Blog

  • Mi novio me descubre saliendo del motel con otro hombre

    Mi novio me descubre saliendo del motel con otro hombre

    Hola. Soy Yesica de nuevo y les cuento que luego del trío que hice con mi jefe Adrián y su amigo Jorge yo estaba más caliente que antes. A pesar de hacer el amor con mi novio durante las noches y madrugadas, esperaba con ansias llegar al trabajo pues a diario ordeñaba a Adrián una o dos veces.

    Hincada frente a él, me imaginaba su gorda verga entrando y saliendo de la vagina de su esposa, si es que en la noche o por las mañanas se la cogía y con esa imagen en mi cabeza y su verga en mi boca, le exprimía hasta la última gota de leche y aunque se venía en mis labios nunca me bebí su semen, pasaba al baño a tirarlo y lavarme la boca. Me imaginaba que con su esposa ya no rendía igual en la cama y esa fue una razón para que ella sospechara algo y por eso se pasaba todo el día en el cybercafé, hacía las tareas que me tocaba hacer a mí y su actitud conmigo cambió radicalmente, parecía molesta todo el tiempo. En pocos días Adrián me despidió, me dio una buena liquidación y entendí su decisión, pues la familia siempre es lo más importante.

    Con su amigo Jorge fuimos a coger dos o tres veces y no muy seguido, pues debía tomarse un tiempo en lo que juntaba la cantidad de dinero que me pagaba por coger con él. Dinero que yo desquitaba pues lo hacíamos como a él se le antojara, me ponía como él quería y yo le hacía el sexo de manera que lo disfrutara mucho, eso sí, mi límite fue nunca tocar mi ano. Él terminaba feliz en mi boca o con condón puesto, en mi vagina. Aunque está de más decirlo, mi motivación era que con ese dinero sería más rápido ahorrar para nuestra primera casa junto a mi novio y de paso disfrutar y conocer otras ricas vergas, a lo cual ya le estaba agarrando el gusto.

    Gery mi novio, en aquellos años trabajaba manejando una combi de servicio público y su ruta incluía pasar frente al motel en donde iba a coger con Jorge. Nunca me pasó por la cabeza que algún día coincidiría que al nosotros ir saliendo, mi novio fuera a pasar. Y sucedió que hasta se detuvo para darnos el paso al salir y así asegurarse que era yo quien salía del motel. Sentí que el mundo se caía sobre mí. En cuanto le dije a Jorge quién nos había dado el paso, se apresuró a dejarme cerca del cuarto donde rentaba con mi novio y esa fue la última vez que lo vi.

    Me sentía muy mal, no quería perder a Gery y estaba muy arrepentida. Me pasé la tarde angustiada pero él llegó hasta que terminó su turno, ya muy noche. Me lancé a sus brazos y aunque él también me abrazó, lo sentí distante. Me dijo que me amaba y que antes de decir cualquier cosa, pensara bien lo que iba a decirle. Él tampoco quería decir algo de lo que se arrepintiera después, así que propuso que pasáramos la noche separados, él se quedaría en casa de sus abuelos y yo en el cuarto. Yo no tenía nada que pensar, le contaría la verdad de todo, de Adrián, del trío, de Jorge y por supuesto del dinero ganado. Además que sabía muy bien cuánto me amaba y me ama hasta hoy día, así que esa noche dormí tranquila, pues antes de irse, me dijo muchas veces «Te amo».

    Podía tener al hombre que yo quisiera a mis pies, y mi amorcito no era la excepción. Sabía que al día siguiente regresaría por la noche, así que me bañé y me puse un vestido holgado y abajo de la rodilla, con poco escote. Y bajo esta ropa usé un corsét que levantaba el tamaño de mis tetas y me puse unas medias que a Gery le encantaban, pues cada que las usaba, él, aparte de acariciar mis piernas, se tomaba un tiempo para besar esas medias con el pretexto de llenar de besos todo mi cuerpo.

    Cuando llegó se sentó en una silla y colocó otra delante de él, con la idea de que yo me sentara ahí. Pero preferí sentarme en sus piernas. Me vio tan hermosa y se excitó tanto que yo sentía el tronco de su verga bajo mis piernas.

    Comencé a hablar de Adrián, de las pláticas y luego el porno que llegamos a ver juntos. De la primera vez que cogimos. De cómo yo lo deslechaba a diario en el trabajo y que esa fue una razón por la que me despidieron. Le conté de la propuesta del trío y de las veces que volví a coger con Jorge. Me puse de pie y fui por una caja de mis zapatos en la cual yo había escondido el dinero que había ganado con Adrián y Jorge. Le dije a mi novio que la idea era ahorrar para nuestra casa aunque también le tuve que reconocer que lo hice por gusto.

    Platicamos mucho tiempo. No era que fuéramos unos santos, habíamos hecho tantas cosas, lo que ya hemos contado en nuestros relatos anteriores. El punto de todo el problema, era que él tenía miedo de perderme. Así que me preguntó si yo tenía algún sentimiento por alguno de mis dos «amigos». No pude evitar reírme, le contesté que no, que era calentura y ganas de experimentar un poco más de lo que ya habíamos hecho juntos. Seguimos platicando y hablar esa noche y todo lo que nos dijimos, fue un pilar más para nuestra confianza y asegurar nuestro amor. Quedamos en contarnos todo y nunca más volvernos a mentir.

    – ¿Te gustó coger con ellos? – Me preguntó Gery mientras nuestros besos aumentaban nuestra excitación.

    – Sí. Fue rico. ¿Qué quieres saber? – Contesté.

    – Quiero que me cuentes todo con lujo de detalles – Me dijo mi amor, al tiempo que me ponía de pie y bajó el cierre de mi vestido, el cual cayó al piso. Se paró también y me cargó en brazos, lo sentía muy excitado. Me llevó a la cama y me recostó mientras él se subió sobre mi cuerpo. Sentí más grande el tamaño de su tronco sobre la ropa. Se frotaba en mi panocha y la dureza con la que lo hacía me lastimaba, aun así yo le abría las piernas para lo que él quisiera hacerme. Nos besamos intensamente y al poco rato fue bajando hasta que llegó a tomar con sus dientes la parte frontal de mi cachetero y con las manos desde atrás me lo quitó. Me sentía muy húmeda, a punto del orgasmo y tan así fue que apenas y él puso su nariz dentro de mi vagina y su lengua cerca de mi ano me vine intensamente, él me atrajo con fuerza tomándome de las piernas y se bebió toda la humedad de mi orgasmo.

    Intenté tomar tiempo para recuperarme, pero Gery estaba muy caliente. Me exigió los detalles de mis travesuras con Adrián y Jorge. Usé un tono muy sugestivo para relatarle lo que habíamos hecho, él con cada detalle se encendía más y de igual forma yo me calentaba de nuevo. Llegó un momento en que lo necesité dentro de mí, ya sin ropa, metió su verga de manera violenta en mi vagina y aunque me lastimó un poco, al poco rato con sus embestidas me volvió a hacer venir.

    Con cada detalle que le daba, Gery parecía excitarse más. No me guardé nada, ya habíamos experimentado que contarnos nuestras experiencias o recordar lo que hacíamos juntos o por separado en la cama, nos calentaba mucho. Me encantó el momento en que me puso de a perrita, siempre ha sido mi posición favorita. Me sentí sometida y con la idea de haberme portado mal, le pedí a Gery que me cogiera muy fuerte, que me partiera en dos. Él se dedicó a darme duro y yo sentía muy rico con cada metida de verga que me daba, recosté mi pecho sobre la cama y dejé que él me embistiera todo lo que aguantara. Yo ya quería hacerlo venir, me había provocado tantos ricos orgasmos esa noche pero parecía que no tenía para cuando terminar. Hasta que dije algo, unas palabras mágicas que lo hicieron llenar de leche mi panocha en un orgasmo súper intenso. Esas palabras fueron:

    «Quiero probar otras vergas». Me abrazó con fuerza y en dos o tres metidas de verga que me dio, sentí lo caliente de su venida en mi interior y no pude evitar venirme yo también. Casi un grito fue lo que salió de nuestros labios y nuestro orgasmo se prolongó por minutos, al menos así lo sentimos juntos.

    Nos quedamos abrazados, recuperando nuestro aliento. No teníamos noción del tiempo. Nos besábamos con ternura y con mucho amor. Pasamos toda la noche y madrugada haciendo el amor. Gery se tuvo que ir a trabajar sin dormir, mientras yo me quedé toda la mañana durmiendo, satisfecha y con una sonrisa en los labios de oreja a oreja.

    Hasta hoy en día recordamos esa noche con detalles porque nos dimos cuenta que hablar y siendo honestos en nuestra relación, haría más fuerte nuestro amor y así ha sido desde entonces.

    En fin que precisamente ya que hablamos de la confianza, Gery me confesó que la noche que nos separamos no durmió en la casa de sus abuelos, terminó en la cama de otra mujer. Algo ocasional, una relación de una noche, pero muy excitante.

    Ojalá les hayan gustado mis relatos, escribiré otros más, pero más adelante. No dejen de leerme. Saludos y les vuelvo a decir, quien guste comentarme con gusto contestaré.

  • El primo de mi primo me llevó en su moto (parte 1)

    El primo de mi primo me llevó en su moto (parte 1)

    Ese verano fui a pasar las vacaciones a la casa de mis tíos en el interior de la provincia, invitado por haber cumplido 18 años.  Por los exámenes de fin de año, retrasé mi llegada y mi primo, que tenía mi edad y competía en natación, se había ido a con su equipo a un torneo en otra ciudad por unos días.

    Mi tía me pidió que fuera de todos modos porque un sobrino de mi tío, que vivía en las afueras, iría para limpiar la pileta de la casa de fin de semana y quería que le diese una mano.

    Al otro día de mi llegada, a media mañana llegó Lucas, el primo de mi primo, en bicicleta. Abrí la puerta de un pasillo lateral para que entrase la bici a la casa y cuando lo vi me sorprendió su físico, enfundado en su traje ceñido de ciclista en degradé de tonos de violeta a lila. Lo hice entrar y como él estaba muy transpirado me dijo que me saludaría después, pero yo solo tenía ojos para su cuerpo. Era una escultura griega, músculos marcados y un precioso trasero. Cuando se sacó el casco tuve un sofocón de lo hermoso que era también. Tostado natural, pelo negro largo y lacio, ojos claros y pestañas arqueadas que daban vértigo.

    Casi balbuceando le dije que la tía pidió que si debía ducharse, lo hiciera en el baño del quincho y que yo le alcanzaría la toalla. Le llevé dos toallas no muy grandes, a propósito, para entrar y verlo. Toqué a la puerta y me pidió que pasara. Estaba espectacular bajo la ducha, enjabonando ese cuerpo de Adonis que tenía, y se me escapó en palabras mi pensamiento:

    -¡Qué lomazo!

    Me oyó, me sonrió con picardía y me pidió que cerrara la puerta y me sentara en un banco mientras él terminaba de bañarse. Con las toallas me cubría la tremenda erección que me había provocado.

    -Uy, son dos toallas chicas, me dijo cuando terminó de ducharse. ¿Me podrías secar la espalda por favor?

    Estaba tan caliente de sólo verlo, así que accedí sin hablar y lo empecé a secar muy despacio, casi acariciándolo, hasta que llegué a la cintura y me detuve.

    -¿Qué pasó?, me dijo.

    -¿Sigo? Le respondí.

    -Sí, claro.

    Le sequé los glúteos firmes y perfectos como una manzana y luego seguí por las piernas, ya de rodillas. Cuando llegué a los tobillos me quedó su precioso traste delante de mi cara y le dije que parecía una manzana como para morder.

    -Con que no me lo marques, me dijo, si te gusta…

    Lo mordí suavemente y empecé a lamerlo, pasando de un glúteo al otro. Lucas gimió, inclinando algo su culo y fue girando de a poco, hasta que quedó con su pene erecto frente a mi boca y su hermosa sonrisa mirándome a los ojos. Lo miré, hizo un gesto y me dijo:

    -Me secaste muy bien, pero fíjate cómo me pusiste.

    Mi mirada bajaba de sus ojos a su torso y a su pene, de tamaño normal, aunque luego comprobé que mis manos puestas una detrás de la otra lo contenían apenas. No dudé y se lo empecé a chupar, despacio, muy despacio, solté la toalla y lo tomé de los glúteos. De a poco lo fui lamiendo mientras él me acariciaba la cara y me seguía mirando a los ojos. Yo cerré los míos y me dediqué a chuparle la pija con ganas, hasta metérmela toda en la boca.

    Estaba en la gloria y lo incité a moverse, como si me estuviera cogiendo, lo que hizo enseguida con un vaivén estremecedor. No podía soltarla y la chupaba cada vez con más fruición, mientras acariciaba sus nalgas. Estuvimos varios minutos así, hasta que escuchamos ruidos y tuve que dejarlo. Me incorporé y me dio un beso increíble, con mucha lengua y mucha pasión. Me temblaban las piernas y estaba muy caliente.

    -¿Cómo vamos a esconder el palo?

    -No sé, balbuceé.

    Y lo besé de nuevo.

    -Tenemos que ir a la quinta para limpiar la pileta, así que decile a la tía que vamos en la moto y compramos comida por ahí, pero que no te vea, porque se va a dar cuenta del calentón que tenés.

    Obedecí como autómata y fui a abrir la puerta del corredor mientras Lucas sacaba la moto, vestido con una remera ajustada que resaltaba su cuerpo de atleta y un short de baño corto de tela muy fina, bien empalmado. Le avisamos a la tía desde la puerta, arrancó la moto y me invitó a subir detrás suyo.

    -Tengo miedo de andar en moto, le dije.

    -Tranquilo, que voy despacio y agarrate bien.

    Abracé su cuerpo, a la altura de los abdominales, duros y marcados como tabla de lavar. Los fui acariciando mientras iba a velocidad razonable por las calles de la ciudad hasta salir a la ruta, mientras le susurraba qué bien que estaba y qué hermoso era, ya desinhibido. En el último semáforo antes de salir a la ruta, me contó que lo había excitado más, por eso no iba muy rápido.

    Cuando dio la uz verde, le dije que no le creía y me respondió que probara si no era cierto. Despacio fui bajando una mano hasta su pene, erecto como antes en el baño, así que no dejé de sobarlo por encima del short finísimo mientras hacíamos los pocos kilómetros hasta la casa de fin de semana y llegué a tomarlo con las dos manos mientras recostaba mi cara sobre su espalda.

    La casa estaba a una cuadra de la ruta donde había un almacén de campo, que atendía un chico que era también el jardinero de la quinta. Para que no se notara nuestra excitación, Lucas le pidió unos sándwiches desde la puerta, sin bajarnos de la moto, para cuando cerrara el almacén a la una de la tarde y lo invitó a venir a la pileta, cosa que me sorprendió y se lo dije.

    -No te preocupes, me dijo, pero no me tranquilizó porque lo quería todo para mí.

    Llegamos al portón de la casa, bajé a abrir, entró la moto y la llevó hasta detrás de un cerco de ligustros que tenía la pileta y me esperó mientras yo cerraba el portón. Cuando llegué donde estaba Lucas, él estaba apoyado en la moto con las manos detrás sobre los asientos. Le miré el bulto del pantaloncito y me acerqué para seguir acariciándolo, mientras él me tomaba de la cabeza y me daba un beso prolongado de lengua que me dejó sin aliento.

    Apoyé mis manos en sus glúteos mientras nos besábamos calientes a mil, y las metí por dentro de su short. Ya ni sabía qué parte de su cuerpo quería tener para mí porque todo él era una belleza. Estuvimos besándonos y franeleando un rato largo hasta que tuvimos que separarnos para hacer lo que debíamos hacer, limpiar la pileta.

    Lucas desactivó la alarma de la casa y las cámaras, mandó un mensaje a mis tíos para avisar que habíamos llegado y que luego actualizaría el sistema, para que no nos vieran. Mientras yo activaba el filtro de la pileta y retiraba el barre fondo, él se quitó el short quedando en un slip turquesa que le quedaba pintado al cuerpo.

    -Mejor imposible, le dije, porque no podía creer lo bien que estaba.

    Se acercó, me besó largamente y me dijo que empezáramos a limpiar. Mientras él sacaba hojitas y alguna que otra sabandija del agua, yo iba pasando el barre fondo, uno a cada lado de la pileta. Me llevó una hora completar la faena, mientras él fue a regar la ligustrina con una manguera.

  • La novia de mi viejo amigo y la mejor mamada de mi vida

    La novia de mi viejo amigo y la mejor mamada de mi vida

    Empiezo mi relato describiendo a la mujer más cachonda que conozco es una morena de cuerpo impresionante con un culazo enorme y cabe destacar una carita de diosa y que esté relato la nombraré como “linda”.

    Un viaje en el cual nunca imaginé tener tan grata sorpresa.

    Todo inició con un viaje aún concierto acompañando a un viejo amigo y a su novia y como lo comenté linda es una morena que donde vaya llama demasiado la atención ya que es de frondosa cadera y coqueta simpatía, la mencionada chica ya habría sido dueña de mis pajas desde hace mucho ya que era inevitable ver ese mega culazo al tenerlo de frente y estar tomado.

    Regreso al viaje el cual transcurrió normal el primer día, pero yo no podía quitarme de encima la idea de observar a linda cada que podía y desnudarla casi con la mirada.

    Al segundo día recuero iba todo normal linda traía un atuendo sexy con mallones que resaltaban aún más su figura y que muchos volteaban a ver por la calle y chiflaban o se la comían de igual manera con la mirada o al menos fue lo que note ya que siempre camine un poco atrás de ellos para aprovechar la vista.

    El segundo día al llegar por la noche al hotel nos propusimos tomar unas cervezas para relajarnos y prepararnos para partir al otro día, pero nunca espere lo que iba que suceder.

    Mientras mi amigo y yo bebíamos linda mencionó que se quería bañar a lo cual se retiró y me quede con mi amigo bebiendo y platicando lo bueno que estuvo el concierto, pero al cabo de los minutos linda salió.

    Impresionado recuerdo verla salir con una simple playera de mi amigo y su ropa interior, sin Brasier lo cual hacía marcar sus hermosos senos.

    Linda se acercó a la cama y se recostó en medio de los dos, yo sonrojado por tremenda figura tomé mi cerveza para calmar la erección que me ocasionó mirarla de esa forma que nunca imaginé.

    Tomamos las cervezas y charlamos un poco mientras no podía dejar de mirar sus tetas marcadas y sus piernas gruesas mientras aprovechaba a veces que se le levantaba la playera ver un poco de su ropa interior que recuerdo era negra.

    Después de un rato decidí dejarlos y yo retirarme a mi cuarto el cual colindaba con el suyo y solo nos separaba una puerta, entre a mi cuarto y me preparé para dormir y dedicarle una paja más a linda.

    Me vine a chorros pensando en la imaginé de tremenda mujer. Durante ese rato de vez en cuando se dejaba escuchar algún gemido sutil de linda mientras cogia con mi amigo. A mí me venció el sueño sin imaginar que lo mejor estaba por venir.

    Recuerdo el no mirar ni el reloj y que me despertó el que tocaban a la puerta y vibraba mi móvil. Me levanté y abrí la puerta para ver a linda vestida tal cual lo mencioné solo que esta vez ella no perdió tiempo y me dirigió a la cama donde estaba yo durmiendo, todo fue tan rápido recuerdo claramente que se subió sobre mí y me pregunto si me gustaba mientras se quitaba la ropa interior y yo respondía que si.

    Posteriormente acaricie su enorme trasero mientras ella se desprendía de su playera lo cual me puso la polla a reventar al tener esa imagen frente a mí. Ahí estaba linda completamente desnuda con sus tetas al aire y su vagina escurriendo de excitación.

    Me abalancé a mamar sus deliciosas tetas mientras la acariciaba toda, abría sus enormes nalgas y me llenaba los oídos con sus placenteros gemidos era un sueño hecho realidad. Linda me ayudo a quitarme mi playera y bajo hasta donde iniciaba mi short y sin pensarlo recuerdo como lo bajo con todo y mi ropa interior y me lo quito dejando expuesta mi verga muy erecta. A la cual lamió como una diosa desde el tronco hasta la punta para luego devorarla completamente y yo solo podía prepararme para la mejor mamada que me han dado en la vida.

    Al recordar cómo la metía completa en su boca una y otra vez mientras levantaba su enorme culo y me daba la imagen más caliente que se puede imaginar, sin parar y como loca ella engullía mi verga y la jalaba una y otra vez mientras por si fuera poco todo me preguntaba si me gustaba por lo cual no pude evitar dejar escapar un poco de semen el cual no se si linda se dio cuenta que me saco ya que ella estaba mamando de una forma brutal. Que me hacía sentir como estar con una actriz porno.

    Sin dudarlo ella dejó mi verga durísima y procedió a montarme una vez más, la recuerdo colocando mi verga escurriendo de saliva y sin condón en la entrada de su vagina. Mientras la penetraba ella gritaba tal cual una actriz.

    Me cabalgo como loca mientras me pedía que le tocara el culo y me acercaba sus tetas a mi cara lo cual aprovechaba para lamer sus pezones y succionarlas completas con mi boca mientras sentía como ella se venía encima de mi a lo cual no pude resistir y dejé salir mi semen dentro de ella. Sin que linda se diera cuenta continué ya que todo era una fuente de fluidos corporales tanto de su vagina como de mi deslechada verga.

    Lo que no pude evitar por el cansancio que mi verga perdiera rigidez, pero para lo cual linda me ayudo sacándola de su vagina y engulléndola una vez más hasta la garganta, era el momento más placentero de mi vida y viendo a la sexy novia de mi mejor amigo como siempre la había imaginado totalmente desnuda y disfrutando de mi polla.

    El cual estaba a punto de entrar en escena ya que linda lo llamo mientras ella no dejaba de mamar mi verga y le pidió que la cogiera mientras levantaba su monumental culo. A lo cual mi amigo obedeció y empezó a cogerla era tan excitante el momento que mi verga se endureció inmediatamente por lo cual pedí q linda que cambiáramos de posición ella se colocó en 4 mientras al fin me deleitaba viendo tremendo y monumental culazo frente, levanto sus enormes caderas y pude ver su vagina escurriendo de placer y la combinación de mi semen y sus fluidos. Yo me preparaba para penetrarla una vez más y bombearla como un loco.

    Mientras ella mamaba la verga de mi amigo.

    Yo disfrutaba cogiéndola y apretando sus nalgotas como un loco, mientras ella movía su enorme culo y engullía la verga de mi amigo como una experta en estas escenas.

    Estuvimos un rato cogiéndola y cambiándola de posición para q en un momento ella estuviera con las dos vergas una en cada mano y me mirara a los ojos y me dijera algo demasiado excitante. Linda me dijo “trátame como a una puta” a lo que yo tontamente no supe que contestar mientras ella me montaba una vez más y mi amigo se colocaba junto a ella poniendo su verga en la boca de su novia.

    Mientras yo la sentía brincando en mi verga una y otra vez, dando cada sentón con esas enormes y deliciosas nalgas cada vez más fuerte. Veía como ella succionaba la verga de mi amigo sin piedad.

    Para después pedirle a mi amigo que le metiera la verga por el culo ¡ese enorme culo!

    Él se colocó en la entrada de su culo mientras mi verga llenaba su vagina y empezó a penetrarla lentamente recuero que yo para ayudarlo tomé las nalgotas de linda y las abrí lo más que pude mientras sus gritos de placer y dolor llenaban la habitación en un momento de éxtasis para los tres.

    Con la verga de los dos adentro todo estaba demasiado apretado, pero era muy placentero para todos y para mí el sentir como linda eyaculaba fluidos sin parar sobre mi verga mientras yo chupaba sus tetas y sus pezones muy rígidos. Al cabo de unos minutos así cambiamos de posición y linda monto a mi amigo mientras yo le coloqué para una vez más recibir una deliciosa mamada le cual no duro mucho ya que mi amigo termino y salió de la habitación para ir al baño, mientras yo me quede con linda y le pedí que se colocara en 4 a lo que ella contesto placentera mente “claro que sí” lo cual me puso mi verga al 1000 y la empecé a bombear con todas las fuerzas que me quedaban mientras ella muy caliente se movía y yo le hablaba diciendo “así chiquita que rico te mueves”.

    Después de semejantes movimientos ella me hizo venir y salimos del cuarto para ver a mi amigo y linda se fue a bañar con él. ¡Yo tuve que pajearme 2 veces más para quitarme la calentura y aunque ya pasó tiempo lo recuero como si fuera ayer y me saco litros de semen pensando el linda!

    Espero les guste mi relato y ojalá linda lo pueda leer y le pueda agradecer el darme la mejor mamada de mi vida.

  • Me dejé manosear y más por un señor que recogía basura

    Me dejé manosear y más por un señor que recogía basura

    Hola, soy many, tengo 21 años. Soy un chico afeminado, gay, me suelo vestir en la intimidad de nena, ya que tengo ropa que he comprado para vestirme, tangas de hilo, medias, ligueros, etc. Soy de cuerpo rellenito, pero bien formado, sinceramente, tengo unas nalgas bastantes carnosas y redondas, las piernas igual, gorditas, con grandes muslos, la lencería que tengo me queda perfecta. Estoy depilado, dado mi gusto por ser nena. Mi piel es suave, trigueña, así que me excita muchisimo el hecho de sentirme tan suave mi piel.

    En pocas palabras, va relato. Hace poco más de dos meses, aquí en la ciudad donde vivo (En México) había llegado del trabajo como a las 11 pm, me bañe, me acoste y prendi mi laptop, empece abrir mi cuenta de Twitter y con el paso de los minutos, me ganaba la calentura, con lo que veía en Twitter, obviamente cosas relacionadas con sexo, transex, femboys, sissys y todo eso… pasando las horas llego un momento que ya no aguante y me empecé a vestir de nena, con lo más provocador que tenia, tanga roja de hilo, medias de red rojas, arriba unas medias de liguero blancas y una faldita muy cortita de vuelo, que si me agacho se ve practicamente todo.

    Continue con mi busqueda en internet y pase a los videos de nenas transexuales y me calentura subio más, hasta que dadas las 4 am, ya no soportaba mis deseos de nena. Esos días estuve sola 3 días, ya que mis padres habían salido de ciudad y yo aprovechaba para vestirme y más. Llegaron las 5 am sin dormir y con una calentura tremenda, empiezo a escuchar afuera de la calle, unos ruidos, como que movian algo en la basura, me asuste en el momento, pero cuando me fije era un señor de esos que recogen cosas en los botes de basura y la calle, no le puse atención al principio y continue ya metiendome un dedo en mi ano, bastante mojado y palpitante.

    En eso, recorde que una amiga de Facebook de otra ciudad del país, me había contado que le gustaba salir de madrugada vestida y esperar a ver que conseguía, en una ocasión ella, termino acostada con un taxista. Me dio vuelta la cabeza con eso que recorde, y se me ocurrio la idea de salir y con la calentura que traía, provocar algo al señor que recogia basura, lo pense mucho, pero por fin salí con miedo obviamente, pero ya no estaba el señor.

    Se me ocurrio ponerme un pantalon y una sudadera arriba de la ropa, mis tenis converse y lencería de nena que traía y salir a buscarlo, pense que no estaría nada lejos. Sali normalmente, a dos cuadras de mi casa hay un pequeño parque, por cierto siempre esta oscuro, empecé a voltear si miraba al señor, cuidando que no me viera nadie más, de repente dentro de los pocos juegos para niños que hay en el parque, sale el señor, corro a esconderme atras de un pequeño cuarto, que antes era una comandancia de policias.

    Con todos los nervios del mundo, volteo a todos lados, estaban vacias las calles y la colonia, me piezo a bajar el pantalon y quedo en el pequeño vestido con figuras de bolitas que traía, junto con mis medias rojas de red y medias de ligero blancas, practicamente se me miraba todo, me deje la sudadera, para sentirme más inocente, eso creí yo.

    Ya sin dudarlo y decidida, pase por un lado del señor, observando y cuidando cada cosa que pasaba, en el momento que casi lo tenia enfrente, pase y no dijo nada, me quede pensando si me veía mal u algo así, como si por instinto se tratara, solo camine unos pasos y me devolvi para pasarle otra vez al señor, que ya se encontraba sentado en un columpio del parque, pase, y con toda la calentura a mil, me dirijo hacía el, me pongo enfrente de el y me doy una vuelta, mostrandome toda para el, el no decía nada, me volteé de nuevo de espaldas y empiezo a mover mi culo que practicamente se me metia y comia la faldita traia, que sinceramente se miraba enorme enfundado en la tanga de hilo y las medias.

    Ya en mi extasis y calentura, levanto mi falda y le muestro ante sus ojos, que se abrieron como si viera algun fantasma jaja, ya sin ninguna pena y dejandome llevar, pongo mis manos en sus hombros, me acerco más, podia sentir su nerviosismo del señor, empiezo a mover más mis nalgas, ya en locura y caliente, me le voy encima, tomos sus manos y las llevo a mis nalgas, al principio solo tenia sus manos sin siquiera moverlas de mis nalgas. Yo con mis ganas, y como si fuera algo de la nada, ya tenia al señor pegandome tremenda manoseada, perdi la nocion del tiempo.

    Las apretada, las abría, me nalgeaba con ternura, pero rico, estaba vuelto loco de caliente y más cuando empezo a dedear mi hoyito vestido con el pequeño hilo dental que traía gemia como una verdadera nena. En un instante ya estaba en 4 en pleno piso del parque, con mi culo empinado y bien parado, solamente pude sentir cuando puso su cara en medio de mis gordas y suaves nalgas, lo lamía, lo olía, de repente ya tenia su rasposa lengua en mi ano, que palpitaba de caliente.

    Era demasiada la exitación que me olvide de todo y gemia como toda una hembra. Sin olvidar que el señor lo hacía como todo un experto, como succionaba y chupaba mi hoyito, era demasiado para mi y de repente no pude y más y me comienzo a venir, es la mejor sensación que he tenido, no podía parar de gemir. Ya casi en mis sentidos, mire todo al rededor y supe que era mejor parar, como pude me lo quite de encima, le dije que luego lo vería, por aquí, me puse mi pantalon y corrí hacía mi casa sin voltear atras.

    Llegue a casa, me dormí poco, cuando desperte aún sentía esa sensación de su lengua en mi ano y supe que tenía que repetir esas cosas proximamente.

    Espero les haya gustado mi relato. Fue algo real y veridico, como nacio mi gusto por señores maduros y por ese tipo de aventuras.

    Gracias. Besitos, Many.

  • Mi esposa rompe las reglas (V)

    Mi esposa rompe las reglas (V)

    Lo que al principio fue un acuerdo con reglas establecidas se fue diluyendo con el tiempo a un pacto tácito de absoluta libertad sexual entre mi esposa y yo. Dejamos de pedir permiso para vernos con alguien o hacer alguna cosa, a veces nos contábamos, a veces no. Todo aquello fue minando nuestra relación, en ocasiones no sabía de Ceci por largas horas, a veces no llegaba a dormir, sabía que estaba follando con alguien, tal vez con varias personas pero parecía algo que funcionaba para ambos, manteníamos nuestra responsabilidad para con hogar y el pago de las cuentas y de tanto en tanto salíamos los dos, aunque sentía que eso ocurría cuando ninguno tenía alguien más a quien ver.

    ¿Por qué no llegaste ayer a dormir?- le pregunté.

    Salí con un chico.

    ¿Quién?

    Un compañero del trabajo, es nuevo, me gusta. Me invitó a comer y luego fuimos a follar a un motel muy bonito

    ¿Qué tal estuvo?

    Deli amor, la tenía gruesa y me dio duro, me gustó

    ¿Te gusta más que la mía?

    ¿Por qué preguntas eso…?

    No sé, quiero saber

    ¿Te gusta más como te la chupo yo o como te la chupa la perra de Laura con la que dijiste que no te verías más?

    No puedes decirme eso… follas con quien quieres… eres la puta de tu trabajo, no llegas a dormir y no me avisas… ¿Qué importa si follo de vez en cuando con Laura?

    ¡Claro que importa! lo prometiste y veo cómo llegas a mi trabajo y pasas por ella como cuando pasabas por mí. La saludas con un beso en la boca y te acuestas con ella en nuestra cama

    Pasaría por ti pero casi siempre estas ocupada con una verga entre las piernas-

    Se levantó, tomó su bolso y salió de la casa no se para donde.

    Como siempre he comentado, es mucho más fácil para una mujer sexy como mi esposa conseguir satisfacer sus deseos, pocos hombres rechazarían semejante culo, y se las arreglaba con las mujeres de alguna forma también. Si bien yo podía hacer lo que quisiera y tenía amigas exquisitas como Laura o Marcela con las que me veía con cierta frecuencia, no era que pudiera follar con quien yo quisiera.

    Un viernes Ceci no llegó a dormir, tampoco llegó el sábado.

    ¿Amor como estas? ¿Dónde estás? ¿Estás bien? – le mandé un mensaje.

    Estoy bien… no se cuando vuelva – Respondió.

    A pesar de que insistí con más mensajes no conseguí respuesta alguna “No se cuando vuelva” era la respuesta final. No supe de ella por una semana. Justo ocho días después, un viernes también mientras me encontraba en el trabajo recibí un email. Era de Ceci. Decía así:

    Amor:

    Perdón por desaparecer de esta manera, pero desde que iniciamos este desenfreno sexual hace ya casi un año me siento otra persona. Siento una necesidad física de follar que siempre estuvo contenida bajo un manto moral de lo que es correcto y lo que no. Últimamente nuestra relación ha decaído dramáticamente y necesitaba saber si este afán de satisfacer la palpitación de mi coño caliente era más importante que tú, que nuestro matrimonio. He llegado a una conclusión… te contaré como con cada detalle.

    Sobra decir que he follado con mucha gente, a veces ha sido espectacular, a veces no tanto. Pero en cada ocasión he aprendido algo de mí, de lo que me gusta hacer y que me hagan. Pablo es un compañero de trabajo, me lo follé un viernes, justamente después de ver que recogías a Laura en mi trabajo. Me llevó a un motel, no fue nada delicado, me penetró duro jalando mi cabello a cada oportunidad… me gustó, me recordó un poco a ti. A como me lo hacías.

    Un par de días después Pablo me escribió, pensé que era para vernos, a lo cual me negaría, pero en realidad me estaba haciendo una propuesta. Él conocía a ciertos personajes con mucho dinero y poder que buscaban chicas para pasar el rato, básicamente prostitutas de alto calibre. Me dijo que encajaba perfecto en el perfil. Me pidió algunas fotos y después de un par de días me contactó una mujer proponiendome participar de un viaje con un grupo de chicas a una hacienda cerca de la playa. La paga era excelente y no te voy a negar que siendo como soy, una zorra absoluta, aquello me llamó la atención.

    Estabas trabajando cuando armé mi maleta. Metí la ropita más pequeña, las tanguitas más delgadas y un par de juguetitos que solíamos usar tú y yo. Me puse un top apretado y un short que resaltaba mis caderas, sabes cual es. Me recogieron en la puerta de mi trabajo, no me viste ni con esa ropa sugerente, vi como Laura y Marcela subían a nuestro auto y te marchabas con ellas. ¿Hicieron un trío? ¿Lo disfrutaste? Imagino que sí, yo te las entregué en bandeja de plata un día sin pensar que me reemplazarían. ¿Te gusta más como te la chupan ellas? ¿Qué te hacen que no te hacía yo? Respóndeme, porque haría lo que fuera para que me folles con el mismo gusto que te las follas a ellas.

    Subí a una van con otras chicas, muy bonitas todas, putas al fin de cuentas. Yo era una de ellas amor, una puta más, pero esta vez de verdad. Fuimos hasta el aeropuerto, nos embarcamos en una avioneta y emprendimos un viaje medio turbulento de casi una hora. A mi lado iba una chica, se llama Cristi, te gustaría, es rubia como Laura, tiene el culito parado como Laura y las piernas delgadas y firmes como Laura… esa puta era igualita a Laura.

    Cuando aterrizamos nos subieron a unas camionetas, nos vendaron los ojos y anduvimos unos 20 minutos hasta llegar a un lugar tropical, era muy fresco, con palmeras y piscina y una hacienda gigante. Deducirás para este momento el tipo de evento en el que me encontraba, el tipo de situación en la que me había metido, era una fiesta de narcos y yo era una puta pagada para satisfacerlos.

    Sabes, no me incomodaba del todo, sí me daba algo de miedo pero mi coño latía como un tambor. Había competencia entre las chicas, éramos más o menos 30 putas. Nos llevaron hasta la piscina y ahí nos ubicamos, yo hablaba con la que estuviera a mi lado. Me ofrecieron cocaína, acepté, el olor me recordó a ti inmediatamente, como esparcías el polvo sobre tu verga, como me arrodillaba para inhalarlo todo y limpiar los remanentes con mi lengua chupandotela. ¿También lo haces con Laura? ¿Se drogan para follar como lo hacías conmigo? ¿Y Marcela? ¿Ella deja que le orines en la cara como yo?

    Aparecieron varios tipos, narcos claramente. Detrás venían otros con armas que se quedaron flanqueando la piscina, los guardaespaldas. Vi como todas las chicas se levantaban y empezaban a pavonearse para ser escogidas. Yo usé otra estrategía y me quedé sentada haciéndome la desinteresada. A pesar de que era de noche me quité el short y quedé en vestido de baño, un hilito azul que me compraste. Me acosté boca abajo y dejé que mi culo hablara por mí.

    Llegó un sujeto gordo con bigote, llevaba una cadena de oro y un rolex. Se sentó a mi lado y me agarró una nalga.

    ¿Y tú cómo te llamas? – me preguntó.

    Laura – le dije.

    Hablamos un rato. Para mi sorpresa la charla resultó más interesante de lo que esperaba, me habló de su vida, de su familia. Yo inventé todo de mi, era Laura, estudiaba en la universidad. Lo único que no inventé fue que le dije que mi esposo no sabía donde estaba, que simplemente me había ido. Tomamos unos tragos, consumí otro poco de coca. Después de un rato me pidió que lo acompañara. Caminamos dentro de la hacienda, era un lugar muy bonito con muchas plantas y estilo colonial. Me llevó hasta una habitación y entramos.

    Me pidió que me desnudara y que bailara para él. Le hice un twerking que hizo que mis nalgas rebotaran deliciosamente. Me pidió que me pusiera en cuatro en la cama y empujó su abundante bigote entre mis nalgas. Su lengua escarbó mi ano, me gustó. No era precisamente un tipo atractivo, pero sabía lo que hacía. En la misma posición sentí como su verga se posó en mi vagina y empujó. Entró fácil. Si hay algo que no me gusta de ser tan zorra es que mi coño se ha abierto mucho, tal vez si me follas como antes alguna vez lo notarás, pero no te preocupes, mi culito sigue pequeño y ya no me duele cuando me la meten por ahí.

    La barriga del tipo pegaba contra mis nalgas ante cada empujón. Me hablaba de ti, de lo puta que era de estar allí teniendo esposo, me halagaba las nalgas también. Me acosté boca arriba y alcé mis piernas, él me penetró apretando mis tetas. Tenía mis ojos cerrados cuando sentí que algo caía sobre mí. Abrí los ojos, billetes, dólares, de 100. Se vino sobre mi vientre y mis tetas, una gota de semen agrio alcanzó a caer en mi boca, me lo tragué. Él se vistió y salió. Me levanté, recogí todos los billetes y los guardé, me vestí y salí de la habitación con rumbo a la piscina.

    Bailé, bebí y consumí más drogas, no tuve que follar con nadie más aquella noche. Cuando eran las 4 de la mañana una señora mayor muy cordial se me acercó y me entregó una llave… “es su cuarto, es hora de dormir” me dijo. Cada una tenía un cuarto privado asignado. Caminé hasta el mio, me tumbé sobre la cama y me quedé dormida.

    Desperté al otro día casi a las 3 de la tarde, me dolía la cabeza y tenía hambre. Me metí a la ducha y lavé todo mi cuerpo. Tallé mis tetas, mi coño y mi ano con jabón preparándome para lo que seguramente sería una nueva jornada de entregar mi delicioso cuerpo, ese que fue únicamente tuyo por mucho tiempo, a algún poderoso narco. Estaba dispuesta a todo. Me puse un top elástico azul y una minifalda blanca, debajo una tanguita de baño naranja. Conté el dinero que había ganado el día anterior, perdí la cuenta rapidamente, ni en diez años trabajando en el banco hubiera hecho esa cantidad, si apenas en el segundo día podía hacer una cantidad similar aquello era tremendo negocio, sexo y dinero, ufff.

    Salí a buscar comida, encontré varias mesas con todo tipo de platos. Me serví y sacié mi necesidad de calorías. Era un día soleado, varias de las chicas se bronceaban en la piscina. Sentía resaca y quería quitarme esa sensación así que me acerqué a una de ellas y le pregunté si tenía algo de cocaína. Me activé, me quité la minifalda y el top y me lancé a la piscina a nadar.

    La música sonaba y pronto aparecieron varios hombres. Yo me tendí en una silla de piscina boca abajo con mi culito parado adornado por la tanguita naranja que se perdía entre mis nalgas. Abrí mis ojos ante el saludo de una voz. Era un hombre delgado de cabello negro largo y algo tosco, llevaba cadenas y reloj de oro. Venía de la mano de una chica de cabello rubio y cuerpo latino. Su cabello rubio era teñido, así como el mio. Se sentaron junto a mí y empezamos a hablar.

    El tipo invitó al grupo a otro par de chicas, también rubias, nos servía whisky y nos brindaba drogas. Nos pidió que lo siguiéramos.

    Íbamos las cuatro rubias en fila detrás del hombre por los pasillos de la hacienda. Nos llevó hasta el piso más alto. Caminamos por un pasillo largo con puertas de una lado y un balcón colonial del otro. Al final del pasillo había una puerta más grande que todas las demás, él la abrió con una llave y entramos. Era una suite, nos recibió una sala hermosa con lujosos adornos rústicos. Un arco llevaba a un cuarto con una cama doble king y otro arco allí dentro llevaba a un baño grande con una tina y un ventanal enorme.

    Nos pidió que follaramos entre nosotras en la cama mientras él nos veía. Me empecé a besar con una de ellas mientras le agarraba las nalgas. Las drogas y el alcohol me tenían a mil y aquella chica de verdad me gustaba. Era tetona y nalgona de piel trigueña y estaba muy ebria. La empujé sobre la cama y cayó boca abajo, tomé sus piernas y la jalé hasta el borde de la cama y su culo quedó paradito, me arrodillé ante ese culo. Le abrí las nalgas y empecé a lamérselo. Pronto sentí una lengua en mi culo, era otra rubia y detrás de ella la cuarta nos imitaba. Un gusano humano conectado por el culo, los gemidos retumbaban por la habitación. ¿Puedes verlo amor? yo era un puta en una fiesta de narcos, ¿No te excita?

    El tipo nos puso en cuatro una al lado de la otra con las nalguitas al aire y fue una por una probando el sabor de cada culo. Yo estaba de segunda, sentí como esa lengua porosa empezaba por mi coño y subía haciendo presión y ensalivando todos mis pliegues hasta arriba de mi culo. Fue más que nada esperar el turno para que el sujeto penetrara a cada una, la verdad es que nada especial. Lo especial es que después de venirse sobre las nalgas de la cuarta chica, el tipo se guardó su verga y sacó cuatro fajos de dólares, uno para cada una.

    Me vestí, salí de ese cuarto y me escabullí hasta mi habitación. Apenas eran las 8 de la noche pero estaba exhausta de lo del día anterior y ya había conseguido un sustancioso botín.

    Al tercer día me levanté temprano, bajé a desayunar y me tumbé en una silla de la piscina. Escuchaba un rumor entre las chicas y se repetía el nombre de Leandro. Me contó una de ellas que Leandro era el hijo del capo de capos allí. Que era un hombre espectacular y que solía escoger a una chica solamente. Amor, sabes que me considero sexy y bella, pero habían muchas mujeres increíbles allí, te hubieras vuelto loco, no guardaba muchas esperanzas de que la elegida fuera yo así que me relajé.

    Leandro apareció en la altura de unas escaleras que daban a la piscina. EL HOMBRE, atlético, con barba, pantalón blanco, camisa azul a rayas, gafas de sol, cabello ligeramente largo, mi coño se humedeció, tenía que ser mío. Como siempre mi estrategia fue guardar perfil bajo y ver desde lejos. Leandro bajó hasta la piscina y se sentó en una silla de estilo colonial justo en el centro del lugar, era como un rey. Las chicas se reunían a su alrededor, lo saludaban, le desfilaban, le enviaban besos.

    Tomé acción, me quité toda mi ropa excepto la tanguita naranja, agarré mi trago y caminé. Pase frente a él sin mirarlo jugueteando con la lengua con el pitillo de mi coctel. Llegué al otro extremo de la piscina a una mesa donde habían más tragos servidos. Tomé otro y me devolví por el mismo camino. Esta vez dirigí la mirada a Leandro, me miraba, ¿Le habían gustado mis nalgotas? Yo creo que sí.

    Volví a mi silla y esperé acostada boca abajo. El sol azotaba mi culito y no pasó nada por un rato. No había sido elegida, pensé. Pero una voz gruesa me hizo abrir los ojos, su voz, la de Leandro. “Busca tus cosas”, me dijo. El culo más lindo mi amor, el más deseado. Fui a mi cuarto, recogí mi ropa, mi dinero, me vestí con el vestidito corto negro que tu me regalaste, ese que hace que mi culo se vea grande y casi no me cubre nada. Bajé y uno de los escoltas de Leandro me indicó el camino. Me subieron a una camioneta blanca, me vendaron los ojos y emprendimos el camino.

    Tras unos 15 minutos de trayecto la camioneta se detuvo. Me quitaron la venda y salí del carro para encontrarme con una casa con un estilo muy moderno, blanca y con grandes ventanales. El escolta me indicó un camino que me llevó a una piscina. Del otro extremo de la piscina había una mujer tendida en una silla tomando el sol, pude ver como Leandro le daba un beso en los labios y después se adentraba en la casa. Al verme, la mujer se levantó y me invitó a seguirla. “Este es tu cuarto, escoge cualquier cosa del closet para ponerte, tienes que bajar bien arreglada y presentable en dos horas, mientras tanto quédate aquí” Me dijo amablemente.

    Me tomé unos minutos para descansar antes de empezar a arreglarme. Encontré vestidos muy elegantes en el closet, no todos me quedaban pero había un par que encajaban perfectos, aún así no me convecían y decidí quedarme con mi vestidito negro, me maquillé, me prefumé haste el coño, me peiné y esperé para salir a la hora acordada.

    Salí del cuarto, tomé la escalera para bajar al primer piso y desde arriba pude divisar a tres mujeres, una de ellas la mujer que besó Leandro, sentadas alrededor de una cama redonda justo en medio de la sala. No me intimidaron, este culo valía mucho, bajé como si fuera la puta reina de Inglaterra. “Por favor querida, siéntate ahí” dijo la mujer de Leandro apuntando a la cama.

    ¿Cómo te llamas? – Me preguntó.

    Laura – le dije.

    ¿A qué te dedicas?

    Trabajo en un banco

    ¿Tienes una relación?

    Sí, estoy casada

    ¿Tu esposo sabe que estás aquí?

    mmmm sabe que estoy ocupada en algo, no sabe en qué exactamente

    ¿Estás mintiendo para estar aquí?

    No, mi esposo y yo tenemos un pacto, cada quien puede follar con quien quiera

    Wow… ¿Está él follando con alguien mientras estás aquí?

    … no sé… tal vez

    Cuéntame más mi amor

    De Pronto está follando con una amiga mia, en mi cama

    ¿Te molesta eso?

    ¿Que carajo pasa aquí?¿Es un show de preguntas?

    Tranquila mi amor, no es un show de preguntas pero tú eres la estrella hoy

    Aparecieron tres hombres, entre ellos Leandro. Venían desnudos y empalmados. Los tres eran atléticos y bien parecidos. Amor, lo que te voy a contar ha sido el mejor polvo de mi vida.

    Leandro, George y Tony se llamaban. Tenían la costumbre de escoger una puta de su agrado y llevarla a aquella casa para follarsela frente a sus esposas. Yo fui la elegida, que dicha.

    George tomó mis piernas y las levantó, mi poco confiable vestidito negro dejó a la vista toda mi tanga. Él me la quitó de un tirón rompiéndola toda, se dejó caer entre mis piernas y su boca aterrizó sobre mi coño, me dio un mordisco delicioso, grité mi amor, era el preámbulo de algo épico. “¿Me pueden dar coca?” les dije, sabes como me gusta hacerlo así, tú fuiste que me dio a probar, ¿recuerdas?

    Tony apareció a mi costado con polvo blanco sobre la cabeza de su falo. Tapé una de mis fosas nasales y con la otra desaparecí todo aquello, después me tragué esa verga para sentir el sabor amargo del químico, pensé en tí. Tony y Leandro me pusieron sus trozos en la cara y no tuve más remedio que agarrar cada uno y empezar a mamar mientras George seguía deborándome el coño.

    La droga hacía efecto, la excitación subía. Pedí un trago. Una de las esposas, la más joven de ellas, una chica de cabello a los hombros y cuerpo latino voluptuoso se apresuró a traer una botella a mi boca y soltó un chorro que quemó mi garganta. George, sosteniendo mis piernas al aire me penetró por la vagina. Aquella verga dura y larga recorrió mi orificio hasta que su cuerpo chocó contra el mío, ufff, que delicia.

    Leandro me quitó el vestido y mis tetas se desbordaron a los lados de mi cuerpo. Me las apretó y empezó a morder mis pezones. Que delicia mi amor, no te imaginas lo rico. Tony se puso debajo de mí y apuntó su verga a mi culo seco. “No va a entrar así amigo, tienes que lubricarmelo” le dije. Otra de las esposas, una rubia alta y elegante se levantó y pronto trajo un frasco con lubricante. Ella misma introdujo sus dedos en él y llevó una buena cantidad entre mis nalgas, después hizo lo mismo sobre el falo de Tony, “¿Será Tony su esposo o se la está agarrando a otro?” pensé.

    El pensamiento desapareció de inmediato porque la verga de Tony, ancha y dura se incrustó dentro de mí. Un año atrás aquello hubiese sido un problema, un dolor insoportable que hubiera detenido el acto entre tú y yo, pero ya no, en los últimos meses y desde aquella primera vez que me intercambiaste por la esposa de tu amigo he recibido tanta verga por el culo que ya soy una profesional. Por cierto ¿Te has vuelto a ver con ella? Porque yo sí me volví a ver con tu amigo muy seguido, me llama “su perrita”, me da por el culo muy rico un día a la semana al medio día. Ja!

    Tony me tenía por detrás, George por delante, mis piernas al aire y Leandro introducía su verga de costado en mi boca ahogando mis gemidos. Sus esposas empezaron a involucrarse, no sabía cuál era la de cual excepto la de Leandro. La de tipo latino ya montaba una pierna en la silla y corría su panty blanco para masajear unos labios vajinales jóvenes. La rubia alta tenía la respiración agitada, la de Leandro, un cuarentona de cabello negro liso y piel blanca tomaba de su copa de vino un poco más contenida que las otras dos.

    Ellos no necesitaban moverse, yo hacía todo el trabajo con mi pelvis metiendo y sacando ambas vergas con total fluidez. Siempre pienso que nunca me lo hiciste así por el culo, todos los demás sí, pero tú no.

    Se pusieron más extremos, Leandro posó su verga sobre mi coño y sin ningún reparo la resbaló junto a la verga de George y me penetraron al mismo tiempo. Aquello al parecer encendió a la chica tipo latino porque se puso de pie y se quitó el vestido quedando en ropa interior. Se acercó a nosotros y metió su boca en la colisión de aquellos dos falos y mi coño añadiendo un fluido más. Tony la sacó de mi ano y se apuró por sobre la chica tipo latino que empinaba un culito de película. Le movió la tanga y se la metió por el coño.

    Fue entonces que supe que la chica tipo latino era la esposa de George y se llamaba Sofía.

    La rubia alta al ver que su esposo penetraba a la mujer de su amigo buscó venganza de inmediato, se quitó su ropa y dejó a la vista un cuerpo añejo pero sexy, un cuerpo que en algún tiempo fue perfecto y que aún ahora en su imperfección te hubiera levantado la verga hasta el techo amor. La rubia, Corina, agarró la verga de George, esposo de Sofía y sacó de mi coño, se puso en cuatro y se encajó aquello.

    Ya éramos seis en la cama. Se me ocurrió algo… grité “¡Alto!” y todo el mundo dio un brinco y se quedó quieto. “Todos a ella” dije señalando a la rubia alta. Aquello les encantó, los tres hombres se enfocaron en ella como lo habían hecho conmigo, uno en cada orificio. Sofía, la chica latina se acostó a mi lado y empezó a tocarme. Corina gritaba, su culo no estaba del todo adecuado y no era su esposo el que la tomaba por ahí pero lo recibió con estoicismo.

    Tony tu esposa tiene ese culo apretado, ¿no le das mucho por ahí?- Dijo Leandro.

    Todos rieron.

    A que no aguanta dos vergas por detrás – dije yo.

    Fue un reto. Corina me miró, separó más sus piernas y dijo “vamos, dos”.

    Leandro y George se adelantaron. Tony, su esposo vino con Sofía y conmigo.

    Pusieron sus vergas sobre el culo de Corina y empezaron a empujar.

    aaah!!! hijos de puta!!! aaah- Gritaba.

    No va a poder – dije yo.

    Me miró desafiante y apretó los músculos. Lo iba a conseguir a toda costa. Lograron meter la mitad de sus vergas cuando Corina se desplomó del dolor. Un hilo de sangre corría por las vergas de los sujetos. Ella se retiró un momento al baño. La siguiente fue Sofía recibiendo las tres vergas. Ella sí podía con todo, como yo. Se puso en cuatro y sujetó cada falo en dirección a cada agujero. Me encantaba ella, era sexy, atrevida, interesante.

    Ellos estaban entretenidos con ella. Yo me volteé a ver a la esposa restante. No estaba en su silla, estaba de pie frente a la piscina dándonos la espalda con su elegante vestido verde. Fui hasta ella.

    ¿Y tú qué? – le dije.

    Yo nada corazón

    ¿No te gusta participar?

    Sí, pero ha pasado tantas veces ya que no es algo nuevo

    Lo nuevo tiene que venir de tu mente

    La tomé de la mano y la llevé adentro.

    Amigos, mi hermana es virgen, no quiere serlo más – les dije.

    George sacó su verga de su esposa y vino hacia nosotros, tomó la otra mano de la esposa de Leandro, Rosario. Fuimos juntos a la cama.

    No tienes nada que temer, es algo natural – le dijo a Rosario mientras le bajaba el panty y le subía el vestido a la cintura.

    Me senté en una silla, todas las vergas estaban ocupadas, pensé en ti, en lo que te gustaría esto, también pensé en que probablemente estarías follandote a otra chica en este momento, quizá a una de mis amigas. Me entró un sentimiento de tristeza, miré a mi alrededor y a mi lado había una mesita con trago y drogas, a la mierda la tristeza, tomé un poco de todo y fui a la carga. Agarré el primer par de nalgas que vi, eran las de un hombre, no importó, las separé y metí mi lengua. Para ser un grupo de gente que organizaba aquel tipo de aquelarres no eran muy creativos porque cada cosa que se me ocurría resultaba una novedad para ellos. Las chicas me imitaron. Yo me retiré y cada uno tomó el trasero de su marido para aplicarle una lamida profesional.

    El grupo se fue dispersando, se armaron parejas aquí y allá, por supuesto los hombres buscaron a quienes nos fueran sus parejas habituales. George se quedó con Corina, Leandro con Sofía y Tony estaba con Rosario y conmigo. Los tres nos fuimos a la piscina, nadamos desnudos, chupamos la verga de Tony bajo el agua por turnos, era un juego todo aquello.

    Conforme avanzó la noche algunos fueron desapareciendo del escenario. Yo dejé a Rosario en cuatro en el borde de la piscina tirando con Tony y subí a mi cuarto. Caí boca abajo desnuda en la cama y me dormí inmediatamente. No sé cuánto tiempo pasó pero me despertó una voz, era George evidentemente alcoholizado. Su cara se insertaba entre mis nalgas y su lengua alcanzaba mi ano. “Me encantó lo que hiciste hoy Laura”. Se subió sobre mí y separó mis piernas buscando mi coño y me empezó a dar. Tras cada embestida despertaba un poco más hasta que estuve completamente consciente de la situación, era delicioso, me daba muy rico amor. La puerta se abrió y entró Leandro endemoniado también, me cambiaron de posición, un debajo y otro arriba y me penetraron por culo y coño.

    aaah que riiiicooo – gritaba yo amor.

    Que buena estas perra – me decía Leandro.

    ¿Quieren follar a esta perrita eh?

    Ambos se vinieron dentro mio. Caímos rendidos en la cama. Por alguna razón no me sentí cómoda durmiendo allí con ellos así salí por los pasillos de la casa buscando un cuarto libre. Caí rendida como hasta las 4 de la tarde. Volví a mi cuarto a buscar ropa y ya no estaban allí mis amantes. Me bañé, me vestí y bajé a la piscina. Solo estaba Sofía con un pequeñito vestido de baño blanco.

    ¡Hola chica! – me dijo.

    Hola hermosa ¿Todos siguen dormidos?

    Síp

    Estuvo bueno anoche

    Estuvo deli, eres una bomba

    nooo tú eres una bomba, la forma en la que recibiste esas tres vergas

    jajajaja prática bebé

    ¿Con George?

    Un poco con él, un poco con otros, tengo mis amistades

    yo también

    ¿Ah sí? ¿Quién es tu mejor amigo?

    Tengo varios… pero si tuviera que elegir uno sería un amigo de mi esposo, el primero con el que tiré aparte de mi marido. Fue un intercambio –

    Wow… ¿Y quedaste conectada ahí?

    Sí, ha sido el único. Lo veo frecuentemente

    ¿Que te gusta?

    Me gusta como me da por el culo, no sé, es único, como que encaja perfectamente

    ¿Y tú esposo lo sabe?

    No, de hecho me prohibió verme con él… pero es el mejor, no puedo dejar de verlo

    Entiendo

    Además el se folla mis amigas del trabajo. ¿Y tú tienes a alguien especial?

    Sí, pero tienes que guardar el secreto, podríamos terminar en una tumba las dos

    Claro

    Un guardaespaldas de George jejeje shhh

    wow que rico ¿Está aquí?

    Sí, está cuidando los carros

    ¿Y si damos una vuelta en un carro mientras se despiertan?

    Sofía me miró traviesa. Observó alrededor, sonrió y dijo “Ven, vamos”.

    Caminamos un tramo corto hasta el estacionamiento, allí solo había una persona. Pedro se llamaba, entendí inmediatamente, tremendo espécimen, alto, fornido, imponente. Sus miradas se cruzaron y saltaron chispas por todo el lugar. Se subió rápidamente al asiento trasero y yo subí detrás. Pedro cerró la puerta y se subió al asiento del conductor.

    ¿A donde nos dirigimos? – Preguntó.

    A las cascadas – dijo Sofía.

    En el camino el diminuto vestido de baño de Sofía cayó al piso de auto. Mi ropita no puso mucha resistencia tampoco. Ella abrió sus piernas y dejó su coño joven a la vista de nuestro conductor. Mis dedos se introdujeron en ella mientras le besaba las tetas. La camioneta era grande, así que tuve espacio para arrodillarme frente a Sofia y pasarle la lengua sobre el coño. Mi culo quedó paradito en dirección a la parte delantera de la camioneta. Un dedo empezó a juguetear con mi ano. Era un dedo ancho y rústico, digno de una mano que ha visto pasar el trabajo duro.

    Bajamos del auto. Pedro nos recomendó ponernos zapatos pero no llevabamos, estabamos completamente desnuditas a la merced de los elementos. Cuando fue necesario en la caminata hacia las cascadas, Pedro nos cargó. En un punto había que pasar un tronco caído, él levantó a Sofía y la puso al otro lado, luego hizo lo mismo conmigo, no sé si fue accidente o fue intencional pero pude sentir como uno de sus dedos se introducía en mi coño profundamente, largué un suspiro.

    Llegamos a las cascadas, un lugar paradisiaco. Nadamos un rato. Pedró se desnudó también. Yo me alejé un poco para llegar a las cascadas, al darme vuelta vi a Sofía en cuatro sobre una piedra y Pedro con los pies dentro del río reventando ese coño. Yo también quería. Nadé de vuelta hasta donde estaban. Me puse junto a Sofía e imité su posición mirando a Pedro. El hombre soltó a Sofía y empezó conmigo. Uffff amor, era una verga gigante, ancha y larga, de verdad impresionante. Entendí por qué Sofía estaba pegada con ese tipo.

    aaah si papi, dame papi que rico, rompeme el coñito – Decía Sofía.

    Nos turnábamos, yo nadaba un rato y ella se follaba a Pedro, luego ella nadaba un rato y yo me comía a aquel semental. Todo sobre una gran piedra como en los tiempos de la conquista, solo que lo conquistado aquí eran nuestros coños. Finalmente nos arrodillamos frente a él en un punto no muy hondo del río y otro río brotó de su monumental pene sobre nosotras. Nos lavamos allí mismo y volvimos sobre el camino a la camioneta y luego a la casa. Al llegar Tony y George nos esperaban en el comedor.

    No todo fue fornicar, hubo buenas charlas y comidas. Pero en general fueron tres días de encuentros sexuales constantes entre todos los siete personajes allí presentes. Lo que más me gustó amor, era cuando me buscaban los tres hombres y me cogían a la fuerza, pasó mucho. También me gustó Sofía. Tengo el teléfono de todos por si te preguntas si los voy a volver a ver, claro que sí.

    El miércoles me embarcaron en una camioneta con los ojos vendados, un maletín lleno de dolares y el coño hinchado. Llegué a una pista y subí a un avión privado solo para mí. Aterricé en la ciudad a eso de las 8 de la noche. Me esperaba un carro que me sacó del aeropuerto sin requisas ni preguntas. Le di la dirección de nuestra casa. Me bajé del auto, metí la llave y entré. Grande sería mi sorpresa cuando unos sonidos llegaron a mis oídos, unos gemidos. Seguí el sonido subiendo las escaleras y hasta nuestra habitación matrimonial, la puerta estaba entre abierta, la abrí un poco más, lo suficiente para encontrarte en el borde de nuestra cama levantando a verga a Laura en cuatro. La maldita gemía como la perra que es mientras le encajabas el pulgar en el ano.

    Venía altamente indecisa acerca de nuestra relación, la había pasado increíble con gente increíble y había hecho mucho dinero además. Al verte allí fornicando con mi amiga a pesar de que acordamos que no la verías más he tomado una decisión. Me voy.

    Sin embargo hemos vivido buenos tiempos, así que debajo de nuestra cama, en la que ahora montas a cualquier perra, te dejo un regalo.

    ***

    Intenté comunicarme por todos los medios pero fue imposible. Renunció a su trabajo, cambió de número, no dejó información con nadie. El delgado hilo que nos unía se rompió. Aquello me aniquiló, lloré por días. No quise sacar lo que me había dejado debajo de la cama. Evité contacto con Laura o Marcela o cualquier otra mujer, me sentí culpable, yo había empezado todo aquello y terminó mal.

    Pasado un mes y ya con algo de fortaleza empecé a afrontar la realidad, Ceci no iba a volver. Me armé de valor, me agaché y saqué una bolsa negra de debajo de mi cama. Le di vuelta y la vacié sobre la cama. Billetes, muchos billetes y algunas fotos de Ceci fornicando con desconocidos. Una foto en especial llamó mi atención, era ella siendo penetrada por el ano, el coño y la boca al mismo tiempo y una cara de placer indescriptible.

    Tomé varias fotos y las organicé con aquella foto en el centro. Saqué mi verga y me pajeé viéndolas. Chorros de semen aterrizaron sobre la cama, las fotos y los billetes. Al contar el dinero me di cuenta que era una suma sustancial y decidí usarlo. Pagué la hipoteca de la casa, compré un auto BMW nuevo, renuncié a mi trabajo y decidí montar un negocio e invertir.

    Traje a Laura a vivir conmigo. Se convirtió en mi nueva confidente, establecimos el mismo trato que teníamos Ceci y yo. Sin embargo no era lo mismo, Ceci era una mujer de armas tomar mientras que Laura era bastante dependiente. Tenía su lado bueno, con el objetivo de mantenerme siempre contento hacía todo lo que yo le pidiera.

    Seguíamos yendo a las orgías ya como miembros del club. A pesar de sus cuarenta y tantos, Laura era una mujer muy atractiva y yo usaba eso a mi favor. Le compraba ropa nueva cada vez que íbamos a asistir a las orgías, vestidos elegantes que resaltaban su belleza y más que nada, su culito paradito. Aquello me servía para hacer intercambios beneficiosos. Al llegar nos íbamos a la barra a beber algo y yo inspeccionaba el sitio en busca de alguna mujer que me gustara. Al empezar la sesión nos dirigíamos inmediatamente hacia la mujer y su pareja y yo proponía un intercambio. Siempre me dijeron que sí.

    Le pedía a Laura que me presentara amigas dispuestas a follar. Aquello le incomodaba y le daba celos pero eran más fuertes las ganas de complacerme. Pasado un año la relación con Laura no iba muy bien, era aburrido. Para hacerlo emocionante empecé a traer amigos o colegas a la casa y tras unos tragos les ofrecía a mi mujer para un encuentro sexual. Le pedía que se vistiera muy sugerente, que no llevara ropa interior y que ante cualquier oportunidad abriera las piernas y dejara que nuestros invitados se deleitaran con su coño.

    Después ya avanzada la noche le explicaba a mi invitado mi intención de que se follara a mi mujer. A veces se la follaban en el cuarto, a veces en la sala, a veces en la cocina, yo solo veía y me pajeaba. Una noche me despertó un llanto. El llanto de Laura.

    -¿Qué pasa amor?

    – No lo sé dime tú…

    – No entiendo

    – ¿Qué no entiendes? hace unas horas me folló un tipo que ni conocía, tengo su semen dentro de mí, y a ti no te importa, ¡nunca te importa!

    – Amor, es por diversión

    – ¡Por diversión me prostituyes! me has convertido en un puta, y ni siquiera me pagan por hacerlo

    – Pensé que te gustaba

    – Lo hago por tí, pero parece que tampoco lo disfrutas mucho… parece que lo haces por despecho

    La conversación siguió por horas, yo tenía sueño, ella seguía hablando. Al día siguiente tomó sus cosas y se fue, no me importó. Estuve solo por un tiempo, leyendo, viajando. Estaba cansado de todo. Meses después recibí un correo, un correo de Ceci.

    Sé que es raro… pero quisiera verte – Decía.

    Me enviaba una dirección, fecha y hora y decía que entendería si no quisiera llegar a la cita. Pero yo sí quería, claro que quería. El punto de encuentro era un motel exclusivo de la ciudad, el día era un viernes. Había pasado casi un año y monedas desde que no volví a saber de Ceci, aparte de emocionado, estaba intrigado. Llegué en mi auto y pregunté por la habitación 211, me preguntaron mi nombre y al corroborar mi identidad me dieron acceso. Ya había un auto estacionado en el parqueadero de la habitación, así que debí dejar el mío afuera. Me bajé y entré. Una luz cálida me recibió, Ceci estaba sentada en la cama viendo la televisión con una copa de vino en la mano. Se veía diferente, como más fina, bronceada, como si le hubieran pasado muchas cosas en la vida y fuera otra persona. Su cabello estaba corto a los hombros y muy rubio, llevaba un vestido negro corto ajustado al cuerpo, estaba descalza.

    Siempre quise hacer porno, pero nunca tuve la oportunidad – dijo viendo la pantalla del tv que mostraba un chica siendo asediada por tres tipos negros de alto calibre.

    Hubiera sido un éxito – Le respondí.

    Había mucho que hablar pero un impulso me hizo desabrochar mi pantalón, me saqué la verga y me acerqué a mi ex-esposa. Me miró, sonrió, me la agarró y abriendo la boca se la tragó toda. Su técnica era nueva, nada parecido a alguna cosa que me hubiera hecho antes. Mi falo se incrustó en lo profundo de su garganta y lo recibió como una profesional del porno. Mi Ceci habia cambiado, casi dos años de sexo desenfrenado le habían dado dotes que yo nunca supe darle.

    La puse en cuatro, levanté su falda, un pequeño hilo negro apareció obstaculizando mi camino. No fue problema, lo moví ligeramente y apoyé mi verga contra su cuerpo esperando que los fluidos guiaran mi carne entre la suya, así fue. Ceci me entregó un gemido largo y gutural, un tipo de gemido que nunca había oído en ella. Frente a nosotros había un espejo en el que podía ver su cara y su culo, nuestras miradas se cruzaron en el reflejo y en medio de toda aquella novedad algo fue como antes.

    Follamos como animales por un buen rato, nos duchamos, nos vestimos.

    Llevame a nuestra casa, tengo mucho que contarte – Me dijo.

  • La vecina pasada de copas

    La vecina pasada de copas

    Un día cualquiera durante una celebración de en mi casa compartíamos tragos con los vecinos de la cuadra.

    Ros quien será la involucrada de la situación se encontraba compartiendo desde muy temprano con nosotros en el hogar; la reunión se conformaba por mi esposa, la vecina ros, un par de amigos y un vecino con su esposa mal.

    Ya después de la emoción y las altas horas de la noche la vecina ros lucia una falda de jean quien la hacía ver muy provocativa y una blusa de escote que solo alcanzaba a cubrir sus senos de tamaño proporcional a su cuerpo, ella era una chica blanca de 150 de estatura, contextura gruesa y piel blanca, muy hermosa pero nunca había despertado en mi ningún tipo de pensamiento hasta ese día, sí que provocaba.

    Ya pasados todos de trago opte por esperar que todos decidieran marcharse para acabar aquella fiesta e invite a mi vecina ros a que se quedara a dormir en una de las habitaciones de mi casa apoyado por mi esposa quien acepto sin saber qué tipo de pensamientos me traía.

    Ayudé a ros a entrar en la casa por su estado de ebriedad y aproveché la situación para acercarme un poco a ella y aun frente a los ojos de mi esposa no notaria que en realidad yo tenía otras cosas en mente, sentir su aroma cerca empezaba a causar en mí una erección y ros en su estado de ebriedad al escuchar un reggae empezó a bailar frente a mí y con ella entre mis brazos solo empezó a mover su trasero contra mi pene y disfrutando del baile.

    En el momento que la canción termina la tome fuerte por la cintura ya que un traspiés por poco la hace caer y la lleve a la cama que le correspondería para dormir, mi esposa también decidió ir hasta la habitación de nosotros para dormir por lo tarde y me pidió que me encargara de recoger las sillas y un poco la casa antes de dormir.

    Luego de organizar y cerrar el apto me dispongo a observar un poco a la vecina que por su estado estaba a mi merced; me acerque rápidamente a ella y sin hacer ruido verifique que estuviera dormida, solo observaba sus piernas gruesas y sus tetas que marcaban sus pezones por el frio, heche un ojo por debajo de la falda y al notar que se acomodaba para dormir baje su blusa como por accidente y sus pechos quedaron frente a mí, les hice caricias circulares alrededor de los pezones muy suavemente y los lleve a mi boca, mis manos trataban de jugar una con sus senos mientras yo los lengüeteaba y la otra acaricias sus piernas debajo de la falda.

    Llegue pronto a mi objetivo, mi mano ya se posaba sobre su panty tipo cachetero y podía sentir la humedad de su vagina, abrí sus piernas alzando la falda hasta la cintura me acerque a sentir su olor, retire suavemente aquel cachetero que me impedía mirar más allá de él.

    Con su vagina ya al descubierto mis dedos querían hacer posesión de ella al igual que mi pene, solo la acaricie un poco para sentir su humedad y un suspiro de ella salió retorciéndose de placer en la cama.

    Así inconsciente le hice un oral, y acerque la punta de mi pene a ella para penetrar semejante diosa que tenía a mi disposición y para sorpresa se levantó de la cama y dándose la vuelta y colocándose en 4, me pidió que la cogiera fuertemente y me expreso las ganas de sexo que sentía desde que llego a mi casa, esa noche le hice el amor y se levantó muy temprano para marcharse a su casa.

    Ahora desde que en mi casa se hacen fiestas ros espera a quedarse a dormir para que hagamos el amor como esa noche.

  • Sexo en el metro de la CDMX

    Sexo en el metro de la CDMX

    Reciban un cordial saludo de mi parte, aquí les relato a lo que el título en forma tendenciosa de “Sexo en el Metro” o mejor dicho lo que realmente sucede en ciertas estaciones y sobre todo en el último vagón del metro de la Ciudad de México.

    Por la naturaleza de dicho sistema colectivo, transportarse a ciertas horas es complicado por lo mismo del aforo y los traslados o mejor dicho transbordos hacen eso un verdadero caos como el poder moverse libremente, el poder incluso entrar al propio vagón que es atascado de humanidad, ambiente propicio para que un abusivo empiece a “rozar” ciertas partes íntimas como son el trasero el propio sexo e incluso el clásico rozón en el busto, pero también hay rozones accidentales como el clásico trabajador que lleva prisa en todo y te embarra la mochila para hacerse paso, la clásica Doña Coco cargada de maletas y te las va aventando sutilmente para que le abras paso, o la clásica de clásicas, la estación Pantitlán donde el tubo o el pasa manos del vagón te aplasta por la estampida y desesperación de subirse, espero haber sido clara en la explicación.

    Obviamente eso como mujer es muy deplorable pasar por esas peripecias, aparte de chiflidos, piropos y hasta que te liguen en forma “amorosa”,en esos ayeres la verdad desconocía dicho tema del metro como es el último vagón, ligue en el metro, metreando y cosas relacionadas a ello. Una cosa es el abuso y la otra es la búsqueda de tener un encuentro, cosas que son distintas pero hay una línea muy delgada en poder diferenciarlas.

    Les comentaré los eventos sucedidos, desde el último…hasta el primero que presencie, porque me siento en confianza y créanlo nunca los he comentado o externado con nadie ya sea por pena ajena y lo sucedido no sé por qué accedí, por corta edad que tenía (22 años) por tonta y miedosa.

    Como les decía, no soy puritana y no me justifico ante eso, en esos ayeres (ya par de años) salía de trabajar y si usaba dicho transporte, llegaba ya muy tarde a casa de mis padres ya que estudiaba y trabajaba, pues un día en la mañana me ducho y me dispongo a ponerme mi vestimenta que eran unos leggins deportivos algo ajustados (mi error) y una tanga de hilo dental, aclarando que casi nadie usaba dentro de las mujeres de mi edad dicha prenda, me refiero a el corte de hilo dental, salgo temprano, me subo a la estación del metro línea azul de sur a norte y me disponía a trasladarme a la escuela en aquel entonces la universidad.

    Hago mi transbordo en pino suarez y procedo a subir las escaleras eléctricas, cuando de pronto siento un tirón fuerte de calzón, como si me hicieran calzón chino y es cuando se me viene a la mente que estaba usando uno de hilo dental, en casa mi mama no sabía que andaba en malos pasos y verme aquello sería el caos, pero independientemente de eso me quedé ida, quería gritar pero mi primer reflejo fue el de calmarme y ver que estaba pasando ya que si gritaba y me ponía como loca pues hasta podrían linchar al tipo aparte de que estaba en las escaleras podría yo caerme y accidentarme

    El tipo era muy maduro, tipo oficinista, alto de tez muy morena y me aborda de una manera descarada pero a su vez increíble.

    Hola reinita ¿no te acuerdas de mí? Hace ya tiempo no nos vemos, te has puesto muy frondosa

    Pero que le pasa yo a usted nunca en mi vida lo he visto, señor degenerado.

    Una dispensa señorita, la confundí con una de las chicas que se ponen para dar servicio

    Me quede ida, como si se pasmara el mundo

    Aparte como lleva el calzoncito salido y de ese tipo, pues muchas así lo usan para que las aborden como en este caso

    ¿Cómo?

    Si, muchas así se visten, dan sus rondines y muestran algo para dar a entender que están disponibles o dando servicio, aparte es zona de hoteles.

    No señor, usted se confunde no soy de esas.

    Cuando le dije eso, pues era mentira, ya que tenía la verdad una vida sexual activa.

    Pues las que ya usan esa prenda pues ya tienen relaciones, no es nada malo eso y como le decía señorita una disculpa por lo sucedido, aparte está muy chula, está ya en edad de merecer y si la confundí con otra que luego se pone por aquí más o menos como de su edad.

    Me quede totalmente ida, muda, no sabía ni que decirle porque había multitud de gente y con el temor que alguien me viera ya sea algún conocido o cosas de esas que pasan por la mente.

    Le invito un café para que se le pase el susto y así le platico, veo que viene sola, ¿ese silencio es como un sí?

    Es lo que recuerdo de dicha conversación, era más profunda obviamente de la aquí descrita ya que el señor tenía una facilidad de palabra, parecía radio desbocado, no paraba de hablar pero su charla era en parte agradable.

    Le acepté el café solo por inercia, pero ese tirón me alcanzó a mojar y la tanga la traía mega justa algo ya incomodo pero mi sexo me estaba traicionado y no podía acomodarlo por las miradas que ello conlleva pero sobre todo estaba algo nerviosa, yo la verdad quería que me explicara lo que me estaba diciendo pero fue más por el morbo y chisme ya que se escuchaban historias a medio contar.

    Ahí dentro de la red del metro hay puestitos que venden refresco o casas muy express, no son cosas al cien establecidas como tiendas de conveniencia, son mucho más reducidas, nos paramos en un negocio de esos y procedo a sentarme pero no sabía el cómo acomodarme y aflojarme la tanga que estaba mega enterrado ente mis nalgas y la verdad no podía concentrarme de lo que me decía hasta que de repente aprovechó el tipo cuando me bajo del banco (una silla tipo bar) y sin más con una habilidad me mete la mano en los leggins, me lo saca y en ese inter me roza la vagina, quede descubierta que estaba mojadita.

    Me admiró el tipo la forma tan descarada y atrevida de hacerlo, juraría que nadie vio, fue tan hábil que me estaba sintiendo no ser violada de manera rápida y eso me sacó de onda, como si fuera de su propiedad.

    Veo que te estas calentando, hasta mi dedo se mojó de néctar. (Acto seguido se chupó el dedo)

    Fue el roce cuando usted lo jaló señor, me espantó y más ahorita no me pidió permiso.

    Háblame de tu, vamos puedes tutearme, estamos en confianza, aparte esa rajita está muy lisita, muy depilada, veo que tienes vida sexual, pide tu vagina sexo no te hagas tiene hambre se le está haciendo agua la boca a tu cosita. No te de pena, mira muchas chicas así se van financiando y van como deambulando para que se las lleven, no pasa nada.

    Me puse la verdad muy nerviosa y solo le sonreía como una estúpida como si estuviera contándome un chiste, reconozco que si me vi muy tonta, me estaba dominando con una facilidad, parecía de esos tipos que se dedican a vender cualquier cosa y una se lo cree todo.

    Cuéntame cuantos novios has tenido y con quien has tenido relaciones ya que estas muy linda y esos ojitos claros delatan mucha travesura.

    No recuerdo a bien que le respondí de tantos nervios, pero le acabe confesando casi toda mi vida y sobre todo que tenía ya vida sexual activa y que se me había olvidado quitarme dicha prenda, estaba muy nerviosa, muy distraída, no podía ni mantener la concentración, solo respondía en automático aparte que la chara era intensa en él, hasta que me sacó de onda lo que me propuso.

    Te invito al hotel, déjame probarte. ¡Qué dices!

    Es que, no nos van a dejar entrar. (la verdad ya quería esfumarme de ahí, porque me estaba calentando, sentía que estaba dominándome y no me podía controlarme en lo más mínimo).

    Tienes razón pero hay motelitos en donde si se puede y no dicen nada, pero descuida conozco otro lugar que es muy seguro, no te hagas del rogar aparte te vas a ganar un dinerito.

    El tipo era feo pero su plática era algo agradable, no le dije nada, seguía contemplando el café y no tardo casi nada cuando solo me tomo del brazo y nos fuimos, a rumbo que ni yo conocía

    El corazón me palpitaba y me estaba traicionando mi sexo, era como si un fantasma se apoderara de mi cuerpo y obedeciera sin más. No sabía que hacer porque le había confesado que ya había tenido intimidad con mis ex novios, motivo por el cual no podía hacerme la virgen, la inocente nada de eso.

    Salimos y parecía una especie de Tailandia, muchos puestitos que en mi vida nunca había visto y no conocía, no sé porque callejón se metió pero abundaban hoteles, negocios, estacionamientos y nos metimos a un edificio que por dentro era como unas habitaciones o departamentos, parecía laberinto, toca y le abre una señora y nos metemos. La saludé me dio mi beso y yo por respeto igual le respondí junto con un abrazo.

    Hola muñeca, te vez muy guapa, pásale.

    Mucho gusto señora.

    Es el nuevo material, présteme una habitación ya sabe que soy buena mano.

    Nos pasa a una habitación donde la misma olía extraño como a jabón con perfume y algo de humedad en dicho cuarto casi imperceptible, pensé que era su familiar o algo así pero después me confesó que ahí atienden las sexoservidoras que se ponen en la esquina.

    Me quede asombrada, pero así pasaron las cosas, no podía hacerme del rogar

    La cama algo cómoda, parecía toda una puta entregándome a un extraño literalmente de la calle, pero no era la primera vez en eso y de la nada empecé a mega lubricar es cuando me empieza a besarme en todo el cuerpo y me deje llevar tal cual, me quita los leggins que ya estaban algo mojados a tal grado que ya me colgaba y salía del calzón un hilo lubricante vaginal!!

    La señora me acerca a la cama una faldita y unos tacones de acrílico que tenían en el ropero, había mucha ropa de ese tipo.

    Mija, aquí te dejo algo de ropita y unos tacones para que atiendas a tu cliente como debe ser como las demás y por cierto aquí hay condones.

    Me saco de onda eso, pensó que yo era una sexoservidora, pero fríamente era lo que estaba haciendo, le di las gracias y procedí a vestirme.

    Al verme al espejo me veía como tal y cuando me puse los tacones de acrílico transparente junto con todo el conjunto es cuando sentí el clímax de la perversión, me veía lindísima, no lo podía creer lo que estaba haciendo y vino esa magia rara para ser seducida con facilidad.

    Me recuesta y me practicó sexo oral casi por una hora o más, no paraba y yo menos de venirme, solo veía los tacones al aire y eso en lo personal me excitaba de la nada, me veía como una prostituta entregándome a un desconocido y solo sentía que mis labios estaban muy mojados al igual que el ano a tal grado que sentía en las caderas como salía mi lubricante hacia esa zona, yo me contemplaba acariciándole el pelo al señor mientras se atascaba y a veces mis bubies.

    Recuerdo que la señora puso la radio y luego música de Mecano, Madonna y diversa música de ese tipo, parecía que estaba ella gozando de sus recuerdos porque se veía parte del cuarto hacia el resto de la habitación y ella contemplándome y viéndome detrás de las cortinas, que por cierto no había puertas, solo cortinas y un espejo tocador que solo veía como me poseía el señor y era imposible el no gemir de placer.

    En mis adentros sentía mucha vergüenza y pena hacia mi persona cuando me miraba de reojo al espejo, pensaba en mis padres en lo bajo que fui a caer y más en mi madre de haber tenido una hija fácil o como dirían muchos una vil puta. Me empezó esos pensamientos si eso lo traía en la sangre o era una simple calentura, el tema de la moral ni tocarlo, solo sentía la mirada de la Doña y solo alcanzaba a escucharla que me “chuleaba” mi vagina y mis bubies.

    Mi debilidad era esa cuando te hacen sexo oral y más cuando te chupan todo, el perineo, el ano quedando toda dilatada y la verdad es un descontrol difícil de explicar porque te acarician las piernas o zonas erógenas y más el estar presenciando todo eso pues explotas de placer, imposible negar que no te esté gustando.

    Me cambió de posición la clásica 69 y obvio le devolví el favor sin pensarlo, empecé a practicarle el oral, pero esta vez sentí aún más placer en ambos frentes y con la pena que empecé a mojar las sabanas de la cama.

    La penetración fue épica, parecía perro desatado, estaba tan dilatada que solo veía mi abertura de mi vagina dejar paso al pene del señor abriéndose y cerrándose, estaba algo larga empezando ese ir y venir, se sacudía mi cuerpo pensando haber si no se me desprendía la carne de los huesos y más de las piernas porque se sacudían terriblemente, parecía una W, en medio el tipo y las piernas V siendo sometidas a sacudidas extremas, solo sentía los muslos moverse agitadamente y lo que me preocupaba era mi busto, las bubies, igual eran violentadas con los ritmos del Don a tal grado que ponía mis manos en los pezones y el constantemente los chupaba, trataba de abrazarlo pero para evitar ese terremoto en la cama.

    Acabe con las piernas temblando, el quería seguir pero ya había quedado cansado y se había venido y yo quería retirarme porque de tanto aguantarlo estaba cansada por un lado y por el otro con esa suerte que tengo de que te ponen en 4 o de a “perrito” y lo primero que quieren es sexo anal “chuleándome” al ano, pero es extremadamente doloroso y lo que se gana de placer se pierde en dolor, en cuanto vi que empezó a descansar me apuré a vestirme lo más pronto posible inventando el pretexto de que se me hacia tarde..

    Wooww, estas muy joven y te dejas gozar muñequita, eres muy noble en dejarlo a él que te haga el amor de esa manera, ¿Qué son ustedes? Porque veo que no eres de las de esquina ya llevan bastante tiempo poniéndole no crees, que bueno por mí no hay problema pero te lo repito estás muy jovencita

    Le invente que éramos amigos, me dio pena con la señora decirle que apenas lo conocí no quería verme más puta que las demás.

    Pero fue difícil mentirle, esa señora olía a kilómetros las mentiras, solo se reía de manera sarcástica porque no se creyó nada de lo que le dije y no recuerdo al cien la conversación pero algo así era.

    ¡Ahhh mira! ¡Amiguitos! No pues sí, seguramente van al mismo salón de clases, órale pues ahorita te creo chamaca tus mentiras, ta bueno. ¿Pues le debes algo?

    No, bueno, lo acabo de conocer y pues me convenció a tener relaciones, no se caí fácilmente no sé que me pasó.

    Ya veo, te ganó la pinche calentura cabrona, aparte de bonita saliste más puta que las demás, pues para eso al menos cobra bien, aquí las chicas no más de 20 minutos y los despachan y tú pues hasta la programación de la radio te la chutaste, ya está otro locutor y tú aquí en la cama.

    Déjela ser doña, apoco no está re chula la chamaca, salió bien puta aparte no es la primera vez o no cabrona.

    Obvio porque es jovencita y tonta, pero dime cabrona ¿Tu mamá sabe que andas en esto?

    No, no para nada, me mataría sería el fin.

    En otros lados te estarían chambeando y sacando un buen de billete, te estarían trayendo del tingo al tango, cuídate de los tratantes, esos no dejan suelta a ninguna como tú, las someten, las drogan, las golpean y bueno solo míralas unas tienen tatuaje y pues porque ya tienen padrote.

    Si ya le sabe a eso Doña, mire tiene carita angelical pero ya anda en la movida

    Los maduritos son mañosos y con mucha experiencia, son como un dulce los hijos de la chingada, ta bueno, cuídate cabrona.

    Le da instrucciones que me acompañe al metro donde me abordó, nos despedimos la señora y yo y nos vamos de la mano con mi nuevo “amigo”.

    En lo personal no podía creer lo que hice, pero lo disfrute a mil, esa fue una de las experiencias sucedidas en el metro, ahora que reflexiono si me sentí abusada ante dicha situación y otra que les voy a relatar que en parte fue él porque tal vez accedí a ello, pero créanlo o no sigo aún sin entender él porque accedí con facilidad alguna, pero el disfrute eso nadie lo quita y no niego que si me gustó la verdad.

    ¡¡¡Saludos y besos…!!!

  • Ceci, peteando con unos amigos (parte 2)

    Ceci, peteando con unos amigos (parte 2)

    Después del espectáculo entre Leandro y Ceci, tanto Mati como yo, teníamos muchas ganas de probar con ella.  Es verdad que tras nuestros breves encuentros de hace un mes empecé a sentir algo, pero ahora que mostraba su verdadera naturaleza yo solo quería disfrutar al máximo de las habilidades de esta puta.

    Ceci bailaba, bajo los efectos del alcohol y el MDMA, ensimismada sin prestarnos la menor atención, aún con restos de la leche de Leandro entre su larga melena negra – ahora totalmente despeinada – y en sus pantalones de jogging. Eso hacía que nuestras pijas se pusieran más duras aún.

    Me acerqué y me puse a bailar con ella, y para sorpresa me agarró por la cintura y comenzó a besarme. Su boca sabía a una mezcla de cerveza y semen… superada la primera repulsión, continué excitado pensando que por el momento sólo había tragado una parte de lo que le quedaba por mamar.

    Aprovechando que estábamos chapando Mati se colocó detrás de Ceci, y agarrando sus jogging por los extremos tiró fuerte hacia abajo, bajándoselos hasta las rodillas. Ceci entonces movió sus piernas facilitando el fin de la operación de Mati y quedando descalza en el living, mostrándonos su excelente cola paradita y portadora de un finísimo tanguita negro. Con gestos Mati me pidió que la agachara, yo le acerqué una silla para que se agarrara con las manos y empujé con suavidad su espalda hacia abajo, quedando ella en una posición perfecta para comerle la cocha, algo que Mati no demoró en hacer.

    Saqué las tetas de Ceci por encima de su top y comencé a acariciarlas, al mismo tiempo, Mati pasaba con habilidad su lengua por los labios de su cocha y el agujero de su orto – el mismo orto que disfruté con placer 10 días atrás -. Ella gemía al ritmo de los movimientos de Mati, parecía concentrada, con sus pequeños ojos ligeramente caídos cerrados y su boca, aún enrojecida por el duro castigo al que la sometió Leandro, enrojecida. Saqué entonces mi verga y se la acerqué, al principio reaccionó girando la cara, la agarré entonces del pelo y la traje con fuerza hacia mí. Entonces abrió su boca y pude meter mi verga, bastante grande por cierto, hasta el fondo de su garganta. Ceci mamaba mientras Mati la lamía enterita sin solar sus manos en ningún momento de la silla.

    Para que chupara más profundo, separé sus manos de la silla y la giré, forzando a Mati a correrse un poco hacia su izquierda, coloqué entonces las manos de Ceci detrás de mi espalda, en una posición desde la que podía mamar mucho más fácilmente. Por su parte, ella parecía hipnotizada, siguiendo las indicaciones que le dábamos y ejecutando todo a la perfección. Leandro quitó la música y se encendió un pucho, observando desde el sofá la escena con una sonrisa complaciente. Ahora, en el silencio del living solo se escuchaba el mecánico succionar de Cecilia.

    Mi verga estaba ya muy dura, pero no quería acabar aún, así que con unos gestos indiqué a Mati que cambiáramos de posición. Rápidamente Mati colocó su enorme pija – porque Mati es muy pijudo – en la boca de Ceci, ésta notó el cambio de tamaño y entreabrió por un momento sus ojitos oscuros, para inmediatamente abrir aún más su boca y descender con sus labios carnosos hasta los huevos de Mati. Yo por mi parte, me coloqué un forro y empecé a cogérmela por la cola, fue bastante fácil metérsela, pues estaba bastante mojada por toda la acción, seguramente lo estaba desde la bruta cogida bucal que le dio Leandro.

    Al empezar a cogérmela Mati debió ponerse más cachondo, pues decidió agarrarla fuertemente del pelo con su mano derecha y comenzó a empujar la cabeza de Ceci contra sus huevos. Ella dio un gritito e intentó safarse, pero yo la sostuve con todas mis fuerzas por la cintura al tiempo que Mati la agarró de los brazos trayéndola para sí. “Quédate quitita putita y déjate hacer, ya sabemos de lo que eres capaz”. Le soltó, ella abrió por un momento sus ojos confusos y se dejó hacer. Ya no protestaría más en lo que quedaba de noche.

    Mientras yo bombeaba con ganas la conchita de Ceci, hundiéndome hasta donde me detenía sus nalgas, y Mati le hacía tragar verga hasta los huevos. Leandro se incorporó y comenzó a sacar algunas fotos. “Quiero recordar muy bien a esta puta”. Nos dijo. “Bueno, le he mandado algún videíto a Alex, por si quiere venir, no está tan lejos y con la vergota que tiene, si puede culear a una puta así seguro se pone contento”. “¿Va a venir?” Preguntó Mati girándose hacia Leandro. “Ya veremos” – respondió éste -. “Pues como venga la va reventar…”. “Eso seguro”. Dijo Leandro riéndose al tiempo que se acercaba a Mati.

    “Uf, ésta vuelve a estar parada” – dijo mirándose la pija -, “dejadme un rato a la zorra”, añadió. De un empujón retiró a Mati, y tirando de los brazos de Ceci la soltó de mi pija. Después la alzó como a un muñeco y llevándosela en brazo la colocó sobre el sofá. “Ponete así”, le indicó. Leandro colocó a Ceci de rodillas en el sofá, con los brazos apoyados en lo cojines y mirando hacia la pared. Después le ordenó que abriera un poco las piernas y sacara la cola, ofreciendo toda su concha. “Veis lo que es esto”, nos dijo sonriente. “¿Y vos te ponés forro? Yo pienso acabar dentro”. Entonces Leandro empujó la cabeza de Ceci hacia abajo, hasta que la frente de la mina tocó la pared, y sin más esperar le clavó en la concha que yo le había abierto su bien dotada pija, haciéndola gemir. Y vaya si gemía ahora…

    La escena nos puso las vergas aún más duras… Leandro agarraba con sus grandes manos las tetas de la mina, apretando con energía, al punto que veíamos las marcas de sus gruesos dedos en los pechos blanquitos de Ceci, cada vez que los soltaba para golpearle con la palma el trasero. La larga melena negra de Ceci caía sobre su espalda, hasta chocar con la panza de Leandro que se cogía con gran violencia una vagina para entonces completamente abierta. Ceci gemía cada vez más fuerte al tiempo que con voz entrecortada decía. “Sí, papito sí, dame duro”.

    De pronto vimos como Leandro soltaba los pechos nuestra putita, totalmente rojos ya de los apretones y tiraba de sus pequeños brazos hacia atrás, empalando con todas sus fuerzas a la mina, que dio entonces tremendo grito de placer. Nuestro amigo empezó entonces a bufar, al tiempo que la mina se giraba gritando de dolor por la violencia de la empalada, vimos entonces caer su por su espalda. Ese giro lo aprovechó rápidamente Mati, que rodeó a Leadro y se colocó en un extremo del sofá, justo hacia donde nuestra zorra de minas pobladas miraba. Mati, le tiró del pelo hacia atrás y le soltó un bofetada, “abre la boca”, le dijo severo y Ceci obedeció, abriendo grande la boca y mirándole desafiante, al tiempo que le mostraba una lengua gruesa y dispuesta a chupar lo que se encontrara. Mati se agarró en el sofá con una mano y con la otra empezó a mover la cabeza de Ceci hacia atrás y hacia adelante, buscando penetrar al máximo a la ya empalada puta.

    “Así que esta perra era feminista, ¿no?”. Me preguntó de repente Leandro. “Así, es le dije, cuando nos conocimos me soltó un discursos sobre los privilegios de los hombres y el patriarcado”. “jajaja” rió Leandro, “Pues ahora tendrá el privilegio de volver a casa bien cogida”. “¿Verdad que sí Cariño?” – le preguntó entonces a Ceci -. Mati se sacó le sacó la pija de la boca a lo que ella respondió, “qué os jodan machirulos” y escupió a Mati, a lo que este respondió con una tremenda sacudida de su pelo, lo que hizo que Ceci gritara con fuerza, momento que Mati aprovechó para introducirle la verga de nuevo. “Esta feminazi se va ir rellenita de leche”, añadió Mati mientras continuaba bombeándole con fuerza la garganta.

    Leandro no podía más, estaba rojo como un tomate y con las venas de su verga a punto de explotar, empezó a temblar. De pronto Ceci se safó de la pija que le hacían chupar y dijo jadeante “Dentro no, por favor”. Leandro se giró hacia Mati y le reprendió, “colocále de nuevo la pija dentro, mierda, estoy que casi acabo, no quiero desconcentrarme”. Ceci intentó safarse de lo ambos, pero Mati le sostuvo fuerte la cabeza y Lenadro colocó toda su panza sobre los lumbares de la pequeña puta. “Ya casi estoy” dijo, y empezó a gritar mientras se la seguía cogiendo entre espasmos. No sé cuánto tiempo tardo en acabar, pero cuando salió del abierto agujero de Ceci, la leche de Leandro comenzó a gotear desde la vagina de la mina. “Me vas a joder el sofá, che, le dije”. Ceci que seguí chupando se movía inquieta, estaba claro que ella también había tenido un orgasmo. Me acerqué más, la muy puta tenía todas las nalgas llenas de leche y su concha se veía reabierta, tardaría un rato en cerrarse. “No se la querés meter”, me preguntó riendo Leandro.

    Mati que se quedó sólo con la putita se resituó. La sentó en el sofá y le hizo mamar agachada, ella con su concha mojada y empándome el sofá de una mezcla de leche y de sus fluidos parecía fuera de sí. Nunca antes la habíamos visto mamar así, Leandro la observaba con la boca abierta, sus ojillos de perra en celo se clavaban en los de Mati mientras lamía la verga para luego tragárla anta el fondo, una y otra vez. Mati le soltó la cabeza, pues ya no era necesario, y Ceci siguió tragando la mismo ritmo que le habían impuesto, mientras con una de sus manos se masturbaba. “Voy termina” – dijo Mati – “quiero cubrirla de leche”, y se sacó la pija soltando inmensos chorros de leche sobre los pechos de la sonriente puta. Cuando terminó Matí la miró, y la garró de la barbilla, ella sonrió y con sus propias manos se restregó toda la leche por sus tetas, embadurnando bien sus parados pezones. Después de eso Ceci se levantó con intención de ir al baño a limpiarse, pero Leandro se interpuso en su camino y la detuvo. “Ni se te ocurra zorra, sólo te estaba preparando, mi amigo quiere encontrarte así, llena de leche, y está a punto de llegar” – y añadió – “hoy vas a ser su regalo”.

    CONTINUARÁ

  • Limpiamos la pileta con el primo de mi primo (parte 2)

    Limpiamos la pileta con el primo de mi primo (parte 2)

    Estábamos los dos muy transpirados por la limpieza de la pileta y el regadío y su cuerpo brillaba espléndido al sol.

    -Vamos a ducharnos, me dijo Lucas y le obedecí como si fuera su mascota.

    La ducha estaba al aire libre, detrás del cuarto de baño de la pileta y el de herramientas, y tenía un duchador. Mientras él se bañaba, dirigió el duchador a mi cuerpo y aproveché para desnudarme y enjabonarme. Estaba muy caliente, bien empalmado. Me dejé llevar mientras él me giraba y me enjabonaba desde atrás, lavándome bien la pija, mientras yo empujaba mi culo contra su verga bien parada y lo tomaba de sus nalgas para atraerlo más hacia mí, si era posible. Recosté mi cabeza sobre su hombro, señal más que suficiente para que me besara suave y largamente, mientras me seguía acariciando. Se me doblaban las piernas de placer, así que lo enfrenté y mientras nos enjuagábamos, lo besé en la boca y volví a agarrar sus glúteos. Se apartó apenas y me dijo que le parecía que me gustaba mucho su culo.

    -¡Todo de vos me gusta! No sé de dónde agarrarme, te quiero besar todo, te quiero chupar todo, te quiero tener adentro de mí todo el tiempo.

    -¡Guau! Nunca me dijeron todo eso, me contestó.

    A mí se me caían las lágrimas de la emoción y la calentura. Incluso estaba agitado, así que poco a poco me soltó, y me propuso limpiar su ano con el duchador.

    -Acercalo de a poco y apoyame la punta, me pidió, mientras abría sus nalgas.

    Lo hice y gimió de placer.

    -Sacalo ahora, y se volvió hacia el cerco verde, echando chorros de agua por su culo hacia aquel lado, tal vez con alguna impureza. Me pidió repetirlo dos veces más hasta que el agua salió tan limpia como había entrado y luego hizo lo mismo conmigo varias veces. Me sorprendió, pero me gustó. Eché mis dos primeros chorros, creo que más sucios que los suyos, hasta que en los últimos dos salió agua solamente.

    Me dijo que era para limpiar bien lo que íbamos a usar. Fui lamiendo su cuello, los pectorales, le comí los pezones duros, bajé por sus abdominales de hierro, sin dejar de lamer uno solo y llegué a la gloria, que era su hermoso glande rosado y mojado que empecé a lamer y chupar con delicadeza, sin dejar de mirar su cuerpo y sus ojos. Se la chupé un rato largo sin soltar sus glúteos.

    Me hizo ponerme de pie y me besó otra vez. Luego hizo lo mismo conmigo, lamiéndome y chupándome hasta que casi estuve a punto de acabar, por lo que me apretó bien la base del pene para calmarme. Me giró y me abrazó desde atrás, empezando a besarme la espalda hacia abajo hasta que llegó a mi culo y comenzó a besarme el ano, con lengüetazos cada vez más profundos que me daban oleadas de inmenso placer.

    -Seguí, seguí, por favor, le pedí.

    Volvió a subir por mi espalda mientras yo me apoyaba en la pared del cuarto de herramientas. Me besó de nuevo en la boca, largamente, suavemente, entrelazamos nuestras lenguas varios minutos mientras con su pija apoyaba mi culo. Me hizo inclinarme un poco y volvió a besármelo y ensalivarlo, hasta que le pedí que me la metiera. Me separó los glúteos y fue penetrándome de a poco, mientras yo trataba de empujar mi culo hacia su pija dura. Despacio me fue penetrando y me preguntaba si me dolía.

    -No, me gusta mucho, le dije y fue apurando la metida, hasta el fondo y se quedó adentro. Empecé a dilatar y contraer mi ano.

    -¿Quién te enseñó eso?, me preguntó.

    -Mi compañero de banco, le dije, para gozar más de la pija.

    Empezó a moverse hasta sacarla casi toda y volver a meterla, hasta que pudimos acompasar nuestros vaivenes y yo trataba de atrapar su pija cuando salía y abrirme cuando entraba. Me cogió así varios minutos, y cada tanto me apoyaba hacia atrás para poder besarlo. Me inclinó más el cuerpo y empezó a bombear más rápido hasta que llegó a mi punto G y le grité

    -¡Ahí, ahí!, empujando más mi culo hacia él en cada embestida suya y acabé sin tocarme.

    Nunca me había pasado eso y se me aflojaron las piernas del placer. Él seguía al palo y me siguió cogiendo. Me sentí desfallecer de gusto. Continuó varios minutos hasta que se me volvió a parar la pija y él acabó derramando toda su leche dentro de mí. Estaba en éxtasis. Me apoyé hacia atrás contra su cuerpo y nos besamos, así como estábamos. Su pija no se ablandaba.

    -¡Qué máquina de coger!, le dije.

    Nos enjabonamos y lavamos las pijas, paramos el filtro y nos tiramos a la pileta. Estuvimos un rato largo, nos abrazamos y besamos con mucha calentura y nos pajeamos mutuamente. Fue a sentarse en la escalera y le quedó la pija justo fuera del agua, así que no dudé y volví a lo mío de chupársela otro rato largo. No me cansaba de hacerlo y acariciar su cuerpo de atleta.

    -Quiero que me cojas, le dije, necesito que me cojas otra vez.

    -Vamos a ponernos protector solar porque nos vamos a quemar.

    Así lo hicimos, aunque a mi disgusto porque no podría lamer su cuerpo como quería y se lo dije. Me contó que traía uno casero a base de zanahoria que era comestible y me dio otro beso de lengua. Empezó a ponérmelo con mucho cuidado y suavidad por todo el cuerpo, concentrando sus caricias en mi culo blanco y ansioso. Después me tocó a mí, se recostó sobre las baldosas atérmicas y me dediqué a pasarle por el cuerpo mientras volvía a chuparle su pija húmeda y enhiesta. Él iba guiando mis manos porque yo estaba totalmente perdido. Luego se puso boca abajo y me ofreció su hermoso trasero que acaricié con bastante crema, aunque su piel blanca era bastante poca.

    -¿Tomás sol desnudo?, le pregunté.

    -Casi, me pongo el hilo dental de mi hermanastra, me dijo y me puso a mil.

    -¡Qué manos suaves tenés! Andá a buscar el gel lubricante que dejé en la ducha, me pidió.

    Pensé que había llegado mi hora de gloria. Pero cuando me acerqué, seguía boca abajo.

    -Ponete gel en los dedos y ponemelos de a uno en el culo, despacito.

    -Sí, bombón, le dije, ya no podía contenerme de decir lo que pensaba.

    -Así, suave, de a poco, me pidió.

    Yo no daba más de lo caliente que estaba y mientras le metía mis dedos se fue irguiendo hasta quedar de rodillas. Se volvió y me dio una mamada de campeonato que casi me hace acabarle en la boca, mientras me horadaba el ano con sus dedos con gel lubricante. Le pedí que esperase porque no quería correrme rápido. Se puso en cuatro patas y me dijo:

    -Es todo tuyo.

    Lo tomé de la cintura y de a poco se la fui poniendo, mientras él con una mano abría sus nalgas. Vencí la primera resistencia, gimió y empujó para atrás hasta que la tuvo toda adentro. Así se fue moviendo lentamente haciendo toda la tarea hasta que pude tomar el compás y en unos minutos acabé lo que me quedaba dentro de su culo, me salí y recosté a su lado.

    -Estuvo buenísimo, me dijo.

    Y me volvió a besar largamente, recostándose sobre mí.

    -¿Me toca a mí?

    -Es lo que más quiero, le respondí, pero te quiero ver cuando me cogés. Tengo muchas ganas de tenerla adentro, le dije, resoplando.

    Me levantó las piernas contra sus hombros y me la fue poniendo muy suave, muy dulce, hasta que me la metió toda. Me bombeó despacio primero y luego con más ansia, varios minutos, más de un cuarto de hora. Ya se me paraba de nuevo, cuando me dijo que fuéramos a la ducha. Me hizo apoyar en los grifos y me volvió a coger, siempre muy delicadamente, tomándome varias veces de la cabeza para besarme con mucha pasión sin dejar de cogerme. Me movía todo lo que podía para sentirla más a fondo, hasta que lo sentí acelerar sus impulsos y acabar largamente dentro de mí.

    Quedamos así, unidos un rato largo, hasta que se salió y nos lavamos mutuamente las pijas y los anos con bastante jabón.

    -Sos una máquina, le dije.

    -¿Te parece? Claro, si estás otra vez al palo y ya te la quiero comer de nuevo, le respondí.

    -Hablando de comer, Toby debe estar por traer los sándwiches, me recordó.

  • Mi contadora, por fin la mas puta

    Mi contadora, por fin la mas puta

    MI contadora ahora si tenia mucho trabajo, se vino temporada de declaraciones anuales y fueron semanas de estrés en demasía. Después de la experiencia en el hotel y de lo vivido en el camión como que habíamos evitado el tema. Llegue a pensar que habíamos ido demasiado lejos. Llegue a sentir que la perdía, que no volveríamos a explotar de placer. Que equivocado estaba.

    Después de casi un mes, me llegó un mensaje de mi contadora a mi celular

    -¿Ocupado?

    -Para ti, jamás hermosa. Que gusto saber de ti. ¿En qué te puedo ayudar?

    -Huuu, por qué tan serio?

    -No, para nada, Perdón, he andado muy estresado.

    -Justo para eso te llamaba, yo también ando igual, como desearía que alguien me tomara y me quitara todo este estrés…. ¿No conocerás a alguien?

    La platica fue muy vivificante para mí ya que hablamos de sexo otra vez. Fueron al menos dos horas que estuvimos sexteando de nuevo. Nos calentamos demasiado y me pidió vivir algo mucho mas intenso que en la calle después del camión. Quería y deseaba en verdad sentirse la mas puta de las putas.

    Me pidió que la sorprendiera. Que pensara en algo que le hiciera recordarlo toda su vida.

    Incluso me dijo que no e llamara si no era para darle la cogida de su vida y hacerla sentir mas puta de lo que ella misma era capaz de desear.

    Para serles franco tardé un par de días en pensar e imaginar cómo podría hacerle. Si para mi fue una eternidad no quisiera imaginar para ella, pero al final bien valió la espera.

    Fui a unas cabinas que encontré a través de internet. En el centro de la CDMX encuentras todo. Entre y el lugar se veía algo lúgubre pero muy excitante. Había cuartitos con una pantalla adentro y proyectaban películas porno. Había un hoyo en la pared y justo aparecían vergas por ahí y otros y otras se dedicaban a mamar como becerros hambrientos.

    Yo no podía esperar, hable con algunas personas. Saqué algunos teléfonos y me fui del lugar a preparar todo.

    Le hable a mi contaputita. Le dije que la vería al día siguiente, que se pusiera ese vestido blanco cortito, pelo lacio y las zapatillas color cremita. Que se llevara una tanga blanca y sin bracier. Quedé de pasar por ella a su oficina y de ahí me la llevaría al medio día con el pretexto de ir a una comida de trabajo.

    Desde la mañana me reporte a la oficina para avisar que no iría a trabajar. Me dispuse a ir a un hotel cercano al monumento a la revolución ya que ahí es común que entren personas diversas a las mismas habitaciones y nadie dice nada.

    Alquilé una habitación, mandé varios mensajes con diversas instrucciones y esperé confirmación.

    Cuando ya todo estaba listo, me dispuse a ir a la oficina para recogerla. Estaba vestida tal cual se lo ordené. De solo verla se empezó a levantar un bulto entre mis piernas.

    Baje del auto, le abrí la puerta y avance un par de cuadras. Poco antes de doblar en insurgentes me orillé y le dije que le vendaría los ojos, que no podría ver nada. Su única orden era mantenerse en silencio y hacer todo lo que se le fuera pidiendo.

    Me miro con un poco de extrañeza, pero no opuso resistencia.

    Ya con los ojos vendados, me dispuse a incorporarme a la avenida de nuevo. Después de unos minutos me estacioné dentro del estacionamiento del hotel. Ya le había comentado a la recepción que llegaría con una chica con los ojos vendados para evitar levantar sospechas y que me fueran a echar a perder el momento. Obviamente tuve que dar una mordida para que no dijeran nada.

    La lleve a la habitación. La senté en la cama.

    Le pido que se recargue hasta la cabecera. La guio para que quede cómoda, pongo unas almohadas en su espalda y cuando se está acomodando abre las piernas y puedo ver la diminuta tanga blanca que trae y ardo en deseos de tomarla en ese momento, pero debo ser paciente.

    Le sujeto las muñecas con unos listones y le amarro las manos a cada extremo de la cama. Le dejo cierta holgura para que no esté incomoda y pueda moverse de ser necesario.

    Comienzo a rosarle con las yemas de los dedos muy suavemente los brazos, viendo cómo se erizan los bellitos de sus brazos y de todo su cuerpo.

    Acariciando desde la punta de los pies, voy subiendo con un suave rose de mis dedos y de mis labios. Sin que sepa por donde llegará la siguiente caricia, solo se deja llevar por esas caricias furtivas, por esos besos robados.

    Cuando mis dedos se posan por debajo de su falda ya se puede sentir lo mojada que está. Paso rosando solo el borde de su tanga, muy suavecito y aun así mi dedo se llena de sus jugos. De sus deliciosos fluidos.

    Lo llevo a mi boca y lo pruebo, lo saboreo como si fuera el dulce mas rico de este mundo

    Subo las caricias por su cintura, solo con la punta de mis dedos hasta llegar a sus tetas, las acaricio por el borde exterior hacia arriba y bajo por la parte donde ambos pechos se juntan, roso muy suave con mis pulgares sus pezones mientras mis demás dedos recorren todo el cuerpo de sus senos.

    Siento su cuerpo temblar, estremecer. Escucho que quiere decir algo, pero le pongo el dedo índice en sus labios para solicitar que no diga nada.

    -Hoy eres mía. Mi putita y solo disfrutaras de todo lo que está pasando.

    Mientras sigo acariciándole, escucha que se abre la puerta de la habitación, percibe ruidos que suponen que alguien más se está quitando la ropa. Aunque nerviosa no se opone. Decide seguir.

    Le subo la falda y hago la tanga a un lado. Paso mi lengua por el borde de sus labios llenándome la cara de sus fluidos, de su olor, me acomodo boca abajo entre sus piernas, paso mis brazos rodeando sus muslos para poder sujetarme bien. Ella sigues recargada en la cabecera de la cama, con sus manos atadas a los costados

    Siente que alguien se para muy cerca de ella. A un lado suyo.

    Percibe el calor de alguien muy cerca de sí. De su pecho, de su cara. No alcanza a comprender que sucede. Cuando el olor característico le hace saber que tiene un pene muy cerca de su nariz, de su boca.

    Siente el calor y firmeza de ese trozo de carne que rosa sus labios pidiéndole que abra la boca.

    Con reserva saca la punta de la lengua y prueba ese glande, su sabor te hace abrir la boca y engullirlo por completo. Yo no dejo de recorrer toda su vagina. Con mis manos abro sus labios y dejo su clítoris expuesto para poderlo besar libremente

    Meto mi lengua más adentro, le escucho gemir, escucho como tiene esa verga en la boca porque ese sonido es muy característico. Se escucha como lo mama de manera intensa y rítmica

    Se vuelve a escuchar de nuevo la puerta y siente que más personas entran a la habitación.

    Una mano sujeta sus tetas. las acaricia, las aprieta. Siente una lengua en su pezón derecho junto con un par de manos que la sujetan cual si fuera un niño amamantándose, sucede lo mismo con el seno izquierdo. Ambas bocas ávidas de llenarse la boca con sus senos.

    Ella sigue mamando esa verga que cada vez está más dura y palpitante, se para alguien mas al otro lado y sientes el choque de un pene en su mejilla pidiendo turno para ser chupado.

    La curiosidad le llena de saliva la boca y voltea cual polluelo en nido buscando el pico del ave que le trae de comer. De inmediato sientes otra verga. Distinto sabor, tamaño, pero igual de rica

    Siento como explota en mi cara, un chorro fuerte y de sabor tan característico llena mi boca y se desparrama, aún sigo moviendo mi lengua de manera frenética sobre su clítoris. Me levanto de la posición en la que estoy, paso sus piernas por encima de las mías y la penetro.

    Se lo meto de manera fuerte mientras sus senos son devorados por dos bocas y la suya está disfrutando de un par de miembros dispuestos a llenarle de leche como sé que le gusta.

    Se que goza de mamar vergas, de llenarse de semen y tragarlo todo y sabe que disfruto verla llena de semen.

    Al que se lo está chupando empieza a temblar convulsivamente al explotar dentro de su boca.

    Mientras que el otro explota también llenado su mejilla y parte de su cara de semen

    Se retiran de la cama, le quito los amarres y la pongo en 4 con el culo bien empinadito y siente otro par de vergas ya listas para ser devoradas.

    Ya con sus manos libres sujeta ambas y las mide, las siente y las recorre para elegir cual mamará primero, pero mis manos en su cadera y la manera en que la estoy penetrando no la dejan decidir por lo que opta por acercarlas lo más posible entre sí y comienza a jugar con su lengua entre ambas cabezas.

    Trata de meter ambos penes a su boca, pero no caben así que mete uno y luego otro y cambia. Yo acelero el ritmo. Se lo meto más duro, más fuerte, le doy nalgadas de excitación, mis manos quedan marcadas en sus nalgas

    Me chupo el dedo pulgar, lo lleno de saliva abundante y lo llevo hacia su ano. Lo empiezo a estimular, avisándole que quiero sentirlo. Que deseo meterlo. Lo siento palpitante. Dispuesto. Por un momento le saco la verga y me inclino hacia sus nalgas, las abro en su totalidad y hundo mi lengua en su culo.

    Comienzo a lamerlo como si fuera un perrito deseoso de montar a mi perra por el culo. Lo lamo de arriba a abajo, metiendo y sacando mi lengua y puedo ver como se empieza a abrir, como se dilata. Me incorporo de nuevo y pongo la punta de mi pene el cual entra sin mucho esfuerzo

    Lo empujo suavecito, te escucho gemir a pesar de la verga que tienes en la boca

    Por fin entró todo mi pene en tu culito tan delicioso y apretado. Haces venir al que tienes en la boca, su semen chorrea de tus labios, pero tú lo persigues para devorarlo todo. Aunque tienes los ojos vendados sabes seguir el rastro lácteo que tanto disfrutas

    Desaparece esa vega y solo te quedas con la que tenías en la mano.

    Sin perder tiempo y con toda destreza mama la punta y lo masturba con la mano mientras con la otra aprieta sus tetas ella sola. Estas decidida a hacerlo explotar lo más pronto posible y lo logra. Recibe otra descarga de semen que no la deja escapar. Por completo lo tragas así como sale, lo saca de su boca y con la lengua sigue lamiendo hasta dejarlo por completo limpio. Desaparece.

    Le doy la vuelta, le recuesto boca arriba, subo sus piernas a mis hombros y la penetro mientras lamo la plata y los dedos de sus pies. Esa sensación tan deliciosa de estarla penetrado mientras lleno mi boca con sus pies. Me recuesto sobre ella, bajo sus piernas y la beso apasionadamente. Nuestras lenguas pelean por entrar en la boca del otro.

    Y en ese momento, justo en ese momento ambos nos venimos, nos envolvemos en un orgasmo múltiple y compartido.

    Te retiro la venda de los ojos. Estamos solos.

    Pero tú sabes realmente todo lo que pasó.

    Sabes que a partir de hoy eres completamente mi puta.

    Hasta aquí esta experiencia que de solo escribirla me hace revivirlo de nuevo.

    Les dejo mi correo: [email protected] y mi enlace al Telegram está en mi perfil.

    Si, efectivamente. Tengo la foto de como estaba justo ese día, por si quieres que te la muestre y veas lo putita que es. Agradezco sus comentarios y correos. Me inspira a seguirles contando nuestras experiencias.