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  • El ayudante de mesero

    El ayudante de mesero

    Ayer desayuné con mis padres en un hotel de lujo, llegamos al brunch con muchas expectativas y hambre, pero yo tenía un poco más de la habitual.

    Nos asignaron mesa, y posteriormente nos fuimos a servir el desayuno, pasando por las charolas de guisos, carnes, huevo, panes, pancakes, fruta, entre otros; ya estábamos desayunando cuando de pronto apareció detrás de uno de los aparadores un chico, de alrededor de 21 años, llevaba cubreboca negro, pero vestía algo que parecía una pijama de cocina color azul marino, sin embargo me percaté que se le asomaba de entre las piernas una rica verga. Mientras caminaba y servía las charolas, no pude evitar verle el paquete que nos dejaba ver, era como si me hipnotizara.

    No tardó mucho cuando se dio cuenta, porque además hice evidente el hecho de que estaba viéndole la entrepierna. Se puso nervioso, comenzó a servir más rápido, incluso me hizo sentir un poco mal porque pensé que no me estaba siguiendo el juego.

    Al paso del tiempo, y mientras convivíamos en el desayuno, volvió a salir pero ahora con el pito hacia un lado, era más que evidente que lo había hecho para que lo viera mejor. Entonces le sonreí y no tardé en excusarme de la mesa para dirigirme al baño; él estaba detrás de los jugos, me acerqué y rellené un vaso con el de betabel, y le dije «es para la energía, dicen»; a lo que me contestó con una carcajada (porque no podía ver su boca).

    Me dirigí al baño y a propósito tardé un poco más de lo habitual lavándome las manos después de haber utilizado el mingitorio; él llegó y me dijo «el de betabel es de energía, pero dicen que sabe mejor el de piña». No había duda de lo que me decía.

    Me metí a uno de los baños, en este hotel cada baño tiene puerta en cada retrete para cerrarla totalmente y tiene buen espacio. Entré y detrás mío él. Cerramos la puerta y me fui directo al pantalón, se lo bajé y descubrí que efectivamente la traía parada hacia la derecha y sujetada por una trusa color negra. Subí y comencé a besarle el cuello, se quitó el cubreboca y comenzamos a besarnos mientras le masajeaba la verga por dentro de la ropa interior.

    Finalmente me bajé el pantalón y me dijo «voltéate», me bajé el boxer y me comenzó a morder las nalgas, al tiempo de abrírmelas para lamer mi ano, que había depilado hace unos días por si se presentaba la ocasión (que suerte).

    Una vez terminada la chamba en mi culo, me bajé por los chescos, le saqué la verga, era gruesa, blanca, tenía un prepucio precioso y pegado a la cabeza, le llegaba a la mitad ya parado. Sin mentirles tenía muchas ganas de tomarme muchas fotos mientras se la chupaba porque pocas veces he tenido la oportunidad de encontrarme ese tipo de bellezas. Tenía un olor rico, su vello parecía recien cortado, lo que hacía que se viera un pene más largo y grande. Seguí chupándoselo y le pedí que se viniera en mi boca, que me diera la oportunidad de probar su leche porque quería quedarme con algo de él en mí.

    Con mi mano masajeaba su verga al tiempo de hacerle una puñeta dentro de mi boca. Me dijo que estaba cerca pero que me la quería meter. No teníamos protección y le pedí que lo dejáramos para luego. Le pedí con mucha energía su leche, me agarró del pelo, y me la metió hasta el fondo, una vez que la punta de su pene tocó mi campanita de la garganta, me tiró un chorro de leche que se fue directo a mi estómago. Yo saqué su pene y comencé a golpearlo contra mi cara para tener la leche de este macho por todos lados; echó muchísima. Una vez terminado se subió el pantalón, abrió la puerta y me dijo «muchas gracias, la neta tengo vieja, pero gracias por la deslechada», le pedí su número y me ignoró, se fue y no me dijo nada más; lo entendí todo. Llegué a la mesa con un sentimiento raro, pero lo mamado nadie me lo iba a quitar.

    Planeo regresar pero le daré un tiempo para que me tenga ganas, les seguiré informando. Por cierto, no me dio ni su nombre, pero en su gafete leí Horacio.

  • En busca de sexo

    En busca de sexo

    Después de una relación de cinco años mi marido (primo Javier) viajó a España quedé sola y por varios meses me masturbaba y metía un consolador a mi culo, pero no es igual yo quería algo real una verga de carne empujada por un macho, por esa época conseguí un trabajo de cuidar una casa que estaba ubicada en una avenida ancha pero pasaba poco carro tenía poco alumbrado, tenía toda mi ropa femenina me decidí a salir en las noches a caminar por la calle vestida y maquillada al principio me daba temor caminar cuando veía un carro me escondía trás un árbol. Algunos taxistas tocaban su bocina o me daban besos volados, y me regresaba a la casa.

    Hasta que me decidí enfrentar mi realidad y salí una noche eran 11 de la noche al pasar un auto se acercó a la vereda por dónde yo estaba caminando sentía que se acercaba por mi espalda, yo vestía un vestido rojo bien corto un poquito más abajo de mis nalgas pantys de malla negra zapatos de taco peluca a rubia hasta los hombros, era un señor bien vestido y caballero al hablar… Hola linda sube para conversar unos minutos sube por favor! Me dijo. Yo me detuve lo mire abrio la puerta y subi nerviosa me saludó con un beso en la mejilla… Hola me llamo melysa me dijo soy Eduardo 40 años yo tenía 23 me preguntó que hacía solita a esa hora.

    Le conté la verdad que había tenido mi pareja y había viajado y estaba sola qué no pensara mal que no era prostituta pero mientras yo hablaba el puso sus manos en mis piernas que me hizo estremecer sentí algo rico por todo mi cuerpo me dijo eres bonita y tienes un cuerpo espectacular me sonreí y me dijo: acéptame que te lleve a un hotel por favor y agarrando mi mejilla me besó en la boca y le correspondi eso fué suficiente arrancó el auto y me llevó al hotel me llevó de la mano hasta la recepción el chico de la recepción me miraba de pies a cabeza entramos a la habitación muy bonita una cama se grande se baño bien rápido yo lo esperaba echada en la cama prendió el televisor y puso película porno de un negro vergón le metía la verga por el culos una mujer asiática que lloraba y gritaba.

    Me hizo parar el desnudo tenía su verga bien parada no era tan grande pero si gruesa y venuda me besaba mi boca sus manos agarraban mis nalgas metió sus dedos entre la tanga y metía su dedo en mi ano estaba seco me dolía me bajo de los hombros hasta arrodillarme y mamar su verga me hacía dar arcadas de vómito no entraba toda agarraba mi cabeza y me cogia por la boca hizo que me ponga de pie me sacó el vestido abrió mis nalgas y metió su lengua en mi ano yo gemía de placer de seguro que escuchaban en la otra habitación, me puse en perrita al filo de la cama y me chupó mi culo gritaba al sentir su lengua dentro de mi ano, me echó boca arriba me besaba todo mi cuerpo diciéndome palabras muy bonitas que me excitaban mucho más.

    Me echó boca abajo colocó las almohadas debajo de mi vientre y mi culo quedó bien parado con sus manos abría mis nalgas metía toda su boca chupando mi culo mordía mis nalgas yo gritaba de dolor me chupaba y me mordía me preguntó si tenía preservativo le dije en mi cartera hay se lo puso y puso su verga en mi anito comenzó a empujar me hacía doler era bien gruesa chupó mi culo y lo dejó con bastante saliva, comenzó a meter y meter de a poquito hasta que sentí que se deslizó hasta el fondo di un grito bien fuerte de dolor y placer aaah aaah el lo metía y sacaba y yo seguía gimiendo no me importaba que me oyeran me mordía mi espalda mis hombros me tenía demasiada excitada y tuve un orgasmo solté la leche sobre las almohadas.

    Me volteó boca arriba con las almohadas con mi leche debajo de mi cintura me puso piernas al hombro entraba hasta el fondo metía y sacaba chupaba mis tetitas mis labios besaba mi cuello le dije que no me mordiera mi cuello y me decía: que rico culo que me estoy comiendo ahora eres mi mujer. Empezó a moverse más rápido y empujaba duro sentía sus huevos golpear mis nalgas y exclamó: ¡¡Se me viene!! El se sacudía y yo sentía su verga hincharse cuando soltaba los chorros de leche luego me dio un beso apasionado su verga se fue encogiendo y salió de golpe se echó a mi costado mi ano quedó abierto por un rato, comencé a sacar el condón estaba lleno de leche después que lo saqué le chupe la verga me gustó la leche uuumm deliciosa, limpié su verga con una toalla húmeda y me puse a su costado.

    Me tenía abrazada besaba mi frente me contó que era casado dos hijos pero que su esposa no lo satisfacía a plenitud en la cama, me dijo que su mujer no le provoca el sexo cuando el se lo pide sólo abre las piernas hasta que el termine y nada más nunca le a comido el culo a su mujer, conversando nos quedamos dormidos, fui yo que me desperté y ya iba a ser las 5 de la mañana lo desperté y le dije vamos!!!

    Me dijo espérate me puso pose perrita al filo de la cama pero ya no había condones, de todas maneras te cómo el culo otra vez me la metió de un sólo empujón otra vez comencé a gemir fuerte y de otras habitaciones decía silencio!!! Mete y saca y mete agarró de mis caderas y me jalaba hacia el y mi culo sonaba cuando entraba su verga! Se me viene! Sentí chorros de leche y su verga se hinchaba hasta soltar la última gota de leche.

    Saco la verga de mi culo y se la chupe hasta dejarla sin fuerzas nos besamos y no dio tiempo para bañarnos nos vestimos yo puse un poco de papel higiénico en mi culo para que la leche no baje por mis piernas. Salimos y el hotelero mi miró me dio un beso volado sin que Eduardo se de cuenta me llevó hasta la puerta de la casa ya estaba casi de día pero antes de bajar me pidió ser su pareja me dijo que yo le gustaba y por favor lo acepte le dije que si no besamos y me dijo que un día a la semana pasaría por mi nos despedimos entré a la casa muy rápido ya había gente que salia a trabajar pero no sé fijaron mucho en mi, fui al baño y salió bastante leche es algo excitante sentirme hembra y tener un macho que me haga las poses qué quiera. Más adelante contaré más experiencias mías con Eduardo estuve 3años con él todos mis relatos son experiencias vividas reales. Hasta luego mis amores comenten mis relatos sean positivos o negativos acepto críticas. Besitos

  • La noche más esperada

    La noche más esperada

    Mi nombre es Darío y les voy a relatar lo que fue mi historia más caliente.

    A finales del año 2016, estando soltero, me registré en esas aplicaciones para conocer gente online. Primero dudé de la veracidad sobre las chicas que me salían como sugerencia, pero una noche apareció ella, su nombre era Alma, morocha, simpática, linda y con unos labios que me encantaron.

    Empezamos a chatear y conocernos, a pesar de la diferencia de edad, las conversaciones eran muy interesantes, cada noche se extendían más y terminamos intercambiando los números de teléfono para seguir por Whatsapp. Habíamos generado un nivel de confianza muy rápido.

    Hablábamos de estudio, de trabajo, de gimnasios, ella siempre con la mejor onda! me encantaba escribirle, que me respondiera y conversar por horas. Una noche hablábamos de cómo fueron nuestras parejas anteriores y mis preguntas fueron tornándose un poco íntimas, a lo que ella me respondía con timidez, pero se fue soltando y también me las hacía a mi, la cuestión es que terminamos hablando de sexo, de lo que le gustaba a cada uno, de los cuerpos y alguna que otra fantasía o situación íntima que habíamos vivido. Desde esa noche sentimos que teníamos una conexión especial, había piel y que éramos calientes en la cama!

    Los chat cada vez eran más seguidos y casi siempre nos terminábamos yendo al tema del sexo, yo sentía que nos calentaba hablar (aunque ninguno lo decía) y conocernos en ese sentido. Nos contábamos experiencias y a pesar de que le llevo casi 10 años, lo que ella había hecho en su intimidad me atraía, me gustaba indagar y que me cuente más. Cuando ella me preguntaba, yo también le contaba con lujo de detalle buscando que ella se encienda, nos encantaba hacer eso. No voy a negar que cada vez que lo hacíamos, me provocaba unas erecciones tremendas y lo disfrutaba demasiado.

    Y así fueron pasando varias noches, hasta que una vez empezamos a imaginar nuestro encuentro, yo siempre era el de la iniciativa y ella me seguía el juego (era perfecta siguiéndome), también intercambiamos algunas fotos (no eran privadas), pero si mostraban partes de nuestros cuerpos que nos atraían. Cada vez nos poníamos más hot y en mi caso, me calmaba con autosatisfacción. Era un juego perverso de seducción y no podíamos detenernos.

    Teníamos sexo virtualmente y nos fascinaba, pero yo no aguantaba más, quería que tuviéramos una cita y que pudiéramos vernos cara a cara. Lo fui proponiendo muchas veces pero ella no estaba convencida, no quería hacerlo. Pero lo que me provocaba no era fácil de olvidar ni de calmar, así que seguí insistiendo hasta que me diga que Si! No quería que me deje así, con semejantes ganas de tenerla en mi cama! y de hacer todo lo que pasaba por nuestras mentes.

    Y después de tanto insistir, (obviamente que nuestras charlas seguían siendo muy calientes), me dijo que SI! El día jueves debía buscarla por su casa a las 22 h! El nivel de ansiedad y nervios que sentía era terrible, pero me gustaba. Así que me vestí bien, con un rico perfume y salí en mi moto para traerla a mi casa.

    Al llegar a su domicilio, la esperé afuera y nos saludamos tímidamente, un poco nerviosos pero contentos por conocernos en persona. Subimos a mi moto y fuimos directo a mi casa. En el camino, mientras veníamos conversando, yo acariciaba sus piernas suavemente y ella se dejaba tocar sin decirme nada, sentía que los dos teníamos unas ganas tremendas de estar solos en mi habitación.

    Pero no todo salió como esperamos, al llegar a casa, habían llegado visitas y por ende, nuestra noche de pasión debía ser silenciosa, así que entramos rápido y nos encerramos ¡Ahora sí!, estábamos solos y la luz de la TV alumbraba la cama.

    Nos recostamos y charlamos un rato, yo intentaba acercarme cada vez más, ella estaba de jean y remera al igual que yo. Seguimos charlando, hasta que decidí avanzar un poco más y la besé en la boca, un beso suave, lento pero se fue transformando en un beso más apasionado, un beso muy rico que nos hizo estar bien pegados, cuerpo con cuerpo, nos acariciamos la cara, el cuello, espalda y abajo cada vez más apretados, ella sentía como me ponía duro.

    El clima que se generó nos llevó a querer dar un paso más, nos paramos al lado de la cama y nos fuimos sacando la ropa y nos tocábamos todo, ella tocaba mi espalda, brazos y me agarraba fuerte la pija y la apretaba y yo sentía en mis dedos como se había mojado su conchita, la desnudé por completo y empecé a besar su cuello, sus pechos, mientras la tocaba con mis dedos, ella estaba empapada, que rica! la quería devorar con mi boca!

    Luego de esa tremenda previa, ella tomó el control y como lo disfruté, me tiró a la cama, se puso sobre mi, me comió la boca y empezó a bajar, por el cuello, pecho, abdomen y con su mano me empezó a pajear, yo no aguantaba las ganas de gemir, pero no podía, lo hacía lento, la tocaba toda, me encantaba, en persona era mucho mejor que por mensajes.

    Me miró, y empezó a darme la mejor chupada de pija de toda mi vida! me lamía desde abajo hasta la punta, la recorría por los costados y con su mano ayudaba con movimientos circulares, me hacía desear que la metiera toda en su boca. Luego comenzó a lamer la cabecita, a rozarla con su hermosa boca y no aguantó más. Vi su cara de deseo y sus ganas de chuparla toda! Lo hacía tan rico, que me tapaba la boca para que no me escucharan, me hacía delirar de placer, lo hacía lento y cambiaba la intensidad. Su lengua me hacía desesperar. ¡Por dios! que rico, ya estaba muy excitado y le dije: pará por favor, es mi turno HDP ¡Ahora te quiero lamer yo!

    Me levanté, la besé bien rico y la acosté, mientras separé bien sus piernas, estaba muy caliente y le quería devolver el placer que me acababa de dar, comencé a besar sus piernas desde abajo, las recorría con mis labios y lengua, fui subiendo muy lento mientras ella iba respirando un poco más profundo, me detuve en sus muslos y de a poco me acercaba a su conchita, mientras besaba a sus costados mis dedos la rozaban, estaba empapada la hdp, tan mojada que mi dedo entraba muy rico y lo metia a mi boca, ¡me volvía loco!

    Estaba muy caliente y yo quería sentir ese calor en mi boca, así que empecé a besar cada vez más cerca hasta llegar a sus labios, le pasaba mi lengua mientras mis dos dedos entraban hasta el fondo y salían despacio, ella disfrutaba con pequeños gemidos, la penetraba con más velocidad y mi lengua ya recorría su clítoris, me encantaba darle placer en esa zona, se retorcia en la cama y me agarraba del pelo, saque mis dedos y la abría un poco más para meter mi lengua lo mas que podía y la movía con pausas y por momentos con intensidad Ella seguía mis movimientos y lo disfrutaba, no dabas más de mojada, ya me la quería coger duro! ¡Qué rica pendeja! Seguimos jugando un poco más, hasta que me dijo, cogeme hijo de puta, quiero sentirte todo adentro mío! La calentura que teníamos era impresionante, mi pija al palo y ella mojada ¡con ganas de todo!

    Nos acomodamos y solita se abrió más, la penetré con unas ganas tremendas! y no nos faltó nada de lubricación! se la metí hasta el fondo y nos quedamos así un rato, mientras nos besamos sin parar. Nos empezamos a mover, en forma sincrónica, ¡qué rica concha tenía! me apretaba y sus fluidos ayudaban a que sean movimientos profundos y sin dolor, mientras me la cogía rico, le chupaba los pechos, que de hecho estaban duros! mmm que rico se sentía. Ella me abrazaba y tocaba mi espalda, mis brazos. me pedía que no pare de cogerla, que le gustaba mucho, y de pronto me dijo, ¡ahora quiero estar arriba tuyo! disfrutame hdp que te lo voy a hacer rico!

    Me empezó a cabalgar de una forma furiosa, se movía de una manera que me hacía gemir, era una diosa! la agarraba de la cola y la hacía sentar hasta el fondo! La muy puta tenía todo el control, yo le pedía que no pare! nunca me había sentido tan complacido, me agarraba la pija y se rozaba la colita! me hacía desearla y yo por explotar de placer. ¡No aguanté más!, asi que me levanté, hice que se arrodillara y le cogí bien la boca! ¡sentí que era toda mía esa noche!, me chupaba la pija y me pajeaba con intensidad, quería llegar al final, pero no íbamos a terminar de esa forma, así que la puse en 4 al borde de la cama!

    La hdp lo paró bien y me volvió loco, le chupé el culito, tenía ganas de cogerla por atrás! en ese momento, pero no, la penetré por la conchita y le di duro! le pegaba con la palma de mi mano en sus glúteos! que rico polvo por Dios! los dos gozando de placer hasta que llegamos al orgasmo juntos! le acabé todo adentro y quedamos exhaustos, tirados en la cama, sin fuerzas para nada, y terminamos esa noche de sexo que tanto anhelábamos, dormimos juntos hasta el otro dia, la llevé a su casa y quedamos en vernos en otra oportunidad, que será escrita en el Cap. II.

  • Compañera de entrenamiento (3)

    Compañera de entrenamiento (3)

    Después de esa cogida en el baño todos los temas que tocábamos derivaron en sexo, comentábamos de que cosas queríamos seguir haciendo, nuestras fantasías y cosas que aún no habíamos cumplido y queríamos hacer.

    Recuerdo que cambie la ruta en como llegaba al trabajo para pasar a recogerla y así ella podría ir dándome mamadas en el camino, ella siempre me sonreía, cada vez que le mencionaba sus mamadas, aparte de que me encantaban notaba que a ella le gustaba dármelas. Cierto día todo transcurría normal, la pasé a recoger donde habíamos hablado, la noche anterior le había dicho que aunque estábamos disfrutando los dos con estas “aventuras sexuales” yo quería que ella me pidiera las cosas que quisiera hacer, eso siempre me ha parecido sexy, ella me dijo que no había problemas con eso, pero que ella no era de mucho pedir. Al recogerla, se subió muy sonriente, nos saludamos con un beso de piquito y ella se acomodó, se volteó hacia mi y me dijo “yo quiero que me dejes mamártelo”, ambos reímos porque no me esperaba esa propuesta, sé que estábamos haciendo esto casi diario, pero no me refería a eso cuando le dije que me pidiera lo que quisiera hacer, pero yo encantado, me acomodé el pantalón, ella se recostó sobre mis piernas y con su pícara sonrisa me miró y comenzó a mamar.

    Siempre trataba de que el camino fuera largo para poder disfrutar de esas excelentes y dedicadas mamadas, le sostenía la nuca cada que quería que se lo metiera entero y ella siempre me complacía, ese día llegamos al trabajo y yo aún no me había venido, le sugerí ir hasta el fondo del estacionamiento para que ella terminará y así lo hicimos, al detener el vehículo, se acomodó más cerca de mi y aceleró la velocidad, yo estaba encantado, aprovechaba para amasar esas hermosas y grandes tetas, ella se dejaba hacer, en cierto momento se estacionó alguien más a nuestro lado pero ella no se detuvo, estaba decidida a terminarla, los cristales de mi vehículo eran bastante oscuros así que no habría nada que temer, incluso la chica del otro vehículo se bajó y se miró en las ventanas para ver cómo tenía su ropa, mientras yo le iba detallando lo que pasaba ella nunca levantó su cabeza. Al cabo de unos minutos sentía que me iba a venir así que le dejé saber y le pedí que no se la tragara, que quería que me mostrará su boca llena de mi semen, así lo hizo, mientras me venía aceleró la intensidad, me sujetó la base del pene mientras me succionaba con fuerza, me sacó unos gemidos, sentía que se me salía el alma por el pene, se despegó, me miró sonriente y me mostró su boca llena de semen, se dio el trago y me mostró la lengua limpia.

    Yo estaba encantado, le dije que quería que cogiéramos en el baño nuevamente, y ella me dijo que eso no estaba a discusión, eso era algo que ya yo le debía, nos besamos y salimos del vehículo hacia el área de trabajo. Justo al salir nos encontramos con una compañera del piso que ese día no nos dejó solos en ningún momento, donde quiera que estuvimos ella estuvo ahí, incluso durante el tiempo de comida, mi chica me escribió preguntándome que qué haríamos con ella, porque así no podríamos coger si ella se daba cuenta de la situación.

    Estuvimos haciendo movimientos a ver cómo nos la podíamos quitar de encima pero el peor momento llegó cuando ella me preguntó si le podía dar un empujón hasta dejarla donde ella podría tomar el bus hacia su casa. Mi compañera me miró como diciendo “esto es el colmo”, ambos sonreímos con miradas cómplices y le dije que si, que no habría problemas, ella volvió a mirarme con cara como de decepción, pero yo le guiñé el ojo, se me había ocurrido algo. Cuando ya faltaba poco para salir le dije que debíamos irnos un poco temprano porque yo debía hacer una diligencias y me iría a esa hora, ella hablo con el supervisor sobre salir un poco antes y le dijeron que si, aproveché para acercarme a mi amiga y le dije, “no te vayas, quédate en el área del comedor, yo la dejaré donde tome el bus y volveré para acá”, mientras le ponía un condón entre sus tetas, ella se sorprendió y me dijo que qué iba a hacer con eso? Le dije “me lo vas a poner en un ratico para metértelo” ambos reímos a carcajadas y me fui.

    Tome la ruta habitual para irme, dejé a la otra compañera en la parada del autobús con la excusa de que tenía que dejarla en esa (la mas cercana) porque justo ese día tenía que hacer algo en otro lugar, ella me dio las gracias e inmediatamente regresé al trabajo… subí las escaleras y cuando entré la vi que estaba ocupada, me dijo que como le habían preguntado por qué seguía en la oficina, había dicho que ese día haría horas extra, así que le asignaron unas tareas… ambos reímos y le dije “lo que hace uno por un polvo”, mientras ella estaba ocupada yo estaba sentado a su lado, el supervisor me saludó pero no me habló nada sobre trabajo, cuando ella por fin terminó nos dirigimos a nuestro lugar habitual, el último cubículo del baño de damas, entramos, nos comimos la boca y comenzamos con el magreo.

    Saqué sus tetas, me encantaba mamárselas, suaves, grandes, blancas, pezones como entre rosado y crema y sus pezones duros al yo mamarlos, era algo que realmente disfrutaba, ella se separó un poco, metió su mano en mi pantalón, me sacó el pene y se hincó, recuerdo que pensé “realmente lo disfruta”, me miró a los ojos, me lamió desde los testículos hasta la punta del pene, sonreía, y para mí no hay nada más sexy que una mujer sonriendo mientras hace sexo oral, estaba que no me aguantaba las ganas de cogérmela, le pedí el condón, ella me lo pasó, pero me hizo señas de que me esperara, comenzó a acelerar la mamada, se lo metía todo hasta la garganta, me miraba con sus ojos lagrimeando, y eso me tenía desesperado, se lo sacó de golpe, cogió aire y me dijo “métemelo ya”, fue una orden, la coloqué en posición de perrito, enredé su largo pelo en mi mano derecha y la penetré casi de golpe, el primer gemido no lo pudo contener, y yo estaba dándole salvajemente desde atrás, volteaba a verme y su cara era de puro placer, se mordía el labio inferior para no hacer ruido y ahí aproveché y le di una tremenda nalgada que sonó fuertísimo en el eco de ese baño, en ese culo de tez tan clara mi mano quedo marcada y su piel rojiza era aún más sexy, me miró como diciendo “estás loco, nos van a encontrar”, pero desde qué sintió las arremetidas volvió a bajar la cabeza y ahogar sus gemidos, el recuerdo de la transición de tu cara enojada por el ruido que causó la nalgada a su cara de placer y morderse el labio es algo que todavía me excita recordar.

    Con mi mano izquierda le apretaba una teta, mientras con la otra jalaba fuerte de sus cabellos, aceleraba las embestidas y ya sus gemidos no eran tan ahogados se estaban escuchando y estoy seguro que mis jadeos también, su vagina estaba mojadísima y se sentía tan apretada, estaba riquísima, sabía que no iba a durar mucho si seguía con ese ritmo así que baje la intensidad, ella me miró como buscando el porqué, y le dije que no me quería venir aún, sonrió y me dijo que mejor si se la diera y que después nos íbamos a otro lugar más tranquilo a coger, así que volví a cogérmela fuerte, ver si culo rebotar, su nalga enrojecida aún de la nalgada me ponían a tope, y me descargué, mientras me venía seguía dándole arremetida y cuando descargué todo, suavemente le solté el pelo, ella se levantó y comenzó a acomodar la ropa y el pelo, al quitarme el condón me miró y se hincó a limpiar los restos de semen que quedaban mientras me miraba a los ojos, no se que me excitaba más, si el estar en el baño del trabajo donde nos podían descubrir, o la imagen de su cara sonriendo con mi pene en la boca, me lo mamó hasta dejarlo reluciente, ambos sonreímos y nos retiramos. Bromeábamos sobre la compañera que no nos dejó solos en casi todo el día y que casi nos habría dañado la cogida.

  • Otro chico moreno, joven y con cuerpo atlético

    Otro chico moreno, joven y con cuerpo atlético

    Nuevamente encontré otro chico joven moreno por una página. Me gustaron sus fotos se veía entrenando en gym con el cuerpo bastante marcado, era delgado, pero bien tonificado, de piel morena, me respondió rápido y me dio su número de whatsapp.

    Lo invité a un encuentro sin inconvenientes dijo que sí, le pedí foto íntima y me mandó un video donde se podía ver su larga verga eyaculando eso me dio mucho placer.

    Lo cité en un supermercado cerca del motel pequeño donde yo siempre hacía mis encuentros, cuando lo vi me pareció más joven de lo que yo esperaba, parecía de 20 años delgado con ropa deportiva. Lo saludé y le dije que caminemos dos calles, yo entraba al motel y le escribía el número de la habitación por whatsapp y luego entraba él.

    Yo entré y empecé a buscar el canal porno por el tv. Después de unos minutos entró el, algo nervioso y yo también me puse nervioso, él entró a orinar y se fue quitando la ropa. En ese momento pensé que estar en un motel para tener sexo era algo que me gustaba mucho, era un vicio como algunos tienen a la droga, al alcohol, a los casinos, lamentablemente yo sufría de sexo adicción. Pero igual lo disfrutaba y me hacía sentir vivo y joven.

    El chico se acostó en la cama y se quitó su ropa interior, empezó a jalar su larga verga, yo estaba buscando el canal de porno hasta que lo encontré, y empecé a quitar mi ropa. El me miro amorosamente, me acosté al lado de él y empecé a tocar su miembro él se excitó de una y me dijo que se lo chupara, era tan largo que solo me cabía la cabeza y la mitad en la boca, me sabía rico olía a macho joven lleno de leche para mi solito. Chupe y chupe, mezclando mi saliva con su semen, yo feliz de tener esa verga color moreno en mi garganta. Él me preguntó si tenía condón y le dije sí. Le bese su abdomen marcado. Su pecho. Él tenía unos piercing en sus tetillas, también le pase la lengua, lo único malo de él es que no le gustaba besar, eso me desmotivo, pero yo seguí chupándole y preparándome para lo que seguía.

    Su verga no estaba tan parada pero era tan larga que era suficiente para entrar, se puso el condón y yo metí mis dedos con lubricante para dilatar mi trasero, le dije que yo me sentaba encima de él. Me senté y entró suavemente me llenaba todo por dentro, el me taladro con movimientos rápidos y eso me gusto. Yo tenía mi trasero enterrado por su larga verga que me llegaba hasta el fondo de mi vientre, yo me acosté boca arriba y le monte mis piernas en sus hombros, él tenía ya su verga dura y me la metió fuertemente, como un chico joven hacia sus movimientos rápidos y sonaba mis nalgas chocando con su entrepierna, sonaba duro que me imagino que se escuchaba afuera de la habitación , él me dice que gima y yo gemía de placer, me hizo voltear boca abaja pero esa pose si me dolió, cuando su verga larga entraba me dolía mi vientre, me tocó ponerme de lado para que no me doliera tanto. Yo gemía y me daba mucho placer, me dio tan rápido que el chico se vino, pero me dijo no te preocupes ahora viene el segundo round, sacó su polla y yo podía ver cómo colgaba en el condón toda su leche. Definitivamente el chico disfrutó y tuvo un buen orgasmo conmigo. Yo quedé satisfecho y esperando el segundo polvo. Se metió al baño a limpiar y yo quedé tirado en la cama con mi pene duro y muy excitado, sabía que el chico era joven y en unos minutos estaría listo para comerme nuevamente. Llego nuevamente y se acostó a mi lado y me acariciaba mi cola, mientras estábamos viendo porno acostados, él estaba muy callado pero se acariciaba su pene que estaba medio parado, yo tenía el mío bien duro. A los diez minutos le pregunte si se lo chupaba y dijo si, se lo chupe ahora sabia más rico, sabía a sexo, ya había botado leche, y chupe con muchas ganas.

    Se puso duro y ya estaba listo para clavarme otra vez, le dije que esta vez me lo echara en la boca, dijo si y me puso de lado su verga entro fácilmente yo ya estaba bien dilatado, me dio y medio duro y yo disfrutaba, otra vez me puso bocabajo y me dolía yo apreté la almohada y él se deleitaba de placer dándome, yo sentía como eso entraba hasta el fondo de mí. Al rato se puso de pie en la cama y yo abajo sentado, esperando su leche, se pajeaba rápidamente para venirse y mirando a la pantalla del tv viendo porno una escena de como un chico tenia sexo con una mujer deliciosa, y yo también excitado pajeandome, él se demoró bastanteando jalando su pene mientras yo le chupaba los huevos para hacerlo venir más pronto.

    Lo más curioso es que yo estaba tan excitado que explote primero, mi leche cayó sobre mi pierna izquierda, él se hacía tan rápido pero no se veía, hasta que por fin exploto en mi boca, yo sentí su crema en mis labios espesa y calentita, tenía un sabor diferente no sé cómo describirlo, así quede yo untado de mi propia leche y de la de él en mis labios, fue deliciosa la experiencia, me fui a meter al baño al limpiarme, tome una ducha, me vestí y lo deje en el baño bañandose me tocó salir rápido ya que me estaban llamando al celular. Pero quedé tan satisfecho, que llegue a mi oficina a escribir este relato, espero y les guste mucho!

  • Ella olvidó su celular desbloqueado y me puse a revisarlo

    Ella olvidó su celular desbloqueado y me puse a revisarlo

    Soy maestro en una escuela de idiomas y tengo varios grupos a mi cargo y por lo mismo muchas alumnas de diferentes edades, algunas de ellas muy atractivas.

    Este era el caso de Ariana, una alumna muy bonita de 18 años de piel blanca, ojos grandes color avellana, cabello castaño, de piernas largas y delgadas, un abdomen plano natural, un ombligo delicioso que dejaba ver con sus tops y ombligueras y sobre todo un par de senos muy grandes que aumentaban en efecto por su complexión delgada. En fin, el tipo de mujer que te hace voltear a verla.

    Esto sucedió casi al término del curso, su horario era de 7 a 8:30 am, al finalizar la clase todos corrían a sus escuelas o trabajos y la escuela se quedaba vacía una hora hasta el siguiente turno.

    Era un miércoles y la campana sonó, todos se levantaron y se despidieron de mi como siempre, incluyendo ella, yo también me despedí y comencé a borrar el pizarrón, califiqué un par de hojas pendientes y recogí mi escritorio. Antes de salir tengo la costumbre de revisar el salón para ver si alguien dejó algún objeto y ese día encontré un termo y detrás un celular. Los tomé y prendí el celular, entonces me di cuenta que no tenía contraseña y lo desbloqueé para revisar de quién era aunque a esas alturas ya me había dado una idea.

    Entré a la galería y confirmé que era el celular de Ariana. Tenía muchas selfies casi idénticas, y después otro set de selfies, volví al mosaico para revisar más, la curiosidad se apoderó de mi y entonces encontré una de ella posando frente a un espejo largo, ella llevaba puesta una minifalda, a mi siempre me ha prendido las piernas de las mujeres y Ariana siempre llevaba jeans por lo que le dí zoom a la imagen para admirarla bien. Y seguí viendo y encontré más, una en unos shorts diminutos, a la que le saqué una foto con mi celular. Entonces después de ver más de 30 fotos y haber tomado unas veinte con mi celular encontré una que me dejó boquiabierto, era Ariana frente al espejo llevaba unos jeans blancos y no usaba nada arriba, no brasier y no blusa, dejando sus hermosos y gigantes pechos descubiertos, con sus pezones rosados parados. Definitivamente le tomé foto e hice zoom y tomé otras.

    Me di cuenta que me temblaba la mano y comenceta frotarme sobre el pantalón. Entonces salí del salón rápido para revisar que no hubiera nadie y volví. Me senté en mi silla y me la saqué para masturbarme. Estaba fuera de control y seguí buscando más fotos así, aunque para ese momento ya todas sus fotos me calentaban.

    Y encontré más, de sus nalguitas, de perfil, de rodillas, y por fin una de ella con sus piernas abiertas, su carita sonriendo y su mano derecha abriendo sus labios dejandome ver dentro de su conchita rasurada y jugosa y rosada.

    Esto me volvió loco y me la jalé mas rápido, estaba tan fuera de mi que no escuché cuando alguien se acercó al salón hasta que habló.

    «Ay teacher, olvidé mi celular»

    Era Ariana. Y me encontró con su celular en una mano y mi verga en la otra. Abrió los ojos de sorpresa como cuando ves algo que no debes ver.

    Para entonces, Ariana siempre había Sido una buena alumna y con una vibra muy positiva con sus compañeros, no sé metía en problemas y jamás me había insinuado nada, aunque siempre tenía un atractivo sexual difícil de explicar. Todo me pasó por la cabeza en ese momento menos lo que sucedió después, pues ella se empezó a reír.

    «Perdón, teacher. Es que tengo examen y me tengo que ir, me da mi celular?» Lo dijo con una cara cargada de curiosidad.

    Le dije que si mientras trataba de cubrirme la verga que aún seguía muy parada, le di el celular y ella me vio rápido. Desbloqueó su celular y se río al ver la foto.

    «Si quiere le mando una» aún sonriendo

    «Si claro» dije tartamudeando de incredulidad.

    «Cuál? Está que estaba viendo?»

    «Si o igual y me dejas tomarte una» le dije.

    Ella guardó silencio un momento, y giró hacia mi y dijo «Ok» «Cómo la quiere?» Me preguntó.

    Cómo pude le pregunté que si podía tomarle una así, sin nada de ropa y como si nada comenzó a quitarse la blusa y yo activé mi celular y comencé a grabarla mientras se quitaba el brasier. No me aguanté las ganas y empecé a masturbarme de nuevo. Ella volvió a reírse.

    «Así?» Preguntó posando con sus brazos a la cintura dejando sus enormes pechos blancos de fuera.

    «Igual si te quitas el pantalón» le dije sin esperar mucho y ella volvió a decir ok. Se sentó para quitarse las botas y después se desabrochó el pantalón. Yo me acerqué aun grabando y masturbándome con la intención de tener una mejor toma.

    Terminó de quitarse el pantalón y llevaba una tanga amarilla. Se veía deliciosa y yo ya estaba muy mojado.

    «Así?» Volvió a preguntar

    Le pedí que se quitará la tanga pero está vez me dijo que no con la cabeza.

    Le pedí que se sentará en el escritorio y abriera las piernas y lo hizo. Entonces me acerqué para poder grabar bien. Me dijo que ya tenía que irse y volvió a su silla para ponerse el pantalón, sin dejar el celular me acerqué y le dije que estaba a punto de acabar y ella dijo: «En serio?»

    Y se puso de rodillas, abrió la boca y sacó la lengua. No tuvo qué decir nada, simplemente me acerqué y me seguí masturbando ahora con mi cabeza pegada a su lengua. Apenas la sentí y me vino el impulso.

    Comencé a venirme. El primer chorro cayó en su mejilla, otro sobre su nariz y los demás en su lengua. Sentí increíble. Y no perdí nada en video.

    Entonces ella volvió a reírse, está vez con una perversidad total y se levantó para ponerse el pantalón, me di cuenta que todo mi semen estaba escurriendo por sus pechos perfectos. Y cuando por fin terminó de ponerse el pantalón y la botas, comenzó a limpiarse con un pañuelo. Tiró el pañuelo a la basura y se puso el brasier, me despedí a lo lejos de sus pechos y sus pezones que me prometí probar algún día. Terminó de vestirse y se acercó a mi, me puso una mano en el estómago y otra en la verga y me dio un beso en el cachete.

    «Bye, teacher. See you tomorrow» me dijo y se fue.

    Todo el día estuve pensando en aquel momento. No recuerdo nada de ese día después de eso hasta la noche, pues encontré un texto de ella que decía. Me gustó el sabor. Le envié un emoji de diablito y ella contestó con otra selfie. Era ella frente al espejo con sus piernas abiertas y haciendo a un lado la tanguita amarilla que llevaba en la mañana…

    Pero ahí no terminó la conversación.

    Si quieres que te cuente que pasó después porfa comenta si te gustó o qué te gustó. Saludos.

  • El día que acabé en su boca

    El día que acabé en su boca

    Me invitó a tomar unas copas a su casa, llegué y me sirvió un vaso de ron.

    Mientras conversábamos de cosas cotidianas escuchábamos música y el vaso iba bajando… Creo que me tomé tres o más…

    Hacía frío, pero cada momento la conversación se tornaba más acalorada…

    Me bajé de la silla y me apoyé sobre el mesón, él se acercó y comenzó a tocarme lentamente, besarme el cuello. Me subió al mesón y empujó mi cuerpo hacia él, sintiendo el calor de su cuerpo y el bulto de su pantalón.

    Me recosté sobre el mesón cuando el abrió mis piernas y bajo mis pantalones, junto con mi ropa interior… Empezó a besar mi entrepierna mientras yo me retorcía de placer tratando de afirmar mis manos y de no gemir, estábamos en el patio.

    Hubiese querido que en ese momento me penetrara fuerte para sentirlo dentro de mí, pero nos detuvimos y entramos a la casa.

    Ya en su cama nos desnudamos y continuamos con lo que habíamos comenzado en el bar.

    Su lengua acariciaba toda mi vagina y a la vez succionaba mi clítoris, estaba tan excitada que no aguantaba que mis fluidos salieran fue tanto que no me di cuenta cuando todos mis jugos llenaron si boca y su cara dejando todo mojado.

    Nunca había acabado de esa forma en la boca de alguien.

    Ahora le tocaba a él, me subí arriba y comencé a mover mis caderas en círculos el apretaba mis pechos y los mordía, yo solo quería sentir su semen caliente en mi interior y escuchar sus gemidos.

    Sus testículos estaban grandes y llenos de sus jugos, sentía la palpitación de su pene listo para eyacular, y los movimientos eran cada vez más fuertes, los gemidos se escuchaban cada vez más, la temperatura aumentaba y sentí sus tritones, sus gemidos y su leche caliente entre mis piernas.

  • El hipnotista (cap. 3): Mark el zombi homosexual

    El hipnotista (cap. 3): Mark el zombi homosexual

    -Yo… no… no…. ¡no!

    Dijo Etan asustado, al tiempo que parpadeaba desconcertado y pareció salir del trance.

    Demian reaccionó rápido y clavó su mirada en los profundos ojos azules. -Tranquilo, tranquilo. Duerme, duerme profundo. Duerme otra vez, escucha mi voz y duerme muy profundamente, mi voz te relaja, mi voz te hace dormir, yo te toco y te hago dormir. Recuerda, duerme, eres de hierro, tus músculos son de hierro, cada uno de tus músculos se torna rígido, como un pesado hierro. Contaré hasta cinco y debes volver a dormir. 1, duerme. 2 vuélvete un hierro y se un zombi. 3 conviértete en un sonámbulo, en un zombi sonámbulo otra vez. 4 debes dormir y ser un sonámbulo, un zombi, un zombi sonámbulo. 5, estás hipnotizado, estás hipnotizado. Hipnotizado eres mi esclavo, eres homosexual, hipnotizado eres mi marido, hipnotizado eres mi esclavo, eres mi  zombi.-

    Repitió Demian al oído del desconcertado Etan, mientras acariciaba sus brazos y espalda para relajarlo.

    -Yo… Sssi… Dormir… Yo debo dormir… Dormir… Soy de hierro… Cada uno de mis músculos es de hierro… Yo estoy duro como un hierro… Yo soy un hierro… Yo soy un zombi… Un sonámbulo… Un zombi sonámbulo… Ssssii… Estoy hipnotizado… Hipnotizado soy tu esclavo… Hipnotizado soy homosexual… Hipnotizado soy tu marido… Hipnotizado soy un zombi… Estoy hipnotizado y soy tu esclavo zombi…-

    Admitió la inducción de nuevo el atractivo rubio.

    -Bien, duerme, duerme más. Te gusta estar hipnotizado, estar en trance, te gusta dormir profundamente, te gusta que yo te hipnotice, lo disfrutas.-

    Ordenó Demian.

    -Sssi… Me gusta estar hipnotizado… Me gusta estar en trance… Me gusta dormir profundamente… Me gusta que tu me hipnotices… Lo disfruto…-

    Dijo Etan mientras volvía a cerrar los ojos.

    -Exacto, duerme profundamente y se un zombi, te gusta ser un zombi, disfrutas ser mi esclavo. Disfrutas ser mi marido y que yo sea tu Amo, dueño y tú me perteneces ahora y siempre. Contaré hasta tres, y volverás a ser un zombi, a ser mi esclavo, a ser mi marido. Contaré hasta 3 y te quiero totalmente hipnotizado, totalmente en trance. Te quiero bajo mi poder, totalmente como un zombi. ¡1, 2, 3!, ¡Duerme, sé un zombi!-

    Demandó el pelirrojo, mientras chasqueaba los dedos.

    -Yo… Sssi… Dormir… Ser un zombi… Disfruto ser un zombi… Yo soy un zombi… Disfruto ser tu esclavo… Disfruto ser tu esclavo… Disfruto ser tu marido… Yo te pertenezco…-

    Dijo Etan nuevamente bajo el poder de Demian.

    -Perfecto. A partir de ahora disfrutarás ser un zombi. Disfrutarás ser homosexual, ser mi marido y disfrutarás tener sexo conmigo. Quieres tener sexo conmigo, mientras estás en trance, mientras eres un zombi, tú eres un cuerpo de hierro, tu verga es de hierro, y es la verga de un zombi, una verga homosexual, ahora eres un zombi homosexual y lo disfrutas, quieres tener sexo conmigo, con tu Amo y Marido.-

    Demandó el pelirrojo con una erección más que notable.

    -Sssi… Yo soy un zombi y lo disfruto… Disfruto ser homosexual… Disfruto ser tu marido… Disfruto ser tu esclavo… Disfruto tener sexo con mi Amo… Quiero tener sexo contigo mi Amo y Marido… Mi verga es la verga de un zombi… Es la verga de un zombi homosexual…. Ahora yo soy un zombi y quiero tener sexo contigo… Sssi, mi Amo…-

    Dijo Etan totalmente subyugado esta vez y con un pene que crecía a cada momento más.

    -Exacto, escúchame bien. Cuando estés hipnotizado ya no te llamarás Etan. No, a partir de ahora cuando estés en trance, cuando estés sonámbulo, cuando estés dormido te volverás un zombi, con la mente en blanco. Serás Mark el zombi.-

    Instruyó el pelirrojo hipnotista.

    -Sssi… Mi Amo… A partir de ahora, cuando esté hipnotizado… Cuando esté en trance… Cuando esté dormido… Cuando esté sonámbulo… Me volveré un zombi… Un zombi con la mente en blanco… Me convertiré en Mark el zombi… Sssi… Ssssi. Mi Amo…-

    Admitió Etan aquella poderosa instrucción hipnótica que le permitiría a Demian moldearlo como mejor le conviniera.

    -Bien, ahora, cada vez que yo  y solamente yo te diga: “Trance de Hierro”, te volverás Mark el zombi, caerás en trance, profundamente hipnotizado, profundamente sonámbulo. Te volverás un zombi, serás Marc el zombi, serás mi marido, mi esclavo, mi amante, estarás hipnotizado, serás totalmente homosexual y creerás y harás todo lo que yo te ordene sin resistirte, y además lo disfrutarás mucho. ¿De acuerdo?-

    Indicó Demian con suavidad, mientras besaba el cuello del ojiazul con deseo.

    -Sssi… Cada vez que tú mi Amo y solamente tú me digas: “Trance de Hierro”, caeré hipnotizado, en trance, sonámbulo, profundamente dormido… Me volveré un zombi, seré Mark el zombi… Seré tu esclavo… Tu marido, tu amante, totalmente homosexual… Haré y creeré todo lo que me digas sin resistirme… Y me gustará mucho hacerlo… Sssi mi Amo…-

    Reconoció Etan aquella segunda orden que acabaría para siempre con cualquier intento de rebeldía heterosexual.

    -Bien, muy bien, a sí me gusta, que cooperes. Eres fabuloso. Ahora, “Trance de Hierro”.

    Repitió el pelirrojo aquel último comando.

    El cuerpo de Etan se tornó aún más rígido y su cabeza cayó sobre la cama, mientras su respiración se volvió aún más honda y pausada. -Te escucho mi Amo… Soy Mark el zombi… Dime tus órdenes…-

    Repitió el muchacho ojiazul por fin en la profundidad hipnótica que Demian había buscado.

    -Bien, muy bien mi guapo Mark. Al fin contuve esa molesta consciencia hetero que tienes, pero voy a ser benévolo contigo. Estamos desnudos y podría ordenarte que cogiéramos de lo más rico y salvaje que se me antojara, porque tú cuerpo no es para despreciarse. ¡O sí!, ¡Eres un sex simbol!, ¡me encantas!, ¡y voy a gozarte como nunca! Eres un maldito modelo, pero quiero cambiar y destruir cualquier cosa hetero en ti, hacerme con el control de tu vida y además he visto que tienes mucho dinero. Quiero que te cases conmigo y que tu me lo pidas, pero lo hagas en estado vigil ¡y que todas las mujerzuelas con las que seguramente Etan sale sepan que un hombre te hizo suyo! Así que voy a cambiarte poco a poco, mientras te disfruto como zombi. Mark el zombi homosexual debe destruir a Etan el heterosexual, poco a poco. Cada vez que te hipnotice serás más zombi, más gay y lo disfrutarás. ¡Repítelo!-

    Indicó el pelirrojo.

    -Sssi… Amo… Mark el zombi gay debe destruir a Etan el heterosexual… Poco a poco… Cada vez que me hipnotices, seré más zombi… Más gay… Y lo disfrutaré… Sssi…-

    Admitió Etan la orden del pelirrojo con placer, para el deleite del ojiverde.

    -Bien, cuando estés dormido y escuches mi voz que te diga: “Sexsomnia”, te levantarás sonámbulo, en trance, hipnotizado, serás Mark el zombi, como sonámbulo estarás totalmente y completamente bajo mis órdenes. ¿Bien?-

    Implantó Demian esta nueva sugestión.

    -Sssi… Cuando duerma y te escuche decir: “Sexsomnia”, me levantaré sonámbulo… Seré Mark el zombi… Estaré en trance… Hipnotizado… Estaré sonámbulo… Dormido profundamente… Y sonámbulo estaré completamente bajo tus órdenes… Mi Amo…-

    Aceptó Etan.

    -¡Pídeme que te hipnotice cada día más!, ¡pídeme que destruya a Etan, que destruya su heterosexualidad, que te haga cada día más zombi, más fuerte a ti Mark, más gay, más mi esclavo. ¡Pídemelo!-

    Ordenó Demian, mientras sujetaba con fuerza al desnudo ojiazul del trasero y se apoderaba de su boca.

    -Sssi… Mi Amo… Por favor… Hipnotízame  cada día más y más… Destruye la heterosexualidad de Etan… Destruye a Etan… Hipnotízame y hazme cada día más zombi… Más Mark… Más tu esclavo… Más homosexual… Más fuerte… Más tu marido… Hipnotízame mi Amo… Hipnotízame… Hazme zombi… Yo soy Mark y quiero ser tu zombi… Yo te pertenezco… Soy tu marido… Yo soy homosexual… Quiero que me hipnotices… Quiero ser tu esclavo… Yo disfruto estar hipnotizado… Disfruto ser homosexual… Disfruto estar desnudo contigo… Te pertenezco… Mi Amo… Tú eres mi marido… Mi dueño… Mi Amo y Señor… Yo soy un zombi… Disfruto ser un zombi… Disfruto ser tu esclavo… Eres mi Dueño… Mi mente está en blanco… Mi corazón… Mi Cuerpo… Mi Mente te pertenecen… No tengo mente propia… Haré lo que digas… Creeré todo lo que me digas sin resistirme… Yo soy Marc el zombi… Estoy hipnotizado…  Obedeceré tus órdenes… Tu voluntad es la mía… Tus deseos son órdenes… Yo soy Mark el zombi… Tu marido… Esclavo… Soy homosexual… Y te obedeceré en todo… Lo disfruto… Lo disfruto… Lo disfruto mi Amo Demian… Sólo Demian tiene poder sobre mí… Sólo Demian me puede ordenar… Mi Amo…-

    Repitió Etan todas las sugestiones de golpe para el contento del pelirrojo.

    -¡Eso!, ¡Eso chingados!, ya eres mío. ¡Eres mío!, y como me encantaría cogerte ahora o que tu me cogieras pero vamos poco a poco. Levántate, ponte de rodillas en el suelo, quiero que me hagas una mamada. ¡Y vas a disfrutarlo como nunca Mark!, ¡Ahora zombi! ¡A que esperas esclavo! ¡Trance de hierro!-

    Ordenó el pelirrojo con un fuerte grito.

    Etan, el ahora zombi, rebautizado como Mark,  gruñó de placer. Se levantó de la cama y se arrodilló en el suelo, con la cabeza caída sobre el pecho y los ojos cerrados. Demian se sentó y con la Berga completamente erecta se colocó delante de la cara del ojiazul.

    -¡Chupa zombi!, ¡chupa, disfruta y dame la mejor mamada!, ¡Chupa la Berga de tu Marido, de tu Amo!, ¡Recuerda, eres un zombi homosexual, disfrutas el sexo conmigo y eres experto en hacer mamadas!, ¡mámala y gózalo Mark!, ¡Estás hipnotizado y eso destruye a Etan. Mamar te hace gay, mamar te hace zombi. Mamar te hace mi esclavo. Mamar te hipnotiza.-

    Ordenó el pelirrojo.

    -Estoy hipnotizado… Chupo… Mamo… Soy un zombi… Chupar la Berga de mi marido… La Berga de mi Amo… Disfruto tener sexo contigo mi Amo… Mi Dueño… Mi Marido… Soy un experto en mamadas… Sssi… Lo disfruto… Lo disfruto… Soy Marc el zombi… Mamar destruye a Etan… Mamar me hace gay… Mamar me hace zombi…-

    Murmuró el zombi ojiazul, al tiempo que se inclinaba y comenzaba a lamer con delicadeza la verga del hipnotista.

    Demian gozó de la lengua húmeda de su nuevo zombi. Recorrió de arriba hacia abajo su miembro, despacio, primero con suabes toques y después en círculos. Enseguida el ojiazul introdujo en su garganta el grueso de su pene, a la vez que daba varias lamidas largas y completas a sus testículos. El zombi comenzó a acariciar las piernas desnudas del pelirrojo, mientras el hipnotista lo tomaba del cabello para dirigirlo mejor.

    -¡Chupa más rápido!, ¡más voraz, chúpala toda, ahora eres Mark el zombi, eres gay y lo disfrutas, mamar te hace zombi, mamar destruye a Etan, mamar te hace Mark, te hace un zombi, te hace mi esclavo!, ¡mamar te hace gay, te hace gay, ahora eres gay!, ¡ahora eres Mark el zombi!, ¡ahora eres mi esclavo!, ¡yo soy tu Amo!, ¡Soy tu marido!, ¡mama con más fuerza, con más placer! ¡estás hipnotizado!, ¡eres un zombi!, ¡un zombi!, ¡un zombi!-

    Gritó Demian, mientras atraía a Etan hacía sí, para que la mamada fuera más profunda.

    El ojiazul gozó de el toque de su Amo y presto acató la instrucción. Comió toda la Berga y le dio poderosas lengüetadas al tiempo que gemía y gruñía víctima del placer. Etan sudaba y su propia Berga escurría gotas de semen, pues ahora era Mark el zombi, y Mark era homosexual.

    -¡No puedes eyacular sin mi permiso!, ¡quiero que te excites, que tu verga se llene!, ¡pero no eyacules hasta que yo te lo mande!-

    Continuó Demian a la vez que con las piernas estrechaba al ojiazul y lo exploraba con apetito.

    Demian sintió como el zombi pasaba su lengua sobre todo el escroto y luego la besaba con gran voracidad. -¡ESO, ESO, ASÍ, SIGUE, SIGUE ZOMBI!, ¡SIGUE MARK!, ¡NO PARES!-

    Ordenó el hipnotista presa del lívido a la vez que arañaba la espalda del rubio.

    El zombi asintió con la cabeza, mientras todo el bello púbico de su Amo chocaba contra su rostro. Los labios delgados y varoniles de Etan recorrieron varias veces los genitales del pelirrojo y sin detenerse, el zombi besó con locura la Berga del Amo.

    -¡Aaaah!, ¡aaaah!, ¡eso, eso, eso!, ¡asíii!-

    Gritó el pelirrojo a la vez que pellizcaba el pectoral de Demian.

    Etan aceptó la recompensa del Amo y lamió con premura, como si no existiera un mañana. Besaba, acariciaba, lamía su Berga y con sus dedos recorría los muslos del hipnotista.

    Por lo que Demian no pudo contenerse más y descargó todo su esperma en la boca del ojiazul con tres poderosos chorros.

    -¡Trágate todo!, ¡trágate todo eres un zombi homosexual Mark!, ¡disfrútalo!, ¡disfrútalo como jamás en tu vida!, disfrútalo!, ¡Y ahora eyacula, máximo placer!, ¡ten un orgasmo mi zombi Mark!, ¡Trance de Hierro!, ¡Trance de hierro!, ¡eyaculación máximo orgasmo!-

    Ordenó Demian excitadísimo por tener de rodillas, desnudo y en su poder a aquel guapo ojiazul.

    -ah!, ¡hrrggg!-

    Etan, vuelto un zombi, un total zombi, gemía y recibía en su garganta las poderosas descargas de semen de Demian. Ansioso tragó toda la leche y lo degustó con hambre, con deseo, con satisfacción. Después de todo él era Mark, un zombi y aquel era el esperma de su marido, de su Amo, y el disfrutaba beberlo, degustarlo, complacer a su Amo. Beber su esperma lo volvía más gay, más zombi, Etan era destruido y él, Mark se volvía más fuerte. Él estaba hipnotizado, en trance, y cada gota, cada lengüetazo lo transformaba en un zombi, en un esclavo y lo volvía homosexual. Disfrutaba aquello y sólo Demian podía ordenarle.

    El hipnotista gritó víctima del deseo. -¡Eyacula ahora!, ¡ahora!, ¡ahora! ¡mi semen destruye a etan, mi semen te hipnotiza, mi semen te hace zombi!, ¡eres mi esclavo, eres homosexual, eres un zombi!-

    El zombi Mark explotó con gran fuerza y su grueso líquido bañó las piernas de Demian, mientras el pelirrojo seguía con más chorros en su boca.

    Los dos propinaron fuertes gritos de satisfacción a la vez que el zombi soltaba todo su peso y se dejaba caer contra su Amo.

    -Soy un zombi… Soy Mark el zombi… Soy un zombi homosexual… Soy tu esclavo… Soy tu marido… Tu semen destruye a Etan… Tu semen me hace zombi… Tu semen me hipnotiza… Me hipnotiza… Tu semen… Sssi… Hipnotizado… Soy un zombi… Tu semen me hace homosexual… Me hipnotiza… Hipnotizado… Sssi… Mi Amo… Soy tu esclavo… Mi marido… Zombi… Zombi… Zombi…-

    Cayó Etan completamente doblegado por el poder de aquel extraño pelirrojo que en un par de horas lo había secuestrado, pese a ser a todas luces heterosexual, le había hipnotizado y convertido en gay.

  • El radiólogo gimnasta del pre laboral

    El radiólogo gimnasta del pre laboral

    Ya estaba de novio, muy enamorado de la que ahora es mi mujer, cuando tuve una exitosa entrevista de trabajo, pero debía superar el examen médico pre laboral, que incluía una visita al proctólogo. Éste me revisó y me dio una orden para un enema baritado de doble contraste. Cuando me asignaron el turno, me previnieron que debía ayunar y tomar un laxante para limpiar los intestinos y el colon. Me presenté a la hora indicada, que era el último turno, habiendo seguido las indicaciones, pero algo molesto por la preparación previa.

    Al conocer al radiólogo que me haría el estudio, se me fueron las molestias. Menos de 30 años, altura normal, algo más de 1,75, complexión atlética, ambo ceñido al cuerpo que destacaba sus músculos marcados y pantalón a tres cuartos de unas piernas torneadas que me llamaron la atención. Barba de dos días prolijamente recortada, ojos oscuros y penetrantes y una sonrisa amplia y simpática.

    Notó que llegaba contrariado y me dijo que no preocupara, que sería un estudio sencillo, de no más de media hora en una camilla rebatible. Me indicó el vestidor para desnudarme y me dio un camisolín, abierto por detrás. Cuando entré a la sala de rayos, ajustó un poco el camisolín, rodeando y rozando mi cuerpo con sus brazos, que me erizaron la piel, sintiendo más cerca su rico perfume que parecía inundar la sala, y me preguntó si así estaba más cómodo para que no se me cayera la bata.

    Asentí y me ayudó a colocarme sobre una camilla algo elevada e inclinada, con topes para los hombros y soportes para los pies. Me contó que me haría un tacto rectal para verificar la limpieza, el tamaño de la ampolla y la elasticidad del esfínter anal, para introducir la cánula con el líquido de contraste. Levantó un poco la camilla, dejándome casi de pie, se colocó finos guantes descartables y un delantal de plomo.

    -Tranquilo, que voy a usar lubricación analgésica para que no te moleste y lo vas a ver en la pantalla.

    Untó sus dedos con un gel y procedió a explorar mi ano. Estaba algo frío el gel analgésico y di un respingo.

    -Tranquilo, ya se va a ir calentando a medida que entre.

    Me metió un dedo despacio, muy despacio y masajeó mi perineo, causándome una erección instantánea. Entraba y sacaba el dedo cada vez más y muy cerca de mí me preguntaba si me molestaba.

    -Para nada, le dije con voz sofocada, casi resoplando de placer.

    -Voy a entrar más, fíjate en el monitor, me dijo.

    Y vi cómo entraba su dedo hasta el fondo y lo giraba, mientras yo suspiraba.

    -Voy a probar con otro dedo para verificar si dilata bien, ¿te parece?

    -Sí, no hay problema, pude susurrar, sin pensar que pondría dos dedos en mi ano.

    -Relajate, así no sentís molestia.

    -No siento molestia, le dije, al contrario, se me escapó.

    Pude ver en el monitor los dos dedos cómo entraban y salían, yo gemía y él decía:

    -Vamos muy bien así, te estás adaptando bien.

    -Siiii, atiné a exclamar.

    Estuvo así varios minutos, mientras basculaba la camilla y yo notaba que la humedad de mi pija parada mojaba el camisolín y la sábana de la camilla.

    -Ya estás listo, ahora te voy a poner la cánula con el contraste.

    -¿Nada más?, le dije en tono de broma.

    -Ya veremos, según cómo salga el estudio, que seguro irá bien, me dijo al oído, sin sacar aún sus dedos de mi culo ansioso y acariciándome el glúteo con su otra mano.

    De a poco, con suavidad, me introdujo la cánula en el ano y empezó a inyectarme el líquido de contraste, mientras seguía acariciando mis glúteos delicadamente y me los separaba un poco para no causarme molestias.

    -¿Está todo bien?, le pregunté.

    -Mejor que bien, me dijo y fijate en el monitor como ingresa el contraste.

    Tomó varias radiografías dentro de su cubículo, pidiendo que no respirara cada dos o tres minutos, lo que me costaba porque estaba realmente agitado por la excitación, pero respondí bien. Después de varios minutos de bascularme hacia un lado y otro, me dijo:

    -Tenés el intestino muy largo.

    -No sabía.

    -Pero no hay nada sospechoso, parece. Estás muy bien.

    -Gracias, le dije, y dejé escapar un: Vos también… quise decir que me hiciste bien el estudio.

    -Ya terminamos la seriada, pero tenés que ir al baño a eliminar todo el líquido de contraste posible, pasás por el bidé para limpiar impurezas y te vuelvo a revisar.

    Como pude, me desplacé al baño ocultando mi erección. Mientras hacía mi deposición, se acercó a la puerta del baño y me preguntó si me molestaba que se quitara la camisa del ambo, porque estaba acalorado tras seis horas de trabajo.

    -Para nada, ponete lo más cómodo que quieras.

    Me lavé bien el culo con el bidé enjabonando con la mano y volviendo a enjuagar, me sequé y volví a la sala. Cuando lo vi sin camisa, quedé sin aliento y se me volvió a parar la pija. Lo notó y me dijo que no me preocupara porque solía pasar por los masajes del perineo y la próstata.

    -Es que tenés un cuerpo perfecto, le dije.

    -Gracias, hago mucha gimnasia y trato de comer sano, me respondió.

    -Y estás todo depilado, ya sin control, mirando su bulto ya morcillón.

    -Sí, para no rasparme haciendo las rutinas me hice la depilación definitiva en todo el cuerpo, me dijo con naturalidad.

    Me recostó en la camilla, con mi culo en pompa, no se colocó el delantal de plomo, se puso guantes limpios y untó dos dedos de cada mano con el gel. Te voy a separar los glúteos así procedo más libre.

    -Dale, le dije, absolutamente entregado.

    Vi el monitor apagado y me fue penetrando con dos dedos de una mano y luego con los dedos de la otra. Entraba dos dedos al fondo, los sacaba y metía dos de la otra mano.

    -Vamos bien, me dijo.

    -Vas muy bien, le respondí.

    -¿Te podés relajar un poco?

    -Claro que sí.

    Fue la señal para que me pusiera los cuatro dedos, arrancándome un gemido prolongado de placer.

    -¿Estás bien?

    -Puedo estar mejor, le dije, ya fuera de mí.

    Se quitó los guantes, me acarició y separó los glúteos, apoyándome su bulto duro entre ambos y se recostó enteramente sobre mi espalda, haciéndome estremecer de placer porque respiraba su aliento en mi cuello.

    -Estoy listo y esperando, le dije.

    Separó algo su pelvis, noté que se bajaba el ceñido pantalón del ambo, empezó a rozarme con su pene erecto los glúteos y me lo pasó entre ambos, apoyándose de tal modo que llegaba hasta mis propios huevos.

    -Me tengo que poner un forro, me susurró, por el tema del líquido de contraste.

    -Dale, por favor, le rogué.

    Supongo que ya lo tenía a mano, se lo puso en segundos y me mostró su pija por un lado. Resoplé y le pedí que me la pusiera ya, tomándola con una mano.

    -¿La querés todo?

    -Entera y hasta el fondo.

    -Pasame el gel, me dijo.

    Y me echó un chorro en una mano. Me giré como pude y empecé a untarlo y sobarle la pija con ansia. Me tuvo a punto, apoyó una mano en mi espalda para inclinarme de nuevo sobre la camilla y me apoyó el glande en la puerta del ano, entrando lentamente, con una suavidad y delicadeza exasperantes, mientras yo gemía como perra en celo y empujaba hacia atrás, deseando más. Me tomó de las caderas y entró hasta el fondo, haciéndome arquear el cuerpo para empujar más mi culo hacia su pelvis que ya se apoyaba contra mis glúteos.

    La tenía toda adentro y comencé a contraer y dilatar mi ano para invitarlo a cogerme. Empezó un vaivén enloquecedor aprisionando mis caderas para entrar cada vez más profundo y cada vez más fuerte. Los dos resoplamos y gemimos varios minutos de meta y saca, arqueé mi cuerpo y me giré para verlo, mientras él besaba y lamía mi espalda y cuello, hasta que llegamos a besarnos desenfrenadamente, entrelazando nuestras lenguas casi hasta el paladar, mientras lo tomaba de sus firmes glúteos para que no se saliera ni un centímetro de mi culo, y contraía y dilataba mi ano.

    Volvió a reclinar mi cuerpo y reanudó sus embestidas cada vez más rápido, yo me meneaba y contraía el ano para contener sus salidas, y tras varios minutos se corrió largamente y se recostó sobre mi espalda. Traté de retener su pija, que no se ablandaba, lo más que pude, hasta que se empezó a retirar muy a mi pesar y me pidió que lo acompañara al baño. Allí descartó su preservativo lleno de semen y terminó de quitarse el pantalón del ambo, mientras yo me sentaba en el inodoro, pidiendo disculpas porque debía evacuar restos del líquido de contraste que aún tenía.

    -No te preocupes, me dijo, mientras se lavaba la pija y los huevos bien a conciencia en el lavatorio con agua y jabón líquido. Vacié todo lo que tenía en mi interior en el inodoro y pasé al bidé para refrescarme y lavarme bien el culo. Él terminó su limpieza, se secó con varias toallas de papel y se acercó con su pija morcillona tirando a parada, me dio un morreo monumental con su boca cálida y su lengua ansiosa y quedó frente a mi cara su hermosa pija que coronaba un cuerpo de escultura.

    Enseguida empecé a lamer su glande rosado, delicioso y tan suave, seguí por el tronco y me la metí casi hasta el fondo, chupando y resoplando, tomándolo de sus glúteos firmes y redondos e instándolo a cogerme por la boca. Debimos haber estado unos diez minutos así cuando se puso tieso, arqueó el cuerpo hacia atrás, resopló y bufó como el semental que era y se vino dentro de mi boca, que no dejó escapar ni una gota de su semen viscoso casi transparente, no tan espeso y blanco como el que había quedado en el preservativo.

    Chupé y seguí chupando con frenesí, deseando que no se terminara nunca mi felación y tratando de que recuperase su erección, pero no lo conseguí, así que me volqué a tragarme sus huevos y lamer su glande que tanto deleite me causaba. Me detuvo acariciando mi cabeza, volvió a besarme y se arrodilló frente a mí, apoyándose en mis rodillas ante mi pija erecta y chorreante de líquido seminal que lamió delicadamente. Se apoderó de mi glande y lo lamió y chupó, estremeciendo todo mi cuerpo y empezó a chuparme el tronco y el glande con paciencia y delicadamente.

    En menos de cinco minutos le dije que me venía, que por favor siguiera, por favor, repetía sin cesar, hasta que eyaculé varios chorros de semen en su boca, que tragó con sumo gusto, relamiéndose las gotas que le salían por las comisuras. Nos besamos larga y apasionadamente, no lo quería soltar por nada del mundo, hasta que me dijo que debíamos vestirnos y salir porque iban a sospechar en el servicio.

    Vistió un conjunto entallado y ceñido de gimnasia de color lila que volvería loca a alguien que yo sabía, compartimos las últimas pastillas de menta que me quedaban y nos dimos un nuevo morreo antes de abrir la puerta de salida. Me avisó que se contactaría para notificarme los resultados del estudio, además de entregárselo al futuro empleador.

    -Pero no te preocupes, que está todo bien. Puede ser que me quede un turno libre y te llame en la semana para una nueva sesión, sin contraste ni rayos, si te parece bien.

    -Me parece fantástico, pero cómo es tu nombre, le pregunté.

    -Me llamo Federico.

    -Mucho gusto, Fede, le dije y salimos del centro médico.

    Cuando encontré a mi novia, estaba exultante.

    -¿Cómo te fue?

    -Muy bien, salió todo perfecto, y la besé apasionadamente en la boca.

    -¡Qué rico gusto a menta!, me dijo.

    -Me las dio el radiólogo.

    -Qué amable.

    -Sí, gentilísimo y una hermosa persona, le respondí.

    Y le susurré al oído que me la quería coger allí mismo, en la calle, me contestó con un morreo escandaloso y me tocó el trasero. Ya estaba excitado de nuevo y tuvimos una cogida descomunal en el departamento.

    -¡Cómo te dejó el estudio!, exclamó agotada.

    -Muy caliente, el radiólogo es un potro que no te podés imaginar.

    -Me diste ganas de conocerlo, me dijo.

    -En la semana tengo que ir a buscar los resultados, así que me vas a acompañar, le susurré al oído.

    -No puedo esperar a que llegue ese día, me dijo la muy pícara.

    -Y yo tampoco.

  • La mulata chupona

    La mulata chupona

    Ella es una mujer de estatura 1.69 aproximadamente, de ojos color café oscuro, cabello negro, piel trigueña, un bello rostro de labios sexys, senos grandes -talla 38- caderas anchas y un buen culo… eramos compañeros de clase en la universidad, estudiamos Ingeniería Civil en una universidad pública, eramos muy cercanos e incluso ella me invitaba a quedarme en casa de sus padres cuándo teniamos trabajo pendiente por realizar.

    Cuando nos quedabamos luego de clases los dias jueves o viernes tomando cervezas en los bares aledaños al claustro universitario, nos llevabamos muy bien, compartiamos con otros compañeros pero entre nosotros siempre existió esa empatia no solo frente a temas de la Universidad sino tambien frente a temas de la vida, y si bien, ambos eramos solteros y ya nos habiamos besado en multiples ocasiones, nunca habiamos tenido sexo… y esa era un tema pendiente para ambos…

    En cierta ocasión cuando ibamos por el cuarto semestre – 2 año de universidad -, en la rumba de despedida de clases o de semestre, mientras compartiamos con los otros compañeros todos alegres, contentos y dichosos de haber podido conseguir sacar muy buenas notas… Ella me pidio que le acompañará a buscar algo en el casillero /Locker de la universidad dado que se le habia quedado unas cosas que había comprado en una feria artesanal ocurrida dias pasados, yo le acompañé… eran las 08:45 pm, ya la universisad estaba muy muy sola habían muy pocas personas e incluso ya recogian sus elementos para salir dado que se permitía estar hasta las 10 pm, fuimos al locker tomamos las cosas y salimos rumbo a la portería principal pero antes de llegar ella me dijo que si le acompañaba al baño, yo le dije que estaba bien, como ya ese bloque estaba muy solo me dijo que si podia entrar con ella puesto que le daba un poco de temor ingresar sola…

    Yo le dije está bien, mientras ella sacaba sus brochas de maquillaje, delineador y además cosas para retocarse, yo la observaba detenidamente, miraba sus labios, sus ojos, su escote… Ese dia ella fue con una blusa blanca con un escote que insinuaba sus grandes tetas… Y justo ella me miró y me dijo te gustan mis senos? Yo le dije que si… Que eran muy lindos… Ella me dijo, y quieres sentirlos o solo verlos…?

    Fue justo el momento que dije -está es la oportunidad para que pase algo entre nosotros -y yo le dije… Quiero conocerlos no solo con mis ojos sino también con mis manos y mi lengua… Ella sonrió y me dijo que esperas…

    Entonces entramos en el sitio destinado en el baño para personas con movilidad reducida en la medida que es más amplio el espacio, y comenzamos a besarnos… Primero lentamente como siempre nos encantó besarnos y luego, comenzamos a darle mayor pasión a los besos, mientras nos besabamos, ella acariciaba mis brazos y mi nalga… Y yo le acariciaba sus senos y su enorme trasero… Luego quité su blusa… Y quedé justo al frente de sus enormes y bellos senos, con mucho cuidado le quité el brasier y por fin pude observar a detalle sus sexys, enormes y redondas tetas… Sus pezones eran color café, ya estában muy duritos… mientras yo los observaba ella susurro… Te gustan? Y mí respuesta fue… Poniendo su seno izquierdo en mi boca y chuparselo y luego… Le respondí que crees…

    En la medida que le chupaba cada parte de sus enormes tetas, ella, me acariciaba mi cabeza y ponia su otra mano a mi verga…verga erecta, dura y deseosa de entrar a su vagina… Luego fui bajando y llegue a su ombligo, tenia un obligo profundo, muy lindo… Lo besé y le metí mi lengua y la movia de manera circular… Y ella se mordia sus labios y se acariciaba con ambas manos sus grandes tetas… Y, le bajé el jean color azul y hasta dejarlos a la altura de sus botas- tipo Converse- color amarillo, quedó en tanga – tipo cachetero- blanca de encaje.

    Empece a besar y acariciar sus gruesas piernas mientras besaba sus piernas agarraba duro sus nalgas… Ella estaba muy excitada, se podia ver como su panty estaba humedo, le gustaba cada beso y caricia que le daba… Corrí un poco la tanga al costado y comence a chuparle esa vagina… Esta muy muy humeda, esa vagina estaba deseosa que le metiera mi verga… Yo estaba muy erecto, sentí mi verga caliente muy caliente… Yo le seguí chupando el clitoris y metí un dedo de mi mano derecha mientras con la izquierda le acariciaba ese culo grande…luego le meti dos dedos, se sentía muy muy mojada y caliente esa vagina… Mis dedos estaba completamente mojados de ella… y mientras más le chupaba más se excitaba ella no dejaba de sacrificar sus senos, se humedecia los dedos en su boca o en la mía y los llevaba a sus pezones grandes… Y yo encantado se chuparle la vagina… Hasta cuándo en una de esas chupadas me dice… Ya casi me vengo… Y yo al escucharla moví mucho más rápido mi lengua en su clitoris y los dos dedos que le había metido en ese chocho estrecho y humedo… Y hasta que se vino en mi boca, sus pernas temblaban, su piel se erizó, sus labios eran temblorosos agarró con su mano derecha mi brazo izquierdo y me dijo… que ricooo… Bebeee….que ricoooo…

    Luego me levanté y nos besamos y ella me dijo ahora es mi turno de chupartelo, te lo voy a mamar bien ricooo… Y así fue, ella bajo quitó mi jeans negro, bajo mi boxer colo gris… Y sacó mi verga… Y primero comenzó lentamente a masturbarme… Y luego me dijo mirame a los ojos… Y se lo metió lentamente mientras me miraba a los ojos, yo sentía como su boca y lengua lentamente se deslizaba por mi verga, dura, caliente y gruesa… Ella lo chupaba con muchas ganas, a la vez que me lo chupaba, lamia y besaba mi verga gruesa y erecta, cogia mis grandes y duras nalgas… Me apretaba duro y luego bajaba por mis tonificadas piernas, en una de esas, se lo sacó y comenzó a chupar mis testiculos y frotaba mi verga… Yo estaba muy excitado, tenía la verga muy muy dura… Ella me dijo quiero que te vengas en mi boquita… Y esa boquita era deliciosa, confieso que siempre anhele tener ese momento de venirme en esa boca de labios grueso y sexys, y asi fue… Ella siguió chupando mi verga frotaba con mayor velocidad mi verga mientras me lo chupaba, se lo sacaba y solo con la punta de su lengua movia acariciaba el glande de mi verga excitada, eso me la ponia más dura y me gustaba mucho que ella hiciera eso… Antes de estar por venirme, le dije que ya se lo iba a echar en la boca… Y me dijo… quiero que me des toda tu leche… Y se la metió a esa boquita rica y sexy y se tomó toda mí leche sin derramar ni una sola gotica…