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  • Mi padre dentro de mí

    Mi padre dentro de mí

    Me gusta abrir mis piernas, tocarme, acabar; más aún, abrir las piernas mientras un hombre ve como me complazco y terminar mirándolo masturbarse; pero, me sucedió algo que me excita hasta hoy, que ni en mis mas perversas fantasías hubiera imaginado.

    Estoy casada con un hombre maravilloso y el sexo es muy bueno; pero, por su trabajo, él viaja y he optado por masturbarme para apaciguar las ansias que siento.

    Cuando estaba embarazada de mi primer hijo, mi esposo salió de viaje y decidí quedarme en casa de mi padre; había quedado viudo hacía poco tiempo y creí que sería buena idea.

    El solía irse a la iglesia un par de horas por las tardes por ensayo de coro y yo me quedaba sola. Un embarazo de 5 meses no me impedía tocarme.

    Cuando vi que salió, fui a la recámara y me puse a leer. Mientras leía, mi vagina comenzó a humedecerse; traté de pensar en otra cosa; pero, tenía la necesidad de un orgasmo.

    Traía un vestido de tirantes, así que sólo me acosté en la cama, me quité la pantaleta y comencé a tocarme. Mi vagina chorreaba, necesitaba acabar, se sentía muy caliente.

    El orgasmo llegó pero no con la intensidad que yo quería. Volteé a la puerta y vi a mi padre que se masturbaba mirándome la vagina.

    Traté de taparme y él se me acercó.

    – Te ves muy rica y se nota que necesitas sacar eso que tienes.- me decía sin dejar de mirarme.

    Agarró mis tobillos y abrió mis piernas; fue un movimiento decidido, me iba a coger.

    – No, papá; qué haces? No lo hagas.- le decía mientras me abría las rodillas y metía su cabeza en mi entrepierna.

    Su lengua recorrió desde mi culo hasta mi clítoris, recogiendo todo mi líquido. Me llegó otro orgasmo más fuerte cuando metía y sacaba su lengua de mi, libando todo lo que me salía.

    Le agarré la cabeza y la restregaba en mis labios vaginales buscando más placer; él usaba la lengua con maestría, sabía mamar una vagina.

    Cuando sintió que mi vagina se contraía buscando un falo, se enderezó y apuntó su verga a mi entrada; era la primera vez que veía esa verga que me dio la vida, erecta y lista para entrar en mi.

    Era larga, gruesa; la cabeza parecía explotar por la excitación; gotas de líquido salían en abundancia, humedeciendo esa bola. Pasó sus dedos sobre la cabeza expandiendo el líquido, eso me excitó más.

    – Ponte un condón… por favor… no debes dejar tu líquido dentro de tu hija.- le rogaba mientras veía y sentía cómo paseaba su falo a lo largo de mis labios vaginales, juntando sus líquidos con los míos.

    – Ahora vas a tener adentro lo que le metía a tu madre… y ya estás preñada… no hay peligro…- me decía mientras empujaba su verga dentro de mi.

    Entró todo en mi. Un suspiro de satisfacción salió de sus labios cuando se vio dentro de mi. Yo estaba perdida en el placer; no pensaba, solo sentía los orgasmos uno tras otro.

    No se movió, se quedó dentro disfrutando el apretón de mi orgasmo. Me destapo los pechos; mis pezones estaban erectos y sensibles; empezó a mamar y logró sacar un poco de líquido de ellos; esa sensación de ser usada me estaba volviendo loca, perdí la cuenta de las veces que me vine.

    Me agarró las nalgas y empezó a bombear. No supe cuanto tiempo me estuvo cogiendo; pero, yo estaba disfrutando.

    Aceleró el bombeo; estaba a punto de venirse; quise moverme para evitar que se viniera adentro; pero, sus manos en mis nalgas me impedían cualquier escape.

    – No te vas a escapar… los vas a recibir adentro.- me dijo acelerando el bombeo.

    – Te estás cogiendo a tu hija… vas a echar tu leche adentro de tu hija.- le decía yo sin convicción.

    – Eso lo hace más delicioso y perverso… recíbela toda.- me dijo con una sonrisa.

    – Échamelos adentro, entonces… acaba adentro de mi.- le contesté mientras le agarraba las nalgas y lo apretaba hacia a mi.

    El temblor de su cuerpo fue tremendo; sentía como se vaciaba dentro, era muchísimo; me hizo venirme otra vez.

    Al terminar, se salió y se fue.

    Yo me quede dormida, estaba exhausta.

    Me cogió varias veces más hasta que regrese a mi casa.

    Mi esposo nunca lo sabrá; el amor filial no es algo que se pueda presumir abiertamente.

  • Mi suegra nuevamente me invita a cogerla

    Mi suegra nuevamente me invita a cogerla

    Si leyeron “Mi suegra me invita a cogerla”, les cuento que terminé separándome definitivamente de Claudia. Sus celos enfermizos terminaron destruyendo nuestra pareja. A pesar que Daniela me ofrecía quedarme con ella en su casa, preferí alquilar un departamento para estar tranquilo, pensar bien, y después tomar decisiones.

    Igualmente, nos seguíamos viendo y teniendo encuentros geniales. Es una mujer muy inteligente y sabiendo como había terminado mi pareja, en ningún momento me presionó. Con Nora, mi suegra, quedamos en una relación espectacular.

    Hace quince días, estaba en casa de Daniela para llevarla al aeropuerto. Viajaba a ver a su familia por diez días, y apareció Nora.

    – Que sorpresa, no esperaba que nos acompañes. Dije cuando entro a la casa.

    – Hola Guille, me pidió Daniela que venga para acompañarlos.

    – Ah… dije sorprendido.

    – Hola amiga, vamos yendo, en el auto les cuento.

    Cargamos las valijas y emprendimos viaje al aeropuerto. Ni bien arrancamos Daniela dijo:

    – Nora, me voy diez días como te dije por teléfono y Guille va a quedar solito… Dijo Daniela.

    – Tranquila que no me pienso meter en el medio de Uds. Tengo códigos.

    – Eso lo sé. Pero quiero pedirte que lo cuides, que estés atenta a sus necesidades.

    – No hay problema, cualquier cosa me llamas Guille, creo que eso está descontado. Dijo mi suegra.

    – Gracias Nora, pero me arreglo bastante bien con las cosas de la casa.

    – Eh… no me refería a eso mi dulce… Dijo Daniela y me miro sonriendo con malicia.

    – ¿Entonces? Pregunte.

    – Norita, vos me entendés… no quiero que aparezca una pendeja y me lo robe. Ni una ex…

    – Sos guacha… Entonces: vos lo que querés es que lo “atienda”. Me va a costar un esfuerzo muy grande te lo aseguro. Y este favor, me lo vas a tener que pagar muy caro.

    – Sos muy mala. Dijo Daniela largándose a reír.

    La dejamos en el aeropuerto y cuando volvíamos Nora me dijo:

    – Ya la escuchaste, tengo que cuidarte y atenderte. Estoy a tu disposición total…

    – Son tremendas las dos… No sé cuál de las dos es peor.

    – Somos amigas… Entonces, ¿Qué te parece si mañana salimos a cenar y a tomar algo?

    – Genial. Dije.

    Al día siguiente, la pase a buscar y estaba lista. Cuando salió me quedé sin palabras. Tenía una falda negra, bien ceñida al cuerpo, con un tajo sobre una pierna, una camisa blanca y un saco espectacular haciendo juego. Su maquillaje era perfecto.

    – No sabía que ibas a venir tan arreglada, me hubiese puesto otra ropa.

    – Estás divino, con esos jeans y ese saco sport. Quise vestirme así para lucirme al lado de tremendo tipo. Ah, le avisé a Daniela.

    – Ok. ¿Dijo algo?

    – Me puteo, pero ella me lo pidió. Dijo riendo.

    Fuimos a cenar, charlamos de diversas cosas, y después fuimos a tomar un par de whisky`s a un boliche. Nos sentamos en la barra, como me gusta, y seguimos charlando. Yo le daba la espalda a la puerta.

    – Guille, tranquilo. Acaba de entrar Claudia con unas amigas. Yo la manejo.

    – No podemos tener más mala suerte. Dije.

    – Hola hija, que sorpresa verte. Dijo Nora cuando se acercó Claudia.

    – Sorpresa la mía al encontrarte con mi marido, en un boliche y tomando whisky…

    – Tranquila que estás separada, y con Guillermo siempre tuve una relación espectacular. Y fui yo la que lo llamo para charlar, de mi negocio y de como la lleva en su nueva vida. No tenés nada que decir. Dijo mi suegra con firmeza.

    – Claro, puede hacer lo que quiera… Los dejo. Dijo y se fue con las amigas.

    – Te das cuenta que es una pelotuda, ni siquiera te saludó. Es mi hija, pero es una estúpida. Lamento el mal momento.

    – No te hagas problema. Ya no me importa. ¿Nos quedamos o nos vamos?

    – Nos quedamos, disfrutemos la noche, y después, nos vamos. No nos condicionemos por ella. No lo vale.

    Seguimos charlando y nos reíamos contando anécdotas, cuando llegó otra amiga de Nora y quedó a charlar con nosotros. Me la presentó como Amy, una mujer también de unos 45 años, hermosa por cierto, y tan elegantemente vestida como Nora.

    – No esperaba encontrarte y menos con tremendo hombre a tu lado. Dijo Amy.

    – Viste, y no te idas idea lo que es en la cama este tipo. Dijo Nora guiñándome un ojo.

    – Sos tremenda. Un gusto conocerte Guille. Me dijo Amy dándome un beso en la comisura de los labios.

    – El gusto es mío por cierto. Dije.

    – ¿Es tu pareja? Le preguntó a Nora.

    – No… es un poco complicado el tema… Es el ya podemos decir ex marido de Claudia, mi hija, que por cierto esta allá sentada, y él ahora esta diríamos en las preliminares de una relación con Daniela.

    – Ah bueno… vos con tu ex yerno, ¿Y Daniela?

    – De viaje… me pidió que lo cuide… que lo atienda para que no se lo robe una pendeja.

    – Que hijas de puta, las dos.

    – Porque vos sos una santa. No me hagas hablar Amy. ¿A que si te digo de tomar un whisky, y luego marchar los tres a mi casa no vas a decir que no?

    – Nora, con ese antecedente, que está empezando una relación con Daniela, a quien conozco y muy bien… claro que no voy a decir que no. Tremendo tipo debe ser, aparte, vos, su ex suegra me lo dice.

    – Guille, vos que decís, ¿La llevamos?

    – ¿Le vas a contar a Daniela que marchamos los tres? Pregunté.

    – Por supuesto que no!!! Me mata!!!

    – Entonces, no tengo problema.

    Estuvimos un rato más, las dos contaban sus “historias” y partimos a lo de Nora.

    – ¿Viste la cara de Claudia cuando nos fuimos? Pregunto Nora.

    – No, ni quise mirarla para que no piense cualquiera. Todavía tengo que hacer los papeles del divorcio, no quiero problemas.

    – Bien pensado. Bueno, te cuento que con Amy ya hemos compartido una cama, aunque solas en una noche de alcohol y locura. Y es muy puta… Una perra en serio. Hasta por el culo la cogí. Dijo Nora.

    – Ah bueno… no te imaginaba en esa faceta. Dije.

    – Ya vas a verme en acción… Dijo Nora mientras Amy estaba callada, mirándome por el espejo y sonriendo pícara.

    Llegamos y fuimos directo al dormitorio. Entre las dos se sacaron la ropa y cuando me acosté ya desnudo, las dos se pusieron junto a mí para besarnos tocarnos y jugar. Eran dos gatas en celo realmente. Amy fue la primera que me chupó la pija, y lo hacía con maestría. Nora me besaba y la miraba, hasta que tomándola de los cabellos, la hacía enterrarse mi pija en su boca por completo.

    – Como te gusta la pija putita… ahora dejame a mí. Dijo Nora.

    Nora se puso de rodillas y me comenzó a chupar. Para mi sorpresa, Amy se puso entre las piernas de Nora y le comenzó a chupar la concha. Nora chupaba y gemía casi al unísono. Amy, no paraba de chuparle la concha y se metía dedos en la concha. Así estuvieron un rato hasta que Nora me montó.

    – Como me gusta esta pija, por favor. Que placer… Dijo Nora mientras Amy no dejaba de masturbarse y comenzaba a chuparle las tetas.

    Nora se movía tranquila, disfrutando cogerme. Subía y bajaba con ritmo, enterrándose la pija por completo en su concha. Su calentura subía y apretaba la cabeza de Amy contra las tetas. Estuvo así hasta que llegó a un orgasmo.

    – La otra vez me quedé con las ganas… Haceme el culo Guille. Dijo Nora mirándome y se mordió los labios.

    – Ya que lo pedís… hagan un 69, vos arriba Nora.

    – Hijo de puta…

    Se pusieron y me puse detrás del culo de Nora, escupí su orto, acerqué mi pija y empecé a empujar despacio. Nora apenas se quejaba, y se agarraba de las sábanas. Fui enterrándola toda, para luego comenzar a bombear tomándola de la cintura. Amy se hacía una panzada chupando la concha de Nora, que le metía dos dedos en la concha y la masturbaba con fuerza. El culo de Nora estaba estrecho, un verdadero placer cogerlo. Estuve un rato hasta que acabé dentro y ella tuvo un fuerte orgasmo, apretando mi pija con su esfínter.

    Me corrí, y Nora se sentó en la cara de Amy.

    – Chupame el culo putita, disfruta la leche de este macho hermoso. Dijo.

    Amy chupaba el orto de Nora con locura, tragándose todo lo que salía. Cuando terminó, me chupó la pija, dejándola bien limpia, bajo la atenta mirada de Nora.

    – No puedo dejar de pensar que mina boluda que en mi hija. No tiene idea del tipo que tuvo a su lado. Dijo Nora.

    – Basta Nora. Dije.

    – Perdoname, tenés razón. Vamos por whisky Amy.

    Las dos fueron a buscar vasos y la botella. Nos sentamos en la cama y nos pusimos a tomar.

    – Supongamos que te digo que tenés el poder total sobre nosotras, ¿Qué nos dirías? ¿Qué querrías que hagamos? Preguntó Nora.

    – Wow… Por lo que dijiste, por como la tratas y se deja tratar, te daría carta libre para que la cojas delante de mí, y después la cogería yo.

    – ¿Escuchaste putita? Me da carta libre y después te agarra él. ¿Qué decís?

    – Encantada…

    Nora se levantó, fue hasta el placard y volvió con un arnés con un consolador bien grande, y otro consolador en la mano. Yo me senté recostado en el respaldar de la cama, y Nora al lado mío.

    – Toma el consolador, diviértete mientras me chupas la concha putita. Mostrale a Guille lo puta que sos.

    Amy se zambulló literalmente a chuparle la concha, mientras se metía el consolador en su propia concha. Chupaba desesperada, arrancándole gemidos y gritos de placer a Nora, que estirando una mano me acariciaba la pija y con la otra tiraba de los cabellos de la amiga. Era tremendo como la chupaba, y más la escuchaba gritar a Nora, más se enterraba el consolador. Nora tuvo un orgasmo pero Amy no se detuvo, siguió, pero sacó el consolador de la concha y se lo enterró de una en el culo.

    – Mira ahora Guille. Dijo Nora y le dio el arnés con el consolador.

    Amy se enterró puso de rodillas, sostuvo el consolador en el culo y se enterró el segundo en la concha. Nora se levantó y acercó su concha a la boca de Amy, que se daba con todo con los consoladores y comenzó a chupar nuevamente. Era tremendo ver como gozaba esa mujer. Tenía orgasmos a granel y no paraba. Cuando Amy tuvo un nuevo orgasmo, le saco el arnés de la concha y se lo puso. Se acostó y le dijo:

    – Putita, ese consolador en la concha, y sentate para meterte mi consolador en el orto. Quiero que me cabalgues.

    – Por supuesto Nora, ya.

    Mi pija estaba dura por completo, ver a esas dos mujeres coger era de locos. Amy estaba desenfrenada por completo, se enterraba totalmente los consoladores y gritaba de placer. Nora, la daba golpes en las piernas y apretaba sus pechos con fuerza, dejando sus dedos marcados.

    Me puse de pie y le acerqué mi pija a la boca a Amy. Dios, como se cogía la boca con mi pija, se la metía hasta el fondo, y con una velocidad tremenda. Por suerte me corrí sacando la pija de su boca, porque estaba por acabar.

    – Amy, ponete en cuatro. Dije.

    Ella se levantó y obedeció de inmediato. Puse mi pija en su orto, y la enterré de golpe. Ella dio un grito y mordió las sábanas.

    – Metete un consolador en el culo y cógele la boca al mismo tiempo. Dije.

    Nora no dudó un segundo. Se enterró el consolador y le empezó a coger la boca como demente. En realidad los dos la penetrábamos con todo. Amy como podía gritaba de placer. Estuvimos un buen rato, hasta que acabé en su culo llenándolo de leche. Nora enterró por completo los consoladores y tuvo un tremendo orgasmo. Amy temblaba como una hoja.

    Nos separamos y los tres nos dejamos caer en la cama. Amy, como antes, me chupo la pija limpiándola por completo. Sin hablar, Nora sirvió otra vuelta de whisky y fue al baño.

    – Por favor, que hombre, con razón Daniela lo quiere para ella… Dijo Amy.

    – Viste lo que es… Aunque no lo creas Guille, sos con el tipo con el que más gozo, y con el que más me suelto. Dijo Nora.

    – Me alegro entonces. Realmente un placer estar con Uds. Dije.

    – Daniela me dijo que te atienda bien… ¿Queres algo más? Preguntó Nora.

    – Ahora no… vamos a dormir un rato. Dije.

    – Pero… Dijo Amy.

    – Lo escuchaste, a dormir. Dijo imperativa Nora.

    Dormimos varias horas los tres en la cama. Fui el primero en despertar, y para mi sorpresa, con la pija bien parada y dura. Las dos dormían boca abajo. Nora con las piernas separadas, por lo que me puse entre ellas y me dejé caer, con mi pija apuntando a su orto. Ella dio un grito tremendo cuando entro hasta el fondo.

    – Me lo partiste… No pares. Dijo mirándome con lágrimas en los ojos Nora mientras Amy se despertaba y nos miraba.

    La hice poner en cuatro y tomándole con fuerza de la cintura le daba con todo. Nora gritaba de placer como pocas veces escuche a una mujer. Amy tomó un consolador y se lo metió en la concha mirándonos. Estuve un rato así, dándole con todo, hasta que Nora tuvo un orgasmo gigante.

    – Amy, acostate boca arriba, vos Nora, sentate en su boca. Dije.

    Levante las piernas de Amy, y como a Nora, le enterré la pija hasta el fondo del orto. Su grito lo ahogó la concha de Nora que estaba en su boca, que también gritaba de placer por la chupada de Amy. Durante varios minutos estuve cogiendo el culo de Amy, hasta que cerca de acabar, las hice poner de rodillas a las dos, y acabé en sus rostros. Ellas se lamieron mutuamente mi leche y me miraron sonriendo. Nora llevó una mano a su culo, y me la mostró: tenía sangre.

    – Como te dije, me lo rompiste. Pero fue genial sentirte tan caliente… Dijo Nora.

    – ¿Por qué te separaste de Claudia? Preguntó Amy.

    – Porque es insoportable lo enferma de celos que es. Dije.

    – También, con semejante tipo que sos. Dijo Amy.

    – No te equivoques Amy, si la boluda lo cogiese bien como nosotras, te aseguro que no tendría por qué sentir celos, pero si encima de celosa, te tienen que rogar para coger… Dijo Nora.

    – ¿Cómo sabes eso? Preguntó Amy.

    – Me lo dijo mi otra hija, Dalma, que por cierto, cuando le conté de nuestro primer encuentro, quedó calentita… No te extrañe que te llame Guille.

    – ¿Por qué le contaste a Dalma? Es para matarte. Dije.

    – Porque ella tenía una sola campana, y no es justo que esté enojada con vos cuando vos justamente no sos el culpable.

    En ese momento sonó mi celular y era Daniela por el sonido de alerta. Nora me gano de mano y atendió.

    – Hola Danielita… Pongo el manos libres…

    – Hija de puta, ayer me fui y ya estás en la cama de mi hombre, te voy a matar desgraciada.

    – Solo cumplo al pie de la letra tu pedido mi amor… tengo que aprovechar que no estás… y él está en mi cama…

    – Guille, ¿Por lo menos te atendió bien?

    – Espectacular… tiene un orto hermoso.

    – Desgraciada, le diste el orto… Dijo Daniela.

    – No te imaginas como me quedó. Si querés quedarte un mes… yo me sacrifico… Dijo Nora guiñándome un ojo.

    – Ni loca, vuelvo el lunes. Solo me falta que lo agarre Amy, con el hambre que tiene…

    – Hola Dani, soy Amy.

    – Las voy a matar, lo juro, las mato. Guille, ojo que el lunes a la noche te quiero todo para mí.

    – ¿Celosa? Pregunté

    – Eh… No, claro que no… eh… caliente, muy caliente.

    – Bueno… mejor así.

    Charlamos un rato y cortamos. Los tres nos largamos a reír.

  • Mi primera vez con Eduardo

    Mi primera vez con Eduardo

    Eduardo mi amor, te relato nuestro primer encuentro, como me pediste.

    I

    Entraste a mi casa esa primera vez. Como igual que tú estoy feliz de verte, de sentir que seré tuya dentro de poco. Me dejo abrazar y besar por ti, que buscas mis labios para nuestro primer beso de amor. Estoy contenta de haberte gustado de persona, y respondo con calor a tus besos y a tus manos que me tocan y buscan mi punto G, mi culito, sabiendo que será tuyo, solo tuyo en adelante.

    Me libero de tus brazos y corro a la cocina a prepararte un whisky que sé que te gusta. Lo traigo al sofá donde me esperas, mirando mis cosas de la casa. Estoy vestida con calza celeste y blusón azul, con lencería debajo. Me pinté un poco los labios, poco porque no sé si te gusta amor. Me haces brindar por conocernos y me dices que te gusto en persona, que ya conoces mi traserito por las fotos que te he enviado. Yo bajo los ojos un poco cohibida pero feliz por tus palabras, sé que me estas seduciendo como todo hombre con una mujer que le gusta. Me tomas las manos y preguntas si tú me gustas, yo digo que ¡siii!, te veo tan viril y decidido, y que estoy dispuesta a ser tu mujer.

    Te sonrío y buscas nuevamente mis labios, me besas la mejilla y una oreja, hasta llegar a mi boca, me tomas de la nuca y me acercas más a tus labios, me besas suave primero y luego fuerte, mordiendo suave mis labios, yo echo mis brazos a tu cuello y respondo a tu largo beso, siento tu lengua que explora mi boca, solo puedo gemir de gusto por la pasión que demuestras en esos besos. Luego siento tu boca que baja hasta mi cuello y lo besas mucho, me dices que te gusto de nuevo Eduardo, me preguntas si quiero ser tu mujer, aunque ya sabes que sí, pero quieres oírlo decir una vez más:

    –Sí Eduardo, quiero ser tu mujer, solo tuya–, te respondo suspirando de felicidad. –Por fin encontré un hombre como tú.

    Tú me dices:

    –Y yo una mujer como tú, Francy linda.

    Nos besamos más y solo gozamos ese momento. Tú me recuestas sobre el sofá y me besas más y más, desabrochas uno botoncitos de mi blusa y tocas mis tetitas. Son chiquitas amor, pero algo hay para tus manos y boca. Yo te abrazo fuerte y solo puedo gemir del placer que me das. Tus manos recorren mi cuerpo y tomas mis nalgas sobre la calza, las acaricias y aprietas, sabes que ya son tuyas, para tu placer, ya las conoces amor mío, al menos en fotos. Ahora están en tus manos, para tu deleite de macho. Siento tu paquete viril que se pone duro, eso me halaga, me pone feliz saber que te he excitado y que satisfaceré en poco rato tus deseos de hombre. ¡Estoy dichosa Eduardo mío…! Lo nuestro está resultando.

    II

    Me tienes recostada en el sofá besándome y acariciándome. Yo me dejo hacer, sé mi rol de mujer, solo te abrazo y respondo a tus besos. En un momento siento tus manos que se meten bajo mi calza y calzones y tocan mis nalgas. Las aprietas y acaricias, las abres, buscas mi punto G, mi agujerito con tus dedos. ¡Yo me siento morir amor, sentir tus manos viriles allí…! Tratas de introducir tu dedo anular dentro y lo logras, yo doy un gritito –Mi amor… ¿qué haces, quieres ya? –, te digo.

    –Sí Francy, quiero hacerte mía ya–, me respondes.

    –Eduardo, aquí no, llévame a mi cama, estaremos cómodos allí.

    –Bueno Fran, como quieras–, me respondes. –Pero antes quiero que toques esto–, me dices y me llevas mi manito a tu paquete.

    –Ohhh– exclamo, –¡amor mío, yo te provoco esto!

    Aprieto tu pene sobre el pantalón y pienso que pronto será mío, lo tendré dentro de mí, en ese momento seré tuya de verdad mi amor. Me levantas del sofá, me tomas la mano y me llevas hasta mi dormitorio. Ya lo conoces, has examinado la casa. Yo te sigo obediente, como debe ser una mujercita. Entramos y yo te pido luz baja amor, dices que está bien y pongo un velo sobre la lámpara de velador. La habitación queda con una luz amarilla por el velo. Al agacharme a poner el velo, siento que te acercas y oprimes tu paquete sobre mi traserito, me sonrío para mí y me quedo un momento quieta, sintiéndote por detrás. Tú te frotas contra mis nalgas, yo solo atino a murmurar mmmmm,

    –¿Te gusta amor –me preguntas.

    – ¡Síii…!

    Luego me das vuelta y me vuelves a besar, y comienzas a bajarme la calza, te agachas y me la sacas, yo de pie aún. Quedo en calzones y blusa. Tú te sacas la camisa y puedo tocar tu pecho de hombre, lo beso con cariño, ¡el pecho de mi hombre! Me ordenas que te desabroche el cinturón y baje tus pantalones, ya te has deacalzado y estás en calcetines amor, yo igual, descalza. Bajo tus pantalones y veo tus piernas de macho, tu slip inflado por tu pene duro. No puedo resistir amor mío, pero me pongo de rodillas y acerco mi mejilla a tu pene, sobre el slip. Siento tu olor de macho, muerdo suave tu pene sobre la tela. Me preguntas de nuevo si me gusta, «Lo adoraré amor mío» te respondo. «Bésalo» me pides. Bajo tu slip y lo veo, tu pene tus vellos, tus bolas de macho. Hermoso, pienso. Acerco mis labios y le doy el primer beso, lo muerdo suavecito, te miro hacia arriba y no puedo más amor: lo meto en mi boca. Qué placer tenerlo entre mis labios, duro gracias a mí. Lo chupo suave, siempre mirándote a los ojos, hacia arriba. Tú gimes un poco y eso me hace feliz. Siento que ya está húmedo, tibio. Tomas mi cabeza y lo metes más, hasta mi garganta casi. No sé si quieres acabar así; pero no, luego me levantas y me besas. Me sacas la blusa y me acuestas sobre la cama. Subes arriba mío y me besas el cuello, las tetitas, los hombros. Yo estoy encendida por ti amor. Luego me das vuelta boca abajo y me sacas los calzones. Ohhh, pienso, llego el momento de ser suya. Francy, debes aguantar si duele, pero será por amor.

    III

    Estoy boca abajo en la cama, como tú me pusiste, desnuda, a tu merced. Tengo un poquito de miedo por la primera vez contigo. Espero que seas suave al comienzo, después duro si quieres. Siento tus manos que aprietan mis nalgas, me das unas nalgadas suaves que me gustan mucho, dices que te gusta mucho mi culito, que será tuyo, «solo tuyo Eduardo», digo. Acaricias y de pronto me besas las nalgas. Uyy pienso, ¿me hará el beso negro que me prometió? Y siento tu boca que busca mi agujerito, lo lave y apliqué una cremita suave, siento tu lengua que lo lame y entra en mi culito… me siento casi desmayar. Amor mío, nunca me habían hecho eso, gimo como loquita y muevo mi colita de puro placer.

    –Amor mío… ¡me vuelves loca! –exclamo.

    Nadie nos escucha, así que puedo gritar y gemir. Tú te ríes un poco y sigues lamiendo y chupando mi agujerito. Ya nos tenemos confianza y podemos darnos a esas intimidades de pareja, así como yo mamé tu pene amor mío.

    Luego te pones detrás y levantas mi cintura, me pones en cuatro. “Llegó tu hora Francy”, pienso para mis adentros. Mi macho entrará dentro de mí, será el momento en que seré suya de verdad.

    Siento tus manos que abren mis nalgas, siento que te quedas mirando mi agujerito que será tuyo, pones tu pene duro en mis nalgas y lo frotas en mi rayita, me das unos golpecitos deliciosos con tu verga, jugando con tu Fran.

    –¿Estas lista amor? –, preguntas: Casi no me sale voz, y digo bajito: «Siií». Echas saliva en la entrada y en tu pene, y comienzas penetrar.

    –Relajese amor, no se ponga dura, así entrará fácil–, me dices.

    Yo lo hago y dejo de apretar mi culito. De improviso siento un dolorcillo, la cabeza de tu pene ha entrado, y comienzas a penetrar.

    –Despacio, despacio, te ruego mi amor», digo.

    –Sí Fran, tranquila–, me respondes.

    Siento que va entrando poco a poco, te detienes y me dices que está todo dentro. –¡Ohhh…! – grito, –¡mi amor, ahora soy tuya!

    Comienzas a sacar un poco y volver a entrar, me duele algo, pero va pasando. Tomas un ritmo más fuerte y sigues dándome durante un buen rato. Me das palmadas en las nalgas que me ponen más ardiente, y me mueves el culito cogiéndome fuerte con tus manos. «Es como mi vagina» pienso. No puedo aguantar y exclamo: «Te amo, te amo». Las mujeres somos así amor.

    –¿Te gusta, te gusta Fran? – me preguntas varias veces, y yo atino a decir solo “¡Siii! muuucho, sigue amor mío, estoy como loca amor, deseaba tanto un macho como tú…” Sigues un buen rato y de repente siento tus movimientos y sé que vas a acabar, siii, te hago acabar rico, bufas como un toro. “Le di un orgasmo a mi macho”, pienso dichosa.

    Cuando acabas te desplomas sobre mí y me oprime bajo tu peso. Yo boca abajo, mis piernas abiertas y tú todavía dentro de mi, besándome la nuca y los hombros. Me giras la cabeza y me besas fuerte en mis labios.

    –No salgas aún amor mío–, te ruego, –quédate quieto dentro de tu Francy un poquito más.

    Así nos quedamos un rato, felices ambos. Yo me siento mujer, aunque no lo sea, he satisfecho los deseos de un macho, mi dueño de ahora en adelante. «Te amo» susurro dichosa, como nunca lo había estado.

  • Despedida de soltera, mi hermano el stripper

    Despedida de soltera, mi hermano el stripper

    Tengo un hermano que está muy bueno, hace mucho ejercicio y le gusta nadar, o sea un cuerpazo. Intelectualmente lo sé. No puedo evitar fijarme en su torso cuando se pasea sin camiseta por casa o en sus duras piernas que luce cuando lleva solo un bóxer apretado.

    Entonces también me fijo en su polla morcillona, y es que una no es de piedra. Pero al ser mi hermano menor que yo la verdad es que no estoy al tanto de la mayoría de sus actividades. Aunque en general nos tratemos con cariño y no discutamos demasiado. Él hace su vida y yo la mía.

    Por eso todo lo que pasó me pilló de sorpresa.

    El sábado pasado me habían invitado a la despedida de soltera de una compañera de trabajo. Como en esos eventos las cosas suelen salirse de madre fui preparada para la batalla.

    Si ligaba no me iba a pillar desprevenida. La mini mas corta y ajustada de mi armario y un top por cuyo escote rebosaban la mitad de mis tetas. La lencería reducida a la mínima expresión, un tanga que apenas me tapaba los labios de la vulva. Y unos cuantos condones en el bolso.

    Ya nos habíamos tomado unas copas antes. Todas llevábamos por la calle la impresentable, digo imprescindible diadema con una polla de peluche sobre la frente. Y todas habíamos empezado a beber fuerte.

    Las bromas y los piques entre nosotras iban subiendo de tono y las provocaciones a los tipos con los que nos cruzábamos a veces algo escandaloso. Como había afinidades entre algunas se formaron grupitos o parejas de forma natural.

    Yo aún no había encontrado con quien quedarme y fui pasando por los grupitos y dando largas a las insinuaciones que recibía. Tanto de los tíos con los que nos cruzábamos, que no me gustaban demasiado, como de alguna de las participantes en la fiesta con inclinaciones sáficas.

    Cuando la fiesta se trasladó al chalet de una de las amigas de la novia ya íbamos algo perjudicadas. La idea era hacer la fiesta mas íntima y que solo las participantes en la orgia, digo fiesta, supieran lo que allí pasaría.

    Cuando la cosa se pusiera seria no era cuestión de que nos vieran por la ciudad disparadas en actitud sexual.

    En la casa todo estaba preparado, en el salón: la decoración con los habituales falos y demás símbolos sexuales, el alcohol estaba presente con mas que generosidad, la música sensual y alta. Los regalos horteras; libros de autoayuda, vibradores y lencería.

    Todo lo que habíamos hecho llegar previamente estaba sobre una mesa en un rincón. La conversación subía rápidamente de tono, pero había un clima de anticipación. Desde luego el plato fuerte era el estríper.

    Aunque algunas de ellas ya habían empezado por su cuenta. Dos compañeras de trabajo se besaban con mucha lengua en un rincón metiéndose mano bajo la ligera ropa, acariciando piel. Y yo en la inopia sin saber que entre algunas de ellas había rollo bollo.

    Llamaron al timbre y dos de las que lo organizaban fueron a abrir. Mientras yo me dedicaba a mi copa y a calar el ambiente. De no haber otra cosa no me hubiera importado unirme a las dos del rincón o intentarlo con alguna de las otras invitadas.

    Casi se me cae el tanga al suelo cuando veo aparecer por la puerta de la cocina a mi hermano. Únicamente ataviado con un mínimo taparrabos y meneando el duro culito al ritmo de la música.

    Menos mal que nadie había visto la cara de boba, de pasmo, que se me había quedado. Todas estaban pendientes de la tableta de músculos perfectamente definidos del abdomen del estríper. Mirando arrobadas sus pectorales, que movía bajo la piel del torso cuando forzaba los biceps y el bulto que su polla marcaba bajo el tanga.

    Me quedé en segundo plano mientras veía a las demás cachondas babeando por el cuerpo perfecto de mi hermano. Ninguna de ellas le conocía previamente lo que me ahorró tener que dar explicaciones en un primer momento.

    Como fueron las otras las que se lanzaron sobre él tampoco me descubrió entre su público, al principio. El chaval tenía tablas. Sabía como esquivar las manos mas ansiosas, mientras seguía bailado. Calentando a las demás sin dejar de centrar su atención en el zorrón de la novia.

    No tenía ni idea de donde podía haber conseguido esa experiencia y en ese momento me di cuenta de que apenas conocía a mi propio hermano.

    A esas alturas la novia ya tenía las tetas talla ciento diez al aire. El chico se inclinaba hacia ella sacando el culo prieto para que las demás se lo manosearan. Le daba unos buenos lametones a sus gruesos pezones y la manoseaba entera por encima del vestido mal colocado.

    Estaba convencida de que de seguir las cosas por ese camino en poco tiempo se la pasaría por la piedra probablemente delante de todas las demás. Que tan desnudas como la protagonista de la fiesta esperarían su turno para catar rabo.

    Noté una mano suave acariciando mi desnudo muslo justo al borde de la faldita. Había empezado en la rodilla, muy leve pero no había dejado de subir hasta colarse por debajo de la tela. La sensación de la caricia era deliciosa. Tan embelesada estaba mirando a mi hermano que no sabía cuando se había acercado.

    Al ver mi actitud pétrea otra de las participantes de la juerga se había decidido a echar el lazo conmigo. No me importaría tener un entretenimiento femenino mientras el cuerpo de mi hermano me excitaba tanto como a las otras.

    Aunque estaba tan centrada en él que apenas me había fijado en las oportunidades que tenía alrededor. Me limité a abrir las piernas para animarla lo suficiente como para que continuara con la caricia.

    Era la hermana mayor de la novia una cuarentona voluptuosa y cachonda. Llevaba un vestido ajustado de amplio escote barco que invitaba a explorar por debajo de la tela.

    Lo de las tetas talla cuento diez o más debía ser cosa de familia puesto que todas las chicas de la parentela de la novia presentes tenían una buena dotación en la delantera.

    Aproveché para deslizar mi mano por debajo de su corta falda y descubrir que ya se había librado de su lencería. Dos de mis dedos se mojaron de inmediato al llegar a los labios de su vulva depilada.

    Ella también había localizado los míos aún cubiertos por el humedecido tanga pero haciéndome disfrutar de la misma manera. Nos dedicamos a masturbarnos la una a la otra con ternura, ausentes, sin perder de vista el bonito espectáculo masculino.

    Por fin la novia le arrancó el tanga a mi hermano que se le quedó destrozado en la mano. La prenda estaba preparada para eso, la sujetaban dos corchetes, claro. Saltando frente a su rostro la hermosa, durísima y bien depilada polla. De entrada se la puso entre las peras apretándola entre ellas en una cubana.

    No me había fijado en casa que el cabrón se había pelado del todo y eso que le había visto salir de la ducha con una pequeña toalla atada a la cintura infinidad de veces.

    Ella le dio unas lamidas y besos a los huevos. Mientras una de las manos de él se perdía dentro de su tanga ya medio descolocado buscando su coño. Ella tenía el top del vestido enrollado en la cintura y la lencería escasa y sexi empezaba a bajar por sus muslos. En cuestión segundos se quedaría desnuda del todo.

    Antes de follarla mi hermano empezó una gira por la sala para tener contento al resto de su dedicado público. Para que todas las demás pudieran ver de cerca el fenomenal aparato que calzaba y si querían tocarlo o lamerlo.

    No faltaba quien se lo metía en la boca o le daba unas lamidas a los huevos. El duro pene se paseaba entre las hambrientas mujeres que parecía que no habían visto uno en su vida a juzgar por la actitud desmelenada y las caras de vicio que ponían.

    Aunque mi amante lésbica y yo estábamos medio ocultas en las sombras él se acercó al sofá donde nos metíamos mano. Se le desencajó la mandíbula al reconocerme, pensando que yo me chivaría a nuestra madre.

    Me di cuenta de que yo no quería que se viniera abajo, el aparato, fastidiara la fiesta y se quedara sin cobrar. Le miré a los ojos con cara de morbo, lo que en realidad fue algo natural en ese momento y sin usar las manos me tragué su polla hasta donde pude.

    Aproveché para jugar con lengua con el glande ya que la tenía en la boca. De inmediato me di cuenta que a él le estaba pareciendo una situación tan morbosa y lasciva como a mí. Se le puso la polla mas dura, si eso era posible dentro de mi boca. Procuraba esmerarme con su bonito rabo.

    Me saqué las tetas del top, como no llevaba sujetador no fue difícil. Estaban algo apretadas en el escote pero merecía la pena. Cónicas, duras, sabía que le gustaban por como me las miraba en casa.

    Tampoco es que yo me tapara mucho delante de él al cambiarme o salir del baño. En ese momento la conexión entre los dos era total y no habíamos intercambiado ni una palabra.

    Las demás se hubieran dado cuenta de nuestro parentesco si hubiéramos abierto la boca… Bueno yo la tenía muy ocupada en ese momento con su rabo dentro como para hablar.

    La hermana de la novia también quería su parte del pastel y mientras yo me dedicaba a la parte frontal ella estaba pasando su legua golosa por el marmóreo culo de mi familiar. Saboreando su sudor le lamía el culo incluso pasando la lengua por su raja y separaba las nalgas con las manos.

    Noté cuando le llegó al ano con la lengua. La polla dio un salto en mi boca en ese momento poniéndose aún más dura.

    Me hubiera encantado hacerme con su semen en ese instante en mi boca. Pero eso hubiera estropeado la fiesta, así que lo dejé ir con un azote suave en una de sus pétreas nalgas en cuanto mi amiga separó la sin hueso de ellas.

    Volví a dedicarme a mi voluptuosa nueva amiga no sin que mi hermanito nos echara un buen vistazo de reojo mientras volvía con la novia. Se había dado cuenta de mis jugueteos con la chica que tenía al lado y me sonrió.

    A esas alturas ya tenía la falda de su vestido recogida en la cintura y los muslos lo mas separados que podía, entregada a mis dedos traviesos. Los míos hacia rato que se habían separado dejando que ella acariciara mi xoxito. Nuestros muslos se rozaban.

    Tras dejar marchar al estríper me giré hacia ella buscando su boca con la mía. Estaba muy excitada. Con el sabor de la polla de mi hermano en la legua se la metí entre los labios buscando la suya para un intercambio de saliva.

    La mano que hasta ahora había tenido en su coño fue a por sus tetas bajando el escote hasta el vientre y liberando toda aquella abundancia a la vista de toda la que nos mirase. Como las mías, mucho mas discretas, ya estaban al aire aprovechó para inclinarse a comérmelas. Estaba claro que no eran las primeras que se merendaba a juzgar por su pericia y mis gemidos que se mezclaban con los de casi todas las demás.

    Ya ninguna tenía toda la ropa en su sitio y la que no tenía compañía se daba placer sola o intentaba acercarse al estríper y acariciarlo.

    Todo ello podía verlo mientras apretaba la cabeza de mi amante contra mi pecho. Ella me estaba liberando de mi top para poder besarme las tetas a gusto y mientras lo hacía me lamía las axilas, el cuello o los hombros.

    Cuando hizo a un lado mi pequeña falda en el sofá en el que estábamos la emprendió con mi tanga encharcado que fue bajando por mis muslos. Acariciaba mi coño por encima de la escasa tela haciéndome gemir.

    Al oído me decía:

    – Pensaba estar a estas alturas de la fiesta con un tío pero es que tú estás buenísima.

    – ¡Gracias! Tu tampoco estas nada mal. ¿De dónde habéis sacado todas esos melones?

    Le contestaba sin dejar de manosearlos. Me tenían abrumada.

    – Parece ser que de nuestra abuela que los tiene enormes.

    Estaba segura que ella se los había visto, a juzgar por la dedicación que le brindaba a los míos. Entre tanto mi hermano había conseguido desnudar del todo a la hermana de mi amante.

    No se me escapa el paralelismo, yo con la hermana de la novia y ella con el mío. Él se había sentado y ella se estaba subiendo sobre su pubis clavándose la polla despacio pero con firmeza.

    La cabeza levantada mirando al techo y suspirando. De su garganta extendida al máximo escapaban gemidos guturales dirigidos al techo de la estancia.

    A juzgar por esa noche el novio va a llevar una cornamenta que no le va a dejar cruzar ninguna puerta por ancha que esta sea. Aunque es probable que en ese juego participen los dos.

    Yo en cambio recostada del todo estaba recibiendo lengua entre mis muslos. Con las piernas bien levantadas y la faldita que era lo único que me quedaba sobre mi vientre.

    Era buena moviendo la húmeda y eso unido al ambiente de excitación general y a mi propia calentura que alcanzaba cotas estratosféricas me estaba corriendo como pocas veces. Claro que ver como mi hermano se follaba a una maciza y las tetas de esta rebotando delante de su carita de niño bueno también colaboraba.

    La novia parecía agotada pero satisfecha con la actuación del estríper cuando se bajó de encima de su cadera. Su cara de felicidad indicaba que el rabo de mi hermano le había dado orgasmos para unos días.

    Pero él no se había corrido y aunque tenía objetivos suficientes por la sala me buscaba con la mirada delatando las ganas que tenia de follarme a mí. Para seguir disimulando y que pareciera algo lógico subí a mi amiga al sofá para comerle yo el coño.

    Inclinada sobre ella que arqueando la espalda me ofrecía todo, coño y culo yo me limité a subirme al mueble y a cuatro patas levantar bien la grupa y menear el culito, como llamándole.

    No sin que alguna lo interceptara por el camino para deleitarse con los jugos de la novia chupándolos del nabo de mi hermano este se dirigió hacia nosotras. Pronto noté sus manos agarrando mi cintura, su glande pasando despacio por mis encharcados labios.

    Jugaba conmigo y con mi calentura. Llevaba mis jugos de la vulva al ano y yo desesperaba porque me la metiera y me daba igual el agujero.

    Me eché hacia atrás separando la legua del conejo de la chica y conseguí clavármela yo sola. Entonces él dio el primer empujón logrando que sus huevos tocaran mi excitado clítoris y que diera con la lengua en la vulva que tenía frente a mí.

    De las tres bocas escapó un gemido de puro gusto simultaneo. Los tres habíamos conseguido lo que buscábamos. Mi hermano empezó a follarme firme. Mientras sus golpes de cadera hacían que mi lengua repasara con firmeza el xoxito y recogiera todos los jugos que resbalaban de él.

    De vez en cuando otra participante se acercaba al trio que formábamos buscando un beso o acariciar mas piel.

    El estríper se prodigaba con ellas dándoles lengua y separando una mano de mi culo les acariciaba las tetas o el coño. A más de una le hizo un dedo hasta que se corrió. Algunas también se morreaban con la hermana de la novia dándole sus salivas y magreando sus enormes pechos.

    Casi todas pasaban sus manos por mi piel en suaves caricias. Ni mi hermano ni yo dábamos muestras de conocernos mientras su polla me llegaba al cuello del útero. Gracias al diu que no me quedé preñada por que se descargó allí al cabo de un rato.

    Por lo que había aguantado tuvo que ser una gran corrida pues mi amiga volvió a lamerme el xumino y aún saboreó el semen que rezumaba.

    Estaba claro que la fiesta se había convertido en una orgia. Se habían desembalado los dildos que mas de una le había regalado a la novia y por todas las superficies un poco cómodas se veían chicas disfrutando de sus cuerpos, muchas, prácticamente todas, juntas y mezcladas.

    Mi hermano me dijo al oído:

    – Ya he cobrado y están todas distraídas. Vámonos.

    Nos despedimos a la francesa. Los tangas, ni el mío ni el suyo, aparecieron ni nos molestamos mucho en buscarlos. Agarré la falda y el top y me fui tras el duro culo del estríper hacia la cocina donde él tenía sus vaqueros y su camiseta.

    Nos vestimos como pudimos y salimos a la a esas horas desierta urbanización. Como yo no estaba en condiciones de conducir había ido en taxi con otras chicas. Pero mi hermano tenía su coche allí al lado. Ahora me explicaba como había podido pagarlo sin pedirle dinero a nuestros padres.

    Me subí al asiento del pasajero con el coño aun soltando su lefa. Iba a manchar el asiento, lo que no le impartan un pimiento. A saber cuantas antes que yo habrían dejado sus jugos en esa tela.

    Antes de arrancar se inclinó hacia mi y me dio un morreo que me sacó toda la saliva de la boca con su lengua rozando mi campanilla. Su mano fue sola hacia mis tetas por dentro del escote pellizcando mis durísimos pezones con suavidad.

    No hacía ni quince minutos que él se había corrido pero aun así poniendo mi mano sobre su bragueta pude apreciar la potencia y el tamaño de la polla de mi hermanito.

    Por fin arrancó y nos alejamos de allí. Pero durante todo el camino no apartó la mano de mi muslo y a veces de mi coñito que chorreaba.

    Cuando llegamos a casa, tirando de su mano lo arrastré a mi habitación. Su polla volvía a estar en condiciones, puede que por ver mi culito que la falda recogida en la cintura le enseñaba subiendo delante de él por las escaleras.

    Mi ropa, la poca que tenía cayó al suelo sin mas preámbulos y la suya se la arranqué con impaciencia.

    -¡Follame! Tato.

    Él quería seguir jugando y me hizo sentar sobre su cara para comerme entera lo que apenas había podido probar en la despedida. No solo maneja bien la polla, con la lengua hace maravillas.

    Clavándomela en el xixi y en el ano me hizo ver las estrellas. Ensalivando bien mi culo me hizo moverme hasta su cadera donde yo sola me la clavé. El glande pasaba firme dilatando el esfínter.

    Me mordía la mano para evitar que nuestros padres oyeran mis gemidos mientras subía y bajaba sobre su pubis. No dejaba de acariciarme el clítoris potenciando el orgasmo que me llegaba.

    Me derrumbé sobre su torso poderoso, hundiendo la cabeza en el hueco entre su cuello y su hombro. Sin sacarme la polla del culo, aplastando mis tetas sobre su pecho.

    Dándole besos en el cuello, lamiendo el filo de su mandíbula mientras recuperaba el ritmo de mi respiración. Me rodeó con sus fuertes brazos. Acariciando mi piel.

    – Si llego a saber esto antes, no te me escapas. Hermanito.

    – No sabía que te fuera la carne y el pescado… Me recordó en ese momento con su media sonrisa ladeada.

    – ¿Por qué no? Si el caso es pasarlo bien.

    – No, si me encanta. Nena… A mí tampoco me importa el género demasiado. También me lo monto con chicos. Ahora que nos conocemos mejor quería proponerte algo.

    Me decía con una sonrisa lasciva.

    – He estado buscando una chica. Me han ofrecido hacer un show de vez en cuando en una sala. Pero necesito una compañera. Alguien tan lasciva y viciosa como tú.

    – ¿Me lo estás ofreciendo?

    – Pues claro… Ganarías un dinerillo, bastante, y además lo pasaríamos bien. Creo que disfrutaríamos los dos. Me ha parecido que no te importaba follar con público esta noche. Y sobre todo follar conmigo.

    – Bueno si. Debo ser algo exhibicionista. ¿A quién habremos salido? Y tenerte dentro está siendo una de mis mejores experiencias hermanito.

    Todo ha ido muy deprisa. Esta noche es nuestro debut como pareja en un espectáculo erótico. Sé que vamos a ofrecer un show excitante y morboso. Puede que intente incluso sacar al escenario a un chico o chica guapa de entre el público.

    Vamos a poner todo de nuestra parte. Sí que nos estamos pensado el anunciarnos como hermanos para darle mas sabor, mas morbo.

  • Noche de aniversario

    Noche de aniversario

    Faltaban 15 minutos para que el reloj diera la media noche dónde iniciaría nuestro aniversario del mes y tenía planeada una hermosa velada para mi amado…

    Decidí colocar una alarma justo a las 12 para que fuese parte del juego, tomé una toalla y algunas cosas que me lleve a la ducha conmigo… No resistía las ansias y ganas por estar frente a él, así que me duche muy suavemente acariciando mi piel con el jabón líquido, acariciando mis senos muy lento y sintiendo cómo la excitación me estaba invadiendo de solo pensar todo lo que pasaría está noche…

    Me puse linda para él, un poco de maquillaje y un conjuntico lindo, que a simple vista se dejaba ver mi cuerpo semidesnudo, pero al mismo tiempo mi piel erizada y lista para su roce…

    Finalmente entré al cuarto donde él estaba, para su sorpresa, me pare en la puerta de la habitación cerrando la puerta lentamente mientras dejaba que me mirara con expresión de inquietud… Para nada se esperaba verme con poca ropa ante él y se notaba que en cuestión de segundos su curiosidad se encendió… y más que eso…

    Justo en ese momento sonó la alarma a media noche, me acerque para apagarla y le dije que era justo a tiempo, le felicité por nuestro aniversario y lo mire con tal deseo, dejándole saber con mi mirada que el sería mi postre preferido esa noche…

    Se puso de pie frente a mi, sin quitarme la mirada de encima, admirando mi cuerpo poco a poco y dejándose llevar por la lujuria, plantó varios besos en mis labios, mejillas, mi cuello y queriendo tomarle justo ahí y ahora…pero yo necesitaba volverle loco y dejarlo a punto de ebullición así que se me ocurrió pedirle que me tomara fotos sensuales de la ropita linda que tenía puesta, fotos que serían para sus ojos. Fotos que el mismo decidió de que maneras tomarla para aumentar la curiosidad del momento…

    Estando en la posición correcta para una foto sensual, dónde estaba prácticamente boca arriba de manera invertida en la cama, se me fue acercando lento hasta el punto que podía notar como su pantalón estaba a punto de caerse y al mismo tiempo se endurecía esa parte de su cuerpo con la que pronto jugaría…

    Sin cambiar de posición, dejo caer su pantalón dejando salir esa dura y deliciosa erección que solo provocó en mi unas inmensas ganas de saborearlas y sin pensarlo más, termino la sesión de fotos al posar mis labios en su erección y empezar a lamerlo y chuparlo de manera suave mientras tenía su desnudez ante mi…

    Seguí de esa manera lamiendo, chupando, tocando con mis manos esa delicia de erección, cada vez se ponía más duro y decidí darle un pequeño regalo más… algo que ambos deseábamos de alguna manera… Le pedí que se recostara en la cama boca arriba y acto seguido me puse sobre él, con mi entrepierna sobre su rostro dejándome las manos y la boca libre para seguir saboreando su erección… en ese momento sentí como jalo mis caderas sobre él y sin dudarlo metió su lengua en mí, como si estuviera sediento de mi ser… Estaba moviendo su lengua a ritmo demasiado extasiante que no podía parar de gemir mientras a ritmo lamía y chupaba su pene duro.

    Me chupaba, lamía el clítoris con pasión, me atraía con sus manos y me llenaba de placer… estábamos por primera vez en esa aclamada posición que llaman 69 y se sentía demasiado delicioso… Recuerdo que por momentos me movía para ver su rostro mojado por mis fluidos y no podía aguantarme volver a hacerlo solo para sentir su lengua en mi otra vez…

    El solo recordar todo esto, hace que mi piel se erice y mi entrepierna se moje, pues fue demasiado placer y estoy segura que lo volveré a hacer, de lo rico y delicioso, no me puedo aguantar el volverlo a ver y hacer todo esto otra vez…

    Después de varios minutos de esa manera, le senté en la cama a mirar su rostro excitado y con la respiración entrecortada no pude hacer más que desearle con todo mi ser, yo necesitaba sentirle adentro y que me penetrara así que sin pensarlo lo mire y el entendió lo que yo deseaba, se colocó entre mis piernas y metió su erección en mi adentro, yo dejé escapar un gemido y sin detenerse me acaricio la piel, me beso los labios y seguía un ritmo cada vez más rápido y más duro dónde ya mis gemidos eran cada vez a mayor volumen y mi respiración más que entrecortada…

    Le miraba a los ojos mientras gemía, varias veces dije su nombre mientras lo apretaba con mis manos siguiendo el ritmo del Vaivén de sus caderas moviéndose adentro y afuera de mi. Él estaba ahí mirándome y disfrutando de mi rostro excitado… Eres tan pervertido G…

    Definitivamente no hay palabras en ningún idioma que pueda describir la sensación de tener una conexión tan brutal con él, ese placer inmenso de tenerle dentro, moviéndose mientras me mira, mientras me tortura con placer, sin detenerse y haciéndome llegar al orgasmo con mayor intensidad cada vez, mojando la cama por completo… Finalmente llegamos a un punto dónde el placer nos consumió llegando a un clímax que no pudimos contener más… Y en ese momento solo quedamos entrelazados respirando muy fuerte y agitados por todo el movimiento, todavía dándonos besos y caricias, cubiertos en toda clase de fluidos de ambos, y después de unos segundos, quedar desmayados al mismo tiempo, nos quedamos dormidos después de todo el placer que llegó a consumarse en ese momento.

    Él es una delicia y definitivamente que estaré tocando mi ser gracias al recordar esa noche, pero estoy segura que pronto lo veré otra vez y tendré un relato nuevo que contar.

  • Doble sorpresa

    Doble sorpresa

    La historia se desarrolla de una manera bizarra, resulta que ambas protagonistas madre e hija, son la esposa e hija de un compañero de trabajo, entrando ya en el tema, llegué a dicha casa para visitar a mi amigo debido a una afección de salud, son muchos años de amistad, apenas entro en la casa me recibe como de costumbre su esposa, me llama mucho la atención que está aún vestida de pijama, una bata bastante clara, se pudo notar la tanga que llevaba debajo, en cuanto a sus senos los vi en todo su esplendor ya que no tenía brasieres, ella siempre fue recatada, notó mi cara ruborizada y sólo soltó una sonrisa maliciosa, sin pelos en la lengua me dijo que debido al padecimiento de su esposo estaba necesitada de sexo, quien mejor que yo para satisfacerla, además que no contaba como traición a su esposo porque casi éramos familia, según ella, tenía más de un año sin coger, acotó que ese día sería perfecto ya que estaríamos solos porque mi amigo pasaría ese día en casa de su hijo mayor, excepto que su hija se encontraba en la casa pero sólo observaría, estaba yo como medio aturdido debido a que aún no digería tanta confusión, me tomó de la mano y me llevó al cuarto de lavado donde estaban de igual manera vestida su hija, asumo que habían planificado esto desde hace tiempo.

    Sin mucho protocolo se agachó y desabrochó mi pantalón, tomó con gran pericia mi pene y se lo llevó a la boca, succionó y me dio una mamada de campeonato, al ver mi miembro erecto le dijo a su hija,-viste el tamaño, te dije que lo tenía bastante grande.

    La muchacha complacida le comentó que ella también participaría, que quería que fuese yo el primer hombre en cogerla.

    Su mamá se desvistió, hizo que me sentara en una silla y a horcajadas con las piernas bien abiertas se fue empalando, estaba bastante cerrada, ella gemía y me decía que me tenía una sorpresa, subió y bajó unos cinco minutos y alcanzó varios orgasmos, se notaba que tenía bastante rato sin sexo. Apenas se levantó su hija me hizo otra mamada, tomé el control de la situación y le ordené a su progenitora que le lamiera la vagina y el orto a su hija, así lo hizo y le causó también buenos orgasmos.

    Me dijo ahora ti sorpresa, quería experimentar el sexo anal, siempre tuvo curiosidad y jamás su esposo la había complacido al respecto, según sentía asco, sin pensarlo mucho apoyé mi falo en medio de ésas grandes nalgas y fui ejerciendo fuerza de a poco hasta sentir que el esfínter le iba defiendo, ella gemía más de placer que de dolor, fui bombeando y acelerando el ritmo, ella acabó varias veces, su hija se tocaba y dejaba que la tocara, me comentó que quería que le llenara el culo de leche, avisé que me correría los movimientos fueron más violentos y con fuerza descargue todo en su hermoso culo.

    Apenas retiré mi miembro su hija sin perder tiempo comenzó a chuparlo, lo limpió con su boca, al estar nuevamente erecto me dice que le gustaría que primero le desvirgara el culo, hizo que me sentara en la silla, con la ayuda de su mamá abría sus nalgas, aunque tenía menos que su madre estaban duritas, ella estaba bastante lubricada, se fue sentando y controlando el ritmo, al estar empotrada completamente se quedó sin moverse para que su otro se acostumbrara, empezó los movimientos de manera circulares, fue acelerando hasta que se corrió con un grito fuerte, reposó un momento mientras retomaba las fuerzas, se levantó y se puso en cuatro ofreciéndome su vagina virgen, todo era un espectáculo, era alucinante. Me coloqué detrás de ella y con fuerza sutil la fui penetrando, sus gemidos lo que hacían era es excitarme en gran medida, bombee por bastante rato hasta que me dio ganas de correrme, se lo hice saber y quiso que me corriera en su culo y así en cuatro la penetré de un golpe, la cogí como cinco minutos hasta que acabe en sus entrañas.

    Los tres ya descansados y de vuelta a la realidad, nos dirigimos hacia la sala de la casa, cuando me disponía a vestirme ambas mujeres me dijeron que sólo era el comienzo, que tendríamos todo el día para seguir cogiendo.

    Les aseguro que fue un buen día que no quedaría ahí.

  • Ofreciéndome al jefe de mi esposo

    Ofreciéndome al jefe de mi esposo

    Al día siguiente de mi primera salida con el amigo que conocí en la aplicación del teléfono me buscó el jefe de mi esposo.

    Después de lo que vio en la videollamada seguro se quedó caliente al verme coger con mi macho.

    El sábado temprano, estaba desayunando con mis dos hijos cuando sonó el mensaje por el whatsapp, era el jefe de mi esposo, quién había salido temprano a trabajar medio día porque era sábado, pero tenía unos pendientes en la oficina, así que si jefe sabía que estaría yo sola…

    -Hola muñequita -Decía su mensaje.

    Seguí leyendo curiosa:

    Lo de ayer me confirmó lo que alguna vez sospeché:

    En alguna de las fiestas de fin de año de la compañía me di cuenta de cómo te desenvuelves con los compañeros de tu esposo…

    Y podría jugar que flirteabas descaradamente con varios de ellos!

    Cuando le comenté a tu marido, me dijo que era solo que eras muy sociable y popular con ellos.

    -siempre te he visto como una señora joven muy guapa, y he de decirte que con un par de piernas muy bien formadas.

    Sonreí complacida de saberme observada por él en esos eventos y escribí:

    Jajaja… tienes razón, varios de ellos me son muy atractivos y sí, lo acepto, en esas fiestas navideñas me llegué a ofrecer a algunos de ellos descaradamente invitándoles a la casa al terminar la fiesta y pues…

    Ya te imaginarás que pasó cuando regresamos a casa esa noche.

    Recibí entonces dos fotos de eventos del trabajo de mi esposo donde estábamos retratados, en ambas llevaba vestido corto y al estar sentada se me veían las piernas completamente.

    Tenían un pie de foto que escribió el jefe de mi marido que decía:

    «Siempre he pensado que tienes unas piernotas, chaparrita guapa…»

    Ohhh… eso sí no lo vi venir, no me imaginé que el jefe de mi esposo me quisiera coger también desde hacía tiempo.

    -Uy!

    Escribí, en esas fotos se me ven las piernas mucho más de lo deseado…

    Jajaja!

    Tendré más cuidado!

    Escribí poniendo un emoji de diablita también.

    Y entonces le mandé una foto de la reunión que alguna vez organice con compañeros del trabajo en un hotel.

    En esa foto estaba desnuda totalmente con mis hombres desnudos también alrededor mio, mostrando su erección hacia mi…

    Esta soy yo con mis amigos… quieres ser mi «amigo» también?

    Escribí retadoramente esperando nerviosa la respuesta…

    -No.

    Decía la respuesta escuetamente.

    Me dejó fría, no esperaba esa respuesta…

    Y eso? Escribí un momento después al no recibir más texto de él.

    -quiero que vengas a la casa está tarde con tu marido, vente vestida muy provocadora y cuando llegues vas a hacer todo lo que te diga.

    … Me calentó mucho saber que me quería someter.

    ¿Quieres que vista descaradamente?

    Y una cosa más, voy a tener invitados y quiero que te portes muy afectuosa con ellos.

    Pero, pero… y mi esposo?

    El prendió la videollamada ayer no? No creo que tenga problema en lo que voy a hacerte ya.

    Así que ya sabes, los quiero aquí a las 5 pm y a ti te quiero ver dispuesta y vestida como te dije.

    Ok, escribí caliente a mil por lo que me estaba diciendo el jefe de mi esposo, me estaba sometiendo y eso me excitaba mucho.

    Poco después llegó otro mensaje, pensé sería de él pero era de mi mamá.

    Quería saber que haríamos el fin de semana porque se había quedado sola ya que mi papá salió por negocios el fin de semana.

    Demonios! La cosa se complicaba porque no quería involucrar a mi madre en estás cosas con conocidos de mi marido y no sabía cómo decirle que estaríamos ocupados el sábado por la tarde noche.

    Antes de que pudiera escribir nada, llegó otro mensaje de ella diciéndome que llegaría a comer ya ver qué hacíamos por la tarde.

    Le mandé mensaje a mi marido de que su jefe nos esperaba por la tarde en su casa y le comenté también que mi mamá vendría a comer.

    ¡Menudo embrollo!

    La verdad, estaba caliente por ir a casa del jefe de mi marido pero no sé me ocurría que decirle a mamá.

    Después de la comida, subí a bañarme y arreglarme mientras mi mamá platicaba con mi marido y cuidaban a los niños.

    Salí de bañarme nerviosa y excitada…

    Decidí arreglarme como me habían dicho ya ver qué se me ocurría cuando bajara con ellos.

    Me puse un vestido blanco muy corto, sin bra y con una tanga minúscula que era solo un hilo triangular que dejaba ver toda mi velluda raja sin ocultar nada, el vestido apenas cubría mis nalgas, al caminar se podía notar el inicio de ellas…!

    Zapatillas blancas altas y un sweater blanco grande…

    Al bajar a reunirme con los demás, mi mamá me vio y se acercó inmediatamente a decirme: «¿tenemos algo planeado cachondo para la tarde?».

    (Mi mamá vestía un vestido muy entallado arriba de la rodilla mostrando sus pantorrillas y se veía muy bien también).

    Iba a decir algo cuando mi marido sugirió que se uniera mi madre a la visita que haríamos.

    No sabía él lo que me había escrito su jefe y pensó que solo quería exhibirme con él.

    Mi mamá aceptó de inmediato.

    Salimos hacia la reunión dejando a los niños con la niñera diciéndole que regresaremos tarde.

    Antes de llegar al domicilio del jefe de mi marido, le enseñe los mensajes del Whatsapp a mi marido de su jefe y me dijo nervioso:

    Me hubieras dicho antes! Y ahora?

    En franca resignación le hice señas de «ya ni modo» y al estacionarnos me dijo discretamente:

    A ver qué hacemos para evitar que tú mamá se de cuenta».

    Entramos a casa del jefe y al saludarme mientras me desnudaba con la mirada y me daba un pellizco fuerte en la nalga me dijo al oído:

    Vas a hacer todo lo que te diga ok?

    Sí! Contesté casi en un gemido empezando a excitarme por como me estaba sometiendo.

    Al presentarle a mi mamá, sonrió cachondamente mientras admiraba el cuerpo de ella y decía:

    Veo que lo de estar guapa es de familia.

    Mi mamá respondió orgullosa de mi: gracias por las flores, a la orden».

    Pasamos a la sala y vimos que estaban ya algunas personas.

    El jefe de mi marido me tomó de la mano y a mi mamá también y nos llevó al centro de la sala a presentarnos diciendo:

    Esta es la joven esposa de mi empleado de confianza y nos acompaña su señora madre también.

    Al decir esto, levantó su mano sobre mi cabeza sin soltarme y me hizo dar una vueltita para mostrarme a todos.

    Parecía que me estaba ofreciendo…

    Giré sosteniendo su mano y sabía que los demás verían mis nalgas que se distinguían perfectamente al subirse el vestido corto que traía.

    Me soltó y repitió la escena con mi madre…

    Mi mamá se dejó hacer mientras los invitados exclamaban:

    ¡Qué guapas ambas!

    Pero… ¿están dispuestas?

    Preguntó uno de los invitados.

    Había varias parejas jóvenes también y algunos hombres y mujeres solos.

    A manera de respuesta, el jefe de mi marido me tomó de la mano de nuevo y me plantó un besote intenso metiéndome la lengua en mi boca ampliamente y repitió lo mismo con mi mamá mientras los demás celebraban la situación.

    Mi mamá sorprendida y cachonda ya, volteó a verme entendiendo que algo sexual iba a pasar ahí esa noche y me guiño el ojo excitada.

    Mi marido fue llamado por mi jefe mientras nos dejaba a ambas interactuando con los demás…

    Las mujeres nos veían divertidas mientras los hombres me desnudaban con miradas de lujuria admirando muy piernas y hacían lo mismo con mi mamá.

    Me di cuenta que mi esposo iba a sentarse junto a algunos invitados que entendí eran compañeros de su trabajo.

    Yo decidí seguirles el juego pensando que tal vez eso es todo lo que pasaría esta noche…

    ¡Que equivocada estaba!

    Al empezar algo de música, uno de los invitados rápidamente me sacó a bailar mientras otro hacía lo mismo con mi mamá, los demás empezaron a bailar también y me relaje empezando a disfrutar de la noche.

    Ingenuamente pensé que probablemente no pasaría de una orgía tranquila…

    Mientras bailábamos, mi pareja en turno me tomó de la cintura acercándome a él y al estar pegado a mi empezó a acariciarme la espalda lentamente bajando sus manos hacia mis nalgas…

    Eres muy atrevida al venir así vestida con nosotros.

    Antes de que pudiera contestar sentí sus manos aferrarse a mis nalgas mientras pasaba mis manos por su cuello para no perder el equilibrio sintiendo sus dedos acariciar mis nalgas.

    Volteando un poco hacia mi marido, vi que estaba en franca plática con sus amigos sin darse cuenta que su mujercita estaba siendo acariciada íntimamente por otro hombre.

    Ahhh… gemí al oído de mi pareja de baile al sentir sus dedos llegar hasta mi ano mientras él me decía:

    ¿Te gusta exhibirte?

    Sí contesté en voz baja mientras empezaba a frotar mis caderas contra el, caliente ya por lo que estaba pasando.

    Otro hombre me jalo hacia él repitiendo la escena una vez más ahora con él y vi que mi mamá estaba haciendo lo mismo también.

    Pasaron así varios hombres acariciándome íntimamente mientras bailábamos mi mamá y yo con ellos hasta que de repente el jefe de mi marido apareció y me tomo de la cintura para bailar con él.

    Lentamente nos dirigimos al centro de la sala en medio de todos y vi como un hombre tomaba a mi mamá de la mano y se la llevaba a otra habitación con él.

    Las manos de mi señor por esa noche, aceptando ya la situación a la que estaba siendo sometida, empezaron a acariciarme toda la espalda y las nalgas descaradamente.

    Subiéndome el vestido para acceder a mis nalgas mientras yo le movía las caderas caliente ya esperando lo que me dictara hacer para él.

    Su cara giró hacia la mía mientras yo lo abrazaba intensamente cachonda ya y me empezó a besar dándome su lengua de nuevo mientras yo la recibía ansiosa ya de ser penetrada por él.

    Entre besos, me preguntó:

    ¿Tienes experiencia en tríos?

    Sí, respondí tímidamente mientras sentía su dedo medio entrar en mi culo mientras sus manos me acariciaban las nalgas descaradamente.

    Pues hoy vamos a tener un trío…muy especial, espero te portes a la altura, dijo autoritariamente mientras me tomaba de la mano y me llevaba hacia su recámara.

    Al caminar de la mano de él alcance a ver a mi esposo que le hacían señas de que me viera.

    Entré de la mano del jefe de mi esposo a su recámara y cuando cerró la puerta me vio con lujuria desmedida.

    ¡Quién se hubiera imaginado! De verdad que te tenía como una muñequita muy guapa pero muy tranquila!

    Sonriéndole cachondamente respondí:

    Pues lo soy, solo con quién me interesa me transformo jajaja.

    Eres una caliente! ¿Te gusta coger frente a tu esposo?

    Sí, es algo que a ambos nos excita mucho desde hace tiempo.

    Yo disfruto mucho viéndolo como me ve desnudarme y ofrecerme a otros hombres.

    Mientras decía esto él se desnudaba dejando a la vista una verga muy gorda y larga.

    Se fue a acostar a la cama y me dijo:

    Bailame! Bailame mientras te desnudas!

    Empezó a masturbarse mientras yo le ofrecía mi cuerpo desnudandome para el.

    Me fui a acostar junto a él y le dije tomando su vergota en mis manos:

    ¡Me encantó tu vergaaa!

    Empecé a besarle el pecho rumbo a su pene cuando me tomó de los pezones y me los apretó durísimo haciéndome gemir de dolor y placer…

    Te voy a coger y quiero que todos en el trabajo sepan que te deje llena de semen con el consentimiento de tu esposo!

    Ahhh… gemí al sentir de nuevo sus dedos pellizcando mis pezones fuertemente.

    Ok, no tengo problema con eso ni mi esposo siguiendo acariciando sus manos en señal de aceptación…

    Seguí bajando mi cara hasta su vergota y empecé a mamar lujuriosamente, estaba muy gorda!

    Me metía todo lo que podía y la sacaba para acariciarla con la lengua mientras lo veía caliente, él me tomó de la cabeza y empezó a metérmela profundamente con un ritmo cachondo.

    Lo sentí venirse y tomé todo su caliente semen mientras los demás invitados de la fiesta entraban a la recámara seguidos por mi marido que confundido veía a su mujercita acabar de mamarle a su jefe…

    Levantando un poco la cara para verlos, sentí un poco del semen, que había sido abundante, resbalar por la comisura de mis labios dejándole ver eso a todos.

    La cara de los compañeros de trabajo de mi esposo era de sorpresa y aceptación, después de verme llegar vestida tan descaradamente entendieron que venía a entregarme a su jefe.

    Sentí la mano de mi señor tomarme fuertemente del cabello y jalarme la cara hacia atrás para verme mientras me decía:

    ¿Lista para el trío?

    Mmmmm… gemi caliente y respondí: sí! ¡Ofréceme a quien quieras! Pensando que alguno de los presentes se atrevería a cogerme ahí mismo.

    Otra puerta se abrió y mi madre entró desnuda de la mano del hombre que se la había llevado momentos antes…

    La cara de ambas fue de sorpresa, pero inmediatamente entendimos que la idea era que nos vieran hacer un trío con mi señor…

    Mi madre se soltó de la mano de su macho en turno y se acercó a la cama meneando las caderas cachondamente y se acostó del otro lado de donde estaba yo y tomando con su mano la verga de mi macho se acercó a mandarlo mientras le decía:

    ¿Quieres cogernos a las dos? ¡Perfecto!

    Continuará.

  • Fiesta de Halloween, en casa de mi hermano (capítulo 6)

    Fiesta de Halloween, en casa de mi hermano (capítulo 6)

    Llegamos al final, donde abordo una categoría donde realmente no me siento muy cómoda, pero trate de adaptar mis vivencias en este hilo, para su placer, como siempre espero de sus comentarios, que para mí son un aplauso a mi esfuerzo, les sugiero leer las secciones anteriores para que sea más disfrutable

    Me obligaron a despertar por la mañana, porque sentí que podría haber dormido otras diez horas por lo menos. Me despertó con un beso y me ató a la cama. Chupó y acarició mi cuerpo hasta el punto de un tremendo clímax y luego dirigió su atención a las zonas menos erógenas, riéndose de mi frustración.

    Cuatro veces me llevó justo al punto del orgasmo y en la quinta, casi no tardó en llevarme allí, conocía mi cuerpo tan bien. Me desató y me abalancé sobre ella. Ella se rio y tomó mis manos entre las suyas y me miró a los ojos y me besó.

    Mi señora «¿Eres mi zorra ahora? No hay drogas, nada en tu cuerpo, solo somos tú y yo. Sé honesta conmigo, Muñequita».

    Yo: «Lo que Usted ordene, Mi señora»

    Me habían enseñado cómo dirigirme a la noche anterior

    Mi señora: «¿Me lamerás el culo, zorra?»

    Yo: «Lo que usted quiera, Mi señora».

    Supliqué y caí de rodillas pensando que eso era lo que ella quería. Si ella no hubiera estado agarrando mis manos con tanta firmeza, las habría bajado para cumplir su petición.

    Mi señora: «¿Me dejas volver mear en tu boca?»

    Me encogí de disgusto.

    Yo: «Si, eso es lo que quiere, mi señora».

    Mi señora: «¿Te follarías a VERGAra?»

    Sus ojos se abrieron como platos y se rio suavemente.

    Volví a mirarla con horror. Esta fue la decisión que me dio anoche. Ella no estaba jugando limpio en absoluto. Estaba tan caliente que pensé que moriría.

    Yo: «Por favor, mi señora, ¿no podemos simplemente olvidar eso?»

    Mi señora: «Por supuesto que podemos, Muñequita, te dije que podíamos. ¿Necesitas que te lleve a casa?”.

    La miré perpleja.

    Yo: «No ahora, señora Desiree, no necesito estar en casa pronto».

    Mi señora: «Está bien, entonces. Te veré en un rato Muñequita».

    Ella soltó mis manos.

    Mi señora: «Si bajas, no puedes cambiar tu decisión. Voy a hacer café. Tienes una hora para decidir. VERGAra está atado como dije que estaría. Sara no te detendrá, pero en una hora, será todo suyo. Nunca tendrás una oportunidad con esa verga por el resto de tu vida».

    Salió de la habitación, cerró la puerta detrás de ella, y me arrodillé allí completamente confundida.

    Mis manos ahuecaron mis pechos. Fue una noche increíble. Tantas cosas habían pasado. Tantos orgasmos y aquí estaba yo, con tanta necesidad de correrme que podía follar…

    Y ahí estaba él, con los ojos vendados, recostado y atado a la cama. VERGAra yacía inerte contra su vientre. De Jorge, de mi hermano.

    Jorge: «¿Sara?».

    Yo: «Shhh».

    No hay forma de distinguir una voz de ese sonido. Me lamí los labios mientras cerraba la puerta detrás de mí, recordando las palabras de anoche. ‘Por supuesto, ya sabes que VERGAra es una imposibilidad física para follar por la garganta. Al menos para mí.’

    Yo: «Desafío aceptado.» Susurré.

    La imagen era contrastante, No había un punto débil en su cuerpo. Sus brazos y su pecho eran duros como una roca. Pero todos esos músculos no le servirían de nada, estaba inmovilizado a la cabecera de la cama totalmente a mi merced.

    Mis manos se deslizaron sobre sus bíceps, pectorales, pezones y abdominales. Me agache hasta su pelvis vello púbico negro y rizado, desprendía su hedor de macho en celo y agarre a VERGAra. Estaba a media asta cuando mi mano comenzó a estimularlo. Él movió sus manos aprisionadas con sobresalto anticipado al placer. Me puse de rodillas entre sus piernas. VERGAra sobresalía ahora. Me detuve a contemplarlo un instante era un hermoso espécimen limpio y sin imperfecciones y con grandes bolas marrones. Mis manos sopesaron y amasaron ambas bolas pesadas, masajeando su saco. eran pesados mis manos se movieron a sus muslos y abajo a sus rodillas.

    Él movió su cadera y VERGAra se deslizó por mi mejilla. Por reflejo aparte la mi cara, pero la cabeza que se balanceaba parecía seguirme. La uretra se movió y se deslizó justo sobre mis labios. aparte la cara hacia atrás, pero la cabeza bulbosa me siguió, golpeando contra mi nariz antes de deslizarse hacia mis labios.

    Él: «¿Que estas esperando?, VERGAra necesita de ti».

    Miré como sumisamente solicitaba atención, me sentí poderosamente y excitada, la expresión en su rostro bajo la venda era expectante. seguí mirándolo mientras abría la boca y besé la cabeza de VERGAra.

    Su respiración se aceleró inmediatamente. Pase la lengua por cada centímetro de VERGAra que palpitaba antes de mover mi cabeza hacia atrás y tomar la punta en mi boca. chupé y absorbí la punta. acaricie a VERGAra con una mano mientras masajeaba sus bolas con la otra, chupaba la punta dentro y fuera de mi boca. No podía creer que esta cosa había encajara dentro de mí, la noche anterior. Pronto la cabeza le empujaba dentro de mi cavidad oral.

    El momento había llegado, respire hondo y acomode mi cuerpo para encontrar el ángulo adecuado. Sentí como si me estuviera ahogando con una pelota de golf cuando la cabeza se deslizó más allá de mis amígdalas. Estaba resuelta a darle la mejor mamada de su vida.

    Jorge: ¡Wow, siiiii, dale, no pareees!!! tragala todaaaa, por favor!!!

    Retorciendo sus caderas mientras apretaba con sus fuertes manos sus ataduras, De alguna forma me sentía obligada a darle el placer que tanto se le había negado.,

    Era incorrecto e inmoral estar haciendo esto. Sin embargo, aquí era donde quería estar, arrodillada a entre sus piernas chupando al titánico VERGAra, soñaba preguntándome si Jorge me dejaría chupárselo de vez en cuando. podría chupar a VERGAra en su oficina o junto a su piscina y luego quizás podría volver a follarme. VERGAra me estaba convirtiendo en una puta.

    Necesitaba olvidar esas ideas, esto sería hoy y solo hoy, PERO, por lo pronto le haría una garganta profunda y tomaría su semilla en mi boca y por qué no, me tragaría su apetitosa carga.

    Respire profundamente por la nariz y empuje mi cuerpo hacia adelante. VERGAra entro a su manera más profunda en mi garganta. Aguanté la respiración y no me detuve hasta que sentí que su vello púbico, me hacía cosquillas en la nariz. VERGAra se sacudió dentro, lo que tome como una señal de que estaba complacido.

    Jorge: Ah!! Hummm!!! Siii!!! ¡Siento como entra, no pares!

    Me llene de una profunda sensación de felicidad. Quería atragantarme, necesitaba atragantarme, lo contuve moviendo la cabeza de un lado a otro unos centímetros.

    Cuando no pude soportarlo más, tiré hacia atrás hasta que la cabeza de VERGAra retrocedió dentro de mi boca y saltó libre más allá de mis labios.

    jadeó por aire mientras acariciaba a VERGAra con ambas manos para mantenerlo excitado. El rocío de sudor cubría nuestros cuerpos, el hermoso cuerpo de Jorge brillaba por de la ducha de transpiración producida por el placer que le brindaba mi garganta.

    Respira profundamente, abrí mi boca y me incliné hacia delante, volví a meterme la punta. Esta vez, sostuve a VERGAra con ambas manos, sentía como se estremecía y vibraba mientras invadía mis labios, mi boca y mi garganta.

    Emití un gruñido de lujuria de ahogo sobre la piel de VERGAra. quería su semilla más que nada en el mundo en ese momento. VERGAra creció y se hinchó a medida que se acercaba a su orgasmo, pero justo cuando estaba a punto de estallar, lo perdí.

    Perdí el equilibrio un poco y VERGAra se liberó de mi boca. Su esperma caliente salpicó mi cara antes de que lograra volver a meter la punta en mi boca. La cantidad y calidad de su eyaculación no le pedía nada a mis amantes de la noche anterior, apenas la decepción iba invadir mi mente cuando un segundo fajo llenó completamente mi boca abierta. El cual me trague felizmente justo cuando su tercer fajo casi llenaba mi boca y luego el cuarto llenaba la mitad de mi boca y luego el quinto llenaba una cuarta parte. tragué todo lo más rápido que pude, tirando de VERGAra hacia mi boca para asegurarme de beber cada gota.

    Jorge: «Amor, amor, eso fue fantástico, gracias, gracia»,

    Yo: Aja – aun saboreando sus mecos

    Jorge: «¡Quiero más, por favor! Amor, desátame para que cojamos”

    VERGAra seguía en pie de guerra, ¿que este monstro de carne no tenía llenadera?

    Debía de salir de ahí, ahora había cumplido con el reto y ya sería todo, empecé a deslizarme por la cama cuando sentir la humedad y los espasmos en mi entrepierna, cruce miradas con el ciclope de carne que era VERGAra.

    Palpitaba y oscilaba provocadoramente invitándome a montarlo.

    Me deslice sentándome a horcajadas sobre la entrepierna de Jorge. Mi vagina palpitaba con ansiedad y se abría con anticipación como mis piernas. Mi coñito goteaba sobre VERGAra antes de que lo sintiera y mientras bajaba hasta que mis labios tocaron la punta de VERGAra.

    deslice mi cuca caliente a lo largo de VERGAra, empapándolo con mi excitación. Jorge se mantuvo inmóvil dejándome hacer y disfrutar de VERGAra. Me moví hasta que mi coñito alcanzó la cabeza redonda sorprendentemente grande y el final de su tallo sorprendentemente largo y sorprendentemente grueso.

    Yo: «Mmmm»,

    suspire con placer mientras empujaba mi coñito contra la cabeza, presionándolo tan fuerte como podía. Jorge se movió entonces. VERGAra se flexionó, buscando su camino dentro de mi cuca. Mis labios empapados se extendieron ampliamente alrededor de la cabeza mientras la punta de su polla jugueteaba con la entrada de mi vagina.

    Yo: «Diosss» susurre en voz baja.

    Mis manos se deslizaban por su tonificados hombros y pectorales. VERGAra se flexionó de nuevo, pero ahogue mis quejidos a lo más mínimo. Deslizándome a todo lo largo de VERGARA.

    Yo: «Oh», murmure.

    Suspiró con cuando mis manos fueron a darle alivio a mis senos, jugando con mis bubis y pezones. Mientras me mecía rítmicamente sobre VERGAra.

    Mi coñito comenzó a temblar y chorreaba por toda la carne viva de VERGAra. sentí crecer un orgasmo y rápidamente deslicé mi cuca hasta la punta de VERGAra. Me incline hacia delante. Jorge sintió el calor de mi duro y erecto pezón y aprovechó la oportunidad y lo mordió suavemente.

    Jorge: «No sé qué te pasa esta noche, pero me gusta»

    gimiendo mientras empujaba hacia atrás en la cabeza de VERGAra y al menos la mitad de ella entró en mí.

    Me aleje un poco no quería que sintiera la diferencia de tamaños con respecto a Sara, su lengua recorrió de un lado a otro mi pezón y luego lamió alrededor de mi sensible erección.

    gemí de puro placer mientras empujaba mi coño contra el VERGAra completamente dentro de mi cuca. El temblor en mi vagina, creció y creció y luego explotó por todo lo extenso de VERGAra.

    jadee, manteniéndome quieta para recuperarme.

    Jorge: «Ese fue uno grande»,

    todavía estaba ocupado con mi pezón.

    Yo; Mmjm

    El gran orgasmo era exactamente lo que necesitaba antes de sentirlo eyacular profundamente dentro aún seguía jadeando y excitada, el gran orgasmo no había apagado los fuegos en mi cuca, esos fuegos solo podían apagarse con esperma. moví mi coñito alrededor de la cabeza de su pene sintiendo su tamaño y poder.

    MI mente me gritó a través de la lujuria. está mal. Este no es correcto. ¿Quizás lo es? no lo es, no puede ser tan malo si se sienta tan bien ¡Estoy tan caliente! Esto no es correcto. Pero tal vez si lo sea. Debo serlo si se siente así de rico. Debe serlo. Y aunque no lo sea, ¡Lo Necesito!

    Sentía como la cabeza de VERGAra que viajaba más profundo. «Tan grande», gemí, subiendo y bajando sobre la punta. Mi coño estaba tan abierto. Debería parar.

    Yo: «No quiero parar», gemí en voz baja.

    Me gustaba jugar con la punta de VERGAra antes de envolverlo con mi coñito. Me encantaba sentir la totalidad de VERGAra duro chocando contra mis entrañas. Sin pensarlo bien, Me levante de modo que solo la punta de la cabeza de VERGAra separaba mis labios y luego deje que la gravedad me derribara rápidamente.

    Yo: «¡Aaah! ¡ooow! ¡argh!

    MI gemido de placer se convirtió en dolor cuando la cabeza empujó profundamente contra mi cuello uterino. El dolor era casi insoportable.

    Me quede quieta, la punta de VERGAra presionaba con fuerza contra mi cuello uterino. Volví mis manos a mis pezones de nuevo. El dolor de tenerlo rozando mi cuello uterino se desvaneció lentamente y el placer que irradiaba hacia afuera de mis pezones comenzó a reemplazarlo. pellizque mis pezones y tire de ellos hacia adelante. Él estiro de su cara buscando mis labios. Me resistí al principio, pero luego separe un poco mis labios y lo bese como al hombre cuya verga estaba dentro de mí, dándome tanto, tanto placer. sintiendo su lengua empujar dentro de mi boca. La cabeza de VERGAra ahora estaba en un ángulo diferente en mi cuca. Mientras lo besaba, sentí que VERGAra iba más profundamente. Esta vez no hubo dolor. Esta vez se sintió bien. Mi cuello uterino se estaba abriendo para él. La cabeza de VERGAra entró en mi útero.

    Me deslice lentamente hacia abajo hasta que por fin me puede sentar su regazo, mis nalgas estaban sobre sus fuertes muslos, rompió el beso, me incorpore y arqueando la espalda goce la sensación de ser penetrada por completo por una verga tan grande.

    Moví mis manos a su pecho. Palpando sus músculos grandes y duros. Pato mi novio tenía algo de vello en el pecho y me gustaba pasar los dedos por los mechones cuando lo montaba. Pero MI HOMBRE en turno no tenía pelo, solo un pecho sólido y duro, mis manos fueron a sus hombros y luego a los impresionantes bíceps de sus brazos.

    Jorge: «Estas muy callada cielo, Di algo.»

    Yo: «¿Qué?»

    JORGE: «Eres más parlanchina cuando cogemos, pero, no importa hoy haz cogido mejor que nunca».

    sintiendo que mi coñito comenzaba a temblar de nuevo. Algo acerca de “cogido mejor que nunca”, me llenaba de un orgullo erótico, más excitante. No solo podía tener por completo a VERGAra en mi boca, cosa que era imposible para Sara, sino también cogía mucho mejor que ella.

    Yo: «¿Te gusta?» susurrando sensualmente entre gemidos

    Jorge: «¡Me encanta!»

    Las vibraciones crecieron. Estaba a punto de correrme de nuevo, mis dedos se apretaron a su pecho. Mi coño se apretó contra VERGAra. Los músculos de mi cuca apretaron cada centímetro de VERGAra con fuerza. Todo mi cuerpo temblaba.

    JORGE: «Me encanta como me estas cogiendo».

    «Aaaah me encanta ohhh …»

    Me corrí sobre él. El orgasmo se desgarró de mi matriz empapando a VERGAra enterrado profundamente en mi vagina y empapando sus bolas del hombre. Cualquier disgusto que sentí al ver mis pequeñas manos agarrando el pecho de un hombre prohibido se desvaneció con el orgasmo. Cualquier vergüenza que sintiera al saber que era la verga de Él, la que se sentía tan bien metiéndose en mi vagina fue anulada por el orgasmo. Cualquier horror que sintiera al ver el placer de su rostro sudado bajo la venda fue anulado por el hecho de que me estaba corriendo de nuevo casi inmediatamente después del último.

    Yo: «¡aaahhh!»

    grite, temblando sobre VERGAra. no podía romper el contacto.

    Yo. «¡uugghh!»

    gemí, tratando de ahogar mi grito cuando mi coño se contrajo sobre VERGAra, temblé.

    Yo: «Uh… Uh… Uh… ¡¡aaahh!!» Se corrió por enésima vez sobre la verga de Jorge

    Todavía disfrutaba del placer que sentía al tener orgasmos múltiples. VERGAra acababa de darme más orgasmos en unos pocos minutos de los que había tenido en los últimos años.

    Me balanceaba en su regazo, empujando mi entrepierna contra la de él y apretando lentamente mi coño alrededor de su polla. Disfrutando como mis orgasmos se hacían etéreos.

    Jorge: «¿Así que vamos seguir culeando o qué?» torció a VERGAra dentro de mi haciendo sacudir mi coñito.

    Yo: Ajaaa

    Sintiendo a VERGAra sacudirse de nuevo. Nunca antes nada se había sentido tan bien. Solo había una cosa que necesitaba más que sentir a VERGAra dentro y era sentir a VERGAra eyacular dentro. Su gran volcán haciendo erupción su lava caliente en las profundidades de mi matriz como nunca nadie había podido, el interior de mi vagina estaba apretando a VERGAra jalando hacia adentro como si estuviera tratando de ordeñar la semilla.

    Me auto convencía, esto es algo único. Es solo un extraño accidente. Nunca sucedió. No está sucediendo ahora. Es solo un sueño placentero que estoy teniendo. es esto y nunca más.

    Yo: «¡uugghh!»

    VERGAra se sacudió de nuevo y sus caderas comenzaron a moverse un poco más rápido. Me estaba costando hasta la última gota de mi voluntad evitar rebotar tan fuerte como podía en su regazo. Me incline sobre su pecho, presionando mi vientre contra su estómago duro. No pudo detenerlo más y comencé a deslizar mi cuca hacia arriba y hacia atrás en VERGAra. Mis pechos rozaban la cara de Él y comenzó a moverse más rápido cuando plantó sus labios alrededor de un pezón.

    apartó los labios de mi pezón, pero pasó la lengua por mi granito de carne, Volvió a chuparme el pezón.

    ¡Oh, Dios mío! iba a correrme de nuevo, jadee, respiraba con dificultad. VERGAra se había sacudido de nuevo. perdí los estribos y comencé a cabalgarlo más rápido. Estaba deslizándome hacia arriba y hacia abajo al menos la mitad de VERGAra, desde la empuñadura y hasta la mitad. No quería que dejara mi cuca, nunca.

    JORGE: «Desátame., déjame darte esa follada dura que tu coño está deseando en este momento. te prometo. Que seré buen chico y me correré sobre tus tetas o puedes tragarlo si quieres».

    No podía arriesgarme Me quede encima. El morbo de lo ilícito, me hizo desear VERGAra disparara su semilla por todo mi vientre.

    rebote en su regazo. Quería sentir toda la longitud deslizándose dentro y fuera de mi cuca, VERGAra era demasiado grande. Tendría que ponerme en cuclillas para poder hacer eso y todos mis orgasmos me habrían dejado demasiado débil para siquiera intentarlo. Me vi obligada a inclinarme sobre él y deslizar cachonda cuca hacia atrás y hacia adelante para sentir la mayor de VERGAra. Era una buena posición ya que tenía la espalda arqueada y mis senos sobre su cara para que él pudiera chupar y lamer mis pezones, sin sentir la proporción de mis pechos.

    Gemí de nuevo. Empecé a desear estar de espaldas recibiendo la follada dura que él me había prometido con toda la longitud de VERGAra.

    Jorge movía sus caderas, empujando a VERGAra profundamente dentro cada vez que me deslizaba. Chille de nuevo justo antes de correrme sobre su verga. La entrepierna y el estómago de Jorge estaban resbaladizos con mi lubricación combinada con mis corridas sobre él.

    Jorge: Unh unh unh — gruñendo.

    gemí, echando la cabeza hacia atrás mientras apretaba mi entrepierna contra la de él por un momento antes de comenzar a deslizarse follando una vez más. juro que VERGAra se estaba haciendo aún más grande.

    Jorge: «Ya llegooo», siseó entre dientes.

    Su anuncio estaba teniendo un extraño efecto en mi cuerpo. comencé a deslizar mi coño alrededor de VERGAra a toda máquina, más y más rápido. los temblores crecientes en mi cuca anunciaban un nuevo orgasmo.

    Jorge: «Me voy a correr, ahí viene», gruñó. Su voz sonaba tensa.

    ¡Oh, Dios! Se sentía tan bien», gemí follando empujando aún más rápido contra VERGAra ahora. La presión que crecía dentro prometía ser grande. Tal vez incluso más grande que cualquiera que hubiera tenido antes.

    Jorge: «Voy a explotar».

    Podía sentir s VERGAra hincharse hasta el punto de que podría estallar. Mi mente le dijo que esto está muy mal, pero mi cuerpo tenía su propio control. Azote mi coño contra la base de VERGAra justo cuando su semen explotó desde la punta para inundar mi matriz en una poderosa explosión. brotó y broto, mi vagina apretó a VERGAra sacudiéndose mientras mi útero se contraía alrededor de su cabeza, absorbiendo millones de sus espermatozoides. Nuestro orgasmo conjunto pareció durar minutos y me derrumbe sobre Jorge antes de que dejara de correrse. El placer extremo me dejó semi-inconsciente.

    recobre lentamente el sentido. suspire contenta. VERGAra todavía llenaba mi cuca, aunque había perdido parte de su dureza. Había un calor agradable que se extendía desde mi matriz. Nunca antes se había sentido tan satisfecha con un encuentro sexual.

    ¿Cuánto tiempo estuve fuera? ¿de diez minutos?

    Jorge: «Lamento no haber durado demasiado. me volviste loco».

    ¿Qué quieres decir? No entiendo. Fueron como treinta minutos. Pato no habría durado ni diez, pero no era momento de pensar en eso.

    Le bese tiernamente los labios.

    Jorge: «No te enfades, La próxima vez duraré más. Te lo prometo».

    ¿Estaba bromeando? Eso fue increíble, pero como te dije, fue una única ocasión. Incluso mientras hablaba, no pude evitar mover mi fláccido coñito alrededor de la VERGAra aún dentro de mí. Estaba tan mojada, por su semen me apartarte suavemente de él. VERGAra ahora flácido salió de mi cuquita seguido de un flujo constante de su semen.

    Bajé de cama y fui al baño. en cuclillas sobre el inodoro, trata de obligar a su esperma a salir. me estaba limpiando con papel higiénico tratando de sacar cada gota. mientras su esperma salía de mi coñito como si estuviera orinando. Me senté en el inodoro y oriné. El flujo constante se había convertido en un goteo, pero mi útero todavía se sentía como si tuviera un globo de agua dentro de todo el esperma atrapado detrás de mi cuello uterino.

    Salí del baño y seguía ahí atado e indefenso, y VERGAra como un principio sobre su vientre, solo que ahora brillaba sobre un charco de secreciones.

    Pensé en irlo a limpiar, pero entonces una mano me tomo del brazo y otra del cabello, gire, y Mi Señora me sujetaba fuertemente, y Sara estaba a su lado, con una mueca en boca, pero con una mirada intensa.

    Me hicieron la seña de guardar silencio, y Mi Señora me saco de la habitación quedándose Sara a solas con Jorge y VERGAra.

    Mi Señora: «Perra, Tu labor aquí ha terminado retírate”

    Me sonroje de vergüenza. Ella estaba en lo correcto. No estaba en mi sano juicio, pero había vuelto a la realidad.

    Mi Señora me tomó de la barbilla y volvió mi rostro hacia ella.

    Mi Señora «Está bien.» me besó suavemente. «Todo va a estar bien.»

    Yo: “tú eres peligrosa»,

    ME retire a la habitación de huéspedes. Mientras caminaba sentía la resolana post sexo, Mi cuerpo todavía se retorcía sensualmente y mis propios dedos pellizcaban mis pezones. Sorprendentemente, mi cuerpo todavía se estaba corriendo. Fue unos pequeños orgasmos, pero orgasmos, al fin y al cabo.

    abrí y cerré la puerta justo cuando mi teléfono celular sonó. Comprobé la pantalla y era Pato, me senté en la cama y conteste

    Yo: «Hola, cariño», solloce.

    Pato: Fui a buscarte a tu casa y tus papas me dijeron que te quedaste con tu hermano … ¿Qué pasa? ¿Por qué lloras? ¿Dónde estás?»

    Yo: Si me vine …, estoy con Jorge

    Así como la culpa empezaba a fluir por mi cuerpo, el esperma fluía de mi cuca y estaba haciendo un charco en el edredón. Tome una toalla cercana y la puse bajo de mi cuerpo desnudo mientras me deslizaba hacia atrás en la cama y levantaba la entrepierna para evitar que los mecos se filtrara más. La criada seguramente iba a tener un desastre que limpiar en ambas habitaciones.

    Yo: «Necesito que vengas por mí».

    Pato: «Cálmate cariño, en un rato más llego».

    Yo: «solo quiero estar con mi novio».

    Pato: «cálmate. Todo estará bien. No tardo, paso por ti y de ahí te llevo de paseo ¿ok?”

    YO: «Está bien», solloce.

    Colgué el teléfono. mire mi entrepierna. Todavía estaba elevada por encima de mi cabeza, pero aún podía sentir el esperma burbujeando fuera de mi cuca, fluyendo por la rendija de mi culo. Mi vientre estaba cubierto con una mezcla de semen y fluido vaginal.

    Me levante de la cama. Vi un bulto de ropa en una cómoda sobre la misma había una nota:

    “Muñequita, puedes usar esta ropa, te la presto, pero, por tu propio bien espero que quede claro, que será la última cosa de mi propiedad que te preste, no me importa lo que diga Desi.

    Con Amor. Sara”

    Pensé que, entre el vino, el molly y el sexo alucinante debería estar exhausta, pero en cambio me sentía llena de energía. Todo mi cuerpo se sentía genial. Nunca me había sentido tan bien.

    Pero también estaba sucia en más de un sentido. Fui al baño y abrí la ducha.

  • Mi hijo quería compartirme y yo muy puta acepté

    Mi hijo quería compartirme y yo muy puta acepté

    ¡Hola! aquí de nuevo Lucy mi anterior relato fue «Necesitaba tener sexo y mi hijo era la mejor opción» y está vez les vengo a contar como por su cumpleaños mi hijo me compartió con su mejor amigo.

    Cómo ya dije tengo 45 mido aproximadamente 1.62, soy morena, con piernas y culo bien marcados y tetas grandes. Mi hijo se llama Max y es muy sexi con músculos bien marcados y con su deliciosa verga que me hace muy feliz.

    Bueno esto fue en su cumpleaños hace 2 meses el tiene un amigo desde pequeños llamado Leo y su amistad ha durado muchos años tanto porque la madre de Andy y yo somos grandes amigas como por el hecho de cumplir años el mismo día.

    Bueno yendo a la historia. Max y Leo habían organizado algo para celebrar sus cumpleaños en mi casa, acepte por completo e hicimos la fiesta, la cual acabo aproximadamente a las 12 am no vi a mi amiga solo cuando vi ya no estaba su auto es una mujer ocupada así que no hice más preguntas.

    La fiesta ya había acabado para el resto pero para mí y mi hijo apenas empezaba llevaba meses rogándome un traje de maid y como sorpresa lo había comprado, me lo puse a hasta a mi me sorprendio lo pequeño que era y lo puta que me veia.

    Fui a su cuarto emocionada y toque la puerta y el la abrí aún vestido con pantalón de vestir y camisa blanca y al verme vi como su erección creció y se puso algo nervioso.

    Max: Wow…mami

    Yo: mami? Yo vine a servirle en lo que desee amo.

    Cuando escucho eso no se hizo esperar y me puso de rodillas sacando su verga bastante dura y haciendo que le diera un rico oral con garganta profunda un buen rato tratándome de forma muy sumisa.

    Max: si puta, aprendé, así se chupa una verga.

    Y al sacarlo mientras apenas tomaba aire de nuevo me subió a la cama en 4 y quitando el hilo del traje sexi y aún con la mini falda enterró su verga hasta el fondo de mi coño, (se había hecho la vasectomía así que lo hacíamos sin condón) yo gemia sin parar mientras el no reducia sus embestidas duras y me quitaba el top para tocar mis tetas.

    Me dejó con moñito sexi arriba de mis tetas, la mini falda, medias blancas hasta los muslos y tacones negros altos sexis. Sabía que me gusta rudo y que esa situación era perfecta para hacerme sumisa. Max presionaba mi cabeza contra la cama mientras me daba de nalgadas y cada cierto tiempo sujeta del cabello levantaba mi cabeza para respirar.

    Todo parecía normal otra noche de sexo rudo con mi hijo hasta que de la nada al levantar mi cabeza con la boca abierta por mis gemidos sentiría un grueso y largo pedazo de carne penetrar mi garganta hasta llegar a la base y con mis ojos subiendo excitados pude apreciar el rostro de Leo.

    Sin poder decir una sola palabra se notaría mi excitación al momento al recibir la verga de Leo sin repelar nada con el moviéndose penetrando mi garganta y con Max embistiendo mi coño. La sensación de ambas vergas fue maravilloso a tal nivel que no me contuve y tuve un fuerte orgasmo con squirt mojando gran parte de la cama.

    Ellos al notarlo hicieron sus movimientos más fuertes y de la nada sentia la verga de Max palpitar y soltar semen dentro de mi, para después sacarlo y levantarse para ir por un agua mientras me decía.

    Max: puta encargate de nuestro invitado si?

    Yo: si amo

    Max: y tú puedes hacerle lo que quieras con ella Leo.

    Para hacerlo más pervertido mientras miraba a Leo Max me puso un collar con correa y una placa que de un lado decía «buena chica» y del otro «mala chica» la cuál al jalarla apretaba mi cuello quitando el moño y le dio la correa a Leo el cual me miró acostado con su verga dura y dijo.

    Leo: ya sabes que hacer perra.

    Me subí a el en 4 con su verga rozando mi coño y el me dio un fuerte apreton de nalgas y con un rico movimiento me metió toda su verga de golpe para montarlo, no oculté mi excitación y di un fuerte gemido que seguro se escuchó en toda la casa.

    Yo: aaaah! Fuck!

    Leo: sii, que ganas tenía de verte así de puta Lucy, muévete en mi verga.

    Le hice caso y me comencé a mover montando toda su verga mientras me daba de nalgadas y yo no paraba de gemir y verlo excitada pensando «me estoy acostando con el hijo de mi mejor amiga» y Leo me tocaba toda.

    Nos acomodamos para estar frente a frente y mientras lo montaba el aprovecho a jugar con mi culo haciendo que también montará sus dedos, seguía muy caliente cuando vimos a Max entrar de nuevo con otra erección y una botella de Ron que derramó sobre de mi para que Leo lo bebiera desde mi cuerpo.

    En un momento Leo me abrazo con fuerza y abrió mis nalgas al inicio no entendí porque, pero al voltear vi a Max detrás de mi y al mismo tiempo sentí su dura verga lubricada penetrar mi culo con fuerza. Mis manos estaban en la espalda de Andy y lo rasguñe un poco cuando sentí a los 2 dentro.

    Yo: por dios! Amo!

    Max: uff que apretada estás puta

    Leo: siii que rica perra

    Entre los 2 empezaron a embestirme con fuerza con Max jalando de mi cabello y Leo tirando de la correa con fuerza, estaba tan excitada que al poco tiempo de recibir a los 2 tuve otro orgasmo mojando más la cama y parte del cuerpo a Leo junto con Max al ver eso también tendría su orgasmo dentro de mi coño y culo calientes llenandolos de semen.

    Ambos sacaron sus vergas de mi y yo al verlas llenas de jugos míos y semen de cada uno me pondría de rodillas a chupar sus vergas limpiando cada centímetro que tuviera eso hasta tenerlo en mi boca y tragarlo todo.

    Max: buena chica mami

    Leo: sii estuviste genial Lucy

    Yo: gracias, feliz cumpleaños mis amores

    Max me subió a la cama y se acostó a mi lado y yo mirando a Leo estiré mi brazo para que hiciera lo mismo. Los 2 me estuvieron tocando y haciendo cariñitos Y yo me quedé dormida muy feliz y satisfecha.

    Así fue está rica historia y no fue la única vez que tuve sexo con Leo o hicimos un trio, bueno con eso dicho esperó que les guste esta maravillosa experiencia que viví y me digan que les pareció en los comentarios, nos vemos amores.

  • Una aventura especial

    Una aventura especial

    Con Sybil éramos amigas con derechos desde que se hizo mi compañera de cuarto en su segundo año de universidad, yo estaba haciendo mis prácticas en un estudio contable y la plata extra me servía para aligerar un poco mis finanzas.

    Ella venía de un pueblo pequeño con la cultura religiosa muy arraigada, la primera vez que traje una mujer al departamento, creí que se iba a mudar y me tiraría agua bendita, pero para mi sorpresa se mostró interesada.

    Los meses iban pasando y la química sexual entre nosotras crecía más y más. Una noche lluviosa cuando mi folle casual me cancelo y ya estaba cansada de masturbarme pensado en mi dulce y angelical rommie, salio de su cuarto llevando solamente un camisón de algodón blanco marcando su hermosa silueta.

    Estaba muy caliente y necesitaba tener sexo, estaba volviéndome loca escucharla todas las noches cuando creía que dormía, géminis mientras se masturbaba.

    Siguiéndola a la cocina la vi en el fregadero y me coloque detrás de ella, se enderezó un poco cuando me sintió, solo para relajarse cuando coloque mis manos en sus caderas.

    -te iras a la cama?- susurre en su odio derecho

    -s-si- susurro sin aliento

    Apretando su cintura, subiendo mis manos por sus hermosas y turgentes tetas las apreté

    -tal vez hoy pueda ayudarte a venirte, así no tienes que esperar a que me duerma.

    Se congelo en su lugar y se dio vuelta lentamente.

    -me escuchas…

    -tocar tu coño hasta que te vienes tan fuerte con mi nombre en tus hermosos labios?, si y debo tocarme mi propio coño para evitar entrar en tu habitación para que sientas la humedad que generaste.

    Sin esperar respuesta devoré su boca, su reacción fue instantánea y me beso con el mismo fervor.

    Bajando mi boca por su cuello fue levantando su camisón hasta su cintura

    -dime una cosa bebe, estas mojada ahora para mi?

    -mmmm siii

    apartando sus bragas a un costado, comencé a tocar su coño. Se encontraba mojado y cálido. Sus respiraciones eran entrecortadas, gimiendo suavemente.

    -Por favor Charlie…

    Sacando mu mano del cielo entre sus piernas le agarre la mano y la lleve hasta mi habitación donde la acosté lentamente, su cabeza tocó la almohada mirándome con sus grandes ojos azules.

    Debía recordarme que por más que estuviera curiosa por mi y mis actividades personales, nunca había estado con nadie, así que debía tomarme mi tiempo con ella y quien sabe tener sexo seguro en mi casa cada vez que no necesitará.

    Le saque sus bragas, ganandome un escalofrío de ella. Abrí lentamente sus piernas dejando expuesto su coño rosado y húmedo, se me hizo agua la boca solo de verlo.

    -mierda bebe.

    Sin preámbulos sumergi mi boca en su coño, besando, mordiendo, y chupando con reverencia, su sabor era exquisito y me tenía completamente embriagada

    Sus gemidos se fueron intensificando, sus manos estaban en mi cabeza y empezó a retorcerse acompañando mi boca.

    -por favor, por favor…

    Aumente el ritmo de succión mientras introducía un dedo por su estrecho canal, su grito gemido me hizo ver que le agradaba mi intrusión, así que seguí chupando su clítoris mientras bombeada un dedo en su coño, su corrida fue maravillosamente explosiva, los espasmos duraron lo que parecieron horas. Lentamente saqué mi dedo de su coño, y con un último beso en su pubis fui subiendo sacando mi ropa.

    Su cara estaba sonrojada, su frente tenía un ligero sudor, y una sonrisa satisfecha estaba en su rostro.

    -eso fue mejor que en mi cabeza

    -todavía falta bebe

    La base, gimió cuando sintió su sabor en mi boca, baje las tiras de su camisón para liberar sus tetas, me separe y empece a succionar y masajear esos hermosos pechos, comenzó a retorcerse nuevamente, levante su pierna derecha exponiendo nuevamente su coño y posicione mi coño a la altura del suyo. Comencé con un frote lento y constante para que nuestra humedad hiciera más fácil el movimiento. Se sentía tan bien tenerla bajo mio, con su coño rozando el mio, sus ojos se ponían en blanco con cada roce, nuestras tetas se movían más y más a medida que iba aumentando la velocidad. Empezó a gemir y a gritar más alto, agarrando mis tetas y masajeandolas

    -por favor bebe, por favor necesito venirme- sus palabras me tenían al borde.

    -quieres venirte en mi coño bebe? Quieres que tu corrida se mezcle con la mía

    -siiii, por favor, follame más fuerte

    Mis movimientos se descontrolaron, sus caderas comenzaron moverse también, era perfecto

    El sudor de nuestros cuerpos, nuestros gemidos y el sonido que producía el rose de nuestros coños fue demasiado.

    -vente conmigo, Sybil.

    Una luz blanca me cegó con un instante mientras el órganos arrasaba mi cuerpo.

    Agotada me acoste al lado de ella, si aliento acomodo su cabeza en mi pecho, acurrucándose.

    -dime que podemos hacer esto siempre

    Riéndome le dije:

    -oh bebe, no tienes que preocuparte, tu coño es adictivo.