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  • Nada es lo mismo. Él cambió (parte 3)

    Nada es lo mismo. Él cambió (parte 3)

    Volví a terminar mi historia y espero les guste, en verdad fue el beso más apasionado que él me ha dado, me hizo olvidar todo lo pasado, en medio de una confusión de sentimientos, sentí sus manos tocarme suavemente, besar mi cuello de la manera más sutil, ahora no era el frío lo que me hacía temblar era él quien lo hacía…

    No sé cómo ni porque comenzó a decirme frases como: te quiero, no tienes que tener miedo yo te cuido, eres mi amor y lo sabes así no te lo exprese, tú sabes que te amo y quiero que seas mío hoy y siempre.

    Mis emociones fueron tantas que no se en que momento la ropa fue a parar al piso y nos fundimos en un beso, al que le siguió un volcán de caricias, gemidos y el más bonito encuentro sexual, no se donde aprendió hacer el amor de esa manera tan placentera, me sentí en las nubes con cada lamida que daba a mi clítoris y partes íntimas, como presionaba mi punto g haciéndome gemir una y otra vez, sentir esa humedad y saber era por él, me hacía excitar al máximo fueron dos horas de placer delicioso en los que nada perturbó nuestras mentes.

    Lo más delicioso saberme deseada por ese hombre a quien tanto amo. Nuestro amanecer fue el comienzo de una nueva etapa de nuestras vidas, donde Robin promete no hacerme sufrir y cuidarme. Pacto que sellamos con un beso y haciendo el amor…

    Espero les haya gustado mi historia. Gracias.

  • Cogiendo con una seguidora

    Cogiendo con una seguidora

    Desde que comencé a escribir relatos he recibido muchos mensajes de chicas cachondas queriendo tener sexo escrito,  por llamada, normalmente respondo y pasamos un buen rato tocándonos, dándonos consejos de cómo tocarnos e intercambiando audios.

    Pero después del último relato, una chica me escribió inmediatamente llamó mi atención, tuvimos una que otra conversación ella era demasiado dominante tenia grandes fantasías, aunque le faltaba con quien cumplirlas y como yo soy una zorra de primera me ofreci para que cumplirá todas sus fantasías aquí solo contaré una de tantas.

    Pues bien a los meses de nuestra primera conversación quedamos para vernos yo creía que solo era para conocernos, pero ella tenía otros planes. Me envio un mensaje donde decía «solo ponte una gabardina», esto me dio pistas de que no sería una cena tranquila pero yo soy la zorra más obediente así así solo lo hice sin más llego por mi en un taxi subió hasta mi departamento y me entregó un vibrador de los que tienen control remoto me dijo que me lo pusiera rápido porque el taxi ya nos esperaba, lo hice y ella lo activo en una velocidad baja.

    -Escucha bien cuando subamos al taxi tu te vas a ir enfrente y yo voy a jugar con tu coño desde atrás.

    -Sabia que eres una cachonda pero esto nunca lo imagine.

    Todo el camino me escribía para que le diera la dirección al taxista mientras ella subía y bajaba la velocidad a su antojo, más de una vez se me escapaban los gemidos ya no solo eran por el vibrador sino por la excitacion que la situación me causaba, el morbo de que nos descubrieran.

    No tardamos tanto en llegar el restaurante pidió la mesa que era en el centro de toda la sala, cada vez se volvía más riesgoso, a la hora de ordenar incremento muchísimo la potencia tenia que apretar las piernas para intentar controlarme pero era imposible con trabajos ordene y antes de que llegara la comida, note que el piso debajo de la mesa estaba algo mojado por mis fluidos, al parecer también lo noto porque me dijo

    -Tienes que ir al baño espérame ahí, creo que ya es hora de comerte ese coño.

    Me levante camine directamente hasta el baño y me encerré ahí, saque el vibrador de mi coño, comencé acariciar mi clitoris dejando escapar gemidos, a los minutos ella entró.

    – Zorra ya te escuche en donde estas quiero comerme ese coño.

    Abrí la puerta asomandome, ella entró se dio cuenta de que ta no llevaba el vibrador.

    -Quien te dijo que te lo podías quitar

    -Lo ciento es que ya no aguantaba más necesitaba tocarme

    -Por desobedecer ahora quiero que te lo metas por el culo perra mientras yo te como el coño y juego con tus tetas.

    Me saco lo gabardina me recargo contra la pared del baño y chupo mi coño, mientras acariciaba mis tetas y dejo el vibrador a máxima potencia dentro de mi culo.

    -Tenía tantas ganas de esto, no sabes durante cuanto tiempo he fantaseando con esto.

    -Haaaa mierda!, que rico lo haces, nunca lo había hecho en un lugar tan público mmmm.

    -Cállate zorra nos van a escuchar- decía mientras tapaba mi boca.

    -Mmmmm.

    -Eso es disfrútalo, quiero que acabes en mi boca, tomarme todos tu jugos- mientras soltaba mi boca y comenzó a masturbarse.

    -Ay mami que rico no pares casi acabo, más no pares.

    -Si zorrita pide más haaa!

    Continuamos hasta que termine con un gran squirt y ella se tomó todos mis jugos.

    -Que rica estuviste quiero que te vistas y cenemos después seguiremos con más aventuras.

    Espero lo disfruten

    Ya saben que pueden escribir a mi insta: saraem_17.

  • Mi esposa y su colágeno

    Mi esposa y su colágeno

    Volveré unos años antes a qué esto suceda y para que entiendan un poco a cómo se da la historia principal de este relato.

    Antes de casarnos con mi esposa, a la que llamaremos «Amanda», por razones de trabajo me tocó viajar a otra ciudad durante un mes, en el cual para matar el tiempo yo comencé a leer relatos eróticos por internet y se los envié a mi esposa, a ella también le gustó leerlos y excitaban mucho y cada ciertos días me preguntaba si tenía algún otro relato para ella, y hablábamos por chat de manera muy caliente, le enviaba fotos de mi verga apunto de explotar y ella también me enviaba fotos hot, nos imaginábamos situaciones haciendo tríos o de ella follando con algún vecino o colega de trabajo, y en qué ella de tan caliente que estaba solo podía pensar en culear, le dije que me hiciera un vídeo para yo poder masturbarme también, viendo su rica vagina y hermoso culo,

    (Cabe mencionar que mi esposa siempre ha tenido un culo para mí de infarto, y que decir cuando se viste con calzas o leggings, se le ve aún más grande y a punto de reventar las mallas, sé que por lo mismo tiene muchos admiradores con ganas de follarla), entonces me hizo un vídeo montando un pepino, wow que vídeo, ese hermoso culo contrayéndose mientras se perdía el pepino en su rica y mojada vagina y escuchar sus gemidos eran la locura, así seguimos calientes durante todo ese mes hasta mi regreso a casa.

    Con el tiempo ella perdió el interés en leer relatos eróticos, yo por mi parte siempre seguí leyendo y calentándome con ellos, la categoría que más me gustaba y me siguen gustando son los referidos a «tríos» o «infidelidades consentidas», en ciertas ocasiones le hacía el comentario a mi esposa si le gustaría probar otra verga, pero siempre me decía que no sabía, ya que después yo quizás podría sacarle en cara si llegara hacerlo, yo le decía que no, ya que soy yo el que se lo está pidiendo., Y así cada cierto tiempo, en ocasiones cuando follábamos recuerdo que le pregunté si le gustaría estar así con otra verga, a veces no respondía nada y una ocasión recuerdo que dijo que si, que le gustaría que le den duro.

    El año pasado a mi esposa se le dio la oportunidad con una persona de donde vivíamos anteriormente, pero fue una experiencia muy frustrante de la que no vale la pena relatar.

    La historia que importa y del motivo de este relato comienza aproximadamente hace un mes, cuando un conocido de ambos que vive en una ciudad alejada le envía el contacto de un amigo de él a mi esposa, el cuál al pasar de unos días le escribe por chat para presentarse, Entonces mi esposa me dice:

    Amanda: Parece que el xxx si le dio mi contacto a un cabro, ahora me voy a pelar Jaja.

    Yo: a ver, ¿cómo así?

    Amanda: Con el Cristopher Jajaja, creo que así se llama el cabro.

    Yo: ¿Ah le respondiste?

    Amanda: No, más tarde quizás…lo voy a bloquear.

    Yo: Para andar en boca de los weones.

    Amanda: Mmm siii, y en la verga también Jaja, bueno si le respondo quedara en eso nomás, porque no me voy a juntar con el, prefiero culearme a alguien más piola y que solo sepas tu, él y yo, bueno el que sea no sabrá que tú sabes…

    *Teníamos las dudas si le dábamos importancia o no ya que no sabíamos las intenciones de nuestro conocido, del porque hizo lo que hizo de presentar a alguien que ni mi esposa ni yo conociamos.

    Pasaron los días y Cristopher con mi esposa comenzaron hablar temas cotidianos sin mayor relevancia., Después de unos dias, casi dos semanas, Cristopher por razones de trabajo estaría por nuestra ciudad.

    Cierto día mientras me encontraba en el trabajo mi esposa me escribe y me dice:

    Amanda: Oye amor, ¿tu me dejarías salir un día en la tarde noche?

    Yo: Depende con quien sea.

    Amanda: ¿Cómo depende con quién?, ¿eso es un no entonces?…

    Yo: Si puedes salir, solamente quiero que me digas con quién.

    Amanda: Con el Cristopher.

    Yo: Mmm, bueno si quieres no hay problema, igual sea como sea no se vaya a ir de hocicón nomás jajaja.

    Amanda: Pero si no voy a ir a costarme con el, solo es ir a un pub, aparte en ningún momento me a dicho cosas cómo los otros jotes.

    Yo: Ah bueno, por lo menos se comporta, anda nomas.

    Amanda: Jaja, bueno y si después llega pasar algo más te cuento jajaja, pero lo dudo.

    Yo: Jaja bueno.

    Amanda: ¿Que día es mañana?

    Yo: jueves.

    Amanda: Ah, entonces hoy podré salir yo.

  • Nochebuena

    Nochebuena

    Víctor y Juan se conocían desde adolescentes, mismo barrio, secundaria juntos. Trabajos similares en oficinas contables. Gustos parecidos, buena ropa, buenas costumbres, vacaciones juntos, en fin. Eran hermanos diplomados de la vida. Entrando en noviembre del 2016 Juan se distancia de su novia Mónica que por razones que no incumben en la historia no voy a narrar.

    La nochebuena de aquel año fraguaba la encrucijada perfecta para uno de ellos. Juan era tipo común afable, simpático. Pero poseía un magnetismo particular, especialmente con el espécimen del género opuesto. Solía ligar aun estando en pareja, ellas le veían dote de líder y se dejaban guiar por su instinto ¿y quién era él para negarse a perpetuar la especie? Ambos pisaban los treinta años, pero Víctor era diferente, más aplomado, un ser dócil que había sido domesticado y llevado al altar cinco años atrás.

    Pamela era una mujer atractiva, de baja estatura. Piel parda, cabellera tupida a rulos y ojos negros y penetrantes. Una enfermera fatal como la había bautizado Juan a la esposa de su mejor amigo. La costumbre dictaba que la víspera de Navidad cada uno pasará con su familia hasta la media noche y después se juntaran para celebrar en la casa de algunos amigos. Pero aquella nochebuena sería muy distinta. Juan llego al departamento 1 y 05 am. Pamela lo recibió enfundada en una falda blanca que dejaba ver un par de muslos bien trenzados y unas pantorrillas trabajadas que terminaban en unos tacos que la hacían ver más alta de lo normal. Se saludaron como era habitual y a Juan le pareció extraño que su hermano del alma no lo hubiera recibido. -Está ebrio hasta las patas. Sentenció la morocha visiblemente afectada. Y agregó -Desde las 2 de la tarde que está bebiendo. No puedo creer que me haga esto. -Entonces no vamos a bailar a lo de Luciano? Pregunto Juan inocentemente. -No. Pero podemos bailar acá. Propuso la enfermera de los pechos firmes y turgentes, que esa noche serían sobados y saboreados por un hasta ahí, tímido sujeto que se dejaba llevar por la señora Carmona.

    La hembra sentía una atracción desmedida hacia el amigo de su esposo desde hacía mucho tiempo y esa noche se lo confesaría. -¿Dónde está él? Pregunto Juan sentado en el sofá. Ella se paró, bajo el switch de la luz y el comedor quedó a merced de las luces del arbolito que basculaban la penumbra. -Está en la recamara. Hasta mañana no despertará. Vaticinó la joven de 27 años que enseñaba los hoyuelos a ambos lados de la boca cada vez que reía. Juan sabía que debía pilotear con cuidado, pero la escena lo sobrepasaba, la cabeza le daba vueltas, pero no dejaba de mirar a la mujer prohibida que tenía sentada a su lado. Él pensaba qué decir para no delatar sus intenciones de traicionar y ella no esperaba palabras. Quería que Juan posara sus manos en sus muslos, y el silencio fuera cómplice permisivo de aquella aventura navideña. Pero ocurrió todo lo contrario.

    -Será mejor que me vaya. Dijo Juan y levantó su metro 85 del diván. -¿Te querés ir? Pregunto la dama provocativamente, echando su torso para atrás y abriendo sus piernas con sutileza. Las bragas blancas asomaban tenue cada vez que las luces navideñas lo permitían. Juan David se lo esperaba, pero no le molestaba eso, le molestaba que lo deseará. ¿Qué clase de hombre se coge a la mujer de su amigo? Se preguntaba. -No dije que me quería ir. Dije que sería lo mejor.

    Ella reía. Sabía que lo tenía donde quería. Y como una ajedrecista experta se quitó los tacos, las luces siguieron titilando y como en cámara lenta extrajo sus bragas y se las enseño. Echándose la culpa de lo que sucedería en el sofá, haciéndose cargo del peso de lo prohibido. Juan miró el pasillo donde estaría internado su hermano comatoso y sin dudarlo se desplomó gustosamente sobre la mujer en celo, y besándola frenéticamente comprobó su depilación. Las ropas se desprendieron, y tal como ella imagino el viril miembro de su amante gozaba en su paladar. Y ahí en el aquel diván el sexo dibujo varias formas. Hasta pasada las 4 de la mañana, el amigo de Víctor complació a su mujer. Pamela Carmona quedó inundada de placer como más adelante lo describiría en su diario » magnífico macho» y «cojudo bagual». Y también confesó en el mismo haber drogado a Víctor esa noche, con una sustancia que extrajo del hospital. Pero eso ya es otro cuento, uno que ahora no viene al caso. Aquella noche Juan David no pudo con la tentación porque no estamos diseñados para ello e hizo cornudo a su hermano del alma follándole la mujer a unos 10 metro de distancia. Los gemidos de aquella madrugada aún laten en el corazón de Pamela y se agitan más cuando llega la Navidad.

  • Mi amigo Mike (parte 6.5)

    Mi amigo Mike (parte 6.5)

    Solo habían pasado 2 días de las vacaciones en la playa y ya había gozado como nunca en la vida, no podía creer por todo lo que había pasado.

    La mañana siguiente después del cogidon que me dio, se decidió quedar conmigo por la mañana al menos para el desayuno, ya después regreso a sus actividades en el congreso.

    El tercer día creyendo que ya lo había hecho todo cambio un más por la noche, ya que esa misma noche seria la fiesta de disfraces, la cual no había pasado por mi cabeza en cual sería mi disfraz que ya tenía preparado para mí.

    Por la tarde, aproximadamente las 2, me encontré con todos y nos dirigimos a comer, artos de tanta platica, me apresuré a preguntarles.

    Perla -Y bien, hoy es la gran noche, ¿ya están listos para la fiesta? En tono eufórico lo dije.

    Carlos -Pues claro cariño, esta noche es de chupar y chupar hasta dejar secas las barras de alcohol.

    Brenda -Y cuáles son sus disfraces solo he visto el de Miriam y esta de lujo muchachos.

    Miriam – Obviioo seré la más puta de la fiesta, adoro esta fecha te puedes vestir de puta sin que nadie diga nada jaja.

    Mike -Hablando de eso Miriam necesito un gran favor. Le mostro una foto en su celular y ella se sorprendió le brillaron los ojos por lo que le dijo en secreto.

    Carlos -Ya cuenten cual es el chisme.

    Mike al parecer ya tenía todo bien planeado, de la nada empezó a contar una gran historia que ni yo estaba enterada. Según el, en resumen, nosotros apostamos en algo que el ganador elegiría el disfraz para el perdedor, aparte de que el perdedor no tendría que reclamar y aceptar lo que fuera. Yo sorprendida por su historia no lo podía creer, al parecer yo fui la perdedora.

    Todos vieron la imagen y yo fui la última en mirar…, que otra cosa podía ser más que un traje de colegiala sexy, no era solamente eso al parecer hasta compro un par de bubis falsas, aunque a decir verdad en la foto no se veían tan falsas ya que eran de buena calidad al parecer. No lo creí todo lo que tenía preparado él para mí.

    Miriam – Pero por supuesto que yo me encargare de dejarla lista para putear.

    Brenda -uyy lo siento por la apuesta, sin burlarse lo dijo

    Saul -claro es una fiesta de disfraces es la ocasión perfecta no lo crees, volteándome a ver.

    Perla -Claro, diciéndolo con una risa nerviosa. Por dentro seguía sin poderlo creer, mi mente pensó que era una gran idea poder salir como Perla sin temor, llevaba deseándolo un buen rato, disfrutar de quien era con personas sabiendo lo que era.

    Mas tarde, regrese con Mike a la habitación, le di un golpe regañándolo, diciéndole que dejara de estar jugando conmigo, el me abrazo me beso y me dijo bebé todo va a estar bien vamos a disfrutar. Me dio todo el kit para prepararme y me mando a la habitación de las chicas. Llegando toque la puerta y me abrió Brenda vestía solo una toalla en su cuerpo se preparaba para bañarse, me invito a pasar.

    Miriam -ven ven cariño pasa.

    Me quede impresionado, Miriam se paseaba por la habitación en tanga y una pequeña camisa de tirantes que se le salían todas las tetas enormes que tenía, me dijo vaya cariño que nunca habías visto unas así en tono burlón.

    Miriam – Bueno vamos a dejarte tan linda y puta, pero de las finas.

    Brenda solo soltó una carcajada y se metió a bañar.

    Se puso manos a la obra, me quede en calzones, intentando que no se me pusiera dura viendo a Miriam y todas sus tedas y culo de fuera. Empezó con un maquillaje cosa que nunca solo con lo que había aprendido en internet me dejaría como ella me dejo esa noche, resalto mis labios y mi cara, al parecer le fue fácil, completamente parecía ya mujer con tremendo trabajo que hizo, seguido me puso los pechos, usaban una especie de pegamento que se ajustaba perfectamente a mi cuerpo, no era broma que eran de buena calidad, una textura magnifica, Miriam los comparo con los suyos y dijo que no estaban mal, hasta me dejo compararlos, claro los de ella eran perfectos, tan suaves al tacto pero duros y bien formados totalmente naturales y completamente en su lugar, Miriam me coloco la camisa blanca que solo servía para ajustarse y detener las tetas, si no tenía cuidado se podían desabrochar y se me podrían salir mis tetas. Continuo con un peinado en dos coletas con el cabello que tenía apenas se lograban hacer unas pequeñas coletas, pero lo soluciono rápido sacando unas extensiones de color rosas que hacía que pareciera que tuviera el cabello largo, ella si venia muy preparada. Tenía la falda me hizo que me la pusiera.

    Miriam – bueno y que esperas quítate ese calzón me dijo ten usa una de mis tangas, muy linda de color blanco, ya tenía experiencia en esconder mi pequeño pene cosa que hice tan natural que olvide que debería aparentar no saber sobre esas cosas. Pero no me dijo nada. Antes de terminar Brenda salió del baño después de un tiempo, con un disfraz de monja tapaba toda su parte superior era una sola pieza, pero era un vestido corto, muy lindas piernas, no tan formadas como las de Miriam.

    Brenda -Wow wow que paso aquí, quién es ella.

    Miriam – Ella mi obra maestra.

    Yo solo solté una risa, me estaba divirtiendo con las chicas, para terminar conmigo solo me faltaba mis medias de red y unos tacones negros de charol, con una cinta en los tobillos, como si fueran de colegio, pero con un tacón muy alto y de puta como lo soy jiji.

    Miriam se fue a cambiar, pronto comprendí porque solo andaba en tanga sin sujetador, salió con un traje de látex impresionante marcaba toda su figura, las tetas casi al aire, con unos accesorios en sus muñecas y tobillos era un traje de gato, exageradamente sexy, su culo redondo se marcaba impresionantemente y no se diga su vagina, las tetas casi de fuera, el traje solo cubría menos de la mitad de ellas, se dio un retoque pintando unos rasgos de gato en su cara y una diadema con orejas. Me sentí una puta barata a comparación de ella. Llego la hora acordada y los chicos ya nos esperaban en el lobby. Las 3 salimos y nos dirigimos al elevador, con un sonido impresionante de nuestros tacones chocando con el piso como 3 perras empoderadas, recibimos la mira de algunos curiosos y me encanto al igual que me éxito porque también me miraban a mí. Al parecer resaltaba más que Brenda, pero no tanto como Miriam.

    Al llegar al lobby nos encontramos con los chicos, Saul llevaba un disfraz de un científico loco, Carlos un disfraz de pirata, aunque le faltaba la mitad de él porque tenía todo el torso descubierto solo con unos tirantes y mi amor lleva un traje de super héroe, Superman. Le hacía ver bien con su tamaño y su cuerpo aparte del traje ajustado a su cuerpo.

    Al llegar con ellos se quedaron sin palabras, a mi amor solo le brillaron los ojos al verme …al igual al ver a Miriam.

    Saul – pero mira que belleza tenemos por aquí, pregunto ¿Quién es su hermosa amiga, no me la van a presentar?

    Brenda – claro, ella es nuestra bella amiga… amm amm, volteando a verme

    Conteste – Perla me llamo Perla, un gusto conocerlos jijiji.

    Saul se apresuró a tomarme de la mano darme un beso en la mejilla y hacerme que diera una vuelta ondeo mi minifalda roja a cuadros.

    Mike – ah Perla, con toda la naturalidad del mundo dijo – olvide darte tus antejos, que venían con el traje, para una mirada más sexy.

    Carlos – excelente ya estamos todos listos, chicas andando y seguimos sus pasos las tres seguidas detrás por Mike y Saul.

    Lo cual contoneaba mi culo para que lo miraran, aunque no podía ganarle a Miriam me sentí algo celosa de su gran culo.

    La fiesta comenzó, música con DJ, luces por todos lados y mucha gente, más tarde el DJ informo sobre una competencia sorpresa de disfraces la cual participamos todos. Era por genero primero los hombres Mike participo, pero no gano quedo hasta quinto lugar, gano impresionantemente un chico corpulento que traía una vestimenta de espartano, un 50% de su traje era su escultural cuerpo muy guapo diría yo gritamos todas como locas por su vitoria. Continuando con el concurso de las chicas, un espectáculo sin igual, Brenda me hizo participar, sin esperar nada quede en cuarto lugar por arriba de Brenda y sin ninguna duda Miriam gano a la más puta…bueno a la mejor disfrazada. Los ganadores se llevaron cada uno 3 grandes botellas de champaña. Nos enfiestamos totalmente, el DJ le subió la música y puso reguetón cosa que no soy tan fan, pero Miriam si, sin dudar Mike y ella se fueron a bailar y me dejo ahí sentada, solo los veía como bailaban, me puse algo celosa con el ceño fruncido, no cabe duda de que Miriam estaba hecha para putear y perrear, restregando todo su culo en mi hombre que me molesto, Brenda y Carlos igual se fueron a la pista con canciones más relajadas. Me quede con Saul qué noto mi enojo.

    Saul – Vamos perla, anímate no va a pasar nada, estamos para disfrutar ¿no? ven conmigo serás mi acompañante esta noche no dejare que una bella dama se quede aquí sentada, podrían venir otros y acecharte.

    Perla – está bien pero no se bailar.

    Saul – no te preocupes yo te guio, me llevo a la pista y pusieron canciones más lentas lo que me pareció bien, me sujeto de las caderas y me empezó a guiar en la pista.

    Aun con el enojo por Mike que me había abandonado, por estar con Miriam, no note que ya me le estaba restregando a Saul, lo cual ya estando algo ebrios nos dejamos llevar, empezó a seducirme y ponerse más cachondo en varias ocasiones llevo sus manos a mi trasero, lo cual le quitaba enseguida, a pesar de estar enojada tenía ya a mi hombre. Le dije que necesitaba ir al baño y me acompaño obvio entramos a baños diferentes. Me tardé en salir, me calentó un poco su cachondeo necesitaba calmarme, ya que la verga pequeña pero ya andaba queriendo salir me fui a ponerla bien en su lugar. Sali y él estaba ahí esperándome, me tomo de la mano y me llevo hasta él ya estaba algo ebrio, me beso en los labios, cosa que no hice nada para detenerlo, después de un tiempo me quité y le dije que qué había pasado, se disculpó ya que ebrio pensó que era yo su mujer, cosa que no le creí.

    Regresamos al lugar donde estaban todos y me senté con Mike sin decirle lo que había pasado. Miriam ya se había retirado al parecer se fue a coger con el Espartano que gano el primer lugar. Brenda ya se sentía algo cansada así es que también procedió a retirarse la acompaño Carlos para que no regresara sola, nos quedamos solo de nuevo Saul, Mike y yo. Aquí es cuando cambiaron todas las cosas.

    Nos quedamos un rato, los 3 nos acabamos las botellas restantes que había, me retaron a empinarme lo último que quedaba de la botella, de un solo trago. Apenas y lo logré me marie solo de no respirar del gran trago que di, me senté en el pequeño sillón cayendo sobre Saul, el cual el muy listo me atrapo ya que estaba sobre el tomando mis tetas falsas, lo cual me las apretó, diciendo que si parecían reales.

    Sin darme cuenta de que era la más ebria que ya arrastraba las palabras para hablar. Mike dijo que ya era momento de irnos, así es que los 3 nos dirigimos fuera de la fiesta, apenas y podía caminar así es que Mike sin problemas me llevo andando con ayuda de Saul.

    Las cosas se empezaron a calentar en el elevador Mike me empezó a toquetear toda frente a Saul no pude hacer mucho no estaba totalmente en condiciones, llegamos a nuestro piso casi de los últimos, ambos me llevaron a la habitación, aun no entendía lo que iba a pasar. No note la presencia de Saul, ya hasta que me recostaron los dos en la cama, por un momento me quede dormida cuando de repente sentí una severa nalgada cuando caí en cuenta ya estaba recostada sobre Mike.

    Mike – Despierta zorra, ya me contaron lo que hiciste, estuviste seduciendo a Saul toda la noche hasta lo besaste.

    Yo no sabía lo que estaba pasando, de nuevo llego otra nalgada aún más fuerte que la otra con las manos grandes de Mike.

    Mike – ¿Que tienes que decir al respecto?

    Perla – Que pasa amor no entiendo.

    Tres nalgadas igual de intensas aun no estaba totalmente consciente aun me sentía ebria no controlaba todas mis acciones.

    Cuando de repente escucho.

    Saul – ¿Creo ya es suficiente, pero bueno no creo que esa zorra se vaya a salir con la suya o sí?

    Mike – pero por supuesto que no.

    Mike me tomo y me sentó sobre el sujetándome, Mike – ahora recibirás tu castigo esta noche no obtendrás mi verga zorra, a cambio te vas a disculpar con Saul.

    Aun sin entender que pasaba, Mike me arrodillo al piso sin soltarme, de pronto mire y ya estaba ahí Saul con su verga de fuera, no la tenía tan grande como Mike, pero si muy gruesa.

    Mike – Abre la boca zorra y has sentir bien a tu invitado. Saul no lo dudo y se fue directo a mi boca restregando su verga en mi cara, machando con el poco maquillaje que me quedaba, en seguida me tomo de la nariz, lo que me hizo tomar una bocanada de aire, que no logre ya que el de una sola vez me metió su pene, Mike me soltó el cuerpo y sostuvo mi cabeza para hacer movimientos para que entrara y saliera el pene de Saul.

    Saul -¿Dios Mike esto si es una buena zorra, te ha estado haciendo todo esto así? ¡Es toda una puta!

    Mike – Y lo que falta, esta noche es toda tuya.

    Al parecer siempre fue el plan de los 2 traerme aquí, el disfraz vestirme de puta, las tetas y emborracharme para poder cogerme entre los 2.

    Estaba tan ebria que casi me hace vomitar la cogida de garganta que me hizo Saul. Bien vamos a lo bueno dijo Mike. Me tomo y me llevo a la cama se desnudaron los 2, Mike me coloco en 4 como toda una perra, me escupió en el culo y me dio unas lamidas, estaba totalmente a su merced no sabia que hacer no tenia el control de mi misma. Mike se recostó sobre la cama frente a mi dejando su verga directamente en mi cara.

    Mike – Bien perra, aquí esta tu cena, cométela y has lo tuyo, solo así te voy a perdonar, así es que prepárate.

    Me tomo de la cabeza para que le hiciera sexo oral apenas y pude con su gran verga la tenia tan erecta, que me ahogaba, mi poca concentración que tenia estaba fijada en la verga de Mike, que me olvide completamente de Saul. No note que ya estaba detrás mi culo que ya lo tenia levantado, de repente sentí unas lamidas en mi culo, como un par de perros Saul me lamia mis genitales y mi culo yo haciendo lo mismo con la verga de Mike, no se hizo esperar más, Saul uso el aceite lubricante que habíamos usado la noche anterior y se lo unto en su pene y derramando lo demás en mi culo. No estaba preparada para nada de eso mientras recibía la verga de mi amor en la boca, Saul sin decir nada posiciono su verga en la entrada de mi culo y de un solo jalón la intento introducir sin éxito me dolió tanto que grite, deje de mamar verga y en un segundo intento metió la punta de su verga en mi culo estaba acostumbrada a la verga de mi Amor pero no era tan gruesa, esta si me lastimo, con mas cuidado en un tercer intento ya con la punta dentro de un empujo y sentí como su verga se fue introduciendo por mi culo desgarrando mi ano. Fue un dolor inesperado no tan intenso, ya que no lo note tanto por lo ebria que estaba. Como dos perros pegados Saul me cogió por un buen rato en esa posición, al parecer si me quería tratar como perra, Mike continúo metiendo su verga a mi boca, estaba siendo penetrada por amos lados, no lo disfrute en su totalidad, ya que no lo esperaba, pero al parecer ellos si gozaban de mi boca y mi culo. Saul me arranco la tanga rompiéndola, solo quedo en mi pensamiento que Miriam me regañaría porque era de ella. Me cambiaron de posición ellos hacían lo que querían conmigo, Mike dejo mis tetas libres arrojando la blusa que las sostenía, me dejaron con los tacones y las medias solamente, Mike disfrutaba verme así, me tomo por sorpresa mi Amor por detrás y me penetro tan fácil, al parecer mi culo se abrió tanto con el lubricante y con la verga gruesa de Saul, me sentó en el y me tomo de la cadera para realizar sus movimientos para penetrarme, mientras Saul se puso a jugar con mis tetas falsas, no fue la gran cosa para mi ya que no sentía placer alguno, pero el parecía disfrutarlo. Me estuvieron cogiendo los 2 por un buen rato primero uno y después el otro me compartían, como un juguete, me cogieron sobre la cama, sobre el suelo, contra la pared y sobre una pequeña mesa que había en la habitación, con forme paso el tiempo fui recuperando la conciencia cada vez sentía mas placer, pero me sentía usada por los 2. Para casi acabar, Mike me levanto yo de espaldas a él, tomo mis entre piernas y me levanto de ellas, mi cuerpo recargado totalmente a Mike, con mi culo al aire y mis piernas abiertas, lo cual me posiciono frente a Saul, el cual tomo mi cadera y me la clavo. Mike presionando mi cuerpo contra la verga de Saul, mientras el me penetraba, una posición que quedaba a merced de mis captores me sentía tan desprotegida en ese momento. No tardaron en terminar de jugar conmigo me llevaron al piso una vez mas de rodillas.

    Mike – Ahora si Bebé, ruega por tu lechita, suplica que quieres lechita y te daremos tu premio.

    Perla -yo … dude un poco, Mike me soltó una cachetada no tan dura.

    Mike -Vamos, zorra dilo o te castigaremos aún más.

    Lo dude aun más, no se si me preocupe o me excito aún más. Ya cuando caí en cuenta que fui cogida violada por 2 vergas.

    Perla – Esta bien amor, dame toda quiero tu lechita, también quiero la de Saul, dénmela toda.

    Al escuchar eso de mi, los 2 intentaron introducir sus 2 vergas en mi boca claro que no podrían eran demasiado las 2 para mí, me agarraron las manos y me dijeron tómalas tu misma y termina con el trabajo puta.

    Así es que estaba tan excitada ya al final que no dude y empecé a masturbar sus vergas al mismo tiempo, el primero en acabar fue Saul, toda su carga de semen me lo dio en mi cara, escurriendo en mi cachete y después a mis tetas falsas, después Mike que duro un poco mas por el aguante que tenía, soltó una carga mucho mayor tanta cogida que me había dado una noche antes y aún seguía soltando semen en buenas cantidades, su primer chorro fue directo a mi cuello, el segundo apunte mejor y lo recibí en mi lengua lo cual procedí a tragármelo, lo demás cayo en mi boca y mis tetas, lo cual con la cantidad que tenia de ambos, tome mis tetas falsas y las presione para jugar con el semen en ellas y como pude trate de levantar las tetas y lamer el semen restante.

    Mike – Buena chica, ya eres toda una puta bebé. Preguntando también a Saul que como le parecía.

    Saul – increíble amigo toda una zorra, no se compara como mi mujer, me hiciste olvidarla completamente.

    La verdad estaba desconcertada por lo que había pasado, aun no creía que me habían cogido los 2, al parecer su plan salió a la perfección. Nunca supe de quien fue la gran idea.

    La noche no fue tan larga ya, Mike me metió al baño para lavarnos y acostarnos a dormir, Saul se retiro a los minutos probablemente a su habitación.

    A la Mañana no tenia palabras para describir lo que había pasado, nos sentamos todos a desayunar, Miriam conto como se fue de puta con el otro ganador, algo decepcionada dijo que tenía increíble cuerpo del tipo, pero la verga le dejo mucho que desear, solo pensé que Mike al menos gano en algo en su gran tamaño. Carlos nos pregunto que como pasamos la noche, Saul y Mike se limitaron a decir que la pasamos bien nos embriagamos y ya. Lo que paso en la noche solo quedo entre nosotros. Su gran jugarreta de cogerme los 2 salió a la perfección. No me queje me dejo con una incertidumbre, ya que por lo ebria no lo disfrute totalmente, solo pensé que me gustaría salirme con la mía la siguiente ocasión.

    Terminé devastada de este viaje, mi culo ya no podía más por esa ocasión, tanto que le negué volver a coger en la noche de nuevo a Mike. Lo cual lo acepto sin problemas dijo que fue demasiado para mi culo y no se equivocaba, me costaba sentarme, sentía como mi culo se abría o palpitaba solo por un rato.

    Para terminar ese viaje nos despedimos de los demás y los 3 tomamos rumbo de nuevo a carretera, no comentamos nada de lo sucedido en el auto, me limite a dormir de camino de regreso. Me dejaron en mi casa, con cautela me despedí de mi amor de beso me señalo a Saul para que hiciera lo mismo con él, me sentía toda una puta despidiéndome de 2 machos a la vez.

    Disculpen la tardanza, dudas saben donde encontrarme.

    [email protected].

  • Seduciendo a mi papi

    Seduciendo a mi papi

    Hola, muchas gracias por comentar y valorar mi relato, me pone muy feliz que les guste y eso me inspira a poder seguir publicando.

    Ya habían pasado algunos días desde que lo vi masturbarse y cada vez me comportaba ante el de manera más sensual, me vestía de forma provocativa y le mostraba más, me ponía en poses sugerentes y en muchas ocasiones dejaba que me viera mis piernas y mis pantys, eso me excitaba mucho y mas cuando notaba como su miembro se le marcaba en el pantalón.

    Como dato curioso les diere que mis padres nunca se llevaron bien, desde que recuerdo siempre dormían en camas separadas y en cuartos separados.

    Mi padre aunque ya es un hombre mayor, no está del todo mal físicamente, no es muy alto pero como dije en el relato anterior si es mas alto que yo, además desde que vi el tamaño y el grosor de su impresionante verga, mmm me quedé obsesionada y eso me estaba empezando a animar a que el me la metiera y que me hiciera suya, pero dada la situación sobre la moral y a que nos han enseñado de una forma tan hipócrita me sentía algo temerosa por la reacción que él podría tener.

    Los días transcurrían y cada vez me sentia mas caliente, los sueños humedos que tenia con mi padre eran mas frecuentes, tanto que en un dia en que me encontraba con mi padre, solos en casa. Puede verlo que fue a tomar una de mis pantys para sus típicas faenas masturbatorias, yo como siempre me tome mi tiempo para esperar a que estuviera en plena faena y después poderlo espiar desde la azotea, así estuve por muchos días hasta que me di cuenta que en cuanto yo me cambiaba de ropa interior el siempre encontraba la manera para que nadie lo viera y me robaba mis pantys y no solo eso si no también mis sostenes y los dejaba manchados con su semen.

    En una de esas tantas veces en las que pude ver como se masturbaba y dejaba llena de semen mi panty y mi bra, el estaba completamente desnudo y estaba sentado en la orilla de su cama dándome una perfecta visión de lo que hacía (tiempo después me confesó que lo hacía a propósito y sabía que yo lo veía), día a día lo veía y claro que me masturbaba mientras lo hacía, dejando después mi ropa interior en mi cesto de ropa sucia cubierta con su semen y ya en la noche después yo me regocijaba con el néctar de mi papi, durmiéndome de la manera más deliciosa y teniendo sueños húmedos con mi padre.

    La verdad no sé cuál era la razón, pero al ver la verga de mi padre me llamaba mucho la atención lo grande y gruesa que se veía, quería verla más de cerca, poder olerla, saborearla y sentirla dentro de mí, después de varios días, pensé que, al pobrecito, le faltaba una buena hembra, ya que desde hacía mucho tiempo mis padres no hacían nada juntos, así que me dispuse a como diera lugar a remediar eso.

    Un miércoles, en que estábamos en casa solos él y yo decidí dar el siguiente paso para consumar esta relación, él se encontraba en la sala sentado en el sofá viendo la tele, yo salí de mi habitación con solo un blusa y en pantys, me dirigí a la cocina para prepararme un café, pase y lo salude con un «hola», le ofrecí que si quería un poco de café a lo cual el me contesto que si, el no perdía detalle de mi cuerpo y más de mis pompis, yo me sentía observada y eso me calentaba mucho, una vez que termine de preparar el café se lo lleve hasta donde él estaba y podía ver cómo me comía con la mirada y como sus ojos se fijaban en mi panty y en mis nalgas. Cuando el café estaba listo serví dos tazas una para el y otra para mi, le lleve su café al sofá donde el estaba recostado y pude ver como me miraba y como esa mirada tan morbosa que tenía se posicionaba directamente en mi panty y cuando me di la vuelta la sentía en mis nalgas, cuando regrese a tomarme mi café me sente en la mesa y pude ver que mi padre no perdía detalle de mis piernas, una corriente eléctrica me recorrió mi espalda empezaba a sentirme con una inmensa adrenalina y calor, poco a poco empecé a abrir mis piernas y le mostraba a mi papi mis pantys, cuando termine de tomarme mi café, lave los trastes y en ese momento que le di la espalda a mi papi sentía como me veía el trasero y no podía evitar sentirme excitada.

    Cuando termine de le dije que me metería a bañar, él me dijo que estaba bien y me dio las gracias por el café, en ese momento pude ver como se le marcaba su verga en el pantalón bien rico, lo había dejado super caliente y sabia que no podría resistirse a espiarme mientras me bañaba, estaba bastante emocionada deje la puerta un poco abierta y también la ventana, me quite la poca ropa que traía y comencé a ducharme, al poco tiempo puede ver como mi papi me observaba desde la puerta, yo le daba un espectáculo luciendo mi cuerpo y mostrándole mis nalgas y tocándome mis pechos, después de un rato puede escuchar unos pequeños gemidos y pensé que mi papa se estaba masturbando y que estaba a punto de terminar, deje que pasara un rato esperando a que lo hiciera y cuando él se fue espere solo un poco y salí de la ducha con una toalla solamente, como salí descalza pude sentir unas pequeñas gotas de semen en el suelo y mis pantys llenas de semen, rápidamente las levanté y empecé a olerlas y saborear el semen fresco que estaba aún tibio, no sé si fue por la excitación, pero sabía delicioso, me tuve que masturbar en ese momento, ahí hubiera querido que mi papa estuviera y me bajara esta calentura y me dejara llena de semen la conchita.

    Cuando termine de masturbarme me dispuse a dar el siguiente paso que era en verdad seducirlo y consumar este acto, me maquille un poco y me puse mi vestido con el que anteriormente ya me había visto mi papi y salí dispuesta a cazar a mi presa, mi papa estaba en su cuarto acostado me imagino que descansando después de haberse masturbado y sacado tanta lechita y derramarla sobre mi panty, Entre a su habitación sin tocar el estaba viendo la tele aunque algo nervioso al verme llegar, yo le pregunte que si podía ver la tele con él, ya que estaba aburrida, él me dijo que si claro y me pregunto que si saldría o cual era la razón de estar arreglada así como estaba, yo le dije que solo quería ponerme cómoda y estar linda, cuándo me subí a la cama y para eso me puse un poco en cuatro a lo cual mi papi no perdía ningún detalle pero cuando gire mi cabeza y lo vi, el desvió la mirada. Me acosté a su lado y pude ver como se le marcaba en su pantalón que traía puesto una tremenda erección.

    El intentaba disimularlo poniéndose una almohada sobre su parte, entonces yo decidí sentarme en la cama recargando mi espalda en la cabecera y flexionando mis piernas, en ese momento vi como mi papi intentaba voltear pero no se atrevía a hacerlo, yo quería que el tomara la iniciativa pero al parecer tenía que mostrarme más receptiva, entonces le pedí que si podría traer unos refrescos mientras yo buscaba algo que ver en la tele, él se levantó y salió de la habitación sin voltear atrás, entonces aproveche para abrir más mis piernas y que cuando el entrara pudiera verme toda mi panty y así poder incitarlo más, el no tardó mucho en regresar y cuando me vio casi se le caen los refrescos.

    El se sentó a mi lado pero no dejaba de ver mis piernas, pasarían como unos 30 minutos y decidí acostarme boca abajo dándole una perfecta visión a mi papi de mi trasero yo empezaba a mover mis pies a flexionarlos y moverlos de un lado a otro pero en uno de esos movimientos le roce su verga, a lo cual yo me disculpe pero cuando me gire vi como él estaba completamente perdido en mi trasero y viendo mi ropa interior, ahí fue cuando me decidí a atacar preguntándole que si le gustaba lo que veía, el trataba de cubrir su erección pero rápidamente me incorpore y pude tomarla con mi mano izquierda y la presione agarrando parte de sus testículos los cuales estaban bastante grandes y le dije que no tuviera miedo que sabía lo que hacía y que me gustaba y que estaba a punto de disfrutar de maravilla, acto seguido le empecé a desabrochar su pantalón y le baje su bóxer y salto su verga que la tenía super dura y bien parada y ya con un poco de líquido en su cabecita, yo con mi mano derecha comencé a masturbarlo, era fantástico y muy morboso por fin tenía esa verga que tanto me obsesionaba entre mis manos, la verga de mi papa era asombrosa, después de un rato de estarlo masturbando empecé a ver como crecía su cabecita y empezaba a palpitar se veía que él ya estaba por eyacular, pero yo quería saborear esa lechita rica entonces rápidamente me la metí a la boca y se la empecé a chupar, no tardó mucho en aventar unos cuantos chorros de semen, a lo cual yo procedí a pasármelos, mi papi no daba crédito a lo que veía pero tenía una cara de excitación que se le veía más que complacido, procedí a limpiarlo con mi lengua y lo limpie completamente.

    Pero el seguía con una erección, me incorpore un poco más para poder darle un beso en su frente y que tuviera una mejor visión de mis pechos el rozaba con su nariz pero sobre el vestido, entonces lo monte colocándome sobre el y sacando mis pechos y ofreciéndoselos como si fuera un bebe, el no perdió el tiempo y me empezó a chupar mis pezones a masajearme las tetas con sus manos parecía como si fuera un niño hambriento ya que me succionaba con tal fuerza que me sacaba unos gemidos, yo sentía como su enorme verga me rozaba mi conchita como queriendo buscar la entrada, yo me moría de ganas de sentir esa enorme verga dentro de mí, entonces solo hice aun lado mi panty y de una sola estocada sentí como me penetro sacándome un grito de placer.

    Me la metió hasta el fondo, sacándome muchísimos suspiros y arremetiendo con sus caderas sacando y metiendo su verga en mi conchita, hacia que le pidiera que me diera con todo, luego cambiamos de posición, el me alzo las piernas y las coloco sobre sus hombros y me metió con fuerza su verga, después de un rato en esa posición, me dijo que me pusiera en cuatro que me lo quería hacer así, me di la vuelta y me puse en posición y me abrí lo más que pude para poder recibirlo hasta el fondo.

    Sentía como sus manos acariciaban mi trasero y besaba mis nalgas, las lamia y apretaba, me tomo por la cintura y me jalo hacia él, clavándome su pene duro y erecto el cual entraba hasta el fondo, yo tenía mi cabeza sobre la cama y mordía las sábanas, dejándolo a que mi papi hiciera lo que quisiera, tenía su verga super dura, era tanta mi excitación y el morbo de estar con mi padre que le dije que me diera su lechita y que quería que me preñara, que estaba lista para recibir su semilla, el arremetió con más fuerza después de eso y podía sentir como su verga crecía y se hacía más gorda estaba a punto de correrse dentro de mí, pero en eso me saco la verga de la vagina, me imagino que sabía lo que iba a pasar y no quería tener o causarme problemas, por lo cual solo se vino en mi trasero y mi espalda pero era tanta su presión al eyacular que hasta me cabello llego parte de su corrida, nos quedamos recostados en la cama para poder relajarnos y minutos después él me dijo que fantaseaba con este día desde hace mucho y que me agradecía por este momento. Yo solo le di un beso de piquito en los labios me medio arregle y sali de la habitación diciéndole que esto se repetiría otra vez pero que tuviera calma y paciencia.

    Me gustaría saber sus comentarios aquí les dejo mi correo personal para poder platicar.

    [email protected].

  • Hetero dominado y convertido en puto y terminó disfrutando

    Hetero dominado y convertido en puto y terminó disfrutando

    Esta historia está basada en una experiencia personal de hace varios años, por allá de los 90´s, cuando era adolescente;  utilizaré nombres ficticios para que sea más fácil compartir lo que viví, empezaré por presentarme, me llamo Rafael Vidal, casi siempre me han dicho Rafa… y me gusta… La historia que les platicaré sucedió en 1995, por lo que empezaré trasladándolos a esa época, y por supuesto me describiré como era en ese entonces.

    En México vivíamos una crisis terrible debido al famoso error de diciembre y el presidente era Ernesto Zedillo, pero no nos importa la política, mas bien quisiera que imaginaran que en esa época ya existía el internet, pero era muy rudimentario y solo tenían acceso algunos cuantos, principalmente universidades, pero además no existían las redes sociales como el Facebook, watts app, Twitter, ni había Wi Fi, la forma que teníamos los jóvenes para comunicarnos era mediante el teléfono fijo en casa o de forma personal, los más afortunados teníamos Skytel, (Radiolocalizador) y empezaban los celulares que eran verdaderos ladrillos, es decir que para relacionarse se tenía que hacer de forma personal.

    En ese entonces iba a cumplir 18 años, estudiaba la preparatoria y estaba en la edad donde descubrí mi sexualidad y las hormonas estaban al tope, queriendo disfrutar del sexo en todo momento.

    En esa época era un chico deportista, estaba en la selección de basquetbol, que había sido campeona en los juegos de preparatoria, media 181, complexión delgada, piernas fuertes por el ejercicio y sin considerarme el chavo carita de la escuela, tenía algo de pegue con las chicas… hasta ese momento, siempre me consideré heterosexual y de verdad que tenía un gusto por las chicas, con quienes disfruté momentos increíbles de sexo y a quienes les parecía atractivo por ser deportista, pero sobre todo por ser el mejor amigo de Luis.

    Para que puedan maginar a Luis trataré de describirlo, aunque les aseguro que en persona se veía mucho mejor, era un chico que casi cumplía los 18, medía 1.83, un poco más alto que yo y complexión delgada pero con músculos marcados por él ejercicio, pero con la diferencia que tenía un cuerpo super atlético, porque antes del basquetbol, fue nadador, una espalda ancha, pectorales bien trabajados, unas piernas fuertes, unas nalgas redondas y fuertes, una cara perfecta sin imperfecciones, apiñonado claro, ojos color miel, nariz recta, barba partida, unos labios que invitaban a ser besados, y un paquete entre sus piernas que yo no conocía, pero tenía la fama entre las chicas de una buena dotación, pero cuando uno lo escuchaba hablar, todo lo que describí se olvidaba, porque tenía una voz gruesa muy varonil que cuando hablaba y sobre todo cuando sonreía con su dentadura perfecta, acaparaba las miradas de todos, por algo era el tipo mas cotizado de la prepa, pero para mí, era simplemente mi mejor amigo… Y no esperaba lo que iba a suceder ente nosotros.

    Luis era el capitán del equipo de basquetbol, y hacíamos buena mancuerna en el equipo donde fuimos campeones, pero a diferencia mía, el si era u cabrón carita, que tenia a todas las chicas babeando por el… y que bastaba una simple sonrisa para terminar en la cama con cualquiera de ellas, entenderán que su amistad significó para mí, tener a mi alcance muchas chicas para pasarla rico… y así sucedió, hubo muchos momentos donde terminábamos teniendo sexo con una o varias chicas, incluso llegamos a compartirlas, fuimos a puteros donde terminábamos extasiados de tener sexo con prostitutas, en fin, Luis era mi brother… mi mejor amigo, el galán de la escuela, y con quién compartí muchas experiencias cachondas con chicas, pero… El destino nos tenía preparado algo inesperado.

    En varias ocasiones estando pedos con viejas a nuestra disposición para coger, Luis y yo, echamos volados para decidir con que vieja cogeríamos, y eso era muy cachondo, porque la suerte decidía con quién estar…

    Casi para terminar el tercer año de prepa, ingreso a la prepa una chica preciosa de nombre Roxana, quién contaba con un cuerpo escultural y voluptuoso que se remarcaba con la ropa tan pegada que usaba… Una chica preciosa con un rostro perfecto y buen gusto en su maquillar y vestir, por supuesto que se volvió el manjar a disfrutar de todos los cabrones de la prepa, incluyendo a Luis, quién uso sus encantos para acercarse a ella, pero a diferencia de las demás ella no se dejó llevar y se le puso difícil, algo que nunca le había sucedido a mi mejor amigo siendo que estaba por terminar el curso.

    Para mi suerte, Roxana se hizo amiga de Olimpia, una chica de buen ver, quién era mi novia… Y, por lo tanto, mi mejor amigo me pidió aprovechar esta conexión para que la hiciera su novia, aunque lo que era claro es que quería cogérsela y se le hizo una obsesión… El tiempo no ayudo y se terminó el curso, entonces sucedió algo mágico…

    Para celebrar el final del curso, mi amigo y yo en una de tantas borracheras decidimos organizar un viaje a Acapulco, donde fuera con mi novia, y por supuesto, ella convenciera de invitar a Roxana, para que en una noche de diversión y pasión terminara entre las sabanas de mi mejor amigo.

    Aunque por dicho de mi novia, no le fue fácil, pero terminó convenciendo a Roxana de que fuera, también me dijo que le había confesado que le gustaba Luis y que estaría dispuesta a ser suya, situación que cuando le comenté a Luis, lo puso caliente de pensarlo e inconscientemente se froto la verga de imaginárselo, porque le traía muchas ganas, yo me di cuenta de eso, pero no le di importancia, ya que sería una forma increíble de terminar la prepa, encamados con nuestras vieja y cogiendo hasta mas no poder.

    Entonces empezaron los preparativos, nunca vi a Luis tan entusiasmado por una chica, fuimos a Tepito para conseguir condones, lubricantes, yumbina (para aumentar la libido de las mujeres) y pastillas azules, él consiguió que su papa le prestara su Mustang, y alquilamos dos habitaciones en el Hotel Acapulco Crown Plaza que en esos tiempos era el mejor de este paradisiaco destino de playa.

    Por fin llegó el día… Salmos de México y durante el viaje todo fue alegría, buenas rolas en el radio, cantando, tomando cervezas, y en el fondo Luis y yo, teníamos el plan de pasar una noche de sexo desenfrenado y lujurioso con nuestras chicas…

    Llegamos al Hotel y se quedaron deslumbradas por el lujo, dos habitaciones con cama King size para convertirlas en un paraíso del placer… cada quién con sus respectivas parejas llegamos a su respectiva habitación y nos preparamos para ir a la disco, mientras nos cambiábamos, mi novia, Olimpia, me dijo que Roxana le había comentado que estaba dispuesta a todo con Luis… Yo en el fondo pensaba en lo mágico que sería esa noche entre ella y yo…

    Fuimos al bar de moda el “Baby O”, fue una noche espectacular, bailamos, nos divertimos, y para cumplir lo planeado, ambos nos tomamos las pastillas azules y les dimos en sus bebidas a las chicas la yumbina…

    El baile se hizo cada vez mas erótico y cachondo, besos con nuestras chicas, fajando mientras bailábamos, todo se desarrollaba conforme a los planes, y mi amigo y yo, intercambiábamos miradas de complicidad ante lo inminente… nuestras viejas estaban calientes… todo estaba preparado y el alcohol se hizo nuestro cómplice, le entramos chingón al pedo, pensando en lo que nos esperaría con nuestras viejas… Con tanto erotismo, y con las pastillas azules, los dos estábamos mega calientes, siendo de madrugada y con las ganas de liberar esa calentura que teníamos dentro, salimos de antro para ir al hotel… Era evidente que ambos estábamos bien calientes para disfrutar de una noche de pasión con nuestras viejas… Para Luis sería su primera vez con la chica mas deseada de la prepa… quien además estaba dispuesta a todo con el….

    Así llegamos al hotel, aunque he de decir que el aire que nos dio a la salida incrementó la borrachera que traíamos y eso no paso desapercibido a las viejas… Roxana, quién estaba dispuesta a tener una rica sesión de sexo con Luis, tomo la decisión al vernos tan pedos de que mejor nos viéramos al día siguiente que se nos bajara, y en tanto… se quedaran, las chicas en una habitación y nosotros en otra… a pesar de nuestra inconformidad, ellas tomaron la llave de la habitación y se fueron, dejándonos megas calientes…

    Luis y yo, al ver lo sucedido y ver nuestros planes cortados, nos valió madres por la borrachera y pedimos una botella en el hotel para seguir chupando en la playa… era medio incomodo ver que el mesero estaba al pendiente de nosotros, al fin y al cabo, un hotel de prestigio… Y entre la peda, nos dimos cuenta de que estábamos calientes, y necesitábamos unas putas para desahogarnos… En ese tiempo no había internet para conseguirlas por lo que le pedimos al mesero que las buscara, pero por ser vacaciones, el cabrón no encontró a nadie, y nos dijo que para el día siguiente nos presentaría a las viejas más buenas del puerto, lo que nos puso mas calientes, pero eso sería hasta el día siguiente… por lo que entre tanta peda, decidimos ir a jetearnos al cuarto…

    Cuando entramos los dos pedos y calientes al cuarto, vimos que solo había una cama… Y como buenos hetero que éramos, nos acostamos alejándonos lo más que pudimos, pero con la verga bien dura… Luis tomo el control y me dijo que buscaría una película para masturbarnos… entonces yo me la saque y me la empecé a jalar, estaba bien caliente… pero por mas que buscó no había películas porno… era lógico porque era una habitación familiar, entonces dejó el noticiero y se acostó para jalársela igual que yo… los dos estábamos bien calientes con la verga parada…

    Para venirme, yo cerré los ojos y me imagine una de tantas ocasiones donde tuve a una vieja chupándomela y mientras me la jalaba le decía a Luis que me encantaría una mamada, el me dijo que también deseaba lo mismo, y sin pensarlo le dije:

    “Cabrón, estaría chido una mamada, somos cuates, por que no le das un besito…”

    A lo que mi amigo dijo:

    “No mames cabrón no soy puto… pero también estaría chido una buena mamada…”

    No sé porque, pero se me ocurrió decirle que, como en otras ocasiones fuera un volado el que decidiera quién se la mamaba a quién…

    Mi amigo se rio, pero al final aceptó… anticipando que, sería un volado de caballeros y amigos, y no se valía rajarse… si la suerte decidía que uno de los dos terminara chupándosela al otro… Por nuestra amistad y todo lo que habíamos vivido, no se valía rajarse…

    Ente la peda y la calentura echamos el volado y yo elegí sol… La moneda se envió al aire… y terminó cayendo a mi favor… todavía recuerdo cuando la mirada del pinche Luis que no lo creía… y yo le recordé sus palabras de que no se valía rajarse.

    El cabrón se hizo medio pendejo diciendo que era una broma, que no era puto y no estaría dispuesto a eso… No era lo que quería, pero le dije que, si hubiera sido al revés, estaría dispuesto a cumplirlo y me dijo que por supuesto que le gustaría una mamada… yo estaba bien caliente y me pare con toda la decisión de hacerlo cumplir su promesa…

    Entonces me pare y me puse frente a él con la verga bien parada… sin ganas de hacerlo, pero con el compromiso de brothers de cumplir el volado… Acercó su cabeza a mi miembro… lo que se me hizo muy excitante, entonces tome su cabeza y la dirigí a mi verga que estaba bien parada y lubricando…, con temor y miedo, solo con la intención de cumplir la apuesta, Luis acercó su cabeza y yo aproveche para obligarlo a chupármela… Fue algo más allá de lo cachondo… el hecho de tener al carbón mas carita y deseado por las viejas hincado frente a mi chupándomela… eso me puso super excitado.

    Sentí mi verga ocupada con su boca húmeda y caliente… y me di cuenta de que no le gustó… Pero eso me prendió aún más… Cuando sentí que quiso alejarse, no dude en tomarlo de la cabeza y obligarlo a que siguiera chupándomela… use la fuerza para obligarlo y lo logre… siguió teniendo mi verga dentro de su boca… sentí una excitación que nunca había sentido… por supuesto que había tenido en mi verga bocas mas expertas para mamar, pero el hecho de tener a mi amigo que era el mas carita de la escuela, me daba una excitación superior que nunca había sentido.

    Fue un placer inexplicable, nunca había tenido la boca de un cabrón en mi verga chupándomela, no sé cuánto tiempo paso, quizá muy poco, pero yo sentí una eternidad… Y de repente en mi mente tuve la idea de ponerlo en cuatro para cogérmelo, se me hizo mega cachondo tener al cabrón más deseado en la prepa a mi merced para cogérmelo… con toda la excitación que tenía y a pesar de que estaba encantado que me la chupara, saque mi verga de su boca, lo levanto y lo volteo para cumplir mi deseo y meterle la verga…

    Cuando Luis se dio cuenta de mis intenciones, se voltea y me dice… cabrón, yo ya cumplí, y si se trata de ver quién se coge a quién, entonces dejémoslo a otro volado… Yo con la calentura de poseerlo, no lo pensé…

    Echamos el volado… Pero esta vez la suerte no estuvo de mi lado y perdí… En mi mente estaba cogérmelo, no ser cogido… y mi verga reaccionó de inmediato y se me bajo la calentura…

    Se acabó toda excitación y me acosté en mi lado de la cama… No pensé ni estaba preparado para algo así, y le dije a mi cuate que ahí moría, pero a la inversa que yo… este güey se puso muy caliente, me di cuenta de ello cuando vi por primera vez su verga… estaba parada y babeando… nunca había visto la verga de mi amigo hasta ese día… estaba muy bien dotado, y hasta ese momento entendí la fama que tenía entre las chicas…

    Me quise hacer el dormido cuando este güey me dijo que éramos amigos de palabra, y él había cumplido… entonces lo mínimo era que yo cumpliera…

    Como estaba pedo, sentí un compromiso moral con este güey porque a pesar de que era hetero, estuvo dispuesto a mamármela, por cumplir una apuesta… Entonces por el compromiso de cumplir a una apuesta por mi mejor amigo accedí a ponerme en cuatro para que me la metiera… pero le dije que me iba a poner siempre y cuando prometiera que cuando le dijera que, hasta allí, todo terminaría… A lo que respondió diciendo que cuando yo lo dijera la sacaría… Solo era cumplir la apuesta…

    Entonces que me pongo en cuatro en la cama… fue algo vergonzoso, pero estaba dispuesto a cumplir mi palabra con mi amigo…

    Ese güey se puso atrás de mi y se unto un chingo de lubricante, acercó su verga a mi culo, y de repente me la dejo ir sin pensarlo… Yo no lo esperaba así, fue un pinche dolor encabronado… y le dije…

    “no mames cabrón… hasta aquí… ya sácala…”

    Pero contrario a lo que yo esperaba, este güey en lugar de sacarla me agarró con fuerza del pecho y los hombros y me impidió moverme… Me tenía ensartado y a pesar de que intentaba moverme para sacarme su verga que tenía dentro, ese cabrón lo impidió, y lo único que conseguí al tratar de zafarme, fue darle más placer a su reata que tenía dentro.

    Estuve un buen rato queriéndome zafar, con un pinche dolor cabrón… Y este güey no lo permitió, me mantuvo ensartado, casi sentir desmayarme… Y deje de oponer resistencia…

    Cuando deje de oponer resistencia, exhausto y casi desmayado, este güey empezó poco a poco a sacarla y meterla… Yo me daba cuenta de eso… pero estaba tan cansado que no opuse resistencia…

    Estando pedo, exhausto por la resistencia a ser cogido… Pero consciente… me di cuenta de que este cabrón empezó el mete y saca de su verga en mi culo, que ya no ofrecía resistencia… Y sintiéndome usado y con ganas de partirle su madre, este cabrón mientras me cogía, empezó a decir que siempre había deseado poseer el culo de un macho… que le excitaba mucho convertir a un cabrón en puto… que disfrutaba un chingo tener ensartado a un verdadero carbón… y empezó a hablarme al oído diciéndome:

    “Me gusta hacerte mi puto”

    “Nunca había sentido más placer que tener mi verga ensartada en un cabrón”

    “Te estoy cogiendo y lo disfrutas cabrón, ya eres mi puto”

    “Que rico te mueves pincho puto, me gusta sigue así…”

    Y mientras más me humillaba, mi orgullo estaba por los suelos, pero empecé a sentir una excitación que no esperaba…

    Ya no ofrecía resistencia y este cabrón empezó a cogerme sin piedad… la sacaba y la metía con fuerza… y eso me excitaba más… Mi mente ya no pensaba en la humillación de ser un hetero sometido ante otro güey… sino que estaba concentrado en las sensaciones que tenía, y esas eran de mucha estimulación y excitación…

    De pronto todo se nublo… Empecé a sentir un placer inexplicable… mi cuerpo se estremeció ante las sensaciones de placer que sentía… era increíble… estaba viniéndome, sintiendo y estando estimulado por una verga dentro… fue lo máximo y al mismo tiempo empecé a sentir como este cabrón se empezó a venir dentro de mí… Sentí su orgasmo… casi mismo tiempo que yo me venía… fue delicioso sentir sus disparos de leche en mi culo… Al mismo tiempo que me venía…

    Termine exhausto junto con el… y nos quedamos unos minutos abrazados y yo sintiendo su verga dentro… fue chingón… yo estaba muy confundido… por una parte no había sentido atracción sexual con mi amigo…, pero por la otra, me había encantado lo sucedido.

    Después de ese día, y terminadas las vacaciones, nunca volví a saber de mi amigo, como si ese día nunca hubiera sucedido.

    Yo terminé casándome con mi novia… y teniendo dos hijos, pero a pesar del dolor, esa experiencia fue lo más chingón que he tenido en la vida y quiero repetirlo…

  • Los universitarios cachondos

    Los universitarios cachondos

    Hola ¿cómo están?  Saludos de nuevo. A los que no me conocen les pido que lean mis otros relatos, ahí me describo. Ya aquí no me describo porque creo que ya sería mucho. Aquí les contaré una experiencia que pasé por querer ayudar a mis mejores amigas con sus amigos universitarios y como caí en su juego de seducción y engaño.

    Como sabrán estudiaba 5º semestre de preparatoria. Donde yo estudiaba podíamos ir vestidos con ropa casual, sin uniforme, lo que me parecía mejor pues no soy muy devota de usarlos y así puedo ir vestida como quiera, y si es de forma coqueta mejor.

    Pues un par de meses unas amigas del salón (Sandra y Perla) a quienes considero mis mejores amigas, habían conocido a unos chicos de que estudian en la universidad, quienes se llaman Gerardo y Gustavo y tienen 25 y 24 respectivamente, lo cual supuse por su edad que al menos uno de ellos estaría repitiendo algunos semestres pero no me sorprendió la edad ya que, al igual que a mi, a ellas también les interesaba salir con chicos mayores. Uno de estos chicos vive a dos cuadras de aquí de la universidad. Ellos estudian en la mañana, nosotras en la tarde por lo que ellas tenían oportunidad de verlos solo en la tarde pero en horas de clase no nos era permitido salir. Entonces hubo días en los que para verlos ellas se saltaban una pared que estaba en la parte de atrás de la preparatoria y era muy poco concurrido.

    Así pasó varias veces; se iban y volvían 2 horas después todas contentas y felices aunque según ellas no hacían nada malo solo salían a tomarse algo y cosas así. Un día Sandra me pidió un favor: había llegado un primo de ellos y quería que las acompañara para poder salir así los 6 y así el primo no se quedaría sin pareja. La verdad no quería pues no los conocía a ellos pero fue tanta su insistencia pues que acepte. Entonces un día que era solo para exámenes no hubo problema para salir temprano y salimos sin problema alguno después de terminar nuestro examen. Fui con ellas y durante el camino les preguntaba como era ese primo y ellas me decían que estaba simpático, atento, pero que no me preocupara ya que yo tenía novio y pues que por lógica no pasaría nada con el, lo cual tenía razón. Nos dirigimos a un parque que supuestamente estaba a una cuadra de donde vive Gustavo. Al llegar vi a los 3 chicos y hubo uno que me impacto; precisamente Gustavo pero como no lo conocía no sabia quien era en ese momento. Llegamos y comenzaron las presentaciones, «Chicos ellas es nuestra amiga Larissa, Larissa ellos son Gerardo, Gustavo y Octavio (el famoso primo)». Si bien no era atractivo tampoco era feo, al igual que Gustavo, pero Gerardo era todo un galán: alto blanco, cabello negro, en pocas palabras le daba un cierto parecido a Collin Farell, repito, cierto parecido no idéntico a él. Estuvimos platicando y empezaron sus cumplidos hacia mí, que qué bonita, que debería tener muchos pretendientes, cosas así. Yo solo daba gracias y más gracias, pero cuando Gerardo me lo decía sentía escalofríos pero por respeto a Sandra, a quien le gustaba él, no hice ni dije más.

    Fuimos a un café cercano y cada una se sentó con su pareja. Yo me senté con Octavio el primo de Gerardo y me parecía buen chavo pero Gerardo me ponía nerviosa. Cuando volteaba a verlo me miraba a los ojos, me sonreía y como estaba sentada a un lado de él algunas veces disimuladamente me veía las piernas que apenas las cubría mi minifalda. Platicábamos de todo, de cómo le iba en la Universidad -que por cierto Gerardo y Gustavo estudian Contaduría y Octavio Medicina- y ellos a nosotras igual, que como nos iba. Como yo era a la que no conocían me llovieron toda clase de preguntas: Que me gusta hacer, a donde me gusta salir, si tenia novio, etc. cada respuesta mía Gerardo ponía mucha atención, se veía que era el mas aventado y desenvuelto, Gustavo mas serio y Octavio mas bien tímido.

    Ya después de unas 2 horas nos despedimos. Nos despedimos de ellos con un apretón de manos y beso en las mejillas. Cuando me despedí de Gerardo me apretó fuerte la mano y su mirada se clavaba en la mía. Yo sentía que durante esos milisegundos no había nadie más que él y yo hasta que las voces de los demás me hacían volver a la realidad. Camino a la escuela mis amigas me preguntaron como me la había pasado a lo cual les dije que bien, que todos me parecían interesantes y me habían agradado, pero nunca dije que Gerardo me había impactado por respeto a Sandra.

    Así pasaron como 2 semanas, veía a mi novio y nos la pasábamos bien pero no podía alejar de mi mente a Gerardo. Además todos los días seguíamos saliendo con ellos y siempre Gerardo me miraba y me sonreía, mientras yo trataba de no darle importancia pero era tal la atracción que en algunas ocasiones le respondía igual y me vestía más coqueta: me ponía minifaldas y blusitas escotadas o camisetas ceñidas sólo para que él me viera así. A veces el no aguantaba y cuando nos sentábamos juntos disimuladamente bajaba su mano y rozaba mi muslo, lo que me ponía la piel chinita y subconscientemente movía mi pierna para que mi minifalda se subiera mas y se viera mas pierna. No solo era Gerardo el que me las miraba sino también Gustavo, quienes se miraban y sonreían ante mi mirada. Lo único raro que me parecía es que en los últimos días que salimos Gerardo le susurraba algo a Gustavo al oído y éste me miraba y me sonreía serio, pero no quería preguntarles si hablaban de mi o no puesto que iba con mis amigas y no quería que ellas se dieran cuenta.

    Todo iba bien hasta que un domingo por la mañana me habla Sandra al celular. Al contestar la note llorando y le pregunte que le pasaba. Ella me dijo que había hablado con Gerardo y que le había dicho que él y Gustavo ya no querían salir con ellas porque en estos días se dieron cuenta que solo las veían como amigas y pues que no buscaban una relación de pareja, lo cual a ella le podía demasiado puesto que estaba muy interesada en él. También me comento que aun no le decía nada a Perla puesto que esperaba que recapacitaran. Así que me pidió de favor si podía yo ir a hablar con ellos, para saber si podía sacarles yo el por qué ya se les había pasado el interés por ellas. Yo dude un poco en aceptar por lo que me hacia sentir Gerardo pero por como escuche a Sandra acepte, además de que nos había comentado Gerardo que vivía con unos tíos puesto que el es de otra ciudad y vive aquí en la capital para estudiar en la Universidad por lo que supuse que estando ellos no habría problema.

    Como estaba un poco desarreglada me cambie de ropa: me puse una mini que llegaba a medio muslo color negro, algo ajustada, y una blusa rosa floreada con botones al frente, sin sostén. Les dije a mis padres que en un rato regresaba que iba a casa de Sandra. En el camino iba pensando si ellos habían perdido el interés por ellas, tal vez Gerardo igual habría perdido interés por mi, lo que me causo alivio pues así no estaría tentada en Gerardo mas y respetaría mi amistad con mi amiga.

    Llegue a casa de Gerardo, toque el timbre y de inmediato abrió Gerardo. Al verme no parecía sorprendido. Me saludo con un beso en la mejilla y me hizo pasar. Era una casa mediana y con arreglos juveniles y varios cuadros de modelos y actrices. Pasamos a la sala y me pregunto si quería algo de beber, a lo que dije que no. Se sentó en la misma sala donde me encontraba yo, a mi lado izquierdo, y tomo el teléfono diciéndome que le iba a hablar a su tío quien había salido con su tía de compras y se le había olvidado pedirle algo que le hacia falta

    -Si, ya, aja, ya sabes donde están, apurate, ok nos vemos.- escuche que decía.

    Al terminar de colgar me pregunto a que se debía el honor de mi visita.

    -Pues veras- comencé a decir- Sandra me hablo hace rato y me dijo que…

    -Si ya se me imagino para que te hablo- me interrumpió tranquilamente.

    -¿En serio?

    -Aja, supongo que te dijo que Gustavo ni yo ya no queremos salir con tus amigas, ¿o me equivoco?

    -No pues no, no te equivocas. Por eso vine para saber que paso, por que les hacen esto a mis amigas, por que le haces esto a Sandra.

    Gerardo no contesto nada solo agacho su mirada y volteo hacia otro lado esquivando mi mirada. Supuse que mis amigas habían sido solo un pasatiempo para ellos y aunque él me parecía algo especial no se me hacia justo su actitud con ellas.

    -¿Sabes? No creí que fueran tan bajo. Si no les interesaban mis amigas no hubieran empezado a salir con ellas.

    Hice el impulso de levantarme y salir, pero rápidamente el me sostuvo una mano y no me lo permitió.

    -Espera Larissa, ¿es que no te das cuenta por que no me interesa Sandra?

    Un escalofrió invadió mi cuerpo, creía saber el por que, pero no quería escucharlo. A pesar de que me encantaba Gerardo, Sandra era mi amiga y yo tenía novio.

    -Mira no se por que pero creo que se lo debes de decir a ella, no a mi.

    -No te conviene que le diga.

    -¿Por qué dices eso?

    Gerardo se acerco a mí y poniendo su mano en mi rodilla siguió.

    -Tú me vuelves loco Larissa, desde la primera vez me gustaste demasiado. Tu sonrisa, tu cuerpo, tu cabello, tu forma de ser todo. También a Gustavo le gustaste.

    -¿Qué dices? ¿Gustavo?- pregunte sorprendida.

    -Si, pero no hablemos de él, sino de nosotros. Larissa, me encantas y se que te gusto. Lo veo como me miras, inclusive me coqueteas y eso me encanta.

    No supe que decir, era demasiado directo.

    -Mira Gerardo yo…

    -¿Te gusto si o no?

    -Mira, yo tengo novio y…

    Gerardo ya no me dejo hablar, se acerco tanto que sus labios buscaron los míos. Intente separarlo pero no podía seguir ocultándolo: me encantaba. Caí rendida y mis labios correspondieron a los suyos, nuestras lenguas ansiosas se mostraban el gran entusiasmo de conocerse, de acariciarse. Su mano que se encontraba en mi rodilla izquierda comenzó a subir y mi muslo fue consentido por sus ricas caricias tanto en la parte interna como en el frente. Mi corazón se aceleraba y nuestros besos fueron encendiéndose al igual que nuestras caricias. Yo le acariciaba la pierna y el había cambiado mi pierna por la otra; ahora acariciaba mi muslo derecho y subiéndola mas, mi cadera y parte de mi trasero ya que traía tanga de hilo dental. El tomo mi mano derecha con la que los estaba acariciando su pierna y la llevo a su pene, que estaba duro, y la apretó contra el. Sin pensarlo comencé a estimulárselo sobre el short que traía y le gustaba pues se encendía más. Ahora había bajado sus labios hacia mi cuello y me lo lamía todo con mordidas que dolían pero ya con lo caliente que estaba no me importo. Después separándose de mí tomo sus shorts y se los bajo hasta quitárselos quedando su verga bien parada. Tomando de la cabeza me jalo hacia el y llevando su boca a mí oído izquierdo metió su lengua y la movía muy rico mientras me decía:

    – Larissa mi amor se buena y mamela que la tengo así por ti. Hazlo bebe que se nota en tus hermosos labios que eres buena para eso!!

    Sus palabras me encendieron y levantando su camiseta fui bajando por su torso, lamiéndolo con deseo, al igual que su vientre, hasta quedar hincada entre sus piernas.

    Mirándolo a los ojos, tome su pene con una mano y me lo metí a mi boca, Se lo chupaba y lamía desde su base hasta la punta. Con la mano que se la sostenía lo masturbaba y con la otra me sostenía de su muslo derecho. Gerardo comenzó a gemir mientas aumentaba el ritmo al chúpasela. Mi lengua se movía rápido en la punta de su pene y se estremecía.

    -Ah sii, asi Larissa asi… que rico lo haces bizcochito.-. susurraba.

    En ese momento me había olvidado por completo de Sandra, no me importaba mas que ella estuviera interesada en él. Solo quería hacer que Gerardo gozara con mi sexo oral y que me dijera todo lo que quisiera. Tomándole el pene fuerte, empecé a chuparselo mas fuerte, metiéndomelo hasta la garganta y ahí el disfrutaba, sus gemidos eran fueres y me gustaba que lo estuviera gozando. La dureza de su pene me encantaba y deseaba ya poder sentirlo dentro de mí no sin antes consentírselo con mis labios y mi lengua.

    Ya tenia unos minutos haciéndole sexo oral cuando el abrió los ojos y sonriendo mira detrás de mi. En ese momento siento una mano en mi cabeza que acaricia mi cabello. Sorprendida y asustada saco su pene de mi boca. Al voltear mi sorpresa fue grande. Era Gustavo. Traía pantalones pero se notaba la enorme erección que traía. Mi primer impulso fue levantarme y salir de ahí pero como hace rato, Gerardo se adelanto y poniendo sus manos en mis hombros no me lo permitió.

    -No no no Lari, no te vayas, como te dije nos encantaste a nosotros 2, así que por favor regálanos una tarde y pórtate como niña buena.

    -Si Larissa – me dijo Gustavo acariciándome de nuevo el cabello- se buena y pórtate bien. Nos gustas demasiado y no te haremos ningún daño, solo queremos que te la pases bien.

    Yo me quede muda, viéndolos a los 2, todo lo tenían planeado.

    -Andale Larissa, ya estas aquí nada te cuesta.- insistió Gerardo- es mas mira, si te portas bien te damos esto.

    Gerardo puso frente a mi rostro un celular y un video que grabo de ahí. En el se ve como le coqueteo a Gerardo y como dejo que roce mis piernas con sus manos.

    -Mira corazón – continuo Gerardo- como veras Gustavo es buen camarógrafo. Y pues no te gustaría que esto llegara a manos de tus amigas ¿o si?

    -¿Qué quieres decir?- le pregunte aun hincada frente a el.

    -Vamos Larissa – interrumpe Gustavo- pórtate bien y nadie saldrá lastimado. Nosotros volveremos a salir con tus amigas. Ellas contentas, nosotros contentos y tú te la pasas bien. Lo ibas a hacer con Gerardo, ¿Por qué no con otro mas? Además seria doble placer ¿no crees?

    -Que dices bizcocho ¿aceptas?

    Me quede sin palabras. Era una amenaza y estaba de por medio mi amistad con Sandra y Perla. Pero por el otro lado Gerardo me encantaba y Gustavo no era feo. Además yo ya estaba excitada por lo que había hecho con. Gerardo antes de que Gustavo llegara. Gustavo me extendió la mano mientas me pregunta:

    -¿Entonces que nos dices Larissa? ¿Te portaras bien con nosotros un ratito?

    Tomando su mano me levanto. Me paro con el y los beso en la boca. Él como desesperado me corresponde con un beso apasionado. Apenas abro mi boca y su lengua se mete ahí, buscado mi lengua para acariciarla y chupármela mientras sus manos se posan en mis pechos y me los masajea y pellizca lo que me provoca gemir un par de veces mientras lo tomo de sus hombros. Gerardo no se queda atrás se baja de la sala e hincándose detrás de mi pone sus manos en mis corvas y las sube acariciándome la parte trasera de los muslos un par de veces. Luego las sube mas levantándome toda la minifalda haciendo que se atore encime de mis nalgas que quedan al descubierto por el diminuto hilo dental que las separa.

    -Por dios Larissa – exclama excitado Gerardo- que deliciosa estas.

    Tras decir esto, siento sus manos tomarme de las caderas y sus dientes y lengua en mi trasero. Lamidas y mordidas en mis 2 nalgas me estremecen haciendo que mi cabeza se vaya hacia atrás de placer. Siento su lengua en la parte baja de mi trasero y como sube al centro dándome fuertes mordidas. Gustavo aprovecha el movimiento de mi cabeza para llevar su boca a mi cuello y ahora su lengua trabaja ahí, acariciándomelo de arriba hacia abajo también con leves mordidas y chupetones mientras sus manos seguían en mis senos dejándome los pezones duros y muy parados ya que no traía nada abajo, solo la blusa puesta. Luego de que unos minutos y tras dejarme mis nalgas cubiertas de su saliva y marcadas con sus dientes, Gerardo jala mi hilo dental haciéndolo a un lado y separando mis nalgas mete su lengua hasta mi ano y lo comienza a lamer y chupar con deseo. Esto me hace estremecer y pego un saltito. Un gemido agudo sale de mi boca. Gustavo no se quiere quedar atrás y bajando busca con su boca mis pechos y por encima de la blusa me las toma con las manos y empieza a morderlos y chuparlos. El placer hace que se me doblen un poco las piernas pero Gerardo con sus manos en mis nalgas me endereza de nuevo. Con una mano agarro la cabeza de él y con la otra me abrazo del cuello de Gustavo. Siento como devora y se da gusto en mis pezones jalándolos con los dientes como para ver si se pueden poner mas erectos de lo que estaban ya, mientras la lengua de Gerardo recorre mi orificio anal separándome fuerte mis nalgas. Gimo con intensidad y esto los excita a ellos mas pues ambos intensifican lo que me están haciendo. Aunque no lo quería aceptar estos 2 tipos me están haciendo tener un orgasmo muy rico.

    Luego de unos segundos así Gustavo se aparta de mí, se desabrocha su pantalón y se lo baja hasta la rodilla junto con su boxer mientras Gerardo me baja mi minifalda y mi tanga y levantando mis pies me los quitas, tomando mi tanga, lo huele y se lo mete a la boca diciéndome «sabes a gloria»

    -Andale reinita, hincate y se bueno conmigo que mira como me tienes- me dice Gustavo señalándome su paradísimo pene con un dedo.

    Sin apartar mi mirada de su pene, me hinco, se lo tomo de la mano y me lo meto a mi boca, solo la mitad, y se chupo y lamo mientras con mi otra mano lo tomo de su cadera. Gustavo con una mano me toma de la cabeza como para asegurarse que no la voy a quitar de su pene y, al mismo tiempo, Gerardo me separa las piernas y metiendo una almohada de su sala entre mis piernas sobre el suelo, se acuesta boca arriba metiendo su cabeza entre mis muslos, quedando mi vagina exactamente sobre su cabeza, sintiendo su nariz y respiración rozarla. Tomándome de las nalgas, Gerardo comienza a lamer y chupar mis labios vaginales para después entretenerse en mi vulva y clítoris. Una corriente placentera invade mi cuerpo; mis gemidos se ahogan dentro de mi boca donde mi legua recorre el pene de Gustavo y mis labios se encargan de chuparlo, para luego de unos minutos ir metiendo su miembro más dentro de mi boca hasta que logro tragármelo por completo. Los tres nos saciamos y estamos ardiendo en placer, ahora Gerardo incremente sus lamidas y succiones en mi clítoris y con un dedo acaricia mi ano sin penetrarlo. Es tal el placer que me hace sentir que a veces aun con el pene de Gustavo en mi boca, dejo de chapárselo al no poder evitar gemir, pero éste me obliga a seguir mamandoselo, moviendo su pene en mí boca sintiendo su punta penetrar mi garganta, provocando que me atragante un poco.

    -Ah si así muñequita.- decía entre jadeos Gustavo- que rico, pareces toda una putita experta.

    Gerardo no me decía nada, pero hacia sonidos en su boca de gusto, mientras escuchaba los sonidos que hacia con su boca en mi vagina, produciéndome un intenso placer. Ahora tomo con ambas manos el pene de Gustavo y comienzo a lamerle y chuparle la mitad y la punta; el también se estremece y gime fuerte, diciéndome cuanto le gusta mi trabajo.

    Luego de unos minutos Gustavo me toma de la mano, me levanta y me sienta en la orilla de la sala haciendo que me recargue sobre el respaldo. Gerardo se levanta también y ambos se sientan cada uno a mi lado, tomando mi blusita y levantándola hasta quietármela.

    -Mira Gus- dijo Gerardo- esta mocosita si que tiene buenos pechos ¿no crees?

    -Mmm si, ya hasta me dio hambre compadre.- contesto Gus.

    -OK muñequita- susurra Gerardo- somos como bebes y tenemos hambre.

    Tras decir esto ambos se acercan a mí y dirigen sus bocas a mis pechos, cada uno se hace cargo de uno, mientras con sus manos me abren las piernas y acarician la parte interna de mis muslos. Gustavo se aboraza y me chupa los pezones con fuerza y sus dientes también se clavan ahí, jalándomelos y soltándolos varias veces; Gerardo mas calmado solo se concentra en lamer mi pezón y la aureola. Me produce un gran placer sentir mis pechos en ambas bocas. Gimo y me estremezco retorciendo mi cuerpo.

    -Ahh ahhh ahhh sii asii no pareenn ahhh- les suplicaba.

    -¿Te gusta mocosa?

    -AHH sii, me encanta.,. ahhh,..

    Se inspiran y sus lamidas y succiones son más fuertes. Puedo sentir mis pezones como piedras dentro de sus bocas y a ellos parece gustarles y tratan de ponerlos mas duros y erectos, mientras sus manos siguen en mis muslos y algunas veces, sus dedos rozan mis labios vaginales. Mi cuerpo de arquea mas mientras mis manos acarician las espaldas de ambos chicos.

    Así estuvieron algunos segundos hasta que Gustavo suelta mi sensible y poco adolorido pezón y con su lengua comienza a bajar por mi cuerpo, llegando a mi ombligo, en donde mete la punta de la lengua y le da varias lamidas, provocándome rosquillitas y placer. Luego continua bajando hasta quedar hincado entre mis piernas, las cuales con sus manos las abre y separa casi en su totalidad.

    -Que jugosa estas mi vida- exclama Gus- pero mas jugosa y caliente te voy a dejar.

    -Si hazlo- le dije teniendo aun a Gerardo en mis pechos.

    Gustavo obedece y lleva su boca a mi vagina. Primero besa tiernamente mis labios vaginales, la vulva, y el clítoris, para después sacar su lengua y empezar a lamerla con pasión, abriendo con la punta mis labios vaginales y sintiendo como me acaricia la parte interna de mi sexo. Me estremezco y suaves gemidos salen de mi boca. Ahora, Gerardo se levanta y subiéndose se para sobre la sala frente mi, sus pies a los costados de mis caderas, y flexionando sus piernas, logra recargar sus rodillas sobre la parte alta del respaldo, a los costados de mi cabeza y recargándose en la pared que esta detrás de la sala con las manos. Su pene erecto queda justo a mi cara, tocando mis labios con la punta, solo abro mi boca y su pene desciende dentro, mientras mis manos lo toman de sus piernas. Un suave bombeo hace Gerardo con su pene en mi boca, mientras con mi lengua logro lamerlo y mis labios aprietan su pene. Le lamo y chupo su pene mientras Gustavo devora mi clítoris y vulva con hambre; siento mi clítoris entre sus dientes, chapándomelo y dentro su lengua me lo acaricia. Gimo y descargo mi placer en el pene de Gerardo, quien también gime sintiendo su pene ser consentido por mi lengua con suaves movimientos. Él comienza a mover mas su pene, me penetra la boca con movimientos cortos y rápidos, mientras Gustavo ahora lame mis labios vaginales y su lengua varias veces llega hasta mi ano, lo lame y vuelve a subir por mis labios para llegar de nuevo a mi clítoris, el cual chupa de nuevo entre lamidas. Esto realmente me mata de placer y mi cuerpo vuelve a sacudirse, levantando mi pierna derecha y poniéndolo sobre el hombro de Gus para que pueda hacerlo mejor. El poniendo su mano en mi nalga derecha se acomoda y mete su lengua en mi vagina, la cual es abierta por los dedos de su otra mano, sintiendo ahora su toda su lengua dentro de mí y como chupa y absorbe los juegos que me salen. Mis gemidos aumentan pero Gerardo los calla metiéndome todo su pene en la boca, el cual solo puedo lamer y chupar muy poco mientras mis manos lo toman de su trasero. Comienzo a atragantarme y toser, entonces Gerardo saca su pene. Un hilo de saliva combinado con poco semen sale unida de su pene con mis labios y cae sobre mi pecho y cuello. Tomo su pene y solo le doy lamidas a su punta, haciendo que Gerardo gima mientras Gustavo sigue bebiendo de mi vagina y clítoris.

    Pasando algunos segundos más, Gerardo se baja de la sala y se acomoda a mi lado recostándose a mi lado sobre la sala.

    -Ven muñequita, montate en mí, quiero sentirte-. Exclama

    Enderezándome paso sobre él e hincándome sobre su miembro, lo tomo con una mano y me lo meto a mi vagina lentamente, mientras Gustavo se para y subiéndose también a la sala se va detrás de mi. Una vez que logro meterme por completo el pene de Gerardo dentro de mi, comienzo a moverme para que me penetre y él, tomando mis manos, me jala hacia el para quedar encima. En ese momento siento como Gustavo me acaricia la espalda con sus manos, llegando a mi trasero, acariciándolo varias veces para después acariciar mi ano con sus dedos. Luego siento como se encime sobre mi y de repente, siento la punta de su pene tocando mi ano, suavemente lo empieza a meter. Un par de gemidos salen de mi, sintiendo como me penetran por mis dos agujeros, dos penes dentro de mi apartando adentrándose en mi ser.

    Áyy que rico… los dos van a matarme… -les pude decir

    Gerardo y Gustavo comienzan hacer movimientos, penetrándome con muchas ganas, sintiendo ambos cuerpos aplastándome por ambos lados. Mis pechos apretándose contra el pecho de Gerardo mientras mis manos lo toman de sus hombros. Gustavo mientras me penetra mi ano acerca su boca a mi nuca y me lo lama y muerde suavemente mientras Gerardo en ocasiones, hacia lo mismo en mi cuello. Por primera vez me hacían una doble penetración y tengo que aceptarlo, lo estaba disfrutando. Yo también me movía, despacio, ayudando a que sus penetraciones fueran mas intensas. Gustavo ya no me metía la mitad de su pene por mi trasero, ya sentía ahora todo su pene dentro de mi orifico anal. Ambos chicos también gemían cada vez mas mientras sus penetraciones eran más fuertes El pene de Gerardo también lograba clavarse hasta el fondo de mi vagina. Ambos penes apretando la pequeña parte que divide mis 2 conductos. Un intenso placer me invadía y lo expresaba en mis gemidos, agudos y fuertes, excitando a estos 2 chicos que me estaban llevando al paraíso.

    Algunos minutos después Gustavo se para sacando su pene de mi ano, tomándome de mis axilas, me levanta despacio mientras Gerardo gime cuando su pene queda liberado de mi vagina. Ahora él se endereza y se sienta sobre la sala. Tomándome de la cintura, me jala hacia el y hace que me siente sobre él, de espaldas. Tomando Mis nalgas con sus manos me levanta y me va acomodando de manera que mi ano se va acercando sobre su pene. Una vez ahí me baja lentamente. Varios gemidos salen de mi al sentir como el pene de Gerardo se va clavando dentro de mi; y mas cuando ya estando su la mitad de su pene dentro de mi ano, suelta mis langas, haciendo que caiga mi cuerpo fuerte sobre su pene y un gran grito sale de mi al sentir como absorbe mi cuerpo todo su pene. Abrazándome se deja caer hacia su lado izquierdo, acomodándose boca arriba y yo sobre él con su pene dentro de mí. Gustavo se acomoda sobre la sala, hincandose frente a nosotros y lleva su pene hacia mi vagina, acariciando con su punta mi clítoris, cosa que me hace estremecer.

    Luego me lo lleva a mis labios vaginales y me lo mete por completo en un solo intento, para después recargarse con sus manos sobre el respaldo derecho de la sala. Mi cuerpo comienza a moverse suavemente haciendo que el pene de Gerardo me penetre total y rápidamente mi ano mientras Gus me penetra hasta el fondo la vagina con fuetes embestidas. Los tres gemimos de placer, pero mis gemidos son más fuertes ante esa rica y placentera penetración doble. Con sus manos Gerardo me masajea mis pechos mientras con sus dientes me muerde la oreja izquierda. Ahora Gus lleva su mano derecha a mi sexo y mientras continua penetrándome, con su dedo pulgar me soba el clítoris. Mi cuerpo se convulsiona de placer ante esas penetraciones y caricias. Mis gemidos ahora se ahogan entre respiraciones fuertes y cortas mientras me agarro fuerte del respaldo y del costado de la sala con mis manos, las cuales se aferran a ahí… Mi ano y mi vagina comienzan a sensibilizarse demasiado ante tales embestidas tan fuertes y profundas, sintiéndolos llegar a lo mas profundo de mi cuerpo. La punta del pene de Gustavo rozaba rápidamente mi punto g, haciendo que mi cuerpo se estremeciera aun más cada vez que sentía estas ricas caricias en esa zona tan sensible…

    Unos 3 minutos después, Gus se endereza y se baja al suelo mientras Gerardo me abraza y me levanta, para ponerme en el suelo hincada. Y aun adolorida pero muy satisfecha veo como ambos se paran frente a mi con sus penes frente a mi rostro, masturbándose rápidamente.

    -Ahora si nenita, vas a sentir nuestra leche en ti, te va a gusta bizcochito.- me decía Gerardo.

    -Así es bebe, abre tu boquita. Secundaba Gus.

    A menos de 10 centímetros de distancia entre sus penes de mi rostro, ambos comienzan a gritar fuertemente, masturbándose muy rápido, abro la boja para esperar lo que viene para mí, hasta que de sus penes salieron grandes chorros de semen que llegaron con mucha fuerza a mi rostro, dentro de mi boca, y sobre mi cuello y pecho. Ambos siguieron masturbándose hasta que todo su semen quedo sobre mi. El semen que llego a hacer en mi boca lo saboree bastante, tragándomelo todo, mientras que el resto del semen que había caído en mi cuerpo lo juntaba con mis manos y me lo llevaba a mi boca. Los 2 chicos sonreían complacidos poniendo sus penes a cada lado de mi boca. Para limpiárselos, me los metía a la boca y con mi lengua se los limpiaba; primero un pene y luego el otro, así un par de veces.

    -Ah sii asii muñequita ahh siii- gemían ambos

    Después de limpiarles bien sus penes, ellos comenzaron a vestirse, mientras yo aun hincada recogía mi ropa. Ambos me ayudaron a vestirme mientras me agarraban mis pechos y mis nalgas.

    -Ok preciosa cumpliste tu palabra ahora nosotros arreglaremos las cosas con tu amigas- me dijo Gustavo.

    -Espero que lo cumplan después de esto- le conteste con una leve sonrisa.

    -Claro que si bombón, tu cuerpo valió la pena veras que si- dijo Gerardo.

    -De lo que se perdió Octavio bebita- dijo Gustavo. Pero ni modo tuvo que regresar a su tierra por problemas familiares.

    Hasta ese momento no me había acordado de él, y dentro de mí también lamentaba que no hubiera estado ahí, para también haber podido satisfacerlo. Cuando iba a salir de la casa, ambos me agarraron y me besaron con pasión, mientras uno me besaba el otro me acariciaba el cuerpo. Salí y me sentía como una golfa, contenta y muy satisfecha por lo que había pasado.

    El lunes siguiente al llegar a la preparatoria, me encontré con mis amigas, estaban tristes. Les pregunte que tenían. Perla me dijo que fueron a buscar a casa de Gerardo y que nadie les abrió. Que salio un vecino y les comento que muy temprano había visto a Gerardo con Gustavo, ambos llevaban maletas y que creía que se iban de la ciudad. Y que al preguntarles por el tío el vecino les comento que no vivía Gerardo con ningún tío, que él vivía solo en la casa y que a veces Gustavo iba a quedarse con él. Me sentí utilizada por esos tipos, por haberme engañado, haciendo creer que estarían con ellas, pero dentro de mí, una parte se sentía feliz de lo que había hecho ese fin de semana. Y tranquila a la vez, porque mis amigas nunca supieron lo que había hecho con sus galanes.

    Algún comentario a [email protected]. Disculpen que no haya escrito en mucho tiempo, pero mi vida fue una locura tanto en la universidad, como en casa, y hace tres meses me enteré que Enrique (amigo de mi papa véase relato), dejó una semilla en mí y esa semilla ahora crece en mi vientre, espero les guste este relato, muchos besos.

  • Dos días (Fin): Posesión

    Dos días (Fin): Posesión

    Profundamente.

    Parece que su sueño es profundo.

    Son las cinco y media de la tarde y está dormida en su habitación. La observo desde la puerta.

    La mañana ha sido agotadora para los dos.

    Después de encontrarnos y conocernos hemos tenido una sesión de una hora, la práctica de las posiciones ha sido la actividad. Cinco posiciones de suelo y dos de pie.

    Ana ha memorizado los números y las ha realizado con naturalidad y correctamente. Las ha interiorizado.

    Cansados pero satisfechos hemos sembrado las bases para sesiones posteriores.

    La única actividad? No

    También ha recibido un castigo. 5 varas en los muslos por su corrida no autorizada en el baño.

    En voz alta ha ido contando, ninguna protesta. No he sido duro.

    Un par de sándwich de pollo y algo de fruta para comer. Siesta hasta que nos preparemos para la cena con mis amigos.

    Entro en la habitación y me acerco.

    Duerme de lado, la respiración lenta y rítmica.

    Desnuda, un pecho asoma, su silueta esta recortada por una sábana blanca. Parece una escultura.

    La aparto delicadamente el pelo de la cara y aprovecho para acariciarla la mejilla.

    Abre los ojos despacio.

    Tiene un buen despertar.

    Mi pene también se ha despertado, lógico después de haber estado erecto casi toda la mañana.

    Una suya mirada a mi bragueta inicia un brillo en su pupila.

    Es el momento.

    – Arriba!

    – Numero dos.

    Salen las palabras de mi boca automáticamente. Exactamente como lo hemos practicado.

    Se levanta y poniéndose de rodillas adopta la posición Nº 2.

    Manos atrás, rodillas separadas 90 grados, sentada sobre los talones, la barbilla alta, pecho expuesto.

    Abro la mesita detrás de ella. Saco unos grilletes, dos pinzas nuevas y una fusta de punta plana.

    Primero los grilletes.

    Son reales, se abren solo con llave. El sonido al cerrarse sobre las muñecas aumenta el bulto de mi pantalón.

    Ahora las pinzas.

    Son pinzas corrientes de madera, de las de poner en la ropa tendida. Presiono cada uno los pezones hasta que adquieren la longitud adecuada para poder colocarlas. Un lamento.

    Sus ojos sonríen cuando me quito el pantalón.

    – Veamos si sabes chupar pollas, putita.

    Digo, sintiendo su aliento en mi pene al ponérselo en la cara.

    Comienza lamiendo mi escroto. Lame despacio. Presionando la lengua sobre la piel.

    Con la cara aparta los testículos para poder lamer la parte interior, la punta de la lengua se recrea en el perineo, abro las piernas inconscientemente.

    La posición tiene que ser incomoda teniendo encuentra que tiene las manos en la espalda. Una posición que deja expuestas su culo.

    La utilizo, la fusta, y queda marcados sus glúteos por dos veces

    Regresa a los testículos hasta que un nuevo fustazo la indica que cambie.

    Me ha dejado los huevos goteando saliva.

    Comienza a recorrer el pene con los labios. Desde la base hasta el glande.

    Cae mas saliva al llegar a la punta.

    De nuevo en la base, para recoger lentamente con la lengua la lubricación que ha depositado.

    La erección es completa desde que noto toda esa humedad.

    Tres, cuatro.

    Cinco recorridos completos y se incorpora un poco para introducirse el pene en la boca.

    Su lengua hace de vaina para no rozar con los dientes.

    Una cueva húmeda y caliente.

    No tiene problemas en tragarla entera. Mi pene tiene una longitud normal, es su grosor lo que es algo mayor que la media.

    A la vez que toca con la nariz la base presiona con la lengua el tronco.

    Al principio el movimiento es muy lento.

    Aumenta la velocidad con cada repetición, hasta adquirir un ritmo constante.

    Ha metido la lengua, siendo los labios las guías por donde se desliza el miembro.

    Nunca llega a sacarla del todo.

    Babea, deslizándose parte del fluido por sus tetas.

    De vez en cuando levanta los ojos para ver si la estoy observando.

    Me gusta cuando me mira teniendo toda la polla en su garganta.

    Cuando decae el ritmo la animo con la fusta en las nalgas. Lo hace a propósito.

    Con una mano presiono una de las pinzas, noto el estremecimiento de su cuerpo en mi pene mediante su boca.

    Una bofetada la indica que los dientes no deben tocar mi cuerpo, un descuido inaceptable.

    Continúa mirándome, perdió la arrogancia.

    15 minutos chupando y 8 fustas mas, al decaer el ritmo, me llevan al inicio del orgasmo.

    La cojo la nuca con mi mano sin presionar, ella lleva ahora una buena cadencia. No quiero cambiarla.

    Siento que mi final se presenta rápido.

    – Plaf

    Esta vez la fusta ha acertado entre los glúteos, la punta tiene que haber impactado en el ano.

    Empujo con la mano hacia mí, manteniendo su cara pegada a mi cuerpo y finalizando así el vaivén.

    – Ummmm

    La corrida no es larga pero si abundante.

    No da arcadas, seguro que parte del semen ha tenido que pasar directamente a su garganta.

    Joder que bien la chupa, pienso.

    Mantengo su cara pegada a mí hasta notar como afloja la erección.

    – Puedes tragar.

    – Déjala limpia, putita.

    Algo tendré que hacer con respecto a esos destellos de orgullo en su mirada y tiene que ser ahora.

    – De pie!

    Se alza con dificultad, lleva de rodillas un tiempo y además continúa engrilletada con las manos atrás.

    Infructuosamente intenta lamer una gota que cae por la comisura de sus labios.

    Salgo de la habitación y regreso con una barra de madera de 150 cm de largo y dos cuerdas pequeñas.

    Ato sus tobillos al palo colocándolo sobre sus pies, obligándola a tener las piernas algo más abiertas de lo normal.

    Apretó las pinzas de sus pezones. inmediatamente surte efecto.

    El movimiento de sus hombros me confirma el dolor. Los ojos y la boca abiertos.

    Pego mi cara a la suya. Huele a sudor, a semen y a deseo.

    – Necesitas aprender humildad, mi putita

    La informo susurrándola al oído.

    Mi mano extendida sobre su ombligo comienza a bajar, siguiendo la ruta que tiene marcada con el pelo de su pubis.

    Llega a su sexo y colocando su clítoris en mi palma la introduzco un dedo.

    No esta húmeda pero tampoco seca.

    Apretó lentamente, como estrujando un limón y siento como su botón sale a la luz al marcarse en mi mano. Mantengo la presión.

    Un gemido en mi cara. La respiración más rápida. Los ojos entrecerrados.

    – Putita voy a poseerte, ese culo es mío hoy.

    El flujo está aumentando. No muevo el dedo. Simplemente está dentro.

    Agachándome empiezo a lamer su coño. Huele a…, su sabor es dulce, mi saliva humedece sus pequeños labios rojos.

    Su clítoris, en todo su esplendor, es como un pequeño pene, duro, erecto, agradecido a cada lamida de mi lengua.

    El gemido se ha convertido en jadeo. Perceptiblemente las rodillas han comenzado a temblar.

    Aprovecho para sacar el dedo de su sexo.

    Con la humedad que tiene introduzco una falange por el ano sin aflojar la presión de mi boca sobre su pequeña polla.

    Su ano intenta evitar la intrusión… Es inútil, ya entro.

    Pasados unos segundos se rinde y se relaja. Un ano bien educado.

    – Mi Señor, por favor.

    Dice lastimosamente.

    – No. Aguanta putita

    El dedo gordo empieza a trazar rápidos círculos utilizando el clítoris como punto de apoyo a la vez que la segunda falange entra sin oposición.

    Esta vez no jadea. Coge aire profundamente y al expulsarlo dice en voz alta…

    – Siii.

    – Por favor, mi Señor

    Mi respuesta es la misma.

    – No, putita.

    Cuando considero que ha pasado el tiempo suficiente ralentizo el masaje poco a poco sobre su sexo sacando la mano al terminar.

    Tengo la boca llena de su sabor pero aun no se ha corrido.

    Mi mano extendida sobre su ombligo comienza a bajar, siguiendo la ruta que tiene marcada por el pelo de su pubis.

    Esa línea apache que tanto me gusta.

    Llego a su sexo e introduzco un dedo. No esta húmedo pero tampoco seco.

    Apretó lentamente, como estrujando un limón y siento como su botón sale a la luz al marcarse en mi mano. Mantengo la presión.

    Un gemido en mi cara.

    La respiración más irregular.

    Los ojos muy abiertos.

    No muevo el dedo. Simplemente esta dentro. La humedad aumenta.

    Agachándome comienzo a lamer.

    Huele a mar revuelto. A tormenta de verano.

    Su sabor es como la cerveza, amargo y fresco.

    Mi saliva humedece sus labios vaginales. Tiene labios menudos, rosados, tímidos, delicados.

    Tiene labios de Orquídea.

    Su clítoris es como un pequeño pene, duro y erecto. Agradecido a cada detalle que tengo con él.

    El gemido se ha convertido en jadeo.

    Perceptiblemente las rodillas han comenzado a temblar.

    Aprovecho para sacar el dedo.

    Con la humedad prestada, el mismo dedo acierta en el ano.

    Aumento el ataque de mi boca sobre su pequeña polla. Chupo, muerdo, lamo, succiono…

    Intenta evitar la intrusión… Es inútil, ya entro.

    Pasados unos segundos se rinde y relaja. Un ano bien educado.

    – Mi Señor, por favor.

    Dice lastimosamente.

    – No. Aguanta

    El dedo gordo empieza a trazar rápidos círculos utilizando el clítoris como punto de apoyo a la vez que mi dedo, sin oposición, entra más.

    Esta vez no jadea. Inspira aire profundamente y al expulsarlo dice en voz alta…

    – Por favor, mi Señor, por favor.

    Mi respuesta es el silencio.

    Cuando considero que ha pasado el tiempo suficiente desacelero lentamente el masaje, apartando la mano al terminar.

    Tengo la boca llena de su miel pero aun no se ha corrido. Buena chica.

    Me incorporo y me aproximo a su cara.

    Un beso.

    Un beso lento en los labios. Un beso como una promesa pendiente aún de cumplir.

    La miro a los ojos. Están suplicando y mi boca se une a la suya.

    En una cariñosa boca se acoge mi lengua.

    Terminamos compartiendo el sabor de la cerveza.

    Susurro.

    – Putita, te han sodomizado alguna vez?

    – Dos veces, mi Señor.

    – Bien porque tu culo es mío esta tarde

    – Si, mi Señor.

    – Nº 3. Y se humilde

    A cuatro patas con la cara en el suelo, los brazos expendidos y entrelazados. Se coloca al recibir la orden.

    El madero en sus tobillos, la obliga a mantener las piernas abiertas y el ruido de los grilletes al tocar el suelo es lo único que se escucha en la habitación.

    – Con las manos agarra la madera por debajo de ti. No la sueltes.

    Un triángulo formado por su cuerpo y como base el suelo, es la figura que me viene a la cabeza.

    Su culo “en pompa” invita a la acaricia de unos azotes y cumplir después penitencia.

    Redondo y blanco, con la marca en “V” del bikini en sus glúteos, se define donde calentó el sol y donde los demás no pudieron posar los ojos.

    El sexo entreabierto, invitando a refugiarse en el.

    Siempre me han gustado los culos femeninos, pero el de Ana es de nota.

    Agarra fuertemente con sus manos el listón, los nudillos están blancos, los ojos cerrados. No dice nada.

    No será humilde pero la confianza que esta mujer esta depositando en mi, aumenta rápidamente la devoción que siento hacia ella.

    El peso de mi responsabilidad, mi compromiso… Pasan por mi mente.

    Ella se entrega.

    Yo también.

    De la mesita saco un tubo de vaselina pura y con cuidado lubrico su ano sin presionar el interior.

    Con la mano libre estimulo su clítoris hasta que sale a saludarme como a un viejo amigo.

    Acaricio su espalda y su culo.

    Su piel se eriza. Se nota la tensión en los muslos.

    Un poco mas de vaselina en mi pene y me aproximo al objetivo.

    El glande, en el punto de salida está ansioso por recorrer el espacio hasta la meta.

    El empuje de mi cadera introduce suavemente la polla por su culo, una leve oposición.

    No paro.

    La penetro con un ritmo constante, hasta hacer tope.

    Espero.

    Perro, ten la cabeza fría, me digo a mi mismo.

    Espero.

    Noto como se relajan sus músculos. Segundos eternos para mi deseo.

    Los ojos continúan cerrados pero ya no hay tensión en sus manos.

    – Eres libre de correrte cuando quieras.

    Inicio el baile.

    Escrupulosamente mantengo un ritmo pausado y lento, permitiendo que su cuerpo se adapte a las envestidas y se pueda anticipar al recorrido.

    Me cuesta.

    Estoy muy excitado y la visión de su culo creando olas y el movimiento de la espalda curvada hacia abajo no me ayuda nada.

    Un leve gemido.

    Aumento la velocidad.

    Pequeño jadeo.

    La cojo del pelo y tiro.

    Un cachetazo en el culo hace que ella me acompañe en el balanceo.

    No me refreno y mi cadera se vuelve más violenta a la vez que sus jadeos ya no se ocultan.

    – Más fuerte, mi Señor.

    Tirar de su pelo la obliga a extender totalmente los brazos y su cara se eleva hacia el techo.

    – Soy su putita, mi Señor.

    Escucharla hace que mi polla se endurezca más si es posible.

    – Joder!! me corro, mi Señor.

    Todo su cuerpo se estremece, temblando y arqueándose más.

    Yo continuo, como si el movimiento mecánico lo realizase una maquina.

    En mi frente gotas de sudor me nublan la vista.

    Soy consciente que aguanto por haberme corrido antes. Bendita mamada.

    – ME CORRO¡!

    – Me corro¡! Ya son tres.

    – Me corro como una perra, mi Amo.

    Y yo, soltando su pelo, aprieto sus caderas con mis manos.

    No resisto mas, o quizás no quiera y me abandono al vaciarme en ella.

    Me vacío del todo, de semen, de dudas, de pesadas mochilas emocionales.

    Pasa el tiempo.

    Desconozco su medida.

    Regreso yo solo. Ella esta semiinconsciente. Su respiración es lenta y rítmica.

    Mis manos han quedado marcadas en sus caderas, el enrojecimiento de sus glúteos son prueba del ardor de la cabalgada, las señales en la parte interna de sus muslos dan fe de su primera corrida.

    Quito los grilletes, las pinzas y desato los tobillos.

    Intento torpemente elevarla con mis brazos y depositarla en la cama con delicadeza. La tapo con la sabana.

    Ella se deja hacer.

    La doy agua en un vaso cuando abre los ojos.

    Me enamora su sonrisa cuando me dice:

    – Amo, quiero ser suya.

    ***************

    Han pasado cuatro meses desde aquel día.

    Hoy la he regalado una esclava de plata con una pequeña figura para su tobillo.

    Una cabeza de perro.

    FIN

  • Jefa bien cabrona con sorpresa morena

    Jefa bien cabrona con sorpresa morena

    Esta vez no sabía no qué cojones había pasado. Llevaba una semana en mi nuevo curro, y ya había visitado el despacho de mi jefa tres veces por quejas de supervisores. Me gustaba poder ver sus vestidos ceñidos, que cambiaba a diario, pero que siempre compartían el mismo escote infinito de unas tetas enormes en las que me pasaba pensando gran parte del día. Siempre apretadas, sobresaliendo como un pastel de dominio público al que comerse de golpe. Lo que daría por posar mi mano sobre ellas, tan solo aunque fuera la parte que quedaba a la vista. Despacito, apoyando mi mano con cariño, acariciándolas por toda la superficie y besándolas con pasión. Me ponía muy cachondo su actitud autoritaria, aunque necesitaba mantener este puto trabajo como fuese, y ella lo sabía.

    – Mira quién viene, ¿qué has hecho ahora, idiota?

    – Creo que nada malo, señora. Julián me dijo que quería verme, pero todo está controlado ahí abajo.

    – ¿De verdad?

    Sacó unos papeles del archivador, les echó un vistazo, y se acercó despacio mirándome fijamente. Me volvía loco el olor de su perfume, a cada paso más intenso. Era como una invitación inmediata a pensar en follármela. Yo mantenía mi mirada abajo, más por evitar quedarme hipnotizado con sus pechos que por sumisión.

    – ¿Usted sabe contar o ha terminado el colegio incluso antes de lo que aparenta?

    Vestía unas medias oscuras que marcaban unas piernas fuertes pero atractivas, que llegaban hasta su minifalda cubriendo unos muslos poderosos. En ocasiones la veíamos salir de la oficina con ropa de gimnasio y una mochila, y estaba claro que tenía algún tipo de obsesión con su físico, al que cuidaba de manera compulsiva.

    – ¿Puede levantar la mirada, gilipollas? ¿Sabe qué mierda es esta?

    Aproveché el movimiento de cabeza hacia su mano para disfrutar un par de segundos de la visión de sus dos tetas perfectas a treinta centímetros de mi cara. Eran perfectamente redondas, con un moreno natural y un aspecto suave y mullido. Ojalá mi lengua fuese invisible y pudiera tocarlas. Notaba cómo incluso en esa situación mi cabeza no podía dejar de pensar en ellas una y otra vez.

    – Es uno de nuestros paquetes básicos de almacenaje de stock, señora. El azul, el de 150 unida… no, de 200 unidades.

    Solo pensaba en abalanzarme y engancharme a uno de sus duros pezones con mi lengua por tiempo ilimitado.

    – Muy bien, ha estado muy cerca, zoquete. Son 250 malditas unidades. ¿Cómo es posible que en su hoja de mediodía haya conteos con más de 300 unidades? ¿Sabe usted matemáticas básicas? ¿Sabe al menos usar una puta calculadora?

    – Quizás me haya confundido con el paquete verde señora…

    – ¿El verde? ¿¿El verde?? ¡Ese es el de 50, gilipollas!

    Tiró la caja contra la pared con una rabia descontrolada, provocando un balanceo hipnótico de sus tetas. Ni me di ni cuenta de donde cayó. Al girarse, me ofreció también una perspectiva directa de su culo, acentuado por una apretada minifalda de cuero negro. Dos montañas más duras todavía que su carácter, y cuyo tamaño amenazaba con dar de sí la propia minifalda.

    – ¡Venga aquí!

    Me agarró por el pelo mientras todavía estaba pensando en sus glúteos, y me arrastró unos metros hacia el otro lado de la habitación, donde quedaron esparcidas todas las muestras.

    – Vamos a contar juntos, ¿le parece?

    Tenía una fuerza extraordinaria. Me puso en el suelo en un movimiento. Se colocó encima mía, los dos de rodillas. Sentía la presión gigante de sus tetas sobre mi espalda. Su pelo largo descendía hasta tocar mi cara, y su perfume me estaba nublando el pensamiento.

    – Cuente en alto, cretino, ¡uno por uno!, ¡vamos!

    Su mano, suave pero certera, sujetaba la mía y me obligaba a depositar cada muestra de nuevo en la caja.

    – ¡UNO! ¡DOS! ¡TRES!

    A cada número, mi jefa me tiraba el pelo hacia arriba y empujaba su cuerpo contra mi culo. No sé qué coño me pasaba, pero toda la situación me había provocado una erección gigantesca que estaba disfrutando cada segundo.

    – ¡QUINCE!, ¡DIECISÉIS! ¡DIECISIETE!

    Cada vez los golpes eran más fuertes, y me dio la sensación de que estaba usando algo más que su cuerpo mientras golpeaba mis nalgas. Conseguí meter algunos de sus pelos en mi boca sin que se diera cuenta, lo cual me la puso todavía más dura, además de aumentar el olor de su perfume. Antes de llegar a la treinta, me golpeó tan fuerte que salí deslizándome hasta el mueble de la pared, golpeando mi cabeza y dejándome aturdido, más de lo que ya estaba.

    – Veo que te niegas a colaborar. No me gusta eso. No me gustan nada los rebeldes.

    Balbuceé algunas palabras sin sentido, pero apenas tuve tiempo hasta que me puso boca arriba con un solo movimiento de su pierna. Desde esa posición, sus tetas eran todavía más magníficas, apenas le dejaban ver la cara, la camiseta se pegaba a ellas como una segunda piel en una curvatura perfecta, y aunque todo se había vuelto extremadamente extraño, seguía sin poder pensar en otra cosa.

    – Vaya, no solo desobedece mis órdenes, sino que disfruta su falta de respeto.

    Apoyó su pie izquierdo en mi polla, y no fue hasta ese momento en que me di cuenta de que mi erección debía ser visible desde kilómetros de distancia. El mono de trabajo era de ropa ligera y apenas ofrecía resistencia. Apretó con fuerza, pero apenas reaccioné a emitir algunos gemidos incongruentes. En seguida se sacó su zapato y comenzó a mover su pie sobre mi pene de un lado para el otro con violencia, pero de manera constante. No pude evitar abrir mi boca ante el placer que me estaba dando.

    – Oh, mi pobre bebé, ¿tiene hambre ya?

    No entendí nada hasta que puso sus dos piernas entre mi cabeza. Me quedé mirando su culo, pero la poca luz de la sala y lo cachondo que me sentía no me dejaban enfocar nada. Se fue agachando de manera pausada, y a cada centímetro que avanzaba hacia mi boca, un pene igual de moreno que sus tetas e igual de imponente que su culo se dejó ver entre su minifalda de cuero.

    – ¡No!, ¡espere!

    Giré la cabeza lo más rápido que pude, pero mi jefa se colocó de rodillas delante de mí, y con sus dos manos volvió a restablecer la posición inicial.

    – No, no, no. No sea tímido. Jamás consentiría que mis empleados me pidieran comida y yo no les alimentara. Sois todo para mí.

    – ¡Pero yo no…!

    Me tapó la boca con una mano, mientras se tocaba de arriba abajo su enorme polla con la otra. Nunca había visto un pene tan cerca de mi cara. Superaba los 20 centímetros, y era mucho más grueso que el mío. Estaba circuncidado con habilidad, y tenía un glande imponente, que se hinchó hasta el límite en apenas unos segundos. Intenté zafarme con movimientos bruscos que apenas conseguían desplazarme un par de centímetros. Era imposible escapar de allí.

    – Vamos a llevarnos bien tú y yo, ¿verdad?

    Acercó su pene lentamente, enroscándolo en mi pelo, pasando por mi frente, deteniéndose en mis ojos, mi nariz y mis labios…

    – Los dos sabemos que gritar no tiene sentido. Que tenemos que ser amigos. Porque yo te ayudo a ti, y tú me ayudas a mí. Sé un niño bueno y déjame darte la merienda…

    Comenzó a apretar mis labios con su polla, y al ver que no la abría, me tapó la nariz con dos dedos de su mano. Volví a intentar forcejear mientras, al mismo tiempo, no podía evitar sentirme excitado al notar su enorme culo desnudo sobre mi pecho, moviéndose rítmicamente en un masaje que me dejaba todavía con menos aire.

    – Así, muy bien, deja que mamá te alimente.

    En el mismo momento que abrí mi boca para volver a respirar, sentí por primera vez una polla dentro de mi cuerpo.

    – Ni se te ocurra usar los dientecitos con mamá, ¿verdad? No queremos ser una familia problemática, ¿a qué no, cielo? Usa esa puta lengua para que mamá pueda calentar su leche.

    Su polla recorrió mi boca de manera pausada, era grande y dura, pero, sorprendentemente, tras el rechazo inicial, noté que tenía una textura agradable y, otra vez más, el jodido perfume comenzó a penetrar mi cuerpo. Comencé a jugar con mi lengua en su glande, y pensando en el efecto que eso tendría en mi propia polla, la situación comenzó a excitarme. Lo besaba despacio cuando lo tenía fuera de mi boca, recorriendo la cabeza lentamente alrededor, dejando que la saliva lo recubriera antes de pasar mis labios y mi lengua lentamente por toda la zona, y lo apretaba con fuerza con mis labios cuando entraba. Mi pene volvió a llamarme con una intensidad desbocada, y en seguida me abrí la cremallera y comencé a masturbarme con la única mano que me había dejado libre.

    – El nene quiere cocinar con mami, ¿verdad? Vamos a enseñarle todos los ingredientes.

    Sacó de nuevo su pene de mi boca y me ofreció sus huevos para que los lamiera con cuidado, despacito, metiéndomelos enteros de uno en uno. Igual que el resto de elementos, era más grandes de lo habitual, suaves y, como en todo su cuerpo, sin nada de vello. Los abracé con mi lengua por un buen rato, y acabé con los dos dentro sin darme cuenta, jugando con mi lengua y provocando más gemidos en mi jefa. Yo seguía manejando mi polla con locura, si me iban a follar la boca, al menos iba a marcarme una paja de escándalo. Me presentó también su perineo, la zona entre los huevos y el ano, el cual lamí con intensidad. Ella continuaba gimiendo con fuerza, y yo estaba a punto de perder el conocimiento de lo cachondo que me encontraba.

    Mientras permanecíamos alrededor de su perineo, mi jefa comenzó a moverse hacia delante y atrás, golpeando con sus huevos en mi nariz repetidas veces, hasta que finalmente me acercó su ano. Tenía todo su enorme culo sobre mí. Notaba cómo también se estaba masturbando con fuerza, porque sentía el golpe constante de sus huevos sobre mi cabeza. No pensé en nada, me dejé llevar por la situación, e introduje mi lengua en su ano como un poseso. La movía con toda la fuerza que podía, penetrándola hasta donde me alcanzaba, y besándolo y lamiéndolo con furia. Incluso aquí, de alguna manera, había conseguido que el jodido perfume estuviera presente. Ella comenzó a gemir con más intensidad, y hundía sus glúteos gigantes y musculados en mi cabeza para notar mi lengua más adentro. Al mismo tiempo, con su mano derecha empujaba con fuerza mi nuca hacia arriba. Estaba fuera de control y yo no era más que su muñeco sexual.

    – Es hora de batirla un poco para que nos salga fresca y rica, mi bebé.

    Levantó su culo de mi boca, volvió a ponerse de rodillas, y metió de nuevo su polla en mi garganta, ahora con un golpe más seco y sin introducciones. Se echó hacia delante para tener una penetración más profunda. Comenzó a moverse más y más rápido, más y más lejos. Hacía pausas entre sacudidas donde dejaba su polla hundida en mi garganta durante unos segundos. Me agarró la cabeza con sus dos manos y empezó a gemir más alto con cada penetración. Yo estaba totalmente a su merced, dando placer a mi polla y dominado por completo.

    – Ya casi llega, mi vida, ya está llegando…

    Yo estaba a punto de explotar, masturbándome fuerte y duro, cuando sentí como aceleraba de manera compulsiva sus movimientos. De repente, su polla comenzó a contraerse y expandirse de manera más violenta, hasta que un chorro inmenso de semen empezó a arrastrarse por toda mi garganta.

    – ¡Bebe todo, nené! ¡Bebe toda la puta leche!

    Tragaba con fuerza, intentando que no saliera nada fuera de mi boca. No me dio tiempo ni a notar a qué sabía, solo bebía lo que a mí me pareció un río de semen. Soltó cinco o seis veces, y yo tragaba rápido a cada una de las embestidas. Sentir su placer acabó por llevarme al punto máximo de excitación que recuerdo. Ya no aguantaba más. Con su polla todavía dentro, la apreté con los labios y comencé a masturbarme todavía más rápido. Abrí los ojos para recrearme una vez más con sus tetas perfectas mientras mantenía en mi boca toda su polla. No podía aguantar un puto segundo más. Eyaculé con tanta fuerza y con tantas sacudidas que noté como partes de mi esperma alcanzaban incluso el mueble de la pared. Gemí y sentí un placer inmenso. A cada espasmo producido por mi orgasmo, mi cabeza se levantaba y su polla tocaba el fondo de mi garganta. Ella me tocaba el pelo haciendo círculos con sus dedos. Adoraba con pasión ser el esclavo de mi jefa.

    Apartó su pene lentamente mientras yo le chupaba las últimas gotas. Se colocó la minifalda y limpió los restos que le habían alcanzado de mi corrida sin decir ni una palabra.

    Yo seguía tirado en el suelo, con semen alrededor de mi boca y mi polla en la mano, sin poder moverme.

    – Las putas cajas azules son de 250 unidades, ¿se ha enterado ya, idiota?

    Y abandonó la habitación pegando un portazo.