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  • Mi esposa rompe las reglas (II)

    Mi esposa rompe las reglas (II)

    Hace poco publiqué un relato de cómo mi esposa y yo hicimos un intercambio con un amigo y su mujer, el relato se llamó “Mi esposa rompe las reglas”. Básicamente habíamos dicho que nada de encuentros por separado con aquella pareja después de nuestro intercambio, pero a ella le pareció divertido hacerlo con él en un motel. En fin, aquello ya pasó y por ahí está si lo quieres leer.

    Tras reconocer su error mi esposa Ceci se me entregó en cuerpo y alma tratando de reivindicarse. Cumplía cada una de mis fantasías en la cama para demostrar que aquello no había sido más que un desliz. Aunque yo me aprovechaba de la situación, en el fondo sabía que había sido yo mismo quien le había impulsado a hacer ese intercambio, había pasado lo que pasa cuando cruzas los límites.

    Llámalo sexto sentido, vibras, energías, yo que sé, pero sentía que algo en ella había cambiado, sentía que había despertado ideas y aunque por aquellos días puedo asegurar que me era fiel porque conocía sus movimientos, presentía que en cualquier momento algo ocurriría.

    Como ya he dicho, Ceci es una mujer sexy del tipo latino, caderona, culona, bajita, de cabello castaño claro qué pinta de rubio. Trabajaba en un banco y siempre iba impecable a la oficina. Cabello cepillado con algún detalle, una trenza, un ganchito, maquillaje sutil, vestidos ceñidos al cuerpo, a veces pantalón, a veces faldas a mitad del muslo, siempre en tacones. Su culo grande se elevaba majestuosamente al caminar.

    Sabía que mi mujer era deseada en su trabajo, naturalmente, así que prefería mantener esas ideas fuera de mi cabeza y también le dejaba socializar con la gente de su empresa. Las infidelidades ocurren con vigilancia o sin ella. Yo mismo había tenido mis aventuras secretas.

    Aquella sensación de que nuestro intercambio había despertado cosas nuevas en ella se confirmó un jueves. Ceci trabajaba ese día hasta las 7 de la noche. Había quedado en pasar por ella para salir a comer juntos. Normalmente pasaba por ella justo a la hora de salida y nos encontrábamos en la puerta. Pero ese día, aún no sé por qué, decidí entrar hasta su puesto de trabajo para sorprenderla. Ya lo había hecho antes pero no era común.

    Llegué media hora antes de las 7 y entré, ya me conocían así que no fue un problema entrar. Tomé el ascensor hasta el piso 9 y accedí a una zona de oficinas. Estaba desierta, la mitad de las luces estaban apagadas. Caminé hasta el puesto de mi esposa para encontrarme con su pantalla encendida en un proyecto de Excel, su bolso estaba allí, su termo de agua estaba allí.

    Eché un vistazo desde donde estaba. Al fondo del pasillo se veía una oficina con la puerta cerrada y una luz titilante. Me dirigí hacía allí. Me acerqué a la puerta, escuché algo adentro pero no era un sonido distinguible. No sé por qué no toqué la puerta, tomé la manija y lentamente sin hacer ruido abrí un poco la puerta, la empujé apenas unos centímetros y escabullí mi mirada dentro del recinto.

    Allí estaba Ceci. Arrodillada frente a un sillón donde descansaba sentado un hombre con perfil de alto ejecutivo. Aún conservaba su elegante ropa, su saco y su corbata, lo único desajustado en su atuendo era el cierre de su pantalón. Mi esposa tenía toda la verga del tipo dentro de la boca y movía su cabeza con avidez, arriba, abajo, en círculos. Dejaba salir pequeños gemidos. El tipo tenía la cabeza recostada en el espaldar del sillón y los ojos cerrados. No me vieron.

    Me quedé congelado. No entré ni me fui, solo me quedé mirando. Un torbellino de sorpresa se convirtió rápidamente en rabia. Mi atención se desvió solo cuando sentí que dentro de mi pantalón empezaba a endurecer mi falo. Observé por unos segundos y simplemente me alejé antes de que me vieran. Fui al baño del piso y me masturbé con la imagen de Ceci arrodillada en mi mente. Me vine violentamente y dirigí todo mi líquido hacia adelante regándolo a diestra y siniestra en el cubículo del baño. No me preocupé por limpiar, solo me incorporé y bajé al auto.

    -Amor, ya estoy abajo, ¿sales?- Le escribí a las 5 para las siete.

    -Sí mi amor, ya voy bajando – Respondió enseguida. Tenía claramente calculado el tiempo.

    No le besé al saludarnos, le di un beso en la mejilla y tomamos camino al restaurante.

    -Estás raro, ¿qué te pasa?- me preguntó.

    -Nada, mucho trabajo, estoy cansado

    -Nos podemos ir para la casa si quieres

    -No, vamos a comer

    Si bien me notaba algo distante pude mantener a flote la cita. Ella parecía tan normal y cariñosa, la miraba y recordaba todo lo que la amaba. Tomamos un par de copas y al llegar a la casa sacamos una botella de vino para tomar un poco más. Bailamos, puse mi mano en su cintura, me acerqué a su cuerpo, sentí sus tetas, apreté sus nalgas. Ella me respondió y nos empezamos a besar.

    A mi mente empezaron a llegar las imágenes mentales que había visto por accidente en aquella oficina. Me puse durísimo, fui hasta un sillón, me senté, solo saqué mi verga y le pedí que se arrodillara frente a mi y me la chupara. Siguió mi petición, abrió su boca y se tragó mi verga, apretaba sus ojos como si estuviera trayendo algún recuerdo, suspiraba y gemía mientras sobaba mi glande con toda su boca. Tiramos un rato hasta que quedamos exhaustos boca arriba en la cama. Simplemente lo dejé salir.

    Hoy llegué más temprano que de costumbre a tu oficina. Llegué a tu puesto y no estabas. Te vi en una oficina de rodillas chupándosela a un tipo – Dije mirando al techo.

    Se incorporó rápidamente mirándome con los ojos abiertos y trató de decir algo. Nuestras miradas se encontraron y las palabras desaparecieron.

    -¿Qué estás haciendo? – le pregunté.

    Su mirada bajó como cuando un niño es regañado.

    -Perdoname. No sé qué me pasa, no me puedo controlar. Desde aquella vez con Andrés y Camila, desde que pasó todo eso, no puedo dejar de pensar en sexo. No lo entiendo bien, me la paso excitada – La dejé hablar, aquello no era excusa, imagina que un hombre infiel le dice eso a su esposa… irrelevante.

    -¿Qué es lo que buscas? – Le pregunté.

    -No lo sé, no lo sé – dijo y unas lágrimas cayeron.

    -¿Me amas?

    -Con todo mi ser

    Me puse de pie con vehemencia con mi verga flácida y goteando.

    -Estás equivocada si crees que voy a seguir aceptando estas cosas. Desde siempre he sido una persona muy abierta sexualmente, nos tomó años tomar la confianza de abrirnos a nuevas experiencias, pero no has hecho sino cagarla. La próxima vez que ocurra algo como esto simplemente me voy, sé que me amas, pero no me estás respetando. –

    Ceci me miraba con sorpresa. Continué.

    -Primero que nada, si sientes deseo de algo, me dices primero, lo analizamos y decidimos juntos. Ten en cuenta también que tus deseos satisfechos también significarán deseos satisfechos para mí. Creo que ya superamos el temor a ver al otro tirando con alguien más, de hecho, me gustó verte en esa oficina. Pero que lo hagas a escondidas es inaceptable.

    Serví otras dos copas de vino y las llevé a la cama. Hablamos sinceramente, nos abrimos totalmente entendiendo que el sexo no necesariamente iba en contravía del amor que nos teníamos. Reímos y quedamos en ser transparentes en adelante.

    -Ahora bien… lo que hiciste hoy… significa que me debes una. Me tomaré mi tiempo para pensar que quiero hacer. – le dije y no hubo réplica. Dormimos.

    Pasaron un par de días, iba llevándola a la oficina.

    -¿Qué ha sido de tu amiga Laura? – Pregunté.

    -Bien, trabaja en el piso de abajo del mío, terminó con el novio hace un mes – Anda triste.

    -¿Por qué no la invitas a casa este fin de semana? podemos tomar algo juntos

    Me miró extrañada, Laura apenas si había ido una vez a nuestra casa y fue a adelantar un trabajo. Laura era una mujer de unos 45 años muy bien conservada, delgada, blanca y de cabello rubio. Me parecía increíblemente sexy y yo sentía que ella me encontraba agradable también. Yo apenas había cruzado unas palabras con ella pero sabía bastante de su vida porque Ceci era tan bella como chismosa y me contaba todo lo que ella le decía. Sabía pues que alguna vez, y aunque tenía novio, Laura había tenido una aventura con un par de compañeros del trabajo, así que sabía que sus estándares eran amplios.

    -Quiero follarme a Laura – Dije vehemente.

    -¡¿Ah, a Laura mi amiga?! ¡Cómo se te ocurre imbécil! – Respondió gritando.

    Me tomó apenas un par de calles para recordarle nuestra conversación y la deuda que tenía conmigo.

    -Quiero que le hables de mi, que me hagas deseable para ella. Y quiero que la invites a compartir con nosotros unos tragos. Y quiero follarmela

    Ese mismo día en las horas de la tarde Ceci se puso a trabajar en aquello.

    -Mandame una foto de tu verga – Me escribió.

    -Uy que rico mi amor- Respondí.

    -Cálmate que no es para mi…

    -¿Y entonces?

    -¿Quieres tirar con Laura o no? pasame una foto

    Me contó que incitó una charla acerca de penes con Laura durante el lunch. Alejadas en un rincón buscaron fotos de internet y empezaron a verlas.

    -Mira esta, está grande – Dijo Ceci, mostrando una foto de una verga de internet.

    -Ay!!! no sé, eso debe doler jajaja – Respondió Laura.

    -Mira esta otra – Dijo Ceci mostrando otra foto de internet.

    -Ufff amiga… esa sí me gusta… creo que me cabe en la boca

    -¿Te la tragas hasta las bolas amiga? jajaja, por qué yo sí

    -¿Oye y qué tal la del jefe?

    -Amiga solo se la he chupado, no es tan grande pero se deja querer jajaja

    -¿Qué tal esta? – Dijo mi esposa mostrando mi pedazo tieso en un ángulo halagador.

    -Ufff que rico esa, las venas

    -¿Te comerías esta?

    -Ufff yo creo que sí amiga

    -Lau, esta es la verga de mi esposo

    Laura se quedó congelada y miró varias veces entre la foto y la cara de Ceci no sabiendo qué decir.

    -Amiga… ¿te puedo pedir un favor? – Dijo Ceci.

    Ese viernes organicé la casa porque Laura y Ceci vendrían a tomar algo al salir del trabajo.

    Abrí la puerta a su llegada, ambas venían de negro con faldas. La falda de Laura era más corta que la de Ceci, se asomaban firmes muslos blancos, esas piernas se ejercitaban con total seguridad. Arriba destacaba el escote de Ceci con par de tetas grandes apretadas mientras que las tetas pequeñas de Laura dibujaban un pequeño montículo bajo la ropa.

    Empezamos a beber, el alcohol siempre funcionaba para catalizar estas cosas. Ceci bebía mucho más que nosotros y pronto se emborrachó.

    Estábamos bailando los tres en medio de la sala. Ceci se alejó un par de pasos.

    -Ahí la tienes, lo que querías, mi amiga… ¡para que te la folles! – dijo Ceci.

    Aquello fue incómodo, temí que toda la misión se iba al suelo.

    -¡Follatela!, enséñame la lección – Dijo Ceci.

    Miré a Laura, sus ojos brillaban por el vino, sus labios rojos brillaban por el pintalabios y esperaba que su chocho brillara también con una linda lubricación.

    Descubrí a mi mujer chupándole la verga a un ejecutivo de tu trabajo, tal vez lo conoces, incluso, tal vez ya lo sabías. Para cualquier otra relación hubiera sido el fin, pero nosotros en cambio hicimos un trato porque nos amamos. Se me otorgó cualquier deseo sexual… y yo, del montón de opciones que existen, te escogí a ti… porque me pareces hermosa, porque eres una incógnita que quiero descubrir y porque quiero chuparte el culo – Le dije mirándola a los ojos.

    Nos fundimos en un beso. Ceci desapareció para mí. Metí la mano por debajo de su falda y agarre un pequeño panty que bajé mientras me arrodillaba. Metí mi cabeza bajo su falda y en medio de aquella oscuridad abrí mi boca para devorar ese coño experimentado. La llevé a un sillón y levanté sus piernas adornadas por altos tacones negros. Me agaché de nuevo y continué chupando su entrepierna.

    -¡Hay papi que delicia! yo sabía que eras bueno, tu esposa me lo había contado – Dijo Laura.

    -Ceci!, volteé a buscarla pero no estaba en la sala con nosotros. Miré hacia todos lados pero no la encontré. ¡Se había ido a tirar con alguien! pensé, la muy perra no era capaz de respetar un trato. Me puse de pie dispuesto a seguirla pero una suave caricia se posó en mi verga. Laura daba cortos besitos a mi glande.

    -Ufff, es mejor que en la foto papi… ¿me la vas a meter?

    La dejé masajear mi falo por un rato. Después se puso de pie, se quitó toda la ropa y dejó ante mí un cuerpo blanco y terso, casi sin imperfecciones a pesar de su edad. Tomé su delgada cintura, le di media vuelta y la hice subirse al sillón en cuatro. Como de costumbre primero introduje mi lengua en su ano…

    -Ayyy papi que ricooo, ufff, que rico lo que tiene mi amiga – gimió Laura.

    Pronto estuvimos en la misma posición en la que había encontrado a mi esposa con su jefe. Yo en el sillón y ella arrodillada ante mí en cuatro mamándome la verga. Lo que vino fue una gran y agradable sorpresa. En mi campo visual apareció Ceci, desnuda, empinándose una botella de vino, con un arnés en la cintura del que colgaba una verga de plástico monumental. Teníamos ese juguete para hacer cosas entre nosotros. Se acercó por detrás de Laura que estaba en cuatro en el piso frente a mi.

    -Pues sí, tengo que pagar mi falta, y parece que lo estoy pagando bien. Parece que ambos se lo están disfrutando mucho… pero yo no me voy a quedar fuera de esta fiesta

    Tomó un frasco de lubricante y con una sonrisa malévola empapó todo el dildo aquel. Se arrodilló detrás de Laura y pude ver como con un solo movimiento de cadera le hundió la verga de plástico hasta el fondo.

    -Ahhh! – Gritó Laura.

    -Tranquila amiga, yo te conozco y detrás de esa carita de yo no fui se esconde una puta bien sucia. El último mes llorando por tu novio cuando sabes que te dejó porque te encontró follando con dos tipos en un motel –

    -Jajaja ufff eso estuvo rico jajaja. Pero qué me dices tú, ya le contaste cómo ocurrió todo con el jefe a tu esposo – Respondió Laura.

    -No sabe todos los detalles – dijo Ceci sonriendo.

    Laura se levantó, se subió al sillón boca arriba, abrió las piernas y atrajo a Ceci hacia sí para que le penetrara con la verga de plástico, me miró y empezó a hablar.

    Hicimos una apuesta por dinero. Nuestro jefe es bastante tímido, tiene una esposa y cuatro hijos, nos parece muy sexy. Durante un lunch, cuatro de nosotras, apostamos dinero a quien sería la primera que lograría algo con él. Todas lo intentamos, pero tu esposa, muy inteligente, se retrasó en la entrega de un informe y tuvo que quedarse hasta tarde, solo con él. Había que traer pruebas por supuesto. – Dijo Laura.

    Se estiró y tomó su bolso, sacó su móvil, buscó algo un momento y me lo pasó. Corría un video tomado por mi esposa secretamente. Aprovechó el éxtasis del hombre para tomarle video de la cara y de la oficina. Ganó la apuesta.

    j-ajaja eres la mejor amiga, gracias por ofrecerme a tu esposo – Dijo Laura.

    -Solo por hoy en promoción perra, si lo miras después te mato jajaja- respondió Ceci.

    Ellas siguieron tirando, yo repetí el video varias veces, estaba a reventar de la excitación. Tomé a mi esposa por detrás y le di por el chocho un rato.

    -Amor… a ella le gusta por el culo – me dijo Ceci retirándose. Se sentó en un sillón, abrió las piernas y empezó a tocarse el coño.

    -jajaja ¿será? Muéstrame que tienes – Me dijo Laura poniéndose en cuatro, agarrando ambas nalgas y abriéndose de par en par.

    Agarré mi verga cuan dura como estaba y la posé sobre su culo.

    -Dame lubricante mi amor – Dije dirigiéndome a Ceci.

    Lo tomó de una mesita y me lo lanzó. Se me resbaló y cayó al suelo, me incliné, lo tomé y cuando iba incorporándome de vuelta mi mirada se cruzó con la de Laura. Se lamió los labios y dijo – metemela ya.

    Laura gemía como si el punto G estuviera alojado dentro de su ano. Yo entraba y salía con facilidad, era claro que practicaba el anal con cierta frecuencia. Pasado un rato sentí las manos de mi esposa sobre mi espalda.

    -¿A quién más le gusta por el culito?- me dijo susurrando al oído.

    Sentí como la verga de plástico presionaba y separaba mis nalgas. No era la primera vez. Cecí me penetró despacio con movimientos lentos, afuera adentro, afuera adentro. Al mismo tiempo y en el mismo compás mi verga entraba y salía del culo de Laura. Me vine después de un rato.

    Como tenemos una cama King size decidimos que sería buena idea dormir juntos, total no había nada de intimidad que pudiera superar lo que ya habíamos hecho.

    A la mañana siguiente nos bañamos juntos los tres, desayunamos en la mesa y nos alistamos para salir. Como era sábado invité a las chicas a almorzar.

    -Siempre he querido asistir a una orgia. Sé que es peligroso, que no puede ser en cualquier lado ni con cualquier persona, pero me llama la atención. ¿A ustedes no? – Preguntó Laura durante el almuerzo.

    -A mí sí, pero tiene que ser en equipo, lo más interesante es que se disfrute en pareja de aquello. Siempre había fantaseado con que alguien penetrara a Ceci pero solo hasta hace poco se hizo realidad… creo que ya lo superé. En una orgia y con el culo que tiene, tendría que ver como varias se la cogen – dije tocándole una pierna a mi esposa.

    -Ufff a mi también me gustaría, deberíamos planearla – dijo Ceci.

    -Mientras traigan chicas sexys… yo apoyo la idea – dije.

    -Te gusta la idea ¿verdad?… que se cojan a tu esposa tres hombres, uno por el coño, otro por culo y otro por la boca.. – Me dijo Laura susurrando suavemente.

    -Uy ¿y por qué yo?… porque no te dejas coger así tú – intervino Ceci.

    -Si uno de ellos es tu esposo… yo me atrevo jajaja.

    Terminamos de almorzar, llevamos a Laura a su casa. Ceci y yo volvimos a la nuestra. Todo aquello nos tenía muy prendidos. Tiramos. Caímos tendidos en la cama.

    -Mi amor… la esposa de mi jefe es muy bonita – Me dijo.

  • Lo que pase en la isla se queda en la isla (parte I)

    Lo que pase en la isla se queda en la isla (parte I)

    Hola amigos de la comunidad este es mi primer relato, espero sea de su agrado, algún comentario o crítica bien recibida será. Esto pasó hace como 5 años en un viaje de 5 días que realicé a la Isla de Margarita, un destino turístico por excelencia en Venezuela.

    Me quedaría en el apartamento en la zona de Pampatar, es de un amigo que me lo alquilo por esos días, estaría solo y podía hacer lo que quisiera; llegue en avión y en el mismo aeropuerto alquile una moto tipo Harley para mí movilización en esos días.

    Ya instalado en el departamento posteé una publicación en mis redes diciendo que estaba en la isla por unos días, por si había algún conocido por esos lares y para mí suerte así fue, una ex que tuve en mi adolescencia llamada Katalina, me contacto por Facebook. Una chica de cabello castaño oscuro, de tetas medianas y culo mediano (era lo que recordaba de ella), pude disfrutar de su cuerpo acariciándolo y apretándolo cuando estábamos solos; solo una vez tuve la oportunidad de comerle las tetas de chupar y morder suavemente sus pezones rozados, sacándoles suaves gemidos de placer y mientras lo hacía, ella rozaba su vagina contra mi verga, pero con nuestras ropas puestas.

    No llegamos a más por falta de lugar y tiempo. En fin intercambiamos números para hablar mejor, me dijo que estaba en la isla ya que una amiga (que vivía en la isla) y su hermana la invitaron a celebrar su despedida de soltera, lejos de sus novios, celebrar la libertad y como le dijeron a ella lo que pase en la isla se queda en la isla; la felicité y me ofrecí para cualquier cosa que quisiera y me tomo la palabra ya que al rato me escribió para vernos en un bar que estaba cerca de la playa y me envió dos fotos de ellas en un bikini pequeño diciéndome que me esperaba, una mostrando su parte frontal de su cuerpo apreciando que sus pechos de veían más grandes y divinos y la otra mostrando su parte trasera viendo su culo duro y rico, toda una ninfa a inspiradora de los lujuriosos deseos.

    Al llegar al lugar la vi y fui a su mesa, traía una vestido corto negro ceñido al cuerpo sin nada abajo de él, con un escote atrás que llegaba al inicio de su culo, y otro escote adelante que llegaba hasta el ombligo, mostrando parte de sus pechos, ella al verme me brinco encima de la emoción tanto así que por instinto tuve que agarrarla por el culo para que no se cayera, cosa que a ella no le molestó, ya pasada un poco la euforia bajo de mí y me presento a su amiga de la isla que se llama Hellen, una morena de tetas y culo mediano una diosa de ébano que más adelante le contaré que ocurrió con ella, salude a su hermana Erika que al verme también se emocionó ya que nos conocimos y nos llevamos bien y por su puesto me presentaron a sus acompañantes de turno, 3 chicos que conocieron en la playa, Kata noto mi sorpresa y me dijo que no le parará que el chico con el que había llegado no le interesaba, que prefería la compañía de alguien conocido, por más confianza, al muchacho le molestó un poco pero tuvo otros resultados durante la noche con Hellen.

    La noche transcurrió entre hablando de recuerdos y bailes con roces inevitables al igual que una de mis erecciones que fueron inevitables que ella noto y cuando lo hizo afinco más su culo a mi Verga, ya llegada las altas horas de la madrugada las chicas decidieron que hora de irnos, fueron al baño y regresaron.

    K: bueno las chicas se van con los muchachos al hotel y quedé por fuera-

    D: ¿cómo así? Bueno yo me quedo contigo no tengo ningún problema

    K: bueno parece que ellas si van con el propósito de «lo que pase en isla se queda en la isla» y Hellen consiguió una habitación doble para mi hermana y para mí, pero no puedo ir, y quedar como una lámpara mientras ella disfruta. – dijo con una sonrisa pícara.

    D: bueno acá me quedo contigo para complacerte en lo que desees

    K: uuuummm tentador y espero que así sea.

    Nos despedimos del grupo y le deseamos excelente noche, Erika iba con uno de los chicos y Hellen con los otros 2; nos quedamos un rato mas en el bar hablando y tomando unas cervezas, nos besamos tiernamente, me pidió ir a una la playa y la complací, dejamos el bar, tomamos mi moto y nos fuimos a una playa cercana y relativamente sola por la ya que era parte de un hotel, pasamos al ver que no había nadie cuidando el lugar, nos bajamos de la moto y me dio un beso pequeños en los labios y se dirigió al agua a bañarse con todo y vestido, me pidió que la siguiera y así lo hice me quite la ropa dejándola en la moto y fui con ella al agua, estando allí nos abrazamos y besamos intensamente la agarre por el culo cargándola, pegándola a mi cuerpo, podía sentir tus pechos, sus pezones se marcaban divinamente en sus vestido por lo duro que estaban, con una de mis manos acariciaba su cuerpo mientras bajaba por su cuello besándolo hasta llegar en medio de sus pechos no aguante más hice a un lado la tela del vestido y empecé a comerle uno de sus pechos, ella gemía suavemente y sus manos me agarraban fuertemente de la cabeza, mi otra mano que estaba en su nalga, ya estaba dentro de su vestido a tal punto que se lo había subido y ya le agarraba la nalga como tal, pude notar con mis manos que cargaba un minúsculo hilo que con mis manos lo rompí sin querer queriendo por lo delgado que era, ella afincaba su concha desnuda contra mi verga por encima de mi bóxer como lo hacía cuando éramos chamos, hasta que nos interrumpió una muchacha que trabajaba de vigilante en el hotel y daba una vuelta por la zona.

    V: disculpen están en una playa privada, por favor salgan!!!

    Nos recompusimos un poco, salimos del agua y Vio que nos interrumpió en nuestro juego, mi verga se marcaba fuertemente en mi bóxer, la vigilante me vio y rio pícaramente mordiéndose los labios, fue considerada y no lo reporto solo me pidió un número de teléfono por si necesitaba una coartada. La vigilante nos acompañó hasta donde estaba la moto, me vestí y allí nos besamos intensamente, no me importaba nada le agarraba el culo para pegarla más a mí y en presencia de la vigilante.

    K: -necesito que terminemos lo que estamos empezando, no quiero quedar como cuando estábamos…

    D: lo mismo digo, lo único que te tendría que advertir es que soy muy intenso a la hora de hacerlo-

    K: uuummm ya me di cuenta rompiste mi hilo y no me asusta, más bien suena tentador, y más con estás ganas acumuladas que tenemos- dijo pícara y mordiéndose los labios.

    D: bueno ya que no podemos ir a tu hotel, que tal si nos vamos al departamento que estoy alquilando- me tomo la palabra asintiendo con la cabeza y besándome.

    Tomamos mi moto y nos fuimos con ese rumbo, en el camino ella acariciaba mi verga dura por encima de mi jean; llegamos al lugar, estacionamos la moto, nos metimos al ascensor dónde volvió nuestra lujuria, nos volvimos a besar con más intensidad y pasión no se ni como marque el botón del piso, mis manos levantaron su vestido y la cargue contra una de la paredes del ascensor mientras nos besábamos, llegamos al piso y así cargada la lleve al departamento, sin importar si había alguien por allí a esa hora, tampoco sé cómo abrí la puerta, cerré la puerta colocándola contra ella aún cargada, le saque el vestido dejándola desnuda completamente, lo mismo hizo ella me saco la camisa, allí continúe con lo que estaba haciendo en la playa, comerle su tetas, sus pezones rosados estaban duros de la excitación, los chupaba y mordía suavemente, la baje de mí y ahora la puse viendo contra la puerta me quite el resto de la ropa y me acerque a ella, afinque mi verga desnuda entre sus nalgas mientras besaba su cuello, ella suspiraba suavemente y provocativa mente, una de mis manos estaba acariciando y apretando sus pechos mientras mi otra mano ya estaba acariciando su concha, estaba realmente hecha un mar de deseo su jugos eran abundantes y rico, lo untaba en su clítoris y lo acariciaba suave e intenso, en círculos y a veces de adentro hacia afuera, sus gemidos aumentaron más y afincaba más sus nalgas a mi verga moviendo su culo como queriendo meterla en ella para ya poder sentirla.

    K: ¡¡uuummm que rico se siente Dani!! Uuufff Creo que valdrá la pena todos estos años de espera, uummn que rico!! ¡¡¡Sigue quiero más!!!

    D: uumm que rico gimes Kata.

    K: ¡¡¡uuumm rico papi, haz lo que desees conmigo!!!

    D: ¡¡que conste que tú lo pediste!!

    K: uuummm si te soy sincera lo único que me asusta es el grosor de tu verga uuufff pero igual la quiero uuummm.

    Baje por su cuerpo besando y acariciando su espalda, mientras ella seguía en esa posición, hasta llegar a sus nalgas las cual besaba sin parar, no dejaba de acariciar su espalda mientras ella suspiraba, una de mis manos fue a su concha, ella instintivamente abrió sus piernas y saco más su culo dónde con otra mano abrí sus nalgas y pude apreciar ese rico y apretado tesoro, me arrodille en el piso y quedé a la altura de nalgas, no soporte y metí mi cara en su culo, lo lamía en círculo y afincaba mi lengua en él, lo hacía suave ya que mi intromisión le sorprendió pero no me freno, más bien le gustó, y saco más el culo.

    K: – rico papi uuummm sigue nadie me había comido el culo, ummm.

    Mi otra mano seguía en su concha tocándola y suavemente penetrándolo una que otra vez, una de sus manos fue hasta mi cabeza agarrándome por el cabello y me afincaba más a ella para seguir dándole placer por su culito está vez ya lo estaba haciendo más duro, mi lengua la movía más rápido y la afincaba más a su culo y con su otra mano ella apretaba sus pechos, pellizcando sus pezones; ya no suspiraba ahora gemía, su gemidos eran intensos y fuertes; me separé de su culo, y la voltee sin yo pararme, ahora su concha estaba frente a mí, tome una de sus piernas besándola, coloque su pierna en mi hombros y empecé a comerme su concha, pasaba mi lengua alrededor de ella saboreando sus jugos agridulces y ricos, la habría con mis dedos y pasaba mi lengua ya directamente por su concha hasta llegar a su clítoris y allí lo tome con mis labios para succionar su botón del placer, su reacción fue inmediata, coloco su otra pierna en mi hombro y con sus 2 manos tomo mi cabeza y me afinco más a su concha pidiéndome a gritos que siguiera, mordía suavemente, lamía y chupaba su clítoris sin parar, mis manos apretaban sus pechos y pellizcaban sus pezones, estuvimos en esa posición poco tiempo ya que explotó en un rico orgasmo en mi boca, gritando de placer, que se escucharía en el pasillo del edificio, fue un rico orgasmo dónde pudo saborear completamente de su divino néctar.

    Subí por su cuerpo besándolo y lamiéndolo mientras ella temblaba y respiraba agitadamente tras haber tenido su primer orgasmo

    K: ¡¡¡aaahh que rico papi!!! ¡¡¡Nadie me había hecho acabar con un oral!!! Dios que rico papi.

    D: no te creo; y esto apenas está empezando Kata- le dije mientras nos besamos, ella instintivamente tomo mi verga con sus manos.

    No la deje descansar, la cargue nuevamente contra la puerta, está vez la penetre suavemente con mi verga, no la penetraba completamente, sino poco a poco, acostumbrándola al grosor, su concha realmente era pequeña y estrecha, se sentía divino caliente y húmeda, ambos gemíamos suave con cada penetración, con sus manos se sujetaba de mi cuerpo al mismo tiempo me clavaba sus uñas en mi espalda; cuando tuvo mi verga completa dentro de su concha gimió fuerte, yo me quedé quieto dentro de ella sintiendo unos pequeños espasmos que apretaban aún más mi verga, me moví de la puerta y la lleve cargada con mi verga dentro de ella hasta el sofá, en el trayecto al sofá no dejaba de moverse penetrándose ella misma, me senté en el sofá, le comía sus ricos pechos mientras ella me cabalgaba suavemente mis manos no paraban de acariciar y apretar su cuerpo.

    K: ¡¡¡aaahhh que rico papi!!! Siento como me abres y llenas toda ahhh

    D: ufff es toda tuya, disfrútala

    K: uuimm claro que lo voy hacer!!!! Acuéstate- dicho esto me tumbó completamente en el sofá, y empezó a cabalgarme, al estar en esa posición como que sintió más mi verga, comenzó a moverse suave y con cuidado hacia arriba y hacia abajo mientras apoyaba y clavaba sus uñas a mi abdomen.

    K: ¡¡¡¡aaahhh dios que grueso!!!! Ufff que rico Dani!!!

    Poco a poco empezó a aumentar el ritmo, mientras los hacia tocaba y acariciaba su cuerpo, se movía hacia adelante y hacia atrás afincándose más a mi verga y haciéndome gemir fuerte, me dio un beso y se volvió a incorporar está vez apoyaba sus manos en mis piernas y echaba su cuerpo hacia atrás moviendo sus caderas y afincando hacia adelante y hacia atrás, mis manos estaba una en sus pechos y la otra en su cadera, empezó a dar pequeños brincos arriba de mí, disfrutaba de sus gemidos y de sus cuerpo moviéndose, sus pechos botaban a medida que me cabalgaba me tenía extasiado.

    K: ¡¡que rico papi!! ¡¡¡Prepárate que ya está perra quiere leche!!!

    Me sorprendió su repentina forma de hablar, pero no me importo me excito más Coloco sus manos nuevamente en mi pecho y empezó a mover sus caderas de arriba hacia abajo de manera rápida, ambos gemíamos al mismo tiempo, realmente estaba disfrutando de esa posición y de cómo se estaba moviendo divinamente sus caderas

    K: – que rico papi!!! Uuummm Estoy a punto de llegar de nuevo que rico!!!

    D: ¡¡¡aaahh y yo también!!! ¡¡Que rico se siente perra!! ¡¡¡Que rico te mueves aaahh!!!

    K: ¡¡¡aaahhh si soy tu perra y quiero tu leche!!! ¡¡Dame tu leche papi aahh!!

    Decirle así la excito más a ella y empezó a mover sus caderas más rápido y duro, no creo que podía aguantar mi orgasmo con sus movimientos que realmente eran deliciosos junto con sus gemidos, la agarre por las nalgas apretándolas, ella empezó a tener su segundo orgasmo, y apenas sentí el segundo espasmo de su concha en mi verga, la llene de leche gimiendo fuerte y ella al sentirla su orgasmo fue más fuerte, haciéndola temblar y gritar, cayó arriba de mi pecho respirando agitadamente, mientras aún sentíamos nuestros espasmos debido al orgasmo, nos besamos y acariciamos recuperándonos de la acción, aún mi verga se encontraba dentro de ella y manteniendo su dureza, la saco de su concha dando un pequeño gemido, sin dejar de estar recostada de mi pecho.

    K: -Dios que rico Dani!! Está ha Sido una buena noche realmente valió la pena la espera, y por lo que veo aún aguantas más- dijo viendo y tomando mi verga cubierta de sus jugos orgásmicos con su mano.

    D: – sí, y tú aguanta otra ronda?

    K: – uuummm este si va ser una despedida de soltera que no voy a olvidar, vamos a la habitación- dijo moviendo su mano en mi verga suavemente y sonriendo pícaramente Nos levantamos y ella sin soltar mi verga nos dirigimos a la habitación, mientras le acariciaba su espaldas y nalgas.

    (Continuara)

  • Me gustan las gordas

    Me gustan las gordas

    Soy un contracultural de la moda imperante, cuando lo que se ha hecho que venda es todo lo estilizado,  comenzando con la mujer, a mi los gustos me retrotraen a la época de Rubens. Si, lo diré claro, me gustan las mujeres curvys, con las piernas fuertes y un poco gorditas.

    Pero de esta cuestión me he dado cuenta con el paso de los años, después de mucho observar mi propia conducta hacia los encantos del sexo opuesto al mío.

    Desde bien pequeño tenía esta observación. Miraba y remiraba las chicas rellenitas y hacía caso omiso a las estilizadas. No entendía como la gente las encontraba atractivas, si a mi, las que me gustaban eran las otras.

    Y así, pasaron los años de mi vida, entablé intimidad con una chica encantadora, pero, no tenía las características que mi apetencia subliminal me demandaba. fracaso total. Pasa el tiempo y ohhh, una compañera de trabajo cuadra al cien por cien con mi ideal femenino. Miradas, charlas en la máquina de café, mas miradas, una cocacola en el bar de al lado y al final quedamos. Yo, analfabeto en temas de sexo, me enfrenté por primera vez a lo mas parecido a un orgasmo, lloré, porque me hubiera gustado tenerlo con mi primer amor, pero aquel ya había volado hacia otros lares.

    Con mi nueva amiga, tuvimos una relación breve, ella, tenía un novio o algo similar, y claro, le prefirió a él. Mas camino baldío, buscando mi media naranja. Y se repite la historia negativa, encuentro alguien que me gusta como persona, pero no me atrae lo suficiente como mujer.

    Al cabo de muchos años, cuando ya era una persona madura, camino de la senectud, se cruzó en mi camino mi ideal de hembra. Tenía todo lo que a mí me seducía de una mujer. Buena delantera, caderas marcadas, piernas rotundas. Fuimos viéndonos, ya que concedíamos camino del trabajo. Pasados unos meses, tuvimos una cita en toda regla. Y ella a la que llamaremos G, me enseñó a disfrutar en la cama, a llegar al zenit de mis orgasmos, a satisfacerla sexualmente a ella, a gozar juntos, y en profundidad.

    Llevamos quince años de amantes, las circunstancias familiares no nos permiten regularizar nuestro amor, porque es AMOR, en mayúscula lo que nos une. Cada día al caer la tarde nos llamamos por videoconferencia, nos explicamos nuestras cuitas del día y nos deseamos un feliz descanso.

    Cada mañana, el clarear el día nos saludamos y expresamos nuestra ilusión para que el otro pase una buena jornada. Los días en que nos reunimos, es como tocar un poco el cielo.

    El amor entra por los ojos y el espíritu, no importa como seamos físicamente, si entusiasmamos a la otra persona.

  • Una pasión latente

    Una pasión latente

    Seré breve pues desde que comencé a notar a mi mamá como mujer el destino se fue acomodando para darme una oportunidad de oro.

    Verán primero que nada la tentación estuvo presente desde una tarde que pasamos muy unidos viendo películas, pues el contacto con ella y la atmósfera del momento hizo que mi cerebro comenzara a notar e imaginar cosas, sentía su calor corporal muy cerca, así como su suavidad y cariño maternal, pues siempre fuimos muy unidos y en el mundo sólo existimos ella y yo.

    La situación comenzó a darme vueltas por la cabeza cada vez que la veía me imaginaba su cuerpo desnudo, su trasero inclinándose ante mí, su boca y mi boca uniéndose, la sensación de sus tetas en mis manos, la situación me empezaba a calentar pero al final no pasó nada ese día, pero algo sí cambió, pues a partir de ahí comencé a notar más sus movimientos, sus muestras de afecto y su cuerpo, sobre todo esto último pues de una noche para otra el instinto despertó en mí y aquella ya no era mi madre, por lo menos no a mis ojos, era una mujer con la que había vivido toda mi vida y que amaba por sobre todas las cosas y que pronto sería mía.

    Mi ansia y deseo pudieron más que mi cordura y lo agradezco, pues hice todo lo posible para que notara mi interés hacia ella, tomaba mis precauciones, pero no demasiadas, a fin de cuentas, no quería que malinterpretar mis señales, si es cierto que ambos éramos muy cariñosos, los besos y abrazos eran normales, pero lo que hacía rozaba el pudor.

    Lo primero que hice fue hurgar en el cajón de su ropa interior, tomaba un par de pantys y las desordenaba un poco, además de que mis manos casi actuaban solas, pues en los abrazos se iban más abajo de lo normal, en las tardes de descanso caían entre su escote, y mi boca también hacía de las suyas pues iba un poco más allá de la comisura de los labios, y bueno mi pene era otra cosa, pues indiscriminadamente tenía erecciones en su presencia, no tan evidentes, pero si se notaba un buen bulto, sobre todo cuando llegaba por atrás y me pegaba hacia ella con el pretexto de darle un abrazo.

    Curiosamente mis señales no eran rechazadas, ni entre risas me decía que parara, por lo que entendí que estaban siendo recibidas, así que fui un paso más allá y comencé a comportarme más descaradamente, a veces paseaba en casa con los boxers más abajo de lo normal y con una erección ahora más evidente, entraba a su cuarto mientras se cambiaba, hacía comentarios sobre su cuerpo, «ese vestido resalta bien tu trasero», «esa blusa tiene demasiado escote», «me gusta cuando usas esos shorts, tus piernas resaltan», «oye ya no te pones esas pantys rosas, te quedaban muy lindas».

    Al ser sincero obtenía respuestas sensatas y esas pláticas con el tiempo se volvieron cotidianas, el pudor se volvió casi inexistente, pues ella también ponía de su parte al entrar al baño mientras me bañaba con cualquier pretexto, también me hacía comentarios sobre mi ropa «esos pantalones están muy apretados, ¿Seguro que no te lastiman?» «Oye esos shorts están muy cortos», «Quítate la playera jajaja hace mucho calor». Al parecer ella también me estaba dando indirectas así que quise cruzar la barrera, ya no aguantaba más y si esperaba a lo mejor me arrepentía.

    Un día como cualquier otro me decidí a actuar, el plan era contundente y directo, llegó la noche, terminamos de cenar y platicar sobre nuestro día, ambos subimos y ella se metió al baño, fui a su cuarto abrí la cama me desnudé completo y me cubrí con la ligera sábana, pues está dejaba ver qué una erección se estaba formando, fui paciente, y noté que mi mamá se tardaba más de lo normal, me empecé a impacientar, y casi desisto de lo que estaba haciendo, y casi bajando de su cama pude oír la puerta del baño abriéndose, el corazón me latía con fuerza podía sentir la sangre recorriendo mi cuerpo, mis manos se enfriaron ya no tardaba en llegar hasta la habitación, entró, llevaba una pijama de dos piezas bastante suave y calentita, como si nada, apagó la luz, fue hasta mí y me dio un beso en la frente después se dirigió al otro lado de la cama y se acostó

    -Veo que quieres dormir esta noche aquí, no lo hacías desde hace años.

    -Mamá, es que yo…

    -Lo sé hijo…

    -¿Desde cuándo?

    -Lo primero que noté fue mi ropa interior desordenada, y después te pusiste muuuy cariñoso conmigo jaja

    -Lo sabías desde el principio ¿Por qué no me dijiste nada?

    -Ah el amor madre e hijo no conoce barreras, no quería incomodarte, parecía que estabas dispuesto a todo y me dio ternura ver a mi hijo hacer de todo para que su mamá lo notara.

    -¿Entonces, vas a dejar que lo siga haciendo?

    -Bueno, en realidad hoy en la cena te vi muy nervioso, sabía que ibas a intentar algo hoy y quería ver qué era antes de ponerle fin.

    -Entiendo, creo que tienes razón, perdón mamá.

    -No tienes porque pedirme perdón, no hiciste nada malo, además creo que me gustó ese coqueteo diario me hacía sentir feliz, quería saber con qué más me sorprenderías y para no desilusionarte te seguí un poco el juego.

    -No tenías porqué hacerlo, hubiera entendido que estaba mal.

    -Ay hijo, no es que este mal, pero debes de entender que soy tu mamá y te pasaré algunas cosas porque siempre nos hemos tenido el uno al otro así que es normal que terminara pasando esto, de alguna u otra forma creo que toda mamá sabe que algún día puede llegar a estar en esta situación.

    -¿En serio?

    -Sí, es más normal de lo que crees

    -No tenía idea, entonces creo que debo irme.

    -No tienes porque, te digo que ya hace tiempo que no pasamos una noche juntos y si te soy sincera, me gustaría que no dejaras de hacer todo lo que has estado haciendo.

    -¿De verdad puedo seguir tocándote y mirándote?

    -Sí, mira por ejemplo ahorita, ¿Te gusta mi pijama? Ven siente

    -Sí, me gusta es muy suave y calientita

    -Mira adentro, hijo mira mi sostén, me aprieta un poco ¿debería de quitarlo?

    -Creo que sí mamá, estarás más cómoda.

    -¿Me ayudas?

    Mi mamá se sentó y me dio la espalda, levantó su blusa, y le desabroché el sostén, este cayó y pasó por sus brazos, se dio la vuelta y me dejó verla, sus senos eran preciosos, blancos, con unos pezones rosados y grandes.

    -Ahora que lo pienso, no debí ponerme está pijama, es muy calurosa y estamos en verano, ayúdame con los pantalones

    Se quitó de encima las sábanas y bajó los pantalones los tenía a media pierna cuando los tomé y se los quité los puse a un lado.

    -Ahora sí vamos a dormir, mi amor, mira tú ya estabas fresco, ambos estamos casi desnudos y compartiremos la cama y no pasa nada ves como no tenías nada de qué disculparte.

    En ese momento se tapó con las sábanas y se giró, dándome la espalda, yo me quedé de frente, pasaron unos minutos hasta que oí.

    -Hijo, pensé que ibas a abrazarme, ¿no quieres hacerlo?

    -Sí mamá perdón.

    -Ven abraza a mamá como lo hiciste estos días.

    Me di la vuelta y me acerqué a ella, pasé mis brazos por su cintura, mi cabeza estaba a unos centímetros de su pelo y por fin me topé con sus piernas y sus nalgas.

    -Eso es amor, me encantan tus abrazos, pero pégate más a mí

    Le hice caso pegué más mi cadera a su trasero, quería guardar un poco de distancia pues mi pene ya estaba con una gran erección, pero noté algo, hace rato había visto que usaba un cachetero y ahora sentía un trozo de tela por sus rodillas, acerqué más mi pene y sentí como sus nalgas se iban separando dejando entrar a mi pene, en ese momento entendí todo.

    -Mamá, te amo

    -Yo también te amo cariño

    Mientras me decía eso me acomodé para penetrarla, seguía mi camino y tan solo guíe mi pene hasta sus labios, seguí mi camino y la humedad de la zona me calentaba cada vez más, lo estaba haciendo, estaba dentro de mi mamá, de la mujer que me dio la vida, ahora estábamos en la misma cama y la estaba haciendo mía, o más bien nos estábamos entregando el uno al otro, mi movimiento dentro de ella, el calor de su interior, la suavidad de su trasero y piernas, el olor a su perfume, su cabello su cuello, su espalda, la excitación del momento fue demasiada, no pude aguantar más que un par de segundos, no quería arruinar el momento por lo que no paré de moverme, ella me dijo que me pasaría algunas cosas, así que como su hijo me arriesgué, y después de un par de contracciones eyacule dentro de su útero, todo lo que había pasado para llegar hasta ahí estaba ahora dentro de mi mamá, mientras terminaba la sostuve muy fuerte contra mí, mientras besaba su cuello.

    -Sí mi niño, hmmm está bien, no te preocupes, lo hiciste bien, lo disfruté mucho, ven, vamos a dormir, mañana será otro día.

    La abracé desde atrás, pasé mis manos por sus senos, le di un beso en la espalda y nos quedamos dormidos.

    A la mañana siguiente me desperté, la vi a mi lado, levanté un poco las sábanas, ahí estaba su trasero desnudo, grande y hermoso se veía algo húmedo alrededor de la unión de sus nalgas, su cachetero estaba más allá de sus pies, había pasado, no era un sueño, lo habíamos hecho, pero ahora ¿Que seguiría? ¿Sería algo de una sola vez? Lo sabría hasta que se despertara.

  • Fiesta de Halloween, en casa de mi hermano (capítulo 1)

    Fiesta de Halloween, en casa de mi hermano (capítulo 1)

    Iremos por etapas por varias categorías de la página espero sea de su agrado, y en espera de sus comentarios.

    Me gustaría contarles todo sobre la fiesta de Halloween en la casa de mi hermano Jorge.

    Pero permítanme retroceder un paso o dos.

    Imaginen a una hermosa joven de con enormes melones y un culo perfectamente respingón, con hermosos ojos verdes y el cabello rubio claro rizado hasta la parte superior del trasero, pues no esa no soy yo, jajaja, bien volvamos a la historia…

    La descripción anterior, era la idea, al menos, eso era lo que yo buscaba. Para mi disfraz para la fiesta. Pero todos mis planes cambiaron cuando se perdió la maleta donde estaba la peluca rubia que hubiera estado cubriendo mi castaño y liso cabello, junto con las enormes tetas falsas en una camisa de cuadros que se anudaba al pecho, y los pantalones cortos de mezclilla estilo Daisy Duke.

    Por suerte, o por desgracia, según se mire, en algún lugar entre mi casa y la de Gaby, perdí mi bolsa con mi disfraz. Entonces, mientras me exacerbaba porque no iba a igualar a mis tres mejores amigas, todas se vistieron como puti-vaqueritas yo me senté abatida ahí sin saber qué hacer.

    Celia, una de las, ahora trillizas en lugar de cuatrillizas, puti-vaqueritas, saco un poco de hierba y fumamos, para que no me sintiera tan miserable. Era de buena calidad y se me subió directamente a la cabeza. Todas comenzamos a reírnos al poco tiempo, Claudia, mi otra amiga ‘trilliza’, sugirió que fuera como Eva y estuviera desnuda en la fiesta. Todas nos reímos.

    Gabriela tenía un disfraz guardado de temporadas anteriores y lo saco para que me lo probara. Estábamos todas en su casa preparándonos para la fiesta, y aunque estaba triste por no poder hacer el plan original, no iba a ir sin un disfraz o quedarme fuera de la fiesta. Después de todo, era la casa de mi hermano. Y claro, podría haberme reducido los jeans a unos shorts tipo daisy duke y tomar prestada una camisa con botones y cortarla también, pero no hubiera sido lo mismo. Mis pechos no eran tan impresionantes.

    Y estaba el otro problema, Gaby era un poco más alta que yo. Ella tenía una 36 D de verdad, mientras que yo tenía considerablemente menos. Entonces, el atuendo que me dio era de hace unos años, cuando era más delgaducha. 

    Era un traje de gatubela. Como la heroína o villana o lo que sea, quedaba ceñido al cuerpo, y cada pequeño detalle se veía como si estuviera pintado, mis amigas me convencieron de que no llevara nada debajo y me ayudaron con mi maquillaje. En algún momento me di cuenta de que era como si intencionalmente no me dejaran verme en un espejo. Pero, en ese momento, todos teníamos mucha prisa de todos modos, así que pensé que era solo mi paranoia.

    El vestuario, era una sola pieza que cubría todo, desde los pies hasta el cuello, con excepción de las manos. Había una sola cremallera al frente que bajaba por todo el torso para entrar y salir. Entonces, ir al baño iba a ser toda una odisea.

    En segundo lugar, estaba abrazando mi cuerpo con tanta fuerza en todas partes, que me hizo sentir extremadamente… Bueno… Caliente. No pude evitarlo. Era como ponerme unos shorts de yoga por primera vez en primavera después de un invierno de ropa holgada, pero con ese mismo abrazo desde el cuello hasta los pies. Estaba delicioso. La marihuana me pone un poco cachonda, así que disfrute la sensación combinada.

    La pieza de la cabeza se ajusta cómodamente, aunque tal vez un poco apretada. Mi cabello estaba todo recogido adentro, ya bien colocada solo exponía mi boca y barbilla, estaba completamente cubierta de negro.

    Gaby me retocaba el pintalabios y las pestañas e incluso me delineó los labios, ya que eran lo único que realmente se veía de mí, además de mis ojos. Tengo unos bonitos labios gruesos, por lo que hizo que se vieran aún más llenos, aún sin tener la oportunidad de verme en un espejo, pero confiando en mis amigas cuando me dijeron que me veía genial.

    Luego, las tres sexys puti-vaqueras y la diminuta mujer gato (en realidad, la chica gato) tomamos nuestros bolsos y nos dirigimos a la casa de mi hermano para su fiesta de Halloween. Fue un viaje de media hora, esperamos hasta terminar de fumar la hierba antes de entrar. Estábamos bastante animadas con la marihuana cuando finalmente entramos.

    Gracias a mi error de vestuario perdido, llegamos ya bien comenzada la fiesta, fuimos casi los últimos en aparecer. La casa estaba llena de invitados. Mi hermano es seis años mayor que yo. Mi mamá dijo algo una vez sobre no querer dos en pañales, pero claramente, seis era mucho más de lo necesario para lograr esa tarea.

    Entonces, Jorge había terminado la universidad, tenía un gran trabajo y una esposa y se rumoreaba que se estaban preparando para tener un bebé. La mayoría de las personas en la casa eran sus amigos de la universidad, la escuela secundaria y el trabajo. Es una especie de ejecutivo de alta dirección en el centro de una empresa. Gana mucho dinero y tiene una casa enorme. No trato de alardear de mi hermano, pero si quiero explicar cuán grande fue la fiesta.

    Su casa, solo para él y su esposa, Sara, la compró con el plan de que algún día se llenara de niños. Seis habitaciones, cuatro baños, un sótano terminado, gran patio trasero cercado con piscina. Alojaba cómodamente a unos ochenta fiesteros que llegamos allí, y todos eran mayores que nosotras. De hecho, tuve que rogar para que me invitaran porque mis padres no querían que estuviera en una fiesta con alcohol, pero Sara intervino y dijo que cuidaría de mí y de mis amigas. Quería poner los ojos en blanco, ¿como si no hubiera estado borracha antes? Pero, hice el humilde, ‘¡oh, gracias Sara!’, a los diecinueve, no es como si pudieran detenerme. Era solo el hecho de que seguía siendo dependiente económica de ellos lo que significaba que tenía que ser obediente con sus deseos.

    Ahora, probablemente estoy sonando como una manipuladora. Mis padres son bastante tranquilos, no me malinterpreten. Fue solo por esa vez que terminé en el garaje el mes pasado, después de las fiestas nacionales, desmayada con mis bragas alrededor de mis tobillos que los asustó. Honestamente, llegue de la fiesta con unas enormes ganas de orinar y no podía aguantar así que entre al garaje me bajé las bragas, oriné en el piso y la embriagues me gano quedándome dormida antes de que pudiera volver a subirme las bragas. Historia verdadera. Yo no era tan puta, pero tampoco virgen. Tenía novio, pero él tenía otra fiesta a la que asistir.

    Había tenido sexo con cuatro hombres más o menos hasta ese punto de mi vida. Últimamente con Pato se intensificó. Pero, ¿Coger con mi novio a menudo como él tuvo una erección y un condón me hace sonar como una zorra? Nunca tuve tanto acceso al sexo, tanto deseo por ello. Y, además, era mi novio. De repente lo extrañé, y tal vez extrañé más su verga.

    Sacudamos el recuerdo de mi breve historia sexual y volvamos al momento en que entramos en el gran vestíbulo de dos pisos. 

    El lugar estaba repleto, y todos estaban vestidos para las festividades. Claramente había alcohol por todas partes, no vi a una persona en la multitud sin una bebida.

    Un encantador tipo con una capa de vampiro con piel pálida y colmillos nos recibió y nos acompañó a la cocina, dándonos a cada un vaso con cerveza. Empujé a un asesino ninja y su chica japonesa pintada en un kimono fuera del camino y saqué un paquete de cuatro vinos en cartón del refrigerador donde sabía que Sara los guardaba. Le di uno a cada una de mis amigas y tomamos algunos sorbos, luego con un «1-2-3» tragamos las cervezas y vertí el resto de los vinos en los vasos, para que no tener chicos viniendo a nosotras toda la noche preguntando dónde podían conseguir uno. ¡Mío, atrás perras!

    Encontramos un rincón para reírnos de todos los disfraces y observar a la gente mientras bebíamos nuestros vinos y bailábamos entre nosotras en el rincón. Y luego, escuché;

    Sara: ¡Nooo, lo puedo creer! ¿Eres tú Muñequita?» 

    Por la voz que reconocí a Sara. Me giré para verla y casi escupo mi bebida.

    Era como mirarme en el espejo de cómo pensé que debía lucir, excepto por los senos mucho más grandes.

    Sara, la esposa de mi hermano, es extrañamente similar a mí en rasgos faciales y altura. A menudo bromeábamos sobre cómo podíamos compartir la ropa de la otra porque las dos somos petit. Sus caderas eran más grandes, sus labios son un poco más pequeños, sus ojos son más brillantes y en ese tiempo sus senos eran más grandes.

    Somos muy buenas amigas desde que ella empezó a salir con mi hermano. Solía ​​pasar un rato conmigo para hacer preguntas sobre él y vigilarlo para asegurarse de que no salía con nadie más. Realmente fue divertido, sabía que se estaba tirando a un par de otras chicas antes de que se comprometieran, pero él es mi hermano, no lo voy a delatar solo porque su novia era mi amiga.

    Entonces, ahí estaba Sara, vestida de gatubela. Su disfraz se veía de muy buen gusto, la pieza de la cabeza era similar, a la mía, cubierta de negro del cuello para abajo. Sin embargo, tenía botas, lo que hacía que el disfraz se viera mucho mejor que yo, sin zapatos. Ella me miró y sus ojos se abrieron un poco y sacudió la cabeza con una mirada de desaprobación en lo que podía ver de su rostro antes de cerrar los pocos pasos restantes para darme un abrazo.

    Sara: «Me alegro de que finalmente hayas llegado, Muñequita. Hola, Chicas». 

    Se dirigió a mis mejores amigas, por supuesto que las conocía a todas de docenas de fiestas en la casa de mis padres a lo largo de los años. Todas nos turnamos para abrazarla y ella se ofreció a darles un recorrido por la casa ya que era su primera vez aquí. Me detuve un segundo porque ya había visto la casa, y antes de que decidiera ir con ellas en lugar de quedarme aquí mirando torpemente sola, se habían ido a través del atestado lugar.

    Me encogí de hombros y decidí dar una vuelta y ver a la multitud, ver a cuántos de ellos conocía. Mientras me abría paso a través de la cocina brillantemente iluminada, me reí de todas las parejas que estaban involucradas en conversaciones conmovedoras. No es un contacto emocional, sino del tipo en el que el coqueteo aumenta hasta un once en una escala del uno al diez y hay mucho contacto. El chico ninja estaba acariciando con su pulgar la línea de la mandíbula de la chica japonesa mientras reían y hablaban. Batman en realidad estaba besando a Blancanieves, lo que me pareció una combinación extraña de disfraces, así que asumo que no vinieron juntos a la fiesta. Flash se estaba besando con una chica de los setenta. Pocahontas deslizaba su mano arriba y abajo por los impresionantes bíceps de Hércules. Todos bebían, reían y se divertían.

    Sonreí y salí por la puerta trasera. Fue una noche ominosa, perfecta para una fiesta de Halloween. La luna se asomaba ocasionalmente entre las nubes, pero afuera estaba bastante oscuro, no se veía una estrella. El aire era frío y fresco, como debería ser una tarde de finales de octubre, pero yo estaba cómoda, no tenía frío.

    Me sorprendió encontrar poca gente aquí. Había un pequeño círculo en el otro extremo de la piscina, con el brillo rojo revelador de un porro que se pasaban. Una pareja estaba al otro lado de la cubierta y me miró por un breve segundo antes de volver conversar. 

    De la nada, casi grité cuando alguien me agarró de la muñeca y tiró de mí hacia las sombras de la casa, donde las luces del segundo nivel no llegaban. Miré hacia afuera brevemente antes de volverme hacia mi agresor, en la oscuridad apreciaba una figura roja, unos cuernos, era un Diablo, estábamos bloqueados de la vista de los demás.

    Diablo: «Ya era hora de que salieras. Date prisa y chúpame la verga, Sara». 

    Una voz extraña susurró cuando un par de manos muy fuertes me pusieron de rodillas. Me resistí, por supuesto, pero él era tan fuerte que, era como si no hubiera peleado en absoluto.

    El pánico se produjo después de las preguntas que me silenciaron. Había tantas que hacer y no sabía cuál sería el mejor orden. ¿Sara? ¡Este definitivamente no era mi hermano! Y no podía imaginar que hubiera otra Sara aquí vestida como Gatúbela. ¿Quién era este tipo disfrazado de Diablo? ¿Él la había estado esperando? Y finalmente, ¿por qué mis ojos ahora estaban muy abiertos y miraban fijamente la verga que tenía colgando de sus pantalones rojos?

    Tragué ruidosamente cuando agarró su verga con una mano y mi cabeza con la otra mano. Finalmente abrí la boca, lista para decir: «¡No soy Sara!», pero luego, mis sentidos se sobrecargaron. Inhalé su masculinidad. El olor de su verga era tan… Masculino. Era tan… Excitante. Mi coñito mojó la entrepierna de mi catsuit al instante y mi corazón comenzó a latir rápido, no por miedo, sino por una lujuria primaria.

    Y ahora quería chupar la verga de este Diablo. Todos los pensamientos de un novio se habían ido por el momento del deseo. Pero, era la boca de Sara lo que quería. La boca de Sara que esperaba. Sentí que no debería estar robando la verga de Sara.

    Abrí mis labios para formar el ‘yo’, y la gruesa cabeza de hongo de su verga choco con mis labios carnosos. Si estaba borracho o simplemente era agresivo, no estoy segura, pero el Diablo metió su gruesa y oscura verga en mi boca con suficiente fuerza para obligar a mis mandíbulas a abrirse para acomodarla dentro.

    Diablo: «Vamos, zorra, ponte a chupar, Jorge ni se enterará». 

    La profunda voz del Diablo siseó.

    ¿Zorra? No estaba segura de sí estaba más enojada porque me estaba llamando zorra o Sara. Traté de protestar de nuevo, cuando mi cabeza fue empujada hacia adelante y la verga se metió en mi garganta, provocándome arcadas. Solo había chupado verga suavemente como un juego previo al sexo, pero esta verga entraba con fuerza a mis amígdalas. Mis ojos estaban llorosos, ya sea que el Diablo estuviera borracho o simplemente fuera naturalmente agresivo, no parecía importarle que me estuviera ahogándome con su gruesa carne.

    Básicamente su verga me estaba cogiendo por la garganta, usaba su mano para metérmela y sacármela, tomó el vaso de mi mano y bebió un sorbo.

    Diablo: «Pinche Sara, ¿vino en cartón?» con disgusto, me sorprendió que no lo escupiera.

    Yo: «Nough sooghhh Saaarrraaa», me atraganté con su verga.

    Se rio y dejó el vaso en la ventana detrás de él. Estaba detrás de él a un lado, no estaba a la vista de la ventana. Podía escuchar la música desde el interior de la casa vibrando en las ventanas que mostraban un rayo de luz hacia el costado de la casa justo a nuestro lado. La música era apenas audible sobre el sonido de mi asfixia y arcadas en su verga.

    Pensé que vomitaría. Mentalmente, pensé que el líquido preseminal que supuraba me haría vomitar, pero el sabor me sorprendió y no era repugnante en absoluto. Por el contrario, ya sea por el sabor o por la emoción de hacer esto, descubrí que lo disfruté mucho. Casi me molestó el hecho de que la cabeza de su verga pasó por mi garganta donde ya no podía saborear la suculenta excreción.

    No sostuvo su verga en mi garganta el tiempo suficiente para que me faltara el aliento. Parecía disfrutar todo el camino hasta que su cabeza de hongo llenó mi boca y luego volvió a follar en mi garganta. Podía sentir la mucosidad espesa rezumando por mi barbilla e hice un esfuerzo consciente para deslizar mis rodillas hacia atrás para que no goteara sobre mi disfraz. Es extraño que incluso pensara en eso mientras me cogían la garganta.

    Entonces, sucedió lo más asombroso. Por alguna razón, agarré sus caderas y comencé a culearlo con mi garganta. Quemó. ¡Jodidamente dolía! Esta fue la primera verga en mi garganta y se sentía tan gruesa y larga que realmente fue como quitarme la virginidad “faringinal”. Me pregunté si me iba a hacer un daño permanente en la garganta porque me dolía tanto. Pero, el dolor me hizo sentir una loca sensación de orgullo cuando sentí que mis labios se presionaban contra su pelvis y su vello púbico me hacía cosquillas en la nariz.

    Diablo: «Eso es todo, piche puta. Finalmente, te la tragaste toda. Te dije que era cuestión de tiempo. Al fin lo conseguiste». Él se rio. 

    Casi me rio. Estaba haciendo algo que aparentemente Sara no había podido hacer, en mi primera vez. Suerte de principiante, supongo. No pude evitarlo, quité mi mano de su cadera y la deslicé hacia abajo para frotar mi coño a través de mi disfraz. El Diablo me agarró del brazo y tiró de mi mano.

    Diablo: «Perra, concéntrate en la verga, lo sabes. Guarda tus malditos orgasmos para tu marido». El Diablo me susurró casi enojado. 

    A regañadientes volví a poner mi mano en su cadera y me encontré con sus caderas contra mi cabeza moviéndose hacia arriba y hacia abajo. Todavía me estaba ahogando y con arcadas y tenía ríos de baba que rezumaban de mi barbilla y caían sobre la hierba, pero lo estaba disfrutando muchísimo. No sabía que chupar una verga pudiera ser tan erótico. Siempre lo había considerado degradante. Bueno, tal vez todavía lo era, pero me estaba encendiendo, como un grifo de agua tibia, mi coñito no solo había mojado la entrepierna de mi disfraz, sino también la parte interna de los muslos.

    A pesar de lo excitante que era que me follaran la garganta allí mismo, en el patio trasero, donde podíamos ser descubiertos en cualquier momento, la realidad de lo que estaba sucediendo finalmente se apareció en mi cerebro. Podía escuchar voces hablando en el patio trasero. No eran muy cercanos, pero me estremecí ante la idea de ser descubierta así. Luego, estaba el hecho de que Sara estaba engañando a mi hermano. La misma Sara, que me había preguntado infinidad de veces si la estaba engañando. Tendría que hablar con mi cuñada esta noche.

    Diablo: «Pinche Sara, eres la mejor zorra que he tenido. Me voy a correr, prepárate». 

    Mis ojos de repente se abrieron como platos. Planeaba correrse en mi boca. En la madre, no, nunca había recibido semen en mi boca. Bueno, no era como si no pudiera escupirlo. Simplemente estaba completamente disgustada por tener eso en mi boca. Había probado el líquido preseminal antes, pero la espesura del semen, en mi boca, me repugnaba. Demasiado tarde para echarse atrás ahora. Habría sido terriblemente vergonzoso que él reconociera que no era Sara, sino la hermana de Jorge quien acaba de chuparle la verga.

    Diablo: «Agarra mis bolas, puta, apriétalas ahora». Gruñó en un silbido bajo.

    Los apreté, aunque no demasiado fuerte. Se sentían grandes para mis pequeñas manos, No podía verlos desde mi punto de vista, pero me preguntaba cómo el Diablo podía siquiera caminar con estas enormes esferas entre sus muslos. Hice una nota mental para observarlo más tarde y ver si era un obstáculo.

    Nunca antes había apretado pelotas, pero había escuchado lo suficiente sobre la ternura de los testículos de un chico como para no intentar lastimarlos. Entonces, las cosas más asombrosas sucedieron. Su verga se hizo más grande. Se hinchó en mi garganta y lo juro, la sensación fue que pensé que toda mi garganta iba a estallar por la circunferencia más ancha y matarme allí mismo. Incluso imaginé el funeral, los fotógrafos ocupados haciendo titulares sobre la chica a la que le explotó el cuello y fue decapitada por chupar una verga.

    Bueno, eso no sucedió, pero apuesto a que sabes mejor que yo lo que sucedió. Esa cucharada o dos de semen que esperaba resultaron ser más como un tercio de una taza. Era como el semen de mi novio multiplicado. No podía creer cuánto había. Ni siquiera saboreé el primer chorro de semen, porque fue directamente por mi garganta hasta mi estómago.

    Luego se echó hacia atrás y otro fuerte chorro golpeó el interior de mi garganta, como si alguien tuviera una pistola de agua, pero no del tipo que dispara un tiro rápido, del tipo que aprietas el gatillo y dispara durante unos buenos segundos. Me hizo cosquillas en el interior de la garganta lo suficiente como para hacerme toser y rápidamente me retiré llevando la cabeza a mi boca en lugar de mi garganta.

    La tercera palpitación de semen hizo que mis mejillas se hincharan un poco. El cuarto me obligó a tragar o soltarlo todo por la barbilla. El quinto me llenó la boca a medias y el sexto volvió a hincharme las mejillas. Volví a tragar, dolorosamente. Chupé suavemente la cabeza para sacar la última gota y el Diablo gimió en agradecimiento. O dolor. Realmente no sabía ni me importaba.

    Diablo «Pinche Sara, ¿quién te está enseñando nuevos trucos? Quédate aquí y límpiate. Voy a ver como distraigo a Jorge para que puedas conseguir otra dosis o dos».

    Y, tan rápido como eso, había hecho mi primera garganta profunda y no tenía idea de a quién se la había dado. Era moreno, supongo.

    Me limpié la barbilla con los dedos, que era lo único que tenía, y luego limpié la sustancia pegajosa en la hierba. No era lo ideal, pero era mejor que tratar de llegar al baño con un poco de saliva en la barbilla. Tomé un largo sorbo de mi vino. El sabor del semen no era horrible. La textura era rara. El olor a lejía era repugnante. Pero el sabor era como una salsa salada que podrías ponerle a la comida en un restaurante caro.

    Me reí de ese pensamiento. No, no fue nada de eso. Era un sabor muy singular, que realmente no tenía comparación con la comida real. Bueno, mi decisión sobre qué tan bien sabía iba a requerir más investigación. Me reí.

    Sara, mi querida y dulce cuñada, aparentemente era una gran zorra. Esto fue toda una revelación. Me apoyé contra la casa, bebiendo mi taza.

    Gaby: «¡Elenyyy!» Escuché a Gaby buscándome. 

    En la madre, no quería arriesgarme a entrar todavía. Si el Diablo me viera a la luz de la cocina, sabría que no era Sara. De hecho, me sorprendió que no notara la diferencia con la luz del porche trasero. Sí, misma altura, mismo traje, pero los pechos. Supongo que el negro adelgaza.

    Decidí no responder y me dirigí a la puerta principal. Me impulsé hasta el patio delantero y miré por la ventana. La fiesta seguía funcionando a pleno rendimiento. En todo caso, la gente bailaba más mientras las bebidas seguían fluyendo. La mamada probablemente solo había durado unos diez minutos. No había revisado mi teléfono para rastrear el tiempo, pero no duro tanto como sentí que lo había hecho.

    Saqué mi teléfono y encendí la cámara para poder ver mi rostro. Todavía estaba un poco desordenado. Mi lápiz labial estaba corrido y mi barbilla estaba claramente cubierta de saliva. Pato me había enviado un mensaje de texto sobre cuánto apestaba su fiesta. Le respondí que podía venir a esta. Dijo que estaba demasiado borracho para conducir. 

    Me dolía mucho la garganta. Dolía tanto que no estaba segura de poder hablar. Entonces, cuando trató de llamarme, rechacé. Le envié un mensaje de texto diciéndole que la música estaba demasiado alta para tener una conversación y que lo llamaría más tarde cuando encontrara un lugar tranquilo. Me sentía culpable. 

    Ahora, tenía que lidiar con la picazón entre mis piernas. Estaba tan excitada que necesitaba un orgasmo desesperadamente. Era casi doloroso lo mucho que necesitaba correrme en mismo instante. Toqué mi coñito suavemente sobre el apretado agarre del material elástico que lo abrazaba y casi me corro con ese solo toque. Jadeé fuerte. Estaba tan sensible, nunca me había sentido tan caliente en mi vida. Saqué mi mano como si me hubiera electrocutado.

    Hombre: «Zorra traviesa». 

    Escuché un susurro detrás de mí y comencé a darme la vuelta, pero dos manos fuertes agarraron mis hombros. 

    Hombre: «No vas a tener un orgasmo tu sola, ¿verdad, Sara? Eso sería hacer trampa. Ahora, sé una buena zorra y ponte de rodillas».

    Esa deliciosa presión otra vez. Fuertes manos sobre mis hombros, empujándome hacia abajo en las sombras. Empujándome hasta las rodillas. Empujándome hacia abajo para que mi rostro estuviera donde debía estar, al nivel de su ingle. Se puso frente a mí y golpeó mi barbilla con su verga semi-erecta. Abrí la boca y le entregué mi vaso. Lo sentó en el pretil de la ventana detrás de él y puso una mano sobre mi cabeza mientras bebía su propio vaso con cerveza con la otra mano.

    Encubierta de las sombras, mis piernas se tambalearon y temblaron con una necesidad sexual más profunda que nunca antes había sentido en mi vida. Parecía volverse más poderoso con esta segunda verga. Era más gruesa que la del Diablo. Mientras chupaba el grueso cilindro y dejaba que la cabeza se clavara en mi garganta, comencé a tener un poco menos de arcadas a pesar de que la circunferencia era más grande que la anterior. El olor de su verga y sus bolas me abrumó. Era tan… Vigoroso. Sudor y líquido preseminal, supongo que es el olor general de una verga. Un aroma único y embriagador. Respiré y sonreí mientras su verga se metía en mi garganta.

    Diría que fue una actuación repetida en; ¿Flash?… Como lo había sido con el Diablo, pero no fue así. Estaba mejor ahora. Tuve deseos de inmediato. Me reprendieron tres veces porque mis manos se desviaron hacia mi coñito empapado. No pude evitarlo. Estaba tan desesperada por un orgasmo. 

    Flash: «Pinche Sara, pequeña perra cachonda. Me corroo». Gimió

    Gemí alrededor de su verga mientras su semen bajaba llenando mi barriga, luego mi boca con gruesas cargas de semen pegajoso. Noté que los ojos de Flash estaban cerrados en su orgasmo y no pude resistirme. Bajé mi mano a mi coñito empapado. Gemí muy fuerte con esa verga aun latiendo en mi boca y Flash agarró mis brazos y los jaló por encima de mi cabeza. Empujó su verga blanda en mi boca mientras sus bolas se vaciaban en mi garganta. Tragué saliva con avidez, pero gemí de deseo.

    Flash: «Sabes que no puedes correrte Sara. ¿Por qué insistes?, Sabes que no podemos esposarte aquí. ¿Quieres que Jorge descubra lo puta, que eres?» Me abofeteó la cara con su verga medio blanda y me golpeó la barbilla. 

    No pude hablar. Mi voz me delataría. Me sorprendió que no se dieran cuenta de la diferencia de busto. Tomé mi vaso llevándolo a mis labios para tomar un sorbo.

    Flash: «Pinche Sara. No vas a lograrlo a este ritmo. Será mejor que te tranquilices. Enviaré al resto de los chicos al sótano en quince minutos. Ve a recuperarte, haz algunas rondas y hazte ver por Jorge antes de que te dirijas allí. El resto sacaremos a Jorge afuera si podemos». Y como un “Flash”, se fue.

    Me levanté un poco mareada. Estaba más borracha por el placer que por el alcohol. ¿En qué pinche enredo estaba Sara? ¿Por qué no se le permitió correrse? ¿Por qué se la estaba chupando a tantos chicos? ¿Por qué seguía fingiendo ser Sara? Muchas preguntas. Necesitaba un descanso.

    Me colé por la puerta principal y fui directamente al tocador, antes de que alguien pudiera verme. Mi cara, lo que podía ver de ella, era un desastre. Me limpié lo mejor que pude y luego noté mis senos. Mis pezones estaban tan duros que claramente sobresalían más de una pulgada de montículos formaban mis pechos. Jadeé de vergüenza. Necesitaba apegarme a la iluminación baja por un tiempo.

    Tenía ganas de orinar, así que me estiré y me bajé la cremallera de la parte frontal del traje y luego tuve que quitármelo de los brazos hasta los tobillos prácticamente para sentarme. Cuando finalmente llegué al asiento, lo que vi casi me hizo gritar. Mi coñito estaba hinchado y húmedo. 

    No solo mojado. No solo empapado. La palabra era cremoso, porque además de todo el líquido lubricante que ahora estaba empapando la entrepierna y los muslos de mi traje de gato, había una crema espesa que exudaba desde el interior de mi coño. Lo miré con incredulidad. Era casi como si tuviera semen dentro de mí, era así de espeso. Estaba entre la repugnancia y la pasión desenfrenada.

    Tenía tantas ganas de correrme en ese momento. Podría haberlo hecho. Nadie estaba allí para detenerme. Yo no era Sara, no tenía obligación de ‘salvar mis orgasmos’. Pero algo sobre el nivel de hipersensibilidad en mis terminaciones sexuales en todo mi cuerpo me hizo esperar. Planeé correrme al final de la noche. Ciertamente no estaba planeando esperar para ver a Pato mañana. Pero en ese momento, con ese lío de baba entre mis muslos, decidí ver hasta dónde podía empujar esto de no correrme.

    Orinar, cuando dejé de admirar mi coño desordenado, fue un evento casi orgásmico en sí mismo. Se sentía tan malditamente bien, gemí suavemente por el placer de hacerlo. Casi me corro cuando me sequé la entrepierna empapada con papel higiénico, así que decidí dejar que se secara al aire un momento y luego dejar que el desastre pantanoso saturara mi disfraz. De acuerdo, estaba excitada como nunca antes, no estaba pensando muy claramente en absoluto. Mi vagina se había apoderado de mi cerebro.

    Alcé el disfraz y estuve cerca de correrme cuando el material apretado y húmedo abrazó mi coño. Me costó mucho subir la cremallera hasta el final. Revisé el espejo. Me hacía falta el lápiz labial. Mi maquillaje estaba en el auto, así que no había forma de arreglarlo.

    Decidí llamar a Pato.

    Pato: «¡Hola, Elenyyy!» Estaba borracho.

    Yo: «¡Hola!» 

    Mi voz sonaba ronca. Como si mi garganta hubiera sido jodida en carne viva. Esperaba que hubiera una explicación más aceptable socialmente, pero plausible, antes de que él preguntara. 

    Yo: «¿Ya mejoro tu fiesta? ¿Te estás divirtiendo con alguien?» bromeé.

    Pato: «De ninguna manera. Nada más que zorras aquí». 

    Chica: «Chinga tu madre, Pato». Una voz a lo lejos.

    Pato: «Tú no Gloria».

    Me reí. 

    Yo: «Desearía que estuvieras aquí.»

    Pato: «Yo también.»

    Yo: «Te chuparía la verga».

    Pato: «Voy a conseguir un coche».

    Me reí.

    Pato: «Oye, me necesitan en la mesa».

    Fruncí el ceño. ¿Sus amigos eran mejor a que le diera una mamada?

    Pato: «Hablaré contigo en un rato». 

    Y antes de que pudiera decir nada, el teléfono se cortó.

    Suspiré y volví a poner mi teléfono en la funda donde podía meterlo en mi guante para que no se moviera. Abrí la puerta y descubrí que la fiesta seguía a todo. El sonido en realidad se estaba volviendo un poco más fuerte. Vi a Sara con mis amigas y todas estaban charlando con un grupo de chicos. Miré a mi alrededor buscando a Jorge, pero aún no lo había visto, así que ni siquiera sabía cuál era su disfraz.

    Continuara…

  • La hermana de mi novia

    La hermana de mi novia

    Recuerdos desordenados… mi novia tenía en su teléfono una foto mía, desnudo, donde mi pija parecía la pija de su sobrino mas chico. Varias veces su dominación consistía en amenazarme con mostrársela a todas sus amigas y ya estaba yo ahí, obedeciendo a sus caprichos, a veces sexuales y otras de pura comodidad. Los sentimientos se me cruzaban, pero tenia que aceptar con vergüenza que me calentaba mucho que me tratara así y que la idea de sus amigas viéndome la pija, riéndose de mi pija en realidad, me excitaba de manera confusa.

    Una tarde estaba preparando café y acomodando unas masas en un plato, esperábamos a su hermana que pasaba por un mal momento con alguno de sus novios. Apareció mi novia desde la puerta ventana que comunicaba al patio y con alegría, casi riendo, me dijo que le había mostrado la foto de mi pija a su hermana. Me puse pálido pero también se me puso dura. Brenda, mi novia, agarro mi brazo como si estuviéramos paseando y con dulzura me recordó que su hermana estaba triste y que quiso levantarle el animo, mostrándole algo gracioso. Mi cerebro se llenaba de sus palabras pero las imágenes eran la cola de su hermana una navidad que se empecino, en ponerse unas calzas que parecían un tatuaje de tan apretadas, en su hermana cuando vivian juntas y se levantaba a desayunar en pijama pero sin corpiño aunque yo estuviera sentado en la mesa.

    Mi novia es hermosa pero la hermana lo multiplica como si sus papas se esmeraran con cada una para hacerlas mejor.

    La mano de Brenda interrumpió mis ideas fantásticas apoyándose, en mi bragueta. Me preguntaba con malicia si me había calentado, desarmando cualquier posibilidad de enojo.

    Sonó el timbre, llego la hermana y nos disolvimos cada uno a lo suyo, ellas tomaron café y comieron masas, mientras que a mi la ansiedad me llevo a hacerme una paja, en el baño, y después a buscar distracción en la lectura, aunque a cada rato mi corazón se aceleraba porque las escuchaba hablar, o alguna de ella pasaba en su camino al baño.

    Ya de noche mi novia me dice que su hermana se queda a comer, que pida algo y, como si fuera un resorte, me paro y me pongo a buscar. Tengo el teléfono en la mano y Tatiana, entra por la puerta ventana y se sienta en el sillón, del living, y no están diciéndome todavía el precio del pedido que veo como mi novia saca de la heladera el vino y se lo lleva hasta la mesita con dos copas. Tengo miedo de colgar. No se si su hermana lo nota pero mi novia desapareció y su lugar lo tomo una mujer dominante, experimentada en el arte de que la obedezcan.

    -Veni- dice nada mas, y yo camino hasta ahí como un perrito, me paro al lado de la mesita y miro el suelo, con miedo de que vean que estoy caliente

    -Íbamos a salir a tomar algo pero nos dio fiaca- dice mi novia- queres atendernos vos como si fueras nuestro camarero- pregunta y yo contesto algo sin todas las letras, que suena raro.

    – Decilo bien- insiste Brenda, mi novia, y repito si, las sirvo. Doy media vuelta para irme hasta la cocina, pero la oigo decir -vestido no-. Puedo sentir el silencio de su hermana y ella puede sentir mis nervios cuando sin mirarlas me bajo el pantalón y los saco por los pies, la remera y con la ropa hecha un bollo pregunto -satisfecha- y me voy, esta vez sin esperar respuesta.

    Espero al delivery como excusa para no pensar en que estoy desnudo, que voy a atender a mi novia y a su hermana como si fuera un mozo. Estoy al palo y aunque chica, la tengo durísima. Me visto sin que me vean para recibir las empanadas pero apenas regreso a la cocina me desvisto. Esta vez, mi pito esta chico. Acomodo las empanadas en dos platos, busco servilletas y le sumo un cuchillo. Estoy nervioso, trato con los dedos de pajearme un poco para pararla pero no lo logro. Al final encaro y apenas las veo, así sentadas a las dos riendo, siento que se me pone mas chica. Apoyo los platos sobre la mesita y quedo completamente desnudo. No tengo feo cuerpo, con 38 años y corriendo tres veces a la semana me mantengo bastante bien, pero ese cuerpo torneado resalta con mayor fuerza mi pija chiquita. La mirada de Tatiana va directo y suelta una carcajada, se arrepiente y para la segunda se tapa la cara y la mira a su hermana. Brenda muerde una empanada, entre dientes dice, o eso alcanzo a traducir, -es una pijita-, y las dos comen y charlan así, de mi pija, de los hombres, de como acaban las mujeres, de mi pija pequeña. Todo el tiempo estoy ahí parado y lo peor, no trato de irme, no me aburro. Hay mucho por hacer, sirvo en los vasos, alcanzo servilletas, voy y pongo música, pero siempre vuelvo a quedar parado al costado de la mesita. También me animo a mirar a Tatiana y de a ratos a Brenda. Se muy bien que mi novia abajo de la remera tiene un corpiño verde que le transparenta los pezones y que su tanga es del mismo color. A su hermana no dejo de imaginarla vistiéndose para venir, eligiendo ese vestidito simple de los tantos que tiene, apenas vestida con la bombacha negra, que alcanzo a ver cuando cruza las piernas para uno y otro lado.

    Terminan de comer y recojo, incluso me quedo un poco en la cocina lavando y haciendo café para retrasar el final de la noche. Lo preparo todo, cuando regreso a ellas lo hago mas tranquilo aunque se quedan en silencio cuando llego y clavan su vista directamente en mi pija. Mi cuñada le pregunta a Brenda si alguna vez la midió con regla y su hermana le contesta, sin dejar de mirarme, que así muertita tiene 2,5 cm, pero es obediente como un perrito agrega y las dos se ríen.

    Otro café, pasan apenas unos minutos y Tatiana, dice que se va, que la quiere un montón y que se le paso la tristeza. Se abrazan y se repiten quererse. Yo me hago a un lado para que pasen y mi cuñada me da un beso en la mejilla, me dice cuñadito riendo, y se va junto a mi novia.

    Me siento en el sillón nervioso, excitado, con mi pija pegando pequeñas sacudidas mientras se va poniendo dura. Me pajeo, los ojos cerrados, un poco como un acto de rebeldía. Brenda regresa, escucho la puerta y sus pasos, apaga la luz pero no me detengo. Mis dedos suben y bajan por mi pija. -Que pijita mas chiquita- me sopla dulce al oído y apoya sobre mi cara una tela suave, todavía tibia. Acelero la paja. Ella aprieta mas contra mi cara hasta que mete la prenda en mi boca, un gusto a perfume y sal hasta que acabo. Siento como ella me limpia, se para y prende la luz. Me sorprendo de verla vestida, con la bombacha negra de su hermana en la mano.

  • Mi harem familiar (8)

    Mi harem familiar (8)

    Una vez juntos de nuevo Sugey y yo, después de despedirnos de Lucía y Joaquín, fuimos en la moto hasta unas playitas muy remotas en la península de Macanao, donde la gente hacía nudismo. Al llegar, nos dimos cuenta que había valido la pena el viaje. Escogimos una cala bastante remota, donde no se veía un alma en kilómetros a la redonda. Nos ubicamos debajo de una mata de Uva de Playa frondosa, cerquita del agua y camuflamos la moto y procedimos a desnudarnos. Luego, el consabido bronceador por todas las partes de la maravillosa anatomía de mi pareja, ella en la mía y al agua. Nos bañamos, retozamos como chamos y luego caminamos un rato, conversando e intercambiando opiniones sobre lo que acabábamos de vivir con la pareja de Barquisimetanos. Ambos estábamos bien con lo que había pasado, lo pude notar en sus ojos.

    -Mi amor, obviamente no es como tú, porque tú eres de otro planeta, pero Joaquín es un hombre maravilloso. Es un romántico empedernido, sabe conquistar a una mujer, es tierno y cariñoso y es un excelente amante. La pasé muy bien con él, aunque ya para la última noche, me parecía que ya estaba bueno, quería volver contigo. Él me trató con cariño y respeto y me la pasé muy bien, pero lo nuestro era tan reciente, apenas habíamos empezado tú y yo y de pronto aparecieron estos dos seres y nos separamos. Ellos me agradaron de verdad, desde el principio, pero yo hubiera preferido pasarla contigo.

    -Si me lo hubieras dicho, habría sido así, como tu querías, porque eso es lo más importante para mí, satisfacerte a ti. Te lo dije, no lo hagas por mí. Solo por ti misma. Yo también hubiera preferido estar contigo, fíjate que hasta sentí celos.

    -¿De verdad, mi amor, celos? ¿Por mí?

    -¿Y por quien más voy a sentir celos yo en esta vida, si no es por ti, mujer?

    -Me halagas…

    -Te extrañaba…

    -Y yo a ti. Te prometo que no volverá a pasar, seré más egoísta de ahora en adelante. Tú y yo.

    -Debemos tener mejor comunicación y entender lo que cada uno siente y desea. De plano te digo que mi prioridad eres tú y nadie más. Solo deseo tu felicidad, tu satisfacción. Quiero que entiendas que soy de los que creen fervientemente que en cuestiones de amor es mejor dar que recibir. Al menos con alguien tan especial como tú. Yo busco tu satisfacción. En la medida que lo logre, yo obtengo a la vez la mía. Nunca le he dicho esto a una mujer, primera vez y quiero que sepas que al menos contigo y con Ana es así. Con otras mujeres, ya se verá, pero ustedes dos son mis amores, las amo más que a mí mismo.

    -Bueno, mi cielo, siempre se aprende algo nuevo, cada día. Me estas dando una lección de amor. De verdad me tienes en la gloria. No quiero regresar a lo que era antes de este viaje tan especial. Estoy loquita por ti, mi amor y… quiero que nos vayamos ya para el apartamento, porque creo que no me voy a poder contener…

    -Yo tampoco, recojamos y nos vamos…

    Regresamos a Porlamar, al apartamento. De una entramos al baño a ducharnos juntos, con calma, con todo el protocolo. Luego a la cama y entonces nos dedicamos a amarnos, nada de follar o fornicar, solo hacer el amor, despacio, con ternura, con todo ese amor que nos teníamos.

    La verdad es que siempre soñé con follarme a mi madre, a Sugey. También a Ana, mi hermana y hasta a Miriam y Andrea, mi tía y mi prima. Mis cuatro musas sexuales, a cual más bellas cada una de las cuatro. Pero hacer el amor con Sugey era algo muy especial, algo que solo lo podrán comprender aquellos lectores que lo hayan hecho. Que hayan hecho el amor con su madre o con su hijo, según el caso y estando enamorados como lo estábamos nosotros. Creo firmemente que esa debe ser la mejor de las formas de amar. La más sublime.

    El resto de nuestras vacaciones en la isla transcurrió entre las sábanas de la cama, la ducha, las playas y los restaurantes y tugurios donde pasábamos los días y las noches. Una pareja de enamorados que habría hecho la envidia de Romeo y Julieta. La gente nos veía por la calle o en la playa, en las tiendas o restaurantes y veían a una pareja de enamorados, no a una madre con su hijo. Estábamos conscientes de ello y decidimos que teníamos que poner un poco de control, porque al regresar, volveríamos a nuestro mundo, donde había parientes, amigos, vecinos, compañeros de clase y de trabajo. Gente que sabía que éramos madre e hijo y que tenían y debían por todos los medios ignorar que estábamos enamorados y éramos pareja. Pero en casa eso iba a ser harto difícil. Esas tres fieras que allá nos esperaban, no eran tontas. Y había una muy especial, mi querida Carmencita, nuestra mucama, la mujer que me inició en el sexo, una de las mejores amantes que he tenido en toda mi vida y que de pendeja tenía lo que yo de astronauta.

    Carmencita estaba con mamá desde antes de casarse. Era 5 años mayor que Sugey, de toda nuestra confianza, tanto que tenía sus propias llaves de nuestra casa, para entrar y salir cuando le viniera en gana. Y conocía casi todos nuestros secretos, todos menos lo que teníamos Ana y yo y ahora esto con mamá. Y no debía enterarse.

    Era una mujer morena, muy caribeña, mulatona, de un cuerpo precioso, aunque un tanto voluptuosa. Medía 1.70 y pesaba unos 60 kg, con un culazo de espanto y brinco y unas tetazas de concurso. Me adoraba desde pequeño, se vino a casa con mamá cuando ella se casó con papá y nunca nos abandonó. Fue ella quien me desvirgó una tarde cuando yo tenía 16 y ella entraba a mi antigua habitación a dejar la ropa planchada. Me capturó con la verga en las manos, haciéndome una paja en honor a… ¿Adivinan? A Sugey. Se me quedó mirando y me dijo:

    -Eso que tienes en las manos es muy hermoso y yo estoy muy necesitada, así que vamos a tener que hacer algo. ¿Sabes utilizarlo de verdad? ¿Has follado alguna vez en tu vida o eres virgen aún?

    -Yo… no sé… nunca he follado con nadie… pero si tú quieres, vamos a echarle pichón. Mamá y Ana no van a regresar hasta dentro de unas horas, así que no hay nadie en casa…

    -Bueno, cerremos esta puerta y vamos a echarle pichón…

    Y me dio la primera de muchas folladas que nos dimos durante los siguientes dos años. Yo siempre tenía una tarde libre a la semana en el liceo y como no coincidía con las de mi hermana, la utilizábamos. Mamá en sus cursos y Ana en clases, la tarde era nuestra. Y nos dábamos con ganas. Su marido ya no la atendía, por eso ella decía que estaba necesitada. El hombre estaba emperrado con una carajita de la edad de su hija mayor, quien era un año mayor que yo. Carmen tenía otros dos hijos con él, dos varones de dos años menos que la hija y cuatro menos, respectivamente.

    Carmencita me compraba los condones y me enseñó a follar en todas las formas y posiciones posibles. También me explicaba que debía ser precavido, evitar embarazar a una mujer y también a ser cuidadoso con las venéreas. Me enseñó a ubicar los puntos del placer en una mujer, que variaban según la persona. Fue ella quien me explicó antes que nadie todo sobre el ciclo menstrual de una mujer. Una de las cosas que más me agradaba con ella era follarla en la ducha cuando tenía la regla, a pelo, por supuesto. En esos momentos, ella se transformaba en una autentica fiera, casi que aullaba mientras yo le daba candela. Me decía que el tener la regla la hacía mucho más sensible al grosor y tamaño de mi pene y por tanto le producía mucho más placer. Cuando le chupaba los pezones, en sus días, se revolvía de locura. Si le acariciaba el clítoris hasta se orinaba. Un día, con la regla, lo estábamos haciendo en la ducha, cuando le dio una baja de tensión. Me asusté, la desenchufé y la bajé al suelo de la ducha, mientras ella se recomponía. Al poco rato se recuperó y me dijo que había sido delicioso, aún con el desvanecimiento. Que sintió que moría. Tiempo después, ante algo parecido, Sugey me explicó que eso era la Petit Mort, la pequeña muerte, algo que algunas mujeres sienten con un orgasmo tan poderoso que las hace casi perder el sentido. Guao.

    Y bueno, a partir de esas enseñanzas, comenzaron mis aventuras sexuales. Mi cuerpo se había desarrollado notablemente, había superado el 1.80 de estatura y los 80 kg de peso, tenía un cuerpo atlético más debido a los excelentes genes que mi padre me había aportado que al ejercicio en sí, que realizaba para mantenerme en forma pero no a dedicación, aunque practiqué artes marciales desde los 15 hasta los 19. Me convertí poco a poco en un ejemplar apetecible para las señoras faltas de atención, esas amigas de mamá que ya rondaban los 40 y no obtenían placer en sus camas, entonces andaban a la caza de un jovencito lleno de energías y bien dotado que les calmara sus apetitos. Y me fue bien, atendí a dos amigas de mamá que estaban divorciadas y a una casada; éstas a su vez me presentaron a otras cuatro que estaban casadas pero abandonadas prácticamente por sus maridos. Me citaban, me recogían en sus autos y me llevaban a un motel o a un apartamento previamente arreglado, para darnos con todo. Por ser mujeres con experiencia, se volvían como locas al conocer a mi “mejor amigo”. Una de ellas me llegó a preguntar si era de verdad o una prótesis, antes de iniciar la primera batalla. Luego yo le relataba mis aventuras sexuales a Carmencita, en la cama, en la ducha o hasta en la cocina y ella se reía, me aconsejaba, me aplaudía.

    Por otro lado, mis experiencias con chicas de mi edad fueron desastrosas. Apenas veían lo que les pensaba meter, se asustaban de muerte y me armaban un zaperoco, que si pensaba reventarlas y todas esas estupideces. Yo trataba de explicarles que no todo lo que brilla es oro, que puede ser platino, pero no me creían y no querían correr el riesgo, así que más de una vez me quedé con las ganas, mejor dicho, casi siempre. Creo que intenté con unas diez o doce chicas y solo lo logré con dos amigas de Ana y Andrea, a quienes les prometí que no les haría daño, que si les molestaba o causaba dolor lo dejaría de inmediato y me creyeron. Confiaron en mí y no se arrepintieron. A ese proceso de desastre que me acontecía con las chicas jóvenes contribuyó en mucho el nombre de Anaconda que me había quedado por la ocurrencia de mi hermana. Ella le decía a nuestras amigas, en grado 33, que yo tenía un monstruo entre las piernas, que se llamaba Anaconda y eso creaba una atmosfera de alto riesgo alrededor mío. A Ana le parecía una gracia, pero Andrea se lo criticaba permanentemente y yo, ni se diga.

    Con las maduras, eso era otra cosa. Llegué a perder la vergüenza, las miraba con ganas de desnudarlas, directamente, como había ido aprendiendo en el camino. De todas ellas, la más atrevida y como ella misma se calificaba, la más puta era Adriana, quien me había dicho en incontables oportunidades que a la mayoría de las mujeres maduras y casadas mal atendidas les encantaba que un joven como yo, con mis características físicas las mirada suciamente, de frente y sin tapujos. Que las desvistiera de una mirada. Esos mensajes eran determinantes para una rápida decisión de la “señora” en cuestión. Y si después de alguna que otra mirada de ese tipo se presentaba la oportunidad de tocarme el miembro disimuladamente, para que solo ella lo viera, mejor. Y la verdad sea dicha, me funcionó en varias oportunidades. Solo una vez, con una señora amiga de una amiga de mamá, me salió el tiro por la culata. Acababa de cumplir los 18 y acompañé a mamá y a Miriam a una reunión mañanera, un desayuno, con unas excompañeras del colegio. Allí me presentaron a la amiga y a la amiga de la amiga. Esta última era un hembrón de altos quilates, estaba buenísima, unos 40 bien llevados, con carne por todos lados que se desbordaban, especialmente en tetas y nalgas. Vestía muy conservadoramente, me guiñaba un ojo cada tanto y yo confundí la gimnasia con la magnesia. La miré arrolladoramente, con vicio y luego me agarré la paloma descaradamente para que ella lo notara. El resultado fue que le dijo a Miriam, confundiéndola con mamá, que su hijo era un sucio que trataba de provocarla. Miriam le explicó que ella no tenía hijo y entonces la señora me señaló. Miriam se dio cuenta de mis miradas con la señora y me llevó aparte para reconvenirme.

    -Sobrino querido, pusiste la torta. Esa señora es casi que una Hermana de La Caridad, la reina de las mojigatas y tú te pones a mirarla con esa cara de bandido que pones cuando te gusta una madurita… a lo mejor la viste guiñándote el ojo, pero eso es un tic nervioso, no una incitación al pecado. Ceo que mejor te desapareces, la doña cree que eres mi hijo y me acaba de llamar fuertemente la atención, me dijo que eras un depravado. Por favor, vete y nos vienes a buscar como a las 3 pm.

    -Lo siento, Miriam, no sé qué me pasó… perdóname…

    -No hay problema, bandido, ahora vete… yo le explico a tu mamá.

    Y salí de allí, avergonzado.

    Pero en fin, el balance de mujeres maduras a mi favor, era arrolladoramente favorable. De más de 15 oportunidades, solo había fracasado en tres y una de ellas porque el marido se apareció justo cuando íbamos a ponernos de acuerdo. En cambio, con las jóvenes, solo dos éxitos en diez o doce oportunidades reales. Sin contar aquellas chicas con las que no pasé de bailar pegado, que huyeron de prisa al sentir a la anaconda desenrollarse en mis pantalones. Y mis compañeras de clase, esas ni siquiera se atrevían a quedarse a solas conmigo, ni siquiera dentro de una iglesia. No era fácil convivir con “mi mejor amigo”.

    Continuará…

  • Se le entregó al profesor

    Se le entregó al profesor

    Este relato lo tome del chat del MSN de mi esposa, es una conversación con su amiga Patty.

    Tiene fecha del 25 de septiembre de 2008

    Patty: Hola amiga, te pille el jueves mal parqueada, pero bien acompañada

    Nena: hola gorda

    Nena: jajajaja

    Nena: ¿dónde?

    Nena: ¿con quién ibas gorda? Qué pena marica

    Patty: estabas en la bodega, yo andaba con el mono, te vi muy feliz con el jefe Ricardo

    Nena: y nosotros que pensábamos que nadie nos iba a pillar tan rápido

    Patty: jajaja

    Patty: pero tranquila que solo los vi yo

    Patty: yo pensé que ya habían consumado su amor amiga

    Nena: no gorda si la semana pasada yo estaba con el periodo, ni modo de atenderlo como se merece

    Patty: ¿pero ya?

    Nena: siiii, al fin

    Patty: ¿con todos los juguetes?

    Nena: buuu, hasta con ñapa

    Patty: 3 servicios

    Patty: jajaja

    Nena: obvio amiga

    Nena: jajaja

    Patty: ¿y qué tal el profe?

    Nena: 10 puntos amiga, delicioso, la verdad estoy más que satisfecha, he pasado 3 días geniales

    Patty: pero déjelo descansar

    Nena: nooo que tal se aburra, cada vez que él quiera se lo voy a dar.

    Patty: ¡detalles por favor!

    Nena: pues amiga, el lunes hace 8 días quedamos iniciados, con el horario tan pesado de él, solo nos podíamos ver este lunes, quedamos de vernos después de que el terminara una reunión.

    Patty: amiga, pero se fue con la pinta, estabas muy linda

    Nena: gracias gorda, claro él se lo merece, vieras el conjunto de ropa interior que me coloque, quería que cuando me viera no se olvidara de ese día.

    Patty: y no creo que se olvide, porque me imagino que él ya no se quiere bajar de encima suyo, jajaja

    Nena: no, ni yo me quiero bajar de él, jajaja

    Patty: ¿y entonces que paso?

    Nena: me pidió que lo esperara en ese lugar, comimos y tomamos algo, la verdad estábamos que nos comíamos el uno al otro, nos besamos como locos, nos demoramos como 40 minutos ahí y salimos para su apartamento, de camino pues seguimos con los besos y el manoseo, llegue prácticamente desnuda, y eso que él iba manejando.

    Patty: iba ganoso el profe, jajaja

    Nena: de manos inquietas el señor

    Patty: jajajaja, y usted brava nena, jajaja

    Nena: yo feliz de ver cómo me deseaba

    Nena: me disfrute cada caricia, cada beso, ya había esperado mucho gorda

    Patty: ¿amiga, pero el lunes pasado no hicieron nadita?

    Nena: pues yo a él sí, pero él a mi poco, con el periodo ni modo.

    Patty: noo que rabia amiga, te quedaste con las ganas.

    Nena: Pues si y no, jajaja

    Patty: puerca, que habrás hecho

    Nena: lo mismo que usted ha hecho amiga, no lo niegue.

    Patty: jajaja, bueno siga contando

    Nena: Entramos al apartamento, me lo mostro, la verdad muy acogedor, muy ordenado, volvimos a sala y le dije que se sentara y me quite la ropa, me quede solo en la tanga y el brasier, y le pregunte si le gustaba lo que veía, él se paró y me beso y me dijo que esta hermosa, pero que sin ropa me veía como una diosa y me quito la ropa interior, me acostó en el sofá y me toco la vagina y me dijo: “así quería tenerte, así desnuda, solo para mí, me abrió las piernas y empezó a besar mi clítoris, poco a poco fue metiendo 2 dedos en mi vagina y me pidió que me tocara y me besara los senos, a los 2 minutos ya estaba gimiendo como loca, me hizo venir y siguió haciéndome el oral, me tocaba y apretaba las tetas con sus manos y me hizo venir de nuevo, yo me pare, lo bese y lo lleve así hasta la habitación, me acosté en su cama y le abrí las piernas invitándolo para que me penetrara, él se desnudó y se subió sobre mí y de un golpe me metió su verga, y empujo lo más fuerte que pudo, yo lo apreté con mis piernas y le dije: “así quería que me tuvieras”, él se sonrió y empezó a meter y sacar, yo abrí mis piernas lo más que pude y también empecé a acompañar sus movimientos, nos besábamos y yo le decía que me diera duro, él me obedeció y me hacía sonar la pelvis con sus mete y saca, lo hacía delicioso, mis gemidos eran muy duros, él chupaba mis tetas como loco, yo sentí que me iba a venir y se lo dije y él aumento los movimientos y llego mi tercer orgasmo, él siguió penetrándome y cuando se iba a venir quiso sacar su pene y yo lo amarre con mis piernas para que se viniera dentro de mí, se asustó porque si vino dentro y le dije que yo planificaba, eso lo calmo y me dijo que era muy tremenda.

    Me quede acostada y él fue al baño, se acostó a mi lado y empezamos a besarnos, él me chupaba las tetas y metía sus manos en mi nalgas y mi vagina, yo baje hasta su pelvis y empecé a chupar su verga, se le puso dura de nuevo y me subí en ella, me la metí de un solo golpe y lo cabalgue un buen rato hasta venirme, él tocaba, lamia, chupaba y mordía mis tetas, me pidió que me colocara boca abajo, que quería hacérmelo por el culo, yo me acosté y le cogí la verga y la puse en la entrada de mi ano, el empezó a empujar para que entrara y yo lo ayude abriendo mis nalgas con mis manos, me ardió un poco pero una vez estuvo dentro ese dolor paso, el me lo metía duro y me preguntaba si me gustaba, yo entre gemidos le respondía que sí, me lo metio en esa pose como 10 minutos, me puso en 4 y siguió dándome por el culo, y con una mano me acariciaba el clítoris, eso me hizo venir de nuevo, me puso al borde de cama para continuar penetrando mi ano, en esa pose me dolió más pero él gozaba ver cómo me hacía gemir, me dijo que se iba a venir y yo aumente mis movimientos con los suyos, a los pocos segundos sentí como su semen me llenaba, nos metimos al baño juntos, nos aseamos y nos acostamos en la cama, me dijo que le había gustado mucho, que era una diosa del sexo, nos besamos y me pidió una mamada y terminar en mis tetas, así lo hice, trate de darle la mejor mamada y me tragaba toda su verga, le chupaba las guevas, y en 10 minutos dejo mis tetas llenas de leche.

    Patty: que rico amiga, ojalá la pases super con el profe, te lo mereces

    Nena: gracias gorda, esperemos que pasa, igual es solo sexo, él no es de compromisos, menos con una estudiante, los pies en la tierra primero.

  • Roger el colombianito que me cambió todo (segunda parte)

    Roger el colombianito que me cambió todo (segunda parte)

    Gracias por los comentarios recibidos en la primera parte de esta historia 100% real. Como prometí, sigo con la segunda parte.

    El sexo con Roger era del mejor que había tenido en mi vida. Me gustaba esa sensación que me generaba de alguien vulnerable que necesitaba mi protección, mi ayuda, mi contención y mi experiencia sexual.

    El tiempo pasó y Roger empezó a pasar mas tiempo en mi casa que en la suya. Siguió ayudandome con los quehaceres domesticos, y la empresa de limpieza para la cual trabajaba, lo envió a realizar tareas a otros edificios de oficinas, rara vez lo cruzaba en mi oficina. No me importaba, dormía conmigo y eso era todo lo que bastaba.

    Desde que apareció en mi vida y empezamos a compartir algo mas que el espacio de trabajo, mi actitud cambió, mi cara cambió, mi onda. Antes era un workaholic, ahora no veo la hora de irme de la oficina para poder estar con él. Varios en el trabajo empezaron a sospechar que salía con alguien y mas de uno preguntó a que se debía mi «nueva buena onda». En ese aspecto, siempre fui muy reservado con mi vida privada y nunca salí con nadie directo de mi trabajo (a excepción de Roger pero él estaba terciarizado), a pesar de haber recibido ofertas de todo tipo.

    Un viernes, 18hs después de una videollamada con España (filial central de la empresa) que llevó mas tiempo del programado, mis compañeros de trabajo se empezaron a ir y no veía la hora de salir atrás de ellos. Ya siendo las 19.30 h, y finalizada la Call, empecé a guardar mis cosas y veo una silueta que pasa por el frente de mi oficina (la puerta y la pared de vidrio son de vidrio esmerilado, pasa luz, se distinguen sombras y siluetas pero no se logra ver quien está del otro lado). Era Roger que estaba con su ambo de trabajo, me dijo que estuvo en el 12° piso trabajando y pasó a ver si estaba ya que no lo había contactado, le dije: Recién terminó una video llamada.

    Él se acerca, me besa y me empieza a desabrochar la camisa. Yo siendo calenton como soy, ni lo pensé. Cerré la puerta de la oficina con llave, verifique que no hubiera nadie del otro lado y cuando me doy vuelta, Roger solo vestía un suspensor blanco que le había comprado hace unas semanas atrás. Enseguida mi pija se puso como roca, me abalancé sobre él y comencé a besarlo y a apretarle esa colita hermosa. Lo di vuelta y empecé a cogerlo con mi lengua como a él le gustaba. Le levanté la pierna para tener esas nalgas mas abiertas y a disposición. Y después de unos minutos que ese culito ya chorreaba saliva, me desabroche el pantalon me lo bajé un poco, me bajé el slip y saqué mi pija. Lo empecé a penetrar despacito como me obligaba él, aunque en un momento de verlo a él sobre mi escritorio, dominado por el tamaño de mi cuerpo y de mis manos, y que mi pija estaba dentro de él, comencé a embestirlo con fuerza. El empezó a gemir y a gritar, que vaya mas despacio. (Desde que nos conocíamos, nunca habíamos cogido en la oficina). Increíble que después de esos 4 meses su cola aún no se adaptaba al 100% a mi verga.

    La cogida hacía que se sacuda el escritorio, varias cosas se caigan. él agarradito del bode del escritorio, gemia y gritaba. Para que nadie nos oyera le tapé la boca con una mano, y lo seguí cogiendo diciendole cosas al oído que lo ponían a mil. Lo agarre de sus hombritos y empecé a moverme mas rapido. Me pidió por favor que sea mas suave. Entonces lo levanté, me senté en uno de los sillones de la oficina, y lo hice que se siente sobre mi pija y que se mueva él. Se puso de cuclillas y empezó a domarme la pija a su manera. Yo no hacía nada, la cabalgaba con una comodidad que él sólo conocía. Después de casi 10 min de aguantarme, le dije: No aguanto mas, te voy a preñar, me abracé a él, y le hice una descarga de leche monumental. 36 horas sin vernos y con lo lechero que soy, parecía un volcan. Hasta que me calmé y bajé las pulsaciones, nos quedamos en esa posición besadonos abrazados. él sentado encima mío, yo agarrando su colita y con mis dedos, tocaba mi pija que sobre salía de su culo, y sentía como iba cayendo la leche. Le dije: salgamos de acá y vayamos a casa.

    él se vistió como pudo, y se fue al baño a limpiarse, yo me levante el slip, el pantalón, me puse la camisa, agarré mis cosas y salí. Pasé rápido por el baño, vigilando que no hubiera nadie y le dije: te espero en el estacionamiento en el coche. Salimos rumbo a mi casa, y cuando paramos en un semaforo en rojo, Roger lleva su mano a mi bulto, me lo empieza a acariciar y me puse al palo de nuevo. Le pregunto: que haces? acá? y me dijo, si! Te la voy chupando hasta que llegamos. Me desabroché el cinturon, el pantalón, me lo bajé un poco, él con sus manitas, me bajó el elastico del slip y se la puso en la boca. No podía concentrarme en el camino, doble mal, cumplir esas dos funciones, sentir su boquita en mi pija, y llegar a casa, no podía con ambas cosas. Como pude, paré bajo un puente donde habían otros coches estacionados, recliné un poco el asiento hacía atrás y me relajé. Él empezó a apurar la mamada y con su manito me masturbaba. Ahí si que mis gemidos fueron como los de él. Mientras miraba para todos lados que no venga nadie, Roger me degustaba la pija como si fuera su única comida preferida del día. Le dije: no puedo más, acabo, lo sujete de su cuellito y lo inmovilicé para que no sacara su boquita, acabé mucho como era siempre habitual con él. Se la tragó casi toda. Veia su carita colorada, sus ojos llorosos, su naricita mojada, respiraba con dificultad. Me reí, lo besé, y saqué las toallitas humedas que tengo en la guantera, se las dí para que se limpie y seguimos viaje a mi departamento.

    Al llegar al departamento, me sonó el celular. Uno de mis mejores amigos me dijo que estaba de nuevo en Buenos Aires y que quería verme. Él y su novia a quien también conocía. Le dije que si, que me encantaría. Hacía 6 meses que no nos veíamos ya que se fue a EE.UU. por laburo y descanso. A su vez, él contacto a una pareja gay amiga en común también para vernos la misma noche y cenar todos juntos. A todo esto habían pasado 5 meses de que lo conocía a Roger y si bien yo conocía a sus amigos y familia por redes sociales, él nunca quiso presentarmelos. Dije, que el tiempo pase y él quiera hacerlo. Le comenté esa noche a él de si saldría conmigo a cenar y conocer a unos amigos en común. Primero me dijo que no, que él nada tenía que hacer ahí, y que no se iba a sentir cómodo. Le insistí y le pregunté por que no? Y me responde: Viste lo que sos vos y lo que soy yo? viste como son tus amigos y como soy yo?

    Le respondí: vos sos mi pareja, quiero que vayas y te conozcan!

    Él: vos me ves como tu pareja?

    Yo: Si, hace 5 meses que estamos juntos, me conoces, te conozco, compartimos cosas.

    Él: pero nunca salimos a comer a ningún lado, siempre es todo acá. No me han visto con vos, y pensaba que no querías que te vieran con un morochito colombiano pobre, que no es alto, rubio, de buena familia y de buena posición social.

    Yo: me sorprende que me hables así. Te pensas que si yo juzgara así vos estarías acá en mi casa, que conozcas cada rincón, que hubiesemos hecho lo que hicimos en mi oficina? Que te lleve y traiga en mi coche? que me fume que no me presentes a tu viejo y a tus amigos? Estas viendo mal las cosas.

    Esa fue la primera discusión que tuvimos. En 5 meses.

    Él: lo mas y mejor que tenemos es el sexo. Nunca tuve sexo con alguien de la manera que la tengo contigo y con alguien como tú. Jamás. Además me siento muy cómodo, tu cama es la cama mas cómoda que jamas sentí en mi cuerpo. Me gustas, sos un modelo practicamente y no entiendo como alguien como tu quiere estar conmigo?

    De pronto empezó a llorar. Se tapó la cara, me acerqué, lo besé y lo abracé.

    Yo: sos un tontito. Me imaginé todo lo que me contas, y además mi mayor morbo y deseo es cuidarte, protegerte. Siempre me decis que como no tenes plata, preferís quedarte acá y cenar tranquilos. No llorés, y quedate tranquilo. Si no estás cómodo viniendo a cenar, no vengas. Pero voy a ser el único que vaya sólo.

    Nos fuimos a duchar, nos pusimos cómodos, pedimos la comida, y después de cenar me dijo: Bueno, dale, vayamos a la cena, pero no tengo absolutamente nada que ponerme para ir a esos lugares que vos estas acostumbrado a ir. Me reí y le dije: mañana después de desayunar, vamos a comprarte algo lindo.

    Nos fuimos a dormir, y a la hora de estar acostados pero él dormido, me tiré sobre él para cogermelo de nuevo. Levanté sus piernitas y las puse en mis hombros, lo abracé cosa de que no se moviera, ensalivé mi pija y lo violé a mi manera, fuerte. él estaba medio adormecido, no entendía porque siempre hacíamos previa, se lo notaba incomodo y dolorido y como que quería frenarme pero no le salían las palabras. Yo no lo miré, puse mi cabeza al lado de la suya, tocando la almohada y lo cogí a lo bestía, poseyendolo como si fuera un pedazo de carne a mi disposición. Acabé como loco, y me salí de encima de él. Como si fuera un trámite, algo que si o si tenía que hacer. Nos quedamos los dos quietos por un momento, él se levantó y se metió en el baño. Yo en ese momento, concilié el sueño y me dormí.

    A la mañana siguiente, me levanto y él no estaba al lado mío. Salí de la cama, miré en el baño, no estaba, en el vestidor tampoco, voy al living, tampoco en la cocina ni en el balcón. Se había ido? Lo llamo al celular y no me atiende. Le mando un mensaje de wasap y lo ve pero se va. Le mando un audio: me explicas donde estás? que pasó?

    veo que dice: grabando audio…

    Audio: te diste cuenta como me tomaste anoche? no me preguntaste, no me besaste, me agarraste desprevenido, semi dormido, me cogiste tipo violandome y te saliste… que carajos fue lo que te pasó por la cabeza? mas después de la charla que tuvimos…

    Lo llamo, me atiende y le digo: realmente te pido disculpas, no pensé, sólo hice… no sé… volvé a casa, no quiero que estés enojado. O dejá te voy a buscar a donde estés.

    Él: No, quedate en tu casa, y nos vemos el lunes.

    Yo: pero la cena… quedamos que vendrías conmigo a la cena! Yo estoy feliz de que vengas conmigo, por favor. Dale, te pido que no me dejes solo.

    Él: pasa a buscarme por mi casa a las 20 h y vamos. No me digas mas nada, a la noche nos vemos.

    Corté el llamado y me agarré la cabeza. Fui un troglodita que no piensa. Como pude tratarlo así?

    Pasó el día, me arreglé, me vesti, agarré el coche y fui como trueno a buscar a Roger. Lo llamó para avisarle que estaba abajo. Él: si, ya voy. Se abre la puerta y salió preciosamente arreglado, pantalon tipo chupin, camisa, saquito. A parte por lo que percibí, ropa de marca. Cuanto se habrá gastado? No, no se lo voy a preguntar. tema de él.

    Yo: estas muy lindo corazón!

    él: gracias. vamos.

    Durante el viaje hubo un silencio solo opacado por la música de la radio. Yo: bombón, realmente necesito que me perdones, no sé porqué hice eso anoche, no se que me pasó por la cabeza. Te ruego mil que me disculpes! No va a volver a ocurrir.

    él: Ok, disculpado, a la proxima que ocurra, primero no voy a dejar que ocurra, segundo, te juro que no me ves más.

    Llegamos al restaurante en San Isidro. Un restaurante parrilla muy conocido, dejamos el coche para que lo estacionen, y noté como la recepcionista lo miró a Roger y como me miró a mi cuando fue a guiarnos a la mesa reservada a nombre de mi amigo. Ellos, se paran me sonríen y me abrazan. Cuanto tiempo bro! que alegría verlos!! En ese mismo momento, llega la pareja gay amiga en común de todos, abrazos, besos, risas, emoción. De pronto todos miran a Roger como preguntandosé, él quien es?

    Yo: Bueno, a todos, les presento a Roger, mi novio!

    Todos: con una sutil cara de poker y sonrisa falsa. Aaaahh!! felicitaciones! un gusto!

    Se acerca les da un beso a cada uno y se presentan.

    Yo: bueno, acomodemonos. Toman vino me imagino?

    Mis amigos gays, querían tragos, la pareja de mi amigo y la novia tomaban vinos, pedimos la entrada y realizamos un brindis por el encuentro.

    Constantemente mis amigos gays, dele cuchichear o hablar por lo bajo. En eso, Romina, la novia de mi amigo para sacar algo de charla, le pregunta a Roger: Y contanos, como se conocieron?

    Roger. En el trabajo.

    Romina: ah! trabajas en su equipo? (sonriendo)

    Roger: no, soy del personal de limpieza y mantenimiento. Yo limpiaba su oficina, y así nos conocimos.

    A todos se les cambió la cara.

    A su vez, veo a mi hermano con la novia, que no me dijeron que también fueron invitados a la cena, y me quedé sorprendidisimo. Se acomodan en la mesa, se acerca el mozo y ofrece mas copas y si queríamos algo más. Le hago la presentación de Roger a mi hermano y a su novia, algo que hizo que se les abrieran los ojos y corriera un Hola, mucho gusto, escueto y falso.

    Yo estaba en una posición incomodisima, se notaba que Roger también, pero traté de remarla para que pase lo mejor posible. Llegó la comida, hablamos del trabajo, la vida, proyectos, viajes, etc. Cada tanto lo abrazaba a Roger, para que no se sintiera mal. Le di un beso frente a todos. Y muy cómodos no los ponía la escena. Siguió la charla, en eso noto que Roger se puso a hablar con la parejita gay al lado de él, y pensé, buenisimo! está descontracturandose la cosa.

    Trajeron el café y el postre. La tipica discusión, pago yo, no, dejá, pago yo, mi amigo: No, yo organicé la cena así que pago yo y basta! En ese momento el ticket era de unos 19 mil pesos, hablo de hace 3 años atrás que era mucha mas guita que hoy en día. Cuando Roger lo vio casi se asusta, y le dije: tranquilo que paga él.

    Saludamos y nos fuimos. Subimos con Roger al auto, y le pregunté: y? que te parecieron?

    Él: unos fanfarrones insoportables. Soberbios. Tus amigos gays me dijeron que habían cogido con vos, que hicieron un trío y lo tenían filmado.

    Yo: que? de que? yo jamás me encame con ellos dos. No son mi tipo. Eso te dijeron? Son unos hijos de puta. Mañana los voy a ubicar. No puedo creer que en una cena de conocerse te digan esas cosas.

    Roger todo el tiempo serio y algo triste.

    Llegamos al departamento, estacioné el coche, y subimos al departamento. En el ascensor, me acerqué para besarlo y él me dijo: esta noche, besos y abrazos si, sexo no.

    Yo: Ok, entiendo que después de anoche no estarás cómodo, acepto besos y abrazos.

    él se fue a duchar sin avisarme, yo estaba en el vestidor acomodando la ropa. Lo oigo que sale y se va a la cama. Yo fui al baño, no me bañé pero me lavé los dientes, y me fui a acostame con él. Enciendo la tele y nos quedamos dormidos con la tele prendida.

    A la mañana siguiente, amanecimos los dos abrazados, yo cuchareandolo, mi pija al palo toda la noche, creo que él se habrá dado cuenta, pero yo me super controlé.

    Me levanté, fui al baño, y salí a la cocina a preparar el desayuno. Él se levanta, va al baño y se acerca a la cocina. Tenía puesto un slip blanco que me encanta como le queda y una remerita azul. Me da un beso, me dice: buen día!

    Yo: bombon, te noto triste! pasa algo?

    él: sabes que después de anoche, no le veo mucha vida a esto…

    Continuará…

  • Orgasmo prostático

    Orgasmo prostático

    Hace unos años, estaba de viaje para disfrutar de unas merecidas vacaciones.  Siempre había estado tentado por el sexo gay, pero no había tenido demasiada experiencia.

    Ese día estaba especialmente caliente, viendo videos de tipos fornidos y con abdómenes perfectos. Especialmente codiciaba las vergas grandes que miraba en los videos. No entendía muy bien cuál era la idea tener sexo anal, por lo que me puse a leer en Google y leí sobre el punto P y lo apretados que son los culos.

    Me daba una curiosidad inmensa averiguar cuál era el chiste, por lo que descargué una app de citas para encontrar la experiencia ideal.

    Me hablaron toda clase de hombres, la mayoría no me llamaban la atención y justo cuando ya estaba por rendirme, me escribió un tipo venezolano. Me empezó a hablar de tal forma que sentí que mi ano se lubricaba de manera inexplicable. Su abdomen estaba perfectamente esculpido y su cara era sexual. De verlo solo se me antojaba coger. Le pedí que me mostrara su verga y me mandó una bestia de 21 cm que me derritió el culo.

    Mis nalgas son excepcionalmente redondas y grandes, por lo que al verlas, él no dudó en proponerme que nos viéramos.

    Una hora más tarde estaba en su apartamento sin saber que esperar. Toqué el timbre y el me vio y agarró mi culo con fuerza. Traté de hablar, pero no me dejó.

    Me lanzó contra el sillón, me bajó el pantalón y empezó a mover su lengua en mi ano. Lo hacía tan delicioso que mi verga se endureció.

    Luego se aburrió y me ensartó su verga de 21 cm en mi boca, no sabía muy bien que hacer pero estaba poseído y me dediqué a chupar su verga gigante con mis labios carnosos.

    Casi le exprimo la leche, por lo que me hizo parar. Luego me puso de perrito, y empezó a insertar suavemente su pene gigante. Primero la puntita, casi me revienta el culo. Poco a poco fue metiendo su vergota en mi ano y el dolor se apoderaba más y más.

    Pensé que no aguantaría, pero en un punto algo cambió y empecé a sentir una presión inmensa en mi culo mientras me taladraba, insultaba y masacraba el culo.

    Me decía que era su puta, que era una perra, que mi culo era el más grande que había cogido, y mi ano empezó a contraerse en su verga, apretando más y más.

    Me embestía y gritaba cada vez más recio. «Si papi, dame verga, destrúyeme el culo», y el lo hacía, cada vez más fuerte. Mi culo estaba quedando destrozado, rojo de tantas nalgadas.

    Yo estaba gimiendo como perra, el me tapaba la boca diciendo que nos iban a escuchar sus roomates, pero no me importaba, estaba en éxtasis. Mi verga estaba por explotar y yo solo quería cada vez más duro y profundo. Arqueaba mi culo para darle el ángulo perfecto y gemía sin parar. Gemía como una hembra y estaba perdiendo totalmente el control.

    El me seguía penetrando, insultando, haciéndome sentir sucio. Mi ano estaba lubricado, abierto y con un calor intenso por dentro. Sentía cada pulsación de su verga gigante y como me destrozaba con sus venas. El gemía como una bestia mientras me embestía la próstata. Noté que su ritmo se hizo más intenso y seguí cogiendo de perrito, moviendo mi culo rápidamente y sin parar… «Papi, tienes la verga más grande, me estás preñando, destruyeme» y el me decía que era una puta mientras me ahorcaba y me daba más verga. Mi culo empezó a agitarse y sentí liquidos en mi pene. Empecé a temblar desde las piernas, hasta el culo. Empecé a temblar violentamente mientras gritaba recio el nombre del animal que me estaba clavando la verga. Sentí un calor intenso en mi ano y empecé a expulsar chorros de semen sin siquiera tocarme, el calor llegaba a mi rostro, y el no paraba. Seguía bombeando y luego sentí otro temblor y empecé a echar chorros de semen de nuevo. El expulsó de su verga chorros y chorros de semen mientras yo me venía con su verga. Se vino violentamente, me dejó allí y luego de chuparme el ano otra vez, nos fuimos a bañar.