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  • Casi me retiran

    Casi me retiran

    Hola mis queridos, ha pasado ya 1 año desde que publiqué, he estado algo ocupada y además, mucho que contarles de nuevo no tuve.

    Entre esporádicas orgías con mis amigos de siempre y mucho sexo mensual con ellos individualmente, no quise aburrirlos con lo mismo, cojo con ellos cada semana, mi jefe, Marcos, Juan y compañía, en pocas ocasiones con algún que otro desconocido que me tocaba en mis momentos de salidas con mi amiga, me protegí en esas ocasiones.

    Les cuento que mi primo que les conté en mi publicación anterior, fue trasladado en el trabajo hasta mi ciudad, obviamente él no quedaría en un hotel o con mis padres, se quedó conmigo en mi departamento, somos amantes a escondidas, hace como 8 meses de eso.

    Cuando él se mudó, prácticamente perdí intimidad con mis amigos, o sea, si bien, él y yo sabemos que podemos estar con otras personas sin problema, desde la primera noche que vive conmigo, nos la pasamos teniendo sexo, mucho sexo, por las mañanas se despierta rozando mis nalgas o mis labios con su pene y no me las aguanto, la chupo y luego lo monto, al mediodía y como su oficina está cerca de mi trabajo, salimos a almorzar y desviamos a un motel a tener sexo de vuelta, salimos a la misma hora del trabajo, entonces nos vamos juntos de vuelta, le doy mi auto y se la chupo por el camino hasta que se venga en mi boca y por las noches, nos dormimos casi siempre de madrugada, me agarra en la cocina, en la sala, en el baño a cualquier hora, yo le bajó el pantaloncito y le hago oral en cualquier parte de la casa, es todo un semental, versión mía pero, masculina, no me queda tiempo para estar con otras personas, me siento satisfecha, tengo 3 o 4 orgasmos al día.

    La situación se salió algo de control, nadie sabe lo nuestro, pasa que no me cuidaba con él, cogemos al natural, a veces eyacula en mi rostro, en mis pechos, mis nalgas, dentro del ano, a veces trago pero, mayormente me eyacula bien adentro de la vagina, tomo siempre la pastilla anticonceptiva, pasaron ya casi 10 meses que no cojo con nadie y desde que vive conmigo, solo tuve relaciones con él.

    Llegó mi fecha de menstruación y apenas me vino poquito, mi ginecólogo me dijo que podría ser solo hormonal y que se normalizará y que por de pronto, deje de usar anticonceptivos, me tranquilicé un poco, seguí manteniendo relaciones con mi primo pero, con condones todas las veces.

    Llegó el segundo mes de mi fecha y no me bajó, me preocupé y fui a hacerme análisis para saber si quedé embarazada, ya sentía todos los olores, algunas comidas me daban náuseas, era muy evidente que algo no estaba bien.

    Esperé por los resultados y si, había sido preñada por mi propio primo hermano, no sabía cómo reaccionar, quedé helada, tomé un turno con el ginecólogo y le mostré el resultado, «felicidades» me dijo sonriendo, me eché a llorar y trata de consolarme, «tu novio se pondrá feliz», le contesté que no tengo novio y me preguntó de quién era entonces, «no quería que esto pasara, me cuide con las pastillas, nunca tuve problemas, cómo pasó esto justo con mi primo?» le dije, se quedó callado y solo atinó a decir, «debes mantenerte fuerte por el bebé, a veces las pastillas fallan», al salir, quedé un rato en el auto pensando, «toda una puta, cuántos penes te cogieron, cuántos te eyacularon adentro y justo de tu primo te embarazas??», respiré hondo, me tranquilicé, «por lo menos esto no te pasó después de una orgía» y sonreí, lo primero que se me vino a la mente es que necesitaba hacerle creer a mi primo que me embaracé de otra persona, así que, como ya no tenía intimidad con nadie más, llamé a mí jefe y fuimos directo a un motel, pasamos toda la tarde cogiendo y me eyaculó varias veces adentro, al salir de vuelta, llegué a casa, mi primo ya estaba que me quería coger apenas abrí la puerta, acto seguido le dije, llevando mis dedos a la vagina, «mirá, vengo de coger con mi jefe», sonrió y me dijo que le gustaba mucho eso, «en serio te gusta?» le pregunté, «si, cada quién por su lado como quedamos desde un principio», le pregunté de vuelta, «te gustaría verme coger con otro», «me va a gustar verte gozando con otro» me respondió y llamé a Marcos y Juan, mi idea era que él se siente a ver cómo disfruto de mi cuerpo con otras personas, lo hice porque, él ya se estaba acostumbrado mucho por mi hasta el punto de que pensé que se enamoró, quería sacarle eso de la cabeza porque yo no quiero ni a extraños, menos amaría a mi primo.

    Me puse preciosa, mejor lencería y perfume.

    Marcos y Juan llegaron en simultáneo, entraron, les presenté a mi primo y les dije que quería que él vea lo que hagamos, quedaron callados pensando seguro, por qué mi primo querría ver a su prima siendo penetrada por ellos.

    Pasamos a la habitación sin perder el tiempo, los acosté a ambos en mi cama, se desnudaron, mi primo se sentó frente a la cama para observar.

    Lentamente me fui haciéndoles la paja y se las chupaba por turno mientras me tomaban de la cabeza y me acariciaban el rostro, quedé desnuda, subí por sus vientres y me monté primero sobre Juan, acomodé su pene para poder meterlo y empecé a gemir mientras me penetraba lentamente hasta al fondo, cuando lo sentí a tope, cabalgué como perra en celo mientras Marcos parado, me hacía chupar su buena pija, llegué al orgasmo de forma brutal, contracciones riquísimas mientras que Juan eyaculaba dentro mío, no paré, me salí de Juan y me puse de cuatro mirando hacía mi primo que ya estaba con el pene afuera y masturbándose, nos miramos mientras Marcos iba metiéndose dentro de la vagina, en su bombeo me dijo, «chúpale la pija a tu primo, no tendrás problemas porque te gustan los penes», debió molestarme pero, me excitó mucho más eso y le pedí que se pare y me ponga en la boca su pija, al meterla sentí su líquido pre eyaculación riquísimo, seguimos así un rato y los bomberos de Marcos se hicieron más rápido, sacó su pene y me eyaculó en la espalda, volteé para mamar el resto de semen y siento a mi primo que me agarra de la cintura y me la quiere meter, me salí de él y Marcos besándome me pide que me deje coger, «tu primo se calentó, no le dejes así», sonreí y me empiné de vuelta para que mi grueso pene familiar penetre mi sedienta vagina, Juan me la puso en la boca y se la chupé hasta que eyaculó en mi boca, me la tragué toda, mi familiar seguía topeando mi vagina, me ponía una mano en la cintura y con la otra me tomó del rostro buscando mis labios, rozamos lengua con lengua entre gemidos y llegué a otro orgasmo riquísimo, siguió cogiéndome hasta eyacular dentro, me salí toda sudada y satisfecha.

    Se ducharon, me duché y cada uno de ellos se marchó, pueden creer que después de eso, mi primo me cogió toda la madrugada??!!, no me pude negar, tiene rica pija.

    Al mes siguiente, estaba preparándome para contarle que me embaracé y ocurrió algo inesperado, me bajó la menstruación!!!!, estaba súper feliz y volando fui al ginecólogo a contarle, me realizaron algunos estudios y comprobaron que no estaba ya embarazada, me pidió que sea más cautelosa, me recetó el inyectable para cuidarme y lo cumplo al pie de la letra desde ese entonces.

    Tuve que pedirle a mi primo que se mude, no quiero tener más nada con él, pasé un buen susto y me cuido al máximo con el inyectable y condones.

    Chicas, que mi historia les sirva de ejemplo para evitar cometer errores con respecto a los anticonceptivos, suelen fallar, disfruten del sexo tranquilas con quienes quieran, es lo que hago más seguido ahora, tengo nuevos amigos que me estoy comiendo con total tranquilidad y estoy próxima a ir de vacaciones 1 semana a una casa quinta de swingers, les contaré todo lo que pase, besotes.

  • Mi cuñada me excita

    Mi cuñada me excita

    Todos los días desde que amanece hasta llegar la hora de dormir solo hago pensar y pensar en mi cuñada, es hermosa al grado de ponerse cualquier ropa y aun así es hermosa.

    Con solo pensar en ella, de verla todos los días me hierve la sangre de excitación, sentir el aroma de su perfume me vuelve loco.

    Deseo de todo corazón algún día poder sentir Su cuerpo desnudo, de recorrer Su cuerpo hermoso sentir lo cálido de su cuerpo desnudo, sentir sus labios besarme, recorrer su cuerpo desnudo con la punta de mi lengua es mi mayor anhelo.

    Si algún día se me cumpliera mi sueño, la trataría como una reina en la cama

    Le besaría los labios, su cuello mientras mis manos traviesa empiezan a recorrer Su espalda por debajo de la blusa buscando su bra, para desabrocharlo y quitarle la blusa con todo y su sostén para poder besarle los pechos pequeños pero hermosos, morder sus rico y suavemente sus pezones mientras mis manos siguen bajando en busca de los botones para desabrochar su pantalón y meter mi mano en busca de su conchita húmeda.

    Acariciarle su vagina jugar con sus labios vaginales buscando su clítoris para escuchar sus ricos gemidos pidiéndome a toda costa ser penetrada.

    Pero antes le quitaría su pantalón y su ropa interior que por la excitación ya se encontraba muy mojado, pero aun así mi lengua ya quería probar sus ricos flujos vaginales.

    Jalando a la punta de cama abrirle las piernas y empezar a besarle su abdomen bajando poco a poco hasta llegar a su rica cuevita y meterle hasta el fondo mi lengua llegando a un mete y saca con la lengua hasta sentir como un pequeño squirt me moja la boca, acto seguido levantándole las piernas lo más alto posible para dejar al descubierto su rico ano y juzgarlo con mi lengua.

  • Con la madre de mi exnovia

    Con la madre de mi exnovia

    Pues comenzare relatando de como nos conocimos para lo que conllevo a dicho suceso, pues bien corría el año del 2012 no lo recuerdo bien, lo que si, es que en ese entonces en donde entre a trabajar iba a ofrecernos comida una señora, la describiré; media 1.6 m, tenía un cuerpo normal nada que exuberante y con unos hermosos ojos verde claro, además de muy simpatía claro como debe ser si ofreces algún producto o servicio y como es normal de los hombres que no cocinamos, comencé a consumir la comida que preparaba la señora, y pues debido a esto comenzamos a hacer una bonita amistad, y nos llevábamos bien y platicábamos a gusto de muchas cosas, tiempo después comenzó a llevar a su hija a que la ayudara, y pues la hija estaba muy linda parecida a su madre aunque aun no estaba bien desarrollada, era bajita y en ese entonces la hija iba a cumplir apenas los 19 años, yo en ese entonces era soltero y pues también comencé a hacer amistad con ella, y como siempre he tenido un apetito sexual muy amplio y claro por consejo de mis compañeros me comenzaron a decir que le tirara la onda a la muchacha, y así lo hice a lo que ella me comento que debía pedirle permiso a su madre, y obvio como me llevaba muy bien con su madre así lo hice le comente a la señora que me gustaba su hija que era muy linda como la madre y que le quería pedir permiso para salir con ella, a lo que la señora por conocerme no lo dudo y me dio su permiso a lo cual comencé a salir con la hija y así llevamos un tiempo y claro sucedieron las cosas que pasan normalmente con la hija, así yo iba a visitarla a su casa y como es normal pues ya me había ganado la confianza de su familia por lo que nos dejaban solos y podíamos hacer una riquísima faena, bueno pues paso tiempo y en una ocasión en que estaba en su casa la señora mando a mi novia a un mandado ya que ella iba a salir a una fiesta, y pues yo me quede allí en un sillón esperando que la familia se fuera a la fiesta y quedar a solas con mi novia, pues después de un rato me hablo la señora de su cuarto, llego a la puerta y la toco:

    -entra

    -si, dígame que paso

    -ay Omar, es que no me cierra el vestido, me ayudas a subir el cierre

    -si claro, (ella se coloca de espaldas con lo que puedo apreciar a través de su vestido azul cielo, que se le transparentaba una hermosa tanguita, que me pone bien cachondo, y se le tonaba un hermoso trasero que me dieron ganas de acariciar, así pues no paso nada solo le subí el cierre del vestido y me da las gracias y me retiro no sin antes decirle, se ve muy guapa señora 😉

    -ay no te burles he

    -ay, claro que es en serio y es la verdad

    -a bueno te creeré, gracias

    Así pues se retiro y nos dejo solos a mi novia y a mi, y debido a lo que había visto y el morbo y las ganas que me dio ver así a mi suegra, le di una tremenda cogida a mi novia que terminamos muy sudados y cansados.

    Así paso el tiempo con las ganas de poseer a mi suegra aunque claro nunca me atreví a nada con ella, pero tiempo paso y comencé a tener problemas con hija y decidimos terminar nuestro noviazgo, aunque claro seguimos viéndonos solo para tener sexo.

    Así fue que decidí que intentaría conquistar a mi ex suegra, y debido a que su hija y ella me contaron que las cosas con su esposo no estaban bien ya que su esposo le había puesto los cuernos además que tomaba mucho, pues así comencé a mandarme mensajes con la señora con el pretexto de saludarla, a lo cual ella me preguntaba de que había pasado con la relación con su hija, a lo cual le conté que le tenía cariño pero como hermana y que estaba muy chicha y no me gustaba los berrinches que hacía en ocasiones, así pues platicábamos mas y ella me platicaba de sus cosas y sus problemas, y así cuando nos veíamos en la comida lo que hacía era tomarla del brazo o acariciarle el hombro agarrarle la cintura, se dice fácil hacerlo pero recuerdo que cuando hacia esas cosas yo me sentía súper nervioso me daba mucho nervio de que se enojara o que pensara algo, pues así paso un tiempo en mi estrategia de tenerla, pues un día me anime y todo los nervios del mundo me le declare.

    -Hola como esta, que me platica?

    -hola Omar, pues ya sabes los problemas con mi marido, el dinero que no alcanza

    -si pues verdad la vida es difícil pero anímese todo mejorara

    -si esperemos que si

    -oiga quería decirle una cosa (yo súper nervioso)

    -si a ver dime

    -pues quiero decirle, que me gusta

    -(se ríe) ay Omar no seas bromista no me agás esas bromas

    -es en serio quería decírselo hace tiempo y se lo estoy diciendo en serio

    -ay Omar en serio, no me lo creo, bueno sabes que si paso por mi mente, debido a como me tratabas y como me tocabas cuando nos veíamos, pero creí que estaba loca

    -pues si es en serio usted me gusta, y quería que lo supiera

    -ay Omar, estas muy chico podría ser tu madre (típica frase de una mujer mayor a un menor)

    -pero no lo es, y a mí me gusta

    -ay Omar no sé que decirte, más bien estas confundido o es porque terminaste con mi hija, ay no Omar, no sé que pensar ni que decirte, yo nunca le he puesto el cuerno a mi esposo, aunque el si me los puso, yo nunca lo he hecho, y mira que me lo han propuesto pero nunca le hecho nada malo

    -(yo súper nervioso) solo quería que lo supiera pero piénselo y ya platicamos sale ya me tengo que ir a trabajar, nos vemos cuídese, estamos en contacto

    Así deje pasar un tiempo aunque seguimos en contacto por mensajes, al igual que con su hija, así pues un día planee otro acercamiento, con lo cual un día en el cual sabía que podría estar sola en su casa me atreví a ir a su casa sin avisar, así pues llegue y toque la puerta y me abrió la señora. Traía un pants gris y una blusa, ya que estaba haciendo las labores domesticas.

    —————

    -hola, como esta vengo a visitar

    -hola, Omar que milagro pásate, si buscas a mi hija no esta,

    -no está nadie?

    -no pues estoy sola, me sorprende que vinieras

    -pues venia a verla a usted, tenemos algo pendiente si recuerda

    -ay Omar, sigues con eso como crees, ay Omar no se que pensar, a ver dime una cosa en serio por que terminaron con mi hija y dime algo pero dime la verdad, tuvieron relaciones??

    -no claro que no, y pues tiene muchos cambios de humor y pues no se yo quiero alguien que no sea así, alguien más madura, como usted

    -ay Omar, pero no se puede yo estoy casada, aunque sabes que no están las cosas bien con mi marido, nunca le he puesto los cuernos además que futuro nos espera a nosotros que va a decir la gente mi hija ay Omar como crees que pueda ser lo nuestro

    -pues no se pero es lo que siento y lo que quiero señora (en eso momento tome valor y la tome de la cintura y la acerque hacia mi, con fuerza a lo que ella se hacia la difícil me empujaba un poco con sus manos pero sin decir nada y sin mucha insistencia)

    -ay Omar, no debemos Omar, no está bien

    -que tiene es algo normal y creo que no le soy indiferente, si usted es muy guapa y simpatica, (yo intente besarla varias veces y se negaba rotundamente, parecía boxeador girando la cabeza cada vez que la quería besar a lo que yo la abrasaba y le masajeaba la espalda, así estuvimos un tiempo considerable no recuerdo cuanto ya que estaba muy nervioso, pero mi deseo me controlaba)

    -ya Omar mejor ay que seguir como amigos y pretender que no me dijiste nada y que nada paso, así es mejor

    -no si esto ya paso y está pasando, bueno pues ya me voy pero lo dejaremos pendiente sale pero déjeme besarla al menos

    -ya pues mejor ya vete, que tal que llega alguien y nos ve, que les vamos a decir

    -ay pues les decimos que vengo a visitarlos, si ya me conocen

    -bueno te voy a dar un beso, pero nada mas uno y ya te vas sale por que luego llega alguien

    Así pues me dejo besarla en un beso apasionado y largo con lo cual no la deje de abrasar fuertemente y seguí besándola dándome cuenta de que no era un beso normal sino de pasión contenida, por lo cual seguí, baje mis manos a sus caderas y comencé a acariciarlas era lo que quería y al final lo había logrado estaba tocando esas caderas que tanto deseaba seguí besándola y con fuerza la levante y la lleve a hacia su recamara, la tire en la cama y yo encima con ella sin dejar de besarla, a lo que ella no decía nada, así pues tenía tal excitación que rosaba fuertemente mi pene duro y grande en su vagina era tan delicioso, así seguimos quería excitarla quería que sintiera las ganas que tenia, así baje besando su cuello quería saborear sus pechos, no eran muy grandes, pero tenían una sorpresa, así pues baje besándola por su cuello y tratando de quitar la ropa a lo cual ella se resistía y me decía que parara que alguien podría llegar y vernos así, a lo cual yo hacia caso omiso, y seguía extasiado, así entonces logre subirle la blusa y con fuerza le subí el sostén ya que sus manos pretendían no dejarme seguir, y comencé a lamer sus pechos la sorpresa que tenían eran los pezones eran unos pezones grandes y largos se sentían deliciosos en mi bosa al succionarlos nunca había probado ni he probado unos así, ella tenia sus ojos cerrados pero seguía diciéndome que parara que no siguiera que alguien podría llegar, yo seguía e intentaba bajarle su pants para poder penetrarla pero no me dejaba así que seguí lamiendo sus pezones y acariciando sus caderas, así dure un buen rato pensado en excitarla para que me dejara bajarle el pants, cuando sentí que no oponía mucha resistencia, me acomode de forma horizontal para poder bajarle el pants junto con su ropa interior era una ropa interior de color azul celeste de tela muy suave, y claro está ya la tenía mojada, así pues le baje su pants hasta sus rodillas, y me volví a colocar perpendicular a ella yo seguía lamiendo sus pechos que me habían hipnotizado así comencé a bajar por sus pechos pasando por su abdomen quería llegar a su vagina para poder saborearla quería lucirme con ella, así pues baje y la acomode para poder lamerme su parte como pude le quite su pants y sus tenis para poder acomodarme de una mejor manera para darle el máximo de placer, ella solo tenía los ojos cerrados y ya no decía nada ni oponía resistencia solo se aguantaba las ganas de gemir, como pensando que estaba mal que lo hiciera y esto a mi mas me prendía por que quería escuchar su gemir además de que eso me encanta en una mujer los gemidos y gestos que hace, así seguí un buen rato haciendo mi mejor esfuerzo en su vagina, en la cual movía mi lengua de una manera frenética hasta cansarme con lo que alentaba mis movimientos, pero tenía la intención de hacerla terminar en mi boca, así seguí lamiendo su vagina con mi lengua mezclando sus líquidos con mi saliva, así seguí hasta que al fin logre escucharla decirme cosas.

    -si, así asi, ai que rico asi sigue por favor que rico, ay que rico lo haces así no pares sigue por favor sigue ay Omarcito que rico lo haces no pares bebé sigue asi por favor sigue.

    Hasta que a final no lo sabia con certeza en ese tiempo pero gemía con mayor intensidad y con agitaciones, hasta soltar un suspiro con lo cual pensé que había terminado quedándose quieta con los ojos cerrados y con las piernas abiertas, así en ese momento aproveche para desnudarme lo mas rápido posible, y posteriormente me coloque despacio encima de ella colocando mi dura verga en la entrada de su vagina a lo cual se la metí cosa que no me costó nada ya que estaba muy dilatada y muy mojada gracias al oral que le había dado, así al metérsela soltó un suspiro, yo estaba tirado encima de ella con lo cual ella me abraso y yo comencé a penetrarla diciéndole cosas al oído

    -que rico, siento bien rico, esta bien buena ya tenia ganas de estar así con usted, que rico siento su vagina mojada y caliente con mi pene adentro de usted

    -si, tu también estas muy rico no sabia que fueras así de bueno si sabes como tratar a una mujer que rico lo haces sigue por favor quiero mas, házmelo asi

    Así me la estuve cogiendo por un bien rato hasta cansarme de las penetraciones que le daba y de la postura que teníamos, y besando y lamiendo su cuerpo y sus pezones que me encantaron, hasta que me canse y me coloque a un lado suyo, ella se dio cuenta que aun yo no terminaba y me dijo que si me había cansado a lo cual le dije que e esa posición si, y en seguida se coloco encima de mi y ella mismo se volvió a meter mi verga en su vagina meneándose de una manera muy rica que me hacía sentir muy rico además de verla como lo disfrutaba y yo estaba cumpliendo mi fantasía de poseerla, así seguimos dándonos placer de una manera muy deliciosa, después de un rato me pregunto aun no vas a terminar a lo cual le digo que, que porque, y ella me dijo que ya quería que terminara que ya se había cansado, a lo cual le dije está bien, así pues la quite de encima de mi, y me coloque por detrás de ella para comenzar a penetrarla ya que esa es mi posición favorita y controlo mi ritmo para poder terminar, así pues comencé a penetrarla y decirle cosas para poder terminar de una manera muy rica, así pues comencé dándole unas metidas lentas y aumentando el ritmo de mis arremetidas y en ocasiones darle unas penetraciones con mucha fuerza esto me gusta porque hace gemir a la mujer, así pues la penetre diciéndole cosas

    -que rica esta que sabroso coge tiene un culo bien sabrosa mamacita como tenía ganas de cogérmela así bien rico mamacita que rico mami te gusta cómo te meto mi verga mamacita

    -si papi así dame toda papi, asi házmelo sigue papacito dámela toda papi que rico lo haces papi dame asi asi papa que rico

    Asi pues continúe hasta sentir que me iba a venir con lo cual se lo comente, no quería alguna sorpresa como un Omarcito jejeje, a lo que ella me comento vente dentro no te preocupes no pasa nada y así lo hice termine bien riquísimo adentro de su vagina a lo cual inmediatamente después y sin fuerza me tire a un lado de ella así nos quedamos un pequeño momento y ella se paro y fue al baño pero antes me dijo cámbiate no quiero que llegue alguien y nos ve así apúrate, yo sin ganas y cansado, pero con el miedo que me provoco lo que me dijo, lo hice me limpie con mi ropa interior y me vestí rápidamente, ella regreso y también se vistió rápidamente yo fui al baño a lavarme y refrescarme un rato, ella me dijo que mejor me fuera que luego llegaba alguien y que era mejor que me fuera y así lo hice me retire, y así paso, solo ocurrió en esa ocasión ya que poco tiempo después cambie de trabajo y de lugar así que ya no la frecuentaba además de que cambio de teléfono, seguí viendo a su hija una o dos veces pero también consiguió novio y nos distanciamos, pero aun recuerdo esta historia que les quería contar.

    Bueno espero que disfrutaran mi historia, una disculpa por mi redacción y mi ortografía ya que no soy escritor solo quería compartir mi historia, para algún comentario o contacto les dejo mi correo gracias:

    [email protected]

  • Gracias Twitter (parte 1)

    Gracias Twitter (parte 1)

    Después de las experiencias anteriores en los tríos que tuvimos, ya no me sentía preocupada de lo que pensaría mi marido al estar en la cama con otro hombre, me había demostrado cariño y cuidado en cada momento y eso me dio seguridad y confianza, sin embargo me sorprendió la propuesta de mi marido de que había conocido a un nuevo candidato, se trataba de un caballero español que conoció a través de twitter, como era posible no sabíamos nada de él, era desconocido y por twitter?

    Pero me tranquilizo diciendo que tenía varios días conversando por teléfono con él y me mostró sus fotos en twitter lo cual despertó mi curiosidad al ver su cuerpo desnudo, además como dice mi esposo era una persona con mucha experiencia en el ambiente y que debíamos probar. Aceptamos y acordamos la cita, fue una persona muy atenta y amable todo un caballero, después de las presentaciones, nos fuimos al motel.

    Ya en el motel Alex y Manuel, nos desvestimos los tres. Ambos comenzaron a acariciarme y a besarme luego me recostaron en la cama y Manuel me coloco boca abajo y empezó a darme un masaje en toda la espalda con aceite de coco eso se sintió exquisito y en la medida que lo hacía su miembro que era grande muy grande, me rozaba el culo lo que me excitaba mucho, llegó un momento en que puso su verga entre mis nalgas y me la restregaba eso me encendía mucho más, escuche la voz de alex decirle pon la boca arriba, así pude ver a alex sentado en el sofá con su miembro bien erecto mientras nos miraba.

    Manuel comenzó a besar mis tetas cosa que me éxito mucho mientras me daba el masaje con aceite de coco y rozaba mi vagina con la cabeza de su miembro, eso me excitaba y me hacía gemir de placer, mi piel quedó impregnada y muy rica.

    Luego levantó mi pie y comenzó a besarlo, yo aproveche y le agarre ese enorme miembro y comencé a frotarlo rápidamente ya lo quería dentro de mi, abrió mis piernas me lo frotaba entre ellas y metia su dedo en mi vagina y mientras yo le chupaba la verga a Alex que estaba sumamente excitado, al fin Manuel se coloco el condon y empezo a penetrarme, cuando introdujo su miembro “haaaa” grite de placer e, iniciamos un movimiento de caderas con cada penetración, me preguntaban si me gustaba y luego me beso yo solo asentia con la cabeza mientras me acariciaba y me penetraba repetidamente como un pistón y yo gemía de placer y que rico me vine varias veces. Luego hicimos una pausa bien agitados vi esa verga y le dije a alex quiero mamar esa verga el me miro con una sonrisa y asintió con la cabeza, tomé la verga de Manuel en mi boca y se la chupe a mi gusto y luego la de mi marido, me dieron verga por la vagina y por el culo, gemía y gozaba una barbaridad todo fue espectacular demasiado rico no se ni cuantas veces me vine, luego me subí arriba de Manuel y lo cabalgue y tuve un orgasmo ufff, luego me subí y puse mi vagina en su cara para que me la mamara y volví a gemir de placer y a tener otro orgamo, mientras Manuel me mamaba la vagina yo le mamaba la verga a Alex hasta hacerlo venir, por último Manuel volvió a cogerme por la vagina y cuando estaba a punto de eyacular la sacó y me la descargo en mi vientre se sintio caliente, cuando Manuel se aparto se coloco Alex y me subió las piernas me beso y me cogió por la vagina hasta que se vino otra vez nos gustó tanto esa primera vez con Manuel que repetimos el trio. Pero ese será otro relato que les tengo pendiente…

  • El gusto de mi esposa por los maduros

    El gusto de mi esposa por los maduros

    Como les he contado anteriormente mi esposa y yo somos muy activos sexualmente, no dejamos pasar una oportunidad para darnos cariño, procuramos salir solos por lo menos dos veces al mes y esas salidas terminan en unas buenas sesiones de sexo, mi esposa es muy fogosa en la intimidad, más aun con tragos encima, prueba de ello son los relatos que me hace, aunque algunos me los ha hecho en sano juicio, una tarde que llegue de trabajar primero que ella, encontré la casa sola, mi mamá y mis hermanas habían salido con mis hijos, apenas me estaba acomodando en la cama y llego mi esposa, me escondí en el baño de la alcoba para asustarla, subió a las habitaciones en busca de alguien y obviamente no encontró a nadie, llamo a mi celular y no obtuvo respuesta, llamo a su mamá y ella le conto que nuestros hijos estaban con mi familia, vi que se quitó la ropa y se quedó solo en la faja que está usando como parte del tratamiento de unos masajes moldeadores, espere a que estuviera sin la faja y la sorprendí, se llevó un gran susto y se quiso enojar, rápidamente la tome por la cintura la bese y la lleve a la cama, le arranque prácticamente las tangas y me pegue a su vagina, ella solo me acariciaba el cabello y seguía refunfuñando, a los pocos minutos se relajó y empezó a respirar más rápido, empecé a buscar sus tetas con mis manos y ella se quitó el sostén para dejarme tocar sus enormes tetas, la hice poner en 4 y desde atrás continúe haciéndole el oral, ya sus gemidos eran muy sonoros y me pedía que no parara por que se iba a venir, le metí dos dedos por la vagina y ella se estremeció y sus gemidos eran más fuertes, empezó a decir: “me vengo amor, me vengo mi vida”, y se vino a chorros, pocas veces la he visto venirse así, no la deje ni recuperarse y la penetre, le di como decimos en mi país “como a rata en balde”, le comencé a decir: que estaba hermosa, que era la mejor para hacer el amor, que me encantaba como se movía, eso la puso a mil y empezó a metérsela ella sola y a decirme: “así te gusta amor, así te gusta que me mueva, me encanta sentir tu verga amor, me fascina tenerla dentro de mí”, la empecé a nalguear y a repelar duro, me encanta que seas una puta en la cama amor, que seas tan arrecha, es un espectáculo verte culear, en los videos con tus amantes de antes te ves como una perra, le dije, ¡ay amor! Me vengo, dame duro papi, me dijo, y se volvió a venir, le pedí que se tendiera en la cama boca abajo y le di duro sin parar hasta venirme dentro de ella, deje que mi pene se durmiera dentro de su vagina, la besaba desde atrás en la boca y la mejilla, me baje de ella y me recosté a su lado, ella fue al baño a asearse, volvió y recostó su cabeza en mi pecho, hablamos de nuestro día y otras cosas, nos empezamos a besar con lujuria, y empezamos este dialogo:

    Esposa: ¿por qué te gusta tanto ver mis videos haciendo el amor con otros hombres?

    Yo: me gusta escuchar tus gemidos, me gusta ver la cara de placer que ponías cuando estas pichando, me gusta ver las poses que hacías con ellos y me gusta escuchar cómo les dices que te den más duro.

    Esposa: siempre me gustaron los hombres mayores, ustedes siempre toman la iniciativa, me gusta que me manejen en la cama, me gusta la seguridad con la que me acarician, me besan, me gusta que me traten como una reina y también como una puta.

    Yo: pero más como una puta, jejeje

    Esposa: ¡tonto! no te burles

    Yo: pero varios jóvenes te tuvieron en sus manos

    Esposa: si, pero la verdad disfrute más teniendo sexo con los mayores, ustedes conocen nuestros puntos claves.

    Yo: ¿qué era lo que más te gustaba que te hicieran?

    Esposa: todo amor, todo me gustaba, desde sentir la seguridad con que me tocaban, como me besaban, como me penetraban por delante y por detrás y sentir como se venían dentro y fuera de mí.

    Yo: ¿qué era lo que más te gustaba hacerles?

    Esposa: chuparles la verga y tragármela toda, eso me encantaba, hacerles la rusa y cabalgarlos era muy rico.

    En ese momento ella ya me estaba cabalgando como loca, tocándose las tetas, eso significaba que estaba muy excitada al recordar esas aventuras.

    Yo: ¿qué no te gustaba que te hicieran?

    Esposa: depende amor, porque me hicieron cosas que jamás pensé que me podrían llegar a gustar, creo que me hicieron cosas en el momento exacto, cuando me tenían en el clímax o de manera repentina que no me dio tiempo a decir que no. Pero si me molestaba que me mordieran duro los pezones o que me apretaran los senos, pero excitada si lo aguantaba.

    Yo: ¿algo que te sorprendió que te hicieran y te dejaste hacer?

    Esposa: Miguel (su primer maduro) la tercera vez que nos acostamos, se vino en mi cara y con su pene unto su semen en toda mi cara, lo normal era que dejara caer su semen y ya, ese día a medida que salía su semen lo iba regando, dejo mi cara completamente cubierta de su leche.

    Yo: ¿y algo que tu hiciste que no creías que pudiera hacer?

    Esposa: tragarme el semen, nunca pensé que me llegara a gustar tragármelo, no creía que sentir ese sabor me resultara agradable.

    Le pedí que se tragara el mío, ya estaba yo a punto de venirme y la hice arrodillar en el suelo, apenas empezó a salir mi semen lo unte por toda su cara, ella no opuso nada de resistencia, solo espero a que yo terminara de eyacular, me limpio la verga con su boca y se fue para el baño, cuando regreso la hice acostar boca abajo y me subí sobre ella, y seguimos hablando:

    Yo: ¿Te molesto que hiciera eso?

    Esposa: Nooo amor, tu sabes que conmigo puedes hacer lo que quieras, yo feliz siempre de complacerte.

    Yo: eres la más complaciente mi vida, que rico que seas tan abierta en lo sexual, eso siempre me encanto de ti.

    Esposa: contigo no siento temor de nada amor, sabes que soy tuya para todo, como un día me dijiste: “prefiero una puta para mí, que una santa de todos”

    Yo: ¿amor y regalabas muchas fotos?

    Esposa: ummm, pues al comienzo me dejaba tomar fotos de los que tenían como hacerlo, después cuando tuve la manera de tomármelas yo misma si regalé, pero los seleccionaba bien.

    Yo: ¿y los videos?

    Ella estaba a punto de venirse de nuevo, estaba en cuclillas, sentándose rapidísimo y profundo

    Esposa: me deje grabar de varios, y me grabe para pocos, sabes amor lo mucho que me gustaba mostrarme.

    Yo: ¿para quienes te grabaste?

    Esposa: para Miguel (su primer maduro), para el profe Ricardo, para Juan Carlos, para salomon y para ti amor.

    Yo: ¿Qué te gustaba hacer en los videos?

    Esposa: ay amor, de todo, tocarme, dedearme, besarme los senos, masturbarme por delante y por detrás.

    Yo: ¿con que te gustaba masturbarte?

    Esposa: pues nunca tuve juguetes eróticos, siempre usaba en mango de mi cepillo para el cabello, el control remoto del tv, dependiendo que tan excitada estuviera y para quien era el video.

    Yo: ¿Para quién te gustaba hacer más los videos?

    Esposa: para Miguel y para Juan Carlos, para ellos los hacia pensando en cómo se masturbarían viéndolos, con ellos disfrute mucho el sexo, me les entregaba por horas enteras, me deje hacer lo que ellos quisieron, ellos y tú me han dejado temblando las piernas de lo intenso de mis orgasmos. Eran muy creativos, despertaron en mí el deseo sexual, me acuerdo que siempre les pedía que me dieran duro, que me acabaran en la cara, yo sola me metía sus vergas en mi cola y me gustaba ver como disfrutaban mis mamadas, por ellos me gustaba entregármeles a los maduros, buscando tal vez el mismo placer que sentía con ellos.

    Se vino muy fuerte mi esposa, yo la puse al borde de cama y acabé sobre su abdomen y sus enormes tetas, así terminamos esa conversación.

  • A mí me gustan mayores…

    A mí me gustan mayores…

    Como te habrás dado cuenta, querido lector, he estado ausente durante meses. Y no tanto porque mi vida sea tan genial que no me de tiempo para escribir, sino que las obligaciones adultas y la monotonía me tienen atada nivel bondage.

    Te contaré que Bellota últimamente me pide a gritos salir a portarse mal. Tiene ganas de tomarse unos tragos, ponerse sexy y revolcarse sin razón con alguien. Me he dado cuenta que tengo especial fijación por hombres mayores. No sé si creo que a esa edad es más sencillo que accedan a tener sexo con una travesti o simplemente me ha tocado suerte con un par. Lo cierto, es que recientemente los noto más y se me antoja que me hagan suya de todas maneras.

    Me encantan las canas, siento que dan mucha personalidad y que las arrugas encuadran perfecto en un rostro masculino. Me excita mucho imaginar a un macho maduro desnudo, dispuesto a enseñarme todo lo que ha aprendido con los años.

    Tengo una fantasía sexual recurrente, donde convenzo a un total desconocido para llevarlo a un hotel a hacernos de todo, y estoy dispuesta a convertirla en realidad antes que termine el año. La idea me vuelve loca de simplemente imaginarlo. He pensado incluso buscar un sitio donde pueda salir vestida en la noche y simplemente probar suerte. Intentar que alguien se me acerque, comenzar a flirtear y terminar la noche con su miembro bien adentro de mí.

    No es algo sencillo, ya que vivo en un país donde me parece que la gente difícilmente accede al sexo casual simplemente por el placer de dar y recibir. Pero estoy segura que encontraré la manera.

    También debo confesar que siento que Bellota se irá despidiendo con el paso de los años, ya que tener el mismo físico se vuelve complicado con el paso del tiempo. Lo que sé es que debo despedirla como merece.

    Por lo pronto mi próximo hombre disfrutará de todo mi cuerpo sin límites y le haré todo lo que me pida.

    Les contaré cómo va todo.

    Besitos, bonitos.

  • Una cita casi médica (segunda parte)

    Una cita casi médica (segunda parte)

    Entonces comenzó el tratamiento, él me tenía así amarrada con las piernas abiertas en una silla ginecológica, aún tenía mi vestido de flores puesto y solo me había quitado las pantis por lo que en remplazo me hacía usar pañal lleno de lubricante, tenía un vibrador en mi culito lleno de su semen, me tenía con las piernas abiertas, completamente atada y fue jugando con cada velocidad de juguete que tenía adentro de mi culito mientras me filmaba, tocaba y humillaba como una perra, como una puta, yo me dejaba hacer y sentía como me mojaba toda, me sentía mojada y abusada, estaba súper excitada y me encantaba la sensación de estar sometida y sin poder resistir, él se reía y acomodaba la silla para poner su verga en mi carita o entre mis piernas, en eso escuche que sonó su celular, el subió el nivel de la vibración y contesto, respondió con monosílabos, decía si, aja, claro, no hay problema, mientras me miraba y subía o bajaba el nivel del vibrador haciéndome gemir como una puta. Luego de colgar volvió a bajar la sillas para colocarse con su verga y sus bolas en mi carita y mi boquita, yo solo las sentía encima y me calentaba más entonces me dijo que tenía una sorpresa, que era algo que no había planeado pero que debía hacer como su putica, entonces escuche la voz de vigilante, él lo saludo diciéndole que no había problema, y mientras me explicaba que el vigilante nos había estado mirando todo el tiempo por las cámaras que había en cada consultorio fue abriendo mi pañal para sacar el vibrador de mi culito mientras le decía que estaba listo para su verga.

    El vigilante me comió igual de duro, me lo metía hasta el fondo, y aunque no era tan grande como la de mi amigo si se sentía muy gruesa, el comenzó a meterla y sacarla rápidamente mientras yo notaba lo caliente y excitado que estaba, y aunque no podía verlo porque tenía una verga que se iba poniendo dura en mi carita, sentía como su verga se ponía más dura y caliente, hasta que sentí como lleno mi culito con su leche caliente, sentí como me llenaba toda de leche, como me mojaba toda y luego de agradecer a mi amigo el vigilante saco lentamente su verga de mi culito, cuando la saco mi amigo rápidamente volvió a meter el vibrador y a colocar el pañal tras lo que se movió quitando su verga de mi carita, mientras se despedía y recibía los agradecimientos del vigilante fue subiendo la silla hasta tenerme sentada, entonces tomo una silla, se sentó frente a mí y con el mando del vibrador a la mano saco nuevamente su tabla para hacerme preguntas humillantes mientras jugaba con el vibrador en mi culito, luego de varias preguntas de si o no que respondía con mi cabecita, el me quito la mordaza y siguió con preguntas sobre la cita que teníamos, así me pregunto cosas como si había disfrutado, si quería que me diera nalgadas o si necesitaba más lechita en mi culito o si quería mejor que la próxima vez se viniera en mi boquita, yo respondía sumisa y obediente, y confesaba mis más oscuros pensamientos, por lo que dije que siempre quería más leche en mi culito, entonces le comencé a rogar, a suplicar que me comiera toda otra vez, que me llenara de leche y me dejara bien mojada.

    Entonces el levanto mi faldita y me quito el pañal que tenía, me quito las pantis cortando la otra parte y me saco el vibrador de mi culito, cuando lo hizo mi culito se mojó todito con el semen que tenía todavía adentro así que no fue nada difícil para el meterme su dura verga hasta el fondo, me la metió completa y comenzó a comerme toda, yo superexitada gemía como una hembra, le agradecía entre gemidos, mientras él seguía dándome lo más duro que podía. Yo movía mis caderas frenética mientras él me tocaba mi colita con una mano mientras que con la otra tiraba de la cadena atada al collar de perrita en mi cuello para hacerme mirar cómo me penetraba toda, como me comía como una perra, así me hizo mojar toda en su mano, el me dejo mientras seguía comiéndose mi culito y cuando termine puso su mano en mi boquita para que lambiera mi lechita, así me comenzó a tratar como una perra, como una puta y a comerme más fuerte hasta que sentí como su verga se puso rígida y muy dura, la metió bien adentro de mi culito y me lleno de leche nuevamente, sentí varios chorros de semen llenando mi culito. Dejándome súper deliciosa, él se dejó caer encima de mí un momento mientras yo sentía como su verga iba disminuyendo su tamaño adentro de mi culito hasta salirse, cuando salió sentí como salía leche de mi culito, sentí mis nalguitas mojaditas y mis muslos, me sentía como una perra comida y marcada por su macho.

    Cuando se recuperó se levantó y fue por agua, mientras tomaba miro el reloj y me dijo que la sustancia que me había dado para excitarme iba a comenzar a hacer su mayor efecto, me pregunto si quería seguir y yo le indique con mi cabecita que sí, el me pregunto nuevamente y de forma delicada le respondí que no solo lo quería, deseaba seguir siendo sometida, usada y comida como una hembra, el sonrió y mientras me desataba me indico lo que debía hacer, primero me desato las manos y mientras seguían mis piernas me entrego el plug negro para que lo metiera en mi culito, yo lo obedecí y cuando estuve libre me ayudo a parar pues estaba con las piernas muy temblorosas , el me tomo de la correa y me llevo al baño para que me cambiara. Siguiendo sus órdenes y agradecida de la lista que me había enviado sobre a ropita femenina que debía tener para la cita me desnude completamente sin dejar salir el plug de mi culito, luego me coloque un sostén y unas pantis de licra muy apretados, me coloque mis rellenos y cambie mis medias de liguero blancas por unas negras y me volví a colocar los tacones que había llevado, luego me coloque mi traje erótico de sirvienta, era solo una faldita corta y un sostén, venía con unos guantes blancos y negros y una diadema para la cabeza, cuando estuve completamente vestida me maquille y antes de salir recogí todo y me senté en la tasa a hacer chichi.

    Cuando salí lleve todo a la recepción del primer piso como me había indicado, allí encontré un balde con productos de aseo, apenas estaba mirando que había cuando el apareció, llevaba una botella de agua la cual me entrego junto con una pastilla, la cual me dijo era para que me pusiera más obediente y sumisa, yo la tome como me indico y el me tomo por la correa, primero me llevo al consultorio en donde habíamos estado y me ordeno limpiar todo muy bien, incluyendo el baño, mientras el daba una vuelta para ver que había, yo lo obedecí y comencé limpiando la silla con un paño, el salió dejándome en mis tareas de sirvienta, mientras limpiaba la silla me sentía muy excitada y en mi mente solo se repetían sus palabras, limpia sumisa, limpia, yo obedecía y cuando regreso ya estaba terminando con el baño. El me miro terminar y tomándome de la correa me indico que tomara mis cosas para limpiar, yo lo obedecí y cuando tuve todo me llevo por los corredores hasta el primer piso en donde estaba el baño grande de hombres, me llevo adentro del baño y después de usar uno de los orinales me ordeno que limpiara ese baño, yo obedecí mas excitada y mientras limpiaba el me miraba y hablaba por su celular, cuando termino de hablar lo uso además para tomarme fotos haciéndome posar de formas muy humillantes y pervertidas en ese baño.

    Lo que siguió lo contare en una tercera parte, lamento mucho extenderme pero confieso que disfrute mucho escribiendo este relato y como lo imagine en espacio médico me dio pie para escribir varias de mis fantasías eróticas, espero quienes lo lean también lo disfruten.

    Prissy Coqueta “cuquitos”.

  • Sorpresa en una casa de citas

    Sorpresa en una casa de citas

    Coincidencias de la vida:

    Trabajo para la marca de bebidas más grande del mundo, esa, la de la etiqueta roja, me desempeño como promotor de tienda de autoservicio, en ese tiempo, en la tienda en la que era titular conocí por muy poco tiempo a una empleada del dpto. de abarrotes, joven, tenía 28 años y estaba estudiando administración de empresas según me llego a contar, era delgada, caderas anchas, pechos más bien pequeños, labios delgados, usaba lentes, tenía un piercing en su ceja izquierda, una cadenita dorada en su tobillo derecho y un tatuaje de un beso en el empeine y un bonito cuello, delgado y largo como para no dejar de recorrerlo a besos una y otra vez, siempre olía rico un aroma dulce como a cereza, me gustaba mucho y más de una vez me vi tentado de invitarla a salir pero nunca me animaba, una de las ultimas veces que hablé con ella se quejo del sueldo, que era muy bajo y que no le alcanzaba para nada y aparte, que no le gustaba lo que hacía, que sentía que no era lo de ella…

    -a mí me gustaria hacer otra clase de cosas y si aparte gano dinero, pues mejor no crees? -me dijo guiñandome un ojo, yo, todo inocente supuse que se refería a cosas como vender ropa, estilista, poner uñas o algo así.

    Me fui de vacaciones por unos días que me debían y cuando regrese ella ya no trabajaba en la tienda, no le tome mas importancia y todo normal, pues la gente va y viene en ese tipo de trabajos y nunca le pedí su numero.

    Paso el tiempo, casi un año, mi matrimonio de 9 años pasaba por muy mal momento, el sexo brillaba por su ausencia pero la verdad es que ni a ella ni a mi nos apetecía estar con él otro estábamos en una abstinencia consensuada, de hecho ni siquiera dormíamos juntos ya.

    Debo contarles que cuando era soltero, solíamos ir mis camaradas y yo cada quincena a un bar y después a una casa de citas, visitabamos una diferente y en horarios variados, de noche y a veces ya de madrugada, era una experiencia muy excitante pues siempre tocaba chica nueva, era como un niño que habré su huevo de chocolate con la ilusión de que juguetito le saldrá esta vez, pase muy gratas experiencias en este tipo de lugares, así que pensé en retomar esta actividad e ir a una que estaba cerca de donde vivía, resultó que ya no era eso, era una lavandería actualmente por lo que opte por una que estaba como a 15 minutos en bus, era sábado, estaba solo en casa como venía siendo desde hace un tiempo, me duche y me recorte el bello de ahí abajo, me dirigí a ese lugar de nuevo con esa sensación tan grata, expectante, me baje del bus faltando una cuadra y camine hasta la casa, un foco rojo arriba de la puerta me trajo de nuevo sensaciones de antaño y con nervios toque el timbre, me abrió una señora ya madura pero muy atractiva, de minifalda y zapatillas negras, delgada, y unos ricos pechos de aureolas grandes que se transparentaban en su blusa blanca pues no traía sostén, entre tras ella y cerré la puerta – soy Tere toma asiento, ahorita salen las chicas, ya conoces los precios?-

    Esas palabras protocolarias, como olvidarlas, me dio una carpeta con los precios de los servicios dependiendo del tiempo como si fuera la carta de un restaurante, las chicas fueron saliendo una a una y formaron una fila, eran 4 de diferentes rangos de edad todas estaban apetecibles no me decidía por una, todas delgadas, solo una tenía algo de pancita pero era Sexy, y todas en tacones, cerrados y abiertos, cada una fue diciendo su nombre: Paloma, Karina, Jazmin, Diana…sobra decir que estos no son sus nombres reales…

    -y ahorita sale Carmen, recién acabo con un cliente y se esta volviendo a preparar- dijo esta última.

    Estaba dando un último vistazo a los precios, cuando unos tacones me hicieron levantar la vista, era la chica que faltaba y oh sorpresa, ANA?! no lo podía creer era ella, la chica que les conté, al verme me reconoció pero nunca dejo de sonreír, estaba como la recordaba pero con menos ropa, shortcito, top azul claro y tenia un piercing en su ombligo y un tatuaje de mariposa en su parte baja del vientre, una parte de su cabello era de color rojizo y la otra era negro, me pare como un resorte y camine hacia ella,

    -uff, contigo «Carmen»- dije mirándola a los ojos, me tomo la mano y me llevo a la habitación, entramos y apenas cerró la puerta ya no hubo más diálogo pues el tiempo corría, me fui directo a abrazarla, fui directo a su cuello olía delicioso, lo bese y mordisqueé un poco, mientras le desabrochaba su short para bajarselo, ella, por su parte, solo jadeaba y su respiración se agitaba cada vez más, me sobaba el bulto por encima del pantalon, le di un pequeño beso y su aliento era a látex, la acerque a la cama y la empuje quedando acostada frente a mi, se quito su tanga y se abrió obscenamente de piernas, su sexo estaba sin un bello, y sus labios vaginales no estaban tan hinchados ni salidos, era una vagina hermosa, se antojaba comerla toda por horas beber de ella todo el jugo como si fuera una naranja, yo me desnude de pie, por completo frente a ella que no me quito el ojo mientras lo hacía, le pedí que no se quitara los tacones, me puse el condon y le acerque la punta, se la pasaba, por la entrada y de arriba a abajo sin llegar a meterla, bese su vientre hasta su top, se lo levante y devore sus pequeños senos, los succionaba con mi boca uno y luego otro tirando de sus pezones levemente con los dientes, yo seguía jugando con mi pene en su entrada y ella levantaba su cadera y con sus piernas me abrazo de la cintura…

    -Yaa, por favor!!!, ya metemelaaa!!!

    Me dijo clavandome la mirada y mordiéndose el labio, se la metí toda de un golpe y empecé un mete-saca frenético, el sonido que producía nuestros sexos al chocar y el de sus gemidos hacían la música mas hermosa del mundo, cuando note que estaba a punto de terminar me detuve y le pedí que se pusiera en 4 al filo del colchón, yo de pie en el piso le di unos besos en ese lindo trasero y recorri con besos su espalda hasta su oído

    – que rica estas anita, me tienes vuelto loco-, y le seguí dando en esa posición aun con el mismo ímpetu, tenia una vista perfecta de su ano su piel de esa zona era de un tono claro, como para besarlo y lamerlo y veía como se contraia, me vi tentado de jugar con mi dedo con el, pero pensé que sería en otra ocasión que tuviera más tiempo pues solo tenía 20 min, por que iba a regresar, de eso estaba seguro y otra vez sería con ella, ese cuerpo lo iba a tener completito y le iba a hacer de todo, al terminar por fin, me salí de ella, me quite el condon y eyacule en sus nalgas y espalda, se incorporó y salió de la habitación mientras yo me vestía, regresó con papel para limpiarse, ya no nos miramos ni hablamos, me acompañó hasta la salida y al despedirme con un beso en la mejilla disimuladamente puso un papel en mi mano y salí…

    Ya en la calle, tras haber caminado una cuadra y doblado la esquina lo leí, era una carita sonriente y un numero telefónico seguido de los nombres Ana-Carmen y una sonrisa más grande que la del el Joker se dibujo en mi rostro, mi ego se disparo hasta las nubes y casi tira un avión que iba pasando.

    Nos seguimos viendo, por supuesto, pero ya afuera, con todo el tiempo del mundo, hicimos de todo, hasta con un amigo mío y ella, que les contaré luego, también hubo una propuesta de ella con su prima pero no se llegó a concretar…

  • Entre la arena y el agua, las mejores amigas

    Entre la arena y el agua, las mejores amigas

    ¿Pero que haces? Exclamó horrorizada cuando me vio quitarme el sujetador del bikini.

    -top less.

    Le contesté tranquilamente dejando mis firmes y bronceados pechos al aire. Ya ves que no soy la única. Cerca de nosotros había un grupo de chicas y chicos y todas ellas también mostraban sus tetas sin demasiado problema.

    Mi amiga en cambio tapaba su maravilloso cuerpo con un bañador negro que su abuela hubiera considerado pudoroso. Pero tan ajustado que en vez de esconderlo como su dueña pretendía lo revelaba marcando cada una de sus espectaculares curvas.

    Siempre la había admirado. Su cuerpo me gustaba aunque no creía que ella supiera, posiblemente ni siquiera admitiera mi bisexualidad. Podría intentar ligármela, me gustaba de verdad aunque eramos amigas y no quería asustarla.

    Bonito cuerpo voluptuoso, pechos llenos, bonitas piernas desnudas, muslos bellamente torneados, el vientre con una sensual curvita. Preciosa carita, larga melena rubia que le caía por la espalda hasta casi las rotundas nalgas que me apetecía mucho tener en mis manos, amasarlas, acariciarlas, morderlas en cuanto ella me dejara. Sobre su toalla podía admirarla sin asustarla y yo lucirme sin complejos.

    La minúscula braguita que yo llevaba se internaba entre mis glúteos descubriéndolos casi como si fuera un tanga. Tendida boca abajo ella veía mi culo casi desnudo y el lateral de mi teta que rozaba la arena con el pezón endurecido por la excitación del momento. Procuré mostrame ante ella lo mas que pude aunque la escandalizara. Mi cuerpo casi desnudo al lado del suyo, aún cubierto por la lycra adherida a su piel como con cola, muy sugerente, hermoso.

    Seguíamos charlando, ella no entendía como yo podía exhibirme así. Pero no apartaba la vista de mi cuerpo, de mi piel. Ni se fijaba en los bellos ejemplares masculinos ni femeninos que desfilaban ante nosotras por la orilla.

    Mis leves movimientos lascivos, de gata, de excitación hacían lo posible por provocarla. Casi me humedecía solo de pensar en estar a su lado. La tarde pasaba perezosa. Le pedí:

    -¡Bájate los tirantes! Por lo menos. Has venido a tomar el sol y apenas tienes nada al aire.

    Lentamente casi en un movimiento sensual pasó los tirantes por los hombros y sacó los brazos. Pero no dejó al aire sus pechos, sostuvo la lycra con un brazo justo en el escote. No quería enseñar más de la cuenta. Aunque yo lo estaba deseando, sus pezones sí se marcaban en la fina tela del bañador sin refuerzos y tenia ganas de morderlos y lamerlos. Sentir sus brazos alrededor de mi cuerpo, abrazándome y acariciándome.

    Le pedí:

    – Ponme crema en la espalda. No me alcanzo a ponerla por ahí.

    Me tumbé boca abajo y me relajé dejando que sus manos se deslizaran por al amplio trozo de piel expuesta lubricadas por la crema. Fue tierna conmigo casi acariciadora aunque un leve temblor en sus manos delataba su nerviosismo.

    Tuve que pedirle:

    – Sigue un poco mas allá. Ponme en las piernas y el culo No seas tímida, mas cerca, mete la mano, incluso por debajo de la escasa braguita. No quiero quemarme.

    Al fin, con esa escusa, pude conseguir que me tocara las las nalgas e incluso el borde exterior de mis tetas. Y según avanzaba parecía mas dispuesta a hacerlo, mas liberada, a que sus manos descansaran en mi piel con mas confianza.

    Al devolverle el favor por supuesto que yo fui mas atrevida. No solo le di bronceador sino que masajeé sus piernas de los pies hacia arriba entre los dedos, la planta, los finos tobillos, subiendo por las pantorrillas bien torneadas, detrás de sus rodillas y ya muslos arriba imparable. Justo debajo del bañador en su duro y precioso culo. Su sedosa piel bajo la yema de mis dedos. Ahora en los hombros y en la espalda, sobando carne sin que ella protestara.

    Como no se resistía bajé lentamente el bañador desnudando por fin sus pechos apoyados en la toalla. Los acaricié lo que pude y seguí bajándolo dejándolo enrollado alrededor de su cintura, lo mas abajo que pude, dejándome ver incluso un poquito de la raja de su culo. Aproveché para acariciar toda su espalda masajeando cada centímetro de su suave piel, bajando por la columna.

    Me tumbé a su lado, de costado, apoyando una de mis tetas en el brazo que ella tenía a mi lado. Seguí acariciando su espalda suavemente con la mano muy cerca. Y ella no pareció quejarse por ello, pero tampoco se decidió a levantarse y enseñar sus preciosos pechos. Los mantenía bien pegados a la toalla sobre la arena.

    Besé el lóbulo de su oreja para decirle al oído lo que me gustaba, lo que la deseaba.

    – Eres preciosa, tienes un cuerpo sensual y delicioso. Siempre te he envidiado y deseado.

    Ni se molestó en contestar pero al fin se dejó llevar. Deslizó la mano de mi lado entre mis muslos cada vez mas arriba hasta la braguita que cubría mi vulva. Me acarició por encima de la tela con disimulo pero notando la humedad que su cuerpo, que su vulva generaba, su presencia a mi lado y las caricias que habíamos compartido le provocaban. Fue entones cuando por fin se decidió a incorporarse, a mostrarle a todos, orgullosa la belleza de sus pechos e inclinándose sobre mí, a besarme y acariciar una de mis tetas mostrando así el cariño que le provocaba.

    El beso fue dulce al principio pero se fue intensificando poco a poco sin importar quien estuviese alrededor. Mi lengua pronto pasó a su boca.

    El grupo que había cerca de nosotras se había dado cuenta de nuestras muestras de cariño y se estaba excitando con ellas aumentando los roces entre sus participantes. Pero nosotras estábamos ajenas a ello dedicadas la una a la otra.

    Era un sitio muy público, había gente que podía vernos, pero nuestras caricias eran disimuladas y sin pausa también. Una vez habíamos empezado yo por lo menos no podía parar. Mi lengua empezó a recorrer su boca con ansia enredada con la suya. Ya no se cortaba y devolvía mis caricias.

    Mis manos ya estaban pegadas a su durísimo culo y ella gemía en mi oído. Lo hacía por encima del bañador con los ojos de la gente encima de nosotras no me atrevía a meter la mano por debajo. Pero ella si empezó a poner una de las suyas entre nuestros cuerpos y agarrarme un pezón. Ahora la que gemía era yo y lamía su cuello fino y suave. Mi excitación subía y subía y quería más de ella.

    Incorporándome con una mueca lasciva en la cara cogí su mano y la arrastré hacia el agua. El mar estaba caliente pero no tanto como nosotras. Mi vulva ya estaba muy humeda antes de que me alcanzara la primera ola y su coñito debía chorrear porque en cuanto el agua nos tapó un poco se abalanzó hacia mí. Me agarró de la cintura y me comió la boca con ganas. Nuestras lenguas estaban más en la boca de la otra con un abundante intercambio de saliva.

    Por sorpresa sentí sus dedos acariciando mi vientre, por debajo de mi braguita acariciando mi depilado monte de venus. Vaya como se había lanzado, no sé si era sólo el deseo o también era bisexual como yo. Y en ese momento me importaba una mierda. Solo deseaba que su índice llegara entre mis labios y alcanzara mi hipersensible clítoris. Pero me hacía de rogar.

    En cambio yo aprovechaba que su bañador seguía enrollado en su cintura para meter mi mano por su duro culo. Me agarré a sus nalgas como si se fueran a ir entre las olas y no quería perderlas. Aproveché para deslizar mis dedos entre ellas y buscar el ano para acariciarla. Se le escapó un gemido junto a mi oído, lo que me excitó más. Repasé su cuello con la lengua una y otra vez mientras mi dedo entraba en su culito todo lo que me dejaba.

    Ella me estaba dando orgasmo tras orgasmo acariciando mi coño y penetrándome con sus dedos. Yo sí que gemía y suspiraba junto a su oído. Nos estábamos arriesgando mucho alguien podía oirnos si pasaba cerca. Pero eso le daba un poco más de excitación al asunto. Un par de chicos con bañadores reducidos, una chica en top less, seguro que nos estaban oyendo. Y a nosotras nos importaba un pimiento.

    Pero yo quería más, necesitaba saborearla. Quería usar mi lengua en todo su cuerpo y mi piel su lengua húmeda. No pensaba que la sal del mar fuera un buen aderezo pero aún así pude lamer sus pechos y mordisquear sus pezones. Y ella no separaba sus labios y lengua de mi oreja, cuello y hombro. No podíamos hacer nada en nuestra tienda de campaña, las tiendas de al lado estaban ocupadas con gente aún más obtusa que cualquiera de los que nos veía en la playa.

    Ahora ella me cogió del culo para que rodeara su cintura con mis muslos. Sujetaba mis nalgas pero apenas lo necesitaba más bien lo que hacía era meter los dedos bajo mi braguita para acariciarme. Dos de sus dedos penetrándome me estaban llevando al cielo. Mis tetas apretadas contra las suyas, los pezones tan duros que los notaba en mi piel.

    – Necesito arrancarte el bañador, necesito verte desnuda. Necesito acariciarte desnuda, lamerte desnuda.

    Las palabras no eran bastantes para conformarnos, las caricias que nos hacíamos en público nos sabían a poco. Pero nos daban nuestros orgasmos, nos los dábamos la una a la otra. Pero una vez que nos habíamos corrido estábamos más tranquilas como para volver a las toallas más relajadas.

    Las dos teníamos claro que aquello no iba a quedar ahí, que seguiríamos profundizando en nuestra relación. Pero teníamos que tener paciencia. Las caricias furtivas que nos íbamos a dar durante todo el verano solo conseguirían avivar más el fuego que ya ardía entre nosotras.

  • El mejor relato erótico para mujeres 2: La casa de fantasías

    El mejor relato erótico para mujeres 2: La casa de fantasías

    Lucía estaba excitada. No cabía duda: Estaba a minutos de tener la experiencia sexual más erótica de su vida.

    Había escuchado historias increíbles de ese lugar, tanto por amigas y amigos como por reseñas de algún foro oscuro de reddit, y tras pensarlo durante meses finalmente se decidió. Era confiable. Todo lo demás, sobre qué tan mágico o increíble sería, qué sentiría, qué encontraría ahí adentro, o incluso «sentís que te derretís constantemente en un río de mil orgasmos» como le había dicho su mejor amiga, sería puesto a prueba.

    Y sin embargo había algo que le impedía conectar con su escepticismo natural. Jamás hubiera creído palabras vacías como las que escuchó, y menos de un enunciado tan extraño como el de la casa a donde se dirigía. «Fantasías personalizadas» rezaba la sucinta descripción de su página web. Nadie que iba podía saber lo que iba a ocurrir, porque siempre era diferente. Se hacía una cita, como quien hace una cita al spa para hacerse un masaje, y al momento de entrar siempre era distinto. Jamás oyó dos comentarios similares siquiera de lo que en ese lugar ocurrió, pero el resultado era siempre el mismo. Quien entró ahí salió diciendo que fue la o de las mejores experiencias de su vida.

    Y esto era lo que la traía tan excitada. Mientras caminaba por el boulevard español, sentía esa anticipación e incertidumbre que la mataban de deseo. No sabía mucho de negocios, pero atinó a pensar que el misterio que rodeaba la «Casa de las Fantasías» constituía su gran virtud.

    Finalmente llegó a la dirección, y vio una casa estilo americano pintada de amarillo y con cerca blanca. Todo un clásico de las películas, pero extremadamente desentonado con el barrio céntrico lleno de edificios en el que se encontraba.

    La adrenalina le surgió cuando llegó al pórtico. Estaba segura, sí. Había decidido que era plenamente confiable. Con la definición de la cita, previamente debió firmar el contrato más desbalanceado que jamás había visto: Debía aceptar todo lo que ocurriese al entrar, y la única forma de detenerlo todo es mencionando la palabra «Saltimbanco» 3 veces. Típico del sado, pero siendo que iba a un lugar completamente extraño confiando solo en los comentarios que oyó, sabía que era una estupidez. Y sin embargo… De cualquier forma era peor para los demás, que pagan fortunas por entrar en esa casa, y se someten a libre voluntad de aquel (o aquello?) que estuviera dentro de esa casa. Pero eso era lo que más ella intrigaba, cuando firmó el contrato se indicaba que por esta vez, no le costaría nada.

    Juntó valentía y tocó el timbre. Inmediatamente una mujer de 50 le abrió la puerta.

    «Bienvenida, Lucía. Te estábamos esperando».

    «Buen día. Permiso» -respondió ella, tímida.

    La señora cerró la puerta y para su sorpresa estaba todo oscuro, excepto por una luz tenue y cinematográfica en el baño, que solo iluminaba la bañera.

    «Mi nombre es María. Pasa directo al baño, seguí la luz. Quiero que sepa que todo lo que pasará acá está personalizado para vos, te hemos estudiado y sabemos que te gusta, que no te gusta, tus anhelos más profundos y tus miedos. Confiamos en que vas a tener una experiencia inolvidable. Te dejo en buenas manos.»

    Lucía caminó directamente a la luz del baño, y en el momento en el que cruzó la puerta cuatro manos femeninas la empezaron a desvestir.

    En esto, ella tembló. Era 100% heterosexual, no esperaba ver mujeres al llegar. Las manos le quitaron la ropa, y ella opuso un poco de resistencia, pero decidió confiar. Ya estaba en el baile. A bailar.

    Las chicas, de unos 20 años aproximadamente, y con una sonrisa la desvistieron por completo. Al pasar por su bombacha y su corpiño Lucía se sintió plenamente vulnerable. Acaso estas chicas la iban a tocar? Realmente no lo deseaba. No quería que una mujer le diera placer, ella no lo sentía. Las chicas la colocaron en la bañera llena de agua tibia, y comenzaron a llenarle el cabello de shampoo.

    «Me van a bañar?»-dijo, riendo con alivio

    Pero inmediatamente, una de las chicas tomó cinta adhesiva y le tapó la boca. Lucía sintió escalofríos. En qué mierda se había metido? La otra chica le refregaba los dedos en el cuero cabelludo con abundante shampoo, y enjuagaba mientras la que le tapó la boca comenzaba a mojar y jabonarle el cuerpo. Y Lucía se sintió una reina. O mejor quizás, una princesa. Una noble princesa con criadas que la bañaban, preparándola para un evento. Le gustó el poder, pero no pudo evitar sentir cierta incomodidad cuando la chica le jabonó la zona íntima. Se sintió extraña en ese momento, pero se le pasó cuando la chica se corrió inmediatamente, sin detenerse particularmente en ese punto. La segunda chica terminó con su cabello y a cuatro manos terminaron de enjabonarle el cuerpo, los pies, la espalda, la cola, los brazos, el pecho y su bonito rostro.

    Cuando hubieron terminado, una de las chicas la secaba mientras la otra le cepillaba los dientes, tras quitarle la venda de la boca. Le secaron el cabello y la peinaron, y le colocaron su perfume favorito, Chanel Nº 5.

    En ese momento sonrió al verse al espejo, se sintió verdaderamente tratada como una reina.

    Inmediatamente, una de las chicas le ofreció su mano, la cual ella tomó con gracia, y la llevaron hacia otra habitación, con la misma luz tenue circular, donde había un extraño aparato sobre una cama, jamás hubiera podido adivinar de qué se trataba fuera de contexto, pero no tuvo que esperar mucho para averiguarlo. Las dos chicas la acostaron e inmediatamente desde cada extremo tomaron sus extremidades, cerrando una especie de cepo entre sus muñecas y tobillos, tan velozmente que Lucía no tuvo tiempo ni de dudar. El dispositivo comenzó a hacer un ruido potente y cerró sus piernas, luego cambió su posición de estar acostada en la cama a parada sobre la madera revestida de cuero en sus pies. Las chicas empujaron la cama hacia atrás, dejando a Lucía sola y parada en este aparato, y abrieron sus piernas antes de apagar toda luz y marcharse para siempre. Lucía quedó sola.

    Ahora la adrenalina la encontró de nuevo. Qué había hecho? había llegado a un lugar completamente oscuro solo por unas reseñas y comentarios de amigas. Realmente hizo bien? Quien le aseguraba que lo que fuera a venir no sea la peor calamidad imaginable? Solo bastaba verse, a oscuras y completamente desnuda, como una presa a punto de ser sacrificada, imágenes de King Kong se le vinieron a la cabeza.

    De pronto, varios pensamientos la invadieron. Ella detestaba el sexo casual o despersonificado. Jamás lo había hecho o considerado. Pero s ella lo odiaba, jamás le gustaría algo que le hiciera alguien desconocido. Eso significaba que si alguien venía, jamás podría ser un desconocido. O no? Pero entonces… Quién sería??

    Todo esto pensó durante 10 minutos en la soledad y oscuridad. El tiempo pasaba, y nada. Su ansiedad y miedo comenzaron a menguar. Ocurriría lo que tuviera que ocurrir. Y de pronto, se dio cuenta de un gran error que había cometido…

    Estaba en sus días peligrosos. Y no tomaba pastillas anticonceptivas.

    Estaba a punto de gritar Saltimbanco cuando se prendió una luz. Vio a todos lados y no vio a nadie. Qué hacía, cortaba con esta experiencia única o seguía? Si era tan personalizada, sabrían qué quería y no quería, y nada que no quisiera ocurriría. Respiró un segundo y tomó la decisión de continuar.

    Su corazón latía a 130 pulsaciones por hora. Había llegado el momento.

    Desde aquí Lemon

    De pronto, sintió dos manos en sus piernas. No podía afirmar si eran de hombre o de mujer hasta que las sintió bien y por su firmeza, textura y longitud de uñas supo que era un hombre. de nuevo sintió un alivio. Estas manos rodearon sus cuádriceps llegando a su entrepierna, y notó cómo tiraban para abrir su posición aún más. Las manos la soltaron, tomaron sus glúteos y lo sintió…

    Una lengua le acarició el ano.

    La situación completamente inesperada le hirvió la sangre. Jamás le habían hecho eso. Y ahora, un extraño dándole un placer que jamás había sentido era algo de ensueño. Su vagina se mojó y su orificio anal se contrajo, pero ante las nuevas lamidas de este hombre que la sostenía se dio cuenta velozmente que si estaba relajada lo disfrutaba más.

    Comenzó a gemir tras la primera lamida sorpresa, con un gemido realmente feo que le hubiera dado vergüenza, si fuera otra la situación. Se dejó llevar y gimió todo lo que sentía mientras el extraño solo le daba caricias anales con su lengua, y se contraía y relajaba con cada lamida. Su cabeza se movía para todos lados moviendo la cola de caballo que las dos criadas le habían peinado. Se mojaba más y más y sin sentir un toque siquiera en otro lado que no fuera su cola, convulsionaba lentamente mientras gemía descontroladamente.

    10 minutos así. Solo goce.

    Era una experiencia completamente nueva. Sola en la oscuridad, en la casa de la fantasía, con un extraño jugando con su cola lamiéndola, besándola, se sentía tan íntimo, tan placentero. Sentía cierto pudor que instintivamente la alejaba pero a la vez deseaba más y más, y era más estimulante saber que no tenía escapatoria. Con cada movimiento de su cadera intentando escapar, la lengua la seguía y se salía con la suya, dándole más y más placer sin descanso.

    De pronto, sin dejar de gemir por las caricias linguales del extraño, oyó una voz.

    «Te gusta lo que te hace mi amigo?»

    Reconocía esa voz. Era Francisco, su primer ex novio. Sintió vergüenza pero no había dónde escapar.

    «Ah… Si… Hola Francisco»- respondió ella.

    «No tengas vergüenza. Además, no solo estoy yo»

    Miró a su izquierda y vio a Jhon, su segundo ex novio, con quien había terminado en malos términos. Este la había engañado. Lo había encontrado con otra besándose en una cafetería de casualidad.

    «Hijo de puta… Ni creas que me vas a tocar» – le respondió a su último ex. Pero su voz no pudo contener el enojo mucho tiempo al gemir por un resoplido anal de quien sea que le estuviese dando placer.

    «Oh, sí, claro que te voy a tocar y mucho más. No tenes ningún control acá.»

    Francisco se paró y Lucía sintió un poco de miedo. Se acercó y Lucía le dijo, producto de la excitación y de que había decidido dejarse llevar y que ocurriera lo que tuviera que ocurrir.

    «No quiero que el me toque…» -le dijo Lucía a Francisco, aunque secretamente lo deseaba casi tanto como a su primer novio.

    «Si lo hará, y yo también» -le dijo Francisco.

    «Quiero que me lo hagas como la vez que me desvirgaste, vos fuiste mi primer amor y siempre te amé»

    Lucía sintió como la lengua le penetró el ano llegando más lejos de lo que lo había hecho antes y gimió.

    «Nunca más voy a volver a tocar tu vagina. Jhon tampoco. Te vamos a hacer de todo, pero tu vagina solo la va a tocar una persona, y no será ninguno de nosotros.»

    «Quien entonces?

    Francisco sonrió y miró hacia abajo al momento que el extraño le daba un beso negro.

    «Ya verás»- respondió

    Los dos ex novios se quitaron la ropa y muy rústicamente le metieron sus penes en la boca de Lucía, los dos a la vez. Ella se sintió en una nube. Tenía a sus dos ex novios, por quienes tanto había sentido y con quienes tanto había pasado, al mismo tiempo en su boca. Los dos impulsaban sus caderas de atrás hacia delante y viceversa llenándole la boca de pene.

    Mientras tanto, abajo, la mano del extraño comenzó a acariciar su húmeda vagina. De abajo para arriba, acariciando el clítoris mientras Lucía era penetrada en su boca por sus dos ex novios. Jhon no pudo más y acabó, mientras que Francisco, sintiendo la situación y habiendo salido victorioso, acabó después. En el preciso instante en que sus novios acababan, el extraño usó una segunda mano para penetrarla en forma arqueada con sus dedos, ejerciendo presión sobre su clítoris desde dentro mientras redobló velocidad en su clítoris por fuera, y mientras sus novios acababan y Lucía tragaba todo su semen hasta no quedar más, sintió el orgasmo más largo y potente de su vida hasta el momento. Tras los últimos espasmos orgásmicos, durante un minuto, ninguno de los presentes hizo movimiento alguno.

    Luego se dieron un beso triple, y Lucía sintió como el extraño dejó de lamerle el ano, algo que no había parado desde que llegó. Francisco sonrió.

    «Ronda 2» – Musitó.

    Jhon fue atrás y comenzó a hacer lo que siempre hacía, cogerla por el culo. Francisco continuó por la boca, y el extraño por primera vez insertó su pene en su vagina. Lucía quería saber quién era, pero tenía el pene de su primero novio en la boca, y el placer era tal que realmente no le importaba. Continuaron así por un tiempo, hasta que sintió cómo el pene del extraño se endurecía y latía, y la invadió por un breve segundo el temor. Conocía esa sensación. Aquella persona que desconocía acabaría pronto dentro suyo. De pronto atinó a gritar «Adentro no!!» Sacando momentáneamente el pene de su novio de su ex de la boca. Su miedo se desvaneció y transformó en excitación cuando el extraño quitó su pene y comenzó a usar su prodigiosa lengua para chuparle el clítoris, al tiempo que con su mano derecha la penetraba con fuerza y velocidad. Tras un tiempo decente, sus ex novios acabaron en orden inverso, en su culo y en su boca. Lucía tragó y sus ex novios colapsaron, mientras el extraño le seguía dando placer por su zona más íntima. Cada vez iba más rápido, y al tener a sus tres orificios llenos, siendo bombeada una y otra vez, Lucía llegó a su segundo orgasmo.

    Pasaron 5 minutos de relax, en el que cayeron rendidos.

    Sus ex novios se levantaron para irse, y Lucía al verlos caminar lejos de ella, rogó.

    «No se vayan»

    «Nos vamos, Lucía.» -dijo Francisco. «Esto fue sexo. Nada más. Nos encantó tener sexo con vos, pero eso es todo.»

    Y sin escuchar ese ni los siguientes ruegos, se marcharon.

    Lucía rompió en llanto. Nunca se había sentido tan sola. Durante 5 minutos se sintió el ser más miserable de la tierra.

    Luego vinieron las dos chicas y la desataron. La llevaron al baño de nuevo. Del extraño ni rastro.

    Con el mismo ritual, bañaron a Lucía, súper triste al haber tenido la singular experiencia sexual erótica más gratificante de su vida, pero encontrarse irremediablemente sola. Su llanto se mezclaba con el agua, y mientras sus criadas terminaban, limpiando cada rincón y orificio de su cuerpo, comenzó a darse cuenta de quién era en realidad, y de lo que en verdad quería en la vida. Se prometió a sí misma que ahora que la sacaran de ese lugar, jamás sería la misma persona.

    Las criadas terminaron de asearla, pero en vez de vestirla, la llevaron a otra sala, donde estaba la cama del principio. La recostaron y se fueron.

    Extrañada, pensando que el juego había terminado, preguntó en voz alta.

    «Qué sucede? Por favor sáquenme de acá, solo quiero irme a casa. Ya no quiero más».

    De pronto, inesperadamente, una voz extrañamente familiar sonó.

    «No querés conocer al extraño?»

    Conocía esa voz, pero no sabía de dónde. A este punto, le daba curiosidad y decidió que quería quedarse.

    «Vos sos el que estaba recién conmigo en la otra sala, verdad? Si, si quiero conocerte. Pero no va a pasar nada… más»

    «De acuerdo. Voy a entrar para que sepas quien soy»

    Una figura se acercó a Lucía y de pronto pudo reconocer su pelo largo y oscuro y rasgos facales de chico joven.

    «Gabriel!» exclamó.

    «Hola Lucía» -respondió.

    Lucía estaba sorprendida. Sea quien fuere que organizaba la casa, Había planificado cosas muy extrañas. Primero, dos mujeres la habían aseado cual criadas, algo que jamás hubiera pensado disfrutar. Luego, como una esclava medieval estuvo a merced de sus dos ex novios a la vez, por quienes tenía sentimientos encontrados, más un extraño, haciéndola sentir algo que jamás sintió en su vida. Y ahora esto. Pues sea como fuere, quien había organizado esto no se había equivocado aún, y si creía que esto iba a ser una fantasía inexplorada que la maraville, lo mejor sería seguirle la corriente. Sin embargo, el hecho de que este extraño se revele como el chico que estuvo enamorado de ella durante tanto tiempo, que si bien era buen chico ella nunca sintió nada por él, era curioso. Aun así, a creía sentir algo fuerte viniendo, y era una sensación extraña, nueva. Pero buena. Decidió seguir.

    «Wow, nunca hubiera imaginado que aparecerías acá, aunque considerando todo lo que ocurrió hoy… no me sorprende.»

    «Lo sé. También me parece algo increíble estar acá y no quiero dejar pasar esta oportunidad para que charlemos. Te parece?»

    Lucía sonrió.

    «Dale»

    Los dos se sentaron al borde de la cama, mientras se percibía que el estaba nervioso y tímido, mientras ella sonreía determinada. Sea lo que sea que fuera a pasar, era bueno.

    Muy bueno.

    «Lu, la verdad es que vos ya sabes lo que siento, o sé que al menos lo sospechas. Nunca te lo dije claramente, así que quería esta oportunidad para decírtelo, en caso de que nunca vuelva a tener una oportunidad igual.» -dijo Gabriel. Luego, la miró a los ojos, y lo dijo.

    «Te amo, Lucía»

    El corazón de Lucía se enterneció. Gabriel no era el más lindo, ni el más fuerte, ni el más gracioso, y nunca, a excepción de un excepcional y fugaz crush al conocerlo, lo vio más que como amigo.

    Pero hoy, ya se había decidido.

    «Nunca te vi de esa forma, pero sé ahora más que nunca lo mucho que me querés, y me gustaría darle una oportunidad a esto. Me gustas y sus bueno, probemos, a ver si funciona, dale?»

    Gabriel sintió su corazón dar un vuelco. Se le iluminó el rostro, y casi entre lágrimas, le dio un abrazo a su amor platónico.

    Lucía lo abrazó con firmeza y le dio un tierno beso de no más de un segundo en los labios. Pero luego lo vio con dulzura y le dio un beso más tierno y propio de quienes están enamorados.

    Un silencio eterno pero dulce pasó, mientras se miraban a los ojos.

    «Sabes…» -interrumpió Lucía. «Estamos en la casa de las fantasías. Ya que estamos acá…»

    El corazón de Gabriel latió a mil por hora.

    «…lo hacemos?» – completó Lucía.

    E inmediatamente, sin perder más tiempo, Gabriel le comió la boca.

    Lucía le comenzó a sacar la ropa lo más rápido que pudo, desesperada por sentirlo. Sus besos sabían a frutilla por algún motivo, por si faltaba afrodisíaco alguno. Tenía un deseo animal desenfrenado, al punto de que casi deseaba violarlo. Le quitó el jean y la remera, luego las medias y la ropa interior. Desnudos ambos, tomó su pene con una mano, mientras la otra acariciaba su escroto. No le importaba nada en el mundo, solo quería copular con su macho y que este la haga suya. Sin embargo, decidió torturarlo un poco.

    «Te gustó comerme la cola?» -preguntó y vio como Gabriel apartaba el beso y se ruborizaba. Su pito comenzaba a palpitar.

    «Me volvió loco» -respondió, colorado como el fuego, fruto de vergüenza y excitación.

    «A mí más… Y pienso devolverte el favor» -dijo Lucía, y dicho esto, con una mano en el escroto, bajo sus labios hasta su pito, y sacando su lengua lamió de abajo para arriba el falo de Gabriel, quien arqueó la espalda y colocó los ojos en blanco mientras su pija se contraía pulsante. Al ver su reacción, Lucía le metió un dedo en la cola lentamente y comenzó a darle besitos tiernos en la puntita, mientras podía sentir el sabor del liquido pre-seminal. Gabriel se repuso cuando Lucía se detuvo, y los dos conectaron sus ojos al mirarse. Lucía dejó pasar 10 largos segundos y luego…

    Con sus labios húmedos lentamente hundió el pene en su boca, mientras que insertaba más profundo su dedo en la cola de su hombre. Un trecho largo, hasta que su pene estuvo completamente dentro, y su lengua llegaba a lamer el escroto, y su dedo llegó al punto más profundo que logró alcanzar. Y lo hubiera hecho de nuevo, pero sintió la pulsación final, y rápido quitó su dedo y su boca de la intimidad de su macho.

    «No. Así no.» -dijo tajante Lucía.

    Gabriel se recompuso de lo que había sido una bomba de hormonas y placer, se dio un tiempo para respirar y controlar su cuerpo, intentó bajar un poco de la nube para poder hablar con su amada, su crush desde hacía tantos años, que estaba dándole el momento más increíble de su vida. Recomponiendo el aliento, la miró a los ojos para que Lucía continuara.

    «Así no. No quiero que acabes en mi boca. No es lo que mereces.»

    Gabriel, estando en el paraíso, pensó que cualquier cosa que tuviera planeada su amor Platónico sería maravilloso.

    «Entonces dónde?» -preguntó Gabriel entre jadeos.

    Lucía hizo una sonrisa tierna con un toque de picardía, y con sus femeninas tetas pasó su cuerpo por encima de la pija de Gabriel, lentamente de abajo para arriba, rozando todo su cuerpo contra su miembro viril. Su pecho, su estómago… su pelvis… y paró.

    Lucía miró a los ojos a Gabriel y se detuvo allí. Gabriel sintió su perfume hipnotizador, y le tomó unos segundos saber qué quiso decir su hembra. Y luego creyó comprender la sugerencia, poniendo más dura su pija. Y para despejar toda duda, Lucía acercó su boca al oído de su hombre, y mediando previo lamido en el lóbulo, susurró:

    «Adentro»

    Gabriel se ruborizó más de lo que lo había hecho en toda su vida, y al escuchar esa sencilla palabra estuvo al límite de acabar sin siquiera haber contacto. Había soñado con esto innumerables veces, pero la realidad era infinitamente mejor que la imaginación. Su decencia muy a pesar de su deseo, preguntó:

    «Estás segura? De verdad, de verdad quiero eso, y no tengo ets ni nada, sin embargo debo preguntarte si tomás pastillas anticonceptivas… No querrás quedar embarazada de mí, o sí?»

    Esta pregunta desconcertó a Lucía. No podía creer como aún deseándolo tanto tuviera el detalle de querer cuidarla.

    «No Gabriel, no tomo. Y además estoy en mis días fértiles, lo que lo hace un riesgo todavía mayor. Pero quiero hacer esto con vos. Vine a este lugar para hacer plenamente lo que siento, y de verdad siento que quiero hacerlo así. Además, siempre está la del día después, verdad? Pero quiero hacer esto con vos»

    Gabriel, al escuchar que el riesgo de embarazo del amor de su vida era tan alto se excitó sobremanera y estuvo a punto de acabar… de nuevo. La idea de eyacular dentro de su amor Platónico era indescriptible. Sin embargo, por esto mismo decidió hacer un comentario más.

    «Lu, una cosa más… Tal vez cuando… Ya sabes… Te penetre… Es probable que no dure mucho. De hecho, sé que no voy a durar. Vos, esta situación, es un sueño, y me volvés loco. Hacer el amor con vos Lu, voy a acabar en nada. Pero te prometo que si te enfocas en mí esta vez, te voy a coger toda la noche, y voy a acabar al menos 8 veces. Y no voy a parar hasta llenarte de orgasmos. Es que…» -se detuvo un segundo antes de continuar. «Soy virgen. Te amo».

    Lucía se ruborizó. Estaba encima de Gabriel, con su vagina separada a solo dos centímetros del pito de Gabriel. Y admiró la magia de la casa de la fantasía, porque realmente había capturado su fantasía más profunda. Desvirgar a un chico. Y este chico la amaba. Su calentura rozó el techo, su concha empezó a palpitar y sus manos agarraron con firmeza las muñecas de Gabriel, como si de esa forma le indicaba que jamás lo dejaría ir. Iba a cumplir su fantasía más profunda.

    «Gracias» -solo atinó a decir. Había respondido un te amo con un gracias, pero no le importaba. Y a su chico tampoco. En unos segundos ambos cumplirían la mayor fantasía de sus vidas.

    Sin embargo, algo no cuadraba. Si Gabriel era virgen, quién era el extraño de hace un rato?? No había sido él?? Un escalofrío le recorrió el cuerpo, pero decidió que esto solo la excitaba aún más. Decidió que lo mejor era no saber…

    El instinto de Lucía reaccionó, y acercó los centímetros finales su vagina, ahora empapada de fluidos, al pene intacto de Gabriel. Acomodó su cuerpo y el pene para la penetración, miró a los ojos a Gabriel tomando su mentón, y luego de 5 segundos finales profirió solo dos palabras:

    «Sos mío.»

    E inmediatamente le dio un profundo beso al momento que se convertía en la dueña de su virginidad.

    Fue un golpe profundo e intenso, que llegó hasta el fondo. Los besos ahogaron gemidos intensos, y el fuego se sintió en sus genitales.

    Ella, sintiendo la carne dura de su pija bien maciza, llenándola por completo y hasta el fondo, con textura esponjosa y ajustable a la medida de su vagina, como si hubieran sido sacados de un molde, y las bolas acariciando su clítoris.

    El, por primera vez en su vida, en la vagina de su amada, experimentó el paso suave, rugoso y ajustado de la vagina femenina, cálida y acogedora, haciendo lugar para su presencia. Estaba dentro de ella. Y se encendió un fuego inigualable en su interior.

    Se detuvieron tras el primer empuje solo para cortar el beso y gemir con fuerza. Pero se miraron y al mismo tiempo decidieron acelerar la velocidad al máximo, como si no existiera otro momento.

    Se necesitaban.

    Tras el segundo movimiento pélvico, la velocidad, profundidad y fuerza llegó al punto máximo. Ninguno de los dos duraría, y tras unos pocos segundos y más de 40 mete-sacas, ambos sentían que estaba muy cerca.

    «Lu, te amo, estoy por acabar!» -gritó Gabriel entre lágrimas de placer y felicidad.

    «Adentro Gabriel, por favor te lo ruego. Acabame adentro!»

    Y siguieron así por 20 movimientos pélvicos más, en los cuales el pene de Gabriel se endurecía y la vagina de Lucía se contraía, cerrándose para impedir la salida de su macho al saber su cuerpo femenino que la eyaculación estaba por llegar.

    Y de pronto, ambos cruzaron el punto de no retorno.

    «Te amo!» gritó Gabriel, instantes antes de acabar.

    «Gabriel!» gritó Lucía, sintiendo como el rayo del orgasmo estaba al caer.

    Y con un grito indescifrable, ambos llegaron al orgasmo simultáneo.

    Clavado en el fondo de su hembra, el pene de Gabriel lanzó su primer chorro de leche. Un chorro de fuerza notable, que golpeó en el fondo del útero de Lucía. Luego un segundo chorro, aún más abundante que el anterior, pintando las paredes vaginales de blanco. Más semen continuó fluyendo, durante una cuarta, quinta, sexta, séptima y octava vez, llenando de semen el útero y vagina de Lucía, al punto que comenzó a desbordar aún con el pene de Gabriel dentro de la vagina de Lucía. Varios espasmos orgásmicos continuaron contrayendo sus órganos reproductivos, hasta que, tras un momento eterno, colapsaron en los brazos del otro. Ambos sonriendo entre lágrimas de felicidad.

    Tras una eternidad, Lucía rompió el silencio.

    «Gabriel» -dijo.

    «Qué?» -respondió.

    «Te amo.» -confesó Lucía.

    Entre lágrimas, Gabriel le dio un beso. Lucía lo besó tiernamente y luego rápidamente se reincorporó.

    «Gabriel, tengo una idea. Nos casemos»

    Gabriel no daba crédito a sus oídos.

    «Qué? Estás segura? De verdad me encantaría, pero no estás tomando una decisión precipitada tras solo una noche mágica?» -preguntó.

    «No Gabriel. De verdad siempre soñé con alguien como vos, y fui muy ciega para darme cuenta entonces de lo que tenía ante mí. Hoy fui la chica más feliz del mundo, y sé que con vos lo voy a ser cada día de mi vida.» -se arrodilló y continuó. «Te casarías conmigo?»

    Y diciendo que sí, Gabriel la besó.

    Inmediatamente en la sala siguiente se prendió una luz y aparecieron un hombre y una mujer. El hombre era un cura, y la mujer aparentemente tenía papeles del registro civil, y no necesitaron más explicación.

    «¿Gabriel, recibe usted a esta mujer para ser su esposa, para vivir juntos en matrimonio, para amarla, honrarla, consolarla y cuidarla, en salud y en enfermedad, guardándole fidelidad, durante el tiempo que duren sus vidas?» -dijo el cura

    «Si quiero» -respondió Gabriel

    «¿Lucía, recibe usted a este hombre para ser su esposo, para vivir juntos en matrimonio, para amarlo, honrarlo, consolarlo y cuidarlo, en salud y en enfermedad, guardándole fidelidad, durante el tiempo que duren sus vidas?» -continuó el cura

    «Si quiero» -respondió Lucía

    «En virtud de la autoridad que me conceden las leyes del Estado, los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia» -finalizó.

    Se besaron, firmaron los papeles y fueron felices por siempre.

    Cuenta la leyenda que durante el resto de esa noche, así como muchas siguientes, hicieron el amor, cumplieron cientos de fantasías y tuvieron muchos hijos.

    «Aún tengo una duda, Gabriel. Si vos eras virgen, quién era el extraño de la otra sala?» -cuestionó Lucía.

    Gabriel sonrió con una sonrisa misteriosa y sombría.

    «Hay cosas que es mejor no saber»

    Fin.