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  • Mi padre me desvirga: Una gran familia (Parte 1)

    Mi padre me desvirga: Una gran familia (Parte 1)

    Desde muy joven me empezaron a gustar los hombres, sobre todo los hombres mayores, siempre lo supe, a medida que fui creciendo mi deseo sexual fue despertando, empecé a observar a los hombres que me rodeaban, mis hermanos mayores, mi padre, los demás hombres de mi familia, sobre todo a Mario, mi padre.

    Debido a que mis hermanos Julio (seis años mayor que yo) y Nelson (ocho años mayor) siempre estaban juntos y me excluían de todas sus actividades por ser muy pequeño, Mario, mi padre siempre estaba conmigo consintiendo todos mis caprichos para consolarme cuando me ponía triste porque mis hermanos me dejaban de lado, al ser huérfanos de madre, mis hermanos se tenían el uno a otro, y mi padre me daba a mi toda la atención y el amor que mis hermanos parecían rechazar o no necesitar, esto hizo que mi padre y yo tuviéramos una relación muy fuerte, siempre hacia lo que yo quería, cuando me sentía mal o me enfermaba me llevaba a dormir con él, los fines de semana me llevaba a parques y otros lugares para divertirnos juntos, con el tiempo mis hermanos tal vez sintiéndose culpables también empezaron a darme mucha atención, me convertí en el niño consentido de los tres.

    Mi amor por mi padre era muy fuerte, pero empezó a tomar una nota romántica y sexual, pensaba en cómo se sentiría besar a mi papá, cuando me abrazaba trataba de mantenerme en ese abrazo el mayor tiempo posible para sentir su cuerpo contra el mío, para disfrutar su olor, mi padre es muy guapo, mide 1,86, tiene piel blanca, cabello negro rizado, ojos grandes muy oscuros, una sonrisa coqueta, siempre presencie como las mujeres y algunos hombres no podían quitarle la vista de encima cuando paseábamos por la calle; los meses de verano papá siempre ha andado por la casa descalzo, sin camisa, lo que en esa etapa de mi vida me permitía ver sus brazos fuertes que rematan en unas manos grandes con venas marcadas, su torso velludo, fornido, con unos fuertes pectorales y algo de barriga, le gusta también usar shorts de futbolista, lo cual me permitió por aquel entonces notar algo en lo que jamás había centrado mi atención, papá tenía unas fuertes piernas y en medio de estas marcaba un prominente paquete, su bulto notoriamente grande comenzó a ser objeto de mi atención, en ese tiempo también descubrí el porno y empecé a fantasear con perder mi virginidad con mi padre pero sabía que esos pensamientos estaban mal y que esto era imposible, sin embargo pase mucho tiempo tocándome pensando en él.

    El día que cumplí los 18 aprovechando que era viernes celebré con unos amigos y tomé algunas cervezas, nunca había tomado más de una por lo cual me emborraché un poco, recuerdo que me llevaron a mi casa al anochecer y cuando desperté en la madrugada estaba en la cama de mi padre, usando solo un short, papá me había llevado ahí y me había cambiado de ropa, fui al baño de su cuarto y al volver a la cama pude verlo gracias a la luz de la luna que se filtraba por las cortinas de la ventana, estaba plácidamente dormido, debido al calor que hacia solo usaba unos bóxer blancos, tenía una muy evidente erección, el elástico del bóxer estaba ligeramente levantado debido a la dureza de su verga y dejaba ver algo de vello púbico más espeso que el de su abdomen, sentí muchas ganas de tocarlo, me imaginé dándole una mamada y escalofrío se apodero de mi cuerpo, me acosté a su lado y le di un beso en la mejilla, observé sus hermosos labios rosados y me decidí a besarlo suavemente, luego besé su cuello y su pecho que estaba algo húmedo por el sudor, empecé a acariciar su torso, mi mano fue bajando hacia su entrepierna lentamente y finalmente se posó sobre su bulto, palpitaba, se sentía caliente, comencé a masajear con mi mano la erección de mi padre, y entonces me decidí a bajar su bóxer, lo hice lentamente poniendo atención a sus leves ronquidos que me garantizaban acceso libre a su cuerpo, su verga salió disparada como un resorte, un gran trozo de carne, venoso, grueso, muy largo que culminaba en un glande rosado parcialmente cubierto por su prepucio, acomodé el elástico de su bóxer por debajo de sus bolas grandes y rosadas, tomé su pene y empecé a masturbarlo suavemente mientras acariciaba su torso con mi otra mano, deposité suaves besos en su pecho, mi padre soltó un leve gemido que me hizo alejarme inmediatamente, seguía dormido, volví a masturbarlo y fui acercando mi cara inconscientemente a su pene, olía a sudor y a jabón, lentamente pase mi lengua desde la base de su pene hasta el glande, sabia salado, introduje su cálido glande en mi boca y cerré mis labios sobre este, poco a poco fui consiguiendo que entrara un poco más en mi boca mientras subía y bajaba rítmicamente, solo cabía en la boca poco más de la mitad pero yo quería más, hice algo de presión y conseguí que entrara un poco más, las manos de mi padre me tomaron la cabeza por sorpresa y subió su cadera introduciendo su verga en mi garganta, sentía sus bolas en mi mentón y sus vellos púbicos me cosquilleaban en la nariz, sentí una arcada antes de que mi papá me apartara de si para sentarse y estamparme un beso profundo y húmedo.

    – Si te vas a comer mi verga tienes que comértela entera –dijo apenas me soltó-

    No podía salir de mi asombro, pensé que estaba dormido, pensé que de despertarse lo haría enojado conmigo, que tal vez me golpearía, pero por el contrario lo estaba disfrutando y me había metido su verga hasta el fondo de la garganta, no le importaba que fuera su hijo en ese momento solo era un chico que le estaba dando placer.

    – ¿Te vas a quedar mirándome o vas a terminar lo que empezaste? –preguntó-

    – ¿Quieres que continúe?

    – Hasta que te tragues toda la leche de tu papi.

    Escucharlo decir eso me excito de sobremanera, inmediatamente me abalance sobre el besándolo con pasión, bese su cuello y fui bajando por su torso hasta llegar a su verga, comencé chupar con intensidad, mi padre gemía y suspiraba, me acariciaba el cabello con una mano y con la otra me daba palmaditas suaves en la mejilla, por momentos tomaba mi cabeza con ambas manos y me obligaba a meterme su verga hasta el fondo de mi garganta al tiempo que movía su cadera de arriba abajo, cuando no podía respirar, me apartaba de si, para dejarme hacerlo a mi ritmo hasta que nuevamente me ahogaba con su verga, así permanecimos un buen rato hasta que mi padre me avisó que se iba a venir, entonces comencé a masturbarlo rápidamente mientras chupaba y lamia su glande, mi padre empezó a jadear, su abdomen comenzó a contraerse, era el momento entonces aparté mi mano y me metí todo su miembro en la boca, sentí su semen caliente bajando por mi garganta, tuve que sacarme parte de su verga de la boca para no ahogarme, trague todo ese delicioso néctar, me aparté de él saboreando los restos que quedaron en mi boca, sabia salado y algo ácido, me acosté en su pecho y empecé a acariciarlo y darle algunos besos, él me beso en la cabeza.

    – ¿Te gustó tragarte mi leche bebe?

    – Sabe delicioso papi, hace mucho quería probarla.

    – Puedo darte leche cuando quieras mi niño, si la querías debiste pedirla antes.

    – Me daba mucho miedo intentar cualquier cosa, no quería que te enojaras conmigo.

    – Jamás podría enojarme con mi niño lindo.

    – Ya no soy un niño.

    – No importa cuánto crezcas o que tan bien me comas la verga, siempre vas a ser mi niñito consentido.

    – Tu niño consentido quiere que le rompas el culo.

    – ¿Quieres que te coja?

    – ¿Quién mejor para desvirgarme que mi papito?

    – Pensé que ya tenías experiencia, haces muy buenas mamadas.

    – Es la primera vez que lo hago, quería que la primera fuera contigo.

    – ¿Estás seguro de que quieres que sea tu primer macho?

    – Muy seguro.

    Me subí a horcajadas sobre mi padre para besarlo, él me abrazó, sus manos bajaron lentamente por mi espalda hasta mis nalgas, apretó con fuerza mi trasero, me nalgueó, yo empecé a moverme frotándome sobre su verga erecta mientras nos besábamos, disfrutaba de sus caricias, de la sensación de su verga rozándome, mi padre se sentó mientras besaba mi cuello haciendo que yo quedara boca arriba en la cama con su cuerpo sobre el mío, me besaba con desesperación, su barba raspaba mi mentón mientras su lengua entraba en mi boca, volvió a besar mi cuello intensamente, me mordió suavemente, estaba dejando marcas, yo era suyo, bajo dando besos por mi torso hasta llegar a mi paquete, me bajó los shorts de golpe y me los quitó con algo de dificultad, separo mis piernas y clavó su cara en mi entrepierna inhalando, era una bestia segada por el deseo sexual.

    -Hueles tan bien.

    Me miro mientras decía eso, sus ojos reflejaban deseo, tenía una mirada casi animal, él era un depredador y yo su presa, introdujo mi pene en su boca y comenzó a succionar con fuerza moviendo la cabeza de arriba abajo rápidamente, me estremecí por el placer, mis piernas se retorcían mientras la boca experta de mi padre me daba la sensación más placentera que había sentido, bajo un poco más levantando mi cadera y empezó a comerme el culo mientras me masturbaba, ya me había metido los dedos varias veces en el pasado así que su habilidosa lengua entró en mi agujero con algo de facilidad, separo su boca para meterme un dedo suavemente, yo solté un leve gemido, inmediatamente comenzó a mamar mi verga de nuevo mientras su dedo entraba y salía con rapidez de mi agujero, yo gemía como un loco, mi padre volvió a comerme el culo mientras me masturbaba, no pude más y me vine sobre mi abdomen, me miró sonriendo antes de escupir sobre su mano, para mojarse bien la verga.

    -Esto te va a doler un poco.

    -Lo sé, me da miedo.

    -Relájate, iré despacio y con cuidado para que no te duela mucho, poco a poco hasta que la tengas toda dentro.

    Confié en sus palabras y me relaje, él apoyo la húmeda cabeza de su verga en mi ano presionando levemente, el calor de ese tremendo pedazo de carne palpitante ardía sobre mi piel, empujo suavemente y con algo de dificultad hasta que introdujo todo su glande, el dolor era moderado pero el ardor era demasiado, se inclinó para besarme, se enderezó nuevamente y me miró fijamente con una gran sonrisa, entonces empujo su cadera hacia adelante con fuerza metiendo toda su verga de golpe en mi culo, solté un grito de dolor que papá calló con un beso.

    -Si lo hacía despacio solo prolongaría tu dolor mi amor.

    -Por favor sácala papi, no lo soporto.

    -Aguanta mi niño, después de un rato te acostumbras.

    -No papi, de verdad no puedo, duele mucho, sácala por favor.

    -Quédate quieto, ya pasará.

    Se acostó sobre mi besando mi cara suavemente, luego me besó mientras masajeaba mis piernas, el dolor fue disminuyendo y se lo hice saber, entonces empezó a moverse suavemente, sentía cada centímetro de su enorme verga rosando mi interior, el placer empezó a manifestarse, comencé a gemir como un loco, mi padre fue aumentando poco a poco el ritmo de sus embestidas mientras lamia mi cuello, sentí su pene salir de mí mientras se apartaba y entonces me volvió a penetrar con fuerza arrancándome un grito, puso mis piernas sobre sus hombros y apoyando sus manos a cada lado de mi cabeza empezó a embestirme con fuerza, me miraba fijamente a los ojos, el sudor de su cuerpo goteaba sobre mí, sus embestidas eran cada vez más rápidas, ambos gemíamos por el placer, duramos un buen rato así hasta que papá puso mis piernas a cada lado de su cuerpo y me sujeto de la cadera mientras me penetraba, estaba sonrojado, el sudor escurría por su frente y por su velludo pecho, recostó su cuerpo sobre el mío sin dejar de follarme con fuerza y me besó, aumento la velocidad y fuerza de sus embestidas, sentía que me iba a destrozar pero no me importaba, el placer era demasiado, lo abracé mientras enrollaba mis piernas en su cadera con fuerza, esto pareció excitarlo más porque me empezó a follar con mucha más fuerza, yo no paraba de gemir, el roce de su abdomen con mi miembro y el estímulo de su verga en mi culo me hicieron acabar, unos minutos después papá emitió un último gemido al tiempo que sentí chorros de su leche caliente inundar mi interior, solté mi agarre jadeando, él me sujeto de la espalda y giramos sobre la cama, sentí su verga salir de mí, quede acostado sobre su cuerpo oyendo su corazón acelerado, permanecimos así recuperando el aliento hasta que nos dormimos.

    En la mañana papá me despertó con un beso, me había desvirgado mi propio padre como siempre lo había soñado, papá tenía una gran erección que necesitaba atender, pero esa es historia para después.

  • Todo queda en casa (II)

    Todo queda en casa (II)

    Pasé varios días preparando el siguiente puente. A mi chica, le dije de primeras, que hacía mucho que no pasaba tiempo con mi hermana, y a mi hermana, que la echaba de menos y un puente los cuatro juntos, era ideal para confraternizar. El tema es que lo conseguí preparar todo.

    De todos modos, una tarde, después de echar un polvo con María, en el énfasis del post-calentón/orgasmo, le conté mi sueño porno, y que me gustaría hacerlo realidad. Quería tantear el terreno. Nunca me gustaron las relaciones abiertas, mi chica es mía, y punto, pero me llevé una grata sorpresa, cuando me confiesa:

    La verdad, que tuve algún rollo con chicas, en el instituto, y lo echo un poco de menos. Por otro lado, follar con 2 tíos y una tía… uhmmm, me pone muy perra la idea.

    De verdad? Me tomas el pelo? Le pregunte.

    No, para nada, además tu hermana, me pone, y creo que tu a ella. La he pillado mirándote embobada más de una vez, me dijo. El problema será planteárselo a Fran

    Fran? Dije, viendo cómo te mira el culo y las tetas cada vez que tiene ocasión, no creo que sea difícil de tentar, jejeje

    Al final, con la complicidad de María, planeamos el fin de semana.

    Y llegó. Recogimos a Miriam y Fran y viajamos dos horas al apartamento de playa elegido. Estaba en una urbanización de 1ª. Era último piso, lejos de miradas indiscretas, con 2 habitaciones amplias, y una terraza con un gran Jacuzzi, con vistas al mar. Estaba genial para nuestro plan. Nos encargamos de que hubiera bastante bebida, y sobre todo, champán, la criptonita de mi hermana.

    Pasamos media tarde en la playa, hablando y riendo, nos duchamos y salimos a cenar. Mi nena, llevaba un vestido muy ajustado, largo, pero con una gran abertura lateral, que dejaba poca pierna a la imaginación. El escote, bastante pronunciado también, dejaba bastante pecho a la vista, realzados por el sujetador push-up, que realmente, no le hacía mucha falta.

    Miriam, opto por una corta minifalda y una ajustada camiseta de tirantes bajo una cazadora vaquera muy entallada, que al quitarse en la mesa, dejo claramente ver que no llevaba sujetador, sus pezones marcados a través de la licra, la delataron. María se sentó frente a Fran, que paso toda la noche mirándole el escote, ya después de una botella de vino, sin cortarse. Yo, con Miriam enfrente, solo tenía ojos para las suyas, y aquellos pezones amenazando rasgar la tela que los cubría.

    Terminamos la cena y fuimos al apartamento, con la idea de probar el jacuzzi.

    María, tomó la iniciativa.

    Chicos, que, un jacuzzi y champan?

    SIII dijo Miriam, ya algo chispa. Champan!

    María dijo pícaramente:

    Una sola regla, y dejo caer el vestido, dejando su ropa interior a la vista. El sujetador a juego con el minúsculo tanga, dejo a Fran embobado

    Y cuando se lo quitó todo, este ya no sabía lo que hacer. María, totalmente depilada, morena, con solo una minúscula marca del bikini, y aquellas tetas que me volvían loco, era como una diosa.

    Vaya! Dijo Miriam, sin quitarle ojo tampoco. Estas tremenda, cuñada

    Tu hermano, que me tiene bien servida y en forma. No veas lo que me hace sudar, dijo María con una picara sonrisa, mientras le guiñaba un ojo

    Todos en bolas al agua, os espero. Y se metió dentro

    Fran ya iba con los calzoncillos en los tobillos detrás de Maria.

    Miriam, me miro mientras se quitaba la camiseta y dejaba caer su falda.

    Más pecho que María, pezones erguidos como piedras, piercing en el ombligo y vello púbico muy rasurado, con un pequeño hilo estilo brasileño.

    Ya puedes ver lo que llevas imaginado toda la noche, me dijo, mientras la seguía a la terraza.

    Dentro del agua, Miriam, para mi asombro, se a cerco a María diciendo:

    Puedo tocarte las tetas? Se ven tan duras y redondas…

    Claro, respondió María

    Miriam comenzó a tocárselas, pellizcando los pezones

    UHMM suspiró Maria, fundiéndose en un beso en la boca de mi hermana, que la pillo por sorpresa, pero se dejó hacer.

    Fran me miró, como pidiendo mi aprobación, a lo que asentí con la cabeza

    Automáticamente se puso al lado de María, y empezó a tocarle tímidamente una teta, el pezón, hasta que se fue envalentonando, y deslizó una mano por su vientre, bajo el agua.

    María echó la cabeza hacia atrás y jadeo con más fuerza. Le estaban metiendo mano, y masturbando el clítoris. Me acerque a mi hermana, y atrape sus tetas en mis manos, mientras mordía sus pezones alternativamente. Se dejo hace sin reparo. Salimos del Jacuzzi a nuestro dormitorio, que tenía cama con dintel.

    La polla de Fran, totalmente erecta, era de un buen tamaño, pero algo menos gruesa que la mía, que en cambio, era un poco más corta. Estaba muy definido muscularmente, hacia mucho deporte, pero bastante delgado. Sus 24 años, se notaban. Yo en cambio, tenía bastante volumen muscular, pero algo de grasa no me dejaba definir bien. Me encanta comer y no me corto con nada, pero voy al gimnasio 2 horas todos los días. Así, puedo llevar mis 35 años, sin aparentarlos.

    En la cama, Miriam se tumbó, boca arriba. María se dispuso entre sus piernas, de rodillas y empezó a jugar con la lengua en su clítoris y sus labios. Fran se acerco a María por detrás y tras lamerle un poco su ya empapada rajita, y humedecer bien la entrada del ano, acerco su polla a la vagina de mi mujer y poco a poco la fue introduciendo entera dentro de ella. María se tenso y se dejo hacer, acompasando rítmicamente los empellones que Fran le daba desde atrás, mientras sus manos sobaban y pellizcaban sus erguidos y duros pezones. María se corrió como una loca, estaba fuera de si. En su frenesí, había dejado descuidada a mi hermana, por lo que como pude, la gire en la cama, para ponerle frente a María, a 4 patas también, y penetrarla por detrás mientras las dos se comían la boca. Me estaba follando a mi hermana!! La visión de ella sometida a mi, besando a mi novia, mientras era salvajemente tomada por detrás por mi cuñado, era embriagadora. Deje caer un buen chorro de saliva en el prieto culo de Miriam, y con uno de mis dedos comencé a repartirlo por todo el, introduciéndolo poco a poco dentro de ella. Poco a poco la resistencia de su esfínter fue cediendo, por lo que metí otro dedo. Cuando su culo se adaptó a ellos, saque mi polla de su coño, y la dirigí al culo. Presioné poco a poco, y el glande desapareció dentro, mientras Miriam tensaba su cuerpo. Cuando se relajo continué empujando hasta tenerla toda dentro. Muy despacio empecé a bombearle el culo, y masturbarla con una mano, mientras la otra atrapaba uno de sus pezones y lo pellizcaba fuerte.

    Sigue, sigue, me corro, me corro, no pares, mas fuerte!! aggg, aggg, gimió mi hermana

    Fran, dijo María, enculame a mi también, como hacen a tu mujer!!

    Fran no se hizo de rogar y tras relajarla con un par de dedos, se la metió entera

    Buuuf!!! Me vas a reventar!!! Dijo María, Que grande se siente por ahí! Aaaaa

    Fran no tardó un minuto en correrse dentro de ella, y yo, detrás dentro de mi hermana. Era una situación demasiado excitante para contenerse. Rápidamente la saque, para ponerla entre las bocas de las dos, que seguían comiéndose a besos, y Fran hizo lo mismo. Nos dejaron limpios y casi listos para otro asalto.

    Mi sueño caliente, mi mayor perversión, se estaba cumpliendo. 2 parejas follando juntas, 2 pedazo de mujeres, dando y dándose placer mutuamente, mi chica usada por otro delante de mi, y yo follando con MI HERMANA! Delante de mi novia y su marido! Estábamos locos? Esto iba a cambiar nuestras vidas para siempre, y lo sabíamos, pero estaba ocurriendo, y de momento nadie parecía arrepentirse.

    María parecía tener ganas de más. Se tumbo en la cama boca arriba, y llevo su mano a la entrepierna, separando los labios y descubriendo su clítoris; que actuó como un imán para la lengua de Fran, que se tiro a lamerlo y chuparlo inmediatamente. Mientras lo hacía, me acerque a la boca de María e introduje mi polla en su boca, que inmediatamente se puso de nuevo dura como una piedra. Debo confesar, que quería estar a la altura, y una hora antes, me había tomado una pastillita azul milagrosa. Jamás las había tomado, pero una situación como la que habíamos planeado, necesitaba que yo estuviera a la altura, no quería perderme ni un segundo de todo aquello. Miriam nos miraba hacer, pero no intervino. Cuando yo estaba listo de nuevo, mande a Fran tumbarse, ayude a María a acomodarse sobre el, y se metió el pollon de mi cuñado dentro. La incliné sobre el, dejando su abierto culo expuesto y saliendo un hilo de la corrida anterior de Fran. Sin miramientos, se la metí de golpe. Al contrario que el culo de mi hermana, este ya estaba acostumbrado a ser usado. Agarre a María por el pelo y comencé a follarle el culo con fuerza mientras miraba a los ojos a Miriam. Fran debajo, se dejaba hacer todo el trabajo. Mis empujones hacían que fuera ella quien se lo estaba tirando esta vez. Maria empezó a jadear y gritar:

    Me corro, ahahah, me corro! Sigue, sigue, no pares!!

    Yo también me corro!! Gritó Fran

    La escena era turbadora. Tanto que me acabé corriendo casi a la vez que ellos dos. Fue nuestro primer trío, y María estaba fuera de si. Me separe un poco y ella a su vez de Fran, para tumbarse al lado de mi hermana. Salía semen de sus dos agujeros, y estaba empapada de sudor. Su visión me excitaba sobre manera. Miriam se puso a chupar la polla de su marido un rato, después se abrazó a mi novia y las dos se quedaron dormidas.

    Después de un baño y comer y beber algo, mi hermana dijo:

    Veros a los 2 a la vez follando con María me puso muy perra, quiero probarlo

    Estábamos completamente desnudos, y limpios, y el efecto de la Viagra aun estaba presente, porque solo oír a mi hermana, mi polla cobró vida de repente. Me empalmé de inmediato, y María comenzó a masturbarme muy despacio. Fran acompaño a Miriam a la cama y comenzó a comerle el coñito muy despacio, en un 69, mientras ella lo ponía a punto para la batalla. Después de un rato, fue María quien dirigió la maniobra.

    Esta vez. Lo haremos los 4 a la vez., Túmbate, me dijo

    Obedecí de inmediato… María comenzó a lubricar el ano de mi hermana y la ayudo a meterse mi verga por el culo, sentada sobre mi, de espaldas. Enseguida adivine la postura, por lo que cogí sus tetas y pezones entre mis manos, pellizcando y estirando estos, y la atraje hacia atrás sobre mí, mientras acaba de hundir mi polla entera dentro suyo. Estaba arrodilla y bastante abierta, por lo que su coño quedaba expuesto a la enorme verga de mi cuñado, que inmediatamente comenzó a follarla, sin miramientos. En esa postura, yo casi no me podía mover, pero los envites de Fran, movían a mi hermana lo suficiente para que ella me cabalgara profundamente. María se puso de pie en la cama, y ofreció su almeja abierta a la boca de mi hermana que golosamente, comenzó a lamer y chupar. Miriam se corrió como una loca entre jadeos y suspiros, muy rápido, y provocó un gran orgasmo a mi chica, con la boca, casi a la vez. Fran continuó bombeando con fuerza hasta correrse dentro del culo de su mujer abundantemente, y apartarse, para atraer a María, tumbarla y metérsela a ella y terminar de correrse dentro. Yo di la vuelta mi hermana, para meterla en su chorreante coñito, y correrme dentro de ella también, mientras esta disfrutaba de un segundo orgasmo, y al igual que mi cuñado, sustituirla por Maria, y terminar la faena en ella, que a su vez también se corrió por segunda vez.

    Estábamos completamente muertos, pero felices y embriagados de tanta pasión, lujuria, y a la vez respeto. Nos duchamos de nuevo y nos fuimos a dormir, los 4 en la misma habitación.

    Habíamos alcanzado tal grado de intimidad, de complicidad, que nuestras vidas no volverían a ser lo mismo nunca más. A ojos de los demás, estaría muy mal visto, sería nuestro gran secreto. Pero nuestras relaciones, ya no podían tener sentido en pareja, nunca más seríamos completos ninguno de nosotros, sin la compañía de los otros tres. O al menos, yo era lo que pensaba. Jamás había pensado en compartir a mi pareja y mucho menos ver como otro se la follaba delante de mi, pero esto era distinto, los 4 éramos familia, nos conocíamos, lo que aportaba un grado de confianza enorme, pero también podía un gran problema. Pero eso ya se vería. Ahora tocaba disfrutar de nuestra recién descubierta sexualidad en grupo, y ver como discurrían los acontecimientos.

    Continuará

  • El secreto de la hijastra

    El secreto de la hijastra

    Desde que la madre de Milagros se casó con su padrastro, Marcos, tuvieron muchas dificultades para vincularse entre ellos.

    Tenía solo 14 años cuando su madre se casó con él. Era un tipo de hombre muy conservador que no era muy cariñoso, pero siempre hacía todo lo posible para mantener a su familia. Siendo el hombre de negocios rico que era, Milagros y su madre nunca tuvieron que necesitar o desear nada.

    Marcos era extremadamente atractivo. Tenía el pelo corto y rubio, ojos azul hielo, un cuerpo extremadamente robusto, y era muy alto, aproximadamente 1,90. Milagros creció para ser una hermosa joven. Tenía largos mechones que eran de color negro, ojos caoba, labios sensuales gruesos y un cuerpo que todo hombre de sangre caliente querría poseer y dominar. Pero Milagros no era una mujer sumisa ni fácil de controlar… aunque tenia un secreto. Desde hace un tiempo ella sentia una atracción innegable que simplemente no podía erradicar, sin importar cuánto intentara distraerse con sus amigas, cada vez que se acostaba por la noche, tenía pensamientos sexuales con marcos. Milagros se sintió aliviada cuando se graduó de la escuela secundaria y se estaba mudando para la universidad.

    Eso significaba que ya no tendría que verlo excepto por vacaciones. Marcos amaba a su hijastra y quería hacer todo lo posible para mantenerla feliz y mantenerla. Tenían sus diferencias y una buena cantidad de peleas, pero él la amaba como si fuera suya. A Milagros le costó mucho confiar en su padrastro, a pesar de sus esfuerzos por demostrar que él estaría allí para ayudarla de todas las formas posibles, tanto emocionales como financieras. Cuando comenzó la universidad, se dio cuenta de que tendría que trabajar para pagar sus préstamos y se negó a tomar un centavo de Marcos.

    Entonces, Milagros decidió ingresar a la industria del porno y pensó que podría ganar dinero fácil si hacía algunos shows de cámara los fines de semana. Sería efectivo instantáneo y rápido, y nadie tendría que saberlo. Se metió en eso durante unos meses y en realidad lo estaba disfrutando. Milagros estaba en esa edad de descubrimiento sexual, y su nueva profesión solo la estaba ayudando a descubrir todas las cosas que la hicieron sentir curiosidad por el sexo. Marcos no era un hombre muy sexual, pero él también tenía un secreto… le encantaba ver chicas de cámara.

    Una noche, mientras estaba solo en su departamento, encendió su computadora y decidió ir a su sitio favorito de chicas cams y cuando hizo clic para conectarse con una chica, esperaba ver su cara, luego charlarían un poco y él le diría lo que le gustaba antes de que ella actuara para él. Pero esta vez, cuando lo hizo, lo primero que vio fue a una joven acostada de lado en la cama, tocando su suave y depilada entrepierna con su tanga hacia abajo. Podía ver su cabello negro colgando sobre su hombro, lo que le encantaba ya que prefería las morenas. La forma en que seguía jugando con sus partes le provocó una erección instantánea, mientras él observaba cómo ella se frotaba y se acariciaba sus labios hinchados con su dedo medio. Marcos se quitó el boxers y dejó que todo su pene saliera al aire, mientras lo agarraba y comenzaba a acariciarlo lentamente, apretando su eje e imaginando que estaba follando esa dulce y sensual mujer.

    La mujer siguió frotando su vagina hasta que acabo, lo que no solo provocó su propio orgasmo sino también el de marcos, pero justo cuando él se encontraba eyaculando, ella ajustó su cámara y Marcos vio el rostro de su hijastra.

    Era Milagros con quien se estaba masturbando. No pudo detener su orgasmo, ya que llegó con abundantes chorros de semen. pero, como Elena era la única que tenía su cámara encendida, no sabía que su «cliente que pagaba por verla desnuda» era su padrastro.

    Lanzó un beso a la cámara, apretó sus senos y escribió: Te gusto?

    Marcos se estaba volviendo loco, mientras se limpiaba rápidamente solo miraba la pantalla. Sr.M: [ha depositado $10000. La cara de Milagros se iluminó en estado de shock. Ella esperaba algo así como una propina de $100 o $150, lo máximo que había recibido fue $170.

    – Milagros: OMG GRACIAS! Volverás a verme?

    Los ratones en la cabeza de Marcos corrían mientras escribía:

    – Quédate un rato, chatea conmigo y te pagaré más por ello. A lo que Milagros contesta – Claro, pero solo por una hora como máximo. Tengo que estudiar.

    Marcos no podía creer que Milagros le estuviera ocultando esto, y lo que era aún más difícil para él era pensar era el hecho de que incluso estaba lo haciendo esto como una profesión a tiempo parcial. Marcos tenía el suficiente dinero como para mantenerla, y se había ofrecido una y otra vez, pero ella siempre se había negado negaba. Quería hablar con ella y descubrir por qué estaba haciendo esto.

    Después de unos cuarenta minutos de conversación, Marcos preguntó: -Dime algo que nunca le hayas dicho a nadie.

    Milagros: – Quiero coger con mi padrastro.

    Marcos quedo catatónico, mirando las cinco palabras con incredulidad mientras las leía una y otra vez.

    Milagros: -Sigues ahí? Lo siento, no es algo de lo que me sienta orgullosa, pero incluso si me juzgas, no lo puedo evitar pensar. Eres solo un extraño después de todo.

    Sr.M: No, todavía estoy aquí. No te estoy juzgando en absoluto. Por favor, siéntete libre de ser sincera conmigo. Milagros: – No tenemos una relación cercana y es por mí, tengo dificultades para estar cerca de él.

    Mi padrastro se casó con mi madre hace 4 años, y él ha sido un gran padre para mí, pero ahora hay una grieta en nuestra relación debido a estos sentimientos que tengo por él. Un día lo sorprendí masturbándose, y desde entonces, he querido tener relaciones con el. Por eso me mudé a la universidad. Lo extraño mucho, y a veces me duele, pero esta es la única solución.

    Marcos se tomó un momento para absorber todo lo que ella acababa de compartir.

    Sr.M: – Tal vez deberías hablar con él al respecto. No tenía idea de a dónde iba con esto, solo estaba divagando.

    Milagros: – Tengo miedo de que se asuste y las cosas se vuelvan aún más extrañas entre nosotros. Además, si le dijera a mamá, entonces mi vida quedaria estaría realmente destrozada.

    Aunque el sabía que había forma de que le contara a su esposa sobre esto.

    No importa cuánto Milagros lo apartó, él la amaba. Fue justo allí en ese momento que Marcos se dio cuenta de que él sentía lo mismo por ella. Era incómodo pasar tiempo juntos porque él se sentía sexualmente atraído por ella, incluso abrazarla era difícil, pero nunca se dio cuenta hasta que ella se abrió.

    Sr.M: – Estoy seguro de que te sentirás mejor una vez que se lo digas. Creo que el lo entendería.

    Milagros: – Parece que se te acabó la hora. Gracias por chatear conmigo, y gracias de nuevo por el consejo más que generoso. Espero haberme ganado un cliente habitual.

    Odiaba que ella estuviera haciendo esto.

    Sr.M : Seguro que volveré.

    Milagros: – Bye

    Ella le lanzó otro beso y luego la cámara se desconectó. Marcos sabía que tenía que hablar con ella, lo que significaba planear una visita a dónde se encontraba ella lo antes posible.

    Desde entonces, se conectaba a ese mismo sitio web y buscaba el nombre de usuario de Milagros todas las noches. Marcos nunca reveló su identidad y la única razón por la que trató de atraparla en línea fue porque quería pagarle suficiente dinero para que no tuviera que hablar con otros hombres. Y ella siempre comenzaría a tocarse para él, lo que provocaría que se masturbe pensando en la concha de su hijastra. Charlarían durante una hora y él hablaría sobre sus fantasías más oscuras. Cuando pasaron tres semanas, Marcos sintió que realmente conocía a Milagros de adentro hacia afuera.

    La llamó una tarde y le dijo que estaba en la ciudad. Ella no parecía muy feliz por teléfono, pero esperaba que de alguna manera pudieran verse y decirle que había estado charlando con él durante casi un mes.

    Antes de ir a su departamento, Marcos se duchó y se preparó, luciendo como siempre. Estaba nervioso y no se había masturbado, lo que no era prudente porque significaba que fácilmente lo habría excitado.

    Llamó a su puerta alrededor de las siete y Milagros respondió, vistiendo una falda corta y una blusa blanca. Era difícil mirarla sin recordar la forma en que se tocó tantas veces para el.

    – «Papá», trató de sonreír, «Entra». Ella se hizo a un lado, evitando la oportunidad de abrazarse.

    Una vez que se quitó la chaqueta, se sentó en el sofá y le pidió a Milagros que se sentará al lado porque necesitaba tener una conversación seria con ella. – «Entonces, cómo va tu trabajo?» preguntó. «Necesitas ayuda adicional con dinero?»

    – «No, gracias. El trabajo va muy bien. No necesito ayuda».

    Marcos puso su mano sobre su hombro y dijo: «Mili, sabes que te amo, verdad?» «Mhm» Ella asintió. «Por favor, no te enojes conmigo cuando digo lo que voy a decir». Al principio parecía preocupada, pero permaneció callada. – «Yo sé.»

    -«¿Sabes qué?» Parecía confundida. Marcos suspiró

    -«Mira, sé que te quitas la ropa por dinero en la cámara web».

    La cara de Milagros se puso pálida. «¿Qué? ¿Quién ha estado difundiendo estas mentiras sobre mí?» «Por favor no lo niegues, sé sincera conmigo». «¡No estoy mintiendo!» «¡Bueno, entonces permíteme refrescarte la memoria, Soy el Sr.M Milagros se congeló, su expresión era ilegible. «Has estado hablando conmigo todo este tiempo,

    – y sucedió por accidente», admitió el.

    «No esperaba encontrar a mi propia hija en un sitio de cámaras de mala calidad». «Entonces… tú… has estado… ¡Dios mío!» Se puso de pie y corrió hacia su habitación, ahogándose por las lágrimas. Marcos fue detrás y se paró detrás de la puerta. «Mili, déjame entrar. Dale».

    «Estoy tan humillada!» «Cariño, no estoy enojado contigo. Quiero decir, lo estaba. Pero te dije cosas! ¡Cosas privadas!» Bebé, está bien.

    Es por eso que estoy aquí. Quiero estar aquí para ti «. Marcos apoyó la palma de su mano contra la pared y se apoyó en ella.» Te prometí que siempre te daría lo que necesitaras», hizo una pausa y respiró.» Milagro, te amo.

    Déjame entrar y te prometo que no te arrepentirás. No estoy aquí para juzgarte». Se enjugó las lágrimas y abrió lentamente la puerta, permitiendo que su apuesto padrastro entrara.» Yo… no quise decir esas cosas que dije», dijo Milagros, tratando de ocultsr su rostro.

    «Yo estaba confundido». Marcos se quitó la camisa, revelando su amplio pecho musculoso y sus abdominales cincelados. «Realmente creo que deberíamos sacarnos las ganas.

    Lo que tu madre no sabe no la lastimará». Él se paró frente a ella y esperó. El corazón de Milagros latía como un martillo y se excitó más allá de lo creíble, mientras miraba su cuerpo duro. Recordaba cuando chateaban sobre el pene de Sr.M, y sentía curiosidad por ver si realmente era tan grande.

    Dio un paso adelante, se quitó la camisa y se quitó la falda, ya que el bulto en los pantalones de Marcos comenzó a crecer. «No crees que estoy enferma de cabeza?», Preguntó. «Creo que me necesitas de una manera que solo tú y yo pudiéramos entender». Él le acarició la cara y la besó lenta y sensualmente. Milagros se volvió más segura y le devolvió el beso, eufórica.

    felicidad de que esto realmente estuviera sucediendo. En poco tiempo ambos estaban desnudos, y antes de que él pudiera disfrutar su sexo, ella le dijo que quería grabar la primera vez que él folló con su padrastro. A Marcos le gustó la idea de su hija. Encendió su cámara web y él se tumbó en la cama, dejándola montarlo de espalda para que su pene apareciera en la cámara cuando entrara en ella.

    Definitivamente la tenía enorme, posiblemente más de lo que ella pensaba. Milagros se recostó sobre su cuerpo y gimió cuando Marcos deslizó lentamente su pene dentro de su vagina, con cuidado de no empujarlo por completo porque era muy estrecha.

    Él tocó su cuerpo, acariciando sus senos mientras ella gemía en éxtasis. «Papi», respiró Milagros. «Tu pija se siente tan jodidamente bien dentro de mí concha «.

    «Es tuyo, bebé». Su lenta penetración hizo que su concha temblara por toda su pija, mientras luchaba contra el impulso de acabar. Marcos la cogió así hasta que su estiró lo suficiente como para embestirla con velocidad. Se acercaron a la cama y él se sentó en el borde mientras ella se sentaba en su pija dirá, doblando las rodillas sobre sus muslos. Marcos la abrazó, rodeándola con sus brazos mientras ella brincaba vigorosamente su pene, sintiendo cómo esa pija enorme entraba hasta lo más profundo de su cuerpo

    «Dios Mili » La besó apasionadamente, disparando un poco de líquido pre seminal en su conchita. «Deseaba tanto tu pija…». Ella jadeó, sintiéndose cerca de un orgasmo. No podía superar el hecho de que su pija estaba dentro de ella. Era pecaminoso y muy equivocado, pero se sentía tan natural tener sexo con ella.

    Ella tenía la vagina más apretada que jamás había penetrado. «Estoy cerca, papi», aceleró Milagros. El orgasmo no se hizo esperar… Él gimió y acabo sintiendo su velocidad mientras vaciaba su pija con cada salto. «¡Oh dios, oh dios!» Ella gritó su y Marcos silencio sus gritos con un beso lujurioso, chupando su lengua mientras disparaba la mayor carga de semen en su vagina.

    Había sido descuidado y ni siquiera usaba condón. Milagros seguía besándolo como una amante, mientras lentamente mecía su concha sobre su pija, que había permanecido dura. «No puedo creer que me hayas cogido». expreso mientras lamia su cuello.

    «No puedo creer que todavía esté dentro de ti», dijo mientras aún palpitaba. «Quiero esto todos los días».

    «Entonces supongo que me mudaré contigo». Marcos besó sus senos y chupó sus pezones antes de acostarla y abrazarla para descansar un rato…

  • Sofía una colombiana infiel… una puta divina en la cama

    Sofía una colombiana infiel… una puta divina en la cama

    En anteriores relatos les he contado que me he subscrito a diferentes plataformas donde hombres y mujeres buscan contacto.  Los hay para todos y hace poco descubrí una plataforma que cuyo título en español te dice lo que te puedes esperar: Mujeres infieles latinas. La suscripción gratis no funciona, pero si pagas uno de los niveles de paga, realmente se pueden ver resultados inmediatos.

    La primera semana me escribieron cinco chicas, pero finalmente con Sofía, una hermosa mujer colombiana fue con la que dimos ese paso prohibido. En su perfil muestra su hermoso cuerpo en una bata de dormir transparente y se pueden apreciar dos potentes melones de una copa triple D. Se le mira un cabello a media espalda color negro lacio, una cintura plana y unas caderas con unas curvas divinas, pero también tiene una foto donde solo viste una tanga y ese culo se le mira maravilloso y muy apetecible. En estas fotos su rostro aparece borroso para ocultar su identidad y es hasta que tenemos el primer contacto por correo electrónico que me envía una foto mostrándome su rostro. La verdad que me quedé anonadado al ver tan lindo rostro y por un momento pensé que todo aquello era una farsa y que lo más probable es que nada se diera, pues aquellas fotos eran quizá parte de algún juego como en anteriores experiencias me ha pasado.

    Hablamos por teléfono en un par de ocasiones y Sofía me hablaba de que estaba casada y que tenía a una hija de diez años, pero que últimamente las cosas no iban bien en el matrimonio, por lo que ella sospechaba que su marido le estaba siendo infiel y era eso lo que le daba ese empuje para conllevar el paso que estaba dando. Le dije que yo tenía cincuenta y cinco años y, ella me respondió que mi edad no le importaba, que lo que buscaba era una relación discreta con un hombre maduro y respetuoso. Fue cuando ella me dijo que tenía treinta y dos años cumplidos.

    Pensé que para llevarla a la cama me tomaría un monitoreo de mi persona más exhausto, pues yo le propuse que nos encontráramos en algún café o restaurante para platicar y de esa manera conocernos mejor. Ella me lo propuso de esta manera: Realmente quiero que esto sea lo mas discreto posible y que no se podía arriesgar a que alguien de sus conocidos nos viese juntos en algún lugar. Me habló de que su hija atendía a la escuela de verano y de que su marido trabajaba de ocho de la mañana a las cinco de la tarde. Al principio le propuse que viniese a mi casa pero ella se rehusó y luego añadió: -Creo que sería mejor encontrarnos en algún hotel.

    Vivimos en la misma ciudad y así que acordamos en encontrarnos ayer en un nuevo motel que a mi solo me queda a unos tres kilómetros de distancia. Llego a las ocho de la mañana a la habitación 221 y enciendo la televisión para hacer espera, pues me dijo que podría estar ahí de ocho y media a nueve. A las ocho y quince me envía un texto diciendo que estaba en camino y yo le envío el número de habitación con alguno detalles de cómo encontrar el elevador. Minutos después me envía otro texto diciendo que ya estaba ahí y un par de minutos después Sofía está tocando la puerta.

    La verdad que me asombra con su belleza y como saludo y romper el hielo nos damos un beso en la boca. Ella me da un cumplido diciendo que me encuentra que soy un hombre guapo y muy alto. Yo le digo que ella me parece hermosa y que parece mucho menor que los años ella me ha confesado que tiene. La verdad que se mira mucho más joven, pues ese bonito rostro tiene esa magia de jovialidad y de la forma que viste la hacen lucir de unos veinte años. Ella también me dijo que no le parecía que yo tuviese cincuenta y cinco y, que a pesar de mis flecos con algunas canas, me miraba mucho más joven.

    Sofía llevaba un vestido blanco sin mangas con un escote discreto pero que te dejan ver la potencia de esos melones comprimidos con un sujetador cuyo propósito es elevarlos. Su cintura es una delicia y esas curvas de sus caderas son un hermoso poema… que culo más rico se le mira. Previo a nuestro encuentro habíamos hablado de que estábamos dispuestos a experimentar todo lo que se puede hacer en la cama y aunque por teléfono Sofía se escuchaba muy prudente y delicada al hablar de sexo, ya en la cama descubriría lo puta en lo que se puede convertir esta hermosa y delicada mujer. La falda de su vestido quizá le llegaba unos quince centímetros arriba de su rodilla y se le miraban unas piernas espectaculares vistiendo esos zapatos también blancos de unos tacones que quizá la elevaba al metro setenta. Cuando se sentó en un sillón cerca de la cama cruzo las piernas y no le pude divisar si llevaba bragas. Ella me cuestionó con una sonrisa:

    -¿Qué es lo que mira Sr. Zena?

    -¡Quería ver el color de tus bragas?

    -¿Y las vio?

    -No… no las vi.

    -Bueno… si quiere descubrir si traigo o no, solo es cuestión que usted se decida a averiguarlo. -Ella de nuevo volvió a cruzar sus piernas a lado opuesto.

    De esta manera comenzó una faena sexual que duraría alrededor de cuatro horas. Me le acerqué al sillón y la tomé con mis dos manos las rodillas y ella se me acercó para ofrecerme su boca. Sofía olía rico y ella también me dijo que le gustaba el aroma de mi colonia. Se fue en contra del sillón y yo me fui por sobre ella a besarle ese cuello de una piel sedosa y con un olor que ayudan a elevar el calor ambiental. Ella me pidió que nos pusiéramos cómodos o en otras palabras que nos desvistiéramos. Le desabroché el vestido y le bajé el cierre al nivel de la cintura y de medio ojo descubría que tenía unos tatuajes en su espalda baja y alrededor de su cintura, tatuajes que no vi en las fotos de su perfil y deberían ser tatuajes recientes, se miraba el color fresco de ellos. Llevaba un sostén para sostener y elevar esos dos melones de talla o triple copa doble D. Se le miran ricos y hermosos y luego chupándolos alrededor y cuando llego a su parte baja, confirmé que eran el arte de la cirugía plástica pues descubria un par de cicatrices. De todas maneras me di gusto mamando ambos pezones y los debe tener muy sensibles, pues Sofía gemía de placer cuando se los chupaba.

    Me dirigía a removerle esa tanga blanca que vestía y quería sacarle ese hilo de entre sus nalgas cuando ella me dijo. -Déjeme de tener el placer de también desvestirlo… también a nosotras las mujeres nos gusta desvestir a un hombre; especialmente a un hombre tan guapo como tú. – Yo llevaba los típicos pantalones ejecutivos con una camisa deportiva. Sofía llegó a mis bóxer y por encima sintió lo erecta que estaba. Me pidió que me sentara a la orilla de la cama mientras me quitaba el bóxer, ella se hincó y me comenzó a mamar la verga no sin antes decir: -¡Que hermosa verga tienes! – Se entretuvo con mi verga por alrededor de unos diez minutos y esta mujer mama rico. Empezó con unos besos delicados por sobre mi glande y luego me tomó con una de sus manos el tronco de mi verga y ella solo chupaba la punta de esta y luego con sus dedos me masajeaba los testículos. Me pidió que me recostara sobre mi espalda y así ella poder tener acceso a mis huevos y mientras me los chupaba, con su mano me daba una pajeada que con los minutos sentía que me iba a correr. Para evitar eso, le pedí que ahora me tocaba a mi comerme su conchita, a lo cual ella enfatizó el nombre colombiano que le dan a la parte íntima de la mujer: La cuquita.

    Cuando me volvía a sentar para bajarle esa tanga blanca, miraba ese tatuaje de rosas y otras cosas y Sofía se dio vuelta dejándome ver ese espectacular trasero que tiene y me lo movía como bailando y esos cachetes tenían esa magia de hipnotizarte y es que esta mujer tiene un rico trasero. En mi experiencia con muchas mujeres he sentido esos músculos duros y sólidos, pero también a pesar de que muchos se miran solidos y duros, son suaves como cuando uno aprieta una almohada… así se sentían las nalgas de Sofía, aunque superficialmente se miraban firmes. Quizá lo único negativo y que molesta a una mujer, es saberse con celulitis y eso lo descubría cuando Sofía me cabalgaba a la inversa…. Pero vamos por partes. Sofía se acostó sobre sus espaldas y yo me fui de nuevo a mamar esas suculentas tetas. Pezón mediano y redondos y me pedía que se los mordiera, que esa sensación de sentir mis incisivos atrapando su pezón la encendía y me lo mostraba con sus ricos gemidos. Bajé besando su piel hasta su ombligo y luego en todo su monte venus. Sofía tiene una piel sedosa y en toda esa piel donde debería tener vello púbico estaba totalmente desierta y tal parecía que nunca había tenido vello púbico. Su conchita o cuquita era pequeña a pesar de su altura y llegué hacia ella atrapando un mediano clítoris y fue cuando jadeó de placer y supe que el sexo oral a Sofía le encantaba. Mi lengua invadió todo ese orificio y tenía un sabor dulzón y rico, con un olor agradable que te encendían las ganas de devorarlo.

    Lo que me gusta de una mujer como Sofía, es esa libertad de expresión que tienen en la cama. Sofía no se cohíbe para lograr un orgasmo y cuando le chupaba su cuquita, era ella quien con sus manos se abría los labios de la cuquita y restregaba su sexo contra mi boca y movía su pelvis impetuosamente encorvándolo y hasta levantaba sus nalgas de la fuerza que hacía. Supe que se corría cuando dio un gemido chillón de placer y no dudé en incorporarme y me fui por sobre ella y le hundí los 21 centímetros de mi verga y gimió aún más mientras le hacía un embate frenético en posición del misionero. Con los minutos cuando recobraba un poco la respiración me dijo: ¡Qué rico coges y qué mamada más rica me has dado y esa verga se sienta tan deliciosa… no me equivoqué contigo… usted sí que saber cómo coger!

    Le saqué mi verga aun todavía erecta pues yo no había acabado y me volví a dirigir a su rica cuca y comencé de nuevo a mamarla. Ella con una sonrisa pícara me decía: ¡Creo que me has encontrado mi punto más débil! De esa manera cómo te comes mi cuquita, me harás acabar muy pronto de nuevo! -No me mentía, pues Sofía se conoce así misma que ella volvía abrirse los labios de su vulva y podía sentir sus jugos vaginales de nuevo apareciendo y volvía a elevar su cuca contra mi boca y volvió a dar un grito de nuevo cuando encorvaba su espalda y de nuevo me he incorporado para darle otro embate frenético dejándole ir cada centímetro de mi verga a esa cuquita y Sofía solo gemía de placer al ser penetrada.

    Esta vez solo sonreía y me decía que la había hecho acabar otra vez y fue cuando ella me invitó a que me acostara sobre mi espalda y me dijo que me iba a montar. Las tetas de Sofía solo rebotaban al compas de un jinete y ella se las tomaba con sus manos. Ella me miraba a los ojos y me preguntaba: -¿No te puedes correr? – Le expliqué que me gustaba disfrutar de ella, que me encantaba verla cómo me montaba y que entre más tiempo pasaba más rica y potente era mi corrida. Ella me decía de lo rico que sentía montar mi verga y luego me dijo: -Sabes… si quieres saber cómo me corro rápidamente es montándome a la inversa. -En ese momento se dio vuelta y me dejó expuesto su trasero mientras se hundía ella misma mi verga. Lo movía divinamente y fue cuando descubría algo de celulitis en su suculento trasero. Se le era más obvio cuando se sentaba sin hacer movimiento… quizá ese sea la única imperfección en esta linda mujer. En esta posición, montándome a la inversa, sentía como la vagina de Sofía me apretaba desde adentro mi falo. Apretaba fuerte, diría algo inusual. Ella me decía que le encantaba esa posición por el ángulo de mi verga y que la mía la sentía más por su grosor y tamaño. Comenzó a mover su pelvis frenéticamente y se podía escuchar el crujido de aquella cama de hotel y ese chasquido de mi verga entrando y saliendo de esa rica cuquita colombiana. La verdad que esta mujer sí que producía mucho jugo vaginal que toda mi pelvis estaba empapada de esa miel de esta mujer. De repente explotó con un grito que parecía un chillido y comencé a pompearle la vagina a todo lo que daba y esta mujer sudaba del esfuerzo y calor de esta faena tan exquisita. Me volvía a decir: ¿No te puedes correr? ¡Tienes mucha resistencia… que suerte la mía… a este paso me mandaras bien servida a casa.

    La otra posición que me dijo que le encantaba era la de perrito y qué paisaje más divino ver ese precioso y redondo culo ante mí. Había un espejo frente a la cama y nos podíamos ver en él y esas expresiones en el rostro de Sofía me hacían a que continuara con mi juego erótico y de sacarle los más posibles orgasmos a esta chica. Mirar ese culo tan precioso no me quedó otra alternativa que comenzar con un oral. Me hinqué y comencé con unos chupones a su conchita y hundiéndole la lengua a más poder. Llegué a su culo y sin pedir permiso le deslicé la lengua. Vi su expresión de satisfacción por el espejo y me dediqué a darle un oral o rimming a ese culo que cómo lo contraía del placer. Ella solo me dijo: -Sr. Zena, ¿se ha propuesto a volverme loca de placer? Créame que lo esta logrando… nadie me había dado una cogida tan rica como la que usted me esta dando. – Sentía como contraía el orto, ese anillo que apenas me permitía que unos centímetros de mi lengua se hundieran en él. En esta ocasión Sofía restregaba su culo contra mi lengua al igual que lo hacía cuando le chupaba su cuquita. De repente entre gemidos y alaridos de placer me decía: -Métame esa rica verga en el culo, que ya me está haciendo correr. -Solo le daba placer con mi lengua en su ojete y esto parecía ser suficiente para hacer acabar a esta chica. Ni que me rogara ni perezoso le asomé mi glande a su ojete y ella misma lo tomó con su mano y me ayudó a penetrárselo. El ojete de Sofía parecía ser muy apretado pero me sorprendió con la facilidad de cómo toda mi verga se deslizó y se hundió en su rico culo. Al principio gimió como de dolor y me dijo que fuera despacio y que no me moviera mucho, pero luego ella comenzó con un rico vaivén en un ritmo de media velocidad hasta que desesperadamente lo movía como queriendo alcanzar el paraíso. Movía es culo tan rico cuando se corría que a los segundos de escuchar sus gemidos y ver en el espejo el placer en su rostro aceleré mi embestida hasta sentir como mis huevos se arrugaban y expulsaban una potente corrida. Que divino es ver caer esa corrida del culo de esta mujer.

    Sofía me dijo que nunca había mamado una verga después que la sodomizaban, pero que esta vez hacía la excepción, pues nunca nadie le había dado una culeada así. Me dejó bien exprimida la verga hasta que de nuevo sentí la sensación de correrme cinco minutos después y le dejé ir una mini corrida que verdaderamente me quedé admirado pues tenía muchos años de no experimentar una corrida así. Ella sonriendo y con su lindo rostro me dijo: ¡Wow… te has corrido otra vez! -Por primera vez pasamos al baño del hotel donde parados le volvía a dar por el culo y Sofía se había corrido en eso de unos siete minutos. Me confesó que era multiorgasmica, y que también lo era analmente. En la plática me hablaba de que necesitaba de más sexo que el que le daba su marido y que por eso se atrevía a dar ese paso y que dado a ese morbo de lo prohibido, parecía que le tornaba más sensible y era por eso por lo que se había corrido muchas veces en un maratón de sexo que duró unas cuatros horas. Cuatro horas de sexo y con unos 6 o 7 orgasmos es lo suficiente para drenar mucha energía, pero Sofía aquella mañana me contaba que había tenido más de diez y verdaderamente se miraba agotada.

    Cuando escribía este relato ella se comunicó conmigo a través de textos y me contaba que había pasado la noche con calambres. Me envió una foto mostrándome su trasero y su cuquita con una nota que decía: -No me aguanto por volver a sentir esa hermosa verga que tú tienes y que me dejes tan agotada de tanto coger… realmente esto es lo que buscaba… que alguien aliviara lo puta que llevo adentro. -Esta ha sido la última de mis conquistas pues pasó ayer julio 19 y creo que mañana la estaré cogiendo de nuevo a esa rica y suculenta mujer de nombre Sofía. ¡Que culo más rico tiene! Yo todavía me siento cansado de la culeada que le di pues me hizo acabar cuatro veces, pero a mi edad de 55 esto hoy parece una proeza. Descansaré todo este día, pues aunque cansado y acalambrado quiero volver a escuchar esa linda melodía que es escuchar los gemidos de una linda mujer cuando se está corriendo.

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  • En el medievo (P. 5): Teodon encula a Sahara

    En el medievo (P. 5): Teodon encula a Sahara

    Sahara se había escondido junto a Teodon. También estaban tras unas rocas, y aunque no podían ver a los que se habían parado en el sendero, si que podían oír sus voces lejanas.

    – Tenemos que subir más! Susurró Sahara a Teodon. – Aquí nos pueden oír si hacemos algún ruido.

    Sahara continuó reptando por la ladera y Teodon la siguió hasta que ya dejaron de percibir las voces de los caminantes. Era una zona entre rocas pero con hierba alta en el suelo. La espesura de los árboles no dejaban ver a pocos metros.

    – Creo que este es un buen sitio. Aquí no nos verán ni nos oirán! Comentó Sahara mientras se sentaba sobre la hierba.

    – Y los demás? Preguntó Teodon algo nervioso.

    – No te preocupes, seguro que se han escondido como nosotros. Esperaremos una hora y nos acercaremos al sendero para ver si se han ido. Ahora descansa y no hagas ruido.

    Sahara tiro de el para que se sentará. Se recostaron contra una de las rocas mientras sus respiraciones se iban relajando. Sahara giro la cabeza y vio a Teodon que miraba sus tetas con cara de niño travieso. Pensó que podían aprovechar la ocasión. Abrió más el escote de su vestido para provocar al muchacho. Miro hacia su pantalón y pudo ver cómo se iba abultado. Acerco su mano y toco sobre la tela.

    – Ummm, parece que esto se está animando!

    Dijo con sonrisa picarona. Teodon fue acercando su mano hasta las tetas, le abrió el escote hasta dejarlas al aire.

    “Que maravillosas tetas!” Pensó mientras las miraba. Eran más pequeñas que las de su madre, pero claramente más redondas, bonitas y duras. Su madre le había enseñado a tocarlas, a sobarlas y la mejor manera de chuparlas. Había sido año y medio de aprendizaje y lo había aprendido bien. Comenzó a pasar las yemas de sus dedos sobre ella rozando mínimamente los pezones. Al momento noto como se habían hinchado y endurecido. Sahara miraba su cara, era como la cara de un niño con un juguete nuevo.

    – Te gustan? Le dijo con un tono de voz suave.

    – Joder! Son preciosas! Y muy duras!

    Contestó el sin dejar de mirarlas con los ojos muy abiertos. Sahara seguía sobando su entrepierna, apretando suavemente el bulto hinchado bajo el pantalón.

    – Vamos, hazme lo que le haces a tu madre!

    Dijo con el mismo tono de voz suave y cariñosa. El muchacho acerco su otra mano y comenzó a amasarlas y a sobarlas las dos a la vez. Sahara seguía mirándole la cara, la excitaba ver cómo sus ojos chispeaban fulgurantes de deseo. Acercó la boca hasta uno de los pezones, paso su larga y carnosa lengua por el, una vez, otra y otra. Después fue al otro pezón e hizo lo mismo hasta dejar ensalivados los dos copiosamente. Abrió los labios y los succionó por turnos. Los dos pezones estaban ya rojos y muy duros y los mordisqueó con suavidad. Sahara notaba como iba creciendo su excitación.

    – Joder chico! Como me pones de caliente!

    Le susurró mientras le desabrochaba el pantalón. El miembro saltó como un resorte y duro como una roca. A Sahara no le dio tiempo para asombrarse al sentir como los dientes de Teodon tiraban de uno de sus pezones.

    – Madre de Dios! Como me estás poniendo!

    – Como? Dijo el muchacho.

    A Sahara le pilló por sorpresa la pregunta. – Pues…muy caliente!

    – Solo caliente? Otra pregunta inesperada.

    -Si, muy caliente! Por que? – Mi madre me dice otras cosas! Comento él.

    – Como qué?

    – Pues… como… guarra, salida, zorra… cosas así!

    – Ahhh, y te gusta?

    – Síii! Mucho!

    – Vale, entonces te gusta que te digan guarradas, jajaja!

    Río alegremente Sahara. Al muchacho se le enrojecieron las mejillas y asintió con la cabeza.

    – Vale, pues te diré todas las guarradas que se me ocurran, pero sigue chupando! Sahara miró al miembro que manoseaba ya fuera del pantalón y le pareció más gordo que la vez anterior. Estaba erecto y duro, con un capullo redondeado que brillaba especialmente. “Joder, que gorda la tiene este cabron” Pensó mientras lo apretaba con su mano para sentir más la dureza. Dentel le chupaba los pezones de diferentes maneras, les pasaba la lengua, los succionaba con suavidad, otras veces con fuerza, les daba mordisquitos suaves y otras veces tiraba de ellos con los dientes. A Sahara le estaba encantando, parecía que a este chico no tendría que enseñarle, y sobre todo, la estaba poniendo especialmente guarra. Ni Deva, la esclava de Iván, le había chupado los pezones así, y eso que Deva sabía de sexo.

    – Que bien te ha enseñado tu madre! Me estas poniendo más caliente que el hierro de una fragua! Además de muy guarra! Dijo finalmente con una sonrisa lasciva.

    – Mi madre me ha enseñado muchas cosas! Dijo el muchacho con sonrisa orgullosa.

    – Creo que en Irenat vas a triunfar con las chicas!

    – Tu crees? No sé si les gustará todo lo que se hacer!

    – Cuando lo prueben, les encantará! Ya te lo digo yo! Mira como me has puesto los pezones, están como dos fresas maduras y duros como garbanzos!

    Sahara seguía masajeándole la gorda polla que estaba como un pepino de color carne.

    – Que te gustaría hacerme ahora? Preguntó ella mientras ya sentía su coño húmedo. El chico se ruborizó un poco.

    – Pues… me gustaría follarte por detrás! Ella le miró con sonrisa pícara.

    – El coño o el culo? – Los dos! Dijo el con cara lasciva.

    – Los dos?

    – Si, los dos! Primero el coño hasta que te corras y después el culo!

    Ella intentó no reírse. Veía que el muchacho aspiraba a mucho.

    – Crees que harás que me corra sin correrte tu? Le dijo con una sonrisa interrogante.

    – Creo que hasta te correrás dos veces! Dijo él orgulloso y seguro de sí mismo. Sahara le volvió a mirar la polla sin soltársela, la sintió dura y también el deseo de tenerla dentro. Se giró sobre la roca en la que estaba apoyada y se inclinó levemente sobre ella. Teodon miro el delicioso cuerpo cubierto por la estropeada tela. Paso la lengua por sus propios labios humedeciéndolos. Sus manos bajaron hasta el borde bajo del vestido y lo subió lentamente. Apareció el culo de la muchacha cubierto por las andrajosas bragas. Las bajó despacio hasta descubrirlo totalmente. Lo admiró unos segundos antes de poner las manos sobre él. Lo acarició, lo sobo y lo apretó, disfrutó con la vista y con las manos antes de agacharse. Colocó su boca cerca y escupió sobre el centro. La salina escurría metiéndose entre las piernas. Acercó más su boca viendo caer el chorretón de saliva y sacando la lengua comenzó a lamer. La saliva se fue repartiendo, dejando brillante y jugoso todo el culo. Bajó entre las piernas y tiró de las bragas hasta que cayeron al suelo. Le abrió más los muslos y pudo ver la mata de pelo castaño que había bajo ellos. Paso la mano sobre el suave y rizado bello provocando un mínimo temblor, apenas perceptible, en el cuerpo de Sahara. Metió los dedos entre el bello y llegó hasta los abultados labios del coño. Era de un tacto suave, más que los de su madre, paso varias veces los dedos sobre ellos hasta introducir uno dentro. Lo metió y sacó varias veces, lentamente, hasta notar como el clítoris se había abultado. Sabía lo que era y lo que significaba, lo tocó, lo acarició y lo frotó hasta hacer que las piernas de Sahara se tensaran. No sólo se tensaron, vibraron como lo hace un timbre al pulsarlo. Todo el cuerpo se estremeció. “Diosss, que cabronazo, como sabe dónde tocar!” Pensó Sahara mientras sentía temblar su cuerpo.

    – Siii, siii! Susurró ella sintiendo cómo aumentaba su placer. Teodon había agarrado su polla con la otra mano y la puso entre las piernas de la excitada muchacha hasta notar como se pegaba su capullo contra los abultados labios. La frotó contra ellos buscando que también el clítoris. Ella solo notaba más excitación, más placer y más ganas de sentir esa polla dentro.

    – Vamos, vamos! Métela ya!

    Acabo gritando en forma de susurro. Teodon apretó la polla contra el coño de Sahara y abrió los labios con su capullo. Sintió como arrastraba parte de la suave carne de la vagina al penetrar.

    – Despacio! Despacio! Grito ella al sentir como la llenaba con la gorda polla. No había acabado de gritar cuando notó como los huevos de Teodon pegaban contra sus piernas, la había penetrado totalmente haciendo que todo el cuerpo de la excitada muchacha se pusiera rígido. Teodon se agarró a las caderas y empezó a mover su pelvis. Sahara sintió como esa polla gorda y dura entraba en su coño llenándolo totalmente y volvía a salir dejándolo vacío. Su boca jadeaba, resoplaba cuando Teodon aumentó el ritmo. Los jadeos se convirtieron en sonidos guturales semejantes a rebuznos. Teodon embestía hasta meterla completamente a cada empujón. La sacaba y volvía a meter con fuerza.

    – Dime que estás muy guarra! Susurró apretándola el culo a la vez que se lo abría con sus manos.

    – Joder, estoy terriblemente guarra! Vamos cabron! Dame más! Diosss, es que me has puesto como un putón!

    Teodon embisto más y más hasta que los gritos de Sahara se ahogaron y sintió como le empapaba la polla.

    – Ahggg, Ahggg! Notó como temblaba todo su cuerpo, como le daban estertores. Teodon aflojó un poco las embestidas y puso la punta de su dedo en el culo de Sahara.

    – Esto te gustará! Le susurró mientras introducía el dedo dentro del culo.

    – Ahggg! Serás cabron!

    Grito ella al sentir la penetración. Fue un grito seco, no era placer, tampoco dolor, más bien, algo inesperado. Teodon volvió a bombear con su polla el coño de Sahara, a la vez que hacía lo mismo con su dedo en el culo. Una vez, otra, otra… Sahara sentía como la follaba, como esa polla gorda y dura salía y entraba en su coño sin parar. Como el dedo horadaba su culo haciendo que se abriera cada vez más. Ni el cabron de Iván se la había follado así. Mientras su mente se llenaba con una nube de placer, noto como le abría el culo aún más con dos dedos. Ya no jadeaba, sentía que de su garganta ya no salían sonidos después de más de dos minutos de jadeos. Nunca la habían follado tanto tiempo y sintió una corrida larga, profunda y deliciosa. Tenía los ojos cerrados y el placer invadía todo su cuerpo. Teodon sacó la polla empapada de corridas de Sahara y la metió en el culo abierto y dilatado. La agarró del pelo enmarañado y la embistió brutalmente durante más de tres largos minutos en los que el cuerpo de Sahara ya parecía de trapo. Su polla estalló dentro del culo de Sahara igual de brutal que sus embestidas. La leche comenzó a manar como si hubieran abierto un grifo y lo llenó con rapidez. Siguió embistiendo hasta que su polla dejó de manar leche, que era tanta que rebosaba y caía entre las piernas de la temblorosa muchacha, unos temblores que hacían que su cuerpo se retorciera. Ella notaba los jadeos de Teodon en su nuca, y compartió el placer con él aunque sentía su culo reventando.

    Sin hacer ruido, había aparecido Jonás, que les había estado observando durante el último minuto.

    – Que hacéis? Dijo cuando Teodon sacaba su polla del culo de Sahara. Ella bajo rápidamente su vestido.

    – Escondidos esperando a que se vayan! Dijo ella volviéndose.

    – Como que nada? Os he visto! Estabais follando!

    Los dos agacharon la cabeza mientras se acercaba Jonás hasta medio metro de Sahara. Ella mantenía su cabeza agachada mientras Jonás la miraba con una sonrisa algo perversa. Se acercó más a su oído y susurró.

    – Que pasaría si se lo contará a tu amigo? – No por favor! No le diga nada! Dijo ella en un tono de súplica.

    Jonás dio un par de pasos alrededor de ella mientras la miraba el cuerpo con ojos de deseo.

    – Y si no digo nada…que gano yo? Susurró de nuevo Jonás.

    – Sahara levantó la cara y le miró. Tenía una sonrisa cínica y lasciva. No tenía que decir lo que quería, llevaba el brillo del deseo en los ojos. Sahara no quería que Dentel se enterará y no dudó.

    – Haré lo que me pidas! Dijo ella intentando dibujar una sonrisa con sus labios. El hombre sonrió más abiertamente y llevó la mano hasta el vestido para levantarlo. Miró y vio como las piernas de Sahara chorreaban todavía leche de Teodon.

    – Este cabron te ha llenado bien de leche! Ya he visto como te embestía, jajaja!! Rio con descaro.

    – Creo que me conformaré… con tu boca! Dijo mientras se abría los pantalones. Sahara le miró con desprecio, pero no podía permitir perder la confianza de Dentel. No sabía cómo podía reaccionar si se enteraba.

    – Vamos, agáchate y empieza! Sahara miró el miembro semiduro que ya estaba fuera del pantalón. Se agachó y lo cogió con su mano, lo masajeó y al momento ya estaba duro. Acercó la boca y no se detuvo en paladearlo con la lengua, comenzó a chupar con ganas, quería sacarle la leche lo antes posible. Sintió como el bajaba las manos y las metía bajo su vestido buscando las tetas. No dijo nada, dejo que se las sobara mientras ella se metía la polla entera en su boca succionando como si fuera una bomba de vacío. A los pocos segundos noto como el hombre jadeaba como un cerdo. Le apretó suavemente los huevos y la leche comenta manar. Succionó con más fuerza, una vez y otra y otra, hasta sentir como le dejaba sin gota de leche. Se la tragó toda y siguió chupando hasta que Jonás soltó sus tetas. Él se separó y se abrochó el pantalón, y sin decir nada, agarró al burro del ramal.

    – Vamos, hay que buscar a los otros! Dijo echando a andar.

    Después de andar un par de minutos encontraron a Sira y Dentel que se acercaban entre la maleza.

    – Ya se han marchado! Dijo Dentel.

    – Estáis bien?

    – Si! Se apresuró a contestar Sahara.

    – Pues volvamos al sendero para no perdernos! Dijo Dentel tirando de la mula.

  • El abuelo de Eva me coge como nunca me cogieron

    El abuelo de Eva me coge como nunca me cogieron

    Hola, soy Zoe. Vi que Toni les conto de la noche tremenda que pasamos Eva y él. Yo les quiero contar como siguió, desde mi punto de vista. A Eva y a mí, nos había puesto muy caliente la conversación que Eva había escuchado entre su madre y una amiga. Toni no lo dice en su relato, pero es un tipo muy elegante, refinado, de un metro 1.78 de altura, y para nada aparenta tener la edad que tiene. Una buena posición económica, producto de un negocio de computación, le permitía varios gustos, entre ellos, gimnasio, spa de manos, tratamientos con cremas para el cuerpo. En el bar, todas las mujeres querían levantárselo.

    Esa noche, trato por todos los medios que desistamos. Pero nuestra calentura era tal que no podíamos dejar pasar la oportunidad. Como él bien relató, no soy muy linda, pocas tetas, muy pocas para mi gusto, culo chico, pero bien formado. Me ayuda ser muy flaca y tener lindos ojos y cara. Cuando me cogió, fue lo más increíble del mundo, ha hizo sentir una reina en tomo momento, sus caricias, sus besos, las formas. Y los tremendos orgasmos que me sacó… Casi sin experiencia, haber estado con él…

    Después que lo hizo con Eva, nos dormimos abrazados los tres. Cuando despertamos las dos lo besamos como enamoradas… Con Eva nos bañamos, desayunamos juntos, y Eva llamo a la madre para avisarle que estaba en mi casa. Nos hubiésemos quedado todo el día con Toni, pero tenía arreglado un partido de Golf con amigos. Nos dejó cerca de casa y se fue. Las dos, nos quedamos mirando como partía.

    – ¿Cómo estás? Me pregunto Eva.

    – En las nubes, te lo aseguro.

    – Que hombre por favor. Me destruyo la cabeza. Si no fuera quien es…

    – No lo dudo. Dije.

    El miércoles siguiente, con Eva salimos del gimnasio y fuimos a su casa de computación. Eva lo saludo con un beso en la mejilla y yo con un beso muy corto, un pico, en la boca. Toni se quedó mirándome sonriendo.

    – ¿Qué andan haciendo? Nos preguntó.

    – Nada… Dijo Eva.

    – ¿Nada?

    – Bueno… vinimos a darte las gracias, fue una noche increíble, la mejor de mi vida. Dije.

    – Y a putearte, ahora como mierda hacemos para seguir adelante, vamos a comparar a cada boludo con vos. Dijo Eva.

    – No tienen nada que agradecer, fue un placer, y lo lamento. Uds. quisieron. Dijo sonriendo.

    – En serio Toni… como hacemos para no compararte. Pregunté

    – Una buena idea, creo, sería no andar cogiendo a cualquiera, cuidarse como mujeres, ir a la cama solamente con aquel hombre por el que sientan algo realmente importante. Sé que es una forma de pensar fuera de época, pero…

    – Te aseguro que lo voy a tomar en cuenta… Dije.

    – Lo mismo yo…

    La charla fue para el lado de la facultad, y al rato nos fuimos. El viernes a la noche, salimos con Eva. Dos chicos conocidos nos invitaron a tomar algo y aceptamos. Estábamos en otro bar, y en un momento las dos fuimos al baño.

    – ¿Qué vas a hacer? Me preguntó Eva.

    – No te rías, quiero que me coja.

    – ¿Por qué?

    – Quiero compararlo, necesito compararlo.

    Al final de la noche, las dos terminamos acostadas con los chicos. Yo casi llorando de risa. Era un desastre en la cama y se creía el super cogedor de América. Con Eva habíamos quedado en juntarnos para ir a dormir a su casa en un bar y así lo hicimos.

    Nos miramos y nos largamos a reír las dos. Los chicos no entendían nada. Fuimos a su casa, nos sentamos en las camas y nos pusimos a charlar.

    – Te escucho. Le dije a Eva.

    – Boluda, ni acariciar sabe, le tuve que mostrar donde y como. Olvidate que le dé el culo. ¿Vos?

    – Lo monte y abrió los ojos con todo. Ni sabía que hacer. Un asco, te juro.

    – Pendejos… Toni y la puta que te pario. Dijo Eva.

    – Che, que es tu bisabuela.

    – Si, pobre.

    La noche siguiente fuimos al bar donde sabíamos que iba a estar, no solas, con otras cinco amigas. Entramos y me puse loca. Toni estaba con una mina, una de sus amigas. Eva fue a saludarlo y yo con las chicas a sentarnos. Ni me acerque. Eva vino y me miro. Mi cara era de furia.

    – ¿Qué te pasa boluda? ¿Te rayaste? Me pregunto Eva.

    – Boluda, esta con una mina.

    – Zoe, ¿Estas celosa?

    – Eh… no como voy a estar celosa. Para estar celosa tengo que estar…

    – Enamorada. Dijo Zoe.

    – Olvidate.

    – Aparte, te recuerdo que vos anoche te tiraste a un flaco. Y ahora te enojas porque está hablando con una amiga.

    – Es distinto, yo solo hice una prueba, un testeo.

    – Estas celosa boluda. Y te digo, estas quedando para la mierda porque te vio, y no lo saludaste. Sos una pendeja boluda, y estas quedando como eso: una pendeja boluda.

    – No estoy celosa y no soy una pendeja, menos boluda. Dije.

    – Entonces, anda y salúdalo. O te tengo que recordar la forma que él se comportó con nosotras.

    – Arruinándonos la vida. Dije y me levante.

    Yo estaba con un vestido mini, obviamente sin corpiño, no lo necesitaba. Me fui acercando y me transpiraban las manos y sentí como me temblaban.

    – Hola Toni, disculpa, no te vi.

    – Hola Zoe. Me dijo y me dio un beso en la mejilla.

    – Ehh, bueno, los dejo charlar. Dije.

    – Espera, dijo y vi que separaba sus piernas.

    – Tania, te presento a una amiga, Zoe.

    Me acerque para saludarla con un beso y cuando iba a retroceder, él me tomo de la cintura haciendo que me apoye en su pierna y puso su mano en mi hombro. Yo temblaba.

    – Zoe es amiga de Eva, estudian juntas. Le dijo Toni a su amiga.

    – Ah… una pendeja… Dijo la mina.

    – No te creas… las dos son mujeres muy interesantes para conocer. Dijo Toni y yo me infle de orgullo.

    – Sí… te creo, sobre todo conocerlas en la cama. Dijo la mina.

    – También eso, por supuesto. ¿Te molesta que Zoe sea mi amiga?

    – Sabes que me molesta que… que… que compitan con nosotras, las maduras. Sobre todo con tipos grandes, abuelos como vos.

    – Mmm… ellas no compiten, vos competís. ¿Vos Zoe competís con Tania?

    – No… no creo que sea una cuestión de competir. Entiendo que una mujer como Tania se sienta molesta que un hombre como vos nos elija, como a nosotras que una veterana se quiera levantar un chico. Y hablo en plural porque en lo particular… no me molesta para nada que se levante un chico. Aunque soy una pendeja para ella, me atraen los maduros. Dije.

    Mi vestido dejaba mis hombros descubiertos. Cuando sentí que Toni me besaba el hombro, casi me desmayo.

    – ¿Qué decís a eso Tania? Le preguntó Toni.

    – Nada, estoy muy segura de mi misma, y lo que le puedo dar a un hombre en la cama.

    – Pues yo prefiero entregarme y que el hombre me de todo el placer que solo un hombre puede dar. Eso porque soy pendeja seguro. Pero me encanta que mi hombre me goce totalmente dándome placer. Dije.

    – Se nota por lo que decís que ya estuviste con muchos hombres… Dijo ella picante.

    – Te voy a ser honesta. Antes de estar con un hombre, estuve con dos pendejos, dos chicos de veintipico, y ese hombre los borró de la faz de la tierra, y anoche, tuve la necesidad de comprobarlo nuevamente con otro chico, y te juro que me le reí en la cara. Nunca más un pendejo. Se los dejo a las veteranas que buscan potrillitos desbocados.

    Toni se largó a reír con todo y la mina se fue a sentar sola. Toni me tomo de la cintura y me hizo parar frente a él. Me miro a los ojos y me dio un tremendo beso. Yo rodee su cuello con mis brazos y lo bese con todo.

    – Estuviste muy yegua. Eso de los potrillos desbocados…

    – Es cierto, no me lo niegues. Dije.

    – ¿Gin con tónica y limón? ¿O vas con tus amigas?

    – Gin con tónica y limón. Si no te molesta claro.

    Pidió mi trago y otro whisky para él. El barman los trajo y yo seguía abrazada a su cuello.

    – ¿En serio anoche estuviste con un tipo? Me pregunto y me morí de vergüenza.

    – Si Toni, estuve con un chico. Y me siento una boluda por haberlo hecho. Perdoname.

    – Hey, no hay nada entre nosotros, no tengo nada que perdonar. Pero me sorprende después de lo que hablamos en el negocio y sobre todo después de lo que vos y Eva dijeron.

    – Es que… somos unas boludas, las dos… yo lo hice para corroborar que no puedo estar con un pendejo más en mi vida.

    – ¿No? ¿Entonces?

    – Toni… yo…

    – Vos sos una mujercita que está empezando a vivir, que está descubriendo un mundo, que antes de tiempo estuvo con un hombre bastante mayor que ella, que está salteando etapas.

    – ¿Ni un poquito te gusto? Le pregunte.

    – Claro que me gustas, y más que un poquito. Pero también soy lógico, tenes la edad de mi nieta. Y no me gustaría que por un deslumbramiento, arruines no años, meses de tu vida.

    – ¿Gozaste en la cama conmigo? Pregunté con mucho miedo a la respuesta.

    – Sí que goce, fue hermoso. Sos hermosa.

    – Una hermosa sin tetas, con culo chico.

    – Ves, sos inmadura, te menosprecias.

    – Digo la verdad.

    – Hola…. ¿Qué está pasando por aquí? Pregunto Eva parada junto a Toni.

    – Charlamos. Dijo Toni.

    – Charlan, después de besarse con todo, y con los brazos de Zoe rodeando tu cuello.

    – Eva… Perdona, pero molestas en este momento. Dije.

    – Perdón, en serio pensé que no jodía. Sigan. Dijo y se fue.

    – Estuviste dura.

    – Perdón.

    Toni, llámalo deslumbramiento, enamoramiento, como quieras. Pero quiero estar con vos, conocerte y que me conozcas, aprender de vos, me siento una boluda diciéndote esto, pero es lo que siento, es lo que quiero.

    – Zoe…

    – ¿Hay otra mujer? Si es así, me la banco.

    – No hay otra mujer. Pero…

    – No podes poner como excusa que sos gay.

    – Puedo ser bisexual. Dijo sonriendo.

    – No te veo…

    – Yo tampoco…

    ¿Vamos?

    – Espera un minuto. Le hice una seña a Eva y ella se acercó.

    – No quería hablar delante de las chicas.

    Estaba nerviosa.

    Perdoname, estuve muy cortante, dura.

    Me voy con Toni.

    – Tranquila, me di cuenta. Sabes que conmigo no hay problemas.

    – Gracias Eva. Portate bien.

    – Por supuesto. Lo de anoche…

    – Tranquila, ya se lo dije. Todavía se está riendo.

    – Toni, en serio, un desastre fue.

    – Portate bien entonces. Dijo Toni.

    Cuando llegamos al departamento sirvió dos whisky`s y nos fuimos a la cama. Charlamos toda la noche y nos dormimos de madrugada, sin que pase nada, solo besos cada tanto. El domingo a la mañana fui a mi casa, me cambie y con un jogging salimos a caminar por un parque. Almorzamos hamburguesas en un puesto y nos tiramos en el césped al lado de un pequeño lago del parque.

    Todo el día juntos, hablando tonterías, cosas profundas, riéndonos. Aprendí a respetar sus silencios y el los míos, a disfrutar una caricia en mi rostro y a disfrutar las miradas de los demás al vernos caminando tomados de la mano. En la semana nos vimos todos los días. Yo pasaba después de la facultad, tomabamos un café, me enseñaba cosas del negocio, y un par de veces apareció Eva. El viernes, estábamos en su local y ella apareció.

    – Hola… Dijo al entrar.

    – Hola mi amor. Dije.

    – Mmm, creo que ya no soy tu amor…

    – Creo que tenes razón, en un sentido, en otro, sabes que sos mi mejor amiga, te amo por eso. Dije.

    – ¿Vos no me vas a dar un beso Toni?

    – Por supuesto mi nieta favorita.

    – Desgraciado, soy tu única nieta. Dijo Eva.

    – Por eso sos la favorita… Tengo una propuesta para las dos.

    – ¿Otra joda de a tres? Pregunto Eva

    – No… ya no. Por lo menos con vos. Dijo Toni

    – Lo sé, tranquilo. Cuéntanos.

    – Las invito a cenar a casa. Yo cocino.

    – Abuelo, sabes que nunca me voy a negar a comer algo que vos cocines.

    – ¿Ahora soy otra vez Abuelo?

    – Cuando cocinas, sí. Dijo Eva.

    – ¿Zoe? Me preguntó.

    – Por supuesto. Yo compro helado de postre.

    Fuimos a su departamento y cenamos los tres. Eva nos miraba y se sonreía sin decir nada. Estábamos tomando el helado y preguntó:

    – Perdón, pero: ¿Tienen algo para decirme? ¿Por eso la invitación?

    – No Eva, para nada, no tenemos nada que contar. Dije.

    – La invitación fue solo para pasar un rato agradable, sos mi nieta, su amiga. ¿Por qué lo preguntas?

    – Porque funcionan como una pareja, son una pareja. Los miro y no los veo separados.

    Con Toni nos miramos y nos sonreímos. Fue una de las cosas más lindas que podía escuchar, que nos veíamos como una pareja.

    – Gracias, es muy lindo lo que dijiste. Le dije.

    – Es la verdad… ¿Son novios, pareja?

    – Si te soy sincero Eva, no nos planteamos eso, no nos pusimos un rotulo. Pero puedo decirte que estamos muy bien juntos, disfrutamos estar juntos, charlar, caminar tomados de la mano, la sonrisa del otro. Dijo Toni.

    – Del sexo es obvio.

    – No… Eva, no volvimos a tener relaciones desde que estuvimos los tres. Dije.

    – ¿Y eso por qué? El sábado se fueron juntos, todos estos días se vieron.

    – No me vas a creer. Pero lo que te voy a decir es la verdad. Queremos construir algo por fuera del sexo, sabemos que en eso funcionamos, que nos deseamos, ya vamos a tener tiempo, ahora es tiempo de conocernos. Dije.

    – ¿Se pusieron de acuerdo supongo, lo charlaron?

    – No Eva, no fue necesario. Ojo, no quita que hoy o mañana… Dijo Toni.

    – Esto va muy enserio entonces. Me alegro por los dos. Vos sos un tremendo tipo y vos Zoe, mi amiga. No le den bola a la gente, a la familia, hagan su vida. Toni, si sentís que la amas, amala. Estuviste muchos años solo.

    – Dame un beso Eva.

    Se dieron un abrazo y un beso.

    – Eso sí. Si tienen un hijo, soy la madrina. Dijo Eva.

    – Eva, ¿Te das cuenta que vas a ser la madrina de tu tío o tía? Dijo él

    – Ups…

    El sábado, estuvimos todo el día juntos, al punto que yo había llevado ropa para salir a la noche. En mi familia sabían que estaba de novia, pero no sabían ni de quien ni su edad. A la noche fuimos a cenar afuera con un par de sus amigos y me presento como su novia. Yo estaba orgullosa, feliz. Sus amigos lo cargaban, pero estaban contentos de verlo bien.

    En el bar, nos encontramos con Tania. De inmediato se acercó a nosotros.

    – Hola… nos saludó.

    – Hola Tania, la saludé.

    – Hola. ¿Cómo estás? Preguntó Toni

    – Bien…

    – ¿Más tranquila o con ganas de pelear? Preguntó Toni

    – Más tranquila. ¿Uds. juntos?

    – Sí, juntos, y de novios. Dijo Toni

    – ¿En serio lo decís? Pregunto Tania.

    – Muy en serio.

    – ¿Sos feliz con ella?

    – Muy feliz Tania. Es una brisa de vida, suave y cálida.

    – Me alegro mucho entonces. Zoe, espero que valores al hombre que tenes al lado, no creo que en tu vida encuentres uno mejor.

    – De eso estoy segura. Dije.

    Un rato después llegaron Eva y las chicas.

    – Hola Abuelo, hola abuela.

    – Boluda, abuela las pelotas. Dije.

    – Estas con mi abuelo, sos mi abuela postiza.

    – Basura.

    – Toni, ¿vas a ir a almorzar a casa mañana?

    – No lo sé todavía.

    – Los espero. Dijo Eva y se fue sonriendo con picardía.

    Nos quedamos un rato, y note que Toni por momentos se quedaba pensando, con la vista perdida. Fuimos a su departamento, sirvió dos whisky`s, y fuimos a la cama. El con su bóxer yo con mi conjunto de ropa interior. Me acosté y Toni fue al baño. Volvió y se acostó a mi lado.

    Sin decir nada, comenzó a besarme y a acariciarme con una suavidad increíble, sus manos eran de seda. Con las palmas de las manos hacía círculos sobre mi pezón volviéndome loca por completo, mi otro pecho, era succionado, mordido suavemente y vuelto a succionar. Cuando vi que iba bajando a mi concha, sentí un escalofrío, ningún hombre me la había chupado, haberla visto gozar a Eva, y la intriga me pusieron como loca.

    Separo mis piernas y se puso en medio, y su boca empezó a chupar y jugar con mi clítoris. Era una locura, tuve un orgasmo fenomenal, su lengua fue separando mis labios y me chupaba, mordía y jugueteaba con su lengua. Me levanto las piernas y me las separo haciendo que las sostenga con mis propias manos. Con mi concha totalmente abierta, me enterró su lengua y di un grito de placer tremendo. No paró hasta sacarme varios orgasmos. Sin dejarme soltar mis piernas, su lengua fue a mi orto. Si con Eva había gozado, con Toni, todo se multiplicaba por diez, por cien. Sentí que me la metía toda y que su lengua me llegaba al cerebro. Otro orgasmo, más fuerte que los anteriores me hacía retorcer de placer.

    – No te muevas. Me dijo y tomo de su mesa de luz la crema.

    Puso un poco de crema en mi orto y en uno de sus dedos. Lentamente fue metiéndolo y sacándolo de mi culo, volviendo a chuparme la concha. Luego otro dedo y más fuerte eran mis orgasmos.

    – Zoe, trata de no soltar las piernas, quiero que sepas lo que es gozar.

    – Toni, ¿Te parece que no estoy gozando? Dije.

    Por primera vez, metió dos dedos en mi concha, sin sacar los dos del culo. Dos dedos de cada mano me entraban y salían suavemente.

    – ¿Lista? Me preguntó.

    – Muy lista, no doy más mi amor. Dije y me escuche, no lo pude contener.

    Sentí como los dedos que tenía en la concha acariciaban la pared frontal y de pronto, la locura. Di un saldo estando acostada, y él se rio. Sus dedos habían encontrado mi punto G, y me hizo mierda el cerebro. No dejaba de frotarlo con todo, mis orgasmos era brutales, le rogaba que me penetre pero él no lo hacía. De pronto saco los dedos de mi concha y sentí como con los del culo apretaba de tal forma mi vagina que hacía que las paredes se froten tocándose en el punto G. Mi orgasmo fue maravilloso, doloroso pero maravilloso. Saco sus dedos de mi culo y se acostó a mi lado.

    Yo trataba de recuperarme, tomaba aire y juntaba fuerza mirándolo como se ponía crema en la pija. Entendí de inmediato. Lo monte, apoyando las rodillas a ambos lados de su cuerpo y guie su pija para que me entre en el orto. Lentamente fui bajando. Su pija entro por completo en mi orto y me empecé a mover. Primero lentamente, torpemente, quería devolverle todo el placer que me había dado.

    Cuando me ya movía bien, me dijo que ponga mis manos en sus rodillas. Y metió dos dedos en mi concha. Di un grito de placer. Busco mi punto G con esos dos dedos y mi clítoris con su dedo gordo. Yo estallaba de placer, micro y macro orgasmos recorrían mi cuerpo. Orgasmos anales, vaginales, clitorianos, todo era nuevo y maravilloso para mí. Tuve un orgasmo como nunca había tenido. Quede temblando.

    Toni saco sus dedos de mi concha y me miro sonriendo. Me dijo que me la meta en la concha y lo hice sin dudar. Me entro hasta el fondo y grite de placer. Él se sentó en la cama y me abrazo. Le dio un beso a cada uno de mis pechos y me dijo:

    – Te amo Zoe.

    ¿Hacemos el amor?

    Lo mire y lo bese con todo, y llorando de felicidad me movía mientras él me chupaba los pechos, los besaba, apretaba mis pezones entre sus labios. Deseaba que nunca acabemos, que ese momento fuera eterno. No puedo saber cuento tiempo estuvimos haciendo el amor, perdí la noción del tiempo por completo. Lo único que me importaba era el amor que ese hombre me daba. Y rogaba que él recibiera todo mi amor, todo el amor que querida darle.

    Cuando acabo lo hizo derramándose bien adentro mío, provocándome el orgasmo más hermoso, increíble y largo de mi vida hasta ese momento.

    Nos quedamos abrazados, besándonos y acariciándonos.

    – Te amo Toni, sos “el hombre”, no puedo creer todo el placer que sentí, todo el amor que me diste, me hiciste estallar de placer uno y mil veces. Te amo. Y cuando me preguntaste “Hacemos el amor” me derretí, lloraba de felicidad, abrazada a vos, Por favor mi amor. Fue increíble, nunca sentí tanto amor.

    – Te amo Zoe.

    Terminamos el whisky y me dormí abrazada a su pecho.

    Desperté y no estaba en la cama. Lo encontré en el living tomando un café. Estaba sonriente, me vio y se le iluminaron los ojos. A mí, se me llenaron de lágrimas al comprobar que no había sido un sueño. Lo salude con un beso, me trajo café y se sentó a mi lado.

    – Me gustaría que vayamos a almorzar a lo de Clara. Pero si vos…

    – Uhhh, sí que me queres hacer mierda este fin de semana… Cuantas emociones…

    – Zoe, si no queres… nos quedamos.

    – Claro que quiero, mi amor. Es que es fuerte ir a lo de tu hija…

    Cuando tocó el timbre en casa de su hija, fue Eva la que abrió. Nos miró y vio que estábamos tomados de la mano y sonrió. Nos abrazó por el cuello a los dos y nos dijo:

    – Los amo, a los dos. Los banco a muerte, banco a muerte el amor que viven. Pasen.

    – Boluda, me haces emocionar. Dije.

    Entramos tomados de la mano. Yo apretando la suya con todas mis fuerzas. Fuimos al quincho y Clara y su novio nos miraron. La vista de Clara se clavó en nuestras manos. Eva lo tenía tomado del brazo a Toni.

    – Hola. Dijo Clara casi tratando de ocultar una sonrisa que no pude descifrar, si de felicidad, irónica, que.

    – Hola hija. A Zoe la conoces como amiga de Eva. Pues… te la presento como mi novia.

    – ¿Tu novia? ¿Tu novia viejo? Dijo sin cambiar la cara.

    Hola Zoe. ¿Todo bien?

    – Maravillosamente bien.

    – Aja. ¿Viejo, sos feliz?

    – Si hija, muy feliz.

    – Pues entonces, dame un beso Zoe. Y ni pienses que te voy decir mamá.

    – No, por favor. Dije y no dimos un abrazo hermoso y un beso.

    – Viejo, te amo. Les deseo lo mejor.

    – Gracias Clara.

    – Y vos, Jorge, ni se te ocurra copiar a mi viejo. Le dijo al novio.

    – No me da el cuero, te lo aseguro. Dijo.

    – ¿Ma, que opinas de tener un hermano o hermana a los 36 años? Pregunto Eva.

    – Que sería maravilloso. Y muy loco.

    Un año después, nacía Marcelo, nuestro hijo, y dos días después, su sobrina, Sofía, hija de Clara. Eva, se ponía de novia con un muchacho de 35 años y planeaban vivir juntos.

  • Puedo ser nena en el cine venus (partes 1 y 2)

    Puedo ser nena en el cine venus (partes 1 y 2)

    Hola papitos lindos soy yo otra vez, Trancy la travesti de closet esta vez les contaré mi última aventura en el cine venus de la ciudad de México, paso apenas este miércoles, espero lo disfruten y se les pare duro su ánimo:

    Bueno en otra aventura ya había llevado algo de ropita para ponermela en el cine y me fue bien (les contaré esas aventuras después) Ahora me decidí y lleve un vestidito color azul cielo que me deja los hombros y espalda al descubierto y se me pega rico al cuerpo, también lleve una tanguita negra con encajes de colores y ahora sí decidí llevar una peluca!

    Me dije a mi misma o te pones como la hembra que quieres ser o mejor olvídalo! Me empecé a cambiar sentada en una butaca y cuando ya tenía el vestido puesto mis piernas quedaban expuestas y vi que en el corredor ya había como 3 machos mirándome me gustó y me empecé a poner la peluca y todavía me la estaba acomodando cuando un macho como de 65 años se acercó y me metió mano en mi pecho, yo dije ayyy que rápido!!

    Y empecé a disfrutar el señor ya traía su verga de fuera y como estaba atrás de mi y yo sentada me la acerco a la boca y dijo: chupala yo le pedí ponerle condon y me dijo que no yo vestida de mujer casi me decidí a chuparla por primera vez sin condon pero solo le di un besito y le insistí el señor me dijo a ver párate me levante me vio y exclamó Ay Mija que buena estás!!!! Yo dije gracias papi y me dejó ponerle condon, yo llevaba 4 condones sabor chocolate le puse uno y a mamar!!

    El me acariciaba la espalda y yo sentía riquísimo después de un tiempo me dijo ya estoy viejo Mija pero aquí te van a sobrar vergas para que te las cojas le dije gracias papi y se fue, me levanté y empecé a caminar por los pasillos y me di cuenta que varios machos me miraban yo en mi papel de putita me fui a una esquina de arriba del cine y un macho como de 30 años llego y se puso atrás de mi, empezó a sobarme mis tetas y a besarme cuello y espalda fue riquísimo, me levanto mi vestido y sobaba mis nalgas, para esto ya había frente a mi otros 2 machos viéndonos uno me empezó a apretar mi teta derecha el otro agarrándome las nalgas el tercero besandome espalda y cuello, yo??

    Sintiéndome muy hembra!! Comencé a masturbar a uno de ellos echo su leche rápido y se fue después el de atrás me dijo me la mamas?? Le dije con condon y rápido que saca uno me pidió ponérselo y a mamar!! Le creció rápido su verga y se puso muy dura de repente me agarró de la cabeza y empezó a moverse rápido y a metermela hasta el fondo de mi garganta, yo excitada gemia y disfrutaba recordando esos videos cuando agarran así a las hembras sometiendolas, hummm ricooo, mientras mamaba hincada otros machos me ponían sus vergas en mi espalda lo podía saber porque sentí mi espalda mojada, el macho que me llenaba la boca se dejó venir y se fue…

    Parte 2:

    Uno de los machos que estuvo repegando su verga en mi espalda se quedó hasta que le saque la leche al primero y se empezó a dar gusto manoseandome me pidió mamarsela y yo pues…l e puse mi segundo condon y a mamar!! Este otro macho jadeaba muy excitado yo de rodillas disfrutando ser toda una puta, se dejó venir me dio las gracias y se fue, me acomode mi vestido, tanga y peluca y volví a dar la vuelta yo me sentía entre nerviosa y feliz porque nunca me habían deseado tanto y supe que la peluca me estaba ayudando mucho y me dio gusto, la peluca era negra y cortita yo me quitaba el pelo de la cara y movía mi cabeza como si el pelo postizo realmente fuera mío y eso me excitaba mucho, bueno en eso estaba cuando llegó otro macho me empezó a manosear yo le sobe su miembro y me dijo nos sentamos??

    Yo muy obediente me senté junto a el le puse mi tercer condon y otra vez a…así estuve mamando hasta que el macho en cuestión me dijo te la voy a meter, yo vestida de nena no pude negarme mi macho me puso de espaldas y empezó a tratar de meterla pero no la tenía muy grande y no pudo penetrarme bien se dejó venir y se fue, yo me arregle otra vez mi atuendo de zorra me levanté y apenas había salido de la fila de butacas cuando otro macho me vio me dijo mamita!! Y me empezó a manosear me levanto el vestido le dije: dame una nalgada! Me la dio y me dijo otra?? Dije Si!! El dijo: igual o mas fuerte? Más fuerte papi!! Conteste excitadisima me dio tremenda nalgada me tomo de la cintura y me llevo a las butacas, le puse mi último condon y a mamar!!!

    Se la mame un buen rato la tenia más grande y me dijo te quiero coger yo me voltee me ensalive mi colita con la mucha saliva que me quedo en mi boca y el me empezó a penetrar duro, yo me sentía violada y sometida riquísimo mi peluca se movía para atrás y adelante yo pegada inmovilizada a la butaca varios machos viéndome yo gimiendo y quejandome pensando: así querías estar no puta?? Como los videos que siempre ves no? Pues ahora estas como esas putas bien ensartada!!!

    Yo disfruté mucho y movía mis nalgas mi macho me sujetaba y más empujaba frente a mi pasaron 2 machos casualmente con sus penes de fuera, (si hubieran traído condon se las hubiera mamado) pero sin condon no hago nada!! Mi macho se dejó venir me dijo: coges muy rico mami y se fue yo me senté y me quedé suspirando y recuperándome fue muy rico haber sido usada por varios machos!

    Espero les haya gustado mi relato escriban a [email protected].

  • Mi semana de castidad cada mes

    Mi semana de castidad cada mes

    Hola a todos.  Soy pedro1974madrid, el sumiso y propiedad de DominAma y hoy vengo a hablaros de una situación que se repite de vez en cuando, en mi día a día sirviendo a mi Dueña.

    Espero que os guste, y os leo en los comentarios.

    Por fin es viernes, y después de terminar tres días de intensas reuniones en Ámsterdam, estoy ilusionado por volver a Madrid y poder verla a Ella. Desde que vivimos juntos, no veo el momento de dejar lo que esté haciendo para llegar a casa y estar con mi Ama, y esas ganas de verla son mucho mayores aún por haber estado varios días fuera.

    El Cabify me deja en la puerta de casa, y cansado subo las escaleras. Al abrir la puerta está Ella sentada en el sofá, viendo una serie. Se levanta y nos besamos… cada vez más intensa y apasionadamente. Mis manos recorren su 1,59. Ese cuerpo tan bonito y excitante que me hace perder el sentido… y cuando quiero meter la mano por dentro de su tanga, me agarra la mano para decirme:

    “Lo siento cariño, pero tenemos la regla”

    Me río y le digo que pensaba que tendría un día o dos para poder disfrutarla, pero me contestas que se te ha adelantado un poco. Notas mi cara de decepción e inmediatamente siento que me he equivocado, fruto de la ansiedad y de las ganas de follar con las que venía soñando en las casi tres horas de vuelo desde el aeropuerto de Schipool. Enseguida me dices:

    “¿Decepcionado de no poder follarme, princesa?. No te preocupes cariño, vamos a estar los dos igual de frustrados, porque ú tampoco vas a correrte mientras tenga la regla. A partir de este mes y hasta nueva orden, compartiremos la regla para que entiendas lo que significa”

    Con una sonrisa abres un cajón del salón y sacas el dispositivo de castidad que compramos juntos hace tiempo. Al ver mi cara de frustración me dices tajante:

    “Bájate los pantalones. Voy a encerrar tu ridícula pollita hasta que podamos follar”.

    Protesto y te digo que llevo tres días de viaje en los que no me has permitido tocarme, y que aguantar una semana o más me parece injusto. Pero lo único que haces es colocar el dispositivo y guardar la llave, dejándola colgar de tu cuello, mientras me indicas que me acerque a la cocina y me desnude completamente. Me pides que te espere en la esquina de pensar, desnudo y de rodillas mirando a la pared.

    No me gusta el tono de tu voz, y me doy cuenta que no debería haber protestado. Te frustra estar con la regla porque necesitas varios orgasmos cada día, y yo, en vez de ser empático con la situación, he sido egoísta buscando mi placer… y soy consciente de que mi actitud tendrá consecuencias e inmediatamente me arrepiento de mi estupidez. Me dirijo hacia la cocina, me desnudo, coloco la ropa doblada tal y como te gusta, y siento que pasados unos minutos que se me antojan eternos mirando a la pared y pensando lo estúpido que soy, tu presencia llena la cocina. Siento tus pasos hacia mí, y me doy cuenta que tus tacones golpean el suelo, cuando antes estabas en el salón descalza. En ese momento confirmo que has pasado antes por la habitación para calzarte, y quién sabe para qué más. Aunque conociéndote, y por el tono de voz, intuyo lo que puede llegar a pasar.

    Pronto empiezas a hablarme y me dices que no te ha gustado mi actitud. Que te gusta que sea una zorra ansiosa, pero que de ahí a buscar mi placer por encima del tuyo, va un tramo largo, y que hoy tienes uno de esos días en los que las hormonas se apoderan de tu humor y donde no tienes ganas de nada.

    “Bueno, tengo ganas de algo”… y entonces, haces una pausa para decir: “Hoy tengo ganas de azotarte y de follarte el culo hasta escucharte llorar, mi amor”

    Trago saliva. Sé perfectamente lo que eso significa, porque lo he sufrido en otras ocasiones. Con otros fallos. Con la voz ahogada respondo con un “Sí, Ama… como desees”. Sabes que ese “como desees” viene de la escena de La Princesa Prometida, en la que uno de los protagonistas responde a su Ama de esa forma, queriendo decir “Te amo”, pero creo que no estás de humor para juegos de palabras ni para recordarte escenas de películas, aunque sea una de nuestras favoritas.

    Colocas la silla cerca de mí, y agarrándome del collar que acabas de ponerme, acercas mi cabeza a la silla y me dices: “Vamos perra, sabes cómo has de colocarte”.

    Desde luego que lo sé. Meto mi cuerpo como puedo por el hueco que hay en el respaldo de la silla, colocando mi pecho sobre el asiento, y quedándome encajado, con las manos a ambos lados de la silla y con el culo expuesto para ti. Entonces te veo de reojo. Noto que llevas puesto el strap grande y que en tu mano tienes la fusta, el látigo de cola y el flogger. También noto que estoy empapado y que de mi ridícula polla enjaulada sale un chorro denso y viscoso de líquido preseminal. Te das cuenta y espetas con voz firme:

    “Qué puta eres, Pedro. Me encantas… lástima que hoy no vayas a disfrutar. Y seguramente tampoco yo. Sabes que no me gusta castigarte si no es dentro del juego, pero hoy no habrá juegos y no estoy de humor, así que procura que tus grititos no traspasen la mordaza”

    Colocas la mordaza de bola en mi boca. Es roja con agujeros. Te gusta el contraste de mi collar negro, con el cuero negro de la mordaza y la bolita roja en mi boca… y los agujeros harán que mi baba cuelgue por mi barbilla en cuanto empiece a intentar respirar aceleradamente. Eso me humilla… y cuando estoy humillado, ambos nos excitamos, aunque sé que hoy mi excitación se quedará en eso. También sé que te vas a excitar pegándome y follándome, pero eres estricta con eso. No te gusta penetrarte ni que nadie te penetre cuando tienes la regla, así que quizás te masturbes masajeando tu clítoris en la ducha, aunque eso siempre te deja a medias.

    Sin mediar palabra, siento el primer latigazo en la parte baja de mi espalda. El sonido me advirtió apenas unas décimas de segundo antes de sentir cómo mi piel recibía el impacto y un golpe de calor instantáneo se apodera de mí. Aguanto el gemido como puedo, pero antes de pensarlo, llega el segundo golpe, esta vez en mi nalga derecha. Siento que me ha abierto la piel y emito un grito que se ve ahogado por la mordaza. Desde ese momento, los impactos del látigo se repiten rítmicamente, hasta que notas que me están temblando las piernas y paras.

    Te acercas por mi espalda despacio. Siento tu pecho desnudo sobre mi espalda y eso me reconforta. Con calma me das un beso en el cuello… muerdes mi oreja, pero inmediatamente te echas para atrás y siento que tu strap está empujando en mi culo. Está mojado con mi propio preseminal. Te gusta follarme lubricándome con mis propios fluidos, igual que te gusta follarme el culo cuando me he corrido, empapando el strap con mi propia leche.

    Enseguida el strap se pierde dentro de mí. Apenas puedo moverme, pero noto que tu respiración se acelera al ritmo de tus caderas. Cuántas veces he pensado cómo se puede embestir con esa fuerza siendo tan pequeña, pero no es el momento de reflexiones, sino de apretar la mandíbula y ofrecerte mi culo, así que, en un gesto que te encanta, dejo mi cuerpo soportado con mi pecho en la silla, dirijo los brazos atrás y abro mi culo para ti.

    “Zorra. Eres deliciosa… me vuelves loca”

    Y aumentas la velocidad y la profundidad de las embestidas. Intento follarme el strap, pero precisamente me has colocado así para que no pueda hacerlo… aunque lo intento frustrado. Me gusta retarte y mirarte mientras mi culo se folla tu dildo, y no al revés… pero apenas puedo moverme, y termino rindiéndome… dejando los brazos lacios en el suelo y mi cuello colgando hacia abajo. Llevas más de cinco minutos empujando sobre mí, y te das cuenta que no puedo más.

    “¿Ya te rindes bonita? ¿Quieres que pare acaso?”

    Giro mi cuello hacia atrás y te miro con ojos de orgullo. Sabes que no me voy a rendir y, haciendo un esfuerzo, vuelco a colocar mis manos en mi culo y vuelvo a abrirlo para ti, ofreciéndotelo. No tardas ni cinco segundos y tu strap entra violentamente en mí, provocándome un grito tenso, y moviendo la silla varios centímetros hacia delante. Desde ese momento, las embestidas se suceden… cada vez más rápido, cada vez más fuerte… y siento que voy a desmayarme, porque el ritmo y la profundidad de las embestidas es realmente intenso.

    Ahogo un grito en la mordaza y me dices que no me entiendes, pero que recuerde que si no puedo hacerme entender, la palabra de seguridad también tiene un gesto:

    “No veo que cruces los dedos, así que voy a seguir… quiero hacerte llorar, bonita”.

    Siento el cansancio del viaje, las noches durmiendo poco, las reuniones interminables y el peso de mi error. Soy consciente de que te he decepcionado, y eso duele más que cualquier cosa. Siento tu silencio y no me gusta. Eres cualquier cosa menos callada, y el hecho de que apenas te hayas dirigido a mí para darme órdenes concisas, me deja un mal sabor de boca.

    Entonces ocurre… no paras de follarme y no puedo más… pero no es un tema físico. El peso de haberte decepcionado cae sobre mí, y arranco a llorar. Al principio, apenas son mis ojos los que se humedecen… luego es un lloro sordo que no percibes, y finalmente notas como estoy moviendo la espalda al compás de mis lloros, y ves que cruzo mis dedos en la mano derecha”.

    Paras inmediatamente. Sales de mí, pero no te acercas. Me dejas sólo con mi dolor. Con mi culpa, y con la sensación de que me has roto en dos. Física y emocionalmente.

    Pasado un rato en el que te siento haciendo cosas por casa, te acercas y me quitas la mordaza. Después me dices que salga de la silla, cosa que hago como puedo. No me atrevo a mirarte a los ojos, porque estoy humillado y dolido por mi error, pero me miras, pones tu mano en mi barbilla y me dices:

    “Cariño, mírame. Te quiero. No te preocupes por tu egoísmo…me encanta que me desees, pero tengo un mal día. Vete a la ducha y luego te pones la ropa que te he dejado en la cama y los zapatos de tacón negros. Vuelve al salón, que quiero hablar contigo antes de que prepares la cena”

    Nos damos un beso precioso. Un beso de amor, como todos los besos que nos damos… un beso largo, pausado e intenso… y el aparato de castidad me recuerda que excitarse no es una buena idea. Te das cuenta y, agarrándome por el CB6000, me dices:

    “Mejor no te excites más, cariño… porque vas a estar enjaulado una temporada larga”

    Con esa mezcla de sentimientos que solo tú eres capaz de provocarme, subo a la ducha apesadumbrado y feliz del beso que acabamos de darnos. Me ducho un buen rato con el agua caliente cayendo sobre mi espalda, y después me visto. Has dejado un vestido verde, unas braguitas negras, unas medias de rejilla con liguero también negras. También hay un sujetador con un ridículo relleno y después de pintarme los labios como te gusta que haga siempre que me ordenas vestirme de mujer, me subo en los zapatos y bajo a por ti.

    Nada más verme me dices que estoy preciosa y vienes a darme otro beso. Te noto de mejor humor, e inmediatamente soy feliz. Completamente feliz. Me agarras del cuello y me das un beso. Nos decimos que nos queremos y otra vez me enciendo con tu beso, notando como mi pequeña polla intenta escapar del dispositivo de castidad. Te das cuenta y me dices que me siente en la alfombra, a tus pies. Adoro estar así cuando estamos en el salón viendo la tele, o muchas veces cuando estamos hablando. Me recuerda que estoy a tus pies, y eso me hace sentir muy especial.

    Acerco mi boca a tus pies pidiéndote permiso para lamerlos, pero me dices que no, y me explicas que hasta nueva orden, aquella va a ser nuestra nueva rutina.

    “Si yo tengo la regla, la tendremos los dos. Yo podré correrme sin penetración, pero tú no podrás hacerlo hasta que yo te lo diga”.

    Te pregunto por qué esta vez con dispositivo de castidad, si sabes que nunca me corro sin tu permiso… que llevamos más de 7 meses en los que todos y cada uno de mis orgasmos han sido tras una orden tuya, pero te ríes y me dices que puedo tomármelo como un entrenamiento… que es bueno que me acostumbre, ya que tienes una sorpresa para mí.

    Sé perfectamente lo que significa eso. Cuando me miras con esos ojos de vicio, significa que esa mente que me vuelve loco, está maquinando algo para divertirse, humillarme, y disfrutar los dos… y enseguida recuerdo una conversación con Olibert, un aspirante a juguete, que comentó lo que le gustaría follar contigo mientras yo participaba todo el rato con el dispositivo de castidad y mi pollita enjaulada. Decía que era un agravio comparativo que me humillaría mucho, y pienso que quizás hayas estado hablando con él y quieras llevarlo a cabo.

    Te miro con ese calor que sube por mi cuerpo cuando sé que otros hombres disfrutarán de tu cuerpo, mientras me dedicas todos y cada uno de los orgasmos que tienes en esos encuentros y recuerdo como nos besamos apasionadamente antes, durante y después de cada uno de esos momentos. Cuando otro juguete me está sodomizando, cuando estás follándotelo, cuando le estás haciendo una mamada y me animas a hacer lo mismo empujando mi boca hasta clavarme sus pollas en el fondo de mi garganta… o sencillamente cuando nos haces competir por comerte el coño, o después de correrte y limpiarte, me dices que te dé un beso. Estoy excitado y con ganas de volver a vivirlo.

    Sin esperar a tu permiso… te quito los zapatos de tacón y comienzo a lamer tus pies con devoción. Estoy excitado porque tengo ganas de sentir tu placer y mi humillación con otro hombre… y te das cuenta enseguida de que es así cuando sientes que meto tu pequeño pie hasta la campanilla, provocándome yo mismo arcadas de excitación.

    Escucho un mensaje claro:

    “Pedro, mi amor… no me calientes. No seas impaciente, que todo llega. Levántate y vete a preparar la cena. Tengo hambre y estoy cansada… voy a ducharme. Quiero la mesa lista y la comida servida dentro de 30 minutos exactamente. Tú comerás en el suelo, en el bol de metal. Deja al lado el bol para la bebida, pero no lo llenes con nada… yo lo haré por ti, cariño”

    Y sin decir más, te levantas con los tacones en la mano y desapareces del salón.

    Me doy cuenta de que soy la persona más feliz del planeta por poder ser tuyo y disfrutarte cada segundo de cada día, desde hace más de 7 meses. Sin que apenas salga un hilo de voz de mi garganta digo: ”Te quiero, mi amor”, y me dirijo a la cocina contoneando mis caderas al andar sobre mis tacones, con el culo dolorido y mi espalda notando como las marcas que tendré mañana, se rozan con mi vestido verde.

    Soy feliz.

  • Mi pareja se veía con un chico más joven que ella

    Mi pareja se veía con un chico más joven que ella

    Hace unos años atrás, sucedió algo entre mi mujer y una persona 7 años menor que ella,  el tenía 18 y ella ya con 25 años, la edad en qué las energías las necesitas sacar a cómo de lugar. Por necesidades de mi empresa, tuve que ir a un proyecto fuera del país, pa eso entonces los celulares apenas estaban entrando al mercado y el internet solo era en las ciudades más grandes del país.

    En dónde ella y yo radicabamos solo teníamos teléfono de casa y las llamadas internacionales eran costosas, por lo que solo me comunicaba con ella solo cuando era necesario. Pasaron los años y ya con esta nueva tecnología que tenemos se pueden encontrar muchas cosas y una de ellas fue descubrir una de varias aventuras que tuvo mi pareja con otras personas. Un día ella salió a casa de su mamá pero olvidó su celular y dejo abierto su cesión de facebook y es donde descubro sus aventuras, ya que nunca borro su historial de conversaciones.

    Poco a poco le fui sacando la verdad y jamás le reproché nada debido a que entendí la necesidad de ella, estába en buena edad al igual que yo, porque estando fuera de casa obviamente no iba a dejar pasar una oportunidad de tener algo con otra mujer, al igual que ella. Entendí las cosas y nos ha servido para mejorar nuestra relación de pareja. Entonces una de las aventuras de ella fue con el chico de 18 años, ella me contó que siempre la chuleaba y como no si ella tiene un cuerpazo gracias al ejercicio y más sus chichis talla 36 que se le ven bien alzados y cuando se pone brassier deseas mamarselos rico.

    El chico atendía una tiendita de su abuela y allí el se ponía a tocar la guitarra con sus amigos y a veces cuando ella iba a comprar, el le cantaba alguna canción romántica. Poco a poco ella se ganó su confianza y llevaban una buena relación, hasta que el le dijo que como desearía que fuera su novia, porque se veía que era una mujer bien cachonda en el sexo, ella tiene una sonrisa pícara y unos ojos cafés claros y también se nota cuando quiere decirte algo.

    Entonces ella tomo el piropo como algo normal y un día nuestro hijo quería unas galletas y ya era tarde, mi cuñada que se fue a vivir con ella para no dejarla sola, se quedó con el niño y ella fue a la tienda por las galletas, pero ya estaba cerrada de las cortinas, pero la puerta trasera aún estaba abierta, así que por allí pidió que le despacharan las galletas, el chico están solo y le dijo que pasara porque ya iba a cerrar la puerta para no seguir vendiendo. Ella con la confianza paso y ya dentro el no perdió la oportunidad de chulearla, ella llevaba una falda pegada y una playera semipermanente porque ya era para estar solamente en casa, se notaba su brassier muy claramente y sus pechotes.

    Ella tomo lo que necesitaba y al pagarle el la jalo hacia el y le dió un beso apresurado por temor a que alguien pudiera llegar a tocar la puerta, el le dijo que mejor se vieran en otro lugar donde no pudieran verlos y/o conocerlos, ya que allí había mucha gente chismosa y pudieran meterla a ella en problemas. Al despedirse el le tocó las pompas y ella se puso a reír por el atrevimiento pero no dijo nada y quedaron en verse en el centro de Minatitlán.

    Al día siguiente se vieron por la tarde en el centro de mina, en el parque y caminaron hacia una calle aledaña dónde no pasa mucha gente, el le dijo que su deseo era poder besarla rico y poder por lo menos tocar sus pechos y su entrepierna aunque no tuvieran relaciones.

    Pasaron los días viéndose y solamente se besaban cómo novios sin llegar a más, pero un día quizá porque ella tenía esa necesidad de ser poseída, los besos fueron más intensos y el percibió la urgencia de ella, se fueron a un lugar donde se veía que era una casa en construcción y allí volvieron a besarse apasionadamente, el deslizó su mano a sus pechos y le abrió poco a poco la blusa de botones, saco ambos pechos de su brassier y los empezó a chupar bien rico, ella jadeaba de lo excitada que estaba y dejo que el le metiera la mano por debajo de su falda.

    Separó las piernas y permitió que tocará su pantaleta bien mojada de la parte de su panocha que en ese entonces no la tenía afeitada. Estaba tan mojada que dejó que el dedo del chico entrara, ella sintió venirse, mientras el chico con una mano se masturbaba. Terminaron un poco agotados por lo incómodo del lugar, se arreglaron y se fueron del lugar, desafortunadamente en esos días, el chico se tuvo que cambiar de residencia por motivos familiares y no pudo conseguir llevarse a la cama a mi pareja.

    Ella tiene esa necesidad de hacer algo cachondo sin llegar a tener relaciones y yo quiero verla como se lo hacen, que sea en un lugar discreto que no sea motel, quizá un lote baldío o una casa abandonada de los muchos que hay en Coatza, que sea por la noche para evitar ser vistos. A menudo vamos al parque del centro de Coatzacoalcos y puede que se presente una oportunidad con alguien extraño, eso sí que sea higiénico porque ya ella es muy limpia y no se deja llevar con cualquier persona, muchos han intentado hacerle conversación y ella los ignora, así que la presentación cuenta mucho para ella.

    Dejo en un correo para cualquier cosa y yo les respondo, el mail es: [email protected].

  • El inquilino (2)

    El inquilino (2)

    Después de lo que paso esa noche ya todo fue morbo y lujuria, lo primero que hice por la mañana fue depilarme todo el vello púbico y me fui caliente al trabajo. Llegué a casa y le hice la cena a mi marido, después le ayudé a acostarse y luego me fui a cambiar de ropa y al final me puse un camisón de botones, sin ropa interior. Bajé a la cocina a lavar los platos y tomar una copa de vino para relajarme, oí la puerta abrirse cuando estaba lavándolo los últimos platos cuando sentí un dedo recorrer mi columna vertebral de arriba abajo, me dio un escalofrío que recorrió mi cuerpo, el dedo bajó hasta mi culo y volvió a subir por el mismo sitio.

    Carlos- te estremeces solo por esto pues espera que tengo más ideas.

    Pasó sus manos por delante hasta mi pecho que tocó, amasó

    Carlos- uh buena zorra sin sujetador me gustan así las mujeres

    Desabrochó los botones de arriba del camisón dejando mi pecho al descubierto, le tocó los pezones y me los pellizco, gemí por el gusto y sensación que eso me produce, mis manos dejaron de fregar para solo sentir sus tocamientos. Los volvió a pellizcar más fuerte y volví a gemir más fuerte

    Carlos- cuidado puta que no te oiga tú marido

    Pero Él seguía con ese juego por lo que llevé una mano a mi boca para amortiguar mis gemidos. Siguió luego desabrochando mi vestido hasta que quedara totalmente abierto

    Carlos- veo que la zorra tampoco lleva nada de ropa interior

    Mientras decía esto me puso la mano en el culo y la pasó hacia adelante hasta llegar a mi coño

    Carlos- además veo que eres una zorra obediente, te depilaste como te ordené

    Me dio la vuelta y mirándome acercó su boca a la mía, metiendo su lengua que yo recibí con pasión, mientras me besaba dejó caer mi vestido al suelo y luego bajó a mi pecho para besarlo, sobarlo, morderlo. Yo le puse mis manos en su cabeza para que no dejara de hacerlo, de manosearme, de morderme, de besarme el pecho

    Carlos- que ricas tetazas tienes, zorra

    Me cogió con sus brazos y me sentó en la mesa de la cocina, me abrió las piernas mirándome a los ojos

    Carlos- veamos a que sabe tu coño

    Puso su cabeza entre mis piernas y su boca y lengua en mi coño, me tumbé en la mesa y con mis manos en su cabeza sentía los lengüetazos en mi mojado coño, no tardé en gemir y llegar de una forma tan fuerte que arquee el cuerpo, pero eso poco le importó porque siguió comiéndomelo hasta sacarme otros dos orgasmos aún más fuetes si cabe. Hacía tanto que no tenía tres orgasmos que me quedé quieta durante unos minutos.

    Yo- quieres cenar ahora?

    Carlos- quiero comerte a Ti entera,

    Juan- pues eso voy a hacer yo ahora

    Me dio la vuelta apoyándome las manos en la mesa, tiró de mi culo hacía atrás y sentí como se bajaba el pantalón poniendo su polla en la entrada de mi coño

    Yo- no, no sin condón no

    Pero no me dio tiempo a nada, ya la tenía algo dentro

    Carlos- solo un momento antes de follarte el culo, no dejaré nada de leche, además puta tú ya no puedes tener hijos

    Sentí como se abría paso su polla por dentro de mi coño y como se iba haciendo más grande y gorda

    Yo- no puedo tener hijo pero hay enfermedades

    Le dio igual lo que le decía me cogió del pecho y tiraba de mí hacia atrás con fuerza mientras sentí como su polla entraba y salía de mi mojado coño, cerré los ojos y me dediqué a sentir su polla dentro de mí.

    Juan- tienes vaselina o mantequilla o algo?

    Yo- mantequilla en el frigo, para que la quieres

    Carlos- ahora lo verás

    Sin sacarla de mi coño me llevo hasta el frigorífico, loa abrió y sacó la mantequilla, la derritió en su mano y me la puso en el culo

    Carlos- así entrara más fácil

    Sacó su polla de mi coño y la puso en mi culo y empezó a empujar, entraba con dificultad hacia micho que nadie me lo follaba y debía estar más cerrado, me dolía un poco según entraba además su polla era enorme, cuando la tuvo toda dentro empezó a sacarla y meterla despacio para que me acostumbrara y no tardé en ello, cuando vio que me entraba bien bajamos a la vez al suelo y me quedé a 4 patas con la cabeza apoyada en el suelo, entonces fue cuando comenzó a meterla y sacar su polla de forma salvaje, creía que me partiría en dos

    Carlos- no grites tanto puta, que te oirá tu marido

    Debía estar gritando mucho de placer e intenté no hacerlo pero no podía el volver a sentir en mi culo una polla era superior a todo y gemía y gemía de gusto, además Juan me tocaba el coño por lo que llegué varias veces hasta que sentí que mi culo se llenaba de leche caliente, espesa y abundante, luego Carlos quedó encima de mi espalda.

    Luego se retiró de mí y se sentó en un silla yo me senté sintiendo como la leche de mi culo caía, después apoyé la espalda en la pared con las piernas abiertas mirándole de frente, debía tener una pinta de puta así sentada, con esa cara de zorra satisfecha

    Carlos – menudos gritos das pareces una zorra en celo, seguro que alguien te oyó pedazo de puta, habrá que buscarte otra polla que te tape la boca

    Yo- soy así no puedo evitarlo, quieres que comamos algo

    Carlos- si vamos a mi habitación que me comas la polla y yo a ti el coño y tus tetazas de puta

    Se puso de pie y dijo

    Carlos- y limpia el suelo de la leche guarra zorra

    Cogí papel de cocina y limpié y luego nos fuimos para su habitación donde estuvimos follando, comiéndonos enteros durante 1 hora

    Así transcurrieron los día siguientes yo le daba de cenar a mi marido le ayudaba a acostarse y luego bajaba directamente a la habitación de Carlos para follar durante horas

    Un día llegó tarde lo esperé pero al final me fui a dormir a mi habitación, luego sentí la puerta abrirse, solo que no esperó a que bajara subió el a mi habitación y entró, le dije que se fuera, todo con voz muy suave, pero no hizo caso se desnudó y se metió en la cama

    Yo- vete estás loco

    Se puso encima de mí

    Carlos- serás puta no tienes ni bragas

    Era verdad solo llevaba un camisón que fue subiendo con sus manos hasta dejarlo en mi cuello sujetándome con una mano el camisón en el cuello y con la otra sobándome el pecho y abriéndome las pierna con la suyas la puso su polla en la entrada de mi coño

    Yo- déjame no me toques, no me folles y menos si condón.

    Me la metió toda de golpe sin miramientos comenzó a sacarla y meterla de una forma brutal, sentís su polla dentro de mí como me partía en dos

    Carlos- desde ahora te follaré así sin nada y te dejaré mi leche donde me dé la gana, entendiste puta

    Me puse la mano en la boca para amortiguar mis gemidos y gritos y con la ayuda de Carlos poniendo su boca y lengua en la mía apenas se oía

    Juan- que buena zorra estás hecha, con la habitación de tu marido ahí al lado y tu follando con otro, gimiendo como una perra caliente

    Se salió de mí y dijo

    Carlos- venga perra cabalga tu encima

    Se tumbó terminé de quitarme el camisón y me puse encima de él metiéndome su pollón hasta el fondo y cabalgando encima suya, el me sobaba las tetas y me pellizcaba los pezones yo con las dos manos en la boca amortiguando mis gritos de placer, antes que el soltara su leche dentro de mi coño llegue dos veces, luego quedé tumbada encima de Él

    Yo- deberíamos utilizar protección

    Carlos- te dije que dejaré mi leche donde quiera, lo entiendes o que te pasa zorra

    Yo- si lo entendí si

    Carlos- bonita habitación hoy dormiré aquí contigo, algún problema

    Yo- no ninguno, amor, ninguno

    Sonó el despertador y me puse encima de él, tenía la polla totalmente dura, me la metí en mi coño y cabalgué encima suya, en medio dormido abrió los ojos y sonriendo dijo

    Carlos- así me despertarás todos los días, verdad

    Volví a correrme antes de sentir su leche en mi coño.

    Carlos se levantó me sobo las tetas y luego el culo y me dijo mientras me lo tocaba

    Carlos- éste no lo tengo olvidado, tendrá su ración de polla esta noche

    Se fue, me fui duchar y luego me vestí durante el día estuve recordando la noche

    Como todos los días le di de cenar a mi marido le ayude a acostarse y me vestí para esperar a Carlos, me puse un vestido de botones. Sentí la puerta y como subía las escaleras sin decir nada vino hacía mí y metió la mano por debajo del vestido cogiéndome el tanga y tirando hacía arriba metiéndomelo por mi coño, fu una sensación de placer, dolor y humillación.

    Ya en la cocina me besó en la boca y me dio media vuelta haciendo que me apoyara en la encimera de la cocina, luego saco mi culo y subió el vestido dejándolo a la vista, sentí como se bajaba los pantalones y apartaba el tanga poniendo su polla en la entrada de mi coño, sin decir nada y de un fuerte golpe me la metió hasta dentro, sentí como entraba su pollón dentro de mí, , después agarro mis tetas y comenzó a sacarla y meterla a la vez que me estrujaba el pecho con sus manos, alguna veces me daba azotes en el culo y me decía, como siempre guarradas que me ponían a mil.

    Tiró de mi pelo y me puso recta tocándome el coño a la vez que me metía su polla, tiro de mi vestido rompiendo algunos botones y otros salieron dejándomelo abierto, me lo quitó y según estábamos hizo que me pusiera a 4 patas en el suelo, empujo mi cabeza contra él apretándomela fuerte después saco su polla de mi coño y me la metió en mi culo de golpe

    Carlos- no grites tanto puta que te oirá el cornudo de tu marido

    Yo no sé si gritaba mucho o no pero que cada ya llevaba dos o tres orgasmos eso lo sabía, así que Carlos me tapaba la boca para que no gimiera tan duro, Según hablaba Carlos sentía el calor de la leche que me llenaba mi culo, si polla daba espasmos dentro de mi culo hasta que empezó a ponerse flácida y salirse de él, yo me quedé así durante unos segundos sintiendo como su leche resbalaba por mis muslos, me incorporé para buscar papel de cocina y limpiarme.

    Pasaron algunos días con lo mismo me follaba conde quería, cuando quería y hacía lo que decía casi era su esclava sexual.

    Todas las noches, mientras Efraín descansaba tranquilo, a unos metros, yo cabalgaba sobre la enorme verga de Carlos como si no hubiera un mañana. Él era muy atlético y no tenía problemas para mantener el ritmo, además de recuperarse rápido.

    Pero todo tiene su final. Las cosas regresaron a la normalidad unos meses después. Carlos se mudó y poco después terminó la universidad y obtuvo su título. No fuimos a su graduación.