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  • La chica de limpieza. Construcción, divino tesoro

    La chica de limpieza. Construcción, divino tesoro

    Quiero compartirles algo que me pasó en el trabajo hace un par de años. Estábamos trabajando en una remodelación de una tienda departamental en el turno nocturno y aprovechaba la hora de la comida (1 de la mañana) para dormir un poco y así lograr aguantar el turno.

    Había una chica de limpieza de cara muy bonita, pero para ser francos estaba muy flaquita. Nos llevábamos bien y siempre platicábamos de todo. Empecé a pasarme gran parte del turno cerca de ella mientras hacia sus labores. Yo solo me dedicaba a supervisar en general.

    Un día Leticia se sentía muy cansada y me preguntó que haría en la comida. Le dije que dormiría un poco en la ambulancia y me dijo que si podía hacerme compañía para que pudiera acostarse un rato. Obviamente dije que sí.

    Ya en la ambulancia solo había espacio en la camilla así que le cedi mi lugar y me quedé sentado en el asiento de atención médica. Francamente esperé a que se durmiera para poder contemplarla. Ya viéndola de cerquita y a detalle me di cuenta que tenía unas nalguitas redonditas y bonitas y unos pechos de igual manera pequeños, pero de bonita forma.

    Llegó la hora de levantarse y la desperté gentilmente tocando su hombro y ella se giró y mi mano por «accidente» toco su tetita. Cosa curiosa, eso me excitó mucho. Quizá el desvelo o la falta de sexo recurrente, pero de verdad se sintió muy rico ese roce. Salimos de la ambulancia y continúanos nuestras labores.

    Antes de salir de trabajar ella me preguntó abruptamente: ¿te gustó lo que viste? Y me tomó por sorpresa, pero traté de verme lo más tranquilo posible y le dije: pero por supuesto. Pero sabes algo Leti, lo que más me gusta de ti es tu boquita. Tienes unos labios hermosos. Suertudo el que sea dueño de tus besos.

    Ella solo sonrió y se despidió de beso en la mejilla, pero muy cerca de mi boca. El haber sentido su aliento tan cerca y el roce de su boca me excitó de nuevo. Llegué a casa, me duché y me masturbé pensando en esa boquita tan rica.

    Cuando nos volvimos a encontrar me saludó igual que se despidió y me dijo si le daría oportunidad de descansar otra vez en la ambulancia. La respuesta es obvia.

    Antes de que llegara la hora de comida me la pase platicando con ella y le preguntaba si tenía novio y me dijo… ¿Para qué? Así estoy bien. Además, no hay hombre que me aguanté, jajaja, a lo cual yo le pregunté por qué decía eso.

    Leticia me confesó que era adicta al sexo oral. Le encantaba sentir una verga entre sus labios. Jugar con su lengua sobre el glande mientras aún está en reposo. Disfrutaba mucho meter un pene flácido a su boca e ir sintiendo como crecía y se engrosaba hasta llenarla por completo. Le gustaba sentir los testículos en su mano mientras metía y sacaba ese falo solo para ella. Y cuando sentía como se hinchaba y estaban a punto de terminar, comenzaba con su mano a masturbarlo y esperar esa descarga de leche caliente y abundante escurrir por sus labios y poderla degustar y comérsela toda.

    Yo estaba ya con media erección de solo escucharla y supongo que ella lo notó porque me dijo que si nunca me lo habían hecho así a lo cual le dije que no. A manera de broma ella me dijo: pues cuando quieras. De inmediato sonreí y le dije: pues a la hora de la comida en la ambulancia si quieres. Ella solo dijo «ok, te veo en la comida».

    Yo no lo podía creer. Por un momento pensé que era broma o que solo me estaba calando a ver hasta donde llegaba. Pero la cosa es que ya no podía concentrarme, solo estaba viendo el reloj esperando que llegara la hora de la comida para poder comprobar si era cierto lo que me había dicho.

    Llegó por fin la hora esperada y la vi dirigirse a la ambulancia entre las sombras del estacionamiento. Yo ya estaba dentro y podía verla caminar y comencé a tocarme mientras ella llegaba. Tocó la puerta trasera y abrí de inmediato.

    Leti: ¿nervioso?

    Yo: para nada, pero a poco si lo vas a hacer, de verdad te gustaría chuparmelo? ¿Así nada más?

    Leti: claro, deseo ver tu verga y sentirla.

    Entonces ella se quedó sentada en el sillón de atención de vías aéreas y yo me levanté y me sujeté de las barras superiores. Ella muy diestramente desabrocho mi cinturón, mi pantalón y dejo mi bóxer nada más. Acercó sus labios tan hermosos y comenzó a darle besitos a mi pene que empezaba a crecer dentro del bóxer. Sentí su mano fría bajar mi bóxer y mi verga dio un pequeño brinco al ser liberada. Acercó su nariz hacia mi ingle y comenzó a jugar con su lengua por toda mi área genital. Sentía sus labios y su lengua jugando entre mis testículos y mi pene. Yo sentía que explotaba, literalmente. Después de todo ese juego comenzó a meterla a su boca y su calor y suavidad me pusieron más duro que una piedra. Ella empezó a mamar de una manera rítmica y rica que yo sentía que no podía más. Por instinto le metí la mano entre el suéter y pude sentir sus tetas tan ricas y suaves, no traía brasier entonces fue muy fácil. Estaba a punto de eyacular y ella se dio cuenta. Levanto sus ojos y no despegamos nuestra mirada. Podía ver como escurría semen de sus mejillas, de sus labios, de su boca. Veía como lo saboreaba y se lo comía que mi erección no bajó. Seguía listo para lo que fuera, pero la muy ingrata me dijo: guárdamelos. Los voy a querer diario. Se bajó de la ambulancia y me dejó super caliente.

    Cabe mencionar que a partir de eso y durante los siguientes dos meses disfrute del mejor sexo oral de mi vida cada noche a la hora de la comida.

    Mi mail es [email protected] para poder conocer sus comentarios e intercambiar experiencias.

  • Secuelas de una pandemia (VI): Punto P

    Secuelas de una pandemia (VI): Punto P

    –Che. Quiero probar algo. 

    Diego, por toda respuesta, se sonrió socarronamente sin dejar de pasarse una mano por los huevos mientras la otra subía y bajaba por su pija.

    –Lo leí en internet –siguió Pato. –El punto “P”.

    –Punto “G”, boludo.

    –No. Eso es en las minas, forro. Yo digo el punto “P”. «P» de próstata.

    Diego dejó de pajearse. Había que prestar atención.

    –Es un punto de mucho placer en los hombres y está en el culo –concluyó Pato.

    –¿En el hoyo? Una vez una piba me chupó el orto y estuvo bueno.

    –Sí, pero no en el hoyo, precisamente. Adentro. Hay que meter dedo.

    Diego se levantó del sillón y se puso el bóxer: la erección se le había ido al carajo. Era mucho para recibirlo así de golpe.

    –Chau boludo, te fuiste de tema.

    –Pero Diego, dale ¿Qué te pasa? ¿No quedamos en que…?

    –No, boludo, eso es cualquiera.

    –Te digo que no. Yo probé.

    Diego se detuvo en seco. No sabía qué decir, hasta que por fin preguntó:

    –¿Y para qué dijiste “quiero probar algo” si ya lo habías hecho?

    –Bueno, chabón, qué literal… Nada, era para proponerte algo. Pero bueno, olvídate.

    – ¿Y cómo es eso?

    Pato sonrió por dentro. Había despertado la curiosidad de su compinche.

    –Es fácil, al toque de la entrada del culo hay como una bolita, es la que produce la leche. Parece que tiene así como terminales nerviosas…

    –Terminaciones, burro –lo corrigió Diego.

    –Bueno, eso: terminaciones. Y si se estimula provoca mucho placer.

    Diego permaneció un momento en silencio, sopesando la situación pero al mismo tiempo pensando en Pato metiéndose un dedo en el orto mientras se pajeaba. Ya se le empezaba a poner gomosa de nuevo.

    –Yo, bueno, lo hice y nada; cuando acabé fue un montón.

    –¿Más todavía? ¡Hijo de puta, tenés una fábrica de leche!

    La ocurrencia los hizo reír y a la vez aflojar cierta tensión que se había instalado.

    Era tiempo de probar algo nuevo.

    ***

    Uno frente al otro, con las piernas al aire y recostados en sendos sillones, ambos amigos se mostraban el culo descaradamente. Pato se acariciaba las nalgas, los huevos y se detenía en el hoyo por momentos, marcando un círculo con el dedo ensalivado. Diego miraba excitado y repetía los movimientos de su amigo. De pronto, Pato enterró la primera falange con un gemido de placer y a Diego se le puso dura del todo. Poco a poco el dedo iba jugando en un lento vaivén hasta una nueva ensalivada y otra vez adentro; esta vez un poco más, en tanto el torso se arqueaba ante aquel delicioso intruso.

    De pronto, Diego dejó de tocarse para ver cómo Pato se retorcía de placer. Cada entrada era seguida de un suspiro, un estremecimiento. Era fascinante ver a un hombre entregado al placer, despojado de pudores, como si estuviera solo en su habitación, pero claramente exhibiéndose con descaro, con las piernas abiertas ante la mirada deseante del otro.

    Ya el dedo había entrado entero, cuando de pronto, Pato se paralizó durante dos, tres segundos, hasta estallar en un grito seguido de un poderoso orgasmo, coronado por un lechazo abundante que le dio de lleno en la boca y aún más, salpicando el respaldo del sillón.

    Luego de un instante de silencio, Diego se acercó, puso una mano en la frente sudorosa de Pato y atinó a preguntar:

    –¿Estás bien, boludo?

    Con los ojos entornados, Pato desplegó una sonrisa que lo decía todo, para agregar luego:

    –De diez… ahora te toca a vos.

    Sin decir palabra, como cumpliendo una orden y apretándose la pija, Diego volvió a su sillón para comenzar con su parte. Recorría la puerta del hoyo, volvía a escupirse los dedos, pero no pasaba de allí. Vencer sus propios prejuicios era más difícil de lo que imaginaba; él, tan zarpadito, tan guarrito, tan cogedor… meterse un dedo en el ojete era dar paso al puto que no quería ser, y en esas ideas inconexas estaba cuando la voz de Pato, en un susurro le propuso.

    –Por mí no hay drama. ¿Te ayudo?

    Tomado de sorpresa, atinó a asentir con la mirada. Había comenzado a transpirar. Las hormonas, la adrenalina hacían su trabajo acelerando el pulso y despertando al olfato un olor a macho inconfundible segregado por el sudor. Entregado a su deseo, sintió cómo el dedo índice de Pato empujaba el agujero tibio que se resistía involuntariamente a ser penetrado. El miedo era un abismo que se abría ante sus ojos, pero la calentura podía más; quería saber qué era eso, experimentar ese gozo y de golpe, un nuevo placer desbloqueado. Apenas unos centímetros fueron suficientes para dejarlo mudo, para obligarlo a retener la respiración, para experimentar un leve dolor que merecía ser paladeado. Involuntariamente cerró los puños, luego tomó un almohadón cercano y se lo llevó a la boca. Pato jugaba con ese agujero con un morbo que resultaba imparable, mientras que con la otra mano pajeaba a su amigo, que ya se había entregado sin resistencia alguna y, con un envión que resultó más natural de lo que ambos esperaban, el dedo entero hizo su magia.

    “¡Hijo de puta!” gritó Diego al tiempo que un chorro de semen caía sobre su pecho peludo que temblaba en cada convulsión de placer. Pato miraba a su amigo con embeleso, disfrutando de observar los gestos gozosos que se le dibujaban en la cara mientras su pulso se iba recuperando y su respiración volvía a la normalidad.

    Al cabo de unos instantes, Diego abrió los ojos y musitó un “gracias” desde lo más profundo de su ser.

  • Mi novia se deja coger por 4 hombres

    Mi novia se deja coger por 4 hombres

    Hola, mi nombre es Darío y tengo 26 y mi novia 36 y este es un relato de verdad que la verdad goce ese día. Esto paso en el verano del 2019, estábamos con mi novia en la playa ella acostada con bikini tomando el sol, luego de minutos sacamos temas sexuales, de que iba a chupármelo ahora, sentarse arriba de mi pene y gozarlo y con todo lo que decía me excitaba, después me dice que le gustaría hacer un trio o cuarteto.

    Le digo: Que chica golosa que sos.

    Me contesta: Si, ¿Algún problema?

    Le contesto no, que me encanta que sea asi de golosa con hambre de vergas, me mira sonrie y me besa mientras frota mi pene, ya cuando cayo la noche fuimos a unos arbustos, nos besamos apasionadamente mientras le agarraba el culo a dos manos, se agacha y me saca la verga para chuparlo pasándole la lengua en la punta de mi pene y mis huevos.

    Le digo: Te gusta mi pija?

    -me encanta, mientras lo frotaba contra su cara.

    Ella se saca el bikini de abajo y yo empiezo a frotar mi pija contra su culo y vagina estaba muy mojada lista para penetrarla, al rato me dice «te apuesto que puedo conseguir 4 personas que me cojan el culo», yo pensando y dije «si, será divertido y excitante como pones tu cara de tanto gozar, responde «mas si vos participas para ver tu cara en como me cogen».

    Fuimos a buscar encontramos a 2 personas, le dijimos necesitamos a 4 personas para saber si le gustaría darle por el culo a mi novia, discutieron entre ellos y aceptaron, fuimos a buscar mas y conseguimos 2 mas, al rato de conseguir fuimos a una zona de rocas mi novia un poco nerviosa pero con ganas de probar esas 4 pijas incluyendo la mía que en total eramos 5 y luego ella no aguanto mas y le bajo los short a todos y les chupo la pija a cada uno mientras que a otros los masturbaba, llego el momento de que mi novia le dieran por el culo se puso en 4 y eh hicimos una fila esperando para meterlo, mientras que uno se la puso a mi novia ella gozando diciendo:

    -Que rica pija esta chupando mi culo, dame bien duro que mis nalgas suenen.

    Con eso hizo que el tipo le acabara adentro de ella, mientras que mi novia gozaba pidiendo que los demas le llenaran el culo de semen mientras eso pasaba ella les limpiaba la pija con la boca, fue el segundo también se la cogio y le lleno de semen y asi seguimos y asi le limpiaba saboreando las pijas, el semen y su culo, al final fui yo y se lo meti estaba tan excitado que acabe rapido y se lo pude llenar que a pesar de tener mi pija dentro de ella el semen salia, y me limpio a mi tambien, al final fue una noche de verano espectacular que mi novia termino siendo una puta y eso me encanta.

  • Verlo me calienta

    Verlo me calienta

    Bueno, estábamos en el carro hablando aproximadamente por una hora. «Yo solo de verlo siempre me dan ganas de comérmelo a besos.».

    Pablo es de piel blanca, de cuerpo tiene el abdomen marcado, alto, tiene unos ojos grandes y marrones, tiene unos labios gruesos «los cuales siempre me dan ganas de besar cada que nos vemos y claro hacer más que solo besos.».

    Me recargué en sus piernas, me alzó un poco para besarme yo también le seguí el rollo y me enderecé para podernos besar bien, luego de unos minutos me comenzó a besar mi cuello hasta llegas a uno de mis pechos. lo comenzó a mamar y lamber en forma de circulo, eso hizo que soltara unos ligeros gemidos y que mi voz cambiara su tono normal. «A mi gusta verlo cuando me los está chupando. Me excita.»

    No había muchos carros pasando, ya era algo noche, así que yo con todas las ganas que el me estaba haciendo sentir me le subí a arriba para sentir lo que me encanta que me meta: «su pene.» Acomode mi pierna hacia delante para que sintiéramos más. No dudo y aprovecho que estaba arriba de el. Bajo la parte de enfrente de mi vestido y comenzó a chupar y lamberme ambos pechos «literalmente la parte de mis pechos estaban por completo descubiertos.» comenzó a moverse más rápido.

    Sentí tan más rico, que hizo que me comenzara a calentar aun más de lo que ya estaba, lo deseaba desesperadamente que ya lo quisiera dentro de mi, aún que fuera ahí en el carro, aun que nos vieran. «Dejó varias marcas en mis pechos y en mi cuello. A mi me gusta que me haga cosas así: que deje marcas para recordarme de las cosas que me hace sentir.» Siguió tocando todo mi cuerpo en eso toco mis pechos con ambas manos de una manera brusca y hasta subir a mi cuello para apretarlo un poco. «sabe que eso me gusta.»

    Yo le agarre una de sus manos para chupar su dedo índice. Seguimos igual por un rato de solo estar cachondeando. No podíamos tener relaciones porque tenía que irme a casa. «El estar arriba de el me hizo que no me importara dormir pocas horas con tal de sentir un rato más todas esas sensaciones que el provoca en mi.» Era casi de madrugada y yo tenia que ir a trabajar en unas horas.

    Se despidió de mi con un beso en la boca. Yo quería que se quedara con un poco más, así que baje a mi cabeza para meterme su pene hasta el fondo de mi garganta por unos segundos se lo chupe, al final nos dimos otros besos y me fui pensando en lo mucho que lo desviaba.

    Sentía tantas gansas, espero que cuando nos volvamos a ver no tenga compromisos para que nos hagamos de todo y no quedar con esas ganas desesperantes de que me lo haga.

  • Autobús

    Autobús

    Sucedió antes de la pandemia. 

    Ella 49 años, una mujer blanca, senos grandes, rostro precioso, ojos pícaros, sonrisa coqueta y gusta de usar sandalias altas para que le vean los pies.

    Yo 30 años, moreno, barba, sonrisa y cejas enigmáticas.

    Ese día ella me había pedido el favor de acompañarla a hacer unas diligencias, al momento del encuentro llegó hermosa -como siempre- huele delicioso, mi mirada va desde sus pies hasta su escote y termina en su cara, es preciosa y algo dentro de mí se mueve, quiero meter mi cabeza en medio de esas tetas y recorrer su cuerpo lentamente con mi boca.

    Al finalizar de hacer las diligencias, tomamos el transporte público en él tan solo iba el conductor así que decidimos tomar las últimas sillas, ella se hizo hacia la ventana y yo hacia el pasillo.

    Luego de avanzar unas cuadras notamos que el conductor tomó una vía diferente, había bastantes carros y no avanzaban; pues ese día había marchas en la ciudad lo cual dificulta la movilidad.

    Aprovechando el trancón nos miramos, hubo un momento de silencio y nos dimos un beso apasionado, toque su vagina y estaba caliente, ella mi verga y estaba dura. Baje la cremallera y la saque para que le diera una buena mamada, sin pensarlo dos veces, aunque había cierto nerviosismo en el ambiente.

    El autobús avanzaba despacio, entre calles y los conductores enfocados en su camino, pero aun así pendientes que el conductor no viera, tocaba sus senos, los saques del sostén y sosteniendo su cabeza para que lo mamara más rápido, que escupiera, lo disfrutara y se sintiera una perra, mi perra como tanto le gusta y calienta.

    Lleno de morbo por el tamaño de esas tetas al aire libre y la adrenalina que alguien pudiera vernos, el corazón latía a mil… un poco de pena, por no saber la respuesta de quien llegase a ver y deseos porque nos vieran y disfrutaran los que íbamos haciendo.

    Por algunas cuadras, ella iba clavada de cabeza comiéndose mi verga y mis manos acariciando sus tetas.

    En otras, mis dedos metidos en su pantalón, húmedos por la cantidad de fluidos que caían al hacerla llegar y disfrutar.

    Durante muchas cuadras nadie se subió, ya que no era la ruta habitual de él así que seguíamos los dos jugando, tocando nuestros cuerpos.

    ¡Sus senos y mi verga libres!

    El morbo cada segundo aumentaba más.

    Mis ojos cerrados concentrados en la forma en que lo come y ella disfrutando… suena un ruido fuerte, resulta que el autobús ya retomó su camino habitual y una chica se había subido y no nos dimos cuenta de ella, pero al parecer ella de nosotros si.

    Susurro unas palabras para avisarle que ya había subido alguien y que se detuviera, pero no escucho por unos minutos, cuando por fin escuchó con una mirada retadora me comenta:

    -No importa que ella esté, de hecho, que aproveche y vea lo que me como.

    La miro y la sujetó del cuello para que siga chupando la verga y hago que nada paso, miro por la ventana, mientras la adrenalina aumenta.

    Ahora somos 4 en el autobús.

    El conductor que no sabemos si se dio cuenta, pero deseamos que así haya sido.

    La chica.

    Y los dos con ansias y deseo de ser vistos por más personas.

    Pero en vez de subir más personas al autobús, la chica se baja… al parecer le incomodo lo que estábamos haciendo, pero poco nos importó.

    Busco su vagina mojada para meter los dedos nuevamente, los sacos empapados de su lubricante; es caliente, delicioso tanto que los dos chupamos los dedos mientras nos besamos.

    Algunas cuadras más adelante, se sube un hombre mayor.

    Ella se frena un poco, no sabe si continuar o detenerse, pero la incito a que continuemos jugando un poco más ya que él puede ver cómo me lo chupa y sus tetas deliciosas.

    Lastimosamente y con el pasar de las cuadras se van subiendo más personas y ya detenemos el juego del autobús.

    Continuará…

  • Carla y Sergio, nuestro comienzo, hace algo mas de 5 años

    Carla y Sergio, nuestro comienzo, hace algo mas de 5 años

    De a poco irán conociendo nuestra historia. Carla y Sergio, amantes, 32 y 68 años. Sergio, casado, Carla, libre. Él voyeur y participativo, ella super sexy y muy de entregarse.

    Somos amantes desde hace seis años y desde hace cinco años y medio, nos compartimos, a veces con conocidos que se hacen amigos, a veces con extraños de una sola vez.

    Siempre con condiciones básicas, cero alcohol, cero droga, cero escato. 100 % de reserva y privacidad. El resto, se ve, abiertos a casi todo lo hetero y a juegos entre chicas, desde luego.

    Siempre escribo yo, Sergio, voyeur empedernido, siempre presente en los encuentros, o casi siempre, y activo participante en ellos muchas veces, otras, solamente miro.

    Para presentarnos y conocerlos y que nos conozcan, iré relatando los principales encuentros del pasado y los nuevos que se van dando, casi siempre semana a semana, con conocidos o nuevos. De especial interés es el último nuevo incorporado, un extranjero de primerísimo nivel y encantador.

    Pero manos a la obra, a nuestro debut!

    Todo comenzó en la cama, obvio, cuando en plena faena le digo a Carla… “que lindo sería ver como te cogen!“. Y ella ni lenta ni tímida me dice… ”cuando y con quien”? “donde”?

    Hablar eso y ponernos a planificarlo fue todo uno.

    Ubiqué un apartamento (departamento dirían en Argentina) de alquiler turístico, por día. Excelentísimo nivel, frente al Golf, para los que conocen MVD, y de los mismos propietarios, otro más pequeño, sin vistas, muy cerca ambos de la zona de restaurants y shopping en Punta Carretas.

    Decididos, pero sin idea de que hacer para conquistar a alguien, dijimos “es hoy“, rentamos el apartamento pequeño y decidimos tomarnos el fin de la mañana y toda la tarde. Tanto mi, poco, trabajo, como el de Carla, licenciada traductora de dos idiomas, nos permiten tomarnos horas casi sin límite de día.

    Si bien soy casado y Carla libre, cierta circunstancia nos permite reunirnos en público, sin mimos, sin despertar sospechas.

    Comenzamos por el shopping, recorrida, cero hombre libre… paseo en la rambla, y nada.

    Era la hora, nos fuimos a almorzar a un restaurante muy conocido, pedimos mesa en el piso de arriba, a ver si veíamos a alguien y nos animábamos. Era febrero, mucho calor. Al ubicarnos, abajo había mucha gente, pero arriba solamente tres mesas ocupadas, y nosotros. Elegí una mesa cercana a dos caballeros, que estaban estudiando la carta.

    Lo habíamos hablado, Carla de camisa blanca y jean blanco con camperita liviana azul, cola espectacular (no se los había dicho, Carla mide 1.73 y 90 60 93).

    De inmediato y en voz alta comienza a quejarse del calor, se para, se quita la campera, se asegura de dar la espalda a los vecinos de mesa, que no pueden dejar de mirar y se sienta.

    A los cinco minutos, “no aguanto el calor, voy a refrescarme”. Se para, se va al baño moviéndose en forma espectacular… la miran… y yo les digo a los señores de la mesa de al lado (treinta y pico cada uno, buena presencia)… “es como un vendaval, siempre así”… y se ríen y asienten con un gesto de cabeza.

    Vuelve Carla, “ahora es otra cosa, estoy bien” y discretamente pero asegurándose de que lo vieran me pasa el corpiño, yo lo tomo, lo pongo en un bolsillo del saco, pero, casualmente, dejo un bretel colgando hacia afuera del bolsillo. Durante las respectivas comidas, mas o menos discretamente la miraban o cuchicheaban entre ellos. Nosotros, conversando normalmente, pero en un momento que el mozo atendía a ellos le pregunto a Carla… y ? Te van? Respuesta, un enfático sííí!

    Y al final de la comida, se simplifica todo…aparece el mozo con champagne y cuatro copas, las sirve en la mesa de ellos, y nos pasa dos a nosotros.

    Los miramos, y uno de ellos, para siempre “A“, mas conversador nos dice:

    -Para combatir el calor de la señora…

    Y ella, como un rayo .

    -Señorita! Que no estamos casados!

    Risas… vamos a su mesa agradecerles. Presentaciones. Ellos A y B ambos arquitectos y socios, con un estudio dedicado mas que nada a proyectar casas en barrios semi privados y privados. Nos presentamos nosotros, agradecemos el champagne, y según se daban las cosas, tiro el anzuelo: – que lástima que deban volver a trabajar! Estamos en un apartamento aquí cerquita y si hubieran estado libres les invitábamos el café y conversábamos mas.

    — bueno, en realidad, todo el dibujo lo hacen los dibujantes en las compus, así que bien podemos tomarnos un rato, pero no queremos molestar.

    -para nada tenemos el día libre, y de paso conversamos de vuestro trabajo parece interesante el nivel de clientes que deben tener.

    Pagamos, nos fuimos caminando pues eran solamente seis o siete cuadras. Carla y uno de ellos adelante, el otro y yo detrás. El que iba conmigo la miraba encandilado mientras yo le daba charla. A medio camino con el pretexto de una pregunta cambiamos de acompañantes, A vino conmigo y B siguió hasta llegas con Carla. A lucía como con los ojos clavados en la cola de Carla.

    Llegamos, nos ubicamos en el living de departamento, yo en el sillón grande, ellos en los individuales, la mesita de café al centro. Carla se fue a preparar café y lo clavaban la mirada.

    Lo trajo y sirvió, mostrando la cola al agacharse a servir, el jean blanco parecía reventar… no es una cola enorme, pero es perfecta de firme y redonda.

    “Les dejo mas café, muero de calor, me voy a duchar y vuelvo”. Nosotros charlando, ella se va.

    Al rato, se saca un invento de la manga (ya solos, mas tarde me dijo, viste? Se me ocurrió a mi solita)… sería lo que llamamos el truco del toallón, que nos acompaña hasta hoy en muchos encuentros.

    Se ducha, y mientras se estaba secando, sale, cubierta de cuello a rodillas con un toallón que sujeta con sus manos… -Sergio… se saltó la llave limitadora del baño y no llego a levantarla, podes venir? Me disculpo, me levanto y voy. Ella se gira y vuelve a entrar en la suite, son tres segundos, pero se ve todo su culo. Voy, finjo solucionar el supuesto problema, y vuelvo.

    A y B se reían y hablaban en voz baja… pregunto, que pasa? —Nada, nada, un pequeño accidente, al girar Carla no tenía nada, no se dio cuenta, fue un segundo…

    -Bueno no se van a asustar, son grandes y casados, ja ja… y bien que recorrido hacia aquí la miraban.

    —Con respeto, es digna de mirar y admirar, felicitaciones.

    Llega Carla, tacos de 12 cm, vestido micro, simplemente un tubo de tela elastizada, gris metalizado sin breteles y a mitad de muslo… -Ahora si, duchada y fresquita! Me llevo la bandeja con las cosas del café…

    Al irse, verla era impresionante. Volvió y le digo -Amor, debes ser mas cuidadosa, al salir con el toallón por unos segundos se te vio la cola! Que van a pensar los señores!

    -Ja! Que van a pensar? No han hecho mas que mirarme cariño, los hombres no se dan cuenta que las mujeres detectamos hasta cuando nos miran a nuestras espaldas!

    Se sienta en mis rodillas, me besa… no importa querido, estoy acostumbrada… me miraron mucho la cola? Y yo: Síí

    Ellos casi al unísono, No no no piensen mal.

    Y Carla, con cara de inocente y pícara a la vez… “Te parece que les gusta mi cola?”, “no tengo dudas“.

    “Entonces amor, les puedo mostrar la cola a los señores a ver que opinan de verdad? Me ayudas?”.

    Se baja de mis rodillas, todo esto sí estaba planificado, se planta de espaldas a ellos, que no sabían literalmente que hacer.

    Yo me paro me acerco de frente a ella, y le abrazo el culo. Lentamente, en realidad muy lentamente, le comienzo a levantar el vestido… aparecen los glúteos, vos destapando toda la raya hasta llegar a la cintura… nada mas nada de tanga.

    Lentamente abre un poco las piernas, se inclina un poco hacia mi y los arquitectos descubren la vista gloriosa de toda su intimidad… la hago girar y erguirse, mis manos se van a su busto y comienzo a bajarle la parte superior del vestido, van surgiendo las tetas, no grandes pero perfectas, los pezones ya duritos, rosados, hermosos.

    Disfrutan también de ver de frente el pubis perfectamente depilado, la concha una rayita apenas visible.

    Pregunto -Les gusta la cola de Carla y toda ella?

    “Nos encanta! Pero mejor nos vamos…hagan sus cosas!“

    -Mejor se quedan! Si les gusta… nos divertiremos, sería nuestra primera vez, verdad amor? Y Carla! Ay sí, queremos ver como es, por favor.

    Para incentivarlos comenzamos a besarnos, veían nuestras lenguas rozarse, nuestras salivas mezclarse, le acariciaba las tetas y el culo. En un momento les hice señas de desvestirse y les dije… -Con confianza, es de Uds.! Al momento Carla me besó, me lamió la cara, algo muy de ella, se dio vuelta y se arrodilló frente a ellos, ya desnudos.

    Yo me desnudaba y ella comenzó a chuparles las pijas, ya casi duras, alternando uno y otro.

    Sugerí ir al dormitorio, ya previamente preparado, surtido de forros en las mesitas de noche. Carla se tiró en la cama, boca arriba. Uno a chuparle la concha, el otro pija a la boca y yo le acariciaba los pezones…

    Al rato cambiaron de posición y yo me alejé un poco a mirar ese espectáculo, bellísimo y novedoso. En cierto momento, A, mas decidido, calzó forro y la penetró, en misionero, le daba con desesperación, a mil… no te acabes le dijo Carla… dámela en los pechos, y él, tirando el forro le bañó las tetas.

    Mmmm que placer dijo Carla, se tocó los pechos, chupó los dedos y tragó.

    Le pasé una toalla, se sacó la mayor parte de la leche y le dijo a B… – ponete boca arriba! Le puso forro y lo montó, me arrimé al lado a ver desde diez centímetro de distancia como le entraba, y como ella comenzaba un hermoso sube y baja… avisame! Le dijo.

    A la seña de él lo desmontó, sacó el forro y le dijo dámela en la raya, y se puso en cuatro… él fue detrás, dislizó el la raya la pija tres o cuatro veces y acabó…

    Que rico dijo Carla mientras yo miraba y admiraba como el semen le bajaba por la raya, y caía por el culo y los labios de la concha.

    No pude resistir y así, en cuatro, la penetré, en dos minutos me fui dentro de ella que exclamaba Así así sí. Sergio que divino bien adentro!

    Cuando me salí, los obsequió a ellos y luego a mi, con un lustrado de miembros a lengua, impresionante.

    Y chicos? Les gusto? Que tal soy?

    Hermosa! Todavía no podemos creer!

    Y todo lo que podríamos hacer! dijo Carla ya entusiasmada… verdad Sergio?

    Asentí yo también entusiasmado.

    El tiempo se iba y hubo duchas de a dos, algún juego bajo la ducha… y a la despedida un pedido de Carla: -Para la próxima quiero los papeles… porque volverán verdad?

    —Claro que volveremos! Pero que papeles?

    -Piensen! No es tan difícil de adivinar…

    Despedida, besos… promesas de vernos.

    Y por cierto, de esto pasaron ya cinco años, fueron con quienes debutamos, los primeros en hacerlo “al natural“ y un año después, Lu , la señora de A ya se incorporaba al grupito, seis meses después, Mica señora de B era “la nueva putita” y hasta el día de hoy, seguimos y seguimos todos encantados.

    Ellos fueron los primeros de muchos que irán conociendo, a través de los relatos de nuevos encuentros, y de la nueva publicación de varios de los relatos del pasado.

    Hasta pronto con un relato del encuentro de la semana pasada.

  • Maestra exigente (1)

    Maestra exigente (1)

    Esta historia comienza por el semestre final de mi carrera, en esos momentos todavía en pandemia la verdad era que cada clase importaba menos y con la continua ansiedad de entrar al mundo laboral la verdad es que casi no prestaba atención a casi nada y una de las muchas cosas a las que no les daba importancia era a una clase en particular, era digamos una clase de relleno una que intentaba justificar el seguir aumentando los costos de la carrera pero como dije ya en el último semestre esto importaba menos, de hecho la única cosa curiosa de la clase era que la encargada de impartirla era una maestra, bueno doctora, y eso levantaba varias cejas entre mis amigos y compañeros de clase, no a todos pero si se sentía ese ambiente de curiosidad ya que por lo menos entre mis amigos cercanos nunca la habíamos visto en persona, (clases en línea como dije).

    La verdad es que no era necesaria verla en persona para agarrarle odio, con tan solo prender su micrófono y comenzar a hablar nos irritaba a puntos críticos y no era para menos, tenía todo para ser odiosa, pero para no aburrir digamos que nada cumplía con sus expectativas y así la pasamos todo el curso, nos conectamos a clases dejábamos la computadora encendida mientras hacíamos otras cosas y solo prestábamos atención cuando nos iba a decir algo sobre los proyectos o tarea, las cuales hacíamos pero siempre calificaba mal incluso a modo de ensañarse conmigo solo porque sí, y la verdad como el desagrado era mutuo no pensaba en otra cosa más que pasar su materia ni siquiera en tener una buena calificación sino en tan sólo dejar esa clase atrás y seguir con otros proyectos o trabajos.

    Pues así el semestre transcurrió, la maestra seguía dándonos clases aburridas y nos fastidiaba siempre con los tiempos de entrega, enserio ya nos tenía artos y cada intento de convencerla sobre aplazar las tareas era inútil a tal punto que el tan solo mencionar ese tema hacía que nos ganamos un discurso de lo inútiles que éramos o de lo mucho que ella se había esforzado en sus tiempos de estudiante, con esto en mente mis amigos y yo nos empezamos a formar un estereotipo de lo que podía ser nuestra maestra, si bien ya habíamos visto la foto de su rostro eso complementaba el perfil que estábamos pensando, por lo que sabíamos era una maestra de unos treinta y tantos, con hijos, y casada, aparte de eso usaba lentes, y pues de cara la verdad es que tenía su encanto por lo menos hasta que empezará a hablar y quisieras arrancarte los oídos pero bueno como dije con el tiempo empezamos (como buenos estudiantes) a hacer bromas de nuestros profesores y ella no era la excepción, y bueno, lo primero que se nos ocurrió es lo más obvio que cualquiera pudiera intuir y es que tenía tan mal carácter por falta de atención en casa, vamos que estaba mal cogida, y ese chiste se fue haciendo cada vez más frecuente entre amigos hasta hacer comentarios del tipo: «con tal de que me pase si le hago el favor».

    Si bien esto se decía de dientes para fuera lo real es que a mí siempre me habían atraído las mujeres mayores que yo y entre broma y broma la idea de estar con la maestra se volvió más frecuente en mi mente a modo de que casi siempre que estábamos en su clase ponía atención a algunos detalles, cómo su voz o algunas charlas que nos contaba sobre su vida y ahí aprendí algunas cosas que me servirían más adelante, pero si algo que estaba rondando en mi mente durante las clases era la duda de ¿Cómo sería en persona?.

    Cada vez más me preguntaba ¿Cómo sería su cuerpo?, Está duda fue contestada casi al final de clases puesto que suspendieron la cuarentena y con ello podíamos regresar a clases con todas las medidas de seguridad, la verdad es que aunque mi curiosidad era mucha desde hace ya tiempo, el hecho de estar en un salón oyendo su clase no me hacía mucha gracia la verdad, ya que aunque pudiera verla no podría fantasear a gusto con todo lo que pasará por mi mente cuando la viera, así que estaba en una encrucijada, quitarme la duda y conocerla en persona o quedarme con mi imaginación y descansar en mi casa, esa respuesta fue contestada una mañana de entrega de calificaciones, pues podíamos pasar a revisar las notas al salón y ahí ella estaría, así que eso fue como una señal del destino podría conocerla sin tener que ir a sus clases, y entonces esa mañana fui a recoger mi nota, me acerque al salón toque la puerta y desde el otro lado me respondió: pasa.

    Así que abrí la puerta y la verdad lo que vi me sorprendió, si bien en mi imaginación más perversa había imaginado a mi maestra con medidas bastante generosas y en otras con un cuerpo bastante normal, la realidad me extendió su mano y ofreció a mi vista algo sorprendente, ella estaba de pie junto a una mesa alta, pero se inclinaba un poco para revisar los papeles que tenía adelante o sea que la estaba viendo de perfil y lo que más sobresalió fue su gran culo y sus piernas altas y gruesas, ese día usaba un pantalón bastante ajustado y zapatos de piso por lo que si hubiera usado tacones estaría de mi estatura (no soy bajo), en ese momento me alegre tanto que olvide a lo que iba por lo que seguí mi camino y me aproxime a dónde estaba ella casi de forma automática, cuando llegue dije un buenos días y al estar de frente tuve otra sorpresa y es que llevaba una blusa algo escotada por lo que al estar de frente y reclinada me ponía a disposición sus generosas tetas, dentro de mi agradecí por esas vistas y por mi bien recupere la conciencia, había ido por las notas, así que después de un rato de rebuscar ella me dijo mi calificación, había sacado un 10 en ese último trabajo, por lo que mi felicidad no hacía otra cosa más que incrementar, enserio, sacar un 10 con la maestra que me había estado fastidiando ese semestre y no solo eso sino que esa misma maestra era una verdadera MILF y todavía más, estaba yo solo con ella, en un salón totalmente privado, y lo que me dio la oportunidad de oro fue el comentario que hizo después de que le agradeciera por la nota: eres el último en venir por la calificación, solo te estaba esperando a ti.

    Oportunidades hay pocas y las que hay se tienen que aprovechar, así que puse toda mi concentración en solo un objetivo, y ese objetivo no era otro más que ese culo, así que con la idea de que ya no tenía nada más que hacer y de que yo había sido el último en ir por la nota y que me había estado esperando, comencé a pedirle disculpas por haber llegado tarde y cosas por el estilo, solo tenía que encontrar algo para sacar tema de conversación y tenerla en ese salón un rato más.

    -Siento haber llegado tarde, no sabía que solo me estaba esperando a mí.

    -Ay no te preocupes de todas formas estos días están muy aburridos, aunque hubieras venido temprano a mí me quedan unas horas hasta que me pueda ir.

    -Bueno eso me hace sentir mejor, pero siento que salga tan tarde sobre todo si ya no tiene más que hacer.

    -Da igual de todas formas siempre hay algo que hacer.

    -Pero si ya terminó su trabajo siempre es bueno salir temprano o incluso tomarse un día ¿No preferiría estar en casa?

    -La verdad es que no, si regresara a casa estaría sola, mis hijos están en la escuela y mi esposo bueno tampoco está en casa, por lo menos aquí veo a mis colegas y a mis alumnos.

    -¿Ah sí? Creo que tiene razón si yo regresará a casa también estaría solo.

    -Te digo que es mejor así, por cierto felicidades otra vez por el 10, fue un muy buen trabajo.

    -Me alegra oírlo de usted, la clase fue bastante exigente y al final me sirvió prestar atención creo que mejore bastante.

    -Sí me sorprendió la calidad del trabajo, comparándolo con los anteriores puedo decir que hice bien en presionarte.

    -¿Entendí bien?, ¿Solo a mi?

    -Jaja, sí, la verdad desde que mandaste tu primer trabajo vi potencial y te calificaba más duro que a tus compañeros porque sabía que lo harías mejor, y al verte aquí creo que tenía razón.

    -Gracias, bueno, siendo honesto, veía como calificaba a mis compañeros y siempre pensé que me tenía odio, jaja, porque siempre me iba mal pero ahora que lo dice creo que siento que la haya juzgado mal.

    -¿Ah sí? Tú también, bueno no eres el primero, la verdad es que en cada clase hago lo mismo con algún alumno, es algo así como una prueba personal que me gusta hacer para ver si el alumno puede mejorar, si no mejora pues lo dejo pasar con el mínimo, pero si demuestra mejoría bueno sus acciones son recompensadas.

    -La verdad no me lo esperaba, entonces el 10 demuestra que hice un buen trabajo.

    -Ah bueno, el 10 es la calificación, digamos que es el logro pero no el premio.

    -¿O sea que me dará un premio?, No no puedo aceptarlo solo estaba cumpliendo con mis estudios.

    -Oh no, no, no, por favor tienes que aceptarlo, no me digas que me vas a despreciar, esto solo lo tienen aquellos que logran impresionarme y la verdad es que tú lo hiciste como ningún otro.

    -Bueno supongo que lo aceptaré, gracias maestra y bueno ¿Qué es?

    -Ah eso es muy sencillo, pero es una sorpresa así que cierra los ojos y date la vuelta tengo que hacer algo para que lo puedas ver.

    Ahí estaba yo dándole la espalda con los ojos fuertemente cerrados y con verdaderos nervios, si bien creía saber lo que era por el tono de la conversación no tenía que hacerme muchas ilusiones a fin de cuentas era mi maestra y estaba casada por lo que cabía la posibilidad de que la sorpresa de verdad fuera algo más convencional. Pero para mí fortuna algo termino de confirmar que mis fantasías eran correctas, pude oír cómo el seguro de la puerta era colocado, luego unas pisadas hasta mí y también oí como algo caía, después de unos segundos, ella tocó mi hombro y me dijo: ¿Tienes novia?

    -No. Respondí

    -Ya veo, entonces ni sorpresa te gustará, vamos, date la vuelta y abre los ojos.

    En ese momento mi corazón estaba a mil por hora, mis manos temblaban al igual que mis piernas y lentamente abrí mis ojos, mis sospechas eran ciertas, esa MILF que vi apenas esa mañana, mi maestra que hasta hace unos momentos me estaba hablando de mi nota y como estaba orgullosa de mí, esa misma estaba parada enfrente de mí, con los pantalones abajo y la blusa igual en el piso, me quedé con la boca abierta y su risa me dijo que no era la primera vez que veía esa reacción, es más creo que era su parte favorita.

    No podía creerlo, estaba viendo a mi maestra que estaba solo en ropa interior, una ropa interior bastante convencional pero que esa misma me generaba más morbo que si estuviera usando lencería con encaje, era del mismo juego, tanto panty como sostén eran de color azul con franjas blancas, y solo eso, nada más y no podía dejar de mirarla, ella tuvo que tomar la iniciativa.

    -Bueno ¿Te gusta tu premio?

    -Sí, si me gusta.

    -Jaja y eso que todavía no lo tocas, ven dame tu mano.

    Ella tomo mi mano y directamente la puso sobre sus tetas, a lo que yo comencé a masajearlas, con cada meneo me iba pegando más a ella y ya cuando estaba lo bastante cerca ella tomo mi cabeza la acerco hasta su boca y me susurró:

    -Yo soy tu premio, sé que estos meses te he tratado mal, pero mira todo ese esfuerzo tiene sus recompensas, así que te diré lo que le digo a los que han logrado conseguir su premio, soy tuya por una hora, puedes hacerme lo que quieras, puedes tratarme como quieras, así que comienza a partir de ahora, no importa cuántas veces termines, mientras tengas tiempo eres libre de hacerlo las veces que quieras ¿Entendiste?

    Ni siquiera tuve que contestar, tenía carta libre para experimentar y hacer realidad todas esas fantasías que había estado formulando durante los últimos meses, así que sin perder tiempo, la tome con fuerza y la besé apasionadamente mientras seguía masajeando sus tetas, pero no me quería entretener en eso, había algo que me estaba llamando desde que cruce la puerta, así que me separé de ella, no sin antes quitarle el sostén y que sus tetas rebotaran un poco por la fuerza de mi acto, y entonces me agache, tome sus caderas y le di la vuelta, y ahí estaba, ese culo que había visto hace unos momentos y que ahora me pertenecía, pase mis manos por los costados de la panty y tire hacia abajo, apenas dejé descubierto ese gran culo sumergí mi cabeza en él, no tenía mucha experiencia con hacer orales, pero no me importó, tan solo disfrutaba con ese olor a perfume y lamía con todas mis fuerzas de arriba a abajo y con cada lamida notaba más mojada su panocha que por cierto tenía algunos bellos, era el culo de una MILF, de una señora con todas sus bondades y lo tenía entre mis labios, y mientras paseaba mi cara en ese culo, ella agradecía mi trabajo con largos y fuertes gemidos.

    -Ahhh, Ahhh sí, sigue sigue.

    Yo continuaba con mi tarea pero eso sí, muy pendiente del tiempo, quería aprovechar al máximo mi premio y aunque todavía tenía mucho que probar la verdad el placer que me daba estar hincado frente a mi maestra, sabiendo lo que estaba haciendo me era suficiente, y no solo eso sino que un primer orgasmo me hizo sentir aún más orgulloso de mis capacidades, no solo como estudiante sino como amante.

    -Hmm, ay, ay ay ahhh sí, me estás haciendo acabar, ah, ah, siii.

    Y con esa expresión quise ver qué tan contenta estaba, así que me levanté y ella se giró, su cara lo decía todo, la cara de una mujer bien complacida, y ni siquiera estaba empezando, en ese estado tan solo me desabroché el pantalón y mi verga dio un salto, ya llevaba un buen rato con esa erección por lo que no pensé que fuera a aguantar mucho más, así que tomando la palabra de que podía acabar las veces que quisiera le hice una seña y le dije.

    -Vamos, tienes trabajo que hacer.

    Ella lo entendió perfectamente por lo que se agachó tomo mi verga con sus manos y se la llevó directo a la boca, comenzó a chupar y succionar cómo una experta por lo que en mi estado fue muy difícil aguantar, solo tuve tiempo de decir.

    -Vamos tómala, traga.

    Con eso solté el primer chorro directo a su garganta, lo que la hizo toser un poco, pero ni así se la saco de la boca, enserio ella iba a cumplir con todo lo que le pidiera, así que después de un par de chorros más, saco mi verga sin una gota de semen, la había limpiado por completo, y eso no hizo más que aumentar mi excitación, por lo que en menos de 5 minutos ya había recobrado una erección total y ahora tocaba penetrarla.

    Cómo cortesía le pregunté si tenía condones, ella dijo que no hacía falta, así que sin más rodeos la tomé de la mano y la dirigí hasta una de las mesas, la incliné totalmente, a tal punto en que su cara chocaba con la madera y entonces le separé un poco las piernas abrí sus nalgas solo para apreciar la vista, la azote un poco, solo un par de nalgadas para ver cómo reaccionaba y lo hizo con unos gemidos juguetones, así que todo ya estaba preparado, tome mi verga bien erecta y la puse en la entrada de su panocha, primero suave, una penetración lenta para disfrutar, no lo creía de verdad tenía a mi maestra recibiendo mi verga y gimiendo mi nombre, de verdad me estaba cogiendo a mí maestra, y con esa idea fui aumentando el ritmo, un ritmo que ya era bastante veloz y el sonido de choque con sus nalgas sumado a los gemidos de mi maestra inundaban el salón, más y más fuerte hasta que esos gemidos eran gritos y con esos gritos comenzó a temblar, las piernas estaban resbalando se, por lo que tuve que sostenerla de la cintura y apoyarla contra mi, lo que aumentó la profundidad de la penetración y al ver que si seguíamos así terminaríamos cayendo acelere la situación recostándola en el suelo boca abajo, sin sacarle mi verga eso sí, ahora estábamos cogiendo como animales en el piso, así estuvimos por un rato sin cambiar de posición ni aumentar la velocidad pues en cualquier momento terminaría por segunda ocasión, y así lo hice con mi verga bien adentro de mi maestra comencé a botar semen, mucho más que la primera vez, después de que acabe me levanté y la ayude a incorporarse, ya que ambos estábamos de pie la leche comenzaba a salir de su panocha y bajar por sus piernas, tenía que ocuparme de esto de lo contrario dejaríamos evidencias, por lo que con rapidez fui a agarrar sus pantys que estaban puestas sobre el escritorio, me acerque a ella y comencé a recolectar mi semen, después de la limpieza que ella agradeció, ya estaba listo para el tercer round, y el último, y ya sabía dónde quería meter mi verga está vez, así que se lo dije.

    -Quiero tu culo, es en lo único que pienso ahora, así que ponte en 4, separa tus nalgas con tus manos.

    Ella lo hizo sin dudar, a fin de cuentas era mi premio por esa hora, y en la posición lista, lamí un poco mis dedos, para pasarlos por su ano, y comenzarlo a dilatar, pero ¿Me tomaría el tiempo de dilatarla?, No creo que fuera necesario, ya casi acababa la hora y si perdía el tiempo no podría acabar, por lo que tan solo desistí, puse mi verga en su hoyito y empujé, ella estaba aguantando el dolor que le provocaba incluso apretaba sus manos y abría más sus nalgas.

    -Ya casi está solo falta un poco, aguante maestra

    -ah ah ah sí sigue rompemelo, ya tiene tiempo que quería que alguien lo hiciera, dale, métela toda.

    -Sí así ya casi hmm, sí, su culo, está bien apretado, sí genial.

    -ah sí dale verga a mi culo, vamos dale.

    Cómo música para mis oídos comencé a penetrarla, se sentía delicioso estaba muy apretada y la vista era espectacular, con esas nalgas bien abiertas y sus gemidos tenía que hacer que estos fueran momentos únicos, así que me concentré para hacer que eso durara lo que tenía que durar, a fin de cuentas me quedaban apenas 10 minutos, cuando habían pasado 7 minutos sentí la necesidad de llenarle bien el culo, era la última vez así que tenía que darle hasta la última gota, y así lo hice, cuando iba a acabar la sujete bien fuerte de la cintura y la pegue a mi verga, la tenía bien ensartada, y de un solo movimiento acabé, estuvimos así un rato, mientras más y más chorros de leche botaba dentro de su culo, hasta que conseguí vaciarme por completo, saque mi verga y ella seguía así en 4 con el culo abierto, las piernas temblando, el pelo desarreglado y ahora su culo comenzaba a botar leche, por lo que fui por sus pantys nuevamente para limpiarla y ahora el tiempo estaba por terminar así que la levanté cómo pude y fui a lamerle las tetas, cosa que hice hasta que el tiempo terminó, pero ella no me separó inmediatamente sino que esperó a que la dejara de chupar, para después tomarme nuevamente de la cabeza y darme un beso final, muy profundo.

    -Creo que disfrutaste de tu premio. Dijo mientras trataba de recuperar el aliento.

    -Sí ese si fue un buen premio, muchas gracias.

    -Oye esto no te lo dije al principio pero no tienes que decir nada sobre esto, aparte de que tendría problemas el secreto del premio se sabría y arruinaría la sorpresa.

    -No se preocupe, no diré nada, pero lástima que sea mi última clase con usted bueno por lo menos pude ganar el premio.

    -Sí, está es fue tu única clase, pero bueno no te fuiste de la universidad sin probarme jaja.

    -Que bueno que inscribí su clase, me alegro mucho.

    -Me da mucho gusto y ahora tenemos que irnos porque no tardarán en venir a ver el salón hicimos mucho ruido pero nunca se dan cuanta.

    -Sí, estuvo algo agitado, que bueno que nunca la han descubierto, bueno vámonos y perdone que le pregunte, pero ¿Hay forma de ganar el premio otra vez?

    -Bueno sí la hay, pero no para los que repiten clase conmigo eso ya sería muy fácil.

    -Entonces ¿Cómo se gana?

    -Eso lo descubrirás en estos días, tengo que pensar algunas cosas y ya veremos si tienes una segunda recompensa, pero a decir verdad vas por muy buen camino.

  • La criada. Una escena de azotes y voyeur

    La criada. Una escena de azotes y voyeur

    El señor Steven entró en su despacho y se quitó el sombrero de copa y la levita.

    Se sentó en una butaca de cuero que descansaba tras una mesa de madera, encendió un cigarrillo y contempló el paisaje. A través del ventanal de la mansión podía ver los jardines. El cielo, lleno de nubes, amenazaba lluvia.

    Dio una calada al cigarrillo, tomó una pluma y empezó a escribir. «Estimado señor Dylan, me complace comunicarle que…»

    Dos discretos golpes en la puerta interrumpieron su labor.

    – Adelante. – dijo con voz profunda.

    La puerta se abrió y una doncella uniformada, de piel pálida, entró haciendo una pequeña reverencia.

    – Disculpe que le moleste señor. La señora me envía.

    El caballero observó que la sirvienta tenía las mejillas coloradas y estaba visiblemente nerviosa.

    – ¿Qué os ha ocurrido en el rostro? – preguntó.

    – Su mujer, la señora, me ha abofeteado. – confesó la muchacha.

    En ese momento, una segunda criada, con el cabello corto y algo rellenita, llamó a la puerta y entró en la habitación. Portaba una bandeja de plata con café.

    – Gracias, ya me ocupo yo. Puede retirarse. – dijo el varón con impaciencia.

    La muchacha salió entornando la puerta sin cerrarla y se quedó con el oído puesto.

    – ¿Y qué más? – preguntó el señor Steven reanudando la conversación.

    – Me ha dicho que vos os encargaríais de azotarme con la vara. – confesó la aludida muerta de vergüenza.

    Fuera, su compañera seguía el diálogo conteniendo el aliento. Aquello estaba excitándola.

    – ¿Cómo te llamas muchacha? – dijo el varón tras hacer una pausa para saborear el café.

    – Me llamo Mary señor.

    – ¿Y cuántos azotes tengo que darte?

    – Una do… docena señor.

    El caballero guardó silencio. No le gustaba que le interrumpiesen en su trabajo y se preguntó si no habría más personas en esa casa que pudieran administrar disciplina. Sin embargo, la idea de azotar las nalgas de esa joven distaba mucho de ser un inconveniente. Su miembro había empezado a hacerse grande bajo sus pantalones y ese cosquilleo le gustaba.

    Pensó en su mujer, la señora. Cierto es que sus pechos ya no eran tan firmes como antaño, pero seguía siendo atractiva, inteligente y con esa mirada que veinte años atrás le había enamorado.

    La muchacha, entrelazó las manos mientras aguardaba. No hacía calor, pero sudaba. Las palabras de Steven, con un tono algo más severo, hicieron que se sobresaltase.

    – Esta bien Mary. Abre el armario que tienes enfrente, saca una vara y dámela.

    La víctima obedeció, se acercó al mueble, hizo girar la llave y extrajo la vara.

    – Aquí tiene. – dijo entregando el instrumento de castigo a su señor.

    Este agitó la vara en el aire haciéndola silbar.

    La doncella contrajo las nalgas involuntariamente mientras notaba como se formaba, fruto de los nervios, una especie de nudo en su estómago.

    – Levanta las faldas del vestido, baja las enaguas e inclínate sobre la mesa.

    La compañera que aguardaba fuera, llena de curiosidad, se atrevió a asomarse y contempló como Mary descubría el culo.

    Se llevó la mano al sexo.

    – ¿Preparada? – intervino Steven colocando la vara en medio del trasero de la joven.

    – Sí señor. – respondió la joven mientras tomaba aire y tensaba su retaguardia.

    La doncella que miraba fue testigo del primer golpe. Contundente, limpio, impecable. Un azote que dejó una línea colorada y a buen seguro, un ramalazo de dolor.

    A medida que los azotes caían la excitación de la «voyeur» aumentaba hasta el punto de llevarse una mano a la boca por miedo a gritar. Aun sin ser la receptora del azote, apretaba el esfínter cada vez que la vara mordía las nalgas de Mary, para luego, con placer culpable, tocarse sus partes íntimas.

    Nadie era inmune a la atmósfera y a las sensaciones de una buena tunda en el trasero. Hasta la propia azotada, que se esforzaba por mantener la compostura y estarse quieta, vivía en un mar de sensaciones. Calor, vergüenza, escozor y, por raro que parezca, placer, placer que se concentraba en su entrepierna hasta formar un fino hilo, apenas visible, de líquido vaginal.

    Después de unos minutos, que parecieron eternos. El azote número doce puso fin al castigo corporal.

    Mary se incorporó y con permiso del señor Steven frotó con delicadeza sus posaderas.

    El señor Steven, discretamente, se sentó tras el sillón, tratando de ocultar su erección. Las formas importaban y no era decente, por muy natural que fuese, mostrar temas de índole sexual en presencia del servicio doméstico.

    En el pasillo, la chica del té se retiró a su habitación, cerró la puerta, se desnudó y con las imágenes de lo que acababa de contemplar y la inestimable ayuda de una almohada contra la que frotar las partes privadas de su cuerpo, se entregó al placer de la autoestimulación.

    Fuera comenzó a llover.

    Horas más tarde, la señora de la casa se reunió con su marido. No fueron necesarios los preliminares. El pene de su hombre se levantó y se puso duro en segundos, listo para hacerle el amor como a ella le gustaba.

    Fin

  • Siempre estaré para ti, Marian (7)

    Siempre estaré para ti, Marian (7)

    Llegaron las vacaciones y decidimos ir a Miami, donde siempre habíamos deseado ir y el miserable de papá nunca nos llevaba, mientras él había ido en más de una oportunidad- para abrir una cuenta con dinero de los verdes que habíamos obtenido de él por el divorcio. Una vez logrado, pensábamos irnos a las Islas Vírgenes a disfrutar de una semana de playas preciosas.

    Al poco de salir del banco donde habíamos abierto la cuenta, nos encontramos de frente, casi que chocamos, con papá y… mamá. Si, con mi padre y mi madre biológicos, ambos. Acaramelados, tomados de la mano, como novios adolescentes. Los cuatro nos quedamos como si hubiéramos visto un fantasma. La que rompió el hielo fue Angelina, mi “madre”, que intentó darme un beso:

    – Ay, pero si tú eres Juan Antonio, mi hijo, que sorpresa encontrarnos aquí. – yo me le quedé viendo, asombrado, no atinaba a decir nada, hasta que la señora trató de tocarme la cara con una de sus manos, un gesto por demás “muy maternal”. Entonces reaccioné:

    – No me toque, señora, no soy hijo suyo. Mi madre es ella… – dije señalando a Marian.

    – No, querido, yo soy tu verdadera madre, ella solo es tu madrastra, bueno, era, porque ya no está casada con tu papi, así que ya no tiene ningún parentesco contigo. En cambio, yo, siempre seré tu madre, porque te parí. – a todas estas, Abelardo miraba a Marian y a mí y Marian a Abelardo y a Angelina y yo me mantenía en guardia ante los intentos “cariñosos” de ésta última.

    – Señora, usted me podrá haber parido, pero eso no la convierte en mi madre. Usted es una desnaturalizada, que abandonó a su marido y a su hijo recién nacido, de solo un año, para irse a putear, según me relató papá desde siempre, ese señor con el que anda usted cogida de la mano. Si, él siempre me dijo que usted era una puta. Y ahora andan juntos. Dios los cría y ellos… – no terminé la frase porque la señora me abofeteó. La miré con desprecio, no era odio lo que sentía por ella. Él, papá, si me miraba con mucho odio. Jaló a Angelina para separarla de mí, dieron media vuelta y se marcharon por donde vinieron. De pronto se volteó y me miró, luego a Marian y trató de decir algo, pero Angelina, a su vez, lo jaló para que continuara caminando.

    *********************

    Conversación paralela entre Abelardo y Marian:

    – Carajo, ustedes parecen noviecitos, andan felices de la vida, gozando de mis reales… – le dijo Abelardo, con cara de circunstancia. Se le notaba sorprendido, pero también celoso.

    – Si, si nosotros siempre hemos parecido noviecitos, como tú bien dices. Siempre nos hemos amado. Juan es el mejor hijo del mundo, aunque a algunas personas les duela. ¿Sabes una cosa, Abelardo? El amor y el respeto son mucho más fuertes que la sangre. Juan Antonio me ama, mientras que a ustedes dos los desprecia. ¿Por qué? Mírense en un espejo y verán dos personas miserables. Una, la que abandona a su marido y sobre todo a su bebé, por irse a putear y el otro, que perdió la vergüenza y se convirtió en un delincuente. Supongo que andas por aquí escapado de la justicia de nuestro país. ¿Cierto? Gracias a Dios que ya no tenemos nada que ver contigo. – le respondió, altanera, Marian. Lo miraba con el mismo desprecio que yo. Ahora sí, ya no podía ocultarlo.

    *********************

    Marian y yo nos fuimos caminando para el hotel, cerca de allí, en silencio y tomados de la mano. Había sido un encuentro muy desagradable. Ella estaba en choque. Yo me sentía todo un “hijo de puta”. Estaba triste.

    Al llegar a la habitación del hotel, Marian me abrazó y me besaba la cara, con cariño. Me decía cosas al oído, para tranquilizarme, para que me relajara. Pero yo no la escuchaba. Estaba en el infierno. ¿Por qué me había encontrado con esas dos personas que significaban algo tan triste para mí?

    Al día siguiente tomamos el avión para Saint Thomas, para pasarnos una semana, alojados en un hotel de playa, paradisíaco.

    Una vez en el Bungalow que nos dieron, nos cambiamos a los trajes de baño para darnos un baño en esas blancas playas. Marian salió con un bikini pequeño que mostraba toda su exuberante belleza, sus magníficas nalgas, las mejores que yo hubiera visto en mi vida y ese par de tetas que yo tanto amaba. Yo la seguí con mi bermuda a media pierna, bastante suelto, para que no se notara tanto mi “tercera pierna”. Nos sentamos bajo una sombrilla de playa, donde nos pusimos uno al otro el bronceador, antes de meternos al agua. Al poco rato, entramos al agua, tibia y acogedora. Allí estuvimos jugando un buen rato, ella me abrazaba, yo le daba alguna nalgada, ella me tiraba besitos y así lo pasamos, hasta que la abracé y pegué todo su cuerpo al mío. Entonces la besé en los labios, luego mi lengua se abrió paso y nos enzarzamos en un erótico beso. Ella restregaba su pelvis contra la mía y mi erección no se hizo de rogar.

    Poco después, ya demasiado excitados, regresamos al Bungalow, nos duchamos juntos y nos metimos en la pileta de hidromasaje para dos, muy pero muy agradable. Luego de un buen masaje con el agua, nos secamos y nos fuimos a la cama, a retozar. Terminamos en un polvo bestial, con griticos y todo. Ella muerta de la risa.

    La siguiente noche, antes de cenar, conocimos a una pareja de morenos trinitarios, muy hermosos ambos, porque a Marian la cautivó él, John y a mi ella, Dana. John era solo un poco más bajo que yo, quizás unos 1.80 de estatura y mi peso, ella de unos 1.70 y unos 58 kg., estimados por Marian. Tenían la piel algo oscura, como mulatos, pero el cabello rizado levemente y algo muy distintivo: los ojos verde-gris. Él era bastante atlético, más que yo y ella tenía un cuerpo que era un pecado. Ver a Marian pero aumentada por todos sus costados. Esa mujer tenía carne para darse un banquete. Y era muy sensual. Llevaba un vestido muy liviano, de tela bastante transaparentona que dejaba ver bastante de su hermoso cuerpo.

    Nos conocimos a la entrada del restaurante porque nos oyeron hablar en español y se nos acercaron:

    – Hola, soy John, ella es Dana, vivimos en Venezuela, en Puerto La Cruz, aunque somos de Trinidad. ¿Ustedes son venezolanos, cierto? – dijo él.

    – Si, cierto, somos de Caracas; ella es Marian y yo soy Juan, tu nombre pero en castellano.

    – Si, somos tocayos. ¿Van a cenar? – me preguntó.

    – Si, si les parece, sentémonos juntos, para conocernos. – le respondió Marian.

    De esa manera empezamos una relación que resultó bastante agradable. John se mostraba muy atraído por Marian. Quizás debido a que se le notaban unos 35 a 40 años de edad, mientras que ella se veía más como de mi edad, máximo unos 25, calculaba yo. Esa misma noche, después de cenar fuimos a bailar a una disco playera, donde de inmediato se formaron dos parejas, Marian y John y Dana y yo. Fue una noche divertida, agradable. Bailamos y bebimos, hasta que decidimos irnos a dormir. Cada quien con su pareja de origen.

    Al día siguiente, salimos a desayunar con la idea de vernos otra vez. Marian se sentía muy atraída por el hombre, al punto que se notaba ansiosa por verlos aparecer. Una vez que nos encontramos, nos sentamos a desayunar y a conversar.

    Hablábamos de nosotros, de lo que hacía cada uno y al final, ella me preguntó:

    – Ustedes están juntos desde hace mucho?

    – Bueno, bastante tiempo conociéndonos, pero juntos solo unos meses. – le respondí. – ¿Y ustedes?

    – Nos conocemos desde que yo era una niña. Como pareja llevamos 4 meses. Él se separó de su esposa y desde entonces estamos juntos. La pasó muy mal y yo me dediqué a él, para sacarlo de su mal momento. – me comentó Dana.

    – Historia semejante. Ella estuvo casada durante 16 años y su marido le pidió el divorcio de repente, sin ton ni son. Desde entonces yo he estado a su lado, pero como amigo, como apoyo.

    – Y del apoyo surgió el romance… jejeje.

    – Pues… sí, creo que sí. – le respondí, sin mucha convicción. No podía tampoco destapar nuestro secreto así como así.

    Mas tarde nos vimos en la playa, para darnos baños de sol y de agua. Nos juntamos un rato y de pronto Marian se quedó callada, como sin aliento. Yo me di cuenta y la pellizqué por un brazo y le dije que nos metiéramos al agua un momento. Una vez en el agua, solos, le pregunté:

    – ¿Qué te pasó, que te quedaste congelada, paralizada?

    – Mi amor, ¿no viste lo que ese hombre tiene entre las piernas? Es una barbaridad, algo enorme. Cuando se sentó se le marcó un bicho como un plátano, hacia abajo en el bermuda. Es tan grande como el tuyo cuando está parado. Me impresionó. ¿Cómo será erecto? – me eché a reír en su cara, porque la verdad, era un poema. Estaba legítimamente asombrada. – Búrlate, pero yo nunca había visto algo así. Lo más grande, el tuyo, que ya es bastaaante grande. Pero eso que él tiene allí debe medir dormido unos 20 cm. imagínatelo parado.

    – Bueno, a lo mejor es de esos que son muy grandes cuando están flácidos, pero que no crecen mucho con la erección. Solo se paran. Hay penes que son así.

    – ¿Cuánto mide el tuyo flácido?

    – Unos 13 o 14 cm. y llega a 22 parado. Eso quiere decir que el mío aumenta un… 60-65% con la irrigación sanguínea producida por la excitación, pero a otras personas no les crece tanto.

    – Yo creo que el de tu papá medía menos que el tuyo flácido y erecto, unos 11 y 19, o sea que también le aumentaba muchísimo con la erección.

    – Si. Pero no hablemos de ese señor.

    – Disculpa, mi amor, no lo haré de nuevo. Papi, ¿tú crees que él esté interesado en mí?

    – Más que interesado. Está chiflado por ti. ¿Y tú, estas interesada en él, o solo son ideas mías?

    – Mi amor, si tú me das tu permiso, me lo monto. Estoy como loca con lo que vi, te lo juro. Tu podrías irte con Dana, que creo que está muy interesada en ti. ¿Qué tal? Podemos hacer un intercambio, aunque sea por una noche. ¿Qué me dices?

    – Bueno, ya veremos. ¿Y porque eso de pedirme permiso?

    – Claro que sí, tú eres mi pareja, es lo correcto, ¿no crees? Es como si fueras mi marido. No me voy a ir con otro hombre sin tu permiso, no te voy a faltar el respeto.

    – Tan linda, te amo. Tienes mi permiso, mi bella dama.

    – Gracias mi cielo, ahora a ver si se da.

    Esa noche, para la disco con nuestros nuevos amigos y al poco rato las dos chicas se fueron al baño. Tardaron bastante en regresar, tanto que nos preocupó a John y a mí y estuvimos a un tris de ir a buscarlas; pero en eso aparecieron.

    – ¿Qué les pasó, porqué tardaron tanto? – pregunté, ansioso.

    – Nada, cosas de mujeres. Estábamos hablando y se nos pasó el tiempo. – respondió Dana.

    – Bueno, Dana, ahora quiero bailar contigo, si John no tiene inconveniente, claro.

    – Ninguno, compañero, tú te vas a bailar con Dana y yo con Marian. Todo queda entre amigos.

    – De acuerdo. – respondí.

    Una vez bailando con aquella hermosura color canela, abrazados y casi fundidos nuestros cuerpos en uno solo, me dijo que habían estado hablando en el baño, luego fuera de él y que por eso se habían tardado. Resulta que John era su hermano de parte de madre, hijo del primer matrimonio de la señora y ella del segundo. Que siempre se había sentido muy atraída por su hermano mayor y que, al acabar su matrimonio recientemente, ella se había venido a Venezuela con él, para acompañarlo. De aquella camaradería que siempre habían tenido, nació una relación que para muchos era reprobable, pero que no les importaba, porque en Puerto La Cruz nadie los conocía, así que pasaban por marido y mujer, teniendo diferentes apellidos paternos. Que por otro lado, Marian le había referido, en compensación, que era mi madrastra y que también lo escondíamos por la misma razón. Que estábamos juntos un rato, luego no, por razones de ella y que habíamos vuelto ahora, de nuevo. También le comentó a Marian que John estaba que se babeaba por ella y que no había ningún problema por su parte. Total que quedaron de acuerdo en que ésta noche, Marian se llevaría a John para su Bungalow y que si yo lo deseaba, pues…

    – Por supuesto que sí, ¿te crees que te me ibas a escapar? Jajaja. Me encantaría pasar no una sino varias noches contigo, si te parece…

    – ¿Varias? Pero… Marian y yo quedamos en que sería por ésta noche…

    – No hay problema, mañana hablamos.

    De esa manera, esa noche fue de feria. Marian se llevó a John a nuestro Bungalow para conocer a la anaconda que el hombre guardaba en su entrepierna y yo me fui con Dana al suyo, para deleitarme con todos sus manjares, que parecían ser muchos. No hubo una posición conocida que no practicáramos esa noche, hasta creímos inventar una o dos, de manera que al amanecer estábamos bastante agotados de tanta actividad sexual. Ella me contó que, en efecto, John tenía una pieza de artillería que medía casi 20 cm flácida y 29 erecta, que era todo un garañón, incansable, que parecía tener la potencia sexual de un quinceañero y el pene de un caballo. Y que ella había pasado mucho trabajo para adaptarse a él. Pero que a estas alturas del partido, lo disfrutaba, aunque con ciertas restricciones.

    – ¬¿Restricciones? ¿Cómo cuáles? – la interrogué, curioso.

    – Por ejemplo, por el culito, nada. Una vez lo hicimos y me rompió el ano. Tuve que ir al urólogo. Mamárselo, a mi manera, nada de gargantas profundas, porque me resulta imposible. Posiciones dominantes para él, muy controladas, porque no me cabe todo. Gracias a Dios él es muy comprensivo y amable conmigo.

    – Caramba, no debe ser fácil. Yo he tenido ciertos problemas en mi vida, no es fácil vivir con un pene grande y eso que el mío es pequeñito al lado de el de él.

    – ¿Problemas? Con esa belleza de pene quien podría tener problemas…

    – Bueno, las inexpertas, las estrechas… pero en fin, las que sí tienen experiencia se la pasan muy bien con mi mejor amigo. Jejeje.

    – Ya lo creo. Me gustaría que John lo tuviera como el tuyo. Me dejaría hacer de todo con él. Como esta noche, mi amor, me la he pasado bomba contigo… por primera vez, desde que tuve ese incidente con John, me he dejado encular y me encantó. Es grande, pero no me dolió.

    – Yo también me la pasé muy bien contigo, mi amor. Eres muy especial. Tenemos que hablar con aquellos dos para renovar el plazo, por lo menos dos noches más.

    – ¡Siiii!

    A la mañana siguiente nos encontramos para almorzar, porque ninguno se había levantado antes de mediodía. Conversamos más abiertamente durante el almuerzo y las caras de John y de Marian eran de tristeza y pena. Les pregunté qué pasaba y no me querían decir. Luego Dana utilizó su magia con su hermano y éste nos comentó:

    – Nada, lo de siempre, no funcionó. Con mi calibre, no es fácil. Marian es muy valiente y… esforzada, pero no pudimos hacer mucho. Lo lamento, estoy avergonzado con ella.

    – No, cielo, no tienes que estar avergonzado, fuiste todo un caballero, muy gentil. Me trataste con cariño y respeto, solo que yo no tengo la capacidad necesaria para tu talla. Yo lo lamento de verdad, porque me gustas un montón. Pero no se pudo. – respondió Marian.

    – Bueno, ni modo, pero seguiremos siendo amigos, ¿cierto? – les dije. – Aquí Dana me había comentado que a ella no le fue fácil. Yo lo comprendo. De verdad.

    – Si, no tienes por qué sentirte mal, Marian, no es tu culpa. Yo le he estado diciendo a John que hay unos médicos en Londres que te reducen el pene en quirófano, tanto de largo como de grosor. Vamos a tener que recurrir a algo así. – dijo Dana, para finalizar el tema

    La cara de John era un poema. A partir de entonces, cada uno volvió con su pareja natural, pero seguimos juntos. La última noche, Marian quiso que la pasáramos los 4 juntos, para intentarlo de nuevo, pero todos en la misma habitación. Yo pude copular tranquilamente con Marian primero, para que se dilatara suficientemente y luego con Dana, mientras ellos por su parte lo hacían primero y luego él con Marian lo intentaban una vez más. Marian sufrió, pero logró hacer que el hombre se descargara. Ella lo manejó con destreza, a su ritmo y logró dos orgasmos mientras él llegó a su final. Fue, en resumen, una buena noche, aunque Marian terminó agotada. Pero ver a Marian follada por otro hombre, delante de mí, me marcó. Sentí celos, porque esa mujer me era muy querida, no solamente era mi mujer en ese momento, sino la que me crio y siempre me dio amor.

    Al día siguiente, con los correspondientes contactos personales anotados, nos despedimos, porque el vuelo de ellos era para el siguiente día.

    Así regresamos a nuestra vida cotidiana, con una experiencia más que agradable, aunque para Marian no resultara tan beneficiosa. Ella me confesó que se sintió muy atraída por John, no solo por su “anaconda”, pero que le fue prácticamente imposible tragarse todo aquel pedazo de carne. Demasiado grande y la lastimó. Fue mucho más dolor e incomodidad que placer.

    – ¿Y por detrás no lo intentaste, verdad? – le pregunté preocupado.

    – ¿Estás loco? Si no me entraba casi por delante, si él hubiera nada más insinuado que me lo iba a meter por detrás, habría salido corriendo. No mi amor, me quedo con el tuyo, justo a mi medida.

    Continuará…

  • ¡Qué fiesta!

    ¡Qué fiesta!

    La conocí a las afueras de un colegio, ella estaba ahí con un libro en la mano y sumergida en la lectura del mismo, el cual parecía estar muy interesante pues no apartaba su mirada de él y solo parpadeaba lo necesario y de vez en cuando para cambiar de hoja, todo eso sucedía mientras daba de mordidas a una manzana y creo que se olvidaba que existía un mundo, pues ni siquiera volteaba a ver su entorno.

    Yo la distinguí desde el asiento de mi auto pues, también me encontraba en el exterior del mismo colegio al igual que ella esperando, pero yo ya me había aburrido de mi celular y me puse a ver alrededor quien estaba y quizá si corría con algo de suerte pudiera ser que me encontrara con algún rostro conocido o alguna vieja amistad y entablar una charla para salir del aburrimiento que causaba estar esperando a que los hijos aplicaran su examen para la educación superior, fue de esa manera que me percate de ella… estaba sentada en una jardinera, con un pie arriba y el otro colgando con jeans y aretes largos, una cabellera abundante, un tono de piel nogal y con una naturalidad que contrasta con lo que se puede admirar en estas calles, donde se puede apreciar que el look y el estilo es primero, que aquí si aplica lo de «antes muerta que sencilla» donde la gente que vive en esta zona a distancia se nota que es muy superficial y que quieren aparentar lo que no son, con perros arreglados y con uñas largas, hombres con sandalias y celulares caros, con lente obscuro la mayoría de ellos, algún que otro estrafalario vestido de punketo y alguna otra mujer joven creyéndose la reencarnación de Frida Kahlo… así de diversa es la ciudad de México, pero por obra de la casualidad a nuestros hijos les tocó realizar su examen en las instalaciones de un colegio de paga y me imagine que ella también se encontraba ahí por el mismo motivo, hasta que por fin se canso en la posición en la que se encontraba y ahora se sentó de frente pero sin quitar la mirada del libro.

    Yo descendí del carro pues ya necesitaba estirar las piernas y además la sed ya hacía estragos en mi boca, camine por la acera donde ella se encontraba y la vi más de cerca, cuando por ir observándola no esquive sus piernas que estaban estiradas y por lo cual abarcaban más espacio de lo habitual así que sin querer la punta de mi pie golpeó ligeramente uno de los suyos, ella de inmediato quitó la mirada del libro para ver quien se había atrevido a interrumpir su lectura… Yo la vi y el color de sus ojos eran aún más encendidos que el atardecer y me disculpe de manera pronta, ella me vio y solo salió de su boca «no hay cuidado» y regreso a fijar su mirada en el libro y justo antes de que retomara la lectura me atreví de una manera impulsiva a preguntar si no sabia de una tienda cerca, lo cual era bastante tonto ya que había muchos puestos por el lugar y no solo de bebidas sino de cualquier cantidad de antojitos ya que eramos bastantes el número de padres que estábamos a la espera de la salida de los hijos…ella simplemente sonrió y me pregunto «que buscas exactamente?» yo solo atine a decir que una botella con agua fría y con el mismo libro me señalo al menos tres puestos donde el agua era más que evidente a la vista, me sentí como un tonto pues pareciera que la dama me había puesto en evidencia, le sonreí y le di las gracias camine hacia uno de los tantos puestos mientras que no podía evitar haber quedado como torpe, mi ego de macho alfa estaba herido y tenía que cambiar esa situacion de alguna manera u otra, así que retome los principios básicos de la supervivencia, así que compre dos botellas de agua, un chocolate, unas pastillas, goma de mascar y hasta unas pepitas por si acaso, ya que no estaba dispuesto a recibir un NO por respuesta.

    Regrese al sitio donde ella se encontraba y antes de llegar un sentido agudo me dijo que me cerciorará de que realmente fuera sola, iba a ser muy vergonzoso que algún caballero notara mi presencia y seria mucho peor, pero mire en ambos lados y también ya llevaba algún tiempo observándola y no había ningun signo de que estuviera en compañía de alguien, por lo tanto me acerque de nuevo y le dije que «Disculpa si te molesto o soy inoportuno, solo quiero saber si te puedo invitar una botella de agua?» ella sin separar esta vez la mirada de las hojas solo se limitó a mover una mano por detrás de ella y sacó una botella de agua más grande de la que yo le ofrecía…. y no quisieras un chicle y solo movió la cabeza de manera negativa pero sin responder, yo tenía que seguir insistiendo tal vez una pastilla sea de tu agrado? y esta vez ya no contestó, unas pepitas!!!? a lo que solo levanto de nuevo la vista para decirme «eres vendedor ambulante?» a lo que yo solo pude decir que no con movimientos de mi cabeza y ella volvió a clavar si vista en dicho libro… ya como colofón solo atine a decirle, «pareciera que tu libro esta muy bueno…» ella solo cerró el ejemplar con una mano y me dirigió una mirada severa y con fastidio, «pues si, mi libro esta muy interesante e iría mas adelante si no me estuvieras interrumpiendo» con eso tuve suficiente y aunque reconozco que la mujer era bonita de sobremanera también debo reconocer que era petulante, engreída, grosera, pedante y bastante… desagradable, hasta pensé que era de esa misma zona solo que le gustaba vestir menos ostentosa, así que me dirigí de nuevo a mi auto y me metí con el orgullo maltrecho pues esa mujer me trato como si yo fuera nada especial, me refundí en mi sillón y esperé a que el tiempo pasara para poder retirarme de ahí…. Los minutos pasan inevitablemente y siempre llega la hora…

    Los chicos empezaron a abandonar el recinto donde se encontraban y comenzaban a buscar a sus padres, algunos caminaban, algunos otros abordaban taxis, unos mas se subían a sus autos y lentamente de manera progresiva esa calle comenzaba a quedar vacía, cuando el turno de mi hijo llegó para aparecer en las puertas del edificio aquel, y yo salí del auto para que pudiera ubicarme bien, por fin me localizó y camine con dirección a su encuentro, al llegar le pregunte como le había ido? El comenzó a platicarme cuanto había estado de complicado el examen y que si le había costado trabajo poder contestar todas las preguntas, «Hay todavía muchos chicos adentro». Ok tienes hambre? la respuesta fue afirmativa y nos encaminamos a una torteria que estaba cerca, llegamos, ordenamos, comimos, platicamos, y una hora después salimos del establecimiento ya con dirección hacia nuestra casa, cada minuto que transcurría era se traducía a menos gente en la calle y a padres ya con un gesto de fastidio y otros de preocupación pues no veían a sus vástagos salir de aquel lugar y las sombras de la noche ya comenzaban a hacer suyas toda edificación y forma de vida de la ciudad, las penumbras eran levemente contrarrestadas por la iluminación artificial y las sombras de aquellos grandes árboles dibujaban caprichosas formas en paredes y en el mismo piso, mi hijo se dispuso a entrar al carro mientras yo apagaba un cigarrillo antes de entrar y cuando enderece la vista ya estaba ahí junto a mi hijo «Lady Lecturas» la misma mujer que me había ignorado unas horas atrás, y le pregunta a mi hijo que si no había visto a su hija, mi hijo movió la cabeza de manera negativa mientras le explicaba que el examen si estaba algo difícil y que cuando el salio aun había alumnos contestando, ella se movía algo ansiosa y con un semblante de inquietud y era lógico pues ya la noche había llegado y había chicos adentro de ese lugar que desde la puerta principal solo se podía ver mas oscuridad, yo le hable a mi hijo de manera firme y tajante, «Ya vamonos» para que cerrara la puerta y se quedará la señora «pocos modales» con su preocupación y que resolviera su asunto como mejor le pareciera, arranque el auto, encendí las luces y cuando comencé a avanzar la señora de nueva cuenta toco con algo de impetuosidad el cristal de la ventana donde iba mi hijo, el bajo el cristal y le pidió a mi hijo que no fuera malo y que le hiciera favor de ingresar al lugar y solo buscar y verificar que estaba bien y que seguía dentro del plantel… note que si estaba muy preocupada pues ni siquiera fue prudente de pedirme permiso a mi como padre y se dirigió a mi hijo como si él estuviera solo, alcance a oír cuando la señora le llamo a mi hijo por su nombre y ahí deduje que ya lo conocía y que mi hijo conocía a su hijo.

    Mi hijo volteo su cara para verme y me pregunto si podía hacer el favor de ir al interior para ayudar a la mujer… Yo asentí con la cabeza pero con un semblante de fastidio y molestia, pues no se me olvidaban los desaires que la susodicha había efectuado conmigo… mi hijo salió del carro y se internó de nuevo en aquel edificio y pronto lo perdimos de vista, de pronto el silencio se hizo espeso pues ella imaginaba que le reprocharia algo, pero lo mejor era continuar así y esperar.

    Pasaron unos 10 minutos y mi hijo apareció de nuevo por ese portal acompañado de una joven que también tenía su atractivo, venia platicando con mi hijo y no había que ser mago para adivinar que era sobre el examen, cuando llegaron la señora abrazo a su hija y le pregunto si todo estaba bien a lo cual ella contesto que no había ningun problema, «Lady Lecturas» le dirigió una sonrisa a mi hijo y también la mano para agradecerle el favor recibido, y se alejaron del auto para buscar su medio de transporte, de nueva cuenta abordamos el auto, lo encendí y las luces alumbraron ya las sombras de la noche pues el tiempo pasa de prisa, cuando me disponía a acelerar para poder salir de ese lugar mi hijo en un gesto muy «altruista» me pregunto que por que no les dábamos un aventón, ya que vivían por el rumbo y nada nos costaría acercarlas a su domicilio, yo de inicio hice un gesto de desaprobación pero después vi que sería una manera elegante de darle una «cachetada con guante blanco» a la tipa que me había confundido con un vendedor ambulante y no por que sea mala la comparación, solo por que me trató con desdén y con algo de soberbia, así que conduje con lentitud a manera de alcanzarlas ya que ellas caminaban con dirección a la avenida pero si estaba algo retirado, la travesía en calles sin conocer y poco alumbrado no era lo más seguro para un par de mujeres.

    Mi hijo las invito a subir y de inicio la madre se opuso y luego de ver que el trayecto era algo sombrío argumento que en la avenida estaría bien, ellas subieron a la parte trasera del auto y por fin pude manejar para poder llegar a casa, obviamente que al salir a la avenida no hice ningun alto y me dirigí hacia mi domicilio, yo desconocía donde vivían y por lo tanto deduje que seria solo acercarlas, de repente tuve que ver por el espejo retrovisor para poder medir la distancia con otro auto y me encontré con su mirada, ella la esquivó casi de manera inmediata pero de cualquier manera ya era tarde porque pude atraparla observandome, yo sonreí de una manera discreta y me dedique a atraparla cada vez que sus ojos se posaran en mi y así fue al menos cuatro veces más, tenía una mirada picara y profunda con los destellos de las luces de los otros autos le iluminaban el color miel de sus iris y sin duda la mujer era guapa, yo jugando a atraparla mientras nuestros hijos platicaban de cosas de adolescentes y de futuros planes y metas, mientras yo veía que nuestra casa estaba cada vez más cerca y pregunte a mi hijo que donde bajarían las invitadas?? Él volvió su rostro para verme y me pidió llevarlas hasta su casa pues la lluvia ya se había manifestado y se hacía cada vez más intensa, fue entonces que la señora se dignó a romper el silencio y por fin a hablar » Por favor puede girar sobre su mano derecha en el semáforo y si gusta pasando el desnivel ahí hay una base de taxis… ahí podría dejarnos» Yo solo la miraba por el retrovisor y mientras conducía un poco más lento a causa del clima y una vez llegando al destino hice alto total para que pudieran descender del carro, ellas bajaron y le daban las gracias a mi hijo como si él fuera el dueño de todo, yo ya no hacía ningun comentario pues era por demás sentir enfado por algo sin importancia. La madre con algo de sentido común rodeo el auto para poder darme las gracias, yo apenas baje el cristal y ella me extendió la mano para despedirse y no tuve más opcion que bajar todo el cristal y despedirla tomando su mano y sentir el roce de su piel, «Gracias por el aventón!!» me dijo mientras me guiñaba un ojo, yo quedé asombrado pues sin duda me estaba coqueteando, pero por un momento pensé que era la manera en como quería rematar su obra y ponerme de nuevo en el lugar de los estúpidos así que no caí en su juego y solo murmure «aja que te vaya bien» subí el vidrio de la ventana del auto y comencé a conducir ahora sí con dirección a mi hogar, llegamos y me dispuse a tomar una ducha de agua caliente para poder disfrutar de una taza de café y poder recostarme un rato antes de dormir.

    El brillo del sol del nuevo amanecer cubrió mi rostro cuando hice a un lado la cortina para ver el nuevo día y poder estirar el cuerpo, antes del baño matutino, del desayuno y de repasar mentalmente el día de trabajo, saliendo de casa con el diario en una mano y el porfolios en la otra, subir de nuevo al auto y conducir al trabajo, lidiar con el tránsito y con el ser humano que lleva prisa y muchas veces no sabe ni por qué… después de la jornada laboral se antojaba una cerveza en un bar y escuchar algún tipo de música relajante, así que conduje a un lugar donde se la pasa uno bien y con tranquilidad, después de tres cervezas era hora de volver y camino a mi casa como si el destino se empeñara a que las cosas sucedieran vi a la distancia como una mujer ayudaba a otra a sostenerse de pie mientras una de ella trataba de sacar de su cuerpo el exceso de alcohol que había ingerido, su vestimenta era casual y no parecía que hubiera algo anormal a lo cotidiano, me acerque caminando cuidando mucho el que no se sintieran amenazadas y yo también cuidando que no fuera algún tipo de trampa para ser robado o algo parecido, ya que en esta ciudad pasa de todo. Para mi sorpresa era la chica amiga de mi hijo y una amiga que se veía en mal estado, cuando ella me vio su rostro de alguna manera se alegró pues se encontraba en una situacion muy complicada y que estaba fuera de su alcance resolver, me acomedi a ayudarla y ella asintió con la mirada, me acerque y primero me cerciore que la chica en mal estado ya hubiera acabado de hacer su necesidad estomacal y un vez que con pañuelos se le ayudó a quedar aseada, me dispuse a cargarla en modo bulto al interior de mi auto, la deposite en el asiento trasero y como estaba perdida ya dormida no podía conservar la postura erguida y se iba de lado y por mas que lo intentaba era caso perdido, en una de las tantas veces que intente ponerla erguida me fue inevitable tocar las tetas de la señorita y yo con tres cervezas adentro sentí un ligero cosquilleo que bien sabía que era pues me había excitado pero también sabía que era una chica de 18 años a lo máximo 20, pero también sabía que ya era una mujer hecha y derecha, subimos al auto la hija de «Lady Lecturas» y lógicamente le pregunté qué quería hacer? ella me volteo a ver con cara de mas duda aún y ahí me percate que también iba bajo el influjo del alcohol pero no tanto como su amiga, fue cuando pregunte que había sucedido y el por que se encontraban en ese estado? pues estaban festejando el cumple de otra amiga y ellas eran varias pero en el antro se comenzó a poner el ambiente muy caliente y comenzaron a beber de más y con sus retos de adolescentes-adultos donde el beber el contenido de una copa de un solo trago es muy común y lo ven divertido sin mediar las consecuencias de esos pues termina muy mal esas experiencias.

    Le pregunté su nombre y me dijo «me llamo Fanny y mi amiga se llama Cindy»- bueno Fanny cual es tu plan para tu amiga y para ti? Te llevo a tu casa?? y la respuesta fue un NOOO!! de forma inmediata, » si mi mama se entera estaría en graves problemas y me sacaría de la escuela…. -«Pues no se que quieres hacer, pero yo no puedo cuidarlas mucho tiempo…»- a lo cual ella me replicó que si yo seria tan amable de llevarlas a un hotel y dejar que ella y su amiga ahi pasaran la noche y que ya al amanecer con las ideas más lúcidas podrían decidir que es lo que harían, yo le conteste que sí, aunque no sin antes aconsejarle que lo mejor seria avisarle a su mamá para que no se preocupara y que fuera un poco considerada con ella pues es una gran incertidumbre la que sentimos los padres cuando no tenemos noticias de un vástago nuestro, a lo cual ella me contesto que si lo haría una vez llegando al hotel, así que ya eran como las 11 de la noche y tome viaducto con rumbo a un motel para que pudieran pernoctar esa noche, al llegar al lugar e ingresar con el auto una mucama nos dirigio hacia un cajón para estacionar el auto y después poder subir a la habitación, la señorita con voz chillona me dijo son $450 pesos, a lo que yo le dije permítame un momento, me dirigí con Fanny y le comente del costo de la habitación y ella solo me dijo «No traemos dinero!!!» yo me vi en ese momento dudoso sobre lo que tenía que hacer y pasaban por mi cabeza varias ideas desde dejarlas ahí y no volver hasta bajarlas de mi auto en la primer esquina y me di cuenta que no sería nada fácil salir de ese embrollo pues estaba con dos jovencitas ebrias y una acostada en mi sillón trasero y que al salir tenía que abandonarlas y mi cabeza se hizo un caos, así que saqué mi billetera y le pagué a la señorita y luego acto seguido ella bajo una cortina que cubría el auto y dejaba al interior la intimidad de lo que pasará dentro, cargue de nuevo al fardo de mujer que se había alcoholizado para poder subirla a la habitación y acomodarla en la cama, así lo hice y mientras yo acomodaba a la chica la otra corrió al baño pues ya la naturaleza le llamaba… no me quedó más que esperar y cuando por fin abrió la puerta le dije, que me retiraba del lugar y que tuvieran suerte además de que no le abrieran a nadie por su seguridad, ella al inicio con movimientos leves de su cabeza asintia y cuando me dirigí a la puerta para salir ella corrió y me abrazo por la espalda diciéndome que nos las dejara solas, que ella no sabia que hacer y que le daría miedo estar con su amiga en ese estado y que haría? si se ponía mal, trate de tranquilizarla diciéndole que ya no pasaría nada y que era mejor que también se acostara para que durmiera… «No puedo dormir!!! todo me da vueltas y eso me asusta»… mmmm pues báñate con eso se te va a bajar un poco y descansaras, ella me vio a los ojos fijamente y me dijo -«ok, voy a intentarlo pero no nos dejes solas… primero me baño y veo si me siento mejor por favor»- ella regresó al baño y solo se escucho cuando abrió la regadera y el agua comenzó a salir de la regadera, pasaron dos minutos de que ella estaba en el baño y yo veía a su amiga profundamente dormida sobre la cama, mi instinto como hombre fue caminar hacia ella y sentarme a un lado, y comencé a acariciar su rostro que también era juvenil y era atractiva, ante la adrenalina de que nadie me veía y de que nadie se daría cuenta comencé a tocar su tetas que se sentían firmes y de buen tamaño las apreté y sentí una doble personalidad por un lado algo me decía que eso no estaba bien y por otro el instinto me decía que de alguna manera tenían que pagar los favores recibidos, la bendita conciencia hacia acto de presencia… pero yo con unas cervezas dentro la lujuria se apodero de mi, venció mi deseo y me dispuse a pasarla bien, al fin seria una experiencia más para todos, abandone la cama y me dirigí al baño y abrí la puerta de manera que no hiciera ruido, había vapor dentro de esa habitación y la chica se encontraba bajo la ducha con los ojos cerrados y dejando que el agua recorriera su cuerpo que estaba completamente desnudo y se veía simplemente exquisito, sus dos manos las pasaba sobre su cuerpo como acariciándolo y mi entrepierna comenzó a sentir palpitaciones, sentí como mi fierro comenzaba a despertar, como comenzaba a sentir recorrer sangre y como mi cuerpo se despertaba al deseo, yo no podía dejar de ver ese hermoso espectáculo y seguía viendo como el líquido recorría toda su anatomía «dichosa agua» pensé, mientras una de mis manos se dirigía directamente a mi mástil para empezar a acariciarlo y a apretarlo para comenzar a sentir descargas de satisfacción, mientras sentía cómo se iba haciendo más grande hasta que era necesario sacarlo pues el pantalón ya incomodaba, con una sola mano baje el cierre y hábil saque el paquete para que mi mano pudiera acariciarlo y manipularlo con más facilidad mientras no perdía detalle de ver a esa mujer con un par de senos bien erguidos, una cadera muy bien definida, unas nalgas que se antojaban y un monte de venus que era un pasaporte al verdadero edén, yo ya jalaba de mi reata con delicadeza pues los espasmos ya eran más intensos y más deliciosos, cuando ella abrió los ojos y vio hacia la puerta y me descubrio espiándola, pero lejos de espantarse creo yo que ella también al estarse acariciando le produjo excitación y la se estaba pasando bien e imaginando cosas… ella volvió a cerrar sus ojos y esta vez ella posó una de sus manos en su pucha y comenzó a darle un masaje suave y delicado de manera circular mientras separaba ligeramente sus piernas, mientras el agua traviesa se le acumulaba en esa región, cuando de pronto comenzó a insertar un dedo y con la otra mano agarraba sus tetas y presionaba sus diminutos pezones pero que estaban erguidos y duros, la temperatura iba en aumento pues la incrustaba dos de sus dedos mientras su cara experimentaba cambios al experimentar de ese placer, yo con mi mano ya un poco cansada de mover mi camote para arriba y para abajo ya no se daba abasto, por un momento sentí la necesidad de entrar y fundirme con ese cuerpo, pero sabia que tenia que desvestirme y no quería que ella dejara de proporcionarse placer, así que fui abriendo poco a poco la puerta para que ella también pudiera ver mi tranca totalmente parada, cuando sus ojos por fin se posaron en ella solo jadeo un poco sintiendo en su piel el deseo por tenerla, cerró lentamente las llaves de la regadera sin quitar su mirada de mi falo, las toallas estaban a mi alcance y le ofrecí una que de manera rápida envolvió su cabellera, sujete la otra y se envolvió en ella, pero parecía que estaba hipnotizada por mi miembro, no parpadeaba y solo entreabria sus labios, comencé a salir del baño despacio y ella me seguía como un niño sigue a un caramelo y cuando estaba al borde de la cama simplemente me senté en la orilla y ella venia directo a mi, quite mi cinturón, desabroche el pantalón y para que pudiera verlo en todo su esplendor, cuando estuvo frente a mi cayo de rodillas y acercó su boca que ya estaba preparada y llena de saliva, era muy cachondo ver cómo el antojo por tenerlo en su boca era inevitable, ella quería hacerlo pero algo la detenía y entonces puse una de mis manos atrás de su cuello y comencé a jalar su cabeza hasta que sintió mi glande que rozaba sus labios, con mi otra mano agarre mi verga y comencé a introducir mi palpitante trozo de carne a su boca y con movimientos lentos le mostré como debía mamarlo, ella se dejaba llevar por el maestro y de a poco introducía un trozo mas y un poco mas hasta que ella tomo la iniciativa y comenzó a lamerlo y a darle mordidas, lo sacaba de su boca para lamerlo desde los huevos hasta la punta y de nuevo volvía a mamarlo con frenesí y de nuevo lento, se notaba que lo estaba disfrutando pues lo estaba saboreando a su antojo, cada succionada que daba a mi me acercaba cada segundo mas al éxtasis, yo me encontraba totalmente excitado y tome con ambas manos su cabeza y la jale para meter mi pito hasta la garganta, ella por inercia trataba de jalarse buscando aire pues mi chorizo lo tenia hasta el fondo y cuando logro safarse pude ver que en sus ojos había una llama de placer y lagrimas que le habían provocado sentir esa sensación, volvió al ataque aprisionándolo de nuevo con su boca, yo me encontraba al borde de explotar pero me contuve pues quería hacerla sentir mujer, me levante y también la levante a ella, retire ambas toallas de su cuerpo y pude ver su sensual cuerpo, de manera casi autómata me abalance sobre sus tetas y comencé a mamarlas de manera delicada primero, después un poco mas fuerte hasta que empece a mordisquear sus pezones ella empezó a jalar aire con mas intensidad pues ya estaba mas encendida una de mis manos se metió entre sus piernas y pude sentir toda la humedad que ya había provocado todos los juegos de preludio y con mis dedos sensibles inicie a frotar su clítoris y ella en un reflejo involuntario cerro sus piernas dejando atrapada mi mano entre sus muslos, así que introduje un dedo y luego dos y luego tres hasta que sentí como la fuerza abandonaba a sus piernas por el placer que sentía, la tome por la cintura y la acosté al borde del colchón y puse sus piernas en mis hombros, mientras tallaba mi reata en su panocha ella gemía y con sus manos arrugaba las cobijas pues el placer era demasiado, puse la cabeza de «mi amigo» en su entrada y le deje ir solo la punta ella frunció un poco su entrecejo, y volví a sacarlo para volver a tallarlo por todos sus labios, su humedad era cada vez mas intensa así que volví a introducir la cabeza y esta vez ya no hizo ningun gesto, lo que me avisaba que estaba preparada para recibir toda mi hombría pero yo quería desquiciarla de placer así que lo volví a sacar y le deslizaba todo lo largo de mi mástil por sus labios, hasta que mi tranca se deslizara con toda esa humedad con todo y poco a poco fui desapareciendo centímetro a centímetro en su caliente bollo sintiendo yo como iba separando su interior… caliente… húmedo… deseoso… como cada trozo clavado abría un poco mas de ese exquisito canal, hasta que nuestras pelvis quedaron unidas y fundidos en uno solo, cuando sentí que sus piernas me jalaron hacia ella y comencé con arremetidas lentas y cadenciosas para que sintiera y dimensionara todo lo que se estaba comiendo, ella arqueo su cadera hacia arriba y yo pude penetrarla hasta lo más profundo de su ser, la tome de ambos brazos para jalarla hacia mi para poder meterle hasta el último milímetro… comencé a separar mas mi pene de ella para que las clavadas fueran en toda su longitud y que sintiera como sus nalgas me rebotaban y yo volvía a arremeter con fuerza, sus labios los mordía para no dejar escapar los gemidos que le provocaban esas embestidas, mi frente se perlaba de un sudor y el esfuerzo se hacía evidente, la desclave para ponerla de perrita y ella con las piernas estiradas solo deje que se empinara y así me dejará a la vista todo su tremendo trasero que aunque no era de proporciones gigantes si era muy respetable, deje que se acomodara y cuando estuvo lista de nuevo acerque mi tolete y al sentir su suave entrada de un recargon sumí todo el sable hasta la empuñadura… ahora sí soltó un AGGHH!!! entre dolor y placer, la sujete con fuerza por la cintura y las caderas para poder penetrarla a mi gusto, dando unas clavadas largas y profundas ella se aferraba al colchón y sentí como su vulva se contraía una y otra vez, su mirada estaba perdida y un orgasmo espectacular la invadió sus piernas perdieron fuerza y cayó sobre la cama toda desmadejada, por un momento creí que era algo natural pues el colapso por ese orgasmo fue sin duda enorme, pero para mi sorpresa ella estaba desmayada!! o dormida… algo había pasado de manera súbita, y yo desconcertado no atinaba a reconocer que pasaba, así que lo primero que cheque fue su respiración y todo estaba en orden, respiraba sin problema, le hable para ver si reaccionaba pero nada!! así que solo me quedo acostarla bien, ponerle una almohada para que pudiera descansar…

    Me quedé sentado frente a la cama y observando las dos siluetas dibujadas por las sabanas y yo con tremenda erección si saber a ciencia cierta qué hacer pues ya no era satisfactorio hacerlo con una persona inconsciente…. las ganas me consumían y no estaba dispuesto a que la libido desapareciera por arte de magia así que me dirigí hacia donde estaba Cindy, la destape y con júbilo vi que ya se veía repuesta pues su cuerpo ya estaba con la temperatura adecuada y el color regresó a sus mejillas, así que comencé a despojarla de toda su ropa y de a poco recobraba el sentido, ella estaba confundida y somnolienta, con algo de preocupación y miedo haciendo las preguntas que haría cualquier persona que se encontrara en su situacion…»Donde estoy?»… «Que hago aquí?»… «Que paso?» De manera delicada le acaricie el cabello, y comense a tranquilizarla diciéndole que estaba segura y que no había ningun peligro, que la fiesta continuaba y que no había ningun problema, los recuerdos le comenzaron a llegar y pregunto por Fanny y sin ningun problema le dije que ella estaba al otro lado de la cama, ella giró su cuerpo para confirmar que su amiga estaba con ella, después ella volteo a verme y pregunto, «Quien eres tu?»… obvio que ella no me había visto pues yo la asistí cuando estaba inconsciente y sin control sobre su propio cuerpo, así que con calma le dije que nos habíamos conocido en la fiesta y que decidimos salirnos y pasar un momento íntimo haciendo un trió…. ella abrió tremendos ojos pues era evidente que no estaban habituadas a ese tipo de excesos, ni de terminar de esa manera sus parrandas, ella pregunto «y ya lo hicimos?» yo sonreí divertido pues era claro que aunque no eran novatas tampoco estaban tan maleadas para algo de esa «envergadura» pero también era cierto que no estaba espantada, así que cuando se percató que estaba desnuda trató de cubrirse con la sabana lo cual yo impedí pues me acerque a su figura y yo también desnudo solo me basto con mostrarle el leño para que se diera cuenta de que se trataba ella aun con síntomas evidentes del alcohol se prendió muy rápido, tomó mi rifle con ambas manos y de una manera autómata lo dirijio a su boca sin pensarlo, sin dudarlo… comenzó a mamarlo torpemente de inicio pues sus dientes se clavaban en mi cabeza, pero la acomode bien sentadita arriba de la cama y yo me pare en el colchón y ella me empezó a chupar con mas ganas y sintiendo como se le elevaba aún más la temperatura, yo podía ver nuestros reflejos en el espejo y era una imagen tan llena de cachondez que deje que ella mamara lo que quisiera ya que el espectáculo era demasiado bueno, ella parecía una becerra tratando de alimentarse y yo extasiado con ver como desaparecía toda mi lanza en el interior de su boca, después de varios minutos así me acosté por un lado suyo y la fui dirigiendo para que se montara en mi, ella separó sus piernas alrededor de mi cintura y poco a poco fue bajando su pelvis para que se uniera con la mía, con mi mano agarre mi camote y lo puse en posición vertical para que ella así como venia descendiendo pudiera incrustarlo hasta la empuñadura, sus tetas también venían bajando y tome una de ellas con mi mano, mientras ella se agarraba la otra y de un susurro me pidió que la apretara duro y que mordiera su pezón fuerte, así hice y su vulva se estremeció al sentir como mi macana iba abriéndose camino en su interior, ella gimió al sentir lo duro que estaba mi miembro y yo estaba extasiado con la temperatura de su interior, deje que lo desapareciera todo y en lo que su pucha se acostumbraba a sentir a aquel invasor dentro de ella comenzó a dar movimientos giratorios sobre mi y puso sus ojos en blanco pues era evidente que lo estaba disfrutando y si yo hubiera tenido 15 centímetros más de verga y la hubiera tenido más gruesa y más cabezona sería la misma que se hubiera tragado sin problemas, ella comenzó a subir y a bajar por toda la longitud de mi reata sin importarle nada, solo quería sentirse penetrada e inundada de mi falo, sentía como el interior de su vagina se contraía con fuerza y sentía como si su panocha me «succionara la miel» yo estaba maravillado y ella completamente ensartada, con sus movimientos sus senos se movían con un va y ven que a cualquiera enloquecerían, cada clavada que se daba yo la sujetaba mas fuerte por su cintura buscando que todo mi riel le tocara lo mas profundo, y fue cuando soltó un grito de euforia y de placer jadeos, gemidos, gotas de sudor y un gran calor tanto fuera de su cuerpo como dentro, en verdad el sudor recorría entre sus tetas , entre sus cejas, entre sus piernas era imposible que hubiera mas humedad, simplemente había echo erupción un volcán y cayo a mi lado desmadejada, totalmente agotada y recuperándose de la cogida que había recibido y yo de nuevo me quede si poder explotar… pues acto seguido volvió a caer en brazos de Morfeo.

    De nuevo me quede con mi pito parado y con ganas… pensé para mis adentros que ese era el resultado de coger con niñas me quede meditando sobre la situacion y vi mi reloj y eran las 2 de la mañana, me metí rápido a darme una ducha fría y a vestirme pronto pues ya era tarde y tenía que llegara a casa, comencé a vestirme de manera acelerada cuando de pronto escuche el sonido de un celular, lo ignore mientras acabe de vestirme y cuando comencé a atar mis zapatos volvió a sonar pero lo volví a ignorar, tome una botella de agua mientras tapaba a las dos niñas que dejaba bien cogidas y dormidas, mientras que el celular volvió a sonar, busque por curiosidad entre el bolso de Fanny y cuando lo tuve en mis manos vi que era su mama!!! ella aparecía en la pantalla del celular en una foto y con la palabra MAMI para mi fue algo perturbador pues acababa de cogerme a su hija y a la amiga de su hija, no me atrevía a contestar por que ademas que le iba a decir??? el teléfono dejó de sonar y se escucho que llegaron varios mensajes pero el teléfono tenia contraseña y por lo tanto no podía ver que decían, mi instinto me decía que saliera corriendo de ahí y que me olvidara de todo pero otra parte me decía que la «Lady Lecturas» estaría sin duda muy preocupada y obvio los padres de la otra chica, aunque ambas ya eran mayores de edad aun así los hijos no dejan de preocupar… me encontraba en un gran dilema, si contestaba que diría? me creería? ya era tarde y yo tenía que llegar a mi casa… cielos!!! qué hacer??? El instinto de padre me decía una cosa y el de hombre otra… hasta que el celular volvió a sonar y de nuevo era ella, me quede viendo el aparato y decidí contestar total no me conocía y solo le diría que estaban bien y que llegarían al otro día… -«Hola»- dije al momento de tener el celular en mi oído y del otro lado escuche a una mujer perturbada, enojada, espantada, desesperada, iracunda… -«Donde estas?…Estas bien? Por que no contestas? se escuchaba al otro lado de la línea, ni siquiera se percató que era voz de un hombre quien le contestó… volví a decir «Hola» y fue cuando ella puso atención… si estaba espantada ahora sonaba histérica!! Deje que dijera toda clase de preguntas e improperios de nueva cuenta y cuando lo creí pertinente le conteste… Ok primero tranquilízate, tu hija y su amiga están bien, están seguras y están dormidas, se les pasaron un poco las copas pero están seguras y no tienes de qué preocuparte. -Pero donde están?- «Es usted el papá de Cindy?» -«como llego para ir por mi hija?»

    ella ya sonaba más relajada y con más serenidad, así que me dispuse a darle la dirección del motel para que pasara por ambas chicas y así terminar con esa noche frívola, pero ella era Lady Lecturas la misma arrogante que me había bateado y yo solo buscaba ser amable… entonces mi cabeza comenzó a idear un plan que se iba construyendo pieza a pieza como si fuera un rompecabezas en donde cada una embonaba con la otra… fue como le dije – «mira, si quieres yo puedo ir por ti o mandarte la dirección para que vengas por ellas ?», «pero si esta algo complicado»- ella me pidió que le enviará la ubicación a lo cual le conteste que yo no tenía datos, ella me dijo que le diera mi numero y que me realizaba una recarga, pero obvio eso no iba a suceder, así que de nuevo le insistí que la única manera sería que yo fuera por ella y llevarla adonde estaban las chicas, pero con la condición de que fuera sola y sin avisos a nadie porque no quería ningun tipo de problema o contratiempo, ella de inicio dudo y era lógico pues ya era muy noche y salir con un hombre que solo identificas por la voz es demasiado arriesgado pero los hijos hacen que los padres hagamos cosas insospechadas con tal de verlos sanos y salvos, así que ella aceptó y le pedi que me diera la dirección de donde vivía, en el momento que me la reveló, identifique dónde se encontraba y recordé que era cerca de nuestra colonia pues ya una ocasión había tenido el infortunio de llevarla, le di indicaciones de que me espera en un OXXO que esta sobre una avenida principal así yo podría ver si iba acompañada sin ser detectado. Sali de motel con dirección al lugar de encuentro y ya con la noche avanzada pues el transito no fue un problema y llegue muy rápido, di un par de vueltas antes de poder estacionarme y cheque bien que no fuera acompañada, ella estaba recargada en un auto estacionado con una chamarra negra y en una mano un cigarro y desde lejos se le notaba nerviosismo por que no sabia a que se iba a enfrentar, estacione el auto frente al establecimiento pero sin bajar el vidrio, para ver si ella reconocía mi coche pero estaba tan absorta en sus pensamientos que ni siquiera se percato de que yo la veía desde el interior.

    Baje el vidrio y toque el claxon para que volteara a verme, ella no se imaginaba cómo sería , quien seria, como llegaría, su cabeza era un caos total, ella volteo a ver el carro pero no se movió de el lugar donde estaba, yo insistí en tocar de nuevo la bocina y fue cuando agudizó su vista y trato de ver para dentro del auto, se fue acercando poco a poco hasta que quedó pegada a la puerta y me saludo -«Hola»-… -«hola» conteste ella obvio no sabia que era yo quien iría a buscarla y le pregunte que haces? ella entre nerviosa y asustada me contesto que no podía contarme nada pero que tenía un asunto que resolver, le conteste que yo podía ayudarla a lo que me contesto que no, ya que era algo muy personal. Me quede viendo como el semáforo cambiaba de color mientras le decía -«yo se donde esta tu hija…» Ella abrió aún más sus ojos y entró de manera inmediata al carro, -«Donde están?»- masculló mientras se acomodaba en el sillón… -«cómo es que tu lo sabes?»- Tranquila señora tranquila… yo ahorita te pongo al tanto de todo lo que sucedió, camino al motel iba detallando y explicando todo lo que había acontecido esa noche y del por que yo me encontraba en esa situacion y metido en esa enredada noche, todo iba bien hasta lo detallado al ingreso al motel, pero tuve que empezar a omitir detalles por lo obvio que había sucedido, ella ya iba tranquila y casi me ponía un altar por haber ayudado a ese par de mujeres inexpertas y osadas, pero recordé que ambas estaban desnudas pues a las dos les había dado una senda metida de verga que habían acabado con un sueño profundo, así que unas calles antes de llegar al lugar di vuelta en una calle de muy poco alumbrado y donde habían demasiados árboles muy frondosos, tenía que encontrar la manera de decirle, de informarle lo que había sucedido en la habitación y fui ahí justamente donde me di cuenta que estaba metido en un serio problema, por que tenia que contarle lo sucedido y saber cómo lo iría a tomar o igual y pensaba que yo había abusado de las dos mientras estas dormían o peor aun que yo las había emborrachado… ella pregunto -«por qué paras aquí?»- y yo trate de ganar tiempo mientras se me ocurría algo, por eso le pregunte de forma intempestiva… -«Por qué me ignoraste ese día en la escuela»?- ella soltó una risa y me dijo… es en serio que te detuviste para preguntarme eso?… enciende el auto y vamos por esas niñas, por favor, pero yo me negué y volví a insistir y todavía con la amenaza de no movernos de ahí hasta que me contestara… ella suspiró hondo y respondió,-«Es que estaba en esos días con un problema con mi hijo mayor, él estaba muy triste por que había terminado con su novia y muy desconsolado me pedía ayuda, pero yo no sabía cómo ayudarle… era algo muy personal e íntimo por eso estaba desconcertada y no sabia que hacer, pero con el paso de los días solucionamos el problema y ya todo volvió a la normalidad y lo siento mucho si fui grosera, no era mi intención ademas tu te portaste muy bien llevándonos por nuestro rumbo a pesar que me porte como una mal agradecida.

    Y ahora que hacía? ya me había explicado y ya se había disculpado… cielos, pues a improvisar!!! Oye!! tu disculpa no es suficiente, tienes que resarcir el daño y ser ahora una persona bien agradecida… -«Ah si ? y cómo?-» respondió, pues no se… tienes que hacer algo para que yo pueda disculparte… y soltó una sonora carcajada -«jajaja, y que se supone que quieres que haga, ya te ofrecí disculpas y ya reconocí mi error, que se supone que deba hacer?-» No se… algo más que solo palabras… algo más que solo decir que lo sientes, qué te parece si me regalas un beso y por ahí empezamos… y volvió a carcajearse, se tapaba la boca y trataba de controlarse, ya reía nerviosa por que se imaginaba las circunstancias y tampoco podía ocultar un poco éxtasis pues la noche se convertía en mi cómplice, ella también era una mujer que estaba en un panorama que a mi entender la trasladaba a un juego tipo adolescente, yo ganaba un poco de tiempo y ya eran cerca de las 3:30 de la mañana y también lo que buscaba de manera indirecta era que las mujeres en el motel se recuperaran de manera importante y que pudieran pasar los efectos del alcohol de manera más rápido, yo volví al ataque con ella e insistí en el beso, ella ya solo sonreía y el nervio se hacía presente, pero no era un NO rotundo simplemente considero que ese juego también le estaba gustando y lo estaba disfrutando, -«Pero por que te voy a besar?? Estas loquito o que?-» -«Mmmm si no llegamos a un acuerdo no te podre llevar adonde están las chicas….»- Yo sabía que le gustaba y con pedirle el beso ella dedujo que ella también a mi… se quedo viendo como las gotas de la lluvia comenzaron a mojar el parabrisas y el sonido que hacia el agua al caer en la lamina del auto cada vez se hacía más estruendosa, la lluvia se hizo más espesa y más fuerte, pareciera que se estaba cayendo el cielo, los vidrios de pronto comenzaron a empañarse y en esa calle oscura y con nulo tránsito de gente y de autos invitaba a hacer cosas más de adultos… Ella trataba de conservar la calma y de estar tranquila, pero yo sabía que ya había encendido una chispa dentro de ella que era la antesala para realizar algo prohibido… Baje el volumen del estéreo y me acerque a ella de manera cuidadosa para que no se sintiera agredida en su espacio… tome con calma una de sus manos y me pude percatar que estaban llenas de sudor, era evidente mis sospechas ella estaba nerviosa pero también excitada, comense a frotar mi dedo índice en la palma de su mano, sabiendo que es una invitación para coger, ella creo no la sabía o estaba muy sumergida en otro pensamiento, pero lo real fue cuando le dije -«mírame y dime que no lo deseas y nos vamos de aquí»- ella guardó un momento silencio y su respuesta fue… -«Y será aquí???»- con eso me fue suficiente para pedirle que se pasara al asiento de atrás y acto seguido la seguí, ya estando con más espacio y prendidos la tome por la nuca y la bese con una pasión que yo guardaba ya que las dos mujeres anteriores solo lograron ponerme al cien pero sin poder desfogar la energía que debía, pero ella tenía mucha mas energía que yo pues se abalanzo hacia mi y de forma rápida y con una facilidad sorprendente sacó una de sus tetas y la llevo hasta mi boca, sin perder nada de tiempo comense a mamar y succionar esa hermosa teta y de manera pronta saque la otra de su encierro para también ponerla en mi boca, eran de tamaño respetable pues ambas las podía mamar al mismo tiempo, sus pezones eran dos botones deliciosos de buen tamaño y exactos a mi gusto, los jalaba con ambos labios y los apretaba, son mordisqueaba de manera lenta y delicada para que pudiera sentir el más grande de los placeres, soltaba una y me concentraba en la otra para poder meter la cantidad más grande de su glándula y succiona y sacarla y lamer todo el entorno y que mi lengua jugueteara con el pezón pasando mi lengua tantas veces como fuera posible y de la manera más rápida que mi órgano pudiera aguantar y soportar… apretaba sus tetas con ambas manos y con mis dedos pulgar e índice los apretaba ella comenzaba a soltar a la bestia que llevaba dentro de su ser, sus jadeos eran intensos y sus quejidos eran delicados, eran una mezcla tan sutil que era estar entre el más despiadado frío y entre el más herviente fuego… eran una mezcla exacta que te llevaba a un viaje que no solo involucraba a la piel, yo sentía como esa mujer me estaba dando el mas delicioso placer experimentado, algunos le llaman química, otros le llaman coincidencia, unos más destino, pero lo real era que estaba siendo el complemento exacto para mi enorme deseo, de pronto sentí como sus dedos comenzaron a acariciar mi reata y ni tarde ni perezosa empezó a despertar de su sueño, ella ya sabia que venia una fiesta enorme pues me cosquilleaba la punta de la cabeza, como preludio a lo que iba a suceder, hasta que ella posó toda su mano y pudo adivinar el tamaño de verga que estaba a punto de hacerle los honores, yo con una mano comencé a desabrochar mi pantalón y entonces fue cuando ella se decidió a hacerlo sola, se retiró un poco y quito cinturón , botón, bajo el cierre y metió su mano en mi boxer para poder sentir en carne viva lo que por el pantalón había imaginado, con una voz entrecortada por el deseo me susurro -«déjame mamártela»- yo me recosté y baje mi pantalón y boxer hasta las rodillas para que pudiera ejecutar de la mejor manera su tarea, una vez que se acomodo y quedó de rodillas frente a mi chile y no lo pensó dos veces se arrojó sobre de él y de manera casi instantánea lo cubrió de saliva y comenzó a chuparlo con unas ganas que sin duda dejaba en evidencia que la mujer llevaba un buen rato sin un encuentro con que valiera la pena, tal vez tenía esposo, pareja, novio pero dudo que fuera tan intensa como las mamadas que me estaba prodigando, lo metía hasta el lo más profundo que su garganta aguantaba y yo sentía como mi hombría invadía su tráquea y ella me jalaba de la cintura para que le entrara aún más de lo que su capacidad se lo permitía, no cabía duda que era una maestra de el arte de mamar una tranca, a mi me puso a tono de forma rápida ya que con esas succionadas era imposible no prenderse de inmediato, el sentir como se ahogaba y como jalaba aire de manera desesperada pues el esfuerzo era importante eso sin duda era bastante excitante, de pronto fue imposible pensar que esa había sido la mejor chupada que me habían dado en toda mi vida, simplemente era una experiencia demasiada caliente, mientras ella seguía atragantándose de mi caramelo yo sentía como la leche quería escapar y mi verga se hinchaba a su máxima potencia, pero a ella no parecía importarle mientras yo trataba de detenerla y de recuperar la calma, pero ella era un una maquina mamadora y no se detenía, tuve que decirle que si no paraba estallaría en su boca y eso en vez de de relajarla pareciera que le había encendido aun mas la llama al fuego pues se sujeto con fuerza de mi cintura y me dio sendas mamadas tan largas extensas y profundas que por mas que yo trataba de contener la eyaculacion y hacia todo el esfuerzo posible, pero pareciera que era una batalla, una lucha a ver quien podía mas, yo a contenerme o ella a vaciarme con todas sus aptitudes de gran feladora… saco mi miembro de su boca solo para comenzar a lamer mis huevos y a chuparlos, eso era simplemente algo que me erizaba los vellos de toda mi piel, sentir recorrer un escalofrío desde mi cabeza hasta los talones, sentir como el cuerpo respondía a esas sublimes caricias, estaba ante la máxima autoridad mamadora del mundo y me tenía a su entera merced y disposición, y como todo inicio tiene un final… ya no pude guardar tanta energía acumulada y enrolle mis manos entre su espesa cabellera y metí todo mi falo en su garganta, ella ya sabía el desenlace y se acomodo para recibir toda mi miel , la jale al grado que su boca quedó completamente pegada a mí… solo sentí como si fuera lava hirviendo venía recorriendo por toda la longitud de mi vara y como salió el primer disparo de de mis mocos con una fuerza grande pues mi libido se encontraba en su máxima expresión, ella solo succionaba y yo seguía descargando mi escopeta en su boca y ella seguía tragando cada gota de semen que salía de mi, era alga fantástico y era algo hasta mágico pues me hacía ver cosas que no existían y miles de colores, con miles de matices, simplemente me transporto a otra dimensión… yo estaba terminando de vaciarme y ella no dejaba de mamar y esas caricias son como toques de electricidad, donde la columna vertebral se arquea de manera increíble pues hasta pareciera que se romperá…

    Caí en un «slump» que me dejo desmadejado en el fondo del sillón, yo entre abrí los ojos y ella terminaba de limpiar con su lengua todo rastro de mi leche, no había desperdiciado ni una sola gota!!! de manera golosa y muy lujuriosa había tomado todo mi néctar y sin ningun tipo de queja ni nada, al contrario lo había disfrutado al máximo, ella busco mi mirar y pude sorprender que en sus ojos había una llama que ardía de manera sorprendente y obviamente ahi no acabaría la fiesta, ella entrecerró mi pantalón mientras me decía «vamonos de aquí»… me pasé al volante y de inmediato conduje hasta la habitación del motel y sin mediar palabra alguna durante el trayecto pues ella iba metida en su calentura y yo sumido en las sensaciones del tremendo mamadon del que fui objeto, entramos de nuevo y subimos las escaleras, saque la llave y abrí, la habitación solo tenía una iluminación muy tenue la que estaba resguardada por la marquesina del techo, la alfombra silencio nuestros pasos y ambos pasamos, ella de manera instintiva se dirigio al primer bulto para ver si era su hija, al observar que no era ella procedió a taparla de nuevo, pero ni siquiera se inmuto al verla completamente desnuda, rodeo la cama y destapó la otra silueta y sus ojos y su rostro se iluminaron al ver que su retoño estaba con vida, pero tampoco me dijo nada al verla desnuda… yo pensaba que haría un reclamo, o un reproche, pero no decía absolutamente nada, por lo que deduje que ella pensaba que las chicas se habían puesto de «traviesas» y ellas se habían dado cariño, al cerciorarse de que todo estaba bien ella me busco con su mirada aún encendida y tenía ahora en un escenario como ese, y unas inmensas ganas de cogerla como se debe de dar una megacogida a una hembra, camine firme hacia ella y la tome con una mano por la cintura repegandola toda a mi y con la otra mano tome su cabellera la cual jale hacia atrás para que su cabeza quedara hacia arriba viéndome, le di un beso pasional, largo, húmedo, nuestras lenguas se entrelazaban y yo solo suspendía el beso para poder besarle el cuello, las orejas, mordisquear la parte trasera de su cuello, mientras la mano que le sujetaba la cintura se fue bajando hasta tener sus nalgas al rose de mi palma, ella solo se dejaba llevar por que desde un inicio sintió el poder del mando, solté de a poco su cabello solo para que mi mano buscara una de sus tetas, y cuando esta la encontró, comenzó a acariciar y a apretar con masajes leves pero firmes, sentía como su pezón se puso hinchado y duro, que aun por encima del bra se sentía la potencia de su delicioso botón, metí mi mano por debajo de su blusa y desabroche el sostén para liberar al exquisito par de nenas que querían divertirse, ellas salieron imponentes y orgullosas, la repegue a una pared y ahi busque mamarle las tetas con ahínco mete sus dos pezones a mi boca y los mamaba con fuerza y luego con delicadeza, los mordía ligeramente para después volver a atacar con todo y tratar de meter lo mas que podía de sus estupendas chichis, mi verga de nuevo comenzó a despertar y a sentir cosquilleo en mis huevos y esa adrenalina que corre por la espina dorsal que incita y motiva, junte mi cuerpo con el suyo para que sintiera ya el paquete y lo sintiera duro, comencé a frotar mi cuerpo contra el de ella, sus manos se posaron en mis nalgas jalandome hacia ella para que pudiera sentir más fuerte el mástil en su humanidad, busque la forma de retirar el botón de sus jeans e introducir mi mano en su caliente pucha, ella me ayudo a bajar su pantalón hasta las rodillas junto con su panti y entonces me pude percatar de lo húmeda y caliente que estaba, cuando deslice mi dedo sobre su raja, se desaperecio en su interior como arte de magia, de su garganta salio u ahhh súbito y espontaneo, entonces comencé a tacar toda su intimidad con todo el largo de mi mano, para que pudiera sentir y de vez en cuando le deslizaba ahora dos dedos en su interior ella jadeaba con mas vehemencia pues ya estimulaba con un dedo su clítoris y eso la volvió loca, se acerco mientras me abraza fuerte y susurraba -«mas, mas, mas… no te detengas-» no supe y no sentí como ella había sacado mi reata de mi pantalón!!! y ahi me di cuenta que ella también sabía hacer magia pues mi tolete ya estaba siendo estimulado por una de sus manos, mientras sus jugos no dejaban de mojarme la mía, fue cuando la cargue y la lleve hasta la cama y la recosté de forma delicada para no despertar a las bellas durmientes, se acomodo y puse sus piernas por arriba de mis hombros mi cabeza quedaba justo frente a su panocha y fue inevitable que mi lengua fuera a parar a su chorreante vulva, inserte mi lengua y probé su sabor algo simplemente delicioso, empecé a chupar su ya muy hinchado botón de la locura mientras le daba lenguetazos largos y cuando pasaba por su entrada mi lengua la sumergía lo más que podía en su interior, eso la estaba desquiciando, así que me tomo con ambas manos de la cabeza y de un tirón me subió para poder compartir su sabor en sus labios superiores, me besaba con una pasión que solo era el indicador para ya empalarla, termine de desvestirle y por un momento quiso poner oposición ya que desnudarla completamente estando las mujeres ahi de alguna manera le causaba dudas, pero no permití que pusiera objeción y le retire toda prenda que llevaba consigo, mientras volvía a encajar mi rostro en su oso y de nuevo a estimular con la punta de mi lengua, ella ya me apretaba con ambos muslos pues era evidente que un orgasmo se acercaba a gran velocidad así que yo apuré los movimientos de mi boca y aunque sentía que la mandíbula se iba a acalambrar yo no deje se lamer y chupar su bello monte de venus, hasta que ella se retorció para un lado y para otro elevando sus caderas buscando la mayor satisfacción posible, su frente estaba llena de sudor así como cada poro de su piel, fue un estallido fenomenal y de apoco me fue soltando la cabeza… poco a poco fue recobrando el sentido, la calma y la razón, me regalo una sonrisa entre locura y vergüenza por soltar al corcel de las ganas… ella jalo aire y llenó sus pulmones para poder bajar el ritmo cardíaco que era muy acelerado en ese momento, entrecerró sus ojos para buscar un poco de alivio y poder volver en sí… yo me quede viendo como su agitado cuerpo recobraba la serenidad mientras ella terminaba de resoplar, era un magnífico paisaje… tres mujeres en una cama, más de lo que un hombre puede desear o soñar, las veinteañeras seguían dormidas pero ya con el sueño más ligero pues lo fuerte de la borrachera ya había pasado eran casi las 6 de la mañana!!! la habitación se vencía en una hora más y tenían que bañarse y vestirse, obvio yo tenía que llegar a mi casa y lo más increíble era que no había podido llenar ninguna pucha de mi leche!!!

    Yo continuaba con mi verga erguida y dura con ganas de que alguien se apiadara de mí y me sacara todo el veneno de mi arma… así que la tomé de mano y la jale con un poco de fuerza, la acomode frente al mueble de la cama y la empine, me coloque atrás de ella y acomode mi fierro en su entrada caliente y de un movimiento le introduje todo el tronco y cabeza, ella gimió al sentir el duro invasor y comense a poseerla de una manera fuerte y hasta brutal, ya que agarre con ambas manos su cintura y daba unas embestidas que hacía que sus nalgas me rebotaran, me la estaba cogiendo con mucha fuerza y ella solo agacho la cabeza entre sus brazos aguantando las arrematidas que le daba, cuando de pronto vi por el reflejo del espejo y ya ambas dormilonas estaban despiertas!!! viendo de como me estaba aborazando, como no le tenia ningun tipo de compasión ni de piedad, simplemente veían sorprendidas como la mujer que tenía su cara entre sus brazos y su cabello la cubría, era una y otra vez ensartada, no podían reconocerla pues yo cubría la mayor parte de su cuerpo y su rostro, ella no se había percatado de que las mujeres estaban ya despiertas y ella seguía pidiendo mas y mas, me gritaba que le dolía pero que no quería que me detuviera, que le ensartara hasta el fondo tosa mi vaina, sentí como sus fluidos escurrían por sus piernas y hacían charco al final de sus pies, mientras ella se empinaba mas para que no desperdiciara ningun centímetro de verga, conforme yo la bombeaba ella hizo hacia atrás una de sus manos para agarrar una de las mías y sin palabras pero sí con movimientos me pidió que la nalgueara mientras la fornicaba, yo muy obediente comencé a nalguear sus glúteos y a dejarlos rojos por los impactos que en ella causaba, y sus fluidos aumentaban, ella sabia muy bien como usar la alquimia del placer y el dolor convertirlo en algo verdaderamente placentero, mientras la audiencia solo veía como se comportaba una hembra, no hacían más que abrir los ojos asombradas y muy atentas sin perder detalle de como mi falo desaparecía en las entrañas de «Lady Lecturas» simplemente estaban boquiabiertas pues no sabían como es que estábamos en esa situacion y como es que ellas estaban desnudas… la tomé por el tallo y jale de nuevo su cabello para poder acercar su cara a la mía -«Lo estas disfrutando mamy?» fue mi pregunta sin dejar de clavarla, ella simplemente se apretó sus tetas con ambas manos como respuesta de afirmación, de un movimiento le di la vuelta y la cargue para depositarla arriba del mueble del espejo y entonces fue cuando pudo ver que teníamos público muy atento a lo que hacíamos, yo de inmediato me coloque entre sus piernas para evitar que las cerrara y me previne para que no se me bajara del mueble, mientras podía ver a la perfección por el espejo las caras que hacían y eso sin duda me excitaba aun mucho mas, ella por instinto trato de ocultar su cara con mi hombro y yo mientras le ponía mi chile de nuevo en la entrada de su canal del amor, sentí un poco blandito y de nuevo mi espada se le fue hasta el fondo, sus uñas se me enterraron en la espalda al sentir como le incrustaba todo el tolete y sus fluidos no los podía contener, estaba apenada pero también muy caliente y yo era testigo de cómo sus fluidos la bañaban y me bañaban otra vez, mi cintura era un pistón pues no dejaba de arremeter contra su concha, ella me susurraba al oído que parara pues su hija la estaba viendo y su amiga también, que por favor dejara que se fueran… Por supuesto yo no la dejaría escapar y también le susurre al oído que no sería posible, que tendría que hacerme acabar y que mejor era enseñarles como lo hace una real hembra, la abrace mientras mi camote descansaba dentro de su ser. Ya no me movía pero podía adivinar que en ese instante ella cruzaba miradas con nuestras admiradoras, miradas que eran cómplices y que buscaban la aprobación para poder continuar con la faena que está realizando, fue por ello que después de unos tensos segundos ella me pidió acostarme en la cama, yo me quedé atónito pues no sabia si ya se iría o continuaríamos con el momento, para mi agradable sorpresa cuando voltee para la cama ya las dos jóvenes estaban de rodillas y erguidas esperando a que yo me recostara y ya calientes de querer participar en la fiesta, yo tome la cama como campo de batalla y me coloque en medio de ella mientras «Lady Lecturas» como la hembra omega de la manada reclamaba su posición y se montó primero en mi, sin dar tregua a nada comenzó a mover su anatomía de una manera espectacular, me di cuenta que se pusieron de acuerdo para poder darles verga a las tres, así que la mamá no perdió nada de tiempo y sus orgasmos fueron continuos y muy poderosos mientras ella se vaciaba yo la volvía a nalguear y le mordía sus grandes pezones, mientras me decía «-dime que soy tu puta favorita»- y yo ni tardo ni perezoso cumplí su orden -» eres una perra caliente que le gusta sentir mi verga hasta lo más profundo de ti, eres una zorra que le guste que le ensarte en su caliente panocha toda mi reata… así quiero cogerte puta asiiii!!! hasta el fondo»- ella se corría de manera impresionante y a mi me sorprendía cuánta humedad podía crear esa mujer, después vino un orgasmo de nuevo intenso pues ya las adolescentes tenían en su poder una teta de ella y estaban siendo mamadas con júbilo, mientras yo la ensartaba eso la estaba llevando a la cima del cielo y de nuevo explotó en un clímax enorme, ella cayo rendida en mi pecho y sudaba mucho y respiraba agitada la tome por la cintura para bajarla y que descansara un poco por que en verdad que su desgaste físico había sido fenomenal, esto dejo la verga parada para las otras dos y no perderían el tiempo, ya habían visto como se movía una hembra y ahora las cachorras querían probar le dureza de mi miembro y ellas llegar también a tener un orgasmo de la magnitud que acababan de ver, fue así como Fanny tomo el lugar de su madre y se monto en mi pija, ya no hubo mayor problema para poder entrar en ella, su lubricacion era bastante buena y mi fierro se deslizo en ella como cuchillo en mantequilla, se detuvo hasta que sintió que mis huevos pegaban en sus nalgas y como si fuera toro mecánico de feria ella comenzó a mover sus caderas ahora con un buen ritmo y sintiendo lo que estaba haciendo, conforme iba sintiendo mayores y mejores sensaciones aumentaba la intensidad de las ensartadas y de los movimientos mientras su amiga no perdía el tiempo y me ayudaba también mamando sus tetas que eran de buen tamaño, su cuerpo comenzaba a ponerse tenso y rígido pues la estimulacion estaba siendo profunda y dura lo que ella había estado buscando ya lo estaba consiguiendo y yo solo estaba acostado dejando que se llenara sola y fue así como sus gemidos comenzaron a ser mas y mas fuertes y y con sus ojos apretados y cerrados sentí como su pucha se contraía al ritmo del orgasmo alcanzado, también de a poco se fue diluyendo en mi pecho y hasta que quedo recostada al otro lado mio, entonces era el turno de la amiga quien también ya estaba preparada y también ella sola se fusilo y se puso como brocheta con el palo partiendo su panocha por la mitad, ya no tenia nada nuevo que aprender pues ya había visto cual era la técnica y como tendría que llegar a tierra prometida, así que emulo lo que hicieron sus antecesoras y comenzó con su movimiento de cadera buscando la estimulacion idónea, ella se puso en cuclillas y con un frenesí digno de una golfa caliente empezó a subir y bajar su pelvis, su mirada se dirigio hacia su cueva para poder deleitarse como mi fusil se le iba hasta lo mas profundo, sus ojos comenzaron a ponerse en blanco y su cara se cambiaba conforme su excitación aumentaba, y de vez en cuando daba una estocada completa y su sexo lo frotaba con rabia contra el mio, también se estaba acercando al orgasmo y me sujeto fuerte de la cadera y de su boca estallo un grito de gozo y deleite que se desvaneció en mi de nueva cuenta al lograr llegar al punto máximo… junto su cara con la mía para recompensarme con largo y frenético beso, me lamia y me demostraba cual gata en celo todo el placer que había sentido y cuando pensaba que ya seria tiempo de soltar mi leche «Lady Lecturas» volvió a la carga la separo de mi y volvió a montarse en el garrote del amor, subía y bajaba frotando su hinchada puchita con mi basto, no se lo introducía, solo lo frotaba, lo acariciaba con sus delicados labios vaginales y su humedad volvió mas rápido de lo que había tardado en subirse, deslizaba su trasero hasta atrás buscando mojar su culo!!! Era el super final feliz, ella siendo la maestra y la experta no dejaría que las «chicas» se llevaran el premio, así que se acomodo mi rifle entre sus nalgas y se dio un leve senton, nada más para que le entrara la cabecita, en su rostro se reflejó un rictus de dolor pero ella ya había demostrado ser la alquimista del placer y ese dolor lo transformó en deleite y de a poco fue devorando cada tramo de mi verga, poco a poco hasta que la desapareció completa, las otras mujeres no entendían lo que pasaba y fue tal su curiosidad que de nuevo se fueron a ver con sus propios ojos lo que la experiencia era capaz de hacer… Por un tiempo se mantuvo inmobil buscando que su culo se acostumbrara al invasor y una vez que lo logró, sus movimientos eran delicados pero firmes yo me entregue a sus generoso par de tetas que oscilaban frente a mi rostro y de nueva cuenta puse ambos pezones dentro de mi boca para mamarlos como era debido, eso la excitó más y ahora el movimiento de su trasero era más rápido y con más determinación, me di cuenta que entre mas le succionaba los pezones mas se calentaba, levante mi cintura buscando que nada de mi dura y caliente verga quedara afuera, yo sentía cómo ya mi leche venía en camino en una carrera loca, ya había sido bastante placer contenido, ella buscó mi boca y nos mordimos los labios al sentir que ella una vez más tendría otro orgasmo y yo sintiendo como mi chile se agrandaba aún más a punto de explotar… Hasta que llegó lo inevitable derrame toda la miel en su interior y ella no dejaba de moverse, me estaba exprimiendo hasta la última gota de néctar que tenía almacenada en mis huevos fue un estallido supremo, yo sentí como las fuerzas me abandonaban y la fui soltando poco a poco mientras ella continuaba moviendo su trasero de manera más fina y suave, ella sabía que habíamos tenido un encuentro sublime y teníamos que gozarlo hasta el último segundo…

    La dureza de mi miembro se fue diluyendo y poco a poco así como entro ahora salía de esa sabrosa prisión hasta abandonarlo por completo, de su culo escurría mi semen y las chicas no dejaban de ver asombradas el espectáculo que les habían regalado… ser hembras en toda la extencion de la palabra ella estaba agotada en mi pecho y yo totalmente complacido, cuando de repente sonó el teléfono de la habitación, era hora de abandonar esas instalaciones y de regresar a la realidad, entramos al baño a ducharnos rápido y a vestirnos… Ya había amanecido, salimos en grupo y abordamos mi auto, ya el camino de regreso fue bastante reconfortante y las deje en un punto que la bella «Lady Lecturas» me indico, la ciudad ya había despertado y con ella el bullicio de la gente, nos despedimos todos con una sonrisa en los labios de satisfacción profunda y cuando estreche la mano de Lady sabía que la historia con ella no acabaría ahi, pues sus ojos me decían que repetiríamos pero ahora a solas… Quien diría… la conocí a fuera de un colegio y ahora la historia de nuestras vidas se engarzaba para beneplácito de ambos.

    Espero sus comentarios… saludos