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  • Se cumple mi fantasía con mi concuño (segunda parte)

    Se cumple mi fantasía con mi concuño (segunda parte)

    Hola, en el primer relato (pueden ir a leerlo para entender bien mi historia, que fue algo real) ya les conté de como eran mis fantasías que tenía con mi concuño y como fue la primera vez que pude probar su rica verga, dándome él, la cogida que tanto deseaba.

    En este nuevo relato les contaré cómo no pudimos quedarnos con las ganas de seguir cogiendo y volvimos a hacerlo en la casa de mi suegra, esto se fue haciendo cada vez más excitante.

    Una tarde fui al rancho de mi concuño a pasar el rato con el, su esposa y unos amigos.

    Obviamente esa visita ya era con la intención de estar cerca de el, comimos juntos y me invitó a tomar una cerveza con ellos. Quizá, el también deseaba que volviera a suceder lo de aquella noche.

    Llegó la tarde noche, y yo junto con nuestros amigos tuvimos que regresar a casa, el se tuvo que quedar en el rancho junto con su esposa, o sea mi cuñada.

    Cómo yo ya estaba tomada uno de ellos me ayudó a manejar mi carro y se encargo de dejarme sana y salva en la casa de mi suegra, sin saber que en esa noche me iban a dar la cogida que jamás olvidaré.

    Cuando ya estaba en la casa me llegó un mensaje de mi concuño, era la foto de su deliciosa verga, muy parada, preguntándome si a caso esa noche iba a querer verga en mi boquita, lo cual me calentó mucho.

    Y en ese momento me llamó, y me dijo lo caliente que el se sentía y las ganas que tenía de cogerme, me dijo que quería llegar en la noche o que me escapara para poder ir al motel.

    La verdad, en esos momentos me traicionaron los nervios ya que la primera vez que cogimos estuvimos a punto de que nos cachara mi suegra, pero por otra parte no me iba a arriesgar a salirme ya que mi esposo me llamaba por las noches, y también mi suegra se daría cuenta que iba a salir.

    Después de tanta insistencia por parte de mi cogelon concuño y ante lo mojada y palpitante que tenía mi pucha, acepte que el llegara a la casa de la suegra, pero con la condición de que entrara por la parte de atrás, ya que ahí estaba una ventana por la cual se podía volver a salir después de cogerme.

    Paso como 50 minutos y me marco para bajar a abrir la ventana sin hacer ruido. Al entrar a la casa lo primero que hizo fue besarme para después caminar juntos de puntas y hacer el menor ruido posible.

    Ya estando en mi cuarto, la verdad aún los dos tomados, nos convertimos en un par de locos apasionados, estábamos llenos de ganas de cogernos, nos comíamos a besos, le baje su pantalón y le empecé a chaquetear la verga y él me metía los dedos a mi pichita y así por un buen rato.

    Nos quitamos la ropa y nos metimos a la cama, cómo era de esperarse, eran tantas las ganas de coger que me empezó a penetrar muy fuerte.

    Y a quien no le ha pasado que cuando te cogen tan duro, la cama siempre hace ruido, yo le pedía que fuéramos más discretos ya que mi suegra o su pareja podrían escucharnos.

    Pero aun así, entre respiración agitada, la cama, las penetraciones duras, mi pichita mojada y los gemidos que se nos escapaban ante tanto placer, eso era una bomba a punto de reventar para que ahora si fuéramos descubiertos.

    Tan duras eran las embestidas que tuve que decirle que cambiarnos de posición, mi rajita estaba tan mojada, que al sacar su verga hacia que mis jugos mojaran mis nalgas y mi ano, sus huevos también estaban mojados.

    Yo le pedía que me dejara cabalgar en su verga, me monte dándole la espalda, el bien excitado me dijo que parecía una putita profesional. Haciendo que mi pichita se tallara super rico lo cual hizo que nos vinieramos, dejando toda su leche dentro de mi.

    Yo le pedí que por favor ya se fuera, estaba llena de placer pero nerviosa, el me decía que se quería quedar conmigo toda la noche y pues la calentura nos volvió a ganar.

    Al poco rato tomo mi mano y la llevo hacia su verga y nuevamente estaba erecta.

    Nunca me imaginé que mi concuño tuviera tanta resistencia, algo fuera de lo normal. Les confieso que cuando cogía con mi esposo, máximo eran 3 veces por noche y la verdad es que en la tercera vez su pene ya no se ponía tan duro como la primera vez, y lo mismo sucedía con mis parejas anteriores.

    Y lo que en estos momentos les contaré es algo real, pero mi concuño salió más cogelon de lo que yo creía que un hombre podría aguantar.

    En la sexta cogida la verdad yo no podía creerlo, nos levantamos para tomar un poco de agua, ya que de tanto coger moriamos de sed, me abrazo por detrás, me penetro nuevamente y así caminamos hasta la cocina, bien trabaditos, ahí fue la séptima vez que se vino dentro de mi. Tomamos el agua y regresamos a la cama y seguimos cogiendo.

    Para no hacerles tan largo el relato se los resumiré, fue una noche increíble, ya que fui cogida 14 veces por mi concuño, en esa noche conocí lo que es un macho de verdad.

    Ya casi amanecía y le dije que por favor ya se fuera ya era casi la hora en la que mi suegra se levantaba., ya era demasiado lo que había cogido y la verdad ya mi pepita estaba muy adolorida de recibir tanto placer y súper empapada de recibir tanta leche.

    Y pues la verdad no me arrepiento, fue una noche que jamás olvidaré, única, llena de pasión, de lujuria que se que jamás se volverá a repetir.

    En la mañana muy serenamente mi suegra me pidió hablar conmigo, toda la noche escucho como su yerno y su nuera se daban placer, quizá ella lo comprendió muy bien ya que ella es igual de putita que yo, le encanta la verga, a cada rato le pone los cuernos al hombre que vive con ella.

    Recuerden esta historia es 100% real.

    Me gustaría recibir sus comentarios y poderles subir mis otras historias.

  • La Nahuala

    La Nahuala

    Al abrir la puerta y asomarse a la calle no vio a persona alguna. Solo un gato sobre la rama de un alto árbol, la observaba.

    Enojada gritó:

    – Al payaso que me despertó e hizo que saliera, le advierto que llamaré a la policía.

    Cerró la puerta para regresar a su recámara.

    Al acostarse y cubrirse con las cobijas, escuchó los fuertes maullidos del gato. Pensó la Doctora.

    – Lo que me faltaba, ahora a aguantar toda la noche, a la orquesta gatuna de la Ciudad de México.

    Iba recuperando el sueño cuando la gresca de varios perros, le interrumpió.

    – Mmm creo ya agarraron a sillazos al gato lujurioso – Se dijo.

    En eso llegó a sus oídos

    – Ayuda por favor. Alguien que me socorra.

    El llamado de emergencia, hizo a Ely, volver a levantarse. Encendió las luces y volvió a salir a la calle.

    Al sacar la cabeza por la puerta, veo a una señora desnuda, tirada en el piso, sangrando de las manos y piernas.

    Arrastrándola, la introdujo al patio. Cómo rayo fue por sus materiales de primeros auxilios para curar las heridas.

    Contestó la herida, a las preguntas.

    – Me atacaron los perros.

    – Pero mujer, por qué vienes desnuda?

    – Eran muchos perros y me desgarraron las ropas.

    La doctora dudo de la respuesta pero continúo con las curaciones.

    Lavó y puso abundante alcohol en las heridas. La lesionada casi se desmayaba del dolor.

    Cargándola la metió a la casa. La sentó en el sofá. Desistió llamar a los servicios de emergencia al considerar poder atenderla.

    Después de arroparla y darle cobertores, se retiró a su recámara. Al día siguiente, al despertar, bajó para analizar a la paciente.

    La encontró de pie, sirviendo el desayuno y café caliente.

    Al revisarle las heridas quedó sorprendida por la recuperación.

    Le preguntó mientras probaba bocado.

    – Cómo te llamas? De dónde eres? Vives cerca de aquí?

    – Mi nombre es Susan. Soy de la sierra veracruzana. Vine a Ciudad de México, buscando a unos parientes. Me perdí y sin dinero caminaba por esta cuadra en busca de una patrulla o base de policía para que me ayudaran a ubicarme. Fue cuando los perros me atacaron.

    – Dónde viven tus parientes?

    – En San José de los Leones.

    – Mujer eso está muy lejos de aquí. Mira por hoy quédate aquí. Mañana te llevo a esa dirección.

    En ese día, el quehacer de la casa y consultorio, en agradecimiento corrió a cargo de la serrana.

    Según lo planeado, al día siguiente, ambas salieron en busca de los parientes pero les informaron que estos, se habían mudado, hacía apenas tres días, sin haber dicho nuevo domicilio. Así que volvieron.

    Ocupó el resto del día, la doctora, en atender el consultorio y la farmacia anexa.

    La veracruzana, se ocupó de la cocina, trastes y demás detalles de la casa.

    Desde la llegada de Susan, fue acomodada en la habitación de los invitados.

    Notablemente los pacientes de la doctora se incrementaron. No podía darse abasto en las tareas.

    Dijo a Susan – Te voy a dar 8 mil pesos mensuales pero atiende la farmacia. Solo surte las recetas.

    Por las noches ya era común escuchar, los gatos en brama.

    Un día que Susan, había salido al mandado, olvidó el celular. Ely, buscando en la sala un CD de música, escuchó el timbre de llamada entrante del aparato.

    Sintiendo plena confianza para contestar. Entró a la habitación de la serrana, era ahí, en donde se encontraba el aparato telefónico.

    Se sorprendió al descubrir veladoras encendidas en un altar a la Santa Muerte. Le acompañaban algunas figuras extrañas bañadas en líquidos rojos o tierra.

    Nada tocó. Salió de la habitación y cerró la puerta.

    Al regresar Susan, habló con ella

    – Y ese altar y cosas para que las quieres?

    – Doctora, es tiempo que sepas, que soy Nahuala.

    – Jajaja qué? No es posible. Jurámelo.

    – No se ría de mi. Es cierto cuánto, le digo. Quiere pruebas?

    – A ver, demuéstralo

    – Hoy Doctora. Recibirá la visita de una gata y al cabo de una semana habrás de amarla.

    – Jajaja eso qué? Eso no muestra nada.

    Susan calló. Se levantó un poco molesta a lavar trastes.

    Para Ely, no pasaba de una ocurrencia de pueblerina. Siguió con sus labores y olvidó lo ocurrido.

    Ya de noche, llamó a cenar a la Veracruzana. No recibió respuesta. Creyó que estaba enojada y encerrada en su habitación.

    Se dijo – Ya se le pasará la muina.

    Al día siguiente se percató de la ausencia de Susan. Manejó la probabilidad que esta se hubiese ofendido en extremo y decidido retirarse.

    A partir de entonces soñó que debajo de su cama maullaba una gata.

    Los primeros dos sueños, se vio levantarse para sacarla de la habitación pero el felino se negaba a salir. Logrado su objetivo, el animal, en vez de huir, le lamía los pies descalzos con demasiada seducción.

    En las siguientes tres noches, los sueños se repitieron.

    En esas nuevas fases oníricas, tocaba a la minino, caminar entre las cobijas para posarse en el pecho de ella y despertarla, al pasarle su pequeña lengua en los labios.

    La sentía tan humana que deseaba acariciarla y besarla.

    En las mañanas, la doctora, al despertar, tenía muy presentes los sueños. Le eran raros, pues de cierto modo animaban su livido.

    Al sexto día, después de cenar, se duchó.

    Terminado su baño en bata se dirigió a su recámara.

    Escuchó unos ruidos extraños en la cocina. Fue a investigar. Encontró a un gato hembra. Era el mismo que había visto cuando rescató a Susan y que aparecía en sus sueños.

    Quiso espantarlo pero el animal, ronroneaba y se meneaba entre los pies de la mujer.

    Motivada por los sueños, Ely, la levantó.

    Con ella se fue a sentar al sofá. Había agrado al animal.

    La gata, retozaba en el regazo. Al abrirse un poco la bata; la felino con suavidad colocó sus patas delanteras en el pechs de la mujer.

    – Oye pequeña, deja de hacer travesuras

    Ely, no daba crédito pero tampoco la separaba. El sueño comenzaba a ser superado por la realidad.

    Brincó la gata y al cuello de la doctora, lengüeteó. La sensación era placentera.

    – Pilluela, acaso deseas seducirme? No te basta intentarlo en mis sueños que ahora pretendes hacerlo real?

    Al pasarle la diminuta lengua en las orejas, dijo la mujer

    – Oh, ya veo que deseas dejarme inquieta. Eres una traviesa niña pero debes parar o no podré dormir bien.

    De la habitación de la serrana, salió un aroma a incienso. En demasía era agradable.

    La mujer, levantó a la gata entre sus manos. Le dio un beso en la pequeña nariz. Al hacerlo, notó en el rostro felino gran parecido a Susan y dijo – Me gustas.

    El animal, fue creciendo en tamaño. Sus formas desnudas comenzaron a ser de mujer. Por completo se transformó en la Veracruzana.

    Susan, recostada en las piernas de Ely, la tomó por detrás de la nuca. La acercó a sus labios y la besó.

    Ely, no opuso resistencia. Cedió al encanto.

    Cerró sus ojos cuando sintió la boca de su invitada chupar sus senos. Calor de sexo deseaba.

    Pecho a pecho quedaron cuando la serrana, se sentó en las piernas de su anfitriona.

    Mientras se rozaban los senos, la llenó de besos en sus labios.

    Ely correspondía, incluso llevó sus labios a los senos de su invitada.

    Quedaron acostadas, ella abajo, Susan arriba. Con sus rodillas estimulaban sus vaginas.

    Ya sin defensa y seducida, la doctora, pidió más.

    Susan, con delicadeza metió sus dedos buscando en punto G en ella.

    Así la tuvo hasta que Ely, se convulsionó al tener un gran orgasmo.

    A todo el cuerpo de Susan, la doctora lengüeteó. Le chupó el clítoris con pasión.

    En la pose del 69 ambas se dieron el mejor oral de sus vidas.

    La noche fue de gran pasión. Ambas sudaban. Reían. Se miraban con amor. Al caer el amanecer, en el desayuno Susan, dijo:

    – Ahora me cree? Ha tenido mucha clientela porque le hice un trabajo blanco. Soy Nahuala por eso me transformo en gata. Esa noche que me encontró por descuido mío, los perros me atacaron. Ahora me cree?

    Dijo Ely, sonriendo

    – De ti me he enamorado. Todo te creo, todo. No olvides volver de noche mi gatita seductora

  • Túnel del tiempo, aventura hentai

    Túnel del tiempo, aventura hentai

    «Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia» Tercera ley de Clarke. 

    El túnel al multiverso es una tecnología desconocida y aún incontrolada. Los científicos no se ponen de acuerdo en sus bases teóricas. Pero sus efectos son bien conocidos en la institución que lo estudia gracias a los informes de los conejillos de Indias, ups, perdón, las personas que lo cruzan con destinos inesperados: Otras épocas, lugares e incluso mundos de fantasía, de novela o de cine.

    Esta colección de extractos de esos informes hace hincapié en las vivencias más eróticas de la protagonista narradas por ella misma.

    Probarme unos bañadores era todo lo que pretendía comprar en ese momento, puede que incluso algún bikini sexi. La tienda de lencería era pequeña, bonita, pero lo mas bonito era sin duda la chica que había sobre una escalera colocándole un trikini a un maniquí.

    Desde donde yo estaba solo veía las piernas saliendo de una minifalda vaquera tan corta que por un centímetro no podía verle el culo. De hecho si me inclinaba solo un poco le veía las nalgas destapadas por un escueto tanga, al ser la tela de la falda tan rígida.

    Una espalda desnuda del todo del todo excepto por el cordón y el nudo del sujetador de un minúsculo bikini. Estaba claro que ella lucía la mercancía que vendía y lo hacía muy bien.

    Me entretuve curioseando entre las estanterías y de vez en cuando echando un vistazo a los bonitos muslos. No quería acercarme a espiar bajo la falda y quedar como una mirona.

    Cuando por fin bajó de la escalera vino sonriendo a mi lado para preguntarme en qué podía ayudarme. Pensé en una comida de coño al ver aquellos labios sensuales y gruesos. Pero en cambio le pedí unos bañadores para probarme. Los mas pequeños y provocativos que pudiera encontrar.

    -Hola, soy Aki. ¿Te puedo ayudar?

    -Gracias. Buscaba algunos bañadores y bikinis, ahora que empieza a apretar el calor. A ver si encontramos algo sexi y pequeñito.

    -Seguro que tengo lo que necesitas.

    Sin perder la sonrisa me guio hasta un discreto rincón de la tienda. Allí colgadas dentro de sus envases había prendas que sólo había visto en sex shops, películas y fotos eróticas o en dibujos manga. Cosas tan livianas y microscópicas que apenas taparían nada de mi cuerpo.

    -¿Ves algo que te guste?

    -Desde luego que sí.

    Le contesté mirándola directamente a ella.

    -Lo que miras no está en venta. Pero puedo prestarlo si es de mi interés.

    Estuve curioseando los envases y sacando algunas prendas. Comprobado lo pequeñas y sexis que eran.

    El resplandor azulado rodeó esta vez no sólo mi cuerpo, como era costumbre, sino toda la tienda. Aún sorprendida por ello me alrededor a ver donde había llegado.

    El universo al que entramos era lo mas extraño que hasta entonces había visitado, vivos colores, texturas raras, formas dibujadas o renderizadas. Y eso solo lo que se veía dentro del pequeño local.

    Los rasgos de la vendedora ahora parecían orientales, su ropa mas corta y ajustada, su cuerpo aún mas voluptuoso y sensual, y eso que ya lo era antes. Aún no me había mirado en el espejo, no sabía si mi cuerpo había sido modificado.

    Mis ojos que parecían dibujados con photoshop, recorrían alucinados el resto de mi cuerpo en el espejo. Mis pechos habían aumentado de talla y dos orgullosos pezones se marcaban orgullosos en el vestido de lycra que aún se ajustaba más a las mucho más voluptuosas curvas de mi figura.

    Al salir a la calle de una desconocida ciudad vimos un mítico Tokio. Por delante de la tienda pasaba un grupo de colegialas de cortísimas faldas y enormes pechos que lucían sus blancas braguitas.

    -¿Qué está pasando?

    -No te preocupes, no te pasará nada.

    En la lejanía, sobre las colinas, un enorme robot peleaba contra monstruos gigantescos de ondulantes tentáculos. Láseres y misiles cruzaban un cielo extrañamente teñido de rojo.

    La vendedora se abrazaba a mí asustada y excitada. Se daba cuenta de que yo parecía tener más experiencia en situaciones como esa. Que bien me engañó. Sudor, lágrimas y un enorme chorro de jugos vaginales humedecían su piel llenando mis fosas nasales de olor a sexo.

    -Vamos a dar una vuelta.

    La extraña moto de dos plazas y de aspecto futurista, aparcada a la puerta esperaba que empuñara su manillar. La gente con la que nos cruzábamos vestía cada vez mas raro.

    Desde antiguos guerreros samuráis con armaduras de bambú y catanas colgadas de la cintura a exóticas bellezas con atuendos tan reducidos como el mío.

    Chicas con el kimono tradicional japonés que escondían entre sus bien torneadas piernas enormes pollas. Monstruos tentaculados rodeados de bellezas exóticas a las que follaban por todos los agujeros de sus bien formados cuerpos.

    Animales parlantes antropomórficos y demonios con atributos sexuales exagerados. Desfiles de ejércitos del mal entre rascacielos futuristas edificados junto a fortalezas y templos medievales.

    Por el cielo jinetes de nubes y extraños artefactos que solo podían volar allí o gente que daba enormes saltos. En la colina el monstruo reducido a pulpa sanguinolenta apenas se movía ya vigilado atentamente por los sensores del robot que dio media vuelta y regresó a la ciudad y a su hangar subterráneo.

    En mi extraña moto con el bello paquete apretando sus duras tetas en mi espalda recorría las extrañas calles iluminadas por luces coloreadas. Sus manos sujetas a mi cintura y sus labios y lengua recorrían mi cuello y nuca, excitada y asustada a partes iguales.

    Paré allí mismo en la calle entre multitudes que apenas nos prestaban atención ocupados en sus asuntos algunos tan placenteros como los nuestros y otros mas salvajes como luchas a katana o con artes marciales.

    -Te deseo.

    Ella con sus bellos rasgos orientales apartaba la estrecha lycra de mis tetas duras y enormes para lamer mis pezones. Mientras mi mano entre sus suaves muslos subía la estrecha falda del vestido de seda de corte chino en el que su atuendo se había metamorfoseado en algún momento.

    Ya ni siquiera tenía las bragas puestas, desaparecidas en la última trasformación, y la humedad de su sexo escurría muslos abajo inundando mi nariz con el olor de su excitación. La tenía abierta de piernas tumbada sobre la moto.

    Recorrí los labios de su vulva sin un pelo con la lengua saboreando los abundantes jugos. Deslizando parte de ellos hacia el ano para abrirlo y excitarla aún mas jugando con todo su cuerpo.

    Lógicamente se corrió como cualquier personaje de hentai. Escandalosa, gritando y gimiendo. Chillaba sus comentarios pero aunque estábamos en plena calle rodeados de gente nadie nos hacía caso.

    Lo que no esperaba era tener una «futa» entre los brazos. Con el orgasmo el clítoris empezó a crecer, mucho. Seguí lamiendo chupando aquel nuevo órgano pétreo. Tomó la forma, consistencia y tamaño de una gran polla. Por debajo seguía conservando la vulva.

    Era uno de mis viajes por el multiverso más extraños pero he de admitir que lo estaba disfrutando. Las imágenes a veces algo psicodélicas, otras simplemente cosas que había visto en mangas o películas.

    Ella en ese tiempo no había abandonado mis descubiertos pechos, mis excitados pezones. Como era un personaje de un anime era muy flexible y podía alcanzarlos estuviera yo en cualquier posición. Acariciaba mi piel lisa y suave en ese extraño mundo de manga.

    Ahora ella era la que quería devolverme el favor y hacerme disfrutar. Me empujó sobre el cómodo asiento de la moto. Desde luego era mucho más confortable de lo que parecía a primera vista.

    Me recosté en el mullido acolchado y ella cogió mis piernas para levantarlas y llevar uno de mis pies a su boquita. Tan lasciva como en resto del viaje chupó mis dedos y lamió la planta.

    Bajó lamiendo la pantorrilla en busca de mi vulva. La abundante saliva, otra de las características de los mangas, resbalaba por mi piel. Su lengua caliente levantaba sensaciones que pocas veces había tenido.

    Hasta que llegó a mi coño y las sensaciones aún se incrementaron más. Ahora era yo la que gemía y gritaba sin cortarme lo más mínimo.

    La corriente de placer que se originaba en mi xixi llegaba directamente al cerebelo recorriendo la columna. Lógicamente quería probar esa polla que había crecido mágicamente entre sus piernas.

    -Te voy a follar. ¿Quieres?

    Ya no quedaba en su actitud nada del susto del principio del viaje. Se comportaba mucho más seguía de sí misma.

    -Fóllame si.

    Así que tras mi primer orgasmo conseguido con la lengua. Se incorporó dejándome ver el nuevo miembro. Lo puso entre los labios de mi vulva. Acariciaba con el pulgar mi clítoris que aunque había crecido no lo hizo tanto como el suyo.

    Me penetró firme pero despacio, haciéndome notar cada centímetro de su verga. Empezó a moverse sin dejar de acariciarme con sus manos. Mis enormes tetas, el vientre o el clítoris y los labios de la vulva.

    Gritando, jadeando y gimiendo parecía estar en un orgasmo continuo. No simplemente enlazar uno con el siguiente. No sé cuánto pasamos en tan placentero menester, si fueron horas o minutos. Hasta el tiempo parecía discurrir de forma diferente, aún más cuando te corrías.

    Pero yo era consciente en algún oscuro rincón de mi mente de que el túnel volvería a por nosotras. Que la onírica experiencia terminaría en algún momento. Sabiendo lo que podía ofrecer ese mundo eso sería más bien pronto.

    Era un mundo poblado de extrañas criaturas, de sexo salvaje húmedo, muy húmedo hasta que el túnel me devolvió a casa. Ella no volvió conmigo. Llegué a la misma tienda de la que había salido, Pero la vendedora era diferente. También guapa y sexi, pero desde luego no era la misma chica.

    Me extrañó pero desde luego no podía hacer nada al respecto. No podía rescatarla ni traerla de vuelta si el túnel no quería. Y normalmente hasta entonces cuando el agujero de gusano había sacado a alguien de su tiempo o mundo había sido para bien.

    Me limité a aparcar las ideas que tuviera sobre el asunto hasta que el túnel o la institución me dieran más datos. Las cosas nuca son tan fáciles como aparentan con esto. Curioseando en el menú de las compañías de payperview descubrí una nueva serie de hentai. Ella salía en la siguiente OVA que vi en mi tele por cable.

    Incluso había un personaje en secundario, una voluptuosa chica que tenía un extraño parecido conmigo. No salía toda la aventura, ni todo lo que había visto allí, pero si buena parte del polvo sobre la moto.

    Así fue como descubrí que en realidad ella era de ese otro mundo y solo volvió a casa. Los túneles se habían cruzado y como resultado había sido una de las experiencias más extrañas que he tenido. Y eso es mucho decir con todo lo que pasa con el agujero de gusano.

  • El día que disfrutes de las cabinas CDMX (parte 2)

    El día que disfrutes de las cabinas CDMX (parte 2)

    Después de haber sido penetrado por aquel hombre, como dije ya estaba asomándose otras personas, no me dejó ni ponerle mi bóxer cuando entro, me dijo:

    -puedo pasar?

    -claro pasa

    -escuche tus gemidos y me puso caliente

    En eso le empecé a agarrar la verga, que para ese momento ya estaba muy dura, poco a poco le fui bajando el pantalón, hasta bajarle el bóxer, me detuvo y solo me dijo, «espera no tan rápido, quiero hacerte mi mujer» no sé por qué esas palabras me calentaron y le seguí el juego…

    -Que quieres hacerme papi?

    – ven dame un beso

    Nos empezamos a besar tan cachondamente, besos de lengua, en el cuello, empecé a besar su cuerpo mientras lo masturbaba, me volteo y me empezó a morder la espalda pero eso me calentaba, empezó una canción de reggaetón y empezamos a bailar el tomándome de mi cintura y yo buscando sus labios hasta que ya no pude más.

    -por favor deja mamarte la verga

    -si mami mamamela

    Se la empecé a chupar como nunca antes lo había hecho, escupiendole la verga, pasando mela en la cara, el dándome cachetadas tanto con la mano como con la verga dure como 8 minutos chupando ese pedazo de carne, hasta que me dijo:

    -ahora me toca a mi, voltéate.

    -que vas a hacer?

    No me dijo cuando sentí como tres dedos entraban en mi ano ya dilatado, solo pegue un gemido fuerte y no se por que apreté mi ano.

    -eso mami así, aprieta el culo.

    -si papi así, mi ano es tuyo, hazme gozar

    Empecé a sentir como su lengua recorría mi ano, como chupaba todo mi culo, como el tenía barba, se sentía más, yo solo gemia, pero unos gemidos de mucho placer.

    -pasame un condón

    Lo abrio, se lo puso y de un solo movimiento lo metió duro, el cual pegue un grito que todas las cabinas debieron haber escuchado para ese momento yo ya era suya, no había poder que me haría irme, me cogió de perrito, misionero, me subir arriba de el me recargaba en la pared hasta que me dijo «ya casi me voy a venir».

    -donde quieres darmelos?

    -En la boca

    Asi que solo me arrodille, abrí mi boca y solo espere a sentir ese líquido caliente, sin dejar caer una gota me tragué toda la miel.

    Platicamos un rato y se despidió de mi.

    Con ese palo, ya no tenía que quedarme ahí así que me vestí y me fui con las piernas temblando.

  • Soy una milf de 50 y soy esclava de un joven de 20

    Soy una milf de 50 y soy esclava de un joven de 20

    Hola, mi nombre es Ishtar tengo 50 años, soy alta, delgada, vientre plano, buenas piernas (es lo que me dicen que más les gusta de mi), lindos glúteos, cabello largo, soy bonita (adjunto mi foto). Nací en Guatemala, aunque vivo en México. Sin embargo, por la pandemia, estuve de regreso en Guatemala, cerca de la universidad San Carlos. Normalmente uso mini vestidos, muy pegados, con unas medias de color carne o negras, buenos escotes, dichos vestidos, hacen resaltar mi vientre plano, mis largas piernas, mi culo formado, y mis senos, voy poco maquillada no necesito mucho ya que soy bonita, a mis 50 años me gusta vestirme provocativa, toda mi vida me ha gustado despertar el deseo en hombres y porque no decirlo también en mujeres.

    Algunas ocasiones en que salía por las mañanas a tomar mi transporte, muchas veces coincidía con un joven que salía, para llegar a la escuela, dicho joven era alto aproximadamente 1, 80 cm, delgado algo marcado y un poco agraciado. En una ocasión me saludó, muy sonriente; tan sólo me dijo: -¡ya se me hizo muy tarde! y yo le conteste, con una sonrisa.

    Al otro día, lo vi parado en una tienda de la esquina de mi unidad habitacional. Me saludó desde lejos y yo le contesté con una sonrisa. Eso lo tomo como una señal por lo que de inmediato se me acercó y se presentó:

    -yo soy Eduardo, vivo aquí, en la misma unidad que usted, tengo 20 años, y tengo mi cuarto, para mí solo, me dijo, con un cierto orgullo. ¿Usted cómo se llama?

    Por un momento me quedé en silencio, una señora ya madura, con dos hijas de la edad de ese joven. A mis 50 años, más que doblarle la edad, le llevaba 30 años a ese joven. Sin embargo, ¡me sentí como colegiala, como una joven de 18 años, jugando a “ligar”, a conseguirse un muchacho, un novio ¡me emocioné! y mi lujuria se iba despertando.

    -Me llamo Ishtar 50 años, casada, con dos hijas. Vivo en esta unidad.

    -¡sí, en el edificio 7! -Me dijo, con mucha seguridad.

    Sorprendida, respondí, -ah, ¡sí!; ¿cómo sabes?

    -porque yo vivo en el 9, y la veo desde ahí. tiene usted dos hijas, ¿verdad? Respondí; sí, le dije, un tanto seria, y luego le pregunté: ¿también a ellas las ves? Sonrojado respondió; Sí, pero no tanto como a usted. Porque, usted. ¡Me gusta mucho! Me encanta, es una diosa.

    Me gusto su franqueza, y el que me estuviera venerando, me emocioné. Inmediatamente, me dijo; me dejaría pasar a buscarla, mañana viernes en la tarde podemos irnos al cine, o a tomar un café ¡me gustaría mucho poder platicar con usted! Me dejó pensativa, aunque muy emocionada, sin embargo, había muchos contras: la edad, el que éramos vecinos, la gente, sus compañeros, etc. ¡Pero la lujuria me domino, a las cinco! En el parque de Alameda, ¿Puedes? ¡Se le iluminó su carita! De inmediato me dijo que sí: la busco mañana.

    Al otro día, me bañé y me masturbaba imaginando lo que iba a suceder, inmediatamente elegí un atuendo erótico, coqueto, me puse un mini vestido de color azul fuerte, pegado a mi cuerpo, que resaltaba mi figura, mi vientre plano, mis largas piernas, cubiertas con unas medias color piel, que le daban un toque exquisito acompañada con unos tacones de color dorado, mi culo bien formado, mi brazo derecho iba cubierto y el izquierdo descubierto, mi cabello iba suelto. ¡Eran ya casi las 5:15! ¡El muchacho me estaba esperando! ¡Me llevaba un ramo de rosas! ¡Lo vi, y me sentí emocionada! ¡Hola señora!, Me dijo, queriéndome dar un beso en la mejilla, al que yo contesté, poniéndole mi mejilla. ¡qué guapa!, me dijo y le contesté, preguntando: ¿tú crees? ¡claro, ya se lo había yo dicho me gusta usted mucho!, mirándome de arriba hacia abajo, recorriendo mi cuerpo con su mirada, por lo que le pregunté, con un poco de ironía: ¿paso el examen?, Y él, sin perder su seguridad, me dijo: por supuesto, se ve muy hermosa con ese vestido, ¡se le ven sus piernotas! ¡igual de hermosas que usted! El seguía halagándome, estas super buena, eres un mango, una diosa, mientras yo observaba un bulto que se marcaba en su pantalón.

    Acto seguido, tomándome de mi brazo derecho, me preguntó: ¿vamos al cine o a tomar un café? Soy una cougar ardiente, ya estaba muy excitada por lo que le dije, que nos fuéramos directo al motel. Entramos al cuarto y Eduardo se lanzó sobre mí. Me abrazó y comenzó a besarme en la boca. De repente, sin dejar de besarnos, sentí que su mano comenzaba a acariciarme mi concha. Estuvo acariciándome, despacio, comenzó a darme dedo, a acariciarme mi vagina, a todo lo largo, desde arriba hasta abajo, ¡estás muy mojada, ¡así me tienes, muchacho, estoy deseando que me hagas tuya. Posteriormente, sentí que me bajaba su mano a lo largo de mi espalda, llegando a mi cintura, mis pompas, pasándola por debajo de ellas, por mis muslos y, en ese momento, flexionándose un poco, me cargó entre sus brazos, me levantó. Yo estaba colgada de su cuello y no dejaba de besarlo en la boca, entrelazándole mis piernas alrededor de su cintura, para atraerlo hacia a mí, sin soltarlo de su cuello, ni dejar de besarlo en la boca. Él se giró hacia la cama, cargándome. Dio unos cuantos pasos y me depositó sobre de aquella cama de motel.

    Eres una puta tremenda, mira como vienes traes una tanga de hilo dental, vienes decidida a coger, ¿verdad mi putona? Me dijo, mientras, me quitaba mi tanga, para olerla y besarla, como deseando que mi aroma, fuera parte de él. Inmediatamente, miro mi vagina ¡Tienes un bizcochito sabroso! ¡Listo para darle de besos!, Me dijo, al mismo instante que se lanzaba sobre de él, a llenarlo de besos, a separarme los vellos de mi vagina, a descubrirme mi clítoris, a darle besitos, a morderlo con sus labios, a estimularlo, a lengüetearlo todito, haciendo que me revolcara de aquel placer: aaghh, aaahhh, gemía, de placer. Sus manos estaban sobre de mi cintura y su boca se presionaba con fuerza sobre de mi monte de Venus. Hacía unos movimientos entre horizontales y giratorios con la lengua, que me estimulaban locamente.

    Posteriormente, me puse de rodillas, bajé su pantalón, y Dios Mio, era un miembro bien dotado, unos 17 cm, más que el promedio, con ligera curva y cabezón, lleno de venas, se me hizo agua la boca y empecé a pegarle una buena mamada, mi boca intentaba comerse por completo todo aquel miembro, pero era muy difícil sumado a que poco a poco se endurecía más y más. Con mis dientes, agarre su prepucio e intentaba hacerlo para atrás, lo que hizo que gritara de dolor y placer. Soy una diosa en el sexo, y con mi experiencia, de una sola mamada, me lo metí por completo en mi boca, sentía que me ahogaba, mientras Eduardo, me peinaba de una manera dulce, que hacía más delicioso el sexo oral, por un momento sentí desesperación pues me faltaba el aire, y él, aprovecho y me tapo la nariz, por lo que el aire no me entraba por ninguna manera, es un placer único, ahogarse en un pene grande, pero con la fuerza de mi boca, alcance a morderlo, por lo que retiro su pene de mi boca. Y volvimos a repetir el acto oral, Eduardo no cabía de gusto al ver como su verga desaprecia en mi boca, se retorcía, incluso trato de aventarme ya que el placer era demasiado, pero yo se lo impedí devorándole con todo su dura verga.

    Como la puta que soy le dije: ¡Ya cógeme Eduardo, ya dámela, por favor, méteme tu vergota! Y Eduardo, apiadándose de mi condición, suplicante y desesperada, me recostó en la cama en la clásica posición de misionero, tome su pene con mi mano y yo misma lo coloque entre los labios exteriores de mi vagina, para que Eduardo, con fuerza, empujara hasta el fondo y me la metiera por fin, comenzó a embestirme con fuerza, yo exclamaba, ¡Aaagggh… Eduardo… así! La sentí, hasta el fondo.

    Estábamos ¡dándole duro a la fornicación!, mientras yo me le colgaba de su cuello, besándolo con pasión, sintiendo como sus golpes penetraban y penetraban en lo más íntimo de mi ser, ¡hasta el fondo de mi vagina! Eduardo se echaba sobre de mí; me dejaba caer todo el peso de su cuerpo, y empujaba para metérmela más, para partirme en pedazos: ¡lo sentía delicioso! Me levantaba las piernas, me las separaba, con fuerza, hasta causarme dolor, ¡delicioso!, y luego se acomodaba y me la dejaba ir, hasta el fondo, con fuerza, con saña, con mucho ardor y placer. Me sacaba su verga; la frotaba contra de mi clítoris, me la paseaba por encima de mis labios, los recorría sin meterla y luego, de repente, ¡me la clavaba de nuevo! ¡Qué verga!, ¡que rica manera de coger! ¡Lo disfrutaba, de a mares!

    Enseguida, como la meretriz que soy tome el control, le dije acuéstate en la cama, y pase a colocarme en la legendaria posición troyana, es decir; Andrómaca. En consecuencia, me puse encima de Eduardo y frente a él. A la primera montada me ensarte todo su miembro, ¡Aaaa… mi amor! Esta posición me otorgo el control del acto y favoreció el frote de mi clítoris con el pubis del Eduardo, mientras él me besaba ardientemente y lo alternaba con besar y morder mis senos. Posteriormente, me puse en cuclillas y mis zapatillas, le dieron una altura perfecta, para darme unos ricos y deliciosos sentones, pero esta vez en mi ano, mientras Eduardo estimulaba mi clítoris y los senos con las manos ¡Aaaa… Eduardo, mi amor que rica verga! Mientras él me decía, gracias diosa, por esta cogida maravillosa, es mejor de lo que había soñado cuando me masturbaba pensando en ti y en tus hijas. -Cuando el desgraciado dijo esto, lo cabalgue con más fuerza, pero yo también sufría y gozaba era un frenesí diabólico. Así como la legendaria, Andrómaca, mujer de Héctor, el gran héroe de Troya, disfrutaba cabalgando encima de su esposo. Yo disfrutaba cabalgando a mi semental.

    Era una leona en celo insaciable que pedía más verga y placer, para mi fortuna Eduardo, tenía todo lo que pedía gran miembro y excelente condición física, me acostó y coloco una almohada detrás de mi cabeza y él se puso hincado y me metió ese gran pene en mi boca, me ahogaba con esa enorme libélula, Eduardo tenía el mando y yo pasaba de ser una leona a ser su esclava fueron varios minutos, pero intensos, sentía ahogarme. Posteriormente se colocó en una silla, y me pidió que lo montara, inmediatamente camine hacia él, le di la espalda y me senté en ese miembro, el arqueo la espalda y presionando mis nalgas contra su ingle, hacia que salieran gemidos de mi boca, mientras me mordía y chupaba mi espalda, continuamos un tiempo así, yo me sentía la conductora de esa silla caliente.

    -¡Ponte de a perrito!, me dijo, y sin pensarlo dos veces, yo me acomodé, levantando mis caderas, invitándolo a que me montara, cosa que realizó de inmediato: me tomó de las caderas, y me acomodó su pene en mi culo. Lo empujó y… ¡me la metió muy al fondo, en el primer empujón! ¡Eduardo… qué verga…! Me la metía muy al fondo, hasta lo más profundo de mi intimidad, haciéndome gritar y gemir, suplicar: Eduardo síguele muchacho, no pares… síguele así… ¡por favor…! Su pene en mi ano, parecía adherirse a mi como si fuera un cajón que esta atorado en el ropero y no quiere salir, mientras me castigaba con sus manos, soy tu perra, tú eres mi amo, y yo me someto a ti, aaahh, gemía como la puta que soy. Continuó penetrando mi ano. Lo sacaba y lo metía, una y otra vez, yo me retorcía, estaba excitada y quería estarlo más así que me llevé una mano a mi vagina, él también llevó su mano y metió su mano y estimulaba mi clítoris. Yo gemía de placer, mientras él jugaba con mis dos agujeros.

    Posteriormente, me mordí los labios evitando gritar, llorar. Quiso levantarme y me afianzo con fuerza, abrí mis ojos y sin decir palabra le hice señas inclinando mi cabeza de que me dolía que me estaba lastimando –dame unos segundos le dije. Eduardo, me dio unos segundos me deje caer sobre el colchón respirando con dificultad, me coloque apoyada sobre la cama boca abajo con los pies en el piso completamente doblada en cuatro patas con los senos y mi cara boca abajo, él se acercó separando mis nalgas y le dije -hazlo mi amor, no importa que me lastimes solo hazlo. Eduardo, comenzó a meterme su pene, me doble por completo, intente levantarme para evitar que me siguiera penetrando sin conseguirlo, me mantuvo firme pegada a su miembro. Se mantuvo quieto, dentro de mi cola no dándome oportunidad de moverme. Comenzó despacio a moverse, a penetrarme poco a poco comencé a gemir, a rotar las caderas, a menear mi cola al encuentro de su verga, lo hacía suavemente, fue el momento que el aprovecho para penetrarme por completo.

    Grite y mordí las sábanas se me rompió una uña por el esfuerzo de sujetar la sabana con fuerza al sentirme completamente penetrada, me doblegue por completo, comencé a decirle -ya salte, termina me estas lastimando, por favor salte, era muy doloroso, pero debo ser franca no quería que me la sacara, Eduardo, comenzó con su vaivén de entrar y salir con fuerza, afianzado a mis caderas, cada vez que me penetraba me empujaba contra el colchón. Lo sentía hasta lo más hondo de mis intestinos, me saco sangre, pero no le importo se limpió con la sabana y siguió penetrándome.

    Posteriormente, estábamos parados a un lado de la cama del hotel, con el pene metido por detrás, dentro de mi ano. Lo sentía muy adentro, lo sentía vivo, moviéndose en mi interior, haciéndome sentir maravillas.

    -ya voy a venirme mamita… te los quiero echar en tu cara… ¿los quieres…?

    -¡Si mi Eduardo… dámelos donde quieras…!

    Y sacando su pene, tremendamente parado, de mi ano, comenzó a venirse en mi boca, ese semen amargo pero delicioso me lo bebi. Le tomé su pene y con mi mamo lo exprimí para no dejarle ninguna gota, el demás semen caía sobre mi cara: lo miré y, ¡estaba contento, se le miraba feliz!, y yo me sentía satisfecha.

    Mientras me mordía mis labios en señal de agradecimiento, a la vez que pasaba mis dedos por mis labios vaginales, los cuales aún seguían ardiendo de deseo, mientras el semen gelatinoso y pegajoso de mi cara se secaba, que cogida me dieron, mi puta interna y externa estaban satisfechas y agradecidas, lo digo con orgullo soy una milf esclava de un joven.

  • Me utilizó como zorra y me dejó mojada

    Me utilizó como zorra y me dejó mojada

    Hola como están, el día de hoy les voy a contar mi primera experiencia lésbica.

    Bueno fue cuando yo comencé la universidad, me gustaba entrar a chats en línea, era la forma más fácil de contactar con gente para calentarme y que nadie pudiera saber quien soy, uno de eso días navegando por el chat entre a uno donde encontrabas puras lesbianas había de todo, pero una chica me llamo la atención en particular buscaba novatas para encuentro real.

    Yo con tantas ganas de probar algo nuevo decidí escribirle, intercambiamos números lo primero fue una rica charla por WhatsApp con fotos, videos y audios, que rico era verla hacer ese tipo de cosas y masturbarme hablando con gente al azar.

    Después de unos días hicimos videollamadas masturbándonos y gimiendo como perras en celo, conforme los días pasaban la necesidad de verla se hacía más y más fuerte hasta que al fin me decidí le escribí diciendo.

    «No aguanto más necesito verte, quiero tenerte entre mis piernas devorando mi coño, mojándome, haciéndome sentir una verdadera zorra, ¿cuándo te pudo ver?».

    Acto seguido ella respondió.

    «Que perrita eres me encanta tu entusiasmo el viernes por la mañana me queda bien ¿estás segura de esto?».

    No les voy a mentir me ponía muy nerviosa, nunca antes había estado con una chica mucho menos una desconocida, pero mis ganas eran tantas que le confirme.

    El día viernes falté a mis clases, me puse la ropa interior más linda que encontré todo el camino hacia el motel me invadía una especie de nervios y excitación que estuve a punto de masturbarme en el taxi, pero no lo hice quería que ella disfrutara de mi que los gemidos de ese día fueran solo para ella…

    Llegando al motel subí a la habitación ella ya se encontraba ahí al verla me sentí tan contenta y no pude evitar besarla de inmediato, al parecer todo era mutuo porque ella continuo el beso, me cargo y tomo mi culo yo coloque mis piernas alrededor de ella el beso se volvía cada vez más apasionado me llevó a la cama y me dijo al oído.

    – Que bueno que estés tan dispuesta a todo pensé que serias más tímida en persona.

    -Para nada yo te prometí ser tu zorra y eso es lo que seré.

    -Vele eso me encanta.

    Me comenzó a desnudar, mencionó lo lindo de mi conjunto y que era una pena destrozarlo, aun así lo hizo, me lo quito de un tirón, no les voy mentir los nervios seguían ahí pero mis ganas eran más.

    Ella me recostó en la cama y masajeo mi coño hizo círculos, mencionaba lo mojada que ya estaba que no creía que fuera mi primera vez con una chica, que yo era una perra mentirosa y obtendría mi castigo por engañarla me recargo en su regazo y me dio nalgadas hasta dejar mi culo bien rojo, no podía dejar de gemir y mojarme cada vez más cuando dejo mis nalgas bien rojas paso a comerme el coño lo hacía como una experta chupo bien de arriba abajo y metió su lengua una y otra vez de mi boca solo salía un «no pares, que rico se siente mmmm», me daba palmadas en el coño y eso me mojaba aún más y cuando estaba a punto de acabar se detuvo.

    -Creíste que te iba dejar acabar recuerda que esto es un castigo por ser una zorra mentirosa.

    Se saco las bragas y me obligo a comerme su coño, yo no tenia mucha idea, más que lo que había mirado en el porno asi que primero chupe todo su coño dejándolo húmedo, después me detuve en el clitoris haciendo círculos con mi legua ella comenzaba a gritar de placer y a mojarme cada vez más, no me detuve hasta que mojo toda mi cara con sus jugos.

    Pensé que después de eso ella me ayudaría a terminar pero se levantó y se fue diciéndome.

    – Las zorras mentirosas cono tu siempre se quedan con ganas de acabar – escupió en mi coño y salió de la habitación.

    Espero le guste este relato ya saben que me pueden escribir a Instagram aparezco como: saraem_17.

  • Infiel por despecho

    Infiel por despecho

    Hola, mi nombre es Miriam, soy una mujer casada con 2 hijas, físicamente soy chaparrita, bonita, lindos ojos, pechos grandes y redondos, buena pierna aún que no me gusta mucho lucirlas, nalgas normales y un poco llenita; mi esposo es Carlos, tengo 12 años de casados, pero la historia que les contaré empieza cuando teníamos 4 años de casados y yo 24 años de edad.

    Éramos una pareja normal con altas y bajas, pero mi esposo empezó a cambiar repentinamente, era muy discreto con su celular y cada vez llegaba más tarde del trabajo, así que me dispuse a investigar, una noche lo espere afuera de su trabajo y al salir observé cómo se besaba con su compañera, yo estaba destrozada le reclame mucho y el me rogó que le perdonará, seguimos juntos pero mi sed de venganza era muy grande, aunque lo disimulaba.

    Días después llegaron vecinos nuevos a vivir justo a un lado de nosotros, una pareja joven de 18 años, la chica embarazada y el chico de nombre Jesús con un cuerpo atlético delgado y muy coqueto, siempre que me encontraba a solas me decía piropos, su esposa lo deje unos días solo ya que por su embarazo decidió ir con su mama para que la cuidara, por ese motivo el chico se me lanzó con todo, me decía que le encantaría un beso mío y me contaba que tenía tres meses sin sexo por el embarazo de su esposa, y poco a poco me fue convenciendo.

    Nunca fui de vestirme provocativa pero quería sentir la mirada de este chico así que una mañana cuando mi esposo salía a trabajar de inmediato me cambiaba con una blusa de tirantes escotada y shorts cortito y delgado, Jesús se me acercó de repente me tomo de la cintura me empezó a besar el cuello y los hombros y me arrimo su verga que la tenía durísima me gustaba lo que estaba haciendo pero me separé de el, aún que me gustaba no me sentía lista para más, me dejó tan caliente que toda esa lujuria la desquite con mi esposo lo monte como nunca mientras imaginaba que era Jesús quien me tocaba y penetraba.

    La noche siguiente mi esposo dormía mientras Jesús y yo conversábamos por mensajes, me pidió que nos viéramos en el pasillo y yo accedí, salí descalza para no hacer ruido mi shorts cortitos y una blusa delgadita sin bra para que mis pechos se frotaran contra él, al salir de inmediato nos abrazamos y besamos, el me acariciaba cómo loco, levanto mi blusa y empezó a besar mis pechos eso lo disfruté como nunca, me bajo mis shorts con todo y ropa interior se puso de rodillas y realizó el mejor oral de toda mi vida, se levantó y me llevo a su cuarto y me puso a mamársela después de un par de minutos me puso de perrita y me penetraba tan delicioso quería gritar pero solo una pared de 15 cm me separaban de mi esposo.

    Después me subí en él, mis movimientos eran tan frenéticos que en 2 minutos llegamos al orgasmo, fue un sexo cortito pero tan placentero, salí de su cuarto cogida desnuda y con la vagina llena de su leche, me recosté a un lado de mi esposo sin sentir culpa, al contrario creo que en ese momento lo perdone.

    Unos minutos después siento las manos de mi esposo acariciándome y su boca en mis pechos, y cada vez más abajo hasta llegar a mi vagina, no sabía si reír o detenerlo, pero solo lo disfruté, sentir como se tragaba la leche de mi amante m calentó de nuevo, estaba cansada y satisfecha, pero pude complacer a mi esposo en la cama.

    Esta es la historia de mi primera infidelidad seguiré escribiendo las demás gracias por llegar al final.

  • La casa de las pantaletas

    La casa de las pantaletas

    Estamos viendo un grupo de casas en una zona residencial de las Vegas Nevada en su interior una mujer de mediana edad de cabello moreno con tonos cobrizos, piel suavemente bronceada enfundada en un elegante traje sastre muestra a una persona el lugar.

    Su nombre es Marcy y está era la oportunidad de lucirse en su trabajo de bienes raíces, sabía que el lugar no sería fácil de vender y tenía una fama particular.

    —¿Alguna pregunta Señor?— dijo ella sonriendo al finalizar el recorrido de muestra.

    — Es verdad que aquí las mujeres…— dijo aquel sujeto.

    Marcy colocó su mano frente a aquel sujeto y respondió.

    —¡Señor!, He estado aquí una semana y solo lo diré una vez— dijo Marcy como si hubiera tenido que decir lo mismo varias veces— ¡No! Me he sentido más «caliente» o «frígida», ¡No!, No he escuchado ningún gemido y ¡No! No he escuchado zapatos de tacón por las noches.

    Dijo ella mientras parecía respirar agitada y molesta.

    — Tranquila señorita, solo era una pregunta— dijo él mientras colocaba sus manos en señal conciliadora.

    Unos minutos después ella despidió a aquel invitado y se dirigió a la sala para dejarse caer sobre el sofá.

    Sabía lo difícil que era vender una casa donde se hubiera cometido un crimen, pero nunca espero que cada cliente preguntará lo mismo.

    — Al menos este no intento oler la alfombra— se dijo a sí misma mientras se retiraba sus tocones para poder descansar los pies.

    Estuvo revisando su teléfono por un momento mientras esperaba la última cita del día y podría declarar su día como terminado.

    —¡Oh! Una mujer, genial algo sencillo para terminar el día— se dijo a sí misma.

    «Ding Dong»

    Marcy escuchó el rítmico sonido del timbre de la puerta principal así que rápidamente se levantó se acomodó su traje y se dirigió a la puerta.

    Cuando la abrió una mujer un poco más pequeña que ella estaba esperando.

    —¡Buenas tardes!, Soy Marcy y será un placer mostrarle su futura casa— dijo ella sonriendo mientras le permitía pasar.

    — Mucho gusto Marcy, yo soy Verónica un placer— dijo la recién llegada mientras entra al lugar.

    Marcy iba a empezar a guiar a la recién llegada por la propiedad cuando noto que está parecía sostener discretamente algo en su mano

    —¡Por seguridad no se permite filmar la casa!— dijo la mujer mientras se acercaba a ella.

    La aludida intentó por todos los medios disimular su nerviosismo pero fue inútil ante la presión de la mujer.

    Cuando Valery vio que ella no solo sostenía una pequeña cámara si no también un micrófono inalámbrico se enfadó bastante con la persona que tenía al frente

    —¡Deme una buena excusa para no llamar a la policía!— dijo Marcy a la mujer mientras ésta sacaba amenazante su celular.

    —¡Por favor no!— dijo ella con temor en su vos— Estoy en un grupo de investigación paranormal—

    Marcy roto los ojos con fastidio ya había escuchado que varios grupos de «cazafantasmas» habían intentado «investigar» el lugar pero la compañía inmobiliaria les había negado cualquier permiso.

    —Lo siento señorita pero debo pedir que se retire de la propiedad— dijo Marcy con tono molesto en su voz—no puede hacer nada de eso en este lugar ni mucho menos venir con un grupo fracasado y charlatán de cazafantasmas.

    —¡Por favor se lo ruego!—suplico Marcy— solo deje que mi equipo y yo hagamos una lectura del lugar para ver qué la casa no está embrujada o poseída o un poltergeist o algo por el estilo.

    —¡Enserio «Poltergeist»¡— está ves Marcy parecía más enfada.

    —¡Esta es una propiedad normal— Marcy explotó contra la investigadora—no hay árboles creciendo desmedidamente, ni juguetes moviéndose solos o niñas que se las comen los televisores— mientras enumeraba levantaba agresivamente un dedo—con eso me queda claro que son un grupo de charlatanes que quieren desprestigiar esta propiedad y ganar estúpidas vistas en sus canales tontos de YouTube.

    —¡No somos charlatanes!— respondió la investigadora— ya nos hemos topado con cosas paranormales en otros lugares, nosotros somos profesionales.

    —¡Profesionales! por dios no hay nada de profesional en esta tontería— respondió Valery fastidiada de esta conversación— que hacen solo son un montón de vagos haciendo videos tontos para YouTube hagan algo de provecho como regresar a la escuela.

    En el momento en que Marcy estaba discutiendo con la supuesta investigadora paranormal se escuchó un ruido en el piso inferior.

    —¡Qué demonios!, ahora también hacen allanamiento de morado— dijo alterada mientras se dirija al sótano

    Verónica la siguió de cerca pensando que tal vez había llegado justo en el momento justo para conseguir evidencia.

    —¡Esos niños tontos hacen que pierda mi valioso tiempo!— dijo mientras se abría paso a dónde creía que se originan los extraños ruidos.

    Ambas mujeres llegaron a la puerta del sótano de la propiedad donde se podían escuchar más claramente los ruidos.

    Frente a la puerta ambas mujeres se quedaron mirando fijamente la puerta dudando de entrar o llamar a las autoridades.

    —¿Alguno de tus tontos amigos cazafantasmas está contigo?— dijo nerviosa Marcy

    —¡No vine yo sola a investigar!, no hay nadie conmigo. — respondió la caza fantasmas.

    Marcy sacó su celular para llamar a la policía pero de repente este marcó que no había señal.

    —¡Mierda y no hay señal en mi celular!— dijo Valery mieny miraba la carátula de su celular

    —¿Espera qué?— dijo Valery mientras sacaba su propio celular encontrando que estaba en la misma situación.

    —¿Y si mejor nos vamos y pedimos ayuda?— dijo Valery poco convencida de los acontecimientos que se desarrollaban frente a ellas

    —¡Estás loca! si le llega de pasar algo a esta estúpida casa será despedida será el menor de mis problemas— respondió Marcy abriendo la puerta del sótano y bajando por las escaleras.

    Verónica puso su cámara a grabar y fue detrás de ella.

    Cuando llegaron al sótano el extraño ruido las condujo a una puerta oculta detrás de un estante que no estaba en los planos principales de la casa.

    Valery movió el estante para desbloquear la puerta y tras comprobar que no está cerrada con llave se dispuso a abrirla.

    —Va a entrar señorita, ¿no es mejor llamar a la policía para que investigue?— dijo Verónica mientras intentaba detener a la vendedora.

    —¡La cazafantasmas es una niña miedosa!— dijo Valery con tono burlón

    —¡Tengo nombre sabías me llamo Verónica!— respondió la mujer

    —¡Como sea Verónica sígueme!— dijo Valery mientras abría la puerta.

    Cuando ambas mujeres entraron a la habitación dos mapaches salieron corriendo lo que provocó que ambas chicas gritaron fuertemente después del susto encontrar un apagador de luz revelando una especie de calabozo sadomasoquista.

    —¿Cree qué aquí es el lugar donde torturaba y mataba a sus víctimas?— dijo Verónica mirando fijamente los muros.

    —¡Esto no está bien!, Esta propiedad valdrá un cacahuate si las autoridades se enteran— dijo Valery mordiéndose las uñas.

    Verónica sigue revisando con la mirada ese extraño lugar, hay fue cuando noto que en el fondo de aquella siniestra habitación había una especie de altar donde descansaba una especie de ídolo.

    La estatua parecía hecha de piedra representaba a un ser humanoide con sus alas extendidas en una posición de rodillas su rostro parecía el de un murciélago con una boca llena de dientes afilados entre sus garras sostenía un enorme rubí.

    —¿Qué rayos es esto?— dijo Verónica mientras se acercaba a dónde estaba la estatua.

    Marcy siguió de cerca a la mujer reparando en la enorme joya en la estatua.

    —¡Mi día de pagó!— dijo Marcy mientras acercaba sus manos a la joya.

    El rubí emitió un misterioso resplandor que dejó a ambas mujeres con la mirada perdida mientras sus manos se movieron solas hacia su intimidad.

    Una y otra vez sus manos frotaban por encima de su ropa sus húmedos sexos así estuvieron un largo rato hasta alcanzar un poderoso orgasmo ambas mujeres cayeron al piso con sus pantis mojadas frente a la extraña estatua.

    Cuando ambas chicas volvieron en sí estaban recostadas en el piso de la sala de estar sin saber qué había pasado.

    —¿Qué nos pasó?— dijo Marcy mientras se ponía de pie.

    —Tal vez fuimos víctimas de fuerzas sobrenaturales— dijo Verónica mientras se levantaba.

    —¡No digas tonterías Verónica!— dijo Marcy— será mejor que te vayas—

    Mercy vio partir a Verónica sin darle mayor importancia sabiendo que no tendría más citas hasta el día siguiente decidió tomar una ducha y relajarse en el amplio baño de la casa.

    Marcy empezó a colocar todos los cerrojos de la puerta y activo sistema de seguridad que tenía la casa.

    Ella de repente se dio cuenta que actuaba de manera exagerada y casi paranoide por lo que buscó relajarse

    —¡Cálmate Marcy!— se dijo a si misma mientras respiraba profundamente— solo es una niña tonta que quería un tonto vídeo.—

    Marcy se preparaba para ducharse en el cuarto de baño se retiró su traje sastre quedando en un sencillo conjunto de algodón color rosa, cuando se retiró sus pantaletas ella noto la profusa mancha de humedad trato de restarle importancia mientras colocaba esa ropa en una cesta que llevaría a la lavandería el día siguiente.

    Mientras Marcy se bañaba comenzó a frotar inconscientemente su vagina primero introduciendo un dedo después dos, comenzó a masajear sus tetas y pellizcar sus pezones momentos después mientras el agua caliente caía sobre su cuerpo Marcy estaba totalmente poseída por el placer su mente estaba completamente entregada a las sensaciones que recorrían todo su ser hasta que un poderosos orgasmo la sacó de aquel trance dejándola caer de rodillas en la ducha.

    Ella estaba confundida y levemente excitada pero intentó calmarse lo más que pudo.

    — Pe… pero qué estoy haciendo en qué momento me… mast… — se fijó a sí misma mientras se levantaba y serrana el agua de la regadera—creo de verdad necesito salir a divertirme, el estrés me está matando y está maldita casa no ayuda.

    Abrumada por aquel orgasmo terminó de ducharse y sacó un conjunto de algodón, se puso su pijama, ordenó comida china y se dispuso a ver un poco de televisión para distraerse un poco.

    Eran cerca de las doce cuándo ella decidió que era momento de ir a dormir.

    —Espero encontrar a alguien que quiera comprar está casa— se dijo a sí misma mientras se metía entre sus sábanas.

    La mente de Marcy se encaminó a la oficina de su jefe.

    Hay estaba él, un obeso con su ridículo bigote y su estúpida sonrisa usando un traje barato, la miraba como un animal vería un trozo de carne.

    —¡Así que la chica exitosa de California no pudo vender está casa!— dijo el hombre sin dejar de sonreír.

    —¿Lo estás disfrutando verdad Vincent?— respondió ella con molestia en su voz.

    —¿Por qué crees eso?— dijo Vincent sin dejar de sonreír.

    Marcy se contuvo lo mejor que pudo no quería levantarse y borrarle esa sonrisa de su rostro con una fuerte bofetada.

    —Así que si mal no recuerdo nuestra pequeña apuesta— dijo el sujeto con una gran sonrisa— serás mi secretaria personal por un año.

    Marcy se cubrió el rostro por la vergüenza e incomodidad que sentía en ese momento.

    —¡Vamos Marcy!, No seas mala perdedora— mientras decía eso él se levantó de su silla y sacó una botella de cristal de un cajón cercano.

    —¿Un tragó?— dijo el mientras llenaba dos vasos con un fino whisky.

    Mientras tanto en el mundo real Marcy se había levantado de su cama y se dirigió hacia la habitación que contenía el extraño ídolo.

    Cuando estuvo frente a la puerta está se abrió sola y los grilletes del techo capturaron sus muñecas y tobillos para poder llevarla dentro de aquella habitación sin que ella opusiera resistencia.

    De regreso al sueño Marcy estaba bebiendo el trago que le había ofrecido su jefe de mala gana, podría ser el licor más fino del mundo pero beberlo al lado de él le estaba dando asco.

    Pero cuando bajo su copa comenzó a sentirse débil y desorientada.

    —¿Que demonios me diste?— dijo Marcy trastabillando mientras intentaba levantarse.

    Aquel hombre estaba detrás de ella sujetando firmemente sus senos.

    —¡Nada como unos deliciosos melones de California!— dijo él mientras apretaba los pezones a través de la ropa.

    Marcy intentó resistirse pero era inútil parecía una muñeca de trapo en manos de su jefe.

    —¡No te resistas putita!, Te juro que te gustará— dijo el hombre mientras metía una de sus manos bajo la falda de Marcy.

    —¡Alguien quién sea ayúdeme!— ella comenzó a gritar pero su voz casi no sale de su garganta.

    Esa acción tubo una reacción negativa en el atacante.

    —¡Así que así quieres jugar!— dijo su jefe enojado por la actitud de la mujer.

    Con cierta furia él procedió a arrancar la falda y desgarrar la ropa interior de está antes de colocarla sobre su escritorio donde empezó a escudriñar la vagina con sus dedos bruscamente.

    —¡Pare por favor!, No le diré a nadie solo déjame ir— dijo Marcy intentando detener el ataque.

    —¡Puta mentirosa! Aquí está muy húmedo— dijo el mientras le mostraba sus dedos llenos de fluidos íntimos.

    Vincent dejó un momento a la mujer para desabrochar su pantalón y sacar su miembro erecto.

    — Relájate Marcy, te juro que lo disfrutarás— dijo mientras colocaba la punta de su pene en la entrada de la vagina de Marcy

    —¡Por favor no!— Marcy siente como su jefe comienza a penetrarla sin piedad.

    Mientras tanto fuera de ese sueño el cuerpo de Marcy aun colgando del techo por medio de gruesas cadenas era víctima de una fuerza invisible que actuaba como un falo que no solo afectaba su cuerpo si no también su mente rompiendo su voluntad.

    Después de unos minutos Marcy fue víctima de un poderoso orgasmo que bañó aquel extraño ídolo con sus fluidos íntimos.

    Mientras en sus sueños Marcy era violada de forma violenta por su jefe en la realidad los ojos de aquella estatura brillaban con lujuria mientras esperaba un nuevo baño de fluidos íntimos.

    Eran las 6 am cuando la alarma despertó a Marcy en su cama.

    — Debo dejar de comer tanta comida china— dijo ella atribuyendo sus sueños a los condimentos en los tallarines que ceno la noche anterior.

    Cuando se levantó notó su desnudes le pareció algo extraño pues recordaba haberse puesto una camisa a manera de pijama con una braga de algodón pero no tenía tiempo para pensar en eso ya que tenía asuntos que atender.

    Esa casa se venderla ya que por nada del mundo permitiría que esa pesadilla se volviera realidad.

    Se vistió con unos leggins, un top sin brasier y unas zapatillas ligeras, después de un desayuno ligero se dispuso a realizar el aseo de la casa para dejarla presentable para las visitas del día de hoy.

    Mientras realizaba el aseo notó la misma excitación de la noche anterior, sus pezones se marcaron en el top y sintió una incómoda humedad en su sexo.

    Marcy no era fan del auto placer pero algo muy dentro de su mente le decía que Lo hiciera.

    Volvió a la habitación que ocupaba en esa casa y empezó a jugar con sus tetas y rozar ligeramente su vagina por encima del leggins.

    —Creo aún tengo tiempo para una sesión rápida—se decía así misma con un tono coqueto.

    Miemtras se metia un par de dedos en su húmeda vagina a su mente regreso aquel sueño erótico que tuvo con su jefe pero en vez de molestarla la excito mucho más.

    Su mente fabricó nuevos escenarios donde ese hombre vulgar usaba cada uno de sus orificios a su placer.

    Marcy mantuvo un ritmo animal por varios minutos que fueron tortuosos pero placenteros.

    —¡Maldito cerdo!— grito Marcy mientras alcanzaba el orgasmo que buscaba.

    Tras calmarse un poco tomo una ducha para limpiar su cuerpo y despejar su mente cuando busco la ropa que usaría para presentar la casa a los posibles compradores por alguna razón decidió usar una tanga de color rojo y un brasier de media copa del mismo color sobre eso uso su traje habitual y unos tacones de color negro.

    Así se dispuso a esperar las primeras visitas programadas para ese día…

    Continuará…

  • Esposa prepago: Cliente 2

    Esposa prepago: Cliente 2

    Nos fuimos para la fiesta, nos encontramos con la mayoría de sus familiares, yo me senté con los esposos de sus primas y sus tías a charlar un rato, ella se fue a saludar a todos los demás, se acercó Lourdes que es la prima que nos presentó y me saco a bailar, después baile con una de sus tías y por ultimo con mi cuñada, me senté y mi esposa estaba ya en la mesa, me ofreció una copa y me dio dos besos muy apasionados, ella tenía una blusa con un escote profundo y no llevaba brasier, que me miras amor me dijo, las tetas amor, son divinas, le dije, se sonrió y salimos a bailar, seguimos besándonos y empezó ella tocar mi verga por encima del pantalón, me sobaba su vagina en mi pierna, se acabó la canción y me saco a bailar otra vez Lourdes, ella fue mi estudiante y hemos hecho el amor 2 veces y cada vez que podemos nos besamos y manoseamos, en medio de la canción me sobo su panocha sobre la verga y como llevaba un pantalón de tela apretado sintió la erección que me había provocado mi esposa, que rico me dijo, cuando me la vas a dejar tener en mis manos, cuando tú quieras le respondí, mi prima no te da espacio, ahora me la paso sola en las tardes, pasa por mi casa cuando quieras me dijo, está bien le dije y con mucho disimulo le pase mi mano por su panocha varias veces, volvimos a la mesa y todos posamos para una foto, yo me senté al lado de mi esposa y su prima se sentó prácticamente en mi verga, y me sobo su culo con todo el descaro del mundo, mi esposa no lo noto por la algarabía, salí a bailar con mi esposa que estaba ya bien tomada y bailaba muy pegada a mi dejándome sentir su vagina y sus tetas, amor quiero verga, quiero tu verga en mi boca me dijo al oído, ahora nos vamos a motelear amor y hacemos todo lo que tú quieras, le dije, nooo amor quiero ya, vamos al baño o al carro, te la quiero chupar, era temprano para irnos de la fiesta, todos estaban alegres, se acabó la canción y salimos al carro, mi esposa abrió la puerta, se arrodillo en el suelo, saco mi verga y se pegó a mamar como loca, estaba muy tomada, me pasaba la lengua desde la base hasta la cabeza y se la tragaba toda sin ningún problema, me miraba y me preguntaba si me gustaba, si mi amor me encanta fue mi respuesta, me la mamaba y me la masturbaba, la tome de la cabeza y hacia que se la metiera lo más profundo posible en su boca, vente en mi boca amor, me quiero tragar tu semen mi vida, te amo y quiero tu semen, me dijo, empecé a masturbarme cerca de su boca y no demore en venirme, ella se lo trago todo, me limpio la verga con su lengua, se limpió ella y volvimos a la fiesta, nos demoramos creo yo 10 minutos, los demás no notaron nuestra ausencia, nos unimos a un baile grupal y luego baile con mi suegra, volví a la mesa y mi esposa estaba bebiendo muy contenta con sus familiares, hable un rato con los demás esposos con quienes nos reíamos de las ocurrencias de las mujeres cuando beben, mi esposa me saco a bailar de nuevo y me besaba, sobaba su vagina en mi muslo y tocaba mi verga, te amo me decía, quiero hacer el amor mi vida y que me hagas de todo, me dijo, los tres servicios amor, le dije, si amor, todo, me respondió, cuánto vale ese servicio amor, le dije, tonto, me dijo y se soltó a reír, para ti gratis amor, todo es gratis, soy tuya completica, me dijo, nos sentamos en la mesa y al oído me dijo: te molesta que haya sido “puta”, no amor para nada, fue tu pasado y eso se debe respetar, le conteste, nos besamos y seguimos platicando con los demás, se acercaba la hora de cerrar el local donde estábamos y mi esposa me dijo que nos fuéramos rápido antes de que nos dañaran los planes que teníamos, nos despedimos solo de su mamá y su hermana y salimos deprisa, mi esposa estaba muy ebria pero aun consiente de lo que hacía y decía, subimos al carro y nos besamos muy apasionadamente, mi esposa se quitó la blusa y me dejo chupar sus tetas, me quiero tocar para ti amor, me dijo, y se acabó de desnudar, como sus tetas son tan grandes no tiene problema para chupárselas y morder sus pezones, así que por ahí empezó, se las besaba y me preguntaba si me gustaban sus tetas, le respondí que sí, que eran muy lindas, separo sus piernas y empezó a jugar con su clítoris, y mi panocha te gusta, me pregunto, si amor es muy rica, le respondí y ella se metió 2 dedos en ella, yo estire mi mano y también metí 2 dedos en su vagina, así estuvimos un largo tramo rumbo al motel, ella se vino después de esa masturbada, y mi culo que te parece amor, tienes una cola muy hermosa, tus nalgas son divinas amor, y mi ano, ¿no importa que este muy roto?, no amor, jamás importara lo que hayas hecho o dejado de hacer, lo que importa es ahora, le dije, pero me da mucho morbo escuchar cómo me cuentas lo que hacías con otros en la cama, llegamos al motel y como siempre habitación con jacuzzi, como ella ya estaba desnuda entro de una vez al agua, yo le pregunte si quería beber más y dijo que ron, que el ron la ponía fácil y soltó a reírse, hice el pedido y me quite la ropa, me senté al borde del jacuzzi y ella se acercó a pajearme, la bese y le dije que me contara su encuentro con el segundo cliente, no amor que pena, una cosa es contarte mis aventuras por placer, pero estas fueron diferentes, me dijo, pero igual sentiste placer, te viniste muchas veces y disfrutaste, le conteste, la tome por la cabeza y le metí la verga a la boca, te escucho le dije, ay amor dijo y empezó a hablar.

    Esposa: al día siguiente de mi primer cliente entre y revise mi cuenta en la página y mis fotos tenían muchos like, y el cliente 1 había comentado que yo era una diosa del sexo, muy complaciente, varios habían escrito que me querían tener en sus brazos y hacerme de todo.

    Yo: ¿qué pensaste al ver esos comentarios?

    Esposa: la verdad me sentí muy bien, eso me ayudaría a conseguir más clientes, para reunir el dinero lo más rápido posible, pasaron como 3 días y recibí la llamada de la gente de la página donde me informaban de un nuevo cliente, preguntaron mi disponibilidad, les respondí que sí podía y me enviaron el mensaje con los datos y la petición del cliente, quería los 3 servicios y 2 horas, en cuanto a vestuario no había especificaciones pero me fui con una minifalda, una blusa de que se cruzaba al frente sobre mis tetas y con toda la espalda descubierta, sin brasier, unas hilo dental negras que solo me tapaban en triangulo de la vagina y tacones, me veía muy pero muy puta, jamás me había vestido así.

    Yo: pero te tomaste el papel muy en serio

    Esposa: amor necesitaba crear la mejor impresión, mi primer cliente había comentado que me vestía muy sexy.

    Yo: que rico haberte visto así, cuando te vistes así para mi

    Esposa: cuando quieras amor.

    Me estaba dando una mamada como nunca antes, se notaba que le excitaba recordar.

    Yo: continua amor

    Esposa: me recogió el conductor de la página, me llevo a una casa finca y me encontré con un maduro de unos 45 años más o menos, mulato, de contextura atlética, hizo el pago al conductor y apenas quedamos solos me beso metiendo su lengua en mi boca yo respondí, me abrazo fuerte y acaricio mi espalda desnuda, el cliente me dijo: eres muy bella, quiero hacerte mía, no quiero perder el tiempo y saco mis tetas por el escote de la blusa y las chupo y subió mi minifalda para tocar mis nalgas y mi vagina, yo le tome la cabeza y los apretaba contra mis pechos y le abrí mis piernas para que metiera sus dedos fácil en mi vagina, él me quito las tangas y me llevo a su cuarto, nos fuimos besándonos jugando con nuestras lenguas, me acostó en la cama, se desnudó y pude ver su verga, que era bastante grande, se colocó el condón y yo le abrí mis piernas lo más que pude, lo metió poco a poco, cuando ya me lubrique bien él me la metió más rápido y profundo, yo lo tome por las nalgas y empujaba cada penetrada, el chupaba mis tetas, me decía: que rica puta eres, estas apretadita, vas a ser mía hoy, si papi, hazme lo que quieras, le respondí, eso lo motivo y sus movimientos aumentaron, yo cogí mis tetas y las puse a la altura de su boca para que las chupara más fácil, me puso a borde de cama y a los pocos minutos me vine, él no bajaba su ritmo de penetraciones y me hacía gemir mucho, puso mis piernas en su cuello y me hacía sentir su verga muy adentro, me dolía pero era rico, él me decía: eso perra quiero que la sientas y que te duela, y me pego una cachetada, y me dio un beso fuerte con lengua, te gusta perra, te gusta cómo te doy verga, si papi, me gusta cómo me haces.

    Yo: ¿de verdad te gusto?

    Esposa: pues por la excitación creo yo

    Yo: sigue mi vida

    Esposa: me dio verga un buen rato en esa pose, luego me soltó una pierna y me giro un poco y siguió penetrándome, así él me podía tocar el clítoris y me hizo venir de nuevo, él estaba sudando de lo duro e intenso que me estaba pichando, me voy a venir me dijo, paro se sacó el condón y yo me senté para recibir su semen abrí la boca cerré los ojos y junté mis tetas, se vino muchísimo, me chorreó por todo lado, su orgasmo fue muy intenso por que no dejaba de pujar y resoplar, se lo limpie con mi boca, entre al baño para lavarme, él estaba esperándome sentado en la cama, me pidió que me sentara sobre su regazo, abrí mis piernas y me subí en él, nos empezamos a besar, él besaba mi cuello, bajaba a mis tetas, y me decía: que puta tan rica, te mueves delicioso, tienes una boca de chupadora súper sexy, metía su lengua en mi boca, mordía mi labio inferior, su manos acariciaban mis nalgas y mi espalda, me repelo fuerte y me paso la lengua por el cuello, quiero que me la chupes perra, que me la hagas parar la verga para darte por este culo que se siente apretadito y me metió un dedo en el culo, eso me hizo dar un salto, me baje, me arrodille y me pegue de su verga, estaba dormida pero se veía grande, lo empecé a masturbar, le escupí el glande y me la metí de un solo golpe en la boca, él pujo por lo fuerte de mi metida, me la metí varias veces en esa forma, le chupe los huevos y le pase la lengua de abajo a arriba, el me tomo la cara y me escupió la boca, me metió la verga en la boca, se puso de pie, me tomo de la cabeza y empezó a penetrarme la boca muy profundo, eso me provoco el reflejo de vómito, pero no me disgusto, mis ojos se pusieron llorosos, pero no lo detuve, el me dejaba respirar por momentos y seguía metiéndolo duro.

    Yo: ¡ah pero a mi si no me dejas!

    Esposa: el tuyo es muy cabezón, apenas y puedo tragármelo todo amor

    Yo: está bien, sigue

    Esposa: yo lo miraba en todo momento y veía su cara de placer por tenerme así, te gusta me dijo, moví mi cabeza afirmativamente, y trate de abrir mi boca para que él lo metiera más, él me saco su verga de la boca, me paro y empezamos a besarnos, el busco mi panocha con su mano y empezó a meterme 2 dedos, que entraron muy fácil debido a la excitación que tenía, me puso de espaldas a él sin dejar de besarnos y sin dejar de meter sus dedos en mi vagina, con la otra mano me apretaba alternadamente mis tetas, saco sus dedos de mi vagina y busco mi ano, yo le abrí mis nalgas y el empezó a meter primero un dedo, así estuvo un rato hasta que su dedo entro fácil y me metió otro dedo, de nuevo me los metió hasta que entraban y salían fácil, cuando mi ano ya estaba bien dilatado me hizo recostar contra un mueble que me daba a la altura de la cintura, se colocó un condón abrió mis piernas y empezó a penetrarme suave pero profundo, cada vez que me penetraba me hacía gemir, a pesar de que ya había dilatado algo mi culo, no fue suficiente para el tamaño y grosor de su verga, por lo que empecé a pujar muy fuerte, eso le gusto y me empezó a decir: quiero que te duela, que sufras puta, te voy a partir este culo tan rico que tienes, y empezó a metérmelo más duro y halarme el cabello, sentí como poco a poco mi cara se iba poniendo roja y empecé a sudar y me salían lágrimas, eso perra así me gusta, que sientas mi verga, quieres que pare, me pregunto, yo le respondí, si papi para, no perra no te lo voy a sacar me dijo y me tomo de la cara y empezó a besarme y acariciar mis tetas sin dejar de penetrar mi ano, empecé a gemir y él me decía eso puta disfruta mi verga, te gusta me pregunto, yo le decía que sí, te doy más duro me pregunto de nuevo, si papi, dame duro, lo más duro que puedas, le respondí, me soltó sobre el mueble y empezó a darme durísimo y rápido, mis nalgas sonaban con cada metida, el dolor despareció casi por completo y yo acompañaba sus movimientos, me paso a la cama a borde de cama y siguió penetrando mi culo, estaba ya dilataba y lo besaba y apretaba, sentía que venía mi orgasmo y él lo noto y me empezó a tocar el clítoris y enseguida me vine, el me coloco boca abajo y me dijo que se quería venir en mis nalgas, empezó a darme muy rápido y en pocos minutos termino en mis nalgas y mi espalda, me bañe y vi que faltaba aun media hora, salí y me acosté a su lado en la cama, como estas me pregunto, bien le respondí, te ha gustado o he sido muy brusco, me pregunto, bastante brusco para mi gusto, él se rio y me acostó, abrió mis piernas y me hizo un oral delicioso, apretaba mis tetas y me hizo venir de nuevo, eres una puta muy rica, quiero que esas tetotas me hagas una rusa y te tomes toda mi leche, lo masturbe con mis tetas alternando con mi boca, por unos 10 minutos hasta que se vino en mi boca, fue poco el semen que le salió así que me lo pude tomar sin problemas, él me beso, me dio caricias por todo el cuerpo, me dijo que hacía mucho tiempo no disfruta tanto de una mujer, que lo había complacido mucho, sonó mi celular y era el conductor para informar que ya pasaba por mí, me vestí, despedí de mi cliente y salí, el conductor me dio mi pago y me dejo cerca a mi casa, claro que primero me cambie, no podía llegar con esa ropa.

    Yo: ¿Tú disfrutaste?

    Esposa: pues la verdad sí, me gusto ver que él gozo conmigo, no sabía que parte de lo que me hizo me podría llegar a gustar, y sabes que me gusta que me hagan duro y me digan groserías.

    Esa fue la historia del segundo cliente. (falta un cliente).

  • Mi harem familiar (12)

    Mi harem familiar (12)

    Se acabaron las vacaciones, empezaron las clases y el trabajo. Al reportarme a la oficina, me encontré a una Ana Marisax muy cambiada, estaba triste, derrotada. Quedamos en que en la noche pasaría por su apartamento, al salir de unas dos horas de clase y conversaríamos.

    Al llegar, me abrió la puerta en bata, parecía lista para dormir. Nos sentamos en un sofá y le pregunté qué le estaba pasando. No me decía nada, solo me miraba. Al rato me dijo:

    -Está bien, eres mi amigo y necesito alguien con quien desahogarme. Ocurre que una vez, cuando estaba empezando la carrera, conocí a un tipo muy especial. Era el novio de una amiga mía. Ella lo trataba muy mal y yo le decía que ese hombre era una buena persona y además un buen varón, en apariencia. Que no lo tratara así, porque lo perdería. Que si ella seguía en eso y lo perdía, yo me lo iba a llevar, con mucho gusto y ella se lo perdería. Ella se llenaba la boca diciéndonos a mí y a sus otras amigas que ese tipo comía de su mano y que jamás la dejaría, porque era su perrito faldero. Alguien se lo chismeó, el tipo se sintió ofendido y la mandó al carajo, sin derecho al pataleo. Entonces él se me acercó y como a mí me gustaba un montón y ya yo le había advertido a ella, pues nos empatamos. A los pocos días ya éramos amantes y a los tres meses estábamos viviendo juntos. Fue mi primera convivencia. Papá me había regalado un apartamento en El Cafetal y allá nos fuimos a vivir. Mi casa, mi propiedad. Estuvimos juntos más de tres años, hasta que me gradué. Entonces, la noche de nuestro grado, de mi amiga que era ex novia de él y del mío, ella lo engatusó y se lo llevó. Hasta le montó una trampa. Le hizo creer que esa barriga que después le apareció, era de él. La habían preñado sin que estuviera preparada y como el culpable no aceptó ser responsable, se lo montó al más pendejo. Y éste cayó. Me dejó y se casó con ella y le crio a su hijo.

    Hace poco se descubrió el patuque, Javier, que así se llama, se dio cuenta del ganso que le habían metido y explotó. Casi que la mata a golpes. La dejó y al muchacho también, el pobrecito niño que no tiene la culpa. Ahora en diciembre, mientras tú estabas de aventura en moto con tu mami, nos encontramos por ¿¿¿casualidad??? Y me contó todo. Verlo y temblarme las piernas fueron una sola cosa. Pasamos las navidades juntos, aquí en mi nuevo apartamento y llegué a creer que podríamos retomar lo nuestro, después de más de diez años. Pero el 7 de enero, día de reyes, o el 6, no sé, estoy un poco confundida, el niño lo ubicó y le dijo que él, Javier, era su padre, aunque no lo fuera de verdad, pero lo había criado y que él lo necesitaba. El hombre fue a verlo y por la noche me dijo que regresaba a vivir con Celeste y su hijo. ¿Qué tal? Volví a quedar tirada como zapato viejo. Creo que lo único que me falta es que tú ahora me vengas a decir que ya no quieres volver a follar conmigo.

    ¿Entiendes cómo me siento? No es solamente que me ilusioné de nuevo, es que me siento utilizada como un juguete. Me gusta, no, espera, ya no me gusta, me botan, otra vez me gusta, no ya no. Coño de su madre mi “amiga” Celeste. Y coño de su madre Javier, por ser tan pendejo y dejarte montar aquel ganso tan descarado. Ni siquiera sabe contar el muy bolsa, su hijo nació de ocho meses, ochomesino. No me joda.

    -La verdad no sé qué decirte. Lo único que si te puedo afirmar es que ya no voy a volver a tener sexo contigo, porque me acabo de dar cuenta que soy marica. ¿Qué te parece? Ahora seremos amiguitas tú y yo. Jajajaja…

    -Eres una porquería, de verdad, yo no estoy para chistes. Jajaja…

    -Pero te reíste ¿No es cierto? La risa cura casi todos los males, especialmente mal de amores. ¿Qué te parece si mariconeamos un poco tú y yo, para que se te quiten esas pendejadas? Yo tengo unas ganas de joderte…

    -Eres una mierda, de verdad, vamos a mi cuarto, porque en el sofá nunca más. La última vez quedé torcida y no fue por tu verga sino por la incomodidad.

    Fue un polvazo, esa mujer estaba arrecha, se sentía abandonada, utilizada y me estrujó al máximo, me exprimió a placer. Cuando salí de su apartamento, yo caminaba con cierta dificultad. Nunca había disfrutado de esa demonia como esa noche. Estaba que echaba fuego, como si fuera un dragón. “Gracias Javier, me hiciste disfrutar de un polvazo de antología, con tus estupideces.”

    Pero ahora deseaba que al llegar a casa nadie me estuviera esperando, porque venía destrozado. Entré por la puerta principal, fui a la cocina a beber agua y no encontré a nadie por esos predios. Subí las escaleras en completo silencio y abrí la puerta de mi habitación. Sorpresa, Miriam estaba dormida en mi cama, totalmente desnuda. Traté de no despertarla, me fui al baño y me duché, me puse unos interiores limpios y me acosté junto a ella. Se movió un poco, me abrazó y siguió dormida. Se sentía deliciosa, esos suspiros celestiales de ella, eran música para mis oídos y mi alma. Y me dormí.

    Al despertar al siguiente día, me miraba con cariño y:

    -Buenos días, mi amor. Anoche me vine a tu cuarto a esperarte, pero me quedé dormida y nada, creo que no hicimos nada o yo no recuerdo. No sé…

    -Si hubiéramos hecho algo, claro que lo recordarías, yo no paso desapercibido…

    -No te ofendas, no fue mi intención, es solo que me quedé con las ganas… y a esta hora ya no tienes tiempo, ¿verdad?

    -No, ya no tenemos tiempo. Tengo que ir a trabajar, pero esta noche espérame, que vengo como a las diez y nos damos.

    -Ok, mi amor. Déjame levantarme para atenderte el desayuno.

    -No te preocupes, sentí a mamá bajar las escaleras. Hasta la noche, te quiero. Mua, mua, mua. – le di tres besos y salí.

    Bajé a la cocina, ya vestido y listo para desayunar. Encontré a mami de espaldas a mí. Como a mí me gustaba, preparándome el jugo. La abracé por detrás, apoyando mi elemento en la raja de su trasero y la abracé. Ella volteó su cabeza buscando mis labios, los encontró prestos y los absorbió ansiosa.

    -Buenos días, mi amor, ¿cómo amaneciste, señora bonita?

    -Muy bien, gracias, mi cielo. ¿Y tú? Aquí, poniéndole el desayuno a mi hombre, para que salga bien alimentado. Por cierto, me gustaría que esta noche te vengas directo de clases para la casa, porque estoy muy necesitada. No te retengo ahorita porque sé que tienes que ir a trabajar, pero es que estoy muy caliente, mi vida.

    -Caramba, lamento mucho que estés así, te tengo desatendida, que broma. Y esta noche no puedo, porque le acabo de prometer a Miriam que esta noche le toca a ella. Será para mañana en la noche, si puedes esperar. Si no, llámate al vecino para que apague ese incendio.

    -Ay, que mala suerte la mía, tendré que llamar al vecino, entonces, jajajaja… pero para mañana no te comprometas.

    -Te lo prometo, nada me va a hacerte fallar, a menos…

    -A menos nada, no me falles, que me tienes loquita.

    Esa noche, al regresar a casa, subí por la escalera de caracol directo a mi habitación y cual sería mi sorpresa que encontré a una hembra muy especial echada en mi cama, totalmente desnuda y oliendo a Channel Nº 3.

    -Caramba, yo esperaba encontrarme a Miriam, pero ¿será que me confundo?

    -No, mi cielo, le pedí a Miriam que me cediera su turno, porque ya no aguantaba más. Y ella, muy amablemente, accedió. Pero tendrás que darle dos noches seguidas, ahora, para compensar dos falsetes. Y vamos a lo nuestro, que me quemo…

    Hicimos el amor dulcemente, como dos enamorados, acabamos deliciosamente, sin apuros, con mucha complicidad. Cada día, mejor dicho, cada noche, nos integrábamos más en nuestra condición de amantes. Anticipábamos los deseos del otro, satisfacíamos cualquier capricho por vano que fuere sin necesidad de hablar. Era una comunión maravillosa, dos seres que se amaban de verdad, sin complejos ni secretos.

    Para nuestro segundo polvo de la noche, ya pasada una hora del primero, se cambiaron las tornas y nos dimos duro, durísimo. Sexo casi que salvaje, sin contemplaciones. Acabamos derrotados, nos higienizamos y caímos dormidos, cada uno en un lado de la cama. Ni siquiera nos abrazamos, dado que habíamos sudado de lo lindo.

    Por la madrugada, ya oyendo a las guacharacas, serían las 5:30 am, me desperté porque sentía algo muy divino. La doña me estaba tratando de levantar el ánimo, con todo mi pene en su deliciosa boquita. Daba gusto ver esos labios tan bellos y suaves apretar mi pene, mientras ella succionaba. Luego de una mamada magistral, me hizo eyacular en su boquita, desenfrenadamente. Nos levantamos y nos higienizamos, orinamos y regresamos a la cama para un mañanero delicioso. Luego, ya satisfechos, me bañé y me vestí para ir a desayunar y salir a trabajar.

    En la cocina estaba Miriam, disponiendo mi desayuno. De espaldas a mí, para variar –ella escuchaba que yo bajaba y se colocaba a esperar su abrazo equivocado– y la acometí de una vez, mi pene entre sus nalgas y mis brazos la envolvieron. Entonces, por primera vez, mis manos fueron directo a sus pezones y un beso muy acalorado en su cuello.

    -Eres un miserable, ahora voy a pasar todo el día encendida. Eso no se le hace a nadie, bandido. Pero te amo.

    Esa noche, por supuesto, fue memorable. Llegué temprano, como a las 10:30 y subí la caracol, para encontrármela recostada en mi cama, con un “picardías” de películas de Hollywood. De esos que se la paran al más pintado. A continuación nos dimos todos los preliminares de rigor, porque con esa hembra no valían rapiditos ni mañaneros. Se requería tiempo suficiente para complacerla de verdad y yo estaba muy consciente de ello. Al amanecer, le prometí que esa noche volvería a sus brazos, para rematar la faena, que se lo debía por su gentileza con Sugey. Y así quedamos.

    Luego de otra excelente faena esa noche, a satisfacción total de mi adorada tía y mía, me propuse descansar por dos noches, porque venía sometiendo mi cuerpo y especialmente mi pene a mucho uso y desgaste. Por lo tanto, decidí bajar la Santamaría por dos o tres noches. Vería si era capaz de cumplir, sobre todo teniendo en cuenta la oferta que existía en casa.

    Y lo logré, no sin antes rechazar a Andrea, muy dulcemente y a Ana, un poco más ácidamente. Necesitaba el descanso y ellas entendieron.

    Continuará…