Blog

  • Carla: Vuelve a coger con el tío y él la prostituye (1)

    Carla: Vuelve a coger con el tío y él la prostituye (1)

    Nota: 100% veraz. Desde luego que hemos cambiado los nombres.

    Casi un mes desde la última visita del tío. Hablan entre ellos casi todos los días, y ocasionalmente Carla se muestra por videollamada, ya sea desnuda o masturbándose. Un par de veces nos mostramos cogiendo, lo que lo excitó de manera tremenda, tanto que se masturbó (lo hace sin drama en su propia oficina de su negocio, muy próspero en esta época, de insumos agrícolas y ganaderos).

    Con su negocio marchando muy bien, ha encontrado el motivo ideal para viajar periódicamente a Montevideo, a negociar compras por mayor, y es buena coartada frente a su esposa, la tía de sangre y madre adoptiva de Carla.

    Sabiendo que el tío iba a querer tener sexo y mas sexo, y siempre dispuesta a complacerlo, agotada por la orgía del domingo 25 de setiembre en la pensión, Carla le sugirió que no viniera hasta el miércoles 28. Así lo hizo T llegando temprano el día indicado.

    Viajó junto con un cliente importante, criador de ganado, que venía a entrevistarse con su consignatario de ganado para concretar una venta de mas de 110 novillos, decidieron alojarse en un hotel, con lo cual, los encuentros del tío (T) con Carla o con ella y yo serían en el apartamento de frente al Golf, pues T insiste en lo mejor para los encuentros, y obviamente dijo que lo paga él.

    Curiosamente, T insistió en vernos (“no te preocupes Carla, te dejo descansar también hoy”). Quiso vernos esa misma mañana, para lo cual ya había tomado apartamento por tres días y había girado el importe a Luis, el administrador.

    Llegó primero él, luego yo y minutos después Carla, levemente retrasada por haber respondido a inquietudes del portero del edificio, acerca de si el chico del delivery que había venido un par de veces nos molestaba, pues al bajar de hacer la entrega, le contaba historias raras de cosas que supuestamente veía.

    Carla le dijo que no, en absoluto, que era muy correcto, y que al ser tan joven seguramente el chico fabulaba.

    Muy solícito, el portero dijo que si había problemas le avisáramos y que él se encargaba de llamarlo al orden.

    El reeencuentro, por cuarta vez, fue apasionado. Carla y el tío se besaron, por supuesto de lengua (“esa no se me cansa ni se me irrita”) él le manoseaba las tetas por encima de la ropa y de a poco se tranqulizaron. Comentamos lo bueno que había estado el encuentro en la pensión, como había quedado satisfecha y que buena gente los chicos.

    Carla había ido de abrigo, que obviamente se quitó al llegar, y de pollera (falda) y camisa. Nos sentamos en el sofá principal, y pese a que habíamos acordado que no hubiera penetración nos pusimos a jugar, nada lo impedía.

    Al sentarnos, lógicamente con Carla entre nosotros, T dijo:  — Hay algo que quiero comentarles…

    Pero una mano de Carla tocándole el bulto hizo que interrumpiera la frase. Yo la estaba besando, prácticamente pasándole toda mi saliva, ella respondía con su lengua invadiendo mi boca a full, y T por debajo de la falda le acariciaba suavemente la vulva y los pelitos cero tanga obviamente, al igual que cero corpiño.

    En contados momentos estaba desnuda, y nosotros nos deleitábamos acariciándola sin límites y sin apuro.

    Que hermoso es hacerlo con tiempo, sabiendo que ese es el placer, que no la penetraríamos, mirar las cuatro manos acariciando todo su cuerpo, besarla alternadamente uno y otro, chupar una teta cada uno, improvisar y chuparle los dedos de los pies y lamer sus largas piernas en toda su extensión

    Sí que nos permitió lamer suavemente su vulva, jugar con sus pelos, y al rato bajó del sofá a la alfombra y comenzó a hacernos oral, alternando, mientras chupaba o lamía a uno, acariciaba las bolas del otro, hasta que primero yo le inundé la boca, ella, juguetona, dejó escurrir un poco por sus labios hacia los senos, y cuando acabé yo, T eligió besarle más los pelitos y los alrededores de la concha, para guardarse a fin de cogerla al día siguiente. Carla fue al baño a ducharse y vestirse rápidamente. T y yo fuimos a otro baño, lavado correspondiente y ya vestidos todos retomamos la conversación.

    -Que era lo que quería comentarnos tío?

    —Mmmm mi cliente, que vino conmigo, me preguntó por que ahora vengo tanto a Montevideo, y caí en la tontería de decirle que me estoy cogiendo a una belleza, la putita mas divina…y ahí me presionó que él quiere “conocer y pagarle a esa putita, si es tan linda ”… y no supe negarme, me harías ese favor? Sé que otros te cogen, que hasta te hacen regalos!

    -Sí, y que regalos! pero… estás loco tío?! Pensar en entregarme? Como se te ocurre?

    —Pero… pero si te gusta coger!

    -Sí… con conocidos… con los que yo quiero! con usted! que hace diez o doce años me desea y yo lo sabía! Con quienes elegimos con Sergio. Y no hable de los regalos, ni se imagina cuanto me regalan!

    —Claro, claro, tenes razón Carla, perdóname, voy a quedar muy mal con un cliente importantísimo, pero ya veré como soluciono el tema, o perderé el cliente. Vos que opinás Sergio?

    -Usted se equivocó mal, dijo lo que no debía… y menos mal que no dijo quien es Carla…

    —Eehhh no no… pero le dije que ni se imagina quien és…

    -Puffff un error tras otro, el hombre puede sospechar y averiguar, tu sabés que podes hacer lo que quieras Carla, yo jamás dispondría de ti. Eres totalmente libre.

    -Sí amor, y me dio un gran beso… los voy a castigar a Ud. tío y a su cliente, se merecen que les duela. Quien me dijo que es su cliente?

    —Es C, que hace como diez años, compró campo en la zona y es cliente, un ganadero y plantador de soja ; vino a vender novillos, es buena persona además.

    -Ahhh que bien y Ud. tío me quiere entregar a él porque es buena persona? O porque es cliente suyo? O porque son amigotes? Y aceptó que él proponga pagarme? Me hizo puta!

    —Ya sé, ya sé, me equivoqué, me doy cuenta…haré lo que pueda para solucionarlo perdóname, por favor.

    -Así que quiere pagarme y Ud. Aceptó?! Le dijo Carla, Que me pague bien paga entonces!!! Si vino a vender novillos seguro puede. -Cuantos va a vender?

    —Creo que 110.

    -Carla pensaba y sacaba cuentas.

    -Es muchísimo! dijo, y quiero el precio de dos novillos, no, mejor de tres novillos y no me importa quien pague, si para Ud. no soy mas que puta y me quiere vender a él como puta pues voy a ser totalmente puta. Y sepa, atrevido, me regalan mucho mas que eso cada vez, pero como regalo, mis amigos, que son amigos con mayúsculas. No me importa quien los pague, pero quiero que él sepa que pagan y que él sepa que Ud. se equivocó.

    —Serías capaz? Sos un amor! Yo sabía que lo arreglarías, estas de acuerdo Sergio?

    -Ella lo sabe de sobra, es totalmente libre, si ella lo perdona así, para mi está bien.

    -Y eso no es todo… dígale a ese Sr. C, que debe ser un vicioso, que ni una palmada, ni se le ocurra fumar, nada de lluvia dorada ni cosas raras, quiero gozar y mejor que rinda. Hasta cuando se quedan?

    —Hasta el viernes de noche.

    -Mmmmm estamos a miércoles de mañana… dígale que vaya ya al laboratorio XX, que pida un análisis completo urgente de E.T.S. Para mañana le dan el resultado. En todo caso para acelerar que diga que va de parte de Sergio X… les hemos mandado a varios de la pensión y de alguna obra en construcción y nos conocen, pues se los pagamos nosotros. Quiero chupársela tranquila.

    Si le sale bien vienen mañana a las 14 h. Y por supuesto mi amor va a estar presente, puede mirar y participar si quiere, aunque me pague, y si no acepta no se hace nada! Estás de acuerdo Sergio? -Sí, lo que quieras, ya te dije, tú decides.

    —Pero es muchísimo dinero…

    -Ya le dije, repartan el costo o arregle Ud. como pueda. Al fin y al cabo él ofreció pagar, verdad? Me ofreció como puta? Sufra las consecuencias, si voy a ser su puta, seré cara, y le reitero, los amigos me regalan mucho mas, por eso he podido comprar y lo he alojado en mi precioso apartamento en Buceo.

    —Sí, sí… yo lo arreglo, gracias, te quiero.

    -Mmmm… muy enojada con Ud. tío, me quiere y me vende? Dijo Carla haciendo caritas de enojo.

    —Perdóname, en serio… sí?

    -Me ofrece, prácticamente me entrega como puta y quiere perdón? Y mas caritas de disgusto.

    Además, Ud. me va a ayudar sí o sí a aclarar ese tema familiar pendiente desde siempre.

    —Acepto, acepto, tienes razón.

    -Nos vamos y nos vemos mañana, si no falla en los análisis y si tienen lo pedido por su puta. Íbamos para la puerta, y Carla se dio vuelta, abrió la camisa mostrando las tetas, y con las tetas afuera se levantó la pollera…

    -Seré buena para puta tío? Le gusto para puta? Ya que me considera así…

    —No seas mala! Sabes que te amo sobrina!

    Y ahí, la reacción mas sorprendente de Carla. Se arregló la ropa, se acercó a él y le clavó la lengua en la boca como veinte o treinta segundos.

    -Hasta mañana.

    Y nos fuimos.

    Afuera su humor era otro, se reía, viste como me vengué? Quien es él para entregarme? Ja ja… que el amigo justifique su interés.

    – Viste Sergio? Ya lo amarré para ese viejo tema familiar (aclaro, es un viejo tema familiar, de abandono de su padre y madre en diferentes momentos de su vida, con lo cual los tíos la tuvieron como una especie de hija desde los diez hasta los 22 años, ya les contaré…)

    Jueves al fin de la mañana, llamada para confirmarnos resultados de análisis. Llegamos adelantados, ya había llegado el tío, conversamos dejando las cosas bien claras. -Traerá el certificado de los análisis verdad?

    —Sí, le dije que lo trajera.

    -“Vamos a dejar las cosas claras : No soy su prosti, ni de Ud. ni de nadie. Acepto regalos, porque me desean y les gusto, y son caballeros, y pueden ser ultra generosos. Pero Ud. me ha entregado porque sí, porque un amigo se lo pidió, entiendo que no hubo mala intención, pero aunque lo perdono y lo quiero, sus amigos, si llega a traerme a éste u otro, simplemente serán mis clientes, siempre clientes, y Ud. se dará el gusto de tener una sobrina puta.”

    —Pido perdón de nuevo, no sabés lo arrepentido que estoy…

    -Ya le dije, con Ud. todo bien, y él o ellos que paguen, porque lo veo vicioso y seguro va a querer traer otros, ja ja. Y ahora cuando llegue C nada de presentarme como puta, déjelo a Sergio. Y Ud. Si quiere y el cliente lo deja, puede participar, lo quiero y me calienta pese a todo (lo seguía martirizando ja ja). Deje que Sergio y yo llevemos el tema, y trate de quedar bien.

    Y se fue a vestirse para seguir el guion que había convenido conmigo…

    Suena el timbre, llega C, alrededor de 50 y físico fuerte, de campo. T me lo presenta, y les digo que Carla ya viene.

    Voy al dormitorio, le aviso que llegó C y ya se viene de la mano conmigo.

    La idea era avanzar de a poco y divertirnos mucho. Carla vestida de tacos, obviamente, y con jean blanco ajustadísimo y camisa también de jean color azul tradicional, bastante abierta.

    Los presenté, Carla, el Sr. C amigo de T… C, Carla, mi pareja. Seguramente T le habrá dicho cuanto nos gusta conocer nueva gente y hacer amigos.

    Pequeña conversación, café preparado por Carla, como siempre, para mostrarse. C se la come con los ojos, y T, discreto, mira pero calla.

    -Ufff el café me dio calor, me voy a poner algo mas fresco. Y se marcha.

    —Que dinámica y agradable tu pareja, desliza C dirigiéndose a mi…

    -Sí, viste? Es una fuerza de la naturaleza ja ja…

    —Sí, es cierto asintió T.

    —Tengo entendido que le gusta hacer amigos verdad? Aventuró C.

    -Sí es muy de hacer amigos con quienes saben apreciar su personalidad.

    -Ya volví!!! Nos dijo Carla desde la entrada a la gran sala de estar donde nos habíamos ubicado.

    Se acercó de zapatos negros altísimos, como casi siempre, y medias negras. Vestido negro largo al tobillo abierto desde la cintura hacia abajo por cuatro cortes en la tela, dos adelante y dos atrás, que mostraban prácticamente completas sus piernas al caminar. De la cintura arriba relativamente conservador, escote amplio que dejaba ver las puntillas de un delicadísimo corpiño negro, espalda descubierta y sostenido por dos cintas atadas en la nuca. No se veía, pero yo lo sabía, que las medias tenían puntilla elastizada para sostenerse, aunque tenía también un portaligas que había dejado desprendido, con las cuatro tiras elásticas colgando libre, y, tapando su intimidad, una micro tanga hilo, atada alta encima de las caderas.

    -Ahora mucho mas cómoda! Estaba como muy apretada! Exclamó.

    —Y que lo digas! Exclamó C. Deslumbrado pero guardando compostura.

    Carla se sentó a mi lado, despues de hacer un giro enérgico, como sin querer, que dejó ver buena parte de sus piernas.

    Por supuesto, en un gesto muy estudiado y ensayado, al sentarse los cortes en la tela de su vestido quedaron bastante abiertos, y mostraba hasta los muslos, incluso algo de glúteo si se la miraba de costado.

    -Les gusta el modelito? Es un poco atrevido, no para ir a una fiesta y bailar ja ja, pero en casa o entre amigos creo que funciona.

    —Me encanta que de alguna manera me consideren amigo, dijo C; al menos lo deduzco así.

    -Claro, dije, yo, sobre todo por el empuje de T.

    -Sí, dijo Carla, tanto empujó acerca de su amistad que al final me convenció de ser y hacer algo que yo no pensaba. Pero habló tan bien de ti y de tu don de trabajo y de compartir con los amigos, que al final me ha hecho ceder.

    -De verdad te gusta mi vestido C? No es muy loco? O muy de loca?

    —Nooo, o en todo caso de una muy bella loca! Ja ja… sin ofenderlos obvio.

    -No ofendes C dije yo, Carla suele demostrar su amistad y confianza a los que se las ganan a través de su vestimenta y juegos.

    —De verdad?

    -Ya verás dijo Carla. Y se paró comenzando a girar rápidamente como los derviches. El panorama era precioso, las largas piernas enfundadas de negro se lucían totalmente, a veces se vislumbraba la tanga. Al parar en sus giros, agitada, preguntó, verdad que es lindo?

    —Divina! Dijo T

    —Preciosa exclamó C, no te mueres de calor con ese baile?

    -Ciertamente! Dijo Carla, les molesta si me pongo mas fresca? En confianza digo. Si les molesta…

    —Nooo mire si nos va a molestar!

    —Ves C que es muy…amistosa? Dijo el tío.

    Me puse de pie y abrazando a Carla, dije… ponete mas fresca entonces. La besé y le dejé mas lugar en el sofá.

    -Me matan de calor las medias! dijo. Dejó los zapatos colocando una pierna sobre el asiento del sofá, y en el mejor estilo de tradicional strip tease fue bajando hasta sacársela primero una media y luego la otra. Los tajos del vestido dejaban todo a la vista, recuperados sus zapatos, me arrimé a abrazarla nuevamente y desaté el vestido en la nuca. Al tiempo que me colocaba detrás de ella bajé el vestido hasta la cintura…y jocosamente pregunté “Tienes frío ahora”? Y ella: “Nooo, sigo con calor!“ y entonces dejé caer todo el vestido al piso. A la vista el hermoso corpiño, delicado y sugerente, el portaligas, simplemente de adorno, con las tiras balanceándose, y la micro tanga de ensueño, los pelitos ahora al aire, el culo solamente con un hilo en la raya, lo mostró en un rápido giro.

    —Ahhh dijo C que buena chica para tener como amiga.

    —Viste? Susurró el tío. Seguro ahora se te pasó el calor Carla.

    Le di espacio, caminaba entre nosotros, se lucía agitando sus cabellos rubios y mostrando su lencería negra.

    De pronto se detuvo de espaldas a nosotros, y aparte de admirar aquel trasero perfecto, surcado por un hilo negro, vimos que ella se dispuso a ejecutar uno de los actos mas eróticos y femeninos que existen…

    De espaldas a nosotros pasó sus manos a la espalda a desprender el cierre del corpiño… por cierto con sensualidad muy lentamente.

    Se detuvo unos momentos de espaldas con el corpiño desprendido, me acerqué y deslicé de sus hombros los dos tirantes.

    Entonces giró, sólo sus manos sujetaban el sostén, sosteniéndolo con un brazo desenganchó el brazo libre del sostén, y repitió la maniobra con el otro brazo, ahora solo era una tela cubriendo su busto.

    Sonrió, los miraba alternativamente, había picardía en su mirada y en su actitud. De pronto comenzó a masajear sus senos con el sostén. Hacía círculos, los apretaba de los costados haciéndolos crecerse hacia adelante.

    De a poco siempre masajeandolos, fueron apareciendo las areolas, los preciosos pezones, rosados y ya duros.

    Un Ah escapó de las bocas de los caballeros.

    De nuevo lentamente, de a poco el soutien cayó al piso, las manos tapaban las delicadas tetas… y entonces, con el dedo pulgar e índice de cada mano Carla se comenzó a masajear los pezones, durísimos, turgentes.

    Y en ese momento, a un metro de ellos el pulgar e índice de cada mano fueron dejando destapados los pezones. Estiró sus manos hacia C y frente a sus ojos, repitió el movimiento de frotar pulgar sobre índice, movimiento de conocido y universal significado, con ella pícara y risueña mostrándoles ese gesto.

    -No se han olvidado de nada?

    —Un momento dijo C… y luciendo bulto caminó hasta su portafolios. Tomando un sobre lo pasó a Carla.

    -Gracias! Dijo ella ahora si me siento realmente puta. Así querías verme T? Como puta de tu amigo? Me desnudé bien? Le dijiste a mi cliente las condiciones? Las aceptó?

    —Sí, sí, aceptó dijo el tío.

    —Una hermosura Carla, dijo C y si cumples no habrá arrepentimiento de mi parte, al contrario… tengo una idea a futuro cercano, pero déjame verte.

    -Mira lo que quieras. Ahora soy tuya…

    —Debo apurarme, supongo que tengo una hora como con todas.

    -Que crees que has contratado? A este nivel no hay límites, lo que quieras y puedas… lo dije, soy tu puta, a eso me llevó T. Pero déjame decirte que no hay buena puta vestida.

    Se retiró dos pasos, bajó el portaligas y se lo quitó, dejándolo en el piso. Solamente queda la micro tanga hilo tapando casi nada. Y el juego prosiguió:

    -Última posibilidad de rechazarme, si me saco la tanga no hay vuelta atrás. Mirame bien… sigo adelante? Me la saco? O preferís que mi conchita se la coma? Dijo Carla, y comenzó a tirar de los hilos de la tanga, que comenzó a meterse en su conchita, hasta casi desaparecer. Y tras eso, mojó mínimamente un dedo con saliva y frotó uno de los labios de la concha. Otro dedo mojado frotó el otro labio.

    Aceptas esta puta C?

    —Sííí, por favor dijo C.

    -Entonces, T, vos que me emputecés… desatame la tanga.

    —Yo? En serio? Dijo el tío.

    -Sí, sos mi entregador, el que me incitó a esto…

    Casi temblando el tío se puso al lado de ella, no se atrevió a tocarla. Cuidadosamente desató la tanga en ambas caderas, sacó la tanga de entre las piernas, que ya salió mojadita y se la dio a Carla.

    Ella la tomó en una mano y la acercó a la cara de C. Te gusta el aroma?

    —No doy mas Carla.

    -A sus órdenes caballero… se la chupo?

    —Sííí.

    —Mientras me ato el cabello, me trae el certificado… así chupo tranquila, quiero ser una puta prolija! Jajaja

    Y mientras él lo trajo, ella se ató el cabello con la tanga! Un gesto que es muy sexy y en general sorprende.

    Hizo como que leía es certificado y dijo – Desvestite… ya sabes que Sergio puede, si quiere, sumarse. Y tu que pagas, autorizas o no a T.

    —Pueden hacer lo que quieran, pero que no me quede yo sin tiempo…

    -Ya te dije, me compraste a mi, tanto tiempo como quieras… sin reloj.

    Ya estaba C sólo con boxer, Carla se arrodilló frente a él y… oh sorpresa, al bajarle el boxer, saltó como resorte un miembro de mas que respetable longitud y de grosor normal, de los que se curvan hacia arriba, pegándose al pubis, de pelos muy muy recortados.

    -Linda!!! Exclamó Carla, y tomó los huevos en una mano y con la otra llevó la pija a su boca.

    Comenzó Carlita un trabajo fino, lento, de succión y lamida, mas caricias a las bolas.

    A veces la llevaba a fondo, otras se dedicaba a lamer la cabeza y los huevos.

    C le acariciaba las tetas y nosotros mirábamos sin hacer nada. Carla cesó el oral, comenzó a subir por el cuerpo de C sin decir nada, lamiéndolo sin cesar hasta llegar al cuello, le lamió las mejillas y comenzó a besarlo. Ya lo sabemos, irresistible, y C respondió bien, mucha lengua, cantidad de saliva y mientras tanto, era evidente que C le estaba restregando la poronga por los labios vaginales.

    Estaban parados al lado del sofá, Carla se inclinó y apoyó los brazos sobre el asiento.

    De a poco fue separando las piernas, lo primero era la gloriosa vista de aquella redondez de culo, ni mucho ni poco, firme y perfecto. A continuación se pudo ver los labios de la concha, suaves, depiladísimos, y luego, con mi ayuda abriendo los glúteos, el glorioso ano (el nudo de globo a decir de un amigo ja ja). C se arrodilló a lamer, cinco o seis pasadas y Carla dijo: “vamos a la cama Sr Cliente!“ (ja ja) Risas generales, y allá fuimos.

    -Servicio de putita con espectadores, dijo Carla… y más risas.

    Se tiraron a la cama, besos a mas no poder, manoseo mutuo, las tetas casi se gastan de tantas caricias, hasta que ella sugirió suavemente… ”69 por favor“.

    Y ella se giró y quedó sobre él. Lo chupaba, le acariciaba el ano con un dedo, y él retribuía chupandole la concha de manera desesperada, lamiendo el clítoris apenas asomado de su capuchón, de a ratos jugaba con la lengua en el ano de Carla y le insinuaba la punta de un dedo. Hasta que al final Carla cambió de posición.

    Se puso de espaldas, dobló sus piernas hasta que sus rodillas quedaron al costado de su cara, aunque abiertas, y sostenía las piernas con sus manos… -Seguime chupando, dijo.

    Claro en esa posición todo quedaba a la vista, la exquisita vulva entreabierta, los glúteos apenas levantados.

    C pudo lamer a gusto desde el ano hasta el clítoris, y vaya si lo hizo, a conciencia.

    Y llegó el pedido… -Metémela, cogeme!

    C me miró y dijo. — Así? Sin nada? Y la respuesta le llegó de Carla…. -Ponela de una vez!

    Pero C se tomó su tiempo. Comenzó a regregársela por fuera, la pasaba varias veces de abajo hacia arriba y volvía a empezar, acariciaba los pelitos del pubis, un par de veces le punteó el ano.

    Y de a poco con el glande empezó a abrir los labios, los abría y sacaba la cabeza, volvía a hacerlo, repetía y repetía… yo que la conozco, vi que Carla volaba de calentura, gemía suavemente.

    -Ponémela! Imploró.

    C la sacó, era innecesario pero escupió su mano y lubricó la cabeza de la pija. La comenzó a meter muy lentamente y de pronto una estocada tremenda y la metió a fondo!

    -Ayyy sííí hijo de puta cogeme como a puta.

    C entraba y salía, la pija brillosa de los jugos de Carla, el tío y yo desesperados de calentura mirábamos. Y mete saca, mete saca, Carla apoyó firmes sus pies en la cama y comenzó a acompañar los vaivenes de él.

    Entonces la sacó del todo, esperó dos segundos y se la volvió a meter a fondo, -Sí sí, mas, así así…

    Finalmente C casi extenuado, dijo… — Me acabo donde la querés putita?

    La respuesta de Carla fue cruzar sus piernas en las nalgas de C y atraerlo mas dentro. -Adentro tonto, adentro! -Ponémela mas!

    C acomodó el cuerpo, empujó y quizás fuera real o imaginado, pero a la vista pareció que le entraba mas.

    Dos movimientos mas, y Carla, entre gemido y susurro dijo – Mas mas quiero mas leche! ah sí sí así…

    C casi que se desplomó sobre ella, la besaba, “no te salgas pidió ella” … y se dieron vuelta quedando ella encima. Siguieron besándose y Carla movía apenas su pelvis todavía con él adentro.

    Al salirse de ella, algo de leche se derramó a la cama, y el miembro todavía estaba medio duro y con restos de semen. Lentamente, Carla recogió el semen de la sábana con los dedos y lo saboreó, y luego se dedicó a limpiar el instrumento de C hasta dejarlo como recién lavado.

    Yo lo sabía, lo iba a hacer y lo hizo… lo besó de lengua, con restos de flujo y semen en su boca y C no se molestó, lo disfrutó.

    Oero quedaba más oor hacer. Una dirmida de Carla con ellos dos, y un desliz que oermite a C saber que son tío y sobrina.

  • El nuevo asistente de oficina

    El nuevo asistente de oficina

    Desperté muy temprano por la mañana, era lunes y odio este día, una nueva semana de trabajo y otra semana en qué tengo que aguantar las exigencias de mi jefe y a mis tontos compañeros. Me di una ducha para relajarme, prepare el desayuno para mis pequeños y me senté a comer con ellos, más tarde se sumó a la mesa mi esposo, solo estuvo ahí callado quizá preocupado de sus asuntos y algo apurado pues de pasada a su trabajo dejaría a los niños en la escuela.

    Últimamente nuestro matrimonio no marchaba muy bien, peleas, deudas y quizá la monotonía estaba influyendo en lo nuestro, al irse ni siquiera se despidió de mi. Trate de no darle importancia al asunto y me propuse a tener un buen día, me fui al auto y maneje hasta mi trabajo, llegué me encerré en mi oficina y comencé a hacer mis cosas. Al rato escucho que tocan mi puerta, se trataba de mi jefe (Gustavo), pero está vez a su lado estaba un chico muy joven de unos veinte y tantos, de unos 1,75, flaco, algo despeinado y mal vestido.

    Gustavo: buenos días Mónica, disculpa si interrumpo, te quería presentar al nuevo asistente de oficina, su nombre es Antonio, si deseas alguna copia, recibo, factura, tomar café o traer tu almuerzo el estará para servirte, ok?

    El chico solo me miraba nervioso y no decía nada, podía entenderlo, quizá era su primer trabajo

    Yo: ooow un placer conocerte Antonio, tranquilo que acá poco a poco aprendiendo y quien sabe quizá algún día logres ascender

    Antonio: gracias señora

    Yo: ok si necesito algo te llamo está bien

    Gustavo: bueno dejemos a la señora trabajar, hasta luego.

    Llegó la hora del almuerzo, ya todos le habíamos hecho el pedido de almuerzo al chico nuevo y el nos lo trajo, note que le entrego su pedido a todos pero para el no había comprado nada así que agarre mi comida y les dije que a todos que por favor me disculparan pero que me iba a comer en mi oficina, le pedí a Antonio que me acompañará porque necesitaba algo, ya en mi oficina comencé a interrogarlo.

    Yo: y tú qué vas a comer?

    Antonio: no nada, no tengo hambre

    Yo: seguro

    Antonio: si claro

    Yo: pues parece que me mientes, te daré la mitad

    Antonio: gracias

    Yo: cuéntame de ti, de dónde eres?

    Antonio: soy nuevo en la ciudad, recien me mudé hace unos días y pues bueno conseguí este trabajo

    Yo: ay pero eres muy jovencito, yo no me imaginaria que mi hijo se vaya solito a otro sitio. Y tú familia?

    Antonio: tengo una novia e hija, es por ellas que me vine a trabajar tan lejos

    Yo: puedo entender yo por mi familia haría cualquier cosa

    La charla siguió y al terminar de almorzar, nos despedimos y seguimos con nuestras tareas. Llegó la hora de salida y me fui a mi casa, al llegar ya mis hijos tenían preparada la cena, comi y me fui a dormir, mi esposo llegó más tarde, ni siquiera me dijo una palabra, solo se acostó a mi lado y se durmió de nuevo

    Al día siguiente no solo prepare el desayuno para mi familia, también guarde un poco para Antonio, al verlo en el trabajo se lo entregue y me encantó su cara de alegría, no paraba de agradecerme, en la hora de almuerzo volvimos a juntarnos a comer y charlar, era un chico muy agradable, me recordaba a mis hijos y ya parecía uno más. Así fueron pasando los días y cada vez tomabamos más confianza, otra realidad era al llegar a casa, si bien mis hijos eran la luz de mi vida, mi esposo lograba arruinar todo con sus actitudes y su falta de atención hacia a mi. Antonio comenzó a darse cuenta de mis bajones de ánimo y un día el tema salió a flote, le conté de casi todo lo que pasaba en mi matrimonio y que ya no sabia que hacer para recuperarlo.

    Antonio: tengo una idea

    Yo: que?

    Antonio: debes darle una sorpresa, algo fuera de lo común, que rompa con la rutina.

    Yo: que sería?

    Antonio: bueno ya tu debes saberlo

    Yo: ay no, para ustedes los jóvenes todo se resuelve con sexo, ya nada es lo mismo, ya no tengo el mismo cuerpo de hace 20 años

    Antonio: de que hablas? Eres muy atractiva y además aún eres joven, estás para disfrutar aún

    Yo: jajaja te pasas muchacho, bueno te escucho

    Antonio: debes darle una sorpresa en la cama, sal y compra lencería sexy, adorna tu cuarto con rosas, velas, música suave, algo de licor y no se algo más que se te ocurra

    Yo: mmmm puede ser no?

    Antonio: claro hazlo y mira se que te va a ayudar

    Me quedé pensando en lo que dijo Antonio y quizá si podría a ayudar así que al salir del trabajo corrí a comprar todas esas cosas, principalmente un lencería roja muy sexy, me fui a mi casa y prepare la sorpresa, pero para terminar de arruinar todo mi esposo no llegaba, se hacía tarde y el idiota ni siquiera respondía su teléfono, me desanime, destape la botella y comencé a tomar

    Llame a Antonio para contarle cómo estaba marchando su maravilloso plan

    Antonio: lo siento, ni siquiera se que decirte

    Yo: ya vale verga no pienso soportar más esto

    Antonio: estás tomando?

    Yo: si que más queda

    Antonio: solo no vayas a hacer nada raro

    Yo: quiero bailar ahora

    Antonio: con quién? Es muy tarde ya

    Yo: acompáñame, eres mi amigo o no?

    Antonio: si pero ya es tarde, mejor duerme y luego hablamos del tema

    Yo: tu me hiciste meterme en esto, ahora hazte cargo

    Antonio: está bien pero solo un rato

    Tome una falda, unos tacones y una blusa y pase a buscarlo, lo recogí y fuimos a una discoteca, pedimos algunos tragos y nos pusimos a bailar, no duramos mucho ahí pues todos ahí nos miraban y con razón yo con mi edad podría ser la madre de ese chico. Le pedí que los fuéramos y el dijo que si, salimos y nos montamos en mi carro.

    Antonio: ahora?

    Yo: no lo se

    Antonio: vamos a mi cuarto, no es un lujo pero ahí podemos estar tranquilos

    Yo: está bien vamos

    Llegamos a su cuarto, no tenía mucho ahí, solo su cama, una mesa, su cocina y un par de sillas. Nos sentamos y nos pusimos a tomar mientras seguíamos charlando, yo ya estaba mareada pues había estado tomando desde antes de salir de casa, en una de esas me invitó a bailar y le acepte, estuvimos bailado los dos solos bien pagados, de a poco comencé a sentir su paquete cerca de mi ombligo, por mi mente pasaron un montón de cosas, será que así de vieja como estoy aún así este joven me desea?

    Yo: crees que soy atractiva

    Antonio: si claro -respondio sonrojándose.

    Yo: en serio? Por que?

    Antonio: bueno pues eres bonita, te vistes bien, hueles rico, eres muy amable y tiene un buen cuerpo para tu edad respondió entre nervios-

    Yo: lo averiguamos?

    Me levanté mi blusa y deje ver toda la parte de arriba de mi cuerpo, también me baje la falda y quedé solo en lencería, esa lencería que había comprado para mi esposo pero que ahora quería que alguien más me la quitará, el solo me quedó mirando un rato

    Antonio: tu esposo es un idiota

    Vino hacia mi y cuando ya estaba cerca se dirijo hacia mi cuello y comenzó a besarlo mientras con sus manos me tomaba de la cintura

    Yo le quite su camiseta y ver su pecho flaco pero definido me calentó aún más, hace tiempo que no tenía algo así para mí, le pedi que se sentará en la cama y luego me quite el sostén y puse mis tetas sobre su cara, el se puso a lamer mis pezones sin dudarlo y poco a poco fue bajando y besando mi abdomen y mi pelvis, me bajó la panty mientras seguía besando y yo ya me comenzaba a mojar, ahora era mi turno, le bajó sus pantalones y saque su verga, comencé a masturbarlo y luego a mamar, el solo me tomaba de la cabeza y respiraba algo agitado, le puse mucho empeño pues tenía que demostrar mi experiencia, así que lami todo, su cabezota, sus bolas, me lo metía hasta la garganta, por último lo escupí y procedí a sentarme sobre su verga, hace tanto tiempo que no me sentía así, tire un gemido cuando entro toda y comencé a cabalgar sobre ella, dando sentones cada vez más fuertes

    El ya estaba muy excitado, se levantó y a mi tambien, me inclino y puse mi mano sobre la cama, escupió sobre su verga y me la metió paraditos, me agarró de mis tetas y me daba tremendos azotes de verga, se escuchaban aplausos por toda la habitación y yo no podía dejar de gemir, siento que alguien más nos tuvo que haber escuchado, ahí tuve mi primer orgasmo, me tire un rato en la cama pues estaba muy agitada, pero el me

    miraba y quería seguir, yo sin duda quería complacerlo con todo. Posó su cara en mi vagina y comenzó a lamer, pasar su lengua sobre toda mi vagina y mi culito, jugar con mi clítoris, yo me retorcia de placer, seguido se levantó y me penetró mientras yo seguía boca arriba, puso mis piernas en sus hombros y comenzó a moverse, yo me sentía en el cielo, el no decía nada, solo me miraba y se notaba muy concentrado, cada vez fue aumentando el ritmo, de un momento a otro su mano fue a mi clítoris comenzó a jugar con el, yo estaba loca de placer y no tarde en venirme nuevamente, el seguío dándome y de un momento a otro saco su verga y se vacío sobre mi abdomen, se acostó a un lado mío y descansamos un rato. Así pasaron unos 20 minutos y me levanté para irme a casa, era tarde y había que trabajar, me subí a mi carro y me fui, solo alcance a darle un beso en la mejilla de despedida

    Desperté por la mañana con algo de resaca y cansada, pero estaba muy feliz, por fin había tenido una noche como hace tiempo no la tenía, mi esposo estaba ahí aún lado dormido pero no me importo. Desayuné con mis hijos y me fui al trabajo, ahí vi a Antonio no se porque pero me sentí avergonzada, me encerré en mi oficina pero eso no evito que el entrara, nos saludamos y se paró a lado de mi, mientras yo estaba sentada.

    Antonio: me vas a evitar siempre?

    Yo: lo que paso anoche fue una locura, no volverá a pasar

    Antonio: acaso no disfrutaste

    Yo: esto está mal, soy mayor que tu y tengo esposo

    Antonio: tu esposo de seguro se coge a otras y tú qué estás tan rica solo te quedaras aguantando eso

    Me tomo de la mano y me levanto y me quedé de espaldas hacia él

    Antonio: dejarme hacerte mujer

    Comenzó a besar mi cuello y levanto mi falda, yo me dejaba llevar, me bajó la panty y puso su verga en mi vagina, basto algo de saliva para que entrara, me apoye sobre la mesa y comenzó a darme embestidas, yo trataba de no gemir pero era inevitable, el me daba nalgadas y comenzó a decirme cosas

    Antonio: de ahora en adelante vas a ser mi mujer, mi puta

    Antonio: está claro?

    Yo: si sii

    Antonio: si que?

    Yo: si papi

    No tardo en venirse sobre mis nalgas, se guardo su verga, se abrochó el pantalón y se fue. Me dejó súper excitada, ya lo deseaba aún más. Y así fue cada vez que podíamos cogíamos, ya sea un rato en la oficina o en hoteles baratos al salir del trabajo, mi esposo nunca se enteró ni sospecho, fue un gran momento, fue como sentirme joven de nuevo, todo termino cuando terminó su contrato, nunca más supe más de él, sabía dónde vivía pero no lo busque, creo que es por nuestro bien.

  • La sobrina

    La sobrina

    Continuación del relato “Los tíos”. Tanto Pablo como yo aún nos mirábamos asombrados tratando de explicarnos la repentina decisión de nuestra sobrina Anita de pedirnos permiso para visitarnos y pasar unos días en la quinta que habíamos alquilado en Escobar. Más aún cuando nuestra relación con ella era casi nula, en realidad la habíamos vuelto a ver un par de veces desde nuestras vacaciones en conjunto con la familia de un en Miramar el verano pasado.

    Y ahí estábamos en el jardín los tres tendidos en reposeras al lado de la pileta alrededor de la mesita de madera con la jarra de naranjada y los tres vasos, nosotros en malla y ella aún con la ropa que había llegado y apenas había tenido tiempo de sacarse la campera y tirar la mochila en el piso y dejar caer muerta de cansancio en la reposera sus 21 años.

    Le preguntamos qué era lo que la había decidido a visitarlos, Ana tardó un poco antes de contestar, eso hizo que Pablo y yo nos mirarnos entre nosotros y con Ana.

    Ana: Uds. saben que tanto Pablo como vos Mahia son mis tíos preferidos. Hacía bastante que quería venir pero no me decidía, en realidad desde hace un año, cuando volvimos de vacaciones, exactamente esto comenzó a rondar en mi mente desde que tuve la primer conversación con mi hermano Juan.

    Pablo y yo nos imaginamos sobre qué había tratado esa charla, pero hasta donde Juan le había contado a su hermana lo que había pasado aquella noche en el hotel de la ruta, se lo preguntamos:

    A: Bueno, en principio solo me contó como lo había excitado a él la situación de compartir la habitación y verlos a Uds. dos en ropa interior jugando alrededor de la cama, sabiendo que lo hacían para calentarlo, mientras él no sabía cómo disimular su erección que le salía por el costado del calzoncillo, y que a la vez quería que se la vieran, porque a vos tía te había visto varias veces mirándosela en la pileta de casa.

    Pablo: Pero decime Anita, donde estaban Uds. cuando te contó lo que pasó esa noche?

    Yo sabía porque Pablo le preguntaba esto, él se estaba imaginando como había reaccionado Ana al relato, cómo se lo contó Juan y qué hacía mientras lo contaba, lo sabía porque yo también trataba de imaginar la situación y cuanto más lo imaginaba más crecía mi calentura, no podía olvidar las palabras de Juan cuando nos dijo que si queríamos nos mandaba a su hermana. Esta aparición era lo que nos había prometido? Él la había convencido en venir y cómo lo había hecho?

    A: Unos días después de las vacaciones yo ya estaba acostada en mi cuarto y Juan me pidió permiso para entrar, me dijo que tenía que contarme algo que había pasado en el hotel de la ruta y que me iba a gustar mucho, pero con la condición que me destapara, él se sentó a los pies de la cama, estaba solo con un slip, me recordó que yo siempre le había contado como me atraías vos tío, y que lo que tenía para contarme me iba a convenir destaparme. Es verdad, siempre me gustaste mucho Pablo y la idea era tentadora, Juan me había visto ya en bombacha, yo normalmente duermo en bombacha y con una musculosa y no quería perderme el relato, además a Juan se le notaba que estaba excitado, por el bulto en el slip, y eso también me tentó.

    Mahia: Pero Uds. tienen relaciones?

    A: No!!! Yo soy virgen, pero soy una pajera compulsiva y no me quería perder una historia que percibía me iba a dar pie a mucha paja, con decirte que en cuanto me destapé y separé las piernas Juan se quedó hipnotizado mirando el lamparón de flujo en mi bombacha gris, y la cabeza de la poronga para variar se le escapó por el costado del calzoncillo.

    M: Dale contanos como siguió. Yo a todo esto me había pasado a la reposera de Pablo y disimuladamente con el codo le refregaba la pija que ya la tenía bastante parada de solo mirarle las tetas a la pendeja y con lo que le había confesado que siempre la había calentado.

    A: Siguió en varias noches, porque no me contó todo junto, me hizo desear tipo Las mil y una noches, la primera noche comenzó con los preliminares para acostarse y después las sensaciones que fue teniendo a medida tía que te rozaba el culo con la pija y como le iba creciendo, sabiendo que vos no estabas dormida porque te sentía empujar para sentirla mejor, a pesar que todavía no le habías contado a Pablo lo que te estaba haciendo Juan. Y vos que sentías tía?

    M: No me digas tía que me cuesta concentrarme, llamame Mahia, quiero pensar que no sos mi sobrina, así te cuento más con detalles, imagínate como estaba, habíamos pensado tanto con Pablo en esa situación, que ahora que había llegado y con tremenda poronga apoyada en el orto quería alargar la situación lo más posible, no solo empujaba sino que movía en círculos el culo para hacérsela parar más, mi culo ya estaba dilatado para tragársela. A vos no te pasaría?

    A: No se Mahia. Así te gusta que te diga? A mí también me calienta más que parezcas otra mina, te digo no sé porque nunca tuve la pija de mi hermano en el orto, pero de solo imaginarla no sabés cómo estoy empapada. Quieren que se la muestre? Porque también me contó que estaban calentitos conmigo como yo con Uds. Pero se las muestro si Uds. se desvisten y Pablo te la apoya como lo hizo Juan, tantas veces me pajeé pensando en cómo la tenían los dos y como cogían no quiero perderme la oportunidad de mostrarles la paja que soy capaz de hacerme delante de Uds.

    P: Pero mejor porque no vamos a nuestra pieza así estamos más cómodos y podemos vernos mejor?

    A: Estaba por pedírtelo, pero me daba vergüenza.

    Nos levantamos y nos acomodamos en la cama grande, Pablo y yo nos desvestimos uno al otro frente a la pendeja que no nos sacaba de encima la mirada de lujuria, solo nos dejamos la bombacha y el calzoncillo, cuando terminamos le preguntamos si la gustaba lo que veía.

    A: Me encanta, me tienta, me enloquecen, no sé si concentrarme en el bulto de Pablo o en tu bombacha metida en la raja, me pasan tantas cosas por la cabeza…

    M: No querés que te desvistamos nosotros?

    A: ¡Nooo! No quiero ni que me rocen, solo mírenme mientras me saco el top, les gustan mis tetitas? Las chuparían? Y ahora el short que está empapado igual que la bombacha que me la dejo para que vean las manchas de mis acabadas, les gusta también mi conchita, conchita es una forma de decir, porque soy virgen de pija, pero como verán_ aquí corrió la bombacha y abrió las piernas separándose los labios mayores con dos dedos y apareció una hermosa vagina bien dilatada_ con todo lo que me he metido pensando en mi hermano y en Uds.!!! Y Uds. me pensaron mucho mientras cogían?

    P: Ya te vamos a contar. Y tus tetas y tu concha nos encantan, mirá como se me puso!

    A: La tenés hermosa, como me contó Juan, no sabés como me la metería. Aprovechá Mahia, ponete de costado para que te vea bien y dejá que Pablo te apoye la puntita en el ojete, y vos empezá a hacerle con el culo el jueguito que le hacías a mi hermano para que sufriera, guacha

    M: Ah, me decís guacha, mirá que hago que Pablo te la apoye a vos!

    A: No hace falta? Mirá como tengo ya metido dos dedos en mi culo como si estuviera sintiendo la de él.

    Y parecía verdad que la tuviera, porque se había puesto de costado como yo, tenía los ojos cerrados, las mejillas coloradas por la calentura, se mordía los labios y mientras empujaba el culo para enterrarse más los dedos, la respiración se agitaba cada vez más.

    P: Dale, sentí contando lo de tu hermano.

    A: Me contaba que lo que más le calentaba era como vos le relatabas a Pablo lo que sentías apoyándote la pija de mi hermano empalada contra tu culo, de cómo te hacía gozar no solo lo grande y caliente que la tenía, sino el estar describiéndole a Pablo lo que sentías, le decías que sabías que él gozaba con tu placer, y vos te alimentabas a la vez del placer que a él le producía el verte gozar de cualquier manera, y no le importaba con quien lo hicieras, con él o con otro hombre o mujer. Aparte me decía que tu cara se reflejaba la lujuria porque le contabas todo esto mirándolo jadeante, y después de la misma manera giraste la cabeza y empezaste a contarle a Juan como a partir de esa noche lo ibas a hacer calentar en cualquier lado, que se la ibas a agarrar cada vez que pudieras, sobre todo cuando estuviera mi madre o yo presentes, no es cierto?

    M: Sí, es verdad, le prometí que cuando estuviera mi hermana presente o vos le iba a pedir que mientras yo le amasaba la poronga por encima del pantalón hasta ponérsela bien al palo, las mirara y se imaginara que se la estaba tocando alguna de Uds., y se le pusiera como yo se la estoy poniendo ahora a Pablo, mirá…. Te gusta_ le dije mientras le hacía formar un tremendo bulto bajo el calzoncillo.

    A: Sabés que me encanta, que se la chuparía como se la chupó mi hermano. Por favor sacala fuera de la bragueta que quiero ver cuando se la pajeas, igual que lo hiciste la otra vez a mi hermano en casa como le habías prometido?

    M: Ah, te diste cuenta?

    A: Sí, cuando estaban los dos detrás de la barra preparando los tragos, vi como movías un brazo y hacías que nos mirara a mamá y a mi mientras le hablabas al oído, que le decías guacha?

    M: Le pedía que se las imaginara cogiendo con él, y cuando la tuviera bien parada se las mostrara, que Uds. se den cuenta, inclusive que si veía que le miraban el bulto, tratara de disimuladamente rozarlas y hasta apoyarlas. Yo no vi cuando paso al lado de tu vieja pero si cuando se quedó un rato detrás tuyo, se la sentiste?

    A: Y cómo! Lo suficiente para mojarme, y también pude ver a mamá mirándole el bulto, claro que con la poronga que tiene mi hermano es muy difícil desviar la vista, pero después también se le acercó a mamá y se le puso detrás como para abrazarla haciéndole una broma y dándole un beso en la mejilla, primero ella intentó separarse sorprendida, claro se la debe haber clavado como a mí, pero después me llamó la atención que se dejó seguir abrazando.

    M: Yo apostaba que mi hermana era tan puta como yo, y como vos, por eso se me ocurrió mandarlo para tentarlas, y ahora que sé que las dos se prenden voy a pensar con Pablo cómo calentarla a tu vieja con la pija del nene hasta que se enloquezca por tocársela.

    A: Conmigo ya no tenés que hacer nada, vivo mojada solo pensando en tocársela

    M: Y porque no lo haces, si él te lo debe pedir a cada rato?

    A: Claro! Y hasta me la refriega cuando puede, pero quiero hacerlo y hacerme desear, quería gozar primero con lo que me contaba y necesitaba la versión de Uds., no fuera cosa que mi hermano estuviera inventando y me estuviera calentando al pedo. Se imaginan mi sufrimiento mientras me contaba había sacado la poronga del calzoncillo y se la estaba desesperado pajeando, en un momento se levantó y me la puso al lado de cara pidiéndome que se la chupe, pero le dije que volviera a su lugar mientras me enterraba tres dedos en la concha, le dije que no me lo pidiera más porque estaba muy caliente no iba a poder contenerme viéndole esa la pija así parada, y que mejor volviera a su lugar para seguir contándome.

    P: Y que hizo tu hermano?

    A: El hijo de puta se sacó el calzoncillo y se estiró en la cama con las piernas abiertas hacia mí para que yo pudiera admirar su poronga en toda su dimensión y me contó la sensación que tuvo cuando te empezó a meter la cabeza de la pija y estabas tan mojada que no solo no le costó nada meterla sino que se le resbaló en tu flujo tibio de tal manera que casi te entra entera de un saque, suerte que Pablo la tenía agarrada y estaba entusiasmado pajeándolo y refregándotela a vos por la concha y de vez en cuando te la apuntaba a ese culo hermoso que tenés y que me vuelve loca Mahia, a mí me gustaría tener ahora pija para apoyarte la cabeza en el orto y empujártela para irte abriendo y enterrártela hasta sentir mis pendejos contra tus nalgas.

    M: Si seguís hablando me vas a hacer acabar guacha! Me encanta que me desees. Tanto te gusta mi culo? Es el único que te gusta o hay otros que quieras cogerte?

    A: Ay! me da vergüenza… pero hay otro… el de mi vieja… es que de tanto pajearme pensando en vos, Uds. son tan parecidas, que empecé a mirarla para poder imaginarte mejor y de esa manera calentarme más rápido y poder pajearme delante de ella sin que se diera cuenta… bah! Creo que algunas veces se dio cuenta, porque se quedaba mirándome y se ponía colorada.

    M: Quiere decir que se calentaba también, si debe ser tan puta como yo, cuando vaya a tu casa le voy a Hacer el mismo jueguito que le hago con tu hermano pero con vos. Querés!

    A: Claro que sí me encantaría que lo hicieras, y ahora que lo imagino me gustaría que vos también participaras del trio, nunca los pensaste?

    M: Muchas veces, no te olvides que de adolescentes dormíamos en la misma cama… y las dos escuchábamos a nuestros viejos garchar a la noche… las calenturas que nos agarrábamos!

    A: Por eso se ponía colorada cuando me veía pajearme, dale contame tía qué hacían, que ahora me muero no solo por venir acá sino también por volver a casa y meterle la mano en la concha a tu hermana!

    M: No, en otro momento. Mirá vos querías una pija para meterme? Acá la tenés una linda poronga de tu tío que está por reventar. Por qué no te sacás la bombachita y venís al medio entre nosotros y te pasas la pija de Pablo entre tus piernas y me la apoyás a mí como si fuera tuya.

    A: Ay! No me tientes, por tu culo soy capaz de cualquier cosa!

    M: Yo también deseo que lo hagas, por favor vení, cógeme nena…

    Ana se sacó la bombacha y comenzó a gatear hacia nosotros con la mirada fija en mi culo, que yo lo había levantado y lo movía para seducirla, no soportaba que tardara tanto en llegar, en ese momento me di cuenta cuanto la deseaba a la pendeja, hasta qué punto me calentaba y me había calentado siempre, se parecía tanto a mi hermana! la deseaba casi más casi más que a su hermano. Pablo se corrió un poco y se estiró para hacerle un espacio a ella, Ana se acostó detrás mío, bien pegada y empujando con la pelvis, casi acabo al sentir su pubis contra mi culo y sus tetitas apoyadas en mi espalda, Pablo le separó las piernas y le metió la pija resbalando en el flujo entre los labios de su concha hasta llegar a apoyármela justo en el orto, en ese momento empujé intentando meterme por lo menos la cabeza, lo cual conseguí en parte, Ana comenzó a bombear como poseída mientras decía:

    A: Ay! Maiha no sabés como me está poniendo ver la pija de tu marido empapada por mis flujos de tanto refregarme la concha contra el tronco, y ver como sobresale entre mis piernas como si fuera mía y yo te estuviera hundiendo la cabeza en ese ojete hermoso que tenés, hasta puedo sentir la presión que le estás haciendo en la pija con tu esfínter y sentir la leche que pugna por salir de los huevos que tengo apoyados en mi culo, tanto que me encantaría acariciarlos para ayudarlo a Pablo a acabar, pero quiero alargar esto que imaginé tantas veces.

    P: A mí me encanta sentir tus pendejos contra mi culo cada vez que bombeas y tus tetas contra mi espalda, yo también quiero que esto no termine nunca, me gustaría que tuvieras una pija, porque ahora me doy cuenta que si fuera así no necesitaría más nada, y sería a vos a la que estaría pajeando todo el día, y chupándotela, por favor besame, quiero sentir tu lengua para poder imaginar mejor cuando me la metas en la concha, porque hoy me la vas a chupar, no es cierto, ya basta de pruebas y comprobaciones, hoy te vamos a recoger como a tu hermano, no es cierto preciosa?

    A: Ay! Maiha creo que sí, que ya no tengo vuelta atrás, Pablo por favor sacásela del culo y cógeme a mí, y vos date vuelta que vas a ver lo que soy capaz de hacer con esta lengua!

    Me di vuelta para contemplar la cara de lujuria de Ana, solo verla con los labios entreabiertos y asomándole la punta de la lengua punta entre ellos mientras se acercaba y alejaba lentamente hacia los míos haciéndome desear, me hizo olvidar que Pablo me había sacado la pija que tanto me gustaba y estaba tratando de meterla en la conchita virgen de Ana, la agarré por el cuello y traté de besarla, pero solo logré que ella con una sonrisa cargada de lujuria ladeara la cabeza de un lado a otro y apenas me rozara los labios con su lengua.

    Por fin su lengua entró en mi boca y empezó a enredarse con la mía, yo estaba enloquecida con este beso empapado con nuestras salivas que chorreaban por nuestros cuellos y terminaban colgando en gotas en nuestros pezones. En un momento Ana se separó para mirar nuestras tetas ensalivadas y comenzó a refregar las suyas contra las mías, la boca entreabierta se dirigió a uno de mis pezones, cuando estaba llegando se ve que la cabeza de la pija de Pablo se le debe haber hundido en esa raja cuyo camino habían facilitado los consoladores de mi sobrina, porque ella desesperada se prendió a mi teta con tanta pasión, que le metí una de mis piernas entre las suyas le agarré las nalgas y comencé a cogérmela refregando nuestros clítoris contra los muslos.

    El cuerpo de Ana serpenteaba entre el cuerpo de Pablo y el mío de una forma desesperada, su piel estaba tan caliente que tanto mi marido como yo nos aferrábamos uno al otro para aplastarnos contra ella deseando saciarla, volví a besarla con la misma pasión con que ella lo había hecho, llevados por el éxtasis que provocaba esta pendeja en ambos, mi lengua la penetró tan profundamente en la boca al mismo tiempo que lo hizo a pija de Pablo en su concha hasta los huevos, anunciando la acabada al unísono de los tres.

    Cuando Ana pudo dejar de estremecerse por la acabada nos preguntó con una sonrisa hermosa:

    A: Bueno tíos, pensemos cómo hacemos para organizar una caliente reunión de familia?

  • Mi esposa rompe las reglas (III)

    Mi esposa rompe las reglas (III)

    Ceci, mi esposa, me había entregado una lista con todas las personas que quería cogerse antes de terminar el año. Me pidió que tachara los que no quisiera que se la cogieran y si quería podía elegir el contexto del encuentro y si quería participar o no. Le pedí un tiempo para analizar la lista, además la situación se dilató porque otra situación se cruzó en el camino.

    Laura, la amiga del trabajo de Ceci y con quien yo había cogido ya un par de veces con el beneplácito de mi esposa, había acordado investigar mediante una conocida de confianza la posibilidad de acceder a una orgia de alto calibre.

    Son gente rica, un grupo cerrado y exclusivo, no es fácil entrar. Mi amiga y su esposo hacen parte. Ella me dijo que le enviara fotos de nosotros, que escribiéramos una carta solicitando una invitación especial y que nos hiciéramos esta lista de exámenes. – Nos contó Laura durante un almuerzo de medio día al que las invité.

    Esa misma noche Laura fue a nuestra casa con un maletín lleno de ropa. Ella y Ceci pasaron un buen rato probándose ropa y maquillándose con la intención de tomar unas fotos que llamaran la atención. Según la amiga de Laura, si un comité o algo similar que administraba el evento nos encontraba atractivos y nuestros exámenes salían bien, era posible que nos dieran acceso como invitados por una ocasión, nunca estaba de más gente bonita y nueva en una orgia.

    Mientras tanto, yo escribí la carta.

    A quien interese:

    Desde hace un par de meses que mi vida cambió cuando decidí hacer un intercambio de parejas con un amigo. Desaté un aspecto de mi esposa que siempre había estado allí pero amarrado a un miedo paralizante, el miedo de perder a la persona que amas.

    Desde que empezamos a ver a otras personas nuestra vida está llena de emoción, nuestra relación fluye mejor, dejamos aquel miedo a la infidelidad y el otro miedo de perder al otro se transformó en una confianza sólida.

    En ese camino conocí a Laura, amiga mi esposa y hemos formado una relación diferente en la que tres personas se reconocen física y emocionalmente como iguales, nos estamos divirtiendo.

    Somos cuidadosos, entendemos los riesgos que esto implica. Solo esperamos que nuestras fotos les gusten y que quieran tanto como nosotros compartir esta increíble experiencia. Por cierto, llevo a ustedes un par de diosas, espero que allí haya algo bueno para mí.

    Decidimos tomar las fotos en la habitación. Ceci se había puesto un vestido enterizo rojo brillante de tiritas de en los hombros y una falda que apenas si le cubría las nalgas y tacones rojos. Laura llevaba un top morado, el abdomen descubierto, una minifalda morada también y zapatos blancos de plataforma. Primero tomé con mi teléfono las fotos de Ceci, de frente, de lado, de espaldas, una riendo en plano cerrado y un par sugestivas de piernas abiertas y arrodillada en la cama volteando a ver a la cámara. Se veía increíble, me empecé a excitar. Después vino Laura, las mismas fotos de cuerpo entero y luego las sugestivas. Sentí que posaba para mi y no para aplicar a la orgia cuando se subió en la cama y se colocó paralelamente a la cabecera. Posó su cara sobre las sábanas, arqueó la espalda y levantó el culo. Espectacular.

    Cuando fue mi turno tenía una erección de los mil demonios muy evidente. Yo llevaba un traje negro con camisa blanca.

    ¿Uy pero qué está pasando ahí abajo amigo? – Dijo Ceci riendo y viendo mi entrepierna.

    Soy solo un humano mi amor

    Yo quiero unas fotos especiales para mí

    Terminaron mis fotos básicas. Las poses sugestivas de mi parte no iban a aportar mucho, así que terminó la sesión. Por lo menos la parte oficial.

    Siéntate y sacate eso – Me dijo Ceci empujándome a la cama.

    Sácalo tú – le respondí.

    Bruscamente tomó mi pantalón y desató el botón, el cierre bajó solo por la fuerza con que jalaba. Mi falo salió como un resorte.

    Ufff… Mira eso – Dijo Laura.

    Sí… qué tal… ¿Le tomamos unas fotos? – dijo Ceci.

    Jajaja siii!

    Sacaron sus teléfonos y empezaron a fotografiar mi verga desde distintos ángulos.

    Espera… creo que se verá mejor si… – Dijo Ceci mientras lanzaba un escupitajo sobre mi palo y con la lengua y los dedos lo acomodaba a gusto para la foto que quería sacar.

    Falta por aquí – dijo Laura acercándose y sacando su lengua con una cantidad jugosa de saliva que esparció desde la base, pasando por todo el tronco y hasta el glande de mi instrumento.

    Terminaron su trabajo artístico.

    ¿Me compartes las que tomaste tú?- Le dijo Laura a Ceci.

    ¿Tanto te gusta la verga de mi marido?- preguntó Ceci.

    Pues la verdad, sí, está deli

    Te traje un día como regalo para él y ahora te lo coges cuando quieres. Te lo llevas y lo exprimes

    ¿Te molesta eso?

    Un poco sí

    ¿Y si le preguntamos a él que piensa? Si le molesta cuando me lleva a un motel, me quita la ropa, me chupa el culo y después me la mete – Dijo Laura agarrandome la verga y metiéndosela en la boca.

    Perra descarada

    Así me dice amiga… que soy su perra

    Ceci me miró, yo la miré. Me sonrió.

    Las dos empezaron a chuparmela, sus labios chocaban disparando ráfagas de energía erótica por toda la habitación. Los vestidos elegantes desaparecieron y pronto nos fundimos en una sesión de caricias intensas. Los tres acostados en la cama, las manos buscaban donde posarse sin estar seguras de quién era el cuerpo. Follamos por un rato y nos quedamos dormidos.

    Lo siguiente fue hacernos los examenes al otro día. Proceso claramente no tan placentero como los requisitos ya tachados. Era importante estar limpios para poder participar. Los exámenes tardaron tres días en estar listos pero salieron bien, estábamos encaminados.

    Laura imprimió y llevó todo el material en un sobre a su amiga. A la vieja usanza, nada de emails que dejaran rastro. Le aseguró que una vez revisada la información, nos aceptaran o no, todo sería incinerado, esta gente se lo tomaba en serio.

    Pasó una semana.

    Hola babys… – Escribió Laura en un chat que teníamos los tres.

    ¿Alguna noticia amiga? – Dijo Ceci.

    ¡¡¡Nos aceptaron!!!! Es este sábado!

    Wooo

    Siii

    La cosa empezaba como a las 7 de la noche. Yo quería ser puntual pero las chicas me aseguraron, mucho más experimentadas que yo en salir de fiesta, que era mejor llegar un poco más tarde cuando todo estuviera más prendido. Así lo hicimos. Ellas no comieron nada después del almuerzo y se practicaron unos lavados para limpiar el intestino de sorpresas no deseadas. Me excitó pensar que mi esposa estaba dispuesta a dar el culo una vez más a pesar de que conmigo no era algo que hiciera mucho. Era como si el amor no se conjugara con el sexo anal pero toda aquella perversión y morbo sí.

    Tipo 8 bajaron, yo las esperaba en la sala ansioso. Llevaban los mismos vestidos de la sesión de fotos. Se veían putisimas.

    Las traje al centro de la sala y les hice una reverencia para que pasaran. Sobre la mesa había tres tragos dobles de tequila y tres líneas de coca. Ceci se emocionó de inmediato y fue a por el polvo con un billete que yo había hecho un cilindro. Se inclinó, inhaló y se incorporó limpiándose la nariz.

    Yo no sé, yo no hago eso – dijo Laura.

    Te entiendo baby, y no hay problema, no te sientas obligada – le dije.

    No seas tonta, vas a pasar la mejor noche de tu vida, métele fueeego uuu- gritó Ceci entusiasmada.

    Pero no sé cómo se hace

    Sacá todo el aire, contén la respiración, te pones el billete en la nariz y te jalas todo el polvo absorbiendo- le dije y le mostré cómo se hacía desapareciendo una de las dos líneas que quedaban en la mesa.

    Lo hizo, solo inhaló media línea y el resto salió volando cuando tosió fuertemente. Le entregué un trago de tequila a cada una, brindamos y nos bebimos todo el contenido. Pedimos un taxi, los tres íbamos en la silla de atrás, yo en el medio. Debido a la coca nos envolvimos en una conversación frenética.

    Mucha atención, no nos podemos distanciar demasiado, siempre mantengámonos al alcance de los otros. Parece un evento seguro pero una nunca sabe – Les dije.

    No te preocupes mi amor, no te voy a dejar solo porque te roban, ya te dejé solo con esta perra y mira – dijo Ceci.

    Idiota – Respondió Laura en tono jugueton.

    Llegamos al sitio, era un edificio de oficinas. Debido al día y la hora todo estaba apagado, parecía cerrado. Nos acercamos a la entrada y pudimos ver a una pareja de unos 40 años entrar por una puerta pequeña a un costado de la fachada, debía ser por ahí. Las tomé de la mano y avanzamos. El guardía, una mujer alta y ancha nos miró, teníamos toda la pinta de ir a aquella fiesta. Nos pidió nombres y documento de identidad. Contrastó la información en una tablet y nos dio acceso. Piso 12, dijo.

    Llegamos a un ascensor donde esperaba la pareja que había entrado antes de nosotros. Ella era alta, de cabello castaño, algunas arrugas asomaban en su rostro pero era una mujer muy atractiva. Él era delgado y calvo e igual de alto que ella. Nos sonrieron y nos saludaron.

    No los había visto antes por acá – dijo la mujer elegante.

    Primera vez – Respondí.

    Oh que bueno, de pronto nos vemos luego – dijo sonriendo levemente mientras se abría la puerta del ascensor y entrábamos todos juntos.

    El trayecto fue silencioso, el ascensor tenía espejos por todos lados, tenía una vista completa de todos allí dentro. La señora elegante me miró seria, yo la miré pero terminé quitando la mirada intimidado. El señor elegante miraba descaradamente a mis chicas.

    Al abrirse la puerta ya en el piso 12 la música y las voces inundaron el ascensor. Nos adentramos en un recinto amplio con ventanales de piso a techo, el mobiliario era rojo mate, la gente toda estaba muy elegante, mis chicas estaban vestidas un poco vulgares. Aquello hacía que contrastaran bastante y conforme avanzábamos en dirección a la barra muchas miradas se posaron en nosotros. Los hombres las miraban con lujuria a Ceci y a Laura, era como carne nueva, además de carne popular para aquel círculo social, toda una fantasía.

    Pedí tres tragos dobles de tequila que me costaron una millonada, podía pagarlos pero era mucho más de lo que pagarías por unos tragos en cualquier otro lado. Ceci se lo tomó de un envión, la notaba ansiosa. Me miró.

    ¿Puedo ir por ahí mi amor? Quiero conocer gente, yo vuelvo en un rato – Me dijo hablándome a modo de súplica.

    Claro amor, solo mantente a la vista

    Sip – me besó en los labios y se perdió entre la gente que charlaba amenamente, algunos bailaban también pero aún nadie estaba follando.

    Me puedo quedar contigo – Me dijo Laura, creo que estoy un poco nerviosa.

    Claro que sí baby, conmigo estás segura

    Nos mantuvimos en la barra charlando, había buena conversación entre Laura y yo, no solo era follar, era una mujer que sabía de muchas cosas y eso me resultaba interesante. Con Ceci, amándola y todo, los temas eran más limitados. Tomamos otro par de tequilas, la mezcla de coca y alcohol se sentía deliciosa. Le insistí a Laura que inhalara un poco más y aceptó. Nos metimos en el baño de hombres en un cubículo. Yo saqué una tarjeta de crédito, tomé un poco de polvo de la bolsa y lo introduje en mi nariz. Ella esperaba lo mismo pero iba a ser distinto. Desabroché mi pantalón, saqué mi pene a medio parar, esparcí un poco de coca en el tronco y le pedí a Laura que lo tomara de allí.

    Se arrodilló, se tapó una fosa y desapareció aquello de mi falo. Lo chupó por un rato después. Salimos y fuimos de nuevo a la barra. Pude ver a Ceci hablando y muy integrada con una pareja en un sillon en el centro del recinto, la mujer tenia el cabello negro oscuro, la piel muy blanca y un aspecto medio gótico, un par de tetotas se apretaban en un escote amarrado con cordones en el pecho. No me fijé mucho en su pareja porque la mirada de Ceci se cruzó con la mía a la distancia.

    Me saludó, la saludé y le dijo algo a su nueva amiga mientras me apuntaba con el dedo, luego apuntó a Laura y ambas chicas se echaron a reír. La chica gótica me dedicó una mirada y yo le dediqué una sonrisa.

    Tu esposa puede ser una perra muy pesada cuando se lo propone – Me dijo, tal vez sintiendo que las chicas en el sillón se burlaban de ella o algo.

    Lo sé, a veces puede no ser fácil. Siento que le incomoda o le da celos lo nuestro-

    Siento lo mismo. Pero que se aguante – Laura me tomó y me encajó un beso largo.

    El evento principal puede dar inicio.

    Algunos vitorearon, algunos se desplazaron rápidamente, pero la mayoría, tal vez acostumbrados, simplemente se empezaron a desvestir. La concurrencia era variada, no todo el mundo era atractivo pero podría decir que un poco más de la mitad de la gente clasificaría como alguien deseable caminando por la calle. La edad promedio podría ser unos 35 años.

    Laura y yo observábamos. Ceci besaba a la chica gótica mientras su pareja le quitaba los cordones del corsé que apretaba sus abundantes tetas. Una voz me sacó del trance en que toda aquella energía me tenía. Un hombre atlético, alto moreno y una chica de cabello corto y liso hasta los hombros con un cuerpo de muerte fruto de miles de horas de gimnasio estaban a nuestro costado.

    Quisiera saber si te gustaría un intercambio. Ella es mi esposa Nadia, me llamo Robert. Tu esposa me parece muy atractiva. ¿Qué dicen?- Dijo el moreno alto.

    No traté de corregirlo con aquello de que Laura era mi esposa. Ni miré a Laura, yo estaba con la mirada fija en Nadia y su licra gris, era casi su piel y dibujaba un cuerpo perfecto y culo durísimo.

    Por supuesto – Respondí.

    Me acerqué a Nadia.

    ¿Que te gusta preciosa? – Le pregunté.

    Seguir órdenes – respondió.

    Pues quitate todo y ponte a chuparmela

    Caminamos hacia un sillón circular grande que había en un costado de la sala. Varias parejas ya empezaban sus faenas y encontramos un espacio adecuado. Me quité toda la ropa y me senté en el mueble. A mis espaldas una señora de unos 55 años tiraba con un joven bien ejercitado. A mi lado dos mujeres se besaban y a mi otro lado un tipo taladraba en cuatro a una mujer morena. Las palabras dieron paso a los gemidos en todo el lugar.

    Nadia se quitó toda la ropa en frente mio, casi como si quisiera que la viera mientras lo hacía. Apareció un cuerpo increíble cómo tallado con cincel. Yo no sé mucho de músculos, pero aquella chicas los tenía todos en su lugar.

    Eres perfecta- le dije.

    Sonrió y se inclinó sobre mí. Abrió su boca y se tragó mi falo. Tenía este gusto por llegar hasta la base. Aquello hacía que salivara un montón y toda mi zona genital era un mar de fluidos babosos. Me dejé consentir mientras inspeccionaba con la vista el área a mi alrededor. Todo el mundo follando, en parejas, en tríos, intercambiando. Vi a Laura aún en la barra. El moreno ya completamente desnudo y con un cuerpo tan monumental como el de su mujer, sostenía a Laura a centímetros del suelo. Ella, aún con su ropa, se apoyaba sobre la barra con los brazos y él tomándola de la cintura la alzaba para quedar a tiro de su coño. Sus piernas colgaban y podía distinguir sus gritos de entre todos los demás. No veía a Ceci por ningún lado.

    Pasado un rato subí a Nadia al sillón y le di en cuatro. Ese par de nalgas duras rebotaban deliciosamente sobre mi humanidad como gelatina cuajada. Estiraba sus brazos sobre el mueble y sus músculos aparecían definidos ante mi. Sus manos chocaron contra un cuerpo. Levantó la mirada y yo también. Era la mujer elegante del ascensor que en posición de ranita cabalgaba sobre un tipo atlético.

    Jajajaja lo siento – Le dijo Nadie a la señora.

    No te preocupes querida – Dijo fijando su mirada en mí.

    Hubo una conexión instantánea entre Nadia y el chico que follaba con la elegante mujer. Ella avanzó gateando sacando mi verga de su coño y mirando la señora pidió permiso para tocar al chico.

    Todo tuyo querida – Le dijo la señora que se levantó y se acercó a mí.

    Nos vemos de nuevo – le dije.

    Sí, dije que tal vez nos veríamos, ¿vienes conmigo?

    Me tomó de la mano y la seguí. Era más alta que yo. Los años se le notaban pero era una mujer muy bonita, elegante, imponente. El plan de mantenernos a la vista de los otros se había ido al demonio. La señora me llevó por un pasillo que no había visto al fondo del recinto. Habían seis puertas, caminamos hasta llegar a la más lejana y entramos.

    Dentro de la habitación había una cama, un jacuzzi, un par de muebles, espejos en todas las paredes y el techo, una luz tenue rosada iluminaba todo con suavidad. En una silla frente a la cama estaba el esposo de ella, aún vestido desplegando elegancia.

    A mi esposo hace años le gusta ver como me follan. Venimos acá cada mes, él no toca a nadie, no hace nada, solo alquila esta habitación y se sienta a esperar. Yo puedo hacer lo que quiera con la condición de que tengo que venir de tanto en tanto a esta habitación con un alguien – Me dijo con una voz aterciopelada y sensual.

    Me pidió que me acostara en la cama de manera que su esposo tuviera el ángulo perfecto para ver como se acercó a gatas entre mis piernas, separó las suyas y empezó a darme sexo oral. Yo me entretenía con el espejo del techo viendo la figura de aquella hermosa señora. Me pidió que le diera en cuatro.

    Mira mi amor, tu esposa la perra, la insaciable, la que no puede evitarlo. Perdóname cariño, pero amo esto, me encanta follar con otros. – Le decía a su esposo.

    Debido a la cocaína no me podía venir.

    Me ha gustado mucho esto, pero quiero salir – Les dije.

    Por supuesto – Respondió ella. Ambos salimos de allí. Yo buscando nuevas aventuras, ella buscando otro dildo para llevarle a su esposo.

    Me involucré en un trío y follé con una señora de unos 60 años. Tuve una oportunidad de tirar con una chica espectacular pero su esposo exigía un intercambio. Busqué pero no pude encontrar a ninguna de mis chicas para efectuar el trueque. Finalmente, ya exhausto decidí acercarme a un sector donde la gente estaba sentada y vestida. Busqué mi ropa, pedí un whisky y llegué donde un grupo de gente. Tres mujeres y dos hombres hablaban amenamente y me aceptaron e involucraron en la conversación. Les conté mi contexto y les pareció muy divertido que estuviera allí con mi esposa y su amiga. Todos tenían historias increíbles, una pareja eran primos y solo se veían allí porque su familia no aceptaría la relación. Otros eran amantes y otra era una mujer sola cuyo marido estaba de viaje constantemente. Se llamaba Natalia, era de cabello negro, delgada y elegante, parecía una modelo, charlamos por un rato, le pedí su número y me fui a buscar a mis chicas.

    Encontré a Laura en la barra.

    ¡uuuh! Ha sido genial! – gritó al verme.

    ¡¡¡sí!!! ¿Has visto a Ceci?

    Sí, me encontré un par de veces con ella. Incluso me involucró en un gang bang. Eramos ella y yo con cinco tipos. Al principio era solo ella, pero la vi y me acerqué y me invitó. Ellos estaban alrededor de nosotros. Después nos dieron por delante y por detrás al mismo tiempo ¿Sabes? Como en el porno que un tipo se acuesta y te la mete por el coño y otro llega por detrás y te la mete por el culo… uffff… ¡a las dos! ¿puedes creerlo?… Fue espectacular. Al final nos pusieron en el centro y se vinieron sobre nosotras. Tuvimos que buscar un baño para ducharnos… hay duchas ¿Lo sabías?- Decía Laura un poco ebria y efusiva.

    Wow, suena delicioso… pero ¿Dónde está Ceci?

    Oh sí, me dijo que te dijera que se iba con un grupo de gente, que no te preocupes, que está bien-

    Aquello naturalmente me preocupó. ¿A dónde había ido? ¿Con quién? Mi esposa rompió las reglas una vez más. Salimos del lugar, tomamos el ascensor y bajamos. Saqué mi teléfono y marqué el número de Ceci. Timbró dos veces y contestó.

    ¡ah! – se escuchó de inmediato.

    ¿Mi amor? ¿Dónde estás? – le pregunté.

    Amor ¡ahhh! ¡Qué ricooo! Amor no sé, estoy follando con una gente

    ¿Para dónde te fuiste?

    No se… ¡ah! Dejame pregunto

    Pude oír entre gemidos y jadeos que le preguntaba a alguien en donde estaban.

    Amor, voy en un auto en camino a la playa, no te preocupes, estoy bien, hay varias mujeres, ahora te llamo ¡ah!

    Todo estaba fuera de control. Intenté llamarla de nuevo pero no me contestó. Estaba iracundo y preocupado, había faltado de nuevo a nuestro trato y además se había expuesto a quién sabe qué y no dudaba que estaba ebria.

    Laura y yo tomamos un taxi a mi casa. Dejé de insistir al teléfono de Ceci. Me resigné a que pasara lo que tuviera que pasar.

    No te mereces esto – Me dijo Laura.

    No lo sé, yo fui el que incitó todo, sabía que se podía salir de las manos-

    No tiene que ver, hicieron un trato beneficioso para ambos y ella no hace más que fallarte. Merece algo mejor, alguien mejor que te sea leal en todos estos juegos –

    Follé con Laura en la cama matrimonial. Nos quedamos dormidos. En la mañana me despertó el timbre de mi teléfono.

    Hola amor – Era Ceci.

    ¿Dónde estás? ¿Qué rayos estás haciendo?

    Estoy en un hotel en la playa, como a dos horas de la casa

    ¿Con quién estás?

    Con un grupo que conocí ayer en la orgía, me invitaron y quise venir… ¿tienes problema con eso?

    ¡Claro que tengo problema con eso! Se supone que preguntas primero, nunca te hubiera dejado ir en el estado en que estabas a otra ciudad…

    Entiendo… bueno, me he divertido mucho. Supongo que tu también te divertiste, y supongo que ella está en mi cama, desnuda. Supongo que te viniste dentro de ella

    No tiene que ver, tu sabes todo sobre Laura

    Vuelvo mañana, estoy bien, no tienes que preocuparte ¿bueno?

    Haz lo que quieras

    Laura se quedó conmigo ese día también. Al siguiente día llegó Ceci. Al entrar nos encontró tirando en la cama.

    Lo imaginaba – dijo.

    Pues imaginas bien puta desconsiderada, si no lo cuidas tú yo te lo cuido – Dijo Laura estando en cuatro.

    Ceci se abalanzó sobre ella y la golpeó en la cara. Laura respondió con un bofetón. Traté de controlar la situación en la desnudez total.

    ¡Quietas! Laura vístete, te llevaré a tu casa. Y tú me esperas acá – dije vehemente.

    Así fue, llevé a Laura a su casa entre reproches y mal genio. Volví para encontrar a Ceci sentada en la sala.

    Sino la dejas de ver yo me voy – Me dijo tajante.

    ¿Después de lo que has hecho tienes el descaro de pedirme eso?

    Era solo sexo… idiota. Muy rico y muy divertido, pero solo sexo. Lo tuyo con Laura es otra cosa y lo sabes

    Tenía razón.

    Conocí a una gente, hay chicas muy lindas que te quiero presentar, vamos a follar como nunca has imaginado, los dos, ¡juntos! No la puedes volver a ver.- repitió.

    Ok. Ahora me vas a contar todo lo que hiciste… y vas a tener que conseguirme muchas más amigas… ¿entendido?

    Claro amor. Entendido

  • Dominando

    Dominando

    Te pregunto si queres un trago, tu respuesta es un beso apasionado que me silencia. Me invade el calor de tu aliento, el sabor de tu saliva, el aroma de tu cuerpo que se frota junto al mío. Giro y pego mi trasero en tu verga, Mis manos guían las tuyas hasta mis pechos, sabes lo que quiero y lo haces.

    Las aprietas por encima de la tela y mis pezones se ponen duros pidiendo más. Bajas los tirantes y los liberas, tus dedos juegan con ellos, mientas mis manos acarician tu cuello, acaricias mi piel con tus labios, haces círculos con tu lengua y clavas tus dientes en mi hombro hasta que libero un gemido.

    Me desvisto lentamente, te desabrochas el pantalón, te liberas del bóxer, te apuras por hundirte en mi sexo, pero mis manos vuelven a guiarte acogiéndote entre mis labios. Sabes lo que quiero que hagas y lo haces.

    Te hundís entre ellos, te frotas contra la vulva, y con tu lengua en clítoris haces círculos y chipas hasta que la explosión de un orgasmo humedece y me hace temblaba. Me inclina, Abro las piernas. Te muestro el camino al paraíso rojizo que brilla y palpita, Sabes lo que quiero que hagas.

    Y lo haces.

  • Amigos de Navidad

    Amigos de Navidad

    Hola de nuevo, como indiqué en el anterior relato, vamos a contar las experiencias mas interesantes que nos van sucediendo en el transcurso de los meses.

    Estas pasadas navidades decidimos no viajar y quedarnos en casa, disfrutar de la playa, estar en casa, salir etc.

    Vanesa decidió invitar a una pareja que habíamos conocido unos meses atrás, en un chat en línea, ya que llevamos un tiempo hablando de hacer un intercambio los 4 juntos, no somos SW ni nada parecido, nos gusta hacer de vez en cuando una “locura” para pasarlo rico y hacer cosas juntos para aumentar la complicidad de pareja y salir un poco de la monotonía.

    Con esta pareja habíamos salido a cenar y tomar unas copas en varias ocasiones, pero por diferentes cuestiones nunca habíamos pasado a nada mas, reír, conversaciones picantes, alguna caricia, pero nada mas.

    Quedaron una tarde para venir a casa, pasar la tarde en la alberca, tomando el sol, y unas copas, ya que teníamos vacaciones los cuatro, y después de las cenas de noche buena y navidad nos apetecía a todos relajarnos.

    Llegaron sobre las 15 de la tarde, fuimos directamente a la terraza donde ya Vanesa había acomodado las cosas, una gelera, vasos, copas, bronceador, etc.

    Ellos se llaman Carlos y Guadalupe, son mexicanos, residen también en playa del Carmen, pero son originarios de Valladolid, son mas jóvenes que nosotros y un poco mas extravagantes.

    Carlos tiene 25 años delgado, moreno, no es muy alto tiene varios tatuajes.

    Guadalupe tiene 23 años morenita, cabello largo y negro, delgada, también tiene varios tatuajes, y un pircing en la lengua, pecho pequeño, glúteos redondos y duros.

    Vanesa como ya la describí en el anterior relato tiene 36 años, mide 165, 65 kg, cabello castaño, corto por encima de los hombros, ojos color café, va al gym a diario, pechos 38 copa D y totalmente rasurada.

    Yo tengo 45 años mido 185, 85 kg cabello moreno, corto, me gusta hacer deporte para mantenerme en forma, también completamente depilado.

    Bueno, pues una vez descritos los cuatro, continuare con lo ocurrido.

    Una vez que lleguemos a la terraza nos fuimos acomodando nosotros quitándonos las playeras y ellas quedándose con el bikini para pasar una linda tarde de alberca.

    Carlos llevaba un bañador ajustado color negro y yo un bañador un poco mas discreto color blanco, Guadalupe llevaba puesto un bikini muy atrevido, color amarillo, la parte de arriba del bikini prácticamente solo le cubrían sus pequeños pezones y en la parte de abajo un diminuto tanga color amarillo. Vanesa también llevaba un bikini, el suyo color blanco no tan atrevido, pero nada discreto, la parte de arriba en forma de triangulo, cubría levemente sus pechos, los cuales son mas exuberantes que los de Guadalupe, y la parte de abajo con un tanga color blanco.

    Al cabo de un tiempo de conversar los cuatro, tomando el sol, y unas copas, Vanesa propuso a Guadalupe en hacer topless mientras ya se estaba quitando la parte de arriba del bikini, Guadalupe le siguió el juego quitándose también el suyo.

    La verdad las dos se veían muy lindas tumbadas tomando el sol, brillantes por el reflejo del sol con el bronceador y el contraste de la piel morenita de Guadalupe y el color mas clarito de Vanesa, aunque bronceada, se le notaba la marca de la parte superior del bikini en forma de triangulo sobre sus pechos.

    Al rato decidimos meternos a la alberca, Carlos se quedo fuera mirándonos a los tres dentro del agua. Entre risas juegos y conversaciones un poco subidas de tono, Guadalupe, acaricio los pechos de Vanesa, acariciándolos lentamente, disfrutando de su tacto, Vanesa se dejaba acariciar mientras yo regresaba de nadar un poco y me encontré con la escena.

    Me incorpore detrás de Vanesa acariciándole los glúteos bajo el agua, y lentamente mis manos fueron rodeando la cintura de Vanesa hasta llegar entre sus piernas, donde mi mano se deslizo dentro del tanga blanco, acariciando y estimulando el clítoris lentamente, mientras Guadalupe, seguía acariciando los pechos.

    Vanesa se dejaba llevar por la situación dejándose agasajar por ambos, mis dedos ya estaban moviéndose cada vez mas intensamente, penetrándola, mientras Guadalupe paso de acariciar los pechos a chuparlos, la punta de la lengua de Guadalupe rodeaba los pezones grandes y rosados de Vanesa, mientras Vanesa con una mano buscaba acariciarme sobre mi bañador.

    Mientras Carlos observaba la escena desde la terraza, mirando fijamente la escena, los tres estábamos en la alberca cada vez más intensos, Guadalupe y Vanesa se acariciaban y besaban, mientras yo acariciaba a Vanesa, en eso Carlos se acercó al lado de la alberca en la zona donde no cubre, en eso se sento en el borde y Guadalupe empezó a acariciarlo sobre su boxer con una mano mientras con la otra acariciaba los pechos de Vanesa.

    Vanesa a su vez besaba el cuello de Guadalupe y no perdía de vista la mano de Guadalupe que acariciaba el boxer de Carlos, en un instante Guadalupe retiro el boxer de Carlos dejando salir su pene erecto, y acariciándolo de arriba abajo mientras miraba a Vanesa, mientras se notaba que Vanesa estaba deseosa de que Guadalupe la invitara, y asi fue.

    Guadalupe llevo la mano de Vanesa al pene erecto de Carlos dándole permiso a acariciarlo, eso llevo a que Vanesa empezara a practicarle sexo oral, bajo la mirada de los 3, en eso Guadalupe se sento al lado de su esposo Carlos acariciando el cabello de Vanesa.

    Yo me acerque Guadalupe y empecé a acariciarla, mientras ella se retiraba el diminuto tanga amarillo, para que también le practicará sexo oral, tenía su vagina rasurada, como Vanesa.

    En otra ocasión continuaré con lo ocurrido durante todo el día.

  • Viaje a la sumisión

    Viaje a la sumisión

    Cuando llegaste a la ciudad yo estaba esperándote como te había dicho. El viaje había sido largo y tu cansancio se notaba en tu rostro, era una lástima, pues durante la siguiente semana no tendrías mucho tiempo para descansar.

    Te sujeté del cuello y te besé apasionadamente, penetrando con mi lengua tus labios y tomando posesión de tu boca. Correspondiste suavemente aceptando la repentina invasión.

    Tomé tu mano y deposité en ella una bala vibradora mientras te indicaba donde estaba el baño más cercano y tu asumías la orden tácita que acompañaba el gesto. Cuando saliste y desde el interior del bolsillo activé el mando a distancia, el pequeño sobresalto y tu grito ahogado me confirmaron que el aparato cumplía su función perfectamente.

    Subimos al primer taxi libre de camino a casa y yo seguí jugando con el mando, alternando entre las diferentes funciones. El chofer por el retrovisor veía cómo te sonrojabas mientras tus pezones se erguían y tu pantalón empezaba a marcarse por tu flujo. Intentaste cerrar las piernas, pero un gesto mío te lo impidió y te dio a entender que serías exhibida a placer.

    Al llegar a casa te ordené guardar tu equipaje y quedarte en ropa interior, mientras estemos solos ese o la total desnudez será tu estado natural. Uniendo las manos detrás de la cabeza y separando levemente las piernas estabas lista para la inspección, en la cual me entretuve comprobando tu sensibilidad ante mi tacto y la humedad natural de cada uno de tus orificios.

    Satisfecho con mi inspección hice que te arrodillaras con un gesto, y sin decirte nada te di una bofetada que hizo girar tu cabeza. Me miraste con sorpresa y dolor, no entendías tu error. Lo cierto es que no habías cometido ninguno, fue solo otra forma de remarcar mi total dominio sobre tu cuerpo.

    Te ordené que dejaras libre mi pene y con el azoté tu cara de la forma más humillante posible mientras te repetía que eras una puta sumisa que solo servía para ser usada a placer.

    Tirando de tu pelo y en cuatro patas te guie hasta mi cuarto, te sujeté a la cama con las cadenas que previamente había preparado, y metí en tu boca la ropa interior que hasta hace poco mojaban tus flujos. Luego sacándome el cinturón de cuero que me vestía azote tu cuerpo, haciendo especial énfasis en tu vagina, senos y nalgas.

    Cuando consideré que había sido suficiente liberé tu boca solo para volver a ocuparla con mi miembro, penetrando una y otra vez hasta provocar arcadas, reflejo que debías corregir.

    Con el pene estoico, lleno de saliva y ordenando que te pusieras en cuatro sujeté tus marcadas nalgas y te penetré hasta fondo de una estocada. Tu grito de satisfacción expresó cuanto habías deseado ese momento.

    Una y otra vez te penetré sin prisas, pero sin pausa y siempre profundamente mientras vos aullabas como perra en celo.

    Hacer que ensalivaras mis dedos fue lo previo a introducírtelos en el ano mientras seguía bombeando tu vagina. Cuando consideré que la dilatación era la suficiente para provocarte dolor sin lastimarte cambié repentinamente de orificio ante tu sorpresa. Naturalmente intentaste repelerme, una nalgada bastó para que relajaras el esfínter y mi aparato pudiera continuar su camino sin problemas.

    Lo apretado de tu cavidad anal produjo que poco después sacara mi pene para volver a colocarlo en tu boca (a pesar de tu expresión de asco) y regara mi semilla directo a tu garganta, con el correr de los días te acostumbrarías al sabor.

    Me levanté de la cama y te observé como un artista que contempla su obra de arte. Cansada, sudorosa, marcada, dolorida y con el rímel corrido por la saliva y las lágrimas lucias satisfecha y en paz.

    Te habías ganado tu collar de perra, pero la semana recién había comenzado y esto había sido solo la introducción.

  • ¿Quedamos?, ¡Tengo ganas!

    ¿Quedamos?, ¡Tengo ganas!

    Mi mirada le buscaba, quizá para darle a entender a través de ese código como ya me tenía… húmeda, con un escalofrío que necesitaba su calor y estas ganas de sentirme poseída… que, cuando finalmente lo hizo, supo lo que debía hacer.

    Cual lo acordado, fuimos a la primera habitación… sentir su pene caliente, duro, tenso y esa respiración sobre mi cuello posterior que al escuchar su jadeo y desesperación me perturbaba morbosamente y me hacía caer presa de lo dominante que había necesitado que él fuera hoy.

    Su mano sobre mi cuello, encorvándose levemente hacia adelante, sin ropa interior bajo mi falda por supuesto… toda mojada le recibo con un frenesí increíble, sentirme embestida por este hombre tan deliciosamente dotado me lleva a sentir como mi cuerpo involuntariamente hace el resto, como mis caderas le reciben y con un movimiento sincrónico mi pelvis, mi vagina , todo yo le ordeño y ese espasmo que le sacude entero el torso tras mío se reproduce en su miembro dentro mío, porque sí… sutilmente he aprendido a percibir el néctar cuando emana y realmente no hay nada más morboso que sentir su leche dentro mío… nos vemos la próxima vez, es rico quedar después de un día extenuante, por cierto… avísame cuando tengas un día duro y quieras un rapidín de lo otro, sabes que siempre es un placer mamartela para darte también paz, y le agrego… sabes que también me encanta!!

    Un abrazo íntimo, nos miramos tiernamente y… hasta luego.

  • Fantasía con un hombre desconocido

    Fantasía con un hombre desconocido

    Como es mi primer relato les cuento un poco de mí, tengo 30 años, soy colombiana a mucho honor, soy bajita mido 1.55cm, soy delgada pero siempre he sido caderona y con buena cola y pues ahora que voy al gimnasio pues está mejorando, con cintura pequeña, pechos pequeños, ojo color miel que a veces se ven verdes, mi cabello es mono natural o castaño claro y es largo hasta la mitad de mi espalda y dicen que tengo una vagina estrecha.

    Siempre me he considerado una mujer muy sexual (pero tuve una época que me hicieron odiar el sexo, pero eso será otra historia), me encanta leer relatos porque me excitan demasiado imaginando que soy yo la protagonista de la historia, soy muy imaginativa y en este momento de mi vida con ansias de conocer y experimentar cosas nuevas.

    Les cuento que llevo unos meses sin tener relaciones. Por lo que el fin de semana pasado, estaba en mis días más hot de mi ciclo, por lo que siempre que sucede pues entro aquí a leer relatos y así poder tocarme con más imaginación. Pero esta vez por alguna extraña razón, en vez de quitarme la calentura ocurrió lo contrario, tenía más, muchas más ganas de sexo, solo que no había con quien bueno y no porque no tenga realmente con quien, sino porque a mí ninguno de ellos me atrae.

    Por lo que ayer, iba en el transporte público, en medio de mi trayecto, subió al bus un chico que a penas lo vi me llamo bastante la atención, se los describo para que se den una idea era alto, acuerpado imagino que va al gimnasio, con unos ojos muy bonitos, pero tenía tapabocas por lo que, se me hizo interesante y misterioso, se le veían unas buenas manos y cuando bajo me di cuenta de que tenía un buen culo. Yo iba sentada y él justo quedo al frente mío. Las sillas son bajas por lo que justo mis ojos quedaban al frente de su entrepierna que se notaba que estaba bien equipado.

    En ese momento mi mente empezó a elevarse y pensar en muchos escenarios, sin darme cuenta. Empecé a imaginar que, si hubiera estado de pie, le hubiera rozado mi culito en su entrepierna para ver su reacción y claro para calentarlo, mientras sentía como su erección se iba haciendo más grande y empezar a rozarle mi culo con más fuerza, hasta ver a donde podíamos llegar, quizás el terminaría metiendo su mano por mi pantalón, mientras sentía como estaba de húmeda e iba tocándome el clítoris de forma circular e introduciendo un dedo en mi vagina haciéndome dar ganas de que me penetre en ese mismo momento, deseando llegar al orgasmo y todos escuchen mi gemido de placer; imagine meterle la mano por su pantalón hasta llegar a su pene y sentir como se va parando con el movimiento de mi mano, mientras lo masturbo rápido, despacio, arriba y abajo hasta hacerlo llegar en mi mano.

    Incluso hasta imagine haciéndole un oral en ese mismo instante, tocarlo, bajarle el pantalón, empezar a meterlo en mi boca, chuparlo de a pocos e irlo introduciendo en mi boca a medida que se va parando cada vez más, y haciéndole un buen sexo oral en ese bus, hasta hacerlo terminar.

    Cuando me di cuenta de todos los escenarios múltiples que mi imaginación pudo idear en unos pocos minutos, me sonroje un poco, a pesar de tener una mente muy imaginativa y gustarme el sexo, realmente soy una chica algo tímida y aun mas con desconocidos. Pero cuando levante la mirada, para ver al chico hubo un cruce de miradas, pero de imaginar que se hubiera notado todo lo que imagine y lo mojada que me había puesto, no fui capaz de aguantarle la mirada mucho tiempo, incluso después me daba pena mirarle. Hasta el momento que bajo en la siguiente parada, no fue muy largo su trayecto, pero fue muy largo todo lo que hicimos y deshicimos en mi imaginación.

    Espero les guste mi primer relato, y recibo críticas constructivas y/u opiniones por este medio o a mi correo [email protected].

    ¡Mucho sexo para todos!

  • Los cuernos eran chicos, pero parecían enormes

    Los cuernos eran chicos, pero parecían enormes

    —“Hernán me la vas a pagar”.

    —“Epa, epa, no sé de qué me estás hablando”

    —“De lo que hiciste durante la despedida de soltero la semana pasada”.

    —“Y qué pensás que hice”.

    —“Arnaldo y vos se fueron con mujeres, y por eso regresaste a media mañana”.

    —“Que me fui con Arnaldo es verdad; también es cierto que regresé a media mañana, pero fue debido a la borrachera de él, que no sabía ni quien era y a la mañana temprano debía tomar un avión para empezar su nuevo trabajo en Brasilia. Lo acompañé, luego de bañarlo, lo hice dormir cinco horas para después despertarlo, darle abundante café y llevarlo al aeropuerto. Esa fue la farra, que por otro lado, ya te la conté”.

    —“Eso contáselo a Magoya, que los vieron salir con dos mujeres”.

    —“También es verdad, pero nos despedimos en la puerta. Bastante trabajo tenía con llevar casi alzado al borracho “.

    —“No te creo”.

    —“Lo lamento, pero así fue. Ahora, de dónde sacaste que nos fuimos acompañados”.

    —“Me lo contó Rogelio, mi compañero de trabajo”.

    —“Cagamos, porque ese personaje es un pelotudo muy importante”.

    —“Puede ser pero dice haberte visto bailando acaramelado con una”.

    —“Bailando sí, pero acaramelado no. O vio mal o está mintiendo deliberadamente. Por algo así sobre otro amigo es que nos distanciamos. Dentro de dos meses, cuando venga Arnaldo, podrás escuchar la voz de quien es incapaz de mentir, y eso te consta”.

    Difícil convencer a quien quiere creer algo, salvo una evidencia ante la cual tenga que rendirse. Eso pasó con Rebeca, mi esposa desde hace ocho años con dos previos de noviazgo. Resulta justo reconocer que es una hermosa mujer, pues a su bella presencia acompaña una dulzura femenina que cautiva, lo que no le impide poseer un carácter firme y perseverante.

    Nos conocimos ella con veinte y yo con veintinueve, y solamente con su mirada me dio vuelta como a una media. Cuando los socios de la empresa me vieron atado de pies y manos me pusieron como condición para continuar en la sociedad que, en caso de casamiento, debía hacer separación de bienes, y yo acepté.

    Me costó lograr un trato cercano pues soy como el común de los mortales, ningún atractivo físico especialmente destacable. Nos pusimos de novios en la convicción de amarnos sinceramente y así seguimos hasta hoy. El chisme sin fundamento entró en el terreno fértil de los celos, cosa rara, pues la francamente atractiva es ella. Lo razonable hubiera sido al revés, es decir que yo la celara, pero la vida es así, tiene sus cosas incompresibles.

    Como era de esperar esa espina enrareció algo la relación y periódicamente Rebeca trataba de sacar de mentira verdad mediante comentarios y preguntas. Como respondía con la coherencia del que es veraz no me preocupaba pero también se resintió la intimidad en calidad y cantidad. Para mis adentros me dije que debía ser paciente y dar tiempo al tiempo. Con la venida de Arnaldo llegaría la solución.

    Unos diez días después, viernes, me avisó que esa noche saldría a cenar con sus amigas, algo que solía hacer con cierta frecuencia y yo aprobaba, pues ambos compartíamos la postura de cultivar las buenas amistades, que no necesariamente debían incluir a la pareja. Esa noche no tenía programa con mis amigos así que estuve leyendo y contestando correos para luego ver algún deporte por los canales de cable. Sería algo más de la una cuando la escuché entrar, y al mirarla note una expresión desconocida pero indefinible. Su saludo fue sin beso y el movimiento de sentarse sobre la cama fue lento, como no queriendo hacerlo. Por supuesto que la miré extrañado.

    —“Te pasó algo?”

    —“Sí, y no te va a gustar”.

    —“Ya no me gusta la introducción, escuchemos el resto”.

    Al mirarla vi sus ojos inundados.

    —“Me vengué cobrándome lo que pensaba que me hiciste junto con Arnaldo”.

    —“Entonces lamento decirte que te has vengado de algo que no hice y me has hecho pagar algo que no compré. Pero mucho más lamento que eso vaya a desequilibrar nuestro matrimonio, porque estoy convencido del sincero amor que nos profesamos”.

    Ahora las lágrimas eran acompañadas por sollozos.

    —“Lo más importante para mí es que estoy arrepentida y te pido perdón. Sabés que te amo, no quiero perderte, los celos me volvieron loca, y el solo pensar que me pudieras cambiar por otra me trastornó completamente”.

    —“Qué lástima, porque el arreglo nos va a costar, a mí seguro que mucho”.

    —“Por favor déjame que te cuente todo, necesito sacarme esto de adentro”.

    —“Te escucho”.

    —“La cena con las chicas terminó temprano, así que decidimos ir a la discoteca de la otra cuadra a tomar algo. Estábamos sentadas, charlando tranquilas, cuando se acercaron unos tipos invitándonos a bailar y entre ellos estaba Rogelio. No me pareció mal distraernos un poco bailando, además con un conocido. Pocas palabras cruzamos mientras nos movíamos sueltos. Cuando pusieron música lenta charlamos algo más hasta que soltó una bomba inesperada que me desequilibró. «Y cómo vas llevando los cuernos». Parecía que hubiera visto la herida y le estaba echando sal para que arda”.

    —“Pega con sus antecedentes”.

    —“Por supuesto que si ya estaba mal por los celos que sentía, me puse peor, y la sensación de haber sido engañada potenció el ansia de revancha que, él parece haber percibido y de esa manera iba bajando paulatinamente las defensas. Cuando me dijo «Bailaban tan pegados que ni un pelo hubiera ingresado entre ellos», cometí el primer error y, con la mente nublada, me pegué íntegramente a él preguntándole si era así. Sus manos en mis nalgas refregando mi pelvis contra la suya fue la respuesta”.

    —“Al margen de la bronca y asco que me producen las actitudes de los dos, debo reconocer el tipo sabe cómo conseguir lo que busca”.

    —“Es verdad, me envolvió porque se dio cuenta que iba lista para ser envuelta. Dejar que me apoyara el miembro no fue tanto por excitación sino porque sentía que el dolor de sentirme traicionada abandonaba mi cuerpo para trasladarse al tuyo. Así me tuvo un rato, intentado besarme sin lograrlo porque lo esquivaba, pero hizo blanco en mi cuello donde pasó su lengua de punta a punta. Entonces lo frené diciéndole que nos podían ver mis amigas”.

    —“Y te vieron?”

    —“No lo sé, pero eso le dio la oportunidad de avanzar, pues tomándome de la mano me llevó afuera, «Vení, vamos donde no nos vean». Apoyada en su auto, sin dejar de besarme cuello y orejas, sus manos se ocuparon de mis pechos y entrepierna incrementando sensiblemente mi deseo. Cuando me vio en ese estado de entrega cometió un error «Abandonate nena, si ese hijo de puta le lamió la concha y sin lavarse después te besó, además de habérsela cogido toda la noche». Esas palabras me hicieron ruido, pero leve. Después entramos al asiento trasero donde quiso ponerse encima pero empecé a reaccionar al son de su dicho y no lo dejé. Para conformarlo le dije que iba a masturbarlo ante lo cual de inmediato sacó el miembro poniéndolo en mi mano”.

    —“Fue sólo eso?”

    —“Te lo juro, si bien él también me pajeó. El orgasmo de ambos fue casi simultáneo y, al correrme, volví a mis cabales, cuando cometió el segundo y último error, «Por fin lo hice cornudo a ese imbécil, aunque me hubiera gustado que la mamaras en lugar de moverla, y después, entrarte por delante y por atrás». Plenamente consciente de lo que acababa de escuchar, y que confirmaba que yo había sido presa de sus mentiras, sin decir una palabra acomodé mis ropas, salí del auto rumbo a la calle donde tomé un taxi y aquí estoy”.

    —“Deseo fervientemente equivocarme, pero casi seguro que en este momento todas tus amigas y sus acompañantes lo escucharon decir que te cogió por todos los orificios posibles después de tomarte medio litro de su semen y con la posibilidad de haberte preñado”.

    —“¡No puede ser!”

    —“Querida, esta gente es así, nada les importa salvo su placer y prestigio de galán”.

    —“Mi amor perdoname, nunca imaginé que esto podía suceder”.

    Lo que antes habían sido sollozos se transformó en llanto convulso.

    —“Sinceramente te perdono, pero de ahí a vivir la situación de íntima armonía que teníamos antes, hay una distancia que no me animo a estimar. Te sigo amando pero en este momento tu presencia me provoca asco, por lo cual te pido que te mantengas a cierta distancia. Naturalmente no vamos a dormir en la misma cama hasta que esto se normalice, llevá tus cosas a la pieza de huéspedes”.

    —“Querés que me vaya de esta casa?”

    —“Hacé lo que quieras, si deseas tirarte bajo un tren andá tranquila, en este momento me interesás menos que el excremento de un perro en el cordón de la vereda”.

    —“Entonces no me querés”.

    —“Al revés, si no te quisiera me importaría una mierda que te haya cogido todo el equipo de All Blacks incluidos los suplentes. Te quiero, pero eso sí, mucho más me quiero a mí mismo. Ahora tengo que prepararme anímicamente para, a partir de mañana, lucir orgulloso mis cuernos, cuya arboladura y grosor dependerá de cuan imaginativa sea la persona que me vea y sepa lo tuyo, y además asimilar lo sucedido para decidir qué hago. ¡Así que, fuera!”.

    Naturalmente esa noche dormí a los saltos, cuando el sueño vencía la bronca, el fuego en el estómago, y el galope del corazón. Con toda suerte tuve algún momento de lucidez y resolví mi quehacer inmediato. Me levanté temprano e hice salir de la cama Rebeca.

    —“Y ya has pensado cómo vas a remediar este asunto?”

    —“No sé qué puedo hacer”.

    —“Buen nudo que veremos cómo desatarlo. Para empezar veamos dónde estamos: 1) Nuestra relación está averiada, pues poco o mucho, te entregaste a otro por desconfiar de mi palabra y eso no solo duele sino que y me provoca un severo rechazo; 2) Quienes te hayan visto, o escuchado al conquistador, deben pensar que sos una flor de puta; 3) Yo estoy obligado a lucir los cuernos haciéndome el distraído; 4) Dentro de una semana quizá podamos saber hasta dónde se ha extendido el rumor de tu infidelidad; 5) Mitigar o lograr la casi desaparición de esto que nos entristece va a llevar largo tiempo y esfuerzo, y casi todo a cargo tuyo. Entendiste?”

    —“Sí, entendí bien”.

    —“Sigamos, a partir de ahora hay cambio de aspecto. Vestidos y faldas holgadas con el ruedo cinco centímetros debajo de las rodillas, ninguna transparencia, escote a no más de cinco centímetros del cuello, sin afeites, sin aros ni colgantes y pelo cortado a la altura de los hombros, además quiero la lista de tus amigas, compañeras y alguno de los hombres que participaron”.

    —“Es algo espantoso”.

    —“Es verdad, y además es uno de los precios a pagar. A partir de hoy se acabaron las pastillas anticonceptivas. Si dentro de un mes no estás embarazada ambos nos haremos pruebas de fertilidad, y si tu organismo acusa presencia de anticonceptivos tomados a mis espaldas, mejor que escapés rápido porque te voy de dejar tan maltrecha que ni un linyera querrá tenerte cerca, aunque yo vaya a la cárcel”.

    —“Me odiás”.

    —“Tal cual, y con la misma intensidad con que te amé, así que empezá a contar los días para indicarme el momento de ovulación y de esa manera durante tres jornadas venceré el asco para eyacular dentro de tu vagina. Tené preparado algún lubricante porque no habrá juego previo”.

    —“No puedo creer lo que estoy escuchando”.

    —“No importa que no lo creas porque lo vas a sentir. Por último vas a aceptar cuanta invitación te hagan tus compañeras de trabajo o amigas para regresar a casa a más tardar a la una de la madrugada. Declinarás cortésmente cualquier invitación a bailar y, si se pone pesado el pretendiente, llamás a personal de seguridad. Estamos en setiembre, dentro de tres meses, cuando sean las reuniones de fin de año, arreglaré cuentas con Rogelio”

    —“No entiendo el porqué de todo esto”.

    —“Mi razonamiento es este. No le podemos explicar a cada uno de los posibles conocedores de tu aventura lo que realmente sucedió, tu arrepentimiento y el propósito de que nunca más va a suceder. De alguna manera tu imagen actual está asociada al engaño, entonces hay que cambiar todo, vestimenta, arreglo, costumbres, peinado, adornos, etc.”.

    —“Pero es una locura”.

    —“Probablemente es así, locura es también la que yo paso imaginándote prendida a la pija del mentiroso malparido, además de soportar la mirada compadecida de quienes me aprecian y complacida de algunos que me odian. Pensá otra solución, si es viable la acepto”.

    —“Y qué pasaría si no acepto”.

    —“Incrementarías enormemente mi actual dolor”.

    —“Pero por qué?”

    —“Mi idea de futuro no incluye cuernos así que irremisiblemente te perdería, pues en menos que canta un gallo estarías fuera de esta casa, siempre y cuando no optara por retorcerte el pescuezo como a una gallina”.

    Sus lágrimas, deslizándose por las mejillas, me respondieron, cuando sin esbozar una palabra partió a su pieza.

    Una semana después hablé con una amiga que trabajaba en la misma empresa. Reunidos en un café le conté sin tapujos lo que estaba viviendo y de forma directa le pedí que averiguara sobre qué opinaban de Rebeca en el trabajo. En principio me interesaba el parecer de los incluidos en la lista, pero también quería ampliar el espectro para tener alguna idea de cuánto había corrido el rumor. Una manera de iniciar los interrogatorios de forma velada era comenzar con «Te enteraste de…?» o, «Será verdad lo que escuche. . .?»

    En dos días el resultado me permitía afirmar que, salvo excepciones, todos estaban al tanto y en algunos casos no la bajaban de puta. Eso me afirmó en la convicción de que el camino elegido para salir de esta situación de mierda era el adecuado. A mi señora le esperaba sangre, sudor y lágrimas, y no iba a permitir el mínimo desvío.

    Unos veinte días después me dio la noticia que esperaba.

    —“Creo que estoy ovulando”.

    —“Perfecto, buscá el lubricante y esperame en el comedor, sin bombacha y con la vagina humedecida”.

    Busqué la portátil, me senté al lado de ella, entré a una página pornográfica haciendo correr el video apropiado y saqué el miembro comenzando la masturbación. Al percibir que se aproximaba el momento de la eyaculación la hice ponerse de espaldas sobre la mesa, con la mitad de las nalgas sobresaliendo del borde y tomándose los muslos llevar las rodillas a los hombros.

    Estando ella en posición me acerqué, incrementando el movimiento de la mano, para ubicar el glande en la entrada vaginal y presionar hasta mi pelvis llegó cerca de los glúteos pero sin tocarlos. Dos cortos movimientos de metisaca fueron suficientes para descargar el semen que llevaba acumulado.

    —“Lista la tarea, podés bajar las piernas pero seguirás acostada los próximos cinco minutos. Mañana y pasado repetiremos el procedimiento”.

    Por supuesto seguí el conocido dicho «Todas las personas son buenas, pero cuando se las controla, son mejores». Cada vez que ella salía, o la controlaba personalmente, o por intermedio de una empresa de seguridad, que debía informarme de cualquier desvío en tiempo real. Así es como una noche me avisan que estaba con sus amigas y varios jóvenes sentados charlando en la discoteca.

    Era el momento de hacerle sentir el rigor de lo que podía esperarle en caso de una mínima trasgresión. Le dije al vigilador que no la perdiera de vista y me esperara. Me vestí saliendo hacia el lugar en cuestión recibiendo la indicación de dónde se encontraba. Efectivamente estaban sentados hablando distendidos cuando me ubiqué frente a ella con los brazos cruzados y mirándola fijamente. Verne, ponerse blanca y empezar a temblar fue una sola cosa.

    —“Querida, estas basuras, que se dicen amigas tuyas, cuando le hagas una sonrisa al joven que está a tu lado van a decir que está justificada la fama de puta que tenés en el trabajo, rumor difundido por ellas mismas. Qué hacés con el botón del cuello de la camisa desprendido?”

    —“Es que sentí calor”.

    —“No es excusa, si te sentías incómoda te hubieras vuelto. Para vos se acabó la reunión. En quince minutos te quiero en casa”.

    Di media vuelta, por teléfono le indiqué al que la vigilaba que su cometido terminaba cuando la viera entrar en lo que era nuestro hogar, y que ahora estaba en la categoría de simple protección contra la intemperie. Cuando llegó me dio pena. Acertar la llave en la cerradura para ingresar se le hizo complicado. Llorando fue directo al baño donde vomitó para luego con la cabeza gacha ir al dormitorio donde se tiró sobre la cama.

    Era el momento de aflojar si no quería perderlos, a ella y al bebé que venía en camino. Tomé un camisón de su placard y me senté a su lado poniendo una de mis manos en el hombro.

    —“Por Dios, aunque más no sea, dejame llorar tranquila”.

    —“Por favor, date vuelta”.

    El tono de voz, suave y cariñoso tuvo su efecto, porque lo hizo aunque llorando y tapándose la cara. La desvestí íntegra para colocarle la ropa de dormir, acomodé lo que le había quitado y luego, en brazos, la llevé a la cama matrimonial ubicándola de su lado habitual. Entré a la cama en bóxer, como solía hacerlo, y la abracé poniendo su cabeza en el hueco de mi hombro dándole un beso en la frente.

    —“Te amo, preciosa. Poco queda para terminar con este infierno y tratar de volver a ser felices”.

    Pasamos la noche con pocos cambios de postura pero siempre abrazados. Desperté primero y, con alegría, vi sus facciones distendidas, entonces la desperté con otro beso en la frente.

    —“No puedo creer despertarme así. Ahora contame, por qué me hiciste sufrir tanto”.

    —“Dos razones te puedo dar. Primero, tenía que sacarme la bronca, el odio profundo generado por una estúpida desconfianza en mí y dándole crédito al que tiene fama de falso; tu sufrimiento sanó mi corazón. Segundo, el dolor y el placer se pueden fingir pero por corto tiempo; si el lapso se extiende la falsedad asoma en seguida. Por eso el tiempo de angustia fue largo y así los que te rodeaban podían palparlo. Seguro que te quiero, por eso pongo esfuerzo imaginación, paciencia y tiempo tratando de regresar a los buenos momentos de la pareja. Es verdad que te maltraté y de esa manera tus amigas, que antes te difamaron, ahora están unidas de tu lado aunque en contra mía. Prefiero ser hijo de puta y no cornudo”.

    —“Puedo quedarme tranquila de que se acabó el sufrimiento?”

    Llevé mi mano a su entrepierna acariciando los pelitos que la cubrían.

    —“Seguro, ahora quisiera intentar que esta conchita preciosa me perdone la descortesía de la última vez que la visité”.

    —“Hacé la prueba, quizá tengas suerte”.

    —“Y cómo lo sabré”.

    —“Cuando empiece a segregar juguito y vaya a tu encuentro, es seguro que te perdonó”.

    —“Entonces voy poner la máxima dulzura, de la soy capaz, en los besos y caricias con la lengua”.

    Bajé la sábana que nos cubría y subí su camisón hasta la cintura para descender besando, desde el ombligo hasta la mata del pubis, mientras ella mantenía los muslos juntos aunque sin apretar. Puse mi pecho sobre ellos con los brazos a los costados para, con los labios, husmear entre los vellos tratando que dejar libre el comienzo de la hendidura. Ese trabajo, delicioso por cierto, quedó finamente terminado después de mojar con abundante saliva y peinar estilo raya al medio. Después de acicalar bien la pilosidad, manteniendo la presión sobre el muslo con el antebrazo, puse el pulgar en la unión de los labios estirando la piel hacia arriba, haciendo emerger el clítoris.

    Chupar el botoncito como si fuera un pezón fue una tarea muy corta pues su cuerpo en seguida se tensó y, apoyado en hombros y pies, formó un arco corriéndose y gritando su placer. No le di mucho tiempo de descanso cuando cayó hiperventilando y laxa. Era buen momento para recordarle que su marido tenía capacidad suficiente para hacerla gozar hasta la extenuación. Llevando la planta de sus pies a mis hombros, de manera que la entrada a la vagina se abriera sola, fue lo previo a penetrarla de un solo envión, y en cortos y secos golpes de cintura llevarla a su segundo orgasmo. Así empezamos una nueva etapa, seguramente mejor que la anterior.

    La cena de empresa con que se solía cerrar el año, antes del período de vacaciones, fue el momento elegido para dar el toque final a esos meses atroces y dar comienzo pleno a la recuperación del vínculo amoroso.

    La invitación era para matrimonios, lo que suponía una asistencia de casi cien personas distribuidas en mesas de ocho comensales. Buscando en la lista nuestra ubicación, vi con alegría que Rogelio no estaba en la nuestra y sí mi amiga con su esposo, lo cual predisponía a un momento agradable. Finalizado el servicio de comidas, antes de dar paso a la música e invitación a bailar, hubo unas palabras del gerente ofreciendo la comida. Mientras él hablaba me acerqué disimuladamente para agarrar el micrófono apenas lo dejara libre.

    —“Disculpen el atrevimiento, no los distraeré más de dos minutos. Hará algo de cuatro meses un empleado de esta empresa, que ya se había insinuado antes a mi señora, le mintió acerca de una supuesta infidelidad mía. Con ese argumento la indujo a tomar revancha y, en un momento de debilidad la sedujo. Solo le metió mano hasta que Rebeca se dio cuenta del engaño retirándose en seguida. El insatisfecho conquistador no tuvo mejor idea que relatar como hecho lo que hubiera querido hacer, y sus compañeras de reunión se encargaron de difundirlo. Hoy es difícil que algún empleado ignore el rumor. Unos cuantos lo propagaron dándolo por cierto, otros lo escucharon y con su silencio prestaron acuerdo, y unos pocos manifestaron su disconformidad considerándolo falso. A estos últimos nuestro agradecimiento. Quienes conocen de cerca a mi señora habrán percibido palpablemente su abatimiento y desmejoría culpa de ese ególatra mentiroso. Lamento haberlos molestado pero no vi otra manera a mi alcance para tratar de limpiar el buen nombre de la persona que amo. Me queda muy poco por hacer para sentirme totalmente tranquilo. Gracias por la atención”.

    Estaba terminando de hablar cuando vi al malparido Rogelio abandonar el salón. Al tiempo me enteré que había sido trasladado a una sucursal de otra provincia.

    Con inmensa suerte hemos dejado atrás ese período lastimoso. El recuerdo doloroso ya no agobia y sirve de experiencia para enfrentar el futuro con optimismo esperando que, de ese abdomen prominente, haga su aparición una criatura que refuerce más nuestra unión.