Blog

  • Encuentro con Elena (relato 01)

    Encuentro con Elena (relato 01)

    Y de repente ante mi aparece la foto de Elena. Pelirroja de 23 años con unos senos grandes y carnosos, con unos pezones que se antojaba morderlos y chuparlos. Gordibuena eso sí, pero creo que esas son las que más llaman mi atención. La cita era a las 5, habitación 211. Esta era la primera vez que me quedaba de ver con alguien.

    Entré a la habitación, encendí las luces, reconocí el lugar, cerré las cortinas, me dispuse a relajarme. Eran las 4:30 y había llegado a propósito temprano para poder tranquilizarme. No sabía que iba a pasar o quién iba a llegar, trate de no pensar en esas cosas. Puse música en mi teléfono y me acosté, dejé que pasara el tiempo. En realidad la noche anterior no había dormido muy bien y me sentía un poco cansado y por unos minutos creo que me quedé dormido. La hora se acercaba y era momento de enviar un mensaje para avisar que ya estaba ahí. Me contesto enseguida, me pidió una foto de la llave y dijo que estaba por llegar. Si me había relajado no importo ya que de nuevo mi corazón se volvió a acelerar.

    En realidad no me sentía tan excitado como yo esperaba, por un momento pensé que tal que no me funciona a la mera hora, cierta ansiedad se apoderó de mi, intenté gestionarla lo mejor que pude.

    Entonces trate de probar que tan sensitivo andaba me empecé a tocar de una manera tranquila, tratando de disfrutar y pues si reaccionaba, pero no del todo. Al fin me puse en la posición de que pase lo que tenga que pasar, decidí confiar.

    Tocaron a la puerta al fin, recuerdo que me aproxime a la puerta y al intentar abrirla una descarga eléctrica en mi mano al tocar la chapa. Trate de no perder la concentración y abrí, entonces me percate que si era ella la chica de las fotos que había visto, genial pensé en ese momento.

    Pasó a la habitación mientras hablamos de trivialidades que ni recuerdo. Y no sé si estuvo bien o mal pero tuve que decirle que era mi primera vez, quizá esperando un poco de orientación pero no dijo gran cosa al respecto. Se dispuso entonces a sacar condones de su mochila y me pregunto que quería hacer.

    La verdad que el atuendo que llevaba no era muy sugerente, más bien su forma de vestir era el de una joven estudiante, no sé por qué pero inmediatamente me recordó una compañera con la que tuve que ver en un trabajo hace unos años.

    Se quitó el mencionado atuendo y bueno al fin pude verla en ropa interior, lo que más llamó mi atención en ese momento fueron sus grandes senos, esos que me habían animado a hacer la cita. La acerque hacia mi y mientras se terminaba de quitar lo demás comencé a besar su cuerpo a tocarlos, a recorrer sus nalgas y su espalda con mis manos, disfruté el olor de su piel y oh sorpresa olía tal como olía mi ex compañera. Eso me pareció extraño pero al mismo tiempo excitante. Al fin descubrí su zona y pude tocarla y olerla, olía a vagina, eso me éxito y decidí recostarla sobre la cama para seguir disfrutandola.

    Llevaba más de año y medio sin penetrar a una mujer, quizá pude haber esperado más tiempo en los toqueteos pero creo que solo pensaba ya en penetrarla. Y así fue que me puse el condón y le dije que se subiera en mi. Mi pene entro y comenzó el vaiven de los cuerpos yo tomaba sus nalgas y sus senos, estaba ansioso, quizá quería que todo pasara rápido, pero creo que después de tanto tiempo era normal.

    Quise pasarme atrás de ella, ponerla en cuatro pero mi erección comenzó a bajar, me desconcentre un poco, ella lo noto y se volteo. Comenzó a hacerme oral que claro comencé a disfrutar mucho, hace tanto que una mujer no me la mamaba. De nuevo reaccione y entonces me dispuse a penetrarla. Aunque pude entrar por algun motivo se salía, y lo volvía a intentar y se salía, creo que ella lo provocaba un poco. Decidí entonces ponerla de lado con la pierna cruzada y yo entre sus piernas así ya no pudo oponer resistencia me la cogía por qué me la cogía pensé y comencé a empujar. Algo que empezó a gustarme fue que comenzó a gemir, ya venía haciendo algunos ruidos antes, pero está vez se notaba más, supongo por qué en esa posición la penetración era más profunda. Así estuve dándole por varios minutos, comenzamos a sudar, el roce y el choque comenzaron a emitir ese característico olor a sexo. Recuerdo que me encantaba ver cómo se movían sus pechos vertidos en la cama y como se agitaban al compás de mis embestidas. En algún momento los iba a tocar los sobaba y seguía empujando.

    Cómo mencioné no estaba al 100 de energía de un momento a otro me comencé a cansar y la erección también perdió fuerza. Salí de ella y de nuevo se volteo para chuparmela. Que rico se sentía, con todo y el cansancio lo disfrutaba. Esta vez tarde más en que reaccionara pero al final logro ponerse duro de nuevo y decidí cogerla está vez en misionero. Encontré su entrada y empecé a bombearla. Apoyaba mis brazos en la cama, con los antebrazos llevaba sus piernas más arriba, luego ella misma se las levantaba. Veía su cara aunque no de frente ella se voltea. Veía como la tenía abierta ante mi, sus pechos moviéndose. No pensé en allá, pensé en mi, en lo rico que se sentía. Así dure varios minutos hasta que el cansancio me venció. Un poblema que tengo es que a veces olvidó respirar y eso me cansa de más.

    Desnudos los dos en la cama comenzamos a platicar. Me habló de alguna aventura que había vivido en ese mismo hotel, me habló de sus tatuajes, me habló de varias cosas que ya no recuerdo. Yo por mi parte me sentí satisfecho y cansado, no quise esforzarme mas y le mencioné que lo íbamos a dejar hasta ahí.

    Continuamos platicando y unos momentos después se paro y se metió a duchar. Presencié con atención como se volvía a vestir con ese atuendo no tan sexy y se despidió.

    Satisfecho por mi primera experiencia con una escort pensé en ese momento y me dije a mismo creo que aquí comienza una etapa excitante de mi vida.

  • Volviendo a Jugar. El segundo día en el spa (parte 1)

    Volviendo a Jugar. El segundo día en el spa (parte 1)

    Probamos juguetes nuevos. Si leyeron las dos historias anteriores, se habrán dado cuenta de lo que es capaz una mujer caliente.

    Luego de dormir casi doce horas nos levantamos con hambre, primero una buena ducha, un baño para ella, algunas cremas corporales y un tratamiento con una loción refrescante para sus labios, que aún estaban hinchados de la noche anterior. Esa loción refrescante olía a malva y jazmines y la ropa interior sema transparente dejaba imaginar su abultada vulva completamente depilada, vestida para la guerra.

    Bajamos a desayunar ya vestidos con traje de baño y las batas por arriba y a dar una caminata, conocer otros sitios del spa, el solárium, sala de cine, otras piscinas, y jardines, en algunos lugares paramos a conversar y siempre terminábamos riendo, recordando el encuentro con el vecino de la habitación contigua. Tal vez imaginaba todo, o capaz había escuchado todo, no sabíamos si estaba solo o acompañado, pero ese no era nuestro problema. Estábamos en esa conversación, sentados en un banco y ella me pregunta si no había traído algún otro juguete, a lo cual respondí que no, que no me imaginé que fuera a necesitar, pero le dije que podíamos buscar alguna tienda virtual y solicitar que lo entreguen en la administración del hotel, generalmente son todos muy discretos. Le propongo movernos a un lugar más apartado y a la sombra para hacer la búsqueda de un sex shop virtual pero con entrega inmediata, el aire estaba fresco aún y acariciaba la piel pero el sol ya quemaba.

    Ya sentados a la sombra en un lugar más apartado, lejos de niños y de miradas indiscretas de alguien que pase caminando y mire lo que no tenga que mirar, con una hermosa vista a la piscina agarro el teléfono para iniciar la búsqueda y ella busca en el bolsillo y me da en la mano el control remoto del huevo vibrador. La quedé mirando y le pregunté dónde estaba el huevo, a lo que me respondió

    “adentro”

    Yo pregunté

    “adentro de dónde?”

    Respondió

    “adentro, pero aquí no lo prendas, hay gente mirando, aquella pareja en la piscina mira para acá”

    Ese es el vecino, le digo, el de la habitación de al lado. Ella me dice que le daría mucha vergüenza que yo la hiciera retorcer de placer aquí a la vista de todos.

    Inicié la búsqueda “sexs shops cerca de hotel spa” y aparecieron dos opciones, está claro que no es en nuestra ciudad. Uno estaba cerrado y el otro abierto, tenía Delivery y entregaba a domicilio a través de una aplicación de entregas. Me generé un usuario, cargué la tarjeta para el pago y nos pusimos a buscar en la página.

    “Que es lo que buscas?” Le pregunté.

    “Sabes que me gustan los dildos realísticos, el tamaño del nuevo está bien pero siento que puedo con algo más grande, pero ayer me sentí muy bien cuando pusiste el huevo en el agujero de atrás. Busquemos por arriba a ver que encontramos”

    Comenzamos a surfear la web de la tienda y aparecían dildos, vibradores, juguetes anales de todos los tamaños, colores y formas y no nos decidíamos por nada, le propongo comprar dos, uno elegido por ella y uno elegido por mí, ambos con la autorización de la otra parte y accedió, en eso levanto la vista y la pareja ya no estaba en la piscina, acto seguido enciendo el huevo vibrador y ella sobresaltada casi se pone de pie, pero la agarro de un brazo y la vuelvo a sentar, cierra los ojos, se muerde el labio, aprieta las piernas y me dice,

    “Eres terrible, te dije que aquí no”

    La vibración era baja, por pulsos, y de a momentos paraba, ella pidió para irnos a la habitación y continuar allí la búsqueda, a lo que accedí, yo sabía que no le podría sacar la ropa interior como la última vez, que el traje de baño le apretaba y no dejaría que el huevo cayera, lo tuviera donde lo tuviera, entonces lo dejé encendido y guardé el control en el bolsillo opuesto. Iniciamos la caminata, todo normal pero cuando las vibraciones subían ella me apretaba el brazo y me clavaba las uñas haciéndome doler, y llegamos a la habitación.

    Ya dentro de la habitación y al pasar por la puerta del baño ella se mete y cierra la puerta con llave, aumenté las vibraciones al máximo y me gritó

    “Nooo”

    Yo escuchaba como apresuradamente se sacaba la ropa, mientras jadeaba, y de repente suspiró, comencé a sentir un zumbido vzzz y supuse que el huevo ya estaba fuera y lo apagué. Corrió el agua, se escuchaban pulseras como frotándose las manos, luego el wáter cosed, luego el chorro de agua que supuse iba dirigido a su vulva y ano, ruido de toallas secándose y la puerta que se abre de nuevo.

    Ya repuesta me entrega el huevo y me dice

    “La próxima vez que hagas eso, te lo meto a vos”

    A lo que contesté, pero tú me diste el control, me estabas diciendo “hazlo” y ella sonrió picarescamente.

    Ella quedó desnuda, yo de traje de baño y bata, y le dije,

    “uno de los dos está equivocado”

    Me saqué la bata, ella me hizo sacar el traje de baño y ambos desnudos, sentados en los pies de la cama seguimos con la búsqueda en la web del sex shop. A todo esto eran las 11 de la mañana, lo único que habíamos hecho era desayunar y comenzar una búsqueda de no sabíamos que. Cada elemento que ella no sabía bien que uso tenía, yo buscaba videos porno y le reproducía una fracción para que lo viera, se sorprendió de mi facilidad en la búsqueda de videos, y le dije “estas con un profesional” Al final ella se decidió por tres artículos, una Fleshligt para masturbarme a mí, un dildo vibrador y eyaculador de tamaño mediano a grande, una loción reparadora y desinflamante para después del sexo, a lo cual acepto las 3 cosas. Yo le propongo dos, un lubricante pesado imitación semen, que se puede usar como lubricante y como semen para su nuevo dildo eyaculador y un dildo inflable que se expande desde dos centímetros y medio de diámetro hasta los ocho centímetros o más, a lo que ella con un poco de intriga me dice que sí. Le dimos comprar, pagamos el pedido y pedimos que los 5 bultos vinieran en una única caja, sin rótulos, solamente con el número de la habitación del hotel y que fueran entregados entre las 13 y las 14. Avisamos a la administración que iba a llegar un bulto, que eran regalos para la familia ya que emprendíamos el retorno al día siguiente.

    Luego de terminar la compra ella me dice

    “no compramos nada para el juego anal”

    Nos paramos para vestirnos, le pido se arrime a darnos un beso y toco su vulva, chorreaba como hacía mucho tiempo no lo hacía, metí fácilmente 2 dedos, ella me agarró fuertemente el pene y nos dimos una tregua hasta que llegaran los juguetes.

    “Vamos a distendernos un rato en la piscina y luego almorzar algo liviano”

    Luego de unos baños, vuelta al dormitorio a cambiarnos, y de nuevo por los pasillos al restaurant llegó la hora del almuerzo, ya eran la una de la tarde, pasamos por la administración, miro por arriba del mostrador y no había ninguna caja, tampoco preguntamos. El almuerzo estuvo muy bien, lo disfrutamos mucho, pero cada cosa que podíamos la relacionábamos al sexo, yo comí unas ostras, pasaba la lengua sutilmente por el borde como si estuviera deleitando una vulva, ella pidió salmón, pero de postre comió una fruta, banana, que al ponérsela en la boca casi que le hizo una garganta profunda y la sacó chupándola para recién ahí dar un mordisco.

    Se nos hicieron las dos y media de la tarde y nos habíamos olvidado de la caja y al pasar por la administración el cadete nos llama y nos dice que había habido un problema, que la caja había llegado bien, pero por descuido de la chica que recibe los delivery, al no tener un nombre a quien entregar y ver solo el nombre y dirección del hotel, pensó que era una encomienda institucional y lo había abierto. Pero que ya estaba solucionado y la caja estaba cerrada nuevamente.

    Mi esposa se puso furiosa pero yo tratando de moderar la situación le dije que no había problema siempre y cuando estuviera todo en su empaque original y sin roturas, y así fue. Ella me repetía minuto tras minuto que se moría de vergüenza, pero le dije que no se preocupara, que estábamos lejos de casa sin nadie que nos conociera y se tranquilizó. Llegamos a la habitación con la caja y nos pusimos a desempacar los bultos. Primero lo más delicado, miramos que la loción y el lubricante estuvieran sanos los empaques y sin ser abiertos, leímos las instrucciones, ella me mostró la loción la olimos, probamos su textura, era una crema, tal vez como un aceite, pero en los ingredientes tenía extractos vegetales y desinflamantes. Yo le mostré el gel símil semen, un pote de boca ancha de un kilo, ella lo tocó, lo olió, lo texturizó y dijo

    “es igualito”

    Luego continuamos por el masturbador masculino Fleshligt, estaba en un blíster plástico que abrimos, también lo olimos, metimos los dedos y lo dejamos a un costado para lavarlo antes de usarlo, pero antes de seguir con lo siguiente le muestro un video de una chica metiéndose el masturbador en la vagina y el tipo follando la vagina fake que estaba dentro de la vagina real, bizarro, nos miramos y quedamos en silencio. Continuamos con el dildo con vibrador y eyaculador, era la copia de un pene real, en material símil piel pero en su interior había rigidez, tenía una protuberancia donde deberían estar los testículos y de allí salía un canito transparente a una especie de depósito de goma con capacidad de diez mililitros (el doble de una eyaculación gigante) además tenía una ventosa y dentro de esta un compartimiento para pilas. Un control remoto con 2 botones, que luego de ponerle las pilas nos dimos cuenta que uno era la vibración con 5 niveles y programas y la otra era un motor que lo hacía rotar y también producía su propia vibración. Por ultimo miramos el dildo hinchable, era del tamaño de un dildo chico, a lo sumo 3 centímetros de diámetro, imitaba la forma de un pene, era de color negro brillante bastante firme en la parte de la cabeza pero me pareció muy débil en el medio, tenía una base de la cual salía un canito a una pera de goma con un botón de liberación del aire. De todos los juguetes fue el que menos llamó la atención, pero tampoco lo inflé, para no llamar la atención.

    Ella quiso probar primero el masturbador flashlight, me hizo desnudar, me llevó de la mano al baño y se sentó en el wáter cosed con una Gillette en la mano y me dice que me va a terminar de rasurar, que yo he hecho muy mal el trabajo ya que me quedaron algunos pelos en los testículos. Hizo espuma con un jabón me pasa por todo el pene y comienza a pasar la Gillette con cuidado, mi erección era total, demoró unos pocos minutos porque gran parte del trabajo ya estaba hecho y cuando estuvo terminado me hizo bañar, ambos nos metimos en la misma ducha, nos enjabonamos rápidamente, nos enjuagamos y nos secamos.

    Ya en la habitación, ella toma el masturbador, que ya habíamos lavado previamente, también agarra el lubricante nuevo imitación semen se lo pone en dos dedos y los introduce en la abertura, pero antes de agregar lubricante en mi miembro me da una buena chupada. A todo esto, estaba la bata sobre la cama y ella toma el lazo que sirve para ajustársela a la cintura y me ata las manos por detrás, le dije que eso era un nuevo nivel de juegos y que luego iba a tener reciprocidad. Ella me corre delicadamente la piel del miembro, tuvo que hacer algo de fuerza porque la cabeza estaba tan grande que no corría bien la piel, colocó lubricante delicadamente sobre la cabeza y acercó el masturbador, lo apoyó suavemente sobre la cabeza, hizo algo de presión y mi pene fue entrando todo en la cavidad.

    Yo sentía diversas sensaciones, era como follar una nueva vagina, muy apretada para mi gusto, en realidad era como follar un ano, y ella empezó el movimiento arriba y abajo, se sentían distintos ruidos en el interior del masturbador seguramente por algo de aire que fue desapareciendo, se sentía rico, ella podía disfrutar mirándome en la totalidad, lo que no puede hacer cuando me da una buena chupada, miraba como se me contraían los abdominales, los músculos de las piernas, como se me curvaban los pies, las expresiones de mi rostro, hasta que exploté. Ella me dijo que un día quería probar lo que habíamos visto en el video pero no ese día ni en un plazo cercano.

    Luego de desatarme las manos, descansamos un rato al borde de la cama, conversamos y le pregunté dónde había tenido guardado el huevo, ella me confesó que en el ano, para evitar una caída accidental que no iba a suceder por la firmeza del traje de baño y le pregunté si lo quería de nuevo allí, me dijo que no era problema pero lo prefería en la vagina, me levanté a buscarlo y traje el huevo y el nuevo dildo eyaculador con vibración.

    Al volver del baño, ella estaba desnuda, parada al lado de la cama, mirando a lo lejos, con una mano delante, cuando me aproximo veo de reojo que estaba mordiéndose el labio inferior, y con la mano que yo no veía se pellizcaba un pezón, el huevo no estaba en el lugar donde lo había dejado, tampoco pregunté. No se oía vibración alguna, pero seguramente estaba encendido. La invité a ir a la mesa de noche a cargar el depósito del nuevo dildo, que no fue muy fácil, ya que el nuevo lubricante era espeso como el semen. Ella sentada en la cama seguía con atención mis movimientos para llenar el dildo, luego de llenado, apreté el depósito y el líquido corrió por el canito hasta que apareció por la cabeza del consolador y chorreó por el costado cual si fuera semen, y volví a llenar el depósito que había bajado. Le pregunté si estaba lista para probar el nuevo juguete y le pedí algunas instrucciones.

    Me dijo, que trajera una toalla para no ensuciar toda la cama, que no lubricara el dildo para insertarlo porque con eso que derramó ya alcanzaba, que le sacara el huevo de su vagina que estaba cerca de un orgasmo, pero ya

    “Sácalo ya!”

    Si vagina estaba bien lubricada, mucho menos abultada que el día anterior, el huevo se deslizó sin problema, seguramente habría algo de lubricante dentro de la vagina o ella lo insertó lubricado. Antes de insertar el nuevo dildo le indiqué una posición para no derramar tanto, ella debería tener varias almohadas bajo su cadera para que ésta estuviera más alta que el resto del cuerpo, así que ubicamos cuatro almohadas y la toalla y ella se acostó arriba, luego le sujeté un tobillo con la cinta de la bata, se la pasé por detrás de su cabeza y le até el otro tobillo con el otro extremo, por lo tanto quedó con ambas piernas hacia arriba, sus rodillas al costado de su abdomen y los pies en alto, con su cabeza ligeramente levantada y su cadera bien alta ella podía ver todo lo que acontecía en su vulva, le pregunté si estaba cómoda y asintió.

    “El nuevo dildo es casi del tamaño del que estrenamos ayer le dije, puedes con él?” dije

    “Puedo con eso y mucho más” contestó.

    Metí dos dedos en su vagina, luego tres, los giré, los metí y los saqué ha hice fuerza para abrirlos y había lugar para un cuarto y quinto, pero en este momento era momento del dildo nuevo. Pasé la cabeza por su vulva, el líquido lubricante que había en la cabeza se pegoteó en su vulva, me pidió que lo metiera sin pausa, lo comencé a deslizar en su interior, fue entrando de apoco hasta hizo tope, quedaron unos tres centímetros fuera, debido a que la posición en que estaba ella acortaba el canal vaginal. Lo dejé metido y quieto en el lugar, ella poco podía hacer, y encendí la vibración. Ella se estremeció, y su cara cambió, me dijo que parara que las vibraciones que sentía eran muy intensas, y la verdad que sí, se sentían del exterior, al contrario que las del huevo. Le propuse encender el rotador y accedió, al encenderlo, eso comenzó a moverse solo, la parte que estaba afuera se movía un poco pero en su interior ella decía que se retorcía, ella sentía sensaciones nuevas, nunca había sentido eso, pero creía que le gustaba más la sensación de ser penetrada que el movimiento de rotación, pero aún faltaba lo mejor. El dildo quedó moviéndose solo y ella se fue acostumbrando, ella me pidió que se lo metiera y sacara mientras rotaba y le gustó aún más pero quedamos de acuerdo que la eyaculación iba a ser sin movimiento, así ella la sentía completa.

    A todo esto, había pasado media hora, ella seguía con el dildo metido, ahora había entrado un poco más y me pidió que se lo metiera hasta el fondo, al hacer fuerza para empujarlo ella exhaló y cerró los ojos y el dildo desapareció en su interior, quedó solo como un tapón de seis centímetros de diámetro con un canito que salía, y le dije

    “Quieres probar la eyaculación?”

    Asintió con la cabeza y los ojos entreabiertos, apagué la rotación, lo saqué por completo y su vulva tenía una abertura grande, lo volví a meter todo hasta el fondo y repetí el movimiento unas seis veces, hasta que me dijo

    “ya, eyacula ya”

    Apreté la bomba una, dos, tres veces hasta que vi aire en el canito, el lubricante como semen salía de su vulva por los costados del dildo aún todo metido hasta el fondo, ella con cara de placer hacía fuerza para desatarse las manos le desaté una pero le dije que no bajara las piernas, se llevó la mano a su vulva y tocó la base del dildo y su ano todo lleno de lubricante.

    “que buena acabada me ha pegado” dijo

    Le pedí que quedara así, en posición perrito con las nalgas bien altas y su pecho contra la cama, el canal vaginal casi vertical, fui sacando el dildo eyaculador lentamente para no derramar el semen y que quedara algo dentro, al terminar de sacarlo el agujero de su vulva quedó como una piscina de semen blanco, el agujero no se cerraba, el dildo chorreaba y lo coloqué sobre un toalla, estaba claro que al hacer fuerza para levantarse iba a caer todo sobre las sábanas, ella me invitó a que la follara así, no había tenido un orgasmo aún.

    La penetré salvajemente, estaba claro que mi pene jugaba en tremendo agujero, salía líquido a cada embestida mía, quedamos todos pegajosos en poco rato, yo seguía follando esa vulva agrandada por tanto rato de juegos, metía y sacaba frenéticamente pero luego de estar así casi 5 minutos paramos, ninguno de los dos podía llegar al clímax.

    Ella se levantó, el semen ficticio chorreaba por sus piernas iba ensuciando el suelo con cada paso que daba y fue directo al baño a meterse en la ducha.

    Yo me quedé en la cama ordenando todo, y me dirigí al baño con parte del arsenal para lavarlo en la canilla.

    Y así quedamos, con gusto a poco.

  • Año nuevo cogiendo con papá

    Año nuevo cogiendo con papá

    Mi último año nuevo como soltera viajamos con papá y mamá. Fuimos a Cuzco. Llegamos un 27 y volvimos un 2 de enero a Lima.

    La noche del 31 papá reservó la cena de fin de año en un restaurante muy lindo. Éramos pocos los peruanos en la cena, la mayoría eran turistas extranjeros. Como era un local formal, casi todos mayores, no había casi nadie de mi edad. Luego de la cena empezó el baile y papá se alternaba para bailar con mamá y conmigo.

    Mientras bailábamos papá me decía lo linda que estaba y lo sensual que me veía. Que deseaba cogerme en mi último fin e inicio de año como soltera. Ya tenía fecha para mi boda y nos quedaba claro a ambos que las siguientes fiestas las pasaría con mi esposo. A la par del deseo, ambos teníamos claro que esa noche era casi imposible tener algún encuentro pues compartíamos una habitación triple con mamá.

    Hacia las 4 am salimos de la fiesta y volvimos al hotel. Nos acostamos y nos quedamos dormidos rápidamente pues, entre bailar, la bebida y la altura, los tres estábamos muy cansados. Despertamos hacia las 10am. Nos vestimos sin duchar para alcanzar el desayuno buffet del hotel. Luego del desayuno, mamá dijo que quería comprar unas artesanías que había visto. Papá le dijo que era 1ro de enero, que todo estaría cerrado.

    Ella insistió y papá le dijo que si quería fuera sola, mientras él y yo nos bañábamos y alistábamos para el tour que teníamos para la tarde. A mamá le pareció bien. Supongo prefería ir sola de compras, sin el cargoso de papá apurándola siempre.

    Terminamos de desayunar. Volvimos a la habitación. Mamá se lavó los dientes y salió. Yo estaba ya demasiado húmeda y casi no podía ocultarlo. Sentí que fue un golpe de suerte que mamá decidiera ir de compras, permitiéndonos a papá y a mi quedarnos solos por quizás una hora, mientras ella compraba. Quizás menos si encontraba todo cerrado, como suponía papá.

    Ni bien mamá cerró la puerta al salir. Papá y yo nos abrazamos y nos besamos apasionadamente. Papá puso el cerrojo interno a la puerta, me dijo que si mamá volvía podíamos decir que lo pusimos para que no entre el personal de limpieza mientras nos alistábamos. Ya con la certeza de no ser interrumpidos y con la premura de saber que teníamos poco tiempo, nos desnudamos y nos acostamos en la cama matrimonial que ellos usaban.

    Nos besábamos con pasión mientras mis manos lo acariciaban y las suyas me acariciaban. Sentí sus dedos llegar a mi coño y me dijo “amor mío, que húmeda estas” y bajo para lamerme. Su lengua, como siempre, me aceleró el corazón y me hizo casi morir de placer, entre gemidos que seguro escuchaban en las habitaciones vecinas, tuve mi primer orgasmo. El lo disfrutó quizás tanto como yo pues se deleitaba diciéndome “hijita, que mojadita estás”. Tras lamer todo el flujo que pudo, me dio vuelta y empezó a lamerme el culo.

    En un par de minutos me puso en 4 patas, me acomodó como su perra y me montó. Estaba tan caliente que su verga fue directo a mi culo, y entró sin barreras, que placer sentir que estaba tan abierta para papá, que mi culo se entregaba a él completamente. Me uso como su perra por unos minutos y me pidió que lo cabalgue.

    Me la sacó y se acostó boca arriba. Su verga gruesa y larga me hipnotizó. Me excito saber, pensar, imaginar que todo eso me entraba en el culo y con la mente llena de morbo me acomodé sobre él y me dejé caer. Sentí como todo su pene se introducía hasta el fondo de mi culo. Sentí el placer de ser la puta culera de papá. Antes que pueda pensar más, tuve un nuevo orgasmo que igualmente debieron escuchar en todo el piso del hotel.

    Con sus manos me guio para levantarme. Lo hice. Me acomodó boca arriba, con mi culo al borde de la cama. Empujo mis piernas hacia arriba y quede con las nalgas libres al filo de la cama. De pie me penetró con mis piernas sobre sus hombros. Cerré los ojos y no vi más. Estaba entregada a él, estaba flotando en el placer que papá me daba. Sentí sus labios junto a los míos, sentí sus labios en mis pezones. Sentí sus dientes en mis pezones. Sentí su verga vibrar en mi culo palpitante.

    Oí sus palabras. Mi amor, mi hija, mi mujercita. Te vas a casar mi amor, pero siempre serás mía. Tuve un nuevo orgasmo. Sentí como su verga se endurecía y parecía cada vez más grande. Sentí como su semen empezó a fluir dentro de mi culo. Sentí sus labios besarme apasionadamente y lo sentí tirarse exhausto sobre mí.

    Habían pasado más de 40 minutos. Le volvió y me volvió la razón. Me dijo que me bañara primero. Mientras entraba al baño él sacó el cerrojo de la puerta. Quizás un par de minutos después entró mamá. Le reclamó por no estar listo y él dijo “tu hija pues, ya sabes como demora en el baño”. Dentro del baño, entre sonrisas de satisfacción, le grité a mamá “no le hagas caso al viejo ese”.

  • Josué presta su esposa con tal de cogerme. Rico intercambio

    Josué presta su esposa con tal de cogerme. Rico intercambio

    Hola. Soy Yesica y en este relato vamos a contar de una linda pareja con la que hicimos algo así como un intercambio por la condición que pusimos Gery y yo, de que aquel hombre que me propusiera un acostón yo aceptaría si él también compartía a su pareja con Gery. Sus nombres: ella Génesis y él Josué.

    Después que me despidió Adrian de su cybercafé, estuve buscando trabajo y nada que encontraba. Fueron semanas de desempleada. Un poco desesperada y platicando con Gery, nos propusimos a vender tortas y sandwiches en un centro comercial muy grande que está ubicado en nuestra misma comunidad, apenas en crecimiento allá por el año 2002 aproximadamente.

    Todos los días nos levantábamos de madrugada a preparar 100 tortas y sandwiches y a diario las vendíamos todas. No está de más decir que yo era quien las ofrecía y para ello me vestía con blusas escotadas y pantalones ajustados. Sabía que pocos se negarían a comprarme, yo vendía mis tortas y los hombres y alguna que otra chica, se daban un taco de ojo con mi cuerpo muy bien formado en aquellos años y que trato de conservar hasta hoy. Con los escotes que usaba, nadie podía evitar mirarme las tetas y a mí me encantaba provocar esas miradas.

    Con el pasar de los días y haciendo amistad con muchas personas, hombres y mujeres, comenzaron a invitarme a salir uno que otro atrevido, yo me hacía del rogar para que siguieran insistiendo, pero cuando ya se querían propasar, les soltaba la propuesta que acordamos con mi novio Gery. Si ellos estarían dispuestos a compartir a sus esposas con mi novio se haría el intercambio, todos reparaban y hasta me decían que estaba loca, luego seguían insistiendo en invitarme a salir y mi respuesta era la misma, nadie se animaba. Y aunque es feo decirlo, fueron perdiendo el interés en mí y en mis tortas, muchos dejaron de comprarnos. Ni así nos desanimábamos mi novio y yo.

    Josué, uno de mis pretendientes era un chico mas o menos de nuestra edad rondando los 22 años y su esposa era 2 años menor. Medía como 1.75, morenito, de pelo chino y muy negro. Con unos ojos café oscuro pero con unas pestañas largas que lo hacían ver muy tierno. Era todo un conquistador, él me gustaba y yo a él. Después de mucho insistir le hice mi propuesta, el día que se lo dije se quedó pensando por un momento y su respuesta fue que lo pensaría. Me emocioné y Gery igual, pues a mi novio también le gustaba Génesis, la esposa de Josué.

    Gery y yo llevábamos meses sin interactuar con otras personas que no fuera la tía Rosario y eso muy esporádicamente, así que andábamos con la calentura a tope y esperando que Josué y su esposa se animaran al intercambio, con esa idea hacíamos el amor muy rico, teníamos unos intensos orgasmos, ambos deseábamos que pasara.

    Génesis era muy caliente pues sólo tardó dos o tres días en aceptar. Ya nos conocíamos los cuatro pues ellos tenían un negocio de verduras y nos compraban a diario tortas. Con conocimiento de los cuatro, acordamos salir un día miércoles por la noche, pues los jueves ni ellos ni nosotros trabajábamos, era nuestro día de descanso. Quedamos en salir a tomar a un bar en el centro de la ciudad.

    Nos encontramos casi al mismo tiempo, ellos estaban muy nerviosos, tanto ella como él se habían puesto más guapos y olían muy rico. A él ya lo describí, dejaré que sea Gery quien describa a Génesis más adelante. Tomamos unas cervezas mientras nos poníamos de acuerdo en si íbamos a un motel, si entraríamos los cuatro a un mismo cuarto o sería separado. Por lo nerviosos que estaban, acordamos estar en habitaciones separadas. Así que nos fuimos en su coche al motel y antes de llegar tanto Gery como Josué se bajaron a comprar condones y luego de esto cada uno pagó una habitación.

    Ellos seguían nerviosos, así que tomé de la mano a Josué y me lo llevé a la habitación que elegí. Gery me mandó un beso por el aire y leí en sus labios «Disfrútalo», le contesté igual, misma frase y un beso al aire.

    Josué me abrió la puerta del cuarto, me cedió el paso y cerró la puerta tras de él, al instante sentí sus manos en mi cintura y se acercó a mi oído diciéndome «No sabes cuánto te deseo». Me di media vuelta para quedar de frente a él y nos comenzamos a besar en la boca. Un beso ansioso, muy húmedo, abría tanto su boca que abarcaba mis labios, mientras yo buscaba su lengua para chuparla, pues hacérselo a Gery le encantaba y a Josué también le gustó mucho, me lo demostraba con sus caricias sobre mi cuerpo.

    Ese día iba vestida normal, unos jeans de mezclilla y una blusa un poco escotada, brasier y una tanga de hilo. Desde siempre me ha gustado ser yo quien haga y deshaga en la cama. Josué parecía desesperado por desnudarme, así que lo calmé tomándolo de las manos y lo llevé a la cama. Me monté sobre él y me quité la blusa y el brasier, mis tetas quedaron frente a él, así que llevó sus manos a acariciármelas, mejor dicho, a masajearlas. Me incliné sobre su cara, tomé uno de mis senos y llevé mi pezón a su boca, él abrió como si fuera un bebé y comenzó chupármelo muy rico, sus manos pasaron de mis tetas a mis nalgas. Yo ya estaba muy mojada y sentía un bulto bajo mi panochita, así que comencé a moverme sobre él, me concentré en tener un orgasmo así vestidos él y yo, lo alcancé en poco tiempo pues sus manos en mis nalgas y su forma de chupar mis pezones, me tenía muy caliente. Gemí fuerte y me incliné para besar su frente, él buscó mis labios y nos besamos, era mi turno de hacerlo venir.

    Me bajé de su cuerpo y terminé de desnudarme, mojé mi tanga y parte del pantalón con mi orgasmo. Él se apresuró a desnudarse, quiso incorporarse, pero lo mantuve recostado, deseaba probar su verga. No era muy grande, quizá 15 0 16 cm, curva hacia arriba y de cabeza pequeña, tenía mucho pelo en el pubis, los huevos y en una buena parte de sus nalgas. Ya se me hacía agua la boca por probarla. Sin condón la atrapé con mis labios y comencé a subir y bajar en su tronco al tiempo que con mi mano masajeaba sus huevos, él gemía disfrutándolo mucho. Me encanta escuchar como gimen y saber que están a punto de venirse, él ya se había ganado un orgasmo, así que no me detuve, aceleré mi mamada pues esperaba vaciarlo pronto en mi boca, él comenzó a temblar y yo a recibir su leche caliente en mi paladar. Exprimí lo más que pude y en cuanto él se quedó quieto me retiré al baño a escupir su esperma, no tenía mal sabor, me saboreé su rica leche, una más a mi historia.

    Cuando salí del baño, él ya estaba recostado sobre la almohada, me subí a la cama gateando, yendo hacia él, traté de besarlo y el muy cabrón me preguntó si me había lavado la boca. Obvio le contesté que no y le pregunté si ya no me iba a besar así. Me contestó que sí y me atrajo a sus labios, metí mi lengua en su boca, para que probara su propia leche, me salió un poco delicado Josué.

    Froté mi cuerpo con el suyo, él acariciaba mis nalgas y tetas, al tiempo que me abrazaba. Comencé a bajar para de nuevo chupar su verga y tratar que se le parara otra vez, pero tenía la intención de hacer un 69 con él, aunque él seguía en modo mamón, pues tampoco quería chupar mi vagina. Yo tenía su verga en mi boca, se la chupaba rico y así acomodé su cara entre mis piernas y me movía buscando que con su boca me masturbara, él se resistía, pero igual yo frotaba mi clítoris en su mentón y sobre sus labios. Él estaba abierto de piernas así que podía ver todo el pelo sobre sus huevos, no pude evitar imaginar cómo se vería esa verga morena entrando en la panocha güera de su esposa. Imaginando esto y moviéndome rico sobre su boca alcancé mi segundo orgasmo, más intenso. Pero su verga parecía no querer reaccionar, estaba un poco flácida.

    Me acosté junto a él y vino la pregunta obligada ¿Por qué no besarme después de venirse en mi boca y si me olía mal la panocha y esa era la razón para no chupármela? Ya me imaginaba sus respuestas. No le gustaba el sabor a semen, por eso no me besaba, a pesar de ser su semen el que tenía yo en la boca. Y su repuesta a la segunda pregunta fue que él no iba a probar el semen de mi novio, pues para él Gery se venía a diario dentro de mí, y pues sí, así era y yo disfrutaba mucho las venidas de mi amorcito en mí.

    No quise entrar en discusión, él me pidió que lo disculpara y me ofreció algo de tomar. Pedí unas cervezas, él otras tantas. Estuvimos viendo la tele mientras las tomábamos. Era un poco incómodo a ratos el silencio. Y dicho silencio lo rompía los gemidos de Génesis en el cuarto de a lado, ella sí que estaba disfrutando con mi novio.

    Josué se rio nervioso y quizá eso le dio valor, o la idea de que su esposa estuviera gozando con otro hizo que se le parara la verga de nuevo. Se levantó a ponerse un condón y yo me emocioné, me puse frente a él y nos besamos. Me fue empujando de a poco hasta recostarme en la cama, me estaba calentando mucho. Me abrí de piernas y él no se tardó nada en entrar, lo abracé por la espalda y lo atraje hacia mí, tenía mis piernas levantadas mientras él se impulsaba con los pies en el piso y sus brazos a mis costados. Los gemidos al otro lado continuaban y Josué me daba fuerte, estaba sintiendo rico las metidas de verga que me estaba dando, yo arqueaba mi cuerpo para sentirlo más intensamente y así era. Él estaba muy caliente, se tardó un rato y entre sus metidas y el vaivén de mi clítoris en la base de su verga me hizo gemir tan fuerte como a su esposa en el cuarto de a lado. Me vine delicioso y él seguía intenso. Me dio oportunidad de disfrutar mi orgasmo, así que de premio me puse de a perrita. Me tomó por las nalgas y ni tardo ni perezoso me la metió de golpe, incliné mi cuerpo sobre la cama a la espera de un buen rato de metidas de verga. Y empezó bien, mi panocha lo recibía muy rico, me estaba calentando de nuevo… pero no duró mucho. Antes del minuto se vació dentro del condón, me embestía fuerte, mis nalgas recibían el golpe de su cuerpo, tratando de exprimir hasta la última gota de leche y como si me diera una estocada final empujó su verga ya perdiendo su dureza, lo más profundo que pudo mientras me agarraba de la cadera.

    Se salió y se quitó el condón, me acosté en la almohada y él se acurrucó a mi lado con mis tetas a la altura de su boca, me estuvo chupando los pezones mientras descansábamos. Me cogió rico, me hizo alcanzar ricos orgasmos, ya había cumplido. Se mereció un descanso.

    En ambos cuartos pagamos por toda la noche. Josué y yo nos quedábamos dormidos por ratos, mientras que en el cuarto de a lado no tenían para cuándo terminar pues o se oían los gemidos de Génesis o el golpeteo de la cama con la pared que compartían los cuartos. Josué ya no tuvo ánimos de volver a coger. Nos dormimos hasta por la mañana que salimos. Tuvimos que esperar a Genesis y Gery, pues aprovecharon hasta el último minuto para coger.

    Al subirse Gery me saludó con un beso en la boca mientras que Josué parecía molesto, sólo salió de sus labios un escueto «Buenos días». Mientras que Génesis iba encantada platicando con Gery de cosas cotidianas. Me pareció tan puta y a la vez mas guapa de lo que ya era, no pude evitar mojarme al dedicarle mi pensamiento. Ya deseaba estar con Gery para que me diera todos los detalles, unos detalles deliciosos.

    Ya saben que espero sus comentarios amigos lectores. Y no se midan. Me gusta leer comentarios calientes.

  • Mi esposa, la puta de la empresa

    Mi esposa, la puta de la empresa

    Mi esposa manejaba desde el trabajo de vuelta a casa. Otro conductor imprudente trató de adelantarla y en una maniobra peligrosa la chocó y la envió contra una montaña al lado de la vía. Sobrevivió, aunque con múltiples heridas que la tuvieron inconsciente en la clínica por casi tres semanas.

    La confianza era uno de los pilares de nuestra relación, llevábamos 15 años casados, yo tenía 42 y ella 35 años. Confiaba ciegamente en ella y en el compromiso que teníamos el uno con el otro, con nuestros hijos y nuestra proyección como familia. Nunca tuve un motivo para desconfiar, hasta el día del accidente.

    Debido a su estado tomé su teléfono por si hubiera alguna emergencia. Nunca revisábamos el teléfono del otro, no sentíamos necesidad de eso.

    El accidente fue a las 6:15 de la tarde. Estuve en el hospital hasta que los médicos me dijeron que lo mejor era que me fuera a descansar, que no podía hacer nada más por ella en ese momento. Abnegado salí de allí en mi auto camino a casa.

    Eran las 11 de la noche, manejaba despacio perdido en mis pensamientos y preocupado por Gaby mi esposa. Su celular vibró. Como decía, nunca revisábamos el celular del otro, pero ante la situación pensé que era mi responsabilidad atender cualquier asunto pendiente.

    “Mi cosita, te extraño… cuando te puedo ver?”

    Detuve el auto en seco tras leer el mensaje. Me orillé y abrí la conversación justo para ver que llegaba otro mensaje.

    “No me hagas rogarte, no seas mala… repitamos lo de la otra vez”

    Lo primero fue negación, debe ser un error, estoy malinterpretando los mensajes, ella me ama. Pero al instante el instinto me obligó a tratar de averiguar, entonces respondí.

    ¿Como que la otra vez? ¿Me recuerdas? – escribí.

    Pasó un minuto.

    “Cosita, el miércoles aquel que te recogí al mediodía en tu trabajo y te llevé al motel, que follamos toda la tarde. Que me diste culito y te lo eché adentro.”

    No sabía que pensar, debía ser un error, Gaby jamás me haría esto. Ignoré la situación, me acosté a dormir. Al otro día como a las 9 am llegó otro mensaje.

    “Bebé ¿Cuándo sacas un espacio para mí?” -Decía un tal Robert.

    ¿Un espacio para qué? – Respondí.

    “jajaja como así tontita, un espacio para hacértelo rico como te gusta, duro”

    No respondí más.

    Luego, otro mensaje a las 11.

    “Perrita, quiero que vengas a mi puesto a sacarme la leche”

    Estaba a punto de comunicarme con la empresa en la que mi esposa trabajaba, un banco, para contarles del accidente y de su estado, pero tras analizar los mensajes y darme cuenta que todos provenían de compañeros de su trabajo decidí simplemente decir que se encontraba indispuesta, agripada y que volvería pronto. Otro mensaje de alguien distinto llegó pasado el mediodía.

    “Lo del otro día fue increíble, no te puedo sacar de mi mente.” -Decía.

    Jejeje, recuérdamelo -Respondí.

    “La forma en que me la chupaste mientras íbamos en mi carro, la ropa sensual que te pusiste, todo lo que me decías”

    ¿Qué te decía?

    “Que era la verga más rica que habías probado, que te encantaba como encajaba mi verga en tu culo, que querías estar conmigo siempre”

    Para este punto todo estaba bastante claro. La maldita de Gaby me estaba poniendo el cuerno, no sólo con uno sino con varios de sus compañeros de trabajo. Cuando se despertara se iba a llevar una buena sorpresa. Quise averiguar más. Y los mensajes no dejaban de llegar.

    “Gaby, ¿nos podemos ver este martes?” -decía.

    Lo siento, estoy un poco enferma… pero nos podemos ver luego.

    “ufff sí… te extraño mucho”

    ¿Por qué? Dime más

    “Nunca nadie me la ha chupado como tú, eres increíble”

    Mi esposa era del tipo latina, caderona, tetona, bastantona. En cuatro era un espectáculo impresionante. Lo que aquel tipo me decía no era una mentira, Gaby la chupaba como pocas, su técnica era un don. Me decidí a hablarles a los que le mandaban mensajes a mi esposa con la intención de averiguar más.

    Hola bebé, ¿cómo estás?

    “Hola sexy, ¿bien y tú?”

    Bien también, solo un poco agripada, ansiosa de mejorarme para verte.

    “Ufff si”

    Oye, el otro día creo que dejé algo en el motel al que fuimos, quisiera saber si todavía lo tienen, ¿te sabes la dirección del sitio?

    “Si claro”

    Con la misma conversación pude descubrir que iba con todos al mismo motel. Uno ubicado a pocas cuadras de su trabajo.

    La prueba definitiva llegó al día siguiente. Me encontraba sentado en la sala de espera del hospital a la espera de noticias sobre el estado de Gaby cuando una cantidad considerable de fotos y videos llegaron en un mensaje.

    “Lo de aquel día” -Decía.

    Abrí un video ahí mismo y me encontré a mi Gaby, mi esposa, el amor de mi vida, con una ropita caliente de color rojo, en cuatro en una cama y lamiendo la verga tiesa de algún sujeto.

    “Que verga rica tienes papasito” -Decía mi esposa salivando en cantidades sobre el tipo.

    Los demás videos la mostraban en múltiples posiciones, que nunca había hecho conmigo, follando muy perra y diciendo cosas como, “soy tu putita”, “la quiero toda”, “dame duro”. Me sorprendió una erección en plena sala de espera. Me dirigí al baño y auscultando el abundante material me hice una paja épica viendo como se la cogían, hasta unos días antes, fiel y leal esposa.

    Me preocupaba el estado de Gaby, pero me preocupaba también que iba a hacer cuando despertara, como iba a manejar todo aquello. Al parecer el tipo que me mandó los videos tenía la costumbre de grabar los encuentros porque al pedirle más material me envió una cantidad considerable de videos y fotos que evidenciaban al menos 8 o 9 encuentros.

    Me hervía la sangre, pero no voy a negar que aquellos videos eran super excitantes y los guardé para masturbarme a diario.

    La recuperación de mi esposa fue lenta y los mensajes fueron cesando conforme la realidad de su estado llegó a todas las instancias de la empresa. Al mes y una semana ella despertó.

    El médico me llamó para informarme que estaba consciente y fui de inmediato al hospital. Al verme lo primero que dijo fue, “¿y mi celular?”.

    Se lo entregué sin decir nada. En cierto modo no quería enfrentar la situación. En cierto modo aún no aceptaba que eso estuviera pasando.

    Pasaron un par de meses hasta que su recuperación fue total. Por los mensajes y lo que averigué, supe que sus escapadas eran al mediodía generalmente. Tenía 7 amantes, había 3 con los que se veía siempre, lunes, martes y miércoles, y los otros 4 los rotaba a consideración. Me enfoqué en esos tres días.

    Al mediodía me iba al motel y me escondía en la calle de enfrente. Al principio fue complicado por el polarizado de los autos, pero después de un par de semanas pude ver un patrón en los autos que entraban. Tenía suficiente material para pedirle el divorcio, pero extrañamente, lo que me motivaba a estar ahí no era la venganza, era el morbo.

    Podía ver el lugar en el estacionaban los autos que llevaban a Gaby y su amante de turno. 201. Empecé a pedir el 202. Entraba solo, me pegaba a la pared, quería escuchar.

    Que riiico papasitooo, dame duro

    Ufff mami que delicia

    Soy tu puta mi amor, soy tu putaaaa

    La maldita gritaba a todo pulmón. Yo me masturbaba. Lo quise llevar a otro nivel. Contraté una prostituta. Cuando Gaby y su amante de turno entraban yo esperaba unos minutos y entraba después a la habitación 202 con una chica que había contratado, ponía algo de porno y follaba con la puta oyendo las expresiones desesperadas de mi esposa.

    Antes del accidente solíamos tener algún sexo rápido una vez cada quince días, casi siempre provocado por mí. Después del accidente no tuvimos más sexo, sin que ella lo supiera, mi rutina se había vuelto seguirla cualquier día de la semana al medio día y oírla desde la habitación contigua mientras me follaba a una prostituta.

    Las cosas tomaron un giro un día que escuché más que gritos y gemidos. Fue una charla.

    ¿No te da miedo que tu esposo lo sepa? -Decía una voz masculina.

    Sí, pero no sé, es algo incontrolable, algo que no consigo con él.

    No te excita hacerlo con él.

    No, hace tiempo que no.

    ¿Y le has dicho algo?

    No, simplemente siento que no fluye, siento que no me desea, no es como tú, que cuando me ves en el pasillo del trabajo me comes con la mirada, que me metes los dedos con sevicia, que me follas con intención, él hace mucho que no hace eso.

    ¿Y no tiene problema con vivir en la infidelidad?

    Nah, la vida es solo una… ven, métemela antes de irnos que tengo una reunión aburrida ahora.

    Esa misma noche decidí tomar acción. Los niños los mandé para donde los abuelos, compré un par de juguetes sexuales y una ropa caliente para ella. La recogí como siempre a la salida de su trabajo, la misma rutina que había hecho inocentemente durante años sin saber que mi mujer era la puta de su empresa.

    No conduje a nuestra casa como era de costumbre. Tomé rumbo a un motel, uno distinto al que ella frecuentaba por supuesto. El que estuviera tomando una nueva actitud no significaba que quisiera perder lo que tenía.

    Se sorprendió cuando íbamos ingresando al lugar.

    -¿A dónde vamos? -Me dijo. No respondí.

    Apagué el auto, saqué la ropa sexy y se la entregué.

    -Ponte esto -Dije.

    Su cara era de confusión cuando salió del baño vestida con la delgadita ropa de encaje que le había conseguido. Sabía que en su mente rondaban todos los momentos que me fue infiel con sus múltiples amantes, pero no iba a decir nada al respecto. Me acerqué y bruscamente la hice darse la vuelta, la empujé sobre la cama para que su culo quedara dispuesto para mi y me bajé el pantalón para sacar mi verga e insertarla en ese coño, el mismo coño de siempre, un coño nuevo para mi.

    -¿Te gusta perra?

    -Me gusta papasito

    Le daba duro recordando los videos que había visto tantas veces. Le di, le di como nunca antes, con deseo, con intensidad, con sevicia. No era mi esposa fiel, era mi esposa puta y esa me gustaba. La puse boca arriba en el borde de la cama, su cabello caía y llegaba hasta el piso. Encajé mi verga dentro de su boca y la llevé hasta su garganta. De ser la mujer leal aquello hubiera sido un problema, pero yo sabía que tipo de mujer era, podía soportar eso y más.

    Cuando me vine sobre sus tetas solté un largo suspiro. Ella me miraba atónita. Nos bañamos y sin mediar mucha palabra nos subimos al auto y fuimos a casa. Los límites eran mucho más amplios de lo que yo creía y lo descubriría pronto.

  • Tarde con el masajista

    Tarde con el masajista

    Tengo un trabajo bastante bueno, pero en ocasiones me veo sometida a mucho estrés laboral, trabajo durante muchas horas al día. Entonces, al llegar a casa me di cuenta que tenía mucha presión corporal, me dolía la espalda y el cuello, por eso decidí acudir a un masajista. Había conocido a un vecino hace unos días que me había contado que es masajista, su nombre es Fabian, un hombre encantador y bastante tranquilo.

    Decidí acudir a él porque me lo habían recomendado anteriormente, dicen que su trabajo es excelente y que lleva más de 10 años ofreciendo su servicio. Entonces me dirigí a su casa que no quedaba a muchas de la mía y toqué su puerta, el abrió inmediatamente y me pidió que entrara.

    Yo: Hola Fabian ¿cómo estás? Vine por aquí porque últimamente estoy bastante estresada y necesito tiempo de relajación mientras me hacen un masaje, quería saber cuándo puedo venir para que me atiendas.

    F: que bueno saberlo, me alegro bastante que me hayan recomendado, estoy libre hoy a las 15:30, si podés venir a esa hora para quitarte el estrés y toda esa tensión corporal.

    Yo: Ok me parece perfecto, en ese caso nos vemos hoy en la tarde, vendré para ponerme muy ligera y que me ayudes a relajarme totalmente.

    Realmente me había puesto un poco cachonda por la forma en cómo me atendió el masajista, estaba dispuesta a relajarme totalmente con tal de tener a ese hombre tocándome toda. Entonces terminé las cosas que debía hacer en la casa, me di una larga ducha y finalmente me arregle bien sexy. Se hicieron las 15:30 y me fui directamente para la casa del masajista.

    Toque la puerta y me atendió de la manera más gentil de todas, me dijo que pasara a su casa y que pronto estaría lista el área donde me iba a dar mi rico masaje. Ya tenía preparado la habitación con velas aromáticas y una luz tenue, me dijo que me recostara en su camilla y obedecí.

    En ese momento me sentí muy cómoda y totalmente relajada, puesto que, el ambiente estaba muy bien preparado y la presencia del masajista m excitaba muchísimo. Me pidió que me quitara la ropa y me quedara únicamente con mi ropa interior, yo le hice caso y me puse como él me indicó, luego me tapo con una toalla. Empezó a untarme un aceite que ayuda para estimular el cuerpo durante el masaje, esto ocasiono que me estremeciera un poco, luego me empezó a masajear y me fui relajando poco a poco.

    Yo: Uy que rico se siente todo esto, tienes unas manos espectaculares, sigue así te lo ruego, espero que este momento nunca termine.

    F: Me alegra mucho que estés disfrutando del proceso, al parecer en poco tiempo ya se ha reducido gran parte del nivel de estrés que tenias acumulado, tienes la piel muy suavecita y rica.

    Yo: ¿en serio crees eso? muchas gracias, creo que me siento bastante relajada porque estás aquí con esas manos angelicales mientras me lubricas todo el cuerpo y eso me tiene como loca.

    F: y eso que apenas estamos empezando, ahora que falta que te haga un millón de cosas que se van a sentir aún más ricas.

    Yo: Que rico suena todo eso, me encantaría que probaras haciendo las cosas que vos quieras, solo quiero que me relajes y me hagas sentir placer, vos decides como.

    En ese momento me sentí muy excitada y cada vez más se incrementaba el deseo que sentía que me pasara su verga por la cara y me la llenara de leche. Entonces, él siguió masajeando toda mi piel mientras realizaba movimientos, se sentía bastante bien, en un momento me deje llevar y empecé a soltar ligeros gemidos.

    El masajista estaba cada vez más sexy y llegué a notar cómo iba poniéndose cada vez más cachondo, bajaba sus manos y me comenzaba a tocar las nalgas y me las lubricaba con su aceite esencial.

    De un momento a otro me fue quitando la toalla que me cubría el cuerpo y me masajeaba cada vez más profundo. Yo no podía aguantar más, estaba muy excitada y decidí retorcerme toda para que ese diera cuenta que deseaba que me cogiera muy duro. Entonces empezó a meter las manos en mi culotte poco a poco mientras masajeaba todo, empezaba a gemir fuerte para que no parara de hacerlo.

    Lo que más me sorprendió es que me agarró el culotte y me lo quito lentamente hasta dejarme desnuda, yo estaba muy mojada y toda cachonda, me quito el sostén y me termino dejando justo como quería, notó todo lo mojada que estaba y comenzó a estimular mis tetas. Se montó en la camilla y me empezó a frotar.

    Yo: Que rico, hace rato que necesitaba esto, esos dedos son bien rico y me encanta que me metas tus manos.

    F: ufff si, mírate toda mojada me encantan las clientas como vos, que desean llevar todo el tiempo, me encanta como me suplicas que, te voy a coger muy duro.

    Yo: Dámelo todo, haceme venir toda, quiero que me sigas diciendo cosas y me hagas toda tuya.

    Todo lo que le dije lo estaba poniéndolo muy caliente, su pene estaba erecto y en cuestión de segundos se había quitado toda la ropa. Comenzó a estimular mis pezones y me los pellizcaba para que gimiera fuerte, yo no podía quitar la viste de su pene. Me puso el pene en la boca para que se lo chupara, su pene apenas entraba y salía de mi boca.

    Yo estaba dándole la mejor mamada que podía, moviendo mi lengua haciendo círculos en la punta y comiéndomela toda. Él estaba gimiendo del placer que le causaba tener su pene en mi boca, miraba hacia arriba para ver su rostro y podía ver su cara de demente toda estimulada y excitada, pare de chupárselo y lo mire a los ojos.

    Mi vagina estaba totalmente húmeda, nunca antes la había sentido así, metió su pene en mi vagina y entro completamente. Me cogía con su pene muy duro, sus bolas estaban chocando con mi culo, yo gemía como nunca.

    Giramos quede encima suyo montándolo como me gusta, movimientos lentos y luego aumento el ritmo.

    F: Que rico se siente, Me vas a hacer venir, seguí así, estoy a punto de acabar todo encima tuyo, tu vagina está muy mojada, nunca había cogido con alguien tan caliente.

    Duramos 10 minutos más el masajista acabó adentro, estaba llena de su leche, quedamos exhaustos. Me fui al rato y quedamos en vernos la semana entrante para la siguiente sesión.

    Espero sus mensajes y/o comentarios.

  • Su primer lésbico. Su sorpresa. Mi sorpresa

    Su primer lésbico. Su sorpresa. Mi sorpresa

    Era sábado, diciembre 17 y como es nuestra costumbre, fuimos a cenar a nuestro restaurante preferido. Poco después de las 7 pm. Siempre que salimos a divertirnos estamos conscientes que cualquier cosa puede pasar, al menos que ella me observe que no está en ánimo de putear.

    Nos gusta sentarnos en las mesas que están frente al bar, así podemos ver los hombres que la chequean. En esta ocasión mientras cenábamos y conversábamos noto que mientras había hombres que la miraban desde el bar ella estaba enfocada en la mesa que estaba a mi espalda. Mi esposa conversaba conmigo, pero su mirada estaba ocupada con la mesa detrás de mí.

    Yo: Mami, hay como tres hombres en el bar que no te quitan la mirada

    Mi esposa: Si, ya me di cuenta pero que se hagan una paja esta noche

    Yo: ¿Que te tiene tan ocupada detrás de mí?

    Mi esposa: (Con una amplia sonrisa y un brillo de lujuria en los ojos) Cállate, pero hay dos mujeres sentadas en esa mesa y la que está frente a mí me mira fijamente y cada vez que se toma un trago saca la lengua y se la pasa por los labios mirándome.

    Yo: Mmmm. No me dijiste que estabas en mujeres esta noche

    Mi esposa: Nooo, yo no estaba en eso hasta que me di cuenta como me mira y me sonríe y eso me está excitando

    Mi esposa me había contado en una ocasión que una de sus mayores fantasías era probar a una mujer, pero nunca volvimos a tocar el tema y yo lo deje en el olvido. Siempre hablábamos de fantasías con hombres solamente, aunque veía como se excitaba con las mujeres cuando veíamos porno.

    Yo: ¿Te gusta?

    MI esposa: Me tiene bien caliente. Es bien bella, tiene una linda sonrisa y buena figura

    Yo: Sóplale un beso y guíñale un ojo.

    Mi esposa: Ay nooo. Aquí hay mucha gente y me pueden ver

    Yo: Mami, pero tú siempre me has dicho que a ti no te importa lo que piensen los demás (bajé la cabeza y le dije) Hazlo, no mires a nadie, mírala solo a ella (Así lo hizo)

    Mi esposa: ay, ay, se puso roja y como nerviosa y se sonrió

    Nos estuvimos riendo y conversando de la situación. Haciendo fantasías de cuantas cosas le gustaría hacer y que le hagan.

    Mi esposa: ya, ya, para con eso que me estás haciendo que me moje mas

    Yo: ¿quieres probar?

    Mi esposa: ojalá, pero ¿cómo?

    Yo: préstame un lápiz (cojo una servilleta y escribo el número de celular de mi esposa y su nombre y más abajo escribo whatsapp). Le pregunto a mi esposa, ¿qué color esta vestida ella?

    Mi esposa: Tiene un vestido rojo con un escote, así como yo. Tiene buenas tetas también y los labios carnosos.

    Llamo al mesero que nos está sirviendo que es el mismo que está sirviendo la otra mesa y le digo que nos sirva más tragos y a la mesa detrás de nosotros les lleve otro servicio de lo que están bebiendo. Pero que venga a nuestra mesa primero. Así lo hizo. Cuando vino a nuestra mesa con los tragos le entregue la servilleta con la nota y le dije que se la entregara a la vestida de rojo.

    Se sorprendieron del gesto y la que estaba de espalda a nosotros voltea la cara y nos da las gracias. Esta no se veía mal tampoco, pero la que estaba chequeando a mi esposa es verdad que estaba buenísima. Ahí fue cuando me entro la lujuria de verdad y se me estaba parando la verga.

    Me fui al baño y cuando regreso mi esposa me enseña un texto de whatsapp que le envió.

    Lilly: Hola, muchas gracias por la bebida, son ustedes muy amables. Gusto en conocerte, me llamo Lilly

    Mi esposa: A tu orden. Me gustaría conocerte más de cerca si es que deseas lo mismo.

    ¿Qué te parece más tarde? ¿O tienes algún inconveniente?

    Lilly: Claro que lo deseo y no, no tengo inconveniente alguno. ¿Pero, y tu esposo?

    Mi esposa: Él no tiene inconveniente. ¿Eres casada?

    Lilly: Nooo, justo esta noche estoy celebrando mi divorcio con mi amiga

    Mi esposa: Pues si te animas puedes celebrar con nosotros también más tarde

    Lilly: Hmmm, suena muy interesante. Mi amiga hace rato que esta porque nos vayamos y yo estoy con ganas de seguir celebrando.

    Mi esposa: Pues, mantén las ganas en alto. (le envió la dirección de nuestra casa) te esperamos?

    Lilly: Mmmm. Está bien

    Nos fuimos a la casa. Era cerca de la medianoche creíamos que Lilly se había arrepentido de venir cuando suena el teléfono de mi esposa.

    Lilly: Hola, soy Lilly, por favor discúlpame, pero es que tuve que llevar a mi amiga a su casa y ella me detuvo un poco. Ahora ya es muy tarde.

    Mi esposa: No te preocupes corazón nosotros estamos aquí esperándote. Estamos solos.

    Lilly: Siii, pero es que ha sido una noche bien calurosa, he sudado y necesito un baño.

    Mi esposa: Aaah, pues te digo que nosotros estamos con ropa bien comoda y listos para darnos un zambullón en la piscina

    Lilly: ¿Cooomo? ¿Tienen piscina? Pero no tengo bikinis, tendré que ir a casa por uno

    Mi esposa: No mi amor, creo que tenemos la misma talla, yo te presto uno. O nos metemos sin ropa como hacemos mi esposo y yo

    Lilly: Jajaja. Hmmm. Está bien. Voy en camino entonces. Llego como en veinte o veinticinco minutos. Estás segura que no hay ningún problema?

    Mi esposa: Segura mi amor. Aquí podemos disfrutar de una larga noche. Mañana es domingo, no tenemos niños en la casa, no tenemos vecinos cerca. Podemos hablar, escuchar música, tomar tragos y… (pausa, bajando la voz en una forma insinuante) Todo lo demás.

    Lilly: Jajaja, me estas asustando. Llego pronto.

    Así fue, Lilly llego, nos saludamos como si fuéramos amigos ya conocidos. Les dije se fueran a la terraza y fui a preparar tragos. Nos sentamos unos minutos a conversar.

    Mi esposa: Ven a mostrarte la casa y a buscarte algo que te puedas poner para que estes comoda también como nosotros.

    Mi esposa estaba vestida con unos shorts bien cortos y desahogados, sin nada debajo y un camisón amarrado solo con una cinta a la cintura. Se notaba su pecho abierto y sus lindos senos. Me dejaron solo como por unos quince minutos. Veo que vienen agarraditas de mano y Lilly vestida al estilo de mi esposa, como si fueran mellizas. Mi verga empezó a dar pequeños saltitos debajo de mi short al ver esos dos monumentos de mujeres.

    Conversamos brevemente, conociéndonos un poco, pero, rápidamente le puse un poco de picante al ambiente. Mi esposa estaba sentada al lado mío y mientras hablaba mecía sus piernas abriendo y cerrando. Como su short era tan corto dejaba a Lilly ver el manjar de mi esposa y creo que eso la estaba excitando. Comencé a acariciar a mi esposa suavemente por sus piernas mientras conversábamos. Lilly observaba lo que yo estaba haciendo y eso hizo que se pusiera algo nerviosa. De repente le pregunto,

    Yo: ¿Lilly, alguna vez haz estado con una mujer? (Se sonrojo un poco y con una sonrisa tímida me dice)

    Lilly: Nooo, nunca… Pero, debo admitir que es una curiosidad que la he tenido desde muy joven.

    Yo: ¿Nunca te has tocado con una? ¿Ni siguiera un beso?

    Lilly: (Mira a mi esposa) No, nunca.

    Yo: Mi esposa también es curiosa y creo que esta noche es la oportunidad de ambas. Ustedes estuvieron coqueteando en el restaurante. Aquí solo estoy yo y no me opongo a que se diviertan.

    Ambas solo se miraban y se sonreían tímidamente. Me levanté de mi asiento y les dije que se pusieran de pie. Las puse una frente a la otra y que cerraran los ojos. Les acerqué sus cabezas y las puse labios con labios. Empezaron a besarse con un poco de timidez. Yo las abrazaba también y mi erección crecía más al punto que ambas la sentían chocar con sus muslos. Se despegaron los labios, se miraron y empezaron a reírse. Mi esposa me mira para ver mi reacción. Me da un beso con lenguas. Ya estoy a mil con el calor de ambas.

    Mi esposa: ¿Quieres besarlo?

    Lilly: Si no te importa.

    Mi esposa: Nooo, para nada.

    Me prendo de la boca de Lilly en un beso bien rico. Acerco a mi esposa también. Nos dimos lenguas los tres. Luego me despego para verlas comiéndose sus bocas y tocándose todo lo que alcanzaran de sus cuerpos. No pude aguantar más y me quité mis shorts y me senté a pajearme mirando el espectáculo.

    Fue mi esposa la que tuvo la iniciativa de quitarle el camisón a Lilly chuparle sus tetas. Aún estaban de pie frente a mí. Lilly le apretaba la cabeza a mi esposa y con la otra mano se apretaba su otra teta. A todo esto, tenía sus ojos cerrados, gemía y se saboreaba los labios. Mi esposa seguía chupando tetas y metió una mano dentro del short de Lilly y empezó a masajearle el clítoris. Lilly sintió un pequeño choque de corriente, miro hacia arriba y soltó un pequeño grito de excitación. Luego volteo la vista hacia mí y fue cuando se dio cuenta que me estaba pajeando. Abrió los ojos bien grandes y se mordió los labios. Mantuvo la mirada hacia mi verga. Me miraba a los ojos y se mordía los labios. Luego despego a mi esposa, le soltó el camisón y empezó a chuparle las tetas también. Mi esposa me miro y se sonrió al verme pajeandome. Ya ella me había visto muchas veces haciéndolo, pero esta era la primera vez que me veía mientras ella estaba con una mujer.

    Luego de un rato decidieron irse a la ducha antes de continuar con la acción, pero antes, mi esposa se puso de rodillas y empezó a mamármelo. Halo a Lilly para que también se arrodillara a mamármelo con ella. Me chupaban desde la punta hasta las bolas. Sus lenguas se cruzaban y me daban una sensación que me enloquecían. Yo había tenido experiencias ya con dos mujeres antes pero nunca con mi esposa en la escena. Estuve al punto de venirme, pero las detuve.

    Yo: Ya, ya, paren que no quiero venirme ahora. Váyanse a la ducha ya.

    Mi esposa: (Sonriendo) Esta bien, tráenos más de beber.

    Me dieron un beso. Lilly me apretó la verga y ambas se rieron.

    Espere un rato antes de ir a preparar los tragos. Cuando les lleve las bebidas, estaban sus cuerpos cubiertos en jabón. Mi esposa la abrazada por la espalda, le besaba el cuello mientras con una mano le pasaba la esponja por las tetas. Lilly quedaba de frente a mí. Mi verga que estaba ya un poco flácida volvió a endurecerse cuando vi el enorme coño que tenía entre sus piernas. Un hermoso coño con unos pelitos cortos y con mucha masa como el de mi esposa. Se apartaron de la ducha para toma un trago. Mi esposa me pidió que entrara a bañarme con ellas. Me di un trago del vaso de mi esposa y luego del vaso de Lilly. Me quite el tshirt y entre a la ducha. Mi esposa seguía pegada a la espalda de Lilly mientras ella y yo nos besábamos y nos dábamos lenguas. Yo masajeaba el clítoris de Lilly con la cabeza de mi verga. Lilly gritaba y gemía de tanto placer. Con una mano me empujaba la verga y buscaba la manera de que yo la penetrara. Yo solo le metía la punta y se la sacaba (quería meterlo si, pero quería verlas a ellas dos teniendo sexo primero)

    En uno de esos forcejeos en que le metía la punta, me puso las manos en mis nalgas, me halo con fuerzas y se hecho hacia adelante hasta que se la metió toda, hasta las bolas. Gritaba como una perra en calor. Gritaba de verdad, con lágrimas.

    Yo: ¿Te duele?

    Lilly: No, dame, por favor, dame.

    Creí que mi esposa se iba a molestar porque esa parte no la hablamos, pero… ella se estaba masturbando, se acerca a mí, me besa y me dice…

    Mi esposa: Dale duro papi, llénala de leche que ahorita yo se la saco y me la bebo.

    En eso Lilly comienza a tener su primer orgasmo, gritaba y gemía como fiera. Las piernas les temblaban y su cuerpo entro en convulsión. Su respiración estaba super agitada y mi esposa y yo tuvimos que sujetarla fuerte para que no se nos cayera ahí. Con toda la acción, Lilly, que no quería mojarse su bella cabellera, se olvidó de todo. Mi verga estaba aún tan dura que creo ayudo a aguantarla también, jajaja. Sentí que me iba a venir y el saque rápido. Quería guardarlo para más tarde. Terminamos de limpiarnos bajo el agua y salimos de la ducha.

    Mientras yo me secaba mi esposa tomo una toalla y empezó a secar el cuerpo de Lilly. Lo hacía de una manera muy suave y sensual. Dándole besos por cada centímetro y pulgada de su cuerpo donde ya había secado. Lilly cerraba los ojos y suspiraba. Yo seguía secándome ahí mismo y mirando ese espectáculo con mi verga aun erecta.

    Cuando mi esposa bajo a secarle las piernas le daba besos suaves y tiernos en su coño. Lilly solo suspiraba y pasaba sus manos por la cabeza de mi esposa. Mi esposa saco su lengua y la paso por su clítoris. Lilly dio un salto de excitación, le agarro la cabeza a mi esposa y le dijo

    Lilly: No, por favor, dame unos minutos por favor

    Mi esposa: ¿Que paso? ¿No te gusta?

    Lilly: Me gusta y quiero, pero necesito unos minutos. Por favor, no te moleste. Es que estoy muy sensible aún.

    Lilly levanto a mi esposa y se envolvieron en sus brazos y se dieron un lago beso. A esto, mi esposa que estaba aún mojada comenzó a secarse y Lilly tuvo que hacer lo mismo ya mi esposa la mojo con su cuerpo.

    Se fueron a la habitación. Yo me fui a la cocina a buscar más tragos. Estaba buscando algo que picar en el refrigerador. Había bastante para escoger, pero pensé que tomo mucho tiempo comiendo. Lo deje para luego. Cuando me estoy acercando a la habitación escucho los gemidos de Lilly. La emoción y excitación que sentí cuando vi a mi esposa comiéndose el coño de una mujer. Me lo había imaginado muchas veces, pero eran solo fantasías. Ahora lo veo aquí, ante mis ojos. Solo pude recostarme a una pared, con un trago en una mano y pajeandome con la otra.

    Lilly apretaba la cabeza de mi esposa con sus dos manos hasta que mi esposa le provoco un gran orgasmo mientras Lilly se retorcía como una serpiente. Mi esposa fue subiendo dándole besos en todo su cuerpo hasta llegar a su boca. Se besaban y acariciaban acostadas de lado. Se acariciaban de una forma suave y sensual, mirándose a los ojos fijamente. Dándose besos y besos.

    Lilly empujo a mi esposa suavemente para que su espalda quedara apoyada en el mattress. Se subió encima de ella. Empezó a besar su cuello, bajando por sus tetas las cuales lamio un buen rato. Mi esposa disfrutaba de esas caricias. Lilly siguió bajando lentamente, lamiendo el cuerpo de mi esposa con su exquisita lengua hasta llegar hasta las entrepiernas de mi esposa.

    Lilly empezó a devolverle el favor a mi esposa, besaba su coño, lamia su clítoris ambas estaban gozando bastante y el calor de ambas iba subiendo. En eso Lilly levanto su culo y se apoyó en sus rodillas lo cual yo aproveche y me coloque detrás de ella a comerle su hermoso culo. Ahora estábamos disfrutando los tres. Yo iba de su culo a su vagina, su clítoris, su culo. No supe cuál de los tres estaba gritando más fuerte. Mi esposa, que había tenido los ojos cerrados, no entendía porque Lilly gemía de esa manera solo con chuparle su coño y porque yo gemía, abrió los ojos y cuando me vio comiéndole el culo a Lilly aumento sus gemidos y me dijo

    Mi esposa: Papi, méteselo, méteselo coño. Hace mucho que te estaba pidiendo que quería verte dándole verga a otra.

    Le agarro la cabeza a Lilly y la apretaba contra su coño.

    Mi esposa: ¿Quiere que él te lo meta y te llene de leche?

    Lilly: (Sin despegarse del coño de mi esposa) Unju, siii

    Empecé a darle verga a Lilly en esa posición mientras mi esposa me miraba con los ojos bien abiertos

    Mi esposa: Asiii papi, asiii. Dale duro, no pares. Mira cómo le gusta esa buena verga que tienes, dale. ¿Te gusta Lilly? ¿Te gusta?

    Lilly: Aaaay siiii. Que buen macho tienes, que machote mami. Dame duro papi, así, asiii. Ya casi me vengo.

    Mi esposa disfrutaba ver a Lilly gozar y a mi dándole verga a otra mujer. Así, delante de ella, como tantas veces la he visto cogiendo con otros hombres. Lilly empezó a tener un orgasmo y mientras se venía se pegó nuevamente del clítoris de mi esposa. Yo le daba más fuerte. Mi esposa empezó a tener un orgasmo también. Quería mantener los ojos abiertos mirándome darle verga a Lilly, pero el placer de su orgasmo la venció y los cerró bien fuerte. Las dos estaban viniéndose frenéticamente cuando sentí que Lilly me apretó la cabeza de una manera que nunca había sentido antes y empecé a bombearle mi leche. Ella me apretaba y aflojaba de una forma como si me estuviera haciendo una paja al mismo tiempo. Me vine con tantas fuerzas que hasta un pequeño dolor sentí en la uretra. Pero ese dolor duro solo unos dos o tres segundos. Después, todo era placer.

    Lilly se cansó de la posición y se fue rodando hasta dejarse caer encima de mi esposa. Yo, que aún estaba duro y no quería sacárselo aun, me fui rodando junto con ella y caí en su espalda. No pasaron ni diez segundos cuando mi esposa soltó un gran respiro en busca de aire, se sacudió y nos empujo

    Mi esposa: ¿Miren par de pendejos, ustedes creen que no pesan? ¿Que son de algodón?

    Lilly y yo: Jajaja.

    Nos sorprendió la alarma del despertador a las seis de la mañana que es la hora que me levanto los sábados y domingos para irme a correr.

    Mi esposa: Tu no vas a correr ahora, ¿verdad?

    Yo: Seguro que sí. En un rato, dentro de ti, jajaja

    Risas. Nos levantamos, fuimos a la ducha de nuevo y luego a la cocina a preparar desayuno. ¿A qué hora se fue Lilly? Se paso casi todo el día con nosotros. Desayunamos, seguimos tomando, nos fuimos a la piscina y luego a dormir un rato. Lo hemos hecho dos veces más después de eso. La segunda me limite solo a observarlas a ellas.

    Espero les haya gustado. Díganme en los comentarios.

    Hasta el próximo relato.

  • Mis amigas, las más receptivas del control mental: Prólogo

    Mis amigas, las más receptivas del control mental: Prólogo

    Les cuento que durante mucho tiempo me he resistido a darle crédito al 100% a ideas asociadas a la persuasión, la PNL, el control mental y la dominación sin embargo debo reconocer que mas allá términos, no es poca la experiencia recogida en estos largos años.

    Llevé una vida escolar como cualquier otro chiquillo de mi ciudad, creo todo creo empezó en mis ratos libres cuando pasé durante meses leyendo revistas esotéricas. Mas adelante serían los libros de la guerra fría de mi abuelo que muy lejos de ser un erudito, psicólogo o un académico, como cachivachero me había heredado no poca información en español, alemán o ruso y casi como jugando algo termine asimilando.

    Mas tarde descubrí por terceros algo que me hacía particularmente persuasivo (al menos así me lo decían mis primas), lo mismo me dirían compañeros de la universidad e Incluso algunas amigas que decían sentir mi presencia cuando estaba en una biblioteca.

    Quizás tras cierta carga genética, la estimulación de la lectura en la pubertad y adolescencia potenciaron estas habilidades que pueden ser poco sin una base, pero sobre todo nada sin la práctica oportuna.

    Es entonces que me dediqué poco a poco a aplicar las artes de forma aleatoria en la vida diaria: juegos con mis amigos y conflictos al inicio. luego clases y exposiciones en la universidad, hasta reuniones de trabajo y acuerdos comerciales… una variedad de situaciones que aún con mi treinta y algo sigo descubriendo.

    Todo dio un giro cuando decidí ensayar de modo mucho más específico, es decir, de modo muy dirigido con algunas personas: féminas conocidas y también desconocidas…

    Pero sobre todo con fines tan ocultos por mi como aquellos para saciar otros más placenteros.

    Continúa…

  • Encuentro familiar sorpresa

    Encuentro familiar sorpresa

    Nunca me imaginé lo que pasaría en ese encuentro familiar. Todo empezó cuando a mamá le avisaron que el fin de semana iba a realizarse un encuentro familiar, normalmente no me gusta asistir a esos eventos, pero esta vez quería hacerlo, ya que hace tiempo no veía a muchos de mis primos, y tíos, a algunos no los veías desde mi infancia.

    Llegando el gran día del encuentro, llegamos muy temprano, ya que mamá debía encargarse del almuerzo, luego pasando el tiempo, sentado bajo el árbol con mejor sombra empecé a observar a toda familia que llegaba. Y a la gran mayoría solo saludaba desde lejos, el lugar estaba hermoso, cancha de vóley, piscina, quincho, habitaciones climatizadas, un lugar perfecto para un encuentro. Mientras admiraba todo a mi alrededor, observé que una hermosa señorita iba ingresando por el portón del establecimiento, vestía de camisilla blanca y un short vaquero súper ajustado, realmente lo primero que pude observar fueron lo bien formados que estaban sus nalgas. Definitivamente, no era una prima mía, tampoco mi familiar. Nunca antes la había visto. Pero mi mente decía, yo la vi primero…

    Llego con unas bolsas de supermercado, los bajo en la mesa y luego me percate que detrás de ella venía mi primo Blas, casi 10 años que no lo veía, y casi nunca tuvimos una buena relación, y paaas… La hermosa chica lo recibió con un beso.

    No podía ser, Blas tenía ese bombón a su lado, era el más mujeriego de todos, sinceramente no se merecía esa hermosura, de seguro no era la única novia que tenía, pero bueno, simplemente lo saludé desde lejos, y el también, ella me miró, levanto su mano y sonrió. Si que estaba buena.

    Un tiempo a otro, toda la familia llegó, yo solo estaba en una hamaca de hilo, mirando todo alrededor, algunos preparando el asado, otros jugando vóley, y otros poco en la pileta, refrescándose.

    Entre esas personas estaba Yolanda, la novia de Blas, pero él no estaba con ella, se estaba bañando con una de las sobrinas, pero que mujer, llevaba puesto un bikini blanco, medio transparente al contacto con el agua, se notaba que el agua estaba fría, porque sus pezones estaban bien despiertos detrás de su sostén, firmes y deliciosos, como para pasarle la lengua, con el agua podría notarse lo rosado que eran sus areolas y sus pezones en puntas.

    Cuando salía de la pileta para dar un salto, no dejaba de mirar como su bikini le partía a la mitad esa rica vagina notablemente bien depilada, y al ponerse de espalda era increíble como ese hilito tan delgado podría generar que sus nalgas fueran más resaltantes, y no voy a negar que miraba descaradamente, los momentos donde ella se agachaba y ese hilito ya no alcanzaba a tapar parte de ese culito tan delicioso que tenía.

    De seguro, conociendo a Blas, disfrutaba también de ese culo y no solo de su rosadito coño. Amigos, jamás imaginé que me excitaría con mirar a una mujer bañándose en una pileta, nunca me había pasado, pero con esta chica era imposible. Solo me dieron ganas de ir agarrar del cabello y ponerla en cuatro, hacer a un costado su bikini y meterle mi pene erecto y que Blas vea cómo le hacía gemir a su novia, pero no era tan pervertido, así que solo decidí ir a jalármela en el baño más cercano, el baño que daba con vista a la pileta para seguir mirándola y manosearme con ella.

    Mientras ella jugaba con la sobrina y la pelota la veía mojada y me la jalaba, era tan placentero, no se imaginaban todas las perversidades que se me pasaban por la mente si llegara a tener a esa mujer en mi cama.

    Por un momento, mientras tenía la mano ocupada escuché que una tía grito, “ya está el almuerzo, vengan”. En ese momento me aleje de la puerta y decidí acelerar el paso, para limpiarme y salir a comer, antes que se dieran cuenta de que estaba desaparecido, ya no la miraba, solo cerré mis ojos y empecé a ahorcar con más rapidez al ganso, lo empecé a hacer con prisa y con presión, ya sentía que me venía, ya faltaba poquito y en ese instante escuché que alguien empujaba la puerta del baño ¡mierda, olvide llavearlo!

    Paso por mi mente eso, con mi pene a punto explotar semen, por inercia gire con dirección a la puerta a ver quién interrumpía mi momento de placer personal, y para sorpresa mía, Yolanda entra y me ve jalándomela, para sorpresa suya, decidí explotar como nunca antes lo había hecho y mi ganso empezó a escupir esperma sobre su plana y sexy pancita, con rapidez ella cierra la puerta en simultáneo y se queda mirando como mi pene empezaba a llenarle de leche el ombligo, con la mano zampándose la boca del asombro, y yo pasmado con el pájaro en la mano a punto de dejar de escupir, pareciera que todo se detuvo por un momento, mire mi pene ya sin fuerzas para soltar más leche, su pancita plana y su hermoso ombligo bañado de mi semen, ella sin moverse, lo esperma corriéndose hasta llegar a su bikini, y empezar a bajar su pelvis y llegar a la chupada tela que cubría su coñito delicioso.

    Por un instante reaccionó, no dijo nada, camino hacia la ducha, abrió el grifo, empezó a enjuagarse el cabello, ya que había salido de la pileta, suavemente empezó a enjuagarse los pechos con su sostén más mojados que nunca y sus pezones más parados, ya que los tenía más de cerca, y de pronto llega hasta su abdomen, se limpia con el agua de la ducha y sorprendentemente gira dándome la espalda, toma su bikini con las dos manos y se agacha para quitársela.

    Yo quedé pasmado, no tuve ninguna reacción, no podía creer lo que estaba viendo, en el momento exacto que se agachó pude ver ese culito delicioso, limpio, depilado, y notable de que siempre hay fiesta por ese lado, por un momento pareciera que lo hacía a propósito, por qué nunca vi que una mujer tardará tanto en quitarse su ropa interior.

    Pero realmente disfrute ver eso, giro de vuelta y me miró, ¡me pasas el jabón! Me dijo, mi mano seguía sosteniendo mi pene, que a pesar de haber terminado, seguía mas duro que nunca, con semen en la punta, y con la otra mano le pase el jabón. Lo tomo, enjuagó su bikini en la ducha y lo lavo con el jabón.

    Cuando pude notar que estaba lavando su bikini recordé que estaba desnuda, y del asombro aún no mire su deliciosa vagina que lo vi marcada con su bikini, así que sin vergüenza dirigí mi mirada hacia ese lugar hermoso que toda mujer tiene, y aprecie su belleza antes que termine su aseo, pude mirar la forma perfecta de esa conchita bien depiladita, cerradita, rosada, y mojada con jabón, que rico seria pasar mi nariz y mi lengua por ahí, pensé.

    Note que se dio cuenta que estaba mirando, termino con su bikini y mando su mano izquierda a limpiarse el coñito, usando el agua de la ducha en dirección a ella empezó a tocarse, como si fuera que lo estaba limpiando, pero yo sé que no estaba limpiándose solamente, empezó a jugar con sus labios que empezaron a sobre salirse mientras se refrescaba con el agua, hizo esos movimientos aproximadamente como diez segundo, y yo creo que tenía ganas de volver a venirme, era tan excitante.

    Luego cerró el grifo, volvió a darme la espalda, volvió a mostrarme ese culito, y se colocó el bikini, camino hacia mi, se paró frente a mi, me miró fijo, tomo su goma de la muñeca y alzo su cabello, ¡aun no te has limpiado tu! Me dijo, y de pronto se arrodilla frente a mi pene erecto que nunca bajo, y estaba a punto de terminar nuevamente, y lo agarro con su mano, como para meterlo a la boca.

    ¡Si lo metes, me vuelvo a venir, estoy muy excitado! le dije, ¡Hace lo que querés, te lo voy a dejar limpio! Me dijo, y lo metió, lo agarro con una mano y metió la cabeza de mi ganso en su boca para limpiarlo, hice un ruido raro, como para que supiera que volvería a venirme y se percató de eso, así que, tomo con fuerza mi pene y lo metió hasta el fondo, pude sentir su campanita tocándole la punta del pene, y no pude aguantar y le llene de leche la boca, como toda profesional no lo quito mientras yo eyaculaba, veía como me miraba, y como por su garganta iba tragando mi leche, que locura de mujer, decía dentro mío, mientras se tragaba todo mi semen, ya no soltaba ni una gota más y ella lo sentía, entonces saco mi pija de la boca, y con su lengua empezó a limpiarme los borde de mi glande, y la punta por dónde salía la poca leche que quedaba.

    Se levantó, y me dijo ¡esperá 3 minutos para salir y ahora si llavea la puerta! Yo no supe que decir, salió como si nada, cerró la puerta y yo en mi mente, y ahora que, como almuerzo con ellos, como miro la cara de Blas después de esto, pero quién se iba imaginar lo que pasaría, solo me tranquilice y me dije a mi mismo, abre esa puerta y actúa como si nada.

    Continuará…

  • Soy la puta de los novios de mis hijas

    Soy la puta de los novios de mis hijas

    Hola soy Veronica, 50 años, y 30 años de casada. Tenemos dos hijas Estefani de 22 años y Livia de 20 años, las dos son muy hermosas y de buen cuerpo, afortunadamente heredaron mi belleza. Ambas tienen sus novios. Los cuales son guapos, jóvenes, educados, altos y de buen cuerpo. Aquel 9 de diciembre acudí a dejar a mis hijas al aeropuerto de la ciudad de México, ya que irían a Monterrey, para pasar el fin de semana con unos familiares, mi esposo debido a su trabajo no pudo acompañarnos. Sin embargo, los novios de mis hijas si nos acompañaron, Darío, novio de Livia y Ramsés novio de Estefani. Yo acudí, vestida con un min vestido pegado de color dorado, muy sexy que resaltaba mi figura, medias color carne, tacones dorados, pelo suelto y labios color rojo, en el aeropuerto varios caballeros no me quitaban la mirada, y a mí me encantaba que me miraran con deseo. A las 19:00pm llego el momento de abordar por los que nos despedimos, observe como Darío tomaba de su diminuta cintura a Livia, le daba besos y manoseaba de forma sutil, para después darle un arrimón, abrazarla y decirle de forma sutil te amo. En cuanto abordaron. Darío y Ramsés, se despidieron de mi con un beso muy tronado cerca de mis labios, sin embargo, no le di importancia. Tomé mi auto y me dirigí a mi casa.

    Aproximadamente a las 20:00pm, regrese a mi hogar, minutos después, tocaron el timbre, quien podría ser a esa hora me pregunte, cuando abrí la puerta, oh sorpresa era Darío y Ramsés. -Buenas noches señora- Buenas noches, muchachos ¿Qué se les ofrece? Dije con sorpresa. Podemos pasar, dijo Ramsés, claro respondí, intrigada. En cuanto cerré la puerta, Darío se lanzó sobre mí, llego por la espalda y me dio un arrimón sentí un tremendo miembro. – ¿Qué haces? dije molesta. – “Discúlpame Verónica, pero me encantas y ya no pude resistirme, eres un manjar- Mientras decía esto me abrazo y me seguía arrimando su miembro erecto, por favor Darío, suéltame esto no está bien. Me dio la vuelta, – “Estás preciosa Verónica” Ya no me dio tiempo de nada, tomó mi cara y me dio un beso en la mejilla, – “Estás bien chula suegra” Y fue ahí donde me beso los labios. -“Qué haces?” Alcance a decir, pero ya su lengua estaba entrando en mi boca, yo la intente cerrarla pero ya era demasiado tarde, medio abrí mis labios y buscó mi lengua, yo se la di tímidamente, me acariciaba todo mi cabello, me mordía los labios -“Ahhh Verónica…qué rico besas, mientras me agarraba las nalgas.

    «No Darío! ¡yo no puedo hacer esto!» grite, suéltame o pediré ayuda. El muy cínico se rio, dijo no hay nadie solamente Ramsés jaja. Y, Livia, me ha dicho que tu marido, los viernes llega pasada la medianoche.» Inmediatamente llego Ramsés, y me arrimo su miembro, entre los dos me hacían sándwich, me manoseaban, mi concha, y senos, mientras me besaban la boca, cuello. Les dije son los novios de mis hijas, por favor, esto no está bien, por favor, por qué se encaprichan conmigo. Respondió Darío: porque a tus 50 años, estas bien buena, te vistes bien provocativa, eres bonita e inteligente, te encanta la verga no lo niegues, dije, está situación está muy mal, al decir esto me metió su mano en mi entre pierna, mira que rica vagina, la empezó a frotar y fue lo que hizo despertar mi lujuria. Sabía que no me podría quitar a esos dos jóvenes cabríos, por lo que mi lujuria accedió, está bien, pero por favor, no les digan a mis hijas.

    Dicho esto, se les ilumino sus caras, Ramsés, se volvió a acercar a mí y me volvió a besar, yo me dejé. Me dio la lengua y se la empecé a chupar, chupaditas de “paleta”. De vez en vez le daba mordiditas. Yo sentía mis pezones duros, tiesos, mi cuerpo sudando y mi entrepierna mojada. -“Suegra te veías tan rica en el aeropuerto” Se me replegó más y empezó a acariciar mi brazo, después subió a mi cuello y llegó a mis senos, los apretaba y amasaba. Senos pequeños pero firmes. Me acarició mis pezones encima del vestido, yo ya estaba con la lengua de fuera, dándole unos besos húmedos. Bajé la vista hacia su entrepierna y le vi el bulto inflamado, “¿Cómo la tendrá?” Pensé. “Verónica mira” Lo que vi me puso ansiosa. Se había sacado la verga del pantalón. Una vergota gruesa, morena, con la cabeza mojadísima. Se le balanceaba de un lado a otro, las venas parecían a punto de explotar. Tomó mi mano y la llevó hacia ese pedazo de carne. La rodie con mi mano, estaba esponjosa, dura, fibrosa, le pasé la mano a la cabeza y sentí sus jugos, le embarré esos jugos por todo el tronco.

    -“Ay suegra que rico” -“No, no está bien, esto no puede ser”- “váyanse” les grite. Tenía la mano mojada, mientras caminaba hacia la puerta iba oliendo sus jugos. Darío me alcanzó a medio camino. -Verónica, espera, tranquila” me tomó de la cintura me cargo y me subió a la habitación de Livia, pues estaba abierta la puerta. Convencida de que no se irían sin cogerme, finalmente termine por ceder. Ahora besé frenéticamente, le introduje la lengua a lo que Darío respondió de la misma forma, tomo una mano y la llevo hasta el bulto entre sus piernas que estaba a punto de estallar -Uhmmm que dura se te ha puesto la verga – le dije -Sí suegrita usted me pone así –respondió -No me trates de usted ni me llames suegra, dime sólo Verónica -Está bien Verónica, toma la verga, es sólo tuya – Que rica y dura verga tienes, te la quiero chupar – le dije me arrodille y de una sola mamada, introduje su pene hasta la mitad, comenzando a mamármela despacio y rápido, pasando mi lengua por su glande y bajando hasta sus bolas. -Que rico lo chupa suegra, lo hace como una profesional -Dime sólo Verónica -repliqué -Disculpa, es la costumbre Verónica, sigue así métetela toda, mi verga es tuya -Sí ahora es mía sólo mía – dije.

    Posteriormente, le dije ahora tu dame placer, me senté en la cama, el subió mi mini vestido, dijo no quiero quitártelo con el quiero follarte, retiro mi tanga, la olio y beso, entonces yo abrí mis largas piernas y dejé a merced de él a mi conchita, recién en la mañana me había depilado, se acercó a ella y saboreo mi vagina con locura, lamía y chupaba mis labios vaginales, por momentos introducía su lengua en mi agujero y se centraba en mi clítoris que se encontraba hinchadito de placer. -Así cómeme la panocha Darío, sí que lo haces bien, mueve más la lengua – dije. Entonces comenzó a lamerle el clítoris aún más rápido, le sujeté la cabeza y hacía que la presión contra mi vagina fuera más fuerte, ¡empecé a mover cada vez más rápido mi cadera contra su boca – me vengo!, me vengo! Darío… ah si!!! sí!!! que rico, gemía de placer; entonces él se puso sobre mi cuerpo, yo gimiendo y el aprovecho para introducir su miembro de una embestida en mi mojada y muy caliente conchita.

    Darío le dijo a Ramsés, déjame cogerla y ahorita vas tú, a lo que Ramsés dijo ok. Yo solo era esclava de mis yernos, En la clásica posición de misionero, introdujo aquel falo poderoso me penetro y me hizo gemir, aaah así así, no la saques, empuja más aaa, gemía, mientras me besaba, nuestros labios se mordían, me agarraba de mi cintura y empujaba, y eso me hacía sentir el pene en lo más profundo de mi concha, inmediatamente me dijo que bonitas zapatillas para tenerlas de aretes, por lo que subió mis largar piernas a sus hombros y me penetraba, despacio y luego de un solo empujon me metía todo su miembro. Me dejaba caer todo el peso de su cuerpo, y hasta brincaba y empujaba para metérmela más, para partirme en pedazos: ¡lo sentía delicioso! Me levantaba las piernas, me las separaba, con fuerza, hasta causarme un dolor, ¡delicioso!, y luego se acomodaba y me la dejaba ir, hasta el fondo, con fuerza, con saña, con mucho ardor y placer. Me sacaba su verga; la frotaba contra de mi clítoris, me la paseaba por encima de mis labios, los recorría sin meterla y luego, de repente, ¡me la clavaba de nuevo! ¡Qué verga!, ¡que rica manera de coger! ¡Lo disfrutaba…, de a mares…!

    Ramsés dijo ahora es mi turno, al estar completamente abierta de piernas y tan húmeda, su pene erecto entró muy fácil dentro de mí, hasta el fondo, el miembro de Ramsés, tenía una curva, que penetraba de una manera diferente a la de Darío y me hacía gemir muy rico. Mis largas piernas lo envolvieron dándole la más deliciosa de las bienvenidas. Ramsés comenzó a metérmelo rico… muy rico una y otra vez, haciéndome gemir de forma deliciosa: —Ahhh, ahhh, ahhhh, si, así, dame rico! Mientras me hacía suya, pensé en mis hijas, me sentí culpable pero aquellos jóvenes me hacían olvidarme de todo. Así transcurrieron varios minutos, cuando Ramsés, se levantó, su pene estaba muy erecto, Darío se puso a lado, y dijeron danos unas mamadas.

    Me hinque y mire esos penes llenos de venas gruesas, intentaba meterme los dos miembros al mismo tiempo, aunque era casi imposible, posteriormente, una por una de las vergas iba haciéndoles felaciones, a lo que ellos gemían, -que rica estas- -eres una diosa-. Mientras seguía dando sexo oral, de sus miembros ya escurrían algunos líquidos y yo me los bebía, Ramsés, dijo te gusta la lluvia dorada perra. -A lo que respondí si, e inmediatamente me bañaron con sus orines, abriendo la boca sentía que me ahogaba con tanta agua de riñón. Posteriormente, Darío, ingreso todo su miembro y me tapaba la nariz, haciendo una rica sensación y a la vez dolor. No podría creer que estuviera en esa situación, con los novios de mis hijas.

    Ramsés agarro una toalla, y me comenzó a limpiar, y posteriormente me mordió el cuello, y me fue desabrochando el mini vestido, solamente quede con medias y tacones, nos empezamos a besar, muy rico y a fajar, y me penetro de pie, wao, respondí, que delicioso, así siguieron varios minutos, inmediatamente me cargo y empecé a cabalgar ese gran miembro, después me bajo, y fue el turno de Darío, siguió la misma táctica que Ramsés, me beso el cuello, nos empezamos a besar, y después lo comencé a masturbar y el hacia lo mismo conmigo, que delicioso, nos acostamos en la cama e hicimos el famoso 69, posteriormente me puse en la posición de cabalgar y comencé a cabalgar a mi semental, que rico miembro.

    Ambos dijeron es hora de la doble penetración, a lo que me mordí los labios en señal de placer, Darío, me puso de perrita, y metió su miembro, dijo Ramsés, ábrela con tus manos para que, entre también el mío, estiraron mi ano, sentí mucho dolor, ellos intentaban meter los dos miembros a la vez, era complicado, se salían y volvían a acomodarlos, hasta que pudieron sincronizar y me hicieron gemir de dolor y placer, aaa grite muy fuerte, debió escucharse en toda la casa, sentía que me partían en dos, ya había tenido muchas penetraciones dobles, pero era especial pues eran mis dos yernos, mi ano se extendía y vibraba, continuaron con su rimo los dos enormes machos, era un martirio y delirio al mismo tiempo, acariciaban mis piernas, de repente Dario, me puso sus enorme manos en mi cuello, jalándome y apretándome sutilmente, esto me ocasiono sentirme asfixiada, fue una sensación de miedo y placer, y sentir tremendas trancadas era un suplicio delicioso, llego mi primer squirt, aaaaa grite mientras rasguñaba la cama, mis líquidos bañaban a mis cómplices.

    Que rica estas, decían, posteriormente me cargaron, Darío me daba verga por mi vagina y Ramsés, por mi ano, yo abrazaba a Darío, pues lo tenía de frente, mis manos arañaban su espalda en señal de placer y nos besábamos, mientras Ramsés, me daba muy duro por mi ano. Sentí sangrar mi ano, era muy doloroso, pero aquellos machos cabríos, seguían penetrando duro, de repente Darío, dijo cárgala tú, y quedé solamente sostenida de la verga de mi ano, y así me cargaba Ramsés, yo gemía de dolor y placer. Posteriormente me bajo y de pie me penetro de perrito, bien duro, aaa más despacio decía, pero Ramsés, no entendía y lo hacía con más fuerza. Mi celular sonaba, pero no me dejaban contestar, éramos animales en celo, y yo su perra de mis yernos. Mi cuerpo se estremeció por varios minutos. Sentí como esa descarga eléctrica por todo mi cuerpo poniéndome la piel chinita. -Verónica, estas deliciosa, estas riquísima. No sabes cuántas veces te soñé, imaginé tu cuerpo, tu olor, tu sabor… Eres mucho mejor de lo que esperaba.

    Estábamos bañados en sudor, Ramsés y Darío, limpiaron sus vergas con unas camisas de mi hija Livia, -que hacen desgraciados- solamente se rieron y pusieron sus vergas calientes en mi cara, queman les dije, Ramsés me cargo y me llevo al borde de la cama, él se sentó y yo encima de él, dándole la espalda, introduciendo su miembro en mi ano, que ardía de dolor, aaa gemí muy fuerte, mientras Ramsés, introducía sus dedos en mi vagina era un placer fenomenal, después subía su manos en mis pechos, mordía mi espalda, que rico no pares mi amor. Darío dijo, levanta las piernas mi amor, y así lo hice y me penetro la vagina, dijo Ramsés, deja subirme a la cama, por lo que se acostó, y comenzaron a penetrar mi vagina y ano al mismo tiempo, ya era mucho el dolor después de varios minutos cambiaron, ahora Dario penetraba mi ano y Ramses mi vagina, ya empezaban a salir fluidos calientes de sus miembros.

    Aaa, ya casi me vengo, menciono Darío, espera dijo Ramsés, mientras me cargaba y me penetraba, duro parecía un columpio y yo gemía de placer, varios minutos después dijo ya me vengo, ahora si comencé a masturbar a los dos, y salieron sus ricos semen, la leche de Dario y Ramsés, se mezcló, haciendo una leche pegajosa, caliente, olorosa, y deliciosa, un poco entro en mi ojo y me lo irrito, Ramsés, con su pene, tomaba la leche y la llevaba a mi boca, lo empecé a mamar y me gustaba, Darío dijo que rica, y con su miembro me pico un ojo, -que haces cabron le dije- mientras nos reíamos. Nos tiramos en la cama, con nuestros cuerpos sudados, llenos de fluidos, orines, que puta eres me decían, que rica. Gracias respondí, por un momento quedamos en silencio, cuando volvió a sonar mi número, eran mis hijas, pero me dio pena responder, por lo que les envié un mensaje de WhatsApp y ellas me respondieron, diciéndome que ya habían llegado a Monterrey, Ramsés y Darío, también tenían mensajes de ellas, pero se limitaron a mandar solo mensajes.

    Ya casi era media noche y dije ya váyanse por favor, ya no tarda en llegar mi marido, espera decían, y yo les decía no ya váyanse, ya obtuvieron lo que deseaban. Cuando decíamos esto oh sorpresa, mi marido me marco y tuve que responder, para mi fortuna me decía que iría a Querétaro con unos socios y que llegaría hasta medio día, le colgué y sin pensarlo le dije a mis machos, por lo que sonrieron y dijeron tenemos toda la noche, -no esperen dije, estoy muy adolorida-. Saltaron de la cama, y me cargaron -que hacen-, tomaron unas toallas y me llevaron al baño.

    Vamos a bañarte dijeron, abrieron la regadera y me comenzaron a enjabonar mis partes íntimas, mi ano, estaba muy adolorido pero lo masajeaban bien, -despacio por favor-, y así lo hicieron en 10 minutos me bañaron, y regresamos a la habitación, me di cuenta que ya había pasado el periodo refractario y ya tenían sus miembros duros, bendita juventud, dijo Ramsés, vamos a tu cuarto, para que te cambies, -que dices, respondí- buena idea menciono, Dario, entramos a mi cuarto, y abrieron mi closet y eligieron la ropa, dijo, Darío a mí siempre me has gustado con este mini vestido negro.

    Y me empezó a vestir, ese mini vestido negro, entallado que dejaba ver mi vientre plano y mi exquisita silueta, tenía un brazo descubierto, me puso unas medias negras y la tanga y los tacones del mismo color. Que rica quedaste dijeron. Siempre te he querido coger con ese mini vestido, desde que te conocí dijo Darío, vas es toda tuya, dijo Ramses, yo estaba super adolorida, pero llena de lujuria, por lo que lo abrace y comencé a besarlo, sabía que tenía que dominarlo para que mi ano no se desgarrara, empezamos a fajarnos, me besaba despacio y luego mordidas, le acariciaba su pene, y al borde de mi tocador, quito unas cosas, y subió mi vestido hasta la cintura, hizo a un lado mi tanga y me penetro, mis largas piernas totalmente abiertas, le daban un espectáculo único. Asi continuamos varios minutos.

    Vas hermano, dijo Dario, pero Ramses, contesto, dale más, gracias hermano. Dario, se sentó en una silla, y me dijo móntame, puta, como tu sabes hacerlo, y así lo hice, comencé a montarlo, mi vagina y tanga rozaban ese enorme miembro, duro, quería que la cogida fuera solamente vaginal, porque mi ano aun me ardía, yo me daba de sentones, aaa que rico, Ramses salió del cuarto y al volver traía consigo una botella de whisky, la tome del comedor, también estas galletas y fruta, solamente alcance a decir ok, pues me estaba dando una buena cogida, era tanto el frenesí, que nos caímos, de la silla, solamente nos reímos, levántate mi amor dijo Dario. Le respondí, espera y le comencé a mamar el pene, pues quería terminar pronto para dejarlos secos, le metía mi lengua en el frenillo y mordía su prepucio, aa perra que rico, decía, y me puso una cachetada espera, aun no quiero venirme.

    Ramses sirvió el whisky y dijo, tomen un descanso la noche es joven, así lo hicimos, tomamos el whisky, el cual nos relajó y las galletas para que, pregunto Dario, dijo Ramses, para esto, una galleta me la introdujo en mi vagina, y la mordió, alcanzando hacerlo con mis labios vaginales, aaaaaaa grite muy duro, me dolió, tranquila perra, tú nos muerdes el prepucio, me dolió y me doble, justo en ese momento dijo Ramsés, ahora si voy, me subió mi vestido pero el sí quito la tanga, y me puso en cuatro, y me penetro analmente, muy duro, parecía un títere, una muñeca de trapo, me cogía sin piedad, a su voluntad, aaa duele, mucho dije, y senti que sangre otra vez, ahora el que salió del cuarto fue Darío, le dije piedad, por favor, pero no se apiadaba de mí, me dijo sube a tu cama quiero cogerte en la cama que duermes con tu marido, yo obedecí, quede tendida de espalda, completamente estirada, y él me penetro analmente, estirando su cuerpo, fue un momento, de clímax, se movía y era muy rico aunque doloroso.

    Darío, regreso con una botella de lubricante, y unas bolas chinas, dijo espera Ramses, ya está muy adolorida, no la vayas a desgarrar, y también nuestros penes están ya muy irritados, pues solamente usamos la saliva como lubricante, -de donde sacaste eso, pregunto Ramsés-, Darío contesto del cuarto de Estefani. -Respondi cabrón, pero es buena idea-. Nos paramos de la cama y nos servimos otro whisky, se sentaron en las sillas que había en mi cuarto, y yo como si fuera una sexoservidora, me senté en sus piernas de Dario y luego en las de Ramses, estuvimos así varios minutos, bebiendo y besándonos, tuve una idea, bailarles para que mi cuerpo descansara, sobre todo mi ano, y así lo hice, les bailaba y ellos me nalgueaban, manoseaban, besaban, el alcohol fue haciendo efecto, y aquello era una gran fiesta, sexo, alcohol, pasión prohibida, un trio exquisito.

    Dijeron sigamos cogiendo, ya le habíamos bajado la mitad a la botella, sacaron el lubricante, me subieron el vestido y me lo untaron en el ano, dijo Darío mira estas bolas chinas y las fueron metiendo una por una en mi ano, ya viste entra más rápido sin tanto dolor. Asi las dejaron, cuando Dario se acostó en la cama y yo lo cabalgue y Ramses de pie en la cama me daba su miembro, después cambiaron de posición, después se levantaron y quitaron las bolas chinas de mi ano, se untaron lubricante en sus miembros y se acostaron casi juntos de cuerpo, pero lo que si juntaron con sus manos fueron sus penes, siéntate puta, dijo Dario, rápido, porque se van separar y me senté, Dios Mio, analmente me entraron los dos penes rápido, gracias al lubricante, aaa que rico, me daba sentones, el lubricante sumado al alcohol me hacían gemir de placer y olvidar el dolor, parecía que el whisky me había anestesiado. Así fueron varios minutos. Hasta que sus miembros se salieron.

    Ramsés se acostó en la cama lo monte vaginalmente, y Darío llego por atrás, y nuevamente doble penetración, me daban bien duro pero bien sabroso, resbalamos muy bien, por el lubricante, posteriormente Ramsés, me cargo en la posición de carretilla, analmente me daba muy duro y me paso a Darío quien hizo lo mismo, aaa gemía, por enésima vez en la noche, se pusieron de pie y me cargaron, penetrándome por ambos lados, e inmediatamente, vino otro squirt combinado con orines, por lo que moje a mis machos. Dijo Dario, sirve más whisky, y dimos otras rondas y se acabó el alcohol, entonces dijo Ramses trae tu copa puta, y empezó a orinar sobre ella para que tomara, esa orina ya olia y sabia a semen, pero lo bebi encantada, Dijo, Dario yo no te voy a orinar, me puso en cuatro en la cama y me empezó a penetrar analmente, por varios minutos, hasta que me orino en el ano, fue una sensación rara pero me gusto.

    Ya me voy a venir dijo Darío, me puso el pene en la cara y se empezó a masturbar, y salió todavía buena cantidad de semen, tomo una galleta y limpio el semen me la dio y me la comí, Ramsés sentado en la cama me invito a que le diera una felación y así lo hice, pero me vengue de que había mordido los labios vaginales, y le mordí “suavemente· su glande, perra que haces quiso darme unas cachetadas pero su dolor lo doblo, estamos a mano dije, riéndome, en unos minutos se recuperó y me abofeteo, de una manera, sucia y sensual a la vez, se jalo la verga y su semen lo echo en una fresa, la cual hizo comérmela. -Dario, me desvistió y dijo, ahora tu Ramsés, vístela, claro respondió, con que vestido has fantaseado. Mientras Dario, servía otra vez el Whisky, y tomábamos un descanso, ya eran las 3am de la madrugada, Dario se dirigió a mi closet, y eligió, un vestido rosa, -respondí, no, ese apenas lo compré y es para navidad- dijeron ambos, ni modo puta, con ese te cogemos ahora.

    Respondí sarcásticamente y ahora no me van a bañar, y sonrieron, me cargaron y en el baño, empezaron a enjabonarse junto conmigo, y el agua caliente nos relajaba, ahora el baño duro unos 20 minutos, supongo que querían más tiempo para tener otra erección, salimos del baño, servimos un Brandy que tenía en mi cuarto, y con las frutas y galletas comíamos, nos secamos con las toallas, y me puse aquel vestido rosa, muy pegado que resaltaba mi figura, dejaba mis hombros al descubierto, me puse una tanga rosa y tacones del mismo color. -Pensaba estrenarlo en navidad, pero se me adelantaron mis amores-

    Wao, respondieron todo te queda bien, los empecé a estimular con unos besos a sus miembros, y poco a poco, se iban poniendo otra vez duros, Ramsés se levantó y empezamos a besarnos, ardientemente, y me manoseaba, me besaba mis hombros, fue bajando hasta besarme las piernas, los muslos, subió mi vestido hasta la cintura y me penetro de pie, que rico, tu miembro ya hasta otra vez duro, si mi amor, tú me pones así, después me dio la vuelta y me penetro analmente, aaa, baje mis manos y quede completamente doblada, mientras me follaba bien duro. Me llevo a la cama, y se echó encima de mi penetrándome en posición de misionero, pero analmente, se movía, empujaba aaa, saco su miembro y lo estímulo para que agarrara más firmeza, y otra vez a penetrar.

    Ahora es mi turno, dijo Dario, perra móntame de vaquero, analmente, -claro respondí- empecé a darme sentones, duros y luego despacio, y asi después me puse en cuclillas mis tacones, le daban una altura, muy rica a esa posición lo que permitía entrar mejor al pene a mi ano, aaa, me daba nalgadas y se escuchaba bien rico, como nuestras carnes chocaban, empecé a besarlo y baje las piernas, me movía rico, mucho y sentí nuevamente un dolor anal, pero quería seguir montada, Dario, me mordió los pezones aaa desgraciado, y me abría el ano, mientras me penetraba, que rico.

    Ábrela mas dijo Ramses, se subió a la cama, acomodo los penes y me entraron los dos en el ano, aaaaa gemí, muy fuerte, y sentí sangrar, mientras me metían los dos penes, castigaban con sus manos mis nalgas -mira cómo te caben los dos mi amor, eres una perra en celo- y lo hacían duro, dijo Ramses ahora voy yo arriba, y volvieron a juntar sus penes, y otra vez doble anal, era unas escenas sacadas del más duro porno, no podría creer, que tenía a los dos novios de mis hijas, penetrándome, luego salieron los penes, y colocaron uno en la vagina y otro en el ano, me volvieron a poner más lubricante, lo que permitía a esos penes entrar como cuchillo en mantequilla. Posteriormente sacaron sus miembros y los limpiaron con mi vestido, cabrones les dije, es nuevo.

    Ramses, me empezó a besar los hombros, y metió sus dedos en mi vagina, y me puso de cucharita, para darme analmente, mientras Dario, introducía su miembro en mi boca, posteriormente se pusieron de pie y sirvieron más Brandy, tomábamos mientras teníamos un descanso, que cogida me estaban dando, ya eran casi las 5am, y me dijeron híncate te vamos a orinar otra vez jaja- abrí mi boca y recibí los orines y unas cachetas, se empezaron a masturbar y me ponían sus miembros calientes en mi cara, tomaron unos vestidos de mi closet y se empezaron a masturbarse con ellos -que hacen, les dije con cierto enfado- pero seguían masturbándose, con ellos, aproveche para descansar y secarme con una toalla, me puse de pie, pero estaba muy adolorida -ellos olían mis vestidos, también mis tangas, medias- eran unos animales que no entendían, razones, -que rico huele tu ropa, tus mini vestidos, tienen tu sabor, igual que tus medias, tangas y tacones, te amamos- decían.

    Se pusieron de pie, y me acostaron de cucharita, Dario de frente y Ramses, atrás me empezaron a penetrar, suavemente y después duro, nuestro cuerpos ya estaban muy irritados, les dije úntenme más lubricante, y posteriormente, me tumbaron, quedando mi espalda y cabeza en el suelo y mis piernas arriba, me penetraron analmente uno por uno, era muy incómodo, pero una experiencia, rica, me abrían las piernas como querían, me penetraban analmente, y ya no podía más, dije ya basta, dijeron, ya casi terminamos mi amor. Ramses me la clavo y Dario, puso su miembro en mi boca. Era un frenesí de lujuria, me levantaron del suelo, y me pusieron en cuatro, -toma perra, toma, decían- mientras me penetraban, y se intercambiaban, así siguieron varios minutos.

    Después se pusieron de pie, se empezaron a jalar sus miembros, e inmediatamente eyacularon en mi boca, obviamente ya no salió tanto semen, como la primera vez, sin embargo, aún me dieron mi lechita caliente, y la tome con gusto. En señal de agradecimiento, les mordí sus miembros, -que rico perra-. Ya muy cansados, sudados, llenos de nuestros jugos, me cargaron y nos acostamos, en la cama que comparto con mi marido, donde me habían cogido sus dos yernos, nos limpiamos con una toalla, me quite el vestido, quede con las puras medias, y ellos desnudos, nos tapamos, yo en medio, y me empezaron a manosear y besar, -te gusto mi amor- -me encanto respondí- -que bueno porque de hoy en adelante serás nuestra puta-, les dije ok, ya bien cogida, medio borracha, adolorida, cansada, me quede dormida, supongo que al poco tiempo ellos también.

    De repente, desperté sobresaltada, me estaban orinando mis yernos, –aaa que rico-, esperen cabrones, casi me ahogo, se empezaron a masturbar, y salieron gotas de semen, dijeron ya nos vamos amor, esperen les dije, este colchón apesta a fluidos, sexo, orines, lo tengo que tirar, bájenlo, el de la basura pasa a las 10am se lo daré, pero échenle jabón, desodorante, para que no huela tanto, ok amor, así lo hicieron, lo bajaron, yo toda adolorida me dirigí a bañarme, aunque casi no podía moverme, regresaron y me bañaron, me enjabonaban deliciosamente mis partes íntimas, aun es temprano son las 8am, y tu marido llega a medio día. No podía moverme, y me cargaron al cuarto de Livia, para poderme vestir, también me ofrecieron fruta y un jugo, desayunamos sanamente, después Dario fue por un vestido a mi cuarto, pero regreso con 10, que puti vestidos tan ricos tienes, no se cual elegir, que rica estas todo te queda de lujo, dijo Ramses.

    Finalmente elegí, un color morado, con unas medias transparentes, ellos muy amables me lo pusieron, mientras besaban cada una de las partes de mi cuerpo, y nuestra lujuria volvía a aumentar, que rica estas amor no queremos dejarte, después volveremos a coger, ahora es momento de que se vayan, ok Diosa, mientras me cambiaron, limpiaron, trapearon el cuarto, dieron las 10 paso la basura, y dieron el colchón, me dijeron ahora como explicaras, les dije que en el cuarto de visitas, hay 2 colchones, que fueran por uno y lo pusieran, así lo hicieron, finalmente, me cargaron a mi recamara, y me dejaron acostada, se despidieron con un tierno beso en mis labios y también en mis labios vaginales. Para mi fortuna mi marido ese dia llego a las 3pm, lo que me permitió descansar un poco más.

    Nunca olvidare esta rica y prohibida experiencia con los novios de mis hijas, me penetraron analmente, vaginal, me hicieron su puta, trague su semen, me partieron literal en dos, pero me encanto, quede muy adolorida, irritada, pero satisfecha, ahora nos veremos cada que mis hijas no estén, no puedo esperar a volver a tener un sexo tan rico, con gusto puedo decir que fui la puta de mis yernos.