Blog

  • Carla: El tío la coge y la prostituye (segunda parte)

    Carla: El tío la coge y la prostituye (segunda parte)

    —Mmmm Creo que esto de ser putita part time puede gustarme, dijo, para provocarlos.

    —Que polvo tremendo dijo C me encantó.

    —Y lo que falta! Dijo Carla. Los tres novillos dan para pasar la noche. Podes quedarte Sergio? —No vida, debo dormir en casa, mi mujer volvió de Argentina. —Mmmmm bueno mañana te cuento. — Y vos T?

    —Sííí… si C comparte y alcanza con lo que pagó… me encantaría.

    —Claro que alcanza…a demás si voy a ser la puta de C, quiero satisfacerlo bien.

    —En serio la noche? Dijo C

    —Todaaa la noche. Pagaste bien ja ja, estoy dulce. Pero ojo! No rebajo.

    —Chupala otro poco.

    —Sí Sr.

    Un lindo oral mas, se dieron una ducha juntos, Carla se quedó en el apartamento, había traído ropa en abundancia y no la necesitaría en realidad ja ja, y ellos salieron a hacer alguna cosa particular y pasar por el hotel a liquidar la cuenta.

    Aún hubo tiempo para charlar un rato antes de dispersarnos. Carla no escatimaba seducción, puesto que se quedaba en el apartamento se limitó a ponerse vestido de red de un sex shop, simplemente un micro vestido a pliegue de culo, todo de red elastizada, con malla de 3 cm de lado. Los pezones, obviamente afuera, todo a la vista. Una micro tanga hilo negra, con apertura en la concha y una hilera de perlas sobre la misma, resaltaba debajo del blanco del “vestido”. Se sentó en el sofá y dijo:

    —Estoy bien puta así?

    —Muy puta, muy linda, muy deseable. Vas a seguir trabajando?

    —Y… yo que sé, me va gustando, no se… en realidad una vez me disfracé y fui a hacer de puta a la plaza Gomensoro una noche de Carnaval, te acordás Sergio? Pero no le cobré. Otra vez fui toda una tarde a una casona de chicas, me encantó! Desfilábamos cada vez que llegaba un macho. Todo lo que cobré se lo regalé a las chicas. Y la vez que fui mas puta digamos fue en la subasta. Subastamos tres horas conmigo y eran tres a pujar en la subasta, yo les desfilaba cada vez mas en bolas ja ja. Estuvo genial!

    —Entonces?

    —A tus órdenes, para ti y los de esa ciudad, siempre puta, eso sí, a ese precio ja ja.

    —Mmmmm… no es mucho? Y por que a los de nuestra ciudad?

    —Ya algún día lo sabrán… Y decime, cuantos novillos vendiste? Y cuantos tenés?

    —110 vendí y ponele 1500.

    —Y la soja… se interesó Carla.

    —Unas dos mil hectáreas.

    —Entonces? No te alcanza? Viste mi servicio? Y lo que te queda por ver y disfrutar.

    Ya estoy disfrutando dijo C, sentándose a su lado y acariciando los pezones ya duros nuevamente. Es la ventaja del vestido de red, da acceso a todo! El tío se sentó del otro lado, y dejó de lado su recato, se consideró invitado y le acariciaba el muslo, Carla giró levemente y le dio mas acceso, de manera que por los agujeros de la red, le tocaba fácilmente el culo.

    —Ya me dijo la vendedora en el sex shop… con esta red vas te van a beneficiar hasta con el vestido puesto! Ja ja… Pero no ahora chicos. Esta putita va a descansar, Uds a lo suyo y Sergio a su casa. Pido pizza para la noche? No se olviden que debemos quedar livianitos, para divertirnos. Además hoy me viene bien hacerlos cómplices de una travesura que planeamos con Sergio, y tu, amor, mañana de mañana pasas por aquí y te cuento todo todo todito.

    Me marché, y al pasar, como por curiosidad, le pregunté al portero a que hora se retira (no hay portero nocturno, queda el sistema de video portero).

    —Salgo a las 23 me dijo.

    —Ahhh porque a esa hora aproximada viene el delivery y como mi pareja está en casa con unos amigos, y yo vuelvo muy tarde, pensaba si Ud. hubiera podido acompañar al chico hasta el apartamento, Carla me dijo que el chico le ha hecho comentarios raros a Ud. sobre ella, y nunca se sabe…

    —Pero señor igual me quedo 15 minutos mas, yo me voy en moto, la hora me da lo mismo. Con mucho gusto. Uds. no viven aquí, pero vienen tanto y el Sr Luis y H los aprecian tanto que lo haré con gusto.

    —Se lo agradezco infinitamente.

    Al llegar al coche, puse mensaje a Carla, “hecho”.

    Ahí mismo ella hizo partícipes del plan a C y T, quienes se comprometieron a volver antes de las 22, para preparar todo.

    Carla, según me dijo a la mañana siguiente, se preparó, incluso analmente, pues era casi seguro que su cola tendría acción, y durmió un rato.

    A las 20 ya estaba fresca como una lechuga, pensando que ponerse para recibir nuevamente a su tío y a su cliente.

    Los esperó “super puta”, zapatos de charol rojo, el vestido que es todo tiritas horizontales, con un hilo tanga (no tanga hilo) que es solamente un hilo ones, un poco grueso por delante y que pasa hasta la espalda y el hilo a la cintura, todo blanco nacarado. Por entre las tiras elastizadas del vestido escapan los pezones y hasta a veces medio seno o todo, si el interesado separa un poquito las tiras.

    Ni bien llegaron C y T, Carla les recordó que a eso de las 23.00 vendría la cena, y que como recién eran las 20 y 30, podían descansar si lo deseaban.

    Nota: A partir de aquí, voy relatando de acuerdo a lo relatado por Carla, no estuve presente, lamentablemente.

    —Lo que yo deseo es comerte, dijo C. Ante la oferta de irse a descansar

    —Y yo! Afirmó el tío, que empezó a desnudarse.

    Se sentaron al sofá para una nueva sesión de manoseos, ya con ellos desnudos y pija-parados, y Carla con ese vestido de tiras, que es casi como nada.

    Ni que decir, los besos de lengua y las chupadas de tetas se sucedían y se alternaban, el cliente y el tío tuvieron sus oportunidades. También hubo generosos orales a ella, y a ellos, con todas las variantes wue sabe implementar Carla de profundidad, succión, lamidas de tronco y bolas… hasta que finalmente dijo, quiero hacerle algo especial a mi Sr cliente, vamos a la cama.

    Llegados a la cama, orden al tío de mirar y a C de acostarse y doblar y abrir bien las piernas. Ahí Carla comenzó, arrodillada en la alfombra a practicarle un largo y salivado beso negro a C. Pero nada de solo beso, le lamía el orificio, lo punteaba con la lengua, lo punteaba con el dedo y volvía a lamer. C tenía la verga como de piedra, y T se masturbaba lentamente.

    —Te cojo? Preguntó Carla a C mientras el tío se seguía masturbando.

    —Subite, tengo el culo ardiendo y quiero coger dijo C.

    —A ver si te monto y si me entra! Dijo Carla juguetona.

    Se le subió, y se acostó sobre él. “Para hacerle la viborita“ me dijo al otro día.

    Primero se levantó el vestido hasta la cintura, le refregó bien los pelitos sobre el vientre de él, y luego comenzó a reptar sobre C hasta ubicar la verga a la entrada de su concha.

    Bastó un movimiento experto de Carla y la cabeza estaba bien adentro, C empujó y todo estuvo adentro (“que hermosa pija que tiene, lo justo, no falta nada“). Y allí, show de movimientos, mete saca y caricias a los senos, besos de lengua, tambien algunos besos de T que seguía pajeándose lentamente… y luego de largo rato, otra generosa acabada interna de C… (que lindo lo sentí, bien tibio, espeso y como cuatro chorros), dijo Carla.

    C se salió de ella, se limpió el miembro en el vestido mientras se lo bajaba a la cintura, y Carla comenzó a chupársela al tío, que, con lo visto y sin haberla penetrado desde un mes atrás, estaba a punto de desbordar; pasaron segundos, y Carla al ver como estaba de desesperado, le pidió: — Ponémela vos también…

    El tío, encantado, se la puso en cuatro, mientras Carla se besaba con C.

    “Me entró derecho” me contó Carla, que desde luego estaba dilatada por la pija de C y ademas llena de su leche.

    La desesperación del tío llevaba a que se oyera claramente, me cuenta Carla, el plaf plaf plaf de los huevos contra su cuerpo. Pocos enviones mas “y sentí como un fuego la acabada del tío, no terminaba más, tenía muy mucho acumulado“.

    Al salirse, me choreé toda! Ellos fueron a ducharse a los baños secundarios, y Carla al principal pues faltaba poco para la llegada del delivery con la pizza para C y T… (“yo me tomé solamente un té, pues sabía lo que se venía de noche“).

    Se vistió como programado para recibir al delivery, tacos de 10 cm, sin tanga, babydoll blanco transparente, todo ribeteado en puntilla rosa, como todo babydoll, largo hasta el fin de los glúteos (o largo a pliegue de culo, como me gusta decir) imposible no ver todo. Con Carla habíamos planificado que como también iría el portero, queríamos que se viera todo todo. Pero por encima, bata negra totalmente opaca, larga.

    Suena el timbre de la puerta de entrada (el delivery acompañado del portero, que se inventó la excusa de que a partir de ese día, los delivery debían ser acompañados, por seguridad…).

    Corrió a la puerta, al abrir se encuentra al delivery y un paso mas atrás al portero. Carla simula sorpresa, “Que raro Ud. por aquí a esta hora!“. —Por la nueva reglamentación de acompañar a quienes suben, Sra., tuve que quedarme aunque ya era hora de irme.

    —Que bien Gracias. Dame la pizza que ya te traigo la propina…

    Se fue, volvió, le entrega los generosos 500 pesos de propina… —Gracias, hasta la próxima…

    —Gracias Sra. No hay propina visual hoy? Disculpe mi consulta.

    —Propina visual??

    —Ehhh digo, las otras veces…

    —Ahhh… me miraste las otras veces? Que pícaro!

    Abrió la bata, sacudió la bata y la dejó caer al piso. Se quedó parada unos treinta segundos, se dio vuelta mas o menos el mismo tiempo. Y volvió a darles el frente.

    Suficiente propina visual? Justo me encontraron por irme a dormir, ya preparada dijo. Y sonriente cerró la puerta.

    —Se dieron cuenta? Ahora todo el mundo va a saber que soy exhibicionista, les dijo a C y a T. Y, para Uds., puta y exhibicionista. Dijo luciéndose ante ellos.

    Ellos cenaron, se prepararon para ir a la cama.

    Se fueron los tres a la cama. —Esto también incluido en el precio? Preguntó C…

    —Sí, obvio, pero si quiere darme mas…

    —Nooo ya es bastante no?

    —Y… sí, es lo que pedí por prostituirme. Y quiero fidelizarte como cliente, je je.

    Que tal si descansamos un rato? La noche es larga…

    Así lo hicieron, durmieron un poco. Y siempre según me contara Carla, a eso de las cuatro de la mañana, era evidente que la estaban manoseando.

    Al despertarse, era T sin lugar a dudas, que le acariciaba los senos y el culo… —Te quiero hacer el culito…

    —El dueño es C ja ja…

    Comenzó a manosear el miembro de C, y él despertó y la buscó a besarla, se besaban, se tocaban, también Tde frente a ella.

    —Sabes? T quiere hacerme la cola…

    —Mmmm mejor! Así te la prepara para mi.

    —Oíste T?

    —Síí… y bajó a chuparle el culo… fue un rato y el culo de Carla echaba fuego, lamido chupado y de a ratos con un dedo adentro.

    —Así en cucharita? Síí, me encanta.

    Carla se acomodó bien, estaba sobre el lado derecho, puso el pie izquierdo sobre la rodilla derecha y ya sintió que T se la arrimaba al ano.

    Lentamente puso un poco mas de saliva en la cabeza del miembro y lo posicionó.

    —Sí, Sí. Dijo Carla mientras C no paraba de besarla de lengua y de chuoarle las tetas.

    T no se hizo desear… comenzó a empujar y con toda la humedad que tenía, no demoró en entrarle, “lo sentía bien, estaba cómoda“. En pocos momentos el vaivén era intenso. Carla pensaba a mil, y se decidió… — No me acabe tío quiero probar doble!… y lo de tío fue un error imperdonable… ”en la excitación se me escapó”

    Nadie dijo nada pero…

    Sacámela!

    —Sabes C nunca me hicieron doble… probamos?

    —Encantado. — Ponete de espaldas.

    Carla lo montó, se metió la pija de él a fondo (“no me canso de repetirlo, una delicia de verga“).

    Y entonces el tío se tendió sobre ella y la enculó a fondo.

    Diría Carla era terrible la presión entre los dos, sentía los miembros a full, mi tío se movía mas, pero el tamaño de la de C, ufff me tenía la vagina plena.

    Finalmente, T se vino dentro del culo, “todavía largó mucho“ pero C no había acabado… Carla no dudó… —Ahora vos C quiero sentir ese tronco en mi culo!

    —Sí, divina!

    Carla se puso en cuatro pero con la cabeza bien abajo y la cola bien levantada. El tío se puso al costado de ellos y para no perder detalle de la penetración, abrió con sus manos los glúteos de Carla. C ensalivaba lentamente y repetidamente la hermosa cabeza de su pija… hasta que buscó el agugerito, húmedo y flojo por la previa del tío…

    “No quise pedir nada Sergio, ni delicadeza ni envión fuerte, lo dejé a C que hiciera lo que quisiera…al fin y al cabo estaba en rol de puta?“.

    “Sentí que buscaba mi centro, lo encontró y guiando la pija con la mano empujó apenas, la cabeza ya entraba… y entonces, sin decir nada, dejó caer mas saliva sobre el tronco de la pija y empujó con todo, no brutalmente, pero a fondo, sin parar. Dije ahhh y casi lloro, pero fue un momento, enseguida se dilató y él se comenzó a mover. La sentía tan adentro!“ No fue demasiado tiempo, y él acabó. La dejó adentro como un minuto, y al sacarla dijo “Que buena puta sos”.

    “No vacilé en chupársela a ambos, me manosearon toda, nos besamos, les volví a lamer el culo… y nos dormitamos un rato. Nos fuimos a duchar y a desayunar!”.

    Y en medio de ese desayuno llegué yo, teóricamente de rumbo a la oficina.

    Estaban eufóricos, encantados de las últimas 24 horas. Agotados también.

    Pero había algo …

    Lo de “no me acabe tío quiero doble“ había sido audible. Y C preguntó:

    —Que fue eso de tío? Que me perdí?

    Yo no sabía que era, lo supe al momento, Carla no decía nada, el tío menos…

    Finalmente, medio minuto de silencio incómodo y Carla dijo:

    —Lo siento, se me escapó, estaba muy excitada!

    —Pero entonces? Dijo C.

    —Sí dijo T, es así, hacía diez años que no la veía, y cuando comencé a venir, hace poco tiempo, Carla me dijo que ella ya a sus 22 años se daba cuenta que yo la deseaba… y bueno… ya ves! Pero por favor, nadie puede saberlo, nadie.

    —Tranquilos, nadie lo sabrá de mi boca… ahora entiendo tu afán de venir a Montevideo y tu entusiasmo con ella.

    —No te escandaliza? Pregunté yo…

    —Sí, me escandaliza el precio! Ja ja ja… nos reímos todos. Que linda situación. Y se puede repetir?

    —Sí cumples lo acordado, claro que sí, dijo Carla. Me encanta coger… y ahora también cobrar… mas allá de que muchos de mis novios me hacen regalos. Y que bien que no nos juzgas mal…

    —Claro que no. Y pregunto entonces tu sos la, chica que T y la Sr criaron? La hija de XX (mamá de Carla) que se fue a España?

    —Sí, y ellos tienen todo mi agradecimiento. Y mi madre, que pudo criarme hasta los diez años y que casi siempre llama. En cambio mi padre…

    —El padre desapareció antes de ella nacer acotó T.

    —Y nunca pude saber de él dijo Carla.

    —Quisieras conocerlo?

    —Sí, al menos saber quien es, no lo amo como padre ni lo conozco, tampoco lo odio, no sé de sus circunstancias.

    Y conversando un poco mas, decidimos dispersarnos, nos despedimos, la besaron hasta cansar las lenguas, ja ja… y nos fuimos con Carla antes de que se hiciera el horario de llegada del portero. Claramente, reforzado con el morbo de lo que se había enterado, C se llevó el número de móvil de Carla, desde ya desesperado por volver sólo o con T. “Y no te olvides C, ni aumento ni rebajo tarifa, y como puta excepcionalmente abierta a clientes”. “Esto de prostituta no es tan malo si el hombre es bueno y tiene dinero”.

  • Tres vergas en un año (capítulo 3)

    Tres vergas en un año (capítulo 3)

    Quedé un día para verme con Esme, fuimos al hotel y comenzamos a besarnos pero pare con eso, lo encaré.

    Yo: quien es la chica de tu WhatsApp

    Esme: aahh nada una amiga

    Yo: ah si, porque se veían muy amistosos

    Esme: jajaja me estás celando?

    Yo: ni que tú y yo fuéramos algo

    Esme: entonces?

    Yo: tu y yo teníamos un pacto de que cuando conocieramos a alguien más nos contaríamos y nos alejariamos por el bien de esas personas

    Esme: crees que no se de lo tuyo? Me han dicho que hay un tipo que te recoge y te lleva hasta tu casa. Entonces tú puedes ocultar cosas y yo no

    Yo: con el no pasa nada, es mi amigo

    Esme: si claro

    Yo: bueno sabes que? Piensa lo que quieras idiota

    Tome mis cosas y salí de ahí, no pude evitar pensar en quien le habría contado sobre David, no lo podía creer, ambos nos estuvimos ocultando cosas sobre el otro.

    A los días todo iba a empeorar cuando luego de la clase de anatomía, el profesor vino hacia a mi y me dijo que por favor me quedará al terminar la clase porque quería hablar conmigo. Me sentía intrigada, que querrá hablar conmigo, el era uno de los mejores profesores de la universidad y además uno de los más guapos, tenía babeando a varias de mis compañeras de clase, siempre me pareció lindo pero lo veía como una figura muy respetable. En fin, se sentó a mi lado y hablamos.

    Prof.: eres un chica brillante, comenzaste muy bien la materia pero últimamente tus notas han bajado bastante.

    Yo: me he descuidado un poco profe pero ya me pondré al corriente

    Prof.: bastante diría yo, también note que David ha bajado sus notas, los he visto muy juntos y supongo que son pareja o me equivoco

    Yo: mmmm algo así, pero que tiene que ver eso

    Prof.: tal vez si relación esté haciendo que descuiden sus estudios, yo también fui estudiante y entiendo todo lo que pasa, las salidas, las fiestas, la pareja, la familia

    Yo: si quizá tenga razón

    Prof.: por eso mi consejo sería que se tomarán un poco más en serio mi materia, quitarle un poco de tiempo a otras actividades y sumarselas a los estudios

    Yo: está bien, hablaré con David

    Prof.: me parece perfecto

    Más tarde fui a casa de David, cenamos con su familia y luego subí a su cuarto, le dije que teníamos que hablar.

    Yo: mira la he pasado muy bien contigo últimamente y no me mal entiendas eres un gran chico, pero esto nos está afectando aunque no lo queramos aceptar.

    David: a qué te refieres

    Yo: nuestras notas están por los suelos y eso de debe a que últimamente pasamos mucho tiempo juntos y hemos descuidado los estudios

    David: pero eso se puede solucionar, solo debemos fajarnos

    Yo; no David, mira me gustas mucho pero creo que debemos tomarnos un tiempo, es por el bien de los dos

    David: pero yo no quiero estar sin ti, si no estoy contigo menos voy a estudiar

    Yo: eres muy inteligente se que puedes levantarte

    David: tenemos algo bueno acá, no creo que debamos dañarlo

    Yo: no lo estamos dañando solo nos vamos a tomar un tiempo y de ahí retomamos, tu me gustas mucho y lo sabes

    David: hay otra persona verdad?

    Yo: no para nada

    David: entonces no entiendo nada, dame una buena explicación

    Yo: en serio es solo eso David

    David: si me ibas a dejar así mejor no me hubieses ilusionado, pensé que eras diferente pero eres como todas

    Yo: no me hables así, respétame

    David: da igual, ya vete

    No pude evitar llorar, tome mis cosas y salí de ahí lo más rápido que pude

    Al pasar las semanas mis calificaciones mejoraron a pesar de lo triste que estaba, creo que el profe Jorge noto eso, además de que ya no me juntaba con David. Al encontrarnos en un pasillo me preguntó sobre eso y le confesé todo lo que paso.

    Prof.: ahora me siento culpable

    Yo: no todo fue para mejor

    Prof.: dale una relación indirectamente

    Yo: ya no quiero hablar de eso, nos vemos profe

    Y así comencé una relación alumna-profesor, cada vez que nos encontrábamos en pasillos bromeábamos y me daba consejos, aunque comencé a sentir cierta atracción por el tanto física como intelectual, jamas pensé que pasará algo más.

    Además estaba conversando de nuevo con David y había posibilidad de retomar lo nuestro. Un día entrego las calificaciones y la verdad me saque una muy buena nota, al terminar la clase me felicitó y me invitó una cerveza, yo la verdad no tomo mucho así que me negué al principio, pero el me dijo que tampoco solía tomar, solo sería una cerveza y ya. Me sentía confiada con el así que acepte su invitación, era la primera vez que lo veía fuera de la facultad, fuimos hasta su carro y nos fuimos.

    Para mí sorpresa no fuimos a un bar, me llevo a su apartamento, llegamos y saco las cervezas pero era obvio que no sería solo una, así fuimos vaciando botellas y hablando de cualquier tontería.

    Hasta que tocamos el tema del sexo.

    Y me pregunta sobre mi vida sexual a lo que le respondí que no tenía, ya que toda mi vida sexual en ese entonces se reducía a mi relación con David, pero como habíamos terminado, mi vida sexual por ende era cero.

    Jorge me dice que quizás el sexo me podría ayudar, al menos para sentirme mejor de ánimo y conmigo misma.

    Comprendí a lo que iba y solo pude mirarlo, cuando me explicitó que él podría ayudarme con eso si es que me parecía buena idea.

    Asentí con la cabeza y sin mediar palabra se acercó a mí, me acarició el rostro, tomó mi cabeza con delicadeza y me besó, a lo cual le correspondí.

    A continuación, nos dirigimos de la mano a su dormitorio, nos desnudamos y luego nos acostamos en su cama.

    Él tomó un condón, se lo puso, yo me acosté boca arriba y el comenzó a insertar su pene en mi vagina.

    En ese momento no pude continuar, me arrepentí, le dije que no me parecía buena idea, que si bien había terminado con David aún hablábamos y estábamos considerando retomar la relación.

    Me levanté para vestirme, pero Jorge me detuvo y me dijo que solo durmiéramos juntos, sin sexo de por medio si yo no quería.

    Era tarde, estaba algo avergonzada y sentía que le debía algo a Jorge por causarle falsas expectativas así que acepté su propuesta.

    Me quedé en ropa interior y me acosté en la cama con Jorge a quien le pedí que para evitar cualquier contacto también se dejara la ropa interior puesta, a lo que no puso objeción.

    Ya acostada en su cama me cubrí, me di la vuelta y traté de dormir, pero fue inútil sabiendo que a mí lado tenía a uno de los hombres más deseados de la facultad quien hace pocos minutos antes estaba dispuesto a tener sexo conmigo.

    Decidida me di vuelta, lo miré y le dije que lo deseaba a lo que el dijo que también me deseaba desde hace tiempo.

    Nos destapamos, puse mi mano por debajo de su ropa interior y comencé a acariciarle el pene que tenía muy duro y eso me excitó mucho.

    Lo ayudé a sacarse la ropa interior, luego acerqué mi boca y se lo empecé a besar, lamer y mamar mientras el me acariciaba la vagina y metía sus dedos por debajo de mi ropa interior.

    Nos tendimos de lado, frente a frente y nos besamos durante un largo rato mientras me dedeaba la vagina.

    Me sacó la ropa interior y cuando me tenía desnuda comenzó q acariciar mis pechos, los besaba y después de unos minutos me pidió permiso para levantarse a buscar condones.

    Entonces Jorge comenzó a insertar lentamente su miembro en mi vagina, lo sacaba y lo volvía a insertar, yo me movía de placer, lo que me daba aún más placer, lo estaba disfrutando como hace tiempo no lo hacía.

    Estuvimos así casi una hora hasta que eyaculó, nos besamos apasionadamente.

    Nos quedamos abrazados mientras conversamos de temas triviales, temas profundos e incluso de temas vistos en clases.

    Jorge tenía razón, el sexo me ayudó a sentirme mejor y por eso todos los días siguientes cuando tuve clases con él, después de clases lo acompañaba a su departamento.

    Posteriormente volví con David y retomamos nuestra relación, ya está vez formalmente éramos novios, sin embargo, sentí que debido a toda la pena que me había hecho pasar cuando terminó conmigo y por todo lo mal que me hizo sentir, yo merecía algo más, así que a sus espaldas continué visitando a Jorge para tener relaciones después de clases durante bastante tiempo más.

  • Los cinco sentidos (décimo capítulo)

    Los cinco sentidos (décimo capítulo)

    Se despertó y al encender el teléfono recibió un mensaje de Andrés el marido de Estela. Le decía un escueto, “tenemos que hablar” que la dejó intranquila. Lo llamó por teléfono.

    -Hola Tania, que tal estás? -el tono de su voz no le gustó nada.

    -Ya te dije que Estela está bien y que no volverá a casa hasta que las cosas cambien.

    -Y tu con Rodrigo, estás bien?

    -A ti que te importa? -aquella conversación la estaba incomodando mucho.

    -Claro que me importa. Os conozco hace muchos años y no me gustaría que vuestro matrimonio se rompiera.

    -Mira Andrés, voy a colgar.

    -No, no vas a colgar -le hablaba con rabia -Hoy vas a venir a la cafetería de fuera del centro comercial, la de la terraza grande. Se que sabes de que terraza te hablo.

    -Andrés, que quieres?

    -A las once te espero alli.

    -No tengo que quedar contigo para nada. Adiós -colgó el teléfono y se sintió muy nerviosa.

    Al momento recibió un mensaje por WhatsApp de Andrés. Cuando abrió el mensaje se tuvo que sentar pues le fallaron las piernas. Era una foto en la que se veía perfectamente a ella sentada en la terraza de esa cafetería, sus piernas abiertas, hasta se podían ver sus bragas blancas, y en el otro lado de la foto se veía a un señor mayor viendo directamente entre sus piernas. Su corazón latía muy acelerado al ver aquella imagen.

    Andrés: “A las once en esa terraza”, ponía el siguiente mensaje.

    Eran las once y cinco cuando llegó adonde le había dicho. Andrés estaba alli sentado esperándola. Lo saludó nerviosa, avergonzada.

    -Cuando hice la foto no pensé que me serviría para otra cosa que por morbo. Pero veo que me va a ser muy útil.

    -Que quieres?

    -Quiero a mi mujer en casa. Se que Estela está en casa de tu vecino, el otro día la seguí. -estaba muy alterado -Mi mujer me había hablado de tu vecino y que podía ayudarnos en nuestro matrimonio. Se la está follando? Tu también te lo follas como a ese señor de la foto?

    -No te permito que me hables así Andrés.

    -Mira Tania, te hablo como me de la gana. Yo podré tener culpa de lo que me pasa con mi mujer pero ella también y tu también la tienes. -con mirada grosera la miró a las piernas -has traído pantalón por miedo de que te pidiera enseñarme a mi las bragas?

    -Eres un cerdo.

    -Quizás la culpa sea de mi mujer. Llevo mucho tiempo sin follar. Vamos a mi casa.

    -Eso ni de coña! No iré contigo a ningún sitio.

    -Bueno tu verás lo que haces -cogiendo el móvil empezó a buscar en los contactos – Le voy a mandar a mi amigo Rodrigo la foto. Seguro que no le gustará mucho ver como su querida esposa le enseña las bragas a un viejo.

    -Andrés que quieres de mi?

    -Vamos a ir a mi casa y me vas a enseñar tus bragas. Y después te voy a follar.

    -Por favor no me hagas esto -estaba desesperada -Me conoces hace muchos años.

    -Si, y siempre pensé que estás muy buena. Ahora que mi mujer me ha abandonado pues follare contigo. Vamos!

    Tania lo siguió asustada, aquel hombre tenía todas las de ganar, estaba perdida. Durante el camino intentó encontrar alguna manera de convencerlo pero no la encontraba.

    Cuando llegaron a casa de su amiga sintió que el mundo se derrumbaba a sus pies. Tenía la esperanza de que todo fuera para asustarla, una broma de mal gusto. Pero supo que iba en serio cuando se sentó en el sofá y le dijo:

    -Quítate el pantalón. Quiero ver tus bragas.

    -Andrés no! Haré lo que sea porque Estela vuelva.

    -Claro que lo vas a hacer! Pero ahora quítate el pantalón.

    Tania aceptó su derrota y se desabrochó el pantalón. Mirar a ese hombre, al marido de su mejor amiga, frente a ella, mirando como se quitaba el pantalón la hizo sentir humillada. No podía mirarlo, se bajó el pantalón mirando hacia otro lado. Se lo quitó sintiendo la mirada de ese hombre sobre sus bragas.

    -Que buena estás Tania. Siempre pensé que estabas buenísima.

    -Eres un cabrón

    -Si estoy así de salido es por culpa de tu amiga. -se levantó del sofá y se acercó a ella y puso su mano sobre sus bragas.

    -No, por favor. -sintió aquella mano moverse entre sus piernas, lo hacia de manera brusca. -No lo hagas Andrés. -su voz salía con dificultad

    -Muchas veces me he masturbado pensando como sería tocarte -metió la mano por dentro y le acarició el coño -Joder Tania, que suave es.

    -Para! Si se entera mi marido te mata -se mordió los labios y cerró los ojos. Aquella mano le estaba haciendo mojarse y odio a su coño por ello.

    -No se va a enterar si tu no quieres -sacó la mano de debajo de la braga y vio sus dedos mojados -Estás empapada.

    -No es por ti, no te creas que me gusta esto.

    -No puedes evitarlo, te está gustando mucho -volvió a meter la mano y escuchó un nuevo gemido de ella.

    Sucedió muy rápido, cuando se dio cuenta Andrés se había arrodillado delante suyo y le había bajado las bragas con brusquedad. De inmediato tuvo la cabeza del marido de su amiga entre las piernas y le estaba lamiendo el coño. Aquel hombre era un degenerado y se avergonzó de sentir que estaba sintiendo placer. Quería apartarlo y empujaba su cabeza, aunque sintiera placer no quería sentir eso, pero él era mas fuerte y siguió chupando su clítoris. Creyó morirse de vergüenza cuando sintió que se iba a correr. Se sintió sucia cuando aquella sensación tan placentera la hizo abrir las piernas.

    Andrés chupó con deseo el coño de la amiga de su mujer, hacía mucho tiempo que no le comía el coño a una mujer y ese en especial sabía delicioso. Se puso cachondo cuando Tania dejó de empujar su cabeza para apartarlo y vio como ella abría sus piernas. Ahora las manos de ella acariciaban su pelo y llevaba su cabeza hacia el centro de su placer. Se sintió victorioso, aquella vagina estaba totalmente excitada y comenzó a eyacular sobre su boca, su barbilla.

    No le dio tiempo a reaccionar y la llevó a la habitación de la mano. Como una autómata se dejó desnudar de todo y vio como él se desnudaba. La empujó contra la cama y enseguida sintió como aquella polla la estaba follando. Era grande, gruesa y estaba totalmente dura. Tania intentaba no gemir, no quería mostrarle a ese cabrón que sentir como la follaba le estaba dando placer. Se tapó la cara con la almohada cuando sintió que se iba a correr. Recordaba las palabras de su amiga diciéndole que era como un toro en la cama. Era cierto, la penetraba como un animal, fuerte, profundo. La llevó al orgasmo tres veces antes de sentir como aquel animal se vaciaba en ella. Andrés se salió de ella y la besó las tetas.

    -Ahora puedes irte Tania. Y recuerda esto. Mientras no vuelva mi mujer a casa te voy a follar a ti. De ti depende.

    Tania se vistió totalmente abrumada, no entendía que le había pasado para que su cuerpo reaccionara de manera tan intensa. Se fue sin decirle nada, humillada, avergonzada.

    Al llegar a casa solo sentía ganas de estar sola, no le apetecía ver a nadie. Con que ojos podría mirar a su amiga sabiendo que su Andrés la había follado y la había hecho correrse varias veces? Como podría convencer a su amiga para que volviera con su marido y así dejara de chantajearla?

    A media tarde estaba en casa y recibió un mensaje de Estela diciéndole que pasara a merendar por casa de Braulio y así podían estar los tres juntos. Le puso como excusa que no se encontraba muy bien y enseguida escuchó el timbre. Era su amiga que estaba preocupada.

    -Hola cariño, que te pasa? Uy y esa cara? -Tania estaba triste y se sintió culpable por lo que estaba pasando.

    -No tengo un buen día cielo.

    -Es por lo que pasó ayer? Te molestó que le ofreciera tu ano a Braulio?

    -No tonta -solo recordarlo la avergonzó.

    -Entonces? Ven, vamos a hablar – la llevó de la mano hasta el salón -Que te pasa chochete? Sabes que puedes contarme todo.

    -Es que me siento mal cariño. Tu en casa de Braulio estás bien? -Tania estaba desesperada -No echas de menos a tu marido?

    -En casa de Braulio estoy genial -cuando hablaba de su vecino lo hacía con ilusión -Me trata como una reina, ya sabes como es con nosotras. Y a mi Andrés claro que lo echo de menos pero así aprende a tratarme como me merezco.

    -Pero tienes pensado volver con él?

    -Aún no lo se tía, supongo que si, pero ahora estoy viviendo cosas que nunca pensé que viviría. Por que lo dices?

    -Por saber cielo -cada vez se sentía peor por no ser sincera con su amiga -Quizás ya haya cambiado con estos días y te trate bien. A veces pienso que no está bien lo que les hacemos a nuestros maridos. Y tu Andrés siempre te quiso mucho y es un buen chico. -le costaba hablar bien del hombre que la había chantajeado para follarla.

    -Ya se que me quiere mucho y yo a él, pero esperaré unos días para pensármelo bien antes de tomar una decisión precipitada.

    Cada frase de Estela era como un golpe bajo. No sabía que con lo que estaba haciendo, estaba obligando a su amiga a follar con su marido.

    Por la noche recibió un mensaje de Andrés.

    Andrés: “Has hablado con mi mujer“

    Tania: “Si he hablado con ella“

    Andrés: “Y?“

    Tania: “Todavía no volverá pero dame unos días por favor.“

    Andrés: “Mañana en mi casa a las once.“

    Tania: “Te lo suplico, dame unos días y volverá.“

    Andrés: “Te doy todos los días que quieras, pero mientras no vuelva follaré contigo cada día“

    Tania: “Eres un cabrón“

    Andrés: “Un cabrón pero bien que te corriste cuando te follaba. Dejaste mi cama empapada“

    Tania: “Vete a la mierda“ -leer ese último mensaje la hizo enrojecer.

    Andrés: “Y mañana te haré correrte aún mas. Acuérdate! A las once en casa.“

    Tiró el móvil sobre la cama. Encima de chantajearla, la humillaba recordándole que no había podido evitar correrse con aquella manera tan poco delicada de follarla. Por que a su amiga no le gustaba follar con su marido si su polla era mucho mas gorda que la de Braulio y follaba como un toro?

    Por la mañana se despertó sobresaltada, estaba teniendo una pesadilla en la que Andrés le contaba todo a su marido, incluso le contaba como la había hecho correrse mientras la follaba.

    Se levantó y se dio una ducha intentando que su sueño se esfumara arrastrado por el agua que corría por su cuerpo. En esos momentos maldecía que su cuerpo estuviese tan sensible todos los días, si su cuerpo fuese más insensible no hubiera sentido placer y quizás ese malnacido no querría volver a estar con ella. También odio a Braulio por ello, él la había cambiado sexualmente, antes era una mujer normal y ahora todo el día necesitaba sexo, a todas horas. Odió a Estela por haberse ido de casa, la odió por llevar tanto tiempo sin acostarse con su marido y que ahora tuviera que ser ella la que saciara sus ganas de follar.

    Salió de casa y buscó la llave escondida de su vecino. Con sigilo abrió la puerta y vio que la luz de la habitación estaba encendida. Se acercó despacio intentando no hacer ruido. La puerta estaba arrimada y escuchó la voz de su vecino pero no entendía lo que decía. Estuvo a punto de dar media vuelta y salir cuando la voz de su amiga la hizo detenerse.

    -Braulio me gusta mucho su polla. Está deliciosa -Tania no pudo evitar acercarse y con curiosidad acercó su cara a la rendija que había al no estar la puerta cerrada de todo – Le gusta que se la chupe?

    -Tienes una boca que da placer como un coño. Me encanta como me la chupas cariño -vio a Braulio de pie en la cama y a su amiga de rodillas con el sexo de su vecino en la boca. -Nunca me la habían chupado así.

    Estela movía la cabeza de manera rápida y Tania veía como la polla entraba y salía totalmente de la boca de su amiga. Era como si lo follara con sus labios. A veces detenía sus movimientos y era él el que se movía de manera rápida e incluso la agarraba la cabeza para penetrar mas profundo.

    -Si, fólleme la boca -su amiga estaba excitada con aquella intrusión en su boca y la abría para que el continuara haciéndolo.

    -Me gusta follarte Estela -estaba muy cachondo y tenía la polla totalmente dura -Follarte por todos sitios.

    Tania viendo aquella escena se sentía morir de celos, deseaba irse y dejar de ver aquello pero su cuerpo le pedía que siguiera mirando. Su coño estaba muy mojado, nunca había visto a un hombre y una mujer en acto tan íntimo.

    -Me vuelve loca como me hace todo -lo miraba a los ojos de manera totalmente entregada -Me quedaré aquí para siempre si usted quiere.

    -Y tu Andrés? -Braulio hablaba entre gemidos de placer y nunca lo había visto así -No volverías con él?

    -No, si usted me lo pide no volveré a casa -Estela besaba las piernas de él, incluso besaba sus pies -Me siento suya Braulio. Todo mi cuerpo es suyo si lo desea. Mi boca, mis tetas, mi culo.

    -Todo tu cuerpo me vuelve loco cielo.

    -Es suyo si lo desea.

    -Deseo que sea mío. Quiero follarte tu coño, tu culo.

    -Cuando quiera puede follarlo. Mi culo es virgen y se lo entregaré como muestra de que soy suya.

    Tania se desmoronaba con cada frase que escuchaba de ellos. Le dolía lo que estaba presenciando e inexplicablente no podía evitar tener la mano bajo sus bragas y tocarse para calmar su excitación.

    -Cree que Tania entenderá que me quede aquí para siempre?

    -Tu amiga ama a su marido, lo adora y debe entender que nosotros también tenemos derecho a ser felices juntos.

    -La quiero mucho y no soportaría que se enfadara conmigo. Ayer aún me estuvo convenciendo que volviera a casa con mi Andrés.

    -Te intentó convencer?

    -Si, me dijo que quizás esto que le hacemos a nuestros maridos no esté bien.

    La cara de Tania se llenó de lágrimas, ellos no entendían que todo lo que hacía era porque la estaba chantajeando un cabrón. Que ella amaba a su marido y que tanto a su amiga como a Braulio los quería. Que si ellos terminaban juntos como pareja, lo entendería aunque le doliera tener que apartarse sexualmente de ellos. Deseó entrar en la habitación y pedirle que hicieran el amor por última vez juntos. Deseó gritarles que los quería pero solo pudo salir de aquella casa, del lugar donde se sentía libre.

    Entró en casa y se tiró en la cama a llorar, lo hizo durante mucho tiempo. Recordando cada día que había pasado con su vecino, cada sensación que ese hombre le había hecho descubrir, pensando en su amiga de la infancia a la que tanto quería.

    A las once llamó al portero automático y subió. Andrés le abrió la puerta y la mandó pasar.

    -Veo que has entendido lo que debes hacer -él la esperaba con un bóxer puesto como única prenda.

    Ella pasó y se fue directamente a la habitación sin decir nada, sin ni siquiera mirarlo. Andrés la siguió y vio como se quitaba la ropa quedando totalmente desnuda. La vio tumbarse en la cama y como flexionaba las piernas y las abría totalmente.

    Tania sintió como Andrés besaba sus muslos y odió su cuerpo. Se tapó la cara con la almohada cuando sintió como aquella boca comenzó a lamer con desesperación su coño y este enseguida comenzó a eyacular. Odió a sus pezones por estar rogándole a ese hombre que los chupara y éste lo hizo de manera que sus pechos se estremecieron. Odió a aquella polla por ser tan gruesa y estar tan dura, cuando la sintió resbalar en su coño y hacerla gemir. Se odió a si misma por no poder evitar correrse cuando ese hombre la follaba como un toro. Odió a sus manos cuando buscaron las nalgas de ese malnacido para apretarlo contra ella. Y sobre todo, odió cuando gritó de placer cuando el marido de su amiga la hizo estallar en un orgasmo que la hizo empapar la cama.

    Estaba temblando, en esos momentos no de rabia, sino de placer. Andrés sacó su polla de su coño cuando se corrió dentro de ella y ella sintió un extraño vacío.

    -Creo que Estela no va a volver. -desde que entrara en esa casa eran las primeras palabras que decía.

    -Pues ya sabes lo que te toca.

    -Lo sé… -Tania se levantó de la cama y buscó sus bragas que debían estar por el suelo. -Has visto mis bragas?

    -Bueno, ella se lo pierde. En el fondo me encanta follar contigo. -tenía las bragas en la mano -Las tengo yo, me las quedaré con tu permiso.

    Tania se vistió, deseaba decirle algunas cosas a ese hombre pero su dignidad se lo impedía. Bajando las escaleras hacia la calle se sintió confusa. Acaso me siento contenta que Estela no vuelva con su Andrés? Se preguntó avergonzada.

    Braulio miraba a Estela vestirse. Era realmente hermosa. Le gustaba verla en bragas y con sus pechos desnudos que a pesar de su tamaño se mantenían firmes.

    Estela estaba nerviosa porque tenia que pasar por la que hasta hacía un par de días era su casa y sería la primera vez que vería a su Andrés desde que habían discutido aquella noche.

    -Volveré pronto. – ya le había dicho a Braulio que iría alli a recoger algo de ropa -No esté nervioso, vale?

    -Ten cuidado y evita discutir con él.

    -No se preocupe que no discutiré con él.

    Cuando Estela se fue, Braulio recogió la habitación y cambió la ropa de la cama. Al salir al jardín y pasar por la parte lateral de la casa vio algo que lo hizo sentirse nervioso. La maceta donde escondía la llave de repuesto estaba movida. Se acercó y al levantarla vio que la llave no estaba. Recordó que la noche anterior al regar las plantas si que estaba. Aquel escondite solo lo sabía Tania y tenía que haber cogido la llave esa mañana. Tenía que hablar con ella y preguntarle que estaba pasando. Últimamente la sentía rara, incluso el día anterior había rechazado ir con ellos a merendar y le había dicho a su amiga que se sentía mal.

    Cuando Tania salió del edificio decidió regresar a casa caminando pues necesitaba pensar. Vio el coche de su amiga y vio que estaba aparcando. Apuró el paso. Si la viera le preguntaría que hacía por esa zona y no sabría que explicación darle.

    Estela aparcó y subió. Al tener llave no tuvo que llamar a la puerta y entró. Su marido apareció desde la habitación, estaba desnudo.

    -Hola Estela -se puso contento de verla y se acercó a ella para abrazarla -Siento mucho lo ocurrido.

    -Andrés solo vengo a buscar algo de ropa -lo esquivó y se fue a la habitación. Se quedó sorprendida al ver la cama toda mojada y el olor a sexo que alli había -Veo que no has perdido el tiempo y ya tienes una amiguita con quien descargar.

    -Y tu no tienes un amiguito? Bueno es un viejo por lo que tengo entendido. Yo también tengo mis necesidades.

    -Por que dices que es un viejo?

    -El otro día te vi entrando en la casa de ese vecino de tu amiga Tania. El que iba a salvar nuestro matrimonio resulta que seguro que te está follando.

    -No hables así de ese hombre. Si no fuera por él estaría durmiendo en la calle -al ir hacia el mueble donde tenia ropa lo que vio la hizo enmudecer -Que significa esto? -las bragas de Tania que él se había quedado estaban sobre el mueble. Ella las conocía perfectamente. Miraba las bragas y la cama mojada. -Sois unos cabrones. Te estás follando a Tania? Estas bragas son de ella. Pero que zorra es!!

    -A ti te da igual con quien yo folle. Es mi vida -Andrés le quitó las bragas de la mano -Y por desgracia no es ninguna zorra, ojalá lo fuera.

    -Que quieres decir? -Estela estaba desconcertada y no sabía que quería decir con aquello.

    -Pues eso, que si, que me la follé, pero se puede decir que obligada. Mira yo necesitaba follar, si estuvieras aquí conmigo todo esto se podría haber evitado. Y me aproveché de ella.

    -Desde cuando te la estás follando?

    -Ayer fue la primera vez, y le dije que cada día que tardes en regresar me la follaré. Y por eso vino hoy también.

    -Pero por Dios Andrés, porque le haces esto? -se dio cuenta que aquel era el motivo por el cual su amiga estaba mal el día anterior, comprendió porque había intentado convencerla de que volviera con él.

    -Por qué lo hago? Porque te amo y te echo de menos cielo -Andrés abatido se sentó en la cama y comenzó a llorar. -Tu amiga es la culpable de que hayas conocido a ese su vecino y por eso la elegí a ella para desahogar mis necesidades.

    -Pero esa no es la manera -se sentó a su lado y le ayudó a secarse las lágrimas -yo también te amo pero debes darme un poco de tiempo. Debes aprender a valorarme.

    -Prométeme que regresarás a casa – la miraba con ojos implorantes, una mirada de súplica que jamás había visto en su Andrés – Te valoraré, eres la única mujer que amo y amé en toda mi vida.

    -Si de verdad aprendes a valorarme te prometo que regresaré cariño.

    En esos momentos que Estela y su marido hablaban sentados en la cama, Tania estaba llegando a casa. Vio a Braulio regando el jardín e intentó que no la viera pero era imposible entrar sin que eso sucediera.

    -Tania!! -dejó sobre el suelo la manguera y se acercó a la división de los dos jardines -Tenemos que hablar.

    -No me apetece Braulio -se detuvo y lo vio con ojos de mujer derrotada.

    -O vienes tu o voy yo ahí.

    Tania bajó la cabeza y volvió sobre sus pasos. Atravesando la puerta del jardín de su vecino se acercó a él con la cabeza baja que este con su mano la hizo levantarla y que lo mirara a la cara.

    -Quieres decirme que está pasando?

    -Nada.

    -Ayer le dijiste a Estela que te encontrabas mal y estoy seguro que lo dijiste para no venir a casa. Hoy he visto que no está la llave bajo la maceta y anoche estaba y eres la única que sabe de ese escondite.

    -Yo necesitaba algo pero me arrepentí y me fui.

    -Que necesitabas?

    -Necesitaba estar con usted.

    -Y por qué te arrepentiste? Necesito que me lo cuentes.

    -Por nada -recordaba la conversación de su amiga y él esa mañana y se sentía mal.

    -Nos viste juntos, es eso?

    -Si. -se avergonzaba de tener que reconocer que los había espiado.

    -Y nos escuchaste.

    -Si. Yo no quiero ser un estorbo para vosotros Si queréis ser felices juntos yo me apartaré.

    -Cariño -Braulio la estrechó en sus brazos.- Tu nunca serás un estorbo.

    -Necesitaba estar en sus brazos.

    -Quieres que vayamos a dentro?

    -Pero si Estela es su pareja no deberíamos entrar.

    Braulio cogió la mano de Tania y la llevó a dentro de la casa. Se miraron como nunca se habían mirado y comenzaron a besarse. Besos desesperados que los empujaron a desnudarse. Vio que no llevaba bragas.

    -Y tus bragas? No te has puesto bragas hoy?

    -Si me las puse.

    -Y donde están?

    -El me las pidió

    -Has estado con otro hombre? -ahora era Braulio quien sintió celos de pensar que otro hombre se había follado a su vecina.

    -Si. -Tania besó su pecho y se arrodilló delante de él -Fólleme la boca -abriéndola esperaba con impaciencia la intrusión de aquella polla totalmente dura -Por favor.

    Braulio acercó su miembro erecto y empujó entre aquellos labios abiertos. Se movió dentro de ellos en un vaivén cada vez mas rápido y profundo que lo hizo gemir. Agarró la cabeza de aquella joven y hizo lo que ella le había pedido. Estaba celoso y deseó follarla.

    La hizo levantarse y se la llevó a la cama.

    Tania sintió a su vecino especialmente ansioso desde el momento en que le dijo que había estado con otro. La comenzó a besar el cuerpo con avidez. Beso y chupó sus pechos como nunca, lamió su coño haciéndola gemir. Acoso estaba celoso por lo que le había dicho? Pensaba mientras sentía a su vecino succionarla entre las piernas. Y sentirlo así le estaba gustando mucho.

    -Estuve con otro porque estaba con Estela. Yo deseaba follar con usted.

    -Deseabas follar conmigo?

    -Si por eso busqué la llave

    -Te follaré ahora. -se puso de rodillas y acercó su polla al coño empapado -Ese otro te folló?

    -Si me folló.

    -Y te gustó que ese otro te follara? -La rabia lo hizo penetrarla con fuerza -te folla mejor que yo?

    -Si -Tania gimió al sentir como Braulio la follaba con fuerza – Me gustó como me folló.

    -Yo te follaré siempre que quieras Tania.

    Aquellas embestidas la hicieron correrse varias veces. Braulio nunca se lo había hecho de esa manera y le estaba gustando.

    -Por que me está follando tan fuerte? Piensa que he traicionado su confianza por follar con otro? -Tania se giró y se puso de rodillas apoyando su cara en el colchón y levando sus nalgas. -Creo que piensa eso y está deseando castigarme. Verdad?

    -Aunque tenga ganas de castigarte no me veo capaz.

    -Ese otro me hizo correrme mucho -algo la estaba empujando a decir esas cosas.

    -Cállate Tania!

    -Es la verdad. Mojé su cama muchísimo -de repente sintió un azote en su culo -No pude evitar correrme -otro azote fuerte hizo temblar su nalga y su cuerpo se estremeció.

    Quizás se merecía aquel castigo. Era una mujer sexualmente infiel a su marido con ese vecino en el que tanto confiaba Rodrigo. Se había dejado follar por un desconocido en la casa de éste. Acababa de correrse hacia un par de horas con el marido de su mejor amiga. Merecía ser azotada. Le dolía mucho recibir aquellos azotes pero eran merecidos. En esos momentos estaba en la cama de la pareja de Estela, Braulio, y la había follado. Aquellos azotes eran su castigo. El dolor se tornó en placer sin esperarlo y sus quejidos lastimosos se convirtieron en gemidos. Sentía sus nalgas arder pero el placer la alcanzó de una manera intensa y Tania comenzó a correrse. Dolor, eyaculación y vergüenza unidos. Se derrumbó sobre la cama.

    -Discúlpame Tania -avergonzado por haberse dejado llevar por los celos, Braulio la abrazó -No se que me ha pasado.

    -Me lo merecía, he sido una mala esposa y una mala amiga. Por favor no le cuente esto a Estela. -se levantó y se fue al salón a recoger su ropa. Comenzó a vestirse de prisa -Debo irme, no quiero que ella me mire aquí.

    -Tania -la miraba con tristeza -Volverás a venir?

    -No lo sé -ella también lo miró con mucha pena -Soy feliz con mi marido y no quiero que mi matrimonio fracase. Y si en alguna ocasión vuelvo no quiero que Estela lo sepa.

    -Ella no lo sabrá si es tu deseo.

    Era media tarde cuando alguien llamó a la puerta. Era Estela. Encontrarse frente a frente las hizo sentir vergüenza, cada una por motivos diferentes. Su amiga entró sin esperar que Tania le dijese y la abrazó con fuerza.

    -Cariño, perdóname -comenzó a llorar -Andrés me lo ha contado todo.

    -Que te ha contado? -Tania se puso tensa preguntándose que era lo todo que le había contado Andrés.

    -Que te culpa de que yo me haya ido de casa y te ha obligado a follar con él. -apartándose un poco de ella la miró a la cara -Estás bien mi niña?

    -Si, bueno, mas o menos -bajó la vista, incapaz de mirar a los ojos a su amiga, recordando que esa mañana la había espiado cuando estaba con Braulio y encima después había follado con su marido y pensaba como la había hecho.

    -He estado hablando mucho tiempo con mi Andrés cariño , es que lo amo con locura y sé que él también me ama.

    -Vas a volver a casa con él? -deseaba que volviera a casa a pesar de sentir que le estaba gustando lo que el marido de su amiga le hacía.

    -Creo que si pero tiene que aprender a tratarme bien y ya se lo avisé. Será su ultima oportunidad. – La abrazó de nuevo -Y no le hagas caso a mi Andrés, tu no eres la culpable de que me haya ido de casa.

    -Gracias cariño.

    Eran las once cuando Tania llamó al timbre de la casa de Andrés. El día anterior había hablado con su amiga y había decidido que esa mañana volvería a verlo. Él le abrió y se sorprendió de encontrarla allí

    -Hola Tania, hoy no esperaba que vinieras.

    -Por qué no esperabas que viniera? -entró en la casa y se fue hacia el salón. -Acaso no me has dicho que hasta que Estela regresara, tenía que follar contigo todos los días?

    -Estela no ha hablado contigo? Ella ayer descubrió que habías estado aquí y que habíamos follado juntos.

    -Si, ha venido a mi casa y me ha dicho que lo sabía. Me ha contado que habéis hablado y que seguramente vuelva.

    -Tania quiero pedirte perdón por como te he tratado. Puedes irte, no diré nada de lo de ese señor de la terraza.

    -Eres un cabrón por lo que me has obligado a hacer. -se sentó en el sofá. -Y como sé yo que no volverás a hacerme chantaje con esas fotos?

    -Te juro que no volveré a utilizarlas para aprovecharme de ti -se giró y cogió el teléfono de encima de la mesa -Las fotos están aquí, bórralas. Ya sabes que yo no tengo ordenador ni nada parecido donde tenerlas. Toma – le dio el teléfono -Elimínalas.

    -Estos días te he odiado Andrés -cogió el teléfono y entró en la galería de fotos y se sorprendió de ver la cantidad de fotos que le había hecho a escondidas. Se avergonzó con aquellas imágenes en las que se veía con el vestido subido y sus piernas abiertas mostrando su vagina a un desconocido. En alguna foto hecha con el zoom se veía su coño desnudo. Las fue borrando una por una. -Miro las fotos y me avergüenza Andrés. Que pensabas de mi cuando las hacías?

    -Yo no las hice para chantajearte. Reconozco que al verte así me sorprendió porque no entendía que pasaba. Siempre pensé que eras feliz con Rodrigo.

    -Soy feliz con mi marido -lo interrumpió -Ni siquiera yo entiendo porque hice esto que se ve en las fotos.

    -Te gustaba que ese señor te mirara?

    -Andrés, me avergüenza reconocer que si me gustaba, era una sensación muy fuerte.

    -Te vi marchar con ese señor. Has follado con él?

    -No voy a contestar a eso Andrés.

    -Estoy seguro que si. – mientras le hablaba la miraba las piernas – Creo que Rodrigo no te folla bien y tuviste que buscar a otro que si te lo hiciera como a ti te gusta.

    -Cállate! -no le gustaba lo que le decía -Claro que me folla bien mi marido.

    -Si? Y por eso te corriste tantas veces conmigo?

    -Eso no tiene nada que ver, si me corrí tantas veces contigo es porque mi cuerpo estaba sensible.

    -Creo que mi polla te gustó demasiado. No es verdad?

    -Claro que no me gusta tu polla, a mi me gusta la de mi marido.

    -Cuando te la metí gemiste mucho. -sin esperarlo, ella vio como se bajaba el pantalón del pijama y tenía el sexo totalmente duro bajo el bóxer. También se bajó su ropa interior y su miembro viril apareció ante ella. -Ves como está? Te gusta?

    -Súbete el pantalón Andrés. -no pudo evitar mirar su polla totalmente dura, le sorprendía lo gruesa que la tenía -Ya he borrado las fotos, no puedes obligarme a follar contigo.

    -Si quieres vete -se sentó en el sofá de enfrente a donde ella estaba -Pero no puedes negar que te gusta. Me haré una paja pensando en ti.

    -Haz lo que quieras -Tania nerviosa miraba como la mano de ese hombre masturbaba aquel sexo totalmente erecto. Se levantó y fue hacia la puerta -Pero deberías pensar en tu mujer y no en mi al hacerlo.

    -En ella pensaré cuando vuelva a casa. Antes de irte puedo pedirte un último favor? -se levantó y se acercó a ella.

    -Que favor?

    -Me regalas las bragas que tienes puestas ahora? -se seguía masturbando de pie, cerca de ella – Con tus bragas me correré mucho mas fuerte.

    -Estas bragas que llevo son un regalo especial de mi marido. -no entendía porque no era capaz de irse.

    -Te las devolveré. Mira como estoy -con su barbilla le señalaba su polla y ella la miró -Me corro con tus bragas y te vas.

    -Cuando termines me iré -metiendo las manos bajo el vestido se bajó las bragas y se las quitó – a cambio dame tu bóxer.

    -Claro -lo cogió del suelo y volvió hacia donde ella estaba -Tómalo.

    Al tener en su mano el bóxer de Andrés sintió morbo. Todavía estaba caliente y en el centro tenía una mancha de humedad. Ella le dio sus bragas y se estremeció al ver como el marido de su amiga las miraba y como pasaba su dedo por la zona donde hacía unos segundos su coño derramaba flujos íntimos.

    -Tus bragas están mojadas.

    -Y tu bóxer también. -Tania vio como Andrés acercaba sus bragas a la cara y comenzaba a olerlas -No hagas eso por favor.

    -Por que? -sin hacerle caso siguió oliéndolas -Te pone cachonda ver como el marido de tu amiga huele tus bragas?

    -Me voy a ir -se sentía totalmente excitada al ver su ropa interior en la cara de ese hombre. Se dirigió a la puerta y al ir a abrirla se frenó.

    Volvió sobre sus pasos humillada, excitada. No pudo evitar acercarse a Andrés y se arrodilló delante suyo. Observó aquella polla que tanto le estaba gustando desde el primer día que la vio y la acarició fascinada. Andrés se puso muy cachondo al sentir como la amiga de su mujer se la metía en la boca y comenzaba a saborearla con verdadera ansia. Jamás en su vida le habían hecho una mamada como en ese momento se la estaba haciendo Tania.

    -Ves como tenia razón? Te gusta mucho mi polla. Nadie me había hecho una mamada como tu. Sigue por favor. Quieres que me corra en tu boca? -ella le hizo entender que eso deseaba porque aumentó la velocidad de su cabeza y mientras lo hacía le acariciaba los testículos -Joder me vas a hacerme correr.

    Aquella polla comenzó a escupir semen en el interior de su garganta. Tres potentes chorros alcanzaron su garganta y ella los recibió con agrado. Le gustó el sabor del orgasmo de Andrés. Lo miró avergonzada al darse cuenta que acababa de reconocerle que tenía razón, su polla la estaba volviendo loca.

    -Gracias por ayudarme -le acarició las mejillas. -Estaba muy cachondo.

    La ayudó a levantarse y la abrazó. Cuando se dio cuenta estaban besándose y él la estaba desnudando.

    Enseguida se encontró totalmente abierta de piernas con la cara de Andrés entre ellas y gimió. Le estaba comiendo el coño con ansia. Se corrió en su cara, en su boca. Y esta vez fue ella la que lo empujó hasta el sofá y se sentó sobre él. Fue ella la que cogió su polla, de nuevo totalmente dura, y colocándola en la entrada de su coño se dejó caer sobre ella. Fue ella la que lo folló, la que cabalgó desesperada al marido de su mejor amiga hasta correrse juntos mientras se besaban y gemían sin pudor.

  • Tercera sesión con mi compañera de trabajo

    Tercera sesión con mi compañera de trabajo

    Bueno, en esta ocasión, no les contaré mucho de lo que hice en sesión con mi compañera,  ese día para ser honesto, por alguna razón no me sentía con ánimos de jugar con mi compañera, así que la sesión fue muy breve, pero si hubo algo antes de irme, fue que le había dejado la instrucción de que cada vez que nos viéramos, ella sentiría el deseo de querer sentir cualquier clase de contacto físico conmigo, y que mientras más veces me viera, más fuerte se haría ese deseo.

    Bueno, pasaron un par de días antes de que nos viéramos de nuevo, y cuando lo hicimos al comienzo pues no hubo nada, lo habitual que fue el saludarnos de mano y ya, y pues ese día en el trabajo casi no nos topamos mucho. Al otro día se dio la casualidad de que nos topamos rumbo al trabajo, y en el transporte público pues yo me suelo sentar a lado de ella, para de esta forma tratar de tener un contacto mucho más cercano. Y ya en el trabajo en un momento de descanso, lo habitual es que nos sentemos guardando cierta distancia, pero en ésta ocasión ella se había sentado a lado mío y comenzamos a charlar, y luego comenzaba a apoyar su cabeza en mi hombro, o luego comenzaba a mover sus piernas cómo buscando frotarlas contra las mías, y cuando llegó la hora de despedirnos, de ella salió el de despedirnos de beso y darme un abrazo, admito que era algo que si estaba fuera de lo habitual, así que sólo me quedaba esperar a ver qué pasaba al otro día.

    Y bueno, de vuelta al trabajo al otro día, yo me había adelantado al área de descanso, y según yo hacia el que tenía que revisar algunos detalles en unas listas que traía conmigo, cuando ella llego, fue un saludo de beso he igual un abrazo por parte de ella, y pues termine abrazándola, pero podía sentir cómo ella me apretaba con mucha más fuerza, y ya cuando me soltó, me pregunto que qué hacía, y pues ya le decía lo que estaba haciendo según, y ella al incorporarse a ver se puso entre la mesa y una de mis piernas, ella estaba de pie, pero algo flexionada, entonces comencé a pasarle mi mano alrededor de su cintura, y cuando baje mi mano hacia sus caderas, ella deliberadamente se sentó en mis piernas, seguíamos platicando de lo que estaba haciendo con respecto a la lista, pero mis manos recorrían completamente su trasero y sus piernas por encima del pantalón, a ella eso no le parecía importarle, y cuando llegó la hora de regresar al trabajo, le dije que si nos veíamos en la tarde, y veíamos una película, ella dijo que si mientras me abrazaba y apretaba contra su cuerpo.

    Cuando llegué a su casa, ella traía un vestido algo holgado, y sin decir nada nos sentamos en el sofá y nos pusimos a ver la película, ella primero se había recargado en mi hombro, al poco rato de eso, dijo que estaba incomoda, y que mejor se iba a recargar en mis piernas, mi mano estaba primero en su abdomen, luego fui recorriendo el contorno de sus senos, luego comenzaba a bajar hasta sus piernas mientras sentía cómo con su cabeza buscaba frotar mi pene, había dejado de prestarle atención a la película y mejor había decidido observar que hacia ella, me tenía bien sujeto de la pierna mientras notaba cómo trataba de morder la punta de mi pene por encima del pantalón, mi mano comenzaba a apretar sus senos mientras ella más y más lamia la punta de mi pene, y sin decirle alguna palabra, decidí sacar mi pene y ella sin demora comenzaba a chuparlo completamente, seguía apretando cada vez con más fuerza sus senos y ella sólo gemía sin sacarse el pene de su boca, seguía apretando sus senos y dándole duros azotes mientras sólo oiga cómo gemía más y más, hasta que decidí mejor apretar su cabeza contra mi pene y sentir cómo se lo tragaba todo, ella no ponía ninguna resistencia, y la había dejado así por un buen rato, hasta que la levante y le dije que si no le gustaría mejor sentarse encima, ella con su cara toda extasiada sólo dijo que si mientras se levantaba para acomodarse, mientras ella se volteaba, yo comenzaba a acariciarle los muslos y las nalgas, y sin que ella se lo esperara, me levante para clavársela de golpe en su ano, y ya que la tenía bien hasta adentro y la estaba abrazando fuertemente, me dejé caer hacia atrás para que el golpe le hiciera sentir más mi pene dentro del culo, ella liberó un fuerte gemido de placer mientras con mis piernas sujetaba las suyas, ella comenzaba a moverse mientras que le apretaba los senos y les daba de azotes, había agarrado su mano y se la lleve a su vagina, hasta sentir como metía dentro de su vagina tanto sus dedos cómo los míos, ella estaba cómo loca montándome mientras que cada vez empujaba más y más su propia mano dentro de su vagina, podía sentir cómo sus dedos buscaba frotarme el pene, hasta que llegó el momento de que ella comenzaba a moverse más rápido porque ya iba a tener su orgasmo, y ese movimiento frenético hizo que le llenara el culo de semen.

    Cuando terminamos, podía ver su expresión de fatiga y éxtasis, le pregunte que, si se podía mover, a lo que ella respondió que no, por lo que aproveche la situación y le metí de nuevo el pene a su boca, nomás podía sentir como me pasaba la lengua por todos lados y su garganta apretaba cómo queriendo tragarla.

    Después de un rato para recuperar energía, nos vestimos y nos despedimos, pero no sin antes decirle que, si estaba lista para la siguiente sesión, a lo que ella respondió que la esperaba con ansias mientras se mordía el labio.

  • Orales

    Orales

    Ella solía tomar el té alrededor de las cinco de la tarde en Le Maison Du Roses, un lugar muy apreciado por sus dulces tartas de cereza y merengue, ella se vestía especialmente para la ocasión con vestidos vaporosos y detalles delicados, finas medias de seda y zapatos altos con hebilla ceñida al tobillo.

    Un día de tantos, mira a través del portón decorado con un entramado de cristales antiguos, a un hombre ágil, delgado muy bien vestido y de ojos color celestes, los cuales cerraba ante la luz del sol, al reflejarse en ellos, ella lo miró tan detenidamente que se le enfrió el té, la camarera le dice al señor:

    -hola Pablo, hoy tomará lo de siempre, esta vez vino más temprano que de costumbre, allí ella comprendió que ese día, definitivamente era distinto a cada uno de los que vivo…

    Pablo esperó su pedido, y ella observaba casi intimidantemente los movimientos del hombre que la había cautivado, sentía calor por todo el cuerpo, y notaba como sus pezones elevaban las finas telas del vestido que eligió tan exquisitamente como cada día que decidía ir a ese lugar, con sus delicadas manos levantó su vestido a la altura de sus muslos y podía notarse unas ligas color marfil que sostenían unas medias opacas color coral claro, cerraba sus labios, abría la boca suavemente y se mordía, como si esas tartas que todavía no había probado, fuesen los muslos de ese hombre.

    Pablo notó que ella estaba transitando alguna estimulación extraña, al verla tomar suavemente una porción del dulce platillo, pudo ver que la lengua de ella rodeaba la cereza que decoraba la preparación y lamia muy lentamente su circunferencia, sin morderla, ella atrapaba muy lentamente pequeñísimos extractos de merengue y jugaba con sus labios y besaba las frutas como si ese pastel fuera literalmente un miembro erecto y sabroso.

    Todo parecía desaparecer ante los ojos de ambos, Pablo ya no podía sacar la mirada sobre ella y ella no podía dejar de seducirlo sin casi darse cuenta de lo que estaba ocurriendo en ese instante.

    Pablo siente que su pantalón esta por estallar, pone suavemente su mano sobre su miembro y se escucha muy claramente el sonido de un reloj, fino, grande, que sonaba sobre la muñeca de él, ese sonido de la malla, parece despertarla de ese encanto momentáneo y lo mira fijamente, él sonríe y toma la taza de té y bebe, la sigue mirando y ella puede ver como el aprieta su pene y lo acaricia, ella entiende lo que pasa, y abre muy suavemente su escote, deja entrever sus aureolas de pezón y con la yema del dedo embebida de dulce cereza, estimula los pezones y le muestra la lengua a Pablo, el muerde sus labios y cierra los ojos, se abre el saco y ella ve algo que la excita mucho, sobre la camisa blanca impecable, él tiene unos tiradores finos y brillantes, el pecho de él deja ver por los primeros botones desprendidos, pelo y una piel soleada y tersa, Andrea!!, se escucha en el salón, un camarero que observaba la escena, le dice a ella que su pedido de croissants cubiertos de crema, ya está listo, ella sonrojada contesta que lo deje sobre la mesa y se toma un segundo para levantarse y dirigiste al toilette.

    Pasa muy despacio por el borde de la mesa de Pablo y él la toma de la mano y le entrega una tarjeta, cuyo dorso tiene un teléfono, una dirección y dice, ahora en el estacionamiento… él se levanta y se dirige a buscar su auto en la parte de atrás del local.

    Ella entra al baño de damas, y se mira al espejo, se conoce, está caliente y con una irrefrenable sensación animal, abre las piernas y se mete los dedos en la vagina, la tiene húmeda y tibia, el clítoris lo tiene duro y lo acaricia, mira nuevamente la tarjeta y entiende que debe ir al estacionamiento, se saca las bragas, las refriega en su vulva y sale en busca de Pablo.

    Andrea vuelve al salón toma su paquete de dulces y sale, Pablo está dentro de un auto, antiguo, lustrado y de apariencia cinematográfica, ella separa cerca del capó y se levanta el vestido, él puede ver su conchita depilada, ella sube una de sus piernas sobre el auto, apoya el paquete y saca el contenido crema y la esparce sobre la vulva, el interpreta inmediatamente que debe lamerla, sale del auto la sube sobre el vehículo y completamente la abre de piernas y se zambulle en esa concha repleta de dulce néctar, lame, muerde suavemente, chupa, escupe, mete los dedos, ella tiembla y acaba simultáneamente mientras se orina, el sigue haciéndola gozar y abre su pantalón dejando su pene por fuera, la toma por las caderas y la penetra una y otra vez, arranca su vestido sus pechos son enormes se mueven y sacuden el los muerde y succiona, luego se besan, sus lenguas se entrelazan y la saliva sale de sus labios como cascadas calientes, ella le chupa la lengua como si fuera su glande, y el besa su boca como si todavía le chupara la concha.

    Andrea lo mira y le pide, dame pija, dame leche, dame huevos, necesito lamerlos, el saca la pija dura, gruesa, venosa, y ella se agacha y empieza a lamer los huevos, eleva el tronco lo refriega en sus tetas, lo escupe, acaricia las bolas y lo traga por completo, lo recorre, lo besa, gira le abre el culo lo escupe y lo chupa, mientras lo pajea, él le toca las tetas, ella esta tan puta que él la mira fascinado, ella lo mira mientras comienza a brotar leche, ella toma, traga, lame, limpia, él la levanta la gira la apoya contra el auto y le mete por completo la pija en el culo, sigue dura y larga leche, ella gime y se mueve, él la coge y le sostiene las tetas, le dice al oído, sos mi fantasía, hace rato te veo, hace rato te miro, la esas tetas, me matan, ahora te las cojo bien cogidas, se besan, se lamen, se muerden, la masturba, ella acaba como yegua en celo, el vuelve a acabar y queda sobre ella, los dos exhaustos, suben al auto, el arregla sus ropas, ella se ríe y el arranca el auto y se van a la casa para seguir cogiendo…

  • Fiesta de Halloween, en casa de mi hermano (capítulo 4)

    Fiesta de Halloween, en casa de mi hermano (capítulo 4)

    Seguimos por varias categorías de la página, realmente disfruto escribir, pero una parte del placer de escribir es recibir sus comentarios, los cuales tristemente hay brillado por su ausencia en mis ultimas publicaciones, les sugiero leer las secciones anteriores para que sea más disfrutable su lectura.

    Salí de mi vergüenza cuando Claudia y Celia me sacaron de mi fosa mental muy rápido, y las tres bailamos, reímos y coqueteamos por un rato. Volví a mirar hacia donde habían estado Sara y su amiga y ya no estaban. Tres canciones, un poco de sudor y unas pocas docenas de manoseos más tarde, Gaby se unió a nosotras y las cuatro nos dirigimos al baño. Fuimos al baño de mi hermano en el dormitorio principal de arriba porque era mucho más grande y me sentía como en casa.

    Claudia: «Entonces, ¿tienen más?» cuándo estuvimos solas.

    Me encogí de hombros.

    Yo: «No tengo idea. De todos modos, no era tan bueno como las que tu haz conseguido».

    Esperaba evitar que buscaran a mis nuevos amigos. Estaba petrificada de que se enteraran de que les había chupado a dos de ellos sus vergas.

    Empezamos a reírnos, retocando el maquillaje mientras hablábamos de los chicos lindos. Hablábamos de la fiesta y de lo bien que nos estábamos divirtiendo. Probablemente estuvimos allí durante unos diez o quince minutos.

    Salimos del baño con los sonidos más fuertes de la música. Un viaje rápido al refrigerador nos tuvo a todas con un vino fresco y charlando en el comedor. Bailamos un poco, todavía riéndonos mucho. Seguimos señalando a los hombres que queríamos follar (no es que realmente lo haríamos, solo hablando de a quiénes cogeríamos hipotéticamente, no que sucedería), cuando Sara se nos acercó con la bruja sexy.

    Levanté la vista y las atrapé sonriéndome de nuevo, mirándome directamente a los ojos. Miré al suelo y perdí el sentido del humor de repente. Lo que no perdí fue mi excitación sexual, que había ido disminuyendo, pero ahora había vuelto a subir hasta un siete en una escala de diez. Eso fue raro, no lo sentía hace un minuto, cuando hablábamos de sexo.

    Sara: «¿Se están divirtiendo?»

    No creo que los demás notaron la sonrisa en su rostro o la forma en que ella y su amiga me miraron todo el tiempo que se acercaron. Sabía que la pregunta estaba dirigida a mí y me encogí, mirando hacia el suelo, con el pecho agitado por una excitación y un miedo inesperados.

    Claudia: «¡La mejor fiesta de mi vida, Sara!» sonrió.

    Por primera vez desde que comenzó a acercarse a nosotros, los ojos de Sara me dejaron y miró a Claudia, su sonrisa perversa se convirtió en una sonrisa agradable.

    Sara: «Estoy tan contenta de que pienses eso, Claudia. Muchos de mis invitados sienten lo mismo».

    Me tocó la barbilla y me estremecí violentamente cuando inclinó mi cabeza hacia atrás para obligarme a mirarla a los ojos. Sentí una lágrima amenazando mi ojo cuando ella me miró directamente a los ojos con esa sonrisa destructora.

    Mirándome directamente a los ojos, sus ojos cómplices, condescendientes y juguetones al mismo tiempo, sonrió

    Sara: «Varios de ellos me han recomendado que haga una fiesta todos los fines de semana. Lo estoy pensando». se rio.

    Casi me desmayo y una lágrima rodó por mi mejilla. Sara lo atrapó con la punta de su dedo y se lo llevó a los labios, riendo suavemente.

    Sara: «Creo que ya conociste a Desiree».

    Me miró a los ojos, la bruja sexy dio un paso adelante al escuchar su nombre.

    Desiree: «Bueno, no llegamos a intercambiar nombres». se rio.

    Tomó mi mano derecha entre sus manos y apretó, sin soltar mi mano durante un tiempo incómodamente largo.

    Yo estaba visiblemente temblando mientras ella tomaba mi mano. ‘Sal de ahí, Eleny’, me regañé a mí misma. No hiciste nada que estos dos aparentemente no hagan todos los días en el trabajo.

    Sara: «Entonces, odio hacer esto, pero ¿les importaría si tomo prestada a mi dulce cuñada por un rato?» sonrió, dirigiendo su atención de nuevo a Gaby, Celia y Claudia.

    Gaby: «No, está bien Sara».

    Aunque la pregunta era bastante retórica, mientras Desiree me empujaba hacia adelante y me pasaba el brazo por la espalda, llevándome hacia la cocina con la mano apoyada en mi cadera.

    Gaby: «Estaremos aquí, Eleny, ven a buscarnos cuando hayas terminado».

    No respondí, ya estaba mirando en la otra dirección, sintiendo que mi cara se derretiría por el calor.

    Sara soltó una risita y se giró para seguirnos a Desiree y a mí a la cocina.

    Desiree me acercó tanto que nuestras caderas se tocaban.

    Desiree: «Niña traviesa, traviesa. ¿Qué vamos a hacer contigo?» se rio.

    Yo: «Por favor—» Suspiré. «Es que… yo… no…» No pude articular una oración. Bajé la cabeza avergonzada.

    Desiree rio suavemente.

    Desiree: «Oh, pero eres una cosita preciosa. Me recuerdas mucho a tu cuñada cuando la conocí. Ella era como tú. Tan cachonda. Tan sexualmente hambrienta. Tan confundida. Tan deliciosamente sumisa. «

    Levanté la vista mientras nos movíamos a un rincón de la sala trasera. Había otras personas alrededor, pero estaban agrupadas en pequeños grupos, teniendo sus propias conversaciones privadas. Mis ojos dejaron a Desiree por un momento y se posaron en los ojos de Sara. Ahora no podía quitarle los ojos de encima. Sara estaba allí con nosotros, en silencio, mirando mi rostro, esa mirada de condescendencia, esa jodida sonrisa en sus labios. Gemí y sentí un temblor fluir a través de mi cuerpo, como si cada sinapsis de mi ser enviara un pulso directo a mi vagina. Me mojé con excitación, temblando tan fuerte por un segundo, emitiendo tanto lubricante, sentí que me oriné.

    Desiree: «Oh, Dios mío, Sara, creo que te va a superar».

    Ella suspiró ruidosamente, un suspiro hambriento y sexual.

    Desiree: «¿Dónde estaba? Supongo que ya has captado la mayor parte. Sara tiene la necesidad de chupar vergas. Muchas vergas. Ella obtiene satisfacción sexual del servicio oral. La primera vez que la vi mirando a Raymundo, él tiene una verga de muy buen tamaño, hace un bulto formidable en sus pantalones, su linda y pequeña lengua saliendo para lamerse los labios, estaba intrigada».

    Estaba perpleja como un pequeño venado viendo como un enorme camión se dirigía directamente asía él, con sus grandes faros en medio de la noche.

    Desiree: «Verás, no soy una zorra como tú y Sara, pero me excita, la oportunidad de controlar las situaciones. Entonces, Sara y yo encontramos una conexión sexual ese día. Empezamos a salir a tomar algo después del trabajo, a hablar, a discutir, a abrirnos, a convertirnos en las mejores amigas. Estimulé su fetiche por el sexo oral y compartí mi fetiche por el control con ella. Y… bueno, avancemos rápidamente hasta esta noche» se rio suavemente.

    Todo el tiempo que habló, mis ojos estaban pegados a los de Sara. Ella estaba sonriendo, jadeando, mirándome con tanta lujuria y… condescendencia.

    Desiree: «Esta noche fue una noche muy especial para Sara y para mí. Verás, somos extremadamente cuidadosas en mantener a Jorge en la ignorancia sobre nuestras travesuras, pequeño problema».

    Ella se rio suavemente cuando dijo ‘pequeño problema’ como si fuera una indiscreción menor.

    Desiree: «Y ella nunca, nunca ha hecho nada en su propia casa antes de esta noche. Y, gracias a ti, todavía no lo ha hecho. No estábamos seguras de que ella se sintiera cómoda con eso. Aprovechando su fijación oral, Todos los chicos estaban esperando mi señal para acercarse con fuerza, pero con precaución»

    «Bueno, estaba en las nubes cuando descubrí que Sara había logrado meter toda la verga de Raymundo en su garganta por primera vez. Supuse que era porque estaba tan excitada haciéndolo en su casa por primera vez, con su marido tan cerca. Entonces, Francisco me dice que le hizo un truco nuevo y que estaba tan cachonda al escucharlo, que no podía esperar para hablar con ella. Lo siguiente que sé es que estoy en el sótano y la pinche puta está en medio de una orgia de mamadas».

    «Me has sentido y escuchado en acción. Así es más o menos como he sido con Sara desde que arreglé su primera mamada en el trabajo. No siempre sucede. Algunos chicos son muy tímidos acerca de tener a otra chica viendo a una zorra chuparlos. Y sé que suena loco, pero algunos chicos son leales a sus novias o esposas. Algunos chicos simplemente no confían en nosotras por alguna razón, pensando que debe haber algo más que buscamos que conseguir que Sara chupe más vergas».

    «Bueno, imagina mi sorpresa, que creo que te diste cuenta, cuando voy a agarrar las tetas de mi mejor amiga y agarro tus senitos. Estaba realmente preocupada. Una vez que salí, corrí escaleras arriba para encontrar a Sara. Así que, imagina su sorpresa cuando descubre que la hermanita de su marido es tan zorra.»

    Sara se lamió los labios y gimió cuando Desiree sacó a relucir las vergas de Max y Enrique.

    Desiree: «¡De hecho, por lo que descubrí hace un rato, dejaste inconsciente al pobre Enrique!»

    Se rio y Sara se unió a ella.

    Desiree: «Lo que nos lleva a una serie de problemas».

    Me volví hacia Desiree con una mirada confundida en mi rostro.

    Desiree: «Si no queremos que Jorge se enterare de las mamadas de la Gatita. Entonces, deben suceder un par de cosas. Primero, debes terminar la docena de Sara. Ya que no tiene sentido que ella lo haga. Hablamos bastante sobre eso y decidió que es mejor que no lo haga en su casa, sin importar lo emocionante que ambas encontremos esa perspectiva. Ella ama demasiado a Jorge y el riesgo es demasiado grande. Al menos, no esta noche.

    Tragué ruidosamente y Sara soltó una risita.

    Sara: «No finjas que no quieres, zorra».

    Desiree: «Y como la noticia va a llegar a Jorge, tenemos que asegurarnos de que no te vea con en ese disfraz esta noche. Aparentemente, aún no lo has visto, tenemos que mantenerlo así. Mientras tanto, todavía quiero que los otros cinco chicos piensen que eres Sara y no tú, porque, aceptémoslo, es mucho más sexy recibir una mamada de una puta casada en su propia casa, mientras su esposo los entretiene».

    «Y, por último, tenemos una sorpresa para ti, una recompensa por todo lo que has hecho. Cuando acabes con los últimos cinco chicos de nuestro trabajo, vamos a conseguir que te culeen duro con la verga más grande que hayas tenido en tu vida. ¿Cómo suena eso?»

    Sara: «No puedo esperar a ver si puedes con VERGAra».

    Yo: «¿VERGAra?»

    Sara: «VERGAra».

    Se rio, con los ojos muy abiertos y una risa estridente en su rostro cuando me giré para mirarla. Ambas se estaban riendo, tan fuerte que llamó la atención de la mayoría de las personas en la habitación y cuando vieron la atención que estaban atrayendo, dejaron de reírse a carcajadas.

    Yo: «¿Es… eso… cuán grande es él?»- Tragué ruidosamente.

    Sara me abrazó.

    Sara: «Puedes manejarlo Muñequita. No mucho más largo que Raymundo, no mucho más ancho que Francisco».

    Ella se rio y me besó en la mejilla y me susurró al oído.

    Sara: «Sin embargo, no te enamores de él. Su esposa te comería y te escupiría».

    Ella se rio y yo me encogí.

    Yo: «¡No quiero que la esposa de alguien me persiga, Sara!» Jadeé.

    Sara: «Estoy bromeando, No te preocupes, él ni siquiera sabrá quién eres. Después de todo, es Halloween».

    Desiree atrajo la atención hacia sí misma con un carraspeo intencionalmente fuerte.

    Desiree: «Entonces, la pregunta ahora es cómo proceder. Sara necesitas desaparecer de nuevo, mientras te llevo a ti y a la fiesta arriba. Pondré todo en marcha, los arreglos están hechos. Quieren hacerlo en la habitación de Sara para hacerlo más… humillante para ella».

    «Mientras tanto, Sara hará lo que ha estado haciendo mientras tú andas de zorra. Es decir, desaparecer. Mantendré las luces bajas para que no puedan notar tus…» hizo una pausa lo suficiente para reír mientras miraba mi pecho. «bubis menos que impresionantes».

    Me sonrojé y miré mis pechos. Ahora me parecían más pequeños que nunca. Eché un vistazo a lo de Sara. Eran mucho más grandes. Parecía una niña pequeña a su lado. Miré su rostro. Me estaba sonriendo de nuevo. Echó los hombros hacia atrás y sacó el pecho.

    Sara: «¿Celosa, Muñequita?»

    Me di la vuelta y salí de la habitación.

    Empecé a caminar más rápido, empujando a través de la multitud hacia el refrigerador. Saqué otro vino en cartón y lo sostuve en mi mano izquierda mientras bebía el resto del que aún tenía en la derecha. Me sequé una lágrima de mi ojo izquierdo y llamé perra a Sara en voz baja.

    Cleopatra: ¿Estas bien? cuando vio la angustia en mi rostro.

    Yo: «Estoy bien.» Dije y me di la vuelta hacia el pasillo que conducía al vestíbulo.

    Me encontré en las escaleras. Me detuve en ellas y miré hacia arriba. Allí, en lo alto de las escaleras, estaba Desiree, sonriéndome, estudiándome. Ella no hizo ningún movimiento hacia mí. Ella no indicó nada. Volví a mirar a la multitud que bailaba detrás de mí. No había hecho ninguna promesa. Yo estaba aquí por mi propia voluntad. Mis elecciones eran mías. Podría dejar todo esto atrás e ir con mis amigas.

    Sara no le diría nada a mi hermano. Tenía mucho más que perder por lo que sabía de ella. Era improbable que Desiree dijera algo tampoco. Podría saciar mi apetito sexual afuera en el patio. No necesitaba sus vergas. Me volví hacia la puerta trasera. Que se jodan las dos. Miré hacia lo alto de las escaleras. Desiree solo me miró, con una amplia sonrisa, y se encogió de hombros.

    No sé por qué la miré más de un momento, pero lo hice. No hizo ningún movimiento para animarme o desanimarme. Ella se quedó allí, sonriéndome. Esperó a que me decidiera. Miré hacia afuera de nuevo. Podría drogarme, chupar un par de vergas más si quisiera o no. O podría…

    La miré mientras daba el primer paso. Sosteniendo la barandilla con fuerza, como para evitar darme la vuelta. Su sonrisa, la sonrisa que había sido amable y sin pretensiones durante estos largos minutos, se convirtió en una mueca definitiva. Me encogí, pero continué subiendo las escaleras antes de que pudiera cambiar de opinión nuevamente. En lo alto de las escaleras, cuando pasé junto a ella, la oí reírse.

    Desiree: «No puedes evitarlo, ¿verdad, zorra? Al igual que tu cuñada».

    Podía oírla y sentir que me seguía, pero no me di la vuelta. Estaba demasiado avergonzada. Entré en la habitación de mi hermano y me detuve en la cama. Me miré en el espejo que colgaba en la pared sobre la cabecera. Realmente no había notado las implicaciones de colgar un espejo en un lugar así antes. Definitivamente me di cuenta ahora, mientras Desiree se paraba detrás de mí, ponía sus manos sobre mis hombros y me sonreía a través del reflejo.

    Desiree: «Subirán uno a la vez. Las luces estarán apagadas, excepto una vela que pondré en la cabecera. De esa manera, verán el traje de Guatéala suficiente como para creer que es Sara, pero no podrán ver que no eres ella. Los reuní en el sótano, por lo que ninguno de ellos te vio subir. Sara está allí ahora, para decirles cómo funcionarán las cosas.».

    Asentí con la cabeza a través del espejo. No confiaba en mí misma para hablar.

    Desiree: «Ya que pareces haber abrazado su extraña noción de lo que es y no es hacer INFIDELIDAD».

    Desiree se rio mientras enfatizaba ‘Infidelidad’.

    Desiree: «No haré lo que realmente me gustaría hacerte mientras chupas vergas al azar. Pero, necesito saber, ¿puedes correrte de tus pezones?»

    Yo: «¿Eh?»

    Ella se rio, no con crueldad, pero definitivamente con diversión ante mi respuesta.

    Desiree: «¿Puedes tener un orgasmo – Agarró mis pezones entre el pulgar y el índice de cada mano, encontrándolos fácilmente y haciéndome jadear, mis rodillas se doblaron ligeramente- Cuando te hago esto?»

    Me miró fijamente a los ojos. Ojos que estaban empañados por la excitación. Ella se rio, sus ojos adquiriendo una mirada de excitación para igualar la forma en que me sentía.

    Yo: «No sé.» Jadeé. «Posiblemente.» Mi respiración se volvió rápida y fuerte. «Quizás.» Agregué, sintiendo toda la excitación que había sentido antes.

    Desiree: «Puede que tenga que cambiar a Sara por ti, Eleny. Puede que seas mucho más divertida».

    Hizo una pausa, como si me contemplara. Sus ojos recorrieron mi cuerpo arriba y abajo, evaluándome, lamiendo sus labios, sonriendo seductoramente.

    Desiree: «Bueno, tal vez ambas sean aún más divertidas. Sí, creo que puedo manejarlas a ambas. Está bien, mi pequeña zorra, tengo una solución».

    Se levantó la falda, dejando al descubierto sus medias hasta el muslo con rayas moradas y negras y una tanga de cuero negro. Ella se los bajó hasta el suelo.

    Desiree: «Me arrodillaré detrás de ti y pondrás dos dedos de tu mano izquierda dentro de mí. Acaríciame al mismo ritmo que tu boca de zorra devora verga»

    se rio y pellizcó mis pezones con más fuerza. Mis rodillas se doblaron con tanta fuerza que podría haber caído sobre ellas si ella no me hubiera sostenido con tanta firmeza.

    Gemí, mi coño palpitaba tan fuerte, mi pecho subía y bajaba. Desiree emitió otra risita sexy.

    Desiree: » Cuando estés a punto de tener un orgasmo, frota tu pulgar sobre mi clítoris y me detendré. Seguirás empujando dentro y fuera de mí y frotando mi clítoris hasta que me escuches correrme. ¿Entiendes zorra?»

    Yo: «Sí.» Jadeé. Mi boca abriéndose y cerrándose como un pez.

    Desiree: «Buena niña.»

    Soltó mis pezones y recuperé el equilibrio, aunque mi respiración seguía siendo pesada y rápida. Encendió una vela con aroma a vainilla que estaba sobre la cabecera y pronto la habitación olía muy bien. La vi moverse por la habitación, apagar las luces y dejarme de pie bajo la tenue luz de las velas. Sacó su teléfono y le envió un mensaje de texto a Sara diciéndole que estábamos listas para ella.

    Desiree: «Creo que haré que se quiten los pantalones hasta los tobillos y que siente con sus nalgas desnudas en el borde de la cama. Qué falta de respeto hacia nuestro anfitrión».

    Sara entró en el dormitorio unos minutos después y cerró la puerta detrás de ella.

    Sara: «Wow, agradable y oscuro. ¿Dónde me quieres Desi?»

    Desiree: «Debajo de la cama. Si tienes que hablar, susurra, será más difícil saber de dónde viene el sonido. ¿Segura que quieres ver a la hermanita de Jorge en acción? No podrás dejar de verla».

    Sara: «No me lo perdería». mientras se metía debajo de la cama. «Avísame cuando sea seguro echar un vistazo».

    En otro par de minutos, el primer chico entró en la habitación oscura y Desiree lo guío a la cama frente a mí.

    Chico: «Pinche Sara, en tu propia cama, puta». mientras se bajaba los pantalones hasta los tobillos y se sentaba en la cama.

    Extendí mi mano derecha y agarré su verga. El calor envió una ola de excitación directamente a mi goteante cuquita. La luz era muy tenue, así que necesitaba encontrar su verga con la mano para guiar mi boca hacia ella. Mientras tanto, Desiree agarró mi mano izquierda y la jaló detrás de mí y la guío entre sus piernas. Recordando lo que dijo antes, empujé dos dedos hacia arriba y después de deslizarlos alrededor de sus labios durante unos segundos, encontré su agujero y los presioné dentro de ella. Ella gimió y me chupó el lóbulo de la oreja.

    Desiree: «Si a ella no le gustara tanto tragar semen, haría que ustedes cinco terminaran en la almohada de Jorge». se burló

    Chico: «¿Por qué tienes que darme una gran idea como esa y luego quitármela Desi?»

    Chupé fuerte y lo sentí crecer en mi boca. Tenía, según mi juicio hasta ahora, una verga de tamaño bastante promedio. Jugué un poco con mi reflejo nauseoso, metiéndolo y sacándolo, sin tratar de contenerlo en mi garganta.

    Chico: «Chingada madre, Sara, ¿estás un poco más cachonda esta noche, eh? Eso es todo, pinche perra, chúpalo, sácame toda la lechita».

    Él era vulgar. Me excitó un poco que me hablaran así, pero también fue un poco grosero. El resultado fue una extraña mezcla de emociones.

    Mientras esto sucedía, me resultaba difícil igualar las caricias arriba y abajo de mi muñeca para empujar mis dedos dentro y fuera del coño mojado de Desiree con las caricias de mi cabeza arriba y abajo en la verga misteriosa. Cuando sus dedos comenzaron a trabajar en mis pezones, me encontré emitiendo sonidos de maullidos casi de inmediato.

    Me tomó menos de diez minutos de respiración pesada, comentarios despectivos sobre mi cuñada engañando a mi hermano, y un juego de pezones muy intenso para que este chico se corriera en mi boca. Tragué ‘como una buena puta’ y le limpié la verga ‘como la zorra que era’ y él se subió la cremallera y se fue. No pasó ni un minuto antes de que el siguiente tipo entrara y se sentara en el borde de la cama.

    A la mitad de su mamada, en una verga que era un poco más pequeña que la del primer chico, me sentí a punto de correrme y comencé a frotar el clítoris de Desiree con mi pulgar. Quitó sus manos de mis pezones y en su lugar sostuvo mis hombros para mantener el equilibrio. Ella gimió, junto con el dueño de la verga número dos, hasta que ambos llegaron al clímax. Tragué su crema mientras ella salpicó mi mano con su propio orgasmo.

    Los siguientes tres gallos eran más o menos la misma historia. Montones de insultos a mi hermano y mi cuñada, el cornudo y la zorra, y mi garganta se acicaló durante casi una maldita hora. Desiree se corrió una vez más durante la verga número cuatro. Había Tenido tres tamaños diferentes en mi boca y estaba un poco hinchada por todas las vergas que había tragado. Cuando la última verga depositó su semen en mi boca, me quedé sola con Desiree y Sara.

    Sara salió de debajo de la cama con una cámara de video de visión nocturna. Jadeé alarmada.

    Yo: «¿Por qué filmaste eso Sara?» Susurré.

    De acuerdo, era una fiesta ruidosa y la puerta estaba cerrada, pero temía que alguien tuviera la cabeza pegada la puerta.

    Sara: «Solo para mí, lo prometo a Muñequita». me sonrió.

    Desiree: «A menos que…» susurró en mi oído y pellizcó mis pezones con fuerza. «No obedezcas».

    Sara: «Está bien, te lo has ganado. ¿Estás lista para conocer a VERGAra? Tendré que prepararte, es un poco grande».

    Desiree soltó una risita y me chupó la oreja con fuerza y me retorcí cuando mis jugos me empaparon de nuevo.

    Yo: «¿realmente le mostrarías eso a alguien?» preocupada.

    Sara: «No, pero te daré una copia, para que puedas verlo o puedes destruirlo si quieres».

    No pude evitar notar la palabra ‘copiar’.

    Sara: «Pero, antes de que consigas a VERGAra, tienes que hacer algo por mí». sonrió malévolamente.

    Me hizo sentir muy incómoda. Y justo en ese momento, sentí frialdad en mi muñeca derecha y escuché un ‘clic’. Desiree maniobró fácilmente mi mano izquierda detrás de mí y antes de que pudiera comprender, a través de mi niebla sexual, lo que estaba pasando, un segundo ‘clic’ me tenía esposada a la espalda.

    Yo: «¿Qué chingados?» en voz alta.

    Desiree: «Cállate putilla».

    Empecé a tirar de las esposas, pero no eran de plástico, eran reales, no iba a ir a ninguna parte. Traté de ponerme de pie, pero era difícil sin mis manos.

    Desiree: «Quieta y calmada, vas a correrte muy fuerte en solo unos minutos. Solo tengo que hacer algunas cosas para prepararte a ti para VERGAra primero».

    Desiree agarró mi coño con su mano izquierda y mis ojos se abrieron y abrí mi boca para gritar.

    Sin embargo, antes de que el grito pudiera salir de mi garganta, Desiree hundió algo gomoso en mi boca abierta y llenó mi cavidad oral para que no pudiera expulsar el sonido. Sara soltó la cámara, se colocó detrás de mí y logró sujetar algunas hebillas detrás de mi cabeza, sosteniendo la cosa fálica gomosa en mi boca. La cual se extendía fuera de mi boca, era una especie de verga de goma muy grande.

    Sara me desabrochó el disfraz hasta la entrepierna y tiró de la tela hacia los lados. Empecé a luchar mucho. Grité alrededor de la mordaza del consolador, pero fue inútil. Desiree me atrajo contra su pecho. Sostuvo mi coño en su mano derecha y tenía su brazo izquierdo sobre mi pecho. Sara se paró frente a mí y me miró a los ojos aterrorizados.

    Sara: «Muñequita—» dijo Sara en voz alta. «Respira cariño. No te vamos a lastimar. Estás a punto de tener el mejor sexo de tu vida. Confía en mí. VERGAra te va encantar».

    Estaba en pánico y respirando muy fuerte y rápido. Sara me abofeteó la cara, no muy fuerte, pero hizo un sonido fuerte.

    Sara: «Escucha cariño, cálmate. Quiero que tengas toda la experiencia, ¿de acuerdo?»

    Habló con ternura, tratando de calmarme y empezó a funcionar un poco.

    Sara: «Cuando termine, hablaremos de eso, ¿de acuerdo? Tranquila, sabes que no te lastimaría, ¿verdad?»

    Hizo una pausa y yo disminuí mi respiración y asentí con la cabeza afirmativamente, aunque no vigorosamente. Simplemente no estaba tan segura.

    Sara: «Está bien, escucha. A Desi hay que compensarla con ese consolador en tu boca. Se va a acostar en la cama y tú la follarás. Tienes que tener cuidado por empujará hacia tu garganta, así que usa tu boca para sujetar, aprieta.

    Voy a buscar a VERGAra. Le vendaremos los ojos para que no sepa que no me está culeando. Confía en mí, una vez que esa verga grande y gorda entre en ti, te vas a enamorar».

    «Te voy a acomodar y Desi pondrá algunas almohadas debajo de sus nalgas para que puedas concentrarte en follarla con tu cara. Solo mantenlo dentro de ella cuando VERGAra comience a cogerte, su empuje pondrá en movimiento tu cabeza lo suficiente como para satisfacer a Desi. ¿Lo entiendes?»

    Negué con la cabeza ‘no’ y ella se rio.

    Sara: «Eres tan joven y adorable. No te preocupes por eso, Muñequita, cuidaremos de ti. Solo haz que se sienta bien».

    Y me empujaron hasta los pies de la cama y me doblaron en un ángulo de noventa grados. Desi se subió a la cama y colocó algunas almohadas debajo de su culo, ella y Sara guiaron el consolador que sobresalía de mi cara hacia su raja. Ella gimió en voz alta cuando entró en ella. Luego me agarró la cabeza y empezó a tirar de mi cabeza hacia ella y básicamente empezó a follarme la cara. Tuve que morder con fuerza para evitar que el consolador me ahogara.

    Sara se ocupó de catsuit, tratando de desnudar mi culo y mi coño, la entrepierna era difícil de desnudar hasta que tiró del traje por mis brazos, por lo que colgó de mis muñecas atadas. Me dio una palmada en el trasero mucho más fuerte que una palmada amistosa y se rio.

    Sara: «Bueno, sé que no eres virgen, pero probablemente te sentirás como tal otra vez. Solo relájate, disfruta y después de tener el sexo más increíble de tu vida, tendremos una linda charla entre hermanitas de leche.»

    Nunca escuché la puerta abrirse cuando Sara se fue. Solo estaba el latido en mis oídos mientras Desiree me follaba la cara. No era amable y nunca me dejó tomar el control. Básicamente estaba usando mi cara como un consolador para masturbarse. Su olor era abrumador. Ella gemía como una perra en celo.

    Estaba empezando a mover la cabeza con ella para aliviar la tensión en mi cuello cuando sentí un par de manos agarrar mis caderas y jadeé tan fuerte como pude con el consolador en mi boca. Después de un poco de manoseo, sentí un dedo en mi coño deslizándose dentro de mí y escuché un fuerte gemido que acompañaba a los gemidos de Desiree desde la cama. Fui yo.

    Estaba tan mojada que deslizó dos gruesos dedos dentro de mí con facilidad. Casi podía oír el pantano de jugo de mi coño chapoteando entre sus dedos y goteando por mis muslos. Animado por mi lubricación, pronto sentí que sus dedos se alejaban y un ‘dedo’ mucho, mucho, MUCHO más grueso presionaba contra mi vagina. No gemí, ya que la cabeza apenas presionaba entre mis labios, gruñí.

    Sólo había tenido vergas dentro de mí cuquita antes. Pero, esa era realmente mi primera vergota.

    Tal vez no sea solo una cuestión de tamaño, sino la diferencia entre tener sexo y ser realmente culeada. Esta verga me iba a culear. Incluso si su dueño no tenía idea de cómo coger, me di cuenta por la sensación de estiramiento, que era dolorosamente más amplia que cualquier cosa que hubiera experimentado antes, estaba a punto de ser realmente culeada.

    Quería volver a mirarlo y al menos ver quién estaba a punto de follarme, pero Desiree sostuvo sus manos sobre mi cabeza y todo lo que pude ver fue su coño, el consolador extendiéndose desde mi cara y un muslo a cada lado. Abrí más las piernas, ¡esta verga era enorme!

    Fue una pelea para VERGAra. Chillé cuando la cabeza gruesa empujó hacia adelante, escasos milímetros con el tiempo. Era como tratar de meter veinte kilos de tierra en un saco de diez. El estiramiento quemó mi panocha.

    Desiree: «¡Sí!» gritó cuando me retorcí hacia adelante, tratando de evadir la sensación de ardor. «¡Fóllate a la zorra! ¡Cógeme a través de esta zorra, VERGAra! ¡Dios! ¡Me encanta cuando hacemos esto!»

    VERGAra: «¡Pinche panocha apretada! ¿Qué chingados? ¿Te cirugíaste pinche Sara?»- gruñendo

    La voz profunda vino detrás de mí y grité y pateé tratando de escapar. Pero mi boca estaba amordazada, no podía gritar.

    VERGAra: «¡Me encanta! cuando te resistes».

    Desiree: «¡Sí!» gritó. «Lucha, pinche puta. Mueve ese culo. Complace a tu ama y señora, puta tragavergas».

    Y mis ojos se elevaron dentro de mi cabeza cuando la gruesa cabeza de la verga abrió mi panochita tanto como nunca se había abierto antes de esa noche y con un agonizante ‘pop’ mi coño se aferró justo a la cabeza que ahora llenaba mi cavidad vaginal. Grité de dolor y sorpresa. Fue como si mi virginidad fuera arrancada de mi cuerpo de nuevo.

    Pero no habían terminado, ni mucho menos. Siguió empujando ese grueso pollon dentro de mí. La enorme cabeza bulbosa estiraba más mi coñito con cada milímetro que se deslizaba dentro de mí. Terreno nunca antes tocado se estiró obscenamente, dolorosamente, mientras mi coñito mojado se acomodaba en la circunferencia. Y a pesar del dolor que sentía, todo mi cuerpo se estremeció y tuve el orgasmo más poderoso que había experimentado en mi vida hasta la fecha. Casi me desmayo, siendo abrumada por la increíble sensación.

    En el momento en que alcanzó la profundidad de unas seis pulgadas de profundidad, tuve otro orgasmo espasmódico y ambos disfrutaron los efectos que tenía sobre mí como su juguete para follar.

    Desiree: «¡Oh, sí!» gritó. «Cógetela, vamos, deja de ir tan lento y métesela toda».

    VERGAra: «En eso estoy Desi. Te juro que la perra debe haber hecho kegel todo el maldito día. Nunca la había sentido tan apretada».

    Gruñó como si ÉL fuera el que sufría mientras zambullía otra pulgada, abriéndome a mis límites con su verga.

    VERGAra: «Chingado, Sara, hagas lo que hagas, deja de hacerlo, esto ni siquiera es agradable».

    Intenté gritar, pero no pude. Lo que hice fue llorar. Desiree me miró fijamente a los ojos, con una risa salvaje en su rostro mientras ni por un momento dejaba de usar mi cabeza como un consolador. Tenía que haber veinte centímetros de gorda verga dentro de mí ahora y aún no sentía sus caderas en mi culo. Por supuesto, era solo una suposición, no tenía, ni tengo una regla dentro de mi coñito. En cualquier caso, la cabeza de hongo estaba presionando contra mi cuello uterino y era terriblemente incómodo. Tan incómodo, de hecho, que me corrí de nuevo.

    Mis mejillas eran un río de lágrimas, mi barbilla un torrente de mucosidad que babeaba de mi boca alrededor de la mordaza-verga. Me estaba ahogando con la verga de goma y mi coño estaba siendo totalmente perforado por VERGAra. Sus caderas golpeaban mis nalgas con fuerza, sin reparo durante diez minutos. Su poder de permanencia fue asombroso, y solo lloré más fuerte cuando Desiree volvió a correrse y se liberó del consolador.

    Me agarró por el consolador cubierto de baba de coño y tiró de él hacia un lado para que pudiera ver a Sara filmando todo. Grité de frustración, lo que aparentemente VERGAra pensó que me estaba corriendo de nuevo.

    VERGAra: «Sí, puta. Córrete mi puta. Córrete mi perra. ¡Córrete!»

    Agarró mis caderas y empujó por última vez con tanta fuerza que sus bolas golpearon mi coño y me llenó con lo que parecía un galón de semen.

    Observé con los ojos llenos de lágrimas cómo Desiree se levantaba, mientras sentía como VERGAra salía de mi coñito con un gemido final. Empinada y esposada solo veía la alfombra bajo de mí. Escuche como Desiree volvió a poner su enorme, y seguramente flácida, verga en su disfraz y lo llevó a la puerta. Abrió la puerta y lo sacó afuera para quitarse la venda de los ojos por su cuenta.

    VERGAra: «¿Algún día, Sara me permitirá verte desnuda?».

    Ella se rio y cerró la puerta detrás de él.

    Sara bajó la cámara de video y las dos dirigieron su atención hacia mí. Observaron las lágrimas y la mucosidad que fluían por mi barbilla para caer sobre mi regazo desnudo mientras sollozaba y gimoteaba.

    Sara: «Lo siento Muñequita, pero mi matrimonio es más importante para mí que cualquier otra cosa». en voz baja.

    Desiree: «No lo odiaste del todo. Te viniste, supongo, más de media docena de veces».

    No pude hacer nada más que bajar la cabeza avergonzada. Mis manos todavía estaban esposadas detrás de mí, la mordaza de verga de goma de dos cabezas todavía mantenía mi boca abierta. Desiree se acercó y comenzó a desabrochar la mordaza detrás de mi cabeza.

    Desiree: «Deja que Sara te diga cómo serán las cosas. Solo quédate callada y escucha, y luego tendrás que tomar una decisión. Voy a sacar esto, no quiero escuchar una palabra o la vuelvo a colocar». ¿de acuerdo?»

    La miré, apenas podía verla a través de mis ojos húmedos y asentí con la cabeza.

    Desiree: «Buena niña.» besó mi frente suavemente. «Lamento incitarte en esto. Sin embargo, debes admitir que lo disfrutaste más de lo que quieras aceptar».

    Sacó la mordaza del consolador de mi garganta y un gran volumen de saliva lo siguió para salpicarme el pecho y los muslos mientras me sentaba en el suelo. Los miré.

    Yo: «Yo…»

    Sara se llevó el dedo a los labios.

    Sara: «Shh, todavía no Muñequita”. Suspiró

    Se arrodilló detrás de mí y me quitó las esposas. Caí hacia delante en posición fetal y escondí mi rostro entre mis manos.

    Sara: «Nunca tienen que saberlo. Nunca deberían saberlo. Eso depende de ti»

    Sara acarició suavemente mi espalda y Desiree fue al baño contiguo para limpiarse. Sara respiró hondo y exhaló ruidosamente, para lograr un efecto dramático.

    Sara: «Comenzó un día cuando escuché a un par de tipos hablando y dijeron algo acerca de que tenía LMV. Estaba confundida, no tenían idea de que los escuché, y no quería parecer un espía en mi primer mes en la compañía.

    Después fui con Desiree y algunas otras chicas del trabajo, a tomar un par de tragos, cuando le pregunté por qué comentarían que yo tenía LMV. Todas me miraron desconcertadas, y me explicaron que significa Labios de Mama Vergas. Me sonrojé y todas se rieron.

    Desiree se dio cuenta de algo que yo no sabía sobre mí. Yo era un poco sumisa, pero estaba muy metida en el armario al respecto. No preguntes cómo lo supo, supongo que alguna observación sobre mis reacciones a las conversaciones., pero ella lo descubrió y se propuso ser mi mejor amiga. Funcionó, ella es mi mejor amiga en el mundo. Ella es muchas otras cosas para mí, pero mi mejor amiga definitivamente es una de esas.

    A través de una gran cantidad de conversaciones, me convenció para que confiara en ella y después de semanas, arregló mi primera mamada extramatrimonial. Era la gran verga de Raymundo. La verga más grande que he tenido en garganta. Por supuesto, ya sabes que VERGAra es una imposibilidad física para follar por la garganta. Al menos para mí.

    Sara soltó una risita mientras me miraba con picardía a los ojos con énfasis en

    Sara: ‘al menos para mí’.

    siguiente entrega BDSM

  • Cuando el no consensuado se convierte en tómalo

    Cuando el no consensuado se convierte en tómalo

    Entre más viajo en transporte en horas pico entiendo más ese extraño y bullicioso acuerdo silencioso de los tocamientos y todo aquello que derive de eso.

    Siempre he pensado que toda mujer que viaja en el área de hombres está consciente que va a ser manoseada en alguna medida, pero hay algunas mojigatas que aún esperan que nadie las roce o se les acerque. ¡¡Por dios!! Van en hora pico, viene hasta el gorro de gente y peor aún, entramos todos a presión.

    Yo sigo poniendo a prueba mi teoría y diseñé un dispositivo que me permite anclar mi mochila a mi cinturón para tener una mano libre y discreta para que se pueda mover libremente debajo de las caderas y aproveche esa maleza de cuerpos, bolsos y mochilas.

    Hoy como de costumbre el metro venía super lleno y una chica con pijama quirúrgica se paró a un lado mío. Desde que la vi me gustó mucho. Su atuendo era ceñido al cuerpo, de color verde agua, alta, delgada, pelo negro hasta media espalda, pestañas super enchinadas y uñas muy arregladas (tardó tanto tiempo en pasar el metro que tuve tiempo de verla a detalle.

    Conforme pasaban los minutos la gente se iba acumulando al grado de que no cabía un alma más en el andén.

    Cuidé de ir quedando detrás de ella conforme se iba recorriendo la gente. Cuando por fin llegó el momento soñado de lograr entrar mi mano ya iba libre y dispuesta.

    Al abrirse las puertas fue como un campo de batalla silencioso. Una lluvia de empujones hasta que por fin entramos. Obvio mi mano ya iba sobre sus nalgas desde que empezaron los empujones, pero ella no hizo ni dijo nada, absolutamente nada.

    Al cerrarse las puertas comencé a acariciar de manera libre cada una de esas deliciosas nalguitas duras y firmes, grandes y la chica hasta iba platicando con un señor y le decía que ella prefería viajar en el vagón de hombres porque eran más tranquilos que las mujeres. Eso me dio mayor tranquilidad y comencé a pasar mi dedo medio entre sus nalgas y ella abrió un poquito las piernas para darme oportunidad de sentir de manera muy ligera pero totalmente tangible su anito. El sentir ese calor en mi mano y ver la docilidad con la que lo permitía me excitó mucho. Estaciones más adelante tuve que bajar, pero me llevé en la mano el aroma a deseo de esa bella y congruente mujer.

    Mi mail es [email protected] para que me puedan compartir sus historias o decirme que les parecen mis vivencias.

    Que tengan sexoso día.

  • Papá me atormentó en el patio de servicio

    Papá me atormentó en el patio de servicio

    Han transcurrido algunos días, desde mi llegada a la casa de mi papá en Morelia, Michoacán.  Como ya lo relaté en “Papá me rompió el culo en la cocina”, me di a la tarea de apoyarle con algunas cuestiones administrativas, en sus bodegas de aguacate, en el mercado de abastos. Mi papá se sintió muy satisfecho con mi colaboración en sus negocios, ya que le facilité llevar su relación de clientes y pedidos, así como del inventario. Cada día era una faena, hasta que por fin logre dejar todo en orden. Cada que tenemos oportunidad de estar a solas, lo aprovechamos al máximo, entregándonos caricias y besos apasionados. Andamos abrazados por la calle, una joven con un cuerpo delicioso y un hombre maduro y atractivo con ella, causando la admiración de las personas al vernos pasar. Los más jóvenes envidiando a mi padre y las mujeres mayores criticando por nuestra diferencia de edades, lo que a nosotros solo consigue excitarnos más.

    Debido a que mi papá vive solo, hace tiempo contrató a una señora para que le haga las labores domésticas, infortunadamente ella por motivos personales tuvo que mudar su residencia y dejó el trabajo. Así que me propuse terminar muy pronto mis actividades en la bodega, para ayudarle a mi papá con dichas cuestiones. Habiendo terminado, me retiré para ir a casa temprano. Pasé a una tienda de artículos para el hogar y compré unos paquetes de pinzas de madera para tender ropa, ya que mi papá tenía muy poquitos en su casa. Después fui a un restaurante y compré comida china para llevar, mientras iba conduciendo me tocaba la vagina que ya estaba muy caliente y lubricada, en cada semáforo. Compré unas cervezas muy frías para consentir a mi papá. Al llegar a casa tomé la ropa de mi papá y la metí a la lavadora automática, para que hiciera un ciclo completo de lavado. Entre tanto, yo subí al baño para hacerme limpiezas anales con mi enema y me bañé con mi shampoo favorito, que me deja el cabello muy sedoso y la piel muy suave. Al salir del baño me apliqué lubricante anal y vaginalmente. Coloqué mi plug anal, para sentirme excitada y dilatada. Apliqué mi crema corporal de marca victoria´s con olor coco, me dejó la piel deliciosa y fresca. Mi piel estaba lista para servir de alimento a mi padre, quería que me cogiera muy fuerte y sintiera mi piel deliciosa y fresca en el acto.

    En esta ocasión quise excitar a mi papi de una forma descarada, por lo que decidí solamente usar ropa interior erótica color negra de encaje. Era un brasier que levantaba mis senos mostrándolos túrgidos y muy descubiertos, así como una tanguita diminuta. Y por supuesto unas sandalias negras altas de cordones que recorrían mis pantorrillas.

    Me ondulé el cabello con mi plancha, apliqué maquillaje con tonos cálidos y labial rojo. Me rocié un poco de loción olor a coco, también de la marca victoria´s. Me veía preciosa, era una princesa muy puta, en ropa Íntima caminando por la casa, el aroma a coco podía percibirse por toda la casa. Mi vagina estaba lubricando mucho al saber que iba a ser penetrada, mis pezones se pusieron muy duros y alargados por la excitación de andar en ropa íntima por la casa.

    Ya eran aproximadamente las 2 de la tarde, mi papi no tardaría en llegar. De pronto la lavadora terminó el ciclo, saqué la ropa en un cesto, tomé unas pinzas para tenderla. Salí al patio de servicio y fui tendiendo la ropa, mientras lo hacía, pasó por mi mente una idea excitante de tormento. Sí, así es. Sentí un fuerte deseo de sentirme atormentada con esas pinzas, así que usé las menos posibles para tender la ropa y dejé aproximadamente 100 pinzas para mi piel. Una vez que terminé de tender la ropa fui a la cochera porque recordé que mi papá tenía ahí una cuerda. La tomé y la dejé en el patio junto con las pinzas para la ropa.

    Esperé desnuda en la sala hasta que escuché a mi papa abriendo la puerta, en ese momento me dirigí a la cocina para sacar dos cervezas del refrigerador, las que por cierto estaban heladas. En ese momento sin pensarlo, bajé un poco mi brasier para dejar descubiertos mis pezones rositas alargados y duros de excitación, los froté con las latas de cerveza y con el frío mis pezones se pusieron más duros y el escalofrió recorrió mi cuerpo erizándome la piel. Cuando mi papá entró a la sala me acerqué a él caminando muy sensualmente como una gatita en celo, con las cervezas en la mano. Mi papi se quedó sorprendido al ver mis pezones duros y alargados saliéndose del brasier. Yo irradiaba un aura de lujuria y perversión, mi cara sugería una fuerte penetración, la lencería que llevaba puesta y mis sandalias altas de cordones, lo decían todo.

    —Hola papi, como te fue. —Le dije muy cachondamente.

    —Muy bien hija, ya terminé por hoy, los empleados se encargarán de cerrar. Te ves preciosa por cierto princesa. —Me dijo muy excitado.

    — Estoy así por ti papi, tengo ganas de hacer travesuras. —Le dije mientras le daba un beso de lengüita muy apasionadamente.

    —Enserio princesa, pues también yo tengo ganas de cogerte preciosa.

    —Ven acompáñame al patio, acabo de terminar de lavar tu ropa. —Le dije misteriosa.

    —A ver hermosa, vamos. ¡Muchas gracias! —Me dijo al ver su ropa limpia y tendida.

    —De nada papi hermoso, y mira lo que tengo aquí bebe. —Yo le mostré las pinzas para la ropa y la cuerda.

    —Tengo ganas de que me amarres de las manos y me las sujetes en el tendedero, para que no me pueda mover y tu me pongas las pinzas en los senos, en el culo y mis labios vaginales, y donde se te antoje papi, quiero me atormentes. —Él se quedó perplejo.

    —Pero eso te va a lastimar princesa ¿quieres que le las ponga todas? —Me preguntó morboso.

    —Sí, todas. Quiero sentir dolor y que me cojas con ellas puestas. —Le dije con voz dulce y cachonda, como la puta sumisa que soy.

    —Entiendo hermosa, te voy a complacer, se ve que quieres sufrir hoy.

    Entonces, mi papi tomó la cuerda y me amarró las manos juntas, y me sujeto en el tendedero, como si fuese un trapo que no valiera nada, quede abierta de piernas en el patio de servicio, la luz del sol calentaba mi cuerpo, ocasionalmente algunas nubes se posaban sobre de mi atenuando el calor. Mi papá comenzó a poner las pinzas, primeramente, lo hizo en mis senos desde el exterior hasta llegar a la aréola, puso 15 pinzas en cada seno, mis pezones estaban tan alargados y duros que soportaron dos pinzas.

    —¡Aaah! ¡Me duele! ¡Ayyy! ¡Sí papi, tortúrame! ¡Aaay!

    —Me excita mucho atormentarte princesa, ya tengo la verga bien dura.

    Mi papi continuó poniendo más pinzas ahora en mis nalgas sentí alrededor de 20 pinzas en cada nalga, desde el exterior hasta llegar a la entrada de mi ano.

    —¿Te gusta preciosa? —Me preguntó de forma muy lujuriosa

    —¡Sí papi! ¡Me excita mucho! ¡Cáusame mucho dolor! —Le dije derramando algunas lágrimas.

    —Muy bien princesa ¿sabes en donde sigue verdad?

    —Sí, ya lo se. Hazlo papi, aunque grite y llore.

    Ahí fue cuando mi papá comenzó a poner pinzas en mis labios vaginales carnosos y calientes, el dolor fue muy fuerte. Me dolió muchísimo, sentí aproximadamente 10 pinzas colgando de mis labios vaginales y otras 10 en mi entrepierna. Las demás pinzas las colocó dispersas en mis piernas, abdomen y espalda y otras en mi cuello. Sentí un gran dolor por todo mi cuerpo, pero la excitación que me causo el sentirme castigada y atormentada por mi padre fue mil veces mayor.

    —¡Aaay! ¡Ayyy! ¡Me duele mucho! ¡Me arde!

    —Tienes los pezones muy duros mi amor y tu piel se ve muy irritada ¿Quieres seguir? —Me preguntó retándome.

    —Sí, papi, me duele mucho, pero me gusta. Acaríciame frotando con tus manos para que me duela más.

    —A ver preciosa, ¿Así? —me preguntó mientras pasaba sus manos sobre las pinzas, moviéndolas para causarme dolor.

    —¡Aaay! ¡Aaayyy! ¡Sí, así! ¡Ay que rico papi! ¡Aahh! —Le dije llorando de dolor y placer.

    En ese momento mi papi, se quitó la ropa completamente. Su enorme verga quedó expuesta a la luz del sol. Él se acercó detrás de mí y sin ningún tiento, jaló mi plug anal sacándolo y causándome una fuerte punzada. A los pocos segundos sentí como coloco la punta de su verga a la entrada de mi culo, me tomó de las caderas y me dio un fuerte jalón contra su verga, al mismo tiempo que me embestía, rasgándome el ano con una penetración violenta que topó en lo más profundo de mi interior, me hizo sentir un ardor inmenso que recorrió todo mi cuerpo. El tendedero se sacudió por el jalón que me dio, yo no podía moverme, mis manos seguían atadas al tendedero. Me sentí muy vulnerable y desprotegida, solo podía ver como la ropa que se encontraba tendida, se hacía de un lado a otro, sacudiéndose por las embestidas que mi padre me daba rompiéndome el culo.

    Esta joven y cachonda escritora estaba siendo destrozada del culo, en manos de su progenitor. Cada que mi padre sacaba su verga para ensartarla de nuevo, las pinzas que tenia mordisqueando mis senos y la zona Íntima, me dolían horriblemente ya que eran nuevas y, por tanto, presionaban con mucha fuerza. El dolor fue mayor cuando mi padre me apretó de los senos para excitarse y cogerme frenéticamente. Yo sentí mis senos ardiendo, estaban muy irritados y mordisqueados por las pinzas. Después el frotó las pinzas de mi vagina con su mano mientras me seguía penetrando analmente como bestia. Sabía que eso me causaba mucho sufrimiento, el daño que estaba causándome quedaba evidenciado por mis lagrimas saladas, mi rostro escurría el rímel negro de mis pestañas. Yo estaba terriblemente excitada y los gemidos se hicieron presentes.

    —¡Sí, papi! ¡Me gusta se siente muy rico! ¡Te quiero mucho papi rómpeme el culo! ¡Aaahh! ¡Quiero que me duela! ¡Aahhh! ¡Quiero ser tuya! ¡Aaahhh! ¡Mmm! —Se me erizaba la piel.

    —¡Aaah! ¡Ahhh! ¡Mmm! —Yo gemía de placer.

    —Me encantas, princesa eres una zorrita muy cachonda. —Me dijo ardiendo de lujuria.

    —Sí, papi. Soy tu zorrita. Me excitas mucho papi.

    El tendedero se movía bruscamente por los jalones y las embestidas de mi padre, algunas camisas y pantalones cayeron al suelo, víctimas de nuestro sexo duro.

    —¡Aahhh! ¡Que rico papi! ¡Aahh! ¡Aayy!

    De pronto él sacó su verga de mi ano, y me la ensartó por la vagina de un solo empujón, provocándome un horrible ardor pues las pinzas que colgaban de mis labios vaginales, comenzaron a caerse estirando mi piel a causa de la penetración violenta que estaba teniendo lugar.

    —¡Aaah! ¡Ay papi me duele mucho! ¡Sí mi amor! ¡Mátame, acaba conmigo! ¡Aaahhh! ¡Me encanta!

    De pronto sentí como aceleró el ritmo y comenzó a penetrarme brutalmente, cada embestida me lastimaba el culo por el fuerte impacto. Él me tomó de los senos y empezó a frotarlos para tumbarme las pinzas causándome un dolor indescriptible, sobre todo cuando cayeron las pinzas que estaban mordisqueando mis pezones rositas. Mis lágrimas negras del rímel caían sobre mis senos quemándose con los rayos del sol. El dolor que me causaban las pizas de madera que mordisqueaban mi piel y las ensartadas de verga que me brindaba mi padre mi hicieron entrar en éxtasis.

    —¡Aaahh! ¡Que rico papi! ¡Sí, siento muy rico así bebe! ¡Ay! ¡Que rico! ¡Sííí, papi así, que bien lo haces! —Le decía yo muy cachondamente.

    Él continuó penetrándome violentamente, sacaba la verga de mi vagina para ensartarla en mi ano, alternando la penetración por cada orificio. Yo temblaba del placer, las piernas no me respondían y me costaba trabajo mantenerme de pie, lo único que me soportaba era el tendedero que ya estaba muy tenso por mi peso tirando de él.

    Mi papi me siguió penetrando cambiando a cada minuto de orificio, mientras me pellizcaba los pezones y me lamía el cuello, me sentí tan amada y vulnerada al mismo tiempo. Él me jalaba del cabello hacia atrás y yo aventaba mis nalgas contra su verga, mi ano se quedaba abierto cada que Eduardo, sacaba su verga de mi ano, yo estaba muy dilatada y podía verse dentro de mi culo.

    —¡Aaahhh! ¡Así papá! ¡Cógeme fuerte! ¡Me duele mucho! ¡Auu! ¡Me lastimas mucho! ¡Así me gusta papi!

    —Andas muy cachonda hoy preciosa, me gusta mucho como te quejas. —Me decía en el oído.

    —¡Ayyy! ¡Sí, me duele muy rico! ¡Me arde! ¡Cógeme más papi! —Yo gozaba mucho esa mezcla de dolor y placer.

    —Estás bien caliente de tu culo mi amor, apriétame la verga con tu ano. —Yo lo obedecía como su esclava.

    —¡Te amo papi que rico me coges! ¡Aaah! ¡Sí hazme tu zorra! ¡destrózame el culo! ¡Ayyy! ¿Así papi? ¿Te gusta cómo te aprieto la verga con mi ano? —Le pregunté con voz cachonda y sumisa.

    —Sí preciosa ¡Así! Aprietas bien rico, siento que te estas comiendo mi verga con tu culo.

    —¡Me duele mucho! ¡Me arde! ¡Aaahhh! ¡Más rápido amor! ¡Más fuerte papi!

    —Estas bien rica hija. Me gustas mucho princesa, que culo tan rico tienes. Estás bien caliente preciosa. —Me decía con la respiración agitada y poseído de lujuria.

    —¡Ay papi que rico! ¡Así, me duele mucho! ¡Que rica verga mi cielo! ¡Desgárrame el culo! ¡Sí! ¡Así! ¡Cógeme más profundo papi!

    La verga de mi papi me estaba destruyendo por dentro en cada embestida, el placer que recorría mi cuerpo me colmaba de dicha.

    —¡Ay que rico papi! ¡Aaaa! ¡Me encanta como me penetras papi! ¡Mmmm! ¡Ay que rico! ¡No te detengas! ¡Aaahhh! ¡Sigue así papá! ¡Cógeme, hazme tuya! ¡Házmelo fuerte papi! —Le dije, sintiendo mi vagina lubricada, mi ano dilatado y sensibilizado.

    —Se ve que lo disfrutas mucho princesa, eres mi putita. —Me decía metiendo su lengua en mi oído y lamiéndome el cuello.

    —Sí, papi. Soy tu putita. Siento muy rico, me quiero venir, ya falta poquito.

    Eduardo, me penetró despiadadamente, como si quisiera lastimarme. El tendedero se sacudía por cada embestida. Mis senos saltaban expuestos al aire libre, con las pinzas mordisqueando mis pezones rositas y duros que, ya estaban muy adoloridos e irritados. Sentí mis piernas cansadas y adormecidas. La piel se me erizó y un escalofrió recorrió todo mi cuerpo, los pezones se me pusieron mas sensibles. Cada que el me penetraba una llama se avivaba en mi vientre. Una sensación de angustia, cariño, vulnerabilidad y plenitud de sentirme amada me hicieron llorar de placer. Las piernas se me entumieron y deje caer mi peso por completo, el tendedero se reventó y quede rendida en los brazos de mi padre, quien me seguía cogiendo con frenesí.

    —Me estoy viniendo papi. Hazlo más fuerte, no te detengas. —Le pedía llorando entrecortadamente.

    —Aquí te va preciosa más fuerte.

    —¡Aaaah! ¡Ay que rico! ¡Ay papi me voy a venir!

    —Ya tengo la verga que me revienta princesa, me voy a correr.

    —¡Aaahhh! ¡Ya me vine papi! —Entre en clímax.

    —¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Arrodíllate preciosa, para que le los comas! —Mi papi jadeaba de placer.

    Yo me arrodillé y mi padre me disparó un fuerte chorro de semen blanco y caliente que cayó dentro de mi boca, y otro más que salpicó mis pestañas y mejillas. Yo saboreaba el semen delicioso y recogía con mis dedos lo que había caído en mi cara, para chuparme los dedos y mostrarle con mi lengua de fuera que, me había tragado hasta la ultima gota como una perrita obediente. Me levanté y le di un beso de lengüita, él me correspondió apasionadamente tomándome entre sus brazos, para después desatarme y quitarme las pinzas que seguían atormentándome.

    Después subimos a bañarnos juntos, nos entregamos caricias y besos mutuos. Nos vestimos con ropa cómoda ya que no teníamos pensado salir. Mientras el sacaba las cervezas del refrigerador y elegia una película en la televisión, yo calenté en el horno de microondas, la comida china que tanto me gusta. Comimos juntos y terminamos de pasar el día como la pareja cariñosa y acaramelada que somos.

    Alexandra Love.

  • Seduje a mi alumno y terminamos teniendo rico sexo

    Seduje a mi alumno y terminamos teniendo rico sexo

    Hola a todos, me llamo Aisha, soy una mujer madura de 39 años morena y cabello castaño, rizado, tengo tetas medianas, cintura y caderas comunes, un culo que se mantiene y sexis piernas. Aunque siempre suelo usar ropa grande que no deja ver bien la figura de mi cuerpo.

    Mi alumno es Sam un joven de 20 años muy lindo y muy inteligente aunque tímido igual suele usar ropa grande aunque tiene un gran cuerpo entrenado y una verga que uff me encanta toda.

    Paso ya hace unos meses el curso de la universidad iba a acabar y todo el tiempo Sam tenia esa mirada en mi, lo cual semen hacia muy lindo .y ya en el último mes un día tuve ganas de saber si en verdad le gustaba y preguntarle así que me prepare.

    Fuera de mi costumbre tome un vestido azul que está un poco más arriba de la rodilla e igual algo escotado con unas medias negras y tacones (que tampoco solía usar) y me fui a la uni.

    Desde que llegué varios me vieron sorprendidos y yo solo debía que te iba un evento importante después de clases, por suerte mi última clase del día era con el y casi nadie en su salón me reconoció a la primera en especial el que su mirada se iluminaba.

    Di mi clase normal aunque estoy segura que nadie vio la clase si no a mi. Al terminar todos se fueron y yo lo tome del brazo con la excusa de que me ayudara a organizar unos papeles y al asegurarme de que no hubiera nadie cerca de le acerque y dije.

    Yo: oye Sam…

    Sam: dime

    Yo: es una pregunta muy directa y quiero que seas sincero si?

    Sam: claro profa

    Yo: te gusto? De forma amorosa yo te gusto?

    Cuando le dije eso se sonrojo rápidamente y eso me dio mi respuesta.

    Yo: bueno ya entiendo porque tantas miradas jeje.

    Sam: disculpe profa es que es muy linda con todos y con un hermoso cuerpo que…

    Yo: jeje está bien está bien Sam… Siendo sincera… Tu también me gustas.

    Sam: en serio? No es una broma?

    Yo: jajaja es en serio.

    Ninguno de los dos dijo nada solo sentí su mano entrelazarse con la mía y su otra mano tomar mi rostro para besarnos, al inicio el beso se me hizo extraño pero poco después lo acepte y correspondi el beso, nos deteniamos por momentos para vernos y seguimos con los besos, hasta que me di cuenta de su erección.

    Yo: oh vaya que estás feliz

    Sam: oh disculpe profa

    Yo: dime Aisha Sam.

    Sam: si disculpa

    Yo: entonces… Quiere hacerte cargo de eso?

    De nuevo cuando lo dije su rostro se sorprendió bastante y se puso nervioso y diciendo.

    Sam: jajaja buena Aisha.

    Yo: hablo enserio Sam

    Sam: oh wow bueno…

    Yo: jaja vamos

    Vi que nadie nos viera y subimos a mi auto para llevarlo a mi casa donde vivo sola así que no habría problemas, en el camino subí un poco mi vestido para que viera y tocará mis piernas mientras llegábamos, al llegar deje el auto y entramos a mi casa.

    Apenas entramos el me tomo de la cintura y me volvió a besar mientras caminábamos entre besos y caricias a mi cuarto. Ya ahí metí mis manos bajo su ropa y le quite la playera y la sudadera que tenia y me sorprendió ver lo marcado que tenía el pecho mientras no acariciaba y el me apretaba las nalgas sobre el vestido.

    Le quite su pantalón y el me bajo el cierre del vestido para dejarlo caer y ver mi ropa interior azul de encaje lo cual lo excito más y mientras me veía yo me puse de cuclillas y termine de bajar su boxer y ver su gran verga dura, y enserio que la tenía grande desde las bolas a la punta y palpitaba mucho y tenía muchas venas marcadas lo cual me excitaba más.

    No tarde y lo metí a mi boca a chuparlo y se sorprendió al sentir mi boca caliente al igual que yo al sentir que lo chupaba con muchas ganas llevaba tiempo sin tener sexo así que estaba emocionada también, lo miraba para excitarlo más y funcionaba ya que el también empezaba a moverse en mi boca y garganta.

    Se la chupe unos minutos y el la saco de mi boca para llevarme a la cama y quitarme las bragas poniendo mis piernas en sus hombros y besando mi coño de forma muy rica moviendo su lengua por todo el exterior e interior de mi coño caliente mientras yo gemia de placer y acariciaba su cabeza hasta que le dije.

    Yo: oh Sam ya sube y dame tu verga

    Sam: si Aisha, eres muy sexi.

    Yo: tu también guapo jeje.

    Subió entre mis piernas y me quite el sostén su mirada al verme totalmente desnuda fue espectacular, bajo algo tímido a mis tetas y yo le ayude a meterla su boca mientras la punta de su verga se frotaba en mi coño y yo ya la deseaba dentro (amo la penetracion me pone muy caliente).

    Acomode su verga y con mis piernas lo jale hacia mi, el soltó mis tetas y subió a besarme metiendo una buena parte de su verga mientras yo soltaba un gran gemido. No se si su verga era muy grande o yo muy apretada pero se sentía delicioso mientras terminaba de meterla toda.

    Estaba muy caliente al ver a mi alumno frente a mi mientras me metía su verga y yo no paraba de gemir con ella, sus manos tocaban todo mi cuerpo que rebotaba por sus embestidas y aunque parecía inocente lo empezó a hacer muy duro y rico excitandome más.

    Lo estaba haciendo tan rico que minutos después mi coño se calentó mucho y tuve un orgasmo solo por su verga, lo empuje con mi tacón y saque su verga soltando un squirt muy pervertido sobre de el y el se masturbaba viendo mi squirt y mi rostro sonrojado.

    Cuando acabo el squirt tomo mis piernas y se subió a la cama abrazandome de cucharita y volvió a meter su verga mientras levantaba mi pierna y yo veía en el espejo como su verga entraba en mi coño y sus bolas chocaban en el mismo muy caliente y el jugaba con mis tetas y besaba mi cuello. Me abrazaba con fuerza sin dejar moverme y dándome duro hasta que la saco y me dijo.

    Sam: quiero ver cómo te mueves Aisha.

    Yo: ok amor.

    Se acostó boca arriba con su gran erección y yo me subí metiéndola toda rápido y comenzando a montarlo duro, en veía mis tetas rebotar frente a su rostro y alcanzaba a ver en el mismo espejo mis nalgas y espalda rebotar en su verga. Ahora yo me sentía la pervertida al montarlo con tantas ganas mientras el me tocaba toda sin interferir en mi velocidad.

    Se acomodo y se sentó frente a mi estando frente a frente mientras montaba su verga me sonrojada al ver su rostro y como nos tocabamos muy excitados y disfrutando del momento, hasta que me dijo.

    Sam: Aisha me voy a correr esto es muy rico.

    Yo: siii hazlo amor, puedes hacerlo dentro de mi.

    Sam: en serio?

    Yo: siii dame tu semen amor.

    Me empecé a mover mucho mas rápido y gimiendo más fuerte para excitarlo y sentí como tuve otro rico orgasmo mientras lo montaba pero no me detuve con su verga palpitando hasta que en un momento sentí algo caliente dentro de mi y como salía de oa punta de su verga y por su rostro note más que estaba teniendo su orgasmo dentro de mi.

    Me movía más suave dejando que lo soltara dentro hasta que terminó y yo dejé de moverme. El se volvió a acostar y yo le seguí para besarlo, nos miramos sonriendo y le dije.

    Yo: que tal te sientes ahora?

    Sam: excelente mucho mejor de lo que imagine.

    Yo: sii eres maravilloso en la cama jeje

    Sam: tu también amor gracias por dejarme correrme dentro.

    Yo: claro amor, necesitaba un buen creampie jeje.

    Hablamos un rato más y no me preocupaba el semen dentro de mi porque tengo un DIU, después de un rato nos empezamos a sentir cansados y nos abrazamos para dormir un rato.

    Desdé entonces somos pareja en secreto y vamos muy bien también tenemos mucho sexo y momentos lindos entre los dos. Bueno espero que les guste mi historia y me digan que piensan de lo que acaban de leer muchas gracias, nos vemos.

  • Las mejores son las casadas

    Las mejores son las casadas

    Yo trabajaba en un hospital, había una compañera casada con la cual me llevaba muy bien, platicábamos a gusto, pero yo notaba que era muy agradable conmigo, yo sin darle importancia. En una convivencia por mi cumpleaños a ella se le pasaron las copas y se acercó mucho a mí, ofreciéndome un regalo por mi cumpleaños, y me preguntaba qué era lo que quería, y le respondí que, a ella, se rio y siguió acercándose, nos fuimos del lugar yo esperando ir a cogerla, pero por sorpresa llego su esposo y se la llevo a la fuerza, literal me cague.

    Por miedo deje de platicar con ella, pero al tiempo volví a trabajar donde mismo, y ella me saludaba pero yo un poco serio, dentro de mí con unas ganas de cogerla y concluir lo de aquella noche, así que me decidí y fui a su oficina, le pedí que me siguiera a la oficina siguiente que estaba sola y la bese, ella se sorprendió pero respondió, la empecé a tocar toda, le baje la ropa y la empecé a penetrar en el hospital, le pregunte si quería que acabara afuera, pero me dijo que terminara adentro, le deje la vagina chorreando de mi leche.

    Cada que trabajábamos juntos nos escapábamos al mismo cuarto a coger, ella siempre tuvo una cara seria, y parecía que no mataba una mosca, pero la mamaba como una experta, y se ponía unas tangas deliciosas por petición mía, que paraban mi verga de solo imaginarlas.

    Nuestra relación fue solo coger, cuando ella tenía ganas y cuando yo tenía ganas, de hecho, ya nos escapábamos en horarios laborales a hoteles, ella con su tanga y su vagina deseosa de leche, y yo preguntándoles «¿quién te coje mejor? Yo o tu esposo» a lo que respondía que yo, eso me excitaba más.

    Su vagina era pellejuda y carnosa, siempre se la quería mamar, pero nunca quería, hasta que lo logre, era delicioso mamar esos labios grandes y jugosas, un sabor acido y amargo, un olor que impregnaba mi boca durante mucho tiempo.

    Abría sus nalgas y veía su culo, siempre se la quise meter por el culo, pero nunca acepto (con un poco más de trabajo lo hubiera logrado).

    Pero toda la magia se fue cuando volvió con su esposo, aun la veo y me dan ganas de besarla y de recordar los viejos tiempos donde literal era mi puta, pero no se ha dado el momento.

    Si lo logro de nuevo, ya les contaré como me fue.