Blog

  • Preguntas sexuales que me hace los lectores

    Preguntas sexuales que me hace los lectores

    En esta ocasión participo en este tema de la “sexualidad” por las preguntas más comunes que recibo a través de mi correo electrónico. Debo aclarar que tengo aproximadamente siete años relatándoles mis experiencias y aunque estos relatos están basados en hechos reales, lo único que altero son los nombres de los protagonistas y en ocasiones emito hasta la ciudad donde ocurrieron. También déjenme aclarar que mi verdadera edad es de 55 años y como he dicho en mis relatos he sido muy promiscuo y perdí la virginidad a la edad de unos catorce años, así que tengo ya muchos años en el ruedo candente de la sexualidad.

    Quizá una de las preguntas más comunes es el ¿Por qué tantas mujeres… hay alguna diferencia en el sexo? Bueno, como dije… he sido muy promiscuo desde joven. Quizá tuve una abstinencia a este hábito cuando me casé muy joven a los 20 años. Por diez años intenté ser lo más fiel posible, pues la que fue mi esposa era una chica muy bella y compatible a mi sexualidad. No obstante le fui infiel en un par de ocasiones con la idea de que sabía ella nunca se iba a enterar, pues la primera vez fue con una chica de paga a quien me volví a encontrar mucho tiempo después y ya no ejercía esa profesión y la otra fue una chica que me encontré en un aeropuerto. Las mujeres no todas son iguales y por tanto el sexo no es igual. A la vez está ese instinto de la conquista y eso se vuelve en una adicción y mucho más cuando existe es factor que es la suerte. Me considero afortunado con el sexo opuesto. No todas las vulvas son o saben iguales, no todas las mujeres actúan igual en la cama y es eso lo que despierta mi curiosidad, el de cómo cierta chica se corre y que es lo que más la incita para coger y para correrse. Creo que mi lista sobrepasó el par de cientos y en el momento tengo relaciones estables con mujeres casadas y quienes en su mayoría son por lo menos 10 a 15 años menores que yo.

    La otra pregunta más común que me hacen: ¿Nunca le han transmitido alguna enfermedad sexual? La verdad que nunca he tenido complicaciones de enfermedades sexuales y creo que la pregunta se origina por el hecho que en mis relatos hablo de que la mayoría de veces no uso profilácticos y que con la mayoría de las mujeres experimento sexo anal y que muchas de estas mujeres también vienen de ese ambiente del sexo de paga y aunque esto de mis relatos sea una realidad, no promuevo el sexo sin protección y creo que cada uno mide a que riesgos se expone. La única situación un poco penosa que me ha ocurrido es la vez que se me infecto el pene y tuve que ir al médico, pero por suerte solo era una infección leve producida por las microscópicas laceraciones de los vellos púbicos de mis parejas. En aquella ocasión según recuerdo me estaba follando a dos chicas gemelas y de hecho hice ese relato y en mi recuerdo follaba como loco con ambas analmente y recuerdo esos vellos del ano de estas chicas que sentí me comenzaron a irritar y luego a arder hasta que apareció la infección con una mancha blancuzca más que todo en la zona del glande. El médico quien era una mujer me recetó algunos antibióticos y analgésicos y en aproximadamente diez días aquello desapareció. Cuando retomé mi actividad sexual comencé a usar condones pero luego los fui dejando a un lado, pero nunca volví a sufrir de otra infección desde esa edad que creo estaba alrededor de 18 años.

    ¿Estoy obsesionado con el sexo anal? La verdad que todo tipo de sexo me atrae. Disfruto del sexo oral, vaginal y anal. Quizá en mis relatos menciono mucho el sexo anal, pues para mi es algo natural, es parte de lo que yo soy. Mi primera experiencia sexual en la cual eyaculé por primera vez fue una experiencia anal con una chica mayor que yo. Mi segunda experiencia con una chica diferente también fue una relación meramente anal. Creo que se me hizo tan natural y es que creo que la falta de libertad de los muchachos de la época en hacerse de profilácticos obligaba a las chicas a no tomar ese riesgo de quedar embarazadas o por lo menos esa es mi teoría. En esa época de mi juventud y tuve muchas experiencias con muchas chicas, no recuerdo a una que no me haya dado ese tipo de experiencia anal. Creo que fue para ese tiempo de la universidad fue cuando ya encontré a chicas que me lo negaron, pero habrán sido unas dos o tres. La mayoría era cuestión de convencerlas y accedían a dicha experiencia.

    ¿Alguna vez he tenido alguna relación homosexual? Nunca… soy 100% heterosexual y aunque he tenido propuestas de esa naturaleza, no me atrae para nada mi propio sexo. Conocí a una chica muy linda que estaba casada con un médico y me propuso que para coger con ella, debería cogerme también a su esposo. Nunca me la cogí y nunca más la volví a ver. Respeto los gustos o inclinaciones sexuales de los demás, pero no me atrae en nada mi mismo sexo. Hace poco me escribía alguien diciéndome que no había diferencia en cogerse un culo de una mujer o el de un hombre. Quizá si eres bisexual no tenga una diferencia, pero para mi es como la noche y el día. Con una mujer puedo tener todo lo que se nos ocurra en la cama, con un hombre es un apretón de amigos y hasta allí llega todo mi contacto.

    Usted habla de cómo disfruta del sexo anal… ¿Nunca ha tenido alguna experiencia incomoda o accidente? La verdad que no… las únicas veces que en algo vi residuo fecal fue cuando usé condones con algunas chicas de paga. Con el resto de las mujeres que no usé condones no sé si se camufla este contenido con toda la lubricación que regularmente produzco y la verdad que al principio me incomodaba que una chica me hiciera sexo oral cuando terminaba este acto, pero hoy en día creo que es algo que estas chicas les gusta hacer y quizá sea empujado por el morbo que empuja la industria del porno. Algo que siempre he evitado es penetrar la vagina cuando estoy penetrando a una chica analmente, pero hay chicas que me lo han pedido, quieren ser penetradas por ambos orificios y creo que cada uno se conoce de cómo disfruta y tolera el sexo. Mi idea del sexo o como lo veo, es que todo se puede dar siempre y cuando sea de mutuo acuerdo.

    ¿Hay alguna diferencia en una relación sexual a los 18 que a los 50 años? ¡De seguro que si las hay! Biológica y psicológicamente tenemos cambios y muchos pueden ser de 180 grados. Al igual que las mujeres los hombres conllevamos un proceso llamado andropausia, que es nada menos que la disminución de la testosterona que producimos. Y al igual que las mujeres, algunas presentan síntomas o condiciones más severas que otras. Para mi fortuna y quizá porque siempre he cuidado mi dieta y tengo un régimen de ejercicio bastante demandante, esto no me ha afectado de una forma extrema. Reconozco que he perdido masa muscular y puedo verlo en mi reducción de peso, incluso mi pene se ha reducido algunos cuantos centímetros. También he notado que desde los cincuenta mi reproducción de esperma es mucho menos y obviamente tengo un mejor control de mi eyaculación. Regularmente después de una eyaculación me cuesta un poco mas recuperarme, aunque algunas veces no me toma mucho… quizá sea el morbo cuando estoy probando a una nueva chica o el ambiente que ella me proporciona, pues como dije al principio, están las condiciones biológicas y las condiciones psicológicas que muchas veces se sobreponen. Antes cuando joven de unos 15 a 40 años podía acabar mis 7 a 10 veces en un maratón sexual… hoy en día tres a cuatro serian un maratón sexual, aunque lo compensa por la duración que me conllevaba al lograr otra eyaculación y esto puede ser un incentivo para una chica joven en su cúspide sexual, aunque quizá suene prolongado para una mujer de mi edad. Era más rico cuando joven… no lo creo. Creo que el sexo tiene sus etapas y hoy lo sigo disfrutando al igual que lo disfrutaba en mis veinte, pues quizá no me pueda correr las diez veces, pero las dos o tres que le puedo hacer a una mujer, son realmente fascinantes pues siento que lo disfruto y me tomo mi tiempo… no voy con prisa.

    Seguramente se habrá olvidado algunas de estas preguntas, pero si algo te interesa, escríbeme a mi correo electrónico y con mucho gusto te daré una respuesta honesta. Tu amigo.

    [email protected].

  • Anahí una mujer de las 4 décadas (parte 1)

    Anahí una mujer de las 4 décadas (parte 1)

    Ella es una mujer alta aproximadamente 1.80 m, muy alegre, cabello negro, cara chica delgada, labios delgados, pechos pequeños, piel blanca, sobre todo una cadera que sobre salta las nalgas que se carga, es un mujerón. Cabe mencionar que cuando llego a trabajar a la misma empresa donde yo estaba, todos los hombres le hacían platica, la hacían reír, la invitaban a sus fiestas, reuniones, salidas claro con todas las mujeres de la empresa.

    En cambio, yo solo me dirigía con ella cuando era necesario, saludarla con un seco ¡Buenos días! así como ¡Buenas tardes! ¡Hasta mañana! Después de unos 6 meses estando ya en la empresa se le ocurrió armar una carne asada en su casa con el pretexto de celebrar el cumpleaños de una de las chicas de la empresa, todos los que eran parte de ese círculo aportaron su parte y la mía, al inicio de esa semana me dijo que asistiera que no sea agua fiesta porque le habían comentado que siempre me han invitado a las fiestas que hacen pero que nunca asisto que por esa ocasión no la dejara plantada. Yo solo afirme si claro está bien, si no se me presenta nada para el fin de semana me daría la vuelta, gracias por la invitación.

    Paso el fin de semana, el mío me la pase muy bien conocí a una chica en esa aventura se dieron las cosas y pues termine con sexo, todo rico y muy bien. Llego el lunes yo feliz, perfumado, peinado, con el mejor outfit, la mejor sonrisa, me gusta como me veo, porque me cuido, me alimento sanamente, y hago ejercicio (gym). Pase a la oficina saludando a todos, ella no me contesto el saludo la mire sería, escuche que todos estaban riéndose de la fiesta y de todo lo que habían hecho, se notaba que se la habían pasado genial, en fin yo solo había ido por unas cotizaciones y planos que debía ver a un cliente por la tarde, salí de la oficina, en un lapso de media hora estando afuera me llego un WhatsApp diciéndome que “Nunca en mi vida me habían plantado ante tal invitación y que le habían roto el corazón “con una carita triste. A lo que yo solo respondí con una mano dándole los 5, y me respondió con otro guiño de cara enojada, luego me pregunto que, si sabia quien era, a lo que le conteste pues yo creo que una ex mía que no puede olvidarse de mí y que dejara de molestar.

    Después de 3 días de aquella conversación por la mañana recibo otro mensaje de ella, diciéndome soy Anahi quiero disculparme por el otro día que te molesté, conseguí tu número con la de recursos tu amiga, quiero invitarte unos hot cakes sé que cuidas tu alimentación, para el día que quieras y tengas tiempo que tengas un bonito día. Yo como de costumbre con un seco respondí ¡Gracias! Pero no es necesario, disculpa aceptada, adiós. Llego el siguiente lunes y a la hora de la comida, yo estando en la cocina de la empresa, ella ingresa con el pretexto de ir a llenar su botella de agua y me hace la plática de mi fin de semana, que como me sentía, y por último que cuando tendría tiempo para aceptar su invitación porque será la última vez que lo hacía y que la fila para salir con ella era larga. A lo que yo solo respondí entonces deja de gastar de tu tiempo en estarme invitando si tienes fila para salir.

    Se molesto salió y azoto la puerta, pasaron los días normales ya no me respondía los saludos, hasta que coincidimos en una fiesta de cumpleaños de una mujer que era una de sus amigas de la infancia, yo llegue tarde a ese evento solo iba a entregar el regalo, cenar, y regresarme porque al día siguiente tenía viaje a la CDMX. No hace falta decirles que yo y la amiga en común nos llevamos muy bien, es una amiga genuina. Al llegar al evento busque a la amiga me dirigí con ella para abrazarla, darle de besos, y entregarle su regalo, me hizo que me sentara con ella, me sirvieron la cena estaba cenando y charlando con ella muy a gusto, riéndonos, hasta que llego Anahí diciendo buenas amiga veo que te la estas pasando muy bien, no me presentas a tu galán, ella solo río a carcajadas diciendo no eso quisiera pero solo es un muy buen amigo mira te lo presento Leandro te presento a Anahí, ella llevaba un vestido rojo, ajustado, un bolso pequeño rojo, mostrando sus mejores atributos, sobre todo esa cadera lucia espectacular, cabello recogido, olía rico, debo de reconocerlo que lucía muy bien correspondí al saludo con un beso en la mejilla y un abrazo. La amiga se tuvo que ir porque la llamaban de la otra mesa y nos dejó solos, Anahi se sentó al lado mío y comenzó a interrogarme, si venía solo, porque siempre ando solo, que guapo me veo, si fuera ella nunca me dejaría solo, etc. Estaba en modo coqueta conmigo, yo solo respondí que mentirosa al decirle a su amiga que me presentase con ella si ya me conocía, ella solo dijo que era un pretexto para poder hablar conmigo y un buen momento para que la invitara a bailar porque estaba sonando su música preferida, había norteña banda, el ambiente estaba muy agradable.

    Le comenté que lastima, pero no puedo bailar y que solo termino de cenar me iré, a lo que ella inmediatamente respondió no seas mentiroso ya sé que eres un muy buen bailador todas las chicas de la empresa me lo confirmaron, cabe mencionar que con todas las chicas de la empresa mantengo una buena relación de amistad solo eso, algunas si se me insinuaron para algo más, pero yo nunca les di acceso a más. Mira respondí si que has hecho tu trabajo esas amigas me han traicionado ya verán como les va, ella solo río se mordió los labios lentamente manteniendo su mirada firme, observé que me miraba de arriba abajo con deseo genuino. Todo eso paso como en media hora termine, me levante diciéndole gracias por la charla pero tengo que irme a descansar, me despedí de beso en la mejilla dándole la mano, cuando me acerque a darle el beso me tomo de la cintura me restregó su cuerpo con el mío y comenzó a moverse lentamente al ritmo de la banda, diciéndome al oído no me vayas a dejar plantada otra vez por favor, baila conmigo aunque sea esta pieza, me deje llevar, tomo mis dos manos y me las coloco en su cintura ella coloco sus brazos a la altura de mis hombros bailamos por 2 minutos hasta que termino la pieza, le dije Anahí ahora si me tengo que retirar gracias por tal pieza.

    A lo que ella inmediatamente me dijo bueno ni modo, pero aprovechando me das raite me pasas a dejar a mi casa ya que no traigo auto, que dices poniéndome una carita dulce, si está bien, pero tenemos que despedirnos de Yola la amiga, así lo hicimos nos despedimos de ella, nos dirigimos a mi auto le abrí la puerta la tomé de la mano para que pasara y se sentara, le dije ponte el cinturón ella como intentando me dijo no puedo está muy fuerte no me ayudas por favor, claro estaba que seguía en modo coqueto conmigo, claro le respondí al acercarme un poco al colocarle el cinturón me dijo que rico hueles Leandro acercándome por unos segundos sus labios con mi oreja, respondí con un lo sé y gracias por notarlo.

    En el trayecto como de costumbre puse música pop en inglés, electrónica, rock a bajo volumen, ella cantaba cada música que sonaba, se movía, alzaba las manos, movía la cabeza y me hacía que cantará con ella, pues comenzamos a cantar, el trayecto fue de media hora hasta su casa, en todo ese lapso del canto, y de los movimientos de ella hizo que su vestido llegara hasta arriba de sus muslos mostrando todo ese manjar me percate de ello ella también pero siguió con el ambiente, juntábamos nuestros cachetes cada que podía me tomaba de las piernas, brazos, me daba besos en la mejilla, estaba prendida, al llegar a su casa era un fraccionamiento privado, al llegar a su casa me estacione en su cochera, ella mirándome a los ojos me dijo que triste pero me tengo que bajar del auto, me siento mareada no me ayudas a bajarme por favor, claro está que estaba actuando, la apoye al estar en la entrada de su casa me dijo mira busca mis llaves está dentro de mi bolso las tome y abrí la puerta me dijo llévame hasta mi cuarto no puedo caminar creo que las cervezas y la cantada me hicieron efecto, así fue la lleve hasta su cuarto que se encontraba en el segundo piso en el trayecto me tomaba de la cintura, los glúteos, cada que podía me manoseaba, al entrar a su cuarto y cerrarla como si nada cambio a su estado normal, diciéndome sabes Leandro tengo ganas de un rico masaje creo que estoy algo cansada me harías el favor, sin darme tiempo de responderle se acostó poca bajo en su cama subiéndose el vestido hasta notarse ese cachetero rojo que tenía puesto e hizo una exclamación de gemido y luego diciendo Leandro ya estoy lista para sentirte cabe mencionar que hasta este punto ya estaba excitado y mi verga ya estaba listo para ser usado…

    Continuará.

  • El permiso de conducir (2): El segundo examen

    El permiso de conducir (2): El segundo examen

    A la semana siguiente seguía cabreada, pero esta vez pensaba conseguirlo. Volví a colocarme ropa de batalla, una falda negra algo menos corta, pero con una cremallera lateral muy sexy, y una camisa blanca súper ajustada, parecida a la de la vez anterior, vamos, que mis tetas deseaban estallarla.

    Llegamos a la fila donde esperaban los examinadores después de que Sergio me hiciera varios comentarios con su sonrisa cínica. No le hice ni puto caso pues yo estaba decidida a seguir mi plan. Cuando llegó mi turno estaba buscando con la vista al tipo de la vez anterior, pero apareció otro tío algo más bajo de más de cincuenta años, relativamente calvo pero con sonrisa agradable.

    -Buenos días señorita Casares!

    -Buenos días! Le contesté con cara de desconcierto y el pareció darse cuenta.

    -Tengo aquí las reseñas de su examinador anterior. Pensaba examinarla de nuevo él mismo, pero no ha podido venir. No obstante, me ha hablado de usted y me ha dicho que tan solo necesitaba pasar un par de pruebas para superar el examen pues la vez anterior se había quedado muy cerca!

    Por el rabillo del ojo vi a Sergio intentando no reírse. Me relajé un poco pensando en que el nuevo examinador ya conocía la historia y no tendría que empezar de nuevo, tan solo tendría que preguntarle qué era lo que le gustaba, ¿una paja? ¿Quizás una mamada?, lo que me pidiera.

    Montamos en el coche y, como la vez anterior, al cabo de cinco minutos ya había cometido varias infracciones. Empezaba a pensar que era algo negada para el tema de la conducción y ya solo quedaba volver a mí estrategia.

    -Es que me pongo nerviosa por estas calles!

    -Vaya al polígono que ya conoce! Me contestó sin dudarlo.

    Estaba claro que el cabrón anterior le había contado todos los detalles. Esta vez busqué un sitio que parecía desierto, detrás de una nave que tenía aspecto de abandonada. Sin que me dijera nada, aparqué el coche y resoplando comenté.

    -Necesito relajarme un poco!

    -Yo también! – me contestó – Sabe que ha cometido varias infracciones?

    -Si, lo sé! -dije mirando su cara regordeta – pero espero mejorar el examen! Continúe con cara de niña buena poniéndole las tetas mas cerca de su cara.

    -Estoy seguro que sabe cómo mejorarlo!

    Su voz era más agradable, y su cara más sonriente que la del tipo anterior, pero también había dejado claro lo que quería. Directamente me desabroché un botón más de la camisa argumentando que hacía calor y él, sin cortarse, sobó la bragueta de su pantalón.

    -Pues sí, aquí dentro hace calor. A lo mejor prefiere salir fuera!

    Su frase me desconcertó. “Que quiere este ahora?“ Pensé mientras salíamos del coche. La verdad es que no se veía a ni dios por la calle, pero me fui hasta el otro lado del coche por donde él había salido y nos quedamos entre el coche y la pared. El tipo, algo más bajo que yo, me miró casi babeante, su cara regordeta con claros signos de lascivia parecía un cuadro surrealista. Directamente me desabroché los dos botones que faltaban de la camisa y mis tetas saltaron fuera de la presión de la tela que las contenía con los dos grandes pezones apuntando a su cara. Sus manos se abalanzaron como garfios y sentí como me las apretaba una contra otra mirándolas con sus pequeños ojos escrutadores.

    -Tienen que saber muy bien!

    -Compruébelo! Le dije acercándome más.

    Los pezones rozaron sus labios y se puso a chupármelos como si fuera una aspiradora mientras yo miraba para ver si aparecía alguien. Eso acababa de empezar y no sabía cómo podía terminar.

    -Le importa darse la vuelta? ¡Me gustaría admirarla por detrás!

    “Este no quiere una mamada, me quiere follar!“. Pensé mientras me giraba.

    No tardé en sentir sus regordetas manos subiendo por los muslos hasta mi culo. Tiré de la cremallera hacia arriba para facilitarle la labor y pude sentir como clavaba los dedos en la carne de mis redondos glúteos.

    -Tiene un culo precioso! – le oí decir – Si se inclina un poco lo admirare mucho mejor!

    “Joder, otro salido educado!“ Pensé con algo de desaliento.

    No le había visto la polla, pero seguro que ya se le habría puesto como el martillo de un herrero. Me incliné y sentí como se frotaba contra mi culo. Al instante sus dedos comenzaron a toquetear entre mis bragas negras y uno de ellos penetró en mi vagina. Perdí mi vista en el horizonte intentando desinhibirme de la situación, pero al rato sentí que me estaba excitando. Ya metía dos dedos y me pajeaba mejor de lo que había esperado. Noté como el interior de mi vagina comenzaba a mojarse produciéndome una agradable sensación, y sin darme tiempo a regocijarme con ese estímulo, la dureza de su glande apretó contra mis labios genitales.

    Solo me dio tiempo a esbozar un leve gemido, antes de que su polla penetrara completamente en mi vagina arrastrando la carne de su interior. Ahora el gemido que di fue más sonoro al notar cómo su polla, que debía de tener una gran anchura, me había llenado por completo. Abrí más las piernas instintivamente y sentí cómo se vaciaba mi vagina y se volvía a llenar al instante. A la tercera penetración la polla del hombre regordete ya entraba como la seda, y comenzó a bombear como si fuera a sacar agua de un pozo. Podía sentir sus huevos chocar contra mis muslos. Su fuerza era mayor de lo que parecía al mirar su cuerpo, y me sentía empotrada contra el coche como si fuera a dejar un gravado de mi cuerpo sobre él.

    -Te gusta zorrita?

    -Claro que me gusta! Dele fuerte!

    Le contesté sintiendo chasquear sus huevos contra mis piernas. A esa velocidad esperaba que durara poco, pero aquello se fue prolongando sin que cesará en sus embestidas. No quería, pero no pude evitar excitarme y jadeante sentí como se mojaba mi vagina copiosamente.

    -Ya veo que te gusta, putita! Que culo, dios mío! Le oí gritar sintiendo como lo abría con sus manos.

    Comenzó a horadarlo con un dedo provocándome más excitación. El cabroncete de carrillos rellenos me había puesto más caliente que el fuego de una fragua. Comencé a pensar que era un tío guapo metiéndome una buena polla y disfruté unos minutos sintiendo esa gorda polla penetrándome. Me incliné algo más y mis piernas comenzaron a temblar hasta correrme como una perra. En ese momento sentí varios chorretones de leche invadiendo mi vagina y el líquido blanco acabó chorreando entre mis muslos. Sentí el vacío que dejó su polla al salir mientras se aplicaban mis temblores.

    Después de limpiarme, mientras veía su sonrisa de lujuria satisfecha, nos montamos en el coche y volvimos al punto de origen. Salí sonriendo mientras pensaba que ya tenía el permiso en mi bolsillo hasta que le oí hablar con Sergio.

    -La verdad es que ha estado a punto de conseguirlo, pero una de las infracciones ha sido muy grave y no puedo pasársela.

    “Menudo pedazo de cabrón!“ Pensé casi en alto.

    Sergio, que vio mi cara, intervino al instante para que no saltara como una fiera sobre el hombre regordete.

    -Puede presentarse la próxima semana? Dijo con rapidez.

    -Sí, por supuesto! Creo que con un par de clases pasará sin problemas!

    La historia se repetía, y de la furia pase al abatimiento.

    -Tranquila, ya lo has intentado a tu forma, ahora lo haremos a la mía!

    Me dijo Sergio intentando no partirse de la risa.

    Si has llegado al final, por favor, valora si te ha gustado. Si dejas algún comentario sobre tus gustos podré mejorar en el siguiente relato para que te guste más. ¡Gracias!

  • Jorge Luis, su hermano y yo (IV): La erección matutina

    Jorge Luis, su hermano y yo (IV): La erección matutina

    Ayudando con la erección mañanera.

    Este es el cuarto relato de aquel fin de semana lleno de morbo, sexo y semen

    La noche anterior ya nos habíamos corrido tres veces y dormimos tan exhaustos que nos quedamos toda la noche en la misma posición: La verga ya flácida de Hugo quedo pegada a mi culo y mi verga que estaba dormida quedo pegada al culo de Jorge.

    Yo fui el primero en despertarme y fue muy grato darme cuenta que estábamos casi en la misma posición que la noche anterior, yo sentía la típica erección matutina de Hugo sobre mi culo y mi erección pegada a las nalgas de Jorge.

    No quise moverme mucho, para no despertar a los hermanos, sin embargo, la urgencia por ir al baño me hizo no poder esperar más…

    Llegué al baño y se imaginarán lo que estaba costando apuntar a la taza dada la erección que traía, en eso se abre la puerta del baño y era Jorge, venía desnudo y con una erección bastante prominente –Vaya, creo que alguien se despertó muy duro- dijo, viendo mi erección- Ven, ahí no se orina en la mañana, es imposible- y agarrándome por la cintura, me llevó a la regadera- aquí si puedes, yo te ayudo y tú me ayudas- tomó mi verga con su mano y yo agarré la suya, casi al momento de sentir el roce de nuestras manos sobre la verga del otro estas dieron un salto, Jorge empezó a orinar, al estar tan pronunciada su erección el chorro salió hacia arriba y caía en el piso con un fuerte estruendo, lo cual me hizo empezar a orinar también a mí.

    Cuando Jorge terminó de orinar me dijo- hay que sacudirla- y se la empecé a sacudir moviendo mi mano de arriba hacia abajo por ese tronco lleno de venas que tanto me gustaba, las ultimas gotas de su orina se resbalaban por su tronco, el repetía la operación con mi verga que ya también había terminado de orinar.

    Jorge se pegó a mi boca, sin quitar su mano de mi herramienta, nos fundimos en un ardiente beso, nuestras lenguas empezaron una batalla mientras nuestras manos recorrían la verga del otro, Jorge empezó a besarme el cuello, los hombros mis pezones y siguió bajando, cuando llegó a mi ombligo sentí como introdujo su lengua y empezó a juguetear con él, mi erección matutina ya se había convertido en una erección de placer, siguió bajando lamiendo los vellos que descendían de mi ombligo hasta llegar a mi verga.

    Yo estaba sumamente excitado, y de vez en cuando dejaba escapar quejidos de placer, la lengua de Jorge empezó a jugar en la cabeza de mi verga, sentía como su lengua recorría cada centímetro, luego su lengua empezó a recorrer mi barra de carne, desde la cabeza hasta el tronco chupando cada centímetro, llegó a mis huevos y se los metió a la boca, su cálido aliento en ellos me hizo llevar mi mano hasta su cabeza y empezar a jugar con su cabello. Volvió a subir su lengua juguetona por todo mi instrumento siguiendo el camino que marcaban mis venas.

    Llegó a mi cabeza y recogió con su lengua las primeras gotas de líquido preseminal que emanaba de ella y se la metió completa, empezó un mete y saca mientras jugueteaba con su lengua y sus manos agarraban mis nalgas para darle fuerza a la mamada que me estaba dando, mientras subía y bajaba por mi verga ya completamente erecta, apretaba sus labios suavemente alrededor de ella y de vez en cuando llegaba a la cabeza y se la sacaba para llenar mi cabeza de su saliva, yo estaba en la gloria. Después bajaba a mis huevos y los separaba con su lengua y se los metía a la boca, bajaba un poco más y llegaba a mi pirineo, las sensaciones me tenían al borde del orgasmo.

    Entre suspiros le dije, estoy por correrme, se metió mi verga a su boca y empezó a jugar con su lengua dentro de ella, lo que mi hizo soltar 4 chorros de semen caliente en su boca, se levantó y me dio un beso en el que intercambiamos mi corrida.

    -Es hora de que tu hagas tu ejercicio mañanero me dijo- empezó a empujar mi cabeza hacia abajo hasta que estuve frente a su deliciosa verga de 17 cm, llena de venas, pues no se había bajado su erección al contario, después del oral que me había hecho y de correrme en su boca estaba más llena de venas y mucho más dura, con una cabeza brillante por el precum que empezaba a escupir.

    Cuando chupé su cabeza pude sentir el delicioso aroma matinal de la verga de Jorge: Las corridas de la noche anterior, la orina de hace un momento, el sudor por la noche calurosa que pasamos y el líquido seminal que ya empezaba a escurrir de su cabeza, esa combinación encendió un fuego dentro de mí.

    Sin pensarlo más me llevé el mástil a la boca y empecé a jugar con mi lengua en aquel glande que ya estaba brilloso, recogí el líquido seminal con mi lengua y empecé a descender por su tronco siguiendo cada una de las venas que ya estaba marcada, hasta llegar a aquellos deliciosos y peludos huevos que me ponían como loco. Sin pensarlo dos veces, los campaneé con mi lengua pudiendo sentir el sabor a sudor, tan delicioso que me hizo llevarlos a mi boca primero uno y luego el otro, después los levanté suavemente con mi mano para abrirme paso hacía su pirineo y poder chuparlo y besarlo como él lo había hecho conmigo.

    Volví a subir por toda su verga hasta llegar a su cabeza, antes de metérmela levanté la vista y le dije- cógeme por la boca- y me dispuse a metérmela, Jorge solo lanzó una risa maliciosa y agarró ambos lados de mi cabeza y empezó a meter y sacar su verga, podía sentir como sus huevos chocaban con mi mentón y como la punta de su verga llegaba al fondo de mi boca provocándome arcadas. Logré controlarlas respirando con la nariz, lo que me permitía aspirar su delicioso y embriagante aroma, me estuvo cogiendo como por 5 minutos cuando sentí que metió su verga hasta la mitad, apretó mi cabeza por detrás suavemente y soltó sus 5 chorros de semen caliente en mi boca, me levantó y nos fundimos lentamente un beso en el que ahora intercambiamos su leche.

    -hay que bañarnos- dijo Jorge mientras prendía la regadera. Aquel baño y la corrida nos hizo despertar. Durante aquella ducha no pasó nada relevante.

    Hasta aquí termina este 4 relato, de aquel candente fin de semana, en el siguiente relato les platicaré como preparar el desayuno se volvió una receta de sexo y placer entre los tres.

    No olvides dejar tus comentarios y si tienes sugerencias para hacer mejor mis relatos también te las agradecería. Si gustas escribirme y platicamos ([email protected]).

  • Convirtiéndome en el juguetito sexual de mis amigos

    Convirtiéndome en el juguetito sexual de mis amigos

    Os vengo a contar una historia que me pasó recientemente junto a una pareja de amigos en lo que resultó ser la cosa más loca que he hecho sexualmente hasta la fecha.

    Dejad que me presente un poco. Mi nombre es Gina, tengo 19 años, tengo el pelo negro, largo y lacio con un flequillo largo y recto. Mi piel ha sido siempre blanquita. Ojos oscuros en los que acostumbro a llevar hecho el eyeliner con un rabillo mas bien grande y marcado, labios carnosos. Tengo unos pechos pequeñitos pero respingones, de una copa B mas o menos. Soy muy menuda y delgada, apenas mido 1.50m. Pese a mi delgadez tengo unas buenas piernas y culo, un cuerpo pequeñito pero apretado y muy bien proporcionado.

    Siempre me han gustado mucho los videojuegos y he echado muchas horas en juegos online. Allí he hecho grandes amigos y he conocido a mucha gente. En especial voy a destacar una pareja con la que me llevo especialmente bien.

    Con María y Lucas, que es como se llaman he coincidido después de dos años de relación online en un evento de videojuegos que hacían en su ciudad. Me ofrecieron alojamiento y me quedaba a dormir en su casa, en una habitación para invitados que tenían.

    El encuentro fue maravilloso, y todo el buen rollo y química que teníamos por internet se transportó a la realidad. Eran muy cariñosos conmigo ambos, al igual que en internet, pero transportado a la realidad. Con detalles que obviamente la distancia evita que sucedan, como muchas muestras de cariño físico, especialmente por parte de María. Pero nada mas allá del que se dan los muy buenos amigos.

    María a contraposición mía es bastante alta, medirá su buen 1.80m, rubia de pelo rizado y pelo hasta los hombros, ojos azules, pechos medianos tirando a grandes, también delgada pero un poco mas “curvy” que yo. Y por supuesto la edad, ella tenía ya 32 años, la misma edad que su pareja, Lucas.

    Lucas también era alto, poco mas que María, sobre el 1.85m. Cuerpo mas bien delgadito, no excesivamente musculado ni tonificado, con pelo negro corto y una barba recortadita.

    Formaban una muy buena pareja y son de las mejores personas que he conocido.

    El primer día como he dicho me alojaron en su casa y apenas hubimos acabado de acomodarme nos fuimos al evento para que no se nos pasara la mañana. Fue muy interesante y me lo pasé muy bien, era de los primeros que iba en mi vida y me encantó. Allí conocimos a muchas personas y tuvimos la oportunidad de saludar a otros amigos con los que coincidimos en el lugar también.

    Todo fue normalmente y nos fuimos ya por la noche tras cenar a casa bastante cansados, sobre todo yo que me había pegado un madrugón para hacer el viaje. Estaba en mi habitación donde me cambié y me puse una tanguita a juego con un sujetador de lencería, aunque no sea una ocasión especial y nadie tenga que verlo me gusta bastante llevar ese tipo de ropa interior, incluso para usarlo como pijama fresco como en ese momento. No lo he mencionado, pero era verano y hacia muchísimo calor. Por encima otra prenda que uso mucho para ir por casa; un kimono cortito por debajo y me lo acostumbro a dejar un poco escotado por arriba.

    En esas María llamó a la puerta y preguntó si podía pasar. Yo le dije que sí, que ya me había cambiado.

    —Madre mía niña. ¿De donde has sacado ese Kimono? Es precioso, y hace que ese cuerpo pequeñito que tienes luzca maravillosamente.

    Yo me ruboricé, a pesar de mi atrevimiento con el outfit soy bastante tímida. Además, que no os voy a mentir, es algo que me costó aceptar, pero durante mi adolescencia descubrí que era bisexual, y que muchas chicas también me atraían. Y María definitivamente era una de ellas.

    —Ayy joo, muchas gracias. Podrías comparte uno, seguro que te queda genial también.

    —Pero si te has puesto toda rojita, que mooona. Ya sabes que hay confianza, que no te vergüenza que una amiga admire lo pivón que eres.

    Yo me volví a ruborizar, sonreí y bajé la cabeza tímidamente, no sabía bien cómo reaccionar, pero sus halagos me gustaban, y la situación me estaba poniendo cachonda, porque no decirlo.

    —Vaya, pero si vislumbro por aquí un sujetador de encaje negro precioso. ¿Me dejas ver el conjuntito de debajo por favor? —Dijo poniendo cara de tonta, como cuando una niña pide un caramelo a sus padres.

    —Su… Supongo que sí, mira—Me abrí un poco mas el kimono y descubrí mis hombros para mostrarle mejor el sujetador. En ese momento me agarró ligeramente por los codos y me puso en pie.

    —Quiero ver el conjunto entero, por favor, ver como te queda en tu figura completa —Mientras decía eso desabrochó la tira de tela que hace las funciones de cinturón, me puse rígida, pero me dejé hacer, la situación de todo aquello me excitaba. El kimono cayó al suelo dejándome de pie frente a ella con mi cuerpo expuesto excepto por la tanguita y el sujetador —Eres preciosa Gina, ese encaje te queda divino sobre tu piel blanca

    —Gra… gracias —Respondí muy tímida y llevándome un dedo a los labios. Me volteó en par de veces para apreciar mejor mi figura y mi culo. En esas me agarró una nalga y la manoseó un instante antes de soltarla. Noté humedad en mi entrepierna

    —Vaya culito respingón gastas niña, no lo hubiera dicho tanto desde fuera— Ya en ese momento me volteó de nuevo, quedamos frente a frente, ella se agachó ligeramente y bajó la cabeza, yo instintivamente me puse de puntillas y subí la mía hacia arriba, nuestra diferencia de altura era considerable como ya he contado. Y nos dimos un beso, fue corto, nuestras lenguas llegaron a tocarse durante un instante, pero no fue mucho mas de allí. —Eres increíble Gina, pero tengo que volver con Lucas. —En ese momento se separó de mí, me giñó un ojo y se fue de mi cuarto cerrando la puerta tras de sí, no sin antes lanzarme una miradita con amplia sonrisa.

    Me quedé como un minuto ahí de pie sin saber bien como reaccionar. Como he dicho María me parecía atractiva, pero nunca había pensado que algo así fuera a suceder, tan solo éramos amigas, muy buenas amigas. Pero yo no podría quitarme eso de la cabeza de ahora en adelante.

    Cuando al fin reaccioné me eché en la cama, tenía mucho calor, tanto por el clima como por lo que había acabado de pasar. Lo primero que hice fue quitarme tanto el sujetador como el tanga. Este saló como había ya vaticinado húmedo por la parte del coñito. No me hizo falta gran cosa, con la humedad y fluidos de mi propio coño lubriqué los dedos y empecé a frotar mi clítoris. Mi otra mano se alternaba entre acariciarme los pezones y bajar abajo a entrar ligeramente en mi cavidad. Tengo un coñito pequeño y con lo labios cerraditos y hacia dentro, me dejo un triangulito pequeño de vello cortito que señala al clítoris que en mi opinión le da un toque muy sexy. Pese a lo cerrado que está normalmente en ese instante estaba bien abierto esperando recibir mis dedos… O una lengua, o algo más grande, que más dará.

    Como mucho aguanté unos dos minutos y creo que fue la mejor masturbación de mi vida, un orgasmo super intenso que solo podría haber sido superado por María, si se hubiera quedado a darme placer.

    Decidí ya pasar la noche desnuda, estaba con las luces apagadas cuando a lo lejos empecé a escuchar como un movimiento de cama, y lo que parecían gemidos. Seguramente María también cachonda perdida por la situación se estaba desahogando como dios manda con Lucas. Probablemente, me dije, que la cosa no había ido a más obviamente porque ella le debía fidelidad a él. Pero joder que cachonda me había puesto. No pude evitarlo y me masturbé varias veces más durante la noche, mientras los oí follar, yo me masturbé en paralelo a ellos.

    El día siguiente llegó y volvimos a repetir en el evento. Decidí ir con unos shorts muy cortos tejanos que casi dejaban entrever el principio de mis nalgas por debajo y un bralette en la parte de arriba. Era un outfit atrevido, especialmente para ir a ese evento donde había muchos chicos desesperados que iba a hacer que captara muchas miradas. Pero me daba igual, mi objetivo era calentar aun mas a mi amiga.

    Ya desde buena mañana María no dejaba de hacerme miraditas y aprovechaba la mínima para darme algún abrazo mientras su mano traviesa me tocaba un poco el culo como el que no quiere la cosa, me la pasaba por las caderas, estando sentadas me acariciaba el muslo, cositas. Lucas se mostró aun mas cariñoso conmigo también, pero de manera más controlada, ya que no llegó a meterme mano como si lo había hecho María. Empezaba a darme cuenta de que también le ponía burro a él.

    Sin darle mas vueltas a lo que sucedió en la feria llegó la hora de regresar una vez más. El ritual fue parecido, cada uno fue a su habitación. Yo me puse un nuevo conjunto de encaje, esta vez uno con la tanguita aún más pequeña y con bastantes transparencias. Y para rematarlo unas medias largas de encaje con un liguero y sus ligas sujetándolas.

    Respiré profundamente y salí así de mi habitación, que daba al comedor. Lucas estaba sentado viendo la tele y María supuse que estaba en su habitación. Eché mi mejor mirada de zorra a Lucas que se me quedó mirando mientras yo crucé despacio el comedor y me metí al baño. Esperé ahí dentro unos cinco minutos, mi plan era simplemente que Lucas me viera. Salí y la luz estaba apagada y no había nadie allí. Pude escuchas voces bajas y vi la línea de luz que salía por debajo de la puerta de su habitación. En ese momento me entristecí un poco. Niña estúpida, ¿Qué creías que iba a pasar? Esto no era una porno. Las cosas no suceden así. Por lo que regresé resignada a mi cuarto. Iba a empezar a quitarme las ligas cuando escuché de nuevo movimiento fuera. Entonces, el milagro que había estado esperando. Alguien llamó a la puerta.

    —¿Si?

    —Gina cariño, soy María ¿Puedo pasar?

    —Sí, claro, adelante —Respondí mientras me levantaba rápidamente y me puse con una mano en la cintura, intentando posar un poco realzando lo mejor de mí.

    María abrió la puerta y vi como su mandíbula caía. Pero no fue la única ya que la mía también lo hizo. Estábamos las dos frente a frente, ella esta vez también con su mejor lencería puesta. Solo eso bastó para que el coño se me hiciera agua. Pero esta vez supe aguantar mejor la compostura.

    —Vaya, realmente se de una que le dio verdadera envidia mi outfit de ayer

    —Y yo de se de otra que solo hace que superarse, ¿quieres que me caiga aquí muerta?

    Me acerqué lentamente y la agarré por las caderas, sintiendo su forma

    —¿Has venido a darme el beso de buenas noches? ¿O algo más? —En ese instante sin casi tiempo a reaccionar me levanto como si de una pluma me tratara y me lanzo sobre la cama, donde empezó a besarme apasionadamente, primero la boca, luego el cuello, por encima de los pechos. Seguidamente me aprisionó las muñecas por encima de la cabeza sobre la cama.

    —¿Qué pasa niñata? ¿Dime que es lo que quieres presentándote así en mi casa? ¿No querrás que te folle salvajemente como castigo por tu atrevimiento?

    —He sido muy traviesa, y no puedo pensar en otra cosa ahora mismo —Respondí entre gemidos, la situación había dado la vuelta en un momento, pasé de dominar la situación provocándola a ser ella quien me tenía sumisa total. Y me encantaba, María dominándome me ponía terriblemente caliente.

    Pegó un tirón hacia abajo a mi sujetador dejando mis tetitas al aire, acto seguido las apretó entre sus manos y empezó a alternar, chupando un pezón y otro, poniéndomelos bien duros. Yo no podía parar de jadear, de vez en cuando se me escapaba algún “no pares” y “sigue, por favor”.

    Entonces plantó su mano en mi entrepierna y enseguida notó toda mi humedad.

    —Mira quien está caliente como una perra, ¿te has corrido ya alguna vez?

    —Aún no, pero me falta bien poco—solté un jadeo aún mas fuerte en el momento que empezó a frotarme con mas ímpetu sobre el tanga.

    —Vamos a ver si sabes tan rico como luces —Bajó hasta poner su cara sobre mi coñito, apartó la tanguita y me besó el triangulito de vello púbico mientras decía; —sexy. —Entonces comenzó a hacerme una comida de coño apoteósica, lamia y frotaba mi clítoris mientras metía sus dedos—Sabes delicioso pequeña —Después de esa frase ya no aguanté mas y tuve mi primer orgasmo. Así seguimos un rato, en el que conté al menos cuatro orgasmos, estaba siendo el mejor polvo de mi vida y solo acababa de empezar. Y así me lo hizo saber.

    Me levantó de la cama de un tirón, me quitó del todo la tanga y el sujetador, quedándome solo con el liguero y las medias puestas.

    —Ayer he de admitir que me asusté y me quedé con las ganas, se que Lucas le pones perrísimo, me lo ha dicho muchas veces. Tampoco sabía como reaccionarias, pero hoy te has puesto en plan perra ¿eh? Así que vas a venir a nuestra habitación ahora mismo y te vamos a follar entre los dos. ¿Qué me dices? —Todo eso me lo dijo mientras me presionaba contra ella y me miraba desde arriba.

    —Me he comportado como perra en celo, es lo que merezco

    —¡Vamos! —Gritó mientras me daba la vuelta y me empujaba a su cuarto sujetándome con los brazos por detrás.

    Cruzamos el comedor y llegamos hasta su habitación, que tenia la puerta entreabierta. Al entrar ahí estaba Lucas recostado sobre la cama totalmente desnudo y subiendo y bajando la piel de su prepucio sobre la cabeza de su pene. Un pene grande, probablemente de unos 18 cm.

    —Hombre Gina, veo que alguien ha sacado su verdadera naturaleza a relucir. Siempre supe que estaba ahí, era cuestión de tiempo.

    —He sido una perra muy sucia Lucas

    —Ya sabes lo que has de hacer pequeña—Contestó haciendo un gesto con el dedo para que me acercara.

    María me soltó de su amarre y me empujó ligeramente sobre la cama, gateé hasta aquel pene, lo agarré con una mano y empecé a masturbarlo. Acto seguido me lo introduje en la boca y comencé a chupar. En esas que noté algo detrás, María estaba de rodillas en el suelo chupándome el ano, el cual poco a poco me iba palpitando y se iba abriendo deseoso de más lengua y saliva.

    Yo seguía y seguía chupando, su pene era delicioso y de los mas grandes que había visto en mi vida. A todo esto, María empezó a introducir un dedo por mi culo

    —Ohh, —gemí. —María, nunca me ha entrado nada por ahí, por favor—Pero la sensación era agradable, ya con la lengua me lo había dilatado un poco, y ahora con la ayuda de lubricante y haciéndolo con cuidado y paciencia su dedo se fue abriendo paso cada vez mas profundamente en mi culito virgen. La verdad que la sensación fue mas agradable de lo esperado y nada dolora.

    —Hoy es el día que vas a ser una perra de verdad, y no ir por ahí solo provocando.

    Ya con mi culito mas dilatado sacó un plug anal, no era demasiado grande, pero teniendo que era mi primera vez por detrás era más que suficiente. Lo fue introduciendo lentamente, primero la punta, sacándolo de nuevo un poco, presionando otra vez, hasta que de golpe mi culo como si estuviera hambriento absorbió el plug y quedó puesto en su sitio. Yo podía controlar un poco el movimiento de este, e iba moviendo mis esfínteres de manera que este se movía ligeramente hacia dentro y fuera.

    Entonces María me movió y Lucas se levantó. Me colocaron recostada donde antes había estado él. Comenzaron comiéndome un pezón cada uno y luego fueron bajando hasta comerme de manera simultánea el coño. Sus lenguas entrechocaban entre ellas mientras lamian todo mi clítoris y labios. Iban introduciendo dedos en mi coñito, a veces uno, a veces el otro, e incluso a veces los dos a la vez mientras en mi interior sus dedos jugueteaban entre ellos también.

    —Permíteme—Le dijo Lucas a María, a la vez que le daba un beso. Ella hizo un gesto de asentimiento. Se levantó y me comenzó a besar mientras Lucas se ponía en posición, y empezó a meterme dos dedos buscando el techo de mi coñito por dentro.

    María puso su coño delante de mi cara y empecé a comérmelo. El suyo tenía los labios mas saliditos y lo llevaba totalmente depilado. A mi me salían gemidos de la boca mientras le practicaba el cunnilingus ya que Lucas me estaba haciendo magia allí abajo. De golpe sentí muchas ganas de mear, seguido de un gran orgasmo que se acercaba, empecé a literalmente chillar por esa nueva sensación, y de golpe explotó todo, en un orgasmo muy muy intenso acompañado de un chorro de líquido que mojó toda la cara de Lucas.

    —Mírala, mira cómo ha squirteado

    —Oh dios mío—grité yo, — no sabía que podía hacer eso.

    —Ayy que mona—Dijo María separándose de mi en ese instante— Su primer squirt, Lucas es increíble con sus dedos—Guiñó el ojo.

    Lucas se tumbó de nuevo y me invitó a sentarme encima

    —Vamos, ahora debes estar ya bien abierta

    A pesar de la intensa experiencia ya vivida, eso había que rematarlo como dios manda. Me senté sobre su pene y comencé a cabalgar. Mi coñito admitió todo su pene dentro, y cabalgué con energía. Mientras María situada a mi lado me iba besando, luego mamando las tetas. De vez en cuando me frotaba el clítoris y movía ligeramente el plug anal. Me sentía muy llena allí abajo y el roce en ambas paredes me provocó varios orgasmos increíblemente intensos. Si eso era un sueño no quería que se terminara.

    —Ya basta, no seas acaparadora —soltó María mientras me levantaba en sus brazos y me sacaba el pene de Lucas de mi coñito. —Le toca el turno a la esposa —dijo con una sonrisa, aunque realmente no estaban casados. Se puso encima de él y yo me senté en la cara de Lucas. María cabalgo con velocidad mientras Lucas me comía el coñito y yo besaba a María, le tocaba las tetas y la ayudé a correrse frotándole el clítoris.

    —Casi no aguanto—Dijo Lucas. Acto seguido María se bajó de cabalgar ese pene. Lucas empezó a masturbarse de manera veloz.

    —Ven aquí, niñata. —Dijo María, me acercó a ella, ambas de rodillas, y me comenzó a masturbar velozmente metiéndome los dedos. Yo le devolví el favor y empecé a hacer lo mismo. Ambas estábamos gimiendo muy fuerte, cuando vi que María se corría por ultima vez, eso me excitó aún más, y con la ayuda del plug y la técnica de ella hice mi segundo squirt de la noche pegando grandes alaridos.

    —Vamos Lucas, córrete sobre estas perras—Le chilló María a la vez que yo estaba eyaculando.

    Al parecer esa visión también fue demasiado para él, ya que se corrió sobre ambas con grandes cantidades de semen. La verdad que yo recibí mas cantidad que mi amiga.

    —Eres la invitada, has de limpiar este estropicio, ¡vamos!

    Recorrí todo el cuerpo de María comiéndome hasta la ultima gota de semen, y con los dedos recogí el que había por todo mi cuerpo y me lo llevé a la boca también. Aunque he de decir que María me ayudó un poco. Después me besaba y lo pasaba de su boca a la mía, pero pude ver como se quedó un poco para ella que se tragó con gusto. Yo hice lo mismo con mi parte, más abundante por supuesto.

    —Eres increíble Gina—Dijo lucas

    —Es simplemente, la mejor. Creo que hacia meses que ambos fantaseábamos con pegarte una buena follada. —Río María.

    —La verdad que yo nunca os había visto con estos ojos. Pero he de decir que no me arrepiento de nada, sois una pareja fantástica y me habéis dado la mejor follada de mi vida.

    —Definitivamente pasas a ser nuestro juguete favorito—dijo María con una gran sonrisa mientras nos guiñaba el ojo a mí y a Lucas.

    Nos quedamos dormidos desnudos, yo en el centro. Ya al día siguiente al despertarme noté que había algo entre mis piernas. Era el plug anal, me quedé dormida con el metido toda la noche y en algún momento lo había expulsado. Fue a devolvérselo y me dijeron que lo guardara como recuerdo, y que entrenara mi ano. Que si quería repetir íbamos a jugar más por esa parte.

    Nos duchamos, por separado por desgracia, y ya me llevaron a la estación de tren. Quedamos que iban a venir a mi pueblo en poco mas de un mes aprovechando unos festivos y con la promesa de repetir, más y mejor.

    Había sido el juguetito sexual de mi pareja de amigos, y me había encantado. Ah y a todo esto, después de la ducha me volví a colocar el plug anal y lo llevé todo el viaje hasta mi casa, la verdad que le cogí bastante el gusto a eso del anal a partir de entonces.

  • Me gustó el desconocido

    Me gustó el desconocido

    Hola soy Zull, morena, rellenita de 1, 68 cm. Hoy les cuento mi primer relato, esto me pasó a la edad de 42 años, y a decir verdad para mí edad no estoy tan mal físicamente no me considero una mujer hermosa, ni mucho menos llamativa, pero soy muy cariñosa en ocasiones y con un algo que atrae.

    Lo cierto es que entrando a un chat de mi línea móvil, conocí a un hombre dos años menor que yo, a él lo llamaré Robín, alto, delgado, oscuro y de linda sonrisa, tanto que te enamoras de ella, cierto día acordamos conocernos en persona.

    Y llegó el día de conocernos, no puedo negar me daba nervio, para salir de la rutina decidí citarlo lejos de mi hogar en otra localidad, yo estudiaba y ese día salía a las seis así que le dije que lo vería en un hotel donde pasaría la noche…

    Aún recuerdo la cara que puso cuando llegué, me miraba asombrado, se presentó y me dijo pensé eres bajita, pero eres un mujerón…

    Las cosas se dieron naturales, muchos besos y como besa de rico, caricias y llegó el momento esperado a la cama… No lo pude creer cuando me dijo eres atractiva si me das permiso yo comienzo! Dios aún existen hombres así? Que hermoso. Le respondí por mi comienza y empezó a desvestirse prenda por prenda, acompañado de besos y caricias.

    Yo aunque nerviosa lo deje hacer, al terminar con mi ropa comenzó con la de él y sorpresa estaba dotado de un miembro espectacular. Comenzó con toques en mi parte íntima que fueron de leves a intensos, logrando que lubricara y pudiese penetrarme de una manera suave hasta introducir todo dentro de mí, con sus mete y saca logro llevarme a una excitación única y a medida que aceleraba sus embestidas me hacía gozar, no sé cuántos orgasmos tuve pero si sé que lo he vuelto a ver y cada encuentro es diferente…

    Espero les haya gustado esta primera parte.

  • Viaje de fin de curso de Bachillerato

    Viaje de fin de curso de Bachillerato

    Llevaba ya unos cuantos años acompañando a sus alumnos en el viaje de fin de curso. Como tutora de 2º de Bachillerato, esa era una de sus obligaciones, y tenía que reconocer que le agradaba pasar esos cinco días apartada de las tareas docentes habituales, lejos de las clases y de la pizarra. Es cierto que acompañar a un grupo de jóvenes en un viaje fuera de España era mucha responsabilidad, pero le compensaba estar con sus alumnos durante esos días, porque se establecía un lazo muy fuerte con ellos y era una manera de conocerlos mejor.

    Era la última de las noches que iban a pasar en Berlín. Al día siguiente tomarían el avión rumbo a España y ese viaje que tan bien había salido, en el que tanto habían reído y en el que tantos lugares habían visitado, formaría parte de otro álbum de recuerdos inolvidables.

    Maite estaba ya en su habitación individual del hotel. Ésa era una de las ventajas de ser profesor acompañante. Había hecho ya la ronda nocturna con sus otros dos compañeros para comprobar que los alumnos estaban relativamente tranquilos, aunque sabían perfectamente que a lo largo de la noche habría un ir y venir de chicos y chicas de unas habitaciones a otras.

    Estaba preparada para ir a dormir. Se había dado una ducha rápida y se había puesto el pijama. En abril la temperatura en Berlín era fresca, así que su pijama, de chaqueta rosa y pantalón blanco, estaba un poco afelpado.

    Maite tenía 35 años, pero la podían confundir perfectamente con una de sus alumnas de 18. Era como una muñequita; su media melena castaña y lisa enmarcaba una preciosa cara redonda de piel suave y con unos ojos verdes muy penetrantes. Era bajita y delgada, pero, aun así, tenía un culo duro y respingón que la hacía muy atractiva.

    Estaba ya metida en la cama cuando llamaron a la puerta. No se sorprendió demasiado. Se levantó y abrió.

    – Hola, ¿puedo hablar contigo?

    – Claro, Laura. ¿Qué te pasa, cariño? – replicó Maite mientras hacía entrar a su alumna en la habitación y se sentaba junto a ella en la cama.

    Conocía muy bien a Laura. Llevaba siendo tutelada suya dos años y habían tenido muchas conversaciones. Siempre hay alumnos con los que congenias más, con los que tienes más confianza … y Laura era una de esas personas. Maite conocía bastante bien la vida de esa joven. Ella le había hablado de sus problemas en casa, de sus dudas respecto al futuro y también, en varias ocasiones, le había hablado de sus novios y rolletes. Por eso Maite sabía que Laura tenía un novio de su misma clase, Víctor, con el que llevaba saliendo unos meses.

    – ¿Qué ocurre, cielo? – preguntó Maite viendo que los ojos de su alumna estaban llorosos. Siempre le había gustado Laura. Le gustaban esos ojos marrones y esa mirada que parecía expresar algo de tristeza. Le gustaba su melena morena un poco ondulada que le llegaba casi a media espalda. Le gustaba su figura estilizada y le encantaba que fuera bastante más alta que ella.

    – Es Víctor, me ha engañado – contestó Laura entre sollozos.

    – Mi niña, cómo lo siento. Cuéntame qué ha pasado – la animó Maite mientras le acariciaba el pelo intentando consolarla.

    – Le acabo de pillar… en su habitación dándose el lote… con Lucía – explicó entrecortadamente Laura. – Se suponía que iba a estar conmigo como todas estas noches… y cuando he llegado a su habitación… he entrado sin llamar y… allí estaba morreándose con Lucía. Me he puesto histérica y él me ha dicho que eso no significaba nada, que era una tontería y yo… yo… le he mandado a la mierda y me he ido de allí.

    – Oh, cariño. Cuánto lo siento, de verdad. Ya verás como todo se arregla – intentó consolarla Maite abrazándola contra su pecho.

    – ¡He sido una estúpida! No es la primera vez que me lo hace… y yo siempre se lo he pasado – sollozaba Laura entre hipidos.

    – Laura, los chicos son así, deberías saberlo. Ellos no piensan con la cabeza; piensan más con otra parte de su cuerpo. Pero esta vez, piensa bien lo que vas a hacer, piensa si le vas a perdonar de nuevo.

    – Nooo…; esta es la última vez que me hace algo así – replicó enérgicamente Laura.

    – Bien, niña, tranquila. Puedes quedarte aquí conmigo el tiempo que lo necesites, hasta que se te pase el mal trago -. Laura estaba apoyada en el pecho de Maite, mientras ella le acariciaba el pelo. Era muy suave y olía muy bien, un olor a fruta dulce.

    – Te has lavado el pelo.

    – Sí, así por la mañana ganamos tiempo.

    – Huele muy bien. Tienes un pelo muy bonito, sedoso. Me gusta acariciarlo.

    – Gracias – sonrió tímidamente Laura.

    Y fue en ese momento cuando Maite levanto la barbilla de su alumna, la miró a los ojos, le acarició las mejillas por las que aún había algún rastro de lágrimas y le dio un beso en los labios, un suave y dulce beso.

    – Déjame que esta noche, que ibas a pasar con Víctor, sea distinta. Déjame intentar probar que sientas conmigo lo que podrías sentir con él. Quiero que esta noche no llores, cielo, y quizá yo pueda ayudarte. ¿Me dejarás?

    Laura se había quedado quieta, sin saber qué hacer ni decir. Miraba a su tutora sorprendida, pero había escuchado la dulzura de su voz, había notado la suavidad de su mano y, sobre todo, había sentido ese beso en sus labios. Y supo que le había gustado.

    – Sí, Maite – dijo con un susurro de voz.

    Se abrazaron y empezaron a besarse. Juntaron sus labios despacio, para saborearlos poco a poco. Eran besos suaves que ayudaban a investigar la boca de la otra. Empezaron a usar las lenguas; primero las puntas se chocaban y se lamían; luego, entraban en la boca de cada una haciendo círculos; intentaban apresarse con los labios, se mordisqueaban y los besos fueron haciéndose más apasionados.

    – Ahh, tienes experiencia besando, mi niña – gimió Maite. Notaba cómo su sexo se iba mojando a medida que los besos se hacían más intensos.

    – Síiii – jadeó Laura con los ojos cerrados -. Me gusta besar… y que me besen, pero los tíos siempre querían acabar pronto con eso.

    Siguieron con ese juego durante un rato hasta que Maite apartó a Laura unos centímetros y, tirando de la camiseta que llevaba su alumna, se la sacó por la cabeza. Laura no llevaba sujetador y sus tetas quedaron a la vista de su profesora.

    – ¡Qué bonitos pechos tienes, cielo! – exclamó Maite. Eran unas tetas bastante grandes, duras y firmes. Tenían unas areolas de un marrón clarito no muy grandes, y en el centro de ellas, unos pezones que, de momento, no sobresalían mucho.

    La profesora empezó a tocar esas tetas juveniles. Las apretaba con sus pequeñas manos y pasaba los dedos en círculos por los pezones. Laura empezó a gemir suavemente y se tumbó en la cama. Maite se inclinó sobre ella y comenzó a usar la lengua sobre los pechos. Los tenía agarrados aún con las manos y jugueteaba con ellos. Pasó la lengua por las areolas unas cuantas veces y notaba cómo, simplemente con eso, los pezones de Laura se iban endureciendo y agrandando. Se los metía en la boca y los chupaba ansiosamente: allí dentro, usaba la punta de la lengua para golpear y lamer el pezón, y los dientes para tirar de ellos. Laura sentía un placer cada vez mayor y sus gemidos eran más fuertes. Los pezones habían aumentado considerablemente de tamaño y Maite aprovechó para pellizcarlos y tirar de ellos con los dedos sin dejar de apretar las tetas.

    Inclinada como estaba sobre Laura, empezó a bajar con su lengua por el cuerpo de su alumna. Mientras le iba chupando su tripa, mientras metía la punta de la lengua en su ombligo, mientras iba llegando a su vientre plano, Maite acariciaba los costados de Laura con unos dedos mágicos que la hacían sentir en el cielo.

    Cuando llegó a la parte de debajo del pijama, Maite tiró de los pantalones con cuidado y se los sacó. Laura estaba delante de ella en bragas, unas bragas rosas con puntitos que a Maite le parecieron las más excitantes que había visto en su vida. Antes de quitárselas, la profesora pasó la mano por encima de la tela; primero tocó el pubis de Laura y lo notó duro; luego bajó la mano hasta posarla encima de la vulva de la chica y notó la humedad en esa parte.

    Metió los dedos en el elástico de las bragas y tiró de ellas hacia abajo. Vio el oscuro triángulo de vello púbico que quería tapar la rajita de su coño. En ese momento Maite se incorporó y se desnudó.

    – ¡Mira, Laura! ¡Mira a tu tutora desnuda! – jadeó, llena de excitación.

    Laura obedeció y vio el cuerpo de su profesora. Apenas tenía tetas. Sus pechos eran como unas manzanas grandes que podían caber perfectamente en las manos de su alumna. Apenas tenía areolas y los pezones, de un color oscuro, resaltaban puntiagudos y duros. El cuerpo de Maite no tenía nada de grasa, pero se veía que estaba muy trabajado. El vientre liso, los muslos fuertes y esa pequeña línea de vello oscuro encima de su sexo.

    – Somos tan diferentes, Laura… Pero tenemos lo mismo para darnos placer. Nuestros coños, nuestras tetas, todo sirve para eso, mi niña. ¿Te gusto?

    – Síii… – contestó la joven. Lógicamente había visto a muchas otras chicas desnudas; a sus compañeras de clase en los vestuarios del colegio, y a amigas suyas en otras situaciones. Pero, lo que le excitaba de ese cuerpo que tenía enfrente de ella, era que sabía lo que iba a pasar a continuación, sabía que lo iba a tocar, que lo iba a acariciar; sabía que iba a comer un coño por primera vez y, además, era el de su tutora. Ese pensamiento acabó por excitarla del todo.

    Maite se arrodilló en el suelo y pidió a Laura que abriera las piernas y pusiera los pies encima de la cama. Así tenía la vista perfecta del coño. Era una vulva simétrica en la que los labios pequeños no sobresalían de los mayores. A su alrededor se veía que el vello había sido afeitado no hacía mucho. La entrada de la vagina se veía brillante. Le abrió bien los labios tirando hacia los lados y observó cómo unos hilillos espesos de flujo tapaban esa cavidad. Los recogió con los dedos; podía estirarlos y agrandarlos; los chupó, los metió en la boca y los tragó.

    Laura no veía lo que estaba pasando. Tenía los ojos cerrados y sintió los dedos de Maite que tocaban su rajita. También notaba la terrible humedad dentro de su vagina y sabía que todo eso tenía que salir en algún momento.

    Maite se inclinó sobre el coño palpitante de Laura y empezó a chuparlo. Mantenía aún separados los labios. Empezó chupándole el ano, que se contraía involuntariamente; jugó con ese agujero un rato, pasando la punta de la lengua por encima, sin llegar a penetrarlo. Siguió lamiendo toda la vulva, metiendo la lengua en la vagina para saborear los jugos que seguían dentro, que seguían saliendo y que parecían no tener fin. Finalmente llegó al clítoris, que ya no estaba escondido en su capuchón. Estaba inflamado, tenía un color muy rojizo y, cuando lo lamió, se dio cuenta de lo duro que estaba. Maite se dedicó a él y era consciente de que podría hacer correr a Laura cuando quisiera. Le daba pequeños golpecitos con la lengua, le rozaba con el dedo, lo pellizcaba. Los flujos seguían empapando el coño de Laura, que estaba experimentando algo que nunca había sentido.

    – Tu novio no te lo hacía así, ¿verdad, cielo? – le preguntó Maite deteniéndose en su juego clitoriano.

    – Nooo – jadeó Laura-. Él iba siempre muy rápido, ufff, no parecía que le gustara mucho comérmelo…. ahh…, era como si quisiera acabar rápido y, a veces, me hacía daño… Lo que me estás haciendo esss… ahhhh…

    – Voy a ser mala, niña, y no te vas a correr ahora, porque quiero que antes de que lo hagas te comas mi coño, mi pequeño y jugoso sexo. ¿Lo quieres, cariño?

    – Síii.

    – Es el primero que vas a tener para ti, ¿verdad?

    – Síii.

    – No te preocupes, niña. Recuerda que eres una mujer y que sabes exactamente dónde tienes que tocar y chupar. Nadie mejor que tú lo sabe.

    Se subió a la cama y se puso encima de la boca de Laura. La chica vio una vulva de labios muy pequeños, perfectamente afeitada, y completamente empapada. De la vagina de su tutora salían, igual que de la de ella, unos deliciosos jugos, que empezaron a empapar la boca de Laura. Ella sacó la lengua y empezó a chuparlos y a tragarlos; sabían un poco ácidos, pero no le importaba. Como le había dicho Maite, enseguida supo dónde chupar. Dirigió su lengua hacia un clítoris que, respecto al resto de la vulva, era bastante grande. Lo chupaba con ganas, lo absorbía. Maite empezó a moverse por la cara de su alumna mientras le decía que no parara, que lo estaba haciendo muy bien, que siguiera…

    – ¡Tócame las tetas, niña!¡Agárramelas, apriétalasss!

    Laura lo hizo y se dio cuenta de que esas pequeñas tetas le cabían casi en sus manos. Mientras seguía comiendo el coño de Maite, las apretujaba como si estuviera exprimiéndolas, al tiempo que pellizcaba los diminutos pezones.

    Los gemidos de Maite eran cada vez mayores, lo mismo que su movimiento encima de la cara de Laura, a quien le excitaba cada vez más todo lo que estaba viviendo. Seguía lamiendo el clítoris y la raja de su profesora, mientras continuaba apretándole las tetas o bajaba las manos hasta su cintura y su culo.

    – ¡No pares, cielo, no paresss! ¡Me voy a correeer!

    Un pequeño chorro de líquido transparente salió del coño de Maite y su alumna, como buena alumna que era, lo recogió en su boca y lo tragó. La profesora, como recompensa, se inclinó ante ella y le dio un beso con lengua que le llegó casi a la garganta.

    – Cielo, esto ha sido maravilloso, pero tú no te has corrido aún y sigues excitada. Tú has tenido pollas dentro de ti, y aunque te puedes correr sólo con mi lengua, quiero que lo hagas con algo que te penetre. Y ese algo van a ser … ¡mis dedos!

    Claro que Laura continuaba excitada. Sentía un cosquilleo por todo el cuerpo, tenía en su boca el sabor del coño de su tutora, su sexo seguía empapado y de su vagina continuaba saliendo flujo. Ante ese coño Maite se volvió a poner delante y volvió a estimularlo con la boca, aunque no era muy necesario.

    Después de unas pocas lamidas, colocó su mano a la entrada de esa maravillosa cueva; introdujo un dedo, que resbaló dentro sin ningún problema. Metió el segundo dedo y, por fin, el tercero. Laura los notaba; no eran como la polla de Víctor, pero los notaba dentro de ella. Y los notó más cuando Maite empezó a moverlos dentro y fuera. Estaba tan mojada que entraban sin ninguna dificultad, y Maite aceleró el movimiento. Intentaba que los dedos llegaran los más dentro de la vagina. Laura gemía como poseída mientras se apretaba las tetas y se clavaba las uñas. En ese ritmo, los jugos que salían del cuerpo de su alumna iban salpicando cada vez más. Maite sabía dónde encontrar el punto justo para que una mujer chorrease, porque lo había practicado con otras y con ella misma. El movimiento de la mano era cada vez más frenético. Lo que salía era ya líquido, como si fuera una fuentecilla, y ese líquido salpicaba en el cuerpo y el rostro de Maite, que abría la boca sin ningún problema para poder saborearlo.

    Las piernas de Laura temblaban sin cesar, sus gemidos eran tan fuertes que podrían oírlos en otras habitaciones, su cuerpo empezó a contorsionarse, soltó tres grandes chorros por su coño y …

    – ¡Ya, yaaa! Ohhh

    Quedó exhausta. Maite se acostó a su lado. La abrazó cariñosamente; le dio un suave beso en la frente y le acarició el pelo. Sonreía.

    – Ha sido tu primera experiencia con una mujer, cariño. No sé si tendrás más con otras, pero espero que no olvides esta noche. Ojalá que te haya hecho olvidar todo lo malo que ha pasado con tu novio. Lo he hecho con todo mi cariño y, aunque suene un poco raro, porque me gustas. Eres mi alumna favorita, no lo olvides.

    – Maite, nunca había hecho nada con una mujer y no sé si lo haré con otras, pero te aseguro que contigo lo volveré a repetir. Me has hecho sentir cosas que nunca había sentido. ¡Ha sido maravilloso!

    Se abrazaron, se acariciaron y se quedaron dormidas.

  • Mi mejor amigo (1)

    Mi mejor amigo (1)

    Mi mejor amigo Lautaro es un chico muy apuesto, alto, no marcado, pero de buen cuerpo y desde chico que me gusta. Se comentaba en el barrio que era de buen tamaño de verga pero por el momento eran rumores. Hasta se podría decir que por él soy bisexual. El año pasado comencé a tener ciertas actitudes con él que al parecer le gustaban pero no decía nada.

    Lautaro es de esos chicos que es brutalmente heterosexual e incluso hace chistes sobre los gays y eso, pero nunca lo había visto tirarme onda de manera indirecta. Siempre me gustó y trataba de hacérselo saber mediante indirectas pero muy pocas llegaban a su destino, incluso no quería decir nada por miedo de perder su amistad.

    Todo empezó en diciembre de 2021. Cerca de las fiestas nos empezamos a juntar más y cada vez la tensión sexual se puede decir que era más alta y ya los dos nos dábamos cuenta de lo que ocurría.

    Navidad.

    La madrugada del 25 yo regresaba a mi casa de la casa de mis abuelos y ahí estaba él. Sentado en un banco tomando sólo. No nos habíamos mandado mensaje de feliz navidad porque ya era algo implícito en nuestra relación de amistad. Él tomando sólo al verme se le iluminó la cara. no había salido de fiesta? Por qué? Si tanto le gustaba salir. Eran preguntas que me hacía mientras me acercaba a saludarlo. Estaba ahí, mirándome con esos ojos que tanto me pueden y con esas ganas de saludarlo con un beso. Lo saludé, y nos quedamos tomando algo hasta que se hicieron las 8 am. Él ya estaba bastante pasado de copas o eso parecía y me pidió que lo llevara a la casa, sin ningún tipo de segundo para pensarlo acepté. Al llegar a su casa me pidió que lo metiera a bañarse, quería bajar un poco el alcohol.

    En un acto involuntario le pregunté si quería que lo ayudara (amigos hace 10 años no debía ser incómodo para nadie, pero lo era) mirándome a los ojos y con cierta satisfacción aceptó. Le saqué la remera, las zapatillas y los pantalones dejándolo en bóxer, y lo que vi era realmente bueno. Ese bulto era mas grande de lo que me llegaba a imaginar, las ganas de bajar el boxer aumentaban cada vez más junto a la tensión sexual. En boxer lo metí a bañar y lo bañé de abajo a arriba completo. Hasta que me preguntó si me molestaba que se quitara el boxer (algo en mí estaba esperando esa respuesta) le dije que no me molestaba, que era mi amigo. Con una sonrisa socarrona se quitó el boxer despacio, dejando ver esa verga bastante grande, no sé que tamaño exacto pero era de esas que no te entran en la boca por completo ni con todo el intento del mundo.

    Lo miré sorprendido por lo que tenía frente a mis ojos y en tono de chiste le digo «era verdad lo que se habla por el barrio» se río y no dijo nada.

    Lo sequé y lo llevé a que se acostara, debía descansar un rato. Necesitaba orinar así que salí de la habitación de él. Al volver lo encuentro parado esperándome, al comentario de «tanto me vas a mirar» se me heló el cuerpo, creía que se estaba enojado. Nada de eso, se acercó y me dio unos de los mejores besos jamás dados. Beso va, beso viene, me dice. «Te ánimas»? Señalandoce el boxer nuevo que le puse. No le respondí e hundi mi cara en ese boxer gris. Agarrándome de la cabeza empezó a manejar la situación, eso queriamos ambos. Se bajó el boxer y ahí tenía en frente esa verga, la que ni disfruté porque ni bien la sacó me la enterró en la garganta provocando una arcada que no terminó hasta que tuve que sacar la cabeza

    Me preguntó si me molestaba que hiciera eso, pero mirándolo a los ojos desde allá abajo se dio cuenta mirando los mios que estaban llorosos que eso me encantaba. Nunca me habían ahogado tanto y tan fuerte con una verga como esa madrugada. Hacíamos todo el ruido pues no había nadie más en su casa. Comencé a disfrutar cada segundo de él y mio mientras tenia su pija en mi boca. Me miraba con esos ojos de que bien que lo haces y yo estaba encantado. Empezó a aumentar los movimientos y los gemidos de él, estaba por acabar después de 20 minutos. Sacandome su pija de mi boca, dandome un gran beso me pregunta, tragas?

    Le dije que si y 2 minutos después tenía toda si rica leche en mi lengua, me pidió ver como la tragaba.

    Me levanté, el se acostó y lo dejé dormir.

    Volvía a mi casa aún saboreando ese rico nectar que mi mejor amigo hasta ese entonces muy heterosexual me había dado.

    No hablamos de eso hasta una semana después.

    Año nuevo.

    Si les gustó el relato haganmelo saber y sigo contando que pasaron más cosas y mejores.

  • Mi ex me busca para follar

    Mi ex me busca para follar

    Mi ex quería verme para «ir a dar una vuelta» así que me vestí de la mejor manera y fui con ella, nos vimos en un restaurante al que nos gustaba ir adonde había una linda vista hacia toda la ciudad, ya que se ubicaba en lo alto de una colina.

    Hablamos de muchas cosas, viajes, parejas nuevas etc. Y me dijo que se había peleado con su nuevo novio y que necesitaba distraerse. Entonces la abracé y dije que lo entendía perfectamente. Que era natural el quererse distraer.

    Al abrazarla pude volver a sentir su cinturita y sus tetitas contra mi pecho, le di un beso en la mejilla y al hacerlo me miró a los ojos y luego a los labios y le dije que sí quería ir a mi casa para «ver una película» y me respondió que sí.

    Llegamos a mi casa, abrí la puerta y la hice pasar delante de mí, al hacerlo la abracé por detrás envolviendo su cintura con mis brazos y pegándola fuerte contra mí cuerpo. Pude sentir como paró su culito para que lo pudiera sentir mejor y sin darse la vuelta volteó hacia mí y nos besamos muy rico mientras le pasaba las manos de arriba a abajo lentamente y le comencé a hacer circulitos en su pucha por encima de la ropa y ella me besaba más fuerte movía su culo para mi deleite.

    Me abrí paso dentro de su pantalón y pude sentir sus vellitos mientras seguía bajando la mano hasta meterle los dedos en su puchita mojada. Ella por su parte me estaba agarrando la verga con una mano detrás de su espalda sin dejar de besarme. De pronto se separó de mí y se arrodillo de frente para poderme bajar el pantalón y mamarme la verga.

    Me miraba a los ojos mientras se la metía a la boca, le puse una mano detrás de la cabeza para controlar la velocidad con la que me la mamaba. La hice levantarse, le bajé el pantalón hasta las rodillas y la puse de espaldas para podérmela coger ahí mismo. Le metí mi verga de golpe y ella gimió. Con una mano la agarré fuerte del cabello y con otra fuerte de la cintura y le dije: – ¿esto querías no puta? Y ella asentía con la cabeza. – ¿te gusta mi verga puta? Y entre gemidos decía que sí.

    Me la seguí cogiendo cada vez más fuerte mientras le decía guarradas, hasta que tuve ganas de venirme, entonces le pregunté donde quería mis mecos. Y ella me dijo que en su cara, así que me la cogí lo más fuerte y rápido que pude y justo cuando mis mecos se iban a salir me puso su carita para echárselos todos.

    Me limpió la verga con la boca y me llevó a mi habitación para quitarme la ropa y quitarse la suya también y pusimos un montón de almohadas en la cabecera de la cama para que pudiera quedar cómodamente sentado recargado en ella y mi ex se sentó sobre mí con las piernas abiertas para poderme cabalgar de frente mientras le chupaba las tetas y le ayudaba a moverse sobre mí agarrándola de la cintura.

    Me montó como toda una diosa, se movía super rico y me besaba. Así estuvimos hasta que me sacó los mocos de la manera más deliciosa posible, se empezó a mover rápido y rico mientras me decía que quería mis mecos, que los quería adentro y que no me iba a dejar echarlos afuera, esto me éxito mucho más de lo que estaba y me vine dentro de ella sintiendo como su vagina se contraía con cada lechazo que sacaba. Nos quedamos así un rato besándonos. Seguimos viéndonos tiempo después y me la sigo cogiendo a pesar de que tenga novio, a ella le encanta que le hablé rudo y a mi me encantan sus nalgas.

    Cuéntame tus anécdotas Skype: XD17Gabo.

  • Me descubrió sin darme cuenta

    Me descubrió sin darme cuenta

    Hola a todos me llamo Rubén y desde hace tiempo soy crossdresser, normalmente me vestía de mujer en lugares apartados, pero un día encontré una casa deshabitada y discreta donde vi la posibilidad de vestirme de mujer y disfrutar sin prisas de esos momentos. Limpié una habitación y allí guardaba la ropa que conseguía.

    Tras días vistiéndome me di cuenta de que justo cerca de la casa pasaba todos los días un pastor con su rebaño, me dio un poco de morbo pensar que algún día me hubiese visto vestido de nena, al mismo momento que me asustaba me excitaba, dicho esto me arme de valor y deje una nota en un árbol donde solía sentarse a la sombra el pastor, en la nota decía:

    «Hola soy una nena cd que todos los días se viste de nena aquí, y le gustaría conocerte… Si te gustan las nenas con sorpresa deja esta nota con un sí o un no, yo la recogeré. En caso de ser si dentro de dos días nos vemos a la hora que pasas con tu rebaño».

    Enganche la nota en el árbol y me fui esperando que el viese la nota y me indicase si le gustaba o no…

    Al día siguiente después de trabajar fui a ver si había contestado a la nota y vi que no había puesto nada, pero el rebaño había estado por allí, me fui y me vestí como siempre con unas medias color carne liguero y una minifalda acompañada de unos tacones de 16 cm, ya vestida como me gusta salí al exterior de la casa pensando que no había nadie y cuando llevaba rato fuera me di cuenta que el rebaño estaba cerca pero no veía al pastor, nerviosa me cambié de ropa y me fui.

    Al día siguiente regrese me volví a arreglar y por curiosidad me fui a ver la nota y me lleve una grata sorpresa estaba la nota con un SI en grande y un preservativo colgando lleno de leche y una anotación en la que ponía «Fíjate la leche que te perdiste ayer mientras te miraba» eso me excito tanto que cogí el preservativo y lo vacié en mis braguitas acariciándome y restregando toda su leche por mi cuerpo, me fije y no vi a nadie cerca al final me fui…

    Tarde varios días en volver y cuando lo hice me acerque al árbol y allí había otra nota y otro condón y cuando estaba leyendo la nota sentí como una mano me cogia de la cintura, se me pusieron los pelos de punta y mi polla se puso dura, húmeda… empezó a meterme mano y cuando me giro vi que era el pastor, de una observe que tenía su pene fuera del pantalón me asuste del tamaño pero sin mediar palabra me agache y empecé a chupársela con deseo, me la metía hasta el fondo saboreando cada cm de su polla, a el solo le escuchaba decir que era una puta y que me iba a enterar de lo que era una polla.

    Eso me excito mucho las palabras que me decía, chupe y chupe hasta que el me la saco de la boca y me dijo que quería meterme el dedo en mi culo, yo estaba excitada y me puse apoyada en la pared a cuatro patas enseñándole mi culo, se acercó y cuidadosamente fue acariciando mi ojete hasta que empecé a notar como su dedo iba entrando poco a poco haciendo pequeños circulo para dilatarlo un poco,, me excito tanto y empecé a gemir, cuando en uno de los descansos que hacía con sus dedos note algo frio, me echo saliva en el ojete y empezó a comerlo lubricándolo más de lo que estaba, yo me centre tanto en el placer de su lengua en mi ano que no me di cuenta que en un instante él se apartó y coloco su pedazo de polla en mi ojete empezando a empujar suavemente, cuando me quise dar cuenta ya tenía toda su polla dentro de mí y empecé a gritar como una zorra, el empujaba y empujaba para tener 65 años era un toro follando, sentí su polla dentro de mi toda, estuvo unos minutos y de repente la saco y me dijo «Puta ven aquí esto es para ti” me giro me arrodillo delante de él y no tardo ni unos segundos en escupir en mi cara con su leche sin parar, me lleno de leche y cuando termino me dijo “ahora zorra te pones a cuatro patas como una perra y mientras relames mi leche te voy a mear”, yo obedecí con la cara y boca llena de leche me puse a cuatro y empecé a sentir como un líquido caliente mojaba todo mi culo, bragas y medias.

    Después me levante y el sin más me dio un cachete en la nalga y llamo a sus perros que estaban con el rebaño y se fue sin más dejándome con el culo abierto llena de leche y meada entera.

    A partir de ahí él ha seguido pasando por la casa y en ocasiones hemos coincidido, yo lo he esperado vestida de Claudia que es como le gusta llamarme, incluso si le apetece que vista de alguna manera el día antes me deja ropa. Es un gran amigo. Besos German.