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  • Mi pluma en tu cuerpo

    Mi pluma en tu cuerpo

    Quiero en tu cuerpo escribir

    lo que tu presencia

    a mi ser hace percibir.

     

    Quiero en tu cuerpo escribir

    y ver tu sonrisa

    cuando mi pluma

    empieces a sentir.

     

    Quiero en tu cuerpo escribir

    y con mis palabras

    a tu mente seducir

    para que tu ser

    ante mi se pueda abrir

    y nuestras almas

    se puedan unir.

     

    Quiero en tu cuerpo escribir

    versos y prosas

    y en tus curvas muy hermosas

    la tinta de mi pluma dejar fluir.

  • Primera vez con dos machos y primera doble penetración

    Primera vez con dos machos y primera doble penetración

    Continuación del relato «Mi suegro me castiga por puta», dejo el enlace al final del relato.

    Había pasado un mes desde que mi suegro me había prácticamente violado cuando recibí su mensaje de que viajaría a mi ciudad con la intención de cogerme.

    Mi esposo llevaba solamente un par de días que se había marchado para su etapa de trabajo en Plataformas, y ya me estaba cogiendo Don Fernando, el cual había estado esperando con ansia la marcha de mi marido.

    Le expliqué a mi suegro que no sabía que decirle a mi inquilino, sobre su llegada, su respuesta me sorprendió:

    – No te preocupes, dile la verdad, que va a ir tu suegro a cogerte un par de días, días en las que serás exclusiva para mí.

    – ¿Como crees?, como le diría eso, estás loco, a poco crees que es fácil decirle a mi amante: «Oye, viene mi suegro a cogerme, así que no te aparezcas en un par de días», creo que le voy a decir lo mismo que la vez pasada, que vienes a un viaje de negocios y estarás un par de días, que no se vaya a aparecer.

    – No, a tu suegra le voy a decir que viajo a Monterrey, no quiero levantar sospechas de que te visito cuando no está mi hijo, y tampoco quiero que tu inquilino vaya a realizarle algún comentario a mi hijo de que te visité, así que mejor sepa que viajo con la intención de cogerte, que sepa que sé su secreto y que se debe quedar callado.

    – Entiendo, pero, aun así, no sé cómo poder decirle que mi suegro me coge, no es fácil y menos decirle que me aguante un par de días para que me cojas en exclusiva. Suena descabellado.

    – Sí tú no quieres, yo hablo con él, tiene mucho que perder y tendrá que aceptar y quedarse callado.

    – Ok, me da miedo lo que pudiera pasar, no sé cómo lo podría tomar, es una situación muy bizarra, ¿no crees?

    – Ja, ja, tranquila, sé que llegaremos a un buen acuerdo, no le vayas a decir que voy a llegar.

    – Está bien, pero ¿a qué hora llegas?, ¿igual que la vez anterior? ¿Voy por ti al aeropuerto?

    – No vayas, tengo una idea, todavía tengo las llaves de tu casa, me traje las que me dio mi hijo, actúa normal y que vaya tu inquilino a cogerte, llegaré por sorpresa y los agarraré infraganti, de esta forma lo podré chantajear y tú no tendrás que decir que ya te estaba cogiendo con anterioridad, fingiré que también te chantajeo.

    Me pareció una idea peligrosa, arriesgada, pero acepté, tenía mis dudas que pudiera funcionar como decía mi suegro, pero no encontraba otra solución mejor, de esta forma le podía ocultar a mi inquilino que ya era amante de mi suegro y me ahorraba muchas explicaciones, pero aceptaría Don Fernando el chantaje, ¿cómo reaccionaría?, ¿se pondría violento?, en fin, mil pensamientos surcaban mi mente.

    Sabía que en la tarde llegaría Don Fernando para poseerme después de que saliera de trabajar, y me arreglé para él, me di un buen baño y me puse una crema hidratante y suavizante en todo mi cuerpo para que mi piel estuviera muy suave, busqué mi ropa interior más sexy, un conjuntito de tanga y sostén de encaje, semitransparente, de color rojo con negro, unas medias de red con portaligas, un vestido rojo diminuto y muy escotado que resaltaba mis nalgas y piernas, así como mis tetas, unas zapatillas de color rojo con tacones de aguja de 10 centímetros y mi perfume favorito, después procedí a maquillarme, un poco de base y polvo de maquillaje, rizador de pestañas y una buena cantidad de rímel para mis largas pestañas, sombras de color púrpura para resaltar mis ojos, cejas bien delineadas, un labial de color rojo intenso que hacía ver mis labios más turgentes, y delineador de labios, mi pelo lo dejé suelto, pero lo ondulé un poco, no sé porque me arreglaba tanto si no saldría de casa y mi ropa estaría poco tiempo puesta, pero me gustaba arreglarme para mi macho, que me alabara y me hiciera sentir bonita y sexy antes de que me cogiera, me miré al espejo y me encantó la imagen que me regaló, me veía despampanante.

    Estaba nerviosa y mi corazón latía de prisa, esperando a que llegue mi inquilino, cuando por fin escucho que se abre la puerta del patio trasero y llega mi inquilino con una botella de vino y un ramo de flores, algo que hacía de vez en cuando, sobre todo en ocasiones especiales, si supiera que esa noche sería muy especial, pensé, dejé la puerta de la cocina abierta esperando su llegada y en un minuto ya estaba tocando mi puerta.

    Abrí la puerta y se quedó contemplándome anonadado:

    – Guau, Paty, estás bellísima, hoy más que nunca, me encantas preciosa, mi reina, te ves tan sexy, me encanta como te queda ese vestido, que culo te marca, me pones duro de solo mirarte, ufff, para comerte enterita.

    Me sonrojé por los halagos de mi macho, me encantaba que lo hiciera, el esfuerzo había valido la pena.

    – Gracias, amor, le respondí, tomando las flores y el vino y dándole un beso, él tomó mi cara y mordió mis labios en forma cachonda, apenas pude poner el ramo y la botella en el tocador, no me soltó, me acariciaba la espalda y las nalgas, sin dejar de besarme, encontró el cierre del vestido y pronto cayó al suelo junto con su pantalón y camisa, sus manos bajaron a mis nalgas desnudas y me susurró al oído.

    – Tienes un culo perfecto mami, el mejor culo que haya visto en mi vida, no sabes cómo me excita, sé que te lo he dicho muchas veces, pero no me canso de repetirlo.

    Me hace sentar en el borde de la cama y se acerca con su imponente verga, me pone la punta en los labios y empiezo a chupársela toda, metiéndomela todo lo que me cabía en la boca, mis manos acariciando sus testículos, regresé a chupar y succionar la cabeza de su verga cuando la saca de mi boca y me dice:

    – Tranquila nena, mámala despacio, suave, disfrútala, tenemos toda la noche.

    Me da un azote con su verga en mi mejilla que me excitó y luego recorrió con la cabeza de su verga toda mi cara, impregnando mi piel con saliva y precum, continué lamiendo la cabeza y el tronco hasta llegar a sus huevos.

    Regresé a lamer la cabeza de su verga recorriéndola con mi lengua y apretándola con mi mano, un par de gotas de precum salieron por la punta, los lamí y saboreé, me excitaba tanto el sabor del precum de mi macho, me volví loca y engullí su verga hasta mi garganta, sentía que me ahogaba, pero no me importaba, mamaba con ansiedad, sedienta de verga, mi saliva escurría por sus huevos, lo escuché gemir y decir.

    – Ayyy, puta, me vas a hacer correr, pero no pares, mamas de maravilla, aghhh,

    Entre sus gemidos escucho que se cierra la puerta de la habitación y una voz grave que dice:

    – Vaya, vaya, ya decía yo que eras una puta, vaya fiestecita, que se traen.

    Mi inquilino volteó y quedó congelado, no atinó ni a moverse, expectante, saqué su verga de mi boca esperando la reacción de ambos, mi suegro añadió:

    – Tranquilos, ya me imaginaba que mi nuera era una puta, y que puta tan exquisita, y como buena puta, estoy seguro de que disfrutará más con dos machos en lugar de uno, ¿me les puedo unir?

    – Dime putita, ¿quieres que te cojamos entre dos? – Añadió,

    No respondí, no hizo falta, Don Fernando suspiró aliviado y una sonrisa se dibujó en sus labios, volvió a meter su verga en mi boca, que por el susto había perdido firmeza, mientras mi suegro se iba desnudando.

    – ¿Qué tal es la putita mamando verga? – preguntó mi suegro, disimulando.

    Es la mejor, le encanta mamar verga, me mama la verga tan rico y con unas ganas que me vuelven loco- respondió Don Fernando más relajado.

    Pronto sentí la gruesa verga de mi suegro restregando la piel de mi mejilla, pidiendo su turno, me dio un par de azotes con su punta urgiendo atención, saqué la verga de Don Fernando de mi boca y metí la de mi suegro, sin dejar de masturbarlo.

    Lamí la cabeza de su verga, sabía diferente, un sabor a sudor y a verga, otro sabor de macho, entre salado y dulce, abracé su cabeza con mi lengua al tiempo que mis manos acariciaban sus grandes y pesados huevos peludos, ahuequé la boquita y succioné fuerte, sacándole el primer gemido a mi suegro.

    Ahhh, que rico, que rico chupas putita, Por Dios, que placer, se nota que te encanta mamar verga.

    – ¿Dime puta te gusta mi verga?

    Una nueva chupada fue mi respuesta, volví de nuevo a la verga de Don Fernando y a masturbar a mi suegro y así estuve alternando con uno y otro, mamando y masturbando, junté sus vergas con mis manos y rocé las cabezas una con otra, esperé su reacción, pareció no molestarles y las volví a juntar, abriendo la boca al máximo logré meterme la cabeza de la verga de ambos, apenas cabían en mi boca, se sentía delicioso, dos vergas palpitantes en mi boca, me encantaba estar con la boca tan llena de verga, salivaba al máximo, lo que me ayudaba a mamar y sentir el sabor de sus vergas, una mezcla de sabores de macho, los hice gemir y me excitó más escuchar como disfrutaban, mis quijadas me dolían de estar tan abiertas.

    – Ya putita, nos vas a hacer correr y quiero meterla por todos tus agujeritos- Dijo mi suegro

    – El Don tiene razón, vamos, quiero mamarte tu dulce coño- añadió Don Fernando.

    Me hicieron recostar en la cama, boca arriba, mi suegro se sube a la cama y abre sus piernas, su verga quedó frente a mi cara y sin pensarlo abrí mi boca y empecé a mamarlo lo mejor que pude. empezó a meterme y sacarme la verga por la boca, literalmente me cogía la boca, cada que la sacaba hilos de saliva se formaban desde la punta de su verga a mi lengua, me la metía y sentía su verga recorriendo mi lengua, mi paladar e incrustarse hasta la campanilla, lo que me causaba un poco de arcadas, pero pude controlarlas.

    Don Fernando abre la botella de vino que trajo y da un sorbo, se agacha, abre mis piernas, y empieza a mamarme el coño, succionaba riquísimo y me dejé llevar, cerré los ojos, estaba en el paraíso. en eso toma otro sorbo y lo deja resbalar en mi rajita, sentí el líquido frío en mi entrepierna, me causó un escalofrío, empieza a lamer mi coño diciendo:

    – Mmmm, esto sí que es lo más rico del mundo, un buen vino con un delicioso coño.

    La sensación era indescriptible, frío y calor, su lengua recorriendo mi raja desde mi culo hasta mi clítoris y la succión de sus labios me hacían estremecer, di un gemido ahogado por tener la boca llena de la masa de carne de mi suegro.

    Don Fernando pasa la botella a mi suegro y da otro sorbo al tiempo que me dice:

    – ¿Quieres putita?

    No me dejó contestar, acercó la botella y sacó su verga hasta dejar solo la cabeza dentro de mi boca, vertió un poco de vino en el tronco de su verga, y seguí mamando, me encantó, nada como un buen pedazo de carne acompañado de un buen vino.

    Me encantaba estar con este par de machos pervertidos, si con uno era extraordinario, juntos los dos era algo sublime.

    Después de unos minutos y disfrutando el vino por mis dos agujeros, mi suegro se separó y se acostó en la cama boca arriba. seguí mamando su verga, en cuatro patas, mientras que Don Fernando mordía mis nalgas y recorría su lengua ardiente y húmeda por toda mi rajita, pronto empezó a empujar dentro, que rico es estar con una verga en la boca y una lengua perforándote el coño y el trasero, dos dedos acariciaban mi clítoris y pronto se hundieron en mi coñito lubricado, di un respingo sin sacarme la verga de mi suegro de la boca cuando siento su dedo pulgar masajeando mi culo, empujó y mi esfínter se abrió, tenía tres dedos dentro de mí, dos en mi coño y uno en mi culo, di un gemido ahogado por la verga de mi suegro y empecé a chuparle sus pesados y grandes huevos mientras seguía masturbándolo, lo escuché gemir, después de unos minutos disfrutando con los dedos de Don Fernando en mi interior, éste se incorpora y me toma de la cadera, siento su verga larga y dura en mi entrepierna, recorriendo mi rajita, la humedeció con mis fluidos vaginales y siguió el recorrido, humedeciéndolo, incluyendo mi orificio anal, al que le dio un suave masaje con la punta de su verga, pensé que me encularía, pero me la ensartó por la vagina, causándome un gemido de placer, me penetró por completo de una sola embestida, empezó a embestirme con fuerza, su cadera golpeaba mis nalgas, a cada embestida me hacía tragar más profundo la verga de mi suegro, respiraba con dificultad, pero no saqué su verga de mi boca, estuvieron unos diez minutos cogiéndome así, cuando interviene nuevamente mi suegro y dice:

    – Ven princesa, móntate en mí, ya quiero que te ensartes en mi verga.

    Don Fernando no pone objeción y saca su verga de mi coño, dándome una nalgada, como dándome permiso para ensartarme con la verga de mi suegro.

    Me acerqué a mi suegro gateando, como una gatita, con las piernas a cada lado de su cuerpo, me fui agachando poco a poco, las manos de mi suegro en mi cintura guiaban mi cuerpo, apoyé mis manos en su pecho, pronto sentí la punta del grueso instrumento en la entrada de mi coño, me jaló la cintura hacia abajo y sentí la gruesa cabeza traspasarme, de mi boca escapó un gemido al sentir la punta de su grueso miembro dentro de mi cuerpo.

    – ¿Te gusta puta?, ¿Te gusta que te abran con una verga grande?

    – Si, papi, ahhh, me encanta- respondí.

    Con sus manos en mi cadera fue controlando la penetración, ensartándome lentamente, sentía mis paredes vaginales abrirse poco a poco, ensancharse ante el avance de su larga y gruesa verga, hasta que sentí sus gruesos y pesados huevos tocar el nacimiento de mis nalgas, estaba completamente empalada, empezó un lento vaivén, me hacía subir y bajar lento, suave, delicioso.

    – Aghhh, que rico coño putita, me encanta, con razón tienes tan enculado a mi hijo, ufff.- expresó mi suegro.

    – Mmmm, si, toda es deliciosa, tiene un rico coño y ni te cuento de su rico y apretado culo, es una puta maravilloso- añadió Don Fernando, al tiempo que me daba un par de fuertes azotes en mis nalgas.

    El par de nalgadas me hicieron dar un gritito, pero al mismo tiempo me excitó, sentía mis nalgas calientes y sensibles, se subió a la cama detrás de mí, y besó mi espalda, empezó a acariciar y masajear mis nalgas, al ritmo que me ensartaba mi suegro, sentí un dedo lubricado con algo viscoso resbalando desde el inicio de mis nalgas hasta encontrar mi orificio anal, lo masajeó unos instantes y lo fue insertando poco a poco, fue una experiencia deliciosa, me sentía en las nubes, me encantó sentir ese dedo mientras seguía empalada, y lancé un suspiro de placer.

    Empezó a mover el dedo en forma circular, acariciando mis paredes internas y una oleada de placer recorrió mi cuerpo abrí más las piernas y mi ano se contrajo involuntariamente apretando su dedo, pero no era la única que disfrutaba porque mi suegro expresó:

    – Ay cabrón, siento tu dedo a través del coño de la putita, ufff, se siente rico, sigue metiéndole el dedo.

    Don Fernando sacó su dedo y ahora me insertó dos, mi suegro abrió más mis nalgas para que me entraran más profundo al tiempo que aceleraba sus movimientos y así gozaba también, ya sus dedos entraban y salían con facilidad y sentía mi colita flojita, en ese momento siento que saca sus dedos y besa mi cuello, su pecho en mi espalda y su verga lubricada entre mis nalgas, me hace doblar la cintura y como si se hubieran puesto de acuerdo mi suegro me abraza y me da un beso en la boca, haciendo que pare más el culo, el nabo de Don Fernando resbala entre mis nalgas, buscando mi orificio trasero, pronto lo encontró y empezó a presionar, mi culito se resistía y abriendo más mis nalgas empujó más fuerte, sentí como iba entrando esa gruesa barra de carne, venciendo la resistencia de mi esfínter, abriendo mi culo con un fuerte escozor, pronto la cabeza completa traspasó mi esfínter, lancé un grito de dolor y empujé mi cuerpo hacía adelante intentando escapar, pero me tenían ambos muy fuertemente agarrada de mi cintura y espalda, evitando mi escape, dos vergas en mi interior era demasiado, me jalaba de la cintura y poco a poco iba entrando, costaba avanzar, si bien ya mi culito estaba acostumbrado a la verga de Don Fernando, el tener una verga ya dentro de mis entrañas provocaba que mi culito se estrechara, les pedí clemencia

    – Aghhh, saca tu verga de mi culo, aghh, ya no cabe, me matas.

    – Shhh, Shhh, tranquila, Shhh, ya va entrando, aguanta nena, no me voy a mover, voy a esperar que tu culo se acostumbre y después te la voy a poner despacito, aghhh- respondió Don Fernando

    Si bien me dolía, estaba completamente excitada, mi suegro me apretó contra su pecho y me embistió profundo al tiempo que me abría una nalga, haciendo que mi culito se empinara más y se abriera, permitiendo que me entrara más fácil la verga de Don Fernando, ambos machos se coordinaban perfectamente para llenarme de verga.

    Después de un par de minutos sin moverse, Don Fernando, me tomó de la cintura y empezó a embestirme muy lento, ya tenía la mitad de su verga dentro de mí y en cada embestida retrocedía un poco y avanzaba un poco más, abriéndome lentamente, siguió avanzando hasta que en un empujón final me la enterró completa haciéndome gritar de dolor y placer.

    – Ahhh, me duele, grité.

    – Lo sé putita, tienes dos vergas enterradas, pero aguanta que pronto vas a disfrutar de verdad- respondió Don Fernando.

    – Hay cabrones, me van a hacer correr se siente tan apretado tu coñito y siento la verga de tu amante frotarse contra la mía a través de tu coño, jamás había sentido nada igual, agghhh.- agregó mi suegro.

    Estaba completamente empalada, jamás pensé en tener dos vergas en mi interior al mismo tiempo, me sentía tan llena de carne, dolía, pero poco a poco se iba haciendo más soportable y el placer aumentaba, era una sensación de plenitud jamás sentida, me sentía tan puta, una zorra barata para usar a su antojo, mis dos orificios abiertos al máximo, estirados, dos vergas palpitando en mi interior, frotándose una con otra a través de una delgada capa de piel, mis piernas temblaban, mil sensaciones recorrían mi cuerpo, empezaron a embestirme en forma sincronizada, mis ojos se pusieron en blanco y empecé a gemir como loca, la presión interna era tan intensa, parecía que me iban a reventar y al mismo tiempo un placer que me hacía enloquecer.

    – ¿Te gusta puta? – Preguntó mi suegro.

    – Siii, me gustaaa- respondí gimiendo.

    – ¡Que placer!, ufff, ya sabía que a las putitas como tú les encanta la verga, bien metidas hasta el fondo y no les importa que la llenen de verga por todos sus orificios, sólo quieren tener sus agujeritos bien abiertos y llenos de carne, aggghhh- Agregó

    Empecé a mover el culo al compás de sus arremetidas y ya no pude aguantar, mis piernas se aflojaron, empecé a convulsionar y exploté entre gemidos, fue un orgasmo larguísimo, espasmos recorrían mi cuerpo y ellos seguían embistiendo, disfrutando como mi cuerpo se estremecía y me retorcía, caí exhausta sobre el pecho de mi suegro, ellos siguieron embistiéndome, como si nada, mi suegro dice:

    – ¿Cambiamos? quiero gozar de ese rico culo también.

    Don Fernando salió de mi culo y mi suegro me recostó en la cama, estaba exhausta, pero mi excitación no disminuía, sentía mi cuerpo tan sensible, un simple roce me ocasionaba una oleada de placer.

    Don Fernando se sienta al borde de la cama y me pide que me ensarte su verga, así lo hice, me puse en cuclillas enfrente de él, mirando su cara de lujuria, me tomó de la cintura y me fue bajando ensartándome su verga poco a poco, cuando me empaló completo, me dio un jugoso beso y lo abracé, en ese instante, puso mis piernas encima de sus brazos y me tomó de las nalgas, se levantó quedando todo mi cuerpo apoyado en su verga, haciendo que me entrara muy profundo, sentí que me faltaba aire y apreté su cintura con mis piernas buscando un poco de apoyo, el estar suspendida en el aire con su verga clavada hasta lo más profundo me causaba mucha ansiedad, sentí los labios de mi suegro en mi espalda y jalándome mis brazos hacia atrás haciendo recostar mi espalda en su pecho, susurró algo en mi oído y sentí su verga ardiente juguetear entre mis nalgas, buscando mi agujero, cuando lo encontró me la enterró completa, de una sola estocada, lo que me hizo dar un grito de placer y dolor, tenía nuevamente mis dos agujeros llenos de carne, Don Fernando sosteniendo mis piernas y mi suegro mi espalda, subían y bajaban mi cuerpo a su voluntad, sacando y enterrando sus vergas al mismo tiempo y a una profundidad máxima, me sentía una muñeca de trapo en sus manos, un juguete para deslechar, sus vergas horadaban mis agujeros y me provocaban alaridos de placer, ambos gruñían, sentía que me faltaba aire, respiraba profundo y en cada embestida dejaba escapar el aire de mis pulmones en forma de un largo ah.

    – ¡¡¡Que putita!!!, Aghhh, te encanta la verga cabrona, ahhh, puta madre- Gritó Don Fernando,

    – Ahhh, toma, toma, toma- Gritaba mi suegro en cada embestida.

    Empezaron acelerar sus embestidas, la sensación era tan intensa que mi vista se nubló, mis ojos se pusieron en blanco, saliva escurría por la comisura de mis labios, no lo pude evitar, empecé a convulsionar y sentí que los cuerpos de ambos también temblaban, al unísono empezaron a correrse, la sensación fue indescriptible, chorros de ardiente y espeso semen inundando mis dos agujeros al mismo tiempo, la sensación me provocó un nuevo orgasmo mi cuerpo se sacudía y retorcía entre sus brazos, los espasmos en mi coño y culo apretando sus vergas y exprimiéndoles hasta la última gota, caímos exhaustos los tres en la cama, cansados y sudorosos, la respiración agitada y el corazón latiendo a mil.

    Un rato después, ya recuperados un poco, se levanta mi suegro y empieza a leernos la cartilla:

    – Miren cabrones, infieles, no crean que me da gusto que hagan de mi hijo un cornudo. La vez anterior que vine me di cuenta de que mi nuera salió muy arreglada y llegó a la medianoche y me pareció sospechoso, por eso llegué de sorpresa.

    – Pero mi hijo ama a esta puta y le haría mucho daño si le digo que le adorna la frente, par de malagradecidos.

    – Así que prometo callar, pero a cambio también quiero que sea mi puta, vendré a cogerla y será solo mía los días que venga, tal vez la comparta, pero solo si yo quiero.

    – Otra cosa, cuidado de embarazar a la puta, porque juro que le haré pruebas de paternidad, no dejaré que mi hijo crie a un bastardo, ¿está claro?

    – Si Don, no quiero tampoco problemas, es sólo coger, ya soy mayor y no podría con otro hijo- respondió Don Fernando.

    – Y tú puta, ¿Estás de acuerdo?

    – Si suegro, no me queda de otra, tampoco quiero hacerle daño a su hijo, no se lo merece, es muy buen esposo, tampoco me conviene un escándalo y echar al suelo mi reputación.

    Don Fernando se levantó y tomó su ropa en sus manos y sin ponérsela se despidió de nosotros, sabía que salía sobrando y por lo menos un par de días sería propiedad exclusiva de mi suegro, se fue caminando desnudo a su cuarto del fondo del patio.

    Me dio un poco de pena que se fuera derrotado, aunque estaba segura que no sería la última vez que disfrutaba de ambos machos.

    Todo había salido mejor de lo planeado, mi suegro era un genio, ahora tenía el control y el decidía sobre mi cuerpo, por lo menos en los días que estuviera en la ciudad, no había tenido necesidad de confesarle a mi inquilino que ya me había cogido mi suegro, ni había el peligro de una indiscreción de mi inquilino ante las constantes visitas de mi suegro y además le dejó bien claro que la culpa de que nos haya descubierto fue ocasionada por su ansiedad, ya que un mes antes no pudo aguantar un par de días para cogerme, respiré aliviada y le di un beso cachondo a mi suegro.

    Después me tomó de la mano y me ayudó a incorporarme para darnos un baño.

    – Ven, nena, vamos a darnos un baño, lo necesitamos, la noche es joven y hay que disfrutarla, ten por seguro que te gozaré al máximo y no voy a desperdiciar ningún segundo del tiempo que estaré contigo, para que me recuerdes hasta la próxima visita.

    – Claro suegrito, prometo ser su putita estos días y hacerlo gozar cuantas veces quiera.

    Me tomó de la cintura y nos dirigimos al baño, semen escurría entre mis nalgas y mi coño, había que asearnos, todavía faltaba una larga noche de sexo.

    Lo que pasó después lo cuento en el siguiente relato.

    Espero sus comentarios al correo [email protected].

    Relato anterior:

    «Mi suegro me castiga por puta”

  • Me dieron un arrimón y me gustó

    Me dieron un arrimón y me gustó

    Hace algunos años cuando trabajaba de vendedora y me tocó que me envíen a hacer ventas fuera de la tienda en que trabajaba, yo tenía 29 años y me subí al camión para ir a mi destino, el camión iba lleno, así que tuve que ir de pie casi todo el camino, casi llegaba a donde tenía que ir y un señor pidió bajar unas cuadras antes que yo, así que pasó por detrás mío pero si pene roso mi culo y sentí rico, así que le dije, «para eso son pero por lo menos pídalas con un por favor», sonrió y dijo, «si quieres baja y termino puta», yo acepté y cedí a ir con él.

    Llegamos a una casa pero según él dijo que no era suyo el lugar y que solo lo visitaba, apenas entramos me empujó a la pared, volvió a poner su pene en mis nalgas y empezó a frotarlo de arriba a abajo una y otra vez, hasta que luego me dijo, «desnúdate puta que vas a saber lo que es bueno», me quite mi ropa y él también, había sentido que su pene era grande y grueso, pero ya verlo desnudo a media erección, era un tronco, entonces me puse de rodillas poniendo mis tenis bajo las mismas para no sentir el piso y pues no lastimarme, me puse el pene en la boca y él lo metió de un empujón, yo me ahogue un poco, luego me acostumbré, empezó a embestirme, lo metió y lo sacó hasta venirse y me dejó lleno de su leche, con el pene me limpió y yo lo tragué.

    Luego me puse de espalda a él y puso su pene en la entrada de mi ano, puso un poco de crema y lo fue metiendo de a poco, cuando lo tenía a la mitad, zas, que me lo mete de un golpe, se quedó quieto un rato, sintió que me podía hacer suya y empezó a meterlo y sacarlo por un rato, mientras gemi y me decía puta, te gusta, y cosas así, yo le decía, dale duro, sigue, no pares, cógeme, soy tuya, tú puta, etcétera, así estuvimos un rato hasta que se vino y sentí un poco de leche caliente y termino de venirse y me saco su pene y confirmamos lo que pensé, se había roto el condón, salí preñada.

    Lo bueno es que soy hombre, pero ese señor me dejó queriendo más de sus cogidas, nos vestimos y le di un beso y me despedí y me fui, ya no volví a saber de él, ni le pedí su nombre, jaja, pero bueno, fue de las mejores cogidas que me han dado.

    Espero sus comentarios.

    Si me quieren contactar adelante, saludos.

  • Primer trío con dos vergas

    Primer trío con dos vergas

    Ya llevaba mucho tiempo sin escribir algo acá, pero tampoco me había pasado algo que valiera la pena contar, sin embargo, esta semana me sucedió y lo voy a relatar. Obviamente cambio los nombres para mantener la discreción con los protagonistas.

    El lunes pasado me escribió alguien que conocí hace tiempo y a quien llamaré Robert, pero con quien nunca habíamos tenido nada de tipo sexual. Solo conversaciones muy normales, algunas intimidades y un tinto que nos tomamos, pero hasta ahí nada de nada.

    Me dijo que cuando nos podíamos ver para hablar nuevamente y yo le dije que el martes estaba bien… Sin embargo, alguna vez en nuestras conversaciones él me había preguntado que si yo aceptaría un trío con un amigo suyo que es gay. Retomando esa pregunta me dijo si yo todavía recordaba la propuesta y que si aceptaba reunirme con ellos y yo acepté.

    Pues bien… Quedamos de vernos ayer cerca al apartamento de su amigo Gabi. Robert me preguntó si llevaría lencería y le respondí que sí. Me dijo que me confirmaría la hora después de hablar con su amigo. Al día siguiente él me dijo que nos encontráramos al mediodía y yo de acuerdo me empecé arreglar, un buen baño, (interno y externo jajaja) y una pinta interior para el momento, un conjunto negro formado por una malla tipo boddy, un hilo y medias de liguero siliconada.

    Nos encontramos con Robert y nos dirigimos al conjunto de su amigo. Nos presentamos y después de una charla trivial, pues a lo que vinimos.

    Ellos se desnudaron y yo me quité mi ropa de diario y me acosté en la cama en medio de ambos y los empecé a pajear… Ninguno de los dos parecía tener una verga muy grande en ese momento, los empecé a pasear y a besar sus tetillas para excitarlos y empezaron a responder bien al igual que yo por el morbo de la situación. Ya a Robert se le veía algo mejor su verga y se la empecé a mamar y realmente creció bastante… No era muy gruesa, pero era de tamaño adecuado y la de su amigo Gaby a pesar de estar excitado no la tenía muy grande pero también ya se había puesto dura.

    Luego se la mame a Gaby que a su vez se la empezó a mamar a Robert y este a su vez me empezó a pajear a mi. Luego al ver esto dejé lo que estaba haciendo y me acerqué a mamárselo a Robert junto con Gaby y así estábamos, yo chupándole los huevos a Robert mientras Gaby se lo chupaba, luego entre los dos se lo seguíamos mamando.

    Así estuvimos un rato y mi amigo le propuso a Gaby ubicarse de tijeritas con lo cual sus vergas quedaban ubicadas una junto a la otra para metérmelas ambas y así se ubicaron y yo seguí mamándolos al tiempo… Me metía sus vergas al tiempo hasta donde podía y las alternaba.

    Así estuve por un rato hasta que sentí que la mandíbula me dolía un poco de tanta mamadera. Entonces yo paré un momento mientras Gaby seguía mamándoselo a Robert y este a su vez se masturbaba, mientras yo descansaba un poco los veía. Luego Gaby empezó a pedir verga. Yo me agache a chuparle el culito y dejárselo listo para clavarlo. Él levantó su culo para dejarlo en mejor posición y entonces se lo fui metiendo y empecé a darle mientras Robert se puso de pie y me puso a mamar de nuevo mientras yo le daba a su amigo.

    Entonces mientras seguíamos así Gaby se masturbaba y me ponía sus pies en mis hombros para seguirlo clavando hasta que empezó a botar lechecita…

    Entonces él se retiró y le dije a Robert que quería que me comiera. Me pidió un condón y que se lo mamara para ponerlo más durito de nuevo y yo no me hice de rogar… Cuando estuvo listo me puse un poquito de lubricante y le pedí que se acostará y me fui enterrando esa verga hasta que la tuve toda adentro y lo empecé a cabalgar lentamente y él desde abajo también me la metía delicioso.

    Así estuvimos y cuando me cansé en esa posición le pedí que me diera en cuatro. Y cambiamos de posición. Y así me tuvo otro rato… Se sentía súper rico, yo levantaba mi culito y lo tenía bien dispuesto para recibir esa verga, además que Robert estaba bien aguantadorcito. Y así él dándome otro rato y le pedí que me siguiera clavando en pollo asado y volví a cambiar de posición… Entonces le puse mis piernas sobre sus hombros y me lo metió mmm que tipo pa’ culear tan rico. Así me siguió dando otro rato y yo masturbándome hasta que no aguanté y exploté en un orgasmo delicioso con bastante leche.

    Entonces Gaby quien ya estaba solo de espectador me dio con que limpiarme la leche que me quedó esparcida en mi estómago. Y como Robert todavía no se corría me pidió que se lo volviera a mamar y yo tan obediente lo hice y luego lo masturbe hasta que lo hice derramar.

    Ese fue el final de mi primer trío con dos vergas. Espero que les haya gustado tanto como a mí.

  • Una aventura platicada pero no planeada

    Una aventura platicada pero no planeada

    Desde hace tiempo teníamos esa curiosidad y nos excitaba el imaginar de como seria y con quien tendríamos un trio ya fuera con otro hombre o con otra mujer, la idea es empezar poco a poco, seguir un orden, es decir ir paso a paso por ahora es solo el cachondeo, el faje todo menos la penetración, porque pensamos que dar el paso del uno al diez es todavía muy extremo, y queremos ir saboreando cada paso en esta aventura erótica que tenemos ambos y no tener un mala experiencia que nos afecte después.

    Todo empezó cuando nos invitaron unas semanas antes a una fiesta swinger de un club, ahí hubo juegos y entre ellos le toco a mi mujer pasar y el castigo era darse un beso de tres, o sea tres hombres que no fueran su pareja y como no conocíamos a nadie, los escogió al azar y entre ellos al amigo que nos invitó a la fiesta, primero se dio un beso de piquito con él y los otros dos le levantaron la blusa y dejaron descubiertas sus bubíes para darle un besito en cada una de ellas, y creo que de ahí nació la idea de algún día hacer algo cachondo con este amigo.

    Les platico que ellos son una pareja muy agradable y buenos amigos, ellos comparten la idea cachonda y erótica pero siempre a habido un respeto en común, aunque somos nudistas también, como ellos, por lo que hemos tenido muchas veces reuniones y cenas nudistas y siempre nos hemos llevado muy bien. También que tenemos otros amigos que, si son super cachondos y swingers, y ellos nos platicaron de su experiencia en los tríos y la verdad nos intrigaron más.

    Pero una vez más lo platicamos mi mujer y yo y pensábamos como nos íbamos a sentir después de hacerlo, pero llegamos una conclusión de que deberíamos experimentar y saber que se siente si nos gusta le seguimos y sino ya tendríamos una anécdota que platicar algún día. Bueno, pero esta aventura resulto sin planearlo, ese día por situaciones personales nuestra amiga ósea, la esposa de mi amigo, los que nos invitaron a la fiesta swinger, no iba a estar con él, ella tenía que salir de viaje y ya con la confianza que hay, le comento a mi esposa que lo invitáramos a cenar, para que no estuviera solito, lo cual así fue.

    Nos pusimos en contacto con él y lo invitamos, le pregunte a mi mujer si sería cena nudista y me comento, que por que no le preguntábamos a él y le escribimos y dijo que si, incluso me contesto que llevaría unos aceites para que le diéramos un masaje a mi mujer entre los dos. Así que con la confianza de estar desnudos pues así lo hicimos, entonces preparamos una cena rica y compramos una botella de tequila, pero se me ocurrió que podíamos jugar algo divertido para desnudarnos y pasárnosla bien, nos preparamos y le pedí a mi esposa que se vistiera muy cachonda y si se vistió con un bra muy caliente, unas bragas de encaje trasparente que dejaba ver sus nalgas muy rico y un vestido completo negro muy sexy y elegante.

    Cuando llego él a la casa, fue muy divertido ya que llego en pijama, debido a que sabía que terminaríamos desnudándonos y que la ropa era lo de menos, ya que hay mucha confianza entre nosotros. Él es un hombre unos años más grande que nosotros y muy inteligente, de las personas que siempre tienen platicas muy interesantes y a mi mujer eso le atrae mucho de él.

    Empezamos a platicar, luego brindamos y cenamos y empezamos a jugar con las cartas, empezó a repartirlas el mismo y yo perdí primero la primera prenda, luego fue él y así, pero la que no perdía era mi mujer hasta que perdió y por obviedades como el vestido era de una sola pieza, dejo ver su ropa interior y nos prendió a los dos, ya así seguimos hasta que perdió y tuvo que quitarse la ropa interior, dejando ver sus pechos desnudos y sus nalgas suaves y ricas, lo cual aumentó más la temperatura, nos quedamos desnudos los tres pero entre las copas de tequila y la música, agarramos la fiesta. Para que no se perdiera el ritmo se me ocurrió hacer unos castigos subiditos de tono, el primer castigo le toco a mi mujer, y le dijimos que debía bailar sexy para los dos.

    El siguiente castigo fue también para ella, aunque ya no se si era castigo o premio, porque el castigo era besarme muy cachonda en la boca, mientras yo la tocaba y sentía su humedad al 100. Imagínense la escena, en una barra de cocina, mi amigo y yo estábamos sentados en unos bancos altos y del otro lado de la barra, ella. Por lo que, para cumplir con su castigo, tuvo que darse la vuelta y ponerse en medio de nosotros de espalda a mi amigo.

    En ese momento el no hizo nada, solamente nos vio como nos cachondeábamos, fueron solo unos minutos, pero pude sentir lo excitada que estaba mi mujer. La empecé a besar y a tocar su entrepierna, masajeando su clítoris ya mojado, de repente vimos como a mi amigo se le empezaba a notar su erección y entonces no pudo aguantarse y le empezó a acariciar las bubíes a mi mujer y sus nalgas suaves, ahí le paramos para seguir jugando.

    El tercer castigo fue con trampa para que otra vez fuera para ella, y decidimos hacer lo mismo, pero en esta ocasión ella lo besaría a él y yo podría tocarla todo lo que yo quisiera. el beso fue en la boca, fue un beso muy muy muy cachondo ya se lo debían los dos, la verdad fue muy caliente nos prendió, mientras yo le tocaba sus pechos y metí mi dedo en su vagina, con lo que se calentó mucho.

    El cuarto castigo ya no existió, brindamos nuevamente con unos shots de tequila y nos pasamos a la sala, la sentamos en medio de los dos y empezamos a fajonear los dos con ella, mientras uno la besaba el otro la masturbaba o besaba sus pechos, fue sumamente excitante ver cómo iba calentándose con los dos al mismo tiempo y también ella nos empezaba a tocar nuestros miembros.

    Luego ella se voltio hacia él y se empezaron a besar y él le besaba y acariciaba sus pechos y sus suaves nalgas, y yo aproveché el momento para abrirle las piernas y le empecé hacer sexo oral, mientras que a él lo masturbaba. Así pasamos un rato hasta que ella estaba a punto de explotar, pero decidió parar un poco para evitar que se bajara el ánimo.

    En ese momento él le dijo que si le haría sexo oral, y aunque ya lo habíamos platicado antes de no hacer o recibir sexo oral por otros, en ese instante estábamos muy calientes que sin pensarlo decidió hacérselo, fue sorprendente porque la verdad no pensamos dar todavía ese paso, pero me excito ver lo excitada que estaba ella, entonces se me ocurrió que porque no hacer realidad una de sus fantasías que algún día me había platicado, puse unos cojines en el piso y le dije que se hincara y nos pusimos uno a cada lado y nos empezó a hacer sexo oral a los dos, pasando su lengua por mis testículos y a él con su lengua le chupaba el glande, la verdad los dos nos contuvimos de no venirnos porque no queríamos al igual que ella, explotar y que se nos bajara este momento de cachondeo.

    Después nos volvimos a sentar en la barra para tomar aire y unos shots de tequila nuevamente, a ella se le empezó a subir el tequila y se puso en medio de los dos otra vez con cara de pícara y juguetona y nos empezó a tocar, tomando su mano y poniéndosela en las nalgas y a mi en sus pechos. Luego, nos hizo sexo oral a los dos, decidimos volver a la sala y estar cómodos para seguir fajando. Ella estaba parada junto a él en medio de nosotros y se inclinó a besarlo y hacerle sexo oral de nuevo por lo que yo me puse atrás de ella chupando sus nalgas y su ano que sabía a gloria.

    Ella estaba tan excitada que como nunca, me dejó penetrarla haciéndole sexo anal, mientras ella le seguía chupando el miembro a él, ella se tocaba hasta que logro tener un gran orgasmo. Lo que teníamos planeado con los aceites nos llevó a algo mucho mejor que nunca pensamos que fuera tan excitante estar con otra persona, al final brindamos con el ultimo shot de tequila, él se fuera su casa mientras nosotros nos quedamos abrazados y terminando con una excelente sesión de sexo, con lo que ella logró venirse nuevamente, y nos quedamos deseando que se repitiera esta gran aventura, pero ahora con una amiga que ya les platicaré como nos fue.

    Déjenos sus comentarios para seguir motivándonos a realizar estas aventuras y fantasías eróticas. Hasta la próxima.

  • Mi tía, mi prima y la montaña (4): Un día movido

    Mi tía, mi prima y la montaña (4): Un día movido

    —¡Tienes que seguir contándomelo!

    Le increpé con desasosiego, esa historia me ponía tan caliente como un buen sobo.

    —Jajaja, te está gustando, ehh!

    —Sabes lo que es el morbo? Le pregunté impaciente.

    —Claro!

    —Pues creo que esa historia tiene mucho morbo y eso me pone como un tren de mercancías!

    —Jajaja, vale! Te la seguiré contando, pero de una forma especial!

    —Cómo?

    —Túmbate boca abajo. Yo me tumbaré sobre ti y te la iré susurrando al oído

    —Creo que es una idea estupenda!

    Contesté tumbándome de inmediato. Al tumbarse, sentí como su carne se fundía con la mía de una forma deliciosa. Pensar que tenía su coño sobre mi culo y sus tetas sobre mi espalda era algo que ya me excitaba antes de empezar. Acercó su boca a mi oreja y la mordió con suavidad.

    —Por dónde iba?

    —Tu amiga Marta había conseguido tragarse la polla entera de su padre!

    Contesté con rapidez. Ella recostó su cara dejando su boca muy cerca de mi oreja.

    —Pues Marta aprendió a chuparle la polla como a él le gustaba y todos los días antes de acostarse le hacía una mamada hasta dejarle seco. Me dijo que su padre había superado sus reminiscencias y estaba encantado, pero claro, ella no disfrutaba como él. Al cabo de una semana de perfectas mamadas le pidió que se lo hiciera a ella. Su padre accedió y comenzó chupándole los pezones. Como ya te he dicho, a pesar de estar bastante delgada, tiene buenas tetas, y los pezones son como pitones! Jajaja. En ese momento descubrió que los tenía muy sensibles y se excitaba mucho con las chupadas que le daba. Su padre fue comprobando diferentes partes de su cuerpo, su cuello, las orejas los dedos de los pies, el interior de sus muslos, vamos, que no se dejó ni un céntimo del cuerpo sin chupar.

    —Y qué le gustaba más? Pregunté con impaciencia.

    —Pues a la muy guarra le gustaba casi todo, jajaja! Pero cuando llegó al coño me dijo que se puso como loca!

    Laura movía su pelvis de vez en cuando para que sintiera rozar su coño contra mi culo. También hacía que las tetas se movieran sobre mi espalda. Pensé “que forma más maravillosa de escuchar una historia morbosa de sexo!”

    —Después de comerla el coño y hacer que se corriera un par de veces, me dijo que le metió la lengua en el culo y casi se corre de nuevo!

    —Pues si que debe ser caliente tu amiga! Dije sin poder evitar pensar en follármela.

    —No lo sabes tú bien! Es una hoguera andante, jajaja!

    —Me la presentarás? Pregunté sin pensar que la pregunta podría afectar a mi prima, pero de nuevo su naturalidad me sorprendió.

    —Jajaja, ya te apetece follártela, ehh!

    —No, no! Solo es curiosidad por verla!

    Contesté para salir del paso

    —Jajaja, que yo sepa, solo ha follado con su padre, aunque a lo mejor hace una excepción contigo por se mi primo!

    Me dijo mordiéndome la oreja y restregándose más notoriamente contra mí.

    —Ya estoy entusiasmado follando contigo! Creo que no necesito más!

    Intenté arreglar el embrollo. También pensaba en mi tía, y me trastorne viendo en que no daba para tanto. Pero mi prima no era nada celosa ni tampoco absorbente y volvió a sorprenderme.

    —Luego la llamo y si quiere podemos ir a su casa a que nos invite a una cerveza!

    Mi cara debía de ser un poema por la risa que le dio a mi prima al mirarme.

    —Tranquilo, solo será una cerveza, jajaja! Ahora vamos, que ya se debe haber levantado mamá!

    Mi tía estaba sentada en la mesa del jardín tomándose un café. No dijo nada, tan solo nos miró con una sonrisa intrigante.

    —Hola mamá! He pensado en llamar a Marta para que nos invite a una cerveza y así le presento a Gus!

    —Es una buena idea! Así Gus puede ir conociendo a gente! No vengáis muy tarde!

    —Ya sabes que madrugo mucho y me gusta dormir siete horas.

    Laura llamó a su amiga y después de casi cinco minutos de conversación…

    —Joder, lo que me ha costado convencerla!

    —Pero ha accedido? Preguntó mi tía.

    —Si, pero me ha costado!

    —Es que es demasiado tímida. Apenas sale de casa, y cuando lo hace se va sola al campo! Dijo mi tía dirigiéndose a mí.

    Cogimos el coche de mi prima y nos dirigimos a su casa. Apenas eran unos dos kilómetros.

    —Como la has convencido?

    Le pregunté nada más arrancar.

    —Pues le he dicho que tenía un primo que acababa de llegar y que estaba buenísimo!

    —Joder, eso le has dicho?

    —Y algo más! Jajaja!

    —Que más? Le pregunté intentando parecer algo indignado.

    —Pues que me acabas de echar un polvo bestial!

    —No me jodas! No me lo creo!

    —Pues créeme, era la única manera de convencerla!

    —Pero eso es algo íntimo!

    —Es que somos muy íntimas! Ella me contó lo de su padre, que es más íntimo. Y no solo eso, digamos que también… me lo prestó! Jajaja!

    Estaba alucinando cuando llegamos a su casa. Creo que me había puesto colorado y no me bajaba el calor de la cara. Allí estaba Marta, esperándonos con un vestido floreado que le llegaba hasta la mitad de sus delgados muslos, pero con un generoso escote que mostraba lo mejor de su cuerpo. Como había dicho Laura, tenía unas tetas que no parecían de ese cuerpo. También llevaba su pelo oscuro recogido en una coleta. De cara no era muy agraciada, sobre todo su nariz aguileña. Su boca era grande, y sus labios no estaban mal. Se los había perfilado con un carmín rojo que los resaltaba más.

    Laura nos presentó y su timidez era patente, aunque desde el primer momento intentó agradarme. En mi mente revoloteaba la idea de que sabía que me había follado a Laura y podría apostar a qué estaría pensando en eso. Nos habíamos sentado en el jardín a beber unas cervezas y a charlar, y yo procuré ser lo más agradable que pude haciéndole ver que estaba encantado de conocerla.

    Marta fue cogiendo confianza y comenzó a coquetear abriendo más su escote y sonriéndome de una forma insinuante. También se subió un poco el vestido con disimulo para mostrarme una gran parte de sus delgados muslos. El vestido era bastante ajustado al pecho y podía ver la marca de sus pezones, esos pezones que me había descrito Laura. Creo que mi polla reaccionó ante esa imagen, mitad real, mitad imaginada.

    A la media hora ya se había soltado por completo y me tocaba el hombro cuando me hablaba y a veces la pierna. Se reía sin reparos abriendo su gran boca y recordé la escena que me había descrito Laura comiéndole la polla a su padre. Estaba tan salido, que tan solo con imaginarlo mi polla se endureció y temí que se notara el bulto en mis pantalones cortos.

    En un momento dado Laura se levantó.

    —Me voy a ver los conejos que hace tiempo que no los veo!

    Dijo con una sonrisa algo pícara. Al momento se perdió andando hacia el fondo de la finca. Marta y yo nos habíamos quedado mudos, a ninguno de los dos nos salían las palabras. Nos mirábamos, nos sonreímos, pero estaba seguro que los dos pensábamos en follar.

    —Tienes una sonrisa preciosa! Me atreví a decir rompedora el incómodo silencio.

    —Gracias! Te gusta mi vestido? Preguntó abriendo descaradamente el escote para enseñarme una de sus tetas casi al completo.

    Fue tan descarado que pensé que quería oír mi opinión sobre sus tetas y decidí tirar a lo derecho.

    —Es muy bonito, pero creo… que tus tetas lo son más!

    Parecía que estaba preparada para una pregunta de ese calibre y su respuesta fue inmediata intentando que me reafirmara.

    —De verdad que te gustan?

    —Por supuesto! La parte que se ve me parece deliciosa!

    Lancé el azuelo haciéndola saber que me gustaría ver más. Se quedó pensando unos instantes mirándome con una sonrisa diferente, ahora en su gran boca se dibujaba la lujuria.

    —Te gustaría verlas? Me preguntó con ojos brillantes.

    —Estoy deseando! Dije casi con naturalidad, como si aceptará un refresco.

    —Ven, vamos a la cocina a por otra cerveza! Dijo levantándose de la mesa.

    La seguí como un perro cuando le da la orden su amo. El vestido se ajustaba a la mitad de su pequeño culo y después se abría en un par de volantes, algo que favorecía a su delgada figura. Mi mente de salido volvió a actuar pensando en lo delicioso que sería abrir un culito tan pequeño. Cuando llegamos a la cocina se dio la vuelta quedándose frente a mi a menos de medio metro y sin previo aviso tiró de la tela del vestido haciendo que un par de corchetes saltaran. No llevaba sujetador y sus tetas afloraron con dos pezones como pepinillos apuntando a mi pecho.

    —Que te parecen? Me preguntó con una sonrisa lasciva que llenaba toda su cara.

    Tragué saliva con los ojos fijos en sus dos pitones rodeados por una pequeña aureola. Me dieron ganas de empezar a chuparlos, pero mi mente racional, que por suerte todavía funcionaba, me advirtió que no era el momento.

    —Son realmente preciosas, como tú!

    Contesté en un intento de halago a toda ella. Me imaginaba que recibía pocos piropos, y cualquier halago lo recibiría con entusiasmo.

    Como un resorte se pegó a mi y su gran boca tapó la mía. Instintivamente lleve mis manos a su espalda y agarré su pequeño culo. Era pequeño, pero duro y con una redondez casi perfecta. Sus brazos rodearon mi cuello y su lengua invadió mi boca como un huracán húmedo y caliente. Fue un beso relativamente corto, pero lleno de un fuerte sabor a lujuria.

    Se despegó con la misma rapidez que se había pegado y se abrochó los corchetes con rapidez.

    —Que vas a hacer mañana por la mañana?

    Me preguntó sabiendo que por las mañanas Laura trabajaba.

    —Pues no sé, no había pensado en nada!

    —Quieres que te vaya a buscar y te enseño un sitio precioso donde tengo las ovejas?

    Sabía que hablaba de sexo y las ovejas eran tan solo una excusa, y a mi cuando me hablan de sexo no se decir que no.

    —Vale! Será interesante. En mi vida he visto una oveja real!

    Una carcajada desbordó su gran boca y me dio otro beso fugaz en los labios. Cogió tres latas de cerveza y salimos de nuevo al jardín. Al momento apareció Laura y nos las tomamos con una charla animada. Después nos despedimos y Marta, sin cortarse, lo hizo dándome un beso en los labios.

    —Le has gustado, ehh!

    Me dijo Laura de camino a casa.

    —Nos hemos caído bien! Sonreí.

    No quise esconder nada a Laura y le comenté la invitación de Marta para ver ovejas. Soltó una gran carcajada al oírlo.

    —Pues desayuna bien que lo vas a necesitar! Jajaja!

    Volvió a reír advirtiéndome de lo que me esperaba. Llegamos a casa cuando el sol se hundía bajo el horizonte. Mi tía ya tenía la mesa puesta con la cena y cenamos mientras Laura le contaba a su madre lo contenta que se había puesto Marta al conocerme. También le comentó que me vendría a buscar al día siguiente para enseñarme las ovejas, pero no hizo comentarios de lo que había pasado.

    Al terminar, Laura dijo que se iba a dormir, pero capté una seña que le hacía a su madre.

    —Ves poniendo unas copas que tengo que subir a colocar la ropa que he planchado!

    Me dijo mi tía. Las dos desaparecieron por las escaleras y el morbo y la curiosidad me hicieron seguirlas a escondidas.

    —Ufff, que contenta estoy de que haya venido el primo!

    —Me alegro mucho hija!

    Las oí que hablaban en la habitación de Laura. Se habían dejado la puerta abierta y me arriesgue acercándome más. Me agaché para asomarme desde abajo pensando que desde esa posición sería más difícil de que me vieran. En ese momento estaban abrazadas besándose.

    —Pero me sigue apeteciendo estar contigo mamá!

    —Ufff, ya sabes que a mí me gusta!

    Laura había bajado una mano y la metía bajo el vestido de su madre mientras la besaba el cuello y la cara. Mi tía se desabrochaba el escote del vestido y sus tetas escaparon de la tela con los pezones duros y punzantes. Al momento la boca de mi prima los devoraba como si fuera una suculenta cena. Mi tía no tardó en comenzar a jadear. Estaba claro que su hija sí sabía cómo chupárselos, o quizás serían esos labios densos y abundantes.

    Laura la empujó contra la cama y se quitó la ropa con rapidez. Su cuerpo desnudo estaba esplendoroso iluminado con la luz artificial. Se sobó las tetas mirando a su madre postrada sobre la cama.

    —Te gusta mi cuerpo mamá?

    —Tienes un cuerpo delicioso!

    —Pues al primo también le gusta porque me ha reventado contra la manta!

    —Ufff, tiene que haber sido tremendo!

    —Ha sido la leche! Pero ahora lo que me apetece es comerte el coño y que me empapes la cara con una buena corrida! Me encanta el sabor de tus corridas!

    Se lanzó a la cama y metió la cara entre los muslos de mi tía. Ésta flexionó las piernas y puso la mano sobre la cabeza de su hija. En pocos segundos comenzó a gemir y las chupadas se hicieron más sonoras. Dejo de chuparle el coño para lamerla el vientre y las ingles. Podía ver su lengua empapando el cuerpo de su madre de saliva. Pude ver cómo a la vez se había agarrado una de las tetas y pasaba el duro y gordo pezón entre la raja. Se incorporó para meterle dos dedos mientras la miraba a los ojos con sonrisa perversa. El cuerpo de mi tía se curvó como si hubiera recibido una descarga.

    —No tienes nada que decirme mamá?

    —Que zorra eres! Me pones como una perra salida!

    Soltó mi tía dejándome estupefacto. Tardé unos segundos en entender que a Laura le gustaba que la dijeran esas cosas y a la vez mi polla dio un respingo pensando que yo también se las podría decir.

    Después de pajearla con los dedos con sonrisa diabólica volvió a hundir su cara y comenzó de nuevo a chuparle el coño como una verdadera perra.

    —Ahhh! Sigue puta! Sigue! Ahhh! Que te voy a empapar la cara!

    No podía imaginar a mi tía diciéndole esas cosas a su hija, pero estaba ocurriendo. Mi tía comenzó a temblar y se mordió la mano para no gritar. Fueron varios segundos de temblores hasta que el cuerpo de mi tía se desplomó. Mi prima levantó la cara y recogió con sus dedos la corrida que la empapaba. Después se llevó los dedos a la boca y los chupó como si fueran un jugoso helado.

    —Ummm, que rico está! Dijo a la vez que se tumbaba sobre su madre para darle un largo beso.

    Pensé que era el momento de largarme y de puntillas hui hasta la cocina. Cuando mi tía bajó, salía con los dos vasos hacia el jardín.

    —Parece que has tardado en preparar las copas! Me dijo con media sonrisa.

    —Bueno, es que… no encontraba la bebida! Contesté torpemente.

    —Seguro que ha sido eso?

    La segunda pregunta significaba sospecha, y pensé que sería mejor ser sincero.

    —Es que no he podido remediar subir a mirar!

    Ya habíamos llegado a la mesa del jardín y había dejado los vasos sobre ella. Estábamos de pies, a medio metro mirándonos.

    —Y te ha gustado lo que has visto?

    —Mucho! Contesté sin poder reprimir el entusiasmo.

    Me cogió una mano y la metió bajo su vestido para ponérmela sobre la mata de bello mojado.

    —Tu prima siempre consigue que me corra como una perra!

    Me susurró contra la boca con cierta furia. Me agarró del cuello y me besó con la misma fiereza que había esperado con las palabras. Sentí como si toda la sangre de mi cuerpo corriera hasta la boca.

    —Siempre que lo hace me deja un fuego dentro que tengo que calmar con una polla de silicona! Pero ahora tengo la tuya, de carne dura y tersa!

    Se apoyo con las manos sobre la mesa e inclinó su cuerpo. No necesitaba más palabras, la invitación estaba clara. “Aquí tienes mi culo, fóllame!” Fue lo que entendí con ese gesto.

    Levanté el vuelo de su vestido lentamente para descubrir su bonito culo, su desnudez era un canto a la lujuria. La luz de la farola encendida a un par de metros, lo iluminaba a la perfección. Pasé mis manos sobre él acariciando la tersa piel, quería disfrutar de esa imagen antes de clavarle la polla hasta el fondo. Abrí los glúteos con las manos descubriendo el rugoso agujero cerrado. Dejé caer un chorretón de saliva y lo froté con el dedo. Después me incliné para pasar la lengua hasta sentir como se abría. Oí a mi tía emitir unos leves gemidos, pero ni una palabra, tan solo esperaba paciente, como hace una madre con su hijo.

    Saqué la verga del pantalón que ya estaba como una estaca esperando su destino. Posé el hinchado capullo entre los labios genitales que emergían entre los muslos adornados con el bello rizado que tanto me ponía. Estaban empapados de la corrida que le había provocado mi prima, y mi estaca entró de una vez hasta el fondo de su vagina. Otro gemido salió de su boca turbando el canto de los grillos. La saqué casi entera y volví a meterla hasta el fondo disfrutando como un poseso.

    Me acordé de ese lenguaje que habían mantenido madre e hija y decidí probar.

    —Te gusta mi verga, tía?

    —Ufff, es una delicia para mi coño, sobrino!

    Parecía que los apelativos familiares nos provocaban morbo a los dos.

    —Te voy a poner más caliente que a una perra salida!

    A cada frase la penetraba profundamente para que sintiera más mis palabras.

    —Ya estoy muy zorra!

    —Te quiero más zorra, más puta!

    Le increpe penetrando con la punta de mi dedo en su culo. La espalda de mi tía se curvó al sentirlo.

    —Diosss, que cabron que eres!

    Noté como sus piernas se flexionaban y metí la mano que me quedaba libre por delante para acceder a su coño. Hundí mis dedos entre la mata de bello rizado hasta encontrar el clítoris. Lo toquetee a la vez que la embestía con ganas. Sus piernas temblaron estrepitosamente y tuve que sujetarla para que no se desplomara.

    Los gemidos guturales acabaron apagando el canto de los grillos cuando le inserté el dedo completo en el culo. Se mordió la mano con fuerza para no gritar cuando su coño se desbordó como una presa rota.

    Mis embestidas se hicieron brutales moviendo hasta la mesa y no pude contener la explosión de mi polla soltándole varios chorros de leche.

    Fue un orgasmo total! Los dos rugíamos como fieras mientras la mezcla de corridas ya resbalaba entre sus piernas.

    Solté su cuerpo para derrumbarme sobre la silla que tenía detrás. Ella yacía sobre la mesa con las piernas casi colgando y yo miraba su culo en pompa pensando en cuando se lo rompería.

    Por fin se incorporó y se dio la vuelta para mirarme. Sus ojos brillaban con un fulgor especial.

    —Que puta me pones, diosss!

    Se había dado cuenta del lenguaje que me gustaba y no dudó en utilizarlo. Se inclinó sobre mi regazo y comenzó a chuparme la polla. Fue una larga mamada hasta que la dejo limpia y brillante. Después cogió el vaso de whisky y le dio un buen trago

    —Ufff, ha sido la leche sobrino! Follaras así a tu tía cada noche?

    Sabía cómo me ponían esos apelativos familiares, y sobre todo pronunciados con ese sabor que ella sabía poner en las palabras. Yo estaba derrumbado, pero mi mente seguía en su estado sexual más puro.

    —Te follaré cada noche hasta sacártela por la boca!

    Le dije viniéndome arriba. Ella, viendo mi estado, dio una carcajada y apuro el whisky.

    —Descansa bien, que mañana te prepararé un buen desayuno! Mañana vendrá Marta a buscarte y seguro que te da una buena paliza por el campo! Es una chica sensible y tímida, trátala con dulzura!

    “Joder con la tímida!” Pensé al oírla”.  Si supieras que me ha enseñado las tetas a la media hora de conocerme!” Pensé sonriendo por dentro.

  • La tetona y el hombre del saco (parte 1)

    La tetona y el hombre del saco (parte 1)

    Esta es la historia de Janet, con sus 18 años recién cumplidos ya lleva tiempo teniendo el cuerpo de toda una mujer. Janet tiene el pelo corto, por encima de los hombros y como casi todas las chicas de su edad ya va por el cuarto tinte de pelo en lo que vamos de año, al no haberle gustado mucho el naranja ahora ha decidido llevarlo rojo oscuro. 162 centímetros es su altura y pesa 55 kilos, aunque la mayor parte de ellos los lleva en su pecho y en sus caderas. De resto es delgadita, incluso se podría decir que tiene un abdomen un poco definido, pero si la pones de lado lo que despunta son sus dos enormes melones (Una 120D de sujetador la rara vez que lleva) los cuales llevan piercings de barra en cada pezón y llevan siendo víctimas de cientos de pajas de sus compañeros, profesores y conocidos durante años.

    Por otro lado, tenemos su voluptuoso culo el cual lleva años siendo formado por las caminatas hasta el instituto y los diversos ejercicios que hace en casa durante más de 4 años. Su cara no se queda detrás de su sensual cuerpo, tiene una cara fina con los labios gorditos, pestañas largas y unos ojos verde miel en los que es fácil perderse, en definitiva, Janet es una diosa. Pero pese a estar tan buena y al no ser oro todo lo que reluce es una persona llena de defectos, algunos de los que es consciente y otros de los que no.

    Para empezar, nuestra querida protagonista es ninfómana. Ah, eso no es un defecto muchos diréis… Si lo es. La forma en la que te llega a afectar la cabeza ser adicta a algo solo trae catástrofes. Esta imperiosa necesidad de Janet de tener sexo con cualquier persona que le atraiga casi siempre le trae problemas, ya ha roto más de un hogar teniendo sexo con hombres casados, se ha acostado con los novios de las pocas amigas que ha tenido. En definitiva, la ninfomanía le ha traído a Janet varios problemas a lo largo de su vida y ahora está en un momento de soledad, tiene a su familia es cierto pero las pocas amistades que tiene son porque se quieren acostar con ella.

    Ahora que conocemos un poco más a nuestra protagonista podemos adentrarnos en la verdadera historia. Ha habido ciertos rumores ya, a lo largo de un año… Se rumorea que hay cierta persona o sub-ser muy dotado que se ha dedicado a raptar colegialas para abusar de ellas sexualmente, a algunas solo las hace mirar mientras se masturba, a otras les obliga a practicarle sexo oral, otras con más o menos suerte son brutalmente folladas durante un par de días hasta que las vuelve a dejar en libertad cerca de su instituto. Los rumores esparcidos por las propias víctimas lo llaman el hombre del saco pollon. La mayoría piensan que son rumores, a algunas chicas les cuesta admitir lo que les ha pasado o simplemente necesitan contarlo, pero no quieren que se sepa que han sido ellas a las que les ha pasado. Lo que nadie sabe es que la policía ya lleva detrás de este sujeto un tiempo, es listo, no se deja capturar fácilmente, cubre bien sus pasos y todas las chicas interrogadas dicen que no recuerdan su cara, el único dato que sacan todas en común es que estaba increíblemente dotado.

    Aun así, la policía no es tonta y han logrado sacar cosas en claro, el sujeto usa distintos métodos para atraer a sus víctimas, ya sea acercarse en coche a ellas, a pie, buscarlas en callejones, parques, centros comerciales o lugares de fiesta de estudiantes. La policía no quería causar pánico, revelar el caso al público probablemente significaría cerrar colegios durante un tiempo y aparte de que esto alejaría al sujeto haciendo más difícil encontrarlo muchos trabajadores de los institutos se irían al paro. Aun así, la policía tenía que alertar a los encargados de los colegios para que extremen la seguridad, aunque de momento no ha surgido efecto. Al no tener resultados en más de un año decidieron traer a un inspector curtido en cientos de casos de investigación, el inspector Vela. Vela lleva dos meses en el caso, es un inspector criticado por muchos ya que suele recurrir a planes y soluciones poco éticas pero lo que no se puede dudar es que es efectivo. Ya en estos dos meses ha conseguido triangular la zona de los raptos estrechando los siguientes lugares a dos institutos de la zona.

    Ya eran las tres de la tarde, el inspector Vela se situaba en el asiento del copiloto y el agente Giralda al volante. A Vela no le caía bien Giralda, aunque ambos tenían la misma edad Giralda estaba gordo y desgastado, era desagradable, gruñón y no le hablaba con el respeto que le debía a Vela al ser su superior. Ya habían ido al primer instituto y avisaron al director de la situación, ahora se dirigían al segundo, al instituto de Janet la cual estaba mirando el móvil debajo de la mesa mientras su profesor les estaba explicando cómo hacer una derivada. De lo que no eran conscientes es que mientras Giralda aparcaba costosamente en paralelo, en la calle de arriba había aparcada una furgoneta con las paredes serigrafiadas con una famosa marca de pan en la que se encontraba nuestro misterioso hombre del saco, el cual clavó sus ojos en el coche de policía con el entrecejo fruncido mientras resoplaba. Por un momento la idea de arrancar la furgoneta e irse cruzó su mente, pero decidió que no, puso su chaqueta encima de su amplificador de sonido el cual descansaba en el asiento del copiloto y se quedó dónde estaba. Vela y Giralda entraron al instituto y hablaron con secretaria la cual les indico el despacho del director. Mientras esto estaba pasando el sujeto empezó a toquetear los botones de su amplificador de sonido, con un auricular puesto estuvo buscando frecuencias hasta encontrar la del comunicador del director. Vela y Giralda se dirigieron al despacho del director mientras los estudiantes salían de sus clases, los ojos de Giralda se clavaron en Janet.

    “Pedazo de tetazas tiene” Pensó Giralda para sí mismo mientras se quedaba quieto viendo como los melones de Janet botaban libres dentro de su polo ajustado. Por supuesto que Janet noto la mirada, era una sensación a la que estaba acostumbrada desde hace años. Janet se había acostado con mucha gente, pero nunca con un poli… Y esto le ponía muy perra así que al notar como le miraba el escote Janet le dedicó a Giralda su mejor sonrisa de buscar guerra mientras pasaba por su lado, Giralda torcía el cuello embobado siguiéndola con la mirada y ahora fijándose en el tremendo culazo que se le marcaba en las mallas. La mirada de Vela también se había dirigido a Janet, no por la misma razón por la que la miraba su compañero si no porque se la acababa de iluminar la bombilla. El director abrió la puerta y les recibió preocupado. El agente vela le explicó la situación al director mientras Giralda se limitó a sentarse en la silla fantaseando con Janet. Nuestro sujeto por supuesto estaba escuchando todo esto, afirmando sus dudas de que estaban detrás de él.

    “¿Tiene usted el expediente de la chica con el pelo rojo corto? La que tiene piercings.” Preguntó el inspector Vela al director. El directo arqueo la ceja pensando unos segundos hasta que abrió la boca dándose cuenta. “Ah, Janet. Cambia mucho de pelo, pero si, por supuesto, es… buena chica. ¿Para qué lo quiere?” Dijo el director de seguido.

    “Usted búsquelo.” Finalizó el inspector Vela de forma seca y cortante con una mirada seria. El director se amedrentó un poco y empezó a teclear en su ordenador, después de un minuto giró la pantalla a la dirección de los agentes.

    “Janet M… V…, 18 años, perfecto. Llámela aquí” Concluyó Vela.

    Nuestro sujeto oyó el nombre y con la misma estaba buscando el nombre en Google, con poca dificultad encontró su Facebook, su instituto era en el que estaban. Con menos dificultad aún encontró su Instagram dado que estaba enlazado a su Facebook y con muchísima menos dificultad el sujeto bajó su mano a su paquete mientras veía las fotos de Janet. Sus historias estaban llenas de fotos en el espejo, tops subidos y apretados marcando sus pezones anillados y sacando la lengua, fotos en tanga en varias poses sugerentes, videos twerkeando en su jardín, mucho contenido con el cual es fácil poner dura una polla. El hombre del saco volvió a poner un video en el que Janet meneaba el culo en su jardín mientras metía su mano dentro de su pantalón y empezó a zarandearse la polla, aun escuchando a los policías. Se fijó en las afueras del jardín, había una valla perfectamente saltable, pero reconocía los edificios de enfrente, sabía perfectamente dónde era.

    “Ehm, Janet M… por favor dirígete al despacho del director ahora mismo.” Comunicó al director por el audífono. Unos minutos después Janet tocó la puerta del director y el inspector Vela le abrió la puerta, los ojos de Giralda otra vez deleitándose con ella.

    “Buenas tardes, señorita, teníamos algo que queríamos consultarle si no le importa.” Dijo Vela forzando una sonrisa.

    “¿Estoy metida en un lío? No he hecho nada…” Murmuró Janet con preocupación en sus ojos pensando que la había cagado con Giralda.

    “No, tranquila señorita. Solo queremos un momento de tu tiempo. ¿Le importa irse un momento? Le avisaremos cuando terminemos.” Le impuso el inspector Vela al director. El director quedó incrédulo unos segundos, pero asintió, se levantó de la silla y salió por la puerta cerrándola al salir.

    “Toma asiento Janet por favor.” Dijo Vela sin mirarla mientras se dirigía a la silla del director y se sentaba en ella. Janet hizo caso dándole una sonrisa tímida a Giralda que estaba a su lado, Giralda se limitó a sonreírle mientras la devoraba con los ojos.

    “Bueno Janet, primero de todo no, no estás en problemas. Lo segundo me presento, soy el inspector Manuel Vela, mi compañero aquí a tu lado es el agente Antonio Giralda. Te explico, lo que tengo es una propuesta para ti… Creo que serías la persona perfecta para poder ayudarnos a nosotros, la policía, a hacer el bien y capturar a un criminal. Antes de nada, cualquier cosa que se te diga aquí es completamente confidencial así que no puede salir de esta habitación. ¿Está claro?” Preguntó el inspector Vela mirando a Janet fijamente a los ojos. Mientras tanto el sujeto retiraba su mano de sus calzoncillos y escuchaba con atención. Janet asintió y Vela continuó. “Bien Janet, te explico… Hay un criminal… Varón de edad indeterminada que está raptando y abusando sexualmente de chicas como tú. No es violento, no hace daños graves, no mata, y suelta a las chicas de uno a dos días. Aun así, es un criminal peligroso y un molestador sexual y creo que tú eres la artimaña perfecta para atraparlo. “¿Te interesaría ayudarnos?” Giralda miró a vela arqueando una ceja, pero sin decir una palabra, queriendo ver a donde se quería dirigir Vela. Mientras tanto nuestro sujeto sonreía.

    “¿Es el hombre del saco pollón no?” Preguntó Janet curiosa.

    “¿Perdón?” respondió extrañado Vela.

    “O sea… Pues el rumor ese del tío con el poll… Con el miembro enorme que rapta chicas.” Dijo Janet algo ruborizada

    “Si… No sabíamos que había rumores… Bueno si, posiblemente sea ese que tú dices. Menudo motes poneis eh. Bueno a lo que íbamos, ¿estarías dispuesta a ayudar?” Fue un gran chute de ego cuando el sujeto oyó su nombre y más aún cuando entrevió la curiosidad en las palabras de Janet, la cual ya se había masturbado varias veces con la idea de que el hombre del saco la follara a ella.

    Janet estuvo unos cuantos segundos pensando esto, muchas cosas pasaron por su cabeza en un corto periodo de tiempo. Era peligroso, pero era excitante. Estaría en peligro… o tendría un polvazo. No era cien por cien seguro que lo fuera a encontrar, no tenía nada mejor que hacer y ganarse unos puntos extras con la policía le podría ayudar en un futuro.

    “Perdón… No sé, los rumores lo llaman así jaja. Y… Bueno si puedo ayudar por mi bien, no me cuesta nada. ¿Qué tendría que hacer?” Le contestó Janet de buena gana. Vela arqueo la ceja al recibir un sí tan rápido, pero prosiguió.

    “Hmm básicamente te llevaremos a sitios que ha frecuentado este sujeto antes, en cuanto se te acerque nosotros estaremos cerca y lo arrestamos. Solo tendrás que asegurarte de que es él, en ningún momento pasarás peligros, nos tendrás muy cerca siempre. En cuanto alguien te ponga la mano encima estaremos ahí para pararle, también estaremos en contacto contigo por tu teléfono. Repito que estarás segura en todo momento, Giralda y yo no nos separaremos de ti.”

    “Tranquila, con nosotros no estarás en peligro nunca.” Agregó Giralda por primera vez mientras llevaba su manaza al hombro de Janet dándole un apretón de confianza mientras le sonreía. “Además te saltaras clase, eso siempre gusta.” río Giralda bajando su mano al muslo de la chica.

    Si las miradas mataran el detenido hubiera sido Vela por el asesinato de Giralda.

    “Muchas gracias…” dijo Janet en voz baja mientras no podía evitar sonreír. “Me encantaría poder ayudaros, por fin haría algo bien en mi vida jaja…” concluyó Janet.

    Algo parecido a la pena cruzó los ojos de Vela, pero lo desecho en segundos.

    “Muy bien, mañana te recogeremos en casa y te llevaremos a algunos sitios. Esto… Es un poco complicado de pedírtelo, pero… Viste provocativa si puedes, si no quieres no pasa nada, pero sería más efectivo si fueras provocativa.” Pidió vela algo incómodo. “Recuerda lo que te dijimos, nadie puede saber esto… Ni siquiera tus padres” Janet asintió y les dio su número a los policías acordando los detalles durante media hora.

    Al escuchar que la policía se iba el hombre del saco arrancó su furgoneta y marchó a la casa de Janet la cual estaba a 15 minutos en coche, Janet caminando aun tardaría un rato y aun le quedaba un tiempo al instituto para terminar. Aparcó cerca de la casa y tocó el timbre. Como a los 20 segundos no contestó nadie volvió a tocar. Esperó un minuto y no hubo respuesta, solo por cerciorarse tocó una tercera vez. Sin respuesta. El sujeto miró a los lados, nadie. Pasó la valla y se dirigió a la izquierda del jardín, rodeo un poco y vio una ventana, el cuarto detrás de la ventana tenía unas sábanas rosas, se acercó. Vio posters de grupos en las paredes y tangas en el suelo. El sujeto sacó unos guantes de látex del bolsillo de su chaqueta e intentó deslizar la ventana a la derecha. No estaba con el seguro puesto y se deslizó fácilmente dejando vía libre al cuarto de Janet. Sorteó la ventana con esfuerzo y cogió un tanga del suelo oliéndolo mientras algo crecía en su calzoncillo. Sabía que no era buena idea, pero no se pudo contener, se quitó un guante guardándolo nuevamente en su bolsillo y se bajó el pantalón un poco dejando su gran miembro semierecto colgando. Llevó otra vez el tanga a su nariz y esnifando empezó a masturbarse ferozmente mientras se sentaba en la cama de Janet. Después de unos minutos así se la volvió a guardar y abrió la puerta cuidadosamente. En la casa no había nadie, tres cuartos, tres baños, cocina comedor y jardín analizó el sujeto en su primera pasada por la casa. En la cocina había una nota en el frigorífico. “No te olvides de echar de comer a los pájaros hasta que papá y yo volvamos el lunes. PD: Recuerda que esta semana vienen a llevarse los muebles viejos”. El sujeto sonrió al ver al canario en la jaula sin comida alguna, pensó en ponerle algo dado que la comida estaba al lado de la jaula, pero se contuvo. El hombre del saco volvió silenciosamente paso a paso hasta la puerta de Janet, pero en vez de entrar a su cuarto entró al baño de al lado. Lo primero que captó su atención era el pedazo de consolador con ventosa que había pegado en la pared de la ducha, sonriendo abrió el pequeño armario del espejo y cogió el cepillo de dientes de Janet, volvió a sacar su polla semidura del pantalón la cual chocó con el lavabo y empezó a frotarse el glande con el cepillo mientras gemía de placer. Después de unos segundos así volvió a la furgoneta, cogió una mochila y volvió al cuarto de Janet, todo esto con cuidado de que no le viera nadie. Una vez en el cuarto de Janet colocó una cámara del tamaño de un anillo en un estante alto, bien camuflada entre libros con mucho polvo, hizo lo mismo en el baño del consolador, la cámara mirando de frente al consolador. Una vez hecho esto volvió a salir por la ventana, con su mano enguantada cerró la ventana y volvió a su furgoneta mientras miraba su reloj, Janet llegaría en poco.

    A los diez minutos Janet apareció por la esquina y el sujeto no le quitaba los ojos de encima por el retrovisor. Janet al tener los cascos y estar pendiente del móvil no se enteraba de nada de lo que pasaba por la calle, no se daba cuenta de que había un desconocido en una furgoneta con la polla por fuera sacudiéndosela mientras veía como sus tetazas bamboleaban libres dentro de su camisa, tampoco se dio cuenta de cómo el desconocido clavaba los ojos en su culazo mientras ella se inclinaba para abrir la valla con la llave. Tampoco se dió cuenta de que después de tirar la mochila al suelo y entrar al cuarto de baño estaba siendo observada por el hombre del saco desde su portátil en la furgoneta. Al no darse cuenta de todas estas cosas Janet se bajó las mallas junto al tanga de un solo tirón hacia abajo y se puso a cuatro patas delante del consolador empezando a mamarlo mientras se frotaba el clítoris y sus pezones duritos empezaban a marcarse más en la camisa. El sujeto no paraba de masturbarse mientras veía el culazo que tanto le gustaba presumir a Janet, de todos modos, esto no duró mucho, Janet se dio la vuelta y se colocó el consolador contra su coñito depilado, empujando su cuerpo contra él mientras entraba poquito a poco. “Mmmm” era lo que gemía Janet mientras le entraba fantaseando que era la polla del criminal. Mientras ella movía las caderas con el consolador metido hasta el fondo sus manos se concentraban en quitarse la camisa dejando sus tetazas al aire. Una vez estaba completamente desnuda Janet puso sus manos en el suelo y empezó a rebotar en el consolador como una poseída.

    “Mmmm joder, fóllame! ¡Joder que polla tienes hombre del saco por que no me la habías clavado antes mmm!” Exclamaba Janet mientras se follaba así misma, sus tetazas rebotando como locas mientras sus duras nalgas chocaban con la fría baldosa de la ducha con el consolador llegándole hasta el fondo. Oír su mote fue demasiado para el sujeto y con un firme agarre sobre su polla empezó a correrse llenando la alfombrilla del coche de semen. Después de recuperar el aliento volvió a mirar el portátil y vio que Janet seguía rebotando contra el consolador mientras se frotaba el clítoris. “Como me lo voy a pasar contigo.” Suspiro el hombre del saco con su voz grave mientras arrancaba la furgoneta y se iba.

    Escasos minutos después de que la furgoneta del hombre del saco se fuera apareció en la calle un camión ancho completamente blanco el cual paro en frente de la valla de Janet. El conductor cogió el móvil el cual estaba sujeto a un reposa móviles con la aplicación del GPS puesta y casi que gruñendo se bajó del camión cerrando la puerta del piloto, acto seguido rodeo el camión y abrió la puerta de atrás empujándola hacia arriba con cara de mala hostia. El enfado del conductor estaba justificado, su hijo, el cual era un completo inútil, era quien le ayudaba cargando las cosas, pero había vuelto borracho a casa la noche anterior y se quedó durmiendo la mona en vez de ayudar a su padre a cargar los muebles. La valla estaba abierta así que el hombre entro al jardín y tocó la puerta, fijándose en el anillo dorado de su dedo corazón y preguntándose en que han hecho mal para que el niño les saliera así. El ceño del trabajador se empezó a fruncir cuando nadie contestaba, el estaba seguro de que oía ruidos en la casa así que siguió tocando la puerta con sus nudillos esperando una respuesta. Lo que se le escapaba a nuestro amigo el trabajador es que dentro de la casa estaba Janet, que había pegado el consolador en la tapa del váter y estaba mirando hacia la pared mientras no paraba de rebotar en el dildo, sus gordas nalgas chocando contra la porcelana del vater haciendo mucho ruido, el “plaf plaf” que oía el trabajador mezclado con los gemidos de nuestra protagonista. “Hay alguien o que?” Grito el trabajador de mala gana dándose cuenta de que al lado de la puerta había un timbre, timbre que decidió pulsar numerosas veces en sucesión del enfado. El ding dong le taladró a Janet el cerebro, segundos después se recompuso y soltó un sonoro

    “Ya voooy” el cual fue oído por el trabajador.

    “Menos mal joder.” Resopló el conductor.

    Janet se levanto del consolador y cogió el tanga del suelo junto a su polo escolar poniéndose ambos en el camino a la puerta preguntándose quien podría ser, se puso cerca de la puerta pegando sus tetazas al frio metal mientras ponía el ojo en la mirilla. Al otro lado había un señor, parecía mayor o consumido por la vida, tenia mucho pelo canoso por los lados de la cabeza al contrario que por el medio, la barriga un poco hinchada, pero se le intuían brazos fuertes y curtidos. Janet abrió la puerta mientras preguntaba “¿Sí?” con un tono amable, aun con el coño encharcado del uso que le estaba dando al consolador hace unos segundos. El hombre el cual iba vestido con una camisa de tirantes blanca y un chándal gris levanto las cejas y abrió los ojos al ver a una jovencita en tanga con un polo que parecía quedarle diminuto delante de él. Janet le pregunto qué quería y tardo unos segundos en responderle, segundos en los que no podía parar de mirarle las tetazas que se gastaba, tenía los pezones durísimos marcando sus piercings en el polo y eso distraía a cualquiera.

    “Ah mmm, soy Ramón conozco a tu padre, vine a por no sé qué muebles que tienes por ahí para tirar.” Contesto el hombre forzándose a mirar a la cara de la chica.

    “Cooooño es verdad que venías esta semana, mis padres justo se fueron de viaje y no vuelven hasta dentro de unos días, pero te los puedes llevar perfectamente.” Janet se puso de puntillas y miro detrás del hombre al camión. “No vienes con nadie más? Son un par de cosas…”

    “Mi hijo no ha podido venir… Pero no pasa nada las cargo yo en el camión y ya está.”

    “Bueno yo mucha fuerza no tengo, pero te ayudo en lo que pueda.” Respondió Janet dándose la vuelta, dándole una buena imagen de su culazo a Ramón mientras entraba a la casa, el transportista siguiéndola de cerca viendo como las nalgas de la chica se movían con cada paso. Janet lo notaba y le gustaba y entre eso y que venía cachonda del baño…

    “Es este mini sofá el que tienes que llevarte de la sala…” dijo Janet señalando a un sillón para una persona verde y acolchado.

    “Bueno no parece pesar mucho.” Dijo Ramón acercándose al sillón y poniendo sus dos manos en los lados para levantarlo a lo cual Janet respondió rápidamente agarrándole del brazo con sus pequeñas manos.

    “Ay seguro? Mira que yo te puedo ayudar sin problema…” le dijo acercándose más, pegando sus tetazas contra el brazo del transportista. A ramón se le empezó a poner dura viendo lo sobona que era la chica, empezó a pensar que Janet tenía intenciones ocultas a lo que él respondió con una sonrisa mordiéndose el labio.

    “No te preocupes guapísima, esto lo cargo yo en un momento tu coje el cojín.” Janet sonrió e hizo caso, siguiendo al transportista fuera de la casa rumbo al camión. Al llegar el transportista puso el sillón dentro de la parte trasera y se subió para empujarlo al fondo no sin antes recibir una nalgada de Janet que le sonreía ofreciéndole el cojín, lo cogió dándose la vuelta y de paso quitándose el anillo de casado, guardándolo en su bolsillo. Janet lo vio y le encantó.

    “¿No me invitas a ver el camión por dentro?” Le pregunto juntando sus tetazas con sus codos mientras miraba desde abajo a Ramón, cosa que le hizo dar un par de paso para adelante, repeinándose el pelo de los lados hacia atrás antes de ofrecerle su mano a Janet, cosa que ella acepto, Ramon hizo fuerza y cuando subió la mitad del cuerpo de la chica la agarró del culo para terminar de hacerla entrar, acto seguido cerrando la puerta de atrás del camión.

    Janet notó la respiración de Ramón cerca de su boca, pero más lo noto cuando sus dos manazas la agarraron del culo pegándole a él. “Tú vas zorreándole así a todos los conocidos de tu padre?” Le preguntó en voz baja.

    “Solo a los que me ponen bien perra… Además, me cortaste cuando estaba masturbándome, ahora me tienes que follar…” Le contestó Janet pasando sus manos por los brazos de Ramón antes de pasar a s levantar su camisa y sobar su barriga y pecho. El respondió pegándole la polla al muslo, se había bajado los pantalones nada más cerrar la puerta y estaba con ella por fuera, al no haber luz dentro del camión Janet no se había percatado, pero cuando lo hizo sus manos bajaron derechitas a ella, empezando a masajearla con sus pequeñas manos, a Janet le daba un montón de morbo sobar pollas sobre todo cuando eran gordas y la de Ramón lo era.

    “Esto se queda entre nosotros ¿vale zorrita?” Preguntó el transportista antes de llevar sus manos debajo de la camisa de Janet sobándole las dos sandias que tenía por tetas.

    “Humm vale, pero con una condición… Hoy solo te llevas el sillón, vuelves la semana que viene cuando estén mis padres y me das de mamar con ellos en otra habitación… Es una de mis fantasías por tachar…” Le dijo Janet a Ramón mientras aceleraba la paja que le estaba haciendo. El la cogió en peso, levantándola por las nalgas, ella aprovecho para poner sus piernas a los lados de Ramon, doblando las rodillas y agarrándose bien a él, bien pegaditos cuerpo con cuerpo.

    “Joder eres una pervertida ni siquiera me has dicho tu nombre… Trato hecho.” Le contestó Ramón sin pensar, cachondo perdido, dándose la vuelta y poniendo a Janet con la espalda pegada a la pared del camión.

    “No te hace falta mi nombre para meterme la polla…” le susurró Janet al oído mientras se apartaba el tanga con una mano, apuntando la polla de Ramon al coño, polla que entro sin mucha dificultad en el coñito empapado de Janet. “Mmmff” empezó a gemir ella mientras Ramon empezó a acometer contra su vagina sin piedad, clavándosela bien hasta el fondo. Janet no se esperaba una buena polla hoy esto la puso de muy buen humor empezando a besar a Ramon con lengua, enrollándose como adolescentes en celo, haciendo un festival de babas en la boca del otro mientras Ramón no paraba de follarla. Estuvieron así un rato hasta que el cansancio pudo con Ramon y acabaron los dos en el suelo del camión, Ramón acostado y Janet encima rebotando encima de su polla, ella ya venia bien practicada de estar igual en el baño con el dildo así que sacudía las nalgas mientras subía y bajaba en la polla de ramón, colocando sus manos en su barriga para aguantarse. Estuvo así cinco minutos hasta que escucho un “¡Me corro! ¡Levanta que me corro!” Pero Janet no quería levantarse, quería irse con el coñito bien lleno para correrse ella en casa con el consolador así que siguió igual apretando y contrayendo su vagina lo mas posible para que Ramon se le viniera adentro. Y eso hizo. Varios chorrazos la llenaron rapidito mientras ella le ponía una teta en la boca al transportista. Ramón se recompuso haciendo fuerza con sus codos en el suelo, levantando un poco la espalda mientras Janet seguía encima suya aun con su polla metida dentro.

    “¿Por qué no te has quitado, tomas la píldora?” le pregunto Ramón

    “Así es como me haces tuyo cariño…” Le respondió Janet empezando a rebotar muy suavemente en su polla nuevamente haciendo que en el camión se oyera chof chof mientras Ramon gemía entre el placer y el dolor. “Tienes que correrte bien adentro mía para hacerme tu zorra…” Le susurró Janet al oído antes de levantarse. Los dos se arreglaron como pudieron y salieron del camión, Janet se dirigió a su casa y Ramón se subió al asiento de piloto reflexivo y palpándose el anillo que estaba en su bolsillo.

    Al día siguiente Janet se despertó ansiosa por conocer al criminal, miró su móvil y el inspector vela le había escrito. “A las diez delante de tu casa”. Janet se ducho aprovechando el consolador para metérselo de vez en cuando y se preparó. La policía le había dicho que fuera provocativa así que Janet salió de casa con un top negro muy ceñido sin sujetador, el top es como una cinta larga así que solo cubre sus tetas, pero cualquier movimiento brusco se las podría dejar al aire, la tela es bastante fina así que se nota cualquier movimiento que hagan. Debajo llevaba una falda de tubo muy ajustada y corta la cual marca la forma de su redondo y protuberante culo sin mucho esfuerzo eso sí, agacharse o inclinarse ligeramente significaría dejar todo su culazo expuesto, debajo de la falda llevaba un tanga negro de hilo muy fino que más bien cubría poco. Janet a las diez en punto estaba sentada en la puerta de su casa esperando, al par de minutos llegó el agente Giralda solo, en un coche de policía, parándose en frente de su valla. Janet fue hacia su coche y ya podía notar la mirada de Giralda en su cuerpo. Cuando Janet abrió la puerta del coche a Giralda casi se le cae la boca hasta el embrague. “Que guapa vienes” Sonrió Giralda mientras Janet ponía un brazo en el techo del coche apoyando su frente contra la parte de arriba, dejando sus dos tetazas escotadas colgando mientras miraba al agente a los ojos. “¿Tú crees? No sé si me he pasado, este top me lo compré por el aliexpress y con las tallas chinas me lo compré un poco pequeño, siento que se me van a salir las tetas a la mínima.” Se río Janet mientras entraba en el asiento del copiloto. “Ojalá.” pensó Giralda sin quitarle un ojo de encima a la jovencita. “Tranquila nena estás preciosa y perfecta. Bueno Vela está hoy siguiendo otra pista del sujeto así que hoy estamos tú y yo, vamos a ir a un centro comercial cerca de tu insti, estaré en contacto contigo por WhatsApp mientras estoy sentado en una cafetería cerca. Quiero que des vueltas sentándote en algunos sitios y haciendo tiempo viendo si se te acerca alguien, si sospechas de alguien me lo dices por WhatsApp, en caso de que no puedas mandar un WhatsApp con la app que te mandamos ayer por correo si pulsas dos veces el botón de desbloqueo me mandara un SOS a mí con tu posición, iré a por ti enseguida.” Giralda colocó su mano sobre el muslo de Janet. “Y no te preocupes, yo te mantendré a salvo en todo momento.” Janet le sonrió, pero no pudo evitar preguntarle “¿Y por qué no hay más agentes, solo vela y tú?”. Giralda arrancó el coche y empezó a conducir. “Este es un plan arriesgado… Para la gente no lo entiende del todo, no existe peligro real. Vela y yo somos los únicos que conocemos el plan, nos la estamos jugando, pero es todo por pillar a ese cabronazo. ¿Te parece mal Janet?” Le preguntó Giralda a Janet cogiendo un bache con fuerza para ver como botaban sus melones. “Hmm yo no sé mucho de eso la verdad, pero si es para pillar al malo está bien no?” Dijo Janet. “Buena chica.” Concluyó Giralda cogiendo otro bache más con fuerza mientras sonreía y empezaba a montar una tienda de campaña en sus pantalones.

    Al quinto bache ya Janet se había dado cuenta de que Giralda los cogía a propósito. Janet bajó la mirada y se dio cuenta de la erección de Giralda el cual no paraba de mirar con el rabillo de los ojos las tetazas de Janet. A Janet todo esto le estaba gustando bastante, poner así a un policía mayor… Giralda no es que fuera muy atractivo, pero a Janet le ponía sus diferentes estatus. Janet subió sus brazos y puso las manos detrás del reposacabezas del coche dejando sus tetazas bien subidas, tiesas y marcadas, esto a Giralda lo puso loco, empezó a frenar más brusco mientras las tetas de Janet seguían temblando de lado a lado o arriba y abajo. Nadie se atrevía a pitarle a un coche de policía, pero Janet podía ver a través de los cristales tintados a la gente indignada. Cuantos más baches cogía más cachonda estaba Janet y más duros estaban sus pezones hasta que en un frenazo pasó lo que tenía que pasar y sus piercings quedaron al aire. Giralda soltó un “Joder…” muy cachondo, pero Janet no se recolocó el top, siguió con las manos detrás del cabecero mordiéndose el labio mientras miraba a Giralda. Giralda, satisfecho con su reacción llevó su manaza a la teta izquierda de Janet y la estrujó con fuerza.

    “No había visto un melonar tan perfecto en mi vida.” Susurro Giralda relamiéndose.

    “Pues no veas las cubanas que hacen…” Provocó Janet juntando los muslos escondiendo su tanga empapado. Giralda seguía con una mano en el volante y otra en las tetas de nuestra protagonista así que ella decidió ayudarle llevando su mano a su paquete y agarrándolo con fuerza. Giralda la dejó jugar unos segundos, pero le apartó la mano al final. “Ahora vamos a trabajar, vamos a llegar en nada. Por la noche cuando terminemos seguimos.” Dijo Giralda algo molesto por no poder correrse con Janet.

    “Vale, entiendo… Perdón.” Dijo Janet algo decepcionada. Fue a colocarse el top otra vez, pero Giralda le cogió la muñeca. “Quédate así hasta que lleguemos.” Dijo Giralda mojando un poco los calzoncillos con su líquido preseminal. Janet sonrió y se quedó así hasta que Giralda aparco cerca del centro comercial.

    El plan era sencillo, Janet pulularía por el centro comercial un par de horas viendo quien se le acercaba, si alguien era lo más mínimamente sospechoso le tenía que mandar una “q” a Giralda, si no había peligro una “z”. Lo que no tuvieron en cuenta los agentes al trazar el plan es lo increíblemente zorra que iría Janet lo cual atrajo la atención de muchos hombres, algunos solo la piropeaban cosa a la que estaba acostumbrada y contestaba con una sonrisa y un gracias, los más valientes se le acercaban y le pedían el Instagram o el WhatsApp, incluso un chico se atrevió a manosearle el culo mientras ella le escribía su número en el móvil, por supuesto ella se dejó. Janet mandó más de 15 zetas ese día. Giralda ya estaba un poco frustrado, llevaban dos horas y solo había dos formas de verlo, o tenía 15 sospechosos nuevos lo cual es demasiado o no tiene ninguno, a esta frustración se le debía el enfado de que vela le llamó una 5 veces preguntando por actualizaciones en el plan.

    Lo que ninguno de los dos sabía es que el sujeto estaba cerca, los había seguido con su furgoneta a una distancia prudente y se había bajado en el centro comercial unos minutos después de ellos, observando a Janet desde la distancia. Él sabía que era una mala idea acercarse a Janet, podría haber malinterpretado a la joven y ella le podría denunciar a la policía, pero no podía quitársela de la cabeza. Como marcaba sus tetazas en esos ajustados tops, como meneaba el culo de lado a lado pidiendo guerra, las miradas coquetas que le lanzaba a cualquier hombre que se le acercara con un mínimo de intención sexual, era una autentica zorra y eso a nuestro sujeto le ponía como loco, no podía parar de pensar en Janet. Pensó en más de una vez en acercarse, pero no era el momento, el policía tenía una visión demasiado buena de ella, tenía que esperar. Aun así, necesitaba usarla pronto, había barajado la opción de esperarla en su casa, aún le quedaban 4 días hasta que llegaran sus padres, pero sabía que si quería usar a Janet durante un periodo largo lo mejor sería no asustarla y seguirle el juego así que se limitó a observar cómo zorreaba.

    Giralda había dejado a Janet una hora extra en el centro comercial y nada, puras zetas, así que le mandó un WhatsApp de que en diez minutos en el coche. Janet venía cachonda de toda la atención masculina que había recibido hoy y nada más entrar en el coche ya estaba en tanga, Giralda y ella se estuvieron manoseando todo el camino hasta casa de Janet, enrollándose en los semáforos y chupándosela el resto del camino hasta que a los pocos metros de llegar a casa de Janet sonó el teléfono de Giralda el cual contestó con el manos libres.

    “Al habla Giralda.” Dijo Giralda con un tono firme, tenía una mano en el volante y otra amasando la teta derecha de Janet, la cual estaba tragándose toda su polla con poca dificultad.

    “Giralda hay un sospechoso nuevo, puede ser peligroso necesito que vengas YA a la ubicación que te he pasado por WhatsApp” Respondió Vela al otro lado del teléfono. “¿Tiene que ser ya?” Giralda gruñó molesto.

    “YA!” Gritó vela y colgó. Giralda no dijo ni una palabra los dos minutos que tardaron en llegar a casa de Janet, pero ella sabía que estaba malhumorado. Una vez aparcaron Giralda le agarró fuerte una nalga a Janet y habló por primera vez en un rato mientras ella seguía mamando “Mañana tenemos que volver al centro comercial, nada más llegar vas a ir derechita a los baños y me vas a esperar a cuatro patas en el último cuartito, ¿entendido? Mira como tengo los cojones llenos, esto hay que vaciarlo.” Dijo Giralda agarrándose los huevos con una mano, Janet se limitó a lamerlos traviesamente mientras le miraba con el rabillo de los ojos.

    “Por fin una alegría, buena chica” Exclamó Giralda con una sonrisa mientras apartaba a Janet de sus genitales. A Janet esto le molestó un poco, quería follar. Pero Giralda era poli y tampoco podía obligarle así que se limitó a vestirse otra vez y entrar en su casa, “Adiós.” Fue lo único que le dijo al bajarse del coche. Janet fue directamente al baño a volver a botar en su consolador y darle un buen show al hombre del saco el cual ya estaba con la polla lista atento al portátil.

    El día siguiente fue exactamente igual, pero con un aditivo, esta vez Vela vino en el coche con Giralda, por lo cual nuestra protagonista pensó que su encuentro con Giralda en el baño iba a quedar en nada. Al llegar, Vela y Giralda fueron a su cafetería la cual estaba a una distancia prudencial de las zonas por las que revoloteaba Janet. A la media hora la chiquilla miró su móvil y vio que tenía un WhatsApp de un número desconocido, lo abrió y lo leyó atentamente, “Di que tienes que ir al baño, soy Giralda” y debajo una foto del paquete abultado de vela debajo de la mesa de la cafetería. Nuestra protagonista dedujo que este sería el número personal de Giralda y sonriente hizo caso y mandó un WhatsApp al número de seguridad diciendo que necesitaba ir al baño. El teléfono, que estaba en mitad de la mesa se iluminó y Giralda estuvo rápido para cogerlo.

    “La chica quiere ir al baño” dijo Giralda

    “Joder llevamos aquí media hora por que no ha ido cuando estaba en su casa…” murmuró Vela.

    “Las mujeres y los baños siempre van de la mano” concluyó Giralda

    Vela esbozó una sonrisa, Giralda era un gañán, pero a veces podía hacer gracia.

    “En el baño no la podemos tener vigilada, hay unos bancos antes del pasillo en el que están, ¿vas tú o voy yo?” preguntó Giralda relamiéndose.

    “Ve tú esta vez, si vuelve a ir voy yo y nos turnaremos para que no sospechen, dile que primero te deje a ti llegar a los bancos y que luego vaya ella.” dijo Vela sin levantar los ojos de su portátil. Sonriente porque su plan había salido a la perfección Giralda hizo como se le pidió y se dirigió a los baños solo que en vez de pararse en los bancos entró al de hombres y se metió en el tercer cubilete. Al sentarse en la taza se aflojó el cinturón y cogió el móvil. “baño de hombres tercer cubilete, la puerta está entreabierta.” Janet lo leyó y fue hacia los baños, al pasar el pasillo tenía los baños de los hombres a la izquierda y el de las mujeres a la derecha, dio un paso hacia la izquierda y justo por la puerta salió un hombre de unos 60 y algo años que miro a nuestra protagonista de arriba a abajo.

    “Este no es tu baño guapo.” dijo el señor con una cálida sonrisa, a Janet el hombre le cayó en gracia y le pareció muy tierno, un abuelito estándar.

    “Ay que tonta por estar mirando el móvil.” Respondió Janet con una risa mientras apoyaba su mano libre en el pecho del señor. El señor también se río y Janet hizo el gesto de girar y entrar al baño de chicas. Esperó unos 30 segundos y asomó la cabeza por fuera, no había nadie. Salió del baño de mujeres y entró al de hombres dirigiéndose rápidamente al cubilete en el que estaba Giralda. El inspector aprovechó que Janet se giró para cerrar la puerta para subirle la falda y sobarle el culazo dándole una buena nalgada mientras Janet ponía sus manos contra la puerta pegando también la mitad de su cara y parte de sus tetones contra ella mientras ponía su culo en pompa. Giralda aprovechó para besarle las nalgas, morderlas, separarlas con sus manazas y pasar la lengua por el medio mientras Janet gemía bajito y Giralda se sobaba la polla.

    “No tenemos mucho tiempo, siéntate aquí.” susurró Giralda sacándose la polla del calzoncillo mientras la sostenía dura y recta. Janet se mordía el labio mientras se apartaba el tanga con la cara de lado, mirando a los ojos de Giralda mientras ella separaba un poco sus piernas y empezaba a hacer una sentadilla en la polla del inspector. Su coñito ya estaba bien mojado y entró con facilidad, Janet empezó lento, moviendo las caderas de lado a lado mientras no apartaba su mirada de los ojos del inspector, disfrutando sus gemidos y sus manazas en su cintura las cuales ya le habían quitado el top y lo habían puesto en la parte del respaldo del váter. Pero como todo lo lento a los segundos le acabó aburriendo y empezó a rebotar en la polla de Giralda haciendo fuerza con sus piernas y poniendo las manos en las paredes del cubilete. Los ojos de Giralda estaban viendo un culazo enorme y redondo en el que su polla desaparecía completamente, a esto le tenemos que sumar los lados de los enormes melones de Janet, los cuales desbordan la pequeña espalda de nuestra protagonista. Giralda no se podía resistir y llevo sus manos a ellas amasándolas, tirándole de los pezones e incluso dándole un par de bofetadas, luego llevó una mano al cuello de Janet y la hizo apoyarse hacia atrás, la chavala no perdió el tiempo y subí sus piernas flexionando un poco las rodillas, apoyando los pies contra la puerta mientras se dejaba sobar las tetas, Giralda mientras tanto estaba con la cabeza agachada, besándole la nuca, los hombros y el cuello a Janet sin sacarle la polla de dentro.

    “Mmmm” estaba gimiendo Janet boca arriba encima de Giralda cuando abrió los ojos…

    Encima de la pared del cubilete, en la caseta del baño al lado de la suya vio la cabeza del viejo con la que había hablado antes de entrar al baño. El viejo tenía el ceño fruncido con cara de concentración y Janet podía apreciar que su hombro se estaba moviendo de forma sospechosa y por supuesto, esto a Janet, le puso cachondisima. Mordiéndose el labio y mirando fijamente al viejo llevo sus manos encima de las de Giralda las cuales estaban en su pecho, juntando más sus tetazas haciendo que Giralda las agarrara por los lados y las sacudiera mientras Janet seguía mirando al señor, poniendo morritos, abriendo la boca para él y sacando la lengua, lamiéndose primero los labios y después moviendo la lengua de arriba hacia abajo pidiendo leche. Mientras hacía esto movió una mano de sus tetas a su clítoris y empezó a frotarlo con su dedo corazón mientras gemía más alto. Esto estaba poniendo a Giralda como loco, pero al viejo aún más dado que no paraba de masturbarse viendo el espectáculo, pero Janet sabía que Giralda podía mirar hacia arriba en cualquier momento y cortarle el chiringuito así que llevo sus manos a la cabeza de Giralda mientras se levantaba y se daba la vuelta manteniéndola agachada un segundo en lo que Janet le plantaba las tetazas en frente y se volvía a sentar en la polla de giralda, esta vez mirando hacia él.

    “Me pone mucho que te asfixies con mis tetas…” le mintió Janet a Giralda al oído.

    El agente hizo un gesto como de medio asentir y hundió la cara en el melonar de Janet, agarrando cada una con una mano mientras empezaba a restregar toda su cara por ellas mientras Janet volvía a rebotar en la polla del agente, poniendo sus bracitos encima de la calva de Giralda cerciorándose de que no miraba hacia arriba mientras ella se mordía el labio sin apartar los ojos del señor, esta vez dando un espectáculo con su culazo. Giralda ya llevaba dos minutazos aguantando la follada que le estaba dando Janet y llevó sus manazas a las nalgas de la chica mientras emitía un sonido incomprensible para el oído humano, pero Janet que no era la primera vez que asfixiaba a un hombre con sus tetas las apartó un poco, aun aguantando la cabeza de Giralda gacha y le susurro

    “Te vas a correr cariño?”

    “Mmm si joder.”

    “Mmmmm me vas a preñar todita?” le preguntó Janet susurrando otra vez al oído, poniéndole la piel de gallina a Giralda mientras ella empezaba a pasar la lengua por su oreja siguiendo a su cara y sus labios sin parar de machacar la polla del agente con su prieto coñito.

    “Mmmm me corro joder me corro puta!” Rugió Giralda mientras le daba dos nalgadas a Janet corriéndose un buen chorro dentro de ella mientras ella le comía la boca. Nuestra protagonista aprovechó que Giralda estaba resoplando cansado por el esfuerzo para volver a mirar arriba y hacerle un gesto con la cabeza al viejo de que se escondiera, cosa que el viejo entendió bajando silenciosamente sus pies del váter y esperando sentado en la caseta del baño. Janet se levantó lentamente quedándose de pie con la falda por la cintura y en tetas mientras le goteaba el coño con leche de inspector. Giralda la miró mientras se guardaba la polla y se recolocaba el pantalón, tenía cara de zorra, de querer más. Se levantó y la cogió por la cintura pegando su cara a la suya

    “Esto queda entre nosotros, a partir de ahora eres mi cartón de leche personal, ¿entendido?” dijo Giralda tajante

    “Mmf claro papi” susurro Janet con una sonrisa “no me quieres llenar un poquito más? tu lechita me tiene el coño ardiendo…” Giralda ignoró esta última parte y abrió la puerta lentamente asegurándose de que no había nadie más por fuera en el baño.

    “Te aviso cuando no haya nadie en el pasillo y sales” Concluyó el inspector saliendo del baño. Esto a Janet le molestó un poco pero el enfado le duró dos segundos en lo que puso las rodillas en la taza del váter poniéndose a cuatro y con sus nudillos dio dos toques en la pared de al lado.

    “Tu turno…” dijo en voz alta. La sonrisa en la cara de Janet no se podía esconder cuando oyó abrirse la puerta del cubilete de al lado y al segundo cerrarse la suya, pero menos se podía esconder su cara de guarra cuando noto una polla dura golpeando contra sus nalgas, pero menos intentó esconder los gemidos cuando notó como la polla le entraba en su vagina calentita y prieta. El sexo tenía ya pocos secretos para nuestra protagonista, pero esta era la primera vez que tenía una polla removiendo la leche calentita de otro hombre dentro suyo y se sentía… increíble. Janet miró hacía atrás, a la cara del viejillo entrañable que la estaba empotrando y le dio una sonrisa cálida. Al medio minuto el viejo se le acercó y le susurro

    “Me gustaría que me dejaras tus tetitas un momento, si te parece bien…” Janet sonrió y se dio la vuelta sentándose en el váter.

    “Todas tuyas” le respondió echando las manos para atrás agarrándose a la cerámica de la parte de atrás del váter para que sus tetazas resaltaran más.

    “Jooolin nunca había tocado unas tan grandes!” exclamó el viejito

    “Disfrútalas entonces!” le contestó Janet con un tono de buena gana mientras sacaba su lengua y se la mordía levemente.

    “Es que mi mujer es absolutamente plana…” divago el viejito cogiendo una sola teta de Janet con las dos manos, haciendo un círculo con ellas antes de empujar la cabeza de su polla contra el pezón de Janet. Nuestra protagonista entendió lo que quería hacer el señor y escupió en la polla del vejete que empezó a follarse la teta de Janet como si fuera un coñito. Janet placer, lo que viene a ser placer no sentía mientras le hacían esto, pero ver como la cabeza de la polla del viejo desaparecía en su teta y como lo estaba disfrutando le daba mucho morbo. Ella miró hacia arriba a la cara del viejo que estaba concentrado viendo cómo se follaba la copa D de Janet, nuestra protagonista saco la lengua y la empezó a mover de arriba a abajo mientras levantaba una mano y con el dedo índice hacia el gesto de ven aquí, a lo que el viejo se inclinó y empezaron a comerse la boca mientras Janet sentía como le follaban la teta. La chavala puso una mano detrás de la nuca del viejo mientras se comían la boca y con la mano libre empezó a jugar con los huevos del anciano. Poco tiempo pasó y el señor ya estaba avisando de que se iba a correr, Janet junto las tetas con sus codos y el señor se las roció con dos buenos chorros que sorprendieron a nuestra protagonista teniendo en cuenta la edad del señor.

    “Muchas gracias guapa, me has dado algo que pensé que nunca más tendría…” le dijo el viejo con un tono bajo antes de abrir la puerta rápido e irse. Janet noto en la cara del viejo algo parecido al arrepentimiento, quizás por engañar a su mujer, pero le puso poco caso, ella no le había obligado a hacer nada. Habían pasado tres minutos desde que Giralda se había marchado y aun no tenía ningún mensaje en el móvil, lo que si tenía era las tetas llenas de leche así que se chupo los dedos y empezó a meterselos mientras con su mano libre se agarraba una teta y empezaba a lamerla, limpiando todo el semen que tenía en ella, disfrutando de él en la boca mientras se masturbaba.

    Al par de minutos se le iluminó el móvil, Janet se arregló como pudo y salió del baño, Giralda estaba sentado en el banco mirando el móvil, ni la miró, ella tenía que seguir de largo hasta su zona y eso hizo. Giralda volvió a la cafetería y se sentó con Vela en la mesa.

    “20 minutos en el baño, ¿le pasó algo?” preguntó Vela

    “Me dijo que tardó un poco más porque se tuvo que retocar el maquillaje.” Contestó Giralda con naturalidad mientras sacaba el móvil.

    A Vela no le interesaba lo suficiente el tema como para responder así que se limitó al silencio mientras seguía tecleando en su portátil. Dos horas más pasaron en el centro comercial, acto seguido la llevaron alrededor del instituto y así hasta la noche que la llevaron un rato a un parking en el que beben la gente de la edad de Janet, pero tampoco hubo suerte. Por supuesto todo esto fue vigilado por nuestro sujeto el cual estuvo a punto de perseguir a Janet al baño de la gasolinera al lado del parking, pero se contuvo porque vio a Vela cerca con el móvil en la mano y los ojos analizando la zona. Esto le llenaba de rabia, no se consideraba una persona violenta excepto en el sexo, pero Vela le enfurecía como nadie, quien coño se creía.

    El hombre del saco tenía clara una cosa, llevaba ya demasiados días dejándola ir, de mañana no pasaba que le haría una visita a Janet.

    Gracias por leer hasta aquí, esta es la primera mitad, mi idea original era que fuera un solo relato, pero ya llevaba 17 páginas y sabía que sería demasiado de una sola sentada así que lo voy a partir en dos partes. Ya tengo bastante de la segunda parte hecho, terminarlo depende completamente de lo motivada que esté así que pueden ser dos días o tres meses. Para mi gusto y con lo que llevo escrito de la segunda parte este es mi relato favorito de los que he hecho, como siempre cualquier cuestión, crítica constructiva, comentario bonito o lo que te dé la gana que vea me la podéis mandar a [email protected]

    Besitos donde más os apetezca, Moni.

  • La que se empina (4)

    La que se empina (4)

    El pescadero seguía con su plan, el parásito extraterrestre le había concedido el sueño de someter bajo sus testículos a algunas de las vecinas que tanto había deseado. Pero aún tenía deseos y energías y pretendía follarse a todas y cada una de las vecinas del edificio.

    Su siguiente plan tenía nombre, Lola. Lola siempre había sentido un asco y rechazo hacía el pescadero, ella satisfacía todos sus deseos con Javi y nunca había necesitado buscar en otras camas, pero eso había acabado. Antonio esperó a que llegara la noche y urdió un plan para que el Maroto no estuviera en casa durante un par de horas.

    El Pelocho en esa época no tenía trabajo y hacía unas chapuzas cada vez que era requerido para sacarse unos pocos dineros. El Presidente de la comunidad, Antonio, ordenó a Javi que fuera a hacer unos recados que le dejarían unas horas libres para realizar su plan. Sobre la medianoche el Rancio se dirigió al piso de Lola, llamó al timbre y ahí vió una escena que dificilmente olvidaría, Lola, cuidaba de su suegro, el hombre cojín y se tomaba su trabajo muy celosamente.

    El pescadero observaba mientras su polla se ponía megadura como Lola cuidaba de su suegro. El hombre cojín estaba sentado, como no, en su sofá mientras Lola, de rodillas frente a el le lamía los testículos.

    El Pescadero pensó que ese era su momento, se puso detrás de Lola que a cuatro patas consolaba a Vicente de forma descontrolada. El Rancio insertó su cipote en el culo de Lola sin lubricante ni nada, apuntó y apretó hasta que su cimbrel poseido llegó hasta el ombligo de su delgada vecina. Lola no daba abasto, mientras chupaba y daba brillo a la polla de su viejo suegro observaba como su vecino que no limpiaba pescado estaba reventándolo su culo y disfrutaba y mucho, que momento.

    El pescadero y el hombre cojín lograron una conexión mágica y los dos lograron correrse prácticamente a la vez, los dos habían realizado su sueño y habían empalado a la liviana Lola y lo mejor de todo, inexplicablemente para ella, estaba encantada.

    El pescadero estaba cerca de culminar su plan, cual sería su próximo objetivo?

  • Sorprendido por el doctor (II)

    Sorprendido por el doctor (II)

    Ya llevábamos varios meses de relación, todo iba muy bien. Las dinámicas ya estaban establecidas y no había mucho que hablar solo actuar y disfrutar.

    Cada sesión era intensa, divertida, sin complejos. Él era el completo dominador y yo el sumiso. Es lo que me gusta y donde me estimulo.

    Como les había contado la vez anterior había aún otra fantasía que Marcos quería cumplir y luego de conversar una que otra vez sobre eso le dije que simplemente lo hiciéramos en sus términos, como a él le gustaría, pero no quería perder la sorpresa así que le dije que no me diera mayores detalles, que a estas alturas de la relación ya el tema de las confianzas estaba más que sentado.

    Me dijo entonces que lo fuera a ver a su consulta particular un determinado día durante la tarde, nada más.

    Así lo hice, llegué y espere un momento a que terminara con el paciente anterior, luego entré. Lo note algo ansioso, le dije que calma que como me había dicho antes había tiempo. Entonces me pregunto su había venido como lo acordamos y así había sido. Bajo mi ropa estaba con la lencería que le gusta a él y a mi.

    Me quedé solo con el corset y las ligas, me pidió me tendiera sobre la camilla. Había puesto un plástico sobre la misma, no entendí porque hasta mas tarde. Después me dijo que me pusiera en posición fetal y que no me preocupara mayormente ya que no vendrían mas pacientes a verlo.

    Seguí las instrucciones del doctor y sentí algo viscoso con que me acarició el ano. Era lubricante y me preguntó su sabia lo que era un enema. Había escuchado de eso pero no tenía mayores detalles. Luego de masajearme unos momentos me dijo que mirara hacía atras y lo vi. También vi como lo podía manipular para que saliera líquido o parara. Me dijo que me relaje y le lo introdujo gentilmente. Luego me pidió que respirara hondo y comenzaría a entrar el líquido. Así fue, una sensación diferente, extraña pero emocionante. Siguió masajeando mi culo hasta que dijo que ya había terminado. Después me dijo que aguantara lo más que pudiera. Me ato las manos a la espalda con unas vendas, hizo lo mismo con mis pies. Después me vendo y me volvió a preguntar si podía aguantar unos momentos más a lo que me dije que si.

    Esta vez también ató mis bolas y mi pene, de manera que el podía tirar de la atadura cuando quisiera y a su merced.

    Sentí algo que entraba en mi culo, era un tapón. Después sentí me tomo la cara y me dijo que ya no aguantaba más y que se la mamara. Ya estaba completamente sometido así que lo hice. Primero la punta con mi lengua, después mis labios y así fui bajando de a poco hasta que me tomo de la cabeza y empezó a llevarme el ritmo. Le intente decir que parara, se detuvo y me dijo que sí pasaba algo, le dije que sí, que me dolía el culo porque no podía expulsar el líquido y ya no aguantaba pero estaba tapado.

    Me pidió que aguantara más y siguiera mamandosela. Después sacó su pene de mi boca porque me dijo que casi acabó. Introdujo algo en mi boca y luego me amordazo con otras vendas.

    Caminó alrededor de la camilla y se detuvo, dijo que no quería olvidar nunca esto y se iba a quedar mirando unos momentos. Después me dijo que me prepare porque iba a quitar el tapón, tenía todo listo para este procedimiento así que ahí entedi porque el plástico sobre la camilla, para mantener siempre todo limpio. Me quito el tapón, o aguante mas y solté todo, después me paso un paño, dejo todo «como nuevo» y me dijo que ahora era tiempo de la inauguración después de una limpieza profunda.

    Me empezó a lamer el ano y a morder las nalgas. Tuve una gran ereccion y pensé que iba a acabar pero el lo noto y tiro mis bolas atadas. No me iba a estar permitido acabar hasta que el lo decidiera.

    Después me penetró lentamente, diciendo que era muy agradable entrar asi y que se iba tomar su tiempo. Yo no podía hacer nada, tampoco quería hacerlo. Cuando finalmente entró todo lo que pudo me dijo que se iba a dar el gustazo de su vida y que cada que me escuchará gemir que iba a acabar mis bolas tendrían un castigo.

    La verdad no sé cuando tiempo duro todo, ni me importa. Lo cierto es que fue una experiencia nueva, distinta y emocionante. Si bien el hecho de estar atado, vendado y amordazado en posición fetal no era nuevo, el hecho de haber tenido previamente esa experiencia y estar en una camilla si que fue algo diferente y muy estimulante.

  • Adrenalina total. El metro venía lleno

    Adrenalina total. El metro venía lleno

    En esos días salía con una ejecutiva de seguros. Trabajábamos juntos y resulta que fuimos compañeros en la prepa. Nunca pensé encontrarla de nuevo. Solo convivimos un par de semestres, y eso de convivir es relativo porque ella me gustaba pero nunca se lo dije. Solo la saludaba de vez en cuando y me deleitaba viéndola. Tenia unas tetas tan deliciosas que ya desde esas edades se veían impresionantes.

    Cual fue mi sorpresa, un dia entrando al comedor de la empresa verla sentada al final. Pense que no podía ser posible. Me acerqué a ella y la saludé. Estaba algo cortante pero cuando le pregunté si se llamaba marcela, ella volteó a verme y asintió. Me preguntó si nos conocimos y le dije que por supuesto. Tenia 10 años de no verla.

    Supe que ya habia tenido 3 hijos y dos matrimonios frustrados y que estaba soltera. No tardamos en empezar a salir y a tener sexo. No puedo mentirles, es de las mujeres mas calientes que he conocido. Haciamos de todo pero un dia de camino a su casa (siempre nos ibamos juntos) me dijo que se sentia muy caliente pero no traíamos tiempo. Ella tenia que llegar rapido. Asi que aprovechamos el trayecto para ir jugando. El metro venia hasta la madre de gente asi que yo la abracé y la pegue a mi. El roce de sus nalgas de inmediato me generó una ereccion y ella bajo la mano y comenzó a tocarme y a ponerme lo mas duro. Yo rosaba sus tetas discretamente. Ya sentía humedo mi pantalon de todo el liquido seminal que me escurria. Ella subía su mano y la olia, discretamente metia sus dedos a su boca. Era tan excitante. Tuvimos suerte y ella quedo sentada en el ultimo asiento individual asi que con mi abrigo podia tapar un lado de mi cuerpo y el otro lado quedaba en la pared del vagon. Asi que ella se recargó en mi abdomen como si se fuera a dormir pero en verdad se acomodo de tal manera que nadie pudiera ver que estaba bajando mi cierre y sacó mi verga durisima y la empezó a lamer con la lengua mientras masturbaba con movimientos sencillos pero ritmicos.

    Yo solo dejaba la mirada al infinito para no hacer ruidos ni movimientos que nos pudieran delatar.

    Cuando me vine en su boca traté de que no se me doblaran las piernas. Discretamente ella se aparto y me dejó ver mi semen en su boca y derramó un poco sobre sus tetas.

    Eso nos puso tan calientes que terminamos buscando un lugar para coger de rapido.

    Hasta aqui esta pequeña anecdota del transporte.

    Les dejo mi mail para cualquier idea que podamos compartir [email protected].