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  • Infiel a mi marido y a mi suegro

    Infiel a mi marido y a mi suegro

    Continuación del relato “Por andar provocando a mi suegro”, dejo el enlace al final del relato.

    Después de que mi suegro me cogió, todo pareció regresar a la normalidad, como si nada hubiera ocurrido, nunca hablamos del tema, tal parecía que todo había sido un sueño, seguía sintiendo sus miradas en mi cuerpo, pero en forma discreta, su trato no cambió, seguía siendo cortés y educado, aunque tal vez algo distante, pensé que posiblemente se hubiera arrepentido de lo que pasó entre nosotros, estaba muy confundida, sentía un remordimiento por lo que pasó, arrepentida de dejarme llevar por la situación, era inaudito serle infiel a mi esposo con su propio padre, si la familia se enterara, ufff, sería el fin de mi matrimonio y posiblemente el de mis suegros, un escándalo mayúsculo, definitivamente no debía volver a pasar.

    Terminaron las vacaciones y regresé a mi vida «normal», compartiendo mi cuerpo con mi inquilino cuando mi esposo tenía que ir a trabajar y con mi esposo cuando le tocaba su etapa de descanso, aunque no había podido olvidar a mi suegro, seguía teniendo sueños muy intensos donde recordaba la forma tan rica en que me hizo su hembra y amanecía con mi ropa interior empapada, afortunadamente mi esposo y mi inquilino lograban apagar mi calentura mañanera.

    Tres meses aproximadamente pasaron, mi esposo me da la sorpresa un día que su padre llegaría a visitarnos, iría a nuestra ciudad por motivos de trabajo, la noticia me causó un pequeño sobresalto, pero traté de actuar normal, preparé la recámara que teníamos libre para hospedarlo. Llegó justo un día antes de que mi marido tuviera que irse a trabajar a Plataformas, fuimos a recogerlo al aeropuerto y después a cenar a un restaurante. Me sentía un poco nerviosa, no sabía cuánto tiempo se quedaría y mi esposo ya se iba a Ciudad del Carmen al otro día, así que era probable que me quedara sola con él, eso era algo que no me gustaba, me causaba ansiedad, tal vez temor, por otro lado, me causaba extrañeza que llegara justamente un día antes de la partida de mi marido, ¿sería casualidad?, además, estropeaba mis planes con Don Fernando, así que en la cena traté de averiguar cuanto tiempo se quedaría.

    – Es un honor que nos visite y conozca nuestra casa y nuestra ciudad Don Manuel, ¿cuánto tiempo nos acompañará? – le solté de la forma más natural que pude.

    – Solamente estaré un par de días- contestó Don Manuel – vine para una entrevista con el gerente de una cadena hotelera, interesada en tener un portal de reservaciones en la WEB.

    – Me alegro mucho de que hayas venido papá y por fin conozcas mi casa, además le harás un poco de compañía a Paty, por lo menos un par de días, no le gusta quedarse sola- intervino mi esposo.

    – Pues si se logra el acuerdo, estaré viniendo cada dos o tres meses, hijo, espero no te incomode- respondió Don Manuel.

    – No, para nada, me da mucho gusto que vengas a visitarnos- finalizó mi esposo.

    La velada continuó por un buen rato, hasta que fue el momento de regresar a casa, mi esposo se la mostró orgulloso y le indicó su habitación.

    Preparé la maleta de mi esposo con su ropa y artículos personales y en la noche me dio mi cogida de despedida, todo normal, al otro día desayunamos y le dimos un breve paseo en coche a mi suegro para mostrarle la ciudad, mientras mi marido guiaba y explicaba todo a mi suegro me llegaron varios mensajes al celular, era Don Fernando, que prácticamente me bombardeaba, estaba ansioso, sabía que ese día en la tarde mi esposo viajaría a Ciudad del Carmen ya que al otro día tendría que reportarse a primera hora para que lo transportaran a la plataforma, me decía que estaba muy caliente y desesperado por cogerme, que ya no aguantaba las ganas y que me iba a dar verga por todos mis agujeritos y dejarlos repletos de semen, que tenía los huevos bien cargados, me excitaron sus mensajes, pero le respondí que no podría ser, ya que mi suegro estaba en casa, que aguantara, un par de días, no puedo aguantar amor, me duele la verga de tan dura que la tengo y los huevos de tanta leche, necesito tu dulce coñito y tu lindo culo, estoy como loco, ya son 14 días sin nada, me respondió, entendía su situación, pobre, ya quería cogerme y yo también estaba ansiosa por estar en sus brazos, pero no podía ser, tenía que esperar, ya no respondí sus mensajes, tenía que resignarse y tener paciencia.

    Al terminar el paseo fuimos los 3 a comer, después de la comida, mi suegro se retiraría por su entrevista de trabajo y yo llevaría a mi esposo a la Central de Autobuses para el viaje a Ciudad del Carmen, en la comida me llegó un mensaje, era nuevamente Don Fernando, en el mensaje me decía que se había hospedado en un conocido hotel que se encontraba dentro de una plaza comercial, que ya no aguantaba las ganas de cogerme, que le dijera a mi marido y mi suegro que iría a cenar con unas amigas y que allí me esperaba para romperme el culo y la concha y llenarme de su esperma, me pareció una idea descabellada, lo maldecí por ser tan desesperado, así son los hombres, no pueden esperar un par de días por una cogida, pensé, al mismo tiempo me excitó y me quedé pensando que hacer.

    Mi esposo vio que leía los mensajes que me llegaban y estaba pensativa, me preguntó quién era y le contesté que eran de mi grupo de amigas que se querían reunir en la noche para cenar y platicar en un restaurante de la plaza comercial, pero le comenté que dudaba en asistir por mi suegro.

    Por mí no se preocupen- dijo mi suegro- no vine a dar molestias

    Ya oíste a mi padre, amor, no te preocupes, ve con cuidado y me saludas a tus amigas-comentó mi esposo.

    Estaba jugando con fuego, me sentía nerviosa y me sudaban las manos, por otro lado, me sentiría incómoda estar en casa junto a mi suegro, así que, le confirmé a Don Fernando que llegaría alrededor de las 7:00 de la noche. Mi suegro me miraba, parecía notar mi nerviosismo.

    La comida terminó y mi suegro se despidió, mi marido le dio la dirección y sus llaves de la casa por si no me encontraba cuando llegara y nos dirigimos a la Central de autobuses, tan pronto nos despedimos, regresé a casa para arreglarme para mi cita, me bañé muy bien, a fondo.

    Me puse una blusita de color rojo escotada al frente y unos leggins blancos muy ajustados que marcaban bien mis nalgas y mi vulva, tanga y bra de encaje de color blanco y zapatillas de tacones altos y salí rumbo al centro comercial.

    Me sentía muy nerviosa, me temblaban las piernas, mi corazón palpitaba con fuerza y mi respiración estaba agitada, miraba para todos lados por si me encontraba a alguien conocido, el restaurante del hotel tenía acceso a la plaza comercial, pasé junto a él y no me atreví a entrar, solo observé y continué mi paso, me daba miedo que algún conocido me viera entrar, después de unos minutos pensando y habiéndome cerciorado de no conocer a nadie, me armé de valor y decidí entrar, no podía seguir deambulando, sería sospechoso, respiré profundo y me dirigí al restaurante del hotel, con paso firme y decidido, aunque por dentro mi corazón parecía que saldría de mi pecho, mirando de reojo en busca de alguna cara familiar, a un lado de la entrada al restaurante estaban los baños y los ascensores, y allí me dirigí, todo mi cuerpo temblaba, me faltaba el aire, cuando entré al elevador y cerró la puerta del mismo, por fin pude dar un respiro de alivio, me sentía agitada, me estaba graduando de puta, por primera vez iba a un hotel para satisfacer a un macho caliente y pervertido, una mezcla de ansiedad y excitación invadió mi cuerpo, oprimí el piso y pronto llegué a la habitación de mi amante

    Tan pronto abrió Don Fernando me tomó de la cintura y apretó fuertemente envolviéndome en sus fuertes brazos, estaba casi desnudo, solamente tenía puestos su bóxer, sentí su miembro largo, grueso y duro contra mi vientre, delatando lo ansioso que estaba por cogerme, sus grandes manos recorrían todo mi cuerpo, apretaba mis nalgas y su boca se apoderó de la mía, la succionaba ansioso, mordiendo suavemente mis labios y su lengua recorriendo todo mi paladar y entrelazándose con la mía, mi ropa fue cayendo y pude sentir el roce de su piel contra la mía, el calor de su cuerpo quemaba mi piel, su olor me embriagó.

    Continuó besando mi cuello y se me escapó mi primer gemido, mordisqueó el lóbulo de mi oreja y lo succionó, mi piel se erizó y un segundo gemido escapó de mi boca, en eso siento que mete la punta de su lengua dentro de mi oído y todo mi cuerpo se estremeció, sentí desfallecer, me encantó, mi coño empezó a lubricar y llenarse de mis fluidos, me encantaba todo lo que me hacía mi macho.

    Estaba ansioso por tenerte en mis brazos, vida mía, ya no soportaba, tengo los huevos cargados de leche, me estaba volviendo loco, te voy a sacar los ojos de la culeada que te voy a dar,

    Si amor, hazlo- respondí.

    Estás empapadita, se nota que necesitabas un verdadero macho que te satisfaga, putita mía, – añadió, al tiempo que su mano se introducía entre mis piernas y palpaba mi sexo completamente mojado, poco a poco fue hundiendo un par de dedos dentro de mi coño que se deslizaron fácilmente dentro de mí, estaba sumamente lubricada.

    Bajé mi mano y palpé su miembro ardiente, grande, grueso y cabezón, le bajé el bóxer para liberarlo de su encierro, una vez fuera se veía tan imponente, su cabeza rosada brillaba, se me hizo agua la boca y caí de rodillas, comencé a lamer la punta de su verga con mi lengua, chorreaba líquido preseminal, un par de gotas de precum fueron depositados en mi lengua, las saboreé, sabía delicioso, sabía a macho, a hombre, un sabor salado, fuerte y penetrante invadió mi boca, no pude resistir y me la metí toda a la boca, la chupé largo rato, disfrutando de su sabor, su textura, su olor, lo dura que estaba, me encantaba su verga, mi lengua abrazaba y recorría toda la cabeza, al tiempo que acariciaba sus gruesos y pesados huevos, mi saliva escurría por el tronco y llegaba a sus testículos, ya mi quijada me dolía, pero no me importaba, me encantaba estar con la boca llena de verga.

    Mmm, aghghh, amor, que rico, me encanta, sigue chupando, toma tu pedazo de carne, abre bien la boquita, agghh,

    Me tomó de la cabeza y empezó a meter y sacar su verga de mi boca, me llegaba muy profundo, hasta la garganta, y empezó a gemir, se me dificultaba respirar, pero no desistí, cada vez tragaba más y más verga, masajeaba sus huevos, empezó a gemir, definitivamente me encantaba oír gemir a mi macho y seguí chupando,

    Ahhh, eres una experta, amor, aggghhh, una experta mamona, cada vez mamas mejor, nadie mama la verga mejor que tú, aahhh, espera, agghhh, me vas a hacer correr y todavía no es hora.

    Me tomó de la mano y me ayudó a levantarme, me dio vuelta, y me apretó, sentí su dura verga entre mis nalgas, se sentía tan rico, empujé el culo y su verga se metió entre mis carnes buscando mi cerrado y estrecho orificio, pronto sentí la cabeza empujando intentando vencer la resistencia de mi esfínter, restregaba la cabeza un poco y seguía de largo, el contacto se hizo más intenso, besaba mi cuello y mi nuca al tiempo que me decía:

    Así putita, mueve el culo, me encanta, sabes que tu culo me vuelve loco, ufff nena eres una verdadera puta.

    Qué maravilla de culooo, ahhh, que rico

    No me ofendí porque me llamara puta, al contrario me excitó, eso era una puta que había ido a un hotel para complacer a un macho sediento de sexo, me sinceré con él, al tiempo que movía mi culo para masturbarlo con mis suaves nalgas.

    Me gusta que me llames puta, me excita, eso soy, tu puta, amor.

    Puta, Puta, putita, la mejor de las putas, una putita que le gusta que le abra bien sus agujeros con mi verga grande y gruesa

    Ven, recuéstate en la cama, voy a comerme ese rico coñito de puta.

    Me tendió en la cama y me abrió las piernas, sentí como abría mis labios vaginales y su lengua recorrió todo mi coño, se apoderó de mi clítoris y lo succionó, en ese instante todo mi cuerpo se estremeció, me retorcí en la cama y dí un grito de placer, aprovechó para meter un dedo en mi coño hasta el fondo, lubricándolo de mis fluidos, lo sacó y lo llevó a mi culo, sentí como masajeaba y lubricaba la entrada de mi orificio anal con mis propios fluidos y empujaba su dedo dentro de mi culo, al tiempo que otro dedo entraba en mi coño, mis piernas temblaron, un gemido salió de mi boca y apreté los dientes para no gritar de placer. Siguió succionando mi clítoris con más fuerza al tiempo que sus dedos entraban y salían de mis dos orificios, estaba en éxtasis, ya no pude aguantar más, apreté las sábanas con mis manos y me retorcí en la cama, sentí una descarga recorrer mi cuerpo y tuve mi primer orgasmo de la noche.

    me corroooo, me corroooo, me corro- grité

    Sentí como mis fluidos escurrían por los dedos de don Fernando, sacó sus dedos y hundió su cara entre mis piernas, succionando con avidez los fluidos que escapaban de mi vagina, una vez que terminó de lamer mi coño se incorporó y me dio un beso cachondo y pasional, un beso con sabor a mi coño, me excitó y me prendí de sus boca, succionando y lamiendo sus labios, deleitándome con el sabor de mi vulva, su ardiente miembro se posicionó en la entrada de mi rajita, restregándola de arriba abajo, desde mi culo a mi clítoris, estaba esperando la embestida, pero no llegaba, solo sentía su capullo entreabriendo mis labios vaginales, lubricando la punta con mis fluidos, la cual a su vez chorreaba precum, estaba ansiosa porque me clavara, lo vi a la cara y sonreía libidinosamente, ya no aguantaba, lo escuché decir:

    – ¿Notas mi verga, lo dura que está? – Es tu culpa, putita.

    – Sí la noto, me encantaaa, la tienes bien dura, pero, cabrón, cuando me la vas a clavar, la quiero sentir dentro.

    – En serio. ¿la quieres, putita?, ruega por ella, pídeme que te clave como una puta.

    Quería que le pidiera que me la meta, como una putita hambrienta de verga, pero no aguantaba más, me estaba volviendo loca de ansiedad y no me quedó más remedio que rogarle que me penetrara.

    – Anda cabrón, métemela, cógeme, por favor, no me castigues, clávame tu verga, te lo suplico, dame tu verga, entiérramela, la necesito.

    – ¿En serio quieres mi verga, putita?

    – Siii, aaagggh- mi respuesta se convirtió en un gemido porque en un movimiento de cintura me enterró toda su verga de una sola estocada, hasta los huevos que rebotaron en mi pelvis, me sentía tan plena, su verga llenaba completamente todo mi interior, incluso sentía que lo estiraba.

    – Putita, se te fue de una, se nota que extrañabas mi verga, estabas deseosa de una buena verga de macho y no la verguita de tu marido.

    – Sí, papito, agghhh, la necesitaba, agghghh. sigue.

    La verga de mi marido no es precisamente chiquita, en comparación con la de Don Fernando no había mucha diferencia, donde había una diferencia abismal era en la forma de coger, pero no quise aclarar la diferencia.

    Me siguió embistiendo en forma salvaje, no recordaba que anteriormente me cogiera así, parecía un animal, sentía su verga frotando una y otra vez mis paredes internas, aunque me había cogido muchos veces, no recordaba una cogida tan salvaje, se notaba lo ansioso que estaba, la cama se movía a un ritmo que parecía romperse, golpeando una y otra vez contra la pared, pero a pesar de su brusquedad estaba disfrutando a mil, como una verdadera puta, era un placer supremo que me hacía gritar y jadear, fueron unos minutos interminables, todo mi cuerpo se estremecía, y mientras me besaba me dijo al oído.

    – Agggh, puta, ya viene, te voy a dar mi lechita, agggh.

    Aceleró sus embestidas a un ritmo infernal, literalmente taladrando mi coñito, el ritmo endemoniado de su cogida me provocó oleadas de placer que recorrieron mi cuerpo y todo mi cuerpo empezó a convulsionar, me dio una embestida final, profunda, ensartándome toda su verga y sentí como su verga se expandía en mi interior y empezaba a lanzar chorros y chorros de esperma ardiente en mi interior, no recordaba tampoco que alguna vez hubiera soltado tanta leche, era tanta, que escapó por mi vagina y escurrió por mis nalgas hasta llegar a mi culo, tuve un orgasmo larguísimo, durante largo rato espasmos recorrían mi cuerpo, hasta que caí desfallecida en la cama, tratando de recuperar aire, su verga seguía dentro de mi coño, esperaba que su verga se pusiera flácida y saliera de mi cuerpo, pero no, seguía igual de dura, lo que me sorprendió.

    – Ay, papito, que rico me cogiste, me encantó que me llenaras de leche, que macho, tu verga sigue dura, agggh, pareces un adolescente.

    – Ja, ja, es que hice una pequeña trampita, putita, antes que llegaras me tomé una pildorita azul, quiero cogerte una y otra vez mamita. anda, voltéate, ahora sigue tu culo, ese culo que me vuelve loco- respondió al tiempo que sacaba su verga chorreante de esperma de mi vagina.

    Cabrón, pensé, con razón, estaba cansada, pero mi excitación no disminuía, así que obedecí y poniendo un par de almohadas bajo mi vientre quedé con el culito en pompa.

    – ¡Que culo!, nena, no sabes cómo me pone, es perfecto- dijo al tiempo que me daba una pequeña nalgada que me sacó un gritito de excitación y sorpresa, abrió mis nalgas con sus manos y su nariz se posó en el interior olfateando ese recóndito lugar.

    – ¡Cochino! -dije, aunque me excitó tanto que me oliera como un perro a una perra.

    – Disculpa vida, es que me encanta tu olor a culo, es rico y suave-respondió.

    Se levantó y de un cajón sacó un botecito de lubricante- El cabrón lo tenía todo planeado.

    A un lado de la cama había un espejo de pared y vi como abrió el botecito de lubricante y abriendo mis nalgas echó un chorrito justo en la entrada de mi arrugado orificio, involuntariamente mi hoyito se contrajo, masajeo la entrada suavemente y poco a poco me fui relajando, me encantaba esa suave caricia, di un suspiro de placer, empujó la punta y poco a poco me fue enterrando su dedo, lo empezó a mover de un lado a otro, rozando las paredes de mi recto, me encantó y empecé a mover el culo y apretar y aflojar, siguió metiendo y sacando su dedo hasta que su dedo entraba y salía con facilidad, cuando sacó su dedo, sentí un vacío y empujé mi culo contra su dedo, solo para recibir otro cachete en mi nalga.

    – Tranquila putita, se nota que estás ansiosa, paciencia, ya te abriré y llenaré de carne este hoyito goloso.

    Por el espejo pude ver como vertía un chorro de lubricante en su gruesa y larga verga y lo embadurnaba bien, toda su verga brillaba por el efecto del lubricante, y sentí como abría mi nalga y posicionaba la cabeza en la entrada de mi culo, presionó un poco y dejaba de presionar, nuevamente estaba jugando conmigo, la imagen del espejo era tan erótica, quería ver como esa larga verga desaparecía en mi culo, yo misma culeé hacia atrás y Don Fernando no se retiró.

    – Así putita, ensártate tu sola, como una zorra.

    Poco a poco sentí como la cabeza de su verga iba abriendo mis pliegues, sentí un poco de dolor, pero no me importó, sabía que el placer que sentiría compensaría con creces cualquier incomodidad, además la imagen que me regalaba el espejo era tan excitante, parecía estar viendo una película porno donde yo era la protagonista y estaba ansiosa por ver como desaparecía en mi interior esa larga barra de carne, me sentí una puta de videos porno y seguí empujando, centímetro a centímetro mi culo se iba comiendo su largo y grueso tronco, empecé a culear, entraba un poco y salía otro poco, pronto entró toda la cabeza y sentí que mi esfínter se cerró sobre el tronco, aprisionándolo suavemente, me encantaba sentir como poco a poco me iba yo sola enterrando esa enorme barra de carne, despacio, muy despacio, disfrutando, sintiendo como poco a poco se iban abriendo mis pliegues, pronto sentí sus huevos pegados a mis nalgas, empalándome por completo yo misma, todavía me abrió más mis nalgas y empujó otro poco, haciéndome gemir, sus testículos quedaron pegados a mi vagina, era nuevamente totalmente suya, me sentí orgullosa al ver en el espejo como toda la longitud de su verga había desaparecido, me sentía tan plena, tan feliz, tan puta.

    – Aggghh, putita, que rico, te has tragado mi verga como la más profesional de las putas, la mejor de las putas, tienes que estar orgullosa, te has graduado de puta, comiéndote solita mi verga, solo una verdadera puta se come entera una verga larga y gruesa que le abra bien el culo y culea por más.

    – Ahora me toca a mí putita, te voy a terminar de abrir a vergazos- expresó al tiempo que me daba una nueva nalgada que sirvió como arranque a sus embestidas.

    Me la sacó hasta dejar sólo la cabeza dentro y me la volvió a meter entera, di un respingo y arqueé la espalda de placer, me encantaba su verga, que profundo me llegaba, parecía que saldría por mi ombligo, me ensartó nuevamente una y otra vez, hasta el fondo, sus huevos chocaban con mis nalgas en cada embestida y no podía dejar de gemir.

    La sacó completamente y abriendo mis nalgas se quedó mirando como me dejó el agujero del culo, lo sentía abierto, dilatado, sentía que el aire se colaba en mi interior, sentí que escupió directamente en mi culo y la saliva se colaba dentro.

    Ufff, putita, no sabes cómo me excita ver tu culo abierto, abierto por mi verga.

    Volvió a colocar su verga en la entrada de mi culo, y me embistió de una, pero el aire que entró dentro de mi culo escapó forzadamente de mi culo en la forma de un sonoro pedo, que me hizo ruborizar, Don Fernando exclamó.

    Que rico culo, ya está hablando, dice que le encanta la verga, que le dé más duro.

    Me tomó de las caderas y aceleró sus embestidas, en cada embestida me hacía ver las estrellas, muecas de placer se dibujaban en mi cara, volteé a ver al espejo, me regaló la imagen de un macho cogiendo con todo a una putita que se retorcía de placer, me animé a culear, el contacto se hizo más intenso y la imagen del espejo fue más erótica todavía, a pesar del castigo la putita culeaba y se ensartaba la verga haciendo gemir a su macho, me encantaba escucharlo gemir.

    Ayyy, puta que rico culeas, me estás ahorcando la verga, me vas a sacar la leche, aghhh- Gruñó

    Se recostó sobre mi cuerpo y me empezó a taladrar sin piedad mi culo, me daba con todo, todo mi cuerpo empezó a convulsionar, mis ojos se pusieron en blanco y empecé a gritar y gemir con todas mis fuerzas, escuché que me decía al oído.

    Así putita, no te contengas, grita, que todos escuchen como gozas con un macho de verdad.

    Toma, toma, toma, aghhh, ya viene la leche, te voy a llenar el culito de leche, aghhh.

    Mis gritos de placer eran incontrolables, sentí desfallecer, sus manos fueron a mis tetas y pellizcó mis pezones, en ese instante sentí un calambre que recorrió todo mi cuerpo y llegué al orgasmo, espasmos recorrían mi cuerpo, me faltaba aire, no podía respirar, sentí como mi vagina descargaba sus fluidos, en ese instante sentí una última embestida profunda y su verga se ensanchó, sentí claramente como sus gruesas venas se expandían más y lanzaba sus chorros de semen ardiente y espeso en lo más profundo de mi culo, gruñía como un toro, me tenía bien apretada contra su pelvis, descargando hasta su última gota, mis espasmos apretaban su verga, sentía como mi culito se contraía y relajaba involuntariamente como si quisiera ordeñarlo, cayó exhausto sobre mi cuerpo, nuestros cuerpos sudaban, sin embargo su verga seguía dura, rozándome por dentro, había sido una cogida de campeonato, sin sacarme la verga, me puso de costado y siguió cogiéndome, mi culo ya no aguantaba, lo sentía dilatado, adormecido y al mismo tiempo recordé la hora y a mi suegro en casa, aún contra los deseos de Don Fernando que quería una tercera cogida me zafé y saqué su verga de mi culo, le dije que había sido fenomenal pero ya tenía que regresar a casa, no podía llegar en la madrugada, me rogó quedarme, pero no podía ser, me levanté y me dirigí a la ducha, tenían unos gorros de baño y me lo puse para no mojar mi pelo, no podía llegar con el pelo mojado por si mi suegro estaba despierto.

    Segundos después me alcanzó Don Fernando y me abrazó dentro de la ducha, me dijo que me iba a ayudar a enjabonarme, y empezó a pasar su mano por mi piel, más que enjabonarme era una suave caricia, su mano recorría cada centímetro de mi piel, enjabonó mis tetas, mi pubis como un bebé y me hizo dar vuelta para enjabonarme la espalda, su verga seguía dura y se posó sobre mis nalgas, era increíble el efecto que le estaba ocasionando la famosa pastilla azul a Don Fernando.

    Enjabonó mis nalgas y su mano recorrió mi rajita, realmente sabía cómo excitarme, un gemido escapó de mi boca, un dedo enjabonado se posicionó en la entrada de mi culo y empujó, mi culo estaba tan dilatado que no opuso resistencia, intenté zafarme, me dí cuenta que quería cogerme otra vez por lo que di un saltito y apreté las nalgas, don Fernando me abrazó con fuerza, y su verga se metió entre mis nalgas.

    Don Fernando, nooo, ya no, me tengo que ir, por favor, le supliqué.

    De nada sirvieron mis ruegos, pronto encontró la cabeza de su verga la entrada de mi culo y empezó a empujar, intenté cerrar el culo, pero era inútil, estaba tan dilatado que no le costó mucho esfuerzo alojar la punta de su verga en mi interior, sentí como entraba poco a poco, mi culo estaba dilatado, pero también rozado por la intensa cogida que me había dado, por lo que me estaba doliendo, sabía que no tenía caso resistirme, no tenía escapatoria, por lo que aflojé mi cuerpo y dejé que hiciera con él lo que quisiera, solo arqueé la espalda para que me entrara sin dificultad y no me fuera a desgarrar por dentro.

    Así putita, déjate, muy bien, sólo te doy una cogidita rápido, mi verga sigue dura, no me puedes dejar así, no pensé que la pastillita fuera tan potente, creo que, a la otra, tengo que comprar una menos fuerte, ja ja.

    Dio un golpe de cintura y sentí su pelvis rebotar en mis nalgas, no pude evitar gemir, delatando el placer que sentí.

    Ves putita que estás disfrutando, te encanta tener el culo lleno de verga.

    Me abrazó fuerte y empezó a embestirme lento y profundo, me la metía hasta los huevos, con fuerza y en cada embiste me levantaba, quedando empalada con todo el peso de mi cuerpo sobre su verga, la profundidad de cada penetración era máxima, al igual que el placer que sentía, me hacía ver las estrellas, la sensación de tener mi cuerpo en vilo, empotrado completamente en su verga era alucinante, me daba ansiedad no poder pisar el suelo en cada embestida y al mismo tiempo era una sensación de entrega total, me sentía una muñeca de trapo, a pesar del placer que sentía era tarde y tenía que irme, por lo que empecé a apretar el culo para darle más placer y terminara más pronto, lo escuché gruñir de placer y en unas cuantas embestidas y apretones más logre mi cometido, me ensartó por completo y me levantó al tiempo que gritaba de placer y lanzaba un nuevo chorro de semen en mi interior, esa última embestida profunda, combinada con la sensación de estar levantada en el aire, ocasionó que un calambre recorriera mi cuerpo y un nuevo orgasmo me hizo convulsionar, me retorcí en sus brazos, oleadas de placer recorrían mi cuerpo.

    Por fin sentí que su verga se ponía flácida y me liberó de su abrazo, mis piernas temblaban, parecía un bebé aprendiendo a caminar, tuve que apoyarme de la pared para no caerme.

    Gracias nena, fue increíble, te he cogido muchas veces pero creo que hoy fue la mejor cogida.

    No respondí, me faltaba el aire, intentaba tomar bocanadas de aire, pero no había duda que había sido una cogida fenomenal, tal vez como había dicho, la mejor de sus cogidas.

    Poco a poco mi respiración se normalizó, me bañó como un bebé, casi no podía moverme, me dolía todo el cuerpo, pero estaba muy satisfecha, bien cogida, cogida como puta.

    Me ayudó a vestirme y salí de su cuarto con preocupación, ya era tarde, caminé con un poco de dificultad, tenía la cola muy rozada, pero disimulé lo mejor que pude, debía darme prisa, afortunadamente el centro comercial tenía cines y restaurantes que cerraban tarde por lo que pude salir por el área de restaurante y tomar un taxi desde el centro comercial.

    Llegué a casa cerca de la medianoche, para mi sorpresa, mi suegro estaba en la sala viendo televisión, así que lo saludé y le ofrecí algo de cenar.

    Buenas noches, Don Manuel, ¿Quiere algo de cenar?

    No me contestó su cara estaba muy seria, denotaba que estaba molesto, se levantó de su asiento y se acercó, cuando estaba frente a mí me gritó enfurecido:

    ¿Qué horas son estas de llegar Paty?, no son horas de gente decente, ¿De dónde vienes?

    Lo que pasó después se los cuento en el siguiente relato.

    Espero sus comentarios al correo [email protected].

    Relato anterior:

    “Por andar provocando a mi suegro”

  • Me gusta tu verga sudada

    Me gusta tu verga sudada

    Con Marta Lucia nos encontramos por casualidad en una excursión que emprendimos en unas vacaciones de primavera. Fue un viaje repentino y por esas casualidades de la vida la volvía a ver después de mucho tiempo. Siempre creí que teníamos buena química y ambos nos gustábamos pero nunca intentamos en acercarnos pues ella iba a una escuela diferente y también por esta época estábamos en el primer año en la universidad en campos diferentes. Cuando nos vimos fue una gran sorpresa y esos días en las playas de Rosarito en la baja California, terminamos yéndonos a la cama en una experiencia que realmente me pareció muy especial. No éramos novios… creo que ambos lo mirábamos así y, solo sabíamos que nos gustábamos y por esos días de vacaciones y en fines de semana subsecuentes intentábamos encontrarnos y darnos una buena follada.

    Marta Lucia era de esas niñas bonitas, de carita tierna y angelical. Tenía una sonrisa bonita y algo cohibida que le daba una percepción de chica buena. La verdad que buena lo estaba, pues desde los catorce años que la conocí ya se le veía que venía desarrollando unos buenos bustos, unas piernas de pronunciados muslos, una cintura curvilínea a unas caderas y trasero de ensueño. Era de personalidad agradable, siempre intentaba integrarse a ayudar y ser parte de cualquier grupo en el que estuviera y creo que eso le agradaba a mi madre, pues aunque Marta Lucia no era mi novia, ella creo que la miró así por esos días que visitaba mi casa y obviamente esta chica actuaba como sí lo fuera con ese acercamiento de mucha confianza entre nosotros pues ya veníamos cogiendo por algunas semanas.

    En un relato anterior os conté este reencuentro y esa primera follada que nos dimos con esta linda chica, pero lo que les voy a relatar en esta ocasión es una especie de fetiche que esta chica tenía y que por esos días me sorprendió, pues a pesar de que ya me había follado a varias chicas, todavía estaba en el proceso de entender los comportamientos sexuales que pueden existir. Creo que ya habíamos cogido algún par de veces y este día ella me acompañó a un partido de fútbol en los cuales uno termina completamente sudado después de noventa minutos de juego. En aquella ocasión los demás chicos disfrutaron en ver la belleza de Marta Lucia, pues esta chica no solo era un cuerpo escultural pero esa carita era una delicia. En esa ocasión llevaba uno de esos pantalones con varios bolsillos tipo militar, (moda de la época) sus zapatos tenis y una blusa blanca que le marcaba a perfección esa sensual cintura. No subimos a mi coche el cual era un Mustang del 1965 y Marta Lucia se me acercó a darme un beso. Obviamente yo la intenté de mantener alejada, pues definitivamente estaba muy sudado.

    Pensaba llegar a mi casa y darme un chapuzón en la piscina, pero a Marta Lucia se le ocurrió algo totalmente diferente y que me tomó de sorpresa: – ¡Estaciónate ahí! – La zona residencial donde vivía era un lugar poco transitado y muy silencioso. Me estacioné paralelo a unos arbustos bastante altos y Marta Lucia me ofreció su boca para besarla. La verdad que me sentía incómodo, pues aunque me había cambiado camisa y pantalón corto, estaba muy sudado. Ella me dijo lo siguiente: ¡Quiero mamártela! – Sin que yo le diera respuesta ella se abalanzó hacia mí y mientras me daba un beso intentaba a la vez bajarme ese pantalón corto que llevaba. Obviamente le dije que me sentía incómodo… que estaba muy sudado. No me dio una explicación y solo agregó con una sonrisa sensual: – ¡Es por eso por lo que te la quiero mamar! – Marta Lucia no perdió el tiempo y parecía que le importaba poco que estuviéramos en una calle publica y sin pensarlo mucho se fue a chupar mi verga que a esa edad y de la manera que se daba todo esto, aquello salió como un resorte comprimido entre mis calzoncillos. Yo podía sentir el olor de mi verga sudada, pero Marta Lucia se apoderó de mi glande con sus labios y comenzó a mamármela delicadamente.

    Para esta edad mi verga alcanzaba fácilmente 22 a 23 centímetros, imposibles para que Marta Lucia con su boquita pequeña se la pudiera tragar toda. Mientras ella me mamaba la verga yo le acariciaba las nalgas por sobre los pantalones. Me tenía tan excitado que pasé a desabrocharle su pantalón y bajarle el cierre. Ya sueltos podía meter mi mano entre ellos y llegar a su conchita y masturbarla a la vez. Ya tenía la conchita mojada y me dediqué a sobar su clítoris con alguno de mis dedos. Nunca imaginé que a Marta Lucia se le antojara mamarme la verga así de sudada, pues ella era de aspecto delicada, de esas chicas que se esmeran en tener siempre puesto un buen maquillaje y oler bien. En esa ocasión adentro de mi reducido vehículo solo se podía sentir el olor del sexo muy penetrante y más que todo por lo sudada que estaba mi verga. Marta Lucia me hizo quitar mi pantalón corto e hizo que encorvara mi cuerpo para ella poder chupar mis bolas. Tanto le excita lo que hacía que tuvo que hacer una pausa, pues me decía que se estaba corriendo pues yo no paré de chaquetearle su panochita. Se corrió de esa manera típica de Marta Lucia, gemidos que siempre intentaba apagar mordiéndose sus labios y con ese tic nervioso que se le miraba en esos potentes muslos que tenía a la edad de 18 o 19 años.

    Yo no aguanté mucho más escuchando a Marta Lucia correrse y le dejé ir una corrida tan espesa que se le miraba lo blanco de mi esperma entre sus labios e incisivos. La mayoría de mi corrida se la había tragado y era la primera vez que la miraba tragándosela pues anteriormente me la había mamado pero nunca me había corrido en su boca. Cuando medio nos limpiamos con mi camisa, pues era lo único que teníamos, ella recostó su lindo rostro contra mi pecho desnudo y me chupaba las tetillas saladas de mi sudor y me decía:

    – Quizá te parecerá extraño, pero me gusta como hueles cuando sudas… cuando nos subimos al coche y pude olerte más de cerca, se me antojó chupártela así de sudada.

    – Disculpa, pero yo siento que apesto.

    – No… no apestas. Me gusta como hueles sudado y me gustó chuparte el pito y tus bolas saladas.

    Marta Lucia fue la primera chica joven quien me hizo un rimming o me dio lo que llaman besos negros. Yo se lo hice desde la primera vez que follamos, pues tiene como dije un culo de ensueños y un ojete que se antoja chupar. Creo que Marta Lucia fue la primera chica a quien le provoqué orgasmos con solo chuparle el culo. Aquello le gustaba, pues le volvía loca aquella experiencia de correrse así. Desde esa ocasión siempre me pedía que no me bañara antes de follar, siempre quería sentir el olor natural de mi cuerpo, aunque a ella siempre la encontraba bien bañadita y perfumada. A esta chica me gustaba verla con sus faldas cortas y aunque no eran en sí minifaldas, las usaba por sobre el nivel de la rodilla. Tenía unas piernas sedosas y con unos muslos muy sensuales y siempre imaginaba esos calzoncitos cacheteros que regularmente usaba. Siempre eran blancos o color beige y siempre que se los quité estos tenían esos relieves de una especie de bordado donde sus nalgas se le miraban espectaculares.

    Quizá la recuerdo de esa manera pues la última vez que follamos vestía una de esas faldas con estos tipos de calzones. Estábamos en su casa pues sus padres habían viajado por el fin de semana a visitar a unos familiares y su hermana mayor a quien también conocía y quien era igual de hermosa, ella nos dejó a solas y lo más probable se fue a follar igual con su novio. Como siempre Marta Lucia comenzaba con su felación delicada… no era agresiva para mamar, pero si muy constante en la mamada. Me chupaba las bolas a no más poder y luego me hacía el rimming que me volvía loco. Le gustaba la posición del misionero, pues le encantaba que la penetrara mientras le mamaba esos hermosos pechos de buen tamaño que creo llegaban a la copa D. Sus pechos eran redondos y con un pezón oscuro de buen tamaño también. Le gustaba atraparme la verga con esos dos exquisitos melones aunque nunca me corrí entre ellos. Siempre me daba los tres postres, pues comenzaba con un oral, continuábamos por el orificio de su vagina y casi siempre dejábamos el anal para terminar. Marta Lucia lograba orgasmos en todas esas maneras pero parecía que le encantaba y que la hiciera correr de perrito, ya sea dándole por su conchita o por ese hermoso culo. ¡Que rico era ver desaparecer mi verga en ese hermoso culo! La recuerdo por todo esto, pero lo que más me llamaba la atención, que parecía ser una chica muy delicada, pero le gustaba chuparme el falo cuando lo tenía muy sudada. Me decía que le gustaba el olor y cómo sabía de salado.

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  • Unas vacaciones con mis tías (16): En espera de la fiesta

    Unas vacaciones con mis tías (16): En espera de la fiesta

    -Ti estás loca!

    -Para nada! Creo que a mamá le gustará, y a ti… también, jajaja!

    -Creo que el polvo te ha sentado mal!

    -Me has dicho que mamá se quedó con ganas de algo más!

    -Bueno, solo dijo que en ese momento le apetecía chupársela!

    -Pues a eso me refiero. ¿No te apetece darle ese gusto?

    -Joder, pero aquí, en casa de las tías… no sé, lo veo complicado.

    -De las tías me encargo yo. Lo que tengo que saber es si tú estás dispuesto.

    -Dispuesto a qué exactamente?

    -Pues a follártela mientras se la chupa al camarero!

    Me quedé mirando al firmamento, quería imaginar la escena, pero mi cerebro no era capaz. Pensar en ver a mi madre chupándomela a un tío era algo que mi subconsciente rechazaba, pero mi hermana fue muy insistente.

    -Ya verás como se lo pasa de vicio, los dos sabemos que necesita una buena sesión de sexo después de estos últimos aburridos años.

    Al final acepté y ella me dijo que se encargaría de todo.

    Al día siguiente me levanté tarde. Cuando llegue a la cocina para desayunar estaba tía Sole con una camiseta que apenas le tapaba las bragas. La verdad es que el despertar cada día en esa casa era un desayuno fantástico para los ojos, y por su puesto para el estómago. En la mesa había bollos, tostadas, fruta, vamos, ya les gustaría a algunos hoteles ofrecer algo así.

    -Hola tía!

    -Hola Pedrito! Me contestó con su voz dulce y encantadora.

    -Y las demás, donde están?

    Mi tía sonrió de una forma extremadamente pícara.

    -Se han ido a tomar algo, y de paso a preparar una pequeña fiesta.

    -Una fiesta?

    -Sí cariño! – me dijo acercándose para acariciarme el pelo – aunque creo que tú ya sabes algo!

    Joder, mi hermana no había perdido el tiempo, la muy zorra ya se lo había contado todo nada más levantarse. Mi mente daba vueltas pensando en mil cosas, pero mi tía me había puesto sus grandes tetas pegadas a mi cara y ante ese hecho, mi mente se negaba a cualquier pensamiento coordinado. Las tetas parecían querer reventar la ajustada camiseta y los pezones se marcaban queriendo atravesarla. Al instante mi polla se activó como si le hubieran puesto pilas nuevas y la neurona de salido que gobernaba mi cabeza dirigió mis palabras.

    -Hoy no llevas sujetador, verdad? Dije sin ningún control en mi vocabulario.

    -Pues no cielo! Lo he hecho por si te apetecía chupar un poquito! Contestó con su voz dulce y candorosa.

    Al momento bajó sus manos y comenzó a subírsela lentamente. Su tanga negro con unos livianos encajes apareció entre sus contorneados muslos tapando el adorable bello que cubría su centro. Siguió subiendo y afloraron las dos hermosas tetas totalmente desnudas iluminadas por los fulgurantes rayos de luz que entraban por la ventana.

    No tuve que hacer nada, tan solo abrir la boca y con un pecaminoso movimiento uno de sus grandes pezones quedó envuelto por mis labios. Comencé a chuparlo con suavidad a la vez que aplastaba mi cara contra las tetas. Mis manos se abalanzaron hacia su culo para abrazarlo y apretarlo mientras su cuerpo comenzaba una danza sensual y afrodisíaca.

    No tardé en levantarme de la silla para abrazarla y restregarse contra su hermoso cuerpo. Su mano bajó para meterse entre nos bóxer y agarrarme la estaca en la que se había convertido mi polla.

    -Uy, cómo se ha puesto esto! Dijo tirando de mis calzoncillos para sacar la polla.

    -Ummm, como me apetece chuparla! Susurró agachándose para metérsela en su dulce boca y comenzar a devorarla como si fuera un jugoso manjar.

    Noté como la engullía con habilidad haciendo que atravesará su garganta para comérsela entera. Lo hizo varias veces provocando que mis neuronas se descontrolaran y dejará de funcionar el ser racional que llevaba dentro. Tiré de sus brazos hacia arriba para ponerla de pies contra la encimera, le baje las bragas de un tirón y con la polla en mi mano busqué su deliciosa raja. Ya estaba jugosa cuando coloqué el capullo contra ella y de un empujón le inserté mi polla que parecía vivir en una perpetua dureza. Comencé a arremeter con ganas, esas ganas constantes que nunca me faltaban, sintiendo como mi estaca se hundía una y otra vez en lo más profundo de su vagina. Había abierto sus piernas subidas en sus sandalias de tacón y apretaba mi culo a cada empujón.

    -Diosss, cielo! Como me gusta que me des así!

    La oí decir entre jadeos mientras me comía sus tetas como un hambriento depredador.

    -Siii, síii! Ahhh! Sigue! Sigue, que me voy a correr! Intentó gritar, aunque su dulce voz se lo impedía.

    Al momento sentí como una bocanada de flujo caliente empapando mi polla y mis huevos. Me sentía impotente para darle más fuerte en esa posición, y la subí a la encimera dejando medio de su abundante culo fuera. Le puse las piernas sobre mis hombros y comencé a embestir de nuevo mirando la expresión de su cara. Me encantaba ver esa cara, con una mezcla de dulzura felina, y sentí de nuevo sus jadeos sobre mi boca.

    Su culo se balanceaba al borde de la encimera mientras le daba pollazos como un energúmeno.

    -Joder Pedrito, cómo estás de fiera esta mañana! Susurró de nuevo jadeante.

    -Me encanta! Dame más! Vas a hacer que me corra otra vez!

    Yo no decía nada, tan solo apretaba los dientes y embestía sintiendo como mi polla estaba a punto de explotar!

    -Ahggg! Ahhhg! Fueron mis únicos sonidos agarrado a sus muslos cuando mi polla comenzó a soltar leche.

    Era primera hora de la mañana y le solté leche para llenar un tazón.

    -Ufff, que despertar más delicioso tienes, hijo! Me dijo con su voz cándida antes de irse a la ducha.

    Me salí al jardín y me tumbé en el césped sobre una toalla, y al momento llegó tía Candi.

    -Vienes sola? Le pregunté al verla en la puerta del salón que daba al jardín.

    -Sí, he dejado a tu madre y a tu hermana con Esteban para que se conocieran mejor!

    Dijo con sonrisa perversa mientras yo miraba su cuerpo marcado por un vestido ceñido que dejaba ver sus bonitos muslos estilizados por unos altos tacones.

    Yo estaba más salido que nunca. Ese primer polvo mañanero con tía Sole parecía haberme activado como si me hubieran puesto pilas nuevas. La miré con deseo, vamos, con ganas de desayunar por segunda vez.

    -Estás para comerte, tía! Le dije sin cortarme tumbado de lado sobre la toalla.

    -Y por qué no me comes? Me gritó desde lo alto de las escaleras.

    -Porque estás muy lejos!

    Se deshizo de los altos tacones y bajó los escalones con movimientos ondulantes. Se acercó lentamente para que pudiera ver cada curva de su cuerpo que exhibía con sensualidad. Se tumbó a mi lado y me susurró sobre mi boca.

    -Estoy suficientemente cerca?

    Sus palabras atravesaron mis labios como un vendaval de lujuria y no pude reprimir besarla lamiendo el interior de su boca y mordiendo sus sensuales labios.

    -Estáis locas haciendo caso a mi hermana!

    Le dije al despegar mis labios.

    -Conocemos a Esteban, y sé que tu madre se lo pasará bien! Aunque no creo que tú hermana se quede atrás!

    Susurró con sonrisa felina mientras tocaba mi polla por encima de los bóxer.

    -Vaya, como tienes esto de crecidito!

    -Ha sido al verte! Estás imponente con ese vestido!

    -No te gusta más lo que hay debajo? Me dijo meneando su cuerpo de forma sexy.

    -Me encantan esas tetas y ese coño ardiente que tienes!

    -Quieres verlos?

    -Por supuesto! Nunca diría que no a algo así!

    -Subamos a mi habitación. No quiero que Sole se ponga celosa!

    -Creo que no lo hará, ya ha tenido un buen desayuno!

    -Vaya, no se pierde una, jajaja!

    Subimos a su habitación y se quitó el bonito vestido para dejarme ver su carne enfundada en la deliciosa ropa interior.

    -Sigo?

    -Sigue, pero no te quites las medias ni el liguero.

    Se había medias y un ligero muy sexy y me apetecía follarla con ello puesto. Se quitó las bragas y el sujetador y comencé a babear, sus duros y turgentes muslos adornados con sus precisos labios genitales me ponían cardíaco. Me acerque hasta ella y después de besarla con algo de exceso de furia comencé a comerle las tetas mordisqueando sus duros y grandes pezones. Ella tiró de mi bañador hacia abajo cayendo a mis pies. Mi polla ya se había erguido preparada como un cañón para la batalla. Me fui agachado a la vez que lamía su cuerpo en mi camino hasta llegar al centro de sus muslos. Sentí ese olor especial a sexo y pase mi lengua entre los deliciosas labios. Sentí como se iban abriendo a la vez que vislumbraba el abultado clítoris. Pasé la lengua por el y emitió un leve jadeó a la vez que abría el coño con sus propias manos. Comencé a lamerlo y a succionarlo con ganas y sus rodillas se doblaron levemente cuando una bocanada de flujo mojó mi boca.

    -Que bien lo haces cabron!

    -He tenido buenas maestras!

    -Quiero chuparte la polla antes de que me recientes el coño con ella!

    Dijo tirando de mi cabeza hacia arriba para después inclinarse ella. Si, no se agachó, la muy guarra se inclinó para que viera su culo mientras me la chupaba, era una verdadera maestra.

    Fueron unas chupadas sensacionales. Después de lamer mi capullo como si fuera un helado, se la metió en la boca y avanzó hasta tragársela entera. La sacó hasta el capullo y volvió a hacer que penetrara varias veces llegando a hacer que mi boca jadeara.

    -Joder tía, si sigues así te voy a llenar la boca de leche!

    Creo que llegó a sonreír con toda la polla dentro, a mi tía Candi la creía capaz de eso y más. Sacó la polla de su boca con lentitud dejándome ver cómo pasaba cada centímetro entre sus labios. No sé que me pasaba, pero cuanto más follaba más quería. Llegué a pensar si mis tías me habían dado alguna pócima, seguro que algo de brujas tenían. Me besó mordiéndome el labio inferior con verdadera lujuria y después se giró para inclinarse apoyando sus manos sobre la cómoda. El espejo estaba delante y ella misma veía su cara de puro deseo. Me coloqué tras ella admirando sus poderosos muslos adornados con el liguero, realmente estaba para echarle un polvo bestial!

    -Vamos cabroncete, métemela bien a fondo! Quiero sentir como me la sacas por la boca!

    Mi tía Candi sabía cómo provocarme, aunque yo tampoco necesitaba mucho. Puse una mano sobre su duro culo mientras con la otra dirigía mi polla hasta los labios mojados de su coño. Mi capullo hinchado penetró con facilidad, empujé hasta que toda mi polla desapareció dentro de su coño sintiendo como abría esa deliciosa carne.

    -Diosss, que polla tienes! Gritó mirándome a través del espejo.

    -Me agarré con las dos manos a sus caderas y comencé a bombear apretando mis dientes, esa bruja había despertado toda mi furia.

    -Te gusta así, tía? Le dije enfatizando en el parentesco s la vez que embestía con ganas.

    -Me encanta, sobrino! Pero dame fuerte y no pares! Quiero que mis piernas chorreen hasta el suelo.

    La visión de sus piernas abiertas subida en los altos tacones, las medias sujetas por el liguero hasta la mitad de sus muslos y su coño abriéndose y cerrándose me habían puesto frenético. Embestí con más ganas y no tardó en jadear.

    -Me voy a correr! No paresss!!

    Me pidió con la cara desencajada. Jadeaba como una posesa cuando sentí como su coño se Empapaba a la vez que su cuerpo daba fuertes estertores.

    -Sigue! Sigue! Quiero más! Sácamela por la boca!

    Me increpó moviendo su duro culo. Nunca la había visto tan ansiosa y mis embestidas eran tan brutales que prácticamente la levantaba del suelo a cada pollazo. Le salivé el culo y le metí un dedo hasta el fondo. Me sorprendió con la facilidad que se le había abierto pareciendo que el dedo le sabría a poco.

    -Diosss, si, síii! Mete más dedos! Ábremelo bien!

    Efectivamente le había sabido a poco. Le metí dos y el delicioso agujero los encajó como un guante. Después de pajearle el culo varios segundos con dos dedos me pidió más.

    -Más dedos joder! Quiero sentirme llena!

    Cada una de sus frases hacia crecer mi excitación, junté los cuatro dedos y comencé a penetrar en su culo pensando que no pasaría de las primeras falanges.

    -Síii! Sigueee! Más adentró!

    Para mi sorpresa entraron los cuatro dedos apiñados abriéndole el culo de una manera espectacular.

    -Te gusta, ehh, cabron!

    Me gritó mirando mi cara a través del espejo. La miré y vi como resoplaba empañando el cristal.

    -Diosss, me voy a correr otra vez! Gritó mientras todo su cuerpo empezaba a temblar estrepitosamente.

    Volví a sentir un torrente de flujo caliente que desbordó su coño y comenzó a chorrear entre sus potentes muslos.

    -Para! Para! Gritó de nuevo al ver que no paraba de embestir como un animal.

    Paré pensando que le pasaba algo dados sus fuertes temblores. Para mi sorpresa se dio la vuelta jadeante y pudo decirme.

    -Ahora quiero que me folles la boca y me la llenes de leche!

    Mi polla chorreaba flujo como una esponja cuando se la había sacado, era un verdadero cuadro verme así. Se fue hacia la cama y se tumbó boca arriba dejando la cabeza cayendo fuera de la cama por la parte de los pies. Me quedé mirándola con cara de despistado, me enfrentaba a algo que no conocía.

    -No te sorprendas! Esta es la mejor forma para que entre entera en mi garganta! Mi dijo con naturalidad.

    Me acerqué con la polla todavía como un mástil y abrió su boca. La polla comenzó a penetrar y pude ver cómo llenaba su garganta que se hinchaba al paso de mi dura estaca.

    Fue una sensación deliciosa. Puse las manos bajo su cabeza y comencé a bombear con suavidad experimentando una sensación acojonante. Me quito las manos de su cabeza y las llevó hasta sus tetas y aprovechó cuando la polla salía para decir.

    -Apriétamelas con ganas! Quiero que te corras como un cerdo!

    Solo me faltaba oír algo así. Dios, si que se las apreté con ganas mientras bombeaba su garganta. Nunca había follado una boca de esa manera y estaba a punto de correrme pero me aguanté para continuar sintiendo esa sensación.

    Después de más de tres minutos ya no pude más y mi polla explotó como un volcán. La primera sacudida paso directamente a su estómago, en la segunda, estaba mi polla saliendo y lleno su boca pero fue capaz de tragársela. La tercera se desbordó saliendo entre sus labios y cayendo por las mejillas. La cuarta le hizo toser y le encharco toda la cara. Sus arcadas provocaron que mi polla saliera chorreando semen y parte de él se esparció por su bonito pelo.

    Busqué la cama y me tumbé a su lado jadeante para tomar aire. Pasaron un par de minutos en silencio, las respiraciones agitadas y el olor a sexo llenaban la habitación. Ya cuando me sentí con fuerzas para hablar, susurré.

    -Joder, tía Candi, que alto has puesto el listón!

  • Mi esposa y el gringo

    Mi esposa y el gringo

    Trataré de ser breve. Somos nuevos en USA, vine a trabajar con mi esposa y nuestros dos pequeños hijos. Yo hablo el suficiente inglés como para trabajar. Mi esposa no lo habla y estudia por tanto en una academia donde hay cursos para nacionales y extranjeros.

    Yo siempre había tenido la fantasía sexual de ver a mi esposa en la cama con otro macho y siendo su putita, y para darme en el gusto ella aceptaba llegar al límite de que lo habláramos en la cama mientras hacíamos el amor para que yo disfrutara más intensamente. Ella hasta aprendió a agregar sabrosos detalles de las fantasías que creaba para mí donde ella cogía con otros. Su intención era aumentar mi placer, mi cornudo placer, mientras teníamos sexo.

    Una vez, y previo a hacer el amor, le pregunté cómo sería su hombre ideal. Ella me lo describió con sorprendente cantidad de detalles. Inusual, pensé yo, pero a la vez excitante que ella ya tuviera en la mente a un tipo de hombre al cual le gustaría entregarse. Como me gustó eso, seguimos hablando de su hombre ideal más veces, a veces mientras la conducía a su academia, y otras veces al momento de hacer el amor.

    Al poco tiempo me confesó que su hombre ideal existía y lo veía a diario, y que él la miraba y ella no podía evitar mirarlo de vuelta. Pero como mujer que quiere guardar las apariencias ella evitaba mayor contacto. Me sorprendió su confesión, pero sobre la misma vi la gran oportunidad de cooperar para que mi amorcito fuera la deliciosa puta de otro semental, y la llené de besitos y le di la confianza para que habláramos del tema y sobre todo de él. Hicimos luego el amor deliciosamente, yo imaginándome que así mismo estaría ese macho encima de ella metiéndole la verga y haciéndola gozar. Ella disfrutaba con los ojos cerrados y no tengo la menor duda de que su fantasía en ese momento era exactamente la misma. Nuestros orgasmos fueron extra intensos, y al acabar los dos nos miramos en silencio ya sabiendo lo que mutuamente habíamos fantasiado.

    Ya desde el siguiente día hablábamos con más y más frecuencia del tema, al desayuno, en momentos libres, mientras veíamos televisión, previo y durante el sexo también. A ella le encantaba hablar de él, describirlo, y a mí me gustaba escucharla y le daba espacio para que me dijera lo mucho que deseaba coger rico con él. Yo le preguntaba calientes detalles, y ella sabiendo que eso servía a su propósito, pintaba morbosas situaciones en mi mente que simplemente me seducían a ser su cómplice. En una de esas conversaciones hasta me dijo que qué tendría que hacer ella si él a la larga no se conformara con el sexo vaginal. No desaproveché mi oportunidad para decirle que en ese caso ella tendría que entregarle el culo. Ella estaba esperando esa misma respuesta. Ella sabía cómo mover mis hilos y me estaba llevando a donde quería. Yo por mi parte conservaba en la mente esas palabras que me acababa de decir y yo ya casi eyaculaba al pensar en ese macho gozando del hoyo del culo de mi linda esposa. Yo quería eso! Quería que mi mujer fuera su puta gratis y que él la embriagara de morbo siendo su macho recio y cogiéndola en todas las posiciones posibles y por todos sus agujeros.

    Como los dos deseábamos eso, ya hasta lo hablábamos descaradamente en casa. Por suerte nuestros hijos eran demasiado pequeños para entender las palabras y el contexto. Y a mí me excitaba que ella siendo esposa y madre hablara conmigo en distintas situaciones en el hogar acerca de gozar con ese semental y tener maravillosos orgasmos gracias a él. Eso me decidió a dar el siguiente paso.

    Como visité su academia ella me lo mostró. Me las arreglé para acercarme a él y hacer preguntas sencillas sobre la academia usando el momento para tirarle buenas vibraciones y que se sintiera cómodo con la corta pero amable conversación. Como era la hora de la salida le dije a ella que se subiera al auto en el asiento de atrás mostrándole que intencionalmente dejé un asiento de los niños adelante para que ella fuera atrás. Me apresuré y a poco de avanzar me aproximo con mi auto y alcanzo al hombre en cuestión. Lo saludo, él me reconoce y le ofrezco llevarlo a su casa. El agradece y ve que hay una mujer atrás pero no la reconoce inmediatamente, y como el asiento de adelante estaba ocupado… se tuvo que sentar atrás con mi esposa.

    Ya adentro la reconoció pues la miró intensamente, y ella respondió esa mirada. Aprovechando la dinámica del momento los presenté y le dije a él que era nuestra costumbre que el hombre saludaba a la mujer con dos besos en la mejilla. Lo hizo con gusto pero con cautela. Le dije que lo repitiera, para practicar… él lo hizo con mucho gusto y me dijo que era bueno practicar… como le recomendé que siguieran practicando él entendió la situación y ya le daba cálidos besos en las mejillas, y me hizo caso cuando le dije que él mismo viera qué tan cerca de los labios se atrevía a besarla. Y como mi esposa quería ser besada por él, ya en un momento se juntaron los labios de ambos y se estaban dando ricos besos.

    Empecé a conducir y él ya tenía claro que yo era un cornudo y que ella estaba loquita por él. Entre besos en la boca y luego besos en el cuello él aprovechó para abrirle un poco la blusa y ver la forma de sus tetas. Por el espejo retrovisor yo veía cómo la deliciosa puta disfrutaba de tener los ojos y luego las manos de él sobre sus tetas. Les propuse ir a casa para que estuviéramos más cómodos y a ellos les pareció genial.

    Entramos a casa y directo al dormitorio. Yo les daba instrucciones en ambos idiomas ya que ellos no se entendían, pero sabían lo que querían. Hice que él se parara detrás de ella y la abrazara, y que la besara en la boca. Ella con gusto inclinaba hacia atrás su cabeza para disfrutar de esos ardientes besos a la vez que sentía el vergón de él presionando sobre su culo. Como ella no sabía inglés me di cuenta de que yo podía disfrutar a mi propia cornuda manera. Le dije a él «abre la blusa y agárrale las tetas a la puta!». Me gustó llamarla puta delante de él y me gustó plantar en su pensamiento que ella era una puta fácil. Mi esposa estaba feliz dándose besos con lengua y sintiendo las manos de su galán sobre sus tetas.

    En la privacidad del hogar y sin nuestros hijos en casa, de momento, los tres disfrutábamos de la morbosa situación. Le dije a él que se quitara la camisa, y a ella que se volteara hacia él. Se siguieron besando profundamente, y mientras él le manoseaba rico las tetas le dije a mi esposa que le acariciara la verga por encima del pantalón. Luego le dije a él que le levantara la falda y le acariciara el culo. A mi esposa le susurré que le dijera que estaba excitada. Por supuesto que ella me preguntó cómo se decía eso en inglés y le dije «I am your bitch!», lo cual hizo furor en él pues ella lo dijo en el mismo momento en que él le estaba agarrando el trasero con una mano. Al oirlo, él se decidió a meter sus dos manos por debajo de las bragas y agarrarle el culo descaradamente. A mi mujer le gustó eso y sintió que yo verdaderamente la estaba ayudando.

    Le quité la falda a mi esposa y le dije a él que abriera su cinturón y soltara sus pantalones. Ella vio lo que él hacía, y obedeció cuando le dije a mi amorcito que se pusiera de rodillas. Seguramente que ella pensó que era para ayudarlo a que se quitara los pantalones y por tanto ella le bajó los pantalones. El quedó en calzoncillos. Ahí le dije a mi mujer que acariciara con su rostro la verga para agradarlo y excitarlo más, y que le dijera que estaba «excitada». Ella repitió lo aprendido… y le volvió a decir que ella era su «bitch». Hubieran visto la cara de felicidad de ese hombre al tener delante de sí a una mujer casada acariciándole la verga con la cara y diciéndole que ella era su puta!

    Luego le dije a ella que le bajara los calzoncillos, donde apareció una imponente verga, y me arrodillé a su lado y le pregunté si él era un hombre guapo. Ella me dijo que sí, y yo le dije que tomara la verga con la mano y la acariciara. Mi esposa lo hizo con mucho gusto, y sobre la misma le dije que ese momento era su gran oportunidad no sólo de mamarle la verga sino de dejarlo a él encantado con lo que ella sabía hacer con sus labios y su lengua. Mi mujer estaba como en piloto automático y obedecía todo lo que yo le proponía.

    Me puse de pie, y le di la mano a mi corneador para que viera que todo iba bien y que él contaba con mi apoyo. Le dije «goza de esa puta sucia», «mira cómo disfruta la perra de mamar una verga!», «a ella le gusta que la usen y la dominen». Todas las cosas groseras y vulgares que yo quería decir sobre mi esposa yo las aprovechaba de decir ahí, total mi amorcito por un lado no entendía, y por otro lado estaba feliz mamando la verga de su guapo semental. Hice que él mismo gozara diciéndole groserías cada vez más morbosas, y yo le interpretaba a ella en la versión «él dice que tú eres muy bella», «también dice que lo mamas muy bien», «que tienes las tetas más lindas del mundo».

    Luego los hice desnudarse, ella lo esperó en la cama, y él ya iba enardecido luego de hablarle como a la puta más sucia y barata, sintiéndose dominante y dispuesto a partirla a cogidas. Realmente que él le estaba dando una cogida intensa, semi violenta, donde la ensartaba y la tomaba firme del cabello, donde hasta le podía dar algunas bofetaditas y le mordía las tetas. Mi mujer, feliz de estar en la cama con su deseado macho disfrutaba de todo lo que él le daba. El le metía la vergota y le decía todas las groserías que se le ocurrían. Yo le decía a mi esposa que le dijera que estaba muy excitada, y ella sin saber bien lo que yo le había enseñado, le repetía que ella era su puta, lo que a su vez excitaba más a mi corneador.

    Cogían sin condón, y ya llegó el momento en que mi amorcito tuvo sus orgasmos, luego llegó el momento en que nuestro invitado se dio el lujo de acabar adentro de una mujer casada y en presencia del feliz marido y la inundó con su semen. Yo mismo tengo que confesar que acabé en los calzoncillos mientras él disfrutaba de mi hembra.

    Los tres quedamos felices, ellos dos en la cama descansando, sonriendo. Ella feliz de haberse acostado con su amor platónico y de haber sido cogida de esa manera tan intensa. Y él feliz de haber conocido a una puta gratis que se dejaba dominar y aceptara oír vulgaridades extremas mientras era cogida. Seguro que lo mejor para él era que ella era casada, y que al ser yo cornudo podríamos hacer esto muchas veces más.

    El se fue, nosotros fuimos a buscar a nuestros hijos a la guardería infantil, y ya de noche, en la cama, pudimos hablar de lo acontecido temprano. Lo hicimos con amor. Ella estaba agradecida de mí y feliz de su logro de haberse llevado a la cama al hombre más guapo de esa academia. Recordando la intensa cogida que él le pegó le dije a mi amorcito que se notaba que a él le gustaban las palabras groseras durante el acto sexual. Ella «entendió» que él era como yo y que nos gustaban las vulgaridades. Y como eran dichas en otro idioma a ella no le molestaban. De hecho mi amorcito me preguntó que si era bueno que ella respondiera algo en esas situaciones en que él le hablaba así, y le dije que tenía que responder de la misma manera pues eso era lo que él deseaba oír. Intentamos algunas frases en inglés, morbosas, obvio, no creo que se le hayan quedado muchas, pero lo importante era que ella ahora aceptaba como parte de la cogida con ese macho que él le diría obscenidades. Y a la vez, yo en silencio, estaba feliz de ese semental no sólo viera a mi esposa como una puta que se le iba a entregar fácil, sino que él había entendido que la mejor manera de hacer disfrutar a mi mujercita en la cama era dominándola y tratándola como una sucia ramera. Sí, yo sé que los engañé a los dos, pero lo que cuenta es el resultado final de que ambos ahora disfrutaban de intensas, violentas cogidas y que ambos sabían que el uso de groserías les intensificaba el orgasmo.

    Cuando a ratos que ella no estaba presente, por ejemplo si ella estaba en el baño, hablábamos él y yo de nuestra putita, y él me decía que esa era la primera vez que cogía con una casada delante del marido, y que eso era maravilloso, pero más maravilloso aún era que esa era la primera vez que gozaba tanto en la cama con una mujer y era gracias a que a mi esposa le gustaba ser dominada y que le dijeran escandalosas groserías. Yo me felicitaba, porque mi plan de ver a mi mujer ser la puta de otro y que la trataran como tal había dado un maravilloso resultado.

    Con el tiempo ella fue aprendiendo más inglés y tanto él como yo le enseñamos cosas que ella tenía que decir al estar en la cama y abierta de piernas para él. Ya que eran una garantía de cogidas maravillosas, mi mujer las fue aprendiendo con mucho gusto. Y sí, lo instruí a él para que llegado el momento correcto él le pidiera el hoyo del culo. Y yo me masturbé a lo bruto viendo cómo él le ensartaba el hoyito anal y se lo llenaba con su leche. Mi esposa ya desde antes había escuchado mi argumento de que si quería mantenerlo embobado como su amante tenía que darle sexo anal cuando él lo pidiera. Ella no lo hacía tanto porque le gustara, pero a la larga terminó sí gustándole el hacerlo feliz con su hoyito del culo para complacerlo y mantener bien vivo su interés por ella.

    Ahora los niños están más grandes y tenemos que esperar a que se duerman para ir los tres al dormitorio a gozar por horas. Pero también ocurre que ante emergencias sexuales de parte de él, mi esposa me hace una seña acordada para que yo mantenga a los niños bien ocupados un momento mientras el «tío gringo» se mete con mi mujercita al baño y él le da una cogida rapidita.

    Qué felicidad verla luego de vuelta, ordenándose el cabello y disimulando para que no se note que estuvo puteando a escasos metros de ahí. Mientras ella está en la cocina o habla con nuestros hijos yo busco a mi amigo gringo para que me cuente los sabrosos detalles y me diga en qué hoyito le tiró la leche.

    Estar casado y disfrutar de cuernos es fabuloso!

  • El joven mecánico del aire acondicionado

    El joven mecánico del aire acondicionado

    La historia que les cuento es completamente real, y me sucedió hace no mucho tiempo. 

    Por convenir a mi trabajo y a mí, hace pocos meses me cambié a vivir a otra ciudad, una más pequeña en el mismo estado donde vivo, al sur de México. Trabajo todo el día y aunque mis funciones no son tan esenciales, paso muchísimo tiempo dentro de la oficina, por lo que me ha costado un poco socializar.

    He descubierto que aquí mayormente la gente se congrega en el parque, comen un helado, un esquite (granos de maíz cocido, con chile, limón, mayonesa, queso crema, entre otros), para platicar, hacer ejercicio y simplemente tomar el aire y despejar la mente. Ahí he llegado dos o tres veces, pero no he conseguido realmente entablar una plática real con nadie, no más allá de ¡Hola! ¡Adiós! ¡Cómo estás! Con gente que conozco por el trabajo.

    Pero desde hace unos días el coche había comenzado a fallarme, a decir verdad, ha sido el aire acondicionado el que había comenzado a darme problemas; a la entrada del pueblo hay una calle dedicada para el mantenimiento y arreglo de vehículos, y desde el primer día que llegué, es una de las que más me da gusto pasar, pues encuentras todo tipo de hombres, grandes, pequeños, blancos, morenos, chacales, etc. Pero hay un lugar que desde el primer momento llamó mi atención. Yo creo que la ley de la atracción es muy canija, porque cuando vi al mecánico, lo que me pasó por la mente fue -ojalá se me descomponga el clima-, y bueno, no pasó mucho tiempo para que ese deseo se hiciera realidad.

    En ese taller de reparación de aires acondicionados está un mecánico joven, es un chico no mayor de 22 años. Es de tez clara, delgado, 1.75, cabello corto y bien tonificado. El chico es quien maneja el taller, o eso fue lo que me dijo cuando por fin tuve que acudir para ser auxiliado por sus habilidades con el automóvil, yo soy un hombre de 39 años, 1.70 de estatura, moreno claro y delgado.

    Después del interrogatorio de rutina que me hizo para dar un diagnóstico previo a la revisión, entró al auto y me dijo que le gustaba le olor de mi desodorante de coche, uno que compré en el Walmart con olor a menta y nuevo que huele muy bien. Ese día tenía una playera desmangada, como las que van por debajo de las camisas; unos jeans no tan limpios y tennis. Debo confesar que por el pantalón se le marcaba el paquete, no algo tan grande pero definitivamente se asomaba una cabecita rica. Físicamente se veía un poco cansado y renegrido por el aceite y el polvo al que seguramente está expuesto, las típicas manchas en la cara y las manos respectivas a un mecánico.

    Me dijo después de inspeccionar la unidad que seguramente era el gas, luego de probar con sus herramientas, lo confirmó, pero me dijo que ese día debía recargar porque ya se había acabado. Le dije que por lo que iba a recorrer al día siguiente para irme a mi lugar de origen, necesitaba que el aire acondicionado quedara el día de hoy y yo estaba dispuesto a esperar, todo con tal de no sufrir las 4 horas que me esperaban al día siguiente. Yo hasta este punto no había notado nada, claro que desde el momento que lo vi pensé -ojalá le guste la mayateada-, pero creo que lo deseé con mucha fuerza.

    Me dijo que lo más que podía hacer por mí era ver en su casa si tenía el gas que necesitaba, pero no quedaba cerca, por lo que tenía que esperarme al cierre (dos horas después). Yo no tenía nada que hacer, así que me quedé a esperar. El taller estaba vacío, no era día de quincena y ni las moscas se paraban, pero a mí me interesaba mucho que el coche quedara el mismo día.

    Me senté a esperar e intenté en varias ocasiones sacarle un poco de plática. Cabe mencionar que en mi smartwatch puse de fondo de pantalla un tema de la bandera y sus colores “gays”. Hice lo posible para que lo notara, y en una de tantas veces que intenté generar plática, me dijo -¿Eres gay o solo apoyas a la comunidad?-, yo respondí que a mucha honra era gay, pero que no me metía con nadie y respetaba a todos, por lo que no se sintiera incómodo conmigo. Él se río y me dijo que no tenía por qué explicar, pues él sólo estaba preguntando, que no tenía nada contra “ellos” y que en realidad tenía algunos amigos con esas mañas.

    Ahí me agarré y comenzamos a platicar del tema, que por qué ser gay, desde cuándo, etc. Entonces me dijo -morro me caíste bien, vamos a la casa y voy a cerrar porque no va a llegar más gente-, y me pidió que de ser posible lo regresara al taller por su coche. Cerró la cortina del lunar y le dijo al “vecino” que iba y regresaba, por lo que le pidió el favor de echarle un ojo al lugar y a su coche.

    Íbamos de camino a su casa cuando noté que, a través de una abertura de su pantalón, cercana a la entrepierna, se notaba la trusa, era color vino. Ahí mismo se le hacía un bulto rico, con pocos pelos. No dije nada y seguí avanzando, él me iba diciendo que era muy noviero y que tenía y aun hijo de 5 años que tuvo antes de terminar la prepa y por el que ya no quiso seguir estudiando porque no había para mantenerlo.

    Me dirigió a su casa, daba instrucciones, cosa que me prendía mucho más. Yo contestaba lo mínimo, porque no paraba de hablar. Llegado al tema de lo sexual, y me dijo que ya le había tocado tener que hacerles el paro a unos cuates que habían soltado varo, y que el varo era el varo y que no lo hacía maricón. No quise dejar lugar a dudas y le pregunté que si por cuanto les había hecho el favor a sus carnales, y me dijo que le caían bien y que habían sido 500 por cada uno. Me comentó que ya desde “su niño”, no le hacía a eso porque quiere dar un buen ejemplo como papá. Por fin llegamos, nos bajamos y yo esperé afuera mientras él entraba a buscar el gas que necesitábamos. Salió y me dijo que pasara que su esposa estaba donde sus papás y que lo esperara.

    Aprovechó para darse un baño, porque venía sucio. Me dejó esperando en su sala, era una casa muy, muy pequeña, donde se escuchaba todo. No podía evitar pensar en cómo se vería desnudo, cómo se estaría bañando y lo que le haría si se me presentaba la oportunidad de darle una mamada.

    Por fin salió, aunque ya vestido y sin lugar a darle una rica mamada. Me dijo que había encontrado el gas y ya nos podíamos regresar. Esta vez salió en un short de mezclilla, producto de un pantalón al que a leguas se veía había cortado la parte de las piernas para darle nuevamente uso. Llegamos al taller y no hablamos en el camino. Al llegar se dirigió directo al coche, hizo lo suyo, y créanme, se veía hermoso.

    Al terminar me dijo -ya quedó llenito jefe, mañana ya no te vas a calentar en la carretera- y lanzó una carcajada. -Muchas gracias, de verdad me hiciste un gran paro, aunque lo de caliente lo dudo porque así paso gran parte del tiempo- y me reí también. Le dije bromeando si para el pago aceptaba cuerpomático, a lo que me contestó -son 600 varos, mano, esos van en efectivo pero la propina sí te la acepto en especie- y se carcajeó, yo también. Ni tarde ni perezoso le dije que a mí no me anduviera calentando porque le bajaba el short en el momento, que no me cucara, y sólo nos reímos. Pagué por medio de transferencia, porque no traía efectivo y después de pagar nos estábamos despidiendo y me dijo -la propina entonces, ¿o no das?-, -dime donde te la doy primo- y salió a mirar alrededor, bajó la cortina de aluminio del local y se bajó de un solo tajo los shorts, y se quedó con el pito a pelo.

    Me hinqué, olía muy rico, a limpio, a jabón, un olor a limpio que se mezclaba un poco con su vello púbico que olía un poco a sudor. La besé un rato, besé los testículos y los lamía con mucha paciencia. – No tengo todo el día-, me dijo, y se jaló el prepucio hacia atrás dejando expuesta una hermosa cabecita rosa, limpia y grande. -Todo esto tenías entre las piernas y no querías compartirlo-, le dije al momento de tomar su pene con mi mano derecha, y besar la punta. -Ya me pusiste caliente, chúpala, ya-, y me la metí a la boca. No sé por qué tengo yo ese don de dar rico placer con mi boca. Continué mamando su pene de arriba abajo, intentaba que entrara todo en mi boca, pero con muy poco éxito. El rabo de ese chico medía unos 19 cm. El placer que sentía ahí hincado era indescriptible y sublime.

    Seguí chupando su pene por largo rato, no me cansaba de llevarlo hasta mi garganta, y no sé si lo fingía pero cada que lo hacía, reproducía con su boca sonidos de placer muy extraños y sexis a la vez. El prepucio que rodeaba su cabeza peneana era encantador, era moreno claro, amplio, considerablemente vasto, y no me cansaba de morderlo con los labios. Creo que me hice adicto, porque desde ese día no he podido dejar de pensar en él.

    Continué mamando por largo rato, porque no se venía hasta que me dijo que me iba a ayudar, que yo continuara con los “huérfanos” y él iba a hacer lo suyo mientras. No pasó mucho tiempo y escuchaba como jadeaba, eso me ponía muy caliente, en momentos seguí subiendo a chupar la cabeza, y morderle el pellejo. Cerca ya del momento cúspide, me dijo – me vengo carnal, ¡Aguas!- fijé mi boca en su verga y no la dejé salir hasta que me dejó toda la leche dentro de la boca. Era caliente, espesa, mucha, y tenía un sabor entre salado y rico. No podía creer lo que me había pasado.

    En ese momento y después de comérmelo todo, no dudo y me dijo -ahora sí, mano, hay que seguirle chambeando, no tarda y viene mi niño y mi señora- después de eso no dije más, me levanté del suelo donde me había dejado, me limpié la boca y la cara, tomé mis llaves y mientras él se metía a su oficina, me subí a mi coche y me fui.

    La sensación era rara, me había tratado como a una puta, y yo pagué. Pero reflexionando es una de las cosas más ricas que me han pasado. Sigo transitando por la misma avenida y lo veo, a veces tomando caguamas con los mecánicos vecinos, él me ignora y si cruzamos miradas no hace ni para saludar.

    Yo sigo esperando que próximamente se descomponga mi aire acondicionado, para nuevamente ver que me depara la visita.

    ¡Hasta la próxima!

  • Una deliciosa tarde en el cine Venus (2)

    Una deliciosa tarde en el cine Venus (2)

    Así transcurrió el tiempo, en la pantalla la película llenaba de gemidos y gritos el cine, pero yo no tenía nada que envidiar a los actores, me encontraba en cuatro, con mis medias y tacones favoritos, ensartada hasta el fondo por mi anito y lo mejor de todo… ¡Aún faltaban muchos hombres haciendo fila!

    Probé de todo, vergas grandes, chicas, deliciosas, otras no tanto… Pero hubo una, una que me enamoró perdidamente (dicen que las chicas travestis como yo nos enculamos aún más fuerte que una mujer y si… Lo comprobé) Él es un hombre alto y muy fuerte, en la penumbra del cine no me daba cuenta de las caras ni las facciones de mis machos pero si de su complexión y fuerza.

    Me cogían por turnos de manera que siempre tenía un macho en mi boca y otro en mi culito haciéndome gritar de placer, así estaba Tania gozando cuando de repente, en uno de esos cambios de macho (el de atrás). Sentí una manos enormes y muy fuertes tomar mi cintura, me estremecí a grado de querer voltear a mirar al dueño de esas hermosas manos ¡cosa imposible! El macho que me cogía por la boca me tomó muy fuerte de la cabeza con las dos manos y temblado y lanzando un grito terminó en un tremendo chorro de espeso y delicioso néctar de esperma dentro de mi boca que, debido a la cantidad no podía contenerlo a pesar que tragaba lo más rápido que podía, sus jugos resbalaban por mis labios escurriendo deliciosamente mientras ese macho me decía que era la mejor puta que había probado, yo estaba extasiada y divina pero mi mente se ocupaba de aquel macho enorme que ya tenía sus manos en mis nalgas sobándolas y dándome nalgadas de vez en cuando mientras acomodaba su hermoso y enorme pene en la entrada de mi ano…

    Nadie más tenía mi atención a pesar de tener a varios machos ansiosos y calientes queriendo alguna parte de mi cuerpo, bajé mi mano derecha para sentir su verga ¡y me sorprendí del grueso que tenía! Era enorme y muy larga, pienso que unos 20 centímetros aproximadamente, entonces me sentí ternerosa, sabía que me iba a doler pero no había nada en el mundo entero que quisiera más que ese trozo de carne deliciosa entrando por mi recto con esa fuerza de macho alfa, abriéndose camino en mis entrañas para preñarme muy profundo… Nunca me sentí más mujer que en esa ocasión.

    Mi macho comenzó a empujar suave, yo sentí como mi ano se abría tanto como nunca antes y comencé a engullir aquel delicioso manjar y pude voltear a mirarlo… Era muy alto, fornido y con brazos muy gruesos y fuertes… ¡Amor a primera vista! Seguramente mi expresión era de miedo porque me dijo con voz fuerte pero delicada «relájate, ya está entrando» cuando terminó de decirme eso empujó con mucha fuerza y lancé un grito muy fuerte «¡ahh papito, soy tuya! Y en serio lo era, su forma de penetrarme me enamoró al instante, ya no existía nadie más (a pesar de que varios machos seguían usándome a su antojo… Ya era yo completamente suya. Me tenía enculada, rendida y totalmente enamorada…

    Tania había encontrado el amor…

    Continuará…

    ¡Gracias por leer y espero sus comentarios en mi correo! [email protected].

    Besos!

    Tania love

  • Mi esposa con un maduro y yo borracho en Teoloyucan

    Mi esposa con un maduro y yo borracho en Teoloyucan

    Quiero compartirles esta experiencia, seré muy breve. Vivimos en el municipio de Teoloyucan, estado de México, somos una pareja de 37 años, llevamos 15 años de casados. No somos modelos, pero puedo presumirles que mi esposa tiene un cuerpo deseable propio de su edad, sus piernas, sus pechos lucen bien cuando se viste sexy para salir o para ir a una fiesta familiar.

    A ella le gusta mucho bailar en las reuniones familiares o en las fiestas. Les confieso que de hace algunos años para aca, podía ver como la miraban por la manera sexy en que vestía y alguien de la reunion la invitaba a bailar, eso me prendía y me echaba a volar la imaginación. Cuando teniamos sexo poco a poco le empece a meter la idea de que si le gustaria tener relaciones con otro hombre, a lo cual en las primeras veces ella me tomaba a loco y trataba de apagar el tema, pero despues iba accediendo a tal grado de que terminabamos fantaseando de que es lo que haría. Esto la verdad era muy raro porque solo tocabamos ese tema en la intimidad y en nuestra rutina diaria simplemente nos olvidabamos del tema.

    En enero de este año tuvimos una pequeña reunión en casa de mis suegros, en la cual invitaron a varias de sus amistades. Les confieso que no soy de los que les gusta la bebida, pero si me gusta acompañar en la reunion tomando un par de cervezas. Esa ocasión la verdad me sentí muy incuido en el ambiente, mi esposa se vistió muy coqueta, con un vestido negro, zapatillas, se veía muy atractiva. Uno de los invitados era amigo de mis suegros, Se llama Joaquín, un viudo que vive en Cuautitlán Izcalli, mas o menos de 60 años, digamos que para la edad que tiene estaba muy bien conservado, tampoco era un modelo pero de alguna manera conservaba ese semblante de hombre fuerte.

    Yo noté desde el principio que el trataba de ser muy agradable o gracioso con mi esposa, no me incomodaba porque la verdad no senti que la incomodara o que fuera grosero con ella, al contrario siempre se portó como un caballero. Eran como las 11 de la noche cuando ya solo quedaban mis suegros, nosotros y su Joaquín y algunos otros invitados que estaban en el patio practicamente borrachitos. Mis suegros tambien habian tomado bastante. Joaquín ya había sacado a bailar a mi esposa en varias ocasiones y yo ya me habia tomado unos 6 vasos de cerveza que para mi eso ya es mucho.

    No pasó mucho tiempo cuando mis suegros se fueron a dormir, ya no habían invitados, solo quedabamos Joaquín, mi esposa y yo. Seré sincero, la verdad Joaquín me cayó muy bien, y para la fantasía reprimida que traia yo, fue el momento perfecto. Estabamos solos en la sala, empecé a hacerme el dormido. ya saben, el clasico borrachito que se va acomodando y que por ratos se despierta inconsciente solo para volverse a acomodar. Mi esposa tambien habia tomado un poco, pero creo que fue lo suficiente para perder cualquier limite.

    Yo veía como Joaquín en momentos cuando bailaba con mi esposa bajaba sus manos a sus nalgas, y ella sonreía y le subía las manos pero sin incomodarse. A mi me excitaba todo ese momento, ese ambiente, quería saber hasta donde llegaría mi esposa. Con los ojos entrecerrados, trataba de no perder detalle a cada acto, Joaquín le susurraba al oido a mi esposa y ella solo reía discretamente, y en algun momento solo pude ver cuando el la empezo a besar en el cuello, ella simplemente se dejó llevar, asi estuvieron unos minutos entre besos y caricias que el le daba a mi eposa. Y de pronto, ella simplemente lo jaló de la mano, subieron las escaleras y se metieron a uno de los cuartos. La musica seguía en la sala y aproveche para disimular mi ruido al subir. No les miento amigos, en ese momento tuve un mar de sensaciones encontradas, sentía como me hervía la sangre entre celos, morbo, curiosidad, excitación, coraje… muchas sensaciones que no se como describirlas aún. Mi mente se prevenia a la escena que podía encontrar en aquel cuarto, cada paso sigiloso que daba era una tortura pues el morbo y la excitación de ver que pasaba era muy fuerte.

    Ese cuarto no tiene puerta, solo una cortina, cuando por fin llegue a la entrada empece a asomarme poco a poco, el ropero que esta a la entrada me servia de escudo pero tambien me obstaculizaba la vista, me agache al suelo y como pude me asomé, no podré olvidar aquella imagen, la poca luz que llegaba de la sala podía permitirme ver como Joaquín besaba con desesperacion a mi esposa, una mano metida entre sus piernas, y la otra acariciando sus pechos, mientras yo trataba de no hacer ruido me tocaba el pene, estaba yo muy excitado tenia ganas de masturbarme, despues el se sentó en la orilla de la cama mientras ella se arrodilló frente a el y empezo a hacerle sexo oral, esa escena me prendió muchisimo. No conte los minutos pero fueron los suficientes para ver como mi esposa y Joaquín disfrutaban entre murmullos y jadeos, y despues pude escuchar como lo hiso llegar, creo que mi esposa se trago un poco de semen, porque ella cuando me hace sexo oral no se lo come, y se quita para que yo eyacule en cualquier parte, pero no se los traga pero por la posicion en que ella estaba deduje que se los comió.

    Se van a reir de mi pero, en ese momento me dieron un poco mas de celos, porque mi esposa habia tenido una aventura sin antes proponermelo, porque de alguna manera habiamos planeado eso en nuestras fantasías. Como pude, me baje nuevamente a recostarme en la sala y desde abajo fingí despertar llamándola y buscandola. No tardó mucho cuando ella salió del cuarto ya con el vestido acomodado, tratando de disimular. Le pregunté que donde estaba, entre nerviosa me dijo que había acompañado a Joaquin al cuarto porque ya estaba muy borracho. Yo simplemente trate de disimular que no le di mucha importancia. Le di un beso y pude oler ese aroma, le dije que nos fueramos a dormir y nos fuimos al otro cuarto que esta al lado de donde estaba Joaquín. Yo estaba excitadísimo, le hice el amor como la primera vez cuando eramos novios, y entre murmullos le propuse que si le gustaría hacer el amor con Joaquín, y ella solo me dijo que yo estaba loco, que ya estaba borracho…

    Pasaron dos meses para que yo le confesará que vi lo que había hecho aquella noche, pero eso se los contaré en otro relato, porque el momento de cuando se lo confesé la verdad fue muy excitante.

    Gracias por leerme.

  • Mi novia y el enano

    Mi novia y el enano

    Soy Daniel y tengo 29 años, soy alto, blanco, ojos verdes y cabello castaño. Mi novia es una mujer muy atractiva, 25 años, ojos grandes y cafés, es blanca, muy culona y unas tetas más grandes que el promedio, en fin, una mujer increíble.

    Mi historia comienza hace un año, cuando decidimos ir de la CDMX a San Miguel de Allende para la boda de un amigo. Todo fue bien y nos quedamos a dormir en un hotel cerca del centro de San Miguel. Al cabo de medio día decidimos regresar y a unos cuantos kilómetros de la ciudad mi auto se averió. Quizás fue el calor, el poco mantenimiento que le di o el destino, pero termino ayudándonos un enano de unos 35 años.

    Nos auxilió con llevarnos a un mecánico para que pudieran arreglar el carro, el sujeto siempre fue muy amable, pero siempre tuvo esa mirada lasciva sobre mi novia, honestamente no me preocupaba porque mi novia siempre ha llamado la atención. Yo estaba con el mecánico y tardé bastante por lo que el enano le dijo a mi novia que si iban por un refresco a una tienda cerca de ahí.

    Pasaron 20 minutos y mi novia no regresaba por lo que dejé al mecánico y salí a buscarla, llegué a la tienda de una gasolinera y al no encontrarla decidí ir al baño para después marcarle por teléfono.

    Al entrar al sanitario escucho unos gemidos muy familiares, por lo que decidí explorar más… Y vaya exploración, estaba mi novia siendo penetrada por una verga casi del doble que la mía, ella gemía y gemía y yo solo veía entrar la enorme verga del enano por la vagina rosa de mi novia. Eso me éxito mucho, así que cerré la puerta del baño y comencé a jalármela. El enano le decía que el si era un hombre de verdad y no como el puto de su novio, ella asentía mientras decía que si verga era enorme. Yo estaba molesto, pero mucho más excitado así que los deje, mientras seguía jalándome mi verga.

    Pasaron 5 minutos y mi excitación fue tal que me corrí mientras gemía de placer. Los dos escucharon y abrieron la puerta del baño solo para verme con mis pantalones en los tobillos mi verga en mi mano y un charco de semen en mis zapatos. Ella se quedó sorprendida al verme así pero el solo se reía por el tamaño de mi verga y por no aguantar más mi corrida.

    Paso un minuto más y el enano se corrió dentro del coñito rosa de mi novia, ella gemía y ponía los ojos en blanco, mientras yo seguía excitado. El enano me dijo que los limpiará, que era la responsabilidad de un cornudo, así que me agaché, puse la lengua en la rajita de mi mujer y comencé a chuparle su coñito lleno de leche de otro macho. El enano se excitó y me puso su verga a un lado para que se la mamara, yo me negué y él, enojado me golpeó y me obligó a hacerlo. Eso me excito así que le chupe su verga, y se le volvió a parar. Se corrió en mi boca casi al instante y me dijo que ahora era una puta igual que mi novia.

    Me llamo el mecánico para que fuera por el auto y el enano me dijo que me fuera, que mi novia seguía queriendo leche de enano vergon y no de un blanco pito chico. Salí y les dije que los veía en el taller. Paso una media hora hasta que llegaron. El enano me pidió que lo lleváramos cerca de su casa y mientras lo llevábamos mi novia le daba una última mamada, de esas que son ricas y que solo las putas dan. Lo dejamos en la calle y nos fuimos.

    Ella tenía restos de semen en su boca y yo solo atiné a besarla mientras mi verga se ponía dura de nuevo. Mi novia no me tocó aunque le rogué.

    Gracias a esto, he cumplido mi fantasía de ser cornudo en muchas ocasiones.

  • Tarde con Angélica

    Tarde con Angélica

    Esto pasó hace un par de años, entré a trabajar a una empresa que se dedica a pulir y encerar pisos en diferentes lugares de México DF en especial hospitales privados y oficinas gubernamentales eran mis primeros días después de tomar lo que se puede llamar “Curso de inducción”. En ese momento el que era nuestro jefe nos indicó que el área a pulir eran varias salas de estar y nos dividió en 3 parejas de 2 integrantes cada una, ahí fue donde me tocó con Angélica ella tenía más conocimiento de como proceder en ese trabajo aparte que era una especie de subjefa ya que nuestro jefe todo el papeleo firmas y materiales se lo encargaba a ella mientras el sabe dios dónde se iba.

    Nos dieron el material y partimos eran dos pisos de sala de estar y varios consultorios a los que no teníamos permitido entrar aparte de que todos estaban cerrados con llave.

    Paso la tarde y avanzamos muy rápido gracias a ella jajaja básicamente me decía que hacer en cada pulida estuvimos platicando y riendo la mayor parte del tiempo antes de eso me dejó un momento solo mientras se fue a cambiar su uniforme era un quirúrgico color morado un poco ajustado cabe destacar que tiene un par de tetas grandes y la parte de arriba de su uniforme estaba un tanto escotada ella es morena muy risueña mide cerca de 1.63, ya mencioné que tiene unas tetas grandes y un culo bastante decente al estar puliendo no podía dejar de mirar su escote cada vez que se agachaba y la máquina de pulir hacía que ella diera pequeños brincos por la vibración obviamente sus pechos se movían cada vez y yo estaba como hipnotizado con ese subir y bajar de tetas no sé si ella se daría cuenta pero por mi mente pasaban imágenes de ella en todas las posiciones y sus tetas en mi cara y boca lamiendolas, succionando su pezón etc. La mayor parte del tiempo esa tarde tuve mil erecciones que trataba de disimular pero las imágenes en mi cabeza no paraban.

    Acabamos de pulir y acomodar las bancas antes que las otras dos parejas fuimos a verlos y aún les faltaba una buena parte del trabajo ella les dijo que se apuraran que en cuanto terminarán podían ir a comer aún teníamos cerca de tres horas libres así que le dije que fuéramos a comer algo mientras así lo hicimos seguimos platicando y entre risas y plática se nos fue una hora.

    Regresamos a ver el avance de las otras parejas y ya faltaba poco para que terminarán les dijo que al acabar acomodaran el material donde estaba el nuestro y que fueran a comer nos veríamos en la entrada principal para que pasaran a recogernos en la camioneta esto nos dejaba cerca de 2 horas libres a ella y a mi así que me dijo que fuéramos a dar un último chequeo a nuestra área por si se nos había pasado algo y así lo hicimos.

    Al estar en la sala de espera y en los ventanales que dan a la calle donde habíamos pulido había un silencio tan sepulcral que hacía que uno no quisiera romperlo hablando en voz alta y al estar anocheciendo las luces tenues de la calle iluminaban un poco de la sala de espera estábamos hablando en voz bajita jajaja como sin querer romper el silencio de esa sala nos dirigimos hacia atrás de los consultorios justamente por donde entran los médicos y mientras checábamos el piso a contra luz le dije.

    -Todos los consultorios están cerrados?

    -Si de hecho no podemos entrar a ellos -contestó.

    -Pues que guardaran

    Y comenzamos a reír en voz baja.

    Intenté girar la manija de un par de ellos y el tercero se abrió le hice señas de que estaba abierto ese entre y encendí la luz que estaba en un tono bastante bajo de intensidad ella entro tras de mi y yo me senté en la silla giratoria frente a mi estaba la mesa alta donde checan a los pacientes ella cerró la puerta y se sentó en esa mesa me dijo a modo de broma que estaba bastante cansada que hasta se le antojaba dormir un rato en ese lugar yo le dije que teníamos todavía 1 hora y algo antes de reunirnos con los demás a lo que ella respondió.

    -Noo y si viene el vigilante nos van a reportar por estar aquí dentro

    Le dije que era la hora que todos cenaban y que solo había 1 vigilante en la entrada que no podían dejar su sitio así sin más que nadie iría me dijo “conste nada mas nos regañan” y se recostó más cómodamente en la mesa dándome la espalda. A estas alturas yo ya no podía disimular la erección del tamaño del mundo que tenía y al verla de espaldas con su uniforme ajustado y ella sacando el culo no podía más en eso se escucharon pasos en el pasillo y un radio era el vigilante dando su rondín ella volteo e hizo cara de asustada rápidamente, me pare de la silla sin hacer ruido apague la luz del consultorio y puse el pequeño pasador por dentro del consultorio antes de que llegara el vigilante se escuchaba que trataba de abrir algunos consultorios de los lados asegurándose que estuvieran cerrados y que todo estuviera en orden.

    Lo escuchamos alejarse diciendo en su radio que no había novedad ella para no hacer ruido seguía acostada yo con el pretexto de la luz apagada le dije que no veía nada pero que no podíamos salir luego que esperáramos unos minutos para salir mi adrenalina estaba al 100 y supongo que la de ella igual por qué cuando le dije que no veía nada me dijo que me sentara a su lado solo movió un poco sus piernas.

    Al sentarme a su lado escuchaba su corazón latiendo muy fuerte así que haciéndome el que seguía sin ver bien agarre su pierna y sentí como se acomodaba despacio boca arriba y respiraba más fuerte subí mi mano por su rodilla hasta llegar a sus muslos que estaban ya muy calientes subí mi mano más y toque su vagina que estaba aún mas caliente que sus muslos le sobe de arriba a abajo poniendo un poco de presión entre uno y otro con la otra mano desabotone su uniforme.

    No decíamos una palabra solo hacíamos pequeños ruidos de placer comencé a chupar sus tetas y sus pezones que estaban deliciosos y completamente erectos baje la parte de abajo de su uniforme junto con su pequeño calzón toque parte de el y sentí que estaba muy húmedo toque por completo su vagina y estaba chorreando metí un par de dedos sin mucha dificultad mientras besaba su cuello y lamía sus enormes tetas y mordía un poco sus pezones ella daba gemidos y pequeños gritos ahogados seguí masturbándola así hasta que terminó así acostada.

    Sentí en mi mano un chorro bastante caliente y me prendió más me baje el pantalón y me dio un delicioso oral hasta que me dijo en voz baja siéntate me voy a subir no se en que momento se quitó toda la ropa pero me senté y empezó a besarme mientras se acomodaba encima mío y de un golpe se comió toda mi verga en automático y como poseído estrujaba lamía y mordía sus tetas intentábamos hacer el menor ruido posible.

    Seguimos así unos minutos más cuando me apretó los hombros y sentí como su vagina me apretaba cada vez más hasta que ya no pudo moverse más y me lleno de nuevo con sus jugos está vez al estar encima mío me prendió mucho así que la jale del pelo y empecé a darle desde abajo le dije que ya quería terminar a lo que me respondió que adentro no que acabara en su boca así lo hice y aún después de acabar en su boca seguía chupando mi verga.

    Al terminar salimos de ahí y nos reunimos con los demás nadie se enteró lo que paso esa tarde y seguimos cogiendo de vez en cuando en el trabajo.

  • Le enseñé las tetas y el culo por WhatsApp

    Le enseñé las tetas y el culo por WhatsApp

    Hola queridos lujuriosos. Como ustedes saben, les he compartido algunas de mis anécdotas recientes sobre mis experiencias sexuales.

    El último relato que les compartí, fue acerca de la follada a domicilio que recibí por parte de mi amigo ocasional y sobre el espectáculo pornográfico que le dimos voluntariamente a mi vecinito.

    Me vestí como toda una puta y como la macizorra cogelona que soy. Esperé a mi amigo ya lista para coger.

    Antes de que él llegara me masturbé ante la mirada morbosa y lujuriosa de mi vecino. Él me observó cuando me ponía las medias y el liguero que usaría esa tarde y también dándome placer con aquel juguetito, hasta gritar de placer.

    Llegó mi amigo me desnudó, dejando entrever mi voluptuoso cuerpo a través de la ventana, me manoseaba, mordía las tetas y me preguntaba insidiosamente: ¿te gusta macizorra puta y cachonda?

    Yo muy apenas le pude contestar entre el extremo placer que sentía con aquel dildo, produciendo chasquidos con mis jugos vaginales y la voz entrecortada… sí papi pero ya quiero mi premio… dame tu verga.

    Decirle eso lo excitó demasiado y con mayor intensidad me hundió el dildo a fondo hasta que me corrí por completo.

    Darles mayores detalles sería repetitivo, pero la follada de aquella tarde fue deliciosa.

    Mi siguiente objetivo era mi vecino morboso, sin embargo, lo estuve observando algunas veces en los siguientes días y la verdad no me convenció mucho el bulto en su pantalón y su conducta ñoña.

    Así que eso me desilusionó mucho. Pero con lo puta, caliente y zorrota que soy… no pude evitar la tentación de responderle un mensaje que me envió un lujurioso y depravado lector de esta página de CuentoRelatos.

    Sus comentarios fueron como esperaba, candentes y a la vez, con la curiosidad por saber si realmente existe una mujer así en la vida real. Una mujer tan puta, macizorra, que siempre busca tener sexo y mamar la verga hasta conseguir lo que tanto me gusta: la leche.

    Así las cosas, él me dio su correo electrónico y yo le busqué.

    En su primer correo me mandó un hermoso y sexy piropo como: hermosa macizorra, es un placer conocerte y saber que existe una dama así. Y ese cumplido me encantó.

    Ya sabe que soy una mujer muy putona, madura y cogelona, que lo que busco constantemente es el placer de coger y de enseñar mis atributos ante la menor insinuación.

    Así que no habría razón para cohibirme.

    Además, desde su primer correo, me mandó unas fotos muy sexys, donde se apreciaba muy bien su verga en todo su esplendor. Bien dura y erecta.

    Bien supo lo que me gusta y fue muy espléndido al mostrarme fotos detalladas de sus pelotas hinchadas y de su verga cuan larga y gruesa es. Desde que las vi, se me hizo agua la boca y mi panochita se mojó solo con ver aquella tremenda polla, de verdad grande.

    Tuvo la cortesía de enviarme también varios videos, donde se apreciaba a través de su pantalón de vestir, aquella tranca bien dura y ancha. Y fue este último detalle de mi ahora futuro amiguito enculador, lo que me animó a darle también un regalito por correo.

    Le dije cómo me llamo en realidad, que sí soy la macizorrona puta y cogelona que conoció en CuentoRelatos y que me encanta coger. Entonces, le mandé primero una foto de mis nalgas y de mis tetas, para ver qué me decía.

    Él muy caballeroso, caliente y con ganas de coger, me respondió muy pronto. Me dijo que tenía buen culo y que sí le gustaba.

    Pues bien, eso me alentó para seguir enviándole otras fotos. Pero ahora de mi panocha bien mojada después de haber visto sus vídeos.

    Me abrí de piernas en la cama y me tomé varias fotos con detalles, de manera que viera mis labios vaginales y la entrada a mi puchita.

    Le mandé las fotos y me dijo como todo buen caballero, que estaba muy rica mi panocha, que le encantaría desde ya hundirme toda su verga y dejarme escurriendo de semen.

    Que si yo quería más vídeos le diera mi número de celular. No le contesté nada.

    Le dije que después se lo daría, pero no lo hice. Seguí mandándole correos, pero él dejó de mandarme sus ricos videos. Así que no me quedó de otra que darle mi número de celular, ya que quería ver si esa verga era la de él y si en verdad estaba así de grande como la de las imágenes y vídeos. Quería comprobarlo.

    Pues bien. Le di mi número y le dije quién era, él muy lindo me respondió pronto y fue muy caballeroso. Es un placer conocerte linda macizorra.

    Lo cual me emocionó mucho… ya les seguiré contando qué más ha pasado entre nosotros.

    Con cariño macizorrona cogelona.