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  • Follando con la puta de mi profesora

    Follando con la puta de mi profesora

    Bueno aquí la esperada continuación. 

    Unos días después de lo sucedido en los jardines recordé que la profesora de había quedado con mis bragas eso me dejó pensando en que fue lo que hizo con ellas.

    Ese día mi última clase era con ella así que al inicio de la clase le di una nota donde ponía «disfrutaste mis bragas perra». Durante el resto de la clase la mire fijamente ella era tan linda nunca usaba sujetador así que podía notar lo duro de sus pezones. No era mucho mayor que yo a lo mucho debía tener unos 30 años. Tenía unos lindos pechos, no muy grandes, era de piel clara, cabello negro, media aproximadamente 1.69, su culo era el más delicioso del mundo tan grande recóndito justo como me gustan.

    Al final de su clase me pidió que me quedara cuando todos se habían ido

    -Crees que es gracioso dejarme esas notas antes de iniciar clase – comenzó a decir para ese punto yo había tenido suficiente tiempo para imaginarme de todo con ella así que solo me reí.

    -Por favor perra me dirás que no te pongo de lo más cachonda, que no te has metido mano con mis bragas- ella se puso colorada y sus pezones mucho más duros

    -Ya basta de querer seducirme no soy tu perra, no vuelvas a decirme así- cada vez la tenia mucho más cerca de mi

    -Como quieras perra yo se que tarde o temprano me voy a comer ese culito- esa última frase logro mi cometido se lanzó sobre mi, comenzó a besarme.

    -Querías esto.

    Desde el día que te vi entrar por esa puerta note que eras una puta y jure que no caería contigo pero no paras de provocarme tendré que darte tu merecido- susurraba en mi oído.

    -Mmm sabia que tu perra interior no aguantaría -sujete su culo para acercarla más a mi.

    Se separa para cerrar la puerta quitarse sus bragas y meterlas en mi boca. «Bien puta si te compartas no será la última vez que pase esto».

    Me saco la blusa beso mi cuello bajando lento hasta mis tetas quito el sujetador las comenzó a chupar paso toda su lengua por encima lento, pellizco mis pezones para ese punto ya estaba completamente mojada, sin dejar de chupar me quito la falda acarició por encima de mis bragas.

    -Realmente eres una puta ve lo mojada que estás- me arranco las bragas bajo hasta mi coño mojado paso su lengua lento de arriba hacia abajo, hizo círculos en mi clítoris, metió su lengua una y otra vez.

    -Esto querías zorra -escupi su bragas

    -Claro que si moría de ganas de que me hicieras tuya mmmm

    Siguió chupando y con su otra mano metió dos dedos, lo hacia rápido, yo gritaba como una loca, no podía con el placer cada movimiento hacia que me mojada más, que mis gemidos aumentaran.

    -Oh si no pares, me encanta, seré tu perra siempre que quieras, ahhh -descansa entre jadeos.

    Continuo hasta que termine a chorros en su boca, ella tomó todos mis jugos y después me beso. Cuando comencé a jugar con sus tetas, se alejo recogió sus bragas las froto por su coño llenandolas con sus jugos y me las dio

    -Para la próxima clase quiero que me digas a detalle que hiciste con mis bragas…

    Espero lo disfruten díganme si quieren saber más historias con la puta de mi profesora o saber como me masturbo recordando buenas experiencias.

    Pueden escribirme a mi Instagram si quieren más detalles.

    Insta: saraem_17

  • No he podido culearme a mi hermana

    No he podido culearme a mi hermana

    Hola a todos. Esta es la primera vez que escribo un relato hace mucho tiempo que llevo deseando cogerme a mi hermana mayor. Ella ya pasó los 50 años, pero hace mucho que la deseo.

    A ella le gusta mucho beber y pues yo también y hemos tenido la oportunidad de vivir en la misma ciudad. A mí la verdad me gusta mucho, un tiempo estuvimos viviendo juntos ya que compartíamos apartamento más no habitación, ella tiene su esposo y dormía con él. Pero cuando yo quedaba solo en el apartamento aprovechaba para oler sus bragas y hacerme una paja con ella. Y cuando ella salía del baño recién duchada también la observaba.

    Lo más lejos que he llegado con ella ha sido besarnos, pero todo esto ha sido borrachos y nunca hemos tenido sexo, pero nos hemos besado apasionadamente.

    Una noche que salimos a tomar cuando regresamos nos empezamos a besar tan rico, ella dejó que metiera mi mano en su blusa y acariciara sus senos tenía esos pezones duros. Ese día ella traía puesto unos leggins y mientras tenía mi mano en su pezón con la otra acariciaba su vagina por encima de los leggins. Ese día tenía tantos deseos de meter mi verga en esa panocha que se sentía tan calentita, pero estábamos en toda la puerta del apartamento y alguien podía vernos y ella me soltó y en fui a dormir.

    Ese día me hice una paja pensando en ella y en ese beso. Yo sé que es casi imposible que la tenga para mí, ya que en estos momentos no estoy tomando y todo eso sucedió con tragos en la cabeza. Pero siempre me la imaginé penetrada por mi…

  • Que buena es la confianza

    Que buena es la confianza

    Somos un matrimonio del sur de la ciudad de México, de Tlalpan para ser exacto ella tiene 40 y yo 50 años y tenemos buena comunicación y confianza por eso yo le he confesado que me excita mucho conocer su pasado sexual, saber con cuántos hombres ha cogido y como se la cogieron y dónde.

    Y ella me comprende y me ha platicado de algunos de sus encuentros, por ejemplo me platico de que un compañero de su trabajo con el que se lleva muy bien en una ocasión al terminar la jornada, la invitó a tomarse unas copas y platicar un rato en su casa dado que este amigo vive solo y que efectivamente así fue me dice ella que llegaron a su casa de el y empezaron a beber y platicar de cosas triviales y rutinarias siguieron tomando y hasta bailando hasta llegar la noche y ya más tomados en algún momento se empezaron a cachondear y que ella llevo sus manos a la verga de el para sentir el tamaño; y es que la verdad a mi esposa le gustan mucho las vergas gruesas y largas y que al sentirla en sus manos pudo comprobar que la de su amigo era de muy buen tamaño, que siguieron en el cachondeo y que ella se la mamo a él y que el también y que al penetrarla totalmente le gustó mucho porque se sintió bien llena en su panochita.

    Que se la cogió en diferentes posiciones lógicamente por el efecto del alcohol su amigo tardo mucho tiempo para venirse, después de un rato de descanso se la volvió a coger y que ahora se la metió en el culo y que también le gustó; aunque al otro día amaneció adolorida por la tremenda verga que se comió pero le encantó, según me cuenta ella.

    Estás anécdotas me las cuenta ella cuando estamos en la cama ya que me encanta saber de como la han hecho gozar otros hombres, yo le pregunto que si grabó algo alguna vez y dice que si que solamente hubo unos vídeos con un hombre que también se la cogió muy bonito pero que las grabaciones las tenía el y ya no lo ve.

    Yo le digo que se debió de ver muy bonita con sus piernas a los hombros de sus cogedores recibiendo la verga en su panochita o en cualquier posición y me la imagino y me calienta aún más.

    Este es mi primer relato pero tengo aún más que compartir con ustedes, por mencionar como se la cogió en la casa Oscar; otro amigo de ella.

    Que también me decía que iba hacer ejercicio muy temprano por la mañana y que realmente se iba a coger con otras personas y ya más tarde regresaba a casa bien llena de leche, en unos días más publicaré otros relatos reales de mi esposita y desde cuándo le fascinan las vergas gruesas y grandes; y como veo que recordar esos pitos le gusta ya le compré un vibrador de muy buen tamaño y también en una ocasión que fuimos al cine rio fue realmente excitante.

    Por ahora es todo, si alguien quiere comentar algo que bueno, [email protected].

  • Carla: La tercera vez con su tío

    Carla: La tercera vez con su tío

    Es la tercera venida del tío de Carla les daré un breve resumen para que los amigos/lectores entiendan como venía la cosa.

    Primera visita y concreción.

    Hasta los 21 años, ahora casi 33, Carla vivió en la misma ciudad del interior que sus tíos, no con ellos. Siempre sintió que su tío la miraba con deseo, mas bien con mucho deseo, pero respetaba que ella tenía novio y nunca pasó nada de nada mas que miradas plenas de calentura.

    Carla se vino a estudiar de traductora a Montevideo, y cosas de la vida, nunca volvió a ver a esos tíos, pero las familias sí siguieron en contacto sobre todo telefónico con la tía.

    A comienzos de julio, llamada de la tía; “tu tío tiene que ir a Montevideo por un trámite importante, puede quedarse en tu casa? Así se ahorra el hotel”. – Claro que sí tía, anote la dirección…

    Dicho y hecho llega el tío (creo que 60 y pocos años actualmente) una tarde, para dos días. Antes de eso, Carla me había puesto al tanto de todo lo de hace unos 12 años y me dijo que hago? Y si me dice algo?

    -Y hoy en día que harías? Que te gustaría?

    -Cogérmelo! Pero vos que opinas! Y yo lleno de morbo…

    -Adelante si se da, me encantaría verlos y me calienta desde ya. Calentalo despacio.

    Así fue, resumiendo. Llegó, charla, cena, ella detecta alguna mirada.

    -Mire tío, le tengo su cuarto listo, puede ducharse si quiere antes de dormir, despues vengo a ver si está todo bien.

    -Gracias Carla.

    Al rato ya para dormir se le aparece de babydoll cortito y tanga. “Todo bien tío?”

    Él ya estaba acostado, ella le dice buenas noches y la da un beso en la mejilla… ”Que descanse”.

    Se va, deja la puerta abierta del dormitorio de él y de ella… y la muy perversa deja pasar un rato, se masturba y gemía descaradamente…

    “Y sabés Sergio? Estoy segura de haber visto una sombra moverse cerca de mi puerta, pero nada mas.

    Desayunaron, él se fue a hacer su trámite y quedaron de que yo iría de tarde y charlábamos. Así fue, con el tío debiendo volver a terminar el trámite al otro día.

    Carla me puso al tanto de todo por celular en la mañana, y planificamos la tarde.

    Llegué, ellos ya estaban, nos pusimos a tomar café y charlar… y Carla fue retrocediendo en el tiempo y me dice: “No sabes como me miraba el tío hace unos doce años… me quería comer! Y creo que alguna mirada me ha tirado ahora también!

    —Yooo? Nooo!!! Como decís eso.

    -Ves? Parece que no le gustás…

    -Ahhh no? Y de quien era la sombra que vi anoche cerca de la puerta de mi dormitorio?

    -Que pícaro! Dije yo.

    -Mas que pícaro dijo Carla y se fue.

    Para abreviar este prólogo digamos que él me juraba que no que nunca…

    Y yo le digo “Mire que les pasa a muchos”.

    Reaparece Carla de babydoll y tanga, con tacos altos… ves así lo saludé anoche, y el me miró desesperado… hay algo raro?

    -Una ropa perfecta para dormir dije.

    Él no se aguantó… —Pero si está casi en bolas, siempre provocando. Ahí cayó en la trampa ja ja.

    -Ves? Reconoce que siempre sintió atracción y me culpa… ji ji…. – Tío… estar en bolas es esto!!! Y se desnuda. Se queda parada a dos metros de él.

    —No por favor…

    -Amigo, ya le conté, muchos la han deseado igual que usted, y varios la han tenido. Aproveche si le gusta.

    Carla se acercó a centímetros de él, que seguía sentado. -Ahora le sigo gustando?

    —Sí, sí, siempre me gustaste, perdónenme… dijo casi sollozando.

    -Hace años te hubiera rechazado tío, pero ahora… y le arrimó la concha a la boca.

    No habló mas él, le pasó suavemente la lengua por la concha y dijo…”En serio?”.

    La respuesta de Carla fue tomarle la cabeza en sus manos y apretarle la cara contra la concha.

    Ahí, de acuerdo a lo habladocin Carla, les dije “Los dejo tranquilos, mañana de tarde temprano vuelvo”.

    La verdad me fui admirando esa desesperación de él con la cara pegada a su concha.

    Lo que siguió, según me contó Carla, y también algo él, fue un festival de cosas hechas de parados, acostados, sentados en un sofá y bajo la ducha.

    -Te juro amor, nunca sentí chorros de leche como me largó el tío (aclaro yo, obviamente ni hablar de forro ja ja) ese hombre no cogía desde no se sabe cuánto tiempo, y como me gustó, quedé chorreando con el primero y el segundo. Durmieron juntos a gusto, a cada rato la despertaba chupándole la concha o las tetas o besándola. Ella le chupaba un rato la verga y dormían otro ratito.

    Al otro día, una novedad… el tío había logrado dejar el trámite incompleto de manera de tener que volver una semana después.

    Pero esa tarde, antes de que él, llamémosle T en el futuro, se fuera, hicimos siesta los tres, la motivamos a mil la acariciamos y chuponeamos a muerte y quedó sellado el pacto de que T tiene libre acceso y será siempre bienvenido con todos, todos, los derechos. La cogimos uno tras otro disfrutando yo del segundo lugar y de tenerla llena de la leche de él.

    Segunda visita.

    A la semana, a completar el trámite y ni que hablar a parar a casa de Carla.

    Ahora sí seré breve, y su alguien quiere saber mas puede escribirnos y le contaré con gusto.

    Llegó de tarde, pasaron la noche juntos, volvieron a hacer de todo.

    A la tarde siguiente, con Carla que se había hecho tratamiento anal, según le había propuesto yo a Carla, fui, nos hizo striptease, se paseó largo rato desnuda delante de nosotros que de vez en cuando le acariciábamos las tetas o el culo, o nos prendíamos como sanguijuelas a besarla, enroscando las lenguas.

    Nos fuimos a la cama, grandes orales entre todos, y una propuesta… T te animas a hacerle cucharita? —Claro que sí, me gusta.

    Carla en pose, él detrás, y se la mete… y ahí (ya lo hemos hecho varias veces con nuestro amigazo Pedro) me acuesto de frente a ella y de a poquito se la voy metiendo también hasta lograr una hermosa doble vaginal.

    -Entre gemidos y resoplidos le pregunté a T si le molestaba, y dijo que al contrario, que le gustaba. Carla en el cielo.

    Llegó el momento en que acabé y el sintió mi chorro dijo Opaaa. Y al ratito, yo logré mantenerla adentro medio dura, se acabó él.

    Nos salimos de ella, que se puso boca arriba, y le chorreaba aquella mezcla de licores hacia el chiquito.

    Verla y que al tío se le parara, fue todo uno… después confesó pastilla azul ja ja… y dijo —Puedo? -Un poquito dijo Carla, y levantó las piernas y me dijo agarrame las piernas bien arriba.

    Le apuntó y solamente lubricado con semen la empezó a meter, despacito, yo miraba embelesado y T también… lento lento nunca paró de entrarle, hasta los huevos, pero bien hasta los huevos… el culito impresionantemente apretado alrededor del miembro

    Nada de “un poquito”. La serruchada fue continua y larga, con Carla tan caliente que tuvo uno de sus pocos orgasmos vaginales… al final nueva acabada, de unas gotas, de T y a jugar, a besarnos, nos chupaba ella, la chupábamos nosotros.

    Ducha de a tres, divina, y partida de T.

    Lógicamente ya quedamos que es bienvenido cuando pueda y quiera escaparse, pero con un pedido especial de Carla: “quiero que deje pasar unos cuantos días, así viene super cargado como la primera vez, y me llena, o me super llenan los dos juntos como hoy”.

    —Fuaaa la verdad nunca había hecho eso, es medio raro pero me gustó!

    Tercera visita.

    Ésta fue la visita de este finde pasado. El motivo? “Me voy a un torneo de pesca con Sergio, es por equipos y a él le viene bien uno mas”.

    Y así fue, llegó el sábado de tarde, yo me sumé y di en mi casa el mismo pretexto, torneo de pesca sábado y domingo. Lo fuimos a buscar a la terminal de buses, fuimos a almorzar liviano, ja ja… Y Carla le dijo que suerte que dejaste pasar como veintiseis días, los iba contando ja ja. Y pienso calentarte bien.

    En los recorridos en coche le fue acariciando levemente la pistola, pero sin dejarse tocar… “No, no… quiero calentarlos bien antes de empezar”.

    Almorzamos en un restaurante de Punta Carretas a donde vamos mucho, y a Carla y a mi nos pareció reconocer a un Sr muy mayor, que vive en el edificio frente al Golf donde vamos a veces con nuestros amigos high level digamos ja ja. Pero cero problemas, nada malo dos señores y una chica almorzando. Él también nos miró como reconociéndonos.

    En fin, nada malo si Carla no hubiera hecho lo que después nos contó. “Un par de veces me abrí de piernas un poquito, no mucho, no se si habrá vislumbrado algo, igual no mucho, si es que se dio cuenta.”

    Nos fuimos al apartamento de ella a tomar café. La idea ésta vez era calentarlo a full, que se desesperara por cogerla, e incitarlo a uno o dos placeres nuevos.

    Ya estamos a plena confianza… fue llegar y T dijo: —Que ganas de cogerte!!!

    Y nosotros algo así como: Naaa que apuro hay? Si vino a pescar tenga paciencia.

    Trajo el café, lo tomamos… Ella de mini y camiseta, por la calefacción en el apartamento le dijo: -Mirá como estoy. Se levanta la mini, y abajo… nada, se acerca a él, se pone de espaldas, dobla un poquito el cuerpo y le muestra toda su intimidad… él la va a acariciar, y en cuanto la toca, ella dice ‘No no, espere, Sr. impaciente!

    Se viene hacia mi, hace lo mismo, la acaricio, le toco el culito y la concha, de frente a él le mostramos bien los pelitos crecidos que se está dejando para la despedida al embajador amigo. No paro de acariciarle los pendejos (aclaración si alguien no sabe, son los vellos púbicos), le beso los cachetes del culo y ella se va.

    Lo miro el bulto a mil, la cara colorada, le digo si quiere nos alivianamos de ropa… acepta y quedamos en boxer.

    Cuatro o cinco minutos y vuelve Carla, tacos altísimos, parece mentira que los domine, medias de puño elastizado, tanga hilo atada en cada cadera, queda divino y corpiño media copa, todo blanco.

    En la mano derecha, una pequeña cartera que deja en la mesita de café.

    Pasa entre ambos, gira, luce todo es un sueño, de verdad. Le pasa rozando, se detiene un segundo, se pone de frente a T y se arrodilla, la alfombra es mullida y no molesta arrodillarse.

    Me mira, nos entendemos, y me dice vení amor… Ud. mire tío a ver si le gusta!

    T mira encantado el vientre de Carla, los pendejos en una tirita prolija sobresalen por encima de la tanga. Yo, detras de ella, paso mis manos hacia adelante, le acaricio el pubis y me aseguro de que la tanga se meta dentro de su concha, a la vista de T uno de los espectáculos mas hermosos, los labios se tragan la tanga, los pelitos, sedosos y cuidados, un poema, comienzo a refregarle todo, y lentamente subo mis manos y desato los lazos de la tanga, parte de ella cae pero un trocito queda retenido, ya mojado, entre los labios mayores. Retiro la tanga y se la doy al tío, la huele y saca la pija del boxer.

    Advertencia de Carla: -No te apures T!

    —Me voy a tocar despacito.

    -No, no, esperá!

    Subo mis manos, le saco el corpiño y dejo los senos al descubierto. Vuelvo a pasar mis dedos por la concha ya húmeda y entro a masajearle los pechos, los pezones duros, divinos.

    Refregámela atrás pide Carla, me saco el boxer, y le sigo masajeando las tetas mientras comienzo a deslizarle mi miembro por la raya de la cola.

    T está en trance mirando, cuando Carla saca de su cartera un hermoso strap on de última generación.

    Todo de silicona, color rosado, no es anatómico con símil glande, sino liso, de lindo tamaño mediano, y en su parte de atrás, dos promontorios el delantero mas largo, el último un poco menos… para calce vaginal y anal.

    Lo moja chupando como si fuera de verdad, lo desliza en sus pelitos y se lo mete despacio en la concha, lo mueve entrando y saliendo y enciende el modo vibrador.

    Yo la sigo masajeando y la beso, le refrego la pija en la cola, ella gime y gime, T no da mas…

    Decidimos parar. —Que es eso pregunta el tío?

    -Un strap on, dice Carla, mire… lo ensaliva en los promontorios, se lo calza en concha y culo… Ve? Quedo hecha un varoncito. Y realmente lo parece, un hermoso varón de buena pija, bien firme por los dos calces…

    -Alguien va a disfrutarlo dice Carla, se lo saca, mira la pija de T… -Ayyy tío! La tiene morada pobrecito, vamos a la cama!

    Y allá vamos.

    -Quiere chuparme un poquito tío? Yo se la chupo también y Sergio me acaricia.

    Así lo hicimos, yo me dediqué a sus tetas y a besarla, y ellos a chuparse, poco rato por si T no aguantaba mas.

    Métala ya tío. Ella boca arriba, levantó y abrió las piernas, yo se las sostuve y T arrimó la verga, como piedra, y la comenzó a refregar por fuera, dos o tres pasadas y la empezó a meter despacio despacio.

    -Sí sí tío así despacito, yo también estoy caliente, siga siga. Cuando los pelos de él tocaron la concha, con toda adentro, comenzó a moverse y moverse, despacio, pero con ritmo.

    -Siga siga… y se dobló la espalda, levantó la pelvis, obvio orgasmo… -Mas mas… ahhh siii que chorros, mas tío mas… el tío, desesperado y agitado cayó hacia un lado… la leche desbordaba de la concha… Carla jadeaba quiero mas! Se la metí en aquel mar tibio y viscoso, le daba desesperado hasta acabar y también caí de lado, pero le pedí subite, quiero chuparte.

    Lo hizo y mientras yo le chupaba la concha ella limpiaba la pija exhausta del tío.

    Descansados, duchados, me fui y los dejé hasta el domingo. Sé que se divirtieron, pasearon un poco, cenaron y de nuevo sexo nocturno. -No sabés Sergio, me desea en serio, está eufórico. Me deja inundada, tremendo lechero. Y le encanta que vengas.

    Ni decirlo, el domingo estaba allí con ellos para la supuesta segunda jornada del torneo de pesca.

    Fui temprano. T ya en piyama, se ve que con ganas de seguir, y Carla en la ducha. Charla de confidencias mientras ella se duchaba y se preparaba. —Que divina es y como coge! Sos afortunado! La cogen mucho? Con lo que le gusta!

    -Y sí, fijate, soy re afortunado, y se debe compartir je je es un ángel, nunca de mal humor. La cogen todo y todos lo que ella quiere, gente que sabe apreciar lo excelente. Varios se desesperan por ella, le han regalado lo que no te imaginás, dos vienen de Brasil. Fijate que realmente ellos disfrutan, no sabes, y ella también, es cogedora de alma!

    —Vivo pensando en ella y en verla de nuevo.

    -Sabes que cuando quieras, pero le gusta, ya viste, que vengas lleno de leche.

    Y llega Carla, fresca, agitando su cabellera rubia, tacos (infaltables), deshabillé rosa transparente, todo ribeteado de puntillas de encaje, largo hasta el piso. Nada de nada debajo, salvo un precioso colgante de tres vueltas de cuentas negras, que resalta por debajo del deshabillé, y también por debajo del deshabillé, a la cintura un cinturón negro, de cuerda de terciopelo, anudado a la espalda con un trozo de cuerda colgando en la raya del culo.

    -Buen día amor! Te extrañamos, pasamos re lindo creo que el tío no se arrepiente de haber tenido que esperar tantos años! Te gusta como me puse para recibirte?

    -A ver, a ver, girá un poquito quiero apreciar todo. Que linda estás! Anoche pensé mucho en lo lindo que lo habrán pasado… sé bien como se divierten!

    — Sí Sergio, esto que ha surgido despues de tantos años, ya ni me lo esperaba… siempre me calentaste Carla!

    -Bueno tío, encantada de que recupere su tiempo perdido. En serio le gusto tanto? O es solamente falta de sexo?

    —Fíjate sobrina… y saca la verga casi dura nuevamente… Perdón Sergio… pero en serio es que la deseo…

    -Tranquilo T… a tantos les pasa!

    -Me encanta como lo pasamos los tres dijo Carla, pasando nuevamente frente a nosotros, mostrándose a través de la nube rosa la bata de noche. Se da todo, el cariño familiar, el amor con Sergio, mis deseos… mmmm… me parece que quieren verme mejor verdad?

    Lentamente se paró entre nosotros, abrió el deshabillé, dejando todo su frente a la vista.

    Se acarició los pechos, mojó un par de dedos con saliva y se tocaba la entrepierna… hacía como que peinaba la tira de pelitos.

    -Y si nos sentamos?

    Ella al centro, su frente desnudo pero aún puesto el deshabillé. Comenzamos una hermosa sesión de besos de lengua, nos lamía la cara a ambos, nos turnábamos en acariciar sus tetas y su entrepierna. Me encanta particularmente acariciar los pliegues inguinales depilados al costado de la landing strip de pelitos.

    Le besábamos todo, el pecho brillaba cubierto de saliva, le quitamos el collar.

    El tío se desvistió, la siguió besando y me desvestí yo. Ella se puso en cuatro sobre el sofá y nos turnábamos a mordisquearle y lamerle la concha a través de la delgada tela de la bata.

    Carla se paró, se alejó dos pasos, y lentamente, bailoteando, fue descalzando el deshabillé de sus hombros hasta dejarlo caer al piso…

    El tío se sacó el boxer, yo también… la abrazamos uno delante y otro detrás.

    Yo detrás con mi miembro le empujaba la cuerda de terciopelo dentro de la raya del culo, finalmente lo desaté y dejamos caer la cuerda.

    A veces la teníamos de espaldas, a veces de frente, besos, mordiscos en la nuca, le chupábamos las tetas, le frotamos la concha.

    De pronto Carla se arrodilló y comenzó a chuparnos alternadamente. Es un arte lo de ella, lamidas de tronco, mordisquitos al glande, chupada a fondo, chupada y caricias a las bolas.

    Despues de un ratito de chuparnos, pasamos a disfrutar nuevamente de sus besos y a chuparle esa deliciosa concha. Nos encanta hacerlo tanto. A T como a mi.

    Finalmente, En un mensaje mas que obvio, Carla se dobló sobre un apoyabrazos del sofá, apoyando sus manos en el asiento y con las piernas bien abiertas. La conchita rosada, semi abierta, en todo su esplendor.

    T se acercó primero, apoyó el glande en la concha y comenzó un pequeño juego de roce, hasta empezar a meterla… Sííí… suspiró Carla mientras le entraba a fondo.

    Con la calentura imperante, T no demoró en acabarle, adentro por supuesto, y fue mi turno de metérsela… un placer, lubricada, excitada, en familia.

    Tampoco yo demoré mucho en dejarle adentro todo mi cariño. Y ella con premura nos la limpió a los dos. Una vez mas no me importó nada y mientras ellos se besaban, yo le lamía todo, concha, pelitos, culo… nada me quedo pendiente.

    No podíamos parar de mimarla, de besarla y tocarla, hasta que al final, ducha de los tres juntos y a prepararnos para llevar al tío a tomar su bus de regreso.

    Hicimos el trayecto hasta la terminal de buses comentando cuanto nos excita este descubrimiento de sexo en familia, intercambiando ideas de como puede hacer para tener motivo de volver a Montevideo.

    Al llegar a la terminal de buses, se mataron a besos en el coche y T emprendió su regreso.

    -Que lindo esto amor! Verdad que es excitante? Es algo diferente, se siente muy diferente de otros hombres… igual. Sabes que me gusta con todos ja ja.

    -Me encanta, me pone a mil, y viste él? Parece un jovencito. Volvamos a tu casa. Quiero tenerte de nuevo, ver ese cuerpo… me encantas.

    -Sííí.

    Y así fue, disfrutamos un rato mas, solos, admirando ese cuerpo hermoso, sus piernas largas, sus tetas, chicas pero perfectas para mi, esos pelitos tan cuidados y elegantes que quiero que se deje para siempre ja ja… y esa conchita sabrosa.

    Después, lo de siempre, planificar alguna otra cosa, la despedida del embajador y algo más.

  • Mi marido se hizo cornudo

    Mi marido se hizo cornudo

    Todo empieza como algo normal en la vida, pero hay en ocasiones que el deseo sexual puede más que el amor. 

    Es lo que sucedió a una pareja, que llevaban casados bastante tiempo.

    Él ya tenía una edad considerable dado a que le llevaba 16 años, pero a ella… en su día no la dio importancia a la edad…

    Ella una mujer atractiva, no la gustaba resaltar… pero a él…

    Le gustaba que ella fuera siempre muy elegante y sexy vestida…

    Tenía en su vestidor infinidad de zapatos… botas… sandalias…

    Vestidos de cuero ceñidos…

    Todo lo que a él le gustaba para que ella le complaciera visualmente

    Y detrás de su vestidor…

    Tenía esa habitación roja… donde daba rienda suelta a todas las perversiones y fantasías… que le gustaban principalmente a quien era su marido… Aunque ella, le acabo gustando más aún…

    El… La propuso que ella fuera su domina… que el sería su sumiso.

    Ella al principio no lo entendía.

    Pero lo que no sabía es…

    Que estaba desatando su mayor.

    Fetiche oculto…

    Ella… Le llamaba a quien todavía.

    Trataba como su marido, cuando salía de trabajar…

    Le decía que en 15 minutos exactos tenía que estar arrodillado a la puerta para besar sus zapatos según llegara… y que se pusiera la máscara porque no quería ni verle la cara… A él le ponía muy perro y ella cada día que pasaba… la gustaba más y más…

    Con el paso del tiempo… ella directamente lo consideraba su perro sumiso esclavo.

    Todos los días, tenía que tenerla su ropa preparada sin un mínimo de error posible… y a las 7:30 en punto tenía que despertarla besándola sus preciosos pies y tenía que comerla el coño por obligación de su dueña…

    El ya no dormía junto a ella, porque aquello que comenzó como un juego… una fantasía… se convirtió en algo real…

    Él dormía donde ella dijera… un día en la jaula… otro día en el suelo… siempre donde ella considerara oportuno.

    Él siempre tenía que estar con botas, máscara, y tenía puesto el candado de castidad…

    Ella le empezaba a humillar cada vez más, y le empezaba a decir, que quería un amante cuando ella lo deseara y que le follaria siempre delante de él…

    Hoy como te has portado bien esclavo… te llevaré a la habitación roja… ella le llevo atado como a un perro hasta la habitación se cerró la puerta y ella le quitó el candado de castidad.

    Voy a vestirme esclavo

    Ves donde están mis zapatos de tacón de acero?

    Cuando venga… más te vale que los tengas preparados para tu ama…

    A la que beso sus guantes largos de cuero.

    Ella llegó con un traje de látex

    Que tenía y con su látigo…

    Eres una mierda… solamente esos zapatos…ya valen más que tú esclavo…

    Comienza a lamer mis pies dijo su ama, mientras ella lo azotaba una y otra vez…

    Ponme los zapatos esclavo.

    Con mucho cuidado dijo.

    Ella comenzó a clavarselos por todo su cuerpo… mientras le humillaba cada vez más.

    El se sentía cómodo, no le importaba ser esclavo suyo…

    Pero ella estaba claro que necesitaba ese amante…

    Ese amante que le diera todo el placer y fantasías que pasaban por su mente… sobre todo desde que descubrió que era la domina perfecta.

    Y si… Después de varios candidatos, por fin encontró el amante que ella tanto deseaba para poder satisfacer las necesidades que su viejo marido ya no podía darla.

    Él era un chico de apariencia normal, sin nada aparente que destacara en si algo especial.

    El llegó a su casa, donde tenía su despacho, y espero a que ella le llamara, cuando entro… Vio a una mujer muy atractiva, rápidamente le llamó la atención la belleza de sus ojos… Lo perfilada que tenía los labios… y como iba vestida…

    Llevaba para la ocasión, un vestido ceñido de cuero, que la verdad parecía que los mismos dioses se lo habían hecho para ella… unas botas hasta la rodilla con un tacón muy fino de unos 12 centímetros aproximadamente… y unos guantes… que daban más morbo en si, a lo que el siempre serio intentaba disimular.

    Empezó a explicarle para que era la «oferta de trabajo», le pidió ante todo, exclusividad para ella, y le pregunto si era casado o soltero… dado a que ella sentía un morbo especial hacia ellos, el respondió que si, cuando ella le pregunto… Y claro… le dijo directamente que el sería quien ocupara el puesto, y que aparte de ser su esclavo consentido… Tendría que ser su amante.

    Y claro… Ella directamente tocó su paquete con esos guantes que llevaba y le dijo que sacara la polla.

    El la sacó… Y ella comenzó a comérsela… El tenía un fetiche especial por los pies bonitos, los tacones y los guantes de cuero… y claro… Al verla a ella con todo lo que a él le gustaba… Se empalmó rapidísimo… El la dijo que su mujer estaba en el coche, ella dijo… Tendrá que esperar… Ahora eres mío.

    Le puso un condón y el se quedó un poco sorprendido, ella le dijo que era para que luego después… Se lo diera a su marido para que se lo tragara.

    Le explicó que tenía un marido que era su cornudo, el se ponía más cachondo aún, y claro se corrió muchísimo.

  • Se le marcaba mucho la entrepierna…

    Se le marcaba mucho la entrepierna…

    Junto con mi esposa, salimos una tarde de sábado en plan de visitar un centro comercial para ver y comprar algunas prendas de vestir. No teníamos ningún plan especial en mente, así que nos dispusimos recorrer las instalaciones, ver aquí y allá por si algo captaba nuestra atención y nos decidíamos a comprar algo. Anduvimos por el lugar, visitando varios locales, pero, al parecer la oferta de ropa disponible no satisfacía las expectativas de mi esposa. Andamos de arriba abajo ese lugar, pero ella no encontraba aquello que le agradara. Sin embargo, insistía en recorrer el sitio nuevamente y verificar las vitrinas de las tiendas una vez más. Y en esa actividad nos cogió la noche.

    Estuvimos tentados a entrar a un cine, porque empezó a llover copiosamente en la ciudad y, de verdad, nos dio pereza salir a la calle para regresar a nuestra casa. Entonces, algo desprogramados, decidimos subir al tercer nivel de aquel lugar, donde se concentran restaurantes, discotecas y pubs. Nada especial. Mi esposa, muy diligente, observó un lugar, una cervecería, que le pareció muy agradable y acogedora, de modo que entramos y nos acomodamos allí.

    Pedimos unas cervezas, por supuesto, y empezamos a charlar y observar el lugar. Pronto me di cuenta que mi esposa fijaba su mirada en unos muchachos que estaban sentados en la barra. Si bien entraban y salían personas de aquel lugar, al parecer había alguien que captaba su atención. Estábamos hablando de muchas cosas, pero había algo o alguien, que la mantenía atenta. De un momento a otro nuestra conversación, sin saber por qué, llegó a centrarse en temas sexuales, que, si a los hombres les gusta esto, que a si a las mujeres aquello, que qué es lo que más llama la atención de un hombre cuando ve a una mujer y demás.

    Ella estaba vestida con unos jeans, blusa normal, chaqueta informal y zapatos de tacón bajo. Comentó que ella no disponía de ropa seductora o que llamara la atención, a lo cual respondí que, si quería, era el momento de buscar y procurarse algunas prendas, si es que ese era su deseo. Yo había visto tiendas de lencería y sex shops que quizá tuvieran modelos disponibles. Ella, en tono de frustración, comentó que la ropa que allí vendían era para jovencitas delgadas y que generalmente se ofrecían tallas muy pequeñas. Bueno, dije, pues echemos un vistazo. Nada tenemos que hacer, así que nada se pierde.

    Nos dispusimos a recorrer el lugar nuevamente, pero esta vez con un objetivo en mente; buscar la famosa ropa sexy. Llegamos a un lugar donde vendían lencería, muy bonita y fina. Ella se probó varios modelos y, después de varios intentos, se decidió por un conjunto Baby Doll con liguero, tanga elaborada en encaje, todo transparente y media con silicona, que se adhiere muy bien a la piel. Quiso dejarse esa ropa puesta, de una vez. Nada de lio. Resuelto el interior, ahora teníamos que procurar ataviar el exterior. Así que salimos en busca de un lugar donde encontráramos lo que buscábamos.

    Yo, de inmediato, pensé en un sex shop que había visto por ahí y hacia allí nos dirigimos. En el lugar había de todo, como en botica, de modo que ella se dispuso a mirar y mirar para convencerse de lo que quería. Finalmente se decidió por un vestido enterizo, strapless, en cuerina de color negro. Los zapatos, lógicamente, tenían que hacer juego con todo lo anterior, escogiendo, finalmente, un modelo en charol negro, con tacón tipo aguja de 10 centímetros de alto. Yo pensé que las compras estaban concluidas, pero, no, todavía faltaba una chaqueta elegante que armonizara con lo anterior.

    Buscamos de nuevo por aquellos locales, aunque no fue difícil. Encontró un blazer de manga larga, tipo ejecutivo, color blanco, que, la verdad, la hacía lucir muy elegante. Y, en vista que estaba, aparentemente muy entusiasmada con sus compras, decidió estrenarse la ropa ahí mismo, de modo que salió vestida de aquel almacén con todas sus nuevas adquisiciones. Y, viéndose tan elegante y atractiva como lucía en aquel momento, yo mismo propuse que le hiciera la inauguración oficial a aquella vestimenta. Aún la noche estaba joven, por lo cual decidimos volver a la cervecería y pasar un rato allí.

    No fue causalidad de que llamara la atención con su nueva vestimenta, en contraste con la reacción desapercibida que había suscitado nuestra presencia en ese mismo lugar poco más de una hora atrás. Era inevitable que los hombres que entraban al lugar no dejaran de echarle un vistazo a la señora, máxime cuando nos habíamos situado en una mesa que quedaba casi que en la misma entrada. Ella, no obstante, seguía posando su mirada en algún lugar de la barra, chequeando a los muchachos que estaban por ahí. Y la notaba un tanto inquieta.

    Pasado el tiempo, hablando de cosas varias, y lidiando con el hecho de que ella era el centro de las miradas, me atreví a preguntar. Oye, ¿qué es lo que te tiene tan inquieta? No, nada, respondió. Pues, me ha parecido raro, toda la tarde, que has estado como rara desde que llegamos a este lugar. No, no es nada, solo que he estado entretenida y me han llamado la atención varias cosas. Hay oferta de muchos artículos y quizá he estado distraída por eso. Bueno, dije yo, pero pareciera que esa oferta también incluyera hombres, porque no has dejado de observar a ese grupo de personas, que, por lo que me doy cuenta, habían estado aquí desde antes de que saliéramos de compras. O ¿me equivoco?

    Tal vez, respondió. Y ese inusitado interés en parecer atractiva y la conversación acerca de cómo lucir mejor, ¿tiene algo que ver con eso? No, dijo. Es algo que surgió en el momento. Solo eso. Hmmm… me quedé´ pensativo y pregunté. ¿De casualidad hay allí algún hombre que te ha llamado la atención? Es inevitable que no haya hombres que llamen la atención, respondió, así como para ustedes es inevitable que no haya mujeres que les llamen la atención. ¿No es cierto? Sí, contesté. El caso es que, aunque he visto muchas mujeres que han llamado mi atención, pues no estoy inquieto ni preocupado. ¿Qué es, entonces?

    La verdad, dijo, no estoy segura. ¿Segura de qué? Pregunté. Pues de lo que preguntas. Hay personas que llaman la atención, pero eso no necesariamente tiene que generar expectativas. ¿O, si? Depende, contesté. ¿Qué tipo de expectativas? Pues, no sé. A veces ve uno personas que impactan y surge la intención de aproximarse, entablar contacto con ellas y conocerlas. ¡Ya! Creo entender. Hay algún hombre aquí que ha captado especialmente tu atención. Y, mirándome, como que he tocado el punto, me ha contestado, sí. Y ¿quién es? Pregunté. Aquel hombre que está allá. Parece estar solo.

    Dirigí mi mirada hacia él y no me pareció nada especial. Era un tipo normal, como yo, tal vez 1.70 metros de estatura, tez morena, cabello negro, complexión mediana, de rostro agradable, bien vestido, tal vez con una indumentaria muy juvenil para la edad que aparentaba, pero, en mis palabras, nada del otro mundo. Sin embargo, en palabras de mi esposa, algo había captado su atención. El tipo, para acabar de completar, de cuando en vez echaba una mirada hacia donde estábamos y llegué a pensar que ya había establecido contacto visual con mi mujer y que el obstáculo para que algo sucediera era yo.

    Mire al tipo varias veces, de arriba abajo, tratando de establecer que era ese algo que había captado la atención de mi mujer. Bueno, seguí, preguntando, y qué es lo que te ha llamado la atención de ese señor. Pues, nada especial, se nota que es una persona bien, quizá es profesional, tal vez intelectual, y, de repente, me ha llamado la atención. Tengo curiosidad. Bueno, respondí, esa curiosidad tuya así, tan de repente, pudiera responder a otros intereses. ¿Estás muy arrechita, hoy? Un poquito, respondió. Pero, repliqué, ¿a qué hora fue eso? Porque, cuando salimos esta tarde de la casa, nada de eso se había mencionado.

    Pues, no sé, se dio. ¿Y qué lo causó? No sé, respondió. El tipo me pareció agradable y ya. Pero, continué, habrá algo que te haya despertado la calentura, porque no de otra manera se explica ese cambio de actitud de un momento a otro. Bueno, dijo, me da vergüenza decirlo, pero se le marca mucho la entrepierna y tengo curiosidad. Volví a mirar al señor y, la verdad, no entendía en qué momento ella había tenido la oportunidad de captar ese detalle. Y, siendo así, entendía que su expectativa era conocer o probar ese bulto en la entrepierna. Y ¿dónde lo viste? Desde que llegamos, contestó. Lo vi bajar de un acarro en el parqueadero y ha coincidido en todos los sitios donde hemos estado.

    ¡Ya! Okey. Si mal no entiendo, el bulto en la entrepierna llamó tu atención y tu expectativa, lo que ha estado pasando por tu cabeza toda la tarde, es la posibilidad de ver, saborear y probar lo que tiene ese señor. ¿Verdad? Pues, sí. ¿Hay algo malo en eso? Replicó. No, nada, respondí. Pero hubieras sido más concreta desde el principio y no se hubiera perdido tanto tiempo. Aunque, pensándolo bien, el hecho de que haya sido así hace que aumente la expectativa y la curiosidad, y, a estas alturas, tu sexo ya debe estar húmedo de solo pensarlo, toda la tarde. No me contestó, pero se quedó mirándome sonriendo.

    Bueno… ¿y qué? ¿Qué vamos a hacer? Pregunté. Pues, no sé. Lo podemos invitar a que se siente con nosotros y conversamos un rato. ¿Sólo conversar? Pues, no sé, dijo riéndose. Tú ya sabes cómo es eso y nunca se sabe que va a pasar. Entonces, dije, pues ve y se lo propones. ¡Quien dijo miedo! Ella, entre animada y excitada, supongo yo, se acercó a la barra. La vi dirigirse a él, estrechar su mano y conversar unos minutos. Luego, mirando hacia donde yo me encontraba, el Señor tomó su bebida y la acompañó hasta nuestra mesa.

    Buenas tardes, saludó muy cortés cuando llegó a mi encuentro. Antonio Rueda, mucho gusto. Hola, qué tal, Enrique Merchán. ¿Cómo le va? Bien, respondió. Un poco desprogramado el día de hoy, así que me vine aquí a distraerme y pasar el tiempo. Con este día lluvioso no dan ganas de nada. Sí contesté. Nosotros vinimos en plan de compras, y, con el tema de la lluvia, resultamos quedándonos, también en plan de que pase el tiempo. ¿Eres casado? Sí, respondió un tanto incómodo. ¿Por qué preguntas? Curiosidad. No, mentira, repliqué, le vi en su mano un anillo de compromiso. Cierto, dijo, me puse en evidencia, comentó sonriendo.

    Espero que no se incomode más, apunté, pero me dice mi esposa que han estado coincidiendo toda la tarde en diferentes sitios y, me pregunto, ¿ha sido casualidad? O ustedes se estaban haciendo ojitos desde temprano. Jejeje, rio él. Pues, no lo sé. La vi a ella en el parqueadero, recién llegué aquí, y después, no sé por qué, hemos vuelto a coincidir en varios lugares. Yo estaba aquí desde cuando entraron la primera vez. Esta segunda vez, pues no pude dejar de mirarla porque luce diferente a cuando la vi la primera vez. Pero, diría yo, es casualidad.

    Ella me dijo lo mismo y llegue a pensar que usted le había seguido los pasos para no perderle el rastro. Bueno, sí, puede ser. Tal vez un poco. Bueno, pero siendo así, dije, ¿por qué no se ha manifestado usted antes? Tal vez porque no tenía claro qué era lo que estaba buscando, respondió. Y ahora, ¿ya sabe lo que está buscando? Volví a preguntar. Jejeje… Mmmm… tal vez compañía, charlar con alguien un rato. Ella captó mi atención y sentí la tentación de seguirle los pasos para ver si trabajaba por aquí, o algo así. Tal vez, algo intempestivo, espontáneo. No sé, la verdad.

    Bueno, le pregunté a mi esposa, y contigo ¿cómo funcionó aquello? Pues, creería que muy parecido, respondió. ¿Cómo así? pregunté. Pues, no sé, también lo vi en el parqueadero cuando llegamos. Tal vez hemos hecho contacto visual varias veces cuando coincidimos. Me da la impresión de que ya nos habíamos visto antes, y, como nos hemos cruzado varias veces, me surgió la curiosidad y el interés de saber el por qué, contactarlo y conocerlo. Solo eso. ¿Será? ¿Qué dices? Le pregunto a él. Tal vez, tal vez… no acierto a saber realmente donde nace la atracción. Lo cierto es que, después de verte la primera vez, sentí la tentación de seguirte y verte y verte.

    ¿Y solo verte y verte? Pregunté. ¿Qué más pasó por tu cabeza? Jejeje… espero que no se incomoden. ¿Por qué? Repliqué. No es algo que se diga todos los días, respondió. Bueno, nos quedamos esperando la repuesta. ¿Cuál es? La seguí porque pasó por mi cabeza la idea de abordarla y decirle que me gustaría hacerle el amor. Tan solo eso. Okey… Y ¿qué le habrías respondido tú, si eso hubiera pasado? Pregunté, mirando a mi esposa. Bueno, no sé… Le diría que estaba contigo. ¿Y si no estuvieras conmigo? Insistí. Le diría que ¿por qué no? Y si te hubiera respondido así, ¿cómo hubieras reaccionado? Jejeje… Le hubiera dicho, ¡vamos!

    ¿Vamos? ¿A dónde? Le pregunté. Jejeje… Por acá hay muchos sitios a donde ir. Hay muchos moteles disponibles. Incluso podemos ir caminando. Y ¿sigue en pie ese por qué no? Le pregunté a mi esposa. Sí, respondió. Si él está dispuesto, ¿por qué no? Bueno, parece que se juntó el hambre con las ganas de comer, comenté. Y ¿qué te llamó la atención de ella? Volví a preguntarle a él. Jejeje… le vi su cara y me gustó… también sus senos… ¿Y las piernas, no? Repliqué. Cuando la vi la primera vez estaba en Jeans. No sé, me pareció atractiva. Y ahora, lo está más. En resumen, apunté, ¿aún sigue viva la idea de hacerle el amor a mi esposa? Sí, respondió. Y tú, ¿qué dices? Pregunté a mí esposa. ¡Vamos! Fue su respuesta.

    Bueno, Antonio, andando, dije. ¿Es muy lejos para ir caminado? Pregunté. No, dijo, estamos a una cuadra, más o menos. Ok. Vamos. Así que salimos caminando los tres. ¿Tienes muchas ganas de hacerlo? Le preguntó mi esposa. La verdad, sí, respondió él. ¿Y tú? Por alguna razón, yo también tengo muchas ganas, le respondió ella. Hagamos que funcione, comentó él.

    Así como él dijo, no tardamos mucho en llegar a “Romances Suites”. El sitio es adecuado para ingresar en vehículo, así que nos vimos un tanto extraños y expuestos a la vista del público entrando a pie. Nos asignaron una amplia habitación en el segundo piso, con decoración temática, bastante erótica. No más entrar, y sin decir nada, mi esposa y él empezaron a quistarse la ropa. No hubo nada de preliminares. Y ¿cómo? Pensaba yo, si son unos perfectos desconocidos.

    Ella lo tenía claro, pienso yo, porque sabía que aquello era sexo únicamente. Antonio de desnudó frene a mi esposa, dejando ver que mi esposa había captado bien los detalles de aquel señor, pues lo que enmarcaba su entrepierna en su pantalón, no era otra cosa que un pene bastante prominente, que, erecto, hacía ver a mi esposa bastante vulnerable. ¿Será que su vagina podrá acomodar en su interior aquella cosa?

    No más quedar desnudos, ella y él, mi esposa, fascinada con lo que veía, no tardo en ponerse en cuclillas, frente a su macho, para empezar a degustar el voluminoso pene que estaba a su alcance. Y él, fascinado por aquella situación, no prevista, dejó que ella actuara a su parecer. Se entregó a la iniciativa de mi esposa, que empezó a mamar aquel pene con mucho entusiasmo y pasión. Y, después de besar y besar aquel pene, sus testículos y el tronco de aquel miembro, ella decidió recostarse en la cama e invitar al hombre a que la penetrara.

    Antonio no perdió tiempo. Insertó su voluminoso y grueso pene en la vagina de mi mujer, que, excitada, como estaba, empezó a gemir, a mí parecer, de forma casi descontrolada, pero muy excitante. El, decidido, embestía a mi esposa con gran furor y energía. Daba morbo ver cómo ella se entregaba a aquel desconocido con una pasión desenfrenada y sin recato alguno. ¿Cómo era que, recién llegada, y casi sin mediar palabras, se desnudó con rapidez para estar disponible ante aquel macho, quien también se apresuraba para estar con ella? Lo cierto es que ella estaba disfrutando ese encuentro con toda intensidad.

    Antonio embestía y embestía, animado por que mi mujer no dejaba de alentarlo diciéndole que no parara. Sigue así, vociferaba, sigue así… te siento rico. De modo que aquel hombre insistía en bombear con su pene la vagina de mi mujer. Ella gesticulaba, contorneaba su cuerpo y apretaba fuertemente con sus manos las nalgas de aquel, promoviendo que permaneciera allí, haciendo lo que estaba haciendo, y no se retirara pronto. Momentos después la intensidad de sus gritos aumentaron y, en una explosión de excitación, mi esposa soltó un sonoro ¡qué rico! que creí debió oírse en todo el piso. ¡Qué culeada tan espectacular!

    Antonio sacó su pene en ese momento, irrigando de manera abundante su semen en el vientre de mi mujer. Ella apenas estaba experimentando los efectos de su profundo orgasmo y solo atinó a tomar aquel pene entre sus manos y seguir masajeándolo para que no perdiera su dureza. Aquello, sin embargo, no era posible. El hombre se tumbó al lado de ella, palpando con sus manos todos los rincones del cuerpo de mi mujer. Estaba fascinado con sus senos y ya, para su propio placer, había tenido la oportunidad de compartir sexualmente con ella. La falta de planes que nos había mencionado, creo yo que se había superado con lo sucedido.

    Ella y él permanecieron tendidos sobre la cama, recuperándose del esfuerzo, pero estaba claro para ella que aquello no iba a terminar ahí. Dejaron pasar unos minutos y, ante la sensación de que la fuerza y el ímpetu volvía a sus cuerpos, mi esposa volvió a concentrar su atención en el pene de aquel y, chupándoselo, con mucho cuidado y atención, poco a poco lo volvió a despertar, adquiriendo nuevamente tamaño y dureza, como antes.

    Ella, cuando vio aquel miembro en plenitud, se acomodó de espaldas al hombre, sugiriendo que la penetrara desde atrás, lo cual fue entendido de inmediato. Mi mujer se puso en posición de perrito, elevando sus nalgas para exponerlas al macho, quien, no perdió tiempo en colocarse detrás de ella y penetrarla desde atrás con mucha intensidad. Nuevamente, ejerciendo su rol de macho dominante, Antonio empezó a bombear con profundidad en el cuerpo de mi mujer, que, extasiada ante tanto placer, no dejaba de gemir y gemir con cada embestida de su macho.

    El, por su propia iniciativa, sacó su miembro, instruyó a mi mujer para que se colocara de nuevo de espaldas y, maniobrándola a ella, levantó sus piernas, doblándoselas sobre su pecho, embistiéndola nuevamente para que su pene fuera bien profundo dentro de ella. Mi esposa, nuevamente, casi sin interrupción, empezó a gemir de nuevo. Era evidente que la profunda penetración del pene de aquel macho le producía un placer inmenso. Antonio bombeo y bombero hasta que ella alcanzó un nuevo orgasmo. Sus gritos, esta vez, fueron más ruidosos y sonoros. El hombre siguió bombeando, aunque ella ya estaba experimentando las consecuencias de su orgasmo.

    El volvió retirarse, derramando su semen sobre la cama, mientras ella continuaba agitada, disfrutando de las sensaciones que le dejó su orgasmo, sin dejar de gemir, ya un poco menos agitada que al principio. Su vulva se veía contraída y palpitante. Antonio, rendido por su faena, se retiró al baño mientras ella, tendida en la cama, seguía complacida recuperándose de su fenomenal orgasmo. Aquello había sido toda una espléndida faena.

    Ya, recuperados, y como al principio, sin mediar palabra, cada uno se fue vistiendo por su lado. El propósito se había cumplido. Ella y él se habían disfrutado mutuamente. Mi esposa pudo comprobar que su intuición iba en la vía correcta y que aquello que se marcaba en el pantalón de Antonio, sin duda alguna, no solo le despertó curiosidad, sino que le proporcionó el mayor de los placeres en los últimos días. Esta ha sido una culiada inmejorable. Y ella, sin duda, lo disfrutó mucho.

    Después de aquello, ella y él se despidieron normalmente, un tanto distantes, porque al fin y al cabo aquello había sido un encuentro sexual, donde nada diferente al disfrute de los orgasmos importaba. Y quien iba a pensar que la sola idea del placer que podía generar el bulto, que se le marcaba a aquel hombre en la entrepierna, fuera a desembocar en esta aventura. Al final, todos felices…

  • Disfrutando a la gerente de Ventas y a una clienta

    Disfrutando a la gerente de Ventas y a una clienta

    Es costumbre cuando vienen a la empresa de visita clientes del interior invitarlos a cenar, y normalmente va la Gte. de Ventas, Luciana, su esposo, si la persona viene con su pareja, y otro Gte. con su esposa. Si no, solo Luciana y otro Gte. Como normalmente eran bastantes insulsa, aburridas, con los otros Gtes. decidimos que haríamos una lista.

    Luciana es una mujer de 37 años, muy inteligente, muy hábil para vender, y sabe usar su cuerpo para seducir a los clientes cuándo es necesario. A pesar de ser casada, no tiene pruritos. Es de altura promedio, de piel blanca, pelo negro y ojos verdes hermosos. Por si le faltara algo, tiene muy buen cuerpo, pechos de mediano tamaño pero firmes como pocos y un culo increíble.

    – Garrote, ven un minuto por favor. Me dijo por el interno.

    Ella me había puesto el apodo luego de una fiesta en una quinta con pileta, a la que fui con una sunga y mi miembro se notaba demasiado. A raíz de esa fiesta y mi sunga brasilera, dos días después estábamos revolcándonos en un hotel, teniendo un sexo genial y cada tanto nos encontrábamos para disfrutar.

    – Para de llamarme Garrote porque alguien va a escuchar… Dije cuando cerré la puerta de su oficina.

    – Perdoname, tenes toda la razón mi amor.

    – Menos, ¿que te pasa hoy?

    – Juan se fue de viaje hace una semana y estoy…

    – Ufff. ¿Para que me llamaste?

    – Cena, esta noche. Viene Leticia Giménez de Paraná.

    – Ni idea… ¿Quién es?

    – Una clienta tonto. Te toca en la lista.

    – Por favor, decime que viene con el marido, pareja, algo.

    – Nada, y solo sé que es una mina de mi edad. Otro dato no tengo. Nunca la traté porque es clienta de Lito y él está de vacaciones.

    – Que mierda… Bueno, no hay problema. ¿Me pasas a buscar? Le pregunté.

    – Dale, a las 21 estoy en tu casa. Ponete lindo y avisale a tu mujer que puede ser larga la cena…

    – Lo imaginaba… dije sonriendo.

    Fui a casa a ducharme, cambiarme y tomar un whisky antes de salir. A mi mujer no le extrañó para nada la cena, ya que sabía que era costumbre de la empresa y sobre todo porque cuando me pregunto si iba con el auto, le dije que me pasaba a buscar Luciana. Como la conoce (mujer casada, seria, responsable) no la tenía en su radar como posible “enemiga” como ella les decía a las mujeres que me podrían buscar para tener algo.

    Cuando llegó Luciana, bajo del auto a saludar, estaba con una pollera sobre la rodilla, una camisa floreada y un saco haciendo juego con la pollera.

    – Maneja vos Marcos. Me dijo mientras caminábamos hacia su auto alemán.

    Viste, me acorde tu nombre. Dijo.

    – Lindo sería que me llames Garrote o mi amor delante de mi mujer.

    – Estás lindo, y ese perfume… me enloquece. Es el que te regalé.

    – Me lo regaló un proveedor. Dije sonriendo.

    – Ah… cierto. Dijo y empezó a pasar su mano sobre mi entrepierna.

    Mmm, como extraño mi Garrote… me tenes abandonada desgraciado.

    – Lu, estuvimos juntos hace dos semanas.

    – Un siglo para mí… sabes como soy de caliente con esa tremenda pija que tenes y más con mi marido de viaje.

    – Lu, no es para tanto.

    – No te voy a decir cuántas conozco, pero te aseguro que bastantes. Ninguna de más de veinte centímetros y gruesa como mi puño.

    – ¿Cuándo me la mediste?

    – La segunda vez. Quería saber el tamaño de la bestialidad que me había roto la concha y el culo. O no te acordás que estuve dos días sin trabajar.

    – Tuviste fiebre….

    – Claro, le voy a decir el medico: “Marcos, el gerente de sistemas, me hizo mierda el culo por eso no puedo sentar”. Estaciona acá que bajo a buscarla. Y si te tenes que sacrificar por la empresa…

    – Yegua…

    Era una de las cosas que me gustaba de ella, divertida, directa, y guarra para hablar cuando podía. La vi salir del hotel con una mujer impresionante. Baje del auto y fui hacia ellas.

    – Leticia, te presento a Marcos Costa, Gte. de sistemas. Es el responsable que pierdan las órdenes de compra entre todos los cablecitos.

    – Hola Leticia, un gusto saludarla. No le haga caso. A esta hora delira.

    – Un gusto Marcos, y tutéame, debemos ser de la misma edad.

    – No… soy mucho mayor que vos. Tengo 37, vos más de 27 no tenes. Dije sonriendo.

    – Le erraste por ocho de menos, pero gracias.

    – Suban, y partimos.

    Yo mido 1,90 y ella, con tacos tenía mi altura. Rubia, ojos celestes, y un cuerpo de modelo impresionante. Fuimos a uno de los mejores restaurants de la ciudad y nos ubicaron en una mesa circular. Nos contó que había heredado la cadena de negocios de su padre, que había sido modelo (con ese cuerpo era evidente), que era divorciada y no tenía novio.

    La charla, contra lo habitual, era muy amena, hasta que:

    – Garrote, contale cuando viajaste a Punta Cana. Dijo Luciana y cerré los ojos por instinto.

    – ¿Garrote? No escuche que fuera ese tu apellido. Me dijo mirándola a Luciana.

    – No, no es mi apellido. Dije mirándola a Luciana.

    – Eh… No, es un apodo que le pusieron…

    – No expliques más, entiendo. Dijo Leticia riendo.

    – No, escuchame, te explico. Nosotros no tenemos nada que ver, somos compañeros, no pienses.

    – Luciana, cállate por favor. Nadie te pregunto nada, no sigas destrozando todo con tu bocota. Dije.

    – Tranquilo Marcos, conmigo no hay problema.

    – Es para matarla. Dije.

    – A garrotazos… es muy linda. Dijo Leticia con una sonrisa pícara.

    – No justamente Leticia.

    – Leti. Estamos entre amigos Garrote.

    – No… vos también…

    – Haber, ella es la Gerente de Ventas, es lógico que esté en la cena. Vos sos de Sistemas… ¿Te trae para seducir a las clientas? No se hace eso…

    – Toda tuya Lu. Ahora, arréglatelas vos. Dije riendo.

    – Y… a veces un grandote así, lindo, seductor, y con ese perfume… ayuda.

    – No lo dudo en lo más mínimo. Interesante… Entonces, si yo no compro como esperan… me atiende Garrote… ¿Cuánto esperan que compre? Dijo sonriendo con picardía.

    – Porque no lo trajiste al Gallego Fernández…

    – Tranquilo, no necesito estímulos para comprar. No te vas a tener que sacrificar.

    Y ese fue el momento donde mordí el anzuelo.

    – Quien dijo que sería sacrificarme, para nada. Dije y ella me miró a los ojos y luego a Luciana.

    Leticia hábilmente cambió de tema y la cena terminó con “normalidad”. Cuando subimos al auto, fue la sorpresa.

    – Escuchen, listo la cena. Gracias por la invitación. Ahora los invito yo a tomar algo. ¿Aceptan jugar de visitantes?

    – Claro, no hay problemas. Dijo Luciana.

    – Bueno, vamos… Dije.

    – Hey, si te compromete, tranquilo. Tampoco vengas forzado Marcos. Dijo remarcando mi nombre.

    – No quise que suene de ese modo Leti. ¿Dónde vamos?

    – Yo te guio.

    Fuimos a uno de los bares más bohemios de Buenos Aires, antiguo, pero hermoso. Yo no lo conocía. Entramos y nos sentamos en una mesa.

    – ¿Qué vas a tomar Leti?

    – Whisky, y del bueno por favor. Pago yo.

    – ¿Lu?

    – Gin Tonic.

    Vino el mozo, pedí dos whisky’s y el Gin.

    – ¿Me cuentan? Dijo Leti.

    – ¿Qué? Pregunté.

    – De Uds. obvio.

    – Ya estamos hasta el cuello. Termina de enterrarnos Lu. Dije.

    – Como te contamos, los dos estamos casados, pero… cada tanto tenemos nuestras tardes-noches de placer.

    – ¿Quién le puso Garrote?

    – Yo… en serio es un garrote. No vi nada igual. Más de 20 de largo y como este puño de gruesa.

    – Epa, eso sí es un buen argumento de venta… muy bueno. Y si se sabe usar… demoledor. Dijo Leti mirándome a los ojos y luego a Lu.

    – Te aseguro que le vende calefactores al diablo y al contado sin descuento.

    – ¿Sos celosa o lo compartimos?

    – ¿Perdón? Pregunte sin poder creer lo que escuchaba.

    – Silencio, estoy hablando con la Gerente de Ventas…

    – ¿Vos decís las dos con él?

    – No era esa la idea, pero te aseguro que tu idea me agrada bastante. Nunca estuve con otra chica.

    – Yo tampoco. Dijo Luciana mordiéndose los labios.

    – Garrote, ¿Vos estuviste con dos chicas? Me preguntó Leti.

    – Con dos chicas sí, con dos mujeres como Uds., que hablan delante de mí así, no.

    – Nos puede enseñar Leti. Dijo Lu.

    – Garrote, ¿Tomamos otro whisky y vamos? Me dijo Leti y para mi sorpresa, me dio un tremendo beso.

    – ¿Cómo le digo que no? Dale.

    – Entonces un whisky para mí también. Aunque mañana tenga fiebre otra vez.

    – ¿Cómo es eso?

    – Viene el mozo, ya te explico.

    – Tres whisky´s, por favor.

    – La primera vez, me la metió por adelante y por favor, era grande en serio. Nunca una igual, pero el señor, me dio vuelta cual muñeca de trapo, un poco de saliva, dos dedos, y Garrote. Te imaginas que no iba a decirle al médico que no me podía sentar. “Tengo una fiebre que viene y se va”.

    – Decile que el mío doble. Dijo riendo Leti.

    Le pedí al mozo que lo cambie y cuando lo trajo Leti me preguntó.

    – ¿Qué tenes pensado hacernos hacer?

    – ¿Me preguntas en serio?

    – Sí. Dijo Leti mordiéndose el labio.

    – Lo normal, besarse, tocarse, un 69 mientras cojo a una, o se la meto por el culo. Dije mirándola a los ojos.

    – Aparte es un hijo de puta… Dijo Luciana.

    – Muy hijo de puta.

    Ellas dos se miraban y me miraban ansiosas. Cuando íbamos a subir al auto, Luciana le dijo a Leti que se siente adelante. Ni bien arranque le dijo:

    – Pálpalo…

    – Por favor… y no se despertó. Dijo Leti y me siguió acariciando la pija por sobre el pantalón.

    En un semáforo Leti me dijo que la mire a Luciana. Estaba sentada en el medio del asiento, con la pollera subida hasta el culo y se estaba metiendo dos dedos en la concha.

    – Te das cuenta Leti, no se la puede sacar. Dije.

    – Yo sí puedo… Dijo y bajo el cierre de mi pantalón, me desprendió el cinturón y el pantalón, bajo un poco mi bóxer y por fin libero a mi pija.

    – Dios santo… Dijo Leti y me masturbaba muy despacio.

    – Hija de puta, dijimos de compartir. Dijo Luciana.

    – Vos me mandaste adelante, y soy la visita. Silencio.

    Llegamos al hotel y por suerte la cochera estaba junto a la escalera de la habitación. Subimos y las dos se desnudaron de inmediato. Saltamos a la cama y la dos se pusieron a chuparme la pija. Leti estaba enloquecida, trataba que Lu no chupe para chupar ella.

    – ¿Quieren besarse? Les dije.

    Ellas se miraron y con pudor se comenzaron a besar. Las hice poner de rodillas y yo me puse junto a ellas. Se besaban y se miraban tratando de entender las reacciones de la otra. Poco a poco se empezaron a acariciar los pechos y a besarse con más energía. Leti tomo mi pija con una mano y con la otra la acariciaba a Luciana. Justamente ella tomo la iniciativa y le empezó a acariciar la concha y chuparle los pechos.

    – Hija de puta, me estas calentando mal… Dijo Leti.

    – Y yo haciéndolo ni te cuento…

    Un par de minutos después, el gemido profundo de Leti me indicó que le había metido dedos en la concha. Me puse de pie y acerque nuevamente mi pija a su boca.

    – Por favor, esto es genial… No pares que me corro… Dijo Leti.

    Luciana siguió metiendo y sacando sus dedos de la concha de Leti mientras le mordisqueaba los pechos. Ella me chupaba la pija con lentitud, disfrutando a más no poder.

    – Lu… entiérralos… Aggg… sí… Que placer por favorrrrr. Dijo Leti.

    – Sos una yegua caliente como yo Leti.

    – Te toca. Dijo Leti.

    Le puso mi pija en la boca a Lu y le comenzó a besar los pechos y acariciar la concha y el orto.

    – Mi amor… Leti me está metiendo los dedos en la concha y me muerde los pezones… Dijo Lu.

    – Gózala Lu.

    Lu bajo su mano y apretó la de Leti no dejándola salir de su concha.

    – Me encanta chuparte las tetas Lu, son tan delicadas, tan hermosas. Dijo Leti.

    – Méteme otro dedo por favor… Dijo Lu.

    Unos minutos después tuvo un orgasmo que la dejó temblando. Las dos me miraron y se besaron con todo y rodaron por la cama. Quedaron una encima de la otra besándose, Leti arriba. Me puse detrás y le separe las piernas, y la hice poner en cuatro. Le fui metiendo la pija de a poco, hasta que entro la mitad.

    – Garrote, entiérrala. Me dijo.

    Y empuje con todo. Ella dio un grito mezcla de dolor y de placer y los dos nos quedamos quietos.

    – Chúpale las tetas Lu.

    – Será un placer enorme. Dijo.

    Le fue mordiendo y besando los pechos de a poco y Leti empezó a gemir como gata. Yo me fui moviendo lentamente, entrando y saliendo de esa concha depilada al detalle. Cada vez le daba con más fuerza y ella empezó a gritar y a tirar de los pelos a Lu para que le chupe con todo las tetas. Fui aumentando la velocidad hasta que ella estallo gritando en un orgasmo terrible y cayó sobre Lu, que se corrió y le dio un terrible beso.

    Quise seguir con Luciana pero me detuvo.

    – Garrote, completo para la visita. Dijo Lu.

    – Leti, ¿Queres completo?

    – Mmm, si… pero dilátalo desgraciado. No es virgen pero tampoco la pavada. Dijo ella.

    – Yo me ocupo, quédate en cuatro. Dijo Lu.

    – Desgraciada, sí que te sacrificas… Aggg. Dijo Leti justo en el momento que Lu le mojaba el orto con su lengua y le metía un dedo.

    Me puse junto a la cabeza de Leti y me empezó a chupar la pija mientras Leti le fue metiendo dedos para dilatarle el orto.

    – Cuatro, más es el puño.

    – Hija de puta… debe ser un túnel… Dijo Leti.

    Me fui a poner atrás pero antes le dije a Lu:

    – Metete abajo y chupale la concha hermosa que tiene.

    – No seas hija de puta Lu, por favor…

    No le hizo caso y antes que yo acerque mi pija ella estaba chupándole y lamiendo la concha. Lentamente fui empujando mi pija y ella bufaba como toro.

    – Garrote, no entra…

    – Si Leti… entra… y empuje con todo enterrándosela mientras la tomaba de la cintura.

    Ella dio un grito y me empecé a mover entrando y saliendo mientras Luciana le chupaba con todo la concha. En dos minutos estaba gimiendo y pidiendo que le dé con más fuerza. Luciana la chupaba y con una mano le apretaba las tetas. Leticia gritaba pero de placer.

    – Para la invitada, un gran final. Dije y saque mi pija de su culo y me acosté.

    Móntame Leti, por donde quieras.

    – En mi culo la quiero.

    Se puso sobre mi pija y lentamente fue descendiendo hasta enterrársela totalmente. Y luego se empezó a mover. Lu la miraba y se metía dedos en la concha con todo.

    – Lu, para un gran final se necesita que le chupes las tetas y le metas dedos en la concha. Yo me ocupo de las dos.

    – Leti, quiero escucharte gritar como loca, hermosa.

    Se puso de rodillas junto a mí y se inclinó para chuparle los pechos, morderlos, succionarlos y meterle dedos en la concha y jugar con su clítoris.

    – Sos una hija de puta… no pares…

    Ella subía y bajaba con todo sobre mi pija. Gritaba como pocas veces escuche gritar de placer a una mujer hasta que los dos llegamos al orgasmo. Le llene el culo de leche y ella se dejó caer sobre mí para darme un terrible beso.

    Se levantó y entre las dos me limpiaron con sus bocas la pija y se dieron un terrible beso. Mientras ellas fueron al baño yo pedí tres whisky`s.

    – Lu, ¿Cómo mierda no te enamoras de un tipo así? Le pregunto Leti.

    – No… Dijo Lu y tomó un trago de whisky.

    – Hice una pregunta boluda. Perdón Lu.

    – Está bien… Dijo Lu mirándome.

    – Garrote, fue el polvo más genial de mi vida. Me hiciste gozar como nunca goce. Te lo juro. Y vos Lu… mi amor, como me hiciste mierda con esa boca…

    – Te aseguro que me encanto chuparte, una delicia. Y ver como ese tremendo Garrote te daba placer…

    – Tu turno… dijo Leti y la hizo acostar para chuparle la concha.

    De inmediato Lu empezó a gemir y a apretarle la cabeza contra su concha. Leti le metió dos dedos en la concha y la volvió totalmente loca. Gritaba como posesa y se apretaba las tetas. Le acerque mi pija y la chupaba desesperada. Le saco varios orgasmos y les pedí que hagan un 69, con Lu arriba.

    Lo hicieron y las dos se empezaron a chupar las conchas. Leti, le fue metiendo dedos en el culo abriéndose lo para mí. Las dos gemían sin parar. Me acerque al culo de Lu y le enterré mi pija hasta el fondo de la concha. Lu grito de placer y las dos no paraban de chupase las concha. Estuve un tiempo hasta que puse mi pija en la boca de Leti y le siguió abriendo el culo mientras me chupaba. Cuando vi que estaba suficientemente dilatado le apoye mi pija y fui entrando despacio.

    – Haceme mierda.

    – No… así no…

    Seguí metiéndola y hasta que la tuvo toda adentro. Y ahí sí, me empecé a mover como enajenado, entrando y saliendo de ese culo hermoso, mientras ella gritaba de placer por mi pija y por la lengua de Leti. Estuvimos un buen tiempo hasta que acabe en su culo, en medio de un orgasmo brutal de Lu, que lleno la cara de Leti de sus jugos.

    Se levantaron y Lu le dijo a Leti:

    – Ayudame, esto le encanta.

    Y las dos se pusieron a chuparme la pija como locas. Se alternaban para cogerse las bocas. Y se fueron excitando nuevamente y metiéndose manos mientras me volvían loco. Estuvieron un rato hasta que las detuve y me masturbe frente a sus caras.

    – Garrote, atendé a la visita.

    Me dijo eso y le metí la pija en la boca a Leti, mientras Lu se escurría entre las piernas para chuparle la concha. Le cogí la boca con todo, mientras Lu la volvía loca con la lengua y los dedos en el culo y en la concha. Me separé un poco y Leti abrió la boca por completo como pez fuera del agua. Acabe en su boca mientras ella tiraba de los pelos de Leti para que no deje de chuparla haciéndola tener un orgasmo bien fuerte.

    Fueron al baño, y terminamos el whisky.

    – Guachos, me voy a comprar toda la producción ahora. Dijo Leti.

    – Te doy plazos, tranquila. Dijo Lu y los tres nos reímos.

    Nos bañamos y yo llegue a casa a las cuatro de la mañana. A las 8:30 estaba en la empresa, y cinco minutos después me llamo Luciana para que vaya a su oficina.

    – Buen día. Dije.

    – Buen, genial, día. Escuchame Marcos, sobre lo de anoche, la pregunta que me hizo Leti…

    – Lu no es lugar ni momento para hablarlo. ¿Qué te pareció?

    – Una locura… quiero más… pero con Leti.

    Entro una persona y me fui a mi oficina. Al mediodía me llamo nuevamente, estaba con Leti.

    – Hola Marcos, gracias por una cena exquisita, fue un placer. Dijo ella delante del vendedor de su zona.

    – Me alegro mucho Leticia que lo hayas disfrutado. ¿Te vas hoy mismo?

    – Nooo, me quedo hasta el domingo, cinco días…, ya le dije a Luciana que me gustaría devolver la gentileza en mi ciudad, pero como por ahora no van a viajar, que sea aquí. ¿Aceptas?

    – Imposible negarme Leticia.

    La tarde siguiente ellas se juntaron solas y me dijo Lu que fue una locura, que estaban totalmente desatadas las dos y que no podían esperar a juntase conmigo. A nuestras parejas les dijimos que por un evento teníamos que viajar sábado y domingo. Luciana alquilo una quinta y pasamos el fin de semana a puro sexo. Ahora cada veinte días viaja Leti para encontrarnos.

  • Pentalogía

    Pentalogía

    Soy una persona que vive retirado de la ciudad y de todos sus excesos de la vida tan rápida y tan aturdida, de la vida a prisa, donde el ser y el estar es un verdadero caos por la velocidad con la que hay que respirar y de hacerte de un lugar, donde un empleo es más difícil de conseguir que un parto, donde la gente pierde todos sus valores y su amor propio por lograr entrar a la sociedad y al núcleo de una civilización que día con día se degrada y se transforma en un inmenso monstruo que nunca sacia su hambre por quebrantar la más férrea de las ilusiones y el más inmenso de los sueños… Es por ello que tiene ya varios años que abandone ese tipo de vida con todo su estrés incluido, deje de perseguir el dinero y con ello mejorar hasta en la salud.

    Es cierto que alejarme me dio más estabilidad y mucha calma y tranquilidad, eso no se compra con nada y de inicio me costó un poco de trabajo pues deje atrás amistades y familiares, pero sabía que de alguna manera eso me brindaría frutos y el sosiego que buscaba. En la ciudad trabaje de mil cosas y eso me ayudo para que al llegar a este lugar, bastante alejado del bullicio y de la gente me ayudara a hacer también muy independiente y poder realizar un innumerable tipo de trabajos, esto me permitió comprar una cabaña aún más retirado del pueblo centro, parecía que ese lugar fue construido por alguien que quería de verdad olvidarse del mundo pues en auto se tardaba en llegar una hora y más de 5 a pie, estaba apartado de todo y de todos!! Por esa misma razón me aventure a comprarla, aunque sabía que no tenía luz, ni agua en drenaje, ni wi-fi ni nada a lo que una persona citadina está acostumbrada a tener nada de radio, nada de televisión nada de internet, un lugar ideal para una persona mística y solitaria para gente que deseara meditar o simplemente quedarse solo en la vida.

    Es una propiedad bastante grande pues cuenta con 12 habitaciones con varias recamaras, con cocina, sala, cuarto de lectura, tiene una excelente vista y esta empotrada en lo profundo del bosque, hay de frente un pequeño paraje a espaldas de la propiedad corre un rio de cause muy liviano pero que sin duda hace que el lugar sea muy bonito y apacible, me dedique a arreglarlo y amueblarlo pues mi idea era rentarlo como casa de descanso.

    Lo acondicione para tener paneles solares y contar con energía eléctrica y con agua caliente pues aproveche el rio para que pudiera reunir agua en una cisterna, también antena parabólica y pantallas, estéreo, una cantina, una mesa de billar, camas, puertas y todo lo necesario para que pudiera ser utilizada como un Chalet suizo.

    ¡¡¡Y la puse a funcionar!!! Y no me puedo quejar pues con la idónea propaganda mi negocio marchaba muy bien y eso me permitió hacerle aún más adecuaciones y más comodidades, incluso un sistema de circuito cerrado oculto para poder verificar la seguridad del lugar, pero esto también me dio la idea de poner espejos y cámaras ocultas detrás de ellos para poder espiar a los huéspedes, he de confesar que la idea era para ver si alguien hacia destrozos o rayones o que quisiera cometer un delito yo pudiera contar con evidencia suficiente para poder brindar hasta justicia, pero cuando revisaba los vídeos me llevaba cada sorpresa y mucho material erótico y de todas las formas y clases posibles, obviamente todo ese material lo mantenía celosamente guardado pues era información de los clientes.

    Así tranquilamente transcurría mi vida viviendo de mi chalet, mientras yo lo hacía en el pueblo cuando recibí una llamada de la ciudad y era un ex compañero de trabajo que al parecer en estos años se involucró con gente y negocios turbios, me dijo que lo ayudara pues temía por la vida de su familia y eso si sonaba grave. Yo tuve que sondearlo pues aunque deseaba auxiliarlo no quería ningún tipo de problemas ni con la mafia y menos con la policía, así fue como me confeso que tenía problemas con personas pues se había metido en el negocio de las drogas y un negocio le salió muy mal tanto que lo amenazaron a él y a su familia, así que necesitaba esconderlos por un tiempo indefinido y en quien confiaba era en mi porque tenía mucho tiempo de no vernos y no podían relacionarnos y así su familia estaría segura. Me adelanto como pago más de 8 meses de renta mientras él y varios trabajadores suyos se iban a esconder a Centroamérica así que me encargo que fuera por su familia a la ciudad y que fuera de una manera muy discreta.

    De esa manera me puse en contacto con su esposa vía telefónica para poder cuidar todos los detalles y no dejar rastro alguno y pudieran estar seguros y tranquilos. Yo conocía a su esposa de tiempo atrás pero ya tenía varios años de no verla y me quede con la duda de saber si podría reconocerla cuando pasara en mi camioneta por ellos… y no hubo ningún problema pues su esposa no había cambiado nada y al contrario a mi punto de vista ahora era más atractiva y ahora con un aire de señora que la hacían lucir mucho más interesante, para mi sorpresa solo iban mujeres… la esposa, la hija, la hermana, la suegra y la sobrina.

    Las lleve a mi chalet y les tuve que pedir que se pusieran un antifaz completo en la cara, de esos que usan algunas personas para dormir ya que era mejor cubrir su rostro para que nadie pudiera identificarlas, ya una vez llagando al lugar les ayude a bajar su equipaje y a ayudarlas a instalarse así como mostrarles el lugar y todas las comodidades con la que contaban y cuáles serían las reglas y cuales serían sus instrucciones para que por la noche no salieran ya que por lo mismo apartado del lugar habían animales salvajes y estando en la casa no tendrían ningún problema. Me despedí de ellas prometiendo regresar al día siguiente para ver asuntos relacionados con la casa y de víveres así de cómo se podrían poner en comunicación conmigo.

    Al regresar al siguiente día me senté en la terraza a conversar con la esposa de mi ex compañero y ponerla al tanto de la delicada situación en la que se encontraba ella y su familia, pues para mí sería más fácil protegerlas si sabían en el peligro en el que estaban, ella entendió la situación y aunque su semblante era de pena y de aflicción aun así su belleza no se veía opacada. Me puse a sus órdenes y le enseñe como podía comunicarse conmigo ya que los celulares no tenían señal porque yo la bloqueaba para evitar que alguien de su familia divulgara en qué situación estaban… era necesario aislarlas por un tiempo, así fue como compre una radio de antaño y solo le deje habilitado un canal exclusivo para poder comunicarse conmigo, una vez que aprendió a usarlo y a mostrarle el resto de la casa convine con ella que solo las visitaría cada 8 días para llevar provisiones y ver que todo funcionaba de manera adecuada, ella estrecho mi mano y me dio las gracias esperando que se resolviera pronto esa mala pasada de la vida.

    Las demás integrantes de la familia me daban la impresión que pensaban que estaban ahí de vacaciones y que muy pronto se arreglarían las cosas sin saber que no había una fecha límite… la única que sabía a conciencia la verdad era la esposa y así paso un mes… un largo mes en donde yo pude ver por las cámaras como los primeros días todo era risas y novedad y disfrutaban de la convivencia con la naturaleza el aire puro y lo que ofrecía la tranquilidad pero poco a poco ese ánimo comenzó a decaer y a volverse tediosa la vida, increíblemente las personas de la ciudad no quieren o no pueden poner en sintonía su alma con la calma…. es algo que aun no entiendo pero que sin duda fue mucho mejor para mi pues eso dio pie a mejores resultados de ellas frente al espejo, desde caminar desnudas por sus habitaciones hasta darse masajes y ver como dormían con muy poca ropa. La cuarta semana en que subí para llevar más víveres la señora se me acerco para preguntar si yo sabía algo o que si me habían hablado y pues era claro que no, porque no debían dar indicios de su paradero, así que con la cabeza negué que hubiera noticias y ella con un aire de resignación suspiro profundo pues comprendió que no estaban libres sino que estaban de alguna manera confinadas a una «PRISIÓN LIBRE» y con la incertidumbre de no saber cuándo pararía esa situación, yo deje sobre la mesa las bolsas con lo necesario para su alimentación, incluso les llevaba libros y películas tratando que ellas se pudieran entretener, llevarles estambre y juegos de mesa, pero a mí también se me empezaban a acabar las ideas para poder brindarles un poco más de esparcimiento…. la señora tomo una botella de vino y me ofreció una copa al menos para cambiar la rutina… Yo se la acepte y nos fuimos al ala izquierda de la casa donde había un columpio de madera para tres personas, nos sentamos ya con las copas de vino y comenzamos a mecernos muy despacio, ella comenzó a hablar de que necesitaban distraerse un poco pues no estaban acostumbradas a tanta tranquilidad, yo le propuse que pudiera ser pero después de tres meses en donde ya todo estuviera más «frio» y pues aunque no le gustó la idea sabia de alguna manera que esa era la más acertada de las decisiones. ¿Acabamos la copa de vino y ella ofreció beber una más yo me negué pues ya la tarde comenzaba a caer y con ella el sol comenzaba a ocultarse y yo tenía que manejar de regreso al pueblo a lo cual ella me respondió… y si hoy te quedas? Yo no tenía compromiso alguno así que no tenía inconveniente, pero le dije que la camioneta estaba a la vista y que no sería correcto que sus familiares vieran que ya era tarde y yo aun en la casa… a lo que me respondió que en el granero había estado escuchando unos ruidos extraños y que eso la asustaba de noche, a lo que respondí que iríamos a ver de qué se trataba…

    Bajamos las escaleras y entramos al granero, encendí una lampara pues la luz del día se agotaba con rapidez, dirigí el rayo de luz entre las cosas que estaban guardadas y viendo si encontraba algo anormal de como yo lo había dejado, ella me señalo el fondo del lugar para quedarse tranquila deseaba que revisara todo, así lo hice y me fui hasta el fondo del granero pero no vi nada y cuando gire para decirle que todo estaba bien ella ya estaba atrás de mi con una llama muy grande en su mirada, yo sabía que sucedería y la tome por el cuello y le di un beso húmedo y largo ella solo se estremeció una de sus manos de manera automática busco entre mi pantalón y sintió mi hombría pero sin que se pusiera dura todavía así que apague la linterna mientras ella caía de rodillas sobre la paja y el pasto mientras que con una habilidad de geisha ella bajaba mi cierre y desabotonaba mi pantalón de un solo movimiento y aun con sus uñas largas, hasta que bajo mi bóxer y sintió mi reata y de manera rápida lo metió en su boca y con un frenesí comenzó a mamarlo para poder sentir como le crecía entre sus dientes, una vez que lo dejo super parado lo retiro de su boca para comenzar a acariciarlo con ambas manos mientras su lengua acariciaba mis huevos y ella lo disfrutaba mucho pues sus quejidos así me lo hacían saber, yo retire sus manos de mi falo y lo puse de nuevo en su boca, sujete su cabeza con mis dos manos y de un empujón metí primero mi cabeza y después mi tronco hasta lo profundo de su garganta y sin medir consecuencias solo sentí como se ahogaba pues con mi chafalote hasta el tope no podía respirar pero ella parecía encantada de eso y al contrario comenzó a mamarlo con desesperación y con más fuerza cuando de pronto vi que su falda ya estaba arriba y su panti no estaba donde debería estar y mientras ella continuaba hincada comiendo verga sus dedos jugaban con su panocha y solo se oían chisguetes de un líquido que abandonaba su cuerpo y cuando salía este líquido ella más apuraba sus movimientos y volvía a tragarlo hasta que ya no quedaba nada de rastro de mi amigo… la seguí manteniendo en esas inmensas mamadas y yo no podía más que imaginar que era toda la presión que había acumulado y el estrés de esos días y buscaban a gritos ser liberados, por ello la levante de su cabellera de un movimiento brusco y la empine para cogerla como una perra caliente, puse mi chile en la entrada de su concha y cuando sintió el paquete en la entrada ella sola se empujó para atrás hasta meter toda mi tranca hasta el fondo, ella soltó un grito de placer y con una mano tuve que tapar su boca pues en esa cima y con ese silencio se escuchaba todo cuando te encontrabas afuera de la casa, comencé a darle envestidas largas y fuertes a modo que yo rebotara en sus nalgas y al tenerla bien agarrada de la cabeza con la otra mano daba de nalgadas a su redondo trasero y ella soltaba más líquidos por su pepita, que escurrían por sus piernas y los movimientos del va y ven se tornaron más profundos y más intensos, eso me avisaba que ella pronto explotaría en un orgasmo fuerte e intenso así que mis clavadas se hicieron más profundas, buscando darle todo el placer que su cuerpo pedía y comencé a sentir como su cuerpo se tensaba y como su piel se erizaba al sentir que ya el placer la haría llegar al clímax, así que tuve que poner fuerte mi mano en su boca mientras las contracciones de su vagina me decían que el orgasmo había llegado y yo sentía como los músculos de su cueva quería arrancarme el pito y dejarlo adentro mientras que yo sentía un fuego que comenzaba a bajar por mi espalda y que me avisaba que yo también estaba a punto de llenarla de caliente leche y en un momento la jale con ambas manos por las caderas como queriendo meterme completo y de manera extraordinaria tuve una venida dentro de su pucha de manera bestial porque de mi verga no dejaba de salir leche y más leche, tanto que también le empezó a escurrir por las piernas, yo sentí como mi cuerpo iba perdiendo fuerza y rigidez y la libere poco a poco de mis manos y mi camote comenzó a salir de su cautiverio los dos caímos rendidos y perlados de sudor pero con una experiencia única.

    El silencio se apodero del momento y sin decir palabra me arregle las vestiduras y me dirigí a mi auto pues sabía que las palabras estarían de más, lo encendí y me retire a mi casa.

    Mientras manejaba, pensaba que era natural lo que había sucedido ya que el encierro o aislamiento de una persona que no está habituada a ello pues es complicado y difícil, el cerebro y el cuerpo tienen funciones y necesidades básicas que tienen que ser saciadas de alguna manera, pero también no podía negar que fue un encuentro de mi entera satisfacción y que aún conservaba impregnado el aroma de su piel y de su intimidad, llegando a casa me di un baño para relajarme aún más y poder ir a cenar y después a un sueño profundo y reparador, pero comenzó a sonar el radio y ya sabía que era del chalet, pensé que quizá había una emergencia o necesitaban algo, conteste de manera pronta y del otro lado del aparato era la señora que me decía en voz baja que lo sentía mucho y que se encontraba muy apenada por lo acontecido y que no pensara mal y que esa no era ella y… cosas que a mi parecer no son más que justificaciones a un actuar que en ese momento te hizo feliz, pero yo la tranquilice diciéndole que no se preocupara y que yo sería muy reservado y discreto con lo que había sucedido, pero también le hice énfasis en que me había gustado mucho ese encuentro y que lo quisiera repetir, ella solo corto la comunicación sin responder nada.

    Así pasaron 8 días más y con esa semana nuevas cosas en la casa, vi como la hija y la sobrina comenzaron a jugar en la recamara de una de ellas y de los juegos pasaron a las caricias y terminaron en la cama dándose un fabuloso 69 y se quedaron dormidas juntas, mientras en la recamara de la hermana se escuchaban gemidos y en una absoluta obscuridad era necesario activar el infrarrojo para poder descubrir que se masturbaba con ambas manos y que se tocaba las tetas con una fuerza como si se las quisiera arrancar, mientras que la madre tampoco se quedaba atrás ya que ella en el baño aprovechaba para sentir placer con un dildo que sin duda lo había adquirido desde hace tiempo… mientras que la señora se recostaba y pasaba horas en profunda reflexión y sumida en pensamientos abrazada de la almohada, como si su alma añorara algo, como si tu espíritu extrañara algo, se veía tan dulce y tan tierna en esa cama que se por mi mente solo pasaba poder rodearla con mis brazos y acercarla a mi pecho para que ahí encontrara el refugio que su ansiedad reflejaba… yo me disponía a salir al chalet pues ya había visto mucho por las cámaras y ahora me correspondía llevar más víveres, shampoo, jabón, papel, detergente y cosas por el estilo ya que sin duda tendrían un poco de quehacer acumulado, mientras me acercaba a mi propiedad una idea me surgió de repente y era porque no meterme en la casa y sorprender a la señora en su recamara al fin yo tenía llaves y conocía perfectamente la casa, dejaría la camioneta estacionada cerca de la casa pero sin que pudieran verla… por momentos dudaba y por momentos esa idea atrapaba mis sentidos y mis deseos, no podía sacar de mi mente lo delicioso que la había pasado con ella y mientras debatía en mi interior que era lo correcto por otro lado me asaltaba lo inmoral, una gran lucha se desataba en mi ser, por un lado mi sentido común me dictaba que eso no estaba nada bien y por otro mi lujuria y mi gran deseo por ella iba en aumento conforme pasaban los días.

    Así que tome la arriesgada decisión de verla al costo que fuera, maneje mi camioneta hasta unos quinientos metros antes de que se pudiera ver la casa para evitar que ellas me vieran, al fin por ese camino solo transitaba yo, no habría problema, descendí del vehículo ya con el plan bien trazado y así inicie el camino entre los árboles y cuidando no hacer ruido para no delatar mi presencia y fue así como llegue a la parte trasera de la casa donde había una puerta pequeña que se utilizaba para sacar la basura que se generaba, metí sigilosamente la llave y quite el pasador y me introduje en la casa, me sentía raro y con una adrenalina muy elevada pues aunque bien podía entrar caminando por el frente me estaba escabullendo como un vil ladrón en mi propia casa pero eso me estaba gustando, hacer lo prohibido es sumamente excitante y eso me puso la sangre hirviendo era una sensación muy fuerte y placentera, ahora entendía por qué gente hacia cosas para beneficio propio. Pase por la cocina y me asome para ver si no había nadie en la sala y si estaba la mama´ pero dormía en un sillón así que con paso sigiloso me dirigí a las escaleras y ya estando en la parte superior, habían dos recamaras de lado izquierdo y dos más del lado derecho mientras que en el centro había una más y esa era la principal, la recamara con más comodidades, más amplia así que esa era mi primer objetivo ya que por las cámaras en los espejos yo sabía bien en que recamara se alojaba cada una de ellas, pero mi duda era grande ya que solo había vista a la mama pero no sabía nada de las demás mujeres y en cualquier momento podría ser descubierto así que debía de darme prisa lo bueno era que el pasillo y recamaras todas estaban alfombradas y eso me ayudaba muchísimo pues acallaba mis pasos, llegue hasta la puerta principal y pegue mi oído para tratar de oír si alguien estaba dentro, pero no se escuchaba nada, cuando de repente de una de las recamaras contiguas se escucharon muchas carcajadas y risas de manera espontánea, obvio eso me espanto y me puso los cabellos de punta, pero al notar que eso significaba que todas estaban juntas eso me daría la oportunidad de poder entrar y poder ocultarme hasta que llegara la noche…

    Me metí entre el closet que era muy grande y en el cual sobraba mucho espacio pues con las pertenencias que llevaban no era suficiente para llenarlo así que elegí el mejor lugar para esperar y trate de ponerme cómodo mientras mi victima llegaba… así los segundos se convirtieron en minutos y estos en horas, hasta que se escuchó como se despedían y se deseaban buena noche, fue entonces cuando la vi entrar y se sentó frente al espejo del tocador y su mirada se perdía en lo profundo de su reflejo, hasta que con su mano jalo la pañoleta que le cubría el cuello y paso a retirar los zapatos acto seguido, comenzó a quitar su pantalón y volvió a sentarse pues se iba a desmaquillar, yo había abierto un poco la puerta lo suficiente como para poder ver al exterior y desde la parte superior, la vi como retiraba el maquillaje de su rostro y después se fue al baño para lavar su rostro, cuando termino con esa dinámica, retiro su blusa y pude ver sus bellos senos rodeados por un bra de encaje negro que las hacían lucir redondas y firmes mientras yo había sacado mi instrumento y había comenzado a acariciar y a apretarlo en mis manos, ella procedió a quitar el sujetador y sus tetas quedaron al descubierto y solo se me hizo agua a la boca y la respiración se aceleró, vi cómo se retiraba los aretes y comenzó a jalar las cobijas para meterse a la cama, cuando una vez lo consiguió apago las luces y prendió una lampara del buro y saco un libro del cajón para ponerse a leer y yo dentro de mí que ya ardía y ella todavía iba a leer, así que no me quedo más esperar y la paciencia no era una de mis mayores virtudes… ¡¡¡Sin querer cerré los ojos y como estaba acostado entre los entrepaños del mueble me acomodé para que el tiempo pasara y sin percatarme me dormí!!! Un par de horas más adelante trate de girarme y lo estrecho del lugar me lo evitaron y abrí mis ojos y he de confesar que me sentí confundido pues perdí la ubicación de tiempo y espacio y trate de levantarme solo para que el muro me regresara a mi realidad, fue entonces que recordé de un golpe donde estaba y que hacía ahí… rápidamente me asome para ver si el ruido que hice no la había despertado y por suerte ella seguía perdidamente dormida pues no escuche ningún movimiento ni se prendió ninguna luz eso me dio tiempo de recostarme un poco y esperar a que pasara el dolor de cabeza que me dio después de tremendo golpe, ya un poco más tranquilo y con ideas claras baje de los entrepaños y llegue hasta el piso, abrí con mucha delicadeza una de las puertas corredizas y poco a poco abandone el interior del closet, por intuición sabía que estaba a dos pasos de la cama y a dos metros de ella, tuve que sacar mi celular y prender la pantalla para poder darme una idea precisa de lo que iba a hacer…

    Fue así como decidí caer sobre ella y tratar de taparle la boca para que no gritara pues seguro se iba a espantar pero me arrepentí al final y mejor opte por otra estrategia, me fui para la parte baja de la cama y ahí comencé a desvestirme, una vez que quede sin ropa alce muy despacio las cobijas y me metí muy lentamente, el colchón al ser ortopédico me ayudaba mucho a no mover la cama, hasta que sentí el calor de sus pies, pantorrillas y piernas y no pude ya contener tanta emoción y deseo y comencé a pasar mi lengua húmeda por su piel de arriba abajo y de regreso ella aun no despertaba pero su cuerpo ya comenzaba a sentir las caricias y aunque dormido respondía, subí un poco y quede a la altura de sus muslos y un deseo descontrolado por probar su intimidad se apodero de mí, entonces de forma calmada me fui metiendo entre sus piernas y a separarlas para que yo pudiera meter mi cabeza y poder probar de ese manjar, saque mi lengua y comencé a provocar sus labios externos y después metí mi lengua y sorpresivamente ella ya estaba mojada y comencé a lamer todo el canal de su deliciosa panocha cuando de repente sentí sus dos manos agarrando mi cabeza de manera firme y jalándola para que pudiera meter mi lengua a lo más profundo de su intimidad cuando de repente comenzó a acariciar mi cabello y de repente se enderezo y encendió la lampara… Me había descubierto y la luz pego en mi rostro y lastimo mi vista pues entro de manera sorpresiva, ella entre sorprendida, asustada, atónita, incrédula y excitada no sabía que decir y solo jalo la cobija para morderla, se me quedo viendo pues ni ella sabía qué hacer y yo tenía que reaccionar rápido así que le pregunte que si quería que continuara saboreando su capullo y sin decir palabra solo me dirigió con su mirada, entonces continué dando lengüetazos largos y mojados entre su pierna y tocando su clítoris y una descarga de energía recorría su espalda y ella se contorsionaba de manera involuntaria y de su boca comenzaba a salir de manera involuntaria gemidos y quejidos apagados, pues la iba elevando en el deseo y el placer, introduje un par de dedos en su panocha mientras le mamaba el bollo y ella solo mordía fuerte la cobija pues con mis dedos me sirvieron de termómetro y me di cuenta que estaba super caliente y ardiente así que moví mis dedos con velocidad hasta que sentí como me jalaba del cabello para llevarme hasta su boca y así poder beber del néctar de ella misma de mi propia boca, sus tetas quedaron unidas a mi pecho y en un latigazo de placer me dirigí a ellas, mamándolas, chupándolas, jalando y mordiendo su hinchado pezón y con mis mantos amasándolas como si en ello me fuera la vida, cuando su mano busco mi camote y este ya estaba más rígido que un soldado, ella de manera pronta se deslizo por la cama hasta llegar a mi tranca la cual devoro de un bocado y la lleno de un fino barniz de saliva y de un movimiento lo introdujo hasta su garganta, yo me quede asombrado pues mi reata es de buen tamaño y ella hizo todo un esfuerzo para desaparecerlo y sus mamadas eran hasta la campanilla, así fue como me dio la mejor mamada de toda mi vida y sin perder tiempo la quite de mi fierro y la subí en mí, su canal ya estaba empapado y fue muy sencillo enterrarle cada milímetro de mi macana, lo ensarte hasta lo más profundo hasta sentir sus nalgas chocando con mis huevos, mientras mis manos atrapaban de nuevo sus tetas y yo aborazado metí las dos de un solo movimiento a mi boca mientras yo arqueaba mi cintura para que no dejara nada de verga afuera de ella, así fue como se excito y de un solo movimiento se retiró de arriba de mí y se acostó boca arriba y cerro las piernas, cruzo sus manos por el pecho y cerró los ojos, yo quede un poco confundido pues no alcanzaba a descifrar lo que pasaba, cuando con un susurro me dijo «vete o grito!! yo por un momento dude y pensé que debería salir corriendo, pero estaba bastante caliente para hacerlo así que no me importo y me subí en ella y acomode mi garrote en la entrada de su vulva y lo deslice hasta lo profundo de su cueva, ya que estaba todo lleno de líquidos y no fue nada difícil, cuando me sintió hasta el fondo solo pudo exclamar «me partes» y entonces yo comencé a darle unas metidas fuertes y largas, sacaba todo mi pito y lo clavaba otra vez, la sujete con fuerza por los hombros y con fuerza desmedida arremetía contra su feminidad y luego con saña metía todo recargando todo mi cuerpo y peso para que pudiera llegar hasta el mismo fondo, sentía como me abrazaba con fuerza y como su cuerpo se ponía rígido y era síntoma de que un mega orgasmo venia y solo escuche en mi oído «no te salgas» y me quede solo moviendo mi cintura con todo el tronco hasta las cachas y simplemente soltó un gran alarido mientras que le decía al oído que era una perra devora vergas y que no lo negara por que le gustaba que la poseyera como mi puta, como mi zorra caliente, así me mantuve por unos segundos y comencé a volver a clavar mi chafalote con enjundia no importaba que nuestros cuerpos ya estaban bañados de sudor y de éxtasis, cuando ella me dijo ahora métemelo por la espalda, ella se giró y quedo con el trasero dirigido a mi verga y de nuevo puse mi hombría en la entrada de su preciosa vagina mientras ella arqueaba un poco si cintura y volví a arremeter con mucha fuerza y sin piedad, sin tener ni un gramo de compasión, mi verga dura y firme se llenaba de líquidos y entraba una y otra vez hasta el fondo, cuando volteo su rostro hacia mí con un rictus de dolor mientras me decía «ya» pero yo estaba extasiado y no le hice caso seguí cogiéndola como un poseído y no podía ni quería parar, de repente mi chile se salió de su cautiverio y descendió unos cuantos milímetros y cuando volví a empujar con fuerza mi palo se ensarto en el ojo de su culo y ella solo hizo un rictus de dolor y sus manos agarraron con fuerza la almohada, yo sabía que me encontraba en el lugar preciso y no tenía ella la mínima posibilidad de evitar que le desenvainara toda mi tranca por el chiquito y de un recargon le deje ir todo lo largo y ancho de mi mandarria y de su garganta broto un gemido de dolor, sabía que la tenía bien clavada y deje de moverme unos instantes para que su culo se acostumbrara al invasor y ella sola de a poco comenzó a mover la cadera y a encontrarle el gusto de tener mi bocado en sus entrañas, sus movimientos comenzaron a hacerse rápidos y ella me empujaba su trasero buscando más falo y sentí como las paredes de su esfínter se contraían y otro orgasmo sacudió su cuerpo, mientras yo le besaba la espalda llena de sudor por todo el esfuerzo y la fuerza con la que nuestros cuerpos estaban unidos, por un momento quedamos quietos y yo con mi cabezona dentro, ella me tomo de una mano y me dijo , «esto es increíble, me has dado la mejor cogida de mi vida» Yo aproveche para susurrarle al oído que la fiesta no terminaba ahí, ella volteo un poco y con cara de asombro me veía y me pregunto qué era lo que más le haría… Yo solo conteste «contigo por hoy ya acabe» ella sabía que no había descargado mi leche sobre ella y se sentía un poco confundida, fue entonces que aproveche para decirle que esa noche me cogería a todas las integrantes de su familia, ella como era de esperarse se negó y me dijo que no lo hiciera que todo lo que yo quisiera hacer lo hiciera con ella, pero mi plan ya estaba estructurado y le dije que no podía cambiar mi plan, de a poco me salí de su interior y caí acostado a su lado, mientras ella me preguntaba que si volvería más tarde a lo que conteste que sí, pero primero tenía que perforar a todas.

    Me levante de la cama y me dirigí al baño para poder darme una pequeña ducha para bajar un poco la temperatura de mi cuerpo mientras ella seguía acostada, sabía que no iba a impedir mi plan y solo cerro los ojos disfrutando las sensaciones que su cuerpo aun le regalaba, mientras tanto yo conseguía tranquilizarme un poco y a tomar de nuevo el control de la situación, me acerque y le di un beso profundo al cual ella correspondió y solo me dijo «te espero de regreso», salí de su recamara para dirigirme a la siguiente y yo sabía que mi siguiente víctima era su hermana, así que cruce el pasillo de igual manera, siendo silencioso y al llegar a la puerta de su hermana de nuevo sentí el deseo y la excitación al mil por hora, pero ahora seguro pues la misma adrenalina me invitaba a ser más atrevido, así que ya no lo pensé tanto y abrí su puerta de manera cuidadosa y entre, la alfombra de nueva cuenta era mi aliada pues apagaba mis pasos y fue así como al llegar a la orilla de la cama pude ver su cuerpo tapado con las cobijas, mi intuición me decía que empezara con destaparla poco a poco para que no despertara de una sola impresión, así que comencé a jalar poco a poco hasta que logre destaparle el torso y pude ver con la luz de la luna la silueta que sus senos dibujaban sobre le sabana, ella volteo la cara hacia la ventana y vi que aun dormía, me fui recostando poco a poco a su lado y hasta que pude quedar acostado a su lado, poco a poco fui repegando mi cuerpo al suyo y una de mis manos se apodero de una de sus tetas, mi macana empezó a sentir la excitación por la cercanía de su cuerpo y ella comenzó a sentirlo en la comisura de sus nalgas… ella por intuición dirigió una de sus manos a mi miembro viril y entre sueños susurro «ya me hacías falta» al escuchar eso me quede confundido pues no sabía si estaba despierta o aun somnolienta, pero rápido se disiparon mis dudas pues yo creo que su mente le recordó donde estaba y su mano la alejo de forma inmediata y giro sobre su propio eje para decir «quien eresss» …. le tape la boca con una mano y con la otra la jale para que sintiera mi polla junto a su vientre mientras que de manera callada le dije al oído que no se le ocurriera gritar porque lo iba a lamentar… ella un poco asustada trago saliva y también de manera callada me dijo que quien era? que hacía ahí? que deseaba? solo le respondí «si tu grito despierta a las demás solo me harás enfadar y lo arruinaras todo, no le haré daño a nadie si cooperas… ¡¡entendiste!! y ella asintió con la cabeza y ya no hubo necesidad de más palabras, metí una de mis manos entre sus piernas y comencé a masturbarla con uno de mis dedos y de inmediato su lubricación se dejó sentir, era obvio que después de tanto tiempo sin macho su cuerpo reaccionaria así, su renuencia fue disminuyendo poco a poco mientras tres de mis dedos se introdujeron en su vulva por lo mojada que ya estaba, la fuerza de sus piernas fue cediendo y comenzó a abrirlas para que yo pudiera masajear más cómodo y más profundo, cuando note que su respiración ya era bastante caliente saque de su pucha mis dedos y los metí en su boca para que ella misma se deleitara con su sabor, esto provoco en ella una sacudida grande pues me abrazo con ambos brazos y pego a sus tetas sin dejar de mamar mis dedos, trate de separarla para poder penetrarla pero ella estaba muy extasiada y me comenzó a decir «muérdeme las chichis» yo comencé a succionar sus pezones y a morder pero ella me pedía más que la mordiera fuerte, “trátame como una zorra» entonces la tome del cabello con fuerza y la baje hasta mi chile y se lo metí hasta el fondo de su boca y ella solo hizo gestos que buscaban aire y sin sacarle el fierro de su garganta lo deje ahí unos segundos hasta que ella me despego con algo de fuerza, porque la estaba ahogando pero yo no le di respiro y volví a insertar todos los centímetros hasta dentro y en un momento sentía que mi leño iba a explotar pues me sentí muy excitado y lo retire de su boca, la puse de perrita y y sin nada de esfuerzo todo lo largo de mi chorizo se le fue hasta el mero fondo, la sujete con fuerza de la cadera y comencé a darle unas fuertes embestidas, sacaba todo mi tolete y se la volvía a dejar ir hasta que mis huevos se toparan con su trasero, ella puso su mano sobre la mi pidiendo piedad -«ya sácamela» me decía con voz entrecortada y yo la jalaba aun con fuerza mientras el sudor comenzaba a hacer acto de presencia, pero yo quería más y la ensarte por varios minutos hasta que cayó en la cama desvanecida en medio de un orgasmo largo y que le sacudía todo su cuerpo, pude sentir las contracciones de su vagina queriéndome ordeñar toda mi leche pero la noche aún era algo larga y faltaban tres visitas, así que me salí de ella y sentía como mi camote palpitaba pues quería hacer erupción pero tenía que contenerlo y cuando vi de nuevo a la cama ella se durmió después del intenso esfuerzo que le produjo su deleite.

    Sali de esa recamara y la sed ya se había hecho presente tuve que bajar a la cocina buscando un vaso con agua pues mi garganta ya estaba seca, estaba entrando a la misma cuando vi la luz que salía del refrigerador pues alguien estaba parado frente a él y yo solo me oculte y lo bueno era que iba descalzo por eso no emití ningún ruido, me asome un poco para poder ver quien era y para mi sorpresa era la mamá que buscaba un bocadillo… Y pensé que eso sería lo mejor para mis planes, así que rápidamente me fui a uno de los baños que estaban en la parte de abajo y entre sin hacer ruido, todos los baños cuentan con muebles y dentro de ellos hay toallas, y artículos de baño y también puse pasamontañas para la cara ya que en invierno el frio en esta región si pega fuerte, saque una de estas prendas y me la puse sin demora y cuando me vi en el espejo vi que mi rostro quedaba totalmente cubierto y solo se me veían los ojos la nariz y la boca, y así fue como salí de ahí y me dirigir de nuevo a la cocina, la señora ya estaba sentada en un banco y comiendo una tarta con un vaso de leche sobre la barra, ella me quedaba de espalda y no podía intuir lo que le sucedería, me fui acercando hasta quedar detrás de ella y con una mano tape su boca y con la otra la rodee por la cintura y la baje del banco, como era lógico ella comenzó a patalear y a tratar de soltarse pero mis fuerzas eran mucho más grandes y ella no podía soltarse de mí, comencé a llevarla hacia la sala y a ponerla de frente a un sillón, había tapetes lo cual nos permitía movernos sin hacer escándalo. Al recargarla sobre el respaldo ya la tenía bien pegada a mí y ella sentía el bulto entre sus nalgas, le susurre al oído que estaba ahí para cogérmela y que estaba armado, que si ponía resistencia la iba a pasar fatal, le dije que le quitaría la mano de la boca pero que si gritaba utilizaría mi pistola (la de carne jaja) porque de otra no llevaba y no frito al retirar mi mano cosa que me tranquilizo y ahí parados al respaldo del sillón yo comencé a untar mi cabezona y ella comenzó a sentir como despertaba al cobijo de su trasero y le daba unos tallones para que pudiera sentir lo duro y lo tieso mientras mis manos agarraban sus dos tetas por la parte de atrás, sabiendo que ella estaba espantada que caliente me puse a consumar la tercer parte de mi antología así que sin tanto toqueteo preliminar hice a un lado su panti y comencé a pasar mi riel por lo largo de sus nalgas y la empine un poco para poder sentir la abertura de su panocha, al ver que no estaba lubricando y que aún no lograba excitarla la tome por el cuello y la puse de rodillas a manera de que mi verga le quedaba frente a ella, intente meterla en su boca pero no la abría y eso ya me estaba costando más trabajo, así que la levante y la encamine a la salida de la casa, quite los seguros y salimos y la lleve con paso rápido hasta el granero de la propiedad, tenía que hacerlo muy rápido pues en la noche y al manto de la obscuridad los lobos podrían estar acechando, ya una vez en el granero podía prender la luz sin problema a que fueras vistos pues este quedaba a un lado de las casa y no se podía ver, ya estando ahí la lleve hasta donde había unas mantas y paja ahí mismo la deposite e hice que con una mano agarrara mi rifle y comenzara a masajearlo, ella se encontraba sentada y tenía la mirada un poco perdida pero yo la sujete fuerte de del cabello y le di un tirón para atrás y entonces salió lo más loco de mí, y le dije que si no se comportaba como una ramera caliente no volvería a ver a sus familiares, así que comienza por hacerme gozar maldita zorra!!!

    Parece que esas palabras la hicieron reaccionar pues de manera sorpresiva sostenía mi pinga en una de sus manos y la llevo a su boca, comenzó a lamerlo con toda la lengua desde mis huevos hasta la punta de mi cabeza para después meterlo en unas mamadas lentas y húmedas, a leguas se notaba que la señora sabía muy bien del negocio y de pronto uno de mis huevos ya estaba en su boca lamia mi escroto y me hacía sentir shocks eléctricos y una sensación muy placentera y de un movimiento rápido metía mi falo en su boca llegando hasta la garganta y la sacaba lentamente apretando su lengua contra mi chafalote para hacerme sentir muy deliciosas cosquillas, yo me abandone al ritmo de sus mamadas y cuando menos sentí el conducto seminal ya estaba totalmente hinchado y estaba a punto de llenarle la boca de caliente leche y una vez más me tuve que contener y entonces fue que la acosté y puse sus piernas en mis hombros su bollo me quedaba a la altura de mi cintura y sin mediar, me recargue y se la deje ir toda de un solo golpe, ella apretó sus labios y solo gimió al sentir el invasor partir su pucha en dos, yo me meneaba frenéticamente ensartando una y otra vez hasta sentir como su cueva se mojaba y escurrían sus líquidos, parecía como si llorara de gusto, y ella no soltaba ninguna palabra solo me agarraba de las manos para jalarme y buscar que toda mi pescuezona entrara hasta lo más íntimo, la cogí por un tiempo a esa velocidad, ella está muy caliente pues su respiración me lo indicaba sin que ella dijera media palabra, cuando de manera suave y sutil se fue acomodando para que ella pudiera subirse en mí, yo la deje y cuando se sentó en mi pija ella se transformó en un jinete de monta salvaje y se movía con tal vehemencia que sus contorsiones eran de maestra y sin duda me masajeaba desde el tronco hasta la punta, ella era un reptil en cuerpo de mujer pues arqueaba su anatomía de una manera impresionante que me tenía al borde de estallar, yo me deje llevar y vi cuando su figura se puso rígida y solo sentí dentro de su vagina unos espasmos y sentí como me succionaban esos espasmos y ya no pude contenerme y vacié mi verga dentro de ella todos mis mocos los vertí y sentí un leve mareo pues hasta la piernas me temblaban, ella se quitó de encima y con un gran arte volvió a bajar hasta mi riata y comenzó a lamerlo de nueva cuenta lo limpiaba de mi leche y de sus jugos y lo hacía de manera lenta y disfrutaba de ese sabor pues no dejo ningún lugar por donde poso toda su lengua y me dejo totalmente limpio de cualquier rastro de fluidos… sin decir palabra tomo sus ropas y se dirigió a la puerta de la casa yo la alcance pues los lobos eran una amenaza constante y entramos y caminamos rumbo a su recamara, abrimos su puerta y paso sin nada, se encamino a su cama, jalo las cobijas, entro el ellas, puso su cabeza en la almohada y con un suspiro largo se dispuso a dormir sin hablar nada… nada.

    Me di media vuelta y salí de su habitación y todavía en la cabeza de mi macana sentía como ligeras punzadas que aún me recordaban la venida tan gratificante que me hizo sentir, baje de nuevo a la sala, la habitación era iluminada por una tibia llama de la chimenea por lo cual el lugar no estaba en total obscuridad, me senté en un sillón y tome un cigarro de la caja que estaba sobre la mesa de centro, lo encendí y me dispuse a disfrutar del humo del tabaco mientras recomponía las ideas y recuperaba las fuerzas para terminar mi plan. Mientras lo hacía mis pensamientos volaban y se depositaban de una manera y otra a la imagen de la señora pues aún con todo lo vivido su aroma estaba impregnado en mí y aunque ya había pasado por su hermana y su mamá aun su esencia predominaba por encima de todo, pensaba en mis adentros si lo que estaba haciendo me traería consecuencias o problemas mayores, si estaba bien dar rienda suelta a mis más bajos instintos y a mi lujuria destapada… Yo sabía que ellas ya llevaban casi tres meses de estar en ese encierro, pues aunque no estaban tras unas rejas era también verdad que no podían ir a ningún otro lado, pero lo importante de todo era su vida y entre más días pasaran sería mejor para todos pues así las cosas se olvidarían y al cabo de un tiempo podrían volver a su vida normal, pero no podía dejar de pensar que cualquier hombre se sentiría totalmente complacido de tener un quinteto de mujeres a su completa disposición y sin tener las absurdas reglas de la sociedad dictando como se debe de vivir, entre estos pensamientos y algunos otros el cigarrillo se consumió y yo quede aún más sumergido en mis ideas, ya me había hecho la idea de no regresarlas nunca… Al fin yo era el único que sabía su paradero y estaban incomunicadas y nadie las andaba buscando, hasta había pensado en tirar mi chip y cambiar de numero para que mi ex compañero jamás nos localizara, pero al final solo eran ideas de un tipo que pensaba que se había sacado la lotería con tanta hembra… sabía que el dinero de a poco se iba agotando y lo que él me había dejado de adelanto comenzaba a ser menos y en algún momento yo no podría solventar los gastos de las cinco féminas, pero eso no me desanimaba ya que si ellas lo querían y lo decidían yo haría hasta lo imposible para poder tenerlas como se merecían, pero la escarcha de la noche me volvió a la realidad y ya había pasado más de una hora y yo me sumergí en ideas y deseos, cuando a mi mente volvió la el motivo por el cual yo estaba allí y aun me faltaban un par de recamaras que visitar, lleve mi mano a mi chile y lo apreté y sentí como ya había recuperado el vigor y las ganas para seguir fornicando con muchas ganas y con mucho tesón, así que de nuevo me enfile a las escaleras, subí y al llegar a la puerta de la hija se escuchaba algo de ruido, yo pensé que tal vez seria que la televisión había quedado encendida pero al pegar mi oído a la puerta solo escuchaba algo así como gemidos…

    Aperture la puerta con gran cuidado para no delatar mi presencia y abrí de tal forma que solo mi cabeza pudiera entrar un poco y poder visualizar lo que sucedía y de lo que me percate me dejo pasmado, en la cama estaban la hija y la sobrina proporcionándose caricias, ambas estaban desnudas y la luz de la lampara de un buro era cómplice silenciosa de lo que las mujeres hacían, las dos acostadas, una arriba de la otra pero una boca arriba y la otra boca abajo y la cabeza de cada una se perdía entre los muslos de la otra, un perfecto 69 lésbico y por supuesto que no iban a notar mi estancia en la recamara, entre y me puse cómodo en un taburete viendo como entre ellas se llenaban de placer y siendo testigo en primera fila de las lenguas traviesas que se hundían en sus cuevas y masajeaban con ímpetu el clítoris de ambas, los movimientos de las cabezas eran en momentos en movimientos lentos y pausados y de repente eran más rápidos y profundos, sus frentes perladas de sudor pues el gozo que sentían era mayúsculo, al cabo de un rato se giraron y la de arriba quedo abajo y siguieron chupándose las panochas, yo sentado ya tenía mi verga exageradamente tiesa pues ante tal espectáculo era imposible no reaccionar así, hasta que por fin se separaron y se sentaron ambas arriba de la cama y en ese momento iban a entrelazar sus piernas para poder frotar su pucha contra la otra, cuando de pronto la hija alzo la vista y me vio sentado y yo masturbando mi falo, dio un brinco hacia atrás y le dijo a su prima, «hay alguien ahí!!!» su prima enderezo su cuerpo y giro para poder verme, pero yo consiente de que ellas podrían gritar por creer que yo fuera un fantasma o algo así les hable casi de manera inmediata, «tranquilas, yo estoy aquí para poder satisfacerlas» ellas se miraron una a la otra como preguntándose que debían de hacer, pero para ambas era inevitable que su mirada buscara lo erguido de mi verga, en la excitación en la que se habían puesto no podían evitar que sus ojos vieran con lujuria mi mástil, así como era imposible no sentir que se les hacía agua a la boca y deseo por tocarlo, lo veían de manera detallada, como se saltaban la venas, la cabeza rosada, el tamaño que tenía, y sobre todo lo duro y firme, por eso es que tenían una lucha interna, pues aunque el deseo las llamaba el tamaño de mi camote si las intimidaba, pero al final las ganas son ganas y el ser mujer es sin duda algo que muy pocas veces se puede controlar, la mirada de ambas era lasciva y llena de fuego, y como leonas en celo comenzaron a caminar adonde estaba yo sentado y las dos comenzaron a gatear acercándose a mí y a mi tranca…

    Cuando lograron llegar, las dos lo veían como si estuvieran hipnotizadas, hasta que la sobrina se atrevió a ponerlo en sus manos y acariciarlo, mientras la hija no perdía detalle, cuando la sobrina separo ligeramente los labios y sabía que lo iba a mamar, lo iba a probar y ya lo saboreaba, pero en un abrir y cerrar de ojos la hija le gano y metió medio fierro a su boca y lo paladeaba de una manera que me hizo recordar a su madre, toda una experta en el arte de chupar vergas, la hija apenas era su primer garrote en su boca y la sobrina ya había cogido antes y por lo tanto tenía un poco más de camino andado, ella retiro mi macana de la boca de su prima para poder ella probar de mí, y sus mamadas eran un poco más apretadas pero al igual las disfrutaba, cuando ambas pusieron sus lenguas y labios en mi fierro, era un espectáculo ver como dos perritas lamían mi garrocha y le daban un trato como de rey, tome por la cabeza a la hija y la levante y puse sus tetas a la altura de mi cara, eran duras y eran orgullosas pues obvio la edad le daban la firmeza que presumía, de un bocado metí toda su chichi en mi boca mientras la sobrina seguía hincada mamándome el chafalote y lo hacía con buen ritmo y con buena longitud pues al parecer era un talento en las mujeres en esa familia, todas sabían mamar pollas… yo me alternaba para poder mamar ambas tetas de la hija y con mi otra mano comencé a frotarle el coño y a masajear su clítoris, con un delicado movimiento hice que separara las piernas para que yo pudiera disfrutar de su rajadita y poder sentir sus jugos mientras con la otra mano jalaba la cabeza de la sobrina hasta que yo podía oír como la atragantaba con mi chile, solo se oían sonidos guturales «grrrggaa, graaagg que solo era el sonido de mi pito inundando su garganta, retire a la sobrina de mi tieso y comencé a acomodar a la hija para que se comiera mi reata, y sintió la cabeza a la entrada de su pucha y sintió un poco de temor pues sería la primer vez que un garrote le invadiera su intimidad, ella dudo un poco y eso lo aprovecho la sobrina para retirarla y ella si se lo acomodo en la entrada de su vulva y de un sentón desapareció todo rastro de mi chile y comenzó a cabalgar y disfrutar de mí, sus movimientos eran con ritmo y su panocha estaba caliente y muy mojada, mi barra se deslizaba con gran facilidad y solo hasta que llegaba a mis huevos podía detener sus sentones ella se clavó de espaldas así que le indique a la hija que le mamara las tetas mientras yo nalgueaba a la sobrina ensartando cada vez más rápido mi leño, yo sabía que estaba cerca del orgasmo y saque mi tranca de ella para llevarla a la boca de la hija y hacer que lamiera todos los jugos de su prima, luego la tome por la cintura y la lleve a la cama y la acosté mientras que la prima de manera inmediata volvió a meter su cabeza en los muslos de la hija y ahora más excitada comenzó a mamarle la panocha, con velocidad y con muchas más ganas, mientras yo me puse en el trasero de la prima y coloque de nuevo mi cabezón y se lo deje ir hasta el tope, mis movimientos eran frenéticos y duros, las embestidas que le daba eran maravillosas y con mis manos seguía agarrado las tetas de ella, así tardamos un momento hasta que la prima ya no pudo más y se vino entre espasmos y entre convulsiones en todo lo largo de mi verga, ella respiraba agitado y muy rápido debido al esfuerzo realizado y lentamente me saco de su interior con un rictus leve de dolor pues no era para menos, todas mis ensartadas le habían provocado una ligera molestia, se recostó sobre la cama de manera lenta mientras me dejo a la hija muy bien preparada y con las piernas abiertas, ella estaba muy caliente y cuando me le acerque, ya no tenía el rictus de miedo, ahora al contrario en su cara se dibujaba una sonrisa de esas picaras, sabiendo que estaba a unos minutos de convertirse en mujer, me recosté un poco arriba de ella y unte varias veces mi plátano en su pucha para que sintiera lo que se iba a comer, su bollo ya quería carnita y eso lo sentía porque no dejaba de humedecer, puse en su entrada mi vaina y di un pequeño recargon en donde solo le desaparecí la cabeza, ella hizo un gesto de dolor, pero en ese gesto iba también un rasgo de excitación, retire mi macana de su entrada y comencé a pasarle mi verga por todo el cuerpo, por las piernas, por el abdomen por sus tetas por su cara, rosaba con la punta de la cabeza su piel y lo puse en sus labios, ella saco la lengua y lo lamia, volví a bajar a su entrepierna haciendo que mis huevos tocaran su dermis y vi como su piel se enchinaba, de nueva cuenta mi pájaro busco su nido y volví a penetrar solo la cabeza, pero esta vez ella ya estaba hambrienta de sensaciones y me tomo por la cintura y cada pulgada de mi espada se ensarto hasta la pelvis, de su garganta solo broto un «aagghhh» mientras me decía al oído «me duele pero no lo saques» deje mi verga hundida en ella y solo ella era la que se movía, estaba experimentando y estaba buscando satisfacer su cuerpo y darle placer, ella deseaba un orgasmo con una macana dentro, y sus movimientos lo hacían patente, su panocha calentaba, quemaba, era un volcán, un túnel estrecho que palpitaba y se contraía, hasta que su respiración se tornó tan intensa y su cuerpo se puso rígido, me abrazo con todas sus fuerzas y me pego a ella y con un susurro me decía «voy a terminar!! voy a terminaaar!!!» y sus dedos se clavaron en mi espalda mientras sentía como su cuerpo se estremecía al sentir el orgasmo y yo comencé a moverme para buscar hacerlo más largo e intenso y su cintura se arqueaba buscando la penetración profunda, yo inicie con las clavadas a todo vapor, mis movimientos hacían que ella abriera las piernas, tome su cadera y la acomode y subí sus piernas a mis hombros y entonces ella sintió todo lo largo y grueso de mi verga en lo más profundo de su deliciosa pucha, metía y sacaba mi tolete con una fuerza y con una rabia que ella solo arrugaba su frente pues las embestidas eran un tanto crueles y dolorosas pero a la vez eran deliciosas y satisfactorias, hasta que sentí que mi rifle se inflamo pues la corriente de leche ya venía en camino y la sujete con firmeza de las piernas y le di una estocada tan profunda que tuvo que soltar un grito pues ella también ya esperaba con ansias mi caliente leche, yo explote dentro de ella y mi leche le salía por los lados de su vulva pues era una venida larga y mi cuerpo también se tensionaba y volvía a ensartarla con fuerza mientras otro chorro de semen era escupido por mi verga… caí a un lado de cama exhausto y lleno de sudor, pero con una sonrisa de satisfacción pues había logrado mi sueño de cogerme a las cinco.

    Regrese a la habitación de la señora pues mi ropa estaba ahí, entre con calma y pude ver que ella dormía profundamente y yo no quise despertarla empecé a juntar mi ropa y mis cosas para poder salir de la casa y volver a la mía, cuando de pronto escuche la voz de ella «YA TE VAS?» después de lo que acabas de hacer? nos has cogido a todas y no creas que esto se va a quedar así, en eso la hermana entro a la habitación, seguida de la madre, yo me quede petrificado porque no sabía que iba a suceder… cuando también entraron la hija y la sobrina todas totalmente desnudas y con la lujuria reflejada en sus miradas, y solo escuche la voz de la señora que me dijo, «-Despertaste en todas la pasión y el deseo y ahora no te iras de la casa y te vamos a hacer nuestro esclavo sexual, así que prepárate porque todas somos ardientes y ahora tendrás que ingeniártelas para satisfacernos a todas!!!».

  • ¿Qué no haría una madre por su hijo? (Parte 2)

    ¿Qué no haría una madre por su hijo? (Parte 2)

    Al día siguiente, y sin más demora, fui a ver a las personas interesadas en rentar mi casa. Era un matrimonio que yo conocía de toda la vida, y cuya hija se acababa de mudar con su marido al pueblo y necesitaban un espacio más grande para su familia. Para mi suerte, me dijeron que podían mudarse cuanto antes, así que empecé a empacar mis cosas y el resto lo dejaría para los inquilinos.

    Llamé a mi hijo para decirle que los nuevos inquilinos se mudarían en una semana y que yo llegaría al día siguiente. Mi hijo se alegró y me dijo que le avisara cuando llegara para ir a recogerme a la estación.

    Así, después de una larga semana, llegué a la ciudad y Betito fue por mí. ¡Me sentía tan entusiasmada y no cabía de la emoción! Había ido muchas veces a ver a mi hijo, pero esta vez se sentía diferente, pues se sentía como el inicio de una nueva vida, donde estaría cerca de la persona que más amaba y me haría compañía.

    Al llegar a su departamento, Alberto me dijo:

    -Mamá, lleva tus cosas a mi habitación. Vas a dormir ahí y yo dormiré en la cama plegable.

    -No, mi amor. De ninguna manera. Yo ya he dormido ahí y estoy acostumbrada, no quiero sacarte de tu recámara.

    -No es ninguna molestia, mami. Yo ya acondicioné mi habitación estos días para que pudieras meter tus cosas y puedas dormir en mi cama, es mucho más cómoda.

    -Pero Alberto…

    -Insisto, ma. Voy a preparar la cama para instalarme ahí.

    Alberto fue muy tajante y no insistí más, aunque no me sentía cómoda con la idea de invadir su espacio y que me viera como una carga. Instalé mis pocas pertenencias en su habitación y más tarde cenamos en casa.

    Durante la cena, Alberto me volvió a insistir que no me preocupara por él.

    -En serio ma, no hay problema. Lo último que quiero es que duermas incómoda en la cama plegable. Yo puedo aguantar. Para mí no es problema. Quiero que te sientas lo más cómodamente posible aquí.

    -Gracias mi niño, me da mucho gusto estar aquí y de nuevo contigo. No sabes lo sola que me sentía en el pueblo.

    -Lo sé mami, a mí también me da gusto que estés aquí.

    Terminando de cenar, Alberto me dio un beso y se fue a dormir, y poco después hice lo mismo.

    Al día siguiente, cuando desperté, Alberto ya se había ido a trabajar. Como no quería ser una carga ni verme como una inútil, me puse a hacer el quehacer. Primero lavé los trastes de la cena de anoche y posteriormente me dirigí al cuarto de lavado. Ahí encontré un montón de ropa sucia de mi hijo, que decidí lavar para que la tuviera limpia cuando llegara.

    Entre su ropa sucia había varios calzoncillos con manchas blancas, que al acercar a mi nariz, confirmé que eran de semen. Me sentía tan sucia y llena de vergüenza haciendo eso que me puse colorada. Entendía que los hombres pudieran tener erecciones y secreciones, pero al mismo tiempo me sentí cachonda al volver a tener contacto con esos aromas tras muchos años de no tener contacto con un hombre. Era un sentimiento muy extraño que rápidamente traté de minimizar y de bloquear.

    Al terminar de lavar, me dispuse a preparar la comida preferida de Alberto para sorprenderlo al llegar del trabajo.

    -¡Hola, mi amor! ¿Cómo te fue en el trabajo?

    -Hola, mami. Muy bien, algo cansado.

    -No te preocupes, ya te preparé tu comida favorita, así que cámbiate y ven a cenar. Oh, y también lavé tu ropa y aquí está, limpia y seca.

    -¡Pero mami, no te hubieras molestado! No era necesario que hicieras todo eso. No te mudaste aquí para trabajar.

    -No es ninguna molestia Betito, no voy a estar aquí todo el día como inútil haciendo nada, mejor siéntate que ahorita te sirvo.

    Comimos placenteramente mientras Alberto me comentaba lo que hizo en su trabajo. Más tarde nos fuimos a acostar, cada quien en su cama.

    En la noche, antes de dormir, no pude evitar volver a recordar lo que había sucedido en la mañana. Me sentía tan culpable y confundida, pero al mismo tiempo tan curiosa de explorar ese lado de mi sexualidad que había estado escondido por muchos años desde la muerte de mi marido.

    Pasaron varios días y yo traté de reprimir esos pensamientos, al ver que mi hijo estaba de mejor humor al tenerme ahí con él. Asimismo estaba determinada en levantar sus ánimos, y en una visita al mercado, vi un anuncio en la calle sobre unas clases de baile. Pensé que esa era una buena forma de que saliera, conociera más personas y se distrajera de su rutina, y de igual manera me serviría a mí también.

    En la cena le comenté lo que había visto.

    -¿Clases de baile? Dijo mi hijo con un tono de sorpresa. ¡Pero soy malísimo! Sabes que no tengo ritmo.

    -Pero para eso son las clases, mi amor. Nos van a enseñar cómo bailar.

    -No estoy seguro, sé que tengo dos pies izquierdos y no quiero hacer el ridículo.

    -Vamos Betito. Me haría mucha ilusión volver a bailar. Tu papá era buen bailador y seguido me llevaba a bailar. Lo hacía muy bien porque yo le enseñé.

    -¿En serio?

    -¡Claro! Lo más seguro es que tú también seas un buen bailador, sólo que no lo sabes porque no lo has hecho, pero déjame enseñarte.

    -Está bien, pero sólo porque papá lo hacía también. Vamos la próxima semana.

    -Gracias, hijo. Ya verás qué bien la pasaremos.

    La próxima semana llegamos al salón de baile, el cual, para mi sorpresa, estaba llena de personas mayores, y todos eran pareja. Mi hijo era el hombre más joven y guapo del grupo, así que llamó la atención de las demás mujeres. Nos presentamos con el instructor y él nos presentó al grupo.

    Como mi hijo dijo que era principiante, el instructor nos dio unos pasos sencillos de danzón para empezar. Primero tomé a Alberto de las manos y él me acercó a su cuerpo, y poco a poco empezamos a movernos.

    -Este paso es fácil, dijo mi hijo.

    -Te lo dije, pero no me creías. Tienes que empezar por lo más sencillo.

    -Esto sí lo puedo hacer jeje.

    Después de un rato haciendo el mismo paso, tomé la iniciativa de cambiar. Puse mis brazos sobre sus hombros y le dije que pusiera las suyas sobre mis caderas. Después apoyé mi cabeza sobre su pecho y él me acercó a su cuerpo.

    -Justo así lo hacía tu padre. Me haces recordarlo mucho.

    -¿Sí, mami? Pues ahora yo estoy aquí y puedo bailar contigo tanto como quieras.

    -Gracias Betito, eres muy dulce, le dije, dándole un beso rápido en la mejilla.

    El instructor, al ver que aprendíamos rápido, nos puso una rutina de salsa más difícil, con la que Alberto no pudo seguir el paso. Al intentar hacer un giro pisé a mi hijo en el pie y con eso dejamos de practicar.

    -¡Hijo, lo siento mucho!

    Alberto, con gesto de dolor, respondió:

    -No te preocupes ma, fue mi culpa. Sabía que no podía ir más rápido en la primera clase.

    Después de ese incidente nos fuimos a casa. Yo me seguía sintiendo culpable por presionar a Alberto a bailar, así que al llegar le propuse algo.

    -Hijo, déjame ver tu pie. No vayas a estar muy lastimado.

    -Estoy bien, mamá. Sólo duele un poco.

    -Insisto, cariño. Fue mi culpa. Siéntate en el sillón. Te voy a revisar.

    Alberto se sentó y apoyó su pie en un taburete. Le quité sus zapatos y calcetines y vi su pie. Estaba rojo e inflamado.

    -¡Mira nada más cómo te puse el pie! Es todo mi culpa.

    -No es para tanto, mami. Luego se baja la inflamación.

    Tomé un poco de aceite y empecé a darle un rico masaje en el pie. Alberto cerró sus ojos y apoyó su cabeza en el sillón. Dio un gran suspiro y no dijo nada más.

    -¿Se siente mejor?

    -Sí, ma. Lo haces bien.

    -Ahora para estar parejos lo haré en tu otro pie. Vamos, súbelo.

    Alberto apoyó su segundo pie en el taburete y le quité sus zapatos y calcetines, y procedí a darle un largo masaje en sus grandes pies. Al finalizar el masaje les di un gran beso.

    -Esto es para que alivie más rápido, le dije.

    Alberto dijo:

    -Vaya mamá, no sabía que dieras buenos masajes, mis pies se sienten mucho más descansados ahora. El baile sí que cansa.

    -Bueno Betito, fue mi culpa, así que es lo menos que podía hacer.

    -Gracias mamita. Dijo Alberto, dándome un beso en la mejilla y un abrazo. Volveremos a esa academia a seguir practicando. Buenas noches. Me dijo al oído.

    -Buenas noches, mi amor. Gracias por aceptar ir conmigo.

    Esa noche me fui a dormir contenta. Me sentía cada vez más cerca de mi hijo y poco a poco iba descubriendo todo lo que sería capaz de hacer por él. Después de ese masaje me sentí más convencida y determinada a hacer lo que fuera por tenerlo a gusto, y al mismo tiempo, por explorar mi propia sexualidad y dejarme llevar.

    Me muero por contarles cómo fueron dándose las cosas después.

    Estén pendientes…

    Continuará.

  • Mi sirvienta despistada

    Mi sirvienta despistada

    Soy un hombre de 32 años, estudios en una prestigiosa universidad,  un trabajo que paga bastante y con ese dinero he podido permitirme ciertos lujos, un departamento en buena zona, carro del años, buena comida, ropa de marca y pareciera que todo en mi vida es perfecto, aunque algo tan esencial como una pareja la verdad no tengo, nunca he sido bueno con mujeres, aunque he recibido algunos cumplidos y alguna que otra propuesta, mi actitud y personalidad es lo que dificulta las cosas, soy bastante especial y pesado en palabras de mi ex novia de hace bastante tiempo, y desde que terminé ese noviazgo he estado soltero, aproximadamente unos 7 años, aunque no he estado completamente sólo pues me he dado mis escapadas con chicas que de vez en cuando conozco en algún bar que suelo frecuentar, pero incluso con ellas tengo mis problemas, como sea antes dije que mi vida parecía perfecta, y que me podía permitir ciertos lujos, y el más reciente fue el de contratar a una sirvienta pues aunque casi no estoy en casa me gusta que el orden siempre predomine (esa era una de las quejas de mi exnovia), y al llegar de trabajar pues el ánimo de hacer tareas domésticas es bajo, así que un amigo mío me recomendó una agencia que pone en contacto a señoritas que buscan un empleo, aunque con un costo elevado pues su reputación está asegurada.

    Así pues me animé a buscar una chica que se acople a mis necesidades, por un momento me quedé pensando en que tal vez podría tener mis dificultades si ella no hacía el trabajo como a mi me gustase, de hecho desistí de la idea pues estaba seguro de que aquella pobre chica que contratara para realizar las tareas domésticas se enfrentaría a mis regalos constantes y mis quejas y «lloriqueos». Pero esa idea fue desapareciendo con el tiempo porque en realidad necesitaba que alguien cuidara la casa pues me habían promovido de puesto y el tiempo que tendría para dejar mi casa en orden se había reducido bastante y no quería pasar los domingos limpiando y acomodando así que una noche me decidí a buscar en dicha página, las chicas y no tan chicas venían ordenadas de acuerdo a su calificación por otros usuarios, enseguida trate de ponerme en contacto con las 5 mejores calificadas, desafortunadamente tuvieron que rechazar mi oferta pues estaban saturadas, así me pase un buen rato buscando y filtrando de acuerdo a mis necesidades pues además de que hacer había visto que algunas cocinaban además quería la opción de que vivieran en el departamento pues no tendría que preocuparme por si alguna vez llegaba tarde, así no tardé en encontrar a una chica muy peculiar, su nombre era Katia, su perfil decía que tenía 20 años, las calificaciones estaban encima de 4, no tenía reseñas pero se ajustaba a todo lo que requería, así fue como conseguí su número y entablé una entrevista, desde que la llamé me pareció un poco tímida pues si voz se entrecortaba pero más que hacerme dudar me dio ternura pues recordé la primera vez que solicité trabajo en una empresa, fuera de eso tenía esperanzas de encontrar una sirvienta pues en poco tiempo mi ascenso iba a llegar.

    La cité en mi casa un domingo a las 12 pm, y para mi sorpresa llegó un poco antes, el timbre sonó y al abrir no podía creer lo que estaba viendo, ya en su foto de perfil se notaba que era bonita, tenía el cabello largo negro y llevaba una coleta, era morena, sus ojos eran grandes y su boca pequeña, en la foto estaba sonriendo y se le notaban unos hoyuelos que le daban el toque de lindura perfecto, pero como dije eso era en la foto y no le hacía justicia a la hermosa señorita que estaba en mi puerta aquella mañana, si en su foto parecía una princesa, aquella era un ángel, además su cuerpo acompañaba bien sus facciones, tenía unos 1.60 de altura, su pecho era pequeño pero firme y se podían ver sus piernas pues llevaba un vestido blanco ni tan corto ni tan largo, la dejé pasar pues seguía sin creer que esa hermosura estuviera en mi casa y lo que vi después terminó de atraparme, su trasero se marcaba bastante bien aunque el vestido era holgado, y con cada paso podía ver como bajaba y subía a un ritmo hipnotizante.

    La entrevista fue rápida pues solo había que confirmar la paga y las tareas que realizaría, además de que había traído consigo una carta recomendación de su anterior patrón la cual alababa su desempeño, ella se mostraba un poco nerviosa así que traté de calmarla y decidí mostrarle la casa, pasamos de la sala a la cocina, al baño, a mi recamara y a la suya, yo trate de ser cortés y permitía que ella pasara y revisara la casa a detalle mientras yo deleitaba mi vista desde atrás. Terminamos el recorrido y firmamos el contrato, pues ambos habíamos accedido a los términos, por lo que ella fue a recoger sus cosas y llegó unas 5 horas más tarde, se acomodó y desempacó.

    -Muchas gracias por la oportunidad le aseguro que haré mi mejor esfuerzo y no se preocupe, mi anterior patrón también era exigente si no le gusta algo por favor dígamelo para que pueda hacerlo como le gustaría y tan solo déjeme desempacar mis cosas y le prepararé la cena.

    -No te preocupes, ya pedí la cena, esperaba que no tardarás tanto en venir pero no importa mejor desempaca y descansa para mañana porque salgo a las 7:30 y quiero que el desayuno esté listo a las 7:15.

    -Claro señor, disculpe ¿Que le gustaría desayunar?

    -Bueno pensaba que también te podrías ocupar de eso, mira básicamente el refrigerador y las alacenas están llenas con cosas que me gustan así que no te compliques mucho, y sí tú tienes algún antojo en particular sólo cómpralo cuando vayas al súper.

    -Perfecto entonces deje todo en mis manos.

    -Está bien, lo que sí te voy a pedir es que después de cenar laves y acomodes los trastes.

    -Claro señor lo que usted ordene.

    -Bien.

    La cena llegó, le pedí que me acompañara para que así me conteste mejor su experiencia en su otro trabajo, detalles más detalles menos, me dijo que desde hace dos años había estado trabajando para una familia pero por problemas con la esposa la terminaron despidiendo aunque no quedaron en malos términos y que necesitaba el trabajo pues pagaba su universidad, me dijo que los estudios no afectarían su trabajo pues la escuela era en línea, además que no tenía pareja y que sus amigas estaban más o menos en la misma situación así que ella se podía dedicar tanto a su trabajo como a sus estudios sin interrupciones.

    Al terminar de cenar ella rápidamente recogió la mesa y se puso manos a la obra a lavar los trastes, yo me retire con un buenas noches y me fui a dormir.

    A la mañana siguiente me levanté y después de mi rutina pude ver qué el desayuno estaba servido, lo que no me esperaba es que mi pan estuviera quemado, el té frío y los huevos algo insípidos, al ser de mañana mi humor estaba bastante equilibrado así que lo dejé pasar un poco pero sí le comenté que tenía que estar más atenta, ella se disculpó pues su anterior patrón nunca se había quejado de algo así, le tuve que creer pues su mirada de inocencia me demostraban que decía la verdad, para no hacer la historia tan larga digamos que su desempeño no fue lo que estaba esperando cada día rompía algún plato o vaso, casi siempre que llegaba a casa ella estaba frente a la computadora escribiendo cosas y el humo en la cocina me avisaba que algo estaba en el fuego, el baño rara vez lo limpiaba y ni hablar de su cuarto, era un verdadero desastre, el mío se conservaba por lo menos limpio y arreglado porque me tomaba la molestia de ordenarlo cada mañana, pero si no, bueno mi casa era un desastre, pasé casi un mes controlando mi carácter, enserio, tan solo agitaba la cabeza de un lado a otro y le pedía que corrigiera si error, había dos cosas que me mantenía más o menos calmado la primera eran sus ojos, preciosos y llenos de brillo, que casi soltaban una lágrima cuando empezaba a reprenderla, de hecho su voz se entrecortaba y comenzaba a temblar un poco, la otra cosa que me mantenía a raya era su enorme trasero, había veces que dejaba pasar las cosas porque ese día llevaba puesto algún pantalón deportivo o algún short, pero aunque ese trozo de carne que con cada movimiento me hiciera tener una erección,mi ansia y mal humor provocados por el desorden ya estaba llegando a un punto crítico hasta que una noche llegando del trabajo me dispuse a hablar con ella seriamente.

    -¡Katia, ven por favor!

    -¡Voy enseguida!

    -Por favor siéntate tenemos que hablar

    -Sí claro dígame qué pasa

    -Bueno, te diré la verdad, ya no lo soporto, ya no te soporto más bien, la casa está hecha un desastre y cada vez que te digo que no estás haciendo bien las cosas, pones esa mirada que estás haciendo en estos momentos y trato de no ser tan duro contigo, pero es que llevamos un mes así y no puedo creer que sigas cometiendo los mismos errores, y ya no puedo más creo que haría un mejor trabajo y me ahorraría un buen dinero, porque sí, el precio es muy elevado y no mereces ni la mitad de lo que te estoy pagando, se que lo necesitas para la escuela pero es que ya no puedo más mi departamento está hecho un desastre y tenía que hablar contigo sobre esto desde hace mucho.

    En cuanto terminé de hablar ella saltó de la silla y se fue a su habitación, se encerró y comenzó a llorar. Eran este tipo de cosas las que mi ex novia y todas las chicas me decían tenía muy mal carácter y ahora lo veía más claro pero es que el enojo que sentía era real y no me iba a detener solo porque se pusiera a llorar, aun así me acerque a la habitación a ver si estaba bien.

    -Oye Katia, siento habértelo dicho así pero era algo que me tenía guardado desde hace mucho.

    -Lo… siento… señor… perdón por… haber hecho un mal trabajo… Es solo que en mi anterior casa… bueno pasó algo igual pero la que me gritó fue la esposa de mi patrón… Pero él nunca dijo nada… Yo pensaba que hacía un buen trabajo y cuando me despidieron tuve miedo de que nadie más me contratara pero para mí sorpresa el patrón me mandó una carta de recomendación y nunca se quejo con la agencia, por eso pensé que aunque tuviera mis errores no lo hacía tan mal.

    -Ya veo.

    -Como sea, por favor necesito el trabajo, si usted que ya lleva un mes conmigo no me soporta no creo que me recomiende y me echarían de la agencia si habla con ellos, déjeme quedarme, puedo mejorar en serio.

    -Mira tienes que aprender que esto es un trabajo y si no lo haces bien no podrás salir adelante, no puedo recomendarte con nadie y ya no aguanto más está situación.

    -No, por favor déjeme quedarme una semana más, es todo por favor se lo ruego.

    -No Katia, tendrás que pedir trabajo en otro lugar, algo que puedas hacer, te daré tu sueldo y será todo.

    -Pero… usted… por favor… no me haga esto, señor haré lo que sea.

    Terminando esta frase se hinco ante mí, su rostro estaba inundado de lágrimas, mismas que caían a su vestido y comenzaban a humedecer su pecho, y en ese momento pensé algo que nos ayudaría ambos.

    -Katia, ¿De verdad harías lo que fuera?

    -Sí… si… señor

    -Bueno, te daré una última oportunidad, espero en esto si seas buena, mira ya no vas a hacer mi sirvienta, tendré que ocuparme de eso luego.

    -¿Entonces?, No entiendo

    -Es muy sencillo, ya no serás mi sirvienta, tu trabajo será más personal.

    -¿A qué se refiere?

    -¿Enserio no lo entiendes? Nunca te pusiste a pensar la razón por la cual tu patrón nunca te corrigió y hasta te mandó una carta de recomendación

    -No, la verdad pensaba que era porque sentía lástima por mi.

    -Tú patrón se mostraba bastante permisivo contigo ¿No? Además siempre estaba muy al pendiente de ti ¿Verdad?

    -Sí, siempre.

    -Bueno, había una muy buena razón para que lo hiciera.

    -¿Qué es?

    -Date la vuelta

    Sin entender mucho se giró, entonces me acerqué y con bastante fuerza le dí una nalgada, ella se llevó rápidamente las manos a su trasero y comenzó a sobarse, su grito fue de dolor y las lágrimas seguían corriendo.

    -Esa es la razón principal.

    -Ay, ay ay, señor ¿Por qué hizo eso? Ah ah.

    -Lo hice para que entendieras que si te piensas quedar vas a trabajar para mí, tu único deber va a ser complacerme y solo lo diré una vez ¿Aceptas este trabajo? De otra forma tendrás que irte de mi casa esta misma noche.

    -Señor ¿Lo dice en serio?

    -Muy en serio

    -Esta bien, acepto, pero tiene que saber algo, soy… virgen…

    -Bien dicho, ven, de ahora en adelante serás mi juguete y te dirigirás a mí como tú amo.

    -Esta bien… amo

    -Ven putita, ven acércate, no te levantes ven a gatas.

    Ahora la tenía con su hermosa carita a unos centímetros de mi verga, su rostro aún con lágrimas me excito más por lo que ya comenzaba a molestarme los pantalones.

    -Baja mis pantalones y abre la boca.

    Ella lo hizo y mi verga dio un salto, tanto que la golpee en la mejilla, y ahí estaba esa preciosa joven con la boca abierta y a mi disposición, tomé mi verga con la mano y la acerqué a su boquita, la recibió con una cara de disgusto, aunque eso no me importaba, yo estaba en el cielo pues la humedad y calor de su boca eran incomparables, después de unos segundos ella comenzó a mover la lengua y permitió que mi verga entrara unos cuantos centímetros más, no esperaba que se la tragara completa debido a su inexperiencia y mi tamaño, pero quería hacer que sufriera un poco por todos los malos ratos que me hizo pasar, así que no fui muy cuidadoso y en un segundo agarre su cabeza con fuerza una mano en sus mejillas y otra en su pelo, la sujete y comencé a empujarla hacía mí, ella instintivamente puso sus pequeñas manos en mis piernas intentando apartarse pero no me hacía ni cosquillas y más que detenerme hacía que mi excitación aumentara haciendo que mi verga se pusiera más dura y entrara más rápido, al fin logré llenar su garganta y ella comenzó con las arcadas, sus ojos soltaban más lágrimas y su desesperación aumentaba, esto hacía que su boca se llenará de saliva y dejara empapada mi verga, cuando vi que comenzaba a ahogarse la solté y del impulso se cayó hacia atrás, jadeaba e intentaba tomar la mayor cantidad de aire mientras su saliva escurría por todo su vestido.

    -Ah ah ah señor, no… no puedo… por … favor.

    -Te falta mucho por aprender pequeña, por lo mientras, vamos a ver ese culo que me ha estado provocando desde que lo vi.

    Aún estaba recuperando el aliento, y no tarde en ponerle las manos encima, tal cual estaba la tomé entre mis brazos y la cargué, mientras la llevaba a mi cuarto no perdí la oportunidad de tocarle un poco las piernas y el culo aunque esté por encima de la ropa quería que mi impresión fuera genuina cuando lo viera por fin sin ropa. Llegamos a mi habitación, la arrojé a la cama, dio un par de brincos en lo que yo me termine de desnudar, al fin se terminó calmando pero no le di tiempo de hablar, pues me arroje hacia ella y le arranque la ropa que llevaba, la rompí y la tiré al suelo, después me di cuenta de que no llevaba sostén, por lo que sus pequeñas tetas ya me estaban saludando, sus pezones estaban bien parados y eran pequeños también, coronaban esas tetas como si se tratasen de cerezas en un pastel, por fin dirigí mi mirada hacia el objeto de mi deseo, la tomé de la cintura y le di la vuelta, ella comenzó a patear un poco y quejarse.

    -No… Espere por favor suelteme… Se lo ruego…

    No le di importancia pues ya había comenzado a retirar unas pantys muy tiernas, de color rosa pastel que le marcaban muy bien el medio de ese gran culo, al sostener esa prenda en mi mano la olí y pude notar un perfume dulce e inocente, me quedé un rato oliendo mientras con una mano sujetaba una de sus piernas y con la otra me masturbaba furiosamente, hasta que decidí que mi verga estaba en su punto máximo de dureza, así que enredé sus pantys en mi verga y me dispuse a penetrarla, quería aprovechar la vista de ese gran culo, así que la puse en 4 y aunque ella no se sostenía pues trataba de quitarse la termine controlando tomando su pelo fuertemente.

    -Ya… Por favor pare… Me iré, lo prometo… Ya no hace falta que haga esto…

    Así sometiendo todo su cuerpo acerque mi verga a su vagina, sentí su piel por unos segundos con la punta de mi verga y con fuerza comencé a penetrar, pude sentir claramente cómo la iba abriendo, sentía su interior caliente y muy estrecho y sus gritos de dolor tan solo hacían que quisiera llegar hasta el fondo, lo cual no pasó pues mi verga era demasiado para que ella lo aguantara pues sus piernas terminaron cediendo y cayó boca abajo.

    -Ay ah ayyy hmmm no… hmmm no aguanto… ahhh ya por favor

    Yo no me separé ni un momento, tan solo me acomodé de nuevo y tuve compasión por mi nueva putita, pues no quería dañarla tan rápido, así que dejé pasar que un tercio de mi verga se quedará afuera y me centre en comenzar a meter y sacar, cada embestida provocaba una lágrima y con cada lágrima mi velocidad aumentaba, al acomodarme mejor pude poner sus brazos cruzados en su espalda lo que la inmovilizada por completo además de que sus gritos se veían ahogados al estar con la cara sobre el colchón, mi ritmo aumento hasta que mi excitación fue demasiada, lo que provocó que los espasmos comenzaran, no tarde mucho pues en unas pocas embestidas di un grito al cielo y descargue toda mi leche dentro de ella, salían y salían chorros pues no me había corrido en un buen tiempo, fue tanta mi acabada que comenzó a salir de su interior y formar un charco en las sábanas, me quedé en esa posición esperando a que mi erección bajara para luego apartarme, ella seguía inmóvil, bueno se veía que estaba sollozando y se llevaba sus manos a su vagina pues estaba bastante abierta, roja y todavía salía leche.

    La escena era demasiado morbosa podía oír cómo sollozaba y aunque todavía tenía ganas de disfrutarla, ya era algo tarde y al día siguiente tenía que trabajar, por lo que tan sólo la hice a un lado la tapé con las sábanas aunque había semen en todas ellas, yo me cubrí con unas limpias y me dormí, tenía muchas ganas de ver hasta qué punto podía experimentar con mi sirvienta pero eso será para luego, porque pienso darle buen uso, todavía tengo que hablar del precio y además conseguir una sirvienta real, que a decir verdad hacer las tareas ya estaba demás pues mi humor había mejorado gracias a qué ahora tenía alguien con la que descargar mi energía todos los días.