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  • Mi harem familiar (6)

    Mi harem familiar (6)

    Por la mañana nos fuimos directo a Las Dunas, al mismo sitio. No más llegar, la señora se despelotó, aún antes de revisar si no había nadie por los alrededores. Fue bajarse de la moto, quitarse los zapatos y el vestido–pantalón que llevaba y zazan. No llevaba nada debajo. Entonces se me quedó mirando, mientras yo escudriñaba, centímetro a centímetro su maravillosa anatomía.

    – ¿Y tú, esperas a alguien? No te veo decidido. Habíamos quedado que lo hacíamos los dos.

    – ¿Haa? Si, claro, ya voy. Te estaba admirando. La verdad, no me canso de deleitarme con tu belleza. Tienes un cuerpo que ya hubiera querido tener un escultor como Miguel Ángel, para modelo. Claro, él era maricón, solo lo hubiera utilizado de modelo. Pero yo no esculpo, solo me doy gusto, por los momentos.

    – Salido, vamos, despierta ya y ponme bronceador por todo el cuerpo, si es que te atreves… Quiero broncearme toda, sin marcas. Deja de temblar y pon manos a la obra, que para luego es tarde. – mientras tanto, yo me quitaba el bermuda y la trusa de natación, cuando de pronto – ¡Madre mía, esa culebra es enorme, Dios mío…

    Como pude traté de taparme con las manos, pero ni modo, por lo tanto, para cambiar el tema, me dediqué a esa ardua labor de ponerle el bronceador. Nunca había tenido para mis manos todo ese cuerpo, a veces su espalda y piernas, alguna que otra vez le di, además de bronceador, un baño de crema posterior a la ducha. Ayer, sus tetas. Pero no todo su cuerpo a mi disposición. Se los juro que fue apoteósico. Me mareé. Pero lo disfruté como un macaco. Cuando terminé de untar bronceador hasta por su pubis y nalgas, amén de sus tetas, tuve que recuperar mi respiración, porque estaba hiperventilando. Y mi anaconda se hallaba en estado de choque. Ya no podía más. Luego ella me devolvió la labor, con esmero, como buena madre, salvo mis partes íntimas, que la señora se negó a tocar ¿por pudor o por miedo? y nos fuimos al agua. Ni siquiera lo frío del mar, que recibía la corriente proveniente del norte y estábamos ya en solsticio de invierno, pudo calmar mi calentura. Durante dos horas, que para mí parecieron diez, Sugey y yo jugueteamos corriendo olas o caminamos tomados de la mano, tonteamos, conversamos y nos sentábamos sobre las toallas a vernos a los ojos, un deporte que últimamente practicábamos de corrido. De pronto:

    – Mi amor, yo te veo así, con eso tan tieso, duro, desde que llegamos. Anoche tampoco se te bajó ni por un momento, no puedes seguir así, te puede dar una cojonera y eso es muy doloroso, a ver, déjame… – y de seguidas, empuñó el mástil con su diestra y empezó a acariciármela, con mucho mimo y cara de chica traviesa, muy traviesa.

    Poco a poco fue aumentando el ritmo, hasta hacerme una paja descomunal, como nunca nadie me había realizado, ni remotamente. Me miraba a los ojos y ponía su boquita como la de una bebita y se relamía. Metía dos dedos en su vagina, disimuladamente y con sus humores luego embadurnaba mi barra, para hacerlo con lubricación natural. Tenía unas manos y una habilidad especiales. Ya me llevaba por la vía del encanto, cuando se dejó de pendejadas y se lo metió en la boca, de un solo trago. Casi tres cuartas partes de mi miembro entraron en esa boquita de ensueño. Hasta las amígdalas. En definitiva, estuvo en eso mucho rato, yo tratando de controlar mi piso pélvico para no acabar, porque quería que aquel momento fuese épico, durara para siempre. La señora me dio la madre de todas las mamadas, hasta que eyaculé como un poseído del demonio, en su boca. Ella hizo su magia y no se perdió ni una gota de mi líquido seminal. Se tragó todo mi material genético de una sentada. Yo alucinaba… ella me miraba con amor, extasiada…

    De pronto, aquella mujer se puso a llorar sin son ni ton y salió corriendo y yo me quedé paralizado, sin entender. Solo cuando recuperé un poco el control de mis piernas, pude levantarme e ir tras ella. La alcancé a unos doscientos metros de nuestro campamento, arrodillada, con el rostro entre sus manos, llorando como si se le hubiera muerto un pariente. La abracé y la atraje hacia mi pecho y traté de tranquilizarla.

    – Ven, mi amor, no sé qué te pasó, pero aquí estoy yo para cuidarte y consentirte, mi niña linda. Ya, ya, no llores más. Te amo más que a nadie en el mundo, Sugey, mi amor, mi madrecita bella. Eres lo más grande de mi vida, no llores más.

    Solo un rato después se calmó un poco, pero no levantaba la vista, solo veía hacia el suelo. Le tomé de la barbilla y levanté un poco su carita, para poder mirarla a los ojos, pero me esquivaba la mirada, como avergonzada. Entonces la tomé por ambas mejillas y levanté nuevamente su cara, ya con más firmeza y le pregunté:

    – Cuéntame que te pasó, mi amor. Me tienes muy preocupado, no sé si fue que te lastimé o te ofendí. Por favor, perdóname sea lo que sea que te haya hecho. Te amo, no quiero verte así, me estas matando…

    – Snfff, snfff, es que… soy… soy… muy… put… puta. Soy una… mala madre… nunca deb…snfff… nunca debí haber… haber hecho lo que te… hice. Perdóname tú a mí, porque me comporté… como una puta… snfff…

    – ¿Cómo me vas a decir eso y que te perdone? ¿Cómo se puede perdonar algo que me hace tan feliz? Eso no tiene sentido. ¿Qué eres una puta? ¿Estás loca? Tú eres la mejor madre del mundo, eres perfecta para mí, por eso es que estoy tan enamorado de ti. Que puta ni que ocho cuartos, por favor. Ya deja las tonterías, me asustaste, pensé que te había hecho daño, no sé, o que te había ofendido. Por favor, ya deja de llorar y levántate, vamos a caminar un poquito para que te tranquilices. Vamos, bonita.

    Y traté de pararla, pero la señora se negaba. No sabiendo que más hacer, me quedé a su lado, abrazándola para demostrarle mi afecto. Allí estuvimos hasta que ya el sol casi nos achicharraba. Por fin decidió levantarse y volvimos a la sombra del cují, para salvarnos de una insolación.

    Pero la señora no levantaba la cabeza ni dejaba de sollozar. No hallaba qué hacer. Le hablaba y era cómo hacerlo con el cují o la moto. Ella no me respondía. Entonces, ya desesperado por su mutismo, le dije que se levantara y recogiera, que nos íbamos. Como una autómata lo hizo, mientras yo recogía lo mío y el camuflaje de la moto. Le puse la mascarilla, el casco y las antiparras, le di los guantes y prendí la moto. Se subió de parrillera y partimos hacia el apartamento.

    Por el camino me devanaba los sesos pensando en el asunto y no le encontraba ni patas ni cabeza. La única explicación sería que se había dejado llevar por su líbido, se había excitado por el nudismo y nuestros juegos en el agua y se decidió a proporcionarme la mamada de mi vida y en terminando, se arrepintió, se sintió sucia. Una vez en casa, en el apartamento, le pedí que se bañara y se vistiera para salir a almorzar, pero no quería nada, solo se mantenía acurrucada en el sofá, con la mirada perdida y totalmente mutis. No me hablaba, no me miraba, creo que ni siquiera me escuchaba. Estaba como en trance.

    – Mami, por favor, tenemos que hablar, mírame a la cara, por favor. No te entiendo, lo que hiciste para mí fue la gloria pero, evidentemente, para ti, fue algo horrible. Lamento mucho que te sientas así, pero déjame decirte que nunca había disfrutado tanto de algo cómo eso. Eres la mujer que amo y eso es parte de lo que espero de ti. Estoy loco por ti ¿no te das cuenta? Te amo con locura.

    La señora dueña de mis desvelos seguía en trance. La dejé sola por un rato, mientras me daba un buen baño y me vestía. Insistí en que ella hiciera lo mismo y nada. Se recostó del brazo del sofá y creo que se durmió, porque su respiración se hizo más lenta.

    Como a las 7 de la noche, ya oscureciendo, le pedí nuevamente que se bañara y se vistiera para salir a cenar, ya que no habíamos almorzado. Por fin se levantó y se metió al baño, a orinar. Luego escuché la ducha y más tarde, salió con una toalla anudada sobre el pecho que a duras penas tapaba sus nalgas y otra en la cabeza. Enseguida se quitó la de la cabeza y empezó a pasarse un enorme peine por su bella cabellera. Me acerqué a ella por la espalda y noté la gran quemada que se había dado. Yo también me sentía escaldado. Le pedí que se acostara boca abajo en la cama para darle un baño de crema y se nota que lo pensó, pero terminó aceptando. Luego de cubrir toda su anatomía, por la parte de atrás, le pedí que se diera vuelta, pero dudaba. Le dije que no tenía ninguna intención sexual, solo quería hidratar su piel. Entonces y con cara de vergüenza, sin mirarme a los ojos, se colocó boca arriba.

    Procedí, evitando todo tinte erótico o sexual, a cubrir todo su cuerpo con la crema hidratante. De pies a cabeza. Se había quemado parejito. Estaba preciosa, parecía un parguito de colorada, bella. Jamás la había visto tan quemada. Le di un casto beso en la frente y le pedí que se pusiera unos pantalones para salir en la moto a cenar. Como no se veía de buen talante, la llevaría a comer una pizza en una pizzería que quedaba algo cerca.

    Cenamos las pizzas, yo me mandé dos, por el hambre acumulada de todo el día sin comer y ella solo pudo con la mitad de la suya y regresamos.

    Una vez en casa, le dije:

    – Si tan mal te sientes, si de veras crees que eres una puta y una mala madre, entonces se acabaron las vacaciones, supongo. Hasta aquí llegó la aventura de Sugey y Tito. Pudo haber sido algo muy lindo, pero ni modo. Mañana temprano te llevaré al aeropuerto, con la maleta, para que regreses a casa. Yo me iré solo, en la moto. O de pronto, hasta me arrecho y la vendo aquí por cuatro lochas y me regreso luego en avión.

    – ¿La vas a vender, a tu querida moto?

    – Claro, me provoca, porque cada vez que la vea, me acordaré de algo que era tan lindo y de pronto, se acabó. Un viaje en moto con mi linda madre, que pintaba de maravillas y que se desmadró de pronto. Ya no quiero ni verla, me parece que todo se lo llevó el demonio. Hasta mañana, voy a dormir en el otro cuarto. Recuerda, mañana te regresas a Caracas, en avión, con la maleta.

    De esa manera, la dejé sola en la habitación y yo me fui a dormir solo en la otra. Por la noche la escuché llorar varias veces. Sentí ganas de ir a consolarla, porque nunca he sido capaz de escucharla llorar y no atenderla. Pero me hice el fuerte, tenía que dejarla para ver si reaccionaba.

    Y como siempre, el sol sale para todos, tristes o felices. Amaneció y le pedí que se levantara, para irnos al aeropuerto. Pero la mujer traumatizada de anoche parecía haber reflexionado. Me dijo que no se quería ir. Solo eso.

    – Mamá, déjate de cuentos. Ya acabaste con nuestras vacaciones, con tus arrepentimientos y tus prejuicios. Se acabó y fue tu decisión, no mía. ¿Qué más quieres? ¿deseas pasarte 10 días aquí, en ese estado, sin hablarme, solo lloriqueando? No, ni de broma. Te vas hoy. Y ya no quiero más tonterías, estoy de muy mal humor. Ayer pasé del mejor día de mi vida al peor, de un solo golpe y sin saber por qué. Así no juego, ya no puedo más. Desde ahora, serás solo mi madre, te querré y respetaré siempre como tal, pero se acabaron ya los jueguitos de seducción, el cortejo, las flores y los bombones, los papelitos de tu admirador secreto. Ya no más. Se me rompió algo por dentro. Levántate, que nos vamos.

    Ella me miraba y lloraba, pero no se levantaba. Se negaba. Al fin reunió fuerzas, supongo y con sollozos me dijo:

    – Te amo, mi amor, snif, ayer me asusté mucho por lo que te hice, snif, snif, me sentí sucia, snif, una mala madre, snif. Quedé bloqueada, no puedo explicarlo. Pero te escuché claramente cuando snif me dijiste que lo que para mí resultaba algo vergonzoso para ti había sido la cosa más maravillosa de tu vida. Snif, quiero que sepas que tengo un lado oscuro, que ayer se me salió, te lo mostré, tengo una puta por dentro, pero veo que no snif no te da miedo, que te gustó, que lo disfrutaste. Y tengo que reconocer que yo también lo estaba disfrutando como nunca hasta que mi bichito bueno venció a mi bichito malo y me asusté. Snif. Es la única explicación que te puedo dar. No tengo otra, pero quiero que sepas que, si tanto me amas y me deseas, pues yo también y que desde anoche ya estoy dispuesta a ser tuya. No quiero irme, quiero vivir intensamente lo que tenías planeado para nosotros y darte de mí todo lo que tú quieras. Quiero ser tuya, ya sin arrepentimientos. Anoche le di una patada a mi bichito bueno y lo despedí de mi vida. Ya nunca volveré a escucharlo, te lo prometo. Snif.

    Me quedé de piedra, sin reacciones visibles en mi cuerpo, creo, pero en mi cabeza había una tormenta tropical de categoría cinco. No sabía cómo reaccionar. Fue ella quien me sacó de mi ensimismamiento, cuando se acercó a mí y me dio un besito en los labios, cargado de amor, al más puro estilo Sugey. Inmediatamente la abracé y le dije:

    – ¿Recuerdas las condiciones que establecí hace meses, allá en la Plazoleta del Boulevard de Macuto?

    – Si, mi amor. Tres veces, nunca lo he olvidado. Una, quiero que me hagas tuya, mi amor; Dos, deseo ser tu mujer, mi vida; Tres, quiero ser tu hembra a partir de ahora mismo, mi cielo. ¿Me aceptas?

    – Tendré que pensarlo… mi vida. Necesito tiempo… mucho tiempo, quizás unos cinco o seis meses, en los cuales trates de seducirme a diario, hasta ver que me convenzas…

    – Me lo merezco, lo reconozco y será mi penitencia, empezando desde ya…

    La abracé y la besé en la boca, con amor, con deseo, con pasión, con lengua. Le quité la franelita con que había dormido y me lancé a comerle las tetas, a besarle el cuello, a lamerla por todos lados. Me pidió taima y se fue al baño, a orinar, ducharse y cepillarse. Volvió rápidamente, con cara de ilusión y se me ofreció de inmediato. Totalmente desnuda, hasta sin el reloj que nunca se quitaba. Retomé por donde habíamos quedado. Le mamé las tetas con amor, como si me estuviera alimentando de ella, mi madre. Luego mi lengua decidió ir hacia sus bajos a conocer esos predios, pasando por su maravilloso ombligo, al que le dediqué suficientes mimos y finalmente visité su vagina. Aquella era la cuca más hermosa que mis ojos hubieran visto, labios gruesos y suaves, con los internos pequeñitos, casi inexistentes, un canal vaginal rosadito, delicioso y con sabor a hembra de lujo, un clítoris impresionante, grande, encapuchado, como un pene dentro de su prepucio. Lo descapuché y empecé a acariciarlo con mi lengua, mientras metía dos dedos en su interior, ya empezando a empaparse de esos jugos que yo esperaba degustar. En esas estaba cuando ella reclamó su derecho a darme placer también, por lo que rápidamente me coloqué boca arriba y a ella la subí sobre mí, con su cucharita sobre mi boca y ella con su cara muy cerca de mi pene. Sugey agarró a la anaconda con firmeza y empezó una labor que ya me parecía conocida. Yo le daba placer a manos llenas, bueno, a dedos y lengua y ella me daba una mamada tan arrecha o más que la del día anterior. Ella no aguantó mucho, supongo que debido a cuatro años o más de abstinencia y al poco se fue de nuevo, pero esta segunda vez me arrastró con ella a ese rincón sagrado del placer, donde una hembra y un macho llegan cuando acaban juntos. Fue algo para recordar por muchos, muchísimos años. Nuestro primer 69 y había sido magistral.

    Descansamos un poco y al rato, en vista que mi aparato ya se mostraba listo para la batalla, ella, sin pedir permiso ni necesitarlo, se encaramó en el potro, para domarlo. Era una amazona consumada. Allí mi Sugey, mi madrecita adorada, me demostró de que estaba hecha. La sentía desatada, deseosa de domarme, de sacar de mí todo lo que ella tanto necesitaba, pero también de darme lo que yo ansiaba. Durante no sé cuantos minutos cabalgó el potro hasta que explotó en un escandaloso orgasmo. No era de esas mujeres que gritaban y gemían como actrices porno, no. Era silenciosa, pero sus gemidos eran intensos, de bajos decibeles pero de mucha temperatura, si se puede decir así. Yo seguía sin llegar, entonces se puso ella misma en cuatro y la penetré desde atrás con ímpetu, porque me tenía encendido. Le di duro, con amor, pero con ganas, hasta que volvió a orgasmar, si eso se puede decir así. Creo que la palabra no existe en la lengua castellana, pero ustedes, mis respetados lectores, entienden de que se trata. Esta vez, algo más intensamente, más largo el efecto. Cuando se recuperó, la puse abajo, boca arriba y entonces la penetré de misionero para ver si lograba mi salida. Así nos dimos placer, ya más en plan de hacer el amor que de follar, hasta que eyaculé copiosamente. Ella, sin embargo, me ordeñaba hábilmente, hasta que entonces explotó nuevamente. Fue algo celestial. Ni siquiera con mi linda hermanita había sentido tanto y durante tanto tiempo. Parece ser que había valido la pena todo el tiempo invertido en enamorarla, que había valido la pena inclusive lo que nos había sucedido el día anterior. Todo había valido la pena porque el premio era mejor que el gordo de la lotería. Hacer el amor con mi linda madrecita no tenía precio, era imposible tasarlo.

    Y así empezó nuestra nueva vida. Ella mi madre, yo su hijo, pero en la intimidad, los amantes más felices. Y empecé a conocer a esa maravillosa mujer, que aunque evidentemente tenía un lado oscuro, me fascinaba. Era una hembra por todo el cañón. Y ahora yo era su macho.

    Ese día no salimos del apartamento sino a comer algo rápido, unas hamburguesas en la esquina y de regreso. En la noche, igual. Al día siguiente, estábamos casi desollados en nuestras partes íntimas, pero la felicidad era plena. Una de las cosas más impresionantes fue cuando me ofrendó su super especial y delicioso culito. Nunca había disfrutado de algo igual y me dijo que solo se lo había permitido a mi padre, que ocasionalmente, tal vez una vez al mes, lo disfrutaba y ahora era para mí. Nadie más había tenido acceso a esa pieza tan maravillosa de su arsenal sexual, ni lo tendría jamás. Penetrar ese gentil agujerito y sentirlo apretado, sabroso, agradable y además viendo cómo sus perfectas nalgas, aquellos volúmenes de carne tan sustanciosa se abrían para dejarme paso con mi herramienta, fue asombroso. Mamá resultaba ser mucho más de lo que yo la imaginaba. Mis fantasías con ella se quedaron cortas, sin valor. Ella era más, mucho más.

    Continuará…

  • Mi primo me hizo sentir mujer (2)

    Mi primo me hizo sentir mujer (2)

    Pasó un año de la primera vez que Javier me rompió mi culo fue mi primera relación sexual algo que no se puede olvidar en la vida su primer hombre. Soy Mely es el nombre que me puso Javier cuando me hizo su mujer por primera vez, cambié su nombre por seguridad de ambos, en ese año que no lo vi no tuve contacto con ningún otro hombre, sólo me masturbaba y metía objetos a mi culo, claro que no es igual a tener una verga de verdad.

    Fue al siguiente verano que viaje yo sola al norte de Lima, cuando llegué y fue de sorpresa a la casa de mi primo Javier estaba su mamá o sea mi tía y dos primas Javier era el mayor de los tres, fue alegría conversar y reír las primas me trataron de lo más lindo, llegó la noche cada una tenía su dormitorio cómo era natural yo dormiría con Javier, mi prima me enseñó el dormitorio de Javier y me dio una frazada, que no era tan necesaria porque hacía bastante calor ella se fue entró él cerró la puerta y me avalance para abrazarlo y besar sus labios al tiempo que le decía que lo extrañaba un montón, el me correspondió con abrazos besos y caricias a mi culo.

    Él: me hacías falta me gustas te quiero mucho!!!

    Yo: también te extraño tu me enseñaste a ser mujer!!!

    Comenzó a desnudarme me arrimó a la pared me besaba chupaba mis tetitas me agarraba el culo metía sus dedos me hacía gemir mi piel se ponía de gallina era algo maravilloso me hacía estremecer de placer, me volteó contra la pared y me hizo parar mi culo agarraba mis pezoncitos mordia mi nuca pasaba su lengua por mi espalda mientras que yo gemia de placer, fue bajando hasta llegar a mis nalgas las besaba sentía que me hacía chupetones en mis nalgas blancas llegó a mi ano y lo chupaba que lance gemidos fuertes, el se paró y me tapó la boca asustado que vayan a escuchar sus hermanas nos besamos y fuimos a la cama. se desnudó y me eché cruzada en la cama con la cabeza fuera de la cama abrí mi boca para recibir la verga que tanto estaba deseando.

    Su verga llegaba hasta mi garganta me daban arcadas tenía que pellizcar sus piernas para que me la saque agarraba mi cabeza y me cogia mi boca cómo si fuera mi culo, en eso golpearon a la puerta me asusté pensé que habían escuchado mi gemidos de placer me acomode en la cama haciéndome el dormido era mi prima preguntando si necesitaba algo y Javier le dijo que ya estaba dormido y ella se fue, entonces regresamos a lo nuestro me puso en perrita lleno mi culo con saliva, metía dos dedos al principio me dolió luego metía hasta el fondo y sacaba chupaba mi culo chupeteaba mis nalgas me duele le dije entonces siento algo grueso querer entrar en mi culo, ya me estaba empujando su verga en una sola me la clavo todita, que me hacía temblar mis piernas se dejó de mover por un instante hasta qué mi ano se adapte a su verga, luego jalaba de mi cintura metia y sacaba.

    El: ¡Este culo es mío qué rico culo de mi mujer!!!

    Yo: aah que rica verga que me estoy comiendo empuja más maaas!!!

    Y me seguía bombeando mi culo, cuando sacaba toda la verga a mi culo entraba aire y al meter con fuerza lo hacía sonar como si fueran gases lo cual me daba vergüenza ble decía que no haga eso pero a él le gustaba y me decía

    -¡¡Te estoy reventando el culazo mi amor!!!

    Yo: Si revientalo es sólo tuyo mi amor soy tu mujer hazme lo que quieras!

    Me preguntó al oído si le había entregado mi culo a otro hombre le dije que:

    – …¡¡Solamente tu comes mi culo nadie sabe lo nuestro!!

    Me la clavó con fuerza y me beso. Me la clavó en pose cucharita con mi culo bien parado cómo le gusta a él luego me puso piernas al hombro en esa pose tengo un poco de miedo porque entra toda y la verga de Javier es gruesa larga y venuda, y así fue me la hundió hasta el fondo me dolió me desgarraba por dentro le decía ¡¡Ya no por favor me duele ayy ayy!!!

    Pero el ya estaba decidido a llenarme el culo con su leche estaba tan excitado que empezó a soltar chorros de leche yo le decía ¡¡Así mi amor lléname déjame bien preñada que rico mi macho!!! Fueron como seis chorros de leche, quedamos exhaustos y sudosos se acomodó en pose cucharita sin sacar la verga de mi culo, sentía que latía de todavía paré bien mi culo me abrazo y se fue quedando dormido, yo despierta con la verga dentro de mi culo, luego de un rato se fue poniendo flácida comenzó a salir, cuando salió la cabeza fue de golpe que me dolió, me di la vuelta le limpié la verga con mi boca los restos de leche que tenía lu ego me coloqué entre sus brazos y me quedé dormida, me había hecho sentir la mujer más feliz.

    Me despertó mi prima para desayunar, pero mi marido no estaba en el cuarto había baño y ducha, me levanté al baño con mi culo adolorido al sentarme a la taza cayó bastante leche con hilos de sangre pero yo era feliz así. Me alisté y salí a desayunar mis primas me preguntaron ¿cómo había pasado la noche? le dije que había dormido bien, dijeron que Javier había ido a la chacra e iba a comprar unas cosas, luego llegó Javier y dijo que habían entrado a la chacra a robar el maíz que iba a tener que dormir en la chacra y me preguntó si yo lo podía acompañar le dije que si.

    Llegó la tarde y nos alistamos para ir a la chacra nos alistaron comida y café el llevaría la comida y me dijo tu lleva esta mochila le pregunté que cosas eran me dijo es para la chacra. La chacra estaba bien retirada del pueblo un amigo de el nos llevó cerca a la chacra y de ahí caminamos. Llegamos y pude ver una casa pequeña entramos había una mesita un par se sillas y una cama dejamos las cosas en la mesa y Javier me besó y me dijo quiero verte como mujercita yo le dije soy tu mujercita.

    Él: Abre la mochila y ponte bonita todo es para ti mi amor ya regreso!!! Y salió abrí la mochila oh!!!

    Sorpresa había ropa femenina la que siempre soñaba, empecé a vestirme, panty negra de malla un diminuto calzoncito negro brazier negro un vestido rojo enterizo cierre a la espalda, el vestido era bien corto unos cinco centímetros debajo de mis nalgas yo ya estaba excitandome sólo sentir esa ropa en mi cuerpo y sentir el aire que entraba por mis piernas ya me estaba mojando, entró Javier me colgué de sus hombros lo bese y le dije ¡¡Gracias mi amor era mi sueño estar vestida para ti!! él me dio un beso ¡¡Pero todavía falta!! Qué falta!! le dije agarró la mochila y de otro espacio sacó una bolsa había maquillaje y una peluca. Me maquille y me puse la peluca llegaba a media espalda me miré a un espejo que tenía estaba linda con mis labios rojos, nos dimos un beso me agarró de la mano y me dijo:

    ¡¡Vamos a caminar!! Le dije y si nos ven?

    Él: Por acá no camina nadie estamos los dos solitos!!! caminamos bueno aprendiendo a caminar en tacos y contornear mis nalgas coquetamente delante de Javier el estaba unos metros detrás mío y me decía ¡¡Eres una puta bien linda y rica me voy a comer ese culo!!! Llegamos a un árbol bien grande me arrimó al árbol me manoseada abrió el cierre del vestido chupaba mis tetitas mordia mis pezones. Yo con los ojos cerrados agarrada de sus cabellos metía sus dedos a mi culo adolorido todavía por la noche anterior, el se desnudó me arrodillé a mamar su vergota ya mojada por el líquido preseminal me volteó contra el árbol me hizo parar mi culo para meter su verga, pero esta vez si lo hizo despacio sentía como iba abriendo camino por las entrañas de mi culo me bombeó y bombeó.

    Él: Acá si puedes gemir y gritar!!!

    Le dije que terminara todavía!! Me dijo se sentó en un pedazo de tronco con su verga bien parada me hizo sentar en ella mirándolo a él yo dominaba los movimientos aprendí a mover el culo,

    Él: ahora sí sácame la leche perra!!!

    Sus manos agarraban mis nalgas metía un dedo junto con su verga a mi culo yo gritaba de placer, estaba bien excitada que comencé a tener un delicioso orgasmo sin tocar mi pene, mi leche se derramó por su estómago yo ya no tenía fuerzas para coger y me dijo ¡¡ahí viene todo para ti mi amor eres mi perra!!! Fueron varios chorros de leche cuando me pare la leche corría entre mis piernas, ya estaba oscureciendo me desnudo toda ¡¡Vamos a bañarnos!! Dejamos toda la ropa debajo del árbol me llevó de la mano hasta riachuelo yo desnuda maquillada y con peluca era algo maravilloso sentir sus brazos dentro del agua, metía sus dedos a mi culo con leche todavía y empecé a pujar para botarla me cargaba dentro del agua me sentía una princesa con mi príncipe azul dentro del agua. Me tenía abrazada por la espalda yo volteaba para besarlo, agarré su verga que ya se estaba poniendo dura lo puso en mi huequito comenzó a cojerme.

    Yo: ¡gracias mi amor por hacerme feliz!

    Él: Siempre te haré feliz mi amor!!

    Qué rico hacer el amor dentro del agua la verga entraba con agua fría y se sentía doble placer, lo abrace por encima de sus hombros nos besamos como dos enamorados. Salimos del agua de frío además ya estaba oscuro fuimos a recoger la ropa y luego a la casita nos secamos y me dijo que me vista otra vez de mujer y así me tuvo toda la noche. A la mañana siguiente me volvió a coger en las poses qué quiso me hizo gritar y gemir fuerte, me dio tres polvos uno dentro de mi boca su leche es dulce y bien espesa después de los tres polvos fuimos a bañarnos al riachuelo luego regresamos al pueblo, mis primas ¿Cómo durmieron bien o mal? Javier dijo ¡Mejor que nunca! Me miró y sonrió. Estuve diez días en casa de mi marido fueron los mejores días de mi vida todos esos días dormimos en la chacra cogiendo y siendo la puta y perra de mi marido.

    Espero les haya gustado todos mis relatos son reales dejen un comentario sea positivo o negativo si desean mi amistad me dejan un correo para compartir fotos y videos muchos besos soy Mely.

    Pronto mi tercer relato será cuando Javier vino a despedirse de mi.

  • Llorando (capítulo 1)

    Llorando (capítulo 1)

    Todo comenzó cuando estaba caminando en el atardecer por la ciudad y vi a una chica llorando, me acerqué y le pregunté.

    Thonesp: oye, estas bien?

    Ella: no (seguia llorando)

    Thonesp: que te pasa, porque lloras?

    Ella: mi madre me echo de casa y no tengo a donde ir

    Thonesp: mmm, si quieres puedes quedarte en mi casa por esta noche

    Ella: en serio?

    Thonesp: si, pero antes de eso al menos presentemonos

    Ella: esta bien, mucho gusto mi nombre es Valentina y el tuyo? (dejo de llorar)

    Thonesp: bueno a mi, mmm… Me conocen como Thonesp, el gusto es mio.

    Luego de eso nos fuimos rumbo a mi casa, mientras le segui preguntando otras cosas como…

    Thonesp: y que edad tienes?

    Valentina: 18 y tu?

    Thonesp: 18 tambien, y que te gusta hacer?

    Valentina: me gusta cantar y bailar

    Thonesp: disculpa si esta pregunta es muy directa pero porque tu madre te echo de casa? Debe haber alguna razon supongo

    Valentina: si, si hay una razon y es porque simplemente cumpli los 18 años, solo eso

    Thonesp: y cuando los cumpliste?

    Valentina: hoy

    Thonesp: vaya, que mal, pues feliz cumpleaños, aunque creo que no es tan feliz

    Valentina: gracias, tranquilo no te preocupes

    Thonesp: y ya celebraste tu cumple?

    Valentina: no, en la mañana temprano me echo de casa y todo el dia he dado vueltas por la ciudad

    Thonesp: pues vamos a celebrarte tu cumple

    Valentina: como asi?

    Thonesp: solo sigueme

    Fuimos a una pasteleria y le compre un pastel para celebrarle el cumpleaños, le dije que sabor le gustaba y me dijo que el de manjar, asi que ese compre, luego seguimos caminando hasta llegar a mi casa…

    Thonesp: ya llegamos, puedes sostener el pastel mientras abro?

    Valentina: si

    Abri la puerta, entramos y la cerre otra vez con llave porque ya estaba oscuro.

    Thonesp: disculpa el desorden

    Valentina: no te preocupes

    Thonesp: Sientete como en casa

    Valentina: esta bien

    Thonesp: ya tienes hambre?

    Valentina: un poquito

    Thonesp: quieres que cenemos ahora?

    Valentina: bueno

    Mientras Valentina se puso comoda, yo arregle el comedor, abri el pastel y servi un pedazo para cada uno, tambien prepare cafe y le servi uno a ella y otro para mi

    Thonesp: Ya esta lista la cena

    Valentina: voy

    Cenamos tranquilamente, luego de un rato despues de comer, le comente varias cosas como…

    Thonesp: oye Valentina solo tengo una cama, puedes dormir en ella y yo en el sofa

    Valentina: estas seguro, no quiero causas molestias

    Thonesp: tranquila no sera ninguna molestia

    Valentina: esta bien

    Fuimos a ver la TV por un rato, pasaron 2 horas, la mire y vi que estaba dormida en el sofa, no la quise despertar, asi que la tome en mis brazos y la lleve a mi cama, la deje en la cama y la tape con el cubre camas, luego me fui otra vez al salon, segui viendo TV por unos 30 minutos mas cuando decidi finalmente apagarla. Me acoste en el sofa pero no conseguia dormir, no dejaba de pensar en lo que habia sucedido, pase de vivir solo a vivir con una extraña que solo conocia hace un par de horas, finalmente no se como pero me quede dormido…

    Al siguiente dia:

    Desperte adolorido por el sofa, Valentina ya estaba despierta y me pregunto…

    Valentina: como dormiste Thonesp?

    Thonesp: más o menos y tu?

    Valentina: muy bien, tu cama es muy comoda

    Thonesp: ¿quieres desayunar?

    Valentina: si

    Thonesp: esta bien, deja levantarme para ir a hacer el desayuno

    Valentina: esta bien, te espero en la cocina

    Valentina se fue a la cocina, yo me fui al baño, entre, cerre, me desvesti, me duche, me seque y me fui a mi habitacion, me vesti y me fui a la cocina

    Thonesp: ya estoy listo para desayunar, que quieres comer?

    Valentina: Tostadas con mantequilla si es que se puede

    Thonesp: claro que se puede, ahorita mismo las preparo

    Me fui a preparar las tostadas y dos tazas de cafe, luego de tener todo listo regrese a la mesa y servi todo

    Valentina: que ricas estan

    Thonesp: me alegro que te gusten

    Valentina: oye Thonesp, te puedo hacer una pregunta?

    Thonesp: claro

    Valentina: que edad tienes?

    Thonesp: 18

    Valentina: y porque vives solo?

    Thonesp: porque asi lo decidi

    Valentina: pero esta casa es de tus padres verdad?

    Thonesp: no, la compre yo con mi trabajo

    Valentina: de que trabajas?

    Thonesp: soy músico

    Valentina: como asi?

    Thonesp: productor, o sea el que crea la música

    Valentina: wow! Y hace cuando vives solo?

    Thonesp: hace 2 años

    Valentina: te peleaste con tus padres?

    Thonesp: no, yo me fui por decisión propia, no me pelee con ellos, solo necesitaba mas libertades

    Valentina: entiendo, y que se siente vivir solo?

    Thonesp: pues la verdad es comodo, tomas tus propias decisiones, te haces responsable de tus cosas y poco más

    Valentina: ohh entiendo

    Thonesp: no te sientas triste por lo que te paso, tarde o temprano pasaria

    Valentina: tienes razón, lo malo es que no tengo donde vivir, no como tu que tienes tu casa

    Thonesp: tranquila, puedes quedarte aqui por el tiempo que quieras sin ningun problema

    Valentina: no quiero abusar de tu generosidad

    Thonesp: relax no abusas, solo hay que organizarse bien para estar comodos porque anoche no pude dormir muy bien yo

    Valentina: esta bien, no hay drama por eso jeje

    Thonesp: bueno mi unico problema fue dormir en el sofa, ya que esta incomodo y tambien frio, asi que hay que buscar otra alternativa para que ambos podamos dormir comodos

    Valentina: mmm, y si los dos dormimos en tu cama, pero separados?

    Thonesp: por mi esta bien pero estas segura?

    Valentina: si, eres una muy buena persona, no deberia haber ningun problema

    Thonesp: pero no te incomoda?

    Valentina: no y a ti?

    Thonesp: no

    Valentina: vez, entonces no se hable más

    Terminamos de desayunar, yo me fui a producir música, y ella se quedo viendo la TV, despues de varias horas yo fui a la sala donde esta ella y le pregunte

    Thonesp: quieres almorzar?

    Valentina: esta bien

    Llame a un local de comida rapida, lugar donde varias veces pedia comida y me la llevaron en 20 minutos, luego prepare unas ensaladas para acompañar y nos pusimos a almorzar, mientras almorzabamos nos pusimos a conversar…

    Thonesp: te gusta la ensalada?

    Valentina: si y a ti?

    Thonesp: a mi me encanta la ensalada, desde pequeño me gusta comerla

    Valentina: genial, y tu siempre pides la comida a domicilio o la preparas tu?

    Thonesp: a veces la pido y a veces la preparo yo, aunque no soy muy bueno para eso

    Valentina: ahh

    Thonesp: y tu sabes cocinar?

    Valentina: poco jeje

    Thonesp: no te preocupes jaja

    Valentina: jejeje

    Nos empezamos a conocer, y asi paso el almuerzo, luego yo me fui al estudio a producir otra vez, y asi paso la tarde, luego nos juntamos otra vez para cenar, nos terminamos de comer el pastel que compramos ayer y la seguiamos pasando bien. Luego de cenar fuimos a ver la TV, la tarde estaba fria, asi que despues de un rato le dije…

    Thonesp: esta haciendo frio, me ire a dormir, vienes o te quieres quedar otro rato más viendo TV?

    Valentina: mejor voy a dormir tambien

    Apagamos la TV y nos fuimos a mi habitacion, es ahi donde ella me dice…

    Valentina: no tengo pijama y a mi me gusta dormir con pijama

    Thonesp: mmm no tengo pijama, pero si quieres te puedo dar una camiseta que no uso

    Valentina: esta bien, eso me sirve, voy al baño a cambiarme

    Thonesp: vale

    Valentina se fue al baño a cambiarse la ropa, y yo me la quite ahi mismo en la habitacion hasta quedarme en calzoncillos, me acoste y luego de un rato regreso Valentina, con la camiseta puesta y dejo su ropa en una silla que habia en mi habitación junto a la mia.

    Thonesp: espero que esto no te incomode pero yo duermo siempre asi

    Valentina: no te preocupes

    Thonesp: vale, por cierto te queda muy bien mi camiseta

    Valentina: jejeje gracias

    Thonesp: por nada, guapa

    Valentina: oye una pregunta, porque no me despertaste anoche cuando me dormi en el sofa?

    Thonesp: te veias muy comoda, asi que preferi llevarte hasta la cama y dejarte dormir en paz ahi

    Valentina: no te hubieras molestado, seguro te costo mucho cargarme

    Thonesp: fue facil, no eres tan pesada

    Valentina: tu crees?

    Thonesp: si, asi que tranquila jeje

    Valentina: jejeje esta bien

    Hablame unos 20 minutos con Valentina ahi en la cama…

    Thonesp: apago la luz o la prefieres apagas tu?

    Valentina: apagala tu

    Thonesp: esta bien

    Me levante de la cama, apague la luz y me fui a la cama otra vez, me acoste de lado dejando mi espalda junto a la espalda de Valentina, para no incomodarla, paso un rato y nos quedamos dormidos, luego en la madrugada no desperte del todo y me gire hacia el otro lado, olvidando que estaba Valentina en la cama e inconscientemente la abrace. Ella estaba profundamente dormida, por lo que no lo noto, asi que nos dormimos muy pegados, paso el tiempo y ella se movio un poco, y se acurruco más a mi, donde mi pene quedo entre sus nalgas, me excito un poco, pero logre dormirme, y asi quedamos hasta el siguiente dia.

    Continuará…

    ¡Gracias por tu tiempo!

    Capítulo 1 de la serie titulada «Llorando», donde se cuenta la historia de Valentina & Thonesp.

    ~ 2022 Thonesp

  • La transformación de mi novia (partes 1 y 2)

    La transformación de mi novia (partes 1 y 2)

    Cuando la farmacia queda vacía, Jimena deja de hacerse la interesada en las cremas y delineadores que se exhiben en el sector perfumería y se dirige al mostrador donde una mujer atiende a los clientes.

    -Perdona -empieza- te quiero preguntar, por saber, si tienen preservativos… chicos…

    -Para chicos??- pregunta la empleada sin terminar de entender

    -Nooo -se pone colorada- algún tamaño más chico que los normales… dice pero la empleada la interrumpe.

    -Mira yo no estoy en el sector farmacia…, te llamo a una de las chicas- dice y sin alejarse grita el nombre de otra chica que paso el tiempo con otra mientras no entran clientes.

    -Hola- en que te ayudo- saluda según la formula ritual de la cadena de farmacias una chica con un plástico el pecho que dice Valeria-

    -Quiere preservativos chicos- la interrumpe la otra.

    -Más chico de lo normal- pregunta y Jimena siente que la entienden. Valeria también le sonríe y la señora del sector perfumería las mira sin apartarse pero toda la situación es cómoda aunque todavía le da vergüenza.

    -Si, más chicos de lo normal- hace un pequeño gesto con el índice y el pulgar- para algo así…

    -Te busco.

    Valeria regresa con una caja de plástico donde guardan los diferentes modelo y marcas de preservativos. En el camino cruzo dos o tres palabras con la otra empleada que ahora, desde lejos, las mira interesada.

    Revuelve y busca, saca algunas cajas y trata de leer la letra pequeña buscando alguno que aclare ser de tamaño menor.

    -Me parece que no hay nada- dice y pregunta- me queres contar cual es el problema… así veo como ayudarte-

    -Se le sale – suelta Jimena y la voz se le angustia- pensé que capaz hacían unos más chicos o que apretaran mas

    -como se sale- pregunta la vendedora de perfumería- se le baja??-

    -No, la tiene muy chica, como un nene sin desarrollar- dice Jimena y detrás del último sonido aspira el aire con fuerza como si estuviera por llorar.

    Valeria le pone una mano en el hombro y le ofrece agua, sentarse, y hace señas a la otra chica para que se lo traiga. MI novia siente vergüenza pero a su vez se siente contenida. Es un tema que no lo puede hablar con nadie. Las chicas de la oficina compiten por quien tiene el novio más atrevido, el más pijudo, el que se gasta todo en ella, las de la facultad, tienen novios que parecen impresiones de la página de la felicidad. Con estas desconocidas la simpatía es inmediata. No se rompe con la llegada de la otra, la silla y el vaso lleno de agua.

    -Habla si te hace bien- dice la señora de perfumería y Jimena, a pesar de sentir vergüenza y ganas de llorar, les cuenta que su novio tiene la pija muy chica. Aclara que es hermoso. Eso lo hace peor dice riéndose y las demás se ríen como si fueran amigas. Cuenta que lo conoció en un grupo de pibes que se juntaban para salir a correr. Un cuerpo hermoso, atlético, divertido además y atento. Muy atento les dice como si estuviera cansada de tanta bondad

    -Los pito chico son los más amables- interrumpe la recién llegada.

    -Perdona a Natalia, la desubicada- dice Valeria pero Jimena le da la razón.

    -Lo entendí tarde- dice- se ve que quería compensar.

    -Los pijudos se portan como turros maltratadores- insiste Natalia y todas se ríen como si fuera una experiencia común.

    Entra un cliente y compra un analgésico. Al irse la vendedora regresa y Jimena sigue contando: – Me empecé a enamorar y cuando lo hicimos la primera vez dije la típica…-. Valeria la interrumpe: – Si la sabe usar es lo que importa-.

    Todas se ríen, un poco del pito corto un poco de todos los hombres.

    -Hace cuánto están??- pregunta la señora

    -Dos años.

    -Nunca un permitido- pregunta Natalia y Jimena baja la vista. La aplauden, la abrazan para felicitarla.

    -Conta guacha conta- Jimena mueve la mano como restándole importancia – Fue con mi ex, una vez cuando volvimos de las vacaciones y yo estaba…- La señora finge abanicarse de un calor imaginario, Valeria se ríe y Natalia dice – Caliente- lo que provoca más risas entre todas.

    -Me lo cruce y el muy hdp me miro a los ojos y me dijo vos estas mal atendida

    -Ven, un pijudo- Natalia continua con su teoría

    -Gorda más bien- dice Jimena y tosas se ríen.

    -Salgamos el viernes- propone Valeria.

    -Yo no las acompaño- dice la señora y todas, incluida Jimena, le insisten y le dan ánimos para demostrarle que igual sigue siendo del grupo de las mujeres.

    -Me encantaría- dice Jimena ya sin ganas de llorar y contenta.

    -Te voy a presentar un chongo- dice Natalia- que cuando manda a la novia a comprar, tiene que pedir extra grande para que le cubra toda la pija.

    2

    Es el primer sábado de primavera. Hace calor y el pronóstico dice que la temperatura va a subir más, como si fuera la noche la que estuviera caliente.

    Durante toda la semana hizo planes con su amigo Sebastián para que fuera a casa, a joder un rato. Jimena, su novia, tiene nuevas amigas, que hizo en una farmacia. Insólito si, como suena. La historia igual no es muy interesante. Entro a comprar una crema y se mareo, la presión baja por no haber almorzado, las empleadas la atendieron y pegaron onda, algo así le conto, y al final arreglaron para salir juntas. Las mujeres son así.

    Cruza el espacio que hay entre el baño y la habitación y esta desnuda. Es tan hermosa que se tienta y deja de hacer todo para ir a mirar cómo se cambia. Ella está parada frente al espejo desnuda, con la toalla envolviéndole el pelo como si fuera un peinado exótico. Lo descubre reflejado en el espejo.

    -Todo bien amor??

    -Quería ver la hermosa novia que tengo- dice sonriente y con un gesto de maldad, algo nuevo que tiene su carácter hace un tiempo y que él no termina de notar, pregunta agarrándose las nalgas y separándolas apenas: – De verdad te parezco linda??

    -Sos un sueño Jimena- devora la imagen que el espejo devuelve, las tetas pequeñas, dos pompones blancos con un pezón muy clarito, la panza redondeada, la cadera que se ensancha y la cola, grande, sobresaliendo del circulo de las caderas, como si fuera el verdadero centro del cuerpo.

    -Hoy quiero ser una perra- dice y se arrepiente, lo nota en sus ojos y provoca tanta inseguridad en el que se acerca, la abraza por los hombros y pregunta con voz infantil: -una perra para quien amor.

    -Para vos tonto- dice y se gira para abrazarlo. Siente el perfume del jabón pero también, mezclado, el olor de su piel y el pelo. Siente también la mano fría levantando la remera y acariciándole la panza, bajando hasta el elástico del short y después, las uñas raspando suave el pubis y los dedos, agarrando la pija.

    Apenas lo toca acaba. Peor todavía piensa Jimena, trata de soltarse para evitarlo y temblando, se cae a la cama, gimiendo y dejando a la vista la mancha húmeda del short que se extiende. Como casi no tiene bulto pareciera que se hizo pis. Eso piensa Jimena. Tiene el pitito de un nene que se hace encima.

    – anda a limpiarte amor- dice cariñosamente, girando de nuevo al espejo y el aprovecha para irse, un poco humillado aunque invadido también por el orgasmo y la emoción de saber que jugara con su amigo toda la noche.

    Elige ducharse y cuando sale del baño Jimena está de pie, en la cocina, comiendo unas galletitas con queso crema. Esta vestida con un conjunto que compro el primer verano que pasaron juntos. Una pollera corta, negra, en combinacion arriba con un top, como de lencería, y encima una chaqueta sin botones, tambien negra, que se usa abierta. El pelo levantado en un rodete la hace parecer más alta. Tiene perfumad además. A su alrededor se mueve una fragancia que huele a cuerpo de mujer con estrellas de perfumería.

    -Estas hermosa.

    Se acerca pero ella lo detiene con un dedo.

    -Solo opiniones acepto, estoy maquillada amor no vez- justificando que le impida besarla.

    Suena el timbre, abre y es su amigo Sebastián, que llega con un nuevo juego de consola y emocionado intenta contárselo todo apenas entra al departamento. Al ver a Jimena queda en silencio y ella, sonríe divertida.

    -Mucho pan par este salame- dice y ella ríe pero con un tono cargado de maldad contesta: – para varios salames- y se pierde al cuarto para buscar su cartera.

    -Vos la dejas salir asi??

    Se conocen desde el secundario y siempre están molestándose y jodiendose como si fueran los mismos que en esa época. Nunca toman a mal las cosas que se dicen pero esta vez algo lo molesta.

    -Cogimos antes de que llegaras- dice- dos polvos le eche, ahora que vaya a bailar y no me rompa las pelotas.

    -Ahh Varón- festeja Sebastián las palabras de su amigo y ahí si empieza a contarle del juego.

    Las chicas se juntan en casa de Valeria para la previa. Se abrazan apenas se encuentran, gritan, se ríen y cantan las canciones que aparecen en la playlist. Brindan y se enseñan a perrear, se felicitan por la ropa y brindan. Natalia agarra el saco de Jimena y grita esto se queda acá, animándola a mostrar las tetas que se transparentan un poco a través el top de encaje. Todo porque dijo que las tenía chicas Con más alcohol es Jimena la que felicita a Valeria por las tetas y ella confiesa que son operadas. Asombro de Jimena y risas de Natalia que ya lo sabía. Propuestas de verlas y tocarlas, primero un dedo tímido y sosteniéndolas después. Brindan. Alguna va al baño y cuando regresa propone mostrarse todas las tetas. Carcajada general y brindis. Natalia tiene puesto un elastizado que apenas llega a la cintura. Es tan flaca que debajo del ombligo todo parece pubis depilado. Se lo sube a cada rato pero se olvida y el borde rosado de su ropa interior asoma de a ratos. Suena el timbre y llegan otras chicas, desconocidas para Jimena pero pronto, en la hermandad de lo femenino y el alcohol, se unen y festejan.

    Más tarde llaman dos autos de aplicaciones, se dividen y parten al boliche.

    La música ensordece. La oscuridad y las pequeñas luces de olores confunden las formas. Hace calor y hay poco espacio. Las chicas bailan entre ellas y cuidan entre todas los sacos y carteras. Los hombres les convidan de beber y alguna siempre consigue más tragos. Van de a dos o tres al baño. Para hacerlo hay que atravesar un pasillo al costado de la pista explotado de gente. Algún desubicado les toca el culo. Varios. Lo comentan entre ellas y todas coinciden en que son despreciables, los peores pajeros.

    -Seguro la tienen como un bebito la pija- dice una de las chicas que no conocía y se ríen todas las pibas que están en el baño con ellas.

    Bailan entre ellas y de a ratos bailan con pibes que se acercan a bailar alrededor de ellas. Un chico con acento colombiano le dice algo al oído. No llega a entenderlo. Es alto y esta vestido con una camisa de colores y un pantalón ajustado. Cuantos platos de frijoles le cocino su mama- cree escuchar, y por lo absurdo de la frase y la dulzura del acento grita por encima de la música que a ella nunca le cocinaron frijoles.

    -Yo le voy a cocinar reinita- y ella se deja arrastrar de la mano fuera de la pista.

    -Tengo que hacer pis- dice para evitar un poco el sentirse regalada pero el, rápido, contesta que también y agarrándola de la cintura la lleva al baño.

    Para el baño de mujeres siempre hay fila pero la empuja al de los pibes, hasta dentro de un cubículo del baño y cuando están adentro, le dice haga usted, yo no miro y se pone de espaldas. Jimena está muy excitada. No tenía ganas de hacer pis y ahora se baja la bombacha y hace, con ruido, excitada por tener la concha y el culo desnudos a espaldas de este pibe. Quedan gotas colgando del flujo pegajoso pero igual se sube la ropa.

    -Ya termine- dice sin poder evitar cierto tono sumiso.

    El colombiano gira y anuncia que ahora tiene que hacer pis él. Ella no quiere darse vuelta y el o se lo pide.

    Desabrocha el cinto, el botón del jean y bajando el cierre mete la mano al boxer y saca una pija oscura, alargada, gorda, gomosa y con un chorro potente y fuerte golpea el pis clarito de ella. Se ríe como si fuera un juguete.

    – Sacúdala-. La pija queda colgando y se balancea de arriba abajo. Una gota de pis no termina de caer y brilla cuando la pija sube contra la luz del techo. Ella la agarra y la sacude, varias veces, suave y un poco más rápido. La pija esta tan dura que al rato se trata de una paja

    El colombiano la agarra de las caderas y la gira contra la puerta cerrada, sube la pollera hasta las caderas como si la arrugara, baja las medias hasta las rodillas y mira la cola blanca y rellena con una tanga muy pequeña, apenas un triangulito de tela arriba de las nalgas, con un moñito rojo como un detalle.

    – Se puso tan putita para mí- dice a su oído bajándole la tanga y apoyando la cabeza de la pija entre los labios de la concha de Jimena. Ella no responde pero abre algo más los muslos, todo lo que las medias en las rodillas le permiten para darle lugar y el, empuja suave, dejando que ella sienta la cabeza ensancharla y empujar, raspándola suave por adentro de la concha, expandiendo el calor hasta llenarla.

    Jimena gime, boca abierta, lengua hinchada de alcohol y saliva afuera de la boca, tratando de recuperar el aire que el deseo le saca y su mente repitiendo ufff que pija ufff que pija, y no quiere pensar pero hace dos años que no sentía esto piensa y se abre sola la las nalgas, levantando la cola para recibir, de un hombre que tiene más pija para darle que su novio y que cuando la cadera golpea sus nalgas y el roce de los huevos le indica que ya entro toda, es tanta la carne que siente que acaba. Y se moja y lo moja a él.

    -Cógeme más- pide y empiezan un hamacarse poderoso, como si él fuera un toro y ella su mamífero hembra.

    Jimena pega la mejilla a la pared de metal y acaba de nuevo. Lo siente tanto que un poco perdió la sensibilidad y todo es un calor que la recorre desde el ombligo hasta la nuca, pasando por toda la concha invadida de carne y la raja de su cola abierta y expuesta. En algún momento siente como le empuja las medias con el pie para separarle del todo las piernas pero no le importa que las destruya. Lo deja hacer. Cuando s agarra de sus tetas prefiere alzarse el top para no tener que explicar a su novio la rotura de dos de las prendas con las que salió de casa.

    Es difícil medir las veces que acaba una mujer. Jimena con su novio no acaba aunque la pasa bien. Con esta pija acaba un montón de veces, encadenadas una atrás de la otra.

    Jimena coge y se deja coger, por un colombiano desconocido, que cuando le avisa que va a acabar, ella se sale, se agacha y se mete toda la pija en la boca. La pija explota adentro de ella. Parte en la boca y otra que baja por la garganta. Lo limpia a con la lengua y va tragando saliva para empujar la leche y sacársela del paladar.

    Se cruza a las chicas saliendo del baño.

    – Nos vamos- dice Valeria- Naty quebró y la tuve que sacar de dos que estaban por violarla más o menos, las otras chicas se fueron, vamos??- Jimena trata de ocultar la cara de contenta fingiendo un bostezo y dice que si, que mure de sueño y juntas comparten un taxi.

    EN el auto Natalia duerme y Valeria, borracha, la abraza insistiendo en que tienen que repetir. Jimena siente la boca pegajosa como si recién le hubieran acabado. Es una sensación, lo sabe, pero por más saliva que traga no logra sacarse el sabor espeso.

    – Es por el escabio- dice Valeria – tenes que tomar mucha agua para hidratarte.

    Cuando entra al departamento primero ve a Sebastián sentado al sillón, los ojos rojos y abiertos por los videojuegos y la marihuana. Saluda con un gesto y se va a la pieza. Su novio duerme pero se despierta al escuchar los movimientos que hace para sacarse la ropa.

    – Estuvo bueno- pregunta y Jimena dice que sí, que comieron y tomaron unos tragos riquísimos y después fueron a bailar con las chicas.

    -Y no me trajiste nada- pregunta entre dormido.

    – Si mi amor te traje este beso – dice Jimena, desnuda y lista para meterse en la cama y lo besa, mezclando sus lenguas, para que su novio duerma tranquilo y se sienta seguro.

  • Mis primeras zapatillas

    Mis primeras zapatillas

    ¡Hola queridos! Mi nombre es Tania, travesti de closet y es la primera vez que escribo en esta categoría de fetichismo.

    Debo confesar que soy fetichista, los pies en tacones me vuelven loca, especialmente mostrar los míos. Me fascina usar tacones muy altos, principalmente descubiertos y de tiras que muestren mis deditos, talón y arco, siempre me he cuidado mucho los pies, son suaves al tacto y pinto mis uñitas con regularidad, me gusta llamar la atención de los hombres con mis pies.

    En aquella ocasión, tenía deseos de comprar unas zapatillas de tacón aguja negras de tiras, solo que tengo un problema… Soy alta y calzo del 28. Así que comencé a buscar en Internet donde vendieran zapatillas para travestis y ¡bingo! Encontré en el mercado de calzado del centro. Me dispuse emocionada a ir al lugar, como les dije antes, soy de closet así que cuando salgo lo hago como hombre, debo confesar que mi aspecto no es obvio, pero dicen que lo que proyecto es toda una mujer cachonda y ardiente, así que me puse unos jeans ajustados, una playerita blanca y como hacía calor, unas sandalias de pata de gallo que dejaban ver mis pies en plenitud, solo llevaba un poco de brillo en las uñas.

    Salí hacia la zapatería, tomé el metro para llegar al centro, me gusta enseñar mis pies en público, puedo darme cuenta que los miran tanto hombres como mujeres y me excita la idea de que ellos los miran con deseo y ellas con envidia jiji desearían tenerlos como yo.

    Llegué por fin al mercado de zapatos y me dispuse a buscar el número de local que recomendaban en Internet, hay muchos locales de zapatitos, la verdad se me iban los ojos, había surtido de todas las zapatillas que una pudiera soñar, sandalias altas, bajas, zuecos, zapatillas clásicas, de plataforma, en fin todas las que una chica como yo desea y necesita para lucir bella. Por fin llegué al lugar, la diferencia saltaba a la vista, mientras en otros locales los zapatos eran comunes y más bien conservadores, en este local eran muy sensuales, de tamaño normal por lo que pensé de entrada «uff, creo que no encontraré de mi número»… Así pensando estaba cuando escucho una voz fuerte y grave decirme

    «pase, ¿en qué le puedo servir? ¿Necesita zapatos?»

    Yo estaba nerviosa, aunque ya tenía experiencia usando los tacones de mi hermana, era muy joven y nunca había ido a comprar zapatillas para mi…

    «Sí» le dije con voz baja y apenada «me dijeron que aquí podía encontrar zapatillas en tallas grandes”.

    «De la talla que necesite» me dijo con voz servicial mientras disimuladamente miraba mis pies…

    «Verá… Son para una amiga muy alta, como de mi estatura» Le dije torpemente mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.

    «¿Son para ti verdad?» Me dijo con naturalidad.

    Yo, descubierta y de mil colores volteaba a todos lados asegurándome de que nadie me escuchara

    «Sí» le dije con voz tímida y apenas audible, además mi voz, aunque grave, tiene ese tono de ternura, de fragilidad… De jotita pues…

    Sonrió una vez más y me dijo con voz protectora «No te preocupes, aquí vienen muchas como tú… A eso me dedico» esbocé una sonrisa entre nerviosa y a la vez de alivio, ese señor me comprendía.

    «Así que buscas zapatillas altas descubiertas… Deben lucir muy bien en ti, tienes unos pies hermosos» dijo mientras miraba mis pies, esta vez con más libertad y confianza.

    «Gracias, la verdad son las primeras que me animo a comprar»

    «No te preocupes, no es necesario que me expliques. Tengo lo que necesitas» dijo mientras volteaba hacia su ayudante, un chico muy mono y simpático.

    «Ahí te encargo (el local) muchacho» Le dijo con voz de mando a lo que el muchacho respondió «no se apure Don, que atiendo» pude notar una sonrisa pícara en su rostro, llena de complicidad.

    «Ven conmigo» me dijo mientras me tomaba por el talle con delicadeza, debo decir que me desarmó completa, esos detalles me vuelven loca.

    Llegamos a un local cerrado, a unos pasos del que atendía el muchacho

    «Es mi bodega» me dijo explicando sin necesidad mientras abría la pequeña puerta de la cortina de metal.

    «Pasa por favor… Toma asiento» dijo como aquel que invita a una dama a su casa por primera vez.

    «Aquí tengo lo que necesitas, hay mucha variedad de zapatillas que te quedarán maravillosas» decía al momento que cerraba la pequeña puerta.

    Y en verdad tenía mucho surtido, tan solo cabían dos sillas y lo demás eran cajas y cajas. Yo me senté a esperar.

    Abrió una caja y sacó unas hermosas zapatillas negras, totalmente descubiertas a no ser por una tira de piel que cruzaba el empeine a la altura donde comienzan los dedos, eran de pulsera, ¡realmente hermosas!

    «Mira, creo que estas son perfectas para ti» dijo ansioso mientras me las mostraba

    «son hermosas, ¿puedo probarlas?» pregunté emocionada

    «¡Claro, son perfectas para ti!» repuso él mientras sacaba el par de la caja, yo comencé a quitar mis sandalias pero apresurado dijo

    «¡Deja, yo lo hago por favor!» al momento que ponía una pequeña alfombra roja en el piso para colocar mis pies.

    Comenzó a quitarme las sandalias, yo percibía su respiración agitada y sus ojos proyectaban una desmedida lujuria. Yo siempre he sido muy sensible con mis pies y el simple roce de sus manos con la planta de mis pies mi excitó de una manera fenomenal, me encanta que me toquen los pies y él lo hacía con la lujuria necesaria para encenderme.

    «De verdad son hermosos tus pies mi niña» me decía mientras acariciaba mis dedos. Cuando me dijo «mi niña» supe que estaba perdida, me entregaría a él de la manera que quisiera.

    Continuará…

    Gracias por leer queridos, pronto tendrán la segunda parte.

    No olviden calificar y como siempre, les dejo mi correo para recibir sus mensajes que me alimentan [email protected].

    ¡Besos!

    Tania love

  • Despedida universitaria

    Despedida universitaria

    Una noche de verano era la fiesta de máscaras, de la universidad del último semestre dónde toda la promoción estaría los más destacados los chicos del equipo de fútbol hermosos todos con buen cuerpo y populares.

    Llegué a la fiesta con mis amigas yo no era muy popular solo la chica media del salón que tenía unos cuantos amigos.

    Todo se veía espectacular los chicos muy guapos y las niñas hermosas comenzaron la fiesta mucha música, humo y exceso de alcohol.

    Mientras pasaban las horas, más interesante se ponía la fiesta el alcohol comenzó hacer estragos en la gente parejas que no eran parejas se besaban amigos que no eran amigo jugaban hablaban y bailaban.

    Pasada la medianoche ya con mi cabeza algo alocada por el alcohol fuimos inventando retos y juegos en los cuales yo no quise participar me puse a recorrer la enorme casa y husmear entre los invitados.

    Yo me sentía muy mareada así que decidí subir las escaleras para conseguir una habitación y acostarme un rato hasta que terminara la fiesta. Buscando entre habitación por habitación, hasta que entre en una dónde estaban un pequeño grupo de chicos del equipo de fútbol, estaban realizando un reto del que duraba más tiempo para eyacular; confieso que entrar en esa habitación y ver esa escena ¡dios! Me entró una excitación enorme y una calentura por todo mi cuerpo los muchachos al darse cuenta voltearon hacia mí y uno de ellos me preguntó que si quería participar.

    Por un minuto lo pensé, pero algo me decía que participara, al principio dude pero por dentro de mi dije ya nos vamos a graduar y no nos vamos a ver más, como yo traía una máscara era imposible que me reconocieran en algún momento.

    Me sentía una diosa hermosa, esa noche yo me había puesto un vestido rojo muy ceñido al cuerpo que se me veía sinceramente muy espectacular ya que debajo de ese hermoso vestido había un cuerpazo que diariamente yo escondía en la universidad.

    El capitán del equipo me pregunta nuevamente si quería participar, yo sin pensarlo mas me aventure rompiendo el hielo preguntándoles, que quieren que haga?

    Él me dijo usa tu imaginación, cosa que hice, enseguida me imaginaba penetrada por cada uno de esos 8 penes uno por uno, todos de diferentes tamaños y gruesos. Dije los voy a probar todos uno a uno pasando silla por silla, comencé introduciéndome el pene 1 en mi vagina intruciéndolo poco a poco ya que yo llevaba el control, primero la punta y después todo ya que estaba muy excita y mi vagina estaba hecha una fuente de lo húmeda que estaba, empecé dándole una buena meneada disfrutándomelo ya que me lo introduje hasta el fondo dentro de mi, podía sentir como aquel pene desconocido vibraba dentro de mi.

    Luego de la nada pase sin pensarlo al pene 2 algo menos largo pero grueso que me hacía dilatar las paredes de mi vagina llenándome por completo sintiendo como mi vagina apretaba ese grueso pene que rico, dándome una sensación de acabar muy fuerte disfrutaba meneándome.

    Y antes de venirme pase al pene 3 una vez ya haberme venido la primera vez me quedo la sensación en mi cuerpo de seguir este pene era diferente muy grande y grueso ya con mi vulva dilatada pensaba no aguantarlo pero no fue así al introducírmelo vi que mi concha se lo trago hasta cuatro dedos más abajo de la mitad disfrutando el momento llevando todo el control de la situación.

    Seguí probando y llegué al pene 4 algo pequeño pero muy bien cumplidor con una curvatura que me estimulaba muy divinamente mi punto G, por mantener el control de situación y no venirme aún.

    Pase al pene 5 algo muy perfecto y cumplidor, llegando al 6 este también era grande y perfecto para estimular muy bien mi punto G.

    Al llegar al pene 7 tuve una sensación extraña de placer fue tan divino que hasta tuve un S…

    Aún con muchas mas ganas seguí hasta el 8 este último en mi persona como mujer marca toda rica experiencia ya que mirando hacia atrás viendo los penes que ya me había introducido que estaban todos de un divino, me llene de excitación total viendo que por mi vagina había pasado por 7 penes diferentes dejando volar mi imaginación, para ahora introducirme este pene 8 el cual era bastante grande y muy grueso mas que el segundo sin miedo comencé a introducirme ese pene enorme que estaba muy firme y duro poco a poco iba entrando dentro mi mientras sentía como me iba abriendo mas mi vagina hasta que me introduje lo mas que puede comencé a menearme desenfrenadamente ya que estaba demasiado excitada y estaba disfrutado ese enorme pene el cual logre dominar en ese sube y baja sentía como ese pene hacia abultar un poco mi vientre de lo grande de todo lo que yo me introducía, me comencé a menear tan fuerte que se incrementaron mis ganas de venirme, hasta que me vine sentándome frente a ellos y con mis dedos masturbe mi clítoris rápidamente para que vieran con sus ojos como me venía divinamente para ellos y por ellos.

    Luego me puse de rodillas haciéndoles seña de que se acercaran y uno a uno se fueron acercando poniéndose todos frente a mí y comenzaron a masturbarse hasta que cada uno comenzó a eyacular encima de mí.

    Quiero confesarles que nunca se enteraron quien era yo y que de verdad esta experiencia para mí ha sido unas de las más divinas de mi vida.

  • Mi esposa devota al sexo

    Mi esposa devota al sexo

    Y después de un día peculiar, mi cabeza no podía dejar de pensar en las palabras que había leído, esas palabras que recorrieron todo mi ser y daban vueltas en mi cabeza: Fui infiel.

    Desde el momento que las leí, no pude dejar de pensar en los detalles de esa noche de pasión que había vivido mi esposa, lejos de mi, muy lejos, aquello que solo había sido una fantasía, fue realidad, sin saberlo, y no podía estar mas confundido, mi cuerpo y mi mente no estaban en sincronía ya que mi cuerpo estaba lleno de frustración, pero mi mente llena de morbo y deseo, llena de curiosidad, ansiosa por detalles que no había tenido el valor de pedir, detalles que fueron superficiales y siendo honestos con eso basto para desatar mi imaginación y por fin dejarme llevar y aceptar que el acto me había excitado, me había invadido de morbo, al saber que el cuerpo de mi esposa había sido saboreado por alguien mas. Ese cuerpo tan perfecto, tan sensual y sobre todo sexual, que esa vibra que emana desde sus labios hasta sus pies había sido sentida por un tercero que logro provocar en ella sensaciones, logro provocar el morbo y desató el deseo que llevaba por dentro, ese fuego que había estado dormido pero que no necesito mucho para ser encendido y luego consumido.

    Esa noche fue la primera vez que sin saber saboreé el sexo de otro hombre sobre el cuerpo de mi mujer.

    Su cuerpo que es éxtasis puro, es el deseo hecho carne, es aquella bebida que al probarla una vez se siente la necesidad de embriagarse con ella, sus labios tienen la medida perfecta para una mas que angelical mamada, sus ojos son especiales pues al estar excitada tienen un brillo, lleno de deseo, que lo único que incitan es a seguir esa mirada entre tierna y diabólica que envuelve y hace desear explorar mas y mas, sus pechos, pequeños pero a la medida perfecta de una boca con hambre, con ganas de morder, su culo el mas perfecto que jamas haya existido, que se viste con los hilos mas excitantes y que llaman a cualquiera a querer penetrar sin parar, que llaman al deseo de querer arrancarlos pero al mismo tiempo disfrutarlos rozando los dedos entre ellos, entre esa linea prohibida de sus caderas y sus nalgas, y que decir de su coneja, esa perfecta, que no es pura, pero llena de experiencia, llena de tantos arrebatos de locura y pasión, que solo dan ganas de tocarla, morderla y penetrarla así en ese orden.

    Esa noche probé lo que ni yo mismo sabia que seria mi mayor fuente de deseo, esa noche pase mi lengua donde otro había entrado y salido, donde otro toco el cielo y el infierno al mismo tiempo, esa noche supe lo que era ser un hombre afortunado de tener una esposa devota al sexo, una esposa devota a mi, que a pesar de estar saciada se entrego sin dudarlo, esa noche sin saberlo, me volví el hombre con mas suerte del mundo.

    Su noche había empezado tranquila, vistiéndose para ir de fiesta y yo disfrutando de su cuerpo mientras se cambiaba, disfrutando ver su culo apretado en esos hilos que vuelven loco a cualquiera.

    Con un par de copas encima, y ya algo excitada por las charlas y canciones recibió el mensaje que quizá ella esperaba, que quizá lo anhelaba, ese mensaje que la invitaba, que la incitaba a dejarse llevar, que con el valor del alcohol y con el fuego dentro a punto de estallar respondió con un: Donde nos vemos?

    3 palabras que significan tan poco para muchos pero que para nosotros significó el comienzo de muchas fantasias.

    Decidida y sobre todo excitada por el momento, se puso en marcha a su lugar de encuentro un encuentro casual que terminaría en un momento de pasión y de sexo nada mas que eso… sexo.

    En el momento del encuentro sin lujos de detalles ella confesó, que lo que sobró fueron besos y caricias, que la ropa no voló pero que tampoco estorbó, que su pantalón fue desvestido a la medida perfecta para dejar ver su hermoso y perfecto culo, que su hilo, solamente fue tocado para abrir la puerta, la puerta que dio paso a una penetración, penetración excitante que culminaba un momento bendito, que en mi ignorancia no sabia que era algo que quería vivir, que era algo que quiero vivir.

    Los detalles de ese encuentro, no detalles planos, los detalles con momentos y acciones precisas todavía son un misterio, es una deuda pendiente entre ella y yo, una deuda espero sea saldada.

    Mi esposa si algún dia lee esto, quiero que vista sus mejores galas, y haga uso de su boca y sus manos, que a ciegas saldemos esa deuda, porque mi ser entero pide que ese secreto sea revelado, ese secreto de saber como otro hombre provocó lujuria, e hizo que ella como toda una puta decidiera que era momento de liberar ese sexo que había estado guardando.

  • De compras con mamá

    De compras con mamá

    La historia de cómo comencé a ver a mi mamá de otra forma tal vez la cuente luego, y también la vez que ese tabú se rompió al pasar una noche con ella dando así inicio a nuestra vida llena de placer, por ahora contaré una anécdota más concreta.

    Antes de empezar nos describiré a mi mamá y a mí, primero ella, se llama Cynthia es una señora de 48 años, muy guapa aunque el paso del tiempo está presente pues en su rostro se comienzan a observar algunas marcas por la edad, su cabello es color café claro liso hasta los hombros, mide 1.60, y ahora lo interesante, de pechos está bastante bien, generosos y con los pezones rosados y grandes, las piernas resaltan bastante pues son largas y gruesas a pesar de su estatura y su trasero, de infarto, no es el culo respingón y apretadito de una jovencita, no, este es el culo de una señora, un culo que se tiene que tratar como se merece, es grande, suave y rebota con bastante facilidad, además de que mi mamá suele usar shorts y pantalones deportivos por lo que su presencia en casa llama bastante la atención.

    En cuanto a mí, bueno, les daré el gusto a algunos lectores que se interesen por el físico masculino, mi nombre es Rodrigo, soy más bien alto, no hago ejercicio pero me mantengo delgado, llevó el cabello muy corto pues así le gusta a mi madre, por cierto tengo 19, años claro está, lo digo porque en verga, cinta en mano, mi mamá ayudó a medirlo, dando unos buenos 22 cm de largo con 5 de ancho, aunque está algo inclinada hacia la izquierda.

    Esto pasó hace unas semanas después de que iniciamos nuestra relación, una mañana de sábado nos despertamos algo tarde, pues para algo sirven los sábados, para descansar y pasar el tiempo con tu amante, digo, mamá.

    Un día antes habíamos quedado en salir de compras después del desayuno, iríamos a un lugar algo alejado de casa porque a veces nos gustaba pasear por la calle sin que la gente sospechara nuestros lazos sanguíneos, así que después de unos besos y abrazos matutinos, después de meternos a bañar y restregarnos bien nuestras partes, pues ambos nos preocupaba nos por la higiene del otro, después de ver a mi mamá entallandose una tanga blanca y que sus nalgas desaparecieran la delgada tela y luego ver cómo se ponía una falda y una blusa sin nada debajo, después de todo eso nos subimos al coche y partimos al centro comercial.

    Ahí paseamos agarrados de la mano como cualquier otra pareja, de vez en cuando entrabamos a alguna tienda para probarnos ropa o ver algo de nuestro interés, además de que de tienda en tienda nos dábamos algún beso muy apasionado, por cierto la idea de ir a pasear fue de mi mamá, y en cierto punto le pregunté por qué tanto interés en ir a ese centro comercial pues ya habíamos ido seguido entonces ella me respondió:

    -Ah, cierto no te lo he dicho, mi amor, pero es que abrieron una nueva tienda y quería que fuéramos a darle un vistazo.

    -Está bien, y ¿Dónde está?

    -Más adelante

    -¿Y de qué es?

    -Es una sorpresa cielo, no estés tan impaciente ya casi llegamos.

    -Bueno si tú lo dices aguantaré otro poco.

    Recorrimos un par de pasillos más dimos un par de vueltas y parecía que la tienda se nos estaba ocultando, hasta que bajamos unas escaleras, y ahí entre dos locales vacíos estaba una puerta angosta y adornada con luces rosas, no había letrero pero ya sabía por dónde iban los tiros.

    -Mira amor aquí es

    -Me lo suponía, así que por eso tanta insistencia.

    -Sí, la verdad nunca he entrado a una de estas, y siempre había tenido ganas pero pues todos con los que salí antes de tu padre eran muy aburridos y cuando me embaracé y naciste pues ya no tenía tiempo para pensar en esto.

    -Ya veo, pues bueno, vamos a ver qué podemos comprar, ¿Tienes algo en mente?

    -No tenía pensado comprar nada, solo quería entrar y sentir esa emoción, pero ahora que lo dices, ya que venimos aquí pues irnos sin nada no sería buena idea ¿Qué te parece si tan solo entramos y vemos algo que nos llame la atención?

    -Me parece bien

    Entramos y el negocio estaba vacío, bueno en clientes, había una cajera como de unos 30 años que nos dio la bienvenida, la verdad ambos sentimos algo de vergüenza y nos quedamos un rato inmóviles.

    -Veo que son primerizos en esto jaja no se preocupen ¿en que los puedo ayudar?

    -Gracias, si nunca habíamos entrado a una de estas antes y con la emoción jaja.

    -Bueno díganme ¿tenían algo en mente?

    -No en realidad venimos a ver qué cosas encontrábamos y quisiéramos escoger algo cada uno

    -Ok, ya veo… mmmm bueno… entonces… vengan… miren esto acaba de llegar, es una línea nueva de masturbadores para hombre y para usted, el succionador de clítoris se vende bien.

    -Oh, vaya no sabía que existían estas cosas.

    -No es por dejar mal a su novio, pero le aseguro que esto la hará sentir en el cielo.

    -Ah, pero siempre que estamos juntos nos sentimos en el cielo.

    -Ahhh que lindo, oye tienes suerte no cualquiera es capaz de satisfacer a una señora tan hermosa como ella, perdón que esté de chismosa ¿Son pareja, o es algo más casual?

    -Somos pareja, llevamos un buen rato de conocernos jaja

    -Ay qué afortunados, y ¿puedo saber su edad?

    -19 y ella 49

    -Ay, pero si podrían ser madre e hijo… Ay perdón, perdón no quería decir eso me refiero a que la edad y yo no juzgo eh, tan solo que nunca había visto una pareja así y…

    -Es que… Si lo somos

    -¿Qué?

    -Madre e hijo, ella es mi mamá

    -No lo dices en serio

    -Sí, totalmente.

    -¿Y cómo pasó?

    -Ah es una larga historia, pero confía en nosotros, somos madre e hijo.

    -Bueno, con más razón tienen que probar esto, vengan, miren además de tienda, aquí hay unas habitaciones en las que los clientes pueden comprar sus productos y usarlos aquí mismo, siempre había querido conocer a una pareja que incestara, como regalo les daré dos artículos de la tienda y es más si quieren puedo cerrar para que no sientan incomodidad, su secreto está a salvó conmigo.

    Mi mamá y yo nos miramos por un momento y comenzamos a sonreír pues era la primera vez que le decíamos a alguien sobre lo nuestro, así que con la adrenalina subiendo aceptamos, resulta que aquella mujer que nos estaba atendiendo era la dueña del local así que con más confianza nos señaló algunos artículos que podrían interesar nos, yo escogí una vagina masturbadora y mi mamá pasó un rato decidiendo entre unas bolas chinas y un consolador doble, al final escogió las bolas chinas, así la dueña apagó las luces de la entrada y nos llevó hasta el cuarto de pruebas

    -Bien aquí tienen, hay condones y lubricante en ese cajón.

    -Ah no se preocupe, por suerte lubrico muy bien y no hay problema si termina adentro.

    -Claro perfecto bien entonces diviértanse.

    -Oye, pensábamos que estarías viéndonos, lo hablamos hace rato y queremos probar cosas nuevas así que si quieres…

    -Sí, si claro me encantaría.

    -Bueno entonces ponte cómoda que vamos a empezar.

    Mi mamá sabía su trabajo, así que comenzó a desnudarme rápidamente mis prendas cayeron al piso, yo no me había puesto nada debajo así que enfrente de aquella mujer que por cierto no estaba nada mal tampoco, pues tenía unos buenos melones asomándose por un escote amplio, en cuanto vio mi verga saltando por la presión pues ya llevaba un buen rato formándose una erección, se sorprendió y emocionó al punto en que llevó sus manos a su entrepierna. Mi mamá la noto y enseguida le dijo

    -No seas tímida soy consciente de la suerte que tengo al tener una verga así a mi disposición, por favor si quieres tocarte adelante que mi hijo también lo va a disfrutar.

    No hizo falta insistir pues sus pantalones volaron, abrió las piernas y llevó sus dedos hasta su panocha, entonces comenzó a tocarse encima de la tanga. Mientras mi mami sacaba a relucir sus curvas, pues sus tetas se dejaron ver y en ese instante me prense de ellas, lamía chupaba y succionaba sus pezones, mientras mi verga iba alcanzando su punto máximo, al fin la falda de mi mamá cayó frente a mí y pase a abrazar ese culo con todas mis ganas, en eso me levanté y en cuanto iba a pedirle que se inclinara ella busco el juguete que había elegido, lo abrió, le puso un poco de lubricante y me hizo penetrarlo, enseguida comencé a moverme de adelante hacia atrás con mucha rapidez pues se sentía como si fuera una de verdad y tener a mi madre sosteniendola mientras pasaba su brazo sobre mi cuello y nos besábamos lo hacía mucho mejor.

    -Ah así así mi amor cógete a esta vagina ven dale dale más rápido si cielo bien dale tu leche a mami vacíate aquí, ven mi amor sí lo haces bien, ¿Te gusta que mami te ayude a acabar?

    -Sí mami hmm sí quiero llenarla con leche, mami ¿Te la tomarás después?

    -Claro amor toda es para mí, la beberé completa.

    -Ahhh si mami quiero acabar quiero ver cómo te tomas mi leche

    -Sí amor acaba, acaba para mami, llena este coñito de leche amor bien dale más fuerte.

    Acabe después de unos movimientos, entonces mi mamá retiró ese juguete de mi verga y se lo llevó a la boca, tenía sus labios pegados a una vagina de plástico succionando el semen de su hijo como si fuera la mejor bebida que hubiera tomado.

    -ammm, ammm que rica sabe tu leche hijo como siempre.

    -Gracias mami lo mejor para ti

    -Bueno ahora es tu turno ya que todo esto ya me puso el culo caliente.

    -Tú culo siempre está caliente mami

    -Solo para ti amor

    En ese momento tomó su tanga por los costados y la deslizó por sus piernas, ese culo rosado se iba asomando, le dí unas cuantas nalgadas pues la inclinación me las ponía a tiro, para presumir a mi mami frente a la dueña le di la vuelta me coloque junto a ella y le abrí las nalgas.

    -¿Ves este culito?, Es todo para mí, ven mira de cerca, ve que rosado ésta y lo mojado que se puso.

    Lo dije mientras abría y cerraba las nalgas de mi madre.

    -Disculpen… hmmm esto es muy bueno para ser cierto… ¿Señora, le importaría si…?

    -Adelante que mi hijo no es celoso, bueno no con una mujer tan linda como tú, por cierto que si quieres sentir esa verga también puedes hacerlo.

    -Gracias, es más que soy de comer concha jaja

    -Oh ya veo pues adelante, hijo por favor abreme más las nalgas para que la señorita pueda probarme

    -Claro ma

    Así tome esos grandes cachetes y los abrí lo más que pude mi madre ayudó mucho poniéndose en 4 y aquella mujer de grandes pechos pegó su cara contra la intimidad de mi mamá

    -Ah ah ah sí mmmm eres buena, si, sigue lame bien, hijo, por favor toma el juguete y ponlo en mi culo, quiero sentir algo ahí, por favor rápido.

    Tomé las bolas chinas y también pase la mano por toda la entrepierna de mi mamá pues ya era un caldo entre sus jugos y la saliva de aquella chica, puse un poco en las bolas y fui metiendo poco a poco mientras seguía azotando su culo y le comían la vagina

    -hmm ah ay ay sigan, no paren, ya casi, si amor, hijo, ponte enfrente quiero chupartela.

    Como buen hijo obedecí la orden, y sin notarlo ya había formado otra erección, está vez algo floja pero que en cuanto sentí los labios de mi mamá pues era costumbre que antes de que se la metiera a la boca le diera un beso amoroso en la punta, está fue ganando más tamaño y grosor al punto de que ya cuando la tenía adentro de su boca mi querida mamá comenzó a ahogarse

    -Agh Agh Agh hmmmm

    -¿No puedes hablar mami?

    -mmmm

    -Entonces no podrás decir que pare, y ya sabes que me gusta que tu garganta se abra para mi verga

    -mm mm mm

    -Bueno ahí va

    Empujé con todas mis fuerzas mientras sostenía su cabeza sentí su garganta abrazando mi verga tan solo unos segundos porque sabía que le dolía, entonces se la saqué y en cuanto recuperó el aliento se la volví a meter, la saliva caía al piso, y sus jugos también pues la chica hacía muy bien su trabajo, entonces mi mamá intentó avisarme que estaba por correrse, tocaba mi brazo como podía esa era nuestra señal dos palmadas en el brazo o la pierna, claro siempre que tuviera mi verga en su boca y no pudiera hablar.

    -Oye, has tomado squirt

    -hmmm no nunca ¿Por qué?

    -Es que mi mamá ya casi termina y te va a dejar empapada si sigues comiéndosela

    -¿Enserio? Señora déjese llevar quiero que me ahogue con su squirt hmmm demelo, vamos soy una buena chica merezco su squirt hmmm

    -Mami, ya te voy a dar tu leche

    -mmm mmm

    -Ok mami, ah ah ah

    -Ah ah ah

    -mmm mmmm

    Fue un momento único, pues acabamos a la vez, yo llené su garganta con mi leche espesa y caliente mientras ella se retorcía de placer en la cara de aquella chica y está a su vez tenía un orgasmo mientras se tomaba esos jugos.

    -Ahhh ahhh, hijo de puta te he dicho que no hagas eso me vas a ahogar un día.

    -Pero mami te encanta mi verga

    -Sí pero más lento, más rico y suave amor

    -Lo sé es que me dejé llevar

    -Está bien pero la próxima me las vas a pagar, por cierto allá atrás ¿Que tal?, ¿Te gustaron mis jugos? Jajaja

    -Ay señora, fue… ahhh no puedo creerlo jaja ¿Y esto lo hacen seguido?

    -Bueno solo nosotros dos pero sí a todas horas todos los días, ninguno necesita trabajar en realidad.

    -Que suerte, jaja me alegra haberlos conocido, esto fue fantástico.

    -Gracias, a mí también me gustó mucho, tu lengua se sentía bien ahí atrás y ese juguete mmmm lo adoro.

    -¿Y a ti te gustó la vagina?

    -Sí se sentía como una real, muy buena recomendación.

    -Jaja gracias tengo ambos juguetes en casa, conozco mi mercancía.

    Los tres nos recostamos en la cama, estábamos exhaustos, yo estaba del lado izquierdo a la altura de las tetas de mi mamá y la chica que por cierto después de la faena se presentó como Diana, estaba a la altura del culo de mi mamá por lo que le podía ver las tetas que ya se había sacado para estar más cómoda, los tres nos quedamos un rato dormidos y al despertar fue hora de irnos.

    -Me alegra haberlos conocido

    -A nosotros igual, y bueno mientras nos vestimos estábamos hablando de lo bien que me comiste el coño y bueno mi hijo está aprendiendo, por lo que queríamos preguntarte si nos podíamos ver otra vez y así mi hijo ve cómo lo haces y también me quedé con ganas de algo más…

    -Nunca había estado con una chica antes ¿Verdad?

    -No nunca y quisiéramos saber si estás dispuesta a formar parte de esta relación es que esto lo empezamos como una forma de buscar amante para mí jaja y al tener a mi hijo me di cuenta de que no necesitaba buscar más pero cuando te conocí y luego lo que hiciste y claro no quiero dejar a mi hijo pero es que siento que lo que puede haber entre nosotros tres…

    En ese momento Diana fue a los brazos de mi mamá y su respuesta la dió en forma de beso. Me sentía feliz de ver a mi mamá con su nueva amante, por supuesto que yo seguiría estando presente y participando en diversas locuras jaja, pues eso fue tan solo el comienzo de un desenfreno constante ya que Diana se mudó a nuestra casa y además conservó la sex shop donde ellas pasaban toda la mañana y parte de la tarde yo iba de vez en cuando y me quedaba atendiendo mientras ellas salían a comer o a alguna cita. Ah los días en la tienda, se nos ocurrían muchas cosas para pasar el rato y entretener a los clientes jaja pero eso da para otros relatos.

  • Mi primera vez con otro hombre

    Mi primera vez con otro hombre

    Un matrimonio con una relación de años desgastada por la falta de comunicación y la prioridad puesta en la búsqueda del desarrollo personal nos mantenía alejados, muy distantes, tanto que siempre hay alguien que lo nota y comienza a rondarte hasta “entrar” lentamente por el rabillo de tu ojo.

    Un chico con una linda sonrisa, preocupado, detallista, siempre presente en el momento adecuado, a veces reunidos por la casualidad y en otras buscado insistentemente, con mucha cautela, pero en afán de conquista. Muchas veces literalmente lo “correteé”, pero insistía y siempre aparecía en esos peores días, esos en los que consciente o inconscientemente necesitas un apoyo una sonrisa amable. Esta vez apareció luego de algunos días y me llamo para invitarme una cerveza. No estaba muy animada para salir y menos con él, pero no tenía a qué llegar a mi casa, o mejor dicho no me apuraba, así que acepté y nos juntamos en el barrio universitario de Av. Brasil a tomarnos esas cervezas. No era primera vez que conversábamos, pero esta vez lo hicimos mucho más, escaneé bien su personalidad y estuvo muy entretenido, me sentí cómoda, mucho más que la vez anterior, me gustaron más cosas de él, lo directo, lo bueno para reírse y hacerme reír.

    La conversación animada, muchas risas, cervezas y roces cercanos hicieron su efecto y en un momento quise ir al baño, pregunté donde quedaba y me dijo “te acompaño”, a lo que respondí “para qué, si puedo ir sola”, y me respondió “¡no!, te acompaño”. Caminamos por el pasillo y cuando fui a ingresar, me tomo del brazo y me metió al baño de hombres hasta uno de los cubículos. El espacio era pequeñito, estábamos muy pegaditos y ya casi me hacía, no sé si sorprendida pero incomoda porque ya no aguantaba, bajé mis pantalones con él parado frente a mí, pegado a mí, no me quitaba la vista de encima y no dejaba de hurguetearme, hasta que finalmente lo logré he hice pis mientras me miraba y con sus dedos jugaba a cortar el chorrito que caía mientras subía por él hasta tocar mis labios vaginales. Cuando terminé sacó su mano empapada y se las llevó a la boca chupeteando sus dedos, mi orina y mis jugos, eso me fascinó, encendió a mil mi sexo. Aunque debo reconocer que previo a ir al baño y sentado junto a mí y mientras bebíamos sus manos rápidas e inquietas ya había tocado mis piernas y recorrido sutilmente mi entrepierna hasta mi conchita, su firmeza y calidez me encendían. Pero ahí en el cubículo, no pasaría nada más, subí mis pantalones, lavé mis manos y volvimos a la mesa.

    Esta situación propició que al poco rato me dijera, “por aquí cerca hay varios lugares donde podemos ir por un rato, pero no son muy buenos, son para estudiantes”. Mi respuesta clara y directa a la invitación fue; “pero que más se necesita, una cama eso es todo”… su rostro se iluminó, mi decisión ya estaba tomada, aunque nerviosa, pero estaba tomada, así que salimos de ahí caminando a un motel de la zona.

    Luego de identificarnos en el ingreso, nos hicieron pasar por un pasillo hasta el fondo donde debimos espera que prepararan la habitación, era algo distinto para mí pero tenía ganas de lo que había decidido hacer, estaba encendida y mi compañero jugaba y calentaba más la situación. Estábamos al final de un pasillo donde había un mueble como una cajonera con sábanas dobladas encima de él, mientras mí cabeza procesaba a mil todo lo que ocurría, veía pasar imágenes como flashes, mi cuerpo ardiendo altamente sensible a todas las motivaciones de mi endurecido compañero que no paraba de acosarme, olerme, besarme el cuello, manosear mis pechos, mis nalgas y mojar mi sexo diciéndome lo caliente que lo tenía, me repetía cochinadas al oído mientras sus manos exploraban mi cuerpo y apretana mis presas.

    Poco a poco me fue llevando a una suerte de trance en el que fui perdiendo la conciencia del tiempo-espacio y sensibilizándome solo a él, sus palabras, mi cuerpo reaccionando, mi vulva muy pesadita y mojada, mientras sus besos en el cuello y sus jadeos me elevaban cada vez más. Sus rápidas manos desabotonan mi blusa, liberan mis pechos encontrando mis pezones erectos, los tironea suavemente, no los suelta y estoy contra la parde, a un costado del mueble, su cuerpo contra el mío puede sentir su paquete duro apuntándome, mi mano recorre su abultado pantalón lo siento firme y duro, su pelvis me empuja amenazantemente, ya quiero tenerlo, mientras sigue hablándome al oído y mi mano entra en su pantalón hasta alcanzar su pico, esta empapado, duro como el fierro, se siente delicioso. Él tampoco para y sus manos abren mi pantalón y alcanzan mi botón, suelto un gemido de placer cuando su mano alborota mí vulva. Estoy ardiendo y FJ metido en mi cabeza moldea lo que está ocurriendo, mis ojos cerrados, mi mano aferrada a su miembro, mi boca deseosa de mamarlo, siento de manera muy abrupta como sus manos me afirman de las caderas desnudas, baja mis pantalones con calzón incluido hasta los zapatos, abro mis ojos y trato de detenerlo, estoy con mis tetas al aire, su boca succiona mi pecho, los pantalones al piso, nos pueden llamar a la habitación en cualquier momento, pero mientras pienso en esto ha retirado una pierna de mi pantalón, me levanta en brazos y me apoya contra la pared. Mientras mis piernas abiertas descansan sobre sus brazos, sus manos me sostienen de las nalgas, su pico duro en la entrada de vagina se acomoda fácilmente entre mis labios y lo siguiente fue un gemido de intenso placer cuando lo empujó hasta el fondo golpeándome contra la pared. Una, otra y otra embestida más, sentía como mi espalda se golpeaba contra la pared, me dolía, pero luego de la segunda o tercera embestida ya no sentí más, no quería que parara, era un salvaje dándome fuerte y duro y yo era pura calentura, nada me importaba y aunque sabía que había una cámara en el pasillo y de seguro nos grababa, no me importó, estaba hecha una puta para FJ.

    Tan rápido transcurrió todo esto, que cuando sentía que llegaba a mi primer orgasmo apareció la mucama nos dicen… “¡¡paren, paren!!, como no van a poder esperar, su pieza esta lista”… FJ me bajó al piso, guardo su armamento, mientras yo subía mis pantalones y ordenaba en algo mi blusa, la mucama intentaba regañarme, pero no la pesqué.

    Entramos a la pieza, la mucama aún algo le comentaba molesta a la compañera, FJ cerró la puerta y sin dejarme pasar más allá de un tirón me sacó la blusa y del siguiente los pantalones con todo y zapatos. Me levantó contra la puerta y continuó culeándome sin importarle que las mujeres afuera siguieran escuchando lo salvaje que fue… rico, gemir y gritar libremente sin importarte nada hasta fundirnos en un orgasmo compartido y aunque ese día no terminaría ahí, ese fue el primer encuentro de varios con mi intenso amante 20 años menor.

  • Que pequeño es el mundo (3)

    Que pequeño es el mundo (3)

    Después de realizar un intercambio con Porfirio y Meliza, padres de un alumno, pasó una semana solo veía a Porfirio cando dejaba o pasaba por su hijo Francisco, el viernes me esperó para decirme que nos invitaban nuevamente en su casa, le respondí que le preguntaría a Roberto, que sabía que hacemos estos planes en pareja, que le avisaría.

    Cuando regresé a casa Roberto ya había llegado, le platiqué lo que me solicitó Porfirio me pidió que habláramos con ellos para ver ¿cuál sería el plan?, así que le marque desde el teléfono que tenemos para estás aventuras, me contestó Porfirio y puso en altavoz para que Meliza escuchara, nos comentaron que tenían una fantasía con nosotros, que consistía en qué llegáramos a su casa y Roberto saliera con Meliza mientras nosotros los esperamos en su casa, que les daba morbo no saber lo que hacía su pareja con el otro para después platicarlo ya que eso los calienta mucho, nos pareció interesante y aceptamos.

    Nos preparamos yo me puse falda corta con vuelo amplio, un body de media copa con broche en la entrepierna con liguero incluido y medias de red con zapatillas altas todo en color blanco, Roberto me chuleo me cubrí con un abrigo largo antes de salir, Roberto se puso pantalón y saco con una camisa blanca sin corbata.

    Subimos al auto rumbo a la casa de Porfirio y Meliza, llegamos y nos pasaron a la sala, está vez no había mesa preparada para cenar, no nos interesó nosotros ya habíamos cenado, Meliza termino de arreglarse, se puso falda ajustada liguero y medias de naylon con una tanga pequeña una blusa escotada y zapatillas todo en color negro.

    Antes de salir me guiño el ojo y me dijo te lo encargo mucho, tratalo bien, yo haré lo mismo con Roberto quedaron en regresar en una hora y media.

    Me quedé a solas con Porfirio, estuvimos platicando un rato de gustos en el sexo, nos empezamos a excitar con la plática, en eso tocaron a la puerta y me pidió disculpas para atender el llamado, entró acompañado de otro sujeto que me presentó como su amigo, yo no entendía que pasaba, hasta que Porfirio me dijo que lo había invitado para hacer un trio conmigo, ahí empezó la decepción, le dije que ese no era el plan que mejor me retiraba, me tomó por el brazo y me detuvo y mirandome de frente me dijo que no lo hiciera, que mejor cooperara pues podía llegar con las autoridades escolares la historia de lo que hemos hecho y la relación que tenemos, sentí un temor grande al escucharlo, solo atiné a mirarlo y pedirle que recapacitara que no era la forma y menos con amenazas, me respondió tu decides, solo hay esas dos opciones, te vas y lo saben en la escuela o te quedas y aceptas el trio, pensé un instante para decirle que estaba bien, me quedaba solo con la condición de que se utilizará condón todo el tiempo, me dijo que no tenían, le respondí que no había problema que en mi bolso traía dos cajas, ellos intercambiaron miradas por un momento pensé que se negarian pero respire aliviada cuando aceptaron, de Porfirio tenía cierta seguridad de su salud, de su amigo no.

    Me subieron a la recámara, no esperaron casi nada de inmediato me tomaron entre los dos para hacerme un sándwich, me besaban cara y cuello está vez no los besé en la boca, me manosearon por todos lados, a su antojo, no sentí ninguna sensación agradable por el contrario sentí rechazo, solo deje que me tomaran, me hincaron para poner sus miembros en mi cara, les coloque el condón y se los mamé alternando primero a uno y luego al otro, cuando me pidieron que me espinara para que uno me lo metiera desde atrás y yo siguiera mamando, Porfirio paso a mi espalda para meterlo yo no pude responder ni me movi, solo deseaba que terminara pronto, dejé que Porfirio se moviera solo, estaba muy excitado me gritaba, perra así quería tener a una puta como tú, su amigo me tomo del pelo y me metía la verga haciendo que casi me ahogara, me vino a la mente aquellas mujeres que son violadas, independientemente de que les guste o no dar las nalgas, simplemente no lo disfrutas por qué te están obligando y además sientes miedo, se vinieron abundantemente dentro del condón, sacaron sus miembros de mi boca y vagina un poco flácidos, me apure a tenerlos fuera antes de que el condón se saliera y me chorrearan, me obligaron a limpiarlos con la boca, esto hizo que volvieran a pararse, les puse otro condón, Porfirio se acostó y me pidió que lo cabalgara, una vez que lo tuve adentro me jalo hacia el para mostrar mi culo a su amigo, me puso la cabeza de su verga en la entrada anal, apuntó y sin miramientos me lo dejo ir por el ojete, pese al lubricante del condón sentí que no resbalaba, grite de dolor pero no les importo, se movieron hasta volver a venirse, tuve cuidado de sacarlos antes que se volvieran poner flácidos y se derramarán dentro, afortunadamente y pese a que me pidieron que los pajeara ya no se les paró, salte de la cama para vestirme rápido, el amigo de Porfirio también se vistió y se salió de la casa, Porfirio me tomo de los hombros y me dijo no le cuentes nada de esto a Roberto, si algo se les ocurre tratar de hacernos las consecuencias pueden ser muy fuertes, le dije que no diría nada

    Cuando llegó Roberto por mi, nos despedimos como si nada hubiera pasado, se que si le decía a Roberto hubiera provocado una riña de fatales consecuencias, así que me salí con Roberto, en el camino fui muy pensativa, Roberto me preguntó ¿que tienes?, le contesté que me dolía un poca la cabeza, tal vez por la tensión, y para desviar la atención le pedí que me contara como le fue con Meliza, me contestó que está vez Meliza no estuvo muy cooperativa, que le pidió entrar a un hotel cercano, dejaron el auto en el garaje, y se metieron caminando, en la recepción el pidió y pagó la habitación, entrando ella se desvistió cómo si tuviera prisa, podríamos decir que más pareció una relación con una prostituta con respeto para ellas, ya que tienen que soportar muchas cosas para obtener una paga, me desvestí y se bajó a darme una mamada, pajeandome al mismo tiempo con la intención de hacerme venir rápido, le pedí parar un poco pues no quería venirme tan rápido, pero no me escuchó me vine en su boca y cara, descansamos un rato y después volvió a excitarme para que se lo metiera en cuatro, un rato después de misionero y por último de patitas al hombro, tuvo un orgasmo intenso pero no dejó de moverse para hacerme venir rápido, volvimos a descansar y estuvo mirando muy insistente el reloj, pensé que tenía prisa por regresar y ver qué había pasado con su marido.

    Se duchó rápidamente para limpiar mi semen de su cuerpo, nos vestimos y salimos de regreso, me pidió que nos despidieramos rápido pues quería ver ¿cómo le fue a Porfirio? y calentarse para coger con el, supuse con ello que estaban de acuerdo.

    Pensé en hacer una estrategia para cortar con esta situación no me agradó en lo absoluto como se comportaron, por mucho que sea de mente abierta también hay limites y sobre todo respeto, «no es no».

    El domingo pasó tranquilo, por la tarde mientras Roberto lavaba el auto, entró un WhatsApp al teléfono, era Porfirio diciendo que quería volver a repetir para la semana entrante, no contesté y borré el mensaje para que no lo viera Roberto.

    El lunes salí como todos los días a la escuela, la diferencia fue que solo fui a presentar mi renuncia irrevocable a la dirección, la pregunta del motivo fue respondida con que nos habían amenazado y nos cambiariamos a otro Estado, que le pedía discreción y no dar datos a ninguno, ni siquiera a mis compañeras, tan segura estaba de esa decisión que no regresaría ni por el finiquito, firme los documentos de mi baja y deseándome lo mejor me despedí del director.

    En el camino compré otro chip de otra compañía para cambiarlo, di de baja correo, Facebook, Whatsapp, y todos mis contactos del ambiente liberal, solo conserve los de mis amigas y compadres.

    Generé nuevas redes sociales.

    Cuando llegó Roberto le platiqué que Porfirio y Meliza estaban muy insistentes en volver a vernos y que insinuaron hacer público en la escuela nuestra relación y que no quería ponernos en riesgo que nos cambiarnos a otro lugar, además ya era justo iniciar de nuevo.

    Por fortuna Porfirio y Meliza no saben nuestra dirección, aun así terminando este mes dejamos de rentar está casa y nos vamos a otro lado.

    A los que están en este ambiente les aconsejo que no se confíen que mantengan el anonimato en muchas de sus cosas, dirección, trabajo, inclusive utilicen otros nombres y por más que muestre las otras parejas o single amabilidad y disposición no se confíen del todo, sus encuentros háganlos en lugares neutrales, cabañas alquiladas, hoteles, moteles, clubs, etc.

    Pues bien amables lectores, por un rato dejaremos este ambiente y por consiguiente también de publicar relatos.

    Saludos a todos, pórtense mal y cuídense bien.