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  • Mi profe hot

    Mi profe hot

    Allá por el año 2012, ya con 28 años, estaba en una época en dónde me interesaba muchísimo el sexo! Quería conocer gente y experimentar todo lo que pueda… Quería conocer a alguien que me genere ganas de hacerlo muchas veces, que cumplamos fantasías y que me enseñe de todo…

    Si bien ya había conocido chicas en páginas de citas, con las cuales no tuve grandes experiencias, un día apareció ella… se llama Priscila …. y era una estudiante que vivía en Capital, parecía misteriosa y con solo una foto. Pero me animé a hablarle por mensaje privado e iniciar la primera charla.

    Con un trato muy cordial y respetuoso, empezamos a conocernos, hablamos un poco de la vida, de lo que hacía cada uno y ella me sorprendió con una pregunta que no esperaba en ese momento… ¿que buscás acá? Me sorprendió ya que ella me parecía tímida e introvertida, pero le respondí rápido y le dije: busco experiencia… (me di cuenta que ella entendió todo lo que iba a pasar más adelante). Esa simple pregunta abrió un camino que se tornaría a lo sexual… ya que ella estaba en la misma sintonía que yo, estábamos buscando lo mismo… La diferencia era que yo quería aprender de su experiencia y sus conocimientos en el tema. Me generaba mucha intriga el poder conocerla…

    Luego de eso, decidí pedirle su número y seguir la charla por otro medio, a lo cual ella accedió inmediatamente… yo sentía que algo hot se iba a venir… Después de varios días sin mandarnos mensajes, la saludé un poco tarde, eran como las 12 de la noche… estaba un poco caliente y quería charlar con ella, que se suelte… quería preguntarle de todo! Me respondió como siempre, y empezamos…

    Lo primero en que coincidimos, fue que los dos estábamos muy sexuales! con la idea fija en coger, en leer sobre el tema y lo más importante: practicar! Fueron saliendo las primeras preguntas para lo cual ella se explayaba y me explicaba cada tema con una base teórica que me atraía… y era inevitable que cuando me relataba sus experiencias me iba provocando… mientras yo seguía su juego y también era bien detallista en mis relatos…

    Me contaba cómo habían sido sus mejores noches y lugares donde lo hizo, fantasías…, cómo generar una buena previa… como le gustaba moverse y cómo debían tocarla y penetrarla para volverla loca en la cama… mi cabeza volaba y produjo mi primera erección.

    Se dio cuenta de cómo estaba yo y me pregunto si estaba dura y si tenía ganas de tocarme… le dije que sí y que estaba mojadita y me dijo… imaginá mi mano en tu pija y que te toco muy rico… lo cual lo hice sin pensar y me hizo explotar en unos segundos… una hija de puta… me hizo acabar pero me dejó más caliente de lo que estaba, quería ir ya a su departamento y cogerla toda… pero solo fue eso… y se fue a dormir… tuve que volver a tocarme para calmar mis ganas y poder relajarme… Esa noche fue muy hot y no la olvidaré…

    Al otro día, me saludó y me preguntó si me había gustado la charla… era obvia la respuesta pero esta vez el que iba a provocarla era yo! En mi mente quería calentarla y que se tocaba pensando en mí, quería devolverle el placer que me había dado la noche anterior y así fue…

    Le dije, ¿Queres saber lo que pasó por mi mente luego de que terminé?,

    Dijo que si, contame todo…

    Y empecé a relatarle con lujo de detalles lo que imaginé… Cuando empezamos a conocernos me dijo que vivía en tal barrio y en tal calle, así que me fui rápido hacia su domicilio y cuando estaba afuera, la llamé por teléfono y le dije que salga y me haga pasar a su depto…. ella sorprendida por mi accionar, lo dudó pero terminamos pasando… cerré la puerta y me acerqué a comerle la boca, le apoye mi pija durísima y se dio cuenta lo excitado y caliente que me había dejado… estaba quieta… sin saber qué hacer… estaba de jogging así que se lo bajé y le pase mis dedos por su conchita… la muy puta estaba empapada… se había calentado tanto como yo, con sus relatos… y le dije ahora me vas a sentir y vamos a disfrutar hdp! Me besó rico y me desprendio el jean, quería apretarla y sentir como estaba de dura… la di vuelta, la puse contra la puerta y separé sus piernas… mojé un poquito la cabecita y se la metí toda!

    ¡Qué rica concha! estaba ardiendo… ahora te voy a coger duro!, ella se acomodaba para que entre bien con su manos apoyadas en la puerta.

    Gemia y gemia, mientras yo me movía, haciendo que entre y salga toda… se sentían los golpes de nuestros cuerpos y no nos importaba nada… me dijo que no pare, que ya se venía y quería que le acabe adentro! y así fue que explotamos, acabamos juntos y quedamos sin fuerzas… nos tiramos unos minutos en su cama… Luego me fui y le dije que la próxima me iba a tener que coger mucho… que fue muy caliente lo que pasó y lo disfrutamos…

    Se que después de ese relato, su cabeza empezó a volar conmigo y nuestro encuentro empezaría a hacerse realidad… así que fuimos coordinando una fecha, si era fin de semana mejor, así estábamos tranquilos y la pasemos bien, quedamos en un sábado a la tarde-noche, tipo 20 h en su departamento… de forma imprevista había llegado mi madre de visitas, así que no podía quedarme hasta el otro dia… pero unas horas si íbamos a estar juntos y no iba a cancelar la cita… ni loco!

    Llegó ese día y desde temprano comencé a imaginar cómo sería el encuentro… le había aclarado que venía recuperándome de una operación en una zona difícil y que no lo hacía hace un tiempo… lo cual me ponía nervioso… pero confiaba en que mi «profe hot» me iba a coger como nadie!…

    Me preparé y salí para llegar puntual, llevaba forros y lubricante! y unas ganas de estar con ella que no podía contener! Nos saludamos un poco tensos y pasamos… estaba oscuro y su baño iluminaba el ambiente… nos sentamos en su cama y charlamos un rato de todo, de pelis, música, etc. Había una sensación de nerviosismo y a los dos nos costaba relajarnos, luego nos pusimos más cómodos y nos recostamos, cada vez más cerca y mientras me hablaba le miraba los labios… y pensé… que ganas de besar esa boca… así que fue mutuo, nos acercamos y nos dimos un beso bien intenso, húmedo y nos mordimos los labios… y listo! ya no podíamos más… era hora de comernos…

    Los besos no cesaban… eran cada vez más ricos y nuestros cuerpos pegados… yo comencé a meterle mano… tocaba sus pechos, su cola y su conchita… se calentó y me agarró la pija por encima del jean, me pajeaba y acariciaba mis huevos… estaba bien parada y ella lo disfrutaba… de repente se detuvo y me dijo que ya venía… se fue al baño y cuando regresó… solo tenía puesta su ropa interior y el pelo atado… me encendí mal!, me besó y me dijo ahora te voy a volver loco hijo de puta…me dijo acostate… me sacó toda la ropa y abrió bien mis piernas…. se quedó parada en los pies de la cama y me miraba… mi pija al palo!, empezó a acercarse y me miraba fijo… fue directo a chuparla… Me decía mirame! como te voy a chupar esta pija rica que tenes… me pasó la lengua por mis huevos y me la apretó fuerte! yo solté un gemido… que rico lo que me hacía, me empezó a pajear mientras me lamía toda y no dejaba de mirarme a los ojos… entonces hizo una garganta profunda y me preguntaba si me gustaba… yo no podia mas… le dije que no parara! entonces su ritmo y su intensidad aumentó! nunca me lo habían hecho así… era mejor de lo que esperaba… y me dijo ahora te hago acabar hdp! me pajeó fuerte y pasaba la cabecita por sus labios y se golpeaba la lengua… y acabé soltando un gemido fuerte… llené sus manos con mi semen… y me dijo que la próxima vez quería que le acabara toda en su boca!… me hacía delirar y fue muy excitante, me dejó muerto… al final me dijo que descansara un ratito porque no habíamos terminado… así que fui al baño y volví para ver lo que me esperaba…

    Al regresar, ella me esperaba en su cama lista para empezar… se puso lubricante sabor a frutilla en su mano y me pajeó hasta dejarme bien erecto… me la chupó y me dijo que estaba mas dura! que sentía eso en su boca… Pero le dije esperá… no me voy a perder la oportunidad de chuparte la conchita… mis dedos ya habían sentido su calor y su humedad… pero mi lengua quería probarla… comencé comiéndole la boca, detrás de sus orejas… el cuello… sus pechos… a los cuales les dediqué varios minutos…estaban duros y mi boca los rozaba, los succionaba y pasaba mi lengua bien mojada… fui bajando cada vez más y llegué ahí… el lugar que más había deseado en tantas horas de chatear y calentarnos por teléfono… ¡Su conchita era mía! le pase mi lengua desde bien abajo hasta su clítoris! nunca había disfrutado un sabor tan rico… yo me estaba volviendo loco y ella empezó a disfrutar mucho… note que quería sentir mucha estimulación en esa zona… mientras la puntita de mi lengua entraba y salía, también introduje dos dedos, con movimientos de «veni, veni» buscando su placer… ella empezó a gemir y retorcerse más… me agarraba la cabeza y la presionaba hacia su cuerpo… me excito verla así… estaba re caliente la hdp y disfruté verla así… luego levantó mi cabeza y dijo basta… ahora te voy a coger como yo quiero, ponete rápido el forro y le hice caso…

    Se acomodó boca arriba abriendo bien sus piernas, mientras se masturbaba mirándome, qué rica … sus sábanas mojadas y ella totalmente encendida… quería mi pija adentro, así que la penetré suave pero hasta el fondo, la agarré de sus hombros para que me sintiera todo… nos besamos y me dijo cogeme fuerte, cogeme rico hdp! y no lo dudé, la cogí con muchas ganas! muy caliente y su conchita fue mia, solo mia!… le dije que me iba a sacar el forro porque me molestaba y porque quería sentirla sin nada y así fue… me hizo girar y quedó sobre mí, la hdp me iba a cabalgar como me lo había dicho alguna vez…

    Llegó el momento donde más me hizo gozar… me empezó a cabalgar de manera lenta pero profunda, hacia que entre toda y me rozaba… era la posición perfecta!… era tan perfecta que hasta me preguntaba si me dolía la operación y si estaba bien… por dentro yo pensaba… partime hdp! cogeme duro que me encanta… pero le dije que no parara… a lo cual me decía que respire lento para poder aguantar más, que ella se iba a mover y llevar el ritmo… ponía sus manos en mi pecho tratando de evitar cualquier malestar sobre mi, y yo sabía que me iba a provocar un orgasmo… Mi profe del sexo hacia todo bien… siguió así por varios minutos más y me pidió que le acabe todo adentro! y lo hice, me hizo estallar y gemir muy rico… acabé todo en su interior y nos abrazamos… con transpiración, agotados y con esa satisfacción de que fue espectacular… Me cambié y tuve que volver a mi casa…

    Si bien no hubo un segundo encuentro… la idea siempre estuvo en mi mente y cada tanto estábamos en contacto… se que en algún momento tendremos otra noche de sexo o de alguna nueva experiencia. Después de tantos años, seguro será mejor que la primera!… Y se las contaré con mi estilo…

  • Tomando el control

    Tomando el control

    «¿Está mi amo satisfecho conmigo?» Preguntó ella mientras me acariciaba el cuerpo suavemente

    «Tu amo está muy contento». Sonreí “Tu amo puede pensar todo tipo de usos para una puta como tú.»

    Unas horas antes…

    Esta historia sucedió hace unos meses cuando un amigo mío me dio entradas gratis para un cóctel benéfico Él trabajaba para la empresa que organizaba el evento y decidió ofrecerme un pase gratis al lugar. Lo cierto es que no era el típico lugar al que habría ido un sábado por la noche, pero la curiosidad por ir por primera vez a una fiesta de ese estilo logró convencerme.

    Creo que una breve presentación de mi mismo vendría bien antes de continuar la historia. Mi nombre es Alex, de 25 años. Mido 1.80 y tengo una constitución atlética tras años y años de entrenamiento. Cabello negro y corto y por aquel entonces llevaba una barba bien cuidada y arreglada.

    Lo más complicado para el evento fue vestirme según la etiqueta que requerían. De hecho tuve que pasar la tarde anterior comprando lo que no tenía en mi armario, pero finalmente logré cumplir con los requisitos.

    El evento era en el centro de la ciudad, por lo que tardé poco en llegar. El lugar estaba repleto de gente, mucha más de la que imaginaba. Estuve un rato socializando con gente que no había visto nunca en mi vida hasta que me cansé y decidí ir al bar a tomar algo.

    Mientras me tomaba una copa en el bar noté que una hermosa mujer de cabello negro también estaba sentada en el bar tomando algo. Su edad estaba en el rango de 28-32. Tenía los ojos azules, unos labios rojos y carnosos, pechos grandes y un culo digno de admirar.

    “Vamos a necesitar mucha más bebida para sobrevivir la velada”. Dije con calma. Ella dejo salir una pequeña sonrisa. «Soy Alex».

    «Sofía». Dijo ella mientras mantenía su hermosa sonrisa.

    “¿Tu también estás aquí por conseguir entradas gratis o te han invitado de verdad?”

    “Mi empresa consiguió varias entradas”.

    «¿Tu empresa?»

    “Sí, tengo una pequeña empresa aquí en la ciudad. Pero no hablemos de mi empresa, me interesa más como has conseguido entradas gratis”.

    “Digamos que siempre consigo lo que quiero, es como un talento natural”. Dije mostrando mi sonrisa más encantadora.

    «Ohhh ¿Así que un talento natural?» Dijo mientras se acercaba a mí. “¿Y que tipo de cosas sueles querer conseguir?”

    “Oh, nada extremadamente interesante. Bailar, beber, buena comida, cortejar a mujeres como tú”.

    «¿Así que como yo? ¿Así que no voy a poder evitar que me consigas?” ella dijo tímidamente.

    “Es imposible que lo evites”.

    “¿Y realmente quieres tenerme?”

    «Sólo hay una forma de averiguarlo.»

    Cinco minutos después estábamos en el asiento trasero de su coche. Nos besamos apasionadamente y poco a poco nos fuimos quitamos la ropa el uno al otro. Su coño estaba depilado. Le acosté sobre su espalda y me sumergí entre sus piernas. Empecé a lamer su coño con una mezcla de suavidad e intensidad que pareció encantarle. Usé todos los trucos que conocía para hacer que gimiera de placer. En diez minutos estaba arqueando la espalda y disfrutando de su primer orgasmo. Un par de minutos más tarde estaba temblando por otro. Y yo disfrute cada uno de los segundos saboreando su coño.

    “Wow”, dijo, “Tenías razón cuando dijiste que me ibas a conseguir, tras esto quiero ser tuya. Ahora veamos que puedes hacer con tu polla”.

    No tardó ni un segundo en agarrar mi polla y guiarla hasta la entrada de su coño. Sus ojos se abrieron como platos y gimió con fuerza cuando la metí de una sola embestida. La deje dentro de ella unos instantes para que su coño se adaptara al tamaño. Cuando pareció sentirse cómoda con mi polla dentro, lo saqué completamente y lo volví a meter con fuerza. Mantuve este patrón durante varios minutos aumentando gradualmente la velocidad, hasta que finalmente la estaba follando con toda mi energía. Agarré sus manos y las sostuve sobre su cabeza para tener un mayor control.

    “Oh joder, oh joder, oh joder” repetía una y otra vez como una especie de mantra. «Destrozame el coño, hazme tu perra, hazme tu puta».

    Después de unos quince minutos intensos, pude sentir como me acercaba al climax. «Me voy a correr», le dije.

    «Llename.» Gimió. Con eso exploté dentro de ella. Bombeé cada gota de semen que tenía en el fondo de su coño. «Dios mío, ha sido increible», jadeó mientras se la sacaba despacio. “No esperaba tener sexo esta noche pero me has hecho sentir tu perra y disfrutar. ¿Te gusta tomar el control?

    «Sí.» Respondí: “Nada es tan excitante como hacer que una mujer se someta a mi. Pero me gusta ir despacio en estos encuentros casuales. Nunca se sabe realmente hasta donde puedes llegar en estas situaciones”.

    Empezó a vestirse «Bueno, podríamos llegar hasta mi casa y allí podría someterme más a ti». Dijo mientras evitaba mi mirada con timidez. “Suelo tomar un papel muy sumiso en la cama. De hecho, echo de menos que un hombre dominante me controle y domine”.

    «En ese caso, perra, dame las llaves del coche y siéntate en el asiento del pasajero». Sus ojos se iluminaron con mis palabras y en pocos minutos estábamos en dirección a su casa. Le agarré fuerte del pelo y empujé su cabeza hacia abajo, directa a mi regazo. Sacó mi pene que se estaba endureciendo rápidamente y comenzó a meterlo en su boca como una verdadera profesional. Usé el GPS del coche para llevarme directo a su casa y que así su boca no tuviera que dejar mi polla ni un solo instante

    No vivía muy lejos y pronto estábamos entrando en su garaje. Me guió por la casa y le detuve en la sala de estar.

    “Ahora desnúdate para mí, esclava.”

    “Sí, señor”, fue su respuesta inmediata. Agarré su mandíbula y le obligué a mirarme a la cara.

    «Sí, amo», le dije con severidad. “Te referirás a mí como amo, ¿entendido?”.

    Ella bajó los ojos al suelo y respondió rápidamente. «Si. Su perra le entiende amo.” Estaba muy bien entrenada. Me di cuenta de que iba a poder divertirme con ella. Le solté y ella procedió a quitarse cada prenda de ropa hasta quedar completamente desnuda frente a mí. Sus pechos grandes y firmes temblaban ligeramente con cada respiración que tomaba, su coño brillaba húmedo y su cabeza inclinada sumisamente hacia el suelo formaban una imagen hermosa.

    «Ahora de rodillas y sírveme».

    Se puso de rodillas, y no tardó en volver a tener mi polla en su boca, siendo capaz de meterla entera, cosa que me sorprendió y agradó. Luego se retiró y comenzó a recorrer con su lengua de arriba hasta abajo, de vez en cuando tomando mis huevos en su boca. Después de varios minutos con varios momentos de garganta profunda, estaba a punto de explotar. Pero aún no era el momento, así que saqué mi polla de su boca. “Ahora llévame a tu dormitorio, pero quiero que vayas a 4 patas”.

    «Sí, amo», respondió de manera sumisa. Admiré su hermoso culo apretado balanceándose frente a mí mientras nos dirigíamos a su habitación.

    “Sube a la cama con el culo hacia mí. Mantén tu rostro hacia abajo”. Ordené.

    Mientras ella se ponía en posición, rebusque en sus cajones hasta que encontré lo que necesitaba. Estiré sus manos frente a ella y las até a la cabecera con sus medias. Luego metí algunas bragas en su boca como una mordaza y las mantuve dentro con otras medias. Finalmente, coloqué una almohada debajo de sus caderas para mantenerlas arriba.

    “Tendrías que ver la hermosa obra de arte que eres ahora mismo, con tu culo invitando a una follada dura y completa.” Puse mi dedo en su clítoris y pude sentir vibrar todo su cuerpo. Luego lo fui moviendo con suaves caricias por todo su coño hasta llegar finalmente a su culo, donde masajeé brevemente su entrada. «Solo eres otra puta rogando que le llenen los agujeros con una buena polla».

    Me subí a la cama justo detrás de ella y coloqué la punta de mi polla contra su coño caliente. “Y ahora estás a punto de cumplir el unico proposito que tendrás a partir de hoy, recibir mi polla”.

    Tras estas palabras se la metí de una sola embestida, llenandola por completo. Ella deja escapar un largo gemido gutural mientras le empecé a follar con todas mis fuerzas. Hice una pequeña pausa para ver como se retorcía de placer con mi polla en su interior. Luego comencé a sacar lentamente la polla hasta que solo la cabeza permanecía en su interior, antes de volver a entrar de un solo golpe. Seguí así durante unos cuantos minutos. Puedo asegurar que se corrió por lo menos dos veces durante ese tiempo y no paraba de temblar con cada embestida. Gimió desesperada cuando la saqué de su húmedo coño, suplicandome con palabras ahogadas por la mordaza que la volviera a meter.

    “Suenas desesperada, perra. Pero no te preocupes, vamos a destrozar un agujero que aún no hemos probado.” Ella se puso rigida y comenzó a sacudir la cabeza de un lado a otro mientras murmura en su mordaza. Aquello era una simple actuación, a una zorra como ella le iba a encantar que le destrozaran el culo.

    Presioné mi polla contra la entrada de su culo sin ninguna prisa. Ella trató de mover el culo para alejarse de mi polla. Agarré sus caderas y tiré de ella hacia mi polla. La mantengo bajo estricto control mientras empujaba mi polla hacia su interior con fuerza. Aproximadamente cuando entró la mitad de mi polla pude sentir otro orgasmo recorriendo su cuerpo.

    «Sabía que esto te iba a encantar». Me reí. «A cualquier puta le encanta una polla dura en el culo».

    Una vez que la tuve llena y estirada comencé a follar ese culo con intensidad. Con cada embestida dejaba escapar un gruñido animal. Podía sentir como mi orgasmo se iba acercando. Consideré brevemente llenarle la cara de mi semen, pero finalmente me decante por llenarle el culo con el.

    Me desplomé en la cama tras correrme y desaté sus manos. Ella se movió lentamente y se quitó la mordaza. Acercándose a mi lado, dócilmente acariciaba mi polla. Yo empecé a acariciar su cabello.

    «¿Está mi amo satisfecho conmigo?» Preguntó ella mientras me acariciaba el cuerpo suavemente.

    «Tu amo está muy contento». Sonreí “Tu amo puede pensar todo tipo de usos para una puta como tú.»

  • Siempre fuiste un misterio para mí (parte 3/3)

    Siempre fuiste un misterio para mí (parte 3/3)

    Nos derrumbamos en la cama, exhaustos. Me acurrucó, apretando sus brazos alrededor de mí, acariciando mi rostro. «Te amo, bebé», susurró.

    «Gracias», dije.

    «¿Puedes quedarte a pasar la noche?»

    “No debería. Me reuniré con un equipo de jardinería en un lugar al otro lado de la ciudad en horas de la mañana. Pero me gustaría quedarme aquí contigo unos minutos más, si pudiera.»

    «Bien. Puedo arreglármelas en un rato si tomo un poco de café”.

    «Yo también. Vale la pena estar un poco cansada mañana para pasar unos minutos más en el cielo esta noche”.

    Estuvimos quietos y en silencio durante unos minutos, sin sueño, simplemente disfrutando de la comodidad de estar cerca el uno del otro. Me pregunté qué estaría pensando. Estaba a punto de preguntarle qué tenía en mente cuando habló. “Esa venda definitivamente se convertirá en una reliquia familiar. Un accesorio para cuando les contamos a nuestros nietos la historia de cómo nos conocimos”.

    “Creo que es mejor que Intrepid Jedi omita algunas cosas cuando escriba esa historia para la posteridad”.

    Se rió, acariciando mi cuello. «Haré lo mejor que pueda.»

    Me incorporé a regañadientes hasta quedar sentada. “Probablemente debería irme. ¿Que hora es?»

    «Casi media noche.»

    “Es mejor que me vaya. Pero dejamos platos en la mesa. Quiero ayudarte a limpiar primero.»

    Se rió. “¿Cómo diablos vas a hacer eso? Romperás todos mis platos o te cortarás la mano con un cuchillo.» Sentí que la cama se movía cuando él se levantó y se puso un par de pantalones. «Tienes el resto de tu vida para ayudarme a lavar los platos.» Podía oírlo moverse por la habitación, recogiendo cosas antes de tomarme de la mano y llevarme a la puerta del baño. “Dejé tu ropa y tu bolso en la repisa del baño para que puedas cambiarte. Tan pronto como estés lista, te llevaré de regreso a tu auto”.

    «Okey.» Hice una pausa, con la mano en el pomo de la puerta.

    «¿Qué pasa, cariño?» Respondió al verme como dudando en la puerta del baño.

    “No te estás burlando de mí, ¿verdad?»

    De repente, estaba justo frente a mí, agarrándome por los hombros y plantándome un beso en los labios. «Escúchame. He estado pensando en ti durante más de diez años. Sí, he salido con otras personas, incluso he tenido un par de relaciones a largo plazo. Pero siempre fuiste mi ideal. Solo espero ser tuyo.»

    “Lamento haber dudado de ti. A veces esto se siente demasiado bueno para ser verdad”.

    «Lo entiendo. Estás en una posición vulnerable, pero yo también. Tus sentimientos hacia mí podrían cambiar en un instante.»

    «¿Estás realmente tan preocupado?»

    «Sí.»

    Era mi turno de tranquilizarlo, envolviendo mis brazos alrededor de él con fuerza y acurrucándome contra su pecho. “No puedo imaginar un futuro sin ti”.

    No hablamos mucho en el camino de regreso a mi auto. Conducía con una mano, como siempre, su mano derecha agarranda de la mía. «¿Recibes miradas extrañas conduciendo con una mujer con los ojos vendados en el asiento del pasajero?»

    «No. Los cristales están tintados.»

    Sonreí. «Eso es un alivio. Me preocupaba que alguien pudiera reconocerme y ver con quién estaba y estropear la sorpresa”.

    Me ayudó a regresar a mi auto y compartimos un último beso. “Te llamaré mañana por la noche”, dijo. “Quiero volver a verte pronto. Te amo.» Después de un beso final, me cerró la puerta del auto y un minuto después lo escuché alejarse.

    Me quité la venda de los ojos y la sostuve en la mano, mirándola. «Reliquia familiar». ¿Hablaba absolutamente en serio cuando dijo eso?

    Establecimos en un patrón de un par de citas durante la semana y los fines de semana juntos desde el viernes por la noche hasta el domingo por la mañana. Aprendí a apreciar las asombrosas habilidades culinarias de mi hombre y el hecho de que se tomara la molestia de cocinarme platos vegetarianos. Era creativo para encontrar cosas que pudieramos hacer juntos sin que yo lo viera. Incluso encontró una forma de que viéramos películas. Había pegado pedazos de cartulina a los lados de una gorra, construyendo anteojeras que funcionaban perfectamente para quitarme la visión periférica. Podía mirar hacia adelante y ver la televisión, y mientras él estuviera sentado detrás de mí, no podía verlo. Tenía un televisor en su dormitorio, por lo que siempre mirábamos acurrucados en su cama. Con las luces apagadas y las persianas opacas en su lugar, él se recostaba contra una pila de almohadas y yo me sentaba entre sus piernas, con la espalda presionada contra su pecho. Por lo general, no podíamos ver toda una película. Después de unos minutos, lo sentía endurecerse contra mi espalda y sus manos se levantavan y comenzaban a acariciarme los senos o descender entre mis piernas. Luego tomaba el control remoto, apagaba el televisor, arrojaba mis anteojeras al suelo, me volteaba boca arriba y comenzaba a cogerme.

    Todo lo de él me excitaba. Su voz, sus manos, la forma en que besaba. Cuando hacíamos el amor, parecía que él podía permanecer duro para siempre, asegurándose de que yo llegara al clímax varias veces antes que él. Y luego volvía a ponerse duro y empezábamos de nuevo. Nos habíamos vuelto bastante aventureros. La mayoría de las veces, él me ataba, y esas eran las noches en las que obtenía un orgasmo con tanta fuerza que pensaba que perdería la cabeza. Nunca me había dado cuenta de que el sexo podía ser tan asombrosamente intenso. Con Didier había sido dulce e íntimo, y siempre lo había disfrutado. Mi nuevo amante me había dado placeres de los que no sabía que mi cuerpo era capaz, y me rendí a sus deseos por completo, confiando en él con mi mente y cuerpo. Conocía mis límites, sentía intuitivamente cuándo podía sacarme un orgasmo más y cuándo era el momento de relajarse.

    Fue en nuestro tercer fin de semana juntos cuando reveló sus habilidades con una cuerda que superaban con creces todo lo que había hecho conmigo hasta el momento. «¿Estás familiarizada con el shibari?»

    “Creo que nunca antes había escuchado esa palabra”.

    Se puso detrás de mí, me colocó las anteojeras y el teléfono en la mano. «Búscalo en Google. Encuentra algunas fotos y dime si te parece bien que te haga eso”.

    Me subí la venda lo suficiente para mirar su teléfono, con cuidado de no dejar que mis ojos se desviaran hacia nada en la habitación mientras observaba las imágenes de shibari. Contuve la respiración con asombro. Había docenas de fotos de hermosas mujeres atadas con cuerdas extremadamente complicadas, a menudo suspendidas del techo. Algunas de las mujeres parecían estar confinadas en posiciones extremadamente incómodas, pero todas ellas parecían obras de arte. Esculturas vivas. «¿Sabes cómo hacer esto?»

    Su voz era suave detrás de mí. «Sí. Empecé con patrones simples hace unos años y seguí aprendiendo. Quería aprender todo lo que pudiera sobre esto en caso de que alguna vez tuviera otra oportunidad contigo.»

    Mi corazón se aceleró ante esas palabras. Él había aprendido esto por mí. «Absolutamente sí. Puedes hacerme eso.»

    «¿Estás segura? Tienes que confiar en mí para saber lo que estoy haciendo. Es posible lesionarse con esto si no se hace correctamente”.

    “Nunca me pondrías en peligro. Confío en ti.» Volví a taparme los ojos con la venda y me quitó las anteojeras. «Empecemos.»

    “¿Necesitas ir al baño o algo así? Se necesita un poco de tiempo para configurar todo esto”.

    «Estoy lista.»

    «De acuerdo entonces. Cuélgate de mí. Te llevaré abajo a la sala de estar. Estoy preparado para hacer una suspensión allí”.

    “¿Tienes una configuración de bondage de suspensión en tu sala de estar? ¿Es complicado si tus padres vienen de visita?”.

    Se rió. “Es solo un techo más alto con una viga de madera. Le puse un gancho, que nadie lo nota. Si lo hacen, solo diré que estoy pensando en poner un candelabro allí. Pero por esta noche, tú serás mi candelabro.» Me ayudó a bajar las escaleras y me guió hasta el sofá. «Siéntate tranquila mientras agarro la cuerda».

    Regresó un par de minutos más tarde y me puso en el piso. «Estás justo debajo del gancho ahora». Durante los siguientes treinta minutos, me movió a una serie de posiciones que restringían cada vez más mi movilidad, mientras un complejo arreglo de cuerdas se envolvía y anudaba alrededor de mi cuerpo. Tenía los brazos cruzados y atados con fuerza detrás de la espalda y él amarró las cuerdas en un arnés alrededor de mis pechos. Mis muslos estaban separados por lo que él denominó como una «barra separadora». Luego me dobló las rodillas y ató una cuerda alrededor de cada tobillo, uniendo los extremos a un anillo que estaba sujeto a la parte posterior del arnés del pecho entre los omóplatos. Él contuvo el aliento. “Oh dios Delphine, te ves hermosa. ¿Estás bien?»

    «Estoy bien.» No podía moverme en absoluto, pero no sentía dolor.

    «¿Estás de acuerdo con que te suspenda, o es demasiado?»

    «Lo quiero. ¿Y me amordazarás también?”.

    Colocó una cuerda gruesa en mi boca y la envolvió alrededor de mi cabeza, uniendo el otro extremo de la cuerda al anillo del arnés. Mordí la cuerda, me gustaba este sentimiento de impotencia absoluta. Esto estaba más allá de cualquier cosa con la que alguna vez hubiera fantaseado. Revisó para asegurarse de que mi venda en los ojos estuviera segura y luego tiró de la cuerda, levantándome del suelo. Siguió tirando hasta que calculé que estaba a unos 1.50 m del suelo. Mientras me levantaba, yo podía sentir cada cuerda individual que me envolvía. Era intensamente incómodo, pero de alguna manera eso solo me excitó más. Mi vagina y mi culo estaban completamente abiertos, y si no estuviera amordazada, habría estado rogando… rogando por su boca y su pene. Algo acerca de estar indefensa y suspendida así me abrió a un nuevo nivel de deseos, sentimientos de los que no me habría creído capaz. Mi concha babeaba, mis jugos goteaban en el suelo.

    «¡Oh, Delfina! Había asombro en su voz. «Nunca te había visto lucir tan magnífica». Estaba desesperada por su toque, pero sabía que tenía que esperar hasta que él se hartara de mirarme. “Estoy tomando algunas fotos en tu teléfono para que puedas ver esto. Espero que decidas compartirlas conmigo”.

    Gemí alrededor de la mordaza mientras mi cuerpo se tensaba contra las cuerdas. El deseo era casi insoportable. Finalmente llevó un dedo a mi hambriento clítoris. Sacó jugo de mi vagina y lo usó para lubricar una varita anal con cuentas que insertó lentamente en mi culo. La sacó casi por completo, luego volvió a introducirla lentamente, volvió a sacarla, volvió a introducirla y luego un poco más rápido. A medida que aumentaba el ritmo de su penetración, sentí su boca sobre mi clítoris, succionando, succionando, succionando fuerte, casi demasiado fuerte, pero luego no lo suficiente. Todo mi cuerpo se tensó mientras empujaba contra las restricciones inflexibles. Y acabé, y acabé, y acabé. No me detuve; mi cuerpo se estremecía tanto como podía dentro de los estrechos confines de las cuerdas. Chorreé mucho. El placer fue tan intenso que empecé a sentir que abandonaba mi cuerpo. Y luego volvía lentamente, las oleadas de placer remitiendome a un estado de felicidad más consistente. Mi respiración volvió lentamente a la normalidad y una vez más fui consciente de las cuerdas cortando mi piel.

    Sacó la varita y se alejó de mi concha. «Eres tan sabrosa, querida». Me bajó supongo que unos 60 cmts. y me dio vuelta para quitarme la mordaza. «¿Estás bien?»

    «Sí.»

    “¿Puedes quedarte así unos minutos más? Quiero cogerte.»

    «Oh sí. Por favor.» El pensamiento de su pene dentro de mí me excitó instantáneamente de nuevo.

    Se puso detrás de mí y se colocó entre mis piernas. Se tomó un momento para quitar el lazo del separador, que estaba en el camino y hundió su pene en mi vagina empapada. Tenía las manos en mis caderas y movía todo mi cuerpo hacia adelante y hacia atrás en lugar de empujar con sus caderas. Me encantaba la idea de él arrojándome, usándome para su placer, suspendida en el aire, como si yo fuera un columpio, su objeto, su muñeca que usaba de la forma que quería, cada vez que quería eyacular. «Necesito…» gemí.

    «¿Qué bebe?»

    «Qiero más… rudo».

    «¡Vaya! ¿esto no es suficiente para ti?» Aceptó el desafío y aumentó la velocidad y la fuerza con la que movía mi cuerpo. Sus uñas acariciaron mi piel y gruñó detrás de mí, haciéndome saber que estaba tan caliente como yo. Gemí cuando él me cogió con fuerza, golpeando mi punto G con una velocidad rápida y una precisión perfecta hasta que tuve un nuevo orgasmo, llenando la casa con el sonido de mi orgasmo. Su propio clímax llegó segundos después y dejó escapar un grito cuando el semen salió de su verga y entró en mi rincón húmedo y cálido. Se aferró a mí durante unos segundos mientras nos recuperábamos de nuestro clímax.

    “Nunca había experimentado algo así”, me dijo mientras se retiraba.

    “Déjame limpiarte con mi boca”, supliqué. Me encantaba estar atada y no poder tener nada de lo que quisiera a menos que él lo deseara. Pero también me encantó que él se moviera de inmediato para cumplir con mi pedido. Él acababa de eyacular, por lo que ya no estaba duro, pero probé su semen y el mío en su pene mientras lo guiaba hacia mi boca. Me esforcé contra las cuerdas, lamiendo su miembro y sus testículos hasta que estuvieron limpios.

    Después que terminé, se paró frente a mí, con las manos colocadas amorosamente sobre mi cabeza. No podía verlo, pero podía sentir sus ojos mirándome con adoración. “Nunca he querido mirarte a los ojos más que en este momento”, dijo.

    Suspiré, dejándome refugiar en ese instante de pura felicidad que compartíamos. Yo también quería mirarlo a los ojos, pero sabía que no era el momento adecuado para quitarme la venda de los ojos. No ahora. Todavía no. “Pronto”, le dije.

    «Necesito bajarte» —dijo en voz baja. «Estás empezando a ponerte morada.»

    Ahora que él lo mencionó, fui muy consciente de las cuerdas que me cortaban en varios lugares. Me bajó al suelo y comenzó a aflojar los nudos que me ataban. Le tomó unos minutos, hasta que finalmente quedé libre. Todo mi cuerpo tenía una sensación de alfileres y agujas. Él me masajeó por todas partes para que la circulación volviera a funcionar. “Creo que mis senos todavía están un poco entumecidos”, le dije, empujándolos hacia arriba para que pudiera prestarles más atención.

    Complacientemente apretó mis tetas, frotando, masajeando, acariciando, mientras yo me recostaba y lo disfrutaba. Luego comenzó a trabajar en mis articulaciones, doblando y estirando mis brazos y piernas, y rotando mis tobillos y muñecas. «¿Estás contenta de que hayamos hecho eso?»

    «Oh sí. Espero que vuelva a suceder pronto”.

    “Me alegro de que te sientas así. Espero que tus sentimientos no cambien cuando veas que la cuerda quema. Tienes un conjunto de rayas de cebra.

    “Un recordatorio de la diversión que acabamos de tener”.

    “Tengo sentimientos encontrados acerca de que mi chica se vaya a casa después de nuestras citas cubierta de marcas de ataduras”.

    «Bueno, eso suena como tu problema», le dije. “Dime cómo puedo ayudarte a superarlo. Además, obviamente ya has hecho esto antes, por lo que probablemente ya hayas descubierto estrategias para lidiar con tu incomodidad”.

    Me enderezó la pierna y me besó el pie. “El cuidado posterior contribuye en gran medida a calmar mi conciencia culpable”. Me tomó en sus brazos y me llevó arriba al baño. “¿Te gustan la espuma?”

    «Me encantan la espuma».

    “Entonces a mi chica le daremos espumas”. Me sentó en el borde de la bañera. Suavemente recogió mi cabello sobre mi cabeza y lo aseguró con una banda elástica. Luego llenó la bañera con agua y me metió dentro. El agua me alivió las quemaduras de la cuerda que ya comenzaban a arder. «Te dejé allí un poco más de lo que debería.»

    «Me dejaste allí exactamente la cantidad de tiempo correcta». Extendí la mano y agarré su antebrazo. “No te contengas conmigo, ¿de acuerdo? No me importa si esta noche quedaron marcas. Me encanta todo lo que pasó”.

    Se inclinó y me besó en la mejilla, y yo me sumergí en el agua, disfrutando de la sensación de sus manos lavándome suavemente. Me enjuagó, exprimiendo agua tibia de un paño sobre mis senos enjabonados, después me masajeó el cuello y los hombros. «¿Estas dolorida?»

    «Estoy bien», le dije. Estaba mejor que bien. No podía recordar la última vez que me había sentido tan feliz. Hoy era sábado. Podía pasar la noche con él y disfrutar de un desayuno tranquilo por la mañana. Todavía teníamos muchas horas por delante antes de tener que despedirnos. Él ahora era parte de mi vida. Conocía sus hábitos, sus comidas y películas favoritas, el lugar exacto en sus testículos donde le gustaba que lo lamieran. Me había contado decenas de historias sobre su infancia, libros que había leído, alegrías y desilusiones. No había hablado mucho sobre su trabajo, aparte de decir que le gustaba. Ahora lo conocía todo menos su nombre y rostro.

    Después del baño, me secó y me aplicó aloe en las quemaduras de la cuerda. Me ayudó a poner pasta en mi cepillo de dientes. Cuando ambos terminamos de cepillarnos, me rodeó con el brazo y apoyó la barbilla en la parte superior de mi cabeza. “Sabes, me estoy mirando en el espejo, pensando cuánto nos pertenecemos. No es nada especial, solo dos personas cepillándose los dientes antes de acostarse. Pero es algo íntimo y doméstico”.

    Por un instante, estuve tentada de quitarme la venda de los ojos y compartir el momento con él. «¿Estás listo para que me la quite?» pregunté.

    “Solo si tú lo estás.”

    “Han pasado cinco semanas. Tal vez sea el momento.»

    “Vamos a dormir y mañana dime cómo te sientes. Quiero que tengas esto todo el tiempo que necesites. Hay un pequeño rincón de mí que todavía tiene miedo de que te molestes cuando descubras quién soy.»

    Me acerqué y le rocé los labios con la punta de los dedos. “Entonces la venda debe quitarse pronto. Es la única forma en que puedo tranquilizarte.»

    Me cargó y me llevó a la cama, cubriendo con las sábanas mi cuerpo desnudo. Se quitó la ropa y apagó la luz. Me quité la venda de los ojos y la puse debajo de la almohada donde pudiera encontrarla por la mañana. Estábamos acostados cara a cara, nuestras narices estaban a pocos centímetros de distancia en la habitación a oscuras. Extendí la mano para tocarlo, dejando que mis dedos recorrieran su cabello, bajando por su mandíbula y atravesando sus labios. “Una semana más”, le dije. “El próximo fin de semana me quito la venda de los ojos. Pasaremos el domingo juntos también.»

    «¿Me llevarás contigo a tu… «cosa del domingo»?» Él nunca me había pedido información específica sobre mi «cosa del domingo», y yo nunca le dije de qué se trataba. Sabía que él se preguntaría adónde iba y qué hacía. Era hora de compartir esa parte de mi vida con él.

    “Te llevaré conmigo”, le prometí, dándole un último beso de buenas noches antes de acurrucarme en sus brazos para dormir.

    Cuando vi las fotos que él me había tomado suspendida en las cuerdas shibari, me quedé atónita. Mi amante era un artista. Apenas podía creer que la mujer de esas fotos fuera yo. Cada nudo, cada vuelta de cuerda que ataba mi cuerpo parecía un acto de amor. Me encantaba cómo podía amarrarme y usarme tan bruscamente, mientras me trataba con tanta reverencia y respeto. Compartí las fotos con él. Por supuesto que yo confiaba en él. Se lo había ganado. Estuve dolores de pinchazos toda la semana. Sabía que todo estaba a punto de cambiar. O tal vez nada cambiaría. Tal vez mi relación sería exactamente la misma, con la excepción de que yo podría ayudar con los platos y encontrar mi propio camino para subir y bajar las escaleras. Todo lo que quedaba era ver su rostro.

    Había decidido prolongar la magia tanto como pudiera. Cuando llegó el viernes, y él me recogió en el lugar habitual, me puse la venda en los ojos como siempre. Él me ayudó a subir a su auto y me dio un beso. «¿Has pensado en cómo quieres hacer esto?» preguntó.

    “Creo que sabremos cuándo sea el momento adecuado”.

    «De acuerdo.» Ambos estábamos un poco callados, pensando en el nuevo giro que estaba a punto de tomar nuestra relación.

    “Estas han sido las mejores seis semanas de mi vida”, reflexioné.

    «Igual para mí. Me encanta la forma en que todo esto se unió. La venda en los ojos nos permitió a ambos ser nosotros mismos, lo cual es irónico, en realidad. La secundaria es una especie de infierno; todos están obligados a usar algún tipo de máscara”.

    “Tienes razón en eso”, le dije. “No sé por qué no éramos amigos en ese entonces, pero sé que la distancia entre nosotros se debía a que no éramos libres de ser nosotros mismos”. Esos días han terminado, sin embargo. Éramos libres de ser quienes quisiéramos ahora. Me di cuenta de que la venda en los ojos se convertiría en una muleta si la usaba por más tiempo.

    El fin de semana se desarrolló como los anteriores. Una cena íntima, una película vista entre las anteojeras, con la espalda pegada al pecho de mi amante. Y mucho sexo. El sexo fue más dulce, más tranquilo que de costumbre, no menos intenso, pero sin los accesorios de esposas y cuerdas. Lo único que conservábamos fue la venda en mis ojos. Nos besamos, lamimos, chupamos y acariciamos, palabras de cariño brotando de nuestros labios como miel mientras nuestras manos buscaban y encontraban todos los puntos de placer favoritos que habíamos descubierto durante las últimas seis semanas.

    No fue hasta el sábado por la noche que volvimos a mencionar lo de la venda. Estábamos cuchareando, disfrutando del resplandor de una larga sesión de hacer el amor. Él me abrazó y yo pude sentir su cálido aliento contra mi cabello. “Aún puedes cambiar de opinión. Si quieres más tiempo, por mí está bien”.

    “No mucho más tiempo. Solo… ¿Puedo disfrutar del misterio por una noche más?”

    «Por supuesto. Cierra los ojos por un minuto. Me levantaré y quitaré la cortina opaca. Cuando salga el sol, podrás darte la vuelta y ver al hombre que te ama”.

    Cerré los ojos y me cubrí la cabeza con las sábanas hasta que sentí que él se deslizaba hacia atrás en la cama detrás de mí. Sus brazos me rodearon de nuevo y abrí los ojos. La luz de la luna entraba por la ventana. Sin girar la cabeza, eché un tímido primer vistazo a la habitación donde habían ocurrido los momentos más hermosos de mi vida. No había mucho que pudiera ver a la luz de la luna, al menos no sin mirar a mi alrededor y correr el riesgo de identificarlo antes de estar lista. Había una mesita de noche con una lámpara y un vaso de agua encima. En el alféizar de la ventana había un par de libros. Una camiseta blanca de algodón doblada cuidadosamente sobre la cómoda. En cuestión de minutos me quedé dormida, felizmente segura de que cuando mirara el rostro del hombre que me sostenía en sus brazos, mi amor por él se multiplicaría por mil.

    Abrí los ojos a la mañana siguiente y sonreí a la luz del sol que entraba por la ventana. Hoy era el día en que aprendería el nombre de mi alma gemela. Hoy era el día en que me enamoraría de su rostro, así como de su corazón y de su alma. La noche anterior había estado tan segura de que su identidad no importaría. Pero por la noche, en la oscuridad, me llevó a un mundo donde nada más importaba, nada más existía excepto nosotros dos. ¿Por qué había estado tan preocupado de que a mí no me gustara?

    Él todavía estaba durmiendo. Su brazo estaba envuelto pesadamente a través de mí. Una mano grande y fuerte con dedos largos y sensibles. Ya lo sabía por su manera de hacerme el amor. Me tomó unos buenos diez minutos darme vuelta, haciéndolo en una serie de pequeños movimientos, solo unos pocos grados por vez con descansos para adaptarme a la idea de estar un poco más cerca de conocer su rostro. Cuando finalmente me di vuelta y estuve frente a él, mantuve los ojos cerrados con fuerza. Lo conocía al tacto, y usé esas sensaciones familiares de él para calmarme mientras reunía las fuerzas para mirarlo por primera vez. Me obligué a mí misma a abrir los ojos por completo. Contuve el aliento y me incorporé hasta quedar sentada cuando vio su rostro.

    «¡Dios mío!» Susurré. Sentí que me estaba asfixiando. Estaba aturdida. Las lágrimas brotaron de mis ojos cuando las emociones de las últimas semanas surgieron y me abrumaron. Llevé mis piernas hasta mi pecho, apoyándome contra la cabecera para mirarlo. Era tan guapo. Y yo nunca me había dado cuenta. ¿Cómo podría no haberme dado cuenta? Sus ojos se abrieron lentamente y se encontraron con los míos. Su mirada era de consternación cuando vio mis lágrimas.

    “Estoy bien, Sr. Aburrimiento. Este es un buen llanto.»

    “Bueno, Terri, ¿qué tal si te sostengo hasta que te pase?” Complacientemente me arrastré a sus brazos. “Tenía miedo de que anoche fuera la última. Me alegro de que todavía estés aquí.»

    Sonreí a través de mis lágrimas. «¿Dónde más podría estar?»

    «¿No estás decepcionada?»

    «Ni siquiera un poquito. Asombrada.» De repente, recordando mi rencor de una década, le di un golpe juguetón. “¿Por qué me llamabas Terri? ¿Y de nuevo en la reunión?»

    Suspiró y miró por la ventana. «Era mi primera tarea como docente. Ni siquiera me había graduado en la universidad todavía. Se suponía que sería un trabajo de un semestre de duración, pero en menos de dos semanas, a la titular del cargo se le complicó el embarazo y tuvo que guardar reposo. El instituto tenía pocos fondos y pocas opciones. Casi sin orientación, me ascendieron de estudiante de magisterio a profesor de inglés de tiempo completo. Mis alumnos eran todos solo tres o cuatro años más jóvenes que yo. Hice lo mejor que pude.»

    “No hay excusa por la forma en que te traté, Delphine. No creo que estuviera violando la ley o la política del colegio al estar enamorado de ti o al ir a casa y masturbarme pensando en ti. Pero sabía que sería el final de mi carrera si se divulgaban mis sentimientos. Todavía estaba inmaduro y no sabía cómo manejar la situación. Así que traté de disimular lo que sentía actuando como un idiota total. Me propuse no mirarte nunca directamente. Pretender no saber tu nombre era solo otra capa de autoconservación. En ese momento no me di cuenta de lo mucho que te debe haber dolido. Ya te sentías invisible y todo lo que hice fue empeorarlo.»

    “Si la memoria no me falla, escribí algunas cosas bastante odiosas sobre ti en mi diario. Lamento eso.»

    “Oh, me lo merecía. Pero tal vez puedas entender mi situación. Tenías todo el derecho en estar enojada. Te decepcioné, Delphine. Si hubiera sido un mejor profesor, podría haberte ayudado con algunos de los problemas por los que estabas pasando. Espero puedas perdonarme. Yo era muy joven y todavía estaba aprendiendo mi oficio”.

    «No hay nada que perdonar», dije, inclinándome para besarlo.

    “¿Y por qué me llamaste Terri en la reunión?”

    “No quería arruinar mi encubrimiento”.

    «Funcionó. No tenía ni idea. Aunque probablemente debería haber tenido una pista cuando me comparaste con Ofelia.»

    “Sí, en el momento en que salió de mi boca, me di cuenta de lo mucho que sonaba a «Sr. Aburrimiento». Me alegro de que no te hayas dado cuenta en ese momento.»

    «Creo que debería disculparme por ese apodo insultante».

    “Los estudiantes de Aix-en-Provence me llaman así desde hace diez años. Empezó contigo.»

    Me reí. “Supongo que dejé un legado de algún tipo en ese lugar. Lamento que hayas estado estancado con eso por tanto tiempo”.

    Sonrió. «No lo estoy. Pienso en ti cada vez que alguien me llama así. Además, había una trampa explosiva kármica que no conocías en ese momento. Si las cosas salen según lo planeado, algún día serás la «Sra. Aburrimiento»”.

    «Ciertamente eso espero», dije, segalándole una sonrisa de adoración.

    Ahora que me había quitado la venda de los ojos, no podía apartar los ojos de él. Era tan guapo, tan dulce, tan amable. Siempre lo había sido. Su pene estaba duro, presionando justo contra mi húmeda vagina. Me moví un poco, introduciéndolo dentro de mí, deleitándome con esta nueva alegría de mirarlo mientras cogíamos. Olas de placer corrieron a través de mí, mientras mi concha se apretaba y se estremecía alrededor de su palpitante pija. De repente, me sentí abrumada por el deseo y comencé a cabalgarlo fuerte y rápido. «Sebastien… Sebastien», murmuré. Ahora que tenía un nombre, la alegría de decirlo me abrumó y se derramó de mis labios, una y otra vez.

    Escogí la velocidad, mis caderas moviéndose a un ritmo rápido mientras me deslizaba hacia arriba y hacia abajo sobre la longitud de su eje. Sus manos se estiraron para apretar amorosamente mis pechos, prendiendo fuego a mis pezones con su toque. «¡Te amo!» grité, mientras el primer orgasmo del día se abría paso a través de mi cuerpo, comenzando entre mis piernas y subiendo por mi columna y saliendo por la parte superior de mi cabeza.

    Mientras bajaba de mi clímax, lo miré a los ojos. Era tan hermoso, tan perfecto. La realidad era mucho mejor que la fantasía. Era una realidad que prometía un sinfín de mañanas, y noche tras noche en sus brazos amorosos.

    Seguíamos moviéndonos juntos, nuestros cuerpos unidos en una danza rítmica que sellaba nuestro amor y nuestras promesas mutuas. Otro orgasmo corrió a través de mi cuerpo. Su pene se sentía tan bien dentro de mí, pero lo que me sentía aún mejor era solo… mirarlo. Acabé una y otra vez. Me sentía como si estuviera nadando dentro de su alma. Gritó a medida que se acercaba el momento de su liberación, y cuando llegó, sus ojos estaban cerrados, los te-amo sin palabras fluyendo entre nosotros como la miel.

    Cuando terminó el clímax, me bajé y me acurruqué contra él, sin dejar de mirarlo maravillosamente a la cara. «Amor a primera vista» murmuré. “Realmente nunca te vi antes. No el verdadero tú.»

    “También fue amor a primera vista para mí”, le dijo. “Me alegro de que finalmente estemos en la misma página”.

    El futuro era todo nuestro. Nunca me había sentido tan feliz. Pasamos una mañana tranquila juntos, preparando el desayuno, volviendo a hacer el amor, hablando y compartiendo recuerdos, ahora que yo sabía qué recuerdos compartíamos. Hice un recorrido por la casa y el jardín.

    «¿Vamos a buscar tus cosas?»

    “No no puedo hoy. Es domingo. Tengo una cosa esta tarde. Pero puedes venir. Hay otro hombre en mi vida. Lo conozco casi exactamente desde que te conozco a ti. Estoy segura que te gustará. Su nombre es Enzo [ver Parte 1].»

    El coche de Sebastien se detuvo bajo un árbol. Esto fue lo más cerca que pudimos llegar a la tumba de Julia. Habían pasado algunos años desde que Enzo ya no podía conducir solo para visitar a su esposa, pero yo le había asegurado llevarlo al cementerio siempre que pudiera. Sebastien salió del auto y ayudó a Enzo a ponerse de pie. Las piernas del anciano temblaban y mientras caminamos hasta la tumba de Julia. Justo al lado había un banco y Enzo se sentó en él. Yo saqué el ramo de flores del auto y lo coloqué sobre la tumba de Julia, una mujer que yo admiraba porque había inspirado tanta devoción en su esposo.

    Sebastien se acercó y me rodeó con el brazo. «¿Qué tal si vamos a dar un pequeño paseo y dejamos que los dos tengan algo de tiempo?»

    Sebastien tomó mi mano, sus dedos se entrelazaron con los míos, rozando el anillo de compromiso que me había dado unos días antes. Una repentina ola de tristeza se apoderó de mí. Pareció sentirlo a pesar de que yo no había dicho nada. «¿Qué pasa, cariño?»

    “Esta es la primera vez que realmente me doy cuenta de que uno de nosotros sobrevivirá al otro. Que no siempre estaremos juntos».

    Me atrajo hacia sí y me abrazó con fuerza. “Uno de nosotros sobrevivirá al otro, pero siempre estaremos juntos.” Sebastien me señaló a Enzo, que estaba inclinado hacia la tumba de Julia, hablándole como si estuviera sentada allí mismo. “El hecho de que no puedas ver a alguien no significa que no esté allí».

    Sonreí a través de las lágrimas que empañaban mis ojos. “Debería haberlo aprendido de nuestra relación”.

  • Lo bien que me lo pasé durante el mundial

    Lo bien que me lo pasé durante el mundial

    El futbol es un deporte de hombres, con razón siempre fui malo jugándolo. Todos los niños le gustan el futbol y por eso me obligaban a jugarlo de pequeño, pero sabía que mi lugar no era en la cancha. Lo supe cuando me recorrió un cosquilleo por todo el cuerpo cuando mis demás compañeros me insultaban diciéndome “Niñita, puto, marica”, cada vez que fallaba un tiro.

    Todos estaban alocados por el mundial, y yo no era la excepción. A todos los varones les gusta jugar con pelotas. Algunos con pelotas de deporte, otros, como yo, con las pelotas que les cuelgan a los verdaderos machos. Mi lugar no es en la canche, mi lugar es estar arrodillado frente a una gran verga. O varias vergas, por eso, les hables a mis amigos del servicio militar, proponiéndoles que viéramos los partidos juntos, entre otras cosas que no eran necesarios aclarar.

    Nos reunimos en la casa de uno de ellos, en los tres partidos que jugó México. Los machos, vestidos con una playera de la selección mexicana, estaban sentados en la sala viendo el partido y tomando cerveza. La mariquita, la mujer, el pito chico, es decir, yo, estaba en la cocina, sin nada de ropa que me cubriera excepto un mandil blanco, preparándoles de comer. Algo básico, hamburguesas, hot dog y nachos.

    Desde la sala me gritaban: “Mujer, esclava, tráenos más cerveza”. Yo iba corriendo a obedécelos, sabiendo que me darían una fuerte nalgada al pasar frente de ellos. Otros entraban a la cocina por más cerveza, y de paso, a manosearme. Me nalgueaban, me apretaban mi verguita y mis huevitos y me metían los dedos en el culo, o de plano, la verga.

    La cocina estaba detrás de la sala, separado por una barra donde estaba cortando los tomates y la lechuga, por lo cual, era fácil ponerse detrás de mí, usándome a sus antojos sin perderse ningún detalle del partido. Obvio se quejaron que la comida no estuviera lista para el medio tiempo. ¿Qué esperaban? Si los seis me cogieron durante los partidos. En la misma posición estuve gimiendo como perra mientras era usada por esos machos y sus ricas vergas que me llenaban el culo de leche. Mi verguita se corrió en cada cogida que me dieron, salpicando la barra con mi miserable semen, el cual tuve que limpiar con mi lengua. El semen de ellos saben mucho mejor que el mío, por eso les dije algunos que no se corrieran adentro, que echaran su rica leche en un frasco vacío. Los pitochicos como yo solo podemos usar semen como aderezo, y fue lo que les puse a mis hamburguesas y a mi hot dogs. Así saben más ricos.

    Después de comer, me dedique hacerle una mamada a cada uno de ellos durante el segundo tiempo. Tenían su atención en el partido y en el placer que no me forzaron, aunque no necesito tener una mano en mi nuca para tragarme toda una rica verga hasta los huevos. Los saboree a mi gusto hasta que acabaron en mi boca.

    El juego se acaba y ellos se marchaban felices, no por el partido sino por mí, su putita especial. Pero a veces una puta no es suficiente, no lo fue cuando México perdió contra argentina. Estaba borrachos, molestos y rabiosos. Yo estaba hambriento de todos ellos, listos para contentarlos a cualquier costo por tal fatídico desenlacé que tuvo el partido.

    Casi siempre me cogían por turnos o en dos, pero cuando México perdió contra Argentina todos se echaron contra mí. Era el jodido paraíso, ser usado por todos ellos a la vez, teniendo mi culo y mi boca llena de vergas, mientras masturbaba a los demás. Sin descanso, salía uno, entraba otro. Me movían, me cargaban, me empujaban, hicieron conmigo lo que quisieron y se los agradecí cuando vaciaron sus bolas por todo mi cuerpo. Suspiraba de placer y me quede dormido hasta la noche. Ya todos se habían ido, excepto el que vivía ahí, que ya estaba listo para cogerme de nuevo.

    Mi correo, por si quieres saber más, o tener más de mí. [email protected]

  • Sexo sorpresivo

    Sexo sorpresivo

    Aquel día estuvimos hablando por wasap toda la tarde, pendiente de lo que estaba haciendo y como lo estaba pasando. La conversación empezó super normal, de a poco empezó a ponerse más íntima, hablando y recordando momentos pasados.

    De pronto se me ocurrió la idea de aumentar la temperatura de la conversación y le envié una foto de mis pechos, se lo que le gustan, se cuánto los disfruta cuando estamos juntos y se cómo los mira cuando nos encontramos por ahí. Él me dijo que lo había dejado caliente, en ese momento él estaba fuera de la ciudad en una actividad, pero ya venía de vuelta. Ambos teníamos muchas ganas de vernos, yo sabía que lo vería un rato, tenía que pasar por mi casa… Y me ponía nerviosa la sola idea de saber que estaríamos frente a frente después de tal conversación.

    Salí a regar el pasto, apropósito me puse un short blanco que se traslucía por completo, estaba sin ropa interior, y la polera que estaba usando era holgada y dejaba ver parte de mi escote. En eso llegó, pero no supe cómo actuar, simplemente fue indiferencia tal como estamos acostumbrados a ser día a día.

    Seguimos hablando por wasap y le pregunté si quería hacer una locura, lo invité a venir a la casa, yo solo quería fornicar con él, y sentir su olor… Olor que por cierto me vuelve loca. Las instrucciones fueron claras debía dejar su auto estacionado y entrar al cuarto que hay fuera de la casa. Yo mientras preparaba el cuarto, puse una silla con la idea de sentarlo, se me venían a la cabeza mil posiciones, sentía la guata apretada, estaba muy excitada y demasiado lubricada.

    No se tardó nada en llegar, abrí el portón y lo hice pasar. Empezamos a besarnos y tocarnos ambos estábamos muy excitados, bajo mi polera y comenzó a morder mis pezones yo ya gemía de placer, tratando de no hacer ruido, había gente en la casa y la idea era que no nos escucharán.

    Le saqué la polera, lamí su pecho, su cuello, sus labios, su oreja… Bajé sus pantalones y lo senté en la silla, él seguía lamiendo y mordiendo mis pezones mientras con su mano acariciaba mi vulva y mi ano…

    Yo estaba muy mojada, pedía a gritos que me penetrara duro, necesitaba sentir su pene en mi interior.

    Me arrodillé frente a él y lamí su pene, lo metí dentro de mi boca comencé a felarlo, pero las ganas de sentirlo dentro de mi eran más fuertes, no aguanté más y me senté arriba de él, su pene se sentía duro y ancho, perfecto…

    Los movimientos eran envolventes, la presión y el roce estaban justo en mi punto g, no fue necesario mucho movimiento la excitación del momento, la adrenalina de que nos pillaran el no poder gemir de placer fue perfecto para tener un orgasmo que hace tiempo no tenía, sentí una presión y un calor que salía de mi vulva hasta mi estómago, mi garganta y las ganas de gritar, el metió su dedo en mi boca, por un momento creo que lo mordí. El orgasmo duro un par de segundos, fue exquisito.

    Me di la vuelta y me puse de espaldas a él, quería sentir su leche en mí, después de todo siempre que lo hemos hecho termina dentro de mí.

    Cambiamos de posición, en cuatro, él me penetraba duro y constante, la velocidad e intensidad aumentaba, ya podía sentir la palpitación de su miembro y sus gemidos, estaba a punto de explotar apretaba mis caderas con sus manos, en ese momento se nos olvidó guardar silencio ambos gemíamos y mostrábamos el placer que sentíamos en ese momento, terminamos juntos, su leche envolvió mi vagina por completo y mis jugos caían por mi entrepierna…

    Ambos saciamos nuestros deseos.

  • El viejo Ernie

    El viejo Ernie

    Era un cálido día aquel, cuando Ernie vio a la joven pareja que se mudó a su nueva casa al final de la calle. El hombre hacía ya 50 años que vivía en el vecindario, y siempre le emocionaba conocer nuevos vecinos.

    Al ver como arrancaba el camión de la mudanza decidió que era hora de ir a presentarse.

    Roberto se encontraba emocionado de por fin tener una casa para él y su esposa, gracias a su reciente ascenso. Tendría más de su tiempo ocupado, pero él salario lo valía.

    Deseaba darle lo mejor de lo mejor a su bella esposa, la había conocido cuando ella apenas tenía 18 y él ya 32, la diferencia de edades y la habladuría de la gente poco importó al lado de lo increíblemente hermosa que era aquella joven.

    Se sentía sumamente orgulloso de haber sido quién la desvirgara al tiempo de que empezaran a salir, y tras un par de años contrajeron matrimonio. Para él era un sueño hecho realidad.

    Se encontraba desempacando y acomodando cajas cuando escuchó que tocaban la puerta principal, al abrir tuvo que reprimir una reacción de sorpresa.

    Frente a él se encontraba un… hombre, bajo, muy bajo, debía de medir menos de 1.30 m era viejo, de complexión robusta, tez morena y cabello rizado largo ya completamente cano, a pesar de que su expresión era alegre, sus facciones toscas lo hacían ver francamente un hombre feo. Fácilmente le calculaba más de 80 años.

    -Hola vecino, soy Ernesto Valencia, vivo a unas casas calle arriba, bienvenidos a nuestro maravilloso vecindario. -se presentó el pequeño hombre.

    -Un placer señor Ernesto muchas gracias. -respondió saliendo de su sorpresa-. Mi nombre es Roberto y ella es mi esposa, Mónica.

    En ese momento su pareja se encaminaba hacia la entrada para ver con quien hablaba su marido.

    -¡Hola buenas tardes vecino! -Saludo la animada mujer, mientras el anciano se había quedado boca abierta.

    Roberto notó aquello, pero en honor a la verdad no podía culparlo, su esposa era increíblemente hermosa! Gracias a sus años de porrista, y luego por su afición al ejercicio tenía un cuerpo torneado y con voluptuosas curvas en los lugares correctos, algunas veces le decía en broma que tenía cuerpo de estrella porno. Además, poseía una hermosa melena castaño claro y unos hermosos y grandes ojos azules. En ese momento ella se encontraba utilizando una pequeña playera de tirantes delgados, que mostraba un escote descomunal y dejaba ver su plano vientre, además de unos pequeños shorts de mezclilla que apenas si cubría su retaguardia.

    Invitaron a pasar a su nuevo, y pequeño vecino, quien de manera muy animada comenzó a contarles la buena elección que habían hecho al mudarse a ese vecindario. Les comentaba de las frecuentes fiestas que se organizaban a las que acudían todos los vecinos.

    Entre la plática Mónica continuaba con su labor de acomodo, observando Roberto como el simpático viejito prácticamente la seguía con la mirada. Eso le divertía, ya que sabía el increíble y erótico cuerpo que tenía su joven esposa.

    Decidió compartir una cerveza con nuevo vecino. -Moni, amor nos podrías pasar unas cervezas

    Ella solicita como siempre, tomó un par de botellas del refrigerador, de paso dándole a ambos hombres una espectacular vista de su perfecto trasero

    Al abrirlas, por descuido, el gas hizo que la bebida se derramara por toda su blusa. Inmediatamente transparentando un bra de encaje y parte de la tersa piel de su enorme busto

    -Aaaah ¡demonios! -una disculpa señor, derrame su cerveza, en un momento le entrego otra.

    Decía la apenada Mónica, mientras Roberto veía como los ojos del viejo casi se salían de sus cuencas, creía que le daría una embolia.

    Mientras Mónica salió a cambiarse de ropa los hombres continuaban conversando.

    – ¿Disculpe el atrevimiento, que edad tiene señor Ernesto?

    -Llámame Ernie, respondió el vecino. -y tengo 73, aunque de corazón joven jejeje

    -¡woow! justo la edad que le calculé. -se escuchó la alegre voz de Mónica que nuevamente entraba a la habitación, se había colocado una blusa cerrada de manga corta, pero para ambos hombres fue bastante notorio que la joven había decidido quitarse el mojado sostén y no colocarse nada de vuelta, se notaban claramente sus puntiagudos pezones rozando la delgada tela.

    Ernie no perdió de busca el suave bamboleo de aquellas mamas que a pesar de no tener ningún soporte se mantenían en su lugar.

    Roberto, algo shockeado, pero sabiendo que su esposa en muchas ocasiones no se deba cuenta de lo que provocaba en los hombres con sus descuidos. Trató de continuar la plática.

    -Pues déjeme decirle, Ernie, que hubiera apostado por que era más joven. -mintió el hombre, se ve muy bien para su edad.

    -Así es cariño, ojalá tú te veas tan bien a su edad jajaja. -comentó la risueña Mónica ajena a que el viejo vecino le comía las tetas con la mirada.

    – ¿Y ustedes tortolitos? preguntó el anciano.

    -Robe tiene 35 y yo 21.-dijo de manera natural la dama, el viejo al escuchar que aquello le brillaron los ojos.

    Roberto, tratando de dar por terminada la situación soltó de pronto. -oye cielo, ya muero de hambre ¿qué te parece si vamos al McDonald’s?

    -cielos no deberían de comer en esos lugares, no es bueno para su cuerpo- dijo el viejo rápidamente, antes de que la joven pudiera contestar.

    -Sí, lo sabemos, pero no tenemos nada de comer en la casa. -trató de excusarse Roberto.

    -Pues no se diga más, irán a comer a mi casa. -dijo el pequeño sujeto levantándose.

    -No ¡no!, señor ¡cómo cree! dijo Mónica, no se preocupe, nos las arregláremos.

    -Insisto, los veo en mi casa en 30 minutos. -terminó el viejo no autoridad, no dejando lugar a réplicas-. Es justo 3 casas arriba, a la derecha, verán un rosal en el patio frontal.

    El viejo ya se dirigía hacia la puerta

    -De acuerdo Don Ernesto. -dijo al fin Mónica con un leve rubor en las mejillas, ahí estaremos.

    Ernie se encontraba terminando la comida cuándo llegaron sus invitados, rápidamente los invitó a pasar, no se cansaba de admirar a la suculenta ama de casa, dirigiéndolos hacia la cocina no despegó su mirada de cómo se meneaba su imponente y parada cola, Mónica seguía con el pequeño short de mezclilla.

    -Mmm, huele delicioso, ¿que preparó señor Ernesto?

    -Por favor, mi bella Mónica, llámame Ernie, y eso que hueles un una pasta fetuccini con salsa carbonara y panceta. -Dijo el viejo mientras les indicaba a tomar asiento-. es algo sencillo lo sé, pero es de mis platillos favoritos cuando era chef.

    Esa declaración generó una gran impresión en la joven ama de casa, queriendo saber más, sin embargo, Roberto se sorprendía más en cómo alguien con su edad y su…condición se las podía apañar para tener una vida completamente independiente y funcional.

    -Ooh por Dios, esto está delicioso. -dijo Moni tras dar el primer bocado.

    La pareja devoró la comida con avidez y gustó. Después con café se entretuvieron con la sobremesa, escuchando historias de la interesante vida de Ernesto, las cuales genuinamente disfrutaban, sobre todo la bella joven.

    Ya casi anocheciendo, el anciano, antes de que se fueran les dio un tour por su casa, la cual era muy diferente que la que la pareja acababa de adquirir.

    De estilo colonial, era enorme, tras enseñarles la sala y el estudio salieron al patio trasero donde vieron un hermoso jardín con árboles frutales, que servían como barrera natural para evitar que alguien fisgoneara en su patio, además de que en el centro estaba una moderna piscina.

    -Están invitados chicos, a utilizar esa piscina cuando lo deseen, será un placer para mí. -dijo el sonriente ancianito, procurando lanzar el comentario al aíre, pero internamente lo decía específicamente Mónica, vaya que sería un placer ver a esa diosa en bikini.

    Ella se interesó por el bello jardín -siempre había vivido en departamentos, la verdad es que no sabría cuidar uno por mí misma. -decía.

    -Pues entonces déjame enseñarte algunas cosas básicas para que el tuyo sea el mejor de la cuadra -comentó cortésmente el viejo Ernie.

    Acto seguido el pequeño anciano inicio una cátedra acerca de plantas y flores, mientras deambulaba por el patio seguido de los esposos, Mónica escuchaba atenta.

    -Disculpa querida, creo que me adelantaré a la casa, para terminar de empacar sino te importa. -dijo después de un tiempo Roberto, quien ya no podía disimular su aburrimiento.

    -Claro amor, sin problema en un ratito te alcanzo. -respondió sonriendo la joven que se encontraba inclinada sobre un geranio.

    -Descuide compañero, terminada la lección la encaminaré a casa. -complementó Ernie. A la vez que extendía su mano para tomar la de la joven-. Permíteme mostrarte como de ordena el cobertizo. -señalando la pequeña edificación del fondo.

    Al retirarse, Roberto volteó dar un último vistazo observando como el anciano posaba una de sus pequeñas y regordetas manos sobre la desnuda cadera de su esposa, casi por sobre una de las nalgas, lo atribuyó a que por la corta estatura del hombre no lograba colocarla donde la etiqueta marcaba.

    El viejo Ernie no podía evitar admirar el suculento y joven cuerpo mientras la instruía, Mónica lo notaba y no parecía molestarle. De hecho, ya sin su aburrido marido. Ernie notó que la inocente ama de casa lanzaba miradas fugaces hacia su entrepierna. A diferencia de otras personas de talla pequeña que usaban ropa infantil, Ernie usaba ropa de sastre. Sus pantalones eran de tela liviana y corte ajustado, por lo que, ante la erótica vista de la jovencita, fácilmente se podía adivinar el bulto que marcaba su pene, un pene que cabía aclarar era de dimensiones bastante respetables, aun comparándolo con hombres de talla común.

    Ernie lo era consciente de ello, y pudo ver, un fugaz segundo como los ojos de Mónica brillaban. y lo supo, esa joven hermosa y sexy terminaría siendo su hembra, y no había nada que el marido pudiera hacer para evitarlo.

    Mientras tanto Roberto no podía sacar la imagen del viejo tomando de la cadera a su esposa, casi en el culo, lo más raro era que ella no hubiera dicho nada, usualmente Moni era bastante cortante cuando se trataba de algún hombre queriendo ser demasiado familiar, sin embargo, con este enano vejete no.

    Tan pronto como surgieron esas ideas trató de desecharlas, es decir, el viejo tenía cuatro veces su edad, y para acabarla era enano. Lo más seguro es que simplemente extrañara el contacto femenino, si es que alguna vez la había tenido el pobre, y claro Moni siempre pensando en los demás no le molestó al pensar que ese tipo no era ninguna amenaza. Además, ella jamás lo engañaría, eran una pareja perfecta.

    Aproximadamente una hora después llegó Mónica a casa, apenas entrar se soltó hablando el lo maravilloso y solícito que era Ernie, además de lo mucho que le enseñaba.

    -Vendrá mañana para ayudarme a iniciar nuestro jardín. -dijo-. ¡Oh! Y además Nos invitó a una parrillada que organizará en su casa en dos semanas.

    -Vaya sí que es un gran tipo- dijo secamente Roberto.

    Trató de reprimir su animadversión, se repetía y otra vez que el viejo no era más que un buen tipo emocionado con los vecinos, que como cualquier hombre le gustaba admirar una mujer guapa.

    *******

    Los días comenzaron a pasar para los esposos, Roberto se la vivía consumido en trabajo, esa nueva posición sí que era demandante, casi a diario llegaba ya al anochecer a su hogar.

    – ¿Cómo te fue hoy cariño? -. Era ya viernes por la noche, Mónica preparaba la cena

    -Bastante ajetreado, casi no me rinde el tiempo en la oficina, ¿que tal estuvo tu día? -contestó Roberto mientras habría una cerveza.

    – ¡Oh¡ Me fue genial, Ernie estuvo aquí todo el día ayudándome con el jardín, dice que me regalara una de sus gerberas para plantar aquí. -dijo la joven emocionada

    -Hmm. -Exclamó Gruñendo Roberto.

    -¿Sucede algo cariño? Preguntó ella.

    -No, nada, olvídalo. -respondió rápidamente, sin embargo, notó como Mónica le lanzaba una mirada seria que daba a entender que no le creía.

    -Está bien, es solo que pasas mucho con el viejo, y he visto cómo te mira, no me gusta que venga tan seguido a la casa

    -¿Ese es el problema? ¿El como me mira?, Me mira prácticamente como todos lo hombres, -dijo Moni mientras acercaba una ceja-. Y nunca te había molestado

    -Bueno. -respondió el cansado hombre-. Tal vez es solo que es el primer hombre con el que has hecho amistad en mucho tiempo, y me molesta que pasen tiempo juntos, me preocupa que se quiera propasar.

    -¡Jajaja! ¡El pobrecito podría ser mi abuelo! -La molestia de Mónica dio paso a la risa-. Además, con su estatura no creo que me sea difícil escapar de él si se requiere jijiji.

    Roberto se sintió algo avergonzado por haberle expuesto esa preocupación.

    -Tranquilo cariño, el señor Ernie solo desea ser amistoso, no tienes nada de qué preocuparte jiji. -terminó por decir aun riendo la bella ama de casa

    -Si, supongo que tienes razón…

    *******

    A lo largo de la siguiente semana, Ernie acudió de manera diaria para ayudar a su joven vecina con el jardín, y cada día era una delicia para él, ya que la hermosa nena siempre lo recibía utilizando algún conjunto de ropa que resaltaba su delicioso y juvenil cuerpo.

    Ese día la nena traía puesto solo un brasier deportivo de color negro, que apenas si podía contener sus enormes senos, así como un short de licra a juego, que dejaba ver sus torneadas y claras piernas, se adhería como una segunda piel a su culo.

    -Tienes un maravilloso cuerpo florecita, debes de ejercitarte mucho para mantener esa figura. -Dijo el viejo lanzando un cumplido, mientras veía como la mujer se encontraba prácticamente en cuatro patas, mientras excavaba un hoyo en la tierra.

    Mónica se ruborizó, ya desde los primeros días su vecino frecuentemente la piropeaba, hasta un sobrenombre de cariño le había puesto.

    -Muchas gracias, Señor Ernie, es usted muy amable y galán. -correspondió la ruborizada joven.

    Mientras continuaban trabajando Ernie le contaba historias y anécdotas graciosas, manteniendo a Mónica risueña y alegre, el astuto anciano podía notar como aquella diosa se sentía cada vez más a gusto en su compañía, veía en sus ojos que le despertaba interés, además de que, de cuando en cuando, la sorprendía desviando aquellos hermosos y azules ojos hacia su entrepierna, para esos días de trabajo Ernie había estado llevando pantalones deportivos, eran de tela delgada, por lo que sabía que fácilmente se marcaba el trayecto de su miembro el cual admiraba su vecina.

    Un día en que el sol estaba inclemente, habían estado trabajando mucho a la intemperie, se encontraban agotados y completamente empapados en sudor. Ernie veía como la piel de porcelana de su vecinita parecía brillar a la luz del sol, principalmente resaltaba la piel de sus abundantes pechos que se veían por el escote del brasier deportivo, se veían perfectos. Estando ambos exhaustos de trabajar, el anciano sugirió, que como recompensa y para refrescarse, se merecían disfrutar de un buen rato en su alberca.

    -Señor, creo que lo único que usted quiere es verme en bikini. -dijo Mónica arqueando las cejas a la vez que sonreía de manera traviesa.

    -Ese definitivamente sería un gran premio por un buen día de trabajo duro jajaja. -Respondió el astuto viejo devolviendo la sonrisa, pronto ambos soltaron una risa.

    El viejo se adelantó hacía su casa, a preparar la alberca y de paso algunas bebidas.

    A los pocos minutos llegó Mónica, ya en el patio ocultos de miradas curiosas, la nena se retiró la larga bata con la que había llegado dejándose ver para su viejo anfitrión en toda su plenitud.

    El blanco conjunto del bikini era pequeñísimo, la parte de abajo solamente alcanzaba a cubrir su triangulo que se podía adivinar mantenía depilado, y por detrás, la tela de hijo se perdía separando ese grandioso par de nalgas que se gastaba la nena, que pedazo de culo tenía. La parte del top apenas si le tapaba un poco más que las exquisitas aureolas que tenía en ese par de tetas.

    Que pedazo de mujer, pensó el Viejo Ernie, recreándose en la sensual anatomía…su cuerpo estaba hecho a la perfección, no había nada que faltara o sobrara de su perfecta y delineada cuerpo.

    -¡Wow!. -dijo el Viejo-. Pago aceptado, estas hecha una diosa. -seguía recorriendo cada curva con la mirada

    Moni rio de manera coqueta, satisfecha. -Oow gracias Ernie, ¿Qué te parece otro trabajo? Ponerme algo de bloqueador en la espalda

    En ese momento la joven extraía una botella de la solución de una pequeña bolsa que traía.

    -Será un absoluto placer. -el viejo tomó el bote sonriendo.

    Mónica se recostó sobre una de las tumbonas que estaban al lado de la playa, sintiendo como el pequeño viejo prácticamente se le subía encima, poniéndose a horcadas cerca del nacimiento de sus nalgas.

    El Viejo esparció el bloqueador sobre su espalda, y empezó a masajear la piel de la nena era suave y tersa, recorría de los hombros hasta la parte baja de la espalda, metiendo sus pequeñas manos por debajo del top del bikini.

    -Mmmnh, ¡Oooh! -la joven dejaba escapar leves sonidos de satisfacción mientras sentía esas hábiles manos.

    Pasados unos minutos Ernie concentraba su masaje en la espalda baja, poco a poco acercándose a aquella dura e imponente cola, finalmente fue por todo, posó cada mano en un cachete iniciando un movimiento de masaje, las sentía firmes por debajo de la suave piel.

    -Esa no es exactamente mi espalda. -dijo Moni sin intentar moverse.

    -Lo sé lo sé, pero me pareció que también necesitarías algo de protección por aquí. -dijo Ernie a la par que con su mano izquierda le daba un firme apretón a la carnosa nalga. Mónica río ante el comentario.

    -Creo que es hora de que entremos a la alberca, sugirió la joven.

    El viejo esperó a que la nena fuera la primera en entrar para exponerse de pie sobre la orilla de la piscina, era una oportunidad única donde podría estar sobre su nivel de visión, la aprovechó para que Mónica pudiera nuevamente admirar el grueso bulto que se formaba dentro del pequeño traje de baño.

    Pasaron el resto de la tarde dentro de la alberca, compartiendo bebidas y disfrutando de la mutua compañía.

    Al día siguiente, como era usual se encontraban en casa de Mónica trabajando en el jardín, Ernie aprovechó que su vecina se encontraba preparando el almuerzo para ir al baño.

    Mientras hacía sus necesidades observó en el cesto de la ropa que sobresalía lo que claramente era ropa interior de la casada, lo tomó observando que era una pequeña tanga de encaje rosa, rápidamente la llevó a su nariz para aspirar aquel olor a hembra. Tomó su verga para empezar a jalársela, inmediatamente se encontraba duro a más no poder.

    Se encontraba cerca de eyacular cuando la puerta se abrió, la joven nena se quedó petrificada en el marco de la puerta, el viejo le daba la espalda, sin embargo, gracias a un espejo de cuerpo completo en la pared, pudo observarlo todo.

    Lo sospechaba, pero aun así estaba impactada, ¡todo lo que la naturaleza le había restado de estatura se lo había compensado en el miembro! Aquello era desproporcionado, la comparación era inevitable y estaba segura de que era más grande que el de su marido.

    Ernie no podía creer su suerte, había tentado al destino lo sabía, pudo haber sido un desastre, pero por el mismo espejo por el que la nena lo miraba, el veía de vuelta, y observaba como la hermosa joven tenía la mirada perdida en su enorme verga mientras se mordía el labio inferior.

    De golpe la joven, como saliendo de su trance, se disculpó por la interrupción y cerró la puerta rápidamente.

    Dejando claro al maquiavélico viejo que más tarde que temprano su verga estaría dentro de ese suculento cuerpo.

    *******

    Por fin era fin de semana, los únicos días que Roberto se encontraba en la casa, como siempre, el viejo y su mujer se encontraban afuera trabajando en el jardín. Mientras él se encontraba en la sala, viendo un partido de fútbol.

    Al acudir a la cocina por más cerveza, escucho un sonido extraño que provenía del cuarto de lavado. Al asomarse pudo ver al pequeño Ernie, quien tenía en una de sus manos una las piezas de lencería de su esposa, las cuales olfateaba como degenerado, a punto estuvo de confrontarlo cuando, horrorizado vio que se masturbaba frenéticamente la polla. Pero más allá de la asquerosa acción lo que lo dejó sin palabras era que aquel era uno de los penes más grandes que había visto en su vida, era como largo y grueso como una lata de papas Pringles con una cabeza en forma de hongo de color morado.

    Rápidamente se alejó de la escena, sin embargo, tenía esa imagen grabada a fuego en su mente. Durante el resto del día no pudo pensar en otra cosa ¿Cómo alguien tan pequeño podía cargar con semejante cosa?

    Las preocupaciones de Roberto volvieron, siempre supo que no era el mejor equipado, pero nunca pareció molestar a Mónica, aunque era cierto que él era el único hombre con quien su mujer había tenido sexo.

    ¿Qué pasaría si viera esa cosa? ¿se asustaría, sería tentada? Estaba claro que el vejete estaba interesado en ella, y no dudaba que cuando estaban a solas probablemente la coqueteaba.

    No, no había forma, Mónica jamás lo haría, además, aquel hombre no dejaba de ser un decrepito y enano anciano. Solo estaba siendo paranoico.

    Se llegó el día de la parrillada, Mónica se esmeró en su vestimenta, se veía increíble, estaba enfundada en un vestido de tirantes azul rey, corto, y con generoso escote, como era usual en ella, sin sostén, se podían notar los duros pezones asomándose un poco.

    -Tal vez deberíamos quedarnos en casa, y tener una fiesta tú y yo. -Le dijo Roberto a su sensual esposa, con una sonrisa pícara. Había pasado ya un tiempo desde la última vez que había tenido sexo, con todo eso de la mudanza y su nuevo trabajo.

    Mónica rio. -realmente deberíamos ir para conocer a el resto de nuestros nuevos vecinos. Pero… quien sabe, tal vez esta noche tengas suerte. -terminó con una sonrisa seductora.

    Se dirigieron hacía la casa de Ernie quien los recibió en la puerta, al verlo Roberto no podía evitar pensar en su enorme pene, por más que tratara de sacarlo de la mente.

    Su anfitrión los presentó con los muchos invitados, todos ellos vecinos, rápidamente se encontraron entablando conversación.

    En un principio, Mónica se mantenía unida a su marido, sin embargo, al pasar la velada, y gracias a las generosas bebidas que Ernie distribuía entre todos, la timidez inicial fue superada, cada uno conviviendo por su lado

    Roberto podo notar a la gran mayoría de los hombres de la fiesta, ya fueran maridos o padres, mirando el culo o los senos de Mónica. No podía culparlos.

    Sin embargo, ese viejo que quería hacerle competencia, prácticamente la devoraba con los ojos, se le notaba que al observarla se iba imaginando lo que haría con ella. Ésa sobrada autoconfianza hacía que se incomodara cuando captaba que el viejo miraba a su mujer.

    Si bien Mónica no notaba nada de aquello, o si lo notaba, no le parecía molestar, probablemente porque lo consideraba un inocente viejo.

    Hacía el final de la velada, empezó a buscar a su esposa cuando la vio sentada en un sillón de jardín acompañada, del viejo Ernie.

    El anciano se encontraba sentado inclinado muy cerca de la nena, Roberto y noto como le acariciaba uno de sus brazos para luego le frota la desnuda espalda, mientras ambos reían juntos. Definitivamente el pervertido anciano cada vez era más audaz y a Mónica no parece importarle.

    -Hola chicos ¿qué platican? -Interrumpió bruscamente, tratando de mostrarse sonriente.

    – ¡Cielo! Ernie me contaba algunas historias sobre las fiestas de barrio que tienen aquí. Suenan salvajes. -Explicó Mónica.

    -Eso es genial, ¿cuándo es la siguiente? -Pregunto Roberto fingiendo interés.

    -Sera para Halloween pequeño Robert, dentro de dos semanas -Dijo Ernie mostrando su amplia sonrisa-. Habrá un gran un concurso de disfraces por parejas.

    -En Halloween eh, vaya, estaré fuera del país en un viaje de negocios. -Respondió Roberto airado.

    Por el resto de la fiesta el preocupado hombre se mantuvo cerca de Mónica para obligar a Ernie a mantener su distancia. Simplemente ya no se fiaba de ese viejo bastardo.

    *******

    Después de la “exitosa” primera fiesta de la pareja. Ernie continuó acudiendo de manera diaria a su casa, la seducción de su ama de casa favorita iba según lo planeado.

    Principalmente se dedicaban a trabajar en el jardín, pero poco a poco comenzaron a hacer otro tipo de cosas. Tomaban el té o almorzaban juntos, algunas ocasiones se juntaban a ver la telenovela favorita de ella y por la tarde salían a dar paseos por la plaza del vecindario.

    En cada momento que se prestaba, el maduro hombre, constantemente deslizaba sus hábiles manos sobre la grácil y joven anatomía de la casada, de manera casual tocando sus brazos, espalda o piernas.

    Él había notado desde el principio, que Moni parecía amar que fuera el foco de atención. Claramente, el imbécil de Robertito no la había follado en meses, ella exudaba deseo. Siempre que estaban juntos ella usaba blusas muy reveladoras prácticamente enseñándole las tetas, y pantalones o shorts a la cadera ajustados.

    Por su parte, con el paso de los días ella comenzó a corresponder también aumentando el toqueteo hacía su maduro vecinito, en algunas ocasiones aquellos grandes ojos azules no podían disimular su lujuria, y ya sin disimulo, el satisfecho Ernie, la “atrapaba” mirándole la entrepierna.

    Un miércoles, acababan de terminar de trabajar en el jardín. -Mi cuello me está molestando un poco. -Comentó Mónica tomando su cuello, bien habían pasado toda la mañana agachada trabajando la tierra.

    -Pobre de mí florecita, vamos a la sala, podría darte un mensaje relajante. Sugirió solicito el viejo.

    -Oww gracias, eso sería una delicia, usted siempre salvándome. -Respondió ella con una sonrojada sonrisa.

    Ya en la sala ella se sentó en el suelo, recargada en el sillón, en donde el viejo se sentó al borde para poder acceder a la bella anatomía de la joven, comenzó a dar un masaje a ambas manos alrededor de su cuello. La nena ese día, como todos, portaba un top escotado, por lo que desde su punto de vista el viejo se recreaba observando las impresionantes tetas de su vecina.

    -Sabes florecita, estaba pensando, el bueno de Roberto estará fuera de la ciudad para la fiesta de Halloween, y da la casualidad de que no tengo pareja, podríamos juntarnos para el concurso de disfraces. -Mencionó el viejo deslizando sus manos ya hasta los tersos hombros de la bella joven.

    -¡Oooh! ¡es una gran idea! -Respondió Moni-. Estaba pensando si en ir vestida de colegiala, o Gatúbela-.

    -Serías una maravillosa Gatúbela, tienes una sensualidad felina jeje, además yo podría encontrar un disfraz de El pingüino para complementar la pareja. -Dijo el viejo, no pudiendo reprimir una perversa sonrisa. La nena sin voltear asintió sin rechistar.

    -Mmnh ¡Ooh!, Ernie, tus manos son mágicas, siento mi cuello realmente relajado. -Gimió Moni.

    -Eso es lo que dicen todas las chicas jeje, estas pequeñas manos son especiales para aflojar los sitios apretados. -Respondió el viejo viendo como Mónica giraba su cabeza para verlo mientras arqueaba la ceja, sin embargo, en sus labios se marcaba una sonrisa astuta.

    – ¿sabes qué? Tu blusa está tan apretada que me impide masajearte a profundidad. Vamos a quitárnosla.

    Sin presentar ninguna resistencia, tomó el pequeño top, retirándolo por la cabeza con la ayuda de Moni, dejándola solo usando solo un frágil sostén de algodón, que si apenas podía contener los abundantes senos.

    Rápidamente comenzó a frotar los hombros de la dócil ama de casa, moviendo lentamente sus manos por la tersa espalda.

    -Creo señor masajista, que solo querías verme nuevamente en sostén, ¿no? – e burló la nena disfrutando el masaje.

    -Tal vez, una vez nunca es suficiente… dijo el anciano. -inclinando su pequeño cuerpo para alcanzar y tomar aquellas deseables tetas mientras y besó su delicado cuello.

    -¡Oh! Ernieee…. -Ella gimió nuevamente al sentir aquellas manitas poseer a voluntad sus tetas perfectas.

    Ernie se sentía triunfal continuaba besando a lo largo del grácil cuello, mientras masajeaba esas mamas de campeonato, a punto estaba de también deshacerse del estorboso sostén cuando comenzó a sonar el celular de Mónica.

    Ella saliendo de golpe de su estado de calentura se levantó saliendo del alcance del lujurioso viejo. -Espera, no deberíamos estar haciendo esto. -Dijo Moni mientras se dirigía a tomar su celular.

    ¡Maldito teléfono de mierda!, estaba a punto de conseguir a esta hembra! Maldijo el viejo

    Pasado unos minutos, Moni regresó a la habitación, aún vestida solo con su pequeño sostén y short de licra.

    -Lo siento mucho, Mónica. -se disculpó el viejo era mejor retractarse para no perder el avance logrado-. me dejé llevar, no debí ponerte en esta situación.

    El viejo tenía una cara de culpa que hubiera convencido a un sacerdote.

    -Gracias aprecio que digas eso, y sé que yo tampoco soy inocente aquí, solo evitemos nuevamente caer en estas situaciones okis. -Dijo la hermosa nena, con más confusión que enojo en su cara.

    -Completamente de acuerdo. Te dejo por hoy. -el viejo se levantó para salir de la casa-. Espero seguir contando con ustedes para la cata de vinos que organizaré el domingo ¿verdad?

    -Por supuesto que estaremos ahí, tú amistad es algo que aprecio y no me gustaría perder. -Respondió Moni rápidamente.

    -Bueno eso es muy bueno. -el viejo dejó la casa con una sonrisa…

    *******

    Había llegado nuevamente el domingo de fiesta vecinal, ese día Mónica había elegido un sexy vestido negro sin tirantes, de tela tipo licra, que se pegaba a su deliciosa anatomía, dejando obvio que nuevamente no utilizan brasier bajo la casi transparente tela, dejando ver que aquellas paradas tetas sostenían el vestido, por debajo debía traer solo una pequeñísima tanga.

    Aquella velada iba mucho mejor que la previa para Roberto platicaba animadamente con varios vecinos, la comida y el vino eran abundantes y deliciosos. Y lo mejor de todo observaba a Ernie guarda sus distancias con su bella esposa.

    Ernie, esplendido como siempre, terminada la comida sacó varias botellas de costoso whiskey para que todos lo probaran. Para Roberto fue de lo más sabroso e intenso que había probado.

    Como era esperado, tras varios tragos, pronto todos están bastante borrachos. Incluido Roberto.

    Más tarde esa noche, a Roberto le urgía orinar, por lo que se dirigió al baño de invitados, pero la puerta está cerrada.

    -Si te urge mucho, hay un baño en la planta alta, subiendo las escaleras a la derecha. -Le dijo uno de los vecinos al ver la cara de Roberto.

    -Está bien, gracias, hermano. -Respondió dirigiéndose con paso torpe escaleras arriba.

    Ya en la planta alta, a punto de entrar al baño cuando escucho la voz del viejo Ernie proveniente del dormitorio.

    -… vamos mi diosa, sólo esta vez. -Lo escucho susurrar. Para su sorpresa inmediatamente reconozco la segunda voz como la de su esposa.

    -No lo sé, Ernie, mi esposo está abajo. -Ella susurró de vuelta.

    ¿Qué mierda estaba pasando? Lentamente se asomó por la rendija de la puerta y viendo a su hermosa pareja y el viejo enano sentados en la cama, la mano del anciano estaba sobre la pierna de la mujer. La intoxicada mente de Roberto no entendía nada.

    -Él nunca lo sabrá, son solo tus senos, te prometo que nunca te pediré más. Por favor, ha pasado tanto tiempo desde que vi un par de senos y los tuyos son realmente perfectos. -Dijo el viejo con cara de borrego.

    Moni se mordía el labio inferior, -Solo un vistazo rápido, está bien… -respondió al fin ella. Roberto no captó de inmediato la respuesta, ¿A caso ella estaba cediendo ante él?

    Lentamente Mónica bajó la parte de arriba de su vestido, dejando al descubierto sus y perfectas grandes tetas. El vejete inmediatamente se lanzó tomando ambas tetas sin ninguna resistencia por parte de la bella esposa, comenzó a chupar uno de sus pezones color miel con avidez.

    -«Oh, Ernie… ¡sí! ¡Mmmnh! -ella comenzó a gemir sin control.

    Roberto estaba en shock, su esposa estaba dejando que un anciano decrepito y anciano le chupara sus perfectos senos. Antes de darse cuenta corría escaleras abajo antes de ver más.

    Debería haber irrumpido y pateado al viejo bastardo hasta noquearlo. Pero cuando pensó en hacer eso, Mónica y el viejo ya estaban en la sala principal, actuando como si nada hubiera pasado.

    Pronto terminó la fiesta, Mónica y Roberto iban caminando a casa, el comenzó a preguntarle sobre Ernie, ella le respondía siempre con algún comentario sobre lo bueno que el viejecito era, Evidentemente no le iba a contar lo que acaba de pasar. Decido no mencionarlo con ella, se quería convencer, ese cuento de que lo había hecho como un acto de caridad.

    -Oh, diablos, creo que dejé mi teléfono en casa de Ernie. -dijo al fin Roberto, ya vuelvo, cariño, adelántate. -Por supuesto todo era mentira, quería hablar con el vejete a solas.

    Llamó a la puerta y rápidamente Ernie abrió -Hola que sorpresa Robertito, ¿todo bien?

    -Déjate de tu mierda, vi lo que le hiciste a mi esposa hace rato- le espetó furioso-. Dame una razón para no patearte el culo.

    El viejo como respuesta le lanzó una sonrisa diabólica. -Ya es demasiado tarde, todo está en marcha y no se puede detener.

    – ¿Qué chingados significa eso?

    -Tu tierna e inocente esposa me va a follar. -Le soltó a quemarropa el viejo sin dejar de sonreír.

    Ante eso Roberto río socarronamente. -Estás delirando estúpido viejo-.

    -A tu esposa siempre le han gustado los hombres mayores, esa es la única razón por la que se casó contigo. -Dijo calmadamente Ernie-. Pero ahora eso ya no es suficiente.

    -Además, obviamente nunca la has satisfecho en la cama, por eso anda mostrando su cuerpo, esperando que un hombre de verdad como yo la tome.

    -Estás tan lleno de mierda. -gritó Roberto tomando al pequeño anciano por la camisa dispuesto a golpearlo.

    -Dime… -el viejo no perdió la serenidad-. ¿cuándo fue la última vez que ustedes dos se tuvieron sexo? Diría que fue hace al menos seis meses.

    La sorpresa de Roberto hizo que soltara a su vecino, asustado de la increíble precisión de su conjetura, pero no iba a hacérselo saber. -Eso no es cierto, ¡cierra la boca!

    -Estoy seguro de que lo es. Ernie se alisaba la arrugada camisa-. Y sabemos que no es porque Moni no esté cachondisima, ambos vimos lo que me dejó hacer hace un rato, es claro que ella simplemente no quiere follar contigo.

    -Mira, ¡aléjate de mi esposa o me aseguraré de que se adelante tu funeral! -Roberto jamás había amenazado a nadie en su vida, pero estaba tan cansado de su mierda.

    Caminando de regreso a casa, Roberto comenzó a pensar acerca de los últimos meses, cada vez que se iba a dar el tener intimidad con su mujer, algo lo evitaba. ¿A caso el asqueroso viejo tenía razón?

    Al llegar a la casa, Moni se encontraba ya en la cama, se metió abrazándola por detrás, tomando una de sus tetas.

    -Hoy no cielo, tomé mucho, no me siento bien. -se excusó la nena, alejándose levemente. Roberto reprimió su frustración, pero no intentó nada más.

    *******

    Los siguientes días, Roberto, hizo todo lo posible por mantenerse en “home office”. Quería asegurase que el Viejo se mantuviera lejos. Para su alivió el lunes siguiente no hubo señales de él. Parecía que había captado el mensaje.

    Para el jueves Roberto ya se encontraba más relajado, seguía sin haber rastro del anciano, Moni no parecía contrariada por aquello. Por la tarde la ama de casa fue a realizar la despensa, mientras él se quedaba a ver el futbol.

    Al regresar venía completamente furiosa. -¡A caso amenazaste a Ernie! ¡Que carajos te sucede! ¡No te atrevas a mentirme y decirme que no! -Su cara exudaba furia.

    -Si lo hice -Dijo Roberto, sin levantarse del sillón, sorprendido por la explosiva furia de su mujer.

    -¡¿Por qué diablos hiciste algo así!? -Preguntó gritando Mónica quien se encontraba frente a él con las manos en la cintura.

    -Porque tomo mundo cree que es un gran tipo, refinado e interesante, pero yo sé que en verdad solo es un vejete pervertido. -dijo levantando la voz.

    La pelea se extendió por varios minutos, resulta que Mónica se había encontrado “por casualidad” con el viejo en el supermercado, donde “casualmente” mencionó su plática con su marido el domingo por la noche, diciendo había sido amenazado.

    Roberto no mencionó el hecho de que los había visto mientras le mamaban las tetas a su mujer, ya que, en su fuero interno, el hecho de que las palabras del viejo pudieran llegar a ser verdad lo asustaban y avergonzaban.

    Tras la intensa pelea, esa noche Roberto durmió en el sofá. Era su última noche antes de su viaje y definitivamente ese día no tendía sexo.

    A la mañana siguiente Mónica lo llevó al aeropuerto para tomar su vuelo, no dijo una sola palabra durante el viaje.

    -Moni, cielo, lo lamento por lo de ayer. -se disculpó Roberto ya en la terminal-. no quiero irme estando enojados.

    -Es que no entiendo tu actitud Rober, dijo ella. -Durante años infinidad de hombres me han mirado de manera lasciva, dicho piropos o directamente coqueteado, y jamás habías respondido así.

    -No lo sé, tal vez es la forma en que te mira y habla de ti, me hace sentir incómodo.

    -Siempre he dicho que en un matrimonio debe haber confianza. -Decía Moni cruzada de brazos, Y te digo que no tienes que preocuparte, puedo valerme por mí misma.

    -Tienes razón querida. -Suspiró Roberto-. Y claro que confío en ti, cuando regrese, le pediré disculpas a Señor Ernie.

    Roberto tomó su vuelo alegre de haber llegado a buenos términos con Alexa. Al carajo lo que dijera el viejo, confiaba en su esposa.

    *******

    Con Roberto fuera de la ciudad, Ernie no perdió tiempo de recuperar el tiempo perdido con su joven vecinita, los siguientes días; miércoles, jueves y viernes, paso prácticamente todo el día con Mónica.

    El miércoles reanudaron la jardinería, pero por la tarde, Ernie se ofreció a acompañar mientras Moni realizaba su rutina de yoga, mientras Alexa se estiraba para tocar los dedos de sus pies, dejando su culo completamente parado, Ernie se colocó justo detrás de la joven comenzó a rozar sus piernas, diciéndole que eso le ayudaría a estimular la circulación. Ernie escuchó los gemidos de la deseosa nena mientras tenía prácticamente aferrada su carnosa cola, la cual ella trataba de sacar aún más.

    El jueves, Ernie sugirió que era un gran día para nuevamente disfrutar la piscina, Moni nuevamente se presentó utilizando un pequeñísimo bikini amarillo que apenas si cubría su intimidad y sus pezones, Ernie, usaba un traje de baño tipo speedo, no era fan de ello, sin embargo quería que la que prácticamente ya era su mujer pudiera ver claramente su pene.

    Moni difícilmente podía apartar la vista de la entrepierna del maduro, mientras que el viejo se recreaba alternando su vista entre sus enormes y parados pechos y su hermosa cola.

    El viernes salieron de compras juntos, Moni decía que tenía más de un año que no era acompañada por Roberto. Por lo que, incentivada por el viejo, se dedicaron toda la tarde a que Mónica se probara toneladas de atuendos diferentes, algunos recomendados por el viejo, todos ellos dejando ver su deliciosa y sexy anatomía.

    Ese día por la noche, al estar clima lluvioso, decidieron terminar la velada viendo películas en la casa de ella, acomodados en el sillón, ella se recostó, acurrucándose cerca de él apoyando su cabeza en el pecho del anciano, quien se embriagada de su encantador aroma.

    El sábado Ernie la invitó a cenar nuevamente preparando un delicioso platillo, cenaron a la luz de las velas. Moni definitivamente está coqueteando con su viejo vecino, frotando el brazo de su anfitrión sensualmente.

    Después de cenar, salieron a un paseo por el parque para regresar a la casa de la nena. Se sentaron a tomar una copa y mientras tocaron el tema de la pelea con su esposo.

    -No sé qué le pasó, nunca había sido un tipo celoso. -Decía Moni.

    -Tal vez es lo cercanos que nos hemos vuelto florecita, o él se siente un poco amenazado por mí.

    -Es extraño que él actúe de esa manera.

    Mónica se notaba pensativa, algo más cruzaba por su mente que no lo decía, de repente su serio comportamiento se alivió.

    -Bueno, pero sigue en pie el plan de acudir mañana como Gatúbela y el Pingüino ¿verdad? -pregunta la nena recuperando su sonrisa.

    -Ya, tengo mi disfraz listo, ¿Qué hay de ti gatita? ¿Qué te parece si me das una vista previa del disfraz de mañana? -Preguntó el viejo, esperando una escena sexy.

    -No, tendrás que esperar hasta mañana. Dijo le nena, quien sintió una descarga eléctrica recorrerle el cuerpo al escuchar cómo se dirigía el viejo a ella, ese nuevo sobrenombre le gustaba, se escuchaba sexy.

    -Pero créeme, no te decepcionarás. -Dijo ella mientras le ofrecía una sensual sonrisa.

    Después de que terminarse las bebidas, Mónica lo acompaño hacia la puerta.

    -Estaré aquí alrededor de las 8, paso por ti y nos iremos juntos. -dijo Ernie.

    -Suena genial. Respondió ella.

    Al despedirse la hermosa joven se inclinó para abrazar a su maduro, pero al internar besarle en la mejilla, el vejete se volteó, plantándole un sorpresivo beso en la boca. Después de un breve momento de conmoción, Mónica se dejó llevar, correspondiendo, abriendo su cálida boca para que la lengua del viejo que bien podía ser su abuelo la explorara a placer, mantuvieron el beso durante un breve momento para luego Ernie retirarse y comenzar a alejarse.

    -Te veré mañana. -Dijo a modo de despedida, dejando a Mónica, inclinada, con una mirada de asombro en su rostro.

    Definitivamente Ernie no era más que un viejo está lleno de mierda. Reflexionaba Roberto, habías estado hablando de manera diaria con su esposa, y le había comentado que el viejo seguía sin aparecerse.

    Incluso sospechaba que ella sabía que él los había visto en aquel día de la parrillada, por eso fue por lo que le perdonó por amenazar al vejete.

    Sabía que irían a la fiesta de disfraces, sin embargo, antes de irse ella le había mostrado su disfraz, era en honor a la verdad, un disfraz feo, tipo de la Gatúbela de Michelle Pfeiffer, de cuero, cubriendo todo el cuerpo, sin embargo, era demasiado grande para su sexy esposa, por las prisas no pudo conseguir uno de su talla, realmente creía que era más reservado de lo que usualmente usaba. Ella no estaba para nada interesada en el enano. no tenía nada de qué preocuparse.

    *****

    Era la tarde del domingo, Ernie se encontraba dando algo de mantenimiento en su propio jardín. Cuando vio que Mónica se acercaba a su casa.

    -Hola extraño. -Saludó ella con una gran sonrisa en su rostro.

    -Oye gatita, ¿qué haces aquí? -Pregunto.

    -Solo regreso de dar una pequeña caminata. -la nena como era usual vestía un pequeño conjunto deportivo.

    -Tu siempre manteniéndote en forma. -El viejo le respondió dándole una suave palmada en el culo.

    -Jijij ya me conoce. -dijo Moni risueña-. Entonces estarás en mi casa alrededor de las 8 ¿verdad?

    -Por supuesto, gatita, nada podría evitar que acudiera.

    Moni sonríe con satisfacción. -Más te vale ¡eh! porque hice algunas mejoras en mi disfraz, así que definitivamente ganaremos el concurso de esta noche.

    -Ya estoy emocionado, no creo que haya ganado jamás en un concurso de disfraces.

    -Ooh bueno, créeme que definitivamente tú serás el ganador esta noche. -Dijo Moni mordiéndose el labio inferior.

    -No llegues tarde, se despidió ella mientras se alejaba calle abajo. Dejando a Ernie admirando su trasero menearse, mientras el sentía como su verga se encontraba completamente dura.

    Un poco antes de las 8, llegó a la casa de Mónica, a la cual entró sin tocar, iba vestido con saco de esmoquin y sombrero de copa, al estilo de El pingüino de la película “Batman regresa” Se aseguró de que los pantalones de vestir estuvieran ajustados para que se marcara claramente el contorno de su pene.

    -Hola, ¡Moni! Llamó desde la base de las escaleras.

    -¡Erniee! estoy casi lista, dame en un minuto. -respondió desde el piso de arriba.

    El la esperó impaciente al pie de la escalera. Cuando la vio aparecer, instantáneamente tuvo una erección. Su disfraz de Gatúbela era básicamente lencería, se veía como aquellos trajes de baño donde de una fina tira de cuero en el cuello, bajaban dos retazos cubriendo apenas la circunferencia de sus tetas, dejando un amplio escote hasta el ombligo, además de llevar la espalda desnuda, abajo vestía un estrechísimo short de cuero, que se le metía en la cola dejando de ver sus perfectas nalgas al desnudo. Su cabello está recogido en una cola de caballo, para rematar tenía enfundadas las piernas en medias negras hasta medio muslo, todo sobre tacones de aguja de 15 cm.

    Ernie estaba congelado, con la boca entreabierta, esa mujer le había roto el cerebro con su sensualidad. Moni bajó las escaleras con agilidad a pesar de los altos tacones, mientras el pobre viejo recuperaba la compostura.

    -¿Entonces, qué piensas?. -Preguntó ella mientras se daba un giro para modelarle a su pareja-. El disfraz original era muy aburrido, nunca ganaríamos así jijiji.

    Como respuesta, Ernie le soltó un pequeño azote en el desnudo trasero. -Wow, simplemente ¡Wow gatita! definitivamente vas a llamar la atención con este disfraz jajaja.

    Ella se vuelve hacia el viejo. -Ooow gracias, cariño, como siempre tan lindo, tú te ves muy galán en el tuyo. -Dijo ella inclinándose acercando su rostro.

    Ernie, sin pensarlo la beso nuevamente labios, la hembra inmediatamente lo correspondió, mientras mantenían un intenso beso, explorándose mutuamente las bocas, el vejete, deslizó una mano por debajo de la tela para apresar una de las firmes tetas, tomando el sensible pezón el cual lo retorcía levemente, como respuesta Moni llevó sus manos detrás de la cabeza del viejo para aumentar la intensidad de su beso.

    Se separaron al quedar sin aliento, pero se mantuvieron con sus rostros a centímetros.

    -Segura que tenemos que ir a esta fiesta. -Dijo el viejo no creyéndose capaz de aguantar más.

    -No te preocupes, papi, prometo compensarte más tarde. -Dijo la nena ronroneando, dándole un último beso en los labios.

    Camino a la fiesta, Mónica se colocó la máscara de su disfraz, era la única parte que había mantenido intacta, a decir de Ernie bajaba algo la sensualidad general de su hembra, pero creía era lo mejor, ya que así, en medio de un lugar de gente disfrazada, era probable que Mónica no fuera reconocida, ya que prefería evitar habladurías entre los vecinos.

    Ya en la fiesta, prácticamente todos los hombres, sin importar edad o condición social sufrieron lesiones de cuello al contorsionarse para comerse a su pareja con la mirada. Ernie reía, no pocas mujeres parecían verla con deseo.

    Trataron de actuar de la manera más discreta posible, la sensual gatita no se separaba de su hombre, por lo que pudo pasar sin ser reconocida.

    La gran mayoría de los vecinos que ya tenían años en el barrio sabía que Ernie no era alguien a quien menospreciar, en más de una ocasión se le había visto rodeado de mujeres jóvenes que genuinamente tenían interés en él, así que en ésta fiesta no lanzó alarmas verlo con su exuberante pareja, eso sí, todos concluirían después que aquella era la mujer más sensual que alguna vez lo hubiera acompañado.

    Con el paso del tiempo en la fiesta y después de unos tragos, la pareja de villanos comenzó a besarse y a tocarse mutuamente.

    Se encontraban en la barra del bar, Ernie sentado en una silla alta quedando casi a la misma altura que su compañera.

    -Adoro esa canción, vamos papi, a bailar. -Dijo Moni mientras comenzaba a mover sus caderas al ritmo de la música.

    Ella se giró dándole la espalda, doblando la cintura y comenzó a sacudir su cola contra la entrepierna del viejo, al estar sentado, Ernie básicamente estaba teniendo un lap dance, posó sus años en la estrecha cintura, a la vez que ejercía presión con su cadera para puntear a la hembra, sus manos comenzaron a recorrer la desnuda espalda sintiendo su piel suave. eventualmente las manos encontraron el camino hacia sus nalgas, apretando sus gordos chaquetes. A pesar de lo alto de la música, pudo escuchar a Mónica gemir ante el toqueteo, habían olvidado que estaban en un lugar público rodeados de otras personas.

    Moni arqueó su espalda, acercándose a Ernie le susurro al oído.

    -Creo que deberíamos regresar a mi casa.

    -Cómo lo ordene mi gatita. -Respondió el ansioso viejo

    Salieron de la casa tomados de la mano, tomando rumbo por la desierta calle, una vez lo suficientemente lejos de la fiesta, Moni empujó al viejo contra una pequeña barda, oculta por una línea de árboles, hincándose frente a él para comenzar a besarse.

    -Creo que mejor será llegar a mi casa, esta unos cuantos metros antes jeje. Sugirió el.

    -No puedo esperar tanto- Dijo la excitada hembra

    Sin perder el contacto visual, Moni dirigió sus manos hacía la entrepierna del viejo, tanteando, desabrochó el cinturón y el cierre, y de un jalón bajó el elegante pantalón, dejando a su alcance el objeto de su deseo.

    Le brillaron los ojitos al ver la desmesurada herramienta sexual llena de venas y embarrada de lubricante que se gastaba su viejito, tomó el caliente y grueso tronco con una de sus manitas sin dejar de seguir el bamboleante movimiento que adoptaron los testículos del macho.

    Sonrió y lentamente fue bajando su escultural culo hasta quedar en cuclillas, el viejo la veía imponente, con un auténtico orgullo de macho, ella acercó su carita hacia el morado hongo pulsante que era el glande, abriendo su delicada su boquita para proceder a engullirse ese exagerado miembro.

    Suspiraba y gemía como si esa verga fuera lo más delicioso que se metía a la boca.

    Siguió regalando caricias linguales a esa verga, pasaba su lengua por toda la extensión del miembro y lo tragaba hasta que su respingada nariz sentía las cosquillitas de la blanca y podada mata de pelos.

    Con una mano sostenía firmemente la verga mientras con la otra se dedicaba a realizar suaves caricias a los enormes huevos de su macho.

    El triunfante vejete, observaba embelesado, la lujuria con que la damita se comportaba rápidamente posó sus manchadas manos en la cabecita de ella aun enfundada por la máscara, haciendo que aumentara la velocidad del placer oral que la nena le proporcionaba.

    Al sentir que prácticamente le follaban la cara, Moni cambió de postura, colocando ambas manos sobre el suelo a fin de no perder el equilibrio, quedando básicamente en cuatro patas, cual gatita recibiendo su ración de leche.

    Sentía aquella gruesa vara de carne llenarle la boca y dilatar lo más profundo de su garganta, mientras con la lengüita de ella mantenía un suave masaje por toda la extensión. Ernie veía la tierna e alegre ama de casa, levantaba su mirada para cruzarla con la suya al tiempo que se sacaba la verga muy despacio, dejando por un breve tiempo, solo la cabeza de la verga dentro de su boca, cual si fuera una deliciosa paleta que saborear.

    -Vamos papi, dijo mientras ella misma, con delicadeza, acomodaba aquel enorme miembro dentro de las ropas del viejo-. Este fue el aperitivo, aún falta el plato principal. -dijo guiñando un ojo al tiempo que se levantaba y salían nuevamente a la calle.

    Prácticamente corrieron hasta la casa de la nena, una vez dentro, apenas cerrando la puerta, Moni retirándose la máscara, inmediatamente se lanzó sobre su pequeño amante, empujándolo contra la puerta principal. Besándolo apasionadamente, las lenguas jugaban juntas mientras sus suaves labios se presionan contra los del viejo.

    Caminaron rápidamente a habitación, donde la caliente nena se sentó en el borde de la cama, tomando la parte superior de su disfraz lo tiró hacia los lados, permitiendo que sus tetas sobresalgan, ofreciéndole nuevamente sus perfectos senos a su viejito.

    Cada una de las viejas manos agarró una teta jalándolas hacía si, para con la boca comenzar a chupar sus pezones. Moni tiró el sombrero de copa que aún portaba Ernie, mientras sus manos pasaban por su cabello.

    Los pezones color miel se encontraban duros como rocas, la hembra echó la cabeza hacia atrás empezando a gemir escandalosamente. Ernie se aseguraba de prestar atención a ambos pezones, chupándolos y lamiéndolos a ambos.

    -¡Oh dios¡ ¡Mmmnh sii¡ ¡Papi¡… eres tan bueno en esto. -Gimió Moni

    -Tu gatita tiene hambre otra vez Papi. -dijo la nena lamiendo sus labios-. Y tienes lo necesario para saciarme.

    Cambiaron de posición, Ernie sentado al borde de la cama mientras Mónica se hincaba sumisa frente, le bajó los pantalones mientras él se retiraba la camisa.

    Nuevamente el viejo vio como la mirada de la nena brillaba al observar su enorme verga completamente dura para ella.

    -¡Oh, woow! creo que está más grande que hace rato. -Dijo ella mientras con ambas manos comenzaba a masturbarlo.

    -Eres el doble de largo de mi esposo y mucho más grueso. Susurró mientras se mordía el labio inferior.

    Ernie sonrió ante aquella declaración, no cabía duda que, esta hembra era ya completamente suya.

    Ella comenzó a lamer el enorme verga, humedeciendo con su saliva todo lo largo del tronco, para luego dar lamidas sobre la cabeza como si fuera helado.

    Mirándolo a los ojos le dijo entre una lamida -Mmh… sabes delicioso.

    -Creo que deberías llevar ese sabor a tu garganta. Respondió el anciano a lo que Moni rio.

    Con sus labios carnosos le dio un largo beso a la cabeza de la verga para luego envolverla en su cálida boca.

    La hambrienta nena comenzó a mover su cabeza arriba y abajo, metiendo un poco más de verga cada vez, el viejo sentía como los suaves labios se envolvían alrededor de la verga. Finalmente, ella se atragantó una vez más alojando la totalidad de la verga en su estrecha garganta, el viejo tomó la de atrás de su cabeza, pero en esta ocasión fue para mantener la presión, dejando que su gatita sintiera lo que era tener a un verdadero macho en la boca.

    Finalmente, la soltó, mientras Mónica jadeaba tomando aire.

    -¡Aaagh¡ ¡Maldito¡ casi me matas con tu pene jajaja. -rio la nena, con la cara completamente empapada de secreciones.

    -Hazlo otra vez papi.

    Moni, volvió se volvió a meter la enorme verga de un bocado y una vez más continuó chupando todo lo que podía alojando cada vez más carne en su garganta. El vejete empujo la cabeza de ella hacia abajo una vez más. Moni sacaba su lengua para lamer la base del tronco se atragantaba de verga.

    Al soltarla, en esta ocasión, Moni se bajó para lamer los viejos testículos, lamiendo uno y luego otro, antes de metérselas en la boca y chuparlas. Mientras se dedicaba a comerse aquellas enormes bolas, con sus manitas lo masturbaba.

    -Déjame follarte esas tetas gatita. Le dijo.

    Moni se sacó uno de los testículos de su boca, incorporándose para dejar caer un fino hilo de salida al canal que formaban sus tetas, acomodándose para que su macho colocara su verga entre ellas, las cuales apretó para poder estimularlo mejor y comenzó a bombear el miembro entre las perfectas montañas de carne.

    -¡Oh, que rico! cógete mis tetas papi! -gimió-. Todos en la fiesta las deseaban, ¡pero son solo tuyas Papito!

    Sacando la lengua, tratada de lamer la hinchada cabeza de la verga. Las grandes tetas se movían en perfecto ritmo cuando su macho empujaba su pene entre las tetas.

    -Ahora tú serás mi alimento gatita. -dijo el viejo moviéndose al centro de la cama-. quiero probar ese joven coñito.

    Moni se levantó retirándose su escaso disfraz, quedando solo con una diminuta tanga negra de encaje, y sus medias a medio muslo subiendo la cama acercándose al viejo quien aprovechó para otra vez lamer sus deliciosos pezones antes de empujarla dejándola recostada en la cama. Ernie tomó la húmeda prenda intima, para retirarla lentamente, ayudado por la nena. Al ver ese tierno coñito por primera vez el viejo estuvo a punto de eyacular, completamente depilado, aquella rosada y estrecha cueva que hasta ese día había sido exclusiva de un solo hombre, se encontraba empapada de jugos.

    Se acomodó entre las torneadas piernas, para empezar a lamer el delicioso coñito de la casada, era el más dulce que Ernie hubiera probado en su vida, por lo que comía con autentica hambre.

    Lamía sin cesar asegurándose de encontrar y tocar todos los puntos más sensibles de la nena, estimulaba su clítoris, quería volverla loca de placer. Mónica gemía en gritos, Ernie estaba seguro de que podría ser escuchada en las casas vecinas, el apretado coño se contraía en espasmos sobre la habilidosa lengua del viejo quien sentía como todo el sexy y delicado cuerpo temblaba y se estremecía.

    -¡siiii! aaay que rico.. ¡así cómeme Papi! ¡se siente tan bien! -decía la joven, levantado un poco su cuerpo y moviéndolo de arriba hacia abajo.

    -sii, ¡mmmh! ¡no deje de chuparme! ¡mi coñito es suyo! -gemía mientras cruzaba sus largas piernas enrollando sus suaves muslos en la nuca del viejo.

    -¡Oooh Dios!… ¡voy a explotaaar! ¡me vengooo! -Gritó mientras comenzaba a chorrear toda la cara del viejo.

    – Aah, ¡aah!… ¡Santa… santa mierda!, decía la nena entre jadeos-. Creo que nunca antes me había venido tan intenso. Eres increíble.

    -Eso es porque tu esposo es un perdedor que nunca ha sabido tratar a una verdadera hembra. -Respondió el sonriendo, ya completamente destapando su pensamiento.

    -Sí, tienes razón, él jamás ha sabido manejarme como tú Papi, ahora necesito que me folles. -Suplicó.

    El viejo se colocó de rodillas, frente a la nena que se mantenía con las piernas abiertas, con la gruesa verga comenzó a abofetear el coño empapado de Moni, la nena sabía que estaban a punto de penetrarla, no perdía de vista el beso que se daban el viejo pene y su joven vagina, mordiéndose el labio inferior.

    -Quiero oírte rogar que te coja. Dijo Ernie socarrón.

    -Por favor, Ernie, papito, fóllame con tu gran polla. ¡Te necesito dentro de mí yaaa! Suplicó de inmediato e intensamente la caliente nena.

    El viejo esbozo una sonrisa siniestra mientras escuchaba a la joven esposa rogar por una verga ajena, perteneciente a un viejo enano. Con un movimiento lento pero firme, penetro el pequeño coño, la cabeza del pene se deslizó restirando los delicados labios rosados.

    -¡Mmmh! ¡Oh, Dios! Eres tan grueso. -gemía.

    A pesar de su queja, el joven coño estaba tan húmedo que la venuda polla se deslizaba lentamente pero sin requerir gran esfuerzo, Ernie casi babeaba, al sentir como ese coñito estaba insanamente apretado, sentía como las paredes de la flexible vagina se estiraban al máximo al paso de su verga. La gata, arqueó la espalda, cuando finalmente sintió que tenía encajada toda la enorme polla dentro de ella.

    -Oooh mierda Ernie… estás golpeando mi útero, ¡jamás había estado tan llenaa!-. Decía la nena entrecortadamente

    El viejo comenzó a follarla, lentamente, al principio, disfrutando de la estrechez de su joven hembra, con movimientos largos y lentos, saliéndose casi por completo antes de volver a empujar hasta el fondo. Pronto, empiezo a acelerar el ritmo hasta básicamente estar saltando sobre el apretado coño de la ama de casa, empujaba tan fuerte como podía.

    Moni mantenía los ojos en blanco, un hilo de saliva bajaba por una de las comisuras de sus carnosos labios, señal del placer del que era presa, su espalda se arqueaba mientras sentía que acercaba a otro orgasmo.

    -Erniee, mee, ¡me vengoo!- gritaba Moni-. ¡que ricoo, Oh Dios!, ¡me vengoooo!

    El viejo podía sentir las contracciones vaginales, como si el coño estuviera tratando de ordeñar su verga. Moni gritaba en un ataque de placer mientras secretaba abundantes fluidos vaginales sobre la madura verga.

    -Oh, Dios, eres mucho mejor que mi esposo. -Gimió sonriendo.

    Ambos cuerpos estaban cubiertos en sudor por la intensa sesión de sexo. Ernie seguía arriba de la nena follandola sin darle tregua, veía como sus hermosas tetas se bamboleaban arriba y abajo mientras él la martillaba. Con los dedos jugaba con su clítoris, causando que Monica se corriera nuevamente.

    El viejo subió para besar a su hembra quien respiraba agitada.

    – ¿Cómo es que sigues? ¿Cómo es posible que aún no te hayas venido? Preguntó ella una vez que se separaron del beso

    -Oh nena, he estado cerca, pero estoy dando lo mejor de mí para mostrarte lo que es un ser follada por un verdadero hombre- Contestó riendo el

    -Ya viene siendo hora de que tú me montes, gatita. Dijo el viejo tirándose sobre la cama.

    Moni aprovechó la posición para nuevamente darle unas breves pero intensas chupadas a esa verga que la tenía enamorada. Posteriormente se colocó arriba del pequeño amante, y guio la hombría del viejo de regreso a su deseoso coño.

    Lo montó como una autentica vaquera, brincando sin control rebotando arriba y abajo sobre la gruesa vara que la empañaba, por el movimiento, sus perfectos y enormes senos también rebotaban a un ritmo perfecto.

    -Estás haciendo que me corra otra vez! Mi marido no puede ni hacerme venir una vez, pero yo no puedo dejar de correrme para ti. -Volvía a gemir mientras se corría nuevamente.

    La ya cansada nena se dejó caer sobre el viejo, dejando a la altura de la cara sus tetas, prácticamente ahogándolo con ellas. Un poco más recuperada se deslizó hacía abajo quedando tendía a un lado de él.

    -Arriba nena. -Escuchó que le decía el viejo en tono autoritario.

    -ponte en cuatro. Le ordenó.

    Como una buena putita, Moni de inmediato obedeció, colocándose sobre sus rodillas y manos, inclinando su espalda, sacando su hermosa cola la cual meneaba sugerentemente para su macho.

    El viejo de pie sobre la cama tomó posición detrás de ella, apretando los carnosos cachetes, soltándoles un par de fuertes azotes, dejando la clara piel enrojecida con las marcas de sus pequeñas manos en las enormes nalgas.

    Lentamente empezó a meter la polla en el coñito, el cual parecía recuperar su estrechez original cada vez la penetraba. Tomó con ambas manos la cadera de la nena, para comenzar a golpear con su cadera la retaguarda de Moni. Las inflamadas bolas del viejo golpeaban la entrada de la joven vagina, por lo fuerte del movimiento copulatorio, las carnosas nalgas vibraban haciéndolas moverse perfectamente.

    -Siempre serás mi gatita, pero que gusto es cogerte como perra. Dijo entre jadeos, a la vez que le daba una sonora nalgada.

    Mónica gemía -Sii, soy tu perrita, tu gatita, ¡tu putita! ¡solo tuya! -Decía la enloquecida joven mientras la follaban violentamente por detrás, se sentía como si de verdad fueran una pareja de animales apareándose. Jamás había la había hecho sentir tanto placer.

    El viejo excitado al límite por las declaraciones de la nena no paraba de soltarle azotes sobre la cola quería esas nalgas rojas.

    «¡Oh… Mmmierdaa! ¡me vengooo! Nuevamente el coño arrojaba un gran flujo de secreciones gracias al nuevo orgasmo de la nena.

    El viejo tras haber hecho gozar a la nena más que toda su vida, y ante la declaración de sumisión de su ahora nueva hembra tocó el límite, uniéndose al orgasmo de la tierna ama de casa con el propio.

    -¡Ooooh! a viene mi putita! ¡Oorgh! ¡¡Toma mi leche!!

    Dio un paso hacía atrás saliendo del chorreante coñito, Moni, como si estuviera conectada por telepatía, inmediatamente supo las intenciones de su macho, girando en la cama quedando en cuatro frente a él, para tragar de un bocado el pulsante pene, haciéndole una garganta profunda finalmente logró que el viejo explotara, llenando su boca con gruesos chorros de espeso semen. El cual la fiel gatita comenzó a tragar lo más rápido que podía ya que chorro tras chorro seguía con la boca llena. Finalmente despegándose de su biberón de carne, la orgullosa nena le mostró a su amante que se había tragado todo su semen.

    Ambos se recostaron por fin, acurrucando sus sudorosos cuerpos jadeando y satisfecho ante semejante cogida. Moni se acurruca sobre el pecho del viejo.

    -Dios, eres un animal. De lejos fue el mejor sexo de mi vida. -Dijo la casada con una sonrisa en le rostro, la sonrisa de una mujer satisfecha.

    -Pues tu no estuviste nada mal. -Rio el viejo mirándola divertido, ambos rieron.

    Los rayos del sol entraban por la ventana, despertando a la agotada nena que seguía desnuda al lado de su pareja.

    -Rayos ya es tarde, dijo al ver el reloj. -Ernie, cariño, tienes que irte, debo preparar todo para el regreso de Roberto esta noche.

    Como respuesta, el viejo le dio un apasionado beso en los labios antes de saltar de la cama.

    -Para ser un anciano, seguro que tienes mucha resistencia. -Le dijo la enamorada nena acariciándole el cabello.

    -Si quieres ver que tan resistente puedo ser, regresemos a la cama y te mostraré. -Respondió el viejo, quien se vestía colocándose su disfraz.

    -Sabes que no puedo, pero, ten por seguro que te haré una pequeña visita. -Dijo ella mientras se relamía los labios.

    *******

    Roberto llegó a su casa para encontrar a su amorosa esposa, tan bella como siempre, lo recibió con una cena especial y una botella de vino, risueña, alegre.

    -Te extrañe cielo. -Roberto parecía olvidar sus preocupaciones previas al ver el recibimiento de su mujer.

    -Yo también cariño, se me hicieron eternos estos días. -decía Moni mientras disfrutaban la cena.

    -¿Que tal estuvo la fiesta? -Preguntó Roberto

    -Aaah al final decidí no ir, al parecer el señor Ernie consiguió otra acompañante de último momento. -Respondió ella sin darle mayor importancia.

    Roberto disimuló su alegría, disfrutó la cena y aún más el vino, debido al cansancio del viaje cayó dormido apenas terminar.

    A la mañana siguiente, Ernie tomaba su café, mientras escuchó que tocaban la puerta principal. Al abrir se encontró, a Moni, vestida con un sujetador deportivo color gris claro a juego con unas mallas que resaltaban su figura, estaba a acompañada de su esposo.

    -Buenos días vecinos, saludó el viejo-. Un gusto Roberto, ¿cómo te fue en el viaje?

    -Eeeh muy bien gracias, mira Ernie, venía para disculparme por lo de la última vez, creo que estuvo fuera de lugar. -Dijo Roberto sinceramente apenado.

    Apenas despertarse, su esposa le había recordado su promesa, y el, queriendo tener una reconciliación completa, accedió sin rechistar, además ya se encontraba más relajado respecto a que el viejo no era más que un rabo verde sin oportunidad.

    -¡Oooh no te preocupes por aquello hijo! -Dijo el viejo con una sonrisa de abuelo-. ¡Solo eran las copas hablando! Además, me dio que reflexionar y comprendí que también mi comportamiento fue inapropiado.

    -Excelente, gracias por comprender. -dijo Roberto aliviado de haber pasado el mal trago.

    -Como muestra de amistad, el fin de semana, organizaremos una nueva parrillada, no pueden faltar. -Dijo el viejo.

    -Si claro, ahí estaremos, -Roberto mostró una leve sonrisa. Vio como su tierna Moni tenía la mirada rebosante de alegría.

    -Bueno, me despido Ernie. -dijo el joven mirando el reloj. Se me hace tarde para ir al trabajo.

    -Adelante, a ganarse el pan. -se despidió el viejo.

    Iban ya de regreso, cuando la joven le comentó a su esposo. -Adelántate amor, olvidé preguntarle algo sobre los girasoles al señor Ernie, será rápido, en un momento te alcanzo. -dijo la joven encaminándose nuevamente a la casa.

    Ernie no se había retirado de la puerta, miraba, como su hembra menaba la cola mientras caminada, cuando la vio girar en 180 grados y regresar, Sonrió.

    Se adentró unos pasos en la casa para permitir que la nena entrara, quien cerró la puerta de golpe para posteriormente ponerse de rodillas y besar apasionadamente al pequeño anciano.

    -Te extrañe tanto Papi. -suspiró la nena al despegarse el húmedo beso.

    -Iré a despedir a Roberto, después de eso tendremos un par de horas para nosotros. -Le susurró al oído mientras con una de sus delicadas manos guiaba la del viejo para apoderarse de un seno.

    -Así que la gatita extrañó a su macho jajaja. -Rio el viejo-. Te estaré esperando en la habitación. -dijo mientras le daba un leve pellizco al pezón que se notaba por sobre la tela.

    -Sabes. -Dijo la nena-. cuando me pediste ser tu gatita para la fiesta de disfraces, yo ya me había adelantado y había ordenado el disfraz de colegiala.

    -sería una pena que tengamos que esperar hasta el otro año ¿no crees? -Moni se mordía el labio con los ojos brillando de lujuria.

    El viejo sonrió. Tenía a esta putita comiendo de su mano… y de su verga.

  • La diversión/humillación de Ishtar (Memorias de Xanadú)

    La diversión/humillación de Ishtar (Memorias de Xanadú)

    Que tal queridos lectores, aquí les traigo un regalo de año nuevo, para que disfruten, espero el próximo año estar mas activo y traerles mas capítulos de esta serie, mucho placer y buena vibra.

    Tollan observo directamente a los ojos de Ishtar, la diabla le regresó la mirada, llena de lujuria observaba el pene erecto del héroe. La cabeza de él estaba hechas un lío, hace apenas unos segundos Lambdamy se estaba corriendo fuertemente sobre su verga, y de un momento a otro este estaba desnudo, solo, caliente y con una diablita lujuriosa apreciando su cuerpo, especialmente su herramienta aún mojada de los fluidos de la catfolk.

    -Pero bueno ¿ya estamos listos para un segundo round? – La burla de Ishtar resonó en sus oídos y sacó a Tollan de su aturdimiento, por ello un nerviosismo súbito le invadió -Sabes que mientras yo esté aquí no te tendrás que volver a masturbar… por lo menos no solo, siempre estoy dispuesta a acompañarte- Ishtar avanzó hacia el mientras pronunciaba estas palabras acompañadas de una picara sonrisa, esta acción hizo que Tollan se pusiera aún más nervioso y respondió:

    -L-lo sé señora, es solo que…- Tollan se quedó en blanco, si la demonio averiguaba algo sobre su visita las consecuencias podrían ser desastrosas, más aún sabiendo que Elina estaba cautiva en algún lugar de Deathtouch. -… es solo que hay algo en este lugar, en usted que me pone de esta forma. –

    Ishtar lo miró sospechosamente y por lo que pareció una eternidad analizó cada parte de Tollan, sin embargo al final sonrió y con una mirada picara tomo su verga (que durante todo ese momento parecía que se hubiera puesto más dura y adquiría un tono rojizo propio de la imposibilidad de eyacular) y comenzó a frotarla, lentamente. -Bueno, perro, mejor te hacemos correr para que te concentres en la misión que te encomendaré-

    Empujó al héroe a la cama sin soltar en ningún momento el pene del héroe y comenzó a masturbarlo mientras veía la cara de placer que le causaba al humano. Tollan para sus adentros pensaba que se había salvado, ahora por fin podría correrse y le dejarían en paz por unas horas para reponerse, sintió pues como el orgasmo llegaba apenas unos minutos después que la diabla empezara a masturbarlo.

    -Ish-Ishtar, estoy a punto…- balbuceó

    Ishtar por su parte sonrió y con sus ojos traviesos le dijo – ¿Qué es esto? – señalando lo mojada que estaba su verga – ¿Acaso te andabas cogiendo a alguien? ¿Está aquí tu esposa? No, lo dudo ¿fue una de esas perras de limpieza o acaso fue una zorrita de guardia? – una sonrisa malévola se le dibujó en su angelical rostro carmesí y mencionó -Bueno, su castigo lo veremos mas tarde, por ahora solo sufrirás tú- Y habiendo dicho esto detuvo la paja que le estaba haciendo y apretó fuertemente, haciendo que Tollan soltara un pequeño grito.

    -Y-yo… yo- Tollan no pudo ni contestar y se limitó a aceptar su castigo, contento de que por lo menos la diablita se había equivocado y que no pasaría de un poco de sado sobre su persona

    Una vez que Tollan se vio mas recuperado lo soltó y se despojó de su exageradamente corto vestido purpura, viendo al héroe desear su cuerpo tan bien torneado a Ishtar le centellearon los ojos ambarinos y se acercó seductoramente a él, moviendo sus caderas con cada paso. Puso su mano en el pecho de héroe y aplicó un poco de presión impidiendo que este se pudiera levantar, una vez inmovilizado pasó una pierna perfectamente torneada sobre él y se dio vuelta. Por la posición resultaban obvias las intenciones de la demonio, un 69 donde ella estaría arriba. Tollan no protestó y en cuanto la vulva de la demonio se acercó a su cara este empezó a lamerla como si de un poseso se tratara.

    – ¡AHHHH! – Espetó Ishtar y avergonzada por mostrar esa debilidad tan rápidamente se enfocó en chupar el pene de este humano, después de todo ¿Cuánto podrá aguantar? Es solo un humano y ya me lo he follado casi hasta matarlo, pensó mientras probaba la gran verga de Tollan.

    Tollan sonrió al ver la reacción de la demonio sin embargo en cuanto sintió la calidez de sus carnosos labios la sonrisa se le fue de la cara, Ishtar se la estaba mamando muy cerda, su saliva resbalaba sobre los testículos hinchados del héroe y cada diez segundos se escuchaba una ligera arcada mientras liberaba un poco la verga de Tollan e inmediatamente volvía a hacerle una garganta profunda. Después de unos minutos soportando esto Tollan no aguantó más y se vino, sin embargo mientras se corría copiosamente en la boca de Ishtar metió su lengua hasta el fondo de su vagina y la diablita se corrió únicamente de sentir esa lengua penetrarla, arañó el pecho de Tollan y gimió fuertemente mientras un par de lágrimas caían de sus amarillos ojos, pues la leche de Tollan la atragantaba y un par de gotas escurrían de la comisura de sus labios.

    Ishtar rápidamente se paró aunque un ligero temblor en sus piernas la delató, aun así Ishtar lo miró duramente y dijo – Patético, ni siquiera sentí tu inútil lengua- lo miró con desprecio y mientras se limpiaba los restos de semen se dio la vuelta, caminando desnuda rumbo a la puerta

    -Ni creas que me he olvidado que te cogiste a alguien, a ti ya te he castigado pero la perra con la que lo hiciste no ha sido castigada, por ende ven a mi cuarto en dos horas, ahí te daré las instrucciones que tengo para ti y ahí también descubriré quien fue la perrita… desafortunada. – Dicho esto salió de la habitación de Tollan dejándolo satisfecho pero preocupado.

    Tollan comenzó a vestirse y al hacerlo recordó a su esposa, Elina, tenía tanto tiempo sin verla que realmente la extrañaba, sabía (por lo que le habían dicho Ishtar y Velimount) que estaba viva, sin embargo las ansias comenzaron a corroerle las entrañas, por ende tomó una decisión arrebatada, esa noche, después de visitar a Ishtar se colaría en las inmediaciones del palacio y buscaría a su amada esposa.

    Ishtar caminaba de regreso a sus aposentos, estaba hecha una furia y a la vez satisfecha, tenía que admitir que mamarle la verga a Tollan y recibir un excelente cunnilingus era además de caliente muy agradable, pese a ello ella nunca admitiría que un mortal, y mucho menos un héroe le pudiera dar esos orgasmos que la hacían gritar, por eso el castigo que le daría a la persona con la que Tollan se acostó sería tan humillante que incluso el mismo Tollan se sentiría abochornado con la situación. Con estos malévolos planes Ishtar emprendió una rápida caminata por un pasillo del castillo, el cual la iba a dejar a su habitación, sin embargo para ello debía pasar por enfrente de la biblioteca.

    – ¡Ahhh! – resonó muy levemente

    – ¿Acaso eso era un gemido? – se preguntó Ishtar

    – ¡Ahhhhh! –

    Si, sin duda aquello era un gemido, pero ¿de dónde provenía?

    -Ya métesela toda- una voz femenina parecía decir estas palabras aunque lejanas eran perfectamente distinguibles – Eso le pasa por ser una zorrita cachonda- Sin duda sonaba autoritaria y agresiva -Así no volverá a espiar a nadie que esté cogiendo ¿verdad que no zorrita?

    Ishtar utilizó su magia para volverse parcialmente invisible, es decir, mientras no se moviera nadie la vería, y con un salto se agazapó sobre una de los libreros, teniendo una visión perfecta de toda la biblioteca rápidamente identificó a Elina por su roja cabellera, estaba abierta de piernas, sosteniéndose de un librero y protestando ligeramente mientras por detrás había un orco, este la estaba penetrando lentamente, Ishtar trató de identificarlo pero parecía ser solo un soldado raso, cosa que hizo imposible su identificación: Ishtar no perdía tiempo conociendo a todos su efectivos.

    Parada detrás de el orco, cubriendo su desnudez estaba Edunë, la elfa bibliotecaria que Ishtar había traído al castillo, la diablita sonrío socarronamente pues jamás habría pensado que la elfa tuviera el coraje para hablar de esa forma, sin embargo aún la veía un poco asustada. Al ver que nadie podía verla desde ahí decidió dejarse ver y excitada por la escena se empezó a tocar, realmente los demonios tienen una libido muy alta, porque aunque Tollan hizo un muy buen trabajo solo bastó ver como un orco estaba forzando a Elina para que la demonio se calentara así.

    Elina había estado protestando todo este tiempo, desde que el shock por verla ahí pasó hasta que el orco la sometió e impidió que Elina tocara su brazalete, así pues y con amenazas Elina había estado tratando de huir, pero el orco fue más hábil y la sometió, todo esto mientras Edunë entre miedo y calentura decía:

    -Destroza a esta zorra- y se retiraba detrás del orco, lejos de la vista preocupada de Elina.

    (Continuará)

    No olviden calificar y nos vemos en unas horas para la segunda parte.

  • Fantasía no cumplida con una hermosa güerita tapatía

    Fantasía no cumplida con una hermosa güerita tapatía

    Regresando un poco (o mucho) en el tiempo, como ya he tenido la oportunidad de contarles anteriormente en otros de mis relatos acerca del mundillo Nerd que, antes de que el Internet creciera exponencialmente a como hoy lo conocemos donde reina google y muchas tecnologías nuevas. En ese tiempo el Internet se “navegaba” aun por medio de herramientas hoy en día ya pasadas a la historia, este es el caso del uso de las BBSs, que eran sistemas muy similares a los chats, en una terminal de texto, sin imágenes ni nada “gráfico” lo más moderno era en ese momento y algunas páginas web en su nacimiento, aún no nacía por completo el Javascript que hicieron un poco más dinámicas las páginas, ese tipo de sistemas se manejan en base de menús, donde se podría encontrar bibliotecas para consultar algo y foros de diversos temas, lo cual se exponen muchas cosas, ese era el Facebook de esa época para los nerds. Algunas universidades que tenían acceso al internet lo implementaron y varios alumnos hacían uso del mismo, así conocí a varias personas de distintas universidades del país, si no mal recuerdo de la ciudad de México, de Mexicali y claro Guadalajara.

    Después de una breve introducción de prehistoria viene lo referente a la historia real. Como ya les comentaba previamente conocí a bastantes amigos, imaginense pues que en ese momento no era muy conocido el internet, los pocos que teníamos acceso a esos sistemas me atrevería a decir que el 100% era gente profesionista o universitaria, en este caso me enfocare en una chica que conocí de Guadalajara, Jalisco. la vi varia veces en diferentes sistemas es decir que aparte de estar inscrita en el de su universidad también se conectaba al de Mexicali, bueno al principio no sabía que su Nickname (o usuario) que correspondía a un personaje femenino de un viejo videojuego de fantasía, por lo tanto no sabía si era chica o chico, solo lo intuía por algunos posts que “Rikku” (no es su verdadero alias, lo uso para dar idea) publicaba mensajes y en su perfil había detalles los cuales eran un femeninos y algunas veces se notaba cierta melancolía en sus escritos.

    Hice contacto con ella, de ahí empezamos a crear una amistad siempre la buscaba para saber de ella, no se que me atraía de ella, ya que solo era texto en la pantalla, pero me sentí atraído por algo, en nuestras pláticas supe que el nombre que usaba en el sistema se debía a un clásico videojuego, investigando (aunque soy fan de los videojuegos nunca jugue ese) la descripción del personaje me pareció muy acertado a ella y su forma de ser según pude apreciar. Esa amistad a distancia nos dio la suficiente confianza para contarnos y confiarnos cosas más personales e íntimas, durante esa amistad de muchos años nos permitió saber mucho de ambos, sabía cuando ella pasaba por un mal momento y me angustiaba el no poder estar cerca para ayudarla, de cierta forma siempre he sido muy protector de mis amigas y más cuando se vuelven mi crush como lo fue mi bella Güerita.

    Sabía que ella la estaba pasando mal porque tenía problemas familiares, sus padres estaban divorciados, me decía que su madre actuaba de cierta forma con ella, sus hermanos en sus rollos, total que ella se sentía sola en su casa. Siempre que me contaba su situación por la que pasaba, me sentía triste y le aconsejaba lo mejor posible y trataba de animarla con alguna babosada. Nuestra amistad crecio, ella seguía en la escuela ya terminando la universidad y yo ya trabajaba y estaba lejos de casa trabajando, también ella sabía mis patoaventuras de ese momento y de cierta manera tuve la oportunidad de contarle algunas de ellas, creo que la que más recordamos ambos hasta el día de hoy, le conté cuando me cogi a mi crush de la universidad en el autobús en el que fuimos en un viaje de la escuela a un centro de estudio de energía nuclear en el estado de México.

    De cierta forma abrimos ese portal hacia algo más que la simple amistad y teníamos esa complicidad donde yo le compartí mis experiencias tal como aquí mismo trato de exponerlas, para ello hasta ese momento ella no había tenido ninguna relación sexual, su forma tímida y hasta cierta forma recatada hacía que contuviera esos demonios en su interior pero siempre que podíamos yo le contaba algo de lo que me sucediera y tenia de primera mano a mi “Amifan”, para ello a esas alturas pues ya nos conocíamos por fotos solamente ella me compartió algunas fotos de ella con su uniforme de la escuela (ahorita me pregunto ¿por que tenia uniforme si ya iba en la universidad? supongo por ser una escuela tan estricta y religiosa), bueno en las fotos que me compartió termine de enamorarme de ella, esa chica Güerita, con carita de no romper ni un plato, con ojos melancólicos de cabellera castaño claro, menudita y sabiendo que necesitaba mucho amor. Eso hizo que sellara más mi amistad con ella, además de ser amiga, era la confidente de mis aventuras sexuales. Le confesé mi amor por ella e iniciamos más que una cyber amistad.

    Para ese momento ya llevábamos más de un par de años de conocernos y teníamos llamadas telefónicas, las cuales eran bastante caras por ser larga distancia, pero que yo por trabajar, podía darme el lujo de poder costear las tarifas, y ella muy pocas veces podía marcame por los problemas que tenía en casa y más que nada económicos. Recuerdo que muchas de nuestras llamadas eran por lo regularmente nocturnas, escuchar su dulce y tierna voz, me ponía cachondo, escuchar sus penas y yo apoyando emocionalmente a mi Güerita, aquella voz de princesa Jalisciense con ese tonito de voz que tienen las de esa región me ponían a mil, en esas llamadas le decia que queria todo con ella, que iría por ella para sacarla de sus penas, así también en los momentos cachondos pues le detalla todo lo que le experimenta riamos juntos al hacerle el amor cuando la tuviera entre mis brazos, me la queria comer a besos para recorrer su blanca piel y me enfocaria en sus puntos erógenos principales, sus pezones (ella en ese momento me dijo que no tenía mucha teta) y su clítoris con detalles similares a lo que ya le había comentado . También le hacía saber que me encantaba su dulce voz y su forma de hablar, a la vez ella me decía que yo hablaba en tono chilango que eso le gustaba.

    Hubo un momento en el que ella haría un viaje a la ciudad de México, igual por parte de la escuela y salió a flote precisamente que ojala y pudieramos vernos y hacer ese viaje de regreso a Guadalajara haciendo lo mismo que en mi relato y a ella le agradaba la idea. de cierta forma no logramos podernos ver y de repente por alguna u otra razón debido a sus compromisos de la escuela, sus problemas familiares y emocionales y por mi parte tuve otras relaciones “locales” e hizo que nos perdieramos la pista uno a otro, aunque siempre tuve su correo no tuvimos contacto por muuucho tiempo.

    Tuvieron que pasar casi dos décadas, hasta que un día estando en la red de contactos profesionales, me apareció una sugerencia de que podría conocer a “Dulce” (cambie nombre por privacidad), mi primera impresión fue mayúscula al ver la foto de perfil de “Mi guerita tapatia” en esa red después de muchos años de no “hablarnos”, en verdad se veía hermosa y totalmente cambiada a como la recordaba desde que ella estaba por terminar la universidad, en la foto de su perfil, se veía muy distinta, ya no era la niña de cara redonda con facciones de niña tímida nerd que no rompe un plato. En su nueva foto de perfil se veía muy distinta, se veía de un cuerpo esbelto con un uniforme de trabajo supongo yo, parecería fantasía pero a mi parecer vi en sus ojos de esa imagen a mi punto de ver, a toda una come hombres, una mujer a mi muy personal punto de vista muy sexual, recordando lo que vivimos a distancia hace muchos años algo en mi interior me decía que la oruga se había convertido en toda una Milf.

    La pensé muchas veces antes de decidirme a hablarle nuevamente después de no tener comunicación durante muchos años, no quería ser inoportuno o meterla en problemas con sus “demonios” del pasado. Le escribí y casi inmediatamente me respondió con admiración si yo era Eduardo (*Nombre cambiado) del BBS, le confirme que era el mismo, nos dio mucho gusto el habernos reencontrado, de hecho salió como parte de la identificación si yo era el del autobús, haciendo clara referencia a lo que le había contado hace años. Por mi parte también para confirmar pues le hice la pregunta si ella era “Rikku”, etc… Una vez pasada la verificación de dos pasos, donde cada uno preguntó las cosas que solamente ella y yo sabíamos me dice…

    Dulce: “Lalito… ¿como estas?”

    Yo: “Muy bien, pero por lo que veo, no mejor que tú…”

    De entrada pues le tuve que explicar el motivo de “buscarla” y después nos pusimos al corriente, me compartió fotos de ella más recientes, al parecer le agradaba fotografiarse mucho y exponerlas en sus cuentas. Se notaba que ya no era aquella chica tímida que antes ni una foto compartía, de ser una chica al puro estilo Merlina Addams, ahora en todas las fotos se veía hermosa se había convertido en toda una Influencer (bueno sin plástico), su piel blanca salpicada de lunares y pecas sexys, sus ojos melancólicos llenos de ese brillo no se como describirlos, su cabellera se había puesto de un tono café rojizo, su estatura bajita toda una petite, y les juro que no aparentaba la edad que ya tiene y ser madre de 2 chicos uno en la adolescencia y otro menor, a simple vista pareciera que estas frente a una chica menor de 20 a 30 años. De hecho algunas de sus anécdotas recientes por su parte me dice que hay personas que no le creen que tiene la edad que tiene y que es madre.

    Llevamos varios días poniéndonos al corriente de nuestras vidas, recordando muchos de los momentos cuando nos conocimos desde el BBS hasta la última vez que tuvimos contacto y nos perdimos en nuestras propias vidas y realidades.

    Ahí inició la nueva era de nuestro reencuentro, donde nos pusimos al corriente de todo lo que nos había pasado y hasta donde estábamos parados en ese checkpoint de la vida.

    Le expuse mi vida después de perdernos contacto, mis amores y desamores, así como también mis pato aventuras que ella misma recordaba, ya que ese fue el punto clave del reencuentro, cuando ella me pregunto por lo del autobús… ya que fue una experiencia mía y que le propuse en algún momento hacerlo con ella, y que ella misma me dijo que le agradaba y la emocionaba esa fantasía. Nos pusimos al corriente en cuanto a nuestro estatus sentimental. Ambos casados y con hijos, ella con un divorcio, etc.

    En nuestras charlas diarias siempre contándonos nuestros días y algunas anécdotas de esos años perdidos donde aprovechaba para actualizarle y contarle alguno de mis relatos que ya aquí he publicado, casi tal como los he escrito por que es diferente detallar un escrito, a escribirlo en vivo en una charla en línea, tratando de conservar la esencia de lo vivido en esas experiencias. Ella sabía que yo seguía siendo el mismo cabrón cachondo que había conocido y eso no la espantaba, me seguía el “juego” cada que le contaba mis experiencias y no dudo que se haya mojado con mis relatos como antes lo hacía. Ambos conocimos nuestra “nueva vida”, donde ella me contó lo que había sucedido después de lo “nuestro” que no pasó a mayores. Les contare un poco de ella prácticamente sin tratar de interferir en su vida a esa niña/mujer hermosa.

    Salió de la escuela, se casó con un tipo que en su momento supongo fue el mejor partido y el mejor de los hombres en su momento, al parecer ella no se casó enamorada por lo que pude entender en sus textos y mensajes de voz (La tecnología había avanzado descomunalmente desde que nos conocimos por vía TELNET y Telefónicamente ahora era mas en “vivo” podemos hacer videollamadas), de esa relación tuvo buenas y malas experiencias, ahí ella tuvo la dicha de ser madre, pero a la vez de vivir un matrimonio tormentoso, el cual me contó a cierto detalle, donde ella sufrió ahi con el tipo que no supo entender a mi güerita hermosa y lo más impactante fue que me reveló el motivo que la hizo cambiar radicalmente en su imagen.

    Su matrimonio estuvo lleno de desencantos lo que derivó en su primer divorcio por motivos que solo ellos sabrán, pero ella me dijo algo que creo que es muy importante para ella y quizá para cualquiera, toda una lección de vida. Al llegar el final de su matrimonio e iniciar el proceso de divorcio, su aún esposo tuvo la buena o mala fortuna de decirle las palabras “crudas” a mi hermosa güerita… “… podrás tener otros hombres pero cualquiera que se acerque a ti solo será para cogerte, porque solo para eso sirves…” haciendo alusión a su apariencia que supongo que como yo la conocí, aquella niña nerd sin interes en nada en la vida más que llevar su vida adelante y quizá en un matrimonio donde descuido más su imagen… Quedando su aún marido como el ganador después de decirle tan hirientes palabras.

    Lo mejor de esta historia es que ella ahí resurge como el ave fénix que ella es, salió adelante de su depresión, no por nada había terminado su carrera en una de las más prestigiosas universidades del país y estaba laborando para una firma muy importante, aun sin el apoyo completo de su madre y padre, careciendo de muchas cosas pero estaba en un punto por demás que no cualquiera logra alcanzar.

    Ahí fue donde según palabras de ella misma me dice que desde ese día que lloró mucho pero se levantó para no ser pisoteada, tomó la decisión de cambiar su aspecto, se metio al gym, se empoderó, y moldear su figura petite, quedó como hoy la veo en fotos, realmente hermosa, si la amaba en la universidad con esa imagen de niña ñoña, hoy se ve preciosa. (Confieso que eso fue fundamental para contactarla). Lo mejor de su anécdota que ella me compartió fue cuando tuvo la audiencia para firmar el acta de divorcio después de varios meses de no verse con su marido, este no la reconoció ya que ella llegó en un auto de lujo que su padre le prestó y en una ropas muy reveladoras según ella me contó (y yo imaginando), cuando la llamaron para pasar al frente a firmar el acta de divorcio, su ex no la reconoció y hasta le dijo, ¿Dulce, eres tú ? con ojos morbosos de aquel “dulcecito” que había tirado para que otro se lo comiera. Aparte de eso, por la confianza de muchos años que nos tenemos me confesó que parte de su proceso de “transformación” incluyó la depilación total, esto es que no tiene actualmente vello en sus partes íntimas, ho la la cuando ella me dijo eso, ya se imaginaran ustedes lectores lo que por mi mente paso…

    Para ella no era desapercibido que nuestra amistad era un poco más que eso sin llegar a lo físico. La imagine de mil formas recorriendo ese cuerpecito menudo de piel blanca, donde yo recorría milimetro a milimetro su piel, saboreando su panocha como ella le nombra a su zona íntima, saboreando las mieles de su panocha lampiña, introduciendo mi lengua hasta donde más profundo alcanzara mi lengua, chupando sus labios como si de un mango estuviera disfrutando aquel único sabor de hembra delicioso, pasar una y mil veces mi lengua por esos rincones y hasta por su culo le pasaría mi lengua, en serio que esa confesión me puso a mil y no dude en mirar sus fotos e imaginarla desnuda ante mi esa pequeña güerita, haciendole un rico oral y que ella dijera mi nombre jadeando mientras acariciaba el cabello de mi cabeza. Para después penetrarla sin miramientos y depositar mi leche dentro de ella por tantos años retenida era mi mayor fantasía.

    Era obvio que nuestra confianza ya rondaba en lo erotico de nuestras platicas, sabiendo ese secreto de ella y otros más, ya que cada que platicabamos tocábamos algún relato nuevo mio, alguna sugerencia o hasta le mandaba alguna ligas a ropa sexy de algún sexshop obviamente con la finalidad de sugerir que dichas prendas le quedan perfectas y me encantaria poder verla con ellas vestida, me la imaginaba con una tangas de apertura en su panocha lampiña, soñando con tan linda prenda enmarcando su papayita blanca, imaginando sus labios abiertos para mi para probar sus jugos y quizá utilizar algunos de los juguetes que ahí se comercializan. Nuestras platicas fueron intensas aún en plena pandemia nos la ingeniamos para poder platicar ya que yo estaba en mi casa y ella también en la suya y atendiendo sus labores de madre, esposa y mujer trabajadora.

    Me comentó que sus amigos le dicen que por que no abre una cuenta de only fans por lo guapa y sexy que ella esta, tambien a veces cuando molestaba con su actual marido me lo comentaba respecto a su situación y que a veces se molestaba tanto con él por algunos temas de ellos y aparte de que es menor que ella a veces no ve las cosas del mismo modo y no hay mayor ingreso y el dinero no le alcanzaba, por lo que quizá desesperada estaba a punto de dedicarse a vender su cuerpecito, a esos dos comentarios por supuesto que le ofrezco ser su fan número uno, y que si en algún momento se dedicaba a vender su cuerpecito, yo debía ser su primer cliente y apadrinar en su debut, que yo lo merecía por derecho de antigüedad y obvio por ser mi Crush desde hace años, a lo cual ella solo reia y me decía que si, que yo sería quien podría disfrutar de ella si fuera asi, obvio que yo la querría para siempre y no para compartir, después de mucho tiempo sin ella.

    Cuando le conté mi vida sentimental, mis relaciones formales y fallidas, en particular lo que sucedió con la chica Nerd que vivimos juntos grandes experiencias y después con la Güera misteriosa de Toluca (historias ya contadas y las más recientes que aún no he contado en este foro), sucede que cuando ella se divorcio fue más o menos en la misma fecha en que termine con la Güera misteriosa, para esa fecha yo andaba mal emocionalmente y resulta que ella también estaba libre y con sus sentimientos por los suelos, a lo cual de ella salió el siguiente comentario:

    Dulce: “Ayy Lalito, por que no me buscaste en ese momento… los dos estuvimos solteros y tenemos años de conocernos…”

    Yo: “Oops si verdad que tonto fui en no buscarte… pero no importa no pierdo la esperanza… jejeje”

    Su comentario lo interprete como algo bueno para mi, que ella también guardaba buenos recuerdos de mi.

    Así transcurrían nuestras platicas por muchos meses más, lo cual me hacía encerrarme en el cuarto acondicionado como oficina en la época de pandemia y en mi home office en algunos ratos de mi trabajo nos ponemos al tanto de nuestras vidas y claro yo contemplando cada foto que ella me enviaba entre confesiones mutuas soñando con alguna vez poder estar con ella en la intimidad.

    Lamentablemente esta fantasía no pudo ser concluida nuevamente debido a una situación familiar ya que se estaba llevando a otro plano por lo que tuvimos la mala fortuna de cortar por lo sano, ella me pidió interrumpir nuestra relación nuevamente para poder calmar la relación. Ella será por siempre mi Crush, y no perderé la esperanza que aunque tengamos más años y ya abuelos la seguiré queriendo como siempre lo hice.

    Espero que les haya agradado mi relato que quise comentar hoy para cerrar el año con algún relato corto dejando en borrador varios más que quiero detallar, algunos de ellos tuve la oportunidad de contarle a Dulce, una de mis musas.

    Quedo atento a sus comentarios como siempre en mi correo: [email protected]. Les deseo felices fiestas y que el año que entra tengamos más y buenas historias que contar y disfrutar.

  • Familia traviesa, el inicio

    Familia traviesa, el inicio

    Hola, somos una pequeña familia con un pequeño secreto, no soy buena escribiendo, pero trataré de contar lo que pasa en nuestra casa.

    Somos una familia común y corriente, una más del montón, una pareja de casados emprendedores con un joven universitario, nada fuera de lo normal… ¿O no?

    Nuestro matrimonio es uno muy liberal, desde siempre hemos disfrutado del sexo sin prejuicio y sobre todo muy cachondo, hemos cumplido muchas fantasías y estuvimos participando en encuentros swinger.

    Todo normal hasta que en el 2018 comenzó lo que cambiaría nuestro placer, como pareja swinger teníamos una vida secreta o mejor dicho discreción, teníamos una cuenta en Facebook totalmente anónima donde conocíamos singles y otras parejas, siempre cuidando nuestra imagen.

    Hasta que un día empezamos a hablar con un single, un single de nuestra zona y joven, nos cayó bien pero como éramos anónimos ninguno tenía una imagen de su cara y las nudes pues eran bastantes básicas que no sabríamos adivinar quien era la otra persona, cuadramos una cita y para eso teníamos que hacer una videollamada conociéndonos, y la sorpresa llegó…

    El single amable era nuestro hijo, vaya sorpresa nos llevamos todos, quedamos helados, callados y sorprendidos, no dijimos nada hasta que el diablito dijo, ¿y entonces seguiremos con el encuentro?

    Yo como mujer me animé, pero como madre lo pensé, mi esposo aún no reaccionaba y dijo que lo pensaría, terminó aceptando y es así como comenzamos nuestra aventura.

    Hemos hecho varios tríos, pero mi esposo no está muy convencido, él me da permiso de estar con mi hijo, pero él no participaba mucho.

    Salimos con otras parejas sin que ellos sepan que somos madre e hijo, en casa teníamos un calendario para saber con qué macho me tocaría, pero todo cambió porque por motivos del negocio que tenemos mi esposo tuvo que irse a Estados Unidos y ahora solo somos madre e hijo, para más dudas les contesto en mensaje.

  • El tiempo está a favor de los deseos

    El tiempo está a favor de los deseos

    Antes que nada, me voy a presentar aunque no importa el nombre porque definitivamente sería falso. Así que sobre mí diré solamente que ejercí durante mas de treinta años como psiquiatra y psicólogo en distintas entidades de salud mental públicas, en penitenciarias, en centros de atención privados, también para algunas obras sociales y, obviamente atiendo en mi consultorio particular. Por razones casi obvias y que no vale la pena desarrollar mucho aquí (me he involucrado con mas de un/a paciente entre otras infidencias) me han revocado la licencia y por poco no termino preso. Hoy ya no atiendo mas en entidades públicas, ni centros médicos privados ni nada de lo que antes ejercía. Lógicamente sigo haciéndolo en forma particular. Y sigo siendo el mismo perverso, pero ahora sin licencia.

    Aqui van algunos relatos que he ido recopilando a lo largo de mis tantas sesiones y entrevistas. Algunos son casi textuales hechas con degrabaciones, otras por notas que he tomado por escrito y otras tantas solamente ayudado con mi memoria, pues mas de una son dificiles de olvidar sin contar de las que fui cómplice o partícipe.

    Desde ya que si bien estas historias son casi testimonios reales que nos hablan de nuestra propia naturaleza (valga la redundancia) tambien tienen una intención de ser cierta obra literaria o algo así. Mucha de la psicología de cada persona protagonista de cada historia esta resumida en pocos renglones.

    Por distintas razones (unas literarias y por resguardo de sus protagonistas, y otras porque fue mas facil de describirlas) algunas historias estan escritas en primera persona y otras narradas en tercera persona como un cuento cualquiera. puede cambiar el narrador en cada historia y la descripcion genital o pornografica de cada caso intenta ser lo mas documental posible segun lo que me fue confesado. hay gente que esta muy loca y todos somos vecinos.

    Todas las historias son rales. Obviamente se cambian nombres, tal vez lugares, y en algunas tambien hay dialogos inventados o cuestiones que tuve que autoconcluir porque no tuve los suficientes detalles para que las historias sean claras y tengan el interes necesario que pretenden.

    Andrea le estuvo dando vueltas a la idea durante mucho tiempo; por lo menos dos o tres años antes de dar los primeros pasos. Al principio con mucho pudor y tantísima culpa. Inicialmente reprimió esas imagenes lo más que pudo, pero cuanto más las reprimía menos tardaban en volver. Trataba de evitar esos impulsos. Hacia fuerza por dejar de pensar en eso y cada vez le costaba más. Hasta que finalmente, un día, una tarde o una noche cualquiera dejo de resistirse y se permitió asumirlo, aunque sea como una fantasía. Pero sólo eso; una obscena fantasía y nada más, ya que no podía negarse ella misma la humedad que producian esos pensamientos en su propio cuerpo, es decir en su vagina

    Así que, entonces; por primera vez hasta ese momento, se animó a desarrollar un poco más es fantasía y se animó a imaginar un poco más de lo que hasta entonces venía reprimiendo. Y esa noche terminó masturbándose pensando en eso. Acabó fuerte; muy fuerte. Y después le dio mucha vergüenza y muchísima culpa y así se durmió.

    Luego de eso reprimió la idea por un tiempo más. Hasta que un nuevo incidente la activó de nuevo. Y otra vez a pensar y a pensar. Y otra vez paso de pensar a fantasear. Y otra vez la masturbación y la acabada fueron fuertes. Demás esta decir que después devino otra enormísima culpa. Y así, cada tanto se daba otra nueva situación estimulante y el círculo se cerraba en el mismo sitio; en su clítoris.

    Andrea fantaseaba con cogerse a Germán; su hijo de 20 años. Y hace tiempo que viene masturbándose pensando en él. Pero ese no es todo el problema. El problema es que ella cree, más aún; sabe (o está segura) que a Germán también le pasa lo mismo.

    Hace tiempo que lo sabe (o lo cree) y que lo presiente.

    En principio pensó que se trató de un incidente aislado y después hasta llegó a convencerse que ella lo imagino y que todo pasaba por una fantasía propia y mal dirigida. Pero después descubrió que no; que no era tan así la cuestión. Descubrió que ciertamente; de noche en noche, de tanto en tanto, de vez en cuando, su hijo se pajeaba junto a ella mirándola dormir.

    Las primeras veces él todavía era un adolescente; o mas bien casi un hombre. Tendría más o menos 18… Tal vez lo hacía desde antes y ella nunca lo supo, pero lo descubrió un verano justo un poco después que el cumpliera los 18; estampida de hormonas…

    Una noche simplemente se despertó por el calor y, sin llegar a cambiar de posición, abrió apenas los ojos y vio una sombra moverse cerca de la puerta de la habitación. Se asusto un poco y se quedó quieta. Trato de mirar mejor y también escuchó una respiración; una respiración agitada. Era German. Andrea se hizo la tonta, se movió de golpe e hizo como que tosió. La sombra desapareció abruptamente y segundos después se oyó la puerta de la habitación de German al cerrar.

    Andrea se incorporó de la cama y se tapó la boca. Germán había estando mirándola dormir y se estaba masturbando con ella.

    Se indignó, se asustó, se preocupó, se culpó… Le pasó de todo. Esa noche le costó volver a dormir.

    Pensó en consultar con un médico, con un psicólogo o algo así…. No sabría ni por dónde empezar… Pensó en hablarlo de frente directamente con él, o en consultarlo con el padre y ver si mejor lo hablen entre ellos.

    Andrea y Javier se separaron cuando Germán tenía más o menos tres años. Luego de unos primeros meses de discordia y tensiones terminaron por llevarse y tratarse bien. El nunca se ausentó en su función de padre; padre de fin de semana, por supuesto y nunca dejo de participar y aportar en su manutención y en sus actividades. El dialogo con Andrea pasó de ser de cordial a bueno y si había que participar en algo, en cualquier incidente o evento, lo hacía sin cuestionar ni nada parecido.

    Andrea postergó por un tiempo más esa idea porque después empezó a dudar. Tal vez no paso eso. Tal vez German volvía de la cocina y paso por casualidad y se detuvo unos segundos en la puerta de su cuarto por una curiosidad natural. Probablemente eso se le mezcló con un sueño humedo y confuso como cualquiera puede tener y todo fue cosa de sus miedos y su imaginación y también, porqué no, de su propio morbo.

    Finalmente hizo como que no paso nada y no se cuestionó mucho más el asunto. En definitiva no pasó nada.

    Corrió un tiempo, casi un año cuando la situación volvió a repetirse. Esta vez Andrea se quedó quieta y abrió un poquito más los ojos. Efectivamente era la sombra de Germán, y la sombra se movía frenéticamente tras la puerta. Y si; lo que se oía era la respiración acelerada de él

    Andrea no sabía qué hacer, si quedarse quieta o moverse. Si decirle algo o dejarlo terminar. Por vergüenza, por temor, o por no saber cómo reaccionar optó por lo segundo. Pudo oírlo en el último jadeo y ver a la sombra temblar y luego desaparecer. Y pronto el ruido de la puerta del cuarto de German al cerrarla.

    Andrea se quedó otra vez atónita. Otra vez los mismos planteos y las mismas preguntas. ¿Lo habrá estado haciendo siempre o esta era la segunda vez después de aquella noche? ¿Lo de esta noche era producto de otra casualidad?

    Mas lo pensaba y más le costaba creer. German además tenía una linda novia y Andrea sabía que ya tenía relaciones con ella. Ya se lo había contado él; y sabía que le había pedido algunos consejos a su padre. Qué necesidad tenia de masturbarse con ella?

    Entonces, después de darle mil vueltas al asunto, para estar segura y sacarse definitivamente la duda hizo una prueba. Una noche de verano cualquiera, poco tiempo después de aquella última situación, Andrea salió de ducharse en bombacha y musculosa sin corpiño, y sin mucho más preámbulo saludo a Germán y fue a acostarse. Esta vez se quedó en vigilia y cambio la posición en la que solía dormirse. Se quedo acostada boca arriba, apagó el velador, cerró los ojos y simplemente espero dejando la puerta bastante mas entreabierta que de costumbre; así entraba un poco mas de luz y podía ver mejor lo que estaba pasando.

    Fue solo cuestión de tiempo, no mucho, hasta que apareció la silueta de German. Andrea se quedó quieta, se hizo la tonta y quedó destapada un poco más que de costumbre. Enseguida oyó la ropa de German al bajarse el short y el frote frenético de su brazo contra la tela. Andrea entreabrió los ojos con mucho disimulo y vio a German con el pantalón arremangado en plena paja. Efectivamente estaba pasando eso y no podía creerlo. Otra vez no podía creerlo.

    Pero lo peor vino luego. Lo difícil de digerir fue lo que descubrió después. Cuando German se fue y cerró la puerta, ella tomo conciencia de lo que había hecho. Había provocado a su hijo. Para sacarse esa duda o para lo que sea que quisiera averiguar, pero lo cierto es que había seducido y provocado a su hijo, aunque sutil; intencionalmente. Y no terminaba ahí la cosa; lo peor que descubrió después fue darse cuenta que ella estaba, ya no húmeda, sino mas mojada que nunca. Que se excitó. ¡Se excito muchísimo mientras su hijo se masturbaba mirándola escondido! Indirectamente, de alguna manera, había tenido una especie de relación o de intercambio sexual con él; casi explícitamente.

    Le faltó saber si Germán sabía que ella estaba despierta. Lo mas probable es que no; no se hubiera animado a seguir si así fuera.

    Desde ese entonces que Andrea pensó, pensó y pensó. Hasta que decidió elaborarlo, asumirlo, desarrollarlo y fantasearlo y descubrió, cada vez menos horrorizada que aquello que le gustó. Le gusto tanto que cada vez que esto volvía a suceder ella se quedaba esperando que él acabara para masturbarse ella después. Y entonces esto empezó a convertirse casi en un rito. A veces hasta en invierno se acostaba destapada esperando que llegara Germán con sus suspiros y sus frotes. Imaginaba su poronga, imaginarla verla, tenerla en la mano y hasta imaginaba su sabor. Luego imaginaba el cuerpo de Germán sobre el de ella…

    Con el tiempo el juego; juego sucio porque es lo más parecido a eso, aunque lentamente peligroso, efectivamente se fue poniendo más intenso, porque después de algunos cada vez mas repetidos episodios, Andrea no se quedaba a esperar que German terminara y se empezaba a masturbar ella también; simultáneamente y cada vez menos disimuladamente. Algunas veces hasta dejo la lámpara de la mesa de luz encendida para que su hijo pueda ver mejor su cuerpo. Sin coger y sin compartir físicamente ningún contacto, prácticamente no reconocían la presencia y la participación de uno y la otra, pero claramente compartían una relación sexual casi permanente.

    Andrea es una bella mujer; una hermosa cuarentona pelirroja, de piernas largas, respetable culo y unas tetas medianas y bonitas. German es un colorado de un metro ochenta y gran porte; un cuerpo privilegiado y potenciado por el ejercicio diario.

    Lo cierto es que a Andrea se le estaban yendo las cosas de las manos y ya no sabía cómo detenerlo. Más aún; no sabía si quería detenerlo o avanzar hasta lo, a este paso, inevitable.

    Las incursiones de su hijo se fueron sucediendo cada vez mas seguido, casi diariamente, y las ultimas veces German se fue metiendo cada vez más adentro del cuarto y cerca de su cama; ya no se limitaba a esconderse detrás del marco de la puerta. Evidentemente cada uno era consciente de la complicidad del otro en esos permisos (si se pueden llamar asi) cada vez menos silenciosos. A veces German estaba casi desnudo y, otras tantas Andrea tambíen; con tangas diminutas o con musculosas tan amplias que apenas si le tapaban las tetas.

    Nunca dijeron nada ninguno aunque todo era cada vez más explicito y cada vez había menos disimulo.

    El último verano; siempre se intensifica en el verano, se fue poniendo todo un poco más serio. German ya había crecido bastante ya había pasado los 20 y era un pajero grande. Andrea, a esta altura también ya era una pajera mayor. Durante algo mas que cuatro años él se paraba casi junto a la cama verga en mano y Andrea tanga más chica ya no se podía poner. Hubo veces que, antes de que German apareciese en la penumbra de la pieza Andrea ya se estaba tocando boca abajo pensando en él.

    Estaba prácticamente todo declarado. Solo faltaba dar un salto o un último paso para terminar cogiendo como lo habían estado fantaseando in crescendo, por lo menos los ultimos años

    Era cuestión de finalmente dar una última señal clara o directamente decirlo. O Andrea dejaba de hacerse la dormida y se quitaba la bombacha o algo parecido o él se decidía y, con ella en actitud pasiva, tomaba la iniciativa tocándola o simplemente acostándose sobre ella.

    Hasta que llegó la noche que pasó algo más o menos así pero accidentalmente. Esa noche German se acercó demasiado, no puso bien la mano para contenerse o no llego a retroceder a tiempo y pasó que salpico las piernas de Andrea con su semen. Mucho semen disparado con mucha fuerza.

    Andrea ya no pudo disimular 8no tuvo opción) y reaccionó de la manera menos esperada. Salto de la cama como sorprendida!

    -Que hacés??? Le dijo casi gritando- Vos te volviste loco???

    German enseguida guardo la pija que se le retrajo en cinco segundos. -Perdón, perdón!!! Pensé que estaba todo bien! Entendí mal. Pense que vos…

    -Entendiste que???- lo interrumpió Andrea entre asustada y caliente- Pensaste que yo qué, pendejo pajero!!! Cuando te di espacio para esto?

    -Bueno… Siempre que vengo vos te quedas ahi… y a veces…- German no sabía cómo justificarse

    Andrea no lo deja terminar. – ¿A veces qué??? Mirá, yo no sé cuántas veces venís y qué haces, pero cuando sea que vos venís yo estoy durmiendo; claro que me quedo ahí!!! A dónde voy a ir??? Y cuando duermo sueño; como todo el mundo! Y no justamente con vos, pendejo! Andate a tu pieza. Esto lo vamos a hablar con tu papá. así no puede seguir.

    German salió casi arrastrándose del cuarto totalmente avergonzado, confundido y hasta humillado.

    Andrea se quedó temblando. No supo de qué otra manera reaccionar. Germán tenía razón. Hace mucho tiempo que lo estaba provocando y cada vez más intencionalmente. Había que resolverlo.

    Lo cito a Javier para reunirse con él el sabado siguiente. Hasta entonces Andrea se comportó con German como si no hubiese pasado nada. No dijo nada ni al día siguiente ni al otro; solo le avisó que había citado a su Papá para juntarse los tres el sábado después de la cena. German asintió y trato de pasar esos días con su mamá con lo que siempre fue su conducta corriente.

    Javier llego apenas pasadas las Diez. Javier es un tipo apacible, de mediana estatura y compleccion delgada. Todavia no ha llegado a los cincuenta y tiene pelo corto negro y entrecano. Andrea, tranquila; aplacada, llamó a Germán, los invito a la mesa, abrió un vino, ofreció una copa a cada uno y no dio muchas vueltas para encarar el tema. Javier no tenia la menor idea de lo que se trataba.

    Andrea empezó aclarando que los tres eran personas adultas y consientes de ellos mismos. Tanto German como Javier asintieron. German temeroso de lo que su madre podría llegar a decir y Javier sin seguir entendiendo nada de lo que pasaba.

    -Entonces vamos a hacernos cargo y a sacarnos las caretas! ¡Que cada uno se haga cargo de lo suyo! ¡Y el qué no, que se haga cargo de su hipocresía! -declaró Andrea.- Vamos a poner todas las cartas sobre la mesa! ¡Pero todas y ahora!

    -No entiendo a dónde queres llegar, Andrea- dijo Javier, claramente desorientado – A dónde va esto? ¿Pasó algo? Germán! Paso algo aca?

    German temblaba. No sabía lo que su madre iba a decir. Bah! Si Sabía pero no cómo ni con qué consecuencias.

    Andrea no lo dejo contestar y dirigiéndose a los dos sentenció sin mas rodeos y sin metáforas.

    -Quiero que hagamos un trio. Ahora y acá! Un trio sexual! Nosotros tres por si no quedó claro.

    Javier quedo tieso y sin palabras. German esperaba cualquier cosa menos eso y Andrea sirvió a cada uno una copa de vino más, que los tres vaciaron de un solo trago.

    Andrea volvió a la carga y arremetió primero sobre Javier, al que ni lo dejó reaccionar.

    -¿Habíamos quedado en eso, no? Desde que nos separamos nos dijimos que habíamos dejado eso pendiente. ¿O no? Prometimos proponerlo y hacerlo cuando llegara la persona indicada, no? Era nuestra fantasía que siempre quedó pendiente. Bueno; ahi está la persona que siempre buscamos – Dijo energica señalando a German.

    -Pero vos estás loca? German es nuestro hijo!

    -Si! Y??? -retruco Andrea- Nuestro hijo! Nuestro hijo que hace tres días me quiso coger!!! Y que hace un montón de tiempo se pajea al lado mio todas las noches cuando me voy a la cama! Y además sabés que pasa, Javier? ¿Sabes lo que pasó con el tiempo? Que yo también me hago la paja cuando él viene! Tu hijo y yo nos hacemos la paja juntos! Sin mirarnos; haciendo siempre como que uno no sabe lo que está haciendo el otro! En penumbras, a distancia y en silencio pero hasta muchas veces acabámos juntos.

    -Pero eso está muy mal- acotó Javier con tono indignado y queriendose levantar de la mesa – Ustedes están mal; están locos! Son madre e hijo! Son familia. Somos familia!

    Germán no podia levantar la vista del suelo.

    -¿Y tu hermano no es familia??? – retrucó Andrea de golpe. -O no te acordás ese fin de año el pedo que teniamos??? Te acordas que me quisiste enfiestar con tu hermano cuando todos se fueron??? Y no me cojieron porque el borracho de tu hermano volcó y no le dio el cuero! Te acordas que me manosearon toda y me tenian ya casi en bolas en el sillón de cuero? Decí que a tu hermano no le dio la nafta y al final no pudieron, pero bien que me cogiste al lado, casi encima de él en el suelo!

    Ahora el que tenia los ojos abiertos y la boca colgando era German. Por un lado se sentía mas confundido que antes y por otro mas aliviado.

    -Y en Mendoza? -retomó Andrea- En el casamiento de mi prima? Te acordas que me quisite convencer toda la noche, a toda costa de irnos con mi primo y hacerlo entrar al hotel?

    -Bueno! Vos ya te lo habías cojido a ese primo! -quiso argumentar Javier sin mucho sentido

    – Sí! Y era mi primo!!! Mi primo hermano! Y cuando te lo conte te calentaste como loco! Y en el casamiento tenías la idea fija de puro morbo. Me cojiste casi a upa de tu hermano desmayado, me querias enfiestar con mi primo hermano!!! Y ahora te haces el escandalizado?

    -Pero este es nuestro hijo. No es ni mi hermano ni tu primo! No es lo mismo!

    -Vos escuchaste lo que te conté recién? -Andrea vuelve a llenar las copas de vino- Vos escuchaste que te conté que nuestro hijo hace tres dias me quiso coger y que no lo hizo porque yo me aguanté? Me aguanté!!! Lo saque cagando, pobre! Queria vérsela bien de una buena vez!!! Queria comérsela y que me la meta toda! Pero me aguanté. Y después de masturbarme me pregunté porqué. Si hace como tres años que Germán y yo venimos haciendo lo mismo. Que cambia?

    Andrea hizo una pausa, dio un sorbo a su vino y continuó -Si no aceptas la propuesta sabes que va a pasar cuando te vayas? Germán y yo vamos a coger igual!!! Porque esto ya no se aguanta. El ya no aguanta, y la verdad es que yo tampoco. Se puede mudar con vos tambien, pero solo hace falta una navidad, un año nuevo, un cumpleaños o la fiesta que se te ocurra o que pase por acá a buscar algo para que Germán y yo nos miremos, nos brillen los ojos y terminemos en la cama. Acá o en la de cualquier telo. Es solo cuestión de tiempo y oportunidad; nada mas…

    Ahora la cara de German había perdido hasta el gesto.

    -¿No, German, que vamos a terminar cogiendo? Te voy a pegar la mejor cogida de tu vida; ¿sabes? ¡Por atrevido! ¡Por chancho! ¡¡¡Por acabar encima de las piernas de tu mamá como hiciste antes de ayer!!! Después me tuve que limpiar las piernas, sabés? ¡Con las manos y la lengua me las limpié! Y despues me la frote por toda la cocha. Me lubrique con mis jugos y tu semen para meterme todos los dedos. Así de puta me pusieron ustedes dos. Así de puta me quieren. Saquense las caretas.

    El tono de Andrea, un poco enardecido por el acohol y otro por su propia calentura fue subiendo el tono cada vez mas.

    German, nervioso, temeroso y caliente dijo que si con la cabeza dado que otra cosa no podía hacer…

    – Esto me parece una locura pero bueno… creo esta todo dicho; estamos todos locos- dijo Javier tratando de buscarle algún sentido a cada palabra.

    -Es lo que les dije al principio.- confirmó Andrea. Es hora de ser sinceros y consecuentes con ustedes mismos. Si yo soy una morbosa, una perversa, incestuosa o como se llame, lo somos los tres… Si no hacemos esto los dos van a terminar masturbándose imaginándolo. Estoy segura de eso porque yo ya lo hice! ¿Para qué te haces la paja desnudo al lado de una mujer, por mas que sea tu mamá si no te la queres coger? -Andrea increpó a German sin quitarle la mirada de encima

    -¿Y vos???- ahora el increpado era Javier- ¿Para que me incitaste durante años a enfiestarnos con amigos y familiares? ¿Te acordas las veces que cogimos fantaseando que el tercero era tu viejo? ¿Te acordas de esas vacaciones? ¿O te olvidaste de esa tambien?

    -Todas las cosas que me estas diciendo me están confundiendo y calentando al mismo tiempo, Andrea! -trato de defenderse inútilmente Javier- Con cada cosa que decís y que recuerdo más me confundo y me caliento. Si seguis hablando vamos a terminar haciendo un desastre!

    -¿ Y cómo te pensas que estoy yo? ¿Como te pensaste que estuve todo este tiempo? El desastre ya esta hecho! ¡Cada paja, cada fantasía son tan reales cómo el orgasmo que nos produce hacerlas! Ahora solamente hay que concretarlo y que sea un hecho y dejarse de joder con tanta tortura! que pase lo que tenga que pasar y afrontemos las consecuencias! ¿Me van a coger al final? – Pregunto Andrea poniendo su mejor cara de puta.

    -¡Vos nos vas a coger, me parece! -agregó German empezando a relajarse

    -Que no te quepa la menor duda- dijo Andrea levantando el guante- Yo te voy a enseñar lo que es coger!!!

    Bueno. Terminemos el vino y no lo posterguemos más.

    Andrea da un ultimo sorbo a su copa y la deja sobre la mesa.

    -No hay más vino. -aclara- Compre uno sólo para acompañar la charla y nada más! Esto no lo vamos a hacer borrachos ni nada parecido. No quiero que mañana alguno sienta culpa y le eche la culpa al alcohol y crea que esto lo hizo inconsciente o borracho; ni que pase lo que pasó con el boludo de tu hermano. Esta noche somos nosotros y nuestras fantasías. Todas. Hagamos todo lo que fantaseamos hacer de una buena vez y disfrutémoslo.

    Los tres dejaron las copas sobre la mesa y se levantaron de las sillas. Se miraron. Se pusieron nerviosos, se rieron. No sabían como empezar.

    Hagamos una cosa – dijo Javier- No intentemos que esto sea romántico, ni con una pasión efusiva que no vamos a saber contener. Hagámoslo sin torpeza. Que sea un juego. Hagamos las cosas de a una y vayamos viendo qué nos pasa e ir sumandolé cosas… no se… como el juego que venian haciendo ustedes o algo así…Yo empiezo espiando cómo ustedes se tocan y se espían.

    Andrea y German estuvieron de acuerdo pero todavia no sabían como empezar.

    A Andrea se le acabaron las propuestas. Ya hizo y dijo todo lo que tenía que decir.

    A los dos les pareció bien y se pusieron en sus propios personajes

    Andrea se puso un largo remeron que habitualmente de camisón, se calzó su mejor tanga y se acomodo en la cama boca abajo y con una pierna fleccionada, como se suele acomodar para dormir ultimamente.

    Se dejó la remera un poco arremangada en la cintura para dejar sus nalgas a la vista continuando con sus recientes hábitos nocturnos. Apagó la luz de la mesita pero dejaron la del pasillo encendida.

    Por su parte, Germán tambien se calzó una remera floja, se quedo en calzoncillos y procedió a su rutina habitual.

    Una vez acostubrada la pupila a la poca luz lo que sigue es entrar en el cuatro de Andrea y pararse a los pies de la cama.

    Javier, todavia parado, observa la escena en una silla a un costado disimulado en la penumbra.

    Germán comienza a amasarse la pija dentro del canzoncillo. Esta nervioso y todavia no logra una erección. Andrea simula un movimiento de dormida y expone su cola un poco más. Disimuladamente pasa un brazo por debajo de su cuerpo y, con la punta de los dedos comienza a acariciarse el clítoris suavemente. La pija de Germán empieza a reaccionar. La de Javier también.

    German ya tiene toda la pija desenfundada del calzoncillo y empieza con un largo y lento movimiento para adelante y para atrás. Se empieza a agitar.

    Los dedos de Andrea tambien van intensificando su ritmo y su presion acompañados de un muy sutil movimiento de cadera. Su respiración también se empieza a acelerar.

    German se acerca un poco más hasta quedar parado practicamente pegado a la cama. Su masturbacion se acelera un poco mas y lo que antes era una leve agitacion fue pasando a ser un reprimido jadeo.

    Los movimientos de Andrea ya dejan de ser sutiles y pasan a ser suaves pero evidentes. Hasta que finalmente, con mucha delicadeza, hace lo que Germán hacia tiempo que estaba esperando; levanta un poco mas la cola y se baja la bombacha hasta la mitad ofreciéndose.

    German da el paso que tiene que dar y finalmente genera el contacto que tanto soñó. Su pija empieza a deslizarse por sobre las nalgas de Andrea acariciandolá.

    Javier ya está sacandose la ropa mientras ve la reacción del cuerpo de Andrea contra la pija de Germán. Germán se la apoya toda. Se la presiona sobre la zona libre que Andrea le dejó expuesta y con la punta de la pija le baja la bombacha un poco más. Juega en la raya entre sus nalgas frotandoselá. Andrea sigue haciendosé la dormida, aunque empieza a liberar unos sutiles gemidos

    Javier se sienta ya desnudo junto a la cabecera de la cama mirando como Germán termina de desnudar el culo de su mamá sin quitarsela. Ahora juega con la punta de su pija en la entrada de la concha desde atrás.

    -Como está? -le pregunta Javier a Germán- Esta mojada?

    -Mojadísima! – responde Germán con la voz temblando

    -Entonces German, en el mas absoluto silencio, juega un poco más con su glande entre los jugos de esa vagina que estaba derritiendosé y entra. Lento, suave, despacio anta penetrarla por completo.

    Javier vio como las uñas de Andrea se clavaban contra las sabanas y escondía la cara en la almohada cada vez mas. Le acarició la nuca.

    -Cogeteló, puta!- Le dijo suave Javier en el oído a su ex mujer! No le dijiste que te lo ibas a coger?

    Apenas oyó eso Andrea levanto la cabeza de la almohada, se apoyo en sus codos, arqueó la cintura e hizo el movimiento que faltaba para terminar de concretar lo que habia empezado a suceder. De un solo movimiento se enterro toda la pija de su hijo en su cocha de una sola vez. Hasta el fondo, hasta chocar con sus pelotas. Y no pudo hacer otra cosa que gritar; que soltar un lamento lleno de placer.

    -Mirá lo que hiciste, Germán.- le dice Javier. -Despertaste a tu mamá. Ahora te la vas a tener que cojer!!! cogetela toda!!!

    Y es lo que hizo Germán. Terminar lo que empezó a hacer!

    Entonces Andrea y Germán empezaron a moverse, a chocar, a cogerse!

    Andrea tenía la cabeza levantada, Javier lo único que tuvo que hacer fue apenas girarselá, apoyarle la pija en la boca y ella hizo lo que tenía que hacer.

    Empezaron a mezclarse los gemidos de los tres.

    German chocaba su pelvis contra las nalgas de Andrea ahora si con fuerza y con intesidad mientras cada empujon metia la pija de Javier en su boca cada vez más.

    Javier retiro la pija de la boca de Andrea y le hizo un gesto a Germán para cambiar de lugar. Ella seguia acostada boca abajo acodada sobre la cama con la cabeza alzada.

    Ahora Germán esta parado con su pija totalmente empinada frente a los ojos de su mamá. A centímtros de los ojos y la boca de su mamá!

    Andrea finalmente se la pudo ver! Tanto la imagino y ahora finalmente la tiene ahi. Miro a los ojos a su hijo y abrió la boca sin dejar de sacarle la vista de la de él. El solo se arrimó un poco más y ella se la empezó a comer. Tanto la quiso, tanto la soñó, tantas veces se masturbó imaginándolo…

    El placer que estaba sintiendo no se podía superar. Pero sí! De golpe se duplicó! Cuando las manos de Javier le separaron las nalgas y su legua le empezó a acariciar el ano. Javier hundió la cara y la empezó a comer. Toda la raja! Los dos agujeros! Y ese respingado clitorís al que varias veces estuvo por morder!

    Andrea movía la cintura a mas no poder hasta que empezó a sacudirse y su cuerpo se empezó a estremecer. Un temblor profundo; estaba por erupcionar! Javier la conocia bien!

    –Acabale ahora hijo!!! Dale lo que queria! Hacécelo comer!

    Andrea empezó a acabar. Su ano y su vulva eran pura contracción y latidos. Su cabeza volaba y ya sin otra cosa en que pensar abrió mas la boca; mucho mas y trago la pija de Germán como él nunca pudo imaginar ni en su paja mas atrevida!

    Andrea realmente le estaba tragando la pija! Su glande ya habia cruzado mas alla de la garganta de su mamá!

    Germán sintio el orgasmo de ella ahogandosé! No pudo retener la leche mucho más y agarrandole la nunca le retuvo la pija casi hasta el cuello hasta sentir que el ultimo chorro habia terminado de salir. Entonces recien se la sacó.

    Andrea todavia temblaba. Germán tambien!

    Pero Javier todavia no había empezado. Ahora le tocaba a él!

    Le pidio ayuda a German para tomar a Andrea por la axilas y el, desde las piernas para girarla y dejarla boca arriba con la concha abierta y entregada!

    Se arrodillo frente a ella y al contrario de lo que hizo Germán, sin mas preambulos, la penetró de un solo saque en un único empujón.

    Andrea todavia estaba estremecida por lo que acababa de experimentar asique sus gemidos no dejaron de sonar.

    Javier la tomo con ambas manos de las caderas y la empezó a hamacar con la pija adentro! Andrea todavía tenía el remerón puesto.

    Germán, que recien habia terminado de temblar por la acabada anterior, desde atras de la cabeza de su mamá, le sube la remera hasta sacarselá. Las tetas de Andrea quedaron desnudas moviendose al ritmo que Javier la sacudía. Germán quedó hipnotizado con ellas. Eran el postre; era lo que le faltaba probar!

    No tardo en inclinarse sobre ellas y empezar a lamerlas, succionarlas, amasarlas y jugar con su lengua en los pezones. Esto produjo en ella un efecto casi inmediato y otra vez empezo a crecerle otro acabón. Presiono la cabeza de su hijo con mas fuerza contra sus tetas y frotandoselas solto un lamento casi de llanto mientras no paraba de saltar! Se le estremeció y contrajo tanto la concha que Javier no pudo sacarle la pija de adentro y tambien empezó a acabar! Ella solo se empujaba con la cadera mas adentro mientras German acompañaba el orgasmo en las tetas de su madre sin dejar de morder y de chupar!

    Javier se retiró del cuerpo de Andrea todavía agitado. Ella recién estaba recuperando la respiracion con los ojos cerrados. Al abrirlos su mirada se cruzó con la de Germán y le regaló una sonrisa complaciente. Germán, que todavia no podía dejar de mirar la concha, las tetas el cuerpo completo y desnudo de Andrea le devolvio la sonrisa tímidamente.

    Se inclino a levantar su remera del suelo (No recuerda cuándo voló) levantó su calzoncillo (que tampoco recuerda cuándo se lo terminó de sacar) y se arrimo a la puerta.

    -A dónde vas??? Le pregunta Andrea levantando la cabeza tratando de recuperar fuerzas.

    Germán la mira como si la respuesta fuese obvia

    -¿Te vas a tu cuarto-???- ¿¿¿Ya está???

    Germán bajó la vista sin saber que contestar. Estuvo a punto de decir que sí pero se detuvo ahí

    -Vos no la conoces a tu mamá, German! -Agregó Javier- Esto recién empieza… Tanta exposición de tu mamá; bah… de todos… Llegamos hasta acá y nos atrevimos los tres a esto y te vas a ir despues del primer polvo? ¿Que? -agregó- te vas a ir a dormir dejando a ese culo sin coger? Sabes las fantasías que todavia nos quedan por concretar? No llegamos hasta cá al pedo. Tirá esa ropa ahi y veni!

    German responde con una gran sonrisa, tira la ropa ahi nomas y se acerca a la cama una vez mas.

    -Vení, vení que tu papá y yo tenemos algunas cosas pendientes todavía. -Agregó Andrea dándole palmaditas a la cama

    Andrea y Javier se entendieron perfectamente. Ambos sabían todas las cosas que querían hacer. Germán también sabía todas las cosas que quería hacer; todas las cosas que había fantaseado con su mamá pero la presencia de su papá nunca estuvo en esas proyecciones. Sumaba y restaba al mismo tiempo porque en un punto; si bien todo era sumamente exitante, no era exactamente lo mismo.

    Germán se acerco nuevamente a la cama, y Andrea, tomándolo de la mano lo ayudo a acostarse junto a ella. Lo puso boca arriba con toda la espalda sobre el colchon y se inclino sobre su pija para volver a sobarselá. No tardó nada en ser un mástil otra vez. Ella no lo quería hacer acabar pero se la comio, de puro gusto un poquito mas. German llevaba los ojos desde la boca de su madre tragandose su verga, pasando por el movimiento pendular de sus tetas hasta terminar viendo la curva hermosa de sus nalgas y la cara de su padre, que vuelve a separalas para comerle el culo una vez mas.

    Entonces Andrea se incorpora, pasa una pierna por encima del cuerpo de German y se monta sobre su pija clavandoselá. German mira ahora a su madre de frente mientras ella, cabalgandolo, sube y baja lento pero sin parar. El movimiento de sus tetas lo hipnotiza de vuelta. Entonces Andrea se recuesta sobre él, lleva su boca a la suya y lo empieza a besar. Besos largos; con mucha lengua. Sus tetas contra el pecho de Germán y su cola bién levantada hacia atrás.

    Javier se acomoda de espaldas a su ex esposa y junta las piernas de Germán. Se arrima un poco más, y mojandose los dedos empieza a meterselos por detras. Andrea siente su ano dilatarse y German empieza a sospechar que es lo que va a pasar…

    Javier se acomoda un poco más cerca del culo expuesto y abierto de Andrea mientras la pija de Germán sigue penetrandolá. Se arrima lo mas que puede y le apoya la punta de la pija puerteandolá.

    -Abrile el culo a tu mamá, German!!! -indica Javier a su hijo mientras quiere empezar a empujar- Agarrala de las nalgas y abriselás. Insiste.

    Germán hace caso. Tiene brazos largos y se agarra de ambas nalgas sin dificultad. El ano de Andrea se abre un poco mas. Ella sigue comiendole la boca mientras gime y lamenta casi sin respirar.

    Entonces Javier lo empieza a penetrar!

    – Abrime el culo! Abrimelo más!- Le dice Andrea al oído de Germán sin dejar de jadear.

    Las palabras de Andrea hacen reaccionar a Germán. De pronto, al mismo tiempo que se le pone la pija mas dura, le agarra fuerte las nalgas se las abre de golpe y se aprieta contra ella mucho más. Entonces la pija de Javier, ahora si, termina de entrar. Toda!

    Andrea quiere soltar un grito que se ahoga en la boca de Germán. Bufa! Se aprieta mas contra su hijo, toma aire y se deja llevar.

    Javier ya esta acomodado, la agarra de los hombros y se la mete cada vez más.

    Los tres se quedan quietos. Con las dos pijas latiendole adentro Andrea que lentamente se empieza a hamacar. Germán y Javier tratan de acompañar el mismo movimiento. Primero con movimientos torpes, cortos y lentos pero sin perder profundidad. Es extraño; muy extraño para ambos, sentir el roce de una pija con la otra dentro del cuerpo de Andrea; era como si se las amasara juntas.

    Andrea va perdiendo tension en el cuerpo y se deja relajar. Se pone liviana y se suelta. Entonces Javier se empieza a mover un poco más.

    -Dejate llevar, Andrea- Le dice entre jadeos- Soltate! Dejate llevar.

    Andrea obedece, afloja los brazos y las piernas y hace que su cuerpo no se resista más. Entonces Germán la sujeta por las caderas y empujado desde abajo la empieza a levantar. Javier acopaña ese movimiento y, sin soltar los hombros de Andrea, tambien la empieza a hamacar. Ahora el cuerpo de Andrea es una pluma. German y Javier la mueven, la sacuden, la jalan, la penetran uno y otro y ambos sin parar. El movimiento es cada vez más fuerte, más enérgico y más prlongado; pareciera que ambas pijas crecieran aún mas dentro de ella. Entonces Andrea empieza, casi como poseída a cabalgar como en una carrera. Ahora es ella la que manda. Su cadera va y viene en las pijas que tiene por delante y por detrás. Javier y Germán solo resisten el placer y hasta el dolor hasta que Andrea no aguanta mas! Suelta un grito, tres sacudones, sale de golpe de las dos pijas y otra vez empieza a temblar. Temblores espásticos casi violentos y gemidos que no se terminan más.

    Las pijas de padre e hijo quedan en el aire. El cuerpo de Andrea sigue contusionándose y chocando contra los cuerpos de los dos. German empieza a despedir leche contra la concha y la panza de su mamá. Javier sólo se aferra a las caderas de su ex esposa, la apoya, la frota y contiene su semen para una cogida mas.

    Andrea se desploma agitada sobre el cuerpo de Germán. Sus cuerpos desnudos y transpirados respiran agitados a la par. Javier se despega, se levanta, hace dos pasos atrás y se sienta en la silla junto a la cama. Mira la escena; mira los cuerpos y se excita más.

    Andrea se incorpora como puede; todavía le tiembla hasta la médula y al rato vuelve a respirar con normalidad. German todavía esta desplomado boca arriba contra el colchón con la mirada perdida y la pija y la cabeza que ya no le dan más.

    Javier y Andrea se miran. Se miran largo. Lo miran a Germán.

    Le preguntan si está bien. Germán, todavía con el pecho agitado y la pija gomosa reposando en su ingle, se incorpora sobre la cama y responde que si.

    Toman un poco más de aire y Andrea trae agua fría de la heladera para todos. Recuperan fuerzas y sentidos se relajan un poco más frente a sus cuerpos desnudos y salpicados.

    Inician una corta conversación acerca de cómo están viviendo esto tan raro cada uno y, los tres están, se podría decir que ya bastante relajados; sin vergüenzas, sin culpas ni remordimientos y sin conflicto moral o algo parecido. Se trataron bien, se cogieron bien; hubo amor sexo, pasión y respeto. Javier va un poco más allá y le pregunta a Germán si esto se había parecido a sus fantasías o si nada que ver. Germán responde que en parte sí; que en realidad, él, Javier, nunca había estado involucrado en ninguna de ellas pero que en principio sí. Bastante, aclara. Por lo menos, el principio, sobre todo, fue bastante parecido a alguna de ellas; de sus fantasías.

    Andrea le pregunto si había alguna más que ella pudiera ayudarlo a concretar. Hoy, ahora y en este momento. La noche era esta!

    German, que ya a esta altura había perdido casi todo el pudor, respondió que sí. Respondió que también la había imaginado sometida bajo su cuerpo en el sillón del living, en la mesa de la cocina y obviamente, también en la ducha. Sus fantasías, en general, eran cogiéndosela, o chupándosela, o ella chupándosela a él en, prácticamente todos los ambientes y muebles de la casa… Cuando se iban de vacaciones; en las habitaciones de los hoteles o los búngalos que alquilaban peor!, termina confesando

    Andrea, un poco colorada al escuchar esto, aunque parezca mentira, también reconoció que entre sus fantasías también había imaginado a su hijo cogiéndola o haciéndole «cosas» en esos mismos lugares; el sillón, la cocina y obviamente la ducha. Y además de esas, también se había imaginado con su hijo en un telo, en una carpa en algún camping inexistente y hasta en alguna pileta en alguna quinta a la que algunas veces iban de invitados. También, una vez, fantaseó que cogía con su hijo en el auto, a un costado de alguna ruta. Para la imaginación no hay límites cuando se trata de masturbarse, aclaró después como para excusarse.

    Ahora la «confesion» le tocaba a Javier. El contó que entre sus fantasías con Andrea; todas de tríos o grupales, la había imaginado con decenas de hombres; los que Andrea ya antes había nombrado y otros tantos más; amigos, jefes y/o desconocidos de todo tipo. Desde «instaladores de cable o aire acondicionado» hasta streepers o falsos asaltantes furtivos contratados que entraban a la casa. También, más de una vez, fantaseo con enfiestar a Andrea entre varios hombres, tres, cuatro o más pero nunca estuvo German entre alguno de ellos. Nunca le importó demasiado quien fuese el tercero (y/o el cuarto…) Pero que en todas esas imágenes pensaba en Andrea doblemente penetrada, en todas las formas y las posiciones posibles, que en todas esas fantasías ella gozaba como loca y que siempre pedía más. Que en sus fantasías gozaba mirándola, sujetándola o penetrándola por donde pudiera, pero que siempre le había calentado la idea de verla cogiendo y de verla gozando. Lo calentaba mirarla (o la idea de mirarla hasta ese día).

    Estuvieron de acuerdo que ya dadas las circunstancias y dados los primeros pasos. Ya consumado el trío y el incesto lo que quedaba por hacer era tratar de concretar, esa noche y mientras sus cuerpos resistan y respondan, todas las fantasías posibles.

    Todo estaba más que dispuesto y Andrea, más allá de la calentura del momento siempre fue una mujer de una sexualidad muy intensa y era capaz de sostener la intensidad que proponía esa noche.

    Javier también siempre fue un tipo con una lívido muy elevada y los años le habían aportado la experiencia de medir sus propios impulsos y «contener su rendimiento» con bastante éxito. Su goce ya no pasaba tanto por todas las veces que pudiera eyacular y sus erecciones iban y venían según el estímulo inmediato. Mirar, tocar, lamer, penetrar, acabar, volver a mirar, volver a tocar y asi… Sin prisa; sin ansiedades.

    Sin alcohol, sin drogas, sin viagra sin ningún otro estímulo que el deseo sexual, el morbo liberado casi al extremo y nada más. Sin violencia física ni sometimiento de ningún tipo. Deseo y lívido, livido y morbo. Todo entre adultos, todo en secreto y todo en familia. Todo está dado para que todo pase.

    Germán, por su parte, tiene 20 años y una calentura extrema. Estaba viviendo y concretando sus deseos cultivados desde hace más de cinco años y podía tener su falo empinado hasta la madrugada sin el menor esfuerzo; más aún con la mujer que tenía ahí. Lo único que tenía que hacer esta noche era hacerlo. Y hacerlo hasta no dar más.

    Entonces, los tres, cumplieron todo lo concretable en ese lugar y en ese momento.

    Pasaron por la ducha, de a dos o de atres, por el sillón, por la mesa, por la cocina y hasta en la cama de Germán.

    Lo que siguió durante el resto de la noche fue, simplemente una orgía de sexo explícito por absolutamente toda la casa. Germán y Andrea cogieron a la vista de Javier por todos los rincones de la casa. Javier miraba y participaba. Sujetándola, sosteniéndola, manoseandola y penetrándola cada vez que podía. También en cada mueble y en cada silla; con o después de Germán.

    No faltó la fantasía del auto. Fueron al garage y Andrea pasó de asiento en asiento. También se puso un par de vestidos que a Germán lo calentaban y que le pidió que los use para cogérsela con ellos puestos.

    Andrea le pidió a German que le coja el culo mientras lavaba los platos. Y Javier le pidió a Andrea que se preste para «Violarla» con Germán en la alfombra del living. Se puso un vestido viejo, primero y se lo arrancaron a tirones. Opuso cierta actuada resistencia, le vendaron los ojos, le arrancaron la ropa interior, la ataron y la «violaron» como dos desconocidos. Y así todos fueron cumpliendo sus fetiches.

    Otra vez a la ducha, a enjuagarse tanta leche y, de paso caricias dedos y chupadas

    Ya estaban cansados, exhaustos los tres pero los tres querían mas.

    Se acostaron juntos en la cama. Andrea en el medio. Ahora el juego era hacerla girar. Uno por delante, otro por detrás y a cogerla; a seguir cogiéndosela. Juntos, alternando, acabando. Besándola, tocándola y abriéndola, esta vez sí hasta no dar más.

    Hasta ser tres cuerpos casi inertes, lánguidos, sudorosos y agotados.

    Andrea se durmio primero. German quedó somnoliento un buen rato mas. Javier, apenas pudo recuperar un poco de fuerza, se levanto, junto sus ropas y discretamente se retiró esta vez si, solo, a su cama.

    Que los excite, que los motive, que los repugne o lo que sea que les genere el leerlos.