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  • Fugitiva (III)

    Fugitiva (III)

    Desperté con los sacudones de la pareja de don Tomás.

    -Chiquilla despierta!! has dormido como diez horas!

    Retomando el conocimiento, tengo una sola idea en la cabeza.

    -Quiero, necesito pastillas ahora… Pastillas anticonceptivas y antibióticos. Por favor.

    La señora me observa con cara de lastima.

    -Oh chiquilla voy de inmediato a comprarle algo. Levántese a comer que debes partir.

    -Ya?!

    -Si, además creo que debes darte un buen baño.

    -Lo haré, gracias.

    Envuelta en sabana me dirijo al baño donde procuro asearme toda, siento mi entrepierna irritada y dolor en el culo y caderas como si hubiese corrido una maratón.

    Al salir más compuesta, me visto por fin con ropa decente y acorde, un jean, una remera y una chaqueta de mezclilla. Me queda bien todo aunque sin ropa interior.

    Bajo a la cocina donde está don Tomas.

    -Marie!! Muy bien chiquilla, hiciste un perfecto trabajo.

    Se acerca a abrazarme y felicitarme.

    -Gracias don Tomas, la verdad no sé si fue perfecto, pero estaba decidida y lo hice.

    -Estuvo excelente chiquilla, veras que he hecho mis consultas y están todos confundidos respecto a que sucedió. Al no estar Rodríguez vivo… pfff. Ahora va a quedar un enorme vacío y se pelearan entre perros chicos.

    Mientras hablaba llega su pareja y me acerca una bolsa con pastillas.

    -Traje de todo, te aconsejo que te las tomes ahora yá.

    -Qué es eso Helena? Estas enferma Marie?

    -No. Es solo para asegurarse…

    Don Tomas demoró en advertir.

    -Oh chiquilla… diablos… menos mal ese malnacido está muerto. Él organizaba y pagaba casi todos esos eventos. Banda de degenerados…

    Me sirvieron una reparadora cena y me devolvieron el bolso y la pistola que traía. Tinturé mi cabello negro azabache y lo ordene con una coleta

    Don Tomas ahora más serio me hablaba en tono severo.

    -Marie, ahora debes desaparecer de aquí. Debes pasar la frontera, ya hablé con el erizo y será la última vez que me meto en estos asuntos, yo también me voy de aquí.

    -Si don Tomas. No me queda otra opción y tendré que hacerlo.

    -Debes de saber que Alex sigue vivo y te puede reconocer, debes estar alerta siempre!

    -Entiendo.

    -Bien, partimos en treinta minutos, te puedo dejar en la carretera y verás… no puedo comprometerme más. Pero ve al norte y busca a “el erizo” que te estará esperando mañana en la plaza de la ciudad, sé que lo encontraras.

    -Si.

    Me despedí de Angie, la pareja de don Tomas, y partimos en el auto rumbo a la autopista, eran las ocho de la noche y estaba oscureciendo. Llevaba mi bolso con mi pistola y un par de cargadores, unos lentes oscuros, la bolsita de cocaína, una libreta y papel higiénico, me puse un reloj de pulsera mientras abordábamos el auto.

    Estábamos cerca de una parada de buses clandestina, cuando detiene el auto.

    -Marie, ya sabes que la organización no existe y si bien cumpliste la última misión y nos vengaste, aquí acaba todo me oyes. Si te veo cerca no podré ayudarte; por el contrario te disparare. Yo me retiro de esto. Entiendes?

    -Si, si don tomas lo entiendo. Le agradezco su ayuda y espero que todo salga bien.

    -Bien. Toma este dinero, busca al erizo y pasa al norte, ahí a no le será tan fácil a Alex, ya que es buscado en la ciudad. Buena suerte.

    Don tomas me da el dinero y me besa en la mejilla. Me bajo del auto y lo veo por última vez.

    Voy rumbo a la parada de buses, pero la idea cada vez me hace dudar mas. Los buses los detienen la policía al llegar a la ciudad y además sin identificación podría meterme en un lio, así que doy media vuelta y busco algún vehículo que me lleve de aventón. Hago señas y camión tras camión pasan sin atender, solo lograba hacer que sonaran su bocina. Había pasado mas de una hora y el frio asechaba cuando un camión blanco enorme hace un cambio de luces y se detiene, camino rápido en dirección al camión y veo que se abre la puerta de acompañante, subo y sin cerrar la puerta pregunto.

    -Hola? Que tan al norte va?

    -Hola, a donde vas vos?

    -Voy antes de la frontera.

    -Ah bien entonces. Subite que yo voy mucho más lejos y estoy atrasado. Venga sube rápido.

    Hacia ademanes de que me apresurara y me subí.

    Al sentarme y comenzar a rodar siento la cabina cómoda y a una agradable temperatura.

    -Y cuál es tu nombre?

    -Rocío.

    Le inventé.

    -Yo soy Luis, el rápido Luis, vengo ya viajando unos 300 kilómetros y nos quedan unos 200 mas.

    -Y que transporta?

    Le hablaba, sabía que los camioneros se detienen a llevar gente casi solo con el fin de hablar y no quedarse dormidos. Así que durante varios kilómetros le hablaba y dejaba que hablara todo lo que quería acerca de cosas sin importancia.

    Llevaba mas de una hora escuchando su cháchara cuando empieza a acelerar justo cuando se termina la luminaria de la autopista y nos adentramos a la nada del desierto. Guardó silencio por unos minutos hasta que habló.

    -Ya, tamos’ en el desierto y aquí no anda nadie fiscalizando y ni que me importe a mi ya que nadie me detiene, llevo como 30 años conduciendo y la poli me conoce. Así que puedes estar mas tranquila.

    -Mm estoy tranquila.

    -Pff vamos… no me trates de zopenco, sé que algo te traes. Pudiste haber tomado un bus ahí cerca de donde te subí, pero no cierto? Pero tranquila es la ley del camino y no te voy a interrogar ni nada.

    Yo guardaba silencio y no se me ocurría un plan b. Si le disparaba estaría botada y si lo amedrentaba a punta de pistola, no sabría su reacción al ser alguien con experiencia en el camino, además yo no sabía conducir un camión.

    Mi silencio pareció darle la razón.

    -Conoces la ley del camino?

    -No.

    -Aah, es simple y todos los que hacen aventón en la ruta lo saben.

    -Y de que trata?

    -Trata de dar a cambio y sin detenerse. Yo te llevo y tu me llevas…

    Dicho esto disminuye la velocidad y desbrocha su pantalón.

    Oh no, ya pensaba en abrir el bolso y sacar la pistola, pero quedar botada en la autopista en pleno desierto y a la media noche, no es la idea.

    -Ves esa señalética?

    La veo, dice [km 490].

    -Si ves la que dice quinientos, bajo la marcha, abro la puerta y te lanzo abajo, no me importa si quedas a la deriva. Es la ley del camino nena.

    No sabía que hacer y para colmo el maldito se acomodaba en su asiento dejando un espacio entre su entrepierna y el volante.

    -No lo pienses mucho nena, me ha pasado de todo en la ruta y créeme que ando asegurado.

    Me hizo señas a un compartimiento al lado de su puerta donde se notaba un revolver.

    Grrr, maldita sea… De mal animo estire mi mano izquierda y apenas llegaba a su entrepierna. Él entusiasmado se acomoda en su asiento apagando la tenue luz de cabina que tenía.

    -Suéltate el cinturón de seguridad.

    Lo hice y ahora me acerco hasta alcanzar su pantalón.

    No lleva ropa interior por lo que siento su verga caliente con mis dedos, la siento gorda y trato de sacarla. Veo el camino mientras comienzo a meneársela, crece en tamaño y ocupa toda mi mano, así que la saco toda y comienzo masturbarlo, pero él ni se inmuta. Pasaron unos minutos y vi de lejos la señal.

    -Ahí viene la señal nena, no te pases de listilla con solo meneármela, para eso lo hago yo y créeme lo hago siempre.

    Pasamos la señal y sigo masturbando ahora su empalmada verga.

    -Uuh pasamos la señal nena, que lastima. Vamos hazlo con tu boquita.

    Me acerco un poco, pero sin animo aun.

    Hasta que suelta la palanca de transmisión, toma mi cabeza y me guía a su entrepierna. No me resisto mucho y tomo su verga con mi mano derecha.

    -Nena no te sientas mal, todos saben la ley del camino y he hecho esto varias veces. Con chicas mas jóvenes que tú, con viejas y putas y hasta con machitos.

    Con su mano sobre mi cabeza, bajo hacia su entrepierna sin distinguir nada por la oscuridad, el roce de mis labios con su glande me dio el ánimo de abrir mi boca para engullirlo de una vez y hasta el fondo. Esperaba que se corriera pronto y ya.

    -Ufff nena, eso mismo.

    El maldito acelera y retoma la velocidad en que venía mientras su mano acaricia mi oreja y me guía en un ritmo fácil de llevar para no ahogarme.

    Pienso en solo hacerlo y ya, agradecía que mantenía cierta higiene y además no creo que detendría el camión de su ruta para algo mas.

    Con mis labios envuelvo su verga gruesona y me obliga con su ritmo pausado a no sacarla de mi boca nomas hasta la punta. Está transpirada y salada así que no me importa babearle todo su falo y que mis babas escurran hasta sus bolas.

    -Eso nena. Lo haces de maravilla, con tranquilidad que no tenemos ningún apuro.

    Mi sube y baja era casi mecánico los primeros minutos, sin embargo con mi lengua trataba de hacerlo acabar. La movía a remolinos sobre el glande y luego la usaba para apretar su garrote contra mi paladar.

    El recto camino de la autopista, me mantenía en mi trabajo sin mayor interrupción. Le gusta llevar un ritmo lento tomando mi pelo con su mano, mas que disfrutar la mamada, parece disfrutar la sumisión de tenerme en su entrepierna, mientras conduce su poderoso camión. Sin querer ya me daba morbo y más cuando a merced de su mano en mi coleta, jala hacia arriba hasta sacar su verga de mi boca.

    -Uff que ricura de mamada, haz un chupetón si?

    Me vuelve a bajar pero solo para que mis labios alcancen su glande cabezón, aprisionándolo y succionando hasta hacer ese sonido de chupetón. Lo hago varias veces y él parecía estar en el cielo con sus mugidos y palabrotas.

    -Ay putita que suerte haberte subido. Putita golosa, mama vergas…

    Yo no decía nada, mas me corría el sudor en mi rostro por el calor de la cabina.

    -Sácate tu campera.

    Lo hice y volví a meneársela con mi mano, ahora estaba sentada a su lado moviendo mi mandíbula que molestaba al mantener la boca abierta tanto tiempo. Con su mano derecha abierta me pesca una teta y la palpa sin cuidado por sobre la remera. Haciendo maniobras para no soltar el volante.

    -Que tetasas! Y no llevas corpiño. Ufff… Si no llevara atraso me detengo y te follo por todos lados…

    Dicho esto volví a engullir su verga pasándola por el interior mis mejillas hasta sacarla por la boca.

    -Ay nena, me calienta tu iniciativa.

    Me puse más cómoda con mis rodillas sobre el compartimiento entre los dos asientos.

    El ya no llevaba el ritmo y con su mano libre jalaba mi polera hacia arriba y acariciaba mi espalda desnuda hasta llegar a mi cola, la cual recorría estirando su brazo a mas no poder. Ya sentía el sabor de su pre-leche y su mano en mi nuca me guiaba ahora hasta al fondo, hasta ahogarme con la baba que quedaba en su entrepierna y sus bolas peludas. Liberaba mi cabeza e intentaba de toquetear mis pechos por debajo de una forma incomoda y al no poder hacerlo bien, comenzó a jalar mi pantalón desde la trabilla del cinturón. Sentía jale tras jale de mi pantalón que cada vez se metía mas dentro de mi raja, molestando mi irritada entrepierna.

    El tipo ya estaba salido, dando palmazos en mi trasero y recorriendo mi espalda desnuda con su mano áspera.

    Sin sacarla de mi boca, de la molestia pasé a un agradable cosquilleo en mi concha con el roce de la costura. Sus jales constantes tenían el pantalón metido a mas no poder entre mis nalgas, con la concha partida por la mitad. Habría pasado mas de media hora? cuando indicaba indicios de correrse.

    -Ya casi nena. Ya casi putita tragona… sigue.

    Sin parar movía mi cabeza a lo largo de su tranca y a los minutos se corre en mi boca, es abundante y liquida por lo que sale de mis labios y otro resto lo trago por reflejo.

    -Gggmmm. Uggh. Uuu tragatela!

    Sus piernas se pusieron tiesas y se movía a modo de no perder el control del camión que de todas formas disminuyo la marcha y se movía levemente de una lado a otro. Mientras yo seguía aprisionada fuertemente por su mano en mi cabeza, sentía molestia en mi cuello y quijada por la mamada. Al rato me soltó y entre suspiros retomó el trayecto. Me aleje hacia mi asiento buscando algo con que limpiar mi boca y sudor.

    -En la guantera hay papel. Me pasas?

    Lo saqué, pero me limpie yo primero mientras prendió la luz principal de la cabina. Ahora podía ver su verga encogida totalmente cubierta de semen y baba.

    El tipo tomo un gran montón de papel y lo dejo ahí, cubriendo toda su entrepierna. Vi que tenía una botella de agua sellada y la abrí para beber y enjuagar mi boca, escupiendo por la ventana. Me puse la chaqueta otra vez y acomode mi pantalón en el asiento sin decir una palabra.

    Miraba la hora, faltando poco para las aproximadas dos horas de viaje a la ciudad frontera, me sentía usada y encabronada por la situación, pero debo reconocer que ese morbo me dio cierto placer.

    El tipo rompió el silencio.

    -Ya falta poco, para ti no significara nada, pero para mi uff. Qué maravilla, creo que es la mejor mamada que me han dado por la ley del camino en más de 30 años!

    -Ugh ya cállese si!

    -Ey! Entiendo que estés enfadada, pero descuida que eres joven y lo olvidaras.

    Al rato se siente un bocinazo de camión, por lo que él responde con otros bocinazos sincopados. Disminuye la velocidad y otro camión inmenso se pone a la par, ambos se saludan y el tipo se hunde en su asiento dejándome a la vista del conductor del otro camión, quien me mira y se sorprende. Ggrrr, no aguanto y apago la luz de la cabina apretando el botón de su panel. Ambos ríen y se despiden con otros bocinazos sincopados. El chofer comienza a hablar más cháchara sin importancia pero ahora ya ni presto atención.

    Cuando pude divisar las luces de la ciudad me enderecé en el asiento para calcular donde bajarme.

    -Te dejare en la gasolinera que esta poco mas de un kilómetro antes de la ciudad.

    Dicho y hecho se detiene y abre la puerta.

    -Buena suerte chiquilla, con esa boquita de seguro podrás pasar la frontera. Es la ley del camino!!!

    Encabronada a mas no poder, bajo y cierro la puerta con un portazo. Un par de bocinazos y el camión vuelve a la ruta.

    Camino rumbo al market de la estación de servicio, eran las dos de la madrugada y sin levantar mirada recorro los pasillos en busca de algo para beber y comer. Unos refrescos, emparedados, dulces y en la caja tomo unas barras de chocolate. Ya afuera busco un lugar donde comer, tomar mis pastillas y descansar. Diviso una camioneta estacionada con el pickup abierto y me subo arriba. Me sentía desecha y usada, durante los últimos tres días había tenido todo tipo de experiencia sexual, además mis amigos habían muerto y la misma organización ya no existía. Que sería de mi mas allá de la frontera? Con ejercicios de respiración me quede dormida en el pickup.

    Despierto con el ruido del motor y salgo disparada de la camioneta, faltan diez minutos para las ocho de la mañana y el sol de la mañana me parece muy acogedor, estaba entumecida…

    Me dirijo hacia la ciudad, pero debía hacer tiempo. Voy a una farmacia para conseguir jabón, enjuague bucal y un labial, luego espero la apertura del centro comercial donde voy directo a los baños, rápidamente me aseo lo mas que puedo y al no haber mucha gente, me saco el pantalón y aseo mi entrepierna, que esta enrojecida y algo hinchada no tanto como mi ano, el cual me molesta un montón. Utilizo casi todo el papel de secado del baño y me visto ahora mas aliviada. Siempre con la mirada hacia abajo y con lentes oscuros, trataba de pasar desapercibida. En una tienda de descuentos consigo ropa interior y otra indumentaria. Me dirijo a la plaza faltando aún para el medio día, observo el trajín de la ciudad sentada en una banca.

    Es medio día y me pongo de pie en busca de mi contacto, entre tanto maleante y traficante de frontera, me es difícil atinar hasta que observo a un tipo de baja estatura, de pelo pincho y lentes. Paso a su lado y levemente le hablo con la boca tapada.

    -Erizo?

    Sutilmente se percata, me ve y me indica que lo siga.

    Me lleva a un restaurante bastante rancio. Sentados en la barra retiramos nuestros lentes.

    -Que necesitas?

    -Pasar la frontera.

    -Nombre?

    -Marie.

    -Bien, pensaba que eras de mas edad. El carnicero me hablo de tu perfil, así que será simple ok?

    -Bien.

    -Yo soy de palabra y espero tu lo seas, cualquiera cosa rara, te elimino sin problemas. Capich?

    -Si, solo quiero salir de aquí.

    -Bien. Una cosa mas. Alex esta aquí en la ciudad, llegó anoche y al parecer, quiere cruzar. No quiero problemas yo te sacare y nada mas, si el tipo aparece yo me pierdo, entiendes?

    -Comprendo.

    Maldito Alex!, eso era lo peor que podía pasarme, ese tipo era mas que peligroso…

    -Y cuando seria?

    -Dentro de dos días, así que me encuentras donde mismo y a la misma hora. Te recomiendo que te cambies, hazte otro peinado o algo. Suerte chica.

    -Momento, como sé que no fallaras?

    -Ey!, di mi palabra al carnicero y eso es la ley, al menos para mi. Cuídate eh, no te metas en problemas.

    Salió del lugar, dejándome preocupada. Dos días era mucho tiempo para alguien que era buscada la poli y por el traidor de Alex.

    Decidí ir al hostal mas barato que existiera, encerrarme y esperar los dos días, tomé dirección al sector menos transitado y cuando pasaba frente a un galpón de telas siento un auto frenar en seco y retroceder, no me inquieto y camino mas rápido…

    -Isabel!!!

    El corazón se me detuvo y un frio recorre por mi espalda, giro a mirar y era él! el maldito de Alex y su banda.

    Corro a mas no poder, soltando la bolsa con mi ropa y soy perseguida por los sujetos, entro en el galpón pasando por enormes telares industriales y sacos de productos, siento disparos y gritos por lo que tomo mi arma y disparo hacia atrás, sin mirar y sin parar de correr, mi corazón está a mil por segundo y los gritos de las mujeres aterrorizadas se suman a la de mis perseguidores. Entro a una oficina, me resguardo y recargo mi pistola.

    -Maldita pendeja puta, sal que te voy a sacar los ojos, pendeja de mierda!! voy a llamar a todos escuchaste a todos!!!

    Gritaba Alex a todo pulmón, estaba enloquecido. Siento disparos en la pared del frente, este lugar no daba seguridad alguna al traspasar las balas, así que disparo al aire y salgo corriendo otra vez, me tiro por la ventana al exterior, para rápidamente entrar al galpón continuo, siento a mis perseguidores vociferar que me encuentren y que disparen, siento balazos pasar muy de cerca y mas que nunca temo por mi vida cuando tropiezo en una zanja cayendo de golpe con mi mentón, se me escapan un par de balazos activándose una alarma. En el piso siento a mis perseguidores acercándose y veo un pozo, de esos para arreglar autos. Ruedo por el piso y caigo al pozo resguardándome, las pisadas de Alex y sus secuaces pasan por encima mío y se detienen.

    -Maldita puta donde mierda estas?!!?! Te encontrare, sabes que te encontrare. Me cagaste la vida perra!!

    Era cierto, al eliminar a Rodríguez acabe con su prominente carrera y al ingreso de dinero y poder que bajo la orden de Rodríguez, sin duda se convertiría en un capo.

    Estaba muy nerviosa y casi lloraba, sabía que sería el fin, pero no me iré tan fácil. Me muevo sin hacer ruido por el pozo hasta poder ver sus cabezas, respiro y disparo al instante certeros balazos que dan en dos tipos y arranco.

    -Aaaahh. Pendeja puutaaa!

    El terror me lleva cuando siento disparos de una arma automática y mas aun cuando me da en el brazo derecho, caigo al piso del dolor y me arrastro por el suelo hasta llegar bajo un camión.

    -Te di, sé que te di pendeja!! No quiero que te mueras y ya, no, no!! Voy a llevarte conmigo y llamare a los negros sidosos mas pijudos que encuentre y te mataran a vergasos. Donde estas maldita!!!

    Oía que estaba hablando por celular y pedía que vengan a buscarle.

    Estaba aterrorizada y llorando, sé que no saldría de ahí y presa del pánico recargo mi arma con el último cargador, tomo la bolsita de coca y la abro inhalando un tanto. Confío en que así aguantaría y claro que funcionaba. Siento mi corazón a mil y cuando estaban casi por llegar a mi escondite, escucho sirenas! Nunca me he alegrado de que los cerdos llegasen, pero eso no perturba a Alex quien disparaba ráfagas aleatoriamente. Ya con el furor de la coca salgo del lugar disparando a lo que se moviera, corriendo otra vez hacia una ventana, la cual estaba cerrada y sin importar me lanzo sobre ella, quebrando el vidrio. Siento sangrar mi brazo y mis piernas, me puse de pie para seguir corriendo, pero llegaron las patrullas y rodeaba tiro el arma entregándome en el suelo. Los cerdos me toman y esposan sobre el pavimento, al rato llegó un furgón y me lanzaron dentro.

    El frio metal del armatoste me daba la sensación de que moría, sudaba frio y estaba toda adolorida y tiesa por la coca. Cuando se detuvo, veo una camilla y me suben arriba para atenderme dentro del hospital. Con oxígeno lentamente me tranquilizo y adormezco justo cuando realizaban procedimientos en mi brazo, hasta que pierdo conciencia.

    Despierto a ratos pero no quiero aún tener que lidiar con lo que se avecinaba. Estaba esposada de brazos y piernas y una enfermera a ni lado con comida que acepto gustosa.

    -Que hora es?

    Pregunto temblorosa y con la garganta apretada.

    -Son las doce y quince, estuviste inconsciente por horas. La policía está custodiando la habitación, si comes lento puedes tener mas tiempo.

    -Gracias…

    Comía lento y agradecía a la enfermera, quien se mostraba extrañamente amable conmigo.

    Cuando acabé todo, volví a estirarme en la camilla, me duele el brazo, al igual que mis piernas.

    -Buena suerte chiquilla.

    Se despidió la enfermera.

    El mundo se me venía abajo y para peor entraron enfermeras y dos policías quienes me llevan hacia otra habitación. Sueltan mis esposas y me visten con ropa de cautivo, polera blanca, pantalón y camisa naranja. Me vuelven a esposar de pie y manos y me llevan a una patrulla, durante el camino pienso en por qué elegí esta vida y las cosas que me hubiera gustado hacer, vivir al lado del mar, tener mascotas, amigos y estudiar…

    Me bajan, guiándome hasta una oficina con una mesa y me sientan.

    Al rato llegan dos policías y un tipo que parece detective o algo, quien se sienta frente a mi.

    -Bien señorita, presenta cargos por porte y disparo de arma, porte de clorhidrato de cocaína, intento de homicidio e ingreso a lugar no habitado. Eso no es nada en comparación a lo que un colega de la metrópolis tiene archivado de usted… Señorita Isabel?

    -Váyanse al demonio, malditos cerdos de mierda.

    Enfada les respondo

    -Bueno, me siento bien al no tener que lidiar con esto. Vera que mi colega pidió exclusividad del caso y no pondré ningún reparo… mira esto.

    Señalaba los papeles que leía acerca de mi.

    -No tienes identificación ni registro dactilar, diste positivo en cocaína, el forense indica signos de violación y te buscan por posible asesinato y terrorismo??!! Qué diablos ocurrió contigo?

    Respondo levantándole el dedo del medio de ambas manos esposadas.

    -Bueno… seria todo. Llévenla a calabozo.

    El par de cerdos me levantan y me llevan a una celda.

    En el suelo estoy por llorar, pero intento de componerme, de nada sirve lamentarme.

    Al rato abren la celda y el par de cerdos me llevan a otro sector, un edificio con menos resguardo donde logro leer la placa de identificación en la entrada:

    [POLICÍA DE FRONTERA – Despacho investigaciones]

    Me extraña no estar en una comisaria regular.

    Me llevan a una oficina la cual está llena de cerdos, cerdos detectives y delegados, todos armados.

    Me sientan y aparece un cerdo bien cerdo, gordo y de bigote espeso.

    -Buenas tardes señorita… Isabel Catalina Rodríguez Rodríguez… Cierto?

    Mmm mucho hacia que no escucho mi nombre completo.

    Acepto de malas ganas.

    -Me presento, soy el comisario Alberto Sánchez, del área metropolitana. Veras estos caballeros aquí te han apresado y al enterarme no pude evitar venir a verte, tengo algunas interrogantes y ellos han colaborado amablemente.

    Entre los cerdos se pasan algunos papeles y se despiden saliendo casi todos.

    -Bueno ahora que estamos solos… no sabía que eras tan joven… mmm esos canallas reclutan hasta niñitas ahora.

    Se pone de pie y habla con un cerdo.

    -Oficial necesito de un lugar más reservado para el interrogatorio, si fuera tan amable de buscar uno, si?

    -Claro señor comisario.

    Ambos salen del despacho para volver a entrar y de los brazos llevarme a otro lugar.

    Luego de un largo pasillo ingresamos a un galpón con muchas celdas con personas, ancianos, mujeres con niños y hombres que miraban el transitar.

    -Ahhhh!!!

    Escucho un grito que puedo reconocer.

    -Puta de mierda seguís viva!!! Te voy a matar te voy a maataaar!!!

    -Calma, calma Alexito que después sigues tu muchacho.

    Le responde burlescamente el comisario Sánchez.

    La cara de odio de Alex tras la rejilla, oculta algo más, era como si de verdad lo haría.

    Pasamos el patio de celdas e ingresamos ahora en el segundo piso.

    El suelo era alfombrado, había dos escritorios y muchas sillas, sentándome en una de ellas.

    -Aquí está mejor, vamos viendo:

    Pertenencias: reloj de pulsera y un bolso con un cargador beretta nueve milímetros vacío, dinero en efectivo, pastillas anticonceptivas, antivirales y antibióticos. Uhmm… Chocolates, una navaja, ocho gramos de cocaína, una beretta nueve milímetros, lápiz labial y papel higiénico.

    Al nombrar cada cosa las pone en la mesa frente a mi.

    -Recapitulemos:

    Hace cinco días estuviste en una balacera en el club de Aragón, donde murieron acribillados ocho importantes empresarios. Esa noche también murieron muchos simpatizantes a tu causa. Además recibimos información anónima de todos los miembros de la organización terrorista. Probablemente un desertor. Yo creo que fue Alexito, cierto?

    Prosigo: escapaste y te perdiste por poco tiempo; ya que, a la otra noche estuviste en el edificio “Le Havre” en un fiesta, orgia! de narcos y escoria corrupta amante de niñitas, pederastas de mierda… recién corroboramos que estuviste y mataste a varios tipos, por tus huellas digitales que sacamos hoy en el hospital. aaah y dato curioso: te certificaron como víctima de violación!? Ja ja ja. Aquí está el expediente.

    El comisario toma la hoja y la lee con un rostro de sorpresa y morbosidad.

    -Signos de actividad sexual vaginal y anal, con resultado de heridas en el recto.

    Quien te la metió? Fue Denislao, el viejo, Rodríguez? Cierto? Encontramos su cuerpo con su cabeza reventada y claros signos de relación sexual.

    Que dedicada y comprometida que eres con la causa chiquilla.

    Decía esto acomodándose el pantalón y riendo con cara de degenerado.

    -Prosigo: se te pierde el rastro, pero algunas prostitutas del antiguo “hotel Colon” dicen haber visto a una chica con tus descripciones, misma cosa con las chicas que encontramos en el “Le Havre”. Y jajaja, no lo creo, un conocido pastor evangélico que encontró la policía en una habitación, declaró haber tenido relaciones con una joven de tus características. Es cierto? Quiero saber.

    Me preguntó mirándome con su sonrisa burlona.

    -Si, es cierto.

    Conteste desinteresada.

    -Ayayay! Mira no te miento que dudaba que fuera cierto y si lo era, pensaba que eras una de esas putas reventadas que le da lo mismo todo, pero no. Te veo y no creo que seas tan putona…

    El maldito comisario me humillaba mientras no paraba de verme y moverse en su asiento.

    -prosigo: el día de ayer se reciben llamados de una balacera de alto calibre en un galpón textil y en un taller mecánico, dos muertos, dos mujeres con heridas de bala y tres detenidos: Francisco Arias, alias Alex. Humberto Solís, alias Renacuajo. Isabel Rodríguez, alias Marie.

    Uhm cuando supe eso, vine a toda velocidad, todos mis buscados estaban aquí listos para encarcelar, es maravilloso!.

    El comisario reía y reordenaba los papeles.

    -Déjenos solos con la imputada, por favor señores…

    Les indicaba mientras carraspeaba y arreglaba el cuello de su camisa

    Ambos polis se retiran, quedando el comisario y sus dos subalternos.

    -Pongan llave.

    Ambos cerdos lo hacen y se sientan bloqueando la única puerta, ambos con una sonrisa burlona.

    -Veras chiquilla que en años de servicio no me había topado con algo así, tanto muerto, tanta puteria y sentía una curiosidad, una morbosa curiosidad por saber como eras.

    -Qué edad tienes?

    -Púdrase!!

    De inmediato una bofetada en mi boca.

    -No me lo hagas tan excitante chiquilla. Mira que tengo la verga tiesa viendo como escuchas los antecedentes con tu boquita abiertita…

    Su mirada morbosa me inquieta al saber que podría llegar a hacer tal tipo.

    Se desbrocha un par de botones de su camisa y se pone de pie.

    -Detectives no me puedo aguantar, lo siento.

    -Je je je, no se preocupe jefe.

    Responde uno de ellos.

    -Somos hombres al fin y al cabo.

    Respondió el otro.

    El comisario arregla su pantalón y se acerca a mi tomando mi rostro por el mentón, desliza su dedo pulgar por mis labios mientas se relame y se soba la verga por sobre el pantalón.

    -González quítele las esposas.

    -Como diga.

    Se acerca un cerdo y me libera de pies y manos.

    -Ningún movimiento raro isabelita. Estamos claro?

    Dice esto apuntando su revolver en mi frente, sin despegarlo me toma del cuello y me tira al piso, de rodillas pienso en que hacer, pero a estas alturas siento que estoy perdida… a lo más lo mordería y vería si me dispara o no, me daba igual…

    -Ja ja como se nota que eres una nena mamona te pones de rodillas sin siquiera pedirlo, pero a mi me gusta de otra manera.

    Me empuja del hombro hacia atrás cayendo al piso, mientras él se pone sobre mi, se sienta sobre mis pechos y libera su pantalón, saliendo como resorte una verga corta y delgada frente a mi nariz, con asco giro la cabeza.

    -Nada de gritar o te va a doler, nada de lastimarme o de va a ir mal, haz lo que te diga y todo va a salir bien.

    Saca el seguro a su revólver y lo toma inverso al mango amenazando golpear mi cabeza.

    -Anda nena, serás mi perrita hoy. Lámelo.

    Angustiada por la situación quito mi cara de su pene.

    -Vamos perrita. Haz lo tuyo.

    Pone su peso sobre mi e insiste en poner su verga en mi rostro, pero muevo la cabeza de una lado a otro hasta que un fuerte golpe de su mano sosteniendo el revolver me retumba la cien.

    Comienzo a llorar y mover mi cabeza del dolor.

    -Mira perrita, de una u otra manera me la vas a mamar, me tienes recaliente con tus fechorías. Eres una puta mamona y no te hagas la santa y si haces lo que te pido te va a ir mejor, mira que aquí los colegas pueden perfectamente declarar un intento de fuga y te metemos bala si? Y balas donde mas duele.

    Me siento muy nerviosa y con miedo, estos días habían sido mucho para mi.

    -Argh no reacciona, González páseme un poco de ese polvito que portaba esta putita.

    Con su mano recorría y acariciaba mi rostro, secando mis lágrimas y metiendo su dedo pulgar en mi boca hasta tocar mis dientes.

    Le pasan la coca y con la tapa de su lápiz saca un tanto.

    -A estas chiquillas les prende esta cuestión.

    Sujeta fuertemente mi cabeza y pone la coca en mi nariz, hasta dentro haciéndome daño con el plástico de la tapa del lápiz, luego toma la bolsa y libera otro resto en mi nariz.

    Pataleando por la situación me golpea otra vez con su revólver, dolía tanto como para inspirar fuerte e inhalar la coca, algo quedaba por sobre mi labio pero el efecto ya se estaba haciendo notar. Moví mi cabeza mientras la molesta mano del comisario untaba la coca contra mi nariz.

    -Eso perrita, ahora va a reaccionar mejor tenemos dos horas para jugar. Después reponemos lo perdido en la bolsa. Ups no escuchaste eso ya?

    Todos reían mientras empezaba a sentir efectos de euforia y calor, sentía que podía levantarlo y golpearlo sin importar morir, pero no era posible al ser tremendo tipo panzón.

    Me quede quieta y con respiración agitada.

    -Eso perrita, ahora anda, lámelo. Saca tu lengüita.

    No quería hacerlo, pero el último golpe me dejo un molesto ruido de pito en mi oreja izquierda.

    Saqué mi lengua y se acomodó para dejar su verga a la altura.

    -Lámelo como una perrita lame un bizcocho.

    Comencé a mover mi lengua y él se acomodaba mejor.

    -Eso, muy bien. Si así…

    El comisario puso su verga a modo que lamiera su glande por debajo, reposando sus bolas en mi mentón.

    Veo su cara de goce máximo, el morboso de mierda no perdía detalle de como yo le lamia su verga.

    -Con toda la lengua…

    Al pasar mi lengua por su verga él emitía ruidos de satisfacción.

    Estoy muy acalorada y siento dolor en los pechos al tener tremenda masa encima, él se da cuanta y levanta sus ancas. Ya más liberada puedo respirar mejor, la posición no me deja otra opción más que tragar baba mezclada con verga del cerdo comisario.

    Estoy varios minutos así, con la lengua afuera, como una perra lame un bizcocho. Solo me detengo a tragar la baba que se junta en mi boca. Se escuchan sus gemidos de cerdo y sus quejidos de placer.

    -Mmmhh mmmh.

    Un chorro enorme de semen cae en mi frente, en mi ojo y mi pelo, otros chorros de leche caliente cubren mi nariz y labios, quedando goteando su verga sobre mi.

    -Sigue lamiendo, sigue!!

    Grita mientras me amenaza con su arma empuñada.

    Retome mis lamidas que ahora sabían a semen, la lefa escurre por mi ojo derecho, el cual cierro, también se mete dentro de mi oído. Que desagrado!!

    Su verga no pierde tamaño ni nada y cuando ya no sabía a semen, otra corrida menos abundante inunda mi cara y boca entre sus alaridos.

    -Uff nena, ahora límpiala.

    Se mueve a modo de meterla en mi boca, refregándola en mis labios para luego sacarla y ponerse de pie.

    No más se pone de pie y una fuerte explosión hace temblar el piso, la sirena comienza a sonar y muchas voces se escuchan a modo de aliento.

    El comisario asustado se arregla la ropa mientras sus subordinados desenfundan sus armas alarmados.

    -Que mierda fue eso, González ve a ver que pasa.

    No más el tipo sale y otra explosión, esta vez más de choque de camión o algo que retumba el edificio cortando la luz y activando la de emergencia.

    Escucho disparos de ametralladoras y gritos de aliento y fervor.

    Estoy atónita y no sé qué hacer, seguía sentada en el piso ni el rostro me he limpiado.

    -Se están escapando!!!

    Gonzales entra gritando.

    -Qué cosa!!!

    Responde el comisario.

    Ruidos de motor de camión se escuchan y otra vez retumba el edificio, escuchándose metralletas muy de cerca.

    -No salgas idiota, quédate aquí!!!

    Dicho aquello cuando un ruido de metralleta hacen caer a Gonzales que se escondía tras la puerta. El comisario y el otro poli disparan con todo entre gritos y vítores del exterior. Ambos recargan sus armas cuando ingresan hombres disparando a ambos policías.

    El comisario cae de rodillas herido mientras el otro poli es un rio de sangre, el cerdo logra recargar su revolver con unas cuantas balas, mientras me pongo de pie tras de él, escuchando la inconfundible voz a Alex exclamando.

    -Estas aquí maldito cerdo!!

    -Ven por mi pedazo de mierda.

    Dicho esto se escuchan disparos que dan en Sánchez y yo tras de él recibo toda la sangre hirviendo que emana su cuerpo. Su pesado cuerpo se derrumba sobre mi empujándome a la pared. Tomo su arma aun en su mano, la tiene apretada y es difícil sacársela. Abro mis ojos a mas no poder cuando veo a Alex al frente quien al reconocerme hace mismo gesto.

    -Pendeja pu…!!!

    Sin soltar el arma del comisario, muevo su mano inerte y apunto a Alex, aprieto el dedo sobre el gatillo y el martillo, tan rápido que no le da tiempo de atinar. Reventando su cráneo.

    Mi respiración está a mil y siento un desagradable frio en mi rostro con corrida y sangre del comisario Sánchez que ahora dejaba caer al piso. Miro mi cuerpo y esta con grandes manchas de sangre, no lo pienso mucho y arranco de la oficina, no sin antes quitarle el arma a Alex, quien yacía desfigurado en el piso ensangrentado. Sirenas y helicópteros me vuelven a la realidad de escapar de ese lugar como sea!.

    Recargo el arma debidamente, es una mp5, y tomo otra pistola que guardo por detrás entre mi pantalón. Bajo las escaleras y corro hacia el patio, el cual está lleno de gente, dos camiones parecieron abrirse paso por las rejas y el muro perimetral, policías se enfrentaban a hombres armados de buzo táctico, reconocí aquello y no lo podía creer mientras corría hacia la salida.

    Probablemente los secuaces de Alex vinieron por él, aquel buzo táctico era el mismo que nos suministraron a nosotros, de origen ruso.

    Varias patrullas intentaban cerrar el paso, mientras la gente pasaba por arriba, no había necesidad de disparar por el caos reinante. Logré salir del complejo con el corazón en la mano. Atine a huir hacia la zona del rio, esperando hallar algún desagüe o canal que me lleve a la ciudad, que era mejor que estar en medio del desierto. En el rio dejo la metralleta y nado hasta cansarme, veo una rejilla a lo lejos y prefiero correr que nadar. Me falta el aliento y me meto dentro del desagüe que huele horrible, veo cierta luz al interior la cual alcanzo. El nauseabundo hedor que emanaba ese lugar me hizo vomitar. Encuentro la fuente de luz y subo por la escalerilla, se sienten muchas sirenas policiales y varios helicópteros dentro de un clima de histeria y vítores a lo lejos. Destapo el desagüe sintiendo en mis manos restos maleables como gelatina, repugnante como para volver a vomitar, cosa que hago sin pudor. Retiro la tapa y salgo por fin. A mi alrededor hay humedad y sangre?

    Era un lugar donde trataban cueros de animales, que asco!. Veo algunos trabajadores a lo lejos y salgo de aquella bodega. Veo colgando un overol de trabajo y lo cojo mientras retomo mi corrida lejos del ruido de la cárcel. Cansada me detengo y tomo respiro en unos empaques de heno. Estoy cansadísima e increíblemente inmunda con hedores de animales muertos, sangre, lefa y agua de canal. Decido meterme al estanque de agua que hay frente a mi, me desnudo e ingreso, el agua parece limpia, no fresca, pero limpia al fin y al cabo. Enjuago mi rostro y pelo, para luego salir y vestirme con el overol azul que encontré, el cual parecía ser el uniforme de trabajo del lugar. Tenía un logo de dos cabezas de caballos, me visto solo con ello y los inmensos zapatos de imputado.

    El lugar se ve amplio y sin gente, al parecer todos evacuaron por lo ocurrido en la cárcel. Veo los graneros de heno y decido entrar para esconderme, pero solo encuentro ratas.

    Llego a lo que parece ser una casa patronal. Y decido meterme por la ventanilla del sótano, abajo hay poca luz, pero parece estar mas limpio que un granero. Sobre unos sacos de harina me dejo caer. Descanso mas no dejo de estar pendiente de todo ruido que escucho. Sirenas a lo lejos, helicópteros y patrullas pasando a gran velocidad. En la casa escucho solo a una persona caminar y nada mas. Pasan las horas hasta que oscurece, incesantes helicópteros circulan todo el tiempo y sin mas me duermo de lo agotadísima que estaba.

  • La primera experiencia de mi bella esposa

    La primera experiencia de mi bella esposa

    Saludos. Mi esposa y yo somos un matrimonio de la ciudad de Cochabamba, Bolivia. Y hace algunos años atrás nos animamos a incursionar en el mundo de los matrimonios abiertos y relaciones casuales.

    Y para que entiendan mejor, supongo que es necesario aclarar el tipo de relación abierta que tenemos.

    Mi esposa es una bella mujer de piel blanca (Y mas joven que su servidor) y yo dejo que ella experimente su sexualidad con hombres dotados y con gran apetito sexual. Mientras que yo solo me limito a observar y ver como ella disfruta su sexualidad junto a estos viriles sementales.

    Supongo que pueden pensar que esto es muy extraño, pero a pesar de todas nuestras cosas, nosotros tenemos un matrimonio feliz y en realidad muy estable.

    Y desde hace ya bastante tiempo he querido crear un blog donde poder relatar varias de las cosas que llegamos a experimentar en estos ultimos años.

    Tambien cabe mencionar que en el pasado varias parejas y matrimonios nos escribieron a nuestro correo.

    Usualmente estos matrimonios nos contaban que querian experimentar cosas nuevas para lograr volver a encender la llama de la pasion dentro de sus relaciones. Y en la mayoria de los casos, ellos tenian dudas de como iniciarse excitosamente en este estilo de vida.

    Puesto que yo hable en varias ocasiones con esposos que querian ingresar en este estilo de vida, pero no sabian como hablar con sus esposas para convencerlas y que aceptaran intentar este tipo de cosas.

    Tambien llegue a conversar con algunas mujeres casadas que tambien tenian curiosidad respecto a este tema, y sobre todo querian saber como llego a ser esta experiencia tanto para mi esposa, como para mi.

    Y debo aclarar que yo no me considero un experto en este tema, pero de igual manera los guie lo mejor que pude.

    Y ademas, en diversas ocasiones me llegaron a pedir que les contara como fue nuestra primera experiencia en la que mi esposa fue iniciada en este estilo de vida por su primer semental, el cual tambien se convirtio en su amante a partir de ese momento.

    Y supongo que tambien puedo intentar explicar como llegamos a esto. Yo diria que mas que nada fue curiosidad por parte mia. Puesto que mi esposa no compartia esta curiosidad. (Al menos al principio).

    Como mencione, varios matrimonios llegan a querer experimentar nuevas emociones dentro de su relacion, pero ese no fue nuestro caso.

    En realidad yo seria el total responsable de haber convertido a mi esposa en una mujer liberal.

    Debo mencionar que a lo largo de mi vida fui notando que en realidad yo era algo voyerista. Y desde temprano en mi matrimonio yo empecé a fantasear con una idea «Ver a mi bella esposa gozar con otro hombre»

    Honestamente no se porque soy así. Pero así soy.

    Y debido a esto, y a partir de ese entonces yo empecé a sugerirle a mi esposa que intentaremos tener una relación más abierta. (Más que nada yo la fui tanteando, para ver si ella estaría dispuesta a intentarlo en algún momento en el futuro).

    Y si traducimos este tanteo en términos de tiempo. Bueno, yo creo que habrán sido muchos meses. Quizá mas de un año y medio.

    Y francamente al principio ella se negaba y hasta se enojaba, de solo mencionarle la idea. Sé que la razón de su enojo era que ella pensaba que yo quería estar con otras mujeres (Eran sus exactas palabras). Pero yo siempre la tranquilizaba. En cada ocasión le hacia saber que la amaba y también la deseaba solo a ella. Y también la calmaba diciéndole que más que nada me gustaría intentar cosas nuevas. Yo le comentaba que sería interesante llegar a realizar al menos una vez un trío o algo similar, aunque solo sea para tener la experiencia (Y ella solía decirme que estaba loco)

    Y con el pasar de los meses, yo seguía tanteándole lo más sutilmente que pude. Y en mi caso siempre procuraba usar humor (puesto que a mi esposa le gusta mucho reír). Obviamente no se lo proponía directamente, puesto que yo le sugería estas cosas, pero usando doble sentido.

    Y honestamente, eso me funcionó. Puesto que en cierto momento noté que ella ya no se molestaba tanto con la idea. Y poco después le empecé a proponer estas cosas, pero ya de forma más directa. Y ciertamente tomó tiempo, pero un día ella en verdad aceptó intentar el asunto del trío.

    Soy sincero al recalcar que yo no me considero un experto en estos asuntos de las relaciones casuales, ni tampoco en cómo llegar a convencer a una mujer a que siquiera se anime a intentar realizar este tipo de cosas. Sin embargo, incluso mi esposa se animó. Y eso que ella siempre había sido una mujer muy tímida y hasta un poco mojigata. Por lo que creo que siempre puede haber esperanzas para cualquiera que quiera animar a su pareja a ingresar a este estilo de vida.

    Y bueno, realmente un día mi bella esposa se animó a tener esta experiencia. Pero eso sí, ella me dijo que no lo haría con cualquiera y que el candidato tendría que ser del agrado de ella. (Y yo ya sabía que eso en otras palabras significaba que el sujeto realmente tendría que gustarle a ella. O aquí no pasaría nada)

    Y después de varios años de ir conociéndola, yo ya tenia una buena idea de los gustos de mi esposa respecto a hombres.

    Sé que a ella solo le llaman la atención los hombres bien parecidos (Puesto que ella es muy simpática, por lo que los feos no tienen ninguna oportunidad con ella).

    Y modestia aparte yo soy un hombre bien parecido. En realidad, siempre tuve la suerte de tener bastante facilidad con mujeres hermosas. Lo digo en serio, puesto que yo no soy alto (Solo mido 1.73 m. de estatura) y a pesar de aquello, no me resultaba muy difícil lograr que una bella mujer se fijara en mí y aceptara una invitación a salir conmigo.

    Y justamente otra debilidad de mi esposa son precisamente los hombres altos (Eso lo llegue a notar con el pasar de los años).

    Así que en conclusión y para maximizar las probabilidades de éxito. Yo tendría que buscar a un candidato que fuera bien parecido y además también debía ser alto. De al menos una estatura arriba de 1.80 m. (Puesto que mi esposa es bastante alta, ya que ella mide casi 1.70 m. de estatura).

    (Yo solo soy ligeramente un poco más alto que mi esposa. Pero cuando ella usa tacos, ella ya se ve mas alta que yo y a pesar de esta carencia de estatura mía, igual logre conquistarla y hacerla mia).

    Así que poco tiempo después de aquel día, me puse en la tarea de buscar a un candidato apropiado. Y debido a aquello yo llegué a publicar varios anuncios en internet. Y me parece que pasaron como un par de semanas desde que me inicié en aquella tarea, cuando de repente todo se me complicó mucho más.

    Puesto que un día mi esposa de forma muy casual y totalmente inesperada para mí, me dijo que ella también quería que el candidato fuera negro.

    Ese día tuvimos una charla bastante larga. Puesto que en aquella oportunidad mi esposa me confesó, que ella siempre había tenido curiosidad e interés por los hombres negros. (Y no me refiero a hombres morenos, sino a hombres de raza negra con verdadera descendencia africana).

    En todo nuestro tiempo de estar juntos, ella jamás me había comentado nada al respecto, y yo tampoco me había dado cuenta de aquello. Sin embargo, aquel día mientras hablábamos la idea comenzó a parecerme cada vez más interesante.

    Y aquel mismo día, yo me tomé la libertad de cambiar por completo todos los anuncios que había publicado. Actualizándolos de acuerdo a la nueva exigencia de mi esposa. Y en realidad ya me habían llegado varias proposiciones de candidatos con los anteriores requerimientos. Pero obviamente tuve que descartarlos, y esperar a que nuevos candidatos con las nuevas exigencias nos escribieran.

    Sin embargo, había una clara diferencia respecto a la cantidad de respuestas que me llegaron después de la actualización. Puesto que tomó tiempo. Realmente llegaban muy pocas respuestas. Y la mayoría de ellas eran de sujetos que no eran negros, pero igual me pedían que a pesar de aquello les diera una oportunidad con mi esposa. Y obviamente yo les rechazaba por no cumplir los requisitos.

    Pero debo admitir que si me lograron llegar unas pocas solicitudes de hombres que afirmaban cumplir los requisitos.

    Y bueno. yo quería que esta experiencia fuera lo más cómoda posible para mi amada. No quería que nosotros aceptáramos conocer a un candidato, y que, llegado el momento, resultara que el sujeto no cumpliera con los estándares exigidos por mi esposa. Puesto que una situación así, solo llegaría a desalentarla.

    Así que me tome la molestia de citarme con cada uno de estos candidatos. Yo tenía que ver con mis propios ojos a estos sujetos y verificar que serían del gusto de mi esposa. Y así lo hice. Me encontré con cada uno de ellos y les invité una cerveza, o un café, y hablé por unos minutos con ellos.

    Y me tomó bastante tiempo. Creo que fueron algo más de seis meses de búsqueda. Pero un día llegué a conocer a un cubano que a primera vista se veía prometedor.

    En aquella oportunidad dentro de un bar, empecé a hablar con él. Fue una conversación bastante casual y relajada. Más que nada yo quería llegar a saber qué clase de hombre era.

    Ahí me enteré que él era en realidad médico. Y que él era parte de la brigada médica cubana que llegó a nuestro país. (Yo en ese momento me quedé sorprendido. Pensaba dentro de mi: «Wow, este hombre es un verdadero médico cubano y aceptó explorar su sexualidad junto a mi esposa») Y honestamente me agradó mucho el sujeto. Hablaba con mucha propiedad así que se notaba que era un hombre instruido y culto. (Y no uno vulgar y sin educación como otros sujetos con los que yo ya me había encontrado en el pasado)

    Además, cumplía con los estándares de mi esposa, puesto que era bien parecido e incluso era bastante alto (yo le calcule algo más de 1,80). Además, era bastante alegre y también parecía ser bastante divertido. Y por todo esto me animé a usar mi celular para mostrarle fotos de mi esposa luciendo lenceria muy sensual. Y a él le gustaron mucho esas fotos, y en verdad lo vi muy animado en llegar a conocerla en persona. Por lo que finalmente decidí que él era el indicado.

    Y prácticamente cerré el trato con él en ese mismo momento. Aceptando a ayudarlo a convertirse en el amante oficial de mi esposa. Él no queria tener solo una aventura con ella. Él queria mas.

    Él me dijo que me ayudaría a cumplir mi tan deseada fantasía, siempre y cuando yo le diera a él permiso de tener relaciones con mi esposa de forma regular y tan frecuentemente como él quisiera.

    Por lo que despues de una larga charla, logramos llegar a varios acuerdos. Y uno de ellos era que yo me comprometía a ayudarle en todo lo posible para que así él lograra seducirla e iniciarla exitosamente en este estilo de vida.

    Y asi fue que al día siguiente le conté a mi esposa que al fin había encontrado a un candidato ideal y que cumplía muy bien con todos sus requisitos. Sin embargo, mi esposa se notó escéptica. (Puede que la razón de eso haya sido el prolongado tiempo de búsqueda que tuve por mi cuenta)

    Pero hablamos un poco mas al respecto y al final ella aceptó que nos encontráramos con él. Y así quedamos en una fecha, y luego la confirmé con nuestro doctor cubano.

    Y pasaron los días, pero al fin llegó el momento de la verdad. Y tanto mi esposa como yo estábamos nerviosos esa noche durante todo el tiempo en que nos alistábamos para el encuentro. A pesar de aquello, me parece que ambos estábamos animados a seguir con el plan. (Después de todo ya habíamos quedado con el doctor y no podíamos hacerle un desplante).

    Aunque para ser totalmente sincero, cuando ya estábamos casi listos para salir a nuestro encuentro con el doc, mi esposa empezó a tener dudas. Y yo tuve que convencerla recalcándole que solo haríamos lo que ella se animara a hacer, y que si al final de la noche ella no quisiera hacer nada, así lo dejaríamos, pero al menos debíamos tener la delicadeza de encontrarnos con el doctor y al menos intentar pasar un momento con él.

    Y solo así, mi esposa se animó a proseguir. Y de esta manera fuimos en mi auto con dirección a encontrarnos con el candidato mas idóneo que pude encontrar para ella.

    Y con el doctor yo ya había quedado en que nos encontraríamos a unas dos cuadras de distancia de un motel bastante bueno al que mi esposa y yo ya habíamos visitado en el pasado.

    Y así fue que lo volví a ver al doc. Parado justo en el lugar en donde habíamos quedado.

    Yo estacione mi auto al lado de él. Y él de inmediato se acercó y ahí yo le dije: «Hola. Por favor entra y siéntate en la parte de atrás.» Y así lo hizo.

    Él se sentó en el asiento de atrás, y mi esposa estaba en el asiento del copiloto a mi lado. Y yo me di la vuelta y saludé con un apretón de mano al doc. Y ahí le presenté a mi esposa. Y él muy caballerosamente le dio un beso en la mano apenas ella se la entregó para saludarlo. (Y en verdad sentí que aquel simple gesto de caballerosidad le ayudó mucho al doc a ganarse la simpatía de mi mujer).

    Y poco después de aquella introducción, le dije a mi esposa que el doctor y yo habíamos hablado y preparado algo para la ocasión. Ahí le expliqué brevemente a ella que habíamos comprado su vino favorito y también una botella de sidra argentina de manzana. (La cual también es una de las que más le agradan a mi mujer).

    Días antes de esa noche yo ya había hablado con mi esposa explicándole que lo mejor sería que ella y el candidato estuvieran a solas en una habitación de motel. Y de esta manera ambos tendrían privacidad y podrían conversar tranquilamente y conocerse mejor sin que nadie les moleste. (Mi esposa era muy tímida en ese entonces, y yo ya me imaginaba que mi presencia en ese cuarto solo entorpecería la situación).

    También le expliqué que adentro de un motel ella estaría más segura puesto que yo estaría a solo unos pocos metros de distancia esperándola en el parqueo del cuarto que nos designaran. Y si ella llegara a necesitarme, solo necesitaría gritar y yo de inmediato la socorrería. (Aunque el doc parecía ser decente, en realidad no lo conocía, y la seguridad de mi esposa está primero que todo lo demás).

    También le recomendé a mi esposa que cuando esté a solas con el candidato, era mejor que no cerraran la puerta del cuarto, sino que la dejaran semiabierta. Le expliqué que yo no sabía si me fuera a ser posible poder escucharla si ella en verdad llegara a necesitar mi ayuda al tener la puerta cerrada.

    Además, le dije con mucho tacto que estaba bien detener todo este asunto, si ella en algún punto ya no quisiera seguir. Puesto que yo la amo y su felicidad es lo más importante para mí, y que solo hacíamos esto para intentar cosas nuevas dentro de nuestro matrimonio.

    A mi esposa le parecieron aceptables todos estos puntos. Y estas mismas cosas también se las expliqué al doc, y él también estuvo de acuerdo.

    Y volviendo a ese momento que acababa de presentar al doc a mi esposa. Y todos nosotros ya estando conscientes de lo que haríamos durante esa velada, solo proseguí con nuestro plan. Y conduje un par de cuadras y así llegamos al motel.

    Yo esperaba que, al llegar a la portería de ese motel, el personal de este, solo nos indicarían el cuarto que deberíamos usar en esa ocasión. Pero el portero me sorprendió un poco puesto que me dijo que nos cobrarían un monto extra por usar un cuarto debido a que éramos tres personas. Lo cual acepté, pero realmente me dejó pensativo por un momento.

    ¿Habrán muchas personas que harán cosas similares a las que nosotros estábamos intentando realizar aquella noche? ¿Habrán muchas parejas que llevan a una tercera persona a un motel? ¿Habrán muchos matrimonios bolivianos que llevan a un motel a un hombre negro en el asiento trasero de su auto? (Bueno posiblemente las personas que trabajan en moteles habrán visto de todo y de seguro tendrán historias interesantes que contar).

    Y de esta forma, llegamos al cuarto que nos designaron. Estacione mi auto y todos bajamos de este. Yo fui a la maletera de mi vehículo puesto que ahí estaban las bebidas, un par de vasos de cristal, también un sacacorchos para poder abrir la botella de vino. Estas cosas estaban dentro de una de esas elegantes bolsas de cartón delgado de las que se usan para entregar presentes en cumpleaños o fiestas similares. (Yo quería que cada detalle de la velada fuera lo más agradable posible).

    Le entregue la bolsa al doc, y solo le dije que prosiguiera con el plan. Y el doc, cortésmente invito a mi esposa a ir con él y acompañarlo a la habitación. Y mi esposa aceptó la invitación de aquel alto y apuesto hombre negro. Y de esta forma, yo vi como el doc conducía a mi esposa a la habitación.

    Yo estaba entrando de vuelta a mi auto mientras observaba como los dos subían las gradas que conducían a la habitación que estaba en el segundo piso. Y así me quedé sentado y solo en mi auto, simplemente esperando que las cosas siguieran su curso.

    Honestamente en ese punto yo estaba bastante sorprendido de lo bien que parecía que estaban saliendo las cosas. Mi esposa se encontraba en compañía de un hombre negro dentro de un cuarto de motel, y a tan solo unos pocos metros de distancia de donde yo me encontraba. Y en verdad nos tomó mucho tiempo llegar a aquel punto, pero al fin estaba pasando.

    Y en realidad en esos instantes yo me sentía bien. Ya no estaba nervioso, ni tampoco sentía celos, ni nada. Era como si dejar a tu esposa en compañía de otro hombre adentro de un cuarto de motel fuera de lo más normal.

    Sin embargo, después de algunos minutos yo si llegue a sentir algo de curiosidad. Puesto que no sabía si ellos habrían dejado la puerta semiabierta del cuarto como les indique, o si la habrían cerrado por completo.

    Puesto que, si la puerta estuviera cerrada, era probable que me fuera imposible saber si ella se encontraba bien. Así que bajé de mi auto y empecé a subir aquellas escaleras con mucha calma, para no hacer ruido.

    Y ya estando cerca del segundo piso pude ver que en efecto la puerta estaba semiabierta, y eso me tranquilizó. Y simplemente volví a bajar las escaleras.

    Sin embargo, cuando estuve ya cerca de mi auto, escuché a mi esposa reír. Y en ese instante en verdad me volvió a entrar una tremenda curiosidad. Y me quedé ahí por un instante, pensativo y ahora teniendo muchas ganas de ver, aunque sea un poco de lo que estaba aconteciendo ahi adentro.

    Y de esta forma volví a subir las gradas en silencio, pero esta vez me acerqué hasta el borde de la entrada de la habitación.

    Y estando parado ahí, pude escucharlos conversar. La habitación tenía una suave música instrumental, y yo no lograba escuchar muy bien de qué iba la conversación. Pero creo que el doc se estaba luciendo puesto que estaba logrando hacerla reír. En verdad parecía que la estaba entreteniendo y haciendo de la velada una experiencia interesante y agradable para ella.

    Sin embargo, mi curiosidad no llegó a saciarse con solo poder escuchar. Y en cierto momento me anime a asomarme levemente para poder verlos con mis propios ojos.

    Y así muy disimuladamente los espié, y pude verlos a ambos sentados en la cama. Y desde donde yo me asomaba podía ver las espaldas de ambos estando de costado. El doc estaba sentado en la cama cerca del velador, y mi esposa tambien estaba sentada en la cama a un lado del doc, pero manteniendo un poco de distancia de él.

    Mi esposa y el doc conversaban, y ella le prestaba mucha atención a lo que él le decía. Y debido al ángulo en el que ella apuntaba su mirada, yo solo podía ver la parte posterior de su cabeza, por lo que solo podía ver su cabello. Sin embargo, yo sí podía ver una parte lateral del rostro del doc. Y él le hablaba sonriéndole a mi esposa.

    Yo procuraba no asomarme mucho para que el doc no llegara a verme, puesto que no quería llegar a entorpecer su labor. Por fortuna mi esposa no podía verme desde aquel ángulo, puesto que ella estaba prácticamente de espaldas a mí. Y me resultó bastante favorable que aquel cuarto solo tuviera dos espejos, y aunque eran grandes no estaban distribuidos en una posición en la que ellos pudieran llegar a ver mi reflejo. Puesto que uno de esos espejos estaba ubicado en una pared diagonal, la cual comenzaba casi al lado opuesto de la cama en la que ellos estaban sentados. Por lo que ese espejo se encontraba prácticamente a sus espaldas.

    Y el otro espejo en verdad tenía una ubicación bastante interesante puesto que se encontraba en el techo justo arriba de la cama. Por lo que cualquier pareja recostada ahí, podría ver sin problemas sus travesuras reflejadas en ese espejo.

    Debo admitir que las habitaciones de aquel motel son en verdad muy bonitas. Puesto que son elegantes, limpias, y sus muebles junto con sus decoraciones y otros detalles, le dan ciertamente un toque muy romántico.

    Además, aquella música suave combinada con el juego de luces tenues, hacían que aquel ambiente tambien se sintiera muy erótico. Y era especialmente erótico para mí, puesto que en aquel ambiente se encontraba mi linda esposa sentada en aquella cama al lado de un semental negro, cuyo único interés en ese momento era el de seducir y llegar a intimar con aquella bella mujer.

    Y después de haber satisfecho mi curiosidad, dejé de espiarlos y retrocedí un poco quedándome parado cerca de la puerta. Y desde ahí escuche por bastante tiempo como el doc se desenvolvía con mi esposa.

    Yo los oía conversar. También escuché muchas risas. Y también escuché varias veces el choque de los vasos de cristal por lo que sabía que estaban brindando y disfrutando de las bebidas.

    Ciertamente parecía que el doc lo estaba haciendo muy bien.

    Sin embargo, ya había pasado bastante tiempo y yo ya estaba un poco cansado de estar ahí parado al lado de aquella puerta. Por lo que retrocedí un poco más y me senté en la primera grada de aquellas escaleras, para descansar un poco y dejar que el doc siga con lo suyo.

    Ciertamente todo parecía estar muy tranquilo. Quizá demasiado. Incluso llegué a dudar si el doc lograría llegar más lejos con ella. Puesto que todo parecía estar demasiado amistoso. Aun así, era muy interesante lo que habíamos logrado. Puesto que jamás imaginé que mi esposa se llegara a sentir tan a gusto en compañía de otro hombre adentro de un cuarto de motel.

    Y de esta forma yo seguía esperando sentado en aquellas gradas, y la verdad yo ya estaba pensando en volver a mi auto para estar más cómodo.

    Pero de repente logré escuchar un tipo de sonido proveniente de aquella habitación que era totalmente nuevo y diferente a lo que previamente yo ya había escuchado.

    Puesto que reconocí que eran besos, un poco sutiles, pero si, en efecto pude escuchar besos.

    Y en ese momento me levanté y volví a acercarme con cautela a aquella puerta, y sutilmente me volví a asomar. Y pude ver al doc besándole suavemente uno de los hombros de mi esposa.

    En ese momento él estaba justo al lado de ella y tenía uno de sus brazos rodeándole por su cintura. Mientras que parecía que ella solo sujetaba su vaso con ambas manos. Ella en verdad parecía tranquila durante esos momentos en los que el doc le seguía dando esos suaves besos a uno de sus hombros.

    Mi esposa estaba vestida de forma muy casual para aquella ocasión. Puesto que ella no se animó a ir a aquel encuentro con un desconocido usando un vestido o falda corta. Pero aun así ella estaba muy linda.

    Ella vestía una blusa azul muy bonita y que tiene un escote en sus hombros y espalda. Y en realidad yo creo que es una prenda bastante sexy puesto que aparte del escote de los hombros y la espalda, esa prenda se sujeta mediante unas coquetas tiritas las cuales hay que amarrarlas y sujetarlas por el cuello de la dama que luce la prenda.

    Y en la parte inferior mi esposa usaba un pantalón jean bastante entallado que marca muy bien su figura y sus curvas. (Sobre todo su bella y sugestiva colita que ella tiene).

    Y por último ella también estaba usando unos zapatos de taco alto muy coquetos y que muestran mucha piel.

    Y gracias a ese atuendo, el doc no tuvo problemas en poder darle esos suaves besos a ese hombro escotado de mi esposa.

    Y honestamente yo comencé a sentirme bastante celoso apenas presencié eso. Puesto que era la primera vez que veía como otro hombre abrazaba y besaba el cuerpo de mi esposa. (Aunque solo fuera uno de sus hombros).

    Habíamos tenido esta fantasía por bastante tiempo. Y realmente tanto mi esposa como yo habíamos llegado a dudar que algún día se volviera realidad.

    Pero ahora estaba pasando. El doc al fin logró acercarse a ella. Y al poco tiempo se logró acercar aún más. Puesto que sus besos fueron subiendo sutilmente y llegaron al cuello de mi amada.

    Y recién en ese momento ya no la note tan tranquila a mi esposa. Puesto que ella se empezó a mover y a reaccionar ante lo que el doc le hacía.

    En verdad se le notaba bastante inquieta con cada nuevo beso que él le daba al grácil cuello que tiene mi reina.

    En ciertos momentos incluso parecía que ella quería levantarse de la cama. (Como si quisiera escapar de ahí).

    Y me parece que el doc también llegó a pensar lo mismo. Puesto que dejó de usar solo un brazo para sujetarla. Y ahora empezó a emplear ambos brazos para rodearla. Al mismo tiempo que continuaba con aquellos besos, los cuales en poco tiempo se volvieron más acalorados.

    Realmente resultó muy impactante para mi ver esa escena. Estar viendo como un hombre negro sujetaba a mi esposa y prácticamente le estaba obligando a recibir unos besos que en verdad llegaron a ser muy acalorados. Tanto así, que incluso lograron arrancarle unos leves jadeos y hasta suaves gemidos a mi amada.

    Y ciertamente parecía un verdadero forcejeo. Realmente ella parecía querer escapar, pero él no le dejaba. Y realmente mi esposa dio lucha. Pero después de un momento, en verdad quedé atónito.

    Puesto que, durante ese forcejeo, vi como en un momento ambos juntaron sus bocas y empezaron a besarse con mucha pasion. En verdad no podía creer lo que estaba viendo en ese instante. Y estoy seguro que cualquier otro esposo que pueda llegar a ver a su mujer en una situación similar. (Dándose unos intensos y acalorados morreos con otro hombre). Es probable que llegue a sentir lo mismo que yo. Puesto que en ese momento sentía que mi corazón se me iba a salir de mi pecho en cualquier instante.

    Para mí fue algo en verdad abrumador. Tanto así que tuve que retroceder y dejar de espiarlos al menos por un momento.

    Y ahora yo estaba otra vez parado al lado de aquella puerta. Y podía escuchar como ellos seguían con sus acalorados morreos. Y en ciertos momentos también podía escuchar a mi esposa soltar unos cuantos gemidos.

    Y me parece que aquellos sonidos duraron varios minutos. Pero después empecé a escuchar otro tipo de sonidos. Y estos eran un tipo distinto de gemidos tambien de mi esposa, pero totalmente diferentes a los anteriores.

    Tanto así que tuve que volver a asomarme. Y ahí vi a mi esposa, y lo vi al doc. Y este, tenía a mi esposa recostada en la cama. Y este, además, le estaba chupando las tetas a mi mujer.

    En verdad la vi desnuda de la cintura para arriba, con un hombre negro encima de ella chupándole las tetas. Y este doc también se había quitado la camisa, y estaba degustando los bellos senos de mi mujer, y también la estaba haciendo gemir.

    Note que mi esposa tenía los ojos cerrados y ella se retorcía en la cama gimiendo de forma deliciosa, mientras el doc seguía afanoso saboreándole las tetas.

    Y para ser sincero no pude contemplar mucho tiempo aquella escena. Puesto que en la posición en la que mi esposa se encontraba, solo se necesitaría que ella levante levemente su cabeza y abra los ojos para poder ver que yo estaba ahí de fisgón. Y por eso volví a retroceder. Sin embargo, en poco tiempo me vi nuevamente obligado a intentar espiar lo que acontecía ahí adentro. Y eso debido a que logré escuchar una vez más a mi esposa.

    No miento al decir que escuche a mi esposa gritar la frase: «wow ¡¡¡que enorme!!!»

    Yo estaba afuera de la habitacion sin saber exactamente lo que acontecia ahi, pero no me quedo duda alguna que en ese momento mi esposa estaria viendo, conociendo, y quiza hasta explorando con sus manos la virilidad del doc. Y por lo que ella grito, sin duda que esa debia ser una gran virilidad.

    Y en ese instante yo no sabía si debía aventurarme a asomarme o no. Puesto que la última vez que lo hice, faltó poco para que mi esposa me descubriera. Y ahora no sabía en qué parte de la cama se encontrarían ellos, ni a qué dirección estarían dirigiendo sus miradas. Por lo que yo podría ser fácilmente descubierto.

    Sin embargo, sí me quedé muy cerca de la puerta, y haciendo un esfuerzo por intentar escuchar lo que ocurría ahí dentro.

    Y en cierto momento pude reconocer un tipo bastante distintivo de sonido, puesto que me logre escuchar el sonido de un envoltorio de condón siendo abierto.

    El doc tenía que llevar los condones para el encuentro. Por lo que él debía estar abriendo el envoltorio plástico de un condón, y de esta forma poder cumplir al fin su cometido.

    Y la verdad después de aquello ya no pude contenerme y simplemente volví a asomarme tan sutilmente como pude a la habitación. Y los vi a ambos.

    Ahora el doc era él que estaba recostado en la cama boca arriba, y estaba completamente desnudo. Y el doc me vio. Pero solo por un momento. Puesto que realmente tenía cosas mucho más importantes a las cuales prestar atención en esos instantes.

    Puesto que yo vi a mi esposa, y ella también estaba completamente desnuda. En realidad, la única prenda que todavía tenía puesta eran sus zapatos de tacón alto. Aparte de eso, estaba como vino al mundo. Y yo claramente podía ver su bella y provocativa cola desnuda que ella tiene.

    En verdad yo pienso que la colita de mi mujer es la mejor y más provocativa parte que tiene su bonito cuerpo. Puesto que sus pompas son redonditas y lo mejor es que la tiene respingadita. No es exageración, en verdad adoro su bella colita, y no saben cuanto me gusta nalguearla. (Ella en verdad podría ser una Miss Colita)

    Y en ese instante yo podía ver una vez más a ese hermoso durazno trasero que tiene mi reina. Puesto que mi amada se encontraba encima del doc, y en verdad la vi muy afanosa poniéndole un condón a la gran erección negra de ese semental. Y de esta forma ella estaba preparandolo, y poniendolo listo para la acción.

    Era la primera vez que yo veía a un hombre negro desnudo y aunque en ese momento yo me encontraba a unos pocos metros de distancia de aquella cama, igual vi que el doc lo tenía muy grande.

    Y ciertamente yo vi las delicadas manos de mi esposa recorrer afanosas ese largo tronco negro, he intentado ponerle ese condón. Y realmente a ella le tomó algo de tiempo preparar a ese macho. Y apenas ya estuvo todo listo, el doc disimuladamente me hizo una seña indicándome que saliera de ahí. Y eso mismo hice.

    Y en retrospectiva creo que fue lo mejor. Mi esposa no se dio cuenta que yo la vi sujetando la erección de ese semental y preparándolo para el momento de la verdad. Y honestamente, yo no quería llegar a estropearlo todo.

    Por lo que después de que el doc me hiciera esa sutil seña yo simplemente bajé las gradas y entré a mi auto y me quedé ahí por el resto de la noche.

    En verdad pensé que lo mejor era dejarlos tranquilos y no molestarlos. Y sobre todo dejar que el doc hiciera lo suyo. (Y honestamente también me sentí un poco apenado de haber sido descubierto fisgoneando. Por fortuna solo el doc me descubrió)

    Y honestamente, fue un periodo bastante largo de espera en mi auto. Y no cabe duda que lo que pasó a partir de ese momento, se convirtió en algo totalmente inolvidable para los tres.

    En realidad, no puedo hablar por mi esposa. Solo puedo suponer que esos momentos para ella, se debían sentir como algo fuera de este mundo.

    Puesto que yo al encontrarme en mi auto, solo podía imaginarme lo que ella estaría viviendo y sintiendo en esos momentos.

    Lo más seguro es que esos instantes debieron ser increíblemente eróticos y sentirse más que excitantes. Tanto que incluso siendo una mujer tímida y retraída, no pudo resistirse a la tentación. Y así mi esposa termino desnuda en compañía de un semental negro, y a solo unos instantes de cometer su primer acto de infidelidad en su vida marital. (Sin duda que esos momentos debieron sentirse como una auténtica locura para mi esposa)

    Y ni hablar de mi. Yo realmente me encontraba supremamente excitado en esos momentos. Tanto que apenas si podía controlarme.

    Puesto que yo sabía lo que mi esposa estaba a punto de hacer, y en verdad yo quería que lo hiciera. Y por eso tenía la ventana de mi auto bien abierta para poder escuchar el inicio de ese prohibido pero delicioso acto. En verdad yo escuchaba con mucha atención a que ellos comenzaran. Juro que ya no podía esperar a oír como ese semental penetraba a mi mujer con su gran masculinidad, y que ella sintiera todo ese macho profundo adentro de ella.

    Y así pasó, en verdad los oí.

    Puesto que primero escuche unos sensuales jadeos, y poco después la oí claramente a mi amada. Puesto que logre escuchar el momento exacto en el que el doc la atravesó. La oí claramente. Ella soltó un fuerte gemido. Sin lugar a dudas ese fue el instante preciso en el que él entró adentro de mi mujer y ella lo sintió todo.

    Mi corazón palpitaba como loco en esos momentos. Mi esposa, finalmente lo había hecho. Finalmente estaba comenzando a experimentar su primera aventura, su primera infidelidad, y debo confesar que también era la primera vez de mi esposa con otro hombre, puesto que ella era virgen cuando la despose. Por lo que esta tambien era la primera vez que ella probaba otra carne, y además tambien era su primer hombre dotado que penetraba su deliciosa estrechez.

    Y por último esta también era su primera experiencia de sexo interracial (algo que todavia es considerado algo tabú aqui en Bolivia). Y todos estos pensamientos sucios pero muy eróticos rondaban mi cabeza y hacían que mi excitación y celos fueran realmente exorbitantes.

    Y aun así, mi excitación parecía crecer cada vez más. Porque al poco tiempo que pasó aquello, empecé a escuchar muchísimos más sonidos que provenían de aquella habitación, y eran en verdad increíbles.

    Jamás en toda mi vida había vivido nada similar, como lo que empecé a vivir por el resto de esa noche.

    Puesto que yo podía escuchar como un verdadero semental le hacía experimentar a mi esposa algo inolvidable en esa habitación.

    Eran unos sonidos muy intensos y tan excitantes, pero realmente era ella, era la voz de mi mujer. Y por el ritmo de esos gemidos parecía que el semental le estaba dando verdaderamente duro. (Realmente le estaba dando la cogida de su vida)

    Y no solo se escuchaban aquellos increíbles y deliciosos gemidos y jadeos de mi amada. ¡¡¡También se escuchaba FUERTE esa maldita cama!!! Hasta parecía que ese semental la fuera a romper en cualquier momento mientras lo hacía de esa forma tan brutal con mi mujer.

    La bulla era tal, que estoy seguro que igual los hubiera podido escuchar, aunque la puerta hubiera estado cerrada. Y sin duda que todas las parejas en los cuartos contiguos también pudieron escuchar la cogida de campeonato que le daba ese semental a mi esposa. Y hasta no me sorprendería que todos en el motel se hubieran enterado de lo que nosotros hacíamos en esos instantes.

    Y así continuaron ellos dos. Y el tiempo siguió pasando. Pero definitivamente lo que no pasaban eran mi desmesurada excitación y tremendos celos. Y así los seguí escuchando. prácticamente no se detenían. Y si lo hacían, al poco tiempo continúan otra vez con la misma jodida intensidad.

    Y en verdad fue bastante largo todo el tiempo que estuvo ese macho con mi esposa en esa habitación. Ciertamente quede sorprendido por la resistencia de ese semental. ¡¡¡Aquel sin lugar a dudas era todo un Hombre!!!

    Y no mentiré al decir que hasta llegue a sentir admiración por él durante esos momentos.

    Y solo después de bastante tiempo, logre escucharlo a él. Realmente oí como ese semental empezó a hacer sonidos con mucha fuerza. Incluso parecía que estuviera bufando igual que un animal. Y luego lo escuche gritar. Y solo después de todo aquello, llego por fin la calma.

    En esos momentos, yo sentía demasiadas cosas. Hasta incluso llegué a sentir remordimientos. Pero ya no se podía dar marcha atrás. ya lo habíamos hecho.

    Y yo no sabía cómo se sentiría mi amada en esos instantes cuando la excitación finalmente llegó a su fin. Y honestamente llegue a pensar que ella también podría estar sintiendo remordimientos al igual que yo, y eso me llegó a preocupar un poco.

    Y mis suposiciones no fueron tan desatinadas después de todo. Y digo esto, porque al día siguiente de esa velada, el doc me llamó a mi whatsapp y hablamos por bastante tiempo. Y él me lo contó todo, me contó todo lo que le hizo a mi esposa durante toda la noche anterior que estuvo con ella.

    Puesto que me contó con bastante detalle como la sedujo, y como comenzaron a desvestirse, y sobre todo me detalló el momento en el que mi esposa finalmente le abrió sus piernas y él por fin pudo entrar adentro de ella.

    Y luego me detallo las poses que probaron, e incluso los lugares y muebles específicos de esa habitación en que lo hicieron. Y curiosamente también me detallo como fueron varios de los orgasmos que tuvo mi mujer.

    Y en realidad me encanto y me llego a excitar todo lo que me estaba contando el doc. Y un detalle en verdad interesante que me llamó la atención, fue que él me dijo, que a mi esposa pareció gustarle mucho ver su propia imagen reflejada en los espejos de esa habitación mientras tenía sexo con él.

    El doc me dijo, que en varios momentos llego a notar como mi esposa se quedaba contemplando fijamente su propio reflejo mientras lo hacían. Y eso lo notó tanto en el espejo que estaba encima de la cama, como también en el espejo más grande que ocupaba casi toda una pared.

    Y finalmente también me contó con mucho detalle la última pose en la que lo estaban haciendo antes de llegar a la conclusión de ese hermoso éxtasis.

    Me dijo que él estaba sentado en una silla y mi esposa estaba sentada encima y de frente a él, con una pierna de cada lado. Y él me detalló como se sujetaban mutuamente, puesto que me contó que con cada mano él le agarraba y apretaba sus ricas y suaves pompas de tiene mi esposa, al mismo tiempo que ella se sujetaba de él abrazándolo por el cuello.

    Y luego el doc me contó cómo le hacía subir y bajar a mi mujer mientras le apretaba con fuerza sus pompas haciendo que su erección entrara y saliera de ella.

    Él me confesó que todo eso se sentía demasiado rico. Puesto que al sentir los provocativos muslos de mi esposa rodeándolo, a la vez que él le acariciaba y le apretaba sus suaves pompas. Y él también sentía su estrecha y rica vagina apretándole su gran virilidad cada vez que entraba en ella (el doc me dijo que en esa pose mi mujer lo estaba volviendo loco)

    Me confesó que todo eso se sentía tan delicioso que en cierto momento ya no pudo aguantar más y se vino con muchísima fuerza.

    El doc también me confesó que después de que terminaron de hacerlo, mi esposa al poco tiempo se puso a llorar. Me dijo que ella seguía sentada encima de él, con su miembro aun adentro de ella, cuando de repente se puso a llorar desconsolada.

    El doc me contó que le tomó un buen tiempo calmarla. Pero después ella ya se encontraba mucho mejor. Incluso me dijo que en cierto momento (mientras ellos seguían estando en esa misma pose) volvieron a besarse varias veces en la boca y de forma muy apasionada (el doc me dijo que esos besos prácticamente se sentían como si fueran una celebración de lo que acababan de hacer juntos)

    Realmente creo que fue algo demasiado excitante y hasta hermoso lo que vivió mi esposa con el doc. Y puede que al igual que yo, ella haya tenido fuertes remordimientos por haber hecho lo que hizo. Pero aun asi, sé que ella tambien disfruto cada instante de aquella primera noche que estuvo con él.

    Y en realidad, no paso mucho tiempo cuando mi esposa tuvo su segunda cita con el doc. Puesto que, a los pocos días, el doc habló con ella y fácilmente la convenció para verse nuevamente.

    Y así ellos tuvieron su segunda noche de intimidad juntos. Y solo habían transcurrido un par de semanas desde aquella primera vez. Y esta segunda ocasión, yo si pude estar adentro de la habitación y pude ser testigo de la salvaje sexualidad que puede llegar a tener un semental negro con una mujer blanca. (Y en verdad fue fascinante lo que presencie).

    Honestamente, a mí nunca me ha gustado tocarme a mí mismo. Pero esa noche no pude evitarlo. Yo me sentía como loco al ver tanta deliciosa excitación que mi esposa y el doc tenían y gozaban juntos en esos momentos, que me entraron unas enormes ganas de masturbarme, para también sentir al menos algo de placer.

    Juro que jamas me había venido tanto y tan fuerte como me vine esa noche, mientras veía como el doc y mi esposa lo hacían con locura.

    Sin exagerar me vine cuatro veces, y bote mucho semen. Al mismo tiempo que veía casi estupefacto como el doc metía y sacaba su enorme masculinidad adentro de mi esposa de esa forma tan salvaje, pero también tan deliciosa. Me vine tanto al ver tan fantástico espectáculo que incluso ya me estaban doliendo mis testículos.

    Y a mí me parecía sorprendente la resistencia del doc. En verdad se lo hacía muy intensamente a mi esposa. Literalmente entraba sin piedad y profundo en la feminidad de mi esposa y se lo hacía a un ritmo muy veloz. Realmente ese semental se lo hacía tan bien a mi mujer, que no exagero al decir que hasta en ciertos momentos me daban ganas de aplaudirle.

    Aquellas primeras aventuras fueron algo que definitivamente cambiaron nuestras vidas. Fue tanta la impresion que quedo en mi de esas dos primeras noches, que no creo que jamas pueda olvidar ningun detalle de todo lo acontecido.

    Incluso recuerdo con claridad el dia y hasta hora exacta de la primera vez de mi esposa. Puesto que esa primera vez ocurrio un viernes por la noche del mes de enero del año 2016. Mi esposa tenia entonces 25 años cuando el doc la hizo suya por primera vez.

    Y a partir de ese momento el doc y mi esposa tuvieron muchisimas mas noches de pasion. En verdad fue muy torrida su relacion que mantuvieron durante todo el tiempo que el doc radico en nuestro pais. Y aunque él ya no encuentre en nuestro pais. Se que ella aun se acuerda de su primer amante. Su querido doc.

    (Yo en muchas ocasiones me referia a él como doc, pero mayormente lo llamaba por su nombre. Pero yo prefiero no usar nombres para asi mantener segura la identidad de las personas que llegaron a involucrarse en nuestras vivencias).

  • Hada, la vecina choni

    Hada, la vecina choni

    Hada me llamo o mejor aún, es el nombre que tengo ahora, el que decidí adoptar durante mi cambio de sexo. Ya sé que suena un poco cursi pero me gustaba. Aunque conservo mi polla, el resto de mi cuerpo es de mujer, joven y caliente.

    Chica que se viste provocativa y sexi, pero también dulce y cariñosa. Sé que puedo atraer a personas de ambos sexos y normalmente consigo a quien me gusta sin mucho esfuerzo. Es diferente la persona que quiero… que soy a las personas con las que quiero acostarme, sí, soy bisexual.

    No es que vaya follando por ahí con todo el que se me cruza por el camino, bueno en realidad si, si paga bien, pero tampoco me hago la difícil cuando alguien me atrae. Por ejemplo la hija de mis vecinos, diez y ocho años de pasión y furia en un cuerpo de pecado, puro vicio en un metro setenta y tantos de carne prieta y bien formada.

    Viste aún mas zorra que yo y desde luego con mucho menos gusto. Va de barriobajera calienta pollas, de choni. Provoca y se exhibe, luciendo sus curvas y mucho más de su piel de lo que a sus padres les gustaría.

    He oído varias peloteras a través de las finas paredes con ella por ese motivo y por sus salidas y por alguna borrachera importante… supongo que a esa edad se discute por todo. A mi me pasaba con mi padre, pero tenía más suerte con mi madre.

    No creo que ella fuera bisexual, la he visto meterse mano con varios chicos en el portal y a horas más bien tardías. Aunque supongo que como la mayoría de las chicas en una noche de borrachera se habría morreado con alguna o más de sus amigas.

    O en un rato de calentura se habría dejado meter mano por alguna lesbiana cachonda. Descubrí que ella admiraba mi estilo de vestir cuando la vi con un vestido idéntico al que yo me había comprado una semana antes y no le quedaba nada mal. Con él ganaba algo de elegancia sin verse tan putón y sí tan sexi como siempre.

    Con una gran sonrisa la adulé:

    – Bonito vestido. ¡Que bien te sienta!

    Ella me devolvió el cumplido admitiendo que ya me lo había visto puesto:

    – Te queda mejor a ti.

    – Seguro que podrías probarte algunas de mis prendas un día de estos. Podríamos tener una tarde de chicas probándonos trapitos.

    – ¿Me las dejarías? ¿Lo harías conmigo?

    – Claro, ¿Por que no?

    Dejamos la conversación en esos términos pero la semilla estaba plantada. Solo de imaginarla en mi habitación vistiéndose mi ropa y desnudándose para ponerse la siguiente prenda la polla se me ponía dura.

    Se había comprado una falda parecida a una de las mías que modelaba sus muslos sin necesidad de enseñar el tanga, como era habitual en ella. Eso me dio pie para volver a proponerle que se pasara por casa a probarse mi ropa. Me contestó:

    – A mi padre le encantaría que me tapara un poco más. O puede que no, por como me mira las piernas y el resto del cuerpo.

    Aún no sé si lo decía en broma.

    Cada vez que nos cruzábamos en la escalera el fulano solo miraba mis tetas, así que no se fijaba en la nuez. Si él supiera que podía dejarla embarazada seguro que no vería nuestra amistad con tan buenos ojos.

    Suponía que también disfrutaba de los espectáculos que su nena le daría con tan poca ropa por casa, parecía que ella así lo creía. Yo solo pensaba que él tenía un culito apetecible, duro y respingón que me encantaría desvirgar.

    Por fin una calurosa tarde no mucho después de ese último intercambio de frases amables en el ascensor, sonó el timbre. Al abrir la puerta allí estaba ella, Lucía, con un short de lycra tan corto y ajustado que marcaba los labios de la vulva y mas de la mitad de sus prietas nalgas al aire.

    También llevaba una camiseta por cuyo escote rebosaban sus dos cónicos pechos y recortada en el vientre enseñando el pircing del ombligo. Su melena rubia echada sobre un hombro enmarcaba la carita de zorra, los ojos azules, la nariz respingona y los labios con forma de corazón de rojo vivo, las perfecta imagen de la lujuria.

    Con mi mejor sonrisa la invité a pasar cerrando la puerta tras ella y apoyándome un segundo en la madera para disfrutar del espectáculo de su mas de medio culo desnudo recorriendo mi pasillo.

    Le ofrecí un refresco pero me pidió algo mas fuerte. Aunque no creía que empezar a beber tan temprano fuera buena idea pensé que una o dos copas de vino ayudarían a liberar tensiones. Ella ya parecía bastante liberada de tensiones o de cualquier otra cosa y yo no iba a ser menos. Al fin y al cabo estaba en mi propia casa.

    Le dije que se pusiera cómoda y se sentó en el sofá doblando las piernas por debajo de su culo descalza, era una hermosa visión. Adopté su misma pose pero como yo no tenia puesto mas que una de mis viejas camisas de hombre con pocos botones abrochados se veía más de mi cuerpo.

    Mis pechos rebosaban por la prenda apenas cerrada y una escasa braguita que sujetaba en su sitio cada vez con mas dificultad aquello que yo pretendía ocultar.

    Con nuestras copas en la mano, relajadas era el tiempo de las confidencias. Me contó algunas de sus aventuras mas picantes y yo de la mias. Lo que aún me excitó mas y en un descuido de ella tuve que colocarme la polla a un lado tapada por el faldón de la camisa.

    De ahí fuimos a mi dormitorio a buscar algo que pudiera ponerse sin parecer una puta trabajando. Al fin vi su cuerpo lozano desnudo del todo cuando se quitó lo poco que llevaba puesto para probarse algunos de mis vestidos ajustados.

    Despacio, más sensual de yo lo que yo hubiera pensado que podría hacerlo subió la camiseta por encima de sus durísimas tetas. No llevaba suje, eso lo tenía claro ya de antes. Pero verlas por fin al natural me la puso aún más dura.

    Meneando su cadera se bajó el short arrastrando el tanga con la tela, aún no sé si fue un descuido o lo hizo adrede pero pude verla desnuda del todo ante mí. Su xoxito pelón estaba ante mis ojos y estaba deseando poner mi lengua y mi polla allí. Empezó a sacar su tanguita enredado en la lycra, para volver a ponérselo.

    – Déjalo, en ese cajón tienes algunos míos. Busca uno que te guste.

    Sabía que iba a coger el rojo de encaje, el más pequeño y trasparente. Me puse a su lado rozando su brazo con mi pecho y le ofrecí uno negro más discreto y elegante, y no es que tapara mucho más.

    Con una sonrisa me hizo caso, lo cogió de entre mis dedos, tocándolos con su manita de finos y largos dedos. Se lo puso con un sensual movimiento ondulante, meneando el culito.

    Mis prendas deberían quedarle bien pero sin enseñar tanta piel como acostumbraba, que un vestido o falda con algo de vuelo enseñara solo cuando una lo pretende. Pantalones ajustados no demasiado cortos que marcan pero no enseñan las nalgas al completo, tops con el suficiente escote como para mostrar canalillo y no la teta al completo.

    Fuimos eligiendo lo que más podía favorecerla y empezó a ponerselas. Con el movimiento por la habitación ella había echado varios vistazos a mi entrepierna, no es nada tonta, ya mucho antes sabría lo que yo tenía allí. Estaba claro que eso no le importaba por cómo había ido la relación hasta ese momento, incluso es casi seguro que le daba morbo.

    Quería empezar con un vestido, de tirantes, entallado en la cintura y con falda de vuelo, puede que a ella que era más delgada que yo no le ajustara tanto pero le quedaría bien. Cada vez que tenia que ajustar alguna prenda aprovechaba para acariciar y sobar su piel cada vez mas excitada. Al girar sobre si misma la falda se levantaba mostrando sus bonitos muslos, pero al menos no los llevaría desnudos como siempre.

    Mis pantalones le quedaban como un guante, sus duras nalgas los lucían como pintados sobre su piel. Mis faldas apenas cuatro dedos más largas que las suyas insinuaban sin enseñar el tanga, probablemente ni siquiera cuando subiera escaleras.

    Mis tops y blusas incluso le quedaban más serios que a mí considerando que yo uso sujetadores dos tallas más grandes que ella… las pocas veces que ella usaba esa prenda. Aún así su cuerpo se veía precioso y así se lo decía ante el espejo de cuerpo entero de mi dormitorio.

    Situada a su espalda me pegué a su cuerpo y rodeé su cinturita con mis manos. Los colores vivos con los que llevaba pintadas las uñas hacían contraste con el rojo del rubí falso de su pircing. Apoyé mis pechos en su espalda y mi barbilla en su hombro rozando su fino cuello con mis labios.

    No rechazó mi caricia, muy al contrario se echó hacia atrás hasta que sus nalgas hicieron contacto con mi polla durísima que la braga apenas podía contener ya. Al notar mi lengua en la piel de su cuello y nuca se le escapó un gemido. Era hora de terminar con esos preliminares y pasar a cosas más íntimas.

    Al separarme le puse otra copa, pero esta vez le hice beber de mi boca en un lascivo beso en el que pasé el alcohol de mi boca a la suya jugando con su lengua. No me rechazó, al contrario su lengua jugaba con la mía.

    Ella por fin aprovechó a meter la mano dentro de mi braga y agarrar mi polla. La ausencia de sorpresa delataba ya sin duda que ella si se había fijado en mis peculiaridades. La acariciaba con suavidad y la práctica que sugería su experiencia, cogía mis depilados huevos mientras seguíamos dándonos lengua y saliva. Ella misma terminó de abrir mi camisa y desnudar mis tetas.

    De inmediato se apoderó de ellas con su boca y lamer mis pezones. La condenada sabía dar placer pero yo no me quedo atrás. Así que empecé a quitarle el pegadísimo vestido de tubo de lycra palabra de honor que le quedaba aún mejor que a mí. Conseguí hacerme con su húmedo coñito que desde hacia rato mojaba mi tanga negro que ella llevaba en la vulva.

    Mis dedos acariciaban, investigaban su interior, sus labios y jugaban con su clítoris. Tenía que lamerlo, la empujé hasta mi cama, hasta tumbarla boca arriba y poder separar sus piernas todo lo que daba de si su cadera.

    Acerqué mi boca a su coño aspirando su dulce aroma. Soplando suave sobre sus húmedos labios ella se estremeció y lo hizo más cuando pasé la lengua por ellos.

    Saqué la lengua y noté el brinco que dio cuando hice contacto con su piel. Sus jugos se deslizaban dentro de mi boca. Saboreaba los más profundos rincones de su vulva allí donde mi lengua podía alcanzar.

    La oía gemir a cada movimiento de lengua en su interior. Los muslos bien levantados por encima de mi cabeza. Con las manos alcanzaba sus tetitas duras hasta poder pellizcar con suavidad sus pezones oscuros.

    Bajé un poco más por su perineo buscando el ano, el culito apretado y se estremeció cuando acaricié el agujerito. Buscaba sus orgasmos con ansia haciéndola gozar lamiendo la humedad de sus corridas.

    Sin permitir que sus nalgas duras escaparan de mis manos hasta que supe que la tenia ganada por el placer que le estaba dando. Pero yo ya tenía claro que ella deseaba mi pene y lo quería dentro y por lo que estaba sintiendo en todos sus agujeros.

    Mi polla en todos sus agujeros, así que sinuosa escapó de mis manos, solo lo suficiente como para deslizarse debajo de mi cuerpo y agarrar mi polla depilada. Ahora fui yo la que se estremeció cuando su lengua llegó a mis huevos, cuando se los metió en la boca chupándolos como caramelos.

    Lamiendo llegó el turno del rabo hasta que se metió el glande en la boca acariciándolo con la sin hueso. Parecía toda una experta en la felación, la garganta profunda no parecía tener secretos para ella, notaba sus labios en la raíz de mi rabo, rozando mis huevos.

    Yo tampoco dejaba de clavar la lengua en su vulva, lo más que podía. Entre sus labios y acariciando el clítoris. Acariciando el ano con la yema del dedo índice mojado con mi saliva.

    Pero ella también sabe jugar sucio y cuando noté sus dedos explorando mi ano me corrí en su boca. Mi semen retenido para poder compartirlo en un húmedo y lascivo beso, dulce venganza del osculo que yo le había dado con el vino. Sabíamos que solo era lujuria, solo sexo, pero estábamos enlazadas por las lenguas mientras saboreábamos mi semen.

    Mi polla iba poniéndose en posición de descanso. Jugueteamos un rato mas con mi ropa y mi lencería mas sexi, más de putón mientras me recuperaba y eso sin dejar de acariciarnos ni de besarnos.

    Quería ver cómo le sentaban mis bodys de encaje, mis corsés, mis ligueros. No eran imaginaciones mías, podría llevarla a mi club o a hacer una danza exótica, léase striptease, conmigo y los tíos babearian con ella.

    Cuando empecé a endurecerme de nuevo subí un poco las apuestas abriendo un nuevo cajón. El de mis juguetes, vibradores, consoladores, bolas chinas, e incluso las vaginas de silicona y los masturbadores mas realistas que había podido encontrar en los mejores sex shops.

    Juguetona le pregunté si quería follarme. Y saqué un arnés con una polla y sus correspondientes huevos a imitación de los de un famoso actor del porno. Por dentro llevaba un masajeador de clítoris para que le diera placer también a ella.

    Quería que ella me penetrara el culo antes de abrir el suyo con mi rabo, me había preparado a conciencia con un buen enema, limpia por dentro y por fuera. Fue tierna poniéndome en cuatro patas sobre la cama pasó un buen rato comiéndome el culo clavando su lengua y dedos dulce y gentil antes de poner el glande de silicona en mi ano.

    Follaba mi culo despacio pero con firmeza notando en su propio clítoris las caricias de la lengua de silicona que iba dentro del tanga de vinilo que sujetaba la polla.

    Se corrió antes que yo e incluso me giró boca arriba para comer mis tetas y polla sin dejar de follarme. Pero aun así no me dejó correrme quería darme una última sorpresa. Con una extraña sonrisa tímida me pidió:

    – ¡Desvírgame!

    Me dejó patidifusa su ruego. Con la gran experiencia en el sexo que me había demostrado ampliamente hasta ese momento y nadie había penetrado ese dulce coñito que yo acababa de saborear.

    – Tengo que confesarlo, me encantada el sexo, comer y que me coman usar la lengua y las manos para dar placer. Pero nunca he dejado que me follen. Es una tontería pero nunca he encontrado a nadie tan especial como tú. Nadie a quién me gustaría entregar el virgo, hasta que me he dado cuenta que tú serías perfecta.

    – Si vamos a hacer esto, quiero que tú seas quien lo haga.

    Le dije. No quería hacerle daño por nada del mundo. Le arranqué el arnés para comprobar que estaba más que húmeda, que se derramaba en jugos cada vez que se corría. Me limité a tumbarme boca arriba con el pene apuntando al techo e indicarle que se subiera encima.

    Ya no se hizo de rogar puso los pies a los lados de mi cadera y fue bajando despacio dejándome ver esa belleza de su coñito acercándose al glande. Se abrió los labios con dos dedos para dejar que yo entrara en su interior. No se dejó caer con fuerza sino que se mantuvo sobre sus rodillas bajando despacio hasta que el himen se desgarró.

    No pareció que le doliera apenas y pronto llegué a su interior. Un hilillo de sangre escurrió hasta mis huevos mezclado con sus abundantes jugos apenas una manchita rosa pálido en mi piel. Un gemido escapó de su distendida garganta, su cara miraba al techo.

    Los fuertes muslos consiguieron levantar su cuerpo una y otra vez follándose ella sola con mi polla. Yo la sentía tan apretada en su vulva, tan excitada estaba. Conseguí agarrarme a sus tetitas mientras ella botaba sobre mi pubis. La avisé cuando iba a correrme pero ella puso un dedo sobre mis labios. Dedo que chupé como si fuera otra polla.

    -Shiiii, ¿Recuerdas el día que me compré un vestido igual al tuyo? Ese día empecé a tomar la píldora esperando que tú me follaras. He esperado a que me hiciera efecto para venir a buscarte.

    Ya no hubo más palabras, me derramé en su xoxito agarrando su cadera para ayudarla a moverse mientras ella se corría una vez más. Se desplomó sobre mi pecho buscando mi boca para besarnos una vez más. Para chuparnos las lenguas, para cambiar saliva de una boca a otra y abrazarla con ternura entre mis brazos.

    A pesar de ese vínculo que compartíamos, de haber sido la mía su primera polla, seguía siendo solo sexo, en una tierna amistad. Viendo su actuación esa tarde puede que si hiciera un buen papel en mi trabajo si ella llegaba a necesitarlo.

  • Fogoso encuentro en una reunión de exalumnos de secundaria

    Fogoso encuentro en una reunión de exalumnos de secundaria

    Relato anterior «El bautizo de mi chiquitín», dejo el enlace al final del relato.

    Recibí la invitación a la reunión de exalumnos de secundaria con agrado, me hacía ilusión volver a encontrarme a todos mis excompañeros, algunos con años de no vernos, además la fecha era en la etapa de descanso de mi esposo, por lo que podría presumirlo con mis amigas y darles un poco de envidia, sin embargo, mi esposo no compartía mis planes.

    Amor, sabes que en esas reuniones me siento extraño, todos se la pasan hablando de anécdotas de la secundaria, que si tal profesor, que si esto, que lo otro y yo me siento como un intruso, perdona, pero prefiero quedarme y cuidar al bebé.

    Lo del bebé era excusa ya que la nana podría cuidarlo, pero no me gusta llevar a mi marido a la fuerza, así que no insistí, sé que no es muy sociable y respeté su decisión, me llevó en el coche a la reunión y quedó de que le hablara para ir a recogerme.

    Me había vestido muy sexy, quería presumir mi cuerpo, ser la envidia de mis amigas y admirada por mis amigos, seleccioné un vestido corto, de color negro, ajustado al cuerpo, sin mangas y escotado de frente y espalda.

    Llegamos a la reunión que se celebraba en casa de Andrés, uno de mis excompañeros, que todavía se conservaba soltero y sus padres se habían mudado a otra ciudad, la casa contaba con un amplio patio.

    Efectivamente me dí cuenta que llamé la atención, tras una lluvia de piropos, empecé a saludarlos uno a uno, reconociéndolos a todos, menos a uno, un hombre rubio, alto, varonil, con un cuerpo atlético y musculoso que me impactó.

    Hola Paty, ¿parece que no me reconoces? – Dijo el apuesto hombre al tiempo que una sonrisa se dibujaba en toda su cara.

    Esa sonrisa era inconfundible, una sonrisa sincera de oreja a oreja que hacía se le marcaran los pliegues de los ojos y ligeramente torcida.

    Miiiicheliiin, ¿eres tú?,- respondí con sorpresa y todavía con cierta duda.

    Sí, yo soy, Creo que he cambiado un poco.

    Un poco, ufff, estaba irreconocible, me acordé al instante de su figura en la secundaria, su nombre era Miguel, era el gordito güerito, tierno y risueño de la secundaria, y por su figura obesa le habían puesto como apodo Michelín en alusión al personaje emblema de una conocida marca de neumáticos, era respetuoso, simpático y me caía muy bien, pero el pobre era blanco frecuente de bromas por parte de los compañeros del salón por su obesidad.

    Se sentó a mi lado, me contó que después de la secundaría continuaba recibiendo muchas burlas y bromas, hasta que decidió cambiar su vida, empezó a hacer dieta y ejercicio y ahora era un exitoso médico nutriólogo que tenía una clínica de control de peso en la ciudad de México, estaba de visita en la ciudad visitando su familia.

    Sabes, por mi obesidad era muy inseguro y temeroso en la secu, por eso nunca tuve una novia, pero había una chica que me gustaba mucho, era mi amor platónico, mi crush secreto e imposible.

    ¿Y quién era? – respondí curiosa.

    Eeeras tú- respondió con voz tímida, tras algunos segundos agregó:

    Si, te miraba, eras la chica más hermosa de la escuela, me parecías un ángel inalcanzable, te miraba y cerraba los ojos, soñando.

    Me ruborizó su confesión y con una sonrisa nerviosa y un poco coqueta le respondí:

    Ji,ji, hubieras insistido un poco, quien sabe, ji ji, aunque tuve muchos pretendientes, ninguno realmente me interesó, mi familia era muy tradicional y siempre me decía que antes del físico estaban los valores, tal vez tu hubieras sido mi novio.

    Ahora el que se ruborizó fue él, sus manos temblaron y, tomo un trago de cerveza, seguramente tratando de calmar sus nervios.

    Siii, verdad, jamás lo hubiera pensado.

    Sabes, me casé con un chico que se parece mucho a ti, es muy respetuoso, tierno y dulce, además de guapo, tengo un hijo de dos años.

    Te felicito, me alegra mucho, yo soy divorciado, no tuve tanta suerte, me casé con una bailarina muy hermosa, que llegó a mi clínica, pero resultó ser una zorra hija de puta que se acostaba con un empresario a mis espaldas – expresó con resentimiento

    Lo siento mucho, pero no te expreses así de tu ex, no me gusta, no pareces el chico tierno y dulce que recuerdo – No me gustó su comentario, no sé si porque no era acorde al muchacho respetuoso de mis recuerdos o si, tal vez, me identifiqué con la zorra de su ex.

    Perdona, pero me dolió mucho su engaño, yo la quería mucho.

    Entiendo, pero odio el insulto a las mujeres, los hombres hacen lo mismo y nunca se les trata de esa manera, o ¿acaso nunca tuviste un desliz?

    Si, te confieso que sí, pero es diferente, las mujeres que se respeten no hacen eso.

    ¿Y porque estás tan seguro?, también las mujeres podemos tener alguna aventurilla, no somos de palo, pero somos mucho más precavidas y nunca lo andamos pregonando, contrario a ustedes que hasta lo presumen, la sociedad nos juzga diferente, al hombre incluso se le celebra ser infiel.

    ¿En serio?, ¿Tú has tenido algún desliz?

    Ja, ja, no te voy a responder eso, ya te dije que somos muy precavidas, sólo te diré que no soy una santa.

    Al dar mi respuesta implícitamente, reconocía que había sido infiel, por lo menos en alguna ocasión, Miguel abrió sus ojos como platos, incrédulo, toda su cara se había puesto roja y se quedó mudo unos instantes.

    A Andrés se le ocurrió poner música y algunos compañeros se pusieron a bailar, Miguel seguía turbado y pensé que sacarlo a bailar podría calmar su tensión, lo tomé de la mano y lo saqué a bailar.

    Realmente me excitaba mucho, sentir su mano tomando la mía me puso muy húmeda, cachonda, nos dirigimos al centro del patio, el cual era ahora una pista de baile.

    Tímidamente pone su mano en mi cintura, un escalofrío recorre mi cuerpo, desde mi columna vertebral hasta mis pies, es tan guapo que parece un ángel, nuestras miradas se entrelazan y le sonrio.

    Siempre soñé con bailar contigo en las fiestas de la secu, te veía siempre bailar, parecías una princesa en medio de la pista, recuerdo que todos los chicos te pretendían, y me daba pena sacarte a bailar – expresó

    Ay Miguel, no lo hubiera imaginado, nunca te vi bailar, pensé que no te gustaba, siempre me caíste muy bien, eras tan tierno, tan respetuoso, que si me hubieras sacado a bailar, claro que hubiera aceptado – respondí algo coqueta.

    La música se pone más lenta, música para bailar pegados, me doy cuenta de que está muy nervioso y evita acercarse, así que tomo su otra mano y la pongo en mi cadera, apoyo las mías en sus hombros, quedamos pegados cuerpo a cuerpo. empezamos a balancearnos muy lentamente, su cuerpo temblaba, le pedí que se relajara.

    Tranquilo, tranquilo, déjate llevar, despacio, sigue mis pasos- le dije

    Entonces sentí un trozo de carne dura en su entrepierna rozando mi vientre, en el primer contacto se separó apenado, realmente era muy tímido, así que, tomando la iniciativa, me le repegué más mientras miraba sus lindos ojos y le sonreí, entendió que no me molestaba sentir su miembro apoyado a mi cuerpo y tomándome de la cintura me apretó contra su cuerpo, sentía su calor, mis tetas se presionaban contra su pecho firme, su cara rozaba la mía, y me embriagó su aroma varonil, era tan electrizante, mis pezones se endurecieron y mi vagina se puso super mojada. Bailamos un par de canciones sin decir palabra, balanceándonos lentamente al ritmo de la música, sintiendo como cada vez ese pedazo de carne se ponía más duro y hacía presión contra mi vientre, lo sentía palpitar, ardiente, terminó la música y nos separamos un poco, me miró y por fin pronuncia algunas palabras:

    Bailas excelente Paty.- su frente sudaba

    Gracias, también bailas fenomenal- respondí

    Quieeres seguir- preguntó con timidez.

    Si, claro.- respondí

    Era evidente que el baile era un pretexto, ambos queríamos seguir sentir esas cachondas sensaciones, ahora la música era una salsa lenta, me hace girar y se repega nuevamente a mi cuerpo, siento claramente su verga en medio de mis nalgas, la tela del vestido es muy elástica y siento como se adentra esa dura barra de carne entre mis nalgas, me encantaba sentirla y empujé mi culo contra su verga, restregando mis nalgas contra su herramienta y haciendo el contacto más intenso, di otra media vuelta y seguimos bailando pegaditos, acurrucándome contra su cuerpo, Miguel me fue arrinconando poco a poco a un extremo del patio.

    Entonces sentí que la mano que estaba en la cintura bajaba a mi nalga y unos segundos después empezó a apretarla, me sorprendí un poco, había perdido su timidez, me vio a la cara y le sonreí, al ver mi aprobación me apretó la otra nalga y me empujó fuerte contra su cuerpo haciéndome sentir su ardiente miembro, al tiempo que me susurró al oído:

    Paty, me gustas mucho, quiero estar contigo a solas, no quisieras ir a un lugar más íntimo…

    Pero… y nuestros amigos, están todos y seguramente se les hará extraño que nos marchemos.

    Anda, no te arrepentirás, déjame estar contigo, estoy seguro de que también lo deseas. – agregó.

    Espera un poco, déjame pensar, siento sed, voy por un vaso de agua.

    Me separé de él, pensativa, era cierto, estaba muy cachonda, no pensaba llegar tan lejos, no con todos mis excompañeros presentes, solo pensaba en un faje discreto, dejarlo cachondo por si se presentaba alguna oportunidad más adelante, sin embargo, era una oferta muy tentadora, mi corazón palpitaba agitado, me quedé pensando que pretexto dar para salir de la reunión, ¿sospecharían algo?, me metí en la cocina, observé que Miguel se acercaba al dueño de la casa y platicaban. Tardé un par de minutos en la cocina intentando poner mis pensamientos en orden, Miguel entra en la cocina y se acerca a mí, me toma de la cadera y me aprieta contra su cuerpo, mi pulso se acelera, su piel ardiente me quema, sus ojos se fijan en los míos y siento sus labios rozando mi mejilla, me siento morir, desfallecer, me da un beso en mis labios, pero abro mi boca y permito que su lengua entre y explore mi interior, sus labios son tan suaves, acaricia mi pelo y muerdo suavemente su labio inferior, su ataque venció rápidamente mis últimas defensas, me decidí a ser suya en ese instante, susurró en mi oído:

    Lista para irnos, vamos, esta noche será inolvidable.

    Sí, estoy lista.

    Me toma de la mano, realmente deseaba a ese hombre, pero tomando conciencia me zafo y le digo:

    Espera, no podemos ser tan obvios, no quiero ser el blanco de los chismes.

    Llegamos con nuestros amigos y busqué mi mejor excusa.

    Bueno chicos, fue un placer verlos, pero tengo un bebé de dos años que me espera.

    ¿No se quedó tu marido cuidándolo? – preguntó una de mis amigas.

    Sí, pero ya sabes cómo son inútiles los hombres a la hora de cuidar bebés, ya me habló que no se quiere dormir y que llora porque extraña a su mamá.

    Yo también me despido- señaló Miguel.

    ¿Y tú por qué?, si todavía es temprano- le recriminó otro de nuestros amigos.

    Es que mañana viajo a México en auto y no me puedo desvelar, disculpen chicos, fue un placer volver a verlos.

    ¿Se van juntos? – señaló otro indiscreto amigo.

    Si, aprovecharé para que me dé un aventón a casa- señalé, tratando de actuar con naturalidad.

    Todos nos siguieron con la mirada mientras nos retirábamos, percibí la mirada burlona de Andrés, como pensando, estos van a coger, posiblemente otros hayan pensado lo mismo, pero no me importó.

    Llegamos al auto, era de modelo muy reciente, se notaba que no le estaba yendo mal económicamente, no tenía idea a dónde me llevaría ni pregunté.

    Su auto se desvió y se metió por un camino poco transitado, alcancé a ver un letrero que decía Motel a lo lejos, al estar fuera de las arterias principales era muy discreto, tenía toda la pinta de ser un excelente refugio para amantes, pide una suite por medio de un interfon.

    Llegamos a una Suite, grande y espaciosa, totalmente alfombrada, con una enorme cama King Size, un sofá y un camastro de una forma muy extraña, estoy segura de que era para coger, sobre una pared estaba colocado un televisor de gran tamaño y en las paredes de la habitación y en la parte superior enormes espejos, el baño era amplio con tina y regadera, y en la sala un enorme Jacuzzi indudablemente era un lugar muy propicio para que los amantes descarguen sus pasiones.

    Tan pronto entramos me tomó entre sus brazos y buscó mi boca, un beso lleno de pasión, su lengua exploraba el interior de mi boca y se entrelazó con la mía, mordía mis labios y los succionaba, sus labios recorren mi cuello, sigue bajando, mientras me va quitando la blusa, sus manos se apropiaron de mis tetas, me quité el sostén y se las ofrecí.

    Toma amor, son todas tuyas.

    No se hizo esperar, sus labios recorren mis pechos, los lame y los succiona, me retuerzo de placer y tomándole del pelo hundo su cabeza entre mis tetas, mis pezones están tan duros que me duelen, los mordisquea suavemente, de mis labios sale un leve gemido, estoy en el cielo, me dice:

    Paty, me encantas, tienes las tetas más lindas y ricas del mundo.

    Toma mi mano y la lleva a su entrepierna, por fin tengo en mis manos su ardiente herramienta, la acaricio por encima del bóxer, es larga y dura, siento su palpitar, sin pensar me arrodillo frente a su verga y le doy un beso a su miembro a través de la delgada tela, que rico se siente, no puedo evitar abrir la boca y darle pequeños mordiscos por encima de la tela, ya no aguanto más y le bajo el bóxer liberando su miembro de su prisión, sale disparada, completamente erecta, es bellísima, no será la más larga, ni la más gruesa, pero me parece la verga más hermosa que he visto en mi vida, el largo tronco blanco y completamente lineal, muy estético, con una cabeza descubierta, rosada y brillante, las proporciones eran perfectas, se ve tan rica y jugosa, se me hace agua la boca y acerco mis labios, beso la cabeza con suavidad, todo su cuerpo se estremece y da un ligero gemido, abro mis labios y cabeza de su verga desparece en mi interior, succiono con suavidad, me sabe a gloria, un sabor saladito y dulzón que me encanta, está muy limpia, todavía olía a jabón, se nota su pulcritud, sigo chupando, que rica verga, la cabeza de su verga es tan suave, poco a poco se va deslizando dentro de mi boca, Miguel acaricia mi pelo y gruñe de placer, sigo devorándolo hasta que la siento tocar mi campanilla, me da un poco de nauseas por lo que a mi pesar, la saco de mi boca, restriega su verga en mi cara, una suave caricia que recorre mi piel, de la punta gotea precum y mi cara queda impregnada de ese viscoso líquido, veo mi cara por medio de los espejos, llena de su néctar, brilla, es la imagen de una puta mamando una deliciosa verga, vuelvo a lamer la cabeza y succiono, se siente tan rica, alcanzo a sacar unas gotas del viscoso líquido, el cual queda depositado en mi lengua y lo saboreo, me encanta, indudablemente es la verga más rica que he probado, me toma del pelo y va hundiendo su verga, siento como recorre mi paladar, la sensación de nauseas regresa, pero la quiero toda, aguanto y logro tragarme casi toda su verga, mi saliva escurre por el tronco hasta sus huevos, empieza el vaivén, literalmente está cogiéndome la boca, me encanta sentir como recorre toda mi cavidad bucal, cuando menos lo espero me hace levantar, sus labios buscan los míos y me da un candente beso, un beso dulce son sabor a su verga, me siento desvanecer en sus labios, me alza en brazos y me lleva a la cama, me deposita con suavidad y lentamente sus labios recorren mi cuello, siguen mis tetas y luego mi vientre,

    cuando pienso que va a llegar a mi sexo baja y besa la cara interna de mis muslos, es tan excitante, abro las piernas y arqueo el cuerpo de placer, me quita mi tanguita, está completamente húmeda de mis fluidos, su lengua recorre mi rajita, me estremezco al sentir ese ardiente, húmedo y rugoso músculo recorriendo mi zona más íntima, no paro de gemir, cierro los ojos, siento mi sexo chorreante, sensible, sus labios succionan mis pliegues vaginales, parece una aspiradora, mis labios vaginales palpitan, su lengua puntea y se va abriendo camino en mi interior, todo mi cuerpo tiembla, no perdona ningún centímetro de mi sexo, levanta mis piernas y las lleva contra mi pecho, toda mi rajita queda expuesta, lame toda mi rajita, chupa, ricos chupetones que inician en mi clítoris y va bajando hasta acabar en mi culo, lame mi entrada y penetra con su lengua mi agujero, es un Dios del sexo oral, el más rico que me han dado en mi vida, su boca me transporta a otro mundo, espasmos recorren mi cuerpo, mi culito se contrae involuntariamente, estoy a punto de correrme, justo cuando creía que me volvía loca de placer se aparta y me dice:

    Que rico coño, Paty, es un dulce, me encantas.

    Ay Miguel, no sabes lo que me haces gozar, nunca me habían chupado así, sigue.

    Se incorporó y me dio un candente beso, sabía a mi coño, a mi culo, una mezcla excitante de sabores, su lengua se introdujo hasta mi paladar, nuestras salivas se intercambiaron, sus dedos se deslizaron alrededor de mi clítoris y luego se hundieron en mi sexo, mi gemido se ahogó en sus labios, ya no podía más y le rogué que me cogiera.,

    Cógeme, ámame, necesito ser tuya.

    Su lengua recorrió el lóbulo de mi oreja y susurró en mi oído:

    Si princesa, mi amor, no sabes cuantas veces soñé en hacerte mía, mi mujer.

    Cuando sentí la cabeza de su verga restregando mis labios vaginales casi lloro de emoción, necesitaba su verga, empezó a presionar, suavemente pero con firmeza, sentí la cabeza entrar en mi coño, balbucee algunas cosas sin sentido y poco a poco se fue deslizando en mi sexo, hasta que sentí sus huevos rebotar en mi pelvis, me entró muy profundo, empezó el vaivén, lo hacía tan rico, aunque no era muy gruesa me la restregaba bien por dentro, estimulando rincones insospechados en mi interior, el movimiento de su verga me estremecía, sentí una corriente eléctrica interna que empezó en mi sexo y recorrió toda mi columna vertebral haciendo que me retuerza del placer, empecé a gemir y gritar como loca, sentía su verga recorrerme por dentro, mis fluidos escurrían en cada ensartada, poco a poco las arremetidas se fueron intensificando, su pelvis chocaba contra mi cuerpo con fuerza, sus gritos y gemidos me anunciaban que pronto me llenaría de su tibio néctar, mis piernas temblaban, escalofríos recorrían mi cuerpo, empecé a convulsionar, mis ojos se pusieron en blanco y entre gritos anuncié mi corrida:

    Me corrooo, me corrooo, agghhh.

    Al mismo tiempo me enterró su verga hasta lo más profundo y entre gruñidos de placer sentí que su verga se engrosaba y me depositaba chorros de ardiente semen, fue una corrida larguísima, sentía un chorro tras otro estrellarse e inundar mi interior, cayó desfallecido sobre mí, nuestros cuerpos sudaban, estaba agotada, me dolían las piernas, me sentía pegajosa, pero muy feliz, la verga de Miguel seguía dura, y continuaba moviéndose en círculos en mi interior, no podía creerlo, que aguante, la mayoría de mis amantes después de correrse su verga perdía su dureza y se ponía flácida, no era el caso de Miguel.

    Al fin sacó su verga de mi coño y me dio vuelta, me abrazó por la espalda, colocando su hermosa y larga verga entre mis nalgas, empezó a morder son suavidad mi nuca, mi piel se ponía chinita y empecé a gemir, poco a poco fue recorriendo mi espalda y tomando un cojín lo puso bajo mi vientre, mi culo quedo levantadito y expuesto, indudablemente quería disfrutar mi culo, algo tiene mi culo que todos lo quieren gozar y se lo iba a entregar sin reparo, su cara llegó a mis nalgas, las lamía y mordía con suavidad, su nariz me hacía cosquillas muy cerca del culo, separó mis nalgas con sus manos, cuando la punta de su lengua tocó mi orificio, sentí un escalofrío, mis piernas se aflojaron y di un gemido intenso, abrí más las piernas ofreciendo mi culo en todo su esplendor.

    Presionó y la puntita de su lengua venció mi esfínter anal, que rico sentí, era delicioso sentir su lengua entrando en mí, saliva escurría por mis muslos, sus dedos se posicionaron en mi clítoris y empezó a masajearlo haciéndome gemir como loca, mientras su lengua perforaba mi ano.

    Me encanta tu culo, linda, es tan rico, me lo comería día y noche- dijo al tiempo que hundía su cara entre mis nalgas y me ensartaba más profundo su lengua haciéndome dar un respingo.

    Jamás hubiera pensado que el tímido gordito de secundaria se convertiría en tan buen amante.

    Siguió lamiendo y succionando mi ano por un rato cuando sentí sus dedos hundirse en mi coño y con sus dedos lubricados con mis fluidos, masajeó la entrada de mi arrugado orificio, empujó la punta de uno de sus dedos y di un respingo de placer al sentir como su largo y grueso dedo profanaba mi interior, Miguel pensó que me había dolido porque expresó.

    Tranquila, te lo haré daño, solamente relájate y afloja el cuerpo, vas a sentir un placer que nunca has sentido antes.

    El pobre era un poco ingenuo y pensó que iba a estrenar mi culito, pero no quise quitarle la ilusión, aunque ya había sido usado infinidad de veces, mi culo tenía una excelente tonalidad muscular, conservaba su elasticidad y seguía siendo apretadito.

    Suspiré y empiné más el culo.

    En la cómoda había un paquete de condones y un par de sobres con lubricante, abrió uno y vació el contenido en dos de sus dedos, me embadurnó mi ojete por fuera, masajeando mi esfínter y expresó:

    Así, muy bien preciosa, entrégate por completo, te voy a meter un dedito, relájate, afloja las nalgas y no aprietes.

    Empezó a presionar y sentí como mi esfínter se abría, su dedo se iba hundiendo, lentamente, lancé un largo ahhhh, empezó a girar su dedo acariciándome por dentro, mi esfínter se contraía de placer.

    Así, princesa, así, no aprietes, ¿sientes mi dedo?, ¿verdad que no ha dolido?

    Tienes un culito precioso, muy estrechito, caliente y suave, te va a encantar, vas a ver cómo vas a gozar, y vas a querer que te siga dando por el culo.

    Me encantaba sentir su dedo en mi interior y levanté más el culo, siguió disfrutando un rato más, metiendo y sacando su dedo, y cuando sintió que estaba bien lubricada, otro dedo se unió y repitió la operación, metiendo y sacando ambos dedos y girándolos en mi interior, embadurnando bien el lubricante por dentro, los abría y cerraba como tijerita, dilatando mi colita, se sentía delicioso, ya sus dedos entraban y salían con facilidad, apretaba sus dedos con mi colita, estaba disfrutando de lo lindo, cuando los saca y me da una nalgada:

    Listo, princesa, estás lista.

    Pronto sentí la cabeza puntiaguda de su larga verga, bien lubricada, resbalando entre mis nalgas y buscando mi agujero, sentí un escalofrío cuando lo encontró y apoyó en la entrada, me hizo abrir más las piernas y con su mano hizo que doblara mi cintura al máximo quebrando mi espalda y levantando todavía más el culo, separó mis nalgas con sus manos y empezó a presionar lentamente, su punta era afilada y me fue abriendo poco a poco hasta que la cabeza traspasó mi esfínter y se cerró abrazando su tronco de carne, me había penetrado con sumo cuidado, tratando de no lastimarme, realmente pensaba que me estaba desvirgando el culo, así que me quejé un poco,

    Ahhh, me duele, sácala- mentí.

    Aguanta un poco, ya pasará el dolor, me voy a quedar quieto hasta que pase, confía en mí y relájate- mientras acariciaba mi espalda y mis nalgas, intentando que me relajara.

    Sentía como palpitaba la cabeza de su verga y contraía mi culito arropando al caliente invasor, me encantaba y a punto estuve de ensartarme solita, pero me contuve, preferí seguir con la farsa de que me estaba desvirgando el culo, creo que a cualquier hombre es algo especial desvirgar un culito y quise darle ese gusto.

    Tranquila, preciosa, ya pasó lo peor, tu culito se adaptará al diámetro de mi verga y sentirás placer.

    Esperé un poco y le dije

    Ya papi, ya, ya no me duele tanto, puedes seguir, pero despacio, no me lastimes.

    Empezó a avanzar abriéndome muy lento, me gustaba la forma tan suave que me entraba, mi culo estaba acostumbrado a vergas más gruesas, por lo que para seguir con la ilusión apreté el culo, de tal forma que costaba un poco avanzar, al apretar el culo notaba la forma de su verga, el grosor de sus venas, el calor que desprendía.

    Uffff, Paty, tienes el mejor culo del mundo, que calientito y suavecito se siente y como me aprieta, aghhh, que rico, me encanta, ahhh- expresó

    Ya casi entra toda hermosa, ufff.

    Poco a poco la metió completa, pude notar su delgado vello púbico rozar mis nalgas, en todo momento fue muy cuidadoso, y no sentí dolor alguno, puro placer, su verga me llegaba muy profundo, sentía cada centímetro de su carne dura, deslizándose en mi interior, una sensación riquísima, aunque me quejé a fin de seguir con la ilusión.

    Aghhhh, me duele.

    Listo, preciosa, ya entró toda, te la he ensartado completa, aguanta, ya pronto pasará el dolor y será puro placer.

    Me encantó la forma tan delicada como me ensartó, pero seguí haciendo un poco de teatro, su verga me llegaba muy adentro y me encantaba sentirla escarbando y estimulando mis rincones más profundos.

    Que rico has desvirgado mi culo, Miguel, ahhh, mi culo es tuyo, agghhh, me encanta, cógeme.

    Me dio una nueva nalgada y tomándome de la cintura empezó el vaivén, sentía como su verga arremetía una y otra vez en lo más profundo de mi ser, rozando mis paredes internas, en forma cuidadosa pero persistente, sus huevos acariciaban mis nalgas en cada vaivén, se echó sobre mí, besando mi nuca y mi cuello y me empezó a dar más rápido, más fuerte, en cada embestida me hundía en la cama, su cadera golpeando contra mis nalgas, apretaba el culito ligeramente para que le costara un poco penetrarme haciéndole gemir de placer, detuvo sus embestidas, no quería correrse todavía.

    Puta madre, que culo más rico, me aprieta tan rico la verga que estoy a punto de correrme y no quiero, espera un poco, aghhh.

    Me empezó a coger muy despacio aun así se la apretaba un poco, continuando con la ilusión de que mi culo era recién desvirgado, y eso lo estaba haciendo gozar como loco.

    Aghhh, ay, por Dios que rico, tu culo es tan apretadito, siento como si me estuvieras ordeñando.

    Estaba gozando de su suave cogida cuando empieza a sonar mi celular.

    Miguel estaba echado sobre mi cuerpo y trato de zafarme para contestar, pero no puedo, me tiene muy bien sujeta y sigue cogiéndome lentamente, le tengo que suplicar.

    Miguel tengo que contestar, seguro es mi marido.

    No contestes, le hablas al rato.

    No, no puedo, si no contesto va a ir a buscarme y va a descubrir que no estoy en la reunión, por favor, no quiero que esta cogida me cueste ml matrimonio.

    Con desagrado me sacó la verga y se echó a un lado y a gatas me acerqué a mi bolso que estaba en el buró al lado de la cabecera y alargando la mano saqué el celular. Efectivamente era mi marido.

    Hooola amoor- Dije tratando de normalizar mi respiración que estaba muy agitada.

    Hola amor, ¿Como estás?, ¿ya voy por ti?

    No, amor, no te preocupes, me llevará Claudia, una amiga.

    Había quedado a boca abajo mientras hablaba con mi esposo, Miguel seguía caliente, sentí que se acercó y abrió mis nalgas, empezó a chuparme el culo, se sentía tan rico que tuve que morder mis labios para no gemir, mi esposo seguía hablándome:

    ¿Y cómo está la reunión?

    Bieenn, muyy diveeertida.- expresé en forma entrecortada.

    ¿Estás bien?, te escucho agitada.

    Siiii, sólo que he bailado muuucho, aghhh y tuve que salir afuera para poder hablar- expresé.

    Miguel metió un dedo en mi culo y mi marido no terminaba de hablar, mordí una almohada para ahogar mis gemidos.

    Sabes amor, me sentí culpable por no haberte acompañado, perdóname- expresó mi marido

    Nooo, te apuuures, me estoooy divirtiendo muuucho- dije con mucha dificultad, ahogando mis gritos de placer.

    En eso siento que Miguel me toma de la cintura y me pone en cuatro patas, me hace doblar la cintura, y su verga recorre mi rajita, todo mi cuerpo se estremeció, me iba a empalar, mientras seguía hablando por teléfono y no podía hacer nada, mi culo estaba indefenso y tampoco podía colgarle a mi marido.

    Tomé el celular y lo puse en altavoz al tiempo que lo alejaba, necesitaba oír que decía y al mismo tiempo evitar que escuchara mis gemidos.

    Siguió hablando, disculpándose, de lo que me extrañaba y de cómo se había comportado el bebé, mientras que Miguel dio un golpe de caderas y de un certero golpe me enterró toda su verga, mordí las sábanas para ahogar mi grito de placer, empezó a embestirme y ya no podía articular palabras, sólo contestaba con monosílabos a mi esposo, ahhh, siiii, siiii.

    Dio un golpe de cadera y me la enterró de una sola estocada, no lo esperaba y no pude evitar dar un grito ahogado, mordiendo la almohada, se escuchó también un gemido de Miguel, en el espejo vi como sonreía en forma pícara.

    ¿Estás bien?, me pareció oir un grito- dijo mi esposo.

    Siiii, creo que fue una amiga gritando en la reunión están cantando canciones rancheras, todo bien- mentí.

    Miguel seguía empalándome, me sostenía de la cintura y con certeros golpes de cadera me la enterraba hasta el fondo, su pelvis chocaba con mis nalgas y se empezó a escuchar el clap, clap, clap característico, la cama se balanceaba al ritmo de sus embistes.

    Que es ese ruido – preguntó mi esposo.

    Están aplaudiendo, te dije que están haciendo un concurso de canto.

    Lástima, de haber sabido, me gusta cantar, me hubiera divertido mucho, a la próxima no me pierdo la reunión.

    Siiii, amor, no te preocupes, en un rato llego.

    Siii, ya no tardooo.

    Colgué el teléfono y me le quedé mirando a través de un espejo, dejó de empalarme y me sonrió, una sonrisa traviesa y divertida…

    Cabrón, casi me cachan- le expresé.

    Perdóname es que estás tan rica que no podía dejar de cogerte- respondió, con su sonrisa de oreja a oreja, aquella tan tierna que era imposible no perdonar.

    Además, fue tan morboso, me excitó mucho como tratabas de contenerte mientras te estaba cogiendo.-agregó

    Si, cabrón, sufrí mucho para no gemir, espero no haya sospechado mi marido. – respondí, le oculté que también me había excitado mucho que me cogiera con mi marido al teléfono.

    No, no sospechó nada, eres buena actriz, preciosa- expresó al tiempo que reanudaba sus embestidas y mis gemidos de placer, se sentía tan bien poder gemir con total libertad.

    Aunque me hubiera gustado seguir cogiendo toda la noche, ya era tarde, habíamos pasado mucho tiempo cogiendo y mi esposo no tardaría en volver a hablar, así que decidí que tenía que hacer que Miguel acabara.

    Me incorporé apoyando mis rodillas en la cama de la cama y empecé a culear hacia atrás apretando su verga con mi culo, lo escuché gruñir, movía el culo en círculos, como una puta, restregando mis nalgas contra su pelvis, me gustaba tener el control, sabía que no aguantaría mucho con mi tratamiento, ninguno de mis amantes anteriores había logrado aguantar mucho y Miguel no sería la excepción, prácticamente le succionaba la verga con mi culito mientras lo escuchaba gruñir de placer, a través del espejo veía sus muecas de placer y vi que ponía los ojos en blanco.

    Aghh, ah, ahhh, – gemía

    De pronto, reaccionó, me tomó de la cintura y arremetió contra mi culo a un ritmo salvaje, mi cuerpo se bamboleaba sin control, prácticamente taladraba mi culo, ya no pude aguantar más, mi cuerpo empieza a convulsionar y me corrí en un intenso orgasmo, justo en ese instante me da una última embestida, muy profunda y siento que descarga sus chorros de semen ardiente en mis entrañas, siguió embistiendo unos segundos más, gruñendo como oso, hasta que cayó exhausto sobre mi cuerpo, su verga en mi interior, poco a poco, fue perdiendo dureza, hasta que por fin salió de mi ardiente agujero…

    Nos quedamos recostados unos minutos para recuperar el aliento, sudorosos, me ayudó a levantarme y a darme un rápido baño, aseándome bien, pero sin mojar mi pelo y salimos presurosos.

    Unos minutos después llegamos a casa, le di mi teléfono y él el suyo, quiso bajar a ayudarme a abrir, pero no quise, ya que se supone que me había llevado una amiga y era posible que mi marido estuviera esperándome.

    Cuando entré a la recámara efectivamente mi esposo seguía despierto, me abrazó y me dijo que me había extrañado mucho, sentí su verga dura contra mi vientre, definitivamente quería guerra y se la iba a dar, pero antes le pedí tiempo para bañarme, de esta forma evitaba que notara que estaba recién bañada, me bañé y me aseé bien, nos acostamos y me dio una muy buena cogida, se notaba que estaba cachondo, afortunadamente no sospecho que mi coñito estaba recién cogido.

    Al otro día recibí un mensaje de Miguel, quería que nos volviéramos a ver, le dije que no era posible ya que mi marido estaba en etapa de descanso, desgraciadamente se tuvo que regresar a México y no volvimos a coger, pero ya habría oportunidad más adelante.

    Si les gustó, espero sus comentarios a [email protected].

    Relato anterior:

    «El bautizo de mi chiquitín»

  • Cena deliciosa con Nerea y Susana

    Cena deliciosa con Nerea y Susana

    Hoy ando un poco aburrido, está lloviendo y no puedo salir para dar mi paseo, he bajado a la compra, provisto de paraguas y chubasqueros, y en el descansillo de las escaleras, esperando que el ascensor subiera, cuando este llego y abrió su puerta, me he encontrado con mi vecina Nerea, que regresaba de la compra, le he ayudado a sacar toda la mercancía que traía, y le he comentado ¡tras comida para un montón de días!

    Ella me responde, no Carlos, es para una cena que pretende preparar para hoy, pues viene mi amiga Susana, compañera de trabajo, Si lo deseas, puedes unirte, seremos solo nosotras dos, a lo que le comento, que vale. Ella me responde, pues a las siete y media hemos quedado en mi casa, ¡te espero guapa!

    Carlos baja por el ascensor y pensando, uff que llevo yo a la cena, ya en el supermercado, piensa que un buen vino tempranillo, estaría bien, por lo que se acerca a la zona de la vinoteca del supermercado, y elige dos botellas, se detiene u coge una tercera. Llevaré dos a la cena y la tercera la dejaré en casa.

    Son las siete y cuarto de la tarde, yo me encuentro ya preparado para esta cita con mi vecina y su compañera de trabajo, para la ocasión me he vestido, con un pantalón vaquero y camisa vaquera, ambas prendas de color azulo, calzando unos deportivos. Salgo de casa, y tan sólo he de subir los 17 escalones, que separan mi vivienda de la de mi vecina Nerea, ya en delante de su puerta, me coloco bien el cuello de la camisa, y pulso el timbre, tras unos segundos me abre la puerta mi vecina, la cual esta exuberante, viste un traje de tirantes color negro, en el que se resaltan unos brillantes tipo purpurinas, calza un zapato plano de color rojo, sus labios sensuales, pintado con carmín rojo…

    Hola Carlos, pasa.

    Hola Nerea, gracias por la invitación, ¿llego pronto?

    No, Carlos llegas bien, aún no ha llegado Susana, la tendremos que esperar

    Le entrego a Nerea la botella de vino que traigo, (las otras dos las he dejado en casa). Ella me contesta, hombre no era necesario, yo he comprado de todo, le digo que no es ningún problema, todo el esfuerzo no deber ser tuyo.

    Ella me comenta, mientras llega Susana, que me ha escrito por whatsapp, esta al llegar, está buscando aparcamiento por la zona. Acomódate en el salón. A lo que le respondo que muchas gracias.

    Me acomodo en el sofá de color azul claro, la sala está presidida por una mesa grande, donde puedo observar la ordenada distribución de las copas, las servilletas y todos los enseres que serán utilizados más tarde en la cena.

    Suena el timbre.

    Nerea desde la cocina o donde estuviese, me dice Carlos, por favor abras tú, debe de ser Susana.

    Me desplazo hasta la puerta, para abrir, y al abrir, me encuentro con una magnifica mujer, de unos 45 años de edad, con una blusa de color rojo, unos pantalones vaqueros con pata de elefante y unos tacones rojos, me llama la atención el color de su piel, es de piel negra, pelo rizado recogido. Hola tú debes ser Susana ¿No?, sí, yo soy Susana, y tú debes ser Carlos, el vecino de Nerea, correcto, pero no te quedes en la puerta, pasa y vamos al salón.

    Susana, desde el pasillo, habla a Nerea en voz alta, ¡hola compañera?, ya estoy en tu casa amor, ¿Dónde andas metida?

    Desde dentro se oye la voz de Nerea, responderle. Estoy en la cocina, preparando los últimos detalles de la cena, toma asiento y serviros una copa, en breve estoy con vosotros.

    Susana toma asiento en el sofá, y le pregunto ¿Qué deseas tomar?, ella me responde que un vino banco, si hay. Carlos mira en el botellero, perfectamente organizado por Nerea, y observa que hay una botella de manzanilla de Sanlúcar de Barrameda. Susana hay una botella de manzanilla, ¿te sirvo una copa?, yo me voy a poner una. Susana le responde, sí Carlos está bien, además esa zona es de buenos caldos, tras ello le entrego a Susana su copa y yo con la mía en la mano, tomo asiento a su lado, y brindamos antes de mojar nuestros labios en ese manjar de uvas.

    Aparece por el pasillo, una diosa, mi vecina Nerea, se acerca hasta nosotros, pasando por delante mía, y se estira para besar a su compañera y saludarle como es debido, siento un deseo inmenso de tocar el culo de Nerea, en ese momento, lo ha puesto tan cerca de mí, que he estado a punto de darle un cariñoso cachete.

    Veo que habéis elegido la manzanilla, yo también entrare en calor con una copa, mientras tomamos las copas, Nerea se sienta a mi lado derecho en el sofá y tengo a Susana en el lado derecho, las dos mujeres me han dejado en el centro (pienso mal y me digo, será presagio de algo, que este yo en medio de ellas). Susana me comenta lo estresada que están en el trabajo, y que necesitan reunirse y salir para desconectar, yo le comento, que como actualmente estoy parado, tengo demasiado tiempo libre, que si lo desean ambas estoy disponible, para acompañaros. Susana, le pregunta a Nerea, y ¿que nos ha preparado esta guapísima Chef, para sorprendernos esta noche?

    Nerea revela parte del contenido del menú, elaborado por ella, durante toda la tarde. De entrantes os he preparado, un tataki de atún de almadraba, acompañado de una ensaladilla de pulpo y un plato al centro de pulpo a la gallega (que sé que te gusta Susana), de primero una sopa de verduras, y de segundo un solomillo al strogonoff y de postres una sorpresa. Así que vamos a la mesa.

    Los tres nos levantamos al unísono del sofá y nos trasladamos a la mesa, Nerea en la parte central de la mesa, de forma de presidencia, Susana a la derecha de Nerea y yo a la izquierda de ella. Se levanta Nerea y comenta ¿Quién me ayuda con los primeros platos?, yo cojo y me levanto, a lo que me dice Susana, deja ya lo hago yo, quédate sentado, tú nos trae el primero. Ok respondo.

    Mientras en la cocina. Preparando los platos. Susana le comenta a Nerea, oye putona, ¿este es el que te fallaste en su casa el otro día? Si este mismo, que no veas como es el tío en la cama. Uff que puta con más suerte, prosigue Susana, el tipo no está nada mal, esta para comérselo entero en lugar de tu cena. A lo que le responde Nerea, deja que pase el tiempo, creo que se cómo ponerlo a tono, y si surge nos montamos un trio. Susana le dice con risas, que puta, lo tienes todo planeado.

    Regresan las dos mujeres, con platos en las manos.

    Comienzan la cena, y tras una hora y algo que dura la cena, y haber saboreado el postre sorpresa, que era unos tocinos de cielo, con helado de vainilla y chocolate. Entre los tres recogen la vajilla y la llevan a la concia, y Nerea empieza a limpiarlos, a lo que comenta Susana, si lo hacemos entre los tres, acabaras antes. Así que mientras una lava, Carlos seca y Nerea los coloca en sus estantes.

    Durante estas tareas en un espacio estrecho, Nerea cada vez que se movía, para guardar la vajilla y resto de útiles utilizados en la cena, rosaba su cuerpo por la parte trasera de Carlos, este primero se despegaba un poco, pero tras varias veces, se dejó llevar, ya en una de las ocasiones, a Nerea se le iban a caer unas copas, al colocarlas en el estante alto del mueble, y Carlos se da la vuelta y las recoge en el aire, entregándolas a Nerea, en este momento sus caras se ven muy cerca y Nerea no puede resistirlo y le da un pico a Carlos. Susana que está pendiente de ellos, dice Carlos, tú premio por ser tan rápido, a lo que Carlos, le responde, es un gesto de generosidad de muy agradecida vecina. Ahora Nerea detrás de Carlos, le hace una señal a Susana, para que ella entre al juego. Susana se acerca a Carlos, para entregarle una bandeja, y acaricia sus manos, uff Carlos que suave son tus manos, a lo que responde Carlos, gracias por el cumplido, pero Susana va más allá, y le dice con sonrisa picarona, y el resto de tú cuerpo es igual de suave y delicioso. Carlos se sonroja (pues no tiene mucha amistad con Susana), y tira de ironía y le die, eso que te lo confirme Nerea.

    Susana se gira para Nerea, que está riéndose, y espera la pregunta de Susana, ¿Tu que tienes que dice?, yo, que es un osito de peluche de suave que es, y a su vez es un gran amante y muy caballeroso. Carlos dice por favor Nerea, vas hacer que me sonroje. No hombre estamos hablando en confianza, Susana conoce nuestra experiencia de días pasado, pues fue tan buena que no pude resistirme en no contársela a ella.

    Tras la cena estábamos sentado en el salón, tomando unas copas con elevado grado de alcohol, cuando Nerea se sentó sobre las rodillas de Carlos y pasó el brazo por sus hombros, Carlos empezó a acariciarle el culo con una mano y los muslos con la otra. Fue instintivo y de forma cariñosa. Susana no les perdía ojo viendo la mano de Carlos en el muslo de Nerea, Susana tenía su mano derecha, dentro de su blusa, y por los movimientos era evidente que se acariciaba los pechos, Nerea se da cuenta y le comenta a Carlos – mira la Susana-, me reí y pasé mi mano por debajo del traje de Nerea, para acaricia coño por encima del tanga, con un suave apretón, Nerea da un respingo y miró a Carlos. Susana no se ha perdido nada, de los que pasaba a su lado con la pareja, Nerea se llevó su mano por debajo de su traje

    – Carlos, Nerea está deseando que la excites, comento Susana.

    – Carlos le comenta, creo que no es la única, que necesita un buen repaso.

    Carlos, no oye la respuesta de Susana, y lleva dos dedos por dentro de la braga de Nerea y le pregunta si le apetecía hacerlo con ella. No tardo la respuesta y me empujó hacia Susana, que se dio por sorprendida con nuestra forma de relacionar.

    Nerea llevo una de sus manos dentro de la camisa de Susana y se ocupó del pezón del pecho más cercano, Carlos deslizó la mano por los muslos y al llegar al pantalón metió dos dedos y se encontró con los de Susana dentro, ella entrelazo los dedos de Carlos con los suyos y sin sacarlos de su coño se masturbó.

    Los tres deciden pasar a un espacio más cómodo, y se van muy subidos de tono a la cama grande de Nerea, entre Carlos y Nerea, desnudan a Susana, la colocan boca arriba y empiezan a comérsela, cuando Carlos mete su lengua en el interior del coño de Susana estaba chorreando, así que aprovechó los fluidos para lubricar su ano y meter un dedo.

    Nerea se sentó en la cara de Susana y se dedicó al manoseo de los pechos. Tanto Nerea como Susana, tenían gustos muy parecidos y se estremecían al pellizcar los pezones, cuando Susana empieza a moverse, Carlos se ocupa de chupar de forma fuerte el clítoris y hasta realiza unos mordiscos cariñosos para forzar la corrida

    En ese momento Nerea, que sentía la lengua de Susana dentro de su vagina, y unos dedos en el culo y con otros le pellizcaba el clítoris, Nerea tampoco tardo en correrse, Carlos le pone su pene sobre la boca de Nerea, que ya sabía que la pondría acelerada, Carlos no desea correrse en la boca de Nerea, como a ella le hubiese apetecido, sino que la sienta sobre él y le introduce el pene en ese estrecho culo dándole Nerea la espalda a Carlos, que le comenta a Susana, que le chupara entre sus ingles, para que se volviese a correr, llegando a la corrida enorme, expulsando cantidad de flujo que Susana recogió en su boca, le pedí a Susana que me comiera los testículo y saque mi pene del culo de Nerea, y me corrí en la pelvis de Nerea y al chorrear el semen este fue recogido por la lengua de Susana

    Carlos sentía la necesidad de saber cómo la chupaba Susana, así que me coloque de pie y con las piernas abiertas, de seguida Nerea se colocó debajo para lamiar mis huevos y metérselos en la boa y dos de sus dedos en su culo, que antes había lubricado, Susana reconocido cuál era su lugar y se llevó el pene de Carlos a su boca, está madura me chupaba de maravilla al tiempo que me masturbaba con la mano y se llevaba el pene hasta su garganta, Carlos no tardaría en correrse, así que llegado el momento me corrí en la boca de Susana, para que entre las dos Susana compartiera con Nerea, ella espero a que Carlos se corriera y espero la boca de Susana.

    Finalizamos nuestra cena con una experiencia maravillosa, y quedamos en repetir las cenas, unas veces en casa de Susana, otras en la de Carlos, y así cada vez que deseáramos vernos.

  • En busca de un single

    En busca de un single

    Hoy por la mañana platicamos mi esposo y yo, habíamos decidido invitar a un tercero a nuestra vida íntima. 

    Ya con anterioridad habíamos platicado sobre nuestras fantasías y una de estas se trataba por mi parte tener sexo con otra persona y la de mi esposo verme haciéndolo con otro.

    La verdad desde tiempo atrás los dos teníamos ganas de algo así, pero nos costó mucho trabajo abrirnos, platicarlo y aceptarlo.

    En nuestras vidas nos encontramos viviendo una etapa de tranquilidad, es decir estábamos sobresaliendo en nuestros trabajos, económicamente teníamos estabilidad, en pareja no arrastramos problemas que pudieran explotar en un momento de estrés.

    Era ahora o nunca.

    Bernardo: si lo vamos hacer tenemos que poner algunas reglas una tu y otra yo.

    1. Mine. – El afortunado me tiene que gustar a mí.

    2. Bernardo. – El contacto con él lo haré yo.

    3. Mine. – Si algo nos hace sentir incómodos o pronunciamos la palabra NO todo se termina.

    4. Bernardo. – Todo se hará con condón

    5. Mine. – Tú tienes que estar presente todo el tiempo conmigo.

    6. Bernardo. – No se puede pronunciar nuestros nombres reales, ni intercambio de números de teléfono.

    Listo (manos a la obra)

    Bernardo. – Yo seré el encargado de presentarle a mi esposa los posibles candidatos para saber cuál le gusta así que descargué algunas fotografías para mostrárselas.

    La idea de hacerlo así es que mi esposa no conozca el nombre o número de teléfono del afortunado.

    No me había sido tan difícil solo busque en Twitter y la mayoría son singles solventes.

    Mine. – Llegó mi esposo con su tableta y empecé a observar fotos de hombres, penes, penes y más penes. Yo buscaba verles el trasero, la espalda algo que dijera su estado emocional o el trabajo que realizan día a día.

    Total, nos quedamos con 5 que tenían una foto bien vestidos. (Ojo singles)

    Bernardo. – Comencé a entrar en contacto con estos hombres, por mi trabajó he estado en fuertes negociaciones y licitaciones importantes. Qué tan difícil podría ser sobre todo ofreciendo de manera gratuita las ya tan citadas en relatos anteriores, hermosas piernas y nalgas de mi esposa.

    Como lo esperaba los tiempos de todos no encajaban para planear una reunión entre semana y conocernos, sobre todo después de comentarles que la reunión sería conmigo.

    Por fin hubo uno que aceptó y se trataba de un hombre que era de los perfiles que más le habían llamado la atención a mi esposa.

    Llegué a casa y le dije a Minerva, ya está lo veré el miércoles en un café de Coyoacán.

    Mine. – Que emoción y que sientes.

    Bernardo. – También muy emocionado y no se por que ando con el miembro duro, mas tiempo de lo normal.

    Miércoles se llegó el día la hora mágica 5:00 pm.

    Bernardo. – Hicimos el plan de llegar unos 20 minutos antes, para que mi esposa entrara sola y tomará una mesa, yo vería a nuestro amigo afuera y lo llevaría a una mesa donde mi esposa pudiera verlo.

    El tiempo pasaba y no llegaba, la gente seguía llegando y para los que conocen “Café Negro” de Coyoacán es un lugar que se llena muy rápido a esa hora, tenía preocupación que se llenaran las mesas y no pudiéramos llevar el plan como lo teníamos planeado así que decidí entrar.

    Entre y vi a mi esposa en una mesa al fondo del lugar, le pedí al mesero que me pusiera en la mesa que estaba a unos 4 metros frente a Miné, la vista que ella tenía era perfecta.

    Pasaban los minutos, las manecillas del reloj avanzaban incesantes 20 minutos, después 30 estaba seguro que no llegaría.

    Llame al mesero y le pregunté que está tomando esa mujer tan atractiva que se encuentra sola a unas mesas.

    déjeme ver permítame.

    Regreso el mesero un (té helado de limón).

    Lo sabía dije para mí, le podría decir si me permite invitarle otro y si acepta mi compañía.

    El mesero claro con gusto.

    Fue junto a mi esposa, ella me miró y me regaló esa sonrisa divina de la que tengo la fortuna de ver todos los días.

    Le dijo algo al mesero.

    El mesero regresó. Caballero la dama aceptó su petición, me levanté de mi mesa y me senté en la mesa de mi esposa.

    Por qué tan sola pregunté.

    Esperaba a alguien, pero creo que me dejó plantada. (Ella contestó)

    Qué casualidad a mí también. (Juntos reímos)

    Con estas bebidas brindo por ti que eres tan bella, por la fortuna que estes en mi vida, pero sobre todo por nuestra perseverancia.

    Pasamos dos horas ahí platicando y riendo.

    Pedí la cuenta, el mesero la trajo, claro que dejé buena propina.

    Muchas gracias le comente al mesero, tomé a mi esposa del brazo y nos dirigimos a la salida, miré atrás y vi al mesero que me levantaba el pulgar y cerraba el ojo.

    Levante el puño en señal de victoria y salimos del lugar.

    Seguiremos buscando…

  • Baile de pueblo

    Baile de pueblo

    Me llamo Katy, tengo 39 años, trabajo de comercial, en una ganadería. Soy soltera. He tenido un par de novios, pero no ha cuajado ninguno. Varios rollitos de verano y ya.

    Soy muy reservada, pero cuando me pongo a algo, me gusta acabarlo bien. Vivo con mis padres. Salgo poco, pero con el trabajo, estoy muy entretenida.

    He venido, este fin de semana, a la feria de ganado que hay en pueblo. Por trabajo. Tengo que pasar aquí, la noche del sábado. He reservado, en un hostal, que hay en el pueblo.

    He llegado al medio día, he dormido un rato la siesta, me he dado una duchita, ahora me voy, a tomar unas tapas, una vueltecita y a dormir.

    Estuve en un bar, tomando unas tapas, tranquilamente. Luego, me fui a dar una vuelta, por el pueblo. Paseando, vi un local, que ponía:

    “La Luna” discoteque. Con unos muñequitos bailando, pintados en la pared. Y un señor trajeado, en la puerta.

    Como aún era pronto, para ir a dormir. Me dije, vamos a tomar una copita. Como no hay que madrugar, sin problema.

    Cuando iba a entrar, el señor trajeado, me dice:

    -Son 10€, la entrada, con consumición.

    K- Vale, le pagué. Entré a la dicoteque. jajaja.

    Un local, que casi no se veía nada. Las luces de colores, de la pista y poco más. La barra a la izquierda. A la derecha, dos mesas bajitas. Con uno bancos pegados a la pared tapizados, como los años setenta. A la izquierda, tres mesitas, antiguas de madera, con cuatro silloncitos cada una.

    En el centro, la pista de baile. Con un motón de luces de colores. Era como “Regreso al pasado” jajaja

    Me pedí una copa, me senté, en los bancos de la derecha, que no había nadie. Escuchando música, la gente bailando. De repente apagan las luces, y ponen, música lenta.

    Estaba sentada, tomándome la copa, escuchado “Bailar pegados”. Que me gusta mucho. Se acerca un señor de unos 50 años, con buena planta, un poco más alto que yo. El pelo cortito, canoso y los ojos marrones.

    Me quedé, impresionada por un momento. Parecía Richar Gere de madurito. Me extiende la mano, y me Dice:

    F: Bailas?

    Me quede en pausa, un momento. Le digo:

    K: Vale

    Fuimos a la pista. Él me acompañaba con la mano en la cintura. Muy amable. Me cogió, por la cintura, con las dos manos. Yo se las puse, encima de los hombros, y las manos en la nuca.

    Bailábamos pegaditos, mientras nos presentamos y eso.

    -Yo me llamo Fran.

    – Soy Katy. Encantada

    Nos fuimos a dar un beso, de presentación. El para un lado, yo al otro. Roce de labios –hui. Jajaja Pero nos dimos el beso, en la melilla.

    Seguíamos hablando y bailando. Esas cancones, románticas. Recordaban mi juventud. Yo seguía estremecida. Con esa música.

    Casi a oscuras. Él iba bajando una la mano despacito. Con la otra acariciaba mi espalda. Yo le acariciaba por la nuca. Al ritmo lento de la música.

    Se suelta una mano, me retira el pelo de la cara y el cuello. Seguíamos bailando, pegaditos. Ummm que romántico todo. Qué recuerdos de juventud. Mis amigas, de jovencitas, Decíamos:

    A la que sacan a bailar, ya ha ligado. Jajaja

    F: Eres muy guapa… me dice con los labios pegados a mi oído.

    Estaba asombrada, confusa, a gusto. Me gusto, ese rollito discotequero. Veremos como acaba

    K-Tú tampoco estas mal.

    Yo pensaba, ya he ligado- jajaja

    Me separa, más el pelo y me da un besito, en el cuello.

    Yo, seguía con las manos en la nuca, acariciándolo con los deditos. Nos arrimábamos, bailando. El siguió con sus besitos por el cuello, se pasó a la oreja y mordisqueaba el lóbulo.

    Con esa respiración, en mi oído y esas caricias que me hacía, tan suavitas, estaba, “Entregada”. Me gustaba, un montón.

    Estaba, como cuando tenía quince años, nerviosa y con ganas de “rollete”

    Nos quedamos mirando, se acerca lentamente, con una leve sonrisa. Me dio un beso en los labios, mientras acariciaba el costado. Sentí un hormigueo. Le sujetaba la cabeza. Para que no se separara. A esto, que encienden un poco la luz y cambian la música. Me dice:

    F: Nos sentamos?

    K: Sí, si claro.

    Nos fuimos a sentar y me dice:

    F: Que bebes? Ese culin, ya está aguado. Te pido algo.

    K: Vodka con limón

    Trajo unas copas, se sentó a mi lado y me dice:

    F: Como me gustas, Katy. Me has tocado el cuello y casi me deshago. Que dedos más, sexuales tienes.

    F: Me he quedado, con ganas, de alguna, cancioncita lenta más…

    K: Tú tampoco eres “manco”. jajaja

    Me coge la barbilla, cariñosamente, se acerca y me da un beso. Con la lengua me tocaba el labio superior. Ohhh, me encendía por momentos. El señor tan educado y tan correcto. Tan excitante

    Le pongo las manos en el cuello y en la nuca otra vez. Acariciándole, mientras nos besábamos.

    A los minutos, nos íbamos “acalorando”, los dos. Me dice:

    F: Vamos a otro sitio.

    K: Claro, aquí, vaya “cante” que damos. Vamos.

    F: Espera un momento.

    K: Qué pasa?

    F: Una inflamación, entre las piernas.

    Miro y estaba, “Empalmado”. –jajaja

    Le digo, ponte detrás de mí, me coges por los hombros y salimos. Nadie se va a enterar. Eso hicimos.

    Íbamos saliendo, lo llevaba atrás y me arrimaba el “Empalme”. Me rozaba con ese rabo todo empalmado. Cuando me di cuenta, como me gustaba, ese rollito. Paraba, un poco y que chocase el empalme con mi culo. Me gustaba notarlo ahí pegado.

    Me gustaba el señor” em-palma-do” jajaja. Salimos y le digo:

    K: Dónde vamos? Tú que conoces esto.

    F: Algún restaurante y poco más. Hay abierto ahora. Te gustan las flores? Si quieres, vamos a ver mi invernadero?

    K: Vale. No conozco nada aquí. Me quedo en tus manos. Jajaja

    F: Vamos andando o en coche? Está a dos o tres km.

    K: Vamos andando y veo el pueblo. Está cerca.

    Nos pusimos en camino. Me iba contando su vida. Era, viudo cinco años. Tenía 51 años, un hijo casado, que estaba en el extranjero y tal y tal.

    F: Aquí tengo el invernadero y mi choza.

    K: Vives aquí.

    F: No, solo me quedo de vez en cuando. Vivo en el pueblo.

    Se veía una casita de madera y un invernadero al lado. Me dice:

    F: Ven, te enseño la casa primero, luego vemos las flores.

    F: Pasa y siéntate, pongo algo.

    La casita de madera por dentro. Era un lujo. Todo diáfano, con separadores de cortinas.

    A la izquierda, había un yacusi, después una cama, enorme. Al fondo un sofá con una mesita.

    A la derecha había un cuarto cerrado, imagino que sería, el aseo. A continuación la cocina, pequeñita pero con todo, y su barra americana.

    K: Es un encanto tu casa, Fran. Tienes buen gusto.

    Él estaba en la barra, cortando un plato de jamón, de una pata, que tenía ahí. Me dice:

    F: Esto, no lo has probado en tu vida.

    Viene, con un plato de jamón, recién cortadito, con dos rebanadas de pan, dos copas, una aceitera y una botella de vino.

    F: Este vino es de mis uvas, hecho aquí en cooperativa.

    Le llamamos vino de “Parra”.

    Porque, el que lo bebe, la “Agarra”. jajaja

    K: Qué, me quieres “colocar”?

    K: Te aviso, que cuando la “Agarro” me pongo muy pesada. Me da la risa. Jajaja

    F: No te preocupes. Este vino, te pone cariñoso…

    Mis uvas las cultivo con mucho amor. Sirvió unas copas de vino. Lo probé…

    K: Buaa, que fuerte.

    F: Que va, eso es el primer trago. Ya verás que bien entra el segundo trago. Después del jamón

    F: Ponle, un poco de aceite al pan, luego me dices si has probado un aceite mejor.

    F: Chin-chin, a que ya entra mejor?

    K: Uuhi si, ahora ha entrado, más suave.

    Seguimos con el jamón y el vino, que casi no quedaba.

    “La botella tiene un agujero”, jajaja

    Soltó la copa, me puso la mano en la nuca. Con los dedos me acariciaba mientras presionaba, mi cabeza muy suave para adelante. Según se iba acercando, le puse las manos en las orejas y fui a buscarle los labios.

    Que beso más apasionado, tenía unos labios carnosos. Que bien besaba. Me derretía por momentos, Umm

    Seguía por el cuello, desabrocha un botón de la blusa, vuelve a la boca. Mientras me daba un beso, de esos que me tenía en “ascuas”. Me desabrochó toda la blusa.

    Me estaba poniendo “frenética”, no podía quedarme quieta. Y me dice:

    F: No te aprieta el sujetador? Déjalas salir, un ratito no las castigues.

    K: Me has convencido .jajaja

    Me lo quité. Me deje la blusa puesta. Empecé a tocarle por las piernas, por los muslos y a la bragueta.

    El señor ya iba cargadito con el “tronco” entre las piernas.

    K: Te está subiendo el “vino”. Fran. Jajaja

    F: Ya te he dicho, que te pone cariñoso.

    Me cogió el pecho por abajo y me acariciaba suavito. Que tacto tenía el “Madurito”. Se notaba la experiencia.

    Me ponía, como la película de Almodóvar, la “Carne trémula”

    Le solté, el cinturón y el botón del pantalón. Mientras tanto, le iba soltando, los botones de la bragueta, sin dejar de rozarle el “tronco”. Me dice:

    F: Ya verás que subidón te pega el vino.

    Se pone entre mis piernas, de rodillas. Me abre la blusa y empieza a besarme los pechos. Con lengua sin lengua, el pezón con lengua

    -Ahhhumm “Que toque de balones”

    Acariciándome los costados, la barriguita, el botón del pantalón. Lo abre, pega un tironcito y abre la cremallera hasta abajo.

    K: Sí, sí, me está subiendo el “vino”. Uff que calores. jajaja

    Me da unos tironcitos del pantalón, subo un poco el culo y me saca los pantalones. Me da un besito, en el lacito de las bragas. Se levanta, me da la mano para ayudar a levantarme. Y me dice:

    F: Vamos al yacusi, ya verás, que bien te sienta. Hay sí, que te relajas y el vino se asienta.

    Se sienta el vino. A qué, a descansar?… Jajaja

    K: No tengo bañador.

    F: Yo voy, en bolas, es como se disfruta del yacusi. Si quieres te dejo uno, hay alguno por ahí.

    K: Pues yo, también. Me quite la ropa y las bragas, me metí al agua. Que buena sensación, sentir el agua, en mi cuerpo desnudo. Otra nueva sensación, que te deja, con ganas de más.

    Vino, con una botella de cava y dos copas, con un cuenco lleno de gominolas. Lo dejó en el lateral, se quitó los pantalones y se metió en el agua. Se sentó a mi lado

    Me metió una gominola, en la boca, otra para él, sirvió un par de copas de cava. Me pasó una, levantó la copa y dice:

    F: Por, una noche de y paz amor.

    K: Eso, eso, hacer el amor en paz, toda la noche. Jajaja

    Le dimos un trago, me dice:

    F: En el yacusi, tienes que ir probando chorritos. Algunos te sorprenden. Muévete un poquito y busca.

    Me moví un poco, Uhhhi si, que rico.

    K: He encontrado uno a mi medida. jajaja

    Me coge la cara, me daba unos besos, con un erotismo, me dejaba, impresionada. Tan romántico. Me tenía en ascuas.

    F: No te cortes, con el chorrito, que ese, no falla. Jajaja

    Seguía besándome el cuello y comiéndome la boca, con las manos empezó acariciarme los pechos, que estaban bajo el agua. Estaba temblorosa, me excitaba por momentos.

    K -Ahhi, Fran, que bien tocas.

    Movía el culete buscando el chorrito. Cuando lo pillaba… Uhhh, que riocoo ohh. Con esas caricias, balo el agua. Estaba ociosa. Tanto erotismo. Le eché mano, a ver como tenía “la cosa”

    K: Uhhmm, Fran, no me habías dicho, que te bañabas con el flotador. Jajaja El “señor” la tenía, más dura que un:

    “Soldadito de Plomo”

    F: Un traguito y una gominola, Katy. Siéntate, en el borde y cuidado, no te atragantes.

    Me senté en el borde. Yo, sí que estaba:

    “Al borde, de un ataque de nervios” jajaja

    Bebió un trago y dejó la copa. Empezó a besarme las rodillas, los muslos. Cuando me di cuenta, tenía “La almeja” en la boca.

    K: Ahhhi, Fran, que sorpresa. – Le ha costado más, el beso en la mejilla. Que pillar la “almejilla”- jajaja

    Que bien lo hacía todo. Calmado y excitante.

    K: Ahhhi, Fran, Que bueno ahhh ahh ah.

    Estaba más feliz que una perdiz, cogí la copa de cava, le di un trago. El resto me eche entre los pechos.

    Para que bajara por la barriga y le llegara a él. El pobre

    “Estaba comiendo a palo seco” jajaja

    Y sí, le llegó. Me dio un lengüetazo, que me quede tiritando. Ummm. Como lo saboreaba, “el señor”. Le apretaba las orejas, con las piernas, de los nervios y del gustazo que tenía, él las separaba. Y seguía, con sus lametazos que me quedaba, extasiada y me faltaba más. Quería que me hiciera estar llena, con polla dentro. Estaba loca del gustazo. En mi vida había disfrutado tanto.

    K: Uhhi Uhhhi Ohh, Fran,

    Cogí su copa, le di un trago, y el resto lo echo, como antes.

    Cuando le llega a la boca, empieza con unas lamidas, en mi coño húmedo. Degustando, con los labios, la lengua. Con que ansía y con qué finura, lo saboreaba y me hacía disfrutar, deleitando todo, mi “coñito al cava”.

    Cojo la botella de cava y me echo un chorrito, tan fresquito, entre los pechos otra vez. y cuando le llega:

    Me lamia, me besaba, me chupaba y absorbía, todo el coñito, acalorado y tembloroso y muy mojado. Cuando le llegaba el cava. A mí, me tenía temblorosa y encantada. Estaba apasionada, no quería que parara. Lo estaba gozando.

    K-Ahhhi Uhhh Ehhh “sabroson”, sabor sabor…

    Y me echaba más cava, entre los pechos, que le llegara a su boca. Qué bueno. Como disfrutaba. Una experiencia inolvidable. Le cantaba nerviosa, no sabía qué hacer con tanto disfrute.

    …a canela y ahh limooon.

    Era la primera vez, que me lo comían. Lo gozaba tanto. No lo podía creer, que bueno. Me tuvo “Estremecida” toda la noche. O “Delirando“ no sé.

    K: Qué quieres que me “vaya” Fran?

    Pilló, lo de “irme” y empezó con la lengüecita a tocar el sitio. A hacer círculos, alrededor del clítoris. Sabia donde tocar.

    K: Ahiahi Ehhh Ohh. Echaba otro chorrito de cava, no quería que parase, y él seguía con la degustación. Yo con el gustazo que me venía, ya no podía parar.

    Me eche, el resto de la botella por encima, tan fresca, y –Oh Ohhh. Terminó dando besitos con la lengua, en el clítoris.

    Que a gusto, me “terminé la botella”.

    Sale de yacusi, se pone un albornoz y coge otro para mí. Salgo del agua, me lo pone y me dice:

    F: Nos podemos “Ir” juntos?, a un “viajecito”. Si quieres

    K: Qué bueno, un “Buen Viaje” jajaja. Sigue en “baile de Pueblo ll”

    Baile de pueblo II

    (Después de esas corridas, con la degustación, de cava y baba. Decidió, llevarme a la cama.)

    Me coge por la cintura, con las dos manos se acerca, me besa, con los albornoces abiertos. Con el “tronco” rozándome la entrepierna. Vaya potencia tenía el “Señor”.

    “Ahí, señor señor”

    Descorre una cortina, estaba la cama. Me coge en brazos, me lleva, me deja tumbada. Y me dice:

    F: Descansa para el “viaje”. Yo preparo las maletas.

    Me abrió el albornoz. Me acariciaba toda, de arriba abajo, tan calmado y besando por los costados. Me tenía, como el queso al horno, “Fundida”.

    Yo también, le eche mano. Estaba, como toda la noche.

    “Con la palanca levantada”

    Se puso de rodillas a “besarme” los pechos. De tal manera, que dejo, su tetilla, a la altura de mi boca.

    Empecé también, a darle besitos. Noté, que le gustaba, lo que él me hacía, en mi pecho. Yo lo mismo. Jugábamos con la lengua, en los pezones mojaditos. Con esa respiración, que se notaba, encima de esos pechos humedecidos. Subían unos calores con unas contracciones de deseo. Que ganas tenía de “Empezar el viaje”. Se iba calentando, y me dice:

    F: Cargamos ya la “Maleta”?

    K: Cuando quieras. El maletero está abierto. Hace rato. Jajaja.

    Se pone encima, me levanta las rodillas, se la coge, se sitúa y ya, estaba dentro.

    K: Que bien manejas “Conductor”. Como se nota la experiencia, “Piloto”

    Empezó rápido. Me da 10 o 15 “Viajes” y se para. Y le digo:

    K: Yaaa, Fran? no me jodas.

    F: No, Katy, estaba, encendiendo el motor.

    K: Uff que susto me he llevado.

    Ahora arrancamos en primera, despacio.

    F: La notas, ponemos segunda, seguimos despacito y vamos acelerando. Metemos tercera

    K: Que bien conduces, como me gusta la tercera

    K: Cuantas marchas tiene tu coche.

    F: Tiene cuatro, ya lleva unos añitos pero “anda de maravilla”…

    Ummm, no lo notas, me encanta lo suave que va.

    K: Shhh, que bien rueda, siii, dale, dale, que estoy con ganas de llegar.

    F: Meto cuarta.

    “Cógete que vienen curvas”.

    Empieza, plash plash plash.

    K: Que bien metes las marchaaas, pisa…

    Comoo conduces, piloto. Pisa, pisa

    F: Lo tengo pisado a tope. Ya veo, que estamos llegando ohhh.

    K: Sii lo veo uhh uhh, ya

    F: Ahhh, Katy, que bien hemos llegado. Justo a tempo. Jajaja

    K: Sí, Fran, abrázame y no te muevas.

    Estuvimos un ratito hay tumbados. Le decía:

    K: No sabía, que eras un “piloto de carreras”. Jajaja.

    F: Soy más de fondo. Contemplar el paisaje y disfrutar del viaje, tranquilamente. Como estabas písale, písale. Hemos llegado en un momento.

    K: Para ser de fondo, que bien aceleras. “Fittipaldi” jajaja.

    F: Eres, una copiloto, de lujo. Ha sido muy fácil llegar, con tus indicaciones y “Avituallamiento”. Jajaja…

    F: Con tu písale, písale. Se ha puesto el motor revolucionado. Hay que dejarlo descansar.

    K: Muy guapa, tu casita. Tu nidito de amor. Aquí te traes a todas tus conquistas? Eh…

    “Corredor de fondo” jajaja.

    F: No te creas, más de una se ha cortado. Echan de menos, las puertas. jajaja

    K: Pues a mí me encanta. Todo diáfano.

    K: La cama, un poco grande, para ti solo. No?

    F: Son 2m.  2m., yo me muevo mucho. Jajaja

    K: No te caerás, no. Voy al aseo, es la puerta. No?

    F: Si, si

    Al salir, se había puesto, una camiseta larguita. Me dio otra a mí y puso unos vasos de limonada natural.

    K: Ummm muy rico, Fran.

    F: Ahora entra muy bien, tan dulce y tan fresquito. Para “Recuperar” jajaja

    F: Llena el vaso, damos un paseo y te enseño mis cultivos.

    “Miii tesoooro”

    Salimos a pasear, a ver su huerto. Ya no se veía nada. Encendió una luz afuera, en el porche. Me decía:

    F: Ves, esos árboles, son Olivos. El aceite que as probado. Ha salido, de ahí. El vino, de esas Parras. Me llevaba de la cintura con la mano bajita. Los deditos los tenía en la “Junta de culata”

    Me hacía caricias con esos dedos en la junta, por encima de la camiseta. Era lo único, que llevaba puesto, y sentía unas cosquillitas que me encantaban. Me excitaba por momentos, con esas caricias tan sutiles. Ya iba marcando pezones en la camiseta. Me “Ardia” todo.

    F: Mira. Aquí tengo mi huerto, Esto, no lo compras, ni en tiendas “Gourmet”. Mis verduras, estupendas. Los tomates, son únicos. Tomates, de Mutxamiel. Buenísimos. Las semillas, me las trajo un amigo de Alicante. Todo rico, rico. Luego nos hacemos una ensalada y las pruebas.

    F: Ahora vas a ver, mis gallinitas, que me ponen muchos huevos. Y estas de aquí, no se ven tampoco. Cuando oscurece, duermen. Estas, con esa carne tan sabrosa y unas verduras. Hacen un caldo riquísimo

    F: En cajón hay conejos, que bien cocinado, sale un arroz, para chuparse los dedos.

    K: Ya, lo he notado, que te gusta, degustar el “conejo”. Los de campo y los de “Ingle”. Jajaja

    F: Umm, una carne tan tierna y tan jugosita. Recomendada por su bajo contenido en grasa. Katy, “Que lo sepas”

    K: Sí, si, pero a mí, me tira más, un buen “pollo”. Jajaja

    Seguimos caminando, con su mano, por mi culillo, arriba y abajo. Se para me gira un poco. Me empieza a besar, acariciándome a dos manos, por el culo, los costados…

    Yo también le eche mano al culo. Parecíamos dos quinceañeros.

    F: Katy, me tienes “disparado”

    K: Ya te veo, ya. Todo el día con el “Arma” cargada…

    …Apunta y no dispares. jajaja

    “Campeón de tiro al blanco” jajaja

    F: Ahora vamos a ver la joya de la casa. Mis niñas.

    Entramos al invernadero, da la luz. Qué, de flores, que guapo, de todos los colores, tamaños y formas. Una vista, espectacular.

    K-Que bonitas. Todo esto lo haces tú?

    F: Sí, mi especialidad, son las rosas. Luego voy practicando con otras flores.

    Me coge un ramo, de flores variadas, súper guapo y colorido. Otro de rosas rojas, muy abiertas ya.

    K: Si estas rosas, están más abiertas que yo. jajaja

    F: Toma, este ramo, para ti. Este de las rosas, lo aguatas un momento. Pliss. Vuelvo en seguida.

    Me viene, con otra botella de cava, dos copas y un plato vacío.

    F: Ahora nos vamos hacer una copita, en mi refugio. Cuando estoy tristón, voy un rato, y me relajo un montón.

    K: No me digas, que estás tristón?

    F: Que va, ya verás.

    Íbamos andando, con la linterna, entre los árboles del huerto, no sabía que pensar, ahí, en medio del huerto.

    F: Ya hemos llegado.

    Me veo, como una sombrilla, de paja, grande, encima de unos palets de madera. Con un palo, en cada esquina. Entre los olivos. No sabía que pensar. Yo flipaba.

    Se acerca, coge una cuerda que colgaba de uno de palos. Estira, se sube la sombrilla.

    Guau, se babia hecho como una cama grande con, madera por arriba y unos cojines, enormes, entre los arboles del huerto. Me encantaba.

    K: Vaya “chilaut” tienes montado

    F: Como tengo tiempo. Hago ocurrencias. Me distraigo con mis fantasías.

    Le quitó, todos los pétalos a las de rosas rojas, y los puso en un montón. Cogió un puñado, las chafó, con las manos y las tiró por encima de los cojines.

    F: Ya verás que aroma a rosas.

    K: Uhy si, que bien huele.

    F: Échate, no pongo luz, para ver las estrellas mejor, aquí se ven, de maravilla. Ponte cómoda, te voy a traer una cosita

    F: Por ese lado, es donde mejor se ven las estrellas. Fíjate un ratito y veras.

    K: Me pongo de lado, de espaldas a él. Para ver las estrellas. Esperando que se arrimara un poco.

    Se va con la linterna y el plato. Al rato vuelve con el plato lleno de fresas. Y dice:

    F: He oído, que las fresas con cava, realzan su sabor…

    Pero no sé, si de las fresas o del cava. jajaja.

    Sirve unas copas, mientras me comía una fresa.

    K: Umm que buenas. Como se nota que las cultivas con amor.

    Le dimos unos tragos. Me dice:

    F: Qué te parece, la vista?

    Estaba tumbada de lado. Se colocó detrás de mí. Por fín. Se acerca y me pasa la mano por la cintura.

    Más rápido, que una estrella fugaz, la tenía en el muslo, por debajo de la camiseta. Me pasaba toda la mano por el cachete, me dejaba “fantaseando”. En medio de un huerto, bajo las estrellas, que las veía con los ojos cerrados, con esas caricias. Me hacían, desearlo cada vez más. Me encogí un poco, para acercarle el culo.

    Ya le notaba el “tronco”, rozándome la nalga, ya lo deseaba dentro de mí. Notaba mis labios humedecidos. Umm como me lo quería… ”Coger”.

    K: No me has dicho, que habías traído, la escopeta, y cargada. Que vas de caza? Jajaja

    F: Por si aparece algún conejo de “Ingle” jajaja

    F: Te toco, esa piel tan suave, que la pistola, se convierte en escopeta. Con ganas, de pegar, algún “tirito”.

    Me tenía, con sus caricias que, no se me iba, la piel de gallina. Que ansía tenia, no podía más. Eché la mano para atrás, le cojo la “escopeta” y mientras la acaricio. Le digo:

    K: Tiene buen cañón tu escopeta, comprobamos como dispara?

    Sin soltarla, le arrimo el culo, la voy colocando y me dice:

    F: Te ayudo, a cargarla.

    Se situó un poco, se acercó, bien pegadito, me levantó un cachete, y me dice:

    F: Ahora, mete la “bala”.

    K: Uhhu, que bien entra esa balaa

    F: Sí, mueve ese culito, despacio. Mirando las estrellas y sintiendo esos latidos. Que bien cargas la bala, bien apretada y sujeta. Que bien va disparar, la “escopeta”.

    K: Uhhm. Me encanta. Eche la mano para atrás a su culo y lo empujaba hacia mí. Vamos Fran, ve apuntado, que ya asoma el conejo, jajaja.

    Me sube el cachete otra vez, bien arrimadito y empieza pin pan, pin pan, pin pan. Con esos empujones y el airecito que corría, que se metía entre mis piernas. Con los labios abiertos y mojados, mmm que fresquito más “rico”. Y clítoris de punta, esperando un “besico”

    K: Venga Fran, sihh dame, pan pan,

    Iba a su ritmo, empezó tocarme otra vez, con esa suavidad, que me “venía” de todo. Gozo, placer y el orgasmo que estaba llegando. De vez en cuando, aceleraba 4 o 5 empujones, muy rápido. Que morbo.

    Uhhii mas mas. Seguía a su ritmo otra vez. Y aceleraba.

    Ahi, tira, tira

    Bajaba el ritmo. A la siguiente, que acelera…

    -ohh si ssiii

    K: Que ha pasado Fran, no te gustaba?

    F: En esa postura, me cuesta, pero en otra, te vacío el cargador en tres minutos. Un traguito, una fresa. Respiramos. Me aguantaras tres minutos más?

    K: Te aguanto, tres minutos y cuatro también, Fran. Me tienes “Hechizada”, a tu Orden.

    F: Siéntate como una rana, de rodillas con las piernas abiertas.

    Se colocó detrás, pasó sus piernas, por encima de las mías y el culo por debajo, se arrimó. Y dijo:

    F: Tuya es, no hagas, un mal uso, jajaja

    Se la cogí, la coloque, baje un poco y…

    Uhh, como entraba eso, él no se podía mover. Me iba a dar caña yo, a mí misma, y a él claro. Con esa “escopeta” que ahí dentro parecía un “cañón”. jajaja

    La metía, la sacaba, toda para adentro, todo para fuera, despacito, sintiendo bien los latidos, de ese pedazo que tenía dentro. Ahora solo la puntita, después me dejaba caer el culo y la metía entera. Que gustazo, me temblaba todo. Como lo estaba disfrutando. Ya me estaba viniendo, la taquicardia otra vez. Yo seguía con mi culo, arriba y abajo.

    F: Qué bueno Katy, tu carrera de fondo.

    K: Sí eh, pues me voy a pasar a velocidad ya mismo.

    Empecé a darle caña, que culadas le daba, ahora suavito, Ahhh, como me lo estaba pasando. Pero ya me empezaba a notar el cosquilleo. Vamos Fran, empecé.

    Ahh Fran, vamos. Y sin parar.

    Empezó a tirar, los pétalos que faltaban, por encima de nosotros. Yo ya había “perdido los papeles” y me encontré con otro orgasmo.

    F: Si, nena si

    K-Toma, toma y toma fraaa, le daba culadas mientras me corría, con que ganas le daba, disfrutando del orgasmo. Me cogió de la cintura, me apretaba para bajo.

    F: Ufff, como me gustas. Que descarga más buena. siii.

    K: Fran, ahora sí, que veo las estrellas. Pero bien jajaja…

    K: Qué bueno, que sensación de libertad. Hoy me has hecho, la mujer más feliz del mundo… Ummm, como me gusta la naturaleza, jajaja

    F: Una copa fresquita y unas fresas, Katy. Ahora sí, mirando las estrellas.

    Nos quedamos un rato abrazaditos, mirando las estrellas, me contaba las constelaciones.

    F: Ves aquella que brilla más, fíjate para abajo y veras que hace forma de carro. Lo ves?

    K: Sí, sí. Qué bonito. Le decía. Yo las veía todas iguales. Con el cava. Ya iba yo, “Bonica”.

    No veía el árbol, que tenía, justo delante. Como para a ver, las estrellas. jajaja

    F: Hoy sí, que he estrenado el “chilaout”, pero bien. Gracias a ti.

    K: Calla, calla. “Fittipaldi”. Con las carreritas y la escopeta de caza, cargada toda la noche. Me has tenido “Agitadita” jajaja

    F: Ahora, cuando nos vayamos a casa, tomamos algo, para llenar el estómago. Una ducha y a la cama.

    K: A la cama otra vez?

    F: Sí, pero a dormir. Crees que tengo 20 años?

    K: Tampoco, tienes nada que envidiar, “Machote”. Mas quisieran muchos, jajaja…

    K: Yo tengo toda la ropa en el hostal, no me puedo quedar.

    F: Claro que sí, el dueño es amigo mío. Mañana pasamos, recoges todo y nos vamos. Sin problemas Katy. Y gratis. Mañana te enseño la Feria, de estas, quedan pocas ya.

    K: Sí, pero yo tengo que trabajar. Tengo que hacer unas visitas.

    F: Te acompaño, conozco a todos. Vienen todos los años. En este viaje. Vas a ahorrar mucho tiempo.

    Dormimos, muy a gustito, a pierna suelta. Me preparó, un desayuno de hotel. Había hecho café, tostadas, zumos, huevos. Nos pusimos a desayunar y le digo:

    K: Pues yo, cuando acabe las visitas. Me tengo que marchar.

    F: Vale, cuando acabemos en la feria. Te invito a comer y luego ya te vas. Ya verás que bien se come aquí.

    K: Ya lo he notado, lo bien que “hacéis las comidas” aquí. Jajaja.

    Pasamos, la mañana en la Feria. De visita y trabajando. Fran, todo un caballero. En mi trabajo, triunfé. Gracias a él, era muy respetado por sus conocidos, en casi todas las casetas de la Feria.

    “Era más conocido, que la Charito” jajaja

    Después, fuimos a comer. Mientas, estuvimos hablando, nos dimos el teléfono y nos echamos unas risas.

    K: Bueno Fran, muy a mi pesar, te tengo que dejar. He pasado un día de cine.

    F: Con una película, asombrosa.

    K: Tu sí, que me has dejado, “Asombrada“…

    El “Madurito, durito”. Me encanta, tu “sentido del Amor”- jajaja.

    Moraleja:

    Cuidado, cuando un señor es muy abierto. No acabes durmiendo en algún Huerto.

    confundio

    María Grindder

  • Mateo pasó a la final y lo premiamos (parte 9)

    Mateo pasó a la final y lo premiamos (parte 9)

    Después del sexo matutino entre los tres, nos secamos y les presté unos bóxers cortitos que me habían regalado, rojo a Nico y azul a Mateo, que les quedaban ceñidos al cuerpo mejor que pintados. Ya era mediodía, había dejado de llover y teníamos mucha hambre, así que hervimos unos fideos y los servimos con manteca, porque a las cuatro de la tarde Mateo intervendría en un torneo clasificatorio para los juegos provinciales. Pero surgió un problema cuando lo acompañamos a su casa a buscar los patines porque no le habían lavado el uniforme que usaría en la prueba. Se puso muy nervioso y le preguntamos si no tenía forma de conseguir que algún compañero le prestase.

    -¡Todos son más altos que yo!, dijo desconsolado.

    Mandó un mensaje al grupo y casi enseguida le respondió Magalí, una compañera del equipo femenino del club, que estaba lesionada y tenía un físico parecido al suyo. Fuimos a la casa de la chica para que se probase la ropa y se metió en el baño para vestirse.

    -¡Me va muy justo!, dijo desde adentro.

    Magalí era un bombón, menuda y marcada como Mateo, con formas muy femeninas, pero estaban sus padres en la casa y no se podía meter en el baño para ver, así que nos pidió que nos fijásemos cómo le quedaba. Entramos y cuando lo vimos nos quedamos sin aliento, así que cerramos la puerta.

    De color celeste y turquesa en degradé, le quedaba muy bien ajustado al cuerpo, destacando todas sus formas, sobre todo el trasero respingón. Le pedimos que se diera vuelta y también se notaba bien su generoso paquete, que no dudamos en manotear, susurrándole

    -¡Potro! ¡Qué bien que estás, te queda de primera, dan ganas de cogerte ahora!

    -¡Cállense, putos!, dijo en voz baja y ya estaba de nuevo al palo.

    -¡Te la vamos a chupar toda la noche después de la carrera!, le dijimos uno de cada lado, mientras le sobábamos el culo y la pija a cuatro manos.

    -Se te marca el bóxer, le dije yo al oído.

    -¿Qué tiene que ver?

    -Te lo van a ver y se van a burlar, dijo Nico.

    En eso, la chica golpeó a la puerta del baño para saber cómo le había quedado.

    -Bien, le dijimos a coro, pero hay un problema.

    -¿Cuál?

    Salí yo cubriéndome la erección con una toalla y le conté sobre las marcas del bóxer.

    -Tengo unas culotte sin costura, pero una es rosa y la otra es lila.

    -¿Se las podés prestar así se las prueba? Y después las lavamos y te las devolvemos.

    -Sí, no hay problema. Trajo su ropa interior y se las pasamos a Mateo.

    -¡No me voy a poner esto!

    -Dale, boludo, que no pasa nada. Sólo nosotros y ella sabemos lo que te pusiste.

    -¿Y cuando me tenga que ir a bañar en el club después de la carrera?

    -No te bañés allá, te bañás en casa.

    Muy a desgano aceptó quitarse los bóxers y ponerse la culotte lila, que también le quedaba pintada y no se notaba debajo del uniforme de competición cuando se lo puso.

    -¡Hummm! ¡Qué bien te calza, Matu!, le dijo la chica, mirándolo de hito en hito con un dejo de deseo.

    El pícaro Nico le preguntó si no estaba para comérselo e insinuó que se lo podíamos prestar a la noche, pero después de la carrera, a lo que Magalí asintió con mirada lasciva, sin sacar los ojos del cuerpo de Mateo, lo que nos calentó aún más. Lo abrazó, lo besó y le dijo al oído que ganara, para obtener su premio.

    Salimos de la casa de Magalí tapando a duras penas nuestras erecciones con bolsos y mochilas y tomamos un taxi hasta el club. Llegamos a tiempo para que Mateo pudiera reunirse con el equipo y los entrenadores para la previa y nos ubicamos en las gradas para verlo y alentarlo. Notamos que estaba nervioso y que sus compañeros le gastaban bromas, pero no le dimos importancia.

    Le tocó el último grupo clasificatorio de 100 metros, que ganó con cierta comodidad. Luego participó en la posta de 4×100 metros, en la cual colaboró con la victoria de su equipo, que se frustró en la final porque el tercer compañero se cayó antes de pasarle el testigo, causándole mucha frustración y enojo. Canalizó toda la bronca en la final de 100 metros que ganó por muy poco sobre el final, mientras lo alentábamos a los gritos, así que vino a abrazarnos para agradecernos.

    -¡Vamos campeón!, le gritamos mirándolo a los ojos, pero pudimos contenernos de ir más allá.

    Estaba agitado, pero se lo notaba extasiado y nos dijo que le habíamos traído suerte con la compañía y el aliento. Después nos enteramos que su padre no compartía su afición por el patín, porque le parecía poco varonil. Acariciando su cuello transpirado, le susurré que se acordara que tenía puesto un culotte y que no se fuese a bañar con sus compañeros.

    -¡Sí, gracias por hacerme acordar!, nos dijo con voz agitada por el esfuerzo final.

    Llegaron las premiaciones y le tocó la última, que aplaudimos con entusiasmo y luego una reunión con el entrenador en el vestuario, que lo felicitó ante todo el equipo por su clasificación al torneo provincial. Le dieron una manteada que, por suerte, no fue salvaje, pero lo tocaron por todas partes, lo que casi fue una violación en patota, como nos contó él después.

    Entre una cosa y la otra, salimos alrededor de las ocho de la noche y el entrenador y su esposa se ofrecieron a llevarnos a mi casa en su auto, porque les quedaba de paso. Nos sentamos los tres atrás, con Mateo en el medio, por lo que aprovechamos para manosearlo cubriéndonos con su bolso y nuestras mochilas. Se puso rojo como la primera vez con sus padres y empezó a reírse con nosotros.

    -Estás acalorado, Mateo, le dijo la esposa del entrenador.

    -Sí, me tengo que ir a bañar a la casa de mi amigo porque no me traje el champú ni la toalla por el apuro, se justificó.

    Mientras, con Nico nos alternábamos en sobarle la poronga parada por encima del uniforme y manosearle los muslos. Para tratar de evitar nuestro manoseo, se adelantó en el asiento y fue peor, porque nos ensañamos con sus preciosas nalgas. Sin embargo, por su suave meneo, notamos que nuestras caricias y la situación en general le gustaban.

    Nos dejaron en la puerta de mi casa, les agradecimos y esperamos a que se marcharan en su auto. Abrí la puerta, entramos y mientras yo cerraba y ponía los pasadores, Nico y Mateo se besaban furiosamente y me apoyaban sus bultos en el culo, que meneaba gustoso. Me volví y me sumé al morreo de tres, acariciándoles los glúteos a los dos y metiendo mi lengua entre las suyas, en un franeleo que duró varios minutos y nos puso a mil.

    Cada tanto nos mirábamos a los ojos y volvíamos a besarnos con mucha pasión, hasta que pusimos a Mateo entre los dos para apoyarlo y acariciarlo por delante y por detrás y él se mecía entre nuestros cuerpos muy agitado y excitado por su triunfo. Nos bajamos las bermudas y sacamos nuestras pijas para que nos pajeara mientras lo manoseábamos furiosamente y él nos besaba alternativamente hasta la sofocación, inclinaba su culo para apretarse más contra la pija de Nico para luego empujarse hacia mí para apoyarme.

    -Tenemos que parar, dijo Nico. El campeón se tiene que duchar.

    Lo acompañamos hasta el baño para sacarle el uniforme muy lentamente para acariciarlo y franelearlo hasta que le dejamos sólo vestido con la culotte de Magalí, humedecido con su líquido seminal y el sudor.

    -Me la tengo que sacar para lavarla.

    -Quedátela, que te la lavamos puesta nosotros en la ducha.

    Se metió debajo de la lluvia, mientras terminábamos de desnudarnos torpemente al intentar besarnos y pajearnos entre nosotros.

    -¡Putos! No pueden parar ni para sacarse la ropa, nos dijo sonriendo.

    Nos metimos en la ducha con él para enjabonarlo todo, sobre todo en el culo y en los genitales, por debajo de la culotte, que refregábamos con nuestras pijas, mientras él se entregaba dócilmente a nuestras caricias y morreos. De a poco le fuimos bajando la culotte, su pija me saltó en la cara y me apresuré a enjuagarla y pajearla para tenerla a punto de caramelo y tragármela deliciosamente, mientras Nico lo apoyaba y lavaba bien la culotte para colgarla en el toallero y luego se dedicaba a horadarle el culito a Mateo con dos y tres dedos, al tiempo que el campeón se inclinaba gimiendo de placer sobre su hombro para besarlo con frenesí y me agarraba de la cabeza para cogerme por la boca por enésima vez.

  • Ceci, la feminista de una app de citas (parte 1)

    Ceci, la feminista de una app de citas (parte 1)

    De mis aventuras una app de citas, una de las más emocionantes es la que viví con Ceci. Ella es una chica morocha, de 1.69, alrededor de 30 años, delgada, deportista, con una larga melena negra, tetas algo pequeñas pero lindas y una magnífica cola. Su rostro es alargado, con ojos pequeños, marrones y muy brillantes, sobre los que se arquean unas cejas algo gruesas, pero que le dan carácter. Ceci se definía como feminista, y era por eso que usaba la App, su discurso era bastante radical, pero a la hora de la verdad bastante superficial… como conocerán a continuación.

    En nuestra primera cita no pasó mucho, nos vimos en un bar de Palermo, tomamos unos tragos, y ella comentó sobre el patriarcado, lo difícil que es encontrar a un hombre que respete a las mujeres… etc. Yo la escuchaba asintiendo, siguiendo la corriente, esperando a ver qué pasaba luego. Tras un par de hora de charla muy política, la acompañé hasta un taxi, nos besamos en la despedida, pero nada más.

    Los días pasaron sin noticias de ella, hasta que un día me escribió, había salido del trabajo y estaba aburrida, así que decidió venir a mi barrio a tomar algo. Aprovechando, le dije que viniera a mi casa y así hizo. Llegó en pantalones vaqueros y con una remera blanca, algo acalorada, por lo que le propuse que se diera una ducha, lo que aceptó de inmediato. Mientras, yo fui a comprar unas cervezas.

    Cuando salió de la ducha, puse algo de música y salimos al balcón a beber. Allí retomó su conversación sobre política, etc. Yo seguía escuchándola sin prestarle mucha atención, pensando cuál sería el mejor momento para soltarle un beso. La oportunidad fue cuando se levantó a por otra lata, aproveché para acompañarla a la cocina y el camino, la agarré por la cintura y comencé a besarla. A lo que ella respondió de un modo muy ardiente. Inmediatamente, la agarré de la mana y la acompañé a mi cuarto.

    Una vez en el cuarto, nos acostamos en la cama y empezamos a quitarnos la ropa. Hacía calor así que dejamos la ventana abierta y la persiana a medio bajar. Ceci llevaba un brasier negro que saqué sin mucho miramiento y arrojé al piso. Sus pechos quedaron al aire, eran suaves, muy cálidos y con dos grandes aureolas marrones que rodeaban a uno erectos y duros pezones. Empecé a lamerle las tetas con fuerza, ella dijo que parecíamos unos animales y continué lamiendo con más fuerza aún. Ceci gemía profundo, y con sus ruiditos ponía mi verga cada vez más dura. Bajé entonces a comerle la concha, la tenía rasurada, pero dejando una pequeña cantidad de vello, muy sexi, sobre su ponte venus. En el vientre tenía una pequeña cicatriz de una antigua cesárea, pero apenas le restaba atractivo. Abrí mi boca y ocupé con ella toda su cocha, moviendo la lengua lentamente pero con mucha fuerza, a lo que ella respondió con gritos más agudos y más continuos, estaba mojadísima, por lo que pude meterle varios dedos con facilidad.

    Sin avisar me cambié de posición, la agarré fuerte del pelo y le metí mi pija hasta el fondo de su garganta. Ella respondió con un gritito y comenzó a mamar muy profundo – se veía que estaba muy habituada que le cogieran la boca -. Viendo su buena disposición para chupar le indiqué que colocara sus manos a la espalda, al tiempo que agarré su cabeza con más fuerza aún, empujándola contra mí hasta que mis huevos chocaban con sus labios carnosos y gruesos. Cuando estaba a punto de venirme saqué la verga de su boca y la miré, parecía toda una puta. Me observaba con sus ojos llenos de deseo y jadeando, al tiempo que me ofrecía su boca, bien abierta y enrojecida por la tremenda cogida que acaba de recibir, sacando su lengua – bastante lengua, por cierto -, y pidiéndome con sus gestos de zorra la leche que sabía iba a recibir. No me contuve más, volví a colocar mi verga en su boca y la dejé hacer. Ella me miraba llena de lujuria mientras engullía toda mi pija, succionando con muchas ganas. Tras dos minutos de intenso placer, y le pedí que abriera la boca como una buena puta, a lo que ella obedeció gustosamente, no sin advertirle antes que no quería que una sola gota cayera fuera. Ceci asintió.

    Estaba tan caliente, que rellené completamente de leche la boca de esta perra. Ella se esforzaba por tragar todo y no dejar salir mi semen de su cavidad bucal… No obstante algunas gotas comenzaron a descender de la comisura de sus labios. “Límpiate eso con la lengua puta, y límpiame bien la pija a mí también” – le dije en tono severo -, ella sonrió y obedeció, como si fuese lo más normal del mundo. Con sus dedos y lengua se retiró todo el semen que tenía en la cara, y después, mamando con mucha saliva me dejó la verga impoluta. Tras ello, ambos nos tiramos en la cama.

    Continuará.

  • Cesar el exnovio dotado y el cornudo pichacorta

    Cesar el exnovio dotado y el cornudo pichacorta

    ¿Alguna vez han estado con alguien dotado? Ya no es lo mismo después. Desde la preparatoria tuve a un mismo novio sin embargo terminamos un par de meses en los cuales salí con varios chicos entre ellos César un amigo de la prepa.

    Un día muy lindo el me llevo a mi casa después de una cita lo invite a pasar a mi cuarto y al desenfundar no me lo creía era demasiado creía que solo en las películas o los hombres muy grandes tenían miembros asi (el es de complexión media y tez morena oscura) era del tamaño de mi antebrazo.

    Ademas era el mejor amante de todos con un solo dedo hacia maravillas ahora imagínate con tal animalito entre las piernas.

    En una ocasión salimos a tomar y su amigo Sergio lo invito a su casa llegó a recogernos en su camioneta.

    Al calor de las copas decidi ofrecermele a ambos no me digas fue la mejor experiencia de mi vida me hicieron sentir lo puta que era, se turnaron toda la noche para darme y si bien Sergio no estaba tan dorado como su amigo pues era un buen paquete.

    Diferencias nos hicieron alejarnos y regresar con mi novio actual sin embargo aproveche una condición suya.

    Tiene el pene chiquito el le gusta fantasear siendo sumiso obviamente siempre con esa vibra de small dick, una vez me preguntó quién era el más dotado de los que había estado no lo dude en decir el nombre de mi ex a pesar de que se la casco como simio estaba algo inconforme ya que todo eso pasó mientras estábamos separados.

    ¿Es mi culpa querer más? Cada día lo llevo más al borde de la sumision, compramos un dildo muy grande llamado César que el debe chupar para permitersele corrererse.

    Las cosas que dice me pide detalles y descripción a veces pienso que le excitan más los miembros grandes que a mí.

    Ya no tenemos relaciones sexuales y justo mi exnovio me mandó un mensaje… es hora de dar el paso.