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  • Para Agostina, la instamodel

    Para Agostina, la instamodel

    Ay Agostina
    sos mi super modelo
    mi superheroina
    una genia, y me alegra que seas de mi ciudad
    de aquí

    Qué figura, qué cuerpazo
    elegante y seductora
    bonita, hermosa, linda
    Con una carita hermosa invitás
    y mostrás esos dos cachetones
    A ese trasero tuyo se le habrán dedicado muchos
    muchos penes sacudiéndose por él

     

    La verdad que estás hermosa
    y qué hermoso culo
    por favor, qué nalgas deliciosas
    las trabajas bien, las cuidas bien
    es un deleite, beba, esa cola
    estás para comerte toda

     

    Ay bombón, que piel preciosa
    para acariciar todo el rato
    morena, te has bronceado
    tenés un físico en perfecto equilibrio
    una diosa

    mi amor, besaría cada rincón de ese cuerpo tuyo.
    Y esos labios… esa carita tuya
    sos apetecible, dan ganas de besarte con amor
    y tus pechos apretar con pasión
    y esa cola apretar con excitación.
    Sos una mina para hacerle el amor mil veces

     

    qué expresiones sexys que tenés
    un abdomen con finas líneas
    y unas piernas torneadas
    viendo fijo tu tanga, imagino una chucha morena
    está para perderse ahí, para hundirse allí
    mi amor, qué rica debés estar

     

    de verdad que quiero acariciar tu cabello
    de verdad que quiero verte directo a esos ojos claros
    lo que más anhelo es poder saber cómo son tus gemidos
    tus jadeos de placer
    gritos orgasmicos
    me encantaría escucharlos, solo puedo imaginarlos

     

    sos hermosa, no hay más nada que decir
    me encantaría tener para mi una de tus tangas
    la atesoraría, solo porque es tuya.
    Nada más que decir de vos
    estoy por acabar…

    Comentenme, con total libertad, qué les ha parecido este «disque poema», con la pregunta retórica de: Si esto hubiese sido dedicado a ustedes, ¿lo tomarían como un halago, o como una amenaza?

  • Una cita casi médica (parte 1)

    Una cita casi médica (parte 1)

    Me sucedió hace algún tiempo que uno de mis mejores amigos íntimos me invito a tener una cita bien erótica y fantasiosa, él se dedicaba a la venta de propiedades y había recibido para vender una clínica mediana ubicada fuera de la ciudad, me conto que era una clínica privada de un grupo que había entrado en bancarrota, así que la había recibido completamente dotada y estaba desocupada, pues en la propiedad solo había quedado la vigilancia, quienes trabajan para él. Yo acepte emocionada y ya imaginándome vestida de enfermera, pero él quería que yo fuera su paciente, quería jugar al médico que atendía una travestida tímida en su consulta ginecológica, yo rápidamente acepte y luego de cuadrar la cita para dos días después me indico como deseaba que estuviera vestida para su fantasía. Cuando llego el día nos encontramos en la tarde y salimos fácilmente de la ciudad, yo iba vestido normal y llevaba mi ropa de mujercita en una maleta.

    Cuando llegamos saludo al guardia al ingreso de la propiedad y tras decirle que era su ayudante le explico que necesitaba tomar unas fotos muy detalladas y en gran cantidad de la propiedad para un posible cliente, el guardia asintió y tras entregarle una copia de las llaves le dijo que el salía más o menos en unas tres horas y llegaba el turno nocturno. Seguimos nuestro camino hasta una estructura de dos pisos, tenía acceso en vehículo gracias a una puerta eléctrica, una vez adentro fuimos a la recepción y el me indico que fuera a cambiarme al segundo piso, debía buscar el consultorio número 18, cambiarme en el baño y esperarlo afuera del consultorio en una silla. Yo subí rápidamente por unas escaleras amplias y encontré que había varios corredores todos con consultorios, identifique fácilmente en una placa el corredor con los consultorios del 9 al 18 y fácilmente lo encontré abierto al fondo del pasillo, era muy amplio y pude ver en la puerta que era de ginecología, rápidamente mire y encontré el baño.

    Me puse unas pantis blancas de encaje con unos sostenes blancos con mucho relleno, unas medias de liguero blancas con unas ligas de encaje, luego me maquille y me coloque mi vestido de falda, es un vestido de flores con una falda abierta hasta las rodillas que me queda muy lindo, así vestida salí rápidamente y me senté en la primera silla que encontré afuera del consultorio. El no tardó en aparecer, venía con una bata blanca de medico puesta, un maletín y una cámara con la que comenzó a enfocarme, paso hasta el escritorio en donde tomo una tabla con hojas y me llamo por mi nombre de mascota femenina, Cuquitos, yo entre cerrando la puerta y el me indico que me sentara, primero comenzó haciéndome preguntas vergonzosas y humillantes como el número de deditos que había metido en mi culito, cuantas y cuales eran mis pantis favoritas, que tipo de vibradores había usado y ese tipo de cosas, yo respondía muy recatada y nerviosa mientras él tomaba nota, cuando paso a la segunda hoja me indico que tenía un medicamento para la consulta, me explico que era una mezcla que me pondría muy excitada, sumisa, obediente y al mismo tiempo me haría sentir muy femenina, yo le dije que con gusto la tomaría y asumiendo mi papel de paciente recibí las pastillas que me entregaba y las tome una a una mientras seguía con sus preguntas.

    No habíamos terminado la segunda página de preguntas y yo ya estaba sintiendo el efecto de las sustancias, me sentí súper caliente, muy excitada, sentía que mi culito ardía de calor, también al mismo tiempo me sentía delicada, muy suave, femenina y no era capaz de dejar de responder a sus preguntas, cuando me ordeno que me pusiera de pie note que tampoco podía desobedecer a sus órdenes, él lo noto y mientras se sacaba su pantalón me dijo que era hora de mi examen y tratamiento físico, entonces abrió su maleta y mientras me explicaba que tenía un raro caso de comportamiento travesti que se trataba mediante sumisión y feminización me coloco un collar con correa de perrita, con el me llevo hasta una silla ginecológica moderna que estaba en una habitación contigua al consultorio en donde me indico que me sentara, yo me senté obediente y me sentí muy excitada cuando me abrió las piernas y las coloco en los soportes de la silla, estando asi fue por su maleta y la cámara, luego de poner la cámara en posición saco de la maleta unas vendas con las que ato mis piernas a los soportes, también ato mis manos con otras vendas y entonces tomo el control de la silla y lo primero fue bajar mi espalda hasta tenerme acostada, luego bajo la silla lo más que pudo mientras grababa como me ponía cada vez más caliente, entonces se acomodó a mi cabeza y sin mucho esfuerzo puso su verga y bolas aun en bóxer sobre mi carita y mi boquita, yo me sentí enloquecer de la emoción y abrí mi boquita sacando mi lengua para lamber y probar, mientras lo hacia el levanto mi faldita y mirando mis pantis me comenzó a tocar toda entre las piernas.

    Después de hacerme lamer un rato sus bóxer los bajo sacando solo su verga para meterla en mi boquita y comerme toda mientras sus dedos mojados por su saliva entraban entre mis nalguitas y se metían por mi culito, yo chupaba esa hermosa verga intentando sacar mi lengua para sentir sus bolas, pero cada vez se ponía más dura y grande y no lo lograba, el seguía tratándome como una paciente y me ordenaba que chupara bien mientras hacía observaciones sobre lo caliente que tenía mi culito, luego de un rato él se levantó sacando sus dedos de mi culito y mientras levantaba mi cadera con el control de la silla fue por unas tijeras, un lubricante y un dildo, lo primero que hizo fue cortar mis pantis, luego me acomodo para llenarme el culito de lubricante y entonces metió el dildo lentamente, lo saco y volvió a repetir varias veces mientras yo gemía como una hembra en calor, el saco el dildo y fue por una mordaza para mi boquita, era una bola con correas a los lados, me la coloco y volvió a jugar con el dildo en mi culito un par de veces, luego uso un vibrador que me puso desesperada de ganas de tener su verga en mi culito, el lo noto y sacando el vibrador me metió toda su verga dura y caliente de golpe en el culito llenándome toda y comenzó a comerme fuerte como a una puta.

    Él me estuvo comiendo así por mi culito muy duro por un largo rato, me lo metía muy adentro y después de mover su cadera como intentando meter también sus bolas en mi culito lo sacaba rápidamente para volverlo a meter lo más duro que podía adentro de mí, yo gozaba como una hembra, me sentía deliciosa así atravesada por su verga, estaba completamente drogada y vestida como una mujer y estaba siendo comida como una verga dura y caliente por mi culito, era delicioso y mis babitas salían de mi boquita sin poderme controlar o limpiar pues seguía atada a la silla, después de un rato el comenzó a comerme todavía más fuerte y supe que iba a llenar mi culito con su leche, así que apreté mi nalguita lo más que pude y comencé a sentir como su verga se ponía más dura, más grande y gruesa, más caliente y deliciosa, entonces estallo dentro de mí y sentí como me llenaba todo el culito con su leche, me sentí preñada como una perra, marcada como una hembra, él lo metió lo más adentro que pudo y se puso rígido entre mis piernas abiertas, yo sentí sus descargas adentro de mí y sentí como me dejaba llena, él se relajó y fue sacando su verga lentamente de mi culito, entonces note que aun llevaba su bata de medico pues de uno de los bolsillos saco un plug grande negro que rápidamente metió en mi culito haciéndome gemir otra vez, luego camino y mientras sacaba cosas de la maleta, entre las cuales había una botella de agua, que comenzó a tomar, me dijo que mi tratamiento apenas comenzaba, pues mi caso era grave y debía curarme, yo lo miraba cada vez más excitada y caliente, me dijo que ya tenía la silla muy sucia y esperaba que me pusiera como una sirvienta par limpiarla antes de irnos, yo suspire y recordé que tenía mi traje listo con ropa interior en la maleta, el me dijo que para no ensuciarla más me iba a colocar un pañal y mientras me hacía parar mi nalguita me coloco un pañal bajo mi colita y me lleno de lubricante, luego saco el plug y metió un vibrador con cables que acomodo de forma de cerrarme el pañal de adultos rosado.

    Lo que sigue lo contare en la segunda parte de este relato no sin antes aclarar que este relato es de una fantasía, una que me surgió y fue desarrollándose gracias al correo de un lector de esta página quien además de fotos de su hermosa y deliciosa verga me dijo que su fantasía era ser el ginecólogo mientras yo era una travesti sumisa, feminizada y putica, también me dijo cual sería el tratamiento que me iba a dar, esa fantasía es la que quiero contar en este relato espero la disfruten, para comentarios, sugerencias y más fantasías con las que pueda complacer a quienes disfrutan estos relatos.

    Besos

  • Recuerdos de hermanos (V): Reuniones de época

    Recuerdos de hermanos (V): Reuniones de época

    La reunión tanto del grupo lésbico conformado por seis parejas de mujeres como la del grupo Swinger a los que asistieron en total unas cinco parejas de hombre y mujer continuó sin mayor trascendencia. Mi tío Carlos fue quien atendió al grupo SW en la parte de arriba de la casa donde se tenía un salón bien puesto y que tanto Frida como Karla se encargaron de servir los canapés que se habían ordenado. Mi hermano Francisco a quien antes de haber salido de la reunión lésbica les había presentado como mi marido, he de mencionar que también lo estuvo observando con cierta insistencia la misma pareja que comentó que la tía LuzMa y yo teníamos los mismos rasgos que nos identificaban más como tía y sobrina –algo bien cierto que por supuesto no íbamos a corroborar- que como simples amigas y conocidas, tal vez y sin lugar a dudas porque tanto Francisco como nuestra tía, nuestro tío y como yo poseemos ese aire familiar que nos distingue, pero que siempre nos hicimos los occisos. Lo bueno es que no teníamos por qué demostrarlo con una prueba de ADN, porque si no hubiera sido tal vez algo penoso admitir que éramos familia y que en realidad ni Francisco ni yo, éramos esposos, ni mucho menos que Luz Marina y Carlos tampoco eran esposos sino hermanos y ellos nuestros tíos, luego de nosotras posar desnudas o querer hacerlo, como en mi caso, que familia tan liberal, pues.

    La señora Carolina junto con su esposa Aurora que son las que habían hecho la observación de nuestro parecido físico de mi tía y el mío no se me despegaban durante la presentación de las pinturas y fotografías en las cuales posaba nuestra tía LuzMa al lado de Lidia y de Sofía que según nos dijo a mi hermano y a mí que eran sus asistentes, ¿de verdad? además de ser las inquilinas y quienes además de todo también posaban para el logro de aquellas tomas y cuadros al oleo de una perfección tal que podían confundirse con simples fotografías. Indudablemente nuestro tío era un gran artista del pincel y no de la brocha mojada que tenía como se lo había dicho yo al tío mientras le acariciaba la suculenta verga que tenía.

    – Mi esposa y yo creemos que tú vas a lograr junto con la señora Luz Marina muy buenos resultados, a propósito nos gustaría que pudieras ir a visitarnos para tomar esa tasa de café que te prometimos, ¿crees que puedas vernos éste martes próximo?

    – Me encantaría, desde luego que sí, por qué no nos ponemos de acuerdo por teléfono el lunes y para la hora y el lugar.

    – Bueno, pensábamos mi esposa y yo que podría ser en nuestro departamento si no tienes inconveniente.

    – Por supuesto que no, me gusta la idea, así podemos conocernos con más tranquilidad.

    – No tendrás ningún problema con tu marido.

    – No, por supuesto que él me deja tener mis propias amistades y ustedes me parecen muy buenas personas.

    Creo haber causado una buena impresión porque parecía más bien una franca insinuación para llegar a algo más, puesto que una de las manos de Carolina rodeaba con cierta insistencia mi brazo acariciando con sus dedos uno de mis pechos, provocando que mi calzón empezara a mojarse deliciosamente, de modo que pretextando ir a la cocina por más canapés, me siguieron ella y su esposa, sin siquiera reparar en la presencia de Frida. Aurora la esposa de Carolina, aprovechando el momento, hizo a un lado mi escote –que era bastante pronunciado- para frotar mis senos con sus manos, en tanto Carolina me besaba en la boca y yo correspondía con mi lengua a su beso. Frida me sonreía haciéndose la occisa, mientras yo la miraba también sonriéndole.

    – Bien querida, no me cabe la menor duda de que adquiriré todos tus cuadros, aunque a decir verdad me gustaría verte posar con dos mujeres ¿sabes? Me excitan los tríos y los cuarteros, así que me gustaría una foto especial en donde aparezcas con Luz Marina y con Lidia y Sofía que son las asistentes de tu amiga. Si quieres yo hablo con ella para pedirle esto tan especial, me gustaría tener un cuadro donde que estés con Luz Marina haciendo la tijera en tanto Lidia y Sofía les besan sus culos, Me encantaría tener esa foto en grande para adornar nuestra recámara, independientemente de que vengas con nosotras el martes. ¿qué opinas, preciosa?

    – Me encantan los tríos, Carolina y Aurora, den por hecho que así se hará lo que desean.

    – No te vas a arrepentir querida, mi esposa y yo somos muy agradecidas, además no sé qué es lo que tienen Lidia y Sofía que nos tienen impactadas a mi esposa y a mí, algo que no se explicar, pero que me gusta sobremanera. –yo también pensaba lo mismo.

    ¿Qué podría ser eso que las tenía impactadas? Yo misma me lo preguntaba desde que conocí a ellas dos, que también eran un par de jovencitas muy atractivas, sabía que ambas eran pareja pero había algo más que también me parecía algo extraño en ellas y que ni siquiera me podía haber imaginado en ese momento, pero pronto se le preguntaría a la tía.

    El pequeño pero grandioso secreto de los tíos

    Esa misma noche mi hermano Francisco y yo quedamos en ir a la recámara de nuestros tíos para divertirnos un rato, y pasar un rato de incesto increíble ya que la calentura nos tenía a punto a los cuatro, al menos así lo pensamos mi hermano y yo, después de que terminaran las reuniones y se lograra la venta de varios cuadros, en su mayoría oleos de gran tamaño y fotografías muy explícitas adquiridas por el grupo SW, nos dispusimos a celebrarlo desnudos en una pequeña orgía familiar a la cual también asistieron Lidia y Sofía así cómo Karla y Frida aún ellas cuando no formaban parte de nuestro nucleó familiar pero que ya las habían considerado los tíos como parte de la familia… ¿O qué…?

    Las inquilinas y asistentes de nuestros tíos Lidia de 19 y Sofía de 21 dos muchachitas muy hermosas que como dije estudiaban arte en la academia de San Carlos, resulta que ambas como dije, eran pareja porque tenían una foto donde ambas estaban vestidas de novias y otras donde también con sus vestidos de novia se estaban besando en la boca aunque en realidad no estaban casadas y es que aún no existía eso en la Ciudad de México del matrimonio entre personas del mismo género. La tía nos había mostrado a mi hermano y a mí sus actas de nacimiento, la verdad dicho sea de paso, sentí que no tenía importancia en ese momento que nos enterara de ello y aunque también tenían ciertos rasgos que nos parecían familiares, al menos yo no le tomé mayor importancia y es que ellas llevaban apellidos distintos por lo que no podían ser familiares, sin embargo también la tía Luz Marina y el tío Carlos tenían apellidos distintos, esto yo misma lo vi cuando nos mostró ella sus actas de nacimiento que habían obtenido para poder casarse por la ley y en donde aparecían con distintos apellidos. Solo nosotros sabíamos que ellos en realidad llevaban los mismos apellidos de nuestra madre y que eran hermanos, pero resulta que después nos enteraríamos que existían otros documentos de nacimiento de los tíos y de nuestra madre que no nos habían mostrado. El tío Carlos resulta que tenía muchos contactos con personas importantes en el gobierno, para poder hacerse de otros documentos oficiales, de tal modo que no podía haber impedimento para que ellos pudieran casarse, cómo de hecho lo hicieron. ¡Vaya familia la nuestra! No podíamos negar que las delicias del incesto estaban bien marcadas en nuestros genes recorriendo todo nuestro torrente sanguíneo e impactando toda su esencia por nuestras venas, algo que confirmaríamos categóricamente una vez más al entrar en la recámara de los tíos.

    Cuando advertí que las ninfas, como les pusimos mi hermano y yo por lo hermosas que eran, Lidia y Sofía se nos habían adelantado a Francisco y a mí, no pude menos que sorprenderme nuevamente de la belleza de esas mujercitas desnudas en todo su esplendor. Estaban haciendo maquinita de tres con la tía Luz Marina y se veían francamente deliciosas. Cuando una de ellas le dijo “mamá” solo pudimos imaginar mi hermano Francisco y yo que estaban jugando al rol en el que ambas eran hijas de la pareja conformada por la tía LuzMa y el tío Carlos, algo que es muy común a veces entre parejas y nos pudimos menos que sonreír ante tal ocurrencia.

    Lidia estaba lamiendo con indudables ansias la vagina de Luz Marina, sus labios y su lengua lo denotaban por la forma de sorber y chupar su clítoris, estirándolo entre sus labios, a la vez que con su lengua acariciaba esos labios vaginales tan maravillosos e hinchados de placer. Luego de ello vimos que Lidia hacía la tijera cruzando sus piernas para montar su vagina pegándola con la de nuestra tía de tal modo que los labios de ambas vaginas se tocaban entre sí tratando de restregar sus clítoris en tanto Sofía se montaba sobre la boca de nuestra tía y se decían Sofía y Lidia, “hermana te amo” mientras se besaban entre ellas. Complementando ese cuadro maravilloso nuestro tío al que ambas le decían “papá” que besaba las nalgas de su supuesta “hija” y trataba de lamerle el ano, algo un poco complicado pero no imposible por la posición que había adoptado Lidia con la tía LuzMa.

    Fue en ese momento que pude darme cuenta de que también los pezones de ambas, lucían tan parecidos como los de la tía LuzMa. Algo que no había advertido en los cuadros y pinturas. Eso me produjo algo tan raro y una especie de presentimiento tal que me hizo temblar de pies a cabeza, provocando que mi vagina empezara a lubricar tan intensamente que no pude controlar una inminente especie de orgasmo que aparentemente no tenía razón de ser en ese momento, pues era tal la sensación tan poderosa que sentí cómo me empezaban a escurrir por las piernas mis propios jugos. ¡Qué orgasmo tan extraño!, jamás me había pasado algo igual.

    – Vengan mis queridos sobrinos, vengan para conocer uno más de los pequeño secretos que les teníamos guardado mi hermano Enrique y yo.

    – ¿A qué secretos te refieres, tía? ¿Y a qué te refieres con eso de Enrique, no es Carlos?

    – Bueno en sí su nombre es Carlos Enrique y eso es parte de algo que como familia nuestra deben ya saber, por encargo de la madre de ustedes así también mi nombre no es Luz Marina, que es el que le gustó ponerme a mi hermano, en el acta de nuestro matrimonio mi verdadero nombre es María Soledad así como el de su madre no es María del Pilar, sino María del Consuelo. Pero eso es tan solo una parte ya que Lidia y Sofía en realidad sí son nuestras hijas, producto de las relaciones incestuosas que hemos tenido siempre entre mi hermano Enrique y yo, de modo que ellas son sus primas. ¿No les parecen exquisitas y apetecibles nuestras hijas?

    – ¡No te lo puedo creer, tía!, pensé que estaban jugando a esos roles de hijas y padres ¿pero sí están bromeando, verdad?

    – De ningún modo, cómo pueden ver el incesto es algo que tenemos muy arraigado en nuestra familia y que viene de generación en generación hasta donde sabemos, es como una religión que guarda ciertos rituales previos al coito, cómo pueden observar y percibir, la recámara posee un suave olor a incienso y las velas que están encendidas y lo cuadros y vasos con agua tienen un significado antes de que podamos cohabitar en familia o incluso con otros miembros como es el caso de Frida y Karla que nos acompañan en muchas ocasiones.

    – ¡Hola primos!, qué gusto saber que papá y mamá también los tengan a ustedes –contestó Lidia con voz angelical, secundada por Sofía que intercambiaba lengua con nuestro tío. –ambas sonreían ante nuestra mirada atónita, me negaba a creer eso.

    – ¿Estás besando en la boca a tu papá? –respondí sorprendida ante lo que veía.

    – ¿Tú gustas, unirte a nuestro delicioso incesto familiar prima?

    – Una pequeña orgía incestuosa solo entre familia, ¿no crees prima? –intervino Lidia

    – Vengan con nosotros primos y no se hagan los remolones, ya supimos que estuvieron cogiendo con nuestros padres, además de completar el cuadro con Frida y con Karla. ¿A poco no son una delicia esas mujercitas?

    – Sí, vengan a unirse a nuestra sesión de incesto familiar, una especie de mini orgía incestuosa donde lo que se trata es de coger todos con todos sin distinción de padres, hermanos o hijos, como parte de este hermoso ritual del coito que practicamos para venerar a nuestros abuelos y a la familia.

    – ¿Han cogido con nuestra madre también?

    – ¡Uf!, no te imaginas como es de caliente nuestra tía Consuelo o Pilar como la conocen ustedes, de seguro que cuando la prueben, les va a encantar. No hay nada que se le pueda comparar a coger en familia.

    – Nuestras hijas son producto del amor que siempre nos hemos tenido su tío y yo y que la mamá de ustedes también conoce y ha compartido con nosotros éste ritual.

    Junto a una de las velas que estaban sobre un librero se encontraba un cuadro de una fotografía en blanco y negro donde estaban retratados todos desnudos. Los tíos posaban junto a otra mujer joven y con otra más la cual distinguí cómo nuestra madre, la otra mujer no supe de momento de quien se trataba, pero los cuatro eran más jóvenes y se encontraban al lado de dos mujeres más maduras, ambas preciosas, una de ellas lucía un pene bien erecto, lo cual supuse en ese momento que se trataba de algo artificial. En ese momento mi tía volteó para decirme algo que luego confirmaría mi error, pero que ya debíamos unirnos a la celebración.

    -Vengan primos, vengan para darnos de su lechita de mujer y de hombre -dijo Sofía en tanto me rodeaba entre sus brazos para besar mi boca y tomar el pene de Francisco entre sus nalgas a la vez que el tío Carlos besaba el culo de mi hermano.

    Trenzamos nuestras bocas sin siquiera saber a quién estábamos besando, lo mismo nos daba si eran nuestras primas o los tíos, salivábamos mucho y se nos escurría toda esa baba por nuestros cuerpos. Lidia empezó viniéndose llenando la boca de la tía de tal forma que se desparramaba todo su néctar y no pudiendo retenerlo nos lo pasaba de boca a boca. Al mismo tiempo que mi hermano se venía también en la boca de Lidia que intercambiaba el esperma conmigo y con su hermana Sofía, producto de tanta excitación al enterarse de que estaban cogiendo padres con hijas y eso era lo máximo del incesto.

    Nos la pasamos cogiendo sin parar y casi sin hablarnos, no hacía falta, solo queríamos desahogar todo nuestro amor en quienes formaban parte de nuestra familia.

    Por fin Mamá nos habla

    Al día siguiente, luego de despertarnos todos desparramados sobre la cama de los tíos, y sobre incluso la alfombra y uno de los sillones donde dormían nuestras primas aún abrazadas, haciendo honor al matrimonio que conformaban ya como hermanas y esposas una de la otra. Mi hermano Francisco me indicó que fuéramos a nuestra recámara para bañarnos y despejarnos de la noche tan intensa de sexo que jamás nos hubiéramos imaginado disfrutar de la manera en que lo hicimos. Todo era nuevo para nosotros. Después de salir del baño y besarnos intensamente, El teléfono sonó y corrí a contestar, iba desnuda a contestarlo, el aparato estaba sobre un pequeño librero que teníamos en nuestra recámara, era nuestra madre que quería saber cómo nos encontrábamos. Mi hermano como acostumbraba hacer, recargó su pene sobre mis nalgas para recorrerlas y meter sus dedos por dentro de mi culo, jalando una de las sillas para meter su miembro dentro de mi vagina, yo estando de frente a él con mis pechos recargados sobre el suyo, mientras yo hablaba con mamá.

    – Ya supondrán que estaré enterada de lo que me dijo mi hermana que iban a celebrar nuestros rituales de familia.

    – Así es mamá y mi hermano y yo estamos fascinados con todo esto.

    – Conocieron entonces también a sus primas.

    – Sí madre, las conocimos muy bien y de verdad que nos sorprendió conocer la verdad.

    – No sé que piensen ahora de todo esto.

    – Qué nos hiciste falta tú

    – ¿De verdad lo dices en serio? ¿Qué piensa tu hermano?

    – Te lo paso para que te salude –le pase la bocina mientras lo besaba en la boca e intercambiábamos lengua.

    – ¡Hola madre!, de verdad como dice mi hermana, nos haces falta, mucha falta…

    – ¡Hijo!… En verdad los quiero mucho a tu hermana y a ti y nada me haría más feliz…

    – Madre, quiero que también tú seas nuestra mujer, de mi hermana y mía… no te lo podía confesar antes, pero siempre he pensado en ti de otra manera… igual que mi hermana…

    – ¡Hijo!, por favor ahora no sigas porque no sé qué hacer con todo esto que siento ahora que me dices todo eso.

    – Te deseamos madre, no tardes mucho en venir con nosotros.

    – Yo también los deseo a los dos, hijo, a tu hermana y a ti, sobre todo ahora que ya saben más de mi familia, y más ahora que su padre se ha ido y me encuentro sola en esta casa.

    – Nos tardamos madre, todos nos tardamos

    – Pero ten por seguro que lo nuestro será algo muy especial.

    – Me gustaría empezar junto con Ana Luisa por darte un buen masaje, madre

    – No sigas, por favor, mejor espera a que llegué con ustedes.

    – ¿Cuándo?

    – Un poco tarde, hijo, tengo un compromiso, pero espero terminar pronto. Pero te prometo que estaré pensando en ustedes.

    Luego de terminar de hablar con nuestra madre mi hermano y yo estábamos cogiendo de lo más delicioso, pues me había calentado mucho la plática con mamá igual que a mi hermano. Estábamos casi por terminar, cuando apareció Frida detrás de nosotros, ya ni siquiera teníamos por qué cerrar la puerta.

    – Dice su tía que ya vengan a la mesa, está listo el desayuno

    – Ven Frida, ven con mi hermana y conmigo y desvístete que quiero coger contigo mientras tú chupas la vagina de mi hermana y la haces venirse sobre tu boca.

    – Encantada, sus deseos de su hermana y los suyos son órdenes para mí.

    No tuvo necesidad de quitar mucha ropa, pues solo llevaba puesto un delantal con peto y por debajo nada, pues iba totalmente desnuda, al quitárselo rebotaron sus preciosos pechos y el pelambre de su vulva se apreciaba en todo su delicioso esplendor. La acomodó sobre la cama, Yo monté mi vagina sobre la cara de Frida, la que comenzó a chuparme y a sorber mi clítoris con gran destreza y entusiasmo, en tanto Francisco penetraba mi vagina.

    – ¡Qué rico me hace sentir! –le dijo Frida a Francisco

    – ¡Estás bien mojada, encanto! –dijo mi hermano

    – Luego le digo a mi hermana que le mamemos la verga entre su hermana y la mía con una paleta de dulce para que vea lo que es salivar en serio.

    – ¡Me encanta la idea! –le dije

    Mi hermano y yo no perdíamos de vista nuestras miradas, pues mientras él le metía la verga a Frida, yo sentía como si en realidad me la estuviera metiendo a mí, me encantaba esa forma de juego que habíamos adoptado.

    – ¿Le gusta como le chupo la vagina señorita Ana Luisa?

    – ¿Así es como se la chupas a tu hermana, también? –repregunté

    – Me encanta la vulva de mi hermana cuando se quita los calzones para que se la chupe

    – ¿Y te gusta la verga de mi hermano?

    – ¡Me encanta igual que la de su tío!

    – ¿Y qué pensaste cuando mi hermano le mamó la verga a nuestro tío?

    – ¡Me encantó verlos!, sobre todo cuando usted probó el esperma de su hermano y el de su tío combinados dentro de la boca tan sensual que tiene, señorita y luego se lo pasó a tu tía pero era tanto el que se le escurría por la boca y los pechos de la señora que tuvimos que limpiarlo entre mi hermana y yo con nuestras lenguas.

    ¡Qué maravilloso era estar cogiendo así mientras más nos calentaba nuestra propia plática, eso hacía que el morbo entre nosotros se hiciera más intenso y sí, por qué no decirlo, también tenía algo de romántico con la música instrumental que yo misma había puesto y que nos hacía movernos siguiendo el compás de la misma. No cabía la menor duda de que mi hermano y yo estábamos perdidamente enamorados uno del otro. Yo le guiñaba un ojo como aprobación y él me sonreía mostrándome su lengua como si quisiera insertarla dentro de mi boca, pero el momento de nuestro beso lleno del más ardiente incesto no se hizo esperar. Nuestras bocas se unieron en tanto él y yo uníamos nuestros orgasmos junto con el de Frida, casi al mismo tiempo, hasta parecíamos habernos cronometrado pues el esperma de mi hermano inundaba la vagina de Frida, al tiempo que ella llegaba mojando la verga de Francisco y yo eyaculaba todo mi néctar sobre la boca de ella que se atragantaba, escupiendo gran parte que se deslizaba por su cuello y que al momento de incorporarse se corrió por entre sus pechos. Fue algo grandioso.

    Continuara…

  • El jefe de su marido (quinto capitulo)

    El jefe de su marido (quinto capitulo)

    Cuando Mateo llegó a casa venía contento. Ella miró el reloj de la pared de la cocina y comprobó que era un poco más temprano de la hora habitual de llegada de su marido.

    – Hola cariño, hoy saliste antes?

    – Si cielo. – el abrazó desde atrás dándole un beso en el cuello – El señor Gómez hoy estaba de buen humor y no parecía el mismo. Es sorprendente los cambios de humor que tiene de unos días para otros.

    – Bueno mejor así cariño – Silvia sabía que seguramente ella era el motivo de ese buen humor de aquel viejo – Estaba preparando la cena.

    – Huele muy bien cariño.- Mateo separo las manos de la cintura de su mujer y fue hacia la puerta – Nuestra princesa ya duerme?

    – Si cariño, le di el biberón y ya la metí en la cuna.

    – Voy a mirarla un rato, vengo ahora.

    Silvia se sintió culpable de cómo estaba actuando. Amaba a su marido y sabía que era algo recíproco. Mateo era un maravilloso padre, esposo y persona. Intentó rebajar su sentido de culpa pensando que todo lo que había hecho era por él, por su bebé, por mantener aquella familia a pesar de los problemas económicos. No era culpable de eso pero si lo era por estar sintiendo esas cosas. Que se dejara humillar por ese odioso hombre, era una circunstancia a la que se había visto arrastrada por culpa de sus malditas deudas pero no tenía porque sentir aquel placer inexplicable cada vez que sentía aquella mano intrusa manosearle el coño. De eso sí que se sentía culpable y le avergonzaba recordar como el jefe de su marido le había hecho eyacular. Recordó la sensación de alivio cuando se fue de casa de Cristina al saber que aquella mujer también la había hecho eyacular, se odiaría a sí misma si eso solo fuera capaz de conseguirlo con ese hombre.

    Pensar en aquella mujer también le hizo sentir culpable pues con ella había estado voluntariamente. Al ir a su casa en ningún momento había pensado en la posibilidad de que algo así pudiera terminar pasando, pero aquella mujer tenía el don de hacerla sentir cómoda y hacerla sentir mimada con solo su manera de hablarle y mirarla. A su mente acudió la imagen de Cristina desnuda y aquel impulso irrefrenable que le llevó a quitarse la toalla para ofrecerle la vista de su cuerpo desnudo y ese mismo impulso cuando casi corriendo fue a su lado para abrazarla y sentir sus pechos pegados a los de esa mujer. Se excitó al recordar sus pezones unidos como si se besaran entre ellos.

    Su mente no estaba allí, en casa con su marido, cuando estaban viendo aquella película después de cenar. Su mente estaba en el piso de aquel maldito hombre y por momentos viajaba al piso de Cristina. Cuando se abrazó a su marido y acarició su pierna, su mente estaba en una cama que no era la suya. Acarició la pierna de Mateo, deseaba hacer una cosa.

    -Vamos para cama cariño – su marido se excitó al sentir las caricias de su mujer y deseaba hacer el amor con ella.

    – No cielo, quedémonos aquí en el sofá.

    – Quieres hacer el amor aquí en el salón?

    – Quiero hacer otra cosa – Silvia se arrodilló en el suelo entre las piernas de su esposo y le bajó el pijama

    Hacerle sexo oral a su marido siempre le había gustado pero no era algo que la volviera loca y normalmente era algo que lo hacía cuando él se lo pedía. Mateo se sorprendió y le encantó la idea de que su mujer quisiera hacerle una mamada sin él decírselo. Enseguida tuvo la polla totalmente erecta con las caricias de Silvia.

    Cuando agarró el sexo de su esposo comprobó que sus dedos podían rodearla totalmente. Miraba el miembro de Mateo y no pudo evitar compararlo con la polla que esa misma mano había masturbado por la mañana. Siempre había pensado que la polla de su marido era preciosa pero en esos momentos deseo tener en la mano no una polla preciosa sino una polla que sus dedos no pudieran rodearla por completo, una polla más oscura y con venas mucho más en relieve. Las de su marido eran como pequeños montes y las de ese odioso señor eran como montañas.

    -Te quiero cariño – las palabras de Mateo rompían el silencio.

    Ella se sintió culpable y avergonzada de desear que esa voz que rompía el silencio fuera la voz grave que tanto le imponía y no deseaba escuchar un te quiero sino un, si quieres eyacular yo también eyacularé en tu boca.

    – Chsss….. No digas nada por favor. – Silvia solo pudo decir eso antes de cerrar los ojos.

    Cerró los ojos y se metió la polla de su marido en la boca directamente. Abrió mucho los labios y se dio cuenta que no era necesario. Inconscientemente su boca deseaba sentirse totalmente llena como lo había estado esa mañana. Y su cavidad bucal se sintió defraudada, su lengua se negaba a repasar con deseo aquel glande que no era tan oscuro ni gordo y lo hacía a desgana, su mente se sintió vacía de estímulos. Silvia llevó su mano entre sus piernas y sintió su coño apenas húmedo, deseaba haberlo sentido mojado, incluso goteando en el suelo como aquella mañana goteaba sobre la colcha de ese viejo.

    Su marido no se merecía aquella triste y frustrada mamada y Silvia dejó que su mente volara sin ponerle freno como hasta ese momento y su mente voló. Y Silvia rememoró cada segundo de esa mañana y sintió que estaba entre las piernas del señor Gómez, con los ojos cerrados recordó sus labios totalmente abiertos por la presión de aquel gordo glande que se adueñaba de su boca, recordó el sabor de aquella polla que tanto le había gustado. Buscó con sus dedos entre las piernas y esta vez si que tenía el coño empapado. Y chupó con ansia pensando que eran los dedos magistrales del ser que le repugnaba pero que sabía hacerla eyacular. Se imaginó la boca del señor Gómez entre sus piernas, sus labios abiertos esperando que derramara a chorros su placer en su garganta. Y Mateo empezó a temblar, pero para Silvia en aquellos momentos no era su esposo el que estaba allí sino su jefe. Y Silvia sintió que se corrían juntos y dejó que Mateo eyaculara en su boca por primera vez. Pero no era el señor Gómez ni ella había eyaculado en la boca de ese hombre. Se levanto deprisa y fue al baño y escupió el semen de su marido.

    Al salir del baño fue a la habitación y cogió su móvil. Buscó en los contactos al señor Gómez y le escribió un mensaje

    Silvia : “ Hola, está despierto?

    Señor Gómez : “Me estaba quedando dormido. Todo bien? “

    Silvia : “Mañana quiere que vaya a su casa? “

    Señor Gómez : “ Mañana es sábado. Estará tu marido en casa “

    Silvia : “Lo se. Podría ir un rato “

    Señor Gómez : “ Yo claro que quiero, pero la pregunta es… tu quieres? “- ante la tardanza en responder volvió a recibir otro mensaje.

    “ Veo que tardas mucho en contestar, mejor no vengas “

    Silvia : “ Si “

    Señor Gómez : “ Si, que? “

    Silvia : “ SI que quiero ir “

    Señor Gómez : “ Así me gusta más. Supongo que necesitas correrte de nuevo como una cerda. Verdad?

    Silvia : “ No diga eso por favor “

    Señor Gómez : “ Déjate de remilgos Silvia. Aún tengo el maravilloso sabor de tu corrida en mi garganta. Te correrás en mi boca como hoy? “

    Silvia : “ Si quiere si “

    Señor Gómez : “Sabes que me correré en tu boca a cambio. Verdad? “

    Silvia : “ Lo sé “

    Señor Gómez : “ Entonces ven a mi casa a las once “

    Silvia : “Vale, ahí estaré “

    Cuando Silvia salió del baño vio a su esposo dormido sobre la cama. Se acostó a su lado y se durmió pensando que al día siguiente aún siendo sábado, podría ir a la casa de aquel hombre.

    Durmió intranquila despertándose varias veces durante la noche. Se levantó más temprano de lo habitual para ser sábado y estaba en la cocina cuando llegó Mateo.

    -Te has levantado temprano cariño – se acercó a su mujer y apoyando sus manos en las caderas de ella, le besó en el cuello. – Que tal has descansado?

    – Bien cielo, dormí muy bien – Tuvo que mentirle para evitar preguntas cuya respuesta sincera no le iba a gustar. – Me levanté temprano porque tengo que ir a hacer unos recados. Te quedas tú con la niña? Así terminaré antes.

    – Claro cariño, tengo ganas de estar con la niña, siempre que llego de trabajar ya está dormida.

    – Eres un padrazo cielo – Ella le besó los labios sintiéndose culpable por el motivo por el que se iba a ausentar – Vendré pronto. Quieres que comamos fuera hoy?

    – Mejor comemos en casa. Así no gastamos tanto.

    – Vale, comeremos en casa entonces. Voy a darme una ducha.

    Mateo se acercó a ella con actitud cariñosa y se besaron.

    -Sabes? – Mateo acercó su boca al oído para hacerle una confidencia – Anoche me encantó lo que me hiciste.

    – Te gustó? – Silvia se sintió fatal recordando que todo el placer que le había hecho sentir a su marido había sido gracias a que estaba pensando en el sexo de otro hombre, y que ese hombre era la persona que tanto su marido como ella odiaban. – Me alegra que te haya gustado cielo. – Aquella situación la hacía sentir incómoda – Me voy a duchar o se me hará muy tarde.

    Se duchó y arregló de prisa. Se puso un vestido hasta la rodilla y con muy poco escote. Eligió una de las bragas que había comprado en la boutique de Cristina. Cuando se las estaba poniendo se preguntaba si esas bragas le gustarían al señor Gómez y deseó que así fuera pues era gracias a su dinero con el que las había comprado. Se avergonzó de saber que estaba arreglándose para un hombre que no era su esposo y lo peor de todo era que sentía que deseaba ser de nuevo acariciada por ese viejo.

    Se despidió de su marido y de la niña y se fue a coger el coche. Mientras conducía pensaba en el señor Gómez y en que la noche anterior le había reconocido a ese odioso señor que deseaba ir a su casa. Se ruborizó con aquellos pensamientos. Aparcó y se fue directa hacia el portal. Llamó como siempre y el le mandó subir. Aquel ritual le hacía sentir excitada, nerviosa..

    Él señor Gómez la esperaba en el salón en pijama. Silvia cuando estaba frente a él se sentía intimidada y sentía sus piernas temblar.

    -Buenos días Silvia.

    – Buenos días señor Gómez – Ella siempre se quedaba de pie esperando que ese hombre le dijera lo que tenía que hacer.

    – A que esperas? – su voz rompió el silencio – ya sabes lo que tienes que hacer.

    Las manos de ella fueron al borde de su vestido y lo subió despacio hasta la cintura descubriendo sus bragas nuevas compradas expresamente para ese hombre. Este se quedó mirando su ropa interior.

    -Las compraste con el dinero que te di? – ella afirmó con la cabeza.

    – Espero que le gusten.

    – Son preciosa Silvia. Quítate el vestido! – Ella obedeció sus palabras y se quitó el vestido muy nerviosa. Aquel viejo la miraba de arriba a abajo. – Quítate el sujetador. Nunca vi tus tetas.

    Se quitó el sujetador y por primera vez estaba mostrando sus tetas a aquel hombre. La situación, el sentirse observada, los recuerdos, todas esas cosas hacían que sus pezones estuvieran más oscurecidos, duros.

    -Cuéntame…. Por qué me escribiste anoche tan tarde?

    – No lo se – rogaba que ese señor no le siguiera preguntando esas cosas.

    – Si que lo sabes y quiero que seas valiente para decírmelo.

    – Es que no puedo, no soy capaz.

    – Está bien, vístete y vete por donde viniste.

    – No por favor.

    – Pues si quieres quedarte ya sabes. Cuéntame por que me escribiste anoche.

    – Es que acababa de estar con mi marido y…. – odiaba que ese hombre la hiciera decir esas cosas.

    – Y?

    – Me acordé de lo de ayer por la mañana.

    – Quieres decir que acababas de estar con tu marido y te acordaste de mi?

    – Si. – Ella no quería reconocerle a ese viejo que había pensado en él. – En realidad nunca pienso en usted.

    – Y que piensas?

    – En lo que siento cuando me acaricia – Silvia agachó la mirada por su pudor – y en…. – era incapaz de decir el motivo de su admiración.

    – Dilo!! – el tono de la voz de ese señor le exigía que lo dijera.

    – Su sexo…

    – Mira Silvia, no soy tonto y se perfectamente que mi polla te ha gustado mucho y hasta tu misma me lo has dicho. Me escribiste por que deseabas volver a acariciar mi polla?

    – Si – de nuevo aquel viejo la estaba humillando – Fue por eso.

    – Eres una cerda, perdona que te lo diga. Has dejado en casa a tu familia para venir aquí para tocar mi polla. Es así?

    – No me llame eso por favor. – le rogaba que no la humillara de esa manera.

    – Te llamo así porque es lo que eres. – diciendo eso se bajó el pijama dejando a la vista de ella aquel sexo que tanto la impactaba. – Tanto te gusta mi polla?

    – Si – la visión de aquel imponente miembro la hacía temblar y no podía apartar la mirada de ella.

    – Deseas tocarla?

    – Si.

    – Acércate. – ella se acercó al sofá donde ese hombre estaba sentado. – Quiero que te arrodilles y me acaricies la polla. Venga que no tengo todo el día para perderlo con una cerda como tu.

    – No soy ninguna cerda. – Silvia diciendo esto se arrodilló entre las piernas de aquel hombre que tanto le repugnaba. No podía dejar de mirar aquel sexo que tanto la atraía. Acercó su mano y la agarró y enseguida aquel miembro tan imponente estuvo totalmente duro.

    – Aunque te cueste reconocerlo si lo eres. – Ese viejo suspiró al sentir como esa mujer agarraba su polla y se lo empezaba a acariciar. – Joder me gusta tenerla en tu mano.

    El silencio solo era roto por los suspiros de ese señor y los suyos propios cuando ella comenzó a acariciar aquel sexo. Ella lo acariciaba sin apartar la vista de entre las piernas de él. Pasó su mano por toda su longitud, lo agarraba y una intensa sensación de morbo se apoderaba de su cuerpo al intentar cerrar los dedos sobre su pene y darse cuenta que no lograba rodearla por completo. Él la dejaba hacer y se ponía cachondo de ver como aquella mujer, esposa de uno de sus empleados, no apartaba la vista de su polla.

    – Que piensas al verla?

    – No me haga esto por favor. – Odiaba las preguntas de ese hombre para humillarla.

    – Quiero saber que piensas Silvia

    – Pienso que es muy gruesa

    – Te gusta mi polla , verdad?

    – Por favor…

    – Dilo!!!

    – Si, si. Me gusta su polla. – Se sentía derrotada, humillada, pero de nada servía luchar contra lo que sentía.

    Sin ella esperarlo ese señor apartó su mano y se levantó dirigiéndose hacia su habitación. Desde la puerta siguió hablando.

    -A veces pienso que pierdo el tiempo contigo. Voy a darme una ducha y quiero que pienses un rato si estás dispuesta a aceptar que eres una cerda conmigo., de lo contrario no me interesa esto. En la mesilla hay un sobre con dos mil euros, si no eres capaz de aceptar tu condición coge ese sobre y vete. Si por el contrario dejas de mentirte a ti misma y lo aceptas , no cojas el sobre. – al terminar de decir eso el señor Gómez desapareció por la puerta.

    Ella se quedó de rodillas viendo desaparecer a ese hombre. Escuchó el sonido del agua de la ducha en el baño. Estuvo un rato pensando y se levantó para ir a la habitación de ese hombre. Al entrar se acercó a la mesita de noche y abriendo el cajón vio el sobre que él le había dicho y lo cogió. Vio la cama donde había sucedido todo el día anterior y recordó lo que había sentido. Se sintió una mala esposa cuando volvió a meter el sobre en el cajón y mirando hacia el cuarto de baño se quitó las bragas.

    Al entrar en el cuarto de baño vio la mampara cerrada y la silueta de ese hombre tras ella. Se acercó y la abrió y observó al señor Gómez enjabonándose el cuerpo. Él la miró de arriba abajo observando la desnudez de esa mujer y Silvia entró con él.

    No se dijeron nada, sobraban las palabras. Cogiendo el bote de gel vertió sobre sus manos liquido y comenzó a enjabonar el cuerpo de él. Las pasó por su pecho poblado de abundantes vellos, pegando su cuerpo al de ese señor pasó las manos por debajo de sus brazos para enjabonarle primero la espalda y a continuación las nalgas. Silvia gimió al sentir la erección de ese señor presionar sobre su estómago. Se arrodilló y le enjabonó las piernas, la polla, sus imponentes testículos. No podía apartar la vista de aquel miembro fálico estudiándolo con detenimiento, deseaba retener en su memoria cada hinchada vena que lo adornaba. Agarrando la alcachofa de la ducha dirigió el chorro del agua a las piernas y le sacó todo el jabón. Retiró con cuidado cada gota de jabón del pene y se quedó absorta mirando como brillaba. En un gesto de total entrega a esa polla, abrazó las piernas de ese señor y apoyó su cara en ella. Sintió el calor que le transmitía en su cara y gimió cuando ese pene hinchado rozó su nariz e inconscientemente lo olió.

    El señor Gómez permanecía quieto disfrutando de las atenciones que esa hermosa joven le brindaba a su polla. Durante toda su vida, las mujeres con las que había estado, le habían hecho saber que tenia una polla que impactaba mucho, pero con Silvia era diferente, sentía que esa mujer admiraba su polla, que esa joven la miraba con una adoración que lo ponía cachondo. Cuando minutos antes le había dicho lo del sobre con el dinero, por unos instantes temió que se fuera y lo dejara con las ganas, pero tenia que arriesgar y al verla abrir la mampara desnuda supo que había ganado. Él deseaba que esa mujer se entregara a él y no solo por el dinero. Llegó a sentir hasta cierto sentimiento de ternura hacia ella porque con su experiencia a lo largo de los años sabia que esa mujer y a pesar de luchar contra ello se excitaba cuando era humillada por él. Acarició su cabello cuando sintió que le estaba oliendo la polla.

    -Te gusta mi polla? – decidió dar un paso mas y comprobar hasta donde seria capaz de llegar esa mujer.

    – Si, me gusta.

    – Mucho?

    – Me gusta mucho – no dejaba de mirarla y sus labios la besaron.

    – Entonces eres capaz de ser sincera contigo mismo y aceptar lo que te dije?

    – Si, lo acepto.

    – Ya te dije que eres una cerda pero debes aceptarlo o no me sirves. El dinero lo tendrás igual.

    – Señor Gómez, lo acepto. He venido aquí a la ducha con usted por eso.

    – Has venido por que eres una cerda. Verdad?

    – Si, lo soy.

    – Que eres?

    – Soy una cerda.- aquella aceptación la hacia sentirse avergonzada, humillada y lo sorprendente es que sentía que daba gracias porque estuviera el agua abierta y ese señor no pudiera ver que su coño estaba goteando sobre el plato de ducha.

    La lengua de ella asomó tímidamente entre sus labios y lamió la polla de ese hombre. Acarició con ella el gordo glande oscuro. Solo deseaba volver a sentir su boca totalmente llena de aquella carne varonil abriéndola se lo metió en la boca. Él se apartó privándola de ese placer.

    -Te he dado permiso para chupármela?

    – Por favor.- ella lo miró suplicante – Déjeme chupársela.

    – Ponte de pie – Silvia se puso de pie mirándolo avergonzada por todo lo que estaba haciendo y diciendo – Hay muchas mujeres que desean chupar mi polla y solo se la doy a quien se lo gana.

    – Haré lo que me pida. No se la dé a nadie mas.

    – Quieres mi polla solo para ti?

    – Si, solo para mi.

    – Tendrás que merecerlo. Y tu serás solo para mi? – una mano de ese hombre le agarró una teta y se la empezó a manosear arrancando un suspiro de ella.

    – Pero yo estoy casada y no podría prometerle eso.

    – Tienes razón, estás casada. – Soltó su pecho enfadado – Creo que deberías irte con tu querido esposo y con tu hija.

    – No por favor – desesperada le agarró la mano y se la volvió a poner sobre su pecho – Pero le prometo que mi boca solo será para su polla.

    – Solo me la chuparás a mi?

    – Si, solo a usted.

    – Está bien, confío en ti. No me defraudes

    – No le defraudaré, se lo prometo.

    Aquel señor comenzó a recorrer su cuerpo con sus manos y cuando una de sus manos agarró su coño Silvia comenzó a temblar abrazándose a él desesperada. Aquel viejo tenia la virtud de volverla loca con la manera de tocarla y enseguida sintió como estaba apunto de correrse. El detuvo sus caricias y ella se desesperó.

    -No por favor, no pare.

    – Deseas correrte como una cerda?

    – Si por favor, deseo correrme así.

    – Así como?

    – Como una cerda.

    Y ese señor la hizo correrse como una cerda. La hizo eyacular salpicando con aquellos chorros de placer los pies de ambos. Ella temblaba abrazada a él y por primera vez besó las mejillas de ese señor y sintió que le gustaba besar su canosa barba.

    Salió de la ducha y comenzó a secarse mientras ella bajo el agua lo observaba interrogante sin saber que hacer, vio como él se secaba las piernas y su sexo todavía totalmente hinchado.

    -Puedo hacerlo? – ella necesitaba hacer lo que deseaba desde la noche anterior cuando le envió el mensaje después de estar con su esposo.

    – Que quieres hacer? – sabia perfectamente a lo que se refería ella pero le gustaba escuchárselo decir – No soy adivino.

    – Puedo chupársela?

    – Eso tendrás que ganártelo Silvia – dejó la toalla en el suelo y se fue del cuarto del baño.

    Silvia salió de la ducha y secó su cuerpo mojado deprisa. Al llegar a la habitación vio al señor Gómez con el teléfono en la mano, tumbado sobre la cama.

    -Hola Mateo, perdona que te moleste siendo sábado…

    Saber que ese hombre acababa de llamar a su marido le hizo sentir rabia, odiaba a ese viejo, pero sabia que por mas que luchara contra ello, lo que sentía se difuminaba al ver su polla excitada.

    -….. Ah estás solo en casa con tu hija. Pensé que estarías con tu mujer – seguía hablando con su marido mientras ella se acercó a la cama y poniéndose entre las piernas volvió a agarrar aquel pene imponente y lo comenzó a acariciar con adoración. – No te preocupes, luego hablamos y ya vemos si vas por la oficina esta tarde o mañana. Tampoco quiero que dejes a tu mujer sola. Llámame después y vemos como hacemos.

    – Era tu marido

    – Eres un cabrón – ella estaba enfadada pero no podía dejar de acariciar lo que tanto le gustaba.

    – Te dije que si quieres chuparla debes ganártelo. Y por ahora lo estás haciendo bien. Sigues queriendo ser merecedora de ese premio?

    – Si.

    – Pues demuéstramelo. – apoyó su cabeza en la almohada y observó lo que ella hacía.

    Silvia acarició cada milímetro del tronco de aquella polla, la agarraba con deseo y la movía de arriba abajo. Acercó su cara y se acarició las mejillas con ella, se acarició los labios. La olió, la besó, acaricio cada protuberante vena con su lengua.

    -Me gusta su polla señor Gómez – la voz tímida de ella rompió el silencio, deseaba ganarse el premio de que ese hombre le permitiera chupársela – Es gruesa y desde que la vi me impactó mucho. – mientras hablaba no dejaba ni un solo instante de besarla y acariciarla – Ayer se la chupé a mi marido pero pensaba en la suya y me gusta mucho mas ésta. – los labios entreabiertos de Silvia besaban con verdadero deseo el glande gordo y aquella polla palpitaba.

    – Tanto deseas tener mi polla en tu boca?

    – Si señor Gómez, deseo tenerla en mi boca. Me deja meterla?

    – Te lo has ganado Silvia.

    Al escuchar el permiso de ese señor, Silvia gimió y se la metió en la boca. Aquel hombre se estremeció de sentir la avidez con que esa mujer se tragaba su miembro totalmente excitado. Se la chupaba con ansia, saboreaba su sexo como si fuera el mejor de los manjares siendo engullido por una persona hambrienta. Sus piernas comenzaron a temblar al sentir su semen pugnando por derramarse en la sedienta boca de su semen de aquella mujer. Ella al sentir la cercana explosión de placer de aquel viejo no disminuyó los movimientos sino que excitada los aumentó. El semen brotó de su polla con varios chorros que inundaron su garganta, su lengua y ella gemía feliz de sentir de nuevo aquel sabor intimo que tanto le gustaba.

    Al contrario que la noche anterior que había escupido el semen de su marido cuando se corrió en su boca, esta vez se tragó el del señor Gómez y buscó con su lengua restos en su glande para seguir saboreando. Se quedó con la cabeza apoyada en el muslo de él intentando encontrar una explicación a lo que le pasaba con ese viejo sin encontrarla.

    La mano de ese señor acarició su pelo y Silvia se estremeció. Cada roce de aquella mano hacia que su sexo se mojara. Él poco a poco la fue subiendo hacia su pecho y la abrazó. Su experiencia le hacia saber que esa mujer estaba muy excitada.

    Silvia sintió que aquella maldita mano le estaba acariciando la espalda bajando hasta sus nalgas. Cuando sintió sus nalgas acariciadas por ese hombre comenzó a llorar sobre el pecho de éste. Lloraba de rabia, de impotencia por no poder dominar su cuerpo ante aquellas caricias. Lloraba porque sentía que ojala su marido le hiciera sentir un mínimo de algo parecido a aquello. Lloraba de humillación al sentir que estaba abriendo sus piernas rogándole sin palabras a aquel viejo que la tocara de nuevo.

    Se levantó exhausta, temblorosa. Como prueba irrefutable de su placer, la cama totalmente mojada que cada vez que la veía se sentía abochornada. Esta vez habían sido tres orgasmos que le había hecho alcanzar ese señor. Había eyaculado sobre la pierna de él y en su boca dos veces. Se vistió en silencio asustada por tanto placer.

    -Coge el sobre del cajón Silvia.

    – Pero – ella iba a protestar – Eso es mucho dinero señor Gómez.

    – El placer que me has dado no tiene precio Silvia, como tampoco tiene precio que hayas estado este tiempo sin la compañía de tu marido y de tu hija.

    – Me da tanto dinero aunque le odie?

    – Silvia no me odias a mi. Odias el placer que sientes conmigo porque creo que nunca lo habías sentido. Y odias que todo esto haya sucedido por culpa del dinero.

    – Gracias – Silvia guardó el sobre en su bolso – Quizás tenga usted razón y odie lo que me hace sentir.

    Sin pensarlo se acercó a la cama y se tumbó a su lado y lo abrazó.

    -Dime una cosa… si mañana tus problemas económicos se solucionaran, volverías a venir a esta casa?

    – No lo sé señor Gómez – inconscientemente miró entre las piernas de ese señor y se ruborizó de pensar que quizás si volvería de todas formas.

    – Ahora debes irte. Tu marido y tu niña te esperan.

    – Si, debo irme. – antes de levantarse de la cama volvió a besarlo en la cara.

    – Silvia….-ya iba a salir de la habitación cuando la llamó.

    – Que?

    – Quieres que tu marido trabaje esta tarde o mañana?

    – Me gustaría poder estar los tres juntos el fin de semana.

    – Está bien. Cuando tu marido me llame le diré que ese papeleo puede esperar hasta el lunes.

    – Gracias señor Gómez.

    – Pasar un buen fin de semana. Cierra la puerta al salir por favor.

  • La encendida de Alejandría

    La encendida de Alejandría

    Era viernes por la noche, estaba con exámenes de universidad y por el momento solo me dedicaba a estudiar como una nerd con anteojos.  El miércoles que venia tenia un nuevo parcial así que como de costumbre, el sábado tenia que ir a estudiar y prepararme en la biblioteca de la facultad porque en casa con mis padres se vuelve algo estresante.

    Llego por la mañana a primera hora, tranquilidad puedo sentir al disfrutar del silencio, mi carrera sobre Electrónica.

    No se para que me metí en esta carrera, solo para no tener demasiadas compañeras mujeres, pero me cabe por el momento. A medida que pasa el día voy usando las computadoras para investigar, todo fue tranquilo y al llegar la tarde, había menos gente porque ya saben, es sábado, aunque yo no iba a salir este fin de semana, ni la próxima, ni en meses porque mi vida es estudiar y trabajar mientras pueda.

    Pero también me sentía con mucha incertidumbre porque no avanzaba con mi comprensión de los temas, llevo varias veces recursando materias importantes como Informática I y no puedo. Desgastada, voy a una computadora a meterme en mi cuenta de Gmail pero cuando voy, aparece la cuenta de otra, algo habitual por eso de ser algo publico y me aparece una ventana de chat con alguien diciendo:

    -Hola mi vida.

    -Se olvido de cerrar su cuenta tu chica -Le respondo.

    -Sos de la facultad también?

    -Si y vos también?

    -Si claro, escúchame pásame tu email por si tenemos dudas con las materias.

    Al principio estaba en plan «ni loca, de que va?» pero dije, si ni me conoce en persona, puedo mantenerme anónima:

    -Mi email es [email protected]

    -Buenísimo!!!, cualquier duda nos consultamos.

    Cerré la cuenta de su pareja y abro la mía para revisar antes de irme a casa y aparece este tal Alan en el chat y me pregunta:

    -Por que respondiste?

    -Perdón, es una manía que tengo.

    -Muy atrevida no te parece?

    -Jiji un poquito.

    -Te va bien con los estudios?

    -La verdad no, estoy algo recursiva.

    -Mmmm muy estresante, talvez podrías pagarle a un profesor particular para avanzar.

    -No tengo dinero, estas para juzgarme o para ayudarme? -Le respondo desconcertada.

    -No para nada querida, perdón era solo una bromita. Es que mi novia no es muy entretenida. El lunes nos hablamos por si necesitamos ayuda.

    Nos saludamos y me voy a casa ya a ultima hora. Estaba cansada y era sábado, que mas podía esperar.

    Me quede como algo curiosa con el anonimato que llevábamos ambos, era como si sintiera una libertad que no había experimentado hace años. Cuando me fui a duchar, me agarre la punta de los pezones mientras el agua caía sobre mi chuchi pero en esta sí que mi mente pensaba en Alan, no sabia quien era pero mejor así, podía fantasear lo que mas placer me daba.

    Cuando fui a mi habitación a dormir, en la noche, abrí mi armario y tenia un uniforme con pollera de la secundaria. Me la puse solo para ver si aun me quedaba y dije:

    -Dios, estoy como una adolescente de 13.

    Me tiro a la cama boca abajo y vuelvo con el acto, me lamentaba de como podía estar tantas veces jugando sola con mi clitoris, quería creer que lo compartía con alguien, con Alan y me resultaba angustiante.

    El domingo estaba medio como si estuviera sintonizando un canal con solo ruido y mi cepillo de dientes como un dildo, un tanto incomodo no les parece?

    Me duermo con solo una musculosa y me despierto abruptamente a las 7AM, como si fuera un cuarte general y sin problemas voy de vuelta a la biblioteca a primera hora.

    Dejo mis cosas sobre la mesa y me doy cuenta de que debía entregar el TP de Informática I. Resignada, voy a revisar mi correo de Gmail ya que carezco de internet en mi casa. Aparece Alan conectado lo que me pone mas nerviosa porque a lo mejor el podía ser mi salvación.

    Le envió mensaje de niña buena:

    -Hola, no me podrías ayudar con el TP de Informática?

    -Hola, primero quiero un poquito de atención pero no te preocupes aquí te lo mando.

    Abro el archivo adjunto y estaba la mitad de los ejercicios resuelto.

    -Ay falta la mitad.

    -Si me envías un corazón te doy todo el TP.

    -A que te refieres Alan?

    -Mándame una foto de tu pecho, mira yo te voy a mostrar el mío.

    Me llega una foto de un pecho de gimnasio, dios que me calienta tanto y recordando mis lamentaciones de ayer decidí darle lo que él buscaba. Le doy una foto del Facebook pero le saque mi rostro.

    -(:

    Consigo un TP gratis y solo tuve que mandarle una fotito mía, los muchachitos a veces son sencillos, o eso me creí. El tema es que al entregar el TP, pasaban los meses y no entendía lo que entregaba, no sabia si pedía a Alan por vergüenza o porque me ponía los senos duritos.

    Ya a mitad de año comenzábamos con webcam, traía la de mi casa y la conectaba aquí en la biblioteca, si alguien supiera lo que hacia iba a obtener una paliza monumental de la facultad, aunque que mas da? estaba experimentando lo que me faltaba desde hace años, con el anonimato de mi rostro y el de Alan.

    Por la mañana me saluda por chat mientras mi webcam apuntaba a mis senos.

    -Buenos días mi vida, necesitas ayuda con algo?

    -Hola amor, no me darías el TP VI?

    -Te viniste en pollera como te pedí?

    -Si

    -Aquí te mando un happy morning.

    Abro la imagen y era su espalda marcada de buen ancho. No tenia mucho aliento.

    -Que entrenado estas!

    -Si, ahora muéstrame lo tuyo que deseo tanto.

    Me levanto, me doy media vuelta y levanto la vista para que vea lo impecable que estoy, sentía el aire recorrer por mi chuchi también.

    -Mami, se nota que estas entrenada, te gusta estar bien prieta en tu corazón.

    -Gracias, ahora me das mi regalito?

    -Si bebe aquí tienes, pórtate bien.

    -Ay sos un amor. Bye.

    Me voy a la clase y entrego el trabajo con una sonrisa, pasaron mis noches y Alan dejo de aparecer por la mañana. La cama era mi santuario, podría sentirme lamentada cuando me excitaba en soledad y la almohada era la silla de mi vagina. Estuve así 1 semana hasta que por fin reapareció.

    -Hola amor, donde estabas?

    -Ocupado nena, te sentiste sola por mi ausencia?

    -Que te parece?

    -Mi vida perdóname, venite mañana con lenceria y me muestras lo que me perdí.

    -Ok quedamos así vicioso.

    Vengo mañana con un trikini y pollera, junto con un par de moños rojos en los abductores. Apenas me siento y voy a mi cuenta.

    -Hola amor, te tengo una sorpresa.

    -Yo también tengo una sorpresa.

    -Si por supuesto, te deje en el baño un regalo, ve a buscarlo pero no lo abras hasta que te avise.

    Voy al baño y veo sobre la pared que divide el baño una cajita pequeña, yo dije «Me va a proponer matrimonio?». Vuelvo y le escribo:

    -Esto que es?

    -Es lo que siento por ti. Ábrelo.

    Lo abro y veo 2 plugs anales con forma de corazón, 1 mas grande que el otro. Lo guardo en mi mochila rosa antes de que alguien los vea. Todo eso estaba registrado por Alan, pendiente de mis movimientos, todos excepto mi rostro. Escucho mi respiración que salía de mis labios porque mis latidos se aceleraron.

    -Que te parecen?

    -Se ven bonitos y chiquitos.

    -Entonces te será fácil elegir. Si deseas que nos conozcamos en persona y tengamos una cita, el plug pequeño es para ti. Si quieres que esto termine aquí, en nuestro secreto de mazmorra, puedes responderme con el grande.

    Estaba en un rincón sin que pudieran verme al entrar a la biblioteca, nerviosa de como vería mi cuerpo y ni hablar de mi trasero que me esperaba con impaciencia. Un poquito de saliva y ya me encajaba como un chupete, bien enchufada con el grandecito para decirle que no, no quería una cita, quería seguir siendo culona como nunca antes.

  • Primera vez con dos hombres y ninguno era mi esposo

    Primera vez con dos hombres y ninguno era mi esposo

    Hola soy Yesica y siguiendo con mi relato anterior les cuento que con mi jefe Adrian cachondeábamos delicioso durante el trabajo. A escondidas en su negocio él chupaba mis hermosas tetas mientras acariciaba mi vagina sobre la ropa, aunque con prisas y los nervios de ser descubiertos, de vez en cuando me provocaba ricos orgasmos. A mí me gustaba hincarme frente a él y chupar su gorda verga y saborear sus venidas. Eso era lo más que hacíamos, pues siempre había gente en el cybercafé o su esposa estaba con nosotros. Coger, no lo habíamos repetido.

    Adrian tenía un amigo de nombre Jorge, el cual lo visitaba a menudo en el negocio y de vez en cuando tomaban algunas cervezas estando su esposa y yo presentes. Aunque también hubo ocasiones en las que su esposa no nos acompañaba. Hicimos buena amistad.

    Debo decir que Adrian me pagaba mucho más de lo que empecé ganando, pues los favores sexuales que le hacía no eran gratis, le pedí que aumentara mi sueldo y él accedió. Así ganaba más que mi novio y podíamos ahorrar más para nuestra casa, diciéndole que yo hacía muy buen trabajo y por lo bien que iba en el cyber mi jefe había aumentado mi sueldo, razón suficiente que Gery creyó.

    Adrian y Jorge no eran lo que se pudiera decir unos galanes, no eran guapos. Muy tímidos y serios, eso sí muy confiables y agradables. De esos amigos cómplices que se saben guardar secretos, aunque pervertidos y muy calientes.

    Creo que en su amistad Adrian le contó a Jorge de las travesuras que hacíamos. Así que eran muy frecuentes sus visitas al cyber y siempre con unas cervezas que compartíamos los tres. Entre pláticas y confianza llegaron a hacerme una pregunta hipotética de cuánto cobraría por hacer un trío con ellos e hipotéticamente les dije un precio alto, entre risas comentaron que debían ponerse a ahorrar. Su propuesta me puso muy caliente y quien disfrutó de esa calentura fué mi novio, pues apenas regresé a casa le hice el amor tan rico y yo con la idea del trío con Adrian y su amigo, tuve unos ricos orgasmos. Satisfecha con mi novio.

    Adrian y Jorge planearon todo. Se escaparían de la esposa de Adrian diciéndole que irían a arreglar unas computadoras juntos, mientras ella se quedaba en el cyber y para mí era el día de descanso. Me preguntaron si me animaría a hacer el trío pues ellos ya habían juntado el dinero, yo hacíendome un poco del rogar terminé por aceptar. Gery trabajaba ese día así que no tendría problema en salir con ellos.

    Me vestí con liguero y medias que siempre me han encantado y un brasier transparente que dejaba ver mis pezones. Todo esto bajo unos jeans y blusa discreta. La sorpresa era para dejarlos boquiabiertos dentro del motel.

    Pasaron por mí en su coche y nos dirigimos a un motel retirado, entramos sin problema. Estaba muy excitada por lo que iba a pasar y el hecho de cobrar me tenía caliente y nerviosa. Entramos al cuarto y Adrian prendió la tele buscando un canal porno mientras Jorge, con timidez me entregaba un sobre con la cantidad de dinero que les había dicho. Ambos se sentaron en la orilla de la cama y me causaron una especie de ternura que me hizo sonreírles. Les hice señas para que se pusieran de pie y quedé entre ambos. Me besaba en la boca con Jorge mientras Adrian me acariciaba las nalgas y tetas desde atrás, estaban ansiosos por desnudarme, dejé que lo hicieran a su modo pues para eso me habían pagado. Se tomaron muy poco tiempo para apreciar mi lencería, para ellos no fue importante, en pocos minutos mis medias, liguero y brasier estaban en la cama. En segundos estábamos desnudos los tres. Cuatro manos y dos bocas recorrían mi cuerpo, parecían desesperados por penetrarme, pero mis planes eran otros. Los tomé por sus vergas y los recosté en la cama uno al lado del otro y de rodillas sobre ellos empecé a mamarles alternadamente sus vergas, casi del mismo tamaño aunque la de Adrian más gorda. Ellos gemían y se retorcían entre mis labios, con delicadeza acariciaban mi cabello mientras se la chupaba a uno y a otro. No quería que terminaran pronto así que cuando empezaban a gemir como si se fueran a venir, apretaba con fuerza las bases de sus vergas y dejaba de chupárselas y así hice varias veces. Quería hacerlos venir al mismo tiempo como en las películas que veíamos, ellos de pie sobre la cama y yo hincada entre ellos, mientras acariciaba sus huevos se vaciaban sobre mis labios y yo dejaba salir su esperma resbalando por mi cuello hasta llegar a mis tetas. Exprimí sus vergas con mis manos, saqué hasta la última gota. Se notaban satisfechos pero todavía faltaba mucho más.

    Entré a limpiarme al baño, al salir ellos tenían la mirada en la televisión y las vergas duras de nuevo. Me acosté entre ellos. Jorge se puso entre mis piernas, con delicadeza retiró mi tanga y se dispuso a penetrarme, pero antes de que lo hiciera le pedí que me hiciera sexo oral, sin dudarlo hundió su cara entre mis piernas, yo escurría de deseo así que mientras disfrutaba de la boca de Jorge me besaba con Adrian al tiempo que acariciaba su verga y luego de un rato la metí en mi boca. Me sentía tan caliente y tan puta que disfrutaba estar abierta de piernas y con una verga en la boca, no tardé en venirne sobre los labios de Jorge quien disfrutó de mi orgasmo y siguió jugando con su lengua en mis labios vaginales prolongando mi disfrute.

    – Hagan lo que quieran, soy toda suya. Sólo no se metan con mi ano – Les dije dispuesta a ser su muñeca sexual por el tiempo que nos quedaba en el motel. Con condones puestos fue Jorge el primero en entrar en mi vagina, levantó con sus brazos mis piernas y metía y sacaba su verga haciendo el papel de actor porno mientras Adrian, dándole la espalda a su amigo, hacía el mismo movimiento en mi boca y yo apretaba mis labios alrededor de su verga tratando de que sintiera el mismo placer que si estuviera en mi vagina. Yo acariaba mi clítoris y alcanzaba un orgasmo intenso, con gemidos ahogados por la verga de Adrian en mi boca, pero bien disfrutado.

    Hacerlos venir al principio les dio mucho batería y aguante. Así parecía que no tenían para cuando terminar. Adrian me puso de perrita a cuatro patas y metió su verga en mi rajita, disfruté de su grosor que me estimulaba muy rico, mientras Jorge acomodaba su verga a la altura de mi cara para que se la chupara, lo cual hice y él tomaba mi cabeza, embistiendo mi garganta muy rico y provocándome una que otra arcada, pero yo estaba tan caliente siendo usada así, para mí era una nueva sensación, la sensación de infidelidad me hacía disfrutar mucho más. Los dos se vaciaron en mí casi al mismo tiempo, llenos de sudor, el condón de Adrian lleno en mi vagina y de mis labios escurriendo el semen de Jorge mezclado con mi saliva. Todo muy parecido a una película porno.

    Me metí a bañar y ellos entraron al baño tras de mí, el agua sobre nuestros cuerpos reavivó nuestras ganas, se pusieron duros de nuevo. Así que mientras enjabonaba sus vergas y acariciaba sus huevos, inclinada les volví a mamar sus ricas vergas, mientras ellos enjabonaban mi vagina y sin querer pasaban sus dedos por mi ano provocándome un cosquilleo muy rico que hacía que moviera mi hermoso culo en círculos. Intercalaba mis mamadas en una verga y en otra mientras cuatro dedos jugaban dentro de mi vagina poniéndome más caliente de lo que ya estaba.

    En esa posición me sacaron del baño sin secarnos el agua. Hincados sobre la cama y yo a cuatro patas seguí chupando sus vergas y ellos jugando dentro de mi vagina, encontrando el modo de hacerme venir intensamente que tuve que sacar sus vergas de mi boca para gemir con libertad y dejando caer mi torso sobre la cama, disfrutando ese orgasmo.

    Con la vagina escurriendo me incorporé para recostarlos boca arriba y poniéndoles condón a cada uno monté primero a Adrian, entrelacé sus dedos de las manos con los míos y comencé un sube y baja sobre su verga intentando hacerlo venir. Me moví en todas direcciones mientras él gemía y trataba de aguantar su orgasmo pero no se lo permití, al ver que ya no aguantaba más aceleré mi movimiento haciéndolo gemir intensamente y vaciándose dentro de mí. Me incliné sobre él dándole un beso en la boca a manera de agradecimiento.

    Me recosté boca arriba a un lado de Jorge, abrí mis piernas y él sin perder tiempo metió su verga en mi vagina, levantó mis piernas hasta sus hombros y comenzó unas embestidas bien ricas que el golpeteo de su cuerpo sobre el mío me excitaba mucho, al igual que sentir sus huevos rozando mis nalgas. Mientras trataba de abarcar lo más que podía de mis tetas sirviéndoles de apoyo para mantener el equilibrio. Yo tomaba sus manos con las mías y las movía en círculos sobre mis tetas mientras él apresuraba sus metidas en mí buscando su orgasmo y en unos instantes más, llenaba el condón dentro de mí. Se dejó caer sobre mi cuerpo y así, estando abierta de piernas recibiendo los últimos espasmos de su verga, lo atraje a mis labios de la misma forma que con Adrian, comiéndome sus labios en un intenso beso. Mi forma de agradecerle a los dos por el rico sexo y la buena paga que me dieron.

    Ya teníamos que salir del motel, así que nos empezamos a vestir. Fue hasta que me volví a poner mi lencería que ellos me dijeron lo bien que me veía, aunque tarde, agradecí sus piropos.

    Pasaron a dejarme cerca del cuarto donde rentábamos con mi novio y yo esperando que aún no hubiera llegado. Al entrar y ver que no estaba, guardé el dinero que había ganado con el sudor de mi cuerpo y me desnudé quedándome en la lencería que había usado para Adrian y Jorge. Esperé así desvestida a Gery, quien al entrar y verme así, me hizo el amor mientras acariciaba mis piernas y tetas sobre las medias y mi brasier transparente. Su saliva en mis pezones y los fresco de su aliento me los ponían más duros. Yo trataba de tomarlo de las nalgas para atraerlo más dentro de mí, pero no había necesidad, él desde siempre ha sabido cómo llenarme y yo sabía volverlo loquito vestida así. Mi calentura por el trío recién hecho me tenía a mil, nos pusimos tan intensos que no pude evitar arañar su espalda cuando nos veníamos al mismo tiempo en un intenso orgasmo de los dos. Diciéndome como siempre cuánto me ama y yo respondiéndole de la misma forma. Felices, satisfechos y enamorados.

    Sentía un poco de culpa pero siempre nos ha ganado la calentura, debía encontrar el modo de decirle a Gery la cantidad que me había ganado. Y la forma de decírselo llegó de una manera inesperada y de alguna forma complicada. Pero bien librada. Lo escribo en el siguiente relato.

    Si alguien quiere comentar, he descubierto al leer algunos comentarios de otros relatos que me excita lo que escriben. Así que quien guste, bienvenidos sus comentarios.

  • El jefe de mi esposo lo trajo ebrio a casa y me cogió

    El jefe de mi esposo lo trajo ebrio a casa y me cogió

    Recuerdo un jueves con especial morbo. Poco después del almuerzo, mi esposo me llamó muy contento, la empresa en la que trabajaba había ganado una licitación muy importante para ellos. Saldrían a celebrar. Pocos minutos después, me escribió su jefe al WhatsApp, contándome lo mismo. Le dije que de tratara que mi esposo no tomara mucho pues es muy “cabeza de pollo” y se embriaga demasiado rápido.

    Me desentendí del tema. Me fui al gym, luego tomé un café con una amiga y a las 9pm estaba en casa viendo tv. Hacia las 9.30am tocan el timbre del departamento. Me sorprendí pues normalmente avisan desde recepción del edificio cuando alguien llegaba. Pensé que era algún vecino con algún pedido trivial.

    Abrí la puerta y encontré a mi esposo y su jefe. Rápidamente me di cuenta que mi esposo estaba completamente ebrio y su jefe lo había traído a casa. Sin pensar en otra cosa, le pedí que me ayude a llevarlo a la habitación. Lo acostamos, le saqué los zapatos, le desabroché el cinturón y se quedó profundamente dormido.

    En ese instante supe del momento que estaba viviendo. El jefe de mi esposo sintió en el mismo instante lo mismo. Me cogió de la cintura y me pego a él. Supe y supo que era nuestro momento de coger en casa, algo que había conversado muchas veces, pero que nunca se había podido llevar a cabo. Mi esposo roncaba ya, estaba profundamente dormido.

    Me di vuelta y lo besé. Mis manos volaron hacia su verga. Por sobre el pantalón sentí como se empezaba a poner dura, como me gustaba, Se desabrochó el pantalón y soltó su verga. Me arrodillé y mientras mi esposo seguía roncando se la mamé con unas ganas que se mezclaban con el morbo de tener a mi marido durmiendo al lado.

    Estaba chorreando de placer sólo con mamársela. Me levanté y él mi pidió “ponte como perra en la cama”. Me acomodé del otro lado de la cama. Me puse como perrita con mi rostro cerca al de mi esposo. Estaba sólo con pijama. Recién en ese momento me di cuenta. Sentí como el jefe de mi esposo me la bajaba y como untaba saliva en mi culo.

    Lo quería primero en mi coño y se lo pedí. El accedió. Y así, como perra, en mi cama conyugal, con mi esposo durmiendo ebrio, él comenzó a cogerme. Mi esposo estaba a lo largo de la cama y yo en perpendicular a él. Con el morbo de sentir la verga tan grande de su jefe, comencé a besarlo. Me di cuenta que el sueño de mi esposo era tan profundo que ni sentía los besos que la daba mientras me entregaba a su jefe.

    Tras unos minutos siendo la perra del jefe de mi esposo, tuve un primer orgasmo que me puso loca. En ese momento, el jefe de mi esposo me dijo algo que me descolocó “quiero ver la verga pequeña de tu marido, de la que tantas veces me has hablado”. Me pareció tan sucio su pedido que le pregunté si estaba seguro. Me dijo que sí. Todo ese tiempo me la seguía metiendo en perrito, por mi coño. Sin sacarme su verga del coño me moví a la altura del vientre de mi esposo, le bajé el pantalón y él seguía roncando, eso me dio seguridad. Le saque su pene minúsculo y antes de poder decir nada, su jefe dijo “mierda, con razón te comes otras”. Sentí algo extraño en mí y comencé a chuparle el pene a mi marido. A pesar de estar tan profundamente dormido, se le erectó y, aun así, era miserable. Se lo mostré a su jefe y me dijo “ahora tu culo va a sentir lo que es un verdadero hombre”.

    Sentí sus dedos poniendo más saliva en mi culo y sentí como su verga gruesa y larga, de verdadero hombre, me entraba completamente por el culo mientras mis labios tenían dentro el penecito de mi esposo.

    En ese instante tuve un nuevo orgasmo. El jefe de mi esposo disfrutaba el momento y me decía “así te quería coger, así puta de mierda”. Tuve un tercer orgasmo.

    Llevado por su morbo, me pidió que me acueste al lado de mi marido. Lo obedecí. Se colocó sobre mí, con mis piernas en su hombro y siguió metiéndomela por el culo. Tuve un cuarto orgasmo. Me dijo que me la dejaría en la boca y que quería luego verme besar a mi esposo. Le dije que sí, que sí, que lo haga.

    Cuando tuve el quinto orgasmo sentí que él se venía. La sacó rápidamente. Se acomodó a mi lado, abrí la boca y recibí su semen con el sabor de mi culo. Me lo tomé sumisa y luego besé a mi esposo. Mientras tanto él se vestía.

    Cuando estuvo listo, salí a despedirlo. Le besé antes de abrirle la puerta, nos abrazamos, y se fue. Volví donde mi esposo, lo desnudé completamente y dormí abrazada a él.

  • Mi cuñada: puta y esclava

    Mi cuñada: puta y esclava

    La vi desde que bajé de mi automóvil. Fátima mi hermosa cuñada; la sexi morena de cabello negro, sonrisa fácil y ojos vivarachos, la hermosa joven transformada hace varios años en mujer sensual y erótica. La de cintura estrecha y un culo respingón, la de tetas pequeñas perfectas para mí boca, los que se amoldan como un guante en la palma de mi mano, los que se erectan y disfrutan de mis besos y caricias, los que han sufrido del castigo cuando sale mi lado más sádico esas hermosas tetas que tanto hemos disfrutado.

    Cuando éramos más jóvenes admire de lejos y en silencio su belleza imaginado y deseando tener su cuerpo aunque fuera un día.

    Hoy como mujer madura el destino me lo permite; sus mieles son mías, sus ganas las reservá para mí, en sus orgasmos gime y grita mi nombre.

    Hoy simplemente es espectacular; segura, sensual, atrevida con quien se lo merece y la más perversa de las mujeres. Tiene un apetito sexual inagotable y cada día se sorprende y me sorprende con las cosas que podemos llegar a disfrutar.

    Estaba en la segunda ventana del tercer piso a la derecha del edificio.

    Un edificio antiguo que fue una vieja fábrica de zapatos y que hace unos años fue remodelado para uso habitacional. El primer piso estaba forrado con ladrillo artesanal, los otros tres eran lisos estaban pintados de un color blanco cenizo, en cada ventana rescataron la cornisa original de principios del siglo pasado y agregaron contraventanas oscuras.

    Permanecía de pie y desnuda junto a la ventana sólo una pequeña cortina transparente que nada la protegía se interponía entre ella y el frío vidrio. Cualquier vecino o persona podría verla con tan solo levantar la vista.

    Debería tener unos 10 minutos en ese lugar y posición le avise la hora en que llegaría para que cumpliera su tarea debía estar en ese lugar 5 minutos antes de mi arribo.

    Estaba erguida y de espaldas para que no se diera cuenta cual de sus vecinos la había visto, permanecía sin moverse como si fuera una lámpara de la habitación, su cabello caía hasta la mitad de su espalda, luego la sexi curva al final de su espalda y de un tono más claro su culo y los muslos morenos.

    Me detuve un momento y le hice una foto con mi teléfono, sonreí mientras se la enviaba con un pequeño mensaje.

    «Te ves hermosa putita»

    Aunque ella no se iba a mover de su posición podría ver el mensaje en su TV conectada a su teléfono.

    Ahora que ella sabía que yo estaba ahí su cuerpo reaccionaría mojándose. Le encanta el exhibicionismo así que camine despacio mientras subía las escaleras fui subiendo escalón por escalón tomando con una de mis manos el barandal de hierro adornado con flores.

    Llegué al tercer piso y saludé a Marié, la vecina de al lado que estaba en esos instantes saliendo de regreso a su trabajo, tal vez le tocará ver un poco del show de su vecina.

    Abrí la puerta y la vi de frente todo en ella resuma sensualidad, su rostro serio sonrió con disimulo cuando me vio llegar. No llevaba maquillaje sólo un poco brillo en sus labios lo que a mí gusto siempre ha sido tentador, un par de mechones de su pelo caía por sus hombros sin llegar a tapar sus tetas que ya estaban erectas aún sin una caricia física porque mentalmente ya habíamos follando desde la mañana, sus piernas juntas sostenidas por unos tacones enormes dejaban ver el triángulo que se forma en su sexo totalmente depilado.

    Era una orden mía, esperarme ahí expuesta hasta que le eligiera el atuendo para ir a cenar. Se había convertido al igual que mi Lily mujer, en mi puta y mi esclava luego de aquel viaje en donde compartimos habitación: mi esposa ella y yo. Fue ahí donde descubrimos lo buena que es para seguir órdenes y lo que le excita seguir instrucciones así que a partir de entonces son hermanas de sangre y de collar. Hoy, nos encontraríamos en el restaurante con mi esposa y un viejo conocido, ella iría con él y sería muy obediente y complaciente mientras su hermana lo haría conmigo.

    Fui a saludar, pasé mi lengua por su rostro, besé su boca. Mire a Marié, la vecina, que en esos momentos subía a su automóvil estacionado junto al mío, abrió mucho los ojos cuando vio cómo mi mano tomaba el culo desnudo de Fátima. Las llaves se le cayeron y rápidamente se agachó por ellas subió a su auto y se marchó dando un último vistazo para asegurarse de haber visto bien la escena.

    Caminé hasta el bar tomé un vaso y una botella de whisky, me serví un trago y le di un trago que ardió por mi garganta mientras bajaba.

    Con el vaso en la mano regrese con mi cuñada, a una seña mía sus piernas se doblaron, su cara quedó a la altura de mi sexo, baje el cierre del pantalón y saque mi verga erecta.

    —Quiero una mamada.

    Voy a empujar hasta que te falte el aire

    Abre la boca y saca tu lengua obscena que me encanta…

    Lo hizo sin dudar.

    Acerque la punta de mi falo a ella y le di unos golpecitos con él en su lengua antes de dejarla jugar, antes de sentir su caricia húmeda en la punta de mi verga. La hundi hasta el fondo lo que le provocó una pequeña arcada. Me retire lentamente mirando sus ojos, mientras disfrutaba de cada centímetro de la humedad en su boca, me vuelve loco como me la chupa lo hace como si no hubiera un mañana, como si su mundo dependiera de esa mamada y ella se vuelve loca dándome placer así que repito el proceso y esta vez gime cuando la invado.

    Escucharla es alucinante.

    Sostengo el vaivén por unos minutos, le follo la boca suave mientras doy pequeños golpes con mi hierro candente en su paladar, su lengua y sus labios; hasta que el instinto se apodera de mí y toma el control fue entonces que la follo fuerte y hasta el fondo sintiendo como chocó contra su garganta…

    Le follé la boca frente a la ventana sin importar que un par de personas se detuvieron, sacaron su móvil y tomaron un recuerdo antes de seguir su camino.

    La imagen es sublime, surreal y aunque esto apenas comienza deje que mi instinto ganara y me vacíe en su cara.

    Su facial estaba completo, con la palma de mi mano extendí mi leche por cada centímetro de su cara y cuello.

    Deje que me chupara hasta que la flacidez luego de eyacular se terminó.

    —Tal vez más tarde puedas chuparla de nuevo.

    Vamos a tu cuarto, quiero ver que ropa vas a usar.

    Me siguió hasta su cuarto, todo limpio, todo en orden. Su cama está perfectamente hecha con unas sábanas blancas, cojines en exceso sobre la cabecera y una sábana oscura y más gruesa a la altura de dónde llegan sus pies.

    Abrió la puerta del baño, parece un spa una enorme bañera ovalada color marfil está al centro de la habitación y encima de ella una araña elegante y costosa, la ducha doble le sigue detrás de un cristal que abarca desde el suelo hasta el cielo razo; el excusado en un rincón junto al lavamanos al color de la bañera que resalta por sus llaves oscuras. Oculto tras una falsa pared está el armario un cuarto enorme dedicado sólo a sus cosas todo ordenado por color, todo ordenado por categoría, pantalones, ropa deportiva, vestidos de fiesta, casuales, de coctel, blusas, playeras de algodón, un par de gavetas para bragas, otra para medias y una más juguetes y algunas más para joyas, bolsos y accesorios. La lencería fina y disfraces estaban colgados al otro lado del armario, hay una sola pared dedicada a zapatos. Esa habitación es el sueño de cualquier mujer.

    La comida a la que vamos no es muy formal por lo que elegí un vestido casual de fácil acceso para cuando llegue el momento, elegí un vestido azul marino de tirantes con vivos en amarillo, un par de aretes plateados y una delgada cadena también de plata con una piedra negra.

    Un arnés negro de piel y varias argollas se ajusto perfectamente a sus muslos debajo del vestido.

    Los zapatos altos color amarillo a juego con el tono del vestido.

    Se veía hermosa, radiante, sensual.

    Antes de salir le pedí el collar que llevaba en su bolsa y lo ajusté a su cuello.

    Cuando lo puse sentí su nerviosismo e imagine lo excitada que debería estar nunca antes lo ha llevado en público.

    El collar negro de piel y una argolla metálica al frente se le ve maravilloso.

    Bajamos por el elevador sin encontrar a ningún vecino y caminamos sin nadie que nos molestara hasta mi automóvil.

    Tomé rumbo a una zona de tiendas y comercios nueva. En una de las plazas comerciales habían abierto un restaurante turco que queríamos conocer.

    Al llegar al lugar un olor a especias exóticas nos hizo rugir el estómago. Dimos el nombre de la reserva y nos llevaron a una mesa ubicada en una de las terrazas del establecimiento.

    El lugar estaba adornado con telas de colores vivos, lámparas colgantes muy extravagantes, porcelana blanca de fondo con adornos en distintos tonos de azules, las sillas eran de un tipo de mimbre algo rústicas, pero cómodas. En la mesa ya nos esperaban Lily y su compañero de juego que se veía muy ansioso por pasar a gozar el cuerpo de mi mujer.

    El parecido entre las dos mujeres es mucho, ambas morenas, ambas con pechos no muy grandes, ambas con un culo de infarto, ambas en una edad madura, ambas sensuales, ambas saben lo que quieren; lo que les gusta, lo que prefieren en la intimidad, ambas libres de tabúes, ambas dispuestas a gozar cuando llega el momento…

    Lily llevaba puesto un collar igual al de su hermana, iba soberbia toda de negro, blusa, pantalón y zapatos con sus labios rojos. André un hombre soltero de nuestra edad lleva una camisa lisa pegada a su pecho y pantalón de mezclilla que según mi mujer lo hace ver muy antojable sobre todo su trasero.

    De entrada pedimos un kebab para cada uno. Es una especie de burrito con carne de cordero sazonado con especies de Medio Oriente, acompañado de una cerveza oscura. Luego vino el platillo principal por recomendación del mesero pedimos el especial del chef.

    Salimos del restaurante con ganas de pasar el juego a otro nivel así que subimos los cuatro en mi automóvil y conduje cerca de la plaza del jinete mutilado estacione en el primer lugar disponible. Abrí la guantera y saqué las cadenas, luego las ajusté al cuello de mis dos hermosas damas. Habíamos rentado un airbnb a unas pocas cuadras de ahí, un lugar amplio y apropiado para pasarla bien.

    La gente que nos topamos se sorprendió un poco al ver a dos tipos sosteniendo una cadena unidas dos hermosas mujeres. Nos observaban, nos tomaban fotos o video y ellas firmes, con las espalda recta caminando seductoras, seguras, inquebrantables…

    Dentro del departamento la primera orden fue desnudarse, ya había pasado el momento de llevar ropas elegantes; aquí y ahora solo podían ir vestidas como vinieron al mundo.

    Se quitaron la ropa moviendo sus cuerpos como si bailarán, como si fueran un par de bailarinas en busca de seducir, atrapar y asegurar que su público no tuviera la opción de mirar a otra parte. Lo consiguieron André y yo las miramos en todo momento mientras la boca se nos secaba.

    Ya desnudas y listas para todo, les ordene ir al centro de la sala y sujetar con las manos sus tobillos mostrando su culo al sofá.

    Ahí estaban con sus cuerpos doblados por mitad mientras André y yo tomábamos un whisky y charlamos de negocios.

    Estaban en una posición humillante, las dejé como parte de la decoración, una muy lujosa y exclusiva, pero obedecieron bien.

    André estaba más ansioso que ellas, era su primera vez en esa situación y sin duda quería entrar en ellas, la erección que se notaba en su pantalón lo delataba.

    La siguiente orden fue de descanso, se arrodillaron sobre la alfombra y esperaron. Tome la bolsa de mi Lily y saque de ella un lubricante y el par plug que le había pedido llevar. Se los entregue a ella en sus manos, la siguiente indicación fue que se los pusieran mutuamente primero ella.

    Fátima se puso en cuatro frente a nosotros y abriendo sus nalgas con sus manos espero a que Lily le metiera el plug en su culo. Lo disfruto, es una exhibiciónista le gusta sentir las miradas sobre ella. Luego se intercambiaron y fue Lily la que quedó en 4 frente a nosotros y recibió la piedra en su culo.

    Con ella puestas las hice caminar por el departamento como si estuvieran en un desfile de modas las dirigí hasta la ventana en la cual había una ancha banca empotrada, perfecta para que se colocarán de nuevo en 4.

    Ellas miraban la ciudad mientras nosotros les dábamos una tanda de nalgadas que puso su trasero rojo. André no aguantaba más y me dijo al oído que ya quería follar a Lily le dije que sí, ni siquiera se quitó la ropa solo abrió el cierre de su pantalón sacó su verga y se clavó de golpe en mi mujer que gimió cuando sintió que la penetraban.

    Lily giró la cabeza buscando mi rostro, me sonrió y entendió mi mirada, comenzó a besar a su hermana mientras André cada vez más desesperado buscaba liberar su placer. Se corrió pronto creo que Lily no alcanzó ni a comenzar a disfrutar.

    André salió de ella y se fue a sentar de nuevo al sofá desde ahí observó a Lily recostarse en la banca con su cabeza hacia el salón y sus piernas hacia la ventana, Fátima se colocó encima de ella con su impresionante trasero hacia nosotros y su cabeza hacia la ventana. Comenzaron a comerse el coño mutuamente. André y yo la observamos y disfrutamos mientras se daban placer entre ellas.

    El pantalón y la ropa interior comenzaron a molestarme, estorbaban…

    Me quite la ropa y me acerque a Fátima tome su cintura y me alinee a ella, entre lentamente para sentir como su dilatación ante mí invasión. Lily alternaba su boca entre los labios de su hermana y mis testículos, sentía su lengua ir y venir en cada nueva embestida, Fátima también seguía dando sexo oral a Lily.

    La cara de mi esposa debajo de nosotros denotaba placer, lujuria, deseo. Tenía su cara de vicio estaba a punto de correrse y me pedía con la mirada que acelerará mis movimientos e hiciera temblar a su hermana para que luego me clavara en ella.

    Los gemidos fueron en aumento, Fátima se dejó caer sobre el sexo de Lily tratando de ahogar sus ruidos. Lily la lamía, mientras con sus manos le acariciaba sus pezones, se corrió de una forma explosiva lanzando chorros de agua sobre mi esposa que abría la boca para recibirlos.

    No se trata sólo del sexo ese instinto animal y salvaje que nos hace estallar de placer, de quien dicta la orden y quien la cumple va más allá de eso.

    Se trata de la sensación de pertenencia, de los cuidados al otro, los detalles, la intimidad física y emocional, la confianza; saber que estás en sus manos y te cuidara como su más valioso tesoro, se trata de esforzarse por seguir siendo ese tesoro. Se trata de dos…

  • Mi cuñado chupa la concha en un pub delante de todos

    Mi cuñado chupa la concha en un pub delante de todos

    «Fernando no paraba y yo era el motivo de tanta excitación colectiva… y me sentí poderosa, por verme gozar tanto estaban todos super calientes… Lo tomé por los cabellos e hice que volviera a mi clítoris y fue monumental la forma en que me lo chupaba, mordía. Cuando vi como lo escupía y pasaba su lengua exploté, literalmente. Un orgasmo violento y de mi concha caían ríos de flujo.»

    Fue uno de esos días donde uno hubiera deseado no levantare a la mañana. Tengo 26 años, soy bastante linda, con pelo castaño claro, buenas lolas y un más que interesante culo. Estudio Ingeniería de sistemas, vivo sola, trabajo en una empresa de alimentos en la parte de sistemas, y tengo un muy buen pasar.

    Ese día viernes, en el trabajo fueron todos problemas, primero un corte de luz, que daño las baterías de emergencia, caída del sistema, y un bardo pare restablecer todo. Cuando salí de trabajar, fui directo a la facultad, tenía una clase y buscar las notas de un examen… La clase no la tuve porque el profe no fue y la nota… aprobada, pero me bajaba mi promedio de 9,90. Estaba furiosa.

    Fui a mi departamento, me di una ducha y me tire en la cama solo con una tanga. Quería olvidarme de todo. Una de mis amigas me llamó, hablamos y me insistió en salir, comer unas hamburguesas e ir a un pub a tomar unos tragos. No tenía ganas pero me insistió tanto que salimos.

    Cenamos en una cadena americana de comida rápida, y fuimos al pub, y ahí empezó mi locura… Normalmente tomaba tragos con poco alcohol, pero esa noche, necesitaba algo fuerte y pedí un whisky. El pub estaba bastante lleno, vi que en una mesa junto a nosotras estaba un grupo de muchachos, pero no me fijé si conocía a alguien. Tomé el whisky demasiado rápido, y pedí otro. Cuando lo estaba tomando, empecé a sentir los efectos y a reírme de cualquier cosa. Y fue cuando mi amiga hizo un comentario que hizo que perdiera totalmente el pudor y el freno para hablar.

    – Coti, te cuento que varios te están mirando…

    – Que no jodan, son todos borregos…

    – No te creas, algunos…

    – Tere, borregos y sin pelotas para acercarse a nosotras…

    – Coti, bajá la voz, estas…

    – Nada… estoy bien… te aseguro que son todos cagones… y no solo eso, te apuesto que ninguno me chupa la concha y me saca por lo menos cinco orgasmos.

    – Coti… basta.

    – Tomo la apuesta, pero… si la gano, cual es el premio. Dijo una voz de hombre que vino desde mi espalda. Ni me moleste en darme vuelta, estaba muy segura que iba a arrugar.

    – Un borrego que cree tener pelotas… Si ganas la apuesta, hacemos lo que quieras por el resto de la noche, borrego…

    – Me gusta, pero necesitamos jurados…

    – Coti, por favor, no sigas te aseguro que te vas a arrepentir. Dijo mi amiga.

    – Jajaja, no seas tonta Tere… arruga…

    – Que sea sobre esa mesa. Dale, movete y empezamos. Dijo y me quedé helada.

    No podía echarme para atrás, habían bajado la música y todo el mundo había escuchado mi desafío… Y cuando me paré, me quise morir. El que aceptaba el desafío era el hijo de puta de mi cuñado, novio de mi hermana mayor, Fernando. Un tipo de 36 años, un cuerpo tremendo y según un par de amigas, entre ellas Tere, que se lo habían volteado, un tremendo hijo de puta en la cama. A las dos las había dejado hechas pelota de tantos orgasmo que les había hecho tener.

    – Fer… sí que me creí que era en serio…

    – Es en serio…

    – Pero, sos mi cuñado… no es muy…

    – Escuchen, la señorita ahora arruga… parece que la borrega es ella. Una calienta pava…

    – Yo… no es así, claro que no arrugo… ¿Dónde queres ir?

    – A ningún lado, tu desafío fue público, pues como te dije, aquí mismo y ellos van a contar tus orgasmos.

    – Hijo de puta, no me podes hacer esto, como me voy a poner en bolas delante de todos…

    – Si queres dejate la camisa… no me importa.

    – Fernando, vos estás loco…

    – Listo, como arrugaste, soy el ganador de la apuesta…

    – No, nada de ganador… Yo… bueno, eso queres, a ver que tan bueno sos… Dije y me saque la mini, y la tanga.

    Yo estaba ridículamente parada, con medias, zapatillas y mi camisa en el medio del pub. Me, o nos miraban de todas las mesas, algunos hasta se pararon en las sillas y las mesas para ver. Los que estaban con Fernando sacaron las cosas de nuestra mesa y el hijo de puta me hizo acostar en la mesa, con mi culo justo en el borde, acercó una silla y se sentó entre mis piernas.

    – Tere, por favor, vos conta los orgasmos. Dijo Fernando.

    – Bueno… Boluda, te dije que te calles, ahora jodete, báncate lo que viene.

    Yo ya estaba excitada por la situación misma, acostada, piernas abiertas, y decenas de ojos mirando como me iba a chupar la concha.

    Sin tocarme, fue acercando su boca a mi pubis, y pude sentir su respiración caliente en mi piel, el desgraciado disfrutaba cocinándome la cabeza. De pronto sus labios se posaron sobre mi clítoris y lo succionaba suavemente, sentía como mi concha se lubricaba tanto que mis flujos empezaron a caer por mis cachetes y mi ano. El desgraciado me estaba volviendo loca. Fue bajando con su boca y apenas mordiendo mis labios vaginales los separaba y pasaba su lengua. Apenas apoyo su lengua en la entrada de mi concha, tuve un orgasmo y me estremecí por completo.

    – Uno… y apenas empieza. Dijo Tere.

    – Hija de puta…

    Pero volvió a mi clítoris y ahora lo mordía suavemente y succionaba al mismo tiempo.

    – Hijo de puta… Grite con todas mis fuerzas.

    Obviamente no contestó, estaba destruyéndome… y empezó a golpear con su lengua en mi clítoris, sin dejar de morderlo. Abrí los ojos y vi varios rostros rojos de excitación, algunas chicas se tocaban por encima de la ropa y yo, yo estaba allí gozando sin parar y fue cuando vino otro orgasmo.

    – Dos. Dijo Tere.

    No pude contenerme y empezó a apretar mis pechos por sobre la camisa, el me vio y volvió a mi concha. Y de nuevo, lamer mis labios, separarlos con su lengua y empezar a meterme su lengua en la concha. Su lengua dura entraba y salía sin parar, y cada tanto le daba un lengüetazo a mí clítoris. Me tenía totalmente a su merced y sin esforzarse, me saco el tercer orgasmo.

    – Tres…

    – Degenerado… le dije apretando mis dientes.

    – Tere, Cami, sosténganle las piernas, necesito mayor amplitud…

    – No hijas de puta…

    No me dieron bolilla y me levantaron y sostuvieron mis piernas. El volvió a chuparme como loco, yo ya me abrí la camisa y mis manos estaban sobre mis pechos. Mire a Tere y uno de los amigos de Fer estaba parado detrás de ella, sobándole un pecho y la concha por encima de la ropa. La cara de Tere era de placer absoluto.

    Otra de las chicas le acariciaba el bulto a un chico que estaba parado a su lado y se dejaba tocar los pechos por otro.

    Fernando no paraba y yo era el motivo de tanta excitación colectiva… y me sentí poderosa, por verme gozar tanto estaban todos super calientes… Lo tomé por los cabellos e hice que volviera a mi clítoris y fue monumental la forma en que me lo chupaba, mordía. Cuando vi como lo escupía y pasaba su lengua exploté, literalmente. Un orgasmo violento y de mi concha caían ríos de flujo.

    – Cuatro… falta uno… Dijo Tere.

    Y ya en al borde del colapso mental, sentí como otra vez su lengua entraba y salía con todo de mi concha, estire mi mano y tome una de las manos de Tere para que me acaricie los pechos. Camila miró la mano de Tere e hizo lo mismo. Yo, piernas levantas y sostenidas por mis amigas, camisa abierta brazier en mi cuello un hijo de puta cogiéndome con todo con su lengua y mis amigas apretándome las tetas con calentura. Pocos segundos y nuevamente un orgasmo terrible.

    – Quinto… Perdiste Coti.

    – Hijo de puta…

    – Ahora, a cobrarme la apuesta. Chicas, no le suelten las piernas.

    Y volvió a chuparme el clítoris con todo y abrí los ojos con todo cuando sentí que dos de sus dedos entraban en mi concha y buscaban el punto G. Era un solo orgasmo interminable. Como pude hice que Tere se acerque a mí y para mi sorpresa y la de ella le di un tremendo beso. Escuche la risa de Fernando pero no me importo, mire a los demás y algunos estaban masturbándose, algunas chicas chupándoles la pija, otros metiendo mano en las chicas por debajo de la ropa. Y fue entonces que su boca fue a mi orto, y para mi locura me empezó a chupar con todo, me lo habría con la lengua, y mi orto se abría fácilmente. Un dedo metió en mi orto virgen, y arquee mi espalda con todo. Grite de placer cuando entraron dos dedos en mi concha, y su boca fue nuevamente a mi clítoris.

    Nunca experimente tanta lujuria como en esos momentos, estaba para seguir gozando sin parar por días, dejarme hacer lo que quiera. De pronto, saco los dedos, de mis agujeros, le dio un besito a mi clítoris super inflamado y me ayudó a sentarme en la mesa.

    – Sos un hijo de puta… estoy prendida fuego… ¿Qué queres hacer, dónde vamos? Dije mientras me ponía la tanga y la mini.

    – Allá hay una mesa libre, sentate que llevo dos cafés.

    Como pude fui caminando, esquivando parejas que se daban con todo, chicos con chicas, chicas con chicas, algunas chupándose la concha, otras solo besándose.

    – Toma tu café. Me dijo.

    – Fer por favor, necesito sexo, necesito que me cojas. No doy más, mi calentura no baja.

    – Supongo que reconocerás que gane la apuesta.

    – Si hijo de puta, me ganaste la apuesta… y como dije, soy tuya, por completo, para lo que me quieras hacer o lo que quieras que haga.

    – Epa… ampliamos el premio…

    – ¿Por qué esto, porque aceptaste el desafío?

    – Porque te tenía unas ganas tremendas. Y me imaginaba que eras puro fuego. Mira como pusiste a todos…

    – Hijo de puta, yo los puse… vos sos un santo…

    – Vamos. Dijo y salimos de pub, dejando atrás casi una orgía.

    Subimos a su auto y emprendimos la marcha, el desgraciado no paraba de mirarme sonriendo, yo me movía en el asiento de la excitación y me tomó la mano y la llevo a mi concha. No tuvo que decirme nada, corrí mi tanga y me empecé a tocar, sentía que aquel último orgasmo seguía…

    Fuimos a un hotel y entramos a la habitación. El hijo de puta se sacaba la ropa con lentitud, yo ya estaba desnuda y él todavía tenía el bóxer. Literalmente se los arranque y ante mí apareció una pija de un tamaño superlativo, en largo y en grueso, nada parecido a los de mis anteriores parejas. Me puse a chuparlo como loca, y de inmediato estuvo bien dura y parada. Lo empuje a la cama y seguí chupando como desesperada. El desgraciado puso una de sus piernas entre las mías y levanto un poco la rodilla flexionándola. Mi concha de esa forma rozaba con su pierna y me empecé a masturbar contra su pierna, una locura… ni yo lo podía creer lo que hacía. Él con su mano en mi cabeza me marcaba el ritmo de mi chupada y yo me masturbaba como loca, hasta que pude tener un nuevo orgasmo.

    Me tomó de las axilas, y me puso sobre su pecho, tomo mi nuca y me besaba con todo, yo más caliente no podía estar, entre mis piernas su tremenda pija dura. Fer separó sus piernas arrastrando las mías y sentí como una de sus manos iba a mi culo y uno de sus dedos a mi orto. No fue necesario que empuje, yo me empecé a mover para metérmelo, pero estaba sedo. Moje dos de mis dedos y me humedecí el orto. El empujo uno y me lo enterré en el culo. Me tomó con firmeza de mis cabellos de la nuca y me beso con todo. Yo enterré mi dedo hasta el fondo y me empecé a mover masturbándome con todo el culo.

    No fue suficiente un dedo y metí dos… y luego un tercero en medio de un orgasmo y su correspondiente grito de placer, no me detuve, al contrario más me movía y más enterraba mis tres dedos. Otra vez ese sentimiento de lujuria total, de que nada me importaba fuera de esa cama y ese placer que sentía. Probé ir para atrás y no me detuvo. Sin sacarme los dedos del culo, me puse de rodillas y con la otra mano guie su pija a mi concha.

    Fui bajando y mi concha parecía estallar por el tamaño de su pija. Mis dedos en el culo sentían como ese fierro hirviendo me entraba y salía. Se me cruzo una locura por la cabeza, quería sentir esa pija en mi culo. Con ese pensamiento lo cabalgue como loca, sin sacarme los dedos del orto, fueron minutos de locura, gritando de placer como nunca había gritado. Otro orgasmo y me corrí. Me puse en cuatro patas y le dije:

    – Quiero que me cojas el culo bien cogido.

    – Un placer.

    Se puso detrás de mí y apoyo su pija en mi orto, yo me corrí apenas y puse más saliva y jugos de mi concha en mi orto, y ahí, otra vez apoyo su pija y yo fui la que empujo contra él hasta metérmela toda. No lo podía creer, me dolía pero su vez el dolor me generaba placer, sentirme entregada a ese hombre, me generaba un placer tremendo.

    – Cojeme duro el culo…

    Y me tomo de la cintura y me metía y sacaba la pija con todo, pensaba que en cualquier momento me iba a desmayar del placer que sentía, los orgasmos que no paraban.

    – Metete los dedos en la concha Coti.

    No dude un segundo en hacer lo que me ordenaba, me enterré los dedos y los movía con todo. Mi calentura no era equiparable a ninguna anterior, cerré los ojos y gozaba como loca. De pronto me vi con los dedos en la concha y metiéndome dos dedos en la boca como si fueran otro pene más… Nunca había tenido la fantasía de estar con dos hombres pero… estaba loca por completo. De pronto sus embestidas fueron brutales, sentí como su pija entraba por completo y de pronto ardor en el culo, nada me importaba y cuando sentí que acababa en mi intestino grite como loca, me deje caer con los hombros en la cama y gritaba de placer.

    Saco su pija y se acostó a mi lado. Lo miré, mire su pija y fui a chuparla, vi rastros de sangre, obvio que de mi culo. La chupe y la limpie por completo. Me acosté a su lado y me quedé quieta.

    – Parece que con una pija no te alcanzaba…

    – No me vas a creer, pero estoy fuera de mis cabales, nunca ni siquiera la fantasía de estar con dos hombre o con otra mujer, en eso soy… era muy mono pareja…

    – ¿Te gustaría?

    – No sé… es la verdad… No sé si el estado de locura que tengo hoy puede repetirse. Nunca estuve tan caliente como hoy… estoy descontrolada de la calentura que tengo.

    – ¿Tenes?

    – Sí, tengo… y te digo, nunca me sentí como ahora, totalmente a tu voluntad, que hagas conmigo lo que quieras…

    – Vamos a darnos una ducha y vamos.

    – Pero…

    Y nos dimos una ducha, yo aproveche a chuparle la pija y que me acabe en la boca. Me dejó en el departamento y cuando me acosté me hice una terrible paja, mi calentura no paraba. Me dormí con mi mano entre mis piernas.

    Me desperté cerca del mediodía, me dolía todo el cuerpo. Me di una ducha y cuando me secaba, el solo roce de la toalla en mis pechos, o en mi concha me volvía loca… y tan loca que me tire en la cama para hacerme una paja.

    – Dios esto es una locura, no puedo estar tan caliente…

    Me preparé un café y sonó mi celular. Era Fernando.

    – Hola Fer…

    – Hola… ¿Cómo estás?

    – Hecha mierda e igual de caliente que anoche hijo de puta…

    – Tenes cinco minutos para vestirte, te pasamos a buscar.

    – ¿Quiénes?… llegué a preguntar pero ya había cortado.

    Me puse solo una tanga, otra mini, y una remera que me marcaba con todo los pezones parados. Tomé los documentos, mi celular y baje a la calle. En ese momento estacionaba Fernando. En el asiento de adelante uno de sus amigos y a tras Tere, mi amiga.

    – Hola… dije cuando me senté atrás con Tere que me miraba sonriendo.

    – ¿Tan caliente como anoche?

    – Sí… y ahora… aumentando… ¿Qué…

    – Tere, fijate si es cierto. Dijo Fernando y puso en marcha el auto.

    Teresa me dio un tremendo beso, su mano fue derecho a mi concha, corrió mi tanga y me metió dos dedos sin problema, la desgraciada no los sacó y me empezó a pajear.

    – Muy caliente…

    – Coti, la idea es ir los cuatro a una casa, y gozar. ¿Venís o vuelvo a dejarte en tu departamento?

    – Por supuesto que voy…

    – Genial. Pasemos por el supermercado primero.

    Fuimos al supermercado y bajamos los cuatro. Me presentó a Claudio, su amigo y entramos. Claudio caminaba con una mano en el culo de Tere, que también tenía una mini. Se pararon a agarrar bebidas y sentí como Fer me metía el dedo en el orto, delante de todo el mundo. No me moví, nada, estaba tan caliente con la situación que no me podía mover. Tere me vio y se rio.

    Compramos bebidas, algo para almorzar y volvimos al auto, para ir a la casa de Claudio. Cuando llegamos, descubrimos que había pileta, y ninguna de las dos teníamos malla. Mientras ellos preparaban hamburguesas fuimos con Tere al patio.

    – ¿Qué pasará? Pregunté.

    – Coti, si pasa lo que pasé anoche… va a ser genial… ¿Vos?

    – Difícil de superar lo de anoche… Que tipo, te juro que me desperté excitada como nunca… no me le tiro encima ahora porque están Uds.

    – Desde que nos besamos anoche, estoy prendida fuego. Y Claudio no sabes como alimenta ese fuego…

    – Yo nunca con una chica, ¿Vos? Pregunté.

    – No… Boludas…

    – Pensé que se habían metido a la pileta. Dijo Claudio.

    – No trajimos malla. Dije.

    – Nosotros tampoco. Dijo Fernando y los dos se quitaron los shorts y las remeras y se metieron desnudos a la pileta.

    Con Tere nos miramos y los imitamos. No puedo negar que se me iban los ojos para mirar a Tere cuando caminaba delante de mí para entrar a la pileta. Nos metimos y fui hacia Fernando. Me beso con todo y me puso a full nuevamente, solo con besarme. Me puse de espaldas a él y sentía entre mis muslos su pija que empezaba a ponerse dura.

    – ¿Vos la coges a ella o ella a vos? Me preguntó Fernando.

    – Lo que vos quieras, o ella quiera. Dije caliente solo de pensar lo que me decía.

    – Tere, ¿La queres coger a Coti, o que ella te coja?

    – Cogerla, por la concha y el culo…

    – Escuchaste. Dijo Fernando.

    – ¿Vos y Claudio?

    – Tenemos otros agujeros, tuyos y de Tere…

    – Hijos de puta…

    Salimos del agua y ellos entraron a buscar unas cervezas, cuando volvían vi que traían un arnés con un consolador de buen tamaño. Con Tere nos miramos y nos mordimos los labios.

    Nos sentamos en el paso, yo con Fer y ellos a unos metros. Nos besábamos cuando sentí el dedo de Fer en mi orto. Moje uno de mis dedos y me lo enterré. No sabía como iba a seguir eso y me calentaba más todavía. Sin sacarme el dedo, me puse de rodillas y le empecé a chupar la pija como loca.

    – Toda tuya. Dijo Claudio.

    Lo siguiente fue sentir una lengua que chupaba alrededor de mi orto, mire y era Tere. Saco mi dedo y me chupaba como hija de puta. Metió dos dedos y me daba chirlos en el culo. Yo chupaba y me volvía loca con esos dedos. Estuvimos así unos minutos hasta que saco los dedos y sentí como me ponía el consolador en el orto.

    La mire y su cara era de una calentura infernal. No tuvo piedad y me lo enterró hasta el fondo al consolador. Di un grito, mitad placer mitad dolor. La hija de puta bombeaba con todo, tomando mi cintura. De pronto se detuvo y la miré. Sus ojos abiertos como nunca, y ver a Claudio detrás de ella me indicaron que la estaba penetrando por algún lado. Fer aprovecho para pararse y ponerse de pie delante de mí para que le chupe la pija.

    Yo estaba más caliente que el día anterior, me estaba rompiendo el culo una amiga, que a su vez era cogida por un tipo y otro, mi cuñado, me daba a chupar su pija. Estuvimos un rato, hasta que Fernando hizo correr a Teresa, Claudio se paró delante mio y vi una pija de tamaño descomunal… Entendí los ojos de Tere. Fer me la metió en el culo sin miramientos, de una sola embestida. Grite de placer y me puse a chupar la pija de Claudio que apenas me entraba en la boca.

    – ¿Yo? Escuche decir a Tere.

    – Ponete acá y metete eso en el culo… Dijo Claudio.

    – Si… Dijo Tere.

    Se puso al lado mío, con el culo hacia Claudio, también en cuatro patas y se metió el consolador. Yo de reojo veía como se daba con todo. De pronto Claudio me dejó, quitó el consolador del culo de Tere y le metió su pija con todo en el culo. El grito de Tere fue tremendo.

    – Soy una yegua, cojeme bien cogida.

    – Eso lo decido yo. Dijo Claudio.

    – Bueno…

    Fer no paraba de cogerme el culo como loco, y un par de minutos después, Claudio saco su pija del culo de Tere y me la metió en la boca con todas sus fuerzas. Tomo el consolador y se lo enterró en el culo a Tere.

    – Así que borregos… Dijo Claudio.

    Me tomo de los pelos y me cogía la boca con todo, Fer me tomo fuerte de la cintura y hacía los mismo con mi culo, yo como podía respiraba, trataba de sacar la saliva de mi boca y gozaba con esos dos tipos que me cogían con todo, sin piedad. No entiendo como me entraba toda su pija en mi boca, hasta la garganta, provocándome arcadas. No se detenían… Hasta que Claudio saco su pija de mi boca, y masturbándose, me lleno la cara de su leche, mientras Fer me inundaba el intestino con la suya.

    – Tere, límpiame la pija y la cara de Coti. Dijo Claudio.

    Ella, sin quitarse el consolador del culo, gateo hasta poder chupar y limpiar la pija de Claudio, luego con su lengua limpió mi rostro, y luego fue Fernando quien saco su pija de mi culo e hizo que ella se la limpie.

    Ellos fueron desnudos a la cocina y las dos nos quedamos en el césped.

    – Por favor, que manera de gozar. Dijo Tere.

    – Y yo ni te cuento… me hicieron mierda los dos… los tres, porque vos me diste por el culo también.

    – Tenes que probar la sensación…

    – Yo soy sumisa, ahora lo asumo, pero vos Tere…

    – Te juro que nunca fui sumisa, al contrario, pero con este hijo de puta y su tremenda pija…

    Estábamos una frente a otra. La mire y no pude contenerme. La tome de los cabellos y le di un tremendo beso, metí dos dedos en la concha y le mire a los ojos. Me mantuvo la mirada por unos segundos hasta que miro para abajo.

    – Así me gusta… Chupame la concha.

    – Yo… Dijo Tere y tirando de sus cabellos hice que acerque su boca a mi concha.

    Sin soltarla se puso a chuparme, primero despacio, luego cada vez con mayor calentura. Yo la miraba y gozaba haciéndola chupar mi concha, tanto como la propia chupada. Me sacó un orgasmo y no la deje detenerse.

    – Fer, Claudio, vengan. Dije mientras ella me chupaba.

    – Mmm, interesante… Los dos se pusieron de rodillas a cada lado de Tere y ella mientras me chupaba los masturbaba con todo.

    – Así guacha, pon los bien calientes para que te cojan con todo.

    – Si por favor, cójanme bien cogida. Dijo Tere mientras me chupaba.

    Cuando vi que ellos estaban con las pijas bien duras, le dije a Claudio que se acueste, a Tere que se meta la pija en el culo, dándole la espalda y que se acueste en el pecho de Claudio. Ella lo hizo y dio un grito de placer.

    – Fer, cógela bien cogida.

    Fer le levanto las piernas y se la metió en la concha, hasta el fondo. Tere abrió los ojos con todo, quiso gritar pero no le salieron sonidos. Yo tome el consolador y me lo metí en el culo, me puse de rodillas sobre la cara de Tere, que de inmediato me comenzó a chupar mientras yo me daba con el consolador y nos besábamos con Fernando. Los tres estuvimos un buen rato cogiendo a Tere, que no paraba de tener orgasmos. Cuando ellos acabaron al mismo tiempo, yo los seguí y por primera vez tuve un squirt, regando el pecho de Tere con mis fluidos. Me corrí a un costado, Tere se puso de rodillas y les chupo las pijas y luego yo le hice chupar el consolador.

    Almorzamos desnudos y a la tarde tuvimos otras dos sesiones tremendas de sexo. Fernando termino dejando a mi hermana y meses después convivíamos. Desde ese primer encuentro, una vez por mes, los cuatro nos encerrábamos un fin de semana, para darnos una panzada de sexo. Tere y yo, teníamos no menos de tres encuentros por semana, algunos con Fernando.

  • Y llegó el amor

    Y llegó el amor

    Después de mi tercer relato cuando se despidió mi primo Javier él me hizo su mujer por primera vez, tuvimos una relación de cinco años luego se fue a España, en esa época yo tenía 23 años se fue y me quedé sola después de varios años regresó de visita y tuvimos nuestros encuentros amorosos en varios hoteles hasta la fecha que regreso a España.

    Voy a relatar mi actual relación amorosa, por seguridad le cambiaré de nombre le pondré César, lo conocí en un campeonato de fútbol yo no juga me gustaba ir a ver las lindas piernas de los chicos, después de cada jornada deportiva ellos tomaban unas cervezas para aplacar la sed, había un chico simpático alto cuerpo marcado y bien educado, lo miraba a cada momento que podía a lo cual el se dio cuenta y me dio una mirada bien fuerte qué yo me sonroje disimuladamente se me acercó y me preguntó,

    César: te gusto?

    Yo: este por qué me dices eso?

    César: no te preocupes me di cuenta la forma en que me mirabas si deseas vamos a tomar unas cervezas a otro lado te parece?

    Yo le acepté y primero se despidió él de los amigos y luego de unos minutos sali yo nos encontramos en un restaurant pidió dos tragos para brindar nuestra amistad. Ya estando solos le confesé que si me gustó desde el primer momento que lo vi y que mi opción sexual nadie lo sabía, que todo era secreto, me hizo varias preguntas le dije que si había tenido varios hombres en mi vida pero que mi primer hombre había sido mi primo Javier, pero que ya no vive en el Perú y que luego de mi primo Javier hubieron varios hombres pero que no marcaron mi destino que solo fueron relaciones fugases, me dijo me llamo César tengo 40 años bueno yo le dije tengo 47, me contó que estuvo a punto de casarse pero su novia lo engaño a pocos días del matrimonio y qué estaba sólo.

    Pidió unos tragos más y luego me dijo si podía ir a su dpto. en una bonita zona de Lima llegué a la hora pactada al quinto piso toque su puerta me abrió me invitó a pasar agarrando mi mano y me dio un beso en la mejilla no esperaba ese beso muy caballero de su parte, me sirvió un refresco conversamos luego me preguntó si había traído ropa para cambiarme le dije que si me hizo pasar a su dormitorio vístete está todo a tu disposición pero yo quería bañarme no hay problema me dijo voy a salir a comprar algo para tomar y para comer hasta eso te alistas gracias le dije.

    Regresó a los cuarenta minutos yo la estaba esperando en su dormitorio con mi vestido negro enterizo medias panty de malla maquillada y una peluca a los hombros… llegué estás lista?? Siii le dije estoy en el dormitorio… al entrar se quedó parado en la puerta me miró de pies a cabeza, yo estaba colorada de la vergüenza pero el me dio la confianza me tomó de la mano y me llevó a la sala, puso música romántica bajó la luz. bailemos!!! Puse mis brazos alrededor de su cuello y el me tomó de la cintura empezamos a bailar me hacía sentir bien mujer estar así, y me decía al oído

    César: Quieres ser mi novia??

    Yo: si le dije sólo por hoy? le pregunté

    César: por mucho tiempo.

    César: hoy día te haré mi mujer eres linda y sexy, tienes bonito cuerpo.

    Me besó en mi boca metía su lengua y jugaba con la mía, sus manos bajaron a mis nalgas qué por cierto tengo buen culo paradito soy blanca de 1.70 mis tetitas son chicas y el baile seguía yo iba sintiendo su pinga como crecía su bulto cada vez más grande y duro, termino la canción allí parada comenzó a desnudarme me bajo mi vestido y sacó mi brasier, me quedé en tanga pantys y mis zapatos de taco, chupaba mis tetas bien fuerte mordía mi pezón, cuando miré mi pecho estaba lleno de chupetones fue bajando a mi barriga le pasaba su lengua era un placer que hacía poner mi piel de gallina, me dio la vuelta hacia lo mismo besaba y mordía mis nalgas igual con chupetones, estando yo de espalda se desvistió, me hizo poner de perrita en el sofá puso mi tanga a un lado y metió su lengua en mi ano, abría mis nalgas con sus manos y mordía lo pliegues de mi ano yo estaba a punto de tener un orgasmo sin agarrar mi pene.

    Se subió al sofá puso su verga en mi boca recién la veo es grande y gruesa solamente una vez había comido una así me puse nerviosa comencé a pasar la lengua a la cabeza me hizo abrir la boca se dio cuenta que estaba haciendo esfuerzo para que entre a mi boca! Despacio mi amor no te preocupes con calma! Al rato logró entrar a mi boca pero me hacía dar arcadas de vómito salía bastante saliva, después esa misma saliva la unto en mi ano, se bajó del sofá yo estaba en perrita mi ano estaba bien mojado metió uno dos tres dedos lo dilató bien ¡¡¡Ahora ya estás lista!!! Me dijo… ¡¡¡Despacio amor!!! Le dije, puso su pinga en mi orificio dilatado comenzó a empujar y empujar a la tercera la metió todita de una sin parar, me hizo dar un grito de dolor ya sabía lo que es comer una pinga así de ese tamaño. Yo ajustaba mi ano para sentir tremendo tronco atorado haciéndome sentir bien puta, me jalaba de los hombros y empujaba con fuerza a la tercera empujada ajusté mi ano otra vez y comencé a terminar era el orgasmo más rico que estaba teniendo. Estaba gimiendo como una hembra, el me decía ¡¡¡Oh que rica qué eres, que culo para tan rico que me estoy comiendo!!!

    Aceleraba sus embestidas sus huevos chocaban con los míos y me dijo ¡¡¡Ahí te va mi leche ahora ya eres mi mujer!!! Soltó cuatro enormes chorros de leche bien adentro de mi culo, nos dejamos caer al sofá yo boca abajo y él en mi encima. Después de varios minutos comenzó a darla ya flácida me la puso en mi boca y la dejé limpia de su leche fuimos a la ducha rico cuando nos caía el agua fría, el me pasaba sus manos por mi culo metió dos dedos salió un poco de aire y bastante leche espesa en la palma de su mano y me la paso por toda mi cara y mi boca y nos perdimos en un profundo beso.

    César: Mi amor te gusta el nombre MELY?

    Yo: si amor gracias.

    Ese fue el primer encuentro con César, al tercer encuentro me pidió que conviviera con él y así lo hice hoy en día vivo con el, los dos trabajamos yo llego antes que él me baño me hago mis enemas siempre me a gustado ser limpia en la intimidad. Yo le cocino lavo su ropa en el departamento estoy vestida bien sexy en la calle soy un varón normal no me atrevo salir del closet. Vivo un amor intenso nunca antes vivido los fines de semana me lleva en el auto a lugares públicos a tomar unos tragos y la gente normal casi ni se fijan en que él está besando a un hombre entramos a un hotel hacemos el amor y regresamos a las 5 am. Los domingos la pasamos en el departamento haciendo nuestras cosas en las mañanas y en las tardes la pasamos en la cama viendo tv y teniendo sexo intenso.

    Luego mis relatos serán recuerdos de las diferentes experiencias sexuales que tuve con diferentes hombres qué son bastantes, también tengo historias de tríos. Claro que César no sabe de mis relatos prefiero no contarle. Gracias espero que les guste mis relatos que son 100% reales.

    Sus comentarios serán bienvenidos sean buenos o malos.