le daba unos azotes en el culo con la vara de fresno. Ella se quejó, pero siguió chupando al sentir que una mano de Iván se había puesto sobre su cabeza y no la dejaba retirar la boca.

    – Vamos pequeña, en tu linda boca cabe más!

    Le dijo Iván mientras le apretaba la cabeza contra su polla. Logró introducir la mitad en la boca de Sahara hasta producirle un par de arcadas

    – Vamos cerda! Sigue y comerás!

    Le gritó él. Ella comenzó a sacar y meter la parte del miembro que le cabía en su boca a más velocidad, mientras succionaba con sus labios como podía. No sabe cuánto tiempo pasó, pero se le hizo largo hasta que sintió como un líquido espeso y algo ácido llenaba su boca. Notó como Iván sujetaba su cabeza para que no la retirara. Tuvo que empezar a tragar la leche espesa para no atragantarse hasta que Iván soltó su cabeza.

    – Para ser la primera vez, lo has hecho bien! Te has ganado una buena comida! Mañana probaremos otras cosas! Jajaja! Le desató las manos.

    – Ahí tienes agua para lavarte! Creo que me has ordeñado bien! Jajaja!

    Todos estos pensamientos se agolpaban en la cabeza de Sahara mientras miraba como esa buena madre consolaba a su hijo. Desde luego, sabía hacerlo bien. Podía ver cómo se tragaba todo el miembro y lo volvía a sacar de su boca. Estaba ya muy caliente cuando notó como la polla de Dentel derramaba la leche en su coño sin que ella hubiera llegado a correrse. La madre abnegada siguió chupando la polla de su hijo durante varios minutos más hasta que el joven muchacho dio unos suaves jadeos. Ella no paro, y siguió chupando. Sahara sabía que le estaba sacando hasta la última gota. Quería dejarle totalmente satisfecho. Mientras Dentel retiraba la polla de su coño empapado, pensó en lo que había tardado el joven muchacho en correrse. La madre se la había chupado con maestría, pero tardó varios minutos en conseguirlo. Pensó que Dentel apenas duraba, y ella no llegaba a ese punto tan delicioso. Se taparon con la manta y cerraron los ojos.

  • Rompo el culo a mi suegra delante de mi novia

    Rompo el culo a mi suegra delante de mi novia

    Cuando Fabiana la madre de Gala, mi novia desde hacía un par de meses, abrió la puerta de la casa, casi me da un infarto. Una mujer de 36 años, divorciada, un metro setenta de estatura, morocha de ojos verdes infernales, y un cuerpo increíble, senos maravillosos y un culo que era soñado y con una micro bikini… De inmediato la reconocí como la modelo que me había inspirado varias pajas, ahora actriz. Gala nunca me había comentado que “ella” era su madre.

    Ahí encontré la razón de la belleza de Gala, aunque no era tan espectacular como la madre.

    – Hola soy Sergio.

    – Hola Sergio, que gusto recibirte en casa. Gala me comento que vendrías a pasar la tarde. Perdoname que te reciba así, estaba por meterme a la pileta.

    – No por favor. Un gusto conocerla.

    – Por favor, adelante. Gala, llegó Sergio.

    – Hola amor, veo que ya conociste a mi mami.

    – Si…

    – Sergio, espero que no te moleste que mami se quede con nosotros, iba a salir con una amiga, pero tuvo un problema y no sale.

    – No, por favor, como me va a molestar Gala. Te aseguro no. Dije totalmente embelesado por la belleza de esa mujer.

    – Vení, en esta habitación te podes cambiar tranquilo. Dijo Gala.

    Entre a la habitación e insulte al aire: como íbamos a estar solos con Gala, únicamente había llevado una sunga brasilera… Mi pija de muy buen tamaño, bastante gruesa y se iba a marcar… Me la puse y una remera que no la llegaba a cubrir pero era algo.

    Salí de la habitación y Gala me esperaba. Ella era muy sexual, en la intimidad siempre nos tocábamos, incitábamos.

    – Mmm, esa sunga te queda… es una tentación al pecado. Dijo, me beso y acaricio mi pija sobre la sunga.

    – Gala… esta tu madre y me conoces… me voy a poner la malla. Andá a la pile que esta mami tomando sol.

    – Bueno…

    Salí de la casa y Fabiana estaba saliendo de la pileta, el agua escurriendo por sus pechos, su piel brillando al sol, era una publicidad real…

    – Agarra una reposera Sergio. Por favor, estás en tu casa. Me dijo acercándose y escrutando mi cuerpo con mucho disimulo.

    Tome una reposera y me senté, sin quitarme la remera.

    – Sergio, sacate la remera, o tienes vergüenza que te vea. Dijo Gala mientras caminaba hacia mí.

    – Ya Gala, a mis tiempos. Dije.

    – Por mí no te sientas incomodo, dijo Fabiana.

    Gala tenía puesta una bikini espectacular, y con su cuerpo…

    – Amor, me pones protector en la espalda por favor. Dijo Gala y se acostó boca abajo en una toalla.

    – Si…

    Ella desprendió la tira de la espalda de la bikini y me tome varios minutos para ponerle protector, la madre me miraba sonriendo.

    – Que trabajo minucioso que haces Sergio. Y con esas manos grandes que tenes… sos muy delicado. Dijo Fabiana con picardía.

    – No sabes lo que son esas manos mami…

    Terminé y ella se sentó, se quitó la parte de arriba de su bikini sin ningún prejuicio que este su madre.

    – Yo adelante puedo, pero… si vos queres… estoy dispuesta a dejarte. Dijo mi novia.

    – Gala… no estamos solos…

    – Aburrido…

    La madre le pidió el protector y se empezó a poner en el pecho, Dios, casi no podía sacar los ojos de sus manos y como recorrían sus pechos, su abdomen. Puso una toalla en el césped y se acostó boca abajo.

    – Gala, ¿me prestas las manos de Sergio para que me ponga crema?

    – Si mami, no hay problemas no soy celosa.

    – Sergio… ¿me pasas el protector…?

    – Claro.

    Me puse de rodillas a su lado, y lentamente empecé a pasarle protector, su piel era de una suavidad tremenda. No pude resistirme y mire en detalle su culo, era increíble. Ella se desprendió la bikini y los costados de sus pechos, quedaron descubiertos.

    “Distraídamente” aproveche para rozarlos con mis dedos. Ella, que miraba hacia adelante, puso su cabeza de costado, me miró y sonrió sin decir nada.

    – Listo, dije.

    – Eh… es mucha molestia si te pido que me pongas en las piernas… Dijo ella.

    – No… eh… claro que no.

    Me levante para correrme y ella separo totalmente sus piernas, obligándome a ponerme entre ellas para pasarle crema. Una jugada con una malicia increíble. Me apure para hacerlo, sentía que se me estaba parando la pija, teniendo ese culo abierto frente mío, solo cubierto por un hilo dental.

    Me recosté en la reposera y me puse la remera sobre mi pija. Madre e hija me miraron y se sonrieron cómplices.

    – Sos tremenda mami… Dijo Gala.

    – Tranquila… Dijo Fabiana guiñándole un ojo.

    – Con vos, imposible que me quede tranquila.

    – ¿Cuántos años tenes Sergio? Me pregunto la madre.

    – 28 años.

    – Mmm, estas en el punto justo, ocho mayor que Gala, ocho menor que yo…

    – Ah… me voy a dar un baño. Dije y me fui corriendo a tirarme a la pileta. Mi pija estaba dura totalmente. Dos tremendas mujeres, y la madre, provocando.

    Cuando “me calme” volví a la reposera. Las dos no volvieron a “molestar” con el tema, y cerca de las dos de la tarde, la madre se fue a hacer unas hamburguesas.

    – Te calentaste mal… Me dijo Gala ni bien quedamos solos.

    – Gala…

    – Mmm… me encanta lo caliente que sos.

    Y se puso de rodillas junto a mí, libero mi pija y me la empezó a chupar con todo.

    – Gala, tu madre…

    – Que me envidie… Dijo y siguió chupándomela.

    Era una hija de puta, me chupaba y me miraba caliente. Bajo una mano y se masturbaba mientras me chupaba. Yo estaba para explotar.

    – ¿Te cogerías a mi vieja? Me pregunto masturbándose sin dejar de masturbarme.

    – ¿Queé?

    – Dale, confesa… puedo prolongar esta tortura por horas, confiesa villano. Dijo mirándome a los ojos y sonriendo.

    – Hija de puta…

    – Y no sabes cuan puta… Confesa.

    – Sí, me la cogería.

    Gala se puso loca, me volvió a chupar con todo y vi como se metía tres dedos para sacarse la calentura. Me hizo acabar en su boca, tragándose todo mi semen, sin dejar nada. Ella tuvo un orgasmo y tapo el grito de placer chupando mi pija.

    – Sos una desgraciada. Dije.

    Ella sonrió y se fue a meter a la pileta. Salió y era ver una copia de la madre. La misma sensualidad. Se secó, fuimos a la cocina y nos sentamos a comer. Las dos se miraban cómplices.

    – Este villano confeso que te cogería… Dijo Gala y abrí los ojos a más no poder.

    – También, lo estabas torturando. Creo que hubiese confesado haber matado a Hitler. Dijo Fabiana.

    – De vos no tengo ninguna duda. Dijo Gala.

    – Puede ser… pero sabes que me gustan los juegos fuertes, jugar duro, y no creo que a Sergio le gusten, lo veo muy tierno, muy dulce. Dijo Fabiana para mi asombro.

    – Te podes llevar una sorpresa, los mansos pueden ser los peores si se los acorrala. Dijo Gala.

    – Mmm. Puede ser.

    – Perdón… ¿Están hablando de mí? Dije tratando de sacarlas de tema.

    – ¿Te gusta jugar duro Sergio? Me preguntó Fabiana.

    – Puede ser… dije. No iba a ser tan boludo de decir que no.

    La madre miro a la hija mordiéndose los labios.

    – Sergio, estaba podrida de escuchar a mi madre gozar con sus juguetes, y hace poco no me banque más y fui a su habitación, fue dos días después de la primera vez que cogimos en tu departamento. Yo estaba muy caliente, y las dos nos pajeamos con todo, yo, pensando en vos, ella no tengo idea.

    – Ah bueno… ¿Entre Uds.?

    – No… cada una por su lado… y te aseguro que es una yegua masturbándose.

    – Me estoy poniendo incomodo… Dije.

    – ¿Incomodo o caliente? Dijo Gala.

    – Basta por favor.

    – Si Gala está de acuerdo, ¿Jugarías duro conmigo? ¿Te bancarías estar con una mujer que juega con los hombres?

    – Jugar… Sí, claro que jugaría. Dije pensando que Gala no iba a querer, y hasta se podría enojar conmigo.

    – ¿Gala? Pregunto la madre.

    – Con una condición, quiero ver. Quiero conocer tus juegos.

    – Hija de puta. Dije.

    – Vos lo dijiste. Dijo Gala.

    – ¿Vamos? Dijo Fabiana.

    – Vamos. Dije.

    Los tres fuimos a su habitación, la cama era de hierro, con un tul que caía desde el techo y cubría los lados. El espaldar todos hierros verticales.

    Ni bien entramos, Gala me saco la sunga y se puso a chuparme la pija, mientras la madre se sacaba la bikini. En segundos mi pija estaba totalmente dura.

    – Es mio. Dijo Fabiana y me hizo acostar.

    Perdí de vista a Gala y la madre me empezó a besar el pecho y masturbarme suavemente. Tomo mis manos y me esposó al espaldar, yo la deje a hacer. No dejo de besar mi pecho y de chuparme las tetillas, yo estaba muy caliente y gemía.

    Se sentó en una de mis piernas y me empezó a masturbar mientras se frotaba contra mi pierna. La hija de puta se estaba masturbando con todo. Tuvo un orgasmo y se puso a lamer y chupar mi pija. La hija era una locura haciéndolo pero ella, ella era de otro planeta. Se tomaba su tiempo, disfrutaba.

    De pronto empecé a escuchar gemidos de Gala, no sabía de donde venía. Fabiana también la escuchaba y busco un consolador en su mesa de luz, y mientras me seguía chupando se empezó a masturbar con el consolador.

    – Sos una hija de puta. Dijo Gala.

    – Hija, con esta pija, soy la reina de las putas. Dijo y siguió con lo suyo.

    Yo estaba por explotar, y hacía fuerza para no acabar. La desgraciada se levantó, y separando sus piernas se puso sobre mi cara, y me mostraba como se masturbaba y apretaba sus tetas.

    – Quiero chuparte. Dije.

    – Cerdo… sos mi juguete, vas a hacer lo que yo quiera, no lo que vos quieras. Dijo Fabiana.

    – Maldita puta.

    – Muy puta con el macho que me merezca. ¿Queres chupar? Chupa.

    Y puso su orto sobre mi boca, sin sacar el consolador de su concha. Me puse a chupar ese orto como loco, escuchaba como gemía sin parar Gala, los gritos de placer de Fabiana y más caliente chupaba. Con mi lengua fui entrando en su orto, y ella, se movía como cabalgado mi lengua. Tuvo un orgasmo de esa forma y se volvió a levantar.

    Me montó y se sacó el consolador. Con su mano guio mi pija a su concha y fue bajando lentamente.

    – Esto va a ser duro, muy duro. Es muy gruesa…

    Entre quejidos de dolor y placer fue bajando. Gala, por como gemía, estaba a punto de tener un orgasmo, y yo sin poder verla. Fabiana se metió totalmente mi pija en su concha y se fue moviendo lentamente.

    – Desgraciada, la pija que te comes… te envidio. Dijo Fabiana.

    – Guacha, es mi pija, solo te la presto.

    De a poco Fabiana transformo una subida y bajada lenta y cuidada en una locura de cogida infernal, moviéndose con todo y golpeando mi pelvis con su pelvis, gritando de placer. Escuche gritar a Gala y supe que había tenido un orgasmo. Eso calentó más a Fabiana que se apretaba las tetas y metió en consolador en el culo.

    – Que tremenda puta que te estas cogiendo Sergio. Dijo Gala.

    – Aprende hija, aprende a gozar a un hombre. Dijo Fabiana.

    No tardó mucho en gritar como loca y tener un orgasmo, que arrastró al mío y le llene la concha de leche. Ella se detuvo unos segundos y me miro a los ojos. Yo estaba recaliente, no podía hacer nada y eso me volvía loco.

    – Sos un hijo de puta, un desgraciado hijo de puta. Dijo Fabiana sin quitarme la mirada de los ojos.

    Se puso de rodillas a mi lado y me empezó a chupar con todas sus ganas, no había sacado el consolador de su culo y me mostraba como se lo metía. Yo de mi calentura, no perdía la erección ni la potencia. Ese culo lo deseaba con todas mis fuerzas, y más por ser el de la madre de mi novia, que no me entregaba el suyo. Otra vez escuchaba los gemidos de Gala, gemidos y quejidos. Fabiana no paro de chuparme, lamerme la pija y las bolas hasta que no tuvo otro orgasmo.

    Me monto nuevamente y otra vez se la metió en su concha. Y fue donde no me contuve y le dije.

    – Esto no es jugar duro, sos muy suavecita, ni te animas a acercarla a tu culo, puta no, putita apenas le dije.

    – Hijo de puta… Dijo Fabiana

    Saco mi pija de su concha y empapada como estaba, la acerco a su orto, apenas hacía entrar un par de centímetros y se quejaba pero enseguida se mordía los labios y gemía.

    – No te animas… ni te animas a soltarme… una putita… Deja, entiendo…

    – Maldito… Dijo y me quito las esposas.

    Ni bien me las quitó, y con ella todavía sobre mí, le di un sopapo en la cara, no fuerte, pero la sorprendió.

    – ¿En serio queres jugar duro? No te vas a poder arrepentir después…

    – Si… Dijo Fabiana.

    Se corrió y vi como Gala, en una silla a los pies de la cama se masturbaba la concha con un consolador y el culo con un dedo. Tome a Fabiana del cuello y la mire a los ojos. No me sostuvo la mirada y se mordía los labios. Mire en su mesa de luz y vi un látigo de cuero, lo tome y ella respiro profundo. La hice poner boca abajo, espose sus manos al espaldar y puse dos almohadas bajo su pubis.

    – Vení. Le dije a Gala y se puso de rodillas junto a mí.

    – Chupa, aprendiz de putita. Dije y nuevamente tome el látigo.

    Sin golpearla, lo pasaba por la espalda de Fabiana que se retorcía y gemía al sentirlo. Lo mismo hacía por la espalda de Gala que arqueaba su espalda al sentirlo. Un par de minutos después, tome a Gala de sus cabellos y acerque su cabeza al culo de la madre.

    – Chupale bien el culo, prepáralo.

    – No…. Es mí…

    El golpe suave con el látigo en su culo la convenció y se puso a chupar con todo. Lo escupía y chupaba. Fabiana gemía y me insultaba.

    – Desgraciado, es mi hija… La puta madre… No pares Gala. Dijo Fabiana.

    En vez de parar, Gala le metió dos dedos hasta el fondo y Fabiana dio un grito de placar. Gala, totalmente excitada, me chupaba la pija y sodomizaba a su madre con dos dedos que un rato después, se hicieron tres entrando y saliendo de ese culo hermoso.

    La hice correr y acerque mi pija al orto de Fabiana. Ella respiró profundo y Gala le saco los dedos y separo a más no poder los cachetes de la madre. Empuje un poco, entro la cabeza de mi pija en medio de los quejidos de Fabiana, y me deje caer sobre ella. La penetración fue total, y su grito de dolor terrible. No espere a que ella se adapte, lentamente fui bombeando y cuando mi pija salía se veía la sangre que arrastraba. Gala me miro y me besaba un brazo mientras se masturbaba. De a poco los gritos de dolor y los quejidos fueron mutando a gritos y gemidos de placer por parte de Fabiana. Gala miraba, escuchaba y se masturbaba con todo.

    Aprovechando que las esposas lo permitían hice girar a Fabiana y quedo boca arriba. Levante sus piernas las puse en mis hombros y nuevamente enterré mi pija hasta el fondo de su culo. Ella solo dio un grito. Y sonrió.

    – Gala, mira la cara de puta de tu madre.

    – Es una yegua… maldita…

    – Ya tendrás lo tuyo. Chupale las tetas.

    Y Gala con su culo hacia mí empezó a chuparle las tetas. Fabiana no podía más, pedía que le acabe en el culo. Yo aunque estaba muy caliente, quería disfrutarlas más, quería hacerlas mis putas. Escupí mis dedos y le metí uno en el culo a Gala.

    – Nooo…. por favor…. soy virgen…. Dijo

    – Hasta hoy mi amor.

    – Hijo de puta… no pares… Me dijo ella.

    Cogía por el culo a las dos, madre e hija, una con mi pija, la otra con mis dedos, y las dos gemían como locas. Gala no tardó en empezar a moverse para enterrarse los dedos en su culo, estaba super caliente. Cuando ella estaba por acabar los saque… Faltaba algo.

    – No podes dejarme así… Me dijo Gala.

    – Sentate en la boca de tu madre…

    – Sergio…

    – Hacelo.

    Ella lo hizo y Fabiana sin protestar le empezó a comer la concha con todo, no le importaba que fuera su hija, Gala gritaba de placer y le pedía más. Tome una mano de Gala e hice que le meta dos dedos en la concha a la madre. Yo no paraba de bombear el culo de Fabiana, era una locura, verlas a las dos gozando, gritando de placer.

    Acabe con todo, gritando de placer en el culo de Fabiana que tuvo un tremendo orgasmo, lo mismo que Gala. Nos quedamos quietos unos segundos y le di mi pija a Gala para que me la chupe y la limpie. No le importo que tuviera sangre o nada. Me la chupo y limpio a la perfección.

    Lo que siguió no lo esperaba. Se levantó y le dio un tremendo beso a la madre, compartiendo todo lo que había limpiado.

    Solté a Fabiana y las dos fueron al baño, yo las seguí, necesitaba orinar.

    – Un tremendo macho hijo de puta. Dijo Fabiana

    – Una tremenda puta sos vos. Dijo Gala.

    – ¿Te molestaría que sea su puta, solo para él?

    – Podrás se su puta, pero solo cuando estoy yo. No sola, dos putas para mí macho. Dijo Gala sorprendiéndome por completo.

    Fabiana fue a la ducha y me miro.

    – Si queres que sea tu puta, márcame como tuya, méame.

    Y sin pensar, sin mirar a Gala, me pare frente a ella y la orine. Fabiana se esparcía mi orina por en cuerpo y chupaba sus dedos. Gala la miraba sin poder creerlo.

    Los tres nos bañamos, y nos pusimos las mallas y fuimos a tomar sol. Gala fue a buscar unas latas de cerveza y las repartió. Fabiana, dolorida del culo se sentó en la reposera. Gala estaba sentada a mi lado.

    – Nunca un hombre me cogió como Sergio, y no me avergüenza decir que no fueron pocos. No vayas a ser tan boluda de perderlo Gala.

  • Al fin me pude coger a mi puta prima mayor

    Al fin me pude coger a mi puta prima mayor

    Era una tarde/noche de verano, yo había ido a la casa de mis tíos por que necesitaban que cuide su casa porque ellos se irían de vacaciones y mi prima (24) saldría a bailar con sus amigas.

    Ellos se fueron y me quede mirando tv en la sala ya que mi prima se estaba bañando y no era tan osado como para ir a espiar, cuando salío me anime a ver como se vestía ya que había notado que su puerta quedó entreabierta.

    Al asomarme vi como se ponía una tanga negra sedosa con unos leggings engomados negros en la parte de arriba un sostén del mismo color y material que la tanga y una camisa de seda que le quedaba de lujo, mi prima es una mujer hermosa con cabello marrón y largos, ojos marrones, una cola bien firme y parada muy bien entrenada y unas tetas grandes que eran difíciles de ignorar.

    La cuestión es que seguramente se dio cuenta que la observaba ya que comenzó a tocarse todo el cuerpo como si estuviera excitada vale aclarar que ella se había vestido con la ropa que a mi tanto me calentaba ya que en una charla en una noche de copas ya ebrios le conté que tenia fetiches con los leggings engomados y la ropa suave y brillosa que era algo que me excitaba verlo en una mujer, jamás creí que la vería vestida así pero con lo puta que es mi prima debí imaginarlo.

    Rato mas tarde vinieron a buscarla por lo que la única palabra que crusamos fue un Hola y un chau, horas mas tarde ya de madrugada yo estaba en la computadora viendo videos cuando ella llegó, ebria pero no… tanto como para que no supiera lo que hacía se acercó a mi y me dijo «se que me estabas viendo, no queres cumplir tu fantasía? Se que me tenes ganas y más viéndome vestida asi».

    Ella vio que la tenía ya muy dura y me levanto del asiento y comenzó a manosearme el pene a lo que yo no resistí más y tomándola bien del trasero la bese mientras ella intensificaba el manoseo, luego quite sus manos y puse mi miembro entre sus piernas para sentir la suavidad del leggings engomados mientras me movía masturbándome con sus muslos.

    Ella mientras me besaba gemía al sentir mi pene caliente rosando su parte íntima pude sentir con mi pene que algo debajo del legging faltaba y era su tanga que ella me dijo que se la quito antes de llegar aquí justo para esto.

    La cuestión es que fuimos a su habitación y sin quitarse la ropa me la chupo de manera increíble, luego la puse en 4 rompiendo su leggings en la zona de sus entrepiernas y le di duro por largo rato, luego se subió sobre mi y me cabalgo bien duro por varios largos minutos y cuando llegamos al climax ella se puso contra la pared y me pidió que le acabe en toda la ropa que llevaba puesta cosa que deseaba así que descargue en su trasero que aún llevaba esa engomada prenda y la segunda con ella de rodilla frente a mi descargue en su cara, pecho, camisa y un poco en los leggings de la parte de adelante.

    Desde esa noche todos los días en que mis tíos estaban de vacaciones iba a la casa con mi prima y me la llevaba a la cama.

  • Manoseada por empleados del motel (parte I)

    Manoseada por empleados del motel (parte I)

    Una de tantas ocasiones que salgo de mi trabajo me baño en la regadera y me pongo ropa interior de mujer, ahora he tratado que ya casi no use ropa de interior de hombre, no me siento cómoda.

    Sali de mi trabajo y en esta ocasión traía un calzón tipo bikini azul satinado de atrás y encaje al frente, medias de red blancas, brasiere del mismo color que el calzón satinado. Al salir del taller me pare en una calle aledaña sola, eran como las 7:00 pm ya sin prejuicios me quite la ropa quedando en lencería, saque mi peluca y mi cubreboca y así me fui manejando, se notaba que solo traía mi brasiere puesto, sentí la mirada de algunos pero no paso nada.

    Maneje de ciudad azteca hasta más adelante de Tecámac, unos diez minutos más adelante, exactamente los reyes la Acozac. Llegué a un motel que está entre la libre a Pachuca y la autopista México Pachuca sobre una carretera que une a estas dos que se llama EM/los reyes Acozac.

    Pensé que algo iba a encontrar en el camino ya que se notaba ahora sí que solo traia puesto ropa íntima de chica, pero no pasó algo.

    Al llegar al motel, me estacione afuera porque traía tenis y yo quería llegar en zapatillas, me había comprado unas zapatillas blancas de tacón bajo, me baje del carro en lencería (ya estaba oscuro) y a lado del carro me cambie los tenis por las zapatillas en eso venía un carro y me vio, bajo la velocidad y me dijo:

    Hola nena – se te ve bien ese calzón, no necesitas alguien que te ayude a quitarte lo.

    Giré para verlo y le dije – no gracias ya hay alguien adentro esperándome (no era cierto jeje) pero es que no me dio confianza.

    Cuando me vio de frente, me dijo.

    Veo que eres mujercito, casi no se te nota tu cosita, que onda si quieres vente conmigo y te hago sentir mujer.

    Yo le dije no gracias!!! Ya hay alguien que me espera para tener sexo. Y bueno pense que se iba a poner loco y me dijo: bueno tú te lo pierdes y se fue. No me dio confianza y mejor lo rechacé.

    En ese momento que estaba hablando con el del coche no me di cuenta que uno de los empleados del hotel estaba viendo todo y obvio se percató que andaba en ropa interior de mujer solamente (esto me enteraría más tarde esa noche), bueno me puse un suéter y pase frente a la recepción, se acercó un señor y me cobró para accesar, sentí su mirada nerviosa, y hasta contó el dinero mal y le dije «aquí tengo lo demás» y me dijo «ah!! Perdón» algo nervioso.

    Ya me dijo el número de habitacion, metí el coche en el estacionamiento del cuarto y yo toda una reina, baje del coche ya con mis zapatillas, me quite el suéter, me dirigí a recorrer la lona de la entrada en lencería y me percate que un señor ya mayor me vio (otro empleado del hotel) y no me quitó la mirada de encima, trate de caminar más sexy y tardarme un poquito para que disfrutara viéndome en calzón, medias, brasieres y zapatillas.

    Ya me estaba poniendo cachonda; me dirigí al cuarto, saque una tanga de hilo dental azul también, quería tomarme fotos, y la verdad ya estaba cachonda así que saque un dildo de 16 cm, cómo no tenia a nadie para que me hiciera suya, decidí usar mi juguete ya que tenía la necesidad de sentir algo dentro de mi.

    Abrí un cuadrito de la venta y se podía ver la habitación de enfrente donde se notaba que apenas acababan de desocuparla, entonces abrí todo el cuadro de la ventana, recorrí la cortina, tome una silla del cuarto y fijé mi juguete en ella, le puse un condón de sabor para chuparlo antes de usarlo.

    La silla frente a la ventana con el juguete fijo, saque mi cosita por un lado de mi calzón de chica, ya lo tenía bien parado porque estaba bien cachonda, hice a un lado mi calzón y viendo de frente a la ventana empecé a ensartarme en mi juguete, y así estuve dándome sentones unos minutos, después me giré y dando la espalda a la ventana seguí dándome sentones, jugando con mi juguete, sentí muy rico la verdad, después de unos minutos me levanté y salió todo mi juguete dentro de mi y gire para ver la ventana y oh! Sorpresa!

    El empleado viejo estaba viendo todo, y yo traía mi pene fuera de mi calzon, me dio pena y me lo cubrí con las manos me acerque a la ventana y la cerré, antes vi como el viejo se quitó rápido.

    Me puse nerviosa, con adrenalina pero también muy cachonda.

    Cuando estoy en ese motel me gusta dejar la puerta del cuarto abierta, para accesar al cuarto se tiene que pasar por abajo y subir una escalera.

    Bueno después de un rato me empecé a tomarme fotos, pero abrí un poco la ventana ya eran casi las 10 de la noche y ya no escuchaba tanto movimiento, además de que era lunes, si acaso cuatro cuartos estaban ocupados incluyendo el mío.

    Con lo poquito que observé a través de la rendija que deje abierto de la ventana, me di cuenta, que el señor viejo que me había visto andaba merodeando por mi cuarto disque revisando, no me imaginé nada.

    Después de un minuto de haber visto a este señor haciendo lo que explique, escuché como abrieron la lona de abajo, me espante y fui rápido a cerrar la puerta del cuarto. Después escuché que tocaron la puerta, conteste quien!!?? Y en eso respondió un señor, hola buenas noches soy empleado del hotel, quería hablar con usted, creo que invadi su privacidad y quería disculparme.

    Le puse la cadena a la puerta y abrí, y le dije haciendo mi voz más afeminado y le dije: no se preocupe no hay problema ( pero solo le mostré el rostro con mi peluca y tapaboca puesto) y bueno algo nervioso me contesto. «Bueno es que mire la verdad me gustó mucho lo que estaba haciendo y ahorita es mi hora de comida y venía a ver si había oportunidad de algo con usted la verdad es me calenté mucho, pero pero si le molesta esto disculpe solo no me acuse, bueno» yo me quedé con la cara de Mensa y nerviosa, me quedé callada creo que unos segundos y el señor dijo, «ijole creo que se enojo ya me voy y de repente respondi no espere (no podía desaprovechar la oportunidad, jejeje).

    Ya abrí la puerta y yo obvio en ropa interior, cuando me vio hasta los ojos se le abrieron más, y le comete. «Si piensa que soy mujer, le aclaro que no lo soy, soy un chico travesti» y ya usted se imaginara que verá si me bajo el calzón» y el señor me respondió «si me di cuenta la verdad es que vi cuando se volteó y le vi todo y la verdad me gustó, y este veo que ya con su calzón puesto no se le nota mucho enfrente». Me reí y le dije pues bueno si usted quiere y no voy a tener problemas con el hotel pues venga acepto tener sexo con usted pásale, pero eso sí, me dejó coger con condón y no me gusta que me peguen, me gusta que me traten como toda una dama en la cama.

    Ya pasó y le pregunté que si quería bañarse me dijo que si, en lo que se bañaba rapido saque dos condones, el señor ya salió desnudo con su verga bien parada le media creo como 12 cm ya viejo pero como era delgado se veía bien, la mia era más grande pero todavía no me quitaba el calzón así que todavía tenía acomodado mi pene dentro de mi calzón.

    Pues ahora sí lo dejo a usted que comience, y me dijo, aceptas que te bese ya tengo mis vacunas contra el COVID, me reí y le dije si, soy travesti pero tambien significa que aquí yo soy la chica así que usted sabrá cómo comenzara cogerse a una chica, y si le agrada pues lo que hay debajo de mi calzón si gusta puede disfrutarlo con la boca.

    Y pues se acercó, era de mi estatura y me besó nos abrazamos me dio un rico faje hasta eso, después empezó a bajar besando mi pancita, llego a mi abdomen y bajo mi calzón por el frente haciendo salir mi pene parado y dijo «esto fue lo que más me gustó ver por la ventana su cosita bien rasurida» y empezó a chuaparmelo y le dije ahhh!!! Espere!!! No quiere que me ponga condón ahh!!! Y me dijo: no señorita si usted quiere que yo use condón cuando me lo chupe adelante pero yo estoy bien así, y continuó con el sexo oral.

    Yo gimiendo decía. Aaayyy!! Que rico ahhh!!! Espero no lo estén buscando ahhh!!! Veo que le encanto mi cosita ahhh!!! Y me dijo: no quiero dejar de chuparla señorita, voy hacer que disfrute. Ayyy!!! Siii!!! Ya vi!!! Ahhh!

    Después de un rato, paro y me dijo que ya quería metermelo y yo le dije: no me va a dejar chupar, y el me contesto: quiero aprovechar metiendotelo andale ponte en cuatro en la cama y lo obedecí, me puse en cuatro y solo me bajo mi calzón, se puso condón, me puso lubricante que traía y empezó a penetrarme muy rico, me lo metía y sacaba no muy rápido pero tampoco tan lento y me decía,

    Ohhh!! Que rica estás, así te gusta o quieres más rápido, y le dije:

    No así está bien, aaahhh! Sígame cogiendo ahhh!

    Podía sentir como en entraba y salía era delicioso y gimiendo decía ay! Siii! Dame más! Ah! Mmm! (Cuando me cogen no puedo evitar gemir mucho) y continuaba yo ahhh! Ah! Me gusta como me lo metes ah! Un poco más rápido ah! Así! Así! Sigue! Sigue! Cógeme! Y el me decia: señorita que rico culo tiene oh! Es toda una señorita ohh! Siento bien rico tener mi verga dentro de su culo que rica está oh! Y yo ah! Que rico me lo hace mmmm!

    después de un rato me lo saco y me dijo: uf!! Que rica está, ahora quiero que se acueste y abra las piernas y como todo una chica lo hice, me jaló de mis piernas y me acerco a la orilla de la cama y procedió a metermelo no sin antes quitarme el calzón por completo; empezó a metermelo y sacarlo muy rico, podía ver cómo mi pene estaba bien parado, mientras me hacía suya, con su mano derecha empezó a jalar mi pene, eso fue delicioso sentir como me penetraba y jugaba con mi cosita.

    Nuevamente empecé a gemir y el decía: oh! Que rica estás, se ve delicioso tu pene! Y empezó jalarme mi pene mientras me lo estaba metiendo y sacando una y otra vez, después de unos minutos me dijo: no voy a durar mucho señorita me voy a venir, me vengo me vengo ohhh! Y empezó venirse dentro de mi pero con el condón puesto y me dijo disculpeme me hubiera gustado echarle mi leche en la cara pero ya no aguante, yo le dije no se preocupe me estás cogiendo rico pero yo todavía no me vengo y necesito hacerlo y me repondio algo que no esperaba.

    No se venga todavía señorita.

    Yo le dije por que?

    Le voy a decir la verdad, mi otro compañero la vio cuando se bajó de su coche en ropa interior y me contó y bueno nos pusimos calientes y cuando entro yo ya la estaba viendo y me atreví a buscarla a ver si había oportunidad de algo y bueno ya se dio y déjeme decirle que está usted bien rica, fue riquisimo cogerla, ya nos habíamos dado cuenta que es travesti, y la verdad se nos antojo tiene buen cuerpo a pesar de que veo que no está operada, gracias señorita está buena y rica.

    Y dije:

    Gracias por los cumplidos pero tampoco soy una modelo,

    Pero , Vaya, vaya, entonces ya me traían en la mira.

    El dijo: si pero tampoco era pasarse con usted pero si yo me decidí a hablarle con el riesgo de que me metiera en problemas, pero salió mejor, pude cogermela.

    Y dije, pues si ya me cogió ( en lo que hablaba c me puse la tanga de hilo que a traía a parte y acomodando mi pene dentro de ella). Y bueno que hay con su amigo, no me diga que no me puedo ir hasta que me coja el también.

    Y el me dijo: claro que no señorita, como cree!!! No queremos sobrepasarnos y bueno lo que hicimos ahorita pues fue en mutuo acuerdo no?

    Yo le dije: si, la verdad es que si quería tener sexo con alguien yo pensé que esta noche ya no lo lograría, y bueno ya pasamos un rato rico los dos pero dime tú amigo no quiere tener sexo conmigo, la verdad por eso pregunto, sabiendo ahorita lo que me dice, pues adelante si me gustaría que me sigan cogiendo.

    Y el agarró se vistió y se bajó y le hablo por teléfono y después regresó y me dijo, que si podía ordenar el agua de cortesía para que no se viera obvio y el venía y le dije ok, y antes de que se fuera si le comenté, por lo menos algún descuento o algo, ya me cogió y por lo menos alguna cortesía y me dijo. Si claro.

    Y bueno llego el amigo con el agua y…

    Les contaré el desenlace en otro relato.

    Saludos! Lo que cuento me ha pasado, obvio no seguido es difícil encontrar personas decididas para el sexo sin compromiso, ya que no son muchas las veces que he conseguido cumplir mis fantasías y aventuras. Más sin en cambio han sido muchas veces que me ha dejado plantada.

    Saludos de nuevo y vendrá la segunda parte de este relato.

    Soy María, travesti de clóset mi ID de Twitter es el siguiente @mary_travesty. Soy de Tecámac, estado de México.

  • Regalo de despedida en mi último día dando clases ahí

    Regalo de despedida en mi último día dando clases ahí

    Hola, soy Calu. Colaboro en ocasiones escribiendo para una empresa muy grande en el mundo porno y aquí me gustaría compartirles historias que allá no puedo contar. En mi perfil están mis datos de contacto por si gustan compartirme sus opiniones ya que eso me ayudará a crecer como escritor. Saludos.

    Es por todos sabidos que las despedidas suelen ser en la mayoría de los casos algo tristes, pero por alguna (bendita) razón la vida tenía preparado algo inolvidable para concluir mi etapa en una escuela muy especial en mi vida. Mi último día dando clases en esa escuela…

    Recuerdo que acomodaba mis cosas para dejar mi escritorio limpio cuando sin darme cuenta el pecado se puso frente a mí sin yo percatarme, provocándome un pequeño susto que, contrario a lo que supone casi matar de un infarto a alguien, causó gracia en Gaby, una de las mejores alumnas a las que he tenido la fortuna de impartirle clase.

    —Perdón, profe, no quería asustarlo.

    —Qué bueno, porque si lo hubieras intentado quizá me matas.

    Reí, rio, con una de esas risas que te hacen descubrir cosas que quisieras haber descubierto antes: lo hermosa que se ve riendo. Y no es que ella nunca riera, porque mis chistes para intentar volver más relajada mi clase la hacían reír, pero esa vez algo tenía esa risa… algo que la hacía ver más hermosa… y sexy…

    —¿Es cierto que ya se va?

    —¿Quién te dijo?

    —Ya toda la escuela lo sabe.

    Un silencio pausó las risas y los ojos bonitos que tenía Gaby segundos antes.

    —Sí, hoy fue mi último día.

    —¿Por qué no nos dijo antes?

    —Porque no quería que mis últimas clases fueran tristes.

    —¿Pero la despedida sí?

    Todas las preguntas que me habían hecho en clases supe cómo responderlas, pero esa pregunta… esa… no tenía respuesta…

    —Lo extrañaré mucho.

    Sus brazos rodearon mi cintura. Su cabeza se recargó un poco sobre mi pecho. Una de mis manos llegó a su espalda regresando el abrazo mientras el otro acariciaba un poco el hombro del brazo que me rodeaba por delante.

    ¿No les pasa que están abrazando a una mujer y de pronto sin querer sus dedos acarician sus bubis? Me pasó.

    ¿No les pasa que sin querer están acariciando con sus dedos las bubis de una hermosa mujer y en vez de quitarlos la presión intensifica? Me pasó.

    Así es. Estaba viviendo uno de esos momentos en los que tu ética te dice que lo que haces no es correcto, pero tampoco te ofrece muchas herramientas que te ayuden a detenerte… y menos si ves que la otra parte involucrada tampoco muestra incomodidad.

    Mis dedos no dejaban de rozar sus bubis sobre su camisa, cada vez con más fuerza, pasando a ligeros apretones que también provocaban que sus brazos me abrazaran más fuerte. Así estuvimos un largo rato… hasta que un gemido de ella nos indicó que era momento de cambiar de pasatiempo.

    —¿Estás bien?

    —Creo que sentí algo en el pecho.

    —Quizá sea un aviso de posible infarto. Déjame revisarte.

    Con algo de miedos y dudas (como la canción de Chayanne) puse a Gaby de frente a mí y comencé a desabrocharle lentamente su camisa y la hice ligeramente hacia los lados, permitiéndome ver unos hermosos pechos tapados por un brasier que discretamente me pedía a gritos que también lo quitara. Ella también estaba un poco nerviosa, pero no mostraba intenciones de evitar mi revisión médica.

    Poco a poco acerqué mi oído a sus pechos para tratar de escuchar su corazón, descubriendo que latía al mismo ritmo veloz que el mío. Pasaba una mano sobre ellos intentando… bueno, la verdad no intentaba nada, simplemente quería pasarla porque era lo que debía hacer, ¿no?

    —Al parecer tu ritmo cardiaco está bien.

    —¿Seguro? Porque yo siento que me estoy desmayando.

    Rápidamente me acerqué para abrazarla.

    —No te preocupes, yo te sostengo si te caes.

    —Yo creo que lo que necesito es respiración boca a boca.

    Me besó. La besé. Nos besamos. Mis manos recorrían suavemente su espalda de arriba hacia abajo hasta llegar sus nalgas que no dudé en apretar y nalguear. Ella sólo reía. Me senté en la silla que acompañaba de adorno a mi escritorio y la jalé hacia mí sentándola en mis piernas. De nuevo nos besamos. Mis manos levantaron su falda y acariciar sus nalgas primero sobre su calzón y luego debajo de él. Mi boca lentamente pasó de sus dulces labios a su cuello, pasando mi lengua y mis labios por ahí durante un buen rato mientras mis manos estaban ocupadas acariciándole las nalgas a Gaby y bajándole hasta donde se pudiera ese calzón que, sinceramente, comenzaba a estorbar.

    —No sabía que besaba tan bien.

    —No sabía que tenías unas nalgas tan ricas.

    ¡Bingo! Por la cara que puso creo que no esperaba esa respuesta. Después sonrió.

    —¿Qué más sabe hacer?

    Esa invitación a continuar ft reto sexual pronunciado por esa joven fue seguida de nuevos besos y más manoseos. Mi boca recorrió sus hombros, jalando con ella los tirantes de su brasier hacia los lados, bajándolo poco a poco hasta permitirme admirar a sólo unos centímetros de mí unos pechos con unos pezones dignos de merecer las mejores lamidas, chupadas, y mordidas del universo, y no es por presumir, pero todo eso me sale muy bien.

    Mis labios y mi lengua recorrían suavemente toda parte de sus pechos. Una mano se desocupó de sus nalgas y se dirigió a sus pechos para acariciarlos, apretarlos, jugar con sus pezones que se ponían cada vez más duros. La otra mano ya comenzaba a jugar con su vagina, introduciendo dedos con ritmos y formas distintas.

    Los gemidos de Gaby se volvían más repetidos y fuertes. De pronto levantaba mi cabeza para volvernos a besar. Sus labios vaginales estaban humedeciéndose muy rápido, algo que hizo que paráramos un poco. Me dijo que no quería que se mancharan mucho porque más tarde saldría con sus amigas y no quería irse incómoda de su ropa interior, así que la levanté, la senté sobre el escritorio, le quité su calzón y le empecé a pasar mi lengua por esos labios de arriba a abajo, de derecha a izquierda, en círculos, chupando, jalando hacia mí lo que esa hermosa parte me permitía, mojando mis labios con el líquido que me regalaba el placer expresado por sus gemidos que no paraban. Ahí se vino por primera vez.

    Después de una ligera pausa dobló la chamarra que traía con ella y la puso en el piso. Se agachó quedando sus rodillas sobre la chamarra y comenzó a desabrocharme el pantalón. Batalló poquito, pensé en ayudarla pero decidí que era más sexy observarla, además de que no tardó tanto.

    Tomó con sus manos mi verga que llevaba desde su primer abrazo parada y que conforme pasaban los segundos se ponía más y más dura. Empezó a masajearla unos segundos y después procedió a pasar primero su lengua de arriba abajo y luego sus labios, succionándome hasta el alma (lo juro).

    Jamás pensé que una alumna tan callada en clase pudiera hacer eso, pero creo que todos conocemos alguien que parecía seria hasta que la vimos coger.

    Su mamada duró varios minutos. Sinceramente no sé cómo le hice para aguantarla sin venirme. Ni para decir que me distraía el miedo de que no cerramos bien la puerta y que alguien podía llegar en cualquier momento y descubrirnos, porque sinceramente me valía madres, igual ya no me iban a volver a ver ahí.

    La levanté para cumplir una pequeña fantasía que tenía desde hace tiempo: recostar de frente sobre el escritorio a alguna alumna y penetrarla.

    Mientras lo hacía le quité su camisa y su brasier; acariciaba su espalda, sus pechos, sus pezones, y de vez en vez le daba una que otra nalgada, cada vez más fuerte, con ganas de que alguien más me escuchara y nos descubriera (algo que jamás pasó).

    De nuevo me senté sobre la silla, volteó de frente a mí y se acomodó para seguir siendo penetrada. Sus saltitos sobre mi verga, ver cómo brincaban sus tetas, sus besos y las manoseadas que continuaba dándole me llevaron a mundo de placer que no conocía y que nunca imaginé vivir en una escuela, mucho menos en ésa, y especialmente en mi último día como regalo de despedida.

    La recosté boca arriba sobre el escritorio y continué penetrándola un buen rato. Una de mis manos acariciaba su vagina mientras la cogía y la otra jugada con sus tetas que no se dejaban de mover. Sus gemidos ya eran considerablemente fuertes y un poco hasta descarados. No entiendo cómo nadie más nos escuchó… o tal vez sí, nunca lo supe.

    Gaby me dijo que estaba por venirse, le dije que entonces también lo haría con ella pero me pidió que no, que quería que yo me viniera en su boca, y como la verdad se había portado muy bien no tuve forma de no complacer sus deseos.

    Al terminar nos vestimos. Se asomó para ver si había alguien cerca pero no había novedad. Regresó a mí, volvió a abrazarme, me dijo que tenía que regresar a su clase, que me extrañaría ahora más, me dio un beso y se fue. Yo terminé de limpiar mi escritorio que ahora estaba más sucio, aunque, para serles sincero, dejé cierta evidencia por ahí.

    Total, jamás regresaría a esa escuela, ¿qué me iban a hacer? ¿Correrme?

  • Afortunadamente todo se conjugó muy bien

    Afortunadamente todo se conjugó muy bien

    Aún no salgo de mi asombro. No me cabe la menor duda que soy muy afortunada pues algo que, por el azar, pudo salir mal, fue una experiencia hermosísima.

    El lunes, como otros lunes, apenas se fue mi esposo a trabajar, salí de mi casa bien cogida por mi marido y sin bañarme para ver a mi amante quien le gusta lamer mi cuerpo muy sudado y con salpicaduras de semen, donde haya ocurrido debido al calor de dos días que estuvimos encamados mi cónyuge y yo.

    Cuando llegué a su departamento, él ya estaba encuerado y con el pito bien parado.

    –¡Qué urgencia tienes amor! –le dije dándole jalones al tronco y salió presemen, del cual ya tenía el glande cubierto.

    Él me besó y me cargó para llevarme directamente a la cama, donde me depositó comenzando a encuerarme.

    –¡Qué bueno que llegaste temprano! Estoy muy caliente y me la estaba jalando un poco mientras te esperaba –me dijo sin dejar de desvestirme, besando o lamiendo cada parte que quedaba al descubierto.

    Yo me empecé a poner muy arrecha y cuando me quitó los calzones y lamió mi clítoris ya no lo dejé escapar. Lo tomé de la cabeza y me tallé la panocha con su cara. Él metió la lengua y empecé a soltar chorros de jugos. Yo sólo escuchaba cómo deglutía la mezcla de las venidas que me provocaba y el semen que me dejó mi marido. ¡De verdad que ambos gozábamos con el amor que mi esposo me dio!

    –Dime ¿en qué pensabas cuando te la jalabas, nene? –le pregunté liberándolo un poco de la presión con la que recargaba mi pubis en su rostro.

    –En saborear esta pepa y este culo con mi lengua –contestó antes de recorrer el periné con su lengua y llegar al ano donde metió la punta y las dejó libre del semen de mi cornudo que escurrió por las nalgas cuando él me enculó.

    –¿No tuviste acción el fin de semana? –le pregunté creyendo que eso era lo que lo tenía caliente.

    –Sí, buena parte de la mañana del sábado me fui a la casa de mi ex, donde llegué unos minutos después de que su amante salió después de haber pernoctado con ella.

    –Lo dices como si hubieses estado esperando a que ella quedara sola.

    –No esperé mucho, pero sí fue así. Ella me invitó a recibirme en cuanto se desocupara. “Ya salió” decía su mensaje, cuando lo vi subirse a su auto, contesté “Ya estoy abajo”. Apenas el amante pasó por donde yo me estacioné, bajé de mi carro y fui a tocar su puerta. Me abrió sólo cubierta por una delgada bata y me metí a su casa. Le di un beso quitándole la prenda para mamarle las chichotas, aún húmedas con los besos de despedida. La llevé cargada a su cama, con las cobijas revueltas y tibias que olían a sexo. Los vellos que ambos dejaron en el fragor del amor resaltaban en la blancura de las sábanas. Le chupé la panocha como te lo hago a ti y bebí el amor consumado… –me contó entre lamida y lamida.

    –¿Te la chupó tu ex? –le pregunté antes de tomar su falo para metérmelo a la boca. Con unos cuantos jalones soltó dos grandes chorros que tragué.

    –Sí me la mamó tan rico como tú lo haces –gritó en su venida y comenzó a jadear cuando se la jalaba para exprimirle la miel que aún tenía el tronco.

    –¡Eres muy puta, Nena! –me dijo con los ojos cerrados antes de nombrarla. Era claro que aún la tenía en la mente con esa mamada que le di.

    Sí, sentí tristeza de que no me amara así, pero también alegría por poder hacerlo tan feliz como ella.

    –Y el domingo, ¿qué hiciste? –pregunté, más por simpleza que por curiosidad.

    –Salí a pasear con mi esposa. En la comida se le pasaron las copas y se puso caliente al llegar a casa. Ella disfrutó de la cogida y queriéndome agradecer me preguntó que cómo quería ahora. “Mámamela, quiero venirme en tu boca”, le dije pensando en que por lo caliente me la mamaría, pero se enojó. “¡Tu sólo piensas en eso, no debiste de haberte divorciado de esa puta que a todos se las chupa!” Me dijo y allí terminó toda la magia.

    Descansamos un poco y, mientras me lamía las axilas, el pecho, el ombligo y otros lugares donde mi esposo suele llenarme de semen, me contó que tenía una reunión con sus socios. Me levantó y me llevó a la ducha, ahí me enculó a petición mía y, después de enjabonarme, me cargó obligándome a, colgarme de su cuello me cogió riquísimo viniéndose una vez más. Nos secamos y vestimos.

    Me llevó al mercado cercano a mi casa, donde hice las compras de lo que aún me faltaba para preparar la comida de ese día. Al llegar a la casa, inicié con mi rutina. Mi hija se ofreció a ayudarme en la preparación de los alimentos. En eso estábamos cuando llegó Ramón, mi esposo.

    –¿Qué pasó? ¿Por qué regresaste a esta hora? –pregunté asombrada, después de darle un beso y continué lavando legumbres, pero también agradeciendo al cielo que Bernabé hubiera tenido junta con sus socios, de otra manera, quizá aún estuviéramos cogiendo.

    –Se me olvidó que hoy harían inventario y cuando llegué me encontré con otro par de compañeros igual de olvidadizos, así que nos fuimos a echar unas copas, pero pronto se terminó el asunto, así que me vine unas horas antes de lo previsto. “pero traigo mucho filo” –me dijo esto último al oído acariciando mi nalgas –Vamos a la recámara y dile a mi hija qué haga en la cocina, porque tú tienes descanso.

    Mi hija, sonriente de ver cómo estaba mi esposo de urgido, recibió mis instrucciones y se puso a trabajar. “Así se pone de impertinente cuando está borracho”, le dije al quitarme el delantal. “No estoy borracho, estoy arrecho” contestó Ramón tomando mi mano para llevarme a la alcoba. Ciertamente, no estaba muy tomado, pero sí muy caliente.

    –Apenas puedo creer que no te fueron suficientes dos días de cama –le dije antes de irme al baño, pero no me dejó. Me encueró de inmediato y él sólo se bajó el pantalón y la trusa. Me tiró en la cama y me penetró.

    –¡Mmhh, hueles a jabón y no a fritangas, que bueno que llegué a tiempo! –me dijo sin dejar de besarme y moverse cada vez más rápido, hasta que se vino.

    Aún estaba él sobre mí y con trabajos traté de quitarle la ropa, pero sin querer impedir el reposo que requiere el completo disfrute del orgasmo, así que lo tiré hacia el colchón y terminé de desvestirlo. Mi marido dormitaba y se me antojó chuparle el pene para dejárselo limpio y saborear su amor. Él, me acomodó en pose de 69 y se puso a lamerme la panocha con mucho deleite. ¡Me sentía en las nubes! No me creía que lo hiciera mejor que otras veces. Después fue al culo y me chupó riquísimo. Yo no dejaba de jalársela, apretarle los huevos y lamerle todo lo que podía de su herramienta. Me metí sus dos pequeñas bolas en la boca y jugué con ellas paseando la lengua y sentí un chisguete de semen en la mejilla. Ramón seguía chupando mi panocha desenfrenadamente y me puse a chuparle el glande para sorber su semen.

    –¡Te amo, Mar! –exclamó al soltarme y dejó sus brazos extendidos en cruz –. Tienes razón, con leche sabes más rica–… me dijo y me acordé que también traía yo la venida que Bernabé me dejó en la ducha.

    Así fue como mi esposo se tomó la leche de mi amante, revuelta con la de él y todas las venidas que ellos me sacaron. Después de comer, fue a dormir, pero yo me lo volví a coger cabalgándolo. Cuando se vino, puse mi pucha sobre su cara. “Toma, papi”, dije, él abrió la boca y lamió…

  • Miguel, un señor del campo fue lo mejor de ese verano

    Miguel, un señor del campo fue lo mejor de ese verano

    Siempre me han atraído las personas mayores. Mi despertar sexual se fue dando conforme cumplía la mayoría de edad. Tenía esas ganas por probar que se sentía ser deseado por otro hombre. Tuve pocas previas con Alan, un amigo que tuve por un tiempo. Sin embargo, fue por un periodo corto.

    Luego de eso estuve solo por un tiempo, no me importaba o llamaba la atención alguien, tampoco andaba teniendo sexo con cualquier persona. Prefería conocer primero.

    Recuerdo que por la universidad en un curso como proyecto final nos pedían viajar a Villa Rica para realizar entrevistas a productores de café.

    Yo recuerdo haber ido con mucha flojera, pero al llegar me di cuenta que resultaba bastante interesante. Es así como conozco a Miguel, un señor mano derecha de uno de los dueños de unas parcelas de café.

    Miguel fue muy amable en todo momento, tenía en ese entonces yo 21 y él 46. Se le veía fuerte y lleno de vida. Muy ocurrente y bromista.

    Me tocó hacerle la entrevista a Miguel y al finalizar intercambiamos números por si necesitaba alguna otra información. Regresé a Lima y durante ese semestre tenía que comunicarme con él constantemente. Recuerdo que en una de esas él me dijo que vendría a Lima y tal vez sea bueno vernos para conversar mejor.

    Accedí, la verdad me atraía mucho y jamás se me pasó por la cabeza que él se interesaría en mí o por último solo tener una «aventura» conmigo. Yo no lo veía así y creía que él tampoco.

    Nos vimos en un restobar, picamos algo y tomamos unos tragos. Fue siempre muy amable y yo era el interesado por la información así que al querer pagar me dijo que mejor él pagaba y la próxima yo le invitaba. Entonces no iba a ser la última vez que nos veríamos. Yo algo contento creo y tambien nervioso, siempre el nerviosismo y ponerme rojo me delatan. Nos despedimos, él se fue y así ya conversábamos más seguido de muchas cosas, del día a día y así.

    Terminó el ciclo, me fue bien con el proyecto y salí de vacaciones. Quería irme a algún lado solo y pensé en que sería bueno ir a Villa Rica, conocer Pasco, Oxapampa, no sé, a donde me lleve el momento.

    Avisé que iría a Miguel y creo que él fue el más feliz. En esos días también salía de vacaciones en el trabajo. Me preguntaba como iba, a que hora llegaba y al llegar la sorpresa fue mía al verlo esperandome. Entre temor y alegría yo lo saludé y me dijo que sería bueno que me quede en su casa, que si quería quedarme una semana cuanto gastaría y en su casa él estaría cómodo de hacerle compañía. Tanto fue que me convenció y fuimos a su casa.

    Allá hace mucho calor y yo andaba en short. Fue una especie de guía para mí. Aprovechamos que estuvo de vacaciones para hacer tours a las cataratas, lugares para probar tragos exóticos y eso como que nos daba confianza para bromear. Los tragos se llamaban: “Levantate pajaro muerto”; “7 veces sin sacar”; “rompe calzón” y demás… Recuerdo porque compré uno y él otro.

    Hemos regresado, comimos y así. Al otro día salimos para Oxapampa, tomamos cerveza y nos quedamos allá. Creo que ese momento fue cuando sentí que podría pasar algo porque por momentos me quedaba viendo y yo notaba que esa forma de verme era distinta. Había confianza creo, lo conocía ya unos meses y por la forma en como nos tratabamos pude darme cuenta que era una buena persona, dentro de lo normal y seguramente tambien como todos tenía ganas de estar sexualmente con alguien y tal vez esa persona sería yo. De mi parte si sucedía, bien, me caía bien, era un buen tipo y tambien me atraía. Estaba solo, él también, viajé para vernos, estabamos solos en su casa todo el tiempo, todo se prestaba a que pasaría seguramente algo.

    Dormimos ese día en Oxapampa y visitamos más lugares. Al volver a casa, volvimos con los tragos exóticos y entre broma y broma dijimos a que no nos tomaríamos de esos porque eran muy fuertes, tienen bastante alcohol y nos marearía. A mi al menos si me marearía porque soy bien pavo para tomar.

    Al final esa noche terminamos tomando esos dos tragos. Si que te suben rápido y también es cierto que despiertan tu apetito sexual. Al menos a mi, si.

    Tenía cervezas en la refrigeradora y recuerdo que por torpe a mi se me terminó cayendo en el short. Lo que hice por inercia fue sacarme el short que salió con todo y ropa interior y me quedé con el polo que me quedaba alguito largo, suficiente para cubrirme.

    Al ir al baño y regresar, Miguel me dice: Sebastian, tienes buenas piernas. Disculpame que te diga esto, pero es inevitable no quedarte viendo. Me pareces un chico atractivo y seguro muchas personas quisieran salir contigo.

    A lo que yo solo sonreí y le dije: Pero estás conmigo, así que disfrutame.

    Al segundo me arrepentí de lo que había dicho por lo que había dicho. Eso había sonado muy mandado de mi parte, me sentí muy «perra». Pero si Miguel ya me había dicho que le gustaban mis piernas, o sea mi culo, en otras palabras, ya que mas daba?

    Solo reímos y me dijo que efectivamente, era su invitado y que haría todo para hacerme sentir bien. Seguimos riendo.

    En una de esas como estabamos sentados en el mismo mueble, él me preguntó si podía tocar mis piernas. Le dije que sí, que no había problema. Esos tragos ya hacían efecto y esa combinación con cerveza eran una bomba de tiempo, una bomba me iban a hacer sentir esa noche, pensaba…

    Sentía que sobaba su palma de mi mano y eso ya me estaba excitando mucho. El hecho de sentir que me deseaba un hombre me ponía a mil, pero sabía disimular. Han sido ya casi las 2 am y yo quería irme a echar. Quería echarme ya pero quería seguir tomando, o sea quería estar más cómodo.

    Él me dijo que mejor vayamos entonces a la cama donde dormía y así fue. Me dijo que también se pondría un short para estar más cómodo. Yo seguía solo el polo, sin nada abajo. Es que a él lo estaba volviendo loco.

    Nos echamos, pusimos canciones esas de discoteca y nos prendía. Entonces en una de esas empezó a tocarme el cuello y decir que estaba un poco contracturado y que sería bueno recibir unos masajes. Yo acepté y le dije que mejor se siente sobre mi y yo me pondría boca abajo.

    No dudé en hacerlo porque era el momento. Miguel y yo tendríamos sexo y estaba encantado con la idea. Había pasado muchos meses en los que no tenía nada de nada y también sentía ganas de sexo y Miguel era una gran oportunidad para tenerlo.

    Me empezó a frotar la espalda, la cadera, la espalda de nuevo. En eso le agarré una mano y la llevé a mi trasero. Empezó a sobarla y luego a frotarse sobre mi. Sentía como su pene iba tomando forma y sentía que en cualquier momento la sacaba.

    Para esto, me preguntó si estaba seguro a lo que asentí con la cabeza. Mojó sus dedos con un poco de saliva y empezó a meter su dedo poco a poco dentro de mi culo. A mi me dolía, pero ya no había vuelta atrás. Estaba dispuesto a aguantar lo que vendría luego.

    Miguel: Sebastián, quieres probar mi pene?

    Sebastian: Si, Miguel. Quiero sentir tu pene. Deja que lo haga.

    Miguel se sacó el short y la ropa interior y pude ver un enorme pene que me pedia a gritos comerlo. Me lo llevé a la boca y empecé a hacerle sexo oral. Le dije: quieres que te pida perdon? Él no entendía. Le tomé de la mano, lo hice pararse y me arrodillé frente a él para empezar a comerme semejante miembro.

    Antes de venirse me dijo que me avisaría porque quería correrse entre mis nalgas. Me pidió abrirlas y fue cuando sentí que gritó y expulsó mucho semen caliente. Nos limpiamos y nos echamos en la cama un rato, seguimos tomando y me pidió penetrarme.

    Me subí sobre él, me remangué el polo, tomé un poco de saliva y poco a poco fui empujando su pene para que entrara. Debo confesar que fue la calentura lo que hizo que sea sin condón. Confiaba en él y quería sentir por primera vez como es la sensación cuando se vienen dentro de ti o te «preñan» como le dicen de manera vulgar. Con mucho dolor tenía su pene dentro y empecé a subir y bajar. La poca experiencia que tengo se dio a notar, pero me esforzaba por complacerlo. Si disfrutaba él, yo feliz.

    Llegó el momento en que me pidió ponerme en 4, le pedí que vaya despacio a lo que me hizo caso y empezó el bombeo. Me sentí en la gloria, les juro.

    Miguel sabía lo que hacía y eso me encantaba. Me pedía que me ponga en muchas posiciones. Se sentó al filo de la cama y me pidió sentarme dandole la espalda. Yo le di muchos sentones que me palpitaba todo hasta que me tumbó boca abajo y se subió sobre mi. Así estuvo un rato hasta que gritó y sentí todo su semen caliente dentro. Estuve tan excitado que yo también me corrí manchando su cubrecama. Nos reímos y se tumbó sobre mí. Tenía aún su pene dentro de mi y sentía como le latía.

    Ni siquiera nos lavamos, nos tapamos, abrazamos y así dormimos. Me dolía todo y sabía que no iba a poder caminar, pero estaba muy excitado que eso era lo último que pensaba.

    A la mañana nos bañamos y me hizo el beso negro en la ducha, yo se la chupé y terminó en mi boca. Debo aceptar que este hombre estaba despertando mi lado travieso, perverso, «sucio», pero rico y super placentero.

    Miguel se convirtió en una especie de maestro que iba guiando mi forma de ver y disfrutar el sexo. Siempre se portó bien conmigo.

    Tanto fue que los días que pensaba quedarme fueron más con la intención de querer estar con él. Sabía que no me estaba enamorando, eso lo tenía claro, pero no estaba seguro si de parte de él sucedía igual.

    Volví a Lima y viajaba seguido para verme. Muchas veces no teníamos sexo porque más disfrutabamos de la compañía del otro y eso le bastaba a él y a mí. Dormíamos en el cuarto donde se quedaba en Lima y no pasaba nada muchas veces, solo disfrutabamos pasar tiempo juntos.

    Tengo muchas experiencias buenas con él que les iré contando.

    Gracias por leerme.

    Besos y abrazos.