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  • ¡La que sigue!

    ¡La que sigue!

    Ahora es el turno de Caro el relatar la aventura de su amigo. Continuación directa del relato «Dos más, por favor».

    Hola soy Caro, de seguro ya saben de mí y mi evento especial con 28 tipos y uno más… Pues bueno ahora les contaré del evento de mi amiguísimo Alex, pero antes sabrán lo que pasó después de ese viernes loco, Teresa me ayudó a llegar al baño mientras su novio llevaba a Alex fuera de ese lugar, creo que fueron a beber, aunque Alex es muy mal bebedor no aguanta ni dos cervezas pero bueno, detalles.

    El punto es que Teresa me llevó al baño yo ya estaba totalmente desnuda y al llegar me ayudó a quitar la venda de los ojos, ambas entramos a la ducha, pues ella también necesitaba tomar un baño, su novio le había dado un buen tratamiento, así que de quitó la poca ropa que tenía, salió el agua y me ayudó a bañarme, o más bien me baño completamente, pues apenas si me podía sostener en pie, ella fue muy buena conmigo pues a pesar de la tensión de la situación no intentó algo más conmigo aunque podía ver en sus ojos que lo deseaba desde lo más profundo, me hubiera gustado experimentar algo pues ya estábamos en una situación algo comprometedora pero mi mente ya no concebía la idea de más placer, por lo que está vez tuve que contenerme un poco, tardamos un rato mientras me enjabona, y el agua quitaba los rastros de semen de mi cuerpo, y entre que me bañaba y ella se comenzaba a enjabonar la plática comenzó a desviarse a un punto que quería evitar.

    -Entonces dime, ¿Satisfecha?

    -Ah, estoy tan satisfecha que me podría volver monja

    -No te creo

    -jajajaja, bueno no para tanto pero si me voy a olvidar un rato de mis escapadas nocturnas

    -Oye, oye pero no te olvides que viene la noche de tu amigo, y tienes que estar presente.

    -Presente sí, pero no voy a participar.

    -mmmm lo dudo

    -¿De qué hablas?

    -Ya sabes

    -¿Qué?

    -Pues, no te creo que después de lo que pasó con el truquito de la venda te quedes de brazos cruzados

    -Ah, eso sí, mira eso fue diferente y te dije que no me dijeras si al final el lo hizo

    -Vamos, ¿no me digas que no escuchaste su voz?

    -Quería olvidarlo

    -Pues no te dejaré, porque si en algo soy buena es para formar parejas, tengo muy buen olfato.

    -Cállate, si lo hice fue… Como… Un agradecimiento… Sé que cuando me conoció se moría por mí, pero pues no se dio.

    -Pues ahorita si se está dando, seguramente ninguno de ustedes se puede quitar de la cabeza lo que pasó.

    -Pues sí y por eso no quería que me lo recordaras

    -Vamos madura un poco, tienes un amigo que te ayudó en algo muy íntimo, pueden contar el uno con el otro y ese momento ambos gritaron como locos, fue algo totalmente apasionado, como tenías la venda no podías verlo, pero estoy muy segura que lo sentiste, que ambos lo sintieron.

    -Pues sí, tienes razón, y sí, quería que lo hiciera, aunque me hubiera gustado que fuera diferente, pero no importa, ahora tengo que ayudarte a organizar ese evento, y luego veremos qué pasa

    -Oh no, tu no me ayudarás, será como lo hice contigo, voy a hablar con Alex y prepararemos todo tú sólo concéntrate en que vas a llegar y que tal vez tengas una oposición con él, piénsalo bien

    -¿Crees que te pida algo como lo de la venda?

    -No, es hombre si llegas y se la chupas tendrá un mejor efecto que indirectas de ese estilo.

    -¡No digas eso!

    -Pero es la verdad, tienes que saber que si quieres esto en serio vas a tener que quitar las indirectas.

    -Bueno, oye, te pido algo, ¿Crees que puedas?, ya sabes

    -Te preocupa que vaya alguna chica de la que termine enamorándose

    -¿Cómo sabes?

    -Soy cómo un guionazo, mi trabajo es facilitar las cosas para la trama

    -¿De qué hablas?

    -Nada, nada te avisaremos de la fecha y hora, no te preocupes por lo que me preguntaste la mayoría de mis conocidas tienen pareja, aunque son relaciones abiertas, no pasará nada por el estilo, es cómo lo tuyo, había algunos que le daban unas cuantas vueltas a tu amigo y él nunca me pidió que te consiguiera a uno con la verga más pequeña a la de él.

    -Supongo que tienes razón

    -Sí tranquila nos veremos luego

    -Esta noche dormí en el motel, Teresa partió a su casa, insistí en que se quedará pero rechazó la oferta, yo conseguí la cama en la que no había pasado nada y dormí no sé por cuántas horas, al despertar volví a mi casa en taxi pues apenas si conseguí moverme hasta la entrada, no sentía dolor en realidad era una sensación de cansancio, como si hubiera corrido una maratón, llegué a mi casa y volví a dormir más, de hecho casi dormí todo el fin de semana y el lunes falté trabajo, ya no dormía pero no quería dar explicaciones de mi evidente cansancio, retome actividades el martes y me puse al corriente, a veces cuando estaba aburrida pensaba en esa noche, en cómo me penetraba desde todos los lugares posibles y me mojaba bastante, eso hizo que me llamarán la atención pues constantemente iba al baño a limpiarme. En una de esas tantas idas y vueltas mi celular comenzó a sonar, era Alex

    -Hola, te dejé descansar el fin de semana, pero me enteré que volviste al trabajo entonces quería preguntarte ¿Cómo estás?

    -Ah, bien sí, sigo cansada pero ya mejor, y te quería agradecer por lo que hiciste, en serio no sabes cuánto significa para mí, fue como un sueño.

    -Me alegra que podamos confiar el uno en el otro, esto no es algo que cualquiera haría

    -Supongo que tienes razón, eso mismo me dijo Teresa cuando hablamos después.

    -Ah, sí hablaron, bueno mmm sí, cosas de chicas supongo

    -Sí, cosas de chicas, me ayudó a bañarme y eso

    -Ah ya veo y supongo que aprovecharon la situación, ¿No?

    -En ese momento no podía ni moverme, pero no lo descarto, es que Teresa es muy buena

    -Sí, y de ella justamente te quería hablar, resulta que ya estamos viendo algunas candidatas, le pedí que el lugar fuera más discreto, me sentía mal porque ella se ofreció a pagarlo así que va a ser en el mismo motel solo que en una habitación de la planta baja, son grandes, bueno, para lo que te quería era para esto

    De la nada mi teléfono se empezó a llenar con muchas fotos de chicas, había de todo, ya sabía que se iba a vengar por lo que hice así que le seguí el juego

    -Oye, Teresa se portó muy bien contigo, ve a esta chica, señalando la foto de una mujer como de unos 27 muy guapa, estaba en tanga y no llevaba nada más.

    -Lo sé era una de mis favoritas

    -Oye que tramposo tú tampoco me lo pones fácil está no se parece en nada a esta otra, señale la foto de una señora como de 35 o más, estaba usando un liguero y estaba algo subida de peso

    -¡Oye que mala eres no critiques!

    -No lo hago, solo señaló que no se parecen

    -Bueno es como tu dijiste, ahora es tu turno de tener el celular infestado con tetas y culos

    -Que malo eres no pensé que te vengarías

    -Mentirosaaa, yo sabía que lo hacías con toda la intención

    -Ah, llevamos tanto de conocernos

    -Lo sé, y bueno para que todo sea sorpresa, nos veremos hasta la fecha indicada.

    Resulta que al día siguiente me avisó que la cita era el sábado de la siguiente semana y que empezamos a las 7.

    Las semanas transcurrieron sin más, bueno de vez en cuando se me venía a la mente todo lo que vería ese sábado y me sentía bastante nerviosa y…  con algo de celos… Pero luego recordaba lo que él había tenido que ver, y de hecho no me contuve ni un poco, aunque sabía que él estaba presente y que algo en mi quería que lo hiciéramos, así que no tuve más remedio que tranquilizarme y alegrarme por él, a fin de cuentas todo esto era por mi gusto y porque él me ayudó así que bueno, los siguientes días me pase la pasé reflexionando y tranquilizándome, hasta que de verdad estaba ansiosa porque ese día llegará, ya tenía curiosidad de las chicas que irían y algo más importante iba a tener otra oportunidad para estar con él.

    Así el sábado llegó, yo me alisté desde la mañana, me puse un vestido algo corto y brilloso, preparé mi lencería más especial, era un conjunto de color blanco con varios acabados en el contorno, no era una tanga pero si un cachetero bastante apretado, me puse mi perfume, y salí al motel, entre y me dirigí a la habitación, era casi la de la entrada, toqué y me recibió el novio de Teresa, me dijo que ella se estaba alistando en su casa y que llegaría con las demás, me invitó a pasar y ahí había una mesa en la que estaba Alex, había un juego de cartas que aparentemente interrumpí, el tenía una bata de color negro y acabados en azul marino, supuse que estaría desnudo debajo.

    -Vaya miren quien llegó, pensé que demorarías más, nunca has sido muy puntual.

    -Es que no quería llegar y que me pusieran un número por eso llegué temprano.

    -Que graciosa eres Caro

    -Es mi don natural

    -Bueno, basta, que tenemos cosas que hacer.

    -¿Ah sí?, pensé que tendrían todo listo

    -Sí lo tenemos sólo que repasamos el plan. Alex tu turno

    -Sí bueno, va a ser como la vez pasada, solo que con un ligero cambio, las vamos a enumerar, pero van a pasar una por una, la regla es que no pueden salir de mi cama hasta que no tengan un orgasmo, habrá recesos por si llego a terminar, y al final todas las chicas vendrán a mi cama, como la otra vez casi nos llevamos 7 horas yo no los quiero hacer sufrir por lo que será una ronda, como dije al final vendrán a mi cama y todo será válido lo que me gustaría que pasara es que todas formen un círculo alrededor y me muestren su culo y yo les daré unas repasadas a cada una y eso es todo.

    -Oye yo pensé que sería una habitación más sencilla.

    -Sí yo también pero cuando llegamos Teresa nos dijo que está era adecuada para lo que quiero hacer al principio.

    -¿De qué hablas?

    -Cierto no lo mencioné, quiero que bailen, que cuando entren y les pongan el número comiencen a bailar así hasta que todas lleguen y ahí comenzaremos

    -Ah ya veo por eso la pequeña pista

    -Así es

    -Oye pero solo hay una cama, esto va a quedar hecho un desastre vas a estar incómodo.

    -Sí ya pensé en eso y lo que pasa es que yo iré cambiando de posición siempre que pueda, allá hay un sillón, por allá hay una tina, las posibilidades son infinitas.

    -Pensaste en todo

    -Sí, pude pensar en una forma más dinámica, porque eso de ver a tu amigo coger como por 7 horas la verdad cansa

    -¿Me lo vas a echar en cara?, Si es así me voy

    -Oye ¿Qué te pasa? Sólo era una broma, lo siento

    -Nada, nada estoy bien

    -Bueno casi es hora, así que por favor ¿Puedes revisar los números?

    -Claro, si déjamelo a mí

    Ellos siguieron jugando por un par de minutos, después de esa partida decidieron ya no jugar más y prepararon la habitación, bajaron las luces y encendieron otras de tonos morados y rosas, además que la música empezó a sonar, no lo pensaron mucho porque apuesto a que era la primera playlist que salía si alguien buscaba música para strippers, además de que encendieron la tele, y enseguida apareció una película porno, le quitaron el sonido pues solo querían ambientar el lugar, y así pasaron los minutos y dieron las 7:00 no llegaba nadie, al parecer se habían retrasado, en efecto la primera llegó a eso de las 7:20, podía notar cierta preocupación en Alex de que nadie llegara y sentí su alivio cuando el timbre sonó, yo me estaba alegrando de que no llegara nadie y ya había pensado en que lo consolaría toda la noche, pero para mí mala suerte la primera llegó, era aquella chica de 27 años que había visto en las fotos, siendo honesta sentí envidia de que ella iba a ser la primera en probar a mi amigo, le dimos la bienvenida y le dijimos lo que iba a pasar, ella aceptó encantada, y entro con la música, se paró en el pequeño escenario y comenzó a desnudarse al ritmo y en un par de segundos ya estaba en ropa interior, maldita sea era un conjunto casi idéntico al mío, y se movía como una profesional, podía sentir la excitación de Alex pues este estaba en un gran sillón en el medio enfrente de la pista, me acerqué discretamente y pude notar que ya se estaba formando una erección pues su bata se alzaba

    -¿A propósito, Alex, a cuántas invitaste?

    -¿Eh?, Ah sí, al final fueron 18

    -Veo que no lograste superar

    -Ya te dije no quería que esto fuera eterno y tengo una desventaja me puedo quedar sin energía más rápido, además no quería un cuarto tan grande y si metía a 30 chicas aquí nos ahogaríamos en un mar de tetas, lo cual no me parece mala idea, pero no creo que tú hubieras querido morir así

    -Que considerado eres…

    La puerta sonó y fui a abrir ahí estaban otras 5 chicas, vestidas de una manera más vulgar, tenía el presentimiento de que Alex así les hubiera pedido pues sabía que de vez en cuando visitaba a alguna prostituta, pero no importa, les asigné los números y entraron a bailar, unas lo hacían mejor, otras no tanto, el punto es que eso parecía un harem y el único beneficiado iba a ser Alex, a diferencia de los hombres las chicas de esa vez se tardaron más en llegar pues la última fue la misma Teresa y llegó casi a las 9:00, ella pidió disculpas ,pues había ido a comprar unas cosas para Alex, le entregó una bolsita que él se llevó al baño junto con una botella de agua, espero y no hayas traído viagra le dije a Teresa, ella me dijo que eso era muy peligroso, pero que sí había traído un estimulante así como unas pastillas para retrasar la eyaculación, Alex le había dicho que no eran necesarias pero las terminó aceptando una vez que vio todo lo que se iba a comer esa noche, después de un rato Alex salió, les dio la bienvenida y les agradeció por estar aquí acto seguido se puso enfrente de todas y descubrió su bata, ya sabía que Alex tenía un buen cuerpo pues habíamos ido de vacaciones un par de veces, pero verlo así, con su torso con un poco de bello, sus brazos fuertes, sus piernas torneadas y claro si verga con una erección bastante evidente, además era guapo, llevaba una barba poblada pero bien definida, su cabello caía un poco más arriba de sus hombros, y en verdad sentía que quería arrojarme a sus brazos y sacar a volar a esas 18 mujeres, pero no podía hacerlo porque lo que más destacaba era su sonrisa, estaba tan feliz, y bueno quien no, si delante de él había una fila para coger literalmente, y estás comenzaron a gritar y chiflar en cuanto su bata calló al suelo, también se cuchicheaban cosas, hasta que el novio de Teresa pidió orden.

    Así pues Alex ya estaba esperándolas en la cama con los brazos atrás de la cabeza y su verga apuntando al techo, era una invitación para hacer lo que quisieran con él, y así lo hizo la primera, aquella chica, ella se acercó y enseguida le dio en beso y se puso sobre él, este no tardó en quitarle el sostén y llevar su mano a esas tetas que salieron rebotando, además de que su otra mano buscaba su cachetero que bajó inmediatamente y le metió los dedos, Alex jugaba con sus agujeros pues se veía que sus dedos estaban empapados, metía y sacaba a un ritmo bastante rápido hasta que ella lo detuvo, buscó su verga y se montó en ella, estuvo cabalgando un rato, entonces Alex se acercó a ella y le susurro algo, entonces cambiaron de posición, la puso en 4 y la penetro desde atrás, eso sí antes le pasó la lengua por las nalgas, los gemidos de la chica parecían de estrella porno, y sus caras eran de verdadero placer, su faena no duró tanto pues está cayó con su primer orgasmo, Alex le dio una nalgada y en cuanto se paró de la cama él gritó

    -¡La que sigue!

    Si me pusiera a relatar todas las 5 horas que duró la fila de chicas nunca acabaría pues, si duró tanto tiempo fue más que nada por algunos descansos que Alex tomó, en estos se levantaba de la cama o sillón e iba por un poco de agua, además de coquetear con aquellas chicas que ya habían pasado pues estás se acercaban a él y le tocaban todo el cuerpo, algunas solo lo paraban para robarle un beso o sostener su verga flácida.

    Cómo sea el festín que se dio mi amigo fue de película, pues diría que recorrió todo el Kama Sutra, las chicas en verdad tenían orgasmos pues la forma en las que se las cogía se ajustaban a cada chica, si eran bajitas, las cargaba por un buen rato y hacía poses más arriesgadas, estás escalaban a Alex como si una montaña se tratase pues era algo alto 1.80 exactos, cuando digo mujeres bajitas me refiero que había dos o tres que apenas si llegaban al 1.45, con estas tenía más libertades porque las acomodaba cómo el quisiera, literalmente podía hacerlas dar vueltas mientras él les chupaba el culo, resultaba algo divertido de ver, así como excitante, pues sin notarlo comencé a mojarme de vez en cuando se escuchaba

    – ¡La que sigue!

    Y entre cambio y cambio las despedía de forma diferente, con una nalgada, con un beso, algunas les tocaba las tetas y otras le besaban la verga, en fin a las más altas que él, las dejaba acostadas boca abajo, y las trabajaba desde detrás, así no se cansaba ninguno, se veía que está era la posición favorita de Alex pues siempre que la hacía terminaba acabando, todas le dieron permiso para que las rellenara, pues no iba a haber mucha leche para todas, otras más atrevidas en cuanto oían que iba a terminar, dirigían su boca a su verga y lo ordeñaban inmediatamente, en total Alex acabó unas 8 veces, todas ellas tenían un buen tanto de leche y las afortunadas lo presumían a las demás, algunas se acercaban para lamer alguna gota que hubiera regada por ahí.

    -¡La que sigue!

    -Ya quedaban pocas, y la mayoría recibía el mismo trato, las ponía de pie, las recostaba de un lado, levantaba sus culos, lo cabalgaban en la cama o en el sillón, hizo varios 69, y los gemidos de las chicas y los suspiros de Alex conseguían opacar a veces la música, esto hacía que las chicas que estaban todavía en la fila se emocionarían más, la verdad esto era trampa pues ellas ya estaban más calientes y con un par de sacudidas terminarían chorreando cómo fuentes, así la última llegó, era Teresa y a esta se le veía entusiasmada, entonces le pidió a Alex si podían prender la tina, está tenía burbujas y agua caliente, él la había olvidado por completo así que accedió encantado, estos se tomaron de la mano y se ayudaron a meter en la tina, el agua estaba en su punto pues esto lo dijo Alex bastante alegre, entonces, Teresa hizo algo que nadie esperaba, se sumergió en la tina y la cara de Alex decía todo, le estaba dando una mamada bajo el agua, ella de vez en cuando salía para tomar aire, hasta que Alex la tomo de la cintura la besó fuerte para luego darle la vuelta, ella se inclinó y se apoyó en el borde de la tina poniendo su culo a total disposición de mi amigo, el cual no dudo en abrir con sus manos, separaba sus nalgas y observaba el panorama, enseguida la penetró de un solo empujón, su grito de placer sí pudo opacar la música y estás embestidas eran más violentas que las anteriores, estás se podían oír con mucha claridad, y la cara de ambos delataba que estaban teniendo el momento de sus vidas, ella fue una de las afortunadas en recibir el semen de Alex pues este ni siquiera le avisó, tan solo se dejó llevar y con embestidas más payasadas dejo ese coño chorreando de leche.

    Al fin había terminado, y les iba diciendo a las chicas que se acomodaran alrededor de la cama y que pusieran sus culos en alto, Alex salió de la tina para pasar al baño y mientras pasaba me guiñó un ojo, lo entendí bien, me estaba dando la oportunidad, así como yo se la di cuando me vende los ojos, así que lo decidí inmediatamente, pero la verdad es que quería que me viera en lencería y que él me desnudara, así que me propuse esperar, me logré ocultar detrás de una pared quería que me viera en ropa interior y se sorprendiera pero cuando ya estuviera cogiendo a esas chicas, así él salió, le dije al novio de Teresa que guardara mi secreto y así lo hizo, él salió y pude notar como buscaba y contaba que fueran 19, y al no verme sentí que se había decepcionado, entonces mi decisión fue la correcta, si me veía salir en ropa interior se alegraría más.

    Así se subió a la cama y comenzó por dar nalgadas a todas las que lo rodeaban, estás meneaban el culo cuando sentían su impacto, así pudo recuperar la erección y comenzó penetrando casi al azar a las chicas, que tan solo recibían la verga con gusto, él no perdía el tiempo porque con sus manos tocaba y metía los dedos en los culos a su alrededor, además no lo eso sino que se agachaba para lamerlos, con unas cuantas rondas comenzó a eyacular y su leche caía en varios culos a la vez, esto lo dejo casi exhausto, se recostó un momento y ahí estaba mi oportunidad, mientras él tomaba aire, yo salí de mi escondite lentamente, él no me vio hasta que ya estaba lo suficientemente cerca como para subirme a la cama, y su cara de felicidad me lo dijo todo, me extendió la mano y lo tomé, me ayudó a subir a la cama y nos fundimos en un beso tan apasionado que no sé cuánto duró

    -Al final si viniste

    -Te quería dar la sorpresa y Teresa me sugirió que fuera más directa

    -Pensé en qué si te daba oportunidad de pasar desapercibida cómo tú lo hiciste te animarías y cuando no te vi me preocupé pero también entendía si no querías.

    -Por supuesto que quiero, esa vez me quedé pensando en cómo lo hiciste y si te soy sincera fue la mejor en mi vida.

    -La mejor hasta ahora

    -Uy

    En eso me quito toda la ropa mientras me besaba todo el cuerpo, ahora podía verlo, no como la vez pasada, era Alex mi amigo, con el que había pasado de todo, de todo menos sexo, jaja quien lo diría, pero era bastante obvio.

    Las ganas que nos teníamos eran demasiadas como para poder expresarlas en palabras pero si puedo ser lo más explícita en lo que hicimos, pues en cuanto me desnudo, no me quise quedar atrás pues baje mi cabeza enseguida y me quedé prensada en su verga, la chupé y la chupe, pasaba mis manos por sus piernas y por sus huevos, seguí y seguí hasta que sentí su leche en mi garganta, pero esa no era la única corrida que obtendría de mi Alex, al acabar el me miro con tanto deseo que ya sabía lo que quería, él se recostó, y me tomó de la cintura, estaba en cuclillas bajando mi culo a su rostro y en cuanto sentí su lengua comencé a temblar, me deje caer sobre él y sus brazos se aferraron a mis piernas, me estaba devorando viva y mis gritos se hicieron escuchar por todo el lugar, tan solo me separaba por un par de segundos para que él pudiera tomar aire pero en cuanto me separaba él me sujetaba más fuerte y pegaba más mi culo contra su rostro, no quería dejar ningún momento de lamer probarme, pero entonces vi que su verga ya comenzaba a levantarse, así que la tome entre mis manos, y le di una palmada en el vientre, él saco su cara de mi culo, por cierto estaba chorreando, y luego me vio y me pidió que me acomodara como yo quisiera, entonces tan sólo me di la vuelta y decidí cabalgarlo, puse esa verga entre mis piernas y lentamente me fui sentando, yo quise marcar el ritmo pues la verdad tenía ganas de disfrutar pero también quería algo más violento, por lo que le di varios sentones, mientras él me agarraba las tetas, de vez en cuando me acercaba a besarlo, hasta que comencé a sentir que su verga palpitaba más rápido, le pregunté si ya iba a terminar, me dijo que sí, y que está era la última ya no le quedaban más fuerzas, entonces paré y me aparte de él, su cara era de sorpresa

    -Sí ya es tu última, tienes que probar mi culo.

    Esto despejó cualquier duda, yo me puse en cuatro y con mis manos separé mis nalgas además de untar un poco de mis jugos en mi culito, pues no lo tenía lubricado pero ya no había tiempo de amabilidad, mi amante quería mi culo y se lo daría, así pues el me miro y le dije

    -Esta bien, ya tendrás tiempo de tratarme con suavidad, pero por ahora métela lo más fuerte que puedas y déjamelo bien relleno

    -Sentí un fuerte dolor, pero mi placer era mayor, sentía que me partió, por instinto intenté retirarme pero él se había tomado literalmente mis palabras pues me agarró la cintura y con fuerza me pegó a él, no importaba estaba preparada para eso a fin de cuenta yo le pedí que lo hiciera, el dolor no duró mucho pues me acostumbré después de un par de metidas y también sabía que no faltaba mucho pues volví a sentir sus palpitaciones, y de un momento a otro, comencé a sentir un líquido caliente dentro de mí, él cayó rendido y yo me recosté a su lado, lo abracé fuerte, pude notar que las chicas ya se habían ido y ahí estaba tan solo Teresa con su novio, no habían desaprovechado el tiempo pues nos estaban viendo mientras Teresa le daba sentones en la verga y él estaba sentado en el sillón de en medio, su cara era pícara y yo solo le respondí con una sonrisa, pues inmediatamente me quedé dormida.

    Quizá fue la forma más extraña de comenzar una relación pero no importaba, a la mañana siguiente despertamos como novios y no desaprovechamos el tiempo pues seguimos dándonos amor por toda la mañana, en la ducha, en la tina, incluso le bailé una pieza en ese pequeño escenario, volvimos cada uno a su casa pero después de un tiempo decidimos vivir juntos, hablábamos con Teresa de vez en cuando, pero nos olvidamos de las cosas locas por un tiempo indefinido, ya habíamos experimentado bastante esos dos días y queríamos compensar todo el tiempo que pasamos como amigos, y conocernos más en el ámbito nocturno.

  • El desconocido del bus

    El desconocido del bus

    Hola amigos no suelo escribir mucho por aquí, pero lo que me sucedió el otro día en el bus es digno de contarlo. Tengo 22 años y siempre me ha gustado experimentar y hacer cosas atrevidas, sin embargo, son pocas las veces en las que me he acostado con desconocidos.

    Eran las once y media de la noche y esperaba el bus para volver a casa después de salir de fiesta. Llevaba un vestido con escote, sin sujetador y bastante pegado al cuerpo, el cual resaltaba mis nalgas y mi figura.

    Estaba en la parada esperando cuando de repente apareció un hombre de unos 35 años más o menos, alto, bien vestido y desde el primer momento que llegó sentí que me comía con la mirada. Al principio me puse un poco nerviosa pero lo cierto es que en parte me excitaba.

    Una vez que subimos al autobús yo pasé delante suya para hacer un poco el espectáculo. Me senté en los sitios de atrás ya que venía prácticamente vacío. Para mi sorpresa él me siguió y se sentó enfrente mía.

    No paraba de mirarme las piernas y los pechos ya que se me marcaban los pezones, y para darle un poco más de vida al asunto, comencé a abrir mis piernas disimuladamente. El hombre se quedó asombrado y no apartaba la mirada de mis partes, porque llevaba una tanguita muy estrecha. Yo trataba de evitar el contacto visual pero cada vez que nos mirábamos sentía que me excitaba cada vez más.

    Pero no paso más nada en ese momento. Rato después, mi parada se iba acercando y yo satisfecha de haber captado su atención me puse de pie y me agarré a uno de los tubos del bus.

    Inmediatamente sentí su miembro erecto entre mis nalgas, y me susurró:

    -¿Estás segura de que te quieres bajar ya zorrita? Y comenzó a restregarse hasta subir mi vestido.

    Como tenía fácil acceso puso sus manos en mi entrepierna y empezó a acariciarme los muslos para después frotar mi clítoris en círculos rápidamente. Solté un gemido inmediatamente, aunque intenté que el conductor del autobús y algunos pasajeros que había no lo escucharan, así que me mordía los labios y gemía muy bajito.

    No me esperaba para nada que eso pasará y sentí como mis fluidos empezaban a bajar por mi vagina hasta impregnar el tanga.

    -Veo que estás muy mojadita. -Me susurró al oído suavemente mientras me daba algunos besos en el cuello.

    Empezó a abrirse paso por mi tanga, el cual hizo a un lado para después introducir dos de sus dedos y los sacaba y metía hasta casi hacerme alcanzar el orgasmo.

    Me confundió que parara justo en el momento en el que iba a alcanzar el clímax.

    Y me dijo:

    -no tan pronto, ahora me toca a mí. -Rodeó mi cintura con sus manos mientras me tocaba el culo, y me hizo bajar en la siguiente parada.

    Era un sitio bastante solitario y me llevó a un callejón que estaba cerca.

    Allí me puso de rodillas y se bajó la bragueta, sacando su miembro. Estaba muy duro y erecto y para mi sorpresa era de gran tamaño.

    -Chúpamela puta

    Inmediatamente lo empecé a hacer, primero lento chupando el glande y los testículos y después más rápidamente haciendo un poco de garganta profunda hasta que se me saltaron algunas lágrimas. Estuve así durante varios minutos y yo me deleitaba con el sabor de su polla.

    -Mmm que bien que lo haces mamacita, tienes bastante experiencia parece

    -¿Te gusta como lo hago? -me relamí.- Ya no puedo aguantar más quiero que me folles aquí mismo -le dije casi gimiendo.

    Bruscamente me dio la vuelta, me pegó contra la pared, bajando mis bragas y subiendo mi vestido, empezó a penetrarme y a darme unas buenas embestidas de perrito, mientras me tocaba y estimulaba los senos. No podía evitar gemir y gritar de placer.

    -ufff que rico sigue así por favor, dame más duro. -Le pedía extasiada. Mientras me pegaba unos azotes en el culo.

    -A las zorras como tú hay que saber tratarlas bien.

    Yo gemía muy fuerte ya no me importaba si me oían o no y me agarraba con fuerza a la pared para no perder el equilibrio. Tuve dos orgasmos seguidos hasta estar exhausta.

    -Lléname de tu leche -le pedía entre gemidos

    Después de eso el hombre se corrió dentro de mi y sentía como su semen salía a chorros de mi coño.

    -Toma tal y como me pediste putita -me dijo.

    Después se subió los pantalones, me dio un par de nalgadas y se fue del lugar. No tuve más remedio que tomar un taxi y al llegar a mi casa no podía creer lo que había hecho. A día de hoy aún pienso en ese hombre y como me gustaría volver a vivir algo parecido.

  • Obsesión por un desconocido

    Obsesión por un desconocido

    Hola mi nombre es Soledad, soy una chica de unos 22 años, voy a la facultad de Medicina y me gusta hacer actividad física. Soy de complexión media delgada mido 1.64, morocha pelo castaño oscuro ojos café, tengo buenos pechos y piernas marcadas.

    Un día volviendo del gimnasio yo no venía con buen ánimo en el colectivo había desaprobado un parcial y fui a ejercitarme para despejar mi frustración. Ese día hacía frío el colectivo venía medianamente vacío. Estaba sentada en el fondo en esos asientos de a dos. Adelante mío hacía un grupo de chicas bonitas rubias elegantes, el colectivo se para en una parada del centro de la ciudad suben un par de chicos apuestos cada uno se sienta al lado de cada chica y yo en mi mente decía: con estás pintas que tengo ninguno se querrá sentarse a mi lado, ya que sufro mucho de esa fobia social y pienso que le desagrado al resto.

    Sube un último chico de aspecto tranquilo, rubio, ojos celestes, lleva lentes, campera negra, jeans negros y zapatillas tipo trekking marrones. Carga consigo una mochila roja. Pensé que tampoco se sentaría a mi lado pero me equivoqué este chico que aparenta ser tímido… pues no lo es. Durante el viaje se me pego literalmente, se me pego al lado apoyando su pierna con la mía. Yo lejos de ser discreta lo observó por el rabillo del ojo y noto como algo de nerviosismo por parte de él, sus manos estaban entrelazadas (que por cierto son muy bonitas, varoniles de tez clara, cuidadas) a nosotras, las mujeres o por lo menos yo me fijo mucho en eso ya que si son grandes indirectamente te imaginas cómo el puede agarrarte del cuello si tienes un encuentro sexual de por si, este chico es muy guapo tiene unos hermosos celestes y su rostro es muy bello incluido su cuerpo ya que creo que es un poco más alto que yo.

    En todo el viaje no apartó su pierna de la mía no me animaba en hablarle ya que no soy tímida pero está clase de hombres no suelo atraer. Por momentos pensaba que yo era una apuesta de haber si la conquistas ya que en grupos de varones es común esa clase de estupideces. Cuando llegó el momento de bajarme el se levantó primero sin que yo pudiera pedirle permiso (porque me encontraba en el lado de la ventanilla) me baje el se bajó primero en la misma parada. Yo camino 3 cuadras hasta llegar mi casa y el todavía no se en que casa vive. Se que somos del mismo barrio pero aquí va lo extraño, me doy vuelta pasado unos metros y noto que está parado a lo lejos observándome y yo dije: ah ok… está viendo a dónde me dirijo.

    Era de noche y no había nadie asique no sabría decir si eso fue bueno o malo. Seguí caminando un poco más de prisa y no miro atrás. Llegó hasta mi casa me baño y me duermo.

    Pasado los días la mayoría de las mañanas aproximado 9 y 9.30 am me lo cruzo esperando el colectivo y finalizando la tarde entre las 19 y 19.30 pm me lo vuelvo a cruzar a la vuelta. Literalmente por dos años estuvimos con juegos de miradas sin decirnos nada entre roces ocasionales, y una que otra indirecta. Paso el tiempo yo me mudé empecé a trabajar en un hospital y a el no lo vi más.

    A veces me preguntó que hubiera pasado si estuviéramos en una relación formal o si solo seríamos amantes o capaz que amigos? Hasta el día de hoy lo sigo teniendo en mis pensamientos porque físicamente era un sueño este chico aparentaba ser muy maduro e inteligente. Tímido y callado. La verdad que estás características en un hombre se me hacen muy atractivas y si suelen ser expertos en la cama me enamoro. No lo vi más luego de que me recibí, la última vez lo vi paseando a su perro por la peatonal, tiene o tenía un pitbull. Tampoco sé su nombre o edad.

  • Tarde triste en el cine venus (2)

    Tarde triste en el cine venus (2)

    ¡Hola lindos! Gracias por sus correos, me hacen sentir muy cachonda cuando los leo. Les dejo la continuación de mi historia.

    Así, con paso apurado llegué al punto donde nos veríamos, pero con gran tristeza noté que no estaba ahí… Esperé un momento pero no llegó. Fue entonces que decidí tomar el rumbo hacia mi cine favorito, ¡no iba a desperdiciar mi sexy atuendo sólo porque no llegó mi cita! Yo merecía ser disfrutada por algún macho esa tarde.

    Caminaba hacia la gloria de esa tarde cuando mi celular timbró y era él… Aquel macho caliente que me traía de cabeza pensando en como me cogería estaba llamando, contenta respondí la llamada, «hola papi te estuve esperando y no llegaste… Voy al cine» a lo que respondió que estaba ocupado y se le hizo tarde, pero llegaría a meterme su verga al cine.

    Brincaba de alegría y me apresuré a llegar. Una vez dentro del cine comencé a cambiarme (en el aire se sentía un exagerado olor a hombre, a sexo… A lujuria, mucho más que otras veces) el cine estaba medio lleno, gente cogiendo por aquí, gente mamando por allá… Una deliciosa tarde, pensé para mi mientras disfrutaba de la sedosidad de mis medias vistiendo mis largas piernas, me deshice de mi pants dentro de la mochila y cambié mis tenis por mis zapatillas altas ah! Qué hermosa me veía! Siempre me ha gustado Tania, es una diosa del sexo.

    En eso estaba cuando volteo mi cabeza y observo a un macho, alto y fornido que había presenciado mi transformación y me miraba boquiabierto buscando mis ojos para invitarme a su asiento, así lo hizo, pero yo estaba ansiosa de que llegara él… Mi macho.

    No se conformó con solo mirar y se movió de asiento hasta sentarse a mi lado y sin mediar palabra comenzó a besarme ¡Dios! Su lengua era deliciosa y sus labios gruesos y fuertes, de macho. Su respiración agitada me hizo saber que lo tenía muy excitado y pensé «qué más dá» mientras llega X puedo comenzar a calentar jijiji.

    En eso estaba, disfrutando de aquel hombre enorme que se excitaba con tan solo verme y ahora sus manos recorrían mis medias que vestían mis piernas… Desde el muslo hasta mis pies, me dijo que le acercara mis pies, que quería verlos, así lo hice y de inmediato comenzó a chupar mis dedos, acariciando el resto del pie con ambas manos y diciéndome que estaba buenísima que me iba a coger, yo estaba ya mojadisima, ese macho era algo sublime para empezar mi tarde.

    Cuando me di cuenta, ya muchos machos estaban presenciando la escena con sus deliciosos miembros al aire apuntando hacia mi. El macho que me fajaba también se dio cuenta y me dijo «ya ves, eres una puta deliciosa y te vamos a coger todos» ufff! Esas palabras me pusieron a mil! Y ya quería tocarlos a todos.

    Mientras él invitaba a los demás a acercarse me puso de pie, todos esos machos pudieron ver mi ropa, su mirada era la de una manada de lobos que esperan para comer a su presa. Mi macho en turno me tomó de la cintura y me obligó a subir las rodillas al asiento quedando mi cara expuesta hacia todos esos machos y sus hermosos penes, cosa que aproveché y comencé a tocar a algunos.

    Uno de ellos, de unos 30 años y una verga que causa revuelo en una chica como yo, se acomodó justo frente de mi cara, para ese entonces el macho que tenía atrás ya había hecho mi tanga a un lado y me lamia el culo deliciosamente, su lengua gruesa y larga penetraba mi ano considerablemente, unos tres centímetros calculo, era delicioso sentir esa humedad dentro de mi ano, era como una probadita de lo que me esperaba…

    El macho dejó de lamer mi ano y se puso de pie para decirme «ahora si sabrosa, te voy a coger yo primero y después todos ellos» esas palabras me calentaron aún más… Tan solo quería que ya me la metiera, no aguantaba más, mi ano abría y cerraba con hambre desmedida, necesitaba una verga gruesa dentro.

    Entonces lo hizo, mi culito ya muy lubricado por la saliva de aquel semental no puso ninguna resistencia, de un solo empujón me la metió completa, de mi boca ocupada por otra verga de considerable tamaño tan solo escapó un gemido muy fuerte, que se apagó con los sonidos de la película que en ese momento pasaba en la pantalla. Yo comencé a empujar hacia atrás y parece que le gustó, me dijo «así puta muéstrame cuanto te cabe» yo obedecí al instante y me hice adelante tan solo para empujar más fuerte hacia atrás y su verga desapareció entre mis nalgas, muy dentro de mi recto, así el vaivén de mi cuerpo hizo su trabajo, en unos minutos el semental inundó mi ano con el liquido que tanto amo, su semen llenaba caliente mi recto y él bramaba de placer. «Ahh así putita, estás buenísima!»

    Terminó de eyacular dentro de mí y dijo «ahora si mamacita prepárate» al tiempo que se dirigía a los otros machos que esperaban listos a mi lado preguntando «¿te la quieres coger? Uff esas palabras estarán en mi memoria para siempre! Me colocó de pie frente a él y metió su verga en mi boca, mientras se la limpiaba abría mis nalgas para que otro macho me penetrara, sus manos fuertes y toscas abrían mis cachetes tanto que me dolía un poco, después de eso sentí una verga entrando en mi de un solo empujón… Deliraba de placer, era de nuevo la Tania de antes… La puta de todos.

    Continuará…

    Si te gustan mis relatos por favor no olvides dejar una valoración y por supuesto como siempre les dejo mi correo [email protected] espero sus mensajes.

    Besos!

    Tania

  • Otro encuentro

    Otro encuentro

    Quiero otro encuentro 

    como el de aquel día,

    en el que te mostrabas 

    ante mí como modelo de lencería, 

    o actriz de pornografía. 

     

    Me muero de ganas

    de ver de nuevo tu sensualidad 

    y como por la lujuria te dejabas 

    llevar dejando a un lado

    cualquier moralidad.

     

    Deseo revivir ese día

    en el que mi boca

    te sacaba la lencería 

    y mis labios y mi lengua 

    coqueteaban con tus pezones,

    mientras mis manos te sacaban 

    lentamente tus zapatos de tacones.

     

    Deseo sentir de nuevo tu cuerpo ardiente,

    y como con un cunnilingus

    volvía tu vulva húmeda y más caliente.

    Como tu clítoris mi rostro recorría,

    mientras expresabas lo rico que sentías.

    Escuchar de ti como mi vibrante lengua te aloca

    por tus gemidos, gritos y espasmos,

    los que anunciaban muchos orgasmos,

    recibiendo tus fluidos en mi sedienta boca.

     

    Quiero otro encuentro 

    como el de aquel día,

    en el que ante mi te abrias

    y mi boca te complacía.

  • Mi tía, mi prima y la montaña (6): El padre de Marta

    Mi tía, mi prima y la montaña (6): El padre de Marta

    —¿Estás bien?

    Preguntó su padre al entrar en la cabaña.

    —¡Si papá! Mira, este es Gus, el primo de Laura.

    —Encantado de conocerle, señor.

    Le dije más con miedo que respeto. Era un tío cerca de cincuenta años, de mi altura, pero su cuerpo era como el de un árbol centenario.

    —Hola hijo! Llámame Pedro. Conozco a tu prima, es una chica muy maja!

    “Y tan maja si te la follas” Pensé mientras le estrechaba su pedazo de mano. Debía de dar unas ostias como panes.

    —Tenemos que irnos ya, la tormenta no tiene pinta de amainar.

    Nos montamos en el cuatro x cuatro y comenzó el calvario entre baches y barro.

    —Lo habéis pasado bien? Preguntó su padre.

    —Si papá. La pena ha sido la tormenta, nos hemos tenido que resguardar en la cabaña al poco de llegar!

    Pedro miró hacia atrás para verme la cara. Su sonrisa era algo pérfida.

    —A si que habéis estado todo el tiempo en la cabaña!

    —Sí, una pena! Dije tragando saliva.

    Ya me estaba imaginando lo que se le podía estar pasando por la cabeza.

    —Me alegro de que Marta te haya conocido. Apenas sale con chicos de su edad!

    Me relajé un poco al oír su comentario, no parecía amenazante, más bien un halago.

    —Creo que tendrás que quedarte a comer en casa mientras amaina la tormenta!

    —Estupendo! Contestó Marta con excesivo entusiasmo antes de que yo pudiera contestar.

    —Muchas gracias señ… Pedro!

    Llegamos a su casa y seguía cayendo agua a mansalva. Marta fue a cambiarse y me quedé solo con el hombretón

    —Que te parece Marta?

    Me dijo dándome un codazo de complicidad, aunque casi me rompe una costilla.

    —Es una chica muy maja!

    —Solo maja? No te apetece darle un meneillo!

    Dijo dándome otro codazo.

    —Que cosas dice Pedro!

    —Los dos tenéis una buena edad para esas cosas, jajaja!

    —Bueno, es que… la acabo de conocer!

    —He visto como te mira, y se ve que le gustas, jajaja! Creo que a ella le apetece un revolcón! A ti no?

    No podía creer lo que me estaba proponiendo su propio padre, pero no me lo podía decir más claro.

    —Bueno… si… claro, como no me va a apetecer!

    —Pues dale gusto a la muchacha, joder!

    No sabía que decir, menos mal que en ese momento apareció Marta. Se había puesto un vestido más corto que el del día anterior y tremendamente ajustado al pecho. Las tetas se le marcaban de una forma espectacular, sobre todo sus grandes pezones. Recibí otro codazo de su padre.

    —Anda, dile lo guapa que está! Susurró antes de que se acercara.

    Por supuesto no me atrevía a llevarle la contraria al hombretón y utilicé sus propias palabras.

    —Que guapa estás Marta!

    —Gracias Gus! Me apetecía ya que tenemos un invitado en casa, jijiji!

    —Es verdad hija, estás guapísima!

    —Gracias papá! Voy a preparar la comida! Y se metió en la cocina.

    —Ves lo que te decía, jajaja! La muchacha se ha puesto como un pastel para que te la comas, jajaja!

    El tío era bruto de cojones y ya no sabía que decirle por temor a enfadarle. Tampoco me dio tiempo a pensar en una respuesta adecuada pues fue él el que volvió a hablar.

    —Ahí tienes whisky y hielos. Tómate una copa tranquilo que voy a echarle una mano al pastelillo!

    Dijo guiñándome un ojo y se fue a la cocina. Estaba bastante nervioso y me lancé a por el whisky. Me lo puse en un vaso ancho lleno de hielo y sin dejar que se enfriara le di un buen trago. Sentí que hablaban, pero no podía entenderlos. La curiosidad, el morbo y la falta de sensatez provocaron que me acercara para intentan escuchar. Cuando ya pude oírlos era Marta la que hablaba.

    —Ufff, ha sido genial papá! No veas cómo me he puesto de guarrilla, jijiji!

    —Y él, que tal! Se ha portado?

    —Síii! Se ha puesto como un toro, más que tío Nico, jijiji!

    —Más? Jajaja, que bueno! Seguro que le ha encantado este culito!

    Oí un chasquido y sin pensarlo asomé un ojo. Marta estaba frente a una olla dándole vueltas con un cucharón, y su padre le había levantado el corto vestido y la acababa de dar un azote.

    —Pues si que le ha gustado, pero no le ha dado tiempo a probarlo, jijiji!

    Mientras Marta hablaba vi como su padre la sobaba el culo tras ella con una de sus grandes manos.

    —Es que tienes un culo precioso, y esto aún más!

    Dijo metiéndole la mano entre las piernas para pasársela por todo el coño.

    —Ufff, me vas a poner calentita, jijiji!

    —Y no quieres? Dijo volviendo a pasarle la mano.

    —Claro que quiero! Ya sabes cómo me gusta!

    Marta abrió más las piernas y su padre se sacó la polla que ya la tenía como un martillo pilón. Le bajó las bragas lo suficiente para dejar su coño a la vista.

    —Como me gusta esta melena que tienes!

    —Y a mi que me la toques, ummm!

    Orientó su capullo hinchado, que parecía un pequeño tomate sonrosado, en el centro de la raja.

    —Quieres?

    —Ufff, lo estoy deseando!

    Apretó lentamente al oír la aprobación de su hija y pude ver cómo le insertaba la enorme polla.

    —Ufff! Cómo está de rica!

    Susurró Marta inclinándose algo más. Su padre la agarró con una mano de la cadera y con la otra de la coleta que llevaba en el pelo y comenzó a bombear. Al principio lo hizo despacio, era como un suave balanceo. Parecía un jinete montando una yegua agarrado a su crin.

    —Te gusta hija?

    —Ufff, mucho!

    —Te gusta mi polla?

    —Ahhh, me encanta tu polla!

    —Y como te pone mi polla?

    —Muy puta!

    Yo estaba alucinando, aquello parecía como un guion que se hubieran aprendido. Tenía el vaso en la mano y volví a darle otro buen trago. Podría decir que mi polla volvió a estirarse, pero no sería cierto, porque realmente no me había bajado.

    Pedro comenzó a bombear más deprisa y sus huevos empezaron a sonar contra los muslos de su hija. No dejaba de hablar, el guion parecía ser largo.

    —Te gusta ponerte puta!

    —Me gusta ponerme muy puta, y tú polla me pone así!

    —A mi sí que me gusta ponerte así de puta!

    —Vamos cabron, dame fuerte!

    Podía ver la gorda polla entrar entre la mata de pelo hasta perderse en lo más profundo. Estaba claro que la vagina de la muchacha ya estaba acostumbrada a esa verga. Las embestidas ya eran tremendas y el cuerpo de Marta parecía un trapo en manos de ese hombretón. Temí por un momento que la iba a reventar, literalmente. Pero a los pocos segundos, Pedro dio un par de berridos y dejó de embestir. Marta se sujetaba en la encimera soplando como si hubiera un fuego delante, me daba la impresión de que no se había corrido. Su padre sacó la polla empapada de entre la mata de pelo y se recostó sobre la misma encimera. Marta se subió las bragas y se giró frente a su padre. Sin decir nada se agachó y comenzó a chuparle la polla con su gran boca, madre mía, como chupaba! Él le puso la mano en la cabeza para sentir el movimiento mientras cerraba los ojos disfrutando de ese momento. Parecía haberla enseñado bien pues era capaz de tragársela entera.

    Después de unas profundas chupadas la sacó de la boca completamente limpia. Se elevó y agarró a su padre de la cintura.

    —Te ha gustado papá?

    Pedro la besó con ternura.

    —Siempre me gusta hija! Eres una putita deliciosa!

    —Me gusta ser tu putita!

    Me fui deprisa hacia el sofá y pasaron unos cinco minutos hasta que Marta apareció con la olla.

    —Vamos, ya está la comida!

    —Y tú padre?

    —Ha comido un poco de queso y se ha ido a tumbarse, estaba cansado.

    “No me extraña, con el polvo que te acaba de echar!” Pensé con media sonrisa.

    Nos pusimos a comer y sonó mi móvil, era Laura.

    —Donde estas?

    —En casa de Marta, comiendo!

    —Voy para allá!

    No me dio tiempo a más, había colgado.

  • Cogiendo a la amiga de mi mujer

    Cogiendo a la amiga de mi mujer

    «Y lo empezó a hacer como desquiciada, haciendo que mi pija golpee su garganta entre arcadas y lágrimas. Tome nuevamente sus cabellos y la seguí cogiendo con fuerza. Acabe en el fondo de su garganta dejándola varios segundos enterrada en su boca. Luego la saque un poco y ella la limpio por completo y recién ahí saco sus dedos del culo.»

    A Kiara, Ki, la conocí en mi casa, en el cumpleaños de Magali, mi esposa. Ella cumplía cuarenta años, y había invitado a varias amigas, y compañeras de gimnasio. Tiene un muy lindo cuerpo, es sexy, y tenemos una relación espectacular desde hace 15 años. En la cama, funcionamos a la perfección.

    Kiara, me sorprendió. De 1.7 de altura, un físico espectacular, con unos pechos y una cola que eran impresionantes. Y estaba con un vestido mini, super entallado que le permitía lucir su cuerpo a la perfección. Obviamente, con 50 años y sin ser un “hermoso caballero”, lejos estaba de mis pensamientos poder llegar a tener algo con ella. Cuando se fueron todos nos fuimos a acostar y estábamos en los juegos previos que tanto nos gustaban cuando mi esposa me sorprendió:

    – Te gusto mucho Ki.

    – Es una hermosa mujer. Contesté una afirmación.

    – Marce, no jodas.

    – Está muy fuerte.

    – Ahora sí. ¿Te puedo proponer algo?

    – Dale, ¿a ver con que te salís?

    – Acostate con ella, y si la pasas bien, como regalo de cumpleaños, me cumplís una fantasía.

    – Me parece que tomaste demasiado Maga.

    – Para nada. ¿Queres saber mi fantasía?

    – ¿Cuál es?

    – Un trio con vos y otra mujer. Y que me cojan los dos.

    – ¿Un trio con otra mujer y que te cojamos los dos? ¿Cómo se entiende?

    – Amor… hay arneses…

    – Si vos pensas que Kiara me va a dar bolilla a mí, olvidate.

    – Bueno…

    Seguimos con los juegos y tuvimos un sexo tremendo. Ella cada tanto me miraba y sonreía con malicia luego de decir algo sobre el trio con Kiara.

    Al día siguiente yo estaba trabajando en la oficina y recibí un llamado de un número que no tenía en mis contactos.

    – Hola Marce, soy Kiara. Dijo una voz femenina y sensual.

    Se me helo la sangre en menos de un segundo. ¿Cómo tenía mi número? ¿Tendría algo que ver con la charla con mi mujer?

    – Ah sí. Hola Kiara. ¿A que debo tu llamado?

    – Porque quiero invitarte un café. Estoy en el bar de enfrente.

    – Estoy trabajando Kiara, no es…

    – Te espero, dale. Me interrumpió y cortó.

    Me quede pensando un par de minutos y fui. Estaba sentada junto a las ventanas del local.

    – Hola… Me dijo sensual.

    – Hola… ¿Por qué la invitación?

    – Porque quiero acostarme con vos. Anoche me calentaron mal tus miradas.

    – Ah bueno… claro. Tengo ese efecto en todas las mujeres. Kiara, no soy tonto. Esto es una trampa armada por Magali. No voy a caer. Lo lamento. Chau. Y me levanté para irme.

    – Espera Marce, dame un minuto solamente. Ella tomo el celular y mando un mensaje.

    Segundos después, me sonaba el mio. Era Magali.

    – Hola. ¿Me explicas esto? Pregunté.

    – Quiero mi regalo de cumpleaños… Dijo y cortó.

    Me la quedé mirando a Kiara sin decir nada.

    – Te cuento, anoche le dije a Maga que me gustabas, tenes algo especial… Ella se rio y me propuso lo que te propuso anoche. Yo no tuve ni tengo problema, al contrario, ya he hecho tríos y me encantaría estar en una cama con Maga y vos. Ella me dijo que tiene un sexo genial, me conto algunas cositas…

    – Macanuda mi mujer, por favor. Dije.

    – Estoy realmente sorprendido… muy sorprendido.

    – Lo imagino. Pensalo y me llamas. ¿Dale?

    – Dale.

    Nos despedimos con un beso en la mejilla, y volví a la oficina. No pude concentrarme en toda la tarde. Volví a casa y mi mujer me recibió con una chupada de pija infernal, ni me dejo sacar el saco que estaba chupándome la pija de rodillas, metiéndose dedos en la concha con todo.

    – Así, imagínate, las dos chupando esta tremenda pija mi amor. Y las dos metiéndonos mano por vos. Me muero te juro.

    Dijo y siguió chupando. Como pude me acerque a un sillón y me dejé caer. Maga me chupaba como loca, se enterraba mi pija en la boca y ella misma se generaba arcadas. Siguió chupando hasta que me hizo acabar, con su boca abierta recibiendo mi leche, que mancho su rostro, y algunas gotas cayeron en mi pantalón. Ella limpio mi pija con la boca, su cara con uno de sus dedos y lo chupo, luego, paso la lengua por las manchas del pantalón.

    – Quiero toda tu leche… Dijo sonriendo.

    Se levantó y fue al baño. Volvió y me dio un tremendo beso.

    – Maga, ¿En serio estas tan caliente con esa fantasía?

    – No te imaginas… ¿la vas a llamar?

    – Sí.

    Al día siguiente, la llamé y quedamos que me esperaba en el bar de enfrente cuando terminaba de trabajar. Fui y tomamos un café casi sin cruzar palabras, ella no dejaba de morderse los labios y se movía inquieta en la silla.

    – Kiara, te aclaro algo: Me gusta el sexo duro.

    – Bueno, solo no me lastimes mal.

    Subimos a mi auto y fuimos derecho a un hotel. ¿Mi mujer quería su fantasía? Yo cumpliría la mía.

    Ni bien entramos a la habitación y sin dejar que se saque la ropa la hice acostar en la cama. Me saque los pantalones y el bóxer, me puse de rodillas en la cama y le di una suave bofetada en la cara y le puse mi pija ya parada en la boca. Ella empezó a chupar como loca. Sin sacarme el saco y corrí su mini y puse una mano en su concha ya que no traía puesta la tanga. Estaba empapada.

    – Estoy así desde que nos sentamos en el bar. Y cuando me dijiste de sexo duro… creo que manche la mini. Me dijo y siguió chupando.

    Mientras lo hacía, y realmente lo hacía de lujo, me termine de sacar la ropa, y le desabroche la camisa. No tenía brazier, sus dos pechos hermosos, redondos estaban expuestos. Los empecé a apretar con fuerza mientras ella chupaba y gemía sin parar. Estiraba sus pezones y ella más fuerte gemía. Así estuvo un rato, hasta que la hice poner en cuatro.

    Mientras lo hacía se quitó la camisa. Se puso en cuatro, pero apoyo los hombros en la espalda y cruzó las manos en la espalda. Me puse detrás y ensarte mi pija hasta el fondo. Ella dio un tremendo grito de placer y le di un par de nalgadas en el culo.

    – Quiero ver como te moves putita. Le dije.

    Ella no espero que le repita y se movía con todo, para que mi pija entre y salga de su concha. Estábamos los dos super calientes. Golpeaba sus nalgas contra mi pubis con fuerza.

    – ¿Así que hiciste tríos? Le pregunté

    – Si… Aggg… uno con otra chica… Aggg… pero…

    – ¿Pero qué?

    – Entre nosotras nada… me estas matando Marce…

    Ella chupo dos dedos y los fue a meter al culo.

    – No… lo quiero bien cerrado.

    – Uno… por favor…

    – Bueno…

    Ella se lo metió y lo fue moviendo de a poco. Sus gemidos fueron subiendo en intensidad. Deje que se lo dilate por una par de minutos y saque mi pija de su concha. Saco su dedo y lentamente fui penetrando su culo hasta que la tuvo toda adentro. Y ahí, comencé a moverme con todo, ella gritaba de placer en cada embestida. Me detuve y le dije:

    – Así te voy a hacer el culo mientras le chupas la concha a Maga.

    – Pégame en el culo. Sométeme para que lo haga.

    Le di un golpe fuerte en el culo y quedó rojo. Ella grito de placer y hacía como si le chupase la concha a Maga, estaba totalmente loca, se apretaba los pezones y se los retorcía, provocándose dolor. Estuvimos varios minutos así hasta que acabe en su culo. Ella dio un alarido de placer y de inmediato se dio vuelta para chuparme la pija.

    Pensé que solo quería limpiarla, pero siguió. Me paré y ella se puso de rodillas siguiendo mis movimientos. Mi pija con tremenda chupada que me daba no perdió la erección.

    La tome por los cabellos y le empecé a coger la boca con todo.

    – Metete tres dedos en el culo.

    Ella me miró y llevo su mano hacia atrás, separo bien las piernas, con una mano separo los cachetes y se metió los dedos.

    – ¿Tres dedos? Pregunté y saque mi pija de su boca.

    – Tres.

    – Quiero ver, quédate quieta.

    Di la vuelta, y efectivamente tenía tres dedos entrando y saliendo de su culo.

    Me pare frente a ella y le di un sopapo en los pechos que quedó marcado. Ella tuvo otro alarido de placer y le dije:

    – Ahora cogete la boca puta.

    Y lo empezó a hacer como desquiciada, haciendo que mi pija golpee su garganta entre arcadas y lágrimas. Tome nuevamente sus cabellos y la seguí cogiendo con fuerza. Acabe en el fondo de su garganta dejándola varios segundos enterrada en su boca. Luego la saque un poco y ella la limpio por completo y recién ahí saco sus dedos del culo.

    – Hijo de puta, que tremendo polvo, por favor. Ni sé cuántas veces goce.

    – Lindo polvo… podemos llegar a pasarla bien los tres.

    – Bien… genial… Dijo Kiara.

    Nos dimos una ducha y la lleve a su casa. Media hora después llegaba a la mía. Cuando entre Maga estaba en tanga solamente.

    – Hijo de puta… tremenda cogida le pegaste.

    – Estuvo buena.

    – Me hice una terrible paja mientras me contaba la yegua. ¿Queda algo para mí?

    – Por supuesto.

    Fuimos al dormitorio y nos dimos con todo. Quiso que durante la cena le cuente yo todo otra vez. Y a la noche lo hicimos por segunda vez.

    – ¿Cuándo? Me pregunto cuando terminamos de coger.

    – El sábado, cenamos los tres y vamos al hotel.

    – Te amo. Me dijo.

  • Me gusta chupar más el culo que el pene

    Me gusta chupar más el culo que el pene

    Me gusta chupar y lamer el culo más que el pene.

    Confieso que nunca he chupado, lamido, metido el dedo en el culo de ningún hombre. A mis 45 años como mujer heterosexual siempre me gustó chupar el pene y ser penetrada por la vagina, pero con este hombre mis deseos ocultos se fueron abriendo dando voz a la lujuria.

    La noche antes de su cumpleaños, estaba acostada en la cama y me emocioné mucho con mi imaginación: Él estaba a cuatro patas como un perro frente a mí. En mi imaginación estaba sentado en una silla, vestida con un conjunto de lencería negro, ligeros, tacones y una sed horrible de verlo todo abierto para mí y frente a mí.

    Sobre mi voz y mi mirada, viene a cuatro patas hacia donde estoy. Pongole frente al espejo para que veas su estado de tu perro, desnudo y, en este momento, acaricio mi vulva, mientras mi dedo en movimiento circular canta una canción dentro de su culo. Los movimientos eran de circulación y luego de entrada y salida. Cada vez me emocionaba más esta imagen hasta el punto de correrme sin tocarme.

    Era solo imaginación, pero quería probar si en la realidad sentiría la misma reacción.

    Así que el día de tu cumpleaños decidí probar todo lo que había imaginado y para mi sorpresa fue tan emocionante como imaginarlo.

    Este hombre heterosexual, pelirrojo, cincuentón, discreto en una tarde me pone una venda en los ojos, se sienta en mi cara y me pone todo el culo delante. Me obliga a chuparlo y lamerlo por más de 20 minutos.

    Confieso que ya he conectado con personas, con ciertas situaciones, lugares, momentos, pero nunca imaginé sentir una conexión única con esta parte de su cuerpo.

    La emoción no se explica, se siente, pero cómo explicar esa sensación, esta conexión con esa parte de su cuerpo. Traté de buscar palabras para dar significado. Traté de averiguar por qué me gusta tanto, pero fue inútil nombrar la Sensación que sentí esa noche. Es inútil tratar de explicar mi deseo, mi placer, mi conexión con esta parte de su cuerpo.

    Cada vez que pasaba la lengua, algo pasaba dentro de mí. No se trataba solo de chupar. No se trataba de meter la lengua. Se trata de algo que va más allá de un órgano.

    Cada vez que chupaba, cada vez que mi lengua probaba, sentía esta sensación de placer. Cada vez que chupaba, quería más y más.

    Mi lengua suplicaba, suplicaba, suplicaba que en ese momento no se detuviera. Cuanto más chupaba, más me conectaba. Cuanto más chupaba, mi vulva se hinchaba. Cuanto más chupaba, más quería que se quedara allí, así, sentado así, con toda la vista frente a mí.

    Cuanto más me chupaba las manos en forma de oración, más pedía.

    Esperaba conectarme con cualquier parte de tu cuerpo, tus ojos, tus manos, tu piel, tu boca, pero físicamente no puedo ocultar, silenciar mi placer, mi conexión con tu culo.

    Sí! Confieso que nuestro sexo hay sexo oral, penetración vaginal, hay mordiscos, azotes, cariño, diálogo, mas mi placer es chupar su culo.

  • Enamorada de mi cuñado

    Enamorada de mi cuñado

    Hola a todos, no sé cómo empezar, creo que me presentaré.

    Mi nombre real no es Perséfone, pero me gusta la mitología griega, y elegí ese nombre para contar esta historia.

    Creo que partiré describiéndome, soy joven, con un cuerpo bastante voluptuoso, aun así, soy delgada, mis pechos son bastante grandes, me cuesta bastante encontrar ropa interior de mi talla, ya que soy copa f, mi culo es redondo y grande, aunque no tanto como mis pechos. Es por esto mismo que siempre he atraído miradas tanto de hombres como mujeres. No me quejo de mi cuerpo, me gusto tal cual soy, me gusta vestir provocativa, con escotes, collares y ligas de cuero, ya sea con faldas o jeans, mis piernas y glúteos se acentúan bastante, mas aun si uso tacones. Me gusta maquillarme, y mido 1.60 metros, estoy segura de ser una chica muy sexy.

    Tengo una hermana que es médico cirujana, ella es un poco mas alta que yo, es un poco gordita, sus pechos son mas pequeños que los míos, pero su culo es enorme, su novio en ese tiempo, ahora de ambas, también es gordito pero tiene lo suyo, él es metalero, con su pelo rizado y largo y su barba a simple vista parece un hombre bastante rudo y con quien pensarías dos veces antes de meterte en su camino, pero con nosotras el es completamente distinto, a pesar de ser un poco tosco es un amor de persona.

    Dicho esto, les contaré lo que paso hace 4 años.

    Iba de camino a mi casa, a esa hora la micro iba muy llena, por lo que no podía moverme, cuando de repente sentí un pinchazo en mi brazo, al lado mío iba una señora con una bolsa muy grande en su brazo, pensé que quizás me pinche con algo que llevaba dentro, pero estaba equivocada, me bajé de la micro y seguí caminando a mi casa, cuando comienzo a sentirme super mal y desorientada, y en menos de un segundo perdí por completo el conocimiento, todo lo que les contaré ahora lo supe una vez que pude recuperar la conciencia.

    Dos tipos se bajaron de la micro conmigo y cuando se dieron cuenta que la droga que me pusieron hizo efecto me tomaron de los brazos y me llevaban con ellos a un auto, a unos metros del auto mi cuñado que venia en su auto me vio, y vio a los tipos que me llevaban del brazo y vio que no oponía ningún tipo de resistencia y que me veía super desorientada, entonces el freno de golpe en medio de la calle y corrió a mi rescate, los tipos que me llevaban no alcanzaron a reacción cuando mi cuñado embistió a uno haciéndole caer y dándole un golpe en la cara al otro, en ese momento yo caí a tierra mientras el se enfrentaba a esos sujetos, la gente se dio cuenta de lo que ocurría y fueron a ver que pasaba, cuando me vieron en el suelo y a mi cuñado golpeando a esos sujetos entendieron rápido la situación por que ayudaron a mi cuñado, justo paso una patrulla por el lugar y se dieron cuenta del alboroto, para cuando llegaron esos tipos ya estaban todos golpeados por mi cuñado y detenidos por la gente que estaba ahí y cuando se enteraron de lo que ocurrió, tomaron detenidos a los sujetos y mi cuñado me subió a su auto y nos dieron escolta policiaca al hospital.

    Cuando desperté toda mi familia y mi cuñado estaban ahí, incluso mi hermana que trabajaba en otra clínica estaba ahí como mi medico a cargo, cuando logré incorporarme pregunte que había pasado entonces me explicaron todo, los tipos que me habían drogado iban a secuestrarme y violarme, lo sé porque todo esto se fue a tribunales y confesaron todo, en este momento ellos están condenados a cadena perpetua, ya que al parecer no fui su única víctima, pero si la única que se salvó. Debido a todo este trauma, me empezaron a dar crisis de pánico, las cuales no podía controlar, y muchas veces me llegaba desmayar, ocurrían de la nada, lo único que lograba calmarme, era cuando mi cuñado estaba ahí, ya que con el me sentía protegida, es por esto por lo que comencé a tener sentimientos muy fuertes hacia él, en un principio era entendible por mi familia que su presencia me tranquilizara, después de todo el me salvo de un destino que no le deseo a nadie. Pero cuando el no estaba mis crisis de pánico empeoraban, tanto que fui a dar a urgencias varias veces, comenzaba a necesitar a ese hombre como el aire que respiro.

    Mi hermana tiene un carácter super fuerte y el igual, por lo que discutían mucho, aunque mi hermana era peor, antes de todo esto a mi ni me interesaba, sabía que siempre se reconciliaban, pero después de lo que paso, cada vez que discutían yo defendía a mi cuñado con dientes y garras de mi hermana, es por esto por lo que mi madre comenzó a darse cuenta de lo que estaba pasando, luego mi hermana, por consecuente el también. Es por esto por lo que mi madre y mi hermana hablaron conmigo, para decirme que estaba mal, que el era mucho mas grande que yo y lo mas importante, que era el novio de mi hermana. Intentaron alejarme de él, pero lo que paso fue que debido a mis crisis de pánico me descompense y me desmaye, estuve dos días inconsciente en el hospital. Mi apego y dependencia hacia mi cuñado eran tan fuertes que no hubo nada mas que hacer que permitirme acercarme a él.

    Luego de una tormentosa discusión, le pidieron a mi cuñado irse a vivir con nosotros, lo que en realidad no nos sentó mal ya que hacia falta un hombre en la casa.

    En un comienzo todo iba bien, mis crisis de pánico disminuyeron considerablemente, nos sentábamos en el sofá a ver películas, yo abrazaba a mi cuñado de un lado, y mi hermana de otro lado, el problema era que cuando se besaban mi interior ardía en llamas de rabia y de celos, pero que podía hacer, producto de esto mis crisis de pánico atacaron como pesadillas en las noches.

    Mi cuñado intentaba tranquilizarme hasta volver a quedarme dormida, y así pasaba todos los días, hasta que poco a poco producto de mis ataques, el terminaba durmiendo conmigo.

    Cada vez era mas frecuente que el terminara en mi cama en lugar de la cama de mi hermana, aunque no pasaba nada, todo esto tenia muy mal a mi hermana, después de todo su novio estaba conmigo en mi cama, me sentía mal por eso, pero yo estaba locamente enamorada de él, sentir su cuerpo junto al mío y abrazarlo, sentir su aroma era hipnotizante.

    Cada vez que estábamos en la casa me vestía provocativamente para llamar su atención, el débil a la carne, no podía evitar comerme con la mirada. Ese hombre tenia que ser mío, por lo que decidí que nada mas importaba, incluso si estaba mi hermana yo vestía escotada y con minifaldas para llamar su atención, esto no pasaba desapercibido por mi hermana, por lo que todo se volvía una discusión, pero ahí estaba yo, defendiendo con dientes y garras a mi cuñado.

    A pesar de todo el vinculo que tenia con mi hermana era super fuerte, por lo que esas discusiones siempre terminaban con ambas llorando, pidiéndonos perdón.

    Un día mi madre y mi hermana tuvieron que viajar por unos trámites, ya que nosotras teníamos una casa en la playa, pero aun no estaba del todo construida, yo no podía ir, porque aun estaba en clases y mi cuñado también debía trabajar, así que por dos semanas nos quedaríamos completamente solos. Así que, si quería lograr algo con él, este era mi momento.

    Cuando mi hermana y mi madre se fueron en menos de 2 segundos fui a mi habitación, me quite mi ropa interior y solo me puse una mini super corta, y me la subí para que se me viera el culo, y una polera super apretada y escotada, y solo con eso me paseaba por la casa, modelando mi cuerpo a mi cuñado, él no podía evitar mirarme, con remordimiento, pero me miraba.

    Yo lo abrazaba, me ponía cariñosa y coqueta, y en la noche dormíamos juntos, usaba un baby doll un tanto transparente color negro para dormir, con el que parecía toda una puta, me pegaba a mi cuñado, el intentaba disimular su erección pero era en vano, el tercer día el no aguantó más, él estaba viendo la tele y yo con una mini que dejaba ver la mitad de mi culo y sin ropa interior, me agachaba descaradamente delante de el limpiando los muebles para que viera mi culo y mi vagina depiladita, de reojo me volteé a ver si todo esto surgía efecto y vi su erección dentro de su pantalón y sus ojos clavados en mí, me ajuste la polera para que mis tetas resaltaran, al punto de que faltaban milímetros para que mis pezones se asomaran y muy sexy caminé hacia el y me senté de piernas abiertas arriba de él, arquee mi espalda para que mis pechos quedaran a centímetros de su cara, y en ellos podía sentir la respiración agitada de mi cuñado, el me quedo mirando y yo a él, y sin decir nada nos fundimos en un beso apasionado, yo tocando su cabeza, agarrando su cabello con mis manos y el recorriendo los laterales de mi cuerpo con sus manos. Sentía que mi cuerpo se electrificaba al taco de sus manos en mis piernas y mi cintura debajo de la polera, comencé a frotarme contra él y no podía evitar gemir, supe que no había vuelta atrás cuando sus manos se aferraron a mi culo, le quité la polera y el rajo la mía por la mitad liberando lo que faltaba de mis tetas y comenzó a comérselas como un animal, mientras yo gemía como loca frotando mi vagina desnuda en su pene, pero no era suficiente, su ropa se interponía en mi camino.

    Espero que les guste mi historia, mañana subiré una segunda parte en donde se viene lo mejor.

  • Mi ex y el extraño

    Mi ex y el extraño

    Comenzaré contando todo desde el inicio si es que hay alguno, no recuerdo muy bien desde cuando me comenzó a gustar el mundo del swinger y cuckcold, tengo un vago recuerdo de un video donde atan a un hombre y su pareja comienza a tener sexo con otro hombre, eso me gustó mucho, aunque el paradigma que un hombre tiene que hacerse respetar y no permitir que su pareja le ponga los cachos me abrumaba bastante y me sentía muy contrariado porque yo quería sentía que era eso.

    Pasó el tiempo y me hice novio de Elena, una chica bajita de aproximadamente 1.55, pechos pequeño, delgada, ojos grande, trigueña, cabello rizado, trasero pequeño, muy bonita ella no era tan sexualmente activa pero por complacerme si lo hacíamos seguido, después de 5 años de relación más o menos, decidí contarle mi fantasía, yo antes lo había pensado pero al ser ella muy conservadora de una familia conservadora me había abstenido, pero un día vi una publicación de una pareja liberal, en pocas palabras decía «cuéntale a tu pareja si no le gusta no pasaría nada si se tienen mucha confianza» yo dure un par de semanas pensando en eso hasta que me decidí contarle, ese día fui a su casa como tenía por costumbre después del trabajo y le dije que tenía una fantasía ella pregunto de que trataba, entre muchos nervios le comente que me gustaría verla con otro hombre, ella quedo en shock porque siempre di la impresión de ser alguien celoso pese a no serlo, me respondió que desde cuando había pensado en eso? ¿Como era posible?

    Me sentía un poco mal pensé en decirle que era un juego y que lo olvidara pero ya hecho puse el pecho y le comente que había tomado fuerza por el comentario de la pareja en Twitter y que me dio valor para decirle, ella se quedó callada viendo a la nada por un rato, ese momento fue infinito hasta que alcanzo a decir que era algo que la tomo por sorpresa que no le parecía raro y que sabía que habían personas que practicaban tríos y esas cosas que entendía y que le diera un tiempo para procesar toda lo que le había comentado, que pensaría y me daría una respuesta, ese día seguimos en su patio hablamos de otras cosas y el tema quedo ahí por un par de días.

    Si les interesa saber cómo siguió la historia estaré pendiente todavía falta estaré subiendo la segunda parte muy pronto.