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  • La tanga de Regina (parte 2)

    La tanga de Regina (parte 2)

    Es domingo por la mañana el clima es algo frio a consecuencia de toda una madrugada de intensa lluvia. Me dirijo a la tienda de Regina a entregarle su mochila olvidada, tengo una mezcla de nervios y de arrepentimiento. Pero no podía dejar pasar ese regalo que me puso la fortuna en mis manos literalmente. Llego y Regina está con una chamarra cazadora larga que desgraciadamente cubre toda su hermosa figura, y usa un gorrito de los Pumas (un equipo de fútbol profesional de México).

    -Hola Alberto que frio está haciendo brrr!

    -Hola Regina si vaya que es una mañana muy fría, aquí está tu mochila que olvidaste anoche.

    -Sí que pena; me di cuenta mucho después.

    -¿Y qué tal te fue con la señora amiga de tu tía Clara?

    -Pfff insoportable, la vieja me quería invitar a un campamento de Gastronomía a Cuernavaca, donde casualmente estaría el idiota de su hijo.

    -Jajaja ¿Y vas a ir?

    -Nooo que va, sólo le dije políticamente que lo pensaría pero obvio inventaré cualquier pretexto para quitármela de encima.

    -Ok me parece bien, bueno pues te dejo Regina para que atiendas a tus clientes. Nos vemos.

    -Gracias Alberto ten toma por lo menos una gaseosa y algún bocadillo por la vuelta.

    Martes siguiente a medio día, hice teletrabajo y voy a la tienda de Regina por alguna golosina y agua mineral para tomar un descanso de mi trabajo. Llego antes de la 1pm ya que a esa hora es la salida de un colegio de educación secundaria que está muy cerca de la tienda; y poder entrar es misión imposible con tantos adolescentes amontonados y jugando. Entro y estaba Regina vestida con unos leggings color azul marino que le hacía lucir espectacular, acomodaba mercancía lo cual me permitía verla de cuerpo entero y no nada más su bello rostro juvenil tras el mostrador. Mi sorpresa es que al entrar y verme notaba que estaba molesta y muy seria. Y su tono de voz y actitud eran radicalmente opuestas a su amabilidad y alegría característica.

    -Hola Regina ¿Cómo estás?

    -Buenas tardes.

    -¿Qué tal va el día?

    -Bien gracias.

    Esa actitud me empezó a incomodar y me puse muy nervioso, era evidente que estaba molesta y que era conmigo, mi cabeza empezó a confundirse tratando de buscar una lógica de que había sucedido. Entonces tontamente tomo una bolsa de papas fritas y un refresco del refrigerador y los coloco en el mostrador.

    -Son $40 pesos por favor.

    -Aquí están.

    -¿Es todo o hay algo que buscabas y no hay?

    -Si Regina sería todo.

    -¿Seguro? O acaso ¿quieres una panty? asqueroso pervertido.

    Me sentí petrificado del terror, ¿Cómo podría salir de esa situación? Qué excusa o argumento podría decir en mi defensa, el miedo y la adrenalina me hizo actuar de manera estúpida y respondí:

    -Perdón ¿De qué hablas?

    -Alberto por favor no trates de verme la cara de idiota que no lo soy, de mi mochila tomaste mi tanga y lo sé muy bien porque al salir todavía del deportivo con mi amiga revisé las bolsas y todo estaba en su lugar y completamente cerradas y de ahí fue que minutos después entró a tu coche y que ¿Acaso se fueron solitas caminando? por favor ten el valor para aceptar que lo hiciste, iughhh que asco y que decepción pensé que eras un tipo agradable. Por favor vete estoy muy enojada y no quiero volver a verte.

    Salí del lugar completamente devastado, me dije caray lo descubrió y ahora ya no podré verla más y sólo tengo su tanga sucia de consolación. Vaya que gran premio pero haciendo un balance si me sentí derrotado.

    Regresé a casa, seguí trabajando y eso me distrajo del mal momento pasado. Llegó la hora de la comida y me preparo algo sin mucho apetito la verdad. Abro el whatssApp para ver los mensajes de amigos y familiares que habitualmente reviso a la hora de mi receso. Esperando ver el contacto de Regina ya con la característica imagen genérica y sin poder ver su estado, lo que sucede vaya cuando una persona te bloquea. No me esperaba menos.

    Sin embargo aún podía ver su imagen de perfil, hermosa y con el cabello suelto y una sonrisa tan perfecta y blanca, Me dije vaya creo que sólo es cuestión de tiempo en que me quede bloqueado de su whatssapp y de su vida. Decidí terminar mi jornada laboral e irme al gimnasio para calmar mi mente y canalizar de mejor manera mis emociones.

    Regreso a casa y veo que aún no estoy bloqueado y veo la leyenda EN LINEA en su ventana de chat.

    Respiré hondo y decidí escribir:

    -Regina buenas noches te ruego me disculpes por esa acción, estoy tremendamente apenado y arrepentido por ese impulso. Ojala pueda tener tu perdón y si no es así lo entiendo y no volveré a contactarte.

    -Alberto ¿Pero por qué hiciste eso?, realmente me simpatizas pero todo esto me genera muchos nervios y me confunde ¿Por qué lo hiciste? No logro encontrar algo lógico.

    -¿Quieres que te diga la verdad?

    -¡Pff! ¿Qué no estás leyendo?¡ me ayudaría bastante me des una explicación.

    -Regina lo hice porque desde que te conozco me gustas bastante eres una chica hermosa en todos los sentidos y se me hizo fácil tomar esa prenda como un instinto de lo más cerca que podría estar de ti al momento. Esa es la verdadera razón.

    -Bahhh que cosas dices, quieres halagarme nada más; cuando realmente soy una mujer de lo más común y ordinaria ¿Ahora resulta que soy una belleza verdad? Jajaja busca una excusa más original.

    Entonces ahora la pelota estaba de mi lado de la cancha, me dije debo ser hábil y contratacar de manera que pueda bajar su guardia y el modo como le respondí surtiría ese efecto.

    -Regina ahora deja tú de hacerte la boba, dices que eres una mujer ordinaria y común cuando bien te das cuenta cuando los hombres van a tu tienda y disimuladamente te ven de manera morbosa, no digas que no lo percibes; de como esos adolescentes de la secundaria, las chicas te ven con celos y los muchachos se deleitan con tus ajustados jeans y leggings, pues déjame decirte que más de uno o te dedica sus primeras pajas nocturnas pensando en ti.

    -¿Pero que dicesss que te sucede? eres un cerdo.

    -Mira Regina yo ya soy un hombre maduro y no quiero este tipo de discusiones te digo lo que es y tú bien sabes que es la verdad, te pido de nuevo una disculpa por lo que hice; pero tampoco quiero estar dando más hilo a este asunto.

    Me deja con las dos palomitas en azul de visto y dije ya ahora si es inminente el bloqueo. Deje cargando mi celular y me decidí irme a duchar y dormir temprano ya que a la mañana siguiente tenía unas juntas muy temprano.

    Salgo de la ducha y veo mi celular por última vez y veo un mensaje de Regina.

    -¿Es verdad lo que me dijiste en la tarde? ¿Crees que soy bonita?

    -Si Regina lo digo de verdad, eres la mujer más bella que he conocido en los últimos años.

    -Alberto estuve pensando ya todo más frio y te disculpo, me puse a investigar un poco del tema y vi que los hombres son muy visuales y olfativos y trato de entender y te disculpo.

    -Regina muchas gracias apreció mucho tu perdón y me siento ya mucho mejor.

    -Sí, pero tengo una condición.

    -¿Cuál? La que me digas.

    -Tienes que contarme que hiciste con mi calzón.

    En ese momento una sonrisa enorme se dibujó en mi rostro, ella ya estaba curiosa y eso era una gran señal para mantener el tema y que todo fuera mejorando.

    -Ehhh si claro se me hace algo justo.

    -¿Va pero tienes Telegram?

    -Si aunque casi nunca lo uso.

    -Platiquemos por ahí Alberto; me es más cómodo.

    Me dispongo a abrir Telegram y me dije que tonto soy; como no la uso no pasó por mi cabeza ver antes, busco su contacto y wow tenía dos imágenes en la playa con un grupo de chicas todas en bikini y la mayoría muy bellas, pero mi enfoque era Regina, ver esa hermosa cintura, esas piernas tan torneadas y largas y su coñito cubierto por la tela roja del bikini y sus tetas pequeñas pero bien formadas igual cubiertas apenas por dos triángulos rojos intensos.

    -Hola de nuevo pues ya estamos aquí, ¿Dime que quieres saber?

    -Pues eso cuéntame que hiciste con mi tanga ¿No me digas que te la pusiste? Jajaja

    -Me la puse pero en la nariz. Jajaja

    -(emoji de carita sorprendida) ¿En serio?

    -Claro para eso la tome para poder oler y vaya que olor tan delicioso.

    -¿Y luego?

    -Pues la estuve oliendo casi toda la noche y me masturbe mientras la olía

    -¿El oler mi parte intima te excitó?

    -De inmediato; esa noche creo que me vine como cuatro veces.

    -(emoji de gran admiración) ¿En serio?

    -Sí, incluso me tuve que duchar después de todo lo embarrado que quedó mi abdomen y mis piernas.

    -¿Y manchaste mi tanga con tu semen?

    -Ni loco, si lo hacía perdería ese delicioso olor a tu coño y a tu culito.

    -¿Mi culito igual lo oliste?, que pena (emoji sonrojado)

    -Sí y fue maravilloso

    – (sin responder)

    -¿Regina sigues ahí? ¿Por qué no contestas?

    -Es que ya estoy mojadita y me estoy tocando sobre mi pijama

    -Vaya vaya que te has puesto muy caliente eh

    -Si

    -Quítate la pijama estarás más cómoda.

    Si, lo haré y tú ¿Estás desnudo?

    -Sólo en bóxer y tengo tu tanguita en la mano y la estoy oliendo.

    -¿Te gusta cómo huele?

    -Me encanta, con sólo imaginártela puesta y olerla se me está poniendo ya súper dura la verga.

    -Yo me estoy tocando sobre mi calzón

    -¿Cómo es?

    -Es un cachetero blanco con animal print y ya está más mojada; sabes en cualquier momento está por bajarme la regla y esos días ando súper caliente como ahorita.

    -Vaya que si eres una perrita caliente, quien diría con esa cara de niña que no rompe un plato.

    -Alberto me la quiero quitar ya, me quiero meter mis deditos ando muy caliente estoy sudando.

    -No, déjatela puesta quiero que la dejes bien manchada y mojada

    -Perooo ya no aguanto, mi coñito necesita dedo ya urgentemente.

    -Sólo hazla a un lado y mastúrbate con tus deditos, yo estoy haciendo lo mismo ya la tengo demasiado gorda y venosa, tu olor me está haciendo perder el control.

    -Que rico, si jálatela duro oliéndome y pensando en mí.

    -Como quisiera estar contigo y chupando tu coño, si la tanga huele delicioso, tu coñito debe ser un manjar.

    -Ayyy si estoy muy caliente ya casi me voy a venir. Me tienes perdida de cachonda.

    -Quiero que te la coloques un momento y presiona con tu dedo en el culo quiero que manches esa braga.

    -Ayyy se siente tan rico ya no aguanto más me vengooo.

    -Yo igual mi amor.

    Después de ese delicioso orgasmo como no había tenido en muy buen tiempo pasaron como tres minutos y me manda un audio Regina suspirando y diciéndome “estuvo delicioso nunca había hecho algo igual gracias”.

    -Regina me mandas una foto de como quedo tu tanga.

    Recibo una imagen que casi me hace venirme de nuevo sin tocarme, me enseña su cachetero con flujo y con manchas amarillas de orina del día y un circulito un poco café del sudor y algo de caca de la parte del culo como se lo pedí el ver esa prenda y su manita delgada estirándola para la foto me hizo la noche junto con ese delicioso orgasmo y venida masiva.

    -Si está súper sucia ya y ¿tú me mandas algo igual?

    -¿Quieres ver mi verga?

    -Mmmm no mejor muéstrame tu corrida quiero ver toda la leche que sacaste.

    _Ok preciosa mira (le mando una foto con mis muslos y mano chorreando semen espeso y muy blanco)

    -¿Wow todo eso sacaste pensando en mí?

    -Pensando en ti y oliendo toda tu intimidad. Gracias Regina esto es todo un sueño hecho realidad.

    -No hay nada que agradecer Alberto, yo igual lo pasé espectacular ahora si dormiré como todo un bebe.

    -Ok hermosa duerme y que sueñes rico.

    -Ok y sabes ¿por qué no quise foto de tu verga?

    -Dime

    -Porque la quiero ver pero en vivo. Bye.

    Continuará…

  • En la graduación

    En la graduación

    ¡Qué barbaridad! ¡La mirada de este hombre! ¡Me fascina!

    —Las cosas que voy a hacer a contigo… —gruñe mientras se abalanza sobre mí en esta oscura bodega.

    Afuera sigue la música de mi graduación como ingeniera, él fue mi profesor de cálculo integral y sus nalgas alimentaron mis más oscuras fantasías.

    Inclina mi cabeza hacia atrás, me besa el cuello, con sus manos explora mi cuerpo, por lo que mis muslos aprietan mi entrepierna, anhelante y caliente. Su suave perfume llena mis sentidos, envolviéndome en una nube de lujuria.

    Con suavidad me besa en la mejilla, y todo mi cuerpo se tensa. Me sostiene firmemente mientras nos besamos frenéticamente; su mano se estrecha alrededor de mi cabello, pasando los dedos por mi cabello. Siento que mi vestido de graduación me estorba, entonces lo dejo caer.

    Mi mente ha dejado de distraerse y está concentrada en sus deliciosas caricias, mi boca está abierta y babea ligeramente. Mis pezones reaccionan a sus estupendos besos, nuestros cuerpos están pegados que ni una hoja cabría entre ellos. Mis dedos de ingeniera, largos y delgados, acogen su erección, acariciándola.

    Se altera de repente, y de un tirón bajó mis bragas hasta mis pies, me golpeo contra la puerta perdiendo mi equilibrio. Me sostiene entre sus brazos y continúa con sus besos y caricias. Mi trémula piel palpita a su paso, mi respiración se acelera haciendo que mis pulmones se expanden con fuerza.

    Hace tanto calor, punzadas de placer brotan directamente de mi entrepierna, anhelando más de él. Sus labios besan suavemente mi vientre. Me quejo en voz alta, jadeando.

    —¿Cómo puedes hacerme esto a mí?

    —Es tu regalo de graduación.

    Entonces posa por fin su pulgar sobre mi clítoris, no pudo evitar gritar. Me está matando de placer.

    Coloca sus labios ardientes sobre uno de mis pezones y lo muerde. ¡Me mordió! Pero en vez de sentir dolor, un espasmo de placer recorre mi cuerpo, quemándome el útero y convirtiendo mi vagina en gelatina temblorosa.

    Y grite como nunca había gritado. Mi cuerpo se agita en espasmos sin control. Mi vagina se contrae con fuerza a la vez que desde los pezones, rayos de éxtasis recorren mis venas hasta quemarme el clítoris.

    Mi noche de mi graduación apenas comienza.

  • El spa de Ma´ (parte 1)

    El spa de Ma´ (parte 1)

    Anna

    Salgo de mi casa, monto el coche y voy rumbo al Spa de Ma´. Encontré el folleto en casa de mi hermana, un lugar que promete la mejor relajación de tu vida, un santuario lejos del mundo que comparto con hombres. Un lugar para sentirte relajada, eso es todo.

    La brisa tropical entra por las ventanas de mi auto, al momento que cruzo las pequeñas palapas que esconden el pequeño santurio de mujeres hay un gran cartel que pone: El Spa de Má, el paraíso encontrado de las mujeres. Aparco el auto, bajo y mis inmensos tacones de aguja se clavan sobre la gravilla, mi falda corta por encima de la rodilla deja que la ventilación entre tras este calorón. Cruzo el camino, en la entrada las puertas son de cristal, el establecimiento tiene pinta de spa de playa, que es lo que es, hay palmeras por doquier, techos bajos de palma, cuartillos para los masajes, jacuzzis, y una zona muy reservada. Las mujeres aquí visten una falda por encima del muslo, algunas usan blusitas, otras sostenes de telas muy finas, todas con un hibisco en sus melenas.

    -¿La puedo ayudar? – Una mujer de tez bronceada por el sol me recibe.

    -Sí, gracias. Me he encontrado este folleto que habla del spa exclusivo de mujeres, y es lo que más necesito, relajarme.

    -Muy bien, sigame por favor.- Mira mis piernas torneadas y su larga mirada va por el pasillo más reservado.

    A lo largo del camino escucho risitas, veo caricias, escucho gemidos.

    -¿Qué es aquí exactamente? -Preguntó.

    -Esto es un spa para mujeres lesbianas. Aquí cumplimos todas sus fantasías, al mismo tiempo que cumple la de otras. – Me quede perpleja, un spa para lesbianas, un spa erótico. Por qué mi hermana tendría algo como esto, sabía que en un pasado tuvo aventuras con mujeres, pero seguir frecuentandolas después de 10 años de casada con su hombre.

    -No es nada del otro mundo. Si usted no es lesbiana, siempre queda la posibilidad de probar algo nuevo. Todos deberíamos irnos de este mundo al menos habiendo probado de todo un poco. ¿Qué dice?

    No tenía que pensarlo dos veces, necesitaba un descanso temporal de los hombres, probar algo nuevo no significa que me guste por completo.

    -Acepto.

    -Muy bien. Supuse que lo diría. ¿Le gustaría probar el masaje de coño? Es lo más nuevo y lo más solicitado en el momento, no se va arrepentir. – Asentí. -Sigame, la Sra. Belén ya debe estar en su cubículo, será ella quien la dirigira.

    Nos detuvimos frente a una puerta color caoba, toco y para pronto una voz exclamo un pase. Abrió la puerta, a este punto esta nerviosa y excitada, mis piernas temblablan, un nudo se formaba en lo bajo de mi vientre, y mis pechos comenzaban a pesar. Un mujer de 35 años, sentada tras el escritorio nos sonreía, su melena rubia cayendo por sus hombros.

    -Hay alguien aquí que está interesada en el masaje de coño. Su nombre es… – Recorde que no le había dicho mi nombre.

    -Anna, mucho gusto. – Le extendí mi mano y la mujer la tomo con firmeza.

    -Mucho gusto, se ve muy joven, ¿qué edad tiene usted?

    -30 años, recién cumplidos.

    -Pues bienvenida sea usted. Cristin, dejanos por favor, a partir de ahora me encargo yo.

    La mujer que me trajo asintio y salio del cubiculo. Me dio tiempo de observar el lugar, las paredes eran de varas de bambú café claro, atrás de el escritorio había una ventana con las cortinas corridas de un blanco traslucido que por el sol permitia ver a las demás chicas entrando al jacuzzi y escucharlas reír. Belén se levanto y salió tras su escritorio, la mire, tenía una pequeña cintura, caderas anchas, pechos grandes y firmes que bajo la filipina se podía distinguir el pezón, una faldita mucho más corta que las demás chicas que vi antes, unas largas piernas bronceadas como el resto de ella. Sus ojos azules me atraparon viendola.

    -¿Disfruta la vista? – asentí con vergüenza, sin ser consiente de lo que hacía -. Que bueno. Quitese la ropa, voy a preparar lo que necesito. Y si puede hagalo de forma sensual, me gusta excitarme mientras me preparo, me ayuda a hacer mejor mi trabajo.

    -¿Qué?

    -Solo hagalo, no se arrepentira.

    Y así lo hice. Me quite los tacones, reorrí mi cuerpo con mis manos mientras la mujer se preparaba y me veía, llegue a mis pechos lentamente quite mi camiseta, baje a la cadera y fui bajando mi faldita lentamente hasta que quede solo en tanga y sostén.

    -También la ropa interior. – Por Dios, eso era mucho, yo no venía preparada para ello, pero lo hice, desabroché el sosten, dejando que mis excitados pechos saltarán a la vista, eran casi tan grandes como los de ella. Me quite mi tanguita lentamente, el depilado vello café claro en forma de V contorneaba mi monte de Venus. – Acustese, enseguida voy.

    Hice caso, me recoste sobre una camilla doble de cuero al nivel del suelo, boca arriba. Encendio varías velas arómaticas. La mujer se acerco a mí, levanto su brazo para tomar unos frascos de la repisa por encima de mi cabeza. Podía ver su tanguita roja, el centro de está, humedo, ha este punto yo también estaba así de mojada. Junte mis piernas para calmar el dolor que se había formado entre ellas, se hincó junto a mí.

    -Levanta tus brazos por encima de tu cabeza. – Hice caso. Con unos correas de cuero junto mis manos, amarro, y anclo el nudo en un bastón tras la camilla, dejandome indefensa con las tetas más erguidas que nunca y saltonas.

    Esparció encima de mí aceite, froto sus manos en mi cuerpo, acariciando mis tetas para erguirlas más hasta que dolieron dejandome soltar un gemido.

    -Así es bonita. Gime para mamá.

    Me retorcía bajo sus caricias, sintiendo como ese nudo en mi coño crecía y lo único que quería hacer era frotarlo como nunca, mis manos aún sujetas sobre mi cabeza.

    Belén estaba encima de mí, beso mi cuello, sus manos bajaban por mi cintura, lentamente fue llenando mi cuerpo de mordiscos y besos, gimiendo al aire. Sus manos descendierón entre mis muslos mientras me besaba las tetas, lentamente abrio mis piernas a la altura de los hombros, se inclino para morder levente la punta de mi pezón derecho. Sus manos desaparecierón unos segundos, pero sus suaves labios seguían mordisqueandome el pezón, fue entonces cuando un chorro de aceite entro en mis mulos llenandome por dentro, con la vagina empapada de aceite con escencia a lavanda, sus manos separaron más mis piernas.

    El primer contacto, fue como sus manos apretaron mis muslos, siguio así por un buen rato mientras se acercaba a mi coño, necesitaba que lo tocará no podía más con ese dolor. Entonces, puso su palma sobre mi vagina, con el pulgar froto el clítoris, gemí, con los dedos abría los labios menores, frotaba sus dedos en está. Sigio acariciando, froto suavemente…

    -Más… -gemí de forma ahogada -. Por favor, dame más, Belén.

    Belén froto todavía más suave, mi cuerpo se retorcía bajo ella. Sus labios mordisquaeron un poco más mis tetas, hasta bajar por mi vientre, su pulgar se deslizaba con facilidada por la sedocidad de mi vello púbico. Con el indice hizo un movimiento círcular por debajo del clítoris, subio y bajo sus dedos hasta que la punta de los dedos de los pies se me agarrotarón. Bajo su boca por mi vientre, mordio la piel del monte de venus suavemente, con los dedos siguió masajeandome el coño y con la boca la chupaba. Levante mis caderas más a su boca, sus labios suguieron succionando, su aliento solo provocaba cosquillas incontrolables en mí, sus dedos pellizcarón la piel sensible.

    Paro por unos segundos.

    Se levanto, abrio su filipina dejando ver dos grandes tetas, abajo de una de ellas tatuado un corazón. Se inclino para sacarse la tanga, levanto los pocos centimetros de tela que cubrían sus muslos dejandome ver un coño bien depilado, chorreante. Se llevo un dedo por la raja del coño, lo deslizo después me lo extendió. Abrí mi boca para chupar su dedo lleno de jugo de coño, solto un gemido cuando chupe. Mi coño estaba palpitante, necesitaba que fuera tocado ahora, se volvió a levantar, fue hasta su gabinete y saco un vibrador, se encimo en mí, poniendo su chorreante coño en mi cara.

    -Ya sabes que hacer, quiero que me comas, bonita. – Me miro, espero y posiciono su coño en mi boca, extendí la cabeza, ella bajo las nalgas hacía mí.

    Pase mi lengua por su coño chorreante, deslice la punta de mi lengua en él. Gimió. Se posiciono entre mis piernas, abriendolas más. Acaricio mi coño en sincronía mientras yo le chupaba el suyo, bebí de su jugo, froto mi coño y coloco el vibrador en mi hinchado coño. Cuando sentí la punta del vibrador mi espalda se curvo hacía ella, su coño quedo todavía más pegado en mi boca, contorne las caderas de arriba a abajo, de un lado a otro, la mujer solo pego más su coño a mi boca dejando que metíera mi lengua en el pequeño agujerito, sintiendo como sus jugos calientes y pegajosos se venían en mi boca.

    -¡Ahh! ¡Así, Anna! – grito entre gemidos.

    La punta del vibrador me había penetrado, la mujer me calló poniendo sus nalgas en mi cara por completo, chupe su coño después su agujerito, mientras la dejaba que me acariciara con besos el coño. No podía parar, me excitaba la forma en que se movia por mi cara y como el delicisoso y caliente jugo chorreante entraba por mi boca, a ella le excitaba la forma en que yo me movía y me corría.

    -¡Anna! Para… quiero cambiar de posición.

    Quito sus nalgas de mi cara, se levanto. Camino hacía su escritorio, su faldita no era más que un montón de tela arrugada sobre su cintura. Mi rostro estaba caliente, mis muñecas dolían, y mis piernas temblaban. Abrió un cajón y saco un plug con colita de gato de esté, en otro cajón saco un masajeador. Regreso hacía mí, tomo mis pantorrillas y las levanto cada una separandola y colgandola en otra correas de cuero, dejandome completamente inmóvil esta véz. Hundio el plug en aceite y sin aviso me penetro analmente rápido, el masajeador lo coloco en un apoyo de modo que este seguiría trabajando en el centro de mi coño sin que ella lo sostuviera. Haciendome gemir a los 4 aires. Se encímo en mí, sus nalgas nuevamente en mi cara, su coño en mi boca, se sentó y hundí mi boca en su agujerito como sabía que le gustaba, tuve oportunidad de morder suavemente la piel de su coño escuchandola gemir, su espalda daba a la puerta, sus tetas saliendo de la filipina masajeandolas con más aceite. A lo lejos escuchaba a las chicas gemir, reír, susurrar y Belén encima de mí, gemía como nunca, apretando sus tetas con dureza.

  • Mi mejor amiga

    Mi mejor amiga

    Hola, soy Alejandro, venezolano, piel blanca, 34 años, 1,70 m de estatura (bastante regular en mi país para un hombre), no soy el tipo más bello, pero no tengo complejos, siempre he practicado deportes; voleibol, running, ciclismo y crossfit, esto último desde hace 6 meses para acá por lo que mi cuerpo hoy por hoy tiene bastante más musculatura que los años anteriores, cada que alguna mujer me hace algún comentario sobre mi físico tiene que ver con mi trasero o piernas y últimamente en ocasiones con el bulto que se hace por mi pene pues hay mujeres que comentan que se ve mucho o que se ve grande, yo normalmente tiendo a tener buen ánimo y a convertir cualquier conversación en un chiste o algo gracioso. Les quiero contar una fantasía que tal vez nunca se cumpla con quién considero mi mejor amiga y de la que estoy profundamente enamorado.

    Ella es Carolina, trabajamos juntos desde hace poco más de 2 años que fue cuando la conocí realmente, mide alrededor de 1,56 m (bastante regular en mi país, aunque ella se sienta bajita, y bueno es de las cosas que me gustan de ella), es morena (tipo piel canela) ojos negros, cabello negro actualmente una parte del cabello está teñido de amarillo y le queda genial, su contextura es gruesa pero con todas sus curvas en su sitio, tal vez su mayor atractivo es su gran trasero, seguro mis manos no alcanzarían a sostenerlo por completo y yo me muero de ganas por intentarlo, me encantan sus piernas aunque a ella no tanto y muchas veces las lleva cubiertas, yo me muero por recorrerlas con mis manos y mi boca; ella también ha entrenado crossfit y rutinas de gimnasio, sus senos son naturales, a mi parecer de buen tamaño, y aparte en pocas ocasiones ha usado escote super descarado, le he confesado lo mucho que me cuesta mirarla a la cara cuando va así; soy muy respetuoso con las mujeres en general y aparte a esta mujer la amo (y no soy de decir esto con facilidad o a la ligera), por eso con mucho esfuerzo me contengo pero como me gustaría liberar esos senos de su ropa interior y tenerlos frente a mi. A pesar de todo creo que honestamente siempre termino viendo su cara, es bonita, hace muchas muecas, varias de ellas la hacen parecer odiosa, pero también tenemos cierta complicidad por lo que en ocasiones tiene unos gestos muy picaros y por ende provocativos, todo el tiempo estoy intentando sacarle sonrisas, cada que ella ríe, yo siento que nada en el mundo importa más que eso, me gusta lo que veo en su mirada, siento que es totalmente honesta conmigo siempre.

    Ella llegó a trabajar en la empresa debido a las referencias que dio mi hermana, ya que son amigas desde hace años y se conocieron trabajando juntas, previo a esto ya yo la conocía de vista de algunas celebraciones de cumpleaños de mi hermana y luego nos conseguimos por la calle algunas veces en las que se me hacía familiar, pero no lograba recordar de que. Al llegar a trabajar en la empresa, ambos estábamos ya casados (yo actualmente estoy tramitando mi divorcio y estoy separado hace 6 meses), ella con una hija, yo esperando a mi segundo hijo; para aquel entonces, ambos felizmente casados y sin intenciones de nada. La verdad yo no la miraba más que para tratar temas de trabajo y no tenía la más mínima atracción hacia ella. Durante estos poco más de 2 años conversamos de muchas cosas, nos hicimos muy amigos tanto que para mí, es mi mejor amiga, ambos nos preocupamos sinceramente por el otro; yo me enamore, en algún punto la empecé a ver atractiva y más allá de eso quede encantado con su forma de ser y ver la vida, no quiere decir que pensemos igual en todo, obvio no, pero yo lo quisiera todo con Carolina, con la atracción que siento hacia ella, la deseo, fantaseo con ella y me masturbo pensando en ella; pero detrás de eso sé que coger con ella no sería suficiente para mí, no la quiero compartir con nadie, lo quiero todo con ella. El punto es que una de las cosas que más admiro y aprecio de ella es su lealtad, yo sé que lo que les voy a contar en teoría nunca va a pasar, pero no quiere decir que no tenga esa fantasía específicamente con ella.

    Una vez la vi vestida con un short en particular, que le quedaba precioso y ese día cuando se sentó, como es normal, el short se recogió un poco en sus muslos y se apretó contra su cuerpo, por las personas al rededor no pude comérmela con la mirada como me provocaba, aun así pude detallarla y me encantó, desde ahí tengo una fantasía recurrente con ella y ese short.

    En mi fantasía busco alguna excusa para que ella vaya al apartamento donde vivo sola y una vez ahí estando solos la siento en el sofá de la sala, con sus nalgas hacia el borde del mismo y comienzo a besar y recorrer con mi boca el interior de sus piernas y muslos, le separó las piernas y hago mi recorrido hacia su vagina, mientras más me acerco intento recoger la tela, haciendo contacto con su piel, lo más cerca de su vagina posible y en algún punto haciendo como si mordiera su vagina sobre su short con la intención de provocarla, luego logro excitarla lo suficiente como para que ella quiera despojarse de ese short, en este punto siempre estoy hambriento de ella, de su sexo, sus labios vaginales me invitan a besarla, su olor me incita a saborearla, su humedad, es lo máximo, me tiene loco, esa humedad tiene mi excitación desbordada y me pide, me suplica, penetrarla. De aquí en adelante se trata de que disfrute, de que sienta el placer recorriendo todo su cuerpo, tengo ganas de faltarle el respeto, pero siento que no comerme su vagina sería lo más irrespetuoso que podría hacer en ese momento, resistirme a mis impulsos debería ser lo más ofensivo, su cuerpo me atrae tanto que intentar evitarlo es como querer violar la ley de gravedad.

    Quiero escucharle gemir, quiero sentir la piel en sus muslos, abdomen y brazos erizada, puedo notar leves temblores de estremecimiento mientras recorro con mi lengua toda la extensión de sus labios, con suavidad la saboreo, penetró a penas con la punta de mi lengua y vuelvo a su clítoris donde le doy un beso apasionado, le chupo y manteniendo la succión me deslizó por sus labios y vuelvo a besar, nuevamente chupó y vuelvo a su clítoris, hago círculos allí con la punta de mi lengua, lo presionó, chupó y beso con pasión y fuerza, su espalda se arquea, sus muslos intentan cerrarse hasta que sienten mi cabeza entre ellos, es como que intenta presionar pero al sentirme y no querer que pare separa aún más sus piernas y por el espacio que eso me permite, hago más intensos mis movimientos, empiezo a lubricar mis dedos con sus fluidos vaginales y mi saliva, acariciando su vulva para luego penetrarla primero con un dedo y luego dos, acarició su interior mientras me como el exterior con mi boca, aceleró el movimiento de mis dedos, se intensifica sus gemidos, se tensa su espalda, sus gemidos están desordenados y una pequeña vibración me hace saber que estamos cerca de su orgasmo por lo que no paro sigo saboreando y masajeando hasta que estalla en placer, luego de esto me provoca abrazarle y no despegarme, quiero acercarme a sus labios, y fundirme en un profundo beso.

    Me gustaría que, en este punto, ella quisiera más, me provoca mucho intentar estar desnudo y que mi pene roce sus piernas, que mientras nos besamos el contacto llegué a su vagina y sienta esa humedad; que está proximidad le haga querer tenerlo en su interior tanto como yo quiero penetrarla, pero eso depende de si logré seducirte o no, si logré hacerte perder el control o no. Que me tomes el pene con tus manos y lo guíe en tu interior, penetrarte profundamente y suave, abrazarnos así tan íntimamente conectados y empezar un ritmo de movimiento que nos provoque experimentar varias posiciones, me muero porque me cabalgue, pero también tengo ganas de bailar con mi pene en su interior, en ocasiones pienso que estarías tan excitada que querrías introducirlo en tu boca y saborearlo pero sé que es algo que no te gusta hacer, me da mucho morbo pensar que te provoque, que la mamada que le hice fue tan de tu gusto que te provoque espontáneamente también comerme el pene, pero solo si te provoca, no quiero que hagas algo que no disfrutes, quiero ser tu instrumento de placer, solo quiero darte orgasmos, amor, cuidado. Yo quiero hacerte saber lo extremadamente atractiva que me pareces sin decir una palabra, que sientas al contacto de tu cuerpo como me caliento, como mi pene se pone firme, que en mis caricias encuentres deseo y a la vez cariño, y esa profunda necesidad que tengo por protegerte, complacerte y luchar por lograr concretar cualquier proyecto o meta que te propongas, que sepas que estoy aquí para cogerte bien rico, para trabajar por ti, y para superar todos los retos que se nos vengan encima.

    Carolina se volvió mi mejor amiga sin una intensión premeditada, ella sabe lo mucho que me gusta y que estoy enamorado de ella, hasta donde sé, estoy enamorado solo y ni siquiera le gustó, sé que no le soy indiferente porque en ocasiones me ha hecho comentarios sobre mi físico y le gusta mirar mis piernas, le he compartido fotos en ropa interior y desnudo (sin que se vea mi pene aún). Pero el caso es que está casada, una de sus muchas virtudes es su lealtad y es de las cosas que más amo de ella. No espero que esta fantasía se cumpla alguna vez, ella no debería permitirlo y yo sinceramente quiero cuidarla y eso implica no permitirle arruinar su matrimonio con una infidelidad.

    Te amo con todo mi corazón, Caro eres muy valiosa para mí y te respeto profundamente.

  • Una sorpresa para Sofia

    Una sorpresa para Sofia

    Una de los momentos más bellos y eróticos que viví junto a Sofía y Rubén fue la ocasión que sin proponernos y por azares del destino Rubén y yo nos encontramos, la verdad no recuerdo que hacía yo por esa zona pero la suerte nos hizo coincidir y bueno después de saludarnos y platicar de trivialidades me invitó a su casa para saludar a Sofía, y como yo no tenia nada que hacer pues acepte la invitación, así que nos encaminamos a su casa que por cierto estaba a tan solo unas cuadras.

    Durante el trayecto sonó su teléfono y por lo que escuché era Sofía quien le había marcado ya que escuche que dijo “no tardó amor ya estoy aquí cerca”

    “yo también tengo muchas ganas”

    Y tan pronto colgó me miró y dijo

    “Sofía no sabe que sorpresa le vamos a dar»

    Cuando llegamos a su casa el toco a la puerta y unos instantes después se abrió la puerta y no podría decir quién se sorprendió más si Sofía o yo, ya que al abrirse la puerta ahí estaba ella pero únicamente en zapatillas y mini tanga de hilo dental que si no mal recuerdo era blanca y con forma de mariposa, luciendo en todo su esplendor ese hermoso cuerpo que posee, bueno imagino que ella nunca imaginó verme ahí por lo que casi a coro ambos pronunciamos nuestros nombres.

    “Alfredo”

    “Sofía”

    Y bueno Rubén nos sacó de la sorpresa preguntándole a ella.

    “Que te pareció la sorpresa amor”

    A lo que ella un poco molesta le contestó

    “¿Por que no me dijiste cuando te marqué Rubén? mira como me vino a encontrar Alfredo”

    “Como si el no te hubiera visto desnuda nunca, si bien que te conoce así en fotos y no se diga en persona»

    “Bueno dejen ir a ponerme algo”

    A lo que Rubén le dijo

    “Y para que si así te ves hermosa y no creo que a el le moleste verte así es mas no dudo que este encantado de verte asi» “¿Te incomoda ver a mi esposa casi desnuda?» me pregunto.

    La verdad es que yo estaba extasiado admirando el cuerpo de Sofía, se veía hermosa, increíble para ese momento ya había tenido la oportunidad de estar dos veces antes la primera ella y yo solos y una segunda ocasión los tres sin embargo la sensualidad e inocencia de ella tratando de cubrir su desnudez me tenían hipnotizado como esa primera vez que admiré su belleza en persona, pero esa es otra historia y ya conisen un poco de esta en publicaciones anteriores, ya repuestos de la sorpresa comenzamos a platicar de tontería y media, hasta que en un momento alcance a escuchar que ella le decía muy bajito

    “Te dije que estaba muy caliente y que quería ser tuya Rubén”

    A lo que el que respondió pero de forma normal para que yo escuchara

    “Pues mejor si estas caliente que mejor que este el así te podemos quitarte lo caliente entre los dos”

    A lo que Sofía visiblemente molesta le respondió

    “Que parte de quiero ser tuya no entendiste»

    Por lo que como decía mi mamá -“al buen entendedor pocas palabras”-

    Por lo que sin más y la verdad con muy muy pocas ganas les dije:

    “Chicos fue un gusto saludarlos, pero creo que lo mejor es que me retire, ya habrá otra ocasión para hacer travesuras si están de acuerdo»

    Pero a Sofía creo que en lugar de calmarla mis intenciones de retirarme la hicieron molestar más ya que de forma muy seria nos dijo

    “Ya que los dos me echaron a perder lo que tenia pensado ahora se van aguanta los dos» y viéndome muy seria me dijo “ya tuviste la oportunidad de disfrutar mi cuerpo y de hacerme gozar solos y con Rubén viéndonos pues ahora como castigo por echarme a perder mi plan te va tocar verme gozar con mi esposo sin que puedas hacer otra cosa que masturbarte mientras Rubén me hace suya y si quieres tener la oportunidad de disfrutarme no vas a intentar participar así te lo pida este cabron” y mirando a Rubén le dijo “Y tu cabron me tienes que mostrarle a Alfredo como haces gozar a tu mujer, como me amas y por qué y te amo cabron”

    Sofía se puso de pie e hizo que Rubén se parara lo abrazo y comienzo a besarlo con pasión y amor, ambos se acariciaban, sus manos recorrían sus cuerpos con deseo, Sofía comenzó a despojar de sus ropas a Rubén, le quitó la camisa que el llevaba, desabrochó su pantalón y lo deslizo por sus piernas a lo que el copero para sacarse de esa prenda que en esos instantes era un estorbo, quedando únicamente en boxers, Sofía sin dejar de besarlo llevo su mano a la entrepierna de el y acarició su miembro el cual se notaba estaba listo para complacerla y hacerla gozar de los placeres carnales, lentamente metió su mano dentro del bóxer y lo sacó de su prisión para deslizarse despacio besando el pecho y abdomen de tu Rubén hasta tener frente a ella el miembro que tanto deseaba, lo beso muy tiernamente antes de introducirlo a su boca y comenzar a chuparlo con amor y deseo.

    Yo no podía dejar de mirar esa escena era increíble en el ambiente solo se escuchaban los sonidos de la boca de Sofía devorando el sexo de Rubén el con sus manos acariciaba la cabeza de ella disfrutando esos instantes, pareciera que se habían olvidado de mí presencia pero en un momento Sofía sacó de su boca el miembro de su esposo y me miró, yo confieso estaba acariciando mi entrepierna por la excitación, Sofía al ver esto preguntó

    “¿Te quieres unir, quieres que también te lo chupe a ti?»

    Yo al instante me puse de pie emocionado por la invitación pero como cubetas de agua fría Sofía al ver mi reacción dijo

    “Ya sabes la condición, esta seria la última vez que podrías tenerme»

    “¿Tu decides?”

    Confieso que estaba sumamente excitado y e verdad deseaba sentir las caricias de su boca en mi sexo pero afortunadamente las razón se impuso y regresa a el sillón donde continué disfrutando del espectáculo que Sofía y Rubén me brindadan.

    Ella al verme sentar nuevamente regresó su atención sobre el miembro de Rubén pero solo por unos instantes ya que se puso de pie y nuevamente comenzó a besar su boca al tiempo que su mano se posó en su miembro y comienzo a masturbarme, Rubén comenzó a acariciar los pechos de ella y entre beso y beso a decirle “Te Amo» los jadeos de ambos inundaban la habitación hasta que Sofía una vez más me miró para preguntar

    “¿Te gusta lo que ves?”

    “Mira lo que me va hacer gozar, así como el me presume con ustedes hoy yo te presumo a mi macho a mi esposo el hombre que me tiene a su disposición cada que quiere, al que me hace gozar y goza de todo mi cuerpo, hoy vas a ver de cerca como me hace suya, como me entrego a el por completo y sin medida y si te portas bien y Rubén lo permite otro día podré ser tuya una vez más porque hoy solo deseo ser únicamente fe el»

    “No era lo que esperaba de esto pero no es mala idea tener a alguien que presencie como me entrego a mi esposo y como disfruto de su miembro y el goza mi cuerpo así como el vio la última vez como tu disfrutaste de mi cuerpo y como yo goce de tus caricias»

    “¿Te esta gustando lo que ves? ¿Disfrutas ver como beso a mi esposo, como acaricio su miembro?”

    Yo me encontraba hipnotizado por ellos y solo alcanzaba a mover la cabeza de manera afirmativa sin poder articular palabra por la excitación.

    “Si te gusta demuéstramelo, quiero verte, quiero ver que tan duro lo tienes cabron, que esperas para desnudarte y mostrarme lo duro que lo tienes “

    “Solo que hay unas condiciones si quieres tener la oportunidad de penetrarme y disfrutar mi cuerpo en otra ocasión clara con el consentimiento de Rubén”

    “Primero no te puedes tocar sin mi permiso, segundo cuando yo te diga que pares lo harás inmediatamente, tres no puedes terminar hasta que yo lo quiera y donde yo te diga sin importar el lugar, tu decides si aceptas y de hacerlo te prometo que si Rubén nos da permiso te voy a recompensar muy bien»

    “Que dices aceptas”

    A lo cual yo con vos entre cortada por la lujuria que tenia y como pude dije

    “Si acepto»

    Sofía había aprovechado ese instante para besar a Rubén sin dejar de masturbar su miembro, tan pronto escuchó mi respuesta me volteó a ver y dijo

    “Pues que esperas para encuerarte quiero ver que tan parado lo tienes”

    Y viendo a Rubén nos dijo

    “Que dijiste Amor, esta anda caliente y ahorita llegamos y nos divertimos con ella, pero te falló Rubén, por qué quien se va a divertir voy a ser yo, y con respeto amor pero ahorita ese soy mucha hembra para un par de pendejitos, y si te he comentado que he soñado con que ambos me penetren al mismo tiempo, pero eso va a ser como y cuando yo lo diga, no cuando ustedes quieran pendejitos”

    Y tomando la cabeza de Rubén entre sus manos le dijo

    “Tu Amor hoy vas a hacer gozar a tu esposa hasta que este completamente satisfecha y solo puedes soltar tu cremita cuando y donde ella lo decida, me entendiste o así como ando de caliente soy capaz de morderte u huevo para que aprendas, y para empezar atiende los pechos de tu mujer que lo necesita así que acaricia con tu lengua estos peones que están bien parásitos deseando sentir tu lengua”

    Tan pronto Rubén comenzó chupar y lamer sus pezones ella rodeó su cabeza con sus brazos y me dijo

    “Puedes masturbarte pero hazlo lentamente quiero disfrutar tu miembro mientras alimento a mi macho»

    “Recuerda tu tampoco puedes soltar tu leche hasta que yo lo quiera y donde yo lo quiera»

    Al escuchar esto a me di cuenta que algo planeaba y no dudé que seria algo muy cachondo.

    Ahí estaba yo completamente desnudo a escasos tres pasos de ellos, viendo como Rubén quien también se encontraba desnudo atendía los pechos de Sofía que era la única que aún tenía las prendas con las que nos recibió al llegar, las manos de Rubén acariciaban espalda y nalgas de Sofi mientras ella gemía de gusto y observaba como mi mano recorría mi miembro lentamente, tal como ella lo quería, yo deslizaba mi mano de forma tal que Sofía pudiera ver mi glande completamente rojo por la excitación.

    No dudo que Sofía estaba extremadamente excitada ya que mientras me veía acariciarme su lengua recorría sus labios pero definitivamente estaba decidida a demostrarnos en ese momento que ella era quien mandaba.

    Fueron momentos realmente increíbles de lujuria, moría de ganas de unirme a ellos pero quería disfrutar de Sofía nuevamente y la idea de poder participar con Rubén en una doble penetración me detenía de abalanzarme sobre de ella.

    Rubén para ese instante había abandonado los pechos de ella y deslizando un poco la tanga de Sofía por sus piernas ahora su boca se ocupaba de atender el sexo de ella mientras que Sofí lo tomaba de su cabeza para hundirla lo más posible en su entrepierna al tiempo que me dijo

    “Para de acariciarte y disfruta ver como Rubén me lubrica para poseerme”

    Yo me encontraba muy excitado tratando de pensar cualquier tontería para poder cumplirle a Sofía.

    Ella tomó a Rubén del cabello para hacerlo sentar frente a mí, se terminó de quitar su tanga y arrojándomela me dijo

    “Quiero que la huelas beses, imagina que es mi sexo el que besas mientras Rubén me penetra, pero recuerda que no te puedes tocar sin mi permiso»

    Esto último lo dijo ya que al llevarme su tanga a mi nariz para aspirar su aroma por instinto mi otra mano fue a mi miembro.

    Sofía se montó sobre Rubén de espaldas a mi y guiando con su mano el miembro de este a su sexo se sentó de tal manera que quedo totalmente penetrada por Rubén de forma un poco violenta tanto que ambos no pudieron contener una exclamación de dolor, una vez repuestos ella comenzó a mover su cadera de forma circular para después hacerlo de arriba abajo dejando con estos movimientos una vista espectacular de su hermoso trasero.

    Y si alguien se pregunta qué hacía o decia Rubén la verdad es que no lo recuerdo yo solo tenia ojos para Sofía.

    Así como estaba montada sobre el suertudo abrió un poco sus nalgas con sus manos y mostrando su ano volteó a verme y me dijo

    “¿Lo quieres? Tómalo es tuyo, pero ya sabes que va a pasar ¿decide?”

    Yo moría por sentir el calor de su cuerpo, la calidez de sus entrañas que no podía olvidar así que cerré los ojos y besé con desesperación su prenda íntima, estaba siendo de lo más cruel por lo menos conmigo empezaba a pensar seriamente que no me perdonaría tan fácilmente, pero de lo que podía estar seguro era que ella estaba gozando con el miembro de Rubén ya que comenzaba a escucharse ese bello sonido de cuando ellas están escurriendo de la excitación.

    En un momento y sin avisarle a Rubén así como se hundió su miembro así se puso de pie dejándolo a el desconcertado pero solo fue para colocarse ahora de espaldas a el y de frente a mí y como la ves anterior de un sentir hundio el miembro de Rubén en su sexo y con sus manos sobre las piernas de el comenzó a mover de forma circular su cadera haciendo que su el apretara los puños tratando de resistir los movimientos de ella.

    Sofía estaba poseída por la lujuria y nos estaba haciendo sufrir de una forma cruel pero muy erótica, su sexo escurría y se veía hermoso, creo notó que mi vista se había concentrado en su entrepierna y me dijo

    “Ven acércate quiero que veas como hago gozar a mi esposo, quiero que percibas el aroma de nuestros sexos mezclándose, hazlo cabron pero si me rosas conoces el castigo así que ten cuidado y ponte atento»

    Tan pronto me acerque ella comenzó a moverse sobre Rubén de forma tal que yo pudiera rosar su cuerpo por lo que tenia que estar atento a ella si quería tenerla nuevamente.

    “Puedes tocarte si quieres y hacerlo como quieras solo recuerda que no puedes terminar hasta que yo decida y donde yo decida»

    Era claro que tenía bien definido el final de este momento

    Un nos instantes más y le dijo a Rubén

    “Quiero que me poseas de perrito amor»

    Así que se colocó sobre el sofá donde hasta ese momento Rubén había estado sentado sufriendo los movimientos de cadera de ella, y decir sufrir es eso un decir por qué la verdad no dudo que el lo disfruto mucho, el se colocó detrás de ella y creo un poco como venganza le dejo ir su miembro hasta el fondo tan fuerte que hizo que ella gritará al sentir la embestida de su macho, Rubén la tomo de las caderas y comenzó a penetrarla de una forma increíble tanto que Sofía comenzó a mover su cabeza de un lado a otro al tiempo que decia.

    “Así Amor dame rico»

    “Mételo todo hasta el fondo, lléname toda cabron”

    “Si así dame más”

    “Duro hazme gritar Amor “

    “Quiero que este cabron vea como me haces gozar»

    “Y tu acércate que quiero oler tu miembro”

    “Quiero verlo de cerca pero si me tocas ya conoces las consecuencias”

    Yo como un adolescente tímido se lo acerque al tiempo que me masturbaba pero tratando de mantenerme a una distancia prudente evitando rosarla.

    Imagino que noto que Rubén estaba demasiado excitado ya que le preguntó.

    “Ya te quieres venir Amor»

    “O continuamos otro poco»

    A lo que el le contestó que ya no podía que estaba muy excitado

    Así que sin más se salió y sentándose en el sofá nos tomó del miembro y nos colocó frente a frente para decirnos

    “Ya pueden venirse pero lo van hacer en el miembro del otro, tu Amor tienes que echar tu leche sobre el miembro de Alfredo y tu sobre el miembro de Rubén, por qué después yo se los voy a limpiar pero quiero que probar el sabor del semen de mi amante mezclado con el sabor de mi esposo y el de mi esposo con el de mi amante”

    Confieso que en otras circunstancias dudo ambos nos habríamos atrevido hacer algo asi pero en ese momento no nos importó otra cosa que complacer a Sofía, también me habría gustado ser el primero en terminar así habría podido tener la posibilidad de que ella me la chipara más tiempo, pero los movimientos de Sofía sobre Rubén habían hecho su efecto bastaron unas cuantas caricias de su mano sobre su miembro para que este escupidera todo si semen en mi miembro hasta mi pubis, como una mujer previsora Sofía había colocado sus manos bajo mi miembro para evitar que la venida de su esposo se desperdiciaría cayendo al piso, una vez que Rubén vacío sobre mi miembro la última gota de su semen Sofía promedio a untar este en mi miembro para después limpiarlo con su lengua y boca, la verdad fue muy excitante ese momento el ver mi miembro cubierto por el semen de Rubén y a Sofía recorriendo con su lengua y degustando el semen de su esposo termino por ponerme a mil, ahora era mi turno de terminar y si bien me encontraba muy excitado me costó un poco de trabajo al grado que pensé pedir la ayuda de Sofía e imagino que presintió mis intenciones por lo que me dijo

    “¿Te ayudo a terminar? Pero tu sabes las consecuencias”

    Por lo que cerré mis ojos y traté de visualizarla como estaba hacia unos instantes montada sobre Rubén de espaldas a mi y recordando como sus nalgas rebotaban a cada senton que se daba y como se hundía el miembro de el en su sexo, así que comencé a masturbarme lo más rápido que podía y creo que al darse cuenta ella de mi esfuerzo comenzó a decirme

    “Anda vente, dame tu leche»

    “Quiero que balles el miembro de mi esposo con tu leche”

    “Dánosla por favor, vaciar y muéstranos cuanto disfrutaste el ver como nos amamos»

    Motivado por sus palabras y las imágenes que tenía en mi mente logré derramar mi esperma sobre el miembro aún erecto de Rubén y esta vez sin esperar a que terminara Sofía comenzó a devorar el sexo de su esposo al grado que el último chorro de mi venida fue a dar casi a su ojo, la verdad que el esfuerzo había sido grande por lo que una vez que mi miembro expulso la última gota y que ella recogiera los restos de mi miembro con su lengua me deje caer a sus pies en tanto ella chupaba el miembro de Rubén y cuando terminó dijo

    “Que rico sabe el jugo de nuestros sexos»

    Abrazo a Rubén le dio un tierno beso y le dijo

    “Gracias por este gran momento Amor, gracias a los dos por hacerme gozar y vivir un momento increíble»

    Y así nos quedamos unos momentos los tres recuperando fuerzas hasta que Sofía se puso de parto y nos dio un beso a ambos

    “Bueno chicos voy a darme un baño por qué entre los dos me dejaron muerta y eso que solo Rubén mi penetro imagine el día que ambos me hagan suya al mismo tiempo como voy a quedar»

    Y riéndose se retiró a ducharse, Rubén y yo comenzamos a vestirnos y al terminar de ello yo me despedí y le pedí lo hiciera de mi parte de Sofi ya que creí que lo mejor era que estuvieran solos lo merecían y con todo que solo fueron un par de besos con ella ese día aun así me sentía satisfecho de lo vivido al lado de esta hermosa pareja.

    Gracias Sofía y Rubén por su amistad y confianza.

  • Calenté a mi madre y me la terminé cogiendo

    Calenté a mi madre y me la terminé cogiendo

    Voy a relatar lo que pasó en junio del año pasado, mi nombre es Juan, por motivos de estudios me tuve que ir a Canadá aprender inglés por mi trabajo, mi madre se encontraba en Mazatlán de donde somos originarios.

    Después de estar unos meses en Canadá, me tocaba regresar a México debido a que mi permiso y mi tiempo de estudio había terminado, pero no sin antes de regresar realicé algunas compras de ropa, accesorios y estando en una plaza, había una tienda donde me llamó la atención decido a que había demasiada lencería y baby dolls muy excitantes y la verdad no pude imaginarme a mi madre con uno de esos babydolls puestos.

    Mi madre a quien le he dedicado varías masturbadas debido a lo buena que se me hace, su nombre es Guadalupe pero de cariño le digo Lupita, ella mide 1.70 cm, es de piel blanca, pelo rubio, bubis muy grandes, un culo y unas piernas muy marcadas debido a los días qué pasa en el gym, mi madre es mamá soltera desde que tengo 5 años, mi padre nos cambió por otra familia.

    Volviendo al relato, me metí a la tienda en busca de algo para mi madre, encontré un vestido blanco algo transansparentoso con un calzón de encaje cachetero blanco, ese me gustó no podía dejar de pensar a mi madre con ese babydoll. Después de unos días regresé a Mazatlán, ahí estaba mi madre recibiéndome en el aeropuerto.

    Vestida con un vestido corto, unas chanclas de piso y su pelo bien agarrado con una trenza, me miro y se abalanzó sobre mi dándome un fuerte abrazo donde me pegó todas sus bubis en mi cuerpo, para después darme un largo beso en el cachete.

    Nos dirigimos a la casa, platicamos de cómo me la había pasado en Canadá y que si había aprendido hablar inglés y de todo lo que hice por aquellos lados.

    Después de unos días, alquilé un bungalow en Nayarit, era para pasar unos días con mi madre alejados de la ciudad. El bungalow contaba con una recámara matrimonial, sala, comedor, un baño y atras una piscina pero era para todo el conjunto de bungalows. Llegamos a la cabaña y al entrar me hice como si no supiera que no mas había una cama y le dije a mi madre que yo dormiría en la sala, a lo que ella me dijo que no que los dos cabíamos perfectamente.

    Al día siguiente le dije a mi madre que si íbamos a la alberca y ella no quería por qué le daba vergüenza ponerse traje de baño, desde que mi padre nos dejó ella tiene cierta inseguridad.

    La convencí y ahí apareció mi madre con un bikini espectacular, estaba yo con la boca abierta.

    L: vamos Juan que tanto miras, acaso me queda mal este traje de baño o qué?

    Y: no para nada te vez muy bien

    L: no digas tonteras, como se va ver bien una mujer de 52 años con traje de baño

    Y: varias jovencitas quisieran tu cuerpo

    L: deja de hablar y ponme bloqueador en el cuerpo

    Sin pensarla dos veces me dirigí a tocarle su hermoso cuerpo, donde toque casi todas las partes del cuerpo de mi madre.

    Después de un rato ya cayendo la noche nos fuimos al cuarto a bañarnos y a pedir algo de cena.

    Quedamos tan llenos que no podíamos dormirnos, y para nuestra mala suerte, pero a la vez buena para mi, se descompuso el aire acondicionado, llamamos a la recepción y nos dijeron que no podían cambiarnos de bungalów debido a que estaban llenos, pero en la mañana lo reparaban.

    L: está haciendo demasiada calor, creo que no voy a poder dormir

    Y: por qué no te quitas la playera y el short, y te quedas en brasier y calzón

    L: estas loco como voy a dormir así casi se mi desnuda

    Y: es lo mismo que si anduvieras en traje de baño

    L: eso es diferente, así que no

    Y: está bien, entonces no querrás ponerte el regalo que te compre en Canadá.

    L: me compraste un regalo? Que es?

    Y: bueno me da algo de pena, por qué es para que lo uses con algun novio tuyo

    L: no digas tonterías que no tengo novio así que dámelo para ver qué es

    Me dirigí a la maleta a desempacar el regalo, mi madre lo tomo y sus ojos se abrieron con cara de sorprendida

    Y: anda póntelo a ver si te queda

    L: no voy a dejar que me veas con esto

    Y: por qué no??

    L: por qué no estás loco

    Y: bueno pruébatelo a ver si te gusta

    Se dirigió al baño a ponérselo

    L: ya me lo puse y si me quedo

    Y: duerme con él puesto, apagare la luz para no verte y ya te metes a la cama

    L: está bien apaga la luz, grito del baño

    Corrió y se acosto, estaba desesperado por ver cómo se le veía el regalo a mi madre.

    Y: no puedo dormir Y tú?

    L: la verdad no tengo sueño

    Y: ni yo, que te parece si jugamos hacernos preguntas y contestar con la verdad, sin mentirnos

    L: vaaa

    Y: pero se vale preguntar lo que sea y se tiene que responder con la verdad.

    L: buenooo

    Y: cuánto tiempo tienes sin tener relaciones sexuales

    L: que son esas preguntas

    Y: responde que ya no soy un niño y esos temas en estos tiempos son muy normales

    L: okey pues, exactamente casi un año, y tú?

    Y: aproximadamente una semana

    L: eres un cabron, a ver te masturbas muy seguido?

    Y: pues mínimo unas 3 o 4 veces por semana, y tú?

    L: pues te dire que lo hago como dos o tres veces por mes

    Y: usas algún juguete o usas tus dedos? Ahh y en qué piensas cuando lo haces.

    L: tengo un consolador, pero a veces uso mis dedos, y pues pienso en alguno artistas u hombres que e conocido, cual es tu posición favorita?

    Y: mi posición favorita es que yo esté sentado y la mujer se monte encima y deje sus tetas en mi cara para yo estárselas chupando, succionando y mordiendo mientras ella brinca encima de mi, y tú posición cuales?

    L: ayyy que rico, perdón, tengo dos posiciones favoritas una es la de perrito y la otra es que suban mis piernas a sus hombros, te gusta hacer sexo oral.

    Comencé a calentarme y mi pene empezó a pararse, ante la oscuridad lo que hice fue bajarme el calzón y dejar mi pene al aire.

    Y: me gusta hacer y qué me haga, hasta ahorita las mujeres no se an quejado de mi sexo oral, y a ti te gusta el sexo oral

    L: obviamente me gusta hacer y que me hagan, de echo mis ex novios no se han quejado de mi cuando les hacía sexo oral

    Y: tendre que poner aprueba eso

    L: que dijiste?

    Y: olvídalo no dije nada

    Ya no hablemos de eso que nos estamos desviando de la tangente

    Y: y me vas a dejar así?

    L; así como?

    Y: si te digo como estoy no te enojas

    L: no, a ver dime

    Agarre su mano derecha y la puse sobre mi pene ya efecto y de fuera de mi calzón, ella lo apretó con gran fuerza pero después lo soltó.

    L: Juan que estás haciendo, esto no está bien

    Y: me vas a dejar así, bueno pues, deja prender la luz y verte el babydoll y me masturbo para bajar la calentura.

    L: estas loco

    Y: no te voy a tocar solo miraré y me la jalaré

    L: está bien, pero que sea rápido.

    Prendí la luz y pude ver el hermoso cuerpo de mi madre cubierto con ese babydoll y ese hermoso calzón que se le veía hermoso, me acerqué a ella y conforme me fui masturbando le decía de como la trataría y le iría quitando el babydoll, solo soltó un suspiro, llevó su mano derecha al calzón y por encima comenzó a tocar su vagina

    L: vamos Juan ya termina

    Y: por qué no me ayudas, y me haces sexo oral para ver si eres tan buena

    Y le acerque mi pene a su boca, dudó en tomarlo pero accedió y si comenzó a meterlo y a sacarlo de su boca, me masturbaba, se lo tragaba todo

    L: no te quedes ahí parado y cómeme la vagina o no mas yo tengo que hacer las cosas.

    Me perdí en su vagina, le hacía un sexo oral para que ella disfrutara y así lo hizo él tuvo dos orgasmos.

    L: ya para ya termine

    Y: pero yo no, por qué no te montas y así será más fácil terminar

    Y me senté en la orilla de la cama, accedío a montarse, mientras ella brincaba y tomaba el titko que ella quisiera, yo me perdía en sus enormes tetas que una vez me amamantaron de niño, mi madre estaba caliente, gritaba, gemía y brincaba gozando cada entrada de mi pene en su vagina, Soltó un gran grito y terminó, paró de brincar, me abrazo y sus piernas le temblaban.

    L: voy al baño ya fue suficiente

    Cuando se paro para irse al baño, la tome de la cintura la pegue a la pared, le levante una pierna y la embestí con gran fuerza, para que no se escucharan sus gritos, tape su boca, después de un largo tiempo le dije que ya acabaría, le saqué mi pene y la hinqué le dije que me la mamara y termine en su boca, toda la leche se tomó, se dirijo acostarse y me metí en la cama con ella, obviamente desnudos, abrazados y con ganas de seguir.

    Después de esa noche nuestra relación estuvo más agradable, cambiare mi foto de perfil por una del culo de Lupita. Y les seguiré contando acerca de ella.

  • Mi primera vez en un club de caballeros

    Mi primera vez en un club de caballeros

    La primera vez que fui a un club de caballeros o bar de bailarinas eróticas fue a mis 45 años en la apertura de un club que abría mi amigo Bob. Realmente nunca me había llamado la atención entrar a uno de ellos pues eso de pagar para solo ver a chicas desnudas como que no tenía sentido para mí. Inclusive, esos bailes privados donde te meten a un pequeño cuarto y la chica se va desnudando y poniendo su cuerpo junto al tuyo y te da la oportunidad de tocar su cuerpo me parece hasta cierto punto masoquista… es una tortura no hacer nada más que eso. Yo lo experimenté por primera vez no porque lo haya pagado, Bob el dueño les pidió a dos chicas que me dieran ese servicio. Obviamente y siendo una apertura y con toda la publicidad que Bob había hecho, aquello estaba para reventar. La verdad que las chicas estaban hermosas, pero la que me atrajo en aquella noche estaba y se mantenía vestida detrás de un mostrador donde servían las bebidas.

    Me acerqué y pedí algo para tomar y con los minutos conocí que su nombre era Natalia. Llevaba un pantalón de mezclilla de color blanco bien pegado a su bonito atlético cuerpo, una blusa o camiseta negra que dejaba que uno viera su abdomen plano y ombligo al descubierto. Debería de medir quizá el metro sesenta en zapatos tenis y tenía unos atributos muy bien formados; dos meloncitos que se le miraban muy firmes y esas nalguitas redondas que sobresalían armoniosamente desde esa base de su cintura que se le miraba muy sensual. No pasaba de los veinte y tenía un rostro muy atractivo, una sonrisa muy coqueta de una boca pequeña y de labios gruesos. Era poco lo que se podía hablar ahí, pues el ruido era ensordecedor y Natalia se miraba ajetreada por lo conglomerado de este tipo de clientela salvaje. Tanto me llamó la atención de esta niña, que decidí regresar el siguiente día y poderla ver una vez más. Por suerte yo no pagaba la admisión, pues mi amigo era el dueño.

    Pregunté por Natalia y me dijeron que ahora se encontraba en esa faceta de bailarina y que la podía encontrar en algún lugar del salón o quizá en la pista de baile. Regularmente estos lugares son de poca luz y lo único iluminado es el escenario donde estas chicas bailan provocativamente mientras se van quitando la ropa. Para mi sorpresa con los minutos anuncian la presentación de Natalia, nombre de esta chica en este ambiente laboral que la mayoría estigmatizamos. Veo aparecer a esta chica con un vestido rojo y muy elegante, obviamente con zapatos de tacón y ahora con un maquillaje muy provocativo. Hace su primera rutina de baile donde se despoja de su vestido y su sostén, donde descubre unos pechos de una copa entre la B y la C. Se le miran sólidos, firmes, algo de esperar en una chica de cuerpo atlético. Era una delicia ver a esta chica solo vistiendo esa tanga roja, que hermoso culito tenía y para poder apreciar más su belleza me acerqué a las sillas alrededor del escenario, pues eran como las cuatro de la tarde y no había mucha gente.

    Para llamar su atención cuando comenzó a bailar la segunda melodía y mientras ella hacía ademanes de bajarse la tanga y todos los ahí cercanos le dejaban billetes que ellos ponían ya sea en su tanga o a la orilla del escenario, yo le puse un billete de veinte dólares y ella me señaló que se lo pusiera en la tanga. Ya a mediados de la canción, Natalia se había quitado su tanga y con sus movimientos seductores nos mostraba ese hermoso culo firme que tiene y esa conchita delicadamente depilada y cuando se acercó a mí, ella se tocaba dejando ver como abría sus labios dejando al descubierto un pequeño clítoris. Obviamente estas chicas están ahí por el dinero y es obvio que se fijan en quien les deja una buena propina. La mayoría les dejan unos dos o tres dólares y creo que Natalia se fijó en el billete de a veinte que me dejó poner en el hilo de su tanga. Tenía una carita deliciosa y olía rico su perfume embriagante y con los minutos la veo en la sala y se acerca a mí poniendo su mano sobre mi hombro. Se acomoda y coquetamente se sienta sobre mis piernas y me pregunta:

    – ¿Te ha gustado mi baile? Es primera vez que lo hago y estaba super nerviosa.

    – Difícil de creer… parecías profesional. Me gustó mucho tu baile pero me fascinó la bailarina.

    – Gracias… eres todo un caballero.

    – ¿Gustas un baile privado?

    – Disculpa mi ignorancia… es primera vez que vengo a un lugar como este. ¿Qué es un baile privado? – Natalia contesta y me sonríe.

    – Ves ese pasillo… allí hay varios cuartos. Tú te sientas mientras me ves bailar… lo mismo que ves aquí en el escenario, pero en este caso es solo para ti. Tú podrás sentir mi cuerpo mientras me desnudo para ti. Son dos canciones y cuesta veinte dólares.

    – ¿Y uno puede tocar?

    – Bueno… si pero solo un poquito.

    Ya Bob me lo había explicado un día antes, pero se lo preguntaba para escucharlo de la boca de Natalia. Incluso Bob me había dicho que tenían cuartos que promocionaban y que tenían yacusi donde por cien dólares te dejaban en privado por quince minutos o doscientos por treinta con una chica que uno escogía. Los cuartos no tenían puertas más que una cortina negra, pues por ley en estos cuartos no pueden tener puertas para evitar promover la prostitución, cosa que inevitablemente sucede en lugares como estos. Este tipo de servicios adicionales la chica y la casa van al 50% cada uno y es por eso por lo que se me ocurrió decirle a Natalia, pues estas chicas eso es lo que buscan, como sacar la mayor suma de dinero de los clientes.

    – ¿Qué te parece si te quedas aquí? Estos veinte dólares no los tendrás que compartir con los de la casa. -Y le había extendido otro billete.

    – Está bien… pero tendrás que ir por lo menos una vez conmigo a un baile privado, pues aquí nos observan… ellos quieren hacer dinero también. -me dijo.

    – Está bien… en la próxima ronda me das un baile privado.

    La verdad que no había nada de diferencia ir a un baile privado, pues allí estaba Natalia sentada en mis piernas y me restregaba su hermoso culo que me tenía bien parada la verga. Y como estos lugares son bastante oscuros, le tomaba las piernas y por unos segundos la convencí de que me dejara mamarle las tetas, con la promesa que iríamos al baile privado. Ella en ese afán de excitarme y sacarme todo el billete posible, mientras me besaba los lóbulos me decía y hacía la pregunta:

    – Se siente grande tu verga… ¿Cuánto mide? – me preguntó.

    – Veinte centímetros más o menos. -le contesté.

    – Ahora tú me tienes excitada… me gustaría que tú me hicieras un baile privado.

    – Cuando tú quieras.

    La verdad que estas chicas son toda una tentación. Natalia en ese momento solo vestía un pequeño bikini rosa, zapatos de tacón, una camiseta sin mangas y obviamente no llevaba brasier. Se sentó a un lado en el mismo sillón y me comenzó a masajear la verga sobre el pantalón. De repente se agachó y me dio un pequeño masaje con su boca sobre mi verga aun cubierta por mi ropa. Obviamente me tenía al borde, pues no solo su cuerpo es rico, esa carita coqueta es un complemento de todo ese erotismo. Llegó el turno de ir al baile privado que le había prometido y nos encerramos en un cuarto donde me hizo sentar en una especie de banco y había espejos alrededor, inclusive en el techo tenía espejos para no perderse ningún ángulo de este erótico espectáculo. Por los minutos transcurridos y por lo que habíamos vivido hasta el momento tenía más confianza para tocarla. Me puso ese rico culo cerca de mi cara y podía ver esos micro vellos sobre su piel, que le besé sus nalgas y ella me dijo.

    – Ten cuidado, que nos pueden ver y no quiero tener problemas con el dueño.

    – Disculpa… es que tienes un culo muy hermoso que se me antojó hacerlo.

    – Solo ten cuidado. – me repetía.

    La segunda melodía comenzó y fue en ese instante que Natalia quedaba totalmente desnuda y me di gusto chupando sus tetas que se sentían firmes con un pezón mediano y redondo. Luego llegó el momento sorpresa que esta chica me ofreció, se paró con sus piernas abiertas sobre la banca y encorvó su cuerpo sosteniéndose con un poste de metal que atravesaba el techo y que es pensado para estos propósitos y me puso su panochita frente a mi cara. Se la chupaba mientras Natalia movía su pelvis como si se estaba cogiendo mi lengua. Creo que el guardia de seguridad que caminaba el pasillo nos vio, pero me importo poco, me di el gusto de meterle la lengua a esa panochita que sabía a dulce y con un olor mezclado al perfume que vestía Natalia. Por más está decir que tenía la verga bien parada y mis huevos a punto de explotar.

    Ya a esta edad de 45 uno tiene más control y en mi caso disciplina con las finanzas, pues cualquiera se vuelve adicto a este tipo de experiencias. Ya le había dado 60 dólares a esta chica en término de veinte minutos y tenía como refuerzo que no pagaría más de eso para que me dejaran con las pelotas hinchadas. Salimos del privado y yo ya tenía la idea de despedirme de Natalia y nos sentamos en el mismo rincón y pensándolo estaba cuando ella me dijo al oído:

    – Aquí hay unos cuartos que rentan para bailes más privados y le dan quince minutos de tiempo. Si usted los paga y me da unos cincuenta más a mí, le doy una mamada.

    – La verdad que me gusta tu oferta, pero no me conformaría con una mamada. Te doy cien si me das la panochita. – Natalia se quedaba pensando.

    – Mire… me gustaría, pero yo no me cuido y asumo que usted no tiene un condón a mano y yo no me cuido… Deme $150.00 y dejo que me de por el culo. ¿Quiere?

    Para mí era como música a los oídos, pues soy adicto a los buenos culos y esta chica me los ofrecía de esta manera. Le dije que iría al banco por el dinero, pero ella me dio a conocer que allí en ese lugar había una maquina bancaria. Fui por el dinero y pagué por aquella pequeña habitación. Entramos y había un sofá de cuero de color negro, frente a este una pequeña yacusi, espejos por todos lados y, como dije; no había puerta más que una cortina negra que cualquiera podría abrir, pero lo que me llamó la atención, fue un reloj digital que estaba en cuenta regresiva de esos 15 minutos.

    Ya Natalia me tenía a mil, y el hecho que sabía estaba a punto de darle a ese culito, mi verga escurría ese liquido preseminal. Viendo ese reloj, permití que Natalia me diera un breve oral de dos minutos y ella había alabado mi verga por lo grande que le parecía y enseguida la puse con las piernas abiertas en el sofá y sin mucho que hablar comencé a comerme su panocha la cual estaba ardiente y bien mojada. Natalia estaba tan caliente que podía sentir en mi lengua el vibrar de su clítoris. Ella hacía ese vaivén con esa ansiedad de querer llegar al abismo de una caída al vacío de la excitación. Sentí cuando se corría, pues un manantial de sus jugos salió de repente y ella había gemido del placer. Vi cómo se apretaba sus pezones cuando poco a poco se reponía y, sin mucho tiempo que esperar, pues habían recorrido nueve minutos, se puso de perrito sobre el sofá para que la sodomizara.

    Ese culo tenía solo dieciocho años y con la ayuda de Natalia se lo fui perforando después de unas breves lamidas a su ojete y dejarle ir una escupida a ese ojete al cual miraba como lo contraía. Le puse el glande y Natalia me ayudó con su mano para que se lo penetrara. Fui despacio, pues esta chica me asustó cómo temblaba cuando la penetraba y quise hacer una pausa, pero ella me dijo que continuara. Fue por ese gemido que creo alguien llegó y se acercó a las cortinas. Creo que nos espiaban, pero me importó poco, pues ver ese culo y ver cómo mi verga se hundía en él, era más emocionante que la preocupación de sentirme observado. Comencé con un vaivén lento y donde mie bolas pegaban en su panocha y Natalia solo gemía. Estaba a los trece minutos y creo que Natalia también había visto el reloj y me dijo: -Córrete.

    La halé de sus brazos que ella los había extendido hacia atrás y fue cuando le di uno de esos embates que en ese minuto me hizo sudar. sentir cuando mis huevos se comprimían y expulsaron una corrida que parecía no había cogido por todo un año. Apresuradamente Natalia se limpió y yo me limpiaba al igual. Antes que nos vistiéramos esa alarma sonó y dos minutos después hemos salido. El guardia de seguridad que era un chico joven y algo obeso, solo me quedó mirando, como diciéndome… “Qué culo mas rico te has quebrado”.

    Estuve con Natalia por alrededor de unos diez minutos más y luego nos despedimos con un beso y con la falsa promesa que en esa misma semana iba a volver. No me acerqué por ahí por más de dos años, pues sé lo tentador y adictivo que esto puede ser. He conocido de gente que a perdido a su familia y negocios por no saberse controlar en estos menesteres. En mi caso les soy sincero en decirles que desde que cumplí mis 48 años he prescindido de estos servicios más a menudo pues me gusta probar mujeres distintas y en mi entorno social tengo algunas con las que cojo de vez en cuando, pero la mayoría son casadas y entonces esto depende de cuando se les pueden escapar a sus maridos. Es por eso por lo que algunas veces recurro al sexo de paga y por suerte, me ha ido bien en mis negocios que me doy el gusto de pagar. No tengo hijos menores, no tengo esposa, mis casas están pagadas y todavía tengo ingresos de mis inversiones que me da para pagar a chicas realmente hermosas.

    Con Natalia ocurrió algo inusual, pues esto de volverme a encontrar con una puta que cogí, solo me ha pasado una tan sola vez, si bien recuerdo. Alrededor de cinco años después me la encuentro en uno de esos cafés de renombre internacional tomando ordenes y sirviendo café. Luego descubriría que aquello solo era una pantalla que camuflaba a lo que realmente ella se dedicaba. Cuando la vi no estaba tan seguro, pero su compañera de trabajo me disipo la duda:

    – ¿Cómo se llama tu amiga?

    – ¿Le gusta? ¡Esta muy bonita la muchacha! Su nombre es Natalie y ya tiene más de dos años trabajando tiempo parcial.

    – ¿Está casada?

    – No… es madre soltera y ahora esta con muchos apuros, pues su mamá quien cuidaba a su hijo, quien es un niño especial, murió hace algunas semanas.

    – ¡Qué lástima! Dile que quiero hablar con ella… quiero ver si tu amiga se recuerda de mí.

    – ¿Usted la conoce?

    – Creo conocerla, pero no sé sí es la misma, pero se parece a la hija de un buen amigo que dejé de ver por varios años.

    Aquella mujer se fue a darle el mensaje a Natalia o Natalie y en minutos ella se me acercó con una mirada sorprendida y llena de curiosidad.

    – ¡Hola Natalia!

    – ¿Usted me conoce? – dijo sorprendida.

    – Creo que te conocí… tú trabajas para Bob. – y ella se sorprendió.

    – ¿Dígame de qué se trata esto?

    – No te preocupes… Te vi y me recordé de ti en ese privado y luego en el cuarto privado.

    – Ya lo recordé… mi primer baile privado… mi primer cliente en ese negocio.

    – ¿Recuerdas lo que pasó esa tarde?

    – ¿Cómo no recordarlo? Me rompió el ojete ese día.

    – Quiero hacerte una propuesta la cual no la voy a repetir. O la tomas o la dejas.

    – Dígame… ya me puso intrigada.

    – Te doy $10,000.00 si me das tu culo por lo menos tres veces por semana durante todo el mes.

    – Tendría que ir a su casa o algún hotel.

    – No… en tu apartamento para que no tengas que dejar a tu hijo.

    – Veo que está bien informado. ¿Y cómo me pagaría?

    – Cinco en el primer encuentro y cinco al final del mes.

    – Está bien… ¿Y cuando comenzamos?

    – Esta noche… ¿Te parece bien?

    – Como usted quiera… este es mi domicilio y llegue cuando guste llegar después de las siete.

    – Perfecto… yo llego a las siete esta noche.

    Era la misma Natalia de años atrás y a pesar de tener ya un hijo se miraba igual que cuando la conocí. Por más está decir que culeadas le di, pero esta chica era sexualmente viva de cómo yo lo era. Cogíamos de todas las formas posibles y nos pasamos del mes cogiendo sin ella reclamar más de lo que le había prometido. Sospeché que aquel hijo era sin lugar a las dudas la sangre de Bob, mi amigo el dueño de aquel lugar que les mencioné. Nunca se lo dije a Natalia pero se lo comprobé a Bob y él a sus 85 años aceptó mi propuesta. El debería de pagar $20,000.00 por la manutención de su hijo cada mes y eso pasó por los siguientes diez meses, pues Bob murió de complicaciones pulmonares. Le dejó una buena cantidad de dinero como herencia a su hijo, y no sé si Natalia se alejó de aquel menester pero por esos días cogíamos sin que ella me cobrara por sus servicios. Un día decidí dejarla de ver y no sé que pasó con ella y con su hijo y solo espero que les haya hecho bien el par de millones que les dejo Bob, mi buen amigo.

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  • Un día de playa

    Un día de playa

    Era una tarde de verano, cuando el sol caía y refrescaba.

    Yo estaba tomandome una cerveza bien fria, en una terraza junto a la playa. Estaba cansada tras un largo dia de playa, no buscaba nada, solo relajarme. Entonces llegó él con un matrimonio mayor, al principio no reparé en él, pero como estaba muy relajada y ociosa, comencé a observar lo que pasaba en la otra mesa y vi que estaba aburrido. Empecé a hacerle una radiografia: 1’80, setenta y pocos kilos, ojos negros preciosos, y se me olvidaba decir que era mulato. Llevaba el bañador y una camiseta sin mangas, lo que me permitió observar sus definidos brazos, bellisimos… lo mejor fue cuando se levantó a pedir, entonces si que lo pude observar bien. Dentro del bañador había algo de grandes dimensiones que me perturbaba… se me olvidó que estaba siendo una descarada, porque cuando levante la vista de su entrepierna y le miré a la cara tenía los ojos clavados en mi, me había pillado, me puse roja como un tomate y le sonreí. Decidí no seguir mirando porque estaba avergonzada.

    Volvió de pedir y se sentó. Ese fue el momento en el que él empezó a radiografiarme a mi, sin cortarse un pelo. Lo pille y no apartó la vista me miro lentamente de abajo a arriba, sentí como si me desnudase con la mirada. Me sonreia y yo le miraba deseosa. Aquel chico me gustaba mucho. Empezamos a jugar: yo le sonreia y él me devolvia la sonrisa.

    Yo me levanté de la mesa después de escribirle una nota en la que le decía que me iba a las duchas de la playa y le invitaba a venir conmigo… me levanté contoneandome y sonriendole, y al pasar tire la nota al suelo, él la recogió rapidamente sorprendido, le dije adios coqueteando con mi mano y me fui en direccion a las duchas de la playa. Pensaba todo el rato en él.

    Me desnudé y me empecé a enjabonar como si él me estuviera enjabonando, estaba excitada.

    Ya no contaba con el, pero de repente sentí que me cogían los brazos y me di la vuelta y lo vi… le dije que lo estaba esperando, que se desnudase y se metiese en la ducha conmigo.

    Tenia un cuerpo de escándalo, abdominales bien marcados y un miembro precioso e hinchado.

    Juntamos nuestros cuerpos y nos besamos, primero sin lengua, solo besos en los labios, cosa que me puso fuera de mi, yo le mordí el labio inferior y se desató la furia y la pasión, nos besamos profunda y apasionadamente, le moje todo el cuerpo y empecé a enjabonarlo cuidadosamente de abajo a arriba, el me acariciaba, le enjabone hasta el último rincon de su piel… le enjabone acariciando su miembro largo rato… estaba durisimo, me arrodillé y empecé a besar su glande, le di suaves mordisquitos, aquello se hincho muchísimo y no pude resistirme más y me lo tragué entero, me ponía excitadisima sentir la dureza de su miembro en mi boca.

    Yo estaba que explotaba y lo dejé a él a punto de explotar. Entonces me miró a los ojos mientras recorría los pezones y en un impulso me puso en su cintura contra la pared y me metió su miembro hasta atrás, casi me muero de placer, las paredes de mi vagina, acariciando aquel tronco que se movía freneticamente dentro de mi, me volvia loca.

    Gemiamos y nos deciamos cosas entrecortadas, ya no habia espuma, solo sudor y un fuerte olor a sexo. Cada vez ibamos a mas, me inundo el calor y me dejé llevar, el lo notó y se excito aún más, yo empecé a gritar de placer y él a gemir mas fuerte. Entre el calor el deseo y la excitacion nos vinimos en un orgasmo tremendisimo, fue alucinante.

    No se su nombre, no se donde vive, pero le sigo deseando como aquel dia y desde aquel dia de playa… espero encontrarme con el aunque solo sea una vez más…

  • Despedida de soltero exprés

    Despedida de soltero exprés

    A veces una situación cambia por completo la forma en la cual vemos nuestro entorno y a las personas que nos rodean. Éramos y aún somos los tres mosqueteros. Amigos inseparables desde que el chico tenía 9, y Javier y yo 10. Después de 11 años de amistad, la vida como la conocíamos, repentinamente quedó atrás… Acá les contaré del por qué.

    I

    Como todos los jueves en la noche, Ernesto y yo conversábamos sentados en la misma banca de la plaza del barrio. Faltaba Javier.

    Yo: Parece genial el libro, pero hemos estado acá por más de una hora y aún no me hablas de ti, amigo… qué tal todo.

    Ernesto: para ser honesto contigo, aún medio choqueado compa… no puedo sacar de mi mente la imagen de mi madre masturbándose en su pieza, creyendo que nadie la veía… me siento mal y al mismo tiempo ahora la veo con otros ojos… es que tú la conoces… es… estoy mal, viejo.

    Yo: Sabes chico… no estás pensando con claridad. Para empezar, en vez de ir detrás de una solución, buscas sentirte culpable por algo que no estaba en los planes de nadie que pasara y… bueno… pasó. Luego, pienso que lo que te pasa es normal… tu cuerpo lo sabe, solo que tu mente lo repudia… piensa hombre… ella, a pesar de criarte no es tu madre, es la segunda esposa de tu padre… o no?

    Ernesto: bueno si, pero es la única mamá que recuerdo… es como si de verdad lo fuera…

    Yo: pero no lo es y tu cuerpo lo sabe… además, tu mamá, chico, es una diosa y lo sabes… por lo que no sé si podría soportar el verla todos los días, ligera de ropa durante las mañanas y los domingos… es cierto eso que se pasea ligera de ropita, chico? Ufff!!!

    Ernesto: sabes que es lo peor…

    Yo: hay algo peor?

    Ernesto: cuando bebe demás se pone media suelta de cuerpo… no sé po, le da por ejemplo, por bailar delante de mi papá, desvistiéndose, pero delante de mí sin pudor alguno y… por lo que he notado con el tiempo, a mi papá le gusta eso de ella. No sé, Dani… esta situación de verdad me tiene incómodo… parece enfermiza…

    Yo: te entiendo… pero créeme cuando te digo que no es lo que parece… mira… ahí viene Javier… cuando ya casi es hora de despedirnos.

    Javier: -a unos 20 metros de llegar.- cabros… me caso… voy a ser papá…

    Los dos: queee?

    Javier: -jadeando por el esfuerzo.- si… lo que oyeron… me voy a casar con la Camila.

    Ernesto: te casas porque la amas o porque vas a ser padre?

    Yo: exacto!!! Debes tomar decisiones por las razones correctas… casarte, por ejemplo, no te hará mejor o peor papá.

    Javier: entiendo sus resquemores, pero es que no la conocen… la amo… y por eso quiero estar con ella.

    Yo: perfecto entonces… cuándo te casas?

    Javier: de este sábado, al siguiente.

    Ernesto: pero hombre… eso nos deja este sábado para hacer una despedida de soltero… a ver, espera… deja pensar… ya sé… escuchen… si me ayudan a pintar el departamento interior para cambiarme, le pido a mi papá que me de permiso para hacer algo y así de una sola vez hacemos tu despedida e inauguramos mi mini departamento. qué les parece?

    Yo: me parece bien… yo invito a Paola y Claudia…

    Javier: no po… nosotros no más… no quiero tener nada qué ver con mujeres.

    Ernesto: qué le pasa a este merme???

    Yo: ni idea… quién haya poseído el cuerpo de nuestro amigo, se revele…

    Los tres: jajaja

    Javier: payasos… si me ayudan, yo pongo los tragos.

    Los dos: echo!!!

    Esa misma noche, por teléfono, Ernesto me contó que estábamos listos para el sábado, pero sólo si pintábamos todo.

    Yo: buena, chico… y tus viejos dónde van a estar esa noche?

    Ernesto: en su casa con dos parejas de amigos… tienen una cena por no recuerdo qué motivo. El punto es que no serán un problema… le avisas tú a Javier, por favor… nos vemos mañana.

    II

    La mañana del viernes llegamos temprano a la casa de Ernesto. Después de tres intentos con su citófono, no tuvimos más remedio que molestar a los papás. Nos contestó el viejo, quien de un grito, pues su esposa se encontraba en la cocina, le pidió nos abriera la entrada.

    La puerta cedió y pasamos directo por el patio hasta el departamento de nuestro amigo. En el trayecto, vimos a través del ventanal de la cocina a la tía en baby doll preparando el desayuno. Por quedar pegado observando a ese monumento de mujer es que no vi cuando Javier, con el mismo propósito que yo, fingió abrocharse los zapatos.

    El ruido de nuestro choque logró que la tía se diera vuelta y nos sorprendiera in fraganti, mirándola como dos pervertidos. Contrario a lo que pensé pasaría, sonrió y con su mano derecha nos saludó para luego tomar una bandeja y salir de la cocina.

    En cuanto llegamos al mini departamento del chico, nos saludamos y de inmediato pusimos manos a la obra. Cerca del mediodía, pintábamos sin polera debido al calor cuando la mamá del chico entró a ofrecernos algo para tomar. Los tres paramos para mirarla… cuántos tendría, pensé. Gustosos accedimos a una cerveza, parando la obra por unos cuantos minutos de relajo. En cuanto las entregó se dispuso a partir.

    Yo: oiga tía Vivi… qué hace usted que cada día se ve más estupenda? Deme el secreto para contárselo a mi mamá…

    Tía Vivi: dile que de noche y de mañanita, debe pegarse una buena cachita…

    Todos: jajaja…

    Tía Vivi: y qué tienen pensado para la inauguración?

    Ernesto: lo que le conté, po mami… la despedida de soltero de este bolsa de excremento… recién con 21 y se quiere casar…

    Tía Vivi: mira… si se quiere y no lo quieren casar, está todo bien…

    Javier: jajaja… no tía… me quiero casar porque la amo…

    Yo: estoy convencido de ello, tía, porque esta será la única despedida de soltero de la historia sin mujeres desnudas… por eso le creo…

    Tía Vivi: wow, Javi… me sorprendes y te respeto por eso… un hombre debe respetar a su mujer… como lo hace tu padre conmigo, hijo. En fin, los dejo y por si les interesa, tú papá guarda unas películas cochinonas que a veces vemos en el fondo del primer cajón de la cómoda blanca… que lo pasen chancho… bey!

    La tía Viviana o Vivi era una sofisticada abogada de 38 años que vestía elegantes trajes. Tez blanca, ojos verdes, generosa boca y largo, ondulado y abundante pelo color bronce le daban forma a un bello y delicado rostro.

    A pesar de medir solo un metro y medio, sus medidas eran perfectas. Quizás porque nunca tuvo hijos propios o por otras razones, el caso es que tenía de todo y muy bien puesto. Sus pómulos, nariz y pecho lo adornaban incontables y adorables pecas.

    III

    A las 8 pm los amigos de los papás del chico se sentaban a la mesa, mientras nosotros iniciábamos la despedida con una tremenda e increíble sorpresa del anfitrión.

    Ernesto: Javi… no queremos que te cases, pero ya que no hay remedio en eso, quiero que tires de esta cuerda en señal que te perdono… Dani… esto es una parte de nuestro sueño… Dale, gato…

    Javier tiró de la cuerda, accionándose una escalera oculta desde el techo. Al subir por ella mis ojos no daban crédito a lo que vieron.

    Yo: pero… cómo…

    Ernesto: mi papá lo hizo con la condición de contar con esa entrada directa desde su casa, para usarlo de cuando en vez él también… qué les parece?

    Javier: amigo… esto es fabuloso… es todo tu piso pero sin divisiones excepto por ésa que me imagino es un baño… miren… una mesa de pool, un bar junto a ella… ahí, una cama de tres plazas y al lado un jacuzzi para… 4 personas? Wow, chico… esto es… el cielo.

    Ernesto: y miren… no tengo televisor… lo que hay es un proyector… vean cómo se ven las películas, compas… vean…

    Por casi 4 horas saltamos sobre la cama, nos bañamos en el jacuzzi, vimos películas de todos los tipos y bebimos como albañiles recién pagados. Pasadas las 12, mientras corría una película porno donde una mujer mayor japonesa era follada por un grupo de alumnos, Javier y yo, en trajes de baño, jugábamos pool y Ernesto, desde el jacuzzi, proponía el enésimo brindis de la noche…

    Ernesto: por los novios… salud…

    Javier: brindo por ustedes, mis amigos… y fervientemente anhelo que se cumplan todos sus deseos, especialmente los más cochinos…

    Yo: brindo por eso…

    Los tres: salud!!!

    Un par de golpes a la puerta nos sacó inusitadamente de nuestras risas.

    Ernesto: pase! Ah! Hola papá… cuénteme.

    Tío Juanca: nada hijo… te venía a avisar que nos vamos a acostar y si te falta algo…

    Yo: parece que estuvo bueno el carrete, tío… lo veo medio alegre…

    Tío Juanca: jajaja… si… estuvo más que bueno… necesitan algo?

    Yo: podría mandarnos a la Julia para que le baile a este mono…

    Todos: jajaja

    Tío Juanca: La julia… jajaja… ya veo a esa señora de más de 60 años haciéndolas de stripper… jajajaja…

    Todos: jajaja…

    Tío Juanca: ya chicos… buenas noches.

    Los tres: Buenas noches tío…

    Tía Vivi: -desde el umbral de la puerta, ataviada con un holgado y cómodo vestido de algodón de pijama sin mangas, largo hasta medio muslo y un par de sencillas sandalias de cuero.- acá estás, cariño… -Caminó hasta su lado, mirando todo el tiempo al proyector.-

    Tío Juanca: hola reina… me despedía de los chicos…

    Tía Vivi: escucha, bebé… la Jannis… ven bailemos…

    Tío Juanca: mi pequeña… estoy cansado, pero si quieres bailar por qué no lo haces con los chicos… yo me iré a la cama estoy muerto… quédese un rato si así lo quiere…

    Tía Vivi: Les molesta que me quede un rato con ustedes chicos… no tengo sueño aún.

    Ernesto: para nada mamá… pero deja apagar la televisión…

    Tía Vivi: genial… y no es necesario… esa película la vemos siempre con tu papá… o no cariño…

    Tío Juanca: jajaja… así es… ya cariño… nos vemos más rato… pásenlo bien… buenas noches.

    Todos: buena noches…

    Tía Vivi: -en cuanto su esposo cerró la puerta tras de sí.- Tienen algo para beber… oh vaya… whisky que bien… -tras tomárselo al coleto- otro porfa… ahora, quien quiere bailar?

    IV

    Por turnos fuimos siendo la pareja de baile de la tía… Después del tercer tema y con los cuatro moviéndonos en la pista, de pronto la mamá del Chico se detuvo y tras unos segundos y bajarse al coleto el contenido de su vaso, dijo, alzando su brazo derecho. -que levante la mano el que quiera que esta fiesta se convierta en despedida de soltero…- Instantáneamente, los tres lo hicimos.

    Tía Vivi: perfecto, pero para ello hay reglas… 1. Lo que pasa en las vegas, se queda en las vegas; 2. Lo que pasa en las vegas, se queda en las vegas; 3. Los límites los impongo yo y 4. Por las siguientes horas se dirigirán a mí como: Viviana, Vivi, puta o perra… Si están de acuerdo, seré su desnudista por las siguientes horas hasta cuando despierte Juan Carlos… qué me dicen?

    Javier: por mí no hay problemas.

    Yo: por mí tampoco, pero el que tiene que decidir eres tú, chico. Me atendré a lo que sea decidas.

    Ernesto: -miró de pies a cabeza a su madrastra con brillantes ojos, suspiró.- acepto…

    Vivi: maravilloso!!! –acercándose al oído de Ernesto para susurrarle algo. Luego para todos- los quiero a los tres sentaditos en el sofá.

    Caminó sensualmente hasta posicionarse justo frente a nuestra posición y acertadamente en el momento que comenzaba con sus sensuales movimientos, desde el equipo de música brotaban los primeros acordes de Let my fire, de The Doors.

    Viviana se movía como una verdadera profesional. Nos tenía a todos excitados al final del primer tema. Durante el baile se acercaba a nosotros para tomar su vaso y vaciarlo de un solo trago solo para continuar contorneándose. Cada vez que eso pasaba, Ernesto, presto, volvía a servirle. Promediando el segundo tema, el novio inició el tradicional, “en pelota, en pelota, en pelota” al que rápidamente nos sumamos el chico y yo.

    Sin parar de bailar sensualmente, articuló sus labios, pronunciando en silencio –ok-, recibiendo como respuesta, aplausos, vítores y silbidos de nuestra parte. Entonces, con una sonrisa y en rápidos y felinos movimientos se despojó del sencillo vestido, quedando solo con unos diminutos colaless. Sonrió al ver nuestras expresiones de sorpresa, vergüenza ajena y lujuria.

    Sin siquiera darnos cuenta, estábamos de pie, alentando con las palmas sus sensuales y eróticas contorsiones. Se escuchaban los últimos acordes del tema. Viviana de improviso se detuvo, desnuda, el pelo suelto. Sostuvo la mirada de cada uno de nosotros. Volvió a sonreír y sensualmente dirigió su caminar hacia el desocupado sofá. Al lado del mueble, se detuvo y dio vuelta. Cada uno de los 6 ojos restantes en la habitación se la comía con descaro.

    Con gracia depositó su cuerpo al medio del sillón. Juntas las rodillas, bronces mechones de cabello en vano trataban de ocultar el maravilloso par de tetas que se gastaba. Sus pezones apuntaban enhiestos esperando por atención.

    Vivi: la fiesta sigue solo si el novio la continúa. –tras lo cual separó sus rodillas, exponiendo a nuestros lujuriosos ojos, su depilado y ya húmedo coño-. Qué miran tanto… estoy esperando al novio…

    V

    Durante un breve lapso que pareció duda cuando en rigor solo nos sirvió, después de un fugaz intercambio de miradas a modo de coordinación, para lanzarnos como lobos sobre su presa, besando y chupando todas las partes de su menudo y voluptuoso cuerpo. De esta manera, mientras el chico y yo nos turnábamos por besarle la boca, el cuello, las tetas, axilas; Javier, el novio, se afanaba con la lengua en el clítoris y sus dedos en el coño y ano.

    Vivi: -forcejeando débilmente los primeros dos segundos.- Ayyy! Qué hacen… Ayyy… no… paren… paren por favor… ahhh… ahhhh…

    La excitación fue en aumento exponencial por la excesiva cantidad de estímulos simultáneos que la mamá del chico estaba recibiendo. Los gemidos lentamente fueron intercalándose con sonoros jadeos. Los jadeos dieron paso a eróticos quejidos que anticipaban el clímax.

    Vivi: paren por favor… me voy a correr… paren… ahhhh… ahhhh… dale… sigan… así… ahhhh… qué diablos… me cooorrooo…

    Levantaba las caderas en espasmos regulares producidos por su primer orgasmo. Cuando se detuvo, con un brillo indescifrable en los ojos y una seria expresión en su bello rostro, sostuvo nuestras miradas fijamente uno por uno. Una cálida sonrisa suavizó sus duros rasgos. Luego, poniéndose de pie, caminó hasta la mesa de pool y de un salto apoyó su bello culo sobre ella, dejando sus piernas colgando, separadas las rodillas.

    Vivi: no era yo quien dirigiría la cosa…

    Yo: bueno… digamos que hubo un leve cambio… pero veo que te quejas por algo que te gustó… y si nos dejas seguir, te prometo que te gustará cada vez más.

    Vivi: miren… me gusta el sexo, pero me asusta tener que hacerlo con los tres… He estado con varios hombres, pero siempre uno a la vez.

    Javier: mira Vivi… si bien no dirigirás nada, te prometemos que no haremos nada que tú no quieras.

    Vivi: está bien… confío en ustedes y esos bultos en sus pantalones se ven apetitosos…

    Los cuatro nos miramos y sonreímos. Entonces, de una sola vez y todos al mismo tiempo, incrusté en su coño los dedos anular y corazón, iniciando de una, un frenético sube y baja. Ernesto trataba de meterse a la boca toda una pechuga mientras masajeaba con la mano la otra, dando levemente rudos tironcillos en sus duros pezones. Javier, en tanto, besaba su boca, cuello y orejas con lujuriosa pasión.

    Los gemidos no tardaron en volver. Casi dos minutos más tarde, la mamá de mi amigo, entre gritos y exclamaciones, eyaculaba copiosamente, dejando una singular y extensa mancha que hasta el día de hoy adorna la mesa de pool como mudo testigo de los hechos acaecidos aquella memorable noche.

    VI

    Tomamos entre los tres a la madre del chico y en andas la llevamos hasta la cama. Una vez ahí, Javier continuó con sus apasionados y húmedos besos; Ernesto siguió estimulando sus bien puestas tetas y yo, a todo vapor de una, masturbándole el coño por un par de minutos más, logrando hacerla acabar a grandes chorros, en varias ocasiones.

    En medio de la vorágine de placer que nos envolvía, con una sola mirada, Javier comprendió que tenía que desnudarse. En cuanto lo hizo, siguió en lo suyo con el fin de dejar que el chico también se despojara de su ropa. Una vez listos, dirigí a Vivi hasta dejarla posicionada a lo perrito y di un paso al costado.

    En cuanto salí, Javier tomó mi lugar y apuntando con su erecta verga, penetró su expuesto y lubricado coño de una sola estocada, dejando la verga en lo profundo inmóvil por unos cuantos segundos. Al cabo, comenzó con un mete y saca a una velocidad media. Medio minuto después, follaban como animales en celo.

    Ernesto y yo no tardamos en unirnos a la fiesta. Como pude me metí debajo de Vivi con el propósito de chuparle sus exquisitas y voluptuosas tetas mientras el chico le follaba la boca con igual pasión que Javier su coño.

    No tardo mucho para que un nuevo orgasmo invadiera todas sus terminales nerviosas. Vivi comenzaba a relajarse cuando Javier casi gritando, dice, -me voy a correr-. Ella, entonces, sacándose la polla de Ernesto de la boca, contestó,

    Vivi: no la saques… acaba dentro de mi… por favor… quiero sentir tu semen caliente dentro de mi… hazlo… ahhhh… que rico… Ahora tú hijo… fóllame ahora tú…

    Ernesto: estoy por acabar… ven, chúpamela hasta irme… ahhhh… mijita… eres una diosa… eso… dale… me corrooo…

    Al unísono que el chico acababa en la boca de la esposa de su papá, tomé ubicación detrás de ella y justo cuando mi compa le llenaba la boca con su semen, su servidor la penetraba por su dilatado coño. Mientras la follaba con tierna rudeza, con mi dedo índice, comencé a estimular su ano.

    Una vez más, débilmente, casi por compromiso, forcejeó. Dichos intentos fueron eficazmente socavados gracias a que Javier, oportuna e intempestivamente, metió toda su verga medio erecta ya en la boca, diluyendo toda ulterior protesta con la verga de la ley.

    No pasaron muchos mete y saca por ambas bandas para lograr meter el dedo completamente y tras unos cuantos más, Vivi, en cuatro patas, tenía una polla en la boca, otra en el coño y dos dedos completos embutidos en su impresionante culo.

    Instantes después de sincronizar el mete y saca del culo y el coño, el ambiente volvió a llenarse con ahogados y femeninos jadeos de placer. Ernesto por su parte, lamía las tetas y con delicadeza frotaba su clítoris siguiendo el mismo compás.

    Un nuevo clímax de Vivi me permitió acelerar el mete y saca a dos bandas. La idea era no darle respiro. Varios minutos habían quedado atrás cuando, sorpresivamente, retiré, al mismo tiempo, dedos y verga, solo para, segundos después, comenzar a taladrarle el culo lenta, pero insistentemente.

    VII

    Con cada intento, bajaba con la verga a obtener lubricación de su coño y volvía a la carga. La tercera fue la vencida. El glande se asomaba a la oscuridad del culo. Amortiguados gritos de dolor se alternaban con sensuales gemidos de placer en igual proporción. Empero, no importara lo que pasara, Vivi, no se sacaba la verga de Javier de la boca.

    La balanza terminó de inclinarse por el placer cuando Ernesto, aumentó la presión y velocidad con la que frotaba el clítoris, mientras chupaba alternadamente sus dos excitados y erguidos pezones. El gozo embriagador en el cual flotaba nuestra bella putita fue la llave para, en unas cuantas estocadas más, tocara el fondo de su rosado culo.

    Fue cuando comencé con el mete y saca en serio. Por largos minutos la mami del chico fue taladrada por la boca y el culo, mientras recibía lamidas, mordiscos y besos en ambas tetas. Luego de un par de orgasmos en los que le permitimos descansar medio minuto, comenzó a manifestar una serie de convulsiones que denotaban nada más ni nada menos que nuestra putita había entrado en una suerte de orgasmos en serie. En otras palabras, la tía Vivi era multiorgásmica y no lo sabía. Menos de un minuto después, aumenté la velocidad, ya que estaba por acabar. Javier, al notarlo, sacó la verga de su boca, retirándose un metro hacia atrás.

    Vivi: que rico me follas, Dani… dámelo todooo… me corrooo… ahhh…

    Yo: me voy… toma mijita rica… toma… ahhhh…

    En cuanto salí, el chico, acostado, hizo que su mamita se sentara en su verga. La mujer, una vez dentro, la cabalgó de inmediato con vigor. Se veía maravillosa. Entonces, el chico la jaló hacia él para chuparle sus nuevamente excitadas tetas.

    Follaban más lentamente. Ernesto con ternura, casi con amor, besaba sus firmes tetas y embestía con delicada rudeza su dilatado coño. Viviana con los ojos cerrados y aturdida en lujuria, al sentir la presencia de Javier ubicándose por detrás, levantó su culo todo lo que pudo sin sacarse la verga de su hijo del coño y volteando el rostro, le dijo, -despacito, por favor.-

    Con la misma delicadeza empleada por el chico, el Javi comenzó a penetrarla por el culo. Al haber recibido hacía poco otra verga, el culo de Vivi, engulló con menos dificultad el segundo plato. Mi verga reaccionó al verla y escucharla, con la voz ronca de la excitación, repitiendo varias veces; -ah, que rico… más, denme más… ah que rico… quiero más, denme más- y frases similares, mientras mis dos amigos se terminaban de acoplar.

    Al poco, ambos le taladraban coordinadamente su coño y culo al unísono con determinación, mas sin rudeza. La mamá de mi compa aullaba de placer, les gritaba que le dieran más duro. Sus gritos cambiaban con inusitada frecuencia a gemidos y jadeos, mezclándose el dolor y el placer en un vertiginoso vórtice.

    Acabaron los tres casi al mismo tiempo en un intenso orgasmo… Por casi un minuto estuvieron acariciando y besando a Viviana antes de despegarse, dejándola sola recostada sobre la cama. Se veía hermosa, no… era hermosa… y mi verga, frente a singular espectáculo, reaccionó ipso facto.

    Vivi: me han hecho gozar como una loca, chicos… Jamás imaginé que follaran así de rico… y tú –apuntándome con el índice- nadie me había dado por el culo… fuiste un patudo y… te lo agradezco… fue muy rico… y veo que me necesitas… venga… quieres? –dijo al tiempo que ofrecía, a lo perrito, su respingado y sabroso culo- Fóllame con todo lo que tienes… ahhh… que rica verga…

    VIII

    Sin perder un segundo, introduje la verga, dura como roca, en su dilatado culo, llegando sin trabas hasta el fondo. Follamos los dos por largos minutos en todas las posiciones y por todos sus agujeros hasta que de pronto, los chicos se unieron entusiastamente. Dándole y recibiendo tsunamis de placer por varias horas más.

    El carnaval llegó a su fin cuando, repentinamente Viviana, cerca de las 6 am, follando en el jacuzzi con Ernesto y yo, cayó profundamente dormida tras ser apabullada por un intensísimo y último orgasmo, terminando de consumir sus postreras energías.

    La levantamos y delicadamente dejamos sobre la cama, cubriéndola con un fino, pero abrigador manto de plumas. Javier, borracho, dormía en la esquina en uno de los dos sofá cama. Ambos, la mirábamos dormir, parados al borde la cama, exhausta. Suspiré.

    Ernesto: ojalá se repita esto alguna otra vez.

    Yo: mírala, chico… no puede ser más linda y rica. Y créeme cuando te digo que tengo la tincada que ahora depende más de nosotros que de ella que esto vuelva a pasar…

    Ernesto: -tras un par de segundos meditando.- sabes, hermano… creo que tienes razón. Sin embargo, pase lo que pase, mi papá no puede enterarse… Solo espero que…

    Yo: no lo hará… y si… pensé lo mismo hasta después de notar que tenía el culo virgen… la verdad no creo que ésta haya sido una conducta habitual, sino que fue inducida por el alcohol, el ambiente y nuestra propia lujuria. Y lo afirmo a pesar de haber sido siempre suelta de cuerpo con tu papá y frente a ti. Ahora lo que no sé es que pasará de ahora en más… Ése es otro cuento.

    Nos acostamos dejando a Vivi en medio de los dos, cayendo en un pesado sueño casi de inmediato hasta bien entrada la tarde del domingo. Al despertar, pude ver que todos aún dormían con la excepción de Vivi, ausente. Segundos después, entraba por la puerta, descalza, el pelo tomado en dos sexis trenzas. A penas cubierta con una sensual y cortísima bata de seda color lila.

    Vivi: buenos días, señor… qué ves?

    Yo: buenísimos días, diría yo… miraba el despertar de una diosa…

    Vivi: si oh… en la mañana uno ve la triste realidad…

    Yo: Si esta es tu triste realidad… wow… eres aún más hermosa sin maquillaje… el Tío es un hombre con suerte… y lo sabe…

    Vivi: vamos a bañarnos abajo?

    Yo: y el tío?

    Vivi: salió temprano a jugar fútbol.

    Yo: pero…

    Vivi: si te refieres a que si le conté lo de anoche… por supuesto que lo hice… Ahora ven, -dijo tomándome de la mano.- Quiero que me cuentes dónde aprendiste a follar así…

    Yo: wow… en serio… en ese caso… vamos!, pero en lo de follar, no hay secreto ahí… fue en el colegio, en clases de religión…

    Este es el fin del primer relato sobre las aventuras que tuve durante tres años de mi vida con la esposa del padre de uno de mis dos mejores amigos. La espectacular tía Vivi.

  • El profe de fútbol

    El profe de fútbol

    Los últimos tres años de nuestra historia fueron de un ritmo muy vertiginoso.

    Creo que la pandemia nos impactó mucho a todos, muchos perdimos nuestro empleo, nuestra comodidad, modificando nuestras rutinas, y nos vimos obligados a realizar tareas y trabajos, que nunca hubiéramos pensado hacer, pero que las realizamos y nos sentimos a gusto realizandolas, más que con las tareas anteriores.

    Yo, por ejemplo, pertenezco a la porción de población que se quedó sin empleo.

    No se si por placer o por necesidad, aunque creo que una tentó a la otra, decidi vender contenido erotico por las redes.

    Comencé muy despacio, pero con mucho profesionalismo.

    Estudié manejo de redes sociales, un poco de edición de videos, comencé una dieta para verme mejor, y puse todos mis encantos a trabajar.

    Hacía colapsar la memoria de mi teléfono y lo llenaba de fotos desnuda, o en poses sexis, algunas con poca ropa y otras con lencería. Subía a mi perfil videos, cuentos y las fotitos todos los días durante algunas semanas para llenar mi perfil de contenido erotico, y conforme pasaba el tiempo mi experiencia aumentaba y el trabajo se convertia en diversión.

    Al poco tiempo de iniciada la aventura me llega un mensaje de un seguidor, al que conteste de inmediato.

    Mi primer chat erotico había comenzado, tenía que satisfacer a ese hombre y tenía que demostrarme a mí misma que podía ser muy buena en mi trabajo.

    Al recibir mi primer “Hola nena, ¿podemos hablar?” algo despertó la puta que tenía dentro y muy caliente le conteste:

    -Hola Bebe.

    Y comenzó mi primer romance virtual.

    Nuestros encuentros comenzaron con intercambios de fotos íntimas y chats eróticos, le enviaba videos donde se me veia manteniendo sexo, bailando hasta desnudarme y hasta audios donde le relataba sensualmente mis gustos a la hora del sexo.

    Él respondía casi a diario, con generosos regalos o depósitos a mi cuenta bancaria.

    Como regalo de cumpleaños, se me ocurrió obsequiarle una pequeña cita muy exclusiva, muy íntima. Quería realmente impactarlo, y después de pensar muchas opciones de ropa para vestir, decidí que desnuda era mejor y solo me puse un saco largo hasta mi muslo, una diminuta bombacha y un par de botas de taco fino que llegaban hasta casi mis rodillas, me hice una cola alta y casi sin maquillaje sali a vivir mi vida de puta.

    Acordamos como dirección para el encuentro, un pequeño departamento de soltero que mi pareja había heredado y solo era habitado cada navidad por sus familiares.

    Por primera vez nos encontramos cara a cara, había mucha tensión sexual entre nosotros, no pudimos contener nuestros impulsos y casi sin mediar palabra sus manos estaban debajo de mi saco, ayudándome a quitar mi ropa interior.

    Totalmente desnuda frente a él, comencé a desnudarlo, suave y apasionado, mordía sus labios, sentía la dureza de su pene contra mi, haciendo humedecer mi entrepierna. Toma mi pelo, tirando mi cabeza hacia atrás y apretando sus dientes, casi gruñendo, me gira y me inclina sobre la mesa. Y me penetró, con pasión y cuidado, mientras en mi oído escuchaba su respiración jadeante y sentía la rigidez de su pene en mi vagina.

    Yo estaba extasiada, mi amante virtual, cogía tremendo y pagaba mucho mejor.

    Después de ese encuentro seguimos hablando por las redes sociales pero nunca más nos vimos personalmente.

    A principios del mes pasado mi hijo comenzó a practicar fútbol, en un club barrial de la ciudad. En uno de los días de práctica el nuevo director técnico nos cita a los padres para presentarse ante nosotros y contarnos su forma de trabajo.

    Sin ninguna expectativa salgo de mi casa hacia el club y vaya mi sorpresa al llegar hasta allí.

    En medio de una ronda de niños, dando indicaciones con sus manos y sonriendo de lado, sexi, estaba mi amante virtual!!

    Con la excusa de firmar unos trámites nos citamos en la secretaría. Cerró la puerta con llave, subió mi pollera, y sujetando mi cabello, me penetró de espaldas, fuerte y rápido, como le gusta hacerlo cuando el destino nos encuentra.

    El hombre que paga cada vez mas por mi sexo y mi cuerpo, es el entrenador de futbol de mi hijo y es mi amante virtual.