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  • Mi primera vez con una chica

    Mi primera vez con una chica

    Hola… Me llamo Alicia y tengo 28 años. Hoy les voy a contar mi primera experiencia con una chica.

    Siempre me he considerado una chica hetero, nunca me había fijado en otras chicas y, había tenido varias relaciones con chicos de la Uni, ninguna sería, pero algunas bastante Intensas. Mido 1.70 de complexión delgada, tengo los ojos verdes, con unos pechos normales y con caderas anchas, que con los pantalones vaqueros me hacen un culo bastante voluptuoso.

    Esto me sucedió cuando tenía 19 años. Los mejores días en la universidad eran los viernes, terminaba la semana y comenzaba un desmadre de dos días que nos daba energía para la semana siguiente.

    Ese viernes estaba algo desganada y no me apetecía mucho salir con los chicos a tomar algo, en realidad tenía muchas ganas de cogerme el fin de semana para descansar de verdad, ya que llevaba una tralla de varios findes de mucha fiesta y alcohol.

    Tina, una compañera, me propuso que fuéramos a su casa, ya que sus padres habían salido de fin de semana y podríamos escuchar música o ver una peli y tomarnos un par de cervezas, sin excedernos mucho ya que ella tenía examen de contabilidad el martes siguiente.

    Tina es una chica aparentemente tímida, morena de pelo largo y ojos claros con una cara simétrica y un cuerpo de los que los tíos llaman «de escándalo» vamos, que era un pibón. Los chicos comentaban en los pasillos que era lesbiana, ya que nunca se le había conocido ninguna relación. Siempre pensé que eran habladurías y, además de eso nunca he sido una mujer con prejuicios de ningún tipo. Así que me pareció un buen plan, y nos fuimos a la licorería a comprar unas cervezas y luego a su casa.

    Al llegar me ofreció muy amablemente si quería darme una ducha, la cual acepté encantada ya que llevaba todo el día fuera de casa y estaba bastante acalorada. Al salir del baño, Tina estaba sentada en la cama, solo con su tanga, esperando también para irse a duchar. Me dijo que mirara ropa en su armario, ya que, al no ser planeado, no tenía ropa limpia. Se levantó si ningún tipo de pudor y se metió al baño. Si les soy sincera, nunca había visto unos pechos tan perfectos.

    Yo me puse un pantalón corto, sin ropa interior ya que no me gusta compartir ese tipo de prendas, y una camiseta ancha para estar cómoda. Tina salió del baño completamente desnuda, solo con la toalla en la cabeza. No pude evitar fijarme en su pubis completamente depilado, dejando entrever sus labios vaginales externos. Me puse un poquillo nerviosa, sin saber porqué, y creo que ella se dio cuenta porque, enseguida me preguntó si estaba incómoda. A lo que yo le contesté que no, que éramos chicas y era normal.

    Tina se puso su pijama y bajamos al salón. Destapamos un par de cervezas y nos sentamos en el sofá para buscar una peli que ver. Ella eligió «habitación en Roma» que, a medida que iba avanzando, me di cuenta que era de tendencia totalmente lésbica. Ahí empecé a sospechar que lo que decían los chicos no eran habladurías de pasillo.

    Cuando llevábamos 4 o 5 cervezas cada una, me preguntó si yo alguna vez había estado con otra chica. No me preguntéis porque pero esa pregunta hizo que mi vagina comenzará a lubricar. Le dije que no, y le pregunté si ella lo había hecho. Sonrió me miró fijamente a los ojos y me dijo «es posible». En eso me levanté con la excusa de buscar dos cervezas en la nevera y al volver me dijo: «Tienes las piernas más bonitas que he visto nunca»… a eso ya no contesté. Me senté de nuevo y le di su cerveza, para ese entonces yo estaba bastante excitada, pero no sabía porque, si a mi las mujeres nunca me han llamado la atención. Ella se acercó a mi lentamente y comenzó a lamerme el lóbulo de la oreja, para después acercarse a mis labios, y comenzar a besarlos, primero con mucha suavidad y luego metiéndome la lengua en la boca.

    Yo no reaccionaba… es más me estaba gustando mucho. Nunca un hombre me había besado con tanta ternura y suavidad. A esas alturas de la noche ya no era yo. Nos besábamos apasionadamente, nos abrazábamos, nos acariciábamos… y ella me quitó la camiseta, comenzando a succionar mis pezones. Yo ya gemía como una posesa, aquello era la gloria. Al verme tan excitada me quitó el pantalón y bajo lentamente con su boca hasta mi vagina, la cual empezó a lamer como nunca me la habían lamido. Yo estaba en trance… introdujo sus dedos medio y anular en mi vagina y comenzó a masturbarme mientras me lamía el clítoris.

    Pasaron dos o tres minutos y con los dedos que me había introducido, empezó a acariciarme el orificio anal, y con los dedos medio y anular de la otra mano me volvió a penetrar por delante. Yo cada vez que estaba a punto de correrme, me aguantaba el orgasmo para que al final fuera más intenso. Al cabo de unos minutos estaba penetrándome la vagina con una mano, y el ano con la otra, y yo seguía aguantando el orgasmo hasta que no pude más… yo no suelo ser muy escandalosa, pero en ese momento pegué un berrido muy fuerte. «Me corro Tina, me corro, me corro» y ella me decía «córrete cariño, córrete y disfruta, que esta noche es tuya» creo que hasta ese momento nunca había tenido un orgasmo tan intenso y tan duradero.

    Cuando me repuse un poco, me sentía en deuda con ella, pero yo no tenía experiencia con mujeres, así que decidí hacerle todo lo que me había hecho ella anteriormente, y dejarme llevar. Ella se abría de piernas con mucha facilidad, se dejaba penetrar todos los orificios, gemía más que yo, no se aguantaba ningún orgasmo. Cuando se venía se dejaba ir, tuvo tres o cuatro orgasmos muy escandalosos. Disfrutaba, gritaba «¡Reviéntame el culo! ¡Destrózame el conejo cariño! Y yo me sentía como toda una experta. Cuando terminamos le pedí que se pusiera a cuatro patas, que todavía le temblaban, y le chupe el culo durante mucho rato. Me encantaba su sabor y al ver que ella lo disfrutaba tanto como yo, le comencé a acariciar el clítoris hasta que se volvió a correr.

    Finalmente, ambas nos tumbamos en la alfombra e hicimos el 69 más divino que recuerdo…

    Una noche inolvidable.

  • Me cogí a una amiga pasada de copas

    Me cogí a una amiga pasada de copas

    Esto que voy a contar fue algo que hice en realidad y no pasó nada grave.

    Era mediados del 2019, yo en ese entonces tenía 24 años, un amigo organizo una reunión con comida y bebidas alcohólicas, nos pusimos de acuerdo que día, entre ese grupo de amigos eran 6 hombres y 2 mujeres que nos llevábamos bien y sin problemas, era pura amistad entre todos, llegando el día y la noche de la reunión, cooperamos cada quien para comprar lo de la lista, 4 de mis amigo se fueron a comprar todo mientras que el resto conseguían algunas cosas pequeñas de la lista que eran pocas, a mí me toco llevar los vasos, limones y una botella de alcohol que era un vodka, cayendo la noches empezamos tranquilamente comiendo alitas y costillas a la BBQ, uno de mis amigos puso la casa ya que sus padres y sus hermanos se fueron de vacaciones y él se quedó solo, todo tranquilo hasta que se destapo la primera botella de alcohol, tomaron pero con jugos y refresco, de poco a poco, uno de esos amigos se tomaba el alcohol como si fuera agua, hasta daba su opinión sobre la bebida que tomaba, a partir de ahí empezaron a tomar, yo no era de tomar alcohol ni de fumar o algo así por el estilo, sino me la llevaba a lo tranquilo.

    Yo aún seguía comiendo hasta llenarme, estuvimos platicando de cosas del pasado, de cómo nos conocimos, de algunas cosas que nos han pasado y uno que otro rumor, chisme o salseo de personas que conocemos, que la mayoría de eso eran ex compañeros o amigos que ya eran papas desde sus 20 a 25 años y les iba bien en su vida. Ya después de todo esto fue cuando empezaron a tomar de mas, tanto mis amigos como las chicas ya estaban empezando a tener los efectos del alcohol, yo por mi parte estaba normal, si tomaba mi vaso de refresco o jugo con alcohol, pero más que nada era de esas personas que tenían que prevenir cualquier cosa que hicieran mis amigos bajo los efectos del alcohol para que no haya inconvenientes o accidentes…

    De eso me refiero que no se descontrolen, podían variar los problemas, un ejemplo de ello es cuando dos de mis amigos estando bajo los efectos del alcohol lanzo una botella de tequila hacia arriba y casi le caí a uno de ellos en su cabeza, con suerte les cayó casi rosando una pequeña parte de su cabeza y ellos bien tranquilos.

    Yo los vigilaba, hasta que note que estaban tomando de mas, algo que se me hizo raro, de las 6 botellas de alcohol se acabaron 4 y ya iban por la quinta, como 4 amigos estaban tomando mientras que uno ya se estaba durmiendo en el sillón y una amiga estaba medio tomada pero se fue a su casa, la otra estaba muy tomada, hasta confundida, era la primera vez que la veo así, incluso ya no podía casi caminar, mejor me la lleve a su casa que afortunadamente vivía a 5 calles, cuando la fui a dejar eran ya las 12am, me costó algo llevarla hasta su casa ya que caminaba lento y sentía que se me iba a caer, en el camino empezó como a cantar pero muy suave, jamás me hablo en el trayecto estando muy pasada de copas.

    Al llegar a su casa tuve que esculcar su pantalón y suéter para encontrar las llaves, la senté ya que no podía ponerse de pie, al encontrar sus llaves entramos a su casa, ella vivía sola, la casa es de su hermano, al llegar la subí a su habitación, al llegar la acosté y le quite sus calzado y su suéter, al quitarle su suéter su blusa se levantó al punto de ver su brasier, me dio algo de pena en ver su brasier, ya que le quite su suéter me retire de su casa, cuando iba de regreso a la casa de donde estaban el resto de mis amigos a 2 cuadras de su casa de la nada mi mente me jodió, ya que me quede con ganas de tocar los pechos de mi amiga.

    Por un momento dije pues ya ni modo, será para la otra pero cuando iba a sacar mi celular para ver la hora, se me cayeron unas llaves, pensé que eran de mi casa pero eran las llaves de la casa de mi amiga, pensé que las deje con ella pero de ahí fue donde me regrese directo a la casa de mi amiga, antes de entrar mire en mis alrededores par a ver si nadie me estaba vigilando, ya revisando entre y cerré la puesta me subí a su habitación con todas las luces apagadas.

    Podía ver algo en la oscuridad por la luz de los postes de luz, al entrar a la habitación de mi amiga estaba acostado como la deje, la descobije y empecé a tocarla, primero toque sus pechos sobre su ropa, mi amiga tenía un cuerpo sexy, sus pecho eran entre Copa F o G, si estaban grandes, tenía pierna y ella era cuidadosa con su figura, al tocar sus pecho decidí mejor quitarle su blusa y brasear para apreciarlos mejor, con la poca luz que abundaba pude ver sus pechos, era hermoso, las tocaba y acariciaba con nuestras pieles, era suaves, de ahí empecé a chupar sus pechos, sus pezones al tacto con mi boca y lengua se sentían suaves como un chupón, de tanto tocar sus pechos mi pene se puso erecto.

    Después comencé a desnudarla hasta que pude apreciar su cuerpo al desnudo, su olor corporal de ella era agradable ella por lo general acostumbra a ponerse taco de bebe en su cuerpo ya que literalmente su olor me agrada, pero pensé que solo era en su cuerpo para el olor corporal y como perfume, sino que también ella se aplicaba tanto en su zona intima como trasero, al parecer ella tenía problemas de rosaditas y eso que ella usa ropa interior normal de acuerdo a su edad, lo del talco en su zona intima lo sé porque al lamer su vagina lamí residuos del talco así que con mi saliva la limpie de eso ya que si sabía mal, ya que limpie su zona empecé a lamer su vagina, ella estaba muy dormida así que no tenia de que preocuparme por el momento, poco a poco le metía mi lengua a su vagina, me la pase un rato chupando su vagina, de ahí la acomode para que hacerme un oral con su boca.

    La acomode como que yo le metiera mi pene a su boca y para facilitar mover mi cintura para sacar y meter mi pene, mi pene estaba muy erecto y lubricado con líquido seminal de lo excitado que estaba, le hice los orales poco a poco y con cuidado, su boca se sentía muy bien, hubo un momento que si le metí todo mi pene por curiosidad hasta donde llegaba pero me arriesgue de que ella se ahogara y se despertara, al hacer eso sentí muy rico hasta con ganas de verme dentro de su boca y garganta pero no, al final me vine en su cara, la limpie y ahora era el momento de cogérmela por su vagina, no tenía condones pero aun así iba a terminar fuera de ella, al penetrarla si se sintió apretado pero no salió sangre ni nada, deduje que era ya no era virgen, aun así me intrigo que se habrá llevado su virginidad.

    Al cogérmela ella estaba perdidamente dormida, su vagina se sentía muy bien, se lo hice acostada, de ahí le di besos de lengua, su aliento y saliva olían a alcohol, aun así no me queje ya que poco a poco se volvía dulce su saliva, cambie de posición y de lo hice acostado y ella sobre mí, movía sus cintura por su trasero, ahí fue donde ella empezó como a gemir pero suavemente, lo disfrutaba dormida, al final me vine afuera de ella, la segunda ronda se lo hice de a perrito, ella poco a poco gemía mas, le gustaba, de lo hacía entre rápido y suave, su vagina ya se sentía húmeda por dentro y caliente, me agradaba como se sentía dentro de ella, de un rato más cambie de posición.

    La senté en mi regazo frente mía y la movía yo por sus trasero, aquí fue donde cometí un error, por lo excitado que estaba termine dentro de ella que sinceramente se sintió muy rico venirme dentro de su vagina por la calentura no pensé en eso, aun así le seguí con ella hasta venirme otras 2 veces dentro de su vagina, pero cuando se me paso la calentura fue donde estuve pensando que iba a hacer, me tarde casi 30 minutos tratando de sacar mi semen de su vagina, me panique y de ahí tuve que dejarla como la traje a su casa, la vestí, lo tuve que hacer con cuidado y a detalles, aun así tenía miedo y nervios, me fui de ahí pero antes me robe una braga sucia de ella y una limpia y me retire, ya de ahí me fui a mi casa a dormir pero con miedo y pánico… cuando me retire eran las 4am.

    Al llegar el día como a las 11pm fui directamente a la casa de mis amigos, los 5 se quedaron dormidos en la sala acostados, los levante y 3 tenía los resaca, 2 les punzaba la cabeza y se sentían cansados, de ahí me hablaron de a qué hora se fueron las 2 y yo, yo le dije que las 2 se fueron como a las 12am y yo me fui a las 1am, como a las 12:30 pm le marcaron a las 2 amigas para que vinieran a comer algo para que se relajaran de lo de anoche, al llegar ellas 2 me puse nervioso por la que me cogí en la noche, pero ella se veía normal, ella pregunto qué hora se fue? A lo que uno de ellos respondió que se fue a las 12 am.

    Ella literalmente no se acuerda casi de nada, algo que al saberlo me dio un respiro que disfruté y de ahí nadie de ellos sabe que me cogí a una de nuestras amigas del círculo… una cosa que resaltar es que ella tenía un novio cuando me la cogí y su noviazgo se veía que, si se amaban uno al otro, esa amiga que me cogí se llama Verónica, ella tenía 23 años a 2 meses de cumplir los 24 años, al final de todo eso salió embarazada de mi pero ella pensó que el hijo es de su novio y los tuvo sin problemas nada más que hoy en 2021 tuvo un problema con su novio y la dejo, es madre soltera, hasta la fecha nadie sabe que ese hijo es mío, solo una persona de alta confianza le conté lo sucedió con pruebas y hasta se sorprendió.

    Actualmente los recuerdos de esa noche que me cogí los tengo grabados, fotos y sus 2 bragas que me robe de ella.

  • Siempre estaré para ti, Marian (cap. 1)

    Siempre estaré para ti, Marian (cap. 1)

    Esa mañana me desperté con bastante cansancio, producto del trasnocho por la fiesta de anoche. Ya serían las 10 am cuando me presenté en la cocina, para desayunar y me encontré a mamá sentada en una de las sillas del pantry, con la cara oculta entre sus dos manos. Estaba sollozando, silenciosamente, tal vez para que yo no me diera cuenta, no la sintiera y me preocupara.

    -Buenos días, bendición… ¿Qué tienes, mamá? -le pregunté apenas me di cuenta de la situación.

    -Dios te bendiga, mi amor, nada… no pasa nada, es que me cayó una basurita en el ojo y me estaba molestando. No te preocupes. ¿Quieres desayunar? -me respondió, azorada.

    -Mamá, no soy un niño, te conozco muy bien y me doy cuenta que estabas llorando. Cuéntame, por favor, tenemos confianza ¿Cierto?

    -No te preocupes mi amor, no es nada, ya se me pasó.

    -Está bien, tengo claro que no confías en mí, no importa… -le dije, poniendo mi mejor cara de disgusto, a fin de obligarla a reaccionar.

    -No te pongas así conmigo, Juan Antonio, es que no quiero preocuparte…

    -Si no me dices la verdad, claro que me preocupo. Tú y yo somos muy unidos, no nos ocultamos nada, así que dime de una vez… mi dulce Marian…

    -Bueno, mi amor, está bien, es que no quiero que te involucres en esto, porque en los problemas de pareja los terceros sobran. Es tu papá, parece que se quiere ir de la casa…

    -Yo sabía que eso venía, me lo esperaba… con ese comportamiento tan absurdo de los últimos tiempos, algo malo se traía el señor. ¿Te pidió el divorcio?

    -Este… bueno… si, mi amor, se quiere divorciar… ya se acabó el amor, dice él y por lo tanto, se quiere ir…

    -Madre, tú eres una mujer joven, hermosa y muy dulce, si no te quiere que se vaya. Ya encontrarás alguien mejor que él y rapidito…

    -Ni tan joven, mi amor, ya tengo 36 y mis mejores años se los di a él. Y de hermosa, no sé, ya no tanto, creo… vamos, siéntate a desayunar, que ya es media mañana. Y cuéntame ¿Cómo estuvo la fiesta anoche?

    -Ya me estás cambiando la conversación, te quieres evadir… así no, mamá, necesito que me digas la verdad. Soy tu hijo y quiero apoyarte en todo lo que pueda.

    -Mi amor, él es tu padre; yo, en cambio, solo soy tu madrastra, no deberías ponerte de mi parte y contra él, porque no sería justo para ti. Él ejerce la patria potestad sobre ti, no yo. Y además, como ya te dije, en los problemas de pareja, los terceros sobran. Podría ser problemático que te metieras.

    Así las cosas, decidí que no la presionaría más, me desayunaría y vería los acontecimientos en la medida en que se presentaran. Pero no pensaba salir de casa este día, no la dejaría sola.

    Realmente, Marian no era mi madre natural, solo mi madrastra, pero era la mujer que me había criado, que me había dado amor de madre, era mi Madre y ese era un hecho innegable.

    Yo la amaba con locura, sin medida. Mi padre, en cambio, era el clásico hombre con una apariencia de personaje duro, un Charles Bronson, inmutable, proveedor de bienes materiales, pero muy poco dador de cariño. No me imaginaba qué había visto en él una mujer tan cariñosa como mamá. No recordaba la última vez que me dio un abrazo o me preguntó como estaban mis cosas. Solo se limitaba a exigirme que le pidiera la bendición y a decirme que me portara bien y estudiara. Ellos dos no me cuadraban como pareja, jamás. El hombre más seco y la mujer más dulce. Agua y aceite.

    Pasó el fin de semana sin mayores acontecimientos, no logré sacarle nada más a mamá, pero no bajé la guardia. Me mantenía el mayor tiempo posible cerca de ella, pendiente de cada paso que daba. No me atrevía a desampararla. A fin de cuentas, ella lo era todo para mí.

    El martes, papá regresó a casa por la noche, a la hora de la cena y se fueron a la habitación para hablar en privado. Yo no entendía casi nada, solo cuando mamá le decía que bajara la voz, para que los vecinos no se enteraran. Yo intuía que su verdadera preocupación era yo, que yo no me enterara.

    Cuando por fin salieron de la habitación, papá se me acercó, me puso una mano en el hombro y me dijo, muy ceremonioso:

    -Hijo, ya eres un hombre, creo que debes saber lo que está pasando, por favor, siéntate aquí con nosotros, que tenemos que decirte algo muy importante. Verás, Marian y yo hemos agotado nuestro matrimonio, ya no hay amor y no debemos prolongar más la convivencia; ya no tiene sentido. Desde hace más de un año estábamos así, pero tú aún no habías cumplido los 18 por lo que esperamos un poco para no hacerte daño. Pero ya los cumpliste, hace poco y ya es hora. Marian y yo vamos a divorciarnos… me voy de la casa, para mi nuevo apartamento y tú, como hijo mío que eres y no de ella, te vendrás conmigo, a mi nueva casa. Yo le dejaré este apartamento para ella y su carro… todo está decidido.

    -¿Qué? ¿Qué me vaya contigo? ¿Estás loco? Contigo no voy a ninguna parte, me quedo con ella, con mi madre ¿Lo oyes? MI MADRE, así, en mayúsculas. Tú eres mi padre solo porque me dices que me engendraste, pero no reconozco en ti nada que me haga pensar que lo eres; en cambio ella sí, me crio, me ha cuidado siempre, me quiere de verdad. Y yo a ella. Así que bájate de esa nube, señor todopoderoso, no me voy contigo. Ya tengo edad para escoger con cual de mis padres me quedo.

    El hombre se quedó de piedra, asombrado de mi salida. No lo podía creer. Creo que estuvo a punto de pararse y golpearme. Marian le tocó el brazo, para indicarle que se calmara, que a lo bruto no lograría nada. Parece que el señor entendió y se sentó nuevamente, pero tenía la cara roja de la rabia. Nunca se esperó esa de su hijo, de ese hijo al que nunca le había dado muestras de cariño.

    -Dime una cosa, papá ¿Y solo le vas a dejar a mamá este apartamentico y el carro viejo ese que, a veces, ni siquiera prende?

    -Eso no es problema tuyo, hijo, es asunto de ella y mío. Nosotros resolveremos esas situaciones. Tú eres mi hijo y me debes respeto.

    -Y tú le debes respeto a ella, como tu esposa y nunca se lo has tenido. También me debes respeto a mí, como hijo y tampoco jamás has dado muestras de eso.

    Mi padre se quedó congelado, me imaginé el torbellino de preguntas que le daban vuelta en la cabeza. No sabía qué hacer, miraba un momento a Marian, otro a mí y se “quedó en el aparato”, término hípico para decir que el caballo no arrancó para la carrera. De pronto se levantó de la silla, dio un manotazo grosero a la mesa y se fue hacia la puerta. Desde allí:

    -No voy a tolerarte faltas de respeto, soy tu padre y… -abrió la puerta y se marchó sin terminar su frase, porque… simplemente no tenía nada que decir.

    Cuando quedamos a solas, mamá y yo, la abracé cariñosamente y le dije:

    -No te preocupes, mamá, todo va a salir bien. Ese hombre no nos va a dejar pelando así como así. De eso me ocupo yo.

    Pocos días después, papá se presentó nuevamente en casa para discutir con mamá. Pero mamá, al saber que venía, me pidió encarecidamente que no interviniera, que me quedara en mi habitación, para permitirles hablar ellos solos. Yo no estaba de acuerdo, no quería dejarla sola en ese trance, pero ni modo, a mamá no la iba a desobedecer, no a ella.

    Papá llegó y se metieron en la habitación principal, cerraron la puerta y yo aguzaba el oído para tratar de escuchar la conversación. Nuevamente solo se escuchaba el vozarrón de él y a mamá pidiéndole que bajara la voz para que no se enteraran los vecinos. Mucho rato después y sin que yo pudiera entender mucho de lo que habían hablado, terminaron de discutir y él dijo que se marchaba, pero en eso preguntó por mi:

    -¿Y mi hijo, dónde está? -le preguntó a mamá.

    -En su cuarto, descansando. Vino de un partido de futbol, se duchó y se acostó para esperar la hora de cenar.

    -Por favor, llámalo.

    -Si, claro, ya te lo llamo. -y se dirigió a mi habitación, a llamarme.

    Enseguida salí a enfrentar a papá.

    -Aquí estoy, ¿Qué quieres? -le pregunté de sopetón, sin siquiera saludar.

    -Esa no es manera de hablarme, primero debes pedir la bendición y saludar. Y el tonito, te lo guardas. -me disparó de inmediato.

    -De acuerdo, papi, bendición y hola, y ¿Ahora qué?

    -Quiero hablar contigo, pero en privado, una conversación de un padre con su hijo. ¿Bajamos al parque, un ratico?

    -Podemos hablar aquí mismo. Mamá me pidió que no estuviera presente, que les dejara espacio y yo la obedecí. Los dejé hablar. Ahora yo le pido a ella que se vaya a su habitación y tú y yo podemos hablar aquí en la cocina ¿De acuerdo? -dije mirando a mamá y luego a papá.

    Ella asintió y se fue a su habitación, mientras él aceptó y se sentó en las sillas del pantry.

    -Bueno hijo, han pasado unos días desde nuestra última conversación, estimo que has podido recapacitar y mi planteamiento sigue firme, quiero que te vengas a vivir conmigo, que soy tu padre.

    -¿Me puedes explicar porque tanto empeño en que me vaya contigo? Tú y yo no tenemos nada en común, siempre he sido un estorbo en tu vida, no sé para qué me quieres allá contigo. Yo me quedo con mamá, porque la quiero y ella a mí, nos entendemos muy bien, somos grandes amigos y somos felices juntos.

    -Porque eres mi hijo, coño, mi sangre. A ella no te une ningún lazo, no quiero que después te arrepientas de una mala decisión.

    -Te equivocas, papá, a ella me une un lazo maravilloso, se llama amor. ¿No lo conoces? ¿No sabes de que se trata? Te lo puedo explicar…

    -Hijo, estoy hablando en serio, intento tener una conversación de adultos contigo, para que no digas que siempre te trato como a un niño.

    -Papá, estoy hablando muy en serio. No quiero irme contigo. Me quedo con ella y quiero que sepas que ayer consulté con uno de mis profesores de Derecho y me explicó que ya a mis 18 años puedo y tengo derecho a escoger con cual de mis padres deseo vivir, ante la circunstancia del divorcio. También consulté si Marian, por ser madrastra, calificaba como madre en este caso y me respondió que sí, porque ha existido, de siempre, un vínculo familiar de amor y de crianza. En fin, me quedo con ella y es mi última palabra. No te ofendas, pero no quiero estar contigo. Cosecha lo que sembraste, ya es hora.

    -Está bien, pero no creas que me voy a rendir. Yo no abandono a los míos. Me voy, pero volveremos a hablar.

    -Espera un momento, ahora que estamos solos, sin mamá, quiero saber cómo vamos a quedar los dos, ella y yo. ¿Nos dejarás el apartamento?

    -Si, claro, el apartamento y el carro de ella y una pensión mensual para que puedan vivir bien.

    -¿El carro de mamá, ese perol? Te lo puedes llevar para la basura. ¿Vivir bien? ¿Qué llamas tú vivir bien, alcanzados como estamos siempre? ¿De cuánto estás hablando, de la pensión, de cuánto?

    -Eso no es asunto tuyo, es algo entre tu mamá y yo, no me estoy divorciando de ti sino de ella.

    -Papá, tú mismo dijiste que querías hablar de hombre a hombre ¿Cierto? Pues bien, te quiero mostrar algo. Déjame buscarlo. -me paré, fui a mi habitación y regresé con un sobre que contenía una serie de fotocopias. Entonces retomé la conversación:

    -¿Sabes una cosa, papi? Yo sé perfectamente quién eres, que haces y cuanto tienes. No vas a dejarnos pelados, eso te lo aseguro. Los hijos de tus tres socios son mis “amigos” y ustedes creen que somos idiotas o retrasados mentales, pero creo que los idiotas son ustedes. Hace poco recibí un sobre, anónimo, por supuesto, pero todos sabemos que detrás están las manos de ellos, que contiene copias de Actas de Asamblea, Reparto de Dividendos, Contratos, memorandas, números de cuenta en el extranjero, estados de cuentas y mucha más información delicada. ¿Quieres que hablemos de eso, papi? Te muestro. -y le entregué el fajo de copias.

    El hombre comenzó a mirarlas, a leer lo que allí le había entregado y empezó a ponerse rojo. En un momento dado, pensé que, o me daba un coñazo o le daba un ataque, una apoplejía, alguna vaina así. Después de asimilar el contenido del sobre, se me quedó mirando a los ojos y me dijo, con rabia contenida:

    -¿Quieres extorsionarme? ¿De eso se trata todo esto? ¿Eres mi hijo o un monstruo?

    -No, papi, ni extorsión ni monstruo, pero deja de pensar que soy idiota. Se muy bien quién eres, mis “amigos” me han puesto al tanto, me abrieron los ojos y ¿sabes qué? Fue doloroso enterarme que mi padre no tiene escrúpulos, que es deshonesto y que, además, piensa dejarnos a mamá y a mí sin nada. Es triste haberte escuchado hablar de respeto, de moral, de principios y valores, toda mi vida ¡Haaa! Y de honradez… y descubrir ahora que mi papito se coge a las tres esposas de sus socios, a las tres. Y a su cuñada, la esposa de su hermano. Y que también se coge a la señora que nos abandonó hace 17 años, a esa desnaturalizada que me parió y luego salió corriendo a putear con otro hombre, humillándote a ti y abandonándome a mí. Y a su hermana, la que fue tu cuñada. Y a las dos mejores amigas de mamá. Parece que eres todo un semental. Tienes un currículum extraordinario, como para hacer una telenovela. Y no es todo, te “ganaste” el año pasado 10 MM de los verdes y el anterior otros 10, solo por nombrar dos años y mira cómo nos tienes viviendo, a tu esposa y a tu hijo… -un breve respiro y mirada a la cara enrojecida de ese hombre que estaba sentado frente a mí, a punto de colapsar y continué:

    -No, papito, no te estoy extorsionando, no soy de esa calaña, solo te doy la cara porque ya soy un hombre y… me avergüenzo de ser tu hijo. Todos mis amigos se ríen de mí… y de mamá, porque a duras penas sobrevivimos mientras mi padre se da la gran vida. Eres un miserable y punto… Mis “amigos” dicen que ustedes cuatro tienen hasta prontuario criminal, imagínate por dónde van los tiros. Pero uno de mis profesores, que me aprecia mucho, especialista en divorcios y de mucho renombre en este país, se me ofreció para representar a mamá contra ti y te va a sacar hasta el último centavo. Y no solo eso, me dijo que además, tendrás que pagar las costas. En fin, papá, los papeles que te entregué son copias, los tengo bien guardados y otras copias en manos de mi abogado ¡Carajo! suena bien, mi abogado… y hay mucho más, no te imaginas. Te lo dije, papito, se bien quién eres y cuanto tienes. No soy pendejo… que tengas un buen día… y dame tu bendición.

    Mi padre no pudo aguantar más y me lanzó un golpe a la cara, que me dio de lleno en el pómulo izquierdo. Caí al piso, con mucho dolor en la cara, pero entonces me paré y me le cuadré, listo para la pelea.

    -Me pegaste, tal vez me lo merezca por “faltarte el respeto”, que no se si lo tienes, pero te advierto, no lo vuelvas a intentar, porque el segundo no lo aceptaré. Ya tengo edad y tamaño para darme unos coñazos contigo. Me vas a respetar como hombre que soy, me lo he ganado por todas tus faltas y tus mentiras.

    El hombre se dio la vuelta y salió del apartamento, tirando un portazo fortísimo, totalmente derrotado desde el punto de vista moral. Apenas escuchó retumbar la puerta de la calle, mamá se presentó en la cocina y se asustó al verme la cara ya hinchada por el golpe y la sangre corriendo por mi mejilla; enseguida se abocó a ponerme hielo para disminuir la hinchazón. Y preguntó:

    -¿Qué pasó mi amor, porque te pegó? Es un salvaje…

    -Tranquila mamá, no importa, ya se quitó la careta. Bueno, se la quité… -y procedí a contarle todo, sin omisiones.

    Mamá estaba asustada, no quería ser la responsable de una fractura en la relación padre hijo. Tuve que aclararle que esa fractura era de vieja data y que no tenía nada que ver con ella. Le pedí que confiara en mí, que ese bribón no se iba a salir por la tangente, con su cara tan limpia.

    -Mamá, yo soy un sobreviviente desde mi nacimiento. Casi morí en el parto, luego la “señora” me abandonó para irse a follar con otros hombres y desde siempre mi padre me ha considerado un estorbo, no sé porque tanta insistencia en que me vaya a vivir con él si nunca me ha demostrado cariño. Eso es pura pantalla, para quedar como el bueno de la película y dejarte a ti como la mala. Pero te tengo a ti, a mi madrecita, la que siempre me ha querido y sabes que te adoro. Por ti soy capaz de lo que sea. No voy a permitir que ese señor nos joda, así de simple. Le has dado 16 años de tu vida a ese miserable.

    Marian se quedó un poco más tranquila, en apariencia, pero yo sabía que se sentía muy mal por todo esto. No era suficiente ver su matrimonio lanzado a la basura, sino que sentía ser la causante del disgusto y distanciamiento entre papá y yo.

  • Una paciente muy caliente

    Una paciente muy caliente

    Hola a todos, no soy de escribir mucho la verdad, pero espero les guste una de las anécdotas que me han pasado en el trabajo, empezando por describirme, soy alto mido aproximadamente 1,85 m, fornido, lo cual me ayuda en mi trabajo de terapista.

    Uno en este trabajo trata con muchas personas y aprende a manejar ciertas circunstancias, pero primera vez que me paso lo que voy a contarles.

    Llego una clienta o paciente de 1.57 cm, me acuerdo estos detalles porque debo tomar medidas antes de empezar, edad de 37 años, contextura delgada, tez trigueña, buen cuerpo y conversación muy agradable. Estaba vestida con un traje enterizo, creo así se llama de una sola pieza. Cabe mencionar que en el trabajo varias veces atiendo a mujeres de todas las edades, delgada, bajitas, gorditas, etc. Sigamos.

    Pasamos al cubículo y le indico que debe colocarse una bata con abertura hacia atrás y quedarse en ropa interior, regreso en unos 3 minutos y la encuentro sentada en la camilla, le indico que se acueste boca abajo y la cubro con una sábana dejando libre las zonas a examinar por el dolor muscular que tenía en hombros y cuello hasta ahí todo bien. No tenía brasier cosa que no me llamo la atención porque no era la primera vez que tenía esos casos, hice la terapia correspondiente y conversamos para aliviar la tensión del dolor, hasta ahí todo bien.

    Terminada la terapia se sienta en la camilla y le doy algunas indicaciones.

    -puedo pedirte un favor.

    -si claro le respondo

    -puedes ver mi cuello me duele cuando giro la cabeza.

    -claro con todo gusto, baja un poco la bata para examinar mejor, pero se bajó todo, mostrando sus senos. A uno se le van los ojos, pero de ahí no pasa.

    -perdón no te incomodo.

    -No tranquila, pero que va me puse nervioso, tenía unos senos pequeños muy bonitos, una areola rosadita, ganas de acariciarlos de verdad, pero el profesionalismo primero. Así que continue con lo mío como si nada. Pero sabía que ella tenía otras intenciones, quería provocar y ver mi reacción, acá le decimos calienta huevos.

    -muchas gracias, una última cosa me duele la cadera, perdón por abusar. Yo estaba encantado observando el espectáculo.

    -claro acuéstate nuevamente, era increíble se retiró la bata quedando solo con pantys. En ese punto estaba ya muy excitado no se si notaría mi erección, como dije nunca había estado buscando eso ni mucho menos aprovechar la situación. Procedí a examinar las caderas y movilidad y se quejó un poco al flexionar el muslo y yo todo caballero le explique que debemos hacer otra cita para trabajar ahí. Y lo que en el fondo quería.

    -espera me dijo, quieres ver?

    Yo a gritos claro que quería, pero no sabía que hacer si rechazar la oferta o dar rienda suelta a mis instintos.

    -si claro. Si no tienes inconveniente.

    Se bajo los pantys y vi todo, una vulva depilada con unos pelitos muy cortitos, pero se veía super bien y unos labios mayores que cubrían la entrada a la vagina

    -puedo tocar, le dije?

    -lávate las manos primero.

    Fui volando a lavarme las manos. Regrese y ahí estaba recostada en la camilla desnuda, acaricie esa vagina y como si fuera un sueño del que no quera despertar metí mis 2 dedos, uff se sentía delicioso, caliente y muy húmeda esa vagina. También se había excitado por lo que pude notar hace rato, ya. Estaba mete y saca los dedos con suavidad.

    ¿Como hacen las mujeres cuando están excitadas? No se les nota, si alguna mujer llega a leer esto, por favor instrúyanos. Porque a uno el pene enseguida nos delata.

    La mire y sus ojos estaban llenos de lujuria y los labios los remordía, como película erótica. Tomo mi mano que tenía en su vagina e hizo que introdujera mis dedos más, se retorcía de placer y echaba unos gemidos seguidos de esa mirada de placer. Yo estaba que mi pene quería salir del pantalón. Ella lo noto y bajo mi pantalón sacando mi verga y con su otra mano mi apretaba y jalaba mi verga, era como una competencia quien termina primero, tenía miedo que gritara. Como me había dicho después que es gritona durante el sexo.

    Estuvimos así unos 5 minutos y ella se estremeció apretó sus piernas con mis dedos dentro de su vagina y prácticamente eyaculo en mi mano, fue delicioso, yo aun no terminaba. Y la verdad se durar como 15 minutos o más, así que queda ahí. Fui a traer toallas para que se limpie, dejo mojada la sábana, pero no importaba.

    Yo creo que ella, luego me confirmó más tarde que cuando alguien le gusta, da rienda suelta a sus deseos, siempre con preservativos.

    Al final me abrazo y me dio las gracias por todo.

    -¿por todo? le dije.

    -sí, por el orgasmo principalmente. No te corriste, la próxima vez que venga te hago un oral, pero con preservativo.

    Continuará…

  • Diez días cogiendo por el culo a mi cuñada

    Diez días cogiendo por el culo a mi cuñada

    «Me pude detrás de ella y le enterré la pija en el orto. Ella lloraba y gemía de placer al mismo tiempo. Estuve un buen rato bombeando hasta que me salí, tomé su cabeza y le cogí la boca en forma bestial. Ella volvió a meter sus dedos en el culo y tuvo un par de orgasmos antes que yo acabe llenándole la boca con mi leche, refregué mí pija en su rostro y ella me la chupo hasta dejarla bien limpia. Con sus dedos junto todo mi esperma de su cara y los chupo.»

    Todo comenzó por casualidad, en marzo de 2020. Yo debía hacer un trabajo de fotografía de paisajes y faunas en un parque nacional en la provincia de Corrientes, en Argentina, donde resido actualmente. Con mi mujer hacemos ese tipo de fotografías para vender en distintos sitios y revistas. Ella, con la ayuda de mi cuñada, se encarga de hacer el trabajo con los editores en las computadoras y yo de tomar las fotos, con cámaras y con un dron.

    Por cuestiones de comodidad, tenemos una camioneta 4×4 con un camper colocado (una especie de casa montada sobre la camioneta). Es solamente para dos personas, con todas las comodidades y además con una antena de Internet satelital.

    Siempre viajábamos con mi esposa, pero tres días antes de salir, a ella la tuvieron que operar de urgencia porque tuvo peritonitis. Yo quise suspender el viaje, pero ella, porque el trabajo era muy bien pago, insistió para que fuera. Y para poder mandar las fotos de prueba y que las aprueben, me propuso que vaya con su hermana, Marisa, que estaba de acuerdo.

    —Silvia, amor, no quiero viajar con tu hermana. El camper lo hicimos para nosotros, hay una sola cama… Dije.

    —Fernando, necesitamos ese trabajo. Marisa se va a llevar un colchón inflable y va a dormir en el piso, hay lugar.

    Resultado, que, con una semana de atraso, partimos Marisa y yo. Marisa tiene 27 años, es una linda mujer, sin ser una belleza, muy buenos pechos, y una cola más que apetecible. Entre nosotros nunca hubo nada, ni siquiera miradas antes de ese viaje. Dos días después, llegamos a un camping donde íbamos a hacer base y movernos en una moto enduro que yo llevaba en el techo del camper.

    —Fer, si no te molesta me voy a dar una ducha.

    —No, para nada. Me fije y los baños del camping son lindos y están muy limpios. Andá tranquila.

    —Mmm, no… prefiero bañarme aquí… Me dijo señalando el minúsculo baño del camper.

    —Bueno, si eso queres, voy a charlar con la gente de aquí para ver donde podemos ir mañana… Dije.

    Salí del camper y estuve charlando con el encargado. Me recomendó varios lugares y volví al camper.

    —Menos mal que volviste, por tonta no agarre toalla. ¿Me alcanzas una? Me dijo ella desde el baño.

    Se la alcance, y ella apenas abrió la puerta para tomarla. Me senté a mirar cosas en la computadora y ella salió del baño apenas tapada con la toalla.

    —Sí que es chico el baño… dijo ella.

    —Eh… sí, voy a dar una vuelta así te vestís tranquila.

    —Dejate de joder Fernando… vamos a estar quince días conviviendo. Y yo no pienso salir cuando vos te bañes y te cambies. Somos adultos…

    Sin decir más, se quitó la toalla, quedando en bolas totalmente y se puso una tanga diminuta, una remera y un short.

    —Nunca imagine que te pondrías colorado de ver a una mujer desnuda… Me dijo.

    —Nunca imagine verte en bolas totalmente, sos mi cuñada…

    —¿Entonces que estés colorado es un elogio encubierto?

    —Totalmente.

    —Gracias…

    —Escuchame, Marisa, vos dormí en la cama, que yo duermo en la colchoneta.

    —De ninguna manera. Yo entro en este espacio, vos no.

    Cenamos y luego de cenar bajamos a contemplar la noche estrellada y tomar un whisky, como yo hago habitualmente a la noche. Y fueros dos vasos los que tomamos. Mi cuñada se puso algo alegre, no muy acostumbrada a tomar. Nos fuimos a acostar y yo lo hice en la cama, y ella como había elegido, en la colchoneta. Por la temperatura, yo solamente con un bóxer, y en la oscuridad vi que ella se quitaba el short y la remera.

    A los diez minutos empezamos a escuchar los ruidos de la noche, aves, algunos yaguaretés, y ella de un salto se subió a mi cama.

    —Fernando, ¿Qué mierda es eso? Me pregunto asustada, acostada de costado dándome la espalda.

    —Animales Fernanda…

    —Chistoso, eso lo sé… ¿Cerraste bien la puerta? ¿No entrará ninguno? ¿Hay osos aquí?

    —Cerré bien la puerta y no hay osos. Dormí acá, yo voy a la colchoneta.

    —Ni en pedo duermo sola.

    De a poco se fue corriendo, hasta quedar pegada a mí. Yo ya estaba excitado, y mi pija se estaba poniendo dura. Sin que lo espere, ella se dio vuelta, y de puso de costado mirando hacia mí. Por las ventanas entraba la luz de la luna y el bulto en mi bóxer era visible.

    —Parece que tenes una importante inflamación… Me dijo.

    —Marisa, dormite por favor.

    —Silvia siempre dice que tenes un buen aparato… y que lo sabes usar como pocos… voy a ver si es cierto.

    Y llevo su mano a mi pija y la empezó a acariciar por encima del bóxer. Segundos después la estaba chupando con todo. Yo acariciaba y apretaba sus tetas. Yo gemía y ella no paraba de chuparme. Logre que deje de chuparme y la hice acostar boca arriba.

    —No estoy tomando ni traje pastillas. Me dijo.

    —Y yo no tengo preservativos.

    —Sigo chupando entonces.

    —No… tengo otra idea.

    La hice poner boca abajo y le empecé a acariciar el culo mientras me masturbaba.

    —Acabame en el culo. Dijo Marisa.

    Me puse sobre ella y con mis piernas, separé las de ella. Corrí su tanga y acerqué mi pija y ella sintió que la apoyaba en su orto.

    —Fer no… así…

    Fue lo que llego a decir cuando mi pija empezaba a entrar en su orto. No la había dilatado ni siquiera había puesto un poco de saliva.

    —Fer por favor… no…

    Yo ya estaba dentro de ella y me empecé a mover. Ella mordía la almohada y lloraba. Yo más me excitaba. Estuve un rato cogiendo ese hermoso culo, hasta que por fin acabé adentro de ella, llenando su intestino con mi leche.

    Me acosté nuevamente y la escuché sollozar un rato, sin decir nada. Cuando desperté estaba parada, solo con la tanga mirando por la ventana.

    —Buen día. Dije.

    —Hola.

    —¿Me acompañas a sacar fotos?

    —Bueno…

    Nos vestimos, tome las cámaras y salimos a caminar buscando imágenes. El lugar era espectacular, aves por doquier, carpinchos, y un par de yaguaretés que pude fotografiar de lejos.

    Habíamos llevado un par de sándwiches y un agua mineral, por lo que nos sentamos a hacer un break.

    —¿Gozaste anoche? Me preguntó.

    —Sí, tenes un culo hermoso.

    —Cuando te pedí que me acabes en el culo, no era dentro, era sobre…

    —Entendí otra cosa…

    —Me di cuenta… yo… quería que acabes en mi boca.

    —¿Aún queres?

    —Ehh…

    Me baje mi bermuda y mi pija quedó al aire. Ella se acercó y se puso a chuparla, más caliente que la noche anterior.

    —Sos muy caliente… Dije.

    Ella no contesto si siguió chupando. Y vi como se llevaba una mano a la concha para masturbarse. Chupaba y se masturbaba con todo.

    —Muy caliente, y muy cerda… Dije y le di una suave cachetada que hizo que se meta toda mi pija en su boca.

    Ahora ella se cogía la boca con mi pija. Me hizo acabar con todo, con toda mi pija en su boca, y trago todo. Y ella tuvo un orgasmo al mismo tiempo masturbándose.

    —¿Gozaste? Pregunte yo ahora.

    —Sí…

    Seguimos sacando fotos y cuando caía el atardecer, volvimos al camper. Ella se ducho primero y se puso a trabajar en las fotos. Yo me duché y salí del baño desnudo. Marisa levanto la vista, me miro y volvió a mirar la computadora. Me acerque y tome su cabeza para que nuevamente me la chupe.

    Mi pija estaba bien dura y ella otra vez llevo su mano a su concha.

    —Quiero cogerte el culo.

    —Fernando… anoche me hiciste mierda…

    —Te vas a poner en cuatro patas en el suelo, te lo vas a abrir, te voy a coger el culo y te voy a acabar en la boca, como buena puta que sos.

    Ella no dijo nada, busco el aceite en la alacena y se puso en los dedos. Se metió uno y se puso de rodillas, luego se puso otro y empezó a resoplar y volteo para mirarme. Lloraba, gemía, y se metía dedos con todo.

    —Así puta, pajéate el culo para mí. Dije y tomé mi cámara para fotografiar como se metía dedos en el culo

    —Fernando…

    —Imagínate la cara de tu hermana si te viese, o si viese estas fotos… Dije y ella acelero el movimiento de sus dedos entrando y saliendo de su culo.

    —No lo hagas… por favor…

    Me pude detrás de ella y le enterré la pija en el orto. Ella lloraba y gemía de placer al mismo tiempo. Estuve un buen rato bombeando hasta que me salí, tome su cabeza y le cogí la boca en forma bestial. Ella volvió a meter sus dedos en el culo y tuvo un par de orgasmos antes que yo acabe llenándole la boca con mi leche, refregué mí pija en su rostro y ella me la chupo hasta dejarla bien limpia. Con sus dedos junto todo mi esperma de su cara y los chupo.

    —No tuviste piedad de mí… dijo sonriendo.

    —Ni la pienso tener…

    El viaje duró una semana, y todos los días, por lo menos dos veces, teníamos sexo, exclusivamente por su orto y su boca.

    Ganamos mucha plata con las fotos, y mi mujer nunca se enteró, que, desde ese viaje, su hermana era mi amante, aunque ella también después se puso de novio. En otro relato contaré otro viaje que hicimos solos.

  • La que se empina

    La que se empina

    Una mañana fría de otoño Antonio se levantó con una erección descomunal, en su interior pensó «ahora mismo le haría soplar mi alcoholímetro a la primera vecina que encontrase». Antonio tenía tentaciones con todas las vecinas de la comunidad y mentalmente soñaba juegos eróticos con todas y cada una de ellas, pero siempre había sido reacio a intentar nada pues estaba felizmente casado con Berta pero algo sucedió.

    Sobre las 4 de la madrugada mientras el Rancio vaciaba su enorme polla de todo el orín que tenía acumulado se oyó un enorme ruido que interrumpió la larga meada, un haz de luz había atravesaba velozmente la ventana del baño. El pescadero asomó su cabeza aun con su erecto miembro y cual fue su sorpresa al ver que un pequeño meteorito se estrelló contra el patio de la comunidad.

    Raudo y veloz como su cargo en el vecindario le exigía bajo y se acercó a ese bólido aun candente. Lo que él no sabía es el peligro que corría, al acercarse y observar detenidamente el objeto, vio como un largo tentáculo le cogía su pene y de él se introducía un parásito picarón a través de su conducto.

    Al principio sufrió y tuvo miedo, pero rápidamente observó las consecuencias de dicha injerencia. Antonio se sentía bien, feliz como poseído, lo que el desconocía era la rara pero original habilidad que dicha intrusión le daba.

    Toda mujer que se acercara a él desearía de forma viciosa ser poseída y follada por el vecino más sucio y animal de la comunidad. Como si nada fuera con él, Antonio se dirigió a su piso cuando de repente la puerta se del tercero se abrió. De allí salía Carlota, la hija de Amador, sus grandes tetas impedían que te pudieras fijar en su color de ojos, la colisión estaba predestinada, ambos cogieron el ascensor y coincidieron, en ese momento las pulsiones del parásito erótico del pescadero buscaron entre las neuronas de Carlota y claro esta cayó, Carlota se puso a mirar fijamente el bulto de quien hasta ese momento había sido un vecino asqueroso e indeseable.

    Carlota, ni corta ni perezosa se arrodilló y se puso a mamar de forma compulsiva el bulto del Rancio, Antonio no daba crédito pero ante la impulsividad y deseo de la joven pensó, esta es la mía, se volcó con su lengua babeada contra los enormes senos de la vecina, quería extraer leche o cualquier jugo que saliera de allí pero Carlota estaba desatada, ella quería la lefa de Antonio y no iba a dejar pasar la oportunidad.

    Volvió a agarrar ese bulto grande, pero un poco maloliente y empezó a mamar, chupar, succionar como nunca antes lo había hecho. Antonio que no entendía nada decidió que era el momento de descargar todo su semen, puesto que hacía casi dos semanas que no follaba en la boca se esa joven y así lo hizo, el último empujón fue memorable, esa última corrida duró casi un minuto y ella no desperdició ni media gota, se lo tragó todo, el efecto del parásito extraterrestre había dado sus primeros frutos, queréis saber como continuó?

    Si me lo pedís pronto habrá segunda parte.

  • Cómo pagar la renta

    Cómo pagar la renta

    Hubo un tiempo en que rentaba un departamento a una señora que conocía desde los 12 años en ese tiempo tenía 29 y ella había enviudado tenía dos hijos que jamás estaban en su casa ya que estudiaban todo el día y llegaban ya muy noche o sea que la mayor parte del tiempo estaba ella sola. Para ese tiempo ella tendría unos 55 o 56 años jamás la había visto de otra manera que no fuera normal. Pasaba el tiempo y a veces la encontraba en las escaleras del edificio la saludaba y hablábamos un poco.

    Me fui dando cuenta que ella se arreglaba muy bien a veces con faldas un poco cortas otras veces con blusas algo escotadas hasta ese punto me percaté que aún estaba bien para su edad tenía buenos pechos y aún se le veía buena figura ni que decir de su temperamento muy jovial y siempre con una sonrisa comencé a preguntarme cómo sería en la intimidad.

    Seguí encontrándola a veces en las escaleras del edificio y las pláticas cada vez eran más largas. El edificio consta de 6 departamentos de los cuales solo estaban habitados 3 en diferentes pisos así siguieron las pláticas esporádicas hasta que un día estando yo de vacaciones el baño del departamento se averió baje un poco tarde esa noche a comentarle la situación y entre plática me dijo que sus hijos no llegarían hasta pasados unos días que uno de ellos era quien tenía el teléfono del plomero que siempre contratan total que esa noche regrese a mi departamento.

    Al día siguiente baje en la mañana para preguntar si había obtenido el número del plomero o yo llamaba a alguno.

    Toque y me abrió en lo que parecía una bata de baño dijo que si había llamado al plomero y que llegaría a media mañana regrese a mi departamento a esperar la hora y estuve ahí ya eran las 12 del día y no había aún señales del mentado plomero.

    Baje a tocar nuevamente su puerta y está vez al abrir traía puesta una falda algo corta color crema y una blusa azul de esas que solo se amarran con unas cintas bastante escotada ella es de estatura media de piel blanca y ojos de color se veía bastante bien en especial por sus pechos muy bien acomodados.

    Al abrir me dijo que ya debería de estar llegando el plomero que le llamaría cuando estuviera en el estacionamiento en eso sonó su celular y me dijo “debe ser el pasate” mientras tome asiento en la sala en lo que ella respondió el celular y pasados unos minutos le hice señas de que si era el a lo que respondió que no tapó la bocina del celular y me dijo en voz baja “es un tipo que quiere que salgamos” ella siguió hablando con el y caminaba por toda la sala riendo y diciéndole que si saldrían pero que a dónde irían etc.

    Supongo que el pregunto que llevaba puesto y ella comenzó a describir la ropa que llevaba en ese momento seguía riendo y hablando por teléfono parecía que no tenía planes de colgar en un momento tomo asiento en el reposa brazos del sillón donde estaba yo sentado arqueando su cuerpo y sacando más el culo que ya de por sí se veía bien en esa falda.

    Sus piernas completamente blancas y torneadas estaban a centímetros de mi al estar en esa posición sentada obviamente la falda se subió más llegando a sus muslos ella parecía no importarle y le sacaba más plática al tipo del teléfono en ese momento tome la falda que estaba arriba y la intenté bajar de ambos lados acariciando sus piernas pude notar que se puso chinita de las piernas y los brazos pero no dijo nada la acerque más a mi y le dije al otro oído en voz baja “toda tu falda está subiéndose”.

    A esas alturas yo ya tenía una erección enorme ella solo se levantó un poco y se arqueo más y su falda más se subió metí mi mano en su entrepierna y la acariciaba de los muslos ella sola abrió las piernas y traía un hilo color azul que a esas alturas estaba empapado lo hice a un lado y masajeaba su clítoris cabe destacar que estaba totalmente rasurada subí un poco sus piernas al recostarla en el posabrazos y metí dos dedos, ella solo lanzo un pequeño gemido y seguía hablando por teléfono quite las cintas de su blusa y me di cuenta que no traía sostén ni nada abajo de la blusa deje al aire sus tetas grandes y empecé a mamarlas mientras la deseaba le dije en voz baja que ya colgará el teléfono a lo que respondió que no solo meneando la cabeza.

    Me senté en el sillón con los pantalones y el bóxer abajo y le hice señas de que se subiera se acomodó y de un golpe se metió toda mi verga empezó a moverse de arriba a abajo y en círculos podía sentir como estaba todo mojado mientras se comía mi verga y seguía hablando por teléfono acabo encima mío con un grito ahogado y estaba toda roja y sudando.

    Me levanté y la puse en 4 en el sillón y la empecé a bombear cómo loco se escuchaba bastante húmeda y eso me prendía más le dije en voz baja que ya terminaría y solo asintió con la cabeza acabe dentro de ella y pude ver cómo se arqueo y apretó el sillón donde estaba recargada la llene de leche le escurría por toda la pierna solo se acomodó la falda mientras seguía hablando por teléfono su hilo termino empapado de sus jugos y los míos se acomodó la blusa y le dije si ya colgaría a lo que negó con la cabeza le dije que ya me iba.

    Abrí la puerta y salí de su departamento rumbo al mío después de esa mañana seguimos viéndonos a veces.

  • El albañil morenote

    El albañil morenote

    Yo no sé si a ustedes les pasa, pero a mí no hay nada que me excite mas que un tipo trabajador sea obrero, albañil, motorizado, bombero o militar. Me ponen demasiado putica y el culo me empieza a hacer pucheros.

    Hace unos años conocí a una familia de papá e hijos albañiles, muy eficientes, trabajadores y que hacían un trabajo hermoso. Los contrate para renovar el suelo de mi cocina por lo que estuvieron unos cuantos días trabajando en mi casa. Días muy difíciles para mí, pues la tentación era mucha, trabajaban el papa, los tres hijos y dos ayudantes. Los hijos más buenos que pollo frito. Cuerpos fibrosos morenos, cara bonita de picaros sinvergüenzas. Yo pasaba todo el día con el güevo parado y babeado de imaginar cómo sería estar con los tres, o con uno, como fuera. Paso el tiempo y no hice ningún avance, me parecían demasiado serios y que si me notaban algo o me les insinuaba me iban a dar unos coñazos.

    Al tiempo un día de ocioso le escribí a él que más me calentaba. El mas grandote, cuerpo de beisbolista de hecho era jugador. Le dije por WhatsApp: epale cuando pa mmtlo.

    El me responde: qué más? Que es eso

    Y yo respondo bueno tú sabes.

    Él me dice: no no entiendo.

    Y yo aja y le mando un sticker de dos muñequitos hombres uno mamándoselo al otro.

    Allí me respondió: coño yo no trabajo con esa mercancía.

    Yo insistente seguía: yo sé mi pana que eres macho, pero bueno tú sabes y tal. Para que pruebes y verifiques lo que dicen, que los gay lo mamamos mejor que cualquier mujer.

    Y el responde bueno si me salvas le damos.

    Corone. Con una ayudita este moreno me coje sabroso. Quedamos en ver el día que el estuviera libre para irnos a un sitio bien privado (otro peo) porque me decía que no iba a ir a ningún sitio que no fuera mi casa. Resulto que el destino estaba escrito, a los dos días me dicen en el condominio que tengo una fuga en mis tuberías, que buena vaina. Tuve que llamar a mis albañiles urgente para que vinieran. Y bueno que morbo esa expectativa claro no íbamos a poder hacer mucho porque en mi casa estaba mi familia. Vinieron solo el papa y el machote beisbolista, así que el papa que es el jefe puso a mi machote a sacar un poco de baldosas de la cocina justo detrás de la lavadora y secadora.

    Pues les cuento que el morenote se tuvo que meter entre la pared y la secadora y lavadora quedaba escondido y pues yo me de loco me le metí alli y de una le baje el cierre le saque la verga y me puse a mamárselo mientras el le daba a las baldosas. Mientras su papa y mi familia veían las tuberías de los baños.

    Fue solamente como diez minutos pero yo estaba en el cielo. Luego tuvimos que ir al maletero a buscar las baldosas para reponer las rotas, asi que alli se aproveche y se lo mame intensamente las bolas, todo me lo trague garganta adentro, el estaba super excitado con ese güevo duro como piedra y me dijo quiero tomarte un video mientras me lo mamas y le di mi celular para lo hiciera, mas morbo.

    Ya en el calor de la vaina me dijo déjame metértelo. Menos mal que había sido previsivo y tenia el condon en mi bolsillo. Pues se lo puse con la boca para terminar de calentarlo y me dijo que putica eres vale. Y allí me baje el bermuda y el ricote no me di chance de ensalivarme el culo me lo clavo de una. Extrañamente creo que por lo sudado que estábamos y claro la excitación ese güevo me entro fue completo y directo primera vez y en mi cabeza resonó el si eres putica vale jajaja.

    Bueno así bombeo hasta que me dejo el culito ardiendo y acabo rico.

  • Raquel me da su culo y algo mas

    Raquel me da su culo y algo mas

    Karla estaba en su dormitorio pegada a la pantalla de su laptop tratando de estar en completo silencio para no ser descubierta por su madre. Ella vestía shorts rojos de algodón y un top azul apretado que recalcaban las grandes herencias de su mami. La muchacha de 20 años se pasaba la mayoría del año estudiando y viviendo en una universidad a 2 horas de su casa. Tenía el cabello ondulado como su mamá, pero rubio como su padre, tés blanca, una nariz un poco desviada por un pelotazo que recibió mientras jugaba futbol, cuerpo bonito con curvas pronunciadas, pero sin ser trabajadas en el gimnasio. Se pudiera decir que Karla poseía belleza natural que si la trabajase sería un mujeron, a pesar de poseer pequeña estatura.

    En la sala Raquel estaba amarrada a la silla del comedor cerca del ventanal que daba a la calle frente a su casa. Era un día soleado así que era difícil ver el interior de la casa desde afuera pero que la vean en ese estado aumentaba la excitación para Héctor mientras atardecía. La vieja de casi 57 tenía casi toda la espalda sobre el asiento de la silla, su cabeza sobresalía del hueco del respaldar mientras cada pierna estaba atada al larguero en ambos lados. Sus manos atadas en los vértices frontales del asiento hacían que sus rodillas casi tocasen sus hombros exponiendo ambos orificios de su cuerpo. En otras palabras, estaba patas arriba con la cabeza colgada incómodamente fuera de la silla de madera. Como Héctor tenía planeado un show largo para ella, le puso una bola de mordaza en la boca con un gancho que permitía sujetar su cabeza al peinazo superior del respaldar, dándole a Raquel una posición más cómoda, pero con fácil acceso a su boca.

    En el cuarto la chiquilla respiraba agitadamente con un sentimiento sucio de ver a su madre por la pantalla con las patas arriba dejando nada a la imaginación con el sexo y el ano totalmente depilados. Los crucifijos en las paredes no ayudaban a eliminar la sensación de pecado que estaba viviendo encerrada en esas cuatro paredes, pero la excitación de ver a Héctor dominar a su madre humedecía su entrepierna. Su mami había ido 3 días antes hacerse la famosa depilación brasileña a una ciudad lejos de su casa por vergüenza a que alguien le vaya a reconocer al entrar. Y dos horas antes ella misma se había aplicado dos inyecciones de enema para estar totalmente limpia. Karla se puso nerviosa al ver un látigo de cuero rojo estilo cola de caballo que Héctor jocosamente pasaba por la cámara y luego por la cara de Raquel provocándole un cosquilleo.

    Las plantas de ambos pies fueron golpeadas levemente para probar el poder de resistencia de la vieja, le causo un poco de risa mientras las tiras rozaban sus pies. Raquel nunca había sido azotada y la sesión de hoy iba ser algo drástico para ella, ya que se debería comenzar poco a poco, pero ella no puso objeción cuando su amante se lo propuso. Los cabellos del látigo castigaron ambas nalgas dejando tiras rojas sobre su piel con cada vaivén. Raquel soltaba gritos de voz ronca soportando el dolor, eso excito a su amante y paso a enfocarse en su vagina bien depilada y asombrosamente rosadita. Héctor rosaba constantemente el látigo sobre el sexo de la señora mientras esta trataba de decir NO con los ojos bien abiertos y moviendo la cabeza de lado a lado.

    La silla saltaba con cada golpe que daba directo sobre sus labios obteniendo un color rojizo como el rostro de Raquel mientras sus jadeantes gritos se confundían entre el placer y el dolor. Por la pantalla se notaba que el culo de su madre se convierto de un color rosa a rojo por el castigo proporcionado. Lo interesante para la niña es que el amo no hablaba solo proporcionaba los golpes, un sabroso detalle que la llevo a llevarse la mano sobre su clítoris un par de veces. Jadeante de dolor, la mordaza de Raquel fue removida dejando caer toda su cabeza fuera de la silla. Todavía Héctor no había terminado con ella así que fue por una mascarilla de cuero negra para taparle los ojos.

    Héctor desapareció de la pantalla de Karla y con susto lo vio bajo el marco de su puerta. Con una mano en sus labios indico a la chiquilla mantenerse en silencio invitándola que pase a la sala. Ella sacudió la cabeza nerviosamente la cual causo una sonrisa a Héctor por recordarle como su mama lo había hecho minutos atrás. Una mano extendida y una potente mirada hizo que Karla le falseen las piernas al pararse olvidándose totalmente que sus shorts rojos delataban su excitación. Roja de la vergüenza se tapó con una almohada provocando una pícara sonrisa de Héctor que Karla maldijo porque era una expresión que siempre que le gusto. Héctor la dejó dentro del dormitorio para que se cambiase no sin antes decirle “Te espero”. La chica que siempre quiso que la vea como una mujer estaba indecisa en cambiarse de short y panty. Ya no quería ser Karlita, sino una mujer ya de casi 21 años que todavía era virgen pero que desde cumplió 18 deseaba secretamente saber más de su cuerpo. Al final decidió cambiar todo su atuendo y ponerse una tanga rosada que se compró en Victoria Secret meses atrás en su cumpleaños.

    Descalza sobre el parque Karla se apareció en la sala en completo silencio vistiendo un short corto de jean y un top ancho que escondían sus bonitos senos. El short ya lo había usado, pero ella lo maldijo otra vez por no haberle prestado mucha atención. Casi mete la pata, se tapó la boca con ambas manos para evitar expresar al darse cuenta que estaba en el mismo ambiente que su madre. De la mano fue llevada a una silla al lado de la webcam por la cual estaba transmitiéndole para ella. Karla nunca había explorado su cuerpo o visto el cuerpo de una mujer al detalle, frente suyo estaban los dos agujeros de Raquel en todo su esplendor.

    Madre e hija se mordían los labios cuando Héctor comenzó a chuparle la vagina a la vieja, su lengua exploraba su carne tierna con movimientos circulares y succionando el clítoris. Raquel clavaba sus uñas en la madera de la silla y Karla apretaba el cojín sobre la falda de sus piernas entrecruzadas. El látigo volvió a la mano de Héctor y golpeo esta vez un poco más fuerte a Raquel hasta dejarla sin aliento, Karla se preguntaba si sus gritos se escuchaban desde la calle y volteaba a ver por la ventana si es que había algún chismoso. Su sexo estaba sensible al tacto, un sonido de vibrador hizo que Karla quite la mirada del culo de su madre y observó como Héctor se lo acercaba a su clítoris. La vieja se sacudía descontroladamente tratando de escapar del placer, sus gemidos graves llenaban la casa, la chiquilla llevó su mano en su propia y húmeda chucha. Ver a Héctor como dominarla la excitaba, igual que quizás a su madre que ahora se había convertido en una puta del dolor y del placer.

    Raquel chorreaba del placer manchando el piso de madera de la sala, Héctor no quería desperdiciar esta oportunidad para hacer “squirting” y hacerla explotar frente a su hija. Dos dedos entraron fácilmente en su depilado y lubricado sexo, poco a poco fue empujando más su mano haciendo movimientos circulares con sus dedos buscando su punto G. Los gemidos eran de una persona poseída, la silla saltaba y Karla estaba blanca del susto de lo que estaba pasando.

    En un pequeño instante Raquel puro soltar un “NO PARES” entre gemidos y el vibrador cayó al piso, la mano izquierda de su amante fue para su vulva agarrando impulso para introducir todo su puño dentro de ella. La máscara que le cubría los ojos se había caído, pero de nada importaba porque Raquel estaba ya casi en el punto más alto del clímax y sus ojos estaban blancos del placer. Al ver esto y con una sonrisa, Héctor aumento el ritmo mientras Karla veía despavorida como su puño desaparecía dentro de su mami.

    Héctor sintió una presión en su mano, Raquel se calló un instante, sus ojos se pusieron totalmente blancos soltando la cabeza y el chorro salió disparado desde su coño mientras su cuerpo se sacudía sin control. Sin quitarle la mirada a Raquel, su amante palmoteaba su chucha mientras esta hacia ruido de “Aiii” llorando de excitación. Karla seguía estúpida de lo que había pasado, ver a su madre disfrutar algo que ella no había experimentado todavía con Héctor empapado totalmente de los jugos de su progenitora, le provoco asombro y celos, olvidándose totalmente que su mamá ya no tenía los ojos tapados.

    Después del segundo orgasmo, Héctor se sacó la playera mojada para tirársela encima de la cara de Raquel que todavía estaba temblorosa e indico que Karla regrese a su habitación porque iba a cambiar de posición a su madre. La chica se fue con cara de niña caprichosa porque mientras paso toda esa escena en ningún momento la miro cuando se masturbaba con las piernas abiertas. Héctor escondió una sonrisa al verla como se iba molesta por no haberle dado la atención que ella deseaba y noto que la hija tenía un culaso, un verdadero durazno y dudó a quien cogerse primero por el culo.

    En el sofá, Raquel estaba tirada boca arriba recuperando aliento todavía atada de manos y con la playera en su cara. Su dueño aprovecho en tirar toallas al piso para después asear con pañitos femeninos a su esclava. “Vas a pagar por esto” se escuchó la suave voz de Héctor posicionado el vientre de Raquel sobre sus piernas con el trasero a su disposición. Las nalgadas iban y venían dejando marcas rojas en su culo con cada golpe. La vieja aullaba de dolor, lagrimas salían de su rostro ya al descubierto, pero no decía la palabra que podía parar toda esta situación. Al escuchar los aullidos de su mama, Karla se apareció cuidadosamente en la sala para ver tremendo castigo que su mami recibía. Héctor se sorprendió ver a Karla con otro short y claramente sin sostén ni calzón, la llamo con la mano no sin antes poner un cojín sobre la cabeza de Raquel para seguir castigándola.

    En su mente Karla no entendía como alguien podía ser tratada de esta forma y poder sentir placer. Ver el culo rojo de y sus lágrimas le originaban sentimientos encontrados de salir disparada de su casa, pero su madre lo disfrutaba y la curiosidad era más grande que la razón. Raquel no tenía idea que su hija estaba presente en durante esta sesión, estaba agotada, lacrimosa y con las justas podía mantener los ojos abiertos de esta montaña rusa de emociones. Con las manos todavía atadas, Raquel se posicionó con el vientre sobre el brazo del sofá dejando su culo expuesto y su torso sobre el asiento. Una barra separadora de piernas fue puesta en sus tobillos para evitar que Raquel pueda cerrar las piernas. La vieja respiraba agitadamente.

    Héctor se quitó el pantalón y ropa interior ignorando totalmente la presencia de Karla la cual se volteó para evitar verlo desnudo. Con una sonrisa el amante de su madre, y prontamente suyo fue a la mesa del comedor por el gel lubricante. Las piernas de Karla le temblaron y como la primera vez que los vio tuvo que apoyarse esta vez sobre la columna del arco que une la sala y el comedor. El ano de Raquel fue devorado mientras se estimulaba su clítoris originando gemidos de la vieja señora.

    La posición iba ser incómoda para romperle el culo a Raquel, Héctor quería que su hija sea testigo de tremendo agarre así que la llevo al suelo y amarro sus muñecas también en la barra dejándola en posición de perrito con el culo bien levantado y la mejilla reposando en el piso. Para tenerla más cómoda y evitar que se lastime, Héctor posiciono una colcha suave entre la madera y el rostro de Raquel. Ambos cuerpos estaban paralelos al sofá donde Karla estaba sentada al borde admirada que ese ángulo le asentaba bien a su madre, su culo se veía redondo y fuerte. La pancita no se le notaba mucho y sus masivos senos se veían increíbles desde atrás. Sin duda algo que había excitado a Héctor porque ahora tenía su pene bien erecto con su glande escapando desde la punta de su miembro.

    Un olor alcohol hizo que Raquel abriera sus ojos para encontrase con el falo de Héctor empapado en vino tinto, como mujer obediente se lo chupo con pasión y luego bebió la copa entera. Karla no se había dado cuenta que ambos estaban con unas copas encima, sabía que su mama cuando tomaba alcohol se convertía en una persona más libre y anteriormente vio como a Héctor le gustaba verla así. Un suspiro profundo se escuchó en la sala, Raquel sabía que iba a pasar y parecía estar totalmente de acuerdo con el plan.

    El primer nudillo del dedo medio ya estaba dentro de su esclava, poco a poco Héctor iba empujando mientras la vieja gemía suavemente. Con calma y mucha paciencia todo el dedo de en medio estaba dentro de Raquel, un mete y saca hacía que su ano se expanda y contraiga lentamente. Mientras todo este proceso se daba, Karla se mordía el labio sorprendida lo limpio y sensual que era ese juego que fue tildado por su propia madre, como “Perversión”. La mirada atenta de la chiquilla era acompañada por su respiración y las quejas sensuales de su madre, dos dedos entraban y salían brillantes, cristalinos gracias al gel lubricante que se estaba usando.

    Hector extendió la botella de gel hacia Karla quien la sujeto tentativamente. Él sonrió sin soltar la botella indicándole con un movimiento de cejas para que abra sus manos. La chiquilla sintió rico como el gel envolvía sus manos, pensó en masturbarse cuando Hector comience a follar a su mama, lo que no espero fuese que el amante de su madre llevase una de sus manos hasta su pene.

    Sus amigas de universidad siempre contaban sus experiencias sexuales especialmente cuando uno chico era guapo, ella pretendía entender de lo que hablaban, pero le era extraño. Nunca había visto o sentido un pene en persona, su novio que era muy religioso no la presionaba para tener intimidad. Karla juró llegar virgen e inocente al matrimonio, pero ahora tenía el miembro de Hector entre sus manos y lo exploraba con lujuria. Karla acariciaba el pene de Hector a un ritmo sensual y curioso, le acariciaba las bolas con su mano derecha mientras ponía su dedo gordo izquierdo sobre la uretra. Hector sonreía porque ese movimiento delato la inocencia de la chiquilla, debió haber visto al menos una peli porno en su vida.

    Su boca se le hacía agua por tener esas 8 pulgadas dentro de ella, se mordía el labio mientras le daba una paja y sus piernas abiertas chorreaban de ansiedad por tenerlo. Héctor saco los dedos dentro de su madre, mientras la chica se puso de rodillas con intenciones de pasarle la lengua. Una caricia al mentón la detuvo y con ojos grandes de gatita recibió la desilusión de no poder ser ella el centro de atención esta vez. Héctor puso su mano sobre la de la chica con dirección al orto de su madre, primero entro el glande con poca resistencia, pero la vieja no tardo en ponerse tensa y bloqueo todo avance. El amante de su mama le encargo que Karla que dirija el coito mientras él con su mano izquierda estimulaba el clítoris de la perra mayor para que se relajara. Héctor se estaba impacientando con ambas porque una no se relajaba y la otra pues no sabía más que hacer que agarrar su miembro. Le quito la mano a Karla suavemente, pero con autoridad y dijo que Raquel se relaje sino iba ser peor.

    Raquel suspiro profundamente, indicio que ella quería tenerlo adentro a toda costa. Karla se sentó a la orilla del sofá queriéndose tocar por todo su cuerpo, la mano de Hector le alzo el polo para que se lo quite. Ella dudó al comienzo. Luego obedeció, pero se tapó con sus manos sus grandes y jóvenes tetas. Hector no le hizo mucho caso, pero no ocultaba la excitación de poder desflorarla en ambos orificios. Solo que ahora era el turno de su mamá.

    “Mierda… mierda …mierda” se escuchaba de la boca de Raquel cuando su amo empujaba su miembro dentro de su culo. Una palmada mojada en la nalga derecha la hizo gritar mientras el pene se metía ya casi por la mitad. Su amante dejo un momento mitad de pene adentro para que la vieja tome un respiro y también para agregar mas lubricante. Ya muy bien lubricada y con la fantasía de tener ambas mujeres, su hombre tomó de las caderas a la vieja y se lo metió por completo. Estallo un grito de dolor que asusto a Karla en plena masturbación y que hizo reír a Hector diciéndole a Raquel: “Ahora me pagas tu rechazo, te rompo el culo puta.”.

    La vieja gritaba descontroladamente, eran gemidos de placer, dolor y lujuria. Estaba descontrolada, parecía que la torturaban, pero entre esos aullidos pedía que Hector no pare. Raquel pensó que eso era todo, ese mete y saca era todo lo que su amante deseaba. Esto no fue así. Hector le ordeno a Karla arrodillarse detrás de él para que tenga una mejor vista de la penetración. El ano de Raquel comenzó a tirarse “pedos” al entrar y salir del ahora semejante pene de su dueño. Héctor abrió las piernas para un mejor equilibrio, acostando un poco su peso en las caderas de su madre para darle duro. Karla tenía dudas si su mama iba resistir su peso, pero se quedó callada al ver como ahora su madre era cogida sin piedad. Las 8 pulgadas desaparecían dentro de su ano para luego salir hasta casi la punta e introducirlo otra vez en cada embestida que destrozaba su viejo cuerpo.

    Dos manos fueron directo a la cabeza de Raquel, todo el peso del cuerpo de su amante estaba sobre la vieja bombeándola perdido en su propio placer. Raquel solo era un objeto para él, ella lo sabía muy bien, un chico casi menor de 20 años no se iba a interesar en ella. Pero no le importo, solo quería sentirse libre sexualmente y por fin sentir verga otra vez dentro de ella. Esta vez la estaba recibiendo en su culo, era doloroso como la sodomizaba con cada empuje, pero sentía rico al llegar al orgasmo. Raquel sentía como su sangre se acumulaba en su cabeza al ser presionada contra el piso, ese maltrato le fascinaba. Siempre fantaseo como sentirse que un hombre la ultrajara, y la psique de esta después de ser tratada de esta forma. Por supuesto que Hector no la estaba violando, todo era con su consentimiento, y el dolor den su culo era solo un plus.

    Raquel dejo de gemir como una mula, totalmente sin aliento se vino una y otra vez mientras Hector la insultaba diciéndole “Puta, perra. Que rico culo!”. La vieja perdida en el placer rebotaba contra el piso con sus músculos flácidos, entregada a su amante. Karla veía dos animales en celo coger salvajemente, las bolas de Hector rebotaban cacheteando las nalgas de su mami. Ella se masturbaba con tremendo show, se sobaba sus clítoris con ansiedad para llegar al orgasmo y venirse imaginando que Hector se follaba a ella.

    Héctor exploto dentro del culo de Raquel exclamando “Ohhh Raquelita!!! Rico culo perra!!!” jalándole los cabellos para arriba levantándole la cabeza como un caballo. Su joven amante se quedó tumbado encima de ella hasta expulsar la última gota en su ojete. Karla en el piso se vino en silencio, quedando tirada en el piso con las piernas cerradas y su mano todavía en su pelada y gringa chuchita. Su mamá yacía muerta de cansancio en el piso con los cabellos todos desordenados, mojada de pies a cabeza. Hector desmonto a la vieja, agarro la mejilla de Karla y le dijo que era hora de irse. La chiquilla quedó fría al recibir ese mensaje, se paró y se fue a su cuarto a cambiarse. El amante de su vieja con el miembro ahora flácido fue a su encuentro para acariciar su rostro, tocarle delicadamente las buenas tetas mientras esta miraba al piso. Sus manos recorrieron sus curvas apreciando lo buena que estaba y de despidió dándole un beso en la mejilla izquierda, susurrándole al oído: “Te tengo una sorpresa la próxima vez”. Karla levanto los ojos queriéndolo besar, pero se fue antes que ella pudiera tomar esa decisión.

    Una vez que la hija estaba fuera de la casa, Hector dejo libre a Raquel y se fue a tomar un baño. La vieja siguió en el suelo cuando Hector salió de la ducha. Su amante se sentó en una silla del comedor, y sin decir nada la señora de casi 60 se levantó del piso, se acercó donde su amo y cabalgó su pinga erecta mientras Hector se comía ferozmente sus tetas. Hector ahorcaba a Raquel con una mano cuando esta estaba por venirse. Ambos se vinieron casi al mismo tiempo, dejando ella caer todo su cuerpo encima de Hector, y este a su vez sobre sus senos.

    – “Quién era? – Pregunto Raquel mientras recuperaba el aliento.

    – “Ya sabrás, todo a su tiempo”- Replicó Hector con una sonrisa pícara que siempre le gusto a su vieja.

  • Le confesé a mi esposa que la vi tener relaciones

    Le confesé a mi esposa que la vi tener relaciones

    Nuevamente aquí, compartiéndoles. Somos una pareja de 37 años, vivimos en Teoloyucan Estado de México, no somos modelos, pero puedo decirles que mi esposa se ve muy bien y cuando se viste sexy es simplemente imposible no verla.

    Como les compartí en mi primer relato, de cómo es que me hice el borracho y pude ver a mi esposa tener relaciones con un hombre que le dobla la edad, y de lo excitado que me dejó esa experiencia. Les comparto nuevamente como es que decidí confesarle que la vi tener relaciones.

    Después de aquella noche, digamos que traté de seguir con mi vida normal, a ella en algunos momentos se miraba un poco pensativa, supongo que por ese momento.

    Cuando teníamos relaciones yo le metía en la cabeza otra vez que, si quería tener relaciones con otro, y le recordaba de aquel convivio con Joaquín que, si le parecía atractivo, ella solo me decía que estaba loco, que él era un hombre mayor y que no le atraía. Eso me causaba corajes por dentro porque sabía de antemano que ella me estaba mintiendo, pues cuando la vi hacerle sexo oral en aquel cuarto se le notaba todo lo contrario.

    Nuca he sido de revisarle el celular a mi esposa, ella sabe muy bien eso. Pues bueno, sin planearlo necesitaba hacer una llamada a un familiar, estábamos en la sala, terminé la llamada pero ella ya estaba en la cocina, aproveche para meterme a su whatsapp y oh sorpresa, ahí estaba el mensaje con Joaquín, les soy sincero revise para ver si tenía más mensajes con otros hombres pero solo era el de Joaquín, en resumen, Joaquín le pedía volver a verla de manera insistente, y ella le respondía que no era posible, que se olvidara de ese día y que lo que había sucedido fue un error.

    No les niego que yo me imaginaba que encontraría mensajes cachondos, pero nada de eso, simplemente me encontré con una negativa total de mi mujer hacia las peticiones de Joaquín.

    Pues bien, ya habían pasado dos meses de aquel encuentro, y yo trataba de buscar la manera en que mi esposa cediera nuevamente ante Joaquín. Fue un viernes por la tarde cuando nuevamente le pedí el celular a mi mujer para hacer una llamada como pretexto. Terminé la llamada con uno de mis cuñados y ella estaba sentada a mi lado, simplemente abrí el whatsapp y frente a ella empecé a bajar las conversaciones, yo no creí que aun tuviera los mensajes de Joaquín, ella un poco nerviosa me dijo que buscaba, le dije que nada, y me hice el sorprendido cuando me topé con el chat de Joaquín, primero le dije que, porque lo tenía como contacto, ella ya estaba sumamente nerviosa, pero en ningún momento se opuso a que siguiera revisando. Me metí y le dije que de que se trataba esa conversación, que qué había pasado. Ella con el remordimiento y con las lágrimas al borde, me confeso solo un poco de lo que había pasado, pero no todo. Supongo que ella pensaba que yo estallaría de enojo, pero simplemente seguí con una conversación tranquila y le pregunté que si le había gustado. Ella trataba de cerrar el tema entre disculpas y pretextos.

    La verdad me gustó verla con ese pequeño remordimiento, solo le dije que yo ya sabía lo que había hecho, pero que me molestaba que no me lo hubiera confesado por ella misma… yo me tenía que retirar para terminar unos pendientes en el negocio y le dije que en la noche hablaríamos. pero quería que me confesará todo.

    Así pues, cuando regrese a casa, cenamos, nos bañamos y nos fuimos a la cama, todo eso trate de hacerlo de manera natural como lo hacíamos siempre, porque la verdad yo traía una excitación como la que había sentido aquella noche. Cuando estábamos en cama, la abracé, traté de hacerla sentir en confianza, y le dije de la manera más tranquila que estaba listo para escucharla. Ella me confesó todo al pie de la letra, me contó otros detalles de los que me había perdido como que ella fue quien por momentos cuando bailaron le acariciaba o le rosaba el pene intencionalmente con la mano o con sus nalgas. Que cuando bailaban él le susurraba cosas como que linda se ve, que le gustaban sus pechos, sus piernas. Que ella pensaba que no pasaría nada más ese día que puro coqueteo, y que también cuando los interrumpí y me la lleve a coger al cuarto de al lado, ella pensaba en Joaquín hasta alcanzar el orgasmo.

    Le dije a mi esposa que yo pude verla, de lo excitado que estaba cuando vi como le hiso sexo oral y de las veces que me he masturbado solo recordando ese momento. A ella le tomó varios días creerme que yo estaba de acuerdo en lo que había hecho, pues en algunos momentos creía que yo solo le tendía una trampa para dejarla en ridículo con su familia. Nos ha tomado tiempo como pareja poder convencernos de que nos gusta esa experiencia y que queremos tener más. Por el momento, solo tenemos en mente a Joaquín, pero queremos seguir con la dinámica de que yo no sé nada y que Joaquín y ella tienen una aventura de dos.

    Precisamente en esta semana estamos planeando invitar a Joaquín a nuestra casa, tomar algunas bebidas y hacerme el borracho. O quizás dejarla ir con Joaquín y esperar a que ella me cuente su experiencia.

    Me excita mucho y espero poder compartirles muy pronto. Saludos.