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  • ¿Hay alguien ahí?

    ¿Hay alguien ahí?

    8 am.

    Poco después de sonar el pitido de su despertador, se levanta de la cama. Es viernes. En principio, a la noche llegará su marido. Lleva toda la semana en Italia por negocios. Y aunque tiene unas ganas tremendas de que vuelva, lo cierto es que no le ha ido nada mal estar sola durante estos días. Anda liadísima con el desarrollo de una nueva app que en breve saldrá al público, y anda ultimando detalles. Todo tiene que estar perfecto para su estreno.

    Con los ojos todavía a medio abrir, entra en el baño y se sienta. Hace pipí. Se limpia. Tira de la cisterna al levantarse. Pero no vuelve a ponerse sus braguitas. Las deja en el cesto de la ropa sucia, al igual que su camiseta de dormir con dibujitos de Pocoyó. Después, gira el grifo, dejando correr unos segundos el agua mientras espera sentada, desnuda, al borde de la bañera.

    ̶¡Ah!  ̶ exclama, al entrar ̶ ¡Qué fría!

    Pero unos instantes más tarde, su cuerpo se habitúa a la temperatura. Se relaja. Disfruta las caricias del agua recorriendo su cuerpo desnudo. Acariciándolo. Perdiéndose en ella…

    ̶¿Hola?  ̶ pregunta tras cerrar el grifo ̶. ¿Hola?  ̶ repite de nuevo, esta vez más alto.

    Las dudas hacen que agarre una toalla para después secarse y salir de la bañera. Le ha parecido escuchar algo, pero no sabe exactamente el qué. Ni siquiera está segura de si el ruido procedía o no de la calle.

    ̶ ¿Alejandro?  ̶ pregunta, esperando como respuesta la voz de su marido. Pero solo hay silencio.

    Me estoy volviendo paranoica… piensa para sí misma. Desde el lunes está sola en casa, y es una apasionada de las películas de terror y suspense. Cuando llega la noche, son su momento de desconexión. Pero claro, eso trae consecuencias. La cabeza le juega malas pasadas, sobre todo cuando está sola.

    Sale del baño con su toalla envolviéndola. Cubre sus pechos, y apenas alcanza a rozar sus muslos, dejando al aire zonas muy interesantes al caminar.

    Cruza su dormitorio. Recorre el pasillo, asomándose en cada una de las habitaciones. El despacho. El baño principal. Y acaba en la cocina, en donde tampoco hay nadie. Nada extraño.

    Al conectar la radio se escucha un tema de Fito & Fitipaldis. Se prepara un café. Unas tostadas con mantequilla y mermelada. Y mientras desayuna, repasa mentalmente las tareas de la mañana, los mails que tiene que enviar y los contenidos que debe revisar antes de publicar nada.

    Recoge y limpia, tras terminar su desayuno, y sale al pasillo, dispuesta a ponerse algo cómodo antes de encerrarse en su despacho. No es plan de ponerse a trabajar con esa indumentaria. En alguna ocasión ya tuvo un descuido, y no se acordó de que iba en ropa interior hasta ya comenzada la videoconferencia. Bochornoso para ella. Delicioso para los demás.

    Pero qué… se dice, quedando inmóvil al principio del pasillo. La puerta del armario al final de éste, está entornada. Y está convencida de haberla visto cerrada.

    ̶ ¿Hola?  ̶ dice, con su voz temblorosa ̶. Voy a llamar a la policía.

    A pocos pasos, y en dirección opuesta, se encuentra la puerta principal. Si ve algo extraño salir de ese armario, lo tiene fácil para huir.

    Pero no se escucha nada. Solo silencio.

    Alarga la mano y sujeta lo primero que alcanza, justo a la entrada de la cocina. Un enorme cucharón sopero. Y camina. Camina despacio. Descalza y en silencio, hasta quedar justo en frente del armario. Se dispone a abrir la puerta y, al mismo tiempo, levanta el cucharón sopero con intenciones obvias…

    ¡Abre de un tirón y golpea! ¡Golpea repetidas veces! Pero solo hay abrigos… y una ridícula situación.

    Joder… Exhala, aliviada.

    Cierra el armario. Pero algo es distinto. El ambiente ha cambiado y percibe algo, aunque no sabe explicárselo. Es como si el aire que la rodea en ese espacio se hubiera movido, para hacer hueco a otra forma. A otro ser.

    Y se da la vuelta…

    Un hombre alto. Corpulento. Vestido completamente de negro. Con botas militares y guantes oscuros. Y un pasamontañas, que solo deja ver sus ojos y su boca, cubre su rostro dándole un aspecto terrorífico.

    Comienza a caminar hacia ella, recorriendo lo largo del pasillo, a paso firme, seguro, retumbando a cada paso que da. Bum, bum, bum, bum.

    ̶ ¡Aaaah!  ̶ grita ella con fuerza, y cuando el hombre se dispone a sujetarla, ¡zas! Golpea con fuerza su cabeza con el cucharón sopero.

    Ella lo rodea e intenta escapar hacia la puerta principal, pero el hombre encapuchado logra sujetarla. Primero de un brazo, y después del otro, quedando bien sujeta. Se encuentra atrapada.

    ̶ ¡Socor…  ̶ intenta gritar, pero rápidamente, consigue tapar su boca colocando su mano enguantada sobre esta.

    La levanta, apoyando su espalda en su varonil pecho. Ella, prisionera, apenas puede hacer nada, más que dar patadas al aire y forcejear inútilmente. El olor a cuero de su guante. El miedo. No puede hacer absolutamente nada. Está indefensa.

    El hombre, con su aspecto de villano, saca de su bolsillo lo que parece un trapo. Lo introduce, no sin esfuerzo, en la boca de ella, amortiguando sus gritos y dejando en vano los intentos de la joven presa por pedir ayuda. Después, saca un rollo de cinta americana, rodeando su cabeza y boca, consiguiendo silenciarla casi por completo.

    La lleva hasta el salón y la lanza sobre la alfombra de pelo que recubre el suelo. Ella, boca abajo, intenta que no logre encintar sus muñecas. Pero es inútil. Él es más fuerte. Mucho más fuerte. Y, finalmente, acaba por rendirse debido al cansancio del esfuerzo realizado. Solo le queda esperar a que todo pase. Rezar, para que sea rápido.

    Escucha el sonido de un cinturón al desabrocharse. El de un pantalón al bajarse. Pero no logra ver nada en esa posición, y le falta el aliento para seguir gritando. Siente la mano del intruso. Siente sus dedos. Ya no lleva guantes. Logra verlos en el suelo, a pocos centímetros sobre su cabeza. Y comienza a tocarla. Sus piernas… Sus muslos… Ella atrapa su mano con el interior de estos. Aun así, no es suficiente para evitar que alcance a tocar su coño… Su coño peludo. Muy peludo…. A su marido Alejandro le da mucho morbo, incluso le excita que nunca se quite el vello de las axilas. Por ella encantada, aunque prefiere que él sí vaya depilado por completo. Incluso su desgarradora polla.

    Y lo acaricia. Acaricia su coño con delicadeza. Con tanta delicadeza, que consigue hacer que se relaje y deje sus piernas entreabiertas. Ella, no quiere que le haga daño. Él, tampoco desea hacérselo. Y pasa sus dedos. Recorre su raja, arriba y abajo, masajeando su botoncito mágico. Haciendo que incluso llegue a mojarse. Se empapa de sus flujos, a pesar de la situación. O por la situación…

    Él se empalma. Está muy caliente. Su polla, cubierta de venas en relieve y dura como un enorme consolador, está más que lista para perforar a su hermosa víctima indefensa. Es la primera vez que hace algo así, y piensa disfrutarlo.

    Se tumba sobre ella. Agarra el pollón por su base, y recorre, acariciando con su glande húmedo y rosado, la raja del culo de su prisionera, para finalmente, entretenerse en su ano y juguetear con este.

    ̶ ¿Qué dices?  ̶ pregunta el encapuchado con voz grave e imponente.

    Ella balbucea algo ininteligible.

    ̶ Hace días que no te tocan este chochito tan rico… ¿verdad, zorra?  ̶ dice él, encarando el pollón a las puertas del coño peludo y jugoso.

    Ella, sigue en sus intentos de decir algo. Pero sigue sin entenderse, a pesar de alzar su voz.

    Y grita. Grita por miedo, o por placer, cuando la penetra con semejante armatoste. Introduce su polla hasta el fondo de una tacada. Y sigue gritando, o más bien gimiendo, cuando empieza a follársela de ese modo tan salvaje. Aprisionada y con su rostro pegado a la alfombra. Maniatada y amordazada. Víctima de ese bruto enmascarado, haciendo lo que desea con ella. Tratándola como a un juguete. Como a una muñeca inmóvil sin poder de decisión.

    Y acelera. Acelera su ritmo. La embiste con fuerza. Con tanta fuerza que avanzan sobre la alfombra a cada penetración. Y ella berrea descontrolada. Rendida por completo. Totalmente entregada a su agresor. A su feroz violador.

    Ella se retuerce. Sus espasmos pélvicos y sus gemidos, presos por la improvisada mordaza, advierten al hombre enmascarado. Se está corriendo. La joven zorrita se está corriendo, y lo hace como nunca. Sus contracciones descontroladas. Los temblores sacudiendo todo su cuerpo. Eso le pone aún más cachondo y no va a tardar en correrse. Pero espera, y sigue follándola bien duro, hasta estar completamente seguro de que ella acabó de hacerlo. Y así es. Cuando ella acaba, el hombre saca su arma venosa del interior, para encararla de nuevo a las puertas de ese bonito trasero.

    Ella grita, o eso intenta. Forcejea inútilmente, intentándoselo poner difícil. Pero no lo consigue, y acaba siendo también perforada por su culo. A modo de taladro percutor, el enmascarado, tan solo consigue penetrarla en unas pocas ocasiones antes de llegar al inolvidable éxtasis.

    ̶ ¡Ah! ¡Ah!…  ̶ exclama él, soltando un inagotable chorro espeso dentro de ella.

    Y con su polla todavía dentro, se queda un largo rato tendido sobre su víctima, inmóviles ambos, exhaustos por tanta tensión.

    Finalmente, él gira su cuerpo para caer rendido al suelo. Momentos después, libera las muñecas de la mujer. Ella, literalmente, arranca la cinta americana que cubre su boca y escupe el trapo que apenas deja que respire, descubriendo que son unas bragas limpias de ella misma.

    Ambos se incorporan, cuando la mujer, furiosa, arranca la capucha de ese violador enmascarado justo antes de propinarle un sonoro bofetón.

    ̶ Hijo de puta…  ̶ pronuncia, rabiosa.

    7:50 am.

    Entro sigilosamente. Imposible no hacer ruido a cada paso con mis nuevas botas molonas último modelo. Veo mi reflejo en el espejo de la entrada y, joder, cómo impresiono. Me pongo la capucha mientras me observo. Parezco todo un malote de película. En cualquier momento, aparece Chuck Norris para socorrer a mi futura víctima indefensa y darme de ostias hasta en el carné de identidad.

    Céntrate… me digo a mí mismo.

    Recorro el pasillo. Me asomo al dormitorio principal. Todavía duerme, aunque no debe faltar mucho para que suene su despertador. Siempre a las 8 en punto. Pero no… Tengo que hacer algo un poco más… peliculero. Voy, sigiloso, al salón. Me siento en un sillón, y decido esperarla sentado en él. Una imagen icónica. Cuando ella aparezca, verá a un intruso en su sillón. Míticas escenas en la que James Bond se veía sorprendido por su villano.

    Escucho su despertador. Un cosquilleo recorre mi cuerpo. La adrenalina. Y espero. Espero mucho. Y me aburro. La escucho entrar en el baño. Escucho el chorrito de su pipí caer en el agua. Incluso escucho el sonido de lo que parece un dulce pedete de princesa. Después, se da una ducha.

    Última ocurrencia. Me levanto y acerco una pequeña lámpara. La coloco en el suelo, cercana al sillón. La enciendo. Sí… Ni Quentin Tarantino. Aunque… debería mover un poco el sillón para quedar mirando a la puerta. Pero al hacerlo…

    ̶ Mierda…  ̶ susurro.

    ̶ ¿Hola?  ̶ pregunta, desde el baño.

    Me ha escuchado. Joder… Joder…

    ̶ ¿Hola?  ̶ repite de nuevo.

    ¡Cambio de plan! Apago la lámpara y vuelvo a dejarla en su lugar. Tengo que esconderme. El armario. ¡Rápido!

    ̶ ¿Alejandro?

    Una vez dentro, espero. Pienso. Creo escucharla recorrer el pasillo. El corazón me va a estallar. Que no abra, que no abra… No estoy hecho para esto.

    …de esas que dicen te quiero si ven la cartera llena. Se escucha sonar una canción. Está en la cocina. Bien. Tengo que conseguir algo para atarla. Atarla y amordazarla. Abro el armario con cuidado. Me asomo. No hay nadie. Salgo, y me dirijo al dormitorio. Busco, y acabo por alcanzar unas braguitas plegadas que hay sobre la cómoda. Cinta americana… me digo.

    Recorro el pasillo. Me asomo por la puerta de la cocina. Ahí está ella, con su pelo mojado y una toallita que apenas cubre su cuerpo, dejando ver gran parte de su culo. Cruzo al otro lado sin que me vea. Llego al recibidor. Busco en los cajones. ¡Ajá! Cinta americana.

    Cambio de planes. Vuelvo al salón. Me gusta la idea del sillón. Y llego al pasillo.

    Joder…

    8:30 am.

    ̶ Hijo de puta…  ̶ pronuncio, rabiosa, después de soltarle un bofetón.

    Él, sorprendido, se toca la cara y encoje sus hombros.

    ̶ Me has dado un susto de muerte, imbécil  ̶ le reprocho.

    ̶ Creo que me lo he currado… ¿no? Se trataba de sorprenderte y…

    Su carita de pena siempre funciona. Y, la verdad, tiene razón. Se trataba de sorprenderme. Hace semanas que salió el tema en una cena entre parejas de amigos. Ya ni me acordaba. Estuvimos conversando sobre fantasías. Pero no sobre las típicas fantasías recurrentes, sino sobre las que todos ocultamos en un rinconcito de nuestra cabeza y que tan solo se descubren tras unas copas de más. ¿La mía? Ser violada. Sorprendida, forzada e inmovilizada, para luego follarme bien duro, sin que yo pueda hacer nada. Claro que… debe hacerlo alguien que a mí me guste. Que me haga lo que me gusta. Y como a mí me gusta… claro. Eso no es que te violen. Eso es que un tío bueno te lea la mente, so zorra, contesta una de mis amigas entre risas. Y sí, creo que…

    ̶ Creo que sí… Te lo has currado, amor  ̶ le digo, agradeciendo su esfuerzo.

    Le doy un beso. Abrazo a mi hombretón. Lo miro.

    ̶ ¿Y esa indumentaria?  ̶ pregunto, sonriendo a modo de burla.

    ̶ Es mi indumentaria de malote  ̶ contesta, orgulloso.

    Alejandro es aficionado a esas ridículas pelis de acción. Es más, si tuviéramos un gato, apuesto a que me lo habría encontrado esperando en el sillón del salón, acariciándolo e iluminado por una luz tenue a modo de villano. Seguro.

    ̶ ¿Cuándo volviste?  ̶ pregunto, confusa ̶. ¿Y tus cosas?

    ̶ El avión aterrizó al amanecer. Tengo las maletas todavía en el maletero del auto…

    Yo solo asiento. No sé qué decir, visto el trabajo que ha tenido para llevar a cabo su plan.

    ̶ ¿Cuándo te diste cuenta de que era yo?  ̶ pregunta, curioso.

    Yo sonrío.

    ̶ Al golpearte con el cucharón. Tus gestos. Tu manera de quejarte… Eres un poquito… niña.

    ̶ Ah… Está bien…

    Yo río. Río mucho. Y vuelvo a besar sus labios.

    ̶ ¿Sabes? Voy a tomarme la mañana libre  ̶ le digo casi susurrando ̶. Así que… date una buena ducha y desayuna fuerte, que…

    ̶ Que…

    Levanto mis cejas repetidas veces, y lo capta a la primera. Sí, nene. Ahora que has empezado, vas a tener que seguir.

  • La ginecóloga ninfómana

    La ginecóloga ninfómana

    Para quienes ya han leído mis relatos está de más explicar mis aventuras y adicción al sexo y  como le he dedicado a ser más puta que abogada debo asistir con más frecuencia al control con mi ginecólogo.

    Lamentablente mi ginecólogo se jubiló por lo que me recomendó una colega con mucha experiencia que seguiría con mi ficha clínica si yo quería, obviamente si un hombre al cual le confíe el parto de mis hijos y todos mis controles durante años aceptaría ya que me dejaría en buenas manos.

    Al llegar a la cita con la doctora note a una mujer de unos 50 años bajita y sus kilos de más pero muy bien repartidos, un culo gigantesco casi mórbido que rebotaba cada nalga por separado al caminar de verdad era inevitable no mirar ese contoneo en cada paso que daba al acercarse a su escritorio.

    Una mujer muy seria que no despegaba la vista del computador mientras realizaba sus preguntas de rutina hasta que llegó a las preguntas íntimas. Yo sin titubear le dije «mire con ud debo ser tan franca como lo era con mi otro médico, mi vida sexual es muy activa tanto con hombres como con mujeres, tengo sexo todos los días sin descansar entre 2 a 3 veces al día».

    Ella quedó perpleja y su rostro cambió a un rostro más amable y me dijo «tu no para niña ni si quiera para ir baño parece».

    Le dije «no… También voy al baño acompañada, tengo una chica en mi vida a la cual le hago sexo leal cada vez que voy al baño a la oficina… Es casi como mi sumisa».

    Ella me miraba sorprendida con la soltura que le contaba mi vida sexual como quien cuenta como toma desayuno.

    La doctora tomó una postura más relajada y con una sonrisa algo pícara en su rostro me dijo… «o sea podríamos decir que aprovechas toda oportunidad sea húmeda o dura?».

    -así es… Respondí.

    Entonces ella se levantó de su escritorio y me hizo pasar a ponerme la bata y esperarla en la famosa camilla clínica ginecológica, si me pidió que me desnudara completa y me pusiera la bata para el chequeo completo.

    Muestra yo estaba en el vestidor ella preparaba las cosas para el chequeo, salí y me hizo subir y acomodar las piernas dejando toda mi concha a su disposición para la revisión.

    Comenzó con el chequeo, como era primera vez que una mujer chequeaba (de forma médica) el tacto era más suave por lo que esa misma suavidad hacía que mi vagina comenzara a humedecer… Ella se reía y me decía «tranquila niña» por lo que respondí que era algo que no podía controlar y me disculpe…

    Me dijo no te preocupes es algo normal… Pero huele muy rico… Me reí y le dije… Bueno también dicen sabe muy rico yo lo he probado y es dulce… Sus dedos estaban apoyados en mi clitoris y me dice… Tú clitoris es mas grande de lo normal pero esta bien pero es primera vez que veo algo así en persona por lo que voy a revisarlo… Senti como tiraba el cuerito que lo cubre y lo tiro hacia abajo como un pequeño pene y solte un gemido sin poder controlarlo… Ella volvió a reír y yo avergonzaba de lo que me estaba pasando con la doctora… Hasta que comenzó hacer un movimiento como masturbando mi clitoris como un mini pene ya todo estaba claro la culona de doctora me iba a realizar un chequeo profundo.

    Me acomode con las piernas más abiertas con el culo colgando de la camilla ella comenzó a lamer mi concha desde el ojete de mi culo hasta llegar a la punta de mi clitoris con los guantes aun puestos metía sus dedos en mi concha y con la otra mano un dedo entraba y salía muy suave del ojete de mi culo… Mis jugos goteaban junto con la baba de mi doctora ella la escupia y lamia como perra en celo me subí la capa y con mis manos me tomaba mis tetas y estimulaba mis pezones ella de levanto y fue hacia mi y comenzó a lamerme las tetas las chupaba como un extractor mi pezones como chupetes duros.

    Ahí me tenía toda desnuda, exitada y mojada con una exitacion de mil demonios comenzó a desnudarse sus tetas eran enormes… Cada una casi del porte de mi cabeza aunque estaban ya caídas por del desgaste de los años eran deliciosas… Reclino la camilla y comenzó a golpear sus tetas en mi cara le mordía sus pezones grandes color café con leche eran deliciosas mientas ella se reclinaba y daba palmadas fuertes en mi concha.

    Mientras yo seguía en esa postura con las piernas ancladas en la camilla se subió sobre un taburete y quedó parada sobre mi mire hacia arribo viendo ese monumental culo bajando sobre mi rostro y comenzó a dar sentones en mi rostro. Sentía como toda una masa de sexo muy mojado sobaba mi rostro se mojaba tanto como yo… Sus jugos mojaron mi rostro, cuello y cabello mi lengua estaba dando lengüetazos como loca.

    Ella se detuvo y volvió a mi concha y me confesó que ella también era adicta al sexo y que amaba tocar tantas vaginas al día que soñaba con todas ellas y que se masturbaba a diario que de vez en cuando algún médico venía a su consulta a meterle la verga… Esto lo relataba mientras su culo se sobaba en mi concha… Me decía a mi también me gusta el sexo duro, tener vergas grandes o chica… Da lo mismo mientras se mantengan duras hasta poder acabar y he soñado con tener una puta como tu en mi consulta… Tú medico me dijo que podíamos terminar cogiendo por que ya sabia que te gustaba la concha y la verga… Mientras yo gemia como loca como ese culo enorme daba ricos sentones en mi concha como su concha se besaba con la mía comenzó a ser más intensa que el taca… Taca… Taca… Se volvió a un tatatata uuufff la sentí explotar con un enorme orgasmo y yo en el extasis total… Se levantó y me tomó de las piernas y comenzó a meter uno de sus pezones en mi concha y comenzó a sobar sus tetas en mi concha mientras gemia y me retorcía… Ella decía que me metería la teta por mi concha 2 de sus dedos estaban en mi culo yo en doblaba de la recitación hasta que explote en un chorro de líquido de mi orgasmo ella me seguía chupando la concha hasta que logre levantarme le. Dije que volteara y la apoye sobre la camilla quería deleitar su culo… Siempre crei que las señoras gorditas de culo enorme no podía moverse con mucha facilidad pero este culo me sorprendió me agache la abrace y mi estro quedó sumergido y perdido entre sus enormes nalgas… Tuve que ocupar mis manos para abrir camino y pode encontrar su ojete y encontré una gran sorpresa al llevar ahí… Unas bolas chinas mentitas por completo en su culo… Ella me dijo que siempre se las colocaba al llegar a trabajar y algún medico veía a retirarlas para llevarlo de semen… Comencé a retirarlas de apoco… Las bolas eran más grandes de las que yo tenia su ojete quedo enorme que cuatro dedos caían sin problema en ese culo estaba limpio de notaba que la doctora practicaba activamente el sexo anal y chupe y lami el culo y volví a meter sus bolas en su culo… Dejarlo listo para recibir su dosis de se en diario…

    Nos vestimos y quedamos de vernos pronto ya que me invitó a una fiesta privada de sexo que realiza junto con otros médicos…

  • La tanga de Regina (parte 3 y final)

    La tanga de Regina (parte 3 y final)

    Es la continuación y final de cómo se consuma una relación de amantes entre un hombre maduro de 42 años y una hermosa joven de 26; la cual descubre nuevas sensaciones sexuales reprimidas por algunos años. Se recomienda leer las dos pasadas entregas para entender el contexto.

    Es la mañana siguiente tras esa sesión de sexo a distancia con la hermosa Regina lo cual me hizo ir a la cama lleno de satisfacción y placer, tuve un reparador sueño como no había experimentado en mucho tiempo. Me preparo un café y me dispongo a trabajar; Hoy de nuevo me tocó hacer trabajo desde casa. Me decido a dar un paso más adelante y le escribo a Regina.

    -Hola Regina ¿Qué tal cómo estás?

    -Hola muy bien, estoy ya en la tienda, sabes lo pase muy bien anoche jeje (emoji tapándose los ojos)

    -Yo igual, estoy genial y muy a gusto con todo lo que pasó ayer.

    -Siii

    -Regina vamos en la tarde a tomar un café a Coyoacán ¿Puedes?

    -Tengo entrenamiento… Mmm pero si quiero ir por ese café.

    -¿Entonces?

    -Dame 20 minutos y lo arreglo y te confirmo va.

    -Ok

    Tras media hora Regina responde a Alberto:

    -Alberto, si puedo te veo a las 5 pm ¿Te parece?

    -Genial, paso a tu casa a esa hora.

    -Nooo como crees eso no puede ser, te veo mejor en el parque del Sargento. Ahí pasas por mí.

    -Ok Regina te veo a esa hora. Bye

    Me preparo con tiempo a terminar mi jornada laboral y poder alistarme e ir lo más arreglado pero no demasiado para no lucir un tipo fuera de situación a la cita con esa chica tan bella; dueña de mis pensamientos y anhelos más primitivos de deseo que provoca una mujer tan joven y alegre, y hasta hace poco descubierto: ¡Tan caliente!

    Llego puntual a las 5 pm al parque del Sargento y la veo a lo lejos lo cual conforme me acerco en mi auto todo se va magnificando y me deslumbra metro a metro su belleza y sensualidad. Con un vestido de verano color amarillo que realmente era el estampado de unos girasoles, tenis Converse; si de esos clásicos de lona blanca, con un bolso tipo morral que era un recuerdo de algún viaje de ella o algún regalo de alguien que fue al Perú, rematado con una coleta de caballo que hacia lucir su hermoso cuello aún más delgado y fino.

    Me estaciono junto a ella, quito el seguro del auto y entra. Sólo de ver sus hermosas piernas torneadas y senos, si pequeños pero con una forma tan armoniosa que lucían listos para tocarlos y besarlos por horas ya que no llevaba puesto bra, (vaya lo que la juventud puede hacer; vencer las leyes de la física). Me puse nervioso lo cual ella percibió y sonrió de manera picara, me da un beso en la mejilla en forma de saludo y el olor de su cabello con pocas horas de lavado a shampoo olor a fresa y un rico perfume que desprendía de su cuello me embriagó.

    -Hola Regina ¿Hacía ya mucho tiempo que esperabas?

    -No mucho, sólo que tuve que inventarle a mi madre que se había suspendido el entrenamiento (para poder justificar que salía sin mochila y sin ropa deportiva) y le dije que las chicas habíamos decidido pasar la tarde yendo al cine y a comer helados. Jejeje ¡el crimen perfecto!

    -Vaya veo que además de bonita eres muy astuta e inteligente.

    El camino del parque Sargento a Coyoacán no es muy largo aproximadamente 15 minutos, en el camino Regina cambiaba la música de mi iPhone para ir escuchando durante el camino, existía cierta “pena” de ambos por lo que había pasado la noche pasada, así que el tema de la música fue el pretexto perfecto para romper esa ligera tensión y fuera más relajado el trayecto.

    Llegamos al centro de Coyoacán y por ser un sitio muy concurrido es muy complicado encontrar un lugar de estacionamiento, por lo tanto tuvimos que buscar unas tres cuadras alejado de la zona donde se ubican todos los restaurantes y cafeterías. Encontramos un lugar cerca de una pequeña plaza donde hay abundantes árboles, caminamos aproximadamente diez minutos por calles muy estrechas y aceras igual de pequeñas lo que obligaba que en momentos cediera el paso a Regina y yo ir atrás de ella, lo cual me permitía ver su hermoso culo muy cerca. Notaba su cintura delgada y el color blanco de sus piernas al caminar me traían ya con una sonrisa inmensa, se notaban las costuras de su panty tras el vestido, que en este caso no era una tanga si no un bikini tirando a una panty clásica.

    Llegamos a un café que frecuento mucho por tener un ambiente muy cálido y agradable, perfecto para una larga tarde de lectura o tener una plática relajada con alguien. El lugar estaba algo concurrido y no había mesas disponibles. A lo cual una de las meseras nos propuso pasar a unas mesas altas que cuentan con bancos de iguales proporciones. A lo cual accedimos. Y ordenamos nuestras bebidas. Al sentarse Regina en ese banco alto se notaban enormes sus muslos, tan tonificados y suaves que al cruzar la pierna el espectáculo que daba era de otro mundo.

    A los pocos minutos una mesa que estaba frente a nosotros llegaron un grupo de señores ya muy mayores, calculo unos 65-70 años. Los cuales no apartaban la vista tan privilegiada que tenían al ver a esa bella joven veinteañera enseñando sus piernas y en uno que otro descuido tal vez podrían ver su calzón. Me dije vaya viejos disfruten, uno de ellos “discretamente” tomaba fotos con su celular, no lo juzgo. Seguramente yo hubiera hecho lo mismo y no dejar pasar tan inmejorable postal.

    Regina me comienza contar con un gesto de aburrimiento sobre su mamá.

    -Pff Alberto no tienes idea de cómo me interrogaba mi madre de a dónde iba, siempre hace lo mismo me pregunta por todo, como si fuera una niña.

    -¿En serio es tan aprehensiva tu mamá?

    -Si, nunca me deja hacer cosas que según ella no son de una señorita decente. Los domingos debo ir con ella a la Iglesia, por ejemplo he querido hacerme un tatuaje en el tobillo desde hace ya unos años y ella me reprende, que eso de los tatuajes no es de una señorita decente.

    -Oh ya, bueno así son luego las mamás.

    -No, la mía si es muy exigente y vigilante, incluso me dice que para cuando me voy a casar con Checo, ya que tenemos de novios casi diez años.

    -¿Checo es tu novio entonces?

    -Si, aunque ya es todo muy diferente ya no es lo de antes.

    -¿Por qué lo dices?

    -Pues ya ha cambiado mucho, empezamos a ser novios a los 16 años en la preparatoria.

    -Vaya, sí que ha pasado mucho tiempo, entonces si se quieren mucho.

    -Pues… la verdad creo que ya no es lo de antes, de hecho él ha sido mi único novio.

    -¿Él va a verte a tus partidos?

    -Jajaja no, él prefiere irse con sus amigos a beber y a otras cosas…

    -¿Otras cosas?

    -Sí, pues otras cosas más fuertes que consume.

    -Ok entiendo.

    -Si por eso estamos como distanciados por momentos, sé que luego sale con otras chicas.

    -¿Y lo toleras?

    -Alberto la verdad no sé, ya me da igual aparte no me dan celos porque la verdad ya casi no tenemos mucho contacto, vaya digamos que ya el sexo casi nunca se da y cuando eso sucede mmmm digamos que ya no es lo de antes. Supongo que es por tanta mierda que se mete.

    -Y ¿Por qué continuar con un noviazgo así?

    -Lo he pensado varias veces, pero mi madre me dice que seriamos un matrimonio perfecto, y que hacemos muy bonita pareja, además como su papá es millonario pues Checo será heredero de un prominente negocio inmobiliario y por lo tanto mi madre me receta a cada rato que es un ¡PARTIDAZO!

    Por lo que escuché de Regina me pude dar cuenta que su madre es una vieja de la clase media con ínfulas o sueños de riqueza y la muy desgraciada ve en Regina y su belleza la llave para tal objetivo

    Podía notar la confusión y molestia de Regina al contarme eso y de como si era un verdadero dolor de cabeza tener como madre a doña Conchita que era el nombre de esa vieja que lo mejor que ha hecho en su vida es dar a luz a semejante belleza.

    La plática continuó contándome de su deseo de poder encontrar pronto un trabajo de Chef en algún restaurante y poder así ya ser más independiente con un mejor ingreso, fue tan profunda la plática que sin darnos cuenta había ya como cierta confianza de amistad que se hizo en tan pocas horas que ni recordamos que apenas hace una noche platicábamos cosas sexuales mientras cada uno nos masturbábamos en nuestras casas.

    Ya eran casi las 9 de la noche y en eso marca la odiosa señora Conchita.

    -Si mamá ya casi terminamos y en un momento ya me voy a la casa.

    -Si niña no tardes porque invitamos a Checo a cenar y llega en una hora así que no demores.

    -Si mamá ya no tardo.

    Entonces me dije ni hablar ya termino la velada pedí la cuenta y mientras la traían Regina fue al sanitario para irnos a su regreso. Salimos y notamos que claramente se avecinaba una fuerte tormenta. A lo cual apresuramos el paso rumbo al auto. Ella me decía mmmm pues ya escuchaste a mi mamá que llegará a cenar mi novio. ¿Me dejas igual en el parque?

    Llegamos al auto e inmediatamente al entrar comienza una lluvia como pocas veces. Era tanta la fuerza de la lluvia que le dije que tomáramos unos minutos mientras disminuía ya que la visión era casi nula y era peligroso conducir en esas condiciones. Regina conectó su celular a mi estéreo y empezó a poner música y me mostraba sus canciones favoritas.

    La lluvia no disminuía su intensidad y ya habían pasado casi 10 minutos. Las ventanas del auto ya estaban totalmente empañadas y sin darnos cuenta, platicando ya estábamos frente a frente, lo cual aproveche; me dije es ahora o nunca y me acerque a besarla tomando su mejilla. Ella se sorprendió pero no hizo nada por separarme. Lo cual fue una señal inequívoca de seguir y metí suavemente mi lengua en su boca. Ella empezó a rozar su lengua con la mía fundiéndonos en un delicioso beso que parecía interminable, nos separamos y nos vimos sin decirnos nada, nuestro ojos y bocas eran las que mandaban en ese momento y volvimos a besarnos de manera más hambrienta ahora.

    Afuera la lluvia lejos de disminuir aumentaba incluso empezaba a granizar. Puse mi mano derecha sobre uno de sus muslos y pude sentir esa suavidad que tanto deseaba desde que la conocí, noté como su respiración aumentaba y seguí subiendo la mano cada vez más hasta que pude llegar a su entrepierna y tocar su panty la cual noté que tenía un bulto, era una toalla femenina.

    -Alberto estoy en mis días, y estoy súper caliente. Pero estoy sangrando demasiado.

    Entonces baje nuevamente a acariciar sus muslos mientras nos besábamos, entonces cambie mi mano de sus muslos para empezar a acariciar sus tetitas sobre el vestido, al no llevar bra pude sentir como estaban totalmente duros, y como ella gemía cada vez que los apretaba o giraba con mis dedos, para ese momento mi verga ya estaba muy firme y ya me estaba doliendo dentro de mis jeans. Tomé su mano izquierda y la puse sobre mi verga arriba del pantalón.

    -Ahhh que dura la tienes ya.

    -Si, así me has puesto con tus besos

    -Si, se siente tan rica.

    -Está así para ti Regina, es tuya ¿La quieres ya?

    -Siiii

    Me quite el cinturón y me desabotone los jeans y los baje hasta mis rodillas quedándome solo en boxers, ahora Regina me estaba sobando la verga y los huevos sobre mis calzoncillos. Mientras tanto le pedí si inclinara un poco poniendo sus rodillas en el asiento del copiloto y acercara su cara a mis muslos, en esa postura yo ya podía además de seguir apretando sus pezones, con la otra mano podía sobarle las nalgas sobre el vestido.

    Mi verga ya casi se salía sola por el resorte de mi bóxer, ya la tenía totalmente dura y Regina la termino por liberar teniéndola totalmente firme y palpitante frente a su cara.

    -Mmmm que rica la tienes, está bien gorda apenas me cabe en la mano.

    -¿Y en tu boquita crees que quepa?

    Sin más miramientos de un golpe se la mete en la boca, sentir lo mojado y cálido de sus labios era el paraíso en la tierra, la chupaba tan bien que yo solo podía sacar gemidos de placer.

    Afuera la lluvia ya había terminado y lo empañado de los vidrios empezaba a disminuir, estábamos tan calientes que no impidió siguiéramos ella con su magistral mamada y yo ya sobando sus nalgas con el vestido levantado, lo cual con la tenue luz de la calle podía ver su panty; que ahora entendía porque era tan “grande” ya que estaba en su periodo, era una panty blanca con abejitas y colmenas rebosando miel, así imaginaba que estaría su coño igual rebosando de flujo. Se la baje hasta los muslos dejando su culo al descubierto y si algún afortunado pasará por la acera en ese momento y volteara a la ventana podría ver el hermoso culo de una joven en todo su esplendor.

    Y note un hilo que salía de su coño, vaya traía además de su toalla un tampón, el cual intente sacar a lo cual ella de inmediato dijo:

    -No Alberto estoy sangrando mucho, incluso me lo acabo de cambiar en el baño de la cafetería.

    -No, me importa te lo voy a sacar.

    -Nooo

    Entonces ella dejo de mamarme la verga y reaccione de inmediato dije no puedo cortar este momento maravilloso así que cesé en mi intento y entonces me dispuse a acariciar sólo sus labios que se sentían tan gorditos y suaves se notaba que se acaba de depilar y a tocar su clítoris con mis dedos. A lo cual ella reacciono con un suspiro largo que fue la señal para decirme sigue así y ella continúo a lo suyo, a comerse mi verga.

    Empecé a sobar de nuevo sus deliciosas nalgas hasta llegar a su culito y empecé a hacer círculos sobre su ano con mi dedo medio, ella respondía acelerando su mamada y sus gemidos. Entonces lleve ese dedo a mi boca para ensalivarlo y colocarlo sobre su apretado culito y empecé a presionar.

    -Alberto no lo metas es un lugar sucio. ahhh

    -MMM parece que no lo dices muy convencida (mientras presionaba más, ya la primera falange estaba dentro de su delicioso y apretado culo)

    -Es que mi mamá dice que eso no lo hacen las señoritas decentes. Aghhh

    -¿No me digas que tu novio no te ha dado por el culo?

    -No, él dice que el culo sólo sirve para cagar. Aghhh siii

    -Vaya cuanta mierda te han metido tu madre mojigata y el marica de tu novio, yo te voy a enseñar muchas cosas cariño y hoy es la primera lección.

    Mi dedo ya estaba casi por completo en el culo de Regina y ella estaba cada vez más excitada, a lo cual yo aceleraba la metida de dedo que le estaba dando, notaba como ya mi dedo estaba manchado de algo de su caca lo cual ayudaba a lubricar más la metida de dedo. Regina gemía cada vez más fuerte lo que me daba señal que estaba pronto a venirse.

    -¿Te guasta, como te meto el dedo en el culo?

    -Siii me encanta, mételo más rápido.

    -Que delicia que rico culo tienes y a partir de ahora lo usaras no solo para cagar.

    -Siiii por favor enséñame más.

    Yo estaba a punto de venirme con tremenda mamada que le avise a Regina y me vacié en su boquita mientras ella igual se corría, era su primer orgasmos anal.

    Regina estaba tan caliente que al decirle que se comiera todo el semen que estaba en su boca lo hizo de inmediato y me abrazó, poco a poco saque mi dedo de su culo mientras lo movía juguetonamente a lo que ella reaccionaba con ricos gemidos. Lo saque y efectivamente salió un poco manchado de caca, entonces le quite la panty y me lo limpie con ella. Y le dije mi amor esta panty me la voy a quedar igual. Y nos reímos los dos y dijo graciosamente, “A este paso me vas a dejar sin calzones, tendrás que regalarme nuevas panties jajaja”.

    En ese momento suena el teléfono y era la odiosa e inoportuna de Doña Conchita.

    -Regina ¿Dónde estás? Te estamos esperando, aquí ya está Checo y vino con sus papás.

    -Mamá disculpa tuvimos que esperar un poco por la tormenta.

    -¿Por qué no me contestabas?

    -Se me terminó la pila y lo cargué aquí en la cafetería donde estoy con Daniela. Pero ya voy para allá ya pedí un Uber

    -No tardes Regina, las señoritas decentes no andan tan tarde en la noche en la calle y menos si su novio la está esperando.

    -Ok mamá.

    Al colgar nos empezamos a morir de la risa y ya venía su Uber en camino, el cual no tardó ni 5 minutos en llegar, y se fue rumbo a su casa.

    Yo me quedé estacionado un rato en la calle reflexionando y agradeciendo tan maravilloso momento que había tenido con esa chica tan bella que deseaba y que acaba de meterle un dedo en el culo, se había tomado mi semen y tenía así su panty con todo y toalla y manchado de caca.

    En este caso su panty olía más a perfume que a su coño por el obvio motivo de traer la toalla. Pero ya tenía dos panties de mi hermosa y nueva amante.

    Me escribió por Telegram que ya había sido el canal que habíamos destinado para tener nuestra relación de amantes en secreto.

    -Alberto que rico estuvo, nunca me habían metido nada en el culo ni yo misma y fue delicioso.

    -Si corazón y vas a disfrutar más cada vez que nos veamos y aprenderás más y más.

    -Si quiero verte de nuevo muy pronto (emoji de corazón)

    -¿Regina que diría tu mamá de esto que acaba de pasar? seguro diría que las señoritas decentes no regresan a casa sin calzones y con la boca sabor a semen.

    -Aja eso diría mi mama; que eso sólo lo hacen las putas.

    -¿Entonces eres una puta ahora?

    -Si mi amor soy una puta… TU PUTA.

  • Un sueño hecho realidad: un amor imposible

    Un sueño hecho realidad: un amor imposible

    Esto pasó hace unos meses salgo con un médico mayor que yo que realmente me gusta tanto, él fue el primer hombre que me hizo suya y lo sigue haciendo; me excita demasiado verlo, lo veo y mis pezones se endurecen, mi pushita empieza a mojarse descontroladamente es como si pidiera a gritos tener sus grandes y ricos dedos dentro de mi.

    Siempre tuve la fantasía de experimentar con juguetes sexuales, que el me viera cogiendome yo misma, metiendo otra verga dentro de mi pushita sabía perfectamente que lo volvería loco de placer ya que alguna vez me lo había pedido. Un fin de semana como solía suceder quedamos de ir a cenar llegue al consultorio como siempre lo hacíamos y espere ahí a que el llegara sabía que ese día sería cogida como se debía y se cumpliría una de mis mayores fantasías, antes de que el llegara intente meterme el juguetito pero necesitaba tener primero sus dedos dentro de mi, necesitaba ser primero penetrada por mi hombre por lo que espere sentada de espaldas hacia la puerta con la pierna arriba con la falda levemente levantada; mientras llegaba yo me acariciaba y apretaba mi pushita.

    Cuando escuche que la puerta se abrió mi nivel de excitacion se elevó por los cielos mi momento había llegado, se acerco a mi y empezó a acariciar mis piernas besándonos descontroladamente como nos encanta, me cargo y me llevó a la camilla siguió besandome y poco a poco fue haciendo mis calzoncitos a un lado para meterme sus deliciosos dedos sentía como sus dedos iban abriendo mi pushita mojadita y apretada, se desabrocho el pantalón y sacó su rica verga erecta, venuda, durisima chorreando; comenzó a penetrarme lentamente como estoy muy apretadita siento dolor acompañado de demasiada excitacion mientras lo iba haciendo tomó el juguetito y me pidió que lo chupara lo deje lleno de saliva; siguió penetrandome por unos largos minutos, sacó su verga y metió el juguetito lleno mi saliva lo encendió y estaba vibrando demasiado rico dentro mi, nos fuimos al coche para dirigirnos al motel y ahí lo volvió a encender no podía evitar gemir de lo rico que sentía, me excita demasiado ver su cara de perversión y excitacion mientras me preguntaba si me gustaba; le respondía con la voz agitada que me encantaba y lo ponía más intenso que podía llegar al punto de gritar.

    Llegamos al motel; me saco el juguetito y empezamos a besarnos como locos, iba bajando besando mi cuello pasionalmente como siempre se lo digo con ganas de comerme, nos comezamos a desnudar mientras nos besabamos, quito mi sostén y me comenzó a chuparme los pezones eso me hacía estremecer y gemir del placer poco a poco iba bajando hasta llegar a mi abdomen y de ahí deslizarse hasta mi pushita me estaba haciendo un oral riquísimo sentía como me abría con las lamidas que me estaba dando.

    Después se levantó y yo me arrodille para mamarle la verga como si fuera paleta me la metí hasta el fondo de la garganta dejándola llena de saliva sacándola y metiendola rápidamente, lamiendo sus ricas bolitas cuando de pronto me agarró del cabello y sabía sus intenciones me empujó para meterme toda la verga hasta el fondo sentía demasiado rico, me sentía dominada mi hombre tirando de mi cabello haciendo que la verga se me hundiera hasta el fondo. Me levante y me lanzó a la cama me abrió las piernas y se puso el condon para poder penetrarme y empezó frotandome la verga por encima, yo estaba desesperaba quería sentirla dentro ¡ya! pero se puso en la entrada de mi pushita y de a poquito la fue metiendo por que le decía que me dolía hasta que me la dejó ir toda y comenzó a darme durisimo como me gusta lo hacía mientras me mordía los pezones y me besaba descontroladamente, me mama morder su labio cuando nos besamos y eso hacía, me encanta escuchar que me diga que pare por que le duele eso me excita aún más, me estaba dando durisimo haciendo que mis tetas brincaran yo no paraba de gemir mi hombre me cogía como solo el lo sabe hacer, llegue al punto en que sentí como los ojos se me quieran poner en blanco y me perdía de lo cachonda y caliente que estaba; siguió así por un rato hasta que me dijo – quiero verte montandome, se acostó y tome su verga me monte y me la metí hasta el fondo lo empecé a cabalgar recostadome en su pecho mientras me decía – «eres mi perrita» jadeo como putita de solo escuchar eso, le pedí que me pusiera como su perrita me incline y le empine el culito.

    Teniendome como perrita me la empezó a meter, nalgueandome durisimo diciendo que soy su perrita y que tengo un culito riquísimo que desea cogerse me saco su verga durisima y sentí como me empezaba a meter el juguetito y él comenzó a acercarse a mi culito dándole unas ricas mamadas sin dejar de meterme el juguetito y manteniendo el ritmo, me hacia estremecer le decía – sigue así ¡papi! no pares dame más duro, soy tu perrita, a lo que el correspondía. Me había pedido desde antes de llegar al motel que quería que yo jugará con el juguetito frente a él solita pero de pronto sentía pena y no estaba segura si lo haría, después me haberme cogido durisimo me dijo – si me haces el show, terminaré dentro de ti, dejándote toda mi lechita; el sabe perfectamente como convencerme, me encula que termine dentro de mi jadeo de solo sentir su lechita demasiado calientita escurriendo a chorros por mis piernas, fue lo que me causo demasiada excitacion y deseo a lo que le pedí que se sentará en el sofá en seguida me recoste en la cama puse una almohada en mi cabeza, abrí mis piernas y como nunca había usado ningún juguetito no podía meterlo así que el me ayudo.

    Regreso al sofá para disfrutar de lo que vería a continuación pero no pudo resistirse pasaron tan solo un par de minutos en los cuales yo metía y sacaba esa verga cada vez aumentando la velocidad manteniendo el ritmo cuando de pronto el se levantó ¡dios mío! escupió en mi pushita vi como su saliva cayó para que tuviera mayor lubricación y metío el juguetito; lo metía y sacaba con mayor aceleración y seguía escupiendome. Se separó de mi bajándose de la cama jalandome hacia él dejándome el culito al borde de la cama, el estando de mi pie nuevamente abrió bien mis piernas se quito el condon; sacó una funda y se la puso en la verga y me la volvió a meter toda, en esa posición me estaba volviendo loca, gemia sin parar estábamos empapados de sudor de lo duro que me daba. Después de un rato así me volvió a poner boca arriba y subió a la cama, me abrió las piernas y me dijo – ahora si te dejaré toda la lechita chiquita, le masajee la punta de esa verga durisima venuda para que me la volviera a meter; me dijo que mientras lo hacía chupara el juguetito, lo chupaba y nos mirábamos fijamente eso hacía que se acelerada más y me diera como si hubiera mañana dejándome bien abiertita; hasta que se vino dejándome toda su lechita calientita, vi su cara de excitacion y perversión, con mis dedos tomé la lechita que salía para llevarla a mi boca y saborear esa lechita deliciosa, dulce y espesa, quedé tumbada en la cama y terminó chupandome los pies.

    Después se acostó en la cama a mi lado y quedamos abrazados.

  • Navidad en familia (parte 1)

    Navidad en familia (parte 1)

    Estábamos de vacaciones en casa de mi abuela, era diciembre y navidad estaba próxima, este año estaríamos todos los nietos puesto que la mayoría de mis tíos estaban presentes. Este año estaba reunida la mayoría de la familia, yo al ser hija de uno de los hijos mayores(mi padre) compartía una buena relación con mis tíos más jóvenes, entre ellos estaba Rene, no tenía mucho de conocerlo ya que él había estado fuera del país durante 20 años, y había regresado hacía poco tiempo pero aun así había logrado llevarme bien con él pese al poco tiempo que teníamos de conocernos, es un gran hombre, muy trabajador, tranquilo que tenía un gran sentido del humor, cada vez que hablaba sobre algún tema demostraba la gran experiencia qué tenía en la vida y eso me impresionaba muchísimo.

    Poco a poco comenzamos a ser más cercanos, nuestras conversaciones eran más fluidas y de temas cada vez más profundos. Al pasar los días esperaba el momento del día en que regresara de trabajar para poder estar con él, me agradaba muchísimo, no en un mal sentido, por lo menos no en ese momento.

    A menos de 5 días de navidad, los días comenzaron a ser más pesados puesto que al ser una gran familia, la cena necesitaría de mucha planeación, aún con todo eso no podía dormir de pensar en lo tedioso qué sería el siguiente día; eran las 3 de la mañana y yo no podía dormir, me desespere y salí a tomar aire, camine un poco, me senté en el patio a observar el cielo, camine de un lado a otro, tenía miedo de despertar a alguien así que me aleje un poco más, al cabo de unos minutos de caminar en la obscuridad escuche la voz de mi tío Rene.

    —¿Qué haces tan noche acá?

    —Oh! Disculpa te desperté, no puedo dormir y salí a caminar un poco.

    —No, no estaba dormido, también tengo problemas para conciliar el sueño.

    La plática continuó en nosotros desahogándonos sobre el porque no podemos dormir y terminamos hablando sobre lo que haría regresando a mi casa.

    Comencé a temblar, tenía frío pero quería seguir hablando con él así que trate de disimular lo pero se dio cuenta.

    —¿Tienes frio? Ve a dormir

    —No, para nada, esta entretenida la conversación, además no tengo sueño.

    —¿Segura?

    —Claro, claro.

    Seguido, sin pensarlo se quitó su suéter y me lo puso.

    —Úsalo, no quiero que te resfríes.

    Me puse el suéter y continuamos platicando, después de un tiempo noté un olor qué provenía del suéter, olía muy rico, me gustaba. Me sonroje de pensar en que ese era su olor, desvíe mis pensamientos y seguimos platicando, hasta que lo vi bostezar, y por impulso bostecé seguido de él.

    —Vamos a dormir —me dijo.

    —¿Ya, tan pronto?

    —Ya es tarde

    Torcí mi boca y apreté la nariz, el solo se rio de mi expresión y me soltó una palmada en mi espalda, entendí que él ya tenía sueño, así que nos fuimos caminando de nuevo a la casa, antes de entrar a mi cuarto le di las gracias por acompañarme y el solo me sonrió, me dijo buenas noches y me abrazo como despedida, pero yo no esperaba tal gesto, así que cuando vi que sus brazos se abrieron no supe que hacer, y me quede en una posición un tanto incómoda para poder abrazarlo, mi pierna quedó atravesada entre las suyas, pude sentir que tenía el pene erecto, me sorprendió bastante y me quede sin saber que decir, me abrazo fuerte y se alejó, yo me metí a mi cuarto aun con la sensación extraña del abrazo y de lo que había tocado mi pierna.

    Me acosté sin saber que acababa de pasar, pensamientos comenzaron a surgir, entre ellos la duda del porque estaba erecto, tanta fue mi concentración en eso, que no me di cuenta que me había olvidado de regresarle el suéter, cuando el olor me hizo darme cuenta, me levante y corrí a su habitación, toque la puerta y abrió sin camisa.

    Mierda, tenía un cuerpo tan marcado y no pude evitar sonrojarme.

    —Se me olvidó devolverte el suéter —le dije con voz baja.

    —Descuida, mañana me lo das, no quiero que te enfermes por quitarte el suéter.

    —Está bien, entonces, descansa.

    Sonrió y cerró la puerta, camine despacio a mi habitación tratando de alejar todos los malos pensamientos qué me estaban surgiendo, camine más rápido y entre. Me acosté nuevamente. Podía sentir el pulso de mi corazón latiendo fuertemente, estaba muy confundida, me había gustado lo que vi, de hecho, era bastante bueno, el olor no ayudaba mucho a disipar los pensamientos, sacudí la cabeza y me dormí.

    Amaneció y no lo vi por la mañana, ya qué había salido temprano a trabajar, trate de olvidar lo que había pasado y pensé que simplemente fue un momento chistoso, continue con mi día y al atardecer llego el, lo salude normalmente y le entregue su suéter, todo marchaba bien, le dijeron sus hermanos qué él debía encargarse de la bebida de la cena por lo que me pidió que lo acompañará a la ciudad a comprar lo que tomaríamos en navidad, yo accedí con alegría, sabía que cada vez que salíamos terminábamos pasando a comprar algún cóctel y eso era lo que necesitaba.

    Se llego el siguiente día y salimos por la tarde, llegamos a una tienda de conveniencia y compramos algunas botellas de vodka, cerveza, vino y tequila entre refrescos y jugos para preparar algún cóctel en casa. Como lo esperaba me invito a pasar por unas bebidas y yo accedí sin titubear.

    Llegamos a la cantina y pedimos un cóctel cada quien, bailamos un poco y volvimos a pedir otro cóctel, el ambiente era bueno, y la música variada así que cuando llego el turno de la bachata ya teníamos algunas copas encima, no era la primera vez que bailábamos juntos este género, pero esta vez se sintió distinto. El tomo mi cintura con fuerza y me pego a él más de lo normal, la música comenzó y nuestras miradas se cruzaban en cada vuelta, cada vez que mi cuerpo se pegaba al suyo podía leer en su rostro qué la pasaba genial.

    Entre risas y arrimones, su mano bajo un poco más de mi cintura, supuse que era por el efecto del alcohol y las vueltas, no me importó, subí mis manos a su cuello y quedamos de frente, nos reíamos cada que nos pegábamos más, sentía su aliento alcohólico qué me indicaba qué había bebido demasiado.

    Después de algunas canciones nos sentamos nuevamente a tomar algo, esta vez opte por algo suave pero el pidió un trago solo, le pregunté si se sentía bien para manejar y el me contesto qué si, pero sabía que sería un peligro para la sociedad, salimos de la cantina y le pedí las llaves, el sólo se rio y me las entrego, me subí al auto y comencé a manejar hacia la casa de mi abuela, todo el camino fuimos cantando y riendo, a punto de llegar al pueblo me dijo que me detuviera, creí que iba a vomitar pero solo fue a la cajuela a sacar una botella qué habíamos comprado para la cena, y la destapó. Yo le pregunte si no estaba muy ebrio y me movió la cabeza respondiendo:

    —Estoy muy consciente de lo que está pasando a mi alrededor.

    Seguí manejando, y al llegar al pueblo me comentó que fuéramos a dar una vuelta, que aún no quería llegar, anduvimos por algunas calles hasta que llegamos a un mirador, detuve el auto y bajamos. El dejo la botella adentro y se recargo en la parte frontal del coche, le seguí y me recargue alado de él, pero las cadenas qué traía mi falda sonaron en el carro, me levante enseguida, no quería rayarlo él se percató y me dijo:

    —¿Qué paso?

    —Ah nada, solo que los adornos de mi falda podrían rayar tu carro. — El me miro y levantó una ceja y sonrió, señaló su lado izquierdo el cual tenía un golpe y estaba rayado.

    —Oh, bueno igual no quiero rayarlo más.

    —No importa, tu siéntate.

    —Mejor me siento acá donde ya está rayado. — camine hacía su lado izquierdo, me volteé y cuando me iba a sentar sentí su pierna debajo de mi trasero. Me enderecé y volteé hacia atrás para sentarme bien.

    —Uy perdón, no le atine.

    —¿No serás tú la ebria?

    —Ha-Haha, no, no me emborracho con tan poco. —Nuevamente la cadena de mi falda sonó y me volví a levantar.

    —Mejor me quedo parada.

    —¿Por qué traes esa falda tan fea?

    —Disculpa?! ¿Qué tiene de fea?

    —Todo, está muy larga, tiene esas feas cadenas y el color no me agrada.

    —Y que pretendes qué haga?

    —Quítatela

    —No puedo, no traje ropa para cambiarme

    —Mmm bueno, a ver ven siéntate acá, así no rayas el carro.

    Me enseñó su pierna, y sin saber porque accedí, y me senté en ella, pero el largo de mi falda se atoraba en la placa de enfrente así que me acomode quedando casi encima de su entrepierna, me abrazo de la cintura y seguimos platicando, a decir verdad, la plática era bastante amena, había olvidado que estaba sentada encima de él, comenzaba a oscurecer así que le dije que era mejor que nos acabáramos esa botella.

    El solo rio y me pregunto si lo quería emborrachar, yo reí y le pregunte qué ganaría yo con eso, el solo levanto los hombros y siguió riendo. El sol estaba por ocultarse y mientras lo observábamos irse, me recargue en su pecho y mi cabeza quedo muy cerca de la suya, lo miré y el me regreso la mirada.

    —Te ves muy joven para tener 31

    —Tú te ves muy pequeña para tener 23 y beber como una profesional

    — Práctica, solo mucha práctica

    Él me sonrió nuevamente y me miró fijamente, le correspondí la mirada y me acerqué un poco a él, me encantaba su olor y quería saborearlo más de cerca, poco a poco él se acercó mas a mí, y conforme eso pasaba su mano descendió nuevamente de mi cintura a mi trasero, esta vez estaba consciente de que no era por el baile ni por el alcohol. Acomode mi brazo nuevamente en su cuello y comencé a jugar con su cabello, sin pensarlo se acercó demasiado a mi, tanto qué sentía su respiración, yo estaba solo esperando a que se animará a algo más y cuando creí que alejaría, apretó mi trasero hacia él y me beso.

    Correspondí el beso y comenzó como algo tímido luego podía sentir el sabor de la botella qué estaba tomando, nuestras lenguas se encontraron, yo metí mi manos entre sus cabellos, el comenzó a mover su mano por todo mi trasero, el beso seguía, más intenso cada vez hasta que nos separamos un segundo, nuestras miradas se cruzaron y había complicidad en ellas, lo volví a besar, esta vez me levante y quede frente a él, colocó sus manos en mi cintura y me acerco más a él, mi mano derecha tenía su cabello apretando lo hacía mi, y mi mano izquierda comenzó a explorar su espalda. Nos separamos un segundo y nuestra respiración se escuchaba acelerada solo pude comentar:

    —Se me antojo lo que estabas tomando.

    Camine al asiento del copiloto y saque la botella, regrese con él y esta vez al sentarme apunte mi trasero a su entrepierna, ¡bingo! di en el blanco. Podía sentir su verga erecta entre mis nalgas, la falda era delgada así que estoy segura que él también podía sentir mi trasero, tome un gran trago directamente de la botella y se la pasé, él tomó otro trago y se cómodo de tal manera que sentía más su pene entre mi, seguimos platicando como si nada hubiese pasado, pero él se movía podía sentir como lo hacía a propósito, me restregaba su verga, yo sólo seguía tomando hasta que sentí como poco a poco iba levantando mi falda por detrás, ya estaba oscuro y no había gente cerca por lo que no dije nada y deje qué el hiciera lo que quisiera, me susurro:

    —La siguiente vez, trae una falda qué no te llegue hasta los tobillos por favor— yo me reí y asentí con la cabeza.

    Después de unos minutos había logrado su cometido, sus manos comenzaron a explorar, tocaron mi entrepierna se dividieron, una salió mientras que la otra seguía acariciando mis piernas, rozó uno de mis senos. Bajo a su pantalón lo desabrocho y saco su pene, me tomo de la cintura levantándome para acomodarlo entre mis piernas, trate de acariciarlo con ellas, las apreté, subí y bajé ligeramente, sus manos tomaron posesión de mis senos, mientras yo seguía tratando de bajar y subir lentamente hasta que me susurro qué ya no podía más, me inclino e hizo a un lado mi calzón, me tomo nuevamente de la cintura me levanto y acomodo su pene en la entrada de mi vagina, apretó mis caderas hacia abajo, su pene comenzaba a entrar, ni siquiera lo había visto pero sabía que tenía buen tamaño y un grosor muy prometedor, estaba empapada por lo que no tardo en entrar la punta, el siguió empujando mis caderas hasta que logré sentir como había entrado todo, solté un gemido, rápidamente metió un dedo a mi boca buscando callarme, comencé a brincar en él y mi vagina comenzó a chorrear, me encantaba.

    Podía oír sus gemidos de él detrás mío lo cual me motivaba a subir más y dejarme caer solo para escuchar cuanto lo estaba disfrutando, cada que mi trasero golpeaba sus piernas y volvía a subir podía sentir como mi vagina se contraía, me volvía loca la sensación de tenerlo dentro de mi.

    Seguimos así por un buen rato había olvidado por completo qué estábamos afuera volteé a todos lados buscando qué no hubiera nadie viéndonos por suerte no había nada, gemí aliviada.

    El seguía acariciando mis tetas.

    —Qué ganas te traía… Estas tan sabrosa… ¿Te gusta como entra mi pene?… Quiero venirme dentro de ti… —todo lo que me decía hacía qué me excitara más, solo podía pensar en desde cuando quería cogerme.

    Estaba por venirme a lo que él me pregunta agitado si podía venirse adentró de mí, yo solo gemí y le dije que estaría encantada de que llenará mi vagina, sentí su respiración acelerar, sus manos apretaron mis tetas, recargo su cabeza en mi espalda y un gran chorro me lleno la vagina. Me detuve un segundo, quería disfrutar cada segundo de esto. Un suspiro fuerte me indico qué había terminado, podía sentir como su semen escurría, y aun con todo ello seguía erecto, no desaproveche la oportunidad y comencé a darle más sentones, la sensación era increíble, mi vagina palpitaba, podía escuchar el sonido tan sucio qué hacían nuestros fluidos cada que su pene se deslizaba dentro de mi, sus gemidos aumentaron, así como la fuerza con la apretaba mis senos, una pequeña segunda descarga vino sin avisar, su semen había escurrido hasta mis rodillas, no podía creerlo así que volteé mi cabeza y lo besé.

    —Ya te habías tardado en hacerlo

    —Discúlpame, no sabía si aceptarías

    —Te perdono solo si prometes hacerte responsable de lo que acabas de hacer.

    —Está bien nena, mañana te traigo una pastilla

    —Ha ha ha no de eso, bueno también porque con ese chorro es seguro que quedó preñada

    —¿Acaso no era lo que querías?

    —Si, pero ¿acaso quieres tener hijos?

    —Si te puedo seguir cogiendo, tengamos los qué quieras.

    Me reí mucho y lo volví a besar.

    —Bueno, pero no es solo de eso de lo que te tienes que hacer responsable

    —¿De que más?

    Lleve su mano hacía mi entrepierna y le susurre.

    —Esto causaste, estoy loca por ti, mira como me tienes, no creo poder vivir sin tener esto a diario

    —Me parece perfecto, yo encantado de cogerte.

    Lo besé, me saque su pene, lo tomé con una mano y comencé a acariciarlo, seguía durísimo, a lo que le pregunte que si no se había cansado el sólo me nalgueo y dijo que había estado guardando mucha leche para mí.

    Le conteste qué era lo que quería escuchar, me volteé, lo mire de frente y lo bese. Tomé su pene con ambas manos y me hinque, lo lleve a mi boca.

    —Te lo ganaste, no puedo dejarte ir así, que modales tendría si no limpio lo que cause.

    Él sonrió, hecho su cabeza hacia atrás y coloco su mano en mi cabeza mientras yo hacia mi trabajo…

  • Una tarde en el cine

    Una tarde en el cine

    Imagina tú y yo en el cine, viendo una peli… de terror.

    —Los espectadores no son muchos y nosotros estamos muy apartados de ellos, y nos situamos en la última corrida de asientos, podemos apreciar de cómo la gente está muy expectante a la película, la mayoría expresa su temor con gritos y suspiros de miedo, mientras yo me hago el valiente delante de ti, y la verdad es que también estoy asustado pero tu estas muy a gusto mirando y no te asustas para nada, más bien te ríes de los demás, yo estoy temblando de miedo y es cuando te das cuenta y no vacilas en abrazarme y acariciar mi cabeza que la llevaste entre tus pechos era un momento como las madres contienen a sus hijos.

    Es así que yo también te abrazo y en ese momento es cuando mientras tú estás concentrada en la pantalla, yo comienzo a acomodar mi cabeza muy discretamente hasta que mis labios puedan sentir el botón de tus pechos, mientras tu disfrutas de la peli… Yo comienzo a besar tus pechos sobre tu vestido y poco a poco solo con mi nariz y boca, voy internándome dentro para alcanzar con mi lengua tu pezón y comenzar a chuparlo como un bebé hambriento ummm…

    Es en ese momento, en que tú ya te dabas cuenta de mi actuar y pude sentir que tus caricias ya eras más carnales y claramente estabas dispuesta a dejarte llevar por la situación. Es por eso que mis labios comenzaron a besar tu cuello mientras mis manos acariciaban tus nalgas por debajo del vestido y me permito en sacar uno de tus pechos y comenzar a lamerlo muy disimuladamente para no dejarnos ver por los espectadores que nos antecedían en aquel cine.

    Ya tu pezón estaba muy duro y una de mis manos no tardó en ir a tu entrepiernas y acariciarla sobre tu tanguita que por cierto era casi un hilo, tú ya soltabas una respiración muy agitada y me pedías que no me detuviera ya que mis dedos se estaban mojando por tus jugos y de pronto, tomas mi cabello y lo jalas hacia tu entrepiernas, ufff… Pude sentir de como estabas deseando que te comiera esa rica y jugosa vagina en ese instante y como yo no desobedezco y me arrodillo de inmediato frente a tus piernas mientras las abres y mis dientes no se dejan esperar para correr tu tanga y permitir que mi lengua te recorra completamente esos carnosos labios tan jugosos que ya tenías ummm…

    Tus manos no se despegaban de mi cabeza y la aprisionabas cada vez más y más contra tu pelvis. Sentía de cómo mis labios chupaban cada centímetro de tu entrepiernas y mi lengua se saboreaba completamente de tus jugos, era un momento maravilloso que tus palpitaciones ya eran muy repetitivas y muy profundas, succionaba tu clítoris cada vez que gemías, ya no te contenías y tus gemidos eran muy fuertes, así es que mejor me permití dejar de comerte para que ahora tú me tocaras un poco hasta que te excitaras y solita te sentaras en mis piernas mirando hacia la pantalla y comenzaras a cabalgar este duro y venoso pene que tanto te haría gozar de placer. Ya sentado en mi puesto, una de tus manos se dirige hacia mi cremallera y libera mi bestia que ya estaba muy dura, tus manos comienzan a frotar muy lentamente y tu mirada estaba pegada a él, la verdad es que no sé lo que pensabas en ese momento, pero podía ver que ya querías tenerlo dentro de tu boca.

    Fue así que luego de una masturbación más rápida, te inclinas hacia mi miembro y comienzas a saborear mi glande y tu lengua no paraba de lamerlo de arriba a abajo, era tan divino ese momento y más cuando tus labios lo envolvían completamente hasta provocar te arcadas y tus ojos ya lagrimeando, en ese momento, tú ya no estabas preocupada de la peli… Y menos de la gente, estabas en un éxtasis que solo querías disfrutar tan divino momento. Es así que llegó el momento esperado y solo te corriste el tanga hacia un lado y te clavaste esta verga de un sopetón que me hiciste suspirar y así comienza esa cabalgata que parecías que estabas buscando el 1er lugar en una carrera ufff…

    Tu solo te afirmabas de los respaldos de los asientos delanteros y yo liberando tus pechos me permitía en amasarlos y a ratos dando te unos ricos movimientos circulares en tu clítoris mis manos jamás estuvieron quietas que hasta nalgadas recibían, estuvimos así alrededor de media hora.

    Y tus orgasmos eran ya más de cuatro, yo ya estaba a punto de correrme cuando me dices que ya te estas corriendo sobre mi pene y me pides que al terminar te derrame mi leche entre tus pechos ya que querías sentir lo caliente de mi esperma entre ellos y fue así que te arrodillas y recibes mi esperma en tus pechos pero también me lo lamiste luego de la descarga porque no te quedarías sin saborearlo, tus piernas completamente mojadas y mi pene aun palpitando del placer del momento y no nos dimos cuenta que la película ya estaba a punto de terminar, así es que nos ordenamos nuestras prendas y solo atinamos a besarnos y esperar a que todos saliesen del cine para que mientras encienden las luces.

    Nosotros eliminar cualquier evidencia de nuestra propia peli… Porno que hicimos dentro de tal recinto. El detalle estaba ahora en que tendríamos que solucionar de en donde nos iríamos a bañar para no oler a culeón jejeje…

  • Mi segunda cita con Samy. Por todos lados

    Mi segunda cita con Samy. Por todos lados

    Antes de esta segunda cita les cuento que mandaba saludos y mensajitos con Samy quien me había dejado claro que le gustaría tener una segunda cita y hacer más cositas sucias.

    Para esta segunda cita sucedió casi un mes después del primer encuentro en que nos conocimos y seguro fue que lo hice bien pues mi nueva putita le gustó que pidió a gritos repetir.

    Como la primera vez pase por ella temprano pues su hija en la escuela no le permitía salir por las tardes, pero bueno también a mi me beneficio, pues está yo descansado. Durante el trayecto fuimos platicando de nuestra primera cita y al tocarle las piernas la iba yo calentando.

    nuevamente buscamos un hotel discreto, ella llevaba una linda minifalda negra que dejaba ver el inicio de su papaya desbordando líquidos exquisitos, al entrar al cuarto Samy se me aventó a los brazos aprisionándome el cuello y con las piernas el abdomen, su pepita quería pelea dejándome sentir en el pecho el fuego que tenía su pepita al centro, la bese por todo el cuerpo saboreando sus labios carnosos y la baje de mis brazos sin deja de besarla, a tomarla de la cintura aproveche para darle vuelta y que su colita sintiera mi verga a través del pantalón, Samy al sentir mi verga paro aún mas sus nalgas para que pudiera apreciar mejor a mi amigo ya conocido. Deje que sintiera mi bulto con su trasero que meneaba de un lado a otro como una perrita feliz que le van a dar de comer y voltee su cara para darle un beso apasionado.

    Como mi hembra ya quería coger, empezamos a desnudarnos y ella quería rápidamente ayudarme pues buscaba mi palo, pero nuevamente la detuve para que disfrutara de quitarle la blusa y descubrir sus dos ricas tetas. La alcé en vilo para apreciar mejor esos dos ricos volcanes con sus aureolas rojas a punto de explotar, la acomode sobre la cama para continuar comiendo estas ricas tetas que se me ofrecían con tanto deseo. Mientras disfrutaba mamar los senos de mi putita, empecé con la mano izquierda a quitarle la falda ya desabotonada apreciándose la mini pantaleta negra que llevaba y daba la impresión de salir fuego de esa pepita deseosa de coger. Con los movimientos y ayuda de Samy no fue difícil deshacernos de su panti, mostrándome su monte de venus que al centro hacia erupción al sacar algunas gotas vaginales que indicaban el calor que había en su cuerpo.

    Samy me susurro con voz entrecortada del deseo que la envolvía, Marco, ya dale de comer a mi pepita, mira como esta mi pepita, le dije que hoy le darías de comer, anda mi amor no la hagas esperar más que mi pepita esta hambrienta, dale su comida mi amor, quiere sentirte hasta adentro de mí. Cada palabra de mi perrita, me indicaban que estaba sufriendo porque ya quería ser montada.

    Acomode mi la cabeza de mi verga en la entrada de su cuevita unos segundos rosando con el glande la entrada de la conchita de mi mujer sin meterlo, cosa que desespero a mi hembra que movió sus manos queriendo alcanzar a mi pene pero volví a decirle, no mamita, entiende que soy tu macho yo soy tu dueño y deberás aprender a esperar que sea yo el que mande en que momento te monto, asi que o te enseñas a obedecer a tu perro macho, mi mujer asintió y dijo quebrándose la voz, si mi amor tu eres mi dueño y mi macho, pero ya métemelo que estoy sufriendo porque ya quiero ser tuya quiero ser tu perra y que me montes., Estos gemidos de mi puta hicieron que me calentar más y de un golpe le enterré mi verga en toda su concha que los gemidos fueron cambiados por un grito de dolor, solo alcanzo a decir hahaha ayyya Al cabo de unos segundos de dolor e inmediatamente los cambio por las suplicas, y gritos de deseo; Samy empezó a disfrutarla y moverse como poseída y exclamando mi nombre; si Marco si mi amor cógeme más, cógeme más rico, si mi amor dame mas duro, si Marco hazme tuya, métemelo hasta el fondo, mas duro mi amor, dame mas, más hazlo mas no vayas a sacarlo mételo más dame más duro…

    También le dio amables palabras a su pepita diciéndole si pepita mía come, come pepita tu dueño ya está aquí mi pepita, deja ya de sufrir y come a tu dueño, cómele mi pepita.

    En esos momentos tuve tiempo también de volver a tomar sus ricos senos que se balanceaban de un lado a otro por su dueña que estaba siendo cogida como desde hace mucho tiempo no la cogían, tome sus tetas y las bese, así estuvimos unos momentos de mete y saca y al ver su cara de excitación porque la estaban cogiendo durante algunos minutos sentí que explotaría, por lo que tome las copitas de sus senos y los mordí uno de sus tetitas debajo de su copita, para seguir marcandola con mis dientes como sello de mi propiedad, fue tan grande el mordisco a sus tetitas que hice que explotara en un fuerte orgasmo que empezó a gratar de dolor y placer.

    Al explotar los dos al mismo tiempo puede ver como Samy había disfrutado pues estaba toda empapada que incluso baño con sus líquidos todo mi pene que empezaba a salir de su cuevita dejando tras de sí rastros de semen que salían de su conchita junto con sus jugos vaginales que eran demasiados y ni aun con tanta hambre su conchita pudo retener tanta leche suya y mía, dejando salir algunas gotas.

    Me recosté a su lado para descansar unos momentos y seguir conociéndonos, mientras ella me decía; gracias Marco estuvo muy rico, ya lo necesitaba, desde hace un mes que nos vimos mi pepita ya pedía a gritos que le diera tu verga de comer. Gracias mi vida.

    Al ir a la regadera tratando de quitarnos tanto sudor, líquidos vaginales y semen juntos de la pelea sexual acontecida, Samy se acomodó a besar mi torso dándome algunos besos por mi pecho movimiento que aproveche para tomar su cabellera e inducirla a seguir con esos besos un poco más abajo. Y ella entendió lo que quería, así que abrió sus lindos labios y saboreó besar a mi amigo, empezó a besar mi falo parado como un mástil en dirección a su carita, como pidiendo ser recompensado, abrió toda su boca para que se lo comiera, ahora cambiaba de comérselo su panochota a comerlo su rica boquita, me sentí en el cielo a ver este espectáculo tenía a Samy comiendo no de mis manos, mucho mejor, la tenía comiendo de mi verga que estaba al máximo esplendor. Mientras ella comía mi pene termine de bañarla y le levante la cara para darle un rico beso por su complacencia a mi amigo, la lleve a la cama para decirle Sami hermosa, vamos a la cama a que continúes comiéndote mi verga y así lo hicimos, me acomode boca arriba en la cama mientras ella en cuclillas fue bajando su boca hambrienta hacia mi verga que también le abría su boquita, sami empezó a besar todos los centímetros de mi verga hasta tenerla toda adentro y vaya que me sorprendió como hacia el sexo oral, lo hizo suavemente acariciando mi pene dejándole sentir el agradecimiento por las cogidas que mi amigo le había dado hasta ahora. Esta imagen de tener a mi puta lamiendo mi verga me llevo al cielo y aproveche para enseñarle que debía también besar y premiar mis huevos que le habían guardado tanta leche para su panochita, levemente le indique que posara su boquita en cada uno de mis testículos metiéndolos suavemente a su boca cada uno y vaya que si lo supo hacer porque en cada bocado de huevos Samy me llevaba a ver estrellas después de meter cada uno de mis huevitos en su linda boquita Samy volvió a besar mi verga comiéndosela totalmente.

    Les diré que en esta parte me sentí extasiado como sami había comido con su boquita toda mi verga sin embargo debo confesar que hubiese sido extraordinario que terminara dentro de su boquita y aventaran mis huevitos toda su leche que guardaban para que mi hermosa hembra se los comiera, pero ya lo intentaremos más adelante. Por el momento solo quedo en un excelente sexo oral.

    Sin embargo, Sami había dejado a mi amiguito adolorido de tener tanta leche dentro, pero lo pago con mi otro sueño; su culito terminaría pagando los platos rotos.

    Me acomode encima de Sami para empezar a besarla y malograr sus ricas tetas mordiendo cada una de ellas, vi en su rostro rictus de dolor porque las estaba mordiendo salvajemente pero no dijo nada, y tampoco me hubiera importado porque estaba como burro en primavera con el palo todo adolorido y por fuera queriendo desquitarme.

    Poco a poco mis besos fueron bajando a su abdomen y a su rica panochita a la cual le brinde un hermoso beso que hizo q puta se revolcara de placer, sin embargo su panochita no era mi objetivo, levemente le di vuelta a su cuerpo hirviente y la puse boca abajo, para empezar a besar y rasgar su espalda, bajando a sus caderas con mi lengua pegada a su cuerpo, levante un poco la cabeza para admirar su rico culito que estaba moviéndose como presintiendo lo que pasaría. Le acomode varios besos a sus nalguitas y levante medio cuerpo para inmediatamente jalar por las caderas a mi puta, ella dejo que su hombre la jalara y entendió que debía acomodarse como una perrita a punto de ser montada, se acomodó en cuatro patas y abrió sus piernas pensando que nuevamente la montaría por su conchita, pero se equivocó, mi mirada estaba centrada en la entrada de su colita, por fin su ano seria mío, como les había contado en otro relato. Samy nunca había sido cogida por el culito, no sabía lo que era tener una verga adentro de su ano y ese día había llegado, así que Sami, prepárate mi perrita.

    Acomode mi verga en la entrada de su culito y trate de calmarla al decirle mi amor Sami chiquitita, lo hare despacio para que no te duela mi amor no tengas miedo, yo te llevare con calma y tu dirás cuando quieras un pedazo más adentro, si mi vida. Ella respondió temblorosa con miedo, pero también con deseo, estaba deseosa de sentirse cogida por el culo, deseaba saber que se sentía tener un palo de carne adentro de su colita, tenía miedo del dolor, pero caliente de sentir mi verga dentro muy adentro de su ser.

    Al acomodar la cabeza de mi pene en su culito, empecé a penetrarla centímetro a centímetro y cada movimiento le daba pequeñas caricias a su espalda y a su conchita con una mano para que olvidara el dolor y se concentrara en la pasión, cuando mi verga estuvo a la mitad de su culito creí que ya ella momento de entrar un poco más rápido, así que empecé con movimientos rítmicos más rápidos sin dejar su panochita con mi mano derecha y su seno con mi mano izquierda esto me daba la ventaja de no soltarla o que ella se arrepintiera de que la cogiera por el culo debido al dolor y buscara zafarse, con ambos lados cubiertos no podía escapar a la cogida que estaba recibiendo, acelere mis movimientos ella empezó a disfrutarlo más, ello me dio pauta para que mi verga entrara más en su cuevita de modo que la última parte de mi palo, se lo deje ir de un fuerte empujón que ella grito de dolor e intento zafarse, pero ya estaba ensartada totalmente de modo que ya no pudo, solo atinó a decirme, Marco por favor me duele ya sácalo, por favor me duele mucho mi vida, dame chance a reponerme.

    Pero le dije si mi amor con calma ya no me moveré para qué deje de dolerte ten calma mi amor, aguanta un poco más. Obvio no iba a sacársela en ese momento, la tenía ensartada por ese rico culito que me provoco desde el primer día que se lo vi y no era momento para ablandarse y sacarle la verga que tanto había costado entrar en esa cuevita que toda su vida no había sido penetrada. Así que solo descansé sobre ella unos segundos y moví toda mi pelvis para empezar a metérselo mas tocando su coñito abajo con la mano algo que la encendió y me aviso que estaba lista para empezar un fuerte mete saca de su colita, solo veía como mi verga penetraba y salía de esa colita que acabada de ser abierta completamente.

    Así me la pase algunos minutos entrando y saliendo de su rica colita y Sami ya lo disfrutaba, después de tanto entrar y salir de esa cuevita sentí como mi penen me aviso que explotaría y reventaría de leche la colita de mi perrita, La tome de las caderas con ambas manos y le avise a Sami, mi amor va mi semen a entrar en tu colita mi amor, ya van, recíbelos amor, muévete mas rápido para que entren hasta el fondo, así fue como la inundé de leche.

    Nuevamente tuve mi orgasmo en esta posición de perrito y me quede algunos segundos encima de ella, tenía que educarla y que entendiera mi perrita, debía dejar que su perro la montara hasta dejar toda gota de leche en su colita y no debía quitarse hasta que su macho le indicara, repose en su espalda y pase mi boca y mi lengua sobre su espalda y su cuello nuevamente mordisqueando levemente su cuello indicándole así que su macho ya la había preñado y premiado con toda su lecha y ella debía recibirla con mucha felicidad. Inmediatamente me salí de su colita y me recosté para descansar porque esta cogida a mi perrita me había dejado totalmente vacío y exhausto. Pero con una sola idea. Misión cumplida. Me había cogido a Samy por todos lados.

    Fin

    Pd. Mientras yo reposaba en la cama Samy fue a la regadera y al sentir escurrir pequeñas gotas de su anito recién desflorado se tocó con sus pequeños dedos y ver que esos líquidos eran color rojo, más bien gotas de sangre, regreso a mí y con su cara de incrédula me dijo; Marco me salió sangre por atrás, es normal. Solo atine a decirle maliciosamente si mi amor es normal… ¡Ustedes que le hubieran dicho!

  • Mi suegra me invita a cogerla

    Mi suegra me invita a cogerla

    Desde hacía unas semanas las cosas con mi mujer iban de mal en peor,  en parte porque estaba amargada porque la crisis golpeaba su negocio y las ventas habían caído lo que la ponía de mal humor y en parte por lo celos, que de ser normales, pasaron a ser enfermizos. Me celaba hasta con la mujer de la panadería solo porque ella era amable y sonreía cuando saludaba. Y otra cosa que la ponía loca era que yo tengo 35 años y ella 25 y “las pendejas quieren maduros ahora…”.

    Un martes discutimos y se fue por unos días a lo de la hermana. Cuando llegó el viernes, un amigo me invitó a salir a cenar con su mujer y después fuimos a un boliche a tomar unos tragos. Estábamos en eso, cuando para mi sorpresa veo entrar a mi suegra. Ella es una mujer de 45 años, muy elegante, de bastante buen físico, y sobre todo de un espíritu muy joven. Había enviudado hace unos años y no era de contar mucho de su vida privada.

    -Hola Guille, ¿Qué estás haciendo vos en un boliche?

    -Hola suegra, ¿Cómo anda? Y… supongo que estás enterada… me invito un amigo y su esposa a cenar y luego quisieron venir aquí.

    -Cagamos, no estoy enterada de nada… y no me llames suegra, queda horrible. ¿Qué pasó?

    -Claudia y sus celos enfermizos, discutimos mal y se fue a lo de Dalma por unos días.

    -Hijas de su madre, yo. No me dijeron nada, eso que hoy hable con Dalma. ¿Celos de quien tiene la boluda de mi hija?

    -Cuando te lo diga te vas a reír mucho: de la mujer de la panadería, porque me sonríe cuando vamos a comprar el pan.

    -Tiene más de 60 años!!! Mi hija es una boluda total… No te jodo más, anda con tus amigos, ojo, no voy a decir nada que te encontré acá.

    -Dale, pásala lindo. Le dije y fue con unas amigas.

    Volví con mis amigos y al rato, llegó Eduardo, un compañero de trabajo. Mi amigo y su mujer se fueron y yo me quedé a tomar un whisky con Edu. Hacía un rato que estábamos charlando cuando se acercó mi suegra.

    -Hola de nuevo Guille…

    -Hola Nora…

    -Escuchame, si queres partir con una chica… no te hagas drama por mí, no pienso hablar, y supongo que serás un caballero y vos tampoco dirás nada si parto con alguien.

    -Soy un caballero, tranquila.

    -Lo decís, pero no me presentas a tu amigo…

    -Perdón… Edu te presento a Nora una…

    -Amiga, soy amiga de Guille. Un gusto. Dijo ella.

    -Hola Nora, un placer conocerte.

    -Mmm… espero que sea mío el placer… ya vengo. Dijo y se fue con el grupo de amigas.

    -Me parece que te quieren coger… Le dije a mi amigo.

    -Parece, y no me desagrada para nada, seguro que es amiga nada más.

    -No digas nada, es mi suegra…

    -¿Qué…?

    -Lo que escuchaste. Ahí vienen.

    -Chicos… si tienen ganas podemos tomar algo juntos… Guille te presento a Daniela, una buena amiga de aventuras. Dijo mi suegra.

    La amiga era una morocha espectacular, de unos 35-38 años, con un cuerpo hermoso.

    -Claro que podemos tomar algo, hola. Dijo Eduardo.

    -Por supuesto, hola Daniela.

    -Hola hermoso… Dijo ella mirándome a los ojos.

    Tomamos una botella de champagne y ellas se comenzaron a poner alegres. Ya nos abrazaban sin problemas y Daniela constantemente tenía una mano en mi cintura. Íbamos por la mitad de la segunda botella y mi suegra preguntó:

    -¿No van a peguntarnos nada?

    -Nada como “¿Vamos?” Dijo Eduardo.

    -Eso mismo. Dijo Daniela.

    -¿Vamos? Preguntó Eduardo.

    -Por supuesto que vamos. Dijo Nora.

    Edu y Nora iban el en auto de él y yo con Daniela, que apropósito levanto un poco su pollera para que pueda ver sus piernas torneadas. Nosotros íbamos adelante y Daniela fue directo a su casa, Edu y Nora detrás. Entramos, ella abrió otra botella de champagne y puso música lenta. Nos pusimos a bailar y al segundo tema las dos estaban de rodillas chupándonos la pija.

    Daniela chupaba realmente bien, y mientras lo hacía se quitó la camisa, el brazier y desprendió su pollera. Luego de chupar me un rato, se paró y su pollera calló al suelo.

    -Sentate mi amor, quiero cogerte bien cogido. Me dijo.

    Me senté en un sillón y ella me montó de frente mí metiéndose por completo la pija en la concha. Era una máquina de moverse esa mujer, por favor. Yo tenía sus tetas frente a mi boca y no paraba de chuparlas y apretarle el hermoso culo que tenía. Era la gloria ser cogido por esa mujer, subía, bajaba, se movía en círculos, me besaba, me acariciaba la cabeza.

    Mire a un costado y Edu tenía a Nora en cuatro en un sillón y la cogía con todo, mientras Nora no paraba de gemir y resoplar… Con cierto miedo a su reacción puse uno de mis dedos en el orto de Daniela. Ella me miro sonriendo y me dijo al oído:

    -Despacio, lento… mójalos en mi conchita. Y se levantó un poco para que los moje y me volvió a cabalgar.

    Yo fui metiendo y sacando uno, Daniela resoplaba y me besaba el cuello. Volví a mirar a Edu y Nora y él también le metía dedos en el culo, aunque no con tanta sutileza como yo.

    -Moja otro y méteme otro mi amor. Me dijo Daniela.

    Le hice caso y entro fácil. Yo le chupaba las tetas y ella me galopaba con todo.

    -Sos un hijo de puta… sabes bien como coger tranquilo… no doy más de calentura. Entiérralos hasta el fondo, y acabemos.

    Lo hice, enterré mis dedos hasta los nudillos y ella subía y bajaba como loca mientras yo de la calentura le mordisqueaba los pezones. Acabe llenando su concha de leche y ella me dio un terrible beso, se levantó y me limpio bien la pija. Me sirvió champagne y nos pusimos a mirar como Edu acababa en la concha de Nora y ella daba un tremendo grito de placer.

    -Viste Daniela, tenía muy buenas referencias de Guille… Dijo mi suegra guiñándome un ojo.

    -¿Cómo es eso? Pregunté.

    -Menos pregunta Dios y perdona Guille. Dijo Nora y se largó a reír.

    -Si no fuese casado… este no se me escapa. Dijo Daniela.

    -Daniela, Guillermo es separado… la mujer se fue a lo de la hermana… La boluda es celosa del tipo más fiel del planeta… hasta hoy, claro. Dijo riendo Nora.

    -Norita… ¿te acuerdas nuestra fantasía? Preguntó Daniela

    -Por supuesto… ¿Te parece?

    -Totalmente, ya elegí.

    -Están hablando en clave, eso no vale… Dijo Edu.

    -Nuestra fantasía es que nos cojan dos tipos al mismo tiempo… Dijo Nora mirándome.

    -Epa… una doble penetración, interesante. ¿Y la otra que hace en su fantasía? Dije.

    -Se pajea esperando su turno… Ah… yo elegiría que Guille me dé por el culo. Dijo Daniela.

    -Entonces yo Edu, así no se queda con las ganitas de culo… Dijo riendo Nora.

    -Empecemos entonces. Dijo Edu.

    Nos sentamos uno al lado del otro, y Nora nos chupaba la pija a los dos, casi con desesperación. Daniela desapareció por unos minutos y volvió con dos consoladores. Mientras Nora nos chupaba las pijas, ella le chupaba el orto y le empezó a meter el consolador, mientras ella se metía el otro en la concha y me miraba a los ojos muy caliente, mordiéndose los labios. Yo hice que no con la cabeza y ella me insultó. Saco el consolador de su concha y se lo metió en el culo.

    Cuando Nora se sacó el gusto de chuparnos las pijas, me pidió que me acueste en el suelo. Me montó y se metió la pija en su concha y le siguió chupando la pija a Edu, mientras Daniela le daba con todo con el consolador en el culo.

    Edu se puso detrás, y le enterró sin más la pija en el orto. Nora dio un grito y los dos nos empezamos a mover. Ella gritaba de placer sin parar y yo le apretaba las tetas con todo. Tomé su cabeza y le dije al oído:

    -Te tenía unas ganas tremendas, suegrita.

    Ella se rio con todo y minutos después, tuvo un tremendo orgasmo. Fue el momento de cambiar. Edu se acostó en el suelo y Daniela lo montó. Yo me puse detrás y se la fui metiendo lentamente en el orto. Vi que Nora tomaba uno de los consoladores y se masturbaba con todo la concha. Daniela gemía despacio, disfrutando. Cuando tuvo toda mi pija en su culo se empezó a mover despacio. Yo tome sus cabellos y tire su cabeza para atrás, para que Eduardo pudiera chuparle las tetas. Le di una palmada en el culo y ella se movía con todo, enterrándose las dos pijas por completo.

    En un par de minutos Eduardo no aguanto más y acabó dentro de Daniela, que se levantó dejando a Nora que le chupe la pija a Eduardo.

    -Cogeme el culo bien cogido mi amor… Me dijo mirándome por sobre el hombro Daniela.

    Sin soltarle los cabellos, y dándole palmadas en el culo, la cogí con todo, llenando su culo de leche. Ella se dio vuelta y me chupo la pija con todo, limpiándola por completo.

    Fueron al baño y volvieron riendo las dos.

    -Guille, no puedo creer que esta mina sea tan hija de puta. Me acaba de decir que sos el yerno… ¿Es cierto?

    -Si… estoy casado con Claudia, su hija.

    -Viste, tiene un tipo así en su casa, y en vez de cogerlo, lo pelea por celos. Que se joda. Y si vos queres tener algo con Guille, adelante, yo no voy a decir nada.

    Cuatro días después mi esposa volvió a casa, y solo pasaron dos días hasta que volvió a hacerme una escena de celos… Junté mis cosas y me fui a lo de Daniela por una semana… Nora nos visitó para una noche de “esparcimiento” los tres…

  • Mayor que yo (parte 2)

    Mayor que yo (parte 2)

    Ese día ya no pudimos hacer nada mas pues siguió entrando gente a la tienda, lo cual nos tuvo ocupados y distraídos, cuando atendimos a la última persona, se acerca a mi y empezamos a besar hasta que oímos la camioneta de su esposo lo cual nos indicaba que ya había llegado, por lo que nos acomodamos y empezamos a acomodar los moños y bolsas pues estaban desorganizadas por la gente.

    Su esposo me saludo como si nada y se subio a su casa, mientras terminabamos de acomodar, cuando acabamos empezamos a cerrar la tienda, y mientras lo haciamos ella aprovechaba cada oportunidad para tocarme el pene o rozar su culo contra el haciendo que se me parara mas, a lo que también yo aprovechaba para darle nalgadas, darle arrimones o tocar su vagina, cuando hacia esto ella se quedaba como 1 minuto con los ojos cerrados y empezaba a gemir, pero reaccionaba y nos apurabamos a cerrar, cuando cerramos nos quedamos viendo y nos empezamos a besar muy acaramelados, y poco a poco ella acariciaba mi pene por encima de mis jeans, y yo su vagina que estaba tan mojada que sus jugos atravesaban sus jeans, nos estuvimos besando como por 5 minutos hasta que oímos que su esposo bajaba a lo cual nos separamos e hicimos como que estabamos cerrando bien, después me despedí de los dos y me fui a mi casa con una tienda de campaña en mis piernas.

    Cuando llegue a mi casa espere que llegaran mis padres para cenar, después de esto me quede viendo la T.V. un rato, y poco a poco me empecé a acariciar el pene, y cuando ya estaba grande y duro apague la T.V. y me fui a mi cuarto apague la luz, me quite la ropa solo quedándome en bóxer, subiendome a mi cama, y me empecé a masturbar por un buen rato, hasta que solté varios chorros de semen, después limpie todo y me quede dormido.

    Al otro día estando en la escuela saliendo de mi segunda clase me llego un mensaje de ella que decia:

    «Ayer me quede con las ganas, pero hoy no te me vas a escapar, pues ando bien caliente y quiero que me cojas mientras gimo tú nombre»

    Después de ese mensaje me mando dos fotos, una mostrando su rostro y sus tetas, y la otra mostrandome su vagina mojada con su tanga a un lado.

    Mientras sentia que mi pene se paraba, me mando otro mensaje diciendo: «Mira como estoy, te gusta?»

    A lo que le dije: «Yo también estoy caliente y me quede con las ganas, y estas bien rica, quiero tenerte cabalgando encima mío, gimiendo mi nombre».

    Y me metí al baño cerrando la puerta con seguro para que no entrara nadie, y frente al espejo, me baje los jeans a la altura de mis piernas donde terminaba mi bóxer, me acomode el pene de tal manera que estuviera de lado y me tome una foto para mandarsela seguida de una segunda foto pero esta vez asomando la punta del pene, para después acomodarme la ropa y abrir la puerta del baño saliendo de ahí.

    A los minutos me responde: «uff que duro estás y se ve bien rico, quiero que me hagas tuya hoy», a lo que le respondí: «Yo igual quiero, pero en tú cama o en la mía?», a lo que me responde: «en la tuya para gemir fuerte» y me dijo porque mi casa estaba al final de un callejón que daba a un canal de agua por lo cual no se escuchaba nada.

    Le puse un «Ok» y me responde «cuando estes afuera de mi casa me mandas mensaje para salir»

    Ese dia tuve suerte pues el profesor de la última clase no fue asi que tome el primer autobús hacia mi casa, cuando baje pase a comprar una botella de tequila y me fui para mi casa, ya estando afuera de si casa vi que la tienda estaba cerrada, por lo que le mande mensaje diciendole: «ya estoy afuera nos vamos o me adelanto y llegas tras de mi?» y me responde: adelantate que ya salgo» le digo «ok» y me sigo a mi casa para tener todo listo, cierro las cortinas de mi cuarto que daban a la orilla del canal, y prendo la T.V. para poner musica a un volumen alto, cuando oigo que tocan y le abro la puerta, se mete y cierro.

    Ya estando en la sala le pregunto cuanto tiempo tenemos y a que hora llega tu esposo? Y me responde: «cariño tranquilo, el llega a las 7 u 8 pues está fuera de la ciudad, asi que con que con que a las 6 nos salgamos y abramos la tienda esta bien por lo que tenemos 6 horas» por lo que le sirvo un caballito de tequila y nos empezamos a besar muy acarameladamente para poco a poco ella quitarme mi playera y yo su blusa dejandola en brasiere de encaje color negro con detalles en fucsia, la siento en mis piernas frente a mi para seguirla besando mientras acaricio su espalda bajando poco a poco a sus nalgas, ya que estoy ahi se las aprieto y le doy de nalgadas, y le acaricio la vagina por encima de su pantalón a la cadera, se lo desabrocho y ella me desabrocha el mío, se aparta por un momento para quitarse sus tacones y quitarse el pantalón mientras me quito el mio quedándome en bóxer, ella se vuelve a poner sus tacones y me deja verla con una tanga del mismo diseño que su brasiere, me empieza a bailar de manera sexy al ritmo de reggaetón, se sienta en mis piernas dándome la espalda pero agarrando mis manos para pasarselas por todo su cuerpo mientras movía su culo en circulos en mi pene.

    Despues se pone de rodillas frente a mi bajandome un poco el bóxer, para sacar mi pene y meterselo en la boca dándome una mamada descomunal, llego un momento en que le dije que me iba a venir y que me dejar cogermela para no quedar mal y me dice: «quiero que te vengas en mi boca para que dures más» asi que me dejo llevar y me vengo en su boca y se lo saca para terminarme de correr en su cara, ella junta con su dedo el semen que tiene en la cara y se lo come, después se sube al lado mio y me dice: » que rico sabes, asi soñe que seria» después veo que mi pene vuelve a crecer a lo que ella le sube a la musica, se vuelve a subir encima mio y antes de besarme se toma otro tequila y me dice: «si son tus mecos y saben bien pero mejor te doy besos sabor a tequila» me sigue besando hasta que dice ya es hora me toma de la mano para levantarme y me lleva a mi cuarto agarrándome el pene.

    Ya estando en mi cuarto me tumba en mi cama me quita el bóxer se hace un lado la tanga subiendose encima mio para meterse mi pene en su vagina, cuando ya la tenia toda adentro, empieza a subir y bajar gimiendo cada vez mas fuerte.

    Me decia entre gemidos: «ay ay ay! Que rico se siente, ay ay ay! Así te soñe, mas duro»

    Le quito el brasiere dejando ver sus tetas rebotantes se las acaricie y lami cuantas veces quise, llego un momento en que estando encima mío mientras cabalgaba se agarraba sus tetas y después el cabello retorciendose de placer gimiendo mi nombre. Cambiamos a la posición de perrito y le daba unas ensartadas que hacían que gimiera mas fuerte, cuando agarramos un ritmo ella empezo a hacer como perro y a decirme: «dame mas, soy tu perra, más, más duro soy tu puta, se la sigo metiendo cuando veo que se retuerce y siento mojado, pues se estaba viniendo ella, a lo que la jalo del cabello y le empiezo a dar mas fuerte hasta que tiene otro orgasmo, después la pongo boca arriba para tener sus piernas en mis hombros, en esa posición me decia: «cogeme Feri mas duro, soy tuya, lo haces bien rico, ay ay ay!» le saco mi pene y le empiezo a lamer toda su vulva y penetrándola con mi lengua mientras mi nariz estimulaba su clítoris. Así estuve un rato hasta que sentí que se venia y sus chorros salpicaban mi cara, después le vuelvo meter mi pene, asi estuve un rato hasta que le dije que me venia y ella entre gemidos me dijo: «ay ay ay! Correte adentro, quiero sentirte» a lo cuál le hice caso y después de unos minutos senti como empezaba a soltar chorros de semen en su vagina, cuando termino se la saco y con su boca me la limpia.

    Despues se acuesta al lado mio y veo como se salia mi semen de su vagina. Me abraza y me dice: «estuvo muy rico, me cogiste muy bien, me gusto» la beso y le digo: «a mi tambien me gusto, te mueves muy rico y gime muy fuerte lo cual me gusta» nos quedamos abrazados y cuando vimos el reloj ya eran casi las 5 y me dijo: «Wow! Desde las 12 aguantaste» eres muy bueno, seguimos abrazados un rato, después se pone su brasiere y mientras me pongo mi bóxer agarra su tanga y se pasa por su vagina ya sin semen visible y me dice: «toma para que te acuerdes de mi en las noches, te la ganaste» aclarandome que cuando sintiera que su olor ya fuera débil se la llevará y me daria otra.

    Seguimos abrazados besandonos y despues de un rato acomodo mi cama y vamos a la sala ahi seguimos en ropa interior en el sofá escuchando musica, la empiezo a acariciar otra vez en su vagina y empieza a gemir, me besa y con mis dedos hago que se venga una vez más, despues de eso ya cuando faltaban como 15 minutos para las 6 me dice: «puedo darme un baño» y le digo: «claro» y ya cuando se va meter al baño me dice: «te bañas conmigo» y no le digo nada solo me meto al baño con ella.

    Estando ahi en el baño mientras nos enjabonamos, roza mi pene con su vulva y ella se lo mete y empezamos a coger de nuevo pero esta vez duro menos y ella siente el chorro, a lo que dice: «un disparo más, esta bien, me gusta, sabes como complacerme» con mi pene todavia adentro de ella, se lo ensarto completo a lo que gime y le digo: «mientras seas feliz y cojas conmigo no importa quedarme deslechado todos los dias» .

    Ella me dice: muy bien, ya tendre leche diario» después nos terminamos de bañar y cuando sale del baño suena su teléfono a lo que pone la musica al volumen de la tienda y su esposo le dice que llegará a las 8:30 pues hay tránsito.

    Cuando cuelga me dice: «tenemos suerte cariño, todavía tenemos 2 horas para abrir la tienda»

    Nos apuramos, se seca el pelo muy bien y nos salimos juntos a abrir su tienda ya estando ahi me prometio repetir pues segun ella soy buen amante» despues subio a ponerse otra panty pues a los 20 minutos su esposo llego y yo me fui pues deje sus tanga en medio de mi cama asi que me fui para guardarla.

    Esa noche me masturbe oliendola y asi fue hasta que su aroma se habia ido, se la lleve y si me dio otra de sus tangas y asi siguio.

    Después de esa vez repetimos 15 veces mas, pues en la penúltima vez me dijo que había quedado embarazada y pues era logico ya que los desde la primera vez lo hicimos sin condón y me venia adentro de su vagina.

    La última vez que lo hicimos se los contare en otro relato pues al ser el fin de nuestra aventura fue especial.

  • Nos hicieron la noche (parte 2)

    Nos hicieron la noche (parte 2)

    Después de haber tenido un primer intercambio intenso y satisfactorio con la pareja que se nos acercó en nuestro club favorito, que compartimos en nuestro relato anterior (Nos hicieron la noche), fuimos a darnos un baño en las regaderas y regresamos al gran cuarto obscuro, envueltos en unas toallas.

    Algunas parejas seguían en las camas del centro.

    Nos sentamos en uno de los sillones laterales, donde comenzamos a besarnos y acariciarnos recordando la experiencia que acabábamos de vivir y observando a otras personas teniendo relaciones sexuales intensas, llenas de pasión con intercambios a la vista.

    Pudimos ver como una pareja seguía en las camas del centro, en una conformación especial. Ella estaba acostada de espaldas con sus piernas dobladas. Él acercó su pene a la cara de ella, hincado sobre la cama, comenzando por tocar con la punta la frente de ella, deslizándola sobre la nariz. Ella lo tomó con su mano, levantó ese pene semi erecto que ya mostraba buenas dimensiones y empezó a lamerlo en toda su extensión, llegando incluso a sus testículos, donde procedio a chupar cada uno de ellos sin dejar de masturbarlo, logrando una erección muy importante. La escena era por demás exitante. Después, ella retomó lamer el grueso tronco, hasta llegar a la punta. Allí rodeó la cabeza con sus labios, y empezó a succionar poco a poco, permitiendo que entrara en su totalidad ese pene erecto en su boca. El comenzó un movimiento de cadera para hacer más profunda la penetración en cada desplazamiento, provocando en ella intensos gemidos, que sus pezones estuvieran todos erectos y sus senos dejaban ver una fuerte hinchazon producto de su exitación. Él se inclinó para tocar su vagina y ella se retorcía con mucha intensidad. En un momento, ella sustituyó la mano de él por su propia mano, proporcionandose placer masturbándose deliciosamente.

    En eso estaban, cuando una mujer se acercó a ella, desde las piernas sin ser vista por la mujer acostada, pero completamente vista por él. Con sus manos, suavemente abrió el compás de ella. Se acomodó entre sus piernas, y fue besando con delicado cuidado cada pie, los gemelos, pasó su lengua por las rodillas y comenzó a besar la cara interna de los muslos de la mujer que estaba tendida boca arriba. En un momento, ella quiso incorporarse, pero su pareja le cubrió la vista con una toalla a manera de campo quirúrgico, lo que le permitió a la eventual acompañante intensificar sus caricias y llevar sus dedos a la entrepierna de la mujer que permanecía acostada. El roce de esos dedos y luego toda la mano, le generó experiencias sensitivas intensas a esta mujer y rápidamente comenzó a gemir y retorcer su cuerpo, sin dejar de lamer el pene de su pareja.

    Al ver esa respuesta, la eventual amante insertó un dedo y luego un segundo en su ya de por sí húmeda vagina y comenzó a cogerle a través de movimientos muy rítmicos y bien acompasados. En un momento, se inclinó y le empezó a lamer su clítoris con mucha intensidad. Era muy especial ver su exitación creciente, hasta que la hicieron llegar a un fuerte e intenso orgasmo de esa forma.

    La mujer de entre sus piernas se retiró y su pareja retomó las caricias a su entrepierna, mientras que ella intensificaba la felación a su pareja, hasta hacerlo venirse en su boca y cara, embarrando su semen en sus labios y mejillas.

    Nuestras caricias subieron de intensidad y cuando nos dimos cuenta, una amiga estaba sentada detrás de ti, acercando su cuerpo a tu espalda. Con una mano desplazó parte de tu cabello y comenzó a besar tu cuello, hasta llegar a tu mejilla. Poco a poco sus manos empezaron a acariciar tu espalda, cubriendo la distancia hasta tus senos, mientras sus labios te acariciaban delicadamente tus hombros, regresaban al cuello y mejilla. Despacio, fuiste girando tu cabeza, buscando que, en su siguiente aproximación, tus labios se encontraran con los suyos… eso no tardó en suceder y se envolvieron en un pasional y profundo beso, mientras ella completaba su abrazo a tu cuerpo, acariciando tus senos, espalda y abdomen, hasta tocar tu entrepierna. Tu cuerpo respondía con pasión a sus caricias, la humedad de tu sexo era más que evidente y ella comenzó a jugar tocando tu clítoris y explorando un poco mas profundo con sus dedos en tu vagina, lo que disparó tu exitación y deseo por sentirte acariciada por esta desconocida. El orgasmo en tu cuerpo se fue haciendo cada vez más evidente hasta explotar deliciosamente en su mano. Fue hermoso ver que te hicieran venir de esa forma.

    Seguían haciendonos la noche…