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  • Fugitiva

    Fugitiva

    Mi corazón latía con una extraña sensación, mis manos estaban húmedas. Trataba de enfocarme en la misión y completar el objetivo, Van der mittens debía morir hoy. En completo silencio apenas podía distinguir la posición de mis compañeros, la oscuridad y el humo de cigarrillo nos dejaba la penumbra de nuestro lado.

    Las risas de los fascistas y el ambiente de jolgorio, se vería terminado de raíz¡!, cuando reciba la orden de atacar, mi dedo en el gatillo estaba preparado.

    De repente algo asusta a los festivos objetivos y voces de pánico avisaban nuestra posición.

    -Disparen al techo!!!

    Al oír aquello, era hora de vaciar el cargador. Las ráfagas de balas se hicieron escuchar y era cosa de matar viejos con plata….

    Fue una carnicería, así como veíamos cuerpos caer, nosotros también caíamos y el cese de las ráfagas me daba a entender que nos estaban acabando.

    Pude divisar a Helena siendo asesinada por la espalda, una sombra y el sonido de una pistola a silenciador. El maldito traidor estaba aquí, deje mi metralleta y con mi pistola decidí alejarme.

    ¿Quién podría ser el maldito traidor?

    Con rabia emanando de mi ser 9lo buscaba entre las sombras pero no podía distinguir su silueta, parecía alguien de envergadura. Disparos cerca de mi posición ponían alerta de mi desventaja, no sabía si estaba sola, pero el sonido en la radio era lo impensado:

    -Aborten, aborten misión!!

    Corriendo por mi vida, me escabullo entre los techos, la noche ayudaba y al bajar a un callejón, les perdí la vista.

    Bajo el puente y junto a unos viejos mendigos me oculté. Aquellos vejestorios olían a orina y a vino barato, pero no me importo en lo mínimo al sentir una patrulla cerca con la intensión de revisar bajo el puente. Venían con linternas, por lo que me oculte en el lecho de un viejo, quien al sentir mi cuerpo no dudó en abrazarme y emitir quejidos y gemidos. El maldito mendigo me estaba manoseando y me olía con desesperación mientras sus manos recorrían mis pechos por sobre mi sudadera, oía su risa y gozo mientras se arrimaba punteándome el culo y algo duro pude sentir. Los policías también se quedaron viendo y entre risas hablaban:

    -Son un par de mendigos cogiendo.

    -Ja ja ja si. Quien dice que la pasan mal?

    -Ja ja aja si. Oye viejo, usen condones si?

    Los cerdos reían mientras el maloliente mendigo babeaba mi cuello y oreja, sus manos pellizcaban mis pechos y movía su verga sobre mi culo, queriendo metérmela.

    – Ahhrgg!!. Como los odios, malditos cerdos morbosos, ya váyanse!!!

    Les decía en mi mente, tragándome las ganas de gritarles y mas encima tratando de aguantar a este malnacido que apenas se a duchado en su vida.

    Comía mis propias palabras por que mi mentón y mejilla estaban pegados al cartón que usaba como colchón. Escapando de sus babas y si lengua que hacia extraños ruidos en mi oído, su apestosa saliva cubría mi rostro. Podía sentir su repulsiva verga, ya dura entre mis nalgas, que no ser por lo grueso del pantalón de combate que usaba, sentiría en la piel las embestidas que me propinaba como si me estuviera cogiendo.

    Tragaba mis disgustos manteniendo mi vista en los polis que reían y parecían disfrutar el show que sucedía bajo los harapos de pordiosero.

    Cuando por fin los cerdos se fueron en su patrulla, pude despegarme del mendigo, no quería golpearlo pero tuve que hacerlo y furiosa lo escupí mientras limpiaba mi cuello babeado.

    Por la rivera del colector pude encontrar camino a mi refugio, no podía entrar por delante del edificio, ya que, podrían estar vigilándome. Por lo que me subí por los techos y entré directo por el ático. Cuidadosamente me deje caer y estaba en el pasillo, no quería despertar a don Samuel a las 5 de la mañana, pero el maullido de su gato avisó mi llegada.

    -Eres tu Marie?

    -Si don Samuel, buen día…

    -Buen día chiquilla, oiga, me podría ayudar con sus quehaceres? Estoy con ánimo! Tuve unos sueños tan lindos…

    -Uuy don Samuel, que le parece más tarde, cuando haya luz de día? Así es mejor, cierto?

    -Uuuuhh si. Cierto, la esperare entonces.

    Lo último que podía hacer era darle sus quehaceres a Don Samuel, el anciano a quien arriendo una habitación y a quien entretengo en ocasiones, para mantenerlo en confianza. Eran las cinco de la mañana y decidí dormir un tanto, no sabía que iba a suceder por lo que cerré y aseguré las ventanas, con mi escopeta y pistola cargadas trate de dormir y tranquilizarme un tanto. Tuve sueños donde me mordían perros y pensamientos acerca de quién podría ser el traidor.

    -Marie!! Marie!!

    Me desperté oyendo la voz del señor Samuel. Eran las 10 am, me fui a la regadera, veía mi rostro algo cansado por lo sucedido, pero no había que perder tiempo y pensaba en qué hacer.

    -Marie¡! Marie!¡

    El llamado de don Samuel era cada vez más fuerte así que decidí ir a verlo antes de vestirme.

    Golpeé su puerta.

    -Adelante chiquilla.

    -Disculpe don Samuel, es que me estaba duchando.

    -Uuyy no hay problema mi vida, hueles tan bien….

    Dicho esto continué con la rutina habitual, esta vez sin abrir todas las ventanas.

    -Acércate Marie, no abras tanto que pueden vernos je je je.

    Me acerque a su cama, en la cual pasaba gran parte del día, él se compuso al centro de esta y yo de pie esperaba realizar lo que estuviera en su mente. Para mi era divertido y algo excitante tener un viejo verde de casero, además su inofensiva forma de ser me daba gusto su trato. Nunca ha sido algo mas que sexo oral y eso solo cuando logra una erección.

    Su rutina ya me la sabia, comienza por tocar mi entrepierna, por sobre el pantalón o calzón en este caso. Su cara de felicidad es como la de un niño. Sus manos suaves manos recorren mi muslo, palpando mis tiernas carnes. Pasa a rodeando mis nalgas agra con sus manos bien abiertas, siento su jadeo a medida que se acerca a mi chochito, rozando con sus yemas mi pequeños vellos que llevan a mi cuca. Luego mete sus dedos en mi chochito, mientras beso y succiono su cuello con mis labios, eso le fascina, tanto que babea mientras me dedea con sutileza.

    -siéntese aquí arriba nena.

    Yo obedezco sus órdenes y abriendo mis piernas me subo arriba de él. Mis pechos están a la altura de su rostro y no duda en estrujarlos hasta sacar mi camisa de tirantes. Esta un buen rato con ellos estirando mis pezones, que están duros como piedra. Al llevarlos a su boca, los mama con mucha pasión, disfruto de su boca sin dientes.

    -Son bellos y enormes!

    -Gracias don Samuel.

    El viejo recorre todos mis pechos con su boca y lengua. Mientras con sus manos agarra mis nalgas y las abre.

    Aquella excitación mezclada con el peligro latente que viví hace unas horas, es una verdadera droga para mi.

    Sus manos son suaves y su blanca cabellera es recorrida por mis dedos, me arranca pequeños suspiros que él celebra con risas interiores mientras succiona mis pechos. Parece más animado de lo normal y noto su garrote bajo la ropa de cama. Me levanto y tiro la ropa a un costado, su pijama es una carpa y no duda en indicarme.

    -Hoy si despertó je je je.

    No me imaginaba que iba a tragar hoy, pero don Samuel tiene sus cosas…

    Bajé su pijama liberando la buena verga del viejito, su cabeza morada esta hinchada contrastando con sus blancas bolas.

    -Hazme una jalada?

    Me aviento a metérmela en la boca, pero me indica…

    -Con tus tetazas mi vida, si?

    Sin soltarle la verga la acomodo entre mis pechos y me muevo de arriba abajo, con mi lengua le hago juegos en su glande y entre suspiros el viejo goza a más no poder.

    Mis pechos rodean su verga sin problemas, siempre he sido de busto contundente y es la mayor alegría de los hombres que me ven.

    Entre quejidos don Samuel libera su corrida entre mis pechos. Es bastante y me avienta hasta debajo de mi mentón.

    -Uuff don Samuel, que fogoso!

    -Mmm mmhmh oh Marie, me haces tan bien.

    Estilando semen de mis pechos, me cubro con mis brazos, dirigiéndome al baño. Mientras Don Samuel entra en un sueño profundo.

    No me es problema lo que hago con el viejito, debo tener gente de confianza y don Samuel se porta muy bien y más de alguna ocasión ha cubierto mis espaldas, a costa de que él me cubra con sus corridas cada cierto tiempo. En la regadera escucho sonidos y gente corriendo en la calle. Me asomo y es la policía!, rápidamente salgo de la ducha, me seco un poco mientras busco mi pistola y trato de vestirme, pero es muy tarde. Escucho a la vecina de al lado.

    -Aquí no hay nadie!!!

    -Señora buscamos a Isabel Rodríguez, un metro sesenta cincuenta kilos, pelo marrón, blanca!!

    -No aquí no hay nadie así! Por favor?!

    -Sabemos que vive alguien así en estos edificios.

    -Aahh. Es al lado, el edificio de al lado, es la tipa esa. De seguro es la puta esa…

    Entré en pánico, maldita vieja me delató. Me vestí con lo que tenía, una camiseta de tirante y mi pijama corto., cogí la pistola y el bolso con los documentos de riesgo y partí por la ventana del baño, aun no vigilaban por ahí, pero debía buscar escondite por los techos.

    -Es al lado, está ahí con ese viejo. Debe ser la puta del viejo Samuel que siempre la llama!!!

    Esperaba no meter en problemas a don Samuel, pero no había opción. Un pelotón de la policía se abrió paso por donde había vivido los últimos años, derribando la puerta y gritando.

    No había donde ocultarse estaban todas las casas siendo asaltadas por la policía, solo había una algo despejada, no lo pensé mucho y me metí a la casa continua, quizás más cerca del enemigo, pero sabía que ahí solo vivía la vieja delatora y su hijo. Entré por la habitación del chico y me escondí en su closet, bastante grande.

    Escuchaba todo lo que hablaba la policía y el desorden que hacían en mi habitación. Pensaba en que hacer y en donde ir cuando siento una respiración dentro del closet.

    Estiro mis manos y capturo a un hombre, no pude diferenciarlo así que lo tome por el cuello y boca, callándolo. La luz de un celular ilumina el closet e ilumina el rostro de chico. Me relajo y librero su cuello indicándole guardar silencio con mi dedo. El asiente y asustado indica señal de paz.

    -Mi madre no sabe que estoy aquí, que estoy en casa así que descuida.

    -Shhh. Habla en mi oído.

    -Bueno…

    -Que haces aquí dentro? Cual es tu nombre?

    -Soy Héctor, estoy aquí porque debo ocultarme de má, estuve fumando hierba…

    -Ok, entonces silencio ok?

    -Si, espera. Hay una salida aquí dentro, yo mismo la hice.

    -En serio! Eso es genial. Donde está y adonde sale?

    -Sale al cuarto de limpieza, es aquí por el piso.

    Héctor me indica una tapa de metal en el suelo.

    -Si abro eso me van a escuchar.

    -Sí, lo sé. Hay que esperar que la poli no esté.

    Tenía razón el chico, quien entre tanta adrenalina no me había percatado lo cerca que estaba de él. Apuntaba la luz de su celular a mis pechos que casi no cabían en mi camiseta. Lo deje hacer, mientras se mantenga en silencio.

    Pasaron los minutos y aun debíamos esperar más, el ropero aunque grande no estaba para tener dos personas de pie y sus tablas de fondo estaban cediendo y crujiendo.

    -Héctor, esto se va a desarmar

    -Sii, debemos acomodarnos en la pared, tiene un sacado.

    Tomé unas ropas y las acomode en la pared, de modo que no raspe. Estábamos de rodillas uno frente al otro con Héctor pendiente de mis pechos, quizás tendría una oportunidad de salir de ésta. Los minutos pasaban y solo cuando Héctor encendía su celular rompía la calma.

    -Héctor, deja de mirarme los pechos si? Nos van a pillar.

    -Es que Marie… Hey Marie es tu nombre o no?

    -Shhh guarda silencio, para ti soy Marie ok?

    -Mmm si claro.

    El maldito chico iluminaba mis pechos con su celular y no aguantó en sobármelos.

    -Shhh hey pendejo.

    -Es que Marie…

    No podía aguantarse, estaba pegado a su vecina, en su closet y con ropa que no deja nada a la imaginación.

    Sus manos tomaban la parte baja de mi camiseta jalándola hacia abajo dejando parte de la aureola de mis pezones a la vista.

    En eso se pone de pie y baja sus pantalones, saltando su verga casi sobre mi cabeza. Aquello provoco un ruido y los policías que estaban dentro de la casa se acercaron a la habitación.

    Menos mal que Héctor apago su celular y se mantuvo de pie apoyándose en el porta colgador.

    -Escuchó algo cabo?

    -Algo mi oficial, quizás sea la madera. La señora dijo que estaba sola.

    Dentro del closet Héctor tenía su verga tiesa frente a mi y el maldito degenerado se bamboleaba, pasando su verga sobre mi cabeza, en mi rostro y frente. El policía seguía dentro de la habitación así que no podía hacer nada. Giraba mi cabeza hacia otro lado, pero él se acercaba mas y mas. Los pasos del cerdo abandonando la habitación me permiten parar a aquel caliente chico.

    -Hey. Ya para si, quieres que te lo corte en dos?

    -Ahh no. Chúpamelo si? Hey Marie mámamelo!

    -Ni lo sueñes pendejo.

    -A ver sino lo haces, salgo y digo que estas aquí. No me importa nada, si mi madre sabe, da lo mismo.

    -Grrr maldito chico.

    -Ándale Marie, pss sé que se lo haces al viejo Samuel.

    -Que?¡

    -Psss no te hagas. Cada que vez que te llama, aquí lo escuchaba también.

    -Pero cómo?!

    -Psss ya tranqui si. Antes de que llegaras tú, era mi madre quien cuidaba de él y sé que hacían de todo.

    Me estaba chantajeando y no tenía otra opción, pasó ser un chico fumeta a un hombre que abusa de su poder de un instante a otro. A regañadientes trataba de capturar con mi boca su verga tiesa, su calor lo sentía cerca de mi rostro y golpeando mi mejilla y luego mi ojo, me la tragué y no la solté. Comencé a mamarla lentamente, solo un mete y saca, nada de lengua. Héctor estaba gozando como nunca, lo sentía en su respiración, no duró mucho corriéndose en mi boca con mucho ímpetu como jodiendo mi cabeza, se guardó muchos quejidos y gemidos y yo me trague su juvenil leche. Al rato se hecha sobre la pared mientras yo escupo los restos y arreglo mi camiseta. Esperamos unos minutos mas mientras recuperábamos el aliento cuando escucho que los policías se van. Ya queda menos tiempo encerrados aquí y Héctor lo sabe, ya que, apunta su empalmada verga hacia mi otra vez. Intenta metérmela en la boca otra vez, pero al escuchar las patrullas irse, lo aviento y salgo por el closet a través de la tapa metálica, caigo en el patio de aseo donde cojo un abrigo café y unas zapatillas que me quedan grandes, salgo arrancando antes de que el dueño de la ropa lo note.

    Voy rumbo a un simpatizante de la causa, quien tiene un restorán cerca. No veo a la policía, pero sus sirenas a lo lejos anuncian que debo actuar con cuidado. Tomando vías alternativas y estrechos pasajes llego a la parte de atrás del restorán. Ingreso por una ventana y me escondo en lo que parece ser un cuarto de limpieza. Escucho personas transitar al otro la de la puerta y música con risas. Cuando todo está tranquilo me dispongo a salir. No encuentro una salida conocida y me pierdo dentro del edificio que al parecer no era un restorán, sino un hotel. Decido entrar a una habitación y componerme. En una habitación y con el sonido de una porno de fondo, limpio mi rostro. De golpe siento la puerta crujir y unos gritos de hombre.

    -Abre puta! Que hace aquí?!

    No quiero ruidos ni peleas así que tomo mi pistola con silenciador y me dispongo a acabar con el gritón. Me apego a la puerta, pero es él quien me sorprende tirando la puerta y abriéndola de una patada, dejo caer la pistola y me toma del pelo.

    -Este es mi territorio perra!!

    Me golpea y abofetea con rabia. Se saca su cinturón y lo enrolla en su puño.

    -Te voy a enseñar puta!!

    Asustada salto donde está la pistola y le disparo en su pecho. El tipo cae de inmediato, pienso rápido y corro a cerrar la puerta, luego tomo el cuerpo hacia el baño donde le quito su celular, dinero y una cuchilla. Parece tener los pies mas pequeños así que le quito sus zapatos de cuero. También traía cocaína y unos lentes oscuros. Trabo la puerta del baño me pongo los lentes y salgo de la habitación, sigo a una pareja mientras trato de tranquilizarme. Parece ser una prostituta y su cliente que caminan y me guían hacia un gran lobby, mas bien lo que era un gran lobby del hotel, el cual ya no tenía sus puertas de cristal abiertas ni lucia impecable; todo lo contrario era un lugar con poca luminosidad, con las puertas taponeadas y el suelo lleno de colillas en lo que alguna vez fue un lujoso tapiz. El sujeto se acerca a la recepción dejando un dinero y sale por una pequeña puerta. Trato de seguirle, pero alguien me toma por el brazo.

    -Hey hey hey. A dónde vas tu?

    -Déjeme, ya me voy.

    -A si claro, de veras que así funcionan la cosas ahora, ja ja ja. No pues putita, ya anda pa la vitrina.

    Me indica y empuja en dirección donde están unas mujeres fumando y hablando por celular, pienso en golpearle y correr, pero veo que se acercan dos negros inmensos a ver que sucedió. Decido caminar lentamente hacia el grupo de prostitutas. Trato de comprender que sucede en ese lugar cuando siento el celular que le quite al sujeto, lo pongo en silencio mientras lo reviso. Parece que el sujeto era un chulo, además noto que entra gente, toma a una chica le pasan una llave y se van y luego pagan antes de irse, pero ninguna chica se va del lugar. Además noto que el sujeto que me detuvo trata de comunicarse por teléfono al mismo tiempo en que recibo una de las llamadas y entre los negros y el me miran con detención y yo a ellos, al parecer portaban armas. Todo se me estaba complicando y ya me veía saliendo de ahí a balazos, cuando noto un mensaje de texto de una de los que más llamaban al celular, dice:

    -Pelao por q no contestáis chivo? oye ando ganoso de una chica. Te llegó algo para pecaminar?

    El contacto se llamaba pastor Elías y estaba guardado en favoritos. Lo pensé unos minutos y me la jugué.

    -Tengo una, está en la vitrina pero tendrías que llevártela y traerla, te tinca? Ah y no puedo hablar. Solo sms.

    Ni se demoró en contestar.

    -Llevármela? Como? Oie toy afuera si quieres lo hablamos mejor? Voy a entrar.

    Le respondo escribiendo lo más rápido posible mientras noto que entra un hombre de abrigo, lentes y sombrero.

    -Trata de llevártela sino en una habitación nomas. La puta es nueva acá, se llama Betsabe.

    Noto que el hombre lee el mensaje y gesticula algo confundido. Interrumpe a los hombres que me observaban hablando entre ellos de forma discreta.

    -Quien es la Bestabe?

    Dice el hombre de la recepción.

    Me pongo de pie y carraspeo acercándome al “cliente”.

    -Tu eri la Betsabe?

    -Si.

    Todos se miran entre si

    -Y el pelao, donde está?

    -Qué se yo?

    -Yo lo llamo y lo llamo y no pasa na, estaba aquí hace un rato. De donde saliste tú?

    -Me trajo anoche y me dijo que me quede acá…

    Los hombres guardaron silencio extrañados.

    -Bueno, vamos a ir o no? Mira que quiero comer ya¡!

    Entre ellos rieron y le dieron una llave al hombre, quien sin parar de mirarme acepto.

    -Si vamos, pero te vas a lavar el hocico ya! Mira que te huele a lefa.

    Me tomo del brazo dirigiéndome a las escaleras, mientras yo trataba de gustar mi halito, que efectivamente olía al semen del vecino. Subimos 4 pisos por las escaleras sin soltarme del brazo. Pensaba en sacar la pistola y amedrentarlo, pero como saldría de ahí? Además noté que uno de los negros nos seguía.

    El hombre abrió la puerta y entramos.

    -Toma, anda a enjuagarte al baño.

    Me paso un enjuague bucal. Me sentí furiosa, pero prefería ir con cautela. Siento la puerta golpear, por lo que me asomo a escuchar.

    -Qué pasa?

    -Voy a estar aquí cerca, esa puta no es de fiar y mientras el pelao no aparezca.

    -Bah, no se preocupen, se nota que es puta, si hasta le aplicaron sus golpes, vale déjame solo.

    Escupí el enjuague y me mire al espejo, tenía la cara hinchada por el golpe del chulo, parte mi pelo desordenado y la ropa que usaba, vaya, si que parecía puta. Sentí la televisión cambiar de canal en canal hasta que exclamo.

    -Estas lista putita? Mira que quiero mear antes.

    Salgo del baño mientras el hombre me mira con cara de pervertido dándome una fuerte palmada mientras reía gustoso. Me siento en la cama frente a la tv que muestra videos de reggaetón, urgh odio el reggaetón. Escuchaba al hombre orinar mientras pensaba que como diablos salir de esta. Urgh odio no poder pensar claramente, podría matarlo a él y luego al tipo de afuera, pero sería mucha muerte y me traería más problemas. Escucho el inodoro y al hombre salir.

    -Hey, te gusta ir lento como a mi, que bien, te gusta el reggaetón?, podrías bailar para mi.

    El hombre decía esto mientras se desnudaba quedándome paralizada.

    Se acostó sobre la cama

    -Súbele volumen y baila para mi. Mientras te quitas la ropa.

    Se notaba muy animado y contento, cosa que cambio en un segundo al no ver lo que quería.

    Me toma fuertemente del cuello y me aprieta.

    -Ya pues puta de mierda, haz lo que te digo.

    Atine a moverme, solté mi bolso apoyándolo en la cama, subí el volumen de la tele y me gire bailándole. Recobró su entusiasmo y buen humor mientras me veía y se meneaba la verga, notaba que era un hombre muy peludo, estaba completamente desnudo. Sobre la cama con las piernas abiertas y meneándose el pene. Yo cumplía mi parte sacándome la chaqueta, luego las botas y mi camiseta.

    -Que tetasas tienes. Si que estás buena. Mueve el culo! Muéstramelo.

    Me gire y me baje el pantalón corto de pijama que traía. Mientras bailaba a ritmo de la canción de mierda de la tele. El hombre estaba muy agitado y se la meneaba con fuerza. Se acerca a mi y con vehemencia me besa, metiendo su lengua bien adentro, sus manos toman mis nalgas y las abre con fuerza, trata de meterme dedos en el culo, para luego devorarme los pechos. Yo miro al techo tratando de esperar el momento, pero con el hombre acechando mi cuerpo de forma tan salvaje, no me deja pensar. Solo pienso en que debo matarlo y trato de contenerme. Me toma de la cintura y me jala hacia la cama para seguir recorriendo mi boca, cuello y pechos de forma animal, babeándome y lamiendo en todo momento. Respira muy agitadamente por la boca. Me toma del muslo, cercano a mi entrepierna llevándome junto a él, girando por la cama que rechinaba. Me deja boca abajo en la cama mientras respira en mi oreja.

    -Estas preciosa, hermosa pendeja. Tan blanquita y puta

    Mete su lengua en mi oído, recorriendo mi cuello y mejilla, tal cual el mendigo del puente. Siento su verga dura entre mis nalgas. Continua agitado y sudando como cerdo sobre mi hasta que se aparta un tanto me toma de la cintura levantando mi culo al aire, el cual no tardo en devorar y meter lengua mientras yo sentía extrañas sensaciones de asco, pudor y excitación. Mientras recorre mi entrepierna lamiendo y chupando vehementemente. Su lengua se sitúa en mi ano y sus manos en mis nalgas, las cuales abre con fuerza. Su lengua funciona de maravillas produciéndome un inesperado placer por varios minutos.

    -Ooh putita, estas deliciosa, cerradita, exquisita. Dios mío!

    Dicho esto, se acerca al velador por preservativos, mientras pensaba en que ahora era el momento, lo golpeo en las bolas, voy por la pistola y paff.

    Pero algo me lo impedía. Sentí la punta de su verga en mi culo y una gran presión que no resistí, el pastor me la estaba metiendo lentamente por el culo. Entre quejidos y suspiros de satisfacción. Su lento bombeo se transformó en una salvaje penetración, con el rechinar del catre y sus quejidos el tipo estaba en el paraíso. Y yo sin darme cuenta bramaba profundamente con la boca abierta.

    -Oh si. Toma puta. Sucia. Indigna.

    El pastor azotaba mis nalgas en su éxtasis. Y también promulgaba frases.

    -Dios es mi luz en la oscuridad. Recíbelo, recíbelo puta sucia. Puta infiel.

    Sentía el azote de su cuerpo en el mío y el sonido de su entrepierna golpeando mis nalgas, eso lo calentaba al máximo.

    Todo el bullicio acabó cuando se corrió entre bramidos. Desplomándose sobre mi, sentía el culo irritado y mi cuerpo adolorido y tremendamente sudado. Era un asco tremendo que debía aguantar. Su respiración aún estaba agitada y la sentía en mi oído hasta que se despegó de mí rumbo al baño, donde boto el condón y lavo su cara. Yo seguí tumbada en la cama y el maldito se sentó a mi lado a hablarme del señor y la vida mientras acariciaba mi cabeza. Al cabo de unos minutos y al no recibir respuesta de mi parte, me gira hacia él.

    -Estas bien Betsabe? Quizás fui un poquito fuerte.

    El aún estaba sentado en la cama, apoyado en la marquesa. Toma mi cabeza hacia su muslo.

    -Me la mamas? Así se pone dura otra vez.

    Yo accedí, era un monigote. Mientras acercaba su verga a mi boca, él ponía su mano sobre mi cabeza.

    Se erectó en mi boca y la note delgada. No era la primera del día, recordaba a don Manuel, al fumeta del vecino y a los indigentes del puente. Que día estaba viviendo, fue ahí que recupere mi sentido y me aleje del tipo rumbo al bolso.

    Cuando se siente golpear la puerta y sirenas de policía. El negro de la puerta nos grita.

    -Pillaron a un muerto abajo. Todos afuera ya!

    Cual alarma, comenzamos a vestirnos para arrancar de tal situación, de reojo tome su billetera.

    -Si, saca lo que te corresponda, no quiero problemas.

    Yo ya estaba lista mientras el pastor estaba muy desesperado y nervioso vistiéndose aun como para fijarse, por lo que saque todo el dinero y tarjetas que había en ella y las desparrame en la habitación.

    En pánico trato de recoger todo mientras yo salía de la habitación.

    Decidí no bajar, sino buscar algún modo de llegar al edificio continuo, el cual era un hotel funcional. En una de las habitaciones vi que se podía llegar a través de la escalera de incendios y luego saltar. Así lo hice, saque mi pistola y rompí el vidrio con ella. Apunté y no había nadie. Solo atine a irme a la bañera donde me dormí.

  • La compañera de gym

    La compañera de gym

    Su nombre era Roxana era la más buena del grupo tenía un culote, poquito seno y un chochote pero cuando digo un chochote es un chochote era la que más llamaba la atención tanto por el cuerpazo que se gastaba cómo por su forma de hablar y de expresarse literalmente era una gomelita.

    El encuentro sexual entre nosotros dos se llevó a cabo por qué necesitaba que le enseñará un par de ejercicios que no sabía cómo hacerlo. Ella me citó en su casa en horas de almuerzo ya que estaba desocupada en ese espacio, yo acepte cuando llegó a la clase de gym en el cual iba actuar de profesor ella me recibe con un abrazo dónde le sentí el chochote y se echó a reír pícaramente, ella tenía una licra bicicletera blanca y se le transparentaba una tanga de hilo rosadita y un top negro se veía tan rica que tuve una erección y ella lo noto y comenzó a sonreír, nos pusimos hacer unos movimientos de calentamiento y nos pusimos a entrenar el abdomen. Hicimos un par de ejercicio cuando llegamos al que comenzó toda esta aventura sexual era una tijera en dos tiempos dónde la agarraba por la cintura y le veía todo el culote ya que ella me estaba sosteniendo mientras le explicaba ella suspiro y me ayudó a levantarme y lo hizo con dificultad ya que yo estaba bastante pesado, debido a ese movimiento quedamos nariz con nariz y le di un beso ella me preguntó que hacía yo le dije te beso me encantas pero yo tengo familia y soy muy vieja pa ti por lo primero no porque lo que voy hacer lo voy hacer contigo y lo segundo viejo el sol y todavía alumbra y tú estás joven todavía aguantas unos porrazos, se echó a reír aproveche y le di un par de besos mientras le metía mano.

    Ya la tenía a mi disposición le quite el top y salieron los limoncitos que llevaba de tetas y me le pegue en los pezones marrones claros mientras le masajeaba las nalgas después le retire la licra dejándola en tanga. La puse a chuparme la verga y era una experta chupando me dijo que había aprendido de una amiga que estuvieron juntas chupándosela a un profesor de la universidad me hizo llegar con una corrida espectacular se trago todo el semen que había expulsado mi verga, después ella misma se retiró la tanga y se acomodo para que me le pegará en el chocho ¡Uff!

    Estaba mojadita botando jugos vaginales que daba miedo comencé a chuparle la pepita se la mordía después le lamía toda la concha le atraladaba la concha con mi lengua mientras le chupaba la concha le metía un dedo después dos haciendo que me rogara para que se la metiera pero yo seguía jugando con su conchita después le metí un dedo por el culo hasta que le metí dos más y me dijo que se iba a correr y puse mi boca para que me llenará toda la cara de sus flujos, procedí a penetrarla con las piernas al hombro.

    Después se me monto encima y comenzó a cabalgar y yo veía todo ese espectáculo de mujer que me estaba culeando después la puse de espalda y comenzó a subir y a bajar llevándome al cielo era una completa locura subía y bajaba suave lento después aceleraba después suave y así hasta que me hizo llegar y se la eche adentro me dijo que no tenía problema por qué tenía el DIU nos acostamos me comenzó a chupar la verga haciendo que se me parara otra vez esta vez la puse a 4 pata y se la deje ir por el culo ya que lo tenía bien dilatado además ya le habían abierto ese culote comencé a penetrarla dejándosela ir toda hasta el pegue haciendo que mis bolas chocarán con sus nalgas haciendo plof! plof! plof! Haciéndome llegar llenándole todo el ojete de leche.

    Me dijo que ya estaba bueno que el marido podía llegar en cualquier momento diciendo que tenía que darle clases más seguido que iba a invitar a un par de compañeras para ver qué tal nos va.

    Fue unos de mis mejores polvos.

    Juancho Lucho

  • Siempre hay secretos que contar (segunda parte)

    Siempre hay secretos que contar (segunda parte)

    Después de verte siendo sometida por Laura, y ella observar tu trabajo oral con mi pene, decidió montarse en mi para comenzar a cabalgarme.

    Te dejó de insertar sus dedos, me los llevó a chupar a mi boca, para que disfrutará de tus sabores y poniendo sus piernas alrededor de mi cuerpo, sentándose en cunclillas, tomó mi pene con su mano, lo recorrió y empezó a frotar la punta en su clítoris y entrada de la vagina.

    Volteó hacia tí, que ya observabas todo sentada al lado nuestro en el mismo sillón y te dijo: «yo te dí a probar a Toño, ahora voy a probar lo que siempre te coges» y dándome sus turgentes senos a comer, alineó mi glande en su entrada y lo fue insertando poco a poco en ella. La punta se deslizó entre sus labios vaginales y pude sentir lo húmeda que estaba, caliente y el resto se fue introduciendo dentro sin mayor dificultad.

    Su vagina empezó a masajear mi pene, a la vez que su cuerpo se levantaba y desplazaba deliciosamente de arriba a abajo.

    Pude sentir en mi boca cómo sus pezones se iban poniendo más duros en cada movimiento. Yo iba alternando uno con otro, primero con mi lengua y luego succionándolos con fuerza, lo que le gustaba, ya que me sujetaba la cabeza para no dejar de hacerlo.

    Seis u ocho movimientos de su cadera y su cuerpo comenzó a convulsionarse y a mojar mi pene y testículos. Se sentó de lleno en mi pene, desapareciendo la totalidad del mismo en su vagina, me separó de sus senos y buscó mi boca para besarme intensamente, entre jadeos y la excitación que ya era superlativa.

    Entonces te acercaste a nosotros y le dijiste: «¿ves porqué me lo cojo todas las veces que puedo?» Ella volteó su cabeza hacia tí para besarte con intensidad, mientras reanudaba sus movimientos de cadera, estimulando su clítoris al rozarlo con mi cuerpo y seguir teniendo mi pene ensartado en ella.

    Entonces vino tu intervención activa, mientras ella seguía montada en mi. Le acercaste tus ricos senos y Laura se prendió de ellos, lamiendo y chupando con fuerza, dejando ver lo mucho que le gustaba hacer eso. Una mano tuya fue acariciando su espalda, cuello y cabello. Tomaste un mechón de su cabello, jalaste de él para separarla de tus senos y plantarle un par de besos en la boca.

    Ella gemía de lo rico que se cogía mi pene y tu le decías que era una caliente de primera. Que se corría rápido y que era excitante verla coger.

    Entonces, te fuiste atrás de ella, le acariciabas sus abiertas nalgas, y jalando su cabello hacías que ahora se incorporara. Tú la abrazabas por detrás, y algo le decías al oído, mientras ella seguía moviendo su cuerpo sobre mi hinchado pene.

    Los besos entre ustedes se repetían, tus manos ahora le estrujaban sus senos y no tardó en correrse de nuevo, mojandome todo.

    Se recostó sobre mi y tú aprovechaste para acariciar su culito, tocar su vagina y asegurarte que no me saliera de ella. De repente, sentí tu lengua lamiendo mis testículos y seguramente a ella también, por la forma que Laura reaccionaba a tus caricias. Después me dijiste que le lamiste su culito un buen rato mientras seguía cogiendo mi pene.

    Ella se incorporó y siguió montandome. Tú mano empezó a hacer presión en su ano y pronto sentí por dentro de ella, que uno de tus dedos ya se cogían su culito. Laura se retorcía de la exitación y su cuerpo vibraba todo producto del placer qué estaba sintiendo al ser penetrada en sus dos oquedades. Su orgasmo ya se veía venir de nuevo. Entonces le dijiste: «así me tenías con Toño, así te voy a tener ahora yo». Unos cuantos movimientos más de tu mano penetrándo su ano ya con dos dedos y su orgasmo se hizo presente nuevamente, corriendose con intensidad sobre mi.

    Su cuerpo se desplomó sobre mi torso, vibrando aún, disfrutando de su orgasmo, mientras yo me corría en su interior copiosamente y tú acariciabas mis testículos. La escena era por demás excitante.

  • Mi tía se mudó a casa

    Mi tía se mudó a casa

    Estaba por reiniciar la universidad, en las vacaciones de verano previas, para entonces vivía con mi padre, así que fuimos a pasar unos días al rancho de un tío a las afueras de la ciudad, rumbo a Puebla; la familia del tío era numerosa y los veíamos con bastante frecuencia; algunos pasaban o vernos o nosotros visitábamos el rancho, en una de esas visitas una de sus prima le pidió a mi padre vivir con nosotros, ya que entraba a trabajar a una empresa cerca de la casa, le dijo si cuando quiera puede mudarse.

    La tía Gloria llegó un domingo a mediodía, salimos para ayudarla con sus cosas y se instaló en la tercera recámara; durante las semanas siguientes se iba a trabajar temprano, igual nosotros; yo llega a la casa antes, ella alrededor de las 5 y mi padre por la noche, así meses transcurrían, con el paso de las semanas platicábamos más, como era mayor la había trato muy poco; ella es una hermosa mujer, cuerpo bien contorneado, caderas bien firmes, busto buen tamaño cintura marcada, una figura excitante, bonita cara, cabello castaño obscuro, ojos cafés y labios algo carnosos, que se antojaban; tenía alrededor de 28 años.

    En esos días acostumbramos a cenar los tres, pláticas entretenidas, con el tiempo aumento la confianza, me empezó a ver como un hermano menor, llegaba me tomaba del brazo, a veces ponía su cara en mi hombro, cuando estudiaba o trabajaba en mi restirador, -¿cómo vas?-, -¿está pesada la uni?- ¿y tú noviecita? -bien tía-; a veces llegaba de la uni con mi novia, estudiábamos o hacíamos trabajos, otras veces veíamos una película, claro con buenos y ricos manoseos; a veces mi tía nos veía solía decirme -cuídate, que te comen-, -claro tía- y nos reíamos.

    Trabajaba de lunes a sábado mediodía, llegando el sábado se cambiaba y se iba al rancho, cuando regresaba siempre me decía, te manda saludos y besos Mica, su hermana menor, y siempre se ría, de seguro le había contado algún detalle.

    Un sábado se quedó y vi que estaba arreglando la recamara, el viernes había llegado con varias cajas de zapatos y bolsas, así que el clóset tenía toda su atención, -ven a ayudarme por favor-, estaba tratando poner una caja en la repisa superior, me puse atrás de ella para empujar la caja el clsey era estrecho y quede pegado a su espalda así que empuje la caja y quedó en su lugar, pero la sensación que tuve fue increíble al recargarme en ella, que tenía puesto su camisón de flojera, pude sentir sus bien marcadas nalgas, claro que el roce al ponerme de puntas y empujar hacía arriba su cuerpo, para colocar la caja, me dejó maravillado -gracias- me dijo, te ayudo con algo más, -si- terminé por subir otras cajas y cuando podía volteaba a ver esas deliciosas nalgas, quede bien prendido a ellas, cuando acabamos de arreglar el closet, nos sentamos en la cama recargados a la pared, -quieres agua-, -si, gracias-, trajo dos vasos y ahí estuvimos un buen rato platicando, con sus piernas estiradas, podía observar sus muslos torneados, pantorrillas y sus delicados pies; recargaba su cabeza en mi hombro, la quitaba, la volvía poner, le pase el brazo y quedamos un rato así, se le subía el camisón un poco y sus muslos aparecían maravillosos; me daban unas ganas enormes de besarla, de tocarla, pero no me atrevía a dar ese paso, finalmente dijo -me voy a bañar- y se paró; así que me fui a mi cuarto, la vi salir envuelta en su toalla blanca como otras tantas veces, pero ese día era la mujer más sensual que había visto.

    Después de trabajar unos meses en la empresa, se hizo de un novio él la venía a dejar todos los días; unas semanas después ya entraba a la casa, platicaban y luego se iba; a veces iban a su cuarto y seguían platicando sin cerrar la puerto, pero seguramente se entretenían rico; un día que llegué de la escuela, su cuarto cerrado, pero al pasar escuche voces y tal vez gemidos, me acosté en mi cama, más tarde los vi salir, ella al verme, se asomó -llegaste temprano-, -hace un rato-, salió a dejar a su novio y luego entró a mi cuarto, -¿y por qué tan temprano?-, -no llegó un profesor- le dije, -ok- respondió, -oye un favor, -no le comentes a tú papá lo de mi novio-, -ok- respondí.

    Unos días después me sorprendió al llegar, con mi novia en la sala, estábamos consintiéndonos, le sobaba su conchita y ella me tenía bien agarrado, al oír que entraba rápidamente nos acomodamos y cuando nos vio, se dio cuenta que estabamos muy calientes, olía a sexo, -hola- nos saludo y se fue al cuarto; más tarde fui dejarla a su casa, al regresar mi tía estaba en la cocina, con su camisón puesto, -hola, que estás preparando, huele rico, ¿te ayudo?-, se volteo -cuídate, ya te he dicho- -si, tía- -¿lo hiciste?-, -no tía-, -seguro-, -si, sólo nos tocábamos-, -mira, cómo estás-, mirando mi pantalón -bueno tía, está muy buena-, -le traigo muchas ganas, con lo caliente que estaba aún, no podía dejar de mirarla, sus senos, sus muslos, -¡ya!, no me veas, no soy tu novia!

    Se fue a su cuarto, más tarde, toque su puerta y entré; estaba en su cama, -si- me dijo, -perdón tía, no te molestes- me disculpe, -siéntate- me puse junto a ella bastante tiempo, nos veíamos, platicabamos, cruzábamos miradas, entonces sucedió, me acerque más y nos dimos un beso, recibí ansioso sus labios, esos deliciosos labios, su boca exquisita, su lengua buscó la mía, fueron momentos eternos, no parábamos de besarnos, le tomaba su cabello, no quería que dejará de besarme, que reaccionará; su miel en mi boca, me sabía tan rica; nos acariciabamos, tocaba su pecho, sus manos exploraban, tocaban, poco a poco llegaron más abajo y empezó a tocarme por encima del pantalón, ya lo tenía bien parado, sus manos, sobaban mi pene, buscó el cierre y lo bajo.

    Cuando sentí su mano entrando, me retorcí de placer, ella, mi deliciosa tía agarrándome, hizo que la erección aumentará; mientras esto sucedía, empecé a tocar fuerte sus senos, los apretaba, acariciaba, me puse un poco de lado, busque su vientre, estaba mojada, -si-, se jalo el camisón y por primera vez, vi esa hermosa tanga azul, mojada con sus líquidos, me acerque, lo besé, lamí, chupe sin parar, sentía sus labios, su clítoris hinchado, deseando ser disfrutado; en tanto su mano me tenía bien agarrado, me masturbaba, jalaba y apretaba duro mi pene, sus dedos envolvían la cabeza, la acariciaban deliciosamente; jale su tanga, levantó su cuerpo, la baje por sus muslos, acariciándolos, besando cada uno de ellos, levante la mirada y se veía tan hermosa, tan sensual, tan ardiente, tan dispuesta; flexionó sus piernas, las abrió un poco, me invitaba a tenerla, a ser suyo, así que hundí mi cara entre sus piernas hasta perderme, comiendo, saboreando su vientre, sus vagina, sus labios, su clítoris, que en este momento eran todos míos; seguí lamiendo, no podía parar, hasta que ella, levantó mi cara con sus manos, se recostó y puso su cara, su boca frente a mi pene, lo tomó y estuve lo más cercano al paraíso, de lo que se puede estar, ella lo hacía tan delicioso, gemí y gemí de gozo, un placer interminable me daba con su deliciosa boca, con su lengua, sus labios se aferraban a disfrutar de mi miembro, -hay tía- repetía una y otra vez, -aguántate, no te vayas a venir- dijo, sólo pude gemir muy fuerte.

    Se levantó, abrí un cajón y tomó un condón, lo abrió y me ayudó a ponérmelo, -siéntate- me recargué en la pared, se arrodillo entre mis piernas y el cielo me cubrió, se sentó muy despacio, tomó mi pene, para colocarlo en la entrada de su deliciosa vagina, entró un poco, un poco más y se dejó caer toda, nos miramos, mientras sentía como me apretaba, empezó a moverse lentamente circularmente, subía, bajaba, despacio, rápido, me daba un placer infinito, tomaba sus senos, los apretaba, los sobaba, ponía sus manos con las mías evitando que las quitará, se tocaba el clitoris lo hacía fuertemente, tomó mi mano la puso ahí, -hazlo, no pares- se movía más y más, a veces lento o rápido; me veía y seguía, sus movimientos me tenían perdido de placer, gemia a cada momento, la besaba, lamia sus senos, la abrazaba para sentir su cuerpo, ese delicioso y maravilloso cuerpo, que me hacia gozar como nunca lo habia sentido.

    No sé cuánto tiempo me tuvo dentro de ella, cuánto tiempo estuve dentro de ella, varios minutos, pero los suficientes -tía, tía, huuuum- -vamos- me susurro sensualmente, mientras mordía y lamía mi oreja, solté todo, todo dentro de ella, la abrace, deseaba fundirme con ella, siguió moviéndose y unos instantes después gemía fuerte conmigo; se recargó, un momento, se levantó, me quitó el condón, acarició mi miembro, ve a tu cuarto rápido, -tía- -ya veremos otro día-, -anda, que no tarda tú papá.

    Se metió al baño, tomé mi ropa y me fui a mi cuarto; la vi pasar con su toalla blanca cuando salió.

  • Feria vintage

    Feria vintage

    Hola me llamo María José. Me llaman, Jose, tengo 19 años y estudio en la Universidad. No tengo pareja, ni follamigo, ni nada parecido.

    No triunfo mucho en el tema sexual. He tenido dos o tres rollitos y poco más. El verano pasado, me fui una semana, a pasar las fiestas, al pueblo de mi madre.

    Estoy en una peña. La “peña los Mataos” En fiestas lo pasamos muy bien. Tenemos una casa allí. Mi amiga Begoña, tiene 18 años. Se queda, a dormir conmigo, ella vive allí con sus padres. Siempre salimos juntas, somos muy gamberras. Yo, la llamo Be, y ella a mi Jo. Nos conocemos de toda la vida, de pequeñas estudiábamos juntas. Uno de los días que estuve allí, en fiestas, salimos por la mañana con la Peña. Había pasacalles, sardinada, degustación de vinos, etc. Estuvimos toda la mañana por ahí, comimos en el local de la peña. Estábamos “contenticas”, las dos cogidas de los hombros, de cachondeo. Con el vaso en la mano.

    J: Be, nos vamos a casa, nos duchamos, nos ponemos guapas y seguimos la fiesta.

    B: Vale, te acuerdas, de pequeñas que nos duchábamos juntas, muchas veces.

    J: Sí, jajaja.

    B: Me voy casar con un el príncipe, con el la espada más grande, me decías de pequeña. Siempre has sido muy “Calentorra”. jajaja

    Íbamos caminando hacia casa, hablando…

    B: Jo, se liga mucho en la Uní?

    J: Desde luego, pero yo no. Tengo ganas de pillarme alguno. Hay que practicar…

    … A ver si, vamos a llegar vírgenes, al matrimonio. Jajaja.

    J: Tu qué?

    B: Yo con unos deditos, de vez en cuando, ya voy tirando.

    J: Me compre un “sastifaller”, Ummm. Buenísimo, Be…

    … No lo he traído, que pena, sino te daría una “Master Class” Jajaja

    B: Vamos por aquí y pasamos por la “Fería vintage” y la vemos.

    J: Nos hacemos un selffie a la entrada. De recuerdo.

    Seguíamos paseando. Mirando todo y hablando de nuestras picardías. Como siempre, calentando el ambiente.

    J: Calla, calla, Be, que me acaloras, y con este solecito. Voy a acabar con unos deditos, como sigas así. jajaja.

    B: Mira, un Malabarista, el más joven de la feria. Hay las con tres mazas, para arriba y para abajo.

    Nos quedamos mirando, sus malabares un rato.

    Llevaba una camiseta de colorines, un pantalón ancho, de otros colorines, con el pelo larguito, por la cara y despeinado. Lo que llaman, un “Perroflauta” jajaja. Tenía a su lado un cartel que se leía abrazos gratis. Y una caja con piruletas, que ponía: “Lotería del amor”. Acaba, de hacer malabares y nos dice:

    – Queréis un abrazo, son gratis

    J: Vale

    Se acercó y nos dio un abrazo a cada una, muy cariñoso. Be, le dice:

    B: Esas piruletas las vendes?

    – No, las regalo, a las que juegan, a la “lotería del amor”

    B: jajaja. Y eso que es?

    -Son tiempos de amor, te indica el tiempo que nos hacemos compañía, que pasamos juntos.

    B: jajaja, que listo el Malabarista.

    -Tomad os regalo la piruleta. La lotería del amor, no triunfa, las primeras que preguntáis, y os partís el culo de risa.

    – Como estoy, tan solo siempre, digo: a ver si pillo algo más, que un abrazo. Un rato de compañía. Pero es un “Invento” mío. Ayer estaba en casa, solo, “tiernecin” y se me ocurrió el juego. Tendré que perfeccionarlo.

    Nos hacíamos señas – vamos a por el- “al ataque”

    B: Nos has dado la piruleta, pues jugamos.

    J: Seguro, Be. Le guiñaba un ojo.

    B: Claro, las dos o ninguna. Jajaja

    B: Vega, jugamos a la “Lotería del amor”

    -Coger dos tarjetas.

    B: Mira Jo, 15 minutos de amor. Jajaja

    J: jajaja, 30 minutos el doble, jajaja

    -Bueno chicas, soy vuestro 45m.

    J: Mira que listo el Malabarista y que pena da, pobrecito.

    B: No sé, en 45m. te da tiempo, para las dos jajaja.

    Un poco Hipy, el muchacho. Pero el chico, era muy agradable y chistosillo. Tenía su gracia.

    J: Cómo te llamas?

    – Manu, y vosotras.

    J: Ella, Be, y yo, Jo

    M- Jo be, cortitos eh, jajaja

    J: Manu, tu que te pasas la vida de feria en feria?

    M- Solo en verano, me divierto y conozco los pueblos de España. En invierno estudio, Ciencias Políticas. Me queda un año para acabar.

    Bueno Manu, vamos a pasear, juntos, los 45 minutos.

    M- Encantado, cuando queráis. Os he visto tan lanzadas, que estaba acojonado.

    J: No te preocupes, no nos comemos a nadie

    Seguimos paseando y bromeando con Manu, hasta llegar a casa.

    Llegamos a casa, y Manu dice:

    M: Me traéis a vuestra casa?

    B: Claro, tienes 45 minutos, para dejarnos satisfechas. Jajaja

    Entramos a casa y vamos a la cocina.

    J: Mira, Manu, la nevera, coge lo que quieras. Nosotras vamos a la ducha. Un momentito. Y nos vamos.

    Nos vamos a la ducha, y le digo:

    J: Be, nos duchamos juntas, como de pequeñas. Más rápido. Y nos reímos un rato.

    B: Vale, que recuerdos.

    Nos metemos en la ducha, pequeña 80 cm. Abro el grifo. Empieza a caer el agua y…

    B: Uhhhf, Ahhhaa que fría.

    Hay estábamos, juntitas, rozándonos. Mientras el agua, salía en su punto. Y le digo:

    J: Be, date la vuelta, que te voy a enjabonar la espalda. De pequeña, no llegabas. Jajaja.

    Le enjabonaba la espalda. Y recordaba cosas de pequeña.

    J: Be, te acuerdas que me decías siempre. Por esta rajita, tiene que meter su espada el Principe?

    B: Si pero se hará más grande, no te tienes que preocupar. Te decía jajaja

    Empecé a enjabonarla, la espalda los costados. Le pasaba por la barriga y los pechos.

    Le daba jabón por el culete. Y le digo:

    J: Ahora que te cabe la “espada”. Ahora no hay “espada”. Jajaja.

    J: Qué pena, y con estas tetas, tan duritas, tan hermosas y nadie las quiere tocar. Ven tonta, le “sobo” un poco las tetas. Con el agüita y el jabón. Se le pusieron los pezones, duros de cojones. Jajaja

    Umm que buena estás.

    “Estás más buena, que el pan de ayer” jajaja

    Le paso la esponja por la entrepierna. Y le digo:

    J: Bien limpito, por lo que pueda pasar jajaja.

    J: Me doy la vuelta, ahora, te toca a ti. Me empieza a dar jabón por la espalda y rápido baja al culo. Me da una buena pasada de esponja.

    B: Tú, sí que tienes un buen “Trasero”. Gordito y respigón, tan morenito y apetitoso.

    Me coge los dos cachetes, me pega un empujón, y me dice: si fuera un tío. No te escapabas, te la “Clavaba” aquí mismo. Jajaja. Con el agua cayendo. Mis pezones también se pusieron juguetones y la vagina con contracciones.

    J: Calla, que tienes un peligro. Tú, te tiras lo que sea. “Fogosa” jajaja…

    …Tú sí, que necesitas un “sastifaller”.

    Salimos de la ducha, mojadas por fuera y húmedas por dentro. Mientras nos secábamos, le digo:

    J: Que hacemos, Be, con el Malabarista.

    B: Que nos haga malabares jajaja…

    B: Jo, nos lo que damos un rato. 45 minutos de amor…

    … Si se pone, cachondin el nene. Por lo menos una, pilla. Y la otra unos deditos. jajaja

    Nos pusimos unas bragas y una camiseta larga, de la “Peña”. Las dos iguales.

    Salimos y Manu seguía en la cocina.

    M: Os he puesto unos refrescos y unas papas. Yo, me he hecho un sándwich. Nos os molesta? No.

    J: Que va hombre, come, come, que te va hacer falta. Jajaja

    J: Manu si quieres darte una ducha?

    M: Te tomo la palabra, llevo todo el día, tragando polvo. En la calle de la Feria.

    B: En el cajón hay ropa interior, Manu

    Se fue a la ducha, nosotras, comentando picardías como siempre.

    B: Nos entrará, Manu, o se cortará, tu qué crees?…

    … Con la ducha, me he quedado “calentita”…

    J: No sé, nosotras le entramos poco a poco, nos echamos unas risas a ver cómo responde.

    B: Si se queda con una, la otra al banquillo.

    J: Con el sastifaller. Jajaja. Qué pena, que se haya olvidado.

    B: Tenemos que hacer lo mismo. Para que elija con libertad

    Cuando salió de la ducha, sin camiseta, peinado para atrás. Estaba fuerte. Parecía un atleta de las olimpiadas. Con la camiseta ancha y los pelos que llevaba, perdía mucho el chico. Le esperábamos en el sofá, una a cada lado. Nos mirábamos, nos hacíamos señas con los ojos y caritas:

    J: Qué bueno está, tía

    B: Buuua,

    J: Ven, siéntate en medio.

    M: Muy bonita la ropa interior del cajón. Todo bragas y tangas. Que graciositas sois. Nos dice.

    B: Era una broma hombre, jajaja.

    M: Pues me he puesto unas.

    J: No me lo creo, jajaja

    M: Sí, no me gusta llevarla colgandera, hay “balan-balun”.

    B: Venga, que se vea, que se vea.

    J: Vamos, a ver si te sientan bien, jajaja

    M: Me tenéis que convencer. No termino de pillaros el punto.

    Le empezamos a toquetear. Be, por un lado y yo por otro. Acariciándole, los muslos por encima del pantalón dándole besitos.

    B: Sabes hacer malabares con cuatro bolas?

    M: Estoy en ello, se me cae alguna, de vez en cuando…

    -… Puedo practicar, si me dejáis. Estas no se caen. Jajaja

    B: Vamos Jo,

    Nos ponemos, de rodillas en el sofá, una a cada lado. Nos quitamos la camiseta. Le plantamos. Las cuatro delante. Be, le dice:

    B: Hasta que no aprendas con cuatro. No te dan el carnet de Malabarista. Tú mismo, Jajaja

    J: Venga a practicar. Queremos un Malabarista, titulado. Jajaja

    Nos empieza a acariciar, un pecho, a cada una, los que le pillaba más cerca. Con la mano y con los deditos nos rozaba los pezones. Se les notaba duros y con ganas, estaban como “avellanas”. Nosotras nos mirábamos, con gestos como:

    B: Bien, bien

    J: Vamos

    Nosotras, empezamos a acariciarle, también. Cada una por un lado.

    Nos acariciaba juntando los pechos. Cuando tenía los dos pezones casi juntos. Mete la lengua entre los dos. Empieza con la lengua, en los pezones. Los dos al mismo tiempo. Que sensación más escalofriante.

    “Más calor, que frio” jajaja

    Cuando las tenía, las dos controladas. Paso las manos, a los otros dos. Los cuatro al mismo tiempo. Dos con las manos y dos con la lengua. Ummm. Be, me miraba y ponía los ojos en blanco. Y se mordía el labio. Señal que se estaba “Poniendo”. Y le dice:

    B: Te has convencido ya, o quieres más. jajaja

    B: Vamos guapo, ponte ahí enfrente. Nos haces un estriptis y nos enseñas las braguitas. Que lo haces muy bien. Jajaja.

    M: Estáis seguras?- luego, no asustaros

    J: Tan mal te quedan. Jajaja.

    M: Pon musiquita, si no, no me inspiro.

    Nos iba a hacer, un estriptis y solo llevaba el pantalón hippy y las bragas. Jajaja Se pone enfrente de nosotras de espaldas, se la coloca y empieza a bailar sexi.

    A acariciarse el culo, los pechos, despacio, se moja un dedo de cada mano y se los lleva a los pezones, se los empieza a tocar. Muy “Apañao” el chico.

    B: Que bien lo hace, Jo. Se lo “curra” el Malabares. Parece un profesional. Tenemos que animarlo un poco más.

    Ya estoy calentita. Llevará las bragas puestas? Jajaja

    J: Que se vean, que se vean, sshhiif, sshhiif. Vamos, vamos

    Él seguía bailando, se mete las manos en los bolsillos y empieza a bajar el pantalón.

    Movía el culo, de un lado a otro, despacito y al mismo tiempo se bajaba los pantalones, a un lado y a otro.

    Se planta, con las manos en los bolsillos y sin sacarlas, se baja el pantalón. Cuatro deditos, de golpe. Se dejó toda la “punta” fuera, por abajo del ombligo. Se le veía ese capullito, de piel fina. Tan apetitoso.

    J: Te ha salido un grano jajaja. Y Be:

    – Haaa, una”Bicha”. Jajaja. Y empezamos:

    -Baajaalo, baajaalo, baajaalo.

    Se saca las manos de los bolsillos, hace una reverencia, como, cuando acaban una obra de teatro. Nosotras:

    -Ohhh

    Se los coge y los baja de golpe.

    M: He aquí, mis braguitas. Jajaja

    Le salía, media “maza”, por fuera de las bragas. El “perroflauta” se gasta una maza XXL. Nos estábamos poniendo, más que húmedas. Con esa panorámica.

    Se dio la vuelta, con medio culo al aire. Parecía el culo de una mujer. Un culito suave. Ni un pelito tenía. Y la “Pistola” no parecía, de “Fogueo”. Se le veía buen “Calibre”. Deseando que dispare.

    B: Hooy que mono, con sus braguitas. Jajaja

    El Malabares, ya se iba calentado, tenía la “Escopeta cargada”

    J: Ven siéntate aquí.

    Lo que hay en mi casa es un sofá-cama. Le hice un gesto, a Be. Y cuando se sentó lo abrimos. Él se quedó, tumbado, con los brazos en cruz. En bragas y con la “Maza” medio fuera. -jajaja,

    J: Esas bragas, son de mi madre…

    … Que buen gusto tienes. Jajaja

    J: No te las puedes llevar.

    B: Se las quitamos Jo, que le ensancha la goma. Jajaja

    M: Pues, si no queréis bragas. Todas fuera.

    B: Vamos Jo, que no se diga.

    Nos quitamos las bragas, una a cada lado de rodillas. Empezamos a quitárselas a él. Nosotras, íbamos de lanzadas, estábamos, calientes y desesperadas. Nunca habíamos tenido una “Maza “tanto rato en nuestras manos. Ummm. Mientras, él nos cogió un pecho, a cada una, la misma jugada de antes. Cuando las tenía en su sitio, soltó las manos y las paso a los culos.

    Era el “simultáneo”, hacia lo mismo con las dos manos. jajaja

    Hay nos quedamos, con los pechos casi pegados, con la lengüecita a uno y a otro, un besito y otro bocadito. Ummm

    Con las manos, nos daba, una sobada de culo. Las dos nos mirábamos, yo creía que disfrutaba al máximo. Pero veía a Be y parecía que disfrutaba más aún.

    J: Uhhh ahhhii

    B: Ohhh

    Nosotras, teníamos unas caras, de felicidad, estábamos flipando. En la vida nos habían tocado así, una corrida en toda regla, tan dulce. Era maravilloso

    M: Vosotras no sabéis hacer malabares?

    B: No, enséñanos. jajaja

    M: Vale, se empieza con una “maza”. Hay que aprender a cogerla para que no se escape. Una vez cada una – Cuál de las dos empieza

    B: yo, yo

    M: Coges la “Maza”. Se sujeta, con toda la mano. Con seguridad, pero sin apretar. Se sube y se baja, suave pero con firmeza.

    M: Vamos Be, 5 veces arriba y abajo, despacio.

    Se la coge, con 4 dedos por un lado y el pulgar

    M: Be, rodéala con la mano sin apretar, muy bien, ahora arriba, abajo, si vamos, muy bien. 5, -Jo te toca. Te lo explico

    J: No, me he quedado con la copla. Jajaja

    Nos soltó el culo, pasa las manos entre las piernas, de las dos. Y, cinco. Be, te toca

    Ahora nos tocaba entre los labios, se empieza a mojar el dedo, con mis “Humedades” Y dice:

    M: Nivel uno, superado, ahora el dos, igual de presión, pero más rápido.

    Be, 1, 2, 3 nos miramos las dos con la misma cara. La boca abierta y los ojos que se salían.4 y 5.

    Me metió el dedo, en la vagina, entró muy suave, estaba tan mojado que me dio un gustazo, que casi me corro. Por la cara, a Be, también. Nos quedamos con la misma cara. “El simultaneo”. Jajaja

    M: Jo, nivel dos.

    Se la cojo. Y empieza con el dedito adentro y afuera. Tan rico, todo. Ya la tenía que dejar, ya estaba, Be, con la mano preparada. Yo estaba encogida del gustito. 4 y 5. Be, te toca. No se enteraba, estaba con la mirada perdida con cara de gusto. BE, te toca

    M: Vais muy bien, podemos subir de nivel

    J: Cuantos niveles hay. Yo ya tengo “nivelazo” jajaja

    M: Cinco o seis, pero se acaba con el diez. Ya os voy diciendo. A quien le toca?

    M: Be, nivel 3,4, más rápido. Empieza Be, más rápido

    Él seguía con el dedito dentro. Con unos movimientos, que teníamos las dos una cara de viciosas, que gusto y que placer. Nos miramos, resoplando como diciendo:

    B: Ohhh tia que bueno

    J: Ufff, Ummm

    M: Bueno chicas, aceleramos e intentamos acabar todos juntos.

    J: Vale, lo conseguiremos?

    No paraba el Malabarista, a dos manos, hablaba, pero mientras con el dedito nos mantenía calentitas. Nosotras, ya no le dejamos el “rabo” ni un momento. Soltaba una lo cogía la otra. Nos encantaba cogérselo, con toda, la mano, suave como nos dijo. Arriba y abajo.

    M: Vamos chicas? Pasamos al nivel diez de tirón, me tenéis loco

    J: Tú, sí que nos tienes, chorreando.

    M: Ya lo noto, por eso, vamos

    M: Venga chicas, si nos oímos, nos vamos sincronizando. Me encanta oír, como disfrutáis. Be, Nivel 10. Cambiamos ahora vamos al doble.

    B: Sí, si, vamos Jo, al diez.

    Yo ya estaba excitadísima, ya chorreaba mis fluidos, mi amiga por la cara igual o más que yo.

    J: Le empiezo a dar, arriba y abajo, rápido. Al 10 o al 12. Jajaja

    Mientras él, nos empezó a dar, como palmaditas, tapss, tapss, en toda la parte baja. Sin sacar el dedo. Qué bueno el Malabares. Nos tenía “babeando”, con un temblor de piernas y toda erizada, que ya no podía más.

    M: Vamos chicas, no quiero ganar la carrera. Ahora mismo, os escupe lechecita la “Maza”, guaaau si ummm

    Acelera un poco, las palmaditas. Me habría de piernas, para que las diera bien. Con ese dedo que seguía jugando, en nuestra vagina, girando despacito. Acompañado por ese ruidito y los golpecitos de la mano abierta en los labios. Be, se mordía el labio y tenía los ojos en blanco. Yo con la boca abierta y temblado. Mientras él, seguía con las palmaditas, en nuestro chochito empapado. Tapss, tapss, tapss

    B: Jo. Ohhh uhhm.

    Estábamos echado fuego, por todos lados. Be, estaba a punto, y yo a punto y coma. Se cruzaban los ojos y se nos abrían las bocas, con esos suspiros tan placenteros. Que nos sacaba Manu, con sus dedos.

    Le daba a la “Manivela”, como si no hubiese un mañana. Le daba a su pene, como montando claras. Ese ruidito de las palmaditas, que nos daba. Me aceleraba más. Con ese ritmo, ya me venía, ese gustito, que ya no se puede parar.

    J: Shhii, que buenooo

    Estábamos las dos, moviendo el culo y con los pechos casi pegados.

    Cuando nos rozaban los pezones…

    …Ahhh um vamos, Be, le daba con mis pechos a los suyos. Me gustaba cuando rozaban los pezones. Me daba como un calambrazo, que me encendía más.

    B: Siiihh, siii Uhhh, Jo

    M: Vamos chicas, que os va a “escupir“ lechecita. Esta “Maza” tan revoltosa.

    J: Ohii Ahhh lleeego, Be… A la ”Maza” le doy a nivel 1000, y Be empezó a tocarle los “witos”, como si no hubiera un mañana. Que ganas, de más. Como me gustó.

    M: ahhh si chicas juntaros

    B: Ohhh que bueno, Jo

    Nos baja un un poco el pecho, los dos juntitos, la mete en medio, y nos empieza a “mojar” con la “Manguera” toda la lechecita. Él la restregaba, tan resbaladiza. Entre nuestros pechos. La primera vez que tenía una corrida encima. Me gustó.

    J: Ummm que a gusto me he quedado; Be

    Las dos nos hicimos un gesto, ahora qué?

    J: Manu, hemos decidido darte el carnet de “Malabarista”. Te lo has ganado, jajaja

    M: Yo, os apruebo la primera fase, de “Malabarismo a tres”. Jajaja

    J: Vamos un momento al aseo a limpiarnos la barriga y pechos de los… “Escupitajos de las practicas”. Jajaja

    B: Jo, como se lo ha currado el malabares, he tenido dos, uno lo he disimulado. Que gustazo, tía.

    B: Mientras le daba caña, en el nivel 4-5 a la “Maza”…

    …No te has dado cuenta?

    J: Tenía los ojos en blanco, . He tenido uno largo Be, pero tan bueno, que parecían dos o tres. Jajaja.

    Nos pusimos la camiseta y salimos, más anchas que largas. Nos vamos a la cocina, a poner tres refresquitos y seguir la “fiesta.

    Feria vintage!

    Después de esas corridas “Digitales”, tan maravillosas, estábamos relajadísimas. Tomando los refrescos.

    … Manu también se había puesto el pantalón. Y nos dice:

    M: Ahora vendría bien un cigarrito. Vosotras fumáis?

    B: Algún cigarro los fines de semana. Muy poco.

    M: Tengo para hacerme un “porrito”.

    Nos miramos y Be, me hace el gesto, de vale.

    J: Bueno, estamos en fiestas. Venga por “San Pancracio”. Jajaja.

    M: Me hago uno flojito, para las tres. No os vaya a dar, un “chungo”

    Mientras él liaba el “cigarrito”, abrí las ventanas y puse más refresco en los vasos. Nos sentamos a fumar, con el refresco y dice:

    M: Fumar despacio, calaítas pequeñas… Traéis a muchos chicos a casa?

    J: Tú, eres el primero, caajah, caajah, uff que tos, la casa es de mi madre.

    B: Pásalo, Jo, que se te pega, a la mano jajaja.

    M: Pues, para ser el primero. Parece que lo lleváis haciendo toda la vida, muy naturales. Buenas “Actrices”

    B: Queríamos, reírnos un rato contigo y nos has liado, con tus “Malabares”. Nos has puesto “calenticas”. Y mira, como ha acabado la cosa.

    -Todas, haciéndonos unas pajicas- jajaja

    M: Vosotras sí, que “Me tenéis to loco”, a dos manos. Menos mal que soy Malabarista. jajaja

    J: Tú, que practica, con los dos pezones, al mismo tiempo, eres un autentico, “Crac” de los malabares. jajaja

    M: Esperabais más?

    J: Pensábamos, echarnos unas risas contigo. Y nos hemos…

    “Echado al monte”. jajaja

    B: Has cumplido con las dos, pero pensamos, que una, iba a pillar cacho. Y la otra al banquillo.

    M: Si me flipáis las dos. No puedo dejar a una. Pásalo.

    Estábamos terminando, el cigarrito. Me toca, Be, y hace un gesto con los ojos -mira.

    Al malabares, le subía el pantalón.

    B: Manu, vas a montar la “tienda de campaña”? jajaja

    M: Me habláis del temita y se pone “Tontorrona”, lo he pasado tan bien, que de pensarlo, se sube y si sube, luego hay que bajarlo. No querréis, que me vaya, con la tienda de campaña puesta. jajaja

    Nosotras, también estábamos “Melositas”. Con ganas de cachondeo. Seguimos tonteando y riéndonos con Manu.

    B: Como se baja? Jajaja

    M: Lo más rápido es toque de la “Maza”. Que ya lo tenéis aprendido y con buena nota. La 1ª fase, del curso “Erótico Festivo” jajaja

    J: Cuál es la fase dos? El cigarrito de la risa, te ha puesto imaginativo “profesor” jajaja

    M: Esa, es aún más placentera, chicas. Hay sí, se nota el “Amor” dentro de ti, con unas tiritonas de placer, escalofríos de gozo y unos calores, que son lo más. Quien lo prueba, quiere repetir. Cada uno lo disfruta a su manera.

    J: Yo quiero hacer un Master, de la fase dos, del curso “Erótico Festivo”. jajaja Be, y tú?

    B: Pues claro, siempre hemos “estudiado” juntas. Jo jajaja

    M: Tenéis condones?

    J: Be, tu tenías uno en la cartera?

    B: siii, no sé, si se habrá caducado. jajaja

    M: Venir chicas, nos calentamos aquí juntitos, dándonos calor Y placer. Cuando estéis bien mojaditas, ponemos el condón.

    Nos besaba los pechos, a una y a otra, nos acariciaba al mismo tiempo. Sincronizado con los tocamientos. Nosotras también le atacamos, le acariciamos por los costados, le besamos lo pezones, con lengua. Un lado, para cada una. Se movía y daba gemiditos, le gustaba, al malabares. El paquete lo teníamos compartido. Con dos manos. Una para arriba con la “maza” y la otra más abajo, con las bolas. Jajaja

    Ummm que durita la tenía el Malabares, que gusto me daba acariciarla, tan suave. Ya tenía la “Maza” crecidita. Nos sacó las camisetas y empezó con la boca, a jugar con los pechos, y a acariciarnos con la mano abierta por todo el cuerpo. Con un tacto que nos tenía seducidas. Pasaba por los costados al culo, los muslos, ese roce de su piel con la mía, me tenía vibrando toda la noche.

    Ya estaba resoplando. Estaba deseando que empezara la “Clase”. Manu con el pantalón puesto y empalmado. Parecía una tienda de campaña, pero familiar. jajaja

    B: No te oigo, Jo, no te gusta o qué?

    J: No puedo, estoy concentrada. Jajaja

    Nos toca con el dedito otra vez. Se dio cuenta que estábamos chirreando. Y dice:

    M: Ummm chicas, estáis a punto. Lo tenéis en su “jugo” jajaja. A mí, me estáis poniendo, que me va a reventar… Ponemos el condón?

    J: Como lo hacemos Manu, una primero y luego otra?

    M: No, si acabo con una, la otra se tiene que esperar, un buen rato. Seguimos la técnica de antes, 10 empujones a cada una.

    B: Como nos ponemos, tumbadas?

    M: Poneros de rodillas, las dos juntitas y relajadas.

    Nos colocamos, con los dos culitos juntos, al borde de la cama. Se quita los pantalones, se coloca en medio de las dos, nos empieza a acariciar los culos, con la mano entre los cachetes, muy cariñoso. Cuando llegaba abajo, nos rozaba la vagina, con esos dedos, tan excitantes, que nos dejaba “babeando”. Resbalaba los dedos, entre los labios llenos de flujos deslizantes, hasta llegar al clítoris. Lo movía a los lados. Se recreaba jugando con el dedo, tan mojadito. Tenía los pelos de punta, de los pies a la cabeza. Con el culo arriba, esperando la “Espada”. Y dice:

    M: Quiero que lo disfrutéis. Vamos a ir despacito.

    M: Echamos a cara o cruz, para empezar.

    J: No, no empiezo yo. Antes, ha empezado Be.

    Se pone detrás, la acerca y mete la punta, dos veces y se va con Be

    J: Ehh no era 10 cada una?

    M: Sí, ahora empiezo. Era la prueba de “Ingreso” jajaja

    M: Estáis las dos, en plena forma. Entra suave. Que bien os habéis colocado. Va a entrar de maravilla. Lo vais a disfrutar, Chicas.

    A Be, también le hizo la prueba de “ingreso”. Y volvió a mí.

    Empieza a meter, esa “Maza” tan erecta y tan despacito, entraba suave y muy apretada. La notaba como rozaba en las paredes de mi vagina. Era la primera vez y lo estaba gozando. Tiritaba de placer, de sentir esa “Maza” dentro de mí. Me subían unos calores, que me ardía la cara. Lo tenía todo, ardiendo. Hizo 10 mete saca muy despacio. Sentía bien, ese “Relleno“ que llenaba mi vagina. Guaaa, que bueno, que sensación. Ohh. Ahhh. Be, vas a flipar.

    Ya, estaba con ella. La cara de Be, era un cuadro, con la boca abierta, se le caía la baba. Se le ponía cara de viciosa, se le veía disfrutar como una zorra. Nunca le había visto esa cara.

    B: Haay Jo, yo quiero un “sastisfaller” de esos, para todos los días.

    Lo tenía detrás, como me gustaba, cuando se acercaba y me rozaba con su cuerpo. Me erizaba entera, cada vez.

    M: Os ha dolido?

    J: Que va, que va. Ya la tenía en la puerta, metiendo la cabeza. Que delicia, ese capullito, tan gordo, entrando. Por mi vagina, recién estrenada. – Puedes pasar al nivel dos. Empezaba más rapidito, mientras, le daba a una, sus diez “Toques” con la otra, jugaba con el dedito y le acariciaba el culo, muy tierno. No paraba de trabajar, el pobre a dos manos. No dejaba de “Mojarnos” con sus manoseos. Para que no, nos bajara, la temperatura. y esos diez empujones que nos daba. Tan complacientes, con tanta pasión, nos quedábamos impacientes esperando, más.

    J: Uhuhi, que nivel más bueno, que te parece este nivel, Be

    B: Ahhhu, Jo. Uff.

    No fallaba, 10 y cambiaba. Cuando la sacaba, que le estabas pillando el “Nivel”. Te cortaba el rollo. Pero, menos mal, que con el dedito nos mantenía.

    M: Jo, Be, meter primera, que nos vamos. A nivel máximo.

    Empieza pam, pam pam mas rapidito.

    J: Ahhiii que bueno Se va con Be y me pone el, dedo dando vueltas. Como en la noria. Jajaja Que rico. Veía estrellitas. Ya me venía, un temblor de piernas y unos sudores. Que ya tenía el orgasmo encima. ufff

    B: Joihho Johhh

    M: Vamos chicas que lo tenemos

    Seguía. Más rápido y nosotras, ya estamos “desvariando”. Radiando el disfrute que teníamos

    Volvía, 10 más

    B: Ohhh Johhh

    M: Siihhh chicas. Ohhh, que buenas sois… Uff

    … Me habéis dejado, como, para hacer malabares, jajaja

    M: Vosotras que?

    J: No nos oías,

    M: Creía que, os estabais llamando. Jajaja. Como me hacéis currar. Esto, ni me lo imaginaba, con las dos chicas más guapas del pueblo.

    B: Te ha salido bien la “lotería del amor”, canalla, pensabas que no valía y has triunfado. Quien te lo iba a decir, dos, al precio de una.

    M: Eh, que os he dado dos piruletas. jajaja – Donde tiro el condón?

    J: Dame, vamos al aseo y lo tiro. Lo envolví en una servilleta y lo tire a la basura. Nosotras, en el aseo…

    J: Flipo tía, ahora me gusta más, el malabares, que “mano “tiene. Lo veo hasta más guapo. Qué bueno, la primera, vez. Jajaja

    B: No me lo esperaba. Encontrar al Príncipe aquí. Bueno por lo menos la “Espada”. jajaja

    J: Qué bueno y a las dos, Be. Que fea te pones, cuando te excitas.

    B: Anda que tú, toda la tarde, con los ojos en blanco. jajaja

    J: Ya sabes cómo entra la “Espada”

    B: Jo, y con la misma “Espada”. El mismo día. Que fuerte, tía.

    J: Los dos culos, juntos. Parecíamos, las bellas “Cogientes” jajaja.

    B: Cuando estábamos, rozándonos las tetas, uhhhi que bueno y ese dedo. He estado a punto, de tirarme a comerte la boca.

    J: Yo, en ese momento, estaba con un “escalofrió”, que si te tiras, a la boca. Seguro, que te meto la lengua. jajaja

    B: Las mejores fiestas, de nuestra vida. A partir de ahora, en fiestas, siempre nos acordaremos del “Malabarista”

    J: Le haremos un homenaje cada año. De todo “corazón”. Y le enseño el dedo. Jajaja. Otra vez, nos ponemos la camiseta y las bragas, y salimos. Manu estaba esperando.

    M: Ahora voy yo.

    Mientras estaba en el aseo, nos pusimos unos vaqueros, zapatillas y la camiseta de la “Peña”. Cogimos una, para regalársela a Manu.

    Cuando sale, le damos la camiseta. Te nombramos, nuestro invitado de honor, en las fiestas de San Pancracio.

    B: Para que nooo lo olviiideees. Jajaja

    M: Si no lo voy a olvidar. Estoy más feliz que una perdiz. Tranquilas. Os recordaré siempre.

    J: Tomamos algo rapidito y nos vamos, a enseñarle las fiestas del pueblo a Manu.

    M: Bien, pues me pongo la camiseta. De la “Peña los Mataos” vaya peña. Ala, ya soy otro matao mas. jajaja

    B: Sí, luego los vas a conocer. Ya verás que “Gañanes”, pero son buena gente. Un poco borrachuzos eso sí. Jajaja.

    M: Esta camiseta, me la voy a poner siempre para hacer malabares. Y siempre me acordare de las dos “Malabaristas”

    Saqué, lo que tenía por la nevera y unas latas, para tomar algo, más tarde, ya cenábamos en la peña. Empezamos con la cervecita, fresquita?

    B: Claro, Jo, estamos en fiestas y no tengo que dormir en mi casa. Y esto, hay que celebrarlo.

    Mientras nos tomábamos, las cervezas y el picoteo. Nos dice Manu:

    M: Eso, de que era la primera vez, era una broma, no?

    J: Que va, tú has sido el primero. Has clavado dos “flores” primerizas, con tu “Espada”. Jajaja.

    B: Muy bien Manu, como has trabajado y te has esforzado, yo te doy un aprobado.

    J: Pues yo creo que, ha hecho muy bien los deberes y se ha ganado un notable, por lo menos.

    B: Vale, lo dejamos en “Sobresaliente”. Jajaja

    M: Pues yo, a vosotras os doy un doce, de diez. Me encantáis, lo he pasado de maravilla. Sois muy dulces.

    B: Pero, si no, nos has “probado”

    M: Esa es la “fase tres”. Jajaja

    J: Nos vamos. “Picaron”

    Continuara…

    Moraleja:

    Lo bueno de ganar la lotería, es que, todos los ganadores, se llevan una alegría.

    Confundio

    MARIA GRINDDER

  • Regreso en micro con mi vecino y mi compañero (parte 5)

    Regreso en micro con mi vecino y mi compañero (parte 5)

    La siesta se prolongó más allá de lo pensado y nos despertamos cuando se ponía el sol.

    ¡Se nos va el colectivo de la tarde!, gritó Mateo.

    Rápidamente juntamos todo, lo metimos en las mochilas y corrimos hasta la parada de micros del balneario. Una larga fila de gente estaba subiendo, hasta que el inspector cerró el ascenso justo cuando nos tocaba.

    -Lo lamento chicos, pero no puede llevar más gente.

    -Pero es el último, dijo Mateo.

    -No, dentro de una hora pueden tomar el de larga distancia que viene de afuera. Van a ir más cómodos ahí y la terminal queda a diez cuadras, tienen tiempo de sobra.

    -¡Es más caro!, protestó Mateo.

    -Dale pibe, no es tanta la diferencia. ¿No son estudiantes?

    -Sí, dijimos al unísono. Vayan que tienen descuento.

    No hubo más remedio que ir a la terminal. Por suerte, no había gente esperando, sacamos los pasajes que no eran tan costosos y nos sentamos a esperar. Cuando llegó el micro, nos enteramos que pasaría por otra ciudad antes de ir a la nuestra, pero había asientos cama disponibles en el piso inferior. Serían tres horas de viaje, pero estaríamos bien cómodos. Con Nico nos sentamos en uno doble al fondo, mientras Mateo se sentó una fila más adelante en un asiento individual, desde el cual nos podía ver.

    Apenas arrancó, cuando apagaron las luces, empezamos a franelear con Nico y enseguida estábamos bien al palo, como si nada hubiéramos hecho antes. Le acariciaba bien la pija parada a Nico encima de la fina tela de su bermuda hasta que noté que no traía nada debajo.

    -¿No te pusiste nada, puto?

    -No, porque el slip estaba mojado.

    -¿Y vos?

    -Yo tampoco, pero ahora vos estás mojado otra vez

    -¿Querés ver?

    -Dale, le dije.

    -Pero si la saco, me la chupás.

    -Te la voy a comer toda, dije resoplando de la calentura. Pero dejá que te la saco yo.

    Le desabotoné la cintura y le bajé el cierre de la bermuda, con sumo cuidado para no lastimarlo, y con la otra mano empecé a manosear su poronga ya húmeda.

    -¡Hdp, estás por acabar!

    -No, me dijo.

    -Pero estás húmedo.

    -Te estoy esperando, me dijo sonriendo pícaramente.

    Me lancé a lamer su líquido seminal, el glande, que envolví con mis labios con deleite por la suavidad de la piel que me ponía a mil, hasta que me apoderé de todo su tronco y empecé una mamada fenomenal. Él me metía la mano por atrás debajo de mi bermuda, buscando mi culo con la mano abierta y su dedo medio fue abriéndose paso en mi ano dilatado con tantos polvos. Aumenté mi chupada mientras él acompañaba mi entra y sale acariciándome la cabeza y la cara con mucha ternura, que llegó a un punto en que alcé la cabeza y le di un beso de lengua de varios minutos, sin dejar de sobar su pija dura y húmeda.

    -Le voy a mandar un video a Mateo con tu celular, me susurró, mirando hacia abajo.

    Había perdido de nuevo el control y le dije que sí. Volví a llevar mi boca a su pija, repitiendo todo el protocolo de mamada, pero esta vez mirando a la cámara y saboreando el glande con placer. Mandó el video y escuchamos cómo Mateo se sobresaltaba y respondía con un mensaje:

    -“No me dejen afuera”.

    Yo seguía chupando sin importarme nada. Nico le contestó que había también para él. Al toque se vino para atrás, parándose entre nosotros y los asientos de la fila de adelante que estaban desocupados, como todo el piso inferior. Enseguida Nico le bajó el pantalón deportivo a Mateo y empezó a devorarle la pija como sabía hacerlo tan bien, mientras yo seguía con lo mío.

    Tras algunos minutos, levanté la cabeza y me puse a compartir la pija de mi vecino, dándome lengüetazos con Nico. Él se ocupaba de lamerle el tronco y los pequeños huevos depilados mientras yo chupaba el glande y me metía su pija hasta la garganta. Pasaba de una pija a la otra al ritmo de la velocidad del bus y acariciaba los firmes y suaves glúteos de Mateo, empujándolo a que nos cogiera bucalmente hasta el fondo.

    Debimos estar como media hora así hasta que notamos que el micro disminuía la velocidad y salía de la ruta. Levantamos el pantalón de Mateo, nos dio un buen morreo triple y se fue a su asiento. No dejé que Nico guardara su pija, que seguí sobando hasta que el micro entró en un parador, cuando me llamé a sosiego, resoplando agitado.

    -Te debo una, me susurró Nico.

    Al reanudar el viaje y apagarse las luces, volvimos a lo nuestro, pero invirtiendo los roles. Nos besamos y chuponeamos, hasta que me empezó a chupar la poronga, mientras yo lo pajeaba y me dijo que mi verga estaba chorreando.

    -Me falta un montón, le dije, le alcé la barbilla, le di un apasionado beso de lengua y le saqué una foto cuando reanudó la mamada para mandársela a Mateo que acudió presuroso. Nos besamos también con él y le empecé a chupar su pija erecta, mientras empujaba sus glúteos para que me cogiera por la boca.

    Luego de varios minutos se puso tenso y me dijo que iba a acabar. Me la saqué de la boca para compartirla con Nico, pero éste se la devoró solo recibiendo para sí la enésima corrida de Mateo, que fue intensa, aunque con poco semen. Nico lo retuvo en la boca y lo hizo girar a Mateo abriendo sus glúteos y lamiendo su ano con su propia leche, hasta que le puso un dedo y yo otro. Lo preparamos bien, lubricando hasta el fondo su precioso culo, mientras yo no dejaba de sobar a Nico y de pajearme.

    De a poco, Nico fue sentando a Mateo en su miembro hasta que se lo metió todo adentro. Mi vecino empezó a menearse sobre el regazo de mi compañero de clase, mirándome a los ojos. Me alcé apenas para besarlo y acariciarle los muslos fuertes pero suaves al tacto. Tras pocos minutos se corrió Nico en el interior de Mateo y luego de unos momentos lo levantó y me lo sentó sobre mi poronga a punto de explotar. El meneo de Mateo fue increíble y en un par de minutos me produjo un orgasmo prolongado. Nos quedaba poca leche en los huevos, así que nos secamos con unas servilletas de papel que quedaron del almuerzo y enviamos a Mateo a su asiento, tras un largo y húmedo morreo de a dos y de a tres.

  • Aventuras en Mérida

    Aventuras en Mérida

    ¡Hola de nuevo! Por motivos académicos tuve que moverme de la CDMX ahora estoy en Mérida, Yucatán. Estoy comenzando de nuevo el semestre y la verdad me ha ido bien aunque con un calor insoportable. La ciudad es bonita además de que ya hice algunas cuantas amistades por aquí. Las salido con mis compañeros no se hicieron esperar y aunque siempre íbamos en plan leve nunca terminábamos en algún antro de la ciudad. Aquí es donde entra Abril (compañera de clase y amiga), me dio la bienvenida en el primer día de la Uni e hizo que me llevara con la gran mayoría del salón. Compartíamos intereses y además del gym también le gustaba salir. Ella es de mi estatura, cabello largo, piel media morena y una nariz muy perfilada, la verdad es muy guapa. Otra que casi siempre estaba con nosotras era Dulce, ella era alta, cabello rizado y de buen aspecto físico la verdad era algo reservada y muy noble.

    Nuestras salidas eran a las plazas o a pequeñas cafeterías, siempre hablábamos de cosas banales además de que estudiábamos en el mismo salón nunca nos aburríamos. Se que no tienen novio pero mas de varios han intentado invitarlas a salir pero sin resultados. Recuerdo que cuando inicie clases más de 3 personas me invitaron a salir pero como no me inspiraban confianza terminaba dándole largas. Cierto día Abril me invito a una pequeña fiesta en un bar donde se ponía bueno el ambiente además de que tendríamos una mesa para nosotras ya que al parecer conocía al gerente de ahí, también estaba invitada Dulce que para salir de la rutina insistió en que fuéramos. No tenía pensado ir pero después de mucha insistencia de ambas terminé aceptando. Recuerdo que nunca habíamos tocado el tema sobre el sexo y esas cosas por lo tanto creía a mis nuevas compañeras un poco inocentes, el sábado por la tarde nos pusimos de acuerdo en ir con vestidos por si después del bar nos iríamos a otro lado. Esa vez Abril pasó por mi y nos dirigimos a casa de Dulce a recogerla, una vez las tres juntas no dirigimos al bar donde Abril nos llevaría. Una vez llegando entramos al bar y el gerente saludo a Abril para luego presentarnos con el, nos llevo a nuestra mesa y comenzamos a pedir las bebidas, para ser temprano la verdad el bar tenía mucho ambiente. Comenzamos a subir historias a nuestro Instagram y poco a poco muchos sujetos le preguntaban a mis amigas donde estábamos y a los que veíamos guapo les decíamos en donde para ver qué salía después.

    El ambiente del lugar comenzó a ponerse más bueno. Entre ratos veía a Abril con un tipo como de 30 años que bailaban juntos, le pregunté a Dulce si lo conocía y me dijo que no. Después de media hora vi a un chico invitar a bailar a Dulce lo cual aceptó y junto detrás de él había otro chico que me hizo en forma de seña si bailábamos lo cual accedí. Bailamos un buen de rato hasta que las tres decidimos sentarnos y ver a donde iríamos luego. Noté como el gerente se acercó a nuestra mesa y cómo le decía algo a Abril en su oreja para luego irse. En un lapso de 10 minutos Abril se levantó de su asiento y nos dijo que iría al baño mientras Dulce me enseñaba los mensajes donde nos invitaban a una fiesta en casa de un conocido suyo. “Vamos a ver qué dice Abril” le comenté, notamos que no llegaba así que decidir ir a buscarla en el baño, busqué y no estaba, al salir vi que una puerta estaba entre abierta y me dio curiosidad por entrar, si alguien del lugar me reclamaba le diría que buscaba al gerente así que por eso no me preocupé. Cabe mencionar que el gerente aparentaba unos 50 años sino es que mas, como sea, entre y cerré la puerta, al cerrarla el ruido de la música disminuyo, me dirigí al final de la bodeguita y comencé a escuchar algunos ruidos y al asomarme vi a mi amiga y compañera de clases Abril dándome la espalda hincada y frente a el estaba el gerente. El gerente estaba sentado en una silla de oficina con sus ojos cerrados y la cabeza hacia arriba mientras mi amiga le chupaba todo su miembro. DIOS, la escena se me hizo muy excitante, veía de reojo como Abril se metía esa verga con delicadeza, no había tenido nada de sexo con nadie así que por impulso comencé a levantarme mi vestido y con mi mano frotar mi vagina, era excitante esa escena que perdí la noción del tiempo así que decidí salirme de ahí no sin antes acomodarme el vestido e ir a sentarme con Dulce mi otra amiga. Le platiqué a Dulce que no encontré a Abril así que decidimos esperar y después de un rato llegó ella acomodándose el cabello, le pregunté donde estaba (no quería decirle lo que había visto) y me dijo que salió a hablar por teléfono. ¿Que plan? Mencionó Abril así que Dulce le comentó lo de la reunión y todas acordamos que iríamos, pedimos la cuenta y no dirigimos al lugar del convivio del cual Dulce nos había dicho. Nos dirigimos a una casa grande con alberca y al bajar todos del vehículo de mi amiga los ahí reunidos comenzaron a presentarse, nos sentamos y comenzamos a beber junto a ellos. Ya un poco más tarde Dulce tenía que irse y se fue con uno de los tipos que estaba en esa casa así que quedé con Abril y 5 tipos más. En un rato noté que Abril se iba con un tipo de ahí así que discretamente me fui detrás de ellos para luego verlos en un pasillo besándose. Medio me escondí y noté como el le levantaba el vestido blanco para masajear con sus manos sus nalgas lisas. Me excito verla con la tanga rosa que cargaba. “¿Tu nueva amiga se puede unir? Escuché que le pregunto…

    “La verdad no se, no creo, lo poco que la conozco no creo que se de a las primeras…” le dijo Abril para luego seguir besándose. Veía cómo tocaba su cuerpo y después de un rato decidí irme a donde estaban lo demás. Ya con ellos comenzamos hablar de cosas equis hasta que noté que de los 4 sujetos que estaban conmigo 2 se iban adentro de la casa, lo vi medio sospechoso y pregunté a donde iban pero sin respuesta. Después de un rato volví a preguntar un poco insistente y me dijeron “espera”, uno de ellos saco el teléfono e hizo una llamada, al que le marcó le dijo que yo quería ver a Abril y pregunto si era posible después colgó el teléfono. “Vamos” dijo y los 2 tipos junto a mi entramos a la casa e ingresamos a un cuarto muy amplio. Al entrar la escena resultó demasiado bizarro: era mi amiga Abril haciéndole sexo oral al sujeto que se había ido primero con ella y también a los otros dos que hace rato estaban con nosotros. “Entra Denisse deja que termine y te llevamos…” me dijo mientras cambiaba de miembro. Yo bien directa le dije un OK muy nerviosa. Veía cómo la tenían hincada mientras los tipos estaban ya quitándose la camisa. Uno de los 2 tipos que estaban conmigo me dijo “Ella antes era mi novia pero aquí entre amigos nos las compartimos…” yo solo medio me reí y comenzamos a ver cómo ya los otros estaban completamente desnudos.

    Comencé a sentir cosquillas mientras a los que tenía a un lado comenzaron a bajarse el pantalón para masturbarse viendo a Abril chupando 3 vergas. Pronto los 5 se pusieron alrededor de Abril y comenzaron a pegar sus miembros en su cuerpo, yo por más que no podía comencé a excitarme demasiado así que me senté en la esquina de la cama, abrí mis piernas y comencé a tocarme, notaba cómo Abril satisfacía los 5 miembros así que comencé a levantarme el vestido para que vieran mi tanga blanca de encaje así que me acerque a ellos, vieron cómo chupaba mi mano con mi lengua y les dije “¿Les ayudo?”, comenzaron a juntarse sus miembros en mi cara así que comencé a succionar algunos. Mi amiga Abril se quedó con 3 tipos mientras yo me quedé con los otros 2 restantes. En la habitación solo se escuchaba el “AGG” “AGG” que hacía nuestras bocas mientras haciamos sexo oral a las vergas que teníamos para nosotras. Uno de ellos nos pidió que cogiéramos entre nosotras así que en complicidad nos vimos y un poco ya calientes comenzamos a besarnos y a meter algunos dedos a nuestras bocas, uno de ellos no aguanto así que tomo mi cabeza e hizo que continuara haciéndole sexo oral. Continuamos en lo nuestro así que uno de ellos me levanto y me cargo mientras su verga deslizaba por mi vagina, una vez adentro comenzó a embestirme mientras uno detrás mío estaba por metérmelo en mi otro agujero que estaba listo para el.

    Comenzó introduciendo su glande hasta meter una parte de su miembro dentro de mi ano así que ambos se pegaron a mi y comenzaron a penétrateme de manera en que no se salieran sus miembro de mi. En cuanto a mi amiga apenas y podía meterse dos miembros a la boca, pedí que me bajaran mientras estaba en una doble penetración, me acerque a ella y le pedí a uno de ellos que me lo metiera un poco a la boca, una vez adentro le pedí al otro tipo en forma de seña que lo introdujera igual y así poco a poco fueron deslizando ambos miembros en mi boca hasta que sentía como los glandes chocaban dentro de mi garganta. Me despegué y me fui con los que estaba así que decidí acostar a uno mientras seguía haciéndole sexo oral y deje mi hermosas nalguitas al aire para el que quisiera penetrarme.

    Las vergas cambiaban hasta que uno de ahí me preguntó si podía con 3 lo cual les dije que trataría, los demás se fueron con mi amiga y ella se terminó montando a uno mientras el otro le tocaba los pechos mientras se masturbaba. La idea era la misma, me monte en uno mientras el otro me daba en mi ano y trataría de meterme el miembro restante a mi boca. A duras penas lo conseguimos, era una posición incómoda así que no tardamos mucho así. Les pedí que se juntaran para hacerles sexo oral y para este rato a mi amiga ya estaba por terminar de deslechar a uno. De reojo vi como uno terminó en su espalda pero ella continuaba cabalgando en la verga de uno de ellos. ¿Alguien se quiere venir? Les pregunté, noté a uno con su miembro ya por explotar así que me fui directo hacia el, comencé a darle círculos en su glande con mi lengua y no tardo ni 10 minutos hasta que terminó vaciándome todo su semen en mis pechos, se disculpó y levantó su ropa y terminó saliendo del cuarto. Quedaban 3, 2 estaban conmigo y 1 con mi amiga que después de un rato termino acabando dentro del condón. Ya estábamos el par así que ambos nos pusieron en 4 muy pegaditas y comenzaron a penetrarme. “ay” “ay” “ay”, comenzó a gemir mi amiga de la embestida que le daba el tipo con el que estaba tanto que sentí celos ya que el que estaba conmigo comenzó demasiado lento hasta que fue mejorando su ritmo. “Bésense”, nos lo pidieron y comenzamos hacerlo. Mi amiga está guapísima y verla y quejarse asi hacia qué me enamorara de ella, “Vamos hacerle una DP” dijo uno de ellos así que ambos se fueron con mi amiga y comenzaron a darles por sus agujeros eso hizo que gritara mas de lo normal, yo al verlo comencé a masturbarme y en un momento comencé a sentir mis dedos demasiados húmedos mientras veia tal acción. “Vamos con su amiga”, dijeron, entendí la señal y me acomodé así que ambos comenzaron a embestirme como nunca, al parecer sabían lo que hacían. “Tus agujeros están blanquitos”, “Que apretada estas” comenzaron a decirme.

    Después de un rato se despegaron y sabía que ya era hora de que terminaran así que no pidieron pegar nuestros rostros (mia y de mi amiga) y comenzaron a masturbarse frente a nuestras caras, por intuición propia decidí sacar mi lengua en señal de que estaba lista y mi amiga prosiguió a hacerlo igual, después de un rato sentimos el primero chorro de semen en ambas caras, uno cayó cerca de mi ojo y luego de un rato el otro chorro de semen faltante. Pruébalo Abril, así que comenzó a retirarse parte del semen de nuestro rostro y comenzó a meterlo a su boca. Yo le pedí que me diera un poco antes que se lo tragara así que abrí mi boca y pudo pasarme un poco para que ambas probáramos el semen. “Espera cayó un poco en el suelo…” dije, así que con un dedo lo levanté y lo metí a mi boca en señal de satisfacción. Una vez terminado me asomé a la ventana y vi que estaba a punto de amanecer, el tipo nos pidió que nos bañáramos para llevarnos a nuestra casa así que recogimos nuestras ropas y juntas nos dimos un baño.

    Una vez adentro y para romper el hielo le platiqué sobre lo que había visto en el bar y me confío que el era su suggar y viendo mi potencial parecía buena idea presentarme con algunos amigos suyos, yo le dije que solo pedía discreción y ella entendió ya que le había costado tener una amiga como ella ya que Dulce era lo contrario. Al terminar nos pusimos nuestros vestidos y nos llevaron a casa de Abril donde me quedaría, solo llegamos a dormir después de tan buena cogida que nos habían puesto.

  • Carlota y Clara

    Carlota y Clara

    Llevaba mucho tiempo enamorada de Carlota. Desde el primer momento que la vi. A medida que la fui conociendo, se convirtió en mi mejor amiga y la fui amando cada vez más.

    Su profunda y brillante mirada de ojos color café oscuro detrás de sus gafas azul marino. Su bravía cabellera larga lacia y castaña con flequillo recto. Su bondadosa y a la vez pícara sonrisa. Su blanca y hasta cierto punto ruborizada piel, con cierto acné en la cara, aunque eso no quita que sea hermosa. Las abundantes curvas de su hermoso cuerpo. Alta y gordita, con bastante pecho y de cintura, barriga, caderas y muslos abundantes y a la vez bien proporcionados por su alta estatura de casi 1,90, que le hace unas largas piernas, a la vez que fornidas. Gordita, pero no obesa sino corpulenta, fuerte. Todo un «armario empotrado» versión mujer. Como a mí me gustan y siempre me han gustado tanto las mujeres como los hombres. Según la sociedad no es el canon de mujer atractiva, pero para mí es la mujer más hermosa que he visto nunca.

    No es una mujer que llame la atención. Ni lo que se diría muy «masculina» ni tampoco lo que se diría muy «femenina». No es la típica mujer que se maquilla ni que va fina y arreglada. Tampoco es la típica mujer que enseña carne, ni se viste provocativa ni se hipersexualiza como muchas hoy en día. Siempre viste de forma casual: pantalones tejanos, sudaderas, pantalones cortos (aunque tampoco mucho, más bien de medio muslo) tejanos o deportivos, camisetas básicas o deportivas de manga corta o de tirante ancho, bambas de plataforma tipo Buffalo, botas, sandalias y chanclas de cuero y plataforma… Una mujer joven muy normalita y discreta, vamos. A pesar de ser una mujer muy discreta en su manera de vestir y que no llama especialmente la atención, sus calzados son una discreta arma de seducción para mí. Siempre he tenido un fetiche con el cuero y las plataformas. Y la verdad es que sus «imperfecciones» (que a mis ojos la hacen aún más hermosa y perfecta), el hecho que no llame especialmente la atención, que no enseñe y que no sea sexualmente provocativa (bien, de puertas para fuera y no con cualquier persona ni sin haber sentimientos románticos de por medio, claro está) aún enciende más mi llama del deseo hacia ella.

    Yo en cambio soy lo contrario a ella en cuanto a altura y contextura. Soy una chica bajita (mido 1,59), delgada, blanquita, tengo el cabello castaño a la altura de los hombros y siempre recogido, los ojos marrones, los labios carnosos y llevo gafas. Soy muy femenina, casi siempre llevo faldas y vestidos, aunque a la vez soy muy sencilla. Sí hay cosas que odio son el maquillaje, enseñar carne, la vulgaridad y el mal gusto. En cuanto a estilo, soy un poco lo que ahora se dice la típica «trad femme».

    Su voz, gruesa y a la vez algo tímida y discretamente seductora. Su manera de ser. Noble, sensible, tímida e introvertida aunque a la vez muy cariñosa y protectora conmigo, sus valores, sus ideales, sus peculiaridades que la hacen ÚNICA… Cabe decir que somos Asperger las dos y el hecho de tener tanto en común en nuestras maneras de ser y de ver el mundo es lo que más nos ha unido. Soy una persona fuera de lo común y solo encajo con personas también como yo.

    Detrás de esa melancolía, paz, bondad y cariño que transmiten su mirada y su sonrisa y de ese dulce rubor en sus mejillas siempre noté cierto punto discreto de sensual picardía.

    Ella es lesbiana, yo soy bisexual con preferencia a las mujeres. Ninguna de las dos teníamos ninguna experiencia romántica ni sexual ni habíamos estado nunca antes con nadie. Las dos esperábamos a que llegara el amor verdadero a nuestras vidas.

    Sus miradas de cariño y de deseo hacia mí eran cada vez más evidentes. Igual que las mías de cariño y de deseo hacia ella. A pesar de ser aún solo mejores amigas, las muestras de cariño eran cada vez más frecuentes, sobre todo de ella hacia mí, no por nada, sino porque ella es más cariñosa y yo en cambio soy más fría, aunque como toda persona humana en este mundo, también tengo esa necesidad de recibir cariño y también tengo que recibirlo antes para yo darlo de manera recíproca y entrar en confianza. A pesar de ser aún solo mejores amigas, cada vez estaba más claro que entre ella y yo había algo más. Y las dos lo sabíamos. Sin necesidad de decírnoslo, solo mirándonos y sonriéndonos. Dentro de su bondad, timidez y discreción, esa sensual picardía en su mirada cada vez se hacía más visible y aquella noche… Estalló.

    Fue aquella noche de invierno que estuve con ella en su casa. Estábamos viendo programas de crímenes en la televisión. Dentro de lo que las dos odiamos la televisión, estos programas son lo único que nos apasiona a las dos. Estábamos sentadas en el gran sofá de su comedor. Yo acurrucada a ella. De vez en cuando, ella me miraba con esa ternura y a la vez sensualidad y me daba algún beso en la mejilla, a lo que yo le correspondía. Termina el programa. Ella coge el mando y cierra la televisión. Me mira. Yo la miro.

    –¿Vamos a dormir? –me pregunta, acariciándome la mejilla. La verdad es que me lo pregunta con un dulce tono de voz que no sabía descifrar si es de sueño o para seducirme.

    –Sí, vamos. –le respondo, sonriendo.

    –De acuerdo, cariño –me responde. Y me da un beso en la mejilla, cerca de los labios. Nunca me había dado un beso así. Mis mejillas empiezan a ruborizarse, mi corazón empieza a latir algo más fuerte y rápido de lo normal y empiezo a sentirme excitada.

    Carlota es de estas personas que siempre tienen la piel caliente y en invierno no padecen tanto de frío. Al contrario que yo, que paso mucho frío y a la mínima se me congela el cuerpo, sobre todo los pies y las manos (debo aclarar que las tengo muy delgadas y finas, con dedos de pianista). La verdad es que su cercanía física, sus abrazos, sentarme y dormirme acurrucada a ella… me hace sentir muy cómoda y segura. Y en invierno ya, ni te digo. La verdad es que con el tiempo ya parecíamos más pareja que solo amigas.

    Nos levantamos del sofá. Ella me alarga la mano para que se la dé.

    –¿Vamos, cariño?

    –Vamos –le digo, dándole la mano.

    Cuando me alarga la mano me fijo aún más en su mirada y su rostro. Le brillan más los ojos y tiene las mejillas más ruborizadas y la piel más caliente de lo normal. Al tomarle la mano, también le tomo el pulso y puedo sentir su corazón latiendo más fuerte de lo normal. No es algo muy común eso en alguien que tiene sueño y quiere irse a dormir.

    Entonces, llegamos a su habitación. Al entrar, ella deja de caminar y por inercia también dejo yo de caminar. Me mira, ahora sí que con esa sensual picardía cada vez más latente y mordiéndose el labio.

    –Antes de ir a dormir… Pienso que… Necesitas relajarte… Y yo sé cómo hacerlo… Quiero relajarte… –me dice, acariciándome la mejilla y el cuello y con un tono de voz que empezaba a descifrar entre cariñoso y seductor. Mi corazón empieza a latir cada vez más fuerte y rápido, se me empieza a erizar la piel y siento cada vez más rubor en mis mejillas.

    –¿Relajarme…? ¿Cómo…? –le pregunto. Realmente me quedo sin palabras.

    –Ven, cariño… Siéntate –me dice muy dulcemente y a la vez con un tono de voz ansioso y con las mejillas cada vez más ruborizadas mientras me coge de la mano y me lleva hasta la silla de su escritorio.

    –Siéntate, cariño –me dice.

    Me siento. Yo sentada, ella de pie. Las dos nos miramos fijamente. Ella se agacha un poco para llegar a mi rostro, me acaricia mis delgados brazos con sus grandes manos, me mira fijamente a los ojos y me da un beso en la frente y otro en la mejilla, cerca de los labios. Siento un intenso escalofrío recorriendo mi cuerpo entero.

    Lo primero que hace es coger un Chupa-Chup que tiene cerca del escritorio, desenvolverlo y ponérselo en la boca. Acto seguido, procede a quitarse la ropa lentamente delante mío. Se quita los pantalones tejanos, bajándoselos lentamente… Braguitas blancas… Esas largas y fuertes piernas, esos abundantes muslos, caderas, nalgas… Se quita la sudadera negra… Camiseta blanca de lencería con tirantes finos y debajo sujetador también blanco cubriendo sus abundantes pechos, las dos prendas a conjunto con las braguitas… Esas abundantes curvas, a la vez bien proporcionadas… Se pone unas de esas chanclas negras que tiene de cuero y plataforma de cuña… Se suelta el pelo y se lo decanta de sus ruborizadas mejillas, casi acariciándose a sí misma… Su bravía cabellera larga, lacia, castaña, con flequillo recto… ¡Uffff…! ¡Que mujer…! ¡Menuda diosa del Olimpo…! Mi cuerpo empieza a reaccionar ante ella como nunca antes. Siento como mi piel se vuelve más sensible y que se me eriza cada vez más, como va subiendo el rubor en mis mejillas y un calor y brillo febril en mis ojos, como va también subiendo la temperatura de mi cuerpo, como mi corazón va latiendo cada vez más fuerte y rápido, como mis piernas y brazos empiezan a temblar como flanes, como mi estómago se va contrayendo, como mis pechos y pezones se van endureciendo por debajo del fino camisón negro de manga larga que llevo, como va abriéndose en canal esa dulce sensación de calor y de presión entre mis piernas…

    Las veces que en la intimidad he pensado en ella y mi cuerpo ha reaccionado hasta, literalmente, el orgasmo, han sido muchas, aunque la sensación es aún más intensa cara a cara y viendo semejante descarga de sensualidad en vivo que en la imaginación y en pensamientos. Siempre he tenido recurrir a mi imaginación para visualizarla mentalmente de manera sensual. Sólo la había visto con algo menos de ropa de lo que es habitual en verano con camisas de tirantes y pantalones cortos dejando más al descubierto sus abundantes pechos, sus piernas y muslos y con su bañador negro de cuerpo completo. Y sí, mi cuerpo ya reacciona y no precisamente poco, viéndola en camisa de tirantes, en pantalones cortos y en bañador. Pero eso ya es otro nivel. La deseo a reventar desde el día que la conocí. Y después de todo este tiempo, LA AMO.

    Intento mirarla disimuladamente porque me resulta imposible no mirarla con deseo. Por un momento, cuando ya había terminado de quitarse el pantalón y la sudadera, nuestras miradas se encontraron. Ella me mira ruborizadísima y con los ojos brillantísimos, y acto seguido, aunque ella intente disimular y piense que no la puedo ver, me percato de como baja la mirada, sonriendo tímida y pícaramente y mordiéndose el labio con fuerza mientras se acaricia el cabello. Ufff… Que sensualidad. Es en ese mismo momento que también me percato de lo endurecidos que tiene los pechos y los pezones. Todas esas señales suyas provocan que mi cuerpo aún reaccione más.

    Entonces, se vuelve lentamente hacia mí, con una mirada nerviosa y a la vez seductora. Se le nota que está nerviosa y excitada y con el morbo de explotar su sensualidad y de sentirse deseada por las nubes. Ella, que está de pie, lentamente se agacha un poco hasta poder alcanzarme mejor, ya que estoy sentada.

    No puedo evitar que mi mirada vaya directa a sus ubres, ufff… Me abraza, a lo que yo la correspondo. Nos abrazamos fuertemente las dos, ella de pie agachada para alcanzarme mejor y yo sentada. Además de sentir como nunca sus hermosos pechos clavados a mi cuerpo, siento el fuerte latir de su corazón. Y es imposible que ella no sienta el mío. Siento su piel muy caliente, quizás demasiado… Mientras nos abrazamos, ella va besándome las mejillas y acariciándome el cabello lentamente y con mucho cariño y sensualidad. Yo también le voy correspondiendo poco a poco, acariciando su cabello, sus mejillas, ásperas por el acné… Reconozco que esta aspereza en sus mejillas que van recorriendo mis delicadas manos así como esta imperfección física suya me está haciendo sentir aún más excitada.

    –Te quiero mucho… Yo… Te amo, mi princesa… –me dice, dejando ir un intenso suspiro. No sé qué decirle. Realmente me quedo sin palabras. Estoy realmente hipnotizada y excitada por ella y su seducción. Solo se me ocurre darle un fuerte beso en la mejilla. Nos retiramos del abrazo. Ella me mira intensamente a los ojos. Su melancólica y bondadosa mirada, a la vez sensualmente pícara… Sus ojos brillan como nunca y me fijo en como de dilatadas tiene las pupilas.

    Se dirige a otro lado de la habitación, donde hay una cortina y la decanta a lo que resulta ser un gran espejo de cuerpo completo y se agacha lentamente. Uffff… Verla agacharse… Además con el Chupa-Chup en la boca sin sujetarlo con la mano… Podía fijarme en los movimientos que hacía con la boca y succionaba el caramelo lentamente pero a la vez con avidez… Por un momento, parecía que ella misma estaba muy pendiente de los movimientos que iba haciendo con la boca para succionar bien el Chupa-Chup… Su larga cabellera lacia y castaña suelta, sus pechos, sus caderas, sus nalgas, sus muslos, sus piernas… Esa postura de estar agachada junto con el Chupa-Chup en la boca y llevar puesto nada más ni nada menos que ese sensual conjunto de braguitas, sujetador y camisa de tirantes de lencería blanca y esas chanclas negras de cuero y plataforma de cuña la hacia verse muy provocativa. Uffff… Vaya diosa… Una vez agachada del todo, se quita el Chupa-Chup de la boca durante unos segundos para coger aire (y la verdad es que respira abriendo la boca de una manera como si se hubiera quedado sin aire, además haciendo una cara bastante sensual). Veo como el Chupa-Chup se ha roto y de éste sale una crema de caramelo de frambuesa. Acto seguido, una vez agachada del todo, se lo vuelve a llevar a la boca.

    —Mmmm… —suspira, mientras acaba de succionar el Chupa-Chup. Ufff… Estoy a mil.

    Y en nada se lo termina y tira el palo. Continúa succionando los restos de caramelo que tiene en la boca en vez de morderlos. El Chupa-Chup le deja los labios rojos.

    Acto seguido, estando ya agachada, parece que busca algo detrás de la montaña de cosas desordenadas que tiene detrás del gran espejo y después de buscar un poco, saca un reproductor de música, lo enciende, introduce un disco, pasa unas cuantas canciones y empieza a sonar «Cuando te beso» de Niña Pastori.

    Ella vuelve a dirigirse a mi caminando lentamente, tarareando y cantando con un tono de voz bajito y discretamente seductor y haciendo pequeños y sutiles movimientos de caderas mientras se acaricia el cabello y en cierto instante se muerde los labios. Una vez cerca de mí, me alarga la mano para que se la dé, hace que me levante de su silla por inercia y una vez estamos las dos de pie, empieza a abrazarme fuerte y a acariciarme la espalda, la cintura y a darme besos en la frente y las mejillas. Mientras me abraza, va bailando moviendo lenta, discreta y sensualmente sus caderas, sus muslos y sus piernas al ritmo de la música. Yo, abrazada a ella, voy correspondiendo a su lento, discreto y sensual movimiento para ir a su ritmo. Mi cabeza tocando discretamente sus grandes y preciosas ubres… Uffff… No se nos da bien bailar, pero al menos lo intentamos. Y ni tan mal. Mientras tanto, sus caricias en mi cabello, mi espalda y mi cintura y sus besos en mi frente y en mis mejillas siguen, a los que yo también le correspondo besándole también las mejillas y acariciándole el cabello, su larga y sensual cabellera. Tiene que agacharse mucho para llegar a mí, ya que es mucho más alta que yo y si ya mide 1,90, con esas plataformas casi 2 metros y yo solo 1,59. Uffff… Estar abrazada a ella… Sus fuertes brazos rodeando mi cintura… Siempre me ha dado esa sensación de sentirme segura y protegida que tanto deseo y necesito.

    Se acaba «Cuando te beso» de Niña Pastori y vuelve a sonar esta misma canción, en bucle. Y seguimos bailando así lenta y discretamente, ella llevando el ritmo y yo siguiéndola. Y ella sigue tarareando y cantando con un tono de voz más bien bajito, dulce y sensual. Y seguimos abrazadas, mi cabeza alcanzando discretamente sus pechos, ella acariciándome el cabello y dándome besos en la frente y en las mejillas y yo correspondiéndola con más besos en sus mejillas y más caricias en su cabello. Yo estoy ya hecha un flan abrazada a ella y rodeada por sus fuertes brazos.

    Cuando ya falta poco para que se acabe la canción, llega un momento que nuestras miradas se encuentran y nos miramos con mucha intensidad. Acto seguido, ella me besa en los labios, a lo que yo le correspondo sin dudarlo ni un solo segundo. Me siento en las nubes. Nos damos nuestro primer beso. Y después de este, otro. Y otro. Y otro. Cada vez más intensos. Puedo sentir el dulce sabor a frambuesa en su boca. Entre beso y beso, mi cuerpo se pega más al suyo. Cuando más la beso y más me pego a ella, más hambrienta de su boca y de su cuerpo estoy. Y ella también de mí, de eso ninguna duda.

    –Te amo, Clara. Mucho, mucho, mucho… Llevaba tiempo sintiendo cosas por ti.

    –Yo también, Carlota. Yo también

    Después de besarnos como si no hubiera un mañana, ella se pone detrás de mí, me abraza por la espalda poniendo sus brazos en mi abdomen, empieza a besarme el cuello, las mejillas y los labios y acto seguido, ella, que se encuentra detrás de mí, empieza a caminar haciendo que yo, que estoy delante, camine por inercia hasta donde desee llevarme. Y con mucho gusto.

    Me lleva hasta su cama. Entonces, nos tumbamos las dos, en la misma postura que estando de pie. Ella detrás abrazándome por la espalda e imponiendo sus grandes y fuertes brazos en mi abdomen y yo delante, dejándome llevar. Una vez en su cama, me sigue besando el cuello y los oídos como si no hubiera un mañana, hasta succionarlos. También seguimos besándonos las mejillas y los labios. Ella empieza a masajearme la zona del abdomen, el vientre y los pechos… De arriba a abajo… De abajo a arriba… Puedo sentir sus largos y gorditos dedos pasando discretamente por mis pezones, como quien sube y baja el volumen de una canción romántica y a la vez erótica.

    Sus grandes y fuertes manos van pasando por mi esbelto cuerpo acariciándolo y en un momento dado, me quita lentamente el camisón y la ropa interior, dejándome completamente desnuda, mientras ella sigue vestida con su conjunto de lencería blanca. Entonces, empieza a besar y a masajear mi cuerpo con aún más avidez. Puedo sentir el sensual movimiento de su cuerpo en mi espalda. Puedo sentir sus grandes pechos y sus pezones endurecidos y la humedad de su excitación debajo de sus braguitas pegada a mí. Mientras me masajea, empieza a tocarme los pezones cada vez más. Las dos estamos suspirando.

    Tras media hora masajeándome y besándome como si no hubiera un mañana, su mano empieza a bajar lentamente hasta mi entrepierna, completamente depilada y muy húmeda. Empieza a estimularme lentamente. Sus grandes y largos dedos pasando suavemente por mi clítoris y seguidamente dentro de mi vagina hacen que me mueva con aún más avidez y sensualidad, casi podría decir que cabalgándola, y que suspire de placer cada vez con más intensidad. Con dos de sus largos y gorditos dedos dentro de mí me siento más que satisfecha. Tiene una mano estimulando mi entrepierna y otra acariciando mi vientre, mi abdomen, mis pechos y mis pezones. Está más de media hora masturbándome. Sigo sintiendo su sensual movimiento chocando sus caderas con las mías y frotándose con mis nalgas y su tremenda excitación y humedad entre mi espalda y mis nalgas, a la vez que siento su tacto en mis zonas más erógenas. La excitación que siento hacia ella es cada vez más intensa, cada vez va subiendo más y más, hasta que acabo estallando de placer. Justo antes de llegar al clímax, busco rápidamente su boca y la beso apasionadamente. Mientras nos besamos, siento un intenso y largo orgasmo recorriendo todo mi cuerpo, ya no solo entre mis piernas.

    Cambiamos de postura cayendo yo rendida acurrucando mi cabeza encima de su pecho. Ella me acaricia el cabello y me va besando el cuello, la frente y las mejillas.

    Pasados unos minutos, nos levantamos de la cama para tomar un poco el aire y yo me vuelvo a poner el camisón. Vamos a la cocina a beber un poco de agua. Entonces, aprovecho. Yo he terminado, pero ella aún no. Y aún sigue muy excitada, algo que sobre todo siento cuando después de beber agua, se vuelve a poner detrás mío abrazándome por la espalda y besándome sin parar desde detrás. Entonces, yo me vuelvo hacia ella y le doy un apasionado beso en los labios. Mi cuerpo se vuelve a activar de nuevo hacia ella. Acto seguido, le digo:

    –No hace falta que te agaches para llegar a mí… Tú ponte recta, tranquila… Relájate…

    Entonces, cojo un taburete de los que hay en su cocina y me subo a éste para poder llegar a ella. Le acaricio su hermosa cabellera larga, le beso con delicadeza y a la vez apasionadamente las mejillas, los labios, sigo por el cuello, los hombros… Ufff… Como he dicho, Carlota es una de esas personas que tienen casi siempre la piel caliente, pero ahora, más que nunca antes, su blanca piel arde, algo que se nota en el intenso rubor que experimenta. Sus pechos, esas hermosas ubres… Empiezo a tocárselas, amasárselas y besárselas como si no hubiera un mañana. Empiezo a recorrérselas con mis manos y mi boca por encima de la camisa de tirantes y el sujetador, lenta y suavemente, y poco a poco le voy decantando la parte alta de la camisa y el sujetador, hasta que mis manos y mi boca las recorren piel con piel hasta llegar directamente a sus carnosos pezones. Ufff… Cuanta abundancia. Mientras mi boca va pasando por esas ubres, puedo ver como se le marcan las venas y notar la aspereza de las marcas de acné que también ha tenido y a épocas tiene por esta zona del cuerpo. Estas imperfecciones suyas aún me excitan más. No tiene unos pechos según la sociedad «perfectos», incluso un poco caídos, aunque a mis ojos sí, y eso es lo más importante. Carlota gime cada vez con más intensidad. Pasados unos minutos, voy bajando lentamente del taburete y empiezo a pasar mi boca y mis delicadas manos con dedos de pianista por su enorme y fornido cuerpo, acariciando su gran y fuerte abdomen y barriga por encima de su camisa blanca de tirantes. La abrazo fuertemente. Ufff… Vaya armario empotrado de mujer. Como amo abrazarla. Me hace sentir muy protegida. Seguidamente, empiezo a agacharme lentamente y procedo a besar su gran abdomen. Mis besos siguen bajando por su barriga, su vientre… Hasta ya tener que agacharme y llegar donde quiero llegar, pero no sin antes acariciar y besar sus grandes y abundantes muslos y sus largas y fornidas piernas y de besar sus grandes y bonitos pies con las chanclas negras de cuero y plataforma que la hacen verse tan tremendamente sensual. Una vez termino, me vuelvo a concentrar donde me quiero concentrar y estando agachada, vuelvo a subir la cabeza… Me fijo en sus braguitas… En su excitación traspasándolas. Se me hace la boca agua… Entonces, le bajo lentamente las braguitas, la abrazo por las piernas con mis delicadas manos recorriendo sus caderas y sus nalgas a base de caricias y mi boca empieza a recorrer su parte íntima, completamente depilada. Ella empieza a suspirar de placer con cada vez más intensidad. Mientras tanto, va acariciándome el cabello y de vez en cuando bajando la cabeza para darme algún beso. Su gran clítoris, sus abundantes y calientes fluidos… Lo que siento mientras mi boca recorre esta parte de ella no se puede describir con palabras. A medida que voy dándole placer, ella suspira más y se mueve más sensualmente y con más rapidez mientras que con una mano me aguanta la cabeza y va acariciándome el cabello y las mejillas estando yo agachada y con otra se acaricia a si misma el cabello, las ruborizadísimas y ásperas mejillas, el cuello, los pechos, los pezones endurecidísimos por debajo de la camisa de tirantes y el sujetador…

    Cada vez mueve más sensualmente sus caderas, respira más agitadamente y suspira con más fuerza. Entre eso y la visión de sus braguitas blancas bajadas hasta los pies con las chanclas de plataforma (algo que no sé por qué me excita muchísimo, es un fetiche que tengo) hace que mi cuerpo vuelva a reaccionar y que en algunos momentos mi cabeza vuelva a bajar hasta sus pies para besárselos sin parar junto a las chanclas de plataforma y para oler y besar también sus braguitas bien húmedas de excitación y después volver a subirla para concentrarme en su centro del placer. Siento cada vez más calor y humedad en mi boca. Pasados casi unos veinte minutos, ella estalla de placer. Y por lo que se ve, es también un orgasmo muy intenso. Y yo también por segunda vez al mismo tiempo por como me he vuelto a excitar. Como el primero, este segundo orgasmo también muy intenso.

    Ella de pie, en posición dominante. Yo agachada, en posición sumisa. Igual que antes. Ella detrás dándome placer en posición dominante y yo delante recibiéndolo, en posición sumisa. Ella muy alta, gordita, grande y fuerte. Yo, bajita, delgada y menuda. Como amo abrazarla y estar abrazada a ella, envuelta entre sus grandes brazos… Que protegida me hace sentir. Tendremos maneras de ser muy iguales, pero en ese otro aspecto nos complementamos mucho. No lo forzamos, simplemente nos sale así.

    Finalmente, las dos acabamos cayendo rendidas en su cama. Ella se vuelve a poner detrás de mí y me abraza por la espalda, yo le acaricio los brazos y las manos.

    –Te amo, mi princesa. Y así ha sido siempre, desde que te conocí siempre has sido mi gran amor –me dice al oído.

    –Yo también sentí siempre lo mismo hacia ti, pero nunca supe como dar el paso de confesártelo. Te amo, Carlota.

    –Lo sé, siempre supe que lo que sentías por mí iba más allá de la amistad, mucho más. Aunque no me lo confesaras siempre me lo has demostrado de una u otra forma. Y eso… Eso dice mucho más que las palabras, Clara. Yo cada vez que estoy contigo siento una paz indescriptible que nunca he sentido con nadie más, me siento en el séptimo cielo. Es contigo con quién me siento libre de ser yo de verdad y no en la obligación de esconderme de mí misma ante la sociedad. También menos sola en este mundo. No somos personas fáciles de comprender para esta sociedad, Clara, y aún menos cuando se nos acostumbra a ver como a bichos raros. Nuestra vida puede ser una lucha constante contra viento y marea. Es triste, pero es así. Es gracias a ti que durante todo este tiempo he empezado a descubrir lo que es la felicidad y el sentirme querida y comprendida de verdad. Además, esto que hemos hecho hoy es algo que no se puede hacer con cualquiera ni sin sentimientos de por medio. Es algo que implica mucho más que placer. Las personas no somos objetos. Si se hiciera más el amor y se «follara» menos este mundo sería un mejor lugar para vivir, eso te lo aseguro. Eres la mejor persona que he conocido y lo mejor que me ha sucedido en esta dura vida, Clara. Eres un ser de luz. Te amo. Mucho, mucho, mucho.

    Mientras me dice eso, su mirada vuelve a hacer más visible ese aire triste y melancólico que tanto la caracteriza y sus ojos empiezan a derramar lágrimas.

    –A medida que te fui conociendo me fuiste gustando más y más de lo que ya me gustabas a primera vista, Carlota. Contigo he descubierto lo que es realmente enamorarse y llegar a amar una persona. El enamoramiento, el amor… No es cosa de dos días como nos pretenden hacer creer confundiendo atracción con amor, lleva su tiempo. Contigo me siento mucho más libre de ser yo, también, al igual que tú conmigo, más feliz, menos sola… En otra dimensión. Siento que juntas podemos crear nuestro propio mundo, a la vez que luchar para hacer de este mundo bastante cruel un mejor lugar donde vivir, sobre todo para las personas como nosotras. Es muy difícil que dos personas con maneras de ser y caracteres tan similares coincidan en esta vida. Y aún menos cuando se trata de personalidades tan particulares como las nuestras. Las sensaciones sin sentimientos no son más que algo vacío, meramente material. El placer sin amor, sin compromiso y sin conocer bien a la otra persona no es más que un acto vacío y hasta sucio y objetivizante. Lo que hemos hecho hoy es una manera de demostrarnos lo que sentimos la una por la otra. Sentimientos, sensaciones… Es indescriptible lo que he llegado a sentir. Eres un ángel caído del cielo, Carlota. Eres la mujer de mis sueños. Más bien eres incluso más que lo que siempre he soñado. Te amo como nunca he amado a alguien.

    Entonces, las dos nos abrazamos mientras lloramos de la emoción.

    Y las dos acabamos durmiéndonos abrazadas.

  • Me cojo a mi ex como despedida de soltero

    Me cojo a mi ex como despedida de soltero

    En la universidad tenía una novia muy sabrosa de nombre Jane (apodo).

    Jane aspecto: Era una chica de 22 años, piel clara, cabello lacio largo a la cintura, muy esbelta de su torso y brazos que eran finitos de tetas pequeñas pero redonditas, unas caderas anchas y unas nalgotas pero nalgotas que desentonaban con su frágil parte superior ya descrita, dichas nalgas se continuaban con unas piernotas carnosas gordas y largas que sin ser perfectas pues lucían muy escasa celulitis en algunas zonas si le hacían ver como una hembrota sexosa, si no muy bonita la verdad pero tampoco fea tenía una voz suave tono inocente y risa picara. Vestia en general blusas sencillas o camisetas de colores cremas, pantalones ultra pegados sin bolsas para resaltar el culote, pocas veces usaba faldas cortas de mezclilla de diversos colores que lucían geniales en ella (luego describiré), solo usaba tangas de diversos colores y modelos (realmente tenía muchas tangas) estás se perdian entre esas enormes nalgas que parecía se las comían al caminar, su conchita era abultada labios menores pequeños y siempre depiladita.

    Para sus 22 años que la conocí ya le habían culeado varios tipos.

    Nuestra relación: La conocí en unas clases extra en el último año, me gustaba tanto ver su cuerpo que sin mucho solo sabía quería una hembra así para novia, pronto de platicar pasamos a salidas a comer y al cine, poniéndonos de novios lo cual luego de 3 años terminaria por cuestiones que no explayare aqui. Sin embargo nunca olvide a esa hembra sexosa.

    Los sucesos: A los 2-3 años en vísperas de casarme recibo un mensaje de mi ex por Facebook… platicando supe ella no sabía nada de mi próxima boda y pues tampoco lo mencioné continuando pláticas frecuentes que dé a poco caían en tonos sexuales ocasionalmente, a poco de casarme iba a viajar a mi ciudad natal donde me casaría y donde ella vivía, decidí que me la culearia (follaria) como despedida de soltero. Le invite a salir a “platicar” ella solo sabía tenía novia y yo que ella se acostaba con un tipo que no formalizaba pero que le prometía que pronto.

    La cita fue la noche previa a mi boda, salimos a cenar y ¡mamacita! se veía muy sabrosa traía una faldita de mezclilla cortita que levantaba como pato con sus nalgotas, sus muslos carnosos gruesos se veían en toda su longitud hasta terminar en unas botas oscuras sin tacón, al caminar casi le veías el calzoncito en cada balanceó de esos muslos y nalgas que levantaban su faldita, realmente quede excitado de verla y sabía que ella iba lista para acostarse conmigo.

    Sin mucha sutileza de a poco fui tocando temas del pasado que nos llevarán a recordar encuentros sexuales que tuvimos, esto para calentarla, ella a todo me respondió que si recordaba hasta que dijo “huy que rico“ luego que le recordé una vez que me la clave en su cama en un momento que sus padres salieron a comprar pan a la tienda, entonces le repliqué “Podríamos hacer algo rico hoy también”, me sonrío y me respondió “Bueno, estamos aquí ya que“. Pedí la cuenta y me la lleve a un motel donde antes ya la había culeado. Iba muy excitado pues observaba sus muslotes en el asiento de al lado e imaginaba lo que le haría.

    Al llegar al motel metí el carro en la cochera de la habitación; la cual tenía unas escaleras angostas por las que subías de la cochera al cuarto; ella bajo del carro espero la alcanzara y comenzó a caminar hacia las escaleras Justo frente a mi, rapido supe que me iba a deleitar al subir Justo tras de ella, inicio a subir los escalones y pude ver bajo su faldita sus deliciosas nalgas bajando y subiendo rosando una con la otra, no pude ver nunca su tanga pues estaba muy profunda en ese surco profundo entre esos tremendos glúteos, sus piernotas frotaban entre sí mientras caminada, mi verga se puso dura y palpitante para cuando estábamos arriba.

    Mal entramos e inicie a besarla y manosearle las nalgas, levante su faldita y tome cada nalga con cada mano amasándolas metiendo mis dedos entre ellas que estaban calientes y sudaditas, mientras también metía mi lengua en su garganta y saboreaba su boca y labios, de a poco desabroché su falda y se la bajé, traía una tanga roja apretadita que marcaba su rajita y cuyo hilo dental era devorado por esas nalgonas. Poco a poco sin dejar de besar y manosear a la culona me la lleve a la cama, la recoste sin dejar de saborear su saliva y oler su cuello y empecé a bajar mis labios por su cuello, luego su torso (aún traía su blusita) hasta llegar a su rajadita marcada en la tanguita cuyo olor a sexo me ponía más caliente. Abrí sus muslotes para poder oler y lamer mejor esa panochita cubierta por una sexy tanga, luego hice a un lado su tanga y comencé a chupar, lamer y dedear su conchita, su sabor era tan familiar para mi, mientras devoraba esa jugosa panocha entre esos muslotes rodeando mi cabeza inicie a desabrochar mi pantalón y bajarlo junto a mi bóxer para dejar libre mi verga erecta palpitante que estaba lista para tomar a esta hembra como en el pasado.

    Me levanté y posicione entre sus muslos apunte mí verga a la suculenta conchita e hice a un lado la tanguita para penetrarla suavemente mientras levantaba su blusa y manoseaba sus erectos pezones, ella gemía suavemente y conforme aumentaba el ritmo de las metidas de verga ella iniciaba a decirme de menor a mayor tono “Te necesitaba, te necesitaba mucho” yo también caliente le respondía “Yo a ti muñecota, estas bien sabrosa, eres mía” ella se excitaba y decía “Si soy tuya siempre lo seré”, era muy rico sentir mi verga deslizándose por esa panocha jugosa , a ratos la besaba y amasaba sus nalgonas mientras la culeaba y a otros ratos me alzaba para ver como mi verga entraba y salía de la panochita cuyos muslos estaban totalmente abiertos ante mi.

    No hicimos más poses me la culee así hasta sentir que me venía y sacar mi verga para ponerme un condon y volvérsela a meter ya para venirme mientras veía orgulloso el pedazo de hembra que me follaba un día antes de mi boda, terminé súper rico le di un beso en la boca (eso le encantaba a ella) y me tire a un lado de ella, ya saben ese leve remordimiento luego de culear ilegalmente. Ella me dijo que le gustó mucho, que quizá podríamos vernos más y yo guarde silencio pues sabía que me casaría y solo quería darle una cogida para despedirme de la soltería, fui y la dejé a su departamento dejando todo ambiguo entre nosotros con el típico luego platicamos niña.

    Al bajar de mi carro la seguí con la mirada y disfrute verla caminar hacia su departamento pues veía esa hembra culona piernuda en minifalda caminar complacida pues me la acaba de culear, hasta ganas me daban de nuevo, sin embargo tenía que irme y dormir para el día que venía.

    Mi sorpresa fue al despertar y ver llamadas perdidas de Jane así como un mensaje donde me maldecía por usarla y no decirle que me casaría, decía que iría a la boda etc. etc. Resultó que una amiga a la que le contó nuestro encuentro le dijo que sabía me casaría, como sea no respondí y la bloquee, la había cagado la verdad, mis dedos aún olían a su conchita y en la siguiente noche le metía la verga a mi ahora esposa sin saber más de ella por yo creó un año aproximadamente hasta que me mando un mensaje nuevamente pues la nalgona adoraba como la culeaba y deseaba.

    Luego subiré algunas grandes anécdotas pues esa hembra era tan o más caliente que yo.

  • Como un hola se convirtió en la experiencia más caliente

    Como un hola se convirtió en la experiencia más caliente

    Les comento cómo conocí a Eliza. Un buen día, navegando en páginas de acompañamientos, encontré un anuncio que decía «busco apoyo a cambio de sexo», dejé un mensaje sin pensar en lo que vendría, pasaron los días y nada, hasta que un buen día llega un «hola», comenzamos con una plática muy sencilla, hasta que intercambiamos números de teléfono. Pasaron los días y la conversación subía de tono, mandándonos fotos, audios, etc… Hasta que quedamos en vernos, ya con todo acordado.

    Pase por ella, llevaba una falda corta, se veía muy bien, me enfile al hotel, los nervios nos invadían, en cuanto llegamos y cerramos la puerta, comenzamos con besos muy calientes, ella algo tímida, sin embargo se fue soltando, al meter mi mano debajo de su falda, encontré una tanga húmeda, seguí y encontré una vulva perfectamente depilada, lo cual me calentó demasiado, ella comenzaba a gemir, al tenerla totalmente desnuda descubrí un par de tetas de buen tamaño, ella es chaparrita, morena, bastante piernona, un culo de muy buen tamaño y una panocha de ensueño!!

    Baje a su sexo, ese olor me fascinó, al probar su flujo, mmmmm riquísimo, ella comenzó a gemir, la masturbaba y se la chupaba, no tardo mucho, cuando escuché «papi, me voy a venir», ufff, que cosa mas rica, sentir su squirt y su «perrito» vaginal. Sus contracciones eran fuertes, no paré y se volvió a venir…

    Era multi orgásmica, me puse condón y la comencé a penetrar, no podía creer lo que estaba viendo y sintiendo ¡no paraba de venirse!

    Enloquecí con tantos orgasmos de su parte, al ponerla en 4 y ver las contracciones de su vagina, le dije «mami, te la quiero meter sin condón» a lo que respondió «si papi, pero te vienes afuera, por qué estoy ovulando», inmediatamente me quité el condón y de un golpe le metí la verga, fue una delicia sentir sus contracciones y sus squirts a pelo, tanta excitación me puso la verga como adolescente calenturiento.

    Ya no tardaría mucho… Le dije «mamita, me voy a venir», a lo que contesto «vente en mis tetas», ¡¡fue una deslechada riquísima!! Parecía que estaba orinando semen. Sin pensarlo, ese fue el primer encuentro de muchos.

    Por lo menos una vez por semana cogemos. Ella es casada con una hija pequeña, yo soy divorciado, eso me da la facilidad de adaptarme a sus horarios.

    Sin pensarlo, ha sido la relación más caliente que he tenido, cuando estamos juntos, es lujuria al 100%, en otro relato comentare como la pasamos un fin de semana juntos y la regrese a su casa con la vagina llena de semen.