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  • Otra aventura más de mi mujer

    Otra aventura más de mi mujer

    Ya con la confianza que nos teníamos mi mujer y yo acerca de lo que habíamos vivido, no se me hizo difícil preguntarle de nuevo por alguna otra aventura que no me habia contado. Ella con su sonrisa pícara me dijo: espero que no te vayas a molestar cariño, pero en realidad si tuve otras.

    En una ocasión tu me pusiste los cuernos con una chica de una farmacia y yo pude confírmalo porque te seguí con esa persona el cual me hizo el favorcito también. Yo estaba furiosa porque habíamos quedado en llevar la fiesta en paz, sin pleitos y sin tonterías, ambos estábamos bien pero tú echaste todo a perder.

    Uno de esos días ese amigo que yo tenía, me invitó a salir para que me olvidará de tu infidelidad. Recuerdo que tú estabas trabajando de turno nocturno, así que tenía toda la noche para mí sola, ya que el niño se quedó con su primo en casa de mi hermana. Así que me arregle lo más bonita que pude, me puse una falda roja pegada con una abertura en medio de las piernas y una blusita de encaje a medio hombro de color negro, llevaba una tanga de encaje color rojo y un brassier igual en color rojo sin tiras, me puse unas zapatillas negras de aguja y me puse un rico perfume que olía muy delicioso.

    Con toda la confianza salí a la calle a tomar un taxi y me llevo a una de las plazas de las que tanto hay en Coatzacoalcos. Baje del taxi y el ya estaba esperándome en su carro, al verme me dio un beso y yo le correspondi de la misma manera, salimos rumbo a Minatitlán para ir a bailar a una discoteca, tomamos la carretera antigua a Minatitlán y pues como sabes en la noche ya no hay mucho tráfico, así que el iba manejando con una mano y con la otra iba tocando mi pierna, llegamos a Minatitlán y nos fuimos al baile y pues con el calor que había nos tomamos varias cervezas, ya como a las tres de la mañana ya estábamos un poco mareados y decidimos salir del lugar.

    Ya abordo del carro mi ropa ni siquiera la acomode, lo cual fue suficiente para que mi amigo se fuera deleitando con mi ropa interior. En el trayecto del camino se detuvo y se me acercó para decirme que ya no se aguantaba las ganas de poder besarme apasionadamente y de meter sus manos por debajo de mi tanga y mi brassier. Acerque mis labios y nos dimos un buen agasajo, el no perdió el tiempo y ya uno de sus manos estaba tallando mi panocha que también ya estaba muy caliente. Nos separamos porque pudiera agarrarnos la policía y nos meteriamos en problemas, así que tomamos el rumbo de regreso a Coatza y en el camino se sacó su pito e iba sobandolo y yo también iba tocandome la entrepierna que ya no aguantaba por ser invadida.

    Para mala fortuna los moteles estaban llenos y tuvimos que cambiar de rumbo hacia el poniente de la ciudad, pero igual estaban llenos, las ganas de hacer el delicioso se estaba esfumando, pero más grande era nuestra calentura que pasamos a un Oxxo por agua y el creo que compro preservativos y como habíamos tomado una de las calles más solitarias, nos detuvimos cerca de una calle que daba hacia unos edificios que están en construcción y allí nos dimos otro faje bien rico, le abrí el cierre del pantalón y saque su pito para chuparselo, el tocaba mi clítoris y pudo mojarme bien rico, se puso el preservativo y me senté encima de el, empezamos el mete y saca bien rico y no tardamos en qué ambos nos vinieramos.

    No pudimos hacer más cosas porque no era mi seguro el lugar, pero por lo menos sacamos nuestra calentura, volví a mi casa y me quedé bien dormida, pero con las piernas adoloridas por el sube y baja, pero pues eso lo hice por venganza debido a que tú me pusiste el cuerno también con la vendedora de la farmacia.

    Espero y no haya sido aburrido este relato.

  • Sexo con mujer mayor de Uber

    Sexo con mujer mayor de Uber

    Yo hace algunos años antes de la pandemia solía hacer Uber en mis tiempos libres luego me quedé sin empleo y decidí quedarme de tiempo completo por 2 años en lo que terminaba mi carrera universitaria, fue lo mejor que me pudo pasar y no por terminar mi carrera si no por que conocí muchas mujeres y tuve sexo con algunas de ellas y las confesaré poco a poco.

    Esto me ocurrió empezando como Uber y fue mi primera experiencia como conductor de Uber, yo tenía un trabajo y decidí hacer Uber para generar algo extra y vaya que un dinero extra caería bien por qué estábamos en diciembre y con todos los gasto un dinero extra pues se agradece, llegó a casa algo temprano y decidí que ese día empezaría a hacer Uber ya había hecho todo el papeleo solo para salir empecé como a eso de las 6 de la tarde y todo muy bien llegaron la 9 de la noche y llegó un viaje al parecer como los que había hecho hasta el momento llego al punto de inicio y veo un grupo de personas pero una dama rubia llamo mi atención le llamaré Ana ella se acerca y me dice que el viaje lo pidió ella pero en realidad era para su amiga, sinceramente Ana y yo tuvimos alguna química desde el principio miradas sonrisas etc.

    Se sube su amiga en la parte trasera y Ana me dice te encargó a mi amiga por favor yo le digo que no hay ningún problema Ana y las personas que la acompañaban entran de nuevo al parecer estaban en una fiesta navideña de su lugar de trabajo, inicio el viaje y mi sorpresa no había destino le pregunto a la amiga de Ana que a dónde se dirigía y me indica el lugar y para mí sorpresa era un lugar muy peligroso de mi ciudad y sinceramente jamás había entrado a ese talvez pasar por ese lugar y menos de noche yo con algo de temor le indique que si no estaba muy adentro la podía llevar y estaba a punto de decirle que cancelaba el viaje pero me di cuenta que estaba súper ebria para no hacer esto muy largo.

    Llegué al destino de la amiga de Ana el cual estaba súper adentro de ese lugar o barrio peligroso y como no conocía me perdí pase horas intentando salir alrededor de las 11 de la noche seguía en ese lugar y recibo una llamada para mí sorpresa era Ana preguntando por su amiga si ya la había dejado le indique que si pero que estaba perdido ella me responde que si necesito algo o tengo algún problema que le hable ese era su número. En resumen, encontré una patrulla de policías y ellos me guiaron hasta la salida y se los resumo, pero fue una experiencia aterradora me dé miedo de persecución por qué me siguieron, pero ese no es la confesión para esto ya eran las 12:30 de la madruga y pensé por qué hice ese viaje y me arrepentía, pero lo que no sabía que esa sería una magnífica experiencia.

    Pasaron algunos días y ya que había pasado el susto no podía sacar a Ana de mi cabeza era muy hermosa y aunque no la había visto muy bien por qué era de noche y estaba algo oscuro no la sacaba de mi mente recordé que ella me había llamado y tenía su número (cuando inició Uber en mi país mostraba el número del piloto así como el del usuario así fue como Ana obtuvo mi número) así que le hable por Whatsapp ella me pregunta que como me había ido que estaba algo ebria y lo había olvidado le cuento todo y empezamos a hablar después de algunos días de hablar le hago el comentario que no podía sacarla de mi mente que me parecía atractiva ella me responde ni me viste estaba oscuro platicando nos dimos cuenta que yo estudiaba a unas calles de su lugar de trabajo un día acordamos que nos veríamos seguimos hablando durante unos días y por las fiestas y todas las actividades no pudimos vernos en esos días pasa diciembre y regreso a la universidad.

    Un día me escribe y me escribe que si estoy en la universidad le digo que si y me responde salga que está afuera me subo a su coche de copiloto y me dice que solo tiene unos minutos que se quedaría estacionada en el lugar y como era enero no había mucho movimiento de vehículos en ese lugar ya que solo unas cuantas carreras empezábamos en enero el resto inicia en febrero, para mí sorpresa cuando entro me doy cuenta que ya era alguien mayor era una auténtica MILF digamos por qué tenía 53 años me doblaba la edad yo tenía 25 o 26 pero no se dejen engañar por la edad parecía una mujer de mi edad en su rostro y su cuerpo estaba mejor que una de 20 empezamos a conversar y me dice te dije no me habías visto bien ya soy muy mayor (a mi me gustan mucho las mujeres mayores desde adolescente) y aunque no me gustaran ella parecía una mujer de 20 años y le respondo que no que me encantaba ella me dice que si me decepcione o si no me gustó viéndola bien que no había problema que entendía no había terminado de hablar literas me voy sobre ella y la empiezo a besar y obviamente mi beso fue correspondido pasamos algunos minutos y dándose besos y entre besos y caricias todo se iba subiendo la temperatura y con mi mano fui bajando de su rostro a su cuello acaricie sus tetas sobre la ropa tome su mano y la coloque sobre mi entre pierna sintió mi pene que estaba duro como piedra cuando hago esto noto que ella se sube más de temperatura estaba súper caliente empieza a agarrar mi pene y afrontarlo enserio me mis jeans cuando ella hace eso y yo bajo mi mano a su vagina y empiezo a acariciar sobre sus jeans y se sube muchísimo y terminar masturbandola frotandole sobre sus jeans hasta que se corrió la verdad no sé que pasa empieza a gemir durante algunos segundos y se pone muy nerviosa y me dice que se tiene que ir yo le pido que vayamos a un hotel ella se veía confundía y entre si y no me dice que se tiene que retirar yo le pedía que no se fuera y la seguía besando ella se volvía a calentar y empezambamos a tocarnos yo creo que ella no quería que lo hiciéramos la primera vez que nos mirábamos esa noche ella se fue.

    Después de algunos minutos me habla por Whatsapp y me dice que le guste mucho y que quiere seguir viendo y que todo estaba muy rico, pasamos hablando unos días y ella me trataba de cielo de amor bebé y cosas como esa. Un día me vuelve a hablar y me pregunta que si estoy en la universidad y si estaba pero está ve estaba en el estacionamiento pero este estaba a alguna calles ella me dice que salga que ella llegara al lugar se estaciona y subo del lado del copiloto y me dice que solo tiene unos minutos yo le digo que entremos al estacionamiento pero ella se niega pero el lugar estaba aún más oscuro y silencioso ya que se encontraba en una calle sin salida y empezamos dónde nos habíamos quedado la última vez y empezamos a besarnos después de algunos minutos ella baja la bragueta de mi pantalón y saca mi pene el cual estaba duro como piedra empieza a masturbarme y me dice que recueste el sillón y empieza a hacerme un delicioso sexo oral ufff solo de recordar vuelvo a ponerme duro entre masturbándome y cabeceando y con lo excitante de la experiencia estoy a punto de correrme y se lo hago saber ella responde eso deseo que te corras en mi boca y después de algunos minutos ve corrí en su boca y no desperdicio ni una gota se tragó toda mi leche y era tan excitante todo que mi pene jamás dejo de estar erecto, los 2 estábamos que ya queríamos follar en la parte trasera del coche no podíamos por qué ella tenía unas cosas y era imposible así que le quite de la blusa y Wow mi sorpresa era un hermoso abdomen con cuadritos y todo eso me excito aún más y la cargue para pasarla a mis piernas pero su carro era compacto y nos quedamos atorados ella el freno de mano queda en su trasero y vagina y ella empieza a moverse para rozarse yo muy excitado le digo que nos fuéramos a un hotel y ella me responde que no que tiene que irse ya pero yo estaba muy caliente como para que todo terminara ahí la termine de pasar y la senté en mis piernas viendo al frente le baje el pantalón con todo y una riquísima tanguita blanca y la penetre ella empieza a moverse como si estuviera poseída el carro saltaba era muy obvio lo que hacíamos con mis manos acariciaba sus tetas después de unos minutos se vino fue un orgasmo super largo ella no gemia literal gritaba de placer más parecía un squirt porque parecía que me había metido a la alberca con pantalones, a los pocos segundos empezó a sonar su celular y ella no respondía pero no dejaba de sonar ella muy nerviosa me dice me tengo que ir imagino que era casada yo le pregunté y ella decía que era divorciada pero después de ese día si creo que era casada.

    Después de eso seguimos teniendo encuentros íbamos a hoteles hasta que un día fui a la playa y mi celular se mojó y se averió y perdí todos mis contactos, lo curioso es que ahora trabajamos en la misma empresa pero es tan grande que jamás la he visto y si sé que trabaja en el lugar aún espero verla y les hago la confesión de cómo fue.

    Ese solo fue el inicio y me abrió la mente de lo que podía hacer como piloto de esta plataforma lo mejor de lo mejor.

  • Servicio doméstico

    Servicio doméstico

    María Isabel de los Montes se levantó de la silla, tomó en su mano enguantada un pequeño espejo y se miró el rostro.

    Sonrió.

    El recogido de su cabello era impecable, el maquillaje, rosa pálido, hacía juego con su vestido y sus delicados guantes; sus carnosos labios pintados de rojo transmitían el necesario toque de sensualidad que acompaña a quien está acostumbrado a tener todo lo que quiere.

    Suspiró y miró a través del cristal de un gran ventanal.

    Fuera, el primaveral y soleado día había dado paso a una tarde con nubes de tonos rojizos que anunciaban viento. La primavera había comenzado hacía solo unos días y todavía se notaba en el ambiente un frescor más propio del invierno.

    Unos golpecitos en la puerta seguidos del familiar quejido de las jambas cuando se abrió, hicieron que Isabel apartase los ojos del paisaje.

    Una joven sirvienta de piel pálida, constitución delgada y mirada risueña entró con una bandeja de plata.

    -Su manzanilla. -dijo dejando una tacita sobre el mantel floreado de una mesa.

    -Gracias Teresa. -respondió la mujer tomando asiento y llevándose la taza a los labios.

    -¡Quema! -dijo cuando probó la infusión.

    Teresa se puso nerviosa y balbuceó algunas palabras de disculpa.

    -Llama a Sebastian. -ordenó Isabel.

    Sebastian era un hombre maduro que desempeñaba la función de mayordomo y jefe de servicio. Además de a Teresa, tenía a su cargo a la cocinera, al encargado del jardín y al mozo de cuadras.

    La doncella le contó brevemente lo que había ocurrido.

    -Está bien. Vamos a ver a la señora. -dijo sin poder disfrazar un tono de disgusto.

    Le gustaba el orden y las cosas bien hechas. En el fondo admiraba a su señora. Tenía claro su papel de empleado, siempre dispuesto a cumplir órdenes. Sabía que entre su mundo y el de doña Isabel había un abismo infranqueable, y que él, por muy bien que lo hiciese nunca estaría ahí. Su meta era simple, que la señora no tuviera quejas.

    Camino a la estancia observó a Teresa. Estaba nerviosa y a su juicio, ese nerviosismo estaba más que justificado. Su señora no se andaba con chiquitas. Una vez, pilló al mozo con la cocinera en el establo practicando sexo. El acto en sí no estaba prohibido, siempre que tuviese lugar fuera del horario laboral. Recordaba como si fuera ayer la escena. El chico, desnudo de cintura para abajo pidiendo perdón, a su lado su compañera, con los mofletes colorados y las tetas al aire. No le sirvió de mucho. Doña Isabel mandó que desnudaran por completo al mozo y que fuese amarrado a un poste de madera. Luego, usando un manojo de ramas de abedul, le azotó en espalda y culo durante un buen rato.

    La cocinera ocupó el mismo lugar poco después, en su caso los golpes se concentraron en las nalgas, y aunque el castigo fue más breve, no pudo evitar las lágrimas.

    ****************

    Isabel recibió a mayordomo y doncella sujetando una vara entre sus manos.

    -Ven aquí Teresa, apoya las manos en la pared e inclínate.

    La joven obedeció.

    Isabel, ante la atenta mirada del mayordomo, levantó la falda del uniforme de su empleada y de un tirón le bajo las bragas dejando a la vista un culito prieto, pálido y algo desinflado.

    -Sebastian, ¿qué te parece el culo de Teresa? Bonito, ¿verdad?

    -Sí señora, es un bonito culo.

    Isabel se quitó un guante y tocó las nalgas de la muchacha. Eran tiernas y suaves.

    Luego cogió la vara y la hizo silbar dos veces.

    -Esto no es solo por lo de hoy.

    Unos segundos después azotó el trasero.

    Sebastian siguió el castigo con su habitual seriedad, tratando de controlar el tamaño de su pene. Su intento no resulto exitoso. No solo era la escena del culete contrayéndose y moviéndose en un intento fútil de escapar al correctivo, era también su señora, su mirada, sus pechos que a buen seguro estaban duros ante semejante espectáculo. De algún modo, esa mujer, bajo esa aparente estampa de control, transmitía sensualidad, dominación, poder. Por un instante el mayordomo deseo estar en lugar de la doncella. No se trataba de experimentar el escozor de la vara mordiendo la carne, no, se trataba de ser el foco de atención, el origen, la fuente de esa excitación que su señora no podía ocultar.

    Terminado el castigo. Teresa cubrió su trasero, dio las gracias y se retiró.

    Sebastian la siguió.

    -Espera Sebastian. -dijo Isabel.

    La criada se detuvo un instante para mirar al mayordomo y luego salió de la habitación.

    -Sebastian esta es la enésima negligencia del servicio doméstico.

    El aludido tragó saliva, fue a decir algo, pero optó por el silencio.

    -Creo que va siendo hora de que aprendas algo… además, ¿te gusta verdad? No seas tan correcto… he visto como me miras los senos. Seguro que te gustaría chuparlos.

    El hombre se puso tenso, el crecido bulto bajo los pantalones le delataba.

    -Va a explotar. -dijo la señora señalándolo con la vara.

    -Bájate los pantalones y los calzoncillos.

    Sebastian, que no estaba seguro de que aquello fuese real, obedeció.

    La mujer observó el erguido miembro.

    -Eres un poco travieso. Ven aquí, de rodillas, camina a cuatro patas.

    Isabel se sentó en una silla y se levantó el vestido. Luego se bajó las bragas hasta los tobillos dejando a la vista su coño peludo.

    -Pensándolo mejor las tetas pueden esperar. Ven, mete tu carita en el bosque y comienza a lamerme con la lengua.

    El contacto húmedo de la lengua del varón con sus partes le hizo soltar un gemido.

    Cogió la vara con su mano derecha y descargó un latigazo en la nalga del mayordomo.

    Escocía y, sin embargo, su miembro estaba cada vez más duro.

    Los azotes siguieron llegando de modo irregular. Sebastian chupaba y lamía con ansia, azuzado por los grititos de placer de su señora.

    El semen saltó tres minutos después, la corriente de placer le hizo jadear. Se levantó con una mezcla de torpeza y ansiedad, la mirada algo borrosa, el objetivo claro.

    Sus manos se cerraron sobre los senos de su señora y sin pensar en las consecuencias, la besó en la boca.

    Isabel le abofeteó para luego ser ella la que tomaba la iniciativa de un nuevo beso salvaje con lengua y mucha saliva.

    FIN

  • Mi alumna y su novio me cogen en una playa desierta

    Mi alumna y su novio me cogen en una playa desierta

    Todo empezó cuando con Agostina nos encontramos en un boliche de Pinamar, un viernes a la noche. Ella de 28 años, yo de cuarenta; ella casi una bomba sexual, yo una mujer bella, aún con los atributos casi intactos, bien mantenida; ella modelo y de las top, yo ex modelo top; ella con su novio, yo… sola, mi marido en Buenos Aires.

    Cuando yo estaba en la cúspide de mi carrera, ella empezaba. Por alguna razón, diez años atrás trabamos una hermosa amistad, aun dentro de la mierda de nuestro ambiente y de las diferencias de edad, trayectoria. Cuando yo deje hace 6 años, me fui a vivir al interior, y salvo mails no habíamos vuelto a tener contacto.

    -¿Clara sos vos?

    -Si… hola amiguita.

    -Diosa, que lindo verte, por favor. Dijo ella con lágrimas en los ojos y me dio un beso y un abrazo tremendo.

    -Lo mismo digo. Estas… Diosa total. Y bien arriba de todas. La número uno.

    -Nooo. Vos sos la uno, siempre lo serás. Nunca tuve una compañera, colega tan grande como persona como vos. Fuiste mi maestra.

    -Mentirosa. ¿Tu guardaespaldas?

    -Noo. Perdón. Tobías, mi novio. Tobi ella fue “la modelo”, la única que me tendió la mano cuando empecé. Si me habrá bancado noches de llanto, angustia; me criticaba despiadadamente y lo la odiaba, pero todo lo que me enseño, por favor. Por ella llegué.

    -Wow. La conozco de nombre y por lo que Agos me ha contado. Un placer conocerla.

    -Conocerte, boludo. Tampoco soy una anciana. Un gusto.

    -Busquemos un lugar para charlar tranquilas. Dijo Agos.

    Fuimos a un café y pasamos la noche hablando, tomando whisky y café. Nos contamos todo. Tobías nos miraba sin hablar. Ya se acercaba amanecer cuando Agos me recordó algo:

    -Carla… me debes algo… ¿Te acordás?

    -No. No me acuerdo nada. Perdí la memoria por completo.

    -No sea chanta. Tobi, esta yegua, tuvo un novio que era… un Edonis, algo increíble. Un francés creo. Y una noche, las dos en nuestra habitación de hotel, creo que en Rosario, balde de champagne en el piso, botella de champagne casi vacía, le pedí que me lo preste cuando volvíamos a Bs.As. La yegua me dijo: “Te lo presto, con la condición que primero pasas por mí, y después las dos con él”

    -La boluda se cago en las patas, nunca más me jodió con eso.

    -Tenía 18 años… nunca había estado con una mujer y en esa época… era distinto…

    -Perdiste la oportunidad… ya no está más.

    -Hija de puta… Me arrepiento tanto…

    -¿Por él o por mí?

    -Yegua…

    -Ahora vos tenes novio y muy lindo… Dije

    -“Te lo presto, con la condición que primero pasas por mí, y después las dos con él”

    -Mmm, Acepto, con una condición, yo elijo el lugar, y que sea… al amanecer, falta una hora.

    -De acuerdo.

    -Perdón, pero creo que me involucra y nadie me pidió opinión. Dijo Tobías.

    -Tobi… amor… si vos no queres vuélvete a Bs.As. Yo voy con Clara, nos debemos algo, y quizás encontremos a un macho que quiera venir.

    -Mi opinión es favorable.

    -Mejor así. Dijo ella.

    Pasamos por su hotel, se pusieron las mallas yo pase por la mía y en mi camioneta fuimos a una playa alejada. Tiramos varias lonas haciendo un cuadrado grande y nos quedamos en malla las dos.

    -Sos una hija de puta, que lugar, amanecer sin nubes… falta el champagne.

    -Tenemos demasiada ropa para el champagne. Dije y me quite la malla.

    -Tenes razón. Dijo ella y Tobías nos miraba con los ojos desorbitados.

    Fui a la caja de la camioneta y de un cajón que en realidad era una heladera portátil, saque tres copas, una botella de champagne y la abrí.

    -Siempre hay que estar preparada, sea hombre o mujer. Dije.

    -Dejame a mí. Por vos amiga. Gracias, lo que soy, lo soy por vos.

    -Te quiero pendeja.

    Brindamos y bromeamos un poco. Vi que estaba por amanecer y le dije a Tobías:

    -Tobi, por favor, anda a la esquina a ver si llueve.

    El chico miro a ambos lados de la costa y me miro. Le indique un lado y Agostina se largó a reír con todo.

    Con Agos nos empezamos a besar ni bien se alejó dos metros. Besarnos, acariciarnos, tocarnos, darnos placer sin parar. Nuestras manos reconocían el cuerpo de la otra sin parar. Chupamos nuestros pechos, acariciamos la concha de la otra, metimos dedos. Hicimos un 69 hermoso y nos sacamos varios orgasmos.

    -De mis mejores veces, top 3. Dije

    -Mi primera vez. Top 1. Dijo.

    -Te mataste mirando porno, sos tremenda.

    -Un poco. Justo. Vuelve, ¿Habrá encontrado la esquina?

    -No creo.

    -¿Qué vas a hacer con Tobi? Pregunto ella.

    -Si me dejas, volverlo loco, pero vos también… Dije.

    -No me voy a quedar afuera ni loca.

    -Hola, no encontré la esquina, y en Gessel no llueve. Dijo Tobías.

    -Que suerte, ay Clara, no te sentís medio entonada…

    -Si… nos pegó lo que chupamos.

    -Hijas de puta…

    -Quiero ver si sos capaz de emborracharnos a las dos. Dije.

    -¿A las dos juntas?

    -Agos… este pendejo nunca estuvo con una veterana. Si me das una mano… no se levanta por el resto del día. Dije.

    -Mano, boca, lo que necesites… Dijo Agos.

    De inmediato, con el parado, nos pusimos a chuparle las dos la pija. Un minuto y gemía como loco. Las dos le chupábamos la pija, le besábamos las bolas, lamíamos la pija desde el tronco hasta la punta.

    -Vos te quisiste meter conmigo… ahora vas a ver. Dijo Agos.

    Agos siguió chupando y yo me puse a chuparle las tetillas y succionarlas, mientras lo acariciaba y guiaba el ritmo de chupada de Agos tomando su cabeza.

    -Hijas de puta, estamos en la playa… hay gente pescando…

    Me puse detrás y mientras le acariciaba el pecho fui bajando, apretando mis tetas contra su espalda. Los gemidos de Tobi eran tremendos. Separe sus cachetes y le empecé a dar unos besos negros tremendos. Jugaba con mi lengua en su orto y el gritaba de placer.

    -Yegua increíble voy a acabar.

    -Ni se te ocurra pendejo. ¿Te crees que vos solo vas a gozar?

    Agos, mira. Apretas aquí, y le cortas el orgasmo. Pero sigue funcionando no tenes que esperar.

    -No la sabía, gracias.

    -No seas tan guacha.

    -Acostate pendejo, te pienso coger bien cogido. Dije.

    Se acostó y lo monté. Mi concha recibió su pija con alegría era de muy buen tamaño por cierto. Le dije a Agos que se siente en su boca y las dos nos empezamos a besar y a acariciar los pechos. Yo lo montaba sin piedad, de la misma forma que Tobi chupaba la concha de Agos, que no paraba de gritar y tener orgasmos.

    Como podía Tobi gritaba cada vez que yo me dejaba caer brutalmente sobre su pija, después, volvía a moverme con tranquilidad, pero cada tanto, sentir esa pija entrando con furia, que placer por favor. En cada caída tenía un orgasmo. Empecé a notar que él estaba por acabar y me corrí, para anularle el orgasmo.

    -Agos, todo tuyo ahora.

    -Gracias. Dale, cogeme bien cogida. Dijo Agos poniéndose en cuatro patas.

    -Tremendas hijas de puta… no doy más… Puedo, puedo… Decía Tobías mientras la cogía.

    -Quiero chuparte. Me dijo Agos.

    Me senté frente a ella y me chupaba con todo. Las dos estábamos super calientes. No tardó en empezar nuevamente con los orgasmos y lo mismo yo. Me miro y solo moviendo sus labios me dijo: “Después el orto”. Asentí con la cabeza y lo dejamos seguir cogiéndola por la concha. Agos gritaba y chupaba sin parar. De pronto ella dio un saldo hacia adelante y le apretó la pija. Yo busque la crema.

    -Mira el sol… amanece Agos… y nosotros cogiendo juntas.

    -Hermoso por favor. Genial idea…

    -Por favor, déjenme acabar…. Gritó Tobi.

    -No hermoso. Mira… esta cerda quiere que le hagas el culo y yo como soy muy buena amiga, se lo estoy preparando. Mira como mis dedos entran en su orto, y como se mueve la yegua, muy caliente esta… Mmm ya tres… uno más y boom, metes tu cañón…

    -Me estas volviendo loco Clara, para de hablar…

    -No… mira, entro el cuarto y ni se mosquea, mmm… todo tuyo. Dije.

    Él la empezó a penetrar lentamente. Yo volví a chupale las tetillas, acariciarle las pelotas, Tobi no paraba de gemir y de insultarnos. Me puse delante de Agos, le di un beso tremendo y le dije al oído.

    -Ojo, porque te va a destrozar ahora.

    Ella se sonrió y me guiño un ojo. Fui detrás de Tobías e hice que separe sus rodillas. Desde atrás, fui reptando boca arriba hasta poder chuparle la concha a Agostina que cuando sintió mi boca me insulto y empezó a gritar de placer.

    -Así te quiero Agos bien caliente para tu macho.

    -Sos una yegua…

    Me corrí un poco y me puse a chuparle el orto a Tobi. Sus insultos, como sus embestidas eran brutales. Agarrando a Agos para que no se pueda volver soltar y cortarle otro orgasmo, embestía como un toro enfurecido, Agos gritaba de placer como nunca escuche a otra mujer hacerlo. Él acabó en medio de un grito gutural, y ella en otro. Los dos cayeron rendidos en las lonas.

    Me acerque a Tobi y me puse a chuparle la pija y a limpiarla. Agos me miro y se unió a la tarea.

    -Agos, si queres vengarte de un tipo que te emborracha de placer, mira, chupas un poco el dedo y apenas se lo metes en el orto acaricias su próstata. Y lo empezas a chupar como desesperada, vamos las dos.

    -No sean hijas de puta, yeguas de mierda cuando me pueda recuperar… no podes hacerme esto Agos, soy tu novio. Dijo sintiendo como el dedo de Agos entraba en su culo.

    -Tremendo hijo de puta sos. Vos quisiste estar conmigo. Ahora báncate las consecuencias.

    Lo masturbamos y chupamos con todo hasta que hicimos que acaba nuevamente en nuestras bocas. Agos y yo nos besamos y fuimos a meternos al agua. Tobi quedo tirado en las lonas. Estuvimos un rato en el agua, nos dimos unos besos y volvimos.

    Las dos le dimos tremendos besos y nos quedamos sentadas preparando el mate.

    -Agos, ¿te gustaría un mate de leche?

    -Si… me encantaría… ¿Le quedara?

    -No sean yeguas, más de lo que son, son una tropilla de yeguas.

    -¿Gozaste Tobi?

    -Que pregunta pelotuda, por favor. Dijo.

    -¿Agos?

    -Nunca, nunca en mi vida hice un trio. Nunca en mi vida estuve con una mujer como vos, terrible hija de puta, mañera. Nunca estuve con un macho como vos Tobías, impresionante. Ah, precioso, fuiste el primero en entrar en ese orto.

    -Fue genial… me encanto hacerlo con Uds. a la mierda todo. Dije.

    -Seguís siendo mi maestra. Dijo Agostina.

    -Vi vos mi mejor alumna. Dije.

  • El permiso de conducir (1): El primer examen

    El permiso de conducir (1): El primer examen

    Había cumplido los dieciocho años y quería sacarme el permiso de conducir a toda costa. Ya había dado diez clases, y según mi profesor eran pocas y no estaba preparada para el examen. No obstante, yo le insistí pues ardía en deseos de tener un coche propio para ese verano.

    —No sé Candela, pero no te veo preparada todavía!

    —Que sí, Sergio! Estoy segura de que lo supero!

    —Si suspendes vas a tener que esperar tres meses para volverte a presentar!

    —Pero no puedo esperar más! Se acercan las vacaciones y necesito el permiso ya!

    —Tú misma, pero no creo que lo superes!

    Mi amiga Gloria, un año mayor que yo, ya lo tenía y me había comentado que se puso ropa provocativa para el examen y le tocó un tío que se pasó todo el examen mirándola las tetas y no tuvo problemas para aprobar.

    Yo había decidido hacer lo mismo, me pondría la ropa mas sexi que tuviera y arreando, seguro que lo lograba. El único problema es que me examinara una tía, entonces iría jodida.

    Finalmente, Sergio, mi profe, aceptó presentarme al examen y me fui a casa súper contenta.

    Llego el día del acontecimiento y me levanté nerviosa. Después de darme una ducha me puse a buscar ropa en el armario. Al final me decidí por una falda ultra corta que cuando me sentaba prácticamente se me veían las bragas, y en la parte de arriba una camisa ajustada semitransparente que dejaba entrever mis grandes tetas con dos botones sin abrochar para dejar un buen escote. Pensé que los tres botones que me había abrochado podrían estallar en cualquier momento. Por supuesto sin sujetador, vamos, que los pezones se me marcaban como setas.

    Llegué a la autoescuela y ya estaba Sergio esperando. Se quedó mirándome y sonrió con sorna.

    —Veo que vienes dispuesta a todo!

    —Supongo que algo ayudará! Sonreí haciendo un gesto insinuante sujetándome un lado de la falda.

    Sergio era un tío de cuarenta años y parecía haber lidiado en muchas batallas, creo que había pocas cosas que le podían sorprender. El tío estaba bastante bien, pero nunca se me había insinuado, siempre había sido muy correcto en el trato.

    —Espero que no te toque una tía de examinadora!

    —No se puede elegir? Le pregunté con cierta picardía

    —Anda, sube al coche y empieza a rezar!

    Me dijo finalmente con la misma sonrisa burlona.

    Durante el trayecto a la zona de exámenes fuimos hablando, pero noté unas cuantas miradas a mis piernas. Tengo que decir que estoy bastante bien, y cuando me pongo ropa como la que llevaba ese día los tíos se solían girar para mirarme.

    Sergio no iba a ser menos, pero me sorprendió su comentario.

    —Sabes que se te ven las bragas!

    —Bueno, esa era la intención! Le contesté con desparpajo.

    Volvió su cabeza al frente con la misma sonrisa cínica que parecía llevar siempre dibujada en los labios y siguió conduciendo hasta llegar a la zona de exámenes. Había varios coches delante, pero iba rápido. Cuando nos tocó el turno, Sergio se bajó del coche y yo me coloqué en el asiento del conductor. Al momento apareció un tío de unos cincuenta años y se subió al asiento del acompañante. Lo primero que hizo fue mirar mis piernas. “Buena señal!” Pensé sonriendo por dentro. Mi segundo pensamiento fue algo más negativo. “Joder, que feo es el cabrón!”.

    El tío era delgado y vestía con traje y corbata, algo que parecía ser habitual en los examinadores.

    —Buenos días señorita… Casares! Me dijo con seriedad mirando los papeles para ver mi apellido.

    —Puede usted comenzar!

    Arranqué el coche y a los cinco minutos ya había cometido un par de infracciones y había estado a punto de atropellar a una señora en un paso de peatones. Por el rabillo del ojo le veía mirándome de reojo a mi regazo para ver las bragas rojas que se veían asomar entre mis muslos.

    —Tendrá que hacerlo mejor si quiere aprobar! Dijo con suma seriedad, pero mirándome descaradamente las tetas.

    Decidí emplear mi plan estrella dado que si seguía así no iba a probar ni de coña.

    —Es que estoy un poco nerviosa y hay mucho tráfico por aquí! ¿Podríamos ir a un sitio más tranquilo?

    Le dije con cara de niña buena tocándome entre las tetas de una manera insinuante.

    Creo que vi un atisbo de sonrisa perversa en su cara cuando me dijo.

    —De acuerdo! Gire a la derecha y a dos kilómetros otra vez a la derecha. Es un polígono poco concurrido!

    —Muchas gracias! Sonreí ampliamente tocando levemente su pierna a modo de agradecimiento.

    Hice lo que me dijo y vi al llegar que no se veía a nadie por la calle y apenas había cuatro o cinco coches aparcados a gran distancia. Me pareció un sitio perfecto para mis planes.

    —Podemos parar un momento? Necesito relajarme antes de continuar!

    Dije mirando descaradamente a su entrepierna que ya la tenía algo abultada.

    —Claro que sí, señorita! Haga lo que usted crea conveniente para mejorar el examen!

    Contestó el muy cabrón tocándose el bulto del pantalón. La seriedad de su cara comenzaba a desdibujarse para convertirse en una mueca parecida a una sonrisa.

    Aparqué detrás de una nave que parecía estar cerrada y abrí mis piernas ostensiblemente dejando ver mi tanga rojo al completo. Pensé que sería un buen estímulo para comenzar. Él ya me miraba con descaro sin dejar de tocarse el pantalón.

    —Muchas gracias! Le dije tocándole descaradamente la pierna a la vez que, haciendo un esfuerzo, le miraba a la cara intentando mostrar algo de lascivia en la mía.

    —Tómese el tiempo que necesite! No hay ninguna prisa!

    La frase, aunque muy educada, lo dejaba muy claro, el tío estaba deseando que siguiera. Llegados a ese punto no quería venirme abajo y pensé que lo mejor sería ir directa al grano.

    —Sabe una cosa? Tengo trucos que me relajan bastante! Le dije llegando con mi mano hasta su regazo.

    —No tengo inconveniente en que los emplee! Contestó apartando su mano para dejar paso a la mía.

    Toqué el prominente bulto que crecía bajo su pantalón y sin dudarlo baje la cremallera metiendo la mano dentro. Envolví con mis dedos la carne y “Joder que pedazo de polla tiene el delgaducho!” fue la expresión que llenó mi cabeza. La saqué fuera del pantalón y pude comprobar visualmente lo que había tocado, realmente era una polla enorme para ese cuerpo, algo que produjo cierta excitación en mi mente. No os engañéis, el sexo me gusta, aunque es mejor cuando una puede elegir.

    —Ufff, a mi estás cosas me relajan! Le dije subiendo y bajando lentamente la piel que envolvía el duro tronco venoso.

    —A usted que le relaja?

    Él tampoco se cortó.

    —A mi… tocar… también me relaja!

    —Pues toque lo que le apetezca! Será bueno que nos relajemos los dos!

    Le dije intentando que ese momento no se alargara. Apenas acabar la frase vi cómo una de sus manos se acercaba hasta mis tetas y comenzaba a sobármelas por encima de la camisa. Parecía que el plan estaba saliendo bien, le haría una paja mientras le dejaba sobarme y ya tendría el permiso de conducir en el bolsillo. Comencé a pajearle el pedazo de polla que manaba de su regazo mientras él desabrochaba mi camisa dejándome las tetas al aire. Pude ver chispear sus ojos saltones al verlas y sus largas manos comenzaron a apretármelas a la vez que sus dedos toqueteaban los pezones que, sin yo pretenderlo, se pusieron como piedras de inmediato. Se me había echado casi encima y oí su voz profunda muy cerca de mi oído.

    —Lleva unas bonitas bragas! Parecen de una tela muy suave!

    La insinuación estaba clara, el muy mamón quería meterme mano en el coño, y llegados a ese punto ya no había marcha atrás. Con su misma educación le contesté.

    —Puede comprobarlo, si quiere!

    Por el rabillo del ojo pude ver su cara de salido al oír mi respuesta, y a los pocos segundos sus dedos pasaban sobre el triángulo del tanga presionando contra mis labios genitales que se marcaban ostensiblemente. Casi no me dejaba pajearle pues ya andaba afanado con sus dos manos sobre mi cuerpo.

    —Una tela muy suave, y seguro que lo que tapa aún más!

    El tema se me iba complicado, estaba claro que no le valía con tocar tela, quería tocar la carne, pero el problema era que no sabía hasta donde quería llegar. A pesar de su cara poco agraciada, su polla no estaba nada mal, y sus caricias comenzaron a ponerme calentita.

    —Puede tocar el interior, para comprobarlo!

    Le dije abriendo más las piernas. Yo ya solo miraba su polla que me parecía impresionante. Sus dedos retiraron la escasa tela y sentí como introducía la punta de uno de ellos. Mi cuerpo reaccionó sintiendo como me subía una oleada de calor y volví a pajearle como pude.

    —Tranquila señorita, ya le he dicho que no hay ninguna prisa!

    Repitió para cortar el ritmo de mi mano, el muy cabron quería que eso se alargara. Metió más profundamente su dedo índice en mi coño a la vez que frotaba el clítoris con el pulgar y a los pocos segundos me había puesto más caliente que una estufa de leña. Dejé que manoseara el interior de mi vagina pues ese tipo sabía cómo masturbar a una mujer. Parecía que le gustaba excitarme y metió dos dedos sin dejar de frotarme el clítoris con el pulgar hasta arrancar varios gemidos de mi boca y una oleada de flujo mojó sus dedos abundantemente.

    —Tendrá que emplearse algo más para mejorar la nota del examen!

    Ahora le miré de nuevo a la cara algo sorprendida, parecía que la paja no era suficiente. Miró a mis labios y susurró de nuevo.

    —Tiene una boca preciosa, y seguro que sabe usarla de maravilla!

    Esta vez me dejó claro lo que quería y me quedé mirándole con cara de gilipollas. Miré la polla estirada que parecía tener vida propia y dudé unos instantes sin saber que hacer.

    —Quiere que se la chupe? Le dije casi con cara de idiota.

    —Creo que mejoraría el examen! Contestó el muy cabron.

    Si me negaba, seguro que me suspendería y si aceptaba me tendría que tragar esa estaca. “Bueno, esto se me da bien!”. Pensé para animarme a mi misma. La verdad es que ya estaba bastante caliente y esa polla era lo mejor de todo su cuerpo. Me giré en el asiento para posicionarme y la corta falda casi se me sube a la cintura dejando mi culo al aire. Acerqué la boca hasta el brillante capullo y comencé a lamerlo como si fuera un helado.

    —Tiene una buena polla! Le dije de manera inconsciente.

    —Podrás tragártela?

    —Demasiado grande!

    —Yo te ayudaré! Me dijo con una mueca perversa.

    Al momento noté su mano bajando por mi espalda hasta llegar al culo que lo había dejado casi en pompa. No quería que aquello durara mucho y me metí el capullo en la boca. Comencé a chuparlo como si fuera un helado de chocolate de los que me gustan y cual fue mi sorpresa al sentir su dedo mojado de mis flujos penetrar tímidamente en mi esfínter y a la vez con la otra mano sobaba mis tetas desnudas. Me quedé parada de repente al no esperármelo. Él también se paró.

    —Si algo no le parece correcto, me lo dice! Dijo de su forma asquerosamente educada.

    —No, no! Todo es correcto! Dije sacándome el capullo de la boca para seguidamente volver a introducírmelo.

    Comencé a chupar con ganas metiéndome media polla en la boca haciendo que parte de su capullo penetrara en mi garganta, era imposible tragármela entera.

    —Vamos zorrita, que lo estás haciendo muy bien!

    Notaba como horadaba mi culo con su dedo, algo que siempre me ponía cachonda, y yo cada vez chupaba con más ganas. Se cómo chupar una polla pero esa estaca dura y consistente se me resistía. Noté su otra mano en mi cabeza, empujándola para que tragara más.

    —Vamos putita, que tú puedes!

    Sentí su dedo entero en mi culo y su polla atravesar mi garganta polla y me dieron un par de arcadas que pude aguantar y fue efectivo pues al momento noté los efectos de esa penetración. Ya notaba que estaba a punto de correrse por sus alterados jadeos, pero antes de hacerlo fue capaz de decirme.

    —Procure que no se me manche el pantalón! Y soltó un chorretón de leche en mi boca.

    Le había entendido perfectamente, y comencé a tragar todo lo que soltaba.

    —Así, zorra! Así, tragárselo todo! Me dijo con su puta educación. Ese cabron parecía tener las reservas de un mes, pero fui capaz de engullir cada borbotón que derramó en mi boca.

    Cuando saqué la polla se la había dejado como si se la hubieran pulido, seca y brillante. Su cara ya no era la misma, y aunque mantenía cierta seriedad, sus labios dibujaban una leve sonrisa de satisfacción. Nos colocamos la ropa y conduje de nuevo hasta el punto de inicio intentando no atropellar a nadie y allí estaba Sergio esperando. Nos bajamos del coche, yo tirando de la falda para que no se me vieran las bragas, y después de marcar varias casillas de los papeles que llevaba comentó.

    —Ha empezado mal, aunque posteriormente lo ha ido mejorando, pero ha cometido dos infracciones que no puedo pasar por alto.

    Yo que había salido contenta y sonriente del coche, aunque con la boca con sabor a semen, sentí como comenzaba a enfurecerme.

    —No puedo aprobarle el examen, aunque ha estado muy cerca de pasarlo!

    Intenté no gritarle que era un pedazo de carbón, y retorcerle la polla, pero sabía que no me convenía.

    —Pero no puedo esperar tres meses para volver a examinarme!

    —No tendrá que hacerlo señorita. Creo que con un par de clases lo podrá superar. Ya he marcado que puede presentarse de nuevo la semana que viene!

    Ese cabron quería que le hiciera otra mamada antes de aprobarme, parecía que quería que me tragara toda su estaca. Eso es lo que pensé nada más oírle. Me apetecía soltarle varios improperios, pero no me dio opción, a los pocos segundos había desaparecido metiéndose en otro coche.

    —Veo que no te han servido de mucho tus artimañas! Comentó Sergio con su sonrisa cínica.

    —Mejor déjalo, no quiero pagar mi cabreo contigo!

    —Bueno, podrás dar un par de clases más antes del siguiente examen! Dijo finalmente.

    Si has llegado al final, por favor, valora si te ha gustado. ¡Gracias!

  • Sí… pero si te bañas conmigo

    Sí… pero si te bañas conmigo

    Hola. Les comparto mi segundo relato.

    – Pues me da gusto que ya tengas dinero, primo. La última vez aquí en la familia estuvieron hablando mal de ti y ahora les callaste la boca.

    Sonreí. Lucy tenía razón. Quienes hayan vivido algo así conocen lo satisfactorio que es cerrarle el hocico a gente que te critica… en especial cuando son de tu familia.

    – Gracias, prima. Sabes que contigo nunca ha habido problema, así que si quieres algo con todo gusto pídelo y yo te lo invito.

    – No, primo, cómo crees. Es tu dinero, te lo ganaste merecidamente con ese proyecto, no tienes por qué gastarlo en mí.

    – Pero yo quiero invitarte aunque sea un helado.

    – Bueno, el helado sí te lo acepto. Dicen que un vaso de agua, los besos y los helados no se le niegan a nadie.

    Reímos. Casi no platicaba con ella por vivir en ciudades diferentes, pero con el cuerpo que Lucy tenía era imposible no querer llevarse bien.

    – De seguro todo mundo te está pidiendo prestado.

    – Ni lo menciones; de pronto comencé a caerle mejor a muchas personas.

    – Yo siempre te dicho que estás bien guapo, ¡eh!

    No supe si era una señal, pero obvio intentaría aprovechar.

    – ¿Yo? Me disculparás, pero aquí la de la cara bonita, los ojos preciosos y el cuerpo que invita a pecar eres tú.

    Río. Yo fingí que lo hacía porque realmente sólo analizaba su reacción.

    – ¿Y sí les prestas?

    – A veces. Luego no quieren pagar y se enojan cuando les cobras.

    – Así son los hombres, por eso no confío en ellos.

    – También mujeres. Por eso a ellas les ofrezco alternativas de pago.

    – Como plazos e intereses y así, ¿no?

    Reí. Tampoco esperaba que captara a la primera, aunque sólo necesito ver mi risa para entender.

    – ¡Ah, ya! De seguro algunas te pagan de otra forma.

    Con sus manos agarró sus tetas, las levantó juntándolas y las movió de una forma que no debía porque terminó de alterar mis hormonas a tal punto en el que decides que sí o sí tienes que comértelas.

    – Exacto, aunque manejo promociones más sencillas.

    – ¿Cuáles promociones?

    – Algunas me comparten sus packs, y yo les comparto un poco de dinero. Me parece un trato justo.

    – ¿Cuánto?

    – Depende; no es lo mismo una foto que un vídeo, y no todas me gustan igual.

    Quedó pensativa. Era hora de jugar otra carta.

    – Por ejemplo, a ti te pagaría más que a otras.

    Obviamente no supo qué decir, pero su carita colorada indicaba que no le molestó el comentario, así que podía continuar.

    – ¿A mí? ¿Por qué?

    – Porque eres mi prima y te quiero mucho. Además, ya te dije que tienes un cuerpo que invita a pecar. La neta sería un deleite ver tus pechos y tus nalgotas.

    Tomé sus manos, las alcé un poco y recorrí descaradamente su cuerpo con la mirada, de arriba a abajo, dándole una vuelta para poder observar sus nalgas. Cooperó.

    – Pero eres mi primo.

    – Con más razón no habría problema; conmigo sabes que hay confianza, que nadie se enteraría y jamás compartiría tu material con nadie… además de que no es algo que no hayas hecho antes.

    Reí mostrando que “estaba jugando”. Lucy se apenó más.

    – Sí, pero sabes que me descubrieron, y por lo mismo mis papás tienen como rastreado mi teléfono; si hago eso corro el riesgo de me descubran y me vaya peor que la otra vez. Y si se enteran de que fueron para ti…

    – Entonces usa mi teléfono. Mi cámara toma muy buenas fotos… y graba muy bien los vídeos. Lo que gustes.

    Quedó pensativa unos instantes, pero sin duda estaba interesada en la oferta.

    – ¿Cuánto me darías?

    Le expliqué que podrían ser fotos de sus tetas, de su vagina, de su culo, vídeos donde manoseara sus pechos, se masturbara, diferentes combinaciones y sus respectivos precios. Solté cifras relativamente bajas para averiguar qué tan fácil era, y no me sorprendió que le parecieran bien. Lucy quedó pensativa de nuevo.

    – ¿Y si tú mismo me tomas las fotos y me grabas me pagarías más?

    Ok, acepto que eso no me lo esperaba.

    – Te pago el doble.

    Siguió pensativa.

    – Es que quiero comprarme algo.

    – ¿Qué cosa?

    Me mostró un kit de maquillaje bonito, y recordé que le gustaba mucho maquillar. Ahora yo me quedé pensando unos segundos.

    – Podría comprártelo, pero…

    – ¿Pero qué? Dime.

    Su emoción me dio confianza para soltarle la propuesta que se me acababa de ocurrir.

    – ¿Me lo comprarías?

    – Sí… pero si te bañas conmigo.

    Fue lo primero que se me ocurrió. Pero era muy buena idea. Ella quedó en silencio.

    – No sé, me da mucha pena.

    – No pasa nada. Hasta puede ser divertido.

    – ¿Crees?

    – ¡Claro! Supongo que nunca lo has hecho, pero te encantaría.

    Su nerviosismo mostraba que sí quería, pero tampoco debía presionarla.

    – ¿Y ahí me tomarías la foto?

    – Qué buenas ideas se te ocurren.

    Sonrió, y aceptó, aunque en ese momento no se podía porque había fiesta en su casa, así que acordamos buscar una oportunidad para hacerlo. Yo deseaba que sucediera pronto ya que no estaría mucho tiempo en la ciudad, y en caso no poder cumplir ese plan tendría que cambiarlo, porque ni loco me quedaría con las ganas de cogérmela.

    Al día siguiente regresé con el pretexto de que quería aprovechar mi estancia allá para pasar más tiempo con mi familia, algo que alegró a mi tía porque siempre nos hemos llevado muy bien y jamás sospecharía de mis traviesas intenciones. Y por lo mismo, el milagro ocurrió.

    El esposo de mi tía había ido a trabajar, y ella necesitaba ir a comprar unas cosas al mercado; fuimos invitados, pero Lucy comentó que quería quedarse a estudiar para su próximo examen y a mi tía, sabiendo que yo detesto estar en el sol y que a esa hora en esa ciudad el calor está más horrible, se le ocurrió la maravillosa idea de pedirme que le ayudara aprovechando que soy maestro (si leyeron mi relato anterior ya lo saben) y justo domino esa asignatura. Y obviamente acepté.

    Nos sentamos un rato en la sala con material de estudio para el examen y comenzamos a actuar mientras mi tía se preparaba para irse. Comentó que no tenía mucho para ofrecerme de comer, que justo por eso iba al mercado, así que me invitaría mi pizza favorita en lo que regresaba. La pidió, y momentos después se fue (POR FIN).

    – ¿Quieres seguir estudiando?

    – No puedo concentrarme, hace un chingo de calor.

    – Pues báñate y ahorita seguimos. Tú sí puedes, estás en tu casa.

    – Si quisiera, pero me da flojera.

    – Anda, si quieres te ayudo.

    Le tomé una mano para levantarla; en el primer intento no quiso pero terminó accediendo. Cerramos con llave y candado la entrada a la casa y la llevé sin soltarla hasta el baño, nos metimos juntos y cerramos la puerta. Se quedó mirándome en silencio, un poco nerviosa.

    – ¿Y ahora qué sigue?

    – Pues ni modo que te bañes con la ropa puesta.

    Reímos. Me acerqué a ella, puse mis manos en el final de su playera y comencé a levantarla. Al principio mostraba un poco de resistencia, yo sólo le sonreí, seguí intentándolo sin parecer insistente, hasta que terminó accediendo. Tenía puesto un brasier que resaltaba unos pechos que si con playera se veían bien, sin ella se miraban mucho mejor. Con una mirada y una sonrisa coqueta le di a entender mi aprobación de lo que escondía su ropa. Lucy sonrió, ya un poco más relajada.

    Lentamente empecé a bajar los tirantes y luego todo su brasier, dejando al descubierto unos hermosísimos pechos que me exigían comérmelos en ese momento. Terminé de quitarle el brasier y me quedé unos segundos contemplando tus tetas. Acaricié su rostro tiernamente con una mano y luego la bajé poco a poco, pasando por su cuello, sus tetas, rozando unos segundos esos pezones que me costó muchísimo aguantarme las ganas de comérmelos, en especial porque se estaban poniendo más duros y paraditos.

    Al llegar a su cintura jugué tantito con su vientre, me agaché para quitarle el short acercando mi nariz a ese calzón que en ese momento noté que estaba algo mojado porque, al parecer, esa zona tenía algunos momentos humedeciéndose. Seguí recorriendo con mi nariz esa zona al mismo tiempo que le quitaba también ese calzón. Mi nariz hizo contacto directo con su piel, y aunque quería hacerle muchas cosas, decidí solamente pasar mi lengua una vez por sus labios vaginales antes de levantarme, lo que provocó su primer gemido y que rápido se tapara la boca de la pena.

    – Descuida, puedes hacerlo las veces que quieras.

    – Me da pena.

    – Mientras más rápido te la quites y le permitas a tu cuerpo sentir placer y expresarlo, mejor la pasarás. Estás en confianza.

    Lucy sonrió. Le pregunté si podía tomarle fotos para capturar la hermosa vista que tenía, y con algo de pena aceptó. Al principio me costó que tuviera la confianza para sacar su naturalidad en las poses que le iba indicando, pero conforme pasaron los minutos y gracias a mis palabras bonitas halagando lo hermosa que se veía fue “soltándose”. Le pregunté si también podía grabar unos vídeos y ya con más confianza aprobó sin titubear.

    Le pedí que se acariciara las bubis, que las apretara, al igual que sus pezones. Cada vez lo hacía mejor, y se notaba que lo estaba disfrutando. Después sus manos fueron bajando hasta su vagina, acariciándola de forma que notaba cierta timidez, aunque con confianza su coquetería y la mía se fusionaron.

    – ¿Tú no te quitarás la ropa?

    – Yo te ayudé.

    Nos sonreímos. Lucy se acercó y también me quitó la ropa. Se quedó mirando mi verga con la misma cara que yo puse al ver sus tetas. Le dije que podía jugar con ella y le pedí permiso para grabarla. También accedió. Sólo bastaron segundos para que sus manos me la pusieran muy dura. Sin que yo le dijera nada se agachó y fue metiendo mi verga a su boca. Suavemente la metía y la sacaba con unas chupadas que me sorprendieron un poco por la timidez que había expresado desde la plática del día anterior, pero que definitivamente celebraba que supiera dar. Así pasaron varios minutos.

    La levanté para besarle el cuello mientras acariciaba su cuerpo con mis manos. Recorrí su espalda, bajé a sus nalgas, las abrí, jugué con un dedo en su agujero, continué bajando hasta su vagina y la acaricié totalmente contrario a la timidez que Lucy mostró cuando sus manos llegaron a esa zona. Al intentar meter mi dedo me detuvo; le pregunté qué pasaba, y con pena me confesó que aún era virgen, que solamente había mandado nudes pero aún no cogía; que ya se había intentado meter los dedos alguna vez, mas comenzó a sentir dolor y decidió parar.

    Bajé entonces mi boca lentamente por su cuerpo. Me detuve en sus pechos, en sus pezones; los besé, los chupé, los mordí, hice todo lo que me aguanté hacerle desde que se quitó su playera. Ella sólo gemía, cada vez más fuerte. Bajé mis labios a los suyos y comencé a lamerlos, chupárselos, meterles la lengua con mucho cuidado. Lucy me tomaba del cabello cada vez con más fuerza y gemía con más intensidad.

    Le pregunté si quería irse a su recámara para continuar pero respondió que no, que estaba muy caliente y quería hacerlo ya, en ese momento, así que la coloqué de espaldas a mí, la incliné un poco hacia delante, puso sus manos sobre la pared, volví a acariciarle su espalda, sus tetas, mientras colocaba mi verga en su entrada para penetrarla. Lo hice despacio, ella medio se quejaba, aunque entendía que al principio iba a dolerle un poco, pero que con el paso de los segundos pararía el dolor y solamente disfrutaría… y así fue.

    La cogí en esa posición unos minutos. Continuaba acariciando su cuerpo, le jalaba el cabello hacia atrás, y de la nada le daba nalgadas, que como vi que le gustaban pronto se volvieron más fuertes. Lucy no paraba de gemir y llegó el punto de que lo hacía tan fuerte que apostaba a que alguno de los vecinos nos estaba escuchando.

    La puse de frente a mí y comenzamos a besarnos. La cargué colocándole mi verga para poder penetrarla de nuevo y así cogimos otro rato. Tomé un banco que estaba en el baño, me senté y sin dejar de cargarla la senté sobre mí. No tenía experiencia dando sentones, pero gracias a lo excitada que estaba no le costó mucho aprender. Le besaba su cuello, sus pechos; con mis manos acariciaba sus nalgas, y como le gustaban las nalgadas seguí dándole unas como toda chica mala hasta que se vino sin avisar.

    La senté en el mismo banco que yo estaba y la puse a mamarme la verga un rato hasta que me viniera. Tampoco le avisé cuando me vine así que tuvo todos mis chorros de semen en su boca. No le desagradó, así que se tragó todo.

    Después de eso nos bañamos, nos pusimos la misma ropa para no levantar sospechas, y continuamos en la sala “estudiando” para su examen. La pizza llegó. Mi tía también, sin saber hasta la fecha la primera aventura de muchas que tendría con Lucy.

    Ah, y por si se lo preguntan… claro que estrenó kit de maquillaje. ¿A poco no se lo ganó?

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  • Dame semen caliente

    Dame semen caliente

    Veo un correo en el teléfono.

    Amor en la noche paso por ti para ir a cenar con amor, Niccolo, el hombre que te desnuda el alma, PD. espero que tu coño aún siga lleno, lo disfrute hasta el cielo.

    Me sale un poco de orina por el mensaje. Voy al baño y estaba mojada mi tanga, y húmeda mi panocha, la toco con mis dedos para humedecer toda mi parte, aun quedaba un poco de lechita que me escurría de dentro. Realmente si fue un gran desayuno con mis dedos, saco la lechita y la embarro en mi vulva. Y chupo mis dedos para comer la lechita que queda en mis dedos. Imagino sus besos en el cuello y toco mi clítoris y hasta que me sale el resto de orina y sale con el semen.

    Me quito la tanga y subo a cambiarme.

    Al entrar a escoger mi vestido, le mando foto para ver si le gusta.

    Me recuesto en la cama, y me toco toda, al sonar la notificación al instante. Me llama

    Amor, no puedo esperar a verte ya te extraño, ese vestido no lo uses yo tengo uno mejor, ve al cuarto donde casi siempre esta cerrado y ponte eso sin excepción, me apuro te veo en unas horas te amo, mi amor.

    Voy al cuarto y no tenia llave. Estaba un vestido rojo pegado largo

    Y una lencería roja con un dildo rojo y unas llaves para las manos y unos tacones altísimos de aguja.

    Mientras me pongo aceite y me voy a poner la lenceria, no me pongo brasier, este ya traía tanga de hilo.

    Sentía como al subir la lenceria tocaba la braga mi panocha y al abrochar la el cierra la puerta y sube las escaleras, cuando volteo el ya estaba viéndome.

    Nos quedamos viendo. No quiero ponerme este sola. Le doy el dildo rojo.

    El lo chupa y luego me lo mete a la boca. Ya metemelo le dije.

    Me agacho le saco el pene y se lo chupo, mientras el mueve mi cabello y cierra los ojos y cierra los labios.

    Tan mojado que se lo dejo, mientras el se masturba, yo lo empujó a la cama y el se niega.

    Debemos llegar en 1 hora. Volteate. Con mi lengua me limpio la saliva que me quedo tras chuparsela.

    Me agacho, con su rodilla abre mis pies y me coge 5 veces rápido yo agarrada de las cobijas. Y después me pone el dildo. Estaba más grande que su pene. Sin duda me dolió más. Me da beso en una nalga y me golpea en la otra.

    Cuando me levanto el se va viendo hacia atrás y me guiña el ojo.

    Cuando oigo que la regadera está abierta, voy a observarlo y entra con su culo, pecho y pene desnudo.

    Me dio ganas de entrar a bañarme con el.

    En cuanto el sale, yo ya tengo el vestido. Y me estoy tocando. Con el pie arriba de la silla.

    -que haces aqui?

    Me excitas cuando te bañas. Bajo el pie y me siento en el mueble del baño. Me quito el dildo y agarro un dildo de pene que guardo en los cajones del mueble, lo chupa y el atento se sorprende.

    Tu tienes eso ahi? abre el cajón y tengo muchos vibradores. Mientras me lo meto le llaman, tu dejate eso y no te metas eso se hará tarde.

    Pero me excitas, si pero despues, lo prometo, me mete el dildo rojo de nuevo y me carga bajandome del mueble

    Era un cliente salgo y el mete el dildo de pene en el cajón y mientras se pone el boxer.

    Cuando estoy terminando me en mi cuarto. El entra con traje y moño.

    -Vamos. El me dice

    -vamos a coger esta noche?

    Si supongo que si y será mejor, hasta entonces no te debes quitar el dildo; me gusta cuando te tocas, pero te tengo otra sorpresa

    Y esa sorpresa esta en la parte 2…

  • El spa de Ma’ (parte 2)

    El spa de Ma’ (parte 2)

    Rebecca.

    Mi novia, Karla, y yo estamos de visita en un spa. Un spa que ha sido mucha tendencia en el club de chicas que solemos frecuentar, un spa de lesbianas que promete mucho más de lo que dice.

    -Lo que pase aquí. Se queda aquí, Karla. No tenemos que volver a hablar de ello, ¿de acuerdo? -Asiente.

    Karla entrelaza su mano con las mía. Caminamos por el vestíbulo pintoresco de una palapa hawaiana, una mujer de exhuberantes pechos cubiertos por dos pequeños triángulos de tela verde y una faldita tan corta nos recibe.

    -Hola bonitas. Soy Cristin ¿En que pueda ayudarlas? – Sus piernas me tienen embobadas, caigo en cuenta de que ella me mira con la misma lujuria.

    -Venimos por un tratamiento de relajación. – Responde Karla.

    -Oh! Supongo que les interesa algo mutuo. ¿Ya saben de que va el spa, verdad? – asentimos.

    Me sonrojó. Mi novia aprecia la decoración del lugar, mientras la recepcionista y yo nos comemos con la mirada. Ha este punto mis mejillas están tan calientes como el exterior. La mujer muerde su labio, y sin que la vea Karla, masajea su teta por encima de la tela, viendo como sus pezones se endurecen tanto como los míos.

    -¿Les interesa «el beso de Atenea»? Es un trío lujoso – Ambas la miramos con mucho asombro – Se ve que quieren salir de la rutina.

    Karla y yo nos miramos, ella no muy convencida, yo demasiado excitada. Le recuerdo que lo que pase aquí no saldrá de aquí ni afectará nuestra relación, así que terminamos cediendo.

    -Perfecto. Siganme. Yo seré quien las guíe por está nueva experiencia.

    La mujer nos lleva por detrás de un biombo de madera clara, caminamos hasta una puerta caoba. La abre. Hay una gran colchoneta en el piso, a los lados mesitas con aceites y en otra un gabinete de cristal que muestra una gran colección de masajeadores, plug, dildos y arneses. Cierra la puerta con delicadeza. Me percató de la gran ventana con cortinas claras que da hacia el inmenso mar.

    -Encendere algunas velas, pueden ir empezando desvistiendose.

    Así mismo, Karla con inseguridad se va desabrochando la blusa dejando a la vista su sujetador blanco que enmarca sus pechos medianos, desabrocha su pantalón y lo contornea por sus caderas hasta que llega a sus tobillos. Cuando está en ropa interior me mira y habla:

    -Tu turno, Rebecca.

    Espero hasta que la mujer me mire también para desvestirme, quitó mi blusa y expongo mis tetas al aire libre, son grandes que hacen me duela seguido la espalda. Bajo mi falda, en el suelo la empujó con el pie, dejándome ver solo con una tanguita roja. Cristin desabrocha su sujetador, sus grandes tetas bronceadas opacan mi vista, baja su faldita rápidamente y veo una tanguita tan pequeña que veo el pequeño triángulo perfectamente perfilado de su coño hinchado.

    -Acuestense, empecemos con algo sencillo.

    Karla se acuesta junto a mí, boca abajo, sus tetas se salen del sostén. La mujer se encima en ella, desabrocha su sostén y lo avienta a un lado, sus manos llenas de aceite masajean la espalda de mi novia entrando por debajo de su abdomen y apretando sus tetas, Karla gime en el momento cerrando los ojos. La mujer pellizca sus pezones, mueve las caderas por encima de las nalgas de Karla, se acuesta arriba de ella y sus grandes tetas se encajan en la espalda de ella. Pone sus nalgas empinadas, con el coño chorreante apuntando hacia mí, me arrodillo tras ella, paso mi mano por su espalda y resbaló hasta su coño, lo masajeo, la tela finísima está empapada de jugo, mueve más sus caderas hasta que tengo sus nalgas en mi cara y sus tetas se apoyan en la espalda de mi novia, sin dejárselas de pellizcar.

    Mueve la tela de su tanguita a un lado, tomo un poco de aceite y lo frotó contra su coño sintiendo lo sedoso de su vello, masajeó el coño, abro sus labios menores y hago círculos tortuosos. Ambas gimen, mi novia y la mujer gimen a la par excitandome más, con mi mano libre acaricia mi coño por encima de la tela de mi tanga y hago lo mismo con el de Cristin. Las tres gemimos.

    -¡Así, Rebecca! Sigue así… Ahhh – gime Cristin. Se separa de mí. Se quita la tanga, me quita mi tanga.

    La mujer le da vuelta a Karla para ponerla boca arriba, le sonríe y la besa, ella corresponde el beso acariciando sus grandes tetas. Cristin la empuja para que se acueste, pone sus nalgas en la cara de Karla, yo me acerco más y meto mis dedos llenos de jugo de coño en la boca de ella. Los chupa haciéndome gemir, sus ojos desorbitan por la forma en que Karla le chupa el coño metiendo su lengua en ella, me acuesto para que Cristin me tenga frente a sus narices, la mujer me comienza a comer el coño con tremendo vigor.

    Karla nalguea a la mujer, le come el coño hasta que le veo la barbilla por encima del pecho llena de su jugo. Cristin hace círculos en mi coño con su lengua, con la punta del pulgar frota hacia arriba en mi clítoris. Con mi pie derecho alcanzó a tocar el coño de mi novia, lo masajeó y frotó en ella viendo como se encorva y Cristin sube sobre ella.

    Me separó de ellas. Karla le sigue comiendo el coño a Cristin, y ella le frota a Karla el suyo con tal rudeza que veo los dedos de los pies de Karla agarrotarse.

    Abro el gabinete y saco un dildo doble, lo lleno de aceite y me coloco en mi antigua posición. Karla frente a mí, acostada con las nalgas de Cristin sobre su cara, y yo acostada frente a Karla de modo de Cristin estira su mano para tocarme el coño hinchado. Abro las piernas y con mis pies empujó las de Karla para abrirlas, pongo el dildo en mi entrada y en la de ella hago presión empujando con fuerza sacándole un gemido a Karla, ambas movemos las caderas estimulando nuestros cuerpos, Cristin hace un amago de esfuerzo por tocarme las tetas pero Karla succiona con más fuerza su coño haciendola gemir. Ha Cristin le comen el coño, mientras con su mano izquierda empuja hacia adelante y atrás el dildo que tenemos Karla y yo en el coño, haciendo que tiemble y arque la espalda cuando llego a un clímax glorioso.

    Cristina cambia de lugar, pone sus nalgas en mi cara y me permite comerle el coño mientras sigue empujando el dildo entre Karla y yo. Mi novia gimiendo con vehemencia. Paso mi lengua por la abertura de Cristin, con la punta empujó su carne hacia arriba, arrastrando el clítoris con ello, se retuerce, un chorro de jugo entra por mi boca y lo trago; con una mano masajeó su coño, queriendo que me empapé de más de su jugo caliente. Resbaló mi lengua hasta su agujerito, cuando empuja el dildo con fuerza entre Karla y yo. Cristina extiende una mano, toma un masajeador y lo pone entre mis piernas masajeandome el clítoris mientras con la otra mano empuja el dildo con destreza en mí y mi novia.

    Mis piernas flagean pero le sigo comiendo el ano a Cristin, recibiendo un delicioso orgasmo, llenando de los jugos de mi novia.

    -Ahora quiero que tú me penetres, Rebecca. – exclama Cristin entre gemidos.

    Karla se separa y le cambia el lugar a Cristin, llena de leche pone su coño en mi cara y lo saboreo, Cristina empujando el dildo en ambas. Gemimos.

    Cuando creo que no voy a poder más empujo a Karla hacia arriba para que quite sus nalgas de mi cara, se levanta, se inclina y me besa, bebiendo de su jugo y del que tal vez quedó de Cristin; masajea mis pechos viendo como el coño de Cristin y el mío se junta a través del dildo, se encima en ambas, pone su coño en cara de Cristin mientras chupa los nuestros y los frota a través encima del dildo.

    Las tres nos separamos, nos recostamos para quedar en forma de triángulo. Cristin me chupa el coño con avaricia, yo le chupo el coño a Karla con delicadeza y, Karla se lo chupa a Cristin con destreza. Las tres gemimos y nos frotamos en el rostro de la otra. Cristin, alarga una mano aprieta mis tetas, pellizcando mis pezones hinchados que se corren de leche. El coño de Karla me empapa la cara, su jugo me llena la boca hasta que siento que me voy ahogar, trago con más rapidez, previamente Cristin nos puso un plug a todas así que tenemos el ano dilatado y los coño hinchados y jugosos. Escuchando nuestros gemidos me atrevo a ver por la ventana el oscuro mar.

  • Seduciendo a mi hija (parte 2)

    Seduciendo a mi hija (parte 2)

    Una vez que Susana me manifesto que deseaba retirarse de la fiesta, no perdi ni un minuto. Simulando ahogar un bostezo, le dije que yo tambien estaba cansada. «Vamonos de una vez. Pero con discrecion, o estos borrachos no nos van a dejar ir, o peor, van a querer acompañarnos» «Jaja, Doris, realmente eres una verdadera mama».

    Mis palabras se hicieron realidad. Si bien los compañeros de trabajo que aun se encontraban bailando no nos prestaron ninguna atencion, los viejos verdes de Produccion y Filmacion casi formaron una muralla en la puerta, para impedirnos la salida. Por suerte ya estaban picados con la bebida, asi que basto que les aceptaramos una copa de despedida, para luego aprovechar un descuido y salir al estacionamiento, donde subimos a mi carro.

    Como la casa de Susana se encontraba a casi una hora de viaje, le dije que si queria podia ir descansando. Me sonrio agradecida y cerro sus ojos, reclinandose en el asiento. La abertura de su falda se corrio un poco, y pude admirar una vez mas su muslo joven y terso. Solo que ahora estaba al alcance de mi mano y con solo un movimiento podria…!! No!! No debia apresurarme y menos cuando estaba manejando en plena Via Expresa. Rechace la tentacion y me concentre en llegar lo mas pronto posible, sintiendo que me humedecia por la expectativa del premio a conseguir.

    Una vez que llegamos a su casa, desperte a Susana, al tiempo que procedia a estacionar el carro. Ella uso sus llaves para guardar el carro en la cochera y entramos. «¿Gustas un cafe?» «Claro, Susy. Pero primero ve a cambiarte». «¿Para que? Asi estoy comoda» «Pero tu vestido es nuevo y…». Ella se rio brevemente «Doris, eres mi mama en la serie. Pero yo soy una persona adulta y se lo que quiero» Le sonrei siguiendole la corriente «¡¡Vaya con mi hija adulta¡¡ Ahora sabe lo que quiere»

    De pronto, se me acerco hasta casi rozar mi cara. Viendo su rostro tan cerca mio, trague saliva y quise decir algo, pero ella fue mas rapida. «Si, mama. Se lo que quiero». Sus manos subieron a mis hombros y me acercaron a ella, y antes de que pudiera reaccionar, me estaba besando en la boca con sus ojos cerrados. Senti que el cielo se me abria, y le respondi al beso, saboreando su lengua, mientras mis manos acariciaban sus nalgas y luego subian a su espalda

    «Susana… Susy…» le murmure. Su mano izquierda se poso suavemente en mis labios «Calla, no digas nada. Ven» Y cogiendo mi brazo, me llevo a su dormitorio. Alli, mientras nos desnudabamos entre besos y caricias, me confeso que me deseaba desde hace tiempo; y que ella habia tramado la ausencia de sus progenitores, para que pudieramos estar a solas.

    «Como ves» murmuraba mientras besaba lentamente mi vagina, «soy una experta manipuladora». Mi carcajada la hizo alzar la cabeza sorprendida. «¿Que es lo gracioso?». «Te lo explicare mañana, pequeña» le respondi sonriendo, al tiempo que acariciaba su cabeza. «Ahora continua con lo que estas haciendo».

  • Mi vecina Saray (cap. 2)

    Mi vecina Saray (cap. 2)

    El ambiente estaba lleno de tensión estábamos a centímetros el uno del otro,  yo estaba a punto de besar sus labios cuando suena el teléfono fijo, ambos dimos un pequeño brinco como si nos hubieran visto hacer algo indebido, voy hacia él y contestó, era el vigilante que estaba de turno.

    Yo: Hola, Ramiro ¿qué sucede?

    Ramiro: Hola señor Juan, aquí hay un chico que dice que viene a entregar una pizza ¿lo dejo pasar?

    Yo: Yo no he pedido nada hasta el momento, usted sabe que cuando yo pido algo les informo a ustedes para que estén pendientes.

    Ramiro: Bueno, es que creí que tal vez se le puedo olvidar informar.

    Yo: Lo entiendo, de igual manera como le digo no he pedido nada, no será que se confundió de dirección o tal vez es otro apartamento.

    Ramiro: Ya le pregunto.

    Al cabo de unos minutos Ramiro confirmo que si era para alguien del conjunto residencial y que habían puesto mal el número de apartamento, me despedí de Ramiro y colgué el teléfono, Saray dijo que iba al baño un momento mientras tanto yo guardo las cervezas dejando solo dos afuera las destapó y me dirijo a la sala, colocó las cervezas en la mesa y las papitas de tomate que había cogido antes y prendo el aire acondicionado me levanté a dejar el control en su lugar y cuando me volteo nuevamente hacia el sofá Saray ya había salido del baño y estaba al lado del sofá y en las manos tenía su ropa interior, en la mano derecha tenía sus panties de color negro y en la mano izquierda su brasier también de color negro, me mira pícaramente y me dice:

    Saray: ¿Dónde puedo dejar mi ropa interior?

    Yo: La puedes dejar del otro lado del sofá

    Saray: okey

    Ella se dirige hacia el otro lado del sofá y se le cae su pantie, se agacha a recogerlo y al hacerlo tengo una espectacular vista de como se le ve el trasero y de como se le alcanza a marcar su vagina, ella menea su trasero de un lado al otro preguntándome.

    Saray: ¿Te gusta lo que ves?

    Yo: Claro que si – al momento de decir esto me dirijo al sofá y me siento en el centro del sofá estando a centímetros del trasero de Saray, ella se incorpora y deja su ropa interior en el lado derecho del sofá.

    Saray: ¿Que película vamos a ver?

    Yo: Una de acción, así mientras cogemos los vecinos no escuchan tus gemidos.

    Saray: No sabía que íbamos a coger.

    Al decir esto se sienta a mi lado derecho a lo cual la miro y le digo al oído:

    Yo: Pues claro, no sientes el frío que hace – al decir esto le paso mi mano izquierda por su muslo interno izquierdo de forma suave- hay que calentarnos de alguna forma, me incorporo nuevamente.

    Saray: ¿Será?

    Cojo el control y colocó una película de acción fue la primera que vi, Saray coje la cerveza y se la toma, yo cojo tres papitas de tomate volteando mi cuerpo hacia Saray preguntándole si quería lo cual ella dice que no e intencionalmente dejo caer las papitas entre sus piernas.

    Yo: Disculpa es que me perdí en tu mirada, déjame las recojo

    Saray: jajaja

    Quitó las papitas y las colocó de nuevo en su bolsa, me arrodilló delante de Saray abriendo sus piernas a lo cual ella me mira y dice:

    Saray: ¿Que haces?

    Yo: Voy a recoger las migajas que estás aquí- mientras le dije esto meti mi mano derecha en medio de sus piernas y tocó lentamente y haciendo un poco de presión en sus labios vaginales a lo cual se le sale un gemido

    Saray: mmmm

    Al ver esto muevo mi dedo del medio en círculos mientras ella me agarra el brazo, su mirada me decía detente y a la vez decía no te detengas. Llevo mi boca hasta su cuello y le pasó la lengua humedeciendo una pequeña parte de su cuello luego comienzo a darle besos, después de unos cuantos besos la muerdo de forma suave, ella deja de agarrar mi brazo, quitó mi boca de su cuello y la miro diciéndole:

    Yo: Voy a besar cada rincón de tu cuerpo

    Luego de decir esto le besó la boca y al hacerlo dejo de mover en círculos mi dedo medio y lo comienzo a mover de arriba y abajo, nos besamos de forma apasionada nuestras respiraciones se vuelven una sola, dirijo mi mano izquierda a su seno derecho apretando de forma suave,dejo de besarla y meto mi mano por debajo de su camisa llegando a tocar sus senos juego con su pezón pasando mi pulgar en círculos mientras hago esto vuelvo a besar su cuello.

    Saray: ah mmm que bien se siente ahhh

    Dejo de estimular su cuerpo la miro y le digo:

    Yo: La ropa estorba

    Y le quitó la camisa dejando así sus senos a los que al verlos me dirijo a besarlos intercalando de uno al otro, me detengo en el seno derecho y comienzo a besarlo mientras que con mi mano izquierda aprieto su seno izquierdo, mi boca llega a su pezón paso mi lengua en círculos llegando hasta la punta de su pezón y al llegar lo muerdo suavemente ella gime

    Saray: ahhh Dios… mmm

    Paso mi boca a su seno izquierdo haciendo exactamente lo mismo, dejo ambas manos en sus senos apretandolos y pellizco ambos pezones al tiempo, mientras que con mi boca le besó el pecho y voy bajando por su vientre hasta llegar a su ombligo, comienzo a besar el lado izquierdo de su cuerpo, luego su lado derecho, beso su abdomen bajo, quitó mis manos de sus senos y le quitó el short de hacer ejercicio y lo lanzó, todo esto sin dejar de besar su abdomen bajo luego de quitarle el short dirijo mis manos nuevamente hacia sus senos volviendo a jugar con ellos, mi boca comienza a bajar besando su pelvis, me detengo a contemplar todo su cuerpo, ya su vagina estaba húmeda así que paso mi lengua por sus labios vaginales solo para probar sus jugos, luego comienzo a besar su muslo interno izquierdo dejo de jugar con sus senos beso su pierna izquierda, luego su pie y cada dedo, cambio al pie derecho besando sus dedos, luego su pie, luego su pierna y por último su muslo interno derecho dejando por último su vagina ella me estaba mirando contemplando como besaba, pude ver en sus ojos como disfrutaba.

    Saray: Besa mis labios por favor, quiero que los beses así como acabas de besar mis muslos, mis senos, mi abdomen, mi cuello. Por favor quiero tu lengua ya.

    Al terminar de decir esto se muerde los labios paso mi dedo de la mitad por sus labios vaginales ella está ansiosa por eso así que le meto mi dedo ella abre un poco la boca y me tiró a besar esa boca mientras que le introduzco el dedo anular y comienzo a estimular su vagina, dejo de besarla y dirijo mi boca a su pelvis beso esa zona de forma fuerte siento como salen más jugos vaginales, bajo un poco y veo su clítoris, me dispongo a chuparlo, lo succionó, lo muerdo le pasó la lengua haciendo un poco de presión ella gime.

    Saray: mmm que bien se siente Dios mío que rico ahhh

    colocó mi dedo pulgar en su clítoris haciendo presión, dirijo mi boca a sus labios vaginales y comienzo a pasar mi lengua por su labio mayor derecho de abajo hacia arriba hago lo mismo con su labio mayor izquierdo, saco mis dedos de su vagina, llevo mis dos dedos a mi boca quitando hasta la última gota de sus jugos, comienzo a pasar mi lengua por sus labios menores hasta meter mi lengua en su vagina miro hacia arriba y ella se está pellizcando los pezones y apretando sus senos, beso sus labios vaginales primero el derecho y luego el izquierdo paso mi lengua por su clítoris también con un poco de presión, dirijo nuevamente mi boca hacia sus labios vaginales los beso sin piedad, sus jugos siguen saliendo cada vez más y más.

    Saray: Sigue… sigue así ya casi me vengo ya casi sigue

    Veo como tiemblan sus piernas levanta su trasero un poco y ahí es donde siento todos sus jugos vaginales en mi boca

    Saray: Sigue sigue ahhh ahhh ahhh que rico

    me trago cada gota, paso mi lengua por sus labios mayores nuevamente me levanto y la beso, ella me agarra de la cintura y me tira hacia el sofá se pone de rodillas tocando mi pene diciendo con una mirada sensual y pasando su lengua por sus labios.

    Saray: Es mi turno de chupar.