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  • Nada es lo mismo. Él cambió (parte 2)

    Nada es lo mismo. Él cambió (parte 2)

    Hoy lo vi y es que una necesidad me llevó al lugar donde muchas veces, tuvimos nuestros encuentros, mi corazón dio un gran salto, es que en medio de lo que ha pasado, mi cuerpo me traiciona, tuve que dormir en casa de mi suegra y allí estaba él, más atractivo que nunca.

    Todo iba normal solo cruzamos algunas palabras, la cosa se complicó cuándo después de un baño y a la hora de dormir, me atacó un frío horrible yo temblaba aún arropada, tuve que hacerme la dormida y él sabe que el frío me hace temblar.

    Al ir al cuarto y notar mi temblor sentí que salió y entró nuevamente, también pude sentir algo muy calientito sobre mí al igual que su cuerpo pegado a mi espalda, me quedé paralizada por momentos, al reaccionar me volteé y él solo acarició mi cara y me dio un beso que se convirtió en el más apasionado que me ha dado.

    Continuará.

  • Mi primer trío inesperado

    Mi primer trío inesperado

    Hola qué tal, mi nombre es Juan, esta historia 100% real es de hace unos 6 años, cuando tenía 22, me describo, mido 1.71 soy de la ciudad de México, piel clara, cabello negro largo como el actor que interpreta a Aladin, algunas personas me han dicho que tengo cierto parecido, cuerpo delgado pero en forma, pero lo que más les gusta a las mujeres es mi verga de 18 cm, algo normal de largo pero muy muy gruesa.

    Para fines de seguridad cambiaré los nombres, una noche quedé en un café con una amiga que llamaremos Ariadna, 21 años pequeña de estatura, delgada, morenita, cabello mediano ondulado, pechos pequeños pero bien formados, bastante bonita pero lo que más atrae de ella es su trasero fantástico, bastante grande y formado, con ella ya había tenido sexo algunas veces.

    Ella llevó a una de sus amigas que llamaremos Ixchel 20 años piel clara alta para ser mexicana, cabello mediano lacio, delgada, bastante bonita, pechos algo grandes pero también un trasero increíble, muy grande redondo, no sabría cuál elegir.

    La idea de la cita solo era tomar un café y charlar, algo muy casual y normal, yo ya conocía a Ariadna y como dije a veces teníamos sexo sin que su novio se enterara, a Ixchel fue la primera vez que la veía, muy agradable y me pareció muy guapa. La plática iba normal hasta que subió de tono, yo comenté que a veces Ariadna y yo teníamos sexo, y que nos gustaba que su novio no se enterara, hacerlo cornudo, a lo que Ixchel comentó que ella también tenía novio y confesó que también tenía sexo con Ariadna, cosa que me sorprendió mucho. El ambiente se llenó de morbos, así que de broma les dije que habría que hacer algo los 3, y ellas dudaron unos segundos pero aceptaron, me impresionó mucho así que nos fuimos del café, subimos a mi coche y nos dirigimos a un motel muy bueno. Todo el camino fue muy relajado hablando de sus novios, todo muy normal.

    Llegando al motel me dijeron que querían beber algo así que pedí licor y cerveza a la habitación, yo no vendía preparado y también pedí condones, cuando llegó todo empecé a besar a Ariadna pues con ella tenía más confianza, Ixchel nos veía y se reía de nervios, luego Ariadna me dijo que iba al baño, me quedé solo con Ixchel y nos besamos, se veía ya caliente, ella traía falda y no se como pasó pero de repente ya la tenía en 4 en el borde de la cama, bajé su tanga y el olor me encantó, olía a hembra caliente, ya muy mojada, ambos agujeros despedían un olor asombroso, así que metí mi lengua en su raja y mi nariz quedó en su ano, ella gemía y pedía más, yo mientras seguía abriendo sus nalgas y metiendo mi lengua en ambos agujeros muy ricos y limpios.

    Ariadna salió del baño y vio la escena, se acercó a mi y me besó mientras le metía los dedos a Ixchel aún en 4 y le agarraba las nalgas a Ariadna con una mano, ella comentó que mi lengua sabía a la raja de Ixchel y que le excitaba mucho, me dijo que me la cogiera, así que ella se desnudó y se masturba en la cama, yo volteé a Ixchel boca arriba, le abrí las piernas y con el condón puesto metí mi pedazo de carne que hizo que Ixchel gritara muy fuerte de placer (generalmente cuando la meto la primera vez pasa eso pues realmente la tengo muy gruesa) la escena era genial Ixchel y yo cogíamos cómo locos mientras Ariadna se dedeaba y gemía también.

    Luego dejé a Ixchel empapada de orgasmos y puse en 4 a Ariadna, hice los mismo que con Ixchel primero olí su raja y su ano, y no se que chica me gustó más, aunque el olor de Ariadna ya lo conocía en ese momento me pareció más rico, así que empecé a comer su raja, oler su ano, y luego oler su raja y lamer su ano. Cambié de condón y se la metí de golpe (a ella si en 4), un grito aún más fuerte que de Ixchel, seguí embistiendo con fuerza mientras Ixchel se acercó, me besó e hizo que Ariadna le comiera el coño, tener a dos nenas tan buenas hizo que me viniera, me saqué el condón y les di leche en la boca a las dos, ellas seguían besándose con mi semen mientras yo acostado me recuperaba.

    De Pronto sentí que Ixchel se puso encima de mi en un 69, sentir el olor de su coño y ano mojados combinados con la saliva de Ariadna me puso duro de nuevo y ambas chicas me la empezaron a mamar de nuevo, tanto fue el placer que no resistí y me vine por segunda vez en sus bocas y caras, ellas riendo se lo tragaron completo.

    Pensé que ya no podría más pero ellas se pusieron en 4 frente a mi y se besaban, ellas estaban tan calientes que me pidieron que me viniera dentro de ellas, que querían ir a su casa llenas de leche con sus novios, eso me prendió mucho por lo que sin condón primero follé a Ixchel, estuvimos así un buen rato, y me vine dentro, ella se retorcía de placer, agarré a Ariadna le abrí las piernas, la besaba y le llamaba puta y zorra, ella tuvo un orgasmo y me vine dentro de ella.

    Nos quedamos dormidos los 3 en el hotel, al despertar les volví a comer el ano y la raja a cada una, nos vestimos y las dejé en su casa.

    Después de eso las vía por separado algunos días después pero fue difícil volver a coincidir los 3.

    Si les gustó mi historia (100% real) manden sus comentarios o dudas a este correo:

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  • Pierdo mi virginidad con un pescador (parte1)

    Pierdo mi virginidad con un pescador (parte1)

    La noche anterior fue Halloween, yo fui a trabajar de copero y me había comprado una papelina de coca. En la mañana me compré unas cervezas y me consumí lo que me quedaba, por lo que, estaba muy caliente. En ese instante, llegó la dueña de la pensión con el nuevo inquilino. Un señor de unos 50 años, moreno, delgado, era un pescador. Yo solo sentí las voces desde mi habitación.

    Seguía bebiéndome las cervezas cuando golpearon a mi puerta. Era el pescador, me pidió que le conecte el celular a la red de la casa. Lo invité a pasar, se sentó en la cama mientras conectaba su celular. Yo tenía puesto un short muy corto y una polera musculosa. Noté que me miraba las piernas. Me contó que era pescador y que estaría en la ciudad una semana antes de volver a altamar. Le ofrecí una cerveza y nos pusimos a conversar. Era casado, su mujer era boliviana y no la veía hace un mes. Yo estaba muy excitado, pues, nunca había estado tomando cerveza solo con un maduro. Después de un rato se fue, ya que, debía hacer unos trámites.

    En la tarde, al volver de la universidad, me lo volví a encontrar y me invitó a tomar té con él. Me habló de sus aventuras en el mar. Al anochecer, volvió a golpear a mi puerta, traía unas cervezas, yo le dije que pasé pero que no hiciera ruido, a la señora de la pensión no le gustaba que tomáramos en la casa, le ofrecí coca, nos tiramos unas líneas. Le dije que viéramos una película. Mi habitación era muy pequeña solo cabía una cama de una plaza y un escritorio. Por lo que nos sentamos en la cama. Después de un rato estábamos incomodos y le dije que nos acostáramos. El detrás de mí. Yo aún tenía el short corto. El pescador me empezó a acariciar la pierna. Sentí su erección, puse mi mano en su pene y lo toqué por encima de la ropa. Eres una putita, lo supe desde que te vi me dijo al oído. Yo me giré y le dije que era virgen.

    Puse música un poco fuerte y cortinas gruesas. Él se puso de pie y se quitó lo pantalones. Dejo caer un enorme pedazo de carne y pelos. Me arrodillé, apestaba y eso me volvía loca, la descapullé y salió una gran cabeza roja palpitante. La probé con la punta de la lengua y pronto la tenía toda adentro, succionándola, haciéndose cada vez más grande y dura…

    Continuará.

  • Mi segunda vez con chica escort

    Mi segunda vez con chica escort

    Continuando con el relato anterior después de estar con Fernanda algo dentro de mí se activó esa pequeña parte que siento que todos tenemos, esa pequeña parte de lujuria se activó y quise probar más y más, pero como lo comenté en el relato anterior no tenía demasiado dinero para estar contratando chicas a lo loco así que pacientemente tuve que esperar varios meses hasta que tuve la oportunidad de juntar un dinerito para satisfacerme a mí.

    Obviamente, tuve mucho tiempo para buscar chicas y tenía ya en la mira a una agencia de “modelos” que daban este tipo de servicio, los contacte y me mandaron el catálogo disponible y vaya sorpresa me lleve. Eran unas chicas fabulosas, tipo modelos, con unas curvas impresionantes, tetas grandes, redondas duras, un trasero impresionante.

    En cuanto las vi dije estas fotos deben de ser falsas y te envían a una chica que nada que ver con la de la foto, y la verdad esperaba que algo así pasara debido a que eso es muy común en este tipo de mundo. Pues elegí a una chica que se hacía llamar Romina, una chica que fácilmente podría ser la chica que da el clima en las noticias, un bombón. Coordine la visita nuevamente a mi casa y llego una camioneta Suburban negra, mi primer pensamiento fue que me iban a secuestrar dije ya aquí quede, me acerco a la camioneta y va manejando un señor y me dice que primero tengo que pagar, de reojo alcanzo a ver en la parte de atrás a la misma chica de la foto, gente creo que nunca había tenido una erección tan rápida como cuando la vi, yo esperaba otra chica, pero al verla me pasaron tantas cosas por la cabeza que se paró de inmediato, algo que se me olvidó comentar fue el precio me cobro 2,500 por una hora con los mismos servicios de siempre oral, vaginal y besos. Bueno, pues una vez le di el dinero al que yo supuse era el padrote, sé bajo esta chica de la camioneta y entro a mi domicilio.

    La llevé al cuarto y empezamos a platicar un poco, la chica tendría aproximadamente unos 26 años, para estas fechas, yo tendría los 18, creo cerca de cumplir 19. Cuando la chica me volteo a ver vio todo mi pene parado y me dijo: “te emocionaste al verme?” A lo que le conteste que sí que nunca había estado con una chica que tuviera semejantes atributos. Así lentamente nos fuimos desvistiendo y madre mía, el pedazo de tetas que tenía esta chica eran una maldita joya. Empezó a hacerme un oral sin condón y se notaba que tenía una experiencia para mamar muy impresionante, mucho más que la chica de mi primera vez.

    Mientras me estaba chupando le pedí algo que tenía ganas de probar, le dije: “Oye crees que te pudiera hacer yo un oral a ti?” A lo que me contesta que no le agrada mucho que los clientes le hagan orales, pero que como le agrade y estaba chiquito ja, ja, ja me daría el gusto, entonces se tumbó en la cama y abrió sus piernas y vi esa magnífica vagina ya toda mojada esperándome, me aventé hacia ella y empecé a lamerla y tenía un sabor sorprendente bueno con mi lengua iba sintiendo cosas que nunca había sentido y a los minutos empecé a introducir mis dedos, para este punto sentía como cada vez más se iba lubricando y la chica empezaba a gemir muy rico, estuve pegado a ella más de 5 minutos cuando explícitamente ella me dijo: “Ven, siéntate te quiero coger”, eso me prendió a un más porque por lo general los hombres son los que tenemos el rol de dominador, pero que una chica te diga esto, al menos a mí me genera mucha satisfacción y lujuria.

    Procedió a ponerse el condón en la boca y con una mamada fue poniendo el fondo en mi pene, para luego proceder a sentarse en él, se sentía muy caliente por dentro y empezó a subir y bajar y sentir esas tetas rebotando en mi cara uf.

    Estuvimos así unos cuantos minutos cuando me pide que le dé de perrito, estuve dándole de perrito un buen rato y ver un trasero rebotar como rebotaba el de ella es uno de los placeres más grande que un hombre puede presenciar, algo que no hice fue masturbarme antes del acto y así estando de perrito dándole duro le comenté que estaba a punto de venirme y me dijo que le diera lo más rápido que pudiera hasta que me viniera dentro de ella, y así lo hice le di con todas mis fuerzas y no pude más y me vine dentro de ella.

    Cuando la saqué sentí esa pequeña satisfacción que no tuve en mi primera vez, la chica se levantó, me beso en la boca y me dijo que iba a bañarse. Estuve tirado en la cama mientras ella se bañaba, contemplando y sintiendo la satisfacción de lo que es tener sexo. Cuando llego la chica nos volvimos a besar y nos empezamos a cambiar.

    Cuando se retiró le volví a dar otro beso y se retiró de mi casa.

    Sé que la primera vez nunca se olvida, pero esta experiencia que tuve con Romina fue genial y más por el tipo de cuerpo que tenía, nunca la olvidaré y espero algún día volver a contratarla en el futuro.

  • El Oso me rompió el culo

    «Más me cogía el culo en forma animal, más quería que lo siga haciendo. Fueron minutos y minutos de cogerme, y como lo hiciera en mi concha, cada vez con más energía. Yo gritaba de placer, un placer que nunca había sentido. Cuando acabó otra vez fue bestial, tomando mi cintura con ambas manos, haciendo que mis pies queden colgando, y llenando me por completo con su acabada.»

    Hola, mi nombre es Carla, tengo 20 años, soy de tez blanca, pelo negro largo, ojos verdes, y la naturaleza me dio un cuerpo muy hermoso, con buenos pechos, una cola redonda y sexy, y soy delgada. Punto en contra: mi altura, mido solo 1,55. Para tratar de disimular siempre ando con tacos, plataformas y cuando visto elegante, super tacos. A esta altura de mi vida he tenido tres novios, con los cuales creía haber tenido muy buen sexo.

    Hace un mes empecé a trabajar en una empresa importante, que ocupa un edificio completo en el centro de Buenos Aires. Por suerte, con mis dos compañeras de piso rápidamente pude entablar una buena relación, normalmente almorzamos juntas. Ese día no fue la excepción. Nina, tiene 26 años, castaña, diseñadora industrial, muy linda mujer que tranquilamente podría ser modelo. Pato, de 30, casada, hermosa, y de un humor increíble.

    – Vi que hoy saliste de paseo, ¿Dónde te mandaron? Me preguntó Nina.

    – No me hables, tuve que llevar unas carpetas al quinto piso.

    – Nooo… ¿en serio? ¿Lo viste al osito? Preguntó Pato.

    – ¿A quién?

    – A Carlos, el gerente del quinto, un hombre tremendo, casi dos metros y un físico… se me moja todo de acordarme nomas. A los cuarenta y dos, está re fuerte y coge como los dioses.

    – Si, a ese. No tiene mala pinta, pero me pareció un baboso, por la forma en que habla. Empalaga.

    – Mmm… pero cuando te habla al oído, en la cama, con una copa de champagne en la mano… Dijo Nina.

    – ¿Te lo tiraste? Pregunté.

    – Por supuesto, creo que todas hemos pasado por su cama. Un caballero, un dulce, un divino. Dijo Nina.

    – ¿Vos Pato? Sos casada, supongo que vos…

    – Supones mal, y te aseguro que es como dijo Nina. El hombre perfecto. En todo sentido. Dijo Pato haciendo el gesto del buen tamaño del pene.

    Las dos se siguieron babeando un rato acordándose de sus andanzas y volvimos a la oficina. Era viernes y todos estábamos eufóricos que terminaba la semana. Faltaba media hora para irnos cuando se acercaron Pato y Nina a mi escritorio.

    – Carla, esta noche vamos a bailar con los muchachos, Tony consiguió invitaciones para un boliche nuevo, toda la onda, lleno de gente famosa. ¿Venís? Pregunto Nina.

    – Dale nena, así te terminas de integrar al grupo, vas a ver que son todos macanudos. Dijo Pato.

    – Bueno, voy. ¿Cómo quieren hacer? Pregunte.

    – Pasame por mensaje tu dirección, que yo voy a ir con el auto. Las paso a buscar. Dijo Pato.

    Cuando salí de trabajar, fui directo a casa, me tiré un rato en la cama para descansar escuchando música, y después me di un buen baño. Cuando me empecé a vestir, elegí una tanga nueva, de encaje “por las dudas” se de algo interesante, una micro mini, un top elastizado, que me marcaban a la perfección mis pechos, me pinte las uñas, me maquille bien y me puse perfume. En la cartera guarde el labial y el perfume. Puntualmente me pasaron a buscar las chicas.

    – Estás del infierno nena, que lomo tremendo que tenes. Dijo Pato.

    – Gracias, no es para tanto. Uds. también están estupendas.

    – Te digo que si me proponen un trio con vos, agarro viaje pendeja, estas muy fuerte. Dijo Nina guiñándome un ojo.

    – ¿Hablas en serio? Pregunte sorprendida.

    – Muy en serio… soy Bi.

    – Me mataste con eso… siempre tuve curiosidad, pero nunca me animé o nunca se dio… Dije.

    – Mmm, cuidado que Nina no jode. Lo sé por experiencia. Dijo Pato.

    – ¿Vos también? Pregunté.

    – Por supuesto. Hay que vivir la vida.

    – Pato, ¿Te imaginas nuestra fantasía, pero ahora sumando a Carla?

    – No seas desgraciada, que me mojo toda.

    – ¿Me cuentan? Pregunté.

    – Siempre jodemos de hacer un trio con el osito, las dos y Carlos. Dijo Nina.

    – Muy empalagoso… Dije.

    Llegamos al boliche y todo el grupo estaba en la puerta esperándonos. Por ser la nueva y por como estaba vestida, se quedaron mirándome cuando nos acercamos. Entre ellos Carlos, que estaba con un tremendo ambo y camisa sport.

    Entramos y nos ubicamos en un patio, aprovechando que era una noche cálida, juntando dos mesas. Las chicas me presentaron a los que no conocía, y nos pusimos a charlar. Al rato, empezaron a volar indirectas de todo tipo, tanto de chicos como de algunas chicas del grupo. Hasta que salió el tema de como nos gustaba el sexo. Cuando fui a hablar, todos se callaron.

    – No me gusta el sexo vainilla… es soso, tampoco me gustan los hombres empalagosos, hiper cuidadosos. Me gusta sentir a mi pareja.

    Nina y Pato se sonrieron y miraron a Carlos, que no hizo ningún gesto. Algunas de las chicas sonrieron como asintiendo y otras se horrorizaron.

    – Para hacer semejante afirmación debes tener una vasta experiencia. Me dijo Carlos con una sonrisa que no pude descifrar, si socarrona o sincera.

    – No es necesario tener mucha experiencia para saber lo que me gusta… EL helado de vainilla no me gusta, tampoco los juegos como el chinchón.

    – Entiendo. Dijo Carlos sin sacar su sonrisa del rostro.

    Un rato después estábamos todos bailando, con los chicos o entre las chicas. No pudo decir por qué, pero constantemente lo buscaba a Carlos con la mirada. Él ni bolilla me daba, estaba en la suya, bailando siempre con chicas.

    Cerca de las tres de la mañana, le dije a Nina de ir al baño. Dejamos de bailar, y fuimos las dos. Yo caminaba adelante y ella detrás. Entre al baño, y para mi sorpresa, una mano de hombre me tapo la boca con fuerza desde atrás, me apretó contra su cuerpo, y trabo la puerta del baño. Con una mano solamente, me levanto el top, trabando mis brazos sobre mi cabeza, y tapándome la cara al mismo tiempo. Grite, pero era imposible que me escuchen con la música a todo volumen en la pista.

    Me hizo girar sobre mí misma, y me empezó a chupar con todo mis pechos, mientras me arrancaba mi hermosa tanga nueva y me acariciaba con todo mi concha. Quería que se detenga, pero la forma en que me chupaba, me tocaba, el morbo de hacerlo en el baño del boliche fue más fuerte y me calenté de inmediato. Estuvo varios minutos así, chupando y mordiendo mis pechos, a veces justo en el límite del dolor. Sus dedos entraban y salían de mi concha con facilidad ya que estaba totalmente mojada.

    Quería destrabar mis brazos pero no podía, quería saber quién era el hijo de puta que me estaba poniendo a mil.

    De pronto me levanto y me sentó en el largo mueble donde estaban los lavamanos, separo mis piernas con brutalidad, y sentí como me empezaba a chupar la concha, con y sin dedos adentro. Era un desgraciado, me tenía totalmente caliente, sus chupadas eran bestiales, como los mordiscos que le daba a mi clítoris, y los pellizcos a mis pechos.

    Ya no daba más, empecé a tener orgasmos y a insultarlo. Cada insulto era respondido con un mordisco en mi concha. De pronto, me levanto las piernas y algo como nunca había sentido, por lo largo y lo grueso entro en mi concha para empezar a arremeter con todo. Mientras lo hacía, sus manos tiraban de mi cabello haciendo que tire la cabeza hacia atrás, y me besaba y mordía mi cuello, mis pechos, mis hombros.

    Ese tipo era un animal desenfrenado, mis orgasmos eran tremendos, los temblores en mi cuerpo igual. Él no se detenía, al contrario, parecía que cada vez tenía más energía. Nunca esperé que me levante, sosteniéndome en sus brazos, y cogiéndome de esa forma, con su pija entrando totalmente en mi concha. Fue bestial, inhumano casi, pero totalmente excitante e increíblemente placentero la cantidad de orgasmos que me dio de esa forma.

    De pronto, en medio de un grito gutural, sentí como me inundaba la concha con su leche. Pasaron unos segundos donde no se movió, soltó mis piernas, aunque sosteniéndome con sus manos. Las piernas eran dos flanes, y si no me sostenía, me caía. Di gracias que todo hubiera acabado, no daba más.

    Pero, no fue así. Me hizo girar, y doblar, apoyando mi pecho en el lavamanos. Sentí como me separaba los cachetes y su lengua jugaba con mi ano.

    – No, por favor, no doy más, estoy hecha mierda, y mi culo es virgen.

    – Vos dijiste que no te gusta el helado de vainilla…

    Era la voz de Carlos. Como pude, me terminé de quitar el top, y giré mi cabeza, pero no pude verlo. Su cara estaba en mi culo, y su lengua, entrando en mi orto. Me chupo un poco y me metió un dedo, haciendo que entre y salga con brutalidad. Mientras, tiraba de mi cabello y nuevamente a morder mi cuello.

    – Como me gusta coger a las pendejas como vos, sabía que eras muy caliente. Me dijo.

    – Me vas a hacer mierda guacho.

    – Tengo el de basto, como habrás visto. Dijo haciendo alusión a su pija y a la carta de la baraja.

    Escupía sus dedos y agregaba más a los que abrían mi orto. Hasta que sin soltar mi cabello, guio su pija y la apoyo.

    – Ábretelo bien.

    – Pero despacio.

    – Seguro… Dijo.

    Nada de despacio, empezó a meterla sin piedad. Yo sentía como entraba, me dolía, pero al mismo tiempo me volvía más loca sentir y saber como tremenda pija estaba entrando en mi culo. Cuando la tuve toda adentro, suspiré, y empecé a gemir como loca. Un fuerte golpe en mis nalgas, un “que hermoso orto”, su mano sosteniendo mi cintura, mientras la otra tiraba de mi cabello, esa tremenda pija entrando y saliendo sin piedad, me volvieron totalmente desquiciada.

    Más me cogía el culo en forma animal, más quería que lo siga haciendo. Fueron minutos y minutos de cogerme, y como lo hiciera en mi concha, cada vez con más energía. Yo gritaba de placer, un placer que nunca había sentido. Cuando acabó otra vez fue bestial, tomando mi cintura con ambas manos, haciendo que mis pies queden colgando, y llenando me por completo con su acabada.

    La sacó, como pude me agarré del lavamanos y por primera vez vi su rosto. Estaba sonriendo, aún tenía su saco puesto, guardaba su pija dentro del bóxer.

    – Hijo de puta, que cogida me pegaste. Pude decir.

    – Chau vainilla. Dijo y se estaba por ir.

    – Espera, dame un minuto.

    Busqué mi top que estaba en el suelo, lo que quedaba de mi tanga, y me metí en un cubículo. Él salió y varios minutos después, luego de secarme sus acabadas en mis piernas con la tanga, y ponerme el top pude salir. Me lavé un poco la cara, y volví donde estaba el grupo. Nina, Pato y creo que todos se reían de mi estado calamitoso, ya que apenas podía caminar.

    – ¿Todo bien? Me preguntó burlona Nina.

    – Hija de puta, me hizo mierda. Otra que osito, es un tremendo animal. Dije.

    – Vos lo pediste… él te lo dio.

    No podía mirarlo, aún estaba excitada, pero sentía su mirada, e imaginaba su sonrisa. Ese tipo, con 42 años, me había hecho mierda, y de la forma que a mí me gustaba. Un rato después, vi que fue a bailar con Nina. Yo pedí un whisky porque era lo que mi cuerpo necesitaba, algo fuerte. Cuando volvieron Nina se acercó a mí, y me dijo al oído.

    – Carla, me voy con Carlos… ¿Queres venir?

    – ¿Qué? ¿Cómo que si quiero ir? Pregunté, y lo miré a Carlos que me sonreía casi desafiante.

    – Tengo ganas de chuparte bien la concha, y cogerte el culo mientras Carlos te revienta la concha.

    Me imaginé la idea y me mojé nuevamente.

    – Voy, y que sea lo que Dios quiera. Dije.

    Cuando subimos al auto de Carlos, las dos nos sentamos en el asiento del acompañante. Yo en la falda de Nina. Sus brazos rodeaban mi cintura. De pronto, sentí como me besaba la nuca, y una de sus manos busco mi concha.

    – Epa, no tenes tanga. ¿Qué pasó?

    – Este animal, me la destrozó, lo mismo que a mi concha y mi culo virgen. Pregunta ¿Alguno no se enteró de lo que pasó?

    – Nadie, todos se enteraron, hasta los chicos de la barra creo.

    Llegamos a un lugar, y era el departamento de Nina. Ya en el ascensor, me pusieron en medio de los dos, y mientras Carlos me apretaba los pechos, Nina me sobaba el culo. Como pudimos entramos al departamento y en un segundo las dos estábamos desnudas. Carlos nos miraba y con toda tranquilidad se quitaba su ropa. Nina me tomo del cabello y me beso con todo. Era la primera vez que una mina me besaba. Era tal mi excitación que le devolví el beso y nos empezamos a tocar.

    Cuando Carlos estuvo desnudo, fuimos al dormitorio, él se acostó y las dos nos pusimos a chuparle la pija, que para mi sorpresa estaba tan dura como cuando empezamos en el baño del boliche. Estuvimos un rato chupando, besándonos, acariciándonos, hasta que Nina se corrió y momentos después, estaba separando mis piernas, y metiéndose debajo para chuparme la concha.

    – Hija de puta… Dije y seguí chupando.

    Otra vez empecé a tener orgasmos, sin entender como mi cuerpo podía soportar tanto ajetreo. Estuvo un rato chupando, mordiendo mi clítoris, metiéndome dedos en mi concha y en mi culo, haciendo que tenga tremendos orgasmos.

    Se corrió y sentí como separaba mis cachetes, apoyaba algo en mi orto y hacía fuerza. Miré y tenía puesto un arnés. Mi culo, con la cogida de Carlos en el baño, estaba super dispuesto, y ella me penetro con facilidad. Yo no paraba de chupar, era de locos, chupaba y estaba siendo cogida por el culo por una mina. Así estuve un buen rato, hasta que Nina me dijo:

    – Movete despacio, y móntalo.

    – No… me van a hacer mierda en serio.

    Al unísono, Carlos me pellizco los pezones, y Nina me dio un par de chirlos en el culo. Como pude, gateando lo monté y me metí su pija en mi concha. Me quedé quieta, y ellos dos se empezaron a mover como locos. Mi concha, ya inflamada apretaba con todo esa tremenda pija, mi culo totalmente abierto, era penetrado sin piedad por el consolador que tenía el arnés de Nina.

    Por momentos perdía la noción de todo, del lugar, del tiempo, del placer. ¿Cómo puede aguantar tanto un tipo? Pensaba cuando podía reaccionar. De pronto, Carlos me hizo correr, Nina salió de mi culo y fue Carlos el que me acomodó boca arriba, con la cabeza colgando de la cama. Nina me levanto las piernas y me penetro la concha. Carlos se paró junto a mi cabeza y abriéndome la boca, me la metió hasta la garganta.

    Los dos me cogían como animales. Por suerte Carlos sabía cuando darme tiempo para respirar y escupir los kilos de saliva que generaba mi boca.

    – Que hermosa pendeja Carlos, me encanta cogerla, y verte a vos así, que locura mi amor. Quiero probar algún día. Dijo Nina.

    – Va a ser un placer…

    Carlos acabó otra vez, ahora en mi boca, inundándola de leche. La trague toda. Entre las dos, limpiamos su pija por completo con nuestras lenguas. Yo casi no sentía mi cuerpo de tan hecha mierda que estaba. Recuerdo que con Nina nos besamos con todo.

    – Chicos, me voy, necesito dormir. Dije.

    – Tranquila, te llevo. Dijo Carlos.

    Con Nina nos despedimos con un beso. Cuando subimos al auto de Carlos ya era de día. De inmediato me quedé dormida. Cuando desperté, estaba en una cama, pero no la mía, totalmente desnuda. Abrí los ojos y no reconocía donde estaba. En una mesa de luz junto a mí había una nota:

    – Buen día. Estas en mi dormitorio, tranquila. Salí a hacer unas compras. Vuelvo enseguida, no te levantes. Descansa. Beso.

    Me recosté y no podía creer la noche que había pasado. Me dolían todos los músculos del cuerpo, ni uno solo dejaba de dolerme. Que hombre, por favor. Cuanto placer me había dado, que potencia, que bestial.

    Escuché que entraba al departamento, y como una tonta, me tapé con la sabana.

    – Buen día. Me dijo entrando con una bolsa al dormitorio.

    – Buen día para vos… Estoy hecha mierda.

    – ¿Gozaste?

    – Como nunca en mi vida, te lo aseguro.

    – Me alegro. Toma, esto es para vos. Dijo y me alcanzó la bolsa.

    – ¿Vos me compraste esto? Pregunté cuando saqué un conjunto de ropa interior finísimo, carísimo, y un remerón tremendo.

    – Por supuesto, tenía que reponer lo que rompí. Y para que estés cómoda. ¿Queres ducharte primero y luego el desayuno?

    – Dale.

    – En el baño hay una bata de toalla.

    Me di un baño bien caliente, relajante. Salí de la ducha y en el espejo vi mil marcas de mordidas en mi cuello, mis pechos, mi panza, los brazos. Sonreí recordando como me las había hecho, me puse la bata y salí del baño. Él me esperaba en el dormitorio. Se acercó, me abrazo y me dio un tremendo beso.

    – Bueno, por fin un beso. Dije.

    – Sos hermosa, realmente hermosa.

    – Gracias.

    Abrí la caja de la ropa interior, y era exactamente mi talle. Me puse el remerón y con el cabello aún mojado, me tomo de la mano y fuimos a desayunar a la cocina.

    – ¿Por qué estoy acá? Pregunte.

    – Por dos razones, la primera porque te dormiste como un tronco en el auto. Te tuve que cargar en mis brazos desde el auto.

    – ¿Y la segunda?

    – Porque quería desayunar con vos. Quería verte saliendo de la ducha, hermosa como sos.

    Estábamos sentados uno junto al otro. Lo miré y me quedé pensando en que lindo lo que había dicho, simple, directo. Tomé su cara y fui yo la que lo besó. Con suavidad, haciéndole una caricia en la cara.

    – ¿Vainilla? Pregunto Carlos.

    – Una chica me dijo que hay que probar todo…

  • Mamá y yo en la misma cama del hotel

    Mamá y yo en la misma cama del hotel

    Hoy les vengo a contar una pequeña historia entre Oscar y su madre.

    Oscar me envía un correo con la historia que vivió con su madre, yo con gusto le contesto que a envia. Y yo se las cuento:

    Mi nombre es Oscar ahora tengo 22 años de edad y esto paso cuando yo tenía 20 años. Soy hijo único y normalmente en vacaciones salimos de viaje con mis padres. Mi madre en ese tiempo de 50 años de edad y mi padre de 55. Mi madre aproximadamente de 1.65 de alto, morena, cabello chino y largo, de complexión delgada, muy buenas tetas, pero poco culo. Bueno estábamos de viaje en carretera y llegamos a un pequeño pueblo en Chiapas, ya era de noche y mi padre, quien conducía el coche ya estaba cansado por tanto conducir.

    Sin una reservación de hotel, estábamos buscando un hotel que tuviera habitaciones disponibles. Por fin encontramos uno cerca del centro, no era el mejor hotel, pero nos serviría para descansar. Cuando entramos a la habitación tenía 3 camas, dos individuales y una matrimonial. Mi madre siempre le da la cama mas grande a mi padre para que pueda descansar mejor, ya que el conduciría al día siguiente.

    Resulta que la cama en la que yo quede, tenía los resortes sueltos o no sé, pero estaba demasiada incomoda, y es de esas noches en donde das mil vueltas y no logras acomodarte, una mezcla de una cama mala y almohadas de 10 pesos. En fin, era mas de medianoche y mi madre se dio cuenta que yo no podía dormir y no encontraba la comodidad, ella ya en pijama (un top sin bra y short pegado, porque el clima de ahí es demasiado caliente) se acercó a mi cama en silencio para no despertar a mi padre, y me dijo -mijo ven a mi cama que esta mejor y nos acomodamos los dos- Yo al verla en top, sin bra, se le marcaban los pezones, no pude evitar tener una leve erección, ya que no era común para mi ver a si a mi madre.

    Fui a su cama, nos acosamos y viéndome de frente me dijo -trata de descansar- pero tenía sus tetas frente a mí, eran enormes, no podía evitar verlas y la pequeña erección que tenia se convirtió en una erección de esas difíciles de esconder. Mi madre noto que estaba viendo sus pechos y trato de acomodarse el top, me dijo buenas noches y se volteó. Al voltearse, no sé cómo se inclinó, pero su culo alcanzo a tocar mi verga erecta, ella dio un pequeño salto y por reflejo llevo su mano para su culo y agarro mi verga por 3 segundos, la soltó y solo me dijo -lo siento no sabia que era- yo con la calentura al 100, le pegué mi verga a su culo y solo sentí como ella se acercó mas a mí, y empezó a mover levemente su culo, pues mi padre estaba dormido en la cama de al lado.

    No lo pensé dos veces y me bajé el short con todo el bóxer y le puse mi verga entre las piernas y se la empecé a pasar de atrás hacia adelante. La abrace y le agarre las tetas, se las estruje como nunca imagine, tenía los pezones duros, seguía moviéndome, hasta que ella volteo y me dijo -no vayas a venirte encima, si estas cerca te levantas al baño y terminas ahí- yo le dije que estaba bien, le baje el short a mi madre y le sobe toda mi verga en su vagina humera ella estaba encantada, se tapaba la boca para no hacer ningún ruido, yo no podía más, tuve que terminar en el baño.

    Cuando regrese a la cama, ella sin el short solo con el top y su tanga, y me abrazo y me dijo que había sido delicioso todo. Al otro día ella fue la primera que se levanto a bañar, luego cuando salió de bañarse, salió en toalla para cambiarse en la habitación, para que mi padre pudiera entrar a bañarse. Cuando mi padre entro al baño ella se quito la toalla frente a mi y la pude ver toda desnuda, tenia el cuerpo perfecto, tetas y pezones perfecto, culo pequeño pero redondo y para su edad muy bien cuidada.

    Tuve una erección inmediata, ella lo noto, solo empezó a reír, se puso su tanga y su bra y siguió cambiándose. Cuando mi padre salió del baño, era mi turno y yo necesitaba masturbarme así que en la ducha empecé hacerlo y mi madre toco a la puerta, ya que necesitaba maquillarse y terminar de arreglarse, me pregunto si podía pasar y yo le dije que claro, abrí la cortina de la ducha para que viera mi erección y al verla me pregunto -que estas haciendo mijo- pero con una sonrisa, yo solo le pude decir -tu que crees ma- y ella me dice -pues continua- entonces seguí masturbándome mientras ella me miraba hasta que me vine.

    Saque tanta leche que casi le cae a ella, me ayudo a limpiar un poco el baño para que no lo notara mi padre. Después de esa noche en el hotel, mi madre acostumbra a entrar a mi baño, cuando yo me estoy bañando y siempre me hace la misma pregunta -que estas haciendo- y pues solo puedo decir que le encanta verme masturbar.

    Esta es la historia de Oscar, gracias por compartir tu historia y por aceptar publicarla. Oscar me cuenta que por un tiempo dejo de hacerlo, pero ahora busca tener sexo con ella. Cuando me envié ese relato, yo se los contare a ustedes.

    Si quieren contarme alguno de los relatoSEXoticos pueden escribirme [email protected] y con gusto los ayudare a conseguir estos sueños y a contar su relato con todo el anonimato del mundo. Saludos mis queridos lectores.

  • El chocolate

    El chocolate

    Mi Ama esta recostada con todo su esplendor en la cama. Esta desnuda; solo lleva puesto sus collares y sus anillos. Fuma tranquilamente. Yo estoy al costado, en cuatro patas y con el collar de perro en mi cuello, la cabeza gacha. Espero.

    De pronto Ella chasquea sus dedos. Se lo que debo hacer. Primero empiezo a acariciar y besar sus pies con delicadeza. Luego sigo explorando cada centímetro de sus maravillosas piernas. Cuando intento adentrarme en su sexo me lo impide con un leve gesto. Desesperado me concentro en su vientre y más tarde en sus pechos. Intento besarla, pero ella gira la cabeza. Quedo de rodillas anhelante, hasta que con sus ojos señala la mesita de luz.

    Allí están los cigarrillos y el chocolate. Se lo que debo hacer. Desenvuelvo la golosina y se la alcanzo. Ella la toma con su mano derecha mientras que con la izquierda apresa mi enloquecido pene y la deja ahí, sin moverla. Yo tampoco, puedo moverme, tengo que reprimir mis ansias.

    No me queda otra que mirar, observar como ella va degustando lentamente cada trozo de chocolate con su vista impasible clavada en mi. Muerde la tableta despacio, la saborea, pasa su lengua sensualmente por sus labios. Cuando finaliza, se queda allí recostada, con su mano inerte en mi pene, sus ojos mirando el techo de la habitación. Sonríe.

    Al cabo de unos minutos, suelta mi pene y se incorpora de lado. Sin dejar de sonreír, toma mi collar y de un tirón me acerca a su boca. Me regala dos o tres besos rápidos y pasa suavemente su lengua por mis labios. Después vuelve a chasquear sus dedos; entonces tengo que regresar adonde estaba, en cuatro patas al costado de la cama y con la cabeza gacha.

    Y allí quedo. Frustrado y excitado como siempre. Y con el sabor leve en mi boca del chocolate, de ese chocolate que era el preferido desde mi juventud y que ahora solo puedo saborear de esta manera, en pequeñas dosis y solo cuando Ella me lo permite.

  • Fiesta de Halloween, en casa de mi hermano (capítulo 5)

    Fiesta de Halloween, en casa de mi hermano (capítulo 5)

    Penúltimo capítulo, seguimos viajando por varias categorías de la página espero sea de su agrado, y en espera de sus comentarios, los cuales me ayudan muchísimo en mejorar a corregir mis publicaciones, te sugiero leer las secciones anteriores para que sea más disfrutable.

    Desiree salió del baño con un vaso de agua y una pastilla. Sara se detuvo el tiempo suficiente para que las dos me levantaran del suelo y me sentaran en posición vertical. Desi me tendió la pastilla y cuando la miré inquisitivamente.

    Desiree: «Píldora del día después. Te daré otra por la mañana para estar seguras».

    La tomé después de controlar mi llanto. No volví a caer al suelo, colapsé con la espalda contra la cama y cubriendo mi cara con las manos.

    Sara me sonrió con tristeza.

    Sara: «Raymundo y yo estábamos en una habitación de hotel. Él pensó que me iba a follar, pero no lo permití. Le chupé la verga tres veces y me la chupó otras tantas veces y tuve los orgasmos más maravillosos. No mejor que con Jorge, simplemente diferente. Creo que, por ser algo prohibido, porque Raymundo era un buen devorador de coños, pero no mejor que tu hermano. Fue una experiencia maravillosa, pero después la culpa casi me mató.

    Después de chupársela a Raymundo, me sentí tan culpable que rechacé a Jorge durante una semana. No dejaba de molestarme con lo que estaba mal y yo cambiaba de tema o le decía que había tenido un día difícil en el trabajo o que me dolía la cabeza. Desi me vio un lío en el trabajo y se lo conté y hablamos y se nos ocurrió un plan. Primero, necesitaba compensar a Jorge. Me lo cogí todas las mañanas antes del trabajo y luego todas las noches hasta que no pudo, lo cogí durante una semana para compensar la semana en que lo rechacé.

    Cuanto más lo discutíamos Desi y yo, más comprendíamos mi deseo de hacer algo que no podía hacer con Jorge. Me encantaba chupar vergas. Lo había hecho tantas veces antes de conocer a tu hermano. Pero no podía. No quería pasar por la culpa. Fue entonces cuando a Desi se le ocurrió la idea. Podría chupar verga, pero no se me permitía tener un orgasmo ni que nadie me tocara en absoluto. Me excitaría chupando una verga y tomaría esa excitación para casa y dárselo todo a Jorge. Suena estúpido, lo sé. Pensé lo mismo. Pero, bueno, lo intenté y funcionó. Se la chupé a Ray y cuando llegué a casa, me follé a Jorge locamente.»

    «A partir de ahí, creció hasta lo que tenemos ahora. Desi lo controla, puedo chupar toda la verga que quiera y Jorge obtiene todos los beneficios. Es extraño, pero funciona para nosotros».

    Hizo una pausa y me miró con tristeza, una lágrima caía por su ojo.

    Sara: «Entonces viniste esta noche.» exhaló ruidosamente. «Chingao Muñequita, cuando me enteré, entré en pánico. Al principio, me estaba volviendo loca mientras Desi intentaba calmarme para que nadie me viera así. Solo estaba esperando que Jorge viniera furioso hacia mí y me arrojara fuera de nuestra casa en medio de la fiesta. Pero no sucedió. Desi se dio cuenta antes que yo. No dejaba de decirme que tú eras la incitadora en el sótano, pero no le creí».

    Y aquí estamos. La cinta de video estaba en el pensamiento de que te chantajearía. Amo a tu hermano con todo mi corazón Muñequita. Sé que fue algo horrible de hacer, pero no puedo perderlo. Pero ahora, tienes que tomar una decisión. No ahora, sino por la mañana. Te vas de aquí a la habitación de invitados. Desi te dará un Valium y te ayudará a dormir».

    Sara se inclinó y besó mi cabeza.

    Sara: «Tengo que ir con mi esposo. Te lo juro Muñequita, lo amo más que a nada en el mundo. Espero que lo que te dije te ayude a entender lo que ha estado pasando en el trabajo. El chantaje es real. Yo No quiero usarlo, pero no dudes que lo haré. Te amo como a una hermana real, pero Jorge es mi hombre. Espero que puedas entender eso. Si arruinas mi vida, arruinaré la tuya. Desi se hará cargo de ti».

    Y abrió la puerta y se fue, cerrándola detrás de ella.

    Desiree: «Está bien, Eleny, vamos a limpiarte para ir a la cama».

    Me ayudó a ponerme de pie y me desnudó mientras yo en silencio cumplía con levantar un pie aquí y tirar de un brazo allá hasta que estuve desnuda y me condujo al baño. Me ayudó a ir al baño y me dio una ducha vaginal para limpiar el semen de mi coño abierto. Nunca volvería a ser igual. No imagino que Pato sentiría algo si me follara ahora mismo. No, ahora era un coño abierto, el órgano sexual de una puta.

    No me duché, pero ella me limpió con una toallita húmeda y tomó prestada una de las batas de Sara para vestirme para caminar por el pasillo. No dijo mucho cuando me limpió. Ella solo me sonrió y me trató con mucha delicadeza. Ella solo me tranquilizaba, diciendo cosas como. «Todo estará bien. Solo cálmate y todo estará bien, mejor que nunca».

    Logré dejar de llorar y después de un Valium y otro vaso de agua, estaba en la cama. Desiree estaba sentada en la cama y me acariciaba suavemente la frente.

    Desiree: «Está bien, así que aquí está, tu decisión de seguir durmiendo. Solo tú, Sara y yo sabemos todo, y te prometo que Sara y yo no queremos que nadie más lo sepa. Entonces, nadie sabrá nada al respecto. Incluso Sara y yo nunca volveremos a mencionarlo. Todos fingiremos que nunca sucedió «.

    Yo: «Supongo que eso es lo mejor». Susurré.

    Desiree me sonrió.

    Desiree: «Probablemente. Pero, luego está el hecho de que te excitaste. Supongo que fue la mejor cogida que tuviste en tu vida. ¿Es así?»

    Me alejé de ella, no podía mirarla a los ojos.

    Desiree: «Eso pensé. Sabes quién es vergara, ¿Verdad? ¿cuánto tiempo has querido follarlo?, sé lo que eres. Además, con todas las vergas que chupaste y el tamaño de vergara, ha sido mejor que cualquier cosa que hayas tenido antes de todos modos. Así que, aquí está la otra opción.

    Sara lo arreglará para que puedas follarlo de nuevo por la mañana si quieres. Le vendará los ojos, lo esposará a la cama y te dejará subirte a esa enorme verga y montarla por la mañana. A ella no le gusta compartir, puedes creerme, ella está furiosa porque estoy ofreciendo esto. Pero, tengo un poco de control sobre tu dulce cuñada.

    Verás, es divertido jugar con Sara en el trabajo. Me deja hacerle todo tipo de cosas humillantes para que pueda llenar su barriga de semen sin sentir culpa todos los días. Pero luego ella va a casa con su Jorge y yo me quedo con compañeros de juego al azar por la noche y los fines de semana.

    Soy bisexual, pero prefiero con mucho estar con mujeres, específicamente con las que puedo controlar. Y, como puedes ver, prefiero una mujer … Como Sara».

    Ella tiró de mí para enfrentarla y me miró a los ojos aterrorizados.

    Desiree: «Como tú.» Y me besó.

    El ‘Valium’ no era un Valium. Era un Molly (éxtasis). Ella pensó que era divertido, un Molly para Muñequita. Supongo que cuando tuve mi duodécimo orgasmo, no me importó que todavía se riera de eso.

    No sé qué había en ella. Ella me cautivó. No al principio, por supuesto. Cuando la vi por primera vez, me desconcertó. La forma en que me habló me hizo sentir incómoda. Nunca me sentiría realmente cómoda con ella, pero así es como debería ser.

    Madura, diría que a finales de los 40 o principios de los 50. Ella estaba en buena forma. Tal vez un poco curvilínea, pero parecía que usó su membresía en el gimnasio constantemente.

    Su cabello ondeaba casi hasta los hombros, con un flequillo. Su piel estaba ligeramente pálida, pero se veía genial.

    Pero fueron sus ojos los que realmente me hacían temblar. Marrones, de mirada penetrante que hubiera avergonzado a la directora de mi escuela. Me encontré mirando esos ojos. Mirando, y mirando, y mirando, y…

    Yo: «Espera Desi, …no”

    Desiree: «No me llames Desi. Para ti soy Señora».

    Yo: «Sí, por supuesto, señora, eh…» – sumisa

    Solo asentí con la cabeza como un idiota. Era como si tuviera algún tipo de control sobre mí.

    Mi Señora: «Eres atractiva, lo sabes».

    ¿Acababa de deslizar su lengua por su labio? No podría haberse lamido los labios, ¿verdad?

    Mi Señora: «Mucho potencial aquí. No te preocupes, lo explotaremos al límite».

    Empezaba gustarme la idea de que esta excitante mujer me sedujera. No era solo que fuera sexy, lo que era, especialmente para una mujer de su edad. Pero encontré algo excitante en la forma en que tomó el control total de todo. Me sentí tan halagada de que me encontrara lo suficientemente interesante como para pasar su tiempo conmigo.

    Después de haber me beso un poco más, acariciando la parte de atrás de mi cuello debajo de mi cabello. Fue muy tierno. Entonces se puso de pie.

    Mi mente nadaba con las posibilidades ciertamente limitadas que podía conjurar en ese momento. Sabía que todo este asunto me llevaría por algunas avenidas más arriesgadas de las que jamás había experimentado, pero ¿hasta dónde? Tenía que saber lo que realmente estaba pasando.

    Yo: «Disculpe, señora, pero…»

    Mi señora: «Puedes hablar cuando te hablen».

    Me calle. Y mi mente se aceleró.

    Aunque estos eventos sucedieron en el pasado. Cuando cierro los ojos y pienso en ellos, me están pasando de nuevo.

    Mi Señora: «Realmente sería mejor para ti ponerte de rodillas».

    Creo que estoy en shock. Debo estar mirándola como una idiota.

    Ella se cruza de brazos.

    Mi Señora: «¿No te queda bastante claro perra? «.

    Caigo sobre mis manos y rodillas. No tengo ni idea de lo que estoy haciendo, o por qué lo estoy haciendo. Pero sé que estoy siendo… Supongo que dominada es la palabra, y voy a serlo. En verdad, me han estado dominando toda la noche. Simplemente no he querido admitirlo. ¿Disfrutaré esto? ¿Es esto algo que realmente quiero probar? Bueno, por qué no. Solo tiene que ser esta vez. Y de repente tengo ganas de experimentar un poco. También estoy terriblemente excitada. Pero no soy lesbiana. Segura de eso.

    Mi Señora: «Mantén tus ojos enfocados en la alfombra».

    Bajo la cabeza y miro la alfombra. Oigo un crujido de un bolso ¿De dónde salió? ¿Ya lo tenía preparado? ¿Ya estaba planeado que se quedara en casa de mi hermano? Y luego…

    Ella pone algo alrededor de mi cuello. Oh, Dios mío, eso se siente como si el cuero rozara mi piel. Me han puesto un collar; al menos creo que así es. Lo abrocha con facilidad experta y luego sujeta una correa de metal a un anillo en el collar.

    Mi Señora: «Camina perra.»

    Estoy congelada. Probablemente no sea un gran lugar para que eso suceda, en la habitación de huéspedes en casa de mi hermano. Es tan humillante, tan excitante.

    La correa se tensa. Entiendo el mensaje. Comienzo a gatear y la señora me lleva a por toda la habitación sobre mis manos y rodillas, como su mascota.

    Tira de la correa para detenerme.

    Mi Señora: «Quieta. Mira la alfombra debajo de ti. No te muevas y no hagas ningún sonido».

    Obedezco. Miro directamente hacia la alfombra. Tengo mucho tiempo para estudiar esta alfombra. Está en buen estado. No demasiado viejo, lavado con champú regularmente…

    Escucho un montón de crujidos en el fondo. Pero todo tiene un ritmo deliberado. Ella no tiene prisa, haga lo que haga. Ojalá supiera lo que estaba haciendo. Debería mirar hacia arriba. ¿Qué podría hacer una pequeña mirada? Oh, ¿a quién estoy engañando? Soy una mujer adulta vestida solo con una bata sobre sus manos y rodillas con un collar y una correa alrededor de su cuello. Y todo porque una mujer que acabo de conocer me dijo que lo hiciera.

    Sus pies aparecen debajo de mí. Ella luce un par de botas de cuero negro brillante. Los tacones son altos, pero no ridículamente. Lo suficientemente para que caminar con ellos sea lo suficientemente fácil. No puedo ver hasta dónde suben las botas, pero puedo sentirlas rozar mi cabello cuando ella se inclina hacia mí. Al menos hasta las rodillas, tal vez incluso hasta los muslos. Apuesto a que son sexys. ¿Me pregunto qué más está usando?

    Mi Señora: «Bésalos.»

    ¿Qué, sus botas? ¿Sus pies? Nunca he hecho nada como esto antes.

    Pero hago lo que ella ordena. Me inclino y beso cada pie con ternura. Nunca antes había besado cuero.

    Mi Señora: «¿Sabes lo que estamos haciendo aquí?»

    Yo: «Eso creo. ¿Es esto sadomasoquismo?»

    Mi Señora: «Eso es esto Sadomasoquismo, Mi Señora «.

    Yo: «¿Esto es sadomasoquismo, Mi Señora?»

    MI Señora: «Podríamos decir eso. ¿Sabes lo de que se trata el Sadomasoquismo?»

    Yo: «Ummm…».

    Mi Señora: «Sadomasoquismo es una definición parcialmente correcta de lo que hago. BDSM es el acrónimo más aceptado en estos días. Significa Bondage, Disciplina, Sadismo y Masoquismo. Esos son elementos que definirán nuestra relación. No espero que entiendas esto completamente todavía, pero lo harás con mi entrenamiento. Dime que entiendes esto lo suficiente como para continuar».

    Yo: «Entiendo, Mi Señora».

    Mi Señora: «A partir de esta noche, soy tu Señora Debes reconocerlo cuando te dirijas a mí. ¿Entendido?».

    Yo: «Entiendo… Mi Señora»

    Mi Señora: «Bien. Ahora sé honesta. No entiendes completamente lo que está pasando aquí, ¿verdad?»

    Yo: «No, mi Señora, no lo hago.»

    MI Señora: «Está bien. Lo harás. Todo lo que tienes que saber por ahora es que no te pasará nada malo. Vas a pasar por un programa de entrenamiento esta noche. Es uno que he diseñado especialmente para mis necesidades… Y problemas particulares … Sera muy placentero para mí al final. ¿Sabes qué es una palabra de seguridad?”

    Yo: «Yo… Eso creo» balbuceo.

    ¿Tartamudez? Nunca tartamudeo. Dios, no había estado tan nerviosa.

    Silencio.

    Yo: «Eso creo, mi Señora»

    Mi Señora: «Por favor, sé coherente. Es por tu propio bien. Una palabra de seguridad es tu salvavidas. Es lo único que te ata a tu antigua vida. Es lo que usas si algo llega a ser demasiado para ti, o si decides que esto simplemente no es para ti. ¿Entiendes?»

    Yo: «Eso creo, mi Señora»

    Mi Señora: «Tu palabra de seguridad es rojo. Agradable, simple y tradicional. Dilo para mí».

    Yo: «Rojo, mi Señora».

    MI Señora: «Esta noche puedes usarlo en cualquier momento que necesites un descanso, o si necesitas parar por completo. ¿Entiendes?»

    Yo: «Sí, mi señora».

    Mi Señora: «Una vez que comencemos, no me detendré con palabras como alto, no, por favor, o cualquier expresión de dolor. Solo me detendré si escucho la palabra rojo. ¿Entiendes?»

    ¿Expresiones de dolor? ¿En qué me he metido? Debería decir esa palabra ahora mismo. Pero en cambio digo…

    Yo: «Sí, mi señora».

    Mi Señora: «Bien. No hay vergüenza en usar una palabra de seguridad, en cualquier momento. Te respetaré por ello. Todavía estará vigente en todo momento después de que termine tu entrenamiento. Eso es gracias a mi amabilidad. Deberías agradecerme para eso. «

    Yo: «Gracias, mi Señora».

    Sus pies se mueven. Ella se ha ido. ¿Ahora qué? Ella no dijo que yo podía hacer nada. Oigo cosas que suceden en la habitación. Suena como si se abriera un estuche, tal vez como si se desdoblara una toalla.

    Ella camina hacia mí. No puedo ver, pero puedo oírla y sentirla cerca de mí. Mi Señora me da la vuelta y se detiene detrás de mí. Ella se agacha y…

    Un par de manos alcanzan el cinto de mi bata, mueve un brazo y otro, salga de ella, muy metódicamente. Puedo sentir su cuerpo rozar el mío mientras se inclina para quitar la tela de mi cuerpo desnudo. Está desnuda, a excepción de sus botas, por lo que puedo decir.

    Se levanta una vez que ha terminado y me mira un rato. No puedo ver nada más que la alfombra, así que no estoy segura. Debo estar temblando de nervios. Nunca antes me habían examinado así. ¿Mi cuerpo es tan imperfecto? ¿Mi Señora está teniendo dudas?

    Siento su cuerpo encima del mío de repente. Ella está acostada encima de mí. Es como si me hubieran montado. Siento su aliento en mi pelo y en un lado de mi cara. Ella llega debajo y acaricia mis pechos. No es duro, pero se siente como si fuera mi dueña.

    Ella se levanta. El peso y el calor de su cuerpo desaparecieron inmediatamente.

    La correa vuelve a tensarse.

    Mi Señora: «Camina perra.»

    Me arrastro Ella me lleva a la cama. Hay un banco acolchado al final, aproximadamente la mitad de la altura de la cama. Ella me guía sobre mis rodillas y luego me indica que me incline sobre la cama, apoyándome en mis manos. Más susurros. Todavía tengo que ver nada más que sus pies. Creo que escucho algo siendo atado, ¿quizás? Suena como si se estuviera abriendo una especie de botella. Huele a loción, o…

    Un dedo entra en mi… ¡oh, Dios mío! ¡Un dedo acaba de entrar en mi ano! ¡Qué… No estoy lista para esto! No dijo nada sobre…

    Una mano agarra mi hombro.

    MI Señora: «Relájate, solo concéntrate en tu respiración. Intenta bajarla, respira normalmente».

    Hago lo que ella dice. Me concentro en mi respiración. Comienza a bajar. Me estoy relajando y…

    Es solo la punta de su dedo, hurgando en la entrada de mi culo. Definitivamente está lubricado. Entra un poco más profundo ahora, mientras empuja. Los músculos alrededor de mi esfínter se están relajando, permitiendo que se expanda la abertura de mi ano. Agarra mi cadera y me tira suavemente hacia ella mientras empuja su dedo más profundamente. Se siente raro. Se siente sucio. Pero también se siente bien. Dejé escapar un pequeño gemido.

    Yo: «Señora, ¿puedo-?»

    Mi Señora: «Solo Puedes hablar cuando te hablen. No vuelvas a hablar fuera de lugar».

    Me quedo en silencio, Pero hay tanto que quiero preguntar. Tanto que necesito saber. ¿Cuál es la razón para tocar mi ano? ¿No preferiría jugar con mi coñito? ¿Me hará lamer su panocha? ¿Qué pasa con mi cola? ¿Qué puede sacar ella de eso? Bien, tal vez esa última pregunta podría reformularse.

    Su dedo está en todo dentro. Eso no tomó mucho tiempo. Ella lo está moviendo hacia adentro y hacia afuera, y muy lentamente me folla con los dedos. Luego se detiene, con el dedo metido hasta el fondo.

    Mi Señor «Serán cinco etapas de sumisión. La primera accediste a dirigirte a mí como Señora La segunda fue cuando permitiste que te ataran con un collar, te amarraran y te llevaran sobre tus manos y rodillas. Ahora estás comenzando la tercera. Cada etapa sucesiva podría considerarse más humillante que la anterior, dependiendo de tu punto de vista. Si completas las cinco etapas, serás mi esclava. Si no, eres simplemente una niña sumisa que Me divertí un poco. Vamos a continuar ahora. No puedes hablar, por lo que no se permiten preguntas. Pero recuerda, puedes usar tu palabra de seguridad en cualquier momento. Incluso puede usarlo solo para probarlo si lo deseas «.

    Tengo un millón de preguntas corriendo por mi mente, por supuesto, pero mantengo la boca cerrada. Siempre puedo usar mi palabra de seguridad si esto se sale de control, pero en realidad, solo tengo un dedo en el culo en este momento. Y me gusta.

    Tal vez no debería haber pensado eso. Quita su dedo y lo pone frente a mi cara.

    Mi Señora: «¿A qué huele?»

    Yo: «Huele a …»

    Mi Señora: «Huele a mierda, ¿no?»

    Yo: «Sí, mi señora».

    Mi Señora: «Dilo.»

    Yo: «Tu dedo huele a mierda, mi Señora»

    Mi Señora: «¿Por qué?»

    Yo: «Porque estaba en mi culo, mi Señora».

    Mi Señora: «Porque estaba en tu culo sucio, asqueroso y hediondo. Dímelo así».

    Yo: «Porque estaba en mi culo sucio… Asqueroso y hediondo, mi Señora».

    ¿Qué está mal conmigo? Me estoy emocionando. Creo que me estoy mojando.

    Mi Señora: «Tu cola está bastante limpio, después de todo, no te preocupes. Pero se requiere una limpieza a fondo «.

    Se levanta y tira de mi correa de nuevo. Ella me lleva al baño sobre mis manos y rodillas. Todavía no tengo la oportunidad de mirar hacia arriba y ver cómo se ve. Ella dirige mi campo de visión tanto como mis movimientos.

    Mi Señora: «Encontrarás un kit de enema en el lavabo. Úsalo para limpiar tu culito para mi uso. Tómate todo el tiempo que necesites. Haz lo que sientas que debes hacer, pero no puedes ducharte. Cuando esté hecho, ponte en el suelo sobre tus manos y rodillas con los ojos hacia abajo, y dime que estás listo para volver a servirme».

    Aviso a mi Señora cuando mi culo está limpio. Estoy en el suelo como me indico. Escucho sus pasos, y luego tiran de mi correa. Me llevan de nuevo a la misma posición en el banco, inclinada sobre la cama. Una mano agarra mi hombro. Su dedo lubricado se inserta de nuevo en mi culo. Se empuja con facilidad. Mantengo los ojos bajos y me quedo lo más silencioso posible. Mi trasero debe estar relajándose. Siento un segundo dedo estirándome. Me concentro en mi respiración.

    Hmmmm. No sé mucho sobre juegos anales, pero me imagino que dos dedos deben significar que me estoy soltando. Un tercer dedo entra, pero no llega muy lejos.

    Y entonces… No más dedos. Así. Ella está en el baño. Escucho lavarse. Entonces ella vuelve detrás de mí. Escucho crujidos y correas. No tengo idea de lo que está pasando. Ojalá lo hiciera. Me estoy preocupando

    La mano está de vuelta en mi hombro. Siento que algo se balancea contra mi culito cuando mi Señora se acerca a mí y…

    ¡Ay dios mío! Una… Una… Una… Cosa está siendo empujada hacia dentro de mis tripas. No es un dedo. No puedo decir lo que es.

    ¡Aaaargh! ¡Es enorme! Se siente como un pene. ¿Cómo es eso posible? La punta está adentro. Ella está acariciando mi cabello.

    Mi Señora: «Concéntrate en tu respiración, ¿recuerdas? Tu culito cederá á esto».

    Ella está en lo correcto. Me concentro en mi respiración, y mi año comienza a relajarse. Esa cosa de atrás empuja lentamente, hasta que se entierra en mí. Siento el cuerpo de Mi Señora contra el mío. Ahí es cuando me doy cuenta… Ella está usando una polla con correa. No tenía ni idea de que esas cosas realmente existían. Ciertamente nunca esperé ver uno, o sentir uno, especialmente allá atrás.

    Lo mueve lentamente hacia adentro y hacia afuera después de que mi cuerpo se ha adaptado. Ella comienza a culearme. Me está follando el culo una mujer con un cinturón. Se siente sucio, por supuesto, y un poco áspero. Pero mi cuerpo comienza a adaptarse. Se siente placentero, como una picazón que necesita rascarse al principio, pero luego algo más. Ella me maneja como una propiedad mientras me coge. Me agarra con fuerza por las caderas o los hombros y, a veces, se agacha para apretar mis pechos. Dios, esto me está poniendo caliente. Creo que en realidad me voy a correr por el sexo anal. Puedo sentir que viene un orgasmo.

    Yo: «por favor. No te detengas, no te detengas, estoy a punto de…»

    Se detiene abruptamente. El dildo está tal vez a la mitad.

    Mi Señora: «Te dije que no hablaras, y lo dije en serio. No quiero amordazarte esta noche. Si tengo que hacerlo porque no puedes seguir una orden simple, me enojaré. ¿Está claro?»

    Yo: «Sí, mi señora».

    No creo que esté lista para averiguar qué sucede si la hago enojar. No puedo evitar algunos de los sonidos que estoy haciendo, pero haré todo lo posible para no decir ninguna palabra. Ella reanuda la follada anal. Ella acelera y me folla duro. Me siento tan sucia. Me estoy poniendo caliente, sudorosa y totalmente excitada por esta mujer dominante que me lleva de vuelta. El dildo no duele. Se siente genial, en realidad.

    Ella me folla duro. De hecho, también me estoy acercando a lo que creo que es un orgasmo anal. Ni siquiera sabía que eran posibles. Mi novio realmente debería haber intentado esto conmigo. Pero cada vez que siento que me estoy acercando a correrme, se detiene. Estuve al borde al menos cuatro veces, y cada vez, ella se detiene antes de que pueda llegar allí, espera a que me calme y comienza de nuevo. Quiero preguntarle por qué no me deja correrme, pero no quiero que se enoje.

    Realmente me siento desesperada cuando se detiene por última vez. Realmente desesperada. Dios, quiero correrme. Soy un desastre tembloroso, gimoteante y sudoroso. Estoy tratando con todas mis fuerzas de estar callada, cuando cada instinto que tengo dice que debería rogarle que me folle mientras me corro. Tal vez ella finalmente…

    No, ella se retira. Siento un vacío allá atrás ahora sin su cinturón llenándome el culo. Definitivamente se siente como una picazón que necesita rascarse ahora. La siento alejarse, luego la siento subirse a la cama.

    Ella está de rodillas frente a mí. Lo veo ahora, por primera vez. Ese gran consolador negro, atado firmemente alrededor de su cintura con correas de cuero negro. Es repugnante, todavía brillante y resbaladizo por el lubricante. No huele tanto a mierda, pero huele a donde ha estado. Tiene la forma de la polla de un hombre.

    Mi Señora: «Terminaste con la cuarta etapa. Esta es la quinta».

    La señora me agarra del pelo. Chingada madre, la quinta etapa no puede ser lo que creo que es, ¿verdad?

    Mi Señora: «Límpialo.»

    No hago nada Esto no puede estar pasando.

    Mi Señora: «Cuando las esclavas son cogidas, limpian los objetos de su placer después. Es una manifestación necesaria de la relación. Imagino que ahora me estás agradeciendo por encargarme de que te limpiaras el culo».

    Oh Dios. ¿De verdad voy a llevarme esa cosa a la boca, sabiendo dónde ha estado? ¿Qué tan bajo iré esta noche?

    Tan bajo como ella quiera que llegue, aparentemente. Todavía sintiendo su sólido agarre en mi cabello, puse mis labios en la punta. Paso mi lengua sobre él. Sabe horrible, como culo y lubricante sobre silicona. Más tarde descubriré que Mi Señora elige materiales no tóxicos, ya que todas sus herramientas de penetración se limpian en la boca de su esclava. La señora me atrae, empujando suavemente el consolador y llenando mi boca. Ella guía mi cabeza de un lado a otro, así que la estoy chupando obedeciendo a ella.

    ¿Qué tipo de línea he cruzado aquí? Esto tiene que ser la cosa más repugnante que jamás haré en la vida.

    Después de unos cinco minutos, retrocede y saca su consolador de mi boca. Está resbaladizo por mi saliva ahora. Ni siquiera puedo comenzar a describir el regusto en mi boca. La señora mantiene mi cabeza inclinada hacia abajo. Todavía no la he visto bien desde que caí sobre mis manos y rodillas en el pasillo. Ella se mueve fuera de la cama, fuera de la vista. Escucho correas que se desatan en el fondo. Entonces siento que tiran de la correa.

    Mi Señora: «Abajo, perra.»

    Ella me guía fuera de la cama, de vuelta al suelo.

    Mi Señora: «Camina.»

    Ella me lleva al baño. En el suelo hay una taza de líquido azul y un cuenco vacío. Ella me lleva a ellos y me detiene. La señora se inclina a mi lado. Me levanta la cabeza por el pelo y me acerca la taza a la boca. Todavía no puedo verla.

    Mi Señora: «Este es un enjuague bucal antibacteriano muy caro. Enjúgate».

    Con su guía, me limpio la boca lo más a fondo posible, enjuagando y escupiendo todo el contenido de la taza. Cuando termino, me lleva a arrastrándome hacia la ducha con mampara de vidrio. Me quita el collar y la correa allí.

    Mi Señora: «Gírate para quedar frente a mí. Ponte de rodillas. Pon las manos detrás de la cabeza. Mantén los ojos bajos».

    Obedezco, Tal vez ella me va a bañar. Eso estaría bien. Todavía preferiría correrme, pero estoy tan sudorosa que me vendría bien una ducha.

    Mi Señora se sienta en un banco y se quita las botas. Observo sus pies mientras camina directamente hacia mí. Siento sus muslos desnudos contra mi cabeza mientras se inclina hacia mí. Su cinturón se ha ido. Ella toma mi cabello.

    Mi Señora: «Esta es la quinta etapa. La mayoría de mis sumisos la consideran la más difícil».

    ¿Qué? ¿Después de lo que he pasado esta noche? ¿Cómo es eso posible?

    La señora inclina mi cabeza hacia arriba. La miro por primera vez desde que nos besamos. Ella está completamente desnuda. Sin ropa, se ve razonablemente en forma para su edad. Atractiva. Sus pechos están aguantando bien. Hace contacto visual conmigo y guía mi cabeza hacia atrás.

    Mi Señora: «Baja las manos, hacia atrás. Apóyate sobre ellas».

    Hago como ella dice. Estoy más bajo ahora, con la vagina de Mi Señora directamente sobre mi cara. ¿Va a hacer que me la coma aquí? Parece lógico. Ciertamente no se corrió por embestir un cinturón en mi culo.

    Ella mira hacia arriba y cierra los ojos. Silencio mientras parece concentrarse en algo, y luego…

    ¡No lo creo! ¡Ella me está orinando! Comienza con unas pocas gotas, y luego su chorro se suelta. Con un agarre de hierro en mi cabello, la señora me mea en la cara. Ella me dirige y se pone en cuclillas para poder mojar mis pechos también. Algo de eso se mete en la boca. No ayuda eso. Debería decir mi palabra de seguridad. Esto es demasiado para mí. ¿Qué tipo de persona se mea en otra? Eso es todo. Tiempo de la palabra seguridad.

    Yo: R…

    No la digo, No puedo creerlo, pero no la digo. En cambio, observo cómo esta mujer cubre mi cuerpo con orina. Es absolutamente repugnante, por supuesto… Al principio. Pero luego siento que me meto en eso. La pura humillación, denigrada, vejada …extasiada.

    Después de que su corriente fluye constantemente, abre los ojos y me mira. Me mira directamente a los ojos mientras se mea encima. Parece una eternidad. Estoy pensando que debe haber bebido mucho durante la fiesta. Estoy completamente cubierta de orina una vez que termina. Ella sonríe, solo levemente, mientras mantiene el contacto visual y el agarre de hierro en mi cabello.

    Mi Señora: «Eres mía. Límpiate Tómate todo el tiempo que necesites. Luego pídeme permiso para unirte a mí en la cama. «.

    Al fin me ducho y antes de salir del baño

    Yo: «¿Puedo tener permiso para unirme a usted, mi Señora?»

    Mi Señora: «Arrástrate a la cama sobre sus manos y rodillas. Luego tomas la posición que tenías cuando te perfore el culo».

    Obedientemente me arrastro desde el baño hasta la cama como me ha ordenado el Señora Estoy limpia ahora. Tomé una agradable ducha. Ya no puedo oler la orina en todo mi cuerpo, y tampoco saboreo mi trasero en mi boca. Que más me puede pasar esta noche.

    Me arrastro para retomar mi posición en el banco, inclinándome sobre la cama. Ella vuelve a ponerse detrás de mí. Puedo sentir el cinturón colgando de ella. Tal vez ella finalmente va a follarme el coñito ahora. Esperé toda la noche por esto. Ella lo inclina hacia abajo, y…

    Disfrutó haciéndome correrme hasta que pensé que moriría. Durante las siguientes cuatro horas, me azotó, jugó con mi cuerpo y casi constantemente tenía un dedo, su boca o un consolador en mi coño o culo abiertos. Me lastimó tanto los pezones que me hizo llegar al orgasmo. Me hizo gemir y gritar y en un momento tuvo que amordazarme porque era más fuerte que la música de abajo.

    Cuando me desmayé por la sobre estimulación, la fiesta había terminado.

    Próximo Final.

  • Historia de una hotwife: Tres socios de mi esposo me cogen

    Historia de una hotwife: Tres socios de mi esposo me cogen

    Septiembre, 2022, estábamos en la ciudad de México, cuando mi marido recibe una llamada, de su abogado, comentándole que tenia que presentarse en Guatemala, para firmar papeles relacionados con su negocio. Me comento; mi amor, tengo que irme, pero el lunes volveré a primera hora. Llego el día viernes, por lo que lo acompañe al aeropuerto internacional de la ciudad de México. Me fui bien arreglada, estrené un mini vestido de color negro, pegado, muy sensual que resaltaba mis atributos, una medias color carne, unas zapatillas que muchos hombres quisieran de artes, un escote provocador, aquel mini vestido resaltaba mi vientre plano, mis caderas y mis glúteos, era un deleite para los caballeros que se encontraban en el aeropuerto, finalmente, mi esposo se despidió de mí, dándome un beso.

    Yo me dirigía a casa, cuando sonó mi celular, numero desconocido, dude en responder, pero finalmente lo hice, era Santos, el socio de mi esposo, me dijo: Hola Verónica, disculpa que te moleste, pero Joel dejo unos papeles en su oficina y me gustaría entregártelos son importantes sé que salió de viaje, pero a ti te los puedo entregar, por lo que le dije que sí, pero que no quería ir hasta la oficina, e inmediatamente me dijo, que me veía a un costado del Ángel de Independencia. En un restaurante de cierto prestigio. Me comento a las 7pm estará bien, a lo que respondí que sí.

    Cuando llegue para mi sorpresa Santos, no se encontraba solo, estaba acompañado de 4 caballeros, mas. ¡Hola Verónica!, Me dijo, dándome un beso en la mejilla, ¡qué guapa!, menciono, a lo que le conteste, gracias. Inmediatamente me presento a los cuatro caballeros, ellos son, Jorge, Maximiliano, Constantino y Oswaldo, todos ellos de aproximadamente 37 años. Son socios de Joel, menciono Santos. Lucían varoniles, y cada uno me saludo de beso, por lo que empecé a sentirme deseada y aumentaba mi lujuria. -Siéntate Verónica, dijo Oswaldo, y me cedió la silla, a lo que acepté, gustas un vino dijo Constantino, respondí tímidamente ok. La música de fondo era agradable, comenzamos a platicar, y Jorge me comenzó a acariciar mi pelo y me tocaba mi mejilla, a lo que yo sonreía. Maximiliano dijo, Verónica, estas tremendamente bella y buena, queremos proponerte un gangbang, -quede asombrada- Santos me tomo de la cintura, mientras decía sabemos que eres una dama en la mesa y una puta en la cama. Sin darme tiempo de responder, Oswaldo, me tocaba mis muslos, por lo que dije, claro vamos.

    Pidieron la cuenta y nos dirigimos a un hotel 5 estrellas, sin perder tiempo, los caballeros iniciaron con caricias, tocando cada una parte de mi cuerpo, tiernamente me comenzaron a besarme en la boca, en el cuello, me sentía completamente excitada, subieron, mi vestido, y Maximiliano, bajo mi tanga, y la olio, inmediatamente, empezaron tocando mi intimidad, introduciendo sus lenguas, sus dedos en mi vagina, en mi ano, mordisqueando levemente mis labios vaginales, expertos en chupar mi clítoris, pezones y boca, me hacían gemir de placer, Oswaldo, comenzó a recorrer mis largas y torneadas piernas, besando mis muslos que ya escurrían de humedad. Después de jugar con mis vagina y ano, me hincaron y sacaron sus miembros erectos, y me dijeron escoge puta, yo me sentía, muy afortunada de tener cinco miembros, esos penes llenos de venas gruesas, intentaba meterme dos al mismo tiempo aunque era imposible, una por una de las vergas iba haciéndoles felaciones, a lo que ellos gemían, -que rica estas- -eres una diosa- Jorge, se agacho y fue directo a mi vagina, mis labios mayores ya estaban hinchados de placer la sangre fluye por mi vulva y mis líquidos vaginales ya fluían en gran cantidad. Mientras seguía dando sexo oral, también sus miembros escurrían y sus líquidos me los bebía, Santos y Constantino, dijeron te gusta la lluvia dorada perra. -A lo que respondí si, e inmediatamente me bañaron con sus orines, abriendo la boca sentía que me ahogaba con tanta agua de riñón.

    Los 5 sementales, se miraron, me quitaron el vestido, y dijo Jorge déjale las medias y los tacones, comenzó a cogerme en la clásica posición de misionero, me la introducía lentamente y posteriormente rápida, duro, se movía hacia arriba, abajo, haciendo círculos, y nuestras manos se unían, al igual que nuestros sexos. Me cargo y por atrás llego Constantino, y con cuidado lentamente, introdujo su miembro en mi ano. -Aaaah gemi, gritaba y comenzaron a cogerme por los dos lados, posteriormente, me cargaron Maximiliano y Oswaldo, sentía que me partían en dos, ya había tenido muchas dobles, penetraciones, pero siempre es especial, ser penetrada mi ano se extendía y vibraba, continuaron con su rimo los dos enormes machos, era un martirio y delirio al mismo tiempo, mordían mis pezones, acariciaban mis piernas, de repente Maximiliano, me puso sus enorme manos en mi cuello, jalándome y apretándome sutilmente, esto me ocasiono sentirme asfixiada, fue una sensación de miedo y placer, y sentir tremendas trancadas era un suplicio delicioso, llego mi primer squirt, aaaaa grite mientras rasguñaba la espalda de Oswaldo, mis líquidos bañaban a mis cómplices.

    Santos, me tomo pero yo le dije ahora quiero dominar por lo que lo avente a la cama, y lo cabalgue, mi ano, se introducía con cautela, y me daba sentones, ese tremendo miembro me destrozaba el ano, incluso sentí sangrar, pero seguí, gemía, Santos apretó mis nalgas, y me daba unas tremendas nalgadas, dejando mi trasero rojo por aquel castigo delicioso, que pedía más, Oswaldo, se sumó y ambos intentaron meter su miembro en mi ano, despacio les dije, si caben, claro puta, tienes mucha experiencia, ahhh se clavaron de un solo golpe, y me cogían los otros tres sementales, se subieron a la cama, y les empecé a dar una mamadas, y así continuaron, intercambiando, posiciones, cargándome, mi culo y vagina dilatados, mis piernas tiemblan de placer, era un tornillo, los socios de mi esposo, saben tratarme como la diosa puta que soy, una verdadera hotwife.

    A través del espejo que había en la habitación, podía ver como tenía 5 hombres, devorándome, 5 vergas para mi sola, inmediatamente me pusieron de pie y me cogían uno por uno por el ano, Maximiliano me cargo y me puso en el tocador y me penetraba mi vagina, posteriormente levanto mi pierna y la puso en su hombro fue algo de dolor y eso que soy elástica, pero es que el era muy alto, sentí como su enorme miembro duro y caliente, entraba como mantequilla en mi vagina, sentí que llenaba mi monte Venus, en toda su totalidad, comenzó a moverse con firmeza como domando a una pantera, sus movimientos de cadera me hacia tener contracciones y mojaba más y más, ya corrían mis líquidos por mis muslos y piernas.

    Maximiliano bajo mi pierna que se estaba acalambrando, y ahora fue Oswaldo, quien me cargo, me ensarto con maestría lo enlacé con mis piernas en su cintura para sentirme más cómoda, fue cuando Constantino, se incorporó y con su herramienta ya bien puesta la puso en mi ano, y entre los dos cargándome me daban tremenda cogida, tuve otro orgasmo, pero esta vez sin squirt, pero fue riquísimo.

    Que delicioso gangbang, siempre ha sido mi delirio, tener muchas vergas, en mi cuerpo, disfrutar como cinco enormes pollas pelear por todos mis agujeros sexuales, Estos sementales metían sus penes donde quieran. ¡Ningún hoyo está prohibido! Por mi culo, doble penetración, varias vergas en mi garganta al mismo tiempo y doble vaginal. Me gritaron al mismo tiempo ¡Veronica Ishtar; es una verdadera diosa sexual!

    Habian transcurrido mas de tres horas de sexo rudo, asimismo sexo dulce, Maximiliano, me obsequio un trago de vino a mi garganta, cuando lo bebi completo, dijo espera puta, lo llenare de orina, y los otros cuatro caballeros hicieron lo mismo, cuando tuve las cinco copas de orina, me las bebi una por una sin dejar una sola gota.

    Posteriormente, Constantino, se metió entre mis piernas, pero esta vez consiguió que dos de los sementales me sujetaran por los tobillos mientras él empujaba su polla en mi coño empapado. «Sostén sus piernas mientras me la cojo». Me follaba tan fuerte que la cabecera golpeaba contra la pared. Estaba recibiendo golpes y amando cada minuto. Con dos machos abriéndome las piernas y el Constantino follándome el coño con fuerza, Santos, se había subido a la cama y, sin previo aviso, me metió el miembro en mi ano. Grite mientras todo mi cuerpo vibraba. Entonces mis dos sementales, agarraron mis tobillos con más fuerza cuando un enorme orgasmo atravesó mi cuerpo.

    Mis machos tenían grandes sonrisas en sus rostros cuando rápidamente ataron con sus corbatas mis muñecas del poste de la cama y me pusieron en cuatro, luego tomaron mi muñeca izquierda y la bajaron a mi lado y ataron el otro extremo alrededor de mi tobillo izquierdo. Luego bajaron mi muñeca derecha y le ataron la cinta en el tobillo derecho. «Sucios cabrones», grite, con una sonrisa en mi rostro. En esta posición, apenas podía moverme. Mi trasero estaba en alto en el aire y mi cara enterrada contra la almohada, mis muñecas atadas fuertemente a mis tobillos. Jorge se subió a la cama, me separó las nalgas y comenzó a lamer mi agujero. «Oh Dios, esto se siente tan bien», dije. Los otros sementales miraron desde el borde de la cama.

    Cuando comenzó a follar mi culo con empujones cortos y agudos, dentro y fuera. «Oh, fóllame bien el culo», le dije una y otra vez, mientras finalmente aceleraba el paso. Con las muñecas atadas a mis tobillos, solo podía quedarme a cuatro patas mientras Jorge se puso de pie y se inclinó sobre mí, sus manos agarraron la cabecera frente a mí y le dio a mi culo empujones duros y completos de su enorme polla. Grite; «Quiero una polla en mi coño al mismo tiempo”, Entonces Oswaldo, se subió a la cama y se acostó de espaldas con su enorme polla apuntando hacia arriba. Les dijo a los otros tres sementales que me levantaran y la colocaran sobre su polla. Ellos me agarraron de ambos lados y, como estaba atada, me levantaron suavemente por los brazos y las piernas y me colocaron para que estuviera a horcajadas sobre él. «Un montón de cabrones sucios», dije con una gran sonrisa en mi rostro.

    Después de un tiempo, parecía exhausta, pero mis sementales estaban a toda velocidad y podían sentir que estaba a punto de alcanzar un gran orgasmo. Pude ver sus dedos de los pies apretados y sus muñecas lucían en carne viva mientras las cintas las sostenían contra sus tobillos. Estaba siendo follada de una manera diabólica, comencé a gemir y a gemir más y más fuerte. Estaba muy cerca de otro gran orgasmo ya que ambos penes eran como pistones entrando y saliendo de mi coño y culo. Posteriormente, se fueron cambiando mis machos, para que los 5, pudieran cogerme por todos mis agujeros. «Por favor, no paren… me voy a correr, me voy a correr», grite a todo pulmón, finalmente, deje escapar un rugido todopoderoso y mi cuerpo comenzó a retorcerse y temblar, durante varios minutos segundos. Desataron mis muñecas de los tobillos, mientras Constantino, me siguió cogiendo por el ano, dejando su semen, sentí una carga caliente, asimismo ardor, aaa que rica estas, Oswaldo, se vino en mi vagina, aprete mis muslos para sacarle toda la leche. Maximiliano, Jorge y Santos, me miraron y les dije su leche la quiero, en mi cara, Oswaldo dijo, ahora entiendo puta porque te mantienes joven, te gusta tener mascarillas de semen, a lo que Jorge dijo, perfecto, es hora de que Verónica recupere su juventud. Se dice que no hay nada mejor que una capa de proteína que se aplica en la cara para mantener la apariencia juvenil. Elimina las líneas y las arrugas y te da un resplandor resplandeciente y esta proteína es el semen. Así que se la empezaron a jalar, les ayude, y de repente tenía tres explosiones en la cara con una carga de esperma caliente y fundido, es la mejor manera de obtener un cutis radiante.

    Tenia esos espermas pegajosos en mi cara, los deje unos instantes, el olor era intenso, pero delicioso, algunas gotas cayeron en mis ojos, aunque arde los deje un breve instante, el semen que cayó en mi boca lo trague, posteriormente con mis dedos limpie mi cara y me lleve la leche a mi lengua y después los trague, gracias diosa, dijeron los hombres, ya amanece tenemos que irnos, Jorge me miro, y sonriendo me tomo de las piernas y se llevó mis medias dijo estas son mías, de recuerdo del trofeo de una Dios puta, entonces Santos dijo yo me llevo la tanga, Oswaldo me quito los tacones, Maximiliano el vestido y Constantino mi sostén, parecían mercenarios repartiendo el botín, cuando terminaron les dije riendo, que voy hacer, ellos se vistieron y dijeron ese es tu problema mi amor y salieron. Tuve que hablarle a mi amiga Azalhia para que me llevara ropa, que delicioso gangbang había tenido con los socios de mi esposo, me hicieron su puta, y me encanto, los gangbang, me enloquecen, entre mas hombres me cojan mejor.

  • Mis primeras zapatillas (2)

    Mis primeras zapatillas (2)

    Afuera del local se escuchaba pasar la gente, que ignorante de lo que sucedía dentro, buscaba zapatos para comprar. Sin embargo, dentro la temperatura subía cada vez más.

    La mirada de aquel maduro se clavaba en mis pies al igual que sus manos, con habilidad recorría mis plantas desde la base hasta el talón llenándome de palabras calientes…

    «Mamita, estás buenísima y tienes unos pies hermosos ¡cómo quisiera besarlos!»

    Sin mediar palabra levante mi pierna derecha ofreciendo mi pie a sus labios que ya estaban jugosos de tanto antojo, me miró a los ojos y gustoso comenzó a lamer mis dedos, uno a uno. Su lengua se sentía deliciosa, húmeda y suave. De pronto, no sé cómo ya que tenía cerrados mis ojos, la mitad de mi pie estaba dentro de su boca, abrí mis ojos y pude ver como desfrutaba como si mis pies fueran un manjar único, con ojos cerrados tocaba mi pantorrilla sobre mis jeans que, a decir verdad a esas alturas estorbaban demasiado.

    «Déjame probarte las zapatillas, pero tus jeans no van con ellas… ¿Por qué no te lo quitas?» dijo con voz llena de calentura tal vez pensando que me negaría.

    Me puse de pie y desabroché mi pantalón, su sorpresa fue mayúscula cuando miró asomarse una diminuta tanga rosa debajo de el… Instintivamente comenzó a masajear su miembro que ya imaginaba yo grande y venoso.

    Terminé de sacarme los jeans y mis piernas perfectamente depiladas quedaron expuestas ante su mirada lujuriosa, le ofrecí mis muslos llenitos, suaves y femeninos, él dirigió su boca directamente a mis ingles mientras sus manos se ocuparon de mis nalgas manoseando cada centímetro y dando un par de nalgadas tímidas aún, pero deliciosas que me hicieron lanzar un gemidito de placer (cabe señalar que soy muy ruidosa, me gusta gemir y hasta gritar si mi hombre me provoca)

    Se contuvo un poco para calzarme esas hermosas zapatillas, de verdad quería verme en ellas, supongo que le excitaba aún más si mis pies calzaban unos tacones divinos… ¡A mi también!

    Así lo hizo y de verdad lucían hermosas en mis pies, me sentía toda una diosa con esos tacones y con ese hombre adorando mis pies.

    Yo no aguantaba más, necesitaba por lo menos mamar ese miembro, que aún dentro de su pantalón lucía espectacular.

    «Sácalo papito» sólo atiné a decir debido a la excitación del momento, él se prisa bajó el zipper y extrajo de sus pantalones una verga negrita, mediana pero muy gruesa… Yo comencé a masajear con mis manos.

    Le pedí que se sentara mientras yo hacía lo propio frente a él y con mis pies comencé a acariciar su verga cada vez más dura, él solo suspiraba y dejaba a mis pies hacer el trabajo.

    Continuará

    Gracias lindos por leer, recuerden que pueden mandar sus mensajes a [email protected] se los agradeceré mucho, me mantienen cachonda!

    Besos!

    Tania love