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  • Ajustando cuentas

    Ajustando cuentas

    No comprendo como he llegado a esto, hincado de rodillas a los pies de mi suegra, avergonzado por la situación tan humillante me dispongo a satisfacer sus pretensiones para que no cumpla la amenaza de enseñar a todo el mundo las fotos de cuando me sorprendió infraganti siéndole infiel a mi esposa.

    Viste una bata casi transparente, por la luz de la lampara percibo la silueta esbelta de su atractivo cuerpo desnudo que mantiene a sus cincuenta años. Está de pie justo en frente de mí, mirándome con una sonrisa ¿Qué vas hacer conmigo? tartamudeé impotente, ella se acerca un poco más ¡Creo que sabes lo que quiero!

    Tirando de mi cabello me atrajo hacia ella ¡Muéstrame que tu lengua sirve para algo más que para tus habituales insultos! Yo comienzo a lamer obedientemente, pero sin poner demasiado ahínco, ella se percata y tirando de mi cabello hacia atrás y con una bofetada me recrimina las pocas ganas ¡Comienza a lamer de nuevo inútil!

    Volviendo a presionar mi cara en su coño, esta mujer despiadada me tiene inmovilizado, con bridas en los tobillos y en las manos situadas a mi espada ¡Sabes perrito, es una sensación maravillosa experimentar como tu orgullo se disuelve! Desde mi ridículo postrado a los pies de mi suegra desnudo, continúo lamiendo su coño, ella me observa desde arriba ¡Mírame! levanto la mirada atemorizado y me cruza la cara con otra bofetada ¡Mira el señor importante hay abajo lamiendo como perro el coño de su suegra! Tirando de mis cabellos hacia tras me hace abrir la boca como nunca hubiese hecho antes, y deja resbalar de sus labios su saliva que entra en mi boca, sin soltarme del cabello, vuelve a lleva mi cara a su coño ¡Mira como te tengo yerno entre mis piernas, que gusto verte así! ¡Venga lame como nunca lo has hecho perrito!

    Sujetando mi cabeza y empujando más hacia ella se estremece de placer, ¡Vamos obedece, mueve la lengua más rápido! La puerta de la habitación se abre, alguien entra y observa en silencio, me pongo tenso y dejo lamer mi suegra se embrutece y me pregunta ¿Quién te permitió dejas de lamer perrito? ¡Vamos continua! reanudo mis funciones hasta que mi suegra se viene presionando mi cara profundamente en su coño en el momento de su explosión. ¡Ahora es mi turno! reconozco la voz de mi suegro que no puedo ver desde mi posición de rodilla.

    Nerviosamente pregunto ¿Qué van hacer? mi suegra me contesta ¡Le vas a mamar la polla a tu querido suegro con el mismo énfasis que a mí el coño! trago saliva y suplico ¡Por favor, eso no! ¡Oh si, por supuesto que sí! me réplica. Mi suegro bajándose los pantalones hasta las rodillas se sitúa frente a mí sujeta su polla con una mano y con la otra mi cabeza ¡Vamos abre la boca! me niego y suplico ¡no por favor!

    Mi suegra ante eso extiende su mano a mi entrepierna masajea mis bolas hábilmente ¡Relájate no te resista! se me escapa un gemido de placer y me odio a mí mismo, estoy cachondo a manos de mi suegra, que suavemente me desliza hacia delante introduciendo hábil mente la polla de su marido en mi boca. Rendido a mi propia lujuria saco la lengua y saboreo su glande, me sorprende lo caliente y suave. comienzo a mamar desde la base hasta el glande una y otra vez bajo la atenta mirada de mi suegra, ella se acerca un poco más mirándome con expresión de satisfacción ¡Lo estás haciendo muy bien perrito!

    Mi suegro sujetando con firmeza mi cabeza inserta completamente su polla en mi boca hasta la garganta intento separarme, pero me lo impide presionando su pubis contra mis labios firme mente. Ella lo anima ¡Córrete en su boca cariño, dale toda tu leche! No aguanto más y deja escapar una larga y generosa corrida espesa de sabor acido en mi boca que corre por mi garganta, me mantiene en esta posición con su polla insertada en la boca por un rato, mientras ella nos saca fotos con su móvil hasta que por fin me libera.

    Mientras intento escupir los restos de semen sollozando mi suegro se dirige a mi ¡Perrito, espero que mi esposa quede satisfecha con tus servicios, trátala bien de lo contrario lo pasaras muy mal! Entre los dos me ayudan a ponerme de pie, cuando mi suegro salió de la habitación mi suegra cierra la puerta detrás de sí, continuo desnudo con las manos y pies atadas, y mis atributos a la vista. Ella toma asiento en el único sillón de la habitación y me contempla en silencio durante un rato, me mira de arriba abajo ¡Tenemos que hablar perrito! ¡No me llames perrito tengo nombre! ¡Por supuesto perrito! ¿Qué pretende de mí? casi le grito.

    ¡Perrito, escucha con atención, y no me interrumpas! ¡Ante todo soy madre y no me gusta como tratas a mi hija! ¡no le tienes el respeto que se merece, la tratas como una criada creo que es mi deber regresarte al camino correcto, se acabaron tus devaneos aquí y allá! Ella sonríe maliciosa mente ¿Qué tiene esta maldita mujer en mente? Se levanta y camina alrededor de mí, parece muy segura de sí misma, ¡Escucha lo que tengo que decirte, pienso convertirte en mi esclavo por un tiempo hasta que respetes este hogar y a las personas que habitan en ella! Ella hace un gesto de mando cuando yo intento protestar ¡Delo contrario destruiré tu vida publicando y mostrando las fotografías, entiendes señor importante! No tengo elección sin embargo suplico ¡Por favor no me hagas esto no puedo soportarlo! ella ríe maliciosamente ¡Demasiado tarde perrito, se lo humillante que es para ti y eso es exactamente lo que quiero! Extiende su mano cogiendo mi polla y masajea suave mente miro suplicante a mi suegra ¡Por favor no! murmure.

    ¡No tienes derecho a suplicar esclavo, ya no soy tu suegra, soy tu ama y tu polla me pertenece, no puedes escapar de mí! ¡Sé que me deseas, no pienses que no me di cuenta antes como me mirabas! ella masajea hábilmente mi polla el placer se apodera de mí, dejo escapar un gemido de placer ¿Te gusta perrito? Desprovisto de toda dignidad me dejo llevar por la lujuria a manos de mi suegra ¿Qué estás haciendo conmigo? tartamudee impotente ¡No estoy haciendo algo perrito, tú estás haciendo algo por tu ama y siempre que yo lo desee! ¿Me he expresado con la suficiente claridad? los gemidos de placer que esta malvada mujer me proporciona inundan toda la habitación ¡Aaaah, aaaah, yaaa, yaaa!

    Con gran maestría pronto consigue lo que busca, liberando mi polla de sus manos contempla sin perder detalles como brotan largos y espesos chorros de semen de mi polla, me mira satisfecha y me propina una bofetada, la miro incrédulo. Me libera de las ataduras y sin despedirse se marcha cerrando la puerta detrás de si, no sin antes decirme ¡mañana te quiero aquí a la misma hora! ¡y limpia todo este desastre!

  • Espiando a la niñera

    Espiando a la niñera

    Comenzaré con la descripción de los personajes.

    Mi nombre será Mark y el de ella Ale, actualmente tengo 39 años soy blanco, rubio, casi 1.80 de estatura robusto de cuerpo. Ale tiene 28 años es morena, pelo largo con mechas, muy buenas piernas, culo hermoso y duro, buenas tetas no grandes ni pequeñas, perfectas para mamar. Unos pezones pequeños y bien paraditos muy ricos para morder. Pero ya me estoy adelantando.

    Todo comenzó hace 7 años cuando por azares del destino necesitábamos que nos ayuden con nuestros hijos porque eran pequeños y ella iba a empezar a trabajar en una escuela cerca de la casa, las cosas se dieron y se fue a vivir una temporada con nosotros. Todo iba normal con las pláticas triviales, pero yo siempre he sido muy caliente y morboso para espiar a las mujeres, se puede decir que es uno de mis más grandes placeres.

    Siempre la veía de reojo Ale usaba unos shorts cortos que resaltan sus piernas y su culo, Yo imaginaba como sería debajo de ese short, pensaba como estarán esas nalgas. Me gustaría seguir el camino de sus piernas e ir subiendo poco a poco hasta llegar a las nalgas, separarlas y comerme ese culo.

    Un día fui al cuarto de lavado por una ropa que necesitaba y grande fue mi sorpresa al ver que en el cesto de ropa había una tanga que no reconocía, inmediatamente supe que era de ella, con mucha cautela de que nadie apareciera de improviso tome la delicada prenda para analizarla, era color morado de tela suave, muy delgada de la parte de atrás donde se incrustaba entre sus dos glúteos, en la parte de enfrente tenía un pequeño triángulo para cubrir su vagina, el pequeño triángulo se veía un poco manchado de sus fluidos y un corto vello púbico. Lentamente me acerqué a la nariz para sentir el olor de ese manjar que cubría, que aroma tan excitante tiene un olor a mujer. En ese momento tuve una erección de imaginar esa pequeña tanga intentando cubrir su monte de venus, ahí fue cuando pensé tengo que ver como es Ale.

    Ese mismo día comencé a idear el plan para poder ver su cuerpo desnudo. La verdad es que soy bastante hábil para la informática y electrónica, cuento con bastante habilidad para la instalación y programación de diferentes dispositivos. Primero tenía que investigar donde sería el mejor lugar para espiarla, Ale dormía en el cuarto de la segunda planta el cual comunicaba a un techo del cuarto de lavado, pensé que por la noche cuando se cambie podría ser el mejor lugar para espiarla. Normalmente Ale llegaba como a las 2 de la tarde junto con los niños, los ayudaba con la comida y luego jugaba con ellos, rara vez se bañaba llegando, casi siempre era en la noche.

    Pasaron varias semanas antes de que la pudiera ver por primera vez, fueron varias semanas de ansiedad esperando ver la luz prendida del baño del cuarto y que no hubiera nadie para poder intentar asomarme por la ventana. Por fin llego ese día, era un día perfecto bastante oscuro sin luna, eran como las 10 de la noche cuando vi que se prendió la luz del baño, pensé este es el momento que por fin se puede hacer. Con mucha cautela y silencio salí de mi cuarto hacia el techo del lavadero donde con anterioridad había dejado una escalera colocada estratégicamente para poder asomarme por la ventana, mi corazón palpitaba a 1000 por hora, subí lentamente 2 escalones para poder asomarme un poco por la ventana, grande fue mi decepción al ver la puerta del baño abierta y que Ale todavía no había entrado.

    No podía rendirme ese día tenía que lograrlo, me baje de la escalera y espere cerca del cuarto controlando los latidos de mi corazón para poder escuchar con cautela todos los sonidos que provenían del cuarto, no fue tan larga la espera. Después de 15 minutos escuché el maravilloso sonido de la puerta cerrándose, ahí agradecí no haberle puesto aceite a las bisagras de la puerta. Nuevamente subí los dos escalones de la escalera, para con mucha cautela asomarme un poco para poder visualizar si realmente ya había entrado al baño, grande fue mi sorpresa al ver que efectivamente entraba al baño y se disponía a entrar a la regadera.

    Recuerdo que ese día vestía unos jeans muy ajustados y una playera blanca con estampados. Lo primero que hizo al entrar al baño fue hacerse una cola de caballo la cual le quedaba perfecta, después de eso se miró en el espejo de cuerpo completo que se encontraba ahí. Fue modelando como le quedaban sus jeans, volteándose y agarrando nalgas para ver que tal le armaba dicha prenda, después de eso se quitó la blusa quedándose en sujetador, era un sujetador normal color crema nada extraordinario, pero resaltaba sus senos de una manera muy sexy.

    Volvió a mirarse al espejo ahora con jeans y sujetador analizando el tamaño de sus senos, tomándolos con ambas manos y levantarlos un poco, me imagino que pensando como se vería con mas. Yo desde la ventana veía extasiado y con una erección a punto de salirse de mi short, quería sacarme mi pene y masturbarme ahí mismo, pero tenía que contenerme si quería ver más. Ale continuó con su striptease para un público que no sabía que tenía pero que estaba disfrutando mucho, se quitó los jeans debo de decir que con un poco de trabajo puesto que parecían una segunda piel de lo ajustados que quedaban, que hermosa vista podía apreciar como una tanga color beige luchaba por contener esas hermosas nalgas, las cuales pedían ser mordidas y chupeteadas.

    Con un movimiento rápido se quitó el sujetador y lo dejó caer al piso, para posteriormente masajear un poco los senos como lo hacen las mujeres después de todo un largo día con el sujetador puesto (lo cual desde mi punto de vista debería de estar prohibido y deberían dejar las tetas libres). Que hermosas tetas tenía redonditas y paradas con dos pezones como botones más oscuros que su piel con un aureola pequeña y acorde al tamaño de las tetas. Venía la parte que más había esperado que se despoja de su tanga, rápidamente se deshizo de la tanga inclinándose un poco y dejándola caer al piso, que vista tan espectacular, al ver un frondoso monte de venus que tapaba toda su vagina, ya imaginaba ese rico vello mojada por los flujos de una buena cogida.

    Después de eso ya se metió a la regadera, mi corazón latía fuertemente solo estábamos separados por una pared pero ella no podía verme por la diferencia de luz de adentro hacia afuera. Vi como se jabonaba su cuerpo recorriendo cada parte del mismo, pasando por esas nalgas y lavándose bien su anito separando con una mano un cachete para poder lavarlo adecuadamente, masajeaba sus senos y pezones, para ir bajando hacia ese abundante vello y hacer espuma.

    Pero de repente pasó algo que no tenía contemplado, con el paso de los minutos el cristal de la ventana se comenzó a empañar dificultando la visualización del espectáculo y opacando la vista cada vez más. Molesto por no haber prevenido esta situación y no haber puesto líquido desempañante me baje de la escalera y me dirigí a mi habitación para poder masturbarme recordando cada imagen que tenía en mi cerebro y dejando volar la imaginación de como sería penetrar esa rica y peluda vagina.

    Después de ese día no podía dejar de pensar en que quería verla siempre, así que empezó la planeación de cómo colocar una cámara para poder verla cada vez que tomara un baño.

    Pasaron varios días después de eso, Yo aprovechaba su ausencia matutina para ir al baño y revisar que tanga o bóxer se había puesto el día anterior, siempre enfocados a al triangulito que cubría su vagina, a veces había uno o dos vellos púbicos que se habían quedado por ahí, me acercaba su tanga a la nariz tratando de atrapar todo sus aroma de mujer.

    Me puse a investigar en la web que opciones de cámaras había, debía de ser una muy pequeña y de batería puesto que no tenía conexión cerca de ahí. Por fin conseguí y encontré una tipo botón con conexión wifi, la batería no era de tanta duración pero podía comprar una de tipo celular y adaptarla. Hice el pedido y en 1 semana ya tenía todo listo para instalarlo, decidí instalar la cámara en un lugar muy discreto de fácil acceso, que apunta directo a la regadera.

    Llegó el momento de probarla, configure una red oculta en el router y abrir algunos puertos para que no hubiera impedimento alguno, después de unos minutos de configuración ya la tenía lista y funcionando, no era la mejor resolución tenía 640 x 480 pero era ideal para ese tiempo y abarcaba bastante bien el área que quería vigilar.

    Por fin llegó la noche y se encendió la luz del baño era el momento de probar que tan bien se veía, espere como 5 minutos y no entraba a la regadera todavía. Después de 10 minutos de espera por fin pude ver como entraba a la parte de la regadera, completamente desnuda pudiendo apreciar sus torneadas piernas, su trasero el cual marcaba todavía donde antes había estado la tanga, al girarse pude ver ese poblado monte de venus el cual se iba humedeciendo poco a poco producto de la regadera que lo iba mojando e iba marcando unos labios debajo de ese abundante vello.

    En ese momento me deshice de mi ropa y me dispuse a masturbarme mientras Ella tomaba un baño, el cual imaginaba que era conmigo.

    Varias veces pude ver ese espectáculo que me ofrecía en la ducha y poco a poco fui conversando con Ella y tanteando terreno para ver como podíamos estar juntos sin que Ella cayera en mis encantos, muchas veces me bañaba con la puerta abierta esperando que se animara a entrar conmigo, pero nunca sucedió nada en ese momento, sino que hasta tiempo después de que ya se quitó de la casa, pero eso lo contaré en otra ocasión.

    Pueden escribirme a [email protected].

  • Mi tía, mi prima y la montaña

    Mi tía, mi prima y la montaña

    Acababa de terminar el bachillerato y el acceso a la universidad. Estaba contento, pero a la vez algo triste pues no salíamos de vacaciones. Mis padres trabajaban todo el verano y mis amigos se iban los dos meses, vamos que me iba a quedar más solo que la una.

    -He estado hablando con la tía Josefina y me ha dicho que si te apetece puedes ir al pueblo a pasar unos días!

    -Joder, y que voy a hacer en el pueblo! No conozco a nadie!

    -Tienes a tu prima Laura, te puedes ir con ella a la playa y seguro que te puede presentar a la gente de por allí!

    Apenas recordaba a Laura. Tenía un año más que yo y hacia como cuatro años que no la veía. Dado que no me quedaban más opciones, decidí aceptar.

    Hice la maleta y al día siguiente me puse en marcha. Tuve que coger el tren y después un autobús que me dejo en el pueblo costero a media tarde. Mi prima me debió de conocer por la cara de pasmado que debía de tener al bajar del autobús y se acercó hasta mí.

    -Hola, tú debes de ser Gustavo! Me dijo con una gran sonrisa.

    La miré pero no la podía reconocer. “Joder, como está!” Pensé mientras intentaba balbucear un saludo.

    -Si, pero llámame Gus! Tú debes de ser Laura!

    -Hola primo! Me dijo dándome un eufórico abrazo y dos besos en las mejillas.

    Sus tetas impactaron contra mi pecho como si lo quisieran derribar, y sus labios carnosos humedecieron mi cara levemente. Yo no podía salir de mi asombro, estaba tremenda! Media casi como yo con unas tetas imponentes escondidas bajo una camiseta blanca que dejaba ver la marca de unos poderosos pezones. Sus cortos shorts dejaban ver unos prominentes muslos muy bien contorneados. Sus piernas eran largas y acababan en unas botas que parecían de montaña. Llevaba una melena castaña recogida con una coleta que dejaba ver completamente su cara de piel morena con ojos claros y una gran boca moldeada por gruesos labios sin pintar.

    -Me alegro mucho de que hayas venido! Vamos, que mamá está deseando verte!

    Dijo agarrándome del brazo cariñosamente y tirando de mí. Llegamos a su coche, un todo terreno cubierto de polvo, parecía que le debía dar bastante uso por el campo.

    -Vivimos a tres kilómetros del pueblo. Aquí hay muchas casas salteadas por toda la montaña. Acabé el bachiller y decidí coger un puesto de cartera que había libre, así que me paso las mañanas repartiendo cartas y por la tarde cuido un huerto que he montado en la parte trasera de la finca.

    No paró de hablar todo el camino, pero su sonrisa era espléndida y candorosa. Parecía muy entusiasmada con mi llegada y yo empezaba a estarlo también cada vez que miraba sus tetas. Pasamos varias casas aisladas a lo largo del camino hasta que llegamos a la suya. Estaba en una zona alta desde la que se veía el valle. Era grande, de dos pisos, rodeada de un muro alto de piedras al que no podía ver el final. Abrió la puerta automática de la entrada y atravesamos medio centenar de metros hasta llegar a la casa. Todo estaba cubierto de una hierba verde brillante, seguro que debía de llover a menudo.

    Según salíamos del coche apareció mi tía, con una bata de andar por casa que dejaba ver parte de la raja que formaban sus tetas. Era una mujer delgada, algo más baja que Laura, pero bajo su bata pude notar un cuerpo esbelto y bien contorneado. El pelo, algo rojizo, también lo llevaba sujeto con una coleta, como Laura. Sus ojos me parecieron escrutadores y su boca también era amplia con unos labios densos que se extendían formando una adorable sonrisa.

    -Hola hijo! Que ganas tenía de verte!

    Su abrazo fue tremendo en el que también sentí sus tetas aplastarse contra mi pecho. No tuvo bastante con dos besos y me lleno las mejillas con unos cuantos.

    -Que bien que estés aquí! Si esperas más ya ni te conocemos! Cuantos años tienes ya?

    -Dieciocho tía. Yo también estoy encantado de veros! Dije como cumplido.

    -Dios mío! Ya estás hecho todo un hombre! Y vaya altura! Me dijo dándome unas tiernas palmadas en las mejillas.

    -Vamos, pasa, pasa! Que pena que tu tío no esté, se pasa meses fuera pescando! Te enseñaré la casa!

    Me dijo agarrándome del brazo como había hecho Laura anteriormente. Me enseñaron la casa sin parar de hablar. Era bastante grande, un salón enorme en la parte de abajo y la cocina, también grande. Una habitación, un trastero y un cuarto de baño abarcaban todo el resto. En la parte de arriba, cuatro habitaciones y dos cuartos de baño. Las habitaciones daban a ambos lados. La de Laura y la que me habían asignado daban a una terraza trasera y la de mis tíos y la que quedaba libre, a otra en la zona delantera. En la parte trasera había un pequeño estanque que me dijeron que hacía las veces de piscina cuando el tiempo lo permitía, aunque parecía estar nublado a menudo.

    -Has traído pantalones cortos y botas de montaña? Me dijo Laura.

    -Si claro, ya me lo advirtió mi madre.

    -Pues póntelos. Te enseñaré mi sitio preferido!

    Me dijo Laura con una sonrisa que no supe definir, además, cada vez que hablaba creo que miraba más sus tetas que a su cara. La potencia de todo su cuerpo me impresionaba. Deshice la maleta con rapidez y me puse los pantalones cortos, una camiseta y las botas de montaña.

    -Volveremos antes de que se ponga el sol! Gritó Laura mientras montábamos en el todo terreno.

    -Ya verás! Te van a encantar las vistas! Me dijo con entusiasmo ya de camino.

    -Paso mucho tiempo sola y me gusta buscar lugares nuevos. Este es uno de mis preferidos al que nunca he visto subir a nadie!

    Condujo unos tres kilómetros monte arriba entre árboles por un camino que tenía pinta de no transitarlo nadie. Llegamos al final del camino y nos bajamos, yo solo veía árboles. Me agarró de la mano y tiró de mi para continuar andando por un estrecho sendero. A unos doscientos metros llegamos a lo que parecía lo más alto y se abrió un claro desde el que se veía el mar. El suelo era como una alfombra de alto césped y una suave brisa recorrió nuestros cuerpos.

    -Te gusta?

    -Joder, es espectacular! Contesté mirando el extenso horizonte que formaba la línea marina.

    Estaba agarrada a mi brazo y podía sentir una de sus grandes tetas contra mi costado, algo que me impedía apreciar toda la belleza del paisaje.

    -Vengo a menudo y a veces me pasó una hora admirando el paisaje.

    -Lo entiendo, creo que yo haría lo mismo.

    -Me encanta compartirlo contigo! Me dijo dándome un beso en la mejilla más largo de lo que suele ser habitual.

    -Te diré un secreto! Volvió a decir al separar sus labios. Puso la boca pegada a mi oreja y me susurró.

    -Algunas veces me desnudo y ando entre los árboles para sentir la brisa que llega del mar!

    La miré con cara de sorpresa y lo único que se me ocurrió decir fue.

    -Debe ser estupendo! Mis ojos la veían vestida, pero mi mente ya la había desnudado contemplando ese cuerpo correteando entre los árboles.

    Noté como mi polla daba un respingo bajo el pantalón y se me ocurrió otra frase.

    -Por mí no te cortes!

    Su sonrisa se volvió más pícara.

    -Bueno, desnuda no, pero si me acompañas podemos hacerlo los dos en ropa interior! Susurró con cara de niña traviesa.

    Pensé que si me quedaba en calzoncillos se me notaría más el abultamiento que ya había comenzado.

    -Estás segura que por aquí no viene nadie?

    -Muy segura! Dijo sacándose la camiseta por la cabeza.

    Ahora pude ver sus grandes tetas tan solo tapadas por un sujetador color azul claro que las contenía con fuerza. Los pezones se marcaban claramente y parecían intentar reventar la tela.

    Me miró con la misma cara de niña traviesa esperando mi respuesta a su acto. De inmediato me quité la camiseta dejando mi torso al aire. Sentí como sus ojos penetrantes me atravesaban a la vez que los míos se comían sus tetas.

    Se desabrochó el botón del pantalón lentamente esperando que yo lo hiciera a la vez, y así lo hice. Al momento los dos pantalones caían al suelo, dejando ver mis bóxer algo abultados, y sus preciosas braguitas azules a juego con el sujetador.

    -A ver si me pillas! Jajaja!

    Comenzó a corretear entre los árboles cercanos al claro como si fuera una niña pequeña. Sin pensármelo salí tras ella como un depredador tras su presa. Podía ver su culo duro bailando a cada saltito que daba y mi polla se endurecía más por momentos. Al poco la agarré por la cintura, aunque creo que se dejó atrapar pues en ese medio era más hábil que yo. Se dejó rodear por mis brazos hasta pegar mi pecho a su espalda.

    -Te cogí! Le susurré al oído pegado a su espalda, restregando mi polla contra su duro culo.

    -Jajaja, el león ha pillado a la gacela. Y ahora que hará, se la comerá?

    Dijo poniendo sus manos sobre las mías cruzadas en su vientre. La pregunta había sido demasiado directa, al menos eso pensaba yo, y decidí dar un primer paso.

    -La probaré, a ver si me gusta el sabor de su carne!

    Le besé un lado del cuello con los labios y noté como movía la cabeza hacia el otro lado para dejarme espacio. Volví a posar los labios y ahora mi lengua recorrió una buena parte dejando la piel húmeda a su paso.

    -Te gusta el sabor de la gacela? Susurró moviendo su hermoso culo para sentir la dureza que se había generado bajo mis bóxer.

    -Me está empezando a gustar! Susurré subiendo las manos hasta sus grandes tetas. Las presioné hundiendo los dedos y sentí su carne dura mientras pasaba mi boca hacia el otro lado de su cuello. Mi lengua lo recorrió con lentitud, saboreando cada centímetro de su piel tersa.

    -Ummm, primo… me está gustando más este sitio que cuando vengo sola!

    Comenzó a girar su cuerpo hasta quedarse frente a mi. Su boca entreabierta se quedó a escasos centímetros de la mía y pude sentir su aliento cálido envolviendo mis labios. Los acerqué a los suyos y los besé con suavidad. Los despegue para mirarla a los ojos, unos ojos que me miraban con deseo. Se abrazó a mi cuello y yo a su cintura para besarnos de nuevo. Ahora fue un beso largo y húmedo, paladeando el interior de nuestras bocas. Bajé las manos hasta su culo y hundí mis dedos en él apretándolo contra mi cuerpo. Ella presionó las tetas contra mi pecho al sentir la dureza de mis bóxer entre sus piernas y acabamos devorándonos las bocas y mordisqueándonos los labios. Ella no dudó en bajar una mano hasta llegar a los bóxer y tocar mi polla a través de la tela.

    -Ufff, como está esto!

    Susurró mirándome a los ojos, y volvió a devorarme la boca a la vez que metía la mano dentro de los bóxer para agarrar todo el tronco duro que se había formado.

    Yo subí una mano para manosear sus grandes tetas mientras con la otra palpaba su duro culo. Su fogosidad había penetrado mi mente haciendo que mi cuerpo ardiera como el fuego.

    -Como me alegro de que hayas venido, primo! Me susurró contra mis labios sin dejar de manosear mi polla.

    El sol ya había caído tras el horizonte y ya solo pensaba en tirarla contra la hierba y comérmela entera cuando soltó mi polla y me dijo con cara de pilla.

    -Se hace tarde primo y tenemos que regresar, pero mañana tendremos más tiempo!

    Me quedé pasmado con la polla erecta como un mástil reventando mis carboncillos.

    -Vamos, vístete que oscurece muy deprisa y no quiero bajar por este camino de noche!

    Me puse la camiseta y los pantalones intentando no partirme la polla y bajamos hasta el coche casi sin hablar. Cuando montamos me dio un beso rápido sobre los labios con una sonrisa algo perversa.

    -Hoy no estaba preparada para esto, pero creo que lo vamos a pasar muy bien!

    Yo me había quedado mudo intentando entender lo que había pasado.” ¿Sería mi prima una calientapollas?” Fue lo primero que se me vino a la cabeza.

    Cuando llegamos ya se había hecho de noche, en eso llevaba razón, y mi tía la reprendió suavemente.

    -Llegáis tarde! Sabes que no me gusta que conduzcas de noche por esos caminos!

    -Lo sé mamá, pero es que hemos subido muy tarde y no lo he podido evitar!

    -Ya está la cena! Te ha gustado el sitio Gustavo?

    -Llámame Gus tía, y si, en un sitio precioso!

    Cenamos en el salón con una conversación animada recordando mi tía de cuando éramos pequeños. Había notado que mi tía se había cambiado la bata por un vestido veraniego y también se había perfilado los labios con un toque de carmín rojo suave. La verdad es que era un buen cambio, ahora el vestido marcaba unas bonitas curvas en su cuerpo. El escote dejaba ver una buena parte de sus tetas, aunque no tan grandes como las de Laura, y su culo, también más pequeño, era de un redondo perfecto. El vestido, que le llegaba a la mitad de sus muslos dejaba ver gran parte de unas bonitas piernas, calzadas con sandalias con un ligero tacón.

    Cuando acabamos, mi tía nos ofreció tomar una copa.

    -Tomárosla vosotros que yo me voy a dormir. Me levanto a las cinco de la mañana para recoger el correo antes de empezar a repartirlo, jajaja! Río muy alegre.

    Sin cortarse, me dio un suave beso en los labios.

    -Hasta mañana primo! Y no hagáis mucho ruido! Comentó a la vez que le daba un beso a su madre también en los labios, algo que me sorprendió.

    -Vale, nos la tomaremos en el jardín de delante para no molestarte! Contestó mi tía.

    Laura desapareció escaleras arriba y mi tía me indico para que la siguiera hasta la cocina. Era mi tía, pero ir tras ella viendo cómo movía el culo al andar hizo que mi polla no respetará el parentesco dando un buen respingo. La cabrona de mi prima ya me había puesto demasiado caliente y sería difícil acostarme tranquilo.

    Preparó dos vasos con hielo y añadió el whisky que le había pedido, ella también tomaba lo mismo. Me pasó uno y con sonrisa aparentemente tierna me dijo.

    -Ya veo que habéis congeniado bien!

    Rápidamente pensé que lo decía por el beso que me había dado en los labios.

    -Pues si, creo que nos hemos entendido rápidamente!

    -Eso me alegra mucho!

    Se había recostado sobre la encimera con el caso en la mano. Yo estaba enfrente, a un escaso metro de ella, también con el caso en la mano. Su media sonrisa comenzaba a ponerme nervioso, no sabía si sospechaba algo.

    -Es guapa verdad! Afirmó después de dar un sorbo sin perder mi mirada.

    -La verdad es que es muy guapa! Contesté pensando en que la respuesta sería “Está como un tren!”

    -Tu también eres muy guapo, aunque dicho por una mujer de cuarenta y cinco años no te sabrá a mucho!

    -Que va tía! Estoy encantado de que me lo digas! Además, – continúe a la vez que me acercaba a su cara – esta mujer de cuarenta y cinco años está estupenda!

    Acabé susurrándole al oído como un cariñoso alago sellándolo con un beso en su mejilla.

    -Gracias hijo! Paso mucho tiempo sola y nunca recibo halagos, y menos de chicos apuestos como tú, jajaja!

    Y me correspondió con otro beso en mi mejilla, aunque ligeramente más largo que el mío.

    -Pues no es un alago, es la pura realidad. Estás estupenda!

    Dije reafirmándome en mis palabras anteriores. Su sonrisa se amplió levemente y se me ocurrió mejorar mi respuesta.

    -Y me encantará hacerte compañía el tiempo que pase aquí!

    Su reacción me pilló por sorpresa. Se abrazó a mi sin soltar el vaso, pero pude sentir su otra mano acariciando mi cuello a la vez que pegaba su mejilla a la mía.

    -Gracias hijo, eres un cielo! Susurró a mi oído.

    Yo correspondí a su abrazo acariciando su espalda con la mano que me quedaba libre mientras sentía un par de besos cálidos en mi mejilla. El contacto con su cuerpo hizo que mi polla, que no acababa de bajar, volviera a dar otro respingo. Creo que me puse colorado pensando si lo habría notado.

    Separó la cara para mirarme a los ojos y después de unos segundos, que se me hicieron eternos, susurró.

    -Estoy muy contenta de que hayas venido y espero que te quedes los dos meses de verano!

    Después me dio un cálido beso en los labios, sin lengua, pero su cálida humedad penetró en mi boca. Pensé en mi tío Nicolás, su marido, que apenas debía estar en casa por su trabajo de pesca de altura, mientras me agarraba del brazo para salir al jardín delantero.

    -Y tío Nico, pasa poco tiempo en casa?

    -Apenas un mes al año y repartido en días!

    Entendí que mi tía mantenía escaso sexo con su marido.

    -Y que tal llevas eso?

    -Pues no muy bien, pero es lo que hay!

    Contestó algo afligida. Quise animarla un poco y decidí comprobar sus expectativas.

    -Pues eres una mujer atractiva, deberías salir más y relacionarte con gente.

    Creo que entendió mi sugerencia y me miró con sonrisa irónica. Dejamos los vasos sobre la mesa que había bajo una de las tres farolas y nos sentamos de lado, uno frente al otro. Cruzó sus bonitas piernas y la tela del vestido se subió dejándome ver uno de sus potentes muslos al completo. No pude evitar mirarlo a la vez que ella controlaba mi mirada. Después de esos segundos de cierto coqueteo, me contestó a la sugerencia.

    -Hijo, este pueblo es pequeño y prácticamente nos conocemos todos. Si bajara y tomara una copa con alguien al día siguiente sería la comidilla de todo el pueblo!

    Me dijo a la vez que cruzaba las piernas lentamente en sentido contrario. Otra vez mi vista se disparó impulsivamente intentando verle las bragas y ella volvía a controlar mi mirada.

    -Vaya, es el problema de los pueblos pequeños! Contesté sin saber que más decirle, pero ella no quiso dejar el tema.

    -Bueno, llevo tiempo sola y he aprendido a encontrar… cierta felicidad!

    Comentó para después dar un buen trago al whisky. Después descruzo las piernas para dejarlas semiabiertas y otra vez mi vista se disparó buscando el final de los robustos muslos. Ahora podía ver mínimamente parte de sus bragas, que parecían blancas bajo la luz de la farola. Ella sonreía con una pizca de lascivia viendo cómo mis ojos atisbaban entre sus piernas. Su comentario había sido claramente una alusión a su masturbación y continúe con el tema.

    -Bueno tía, eso es normal, yo también busco mi propio placer.

    -No sales con ninguna chica?

    -He salido con varias, pero nada serio, y al final me acaban dejando!

    -Y por qué te dejan?

    Era una pregunta normal, y la respuesta era simple, aunque no tanto para contárselo a tu tía. Bueno, llegados a ese punto, sentados en el jardín de su casa y enseñándome las bragas en la penumbra, por qué no decirle la verdad.

    -Verás tía, soy muy activo sexualmente y claro, llega un momento en el que ya no aguantan!

    Fue una frase contundente, pues vi como su cara cambiaba de una forma que no sabría definir.

    -Ah, si? Y… necesitas… mucho… sexo?

    Preguntó con cierta ironía mientras abría más las piernas dejándome ver sus bragas claramente.

    La hermana de tu madre no suele hacerte esas preguntas, pero claro, tampoco te enseña las bragas. Ambas cosas me estaban produciendo un tremendo morbo que afectaba al tamaño de mi polla, vamos, que tenía el pantalón a punto de estallar.

    Ya no me corté y le respondí pasando la mano por encima del bulto que se me había creado.

    -Pues más de lo que puedas imaginar!

    Su cara pareció iluminarse ante mi respuesta y no me corté en preguntarle.

    -Y tú?

    Ella sonrió con la misma ironía que mantenía desde el inicio, y su respuesta fue evasiva.

    -No te revelaré mis secretos el primer día de tu estancia, jajaja!

    Rió tras su respuesta. Dio otro buen trago acabando el whisky mientras controlaba mi mirada que no paraba de subir y bajar dividiéndose entre el canalillo que formaban sus tetas y las bragas. La conversación se había quedado en un punto muerto y yo no sabía cómo seguir. Había adoptado una postura que mantenía mi vista tan ocupada y mi mente era incapaz de seguir una conversación. Fue mi tía la que cambió el tema después de que apareciera la luna tras una de las montañas.

    -Sabes algo que hecho de menos, dar un paseo bajo la luz de la luna con una buena compañía!

    -Te parezco una buena compañía?

    Contesté de inmediato. Ella volvió a sonreír con esa ironía que se dibujaba en sus labios.

    -Es posible, pero habrá que probarlo!

    Dijo levantándose de la silla. Yo hice lo mismo y ella levantó un brazo para que me pusiera a su lado. Lo hice pasando mi brazo por su cuello a la vez que ella rodeaba mi cintura. Comenzamos a caminar rodeando la casa para acceder a la parte trasera donde daba la habitación de Laura.

    -No despertaremos a Laura caminando por aquí?

    Susurré a su oído para acabar dándole un fugaz beso en el cuello para ver si reacción. No se inmutó, tan solo giró la cabeza para susurrar a mi oído.

    -Esto es bastante grande y nos alejaremos lo suficiente para que no nos oiga!

    -Cuando acabó la frase me beso en el cuello como había hecho yo, pero su beso fue algo más largo y húmedo. Nuestros cuerpos se pegaron más y los dedos de la mano que rodeaban su cuello rozaban la parte alta de sus tetas. Habíamos caminado unos cien metros y los frondosos árboles ya no dejaban ver la casa. En un pequeño claro apareció un banco.

    -Mira, en este banco me siento algunas noches sola para ver la luna y las estrellas!

    Me susurró a la vez que nos sentábamos.

    -Pero hoy no estás sola!

    Le dije mirándola a los ojos con mi boca a escasos centímetros de la suya. Ella mantuvo la mirada unos segundos y con lentitud abrió los labios. Pegué los míos a los suyos y los besé con suavidad, sin lengua, tan solo el contacto de la jugosa carne. Ya no sabía si era el morbo de que fuera mi tía, o su forma de actuar, pero había algo en esa mujer que provocaba lo más profundo de mi mente. Le di varios besos más, tan solo con los labios hasta que sentí su mano tras mi cuello. Ahora fue ella la que me beso, sentí como su lengua penetraba en mi boca y la recorría paladeando el interior. El beso se fue haciendo más intenso, más ardiente y subí una mano hasta sus tetas. Las toque sobre la tela y busqué nerviosamente los botones para desabrocharlos. Conseguí desabrochar uno a duras penas, y después otro. Sus bonitas tetas quedaron al aire pues no llevaba sujetador. Ahora mis dedos palparon los pezones que se habían endurecido como grandes garbanzos. Mi lengua salió de su jugosa boca para bajar por el cuello impregnándolo de saliva, baje con la lentitud que puede pues el deseo me desbordaba, quería sentir la carne de sus tetas antes de llegar a los pezones. Mi lengua rodeo uno de ellos y mis labios lo engulleron. Ella echo la cabeza hacia atrás y emitió un gemido de placer.

    -Cuanto tiempo llevaba deseando esto!

    La oí balbucear entre el canto de los grillos. Chupé el pezón con ansia devoradora y pasé al otro para embadurnar lo de saliva. Lo succione con fuerza, haciéndola gemir de nuevo mientras ella apretaba mi cabeza con sus manos sin dejar de gemir.

    Seguí desabotonando el vestido hasta abrírselo por completo. Mi mano había quedado entre sus muslos y los sobé con delicadeza. Abrió las piernas indicándome el siguiente paso, y pude ver el reflejo de sus bragas blancas iluminadas por la luz de la luna. Toqué la tela y la sentí mullida para mí sorpresa. Metí los dedos y una mata de bello rizado los envolvió. Estaba acostumbrado a los coños depilados de las chicas con las que había salido y el coño velludo de mi tía generó más morbo del que ya me dominaba.

    Mis dedos se introdujeron entre ese pequeño bosque hasta alcanzar una gran raja. Mi tía gimió más fuerte y apretó mi cabeza contra sus tetas hasta casi dejarme sin respiración.

    -Diosss, hijo! No te pares! Sigue, sigue!

    Introduje un dedo y su vagina se lo trago entero. Mi tía movió el culo sobre el banco haciendo que su coño succionara y expulsará el dedo y en pocos segundos noté como me lo mojaba. Lo saqué para poder arrodillarme entre sus piernas y tiré de sus bragas. Se las saque por los pies a trompicones pues mi deseo de ver su coño peludo me impedía hacer las cosas con delicadeza. La luz de la luna iluminó ese triángulo boscoso y mi boca se abrió ante esa imagen deliciosa. Me pareció sexy y excitante, quizás fuera por qué era la primera vez que veía un coño sin depilar.

    Puse una mano sobre el rizado pelo y lo acaricié para sentirlo. Ufff, era algo nuevo y diferente, y eso atrae, y a mi me atrajo como las polillas a la luz.

    Retiré la mano y ahora fue mi tía la que la pasó de abajo a arriba por toda su mata.

    -Te gusta? Se que las chicas se depilan porque me lo ha dicho Laura!

    Asentí con la cabeza pues no era capaz de vocalizar nada. Después bajo su otra mano y lo abrió con los dedos mostrándome una sonrosada carne. Me lancé contra sus piernas y comencé a lamer como un perro. Lo lamía de abajo a arriba hasta llegar al clítoris y a cada toqué de mi lengua arrancada un gemido de la boca de mi tía. Después de varias lamidas penetre con la lengua hundiendo mi boca entre los labios del coño. Noté como su cuerpo temblaba y volvió a correrse soltándome una cascada de flujo en plena boca.

    -Ahhh, dios mío! Que gusto!

    Dijo entre jadeos mientras despegaba mi cara empapada de su coño. Me incorporé hasta ponerme de pies observando su cuerpo desnudo con el vestido abierto. En la semioscuridad me pareció delicioso, pero tenía ansia por verlo a plena luz. Alargó sus manos y desabrochó mi pantalón que estaba tremendamente abultado, y tiró de ellos junto con los bóxer. Mi polla salió de su prisión erguida y dura apuntando a su cara. Atisbe entre las sombras su sonrisa irónica y algo perversa cuando agarró el tronco venoso y sentí su mirada penetrante sobre mi capullo hermosamente hinchado. Su voz fue tan irónica como su sonrisa cuando me dijo.

    -Vaya polla que tiene mi sobrino!

    No pude evitar responder con la misma ironía.

    -Le gusta a la tía la polla del sobrino?

    Tampoco ella pudo evitar reirse.

    -Jajaja, ya te lo diré cuando la pruebe!

    Sin más preámbulos, engulló el capullo y comenzó a lamerlo dentro de su boca. Le dio varias chupadas y se lo sacó para lamer los huevos y subir por el tronco hasta engullirlo de nuevo. Lo repitió varias veces haciendo que me pusiera como un verraco. Estaba de pies y ella me la chupaba sentada en el banco, baje las manos hasta sus tetas y comencé a sobármelas. Ella avanzó con los labios por el tronco hasta que sentí como chocaba mi capullo contra su garganta. Di un respingo y apreté más sus tetas.

    -Despacio cielo, las tengo muy sensibles!

    -Perdona tía, pero es que… la chupas de maravilla!

    -Pues solo acabo de empezar!

    Susurró con cierta prepotencia, una prepotencia que me demostraría con creces.

    Se volvió a meter el capullo en la boca y después de varias chupadas me agarró suavemente los huevos con una mano y la otra la paso bajo mis piernas hasta llegar al culo y agarrarme lo con fuerza. Comenzó a avanzar con los labios suavemente apretados al tronco hasta que de nuevo chocó contra su garganta. Esta vez aguante el respingo mientras movía sus labios succionando. Yo ya estaba que me salía, y sobaba sus tetas intentando no apretarlas demasiado. Al momento noté como sus labios avanzaban más y sentí mi capullo atravesando su estrecha garganta.

    No fue un respingo, más bien las piernas me temblaron al sentir toda mi polla dentro de su boca.

    -Ahhh! Joder… tía! Como la chu… ahhh… pas! Diosss!

    Su mano sobaba mis huevos y sentí como la punta de un dedo de la otra penetraba mínimamente en mi culo.

    -Ahhh! Ahhh!

    Un chorretón de leche atravesó mi polla para ir directamente a su garganta. Se la sacó hasta la mitad y comenzó a chupar como un bebé ansioso de leche materna. Un chorretón llenaba su boca y se lo tragaba dejando espacio al siguiente, hasta que el último la desbordó derramándose entre sus sensuales labios. A los pocos segundos mis piernas dejaron de temblar y mi tía dejo de chupar. Pude ver con los ojos semicerrados por el éxtasis como se limpiaba con el dorso de la mano el sobrante de semen que chorreaba por su barbilla.

    -Dios mío, cielo! Pues si que tenías leche acumulada!

    Yo no estaba para decir nada, mis piernas habían dejado de temblar pero mi mente no. Todavía seguía disfrutando de ese pedazo de mamada que me acababa de hacer mi tía. Cuando la oí decir.

    -Joder, y todavía sigue dura! Que delicia!

    Se levantó y me abrazó con una mano mientras con la otra seguía abrazando mi polla. Me beso con sutileza, lamiendo mi paladar y devorando mis labios, mientras restregaban la polla contra su raja.

    -Me encanta que siga dura porque ahora me la vas a meter bien dentro de mi coño!

  • Preliminares con mi querida Cristina

    Preliminares con mi querida Cristina

    Mi nombre es Jaime y actualmente tengo 47 años. Este es mi primer relato. He optado por dividirlo en varias partes.

    El relato que vengo a narrar se origina hace unos quince años, recuerdo que era un soleado sábado de octubre cuando la conocí. Nos presentó una amiga común que consideró que yo era la persona adecuada para asesorarla en ante unas dudas relativas a su futuro profesional. Quedamos para tomar un café y hablar del asunto.

    En aquel momento Cristina tenía 18 años y encaraba con ilusión sus pasos hacia una profesión vocacional que yo conocía bien. Ella era una joven muy viva y atractiva, su mirada era tan penetrante, incisiva y despierta que acaparó toda mi atención desde el primer instante.

    Conectamos emocionalmente de forma total, solo bastaron unos minutos para que el tono de la conversación y el clima de nuestro encuentro pasasen a ser amigables, embriagadores y cálidos.

    Tras aquel encuentro inicial transcurrieron meses colmados de mensajes, llamadas y conversaciones. Debido a mi trabajo, cambié de ciudad, pero no por ello dejamos de mantener contacto Cristina y yo. A lo largo del año nos felicitábamos las fiestas, cumples, nos preguntábamos por las vacaciones, proyectos, amores…

    Ocasionalmente conseguimos quedar en alguna cafetería de carretera a mi paso, aunque solo fuese para hablar, mirarnos cara a cara y eso si… despedirnos con el absoluto convencimiento de que lo que mantenía viva nuestra vinculación era una atracción de grado máximo que crecía junto a nuestros meses de amistad.

    Cristina cumplía años y fue transformándose en una preciosa mujer, delgada, de melena larga y rubia, ojos verdes brillantes y un maravilloso cuerpo trabajado a través del deporte. Sus pechos eran sugerentes, firmes y recogidos. Su culo impresionante, redondito, duro y bien formado. Su personalidad alegre, desenfadada, valiente, atrevida…

    Cuando ella contaba 25 años yo regresé de nuevo a la ciudad, pero lo hacía en circunstancias diferentes a cuando marché ya que venía acompañado de familia. Este nuevo panorama cambiaba de forma notable mi anterior disponibilidad y facilidad para transformar cualquier encuentro en una cita sin límite de horario. Aun así, las complicaciones no impedían que el tráfico de mensajes siguiera siendo fluido, tanto como las consecuencias de nuestras intensas conversaciones a deshoras…

    Tras varios intentos, una mañana de primavera nos organizamos para quedar. Cristina salía del médico a media mañana y yo me dirigía a un asunto de trabajo cerca de su residencia.

    Como buena cita clandestina, quedamos en el aparcamiento de un área de servicio. Ella me esperaba junto a su vehículo, vestía un ajustado pantalón vaquero que definía su vertiginosa cintura y caderas, destacando un espectacular culo de campeonato. Arriba una camisa de color azul dibujaba sutilmente la forma de sus pechos perfectos.

    Tras un rico beso de saludo y unas primeras palabras, ocupé el asiento de acompañante y nos dirigimos en su coche hasta una zona de recreo ubicada en una reserva natural cercana y poco concurrida entre semana. Durante el trayecto ella dejó que mis manos ejerciesen de embajadoras de nuestros deseos y se transformasen en vanguardia exploradora improvisada. Aproveché para deslizar mi mano izquierda sobre sus piernas, nunca antes las había tocado con esa connotación lujuriosa, ella conducía el vehículo y sonreía cómplice. Subí lenta pero intencionadamente a lo largo de sus muslos para detenerme en su entrepierna. Nada la paraba. Mientras conducía sonreía aprobando la expedición y abrió complaciente sus piernas para facilitar mi maniobra, permitiéndome deslizar mis dedos sobre su sexo oculto bajo aquellos vaqueros ajustados. Mis dedos me transmitían la información necesaria para que mi imaginación calenturienta dibujase en mi mente el resto. Yo ya había visto en foto la rajita de Cristina, sabía que le gustaba llevarla despejada de vello púbico, y así la noté perfectamente, también lo abultado de sus labios genitales y el calor que emanaba de su coño.

    Llegamos a destino y nos dirigimos a una esquina de los merenderos, entre jarales, y allí pudimos dar rienda suelta a los deseos acumulados tras años de conversaciones, pensamientos pecaminosos y deseos cada vez menos ocultos.

    Nos besamos ardientemente. Su juventud plena y acelerada se multiplicaba por la indecencia de mis deseos adultos. Sin cambiar de asiento nos enroscamos, besamos y manoseamos a placer. Desabroché su blusa y pude divisar su precioso sujetador juvenil que apretaba esos pechos duros y aterciopelados que deseaba chupar. Sin parar un segundo aproximé mi lengua hasta el borde del sostén e, invadiendo esa intimidad, proseguí lamiendo lascivamente esas tetitas deliciosas de piel de melocotón. Mi querida amiga se ofrecía al juego de la perversión cachonda perdida. Nuestras lenguas se rozaban con vicio salvaje. Nuestros besos daban cuenta del descaro acumulado y del que éramos presos.

    Pasamos a ocupar el asiento trasero del vehículo y seguimos besándonos de forma intensa. Cristina ya sin camisa ni sujetador se dejaba hacer y permitía que mi boca se apoderase plenamente de sus deliciosas tetitas. Las devoré durante minutos saboreando aquellos perfectos pezones de pequeño tamaño. Los mamé, los lamí y los mordí, llegando a disfrutarlos de sobremanera, y mas aun cuando noté por su grosor y dureza el grado de excitación de mi acompañante.

    Volvimos al cuerpo a cuerpo de besos cargados de deseo, pasión y lascivia. Ella me desprendió de la camisa, yo desabroché y bajé su pantalón vaquero. La dejé solo con las braguitas puestas. Quedó casi desnuda sobre el asiento trasero del coche, bañada por un espléndido sol de mediodía que le daba un toque angelical.

    Me arrodillé para que mi boca pudiese aterrizar cómodamente sobre su vientre, coronar su ombligo y navegar hacia su zona más íntima. Bajé de forma incendiaria sobre la tela de sus bragas. El olor de su excitación volaba desde su interior y penetraba en mis sentidos calentando aun más mi deseo de saborearla toda.

    Aparté sus braguitas y mi lengua deslizó lentamente sobre su rajita impregnada de abundante crema blanquisalada cuyo sabor penetró hasta mis entrañas. Abrí sus labios genitales e introduje mi afilada lengua en su interior, rozando intensamente esas delicadas porciones carnosas que generosamente regalaban su jugo a mi boca.

    Así fui lamiendo su delicioso chochito hasta iniciar mi ascenso hacia su clítoris. Con mis dedos abrí su capuchón, era pequeñito y coqueto, brillaba ante mis primeros roces linguales acompasados por sus gemidos. Cristina, sin dudar abrió más sus piernas y posó sus manos sobre mi nuca, arqueaba su espalda. Me decidí a llevarla con mi boca a su primer orgasmo y así se lo anuncié: – Quiero que te corras en mi boca cariño.

    Sus jadeos subieron de intensidad al son de la potencia succionadora de mi boca. Deseaba sentir su corrida caliente, ansiaba ese regalo. Mi lengua se afanaba en esa empresa y se deslizaba fuerte sobre su coño empapado y depilado. Ella se movía de forma espasmódica, se retorcía de gusto y finalmente se vació sobre mi boca con todas sus ganas. Me entregó una generosa dosis de jugos vaginales, un delicioso chorro que me llenó de sensaciones y anuló mi voluntad.

    Solo deseaba lamerlo todo, comerle todo su coño empapado. Chupé cada gota y limpié por completo su entrepierna. Noté como su aceleración llegó al punto máximo hasta quedar fuera de control, sus músculos se tensaron, encogió sus dedos y sus gemidos dieron paso a frases de agradecimiento y placer…

    Finalmente la busqué con mi mirada mas dulce para relajarla, y ella me respondió con una sonrisa calmada llena de complicidad y satisfacción antes de continuar.

  • Siempre estaré para ti, Marian (8)

    Siempre estaré para ti, Marian (8)

    Ya en Caracas y retomando nuestra vida normal, una vez más Marian salió con el tal Salvador, quien le dio todo tipo de excusas por su pasada mala noche y le prometió que no volvería a pasar, que había estado sometido a mucho estrés y eso había incidido en su falla. Pero que estaba poniendo las cosas en su lugar y le juraba que no volvería a pasar. Al parecer, en efecto, cumplió. La pasaron bien y regresó contenta. Durmió sola y yo en mi habitación pensaba que por un lado, me alegraba por ella, pero por otro, me veía sin ella, sin sus favores.

    Pasó el tiempo y la relación con Salvador se consolidaba. Varias veces vino a casa a almorzar o a cenar, incluso fueron al apartamento de la playa, ellos solos, porque yo prefería mantenerme en observación, pero no involucrado.

    Un buen día se me acercó silenciosamente y me abrazó por la espalda, me dio un beso y me dijo:

    – Tenemos que hablar.

    – No, ni de vaina, me voy. Ya me vas a romper la cabeza de nuevo. Chao.

    – No, espera, no huyas, mi amor, es que tengo algo importante que decirte, pero no es malo, creo…

    – Coño, que Dios me agarre confesado… dime…

    – Bueno, mi cielo, creo que… bueno… verás… Salvador… quiere casarse conmigo… me dice que está muy enamorado y que ya no necesitamos esperar más… – esa noticia me dejó mudo, no supe que decir. Solo la miraba, atontado. Entonces me acarició la cara, suavemente y me dio un besito en los labios y me preguntó: ¿No te gusta la noticia? ¿No quieres que me case?

    – La verdad… no sé qué decirte, yo creí que con él solo había… no se… solo sexo y amistad, pero no sabía que estaban enamorados. Me agarraste de sorpresa, no me lo esperaba, pero bueno… te deseo lo mejor, que seas muy feliz… – y me paré y me fui a la calle, antes que me detuviera.

    Poco tiempo después se casaron en una sencilla ceremonia civil, solo por lo civil porque ambos eran divorciados. Total, que la pobre Marian jamás había podido casarse por la iglesia, porque con papá tampoco. Él era divorciado en aquel entonces. Pero se vistió de un color blanco ostra, que le quedaba genial. Esa noche estaba preciosa, se veía radiante, feliz. Había encontrado un hombre de su generación que la trataba con respeto y consideración, con quien sostenía largas y amenas conversaciones sobre cualquier tópico y que, aparentemente, la sabía complacer en la cama y fuera de ella. No necesitaba nada más. Por eso se había casado, para tratar de ser feliz.

    A la recepción, muy íntima, asistieron los hijos de él y hasta su ex esposa, con quien mantenía buenas relaciones. Su matrimonio se había terminado porque se había acabado el amor, pero se tenían respeto y estaban muy unidos por sus hijos. La verdad, me parecieron personas agradables. Esa noche me retiré temprano, sin despedirme, a la llanera. Me fui a casa, porque ellos se iban a un hotel y luego de Luna de Miel. Me acosté a llorar un rato, por todo lo que ella significaba para mí, porque era el amor de mi vida… hasta que me quedé dormido.

    Cuando regresaron de su viaje de casados, Salvador me sorprendió con una noticia: me dejaba su apartamento de soltero, un estudio de excelente distribución y ubicación, en La Castellana a una cuadra de la Av. Francisco de Miranda. Totalmente amueblado y equipado con cierto lujo y practicidad. Me entregó las llaves y me dijo:

    – Sé que te sientes un poco fuera de lugar, aquí con nosotros. Yo me vine a vivir acá e invadí tu espacio, por lo que en retribución te cedo mi apartamento estudio, solo una habitación, pero muy cómodo. Para un soltero, es ideal. Allí te podrás llevar a tus chicas sin problemas y sin molestar a nadie. Es tuyo. Yo me quedo aquí en éste magnífico Pent House, porque tu mamá no se quiere mudar de aquí.

    – ¿Y el alquiler, como queda?

    – Nada, hombre, me pertenece y luego lo traspasaré a tu nombre. Será tuyo. Yo me quedé con tu mamá, tú te quedas con mi apartamento. ¿Te parece justo?

    – Bueno… hummm… creo que salí perdiendo un poco, pero ni modo. Jejeje. – me dio un abrazo que sentí sincero y se marchó a su habitación en busca de su esposa.

    Al día siguiente fui a conocer el apartamento de Salvador, que ahora sería mío y me agradó. Era una belleza. Con acceso por la Av. Ppal. De La Castellana y por la Av. Luis Roche de Altamira. Los ventanales eran de vidrios que dejan ver de dentro para fuera, pero no al contrario. No se requerían cortinas. Podías andar desnudo por el sitio sin que te vieran de afuera. Piso 3 de un edificio de 10 y con 4 apartamentos por planta, todos idénticos.

    El fin de semana siguiente me mudé con todas mis cosas, ropa, discos, casetes, películas, libros y herramientas. El mismo sábado quedé instalado y para inaugurarlo llamé a Licht, para que se viniera esa noche. Con música agradable y buen vino, echamos dos polvos bastante buenos, satisfactorios.

  • La que se empina (2)

    La que se empina (2)

    El Rancio era un hombre nuevo, el parásito que se había depositado en su cimbrel hacía que cualquier mujer que se acercara quisiera tener sexo con el, el sueño de cualquier hombre.

    Recien levantado y con su polla gorda y erecta, El Pescadero decidió darse una vuelta por el vecindario. No iba a desaprovechar su enorme poder, hoy además tenía un capricho, Raquel, deseaba follar y fecundar a la inquilina rubia. Raquel y Nines llevaban algún mes de retraso en el pago del alquiler, era la excusa perfecta para ir a hacer una visita a su sexi vecina.

    Antonio se colocó bien su paquete y llamó al timbre, pero una sorpresa le esperaba, la puerta estaba entreabierta, de forma sigilosa entró en la vivienda y empieza a buscar lo que venía buscando, se dirigió hacia el comedor donde en su mesa había una botella de vino abierta y un tubo donde había los restos de un líquido, Antonio olió ese liquido y le resultó de un olor familiar, curioso se acercó a las habitaciones, en la primera no había nadie pero en la segunda, al abrirla, oh sorpresa, vio a Raquel, la diosa rubia tumbada en la cama completamente dormida y desnuda, a su lado había una copa de vino, ya vacía, pero la sorpresa no acabó allí, con la puerta entreabierta vio a un hombre desnudo, de cuerpo viejuno y arrugado, su pene era pequeño y peludo, se notaba de lejos que esa polla no era muy limpia.

    La poca luz que entraba por la ventana descifró el enigma, se trataba de Maxi, quien con la ayuda de la burundanga logró dejar sumisa a la y le hizo coger la mujer más deseada de la comunidad. Antonio decidió no intervenir y ver que sucedía, Maxi, enfocó derecho su pequeña polla hacía la boca de Raquel y se la introdujo con fuerza, Raquel, como si fuera un biberón empezó a succionar fuertemente, Maxi no estaba acostumbrado a tener sexo con lo cual a la segunda succión soltó un semen acuoso y amarillento en las entrañas de la rubia.

    Que pena, la intención de mente fría era fecundar a la vecina, pero tenía tiempo y se puso a ello, cogió la mano de la rubia y se la puso en su polla para lograr la erección y surtió efecto, Maxi, ahora si, introdujo su polla en el rasurado coño de Raquel y se propuso correrse y hacer un hijo a la vecina. Durante toda la noche estuvo en ello, se corrió 5 veces.

    De aquí 9 meses veremos que pasó.

  • Mi padre me llenó las tetas de leche

    Mi padre me llenó las tetas de leche

    La mayoría de las chicas suelen pedir para sus 18 que sus padres les regalen un viaje o que les hagan una tremenda fiesta pero hay otras chicas como yo que deseamos otra cosa. Yo quería agrandarme las tetas, quería ser una chica 90-60-90 pero era una simple morocha de senos pequeños y de linda cola así que le dije a mi madre que era lo que quería para mí cumpleaños para que ella luego me ayudase a convencer a mi padre. El obviamente pego el grito en el cielo cuando ella le contó y fue un rotundo no la primera vez pero yo era su única hija asi que fue aflojando con los días también por mi insistencia y por repetirle mi slogan una y otra vez de que solo se cumple una vez los 18, entonces lo termine convenciendo y me termino pagando la operación.

    Ya con mis enormes pechos mi padre se convirtió como en otra persona, en alguien más tierno y dulce y un poco la culpa la tengo yo ya que luego de haberse gastado un buen dinero en la operación el paso a ser mi favorito entre el y mi madre así que todo el tiempo lo abrazaba, lo besaba y en alguna que otra ocasión le apoyaba las tetas sobre su pecho y las agitaba un poquito. El digamos que empezó a hacer lo mismo conmigo ya que también a veces el venía y me abrazaba por detrás y me daba cientos de besos, además alguna que otra vez se le escapaba algún que otro dedo y terminaba sin querer tocando algunas partes de mis senos.

    Luego de un par de semanas volví a pedirle dinero para comprarme ropa y para que el no me diga que no fui a pedirle con una blusa blanca tipo piratilla que dejaba ver gran parte de mis senos y la táctica no solo funciono sino que también el se ofreció a acompañarme a la galería a la cual quería ir a comprar. Entonces fuimos y al estacionar el coche en un estacionamiento enorme, el se me queda mirando por un segundo y me dice lo siguiente.

    – Me dejarías tocarte las tetas un segundo?

    Yo lo mire, pensé por uno o dos segundos y antes de decirle la respuesta mire hacia todos lados viendo si habían personas cerca y como no habia nadie le dije lo siguiente.

    – Dale pero rápido que nos pueden ver.

    A mi no me molesto que el me pidiese eso, es más era lo mínimo que podía hacer por el. Entonces el apoyo sus manos sobre mis dos tetas y las empezó a apretar como si nunca hubiera tocado alguna y así estuvo por 10 o 15 segundos. Luego de eso bajamos del coche y entramos a la galería y se puede decir que el me llevaba a las diferentes tiendas ya que al entrar me agarro de la cintura como si fuésemos una pareja y así me fue llevando por todo el lugar. Dentro de las tiendas yo me probaba algo y se las mostraba para que el me diga si me quedaba bien y así estuvimos toda la tarde.

    Al salir de la galería ya de noche y dentro del coche el me vuelve a preguntar si yo le dejaba que me tocase las gomas de nuevo a lo cual le volví a decir que si, entonces el volvió a estrujarme las tetas y luego de 10 segundos me pregunta lo siguiente.

    – Me dejas chupartelas? – me pregunto el.

    Yo le dije que no daba hacer eso allí pero que si el quería podía venir esta noche a mi habitación que yo le dejaba y obvio que acepto porque se moría de ganas de hacerlo. Por lo tanto, cerca de la una y media de la madrugada el en calzoncillo ingreso a mi habitación y me encontró a mi recostada sobre mi cama viendo la televisión en tanguita y con una remera vieja con la que suelo dormir. Entonces con el allí dentro de mi cuarto apague la tele y me puse de rodillas sobre la cama, a continuación, me saqué la remera y quede con mis tetas al aire.

    El al ver mis enormes gomas se subió a mi cama rápidamente y se puso de rodillas también justo en frente mío. Entonces agarro mis senos con sus dos manos y me los empezó a chuponear y a morder como si fuese un bebe muy hambriento. Iba de un pezon a otro constantemente succionando cada uno de ellos, incluso también por momentos jugueteaba con ellos utilizando su lengua. Todo esto a mi me fue poniendo bastante cachonda así que en un momento dado empecé a tocarme allí abajo.

    La situación se fue poniendo muy hot lo cual llevo a que el hiciera algo bastante inesperado que me dejó sin palabras. Mi padre luego de unos minutos soltó mis tetas y se paro sobre la cama, entonces para mi sorpresa decidio bajarse el calzoncillo y quedo con su pene erecto a centímetros de mi cara.

    – Chupamela – empezó a decir el.

    Yo que estaba más caliente que una pava decidi agarrarla con una mano y lo primero que hice fue pajearlo mirándolo a los ojos por un instante, luego hice lo que me dijo que haga. Me la metí en la boca y empecé a chuparsela pero no pude hacerlo a mi manera ya que el a los pocos segundos de haber empezado me agarro de la cabeza con sus dos manos y me empezo a jalar hacia delante y hacia atrás como si estuviese follandose mi boca.

    – Glup glup glup – se escuchaba por toda la habitación.

    El luego de unos minutos me soltó así que por fin pude lamersela a mi manera, por lo tanto, disfruto de unas tremendas lamidas por todo su tronco y cabeza. Después de eso el coloco su poronga entre mis dos tetas y se hizo tremenda turca con ellas hasta que sintió que ya no podía aguantar mas, entonces agarro su pene y empezó a pajearse apuntando hacia mis tetas. Yo entendí rápidamente lo que quería hacer así que con mis manos me levante los senos para que el pueda llenarmelas toda de leche y así fue.

    – Ahh ahhh ahhhh – dijo el.

    El exploto y me roció de semen ambas tetas pero eso mucho no lo vio ya que debido al placer que estaba sintiendo inclino su cabeza y se quedó mirando el techo por varios segundos. Luego cuando bajo su cabeza me vio ya toda sucia por culpa de el.

    Después de esta corrida el me dejo chuparsela y lo hice hasta que volvió a su tamaño normal, entonces el se marchó y me dejó a mi allí cubierta de su leche.

  • Mi hermana se hizo pasar por mi esposa (parte 2)

    Mi hermana se hizo pasar por mi esposa (parte 2)

    Me ayudo a vestirme y a quedar listo, se agacho para atar las agujetas de mis zapatos y pude ver sus hermosas tetas,  no son grandes pero para mí son hermosas, debo de confesar que me sentía mal por aprovecharme mientras ella trataba de ser generosa conmigo, pero no deje de mirar.

    -Es momento de irnos ¿te hace falta algo?

    -No, estoy listo, solo resta agradecerte que me hagas compañía y recordarte que vas cómo si fueras mi mujer, mi esposa.

    -no te preocupes, sé que hacer y que decir

    -En verdad y que harás y que dirás

    -despreocupate, en su momento lo sabrás

    Solo preguntaba, no tengo ninguna duda desde que te ofreciste a ayudarme, subimos al carro y tomamos camino hacia el evento, al llegar nos atendió el valet, ayudo a bajar mi silla de ruedas pero la que me ayudo a pasarme fue mi hermana solo ella sabía cómo hacerlo, ya adentro nos fuimos encontrando a varios conocidos con sus respectivas parejas y efectivamente cómo lo imaginamos, las personas pensaron que era mi esposa y la saludaban cómo tal, solo que ahora ella lo acepto, pasamos a nuestra mesa y a la hora de los alimentos la gente veía como me acercaba el plato, cómo partía la carne y la dedicación con que me atendía, inspiraba ternura, alguien de la mesa comento.

    – se ven muy enamorados, se nota que su esposa lo ama mucho

    Increíblemente mi hermana se acercó y beso mis labios como reafirmándoles que realmente estábamos muy enamorados, yo me llevé una gran sorpresa pero debía disimularlo, es cierto tiene usted razón la amo mucho, y ahora fui yo quien volteo para darle el beso, ella debió pensar que era yo muy astuto.

    – y tienen hijos pregunto otra persona

    – aun no pero pensamos tenerlos, respondió mi hermana

    Ante tantas preguntas no había más que hacer que mostrarnos cariñosos, arrastro su silla muy pegada a la mía, me abrazo y beso mi mejilla, ya había pasado algún tiempo y las personas se paraban por las bebidas y a platicar.

    – y que tal ¿Cómo lo estoy haciendo?

    Estupendamente bien, tan real que yo mismo lo estoy creyendo, esta platica transcurría mientras bebíamos unos tragos, oye y eso de los hijos que fue.

    – debí sonar muy convincente y lo logré,

    Lo decía mientras acariciaba mi oreja derecha, nunca dejo de abrazar mi cuello, cuando las parejas regresaban a la mesa, ella hizo un movimiento muy hábil, se levantó de su silla para sentarse en mis piernas sin dejar de rodear mi cuello con sus brazos, al sentarse sobre mi regazo tuve una exquisita sensación, con la delgada y fina tela de su vestido y ropa interior parecía no haber nada entre sus nalgas y yo, en cuestión de minutos ya no pude controlar tener una erección que ella evidencio respingando y volteando a verme con sorpresa, mi hermana logro una fuerte erección que con su peso dolía, imaginando que algo sucedía busco acomodarse y cómo si algo embono ambos quedamos mejor, sintiendo las miradas volvió a besar mis labios y yo le correspondí y no por fingir, con sus nalgas sobre mí ese beso de mi parte iba lleno de lujuria, tanto que me atreví a meter mi lengua buscando la suya, solo logre que se apartara y que se pusiera de pie.

    – nos vamos

    Claro, solo despidámonos de la gente, y así lo hicimos, en el carro de regreso al hotel no hubo palabras, ni yo me atreví a decir nada, todo habría sido mi culpa, llegamos al hotel y entramos a la habitación, ella fue directo al frigobar y sirvió dos vasos de tequila, uno era para mí, yo no sabía que decir por mi mal comportamiento, solo atine a pedir una disculpa, disculpa que fue aceptada.

    – ¿Por qué lo hiciste?

    No lo sé, lo hice sin pensar

    – ¿y la erección?

    Nunca lo pensé, solo llego cómo algo natural

    – Estas caliente o que, hace cuanto que no coges con una mujer o porque reaccionas de esa manera

    Hace tiempo que no estoy con una mujer, lo de hace un momento fue inconscientemente provocado por ti.

    – ¿cómo que yo lo provoque?

    No te enojes, quise decir que al sentirte sobre mí no pude controlar tener una erección y eso mismo me llevo a meterte la lengua, fue una locura lo hice sin pensarlo, perdóname.

    – está bien, ya paso

    Ahora fue por la botella entera y seguimos bebiendo, fui a mi computadora y puse algo de música de YouTube, después de terminarnos casi la botella entera, busco ponerse cómoda, ya se había sacado los zapatos y por sobre su cabeza se sacó el vestido quedando solamente en ropa de encaje negro y con las medias del mismo color aun puestas, fue un instante sublime poder admirar su belleza llena de sensualidad, sus caderas casi desnudas y sus pechos igual, de manera natural volvió a sentarse en el sillón y platicábamos de cualquier cosa mientras yo discretamente recorría todo su cuerpo, la botella se terminó y fue por otra, sinceramente yo deseaba que la noche se prolongara.

    Aproveche el momento para agradecer lo que hizo por mi para ir acompañado a aquella reunión.

    – no fue nada lo hice con gusto, ¿te pareció que lo hice bien?

    Genial, nadie dudo de que fueras mi esposa y esos momentos del beso y sentarte sobre mi les reafirmaron cualquier duda, después de más de una botella de tequila estábamos bastante ebrios, se puso de pie y una vez más se sentó sobre mi regazo.

    – hermanito perdoname si te puse en apuros

    Ni lo menciones, no estuve en apuros, solo perdí el control

    – ¿yo te hice perder el control?

    Si, tu, tu cuerpo, sentir sobre mi pene tus nalgas, no pude evitarlo.

    – pero eres mi hermano, somos hermanos

    A eso me refiero con no poder controlarlo sabiendo que somos hermanos.

    – ¿Qué sentiste? ¿Qué te llevo a responder así?

    Fue instinto, pero además saber que se trataba de ti, fue un plus de lujuria saber que eran las nalgas de mi hermana las que estaban sobre mí y me sentí excitado.

    – cabrón ¿te excitaste con tu hermana?

    Debo decir que si, ya no sigas.

    – miraa qué es eso que siento debajo de mí.

    Lo vez, te lo dije no puedo controlarlo, entonces sin decir nada, volteo quedando de espaldas a mí, y con su ropa interior puesta comenzó a restregarse sobre mí, adelante y atrás, que delicia sentir sus nalgas masajear mi pene, que exquisitez poder mirarlas tan de cerca y sobre mí, se detuvo y se puso de pie, con un poco de trabajo paso sus piernas por encima de las llantas de mi silla de ruedas quedando ahora de frente a mí, acerco su boca entreabierta a mi boca y con su lengua encontró la mía, fue el beso más ardiente que he recibido en toda mi vida, volvió a ponerse de pie solo para sacarme el pantalón he inmediatamente regreso a darme otro beso más prolongado.

    Se quito el sujetador cómo invitándome a poseer sus senos, demonios que pezones mas hermosos debía hacerlos míos al instante, los tome delicadamente con mis labios y saboree su miel recogiéndola con la punta de mi lengua mientras ella gemía y se retorcía sobre mi flácido pene que ya volvía a la vida, la lujuria y el deseo se apoderaron de ambos y nos tomaron por sorpresa, que placer, verla, sentirla sobre mí, es totalmente cierto que lo prohibido eleva las sensaciones y el goce, saber que era mi hermana a quien acariciaba, besaba y que estaba por penetrar, da un placer que no se puede explicar.

    Ella gemía sin detenerse y totalmente desinhibidos por la borrachera que provoco tanto alcohol paso lo inevitable, ya no nos podíamos detener y yo no quería parar y por lo visto ella tampoco, se puso de pie por tercera vez, esta vez muy rápidamente, con la misma velocidad se saco los calzones y se montó nuevamente sobre mí, tomo mi pene con su mano y apretándolo con firmeza busco su entrada rozándola varias veces con mi glande antes de atinar, cuando sintió que era el lugar indicado se penetro salvajemente hasta el fondo, no hubo previo de poco a poco y lentamente, fue su decisión engullirlo todo de un jalón, por mi condición la sensación de mi pene no es tan buena cómo la tuya, mis erecciones no siempre son duraderas, son secuelas de mi discapacidad, pero ese día gracias a que me cogí a mi hermana o dicho de manera correcta ella me cogió, fue un desafío a la medicina o a la naturaleza, porque la sensibilidad regreso a mí, juro que sentí cómo antes de mi accidente, mi erección se prolongo cómo nunca y todo gracias a ella.

    Cuando sintió la cabeza de mi pene en su útero, hizo una breve pausa, suspiro y apoyo sus manos sobre mis inertes piernas y comenzó a subir y bajar.

    – uf que rico

    Te gusta hermanita.

    – mucho, esto es tan caliente.

    También lo es para mi.

    – no lastimo tus piernas por apoyarme en ellas.

    No lo haces y si así fuera me aguantaría; el balanceo de sus pechos me hipnotizaba tratando de atraparlos con mi boca, dejo de subir y bajar para comenzar un vaivén, adelante y atrás cadenciosamente y a su ritmo.

    – es tan excitante hacerlo en una silla de ruedas, pero lo es más hacerlo con tu propio hermano, dijo mientras se movía.

    Yo rodeaba su cintura con mis manos torpes para apresurar sus movimientos y cuando subía y bajaba la jalaba para penetrarla mas fuerte y hasta el fondo, fueron minutos maravillosos y sublimes, lograba sentir su interior, besaba sus labios, besaba sus pechos, chupaba sus pezones, fue un cumulo de sensaciones que me llevaron a sentir que eyacularía, se lo hice saber.

    – vente adentro de mí, no podría ser de otra manera

    Estás segura

    – si

    Otra vez con mis manos torpes la impulse a moverse más rápido, solo la detuve cuando mi semen iba a salir, entre espasmos eyaculaba adentro de ella, llenando de mi su interior, diablos nunca en mi vida ni cuando estuve de pie eyacule tanto, cansada me abrazo y pego su cara en mi pecho, también la abrace.

    – esto fue maravilloso, pero que pensaría Sergio si llegara a enterarse.

    El no va a enterarse jamás, quien puede decírselo si no eres tú o yo.

    – no lo sé, de repente sentí nervios.

    Sergio es su esposo y mi cuñado, para ser sinceros yo no sentí ningún remordimiento de haberlo engañado con su mujer, con dificultad por el cansancio y la borrachera se puso de pie, de su vagina escurría mi esperma manchando mi pierna, fue otro momento excitante verla escurrir y limpiarse con su calzón, llamo mi atención su cuerpo divino que solo estaba cubierto por sus medias negras, cuando se alejó un poco puse atención a los detalles, sus pechos no eran grandes pero si divinos, sus hermosas caderas, su monte de venus y su vagina prieta pues nosotros somos morenos.

    Sirvió otros tragos de tequila y el de ella lo bebió de un solo golpe, le agradecí por el instante y por todo lo que me hizo sentir.

  • La esposa de mi primo en Monterrey N.L

    La esposa de mi primo en Monterrey N.L

    Los siguiente sucedió en la ciudad de Monterrey N.L.

    Soy Jacobo un chico de 28 años que por cuestiones de trabajo me fui a vivir a la ciudad de León, Guanajuato, México.

    Siempre fui muy afortunado con las chicas aunque siempre he considerado que soy un tipo normal físicamente, alto 1.87cm, mulato, cabello negro, ni gordo ni flaco y con un tamaño de pene muy aceptable.

    En una ocasión tuve que visitar a la familia en Monterrey ya que se celebraba la boda de mi hermano mayor a la cual invité a mi novia Gabriela quien es originaria de León.

    Gabriela es una chica ardiente chaparrita con unas grandes nalgas y unos pechos medianos pero bastante apetecibles.

    la vida sexual con ella era muy activa y hacíamos de todo por lo que no tenia queja alguna ni necesidad de buscar otras mujeres pero todo cambio en Monterrey el día de la boda de mi hermano.

    Llegamos a la recepción y todo transcurría normal entre baile y baile yo ya me había calentado puesto que mi novia me agarraba el pene cada que podía aprovechando el peligro de que la gente nos viera, en un momento en que nos sentamos a descansar me jalan del brazo para sacarme a bailar y como caballero que soy acepte la invitación.

    La verdad no reconocí a la mujer que me llevo a la pista pero no podía dejar de mirarla de arriba a abajo cada que podía disimuladamente, era una señora de aproximadamente 46 años, rubia de cabello hasta los hombros, un poco llenita, con un trasero delicioso pero su mejor carta fueron sus pechos grandes.

    entre el baile me platicaba cosas y yo respondía aun sin saber quien era solo aprovechaba los movimientos para disfrutarla cuando en la platica me dice:

    No te acuerdas de mi verdad?, soy tu tía Bertha esposa de tu primo Juan

    Mi primo era mucho mayor a nosotros así que hay una diferencia muy grande de edades por lo que siempre le decíamos tía.

    Jacobo: Tia Bertha hace años que no sé de ti, cómo has estado?

    Bertha: muy bien hijo que bárbaro que guapote estas y grandote eres un hombresote.

    Jacobo: gracias tía que gusto verte, mi primo donde está?

    Bertha: esta sentado en la mesa, ya esta ahogado de borracho.

    Jacobo: pues ni hablar tía que bueno que me sacaste a bailar me da mucho gusto verte y déjame decirte que estas guapísima no pasan los años por ti eh.

    Bertha: hay hermoso eres un amor, favor que me haces pero bueno ya te dejo ir a tu mesa por que tu novia debe estar un poco celosa.

    Jacobo: no te preocupes tía pero ya hace falta descansar y tomar un trago.

    Bertha: ok mi amor al ratito nos vemos.

    Me regrese a la mesa con mi novia y mi familia y la verdad estaba un poco caliente así que le dije a mi novia que si me acompañaba al carro por un cigarro, ella no fuma pero entendío mi mensaje así que nos fuimos.

    Ya estando en el estacionamiento me dijo que si quería una mamada y le dije que si.

    Nos subimos al carro, me baje los pantalones y empezó a chuparmela delicioso, yo le subí el vestido y comencé a desearla con mi mano derecha y con la izquierda le sobaba las tetas dentro del vestido.

    Estaba a punto de terminar cuando saco mi verga de su boca y se monta en mi, terminamos cogiendo por completo en el carro.

    Salimos del carro y nos percatamos que el guardia había visto todo y escuchado sus gemidos ya que mi novia es muy gritona así que nos dio aun mas orgullo y decidimos regresar a la fiesta.

    Después de dos semanas mas nos regresamos a León, deje a mi novia en su casa y me fui a la mía, al llegar a mi casa algo cansado por el viaje me dispuse a abrir Facebook para agarrar sueño ya que al día siguiente me tenia que trabajar y me doy cuenta que tengo una solicitud de amistad, era mi tía Bertha.

    Al día siguiente por tanto trabajo acumulado en la oficina no tuve tiempo de revisar mis redes sociales hasta que llegue a mi casa y tenia mensajes de mi tía por lo que le conteste y comenzamos una conversación de lo mas normal y así durante aproximadamente una semana.

    Aunque me calentó el baile con ella en la boda de mi hermano jamas cambio mi manera de ver a mi tía hasta que un jueves a media tarde yo estando en casa trabajando desde mi laptop y conversando con ella por Facebook me dijo algo que al principio me molesto pero después me gusto.

    Bertha: oye hijo quería decirte algo pero espero que no te vayas a enojar.

    Jacobo: claro tia dime, lo que necesites.

    Bertha: estas muy guapo para la novia que tienes, perdóname no es mala onda solo que pienso que eres mucho para ella.

    Jacobo: wow tia, no se ni que pensar con lo que me dices.

    Jacobo: por un lado pues siento feo porque pues es mi novia y tengo que defenderla tía, me gustaría que la conocieras bien para que sepas porque estoy con ella pero no tengo porque dar explicaciones.

    Bertha: yo se mijo, ya se que solo veo lo físico porque no la conozco pero no se hay algo que me hace sentir que mereces mucho más.

    Jacobo: pues lo siento tía por no ser quien crees que debo ser pero lo que si te digo es que vamos a tener que cortar estas charlas por lo menos de Facebook ya que debo darle mi lugar a Gaby.

    Bertha: no hijo cómo crees? Hace años que no hablamos y ya me vas a borrar?

    Jacobo: tia pues que hago? Yo encantado de saber de ti, de mi primo y de tus hijos y que me cuentes cosas pero con esto que me dices no puedo.

    Bertha: ok, perdóname mi amor no vuelvo a meterme en tu vida pero no me borres de Facebook

    Jacobo: hay tia, pues ok va solo por favor ya no hagas esos comentarios, te quiero muchísimo y no me gustaría dañar la relación familiar por estas cosas.

    Bertha: si mi amor te lo prometo, es mas déjame decirte algo bueno que vi el día de la boda.

    Jacobo: ok, que viste tia?

    Bertha: al hombre mas guapo del mundo, uno que vive en León y con el que baile, precioso, hermoso, un caballero.

    Jacobo: jajaja que cosas dices tía muchas gracias por quererme tanto.

    Bertha: nada de gracias es la verdad, solo porque eres mi sobrino si no ya te hubiera robado ese día guapo.

    Jacobo: me sonrojas tía, qué barbara gracias por quererme tanto.

    Todo transcurrió normal pasaron los días y seguimos platicando casi todos los días, incluso por las noches apunto de dormir, cada vez se hacían más personales las platicas.

    Tenia problemas que tenia con el borracho de mi primo, prácticamente no tenia vida sexual y me contaba de un tipo con el que se veía a escondidas para saciarse las ganas de sexo pero que hacia meses que ya no lo veía.

    Pasaban los días y me platicaba mas detalladamente su vida hasta el punto en que me platicaba con lujo de detalles lo que le gustaba que el tipo le hiciera, la verdad me ponía bastante cachondo con su platica hasta que le tuve que decir.

    Jacobo: Tia tengo que dejarte por qué debo atender un asunto.

    Bertha: por qué mi amor? Ok, ve al fin de cuentas ya sé que es lo que vas a hacer.

    Bertha: si estuviera allí yo te hubiera ayudado con eso que tienes que hacer, si estuvieras en Monterrey no me aguantaría.

    Jacobo: de que hablas tia?

    Bertha: Nada olvidado, ve atiende tu problema.

    Claro que sabia a lo que se refería, ella intuyo perfectamente que estaba cachondo con su platica y tenia que masturbarme, lo hice pero no llene.

    Busque a mi novia mas tarde para cogermela pensando en mi tía y me vine de una manera deliciosa dentro de la boca de mi novia tanto que se estaba ahogando con la cantidad enorme de leche.

    Ya no tocamos temas de sexo durante nuestras platicas por que a mi me dio pena e imagino que a ella también, solo platicábamos temas normales como cualquier familiar.

    Pasaron unos dos meses y tuve que ir a Monterrey por una semana para planear un proyecto con mi jefe y me quedaría en casa de mis padres, al llegar le avise a mi tía que estaba en la ciudad y se puso feliz, me dijo que quería verme para platicar de algo así que la invite a comer pero me dijo que no, que mejor ella me invitaba a mi a comer en su casa.

    Al siguiente día llegue a su casa, eran las 2pm cuando abrió la puerta me quede impactado.

    Continuará…

  • Maestra exigente (2)

    Maestra exigente (2)

    Los días pasaron y no podía pensar en otra cosa que no fuera mi maestra, esa sexy MILF con la que estuve pasando un rato increíble en la universidad, maestra que hasta hace poco su sola presencia me hacía irritar hasta querer enterrarla viva, bueno si le enterré otra cosa y no sólo una vez, pero si algo más que su enorme culo abriéndose y cerrándose con los movimientos de mi verga inundaba mi mente era una pregunta que me había estado haciendo, ella me había dicho que esa podía no ser la única vez que disfrutaba su cuerpo y que ella me avisaría de cómo podía volver a comermela pero antes por lo que había entendido tenía que pasar otra prueba, me preguntaba qué clase de prueba me pondría está vez y otra cosa más es que ya habían pasado un par de días ¿Y si no me volvía a hablar?

    No imposible ella me había dicho que veía potencial en mí y además la hice correr una vez y sus gemidos oh si sus gemidos estaban tan llenos de morbo que apenas podía creer que era mi maestra y no una puta la que gemía de esa forma. Paso por mi mente que tal vez tenía que buscarla, tal vez esa era la prueba, tenía que demostrar mi interés, pero no, no así no era ella, es más creo que sí me acerco ella me rechazaría de inmediato, hice un buen trabajo y creo que ella me hará saber que merezco verla de nuevo, ¿Acaso la prueba ya estaba hecha? Tal vez me estaba calificando en este momento, pero el tiempo era el que jugaba en mi contra, ¿Tendría más que calificar? ¿Cuántos eran? Y ¿Por que comenzaba a sentir celos? No, tengo que tranquilizarme, es cierto que sentí unos pocos celos pero creo que son pasajeros, no van a más ¿y que si está recompensando a otros?, No es asunto mío y además lo ha hecho con más alumnos anteriormente, así que no fui el primero ni seré el último, los días pasaban y mi mente no paraba de pensar en eso.

    Pasaron otro par de días, la verdad mi cabeza ya no estaba para aguantar más tiempo, incluso llegué a olvidar unas entregas importantes y después de pedir perdón y aceptar unas calificaciones un tanto mediocres, comencé a resignarme por obtener otra oportunidad de cogerme a mi maestra, pero ese mal tiempo y mi paciencia dieron frutos, pues un sábado por la mañana recibí un correo electrónico, yo estaba a medio despertar cuando por fin pude conectar mis dos únicas neuronas que tenía disponibles en ese momento, y con eso fue suficiente, era un correo con el nombre de la mi maestra, me incorpore de inmediato, y casi forzando la vista conseguí leer lo que decía, el mensaje era corto y conciso, tenía mi nombre escrito, seguido con un número 7.5, y al final remataba con un «cualquier duda sobre su nota puede solicitar una revisión el lunes a las 11 am en mi oficina, buen día». ¿Nota? Pero ya había dado la nota final de la clase y este correo solo venía dirigido a mí, esto era raro, pero no tardé mucho en entenderlo, tenía razón, el día en que me dio mi «premio» ella no estaba recompensando me en realidad, sino que me estaba probando, quería saber si era apto para seguir viéndonos, pero ¿7.5, en serio? La verdad era que nunca antes me habían calificado mi desempeño sexual, ya esto por si solo era raro, aunque facilitaría las cosas el que después de coger ambos se miran de frente y dijeran la calificación de su pareja en voz alta al mismo tiempo, no es muy considerado pero ayudaría bastante, pero divago, el 7.5 me sorprendió bastante y repasé todas mis acciones y la verdad no sabía en qué había fallado, por lo que resignado solo me quedaba esperar a que llegara el lunes y hablara con ella.

    Así el lunes por la mañana me alisté muy bien tal vez tendría oportunidad de darle una repasada en su oficina que uno nunca sabe, así que con puntualidad toque la puerta de su oficina y su voz que hasta hace unos días había gemido con pasión mi nombre me respondió con un «pasa».

    -Buenos días maestra

    -Buenos días. Me contestó con un tono seco.

    -Venía a hablar de mi calificación, mmmm es de 7.5 y me preocupa mi desempeño.

    -Sí, sí, sabría que vendrías y la verdad no me sorprende, vi potencial en ti, y al momento creo que me dejé llevar y pues te hice llegar la calificación que considero apropiada, digo me tomé mi tiempo para acomodar mis ideas.

    -Disculpe maestra, se que sonará un poco tonto, pero ¿Hablamos de lo mismo?

    -Vaya que pregunta tonta, obviamente sí.

    -Lo siento es que quería estar seguro.

    -Pues si hablamos de tu desempeño y la verdad es que 7.5, sabes que fui muy generosa.

    -Pero eso es injusto yo no sabía que era una prueba y me estaba recompensando, era libre de hacer lo que quisiera ¿No?

    -Sí pero eso no significa que lo que hicieras estaría bien hecho.

    -Espere un momento, ¿Cómo califica algo así? ¿En qué se basa?

    -Experiencia, tengo más que tú y eso es suficiente.

    -Pero ¿Espera que yo tenga la experiencia que tiene?

    -No, si esperara eso tendrías apenas un 2

    -Por favor no sea tan mala, usted dijo que tenía potencial para verla otra vez bueno no verla si no que ya sabe a lo que me refiero

    -Sí lo dije y ahora te explico que fue por el calor del momento, si te hubiera calificado ahí mismo tendrías un 9, que bueno que esperé.

    -Bueno olvidemos eso, ahora me podría explicar la «rúbrica» con la que me evaluó, a fin de cuentas si no me equivoco tuvo un orgasmo.

    -No te equivocas y eso fue lo único que te salvó en realidad, aunque también te perjudicó porque efectivamente sólo fue uno.

    -Enserio, ¿tan exigente es?

    -Oh sí no tienes idea, pero bueno basta de charlas te voy a explicar todo, por favor siéntate.

    -Esta bien.

    -Mira ese premio era una prueba, una prueba a la que someto a todos los que se han esforzado en mi clase, al principio era una forma de recompensar los, solo eso, pero con el tiempo varios alumnos me fueron sorprendiendo cada vez más y más y no me podía quedar solo con darles una oportunidad, pero tampoco quería que todos hicieran lo que quisieran conmigo, a fin de cuentas, la que manda aquí soy yo. ¿Te queda claro esto verdad?

    Esto lo dijo de una forma tan dominante que comencé a sentir una erección muy fuerte, con tan solo una frase esa mujer podía tener en su completo control a quien quisiera, así que me límite a responder que sí y ella continuó.

    -Entonces verás, como yo tenía está oportunidad en mis manos no podía desaprovecharla, así se me ocurrió una idea y era que a partir de ahora evaluaría a mis amantes temporales para conocer quienes tendrían la posibilidad de convertirse en algo así como mis amantes de planta, una gran recompensa por supuesto, y ya con eso conseguiría matar dos pájaros de un tiro, conseguiría una buena verga para disfrutar y aparte seguiría enseñando a mis alumnos más destacados algo que a mí me apasiona, pero con el tiempo esa emoción se ha convertido en decepción, verás a día de hoy sigo sin tener un amante de planta.

    -¿Por qué?

    -Vuelves a hablar sin mi permiso y te largas de mi oficina ¿Entendido?

    -Sí maestra

    -Eso me gusta, y ahí iba yo, verás, una vez les doy el premio evaluo su desempeño, si este supera el 7 les hablo de este concurso definitivo, más que un concurso es una capacitación, verás, si aceptas, voy a entrenarte para ser mi amante, si logras completar el curso, cosa que nadie ha hecho, te convertirás en mi único amante, como te dije nadie ha logrado completarlo y es por eso que sigo haciendo estos concursos, te seré sincera, este año no tienes competencia, eso es bueno y malo para tí, bueno porque no tendrás que asistir a las clases con otros, tendrás asesorías privadas conmigo, malo porque si con otros era exigente, este años será un tormento para ti, el curso será muchas veces más difícil, te diré algo, este años tan solo premie a 5 estudiantes, 3 apenas si llegaron al 5, eran unos brutos, 1 se quedó muy cerca de poder participar, saco 6.5 y tú bueno ya sabes tu nota. Así que te haré la pregunta aunque por como se te iluminaron los ojos ya se tu respuesta ¿Vas a tomar mi curso intensivo?

    -Sí maestra

    -Perfecto, entonces serán 3 semanas donde te enseñaré lo necesario para complacerme, empezaremos en unas horas será en mi casa así que espero no tengas problemas en reunirnos a un par de calles y de ahí te llevaré para tu primera lección.

    -Como usted ordene maestra

    -Ya veo que entiendes rápido, quien sabe a lo mejor estoy hablando con mi futuro amante

    Yo sonreí aliviado y me marché de su oficina, no podía creer de lo que era capaz está maestra y todavía no había estado en una de sus clases por lo que estaba más nervioso. Así las horas pasaron, y seguí sus instrucciones, nos vimos a unas tres cuadras de la universidad en una calle poco transitada subí a su auto y nos dirigimos a su casa, durante el camino hablamos de cosas triviales sobre la escuela lo que me hizo estar más tranquilo, y una vez que llegamos a su casa, me invitó a pasar y me señaló el camino hasta un cuarto que ella había designado cómo su lugar de estudio, ahí había un par de sillas una mesa y varios libreros, nada fuera de lo convencional y ya que entramos a ese cuarto ella cerró y comenzó a hablar.

    -Las clases serán a esta misma hora de lunes a viernes durante una hora, en estas semanas aprenderás a complacerme y seguir cada una de mis órdenes, pero no te preocupes que tú también puedes disfrutar,no te preocupes por qué alguien nos pueda interrumpir, todo lo tengo bien planeado, así que te estarás preguntando sobre los temas que vamos a cubrir, te explico, está primera semana empezaremos con cosas básicas, como debes de desnudarme, como debes desnudarte, tendrás que seguir mis órdenes, además de aprender a masturbarme y hacerme oral, en la siguiente semana aprenderás la penetración vaginal, a comerme las tetas y mis posiciones favoritas. Por último en la tercera semana aprenderás a hacerme anal y demás fetiches que tengo, eso es muy resumido y lo irás viendo a lo largo del tiempo, claro si consigues llegar al final, para que sepas nadie ha llegado a la semana 3 por lo que mi culito está un poco desentrenado, así que vamos a comenzar.

    -Como habrás podido notar soy una mujer dominante y siempre me gusta tener el control, por lo que debes te tenerme completa obediencia, sin importar lo que te pida, incluso con el tiempo podrás saber lo que quiero sin tener que pedírtelo, pero no espero que hagas eso ahorita mismo, solo quiero que me obedezcas lo más rápido que puedas, de pie, cumplí esa orden en cuanto lo escuché

    -Bien estás atento, supongo que no tendrás problemas en… Sentado.

    Me senté en la banca

    -Esta bien entendiste la orden pero no la cumpliste adecuadamente, verás cuando te diga que te sientes me refiero a que tienes que sentarte en el piso, como buen perro que eres, así que sentado.

    Me fui al piso lo más rápido posible

    -Bien, que obediente, eso me gusta porque… De pie. Bien, buen ritmo, pero no solo te pediré eso, a veces te diré, tu camisa.

    Y comencé a desnudarme, me quité la camisa y la tiré al suelo.

    -Vas bien, creo que ya comprendes lo que quiero, cada vez que te pida quitarte la ropa tendrás que hacerlo conforme te lo vaya pidiendo, no te precipites, esa será la primera señal de cuando quiera que me complazcas, siempre te pediré que te desnudes primero. Así es el pantalón.

    Y me quité los pantalones tan rápido que casi caigo.

    -Oh jaja ya veo, un poco torpe pero bastante obediente, y veo que no siquiera te lo pedí y ya estás listo, lo tomaré como un cumplido pero que sepas que hasta que yo no te lo pida no puedes tener una erección, no soy tan exigente con eso porque soy consciente de lo que provocó en mis perritos, así que lo dejaré pasar, boxers.

    Y me los quité y mi verga quedó expuesta ante su mirada insaciable.

    -Bien quiero que entiendas que al ser mi amante, me refiero más bien a qué eres mi juguete y que yo puedo jugar las veces que quiera contigo por ejemplo no hace falta que te pida hacer algo en concreto, tan solo puedo pedirte que saques esa verga y me puedo acercar así como lo hago y extender mi mano y tomarla y jugar con ella y tú solo tendrás que permanecer así como estás, ¿Entendido?

    -Sí maestra.

    -Oh no, aquí no soy tu maestra, te dirigirlas a mí cómo tú ama, ¿Entendido?

    -Sí ama.

    -Muy bien ahora jugaré con esta verga hasta ver que ya no puedas más, está será la prueba de hoy, como estamos estudiando tu obediencia acabarás hasta que te lo ordene, bien vamos a ver.

    Mi verga estaba dura como roca y tan solo podía sentir los roces de la mano de mi ama en ella, era una sensación placenteramente cruel, pues con cada sacudida estaba más cerca de acabar y con ello mi calificación empeoraría y no estaba seguro de que admitiera errores por lo que tuve que contenerme lo más posible, cerraba y abría lo ojos y con cada segundo esperaba oír la instrucción de mi ama, pero esos segundos se volvían eternos, juraría que mi verga se había tornado de color rojo vivo pues ya llevaba más de 30 minutos y ella seguía moviendo sus manos de arriba a abajo, sin quitar su mirada de mi verga, a veces aumentaba el ritmo y con ello sonreía perversamente, en realidad yo trataba de no mirar pues estaba seguro de que esa imagen me haría acá ar en cualquier momento, y ese momento llegó pronto pues ella comenzó a reír y me dijo:

    -Veras, haré una cuenta de 10 a 0 y cuando llegue al cero quiero que termines para mí así que 10… 9… 8… 7…. 6… 5… 4… 3… 2… 1…

    Y de la nada, dejo de tocar mi verga se levantó me miró fijamente con su mirada retadora se dio la vuelta y me ordenó vístete, rápidamente tuve que aterrizar en mi realidad más de 30 minutos para nada, pero bueno eso ya no importa y en ese mismo momento me encontraba poniéndome mi ropa y para cuando terminé mi maestra solo sonrió y me dijo termina el trabajo si quieres pero eso lo tendrás que hacer más tarde en tu casa, para ser tu primer día lo hiciste bien.

    Ese día apenas comencé a tocarme en la noche y exploté, ese apenas era mi primer día y el segundo todavía fue peor.

    Estaba otra vez en ese cuarto con mi maestra/ama de frente comenzando la lección del día, comenzar a desnudarla, y eso fue difícil, ella me dijo que le gustaba que mientras le quitarán la ropa no tenían que tocar su cuerpo, solo deslizar la ropa con delicadeza y que con cada prenda menos tenía que besarla en la boca y hacerle un cumplido, eso fue sencillo, bueno no la parte de no tocarla, porque en realidad solo quería poner mis manos en cualquier parte de su cuerpo y era bastante difícil mantenerme alejado de esas suaves tetas o ese gran culo, me tomé mi tiempo pues ella me iba diciendo cuando quitarle una prenda, por suerte eso se llevó la mayor parte de la clase porque lo que seguía era lo verdaderamente difícil.

    -Una prueba de resistencia, verás, ahora que estoy completamente desnuda deberás sentarte en esa silla, y observarme, eso es todo, no tienes que hacer nada más ¿Sabes a lo que me refiero verdad?

    Yo sabía a lo que se refería y era que ella me estaría provocando para que me tocará pero no podía hacerlo, entonces me senté y ella dijo:

    -Pantalones.

    -Boxers.

    Y yo obedecí, pero para complicar la situación ella se dió la vuelta y fue directo a un cajón, sacó una cuerda, llegó hasta mí y la envolvió en mis manos que por cierto las tenía en mi espalda, pero las envolvió muy suave casi colocando por encima la cuerda y me dijo lo siguiente.

    -Esta cuerda no está para ponerte las cosas más fáciles, de hecho todo lo contrario, verás yo te provocaré hasta tu límite, pero si en algún momento intentas mover tus manos un poco la cuerda se caerá y será todo, así que comenzaré.

    Tener una MILF que aparte es tu maestra es el sueño de todos, pero en ese momento ese sueño era una pesadilla, una muy sexy pesadilla que tenía delante de mí bailaba como una teibolera experta, y que cada vez se acercaba más y más a mi, con cada movimiento me dejaba ver su raja que se iba mojando más y más, hasta el punto que escurría un poco de sus jugos por sus piernas, esto duro un rato hasta que llegó hasta mí contorcionandose y sentándose en mis piernas, mi verga estaba apuntando hacia arriba pero ella no la tocaba, eso sí, me ponía sus tetas en mi cara, acercaba su culo hasta mi verga, me besaba todo el cuerpo también, y ahí estaba yo sin manos y con unas ganas tremendas de tomarla ahí mismo, no me importaba ya el concurso, mi hambre era mayor y la podría someter fácil, tan solo tenía que tomarla en brazos y ponerla en 4 y entonces la penetraria con todas mis fuerzas, tan solo quería sentirla nuevamente, pero una pequeña voz en mi interior me dijo que me detuviera, no podía fallar en el segundo día, así que solo tenía que aguantar, en pocos días tendría todo el tiempo del mundo para hundir mi verga en sus hoyitos y eso era lo único que importaba.

    Una pequeña alarma sonó eso significaba que tenía 10 minutos para acabar la clase, así que se desmontó de mi, eso sin antes darme un apasionado beso y al desatar mis manos me dijo.

    -Lo haces bien perrito, muy bien, me haces muy feliz, sigue así.

    Eso me levanto el ánimo y como recompensa me dijo que podía tocarme en esos 10 minutos que quedaba pero eso sí lo haría sin ella adentro del cuarto, ella me señaló un cajón y me dijo que ahí había papel higiénico y crema, entonces salió y después de un par de minutos salí yo también, así que nos despedimos y partí mi casa con el ánimo muy en alto sabiendo que lo estaba haciendo bien y que mi maestra/ama lo estaba notando así que fui a mis clases los siguientes días, el tercero fue mi favorito pues esa era la clase especial de oral, y está consistía en una clase doble pues al llegar a su casa me dijo que contábamos con más tiempo específicamente 2 horas más y que más aprovecharía muy bien pues los dos días posteriores en palabras de ella había tenido que satisfacerse cómo loca después de nuestras clases pues mi desempeño y obediencia eran los correctos.

    En cuanto llegue ni más pase la puerta de la habitación de clases especiales ella se abalanzó sobre mí y me quito toda la ropa en menos de un minuto, yo todavía sorprendido intenté alejarla involuntariamente, pero en cuanto recobre un poco la razón eleve mis manos pues creía que si la desobedeció en ese momento todo terminaría así que me tranquilice y dejé que hiciera conmigo lo que desease, después de que me tocará por un par de minutos se levantó y fue hasta un armario que estaba en la esquina del cuarto, ahí rebuscó unos segundos y sacó una correa de cuero y una cadena bastante gruesa, ella me pidió que me aproximara y así lo hice pero en cuanto comencé a avanzar dijo:

    -Los perros no caminan en dos patas ¿Verdad?

    No tuvo que decir más pues ya me había puesto a gatear en cuanto note mi error y ella fue directamente a la silla enfrente de su escritorio, yo me aproxime y me deslice por debajo de modo que mi vista quedaba a la altura de su entrepierna, ella se agachó y me puso el collar inmediatamente sobó mi cabeza y me dijo que era un buen chico, ahora estaba a su control y ella tiro de la cadena de modo que la seguí sin mayor conflicto, pues pego mi cara contra el medio de sus pantalones, que por cierto llevaba unos formales de color negro y bien apretados. Al poner mi cara ahí en medio, me aplastó contra ella misma pues quería hundir mi nariz lo más profundo que pudiera, yo me quedé sin aire un par de segundos pues entre la correa apretada y el tener mi nariz hundida en su panocha no podía respirar y lo poco que entraba a mi nariz era su olor, que aunque era delicioso me comenzaba a sofocar, esto lo hizo a propósito y en cuanto me soltó un poco la correa aproveche para tomar aire y ahora de forma voluntaria me volví a hundir en ella, en cuanto sintió mi cara entre sus piernas, se molestó pues no me había ordenado continuar, pero enseguida comenzó a gemir, pues sus ganas de acabar eran demasiadas.

    -Vamos a hacer esto bien, sepárate para que me pueda desvestir y en cuanto te diga vas a hundir tu cara y no vas a parar de lamer y chupar hasta que yo te lo diga, no importa cuántas veces termine mientras no esté satisfecha tú tendrás que continuar.

    Así lo hizo, pues en ese momento casi arranca sus pantalones, para mí sorpresa no llevaba nada de ropa interior ni siquiera una pequeña tanga, nada y por mi cabeza pasó que fue a la universidad sin nada abajo, así dió las clases y eso me hacía pensar en las posibilidades que tendría en cuanto fuera su amante, enseguida escuché su orden, tome un poco de aire y me postre ante mi ama hundí mi nariz en su vagina, abrí la boca y comencé a lamer, lamía y lamía, metía y sacaba mi lengua restregaba mi rostro en su intimidad, de vez en cuando besaba sus piernas y la miraba de reojo, su cara de placer hacía que aumentará el ritmo, y así el primer chorro llegó, sin aviso mi maestra comenzó a contorsionarse y tomo mi cabeza y la pegó a ella, yo por puro instinto abrí la boca lo más que pude y enseguida se llenó de sus jugos que inmediatamente trague, era como una fuente que seguía y seguía brotando y yo seguía bebiendo sin descanso. Cuando por fin terminó comenzó a cerrar sus muslos en torno a mi cuello yo seguía con mi trabajo mientras esas grandes piernas me estrangulaban gentilmente, después de varios gritos y caras de placer ocurrió el segundo orgasmo, acompañado está vez de menos jugo, y el tercero y el cuarto le siguieron sin descanso, mi lengua ya solo actuaba por inercia y mi boca se comenzaba a acalambrar, y con eso los jugos comenzaron a escaparse y escurrir por mi cuerpo y de ahí al piso. Casi cumplimos las tres horas de clase, pero como dije el cuarto era un desastre así que había que limpiar el crimen, después del 4 orgasmo ella se separó de mí aún temblando y agitada con la cara roja y totalmente despeinada, se levantó como pudo, se puso los pantalones, me vio como permanecía sentado como un cachorro se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla, me pidió que lamiera del piso lo que se me había escapado y que después de eso podía vestirme e irme, así que eso fue lo que hice sin problema en realidad porque su sabor intenso permanecía incluso en el piso, además de que me fijé que había dejado caer un poco en sus tacones, por lo que le pedí que se sentara y me dejara limpiarla, a lo que aceptó encantada, y con eso mi trabajo estaba hecho.

    Pasaron el resto de días y los ejercicios básicamente consistían en seguir sus órdenes y aguantar lo más que pudiera, a veces ella me tocaba, a veces me permitía sobarle un poco sus piernas y su espalda, eso se me daba bien, era tan solo seguir órdenes y saber escuchar, con eso pasé mi primera semana sin muchas más dificultades que los primeros dos días, la verdad si era complicado aguantar a veces pero la recompensa valia todos esos días de aprendizaje. Mi maestra orgullosa me obsequió algo al final de la semana, antes de terminar la clase me llevo a su cuarto y me acercó a un cesto junto a la cama lo abrió y era el cajón de su ropa sucia, ella rebuscó unos momentos y de ella sacó una panty completamente rosa la puso en mi mano y me dijo que la conservara, ella la había estado usando un par de días por lo que al acercarmela pude olerla perfectamente, tenía un olor algo fuerte que se convidaba con un perfume dulce, el tener esa prenda crema de mi cara hizo que tuviera una erección inmediatamente lo cual noto mi ama y me hizo un gesto de desaprobación, pero al mismo tiempo reía muy disimuladamente, se acercó a mi y me dijo que esa semana la sorprendí demasiado, ya estaba ansiosa por comenzar la siguiente semana con la verdadera acción me dijo que aunque me regalaba esa panty no le diera tanto uso, que guardara fuerzas para el lunes porque era la semana que más reprobados había, así que me deseo suerte y procedí a retirarme con ese trofeo en mi bolsillo y cada que podía metía la mano para que se impregnar con su olor y lo llevaba a mi nariz para poder disfrutar de ese aroma de la que sería mi próxima amante.