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  • Mi ébano favorito

    Mi ébano favorito

    Hace tiempo estaba en casa y recordé mi ébano favorito su nombre es Rick un chico 1,92 musculoso un ébano muy especial. Es mi ébano favorito porque cuando uno quiere un buen roble grueso y una cabeza como manzana entre tu culo.

    Rick es perfecto te hace sentir muy bien es hombre muy cachondo siempre me pone en cuatro le da duro y luego sueve de ratito menea la verga dentro mi culo se detiene con su mano busca mi polla la sacude bien rico y vuelve con mismo ritmo.

    Rick me hace cabalgar como una puta doy unos saltos como si fuera trampolín de pronto me garras de los hombros me detiene y empieza bomber haciéndome vibrar mis nalgas es como tener un taladro dentro del culo. Se siente bien rico…

  • La güerita GC

    La güerita GC

    Mis estimados, les vengo a compartir esto que ocurrió allá por el 2015 y parte 2016, espero no extenderme ni aburrirlos.

    Sucedió en Monterrey, N.L. Éramos compañeros de trabajo, la mamacita en cuestión GC era encargada de una sucursal de la empresa para la que trabajábamos, desde la primera vez que la vi uff quedé impresionado, es algo bajita de estatura, pero con unas piernas y nalgas bien ricas, güerita, muy bonita la verdad, en ese entonces ella de 27 yo de 25, es el tipo de mujer que me vuelve loco con unas buenas piernotas.

    Como les dije antes, desde la primera vez que la vi le tuve chingo de ganas pero pues obvio no podía llegar y decirle que me la quería coger ja, ja, tuve que hacer mi luchita poco a poco. Sucedió que gracias mi puesto tuvimos que compartimos nuestros números de teléfono para comunicarnos por whatsapp y así de vez en cuando la saludaba e íbamos a platicando más, a veces me tocaba ir a su sucursal y yo con chingo de ganas de agarrar esas nalgotas, de abrazarla de que sintiera como me ponía la verga bien dura.

    Hasta que un buen día ya con más confianza se dio la oportunidad de salir a un antro del centro de la ciudad, entramos al lugar y por la música no nos escuchábamos al hablar así que teníamos que acercarnos y hablarnos al oído y fue tanto el roce, sentir su aliento, que comencé a calentarme, eso más las cervezas que ya habíamos bebido me dio valor para arriesgarme de una vez por todas y darle unos buenos besos ja, ja, ja y al principio se quedó como sorprendida del por qué la bese pero le dije que me gustaba mucho desde el primer día y así y para mis sorpresa comenzó a corresponderme estaba que no me la creía, mis deseos se hacían realidad, la mamacita rica uff dejándose manosear por mi, porque después la abrace por atrás mientras veíamos a la banda que estaba tocando y ella se movía bien rico bailando restregándome sus nalgotas en mi verga haciendo círculos que para ese entonces estaba a reventar, se la ponía en la raya de sus nalgas, la abrazaba muy fuerte que sintiera mi verga lo que tantas veces quise hacerle era ahora o nunca, yo ya bien caliento con ganas de coger comencé a decirle que si nos íbamos a otro lugar y ella como que no sabía que hacer jaja pero al final la convencí.

    Nos fuimos en chinga a un motel cercano, la neta no sé cómo llegamos, yo también iba algo mareado, recuerdo que ella me iba acariciando la verga sobre el pantalón mientras manejaba, pagamos el cuarto, nos dieron las llaves y subimos en chinga, ya dentro del cuarto rápido la acosté mientras la besaba, en la boca, en el cuello, orejas, le decía cuánto me gustaba, cuánto la deseaba, cuánto quería cogérmela, y así fui bajando hasta llegar a esa ricura que tiene entre las piernas le acariciaba su rica panochita sobre el pantalón, ya se sentía lo cálido y húmedo, estaba vuelto loco.

    Comencé a quitarle ese pantalón que llevaba súper pegadito bien sexy que hacía resaltar sus bonitas piernas y ricas nalgas, quedo en tanguita color negro ufff riquísima, solo la hice a un ladito y comencé a pasar mi lengua por esa rica conchita, que rico gemía.

    Aclaro que en ese entonces no tenía yo tanta experiencia haciendo oral como actualmente jaja pero me valió madres, le lamí cuánto y como quise, le daba besos, la succionaba, ella bien mojada, me pidió que le acariciara su panochita, que metiera 1 dedo luego le metí 2 uff se escuchaba riquísimo como gemía, hasta que ya no pudo más y estalló, se vino abundante, me jalo de la camisa y me pidió que ya se la metiera «Métemela ya mi amor, cógeme, dame tu verga, hazme tuya» me decía.

    Le pasaba la punta de mi verga en toda su rica vagina depiladita, color rosita uff y se la deje ir lento, quería sentir cómo se la iba dejando entrar toda, una vez dentro empecé un mete saca fuerte y rápido no tardó en venirse, se vino tantas veces que tuvimos que parar por qué me decía que ya le estaba como irritando, ventaja de la Juventud duramos casi 3 horas coje y coje, me decía «que rico coges papito dame más» y así hasta quedarnos dormidos.

    Yo no pude dormir mucho me despertaba y seguía sin creer mi suerte, le acariciaba sus piernas, su rica vagina, sus pechos, le daba besos en todo su cuerpo no hubo centímetro de su piel que no bese, en cuanto amaneció, le di otras ricas embestidas hasta venirme en sus nalgas y piernas, total la fui a dejarla como todo caballero ja, ja. Recuerdo que me dijo «te metiste con la mujer equivocada por qué yo siempre quiero más» ese mismo día para la noche me manda un msj que «dejamos algo pendiente», así que pase por ella y nos dirigimos a un lugar, dónde después pasaríamos intensas noches porque cogíamos cada fin de semana, cada vez que se podía.

    Ya de tanto coger ya ni usábamos condón, ella comenzó un tratamiento para no quedar embarazada y así poder llenarla de leche a mi antojo, en una de esas ocasiones intenté darle por su culito rico pero no aguanto, solo entro la puntita, ya que tengo la verga algo larga y gruesa, pero tengo el honor de ser el primero y único que ha entrado, todavía jaja, fueron buenos días de mucho sexo intenso, pero después me cambie de trabajo y nos fuimos distanciando, nos emos visto algunas veces más para coger, ella sigue igual o más buenota, pensé que terminaríamos juntos, que viviríamos juntos no se algo así por el estilo, la neta me sigue gustando un chingo jaja no me cansaría de cogérmela todos los días pero ni modo, al redactar este relato le he mandado un mensaje y ya contesto, la idea será volver a verla…

    Ya les contaré que sucederá jaja, dejen sus comentarios para saber que opinan!

  • Una aventura con un hombre joven

    Una aventura con un hombre joven

    Mi nombre es Ana, tengo 54 años vivo en Barcelona. Soy viuda hace 2 años tengo un chalet y un restaurante que me dejo mi esposo y mi hija de caso hace 6 meses y se fue a otro país desde ahí comienza esta historia.

    A los tres meses de haberse ido mi hija decidí alquilar una habitación ya que me sentía muy sola en casa después de entrevistar a varios candidatos un buen día llego un joven de 32 años llamado Carlos llego a mi restaurante a cenar y me dijo que necesitaba una habitación para vivir mientras le entregaban el apartamento, ahí nos pusimos a conversar y me pago 6 meses por adelantado, a los días se mudó a la habitación Desde que llego siempre ha sido amable conmigo, me ayudo a elaborar las planillas del restaurante y cada fin de semana me daba clase de algunos programas contables en la computadora.

    Un fin de semana Carlos me llamo al celular y me pregunto qué quería para la cena yo le dije que si antes me podía ayudar en el restaurante que yo ya no daba abasto a los diez minutos llego Carlos y me ayudo pasar los diferentes pedidos, después de terminar los asuntos en el restaurante me llevo a ver una película y de ahí me llevo a un restaurante a las afueras de la ciudad donde me invito a cenar a un restaurante de comida asiática. Ya de regreso en su carro al llegar a casa cada uno se fue a su cuarto.

    Un buen día estábamos cenando en la casa Carlos me abrazó y me dejé abrazar. Me besó el cuello y una corriente eléctrica me sacudió el cuerpo, como un latigazo. Hacía años que no sentía nada parecido desde que murió mi marido. Me puse sería y le pregunté que buscaba de mí. Su respuesta fue sincera y clara, mirándome a los ojos. Tan solo me buscaba a mí, como mujer. Desde la primera vez que me había visto, no había podido dejar de pensar en mí.

    No me dio tiempo a reaccionar. Cuando me quise dar cuenta ya le tenía encima y sus labios pegados a los míos, lamiéndomelos. No pude evitar ceder a su presión y los abrí inconscientemente. Fue el beso más dulce que jamás me habían dado. Me cogió la mano y lo lleve hasta mi cuarto y al entrar y ver la cama me dijo que me iba a amar como nadie lo había hecho. Volvió a besarme y esta vez sí, me bajo la cremallera del vestido. Antes de sacármelo por la cabeza metió las manos dentro y me amasó el trasero. Me sentí feliz.

    Estaba expectante a su reacción cuando me lo quitó. Evidentemente mi cuerpo no es el de una chica de veinte años. Me quitó el sujetador y cuando dejó los pechos al aire, cogió un pezón con los labios y lo besó. Esperó a que se me pusiera de punta para acariciarlo con los dientes. Y de nuevo acusé la sensación entre las piernas.

    Me dijo que me tumbara en la cama y empezó a desnudarse. Tenía un cuerpo increíble. Se tumbó encima de mí y me besó apasionadamente. Luego fue descendiendo por mi cuerpo y le pedí que me poseyera. El siguió a lo suyo y descendió hasta los pechos donde se recreó. Descendió hasta el ombligo sin despegar la lengua de mi estómago y se detuvo, dejándome expectante de su siguiente movimiento.

    Fue el que me temía. Puso la boca abierta sobre mi sexo y la lengua fue directamente al vértice superior. Era la primera vez en mi vida que alguien me lo hacía. Sus lamidas eran fuertes y largas. Intenté separarle, más por pudor que por falta de ganas y el chico lo sabía. Insistió con un par de lengüetazos, suficientes para llevarme al orgasmo. Me corrí retorciéndome y presionando con las manos su cabeza contra mí pubis.

    Sin darme tregua ascendió por mi cuerpo hasta colocarse a la altura idónea. Se cogió el pene con la mano y me lo puso en la entrada de la vagina. Empezó a entrar lentamente y no tuvo siquiera que salir un poco para lubricarme y volver a entrar. De un tirón estaba totalmente dentro de mí presionándome la matriz un poco. Tenía una buena herramienta.

    Esperó a que me amoldara a él y entonces empezó a follarme lentamente, haciéndome sentir cada centímetro deslizarse y la fricción de ambas pieles. Entraba hasta dentro y con la misma parsimonia volvía a salir Cuando solo tenía el capullo dentro, volvía a entrar hasta que los testículos me rozaban el ano.

    Ni siquiera aceleró cuando empecé a correrme. Jamás había tenido un orgasmo tan largo. Cuando me abandonó las entrañas, sentí como que me arrancaban algo mío de dentro. Se tumbó a mi lado después de descansar un rato comencé a cabalgarlo a diferentes ritmos, el me apretaba las nalgas con las manos. Y a los minutos me corrí de nuevo.

    Una noche estaba con un camisón blanco esperando a que llegara Carlos para cenar algo cuando llego Carlos me beso y me montó en la mesa de la cocina y me desnudó toda, me puso en cuatro y me empezó a coger durísimo por el culo. Nunca antes me había dolido tanto una cogida como la de ese hombre, su pene estaba inmenso y era gruesísimo. Me sentí toda irritada, adolorida y muy excitada, adoraba la sensación que estaba teniendo. Luego de unos 30 minutos se aburrió de mi culo y comenzó a perforarme la vagina, ya estaba toda mojada y fue demasiado divino sentir como mi vagina me quedó partida después de tanto sexo.

    Yo gemía fuertemente y no me importaba nada en ese momento. Estábamos a punto de corrernos, empecé a sentir un chorrero de leche y mi vagina está llena, se desbordaba todo ese semen. Me preguntó si ya estaba lista para un nuevo orgasmo y le dije que sí con la cabeza. Me besó con la lengua tan dentro como pudo y empezó a acariciarme directamente el clítoris. Me corrí con sus besos y a pesar de ser mi tercer orgasmo, fue quizás el más placentero.

    Carlos sigue estudiando y trabajando aunque ya tiene su piso se queda en mi casa. Somos pareja

  • Descubriendo a Sarita

    Descubriendo a Sarita

    Antes de seguir con la historia de Becca les voy a contar algo más reciente. 

    Me dedico a dar clases en un colegio donde las familias tienen suficiente dinero para pagar colegiaturas de más de 10 mil pesos. Donde las nanas o los chóferes fungen como papás o mamás y donde los padres biológicos nunca están, o si están solamente es cuando los llaman a alguna reunión o alguna actividad dentro del colegio.

    Esta primera historia pasó durante la cuarentena.

    Trabajando en el colegio con un alumno de PF (Prefirst) se apegó mucho a mí, Diego se llama. Antes de que nos mandaran a la cuarentena ya tenía planes de trabajar con él en el formato de clases extras (música) pero por falta de horarios no se pudo. El contacto con su familia era directamente con la mamá vía correo electrónico.

    Ya estando en cuarentena me tocó dar clase curricular al grupo de Diego y pude concretar una clase extraescolar. Durante la clase curricular el formato fue individual. El día que me tocó dar clase le pedí a Diego que llamara a su papá o a su mamá. Se dio la casualidad de que fue la mamá quien apareció por la pantalla. Una mujer blanca, cabello negro con cola de caballo, tenía unos leggins negros deportivos y ya frente a la pantalla pude alcanzar a ver que tenía puesto un top, estaba terminando de colocarse un pequeño suéter para cubrirse un poco esos pechos que lograban notarse.

    Sara: Buenos días profesor mucho gusto Sara.

    Yo: Que tal… (formalidades)

    Sara: Entonces también vas a trabajar con Diego en su clase extra

    Yo: Así es, lo veo el día viernes a las 15 horas yo le mando el link y que tenga listo su instrumento…

    Sin mas rollo los días de after platicaba con la mamá unos minutos ya que ayudaba a Dieguito a conectarse a la clase. La mayor parte de las veces la veía en ropa deportiva y en otras la veía muy arreglada.

    Sara es la típica a esposa ama de casa que tiene dinero porque se casó con un tipo rico, la ama de casa que se cuida mucho el cuerpo y que tiene las mejores cremas para verse joven.

    Los días que la veía arreglada se veía muy bien, por las mañanas la veía de vestido y tacones, alguna pañoleta sujetando el cabello y maquillaje ligero (la verdad no lo necesitaba).

    Uno de los días que la vi muy bien producida se notaba que estaba algo nerviosa y algo apurada.

    Sara: bueno profe te dejo, tengo que atender a unas visitas

    Yo: con calma acá espero a Dieguito.

    No sé que andaba haciendo Dieguito pero pude ver que al fondo de la pantalla por donde salió Sara pasó un hombre, calculo 1.80 de altura y se veía que era trabajador de alguna obra ya que estaba con el tipo o pantalón de mezclilla, botas una playera y su gorra.

    Esto va a sonar a cliché de fantasías señora adinerada y obrero pobre. Y tal cual así es.

    Diego apareció en la pantalla por algún lado y me dijo que no quería tomar clase, que se sentía triste porque no le gustaba que ese señor estuviera en su casa.

    Yo: Pero que pasa Diego, porque dices eso.

    Diego: es que ese señor le habla feo a mi mami.

    Yo: No Diego eso está mal. Porque no le dices a tu papá, para que ya no le hablen.

    Pero el que hace ala en tu casa?

    Diego: está componiendo el cuarto de mis papás.

    Yo: bueno diego cuéntale a tu papá todo esto.

    Y comenzamos la clase.

    A lo lejos se escuchaba un taladro, golpeaba con un martillo, golpes en la pared, y esas veces que tomaba clase Diego era siempre ese ruido.

    Uno de los días que Sara estaba arreglada pasó tal cual lo mismo, entró el hombre y Sara detrás de él pero agarrados de la mano. Diego no aparecía y ya hasta el final se puso frente a la cámara y me dijo que le estaban pegando a su mamá. Que se escuchaba que gritaba.

    Diego: ya no le habla feo ya le pega- por el chat

    Yo: Diego activa tu micrófono por favor.

    «ay… pla… pla… pla… si… pla… no tan duro… nos… pla… van… a… escuchar…» -se escuchaba acompañado del ruido del taladro y apenas y se escuchaba lo que hacían.

    Yo: Diego necesito que vayas a hablarle a tu mamá esto no puede estar pasando.

    Diego se fue corriendo a donde se escuchaban los gritos.

    Sara: no Diego cierra la puerta!!! – gritando

    Diego: – entró corriendo- le está pegando a mi mami.

    Entró Sara colocándose un zapato y regañando a Diego.

    Sara: Diego esas no son formas de entrar a un cuarto, tienes que tocar la puerta antes. Perdón profe no se que le paso a Diego para que entrara al cuarto si ya se que lo están arreglando.

    Yo: no te preocupes Sara, solo recuerda que todas las sesiones se graban.

    En su cara se formó un rostro de sorpresa y nerviosismo a lo cual solo me dijo.

    Sara: Profe una disculpa… Podemos hablar después?

    Yo: Cuando gustes podemos realizar una sesión para platicar.

    Sara: – con cara de tristeza -me parece bien.

    Después de terminar mi jornada de clases recibí un correo de Sara pero de su mail personal, en el cual me mandaba su número de teléfono y me decía que por favor si había escuchado algo no le dijera a nadie, que le mandara un whats a las 11 de la noche.

    En esos whats me contó que su esposo siempre estaba fuera y que ella sabía que le estaba siendo infiel pero por miedo a dejar de tener la vida que llevaba no le decía nada y por eso buscaba a otras personas para satisfacer sus necesidades.

    Que lo que estaba haciendo no estaba bien pero no tenía otra opción. Necesitaba desahogarse.

    Yo le dije que no había problema pero que al menos no lo hiciera mientras estaba en clase o que fuera mas discreta. Siempre he sido un pervertido pero a veces hay que disimular.

    Ya pasando eso le recordé que la sesión estaba grabada y que el video ya estaba en la base principal del colegio pero que si quería que lo quitara (a forma de chantaje).

    Tenía que pagar su esposo doble clase extracurricular y como me llevaba bien con el de sistemas le podía pedir que borrará esa clase y yo solo diría que se me olvido grabar.

    Ella aceptó, así me gane una lana extra y entable amistad con Sara vía whats app teniendo pláticas nocturnas.

    En los días siguientes las clases fueron de forma normal hasta que un día me llega un correo de extraño, era de Sara pero de su mail personal. Me preguntaba si le podía mandar un correo que no fuera el institucional para hacer una reunión y platicar. Así lo hice y después me llego una invitación programada para el horario y fecha en que recibía clase Dieguito.

    Ya estando ese día en clase, con el link me conecte y en la pantalla se vio un fondo diferente era la sala y cerca de uno de los sillones había una puerta a la cual se le traspasaba la luz. Se veía a Sara que estaba arreglando las almohadas de los sillones.

    Tenía puesto un pantalón de mezclilla pegadito, unos tacones tipo sandalia. Un top que se alcanzaba a ver le llegaba por arriba del ombligo y una charrita de mezclilla.

    Ya había más confianza y como aún le seguía recordando que tenía guardado el video de lo sucedido antes, también le había preguntado en que pensaría el colegio (que es muy religioso) sobre todo esto y aparte su esposo que es muy respetado también en el colegio.

    Sara: – en el monitor- profe no vayas a grabar esto.

    Se abrió la puerta que se alcanzaba a ver y de pronto la cerró.

    Por la luz que se alcanzaba a traspasar podía ver movimiento y sombras.

    Unos minutos después sale Sara sin chamarra, sin tacones y con el pantalón a medio abrochar.

    Sara: profe hoy Diego no va a presentarse a clase. Solo daré una exposición y espero ya con esto quede todo bien.

    De nueva cuenta se metió al cuarto pero esta vez no cerró la puerta. Se escuchaba claramente que se estaban besando.

    Sara: Ven, cerca de la puerta quiero que escuche.

    Amante: es el pendejo que te está chantajeando verdad? Porque no me dices donde trabaja y le parto su madre para que deje de estar molestando.

    Sara: No amor, el ya sabe todo. Lo que quiero es que vea como me das, andale que tenemos poco tiempo.

    Amante: a que profe tan puerco, pues vente pa’ca de una vez que también tengo que ir a otras casas.

    Sara: sí.

    Al fondo en ese cuarto con la puerta abierta se vio que Sara coloco un espejo largo y alto.

    Podía ver claramente su cuerpo y como su amante empezaba a manosearla toda.

    Vi como de un tirón le bajó el top y le empezó a dar unas chupadas a las tetas, que Sara lo que hacía era darle como si lo estuviera amamantando.

    Mientras pasaba eso su amante le empezaba a bajar el pantalón. Ella se dejaba y prestaba su cuerpo. Poco a poco se veía la tanga que se había puesto. Una tanga gris de hilo que se perdía entre sus nalgas.

    Mientras lo amamantaba le dejó el pantalón a medio bajar a la altura de las rodillas. Se escucho como su amante de chupetón sacaba la teta de su boca y la volteaba para que le diera la espalda, le empezó a lamer el cuello, a pellizcar los peones y con la otra mano le empezo a dedear su panocha.

    Su amante se bajó el pantalón y dirigió una de las manos de Sara para que lo empezara más turbar.

    Ella sin dudarlo lo hizo, automáticamente se lamio la mano y bajó a jalarsela.

    Sara: ayy!! Si… Que rico… Te la quiero mamar…!!!

    Amante: no Sarita hoy no habrá mamada para ti, te la voy a meter directamente…

    La seguía dedeando, lamiendo y pellizcando la teta.

    Amante: Anda Sarita hazte a un lado esa tanguita y ábrete las nalgas que ya te la voy a meter.

    Ella sin pensarlo, sin soltar la verga de su amante, con la mano que tenía libre se hizo a un lado la tanga, soltó la verga y se inclino un poco como pudo.

    Sara: listo… Ya metela… Por favor.. La quiero adentro…

    La actitud de su amante cambió. La empujó al espejo y le jalo el cabello

    Amante: ruega para que te la meta.

    Sara moviendo el culo sin soltarse las nalgas ni la tanga meneaba a ritmo como si ya se la estuvieran metiendo

    Sara: metemela, te lo ruego, te lo suplico… Ya estoy a punto. Por favor… Para la otra te doy mi culo como me lo has pedido… Pero ya metela…

    Esas palabras prendieron a su amante. Rompió su promesa de que no habría mamada ya que jalandola del cuello la llevó hacia su verga, Sara sabía que era lo que pasaría, se hinco como pudo y abrió la boca.

    Tres vergazos en la cara, embarrada de huevos y se la metió a mamarsela.

    Menos de un minuto de mamada ruda y sin respirar.

    Se levanto, se empino volviendo a abrirse las nalgas y jalando su tanga

    Sara: ya metela voy a tener un orgasmo.

    Amante: si Sarita, me gusta que seas una desesperada a la hora de coger.

    Así como estaba empinada se la metió a la primera y Sara empezó a temblar

    Sara: aaaggg… siii! Que rico… Aghhh…

    Una metida y sacada sin fin hasta que Sara poco a poco perdía la posición en la que comenzó…

    Amante: Así te gusta Sarita… Así te gusta…

    Su amante le agarro el cabello y en la posición que ya se encontraba que era de perrito la pego al espejo. La mirada de Sara era hacia el monitor y entre los gestos de placer y gemidos se podía notar una leve sonrisa.

    Amante: No me canso de cogerte Sarita… Porqué estás tan rica!!!

    Sara: Estoy rica para el pendejo de mi esposo pero ni lo nota.

    Siguieron un rato más cogiendo de perrito

    Hasta que llegó el punto del clímax.

    Amante: Sarita no se cuantas veces te has chorreando… Pero ya quiero darte toda mi leche.

    Sara: solo avisame cuando vayas a acabar me la quiero… Co… m…

    Amante: ahhh!! Si… Toma… Toda mi leche…

    Sara: No adentro no!!! -con cara de espanto, pero después- ahh… Si… Oh… Si… Dame toda… Que rico…

    Se quedaron un rato así hasta que quedara bien vacío su amante. Se levantaron y se dieron un beso en la boca. Su amante se subió el pantalón se lo abrocho y se salió del cuarto.

    Amante: Mañana nos vemos Sarita. Tengo que terminar de trabajar. Te pones bonita.

    Sara: Ay dios mira como me dejaste… Mañana no puedo estaré ocupada. Yo te aviso. – desde el piso.

    Se levanto, se toco la vagina y se frotó por unos segundos con los ojos cerrados. Se subió la tanga y el pantalón, se acomodo el top. Se acercó al monitor.

    Sara: profe espero que te haya gustado. Ya puedes dejar de chantajearme, si esto es lo que querías ya lo viste.

    Yo: Sara me sorprendes. No creí que fueras capaz de hacer esto. Pero la verdad me hubiera gustado estar ahí.

    Sara: No profe eso no será posible. (cosa que si fue posible)

    Yo: esta bien ya no te diré nada pero espero que sigamos en contacto. Aún le quedan muchas clases a Dieguito.

    Las clases siguientes Sara se aparecía de vez en cuando a saludar, ya no me decía profe y me llamaba por mi nombre.

    Hasta la fecha sigo platicando con ella por whats ya que sus hijos aun van al colegio. Y ya la pude conocer en persona. Verla bien y notar que se ve muy diferente en el monitor que en vivo y directo.

    Luego tal vez les cuente mi aventura con ella.

  • Que pequeño es el mundo (1)

    Que pequeño es el mundo (1)

    Este mundo es tan pequeño que cabe en una mano, este relato es un ejemplo.

    Somos una pareja madura, mi esposo Roberto de 56 años 1.60 de estatura, complexión mediana con 15 cm de herramienta, yo soy Fanny, 50 años 1.50 de estatura, y mi atractivo principal mis pechos grandes 36C con estrías y abdomen propios de la edad y secuelas que dejan los embarazos, pierna y nalga aún antojables.

    En este regreso presencial a clases me asignaron tercer año de secundaria en la institución para la que trabajo, se convocó el sábado a los padres de familia para presentar a la plantilla de personal docente y administrativo, horarios, uniformes y útiles necesarios para el ciclo a iniciar, fuimos pasando para presentarnos con nuestro nombre y materia que impartiriamos.

    En el grupo de padres de familia había una persona que se me quedaba viendo muy insistente, hasta me sentí incomoda pensando que algo en mi vestimenta se viera mal, incluso en cuanto tuve oportunidad me fui al sanitario a revisarme pero no habia algo fuera de lugar, después supe que era el padre de Francisco un alumno del grupo que me asignaron.

    En la semana varias veces vi cuando llegó Francisco, lo llevo su padre, a la salida igualmente paso por el, el viernes no llegó Francisco, sin embargo a la salida estaba su papá, por cortesía le indique que no había llegado a clase y me dijo que efectivamente su mamá lo llevó a una cita médica pero su presencia se debía a qué necesitaba hablar conmigo, le pregunté en qué lo podía apoyar, me pidió le aceptara tomar un café con el, le pedí disculpas pero al personal docente por política de la institución no se permite salir con los padres de familia, me insistió mucho así que le dije que nos viéramos en un café lejano al colegio,

    El se fue en su auto y yo en el mío, el llegó primero así que cuando llegué ya estaba en una mesa de la terraza al aire libre y lejos de los comensales que se encontraban en ese momento, se presentó cómo Porfirio, me pidió que le hablara de tú, nos sentamos y pedimos un café cada uno, le pregunté interrogante ¿Cuál es el motivo?, en qué lo podía apoyar con Francisco, me dijo que el no era el motivo, que era más personal, intrigada le dije ¿de que se trata?, me dijo voy a hablar sin rodeos, hace unos meses fui con mi esposa y otra pareja amiga al bar las fuentes en Tlalnepantla, ustedes llegaron y se sentaron en la mesa contigua a nosotros, sentí un poco de escalofrío pensando lo peor pero me dijo que me tranquilizara, que ellos también son una pareja abierta, que esa noche nos s vieron llegar a mi esposo y a mi y después otro hombre se integró a la mesa, (leer relato Roberto me comparte con un single), cuando llegó y me tomó con mucha confianza dandome un beso y después me salí con el, les dejamos claro que mi esposo me estaba compartiendo, yo solo oía sin decir nada, dando tiempo para saber su intención, me siguió comentando que esa noche ellos tambien fueron a un intercambio de pareja y les calentó a las dos parejas lo que pasaba con nosotros al hacer conjeturas de cómo me la estaría pasando con el otro, y Roberto excitado esperándome, le pregunto ¿a qué viene todo esto Porfirio?, bien, el día que los presentaron en la escuela traté de ubicarte, por eso te veía con insistencia, hasta que recordé dónde te vi, al llegar a casa con mi esposa le platiqué que resultaste ser la maestra de Francisco y se río, quien dijera, que coincidencia, y le dije que tal vez podríamos hacer algo con ustedes, y me contestó que ella encantada pero que primero platicara contigo y ver posibilidades, ahora te pregunto ¿crees que se pueda?, Me quedé pensando y le dije que tenía que hablarlo con Roberto mi esposo, pues no solo depende de mí tomar esa decisión.

    Seguimos platicando, y le pregunté cómo iniciaron ustedes y se soltó contando con detalles, que llevan 16 años de casados, que se casaron grandes el tenía 36 y ella 32, y se embarazo de inmediato para no arriesgarse y Francisco es hijo único.

    Porfirio se adjudicó ser el de la iniciativa para proponérselo a su esposa pues navegando en internet veía testimonios en video de matrimonios swinger y relatos y le calentaba mucho pensar cogiendo a su esposa con otro, en una mezcla de celos y excitación, al principio su esposa lo mandó al diablo diciendo que estaba enfermo, que cómo se le ocurria, pero que antes de tener sexo ponía películas de intercambios y cuando le estaba metiendo la verga le preguntaba, ¿no se te antoja un pito como ese?, o ¿te gustaría que mientras me la mamas otro te la metiera desde atrás? al principio no contestaba, poco después me respondió con un ajá, hasta que una vez me paró en seco y me dijo ¿te gustaría que otro me la meta?, ¿verme mamar otro pito?, ¿no te darían celos?, le dije que me excitaba mucho y que no le reclamaría si pasara algo así, y ahí fue dónde todo empezó ya que me dijo pues arregla un encuentro ya me metiste la idea y tengo curiosidad, solo te pido que no sea alguien conocido o familiar, me daría mucha pena que lo supiera tu familia la mía.

    La pareja con la que fuimos esa noche la contactamos en una página de internet, estuvimos buscando durante varios días y está fue la más afín a nosotros en edad y gustos, fueron nuestros padrinos, y solo lo hemos hecho intercambio con ellos, Brenda mi esposa es muy caliente y ha gozado mucho las salidas con ellos.

    La primera vez estábamos muy nerviosos, nos citaron en su departamento, por la colonia Roma, cuando llegamos ya tenían preparada la cena y una botella de vino para entrar en confianza, después de la cena y ya con otra botella consumida nos relajamos nos preguntaron si teníamos algún método anticonceptivo y coincidimos en qué las dos ya estaban operadas, entonces ellos sacaron unos dados eróticos en uno traía números del uno al seis eran los minutos que duraba el castigo y en el otro dado describía las actividades sexuales o castigos, quitarse prendas, beso en la boca con el vecino de la derecha, masturbarse, masturbar al vecino de la derecha, sexo oral al vecino de la derecha, cuarto con el vecino de la derecha,

    El juego consistía en aventar primero el dado de castigos, y después cada uno por turno aventar el dado de tiempo, para esto nos sentamos los hombres de frente y las mujeres también de tal forma que quedamos yo, Tere, Raúl y Brenda, estábamos uno y uno para no herrarle.

    Se aventó el dado de castigos cayendo en beso en la boca, yo inicie aventando el dado del tiempo salió 4 me volteo con Tere y nos fundimos en un beso por los 4 minutos que marcó el dado, Tere no se quedó solo en el beso me sobo la verga también después le tocó a Tere cayendo 2 minutos, volteo hacia Raúl y se besaron por 2 minutos, Raúl tiró y nuevamente cayó en 4 minutos beso a mi esposa pero también le tocó sus pechos, Brenda tiro y cayó en un minuto, nos besamos y nos tocamos ambos ella sintió mi erección y yo su humedad, ya estábamos muy calientes, la siguiente ronda fueron prendas, y cayeron entre 4 a 5 minutos las que se pudieran quitar en ese tiempo, todos quedamos en ropa interior, la siguiente ronda tocó masturbar al vecino, fue el banderazo para iniciar el intercambio, ya no pudimos aguantarnos, Raúl tomó a Brenda de la mano y se fueron al sillón, yo tomé a Tere y nos fuimos al lovesite, yo me bajé para hacerle un rico oral a Tere, mientras Raúl puso a Brenda a chuparle el pito, estuvimos un ratos dándonos placer después invertimos y Brenda abrió las piernas para recibir la lengua de Raúl, mientras yo recibía las mamadas de Tere, poco después Brenda se puso en cuatro para que Raúl se la metiera pegando gritos de placer, me miró y me dijo, mírame con otra verga metida cómo lo deseabas, me vengo haaa y estallo en un orgasmo múltiple, yo puse a Tere de piernas al hombre, estaba bien lubricada por sus jugos así que entró toda en un solo empujón, le seguí dando hasta que estalló en un grito de placer diciendo no pares, no pares haaa mmmm, tuvo un orgasmo intenso también.

    Raúl mientras se reponía Brenda le daba unas mamadas de pechos que volvieron a prenderla, está vez la acomodó encima de frente para seguir mamando sus pechos, está vez Raúl si se vino abundantemente al mismo tiempo que Brenda tuvo otro gran orgasmo.

    Yo no le di tregua a Tere seguí metiendoselo hasta conseguir que tuviera otro orgasmo y después venirme yo.

    Esa noche llegamos hasta ahí, ya eran como las dos de la mañana, les dimos las gracias, nos vestimos y nos retiramos a casa, en el camino comentamos lo sucedido y ambos coincidimos en qué nos gustó mucho.

    Queremos hacerlo con otra pareja para tener nuevas emociones y después de reconocerte se me ocurrió que ustedes pueden ser nuestro nuevo intercambio.

    A estas alturas yo ya estaba muy caliente pero guarde la compostura y le dije que tenemos algunas reglas antes de salir con otra pareja, y le expliqué la importancia de nuestra salud sexual, que lo comentaría con Roberto y nos comunicamos con ellos, que no le prometía nada, solo le pedí discreción en el trato en la escuela y que por favor no comentará con nadie, me prometió que así lo haría, me apuntó su teléfono en una servilleta.

    Nos despedimos y en cuanto llegó Roberto le platiqué, no me quería creer, y después de analizar la situación decidimos probar, antes teníamos que conocerlos bien ver sus pretensiones.

    Metí su número telefónico en el celular que tenemos para las amistades del ambiente para que no se me olvidara.

    En el siguiente relato les contaremos cómo nos fue.

    Continuará.

  • Mi primer oral gay

    Mi primer oral gay

    Si bien es sabido que he tenido encuentros bisexuales hace muchos años atrás. Siempre hubo de por medio una mujer. También he tenido encuentros con travestis y me fascina que se vengan en mi boca, pero siempre las busco femeninas y con pechos. Pero esta ocasión fue un chico, un joven más chico que yo. Estoy de viaje y estoy muy muy caliente. Se me complica salir y no me gusta relacionarme con nadie por lo complejo que es congeniar y acostarnos sin que haya algún sentimiento de por medio. Puse una publicación en una red social y de la nada recibí un mensaje privado. Comenzamos a charlar, una charla común, entre hombres, a que te dedicas que haces aquí y vino la pregunta.

    -Estas soltero?

    Claro que si, fue mi respuesta instantanea, estoy en busca de una chica. Preferentemente asiática.

    -Ah Que mal, porque eres muy guapo y quiero mamartela.

    No es la primera Insinuación que recibo de un hombre, de echo tengo amigos que ultimamente como saben que estoy fuera del pais se han declarado esperando que tengamos un encuentro cuando regrese. Es cierto que a esta edad en la que me encuentro muchas personas comienzan a ser mas desinhibidas, pero en eso les llevo un poco de ventaja y después de haber tenido relaciones bisexuales en la juventud, no encuentro ya placentero volver a involucrarme con un hombre.

    Por lo menos eso pensaba y este chico me dejo con la respuesta tajante de no, es bueno que lo confieses. Te agradezco incluso la mención pero no! No tengo tendencias gay. Por lo menos no ahora.

    Terminó la conversación y al paso de los días seguí con las ganas y la necesidad de sexo, Un día llegué y me metí a la ducha a masturbarme y recibí un mensaje de él. Me detuve y comence a pensar en su propuesta. Le comenté que lo estaba pensando y me envió una foto de el metiendose cosas por el culo y un video de el metiendose un dildo.

    -Ese podria ser tu pene dentro de mi.

    Comence a mirar el video y termine masturbandome con el. Al terminar, algo de conciencia regreso a mi pero mis ganas de sexo fueron mayores asi que al día siguiente lo cite en mi apartamento.

    El llegó y yo lo miraba por la ventana consciente que era un chico y que quería coger, pero yo solo queria un oral. Entro al edificio y subio al apartamento cuando entro le pedí que se sentara y me senté a su lado.

    -No tardan en llegar.

    Fue la excusa que puse para que todo fuera rápido

    -Pues entonces no pensamos el tiempo.

    Fue su respuesta!

    Así, me baje los pantalones y el se hinco. Mi pene estaba contraido y el lo tomo y se lo metió a la boca. Sentí su lengua jugando con el y pensé que mi pene no se pararía. No tomo mucho tiempo y mi pene dejo de caber en su boca. El me quitó la camisa y comenzó a lamer mis tetillas.

    -Muerdelas!

    Le pedía sutilmente y el comenzó a morderlas. De nuevo su boca en mi pene y comenzó a chupar. Yo excitado acariciaba su cabello y cuando el llegaba al punto donde me excitaba empujaba su cabeza para meter todo mi pene en su boca. El se atragantaba un poco en ocasiones se asfixiaba pero no dejaba de chupar.

    -Puedo chupar tus huevos?

    Comenzó a chuparlos mientras con su mano me masturbaba. De nuevo metió mi pene en su boca y comenzo a realizarme el oral, mas y mas rápido.

    El pensaba que podía hacer que me viniera rápido, al notar que no lograba su cometido me pidio que me masturbara porque quería probar ya mi semen.

    Comencé a masturbarme y mientras lo hacia el lamia mis huevos y chupaba mis tetillas, me masturbe y cuando estuve a punto de venirme le meti el pene en la boca y el comenzó a chupar. Lo hizo sutil pero rapidamente. No pude aguantar y mi pene se puso duro y comenzó a expulsar el semen. El se tomaba todo, no derramo ni una gota, Siguió Chupando el pene y me encanta eso.

    Al terminar se sentó a mi lado y me dijo que no creía que fuera bisexual. Tenía razón! Jamas lo bese y es que debia estar sumamente excitado y con unos buenos pechos para que lo besara. Eso me excita demasiado. Pero en su caso, era un joven y nada mas. El comenzó a acariciar mi pierna y yo me deje. De nuevo comenzo a lamer mis pezones. Eso Me excita y me baje de nuevo el pantalon. Me puse de pie mientras el se quito su playera. Su Cuerpo es delgado y esta marcado, comenzo a pasar mi pene por su cara y sentía su barba. Eso es lo que no me gusta de un hombre pero de nuevo metio mi pene en su boca. Yo se lo metía hasta adentro y el no lo soportaba. Se ahogaba. Yo estaba ya menos excitado pero me gustaba ver su cara y mi pene en ella. Le metí el pene en la boca y le dije:

    -Chupame los huevos con la lengua!

    Mi pene estaba dentro de su garganta y como pudo sacó la lengua y los comenzo a lamer. Eso me excitaba y el se tocaba y apretaba sus tetillas mientras se ahogaba con mi verga en la boca. Noté que se excitaba y le saqué el pene de la boca. Dejé que respirara un poco y de nuevo le metí la verga. Me incline y comencé a acariciar sus tetillas y a apretarlas.

    -Muerdeme, muerdeme la verga! Masticala!

    El la mordía suavemente y despues la masticaba. Era una delicia sentir esa sensación.

    -Vente! ya vente en mi cara o cogeme. Me pedía

    Comence a masturbarme mientras el me pedia que me viniera. Movia mi mano y sentí como poco a poco el semen estaba a punto de salir.

    Abre la boca! Le dije

    El La abrió y mi semen salio disparado. Deje que saliera todo y solté mi pene. El comenzó a chuparlo mientras mi pene comenzaba a perder su firmeza.

    -Espero que te haya gustado me dijo.

    -Claro que si! respondí

    Terminó todo y el se puso su playera tomo sus cosas y se fue.

    Aún seguimos charlando y el quiere que lo coja! Lo estoy pensando porque se que involucra besos y eso me desanima pero si esto sigue asi tal vez haya relato de mi primera vez gay!

  • Mi madre y mi amigo

    Mi madre y mi amigo

    Comenzaré por presentarme, me llamo Luis, soy un tipo de 30 años, soy mujeriego y fiestero, por consecuencia me reúno con varios amigos de la edad que de la misma forma les gusta la fiesta.

    En esta historia la protagonista es mi madre Laura de 55 años, es una mujer chaparrita, morena, con buena figura para su edad, buenas tetas, nalgona y buena pierna, ella está divorciada de mi padre desde hace algunos años, desde entonces no le he conocido parejas, sin embargo le gusta salir a fiestas y bailar.

    La historia comienza cuando uno de mis amigos nos invito a su boda, el grupo de amigos nos organizamos para ir, la fiesta seria en un pueblito a orillas de la ciudad de la ciudad de México. Yo me iría con otro amigo, su esposa y su hijo, mi amigo se llama Jorge y es gordo, tatuado, desmadroso, briago y mujeriego, nos conocemos desde hace muchos años y nos llevamos pesado, pero somos muy leales.

    Acercándose la fecha de la fiesta, mi madre me había comentado que deseaba salir a bailar así así ingenuamente se me ocurrió que era buena idea invitarla a la boda, al fin estaríamos en confianza con todos mis amigos. El día de la fiesta llegó mi amigo por nosotros, pero oh sorpresa, no venia con su esposa, y lo acompañaba su cuñado, un morro de 20 años, me comentó que se había resfriado su mujer y no iría a la fiesta. En fin esperamos a mi madre, quien salió con un vestido negro hasta la rodilla, pero que le remarcaba una nalgotas y dejaba ver que tenia buenas piernas morenas, el escote también era muy generoso, se le veían unas tetas increíbles, tacones que aun así la hacían ver chaparrita, chamarra y bolsa en mano, mi amigo y su cuñado se miraban entre ellos al ver semejante mujeron, yo me percate pero no puse atención.

    En fin llegamos al fiesta, aparcamos el coche de mi amigo, en un lote que servía de estacionamiento, a unos 50 metros de la fiesta, al ser un pueblo no había mucho alrededor más que árboles. Al llegar nos sentamos en una mesa con otros de nuestros amigos, la mayoria iba con sus esposas, la fiesta estaba de ambiente, hubo norteños durante la comida y nos dieron cerveza y tequila, como había comentado todos somos bien pedos, brindabamos a cada rato, mi madre casi no toma pero ese día si le estaba entrando casi a la par de todos, imagino que por querer encajar, de repente platicaba con algunas de las esposas de mis amigos, el baile comenzó y al principio baile con mi madre, note que llamaba mucho la atención, incluso mis amigos se la comían con los ojos descaradamente, sin embargo no le di importancia, qué podía pasar? Mi amigo Jorge casi no baila pero me sorprendió que comenzó a bailar con mi madre, mi madre lo conocía de tiempo así que no era un desconocido, note que el alcohol se le empezaba a subir a mi madre pero no le di importancia, me daba gusto que estuviera divirtiéndose, ya en la mesa mi madre se sentó a lado de mi amigo Jorge, mientras platicaba no dejaban de reír, mi amigo así es, sin embargo también es cabron con las mujeres, imagine que intentaría seducir a mi madre pero ella es muy recatada, estaba seguro de que lo rechazaría sutilmente, durante el baile me presentaron a una chavita guapa y no desaproveche la oportunidad de echarle el perro, anduve bailando con ella y haciendo mi labor, tiempo en el que descuide a mi madre confiando es que estaba entre amigos de confianza.

    Posteriormente me salí de la fiesta a caldearme a esta morra, después de unos besos y una buena manoseada ella regresó a la fiesta y yo le dije que iría a mear, me fui entre los coches y como estaba muy obscuro ahí no me verían, cuando escuché unas voces y sin hacer ruido me fui acercando, vaya sorpresa al ver que era mi madre que venía con mi amigo Jorge y su cuñado, mi madre ya se veía peda y se tambaleaba un poco, mi amigo Jorge le hizo señas a su cuñado de que echará aguas y se metió a la parte trasera del coche con mi madre, yo me fui acercando más y vi que se empezaron a besar con desesperación, no lo podía creer mi madre había caído con ese pendejo, lo curioso es que más allá de sentir coraje, sentí morro y lujuria, no creía lo que estaba viendo, como estaba muy obscuro me acerque casi a la ventana sin hacer ruido, ellos pedos ni se dieron cuenta y el cuñado estaba más adelante, en eso vi que mi madre empezó a darle una mamada a mi amigo, no lo podía creer, lo peor del caso es que se veía que era una experta, yo tenía el pito bien parado, después de la mamada que le hizo mi amigo le saco las tetas del vestido, unas chichotas morenas duritas con un pezonzote negro, wooow estaba viendo un espectáculo, en eso vi que mi madre se subió el vestido y se monto sobre mi amigo, comenzó a cabalgarlo de una forma que solo en los videos porno, se veía que mi madre sabía lo que hacía, sus movimientos eran de una verdadera zurra, saltaba y por momentos rascaba toda su panocha contra el pito de mi amigo, parecía una batidora, mi amigo le mordisqueaba las tetas y le amasaba esas nalgotas morenas, los gemidos eran impresionantes, mi madre le decía ya ves te dije que esta vieja te iba a dar la cogida de tu vida, se pronto dieron un gemido que sin duda había deslechado a mi amigo.

    Me agache un poco para que no me vieran y escuché que mi amigo le decía: me encantó mamacita, tenemos que repetir, mientras mi madre le respondía: pórtate bien y ya verás que sí, en eso mi amigo le pidio que le diera chance a su cuñado, mi madre se negó un poco molesta, pero imagino que seguía cachonda, mi amigo fue insistente que le diera chance, que nadie iba a saber y ya estaban ahí, no se si por lo peda y cachonda mi madre le dijo que si, pero que seria un rapidin porque ya se habían tardado y que no dijeran nada a nadie, en eso mi amigo salió del carro y le llamó a su cuñado, intercambiaron lugares, ahora mi amigo se fue a echar aguas, yo no podía creerlo, mi madre después de ese cogidon se iba a chingar al chavito, escuche que mi madre le dijo, ya estoy cansada así que ahora te va a tocar hacer la chamba papito, le dijo al morro que se saliera, ella se subió el vestido y se empino, pinche morro ya traía la pistola de fuera, debo reconocer que se cargaba un buen animalon.

    Cuando se la clavó, mi madre soltó un gemido de gozo increíble, el morro se empezó a mover y estuvo bombeando como entre 5 y 10 minutos hasta que se vino, mi madre se repuso y le dio unos besos, le dijo que ya tenían que regresar pero que no se portaba bien, después se divertían mucho, le pidio que le echará aguas mientras se limpiaba y buscaba su calzón, yo estaba casi tirado para que no me vieran, no podía creerlo esa imagen de mi madre de señora decente y recatada, se había ido a la mierda, descubrí que en el fondo con unos tragos era una puta, se dispusieron a regresar a la fiesta y yo me fui a dar la vuelta para llegar por el otro lado, llegué y me metí a la bola que estaba bailando y después hice como que regresé a la mesa, ya estaban ahí sentados los 3 con los demás como si nada hubiera pasado, incluso mi madre me dijo que a donde andaba que me había perdido de vista.

    Posteriormente a esos ya de regreso otros amigos regresaron con nosotros y ahí terminó la historia, aunque sospecho que mi amigo y su cuñado se siguen fallando a mi madre.

  • Doctor, entre el romance y la dominación

    Doctor, entre el romance y la dominación

    Yo instalaba y desinstalaba una app de citas gay por temor, ya que vivía con mis papás y pensaba que alguien podía conocerme y enterarse. Ese sábado desperté sin pendientes (trabajos de universidad), no tenía planes y me entró la curiosidad por descargar la app. Mis papás habían viajado a ver a mis abuelos, vendrían al día siguiente de noche y estaría libre.

    Como les conté soy blanco, crespo, contextura media, creo que tengo buenas piernas. Entonces descargo la app y conversaba con algunas personas, hasta que recibo un mensaje de saludo de un perfil que no tenía foto, pero en su descripción decía que tenía 39 años. Yo tenía 22 en ese entonces. Le respondí el saludo conversamos, nos caímos bien y decidimos conocernos. Yo iba con esa idea, quedamos como a eso de las 6pm en vernos en un parque cerca de donde vivía, vivíamos relativamente cerca como a 5 cuadras. Descansé un poco, me alisté y salí a verlo. Cuando llegué, él ya estaba. Como no sabíamos como éramos me dijo que iba con casaca jean y pantalón negro y yo con jean y una polera naranja clara. Dicen que el naranja transmite confianza así que eso quise transmitir y tapar lo rochoso y callado que soy al principio.

    En eso vi a un señor alto (me dijo luego que medía 1.86), zambo, contextura media y risueño. No lo imaginaba tan alto, pero ya estaba ahí y quería más que nada conversar, caminar, tomar algo. Me dio el alcance y nos dimos la mano. Yo estaba más nervioso de lo normal y sonrojarme era inevitable. Caminamos un poco, poco a poco fui entrando en confianza, se le veía buena onda y decidimos tomar algo, entramos a un bar cerca también, tomamos dos cervezas, teníamos muchas cosas en común y quien más hablaba era yo. Decidimos salir e ir a su casa a tomar un poco más. Tenía algunos tragos me dijo, era un departamento y subimos por el ascensor. La vista era increíble, vivía en un piso 22. Pusimos música, la hora avanzaba y me iba subiendo un poco el trago. Conversando de muchas cosas me dijo que era doctor pediatra y en realidad tenía 43 años, activo muy reservado él. La edad poco me importaba, me gustaba la forma como hablaba, era doctor y por lo tanto muy inteligente. En una de esas me dijo que le parecía guapo y me tomó de la mano, me dio un beso en el cachete y otro en el cuello, yo le correspondí el beso en el cachete y otro en el cuello, sentados en su sofá me agarró de la otra mano y me llevó hacia él. Me agarro la cara con esas manos grandes y me dio un pico. Yo tomé un sorbo del trago y también lo besé. Hemos estado así unos 10 minutos hasta que me levantó del mueble y me llevó hacia su cuarto. Me bajó un poco el pantalón y me echó a la cama. Yo estaba a mil, el corazón quería explotar, pero me gustaba lo que estaba pasando, solo me dejé llevar y se echó para seguirme besando. Me siguió bajando el pantalón y yo lo ayudé, quedé en ropa interior y con el polo. Seguro él quería que yo le ayude a bajarse el pantalón y eso hice, él terminó de quitárselo y quedamos ambos en ropa interior. Me bajó la ropa interior y sentí como me agarraba de las nalgas y las masajeaba mientras me seguía besando. Yo le saqué la ropa interior también y quedé tonto al ver ese pene tan grande. No es que haya visto tantos antes de eso, pero ese puedo jurar que es el más grande que he visto en mi vida.

    Dije que no habría forma porque dolería demasiado y lo entendió. Me disculpé y me quedé echado un rato así. Él fue por agua porque decía que andaba muy caliente y me invitó otro vasi a mi. Me propuso masturbarnos al menos y así fue. En eso que estabamos masturbandonos nos besabamos y me iba metiendo un dedo. No pensó que tenía poca experiencia y sacó lubricante. Me echó un poco que me dejé y me dijo que quería masturbarse viendome en cuatro a lo que yo accedí. Al filo de la cama fue que me puse y el parado detrás mío con una mano se masturbaba y con la otra me tocaba el ano mientras lo dilataba, ambos disfrutábamos. En eso me dijo si podíamos intentarlo, cosa que tambien accedí, se puso el condón y poco a poco fue empujando. Los espejos que habían me excitaban más.

    Al comienzo me dolía, pero debo reconocer que sabe lo que hace, poco a poco iba entrando hasta que llegó a entrar toda y la dejó por cerca de un minuto mientras me decía que vea por el espejo como entraba. Eso me ponía mucho sobre todo por ser una especie de «logro» ser penetrado por una verga grande, hombre mayor de tez oscura y yo blanco, había contraste y era una especie de mi primer interracial, así lo veía en ese momento. Entraba y salía y poco a poco iba aumentando la velocidad. Yo solo sentía placer, se echó y me pidió subir encima de él y cabalgarlo. Le obedecí y en mi intento torpe de cabalgarle creo que le bajaba la intensidad al momento. Así que me llevó al mueble de su sala y me sentó sobre él y ahí creo que me desempeñé mejor jaja. Estuvimos un rato así, luego cambiamos a estar yo al filo de la cama y me bombeaba, en pose de perrito igual y decía que tenía un gran culo, me agarraba de la cintura y me embestía, me dolía pero no quería que pare.

    Así fue que me llevó cerca a la ventana donde se podía ver a la calle, pero estabamos en un piso 22 así que dificil que alguien nos vea y me recostó sobre una silla con una pierna arriba y empezó a taladrarme. Habremos estado así unos minutos, me dijo que acabaría y quería acabarme en las nalgas. Me pidió ponerme de perrito en el suelo y pegó un grito al botar semen y bañarme el culo y parte de la espalda. Se aventó hacia mí y los dos caimos al suelo, ambos con algo de semen en nuestros cuerpos y el piso, decidimos limpiar y meternos a bañar. Nos quedamos conversando luego en su casa hasta que decidí irme a la mía. Llegué a casa como a medianoche, me dolía todo el cuerpo y me bañé de nuevo, mientras me bañaba me dolía, pero me reía solo. Recuerdo haber salido de la ducha, secarme y echarme a mi cama, he despertado al día siguiente como a las 10am desnudo, adolorido y feliz.

    Tengo un par de encuentros más con este doctor que espero contarles también, luego sería destacado a provincia. Ya no supe de él más.

    Espero les haya gustado, comenten porfa!

  • Eres…

    Eres…

    Eres… la mujer a la que mi alma 

    con su belleza y alegría enamora,

    y su presencia en ausencia, 

    mi alma añora. 

     

    Eres arte en movimiento

    tus líneas y tus curvas 

    me dejan sin aliento, 

    aflorando en mi

    muchos sentimientos. 

     

    Eres la mujer 

    que hace mi corazón acelerar

    y más que mi pulso palpitar.

     

    Eres la mujer 

    de la que vivo…

    enamorado, ilusionado,

    a veces enojado, 

    pero muchas veces 

    más muy embramado.

     

    Eres de esta casa la señora.

    Con la que quiero estar 

    para cuidar, amar, 

    chupar y mamar a toda hora. 

     

    Eres esa mujer 

    a la que todos 

    los días escojo, 

    la única a la que le doy 

    un buen taco de ojo, 

    y la que me hace tocar el cielo

    cuando la cojo.

     

    Eres esa mujer 

    que me vuelve loco con su figura, 

    la que deseo todos los días 

    por su hermosura,

    esa misma por la que

    mi verga se pone bien dura.

     

    Eres con la que quiero 

    mis fantasías realizar,

    la única a la que he decido

    hasta el final de mi aliento amar. 

  • Coqueteando

    Coqueteando

    Fue en el módulo de materiales del Diplomado sobre Decoración de Interiores donde lo conocí. De profesión arquitecto, desde un principio me gustó la forma de impartir su clase. Influyó, también, que en esa época esos temas me interesaban por razones laborales. En las clases se dirigía por mi nombre con atención especial a mi persona, mirándome a los ojos con insistencia pero discretamente. Intercambiábamos miradas y sonrisas, mas nada. En ese entonces tenía un trabajo de medio tiempo en un despacho de arquitectos. Mi marido, en cambio, tenía una jornada laboral de más de ocho horas. Con más tiempo libre, sin tener que cuidar ya a los hijos por la edad, mi tiempo lo distribuía como yo quería. Temprano iba a clases de Pilates; después a trabajar y en la tarde al Diplomado dos veces por semana.

    En una ocasión, después de clase, y aprovechando el interés que mostré por algunos contenidos del curso (materiales y diseños), me dijo que habría un Congreso-exposición y preguntó que si me interesaba, me daría la información. Le respondí que sí. Me dijo que el evento sería en un mes aproximadamente. Me complació su interés por mis inquietudes y la forma atenta en que se dirigía a mí, independientemente de que me agradaba su personalidad. Era alto y bien proporcionado físicamente y siempre arreglado, demasiado pulcro. Sin más interés que en el curso, esperaba con gusto esos días a la semana aunque, reconozco, me arreglaba más de lo normal esos días.

    Consciente o inconscientemente, entré o ¿entramos?, sin proponérmelo o proponérnoslo, en el juego del coqueteo. Sin pretender involucrarme emocionalmente ni nada por el estilo, tenía claro que no tenía interés en llegar a algo más con este hombre. Por muy atractivo que me pudiera parecer; era consciente de los riesgos y los límites que debe uno establecer ante una situación de este tipo para que no se malinterpretara y con más razón en mi condición de mujer casada. Desde un principio fue recíproco. En ese sentido y por el simple placer y emoción que aporta el disfrutar de esos momentos compartidos, sin perseguir ninguna otra meta que no fuera sentirme, en mi caso, todavía atractiva y valorada a mi edad fue que no me negué a dicho juego. Simplemente me gustaba jugar al juego de coqueteo y en cierta medida de seducción. Cincuentona, con varios años de casada, con la suficiente experiencia y satisfecha sexualmente y emocionalmente con mi marido, no me sentía necesitada ni nada, sino más bien, me sentía satisfecha conmigo misma. Así que el coqueteo se limitaba a miradas, sonrisas y conversaciones sobre intereses comunes, pero siempre terminaba despidiéndome diciendo: “me espera mi marido”.

    Como parte del juego, sobre todo en las últimas sesiones, me senté en la fila de adelante, para atraer su atención. Me vestí de diferentes formas, tanto formal como informal: pantalones ajustados y blusas ceñidas; vestidos o faldas cortas con tacones; o de plano iba de tenis con unos leggins estampados. Acepto que me gustaba sentir sus miradas, pues eran discretas, sin morbo, con estilo y decencia, sin tampoco ser insistentes. Ni siquiera compartimos teléfono. Cuando ya faltaban pocas sesiones para que finalizara el curso me arreglé de otra manera: me alacié el cabello, me pinté un poco más. Una tarde me puse una falda corta pero con medias negras, con tacones y una blusa azul pastel. En esa ocasión sentí más sus miradas que de costumbre, pues nunca me había vestido así. Constantemente cruzaba las piernas y sentía su nerviosismo cuando retiraba la mirada. En consonancia con el juego, ese día no me quedé a conversar después de la clase, terminó y me retiré. Cuando me despedí junto a los demás compañeros “hasta luego”, se sorprendió pues pensaba que me iba a quedar como en otras ocasiones. Esa noche había acordado ir a cenar con mi marido por un aniversario más de nuestro matrimonio y por supuesto que habíamos festejado con una gran noche de sexo.

    De igual manera, y como parte del juego, lo reitero, el penúltimo día de clase me pinté un poco más y me puse la misma falda negra corta, con tacones, pero sin medias y una blusa blanca. Llegué antes de la clase y me senté, como lo había hecho en clase pasadas, en la fila de adelante. Cuando llegó y me vio sentada con las piernas cruzadas y sin medias, percibí nuevamente su nerviosismo. Mis piernas blancas llamaban más la atención que con medias negras. Saludó a todos pero su mirada regresaba frecuentemente a mí. Esa clase fue diferente, no fue como las otras, pues estaba desconcentrado y se iba de un tema a otro tema. Tampoco me quedé al final de la clase, más bien me salí antes, desconcertándolo, supongo, todavía más.

    Finalmente llegó el último día de clase del módulo. Recuerdo que ese día mi marido tenía una cita de trabajo en Cuernavaca a mediodía y tenía programado regresar hasta el día siguiente. No olvido que ese día hizo demasiado calor y me duché dos veces, en la mañana y en la tarde antes de irme a clase. En la mañana mi marido me había despertado con su miembro pegado a mis nalgas, abrazándome por detrás, lo cual me excitó. Después cambió de posición boca arriba y yo descansé mi cabeza en su pecho. Luego mi mano derecha empezó acariciando su torso y poco a poco fue bajando hasta llegar a su miembro. Lo empecé a acariciar encima de su trusa y después por debajo de ella. Lo sentí duro. Esto me excitó más. Entonces me dijo que lo montara. Me coloqué encima de él y acomodé su miembro en mi vagina y sentí como se deslizó hasta entrar completamente. Empecé a moverme, a cabalgar, con la experiencia de tantos años de casada. Sabía lo que le gustaba a mi marido, como moverme en círculos sobre la punta de su miembro. Lo excité muy rápido, por lo que me detuve un poco pues no quería que eyaculara, sin embargo, no lo logré y eyaculó y por más que intenté yo no pude alcanzar el orgasmo, a pesar de lo excitada que me estaba poniendo. Ese día estuve caliente y consideré masturbarme con un juguete sexual, obsequio de mi marido. Sin embargo, recordé que era la última clase, por lo que me enfoqué en el juego de coquetería que había o recíprocamente habíamos propiciado entre yo y el maestro.

    Me volví a bañar en la tarde. Estaba excitada, me toqué y consideré nuevamente masturbarme, pero no lo hice. Me depilé el pubis. No sabía que ponerme. Fui al cajón para sacar mi ropa interior. Como repertorio la puse en la cama para escogerla. Respecto de si ponerme una falda, un vestido o un pantalón para esa última clase no sabía qué elegir, pues no quería mostrarme tan explícita, sino sutilmente insinuar. Como hacía calor, pensé en un vestido corto con los hombros descubiertos, pero como ya me había puesto faldas y vestidos cortos, mejor opté por un vestido floral estampado, ligero, de tirantes y en la cintura fruncido, ceñido a mis caderas, un poco suelto pero debajo de las rodillas. Pensé en unos zapatos bajos, pero me veía muy casual. Decidí ponerme unos zapatos con tacón alto. Me hice un chongo, para verme diferente, pues nunca había ido así a clase. Me vi en el espejo y me gustó como me veía. Los tacones altos hacían que resaltaran mis curvas y mi trasero un poco más de lo normal. Me gustaba la tela de este vestido ya que no se transparentaba. Por esta razón me lo llegaba a poner sin ropa interior y ahora no fue la excepción.

    Llegó la última clase. En esta ocasión no me senté en la fila de adelante sino en medio, lo que le sorprendió nuevamente cuando llegó, pues siempre que llegaba sentía como su mirada me buscaba en la primera fila. Cuando terminó la clase esperé un momento mientras se desocupaba con otras compañeras. Ya de camino al estacionamiento me dijo que había olvidado el programa del Congreso-exposición en su auto y que lo acompañara para que me lo entregara. Fuimos a su auto y me entregó el programa y me dijo que podríamos ir juntos pues él conocía a algunos de los expositores. Acepté su invitación. Me preguntó si tenía tiempo y sí podíamos ir a tomar algo esa tarde noche. Le dije que no existía inconveniente de mi parte pues, y deliberadamente mientras le ofrecía una sonrisa pícara y mirándolo a los ojos le dije: “mi marido salió de viaje y regresa mañana”. Sonrío y me dijo que para no irnos en dos autos nos fuéramos en el de él y que después regresaríamos por el mío. Aunque le hice la observación que tampoco quería llegar tarde a mi casa.

    Fuimos a un bar que se encontraba en una terraza, lo cual fue una buena decisión por el calor que todavía hacía. La conversación fue amena, hablamos de diferentes temas. Sabiendo, supongo, del juego, el coqueteo era muy sutil, nos mirábamos y nos reíamos. Después quise confirmar algo: suponiendo que me observaría, le dije que iba al baño. Luego de unos metros caminando, volteé y lo confirmé, me estaba mirando, pero discretamente. Yo me sonreí y seguí caminando. También sentí la mirada de otros hombres. En el baño me vi en el espejo, pensé que había exagerado con esos tacones, pues resaltaban demasiado mis nalgas. Como a las dos horas escuché un mensaje en el teléfono: era de mi marido, diciéndome que habían cambiado los planes y que llegaría a casa antes de las once de la noche. Le dije que me tenía que ir antes pues mi marido había decidido llegar el mismo día. Pidió inmediatamente la cuenta y dijo que no había problema. Eso también me gustó pues no expresó molestia ni nada, tampoco me presionó para quedarnos más tiempo. Divorciado y con 11 años menos que yo, había estado casado 9 años. Fue sincero en todo lo que me dijo.

    Estábamos en la terraza de un edificio de 20 pisos, por lo que teníamos que bajar por el elevador. Había demasiada gente y no quería demorarme más de lo debido, pues quería llegar antes de mi marido. Logramos entrar apenas al elevador de tanta gente que subía y bajaba casi al mismo tiempo, pues el otro elevador estaba descompuesto. Ya en el elevador, completamente lleno y con mucho movimiento, él terminó por quedar detrás de mí. Sentía su respiración en mi cuello y la fragancia de su loción. Me gustó su aroma. De repente me dijo si podía poner sus manos sobre mis hombros, pues parecía incómodo: su espalda casi se incrustaba en la pared de metal del elevador. Volteé a verlo, sonreí y con la cabeza asenté autorizando. El elevador se detenía casi en cada piso pero nadie bajaba y todos seguíamos apretujados. Ante tal situación y no por él, sentía como mi cuerpo se pegaba más al suyo cuando pretendían entrar más personas, por lo que sentí su miembro pegado a mí trasero. No tardó un minuto y sentí de inmediato cómo crecía. Me gustó esa sensación, no recuerdo haberla experimentado. La tela del vestido era delgada, por lo que la sensación de cercanía era casi total. Recordé esa mañana el miembro de mi marido pegado a mis nalgas también, aunque en otra posición y con una tanga puesta. Ahora era otro miembro el que estaba pegado a mis nalgas pero sin ropa interior. Consideré que se estaría excitando pues su respiración cambió a un poco entrecortada. Me sorprendió como se humedecía mi vagina, algo ya inusual por mí edad. Me gustó experimentar nuevamente esa sensación. Me excitaba sentir ese miembro pegado a mis nalgas; como el saber y sentir que no traía ropa interior. Así me mantuve. No intenté moverme de posición o hacer algo similar. Estaba disfrutando ese momento. Y ante unas nalgas grandes y redondas como las mías, me complació la dureza y el tamaño de ese miembro. Antes de salir del elevador, y como parte del juego del coqueteo, restregué ligeramente mis nalgas en su miembro.

    Finalmente llegamos al estacionamiento. Me abrió la puerta para subirme al auto, mientras él se dirigía a la cajuela a revisar no sé qué cosas. Me sentía húmeda, excitada. Me subí un poco el vestido y me crucé de piernas antes de que llegará al volante. Sentí su mirada nuevamente en mis piernas. Encendió el auto y antes de manejar, tocó con su mano derecha mi muslo izquierdo y me dijo que esperaba verme el día de la inauguración de Congreso-exposición “Ten la seguridad de que allí estaré”, le respondí. Llegamos a mi auto. Se estacionó, se bajó y me abrió la puerta. Me ofreció su mano para bajar. Abrí la puerta de mi auto y antes de subir nos despedimos con un breve beso en la mejilla y un abrazo, mientras me decía al oído que había disfrutado mucho mi compañía. Le respondí que yo también. En el abrazo nuestros cuerpos se juntaron un poco más y en esa cercanía sentí nuevamente la dureza de su miembro pero en mi vientre. Ya en mi auto y antes de arrancar nos despedimos ofreciéndonos una sonrisa.

    Llegué a casa y ya había llegado mi marido. Me preguntó que de donde venía, y porqué tan arreglada. Le dije que había sido el último día de clase del diplomado y que se había organizado una reunión por ese motivo en una terraza bar y que había aceptado la invitación sabiendo que no iba a llegar. No entré en detalles. Traía una botella de vino y me dijo que bebiéramos una copa. Cuando terminamos nos levantamos y me dijo que le excitaba verme vestida así, con ese vestido y que con esos tacones resaltaban mis curvas y mis nalgas. De repente me abrazó por detrás. Voltee a verlo y nos besamos. Luego nos abrazamos de frente y empezó a acariciar mis nalgas. Luego metió la mano por debajo del vestido y se dio cuenta de no traía ropa interior. Nos empezamos a excitar y me dijo que subiéramos a la recamara. Ya en la recamara me preguntó que cómo quería y no dudé en decirle que por detrás. Me acerqué a la cama, subí mis rodillas y puse mis las palmas de mis manos al frente. Entonces levantó mi vestido y mientras acariciaba mis nalgas, mis muslos y mis pantorrillas y luego el interior de mis muslos, me preguntó porque no me había puesto bragas si sabía que no iba a estar con él ese día. Le respondí que todo el día había estado caliente y que disfrutaba sentirme así.

    Me penetró suavemente pero no totalmente y después se retiró y continuó con sus dedos hurgando mi vagina y luego mi clítoris, todo ello magistralmente, sin prisa y delicadamente, como bien sabe lo que me gusta. Mi excitación empezó a aumentar, él lo sentía perfectamente pues identificó el instante perfecto y empezó a penetrarme. No me envestía, lo hacía suavemente, por lo que mi gozo se iba acumulando. Sentía su miembro y su erección firme. Me sorprendió que su miembro se mantuviera más rígido de lo normal, sin la urgencia de eyacular. Entonces le dije que no se moviera, que se mantuviera quieto. Yo empecé a mover mis caderas en forma circular y él coordinaba el movimiento con sus manos en mis caderas. Me estaba gustando hasta que, continuando con el mismo movimiento, sacaba un poco mi vagina de su miembro para concentrarme en su punta, de tal manera que sentí como su excitación aumentaba y como venían en camino sus fluidos. En ese preciso instante yo también sentí como iba en camino a un fabuloso orgasmo, después de estar todo el día caliente y estar coqueteando con otro hombre.