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  • Ana me folla a mí y al ladyboy

    Ana me folla a mí y al ladyboy

    A la mañana siguiente, después del trote gimnástico erótico-festivo, con la camarera, se llama Ariadna, encamine con mi Ana para dar una vueltecilla por Córdoba, para oxigenarnos disfrutando de estos días de asueto. Fuimos hasta la Plaza de los Capuchinos, es para mi una tradición si estoy en esta ciudad, me inspira, me relaja, llevándome a la meditación de las cosas gordas que tengo sin resolver. Prefiero hacerlo por la noche, sentándome en el suelo y recapacitar.

    Fue una visita corta a la plaza, mi compañera no la conocía y también la hizo tilín. Decidimos desayunar un poco, planeamos hacer una salida por los aledaños de Córdoba regresando para comer. Fuimos andando hasta la plaza de la Corredera, buscamos una terraza de nuestro gusto, nos sentamos. Es curioso y a destacar, es la única plaza cuadrada de toda Andalucía. Bien, unos churros y una taza de chocolate fue mi elección. Ella café con leche y una tostada con aceite. Los dos juntitos y tan ricamente. Por favor, no provoques Ana, mira como llevas el pantalón. Tenía la cremallera abierta, mostrando una ropa interior negra de finísimo encaje. El pantalón era un jeans que le quedaba como una segunda piel. Sentenció la situación bochornosa, con guiño cómplice, a la vez dictando la conocida frase, para que se lo coman los gusanos, que lo disfruten los cristianos.

    Decidimos, bueno decidí ir hasta Medina Azahara, está a tiro de piedra. Un conjunto arqueológico muy recomendable de visitar. Imprescindible. Por el camino Ana con gesto pícaro interroga mi parecer a la noche loca con la camarera. Me hice el importante, con respuestas evasivas. Bueno ya ves, contesté, cuando salí de mojarme el culo, vosotras ya habíais acabado la función. Por cierto, cuántas veces te corriste, poniendo énfasis como pregunta que demanda la respuesta. Dos, muy intensas, disfrute mucho. Ana mirándome fijamente, interrogó el porqué no me sorprendí. Mi querida Ana, ya sabía de tu condición de carne y pescado, que no desaprovechas ningún cortado que esté a tu alcance, siempre que la chica lo merezca. Pues eso, ya te he contestado.

    Creí que la conversación estaba terminada, ahora tocaba hablar de la visita que íbamos a ver, la historia. Cosas así. Pues no, estaba equivocado, elevando la voz y empleando todo su cuerpo con total esfuerzo, anunció que tenía una fantasía sexual, idea obsesiva que venía rumiando desde hace bastante tiempo, que viendo mi buena disposición en la escena de lesbianismo, yo era, por mi concepto liberal de la vida, el mejor compañero para hacerla realidad. Temí lo peor, haciendo un gran esfuerzo para tragar saliva. Pues tú dirás, empezó a temer por mi integridad personal. Dime qué es, por favor, me tiemblan las canillas. Carraspeé de manera exagerada, y tosecillas variadas.

    Quiero tener sexo con una chica trans. Inmediatamente detuve el coche a un lado de la carretera, en una pequeña explanada. Una vez detenido, apague el motor, poniendo el freno de manos, acercándome las dos manos a mi rostro, a la vez que respiraba profundamente. Joder Ana, tus ideas así de sopetón me inquietan, la mayoría de las veces me cuesta encontrar una respuesta. Este es un caso.

    No seas tonto, solo quiero que estés cerca para velar por mi seguridad, por un lado me da miedo, así de bote pronto, follar con una desconocida, peor con un profesional del sexo que a saber cuál son sus miserias, su pasado, o costumbres. Puede ser una asesina, o asesino. Yo qué coño sé, como terminación a su enfado. Total hice de tripas corazón y conteste que sí, que contase conmigo para esta aventura, preguntando cuándo tiene la idea y quién será la elegida. Va a ser aquí en Córdoba y con una ladyboy, lo tengo pensado y decidido, me va el rollo con una de características asiáticas. Explicándome largo y tendido que es una ladyboy. Llegué a la conclusión que en la ciudad andaluza, no hay de eso, viéndolo difícil de conseguir, sentí un pequeño alivio momentáneo, aunque con Ana nunca se sabe cuando se está a buen recaudo de sus ideas, pensamientos y porque no decirlo, aberraciones.

    Después de visitar el impresionante conjunto de Azahara, fuimos haciendo planes y estrategia para encontrar la niña de caracteres asiáticos que quería la buena de Ana. En el recorrido, el móvil de ella, echaba humo, mientras agarrado al volante, fuimos recorriendo kilómetros, hasta que dije, hasta aquí hemos llegado. El pueblo Palma del Río, andando de aquí para allí nos recomendaron el restaurante Los Cabezos, asentando las posaderas y con muchas ganas de comer. Tabla de patés, carpacho de presa, y una paletilla de cordero de manera anárquica fue el menú elegido, con más hambre que vergüenza fue la comida que nos metimos entre pecho y espalda.

    Buscar una ladyboy es complicado, en Córdoba es misión imposible. Tras mucho tiempo buscado por la Tablet, di con una chica trans peruana, que con marcados rasgos indígenas, era lo mas parecido al exotismo del lejano y misterioso Oriente. Tras consultar y dándome el visto bueno me dio la conformidad para dar el primer paso. Inmediatamente llamé por teléfono contestando casi al momento. A la chica, aporte todos los datos mas toda la historia, como han leído ustedes en el relato, ella accedió a visitarnos a las ocho de la tarde al hotel, de principio su nota aclaratoria fue el precio de ciento cincuenta euros, si queríamos que se corriese había que añadir otros cincuenta. No tienen corazón los profesionales, si Ana tienen el capricho que la riegue con moquillo, la acción tiene un precio.

    Estuve tomándola el pelo a mi amiga Ana, sobre la conversación y la tarifa. Tienes que ser profesional, advertí, tienen que centrarte para realizar la cochinada de tus sueños en una hora. Piénsatelo bien, también el cliente tiene que disponer de cierta profesionalidad para sacar el máximo rendimiento. Insistía que interviniera también en el trío, me negué, aduciendo que tanta gente en la cama es multitud y encima con una shemale profesional. Quita, quita le dije a mi amiga.

    Eran las ocho de la tarde, hora acordada, con puntualidad británica oímos unos prudentes toques en la puerta. Abriéndola con firmeza, dispuesto a ser la primera frontera, en la selección para Ana. Ella estaba allí delante mío, con amabilidad invitándola a entrar en la estancia. Era bajita, pero vamos, dentro de las medidas normales, maquillada con gusto pero sin desentonar, ojos en negro alargando el final del ojo en profundidad buscando el ojo almendrado o puede que egipcio. Labios agradables pintados en un tono suave, perfilados adornada con unos discretos pendientes. Melena suelta hasta los hombros con raya a un lado, que se adivinaba suave. Desprendía olor de un perfume discreto y muy agradable a la nariz, en una palabra caro, no molestaba, con gran personalidad. Top negro que marcaba sus tetas proporcionadas, muy apetitosas de buen ver, y puede que mejor tocar. Unos vaqueros tipo short, unas sandalias con cuña vistosas y un discreto bolso en bandolera. Se presentó y diciéndome que se llamaba Sandra, en medio de una cautivadora sonrisa, que no sabría decir si era natural o forzada.

    Muy bien ahora viene Ana, acomódate como quieras. Preguntando si tenía necesidad de acudir al baño, contestando que no, que venía de la ducha. Con una mirada fija en los ojos, advirtió que la costumbre era el pago por adelantado. A lo cual accedí, incluso con eyaculación y todos los demás extras que hubiera lugar.

    Sentándose delante de mí, observando, con una media sonrisa agradable o puede que picara. En ese momento apareció Ana en ropa interior una sucinta braga negra y un sujetador transparente a juego, con mucho encaje y transparencia, viéndose perfectamente los pezones. Vino con pasos sensuales estudiados hasta Sara y las dos se besaron, mejor se comieron con los labios untosos de saliva y con una dedicación desbordada. Momento que Ana agarró por la entrepierna con fuerza, ora topaba las ingles, ora las tetas sobando sus nalgas apetitosas, redondeadas con unas formas femeninas de quitar el hipo.

    Sara en un momento justo, en su puesta en escena mil veces ensayada, se quitó el top, a continuación bajándose con movimientos sensuales, con la coreografía estudiada, movimientos sensuales sus pantaloncitos, para ello tuvo que quitarse las sandalias y cogiendo a Ana de la mano se la llevó al catre. Antes la soltó el sostén, comiéndose con intensidad los pezones. La visita se desprendió de las bragas con un ritmo y movimientos excitantes, viendo desde mi situación, observada con curiosidad y morbosidad la minga morcillona de unas dimensiones apropiadas en ese momento, encima un flequillo de vello negro, por llamarlo de alguna forma, de vello rabiosamente corto y rizado. Ana inmediatamente lo agarró de manera delicada con sus carnosos labios, con los mismo bajó su prepucio dejando la cabeza al descubierto, chupándoselo con todas las ganas, buscando la erección máxima, si es que lo lograba. Vaya que lo consiguió, era una picha egregia, grande, diría rozando la perfección, recta, mirando para arriba, con todo el prepucio retraído y un brillo de esplendor.

    Sara con total empeño de comerle el hachazo, haciendo un revuelto entre su saliva y los flujos de Ana. Estuvieron un buen rato, los suspiros eran reales, no había teatro, por la profesional tampoco, había entrado en situación y estaba convulsionando descontroladamente. Las dos se complementaron como si no hubiera un mañana. Los grititos, jadeos y suspiros eran suficiente para hacerte reventar los huevos y aledaños de la fogosidad que contemplaba.

    Girándose la niña trans puso a mi amiga a cuatro patas y retirando la braga hacia un lado, masajeando sutilmente, son su dedo el esfínter de Ana, en un masaje perfecto, ágil y delicado. Volviendo a mojar su dedo en la boca, introduciendo la primera falange en su ano. Poniéndose en pie, Sara se acercó hasta su bolso, sacando un frasco deduciendo que era lubricante, puede que con algún vasodilatador. Poniéndose encima clavó la chorra, al `principio solo la cabeza. Ana se giraba y buscaba sus labios. Sara la besuqueaba con toda la legua trabajando sin límite, y en un movimiento observe como el enculamiento fue total. Una sola persona sudando, excitada, extasiada, soltando toda la pasión contenida en sus almas.

    Su ritmo en la penetración anal fue bajando a sosegado, rítmico con cadencia. En su maravilloso ballet, por instantes paraban escasos segundos para retornar al vaivén salvaje. La envidia podía con mi postura neutral, haciéndome rechinar los dientes, mi erección era portentosa. Al rato Sara sacó su instinto de macho semental innato volviendo al ritmo duro, al desenfreno, con embestidas torales y profundas. Ana gritaba como una posesa, suspiros profundos que la denunciaban de su total gozo. La trans detuvo el bamboleo, la giró y en la postura del misionero, cambiando antes el preservativo, puso su órgano a la entrada de su vagina, dándose unas cuantas embestidas. Continuó bajando hasta el pilón, en ese mismo segundo con la punta de la lengua batió toda su intimidad a un ritmo endiablado. Ana se corrió como nunca antes la había visto, su cuerpo convulsionaba sin control, mojando de manera exagerada las sábanas. Sus ojos por unos instantes quedaron en blanco, toda repampinflada encima de la cama.

    Cuando recuperó el resuello agarrando a Sara con ganas, con decisión y comiendo la boca totalmente, con sus manos amasaba las tetas. Las tetas de la tranny se las veía muy naturales, mullidas y aptas al tacto. Denunciaba unas cicatrices disimuladas debajo de las aureolas del pezón. Poniéndola Ana a cuatro patas, empezó a lamer su ojete, introduciendo la lengua en el ano, escupiéndolo en alguna ocasión, metiendo sus dos dedos en un movimiento continuado de mete y saca.

    Volteó a su amiga encima de la cara y sus labios sujetaron al pene, que había vuelto a un estado de semi erección. Chupó de el de una manera como nunca la había visto ni descrito en el largo tiempo que nos conocemos. El empeño de Ana era lograr que explosionase de su boca. Y vive Dios que así fue. Al levantar la cabeza, por la comisura de los labios, salía a borbotones la corrida, el semen de la peruana que tenía los ojos en blanco.

    Se pusieron una encima de la otra, introduciendo en su boca las leguas que se lubricaban entre flujos y semen. Sara como un resorte, levantándose de la cama, yendo al servicio, directamente a la ducha de manera rápida. Tardó poquísimo, al salir se puso la braga, y el resto de la ropa, lo último sus sandalias. Acercándose, una vez vestida hasta Ana la acarició la mejilla.

    Al salir me sonrió con cierto mohín cómplice preguntándome por la nota que daría al espectáculo que acababa de contemplar. Diez fue la contestación mientas abría la puerta de la estancia. Se despidió con un tímido beso en mi mejilla, con la aclaración que había sido un placer.

    Cerré la puerta detrás de ella, Ana se había incorporado y seguía desesperándose del trote recibido. Aproveché ese momento fugaz para ir al servicio. Cerré la puerta detrás de mi, sacándome la polla y en cuatro vaivenes, con energía total, expulsé un colosal chorro de moquillo, para asustar. Me flojearon por un instante las rodillas. Me la sacudí bien agarrando papel higiénico para limpiar los restos del gran chorro de lefa que estaba esparcido por una gran parte del baño.

    Fui hasta la cama, mientras Ana se duchaba, quedándome traspuesto. Pase mi dedo por el orificio urinario de la chorra y todavía salían gotitas del néctar exquisito.

    Enseguida a cenar. Hemos hecho mucha hambre.

  • La amiga de mi novia se muda unos días con nosotros

    La amiga de mi novia se muda unos días con nosotros

    Somos una pareja que lleva 6 meses conviviendo. Mi nombre es Marco de 30 años, mido 1.8 m, piel morena, atlético y ella Estefany muy linda de 27; piel blanca muy suavecita, buenas tetas, cintura, pierna y cola acorde a su contextura… cuando se viste para ir a boliches es un problema porque todo mundo la acosa.

    Tiene una amiga Ericka igual muy linda… full cola y piernas por el gym, sus tetas acordes a su cintura. Ella es muy complicada, caprichosa con sus parejas (típica toxica) y muy perra también. Eso hace que muchas veces tengamos que darle socorro por alguna discusión con sus parejas o cosas así. Justo termino con su actual pareja con la que ya convivía hace 2 meses y no tenía donde ir por el tema que su familia ya no estaba en la ciudad.

    Esa noche mi mujer en la cama me rogaba para que su amiga se quede unos días hasta que encuentre un lugar, pero me negaba porque no nos llevábamos bien. Me rogo tanto que empezó a ponerse juguetona y de la nada empezó a chuparme la pija:

    Estefy: ya pues mi amor… solo quedara unos días…

    Yo: no me vas a convencer aaggg…esa tipita es muy quilombera… aahg

    Estefy: ooh seguro… pllfff glulf

    siguió, siguió con esas chupadas increíbles que hace, hasta que entre jadeo y jadeo le dije que SI!… siguió hasta que explote dentro de su boca y ella seguía tragándose hasta la última gota de esperma. Termino de limpiarme la pija y me dio un beso de felicidad por su amiga y obvio por la leche que le di. Como seguía medio erecto aprovecho a seguir chupando hasta que mi verga estuvo dura otra vez, se montó encima y me cabalgo unos minutos, moviendo sus caderas, mientras con mis manos apretaba sus tetas hasta que ella termino. Estuvo encima un rato mientras recuperábamos y se desmonto para escribir directo a su amiga.

    Al otro día su amiga Ericka ya estaba temprano en la casa acomodándose en el cuarto de visitas. De ida a la cocina la vi de reojo y estaba con un pantaloncito blanco apretado y al borde de las nalgas. No pude evitar mirar directamente ese culo redondo y bien moldeado, hasta que se dio vuelta y la saludé muy muy amablemente. A pesar de todo esta muuuy linda y cogerla siempre fue una fantasía… solo que era imposible por ser la amiga de mi mujer.

    Pasaron dos días y todo era normal… casa, laburo, limpiar, etc. Siempre las dos estaban chismeando, etc., en ropa interior a veces y sin sostén. Cosa que no podía evitar de mirar… Ericka ya se daba cuenta actuando como si no pasara nada y mi mujer también. Hasta que el tercer día mi mujer antes de dormir me reclama:

    Estefy: ¡oye! ¿¿¿No dejas de mirarle las tetas y culo a Ericka no…???

    Yo: ¡¡¡amor nada que ver!!!

    Estefy: ¡¡No te hagas el boludo!! Me doy cuenta que haces lo posible para estar donde nosotras o ella para mirarla!!

    Yo: si la vi alguna vez fue un reflejo…pero nada más. ¡¡Yo te amo y a la que más miro es a vos!! (mientras la empecé abrazar y besar el cuello).

    Estefy: ¡¡No te creo… aaymm no me hagas así estoy enojada!!

    Yo: En serio amor… no estes celosa (mientras seguía besándola y apretando mi verga contra su cola en la posición de cucharita y agarraba sus redondas tetas)

    Estefy: ¡¡noo… aaayy que sos!! Soltamee!! (apoya más su cola en mi verga dura)

    Yo: sentí mi verga dura es tuya… (mientras le hice a un lado su tanguita y empecé a penetrarla)

    Empezó a gemir y mantuve el bombeo un buen tiempo hasta que jadeo y grito al tener un orgasmo. Yo mantuve ritmo, la apreté más fuerte y sentí como descargaba todo mi esperma dentro de conchita hasta llenar su útero…

    Al otro día en el desayuno la perra de Ericka dijo:

    Ericka: así que anoche no se aguantaron y dieron un espectáculo jajaja

    Estefy: nooo amiga nada que veeer jajaja… (siendo irónica)

    Al otro día llegue temprano a casa, estaba sola Erika, tomando cerveza y medio llorando mientras miraba videos. La salude y le pregunte que pasa… me dijo que tenía esperanzas de volver con su novio, pero el ya no quería saber más de ella, así que tendría que quedarse más tiempo. Me senté a su lado en el sofá mientras la consolaba. La hice reír y entre chiste y chiste empezamos a hacernos cosquillas… le dije que si no le molestaba podría hacerle un buen masaje. Ella acepto, la senté en una silla y empecé por los hombros, cuello, espalda y casi cola. Ella jadeaba y hacia sonidos de placer básicamente… diciéndome que Estefany es muy privilegiada, etc. Yo tenía una brutal erección por la situación y el hecho de tocarla.

    Seguí haciendo los masajes… hasta que escuchamos la puerta y nos separamos. Fue raro ya que no debíamos hacer eso. Abrió la puerta mi mujer y cada quien sentado en una silla. Se unió a nosotros con otra cerveza a escuchar lo que el exnovio le dijo. Esa noche volví a cogerme a mi mujer en todas las poses porque me dejo muy arrecho Erika.

    Al otro día me levante temprano para ir a trotar y luego hacerles desayuno. Para mi sorpresa Erika preparaba el desayuno, me saludo y me dijo:

    Erika: ¡hola buen día! a sí que anoche tuvieron una fiestita más movida no… jajaja. Sorry es difícil no escuchar por que no podía dormir y me hacen desear…

    Yo: ¡jajaja buen día! sii tranquila no me molesta sino te molesta… sos la invitada.

    Erika: me molestaría si no atendieras las necesidades de mi amiga, pero veo que si lo haces… justo como ella me comenta.

    Yo: ¿así? ¿¿¿Y que más te dice??? (yo todo curioso)

    Erika: ¡ja! Secretoo! ¿Estas de ida a trotar no…? De que volvas ya estará el desayuno (mientras se dio la vuelta a seguir cocinando y aproveche de ver su colita)

    Me fui a trotar pensando en la perra de Erika… la manera como me hablaba, etc. cambio mucho y solo pensaba en cogerla.

    Ese día era viernes y en la noche los 3 nos propusimos beber en el departamento a modo de relajarnos. Compre cerveza y vodka ya que a las chicas les gusta más. La noche iba normal, escuchando música, videos, pero cuando iba Estefy al baño buscaba la manera de estar cerca de Erika y decirle salud, hasta el punto que ella un rato me abrazo y o la tome por la cintura… esa cinturita bien formada me volvió loco. Mi mano casi agarraba su nalga derecha.

    Hacia lo posible para embriagar más a mi mujer… así quedarme con Erika. Yo quería cogerla como sea, ya me tenía muy arrecho y no me importaba nada. A medida que pasaba la noche las dos ya estaban mareadas y el sueño nos estaba ganando… mi mujer me dice que ya es hora de dormir y que nos vayamos al cuarto. Nos despedimos de Erika ya que ella seguiría bebiendo y mirando videos en la sala. Ni bien nos acomodamos en la cama mi mujer se durmió, yo seguía despierto, mareado sin dejar de pensar en Erika. Me levanté sin hacer ruido, cerré la puerta y fui para la sala… ella seguía tomando y buscando videos. Le dije que la acompañaría un rato más mientras tomaba más cerveza y me senté al lado suyo.

    Seguimos platicando un rato mientras la hacía reír y cuando podía miraba sus tetas notando sus pezones rosaditos a través de su camisa blanca.

    Ese momento me dijo:

    Erika: te agradezco lo que haces por mí. Se que no te caigo muy bien, pero para mí esto vale mucho (empezó medio a querer llorar)

    Yo: (mientras acariciaba su pelo) tranquila Erika no sos problema y me gusta que nuestra relación mejore porque sos muy importante para Estefy.

    Erika: que bueno gracias… ah… y me encanto tu masaje… en serio lo necesitaba

    Yo: lo malo es que apenas hice lo mínimo… falto la mejor parte que es espalda baja

    Erika: Entonces termina de hacerme… ¿te parece? (mientras ponía una carita de putita necesita)

    Yo: Mmmm no se puede en sentada, tendrías que estar acostada para que lo disfrutes

    Erika: Ya tengo sueño y quiero acostarme. Seguro que si me haces unos minutos me duermo. ¿¿¿Te parece???

    Yo: claro vamos antes que se haga más tarde… (yo tenía tremenda erección)

    Dejo su copa, me agarro de la mano y me llevo a su cuarto. Me pregunta que hago: le dije que se acueste boca abajo, se quite la camisa mientras yo buscaría el aceite especial. Tenía el pelo medio amarrado, se notaba su cuello suave, al acostarse se podía ver la mitad de sus nalgas por su calzoncito… me senté al lado de la cama y comencé a untar de aceite. Le dije que no se asuste, pero debía ponerme encima, ella respondió: claro lo que necesites hacer hazlo…

    Me baje el short y quede en bóxer, ella estaba boca abajo, cola en pompa y puse mi verga al medio de sus nalgas. Jadeo un poco, unté su espalda con más aceite y seguí masajeando mientras sunchaba su cola con mi verga dura…

    Erika: ayy que rico tu masaje… mmm seguii… estoy teniendo envidia a Estefy

    Yo: me alegro que te guste, así mejoramos nuestra relación y todo por Estefy

    Erika: si hay que arreglar bien nuestra relación por Estefy… mmm ayy que rico sos todo un experto

    Estuve haciendo el masaje hasta la parte de la cola y le dije que le quitaré el calzoncito:

    Erika: ¿Seguro? No vas hacer nada malo no…?

    Yo: Obvio que no, es para tener mejor contacto con la piel y terminar el masaje como te prometí.

    Erika: ya está bien… quítalo…

    Yo: de apoco le quite el calzoncito mientras miraba y deleitaba esa cola y perfecta cintura… una vez lo quite también me saque el bóxer y volví a la posición. Ella ya estaba más que excitada y mi verga rozaba sus nalgas y la entrada de su mojada conchita…

    Erika: aayy que rico tu masajee mmm… me estas excitandooo… mejor paremos por favor no quiero hacer nada malo…mmm

    Yo: (pare el masaje y le dije) vos no vas hacer nada… Agarre mi verga que ya estaba lubricada por sus jugos vaginales y parte del aceite especial y comencé a penetrarla de poco

    Erika: ¡¡ayyy que haces!! ¡¡Nooo ayy!! ¡¡Porque sos asiii!! ¡¡Ayy que rica verga paraaa!!

    Yo: no tranquila no pasa nada… me acosté totalmente encima de su cuerpo para que no se escape y comencé a besar el cuello, ella volteo y nos dimos un enorme beso mientras la bombeaba por atrás.

    Estuve dándole en esa pose unos minutos, luego sin sacar la verga la puse en cuatro y empezó a chillar de placer. Trataba de taparle la boca para que no grite tanto…

    Erika: ¡¡¡ay ayy que rico me das!!! ¡¡Seguii seguiiii más!! ¡¡¡Pero mejor noo tengo miedo!!! ¡Ayy! ¡En serio pará!

    Yo: ¿¿miedo de que?? (mientras la seguía bombeando en cuatro)

    Erika: ¡¡ay es que yo ayy!! ¡¡Ya verás no aguantooo!! ¡¡Ayyy mmmm voy a acabaaar!!

    En ese momento se contrajo bastante, se tapó la boca y se quedó muy quieta… sentí como un full chorro de líquido salía de su vagina… me di cuenta que era squirt!!!

    Luego que se recuperó ella se hizo a un lado y me dijo que la disculpe… le respondí:

    Yo: No pasa nada me encanta que te mojes así… mientras me acostaba y la jalaba para que cabalgue

    Erika: ¡¡pero mira el desastre que hago en la cama… la moje toda!!

    Yo: no pasa nada tontita… mientras se acomodaba mi verga en la entrada de su deliciosa y mojada conchita.

    Estuvimos unos 10 minutos mientras apretaba y chupaba esos pezones rosaditos como si no hubiese mañana. ¡¡Hasta que volvió a terminar!! Y por ende otro chorro de salió de esa deliciosa conchita… no fue tanto como el primero, pero me excito más.

    La acosté boca arriba y se notaba agotada, mientras bajaba hacia su conchita depilada y comencé a comérsela… que delicia le decía mientras lamia y lamia

    Erika: me encanta como me comes la concha… seguí aasii ayy seguiii ¿y te gusta que moje asi???

    Yo: obvio mi amor… mientras seguía lamiendo esa delicia…

    Luego de lamerle esa cosa deliciosa y lograr que tuviera otro orgasmo. Me incorporé y en la posición de misionero se la metí de golpe por su lubricación. Estuve bombeando no más de 2 minutos y no tarde en decirle que no aguantaba y quería acabar adentro… Ella me dijo que lo haga que no le importa y me quería sentir adentro.

    Seguí una y otra vez hasta que me quede quieto y eyacule todo mi esperma en el fondo de su ya mojada conchita, sentí que salieron demasiados chorros por la excitación. Estuve dentro de ella unos momentos más hasta que salga la última gota de leche. Ella temblaba… seguí un poco sacando y metiendo para sentir mi corrida y sus jugos vaginales. Me retire para acostarme a un lado. No podía creer lo que había pasado y el polvo que le había metido. Reaccione y ella igual, le dije; mejor me voy antes que Estefy sospeche… me respondió: claro anda no hay problema… no sin antes darme un último beso.

    Volví a mi cuarto y muy sigiloso entre. Estefy seguía durmiendo y a lo que me acerque a la cama despertó. Me pregunto a donde iba… le dije que al baño. Ella me dijo:

    Estefy: nooo vení aquí… (me acerque porque estaba asustado de que haya escuchado algo, pero empezó a sobarme la pija sobre el bóxer medio mojado)

    Trate de zafarme, pero no pude, asi que para que no sospeche fui directo a comerle la concha. Estuve así unos minutos hasta tener otra erección y procedí a penetrar a mi mujer después de que hace unos minutos estaba dentro de su amiga. Me acostó en la cama y subió encima a cabalgar… estuvo así hasta que termino y se desvaneció encima mío. Le dije que me toca… la puse boca abajo, una almohada entre su cintura y cola en pompa. Comencé a bombear hasta que le también termine adentro con todo lo que tenía… la yapa le toco a mi mujer esa noche.

    Caí exhausto, nos abrazamos y nos dormimos.

    Continuará…

  • Emma post coito

    Emma post coito

    Era difícil pensar que Omar y yo habíamos tenido relaciones sexuales unos minutos antes. La pasión se había apagado y habíamos encendido las luces. Ahora nos encontrábamos cada uno a un extremo de la habitación.

    – ¿Cómo estás? – me preguntó.

    No respondí. No sabía que decir y solo agité mi cabeza en señal afirmativa, pensando que con eso entendería que estaba bien. Guardamos silencio. Omar sacó un paquete de cigarros que tenía guardados y encendió uno. Fumó mirando hacia la ventana. Tenía la apariencia de un hombre sabio que meditaba sobre algún tema profundo. Era un filósofo desnudo. No me había percatado hasta entonces, pero mi tío Omar tenía un cuerpo hermoso: delgado, marcado, de piernas gruesas y un magnífico pene que colgaba entre sus piernas, el pene que me había convertido en mujer. Me sonrojé.

    – ¿Por qué no me lo dijiste antes? – me preguntó de repente.

    Tarde unos instantes en responder, pero al fin respondí con otra pregunta.

    – ¿Decirte que?

    – Que te gustan los hombres.

    Nuevamente se hizo el silencio entre nosotros. Escucharlo decir esas palabras en voz alta me asustó y quise negarlo. Pensé en decirle alguna mentira, algo que le hiciera olvidar la idea de que yo era “joto”, pero sabía que no tenía ningún caso hacerlo. Habíamos tenido sexo e inventar una historia en ese momento no solo me parecía tonto, tampoco quería hacerlo. Me incorporé y caminé hacía donde él estaba. Tomé un cigarro de la cajetilla y me acerqué para que lo encendiera. Omar me miró sorprendido, parecía que me preguntaba “¿Estás loco? tú no puedes fumar”. Yo le devolví la mirada y le respondí del mismo modo “¿En serio, me emborrachaste, me cogiste y ahora piensas prohibirme que fume?”. Él pareció entender mi mensaje, me acercó su cigarro y encendí el mío. La primera bocanada me hizo toser, no estaba acostumbrado a fumar, pero después de las siguientes caladas comencé a disfrutarlo y entendí porque en las películas las parejas fuman después de coger.

    – ¿Y por qué tendría que habértelo dicho? – respondí finalmente.

    Al terminar mi cigarrillo busqué un pañuelo desechable y comencé a limpiar el semen que escurría por mis piernas. Sobre el papel había manchas rojizas.

    – Me hiciste sangrar – le dije.

    Omar pasó sus ojos del papel manchado a los míos.

    – ¿Tienes relaciones con muchos chicos? – me preguntó.

    Moví mi cabeza en señal de negación.

    – ¿Son chicos de tu edad, algún hombre te ha obligado a algo?

    – ¡No! – respondí – bueno…

    – ¿Qué paso? – me preguntó con preocupación.

    Lo miré a los ojos y le confesé su crimen.

    – Tú… acabas de tomar mi virginidad.

    Y al hacerlo comprendí la magnitud del evento que acababa de vivir. Omar me miró y después se acercó para tomarme entre sus brazos. Yo estaba confundido, por un lado sentía una inmensa alegría, estaba emocionado, pero no podía dejar de pensar que todo había sido un grave error. Lo abracé también, con fuerza, me llamó “Mi amor” y yo lo besé. Al separarnos Omar me preguntó si me había gustado y yo asentí con mi cabeza.

    – No te preocupes por el sangrado, es normal la primera vez.

    – ¿Cómo lo sabes?

    – Solamente lo sé.

    Omar y yo nos sentamos sobre la cama y entonces platicamos, teníamos muchas cosas que aclarar.

    – Entonces, ¿desde cuándo te gustan los hombres?

    – Desde hace poco, supongo.

    – ¿Supones?

    Es difícil de explicar. A mí siempre me habían gustado las niñas, nunca los niños, pero por alguna razón, yo siempre le he gustado a los hombres. Desde hace algunos años, comencé a recibir propuestas de chicos que me buscaban con intereses románticos. Había chicos que me regalaban chocolates o que me hacían llegar cartas de amor. En las cartas decían que yo les gustaba y me preguntaban si quería andar con ellos. En la escuela rondaban los rumores de que yo era la “novia” de tal o de cual, pero nunca pasó a más. Hubo una ocasión en que un valiente se atrevió a decirme cara a cara que yo le gustaba. Yo le respondí que dos chicos no podían estar juntos así y por un tiempo me libré de esas propuestas, pero en el fondo me sentía feliz de saber que yo les gustaba, de que yo era “bonita”.

    Las propuestas, sin embargo, nunca cesaron y después de un tiempo otros hombres comenzaron a buscarme. Yo no podía entender porque lo hacían, pero tampoco podía negar que me gustaba que lo hicieran. En más de una ocasión me sentí tentado de aceptar la propuesta que me hacían e intentar ser la “novia” de un chico. Yo nunca había tenido novia y la posibilidad de tener “novio” parecía más cercana y más emocionante a la de tener novia.

    – Me alegra que no hayas aceptado nunca – me dijo Omar.

    Yo guardé silencio, y quise quedarme así, pero no pude hacerlo y le dije la verdad.

    – Pero sí tengo novio.

    – ¿Cómo?

    – Tengo novio.

    – Pero dijiste que esta era tu primera vez.

    – Lo fue.

    Omar parecía no entender lo que le decía y tuve que explicárselo.

    – Tengo novio, pero él y yo aún no hemos tenido relaciones.

    De todas las propuestas que recibí, hubo una a la que no pude negarme, y esta era la que me hizo mi mejor amigo: Julián.

    – No lo conozco – me dijo Omar con molestia.

    Una tarde me dijo que necesitaba hablar conmigo. Yo sospechaba lo que estaba a punto de decirme y quise huir, pero algo había cambiado en mí y deseaba escucharlo decirlo. Me dijo que estaba enamorado de mí y que deseaba que nos diéramos una oportunidad como pareja. Y yo acepté.

    – Ya veo… ¿y por qué aún no han tenido relaciones?

    – Nos preparábamos para hacerlo.

    Afuera había terminado de llover y en la habitación reinaba el silencio. Omar y yo hablábamos en voz baja, como si no deseáramos que nadie escuchara nuestra conversación. Omar me abrazó y yo hundí mi cabeza en su pecho.

    – ¿Por qué lo hiciste? – me preguntó.

    – ¿Hacer qué?

    – Ofrecerte a mí…

    – ¡No lo sé! – respondí, pero si lo sabía – el alcohol… verte desnudo… ¡y tu estúpida película!

    – Esa escena de sexo fue intensa, ¿verdad?

    – Sí…

    Guardamos silencio nuevamente. Recordé a Emma, sentada sobre Dubois, su rostro apasionado mientras era penetrada por el detective. Recordé cuanto había deseado sentir un pene dentro de mí, sentirme mujer. Y ahora finalmente lo había vivido. Busqué con mi mano entre las piernas de Omar y encontré su pene. Estaba erecto otra vez. Levanté mi cabeza y lo miré a los ojos. Masajeé su pene, retraía la piel y la regresaba a su lugar inicial. No hubo necesidad de hablar. Nos besamos.

    Omar se puso de pie y buscó algunas cosas entre su habitación. Al regresar conmigo me quitó mi playera y me colocó una gargantilla de terciopelo negro en el cuello. Del centro colgaba una piedrecita blanca parecida a una perla. Me recosté en la cama y abrí mis piernas. Omar se colocó frente a mí, tomó una botella pequeña con un líquido transparente y comenzó a aplicarlo en mi ano. Después de lubricar abundantemente mi entrada se puso sobre mí y se dispuso a penetrarme otra vez.

    – Hazlo lento, aun me duele – le pedí.

    – Sí, mi amor…

    Me penetró, y esta vez comenzó a hacerme el amor lentamente. Nos besamos. Nuestros cuerpos desnudos se frotaban y yo sentía un placer que nunca había sentido. Omar besaba mis pezones y acariciaba mis piernas. Yo recorría su espalda y sus nalgas con mis manos y me deleitaba con su cuerpo. El sonido de nuestros gemidos inundó la habitación nuevamente. El lubricante permitía que su pene se deslizara suavemente mientras entraba y salía de mí. Gozamos el uno con el otro, el siendo mi hombre y yo siendo su mujer. Sentía dolor en mi ano, pero yo era una hembra y sabía que podía soportar el pene de mi macho.

    – Yo soy Dubois – me dijo Omar mientras copulábamos.

    Omar no era Dubois, solo era un hombre que había tenido la suerte de haber tomado mi virginidad, pero había algo que era seguro.

    – Y tú eres Emma – me dijo.

    – Sí, yo soy Emma – le respondí entre gemidos.

  • Descubriendo nuevos gustos (2)

    Descubriendo nuevos gustos (2)

    Después de toda esa excitación estaba abrumada, no sabía que pensar tenía sentimientos encontrados, pero lo fui asimilándolo y me agradó la sensación y si volvería a intentarlo, de la invitación rondaba por mi cabeza esa idea de la sesión de fotos. Llegado el miércoles llego un mensaje de José en el cual me pedía la talla de vestido y zapatos, se la envié y solo fue eso, mi excitación continuaba, el viernes me llega otro mensaje confirmando la hora 12 del día, tardo un poco pero confirmo, ya en la noche antes de dormir, tomo un vestido de noche que es mi favorito tiene un escote profundo al frente con una gran apertura en la pierna el otro es uno que me compre para la playa es de tela muy delgada transparente con la espalda descubierta ese nunca lo estrene los pongo en una bolsa y me voy a dormir.

    Por la mañana tomo una ducha y tengo algunas cosas por hacer antes de ir a la plaza me pongo una mini tanga blanca que tapa solo un suspiro, unos leggings de color verde pálido y una blusa suelta que me da a la cintura mi bra es de media copa que deja medio pezón de fuera, la blusa es semi transparente y unas zapatillas, me miro al espejo y me veo divina me encanta.

    Salgo y voy directo al centro comercial voy a la zona de bancos después a tomar un café y esperar la hora de la cita, llego al estacionamiento busco lugar cerca de la entada, bajo y me dirijo a la zona de bancos, hay un poco de gente y hago fila, me doy cuenta que las miradas se fijan en mi eso me excita, ver cómo me siguen, llego al cajero y hago mi pago al salir veo mi reflejo en el vidrio y me doy cuenta porque me miran así mis pezones se han salido por completo del bra y se marcan perfectamente en la blusa, el verme me pone cachondísima, salgo del cajero, y camino a la plaza las miradas me siguen y mi excitación crece es algo que disfruto y me hace sentir en control y segura, lego a la cafetería y rápidamente captura las miradas llego al mostrador y pido un café y un croissant, pago y voy a una mesa a esperar el pedido, pasan unos minutos y llega el chico a dejar el café, sus ojos se le van a salir su mirada se pierde en mis senos y no puedo contener la risa, deja el café y se retira, minutos más tarde llega otro muchacho a dejar el croissant, igualmente se pierde y me gana la risa ambos dos no dejan de preguntar y pasar por la mesa lejos de incomodarme me halaga y me hace sentir bien, al terminar voy al tocador y al pasar por el mostrador me siguen con la mirada, entro y no arreglo nada dejo así el bra, salgo y sé que su mirada se clavó en mi culo, adrede camino más sensual exagero los movimientos, ya casi es hora y me dirijo a mi cita, llego y entro al local.

    Ya dentro al verme llegar sus ojos se abren y sale a recibirme, me da un beso en la mejilla y un abrazo puedo sentir una vibra que me transmite con toda su excitación, me mira de arriba abajo y se mirada y expresión lo dicen todo, yo me siento excitadísima, me invita a pasar a tras del mostrador, mientras el cierra el local y me alcanza, entro y es un estudio muy profesional dejo mi bolsa en una silla e inmediatamente se prenden luces fue José quien entra detrás mío, me siento excitada pero a la vez temerosa no sé si salir o seguir, me armo de valor y le digo, tú me dices si empezamos, el me responde que si me señala una puerta y me indica que hay me puedo cambiar, tomo mi bolso y entro, están colgados un mini vestido, un traje completo y un bikini de tanga, decido sorprenderlo y me pongo el vestido de noche es con un escote al frente y una abertura en la pierna que da más arriba de la mitad del muslo me pongo unos tacones y salgo, se me queda viendo un poco decepcionado creo que esperaba uno de los atuendos que había dejado, me cuesta un poco desenvolverme con naturalidad pero José me ayuda y en poco tiempo estoy más suelta.

    Terminamos y me pide que me cambie, entro y tomo el traje completo es de un color rosa muy pálido, me quito el bra y la tanga para que no se marquen, me pongo los tacones, la sensación de tenerlo puesto es como si no trajera nada, la tela es súper delgada y se pega a mi cuerpo como una segunda piel, me pongo los tacones y salgo, al ver su cara cambia su expresión es de sorpresa, gusto y excitación al mismo tiempo, camino hacia el pequeño set y al pasar por un espejo me detengo y puedo ver por qué su expresión era como si no trajera nada mis pezones marcados así como mi conchita de momento me sentí nerviosa pero camine y comenzaron las fotos a medida que pasaban mis poses eran más atrevidas y más sensuales sentí como empecé a mojarme y eso me excito mucho no quería parar pero un foco que se reventó y el tronido, me trajo a la realidad, presuroso José se aboco a cambiar el foco y yo fui a cambiar mi vestuario.

    Opte por el vestido de playa, era semi transparente, la espalda descubierta hasta la cadera y anudado al cuello, la excitación era tal que sentía mi cuerpo arder necesitaba tener sexo, el solo roce de la tela con mi cuerpo lo hacía vibrar, hice solo un nudo ligero que con cualquier movimiento se podría zafar, me pare frente a él y pase mis manos por mi cuello tome las cintas y las desanude y deje caer el vestido, quede completa mente desnuda frente a él, bajo la cámara y la dejo en el suelo, se aproximó a y sin decir más nos fundimos en un apasionado beso, sus manos recorrían mi cuerpo y me hacía vibrar yo comencé quitarle el pantalón, se separo y me ayudo, en un instante quedo desnudo frente a mi tenía una completa erección tome su pene y comencé a frotarlo subiendo y bajando después con mi lengua recorrí todo su glande y comencé a mamarlo cuando sentí su erección al máximo me volvió loca, me retire y me puse en 4 sobre una colchoneta que estaba al lado, rápidamente se puso detrás de mi y me penetro, estaba tan mojada que de un solo empujón metió todo su pene, entro y salió a un ritmo semi lento puso sus manos en mi espalda, luego se recostó en mí, tomo mis senos y froto los pezones mientras lentamente entraba y salía, podía sentís cada centímetro entrar y salir, se incorporó y me tomo por las caderas y el ritmo fue frenético e hizo que tuviera un orgasmo que me hizo explotar todo mi cuerpo se tensó y sentí como se estremecía, salió y se incorporó, se sentó en la silla y me senté de frente a él tome su pene mientras él tomaba mis senos y lo introduje, comencé a moverme de adelante y atrás y regresando en círculos, mientras él lo disfrutaba y disfrutaba mis senos, mis pezones estaban durísimos yo tuve un segundo orgasmo fue delicioso sentir como me mojaba, mientras mis pezones eran mordidos u succionados para incrementar mi placer.

    Así pasaron unos minutos después método por las caderas me cargo y me recostó en una mesa que estaba a un lado, si guio metiendo y sacando a diferentes ritmos, mi cabeza iba a estallas de repente incremento el ritmo y pude sentir como palpitaba su pene y después un chorro de semen invadió mi cuerpo se estremeció al igual que el suyo asi estuvimos unos minutos hasta que se retiró y se recostó en un sillón, yo me incorpore entre al cuarto me puse un vestido tome mis cosas y salí el solo me miro, me acerque nos dimos un beso y me marche.

    He recibido algunos mensajes pero no ha pasado nada mas y no sé si pasara.

  • El orfanato

    El orfanato

    El relato puede herir sensibilidades. Si es así, por favor no lo leáis.

    Valentina nunca se llevó bien con el padre Aquino. En el pasado, le había tenido que contar los secretos más íntimos de su vida en confesión por imposición de la hermana Adela, en cambio, en la actualidad había dejado de lidiar con sus conflictos morales en cuanto a lo que debía decirle y lo que no. Esa etapa ya la había superado y su personalidad se había reafirmado, así como sus creencias con respecto a lo que cabía esperar de la religión que con tanto ahínco le habían inculcado las monjas. A pesar de haber estado educada en un ambiente religioso, cada vez tenía más claro que la religión no iba a ser el motor de su existencia. Mientras tanto, aún dependía de ellas, pese a su mayoría de edad y por ello, la hermana Adela la obligaba a asistir a misa una vez por semana.

    Pese a sus inclinaciones heterodoxas, la hermana Adela sabía que contaba con el potencial para llegar adonde quisiera en la vida si se lo proponía, pero no mostraba ningún interés concreto, y tampoco era una joven a la que se la pudiera convencer, moldear, ni amansar como al resto de alumnos del orfanato, considerando su indómita idiosincrasia.

    Si bien, nunca tuvo la intención de demostrar que era superior a sus compañeros en los estudios, resultaba evidente que lo era, ya que, sin apenas esfuerzo lograba destacar entre todos ellos. Su memoria eidética le permitía vivir de rentas sin desvivirse. También sobresalía en todo tipo de juegos y en los deportes, aunque tal denuedo nunca se viera reconocido, al contrario. Esa superioridad intimidaba y no era bien aceptada en su entorno, pero mucho menos por el padre Aquino. Por todo ello, se la tachaba de marimacho y de excéntrica al no seguir los convencionalismos que se esperaba de una muchacha que, aparte de vestir como un chico, no jugaba a juegos de chicas, tampoco se relacionaba con ellas, aunque menos aún con sus compañeros. A decir verdad, apenas intimaba con nadie, y por tanto, se la apodaba la rareza del orfanato.

    Una regla básica e incuestionable del centro era la prohibición de peleas, y en el grave hecho de que se produjese alguna, llevaba acarreado un serio castigo que consistía en un periodo considerable de aislamiento, como si fuese un centro correccional en el que al infractor se le aislaba en el llamado agujero. No había muchos altercados, pero en cada uno de ellos siempre se veía involucrada Valentina, y también era ella quien iba a parar al agujero, pues, aunque estuviese defendiendo su integridad, invariablemente era quien lanzaba el primer golpe. Era una forma de hacerse respetar en un entorno mayormente masculino.

    Aquel día no fue diferente de no haber sido por el agravante hecho de haber estado en el interior de la iglesia y en pleno sermón del capellán al que odiaba más conforme iba haciéndose mayor. A su derecha estaba sentada, como siempre, la hermana Adela, y a su izquierda un compañero entrado en carnes que constantemente encontraba un motivo para increparla. Con sus dieciocho años, pesaba noventa y cinco kilos y cualquiera hubiese pensado que sería capaz de destrozar a la muchacha que apenas alcanzaba los cuarenta y cinco, sin embargo, a pesar de su delgadez, era fuerte, rápida y, sobre todo, no le temía a nadie. Su entrenamiento, su ira y su arrojo le conferían esa supremacía frente a los demás. El cura hablaba en su sermón del compañerismo, de la amistad y de la solidaridad, pero también de continencia, del decoro y la decencia, todas ellas virtudes que las hermanas intentaban inculcarles en el día a día.

    Damián se le acercó al oído con la intención de provocarla. Daba por hecho que siempre era ella quien iba a parar al agujero y no su incitador.

    —¡Dime una cosa, esperpento! ¿Para qué es el sujetador si no hay nada que sujetar? Tus tetas son como dos granos, —afirmó mientras le daba un tirón por detrás en la pequeña prenda, y Valentina, impermeable a sus insultos se aproximó a su oído para responderle.

    —Es cierto, bola de sebo, las que me faltan a mí, te sobran a ti,

    La cólera se apoderó de Damián, quien parecía haber encontrado la horma de su zapato. Sus ojos se inyectaron de sangre, y tuvo que contenerse para no atizarle.

    —Voy a partirte la boca, pero será fuera de aquí, ¡mierdaseca!

    —No tendrás que buscarme, ¡porky! —le respondió sin ningún temor. Acto seguido se levantó con una indolencia impropia de una adolescente presumiblemente católica practicante, mientras Damián la miraba sin entender lo que estaba haciendo, si bien, el puño que se estrelló en su boca y le saltó un diente le hizo comprender para qué se había levantado.

    Nunca pensó que iba a reaccionar de aquel modo dentro de la iglesia, y mucho menos durante el sermón, con lo cual, le pilló totalmente desprevenido al no contemplar la impredecibilidad de sus acciones a la que era muy dada. Rápidamente se levantó un alboroto. El padre Aquino fue testigo de lo ocurrido desde el momento mismo en el que ella se levantó de su banco y la ira y la indignación violentaron su paz. La muchacha era incorregible y su actitud conseguía sacarlo de sus casillas, aunque semejante falta de disciplina ya era la gota que colmaba el vaso. Aquella afrenta en la iglesia mientras promulgaba la palabra de Dios rozaba el sacrilegio. La hermana Adela no sabía dónde esconderse frente a su conducta tan poco cristiana. Era mayormente su responsabilidad el comportamiento de la insolente joven. Había ejercido de madre con ella más que con cualquier otro niño del orfanato. Sus intentos por llevarla por el buen camino habían sido infructuosos y ahora, la impotencia y la vergüenza invadían su ánimo. La quería dar por imposible, pero eso significaba que había fracasado. Tenía fe en ella. Sabía que era superior en todo a cualquier otro niño del orfanato, pero no llegaba a entender esa ira y su indisciplinada conducta.

    La misa se vio interrumpida después del alboroto que se generó, y aquel incidente fue el tema de conversación de la siguiente semana en la comunidad, en la parroquia y en el orfanato. Mientras tanto Valentina permanecía aislada por orden del capellán sin que la hermana Adela pudiese interceder por ella.

    Fue al séptimo día, —al igual que hizo Dios en su creación—cuando el propio padre Aquino le levantó el castigo. Abrió la puerta de aquella oscura habitación, semejante a una mazmorra. Un ventanuco al que no se podía asomar y desde el que no podía ver nada, excepto un trocito de cielo. Quizás estaba allí para hacerle entender que para alcanzar ese pedacito había que sacrificarse, renunciar a lo banal e incluso flagelarse.

    Valentina estaba haciendo flexiones en el suelo cuando entró el padre Aquino en el habitáculo y, como siempre, la actitud de la muchacha lograba desconcertarlo, al no saber cómo enfocar el problema que le suponía aquella joven.

    —Tu castigo ha terminado. Espero que en el futuro tu comportamiento sea digno del que se espera de ti. ¡Por el amor de Dios! —añadió enojado—¿por qué no haces cosas propias de una muchacha? ¡Mírate! Haciendo flexiones como un chico, pegando a tus compañeros como si fueras otro de ellos. ¡Por Dios! ¡Compórtate como una mujer!

    —¿Hacer flexiones es propio de chicos? —preguntó indiferente.

    —Por supuesto que lo es, —respondió con convicción.

    —¿Y cuál se supone que debe ser mi cometido? ¿Fregar los platos?

    —Entre otras cosas, —dijo alterado el párroco. —Tienes que seguir el camino de Dios, ser buena persona y el día de mañana casarte y ser una buena esposa.

    —No entra dentro de mis planes casarme.

    —Ahora no, pero tarde o temprano lo harás y formarás una familia, atenderás a tu esposo y tendrás hijos.

    —Me parece a mí que no, —dijo desafiante.

    —¡Desaparece de mi vista!, —le ordenó enfurecido dando por imposible cualquier reflexión que pudiera hacerle.

    El padre Aquino vio cómo se alejaba la muchacha por el pasillo con una altivez manifiesta y sin mostrar el menor signo de arrepentimiento. Reflexionó en si había sido una buena idea levantarle la sanción tan pronto, pero, a pesar del talante arrogante de la joven, sentía algo singular por ella.

    Después de escuchar por enésima vez el sermón de la hermana Adela sobre su conducta y sobre las normas del centro se subió al tejado del orfanato para no seguir oyéndola. Era una rutina adquirida tras años de rechazo por parte de todos. El hecho de contemplar el cielo de la noche desde su atalaya le servía de terapia. Desde allí podía saltar de azotea en azotea, sentarse en las cornisas sin temor e incluso caminar sobre ellas, siempre con el riesgo de resbalar y precipitarse al vacío. Era un tratamiento mucho más estimulante que todos los prescritos por el psicólogo del centro, que según el informe, tenía un trastorno oposicionista desafiante, consistente en unos síntomas persistentes de comportamientos negativos, desafiantes, desobedientes y hostiles hacia las figuras de autoridad.

    Desde lo alto divisaba cuanto ocurría en la calle sin ser vista, viendo a todo el que entraba y salía de la iglesia y del orfanato. Las gárgolas que formaban la parte final del canalón por donde se vertía el agua del tejado, cuya función simbólica tiempo atrás era guardar el templo y atemorizar a los pecadores, se habían convertido en su única compañía, dado que no empatizaba con nadie. Y era allí, en lo alto, junto a aquellas figuras grotescas donde encontraba cierta paz y donde nadie la juzgaba. Sacó un cigarrillo, lo encendió y aspiró una buena bocanada de humo, después lo expulsó contemplando la magnificencia del firmamento. Eso la relajaba y le ayudaba a olvidar todo aquello que pudiese perturbar el sosiego.

    Volvió a dar otra calada y dibujó varios óvalos perfectos con el humo para rápidamente descomponerse y perderse en la noche. Fijó la vista en alguien que avanzaba por la acera y dedujo por sus trazas y la sotana que se trataba del padre Aquino. Vio que entraba en el orfanato, y sin saber por qué, más por aburrimiento que por interés, decidió bajar de su escondite y seguirle los pasos. Se coló en la cocina y después de comerse una manzana avanzó por los pasillos. A esas horas de la noche no era habitual que deambulara por las estancias del orfanato y eso aumentó su curiosidad, por lo que lo acechó con sigilo hasta llegar al final del último pasillo donde estaba la cámara de la hermana Adela. Se encontraba lo suficientemente alejada de las demás —por elección propia— para, de ese modo, no molestar a las demás hermanas, puesto que solía ser la última en acostarse.

    El padre Aquino abrió la puerta sin llamar, pasó al interior y cerró tras él. Eso le extraño todavía más, se acercó hasta la puerta y aproximó el oído, aunque solamente alcanzó a escuchar algunos murmullos y cuchicheos seguidos de unas risas de la hermana Adela. Después, un breve silencio que se quebró con una respiración agitada y algún lamento.

    Valentina agradeció el hecho de que no se aprobara meses atrás el proyecto de cambiar las puertas, puesto que eso implicaba haber minado, tanto la esencia, como la estética interior del templo.

    Se agachó para, a través de la bocallave poder ver el interior de la estancia con la osadía de un voyeur, y con ello, su vista se llenó de un primer plano de la hermana arrodillada, aunque esta vez no era para rezar, sino para atragantarse con la polla del párroco con auténtica vocación. Dio un respingo y dejó de mirar un instante, no porque pensara que lo que estaba haciendo fuese un delito, sino porque todas aquellas normas morales que le había impuesto desde siempre la que hasta ahora había sido lo más parecido a una madre, pasaban a convertirse en un saco de mierda.

    Al padre Aquino lo había odiado desde siempre sin una razón que justificara aquel rechazo hacia él, quizás era más por tratar de imponerle constantemente unas normas que no estaba dispuesta a cumplir, pero, si había estado buscando un verdadero motivo para odiarlo, ya lo tenía. Se preguntó si no era la primera vez que contemplaba la misma escena ¿Y si la aversión que sentía hacia su persona era por ese motivo? Quizás no recordaba nada porque su mente había bloqueado el traumático episodio, aunque en el fondo sabía que debía detestarlo, o al menos no confraternizar con él.

    Mientras tanto, la hermana Adela devoraba con verdadero ahínco la verga del sacerdote en completa erección. La maestría y el ímpetu con el que mamaba daba testimonio de que no era la primera vez. La lengua golpeaba el glande, después bajaba por tallo regodeándose por los capilares hasta llegar a unos huevos que introducía en la boca con apetito voraz. A continuación agarró la polla desde la base para darse ella misma golpes en la boca como si quisiera flagelarse y purgar sus pecados, pero nada más alejado de la realidad. Seguidamente engulló el pilón de carne para continuar mamando con avaricia, y tras un buen rato basculando la cabeza detuvo la maniobra a fin de relajar sus mandíbulas, pero no dejó de masturbarle, por lo que los lamentos del párroco no pasaban desapercibidos detrás de la puerta.

    Valentina siguió observando y pese al frio de la noche, notó un repentino calor que nacía desde dentro y se expandía por todos sus poros. Sabía lo que eso significaba, y también que no estaba bien, sin embargo, tantas cosas parecían no estar bien durante tanto tiempo que lo ignoró.

    El cura se deshizo de la sotana, de los pantalones y de los zapatos, quedándose únicamente con los calcetines negros y una camiseta que le brindaba una apariencia de todo, menos sensual, incluso chabacana. La hermana Adela se deshizo del hábito y de la ropa interior con celeridad mostrando sus vergüenzas al capellán.

    Era la primera vez que Valentina la veía desnuda y pese a sus cincuenta y pocos años, su cuerpo era aún deseable para cualquier hombre. Sus caderas anchas dibujaban un estrechamiento en dirección a la cintura, y un ligero abultamiento de su barriga daban fe de su madurez. Sus pechos se mantenían firmes y el padre Aquino se encargó de amasar uno de ellos con una mano, mientras la otra se ocupaba de un coño peludo, pero bien acicalado, dando fe de que alguien lo visitaba regularmente.

    Por su parte, la fisionomía del padre Aquino no mostraba nada reseñable. Un abdomen pronunciado propio de un cincuentón, y un miembro que a Valentina le pareció grande, aunque no había probado ninguno todavía y su registro era exiguo.

    La hermana Adela se colocó a cuatro patas en el borde de su cama exhibiendo sus encantos y reclamando atenciones. El párroco de pie se situó detrás, le propinó dos sonoros azotes en las nalgas, se cogió a sus caderas y la embistió con un golpe certero haciéndole exhalar a la hermana un gemido de lo más elocuente. Seguidamente, ésta volteó la cabeza observando a su empotrador con mirada lasciva y empezó a mover sus ancas con entusiasmo. De su boca se escapaban suspiros y alguna frase que Valentina no alcanzó a escuchar. Desde la retaguardia, el capellán le incrustaba la polla con contundentes golpes de riñón.

    Los calores forzaron a Valentina a deslizar la mano hasta su entrepierna y un dedo patinó por su humedad como resultado de las escenas que se estaban desarrollando detrás de la puerta.

    Después de diez largos minutos el padre Aquino extrajo un miembro de un tono blanquecino, fruto de los caldos de la monja. Aun así se escupió reiteradas veces en la polla, esparciendo la saliva por el glande y el tronco. A continuación empujó a la hermana con firmeza tumbándola en la cama para seguidamente posicionarse sobre ella. Se cogió la polla, la encaró en el ojete y se la hundió lentamente y sin preparación previa. La hermana Adela emitió un pequeño gruñido de dolor que no hizo retroceder a su agresor, todo lo contrario, aceleró la sodomía hasta que toda la verga le desapareció en el ano, lo que la llevó a elevar el volumen de sus gemidos y con ello, ahora Valentina podía escuchar a su mentora pidiendo polla como una vulgar ramera, y por tanto, el cruce de sentimientos y sensaciones turbaron su temple.

    La adolescente circunspecta abrió los ojos como platos sin perder detalle de lo que ocurría en el interior de la cámara de su tutora. Sus pulsaciones iban en aumento y su dedo surfeaba por la gelatinosa raja dándose placer al mismo tiempo que contemplaba a aquellos dos depravados fornicando. El culo del cura oscilaba arriba y abajo propinando golpes secos mientras su polla entraba y salía del culo de la hermana Adela, quien mordía la almohada en un intento de mitigar unos gemidos cada vez más desenfrenados.

    Valentina se mordió la punta del dedo índice al mismo tiempo que el dedo corazón de su otra mano percibía los espasmos de su vagina, a la par que disfrutaba de su orgasmo con un tembleque de piernas en el que temió por su estabilidad.

    A su vez, su mentora se deleitaba con el penetrante clímax de la enculada que el padre Aquino le estaba propinando, quien, aparte de arremeter como un miura, bufaba como tal soltando lastre en el ano de la religiosa.

    Valentina se abrochó el pantalón y aturdida abandonó el lugar en dirección a su atalaya. Se sentó en el borde de la cornisa y respiró el aire fresco. A los pocos minutos salió el párroco del orfanato con altivez manifiesta, avanzó unos metros y se metió en la iglesia. Sintió aversión por él y también se odió a sí misma por haberse excitado viendo a aquellos dos degenerados. Igualmente, a la que se suponía que era un ejemplo de conducta a seguir, la que le daba consejos éticos, morales, de honestidad y decencia, la que siempre tenía a Dios en su boca. Ahora no cabía duda de que no era sólo a Él.

    Pasó en la azotea toda la noche pese al frio, y después de aquella gélida velada a la intemperie esperando aclarar sus ideas, seguía tan confundida como al principio.

    El sábado siguiente Valentina fue a misa de siete, pero esta vez se sentó sola en la última fila en un intento de que nadie la molestara. La hermana Adela recorrió la estancia con la mirada y cuando la encontró fue a sentarse a su lado. Le habló repetidas veces. Le preguntó por qué había elegido la última fila, pero la ignoró por completo, y con la mirada al frente hizo caso omiso a sus comentarios, por lo que la hermana pensó que su comportamiento iba a peor.

    Ni siquiera sabía para qué había ido a misa, quizás para encontrar respuestas, o quien sabe si una fuerza divina la condujo con el propósito de reforzar su odio. Estaba inmersa en sus cavilaciones y no prestaba atención a las palabras del párroco hasta que un pasaje del Evangelio captó su atención:

    “… por tanto, considerad los miembros de vuestro cuerpo terrenal como muertos a la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatría. Huid de la fornicación. Todos los demás pecados que un hombre comete están fuera del cuerpo, pero el fornicario peca contra su propio cuerpo. ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Pues por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.

    ¿Cómo podía tener tanta desfachatez? ¿Cómo se podía ser tan hipócrita y tan cínico? Al menos podría haber tenido la decencia de elegir otro pasaje del Evangelio.

    La reprendía a ella por sus agravios dentro de la iglesia, pero divulgaba la palabra de Dios con tal ignominia que parecía un sádico al que la palabra de Dios le importaba bien poco. Se levantó de su asiento, le clavó una mirada de desprecio durante unos segundos y se dio la vuelta, en tanto que él la observó con animadversión hasta que abandonó el templo. Volvía a planteársele la tesitura de qué hacer con la irreverente muchacha. La hermana Adela también permaneció estupefacta ante el reiterado proceder inestable de la joven.

    Después de cenar pensó en salir, pero no tenía con quien y no le gustaba pedir favores, de modo que se echó a leer en la cama durante un buen rato hasta que se aburrió de la lectura. No tenía sueño. Sopesó la idea de espiar de nuevo a su tutora, y no sabía si esa decisión estaba motivada por seguir alimentando el odio, o por la curiosidad y el morbo. Quizás por ambas.

    Reinaba el silencio en el lugar. Pasadas las diez de la noche, tanto niños como adolescentes tenían prohibido levantar la voz, armar escándalo y deambular por los pasillos. Sólo los mayores tenían permiso para salir un rato por la noche, aun así no estaba permitido alterar el silencio a su regreso. Al ser sábado por la noche Valentina pensó que alguien podría verla y anduvo con mayor cautela. Se cruzó con dos compañeras que llegaban en ese momento de la calle y se saludaron sin demasiada efusividad. Después las muchachas se metieron en su habitación y Valentina bajó a la planta de las monjas. Recorrió varios de los pasillos confiando en que nadie saliera en esos momentos, dado que las explicaciones que tendría que dar resultarían inadmisibles.

    Confió en que todas las monjas estuviesen durmiendo y avanzó por el solitario pasillo donde se encontraba el aposento de la hermana Adela. Al acercarse oyó el leve crujir de la cama como señal inequívoca de que una buena acción se estaba llevando a cabo en el interior de la alcoba. Inmediatamente observó a través de la bocallave y vio a la hermana Adela mirando hacia la puerta, aunque sabía que era imposible que la viera. Estaba acostada de lado con una pierna en alto mientras el padre Aquino la enculaba desde atrás, a la vez que sus manos se paseaban por sus carnes. La polla entraba y salía de su culo con movimientos enérgicos y Valentina abrió la boca observando con gran pasmo el vigor con el que el sacerdote empalaba a su mentora. Las tetas eran estrujadas con fervor y los ojos de la hermana se tornaron blancos como si estuviera poseída por el maligno mientras gozaba de sus embates.

    La muchacha contemplaba con detalle como el miembro del párroco entraba y salía del culo. Se desabrochó el pantalón e introdujo la mano en su sexo para darse placer observando desde primera fila en su condición de voyeur. La diversidad de sonidos se entremezclaban. Por un lado los crujidos de la cama, por otro, los chasquidos de la verga entrando y saliendo del ano, por otro los bufidos del cura, y por último los gemidos de la hermana. Todos ellos componiendo la siniestra sonata del desenfreno y la inmoralidad.

    La hermana Adela liberó un grito de placer con su orgasmo y el padre Aquino le tapó la boca para que no se oyeran sus berridos, después extrajo el miembro del ano mostrando un tono parduzco. A continuación se limpió con la sábana. La hermana se arrodilló de nuevo como si fuera algo ensayado de antemano y se apoderó de la verga para menearla con movimientos lentos, mientras babeaba ante la perlada y brillante cabezota roja. Repasaba con la lengua cada centímetro de carne para a continuación abrazar con sus labios el miembro e iniciar la felación, y de forma conjunta su mano lo masturba trazando círculos sobre él. Después de unos minutos el párroco empezó a mover su pelvis en un intento de follarle la boca. La monja abrió sus fauces cuanto pudo dejándose follar hasta que el espeso líquido inundó su boca a la vez que el padre Aquino resoplaba, jadeaba y gruñía, en tanto la hermana Adela tragaba la sustancia que iba saliendo, con un exceso de líquido que se desbordaba por las comisuras desparramándose y precipitándose en sus pechos hasta que finalmente la leche dejó de manar. Después le sacó la polla de la boca y dio repetidas sacudidas sobre su cara con el propósito de sacarse las gotas rezagadas. La monja se relamió y le dio unas últimas chupadas a una verga que empezaba a perder su rigidez.

    Valentina contempló obnubilada la escena y por un momento deseó estar en el lugar de su tutora abrazando el miembro con la boca. El orgasmo golpeó su sexo con su mano maltratando su clítoris. Abrió la boca, cerró los ojos y reprimió un gemido de placer. Sus piernas flaquearon sin que el clímax la abandonara, lo que la obligó a seguir con los frotamientos del pequeño nódulo hasta que de forma paulatina el orgasmo remitió. Inmediatamente se abrochó el pantalón y escapó de allí antes de ser descubierta.

    Con el tiempo las visitas a la cámara de su tutora para espiarla mientras fornicaba con el cura se fueron convirtiendo en una práctica habitual. Confirmó que los martes, jueves y sábados la hermana Adela recibía su ración de polla y, por tanto, Valentina quería asiento de primera fila a fin de no perderse ningún detalle de la vida sexual de aquellos dos depravados, de tal forma que sus masturbaciones se nutrían de las obscenas secuencias que iba recopilando en su cabeza, hasta el inimaginable punto de llegar a desear al padre Aquino. No era que su odio hacia él hubiera decrecido, sino que a ese sentimiento se había añadido el del deseo, estableciéndose una bipolaridad en su persona difícil de entender, pero también de gestionar.

    Transcurrido un mes desde que saliera del agujero por el incidente en la iglesia con su orondo compañero, éste quiso volver a increparla con la intención de agredirla, pues el haber hecho el ridículo ante todo el mundo al haberse dejado golpear por una muchacha, no lo había encajado con hombría. Lo había pillado desprevenido, no le cabía duda, y por ello, la próxima vez iba a ser diferente. Ahora quería ser él quien la pillara desprevenida. Buscó el momento idóneo durante semanas, siempre a la espera de que no hubiese nadie merodeando y cuando lo encontró aprovechó la coyuntura.

    Valentina cruzó el patio de entrada y salió a la calle. Damián la siguió unas manzanas y vio que entraba en el estanco a comprar cigarrillos. Él esperó afuera agazapado. Después Valentina caminó hasta un parque al que solía ir a fumar y a respirar tranquilidad. No había nadie en esos momentos. Se encendió un cigarrillo y por detrás Damián la atenazó formando una argolla que la estrujaba con la presión de sus brazos. Por un momento la muchacha no sabía qué estaba ocurriendo, tan sólo que la estaban comprimiendo y le costaba respirar. En pocos segundos comprendió que estaba siendo agredida y en un acto reflejo echó la cabeza hacia atrás de forma violenta rompiéndole la nariz a su agresor, por lo que éste la soltó en el acto y se cogió la nariz gritando cual cerdo en la matanza.

    Valentina se dio la vuelta y vio a Damián cogiéndose la cara ensangrentada y lanzando improperios, mas no mostró piedad alguna. Le sacudió otro puñetazo que lo dejó aturdido en el suelo, y no contenta con ello le bajó los pantalones y se los quitó, después hizo lo mismo con sus calzoncillos sin una intención evidente. Quizás para humillarlo y demostrarle quien tenía el control, o quizás también por el morbo de saber qué escondía entre las piernas. Su sorpresa fue irrisoria. Permaneció de pie, imperturbable como el más implacable pendenciero mientras su atacante yacía doblegado en el suelo. Lo miró unos segundos con la autosuficiencia del vencedor y le entró la risa contemplando el minúsculo pene de Damián. Lo comparó con el del padre Aquino y entendió que los papeles estaban invertidos. Tal vez porky debería considerar la idea de entrar en el seminario y el padre Aquino haberse dedicado a otros menesteres más acorde con su idiosincrasia.

    Damián abrió los ojos y vio a su enemiga observándole desde un picado con sonrisa taimada y afianzando la evidencia de su superioridad.

    —La próxima vez te cortaré tu microscópico pene, —le advirtió. —¡Ah! Si dices algo de esto te arrancaré las pelotas de cuajo. ¿Me has entendido, porky? —preguntó por último mientras le colocaba la planta del pie en la cara. Damián asintió entre sollozos. Después Valentina echó los pantalones y los calzoncillos detrás de unos matorrales y se fue.

    La impotencia, la vergüenza, la humillación y la rabia se adueñaron de su persona y rompió a llorar de forma desconsolada. Después buscó su ropa, se la puso y huyó del lugar.

    —¿Qué ha ocurrido? ¿Quién te ha hecho esto? —le preguntó el padre Aquino.

    —Nadie. Me he caído en el parque, —mintió por enésima vez tras haber dado la misma versión a las monjas.

    —¿Por qué me mientes? —le preguntó sabedor de que lo hacía.

    —No le miento padre. Es la verdad.

    —¿A qué tienes miedo? —insistió.

    —No le tengo miedo a nada, —respondió Damián intentando mantener el pundonor, sin embargo el padre Aquino sabía con certeza que estaba mintiendo, no obstante, lo dejó ir para indagar por su cuenta.

    Valentina estaba recostada en la cama leyendo la última novela de Almudena Grandes cuando llamaron a su puerta. Pensó que sería la hermana Adela que venía a sermonearla, de modo que su idea era ignorarla para despacharla con premura y seguir con su lectura. Abrió la puerta y se estremeció al ver al padre Aquino con las manos detrás con el talante de ser la máxima autoridad en el lugar.

    —¿Puedo pasar? —le preguntó.

    —¿Para qué me lo pregunta si va a pasar igual? —respondió.

    —Siempre tan impertinente. ¿Nunca vas a cambiar? —añadió.

    —Las personas no cambian, sólo se ocultan tras una fachada, —dijo con segundas.

    —¿Qué quieres decir con eso, que tan sólo me vas a dar la razón como a los locos?

    —Yo no digo nada, —añadió.

    —Eres descarada, maleducada y una desagradecida. Aquí acogemos a los niños sin hogar, les damos un hogar, una educación, estudios y unos valores, y nunca has mostrado el más mínimo interés por integrarte en la que también es tu casa.

    —Nunca me han dejado hacerlo.

    —¿Por qué dices eso? —quiso saber.

    —Siempre me han hecho bullying y nadie me ha defendido, así que no he tenido más remedio que hacerlo yo sola. Tampoco espero que nadie lo haga en el futuro, de modo que todo sigue igual.

    —¿Por eso le has pegado a Damián? —quiso saber.

    —Él se lo buscó, —aseveró.

    —¿Y eso es todo lo que tienes que decir en tu favor?

    —¿En mi favor? Usted dicta sentencia sin juicio previo. Ni siquiera se preocupa por saber por qué le pegué a un acosador. Siempre fue él quien tiró la primera piedra y siempre fui yo quien acabó en el agujero. ¿Qué más puedo decir? ¿O qué tiene que decir usted?

    —Él sólo se burló. Eso no te da derecho a pegarle.

    —Llevan burlándose de mí desde que tengo uso de razón.

    —La burla es el medio que emplea el ignorante acomplejado para sentirse sabio, —expuso el párroco, y por un momento Valentina pensó que la estaba apoyando. —Eres más inteligente que todos ellos. ¡Actúa como tal, pues no hay razón donde existe la fuerza!

    —Las cosas no se dicen, se hacen, porque al hacerlas se dicen solas, —replicó.

    —¿Saltándole un diente? ¿Rompiéndole la nariz? ¿Crees que eso es de ser muy cristiano?

    —¿Qué otro modo hay, poner la otra mejilla?

    —La palabra, por ejemplo.

    —Eso ya lo intenté. La palabra no sirve en este lugar de mierda.

    —Este lugar de mierda, como lo llamas, es tu hogar, donde te han criado y donde te dieron un techo. Tus padres te abandonaron.

    —Sí. El mundo está lleno de cabrones.

    —Todo aquel que obra mal, al final le irá mal. Puede que en un principio las cosas le salgan como las haya planeado, pero tarde o temprano Dios se encargará de pasar factura, pues la justicia divina es algo de lo que nadie puede escapar.

    —Sus palabras dicen lo que pretende ser, sus acciones dicen lo que realmente es.

    —¿Qué quieres decirme con eso? —preguntó intuyendo que esa frase iba acompañada de un telón de fondo.

    —Nada, —respondió pensando que tendría que haberse mordido la lengua.

    —Siempre has sido muy enigmática y nunca te he visto hablar tanto, de modo que vamos a sincerarnos. Ya no eres una niña y no tengo que tratarte como tal.

    —No he dicho que lo haga.

    —Las palabras tienen consecuencias. No se puede tirar la piedra y esconder la mano.

    —¿Cómo se puede decir lo que una piensa sin ser cruel?

    —Es mucho mejor la ira del león que la amistad de las hienas, ¿no te parece?

    —Si usted lo dice…

    —Cuéntame qué te aflige, —le dijo sentándose a su lado y cogiéndola de forma afectuosa. Valentina sintió la mano del padre Aquino en el hombro y se estremeció. Su piel se erizó y una extraña sensación la embargó. No tenía muy claro si era rechazo, atracción, o un poco de ambas. —Hace tiempo que no te confiesas. No quiero que lo hagas ahora, tan sólo que me cuentes que te apena y como puedo ayudarte.

    —Quiero irme de aquí.

    —Me preocupas Valentina. Quiero ayudarte.

    —Nunca se ha preocupado por mí. ¿Por qué iba a hacerlo ahora? Su dictamen siempre ha sido el castigo por respuesta. ¿Por qué quiere escucharme ahora?

    —Quizás no llegué a entenderte. ¿Por qué no hablaste conmigo o con la hermana Adela de tus miedos?

    —Con usted todo se reducía a disciplina, azote y flagelo, con la hermana Adela a instrucción, obediencia y sumisión sin dejarme ser quien soy y cuestionando todos y cada uno de mis actos.

    —“El que escatima la vara odia a su hijo, mas el que lo ama lo disciplina con diligencia”

    —Estoy harta de unos sermones que no se cree ni usted.

    —Eres una insolente malcriada. Tu comportamiento irreverente y poco cristiano hace que me esté planteando muchas cosas.

    —Su comportamiento no es más irreprochable que el mío.

    —¿Cómo te atreves a hablarme así? Intento ayudarte.

    —¿Cómo quiere que le hable a quien por el día abraza la palabra de Dios y por la noche se la pasa por la piedra?

    El padre Aquino se quedó estupefacto sin saber a qué atenerse ni como encajar semejante aseveración por parte de la joven.

    —¿Cómo osas blasfemar? Irás directa a remover los fuegos del infierno, mocosa insolente. Debería cortarte esa lengua viperina que tienes y quemarla, —dijo enrojecido. Sólo le faltó sacar espuma por la boca, escupir fuego y lanzar rayos por el culo, aunque lo cierto es que desconocía hasta donde sabía la joven a la que había subestimado. Era consciente de su coeficiente, pero infravaloró su labia, sus dotes manipuladoras y su pericia para devolver el golpe.

    —No soy yo quien está echando pestes. Es usted.

    El padre Aquino intentó aplacar la tempestad y retomar el hilo de la concordia, entre otras cosas, porque en esos momentos creía estar en desventaja.

    —Sólo quiero ayudarte.

    —He esperado su ayuda toda la vida y nunca llegó. Hace un tiempo la hubiese aceptado con los brazos abiertos, pero después de saber lo que sé, no puede ayudar a nadie. Como único apoyo me mandaron a un loquero para justificar sus fracasos como tutores cargando sobre mis hombros mi rebeldía.

    El castillo de naipes del párroco se vino abajo y toda la parafernalia y el lenguaje pomposo y grandilocuente que usaba valiéndose de Dios como ejemplo se desmoronó. Estaba meridianamente claro que Valentina conocía sus delitos, de tal modo que el lobo pasó a ser un cordero y el cordero asumió el rol del lobo.

    —¿Qué es lo que sabes?

    —Todo, —sentenció.

    —¿Qué es todo? —quiso saber confiando en el milagro que le sacara del embrollo, aunque él mejor que nadie sabía que los milagros no existían y que ahora la espada de Damocles pendía de un hilo sobre su cabeza.

    —Las palabras que salen de su boca están vacías y al llegar a mí huelen a carroña. Antes le odiaba con todas mis fuerzas. Ahora tan sólo me da pena. Usted y la hermana Adela deberían colgar el hábito. Ahora quiero que se vaya. Tengo que hacer mi maleta.

  • Te reto, si, a ti que estás por leer este escrito

    Te reto, si, a ti que estás por leer este escrito

    Después de leer infinidad de relatos y fantasías de muchas personas me quedé pensando en algo que quiero compartirles. ¿Por qué no dejemos que fluya ese deseo de tantas cosas que deseamos hacer? ¿Qué es lo que nos detiene?

    Muchas personas fantasean con infinidad de cosas eróticas que no imaginamos hasta donde podríamos llegar. Después de mi experiencia con la chica que leyó mis relatos tuve una revelación. Quitemos el velo que frena nuestras fantasías y dejemos fluir en la realidad todo ese erotismo y calentura que tenemos de manera intrínseca.

    Quizá pienses aun en el que dirán o en qué podría pasar, pero ese es justo el punto de este asunto. ¿Qué pasa cuando te sientes mal? Vas al médico y no todos tienen como que un médico de cabecera, por el contrario, buscamos en algún consultorio o farmacia algún médico y así con muchas cosas que cubren nuestras necesidades.

    Cuantas mujeres se frenan en experimentar debido a la idea de lo que pensarán de ellas o de lo que ellas mismas terminen pensando de sí mismas cuando en realidad desean experimentar con la misma libertad de pensamiento que lo hace un hombre.

    Cuantos hombres recurren al servicio de prostitución porque no tienen a alguien con quien puedan compartir la cama por el solo gusto de hacerlo.

    Y mi punto es eso. Tener una comunidad de personas donde uno pueda dejar fluir esa pasión, ese deseo sin temer a las represalias emocionales o económicas.

    He visto clubes donde todo se vuelve negocio, cobran por todo e incluso hay parejas que hacen intercambio a cambio de dinero. ¡¡¡Por dios!!! ¿Eso que tiene de intercambio? Solo están prostituyendo a su pareja.

    Hablo de ir realmente a lo que el erotismo y la pasión son en su parte más básica. Sin tabúes, sin intercambios monetarios. Solo sabiendo que si hay química se puedan dar el permiso de experimentar y sentir lo que sus pasiones puedan llegar a ser.

    Quizá pienses que estoy loco o enfermo, pero te puedo jurar que hay muchas más personas de las que imaginas que piensan así y desean algo parecido. Muchas amas de casa que el marido no sabe tocarlas y viven con esa eterna frustración sexual. Cuántos maridos hay que no saben cómo acercarse a su esposa y además ella super celosa que mata cualquier atisbo de pasión. Cuantos jóvenes hay que no saben tener sexo y andan buscando aprender y se arriesgan sin saber a quién podrían conocer.

    Imagínate una comunidad donde pudiéramos conocernos solo por el gusto de tener sexo de la forma más libre y rica que pudiera existir. Sin las limitaciones de la mente.

    Te reto, si, te reto a crear algo totalmente nuevo.

    Te dejo mi correo por si quieres que cambiemos el mundo de la sexualidad en esta actualidad dónde cada vez se ve más lejano todo esto. [email protected].

  • Descubrí que mi esposa me era infiel vía telefónica

    Descubrí que mi esposa me era infiel vía telefónica

    Hola que tal, este es mi primer relato que decido escribir para la página, como en varios que he leído este relato que escribo es 100% real para mí desgracia, espero les guste y espero mejorar en la redacción.

    Me llamo Manuel, tez clara, complexión normal, mido 1.60, soy de un estado al sur de México, hace 2 años que me casé con mi esposa, la llamaremos Lucía, tez morena clara, complexión normal, pechos pequeños, pero bien redondos y marcados, cadera prominente y unas nalgas que con shorts, mini faldas y puti vestidos como lo llama ella resaltan más de lo normal. Ambos tenemos 29 años, ella es docente y yo del área de salud.

    Durante los 3 años y medio que estuvimos de novios ella fue un amor conmigo, me enamoró con detalles que nunca nadie me llegó a dar, obviamente al estar de novios por mucho tiempo y conocernos muy bien decidimos dar el siguiente paso y hablar con nuestras familias para después casarnos.

    Todo iba de maravilla en nuestro matrimonio, cómo en todo no siempre es de color de rosa y siempre hay conflictos o peleas por cosas insignificantes que con el tiempo vas agarrando experiencia y omites esos pleitos tontos. Cómo pareja hemos sido de mente abierta y en cuanto uno quiere experimentar o ver algo se lo comenta al otro para planearlo y organizamos para después hacerlo. Mi esposa ha experimentado conmigo amigas y gente extraña el sexo lésbico que después igual será otro relato, faje con su amiga y una bailarina exótica, conmigo ha tenido sexo anal, más en la etapa de novios que de casados, pero, en fin. Con esto queda claro que somos de mente abierta y para no caer en monotonía experimentamos u observamos cosas que nos da curiosidad. Por eso lo que descubrí me dio el bajón y enojo al mismo tiempo.

    Hace exactamente mes y medio, en las noches de insomnio y después de hacer el amor con mi esposa no lograba dormir y mi teléfono se había descargado por lo cual opté por tomar el teléfono de mi esposa, para ver alguna red social o leer un relato en dicha página, pero al estar usando su celular y al estar ella dormida decidí ver chisme, pero no en red social si no en conversaciones de su teléfono. Bien dicen el que busca encuentra. Todo iba súper bien aburrido, conversaciones de su trabajo, de sus amigas, y o sorpresa… Encontré un número no registrado y empecé a leer lo último, pero desde el inicio todo daba mala espina. Al número registrado le llamaremos J: y a mi esposa L:

    J: preciosa muchas gracias por las fotos que me mandaste y la video llamada tan candente fue que manché mi teléfono por lo que me vine tan intenso.

    L: no hay nada que agradecer amor, tanto las fotos y vídeos que te he mandado desde que nos conocimos son especiales para ti corazón.

    Desde ahí me pase a ver archivos, fotos y vídeos para ver el contenido que se habían mandado ambos. Yo en ese momento estaba furioso y al mismo tiempo excitado pero más furioso porque tenemos la confianza y somos de mente abierta y si queria hacer algo así debió comentármelo para ambos vivir la experiencia y no, me excluyó y me sentí traicionado y lo tome como infidelidad.

    Al ver archivos que se había mandado había fotos, videos de ella en lencería que yo en su momento le he comprado, babydool, desnuda y en los videos ella masturbándose pensando que ese tipo se la coje y llega hasta venirse. Otros videos usando un consolador y haciendo lo mismo dándose vaginal y analmente con el dildo. Mi curiosidad fue más y seguí leyendo las conversaciones de ambos.

    J: mamita cuando se me va hacer verte otra vez como tiempos pasados, tomar unas chelas, copas y terminar en un motel o en alguna calle solitaria dándonos placer ambos, extraño tú paloma y esas nalgas de infarto que me vuelven loco.

    L: pues ahorita no creo que se pueda bebé ya que por mi trabajo y por mi esposo no hay tiempo para darse una escapada y pasar un rico momento juntos.

    J: anda mamacita ya con fotos y vídeos que me mandas me tienes con unas ganas de darte por todos lados y venirme en tú paloma, culo y boca.

    L: ya te dije que no se puede corazón por mi trabajo, esposo y ahorita estoy haciendo mi trámite de titulación no tengo tiempo para eso y aunque no lo creas igual extraño esas noches de locura y acción a tú lado

    Yo al leer esto me dio un ataque de celos y me excite más. Pero eso quiere decir que este tipo es o fue una pareja de años atrás de mi mujer y yo de pendejo me la creí que solo yo le había dado por atrás que idiota soy.

    J: oye haz un tiempo para mí amor y pasar un momento juntos total si te preñó le dices a tú esposo que es de el y te quedas con algo mío que dices??? O que trabaja muy poco tiempo tú esposo?

    L: jajaja si no total cualquier cosa es de el, el bebé pero deja checar ya que estoy muy ocupada. Por lo mientras confórmate con las video llamadas candentes, fotos con ropa interior y vídeos.

    Al ver todo este show y desmadre que tenía mi esposa, tome capturas, respalde en varios lados las mismas y seguí leyendo con calma, por ratos observaba que siga durmiendo mi esposa. No me quedaba claro porque hacía eso mirando fotos de la verga de este tipo se ve claro que está más chica que la mía, mínimo se hubiera buscado una mejor, esto no quiere decir que tenga una verga descomunal pero se defiende, está dentro de lo normal y un poquito más grande.

    J: primor te mando video de como me vine al ver tú paloma y ano en fotos y como me éxito y vine al ver cómo te deseabas ese manjar de culo y pucha que te cargas.

    L: que rico hasta me dieron ganas de mamar verga, o bueno mejor dicho tú verga y comerme toda esa lechita caliente que se está desperdiciando.

    J: por eso te digo mamacita, dime cuándo nos vemos y te voy a dar hasta para llevar, jajaja hasta tú esposo te va a decir que porque te duele todo y en especial el culo cuando te di con todo mi amor, la cuestión acá es que tú des un día y vernos ya sea en algún motel o si gustas voy a tú casa cuando ese pendejo no esté.

    L: lo sé mi amor, espera dejo ver si puedo hacer algo para vernos pero no prometo nada va jajaja y estaría bien vernos en mi casa de paso la conoces y de paso nos ahorramos el motel pero deja checo bien va? No aseguro nada.

    J: bueno por el momento me conformaré con fotos, videos y video llamadas

    L: si cielo, lo siento pero ahorita soy una dama casada y con responsabilidades

    J: jajaja hasta ni tú te la creíste, si supiera tú esposo lo que haces que crees que te aria o diría?

    L: no mames no digas cosas, en primera me manda a la verga y me hará un drama mundial jajaja pero no por eso no el no se da cuenta y seremos precavidos.

    Esto último me éxito y me tuve que hacer una Manuela jajaja yo siendo fiel en mi matrimonio y mi esposa me salió una fichita jajaja dije yo que baboso eres dentro de mi, he dejado escapar buenos culitos por ser fiel y mi mujer salió lo que le sigue de puta.

    Esto último que leí, me enojo y éxito en parte que ocasionó que se la hiciera de emoción a mi esposa y tuviéramos broncas más de una semana.

    J: mi cielo me fascinó verte hoy en el carro y me fascinó, besarte y sobre todo dedearte bajo esa minifalda verde de jeans que resalta muy bien tú culo que me vuelve loco

    L: corazón ya ni me digas, por tú culpa me pase más de la cuenta y no baje en mi parada para mi trabajo pero valió la pena, aunque me dejaste con ganas y súper cachonda.

    J: te dije que faltaras a tú trabajo y ahí cerca entrar a un motel para pasar un rato ambos disfrutando de la compañía del otro.

    L: ya ni me digas estuve a nada de faltar al trabajo para irme contigo a coger para recordar los viejos tiempos jajaja

    J: igual me dejaste con la verga parada aunque me hayas masturbado bajo el pantalón y me hayas hecho venir me quedé con ganas de más mamacita.

    L: lo sé baby ambos nos quedamos con ganas, yo iré a trabajar caliente y con ganas de más, pero era arriesgarse mucho ya que por esos rumbos pasan unidades de mi esposo y nos podrían haber descubierto saliendo del motel y por eso mejor no cielo. Confórmate con llevarte mi ropa interior y hazte una en mi honor que ando con la panocha y el culo al aire esperando un pito que sacie mis ganas, chance y le doy entrada a un padre de familia para que sacie está calentura.

    J: yo prendí el boiler y otro pendejo se va a meter a bañar, mejor te hubieras ido conmigo al motel corazón. Y gracias cielo, si tienes razón nos íbamos a arriesgar mucho. Claro amor yo me hago una en tu honor y vieras llevo tú calzón bajo mi cubrebocas y bufanda embriagando me de tu olor y humedad que me vuelven loco

    L: si ya después si se puede nos damos una escapadita por otros lados para terminar lo que empezamos hoy. Y si algún papi de mis niños tiene suerte hoy se despacha a la maleta jajaja

    Después de ahí mi esposa se despertó, no se la hice de pedo hasta el siguiente día y me prometió que de eso en el carro no paso a mayores y con ningún padre de familia se ha metido, cosa que después descubrí como mentira y más adelante les relataré eso. Sinceramente no le creo pero le daré el derecho de la duda.

    Perdón me alargue mucho espero les haya gustado, leo consejos y correcciones si gustan videos y fotos de mi esposa así como se las mando a este vato contáctenme y se las mando.

  • Mi mejor amigo (a) con derechos: Mau

    Mi mejor amigo (a) con derechos: Mau

    Estábamos los dos solos en su casa viendo un partido de futbol, la famosa liguilla del fútbol mexicano, el partido estaba muy cerrado, por lo que bajamos el volumen de la TV y nos pusimos a platicar de nimiedades al principio pero el me dijo que me quería contar algo desde hace tiempo y a la vez pedirme un consejo, para estas alturas ya llevábamos un six de cerveza cada quien y eso quizá ayudó a que se soltara.

    El se llama Mauricio, Mau como le decimos todos, teníamos ambos 26 años solo con meses de diferencia, tenía novia, una chica muy bonita y la verdad es que estaba bien buena, llevaban juntos casi dos años, era tanta la confianza que me tenía que me contaba como se la cogia, por eso es que me sorprendió lo que me confesó, tenia un cuerpo atlético con pectorales definidos pues jugaba fútbol rápido, yo tampoco estoy mal, también soy delgado y con un poco de ejercicio me pondría igual o mejor que el, termino el partido y apago la tele.

    Se levantó a por una botella de whiski que estaba a la mitad, no era de marca pero estaba rico, el whiski es algo que me gusta mucho, me sirvió un vaso mezclado con lo último del refresco de cola que quedaba, al ya no haber con que mezclarlo se sirvió un poco y se lo bebió de golpe y después de poner su vaso sobre la mesa se recostó un poco en el sillón, ambos estábamos sin playera pues era verano y las noches eran muy calurosas.

    – y bien dime por que tan pensativo, que es eso que te preocupa tanto we, tienes broncas con tu novia, no me digas que ya la embarazaste cabron? – Pregunte.

    Tomó aire y me dijo que descubrió que le llamaban sexualmente la atención los hombres, que cuando sus compañeros se cambiaban antes o después del juego y se quitaban el pantalon para ponerse el short se les quedaba viendo disimuladamente el bulto que se les marcaba en el bóxer y era tanta la obsesión con ello que se masturbaba al llegar a casa imaginando situaciones con alguno de ellos y ahora venía el problema, lo que le generaba culpa y era si debía confesarlo, a su novia y a su familia, yo le dije que no, que él llevar una doble vida tenía su morbo y podía llegar a ser divertido, le dije que todos tenemos secretos de los que sólo nosotros disfrutamos, son nuestros, nuestro refugio y la gente no tiene por qué enterarse.

    -entonces eres bisex?

    – Mira, hasta que no estés con otro hombre no puedes decir que lo eres, le dije, esas pueden ser solo fantasías…

    Le dije que hiciéramos una prueba, yo me quitaba el pantalón y me quedaba en bóxer, había la privacidad necesaria pues teníamos casa sola hasta muy entrada la madrugada y así veíamos si se excitaba viendome, así lo hice, me recosté como el en el sillón de enfrente y cerré los ojos pues el whiski me cayó pesado y me dio sueño y me empezó a marear, el saberme observado por el me dio morbo y me empezar a excitar tambien por lo que mi pene se empezó a poner duro, imaginaba que su novia estaba con nosotros y ellos cogían y yo observaba y me masturbaba, llegó un momento en que me quedé dormido 5 minutos o menos cuando sentí que se sentó a mi lado ya se había quitado también el pantalon y se quedó en bóxer como yo, me pregunto con un nudo en la garganta por los nervios o excitación o las dos cosas que si pasaba algo quedaría entre nosotros, le dije que si, sentí como su mano temblorosa se metio por debajo del boxer, me lo sacó, me lo masturbaba mientras me besaba el pecho y el cuello, yo no lo podía creer, me estaba gustando a mi también, con besos fue bajando hasta mi pene, seguía con los ojos cerrados pues estaba muy mareado, sentí como con su lengua lo recorría y luego se metió la punta en la boca, así estuvo unos minutos hasta que se lo metió entero, lo estaba haciendo muy bien…

    -Uff así Moni, así que rico, que rico lo mamás, todo, todo hasta el fondo.

    Mónica, era el nombre de su novia, me estaba imaginando que era ella, para tratar de asimilar lo que estaba pasando pues no podía creer que mi mejor amigo me la chupaba como si no hubiera un mañana, cuando dije eso sentí como el se esmeraba más, quizá se sentía mujer, se estaba poniendo en el lugar de su novia, quien sabe… me hizo terminar, se retiro a tiempo y mi semen terminó en el suelo, de pie, frente a mi, me dijo que se iba a dormir ya, que me esperaría un rato por si quería ir, pero si cruzaba esa puerta no habría vuelta atrás, pero también si quería irme me fuera, que lo había disfrutado mucho, que no lo pensó solo se dejó llevar y una vez más me suplico que todo quedara entre nosotros… y también, si entraba en su habitación podía seguir siendo Mónica para mi…

    Al irse apago la luz de la sala, el mareo se estaba pasando, estuve algún tiempo dándole vueltas al asunto, si cruzaba la puerta de su cuarto, ¿que pasaría? ¿Me lo cogería? ¿Se sentiría Mónica y me daría el culo? hay Mauricio, Mauricio, que guardadito te lo tenías…

    Me puse de pie y me tambalee un poco, la sala solo estaba iluminada con la amarillenta luz del alumbrado público y con el corazón latiendo a mil, sentía a cada paso que se me saldría por la garganta y parado frente a la puerta, con la mano temblorosa, gire la perilla y entre…

  • Papi me enseñó a ser una buena chica

    Papi me enseñó a ser una buena chica

    Hola, me llamo Maxi, tengo 19 años y soy lo que se conoce como un femboy, me gusta vestirme como una chica y actuar como una sin ser totalmente trans (uso el pronombre «ella» al estar vestido), aún sin tener tetas, con ejercicio he tenido una cintura, caderas y piernas marcadas como una chica, destacando mi culo que lo he formado muy bien.

    Mi padre tiene 42 años es un hombre robusto, más alto y fuerte que yo, igual que serio y duro, y por eso me sorprendió bastante lo que pasó.

    Tengo algunas prendas de chica escondidas, especialmente ropa corta o trajes eróticos que marquen mi cuerpo, vivo solo con mi padre así que suelo usar esa ropa cuando él no está en casa y esto paso hace unos meses.

    Sabía que papi saldría tarde del trabajo ese día, así que, llegando de la universidad me di un baño y saque mi ropa del escondite, me vestí y arregle toda.

    Mi cabello es largo así que solo lo peine, me maquille y me vestí con, un conjunto de colegiala del personaje Astolfo, un top blanco con rayas rosas, la cintura descubierta, una falda corta que iba de mis muslos a mis caderas que al agacharme dejaba ver una parte de las bragas blancas que llevaba, más abajo unas medias blancas que apretaban mis muslos y unos tacones negro que me hacen ver un poco más alta y sexi.

    Estaba haciendo quehaceres de la casa y cosas mías mientras escuchaba musica, estaba arreglando el cuarto de papi y mientras limpiaba sentiría una mano en mi hombro que al voltear estaría mi papi frente a mi mirándome serio.

    Yo: Aah! Pero!?

    Papi: quién eres?

    Yo: emm…

    Papi: espera… Maxi?

    Yo: emm… Si?

    En ese momento senti que todo mi mundo se caía a pedazos y que el estaría muy molesto o algo así.

    Papi: pero… Por que estás vestido asi?

    Yo: bueno… Me gusta vestirme así…

    Papi: vaya en serio?

    Yo: si?

    Esperaba que dijera algo enojado o algo así pero en su lugar senti cómo sus brazos me rodeaban en un fuerte abrazo, se separó y me miro con una linda sonrisa.

    Papi: y desde cuándo lo haces?

    Yo: hace unos meses…

    Papi: vaya, parece que tienes práctica te ves muy… Bonito o bonita?

    Yo: jaja bonita.

    Aún estaba muy nerviosa y me puso más nerviosa el notar como papi me miraba de arriba a abajo y por todos lados como un cazador asechando a su comida.

    Papi: te ves muy hermosa así

    Yo: gracias jeje.

    Papi: y muy sexi…

    Cuando me dijo eso me abrazo de nuevo y me dio un fuerte apreton de nalgas y antes de que le pusiera decir algo me tomo del rostro y me empezó a besar la boca sin separarnos mientras llevaba mi mano a su entrepierna sintiendo una dura erección.

    Papi: mmua, me ayudas con esto amor?

    Yo: s…si papi.

    Había visto muchos videos donde otros femboys tenían sexo con vergas más grandes a las suyas o hombres maduros y yo quería probarlo entonces acepte y el me puso de cuclillas apoyada en los tacones mientras se iba quitando la ropa.

    Lo hizo rápido y a los poco segundos ya tenía su verga dura frotandose en mi rostro mientras, yo empezaba a tener una erección, con un dedo abrió mi boca y saco mi lengua húmeda pasando toda su verga en ella, hasta que vio que me estaba moviendo sola y empezó a acariciar mi cabeza.

    Mis manos acariciaban sus piernas mientras mi boca caliente humedecía su verga y el tomaba mi cabeza llevándola a dónde quería que chupara, tenia los ojos cerrados disfrutando el sabor de su verga y lo pervertida que me sentía al chuparla con tantas ganas.

    Llegué a la punta y sentí sus dos manos en mi cabeza, de sorpresa una embestida en mi boca penetro mi garganta y chupaba más tu verga enseguida de varios chorros de saliva que escurrían de mi boca, abri mis ojos y el me veía de forma sexi usando mi boca a su antojo.

    Después de un rato saco su verga y mientras tomaba aire me puso de pie y me beso apretando con fuerza mis nalgas, me puso sobre la cama y me dijo «ponte en 4 puta», lo hice y mientras una de sus manos se frotaba en mi agujero la otra bajaba mi cabeza par empinar más mi culo.

    Levante la mirada estando frente al espejo y vi mi culo bien empinado frente a la verga de mi papi que estaba bien dura y lubricada por mi saliva, sintiéndome muy sumisa, papi uso sus dedos para lubricar mi agujero y metió dos dedos para dilatarlo un poco.

    Su otra mano levantaba mi cabeza para que se viera mi rostro en el espejo y saco sus dedos frotando su verga en mi agujero y empujando la punta dentro de mi, mi erección estaba muy dura y el masturbaba mi pene mientras metía su verga.

    Yo: aaah!, Fuck!, Papi!

    Papi: mmm!, Toma mi verga amor.

    Mi rostro junto a mis gemidos mostraban lo excitada que estaba de perder mi virginidad anal con la verga de mi papi y por lo que me dijo mi culo estaba bastante apretado. Uso más lubricante que tenía en una mesita y la metió toda mientras yo mordía una almohada y mis ojos subían excitados.

    Se quedó quieto unos segundos y hacía palpitar su verga dentro de mi. Poco después se comenzó a mover y mis gemidos sonaban muy femeninos, me sentía una chica por eso y la ropa que llevaba, el jugaba mucho con mis nalgas que rebotaban en cada embestida.

    No se cuanto tiempo me estuvo dando así solo sentía su verga entrar con fuerza y sus manos darme múltiples nalgadas que me excitaban más. Me estaba usando como su juguete sexual, y en un momento dio fuertes embestidas y saco su verga apreciando mi agujero bien dilatado.

    Me puso boca arriba, levantando mis piernas, y metió toda su verga de nuevo masturbando más rápido mi pene que no aguanto mucho y me empecé a correr sobre de mi mismo mientras mi cuerpo se movía por los movimientos de papi.

    Me miró sorprendido y bajo a besarme mientras mis gemidos salían directo a su boca, me empezó a dar bastante duro y de la nada se quedó quieto estaba confundida hasta que sentí su semen salir dentro de mi culo y me apretaba con fuerza hacia el para soltar toda su carga bien dentro de mi.

    Mientras nos besamos abrí mis ojos con el moviéndose para manchar mis paredes internas con su semen, poco después saco su verga y se acostó a mi lado dejando de besarnos, mientras tomaba aire, me levanté y vi mi culo bien abierto en el espejo y como su semen salía de el, lo voltee a ver y me dijo que me acostara con el.

    Seguía vestida porque le gustaba verme así y me beso un poco más, me abrazo y me acaricio mientras me quedaba dormida en sus brazos.

    Desde ahí me volvi la puta personal de papi y me folla de lo más duro, cada que quiere, me compro mucha ropa de chica (especialmente faldas) y me visto como el quiera para andar ya sea en la casa, la calle o en nuestras noches amorosas.

    Gracias por leer y si quieren dejar un comentario, tengo algunas experiencias mas que contar y sin más que decir los amo mucho chao.

  • Fake taxi. Le hice sexo oral

    Fake taxi. Le hice sexo oral

    Después de haberlo hecho con mi compañero no volví a tener sexo con él, aunque de vez en cuando si había oportunidad me tocaba. Aun así quería volver a hacerlo con alguien y sentir de nuevo ese placer tan rico, tal vez era por mi edad, las hormonas o simplemente la lujuria pero me excitaba la idea de seguir teniendo experiencias, no me quería arriesgar a que fuera algún conocido cercano porque realmente no me atraía nadie.

    Así que decidí buscar a alguna persona a través de internet, entre a chats pero no me convencía nada, así que deje de buscar, luego vi un comentario donde mencionaban una página en Facebook y me llamo la atención la imagen y el nombre, decidí ver de que trataba y había hombres que publicaban sus números de teléfonos y localidades con la finalidad de hacerse pasar por taxistas pero en lugar de pagarles con dinero, se pagaba con «favorcitos».

    Me llamo la atención eso, sonaba excitante, así que empecé a ver más para ver si alguno quedaba cerca de mi zona, agregué a uno que quedaba cerca y empecé a platicar con él. Era un hombre de 34 años, alto, moreno, formal, un poco robusto.

    Después de platicar una semana quedamos en que pasaría por mí a la escuela, ese día me salí un poco antes con la excusa de que tenía cita médica, así mis amigos no me verían con quien me iba. Hubiera faltado pero quedamos en que sería solo un rato.

    Me esperé en el parque que estaba adelante de la escuela y me empecé a sentir nerviosa, de repente se me vinieron pensamientos como «y que tal que es un psicópata o un maleante?» o «qué tal que ya no me deja ir» obviamente no pasó nada de eso.

    Manejaba un taxi, ya me había mandado foto del modelo del auto y las placas, obviamente una foto de él también, cuando lo vi me acerqué nos saludamos y entre al auto, platicamos en el camino ya no tanto de cosas para conocernos pues eso ya lo habíamos hecho por mensaje fue más bien del porque habíamos entrado en la página.

    Se quedó estacionado en un parque que se encontraba a un kilómetro de donde nos quedamos de ver y continuamos platicando, al igual que yo dijo que era la primera vez que hacía algo así, para mí era la primera vez en dos cosas, en tener un encuentro casual y el estar con un hombre mayor que yo.

    Después de un rato cambio el tema, me empezó a cortejar, acariciaba mi cabello o pellizcaba dulcemente mi mejilla y yo respondía aun tímidamente, me dijo «es excitante tu timidez» puso su mano en mi pierna, ese día llevaba pantalón, me dijo que podía poner mis cosas en el asiento de atrás y así lo hice, me dio una chamarra que tenía y me dijo «póntela en las piernas y baja tu pantalón y calzones quiero acariciarte bien» así lo hice, me había puesto nuevamente nerviosa, cuando ya había hecho lo que me pidió, empezó a acariciar mi pierna, hasta llegar a mi vagina, que por cierto ya empezaba a mojarse.

    Me pregunto si conocía alguna calle que estuviera sola, le dije que sí, y le empecé a decir por dónde. Al llegar se estaciono por donde había un árbol grande, con ramas y hojas colgadas, lo suficiente para tapar aunque sea un poco. Se acercó a mí para besarme y siguió acariciándome, hizo el asiento hacia atrás de forma que quede casi acostada, bajo el cierre de mi chamarra y subió mi playera y brasier, empezó a pellizcar suavemente mis senos, hizo que poco a poco se fueran poniendo duritos mis pezones, ya estaba muy mojada y a él se le notaba su pene erecto.

    -Gustas que te lo chupe? – le pregunté

    -será todo un placer.

    Se acomodo en el asiento del conductor y le desabroche el pantalón y deje al descubierto su pene, me excito ver que su pene era más grueso que el de mi compañero

    -crees que entre completo a mi boca?

    -yo te ayudo princesa.

    Empecé primero a mamarle su glande, como si fuera una paleta después fui metiéndolo poco a poco en mi boca, lo metía lo más que podía, luego el me sujeto del cabello y comenzó a empujar mi cabeza de tal modo que me entrara completo en mi boca, me empezaba a escurrir saliva por los lados de mi boca de tanto que me atragantaba con su pene, lo sacaba de mi boca y lo lamía todo lo largo.

    Después se bajó más el pantalón y me hizo probar sus huevos mientras acariciaba su verga y el tocaba mis senos, volví a meter su pene en mi boca se empezó a mover para que me entrara mejor mientras también empujaba mi cabeza hacia él, me empezaba a doler las mejillas de tanto mamársela.

    -que rico chupas princesa, lo haces bien rico.

    -Es la primera vez que hago sexo oral.

    -no parece, chupas como todo una puta- yo creo que en ese momento me ruborice porque me dijo -así me gustas, tímida pero bien putita.

    Me besó en la boca y mientras lo hacía sentía como pasaba sus dedos sobre mi piel, pellizcaba mis pezones, luego los empezó a succionar mientras metía sus dedos en mi vagina, yo gemía, sentía muy rico, estaba súper mojada, quería que me penetrara, quería sentir su rico pene en mi vagina, sin embargo había pasado rápido el tiempo, el recibió una llamada y dijo que teníamos que irnos. Antes de que me dejara acomodar la ropa me agarró del cabello y volví a chuparle su pene un rato, como había bajado mi pantalón y estaba empinada chupándolo, me daba de nalgadas, iba dándomelas más fuerte cada vez y yo con su verga en mi boca gemía, me excito que hiciera eso, empecé a sentir un poco de ardor y calor en ellas cuando me dijo

    -ya te dejé tus nalgotas rosaditas, te daría más fuerte para que cada vez que te sientes te acuerdes de mí, pero no te quiero lastimar.

    Me dijo que me podía dejar a unas cuantas cuadras de mi casa, antes de que arrancará me dijo que solo me acomodara el brasier y la blusa, y que en el trayecto con una mano lo masturbara y con la otra metiera 3 de mis dedos en mi panocha. Así lo hice me masturbaba y lo masturbaba a el, hasta que sentí como termino en mi mano. Acomode mi ropa y antes de salir me dijo.

    -esta riquísima princesa, agradezco que me hayas dado está oportunidad. Si fueras mi hija te castigaría bien rico por tanta travesura que haces.

    -bueno me darías un motivo para portarme mal cada día.

    Después de esa vez no volví a tener encuentro con él.