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  • Hasta en vacaciones hago cornudo a mi marido

    Hasta en vacaciones hago cornudo a mi marido

    Continuación del relato «Primera vez con dos machos y primera doble penetración», dejo el enlace al final del relato.

    Llevábamos cerca de 3 años de casados cuando llega mi marido de su etapa de labor en Plataformas y me dice contento y orgulloso que lo habían elegido para asistir a un Congreso Internacional del Petróleo que se llevaría a cabo en la ciudad de Cancún, lo felicité y le di un fuerte abrazo demostrando que estaba feliz de tener un esposo además de guapo, brillante e inteligente.

    El Congreso se llevaría a cabo en dos semanas y quería que lo acompañara, me entusiasmó la idea, sería como ir de vacaciones, le demostré a mi marido mi agradecimiento con un cálido beso, no cabe duda de que mi marido era como pocos, tierno y dulce, mientras la mayoría hubiera aprovechado para andar de coscolino en esa ciudad llena de bares, centros nocturnos y miles de mujeres de todas partes del mundo en busca de diversión, mi esposo pensaba en mí, me remordió la conciencia ser tan puta e infiel.

    Como les había comentado en otro relato, después de nuestra boda, habíamos quedado con muchas deudas, poco a poco nuestra situación económica mejoraba, y ya estábamos más desahogados, pero no quise gastar en ropa, mucho esfuerzo estaba haciendo mi marido para compras superfluas, busqué en mi guardarropa y encontré tres trajes de baño en excelentes condiciones y muy sexys y algunas otras prendas para la semana, pensé que sería suficiente alternar con los trajes de baño y así evitar mayores gastos.

    El Congreso empezaba un lunes, pero nos fuimos el domingo en el primer vuelo para aprovechar todo lo que se pudiera de ese día.

    Llegamos a mediodía al hotel y no pusieron pegas por llegar a esa hora, así que después de instalarnos y comer nos dispusimos a una tarde de playa.

    El hotel era de una cadena española de grandes hoteles, el Congreso se llevaría a cabo en un hotel de la misma cadena a un lado del nuestro, que era de mayor lujo, pero el de nosotros sin ser tan lujoso estaba fenomenal, todo incluido, muy cómodo, con muchos restaurantes, bares, piscinas y todo lo necesario para pasar una semana fenomenal.

    Había mucha gente joven, grupos de estudiantes y lunamieleros, una atmósfera informal y juvenil, lo cual me encantaba, odio los hoteles muy lujosos pero aburridos.

    Llegamos a la playa, era hermosa, arena blanca y fina y un mar bellísimo de tonalidades azules que cambiaban según la hora del día o si le pegaban los rayos del sol o se nublaba, no soy muy afecta a la playa, prefiero la alberca, pero no pude resistirme a nadar en esas cálidas y cristalinas aguas.

    Nadamos y disfrutamos de esas cálidas aguas como una hora y salimos a descansar, me tumbé en un camastro de playa en lo que mi esposo iba al bar por un par de cocteles, estuvimos un rato más en la playa y nos fuimos a explorar las albercas, nos ubicamos en una que tenía un bar muy cerca de nosotros y otro bar dentro de la alberca, había que aprovechar el todo incluido, nadamos otro poco y salimos a los camastros.

    En la alberca principal había grupos de animación que hacían concursos, adivinanzas y otras actividades y nos relajamos viendo en lo que tomábamos nuestras bebidas, de pronto un chico de animación, muy guapo y simpático nos invita a jugar Waterpolo en la alberca principal, mi esposo no acepta la invitación, pero me anima a ir a divertirme.

    Así que acompaño al guapo chico a la alberca, y se forman dos equipos, el chico queda en mi equipo y empieza el partido, un partido muy divertido, los chicos de animación de verdad se esforzaban por hacernos reír, uno de ellos narraba el partido con un micrófono diciendo mil cosas chuscas en inglés y español.

    Durante el partido a la hora de buscar la pelota eran inevitables algunos roces, sobre todo entre ese guapo chico que estaba en la posición detrás de mí, esos roces eran leves, pero me excitaron, era muy agradable sentir la piel de ese hermoso joven bronceado y musculoso, rozando la mía, aunque sea unos instantes, en cierto momento que reculé hacia atrás en busca de la pelota me tropiezo con mis pies en forma tonta y pierdo el equilibrio, afortunadamente el guapo chico llega a mi rescate y me toma en sus brazos, sentí un calambre recorrer mi cuerpo y alcancé a sentir claramente un bulto posarse en la parte inferior de mi espalda, justo donde la espalda pierde su casto nombre, se adivinaba un buen bulto a pesar de estar en reposo.

    Terminó el partido y me despedí del chico, aunque hablaba español, tenía un acento extraño que no alcancé a identificar.

    Regresé con mi marido y me puse mis lentes de sol, de reojo seguía disfrutando viendo a aquel chico, realmente me había impactado, tenía una sonrisa muy seductora y unos ojos color verde, grandes y expresivos, un montón de chicas revoloteaban como mariposas alrededor de él, seguramente alguna de ellas sería la afortunada de llevarlo a la cama, intentaba adivinar cual sería, me dio un poco de remordimiento e intenté despegar mi vista, pero pensé, es como cuando los hombres ven a una mujer hermosa, solo una fantasía, estaba segura que incluso mi fiel y amoroso esposo debería tener alguna fantasía al ver a alguna chica guapa, incluso lo había pillado más de una vez admirando algún culo ajeno, pero era sólo eso, un atractivo visual, no significaba que me fuera a engañar, así que no tenía nada de malo recrear mi vista con ese guapo chico.

    Llegó la noche y fuimos a cenar después de un baño, en la entrada al restaurant buffet estaba el grupo de animación dándonos la bienvenida, me sonrió y me guiñó un ojo en forma pícara, que coqueto era, me hizo sonrojar y ponerme nerviosa.

    Después de cenar fuimos a la habitación y tuvimos una tórrida noche de sexo, mi marido cada vez era un mejor amante, pero a pesar de eso, no pude evitar imaginarme que era el chico guapo de la alberca quien me cogía.

    El siguiente día era el primer día del Congreso y bajamos a desayunar a primera hora, tan pronto abrieron el restaurante, terminamos de desayunar y mi esposo se despidió para ir al hotel contiguo y registrarse en el evento, nos veríamos en la tarde justo a la hora de la comida.

    Era muy temprano, pero no quise quedarme en la habitación así que me puse mi traje de baño y me dirigí a la playa con la intención de unas horas de relax total en un camastro.

    Aunque era temprano y no pegaba muy fuerte el sol, mi piel es muy blanca y empecé a ponerme bloqueador, justo en ese momento se aparece el guapo animador y se presenta:

    – Hola, soy Massimo, bella dama, veo que va a ponerse crema, ¿gusta que le ayude?

    – Mmm, soy Patricia, puedes llamarme Paty, si no te molesta llenarte las manos de bloqueador, agradecería me ayudaras a ponerme en la espalda- respondí.

    – No, al contrario, será un placer.

    Me puse boca abajo en el camastro y Massimo se puso un chorro de bloqueador en sus manos y procedió a extenderlo en mi espalda, mientras lo hacía continuamos platicando, me contó que era italiano, y hablaba varios idiomas y hacía algunos años que fue de vacaciones a Cancún y le gustó tanto que decidió quedarse, no era tan joven como pensé, tenía 27 años, me preguntó sobre mi novio y le confesé que era mi esposo, llevaba casi 3 años de casada y que habíamos ido por un Congreso, por lo que estaría sola todos los días hasta la hora de la comida.

    Tenía unas manos grandes pero muy suaves y no estaba simplemente poniendo crema, me estaba dando un masaje y no lo hacía nada mal, pasaba sus dedos muy despacio acariciando cada centímetro de mi piel, mi piel se erizaba al contacto, una sensación de relajación combinada con placer provocó que emitiera un suave gemido.

    – Mmmm, agghhh

    – ¿Estás bien? – preguntó.

    – Estoy en el paraíso, no pares, que bien se siente, tienes unas manos divinas- respondí

    Lo vi sonreír y aplicó otro chorro de bloqueador solar en sus manos y sin previo aviso fue a mis piernas, dí un ligero respingo por la sorpresa, pero me dejé llevar, abrí mis piernas para darle mejor acceso al contorno de mis piernas, después de frotar suavemente mis pies y pantorrillas, empezó a subir poco a poco hasta llegar a mis muslos, sus manos se adentraron en la pared interior de ellos y siguió subiendo hasta casi rozar mi sexo y mis nalgas, sus caricias me ponían cachonda y mi coño se humedeció, cerré los ojos y me puse a disfrutar, era un placer exquisito, estaba expectante hasta donde llegaría, mi traje de baño no alcanzaba a cubrir por completo mis nalgas y pronto sentí sus dedos pulgares recorrer sin pudor la piel de mis nalgas que quedaba fuera de mi traje de baño, mordí mis labios para no gemir, sus dedos eran mágicos, el placer era increíble, después de unos minutos, cuando pensaba que me volvía loca, inesperadamente se levanta y me dice:

    – Ya empiezan las actividades de animación Paty, tengo que irme.

    Antes de que diera media vuelta, de reojo vi que traía una fuerte erección, me sonrojé, lo vi marcharse admirando su musculoso trasero y ancha espalda.

    Pasé un rato leyendo, tratando de relajarme, aunque no podía sacarme a Massimo de la cabeza.

    Habría pasado un par de horas cuando nuevamente aparece Massimo y me lleva un coctel a mi camastro, me senté para tomar el coctel y mi cara quedó a la altura de su pelvis, el contorno de su verga se dibujaba claramente bajo su ajustado short, no sabría decir si lo hizo en forma intencional, pero tenía una vista gloriosa que me calentó y aunque trataba no podía despegar mi vista de tan imponente falo.

    Cuando terminé mi coctel, me dijo:

    – No he visto que te hayas metido al mar, no puede ser que hayas venido a Cancún y no disfrutes sus cálidas aguas…

    – Perdona, es que soy más de alberca- contesté

    – Nada de pretextos, ven, y me jaló la mano.

    Me llevó al mar y durante un rato estuvimos disfrutando de las olas y sus aguas cristalinas, nuestros cuerpos se rozaban mientras chapoteábamos como niños.

    Después de un rato se retiró nuevamente para seguir con sus actividades y yo regresé al camastro por mis cosas a fin de dirigirme a mi habitación para darme una ducha, la necesitaba, ya casi era hora de recibir a mi marido.

    Me di una ducha fría, necesitaba apagar mi calentura, sin mucho éxito, seguía excitada, me puse un traje de baño seco y un shorcito y fui a lobby a esperar a mi esposo que no tardó en llegar, me dio un tierno y amoroso beso sorprendido porque estaba esperándolo y le dije que me sentía sola, que lo extrañaba y quise esperarlo, mentí.

    Fuimos directos a comer y después una tarde de piscina, a mi esposo le había gustado la animación del hotel y pasamos la tarde en el bar dentro de la alberca viendo los diferentes juegos y concursos que hacían para entretener a los huéspedes, de vez en cuando notaba las miradas furtivas de Massimo y dedicarme alguna sonrisa. Ya no lo vi en la noche porque reservamos la cena en un restaurante de especialidad en lugar del buffet.

    Al tercer día nuevamente bajamos a desayunar muy temprano por el Congreso de mi marido, pero no pude ponerme traje de baño debajo de mi ropa, no contaba con la humedad de Cancún, el del primer día no se había secado y el día anterior había mojado los otros dos, odio ponerme ropa húmeda, así que sólo me puse un short cortito que me quedaba muy justo, ya tenía algunos años con él y mi cuerpo había embarnecido un poco, así como una blusita playera, después que se fue mi marido me dirigí a la tienda del hotel en búsqueda de un traje de baño nuevo, pero los precios eran prohibitivos, no podía darme el lujo de gastarme tanto dinero en algo así y tampoco me gustaba la idea de ponerme un traje de baño húmedo, me estaba yendo a la habitación pensando que hacer cuando en el área de albercas veo a Massimo y le cuento mi problema, le pregunté sobre algún centro comercial o tienda que me aconsejara para comprar un traje de baño a buen precio.

    Me dice:

    – No te preocupes, los animadores tenemos un área de vestidores con lavadora y secadora, trae tus trajes de baño y los secamos…

    Me pareció una buena idea y fui por mis tres trajes de baño húmedos.

    Bajamos al sótano y llegamos a un área de regaderas y vestidores, al lado había un par de lavadoras y una secadora, así como una especie de oficina con un escritorio, varias sillas, dos sillones y un par de sofás.

    – Mira, me dijo, aquí es donde venimos a descansar y donde planeamos las actividades diarias, ahorita está solo porque todos están ya trabajando, así que siéntete en confianza.

    Metí mis trajes de baño a la secadora y en eso me dice:

    – Para no perder tiempo puedes ponerte un traje de baño de los que usan las chicas de animación, hay varios en los casilleros que nadie usa.

    Acepté y me metí al vestidor, efectivamente había trajes de baño con el logo del hotel para las animadoras que parecían nuevos, pero todos se veían muy chicos, ninguno parecía de mi talla.

    Tomé el que me pareció más grande y me lo medí, definitivamente las chicas de animación eran sumamente delgadas, porque me quedaba demasiado ajustado, la parte de atrás se me metía completamente en mis carnosas nalgas, casi como si fuera una tanga y la parte superior marcaba mis tetas, se dibujaban claramente mis pezones, los cuales se me habían endurecido, definitivamente no podía usar ese atuendo, o de lo contrario a más de uno le podría dar un ataque cardíaco.

    Me habló para ver cómo me quedaba y dudé en salir, pero me convenció.

    – Ufff, te queda increíble, que sexy te ves.

    – Nooo, ni loca uso este traje, me queda demasiado chico- respondí.

    – Yo creo que te queda de infarto, las chicas de animación son todas unas flacas, ninguna con curvas y el cuerpo de una verdadera mujer, a ver, date media vuelta- expresó.

    – No, como crees, me quedó como una tanga, casi obsceno.

    – Ja, ja, pues aunque no te des media vuelta, ya ví que te queda precioso, te marca un culo increíble, te estoy viendo desde el espejo que tienes detrás.

    – Mira come me has puesto- dijo al tiempo que miraba el bulto que se marcaba en sus ajustados shorts, el cual lucía un tamaño enorme, grosero.

    Quedé con la boca abierta y Massimo aprovechó mi desconcierto y me dió un beso en los labios que me dejó congelada, estática, no alcancé a reaccionar.

    – Mmmm, me encantan tus nalgas, me calienta tanto tu culo, anoche cuando me estaba cogiendo a una gringuita imaginaba que te cogía a ti.

    Lo mismo me había pasado, pero aunque sentía atracción, no podía ser, no era correcto, intenté resistirme,

    – No Massimo, no, soy casada.- expresé al tiempo que intentaba separarlo de mí con mis brazos.

    – Eso es lo que más me excita de ti, las mujeres casadas son más calientes y cachondas, me encantas toda, preciosa.

    Continuó su ataque sus besos en mi cuello me prendían, mordisqueaba mis labios y mi oreja, seguía susurrándome cosas sucias al oído.

    Mis esfuerzos por resistirme se fueron haciendo más débiles y aprovechó para acariciarme y apretarme las nalgas en una forma muy erótica, eso terminó de derrumbar mis defensas y correspondí a su cachondo beso, un beso lleno de pasión, había escuchado sobre lo pasional que eran los italianos y lo estaba comprobando en carne propia, me derritió con ese beso.

    Poco a poco nuestras ropas fueron cayendo, sus labios ardientes recorrían cada centímetro de mi piel, me quemaban.

    Su piel contra la mía, cada poro de mi piel se erizaba, su verga dura contra mi vientre, la sentía dura, caliente, palpitante, de la punta de su miembro salía un líquido viscoso y transparente que quedaba depositado en mi piel.

    Su lengua se introdujo en mi boca y empezó a explorarla, recorriéndola por completo, empezó a meter y sacar su lengua de mi boca, penetrándome hasta el paladar, de una forma que nadie lo había hecho jamás, era como si me estuviera cogiendo con su lengua, tremendamente excitante, muy intenso, sus manos seguían masajeando mis nalgas y pronto sentí uno de sus dedos recorriendo mi rajita y posarse en mi ojete, sentí una corriente de placer recorrer mi cuerpo y di un ligero gemido.

    – Ahhh – Gemí

    – Te gusta princesa, me encanta tu culo, quiero que sea mío.

    Su dedo continuó su recorrido hasta llegar a mi vagina, donde finalmente fue entrando, otro dedo se unió y ahora dos dedos entraban y salían de mi vagina.

    – Ay nena, estás chorreando

    Efectivamente mi vagina chorreaba, mis fluidos escurrían por sus dedos, sacó sus dedos y los llevó a su boca, los chupó y expresó:

    – Tu coñito es tan dulce, sabe a miel, prueba – los llevo a mi boca.

    Chupé esos dedos con gula, como una pequeña verga que me cogía la boca, me recargó en un escritorio y me hizo dar vuelta, quedando con el culo empinado, se agachó y tomándome de las caderas, sentí su cara pegada a mi culo, su lengua recorrió mis labios vaginales y se hundió en mi conchita, su nariz me hacía cosquillas en mi culo, empecé a gemir, me encantaba como se comía mi coño, succionaba mis fluidos, su lengua recorría mi clítoris, me hacía estremecer, en eso, siento que abre mis nalgas y empezó a lamerme el culo, sentí estallar de placer, su lengua empezó a empujar mi esfínter, intentando abrirlo, mis piernas me temblaban, ya no podía más y le rogué que me cogiera, necesitaba su verga, me dio vuelta y me subió al escritorio.

    – Métemela papi, ya no aguanto, quiero sentirte dentro- le rogué

    Abrió mis piernas y pronto sentí la cabeza de su verga frotando mi rajita, poco a poco empezó a empujar y sentí como mis pliegues se iban abriendo, definitivamente era un muy buen miembro, dio un empujoncito y entró la cabeza, al tiempo que daba un gemido y me susurraba al oído:

    – ¿Te gusta?

    Mi respuesta fue otro gemido, a pesar de lo lubricada que estaba, costaba un poco entrar

    – ¿Quieres otro poquito?

    – Sí papi, métela toda- le imploré,

    Empezó a enterrármela poco a poco hasta que sentí sus huevos golpear mis labios vaginales, me la había enterrado completo, que placer, era riquísimo ser penetrada por ese macho, su verga me llenaba por completo

    – Aghhh, que coñito más estrecho, que rico aprieta mi verga, va a ser un placer inmenso cogerte, bombón.

    Me dio un cachondo beso mientras me seguía embistiendo, aceleraba y ralentizaba sus movimientos, era notorio que era un experto y vaya que sabía coger, estaba al borde del éxtasis, mis piernas temblaban y oleadas de placer recorrían mi cuerpo con cada embestida que me daba, el frote de su verga contra mis paredes internas era delicioso y ya no pude aguantar, empecé a convulsionar y llegué al orgasmo, un orgasmo larguísimo, espasmos recorrían mi cuerpo y Massimo solo sonreía en forma lujuriosa, en lugar de acelerar los movimientos los ralentizó, y me la metía y sacaba muy despacio, disfrutando cómo me volvía loca de placer, como me movía, ensartándome su verga, mi orgasmo se fue apaciguando y caí exhausta en la superficie del escritorio, me dio un cachondo beso y lo abracé con todas mis fuerzas en señal de agradecimiento, sentía su verga dura, que control, me seguía cogiendo en forma lenta, disfrutando mi corrida, y diciéndome obscenidades en el oído que me encantaban:

    – Que rico, aghhh, que placer, me he corrido como nunca, pero veo que no te has corrido, Que aguante papi. me tienes como una perra en celo- expresé

    – Así es nena, te voy a coger un buen rato, eres deliciosa y te voy a coger hasta que me canse, te vas a ir bien abiertita y con ardor en tu coño.

    Me sentía en deuda con él por el placer que me había dado y quería probar también esa maravillosa verga horadando todos mis orificios, así que le dije:

    -¿Sólo mi coño?¿Acaso, no te interesa mi colita?

    – Sería un placer, pero mi verga es muy grande y gruesa, ¿Estás segura?

    – Si papi, pero hazlo despacito, quiero sentirte dentro de mi culo, pero no me lastimes.

    – Imposible no lastimarte un poquito nena, pero seré cuidadoso, no te va a doler mucho.

    Sacó su verga de mi coño y fue por un botecito de lubricante que tenía en un cajón, me ayudó a levantar y me dijo.

    – Ven, colócate sobre el apoyabrazos de este sofá, así estarás más cómoda.

    Fui doblando mi cuerpo hasta apoyar mis caderas en el sofá, me dijo que abriera mis piernas y bajara la cara hasta tocar el cojín, en esta posición quedó mi culito expuesto, a merced de mi macho.

    Quede expectante esperando la estocada, cuando siento dos dedos entrar en mi concha y uno tercero masajear mi clítoris, se había agachado y mordisqueaba suavemente mis nalgas, sentí que las abría y su lengua empezó a lamer mi hoyito, llenándolo de saliva, sin sacar sus dedos de mi concha empujó su dedo pulgar en mi orificio y empezó a abrirse sin mucha resistencia, di un gemido e involuntariamente apreté la colita, apretando su dedo, no lo retiró, esperó pacientemente a que me relajara y continuó la conquista de mi culo, la caricia suave de su dedo moviéndose en forma circular en mi interior me ayudó a relajar y lo ensartó hasta el fondo, un nuevo gemido de placer salió de mi boca, era delicioso, moví mis caderas buscando me siguiera dedeando, me metió el dedo más profundo, sacándome otro gemido, sacó su dedo pulgar, y sentí un chorrito de lubricante caer entre mis nalgas, mojó su verga con mis fluidos vaginales y lo frotó contra mi esfínter, era una caricia divina, me encantaba sentir el enorme capullo en mi orificio, sentía su calor, palpitaba, mi agujerito se contraía involuntariamente acariciando aquella masa de carne chorreante, una caricia suave, caliente y tersa, levantó una de mis piernas y la puso sobre el descansabrazos, entonces empezó a empujarla lentamente y sentí como el culo se me iba abriendo, cuando entró la cabeza de su verga mi esfínter se cerró contra su tronco, engullendo el enorme nabo en mi interior, ardía, pero era infinitamente mayor el placer.

    – Agghhh, despacio- me quejé

    – Ya entró la cabeza, princesa, si te duele mucho la saco.

    – Ni lo pienses, si lo haces te mato cabrón, ah, sigue, ahhh, pero muy despacio, ufff, me arde, pero tienes una verga increíble la quiero toda dentro.

    Sonrió y se recostó encima de mi cuerpo, besó mi nuca y empezó a empujar lentamente, el placer era infinito mezclado con un poco de dolor, sentí como iba entrando esa barra de carne, centímetro a centímetro, la sentí palpitar dentro de mí, cuando llevaba la mitad empezaron las embestidas, muy despacio, retrocediendo un poco y avanzando un poco más, me susurraba al oído:

    – Sientes como entra, ah, que apretadita estás, me encanta, ahhh

    – Sí papi, la siento, sigue, me encanta como me estás rompiendo la cola.

    – Mmmm, dime princesa, ya te habían cogido por la colita, ¿es virgen? ¿Tu marido te coge por atrás?

    Sabía de la estrechez de mi culo, a pesar de que había sido gozado tantas veces por mis amantes, pero mi esposo no era afecto a cogerme por el culo, por lo que respondí.

    – No, no es virgen, pero mi esposo no es muy afecto a cogerme el culo – lo cual era verdad- ahhhh, que placer, ufff, me encanta tu verga.

    – Es un tonto tu esposo, tu culo es lo máximo, ufff, que rico, que desperdicio.

    – ¿La quieres toda princesa?

    – Sí, dámela toda, la quiero entera.

    Me tomó de las caderas y me dio una fuerte embestida, sentí su pelvis rebotar con mis nalgas y sus huevos peludos en mi vagina, di un grito de dolor-placer y apreté los puños, me la había ensartado completa, la sensación era indescriptible, me sentía tan abierta, completamente poseída, mi conducto anal estirado al máximo, sentía toda su verga palpitando en lo más profundo.

    Empezaron las embestidas, me susurraba al oído que mi culo era el más delicioso que se había cogido, entre otras cosas excitantes, lo escuchaba gemir, gruñir, mordisqueaba el lóbulo de mi oreja y metía su lengua dentro, lo cual me ocasionaba que mi cuerpo se estremeciera, el placer era máximo, empecé a gritar;

    – Cógeme, gózame, ahhh, soy tu hembra tu puta, mi culo es tuyo, aghhh.

    Arqueé la espalda, para que me ensartara más fácil, empecé a mover el culo en forma circular y aflojar el esfínter cada que me ensartaba y apretar cuando la sacaba, lo escuché gemir, gruñir de placer y me dijo:

    – Ayyy, que rico, ninguna hembra me había hecho gozar así, aghhh, apriétame la verga mami, aghhhh, que rico, aprietalaaa

    La sincronía era total, aflojaba el culo todo lo que podía para que me entrara lo más profundo y apretaba cuando salía, ambos aullábamos de placer, los embistes se fueron haciendo más rápidos hasta que por fin anunció su corrida, aghhh,

    – Ya viene la lecheee, aghhh, me vas a sacar la leche, aghhh

    Me dio una última estocada profunda y apreté el culo con más fuerza, de inmediato sentí su verga ensancharse y su esperma caliente, muy caliente, llenando mis entrañas, ya no pude más y llegué a un delicioso orgasmo, mis piernas temblaban y espasmos recorrían mi cuerpo, sentí un desvanecimiento, y luego me sentí totalmente relajada, su cuerpo sobre el mío temblaba, su verga fue perdiendo firmeza dentro de mi culo, hasta que salió de mi culo, junto a un poco de su semen que escapó y escurrió entre mis piernas.

    Me tomó de la cabeza y me dio un beso cachondo, jugoso en agradecimiento, su cara irradiaba felicidad, me dijo que nunca había disfrutado tanto, que lo había hecho acabar como nunca y que le había sacado la leche sin su voluntad, que prácticamente yo me lo había cogido a él con mi culo y lo había vuelto loco de placer.

    Me sentía cansada y me hubiera quedado dormida, pero no era posible allí, así que me tuve que incorporar con su ayuda y me dirigí a las regaderas, mi culo ardía, me lo dejó lleno de él y su semen escurría entre mis piernas, una vez en la regadera aflojé mi esfínter y lo dejé escapar, sentía delicioso como escurría entre mis piernas, caliente y espeso, abrí la regadera, para limpiarme.

    Él también se metió a bañar a las regaderas de hombres y salí del vestidor de mujeres con una toalla, mis trajes de baño ya estaban secos, y me puse uno, quedamos de repetir al otro día, lo cual se repitió en cada uno de los días restantes.

    Con mi traje de baño puesto me dirigí a la alberca a tumbarme en un camastro, exhausta, pero relajada y contenta, Massimo les pidió a los camareros que me trataran en forma especial y fui tratada como reina, recibía bebidas tan pronto me acababa una, trato que se hizo extensivo a mi esposo cuando estaba conmigo.

    Los días restantes la cogida fue en mi habitación, tan pronto se marchaba mi marido, me iba a mi habitación, llegaba Massimo y me daba unas cogidas fenomenales.

    En ocasiones me remordía la conciencia, mi pobre marido en el Congreso, me había llevado sin que fuera su obligación y yo le pagaba adornándole la frente, pero también pensaba que no podía dejar pasar la oportunidad de ser cogida por un macho así, ¿acaso un hombre hubiera dejado pasar la oportunidad de cogerse a la chica de sus sueños?

    Terminó el Congreso y regresamos a nuestra ciudad.

    En el vuelo de regreso le dije a mi marido que me había encantado el hotel y que me gustaría repetir.

    – A mí también me gustó, tiene una excelente relación calidad-precio, buena comida, instalaciones, buena animación y un trato al cliente excelente.

    – Eso es lo que más me gustó, me encantó el trato que me dieron- respondí sonriendo.

    – Tienes razón, el trato fue lo mejor, entonces no se diga más regresamos en mis vacaciones de verano.

    Me recosté sobre su pecho pensando en lo ardiente que serían las próximas vacaciones, todavía sentía una ligera comezón en el culo que me recordaban las cogidas de Massimo.

    Espero sus comentarios en [email protected]

    Relato anterior:

    “Primera vez con dos machos y primera doble penetración”

  • Tuve sexo con varios tipos en mi casa estando mi marido

    Tuve sexo con varios tipos en mi casa estando mi marido

    Hola soy Mariana y tengo 30 años, llevo 5 años casada sin hijos aún, bajita mas o menos de un metro con 60,  para ser sincera les comento que soy muy delgada con teticas pequeñas pero aun así me piropean en la calle así que no me quejo, tengo caderas anchas y con buenas nalguitas redondas, mi entre pierna está más separado de lo normal, lo que llaman “thigh gap” lo que hace que se me marque una buena vulva. Mi esposo es Williams, que por cariño le llamo Will al igual que muchas personas. Es profesor de Química en un colegio reconocido. Vivimos en la Gran Caracas, Venezuela, por lo que de antemano les pido disculpas por algunas palabras que se me salgan y las plasme en el relato que son comunes en nuestra cultura y que tal vez no entiendan.

    Les advierto que soy de esas mujeres que me gusta que otros hombres me miren, que me rocen, acaricien y en última instancia que me besen y si la cosa se ponía muy caliente, una mamada o un polvo (solo si hay condón). Pero hasta ahí, de verdad se los digo, es solo una vez: no repito con chicos que apenas conozco. Tal vez haya personas que me juzguen por hacer estas cosas estando casada, pero les comento que he ido a fiestas con Will y aunque él no lo sabe, lo he visto dándose besos y metiéndole mano a una que otra chica que le sonría. En una oportunidad el se me perdió de vista en una reunión de fin de año, (estaba un poco desesperada porque tanto él como sus amigos prestan cosas entre si que necesiten de emergencia: dinero, ropa y por supuesto condones) como no aparecía en ninguna parte del local, salí al estacionamiento con mucha cautela, cuando a lo lejos alcanzo a ver a una pareja dándose unos besos de manera muy desesperada, así que me acerque por un costado cuando pude distinguir que era mi esposo follándose a una tipa, como dicen por ahí, estaban haciendo un rapidito. Me quedé hasta que terminaron y se fueron, yo esta inmóvil y no supe que hacer (si enfrentarlos en ese momento o después o no se) hasta pude ver el condón en el suelo. Con el tiempo decidí hacer lo que ya les comenté, al principio lo hacia con odio porque sentía que me estaba vengando, pero después empecé a disfrutarlo y francamente ya no importaba que Will echara uno que otro polvo con otra. De hecho, aquí entre nos, cuando me pongo muy caliente con alguien pero no llegamos a follar, llego a casa y me entrego mi esposo para que el termine el trabajo que ya me habían iniciado, de verdad que me encanta.

    Todo comenzó un viernes cuando estaba en casa de lo mas cómoda viendo TV a eso de las 7 pm, estaba usando una franelilla sin nada debajo y un short corto de esos que tienen un escote pronunciado de cada lado, cuando me agacho puedo apostar que se me pueden ver la mitad de las nalgas, y era así porque no tenía pantaleta debajo, total, estaba en mi casa. Lo cierto es que Will invitó a tres colegas suyos a nuestro apartamento y no me puso de sobre aviso, iban a ser divertirse desde el viernes hasta amanecer del sábado, ellos son de su misma edad, tal vez con diferencia mínima, todos aproximadamente del mismo tamaño y de contextura mas o menos delgada, todos ellos –según Will– estudiaron juntos y querían hacer un reencuentro. Por lo poco que observé en esa tarde-noche, pudiera describir a sus tres colegas como: Ismet, un pedazo de borracho asqueroso, muy desalineado y vulgar por esa boca. Oswaldo, divertido, extrovertido y mujeriego y finalmente Alex, es un tipo al que pudiera decir que es callado, solo habla cuando se lo piden. Pudiera agregar que Oswaldo y Alex no están nada nada mal.

    Me agarraron desprevenida cuando llegaron de golpe y no tuve otra opción que quedarme en la cocina, Will comenzó a presentarme a sus amigos y me sorprendió que no me dijera que me cambiara de inmediato el atuendo, ya que él es muy celoso, después me di cuenta que venían tomando licor, aunque no se percibía el aliento del alcohol, sabía que no estaba sobrio al 100%

    Como Oswaldo y Alex estaban guapísimos, decidí dejarme la ropa que tenía puesta y lo aproveché porque Will no estaba bien del todo.

    Como no encajaba del todo en el grupo, decidí quedarme en la cocina disque ocupada haciendo NADA, solo le dije a Will si necesitaban algún picadillo para comer o mas licor, yo se los llevaría, a lo cual el asintió.

    Ellos estaban reunidos en la sala cerca del balcón, bien retirado de la cocina y del pasillo principal que da al sanitario y las habitaciones. La cocina forma parte de la sala, solamente tiene un muro de metro y medio de altura que los separa, por lo cual se puede ver desde la cocina hacia el balcón sin problemas y viceversa, solo que desde la mitad de la cocina hasta el fondo hay: una planta artificial de follaje abundante seguido de la nevera y los estantes, todo esto obstaculizan la visibilidad entre esa parte de la cocina y el balcón. Mi primera maniobra fue con Oswaldito cuando fue a la cocina y me pidió el sanitario, pero cuando el venía hacia la cocina, rápidamente me metí el short por entre mis nalgas, así estarían mas o menos descubiertas al 70%, para cuando llegó, tenía en mi mano unos cubiertos que supuestamente estaba secando, cuando el me pide el sanitario le dije que lo llevaría pero en ese momento hago como si fuera a guardar los cubiertos quedando yo de espaldas y finjo que se me caen, en ese momento no me agaché para cogerlos sino me doble, cosa que mis nalgas salieran aun mas.

    Como los cogí rápido me giré y pude ver a Oswaldo con la bocota bien abierta y los ojos como par de huevos sancochados, miró hacia donde estaba Will y sin pensarlo me volteó rápidamente y restregó su cara en mis nalgas y después me las lamía super desesperado, fue algo muy rápido, yo estaba petrificada porque no me esperaba una respuesta tan rápida y directa. Mi corazón comenzó a latir fuerte y me convertí en un verdadero manojo de nervios, cuando llegamos a la puerta del baño, mas o menos a un metro de la entrada del pasillo principal, ya no podíamos ver a los chicos pero si podíamos ver las sombras que proyectaban las luces del balcón en caso de que alguien se acercara. En la puerta del baño comenzamos a besarnos con mucha pasión, como era una escena peligrosa lo bese con los ojos abiertos y vi a Oswaldo que también los tenía abiertos mirando atentamente si alguien se aproximaba mientras me metía su lengua. Le bajé la cremallera y empezar a sobar su verga, sobre todo su glande. Como no disponíamos de mucho tiempo, pensé en darle una mamada pero el se me adelantó y rápidamente me bajo el short hasta las rodillas y me chupo mi vulva y mi clítoris, el problema es que no podíamos quedarnos mucho tiempo, de manera que lo empuje al sanitario y cerré la puerta y me fui a la cocina. Ese fue nuestro primer round, no duró, si acaso unos 20 segundos pero muy intensos.

    Cuando Oswaldo sale del sanitario se dirige con los chicos pero dice que quiere picar algo y vuelve a la cocina, viéndolo de camino a la cocina, yo me quite el short y estaba cerca del follaje para vigilar si alguien se aproximaba, cuando Oswaldo me ve, se agachó y comenzó a chupármela otra vez, pasaron apenas 5 segundos cuando Will le dice a Oswaldo desde el balcón que traiga algo de picar a ellos también y algunas cervezas, en eso el se desliza agachado y se separa de mi y sale como si hubiera estado al fondo de la cocina y preguntándome que cosas hay para llevar –lo dice con voz alta para simular conversación– como ninguno de ellos vino a la cocina, yo seguía sin el short. Le dije a Will que iba a ver que había en la nevera –y a propósito le estaba dando largas al asunto– en eso me agaché y me puse en el entrepiernas de Oswaldo y le saqué su verga bien erecta y le di su merecida chupada, que rico!

    Oswaldo es de esos hombres que lubrican mucho y yo estaba super excitada por como me mojaba la boca. Acto seguido, abrí la nevera y a propósito levante bien mi culito con las piernas abiertas esperando otra mamada en esa posición cuando de pronto Oswaldo comienza a darme masaje con su glande en mi clítoris, enseguida lo detuve y le pregunté por el condón y me dijo que tenia solamente dos en su cartera. Cuando se lo estaba poniendo volvi a voltearme levantando bien mi culito cuando me metió su verga completa en el primer intento, como el quedó justo enfrente del follaje, podía ver que hacían los otros en el balcón. Mientras me daba con movimientos normales, Oswaldo me decía en voz alta que dijera que había disponible en la nevera, lo hacía con voz algo elevada para que los demás escucharan, yo le decía lo que había mientras que el se lo repetía a Will con la voz mas alta aun. Yo le sugerí a Will desde mi posición hacer algunas albóndigas fritas, a lo que consintió audiblemente. Le dije a Oswaldo que se quedara, mientras yo las hacía el las vigilara en la sartén –también con voz alta para que escucharan- con eso estaríamos en la cocina. Los pocos ruidos que hicimos en la cocina mientras follábamos no se escuchaban por la música que tenían en el balcón

    Con las experiencias que ya había tenido, nunca pensé que fuera a hacerlo en mi propia casa y menos con mi esposo dentro de ella.

    Con un susurro Oswaldo me dijo que estaba a punto de correrse así que le dije que se corriera en mi boca, y así fue, se quitó el condón y mientras por un lado el vigilaba por medio del follaje y por el otro me estaba llenando la boca de leche, cuando terminó de bombardearme me puse a jugar con su lechita, estaba haciendo movimientos del liquido como si estuviera haciéndolo con un enjuague bucal, después me lo tragué. Lo único malo fue que no pudimos expresar el placer con gemidos y cosas así. Oswaldo se guardo el condón en el bolsillo de su pantalón.

    Seguidamente me puse el short y comenzamos a cocinar, por mas inverosímil que parezca, Will no fue a la cocina en ningún momento, ya que se podían escuchar sus carcajadas a cada rato con sus amigos recordando anécdotas, solo Oswaldo entraba y salía de la cocina para llevarle las cosas que necesitaban. De hecho lo estaban llamando mesonero. Mientras esperábamos que estuvieran listas cada ración de albóndigas, le hacia mamada tras mamada para acelerar la recuperación, eso lo intercambiábamos con las chupadas que me daba a mi

    Cuando estaba montando la ultima ración de albóndigas a fuego lento, Oswaldo me pide el sanitario otra vez

    –nuevamente con voz audible para que los demás escuchen– Oswaldo sale primero de la cocina mientras yo veo a los chicos a través del follaje si están pendientes de nosotros, pude darme cuenta que estaban muy entretenidos, por lo cual salí de la cocina rápido y no lo notaron. Llegamos al sanitario y Oswaldo me mete adentro con el y cerrando la puerta me volteo y quito el short se puso el otro condón y comenzó a darme, pero esta vez duro, podía escuchar el golpeteo de mis nalgas con su cuerpo, estuvimos así por espacio de 5 segundos, luego abrió la puerta del sanitario para asomarse ligeramente y ver a los chicos y al parecer ni habían notado que no estábamos en la cocina, esa escena se repitió 4 veces, no seguimos porque íbamos a tener un accidente con las albóndigas, así que salimos, primero yo, y el se asomó primero y como nadie se había dado cuenta de nuestra ausencia, salió el, lo cómico es que el salió con su verga erecta al aire libre. Como no nos corrimos en el sanitario por la brevedad, estábamos ardiendo, en la cocina.

    Cuando por fin estuvieron las albóndigas, Oswaldo fue a llevárselas, pero antes tuvo que acomodarse su verga porque su erección era muy pronunciada, como no podía ocultarla, le sugerí que se sacara la camisa y se la dejara por fuera y que no apretara tanto el pantalón al cerrarlo, así el glande de Oswaldo estaría por fuera pero la camisa tapaba muy bien aquello. El problema que había que resolver era: ¿como nos corremos? Asi que volvimos a hacerlo en la cocina con el gran inconveniente de hacerlo en silencio, estuvimos haciéndolo por 20 segundos pero yo no quería hacerlo así, ya había sentido los pollazos violentos y super ricos que me había dado en el sanitario, así que Oswaldo fue a donde ellos para averiguar como iban las cosas y a decir que algo le había caído mal en el estómago y que nuevamente iría al sanitario, mientras yo desde la cocina me despedí de ellos aparentando que iba a la cama. Una vez dentro del sanitario, repetimos la misma jugada que la anterior, cada 5 segundos abríamos la puerta y chequeábamos hasta que se corrió dentro de boca otra vez, puso su condón en el bolsillo donde ya estaba el otro, en este segundo round, yo me quede con mas ganas porque me faltaba poco para correrme pero preferí quedarme callada. Salimos del sanitario el con los chicos y yo para el dormitorio jugando con el semen.

    Como aun estaba caliente, me asomé para ver como estaban los muchachos, me dirijo al dormitorio y dejo la puerta entre abierta- cerrada para poder ver quien entra al sanitario sin que me vean. Primero entró Will, después entró Alex. Me dirijo a la puerta del baño siempre pendiente que nadie se acercara, cuando Alex abre la puerta, lo empujo hacia adentro y cierro la puerta. El se quedó pasmado, me eché agua en las manos y le tome su verga para al menos quitar el sabor del orine, acto seguido fue una buena mamada. Lo que me gustó de este hombre es que su polla era de tamaño normal, pero su glande no le correspondía porque lo tenia muy gordo, parecía mas bien un hongo. Igual le hice una mamada muy pronunciada con movimientos redondeados para que se corriera rápido, después de unos 20 segundos, yo desesperada porque me iba a correr, me volteé, me bajé el short y levante mi culito y le dije: “espero que tengas un condón en tu cartera” –mayor arrechera- me dijo que no.

    Así que me puse el short y seguí con la mamada ahora mucho mas pronunciada, recordé de pronto que debíamos abrir la puerta para chequear, así lo hizo Alex. Al ver que los chicos estaban bien distraídos, nos quedamos en el pasillo cerca de la puerta mientras se lo mamaba yo me estimulaba duro. Por fin sentí el orgasmo que tanto tiempo tenia agazapado, ahhh… Alex se corrió casi al mismo tiempo, aquí otra diferencia de la experiencia con Oswaldo, Alex me hizo un depósito bien cuantioso, me atrevo a decir que un poco mas del doble porque cuando empecé a jugar con el semen, sentía mi boca repleta, después salimos del sanitario y ya, sin mas el fue con los chicos y yo a mi habitación bien satisfecha.

    Cuando estaba en el dormitorio, fui directo al sanitario privado que tenemos ahí para lavarme, pasaron aproximadamente 5 minutos y yo aun estaba jugando con el semen, finalmente me lo tragué y me enjuagué la boca. Después me fui a la cama hasta el día siguiente.

    Me levanté a eso de las 8am y para mi sorpresa vi que Will no podía con su alma, Ismet estaba dormido en el sofá, Oswaldo estaba super mareado pero no al extremo como Will y finalmente Alex estaba sentado en el otro sofá casi que se dormía.

    Agarré a Will y me lo llevé como pude a la cama, le quité el pantalón para que estuviera cómodo para dormir, de retorno, fui a la cocina para hacerme mi cafecito, dando tiempo a que Will cayera como una piedra a dormir y roncar –cosa que siempre pasa cuando está ebrio, por cierto, su ronquido es tan pronunciado que en otras oportunidades yo he tenido que salir a la sala a dormir y aun así puedo escucharlo- cuando mi café estaba listo, le echo un ojo a Oswaldo quien estaba en el balcón mirando el paisaje que tenemos en frente. Tomándome el café, empiezo a escuchar los ronquidos de Will, tal como supuse, los escuchaba aunque la puerta la había cerrado. Me acerco a Oswaldo y le pregunto con voz baja si quiere café o si prefiere que se la mame, el se sonríe y me dice que quiere café, vamos a la cocina y trató de besarme, pero francamente se me quitaron las ganas de besarlo por el aliento a borracho que tenía, así que con los ronquidos de Will teníamos luz verde para hacer cualquier otra cosa.

    Lo primero es lo primero, me agaché para mamársela, pero en esta oportunidad yo podía expresarme.

    -Mariana. mmmh me encanta mamar pollas –mientras la respiración de Oswaldo era muy pronunciada y no tenía reparos en manifestarla como si estuviéramos solos– solo se limitaba a decirme: si si si me encanta si si.

    Tuve una idea genial, tomé de la mano a Oswaldo nos fuimos para la sala y nos detuvimos justo en frente de Alex que ya se había dormido, lo sacudí para que se despertara y se levantara. Así que en medio de esos dos y me agaché de manera que esas vergas las tenía en mi cara, una a mi izquierda y el otra a la derecha. Lo que vino a continuación fue mamadas alternadas. A todas estas, siempre teníamos la melodía de fondo… los ronquidos de Will

    Oswaldo fue el que acabó primero obviamente en mi boca mientras que Alex se pajeaba fuertemente para acabar rápido, cuando lo estaba haciendo yo solo abrí la boca cerquita de su glande para juntar ambas lechitas y después mezclarlas con mi jugueteo que por cierto me quede con ese cargamento en mi boca por bastante tiempo, fui al dormitorio a ver a Will –aunque por los ronquidos no hacía falta- y no recuerdo que otras cosas hice mientras jugaba y jugaba con el semen hasta que me lo tragué, cuando retorno a la sala estaban los chicos bien sonrientes y listos para irse porque los pobres no aguantaban mas, pero me prometieron que esto no se quedaría así, que me iban a tener atormentada por varios meses, todos soltamos una carcajada, a lo que agregué: “mas les vale, mi totona, aunque está siendo alimentada por Will, siempre tiene mucha hambre y mi boquita mucha sed”, volvimos a soltar otra carcajada. Finalmente empezaron a tratar de despertar a Ismet quien no respondía de lo borracho que se encontraba, hasta que por fin con la ayuda de ellos pudo incorporarse y se fueron abrazados, Ismet no podía caminar solo. Cuando se fueron, calenté de nuevo el café y me lo terminé.

    Finalmente empecé a arreglar todo el desastre que ellos habían dejado. Y no dejaba de pensar como sería nuestros futuros encuentros.

  • Todo es un secreto fuera de la ciudad

    Todo es un secreto fuera de la ciudad

    Mi nombre es Damián, soy estudiante de universidad, la escuela como tal ni me va ni me viene pues siempre he querido tener un trabajo donde no se necesite hacer mucho y me dé para vivir sin tantas complicaciones, esto por supuesto hace enojar a mis padres ¿Qué tiene de malo conformarse con lo esencial?

    Desgraciadamente esta preocupación tiene un origen y un nombre y es Silvia, mi querida hermana mayor perfecta, ¡ay Silvia si supieras el daño que me has hecho!, yo quería tener una vida tranquila disfrutar del tiempo libre, pero no, tenía que llegar ella con su dedicación al estudio, a las clases extracurriculares, al servicio comunitario, así hasta que me fue imposible alcanzarla, pues las exigencias eran tantas que me harté, sobre todo el día que se fue de la casa y se mudó al centro del país porque había conseguido una gerencia de una marca muy importante, así que los ojos de mis padres se pusieron sobre mí y mi trasero holgazán.

    Después de terminar mi carrera comencé a buscar trabajo, entre entrevista y entrevista un amigo me dijo de un trabajo en el centro del país, la paga era buena y la empresa se veía bien por lo que decidí tomarle la palabra e irnos un fin de semana al centro para concretar el trabajo, no les dije a mis padres que iba pues si no lo conseguía me caería un sermón, pensé en avisarle a mi hermana a fin de cuentas el odio es en una sola dirección, ella incluso diría que me quiere, pues ella no podría odiar a nadie, la idea de avisarle que iba de visita se fue rápido pues tampoco quería que mis padres se enterasen por medio de mi hermana sobre el trabajo.

    Así partimos mi amigo y yo al centro del país, unas 2 horas en carretera hablando y divirtiéndonos un poco, nos hospedaríamos en un buen hotel pues la zona donde estaba la empresa quedaba cerca, además de que mi amigo cubrió los gastos de la habitación (tenía dinero) yo acepté encantado. El día de la entrevista era el sábado, nosotros llegamos el viernes y pasamos el día descansando y preparándonos para las entrevistas, así al otro día nos fuimos temprano y llegamos puntuales, las entrevistas fueron bien, tan bien que nos contrataron inmediatamente, no lo podía creer y más que feliz por el trabajo, estaba inquieto por restregarles en la cara a mis padres y hermana mi nuevo puesto, pero eso sería para después porque mi amigo me dijo que había que festejar, así salimos de la empresa y recorrimos un par de calles, al parecer mi amigo ya tenía todo planeado pues me dijo que iríamos a un lugar muy especial, yo lo seguía sin saber qué esperar y mi sorpresa fue grande al ver que nos dirigíamos a un club de strippers.

    Yo sabía que a mi amigo le gustaban ese tipo de cosas lo había acompañado un par de veces, la verdad es que a mí no me gustaban demasiado porque siempre he sido algo tímido pero no puedo decir que no me lo pasé bien, y con lo contento que estaba por el trabajo tomé la iniciativa y me apresuré a entrar, y lo que vi me hizo tener los sentimientos encontrados, pues en ese club, en una pared, había un cartel gigante, en este habían tres chicas, pero la importante era la de en medio, en letras grandes y rosas decía: «Sweet Candy» show especial y privado sólo los fines de semana, no dejes pasar la oportunidad de conocer sus labios, y esa chica era mi hermana, la señorita perfección, Silvia.

    En mi mente pasó una idea, tenía todo para vengarme de mi hermana, yo tenía un buen trabajo y ella se desnudaba por dinero y por lo que decía el cartel al parecer lo de menos era que se desnudara. La alegría no podía aumentar más, y en ese poco tiempo mi mente voló e hice un plan. Básicamente era solicitar los servicios de aquella Sweet Candy y una vez llegara al cuarto grabarla para mostrarlo a mis papás. Mis pensamientos fueron interrumpidos por mi amigo, no quería que se enterará de esto tan pronto así que con un par de excusas me alejé de él, fui directo a la caja y pedí a la chica, mi sorpresa fue en aumento pues el costo por 30 min de show privado era de $5000, valia la pena, así que los pague y me indicaron el número de cuarto, esperé ahí un rato con los nervios a flor de piel, hasta que la puerta comenzó a abrirse, yo preparé mi teléfono pues quería grabarla lo mejor posible, entró lentamente y por la luz no me pudo distinguir pero yo a ella sí y vaya que la situación era comprometedora, como dije mi hermana era perfecta y no solo en lo que hacía sino en como se veía, hacía mucho ejercicio, cuidaba su alimentación, eso y la belleza natural de nuestra madre la hacía una mujer envidiable, media al menos 1.70, con el cabello negro y rizado una cara angelical, labios finos, ojos color caramelo, una piel blanca como porcelana, una figura de modelo debido a sus fuertes piernas, culo respingón y apretado y lo que le ponía la cereza al pastel unas tetas que le impedían verse los pies. Aquella mujer de 26 años iba entrando al cuarto donde yo estaba llevaba un juego de ropa interior negro y usaba una falda a cuadros y una blusa arriba del ombligo, era como si imitase a una colegiala. Esto cambiaba las cosas pues ya no veía a mi hermana con los mismos ojos.

    -Hola papi, perdón por hacerte esperar, estaba terminando de consentir a alguien más, pero ahorita vas a disfrutar tú.

    -Hola Silvia ¿Cómo has estado?

    -¿Silvia? Creo que te confundes… Soy Sweet…

    -¿Candy? Vamos Silvia pensé que tenías más imaginación.

    -¿Espera? ¡Damián! ¿Qué haces aquí?

    -Vine a una entrevista de trabajo y mi amigo y yo entramos a este lugar y mira que bien las sorpresas que da la vida, no esperaba encontrarte en un lugar así.

    -mmm este yo… Verás no es lo que piensas

    -Pienso que eres una mentirosa, todo el cuento de la niña perfecta era solo eso un cuento, ¿Qué dirían mis padres si te vieran?

    -Ni se te ocurra, Damián hablo en serio

    -Yo también, toda mi vida fui presionado por tu culpa y ahora no sabes las ganas que tengo para contárselo a mis padres.

    -No puedes hacer eso ¡Damián!

    -Puedo y lo haré, es hora de que aprendas hermanita, engañar no está bien.

    -Espera, espera podemos llegar a un acuerdo no tienes porque decirles nada es un favor, te lo pido como hermana.

    -mmmm, no lo sé, bueno supongo que, podría no mencionarlo, claro siempre que hagas algo por mí también.

    -Sí, sí lo que sea, mmm si quieres puedes quedarte en mi casa, vas a trabajar aquí, no me pagarás nada tan sólo no digas nada

    -Muy tentadora oferta y creo que aceptaré solo pondré una pequeña condición

    -Sí está bien ponla.

    -Esta es mi condición.

    Desabroché mis pantalones, metí la mano y saqué mi verga y una erección se estaba formando.

    -A partir de ahora, serás Sweet Candy para mí, esa será la única forma en la que no les diga a mis padres de esto, ya no tendré hermana, tan sólo una stripper a mi disposición.

    -No oye, oye eso es pasarse, guarda eso por favor esto no es correcto, eres mi hermano.

    -Sí soy tu hermano les diré a mis padres, punto final, en cambio si eres mi amante bueno, no diré nada.

    -¡Diles lo que quieras! Ya no me importa, prefiero no hablarles antes de cometer incesto

    -Está bien

    Marqué el número de papá, el celular sonaba y lo puse en el altavoz.

    -Hola papá

    -Hola Damián ¿Cómo estás?

    -Bien papá muy bien, sólo hablé para contarte algo

    -Dime ¿Qué es?

    -Ah bueno vine al centro del país y bueno…

    -¡Visitaste a tu hermana!

    -Sí, de hecho, sí

    En ese momento mi hermana puso su mano en mi verga y eso terminó de provocarme una erección, después comenzó a subir y bajarla, mientras con la otra mano me hacía señas para que me callara, había ganado jajaja.

    -Bueno sí está bien, pero eso no es lo que te iba a contar…

    Entonces mi hermana se resignó y acercó su cara a mi verga, abrió lentamente la boca y se la comenzó a meter.

    -Ah sí, es sobre que, ya tengo trabajo, aquí en el centro

    -¡Qué buena noticia!, ¿Ya se lo dijiste a tu hermana?

    -Sí la vine a ver, y ella me ofreció quedarme en su casa, así que vamos a hacer los preparativos para la mudanza.

    -¡Qué alegría que mis dos hijos sean unos triunfadores! Jaja lo heredaron de su madre.

    -Sí papá, bueno te dejo, cuéntaselo a mamá y regresaré el lunes por mis cosas, adiós.

    -Claro, está bien nos vemos

    Colgué porque ya no podía más, si seguía con mi verga en la boca de mi hermana se me iba a escapar algún gemido y no quería que la situación se fuera de control.

    -jaja nuestros padres están orgullosos de sus hijos, si supieran dónde tienes la boca jajaja

    -Cállate Damián y solo hago esto para no herir a nuestros padres, a tí ya te odio.

    -El sentimiento es mutuo hermanita, pero bueno la que se tiene que callar eres tú.

    Tomé su cabeza y la empujé contra mi verga, estaba tocando su garganta y la saliva caía a chorros de su boca dejando un charco entre mis piernas, la sensación era maravillosa pues me estaba cogiendo por la boca a mi perfecta hermanita.

    -Ahhh por mucho que te odie tengo que admitir que amo tu boca jajaja, y vamos a ver qué otras sorpresas tienes.

    Entonces la alejé de mí, la puse de pie y la llevé hasta la pared, ahí separé sus piernas pasé mi mano entremedio para saber si estaba mojada, en efecto tenía un charco ahí abajo, separé sus manos también y me pegué contra ella mientras dirigía mi verga a su entrada, mi cadera chocó contra sus nalgas, estaba en el cielo, sentía su calor y su humedad, y así contra la pared comencé a ir de adelante hacia atrás, cada movimiento sonaba más y más fuerte, tomaba su pelo y la hacía arquear hacia atrás, ella trataba de alejarse de intentar quitarse de la pared, pero me pegue más contra ella y sujeté sus caderas con fuerza, casi la estaba cargando pues cada vez que se la metía la alzaba un poco, ya casi iba a terminar, pero quería verla directamente a la cara cuando lo hiciera, así que me detuve, le saqué la verga le di la vuelta, me agache y la tomé de las piernas la cargué pero seguía contra la pared, la acomodé hasta que la altura coincidiera y de nuevo la penetré, veía su cara de enojo pero mientras más profundo llegaba se iba formando una pequeña muestra de excitación, me pegué más hacia ella, separando sus piernas dejándome acercarme hasta que encontré sus labios, nos besamos apasionadamente y con todas mis fuerzas le di una última embestida, pues ya iba a terminar, la inundé con mi semen, pues era la corrida más fuerte de mi vida, el morbo de que aquella a la que estaba rellenando era a mi hermana hizo que mi ser se estremeciera no había vuelta atrás, no me importaba si quedaba embarazada, lo único que pasaba por mi mente era el placer de estar dentro de ella y tener su boca en mis labios, ambos gritamos de placer, le saque mi verga y pude ver cómo mi semen escurría por sus piernas hasta formar un charco en el piso, lo siguiente no me lo esperé, pues ella se agachó y lo lamió, a continuación, buscó mi verga con su lengua y la lamió hasta quitarme la última gota de semen que quedaba en la punta.

    -¿Y eso hermanita?

    -¿Hermana? No, te equivocas, no soy tu hermana, soy tu puta.

    -Ya veo que vas aprendiendo, sigue así y tú secreto estará a salvo.

    Teníamos mucho en que pensar, por el momento ambos nos vestimos y nos fuimos directo a su casa, le dije a mi amigo que me tenía que iba a visitar a mi hermana y me había ofrecido quedarme ahí, mentira no era pero tampoco le dije las verdaderas intenciones, libre de él, y con mi hermana a mi disposición comenzamos a pensar en cómo viviríamos está nueva vida, pues teníamos que mantener el secreto de que éramos amantes además de llegar a conocernos y entendernos mejor. Pero eso será otra historia.

  • Mi primera infidelidad con Javier

    Mi primera infidelidad con Javier

    Estaba disfrutando lo grande que era. Sentía cada centímetro de la gruesa verga de Javier entrar en mi coño. Me ardía y dolía un poco, tras tantos años de sexo sólo con mi esposo y su verga minúscula. Pero el placer era mayor, cada vez mayor, que el ardor y el dolor. Sentirme poseída por un macho así, rudo y directo, me estaba derritiendo.

    Por varios años me había resistido a las tentaciones. Quise ser una esposa leal y fiel. Pero cada día que pasaba mis calores internos me iban derrotando. Finalmente, encontré a Javier en una cafetería. Lo conocía de mis años de universidad, habíamos tenido unas semanas, en aquellos años lejanos, de sexo delicioso. Pero Javier era un lobo y tras saciarse conmigo buscó otras ovejitas.

    No me di cuenta de su presencia hasta que se acercó a la mesa y me saludó. Yo tomaba un café con una amiga. Para él, ella no existía y eso aceleró mi corazón y me humedeció el coño. Por un par de minutos fuimos sólo los dos, sin que mi amiga estuviera presente. Quedamos en tomar un café juntos y se fue. Mi amiga, me miró y me dijo ¿Qué fue eso? En ese momento yo sabía que terminaría en la cama. Estoy segura que mi amiga lo sabía también. No fue indiscreta y seguimos conversando de trivialidades y chismes del barrio.

    Llegué a la cafetería donde había quedado con Javier con el vestido más ligero que tenía y la tanga más sexy que había en el armario. Justo un regalo de mi esposo y creí que era el momento perfecto para estrenarla.

    Javier me esperaba en una mesa, pero al verme llegar, se levantó y me indicó para salir. En la vereda me dijo sin preámbulos, “Marta te quiero coger”. Yo también quería. Sabía bien lo perfecto que era en la cama y sólo le respondí “vamos”.

    Cuando, en un tierno misionero, ya me había metido toda su verga, se quedó quieto un momento. Me dijo al oído que “no me recordaba tan estrecha”. Luego me preguntó ¿Sólo coges con tu esposo? Cuando le dije que sí, que era mujer de un solo hombre, de mi esposo, pero que me había vuelto loca al verlo. Me miró, no dijo nada y comenzó a moverse.

    Javier se mueve como pocos. No podría describirlo. El contorneo de sus caderas me hace sentir su verga en todos los sentidos y direcciones, ese vaivén rítmico en todas las direcciones me hace llegar demasiado rápido, seguro el tamaño de su verga ayuda y mucho, pero tenerla grande y saberla mover es una virtud que pocos tienen.

    Cuando tuve el primer orgasmo Javier me preguntó ¿llegas así con tu esposo? Le respondí entre gemidos que no, que nunca, que jamás. Que con él siempre fue genial e inigualable.

    Siguió moviéndose. Y poco a poco sin sacarla, me fue acomodando en perrito. Era un genio en eso, siempre sabía cómo ir avanzando sin necesidad de sacarla y cortar el momento. Al verme en perrito me dijo “te ha crecido el culo, eres toda una mujer bien casada” y siguió entrando en mi hasta que tuve un nuevo orgasmo.

    Con su maestría genial siguió moviéndome. Yo me dejaba llevar por sus manos y sus piernas. De costadito, de cucharita, como me gusta tanto, tuve el tercer orgasmo. Tras el mismo se acostó boca arriba y lo empecé a cabalgar. De espaldas a él. Pero me dijo “quiero verte la cara puta”.

    Giré con su verga en mi coño que vibraba y chorreaba y lo quedé mirando. Me dijo “estás muy linda y más culona”. Continuó diciendo “tu marido te ha guardado estrechita para mí y ahora voy por tu culo”.

    Ya lo quería sentir atrás. Pero a la vez tenía algo de temor. Mi esposo me coge muy poco por el culo y claramente la verga de Javier, tras años de un sexo soso con mi marido, me iba a hacer doler. Pero quería ese dolor, quería sentirme una perra y me levanté un poco. Sin saliva ni lubricante, con mis manos acomodé su verga en la entrada de mi culo y poco a poco, me fui dejando caer.

    La humedad que mi coño le había dejado a su verga fue suficiente. Mi excitación hizo también su parte. Me abrí muy fácilmente y los primeros centímetros de su verga entraron como si fuese la verguita de mi esposo. Me miró y me dijo “métetela toda puta de mierda”. Lo obedecí y seguí cayendo sobre su verga. Poco a poco fue entrando toda en mi culo ansioso. Estaba tan excitada que el ardor y dolor se disipó más rápido que en mi coño.

    Cuando toda su deliciosa verga estuvo dentro, él empezó a empujar y a salir. Sentí como electricidad recorriendo mi espalda y tuve un cuarto orgasmo brutal, el primero por mi culo. Me puse loca, gritaba y gemía, en ese momento me importaba un carajo que me escucharan de las otras habitaciones, de los otros pisos, gritaba y gemía como una poseída.

    Siguió dándome por el culo hasta que sentí que él también se venía, verlo así, con su rostro lleno de morbo y perversión, diciéndome que seguía siendo tan puta de mierda como en la universidad, me hizo llegar en un nuevo orgasmo brutal. Me oriné sobre su vientre. No lo vi venir. Mientras me contraía en el último orgasmo de la tarde mis orines me vencieron y se esparcieron sobre su vientre. Me abofeteo y me dijo “sucia de mierda”. Sentí su leche llenar mi culo.

    Mantuvo su firmeza un minuto o algo más y luego la sacó. Me dijo “mi esposa me espera en casa”. En ese momento me enteré que también estaba casado. Nos vestimos y salimos. Las piernas me temblaron todo el resto de la tarde. Felizmente mi esposo llegó muy tarde tras su jueves de futbol con sus amigos.

  • Íntimo

    Íntimo

    Intimidad… 

    Estábamos tan necesitados, tan calientes, tan deseosos… 

    Pero aún no era el momento, el médico no me había dado del todo de alta y una de las cosas que todavía tenía restringidas era la intimidad. Ya casi ha pasado un mes desde la última vez que lo sentí dentro que me hizo el amor y derramó su semilla en lo más hondo de mi ser.

    Nos estamos aguantando evitando casi todo el contacto físico que nos haga flaquear.

    Pero hay abrazos que lo incendian todo que hablan, que tienen un lenguaje propio, que dicen y nosotros nos ahí dijimos todo: la falta que hacen nuestros cuerpos juntos, las ganas de estar en los brazos del otro. Este abrazo no debió ser, no todavía porque yo sabía que después de sentirnos como nos sentimos iba a ser imposible guardar la compostura y detenernos.

    Él se ha descargado un par de veces en este tiempo una vez cada semana y media la primera yo aún estaba en el hospital vi el video que me envió debajo de las sábanas y con unas enormes ganas de estar a su lado, la otra lo escuche desde el otro lado de la puerta de nuestra habitación sus gruñidos al momento de explotar hicieron palpitar mi sexo, en ambas ocasiones se derramó sobre unas fotografías mías, pero hoy veo en sus ojos que ya le es imposible contenerse y peor que hace dos días ya volvimos a dormir en la misma cama y aunque todavía no me recuesto en su pecho antes de dormir ni él me ha abrazado desde atrás nuestro calor corporal es irresistible.

    Me grita desde el baño que le lleve una toalla.

    Le llevó la toalla a la ducha y me dice con una pícara sonrisa que la olvidó, pero creo que lo hizo a propósito para que lo vea tal como Dios lo trajo al mundo.

    Estoy tan caliente y excitada por verlo desnudo y listo para mí que las bragas de vieja que llevo para no despertar su libido están empapadas.

    Llevamos unos diez minutos acostados haciendo el cuento que nos hemos dormido, estoy boca abajo para no mirarlo, pero sé que tiene su verga dura. De pronto siento como se incorpora el paseo en el colchón se reacomoda y sé que viene a mis pies, comienza a bajar la pijama con todo y calzones mata pasión dejando al descubierto mis nalgas que tanto le gustan. Las acaricia y aprieta provocando mi deseo aún más. Me da la vuelta mientras suplico con mis ojos ¡no por favor! No porque no quiera, no porque no lo necesite. Sino porque no quiero contaminarlo.

    Luego me toma de los tobillos y me gira como si fuera una mona de trapo, se deja caer sobre mí, siento su peso, está en bóxer, pero siento su erección presionar y palpitar contra mi pubis cierro un poco las piernas para impedirle el fácil acceso. Levanta mi blusa y pone un beso tímido sobre mi pezón derecho, su hambre aflora y lo come con desesperación luego es turno del otro. Mis piernas ceden y se abren contra mi voluntad, debe notar mi calor y mi humedad aun con la ropa interior entre nosotros porque abre los ojos con lujuria y asombro.

    Separa ese momento mis piernas y se pega más a mí. Mis piernas ya están alrededor de su cintura así que comienza a frotar ese trozo de carne por mis labios hambrientos, se siente bien, de hecho, es muy placentero a pesar de la tela, comienzo a gemir y moverme, se masturba contra mí y al mismo tiempo me masturba con cada roce de su erecta verga. Él acelera sus movimientos y en alguno que otro movimiento intenta penetrarme con él bóxer puesto si empuja un poco más fuerte lo conseguirá.

    Yo solo atinó a decir: te vas a contaminar, te vas a contaminar.

    Mi conciencia aparece y a pesar de las ganas que tengo entro en razón entre jadeos y caricias.

    Me hago un poco de lado y él se queda en el mismo lugar como si aún estuviera encima de mí y a punto de penetrarme. Tomó su falo erecto por primera vez en mucho tiempo y contengo unos gemidos de placer al sentir su dureza, el grosor, su calor… paseo mi dedo por cada vena saltada en su verga, lo acarició desde la punta hasta la base, por la posición en que está sus bolas quedan colgando y las tomó entre mis dedos, él gime y es el sonido más erótico que pueda recordar. Ahora comienzo a masturbarlo con mi mano; arriba y abajo deseando que los movimientos fueran dentro de mí. Luego de unos minutos en que el ritmo de su cadera se adapta a mi mano él súplica que me detenga, pero sigo.

    —Por favor detente no quiero correrme hasta que lo pueda hacer en ti.

    Siento sus palabras y quiero detenerme, pero continuó con el movimiento, más fuerte, más rápido, lo hago porque sé que no va dormir y va volver a intentar penetrarme y está vez voy a ceder. En un movimiento mi mano roza la punta de su pene y me asombro a pesar que no lo he sentido eyacular le pregunté

    —¿Ya terminaste?

    —No

    Es tanta su excitación que está escurriendo líquido preseminal en abundancia. Otra vez ese llamado del deseo en mi entrepierna.

    Me detengo y bajó de la cama.

    —Espera un momento.

    Se queda quieto sin moverse esperando por mí. Regreso con el tubo de lubricante en mano echo un poco en mi palma regreso a la posición en que estaba y me tumbo debajo de él. Luego distribuyó el lubricante por su sexo, lo humedezco y comienzo a mover mi mano mientras le susurro cosas sucias, mientras le confieso lo que quiero que me haga, mientras le pido que cierre los ojos y haga de cuenta que me está cogiendo.

    No tarda demasiado, rápidamente siento que va a eyacular y me calienta, bajo el ritmo y lo hago lento desde la base hasta la punta siento como viene subiendo el magma caliente de su interior.

    Por la posición que estoy hay la posibilidad de que su esperma termine en mi rostro, pero no me importa ahora lo tomo firmemente y aceleró mis movimientos se contorsiona un poco antes de arquear su espalda en el instante que se derrama sobre mis pechos en medio de un gran gruñido; le tiemblan un poco las manos, luego un gran chorro caliente cae cerca de mi barbilla otro gruñido, luego otro y otro no deja de gruñir nunca lo he escuchado así, los chorros que siguen son más pequeños pero igual empapan mi cuerpo y yo lo recibo sedienta, gustosa, ansiosa. Sigo masturbándolo hasta que él se quita y no aguanta la sensación que causa mis movimientos después del orgasmo. Se tira sobre mi cuerpo y nos fundimos en un abrazo lleno de amor, pasión, lujuria y esperma repartido entre los cuerpos.

  • Mi obscuro deseo de cumpleaños

    Mi obscuro deseo de cumpleaños

    Así es. Mi cumpleaños esta próximo y no todos los días se cumplen 30 años. Yo soy un hombre normal a excepción de un pequeño detalle. Soy cuckold o mejor dicho acepto que soy cornudo y me excita tanto serlo.

    Mi esposa. Es una bella joven de solo 27 años. Bajita, blanquita, cara hermosa y risueña. Nalgas paraditas riquísimas. Pero lo que más llama la atención de ella son su par de tetas grandes y muy apetecibles. Su nombre es Luz y es muy reservada chapada a la antigua. Para ella el sexo es sagrado y salirse de la normalidad del sexo ya es demasiado.

    Mi oscuro deseo de ser cornudo no se lo puedo contar ya que es capaz hasta de abandonarme por creer que no la amo o así. Pero para nada la amo demasiado solo que tengo ese defecto por así llamarlo. Se que no es normal para nada pero que es normal para los otros?

    Total que siempre me guarde ese secreto hasta que un día sin planearlo me exploto en la cara. Y la reacción de ella fue la menos esperada.

    Todo sucedió así.

    Un día mientras cogíamos delicioso yo estaba pensando que alguien mas se la estaba cogiendo. Fue tan excitante esa escena morbosa que en ese momento se me escaparon las siguientes palabras.

    «Que rico es ser cornudo»

    Mientras la penetraba de perrito dije eso y sentí que el corazón se me detuvo. Y seguí metiéndosela para disimular que no lo había dicho. Creí que no me había escuchado. Terminamos de hacer el amor y nos acostamos abrazados. Casi antes de dormir me dijo mi esposa.

    -amor te puedo preguntar algo.

    -si amor dime.

    -te excita ser cornudo?

    Yo me quede en shock helado sin saber que decir. No amor respondí seguro de mi respuesta.

    -te excita que alguien mas me coja?

    Yo mirándola a los ojos le dije no amor.

    Ya amor dime la verdad dijo ella no me enojo solo dime la verdad y prometo te escuchare.

    Yo me sente en la cama y con la mirada agachada le contesté. «Si amor no se como paso o porque siento esto pero si, me excita pensar que otro te coja, si soy cornudo» y me tape la cara.

    Ella no tan sorprendida me dijo lo sabía. Y me abrazo. No pasa nada amor no estoy molesta ni nada sabes que no me molesta siempre y cuando no mientas. Ahora dime todo lo que sientas.

    «No es fácil de aceptarlo amor pero hace meses que no puedo dejar de pensar en que alguien mas te coje. No se como llegue a eso pero me pasa y muy seguido. Se que no debería de sentir eso pero no lo puedo evitar.

    Ella comprensiva abrazándome me contesto amor no pasa nada y me dio un beso en la frente.

    Ahora amor jamás le dije te obligare hacer algo que no quieras es más no te estoy pidiendo nada.

    Lo se amor yo jamás haré algo con lo que no esté cómoda yo. Y seguimos abrazados.

    Ya acostados me dijo yo se que el sexo es muy importante para ti y que no se te quitara esta idea o fantasía sino la cumples. Que te parece si te la cumplo y ya se te pasa.

    No amor como crees jamás te pondría en esa situación.

    Déjame lo pienso mas amor y en unos días te respondo si algo puedo hacer por ti.

    No amor no tienes porque aguantar mis cosas locas y me reí.

    Si amor déjame lo pienso bien y hablamos de esto en días.

    Nos dimos un tierno beso y nos dormidos.

    Pasaron los días y justo el fin de semana de mi cumpleaños me llego un sorpresivo regalo anticipado.

    Un mensaje de WhatsApp de mi esposa muy largo que decía lo siguiente.

    -Hola amor. Eh estado pensando muchísimo esta situación. Y por fin ya supe que hacer. Solo antes de decirte que haré quiero que me contestes una cosa. Quisieras ser un cornudo completamente de los que limpian la leche de los machos o sin saber nada de mi encuentro. Porque tu respuesta dependerá si acepto o no.

    -yo conteste quiero ser un cornudo y punto tu dame cuernos respondí.

    -Eso esperaba respondió. Entonces aquí te van los detalles de lo que haré.

    Primero yo pongo las condiciones. Yo diré con quien, como, cuando y donde. Tu no sabrás quien es hasta haber terminado. Después de esto yo lo volveré a repetir si yo quiero solamente. Yo diré si uso condón o no. Yo sabre como te lo doy a conocer puede ser video, fotos, relato o no sé yo sabre pero no te quiero presente saz. Y lo más importante este será tu oscuro regalo de cumpleaños.

    El día tan esperado llego. Fue el primer sábado de escuela de mi esposa (ya que ella estudia la universidad los fines de semana en otro pueblo) donde cumplió mi mayor fantasía. Y todo sucedió así.

    Ella se fue a la escuela el sábado 20 de agosto. Se vistió muy hermosa para su primer día de clases. Pantalón apretado que dejaba ver sus nalgas y las paraba muy bien. Un par de tacones que levantaban sus nalgas y por último una blusa escotada, muy escotada para su gusto que yo al estar medio dormido cuando se fue no la alcance a ver bien. Total ella se fue a clases y el sábado transcurría con toda normalidad. Me mensajeaba contándome sobre su día y todo normal hasta ahí. Y de pronto todo paso a explotar.

    Mi esposa me dijo que saldría hasta las 5 pero me mando el siguiente mensaje y de ahí no volví a saber nada más de ella. Era la 1 de la tarde cuando recibí esto.

    ‘Hola mi cornudo si como lo oyes te dije cornudo porque eso eres. Mi cornudo y hoy haré que ese nombre te quede perfecto. Hoy mi amor tu esposita será la puta de alguien y si ya te puedes imaginar de quien de Daniel. Tanto le tuviste miedo que ahora si se cumplirán tus sueños. Daniel fue mi elegido para cogerme como putita y a ti hacerte el cornudo que tanto quieres ser. Hace semanas que llevo mensajeando con él a escondidas y que nos pusimos de acuerdo para coger hoy. Ya salí de la escuela y no me iré con Sofia. Les dije que me quedaría y que tu vinieras por mi. Pero no, me quedaré a que me cojan riquísimo como mi cornudo quiere. De aquí mi macho me llevara a los camiones y de ahí vas por mi. Ah y otra cosa iremos al hotel donde cogimos cuando novios solo para que te imagines. Y no me molestes cornudo porque esta tarde soy de Daniel y el es mío. Bye te amooo»

    Ese mensaje me dejo en shock una mezcla excitante entre celos y fuego de pasión. Ya no supe más de ella. Pasaron las 2 las 3 las 4 y casi las 5 cuando me mandó un mensaje.

    «Amor ya salí del hotel ya voy para los camiones para que me esperes en la central te amo».

    Yo le respondí ok mi vida te espero.

    No la quise molestar porque no sabía como le había ido con su amante. Quería que las cosas salieran de ella sólita.

    Ya en el camión me fue dando pequeños detalles de como se fueron dando las cosas.

    Gracias amor me escribe. Gracias por compartir conmigo tu fantasía tu forma de ver las cosas. Ya que antes yo era muy cerrada y no veía más allá de lo normal y esto que hice me abrió los ojos a un mundo diferente.

    A que te refieres amor le conteste.

    A que me di cuenta que la vida es para disfrutar tener menos problemas hablar más con la pareja y disfrutar lo que a los 2 nos haga feliz. Y si esto te hizo feliz y yo tenía mis dudas créeme que ya se me despejaron. Yo también disfrute y bastante créeme.

    Yo se amor de eso se trata de ser felices y disfrutar cosas de los 2 si estamos de acuerdo hacer lo que nos haga felices.

    Hablando después de coger con Daniel me dijo que nos envidiaba la bonita y abierta relación que llevábamos. Y que te admiraba por aceptar lo que aceptaste. Que no cualquiera ponía el placer de la otra persona que el de uno. Y ya después volvimos a coger jejeje.

    Hay amor 2 veces jejeje pues que te puedo decir amor esta fantasía me mataba por dentro créeme y no sabía como dártela a saber.

    Pues créeme que de ver sabido que las cosas serian así ya lo hubiéramos hecho mucho antes jejeje

    Pues amor te voy a ir dando detalles de que paso porque sé que te andas muriendo por dentro.

    Hay amor conteste como me conoces.

    Saliendo de la clase de la 1 nos fuimos al hotel ya teníamos unas ganas que en todas las clases nos estábamos sexeando de lo rico y cuando por fin salimos de clase salimos casi corriendo a su carro. Disimulamos muy bien les dije a Mayra que tu irías por mi y se quedó tranquila.

    Después saliendo del tec pasamos por el hotel ese de la alberca donde cogimos de novios y le dije aquí entremos.

    Llegamos, se bajó, pago y regreso conmigo. Fuimos al cuarto y le dije que iría al baño a darme un regaderazo porque andaba sudada y el prendió la tele.

    Cuando me estaba bañando tenía mis ojos cerrados porque me heche shampoo sentí algo entre mis pompas. Sentí que me abrazaban por atrás y que arrepegaba Daniel su pito entre mis pompas. Me abrazo, me comenzó a besar el cuello mientras me sobaba las bubis bien rico me las masajeaba. De repente me voltee con él y nos comenzamos a besar bien rico. Me acariciaba el pelo la espalda y lentamente me tomaba de las nalgas y las pegaba hacia él. Entonces yo me animé de valor y le fui poniendo las manos en el pecho bien duro se sentía su pecho. Y lentamente me tomó mi mano y la llevo hasta su pito. Cuando deje de besarlo mire hacia abajo mientras empezaba a sobarle el pito y wow amor lo tiene muy grueso no tan grandote pero si muy grueso. Y lo espese a acariciar lentamente. Yo tome el jabón y se lo talle jalándoselo primero despacito y después fuerte. El comenzaba a gemir. El también tomo jabón y se hecho en las manos y me empezó a sobar las tetas mientras me besaba.

    Así nos estuvimos agasajado y bañando como por 10 minutos y se salió diciendo «haya te espero» y me dio un piquito. Ok le dije yo y al salirse de la regadera le di una nalgada. Porque esta nalgoncito déjame decirte jeje. Me termine de bañar. Me sequé y me comencé a vestir. Pero o sorpresa Daniel se había llevado mi ropa y me dejo un babydoll precioso de medias, tanguita negra con su ligero hermosísima y un bra semitransparente. Me lo puse y me encantó como se me miraba. Me tome unas fotos para ti. Ahorita te las enseño y en fin me lo puse. Sali y cuando salí lo hubieras visto. Se quedo en shock. Se le salían los ojos y como estaba en puro bóxer note como se le abultada su paquete. Le dije te gusta como se me ve?

    Daniel- me encanta justo di a la medida. Que sensual te miras.

    Gracias por comprármelo le dije.

    No es nada una ocasión especial ameritaba ropa especial y se acercó a mi lentamente y me beso tan tierno. Me beso en la boca tan delicioso que me empecé a excitar. Luego paso por mi cuello lo acarició todo me besaba cada parte de mi cuello y me susurraba al oído que me haría muy feliz y que disfrutará de el que el si disfrutaría de mi. Que esa tarde solo éramos el y yo nadie más. Y más me excitaba. Yo comencé a besarle el pecho es que me encanto y sobarle sus nalgotas y me decía te gustan…

    Y le dije si me fascinaron son mías le dije…

    Si son todas tuyas y seguí agarrándolas.

    De repente le baje el bóxer y deje al aire su pito. Era un pito grueso venoso con unos huevos grandes depilados riquísimos y una cabezota roja brillosota. Comencé a sobárselo lentamente hasta que no sé que me paso que le dije ya entre la excitación.

    Sabes Daniel mi esposo me hace el amor y yo no quiero que me hagan el amor. Yo quiero sentirme puta por una vez en la vida. Esto lo éxito demasiado y me empezó a besar más intenso.

    Si esta tarde quiero que me cojas que no me hables bonito porque para eso tengo a mi esposo.

    Y él dijo está bien será como quieras y seguía besándome. Entonces yo me agache sin decirle nada y tome su pito y sin decir nada me lo metí de un empujón a la boca… el lanzó un gemidote que se debe de haber oído en todos lados.

    Yo se lo seguía chupando todo.

    Aggg ahhh

    Nomás me lo sacaba de la boca para respirar y otra vez se lo chupaba tan rico que me pedía más. Yo seguí chupándoselo todo con todo y huevos. Los huevos me los metí todos en la boca hasta atragantarme se los escupía y más los chupaba. Estaba tan rico chupárselo me abría toda la boca y le agarre las nalgas y lo empuje hacia a mi hasta que lo tenía todo en la boca. Me lleno toda me topo en la garganta pero me lo trague todo. Él me tomó de los pelos y me empujaba contra su pito y más me lo tragaba. Te lo juro que lo tenía empapadisimo de saliva. Hasta que me levanto y me tiro a la cama.

    Me agarro el ligero y como desesperado me lo desabrocho y me quito la tanga rapidísimo. Me abrió de piernas y se lanzó sobre mi vagina la empezó a lamer despacito así como lo haces tu. Metía su lengua dentro de mi vagina y sobaba mi clítoris. Lo hacía muy parecido a ti creo que le diste tips. Y más seguía haciéndome un oral riquísimo yo extasiada. Le pedía más y más rico me la chupaba así siguió dándome lengua hasta que me levanté poquito y le dije yaaa ya métemela por favor. Y el tomo su pito y me lo metió en la boca y yo encantada. Se lo chupe cuando me dijo esto quieres putita. Este pito quieres? Y yo con la boca llena de pito le decía que si. Entonces lo agarré y lo aventé a la cama. Le dije ya estuvo bueno dámelo dame hazme tuya que hoy podrás tenerme como quieras y me subí encima de él.

    De repente me tomo de la cintura y me dijo.

    «Espera déjame traigo un condón que tengo en mi bolsa».

    En eso no lo deje levantarse y tome su pito con mi mano y me clave sólita encima de su pito y solté un gemidote que hasta vergüenza me dio.

    Aaaahhh

    Le dije no así quiero que me cojas sin condón y quiero que me des tu lechita hasta adentro aggg y me empecé a mover de lado a lado y salte en su pito. Andaba montándolo super duro y mis tetas rebotaban en su cara. El las agarro y se las metió a la boca. Me daba de nalgadas bien rico… yo le pedía más mientras me seguía clavando. Así seguimos por un buen rato. Me tomo de mi pelo y me atrajo con él. Me besaba muy rico y de repente me la empezó a meter bien rico. Sus huevos te lo juro que rebotaban en mi hoyito y sentía tan rico. Se escuchaba plap plap bien rico.

    Me copia tan delicioso que estaba super mojadísima.

    Nos seguimos besando hasta que me tomo de la cintura y me dio vuelta quedando encima el de mi. Y sin sacarme el pito me empezó a penetrar delicioso y nos seguíamos besando me besaba mucho. Me chupaba las bubis bien rico como tu lo haces. Así seguimos cogiendo le agarre las nalgas y la empujaba más a mi. Sentía tan rico porque como estaba bien ancho me llenaba todita. De repente me la saco y me dijo empinate. Y yo toda obediente le di un beso y le dije claro mi papi y me empiné.

    Me voltee quedando de perfil a la cámara amor para que pudieras ver de lado como me la metía. Él se bajó de la cama y se puso atrás de mi. De un solo empujón apunto su pito en mi vagina y me la metió de golpe. Me dolió la verdad pero me dio de nalgadas y me dijo aguanta putita y más fuerte me daba. Me la seguía metiendo duro y poco a poco se me quitaba el dolor. Masss papi dame más yo le pedía más y me sobaba mi clítoris más y sentía orgasmo tras orgasmo y me empape todita seguíamos hacia nomas se escuchaban sus huevotes rebotar y yo se los agarraba y lanzaba unos gemidotes ahhh más putita más agárralos me decía ya putita ya me vengooo.

    Donde los quieres aggg y más fuerte me tomaba de la cintura y lo metió dimeee

    Adentro papi dámelos adentro. Quiero tu leche muuuy adentro dame leche

    Segura.

    Siii dame leche dámela todaaa. Mira que tan rico me la tenía adentro amor… (y me mando una foto de ella bien ensartada)

    Y seguía metiéndola duro y de pronto llegamos a clímax sentí como por dentro me llenaba de leche caliente mucha lecheee me hecho y lance un gemidoteee

    Aggg ahhh ricooo

    Y más la empujaba para que entrara toda.

    Aggg papi que exquisito

    Y poco a poco sentía como se le iba bajando la erección dentro de mi dejando un cochinero de semen en las sábanas… quede exhausta tumbada en la cama y él se tiro a un lado mío…

    De pronto se acercó me abrazo y me dijo.

    Que era la mejor que era la mejor cogida de su vida y que deseaba que se volviera a repetir.

    Yo le di un beso y le dije si me haces sentir esto tan rico como hoy tenlo por seguro que si y nos abrazamos.

    De pronto me acorde que deje prendido el celular gravando me levante y lo apagué.

    Ya lo que paso en enseguida no lo grabé, pero fue pfff exquisito…

    Y me dijo ya amor ven por mi a la central ya llego el camión te espero te amo.

    Y me arranque por ella feliz y excitadísimo.

    Continuará…

  • Al mal tiempo…

    Al mal tiempo…

    Seguimos en la búsqueda de cubrir cada categoría de la página, espero que sea de su lectura sea placentera.

    La rapidez con que se juntaron las nubes y se abrieron los cielos me tomó por sorpresa. Estaba en mi vehículo, regresando de una de las fincas de mis padres herencia de los abuelos una comunidad al alejada. Esperaba regresar antes del atardecer, pero la visita se prolongó más tiempo de lo esperado los cuidadores (parientes lejanos) insistieron en que cenara antes de irme.

    Así que allí estaba yo, dándome cuenta que el deseo de libertad que me había hecho descapotar el todoterreno, para realizar mi visita, había sido un craso error, eran las 10 de la noche en una carretera secundaria cuando comenzó a llover a cántaros. Como no era época de lluvia, esperaba que la lluvia cesara pronto, así que me detuve al costado del camino, debajo de un árbol. Media hora después y la lluvia aún no había amainado. Estaba completamente empapada, estar debajo del árbol había ayudado muy poco.

    Pensé en llamar a casa para que me rescataran de mi situación. Cuando metí la mano en mi bolso para sacar mi teléfono celular, sentí cierta humedad. Fue entonces cuando me di cuenta de que mi bolso obviamente no era impermeable. El celular también estaba mojado y se había apagado. Genial, pensé para mis adentros. Atrapada aquí sin un teléfono celular que funcione en una vereda rural a altas horas de la noche. Decidí que lo mejor que podía hacer era conducir hasta llegar al poblado más cercano y hacer una llamada desde allí.

    Así que conduje durante aproximadamente medio kilómetro cuando putt… puttt… putt… hisss. El motor se detuvo con algunos ruidos siniestros. Intenté reiniciarlo. No funcionó. Excelente!!! Como si las cosas no pudieran empeorar. Ahora estaba empapada hasta los huesos, con mi vehículo y mi teléfono celular negándose a funcionar, varada en una carretera desierta casi a las 11 de la noche. Me quedé allí reevaluando mis opciones. La lluvia se había vuelto aún más fuerte ahora, definitivamente el aguacero más fuerte en la región en años.

    Esperanzada al borde de la carretera esperando a que pasara algún vehículo. Nada. Ni nadie, durante unos 10 minutos. Ni un solo coche o camión. ¿Estaba en la dimensión desconocida?, me pregunté.

    Fue entonces cuando noté que un tipo de Volkswagen convertido para caminos de terracería, se acercaba en sentido contrario. Llamé su atención tocando la bocina y haciendo el cambio de luces, se detuvo. Baje del vehículo y me acerque al “Baja Bug” que carecía de ventanillas.

    Yo: «Hola… mi vehículo se ha averiado y mi teléfono tampoco funciona. ¿Tienes un teléfono celular contigo?»

    El hombre encendió la luz interior. Era calvo y de unos 40 años.

    El hombre: «¿Teléfono celular? No. No tengo un teléfono celular. Pero soy mecánico. ¿Quiere que le eche un vistazo?»

    Yo: «Oh, gracias. Será genial si puedes arreglarlo».

    Se bajó, vestía un impermeable amarillo largo y comenzó a examinar mi vehículo.

    Yo: «Tengo un buen rato aquí, ¿Por qué no hay autos en absoluto en este camino?»

    El hombre: «Es una tormenta bastante fuerte, señora. Es una zona de ríos secos, pero, con los escurrideros rápidamente crecen, y árboles caen por todas partes. El transito se corta un par de kilómetros en esa dirección y pa´ el otro lado en unos 5 kilómetros. Estaba volviendo a casa de mi taller. Está aquí en corto.»

    Esto no sonaba bien. Si el camino estaba cerrado en ambos sentidos, ¿cómo iba a llegar a casa? El hombre se dio cuenta de lo que estaba pensando por la mirada preocupada en mi rostro.

    El hombre: «No se preocupe por los arroyos, por el rumbo por donde Usted va, se despejan en una hora más o menos, después de que termine de llover”.

    Miró debajo del capo y movió algunas piezas un par de veces. Sacó una caja de herramientas y uso un par de herramientas, moviendo aquí y allá a la máquina. Intenté encenderlo un par de veces. Sin resultado positivo alguno.

    El Hombre: «Lo siento, señora. Hay una pinche cosa con otra chingadera con la pendejada de la jodidencia y necesitamos, pero vale madre».

    Bueno, eso no es exactamente lo que explico. Pero soy una completa ignorante cuando se trata de automóviles, así que bien podría haber dicho eso y yo no lo habría entendido ni entonces ni ahora.

    Yo: «Entonces ¿puedes arreglarlo?».

    El Hombre: «No, aquí no. No tengo las herramientas y las piezas para eso. Pero si quiere, podemos ir a mi taller. Está a poca distancia. Llegaremos allí en poco tiempo. También hay un teléfono, para que pueda llamar a alguien y pedirle que lo recoja».

    Eso sonaba como la mejor opción posible. Así que saco unos fierros de su vehículo y los ganchos al mío, y pronto íbamos en el pequeño coche remolcando el todoterreno hacia su taller.

    El Hombre: «Entonces, señora, si no le importa. ¿Cuál es su nombre?»

    Yo: «Elena» respondí, y por cortesía, «¿y cuál es el tuyo?»

    El Hombre: «Soy Zahid. Si no te importa que le pregunte… ¿qué hace una joven como tú aquí por estos rumbos? Por lo general, no tenemos citadinos por acá».

    Yo: «Una visita familiar en el ejido “vaquera”. Estaba conduciendo de regreso cuando comenzó esta tormenta».

    Zahid: «Sí, se nos vino el chaparrón de repente, Tenía un chingo que no llovía así, ni cuando hay huracanes».

    Se quedó en silencio después de eso, pero me di cuenta de que no perdía oportunidad de observarme. Había estado tan preocupada pensando en cómo llegar a casa, que no me di cuenta de lo completamente empapada que estaba. Llevaba puesto unos leggins y blusa ligera. Estaba tan empapada que la tela abrazaba las curvas de mi cuerpo con fuerza no dejando nada a la imaginación.

    Estoy segura de que fue lo suficientemente revelador para el mecánico de mediana, Zahid, mirar mi cuerpo bajo la luz artificial de su coche mientras la brisa de la tormenta seguía mojándome a través de la ventanilla carente de vidrio del copiloto, debo haber sido todo un espectáculo para él. Sin embargo, traté de no pensar demasiado en ello. Aparte de algunas miradas, que eran perfectamente normales para cualquier hombre, había sido muy educado y se había portado bien. No me sentí amenazada por él en absoluto.

    Finalmente llegamos al «taller». Uso comillas porque llamarlo taller sería demasiado efusivo. Era solo una pequeña bodega hecha de láminas y tarimas. Había un letrero oxidado en la parte superior que decía «Taller Medina».

    Zahid bajo y toco el “portón”.

    Hombre 2: «¿Quién es? “una voz espesa desde adentro.

    Zahid «Pinche Víctor, soy yo Zahid. Abre cabrón».

    La puerta se abrió con un crujido y se asomó un hombre que supuse que era Víctor. Estaba sin camisa y usando pantalones recortados sucios. Era un hombre pequeño, más bajo que yo, y valla que eso es mucho decir. Tenía una barba espesa y cabello gris rizado. Supongo que es mayor que Zahid, tal vez en sus 50 años.

    Víctor: «¿Qué pedo?, ¿Qué pasó?» mirándome.

    Zahid: «Wey, Ella es Elena, Conducía de regreso a la ciudad cuando su coche se descompuso. La vi cuando iba pa´la casa, así me la traje pa´ca».

    Víctor: «Puta madre… OK… mételo, cabrón».

    Abrió las puertas plegables por completo. Era, como dije, una pequeña bodega. Aunque las luces fluorescentes daban una buena iluminación y todo el lugar se veía con la claridad del día, Había un pequeño colchón en la esquina donde supongo que estaba durmiendo Víctor. El resto del espacio estaba ocupado por vehículos, sus repuestos y otras herramientas. Todo el lugar también apestaba a algo que no pude ubicar… probablemente solo grasa y sudor masculino. En otro rincón había una silla con una mesa, y encima de la mesa, ¡un teléfono!

    Yo: «¿Puedo usar el teléfono?»

    Víctor: «Ahuevo que Si” mientras comenzaba a abrir el cofre de mi vehículo.

    Tomé el auricular y me lo acerqué a la oreja. Silencio. No había tono de marcado.

    Yo: «No hay tono de marcado».

    Víctor se acercó y me quitó el teléfono. Mientras lo hacía, no pude evitar notar su torso aún sin camisa. Era peludo y tenía una gran barriga. Tenía algunas manchas de grasa en el vientre, el pecho y los brazos.

    Víctor: «Chinga, la pinche tormenta se chingo la línea».

    Yo: «¿Habrá alguien cerca con un teléfono celular?»

    Víctor: «Aquí solo está nuestro taller y otros dos pinches negocios, un depósito y una ferretería. Ambas están cerradas y los weyes que las atienden no se quedan como yo. Tendrás que caminar un par de kilómetros para cualquier otro negocio o casa».

    Sopesé mis opciones. Todavía estaba lloviendo bastante fuerte. Podría caminar. Pero tal vez podría esperar a que estos hombres arreglaran mi auto y luego conducir. Zahid ya estaba trabajando bastante duro en ello. Víctor fue y se paró junto a él y comenzaron a discutir lo que se debía hacer. Fue entonces cuando empezaron mis estornudos.

    Yo: “Achoo” después “achoo” Alrededor de una docena más o menos.

    Víctor: «Parece que la pinche lluvia te va joder, por tu ropa mojada». mirándome. «Si quieres, puedo darte una muda seca para que te cambies, de por mientras».

    Yo: «No, está bien. Puedo esperar. No tomará mucho tiempo arreglar esto de todos modos, ¿verdad?»

    Víctor: «De jodido una hora, y…»

    Fue interrumpido por otro ataque de mis estornudos. Después de que los estornudos disminuyeron, me miró juzgándome. Podía sentir que los estornudos empeoraban. Decidí que sería estúpido correr el riesgo de contraer neumonía cuando había una opción para cambiarme la ropa mojada.

    Yo: «Está bien, supongo que debería cambiarme».

    Víctor fue a la esquina y abrió una caja. Sacó una toalla, una camiseta relavada relativamente limpia y unos pantalones recortados. Me lo dio todo.

    Víctor: «Como puedes ver, no hay otra habitación. Puedes cambiarse aquí. Este wey y yo nos esperaremos afuera».

    Salieron y fui a cerrar la puerta. Era solo un perno oxidado que deslicé. Había un clavo colgando de un hilo del perno. El propósito del clavo, como luego me di cuenta, era insertarlo en un agujero al final del perno, para que actuara como una especie de cerradura. Entonces no me di cuenta y dejé el clavo colgando como estaba en lugar de insertarlo en el agujero. Lo que, irónicamente, condujo a los siguientes eventos.

    Debería haberme ido a la parte de atrás para cambiarme. Pero ya sea por el olor a grasa o simplemente por pereza, no lo hice. Empecé a cambiarme solo a un par de pasos dentro de la puerta cerrada. Me quité los zapatos, los leggins y la blusa. Pensé por un segundo en dejarme puesto el sostén y las bragas, pero estaban demasiado mojados. Así que también me los quité, me desnudé por completo. Tomé la toalla y comencé a secarme. Me estaba secando el pelo cuando sucedió. El viento azoto de repente, y la puerta comenzó a temblar por la fuerte corriente.

    Llegó una ráfaga de viento grande, aullando, como en cámara lenta, vi que el cerrojo se deslizaba hacia atrás bajo la presión. En lo que debió haber sido solo un segundo, pero se sintió como una eternidad, el pestillo se deslizó completamente y las puertas se abrieron con un golpe. Zahid y Víctor, que habían estado de espaldas a la puerta, se sobresaltaron por el ruido y se dieron la vuelta.

    Me quedé inmóvil con las manos sosteniendo la toalla en mi cabello, mientras Zahid y Víctor me miraban estupefactos. Ahí estaba yo, completamente desnuda, totalmente visible bajo la luz de las lámparas fluorescentes del taller. Delante de dos hombres que acababa de conocer.

    Estaba atrapada en pensamientos simultaneaos acerca de qué hacer. Ya sea para taparme o cerrar la puerta. Mi primer instinto fue agarrar lo que pudiera y cubrir mi desnudez. Agarré y recogí mis prendas que estaban en el suelo a mis pies. Los sostuve frente a mí y luego corrí hacia adelante para cerrar la puerta nuevamente. Lo cual fue un gran error.

    El viento racheado que había abierto la puerta seguía soplando con fuerza. Mis manos estaban mojadas y resbaladizas, al igual que la ropa. Entonces, la ráfaga de viento sopló, mi ropa salió de mi mano a la oscuridad de la calle. Y una vez más mi desnudez fue visible para los dos hombres que seguían de pie clavados en sus lugares, a unos pasos. Decidí cerrar la puerta primero. mi cabello revoloteaba por toda mi cara, mientras luchaba contra el viento para recolocar la puerta, cuando… algo más voló a mi lado. La camiseta, la toalla y el pantalón recortado que me había dado Víctor también habían volado. Esas eran las últimas cosas posibles con las que pudiera cubrirme. Ahora no podía pensar en una solución a corto plazo para mi visible desnudez.

    Me hundí en el suelo, envolví mis manos alrededor de mis rodillas dobladas y escondí mi cara en ellas, esperando que esto al menos ocultara mis pechos y mi vagina. Ocultaba mi cara principalmente por vergüenza, como podía ser tan estúpida. En unos segundos escuché que alguien entraba y cerraba la puerta. También escuché una risa y luego me di cuenta de que solo había escuchado solo un par de pasos. Miré hacia arriba y vi a Víctor poniendo el clavo en el agujero del perno.

    Víctor: «Pendeja, No pusiste el pinche, ¿verdad? Pensé que era obvio para lo que estaba allí».

    Solo lo mire de reojo, con la cara roja de encogimiento.

    Víctor: «Ni pedo, el pendejo de Zahid anda por ahí corriendo detrás de tu ropa para recuperarla. Siempre se pasa de wey, Zahid. Siempre hace lo correcto. Yo, pues, solo quiero echarme otro taquito de ojo, Jeje. Vamos, no séas tímida. Te vi hasta el “oxipusio” de todos modos.

    Víctor estaba ahora de pie justo frente de mí. Estaba completamente empapado, al igual que sus pantalones, y su erección notaba atreves de la desgastada tela, dejando poco a la imaginación. No pude evitar mirar el contorno de su verga y testículos a través de los pantalones cortos mojados. Lo que resultó no ser una cosa inteligente porque se dio cuenta de lo que estaba mirando.

    Víctor: «¿te gusta? Pues ni pedo, lo justo es justo. Me mostraste todo, así que lo educado sería hacer lo mismo».

    Y en un solo movimiento deslizó sus pantalones cortos hacia abajo. Miré aún más claramente su verga. El contraste entre su regordete cuerpo y el mástil de carne grasienta y olorosa que sobresalía de él era de lo más surrealista. Este hilo de pensamiento estaba corriendo por mi cabeza cuando, casi involuntariamente, extendí la mano y toqué el prepucio que cubría la cabeza de su verga. Envolví mis dedos alrededor de él y lo sacudí juguetonamente. Casi de inmediato, me di cuenta de lo que estaba haciendo y mi mano se congeló. Lo miré con temor.

    Pareció confundido durante unos segundos. Hasta ahora, su comportamiento consistía principalmente en bravuconerías y provocaciones arrogantes. Probablemente esperaba que me sintiera intimidada, retrocediera o lo enfrentara ante su atrevimiento. Y, francamente, creo que eso debí de hacer. Pero mi reacción inesperada lo había sorprendido tanto como me sorprendió a mí. Estuvimos inmóviles así durante unos segundos. Yo lo mire fijamente con su verga en mi mano, y él parado allí mirándome fijamente. Quién reaccionara y el cómo sería crucial para decidir el giro de los acontecimientos. Si me hubiera encogido, o tal vez le hubiera gritado, sin duda se habría echado atrás. Pero mi inmovilidad le dio la aprobación que necesitaba.

    Agarró mi mojado cabello y empujó mi cara hacia su verga. Solté su verga cuando la punta golpeó en mi mejilla. Jalo mi cabello hacia atrás y me atrajo de nuevo hacia su cuerpo, esta vez la sebosa verga golpeó en mis labios cerrados. Lo miré y nuestros ojos se encontraron. Me dirigió una mirada severa, una mirada primitiva de macho dominante que traté de devolver con una mirada forzada de resentimiento. Sonrió e inclino la cabeza para bajar la mirada. Seguí su mirada y me sorprendió lo que vi. Mi mano libre estaba tocando frotando mi desnuda entrepierna. Mi organismo estaba reaccionando completamente por su cuenta mi consciencia y sentido común estaban fuera de mi cuerpo.

    Víctor: «Ja… ja… jajaja» comenzó a reír.

    Sentí que su agarre en mi cabello se volvía más fuerte. Tiró de mi cabeza hacia su verga. Esta vez abrí la boca y la dejé entrar. ¿Mi reacción inmediata?: reflejo nauseoso. Una combinación del fuerte hedor de su pene y el hecho de que había empujado su verga hasta el fondo y probablemente golpeó mis amígdalas.

    Sacó la verga. Mi boca tosió un poco. Al sentirse liberada del hediondo tapón de carne, Pero, luego lo envolvió dulcemente, mi mano guiaba la grasienta verga adentro de mi boca y comencé a chuparlo lentamente, usando mi técnica habitual de mamada. La cabeza ya descubierta de su prepucio se sentía bien, casi como una gran piruleta. Lo saqué de vez en cuando para echarle un vistazo, le di una lamida o dos. Era como un niño pequeño con un juguete nuevo.

    Víctor ahora gemía de placer y pasaba sus manos por mi cabello. Tenía los ojos cerrados y parecía estar disfrutando de esta mamada. Llevaba un par de minutos chupando cuando tocaron las láminas de la puerta.

    Víctor: «A de ser el wey de Zahid. Puta, me olvidé de del cabrón”. – molesto

    Dio los tres pasos hasta la puerta y la abrió. Zahid entró corriendo, sosteniendo solo mi sostén en la mano, y cerró la puerta.

    Zahid: «Lo siento, señora Elena, el resto se fue volando. Esto estaba atascado en un árbol, así que…»

    Su voz se apagó mientras observaba la escena frente a sus ojos. Víctor estaba allí de pie, desnudo, con la polla erecta. Yo estaba de rodillas con mi mano todavía tocando mi hinchada vagina. Nos miró, a Víctor y a mí, uno tras otro, y luego dijo:

    Zahid: «Que… pedo?».

    Víctor: «Ya hace un buen que no teníamos una puta tan rica, cabrón».

    Golpeándolo juguetonamente en la espalda. Luego pasó junto a mí hacia el colchón y se acostó en él. Me hizo señas para que fuera hacia él.

    Zahid: «Pero… ella… quiero decir… ¿cómo es que…»

    Trató de unir una oración

    Zahid: «No la estás obligando, no es violación ¿verdad?»

    Hubo un silencio por un par de segundos. Me di cuenta de que Zahid me estaba mirando en busca de una respuesta. Con esta interrupción en el proceso y la pregunta de Zahid, de repente me volví doblemente consciente de la situación. Había estado chupando voluntariamente la verga de un hombre extraño, la polla de un mecánico peludo, gordo, viejo y apestoso, y me había estado toqueteando mientras lo hacía, ¿Me habían obligado? La pregunta de Zahid me dio una ruta de salida. Lo consideré momentáneamente. Pero el trabajo que mis dedos habían estado haciendo ahí abajo me había puesto en un estado mental completamente diferente. La recatada Elena que había luchado unos minutos atrás para cubrirse y cerrar la puerta aparentemente había sido arrastrada por la ráfaga de viento junto con la ropa. Esta Elena estaba poseída, consumida por los instintos más salvajes y bajos.

    Me levanté de mis rodillas, me puse de pie. Camine lentamente hacia Zahid. Le quite el sostén de las manos y lo arroje a algún rincón. Luego me di la vuelta y caminé hacia Víctor, balanceando mis caderas exageradamente, dándole a Zahid una gran mirada de mis nalgas. Llegué al colchón y me arrodillé entre las piernas abiertas de Víctor. Me incline y reanude la mamada.

    Zahid no necesitaba una invitación grabada después de esto. Se quitó la ropa en un santiamén y estaba de rodillas detrás de mí. Acarició, pellizcó y abofeteó mi trasero durante un rato. Luego puso sus dedos en mi vagina y disfruto de su lubricado interior. Muy pronto, ahhh… una verga entraba con facilidad a mi vagina. Habían pasado un tiempo. Desde que había sentido una verga en mi boca, y en mi cuquita al mismo tiempo. Había algo en la verga de Zahid que se sentía maravillosamente bien. Había circunferencia, del tipo que hace que una se sienta satisfecha y llena.

    Zahid me penetró duro y rápido. Su mano siguió moviéndose alrededor de mi cintura, subiendo por mi espalda, jugando con mis senos, de regreso a mi cintura, agarrando mis nalgas y así sucesivamente. Su intensa cogida me distrajo de mi succión y solo estaba sosteniendo la verga de Víctor en mi boca, mientras apoyaba la frente en su abultado vientre. Víctor tomó la delantera entonces. Se puso de rodillas, me agarró del cabello y empezó a follarme por la boca. Estaba siendo penetrada con fuerza en ambos extremos y estaba experimentando un éxtasis placentero. Víctor luego comenzó con su palabrería,

    Víctor: «Oh sí, oh sí, zorra. Te gusta esto, ¿no es así, piche puta? Te gusta que te follen dos vergas ¿No? ¿No? Dime pinche perra». y me sacó la verga de la boca.

    Yo: «Mmmm… hmm… ahhh»,

    Gemí en respuesta mientras Zahid seguía penetrándome con el ritmo y tempo correcto.

    Víctor: «Dilo, perra. Di que te gusta que te cojan».

    Yo: «sí… ooo… ahhh… me gusta… ahh mmm… ser cogida…. ahhh… ohhh zaaahiddd»

    Grité cuando me azoto el primer orgasmo. No sé, si fue porque Víctor me hizo reconocer la naturaleza tabú de este encuentro fortuito, pero tuve un orgasmo extremadamente intenso. Grité y me estremecí ya que duró más de lo habitual.

    Víctor: «Escucha a la perra gritar de placer». Triunfalmente «Apuesto a que el marido es un cornudo de primera ¿Lo es? ¿Es un pinche cornudote?»

    Yo: «Sí» exhalé.

    Zahid todavía estaba penetrándome sin descanso. Su duración me asombró. Nadie con quien me había acostado antes podía seguir tanto tiempo a este ritmo y tempo. Con algunos arranques y paradas, y algunos cambios de ritmo, sí, muchos habían durado más. Pero Zahid fue capaz de seguir al mismo ritmo, incluso con la fricción que su grosor y mi relativa estrechez debieron generar. ¡Asombroso!!!

    Mientras tanto, Víctor continuó follando mi boca. En un par de minutos, su agarre en mi cabello se hizo aún más fuerte y me di cuenta de lo que estaba por venir. En cuestión de segundos, mi boca se inundó con una gran carga de su semen. Me tomó tres tragos, pero me lo tragué.

    Víctor: «Vaya, mira con qué facilidad traga, nuestra putita».

    Sacó su polla de mi boca y usó mi cabello como una servilleta para limpiarlo.

    Víctor: «Buena para culear y para limpiar, jajaja».

    Retrocedió y se quedó sentado mirándonos. Zahid siguió follándome. Ya habían pasado casi veinte minutos, estaba en una neblina lujuriosa, y él no se había detenido en absoluto, ni siquiera por un segundo. De repente se detuvo y sacó su polla de mi coño con un pequeño sonido de plop.

    Zahid: “Ponte de espaldas. Quiero mirarte a la cara».

    Me di la vuelta y me puse de espaldas. Zahid puso sus rodillas debajo de mis nalgas. Tomó mis pies y los puso sobre sus hombros. Con sus manos agarrando mis senos con fuerza, arremetió su verga dentro de mí de nuevo. Y casi me corro de nuevo. En este ángulo, había llegado aún más adentro y tocado lugares que casi nunca son alcanzados. Y empezó una vez más, a ese ritmo frenético, culeándome.

    Víctor: «Compa, tas cabrón se ve que tu aguantas un chingo. Pero recuérdate, que ya tienes seis puercos. No quieres un séptimo, ¿verdad?».

    Zahid: «Si ya se, wey.” mientras seguía cogiéndome. «No voy correrme dentro. A menos que la señora quiera».

    Yo: «ahhh… estoy… mmmm…. ohhh… tomando la píldora. tú ahhh… puedes… mmmhhh… correrte adentro».

    Me las arreglé para sacar las oraciones. Realmente estaba tomando la píldora, y por la forma en que este hombre me estaba culeando, quería que se corriera dentro de mí.

    Víctor: «Jaja, Así son todas estas zorras. Tomando pastillas para poder andar de putas».

    Zahid: “Ya cállate el hocico, cabrón déjame coger a gusto”

    Zahid, Quitó sus manos de mis senos y las puso alrededor de mis muslos. Todavía de rodillas, se enderezó desde la cintura, levantó mi trasero del colchón y comenzó a embestir mi coñito aún más fuerte. Sentí lo que estaba a punto de suceder y me di cuenta de que este cambio de postura había iniciado mi propio orgasmo. Zahid empujó sus caderas hacia adelante, luego hacia atrás, hacia adelante y luego hacia atrás. Todo mi cuerpo se movió con él mientras ambos teníamos nuestros orgasmos.

    Zahid exhaló con fuerza, soltó mis pies y se quedó así de rodillas. Todavía me retorcía con las secuelas de mi orgasmo. Todavía podía sentir su verga dura dentro de mí durante un minuto más. Finalmente la sacó y se sentó allí. Llevé mi mano a mi coñito y no podía creer la cantidad de esperma que salía de él. Me senté, sin saber qué decir. Zahid parecía estar pensando lo mismo. Y la reprimenda de Zahid también había cerrado temporalmente la boca de Víctor. Sin embargo, Víctor se acercó a mí y empezó a jugar con mis pechos.

    Zahid: «Vamos a trabajar en su coche».

    Víctor de mala gana me soltó mis tetas y lo siguió. Ambos se vistieron y comenzaron a trabajar. Me acosté en el colchón por un rato para recuperar el aliento. Seguía lloviendo, pero la intensidad claramente había disminuido. Me levanté y caminé hacia la mesa. Tome el auricular del teléfono. El tono de marcar estaba de vuelta. Las líneas telefónicas volvieron a funcionar. Marqué a Mi Mor.

    Yo: «Hola. Soy yo Eleny».

    Mi Mor: «Bebecita, ¿dónde estás? ¡Estaba muy preocupado!» claramente inquieto.

    Yo: «Lo siento Mor. Empezó a llover muy fuerte y las carreteras se pusieron peligrosas, así que decidí dar media vuelta y regresar con los parientes para esperar que pasara la tormenta. Pero mi teléfono celular se mojó y dejó de funcionar. Y las conexiones telefónicas fijas también estaban caídas, así que no podía llamar».

    Mi Mor: «Está bien. Gracias a Dios que estás a salvo. Estaba realmente preocupado. Entonces, ¿debería ir allí y recogerte? Me tomará solo dos horas».

    Sentí que algo me sobaba las nalgas. Me di la vuelta para ver a Víctor, desnudo de nuevo, con su apestosa verga erecta una vez más, sonriéndome. Puso su mano sobre mi vulva, sus dedos jugaron con mis labios y mi clítoris, mientras me mordió la oreja, riéndose en silencio.

    Yo: «Nooo, No, está bien.» luchando por sonar normal. «Me acondicionaron uno de los cuartos aquí. Así que Estaré bien. No quiero que conduzcas en estas condiciones. Además, tienes que trabajar mañana. Sólo vete a dormir. Volveré por la mañana. Buenas noches, Mor».

    El dedo de Víctor en mi clítoris ahora había encontrado el lugar justo y me tomó un esfuerzo monumental decir toda esa declaración normalmente.

    Mi Mor: «Está bien bebecita, buenas noches. Y cuídate. ¿Este es el número al que puedo comunicarme contigo? ¿Desde el que llamaste?»

    Yo: «Sí, Mor. Adiós».

    Colgué el teléfono sin aliento y le grité a Víctor:

    Yo: «¿Qué chingados crees que haces?»

    Víctor: «Jeje. Así que el pinche cornudo no sabe lo zorra que eres».

    Yo: «Eso es cosa que no te importa. ¿Qué quieres de todos modos?»

    Miré por encima de su hombro buscando Zahid, que todavía estaba trabajando en el vehículo.

    Víctor: «Pues ya sentí tu boquita, a mi “Victorino” también le gustaría probar tu cucaracha. Digo mientras el pendejo de Zahid arregla el motor. Además, estaba pensando, no distraigamos a mi compa Zahid pa´que termine más rápido. Así que como ves sí…»

    Quince minutos después. La hierba mojada se sentía realmente extraña y suave en mi espalda y mis nalgas desnudas, mientras Víctor yacía encima de mí, su barriga rozaba con frecuencia la parte inferior de mis senos, mientras me follaba gradualmente. La lluvia seguía cayendo, pero ahora se había reducido a una llovizna. Estábamos follando debajo de un árbol, a unos 50 metros del taller. Nunca antes había follado al aire libre bajo la lluvia. Víctor no era tan bueno cogiendo como Zahid, pero era bastante decente.

    Víctor: «Ahh… esta pequeña papaya, está bien apretada, zorra. ¿Qué la verga del cornudo de tu marido es demasiado pequeña?»

    Con Zahid fuera, de la ecuación, Víctor había vuelto a su palabrería. Pero extrañamente me excitaba.

    Yo: «Unhh… ¿por qué estás tan obsesionado con que mi marido sea un cornudo, viejo sucio? ¿Coger con casadas te excita?

    Mientras ponía mis manos en su trasero y lo empujaba más adentro de mí.

    Pareció sorprendido de que le respondiera. Se detuvo un momento y sacó la verga. Empujó mi trasero hacia un lado.

    Víctor: «De rodillas, puta. Ahora te la voy coger como la perra que eres».

    Le sonreí con ironía e hice lo que me dijo. Primero me azotó un poco, pronunciando más obscenidades. Penetro mi coñito por un rato. Estaba a punto de tener un orgasmo, de repente se detuvo y sacó su verga.

    Yo; «Argghhh… ¿Por qué te detuviste?»

    Le grité y miré hacia atrás. Ya estaba tan cerca.

    Víctor: «Dame tu mano izquierda».

    Yo: «¿Qué?»

    Víctor: «Dámela, haz caso puta.»

    Hice lo que dijo.

    Víctor: “Ahora tu mano derecha”.

    Lo hice. Sostuvo mis muñecas juntas detrás de mi espalda, y mis hombros estaban en el aire. Los empujó suavemente hacia abajo. Mi rostro estaba ahora sobre la hierba mojada y fangosa, con mi mejilla izquierda tocando el suelo. Fue entonces cuando lo sentí. Su verga toqueteaba mi ano.

    Yo: «¡No, espera!»

    Pensaba metérmela sin ningún estímulo o lubricación de por medio, grité y traté de luchar. Pero su agarre era muy fuerte.

    Víctor: «Sí, ahí es, todas las perras les encanta por el culo».

    Presionó la punta de apestosa verga contra mi culo. No es como si no hubiera tenido sexo anal antes. Pero sin alguna estimulación previa o al menos lubricación, era doloroso. Y si, dolió al principio. Pero después de un par de pulgadas, fue como si mi esfinge recordara cómo y se relajó.

    Víctor: «Como chingados que No, jajaja, mira nada más, como te entró toda la verga. Realmente eres una puta. Si está bien cogida ¿Por qué el drama chingado?»

    Se sentía el extraño placer que el sexo anal siempre da. El placer más mental que físico. Dio la casualidad de que no duró mucho después de eso. Disparó su corrida en mi culo y luego se tumbó encima de mí. Caminamos de regreso al taller. Zahid estaba sentado y había terminado de arreglar el coche. Revisé el reloj. Eran casi las 2 am.

    Zahid: «Está arreglado. Y la lluvia casi ha dejado de caer. Puedes irte si quieres. Pero sospecho que te quedaras un rato más».

    Me sonrió. Le devolví la sonrisa.

    Yo: «Bueno, Mi esposo. Se supone que debo estar con los parientes. Así que no puedo irme a casa ahora. ¿Hay espacio para pasar la noche aquí?»

    Zahid: «Pues… considerando lo que tenemos en mente, no necesitamos mucho espacio».

    Víctor: «Wey, esta perra también le encanta por el culo. ¿Recuerdas cómo nos cogimos a esa putilla de Carmelita? Solo dame veinte minutos para recuperarme».

    Zahid: «Pues en lo que pasan tus veinte minutos, Con permisito dijo Monchito”

    Mientras me llevaba al colchón. Se quitó la ropa y se tumbó boca arriba. Me subí encima de él, tome su verga, la deslice dentro de mi coñito y comencé a montarlo. Empezó a empujar hacia arriba. Víctor estaba cerca de nosotros, mirándonos y frotándose la verga.

    Más tarde me emparedaron deliciosamente. Zahid en mi coñito y Víctor en mi culo. Tomamos una siesta después de eso. Pero Víctor me despertó en una hora y comenzó a follarme. Zahid también se despertó y se unió. Así fue toda la noche.

    Por la mañana, me dolía mi vagina, al igual que el ano, Zahid y Víctor temprano fueron y recuperaron mi ropa. Tuvimos otra sesión de despedida con cada uno de ellos y me fui a casa. Prometí volver y pasar otra noche con ellos, pero nunca lo hice. Pero cuando paso por su taller de camino a al terreno de los ancestros, recuerdo esa noche loca. Y me siento tentada a detenerme.

    Hasta ahora he resistido la tentación. Pero si alguna vez no puedo, los mantendré informados.

  • Sometida y feminizada (cuarta parte)

    Sometida y feminizada (cuarta parte)

    Ella noto lo excitada que estaba después de terminar de bañarnos juntas, y como no estarlo tenia puesto un vestido de baño femenino, además tena un plug dentro de mi colita llena de esa cremita especial que ella me había puesto, ella me indico que me secara así, yo la obedecí muy sumisa y femenina, cuando estuvimos listas salimos del baño, ella me llevo de la mano a la habitación en donde busco algo de ropa interior femenina en uno de los cajones y me la entrego ordenándome que la usara, luego salió y volvió con un vestido de sirvienta, me lo entrego mientras me decía que debía tener siempre el plug en el culito, arreglarme muy femenina y luego hacer algo de comer pues ella tenía hambre, me dijo que no me demorara vistiéndome pues ella iba a hacer lo mismo y quería comer algo cuando estuviera lista, cuando salió me quite el vestido de baño rápidamente y me termine de secar, luego me puse las pantis blancas de encaje que me había entregado junto con el sostén y las medias de liguero, el vestido de sirvienta me dio un poco más de dificultad pues me quedaba muy apretado, me maquille rápidamente como ella me había enseñado y después de ponerme los zapatos de mujer que ella me había dejado, salí de la habitación hacia la cocina, allí encontré una frutas que partí en cuadros, también cereal y yogur que era lo que me había pedido, así lo serví en un tazón junto con la fruta y puse dos puestos en la mesa pues también tenía hambre.

    Justo estaba terminando de poner las cucharas cuando ella llego, venia en un traje deportivo femenino rosado de una pieza muy pegado, cuando vio los dos puestos y la mesa servida me dijo que me quedara en donde estaba pues notaba que no había aprendido mi lección, yo me quede quieta y ella fue hacia una de las habitaciones de donde regreso con un collar de perra con su cadena, fue hasta donde estaba y me mostro la placa que tenía puesta, decía “CUQUITOS”, así en mayúscula y mientras me ponía el collar me dijo que ese era mi nombre, que era una perrita sirvienta y que las perritas sirvientas no comían con sus AMAS en la mesa, entonces me ordeno bajar mis platos y colocarlos al lado de su silla dejando la cuchara sobre la mesa, yo la obedecí sumisa, ella se sentó y me ordeno que comiera a sus pies en cuatro como una perrita, yo la obedecí y luego de comer la fruta del plato con mi boquita ella hecho yogur en mi cereal y como pude lo fui lamiendo muy obediente. Cuando terminamos ella se paró y mirando la hora me dijo que para el medio día debía tener listo el almuerzo, entonces me llevo a la cocina y me indico que debía preparar, como aún faltaban más de dos horas me indico que debía lavar la ropa interior que habíamos ensuciado y los platos, ella estaría muy atenta supervisando mis tareas. Yo comencé con los platos mientras ella fue a una de las habitaciones y antes de que terminara note que había regresado con una fusta que rápidamente uso para darme una nalgada mientras me indicaba que no debía dejar de mirar lo que estaba haciendo.

    Cuando termine con los platos, seguí con la recolección de la ropa femenina, no sin antes recibir un par de nalgadas más por olvidarme de comenzar a cocinar unos vegetales y dejar una panti sucia en una habitación. Lave la ropita a mano y sin equivocaciones, aunque ella siempre estaba atenta y detrás de mí jugando con su fusta entre mis piernas, luego limpie el baño en donde recibí muchas más nalgadas, esta vez solo por su diversión y termine de preparar el almuerzo justo al medio día, ella me indico que sirviera y como estaba caliente me permitió usar la chuchara aunque debí volver a comer en el piso como una perrita, luego de terminar sobre decir que tuve que lavar los platos y dejar la cocina impecable, cuando termine ella me dijo que era hora de comenzar con la última sesión de feminización y castigo pues yo me debía ir antes de que anocheciera, entonces me tomo de la correa y me llevo a la habitación en donde había dormido y me fue preguntando si me había gustado todo, me pregunto por las pastillas y cuando le dije que me había encantado su efecto tomo otra y me la metió en la boquita. Cuando llegamos me indico que me debía poner en cuatro sobra la cama y cuando la obedecí levanto mi faldita y metiendo sus manitas entre mis pantis saco el plug de mi culito.

    Entonces comenzó una sesión de modelaje y fotos, primero con la ropita de sirvienta que tenía puesta, sobre decir que las primeras fotos me las tomo en cuatro como una perrita, me bajo y me subió los pantis mientras las tomaba, también levanto mi faldita, luego me hizo posar acostada, me puso de un lado y del otro, boca abajo con la nalguita parada y la faldita en la cintura, luego hacia arriba con las piernas muy abiertas y mis manitos entre mis piernas, entonces me dijo que me pusiera de pie y después de hacerme posar de varias formas, me dijo que quería que me cambiara de ropita, entonces me siguió con la cámara mientras me ordenaba que abriera uno de los cajones, luego me indico que debía quitarme los pantis así vestida, luego las medias de liguero, y mientras lo hacia ella miro y me fu indicando que ropa interior debía sacar, primero fueron unas tangas y unas pantimedias, esas las tuve que usar por separado con mi uniforme de sirvienta para complacer sus deseos, luego siguió quitarme el vestido y ponerme un minifalda muy apretada con una camisita trasparente que iban acompañadas de medias de liguero rojas y un juego de ropa interior de encaje rojo y negro, así me hizo volver a ponerme acostada boca arriba en la cama, solo que esta vez soltó la cámara y me amarro así como estaba a la cama, luego me puso mi collar de perrita y me puso entre las piernas un dildo grande con forma de pene.

    Después de tomar un par de fotos tomo el dildo con una de sus manos y lo introdujo en mi boquita, comenzó a comerme mientras me decía que iba a tratarme como una puta, como una sumisa y una perra sucia y caliente, yo me excite mucho al sentirme tan sometida y mientras sentía ese dildo entrando en mi boquita golosa sentí como ella comenzó a tocarme por encima de la faldita, luego entre las piernas, mientras seguía diciéndome que era una puta, que estaba toda mojada y caliente como una perra en celo, como estaba atada con las manos y las piernas juntas fue fácil obedecer cuando me ordeno que me pusiera boca abajo, cuando lo hice sentí como ella metía su mano por debajo de mi faldita hasta meter uno de sus deditos por mi culito, yo gemí y ella lo metió mas adentro y comenzó a moverlo hasta hacerme gemir nuevamente como una hembra caliente. Entonces tomo el dildo y metiéndolo entre mi faldita lo introdujo en mi culito dejándolo ahí mientras colocaba su cámara para filmarnos en un punto que abarcaba muy bien la camita.

    Al regresar estuvo jugando con el dildo en mi culito hasta meterlo todo, lo cual me hizo gemir mucho, entonces lo saco y mientras me decía que no debía gemir tanto ni ser tan fácil, ni tan puta fue por una mordaza y la coloco en mi boquita, luego puso una almohada por debajo de mi cadera para que levantara bien la colita y después de meter un plug vibrador en mi culito comenzó a darme nalgadas con una regla de madera mientras me trataba como la más sucia de las putas, como una perra, me castigo y me humillo toda así atada, luego, cuando mi nalguita estaba completamente roja me soltó las piernas para atarlas por sobre mis hombros y tenerme así toda abierta y ofreciendo mi culito a su mirada. Entonces fue a uno de los cajones y regreso con un juguete erótico, era un dildo largo delgado que vibraba y según me mostro tiraba un liquito al apretar una de dos bombas que tenía, ella lo metió por mi culito mientras me decía que era un juguete que simulaba el tipo de verga que necesitaba una perrita caliente como yo, entonces lo puso a vibrar y mientras yo lo sentía muy adentro, pues era más largo de lo normal, comenzó de decirme que debía mojarme toda así como estaba, que debía mojar mis braguitas como una hembrita mientras ella miraba, yo asentí obediente mientras sentía como mi culito se iba llenando con algo muy grande, muy grueso, entonces pude notar que ella usaba una de las bombas y eso inflaba el juguete que tenía en el culito, lo mejor era que no se salía pues tenía como una bola en la base que ya estaba dentro de mi culito, ella lo inflo mientras yo me sentía toda llena y cuando tuve el culito completamente lleno y estaba así toda abotonada con ese juguete comenzó a tocarme toda mientras me decía que era una perra, que era una puta sucia y que tenía en el culito la verga de un perro, que era una perra, yo solo asentía cada vez que me preguntaba si estaba caliente, si era una perra, una puta sumisa, una hembra en celo, si tenía el culito caliente, entonces comenzó a apretar la otra bomba haciéndome sentir un montón de liquito dentro de mi culito y con eso no aguante más y me moje toda en la ropa interior que todavía tenía puesta y en su manito.

    Ella apago la vibración y limpio su mano en la mordaza que tenía en la boquita, luego me dijo que como perra que era debía saber que después de mojarme era normal que quedara pegada al perro durante una media hora así que iba a dejarme así ese tiempo y luego tenía que cambiarme para complacerla y terminar nuestra sesión de feminización y sometimiento.

  • Mi mujer me complace actuando de sumisa por mi cumpleaños

    Mi mujer me complace actuando de sumisa por mi cumpleaños

    Aquella noche, en «El hotel Wimbledon», mi mujer me hizo un sexy baile en baby doll en el tubo, hasta que poco a poco fue quedándose desnuda, friccionando sus tetas y nalgas en el tubo para luego lamerlo, despertando el morbo y las ganas de follarla de mil maneras, entregándome el culo en total sumisión.

    Para los que han podido seguir mis historias, a lo largo del tiempo todas las mujeres con las que me tope en mi vida hicieron de mi un hombre con mucho apetito sexual, disfrutando con mucho morbo a mis mujeres de turno; ha pasado mucho tiempo desde mi último relato… pues la vida continua con la rutina… y el sexo con mi mujer se volvió más monótono, dejamos de grabarnos y tomarnos foto mientras follábamos, pero a raíz de mi onomástico trato de agasajarme, cumpliendo todas mis fantasías la noche previa a mi cumpleaños.

    Jueves 1 pm – llamándome a mi móvil promesa de sexo:

    D: Amor el sábado que es mi cumple, porfa no vayas a organizar nada tan grande, tu sabes que me estresa mucho el estar atendiendo e invitando a mucha familia, prefiero gastar ese dinero en irnos de viaje, aunque sea la otra semana.

    C: Ya amor… pero, aunque vamos visitar a mis papás y mis hermanos ok, ¡son tus 40 años amor!, y quieren saludarte sí.

    D: Ya amor… vamos coordinando voy a almorzar, hablamos…b esos

    C: hablamos amor, besos

    Ya esa misma noche, muy cansado de trabajar en la oficina, mi mujer me espero dándome algo de cenar y planeando nuestra salida de romance y pasión

    C: Amor, el sábado vamos a vernos con mi familia para almorzar ¿o prefieres cenar?

    D: Uhmm, creo que prefiero cenar amor, quiero por lo menos dormir bien el día de mi onomástico, quiero estar relajado

    C: Ok, amor… te entiendo – mientras estábamos en la cama echados y abrazados

    D: Amor y no te gustaría ir de viaje al norte, aunque sea para escaparnos del frio de la capital… sabes por eso que no me gusta celebrar mi cumple en estas fechas con el frio horrible… además me muero por verte caminar desnuda por la casa… así como cuando en verano andábamos desnudos… ya sabes…

    C: Si amor, te entiendo, lo sé porque no hacemos el amor como deberíamos, andas muy cansado… pero ya verás la pronta sorpresa que te hare por tu cumpleaños

    D: ¿Así?… Y que sorpresa me tienes… me vas bailar desnuda?… me vas a dar tu colita… mira que hace tiempo no me la das… creo que solo me la quieres dar cuando es verano… ya me toca eso… como regalo de cumple dámelo pues

    Riendo ambos, empezamos a besarnos y empecé a excitarme.

    C: Espera amor, dejémoslo para el fin de semana si… estoy cansada también, te prometo que ese día será genial… seré tu putita en la cama y hare lo que tú quieras – con voz sexy

    Estaba por querer follarla, pero también me encontraba cansado y más el frio de la noche ya solo nos fuimos a dormir.

    Pero antes de conciliar el sueño, pensaba que ya iba cumplir 40 años, iba a hacer todo un cuarentón bien recorrido, ya pegando canas y aunque el vigor de mis 20 ya quedaron atrás, aún siento el mismo morbo de siempre… así que pensé para la noche siguiente comprar una pastilla de sildenafil, para darme mayo potencia sexual… aunque no es la primera vez que la toma, ya que una ocasión en el pasado lo probé para tener una sesión sexual con una amiga infiel a su novio, en fin.

    Viernes 7 am – quedando para la noche:

    Con anticipación pedí permiso un par de horas antes para salir y no toparme con el tráfico del fin de semana, y esa mañana

    D: Amor ya nos vemos en la tarde… nos encontramos en la calle para cenar, ¿algo previo a mi cumple y de ahí la acción…qué opinas?

    C: Si amor, también pensé lo mismo, es más tengo cita en el salón para arreglarme el cabello uñas y todo para estar linda para ti …hoy te llevo tu sorpresa, avísame por donde nos encontramos ya que pedirás permiso.

    D: Ya amor nos vemos más tarde. – le di un beso y salí al trabajo

    1 pm – confirmando nuestra cita:

    D: Aló amor dime… por donde nos vemos por Miraflores, en algún lugar de Barranco, podrás llegar hasta hi llevándome mi sorpresa, ya sabes

    C: Si amor voy en taxi y nos vemos ahí, ya me estoy pre lista estoy que regreso del salón de belleza, termino de cambiarme y nos vemos mejor por El C.C. San Miguel… que está más cerca a tu trabajo.

    D: ¿Sí?, te dará tiempo llegar hasta acá. Bueno igual yo te espero, dale

    C: Si amor tu regalo lo voy a recoger por allá que mande pedirlo y envolverlo, espérame por EL centro Comercial

    D: Ya amor, nos vemos más tarde, besos

    C: Besos amor… la pasaremos muy bien ya verás.

    4 pm – saliendo para el encuentro con mi mujer:

    Ya por el centro comercial, aproveche en ir a la farmacia y comprar una tableta de sildenafil para tenerla por si se presentaba mucha acción, así que espere hasta que mi mujer me llamo al móvil

    D: ¿Aló amor por dónde estás?

    C: Aló… Aló jefe “dijo mi nombre”, ya estoy aquí… estoy por los estacionamientos, venga que lo espero, tengo su regalo listo…y apúrese que estoy caliente y no me vaya a “enfriar”

    Esas palabras fueron mágicas empezamos a ser cómplices de unos roles de personaje que interpretábamos en la intimidad, sabíamos que iba a terminar en una noche de sexo salvaje

    D: Ok, señorita ya voy allá le daré el encuentro y no se preocupe que me encargaré que no esté fría toda esta noche que nos queda… espéreme

    C: Lo espero

    Ya camino a salir, pensaba que tenía que tomar la pastilla y aproveche en comprar una botella de agua y tener a la mano el tomar mi dosis y sorprenderla, volver a hacer como cuando tenía mis 20 años.

    Y al llegar no la notaba por donde estaba, hasta que oí sentir caminar unos tacones y al girar vi que llegaba ella con unas botas, un vestido negro ceñido y con una sacó que hacían cubrir su figura, llevando un bolso grande todo un look de ejecutiva y con gafas oscuras, toda sexy y arreglada con sus labios pintados se acercó a mí, la recibí con un abrazo y ella susurrándome al oído me dijo

    C: ¡Te gusta tu regalo!, mientras me hacía gestos coquetos

    D: Si está lindo “el regalo”, pero ahora me gustaría desenvolverlo, hueles delicioso… cenamos o vamos a algún lugar a estar solos.

    C: Si, ya tengo reservado un hotel para pasar una gran velada, vamos al Wimbledon… tengo ya la reserva en la suite presidencial, reserve doble turno para que nadie nos interrumpa… Vamos a recibir su onomástico, haciendo el amor a media noche “jefe”

    D: ¡Ok, me gusta la idea… ah, pero eso si! Ud. Hará todo lo que yo desee… serás mi mujer, mi amante, mi putita complaciente esta noche – mientras la abrazaba y besaba tiernamente

    C: ¡No lo diga tan fuerte jefe!, que no quiero que oigan todo lo que me quiere hacer, ya que lo complaceré por sus 40 añitos, lo llevaré al cielo

    Para no hacerla más larga, fui a pagar el estacionamiento, esperando el momento para tomar la pastilla, nos íbamos al famoso hotel en Lima, donde suelen ir parejas y amantes de turno… iba a cumplirme una fantasía, así que entramos al hotel por la cochera y antes de bajar sentados en el auto me platicó

    C: Traje juguetitos para la noche… y un trajecito que pienso ponérmelo para que puedas desenvolverlo… pero tienes que ser paciente – con voz muy sexi mientras nos besábamos como amantes de media noche

    D: Ok… pero no me haga esperar mucho, que quiero probar esa colita, esas tetas, lamer esa conchita tan rica que tiene.

    C: Lo hará, pero paciencia que tenemos toda la noche… es más mientras llegue la hora de su onomástico, quiero que me cache, quiero estar sentada en su verga mientras me llena de leche, ok jefe, lléneme toda de leche esta noche.

    Nos besamos… y antes de echar llave al carro tome la pastilla con disimulo y que no se dé cuenta, esa noche si iba a ver acción de la buena

    6 pm – en la suite presidencial:

    Mientras entramos a la habitación el sonido de sus tacos me hacían fantasear y ya dentro pensaba que en cualquier momento podría ya estar “levantando asta”, le ayude a retirarse el saco, quedándose con su vestido ceñido al cuerpo, haciendo notar sus grandes tetas, ufff, tremenda potra iba a ser domada aquella noche de mi onomástico, que lindo regalo iba tener por mis 40 años; nos sentamos en la cama y me pidió tiempo para ir al baño a cambiarse diciéndome que lo espere en bóxer sobre la cama, a lo cual acerté con un guiño.

    Mientras estaba en la habitación, la zona del jacuzzi, me anime a preparar el jacuzzi, y bajar un poco el tono de la luz de la habitación, la zona del pole dance estaba cerca de la cama, puse algo de música suave y empecé a sentir el efecto de la pastilla, me sentía algo caluroso, me senté sobre la cama, tapándome ligeramente con las almohadas para que no notase mi erección que iba creciendo. Al sentir que abría la puerta del baño sentía más el aroma de su perfume y con su voz sexy replico.

    C: Ya salgo jefe, ahí le llevo su regalo… disfrútelo a primera vista, pero solo quede sentado observando

    De pronto, salió del baño con un sexy baby doll rojo, y con unos tacos que hacían juego, estaba tan ardiente y el solo verla así caminando sensualmente hacia el área del pole dance, meneando sus caderas se dirigió hacia el tubo y empezó a hacer un sensual baile, llevaba en sus manos lubricante, unas esposas, un cubre ojos y un bocal de bola, dejándolos al lado del jacuzzi, mientras se inclinaba mostrándome su culo con su atrevido hilo, que desaparecía entre sus nalgas, el sonido de los tacos el verla menear, pararse junto al tubo y deslizándose sensualmente hicieron completar la tarea de estar con la verga erecta.

    D: Desnúdate para mí, poco a poco ve quitándote todo, y muéstrame el mejor regalo que puedo tener esta noche, verte desnuda y jugando con el tubo – mientras ponía música acorde a la fanea “slowed to perfection”

    C: Lo que Ud. Quiera jefe, hoy soy suya todita suya… como me dijo… ¡su mujer, su amante… su putita!

    Y con una risa sensual y picara, empezó a menearse dando todo de sí para excitarme, se fue levantando poco a poco la prenda, disfrutaba de su figura a luz tenue, friccionaba sus tetas en el tubo, me daba la espalda y abriéndose de culo para restregarse el tubo. Waooo! Que excitante show estaba teniendo por mi onomástico.

    D: Siga así… siga que ya me tiene muy excitado, donde aprendiste a moverte asi de sensual…

    C: Tengo mis secretos, me prepare para Ud., para hacerlo feliz

    D: Vamos ambiénteme sus prendas para olerlas, ¡quédese desnuda… muéstreme mi regalo!

    7 pm aprox. Después del juguete le follé hasta el alma:

    Prosiguió en quitarse suavemente la prenda superior dejando sus voluptuosas tetas al aire, y verla así, con tacones rojos, con su pequeño hilo, su cabello liso, sus labios pintados hicieron ponerme bajo al filo de la cama, oliendo su prenda.

    D: Sóbate las tetas y el culo en el tubo como lo hiciste antes… pero hazlo suavemente quiero grabar en mi cabeza tan ardiente escena

    C: ¡así… así le gusta! – ya con voz excitada

    Mientras friccionaba sus tetas con el tubo y giraba lentamente para mentar sus nalgas entre el tubo y chocándose con el mismo, de pronto se agacho suavemente y le dio suave lamida en la parte donde estuvo su culo chocando ufff… Estaba excitado a mas no poder, quería follármela ya, quería comerme esa colita a lengüetazos y más.

    D: ¡me encanta!, ahora vengase a lamerme la verga que ya está listo mi “tubo” para Ud.… venga gateando hacia mí, como una perrita… venga a saborear mi verga, venga que quiero saborear su culito

    Gateo suavemente hacia mí mientras me ponía de pie, excitado por la escena, deje ver mi verga erecta bajo mi bóxer ya mojado con el líquido pre seminal. A lo cual ella sorprendida y de rodillas ante mí, le ordene que me mordiera la verga sobre el bóxer, y bajase luego suavemente mi prenda para que empezará a saborear mis bolas y humedecida verga de lo excitado que estaba.

    C: ¡Waooo sí que te gusto!, te excitaste demasiado… uhmmm! — mordiéndola y manoseándola, está muy caliente tu verga y siento su palpitar… yo también estoy mojada

    D: ¡Ahora chúpalo!… Devórate mis bolas y mi verga

    Bajando ella mi bóxer y dejando escapar mi mojada verga, salpicando algo de mi liquido pre seminal sobre sus tetas a lo cual ella lo froto por sus pezones, me daba una sensual mirada mientras se engullía mis bolas y me verga, lo más excitante de todo es que al ver que sus labios pintados de su labial, marcaban mis bolas y mi glande…que se entremezclaba con mi líquido pre- seminal; Me hizo tomarla de los cabellos y empezara direccionar sus mamadas, vaya que verla ahí desnuda bajo mi dominación me hizo recordar aquella primera vez que lo hicimos en mi departamento, la vez que a disfuerzos la lleve hacia mi habitación y desnudándola por completa y sometiéndola a mis placeres, volvía a recordar como nuestra relación fue tan pronta y excitante… pasamos muchas cosas juntos… y disfrutaba de hermosa vista y de mi hermosa mujer complaciéndome.

    C: ¡¿Te gusta?! – toda excitada

    D: ¡Me encanta! Sigue… pero dame tu colita, que yo también la quiero saborear

    La hice levantarse y llevándola junto al tubo la hice inclinarse, tome las esposas y el tapa bocal de bola, y la amarre de muñecas en el tubo de pole dance y colocándole el bozal, para someterla a mis placeres, ya sin escape y teniendo expuesto todo su culo a mi placer, le baje suavemente el hilo, mientras le besaba las nalgas y piernas, vaya que si estaba muy mojada, y temblorosa , subiendo suavemente oliendo su cuerpo hasta llegara su culo, el cual empecé a devorarme tremenda colita, abriéndola de nalgas y lengüeteando su ano, preparándola para la dilatación, ella toda excitada y temblorosa, sin poder tener escape, giraba mirándome mientras balbuceaba.

    C: ¡quieres m colita!, ok… Ahh ahh… sigue… Ábreme el culo con tu lengua… ahh!!! ¡Que rico! Balbuceaba sin poder hablar por el bozal que llevaba puesto

    D: ¡uhm, que rico culo tiene señorita!, hoy este culo será mío las veces que quiera

    C: ¡Será tuyo, tuyo!!! Ahh… Uhmm! – excitada a mas no poder. Mientras la abría de nalgas y lengüeteaba su esfínter del ano, hasta su culo olía delicioso, se preparó para mí. Toda depilada y sensual, reviviendo la llama del placer, jugando a nuestros roles fantasiosos

    Seguí un rato más, hasta que la jalé hacia la cama y que la tomé de las caderas y fui follándomela x su vagina, galopando tremenda cola mientras la nalgueaba, le tomaba de los cabellos, y empecé a someterla a mis embestidas…estar así piel con piel mientras me mamaba jugaba con mis dedos penetrando en su ano por momentos para que dilate, éramos nuevamente esa pareja de salvajes en el sexo… escapando de la rutina diaria.

    No podía más, sentía mi verga palpitar, estaba muy caliente, al parecer la pastilla me dio una gran ayuda.

    D: ¡Ahora si me vas a entregar ese delicioso culo!

    La hice ponerse en una posición abriéndose de piernas para exponerme todo su ano, fui introduciendo mi verga suavemente, para que poco a poco ir aumentado el ritmo.

    C: Despacio amor, ¡métemela suave… ahhh… Uhmm! – balbuceaba mirándome toda excitada

    D: Vamos a llenarte de leche… hoy te follo todos tus agujeros – estaba excitado, salvaje fuera de control

    Empecé a domar tremenda potra, la manoseaba, la nalgueaba, le jalaba de los cabellos y jugaba con sus tetas, sudorosos, excitados y sobre todo entregándonos al placer cumplía así una de mis fantasías pendiente en el hotel tan famoso en mención, portándose como una putita a mi placer, disfrutaba en 1er plano como mi verga desaparecía y volvía aparecer de su ano, aunque sé que le dolía trababa de no gritar, gemía de placer y me decía que le echará más lubricante para aguantar.

    C: ¡Vamos jefe! ¡Ábrame el culo con su verga, cumpla su fantasía conmigo… con su putita! ¡Me oyó, lléname de leche!

    D: ¡sí!, ¡Mi puta!, vas recibir toda mi leche en ese ardiente culo, ufff como siento caliente tu culo… ok – todo excitado

    Sometida y sin escape para que no se moviese, eyacule dentro de su ano, pegándome a ella y fundidos en un abrazo no hicimos más que rendirnos a la sensación, toda despeinada y sudorosos nos quedamos en silencio.

    D: Bien, que rico culo aguantador – mientras le daba caricias consolando su dolor anal

    Retire mi verga y abriéndole suavemente el culo, expulso mi leche, manchando el piso, mientras frotaba sus nalgas como calmándola.

    Algo exhausto…, procedí retirarle las esposas, y el bozal, fui a prender el jacuzzi para bañarnos, y siendo sinceros mi verga seguía erecta, me introduje primero al jacuzzi, mientras ella iba al baño a limpiarse, al regresar, algo más relajada entro también al jacuzzi jugueteábamos dándonos besos y caricias, le pedí follar ahí mismo.

    C: ¿Ya tan rápido?

    D: ¡Si mi amor… el tiempo vale oro! Antes que tu culito se cierre nuevamente,

    C: ¿Ok?

    D: Me lo prometiste, nada de amarres esta vez, esta vez seré tierno

    C: Si ya lo sé, además con el lubricante no me duele mucho

    Así que, poniéndose al filo del jacuzzi, de rodillas dentro del mismo y con sus tetas afuera, puse más lubricante en su cola, y empecé nuevamente a penetrar tan rico culito, pero esta vez quería que se tragara mi leche, ordenándole que me mamará la verga, ya si fui disfrutando de su gran mamada, disfrutando de esa lengüita que sabía cómo complacerme…me sentía tanto de confianza por la pastilla, al final seguro le confesaría lo que hice, pero mientras tanto estaba disfrutando de mi regalo, de mi mujer… de mi puta ardiente, así eyacule toda mi leche dentro de su boca – mientras le ordenaba que se lo tragase… y así fue.

    C: ¡Ahora si Casanova! ¿¡Feliz!?

    D: ¡Muy feliz! – con risas cómplices de placer

    Después disfrutar el baño, fuimos hacia la cama y descansamos mientras pedíamos algo para comer con servicio a la habitación. Mi verga seguía dura, pero lo disimulaba tapándome con la colcha, luego de comer, ella se quedó dormida por un rato… Íbamos a tener una sesión más casi a la media noche complaciendo el deseo de ella cumplir mis 40 mientras, la follaría y la llenaría de mi leche.

    Acostados a media luz de la habitación… me puse a pensar en que ya que era mi mujer faltaba dar el siguiente paso, a pedirle matrimonio, aunque ella no era tan idealista al casarse, por ser algo más independiente y empoderada, nunca tocábamos el tema pero si en algún momento, por su familia y no la vieran mal, hacerlo y dar el siguiente paso, y esa noche decidí que sea ya, que sea pronto, después de todo lo que hizo y hacía por mí… No iba querer perderla, si iba a anclar barco ella sería la indicada, aunque por otro lado saber que ya sería un hombre casado a futuro también alejaría a toda mujer… pero siendo realistas, cuando alguien es infiel, así sea casada, con hijos y teniendo un esposo o esposa modelo igual somos infieles… y de esas me he topado con varias.

    En fin, ya respuesta y viendo algo de tv. Y estando aun con la palpitación de la erección, le confesé que había tomado viagra para rendir esa noche, se quedó algo sorprendida, pero a la vez también estaba satisfecha por mi actuar… ya que si queríamos toda una noche de placer quería una ayudadita para estar potente.

    Finalmente, casi a la media noche… empezó a mamarme la verga y mis bolas, para recibir las 12 follando juntos, y minutos más o minutos menos, llegamos al clímax de pasar las 12 follando y llenándola de leche dentro de su vagina … con el riesgo de que pudiera salir embarazada, vaya como disfrute de ella, de su actuar, de su rol que interpretaba como amantes de media noche, gozando del sexo y placer con mi voluptuosa mujer, chupando sus tetas, nalgueándola, besándola por todo su cuerpo… entregados uno al otro, disfrutando de distintas posiciones sexuales y ya para hacer descansar su culito terminamos haciéndonos un delicioso 69 como en los viejos tiempos.

    6 am aprox. Es momento de partir y salir raudos a ser los recatados de siempre:

    A la mañana siguiente mientras nos alistábamos temprano para salir del hotel e ir a tomar un desayuno reponedor, la hice esperar dentro del carro para ir a pagar al counter los servicios extras de la noche.

    Me cruzaba con varias parejas que también salían, todos con mascarillas para pasar desapercibidos, notaba mujeres muy atractivas de figura que salían con sus parejas, disimulando sin tratar de llamar la atención, pues al amanecer la mayoría “huyen”, escapan para no manchar su reputación.

    Así ya en la noche cenamos en familia, y mi mujer volvió a ser toda una dama recatada en casa con su familia, y es que creo lo mejor para una relación, revivir esa llama es darse unas escapadas en pareja para disfrutar de roles y de aventuras y de placer, ese sería mi mayor consejo.

    ********************

    Pueden conocer nuestras ardientes historias, visitando mi perfil, titulados:

    “Encuentro con la contadora de mi trabajo y compañera sexual”

    “La contadora: una adicta a mi verga y a mi leche”

    “La contadora: su pasado, nuestro presente y su ardiente culo”

    PD: Ese día respondiendo los saludos y llamadas recibí un mensaje de Facebook en la noche:

    “Hola perdido, que es de tu vida… por cierto me hubiera gustado saludarte en la recepción del Wimbledon, pero estaba apura y además salía del hotel con mi esposo, supongo habrás pasado una excitante noche… escríbeme y cuéntame que ha sido de ti”.

    Apareció nuevamente una ex saliente, una mujer muy ardiente, una mujer de encuentros de hotel, aunque note en sus fotos de su perfil que estaba algo llenita, seguía teniendo una apetecible figura de buenos pechos, historia que contaré próximamente… lo mejor de esa mujer es que la conozco desde el colegio y le fue infiel a su novio conmigo, su actual esposo hace más de 15 años atrás…

    Continuará…

  • La que busca encuentra…

    La que busca encuentra…

    Es evidente que mi mujer disfruta a plenitud el sexo con hombres que se salgan de lo convencional, que la traten un tanto brusco, que la sometan, que no busquen agradar sino hacer lo suyo, que disfruten su vagina a entera disposición, pues con ello se siente atractiva, deseada y cree tener el control de la relación sexual, porque en cualquier momento puede querer parar y ahí, nada que hacer. La fiesta terminó.

    Sin embargo, no es lo común. Fue el tamaño del pene de su primer corneador lo que la convenció de arriesgarse en la aventura, pero también la actitud decidida de aquel hombre, que, ante sus dudas, perseveró para hacer realidad su fantasía y poder fornicar a la señora casada en frente de su marido. En aquel momento su comportamiento me pudo parecer un tanto desconsiderado hacia mi mujer, pero ella, al contrario de lo que yo estaba pensando, lo disfrutaba al máximo. Tal vez el sexo en el matrimonio es predecible, de modo que todo lo que aquellos parejos eventuales hagan resulta atractivo.

    Pasábamos el fin de semana visitando un pueblo pequeño, de clima frío, algo conservador y coloquial en cuanto a la oferta de entretenimiento para adultos, de modo que las actividades estaban centradas en la visita de museos, sitios de interés, monumentos, lugares turísticos y visita a restaurantes, principalmente. Después de dos días, prácticamente dedicados a recorrer el lugar y sus alrededores, decidimos explorar para ver qué nos ofrecía la noche.

    En principio, nada raro. Pueden ir a la Fonda campestre, al restaurante del Hotel Internacional. Eso es como lo mejorcito por aquí. Pero hay también varios restaurantes, más pequeños, que quizá también les pudiera gustar. O la cervecería. Solo hay una. Bueno, preguntaba yo, curioso, al botones del hostal donde nos alojábamos. Y ¿a dónde nos recomendaría ir? Tal vez al Hotel Internacional. Es muy solicitado. ¿Y qué de la cervecería? Pregunté. Por lo general, allí solo van hombres y a veces el ambiente es pesado. Hay discusiones, peleas, riñas; cosas de borrachos. Tal vez no sea un lugar tranquilo para ustedes. Bien, dije, le agradezco la información.

    Bueno, ya oíste, le dije a mi esposa, ¿a dónde vamos, entonces? Vamos a la tal cervecería, respondió ella. De pronto es pura fama lo que se dijo. Echemos un vistazo, y si no nos gusta el ambiente, pues nos vamos para otro lado, o volvemos al hostal. Okey, respondí. Entonces, arreglémonos y vamos.

    Me llamó la atención que ella se vistiera de manera inusual, un tanto atrevida tratándose de un pueblo pequeño, donde los lugareños eran campesinos, comerciantes y uno que otro visitante. Solo atiné a comentar que el clima estaba frío y era mejor ir abrigados, así que optó por colocarse un abrigo encima de su indumentaria de carnaval. Y, aunque no me pareció lo adecuado, no pronuncié palabra al respecto.

    Llegamos a la famosa cervecería, que no era otra cosa que un bar común y silvestre. ¡Claro! Pero su nombre era “La cervecería”. Llegamos a eso de las 8 pm y, al entrar, percibimos un ambiente cálido, en contraste con el frío que se experimentaba afuera. Entonces, una vez dentro, y acomodados en una pequeña mesa, en un rincón, frente a una ventana, mi esposa decidió despojarse de su abrigo y mostrarse en la indumentaria escogida, que dejaba ver sus hombros, su espalda y casi que sus pechos por el profundo escote de la blusa, además que la corta falda que vestía, dejaba ver sus piernas, que resaltaban por los zapatos de tacón que estaba utilizando.

    En vez de cerveza, decidimos beber unos cocteles y ver qué pasaba en aquel lugar. El sito estaba concurrido, no totalmente lleno, y se oía el murmullo de las conversaciones, que se ahogaba con el sonido de la música ambiental. No había chance de hablar sin levantar la voz y, la verdad, a mí no me pareció agradable el lugar. Pero ella, mi esposa, parecía estar a gusto, quizá fascinada de ver tantos hombres reunidos allí. También había otras parejas, pero estas vestían conservadoramente, utilizando jeans, buzos de lana y botas para protegerse del clima.

    La vestimenta de mi esposa, por el contrario, era una invitación inevitable a ser observada por la concurrencia. Todos tenían que ver con ella. La miraban de frente, o de reojo, pero la observaban. Y ciertamente, en aquel lugar, nos estábamos sintiendo observados. Así que, no habiendo otras alternativas, decidimos quedarnos a pasar el rato. Más tarde, arribaron al lugar unos motociclistas, exhibiendo sus vestimentas en cuero y haciendo alarde de ser especiales y de que todos en aquel lugar reparásemos en su presencia. Y, la verdad, llegaron para alegrar el ambiente en aquel lugar.

    Un de ellos, guitarra en mano, amenizó la noche con su repertorio de canciones y nos estimuló a que lo acompañáramos cantando. Eran canciones conocidas por todos, así que el número de miembros de aquel improvisado coro aumentaba con cada canción. El ambiente del lugar se veía animado, así que lo que pareció aburrido en un principio fue mejorando con el pasar del tiempo. Los motociclistas se adueñaron del lugar, por decirlo de alguna manera, ya que disponían de lo que allí sucedía a sus anchas. Y, pasadas las horas, y con algunos tragos de más, el ambiente empezó a elevar su temperatura.

    Aquellos, entre los cuales también había mujeres, quizá sus parejas, empezaron a proponer juegos y dinámicas para que todos participaran y se divirtieran. El que se bebiera media botella de aguardiente de un solo sorbo, preguntas para saber qué tanto se conocían hombre y mujer en la pareja, concurso de karaoke, y, un poco más subido de tono, las piernas más lindas, la mejor vestida, la más sexy. Para ello, organizaron que las mujeres que se apuntaran a la actividad se subieran a la barra y desfilaran allí, a la vista de la concurrencia, que, con aplausos, media el grado de aceptación de quienes participaran. Los premios eran botella de licor.

    Mi mujer estuvo reacia a involucrarse. Uno de los hombres vino hasta nosotros y, de buena manera, insistió para que mi mujer aceptara participar, pero le agradeció el gesto y le dijo que así estaba bien, felicitándolo por tomar la iniciativa de alegrar el ambiente de aquel lugar. El tipo, un tanto decepcionado por no haber conseguido su propósito, prometió volver a hacernos compañía un rato, si no nos importaba. Le dijimos que no había problema y que con gusto compartiríamos con él.

    Más tarde, como era de esperarse, el tipo volvió a aparecer en escena. Se le notaba decidido y un tanto envalentonado, tal vez animado por unas copas de más. Yo estaba alerta, pues no quería que, de pronto, su conducta fuera inapropiada y se generara algún tipo de situación, maltrato o agresión, que se nos saliera de las manos. Bueno, bueno, llegó diciendo, espero que me dediquen un poco de su tiempo. Y se sentó al lado de mi esposa, quedando frene a mí. ¿Está bien? Dijo. Si señor, contesté. No hay lío.

    Y de una, sin mediar palabra, aquel puso una mano en los muslos de mi mujer, diciendo: Señora, luce usted muy atractiva y nos desilusionó que no hubiera querido acolitarnos para pasarla bien esta noche. Es que, dijo ella, no me sentía muy cómoda. Las otras mujeres eran muy jóvenes y me sentía un tanto fuera de tono. Eso fue todo. Entiendo, dijo él, sin dejar de sobar el muslo de mi mujer, de manera atrevida y descarada. sin dejar de mirarla a los ojos. Quise manifestarme e intervenir, pero mi esposa se mostraba impasible y para nada molesta, así que decidí observar solamente.

    Y es que, una vez el tipo puso su mano sobre los muslos de ella, mi mujer, igual de atrevida, en respuesta, puso su mano sobre el miembro de aquel, por encima del pantalón. Tal vez eso lo dejó perplejo por un momento, pues no esperaba esa reacción de parte de la dama. Ciertamente su actitud de macho alfa y líder de la manada se estaba viendo comprometida, pero no se dejó acomplejar. Vaya, vaya, dijo, por lo que me doy cuenta, la dama, por lo visto, quiere otra cosa. ¿Sí? Cuestionó mi mujer. ¿Qué quiero?

    Pues, con el permiso del señor, aquí presente, me parece que usted quiere tener sexo conmigo. ¿Qué le hace pensar eso? Preguntó mi esposa. Pues la manera en que me toca, contestó. Sí, respondió ella, pero usted empezó primero. ¿No será al revés? ¿Que usted vino hasta esta mesa porque tiene la intención de convencerme y acostarse conmigo? No puedo negarlo, dijo él, usted destaca en la concurrencia y creo que más de uno aquí ha pensado lo mismo que yo.

    ¿Y qué le hace pensar que yo estoy disponible? Cuestionó. Pues, dijo él, para empezar, la forma de vestir es inusual para este lugar y uno supone que usted quiere que se le tenga en cuenta, que quiere que se interesen en usted y procurase compañía. ¿Y por qué esa compañía tiene que involucrar sexo? Replicó mi mujer. Uno supone, contestó él, pero, es verdad, no tendría por qué ser así. Discúlpeme si la incomodé. Para nada, respondió, ella. Descuide. Pero es mejor que las cosas sean claras y no albergar malos entendidos.

    Y sobre tener sexo con usted, sí, dijo mi mujer, debo confesarle que la idea pasa por mi cabeza. Pero no sé si usted esté de acuerdo en las condiciones que habría para que eso sucediera. ¿Y cuáles serían esas condiciones? Preguntó. Primero, mi marido estará presente. Yo no me involucro en este tipo de aventuras si no cuento con su apoyo. Segundo, el encuentro se daría en la habitación de nuestro hotel. Y, tercero, usted puede comportarse como habitualmente lo hace con sus conquistas, pero, si hay algo que no me gusta, dejamos las cosas así. Sin explicaciones. ¿Está de acuerdo? Sí, contestó.

    Aunque quisiera poner algunas condiciones de mi parte. Me parece justo, comentó mi esposa. ¡Adelante! Primero, quisiera que usted y yo saliéramos de este lugar en mi motocicleta. Segundo. Me gusta tener el control de la situación y que mis parejas se sometan. Tercero, si algo no le gusta, antes que rechazarme, quisiera que me lo dijera abiertamente. ¿Está de acuerdo? Sí contestó ella. Bueno, qué opinas tú, me preguntó. Pues, contesté, ¿qué puedo opinar? Ya organizaste todo y no habría nada más que decir, así que vamos.

    El macho alfa de aquella manada de motociclistas, Oscar era su nombre, nos pidió algunos momentos para despedirse de su tropa. Tómese su tiempo, dije yo. Nos avisa cuando esté listo. Así que se retiró de la mesa, conversó un rato con las personas que le acompañaban, quizá poniéndose de acuerdo dónde encontrarse más tarde, o al día siguiente, si las cosas duraban más de lo previsto. Al final, poniendo todas sus cosas en orden.

    Al rato, Oscar volvió. Y, en el mismo tono mandón de antes, dirigiéndose a mi mujer, dijo, ¡vamos! Así que nos levantamos de la mesa y le seguimos. Vi como ella le acompañaba y se acomodaba en su moto mientras yo, que me había rezagado, pagaba la cuenta. El tipo, ciertamente, quería hacer su show frente a los amigos y alardear de su conquista. Y, mi mujer, cómplice del espectáculo, le colaboró, porque dejó el abrigo conmigo y así, vestida de fiesta, informal, como estaba, partió en la moto junto a él. No dudo que los demás sabían qué seguía a continuación.

    Abordé mi vehículo y, también, haciendo el show, partí en dirección contraria a la que habían emprendido ellos. Sus amigos habrán pensado que yo no hacía parte del decorado y que todo se iba a desarrollar entre su amigo y mi mujer, su nueva conquista. Así que, una vez llegado al hostal, tan solo unos minutos después de ellos, llegué hasta nuestra habitación, pero no les encontré. La moto de aquel hombre estaba estacionada frente a la recepción, por lo cual descartaba que se hubieran ido para otro lugar. Supuse, entonces, que mi esposa había tomado otra habitación, así que llegué hasta la recepción para preguntar. ¿Alguien se ha registrado a esta hora? No, nadie, me contestó el recepcionista.

    No me atreví a indagar más y decidí darme una vuelta por ahí. El sitio no estaba concurrido, más bien solo, de manera que hubieran podido ir a algún sitio poco convencional. Y, en efecto, al pasar frente al bar, cerrado y sin servicio a esa hora, escuche el sonido característico del meta y saque del miembro masculina en la vagina de la mujer. Con sigilo, y tratando de no distraer a quienes allí estuvieran, entreabrí la puerta y allí, al fondo, en medio de la penumbra, vi a mi esposa, parada, apoyada en la barra, de espaldas a aquel, quien desde atrás la penetraba y empujaba a su antojo.

    El hombre tenía los pantalones abajo y la embestía duro, con furia, si se quiere. Y mi mujer, con la falda de su vestido levantada, exponía sus nalgas para el disfrute de aquel. ¿Te gusta mi verga? Repetía aquel hombre incesantemente, a lo cual mí mujer respondía con un agitado y entrecortado sí, te siento rico. ¡No pares…! Allí, en la penumbra, al parecer escondidos de las miradas, se podía ver las figuras de ambos en la cópula y escuchar los gemidos de mi esposa, como un murmullo. El macho no dejó de empujar contra sus nalgas, con más intensidad en la medida en que ella gemía y movía sus caderas en respuesta a sus embestidas.

    El tiempo pasó y, tras continuar unidos por sus sexos, vino el desenlace. Aquel apretó su cuerpo contra sus nalgas, evidenciando que había llegado a su clímax. Ella, interpretando la situación, movía agitadamente sus caderas mientras gozaba de las sensaciones del momento. Y, unos segundos después, aquel se retiraba y mi esposa se giraba para dar por terminada la faena. Yo, sigilosamente me fui a esperarlos en la recepción, como si no supiera de nada.

    Al rato llegaron hasta ahí. ¿Dónde andabas? Pregunté cuando les vi. Dándole una pruebita, me contestó ella con una sonrisita pícara. Entiendo, contesté. ¿Y? La tiene rica, continuó. Okey. Y, ¿ya se acabó? Pues, no sé, respondió ella. No sé si él caballero quiera más. Y el caballero, como era de esperarse, respondió que le gustaría compartir un poco más. Entonces, ¿pregunté? Entonces, respondió mí esposa, vamos a la habitación, si les parece. A mí me parece. ¿Y a usted? Pregunte mirando al incrédulo motociclista. Lo que ustedes digan, respondió.

    Ya, en nuestra habitación, mi esposa dirigió el rumbo de laos acontecimientos. ¿Nos quitamos la ropa? Sí, dijo aquel, pero déjeme desnudarla. ¡Adelante! Dijo ella. El hombre, entonces, empezó a desnudarla, quitando prenda por prenda. No era difícil. Empezó por quitarle el abrigo, la prenda que permaneció puesta mientras penetraba su vagina minutos antes. Y estando así, pudo verla de nuevo como la conoció en “La Cervecería”, con su blusa escotada y su corta falda.

    Continuó retirándole la blusa y decidió entretenerse unos instantes, acariciando, besando y amasando los pechos descubiertos de mi esposa, que, para ese instante, estaba aflojando el cinturón del pantalón de aquel. Y metiendo sus manos dentro de los pantaloncillos del hombre, llegaba a acariciar el pene que pocos momentos antes la había penetrado. La tiene rica, dijo ella, mientras aquel miembro crecía de nuevo al tacto de sus manos. El macho, entonces, continuó con su tarea y la despojó de su falda. No fue difícil. Tan solo con soltar la cremallera, la prenda cayó al suelo.

    Ella, algo coqueta, se quitó los pantis y se montó en la cama, presta a recibirle. El hombre, muy ágilmente, de desprendió de la ropa y pronto estuvo listo para embestir de nuevo. Mi esposa, sin embargo, lo instruyó para que se acercara a ella, a un costado, de rodillas, y, tomando su miembro, se lo llevó a la boca y empezó a chuparlo con mucha dedicación. El miembro, rápidamente, se puso erecto. Pero, ella, excitándose ante la vista de esa imagen, continuó su labor, concentrando su atención en el glande de aquel hombre, que, disfrutaba de esas cálidas atenciones.

    No pasó mucho tiempo para que el macho se decidiera intervenir y, de una manera un tanto brusca, la detuvo diciéndole, ahora me toca a mí. Se colocó frente a ella, con su pene erecto palpitando, abrió sus piernas y con un tino certero, llevó su pene dentro de la vagina de mi mujer, quien dispuesta lo recibió y, agarrándole por las nalgas, lo dirigió para que fuera profundo dentro de su cuerpo.

    La cópula inició con embestidas fuertes por parte de él y contragolpe de ella a sus embestidas, con sus caderas. Mi esposa, por no decirlo de otra manera, se volvió loquita sintiendo la verga de aquel jugueteando dentro de su cuerpo. Su cara enrojecía con cada embate del macho y su cuerpo, retorciéndose debajo de él, mostraba las deliciosas sensaciones que el contacto con aquel le producía. Ella abría y elevaba sus piernas para sentir más profundo las embestidas del macho, quien no cesaba de moverse, adelante y atrás, concentrado como estaba, penetrando a mí mujer.

    La faena continuó con la misma intensidad. Aquel hombre procuraba varias los ángulos de sus embestidas en cada movimiento y, al parecer, esto producía algún resultado porque ella gemía más y más con cada variación. Era seguro que aquel miembro en movimiento tocaba las partes más sensibles del sexo femenino y le sacaba chispas de placer a mí esposa con cada una de sus variaciones. Hasta que, después de empujar y empujar, por un lado, y gemir por el otro, aquel, nuevamente, presionó su cuerpo contra el de ella para irrigarla internamente con su semen. Ella pareció sentirlo, porque abrió sus ojos para ver cuál era el semblante del acucioso caballero.

    Ambos, agitados, quedaron tendidos lado a lado, recuperándose del esfuerzo. Ella, estando en su cama, se relajó y pareció dormirse. El hombre, por otra parte, después de un rato, se incorporó, entró al baño para ducharse y vestirse, lo cual hizo bastante rápido. Y, sin tanto protocolo, se despidió. Gracias, señora, dijo despidiéndose de ella. Ojalá nos volvamos a encontrar. Ojalá, respondió mu mujer. Que regreses pronto. Hasta mañana.

    Y así terminó la velada. Ella tenía ganas de experimentar y hacer el amor aquella noche, así que su disposición y búsqueda se vio recompensada. Y es que la que busca, encuentra. Y, en este caso, lo que halló le proporcionó mucho placer. Sus sentidos fueron satisfechos y una vez más pudo calmar sus apetitos con todo placer.