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  • Me arrepiento de mis deseos

    Me arrepiento de mis deseos

    Era una noche cálida, mi novia Flor y yo estábamos tomando unas cervezas para pasar el rato, aunque creo que nos pasamos un poco jaja. Comenzamos a hablar de nuestras fantasías con otras personas, ella me dijo que le gustaría que la agarren del cuello, estiren del pelo, y cosas de típica masoquista. Por mi parte no llegué a decirle mi fantasía y decidí seguir con la suya… Me contó una situación que le tocó vivir mientras yo no estaba en la ciudad, donde un amigo trató de besarla y ya saben que más. Yo ya estaba impactado pero lo que más me terminó de sorprender es que ella admitió que se dejó y le dio esa confianza… Yo riéndome le digo:

    – Jaja que tal si lo llamas a qué termine lo que empezó?

    Flor- Jaja nooo, te vas a enojar

    – Te lo estoy pidiendo

    Flor- Si tanto insistes…

    – nooo pero fue jodiendo eh

    Flor- jaja noo ahora te jodes

    Flor lo llama y comienzan a hablar, fingiendo que no estoy con ella. Flor comienza con una frase que vio en una serie.

    Flor- qué tal mí pitudo personal

    David- que pasa?

    Flor- todo bien? Que haces

    David- Nada, aburrido

    Flor- querés sacarte lo aburrido?

    David- a ver…

    Ella estaba con corpiño y tanga (porque ya estábamos en la pieza), pero cuestión. Le manda una foto así como estaba.

    David- woow que hermosa, no está tu novio?

    Flor- si, pero está durmiendo

    David- si es así puesss *foto*

    Le manda una foto directamente de su pene, sinceramente es más grande que el mío pero tampoco es la gran cosa, seguramente mide unos 18cm.

    Flor- uyyy empezamos fuerte

    David – fuerte es como te voy a dar si seguimos así…

    Al leer eso y ver la cara de mí novia, se me erizó la piel y me di cuenta de cómo estaba… Decidí decirle mí fantasía que no pude compartirle:

    – Amor, no te dije mí fantasía, puede sonar loco pero me gustaría que lo hagas con otro…

    Flor con cara de sorprendida – qué? Cómo haría eso? Solo lo estoy calentando para dejarlo con las ganas

    -No sé, solo quería decírtelo y si quieres…

    Flor- poder cumplirla? Jaja no creo que realmente quieras eso

    -Si que lo quiero, me sentiría satisfecho si lo haces. Solo por una vez

    Flor- estás seguro? Si aceptas ya no hay vuelta atrás

    -Si, acepto y me la banco

    Flor- está bien…

    Vuelve al chat y le dice:

    Flor- vení a casa y nos vemos en el garaje

    David -dale dale en media llego

    Yo estaba nervioso, no sabía qué estaba haciendo pero el morbo me consumía cada vez más. Pero llegaría el momento en donde entraría en razón y pensaría «realmente quiero esto? Literalmente convencí a mí novia para que alguien se la coja en frente de mí». No podía pensar con claridad.

    Pasaron 37 minutos y yo seguía pensando cuando veo a mí novia con una remera manga larga, una falda y lo peor es que no tenía tanga. Hasta que llegó David.

    Yo sin saber que hacer le dije a flor:

    -che amor, creo que me arrepentí porfa decile que se vaya

    Flor- Jaja menos mal te dije que no habían vuelta atrás

    -Ya deja de joder, vamos a la pieza

    Flor- ya fue Man, vos me lo pediste

    Se oyen ruidos en el garaje.

    Flor- ya me tengo que ir, nos vemos. Te amo

    En ese momento no sabía que hacer, estaba tieso y sin poder moverme. Solo fui hacia la ventanita que tengo mirando hacia el garaje y los vi.

    David era un moreno flaco pero con músculos, comenzó a tocar a mí novia inmediatamente. Ella solo jugó con él unos minutos hasta que empezó lo verdadero.

    David- Jaja me gustaría ver la cara de tu novio si viera esto

    Flor- de seguro se enojaría bastante enojado…

    David- que me importa jaja

    Le subió bruscamente la falda y vio el cielo. La hermosa cola blanca de mí novia y mucho más, su concha rosada recién afeitada. El pibe se volvió loco y no aguantó más. Le comenzó a dar besos a flor y llevo su mano a su miembro para que ella lo acaricie. Estuvieron así un rato y David se bajó el pantalón de gimnasia que tenía, su pija salió rebotando hacia afuera y me lleve una gran sorpresa. Esa mierda no media 18 cm sino que cerca de 23. Mi mente se estremeció por completo, no podía creer lo que estaba viendo, y eso que apenas empezaba…

    David- te gusta? se ve más grande que en la foto

    Flor de forma coqueta- no me dijiste que traías un rifle de este calibre mordiéndose los labios.

    David- No putita, no es un rifle… Es mí sable y quiero que lo lustres con tu boca para después clavartelo limpio.

    Flor- pues que esperas

    Él la somete agachando su cuerpo hacía su pijón y sin delicadeza se lo metió en la boca. Yo solo escuchaba como mí pequeña flor hacia ruidos con su boca mientras chocaba esa punta roja contra su garganta. Ella se agarraba de sus piernas y empujaba su culo al aire, mostrando una entrega total hacía ese moreno. Siguieron unos minutos así hasta que el cabezón se cansa y deja respirar a mí novia. Flor estaba babeando el pre semen de ese miembro colosal. De la nada David le pega una cachetada y le dice «vamos, acaricialo con tu mano», ella sin dudar lo comenzó a pajear mientras chupaba la punta.

    Increíblemente estuvieron cerca de 10 minutos así, sin parar hasta que un chorro de semen entra en la boca y salpica en la cara mí novia. Se había venido y no poco.

    Ella se empieza a lamer pero se da cuenta que su miembro seguía bien parado y duro. Yo no lo podía creer, a mí se me muere en la primera venida… Me sentí un inútil total.

    David no le da tiempo a limpiarse cuando la agarra del cuello ahorcandola y diciéndole «a ver esos pechos». Pone de pie a flor y comienza a lamer sus tetas medianas pero bien paraditas. Ella solo ponía una cara de placer y de vez en cuando miraba hacia la ventanita, yo un poco más activo me comencé a masturbar viendo cómo profanaban a mí novia en frente de mí… David le agarra de los pelos y la pone de espalda contra el Toyota que compramos juntos, comienza acariciando su vagina ya mojada con la punta de su pene mientras jala de su rubio cabello largo.

    David- hmm no te tenía así che, pensaba que respetabas más a tu novio

    Flor- cuál novio?

    Esa frase me rompió el corazón en mil pedazos pero quería seguir viendo.

    David- buena chica…

    Después de frotar su miembro contra mí novia, se la mete de golpe provocando que flor lance un gemido fuerte.

    David- cómo grita la perra?

    Flor- Hmmm!!!

    La comienza a bombear de una manera incontrolable, solo puedo escuchar esos aplausos sin manos chocando contra nuestro auto. Él estaba vicioso con ella y ella con él, me arrepentía de haberla convencido pero a la vez no, estaba confundido y solo quería seguir viendo esa escena.

    David- dale perra, grita que soy tu verdadero amo!!

    Flor- Sos mí alfa!! Sigue más fuerte!!! Pitudo!!

    David- tu lo pediste

    Él la levanta y separa sus piernas con sus brazos, haciendo descansar su cuerpo sobre su pedazo y recostandose en una pared, comenzó a clavarle hacia arriba. Ella solo rebotaba con sus ojos ya fuera de sus órbitas. Veía como la delicada vulva de flor era despedazada por ese pene en forma de flecha, clavando una y otra vez la cavidad de mí pobre novia. Pasaron 40 largos minutos, diferentes poses, mismo agujero. Se nota que se cansó de darle masa por su vagina y decidió probar algo nuevo. Su pequeño orto.

    En mí mente resaltaba que no, por ahí no… Yo todavía no se la metí por ahí, ella no me deja. Seguro le dira que no.

    Jaja que creen? Ya saben la respuesta, ella estiró su culo hacia su pene y lo invito a chavarle ese sable en su agujero más privado hasta de mí. David la nalgueo varias veces hasta dejarla roja y como el salvaje que es, se la metió hasta la mitad de golpe ya que no daba para mas, en cambio mí novia soltó un grito de dolor pero a ella le gustaba. David bombeo despacio y cada vez iba entrando más y más hasta que finalmente tenía 23 cm de verga metidos en el culo.

  • Los cinco sentidos

    Los cinco sentidos

    Como cada mañana salió a caminar a las ocho de la mañana. Cuando su marido se iba a trabajar, ella se ponía su ropa de deporte y le gustaba hacer sus ocho, diez kilómetros caminando. A ella lo que de verdad le gustaría sería poder hacerlos corriendo pero el traumatólogo se lo había prohibido.

    Desde niña había estado en el equipo de atletismo del barrio donde vivía con sus padres, había ganado algunos campeonatos pero al llegar a la universidad tuvo que anteponer los estudios a la práctica deportiva y desde entonces lo realizaba pero como hobby y por mantenerse en forma. Y era evidente que lo había conseguido pues su cuerpo era firme sin ningún gramo de grasa.

    Fue en esa universidad donde había conocido al que ahora era su marido. Un joven buen estudiante y responsable que la había enamorado con su manera cariñosa de tratarla. Todas sus amigas le dijeron que estaba loca por casarse con el primer y único novio que había tenido y ella estaba segura que si. Lo amaba y él la amaba a ella, y después de todo ya llevaban diez años juntos y los dos decidieron dar ese paso en cuanto a él lo ascendieron en su empresa.

    Salió de casa y le encantó ver el buen día que hacía. Se sentía feliz en aquella nueva vivienda adonde se habían ido a vivir hacía tres meses, el tiempo que llevaba casada con Rodrigo. Como todos los días cuando llevaba unos diez minutos caminando se cruzó con su vecino que venía de vuelta, por lo que veía aquel hombre también salía a caminar a diario aunque un poco mas temprano que ella. Nunca habían hablado pero muchas veces lo veía en su jardín sentado con una libreta en mano y escribiendo. Siempre se preguntaba que escribiría. Seguro que está jubilado y mata su aburrimiento escribiendo, pensaba Tania. Y es que ella pensaba que la vida de ese hombre debía ser muy aburrida porque en los meses que llevaban allí viviendo, nunca lo vieran con nadie. Era un personaje misterioso.

    Cuando regresó a casa allí lo vio de nuevo sentado, relajado, como siempre escribiendo y le sorprendió que por primera vez ese hombre la miró y con un gesto con la cabeza la saludó. Tania entró en casa y se dio una ducha para relajarse y se preparó un té, le gustaba mucho ese momento de relax antes de hacer las cosas de casa y es que Tania no trabajaba pues había decidido con su marido que lo mejor era preparar unas oposiciones que hasta el año siguiente no serían convocadas. Estaba ensimismada ojeando los temarios cuando se sobresaltó al escuchar su voz.

    – Disculpa! Perdona mi curiosidad. Que estudias? – al ver que la había sobresaltado se disculpó – No pretendía asustarte, lo siento.

    – Ah no! Es que estaba concentrada y me asusté un poco. No se preocupe. – Tania disipó sus dudas – Son los temarios para una oposición.

    – Hoy en día preparar una oposición es una opción inteligente.

    Aquel hombre era de conversación agradable a pesar de su seriedad, estuvieron hablando un buen rato.

    – He sido catedrático de psicología en la universidad de Santiago.

    – De psicología? En serio?

    – Si. Por que te sorprende?

    – Yo he estudiado psicología pero aquí en Madrid.

    – Quizás nuestras mentes han conectado y por eso algo me ha dicho que te saludara. Como psicóloga crees que las mentes pueden conectarse sin los individuos ejercer ningún tipo de acto premeditado?

    – Pues si que lo creo. Supongo que a usted le fascinará la mente como a mi, no?

    – Por supuesto joven. La mente de las personas es la que mueve los hilos del mundo.

    Cuando Tania se dio cuenta habían pasado dos horas desde que había empezado a hablar con ese hombre.

    – Uff es tardísimo! Mi marido estará a punto de llegar. Tiene que perdonarme pero ahora debo entrar en casa a preparar la comida.

    – No te preocupes. Puedo saber tu nombre?

    – Tania, me llamo Tania y usted?

    – Mi nombre es Braulio.

    – Me ha gustado mucho hablar con usted.

    – Opino lo mismo joven, si quieres en otro momento seguimos. – Tania estaba a punto de entrar en la casa cuando siguió hablando – Mañana vas a caminar?

    – Si – Tania giró sobre si misma para responderle. – Salgo todos los días cuando mi marido se va a trabajar.

    – Yo también camino todos los días. Puedo acompañarte mañana?

    – Claro, sería estupendo. – Tania respondió con espontaneidad porque aquel señor le parecía muy interesante conversador y sabia que Rodrigo no se molestaría que fuera con un señor que podría sacarle unos cuarenta años de diferencia.

    – Mañana nos vemos entonces. Pasa buen día joven.

    – Usted también pase buen día.

    Cuando Rodrigo llegó a casa ella tenía preparada la comida. Tania le contó la conversación con su vecino y la coincidencia de que ese señor hubiera sido catedrático de psicología.

    – Si que es coincidencia cariño. Bueno si tienes alguna duda de las oposiciones quizás pueda ayudarte, no?

    – No lo había pensado cielo, pero quizás sea abusar demasiado.

    – Cariño un profesor de vocación siempre está feliz de poder ayudar.

    – Si, en eso tienes razón. Bueno, ya veré.

    Por la tarde cuando su marido se volvió a marchar Tania se puso a estudiar. A media tarde salió al jardín y allí estaba el señor Braulio con su libreta haciendo anotaciones. Ella lo miraba disimuladamente y no fue capaz de interrumpirlo al verlo tan concentrado. Se sintió un poco frustrada de que ese hombre la ignorara porque se había ilusionado de volver a conversar con él.

    Esa noche, como todas, Tania y Rodrigo hicieron el amor. Los dos eran muy fogosos sexualmente y desde que habían empezado a salir juntos era algo que necesitan frecuentemente. Tania se sentía muy feliz de que Rodrigo supiera satisfacer sus continuas necesidades sexuales y siempre la hacía alcanzar varios orgasmos en cada encuentro sexual que tenían.

    Ya había amanecido cuando Tania se despertó y como cada día desayunó con su marido y se vistió su ropa deportiva. Salió de casa a las ocho y no vio al señor Braulio, acaso se había arrepentido y se había ido solo como siempre? Decidió esperarlo un poco y al momento lo vio traspasar la puerta del jardín.

    – Buenos días joven. Disculpa la tardanza – lo que no sabía Tania es que ese señor siempre acostumbraba a llegar tarde a propósito. Según él, si alguien de verdad estaba interesado en su compañía, esperaría un poco.

    – No se preocupe – Tania se había sentido feliz de ver que ese señor no se había marchado solo y que iba a acompañarla – Pensé que igual había cambiado de idea y se había ido mas temprano.

    – Siempre cumplo mi palabra. Quizás la puntualidad no sea una de mis virtudes.

    – Y cuales son? – Nada mas hacer esa pregunta se dio cuenta que era una pregunta indiscreta y se sonrojó – Perdone, a veces no pienso lo que digo.

    – La naturalidad es una virtud, no te preocupes – Braulio le respondió sonriendo.

    Caminaron un rato en silencio. Aquella pregunta indiscreta realizada sin querer había dejado a Tania como bloqueada.

    – Mis virtudes son muchas aunque no todo el mundo puede verlas como virtudes. Lo que para uno es una virtud a ti por ejemplo podría parecerte un defecto. No crees?

    – Nunca lo había pensado y ahora pensándolo creo que tiene razón.

    – Sigues queriendo saber mis virtudes?

    – Yo no quiero parecerle indiscreta y que piense nada raro de mi.

    – Tania, por lo que me has dicho ayer, estás recién casada y eres feliz con tu marido. Jamás jugaría a nadie por lo que piensa o siente y tu como psicóloga deberías saberlo.

    – Tiene razón – se sintió como en la época de estudiante cuando recibía una reprimenda de uno de sus profesores.

    – El corazón no tiene nada que ver con la mente ni con el cuerpo. – Braulio relajó su forma de hablarle para decirle – la curiosidad para mi es una virtud, sin curiosidad no se aprende ni se descubren cosas. Creo que eres curiosa. Verdad?

    – Muchísimo – Tania se sonrojó confesando algo que para ella hasta ese momento era un defecto – No puedo evitarlo y mi marido siempre me reprocha mi curiosidad por todo.

    – Ves? Tu marido lo ve como un defecto y en cambio yo como una virtud. Dos personas, dos maneras diferentes de ver las cosas.

    – Me alegra que lo vea como una virtud. Yo hasta ahora, que usted me lo dijo, también lo veía como un defecto.

    – En las parejas, una de las mayores dificultades es precisamente eso. Lo que vemos en nosotros mismos como cosas normales o virtudes el otro piensa lo contrario y surgen los reproches.

    – Usted nunca estuvo casado? – Tania se sentía mas relajada al saber que aquel señor comprendía su curiosidad.

    – Si lo estuve, veinte años. Pero como lo de las virtudes, a veces el sexo en una pareja también se ve con dos prismas diferentes. No quiero hacerte sentir incómoda con este tema.

    – Es que esa tema para mi es algo que no estoy acostumbrada a hablarlo con nadie que no sea mi marido.

    – Lo comprendo y lo respeto.

    – Es que no se lo dije pero mi marido ha sido mi primer novio. Empecé con él en la universidad y hasta ahora.

    – Y sientes que te gustaría poder hablar de sexo con alguien que no fuera tu marido?

    – A veces pienso que si – aquel señor le inspiraba confianza quizás por la admiración que estaba sintiendo por él – Muchas veces me da miedo no saber como pensáis los hombres sobre ese tema y que mi marido no sea feliz conmigo.

    – Tus temores son normales joven. Normalmente las mujeres sentís miedo de que vuestras parejas encuentren a otra mejor en la cama. En los hombres el ego masculino nos hace pensar que somos los mejores amantes y ese miedo no existe hasta que nos damos de bruces con la realidad.

    Tania sentía que le fascinaba conversar con ese señor y jamás había imaginado que podría estar hablando esas cosas con nadie que no fuera su marido.

    – Mi mujer me dejó por otro hombre. Sexualmente se sentía satisfecha pero no comprendía que para mi el sexo es mucho mas que la penetración.

    – Claro, las caricias y los besos son muy importantes.

    – Mucho mas que las caricias y los besos. El olor, el sabor, la vista…. Yo lo llamo el juego de los sentidos. Precisamente estoy escribiendo sobre eso.

    – Es sobre eso que escribe en su libreta?

    – Si. Algún día encontraré la mujer adecuada con la que poder realizar los estudios definitivos y será cuando termine la tesis.

    – Mujer adecuada? – la curiosidad innata en ella y el tema de conversación la hizo preguntar aquello.

    – Si. No es fácil encontrar una mujer que acepte esas sesiones sensitivas. Llevo años buscándola.

    – Pero como serian esas sesiones?

    – Serian sesiones de una hora y media. Media hora cada día para cada uno y luego otra media hora analizando las sensaciones. Cada día con un sentido. Por ejemplo el primer día si fuera el sentido del olfato, seria olerse durante media hora cada uno, solo oler, no podría hacerse otra cosa. Como ves es muy difícil encontrar una mujer que acepte ese estudio, pero seria mi sueño poder analizar como afecta cada sentido a nuestra sexualidad.

    – Suena interesante ese estudio. Yo porque estoy casada que si no… – Tania sonrió avergonzada – Es broma, soy demasiado vergonzosa para eso.

    – Si no estuvieras casada crees que te gustaría descubrir esa forma diferente de sexualidad?

    – Uy no lo sé. Nunca lo había pensado.

    – Piénsalo y ya mañana me lo dices.

    Estaban llegando a sus casas y Tania no podía dejar de pensar en aquello que habían hablado. Se despidieron en la puerta con la promesa de que si no coincidían durante el resto del día quedarían a la mañana siguiente para caminar de nuevo juntos.

    Cuando se desnudó para darse una ducha se dio cuenta que estaba excitada. Hablar de sexo sin ser con su esposo la había excitado y se masturbó bajo el agua y sorprendida se imaginó a su marido oliéndola y ella a él.

    Esa noche cuando hizo el amor con Rodrigo olió su polla disimuladamente y sintió morbo, mucho morbo. Se sentía especialmente excitada y sus orgasmos fueron mas intensos que otros días.

    Al día siguiente Tania se despertó mas temprano de lo habitual, su marido aún dormía. Se dejó estar en cama y recordó la conversación con Braulio. Si no estuviera casada, seria capaz de descubrir esa forma diferente de sexualidad?, la pregunta que ese hombre le había hecho retumbaba en su mente. Pensó en su marido, analizando sus encuentros sexuales juntos y a decir verdad los dos estaban muy satisfechos sexualmente pero sentía siempre hacían lo mismo, besos, caricias y penetración, pero por qué cambiar si a los dos le encantaban? Como algo instintivo Tania se acercó a su esposo y le olió el cuello y sintió que le excitaba, por un momento deseó despertarlo y hacer el amor pero recordó que a Rodrigo no le gustaba hacer el amor por las mañanas. Decidió levantarse y preparar el desayuno.

    Rodrigo ya se había ido y se dio una ducha. Esa mañana se sentía especialmente nerviosa. De nuevo hablarían de sexo durante la caminata? si no estuviera casada sería capaz de ser esa mujer que Braulio buscaba para su estudio de los sentidos en la sexualidad?, eran preguntas que constantemente se hacía mientras enjabonaba su cuerpo… Cuando se fue a vestir vio uno de sus pantalones deportivos cortos que desde que se había casado no se había vuelto a poner. Le gustaban mucho pero eran quizás demasiado ajustados y al caminar sola no le parecía apropiado ponérselos por lo que pudieran pensar sus nuevos vecinos. Recordó la conversación del día anterior con Braulio, los sentidos, la vista era uno de ellos. Que sentiría si ese hombre me ve con este pantalón? Una extraña sensación se apoderó de su cuerpo cuando se lo puso. Eran nervios? Curiosidad? Morbo?

    A las ocho en punto salió de casa y allí vio a su vecino en la acera esperándola. Se dio cuenta que ese hombre la miraba descaradamente pero no le molestó. Acaso no era esa su intención al ponerse ese pantalón tan ajustado?

    – Buenos días señor Braulio.

    – Buenos días joven. – el mientras se acercaba no dejaba de mirarla – estás muy guapa con esos pantalones.

    – Gracias – Tania se ruborizó y comenzaron a caminar, después de un corto silencio siguió hablando. – Hacia mucho que no me ponía estos pantalones.

    – Y hoy por que te los has puesto?

    – Pensé en la conversación de ayer, la vista es un sentido y al verlo en el armario me apeteció ponerlo.

    – Gracias por hacerlo Tania. Que has sentido al salir de casa y ver como te miraba?

    – No se explicarlo, nadie me había mirado de manera tan descarada pero no me desagradó y eso que soy muy vergonzosa

    – Has pensado lo que te dije ayer? Si no estuvieras casada crees que te gustaría ser esa mujer para realizar mi estudio?

    – Si no estuviera casada quizás si, pero no lo sé si sería capaz.

    – La paciencia…

    – Que? – aquel brusco cambio de rumbo de la conversación la sorprendió – Que quiere decir?

    – La paciencia es otra de mis virtudes.

    Caminaron en silencio un rato. Era agradable para esa joven caminar al lado de ese señor tan enigmático, tan serio.

    – Anoche cuando estaba con mi marido en cama, lo olí un poco – no podía evitar confesarle ciertas cosas y se sorprendía por ello.

    – Y el que te dijo? Nunca lo habías hecho?

    – Lo hice sin que se diera cuenta. Pensaría que estoy loca.

    – Puedo saber que parte de su cuerpo oliste?

    – Bueno, ya sabe… – le daba vergüenza decirlo.

    – Oliste su sexo?

    – Si

    – Y te gustó hacerlo? Lo oliste durante mucho rato?

    – Me dio como morbo hacerlo. No, solo un ratito, me daba vergüenza que se diera cuenta.

    – Es normal que en muchas parejas no se digan ciertas cosas por miedo a que pensará el otro sobre nuestros deseos y no debería ser así. Tu mejor que nadie conoces a tu marido para saber si debes o no decírselo. Que crees que pensaría si le dijeras que deseas olerlo?

    – Pensaría que estoy loca. Sabe? Mi novio es de familia muy tradicional y en el sexo es muy clásico – Tania no quería que ese señor malinterpretara sus palabras – Pero disfrutamos mucho eh!!

    – Me alegra sentir que es así joven. Se os ve muy enamorados. Una pregunta, puedo?

    – Claro, con usted siento como libertad para poder hablar de todo y siento que no me juzga.

    – Ayer después de oler a tu novio, seguisteis haciendo el amor o fue al terminar cuando lo hiciste?

    – Seguimos haciendo el amor. Por qué?

    – Tuviste orgasmo después? Como fue ese orgasmo?

    – Si tuve orgasmo – Tania recordó el orgasmo que había sentido – y fue mas intenso que otras veces.

    – Los sentidos, ves? Son lo mas poderoso para estimular la mente. El sexo está en nuestra mente y los orgasmos nacen en ella.

    La caminata se había hecho muy corta para Tania ese día. Estaban llegando a sus casas cuando ese señor para sorpresa de ella le propuso sentarse en un banco en el parque de enfrente.

    – Sentarnos? Para que?

    – Para mirarte. Te has puesto ese pantalón para que te mire, no?

    – Si – la vergüenza era grande pero le gustaba ser sincera con ese señor.

    – Vayamos allí. – Braulio comenzó a caminar y ella sin saber por qué lo siguió.

    Tania vio que ese hombre se sentaba de lado en el banco con cada pierna a un lado y ella se sentó frente a él en la misma postura. Al tener que abrir las piernas la tela de su ajustado pantalón se pegó como una segunda piel a su abultadita vulva, se podía ver perfectamente dibujada su rajita en la tela. Se quedaron callados y él miraba con descaro entre las piernas de esa joven que avergonzada miraba a los lados evitando mirarlo.

    – Esos pantalones son perfectos. Te gusta lo que sientes cuando te miro?

    – Nadie me había mirado así. Me da vergüenza pero me gusta. Es extraño esto.

    – Puedo ver perfectamente como es tu vagina. Es prominente y podría asegurar que no tienes vellos en ella. Verdad?

    – Si. Es así como usted dice. – la voz entrecortada de ella delataba su estado.

    – Tranquila joven, es normal que te sientas así de excitada y mas siendo la primera vez que te mira alguien de esta manera.

    – Es normal que me pase esto?

    – Por supuesto que es normal. Mira hacia mi pantalón. No temas.

    La mirada de Tania viajó lentamente desde el suelo por las piernas de ese hombre hasta posarse entre las piernas de Braulio. Lo que vio la dejo impactada porque se notaba perfectamente que ese hombre tenía una erección.

    – Está así por mirarme?

    – Así es, por mirarte y sentir tu mirada.

    – Te gustaría que tu esposo te mirara así como yo pero desnuda. Verdad?

    – Mi marido nunca se detuvo a mirarme mucho tiempo, solo un poco y ya quiere hacerme el amor. – ella sentía los flujos resbalar por su vagina – Si, me gustaría que me mirara.

    – Y tu poder mirar su sexo erecto durante mucho tiempo sin que pensara que estás loca. Verdad?

    – Si, me gustaría.

    – Quieres bajarte un poco el pantalón ahora?

    – Bajarme el pantalón?

    – Si. Solo un poco para que sientas lo que es mostrar tu monte de venus.

    Tania no pudo evitar llevar sus manos a la goma de su pantalón y tirar de ella un poco bajándola dejando desnudo su pubis suave. Sentía que aquella sensación era lo mas excitante que había vivido nunca.

    – Es hermoso. Gracias por confiar en mi. Ahora deberíamos irnos. Te parece?

    – Si, debo preparar la comida a mi marido.

    Se despidieron quedando para el día siguiente. Tania temblaba al llegar a casa y se masturbó en la ducha recordando aquella sensación de la mirada de Braulio, se orgasmo fue intenso cuando se imaginó que no sólo le mostraba a ese señor su monte de venus sino que bajaba de todo el pantalón y ese señor le miraba el coño.

    Cuando llegó su marido a casa ella estaba estudiando, en realidad estaba intentando estudiar porque su cabeza no dejaba de darle vueltas a lo sucedido hacía unas horas en el banco del parque. No entendía como había sido capaz de mostrarle al señor Braulio su pubis y lo que mas le sorprendía era que le había gustado hacerlo. Se sonrojó al recordar el sexo de ese señor presionando el pantalón.

    Comieron juntos y le encantaba estar en compañía de su marido. La trataba con mucho cariño y en todo momento estaba pendiente de ella. Rodrigo le dijo que si quería podrían ir esa tarde de compras y luego ir al cine. Ella aceptó, contenta de pasar el día con él.

    – Echaré una siesta y luego vamos, te parece bien?

    – Claro cielo, mientras duermes aprovecharé para estudiar un poco en el jardín.

    Como siempre, Braulio estaba en su mesa sentado a la sombra de aquel árbol en el terreno de su casa. Tania se sentó con los apuntes y su mirada de vez en cuando lo buscaba. Le gustaba ver a su vecino tan concentrado. Estaría escribiendo algo relacionado con lo ocurrido? Lo que mas le llamaba la atención, quizás era enfado?, era que siempre la ignoraba como si no se diera cuenta que estaba allí. Hizo algo de ruido a propósito pero todo era en vano.

    Cuando llevaba allí veinte minutos y su mirada lo volvió a buscar por enésima vez vio que aquel hombre se había quitado la camiseta. Nunca hasta ese día lo había hecho. Quizás era parte de su estudio de los sentidos y lo hacía para que lo mirara? Lo hacía como muestra de agradecimiento para compensar lo de esa mañana? Tania lo miró disimuladamente. Era un hombre normal y corriente, ni gordo, ni delgado. Su pecho tenía algunos vellos prácticamente por completo blancos y su estómago sin estar totalmente plano, gracias a sus caminatas, casi no tenia vellos en él. Era curioso que siendo un señor normal y corriente no podía evitar mirarlo. Sintió cierta excitación y morbo de pensar que ese señor se había quitado la camiseta para mostrarse a ella y estimular su sentido de la vista. Y lo había conseguido.

    Iban a salir a realizar las compras y Tania se había puesto un vestido corto, hacía bastante calor. Era quizás un poco corto para lo que ella estaba acostumbrada a ponerse y se miró en el espejo. Le gustaban mucho sus piernas torneadas y como aquel vestido se ajustaba a sus nalgas. Seguro que su marido se quedaría sorprendido y le gustaría verla así.

    – Cariño así te gusta como voy? – salió de la habitación hacia el salón para enseñárselo.

    – Si cariño, estás muy guapa. – él se levantó del sofá – Ya estás lista?

    – Voy a coger mis llaves – se sintió un poco defraudada por la reacción de su marido. Si bien le había dicho que estaba muy guapa, Rodrigo apenas le había visto las piernas y ella en ese momento lo que mas deseaba era sentir la mirada de él sobre ellas. – Vamos cielo.

    Cuando salieron, miró de reojo por si Braulio seguía allí sentado y allí estaba con su camiseta puesta y mirándola disimuladamente a las piernas. Tania se alegró de sentir la mirada de su vecino, sabía perfectamente que si no estuviera allí Rodrigo, aquella mirada seria descarada como por la mañana cuando la vio salir con su pantalón corto.

    Pasaron una tarde felices. Se compraron mucha ropa para los dos y Rodrigo insistió en que se comprara también ropa deportiva y calzado cómodo para caminar. Cuando se compró varios pantalones cortos, Tania no podía evitar la tentación de comprarlos muy pequeños y pensar como la miraría Braulio si la viera con ellos, pero sabía que su marido no la comprendería. Probó uno que le quedaba bien, ajustado pero sin ser de manera exagerada

    – Te gustan cariño?

    – Si amor, te quedan un poco ajustados pero bien. Quieres coger un par de ellos más? Aprovecha y así ya te quedan para todo el verano.

    – Vale, espera que voy a buscar un par de ellos más.

    Cogió de la estantería un pantalón de la misma talla que se había probado y un impulso extraño le hizo coger otro dos tallas mas pequeño.

    Por la noche al llegar del cine se acostaron y hicieron el amor como cada día. Eran sesiones duraderas pero Tania sentía que le faltaba algo a pesar de que su esposo le hizo alcanzar tres orgasmos. Cuando Rodrigo se durmió ella se quedó observándolo. Le gustaba mirar su cuerpo pero le hubiera gustado que estuviera despierto y también sentir la mirada de su esposo sobre ella. Tania se durmió deseando que llegara el momento de volver a caminar con su vecino.

    (Continuará)

  • Mi adorado tío

    Mi adorado tío

    En esta temporada de fin de año, mi familia recibió como visitante a mi tío Saúl. Él ha vivido en el extranjero desde hace bastantes años, así que procura ahorrar para disfrutar las fiestas en su país natal. Cómo yo soy la que tiene más tiempo libre, fui la que designaron como su guía, para que vea lo mucho que ha cambiado la ciudad y encargarme de que no se aburra.

    Y creo que lo he hecho bien.

    Lo primero que comentó al verme fue que estaba cambiadísima. Y es lógico, la última vez que me vio, yo todavía era una niña. Ahora ya estoy en primer ciclo de universidad.

    Mientras lo guiaba cuando manejaba hacia el centro, me confesó que me consideraba una chica muy hermosa. Es algo muy halagador, pues aunque me lo han dicho muchas veces, viniendo de él fue algo muy bonito. Y él también, aunque ha engordado y está mucho más arrugado, sigue teniendo ese aspecto agradable de cuando jugaba conmigo en mi infancia.

    —¿Conoces algún lugar donde podamos ir a bailar? —preguntó de repente, y el primer lugar que se me ocurrió sugerir fue una discoteca que está en la parte alta de la ciudad. No soy fanática de ese tipo de juerga, pero mi tío lo merecía. Y lo pasamos muy bien. La alegría de mi tío Saúl por estar de regreso en su amado país de origen se manifestó en el entusiasmo que puso en cada canción, tomándome de la cintura y haciéndome llevarle el ritmo con cadencia. ¡Nos divertimos mucho! Al final, decidimos que volveríamos a la menor oportunidad.

    Tal como acordamos, volvimos dos días después. Solo que para esta ocasión, decidí que debía verme mejor. Así que me puse un vestido negro corto y ajustado, al igual que un poco más de maquillaje, y para culminar, un mejor peinado. Como si tal iniciativa fuera de mutuo acuerdo, encontré a mi tío con un atuendo más elegante, y una actitud más caballerosa hacia mí. Verlo así vestido, y portándose con tanta galantería, me pareció que le hacía ver realmente atractivo. Puedo asegurar, también, que él también quedó encantado por la forma en que ahora yo estaba luciendo mi figura.

    Nos divertimos bailando como la otra vez, pero muchas cosas fueron diferentes. Esta ocasión fuimos menos tímidos. Él me tomó más veces de la cintura y de las caderas, y por mi parte, hice más pasos sensuales meneando mi trasero frente a su pelvis, de la forma más provocativa posible. ¿Por qué estábamos actuando así? ¿Será por eso que, tras varias canciones agitadas y candentes, terminamos frente a frente, respirando pesadamente, y dándonos un apasionado beso en la boca?

    Si, mi tío y yo, besándonos con pasión frente a un montón de desconocidos. Aunque eso se sintió exquisito, terminé hundida en un profundo y doloroso arrepentimiento, en el que sólo pude reaccionar cuando nuestros labios se separaron.

    Verlo tan sorprendido como yo me sentía, y con un toque de arrepentimiento en su mirada, me hizo dar la vuelta y alejarme, buscando esconderme en el baño. Pero él estiró su brazo y me detuvo. No con brusquedad, sino con decisión.

    —Ven —dijo con firmeza, pero con un tono casi suplicante.

    Me hizo que subiera al auto. Sin que yo le guiara esta vez, empezó a manejar hacia un sector en las afueras de la ciudad, donde había un autohotel. Casi por instinto, divagó hasta que se detuvo frente a un apartamento.

    —¿Cómo conoces este lugar? —pregunté.

    —Vine aquí la última vez. Pero no creí que desearía regresar.

    —Pero… ¿Estás seguro de que deberíamos…?

    —Yo estoy más que seguro. Así que solo necesito saber si tú lo estás.

    No emití respuesta alguna. Solo le seguí.

    Ya en la habitación, tomó unos segundos para observarme frente a frente.

    Luego, pronunció: —Si lo deseas, puedes llamarme Saúl, nada más.

    —Sí. Eso creo. Saúl.

    Con timidez, sabiendo lo que iba a terminar significando, nos besamos otra vez, y con el doble de pasión que en el restaurante. Sin separar nuestros labios, pude sentir sus manos bajando desde mi espalda hacia mi trasero, y hacer círculos para disfrutar la firmeza de mis anchos glúteos. Dejé de abrazarle, y con ambas manos empecé a soltar los tirantes de mi vestido, para dejarlo caer y mostrarme ante Saúl en ropa interior blanca. Al verme así, dejó de besarme y se detuvo a admirar mi físico. Senos grandes. Piernas largas. Yo ya no era ni la sombra de la niña que él conoció. Ahora era una mujer, y una que deseaba ser amada por ese espectacular hombre.

    Sin que él me lo pidiera, me puse de rodillas frente a él y empecé a desabrochar su pantalón. No podía contener mi emoción al descubrir que su miembro era tan grande como lo imaginé. Empecé a chupar la punta y poco a poco fui yendo más profundo, desafiando la capacidad de mi garganta. Escuché como gemía y decía mi nombre cada vez más fuerte. Fui aumentando la velocidad y la fuerza de mi succión, decidida a volverlo loco de placer. En un momento me tomó de la cabeza para obligarme a ir aún más profundo, a lo cual no puse nada de resistencia.

    —M… Me vengo… —dijo entonces. Aun cuando pude separarme, no evité que un chorro de su caliente semen salpicara mi rostro y mis pechos. Fue una sensación inigualable, tanto por ser ardiente como por prohibida. Mi amado Saul me contempló maravillado.

    —Preciosa… Me encanta como te ves así —confesó, mientras yo me limpiaba el rostro y alcanzaba a saborear los jugos de mi tío. Quizás había algo de magia en su semen, ya que con cada probada, me sentía más y más atraída por él. Lo veía más hermoso, masculino y fuerte a cada segundo. Lo deseaba. Supuse que él experimentaba lo mismo, ya que su gran pene no tardó en ponerse rígido como piedra de nuevo.

    —Te amo —terminé confesando.

    —Y yo a ti, nena. Siempre imaginé que estabas destinada a convertirte en una mujer sensual, en una fiera apasionada. Y no me equivoqué.

    —¿Y que piensas hacer ahora con tu fiera apasionada? —pregunté con una sonrisa pícara. Él sonrió de igual forma, y me tumbó a la alfombra.

    Procedió a quitarme las bragas, y yo correspondí removiendo mi sostén para liberar mis pechos. Quería darle algo para que se divirtiera. Tal cual. Se abalanzó sobre mi para besar y chupar de mis pechos, como si fuera un bebé grande y ardiente, mientras su otra mano jugaba con mis muslos y subía poco a poco hasta mis partes íntimas. Sentí como sus gruesos y ásperos dedos entraban en mi vagina y retozaban adentro, buscando darme aún más placer. Yo no dejaba de gemir. Y a cada minuto me iba enloqueciendo más.

    —Saúl.

    —Dime, mi amor.

    —Hazme tuya.

    Sin pensarlo dos veces, introdujo su enorme miembro en mí. No sé qué tan fuerte grité, en esa mezcla de dolor y placer que experimenté, pero lo hice una y otra vez, por un largo rato, mientras mi bello Saúl entraba y salía cada vez con más rapidez y fuerza. Ese largo momento de desenfreno fue el que mayor placer había experimentado hasta entonces. Me cambiaba de posición y me usaba como quería, y yo me dedicaba a gozarlo cada vez más.

    —Nena, voy a…

    —Hazlo, lo quiero sentir…

    Se vino dentro de mí. Fue maravilloso. Todo ese cálido amor fluyendo dentro de mí, nublando mi mente, me hizo sentir en el paraíso. Nos besamos nuevamente y nacimos en la alfombra un largo rato.

    Sé que algún día él se marchará. Pero mientras tanto, he estado saliendo más con él, y usando prendas más cortas. Lo curioso es que parece que ha aplazado su fecha de partida… Mi lindo Saúl.

  • Cecilia (parte 3)

    Cecilia (parte 3)

    Cecy se puso un bikini muy revelador también, sus grandes areolas alcanzaban a verse por la orilla del bra y su vagina velluda también se veía por los extremos del bikini, que era de color blanco y al mojarse se transparentaba también.

    Cecy era más alta que Mariela, más o menos 10 cm y con las zapatillas que ambas se calzaron, sus figuras se estilizan aún más y se veían muy cachondas.

    Salieron de la mano rumbo al bar que estaba en la entrada a la playa.

    La mirada de los hombres ahí reunidos y los que pasaban por ahí también recorría con lujuria el cuerpo de ambas.

    Llegaron a la barra y antes de que pudieran pedir algo se acercaron un par de hombres a ligarlas, Cecy sonreía satisfecha de la atención que provocaban y Mariela divertida modelaba para ellos.

    Yo me senté en una mesa frente a ellas y comencé a tomarles fotos, los demás parroquianos entendieron que era un turista más retratando a ese par de hembras cachondas.

    Trate de retratarlas con esa aura cachonda que ambas proyectaban, no era común, supuse yo, que un par de mujeres cachondas se prestarán a modelar y hacer lo que les pedían los hombres que se estaban reuniendo alrededor de ellas.

    A petición de varios de ellos, el barman les dio un vaso de agua a cada una y ellas lo voltearon en su cuerpo provocando que sus bras se mojaran y sus senos quedaran a la vista de todos.

    Los senos de mi Cecy con sus grandes areolas llamaron la atención de todos y entre aplausos le pidieron se quitara el bra.

    Sabía cómo le gustaba ser el centro de atención de las miradas lujuriosas de los hombres ahí reunidos y volteando a verme, me guiño un ojo y se quitó el bra del bikini entre aplausos y silbidos de los reunidos ahí.

    Mariela no se quedó atrás y se despojó de bikini y bra quedando desnuda y entre alaridos de los hombres invitó a Cecy a quitarse también el bikini.

    Ambas quedaron desnudas para deleite de todos.

    Yo seguía fotografiando todo eso mientras sentía una erección por ver a mi Cecy modelar junto a Mariela frente a todos.

    En un movimiento rápido que tomó por sorpresa a los hombres, Mariela se acercó a Cecy y empezó a acariciar los senos de Cecy mientras los demás silbaban aprobando la acción de ellas.

    Varias manos se acercaron a acariciar sus cuerpos mientras ellas se daban caricias mutuamente.

    De repente, uno de los hombres se acercó a Cecy por detrás y le susurró algo al oído mientras le acariciaba sus senos.

    Alcancé a retratar la cara de lujuria de Cecilia cuando le empezaron a tocar sus senos y el momento en que el otro hombre le decía algo al oído.

    Viéndome fijamente con una mirada llena de excitación por un momento, Cecy giro hacia ese hombre y empezó a bailarle ofreciéndose a él.

    Mariela estaba ya entre sus hombres besándose y acariciándose entre los tres.

    Cecy se tomó sus senos y se acercó al hombre para frotarlos en el pecho de su macho en turno mientras él se acercaba y le daba un beso francés que Cecilia correspondió inmediatamente.

    Cecy siguió besando y dejando que aquél hombre le acariciara sus partes íntimas mientras me di cuenta que Mariela estaba ya masturbando a uno de los hombres descaradamente frente a los demás y le hice señas a Cecy para que hiciera lo mismo.

    Ella rápidamente le bajó un poco su traje de baño sacando su verga erecta y lo tomó inmediatamente con su mano mientras seguían besándose intensamente.

    Él se bajó el traje de baño completamente quedando los cuatro totalmente desnudos frente a todos.

    Por un momento, modelaron para los demás así y aproveché para retratar ese momento cachondo.

    Cecy y Mariela giraron para ponerse de frente y besarse mientras sus machos se ponían a sus espaldas y frotaban sus erectos penes en sus nalgas.

    En un gesto que me tomó por sorpresa, Cecilia volteo hacia su macho y con una mirada de aprobación le ofreció sus nalgas.

    El hombre entendió de inmediato y se acercó de nuevo ensartando a Cecy profundamente por su raja mientras ella gemía caliente y volteaba a verme en complicidad.

    Escuchando un gemido de Mariela también, volteé a verla también ensartada por su macho y cogiendo con mucha intensidad también.

    Ambas parejas siguieron cogiendo intensamente un buen rato entre gemidos y aplausos de los demás.

    La mirada que me daba Cecilia era de lujuria, podía distinguir perfectamente esa mirada caliente que había visto ya en varias de las fotos que me había mandado masturbándose y en algunas que tenía también en su página.

    Cuando Cecilia sintió que su hombre iba a venirse, se salió y rápidamente se inco para recibir el semen en sus tetas.

    Mariela hizo lo mismo y casi al mismo tiempo, ambos hombres eyacularon sobre ellas.

    Varios hombres aprovecharon que ellas estaban en esa posición y se acercaron a venirse también en ellas.

    Dos hombres terminaron en la cara de Cecy con venidas abundantes que le dejaron el rostro cubierto de semen y tres más, además del que la había cogido terminaron en sus tetas.

    Algo similar pasó con Mariela, poniéndose de pie de nuevo ambas, modelaron está vez para mí junto a sus hombres para dejar constancia visual de lo que acababan de vivir.

    Despidiéndose de todos, se dirigieron hacia mí y nos fuimos de regreso a la habitación satisfechas ellas y yo caliente de ver lo que acababan de hacer ese par de hembras calientes.

    Entramos de nuevo a la habitación entre risas y exclamaciones de ellas de lo atrevidas que fueron.

    Se fueron directo al baño a darse una ducha y tú me quedé revisando las fotos y la pasé a la laptop para guardarlas y editarlas después.

    Cecy salió primero, su mirada era entre lujuria y amor, me encantaba de verdad está mujer.

    ¿Qué piensas? Dijo sentándose junto a mi, ¿me vas a aguantar así de caliente y exhibicionista?

    Abrazándome por la cintura mientras veíamos algunas de las fotos, apenas reparé que estaba desnuda junto a mi.

    Sentía que conocía a está mujer de siempre, y sí, la iba a hacer mi hembra, mi mujer para vivir juntos nuestra sexualidad y fantasías.

    Mariela salió del baño también desnuda y fue a sentarse al tocador para peinarse y arreglarse un poco.

    Cecy me abrazó un poco más fuerte y me dijo al oído:

    ¿Te gusta ella también?

    Mi pene empezó a ponerse duro ante la pregunta y vista de esa morenita que estaba resultando igual de caliente que mi Cecy.

    Pues sí, y parece ser que está muy dispuesta a lo que salga…como tú mi vida.

    Dije besándola mientras su mano empezaba a masturbarme.

    Mariela se paró y se acercó de nuevo con nosotros y se sentó del otro lado quedando yo Enmedio de ellas y empezamos a ver las fotos.

    Varias fotos reflejaban a esas mujeres en éxtasis, nos gustaron varias que decidimos usaríamos luego, Mariela me tomó el pene en su mano y apretandolo fuerte me dijo: ahora metele la verga a Cecilia qué está muy caliente por ti y luego me la metes a mi… por el ano.

    Dándome un beso francés intenso a manera de acuerdo, se paró tomando la cámara y nos dejó a Cecy y a mi dirigirnos a la cama.

    Ella se acostó y me invitó a unirme abriendo sus piernas.

    Me acomodé sobre ella y empecé a mamar sus deliciosas tetas mientras le acariciaba sus nalgas, estábamos muy calientes, la morena seguía a detalle nuestros movimientos tomando fotos y diciéndonos obscenidades qué nos calentaban más.

    Lentamente me acomodé entre la piernas de Cecy y ella cogió mi verga y puso el glande en la entrada de su caliente vagina diciéndome:

    Metemela, como lo hemos deseado tanto!

    Llename de tu leche! Subiendo sus caderas hasta ensartar toda mi verga profundo

    Sin dejar de vernos me acerqué a darle mi lengua qué recibió gustosa en su boca y empezamos a movernos primero lento y profundo, luego fuimos aumentando el ritmo hasta lograr movimientos rápidos y muy calientes

    Ah, ahhh! Gemía Cecilia recibiendo mi pene por primera vez dentro de su caliente vagina, no había sentido antes una vagina qué me apretara tanto la verga y estuviera tan caliente!

    Abrazándome con sus piernas, la sentí contraerse y gritar: ¡me vengooo!

    Seguimos moviéndonos como locos y yo continuaba penetrando su raja con dureza mientras sentí como otro orgasmo le empezaba a dominar y cuando me jalo desesperada sintiendolo me deje ir llenándola de mi semen.

    Mmmm! Gemi mientras ella gritaba de nuevo con lujuria y nos besamos de nuevo satisfechos por el momento.

  • El visitante nocturno

    El visitante nocturno

    Al abrigo de la noche, bañado por la oscuridad me acerco al patio de tu casa, veo que has cumplido con dejar la ventana ligeramente abierta. Trepo el árbol y en silencio ingreso a tu dormitorio. la noche es fresca y duermes cubierta solo con tu sábana, me acerco y disfruto verte dormida, respirando con ligereza.

    Estás echada de costado, como mirando hacia la ventana, por lo que la luz es suficiente para poder apreciarte. Tienes la cara de un ángel, una piel canela bellísima, tus largas pestañas descansan sobre tus agraciados pómulos. Tus labios están entreabiertos, esos labios carnosos que tanto deseo. Suavemente tiro de la sábana hacia abajo y la tela resbala sin oposición descubriendo tu precioso cuerpo.

    Tu pijama es ligera, un polo corto de algodón color rosa con un unicornio bordado, y más abajo, un diminuto short, que apenas y cubre la mitad de tus nalgas.

    Bordeo la cama, quiero verte en todos los ángulos. Lentamente, con sumo cuidado, rozo la piel de tus piernas, con una caricia casi imperceptible las recorro, de abajo hacia arriba. Tus largas y carnosas piernas reciben mis toqueteos. Así juego hasta llegar a tus glúteos. Con cuidado jalo de tu prenda y esta se mete entre la carne, dejándome libre el poder palpar tu redondez. Siento que respiras más rápido, siento que te agrada lo que te hago.

    Mi mano sigue su camino, subiendo hasta tus senos, que solo necesitan un poco de ayuda para saltar por debajo del pequeño polo. Tus pechos tienen los pezones grandes, que ya están endurecidos. Los acaricio, mientras te froto las tetas no puedo evitar pasar saliva. Con mi mano te tomo uno y, agachándome, lo lamo, lo beso y lo succiono. Liberas un pequeño gemido, pero te dejas hacer. Yo continúo, extasiado beso y lamo también el otro, los junto con ambas manos y beso cuanto puedo. Pareces un poco inquieta, te giras y quedas boca arriba. Yo permanezco quieto, respiras rápido, pero aún pareces dormida, así que continuo. Beso entre los pechos, beso el ombligo. Con cuidado tiro del short y lo hago bajar hasta sacártelo. Tienes afeitada tu entrepierna, y la tersa piel se siente agradable cuando la beso. Entre sueños sientes la necesidad de abrir las piernas, yo lo agradezco, así saco mi lengua y desciendo a darte placer, te lamo y relamo la vagina, tu vulva se abre y deja que entre en ella. Ahora si gimes un tanto fuerte, tienes los ojos cerrados, pero has levantado los brazos a tu cabeza.

    Continúo con mis caricias, subo y bajo con mi lengua, hago círculos en tu clítoris y me meto entre tus apetitosas nalgas. Sé lo mucho que te gustan mis caricas, esas sensaciones que solo yo te puedo dar, y que deseo seguir dándote. Tu gimes, gimes sin control mientras acelero los movimientos de mi lengua, te la meto y saco, lamo todo, y la vuelvo a introducir. Cierras tus piernas y me presionas, pero no me detengo, por lo contrario, acelero aún más, hasta sentir que tus músculos se tensan y tienes un exquisito orgasmo.

    Mi verga me duele de lo dura que está, así que bajo mi pantalón, liberándola. Tu sigues con los ojos cerrados, aún agitada, con la carita angelical. Veo tus labios, carnosos y húmedos, entreabiertos. Con cuidado me acerco a la cabecera, levanto una pierna y me acomodo cerca a tu carita. Tomo mi verga y, con suavidad te acaricio con ella la cara. No te sobresaltas, sigues dormida, eso me gusta. Lentamente acerco la cabeza de mi falo a tu boca, tus labios ceden y envuelven un poco mi glande. Hago un poco de presión y abres la boca permitiéndome ingresar. Solo meto un poco, no quiero atorarte y que te despiertes. Siento tu lengua, que se mueve un poco, como acomodándose. Saco un poco mi falo y te quedas con la boca abierta, esperándome. Lo vuelvo a introducir, esta vez tu lo aceptas de mejor manera, y succionas un poco. Repito la metida y sacada hasta que, entre sueños, me empiezas a dar una mamada.

    Te tomo la mano y la llevo al tronco de mi pedazo, que está todo ensalivado recibiendo las caricias de tu boca golosa, que ahora chupa con intensidad, como desesperada por recibir su premio. Te saco mi verga de la boca y dejo que lamas el tronco en toda su extensión. Luego te vuelvo a ofrecer la cabeza y sin dudarlo vuelves a mamar. Te encanta esa sensación de estar llena, abierta, de ser poseída y tener una gran pinga en tu boca. Te dejo disfrutar mi masculinidad un poco más, mientras cierro los ojos por el placer que me brindas.

    Te veo, y me miras, ya no estás dormida, no hay motivo para ser delicado.

    Te quito tu juguete y te volteo boca abajo, intentas levantar la cadera, pero no te dejo ponerte en perrito, te estiro las piernas y las junto, meto mi verga entre tus nalgas y te penetro. Aunque estas húmeda sé que soy una bestia, te abro la vagina mientras entra mi falo, empujo con tal fuerza que te muevo hacia adelante en la cama, inmediatamente empiezo un fuerte mete y saca, mete y saca con fuerza, casi con violencia. Tu gimes y juntas las piernas con fuerza, las cruzas y tensas tu cuerpo. Mi verga es dura, muy dura y sigue entrando y saliendo de ti, volteas todo lo que puedes para verme, pidiéndome que no me detenga.

    Te nalgueo, y tu trasero se suelta dejándome penetrarse aún más. Me arañas las piernas mientras tu cuerpo de mueve de adelante hacia atrás con cada movimiento que hago, gimes, gritas, lloras, pero te hago mía. Te jalo del cabello y penetro todo cuanto puedo en tu interior. Aprietas mucho y vuelves a tener calambres en todo tu cuerpo, mientas mi verga palpita vertiendo mi semen dentro, muy dentro tuyo. Así nos quedamos, quietos, llenos de sudor. Con mi falo aun palpitando, más húmedo que nunca.

    Con cuidado salgo de tu interior, me levanto de la cama y abro del todo la ventana. Es una bella noche, cojo de la mesa de noche un cigarrillo y lo enciendo, fumando un poco. Tú me miras desde la cama, desnuda con el cabello revuelto me hablas:

    —Estuvo genial.

    —Muy rico —te digo, sonriendo, te ofrezco un cigarrillo, pero niegas con la cabeza.

    —¿Crees que los niños se hayan despertado? —me preguntas.

    —Gritaste mucho, déjame terminar mi cigarrillo e iré a verlos, no te preocupes, descansa un poco.

    —Hay que jugar así más seguido amor… —me dices, mientras te acaricias tus adoloridas nalguitas.

    Consumo y voto el humo poco a poco, no hay apuro, es una bella noche después de todo.

  • Mi tía, mi prima y la montaña (7): Me pillan por sorpresa

    Mi tía, mi prima y la montaña (7): Me pillan por sorpresa

    —Que te ha dicho? 

    —Que viene para acá!

    —Que bien! Podremos pasar esta lluviosa tarde los tres juntos!

    Aquello me dejó algo perplejo, pensaba que Marta me quería follar de nuevo, pero con Laura presente iba a ser difícil.

    Acabamos de comer y recogimos los platos. Ya en la cocina, mientras ella los fregaba, la cogí por detrás rodeándola la cintura y la susurré al oído.

    —Os he visto!

    —Que has visto?

    —Como tu padre te empotrada por detrás!

    —Y te ha gustado?

    Me preguntó con naturalidad.

    —La verdad es que si! Llevo con la polla dura todo el día!

    —Ufff, me encanta que me empotre diciéndome todas esas cosas!

    —Te gusta que te diga eso?

    —Claro, se lo pedí un día y viendo cómo me ponía de guarra, ahora ya me lo dice siempre!

    No sé cómo ni por qué, pero ya le estaba sobando los duros muslos bajo el corto vestido.

    —Me estás poniendo caliente! Quieres empotrarme tu también?

    Me dijo al sentir subir mis dedos hasta su culo.

    —Ah, no, es que… bueno, me he dejado llevar!

    —Y no quieres… seguir?

    —Mejor no. Laura estará a punto de llegar!

    Me sentí adivino al oír el motor de un coche entre el rumor que provocaba la lluvia al caer. Marta fue a abrir la puerta antes de que llamara.

    —Date prisa que te vas a mojar!

    Le gritó Marta. Laura corrió hasta la puerta pero no pudo evitar mojarse. Llevaba una camisa rosa pálido y una falda tableada hasta la mitad de sus contorneados muslos. Con su acostumbrada coleta me pareció una colegiala. La camisa se le había mojado y se transparentaban parte de sus grandes tetas al moverse, sobre todo sus gordos pezones.

    Se dieron un abrazo y un beso en los labios, algo que me sorprendió un poco. Después se agarró a mí reventando sus tetas contra mi pecho y me dio un potente morreo.

    —Que tal lo has pasado con Marta?

    —Pues muy bien! Hemos estado viendo sus ovejas!

    —Solo las ovejas? Preguntó con sonrisa pícara.

    Creo que me puse colorado por como rieron las dos, al final pude balbucear algo.

    —Bueno, es que llovía y no pudimos ver más!

    —Estáis solos? Preguntó Laura.

    —No, está mi padre arriba, pero creo que no bajará en una hora, jajaja!

    —Que pena, quizás una hora sea poco!

    Comentó Laura.

    Yo las miraba un poco desconcertado, no sabía exactamente de lo que estaban hablando aunque tenía claro que tramaban algo.

    —Podemos ir al cobertizo de atrás! Sugirió Marta.

    —Buena idea! Vamos! Asintió Laura.

    Me cogió de la mano y salimos por la puerta trasera. La lluvia no paraba y el cielo seguía totalmente cubierto.

    —Nos vamos a mojar! Le dije dejándome llevar.

    —Bah! Solo será un poco!

    Corrimos sorteando árboles y arbustos hasta llegar a una caseta que había al fondo del extenso jardín. Había una especie de porche tres escalones más alto que el suelo y nos quedamos allí hasta que llegó Marta. Ella corría menos, parecía que no la importaba mojarse. Su corto vestido se le pegaba al cuerpo y se le marcaban las tetas y pezones de una manera escandalosa. La camisa de Laura ya se había mojado por completo y se pegaba a sus tetas haciendo que la visión fuera sublime.

    Entramos en la pequeña cabaña de madera donde la visibilidad era escasa, tan solo una pequeña ventana dejaba entrar la poca luz que procedía del exterior. Estaba dividida en dos partes, en un lateral parecía haber otro compartimento al que se accedía a través del hueco de una puerta cubierto por una cortina. Una mesa cuadrada de madera, dos viejas sillas, un mueble destartalado y un camastro era su contenido, muy similar a la otra cabaña. La chimenea dominaba el frontal, con el suelo también cubierto de pieles.

    —Encenderé el fuego para secarnos!

    Comentó Marta acercándose a la chimenea. Laura volvió a abrazarse a mi cuello para darme un beso largo y jugoso.

    —Ufff, he estado pensando en ti toda la mañana!

    —Ah, si?

    —Si, tú no has pensado en mí?

    —Pues… no me ha dado tiempo!

    —Jajaja, te ha tenido Marta ocupado, ehh!

    —Pues bastante, no te voy a mentir!

    —Ni quiero que lo hagas porque ahora lo vamos a pasar muy bien los tres!

    —Los tres?

    —Joder, no sabes contar? Que yo vea, somos tres!

    —Pero… tu y Marta… las dos… juntas…

    —Esto es un pueblo pequeño y hay que divertirse con lo que sea!

    Dicho esto, mi prima se desabrochó la blusa mojada y sus dos impresionantes tetas llenaron la estancia como si no hubiera ninguna otra cosa. Marta, que ya se había descalzado y pisaba sobre las pieles junto al fuego, la imitó dejando caer su vestido al suelo. Nunca había visto cuatro tetas a la vez y mis ojos viajaban de un lado a otro como en un partido de tenis.

    Las dos rieron al unísono al ver mi reacción. Laura se acercó hasta Marta y abrazando su cuello la besó con una lascivia que me puso más cachondo que si me hubiera besado a mí.

    Veía como sus tetas desnudas se frotaba entre sí y mi polla parecía querer estirarse más. La falda tableada de colegiala que llevaba Laura le tapaba justo el culo, un culo que deseaba desde que lo vi. Marta se había quedado tan solo con sus pequeñas bragas, todavía mojadas por el semen de su padre que no se había molestado ni en limpiar.

    —Hueles a polla! Le susurró Laura

    —Mi padre me acaba de soltar un buen chorro de leche en la cocina!

    Laura bajó una mano y la metió entre los muslos de Marta.

    —Ufff, estás empapada! Que pena habérmelo perdido!

    Laura la soltó para volverse hacia mí.

    —Ven primo, te vamos a enseñar las cosas que nos gustan!

    Me desbrocho los pantalones y los dejó caer al suelo. Metió la mano entre los bóxer y abrazo la polla que llevaba todo el día como una estaca. Se inclinó dándole el culo a Marta. Dio un par de lamidas a mi capullo y se lo introdujo en la boca. Di un leve suspiro al sentir la primera chupada y vi como Marta le levantaba la falda. Después le sobo el culo apenas tapado por el tanga con la lujuria dibujada en su cara.

    —Vamos puta, chúpale bien la verga!

    Le gritó a la vez que le daba unos azotes. Mi mente volaba sin saber dónde concentrarse, no sé si me estaba gustando más la mamada o ver cómo Marta la calentaba el hermoso culo.

    Después de varios azotes, buscó el coño de Laura y comenzó a meterle los dedos. Yo sentía las chupadas de mi prima y miré para ver cómo se la tragaba entera.

    —Fóllale la boca a esta zorra, que le encanta! Me gritó Marta sin dejar de pajear a su amiga.

    Volví la vista a la cabeza de Laura y vi sus dos coletas de colegiala. Por un momento pensé que si se las había hecho para que se las agarrara. No lo pensé dos veces, me agarré a ellas y comencé a bombearle la boca.

    —Así, así! Gritaba Marta como una posesa.

    De repente, dejo de masturbarla y se puso a mi espalda. Sentí como me restregaba sus tetas, y sobre todo sentía sus pezones, esos pedazo de pezones que me habían vuelto loco chupándoselos. Bajó restregándose por toda mi espalda hasta llegar a mi culo. Lo abrió con sus manos y noté como su lengua comenzó a lamer mi agujero.

    —Diosss! Grité al sentirlo con toda la polla dentro de la boca de mi prima.

    Me chupaban por delante y por detrás y aquello era irresistible. La punta de la lengua de Marta cada vez se insertaba más, y Laura comenzó a sobarme los huevos pidiendo que la llenará la boca. Fue como si abriera el grifo, mi polla comenzó a soltar leche y ella a tragársela. Era increíble mamando y tragando, podía sentir cada trago que daba, y no cesó hasta dejarme seco.

    —Como me gusta este sabor! Susurró limpiándose los labios con el dorso de la mano.

    Increíblemente, mi polla seguía como una puta estaca, aquello no bajaba ni obligándolo. Me miró con una sonrisa preciosa y me animo con su mano para que me arrodillara entre sus piernas. Se había quitado las bragas y se había tumbado boca arriba con las piernas flexionadas. La mata de pelo que guardaba entre sus muslos afloraba majestuosa, aquello era digno de perder unos segundos para admirarlo.

    Me arrodillé y dirigí la polla entre la mata de pelo hasta encontrar su raja. Apenas me costó empujar para meterla, Marta había hecho un buen trabajo, pero aquello no quedó ahí.

    —Ven Marta, quiero saborear la leche que guardas de tu padre!

    Si todavía no estaba pasmado, aquella frase lo culminó. Marta se arrodilló frente a mi poniéndose con las piernas abiertas sobre la cara de Laura. Su enorme maraña de pelo casi le tapó la cara. Al momento oí las chupadas de Laura lamiendo como una perra, y comencé a bombear su coño. Marta se inclinó hacia delante y agarró los muslos de Laura por detrás para levantarlos y facilitar mi penetración. Sus tetas habían quedado en el sitio preciso para que se las sobara, y eso hice. Mis manos se hundieron en sus tetas a la vez que presionaba los pezones con los dedos. A los pocos segundos los tres nos movíamos acompasados como un perfecto ballet.

    Marta abría su enorme boca y jadeaba a la vez que me daba lametazos en los labios y en la cara. Podía sentir la lujuria de su aliento penetrando en mi boca.

    —Vamos, dale fuerte! A esta zorra le van las pollas grandes! Con la de mi tío se vuelve loca!

    Otra vez salía el puto tío a relucir.

    —La vas a asfixiar! Le dije viendo cómo movía la mata de pelo por la boca de mi prima.

    —Que va! Está disfrutando como una perra! No es la primera vez que me come el coño lleno de semen!

    Joder que guarradas me decía la puta tímida! El caso es que me ponían cachondo, si es que me podía poner más.

    Mi prima empezó a temblar y su coño se empapó. Yo ya estaba al límite, le apreté a Marta las tetas con ganas y bombee con mi polla el coño de Laura cómo si lo fuera a taladrar.

    —Vamos cabron, llenarle el coño de leche que yo ya le lleno la cara!

    Sentía a Marta cada vez más zorra, y eso me ponía más frenético. Ya le daba pollazos a mi prima cómo si la fuera a reventar cuando varios chorros de leche saltaron de la punta de mi capullo llenado su vagina. Al instante todo empezó a salir por su raja. Ya era un chapoteo total cuando pare de embestir sin aliento y Marta casi no me dejaba respirar con sus lamidas pero no paraba de hablar.

    —Estoy como loca porque me la metas en el culo y me lo revientes! Me dijo entra lamida y lamida.

    El ballet se detuvo y Marta retiro su coño de la boca de Laura. Parecía que le acababan de derramar un cazo de leche de soja sobre la cara.

    En ese momento sólo el móvil de Marta.

    —Joder, es mi tío! Callaros ahora!

    —Hola tío! Contestó al descolgar.

    —Donde estas?

    —Pues en casa!

    —Pues yo estoy en tu casa y no te veo!

    —Es que me he venido a la caseta a leer un rato!

    —Vale, pues voy para allá!

    —Joder, ahora viene mi tío! Tenéis que esconderos!

    —Donde? Preguntó Laura levantándose.

    —Ahí, en el sobrado! Dijo señalando la cortina que daba acceso a otro pequeño espacio dentro de la caseta.

  • Enamorada de mi cuñado (II)

    Enamorada de mi cuñado (II)

    Hola a todos, espero que les haya gustado la primera parte de mi historia, para mí ha sido muy excitante recordar como ocurrió todo.

    Sin más rodeos continuemos…

    Como dije anteriormente, me frotaba contra el pene de mi cuñado y mi vagina estaba ya toda mojada y sensible, le dejé todo húmedo los jeans mientras él me comía las tetas, pero yo necesitaba más, necesitaba su pene en mí.

    Me baje de sus piernas y empecé a desabrocharle el cinturón y bajar sus jeans, agarré todo desesperada y su pene producto de la erección saltó del bóxer, quede con la boca abierta al verlo, si bien en tamaño es algo promedio, yo diría que entre 17 o 18 cm, tenía semejante envergadura, era tan grueso que cuando lo tomé mi mano no podía cerrarse por completo, yo tenía la respiración entre cortada, con una risita nerviosa al verlo, solo admiraba su pene cuando de repente me toma de la cabeza, ahí arrodillada ante él y me empuja hacia él, con ese pene tan grueso tuve que abrir mi boca todo lo que pude y comencé a chupársela.

    Debo mencionar que para entonces yo era virgen, mas no una santa, así que inexperta comencé a chupárselo, el exclamo de dolor por que se lo mordía, y me pidió que no lo hiciera, lo que me era muy difícil conseguir ya que tenia mi boca abierta a todo lo que podía, al cabo de un rato logré estirar un poco más la mandíbula y comencé a usar más la lengua.

    Mis compañeras que si tenían experiencia en el sexo, me decían que al principio el sexo oral no era muy grato, que había que aprender a tomarle el gusto, pero a mi me encantó, el sabor de su pene y de su liquido preseminal me tenían en éxtasis, lamia todo lo que podía lamer, mi cuñado comenzó a empujar mas mi cabeza, lo que me hacia ahogarme con su pene, pero yo estaba desesperada chupándolo, quería más, el seguía empujando su pene tocando la campanilla de mi garganta, mas de una vez estuve a punto de vomitar, pero no me importaba, pronto mi boca comenzó a producir mucha saliva, ya mi boca era un caos junto con mi maquillaje que al meterme el pene tan adentro me hacía lagrimar los ojos, así con su pene cubierto de su liquido preseminal y mi saliva me pidió que le hiciera una paja con las tetas, tomé mis tetas con ambas manos y coloqué el pene de mi cuñado en medio, ya había visto videos de como lo hacían y escuchado las historias de mis compañeras, así que comencé a frotar su pene con mis tetas, la verdad es que ambos gemíamos de placer, mi piel estaba demasiado sensible a su tacto y sentir su tremendo pene entre mis pechos me tenia muy caliente.

    Pronto mi cuñado comenzó a moverse y gimiendo haciéndome entender que ya se iba a correr, el primer disparo de semen inundo mis pechos y rápidamente tome su pene y lo engullí para tragarme toda esa exquisita leche, estaba tan enamorada y obsesionada por ese hombre que para mi semen era un manjar de dioses, luego de dejarle el pene reluciente y saborear todo su semen, creí que ya habíamos terminado, pero vi la perversión personificada en la cara de mi cuñado, algo temerosa lo quedé mirando y antes de poder tragar saliva junto con el semen que tenia en la boca, el me toma de la cintura levantándome del suelo y me tira al sofá de una manera tan brusca que el sofá se corre un poco hacia atrás y yo no alcancé a reaccionar cuando mi cuñado estaba entre mis piernas.

    Pensé que ya me había entregado por completo al placer y la inmoralidad de aquel acto, pero en cuanto su lengua se posó en mi húmeda vagina, perdí el control total de mi cuerpo, desde ese momento, me sentí su propiedad, él podía hacer conmigo lo que quisiera, perdida en el placer sintiendo miles de descargas eléctricas por todo mi cuerpo gemía mientras el recorría mi vagina con su lengua y sus manos, me acariciaba las paredes mientras con su lengua subía y bajaba y hacia movimientos circulares en mi clítoris, entre grito y grito comencé a convulsionar, mi cerebro estaba en una guerra entre dejarlo continuar o parar porque ya no podía más, cuando intenté quitarme el no me dejo, siguió lamiendo y me corrí con el primer squirt de mi vida, gritaba histérica, mientras convulsionaba y saltaban chorros y chorros por todos lados, mojando a mi cuñado el sofá el suelo.

    Masturbándome había llegado al orgasmo, pero jamás me había ocurrido esto, tenía mi respiración entre cortada, agitada, casi inconsciente mi cuñado me carga en sus brazos y me lleva a la cama y se acuesta a mi lado y me acaricia, nos miramos y el cubierto de mis fluidos, me da el beso mas tierno y apasionado que me habían dado hasta ese momento, me sentía en las nubes, pero esa sensación no duró mucho, ya que a lo lejos se escuchaba el celular de mi cuñado, era mi hermana quien lo llamaba, rápidamente el salió de mi habitación para ir a buscar su teléfono, mi hermana quería saber que estábamos haciendo y como me encontraba yo, en lo que conversaban ellos suena mi teléfono, era mi madre, escuché a mi cuñado decirle a mi hermana que yo estaba en mi habitación y el recién había salido de la ducha, así que audazmente cuando mi madre pregunta, le respondí – creo que fue a bañarse, yo estoy en mi habitación acostada, me siento un poco mareada (si supiera la razón) pensaba yo, mordiéndome los labios.

    Cuando ambos terminamos de hablar por teléfono, rápidamente comienzo a extrañarlo, así que así toda echa un desastre y desnuda salgo a buscarlo, estaba en la habitación en la que dormía con mi hermana sentado en la cama tomando su cabeza con ambas manos con cara de culpa, por todo lo que había pasado.

    – Esto fue un e…

    Lo interrumpí antes de que pudiera completar la frase, tiernamente me senté en sus piernas e hice que me mirara a los ojos.

    – Estoy enamorada de ti, se que esta mal, se que eres el novio de mi hermana, pero no puedo evitarlo, te amo y con locura, me salvaste la vida, me haces sentir de una forma que no puedo describir, y con lo de hoy… soy adicta a ti, no puedo dejarte ir y no pienso dejarte ir, ya veremos qué hacer.

    Cuando iba a besarlo el responde.

    – Yo también me enamoré de ti, pero amo a tu hermana, jamás había sido infiel en la vida, y jamás pensé que le seria infiel a mi pareja con su propia hermana.

    Se notaba que todo esto lo atormentaba, en una ocasión distinta yo habría dicho que un hombre que siente cosas por dos mujeres, solo esta jugando, pero en esta situación, no sabia que pensar, el no buscó enamorarse si engatusar a la hermana de su novia ni yo planee enamorarme del novio de mi hermana, simplemente pasó.

    Sabia que ese tiempo a solas no iba a durar para siempre, así que decidí no preocuparme por nada de eso durante el tiempo que nos quedaba a solas, lo tomé de las manos y le dije, ven vamos a tomar una ducha, este tiempo que tenemos a solas es un regalo, aprovechémoslo, después veremos qué hacer.

    En mi casa tenemos una tina bastante grande, cabíamos perfectamente los dos ahí, así que llené la tina y nos metimos en ella, rápidamente me pegué a el y comencé a acariciarlo y a enjabonarle el cuerpo, mientras nos besábamos comencé a enjabonar y a masturbar su pene, mientras el me tocaba los pechos, yo seguí masturbándolo mientras el me enjabonaba a mi y acto seguido me subí arriba de él y apunté su pene a la entrada de mi vagina, con una voz de súplica, inocente y deseo le dije, quiero que seas mi primera vez, no lo dejé reaccionar cuando baje mi cuerpo haciendo que su pene se introduzca en mi vagina, yo gemía de forma muy sutil y me movía muy lento, la verdad es que con semejante pene al principio si me dolía, pero el comenzó a besarme y a recorrer mi cuerpo con sus manos y mágicamente el dolor desapareció, sentía como su pene entraba y salía de mi vagina, pero sus besos eran una droga, no me di ni cuenta cuando yo misma comencé a aumentar el ritmo y me lo introducía mas fuerte, hasta que nuestros cuerpos mojados comenzaban a sonar por las embestidas y el agua entre su cadera y la mía comenzó a salpicar, me vi ahogándome en un mar de deseo, me espalda se arqueo por instinto y comencé a gemir mientras mis tetas colgaban en la cara de mi cuñado, ambos en trance, yo siendo apuñalada por ese pene tan grueso que se abría paso por las malas dentro de mi y el viendo mis tetas bailar al ritmo de la penetración que me estaba dando.

    Tuve dos orgasmos en los que le hundía su cara en mis pechos mientras me corría, el tercer orgasmo que tuve fue cuando el ya iba a tener el suyo y comenzó a penetrarme con mas fuerza y rapidez, que hacia que literalmente mis tetas se elevaran en el aire y cayeran producto de la gravedad, el comenzó a gruñir como si de un león furioso se tratara, lo que me volvió loca y ambos nos fuimos al mismo tiempo, sentía como inundaba mi interior, ya ambos exhaustos caí rendida sobre él, con su pene aun dentro mío, nos quedamos recuperando el aire, besándonos lentamente, y de ese mismo modo sentía como su pene iba perdiendo tamaño dentro de mí.

    Adolorida, pero sintiéndome la mujer más feliz y afortunada del mundo nos fuimos a dormir juntos. Sin nada mas que nuestros trajes de piel, es una sensación que hasta el día de hoy para mi es mágica y sanadora.

    Por toda una semana fuimos como una pareja, la mas feliz y perfecta, yo llegaba del colegio primero, así que me ponía hacer mis deberes del colegio y de la casa, cuando el llegaba se ponía a cocinar para ambos para el día siguiente, y cuando ya teníamos todo listo, yo cumplía mi deber de hembra con él, y el más que sobresaliente cumplía su deber de macho, dejándome mas que satisfecha, les adelantaré de spoiler que ahora tenemos una relación poliamorosa entre mi hermana, el y yo, pero la verdad es que se la puede bastante bien con ambas, en esa semana y muchas veces mas en realidad me lo hacia dos veces seguidas sin parar, la primera vez me llenaba el huerto de leche y la segunda el era libre de elegir que parte de mi cuerpo quería llenar de semen, mi cara, mi boca, mis tetas, el culo, espalda y abdomen, para mi su semen era elixir de vida donde me lo diera, yo feliz lo recibía, bueno, aun lo hago, descansábamos y antes de ir a dormir me pegaba otra cogida pero me colocaba a 4 patas y yo ahí como buena hembra resistiendo las embestidas que me daba, y con lechita caliente como buena niña me iba a dormir y tener dulces sueños.

    Mi carácter y comportamiento habían cambiado bastante en el colegio, me veía más alegre, increíblemente ponía más atención en clase, estaba mas activa, ya no me daban crisis de pánico, era feliz, ya cuando llevábamos 8 días solos como pareja, decidí que quería darle aun mas a mi hombre y también quería probar, sabia que ese pene tan grueso me iba partir en dos pero lo quería dentro de mi culo, así que planee recibir a mi cuñado de una manera en la que no podría decirme que no a nada, recuerdo que era día lunes, llegue a la casa y deje todo listo para dedicarnos solo a nosotros, hasta cociné, lo cual no hago muy a menudo porque no se me da bien, aunque la comida quedó aceptable, sabia mas o menos la hora en la que llegaría mi cuñado, alrededor de las 18:30.

    En casa tenemos una perra, que mi madre aprovecho de llevársela a la playa para que pudiera correr libremente hasta el cansancio en el terreno, ya que la casa tiene un terreno ideal para eso.

    Me quede completamente desnuda, me maquille lo mas perra que pude y me coloque el collar de nuestra perra en el cuello y la correa con la que la sacan a pasear, cuando sentí el auto de mi cuñado, me arrodille frente a la puerta y lo espere así, no tuve que explicarle nada, el enseguida entendió y tomo la iniciativa, me tomó del collar y me hizo gatear a su lado hasta el sofá, esa fue la primera vez en la que me dio la culiada mas brutal de mi vida, me nalgueo dejándome el culo rojo, mis tetas tenían sus manos marcadas, me lo metía con una brutalidad mientras me ahorcaba, parecía demonio, la verdad es que no fue como lo planee, fue mucho más, quedé asombrada pero hasta el día de hoy es la manera en la que más me fascina tener sexo con él, cuando nos fuimos a dormir yo seguía en mi papel de perrita obediente y al acostarnos me coloque en posición fetal a la altura de su cintura para chupárselo tiernamente, fue ahí cuando ya se le estaba poniendo duro de nuevo que le pedí que me la metiera por el culo.

    Creo que lo que viene lo contaré en una tercera parte. Espero les esté gustando.

  • Mi esposa cogida por otro hombre

    Mi esposa cogida por otro hombre

    Hola mi nombre es Daniel. La siguiente historia es completamente real donde mi esposa es cogida por otro hombre.

    Actualmente Ana mi esposa es una mujer de 42 años, tez blanca, 1.58 m, peso 59 kg, es bonita, senos medianos, lindas piernas y aunque tímida, pero en la cama es caliente, le gusta coger. Yo un hombre de 1.70 m, 70 kg, moreno.

    La conocí desde muy joven y muy muy tímida, con el tiempo nos casamos y formamos una familia.

    Desde nuestros inicios a ella le gustaba usar pequeñas falditas muy cortitas, a mis amigos les encantaba que la llevara porque siempre era un deleite tener la perfecta visión de sus muslos cuando convivía con nosotros, yo la alentaba a vestirse cada vez más sexy para que ellos pudieran disfrutar, por mi parte me encantaba que se exhibiera al máximo por eso estoy seguro que en alguno de tantos momentos pudieron observar sus calzoncitos.

    Desde muy joven tenía yo la fantasía de que otro se cogiera a mi novia en ese entonces y se acentuó con el pasar del tiempo ya. Casados y con dos hijos le hacía saber mis fantasías, al principio se molestaba decía que no era una puta para acostarse con otro pues en casa había sido educada con valores, cosas donde una mujer no debe mostrar necesidades sexuales, pero ante mi insistencia un día dijo -ok acepto si eso es lo que te gusta -me sentí muy emocionado y comencé en la búsqueda de un corneador.

    Ya que mi fantasía era que se la cogiera un hombre dominante de esos que usan para su placer a las mujeres de los cornudos, publicamos un anuncio en internet donde pudimos conocer varios prospectos pero estos no tenían idea de lo que es ser un corneador la mayoría solo quería coger y lo que yo buscaba era que ese hombre no solo cogiera su cuerpo sino su mente que despertara en ella esa putita que sabía se encontraba dormida dentro de ese cuerpo así un día conocimos a Roberto.

    Rober como le dice mi esposa desde el principio hicimos clic con el, hombre alto de posición blanco maduro 45 años seguro de si mismo de eso hombres de presencia, de esos que imponen.

    La primera cita era solo para conocernos y ver si había química solo así pasaríamos al siguiente nivel, desde el principio pudimos notar que esto no era nuevo para el, ese día mi esposa se había puesto un vestido negro corto de tela muy delgada muy sexual incluso dudo en salir así pero la anime y finalmente así nos presentamos ante el, la velada fue tranquila entre risas y copas me di cuenta que hicieron química inmediatamente ella se comportaba tímida pero seductora al finalizar la noche nos despedimos y mi esposa subió al auto en un momento antes de subirme el me dijo.

    -permíteme despedirme de tu esposa -Entonces me hice a un lado dándoles espacio, el se agachó a darle un beso de despedida aprovechó para decirle algo no se que fue pero metió la mano por la ventana fue directamente entre las piernas de mi esposa y la comenzó a sobar nunca antes ninguno de los otros hombres pudieron tocarla ella no quiso pero con Rober era diferente se dejó meter mano ,solo fue un corto momento se despidió de ella y cuando se despidió de mi estrechando mi mano esa misma mano que segundos antes había tocado la entrepierna de mi linda y amada esposa entonces me dijo en voz baja -ya es mía -wow tan pronto? le pregunté -ya lo verás a esta me la cojo porque me la cojo, sin más nos despedimos esa noche mi esposa y yo cogimos como conejos presos de la excitación por la experiencia antes vivida.

    Pasaron un par de semanas por nuestra parte Roberto y yo manteniamos conversaciones por Whatsapp de lo que pasaría la siguiente salida.

    -que le harás cuando tengas a mi esposa en el cuarto de un motel?

    -le voy a meter la verga como la puta que es

    -de verdad crees lograrlo?

    Mira cornudo, si puedo llamarte cornudo verdad? Después de todo eso eres un cornudo.

    -si claro tu puedes llamarme así

    -cuando tengo a una mujer en mis manos la pregunta no es si voy a poder cogermela, la pregunta es cuando lo hare? y tú esposa ya está en mis manos

    -si comprendo entonces Rober cuando lo harás?

    -La próxima semana quiero que nos veamos y verás como me cojo a tu linda esposita pónmela como buen cornudo que eres y de una vez que quede claro mientras esté conmigo tu no la puedes tocar ni besar en ese momento es mía mi hembra y yo no comparto si estás de acuerdo le seguimos si no aquí lo dejamos

    – si Roberto será así como tú quieras

    – así me gusta cornudo, quiero que la vistas sexy para mi quiero disfrutarla deleitarme la pupila la quiero bien putita entendido?

    -si comprendi muy bien así será, oye Rober y como sabrémos que si querrá ir al motel ese día?

    -Muy fácil cornudo ese día antes de salir le pediré que si quiere ir al motel tendrá que entregarme sus bragas ahí mismo se las va a tener que quitar esa será la señal, no habrá marcha atrás ese día me la cojo contigo o sin ti piensa bien si estás seguro de lo que estamos a punto de hacer después no habrá marcha atrás y ella será mía completamente mía

    -ok Roberto estoy de acuerdo y lo acepto.

    No podía creer, sus palabras surtían un efecto en mi un auténtico afrodisíaco para los que dominan este tema del corneador-cornudo sabrán que la mente de nosotros los cornudos son algo así como las llaves para abrir las piernas de nuestras esposas.

    Estaba excitado por fin después de mucho tiempo de búsqueda ahí estaba un auténtico corneador, no un hombre cualquiera no, el era un auténtico corneador y desde el principio las cosas serían como el lo dijera.

    Llegó el tan anhelado día -amor que me pongo? Preguntaba mi nerviosa esposa el día del encuentro -mmmm no sé que tal está minifalda? Ya sabes Roberto te quiere ver mostrando mucha pierna- un poco molesta acepto el atuendo ya que no le gustaba que le dijera cómo tenía que vestir pero también receptiva de lo que podría pasar esa noche llegamos al lugar un bar de esos feos casi cantina pero con un tono familiar aunque la mayoría de los clientes eran hombres no muchos pero los pocos que había se sorprendieron al verla llegar, tan linda tan sexi sin duda era una visión exquisita para ellos mi mujer una corta minifalda más arriba de medio muslo,(para ser honesto yo la hubiera llevado casi enseñando las nalgas pero no quise presionarla con un atuendo más atrevido no quería echar a perder la noche y al final ya no quisiera ir al encuentro con Rober) una blusa negra holgada un poco de transparencia y un discreto escote la minifalda blanca entallada resaltando sus ricos glúteos ya que posee un rico culito respingón sin medias sus piernas bronceadas y un par de zapatos de tacón de pie descubierto, mi esposa posee pues muy hermosos, no soy fetichista de pies pero aún así admiro su belleza, un pie pequeño bien cuidado uñas perfectamente recortadas delgado y un pronunciado arco casi perfecto esto hace que los zapatos de pie descubierto sean calzados a la perfección sin duda son el tipo de pies perfectos para un fetichista, llegamos de la mano como marido y mujer sin prestar atención a los demás solo buscábamos a mi futuro corneador y chulo de mi esposa ahí estaba esperándonos sentado al costado de una mesa nos acercamos el se levanta admirando la belleza de mi esposa.

    Saludo dando un beso en la mejilla-que hermosa bienes hoy – gracias tu también vienes muy guapo contesto mi esposa después de estrechar mi mano -,pasen siéntense tu aquí- me indicó mientras preparaba la silla para mí esposa quedamos el al centro ella de su lado izquierdo y yo a la derecha pareciera que en ese momento era el jefe y a su costado quedaban sus empleados algo así me sentí pedimos unas cervezas el tenía toda su atención para mí esposa y ella a él en ese momento sentía claramente que yo sobraba no me ponían mucha atención eso me hizo sentir ligeramente humillado pero creo que era normal, no tardó mucho tiempo y pude darme cuenta que por debajo de la mesa el tocaba las piernas de mi esposa la mesera que nos atendió se dio cuenta pude observar una sonrisa burlona cuando me miró, sin duda se daba cuenta que ella era mi esposa pero nuestro amigo la tocaba sin que yo su esposo me diera cuenta, por mi parte fingí una llamada y salí del lugar momento que el aprovecho para besarla libremente y seguramente manosearla.

    Cuando regrese hacían como que no pasaba nada pero pude notar la burla ya de dos meseros esa humillación eran sentimientos encontrados pero me gustaba, entre platicas y más cervezas más llamadas de mi parte para dejarlo hacer su labor en la última ronda notaba que el le decía algo pero ella no quería en un momento se levantó al baño quedando los dos solos-y buen Roberto que opinas de mi esposa?-es una belleza hoy mismo la voy a hacer mía – para ese momento compensaba a tener mis dudas por un lado los celos de ver a mi esposa cayendo en el juego de un hombre experimentado pero por otro terriblemente excitado por lo que estaba a punto de ocurrir -bueno Rober hagamos lo siguiente si ella no quiere lo dejamos para otra cita estás de acuerdo?- mira Daniel a tu esposa me la cojo hoy de eso no tengas duda nunca una mujer me ha rechazado de todas las que he elegido las he convertido en mis putas y tú esposa será una puta más para mí ya la tengo donde quiero hoy me la cojo contigo o sin ti tu me la trajiste para eso no?- si claro dije no tan convencido- mira este a un lado deja todo en mis manos hoy te aseguro que te llevas a tu mujer bien cogidita no estorbes solo obedece es todo lo que tienes que hacer esta noche me verás introduciendo mi verga en la rica puchita de tu esposa es en serio Daniel esto querías esto es lo que tendrás – está bien pero si por alguna razón no quiere respeta su decisión – jajaja ok pero ella ya es mía espero que tú también respetes eso- en ese momento regreso mi esposa la Vi diferente su mirada había cambiado venía coqueta sonriendo se veía hermosa no sabía porque el cambio pero se veía radiantemente sensual se dirigió a él le dijo algo al oído y le entregó algo en la mano, el sonrió satisfecho y dijo -muy bien nos vamos mi corazón comenzó a latir aceleradamente

    -pide la cuenta Daniel dijo Roberto con un tono algo dominante así lo hice pagamos la cuenta y salimos del lugar ya para ese momento el la tomo de la cintura y la conducía para abandonar el lugar era una señal clara como diciendo ella es mía yo iba detrás de ellos puede notar la mirada de los meseros incluso el barman del lugar se asomo para mirar la escena también con una risa burlona hacia mi uno de los meseros lo miro y también sonriendo hizo con su mano la señal de cuernos ese momento realmente quería que me tragara la tierra era total la humillación pero la excitación pudo más, no me importo total nadie nos conocía y realmente no creí que regresemos a ese lugar.

    Llegamos a su auto el condujo ella de copiloto yo iba de tras repentinamente Roberto levanta la mano y me muestra -mira de quién crees que son?- queee??? Eran los calzones de mi esposa esa era la señal ella se entregaría a él ella apenada le decía sonriendo que no los mostrará pero el jugaba mostrándome que mi esposa lo obedeció y ella misma se quitó las bragas y se las entrego eso significaba que el rato que estuvimos después de que salió del baño el trayecto de abandonar el lugar hasta subir al auto el había cumplido su promesa de traer a mi mujer caminando a su lado sin calzones -eres un cabron -es lo único que atiné a decir, al llegar al motel tuve que ocultarme entre los asientos para pasar sin problema en cuanto llegamos el tomo la iniciativa y comenzó a manosear a mi esposa -dile a tu esposo que quieres que yo te coja- noo por favor contestaba ella- dile que me quieres a mi- mi esposa volteo a verme y me dijo-lo quiero a él- abrazándolo -perdon?- conteste -que quiero cojer con el- recordé las palabras que en alguna de esas ocasiones me dijo Roberto -vas a escuchar de la boca de tu propia esposa que quiere que desea que yo me la coja que la haga mi puta y ahí estaba otra promesa cumplida que cabron era -está bien todo tuyo -fue lo único que atiné a decir sin más Rivero la dirigió a la cama quitándole toda la ropa ahí estaba finalmente mi flamante y hermosa esposa desnuda para otro en la cama acostada ofreciéndose a él era una imagen realmente erótica el sonriendo se situó de entre sus piernas y le hundió la lengua en su rasurada panochita disfrutando las mieles que antes eran exclusivas para mí comenzaron lo gemidos de ella dulce música para mis oídos le comenzó a introducir un dedo luego otro la mirada de mi esposa tenía un brillo especial realmente lo estaba disfrutando la masturba rico y constante mientras le da lengua en su botoncito ella gime y gime veo como sus líquidos emanan abundantes sin duda la excitación está al límite pero antes de que termine el se detiene se incorpora se baja los calzoncillos y deja al descubierto su miembro duro un poco más grande que el mío no es descomunal quizás unos 18 cm y sus grandes huevos se subió a la cama quedando de pie y le ordenó a mi esposa -de rodillas- como?-contesto ella -ponte de rodillas chupame la verga – ella entendió y le obedeció ahí estaba mi esposa de rodillas desnuda ante el chupando los huevos y la Berga del ahora mi corneador triunfante voltea a verme triunfante sonriendo me hizo una seña como diciendo te lo dije, recordé sus palabras en anteriores conversaciones de wathssap voy a tener a tu esposa desnuda de rodillas chupándome los huevos frente a ti frente a su cornudo esposo, lo había cumplido lo consiguió mi esposa sacaba la lengua para lamer sus huevos y luego se metía la verga en su boca -muy bien putita ahora pídeme que te coja- solo mételo contesto mi mujer -noo pídeme que te coja -pero- pídemelo si quieres que te coja-cogeme -dilo fuerte -cogeme- fuerte que lo escuché el cornudo!- con, cogeme por favor -te voy a coger -en ese momento recordé otra de las tantas conversaciones que tuvimos por mensajes -ella misma me pedirá que me la coja -y ahí estaba cumpliendo lo acordado no había duda estábamos en manos de un profesional

    Roberto se puso un condón y sin más se la dejo ir hasta el fondo de una sola estocada mi esposa lanzo un gemido entrecortado de esos que solo sacan las mujeres cuando son penetradas profundamente y como perro se la empezó a coger rico duro profundo sin duda sabía coger mi esposa cada vez más y más jugos sacaba de su puchita desde mi posición podía ver los grandes huevos todo su miembro entraba y salía completo aún ritmo que no estaba acostumbrada mi mujer -eres mi puta?- siii soy tu puta -dilo más fuerte -soy una puta- jadeante decía mi mujer luego la puso en cuatro como una perra en celos paro las nalgas ofreciéndose groseramente a mu corneador que sonriendo la introdujo nuevamente su erecta verga sin contemplaciones le tomo del pelo con fuerza y la jaló hacia atrás está acción hizo que mi esposa arqueara su espalda al máximo poniendo su culito totalmente parado mientras mi corneador daba profundas estocadas entre jadeos y gemidos de mi esposa ante la invasión de su intimidad sonaron dos fuerte pero fuertes nalgadas -wue eres?- soy una puta -gritalo que lo escuché el cornudo – soy una puta -eres mi puta?- siiii soy tu puta, vas a ser mía siempre? siiiiii voy a ser tu puta siempre -vas a darme las nalgas cuando yo quiera?-siii ven a cogerme cuando tú quieras soy tuya tu puta cogeme, cogeme- en ese momento los dos explotaron en un intenso orgasmo, estuvieron un rato en la cama dándose cariño era un poco tarde así que decidimos dar por terminada la experiencia nos vestimos y salimos del lugar cada quien por su rumbo, está demás decir que esa noche cogí con mi esposa pero en algo Roberto tenía razón está noche dormiría con mi esposa recién cogida por otro.

  • Así fue como comencé

    Así fue como comencé

    Hola, después de una ausencia obligada por mis responsabilidades hogareñas, retomo mi intento de publicar en cada una de las categorías de la página, espero no estar muy oxidada, como siempre me encanta escuchar sus reacciones a mis escritos, y sus lindos comentarios me animan a seguir con esta faceta narrativa.

    Me miré en el espejo de la puerta del armario. Estaba bastante segura de que me veía bien, pero no estaba segura de si mi controladora madre estaría de acuerdo conmigo.

    Pasé mis manos sobre mi falda, alcanzando el dobladillo a la mitad de mis muslos. Mordí mi labio inferior y contemplé si mi madre lo consideraría demasiado corto y, por lo tanto, demasiado revelador.

    Era el día de Posada Navideña de los “Gorrion”. Este era el evento del año, los “Gorrion”, una familia prominente y bastante adinerada de nuestra ciudad, abrieron las puertas de su gran casa.

    No solo invitarían a todos sus amigos y socios comerciales, sino también a todo el vecindario. Y eso incluía a nuestra familia, esperaba tener la oportunidad de escaparme con Pato y quizás al fin cumplirle la entrega de mi virginidad, como regalo de navidad adelantado

    Cumplí dieciocho años ese año, así que pensé que era momento de hacer cosas de adultos, o al menos tenía la esperanza de que mis padres me trataran como una adulta por primera vez, y me dejaran beber algo de alcohol en la fiesta. En realidad, ya lo había probado, pero ellos no debían saberlo. El inconveniente era que estas fiestas podían ser un poco aburridas para los jóvenes y adolescente. Me di cuenta de eso hace un par de años atrás. Ser demasiado mayor para jugar juegos de niños y no lo suficientemente mayor para ser tratado seriamente como una adulta, era un fastidio. Tal vez este año sería diferente.

    Me alisé las medias hasta el muslo, una novedad para mí, y me puse mis nuevos zapatos de tacón de aguja del 12, un regalo de cumpleaños tardío para mí, comprado con dinero que me regalaron hace apenas un mes. Pensé que me veía bastante bien.

    Mamá: «Muñequita, ¿ya estás lista?» – Los tonos estridentes de mi madre gritando desde abajo me hicieron saltar.

    Yo: «Sí, casi», le grité

    Mientras volvía mi atención a encontrar el suéter que había elegido usar. Finalmente lo localicé y lo puse sobre mi cabeza. Se moldeó alrededor de mis pechos. Estaba un poco apretado y me preguntaba si todavía estaba creciendo en ese departamento. Acomodé mi largo cabello hasta que sentí que estaba bien. Luego retoqué mi lápiz labial.

    Mamá: «Muñequita, tenemos que irnos… ¡ahora!» Los tonos estridentes de mamá resonaron una vez más en las escaleras.

    No tenía idea de por qué tenía tanta prisa por llegar allí. era bien sabido que estas fiestas solían prolongarse hasta la madrugada del día siguiente.

    Ya en la fiesta me está aburriendo más de lo que esperaba, había tenido suficiente de hacer una pequeña charla sin sentido, aquí y allá. Todo el mundo parecía totalmente desinteresado en lo que tenía que decir sobre cualquier cosa, todavía tratándome como una colegiala. Todos excepto el Sr. “Gorrion”. Definitivamente quería tratarme como a una adulta.

    Cuando llegamos mamá y papá fuimos recibidos por él y su esposa. Estrechó la mano de mi papá y luego besó a mamá en ambas mejillas. Cuando se volvieron para saludar a la Sra. “Gorrion”, el Sr. “Gorrion” dirigió su atención hacia mí. Definitivamente no esperaba y no quería que me besara en ambas mejillas y ciertamente no quería que pusiera su mano disimuladamente en mi nalga y me diera un buen apretón mientras lo hacía.

    Me liberé suavemente de sus manos errantes y luego me paré pacientemente al lado de mis padres y lejos de él. Al poco tiempo se ofreció a traernos a todos, una bebida y sugirió que fuera a ayudarlo. No podía negarme exactamente sin parecer grosera. Con mamá y papá todavía profundamente absortos en la conversación con la Sra. “Gorrion”, me guío a una habitación lateral.

    Pronto hizo perfectamente obvio lo que quería; al poner sus manos por todo mi cuerpo. Luché tratando de esquivarlo, pero tenía miedo de hacer una escena y avergonzar a mi familia. Bueno, eso es lo que dijo que pasaría si no lo dejaba hacer lo que le gustaba. Me hizo sentar en un sofá a su lado y luego me metió la mano por debajo de la falda. Sabía lo que quería, me hizo una sugerencia bastante obscena que, por supuesto, rechacé de inmediato. Afortunadamente, alguien entró en la habitación en ese momento y eso pareció distraerlo lo suficiente como para que pudiera escapar. Lo cual hice, directo a la cocina, donde para calmar mis nervios ataqué la botella de vodka con pasión. Me las arreglé para unirme a un grupo de personas que conocía un poco y simplemente me desplacé con ellos de una habitación a otra.

    Quería desesperadamente irme ahora, solo esperanza de encontrarme con Pato me mantenía a flote, así que, si tenía que esperar en esta maldita fiesta, también podría divertirme bebiendo tanto licor a costa del Sr. “Gorrion” como pudiera. Regresé a la cocina. Ya podía sentir un poco de zumbido en mi cabeza, pero ¿y qué? Cuando llegué al bar improvisado y tomé la botella de vodka, levanté la vista justo a tiempo para ver al Sr Macario, nuestro vecino del otro lado de la calle, y padrino de mi amado Pato, entrar.

    Y: «Oh, hola, Don Macario”, dije alegremente, sonriendo mientras caminaba para unirse a mí.

    Macario: «Hola, Eleny», devolviéndole la sonrisa. «¿Cómo están las cosas? Y por favor, creo que tienes una edad en la que puedes llamarme solo Macario, ¿no?»

    Y: «Está bien… Macario», me reí

    Se sentía extraño tutearlo, pero supongo que ahora solo quería clasificarme como adulta, lo cual estaba bien para mí. Ya era hora de que alguien lo hiciera.

    Yo: “¿Sabes si Pato, anda por aquí?”

    Macario: “Pues… No van venir, mis compadres ya venían para acá, pero se tuvieron que ir de emergencia, con la abuela de Pato” con mirada triste.

    Lo cual, arruinaba mis planes con mi amado Pato.

    Macario: “Pero no te alarmes no es nada grave, pero ya sabes cómo son ellos de unidos”

    Trato de tranquilizarme al ver mi cara de preocupación supongo, lo cual si logro.

    Macario: “Estoy seguro que mañana mismo estarán de regreso”

    Siempre me ha gustado hablar con Macario. Probablemente era el único adulto que parecía hablarme como un adulto y no como una niña. También fue muy divertido y me sentí increíblemente segura en su compañía.

    Y luego apareció mi madre para arruinar el ambiente.

    Mamá: «Ah, aquí estás», dijo quisquillosa mientras entraba a la cocina, «por fin te encontré”

    Entonces ella notó también a Macario.

    Mamá: «Oh, hola Macario, ¿cómo estás?»

    Mama a veces puede ser un poco engreída y pretenciosa. La he visto bien cabreada y déjame decirte que no es un espectáculo agradable, y antes de que Macario tuviera tiempo de responder a su saludo, enfoco su vista en la bebida en mi mano.

    Mamá: «¡Puedes dejar esa bebida ahora mismo, jovencita! Creo que probablemente hayas bebido más que suficiente. De todos modos, no deberías estar bebiendo así a tu edad, no es bueno para ti. Y no quiero que nos avergüences frente a los “Gorrion” emborrachándote y portándote mal».

    Tomo la bebida de mi mano.

    Mamá: «Ah, y por cierto nos vamos a quedar unas horas más, han insistido los “Gorrion”».

    Yo: «Pero mamá, prometiste que no estaríamos aquí por más de un par de horas, Y sabes que quería ir a ver a Ana hoy (que era mi pretexto para escaparme con Pato)». me queje, claramente molesta.

    Mamá «Sí, lo sé, pero realmente necesitamos quedarnos más tiempo. Mira, si quieres, puedes irte a casa ahora, pero tendrás que ir a casa de Ana otro día, No podría llevarte, he bebido demasiado ahora para conducir con seguridad».

    Yo: «No inventes!!!, podría tomar un taxi e ir a casa de Ana por mi cuenta». Claramente mostrando molestia.

    Giré bruscamente sobre mis talones y con un movimiento rápido salí de la cocina y solo alcancé oír a mi madre decirle a Macario.

    Mamá: «Si las Niñas son tranquilas, aja” exasperada

    Decidí salir de la fiesta, busqué mi abrigo para marcharme, pero no podía irme sin avisar a mis padres, después de todo no era tan mala hija, rastrea Mamá para decirle que me iba y ella no trató de detenerme. Estaba muy ocupada hablando con el Sr. “Gorrion” y por alguna razón sabía que su mano se paseaba de la zona lumbar a sus nalgas de mi Madre. A juzgar por su nerviosismo. Así que no era sólo a mí a quien le gustaba acariciar. Viejo sucio. Mientras tanto, papá no estaba a la vista.

    Caminando en la soledad de calle, podía sentir el pavoneo de mi cuerpo, provocado por mis tacones altos, que resonaban golpeando el pavimento mientras caminaba. El balanceo de mis caderas de un lado a otro, fue agradable sentir los músculos de mis pantorrillas temblar a cada paso que daba. Simplemente los movimientos de la parte inferior de mi cuerpo, me hacían sentir sensual.

    Macario: «Hola, Eleny» con respiración agitada supongo por el esfuerzo físico por alcanzarme.

    Yo: «Oh, hola, Do… Macario, ¿qué haces aquí? ¿También te escapaste de la fiesta?”. – sonreí nerviosa y sorprendida

    Macario: «Podrías decir eso».

    Nos reímos juntos, como co-conspiradores traviesos. Mientras caminábamos de regreso a nuestras casas, charlábamos tranquilamente sobre cosas sin mucha importancia y cuando finalmente llegamos a nuestro destino.

    Macario: «Eleny, sabes que me gusta charlar contigo y creo que no parece importarte hablar con un viejo como yo, y sé que querías otro trago, así que… ¿quieres pasar?» para que podamos continuar?» señalando en la dirección de su casa.

    Yo: «Tú no eres viejo Macario, y sí, por qué no. Eso sería genial, gracias, si quiero otro trago».

    Era divertido hablar con él, así que no tuve ningún problema en aceptar su invitación para tomar esa bebida que mi madre me había impedido tomar en la fiesta.

    Cuando llegamos a la casa de Macario, abrió y me dejó entrar primero. Cuando cerró la puerta de entrada, noté que se aseguró de poner la cadena de seguridad. Muy consciente de la seguridad, pensé.

    Me hizo pasar a su sala. Su casa, aunque por fuera no era exactamente igual a la nuestra, tenía un diseño similar por dentro. Me quité el abrigo y senté cómodamente en el sofá mientras Macario nos preparaba una copa a los dos.

    Macario: «Aquí vamos»,

    Entregándome un vaso. Cargó algo de música en el reproductor y tomando su copa de vino se sentó a mi lado en el sofá. Los cojines se hundieron y nos movieron juntos hasta que nuestras rodillas se tocaron.

    Nuevamente charlamos con bastante facilidad y Macario pronto encontró un tema muy querido para mi corazón. Cuando siento pasión por cualquier tema, puedo emocionarme mucho y animarme mucho. No me di cuenta en ese momento, pero cuanto más me emocionaba, más bebía. No pasó mucho tiempo antes de que Macario fuera y me consiguiera una recarga.

    No pasó mucho tiempo antes de que tuviera dificultades para formar oraciones coherentes.

    Yo: «Me siento bastante rara», arrastrando las palabras, ahora mi vejiga estaba llena y me apuraba a desahogarla. «¿Dónde está tu baño, Macario?»

    Macario: «Por esa puerta de allí y justo a la izquierda»,

    Poniéndose de pie para ayudarme. Tropecé con él, y un reflejo su mano agarró momentáneamente mi pecho derecho. Le miré, su cara reflejaba nervios, pero había sido un accidente, así que solo solté una risita antes de irme dando tumbos.

    Mientras aliviaba de vejiga, y miraba la tanga de encaje de blanco en mis tobillos.

    Yo: “Que lastima, tan bien que escogí la envoltura de tu “regalo” Pato, pero espero en Dios que tu abuelita, este bien” Murmurando

    Al limpiar mi vulva, y sentir la suavidad mi recién depilada entrepierna, pensé espero que “el pasto no crezca mucho” para navidad, pero definitivamente me gusta cómo se siente, creo que así lo mantendré, asee mis manos y volví para disfrutar la velada.

    Al regresar me dejé caer en el sofá y me puse cómoda. La falda subía por mis muslos cuando cruce las piernas y, francamente, no me importaba menos. Me sentía cómoda y segura con Macario, aunque sus ojos, con mirada extrañamente familiar, recorrían ávidamente mis muslos, y luego se encontró con mis ojos viéndolo fijamente, se sonrojo.

    Yo: «Sabes, así fue como el Sr. “Gorrion” me miró antes», arrastrando las palabras ligeramente. mientras lo señalaba con un dedo.

    Macario: «¿Lo siento?» sorprendido.

    Yo: «Me pidió que me sentara a su lado para tener una… erm… ¡una charla!». Por alguna razón ahora me causaba gracia el viejo sucio.

    Macario: «¿Qué…?» desconcertado. «Sr. “Gorrion”… ¿está hablando de El Sr. “Gorrion”?»

    Yo: «Sí.»

    Macario: «Entonces, ¿qué hizo?»

    Yo: «Me tocó un poco la rodilla y luego me metió la mano en la falda».

    Macario: «Ah, ¿algo más?» curioso

    Yo: «No, en realidad no…» hice una pausa mientras trataba de formar las palabras, «… excepto que movió su mano por mi pierna hacia mi… bueno… sabes qué…»

    Macario: «Y… ¿qué hiciste?» podía oírlo que respiraba con dificultad o era mi borrachera?

    Yo: «Nada. Me pidió que subiera a ver su colección de sellos o algo así, pero le dije que no».

    Macario: «¿De verdad… dijo eso?»

    Yo: «No, por supuesto que no», balbuce con desdén, «No puedo decírtelo, ¡él dijo que no le dijera a nadie!»

    Macario: «Pero puedes decírmelo». Estaba casi suplicando. Pero con una mirada amistosa y servicial.

    Le mire mientras me enderezaba del sillón, la parte superior de mi cuerpo se balanceaba. Apenas podía mantenerme quieta.

    Yo: «Está bien, te lo diré».

    Trague saliva antes de continuar, estaba sentada un poco más erguida, mi espalda arqueada, lo que empujaba mi pecho hacia afuera.

    Yo: «Dijo que quería llevarme arriba para poder coger mi… follar mi dulce panochita… Creo que eso es lo que dijo…» luchaba por encontrar palabras.

    Macario estaba a punto de decir algo, pero lo interrumpí abruptamente.

    Yo: «… dijo que ya había tenido a la madre y que ya era hora de que saborear a la hija».

    Sus ojos estaban muy abiertos por la sorpresa.

    Yo: «… bueno, fue algo así…»

    Macario: «Yo… yo… no sé qué decir, Eleny… yo…» estaba aturdido y boquiabierto “Y qué …»

    Yo: «… lo hice», interrumpí, completando su pregunta. «¡Le dije que se fuera a Chingar a su Madre!» sonreí tontamente.

    Macario: «Entonces, ¿cómo te hizo sentir… ya sabes, que el viejo te tocara así? ¿Te gustó?» Apenas podía hablar.

    Sentí su áspera mano sobre mi rodilla la paso lentamente, con suavidad por mi pierna disfrutando de la sensación contrastante de mi suavidad frente a los dedos hoscos, enviaban escalofríos al centro de mi ser.

    Yo: «No lo sé», suspire «Se sintió divertido, pero de una manera extraña. Cuando me tocó sentí un hormigueo en mi cuerpo. No sabía qué era».

    Macario: «Ya veo», Su mano se deslizo un poco por mi pierna antes de regresar a mi rodilla. Un movimiento que luego repitió. Y luego otra vez.

    En mi embriagues trate de mirarlo fijamente a los ojos.

    Yo: «Sabes… no deberías tocarme así, No está bien y sabes que no lo está», pícaramente.

    Macario «Lo sé, lo siento, pero en mi defensa… tienes piernas excepcionales, No pude evitarlo».

    Yo: «De verdad… ¿te gustan mis piernas?» desconcertada, «¡mamá dice que mis piernas están gordas!»

    Macario: «¡Qué! No … se equivoca. Tus piernas son fabulosas y no dejes que nadie te diga lo contrario, ni siquiera tu madre.

    Volvió a acariciarme el muslo, lo cual me gustaba y disfrutaba, me sentía especial, que le gustara a este hombre maduro, un momento dijo que mis piernas, no dijo nada del resto de mí, acoso solo era eso un par de piernas, ¿para él?

    Yo: «¿No te gustan mis pechitos?»

    Macario: «¡Perdón! ¿Qué dijiste?» Jadeo.

    Yo: «Dije, ¿no te gustan mis senos? Mamá dice que también son demasiado grandes para mi edad. Y dice que los chicos solo querrán tocarlos todo el tiempo. Y lo hacen. Al menos mi novio, no les quita las manos de encima. De hecho, ninguno de los chicos con los que he estado ha logrado quitarles las manos de encima. Pero tú no has intentado tocarlos. ¿Por qué?

    Quiero pensar que en ese momento a pesar de mi embriagues, lo miraba con una inocencia seductora. realmente parecía estaba desconcertada. Seguramente era por la cantidad de alcohol que ahora corría por mis venas.

    Macario: «Otra vez tu madre se equivoca. Hablando como hombre, tus pechos son perfectos. De hecho, todo tu cuerpo es, en mi humilde opinión, ¡perfecto! En cuanto a que yo toque tus pechos… ¿tú quieres?»

    Yo: «Bueno, ya lo has hecho», recordando nuestro accidente previo.

    Macario: «Eso fue puramente un accidente», con una sonrisa, «como bien sabes».

    Hizo una pausa

    Macario: «¿Quieres que toque tus senos?»

    Me encogí de hombros avergonzada

    Yo: «Supongo… si quieres,» murmure

    Macario: ¿Quiero? ¡Por supuesto que sí!

    No pude evitar abrir los ojos cuando sentí sus toscas manos sobre mis senos y empezó a acariciar y apretarlos suavemente.

    Jadee suavemente. Y un hondo y largo suspiro, escapo de mi boca. Se movió sobre su lugar para poder agarrar mis dos senos al mismo tiempo. Apretó entonces ambos a la vez y me transporté al cielo.

    ¡Dios mío, era fantástico! Dejo de apretarlos y comenzó a acariciarlos, de vez en cuando aplanando su mano para rozar mi carne para atrapar mis pezones que se hinchaban rápidamente. Pronto se convirtieron en protuberancias duras como rocas que se enganchaban en sus manos con cada pasada.

    Continuo durante mucho tiempo, dejando que mi excitación creciera lentamente, nunca había experimentado las sensaciones que me estaba dando con ninguno de mis puertos novios. Ellos solo querían una cosa a esa edad y era meter sus verguitas dentro de la cuca lo más rápido posible. Pero este era un hombre que apreciaba lo que una mujer era capaz de brindar.

    Estaba cerca. mi respiración ahora se estaba volviendo irregular. mis ojos parpadearon y se cerraron mientras me permitía ceder a las sensaciones que ahora recorrían mi cuerpo.

    Macario «Recuéstate cariño, ponte cómoda».

    obedecí de inmediato y siguió acariciando con su mano de arriba a abajo de mi muslo, pero esta vez fue más arriba hasta que la presión de mis muslos cruzados le impidió el paso, me dio una sutil palmada en el interior de mi muslo y sumisamente descrucé mis piernas.

    ¡Madre mía! Subió su mano más arriba hacia mi cuquita. Podía sentir el calor que irradiaba entre mis muslos cuando su mano se deslizó bajo mi falda. Tragué saliva cuando llego a la parte superior. Mi corazón comenzó a latir más rápido y estaba luchando por respirar adecuadamente mientras sus dedos se deslizaban sobre mi carne desnuda.

    Dios mío, esto iba mucho mejor de lo que mis sueños más salvajes podrían haber imaginado. Cuando llego a la parte superior de mis piernas, toco mis calzones. Salte ligeramente, de mi escurría un manantial de miel.

    Mis ojos estaban entrecerrados y mi respiración era irregular. Torció su mano y logro deslizar un dedo hacia dentro de la grieta entre sus muslos. Presionaba en el lugar correcto. Podía sentir presionando contra la tela de mis pantaletas.

    Deje escapar un largo y afligido suspiro, sin saberlo, abriendo un poco las piernas.

    Deslizo otro dedo y froto con ambos. Oh sí; ¡Estaba en el lugar correcto!

    Yo: «Ooommm… mmm…»

    Volvi a gemir, esta vez moviendo ligeramente las caderas, retorciéndome en mi lugar y abriendo un poco más las piernas.

    No perdió tiempo en poner su mano en mi vulva para poder realmente apoderarse de ella.

    Yo: «Uunnggghh… mmm… ooohhh…»

    Gemí un poco más fuerte, mis caderas ahora comenzaban a presionarse contra el cojín del sofá.

    Mientras continuaba frotando mi coño mis ojos estaban cerrados, pero parpadeaban mientras crecía la pasión. Mis caderas comenzaron a moverse más. Cuando mis labios se abrieron, para soltar otro gemido sentí su boca sobre la mía.

    Yo: «Ooommm…»

    Mientras nos besábamos apasionadamente.

    Con una mano frotaba mi cuquita, y con la otra acariciaba mis pechos. Apretando uno y luego el otro, deleitándose con mis suaves senos.

    El manoseo durante unos buenos minutos mientras me retorcía en el sofá. Que me maltratara las tetas estaba provocando una gran excitación y la bebida ciertamente me había relajado.

    Se levantó y me alzo del sofá. Era un hombre grande y cuando me elevo, instintivamente enrosque mis brazos alrededor de su cuello y me cargo sin esfuerzo por las escaleras hasta el dormitorio principal.

    Me acostó suavemente en la cama conyugal, luego se desnudó hasta quedarme en calzoncillos. Mi pushita palpito involuntariamente al ver como su dura erección tensaba la tela de sus interiores.

    Se subió rápidamente a la cama y se arrodillo entre mis piernas. Levanto mi suéter exponiendo mi sostén a su mirada lujuriosa. Agarrando mis piernas, las abrió ampliamente, mi falda se movió fácilmente por mis piernas para exponer su vagina cubierta únicamente por una capa de encaje. Era una muñeca de trapo en las manos de este señorón, sumisamente mis brazos descansaban a mis costados, cuando logro enganchar sus dedos debajo del encaje, el encaje que estaba destinado para mi novio, ahora era estirado hacia un lado, por su padrino. Dios, estaba empapada y ahora estaba desesperada, por sentir su toque. Con un rápido movimiento se quitó el bóxer y se acostó sobre mí.

    Esto fue todo entonces. Todo lo que tenía que hacer era meter su verga en mi coñito. Parecía casi surrealista, ¡iba ser violada!!???

    Yo: «No… no… no deberíamos… nosotros… nosotros… no podemos…»

    Gemí suavemente. mis ojos se cerraron, no tenía la fuerza mental, ni emocional ni física para detenerlo.

    Rápidamente rodo y se acostó a mi lado. me beso suavemente y gozosa devolví el beso con entusiasmo. Se retiró un poco y acaricio mi cuello.

    Macario: «Shhh… shhh… solo relájate, … deja que tu cuerpo te guíe… deja que tus emociones tomen el control. Ven déjame mostrarte», murmuro suavemente mientras pasaba su mano sobre mi cuerpo antes de posarse finalmente sobre mi seno izquierdo.

    Se inclinó y saco mi pecho del sostén y lamió alrededor de la areola, mi pezón respondía, creciendo dentro de su boca. Que lo chupaba con fuerza.

    Yo: «shhh… ohhh…» aspire aire a través de mis dientes apretados antes de exhalar en un profundo suspiro.

    Soltando mi pezón, comenzó a lamer todo alrededor de mi areola deliciosamente, tocando y jugueteado al mismo tiempo con mi tetilla, hasta provocarme una dolorosa y placentera erección de pezón. Su mano acarició la carne de mi pecho mientras mordisqueaba finamente mi bubi con sus dientes, tirando y retorciendo antes de chuparlo, una buena cantidad de mi seno entraba y salía de su. Gemía en voz alta de placer.

    Movió su mano de mi seno izquierdo hacia mis piernas, deslizándola por mis sedosas medias hacia mi goteante y enloquecida puchita. Al encontrarse con mis piernas cerradas, froto sus dedos en la v que formaba la parte superior de mis muslos hasta que finalmente respondí, resignadamente, abriéndolos lentamente una vez más.

    Sentí su mirada. Mi largo cabello era una maraña de delgados mochones esparcidos por mi cara, mis ojos parpadeaban entre abiertos, enloquecidos de deseo. mis labios rojos estaban ligeramente entreabiertos y suplicaban que los besaran, necesitaba sentir el cálido aliento de hombre invadir mi boca, Macario pareció adivinar mi necesidad, dándome un apasionado beso, donde mi lengua se fundió con la suya.

    Deslizo sus manos debajo de mi cuerpo desabrochando mi sostén. Apartándolo del camino, mis pechos recién liberados de su prisión de tela, se encontraron con las diestras manos acariciándolos firmemente, sus manos deslizándose una y otra vez, ahuecándolos y apretándolos, la sensación de sus maravillosos dedos callosos sobre mis suaves bubis. Dios, era magnífico y tan bueno. Ahora estaba agarrando tenazmente mis pezones hinchados, que ahora estaban duros como rocas y tan erectos como nunca lo estarían. Casi parecían estar palpitando.

    Rompiendo nuestro beso se movió hacia abajo pude acceder a mi puchita. Pasando sus manos por mis muslos, alcanzo la cadera de mi tanga, bajándola por mis piernas. No me resistí, era suya para que me tomara como él deseara.

    Sentí su lengua, lamer lentamente los labios húmedos de mi cuquita.

    Yo: «Oonngg… ohhh»,

    Mis piernas mansamente se separaban más.

    Yo: «Ummppphhh»,

    Mientras relamía los abundantes jugos que emanaba de mi interior. Separo mis hinchados labios antes de forzar su tibia lengua dentro para saborear mi néctar.

    Yo: «Oohhmmm… oh»,

    Gemí, arque mi espalda y agarre su cabeza mientras metía la lengua lo más profundo que podía.

    Yo: «Uuunngghhh… ooo»

    Respingué cuando empujo un dedo dentro. dentro y fuera, dentro y fuera, antes de agregar un segundo. Se deslizaron con bastante facilidad. Estaba muy mojada.

    Yo: «Ooohhh»,

    Mis caderas bailaban en busca de encontrarse con sus dedos.

    Me dio un descanso apartándose de mí, me enderezo para finalmente quitarme el suéter y el sostén. Mis pechos se sacudieron de un lado a otro por un momento antes de detenerse. sobresaliendo orgullosamente de mi pecho, mis pezones claramente hinchados y duros y pidiendo a gritos que los chupara de nuevo.

    Macario: «Dios, eres magnífica»

    Me volvió a recostar mientras desabrochaba mi falda, tirando de ella hacia abajo la tiro al suelo junto con la empapada tanga.

    Arrodillándose se desprendió de su bóxer revelando su verga por primera vez en la noche.

    Tenía un buen tamaño, con el tiempo supe que ligeramente superior al promedio. Acaricio su verga varias veces después lo acerco a mi vulva, froto mis receptivos labios con la cabeza de su polla para embarrarlo de mi miel.

    Gemí cuando la cabeza abultada de su verga se deslizó dentro de mí. Apenas cruzo mis labios externos lo movía hacia arriba y hacia abajo, sobre mis labios internos.

    Moviéndose lentamente hacia adelante empujo la cabeza más adentro, los músculos de mi cuquita se resistían increíblemente a ser invadidos, pero la lubricación de mi excitación nos le era favorables.

    Yo: «Ohhh»,

    Grite en voz alta, mientras dócilmente abría más las piernas.

    Macario: «Cabroncita, estás bien apretadita», jadeo.

    Empujo hacia adelante de nuevo y de repente estaba dentro. Me sorprendió como mis músculos internos se esforzaban en ajustarse al placentero dolor producido por la invasión a la que eran objeto por primera vez en mi vida, y como mi cuerpo producía más y más lubricación, esa noche, a mis recientes 18 años cumplidos, había perdido mi virginidad, y el destino me brindo la mejor de las suertes, no la perdí con mi inexperto novio, la perdí con mi vecino, con su padrino, con un señorón que sabía lo que hacía conmigo.

    Yo: «Oggg»,

    Gemí ante primera invasión profunda a mis entrañas, cuando mi coñito se ajustó herméticamente a su verga, empujo de nuevo y con un último impulso rápido toco fondo.

    Yo: «Ohhh», grite «despacio, por favor, despacito».

    Macario: «tranquila, disfrútalo te acostumbrarás».

    Y con eso, comenzó a cogerme, deslizándose frenéticamente dentro y fuera de mí, sus bolas golpeando contra la entrada acuosa de mi vagina. Se apoyó en sus brazos, arqueando su cuerpo sobre el mío dándole el ángulo para empujar profundamente en mi empapada cuquita.

    De repente, disminuyo la velocidad. Bajo su cuerpo para acostarse encima de mí, mientras la besaba tiernamente, ondulaba sus caderas en un movimiento lento y rítmico.

    Me estaba enloqueciendo de placer, mientras gruñía en cada uno de sus embestidas, mi coño obviamente ahora estaba acostumbrando al tamaño de su verga. A medida que nuestros besos se volvieron más apasionados, eche mis brazos alrededor de su cuello, acercándome más y gimiendo en su boca. Mis piernas se cerraron alrededor de mi espalda, mis tacones de aguja se clavaron su piel mientras aceleraba el paso una vez más, como el macho alfa que era, incapaz de contenerse.

    Oh dios, esto era tan bueno. Se incorporó un poco para poder poner sus manos en mis piernas. Paso sus manos desde mis tacones altos, bajando por las pantorrillas y a lo largo de mis muslos.

    mis pezones estaban hinchados, jadeé cuando se inclinó y los chupo una vez más, haciéndolos inflar aún más. Gimoteé cuando con fuerza sus dientes jalaron de ellos, haciendo que mis senos se tambalearan con la fuerza de esta acción.

    Mientras mordía con fuerza uno, ocurrió, lo inesperado por mi mente, pero deseado por mi cuerpo, me corrí por primera vez, mi orgasmo floreciendo a través de todo mi cuerpo.

    Yo: «Mmmgg»,

    Grite desespera mente, impactada y asustada, mientras el continuaba apaleando su coñito. Mi mente divagó brevemente. Había leído un artículo que revelaba que la mayoría de los hombres solo duran unos tres a siete minutos durante la penetración antes de correrse. Ciertamente no era un hombre de tres minutos, de hecho, ya había pasado mucho más de 7 minutos. Sería el mejor sexo que experimentaría en mucho tiempo.

    Entonces se salió de mí, tomándome del brazo hizo que me diera la vuelta y me arrodillara al borde de la cama.

    Colocándose detrás, introdujo su verga de nuevo, empujando contra ya la pobre resistencia de mis entrañas, recién estrenadas. Me cogió profundamente y después tomo su ritmo una vez más.

    Yo: «Ooongrrr»,

    Lloriqueé repetidamente mientras tenía lo que mi primera experiencia de la posición más deliciosa y placentera que hay, ‘estilo perrito’. Se inclinó para agarrar y acariciar mis pechos que se balanceaban al ritmo de sus embestidas.

    Estaba completamente abrumada por los sentimientos que estaba experimentando por primera vez mientras continuaba aporreando mi cuquita. Y cuando dirigió su atención a mis senos, pellizcando mis pezones, casi explotó de deseo.

    Estaba hirviendo ahora, cuando mis músculos internos sintieron el palpitar de la verga dentro de mí, el instinto llamo a la poca razón que me quedaba y grite con la poca fuerza que me quedaba.

    Yo: «¡no, dentro no, por favor, nooo!»

    Entonces sentí el vacío, la ausencia de la carne que tanto placer me estaba dando, y luego salpicaduras, gotas húmedas y pegajosas, rítmicamente caían en mi sudada baja espalda.

    Macario: «Oh, que ricooo, Diosss»,

    Mientras sentía las últimas gotas sobre mi sudorosa piel

    Macario: «eso fue increíble».

    Estaba congelada, incapaz de moverme, superada por la pasión de los últimos minutos y la culeada que acababa de experimentar.

    Macario: » ¿estás bien?»

    Yo: «Sí, sí, estoy bien», mientras me recostaba nuevamente sobre la cama.

    Macario: «¿Quieres darte una ducha? Parece que lo necesitas»,

    Mientras sentía cómo sus mecos comenzaban a deslizarse por mi espalda.

    Yo: «Sí, eso sería bueno»,

    Mientras bajaba temblorosa y agitada de la cama y recogía mi ropa del suelo.

    Me mostro dónde estaba el baño y abrió la ducha para mí. Hizo ademán de irse cuando entre en el cubículo, pero se detuvo en la puerta, para verme enjabonándome, con la espuma blanca sobre mi cuerpo.

    Macario: «Esas tetas son simplemente perfectas»,

    Camino de la puerta del baño y entro en la ducha, asustándome cuando se posiciono detrás de mí para tomar mis tetas en sus ásperas manos, y las apretó.

    Yo: «Macario, ¿qué estás haciendo?, sal de aquí».

    Acaricio mis pechos pasando sus dedos por mi suave pero firme carne, antes de atrapar sus pezones hinchados, causando estragos en mi centro de placer, ahora empezaba estar tan mojada por dentro como por fuera.

    Yo: «Mmmm, Macario, nooo por favor… mmmm, Macario, no… por favor… por favor…»

    Queriendo controlar una situación, donde no mandaba la razón, gobernaban mis entrañas, mientras sus caderas comenzaban a moverse, buscando el placer en las caderas de Macario.

    Bajo su mano entre mis piernas y froto sus dedos a través de mi monte de venus, liberando electricidad erótica por todo mi ser, Mis piernas se abrieron de inmediato para darle un mejor acceso a su cuquita.

    Yo: «Uuunngg»,

    respingué cuando su dedo entro y luego un segundo, lo que me hizo gimotear en voz alta. Y mientras me penetraba con los dedos, la otra mano se movió hacia arriba para acariciar sus senos.

    Eché la cabeza hacia atrás, perdía el aliento, me sostuve con una mano de su nuca porque mis piernas no me sostenían, necesitaba sentir sus labios, su lengua en vacía boca, giré la cara y lo besé apasionadamente. Gimoteaba en su boca mientras mi otra mano se apoyaba en su mano que cubría mi entrepierna mientras continuaba empujando sus dedos dentro y fuera de espasmódica vagina.

    Inconscientemente levanté mi pierna y arqué mi espalda, para sentir su verga completamente erecta y palpitante deslizarse por los labios externos de mi cuca y entonces sucedió nuevamente, con un solo empujón, me penetro. Mi vagina abrazaba dulcemente su verga mientras bombeaba su pelvis contra mis nalgas rítmicamente.

    Su mano alcanzó mi clítoris, y mi cuerpo se descontroló, electricidad recorría mi cuerpo, mi vista de nublaba, un grito ahogado no podía escapar de boca, mi cuquita se contraía, y pensé que mi vejiga se vaciaba, pero no era mi vejiga, era la primera vez que mis entrañas se chorreaba y vaciaban por completo, me sentí desmayar si no fuera por el firme abrazo de Macario, hubiese caído al suelo, explotó con su orgasmo.

    Yo: «Oh, Diooos, Ohhh»

    Un grito desesperado al fin salió de mi boca, mi cuerpo convulsionaba en los brazos de Macario, y me perdí…

    Entre en estado zombi, soñolientamente, vi como Macario cerraba la ducha y tomo una toalla de baño grande y la froto rápidamente para secarme, prestando especial atención en mis bubis.

    Tomándome de la mano me condujo de regreso a la cama matrimonial y me acostó.

    Trepando entre mis muslos, levanto mis piernas hasta sus hombros y alineo su verga con mi estropeada cuca, y lo sumergió en la laguna de fluidos que se había convertido mis entrañas.

    Yo: «Ohh, aarrgghh»,

    Grite, volviendo a la realidad de mi estado aletargado cuando su verga chocó contra mi punto G y sus bolas se estrellaban contra mis nalgas.

    Doblando mis piernas casi hasta mis hombros, se inclinó hacia adelante para besar mis labios, sus manos palpaban mis pechos, este señorón me tenía y subyugada mente enloquecida

    rítmicamente pequeñas olas de placer llegaban y se iban en cada embestida, micro orgasmos tras micro orgasmo, una y otra y otra vez, sentí su tensión de su verga y su cuerpo, espasmos de su rígida verga, se vino, bombeando hilo tras hilo de cosas blancas y pegajosas en mi tierno coñito. Su semen inundó mi interior, mezclándose con mis propios jugos.

    Mientras se retiraba el tapón que era su verga de mi vulva, todos nuestros fluidos escaparon de mi interior goteando entre mis muslos.

    Yo: «¿Te acabas de correr dentro de mí?»,

    Grite asustada

    Yo: «No quiero estar embarazada…»

    Macario: » siempre puedes tomar una píldora del día después, ¿no?»

    Yo: «Bueno, supongo que voy a tener que hacerlo, ¿no?»

    Mientras bajaba de la cama y me vestía, nerviosa de un posible nuevo encuentro que aumentara las probabilidades de un embarazo no deseado, debía salir rápidamente de ahí.

    Macario: ¿quieres que te acompañe a casa?» tímidamente.

    Yo: «No, gracias, Macario, creo que hoy he tenido suficiente de ti «

    Tratando de sonar molesta e indignada posible.

    Salí corriendo de la casa de Macario, luchando momentáneamente con la cadena de seguridad de la puerta principal. No es de extrañar que se lo haya puesto, ¡obviamente no quería que lo molestaran!

    Y luego estaba en la seguridad de mi propia casa. Cerré la puerta y corrí escaleras arriba y directamente al baño. Necesitaba urgentemente el baño. Mientras me levantaba después, miré hacia la taza del inodoro. Y ahí estaban. Grandes gotas del semen de Macario colgando suspendidas en el agua como minimedusas. Y había mucho. Para un viejo que ya se había corrido una vez, seguro que me llenó. Estaba asusta de que me hubiera embarazado.

    Me fui directo a la cama. Estaba enojada y molesta conmigo mismo. Sabía que había disfrutado del sexo, pero no debería haber sucedido de esa manera. Todo había sido tan fácil para Macario. Y eso me preocupó bastante.

    Di vueltas y vueltas por lo que parecieron siglos mientras revivía el momento en que Macario había disparado su carga dentro de mí, la culpa a veces amenazaba con abrumarme. El sueño llegó eventualmente, pero con él llegaron los sueños.

    Estaba en la cama de Macario, retorciéndome de placer mientras me culeaba largo y tendido. Se sentía tan bien, Eso definitivamente había sido … extraordinariamente placentero…

    Pero luego el sueño se alteró. Estaba parada en una puerta abierta, mirando hacia un dormitorio que no reconocí, mirando a dos personas en la cama teniendo sexo. El hombre era grande y tenía un trasero grande y peludo, que apuntaba directamente hacia mí. Debajo de él había una mujer. Todo lo que vi fueron sus brazos y piernas que sobresalían y se agitaban debajo de su cuerpo. Y ella gruñía y gemía mientras sus caderas subían y bajaban.

    Y luego se volvió, me vio y sonrió. Jadeé en estado de shock. El hombre era el Sr. “Gorrion”.

    Observé con horror cómo el rostro y el cuerpo de la mujer aparecieron a la vista. Era mi madre, completamente desnuda y gritando de éxtasis mientras llegaba a su estremecedor orgasmo. Su cuerpo se sacudió y sufrió espasmos cuando el clímax la atravesó.

    Y luego fui yo en la cama, luchando por escapar mientras el Sr. “Gorrion” trepaba entre mis muslos y forzaba su gran verga dentro de mi coñito aparentemente húmedo y dispuesto. Y cuando entró en mí, grité.

    Y luego me desperté, mi respiración entrecortada, mi cuerpo cubierto con una fina capa de sudor mientras la conmoción y el horror volvían a inundarme.

    Incapaz de detenerme, mi mano se deslizó entre mis piernas, mis dedos tantearon los labios de mi vagina, sintiendo el semen de Macario mientras seguía goteando por mis muslos. Mis labios estaban hinchados. Toqué mi clítoris y me estremecí.

    Me corrí rápidamente y mientras lo hacía, visiones de hombres cogiéndome inundaron mis sentidos y llenaron mi mente.

    A medida que mi respiración se hizo más lenta y los latidos de mi corazón se calmaron, hice un balance de mis sentimientos.

    ¿Me gustaba el sexo?

    Sí, definitivamente, de eso no tenía ninguna duda.

    ¿Había disfrutado del sexo con Macario?

    Sí, puede que haya sido viejo, pero Dios, seguro que sabía cómo culear,

    Y no porque era viejo. Una chica decente y educada como yo no debería tener sexo con hombres, así como así. Simplemente no estaba bien.

    ¿Era esto una señal de lo que vendría?

    Solo el tiempo lo diría.

  • El caramelito me refriega la colita

    El caramelito me refriega la colita

    Siempre que se me da, tengo experiencias con hombres maduros, de hecho, fueron ellos quienes me enseñaron todo en la cama y yo les obsequie todo mi cuerpito, mi rosquetito, mi belleza y mi juventud. Solía en esos años pintar mis labios y delinear mis ojos, pero ya no lo hago en mi cara, pero amo pintarme el glande con un buen labial y que me pinten el ano con labial para así tirar besitos cuando me meten esas ricas lenguas húmedas y me retuerzo de placer.

    Ahora ando echándole el ojo a un chico que trabaja en un supermercado mayorista de Montevideo, y usan ahí uniforme que consta de pantalón negro y t-shirt roja. Y uno de mis fetiches son las prendas rojas en los hombres… me la poneen bieeen duuura contra el ombligo jajaja.

    Voy hasta la sucursal que se encuentra en Paso de la Arena, y lo busco por los pasillos donde están las heladeras de productos lácteos. Allí me encuentro a mi conejito deseado, en cuclillas reponiendo bolsas con yogurt. No es muy alto, 1.73 cm, no más de eso. Tez morena, cabello prieto y lacio, piel joven, cadenita en el cuello, boca pedidora de verga juguetona, expresión de golosina angelical en esos ojos con mirada inocente pero muy zorra a la vez. Abdomen bien plano, brazos fibrosos, con tatuajes, pulseritas de macrame, de diversos colores, un arito en una oreja. Los pantalones malditos pantalones negros y un poco flojos, no me permiten notar el bulto pero si que el culito debe estar bien delicioso.

    Paso junto a el y deslizo muy rápidamente mi mano juguetona por su nuquita, levanta y gira la cabeza y me ve. Casi susurrando le digo: «yo también tengo lácteos, ¿querés probar?». Rápidamente nos pasamos nuestros Whatsapp, y me aleje. No estoy para hacer perder el empleo a nadie.

    En poco rato, Gustavo y yo, nos estábamos comunicando. Gus tiene 19 años, es pasivo, por el momento. Se enloquece chupando vergas, porongas, pijas, chotas, pirulos, choris, gansos, y pollas en España, excepto que en Uruguay la polla es tan sólo la mujer del pollo jajaja. Me manda 2 videos de colección donde me muestra sus creampies anales y bucales, ¡todo un ilustre tragaleche a sus 19 años! De inmediato me saco la verga y los huevos a más no dar de hinchados y me los filmo con el I-phone bien de cerca para que me la vea toda le muestro bien los huevos, me sacudo el ganso bien grandote y lo hago girar, me meto el dedo indice en el glande y lo masajeo bien morboso, así hasta que me pongo tan loco de placer que me sale toda la leche por el ojo que no tiene pestaña jaja, no he terminado aún, juego con mi leche calentita recién servida para mi conejito y me embadurno toda la chota, no importa si ya desinflo, Gus tiene que comprobar bien la calidad de mis productos lácteos.

    A la noche fui hasta el barrio La Teja a buscar a Gus, el vive allí, es pobre en su economía, pero al menos tiene poco trayecto en bus hasta el supermercado en Paso de la Arena. Yo soy químico farmacéutico, vivo en un apartamento en Punta Carretas, con vista al mar. Estoy muy bien economicamente.

    Ya en el trayecto hasta mi apartamento, nos hicimos muchas cosas ricas. Los dos estamos bien duchadito y oliendo bien rico. Ya me bajó el pantalón me la mamo un poco, me acarició los huevos, yo le abrí el pantalón y ya le palpe el rosquetito húmedo y ya dilatado deseoso de mi chota bien hinchada. Le metí lengua en los pezones y en la boquita tiernita.

    Cuando llegamos y entramos, mi pantalón voló por los aires, Gus se sacó el suyo y se puso con el culo al aire de espaldas a mí y con la mirada en el mar, junto al ventanal. ¡Ayyy por dios santo que ganas de rebolear yaaaa la vergota por ese culo precioso bien formadito y durito!

    Nos abrazamos, nos dimos lengua, nos refregamos verga contra verga, él unos 14 cm, la mía mide 16 cm. Gus empezó ya a jadear y a echar la cabeza hacia atrás como un conejito ansioso de macho que lo enloquezca y lo vuelva la puta más petera y tragaleche y entrega culo de todo el Uruguay jaja. Se puso de rodillas suplicando, rogando por favor mi verga, me la mamo con tanto hambre y desesperación, que me acabé no sólo en su boca sino en toda su cara, como un animal lácteo, lo embadurne todo a buenos y abundantes chorros. Gus se reía a más no dar, estaba feliz, saboreaba toda mi leche y yo tomaba con mis dedos la golosina y el ponía toda la lengua afuera para que se la depositara. Pasaba toda la lengua por el borde de sus labios para no perder nada, ¡una auténtica conejita insaciable!

    Mi verga tampoco se calmó, y se volvió a poner como una vara de metal. Gus se abrió todo el culo con las manitos morenitas y me puso el ojete bien en la cara, para que se lo viera muy bien sin perder ningún detalle, se lo abrí con los dedos, se lo masajeé en círculos, luego se sentó en mi cara y me refrego el culo a más no dar, me pedía a gritos la lengua, sin paz, sin tregua. Ahora si mi verga de caballo en celo se iba a meter toda bien adentro de ese culo hermoso y hambriento, para darnos el gustaso de la noche, macho con macho, ¡que cosas tan deliciosas nos da la vida! Gus se pajeaba toda su pichicha y los huevos mientras yo me deleitaba bien dentro del ojete del pequeño Gus, ¡toda toda quiero mas adentro mas así bien macho! mientras ambos jadeabamos como perritos y Gus me regalaba todo el culo, ¡todo! ¡quiero más macho! Gritaba mi conejito cochinito mientras se retorcía de placer y lloraba…

    ¡Mucha leche en toda la sábana!

    ¡Que noche, Teté!

    A la mañana, entre risas y toqueteos ricos, y besitos, lo volvíamos a hacer. Ambos sentimos que no queríamos que ésto fuera un Touch and go más, ¡ teníamos que tener nuestro segundo encuentro!.

    Si os gustó mi historia, haré una segunda parte. Besitos en el rosquete.