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  • Amante se busca: Al otro día, permitido experimentar

    Amante se busca: Al otro día, permitido experimentar

    Tras una asombrosa noche,  Magali estaba abierta a nuevas experiencias que le dieran aún más placer. La oportunidad de buscarlo se presentó al siguiente día sin buscarlo, más cuando se presentó, no la dejó pasar.

    I

    Era casi mediodía y mientras desayunábamos entre bromas y mimos, Magali con una expresión que no le conocía, fijó la vista más allá de la enchapada superficie de la mesa, guardando un silencio ausente, como si solo su cuerpo estuviese ahí conmigo, pero su alma, su esencia realizara un largo viaje.

    Magali: te voy a contar algo porque sé que me escucharás y lo que me digas, si algo quieres decir, tengo la certeza, será para mi bien… quieres que te cuente…

    Yo: por supuesto…

    Magali: ayer cuando llegué al taller, venía de un encuentro donde un par de gorilas me trataran como a una basura… no puedo decir nada, pues yo misma se los pedí… no los estoy acusando, sino solo argumentando para que no existan dudas de lo estúpida que soy…

    Yo: -tras casi un minuto en silencio- estás bien, Rojita… no me tienes que contar si no quieres…

    Magali: no es eso, cariño… mira… en el fondo, por dármelas de chica de mundo creyendo ser el depredador, terminé siendo la tonta provinciana y una asustada presa…

    Yo: y…

    Magali: tengo miedo de toparme alguna otra vez en el lugar con alguno de ellos…

    Yo: te amenazaron?

    Magali: me dijeron que donde me pillaran me harían lo mismo…

    Yo: algo más que agregar…

    Magali: nada…

    Yo: bien… respecto a los tipos… uno de ellos por casualidad tiene un BMW 725 ix, MG, blanco con sunroof…

    Magali: el mismo… alto, fornido, bigotes, ponchera… y tú cómo lo conoces…

    Yo: no lo conozco a él, pero sí a su auto, pues te esperó detenido fuera del taller todas las mañanas que viniste por el dinero. A propósito, te tengo lo de ayer y hoy… el punto, bombón, es que si me dices cómo ubicarlos podemos arreglar el asunto como ellos lo prefieran. -cerrando ambos puños y mostrándole cada uno alternativamente, agregué- pueden elegir a la persuasión o a la razón…

    los dos: jajaja…

    Magali: gracias, pero no quiero que te metas en problemas por culpa mía…

    Yo: somos o no somos amantes oficiales?

    Magali: pues lo somos, amor…

    Yo: entonces, esa condición me pone en la posición de tener que velar por tu bienestar y lo que esos dos abusivos representan para ti es precisamente todo lo contrario a eso… ergo, hay que eliminar el problema. no se hable más hasta cuando sea necesario… -mirándola con ternura y recibiendo lo mismo desde sus hermosos ojos- jamás te haría daño, por el contrario, deseo que sepas que estoy a tu lado para cumplir la mayor cantidad de deseos que emerjan de tu corazón.

    Magali: -con lágrimas en los ojos y una temblorosa y amplia sonrisa- no sé qué decir para describir lo que me haces sentir, Dani… En una noche y media mañana he sentido que te importo, que de verdad estás interesado en lo que soy y lo que pienso y siento tanto como por lo que ves…

    Yo: -parándome de la silla para estrecharla entre mis brazos- Rojita… -besé la base de su cabeza- eres una increíble mujer y una sensacional compañera… y mereces todo y mucho más de cuanto has recibido, pero si vas a seguir buscando adrenalina, te sugiero aprendas defensa personal.

    Magali: pero si yo sé defenderme…

    Yo: me refiero, Rojita a algo más que saber hacer las llaves de cachete…

    Los dos: jajaja…

    Magali: idiota -dijo al tiempo que estrechaba aún más el abrazo en el cual nos encontrábamos-parece que es tu celular el que suena…

    Yo: si, cariño, es el Pantera, dueño del Negro Bueno, un local de mala muerte que seguramente no conoces y al cual estoy invitado a almorzar, pero le diré que no puedo ir…

    Magali: no lo hagas por mi… yo voy al departamento a ducharme y descansar… tú ve a tu almuerzo y para que estés informado, si conozco al Negro Bueno aunque nunca he entrado. Nos vemos en la tarde.

    Yo: tengo una idea mejor… espera… estoy devolviendo la llamada del Pantera… hola viejo lobo de mar… no te preocupes ahí estaré y como siempre llevaré el postre… nos vemos.

    Magali: por qué me miras de ese modo?

    Yo: ponte algo y vamos a tu departamento a que te vistas para la ocasión… deseo me acompañes al almuerzo… quieres?

    Magali: puedo?

    Yo: eso es un sí?

    Magali: sí…

    Yo: entonces… vamos… saco un cambio de ropa y nos vamos… me podré duchar en tu casa, cierto?

    Magali: solo si lo hacemos juntos… de otro modo la respuesta es no…

    Yo: en fin… si no hay de otra, me sacrificaré…

    Magali: uy que valiente y estoico hombre…

    II

    Mientras nos acicalábamos le conté mi larga relación con el Pantera y sus dos mejores amigos. Conocía al viejo desde mis tiernos 10 años de edad y desde que recuerdo hasta ahora (o sea más o menos 25 años) el último sábado del mes no abre el local hasta la noche con la excusa de poder disfrutar de una buena sobremesa con unos carmenere fina cosecha que siempre tiene para la ocasión.

    Los invitados serían los acostumbrados, es decir, el Güasón y el Tranca. Todos viejos lobos de mar que rondaban los 65 años, aunque no los representaban ni en sus rostros ni mucho menos en su actitud frente a la vida.

    El Pantera era delgado, con gruesos brazos, pelado al 100%, 1.80 m de altura y con un chispeante humor. Luego, al Güasón le decían así (nunca supe su nombre o apellidos) porque siempre estaba riéndose de todo y por todo y porque no era extraño verlo contando algún chiste o gastando alguna broma.

    Este viejo era de complexión media, bajo (1.64 m), rubio y con unos profundos ojos azules. El Tranca, por su parte, era ver a Bud Spencer. Más alto que su amigo, macizo y musculoso, negra y profusa barba, pelo cano y largo hasta los codos, tomado siempre en un moño atado con elásticos de vivos colores. De todos los amigos del Pantera, el Tranca era el más buena con quien más afinidad tuve.

    Los tres habían sido pescadores de jóvenes, los tres se casaron casi al mismo tiempo y fueron padres sincronizadamente. Los tres eran viudos, de personalidades similares y con tendencia a buscar la diversión en cada afán al que se dedicaban.

    Magali: oye Dani, me contaste del por qué de los sobrenombres del Pantera y el Güasón, pero y el del Tranca…

    Yo: es que solo tengo suposiciones porque cada vez que lo pregunté solo se miraban y reían por lo bajo entre ellos. Aunque puede ser… aún cuando me tinca que no… el hecho es que cuando se embriaga muchísimo, se le traba la lengua y le cuesta mucho hablar…

    Magali: -cubierto su cuerpo con una pequeña y húmeda toalla desde el nacimiento de sus pezones hasta apenas dos dedos por debajo del fin de sus redondeados y firmes glúteos- qué me pongo?

    Yo: puedo sugerir: nada…

    Magali: jajaja… ya po… es en serio…

    Yo: entiendo… si es en serio entonces debes contestarte las siguientes preguntas… cómo te sientes hoy; qué quieres que los demás piensen de ti, qué imagen esperas proyectar…

    Magali: mmmmmm… Dani…

    Yo: -mientras me vestía- si?

    Magali: no sé cómo ir donde esos señores mayores… crees que se puedan molestar si voy así…

    Yo: molestarse??? Van a creer que tú eres el postre… te ves maravillosa así… vamos que se nos hace tarde…

    III

    Para aquellos que no leyeron el relato anterior, les diré que Magali es una mujer de 1.60 m y espectacularmente bien conservados 36 años. De tez blanca y cubierta de pecas, cabello largo, rizado y rojo como brasas brillando en la oscuridad y almendrados ojos verdes. Su boca y nariz son menudas al igual que su afilado mentón.

    Cuello largo, hombros estrechos y un par de perfectas aunque más bien pequeñas tetas, se sostenían en una estrecha cintura y femeninas y anchas caderas. Su culo era maravilloso, con dos glúteos redondos y firmes que terminaban en un estilizado y largo par de piernas apoyadas cada una en un hermoso y fino pie.

    Vestía un blanco y vaporoso vestido delgado de algodón tipo salida de playa, ajustado en su parte superior la cual se sostenía mediante dos delgados pabilos unidos mediante un nudo detrás de la nuca y amplio desde el nacimiento de la cintura hasta medio muslo.

    Como de costumbre por ropa interior solo traía un hermoso colaless semitransparente tan albo como su vestido, dejando sus hermosas tetas libres para mostrar a voluntad sus perfectos y rosados pezones. Calzaba un par de sandalias con terraplén a juego con todo lo demás.

    Minutos antes de la hora señalada, estacionábamos el auto frente al Negro Bueno, portando dos helados tamaño familiar y dos botellas de un buen Carmenere. Traspasamos la cerrada puerta y una vez dentro nos dirigimos al comedor 1 en el segundo piso. Al llegar fuimos recibidos por el señor de la casa.

    Pantera: hola hijo que bueno que llegaste…

    Güasón: dime que ella es el postre, por caridad…

    Todos: jajaja.

    Yo: hola, les presento a mi novia, Magali… Rojita… él es el Pantera, dueño de este sucucho de mala muerte, el chistosito es el Güasón y el gorila de allá el Tranca…

    Magali: hola, es un gusto conocerlos.

    Yo: Pantera, acá vienen los helados… toma…

    Tranca: ohhh…

    Magali: se siente mal, Tranca?

    Güasón: es que se había hecho la ilusión de que de verdad usted, angelito de Dios, sería el postre…

    Todos: jajaja.

    Durante casi tres horas, comimos y bebimos en un grato ambiente. Los viejos contaron muchas anécdotas que fueron subiendo de tono subrepticiamente. El alcohol corría por nuestras venas, las carcajadas eran la banda sonora de la reunión.

    El Güasón era el director de orquesta en cuanto a las bromas con doble sentido, las que Magali celebró de manera entusiasta y cuando tuvo que responder alguna, lo hizo con perfectas y recatadas escatolalias.

    Las risas llenaban el ambiente, pues el vejete acababa de terminar con una historia de grueso calibre donde entre otras cosas, escaparon de un prostíbulo después de follarse entre los tres a la dueña. Sin duda, unas joyas.

    Magali: -hablándome al oído- me acompañas al baño?

    Yo: le pasa algo malo, cariño?

    Magali: por qué me lo preguntas?

    Yo: porque la vez anterior fuiste sola…

    Magali: nada malo…

    IV

    A pesar de conocer el camino más corto, Magali se levantó de la silla y caminando con parsimonia, rodeó la mesa llevándose todas las miradas de los comensales quienes se deshacían en piropos y halagos.

    Al llegar a mi lado, bruscamente dio un giro sobre su eje, levantándose con el impulso su vestido lo suficiente como para permitir una buena visión de sus redondas y firmes nalgas. Me guiñó con su ojo derecho y tomándome de la mano abrió el camino hacia el toilette. Por la acústica, escuchamos los comentarios soeces de los viejos acerca de mi novia y lo que le harían hasta justo antes de ingresar a él.

    Magali: Dani… estoy caliente… esos viejos con sus cuentos y comentarios me tienen el coño a mil… follemos acá mismo… ven…

    Yo: -pasándole la mano por debajo del calzón- wow, Rojita… estás de verdad prendida, pero sería una descortesía para los viejos… por otro lado, tu permiso expira el lunes…

    Magali: pero ya encontré a quién buscaba…

    Yo: pero eso nada tiene que ver con que puedas seguir gozando…

    Magali: me da miedo, Dani…

    Yo: lo que te pasó con esos dos gorilas fue porque nadie te estaba cuidando, lo que ahora, en este momento, claramente no pasa… Si te animas, estos viejos te trataran como tú les pidas sin llegar a lastimarte… te lo prometo.

    Magali: lo sé…

    Sin dejar de sostener la mirada, Rojita se desprendió de su vestido y calzones, quedando solo con sus sandalias… -cómo me veo-, dijo pícaramente.

    Yo: los vas a matar de un infarto, Rojita… eres una diosa… no te muestres hasta que te diga… vale?

    Magali: vale!

    Yo: -desde el comedor por lo que Magali solo podía oír mi voz- ayúdenme a limpiar la mesa, viejitos, por favor… quien quiere más postre… –todos aceptaron- genial… pero si me la maltratan, los asesino… Venga cariño… pregúnteles usted misma…

    Magali: -entrando desnuda, mirándolos de uno en uno a los ojos- Mi Dani me dijo que ustedes saben cómo tratar a una dama… me encantaría ser su putita por esta noche solo si prometen no comportarse como unos brutos… lo prometen…

    Mis amigos, sentados, no dando crédito ni a sus ojos ni a sus oídos, miraban alternativamente a Magali y a mí, como esperando alguna señal de mi parte que les indicara qué diantres hacer…

    Pantera: por supuesto que la vamos a tratar como a una reina, si con solo mirarla uno se da cuenta de que lo es… venga, mijita súbase a la mesa para que estos viejos puedan mimarla como se debe…

    Magali tomó la mano del Pantera y usando la silla a modo de escalera, subió sobre la mesa, recostándose mirando al techo apoyada en los codos.

    Güasón: oiga cosita linda quiere que la grabemos para que después pueda verse???

    Magali: si

    Pantera: Dani, hijo… ve a encender las cámaras de seguridad…

    V

    De camino a la sala donde se encontraba la central de cámaras, fui encendiendo todas las luces para, cómo decía el lobo de caperucita roja, verla mejor. Una vez en la habitación y tras prender los equipos, pude ver cómo los vejetes atendían a esa bella pelirroja con esmero y dedicación.

    Así, mientras el Pantera lamía su clítoris, Güasón y el Tranca besaban, lamían, mordían y acariciaban el resto de su hermoso cuerpo. Magali estaba tan excitada por la situación que prontamente les regaló a los veteranos el primer orgasmo de la noche.

    Cuando llegué donde estaba la acción, encontré a Magali, jadeando y gimiendo, estirada encima de la mesa mirando al techo, las piernas flexionadas y completamente separadas, los brazos estirados sobre su cabeza con las bocas de mis viejos amigos en cada teta y la otra en su coño.

    De pronto, nuestras miradas se toparon con el Pantera. Salió de entre las piernas de la colorina con una sonrisa de satisfacción que no le conocía. Al retirarse, su lugar fue inmediatamente ocupado por el Güasón, el que siguió con el mismo tratamiento de lengua y dedos y por los gemidos a Magali no notó la diferencia en el cambio de protagonista.

    Pantera: -caminó hasta quedar hombro con hombro, observando a la Rojita gozar- gracias hijo… es la mujer más increíblemente bella que he conocido… la podemos follar de a dos? –tras un leve movimiento de mi cabeza, continuó- vas con el Tranca… puedo comenzar???

    Yo: no faltaba más… no sean rudos o…

    Pantera: tranquilo, hijo…

    Mientras conversábamos, el Güasón y el Tranca con manos y lenguas llevaban a que otro orgasmo invadiera sus sentidos, cuando de pronto, mi móvil recibía una video llamada de Jaime. Estaba devolviendo mi intento de comunicación del día anterior. Al tiempo que sacaba mis ojos de la pantalla del celular, el Pantera se acercaba hasta la mesa. No contesté.

    VI

    Tomando a Magali de la mano, la ayudó a levantarse. Ella se dejaba llevar sin oposición. Se encontraba totalmente embriagada de placer y quería, necesitaba más. La condujo hasta una pieza con blancas paredes, de unos 4×3 metros. En ella había una cama King size, dos sofás – cama arrinconados, una silla y una gran televisión.

    Los pezones erectos, el resplandor de sus ojos y sus labios entre abiertos denotaban que mi pelirroja anhelaba más. Sus cabellos brillaban como brasas en una noche sin luna. Al llegar al costado de la cama, Magali se subió a ella gateando con lentitud hasta quedar, a lo perrito en medio de ella.

    Entonces, el Pantera por el coño y el Güasón por la boca comenzaron a follarse a la Rojita con contenida pasión. Debo confesarles que me excitó mucho ver a Magali con mechones de pelo pegados al sudado rostro; desnuda en el centro de una deshecha cama que no era ni mía o de ella, a lo perrito, jadeando ahogadamente debido a tener una verga en su boca embutida hasta la campanilla y otra en su rosado y perfecto culo (ambas desconocidas) las que sincronizadamente mantenían a la esposa de mi ahora ex amigo, en un pleno estado de abandono total al hedonismo y la lujuria.

    El bacanal de placer fue de pronto interrumpido por una segunda video llamada. Esta vez contesté…

    Jaime: hola… todo bien?

    Yo: excelente…

    Jaime: has visto a la Maga…

    Yo: si… está bien…

    Jaime: oye… estás viendo porno por lo que escucho…

    Yo: pues… Más o menos…

    Jaime: deja ver…

    Yo: en serio quieres que te muestre. –en eso Magali, sin sacarse de la boca la verga del Güasón ni perder el ritmo de las embestidas recibidas en su coño por gentileza del viejo Pantera, con un movimiento de la cabeza, me instó a enfocarla-.

    Jaime: ya dale…

    Yo: ok… ahí va…

    Jaime quedó mudo. El encuadre incluía a los tres amantes, pero solo la mujer era identificable, pues la toma solo mostraba desde el pecho de los vejetes hasta la cama. Tras casi 30 segundos de filmación Magali, hasta ese instante de perfil, siempre con la verga del Güasón engullida hasta la mitad, torció la cabeza para mirar fijamente hacia la lente y guiñar su ojo derecho.

    Yo: -Es una pícara, pensé y volví a enfocarme- te lo advertí… aunque no tenía esto en mente cuando lo hice.

    Jaime: qué diablos pasa ahí… qué le estás haciendo a mi esposa…

    Yo: lo que tanto Magali como yo te dijimos haríamos… Ella, ejecutando lo que te advirtió haría y yo, tal y como te lo prometí, te la estoy cuidando… en fin, nos vemos…

    Jaime: espera, no cortes… déjame ver al menos…

    Yo: si, claro… nos vemos…

    Jaime: espera… te arrepentirás por traicionarme, Daniel…

    Yo: oh, que aburrido… sabes dónde encontrarme, viejito… cuando quieras, dónde quieras… ahora sí te voy a dejar, pero quiero que sepas, para tu tranquilidad, que la Rojita está bien… por lo que te pido no te preocupes por su bienestar.

    Antes de cortar, una voz que no fue la mía ni tampoco la de Magali, dijo: -quédate tranquilo, ñatito que acá te la cuidamos hasta que llegues…- El comentario del Güasón sacó risas de todos.

    VII

    Poco rato después, primero el Pantera y casi de inmediato el Güasón, acababan abundantemente en lo profundo de su coño y boca, respectivamente. Fue el momento en el cual Magali y yo supimos la verdad del por qué al Tranca, le decían el Tranca.

    El vejete sacó una verga descomunalmente larga y gruesa. Yo no me quejo de mis 20 cm, pero la de este simio medía al menos 23.

    Yo: ahora entiendo el por qué de tu nombre… jajajaja…

    Magali: amor… quiero cabalgar ese monstruo de verga que tiene este señor… Ven Tranca… acuéstate acá… eso… ay! Ah, que grande… ah… ah… que rica verga…. Ahhh

    En cuanto el Tranca se acostó mirando al techo con su polla al 100%, Magali se subió sobre él y lentamente su dilatado coño fue engulléndose la vergota del vejete. Justo después de tenerla toda dentro experimentó un intenso orgasmo, tras el cual inició un cadencioso vaivén con sus caderas. El espectáculo nos tenía hipnotizados.

    Magali: Dani, cariño, necesito tu verga en mi culito… ahhh… me cooorro… ahhh… ya po… ay! Ay… aaayy aaah…

    Sin demora cumplí los deseos de mi amada y de una sola estocada le incrusté todo el glande para acto seguido, iniciar un mete y saca con el fin de tocar el fondo de su hermoso, rosado, redondo y fragante culito.

    Menos de un minuto nos costó lograr encontrar coordinación entre los tres y desde ese instante follamos largos minutos. En medio de la sesión, Magali inició una cadena de orgasmos que acabaron cuando primero yo y un par de minutos después el Tranca le llenamos de semen su culo y coño, dejándola exhausta sobre la cama.

    Aún tenía la respiración agitada cuando con un cobertor de algodón, cubrí su desnudez. Al sentir la tapa sobre ella se encogió hasta adoptar una posición fetal. Sonreía satisfecha, pero rendida. Cayó en un profundo sueño en cuanto cerró sus brillantes y alegres ojos.

    Pantera: menos mal que se quedó dormida… Hijo, esta hembra es de verdad…

    Yo: concuerdo, pero… no es solo una hembra… es una mujer y vaya qué mujer…

    Güasón: lo que sea… pero menos mal que se durmió, porque no habría podido responder…

    Todos: jajaja…

    Tranca: es, después de mi difunta viejita, la mujer más hermosa con la que he estado… Dani… crees que podamos seguir luego…

    Yo: si ella quiere, no hay problema…

    Magali: Dani… Dani…

    Yo: -arrodillándome para quedar a la altura de su rostro- dígame…

    Magali: quiero dormir… pero que los viejitos no se vayan…

    Yo: duerma tranquilita Rojita mía… Acá la esperamos.

    Esa noche de sábado, el sucucho de mala muerte llamado El Negro Bueno, propiedad del Pantera, presentaba una puerta de acceso cerrada y todas sus descuadradas ventanas a oscuras, pues Magali, mi pelirroja ardiente vivió y me hizo vivir una experiencia que aún hoy, solo con recordarla, despierta mi verga instantáneamente.

  • Voluptuosa y de buen sabor (III)

    Voluptuosa y de buen sabor (III)

    Hoy te quedas conmigo esta noche es larga y aún quedan orificios que desean ser llenados me dijo…

    Al despertar caía la noche profunda, mientras desde la calle entraba la luz del alumbrado de la calle a través de la ventana, abro del todo los ojos para llevarme una grata sorpresa, Enry se encontraba desnuda por completo a mi lado con su pierna flexionada.

    Me levanto de la cama lentamente para dirijo al baño, luego de orinar lave mi verga que tenía mezcla de semen y flujos de Enry.

    Al dirigirme al cuarto me detengo a los pies de la cama para ver el hermoso espectáculo que su pierna flexionada dejaba ver, desde su conchita caía un hilo de semen que dejaba ver su brillo para depositarse en la sabana formando un pequeño charco, una delicia a los ojos, pero mi curiosidad pudo más.

    Me acomodo entre sus piernas y con ambas manos abro esas enormes nalgas y ahí estaba lo que buscaba su hermoso ano, delicado de un colorcito hermoso, cerradito, no pude resistirme, mi boca se hacía agua, mis sentidos se agudizan y mi verga sale de su letargo dando saltos llevando sangre a toda su extensión.

    Me acerco cual lobo acechando su presa, mi lengua saborea esa delicia de culo, mis papilas sienten ese sabor invitándome a arremeter nuevamente. Y así lo hago una y otra vez, mi mente quiere más, y es entonces donde forzó su entrada trasera con mi lengua sintiendo como la electricidad del contacto recorre la espalda de Enry, su sabor inunda mi boca y mi lengua se adentra más, cuando se escucha un gemido adormecido.

    Eso me pone más loco y deseoso de seguir, y ese era mi propósito, sus gemidos se hacían cada vez más sonoros y yo no dejaba mi acometido, cuando de pronto ella levanta la cabeza y mira hacia atrás diciendo.

    —si no te detienes, tendré que dejarte ser el primero en penetrarme, porque estoy muy caliente con lo que me hace.

    Mi mente se detuvo, no podría creer lo que había escuchado hasta me detuve de chupar ese culo, tartamudeando respondí: — sos virgen de ese hermoso culo??

    —si respondió solo a una persona le permití, pero solo me lo chupo un ratito.

    No alcance a escuchar lo último que me decía cuando me abalance a seguir comiendo de ese hoyito dulce, me encanta dar sexo anal he encontrado cerrados y donde entro bien pero nunca uno virgen y no perdería la oportunidad.

    — que caliente estoy, quiero que pruebes de metérmela por el orto, solo te pido que si duele no me lastimes y lo dejaremos para otro día, ese orto será tuyo lo prometo— dijo Enry exitada…

    Ensalive bien ese hoyito, mi verga estaba totalmente dura la cual también llene de saliva, me acomode apuntando esa entrada, y ella temblaba de solo sentir el calor de mi glande, tranquila le dije que no te voy a forzar quiero que termines disfrutando de esto y que te vuelvas adicta a que te hagan el orto.

    Mi glande se habría paso, mientras ella apuñaba sábanas entre pequeños gritos y golpes en la cama, sentía que mi cabeza habría paso a cada pliegue de su ano, si queres paro le dije.

    — para para por favor, déjame relajarme y seguis muy despacio, mi glande ya había pasado el limite de su anillo que más estrecho estaba, ella con lágrimas en los ojos y jadeando me preguntó, —falta entrar mucho aún—. Solo entro la cabecita le respondí, tomo aire y dijo métela un poquito más.

    Poco a poco mi verga se deslizó 2 centímetros más dentro de ella, —para para, disculpa no la aguanto, perdón, con lágrimas en los ojos me lo decía, está bien no pasa nada si no rompes tu promesa, saque mi verga muy lentamente causando casi el mismo dolor hasta que su hoyito solo lo expulsó.

    Mi dios, solo dijo casi me muero, pero me encantó y la quiero adentro y toda.

    La próxima vez prometo traer vaselina para que pueda entrar sin que te duela tanto.

    — veni cojeme la concha por favor — me dijo en el borde de la cama frente al espejo con sus pies sobre el suelo y su culo en pompa abriéndose de piernas, me acomode atrás de ella tome su pelo con ambas manos, mientras ella acomodaba mi verga en su entrada vaginal.

    — esta si se la banca le dije.

    — esta quiere que intentes romperla a pijazos, me dijo, y fue cuando de un solo golpe de caderas mis huevos hicieron todo contra sus labios vaginales.

    Solo atino a tomar aire y cuando quiso gemir otra vez se la metí de un solo viaje hasta su útero.

    —cogeme hijo de puta, que está yegua quiere ver si sos jinete para ella, eso me sacó de mis casillas y comencé un galope brusco y sin pausa mientras tiraba de su pelo y su figura se reflejaba en el espejo, sus caderas anchas golpeadas con mi pelvis era un espectáculo mientras que sus tetas bamboleaban al son de mi galope.

    — quiero que sepas de que está hecha esta yegua me dijo.

    Y heche a reír, recién no decías lo mismo, dije entre risas.

    — hijo de puta, puto, vení acostate me dijo frente al espejo y se horcajo sobre mi, mi verga estaba a reventar y ella supo como acomodarse para que su voluptuoso cuerpo sienta hasta hacer tope, mamaba cada teta mientras ella en un sin fin de galope quería estrujar de mi pija mi leche.

    Mis manos fueron debajo de sus piernas intentando elevarla, mientras que sobre su hombro miraba su espalda reflejada y su culo enorme rebotar en mis piernas una y otra vez.

    Intente elevarla desde mi posición, pero ella me dijo no lo hagas te vas a lastimar y eso fue una invitación, tomate fuerte de mi cuello le dije y me eleve de la cama quedando ella colgada de mi cuello y mi verga, la eleve para llevar mejor la penetración y la embestí una y otra vez mientras ella brazada como si estuviera en celo, — te gusta puta— dije mientras mis músculos se hinchaban y mi verga veía cada vez más cerca su eyaculación.

    Su cuerpo se tensó su cabeza quedó hacia atrás y su concha apretó mi verga queriendo exprimirla, su respiración se detuvo pero no mis embestidas, y con un grito que se escuchó en el edificio, acabo con un gran squirt, que lleno de flujo caliente mi verga, huevos y piernas, casi agotado de hacer fuerza acompañe con un bramido cada chorro de leche caliente en su interior.

    Caí en la cama sin poder respirar, ella se movía sobre mi verga aun acabando dentro de ella, quería todo hasta la última gota de leche que pudiera salir de mis huevos, mientras sobaba y apretaba sus tetas.

    Al terminar de ordeñarme, se bajó de mí y fue directo a beber de mi pija, cada gota cada espacio de mi pija ella recorrió y sintió placer mientras mi compañero de emociones perdía rigidez y entraba en un sueño.

    Asombrada me dijo, — jamás me habían sostenido así por el aire, te has ganado mi virgen culo para otro día, pero la noche es joven y quiero que el próximo lechazo sea en mi cara y tetas, la noche es joven.

    Si les gustó dejen su comentario, aún falta contarles cuando le desvirgué el culo… si ellas quieren conocerme dejen su mail en los comentarios que responderé con gusto…

  • Gonzalo

    Gonzalo

    Hoy quiero narrar mi experiencia anal con Gonzalo. Él es amigo de mi hermano preferido, tiene 28 años, es alto, medio flacucho para mi gusto y con una personalidad que no ofrece mucho. Nunca lo miré con ojos de puta, me parecía insulso, hasta hace un par de semanas.

    Gonzalo llegó a mi casa a eso de las 10 am del miércoles. Estaba sola, lo estaba esperando para que haga una reparación de electricidad en una lámpara en la habitación. Apenas llego, pude ver que venía bastante desprolijo, medio sucio y todo desarreglado. La verdad no le di importancia. Lo llevé hasta la habitación y le mostré la falla que tenía la lámpara. Sin mucho para hablar se puso a trabajar.

    Lo dejé tranquilo y me fui a la cocina, la verdad moría por un café bien cargado. Mientras tomaba el café, me acordé que la noche anterior había tenido sexo con mi marido y que seguramente había dejado la tanga tirada por ahí, en algún lugar de la habitación. Trate de disimular lo más posible y me acerque para ver si Gonzalo necesitaba algo. Y para mi sorpresa cuando entré tenía la tanga en la mano, y la estaba oliendo, apenas noto mi presencia la apretó en la mano como para esconderla. Me moría de vergüenza pero se me activó el modo perra, y como si nada me frenara le dije que si le gustaba que se la quedara pero que tenía otras más lindas y más chiquitas… se puso colorado, quedó paralizado, estaba caliente, al menos eso mostraba la erección que se podía ver sobre el pantalón deportivo que traía puesto.

    No pude evitar mirarla, parecía que explotaba ese pantalón. Me acerque y le acaricie la mejilla como quien perdona una travesura de un niño, sin pedirle permiso lo toque justo en el bulto y lo mire fijo. Creo que mi cara de puta lo dijo todo y el solo quedó en silencio. Me adelante un paso y me arrodille para bajarle el pantalón y el bóxer, como un resorte salto la verga, que ya estaba empapada de líquidos, no me importó si estaba limpia o sucia, me la metí en la boca, la chupaba con fuerza, quería sacarle la leche y tomarla ya. Él me agarró la cabeza para empujar y que me entre más verga, me daban arcadas y me calentaba más, me mojé toda, estaba muy caliente y debo reconocer que me estaba gustando ese pedazo de carne. En un jadeo profundo Gonzalo eyaculó y me llenó la boca de semen que no evite tragar y saborear. Se la seguí chupando para dejarla bien muerta, pero el efecto fue el contrario y tuvo otra erección, no lo podía creer, que el pibe ya estaba listo para seguir y no había pasado ni 5 minutos de la eyaculación.

    Me prendí con eso, se la chupe con menos intensidad, porque la quiera sentir dentro de mi culo, es perfecta para mi culo, así que me puse en cuatro patas sobre la cama, y le pedí que me cogiera, pero por el culo, se puso detrás y apenas con la humedad que había, apoyo la cabeza de la verga en el culito y lo fui ayudando en su empuje para que fuera entrando, hasta que la pude sentir toda adentro, apenas se movía y podía sentir sus huevos pegando en mis nalgas, mientras con una mano me estaba tocando , me masturbaba, en cada embestida tenía más ganas de soltar un orgasmo, cuando no aguantaba más le pedí que me cogiera duro y solté un orgasmo que mojó hasta las sábanas , el por su parte descargó la lechita en mi culito.

    Cuando paso la calentura, le pedí que me espere que me iba a duchar.

    Pero cuando salí, ya no estaba. No sé si arreglo la lámpara, lo que si se es que me rompió bien el culo…

  • La esposa de mi amigo y yo

    La esposa de mi amigo y yo

    Esto empieza hace un año atrás mi esposa y yo llevamos 4 años de relación una vida llena de mucha acción y deseo, tengo un amigo llamado Luis y su esposa llamada Estefanía la verdad con mi amigo llevamos más de 15 años de amistad nos conocemos desde que éramos niños, pero el decidió casarse hace apenas 2 años.

    Estefanía es una mujer muy hermosa de piel blanca, ojos claros, cabello negro y un cuerpo fenomenal, por lo general una vez cada fin de mes nos reunimos en la casa de mi amigo a realizar una carnita asada para pasar el tiempo y convivir mi esposa y Estefanía se llevan muy bien se podría decir con son muy buenas amigas siempre pasan la tarde juntas o salen de compras.

    Esa noche cuando acabo la reunión nos dirigimos a casa con mi esposa la cual estaba un poco tomada cuando llegamos a casa se aventó sobre mi empezó a besarme como loca y a quitarme la ropa ella siempre ha sido fogosa y muy hermosa mientras nos dirigíamos al cuarto recuerdo que la manoseaba toda igual que ella a mi recuerdo que se acostó sobre la cama se quitó la ropa abrió sus hermosas piernas y me dijo “ven papi chúpame toda” mientras me acercaba tome su mano y con la otra agarre su pecho y pasaba mi lengua por toda su hermosa vagina mientras se movía y escuchaba que gemía y me decía “mmmm que rico papi así chúpamela méteme esa rica lengua” pásamela por mi culo que rico que se sentía esa cosita mojada en mi lengua cuando se dio la vuelta y se puso en cuatro.

    Cogí mi pene y se lo empecé a sobar por esa vagina hermosa y también por el culo tan apretadito que tiene eso le éxito mientras se la sobaba solo escuchaba sus “mmmm que rico ya métemela” mientras se lo hacía lentamente me sorprendió lo que me pidió me confeso que quería verme hacérselo a otra mujer eso me excitó mucho y ella se dio cuenta como le daba con más fuerza y le gustaba fue una noche maravillosa.

    Al otro día mientras desayunábamos toque el tema y ella se sonrojo de la forma en cómo se avía comportado y de lo que me avía dicho la verdad no dije nada y solo me fui a trabajar así pasaron un par de semanas y no se volvió a tocar el tema una noche lastimosamente mi amigo me conto que su abuelita avía fallecido y tenía que viajar a provincia para asistir al funeral su esposa Estefanía no viajo con mi amigo ya que no se llevaba bien con la Familia ya que decían que era muy presumida cada quien su opinión decía yo.

    A la noche siguiente cuando llegaba del trabajo cansado encontré a mi esposa y a Estefanía que estaba un poco triste ya que no pudo acompañar a mi amigo al velorio esa noche decidió quedarse a dormir en la casa de nosotros ya que le daba miedo dormir en su casa solita le arreglamos la habitación y nos fuimos acostar a la medianoche aproximadamente me levante al baño y encontré a Estefanía en el pasillo con un vaso de agua me sorprendí y me sonroje a la vez ya que la encontré con su pijama que era un hermoso beibidol de color negro ella se asustó y se avergonzó nos quedamos mirando fijamente yo no podía dejar de verla es que era algo tan hermoso ver esas piernas esas curvas blanquitas esos hermosos pechos esos hermosos pies que tenía, delgadita y esa hermosa vagina anchita que se marcaba me éxito mucho el hecho de solo verla me daba ganas de comerla a besos enterita de poder saborear esos hermosos pechos y vagina que tenía pero del susto entro de prisa al cuarto y yo quede como bobo.

    Al día siguiente cuando nos levantamos para preparar el desayuno ella me vio en la cocina y me saludo claro que los dos no podíamos vernos a la cara por la vergüenza que pasamos en el pasillo pero desayunamos de todas formas y salí a trabajar como cualquier otro día y más a un ya por fin viernes, en el trabajo no podía sacar esa imagen de ella de mi cabeza la verdad que mujer para más buena que linda la verdad esa noche cuando llegue del trabajo encontré a mi esposa y a Estefanía tomando en la sala solo por pasar el rato me dijeron además son muy buenas amigas cuando entre me di cuenta que ya estaban muy tomadas mi esposa me invito a sentarme y accedí a tomarme una copita con ellas no quería interrumpirlas la verdad así que solo me iba a tomar una copa mi esposa se levantó para ir al baño mientras que Estefanía se sentó a mi lado y viendo como estaba ya borracha me miro a los ojos y me pregunto:

    “¿te gusto lo que viste ayer verdad?” Yo quede en shok pero la verdad me gusto su pregunta la mire y le dije que sí que me encanto y que no he podido sacar esa imagen de mi cabeza, mi esposa había estado en la cocina escuchando mi respuesta cuando voltee a ver me asuste pues creí que íbamos a discutir pero se acercó y me dijo La verdad esta noche tienes que aprovechar…

    En ese instante sentí que Estefanía ponía sus manos en mi pierna y se acercó a darme un beso apasionado sentía como su lengua entraba en mi boca fue algo que me éxito mucho pero a la vez confundido de como reaccionaria mi esposa pero ella de atrás me abrazo y empezó a besar mi cuello tenía tantas ganas de comerme a Estefanía que mi verga de inmediato se puso dura mientras Estefanía me besaba mi esposa se desnudaba y Estefanía se levantó y empezó a quitarse la ropa y se quedó en hilo un hermoso hilo de color azul.

    Mi esposa y Estefanía se empezaron a besar fue algo tan excitante mientras se besaban se empezaron a tocar los pechos y vagina Estefanía acostó a mi mujer ella se puso en cuatro y le empezó a lamer la vagina escuchaba los gemidos de mi mujer “mmmm aaa que rico”.

    Yo no espere en desvestirme y con mi verga no dude en acercarme a Estefanía me agache y le empecé a lamer la vagina tan húmeda que rica que estaba le metía y le sacaba la lengua en cuatro a ella le gustaba y me pedía que ya se la meta me levante y aprovechando que está en cuatro chupándole la vagina a mi esposa cogí mi verga y se la metí de apoco primero la puntita y luego se la metí toda fue tan rico verla en cuatro y saber que se la estaba metiendo tan rico empecé suave con un movimiento lento y ella decía “aaa que rico me haces sentir húmeda”.

    Yo la tenía tan dura y ella tan húmeda mientras se la metía le manoseaba el culito y le daba de nalgadas de a poco se la metía con más fuerza y más rápido la cogí del cabello y la hacia mi perra ella me decía “aaaa dale papi que rico me das verga reviéntamela dame como a puta”.

    Ella se levantó y mi esposa abrió las piernas las levanto las puso en mis hombros y Estefanía cogió mi verga y se la metió a mi esposa mientras ellas se besaban yo se la metía a mi esposa patitas al hombro que rico que sentía parecía que le metía hasta las bolas mientras al oído me decía “esto querías verdad yo también amor aaa mmm que rico dame duro reviéntamela y dale a ella también”, que excitada estaba mi esposa mientras comía a besos a Estefanía…

    Estefanía me cogió me levanto y me hizo acostar mientras que ella aprovechaba y se subía en mi que rico sentí cuando se la metía y sus nalgas rebotaban sobre mi verga le sonaba tan rico esa vagina se sentaba con tanta fuerza me decía “ayyy que rico la tienes rica dame asiii uyyy aaaa ahhh” mientras mi esposa también se subió a mi cara a que se la chupe fue una noche tan increíble.

    SI desean que les cuente el resto escríbanme mi correo [email protected] y así también intercambiamos experiencias.

  • El jefe de mi esposo me cogió en una fiesta de la empresa

    El jefe de mi esposo me cogió en una fiesta de la empresa

    Mi esposo llegó feliz a casa. La empresa para la que trabaja había ganado un premio. Nunca entendí que era, pero recuerdo era algo importante. Ya lo sabía. Su jefe, con quien salía esos meses, me lo había dicho por WhatsApp. A ninguno le entendí exactamente que era, pero tampoco me importaba.

    Organizaron un almuerzo de celebración. En un lindo hotel – restaurante campestre. Rápido nomás, en caliente, el siguiente sábado. Mi esposo estaba tan contento que me “autorizó” comprarme el vestido más lindo que encuentre “sin importar el precio”. Acepté el reto y me pasé todo el jueves buscando uno. Le iba enviando las fotos a su jefe para que él opine. Estaba segura que nos sentaríamos en la misma mesa y quería estar muy linda para él.

    Encontré el vestido. Rojo. Muy ligero y con un corte diagonal en las piernas. En la pierna derecha algo más arriba de la rodilla, en la pierna izquierda algo por debajo de la nalga. Muy sensual y me encantó. Estaba muy ilusionada con el jefe de mi esposo y quería provocarlo. Le envié fotos cuando me lo probé y estuvo encantado. Me transfirió dinero y la lencería y los zapatos fueron por su cuenta, pero no abuse y fueron de precio medio. El vestido si era muy caro. Mi esposito se había lucido.

    La mañana del almuerzo, mientras mi esposo trabajaba en su computadora entré a bañarme. Pero antes me depile. Mientras lo hacía le enviaba fotos a su jefe. Me calenté y me masturbé. Le envié algunas fotos del proceso y además de mis dedos muy mojados al final. Luego me duché y me alisté. Me demoré tanto que mi esposo me presionaba pues entre tanto, se había alistado y estaba ya queriendo ir.

    Como esperaba. Nos sentamos en la misma mesa que su jefe. Él llegó algo después con su sosa esposa. Una rubia linda pero ya algo subidita de peso. La había visto antes, en varias reuniones y era aburrida y hasta necia, pero rubia y de buena familia. Un gran matrimonio me decía el jefe de mi esposo. No éramos amigas, pero como siempre coincidíamos, nos solíamos sentar juntas y conversar.

    Me di cuenta que estaba bebiendo muy rápido. Nunca había notado eso en ella. Poco después de que terminó el almuerzo y empezaba el baile ya estaba muy mareada. Me pidió que la acompañe al baño. Lo hice.

    En el baño se sinceró. Mientras su esposo se duchaba por la mañana, había cogido su celular y leído la charla con una tal “Lucía”, era yo, así me tenía grabada. Me sentí morir pues dos días antes le había enviado las fotos del vestido que tenía puesto. Antes que el terror se muestre en mi rostro me dijo “sabía era algo raro, pues sólo tenía mensajes desde hoy en la mañana, todo lo demás borrado”. Fotos de mi entrepierna, de mis dedos dentro de mi vagina, de mi llegada.

    Ella no tenía idea que yo era Lucía. Me dijo que sabía que su esposo estaba saliendo con alguien y que estaba ilusionado (eso me hizo sentir bien), pero que ver fotos de ella así desnuda, era mucho para ella. La tranquilicé, le dije que él la amaba, que se notaba en como la miraba, en como la trataba y que seguro era un típico desliz de hombre. Algo sin importancia.

    Se tranquilizó un poco y volvimos a la mesa. Mi esposo la sacó a bailar al rato y su esposo a mí. Le comenté y me confirmó que todas las noches borraba nuestras charlas para evitar problemas. Que su celular no tenía clave y que fue un descuido de instantes. Pero se alegró de saber que la había tranquilizado.

    Un par de horas después la esposa de mi jefe estaba ebria. Para evitar un escándalo, su esposo fue y tomó una habitación en el hotel. Me pidió que lo ayude a llevarla. En el jolgorio de la fiesta, la borrachera de su esposa había pasado desapercibida. Sólo nos dimos cuenta las 4 parejas que compartíamos la mesa. A mi esposo le pareció razonable que ayude. Era la más próxima a ella.

    No podía creer en mi suerte. Estaba con unos tragos encima y calentona. Había bailado varias piezas con el jefe de mi esposo y había sentido su erección junto a mi cuerpo.

    Fuimos a la habitación, acomodamos lo más rápido que pudimos a su esposa en la cama. Le sacó los zapatos. Le saqué el vestido. La pusimos bajo las sábanas y nos metimos al baño.

    Sabíamos que no teníamos demasiado tiempo. Me puso de cara contra la pared. Levantó el vestido que había comprado con dinero de mi esposo y la tanga que había comprado con su dinero. Puso saliva en sus dedos y unto mi culito que lo deseaba.

    En un solo empujón me la metió toda. Cogimos como perros de la calle. Que se encuentran, cogen y se separan. Con mi mejilla pegada a la pared él disfrutaba mi culo, yo disfrutaba su verga grande y dura.

    La excitación nos hizo volar y cuando mis contracciones previas al orgasmo se aceleraron, él llegó y me llenó de leche, yo llegué. La sacó. Esperé unos segundos y me limpié. Había chorreado un poco.

    Me arreglé el vestido. Salimos del baño. La esposa dormía su borrachera. Volvimos a la fiesta.

    Un par de horas después volvimos a casa. Mi esposo me hizo suya.

  • Sorpresa con la madre de mi novia (5): A escondidas

    Sorpresa con la madre de mi novia (5): A escondidas

    Lucía casi se arrastró hasta la piscina. Se dio un refrescante baño y se acercó hasta mí para darme un intenso beso que desprendía lascivia y deseo. 

    —Me has dejado el culo que no sé si me voy a poder sentar, pero ha estado sublime!

    —Ufff, es que me habías puesto como un cerdo salvaje!

    —Creo que le hemos dado un buen espectáculo a mi madre! Voy a ver qué opina! Jajaja!

    Cuando desapareció por la puerta me acerque hasta la ventana para escuchar.

    —Que tal mamá? Te ha gustado la escena?

    —Dios mío, hija! Pensaba que te iba a reventar!

    —Joder, y claro que me ha reventado! Tengo el culo para meterlo dos horas en agua! Pero dime, te ha gustado?

    —Joder que si me ha gustado, tengo el coño empapado!

    —Te has masturbado?

    —Que sí me he masturbado? Me he vuelto loca metiéndome esto!

    —Pero eso… es un calabacín!

    —Si, y qué?

    —No es demasiado grande?

    —Bueno, quizás algo más que la polla de tu novio, pero es muy suave!

    Me asomé por las rendijas y vi que sostenía en la mano un calabacín pequeño que chorreaba flujo por todos lados.

    —Madre mía! Como te embestía, me he vuelto loca pensando que me lo hacía a mi!

    Lucía se la quedó mirando y Carmen se dio cuenta que había metido la pata.

    —Perdona hija, no quería decir eso. Estoy tan excitada que no se ya ni lo que digo!

    —No importa mamá, lo entiendo!

    —Pero ha sido fantástico verle follar de esa manera! Comentó Carmen con rapidez para olvidar la frase anterior.

    Carmen estaba sentada en la cama con las piernas abiertas y los muslos chorreando flujo. Verla con ese calabacín en la mano fue algo que me puso como un verraco de nuevo, era una escena sexual indescriptible para una mente pervertida. Vaya pedazo de vagina que debía de tener esa mujer. Llegué a pensar que mi polla, a pesar de tener un buen tamaño, le debería saber a poco.

    —Lo importante es que te lo hayas pasado bien!

    —Muy bien hija! Me dejaras mirar más veces?

    —Por supuesto mamá! Quiero que estás vacaciones te olvides de todo y te lo pases genial!

    Volví a las toallas sin hacer ruido soñando en cómo mi novia y su madre me iban a exprimir la polla esas vacaciones.

    —Joder, no puedo reconocer a mi madre, es como si la hubieran poseído!

    Me dijo Lucía al llegar donde yo estaba. Mi novia ya sabía que me había follado a su madre y parecía no importarle, más bien se sentía contenta porque su madre se lo estaba pasando bien. Yo, por otra parte, me sentía algo incómodo, el acuerdo de estar desnudos con dos mujeres preciosas a mi lado no sé cómo lo iba a soportar mi polla, me preocupaba tenerla en plena erección a todas horas.

    De momento Carmen no sabía que su hija era conocedora del hecho de que me la había follado, pero me parecía difícil mantenerlo en secreto. Supuestamente, me la tendría que follar a escondidas y pensar eso me provoco cierta risa muda.

    —Bueno, y ahora qué? Le dije casi riéndome.

    —Pues no sé, estoy algo confusa!

    —Sigues queriendo que me vuelva a follar a tu madre sin que ella sepa que tú lo sabes?

    —La veo más contenta que nunca, y quiero que siga así!

    —Eso es un sí?

    —Si, joder, es un sí! Quiero que se lo pase lo mejor que pueda!

    —Y no le vas a decir que lo sabes?

    —De momento no. Quizás se sienta mal si se lo digo.

    —Entonces, como lo hacemos? Creo que estando los tres desnudos por la casa va a ser difícil mantener el control.

    —Os dejaré ocasiones todos los días, pero eso sí, cuando te la folles yo tengo que estar viéndolo!

    —Y cuando empezamos?

    —Pues por lo caliente que la he visto… mañana después del desayuno!

    —Pues menos mal, porque hoy ya no puedo más! Intenté hacerme el cansado.

    —Por eso, así te repones! Quiero ver cómo la das con ganas!

    —Y dónde?

    —En el mirador. Lo he estado viendo y hay bastante vegetación alrededor, perfecto para esconderme!

    Así quedó el tema y nos fuimos a cenar. Yo me puse el bañador y una camiseta y ellas se habían puesto unas cortas y escotadas batas floreadas veraniegas, que como los bikinis, eran idénticas. Carmen sonreía más que lo había hecho en toda su vida. Cuando acabamos me ofrecí a ayudarla a recoger y fregar los cacharros. Lucía se salió al jardín y me pidió que la preparara una copa cuando terminara. Cuando entramos en la cocina nos miramos con sonrisas cómplices. Cuando se agachó para dejar los cacharros en el lavavajillas vi que no llevaba bragas, creo que su inclinación fue exagerada para que le viera el coño con claridad. Miré hacia la puerta para comprobar que Lucía ya había salido al jardín y de nuevo volví la vista a ese hermoso y gran culo que me ofrecía Carmen. Pase la mano por todo su contorno saboreándolo con las yemas de los dedos. No podía ver el amarronado agujero, pero lo roce con uno de mis dedos pensando cuando se lo iba a romper.

    —Tiene ganas de volver a follar?

    —Ufff, estoy deseando!

    Contestó de inmediato sin perder su inclinación. Bajé la mano por el culo hasta llegar a los gruesos labios que asomaban entre sus muslos, la verdad es que eran unos labios majestuosos capaz de enderezar la polla a cualquiera. Podría decir que casi los abrace con mis dedos sintiendo la carne caliente y algo húmeda. Sus muslos se alargaban con curvas sensuales, y sus piernas acababan en unos altos tacones que las hacían más atractivas. Metí dos dedos por la raja y la humedad aumentó notablemente, creo que esa mujer estaba caliente a cualquier hora.

    —Ufff, hijo, que caliente me pones!

    —Me gusta ponerla caliente!

    —Sigue! Sigue! Me instó al sentir como penetraba con dos dedos.

    Comencé a pajearla lentamente mientras le levantaba la bata para verla el culo en toda su totalidad. Acerqué la boca y dejé caer un chorretón de saliva que lo cubrió de inmediato. Con la otra mano, comenté a penetrarlo con un dedo y noté que se abría con facilidad hasta dejar que mi dedo entrará entero.

    —Ufff, si, síii! Que ganas tengo de que me lo revientes como has hecho con el de Lucía!

    —Nos has visto? Le pregunté haciéndome el loco.

    —Uy, se me ha escapado! Bueno… te lo contaré! Lucía me ha dicho que podía mirar, y me ha encantado! Espero que no te importe!

    —Para nada Carmen! Si te gusta, tú disfruta lo que puedas!

    —He disfrutado como una loca! Casi me reviento el coño con un calabacín de lo caliente que me he puesto!

    Yo no paraba de masturbarla el coño y el culo y podía sentir como aumentaba su excitación.

    —Te gusta que te meta el dedo en el culo?

    —Me pone muy guarra que me penetres los dos a la vez, pero estoy deseando que me revientes el culo como le has hecho a Lucía!

    Sus palabras pusieron el fervor de mi mente salida en marcha y no pude aguantar más. Me baje el bañador y mi polla saltó con el tronco venoso y duro y el capullo rojo e hinchado. La agarré con la mano y la restregué contra la raja semiabierta.

    —Diosss, síii, síii! Métemela!

    Apunté el capullo en la raja y presioné con suavidad. Su coño se abrió como si estuviera adaptado para una penetración en cualquier momento. Entró del primer empujón hasta el fondo y Carmen no pudo evitar jadear.

    —Ahhh, joder, ahhh! Cada vez me gusta más tu polla!

    Su vagina era como un flan jugoso y mi polla como una cucharada partiendo ese flan. Acaricié sus amplios y tersos glúteos mientras metía y sacaba la polla de su jugoso coño. Su vagina comenzó a mojarse de inmediato cuando oímos la voz de Lucía.

    —Que pasa con la copa, Jorge? Gritó desde el jardín.

    Saqué la polla como si me hubiera dado un calambrazo, y de la misma forma se enderezó su madre con el coño mojado. A ella no se le notaba, pero a mí sí la hinchazón. Llené un vaso ancho con agua fría y metí lo que entraba de polla en él. Joder, es lo único que se me ocurrió! El método funcionó y mi miembro volvió a su estado de letargo.

    —Ya acabamos! Grité mientras ejercitaba la maniobra.

    —Joder, qué putada! Comentó Carmen comenzando a utilizar un lenguaje menos recatado.

    —Lo siento Carmen, me hubiera gustado darte unos buenos pollazos!

    —Puff, me has dejado jodidamente caliente, y con el coño mojado!

    —Sus palabras se parecían cada vez más a las de su hija, y realmente no sé qué lenguaje me ponía más!

    —No se queje, miré lo que he tenido que hacer yo, nunca había tenido que meter la polla en un vaso de agua fría!

    Mientras hablábamos preparaba las copas a toda ostia, no quería que Lucía pensará nada raro.

    —No te podrías despistar un rato esta noche? Me dijo de repente Carmen.

    —Si se duerme Lucía, podrías levantarte al baño, o a la cocina!

    Sabía que jugábamos con fuego pero mis ganas de volverme a follar a la madre de mi novia no podían esperar, vamos, que al oír su proposición tuve que salir corriendo con las copas para que no se me enderezara la polla de nuevo.

    —Ya iré viendo! Le dije en mi huida.

    —Por qué has tardado tanto? Me increpó Lucía.

    —Ya sabes, estaba haciendo mi papel de caballero con la princesa! Intenté hacer un chiste.

    —Vale, eso está bien. Mantenla caliente pero no te la folles hasta que yo te lo diga!

    —Ni siquiera un poquito? Solo la puntita! Continúe con la broma.

    Mi novia me miró con sonrisa pícara

    —Jajaja, nada de puntita, que luego va todo el tronco para dentro!

    Contestó dándome un apretón a los bóxer. Después nos besamos tiernamente.

    —Esta noche descanso cariño. Mi culito necesita una buena noche de relax!

    —Que pena, pensaba rompértelo de nuevo!

    —Que cabron más simpático, jajaja!

    Carmen salió al jardín con otra copa en la mano. Su bata le comprimía las tetas y el culo de una forma escandalosa y los pezones parecían querer romper la tela.

    —Que tal mamá, has pasado bien el primer día de vacaciones?

    La respuesta ya la conocía Lucía, pero quería oírla de la boca de Carmen.

    —Muy bien hija! Espero que los demás días sean así!

    —Lo serán, incluso mejores, jajaja!

    Las conversaciones eran algo confusas dado que Carmen no sabía todo lo que sabíamos su hija y yo. A mi me estaba gustando esa situación, lo de hacer cosas a escondidas tenía mucho morbo.

    Lucía no sabía cómo estaba de salido con su madre y eso era una ventaja.

    —Creo que me voy a dormir, el día ha sido un poco ajetreado y estoy cansada.

    —Portaos bien! Dijo antes de levantarse con sonrisa pícara pensando que tan solo nos meteríamos algo de mano.

    Se hizo un silencio algo tenso hasta que pudimos balbucear. “ hasta mañana”. Carmen y yo nos quedamos callados, ella se movía nerviosa mirando a la ventana de la habitación de Lucia. Había encendido la luz que se veía a través de las rendijas de la persiana. Se había hecho totalmente de noche y ahora nuestros cuerpos se veían entre sombras.

    Me levanté para sentarme al lado de Carmen. La miré a sus ojos brillantes llenos de deseo y lujuria y pasé una mano por su muslo casi desnudo, la corta bata apenas lo tapaba. Acerqué mi boca a la suya y la bese en sus grandes y sensuales labios. Fue un beso cálido para saborear su rica boca.

    —Estás caliente? La susurré al oído.

    —Joder, no paro de estarlo! Estoy como una plancha que no la desconectan de la red! Pero nos puede ver desde la ventana!

    —Bueno, si nos metemos un poco de mano no creo que lo vea. La luz es tenue y solo verla bultos y sombras!

    —Tú crees?

    Me preguntó mientras ya le desabrochaba el primer botón de la bata. Las tetas parecían aprisionadas y los pezones se marcaban con fuerza. La suave y deliciosa carne comenzó a expandirse y desabroché el segundo botón.

    —Ufff, no sé si esto será prudente! Susurró moviéndose nerviosa en la silla.

    —No te apetece que te chupé los pezones?

    —Joder, creo que sí lo haces me voy a correr!

    —Solo con eso? Pregunté desabrochando el tercer botón.

    —Estoy tan caliente, que digo caliente; estoy tan guarra que creo que me voy a correr con solo pensarlo!

    Sus tetas habían salido de la prisión de la tela y la carne majestuosa se extendía por su tórax. Los gordos pezones parecían más duros que por la tarde y sobresalían como si se quisieran despegar de las tetas. Rodeé uno con la lengua y Carmen, que tenía un pañuelo en la mano se lo metió en la boca para evitar emitir un gemido. Lleve mi boca al otro y lo lamí rodeándolo con la legua para finalmente succionarlo con los labios. Carmen apretó mi cabeza contra sus tetas casi dejándome sin aire.

    —Joder, como me gusta, diosss! Muérdelos cabron!

    Balbuceó con el pañuelo en la boca. Pensaba follármela esa misma noche pero antes quería ponerla como una perra salida. Su lenguaje había dejado de ser moderado y quería sacarle todas las guarradas que había cayado durante años.

    Le mordisquee los pezones son suavidad mientras desabrochaba los dos botones que le quedaban a la bata para abrirse por completo. Mis mordisqueos estaban haciendo el efecto previsto, creando más desesperación en su deseo. Me agarró la mano cuando acabé con los botones y la llevó hasta su coño a la vez que se espatarrada.

    —Vamos joder, no me tengas así!

    Me increpó moviéndome la mano con la suya.

    —Despacio, Lucía nos puede ver! Le dije para ponerla más nerviosa a la vez que excitada.

    —Calla joder! No sé que me pasa, pero pensar eso me pone más… puta!

    Acabo diciendo, algo que un día antes parecía prohibitivo en su vocabulario, sin dejar de apretar su mano contra la mía que estaba posada sobre su gran coño. No dejaba de mirar a la ventana hasta que la luz se apagó. En ese momento abrí su raja con mis dedos a la vez que mordía más fuerte uno de sus pezones. Ahogó un largo jadeó a la vez que se volvía a mojar su coño.

    —Diosss, que puta me estás poniendo! Has provocado que me corra otra vez!

    Tiró de mi cabeza con las manos para darme un beso ardiente. Su lengua penetró en mi boca y se retorció junto a la mía llegando a sentir como me lamía todo el interior para acabar mordiendo mi labio inferior.

    —Joder, como me gusta que me tengas así de caliente!

    Me bajó el bañador lo suficiente para que mi polla saliera erecta y dura.

    —No sé que me haces, pero cada vez me gusta más tu polla! Me ha gustado tanto chupártela que estoy deseando volver a hacerlo!

    Sin decir más, se inclinó y comenzó a lamer el capullo con su lengua carnosa y húmeda, era como una perra lamiendo un preciado hueso. Con una mano sujetaba el duro tronco y con la otra empezó a masajear me los huevos. Después de empaparme el capullo de saliva, abrió la boca y lo engulló provocándome un calambrazo. Iba a decirla algo pero sentí como avanzaba con sus carnosos labios por el tronco y mi cuerpo se tensó. Noté su garganta, pero ella siguió hasta tragarse la polla entera. Me tense tanto que el culo se me levantó de la silla. Puse las manos sobre su cabeza sin saber que hacer, aunque en el fondo lo que me apetecía era follarle la boca.

    —Joder Carmen, me vuelven loco sus mamadas!

    Finalmente, sujeté su cabeza y comencé a bombearle la boca metiéndole la polla entera. Fue demasiado mi ímpetu y le dieron un par de arcadas. Paré y se echó hacia atrás para tomar aire.

    —Ufff, tengo que practicar más! Me dijo jadeante.

    Volví a alucinar, en vez de quejarse aludió a la práctica. Esa mujer no dejaba de sorprenderme. Pensé que se merecía una buena mamada de coño y me agaché entre sus piernas casi oculto en la penumbra. No podía verle bien el coño, pero palpar su gruesos labios semiabiertos y mojados de su rico néctar era una delicia.

    Acerqué la boca y saqué toda mi lengua para lamerlos. Sus jadeos ahogados por el pañuelo podían llegar a mis oídos y al momento sentí su mano en mi nuca apretándome la cabeza para hundir más mi cara entre sus muslos. Me sentí cubierto por esa deliciosa carne y lamí y chupé buscando el clítoris. Fue tocarlo con la punta de la lengua y su cuerpo dio un estertor. Lo succione con mis labios y noté como levantaba el culo de la silla para apretar más su coño contra mi cara. Aumentaron sus jadeos y otra riada de flujo empapó mi boca y mi cara.

    Se sacó el pañuelo de la boca jadeante para coger aire. Tiró de mi cabeza para levantarse y comenzó a lamerme la cara y la boca, quería probar sus propios jugos.

    —Diosss, que zorra me pones! Quiero follar ya!

    Casi era una orden mirándome a los ojos con cierta desesperación. Por supuesto yo también lo estaba deseando, más bien estaba como loco por meterle la polla en esa cueva caliente y jugosa.

    —Me encanta que se ponga así de guarra! Li dije sin perder su mirada.

    —Guarra es poco! Estoy como un putón verbenero esperando tu dura polla! Creo que podría estar follando toda la noche!

    Dijo la frase con tal rotundidad que me acojoné un poco. Estaba seguro que podría hacerlo. Me quité el bañador y mi polla parecía una serpiente buscando su presa. Ella me imitó quitándose la bata para quedar totalmente desnuda.

    —Dónde me vas a follar? Preguntó con fuego en los ojos.

    —Siéntate en la mesa!

    —Pero aquí… nos puede ver Lucía!

    Yo estaba tan salido ya que me daba igual.

    —Seguro que está durmiendo! Venga, siéntate que te voy a reventar!

    —Joder hijo, como me gusta las cosas que me dices. – dijo mientras se sentaba – Me ponen jodidamente guarra!

    Se sentó sobre la mesa y abrió los muslos ampliamente. Ahora le daba la luz de frente y pude deleitarme con su gran raja escoltada por los dos poderosos labios. Abrió los brazos incitándole a que me acercara. Agarré el tronco de mi polla y la acerqué hasta su coño.

    —Restriégamela bien antes de meterla! Eso me pone como una perra!

    Hice lo que me pedía mientras se abrazaba mi cuello y me susurraba al oído.

    —Diosss, que puta me pones cabron!

    Su coño rezumaba jugos por todos lados y cuando apunté el capullo fue como si lo succionara. Todo el tronco duro y venoso siguió detrás hasta insertarle totalmente la polla. No paré a deleitarme, estaba demasiado excitado, y comencé a arremeter como un toro salvaje.

    —Ahggg! Siii! Ahggg!

    Comenzó a jadear de inmediato mientras me apretaba contra sus tetas. Busco mi boca como un niño busca la teta y comenzó a morrearme con desesperación. Podía sentir su lengua y como mordía mis labios a cada pollazo que le daba. Dejo mi boca para jadear y coger aire y con sus labios casi pegados a la míos pude sentir su excitado aliento y sus palabras penetrando en mi boca.

    —Diosss, que zorra estoy! Dame fuerte! Reviéntame el coño! Sácamela por la boca!

    Mis pollazos eran tremendos haciendo que se moviera la mesa y su coño se volvió a mojar consistentemente. Poco a poco fue dejando caer la espalda sobre la mesa y le levanté las piernas para ponerlas sobre mis hombros.

    —Dios mío! Que me haces? No paro de correrme! Jadeó de nuevo postrada sobre la mesa.

    Sus tetas bailaban al son de mis embestidas y lancé mis manos sobre ella para apretarlas con ganas. Tiré de los pezones y se mordió la mano para no gritar y su raja dejo salir más jugo.

    Mi polla ya chapoteaba dentro de su amplia vagina y decidí metérsela por el culo. La polla salió empapada y la apunté sobre el agujero que flanqueaban sus dos amplias nalgas.

    —Diosss, síii, síii! Aprieta, que vas a ser el primero en abrirlo!

    Gritó al sentir la presión. Por supuesto no dude en apretar sintiendo como su esfínter comprimía mi capullo. Mi polla fue penetrando lentamente mientras Carmen contenía la respiración, al ser su primera penetración anal se puso tensa y sentí como mi polla arrastraba la carne interior haciendo la enculada más dura. La oía soplar a cada centímetro que entraba clavando las uñas en la mesa. Una vez dentro, me moví con suavidad hasta que se relajo.

    —Joder, pensaba que me ibas a reventar el culo en la primera entrada! Dijo al acabar de soplar.

    —No, pero te lo reventarme ahora! Contesté sacando la polla y volviendo a meterla hasta el fondo.

    Su cuerpo se fue relajando y a la quinta penetración me susurró con cara de pícara.

    —Ya me está empezando a gustar, cabron!

    Puse la mano sobre su coño y lo comencé a sobar toqueteando el clítoris con el pulgar. Al momento comenzó a jadear de nuevo acoplando su culo para que entrara más profundamente mi polla.

    —Diosss, que puta estoy otra vez! Dale fuerte y lléname el culo de leche!

    No paraba de moverse sobre la mesa con las piernas sobre mis hombros. Puso su mano sobre la mía para presionar más sobre el coño.

    —Joder, necesitaría otra buena polla dentro del coño!

    Me acordé del calabacín y cerré la mano con los dedos estirados haciendo que se juntaran, y comencé a penetrar su coño con los cuatro agrupados.

    —Ahhh! Cabron, que bien sabes lo que deseo! Mételos bien dentro!

    Yo ya estaba como loco, dándole unos pollazos tremendos en el culo, que se le había abierto como si se lo follaran a diario. Estaba a punto de correrme cuando agarró la mano que tenía en su coño y comenzó a moverla como si fuera un consolador. Consiguió meter la mitad de mi mano cuando mi polla explotó soltando varios chorros de leche dentro de su culo. Ella se mordió el labio inferior para no gritar a la vez que todo su cuerpo temblaba como si le hubiera dado una descarga eléctrica y su coño casi expulsó se llenó de flujo de nuevo. Sus jadeos ya eran muy sonoros cuando pude sacar los dedos de la jugosa vagina encharcada.

    Mi corazón latía a gran velocidad mientras intentaba coger aire todavía con sus piernas sobre mis hombros. Ella también cogía todo el aire que podía pero pudo balbucear.

    —Madre de Dios! Quiero follar así todos los días!!

  • Y nos corrimos por última vez

    Y nos corrimos por última vez

    En el interior hacía mucho calor. Veníamos de la playa y decidimos no vestirnos y continuar solo con nuestros bañadores.

    El mío era minúsculo, de nadador. La cual cosa le facilitó a la hora de sacar mi miembro ya hinchado por uno de sus laterales.

    Ella, simplemente se quitó la parte de abajo de su bikini color fucsia.

    Acarició mi polla con delicadeza, muy lentamente, disfrutando de su tacto. Con la punta de los dedos, su otra mano tocaba su coño siempre ardiente.

    Esa mujer era insaciable, siempre pedía más.

    De un tirón arranqué la parte de arriba de su bikini, y momentos después, nos corrimos juntos por última vez.

    Yo perdí el control de nuestro automóvil y nos empotramos contra un árbol que llevaba esperándonos un par de siglos.

    La mitad de su cuerpo desnudo atravesando el parabrisas y mi cabeza incrustada en el volante con el pene flácido, rodeado de sangre y esperma, resultó ser una imagen tremendamente perturbadora.

  • La boda de mi prima

    La boda de mi prima

    La historia va así… 

    Soy de Monterrey, hace unos años mi prima se comprometió, la verdad me dio celos, porque el tipo tenía a una mujer muy hermosa como novia, yo quería tener sexo con ella, pero sabía que no era correcto, pero una semana antes de la boda tuvimos nuestro primer roce ella y yo, resulta que se puso algo ebria y yo igual, y me confesó que solo había estado con él en el sexo, hablamos de una mujer de casa, racatada, sería, y que muy apenas y había dado unos besos, ella con 26 años y con un cuerpazo, hablamos de tetas grandes y un culazo, cuerpo de gym femenina, una modelo, de esas que ya casi no hay ahora y si hay están bien locas jajaja.

    Mi prima me besó ese día estando ebria y platicamos…

    Yo: Estás ebria

    Prima: Tu igual…. Pero oye, ¿y si nos divertimos?

    Yo: ¿Como?

    Prima: Si, mira arriba tengo condones y pues desde hace tiempo quiero estar contigo.

    Ella se quitó la blusa y el bra, dando paso a sus enormes senos.

    Yo: Espera, no podemos, estamos ebrios, si sigues pensando así mañana, lo hacemos.

    Prima: Pero no esperes tanto, me caso en una semana.

    Me fui a mi casa y toda la semana lo pensé mucho, llegó el día de la boda, eran las 12 am y le envié un mensaje, ella me respondió diciendo «entonces si?» Y dije que si.

    Ella por suerte estaba en una reunión de amigos y se terminó, no iba su novio por qué se había ido de fiesta al algún putero previo a la boda, mi prima y yo nos fuimos a un motel y ahí hicimos el amor.

    Ella desnuda, sus tetas y culote para mí, ella decía que me dejaría seco, fui suyo esa noche, me montó, le chupe las tetas, le chupe la vagina, me corrí en su boca, en sus tetas, me corrí tres veces, y dos veces más después de descansar, hice hasta lo imposible por correrme tanto, me dejó seco como dijo, la última corrida me la chupó bien rico, la hice correrse tres o cuatro veces.

    Ella se casó, pero no termino ahí lo nuestro, ella al regresar de su luna de miel nos fuimos a un motel con alberca, nos la pasamos desnudos y me dijo que el sexo fue bueno, pero no tanto como el nuestro, y que no se quiso correr dentro de ella, así que eso estaba bien.

    Pasaron casi 10 meses y se divorció, por oetiy de él, por qué tenía a otras chicas y engaño a mi prima con ellas, ella recibió dinero y el tipo mejor no quiso saber nada, mi prima ni se puso triste ni nada, por qué cogíamos a cada rato, llegamos al punto de irnos de vacaciones juntos a escondidas, fuimos a playa del Carmen y Mazatlán, lugar donde íbamos era sexo y pasear como novios, así duro nuestro amorío por unos dos años y al final ella decidió dejar lo nuestro por un tiempo.

    Pasaron dos años, ella se había ido a Londres por trabajo, y al regresar me contó que había estado con tres tipos distintos (no al mismo tiempo), pero que siempre pensó en mi, y que no se sentía igual el sexo con ellos, me extrañaba, es más esas palabras fueron ciertas por qué me dejó seco ese día y me besó toda la noche, me hizo el desayuno y cogíamos todo el día, hasta que me dijo «te amo» ya era más que obvio.

    Ella me mandaba mensajes lindos, llegaba a su casa y me preparaba la cena, nos fuimos de viaje juntos varias veces, fuimos a España y luego a Portugal, a Alemania y después a Turquía, ella nunca me dejó y ahora con más de 4 años de relación secreta, seguimos igual, ella me dejó salir con chicas por qué como estuvo con hombres, pensó que era correcto que la balanza estuviera equilibrada.

  • La vecina del parking

    La vecina del parking

    Llegué a este barrio hace seis años, me hice amigos de todos y de todas, mi balcón deba a una plaza pasaban muchas personas por ahí, desde arriba en el tercero la vista se amplía ya que se pueden ver las chicas con sus blusas cortas en verano la cual muestra las tetitas, inclusive se llegan a ver los pezones en esas delgadas ropas que usan incluyendo los pantalones cortos que se les ve hasta el culo.

    Laura la que vive en el primero, me saluda cada vez que me topo en el ascensor con espejos en las cuatro paredes.

    Bajando al parking me la topo, me dice que le ayude con la compra, le pregunto por su esposo, me dice de viaje, al igual que la mayoría de los vecinos se me cae un paquete, me agacho le toco el tobillo “uy que rico” me dice, paro, le digo que va, la condenada me lleva atrás de otro coche más alto, me la arrimo a la pared, la comienzo a lamer por todos lados, le saco su blusa con cuatro botones, meto la mano sin sostén, muy fresca la tía, le meto las manos en esos mangos con punto de fresa su pezón, me lo lleve a la boca para disfrutarlo sin parar.

    La tía me hundía la cabeza en sus tetas mis labios no paraban de besar esos manjares que olían a rosas… lamiendo sin parar un rato mi polla se puso dura, me bajé la cremallera lo cual se dio cuenta ella, nos miramos y con los ojos le hice señas que se agachara. Se arrodillo, me saco la polla y baje los pantalones para estar cómodo, se metió la polla hasta el fondo viendo esos labios color fresa llegar hasta el fondo tocando los huevos, succionaba la polla sintiendo su saliva por mis piernas.

    La levanto, le bajo esas faldas cortas y sus bragas, me lanzo a lamer ese ano, si el ojete del culo eso es sabroso un beso negro que nadie lo hace a veces, se lo pregunto si se lo hacían, me dice que no, que no parara alargue la lamida hasta la raja del chocho entre sus piernas estaba perdido lamía sin parar.

    La gire delante de mí, me pongo frente a ella, le separo las piernas le comienzo a meter la polla dura y venosa lubricada con su saliva, sus ojos me volteaban para atrás, no es yo tenga una tranca gigante, pero si generosa, se la metía y sacaba sin parar, aprovechaba para lamer esas tetas de mango y fresones, le levante las piernas para acercarme mas, llego hasta los huevos chocando entre ellos con el golpe que se oía por todo el parking to, to, to, una y otra vez cada vez mas fuerte, eso era la gloria.

    Seguimos así un rato cuando de repente de entre medio de las columnas sale una sombra que se acerca, la vi de reojo, pero ella la vio de frente con su mirada me decía que algo estaba pasando, el marido ha suspendido su viaje y nos sorprende en plena follada, me dice, “sigan no se preocupen por mi”.

    Yo con la verga dura le seguía dando cuando el tío se saca la camisa, se baja el pantalón y saca su verga se pone detrás de mi “a ver vecino compartamos todo vale y cuando digo todo es todo”. Se baja a lamerme el culo y me lo moja. “He visto como miras de tu balcón a todos e incluso a los que orinan por la noche con tus prismáticos”, se para y comienza a meterme su verga blanca venosa.

    Me quedo quieto un rato “no pares de follar a mi mujer” me dice. Me la metió toda, comenzó a darme que me empujaba contra la mujer de él los tres, era la fuerza que me penetraba que de un momento a otro salió mi semen por los lados de la vagina de la tía que no salía del asombro que su marido folle a otro tío. Estaba yo en medio que agarro las piernas de ella y su verga penetraba toda en mi, sus huevos chocaban hasta que él se corrió con un quejido de satisfacción que se oía de eco por el parking. Me la saco y salí de ahí satisfecho por todos los lados quise gozar y me gozaron, pero en fin así es la vida.

  • Me gustó el desconocido (parte II)

    Me gustó el desconocido (parte II)

    Hola, este es el segundo relato y en verdad son experiencias reales, les recuerdo mi nombre Zull, la morena cariñosa. Al grano y sin pérdida de tiempo, les cuento que en mi segundo encuentro con Robin mi atracción fue mayor.

    No sé qué tiene este hombre que solo con una caricia hace derretir bajo ellas la piel de esta morena, a nuestra llegada a un lugar muy bonito de la ciudad vecina, observé cómo reservó una habitación, me pidió que lo acompañará y me dejó allí dentro, sus palabras fueron… “Preciosa espérame aquí voy por algo de comer y beber, toma una ducha si así lo deseas y ponte muy cómoda”.

    Pasó como media hora y ya estaba de vuelta. A su regreso noté que llevaba una rosa en su mano, y al estar cerca de mí me dijo pasando la rosa por mi rostro “bonita está rosa es para sellar este momento, no veía el día de volver a verte”.

    Eso me dejó helada no esperaba esas palabras, lo más hermoso que dejando todo de lado solo sacó su camisa azul cielo, la dejó en la silla y comenzó a besar mi cuello, manos, labios, acariciando suavemente mis mejillas, me sentí acalorada a pesar que el aire acondicionado estaba encendido. No sé cuánto tiempo pasó lo cierto fue que en un instante me encontraba con él encima de mí, succionando cada pezón, mordiéndolo suavemente, recorriendo con su lengua mi boca, cuerpo y bajando lentamente de mi vientre a mi parte íntima.

    Un ligero nerviosismo entró en mi cuerpo que comenzó a vibrar, un extraño temblor recorrió mi ser al sentir como Robin devoraba mi vagina haciéndome retorcer, jamás imaginé que algo así pasará…

    Me dejé llevar y caí en el deseo más exquisito, en el acto más apasionante que había vivido.

    ¿Dónde había estado todo este tiempo que no sabía que podía disfrutar así?

    Me gusta este desconocido que ya no lo será más para mí, si viví, me sentí viva, llena y pienso seguir disfrutando este momento, me entregué en alma a él y no sé si pueda escapar ya de este deseo por él.

    Fui y seré de él hasta que el tiempo lo permita. Soy feliz.

    No sé si este es el estilo de escrito que les gusta, pero es mi confesión.

    Gracias por leer.